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Ejercicios de lectoescritura para niños

con dislexia
Actividades para ayudar con la lectura y escritura a niños disléxicos

Cristina Arroyo FernándezLogopeda

En la actualidad, un gran número de niños presentan problemas a la hora de aprender a


leer y a escribir. Pero, ¿cuáles pueden ser las causas de estos problemas y cómo se
pueden solucionar?
La dislexia es un trastorno específico que se da en el aprendizaje de la lectura y de la
escritura, de carácter persistente y específico. Dicho trastorno, aparece en niños sin
ninguna alteración física, psíquica y sociocultural, y cuyo origen parece estar
relacionado con una alteración del neurodesarrollo. Esta alteración aparece
frecuentemente en niños en edad escolar, y afecta más a los niños que a las niñas y que
puede ser, en muchas ocasiones, el causante del fracaso escolar.

¿Cuál es la causa de la dislexia en la infancia?

La discusión sobre la causa de este trastorno sigue abierta a día de hoy. Sin embargo,
existen diferentes hipótesis diagnósticas acerca del tema. La mayoría de los estudios
existentes coinciden en que la dislexia se transmite de forma genética.
Por otro lado, también hay estudios neurológicos que afirman que la estructura celular
del cerebro de las personas con dislexia es diferente. Asimismo, otras personas
entienden este trastorno como una alteración de la memoria a corto plazo o como un
problema lingüístico.
Por último, en relación a este aspecto es importante tener en cuenta que este trastorno es
independiente de otras causas intelectuales, culturales, y emocionales. Los niños que la
presentan tienen una inteligencia normal o que, incluso, puede estar por encima de la
media.

¿Cómo debe ser el diagnóstico de la dislexia en niños?


Si su hijo presenta alteraciones en la lectura y la escritura, es importante acudir a un
especialista para realizar un diagnóstico precoz y tratar de corregir el problema lo antes
posible.

Es importante descartar que el niño presente problemas de vista, oído o de motricidad.


Para ello, puede consultar a su pediatra y al logopeda para realizar los exámenes
pertinentes, con el fin de verificar o descartar el diagnóstico de dislexia.

¿Qué ejercicios puede realizar con el niño disléxico?


Son muchas las actividades que se pueden realizar con un niño con dislexia. A
continuación, describiré algunas de ellas.

- Jugar al veo-veo o a la cadena de palabras. El niño deberá decir una palabra que
comience por la última sílaba de la palabra anterior.
- Ejercicios de ordenar sílabas para formar palabras completas.

- Decir cuántas sílabas tiene una palabra concreta.


- Juego como el veo-veo pero utilizando sonidos. Por ejemplo: veo una cosa que
empieza por el sonido /m/.

- Ejercicios de ordenar grafemas para formar palabras: Ordena las siguientes letras para
formar una palabra, “ e m a s “ / “mesa.

- Realizar un dictado con los sonidos de las letras.


- Leer un cuento en voz alta y proponer una serie de preguntas al final. Además, se
puede pedir al niño que haga un resumen de lo que haya leído.
- Lectura de absurdos. Debemos proporcionar al niño una serie de frases para que las lea
en voz alta y nos diga si son verdad o mentira.
Para complementar estas actividades, existen también diferentes juegos infantiles que se
pueden utilizar. Algunos de ellos son los siguientes:
1- El twistter. Se trata de un juego que permite desarrollar la lateralidad, el equilibrio y
la comprensión de órdenes de diferente complejidad.
2- El lince. Este juego puede utilizarse para trabajar la atención, la fijación visual y
los reflejos.
3- El memory. Está especialmente indicado para niños que presenten alteraciones en la
memoria a corto plazo.
Todas las actividades realizadas deben plantearse de una forma lúdica y atractiva, para
evitar la fatiga y la falta de interés por parte de los niños.

Es importante que los padres de estos niños tomen conciencia de que su hijo, debe
poner mucho esfuerzo en las tareas de lectura y escritura, lo que produce fatiga, pérdida
de concentración y distracciones frecuentes. Además, es común que estos niños
presenten rechazo ante actividades que requieran el uso de la lectura y la escritura. Por
ello, los padres y profesores deben evitar presionar a estos niños durante la realización
de estas tareas, y tratar de ser comprensivos y prestarles toda la ayuda que sea necesaria.
Por todo esto descrito anteriormente, es importante señalar la importancia de un
diagnóstico precoz y de una actitud positiva por parte del entorno del sujeto para lograr
corregir este diagnóstico lo antes posible. Además, si tiene alguna duda, no dude
consultar con su logopeda más cercano. ¡Él sabrá qué hacer!

