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Los clásicos en el Renacimiento: La labor educativa de Juan Luis Vives

Néstor E Manríquez Lozano

El libro aquí descrito hace énfasis, a manera de introducción y como un elemento a tomar
en cuenta para analizar a Juan Luis Vives o a cualquier otro autor renacentista, en los
cambios constantes que podían ocurrir entre ediciones publicadas en distintos momentos de
la vida de los autores, de manera que, incluso, podría considerarse que una obra en
diferentes ediciones cambia postulados completos del autor y, para comprenderlo, deben
analizarse dichas versiones. Es importante esta cuestión como punto de partida dado que
nos da luz, en primer lugar, del cambio y evolución del pensamiento de un autor conforme
fue pasando el tiempo y, en segundo, en un aspecto que consideramos esencial, nos permite
entender la mentalidad renacentista.

Entendemos que en un autor como Vives la literatura y la pedagogía son dos


asuntos que van de la mano y que no podemos tomar por separado. La constante
preocupación por hacer de su pensamiento algo asequible nos permite entender la necesidad
de autocorrección constante en los textos expuestos, no sólo adaptándose a su pensamiento
y a las ideas cambiantes sobre un tema en específico sino, también y con mayor
importancia, para poder lograr una mayor eficacia en la comunicación de postulados
teóricos e ideas que consideraba esenciales.

Este ímpetu apunta, de manera natural y por el contraste con la tradición que le
antecede, a una preocupación por renovar los estudios y la manera en la que se plantea el
modelo educativo. El hallazgo de nuevos textos de autores clásicos y una actitud crítica
hacia éstos fueron dos de los factores que indudablemente provocaron que la gramática,
dialéctica y retórica surgieran como disciplinas esenciales en el desarrollo pedagógico
renacentista. Las denominadas artes sermocinales agrupadas en el trivium forman parte de
la preocupación central de Vives en su intento de renovación pedagógica e intelectual en su
tiempo.
Tras entender la preocupación general existente en los intelectuales renacentistas, el
libro aquí analizado expone lo que denomina "contextos" de Juan Luis Vives. La conexión
entre el desarrollo de la vida del autor y la evolución de su pensamiento es innegable. Los
lugares visitados y las personas conocidas se muestran como elementos indispensables a
tomar en cuenta para observar, por ejemplo, su alejamiento del entorno escolástico y
posterior adopción del humanismo o para explicar la adopción de elementos ajenos a su
pensamiento en momentos específicos. La historia de Vives nos permite entender,
naturalmente, la historia y la razón de su obra y, consideramos, es un perfecto preámbulo al
análisis de su visión y misión educativa.

La primera cosa que destaca en los postulados pedagógicos de Vives es una casi
obsesiva preocupación por la planeación del contexto en el que un niño debe comenzar a
"ser humanizado". La edad, el entorno que lo rodea y la manera en la que se debe trabajar
con él son puntos que Vives destaca y rescata de autores como Quintiliano y Cicerón, los
cuales, sin duda, habían sido ya leídos a conciencia por la tradición que lo antecede, pero
parece que la gran innovación de Vives está en observar los puntos en dichos autores
latinos que normalmente habían pasado desapercibidos. La introducción del juego en el
esquema educacional o la educación como algo necesariamente colectivo son puntos que,
encontrados en autores antiguos, Vives rescata y perfecciona en su labor pedagógica.

Podemos observar en ese rescate y adaptación de los métodos pedagógicos las


mismas bases que impulsan el interés de Vives por el rescate de la gramática que el libro
plantea a continuación. El correcto estudio del latín, no como lengua de uso sino como un
objeto filológico apoyado directamente en la retórica, es un punto esencial que podemos
conectar directamente con la visión educativa de Vives. La correcta comprensión del latín
de los autores antiguos es un fin en sí mismo, la lengua como objeto de enseñanza y, al
mismo tiempo, cumple con el objetivo de volver a dichos autores para seguir rescatando de
ellos elementos que nos son de utilidad en la actualidad, acción de la cual Vives era un
perfecto ejemplo.

La jerarquización que va de lo general a lo particular en el género sermocinal,


retórica-dialéctica-gramática, establece, también, la base de la renovación de la enseñanza
de la lengua latina. Al retomar, para este caso, a los griegos, Vives toma la filosofía
platónica como uno de los puntos que ayudan a definir lo que podemos denominar teoría
cognitiva pedagógica. La importancia que Vives observaba no sólo en la clara exposición y
conocimiento de la lengua sino también en el convencimiento y aprendizaje que podía
generar en el alumno hizo que nuestro autor viera en el lenguaje el problema y la solución
para establecer la perfecta correlación entre maestro y estudiante.

El lenguaje en paralelo con las operaciones mentales nos muestra la necesidad de


establecer una metodología que funciona como una escalera ascendente que iba de la
fonética, gramática y escritura como tres primeros elementos de aprendizaje hacia los
ejercicios de redacción en latín a la manera de los autores analizados. Vives es un absoluto
innovador en el planteamiento programático de enseñanza de la lengua latina estableciendo
objetivos dependiendo de la etapa de aprendizaje del alumno. El esquema que él establece
queda como una metología que, hasta nuestros días, presenta frutos e influencias.

Hacia el final del libro se presenta a manera de apéndice la pervivencia de los


postulados de Vives para los posteridad. Se muestra a Rousseau, Durkheim y Piaget como
herederos del interés por la sociología, los factores cognitivos y la metodología pedagógica
que Vives impulsó de manera innovadora en su tiempo. Pero, y con ello concluyo,
considero que los alcances de la revolución educativa establecida por Vives puede
observarse claramente en algunos autores pero los alcances de esta pueden encontrarse de
manera secundaria o intrínseca en cualquier postulado educativo de la modernidad. La
influencia de un autor como Vives no puede dimensionarse con precisión al vernos
inmersos en muchos de los puntos de sus aportaciones, sin embargo, siempre es importante
pensar que regresar a un autor como éste para utilizarlo como un medio de corrección,
cambio y evolución en la educación actual, tal como Vives lo hizo con los autores clásicos,
es esencial para cumplir con la responsabilidad de seguir avanzando por un camino que se
nos ha abierto a través de la reflexión y el trabajo.