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El Cerebro: Un Registro del Pasado o el Mapa del Futuro?

Realizado por Dr. Joe Dispenza

Todo lo que nos construye - nuestros pensamientos, nuestros sueños, recuerdos, esperanzas,
fantasías secretas, miedos, habilidades, hábitos, dolores y alegrías – está impreso en la rejilla
viviente de 100 mil millones de células del cerebro. Si aprendes sólo incluso un bit de información
hoy, diminutas células cerebrales harán nuevas conexiones entre ellos, y quien "tú" eres será
alterado. A medida que procesamos diferentes señales de conciencia, las imágenes que creamos
en nuestra mente dejan huellas en los vastos e infinitos campos del paisaje neurológico que
contribuyen a la identidad llamada “el yo”. Para el “yo” a medida que un ser que siente se sumerge
y verdaderamente existe en la Web interconectada eléctrica de tejido cerebral celular. Debido a
que nuestras células nerviosas están específicamente distribuidas en base a lo que aprendemos,
recordamos, experimentamos, sentimos, prevemos, también lo que pensamos sobre nosotros
mismos nos define individualmente y se refleja en nuestro cableado neurológico interno. Somos
un trabajo en progreso.

El cerebro es el órgano del cambio. El concepto conocido en neurociencia como neuroplasticidad


demuestra que el cerebro se altera a sí mismo cada vez que aprendemos algo nuevo. También
cambia cuando tenemos una experiencia nueva. (Esta idea lleva a la pregunta, “¿cuántas cosas
nuevas he aprendido recientemente que pueda recordar y cuántas nuevas experiencias he tenido
últimamente?”) Nuestra materia gris también es redistribuida las veces que elegimos modificar
nuestro comportamiento para poder hacer un mejor trabajo en la vida. En otras palabras, cuando
realmente cambiamos nuestra mente, el cerebro cambia…y cuando cambiamos el cerebro, la
mente cambia.

Esto es lo que quiero decir. De acuerdo al modelo de trabajo de la neurociencia, la mente es el


cerebro en acción. Es el producto de la actividad cerebral cuando este está animado, con vida. Con
100 mil millones de células nerviosas cableadas entre ellas, se vuelve evidente que podamos
producir muchos niveles diferentes de la mente. Virtualmente, podemos hacer que el cerebro
trabaje de manera diferente porque podemos influenciar el cerebro para que emita diversas
secuencias, patrones y combinaciones diferentes para poder producir muchos estados de la
mente.
Por ejemplo, la mente que usamos para tratar a los pacientes es diferente al estado de la mente
que usamos para manejar nuestro automóvil. Hacemos que el cerebro funcione de forma diferente
cuando cepillamos nuestros dientes o cuando tocamos el violín. De igual manera, cuando nos
hacemos las víctimas a cuando demostramos felicidad. Todo esto porque podemos, de manera
bastante simple, obligar a grupos de células nerviosas a dirigirse en sentidos únicos.

Hace no más de treinta o cuarenta años atrás, existía una creencia unánime en biología de que
nacemos con cierta cantidad de conexiones neurológicas y que finalmente nos íbamos a volver
igual que nuestros padres. Se pensaba que este delicado órgano no podía mejorar su disco duro.
Pero con las últimas tecnologías es evidente que sí es posible hacer que el cerebro funcione de
manera diferente. De hecho, las investigaciones de la Universidad de Wisconsin han demostrado
algo tan simple como que la atención o concentración bien enfocada es una habilidad tal como lo
son el golf o el tenis. En otras palabras, mientras más practicas el estar conciente mejor lo harás.
(1)

Además, las imágenes funcionales han comprobado que podemos también cambiar el cerebro con
tan sólo pensar diferente. Por ejemplo, se realizaron ejercicios con dos grupos de personas que
nunca habían tocado el piano. (2) El primer grupo realizó ejercicios con una mano y como
resultado, sus cerebros cambiaron. Los escáneres del cerebro de los resultados de antes y después
mostraron nuevas áreas del cerebro activadas. En esencia, no sólo crearon una nueva mente, sino
que afloraron nuevos circuitos del cerebro.

Sin embargo, cuando se le pidió al segundo grupo ensayar mentalmente los mismos acordes
durante la misma cantidad de tiempo, lograron hacer aflorar la misma cantidad de conexiones
cerebrales que el grupo que lo hizo físicamente. Si lo vemos de manera simple, cuando estamos
verdaderamente enfocados y atentos, el cerebro no reconoce la diferencia entre lo que sucede en
los ojos de nuestras mentes y lo que sucede en el mundo externo.