Estímulos a la lectura infantil


Consejos para acercar los niños a la lectura

Todos sabemos que el hábito de la lectura es un gran estímulo a la creatividad,


imaginación, inteligencia y a la capacidad verbal y de concentración de los niños.
Asimismo, también somos conscientes de que los libros, cuentos, fábulas o
poemas deberían estar presentes en el día a día de los niños, del mismo modo que sus
juguetes.
Cómo podemos despertar el interés de un bebé por los libros. La lectura a partir del
primer año de vida de los niños.

Lectura infantil. El interés de los niños por los libros

El libro ofrece innumerables beneficios para los niños. Los libros son importantes, pero
el acto de leer, si posible todos los días, es lo que llevará a su hijo a este rincón tan
exquisito que es la aventura del saber, del conocer y descubrir. Además, si los padres y
las madres comparten el momento de lectura de un libro con los hijos estarán
estableciendo un lazo especial entre ambas partes.
El interés por la lectura se debe inculcar a un bebé desde la cuna y tratar,
con persistencia y dedicación, que se convierta en un hábito. Es fundamental para los
niños que aprendan a buscar conocimientos mediante la lectura desde la más temprana
edad. Los niños deben oír historias lo antes posible. Se recomienda además que lo
hagan con disciplina, es decir, teniendo fijada una hora al día para hacerlo, que se
convierta en costumbre. Podría ser a la hora de dormir, o después de la comida. No es
necesario esperar a que un niño lea para que él pueda tener contactos con los libros.
Hay libros para todas las edades. Libros sólo con imágenes, para que los padres vayan
indicando el nombre de cada imagen y haciendo con que el bebé lo repita, hay libros
con vocabularios, es decir que además de la imagen lleva también el nombre debajo de
la misma, para que el bebé vaya visualizando las letras y las palabras. Y los libros con
texto e ilustraciones para los niños que ya saben leer. Los padres deben valorar el
momento de lectura de los hijos. Valorar y diversificar los temas hablando de ellos con
los niños, favoreciendo todo tipo de libro, sea del material que sea (tela, cartón, plástico,
etc.), y valorar el tiempo que los niños se dedican a la lectura.
Los beneficios de la lectura para los niños

Los beneficios del libro para los niños son incalculables y para toda la vida. Lleva al
niño a querer leer, a buscar saber, a adentrarse en el mundo del arte, del dibujo y de la
imagen a través de las ilustraciones. Aumenta su habilidad de escuchar, desarrolla su
sentido crítico, aumenta la variedad de experiencias, y crea alternativas de diversión y
placer para él. De paso, el niño aprende a convertir fácilmente las palabras en ideas,
imagina lo que no ha visto y hace con que consiga bucear en la situación emocional del
personaje, probando sensaciones como el peligro, el misterio...
El niño se divierte o llora a través de los libros. Aparte de esto, el niño
aprende valores comunes. El niño desarrolla conciencias conociendo a sí mismo,
formando criterios, sin contar que le ayuda a escribir y a relacionarse mejor
socialmente.
Guiainfantil.com ha preparado un abanico de informaciones para padres sobre cómo
despertar el interés de los niños por los libros:

Los pequeños aprendizajes de los niños


Aprendizaje y autonomía de los niños según su edad

Los pequeños aprendizajes son muy importantes para los niños. No todo en la vida es
aspirar a realizar grandes hazañas o conquistas, hay pequeñas proezas que no solemos
valorar como merecen. Para un niño puede ser muy importante aprender cuanto antes a
atarse los cordones de los zapatos, ponerse el abrigo, peinarse el pelo, limpiarse
correctamente el culete, etc. Son tareas que parecen sencillas, pero muchos niños no lo
aprenden o lo hacen de manera incorrecta.
Cómo aprender los niños tareas sencillas

Más de una vez podemos ver como los niños no tan pequeños, corren con los cordones
de las zapatillas desatados, tienen el culito irritado por sus malas mañas o unos enredos
en el pelo que parecen nudos marineros. Una vez que nuestros hijos son capaces de
realizar movimientos precisos con los dedos de sus manos, este aprendizaje será mucho
más efectivo. Pueden comenzar cuanto antes si tienen inquietud, pero sobre los cinco
añitos serán más habilidosos debido al desarrollo de su motricidad fina. La escritura,
el dibujo y las manualidades experimentan un gran despegue a esta edad, aunque
pueden comenzarse antes: a los dos añitos.
Si bien es verdad que actualmente la moda infantil está al servicio de vencer estas
pequeñas dificultades, mediante velcros y corchetes, en algún momento tendrán que
enfrentarse a unos cordones o a unos botones. Para atarse los zapatos o aprender
a abotonarseel baby o el abrigo, tenemos que llamar su atención y presentarlo como
un juego. Yo he visto muñecos que están diseñados para aprender y ensayar estas
sencillas habilidades: tienen cordones en sus zapatos y cremalleras y botones en su ropa.
El juego consiste precisamente en manipular y lograr desarrollar la destreza necesaria en
los deditos del niño para manejar airosamente los complementos del muñeco. Os
acordáis de la cancioncilla: "un lazo grande y otro menudo, cruzas los dos y ya está
hecho el nudo" ¡Pues empecemos a estimular a nuestros peques!
Por otra parte, el aprendizaje correcto de la limpieza e higiene del propio cuerpo
también es de gran importancia para que puedan llegar a tener cierta autonomía. El otro
día mi hija de seis años se quejaba de que tenía 'las partes bajas' irritadas y ¡no me
extraña!, casi nunca usa el papel higiénico y cuando lo hace lo hace de atrás hacia
delante. El número de pequeñas actividades cotidianas que otorgan a nuestros hijos una
deseada independencia es bastante amplio: lavarse los dientes, peinarse, vestirse, llenar
un vaso con agua, emplear cubiertos para comer, etc., así que debemos atender a estas
pequeñas necesidades que tendrán que realizar durante toda la vida.
Patro Gabaldón. GuiaInfantil.com

Actividades para niños con


problemas de aprendizaje
Por

Elena Domínguez Vázquez

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Las actividades para niños con problemas de aprendizaje permiten


ayudar a complementar tratamientos para la dislexia, TDAH, disgrafia y
disgrafia.

Los trastornos del aprendizaje (TA) tienen gran protagonismo a día de


hoy, pues son una de las causas más frecuentes de fracaso escolar.
La prevalencia de los TA se sitúa entre el 5 y el 15% de la población en
infantil, de manera que podemos inferir que en prácticamente en todas
las aulas podemos encontrar a algún niño o niña con uno u otro trastorno
del aprendizaje.

Pero, ¿qué son los trastornos del aprendizaje?

Son trastornos, la mayoría con base biológica y a veces genética, que


condicionan a un niño o niña con un nivel de inteligencia normal.

Estos niños y niñas, a pesar de recibir una instrucción adecuada en la


escuela, no consiguen avanzar en alguno de los aprendizajes de forma
adecuada, y sus resultados en algunas materias pueden distar mucho de
lo esperable por su edad, por su esfuerzo y por su nivel de inteligencia.

Los TA pueden afectar a los niños y niñas de manera muy diferente o en


áreas distintas. Pueden afectar al lenguaje global, a la escritura, la lectura
o al cálculo matemático. También las dificultades del aprendizaje pueden
expresarse en forma de despistes, problemas de atención y concentración,
dificultades para organizarse, impulsividad, nerviosismo…
¿Te suenan alguna de estas características? Entonces es posible que
alguien de tu entorno tenga problemas de aprendizaje.

¿Qué trastornos del aprendizaje son los más comunes y qué puedes hacer
para ayudar?

La dislexia

La dislexia es un trastorno de la lectura que se encuentra en


prácticamente todos los grupos étnicos, lenguas y localizaciones
geográficas y principalmente se caracteriza por una dificultad a la hora de
leer.

¿Cuáles son las señales de alerta para la dislexia?

 El niño o niña tardó en comenzar a hablar.