Otras investigaciones han tenido resultados similares no sólo en el cerebro sino en el cuerpo
también. Estas pruebas han demostrado que existe una verdadera conexión mente-cuerpo, donde
de hecho la mente ha cambiado al cuerpo. En un estudio, se le pidió a los sujetos que hicieran un
ejercicio estirando con un dedo un resorte. Al cabo de cuatro semanas durante una hora al día
hubo un aumento del 30 por ciento en la fuerza muscular de este grupo. (3) Nada de especial hasta
aquí. Sin embargo, el segundo grupo nunca levantó un dedo. Practicaron mentalmente la misma
actividad durante el mismo período de tiempo y obtuvieron un aumento del 22 por ciento de la
fuerza muscular sin ninguna actividad física.
Esta investigación es importante porque claramente demuestra que tanto el cuerpo como el
cerebro cambiaron antes de la experiencia de estirar el resorte. En otras palabras sin tocar el
resorte ni hacer el ejercicio físicamente, el cuerpo fue más fuerte para reflejar un esfuerzo mental
y no físico. Estos dos estudios muestran que los cambios físicos pueden suceder por nuestros
pensamientos, intenciones y meditaciones.

Así que cuando te des el tiempo para empezar a soñar intencionalmente una nueva realidad,
planificar una nueva vida, establecer una meta práctica, o para diseñar un nuevo suceso para tu
futuro, sólo recuerda que tu cerebro se está reorganizando para tus deseos y tu cuerpo se está
reacondicionando para prepararse para ese nuevo suceso. Por lo tanto, si ensayas mentalmente y a
diario cómo sería vivir un suceso (al igual que los pianistas), habrá cambios internos como si ya
hubieses empezado a vivir tu sueño.

Aplicando esto al modelo cuántico que establece que nuestra mente subjetiva tiene un efecto o
control sobre nuestro mundo objetivo (la conciencia crea la realidad), podemos empezar a explorar
la idea de que si nuestro cerebro y nuestros cuerpos evidencian cambios físicos para parecerse a la
experiencia que ya está sucediendo como resultado de nuestros esfuerzos mentales mucho antes
que la manifestación física, entonces en teoría la experiencia nos encontrará a nosotros!

(1) Lutz A, Davidson, R, et al (2004 16 Nov) Long-term mediators self-induce high-amplitude


gamma synchrony during mental practice. Proceedings of the National Academy of Science
101(46):16369-73.

(2) Pascual-Leone D, et al (1995) Modulation of muscle responses evoked by transcranial magnetic


stimulation during the acquisition of new fine motor skills. Journal of Neurophysiology 74(3):1037-
1045.

(3) Yue G, Cole K J (1992) Strength increases from the motor program-comparison of training with
maximal voluntary and imagined muscle contractions. Journal of Neurophysiology 67(5):1114-
1123.
El lóbulo frontal y el aprendizaje

Deberíamos pensar dos veces acerca de los métodos actuales de evaluación en los sistemas
educativos contemporáneos. Muchísimas veces los estudiantes memorizan el material de modo
que pueden contesta la respuesta correcta y cuando rinden un examen, todo lo deben hacer es
regurgitar la información. Los estudiantes tendrían que usar el lóbulo frontal para estudiar y
recordar el material originalmente. Pero para elegir la respuesta correcta en una prueba se
necesita muy poco uso del lóbulo frontal.

Otros tipos de evaluaciones de aprendizaje, como la preparación de una monografía, requieren


mas del lóbulo frontal y, por lo tanto, del estudiante. Cuando a los estudiantes se les formulan
preguntas abiertas tienes que elaborar las respuestas sobre la base de lo que han aprendido.

Para este enfoque se necesita toda la información que se aprendió originalmente, pensar en las
posibilidades y potencialidades y reformular el material para elaborar una comprensión superior.
En tales circunstancias los estudiantes emplean el lóbulo frontal al máximo, la utilización del
método socrático basado en la pregunta nos aleja de lo conocido y desafía nuestros supuestos; un
método excelente para evitar el recitado de memoria que caracteriza a nuestro sistema educativo
y que penosamente desperdicia el lóbulo frontal.

*Extracto del libro “Desarrolla tu Cerebro: La ciencia de cambiar tu mente”, autor Joe Dispenza.

Cómo cambiar nuestro cerebro para cambiar nuestra vida*

Vea algunas notas sobre la presentación de Joe Dispenza en el seminario “El Poder de la Ciencia y
Espriritualidad”. ¡Todo esto y mucho más aprenderá usted con Joe Dispenza el próximo 28 de mayo
en Espacio Riesco! (leer más)
Nuestros pensamientos nos pueden enfermar

Una manera sencilla de ver qué relación existe entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos es
observar lo que sucede con el estrés: tenemos dos sistemas de protección en nuestro cuerpo: el
sistema de protección externo, que nos defiende de lo que sucede en nuestro entorno, y el sistema
interno, que revisa lo que está pasando en el interior de nuestro organismo.

Si veo a un tigre y si veo a un antiguo jefe voy a responder de la misma manera, voy a tener la
reacción de luchar o arrancar, pero cuando no puedo pelear, porque no está aceptado socialmente,
y no puedo correr, porque… ¿hacia dónde arranco? Entonces los químicos que produce el
organismo comienzan a operar en nuestro cuerpo pero no hacemos nada con ellos.

Todos los organismos de la naturaleza están diseñados para el estrés agudo. Los seres humanos
somos tan inteligentes que podemos hacer que el pensamiento sea más real que cualquier otra
cosa, y, debido a que somos tan inteligentes, tenemos un banco de memoria tan enorme que
podemos anticiparnos a un evento que vaya a ocurrir, podemos preparar la mente para futuras
circunstancias y con ello encender la respuesta de estrés solamente con el pensamiento.

Ahora, cuando encendemos la respuesta al estrés y no podemos apagarlo, vamos encaminados a la


enfermedad, porque el cuerpo no va a lograr soportar un desequilibrio tanto tiempo. Entonces
sucede lo que llamamos ansiedad o desórdenes obsesivos compulsivos, insomnio, depresión…
Todas las enfermedades de adultos están creadas por los químicos del estrés, y la redundancia de
esos químicos activa los genes que hacen que nos encaminemos a nuestro destino genético.

Si estamos movilizando toda nuestra energía para el sistema de protección externo, no hay energía
para el sistema de protección interno, no hay energía para los proyectos de creación a largo plazo,
no hay energía para las reparaciones, el crecimiento y la regeneración. Entonces, si dos células
cancerígenas se juntan, toda la energía se está movilizando para el sistema de protección externo,
por lo que no hay seguridad interna: se juntan estas dos células de cáncer y crecen, porque nadie
las revisa, porque nuestras tropas están siendo enviadas para otro lado. Es como si supiéramos que
viene un huracán a Santiago, ¿quién pensaría en remodelar su cocina? Eso es exactamente lo que
pasa en el cuerpo. No hay energía para la reparación, no hay energía para proyectos de
construcción a largo plazo, y el sistema de protección interno, el sistema inmunológico, comienza a
sufrir.

Entonces, ¿los pensamientos pueden también sanarnos?

Si nuestros pensamientos pueden enfermar ¿no pueden acaso mejorarnos también? ¿Podemos
encender nuevos genes y apagar los antiguos?

Cuando vivimos un estado emocional siempre va a haber una brecha entre la forma en que se ven
las cosas y la forma en que realmente son. Esos químicos de supervivencia son los que nos llevan a
estados emocionales negativos.

Pero podemos cambiar la forma en que funcionan nuestros cerebros, al interrumpir los programas
normales de cómo sentimos y pensamos. Al principio es muy difícil, porque no sabemos cuán
adictos estamos a nuestros estados emocionales, y nos volvemos adictos a estos estados
emocionales porque las emociones encienden el cuerpo para que podamos sentirnos vivos y nos
volvemos adictos a ese sentimiento. Así que la persona a quien le da rabia, mantiene esa emoción
en su vida para poder sentir esa rabia, para poder sentirse viva.

Al hacer que nuestros cerebros funcionen de manera diferente, estamos creando una mente
nueva, y así comenzamos a cambiar nuestro estado mental.

¿Qué es lo que ustedes practican mentalmente todos los días? ¿Qué es lo que usted demuestra
físicamente todos los días? Porque lo que practicamos mentalmente, lo que pensamos
mentalmente todo el día, y lo que actuamos o demostramos físicamente todos los días representa
quiénes somos del punto de vista neurológico.

Ahora es el momento

La física cuántica dice que el ambiente es una extensión de nuestra mente, entonces si realmente
cambiamos nuestra mente, ¿no debería aparecer algo totalmente distinto en nuestro mundo?
Deberíamos convertirnos en científicos y decir ya muy bien, conciencia mayor y campo objetivo,
campo cuántico, ¡ahora quiero una señal, quiero que me indiques que he hecho contacto contigo y
quiero que me lo muestres de manera que me sorprenda, que me emocione, que me inspire, que
no lo pueda predecir, porque si pudiéramos predecirlo, no es nuevo.

La mayoría de nosotros tomamos decisiones así: “mañana empiezo”. Tenemos la intención, pero el
cuerpo no recibe la señal. Cuando nos decidimos y decimos “basta, suficiente”, ésa es la primera
vez que el cuerpo recibe una señal. Cuando lo hacemos, cuando verdaderamente cambiamos la
mente, no es sólo de la mente, es el ser.