 Confusiones a menudo de sonidos de palabras parecidas. Por
ejemplo, usar plurales cuando no tocan, cambiar las palabras de
género cuando se parecen en su escritura, invención de letras o
intercambios de letras en las palabras.
 Confusiones de derecha-izquierda, arriba-abajo…
 Dificultades para encontrar palabras que rimen entre sí.
 Dificultades en el reconocimiento preciso y fluido de palabras.
 Dificultades a la hora de deletrear o leer palabras que no existen.

¿Qué puedes hacer para ayudar?

 Jugar con el niño a juegos que ayuden a conocer cómo se


deletrean las palabras, y cómo suenan las letras cuando se unen.
Un buen juego sería El Ahorcado.
 Jugar a juegos que ayuden a detectar las sílabas de las palabras
y su pronunciación. Por ejemplo, las palabras encadenadas o
inventar canciones juntos.
 Leer con el niño siempre ayudará a que aprenda cómo suenan
los símbolos escritos y cómo se agrupan. Puedes leer tú primero
y que luego lea lo que tú has leído, así harás de modelo. También
puedes pedirle que te lea a ti, mientras tú supervisas lo leído.
 Leer palabras inventadas. Cuando leemos una palabra inventada,
nos obligamos a decodificar en nuestro cerebro cada letra, su
unión en sílabas y su sonido. Esto es muy bueno para los niños
con dislexia.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Aunque en la actualidad el TDAH es un trastorno comprometido, lo cierto


es que es incuestionable que existen numerosos niños que presentan una
sintomatología común, dejando a un lado si las causas son biológicas,
psicológicas o sociales.

¿Cuáles son las señales de alerta para el TDAH?

 Inquietud destacable en todos los contextos.


 Suele dejar las cosas a medias.
 Dificultad para seguir las instrucciones de los mayores.
 Habla mucho y no sabe identificar cuando no es apropiado.
 Destaca su impulsividad.
 Necesita satisfacer sus demandas de inmediato (por ejemplo,
interrumpe conversaciones, o juegos con sus compañeros).
 Se distrae continuamente y parece que no escucha cuando se le
habla.
 Tiende a tener todo por medio, sin ningún orden.
 Gran dificultad para organizar sus cosas.
 Dificultades a la hora de organizar el tiempo.

¿Qué puedes hacer para ayudar?

 Marcarle rutinas. Si le ayudas a organizar su día y a ser


consciente del tiempo, poco a poco estas rutinas ayudarán a
tener una vida más ordenada. Por ejemplo, podéis hacer juntos
un calendario semanal con las horas de levantarse, comer, hacer
los deberes…
 Los contratos conductuales. Es un acuerdo que tomáis juntos el
niño y tú de determinados comportamientos que debe corregir
poco a poco.
 Entrenar las autoinstrucciones. Ayudar al niño a pararse y decidir
qué tiene que hacer.
 Tiempo de recreo libre. No es bueno limitar al niño
constantemente. Por eso, debe tener un tiempo diario para jugar
al aire libre, con otros niños si es posible.

La disgrafía

En la escritura están implicados muchos aspectos: Un proceso de


planificación del mensaje, la estructuración y organización del mensaje
que se quiere transmitir, escribir correctamente las palabras, y el trazo
adecuado de las letras en el papel.

Las dificultades en la escritura pueden afectar a cualquiera de estos


aspectos anteriormente mencionados.

¿Cuáles son las señales de alerta para la disgrafía?

 Las habilidades para escribir son sustancialmente inferiores a lo


esperado por su edad.
 Su escritura interfiere significativamente en el rendimiento
académico y en actividades de la vida cotidiana.
 A pesar de su “mala caligrafía” o de su bajo rendimiento en la
escritura, el nivel de lectura se encuentra dentro de la
normalidad.

¿Qué puedo hacer para ayudar?

 Revisar la postura que toma el niño o niña a la hora de escribir,


puesto que en muchas ocasiones la disgrafía la causa una mala
postura o una tensión muy fuerte en los musculos que van del
cuello a la mano.
 El clásico punzón: Podemos facilitar al niño diferentes dibujos,
líneas y letras de menor a mayor dificultad para que perfore los
contornos.

 Se puede trabajar mediante el recorte de papel con el objetivo


de crear objetos de decoración como guirnaldas o haciendo
ejercicios de papiroflexia de menor a mayor dificultad.