Entonces tiene que venir o llegar de una manera que sea mayor o superior a nuestro
entendimiento, que produzca un nuevo sentimiento de entusiasmo, que no deje duda alguna de
que ha venido de ti, para que sea cada vez más fácil aceptar que tú eres el creador de tu propio
destino.

¿Y cómo se hace?

Tenemos dos sistemas de memoria: el declarativo y el no declarativo, el subconsciente.

Las memorias declarativas son memorias explícitas: conocimiento y experiencia, hechos y eventos,
filosofía y experiencia, y cuando aprendemos algo nuevo, todo lo que se ha aprendido queda aquí,
programado en el neocortex, en el cerebro, y empezamos a pensar en esto y a analizarlo y a
reflexionar sobre ello y a meditar sobre ello, al hacerlo vamos a organizar los circuitos en el
cerebro.

Pero cuando finalmente aprendemos la información, y la aplicamos, la personalizamos, la


demostramos, modificamos nuestra conducta, ahí si vamos a tener una nueva experiencia y esa
nueva experiencia va a crear una nueva emoción, y ahora tenemos dos cerebros funcionando
juntos, el cerebro pensante y el que siente. Tenemos mente y cuerpo comenzando a unificarse.

El conocimiento es el precursor de la experiencia. Cuando hacemos lo nuevo una y otra vez,


activamos este sistema de memoria no declarativo, subconsciente. Este es el sistema de memoria
implícito en el cual el cuerpo lo ha hecho tantas veces que ahora sabe más que el cerebro, ahora se
ha convertido en el cerebro. Aquí es cuando mente y cuerpo están trabajando juntos. Aquí están
nuestras habilidades, nuestras conductas, nuestras reacciones emocionales, nuestros
condicionamientos. Es nuestra memoria asociativa y una vez que estamos ahí, en este estado del
ser, significa que mente, cuerpo y alma están trabajando juntos.

Una persona intelectualmente puede declarar que quiere ser feliz, pero su ser está infeliz porque
simplemente es una habilidad que debe adquirir. Cuando la mente quiere una cosa y el cuerpo
quiere otra, no se responden nuestras plegarias, no podemos cambiar.

La persona que realmente quiere cambiar, si comenzara a volverse consciente y hacer que sus
pensamientos inconscientes, sus acciones inconscientes y sus sentimientos inconscientes se
vuelvan conscientes, comenzará a controlarlos, y si comienzan a practicar este nuevo ser, de
pensar a hacer, ese nuevo estado químico interno que memorizó, ahora será superior a cualquier
cosa en su vida externa.

El campo cuántico responde a quién estamos siendo. El campo cuántico organiza los eventos, las
experiencias, para que vengan a nosotros y eso es lo bonito, la alegría de estar vivo.

La neuroplasticidad

Tenemos tres cerebros en uno: el pensante, el neocortex; el cerebro emocional, el que hace cosas,
y el del ser, el cerebelo. La posibilidad de conexiones de las neuronas en el cerebro humano es
mayor que la cantidad de átomos en el universo. Las neuronas son tridimensionales, más o menos
100 mil neuronas caben en un grano de arena. Aprender significa crear nuevas conexiones
sinápticas entre ellas.

La neuroplasticidad es la habilidad de cambiar el alambrado sináptico del cerebro. Al aprender


información y registrar experiencias y mantener un estado modificado del ser, la plasticidad nos
permite evolucionar nuestras acciones o modificar nuestra conducta de modo que podamos hacer
mejor las cosas en la vida.

Por el contrario, la que yo llamo “neurorigidez” es el usar nuestras conexiones sinápticas


precableadas, es decir, memorias. Sin hacer nuevas conexiones, no se aprende de la experiencia.
Rigidez es procesar los mismos pensamientos, realizar las mismas acciones y luego esperar que
ocurra algo distinto, y eso, por supuesto, es locura.

La mente es el cerebro en acción, es el cerebro trabajando, un producto de la actividad del


cerebro. El lóbulo frontal es la base de nuestra voluntad, de nuestro aprendizaje, de nuestra
intención, atención, invención, especulación, toma de decisiones, es como controlamos nuestra
conducta, es como nos concentramos. Además es lo que restringe nuestras reacciones
emocionales. Es la parte más nueva y más evolucionada del cerebro y del sistema nervioso, y es la
parte más neuroplástica de todo el cerebro.

Cuando el lóbulo frontal trabaja correctamente nos permite que un pensamiento sea más real que
todo lo demás. Y esto es porque tiene conexiones a todas las partes del cerebro y puede acallar
todos los demás circuitos para que nada más se pueda procesar salvo ese pensamiento. Así es
como puede modificar nuestra conducta y combinar todas estas redes neuronales dentro de
nuestro cerebro para crear una nueva idea.

¿Cómo lo logramos?

El proceso de meditación es hacerse conocido, conocer el ser antiguo ara poder controlarlo y
luego practicar mentalmente este nuevo ser hasta que se nos haga conocido, familiar. Esta práctica
mental básicamente trata de pensar en quién queremos convertirnos, quién queremos ser, es
practicar una acción antes de hacerla. Es imaginar ya realizada una nueva habilidad, es reproducir
constantemente el mismo nivel de mente a voluntad y debe hacerse todos los días para que se
formen estos nuevos circuitos.

Entonces uno va a decir en su mente cómo pensaría una persona con la característica que
queremos adquirir, por ejemplo, una persona saludable. ¿Cómo pensaría una persona saludable?
¿Cómo actuaría? Quiero ser y soy saludable. Y a medida que se empieza a enviar esas señales a las
neuronas, al principio hay un problema: están todas esas otras neuronas que están disparando al
mismo tiempo y dicen “no eres saludable, ándate a dormir, empieza mañana, el doctor dijo que
vas a estar enfermo para siempre…”

Podemos insistir y decir una y otra vez nuestro nuevo pensamiento, y cada vez más fuerte. El
proceso de hacerlo una y otra vez en forma repetida, con una férrea intención, tarde o temprano
se convertirá en una señal más fuerte, sólida, hacia las células. Y una vez que ésta sea la señal más
fuerte que llega a la célula, el circuito va a tener que cablearse de manera permanente.

Sólo hay una cantidad de factor de neurocrecimiento en el cerebro y la neurona comienza a robar
el factor de neurocrecimiento de las otras conexiones. Y a medida que empieza a cablear
permanentemente, comienza a sacar el pegamento de las que están a los costados, y cuando pasa
eso se van despegando, se va la memoria del doctor, se va la de la flojera y se va toda esta
sensación de no quererse a si mismo. Hay ahora una sola señal a su cuerpo: soy saludable.

Podemos creer en el futuro que no podemos experimentar con nuestros sentidos pero que hemos
pensado tanto en nuestras mentes que ya está mapeado en nuestro cerebro. Ahora cuando
apliquemos este nuevo paradigma con éxito, nuestro cerebro ya no será un registro del pasado,
sino que será un mapa hacia nuestro nuevo futuro. Vivir según esta ley es vivir según la ley
cuántica y la ley cuántica dice que nuestro ambiente es una extensión de nuestra mente. Si
cambiamos nuestra mente, nuestra vida debería cambiar.

*Notas sobre la presentación de Joe Dispenza durante el seminario “El Poder de la Ciencia y
Espiritualidad”, organizado por la División Desarrollo Humano de Exhibits en abril de 2009.

El cáncer viene del cerebro, según el Dr. Ryke Geerd Hamer

En plena década de investigación sobre el cerebro, un médico alemán, el Dr. Ryke Geerd Hamer,
manifiesta que si ese «ordenador central» de nuestro organismo sufre un impacto por la vivencia
de conflictos biológicos, inseparables del desarrollo de la vida, se puede originar una codificación
celular errónea que en el plano orgánico se manifestaría como cáncer. Partiendo de esta posición,
cabe la posibilidad de tratar la enfermedad con una terapia basada en el conocimiento del proceso
por el verdadero agente de la curación: el propio enfermo.

El doctor alemán Geerd Hamer era ya un connotado psiquiatra cuando perdió a su hijo en un
trágico accidente. Al cabo de cuatro meses, tanto él como su mujer contrajeron cáncer. Entonces él
se dedicó a investigar la posible relación entre la terrible enfermedad de ambos y el impacto
emocional sufrido previamente.
Sus estudios e investigaciones le llevaron a formular lo que él ha denominado la Ley de Hierro del
Cáncer, piedra angular alrededor de la cual se articula toda la Nueva Medicina. Sin embargo,
cuando presentó la tesis de su descubrimiento ante sus colegas, lo obligaron bien a negarla, o bien
a renunciar a su licencia para ejercer la medicina. Él optó por la segunda alternativa y, a pesar de la
prohibición, su trabajo ha tenido, hasta nuestros días, un enorme impacto en la manera de abordar
la salud.

El Dr.Hamer, afirma que en cada caso de enfermedad debemos intentar retroceder hasta la
situación específica del momento de impacto emocional. Es sólo a partir de aquella situación que
podremos comprender por qué el problema ha constituido para alguien un conflicto biológico.

En el momento de producirse lo que ha llamado “el Síndrome Dirk Hamer”, la forma del conflicto
determina la localización cerebral del Foco de Hamer, así como la localización en el órgano del
cáncer o del equivalente del cáncer.