 Por último, le podemos enseñar al niño a hacer punto de cruz,


con todo lo que ello conlleva: Ensartar la aguja, seguir un patrón
y copiarlo en la tela, tener puntería a la hora de clavar la aguja…

La discalculia

El sentido numérico es una capacidad innata que tenemos las personas, y


nos permite cuantificar los elementos de nuestro entorno, así como
distinguir entre cantidades.

La discalculia es una gran desconocida entre los trastornos del


aprendizaje, a pesar de que las dificultades en las matemáticas están a la
orden del día y no es raro considerar a esta asignatura como la asignatura
difícil. De hecho, es una de las asignaturas con mayor índice de suspensos.

Lógicamente, no todas las personas a las que les cuestan las matemáticas
son discalcúlicas. Seguramente, sus dificultades con las matemáticas sean
debidas a lagunas elementales sin resolver. Sin embargo, las dificultades
de las personas con trastorno del cálculo van más allá de lagunas que no
están resueltas, y los errores se dan en las cuestiones más básicas.

¿Cuáles son los signos de alerta de la discalculia?

 Mala lectura de los números, a pesar de que el nivel escolar es


bastante superior.
 Cambios de lugar de los números o números olvidados. Por
ejemplo, escribir: 1.19 en vez de 1.019.
 Dificultades a la hora de colocar las cifras en la posición correcta
para el cálculo.
 No distinguir entre unidades, decenas y centenas, aunque el nivel
escolar es significativamente superior.
 Dificultades a la hora de decir si un número es mayor o menor
que otro. No se distinguen bien las cantidades.
 Dificultades a la hora de hacer sumas y restas “con llevadas”.
 Confusión entre sumas y restas.

¿Qué puedes hacer para ayudar?

 Lo más importante es que tengas una enorme paciencia, pues la


mayoría de las intervenciones se centran en repetir, repetir y
repetir ciertos ejercicios hasta que el niño o niña automatiza su
aprendizaje. Lo importante es repetir las tareas una y otra vez y
que sean divertidas.

 Usar juegos que relacionen los números y las operaciones con la


vida real. Por ejemplo, ir a comprar golosinas juntos o material
escolar, y que el niño o niña tenga que hacerse cargo de sumar
los precios y comprobar que la vuelta es correcta.

 Cuantos más sentidos estén implicados en su aprendizaje mejor.


Por eso, una buena manera de aprender los números sería, por
ejemplo, con el número 3: el niño escribe el número diciéndolo
en voz alta, luego dibuja 3 manzanas, después reúne 3 cubos, y
por último da tres saltos. Una buena idea también sería jugar al
parchís, teniendo que contar en voz alta mientras mueve la ficha,
y haciendo también las operaciones en voz alta.

¿Cómo se sienten los niños y niñas con trastornos del


aprendizaje?

La gran mayoría de los niños con problemas de aprendizaje, tienen algún


problema emocional asociado con la dificultad de aprendizaje (Cheng,
2016).
Un problema común entre los profesionales de la psicología y la educación,
es que se atiende más al trastorno que al propio niño. Por eso, no debemos
olvidar que las dificultades que tiene nuestro niño o niña, pueden estar
ocasionando un impacto emocional importante en él.

A continuación, puedes encontrar qué emociones y signos son los más


comunes y qué hacer para poder abordarlos con el niño o niña.

Ansiedad

Es común que los niños y niñas se sientan nerviosos y tensos a la hora de


ir a la escuela y ver que no rinden como el resto de sus compañeros a
pesar de sus esfuerzos. Esto puede llegar a ser verdaderamente frustrante
y en muchas ocasiones lleva al niño a rechazar la materia en la que
presenta dificultades o a no querer ir al colegio.

Es muy importante tener en cuenta que la ansiedad en la infancia no se


demuestra igual que en la edad adulta, y que puede expresarse mediante
rabietas, llanto, llamadas de atención o desobediencia.

Por eso, debes tener mucha paciencia siempre y hacerle ver al niño o niña
que tú lo acompañarás siempre en su aprendizaje y que no debe
preocuparse si no consigue seguir el ritmo de sus compañeros, porque
cada niño o niña tiene su propio ritmo en todas las cosas, y seguramente
él tenga otras habilidades que sus compañeros no.