En efecto, los conflictos no existen por sí mismos, sino que cada conflicto tiene una forma muy
determinada que se define en el mismo instante del Síndrome Dirk Hamer. La forma del conflicto
se genera por vía asociativa en el cerebro, es decir, por coordinación instintiva de ideas que
generalmente escapa al filtro de nuestra razón. Esta es la llamada medicina Psicosomática, donde
la enfermedad va relacionada con algo más que lo puramente físico.

En Mayo de 2005, durante la celebración en Madrid del I Congreso Científico Internacional sobre
Tratamientos Complementarios y Alternativos del Cáncer, el Sr. José Antonio Campoy, director de la
revista Discovery DSALUD, propuso al Dr. Hamer como aspirante al Premio Nobel de Medicina.

FUENTES: Free-News (www.free-news.org) y www.cuerpomenteyespiritu.com

Ver entrevista realizada al doctor Hamer en:

http://video.google.com/videoplay?docid=-1052970175214836475
¿Puede la mente afectar la realidad?

La influencia de los pensamientos sobre nuestro destino perteneció durante siglos a la esfera de la
espiritualidad. ¿Podría la física cuántica develar la realidad tras el enigma?

Por Leonardo Vintiñi

"Cada vez que aprendemos y tenemos experiencias nuevas, cientos de miles de neuronas se
reorganizan". El Doctor Joe Dispenza, reconocido a nivel internacional por su innovadora teoría
acerca de la relación mente-materia, comenta las extraordinarias propiedades que el cerebro ha
revelado a los científicos en la última década. "La ciencia empieza a entender que, además de
permitir que el entorno modele nuestro cerebro, podemos crear conexiones sinápticas en el
mismo, sólo con enfocar nuestra atención en un pensamiento".

Con cada nueva experiencia, una conexión sináptica se establece en nuestro cerebro; con cada
sensación, visión o sentimiento nunca antes explorado, una nueva relación entre dos de las más de
100 mil millones de células cerebrales se establece de forma inevitable. Si la experiencia se repite
en un lapso de tiempo relativamente corto, dicha conexión se fortalece; si no lo hace en un largo
período de tiempo, la conexión se debilita o se pierde.

La plasticidad cerebral, o capacidad de nuestro cerebro para cambiar su forma física, constituye
una de las propiedades más asombrosas en el campo de la neurobiología. Sin embargo, la
influencia de cada experiencia corporal sobre nuestro órgano pensante (frío, miedo, sueño,
felicidad) es un campo en el que muchos científicos del pensamiento adivinan pueda subyacer una
relación inversa.

Si una brisa fresca es capaz de erizar todos los bellos de un antebrazo ¿es capaz la mente humana
de crear la misma sensación con idénticos resultados? Según el Dr. Dispenza, el cerebro no sólo
puede recrear físicamente todos los estados que naturalmente percibe del ambiente, sino que es
capaz de alterar el entorno social entero con el suficiente entrenamiento y la merecida intención.
"Mente y materia no están separadas. Los humanos pues, podemos usar la mente subjetiva para
influir en el mundo objetivo" , alega el autor de "Desarrolla tu cerebro: la ciencia de cambiar tu
mente".

Dispenza sostiene que el cerebro es incapaz de diferenciar entre una sensación física real de una
sensación provocada mentalmente. De tal modo y con el suficiente enfoque, nuestra materia gris
podría verse engañada con el objetivo de revertir estados físicos negativos. "Una vez tomé a dos
personas" ejemplifica el bioquímico. "Una estiraba con un dedo un cordel durante una hora al día,
durante cinco días a la semana, durante cuatro semanas. Su dedo ganó un 30% más de fuerza. La
segunda persona hizo lo mismo… pero sólo mentalmente. ¡Y su dedo ganó un 22% más de fuerza!"

Los científicos actualmente estudian cuán profundo puede tornarse el juego en el que la mente
domina a la materia. Desde el efecto placebo (en el cual la persona se siente mejor después de
tomar un medicamento falso) hasta los practicantes de Tummo, quienes sudan mientras meditan a
temperaturas bajo cero, la influencia de una porción "espiritual" del ser humano sobre una porción
innegablemente física del mismo, desafía a las concepciones tradicionales acerca del pensamiento,
donde la materia se regía por leyes físicas y la mente se remitía a un mero producto de
interacciones químicas neuronales.

El Dr. Dispenza argumenta que sus investigaciones provienen de un campo tan estudiado como la
física cuántica, y que su propia experiencia de remisión espontánea de una enfermedad constituye
un punto de partida para el estudio de la influencia mental. Dispenza, tras un accidente
automovilístico en el que los doctores solo veían como salida un procedimiento quirúrgico, decidió
desafiar a la ciencia y cambiar su estado de discapacidad con el entrenamiento mental diario.
"Decidí que no me operaría y que usaría mi mente para que mi cuerpo mejorase. Y funcionó.
Decidí dedicar mi vida a estudiar la conexión entre cuerpo y mente para lograr cambios".