Bajo autoconcepto académico

Si nos ponemos en el lugar de un niño con dislexia que apenas consigue


leer, acompañado de compañeros de 4º de primaria que ya leen sin
problemas, podremos imaginarnos cómo se sienten muchos de los niños
con dificultades del aprendizaje.

Como adulto, sería buena idea que focalices la atención del niño o niña en
sus otras habilidades y que potencies su desarrollo con respecto a esa
área. Por ejemplo, el niño que comentábamos antes con dislexia, puede
tener los problemas de lectura que hemos comentado, pero puede
gustarle mucho el atletismo y ser un gran atleta.

De este modo, su autoestima no estará tan basada en la escuela y sí en


otras habilidades con las que disfruta y en las que es competente.

Depresión

Algunos de los niños y niñas con dificultades del aprendizaje se ven


superados por los problemas en la escuela al ver que no consiguen
mejorar, o que un gran esfuerzo les supone muy poca mejoría. Es muy
importante que prestes mucha atención al niño o niña con problemas de
aprendizaje, dado que, al igual que la ansiedad, la depresión en niños no
se expresa como en adultos.

Los niños con depresión tienden a enrabietarse, aislarse, tener problemas


de conducta en el aula o en casa, o presentar sintomatología física como
dolores de cabeza persistente, o de barriga.

Lo mejor para estos casos es tener mucha paciencia y afecto con el niño
o niña. Hablarle de cómo se siente y por qué, y preguntarle qué es lo que
puedes hacer para que se sienta mejor. Los niños, por ser niños, no dejan
de saber qué les pasa o qué necesitan, y nosotros como adultos tenemos
que hacerles sentir que estamos para acompañarles y ayudarles.

¿Qué puedes hacer si sospechas de algún trastorno del


aprendizaje en el niño o niña?

Lo mejor que puedes hacer ante la sospecha es preguntar a un


profesional, como un psicopedagogo o un psicólogo. Éste sabrá cómo
aconsejarte, te dirá si tus sospechas están basadas en factores
disfuncionales, y en caso necesario evaluará al niño o niña para hacer un
diagnóstico.

Si finalmente el profesional considera que el niño presenta algún trastorno


del aprendizaje, te asesorará en todo lo que necesites. Además, sería
bueno que hicieras saber en el centro educativo el diagnóstico, puesto que
es necesario para que tengan en cuenta sus dificultades y ayuden al niño
en el aula y la escuela.

Referencias

1. American Psychiatric Association, APA (2013). DSM-V.


Diagnostic and statistical manual of mental disorders. (5th).
Washington, DC.
2. Cheng, J. (2016). Understanding children’s hearts and minds:
Emotional functioning and learning disabilities.
3. Tobolcea, I. y Dumitriu, C. (2010). The importance of
psychomotricity in the apparition and development of language
in children. Ovidius University Annals, Series Physical Education
and Sport / SCIENCE, MOVEMENT AND HEALTH, 10(2), 376-
382.
4. Reading remedy (2016). Symptoms of dyslexia. Summary of
warning signs. Recuperado 29 de marzo de 2016.
5. Andreu, L. Serra, JM. Soler, O. Tolchinsky, L (2014). Trastornos
de aprendizaje de la escritura y de las matemáticas. Barcelona:
UOC Publishing, SL.
6. Andreu, Ll. Lara, M. López, A. Palacio, A. Rodríguez, J. Sopena,
J (2014). Trastornos del aprendizaje de la lectura. Barcelona:
Oberta UOC Publishing, SL.
Dislexia: ¿Cómo ayudarlos en el
aprendizaje de la lectura en el
hogar?

Indice de contenido [Ocultar]


 1 La dislexia significado
o 1.1 Los niños y niñas con dislexia
o 1.2 La dislexia en la vida real: consejos para niños con dislexia, sus padres y docentes
 2 Síntomas de la dislexia
o 2.1 Otros síntomas de la dislexia
o 2.2 Características generales de la dislexia
o 2.3 ¿Cómo ayudarlos en el aprendizaje de la lectura en el hogar?
o 2.4 Recomendaciones o sugerencias para emplear en el hogar frente a la dislexia
 3 Fichas para trabajar la dislexia en el aula
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La dislexia es una dificultad específica de aprendizaje que hace referencia al aprendizaje de los
procesos de lectura y de escritura y las funciones relacionadas con los mismos.