El "Dr. de la mente" ha logrado registrar decenas de casos de remisión espontánea de


enfermedades, en los cuales el paciente, generalmente afectado de patologías serias, lograba
darse cuenta de que la dolencia era solo un producto de una mentalidad negativa, revirtiéndola
completamente después de un poco de entrenamiento. Tales argumentos, acompañados de
evidencias como el "efecto placebo" y el asombroso dominio corporal de algunos monjes budistas,
dejarían sin fundamento a cualquier defensor de “la mente como producto de la materia".

Otro de los frutos de las investigaciones del Dr. Dispenza, es la inconciente adicción que los
mortales desarrollan por sentimientos diversos, negativos o positivos. Según Dispenza, los
sentimientos condenan a una persona a la repetición de comportamientos, desarrollando una
"adicción" a la combinación de sustancias químicas específicas para cada sentimiento que "inunda”
el cerebro con cierta frecuencia. De tal modo, podría decirse que una persona temerosa es "adicta"
al sentimiento de temor. Su cerebro es capaz de liberar cada vez más fácilmente una combinación
química propia del temor ante determinadas circunstancias y los receptores para tales sustancias
también serían producidos en mayor número. Del mismo modo se aplicaría la relación a la
depresión, la ira, la exultación y demás pasiones.

No obstante, Dispenza parece ganar tantos adeptos como detractores a la hora de demostrar que
los pensamientos pueden modificar un campo espacial más allá del propio organismo.
Generalmente asociado a un género de pseudo-ciencia, el estudioso alega que si la teoría de "crear
nuestra propia realidad" no suena científica, las partículas elementales tampoco deberían de serlo.
"(las partículas) se comportan contrariando las leyes de la física mecánica. Para empezar: donde
todo parece sólido, ¿qué hay? ¡Abismos de vacío! en el átomo, entre los electrones y el núcleo, hay
inmensidades de vacío; y entre los protones y neutrones del núcleo del átomo, hay más
inmensidades de vacío… O sea, los ladrillos de la materia… están vacíos. ¡La materia es mero
vacío!"

Sin embargo, habilidades como la telequinesia (capacidad de mover objetos con la mente) parecen
encontrarse aún más cerca de la aceptación científica que la capacidad de producir o afectar
grandes hechos sociales que escapan a nuestra dimensión. A pesar de todo, el Dr. Dispenza,
asegura que hemos estado afectando nuestra realidad durante siglos sin darnos cuenta. Cuando le
preguntan como puede ser eso posible, simplemente responde "al rezar".

FUENTE: Ecuador Ciencia, www.ecuadorciencia.org.

Declaraciones de Joe Dispenza en la película What The Bleep Do We Know

La famosísima película “What the bleep do we know” fue uno de los principales trampolines a la
fama del doctor Joe Dispenza. Tras el éxito de su comercialización y difusión en decenas de países,
quedó claro que el público está interesado en saber más sobre su propia capacidad de cambiar su
vida… y afectar su propia realidad. Entre las declaraciones del dr. Dispenza, he aquí una selección
de lo más destacado.

• ¿Porqué recreamos constantemente la misma realidad? ¿Por qué seguimos teniendo las mismas
relaciones? ¿Porqué seguimos teniendo los mismos trabajos, una y otra vez, en este mar infinito de
posibilidades que existen a nuestro alrededor...? ¿Cómo puede ser posible que sigamos recreando
las mismas realidades? ¿No es asombroso que tengamos opciones y posibilidades que
Existen...pero que somos inconscientes de ellas? ¿Es posible que estemos tan condicionados a
nuestras vidas diarias...tan condicionados a la manera en que creamos nuestras vidas... que
creemos la idea de que no tenemos ningún tipo de control?

• Nos han condicionado para creer que el mundo externo es más real que el mundo interno. Este
nuevo modelo de ciencia es justamente lo contrario. Dice que lo que ocurre dentro de nosotros
creará lo que ocurre fuera de nosotros.

• Ciertos experimentos científicos demostraron que si tomamos un sujeto y conectamos su


cerebro en una tomografía o a tecnología computada y le pedimos que mire un determinado
objeto, se observa que ciertas zonas del cerebro se iluminan. Luego se le pide al sujeto que cierre
los ojos... que imagine ese mismo objeto y, cuando imaginó ese mismo objeto... ¡causó que las
mismas zonas del cerebro se iluminan como si de hecho las estuviera mirando visualmente! Esto
provocó que los científicos dieran un paso atrás y se preguntaran esto: ¿quién ve entonces? ¿el
cerebro ve o los ojos ven? ¿Y qué es en realidad, es realidad lo que estamos viendo con nuestro
cerebro...o es realidad lo que estamos viendo con nuestros ojos? Y la verdad es que el cerebro no
reconoce la diferencia entre lo que ve en su medio ambiente y lo que recuerda...porque las mismas
redes neuronales específicas están disparando, entonces, formula la pregunta ¿qué es realidad?

• El cerebro construye todos sus conceptos por la ley de memoria asociativa, por ejemplo las ideas,
los pensamientos y los sentimientos...están todos construidos e interconectados en ésta red
neuronal... y todos tienen una posible relación el uno con el otro. El concepto y el sentimiento del
amor, por ejemplo, está almacenado en esta amplia red neuronal pero construimos el concepto de
amor a partir de muchas otras ideas diferentes. Algunos tienen amor conectado con la desilusión,
cuando piensan en el amor experimentan el recuerdo del dolor, la pena, el enojo, incluso la ira. La
ira puede vincularse con una herida, que puede vincularse a una persona que luego se conecta de
regreso con el amor.
• ¿Quién está al volante cuando controlamos nuestras emociones o respondemos a nuestras
emociones? Fisiológicamente, las células nerviosas que se disparan juntas, se conectan. Si practicas
algo una y otra vez, esas células nerviosas tienen una relación a largo plazo. Si te enojas
diariamente, si te frustras diariamente... si sufres diariamente, si das motivo para la victimización
en tu vida... estás reconectando y reintegrando esa red neuronal diariamente...y esa red neuronal
ahora tiene una relación a largo plazo...con todas esas células nerviosas que se llama una
“identidad”. También sabemos que las células nerviosas que no se disparan juntas no se conectan,
pierden su relación a largo plazo, porque cada vez que interrumpimos el proceso del pensamiento
que produce una respuesta química en el cuerpo... cada vez que lo interrumpimos, esas células
nerviosas conectadas una a la otra... empiezan a interrumpir la relación a largo plazo. Cuando
empezamos a interrumpir y a observar no por estímulo y respuesta y esa reacción automática...
sino observamos los efectos que toma... entonces ya no somos la persona emocional consciente
con mente física que está respondiendo a su ambiente como si fuera automático. ¿Significa eso
que las emociones son buenas o malas? No, las emociones están diseñadas para reforzar
químicamente...algo en la memoria a largo plazo. Es por eso que las tenemos.

• Mi definición de una adicción es realmente simple: es algo que no puedes detener. Nos
causamos situaciones que satisfarán el ansia bioquímica de las células de nuestro cuerpo, creando
situaciones que satisfacen nuestras necesidades químicas...y el adicto siempre necesitará un
poquito más...para lograr un frenesí o una euforia de lo que está buscando químicamente. Así que
mi definición significa que... si no puedes controlar tu estado emocional, debes estar adicto al
mismo.

• La mayoría de la gente no se da cuenta de que cuando comprende que está adicta a las
emociones no es simplemente sociológico es bioquímico. Considera esto... la heroína usa los
mismos mecanismos receptores en las células que nuestras sustancias químicas emocionales. Es
fácil ver entonces que si podemos estar adictos a la heroína podemos estar adictos a cualquier
emoción.

• Estamos en un territorio completamente nuevo en nuestro cerebro...por eso mismo estamos


reconectando el cerebro...literalmente reconectando a un concepto nuevo. Y en ultima instancia,
nos cambia de adentro hacia fuera. Si cambio de idea, ¿cambiaré mis elecciones? ¿Cambiará mi
vida? ¿Por qué no puedo cambiar? ¿A qué estoy adicto? ¿Qué perderé a lo que estoy
químicamente apegado?

• Debemos formular lo que queremos y estar tan concentrados en eso y tan enfocados en eso y ser
tan conscientes de eso, que perdemos la noción de nosotros mismos, perdemos la noción del
tiempo, perdemos la noción de nuestra identidad, y en cuanto nos involucramos tanto en esta
experiencia que perdemos la noción de nosotros mismos, que perdemos la noción del tiempo...esa
imagen es la única imagen que es real y todos han tenido esa experiencia...cuando han decidido
que quieren algo. Eso es la física cuántica en acción. Eso es manifestar la realidad. Eso es el
Observador en pleno efecto.

• ¿Cómo podemos medir los efectos? Vivimos nuestra vida y vemos entonces si en alguna parte de
nuestras vidas...algo ha cambiado, nos convertimos en los científicos de nuestra vida...lo cual es
todo el motivo por el que estamos aquí.

FUENTE: Centro Internacional de Desarrollo Integral y Competitividad A.C. Citado en Grupo


Certeza, www.grupocerteza.com