La persona disléxica se enfrentan en su día a día a muchas dificultades que no siempre


son bien entendidas. Pueden aprender, pero su manera de aprender es diferente debido a
este trastorno y requiere mayor estimulación, con algunas sencillas actividades podremos
adaptarnos a su modo de aprender, dar respuesta a sus necesidades y potenciar sus
aprendizajes.
En este artículo te mostraremos qué puedes hacer para ayudar un niño con dislexia y así
mejorar su aprendizaje.
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La dislexia significado
La dislexia o trastorno del desarrollo de la lectura es una dificultad específica de
aprendizaje cuyo origen es neurobiológico. Se manifiesta en dificultades relacionadas con
los procesos de lectoescritura, y toda actividad que implique la descodificación,
interpretación y comprensión de símbolos del lenguaje.
La dificultad radica en que estos símbolos han sido creados arbitrariamente para
comunicarnos, no responden a ninguna lógica y esto complica la comprensión y
decodificación de las personas. Lo realmente complicado para las personas
con dislexia es la comprensión de estas reglas arbitrarias que asocian cada letra con un
sonido determinado. En su cabeza las letras parecen seguir un baile incomprensible para
ellos, necesitan tiempo y estrategias para ordenar y dar sentido a este baile de letras.
En resumen la dislexia puede dificultar las lecturas y su comprensión

Los niños y niñas con dislexia


Los niños y niñas con dislexia han de hacer frente cada día a múltiples dificultades y
problemas. Su manera de percibir las letras, codificar y procesar la información que
transmiten es diferente. Un niño con dislexia procesa la información escrita y la escritura
de un modo especial y es por ello que necesita una atención más especializada en este
sentido. Una enseñanza adaptada a sus características y sus necesidades que les permita
desarrollar sus capacidades y aprendizajes.
Es importante saber que estas dificultades no implican ningún tipo de retraso, los niños y
niñas con dislexia infantil tienen una inteligencia normal, incluso pueden llegar a ser
superiores a la media con una estimulación adecuada. Su dificultad de aprendizaje se
manifiesta por estas señales: tardan demasiado tiempo en hacer sus tareas, no obtienen
buenos resultados, son tachados de torpes y vagos, ellos no entienden lo que les sucede
y en muchas ocasiones los adultos que les rodean tampoco. Todo esto repercute en
su autoestima y en su bienestar.
Es imprescindible proporcionar una atención temprana que dé respuesta a sus
necesidades, para de esta manera estimular de forma adecuada. De esta forma no tendrán
dificultades. Se trata de adaptar la forma de enseñarles a sus características especiales,
haciendo posible la creación de aprendizajes.

 Pídele que busque una letra en un texto escrito, cuento, revista, periódico. Puedes hacerlo como
un juego, por ejemplo vamos a buscar todas las letras “B” del texto. De este modo el niño, al ver,
entrena y estimula la discriminación visual entre la letra escogida y las demás letras.

 Muéstrale palabras parecidas que solo se diferencien en una letra. Pídele que señale la letra en la
que se diferencian. (Ejemplo: pato-palo; maleta-maceta; caballo-cabello, etc.)

 Juega a sustituir alguna sílaba de la palabra por otra parecida, para que pueda comprobar la
diferencia entre los sonidos. Así estimulamos la discriminación fonética. (por ejemplo la palabra
pelota, le pedimos que sustituya la sílaba ta por pa y pronuncie pelopa).

 Contar las sílabas y las letras de las palabras. Así centramos su atención en las letras y en sus
sonidos. Al contar las sílabas le estimulamos para que se centre en los sonidos.
 Muéstrale, al niño, sílabas separadas y pídele que una las sílabas formando palabras. De esta
manera estimulamos la discriminación auditiva y visual y su capacidad de creación con los
caracteres.

 También puedes eliminar una sílaba de la palabra y pídele que busque la sílaba que falta.

 Enséñale una sílaba y pídele que te indique frases que contengan esa sílaba. Por ejemplo la sílaba
–bra, puede formar palabras como brazo, culebra, abrazo, etc. De este modo estimula su capacidad
de identificar sílabas y formar palabras con ellas.

 Juega a las cadenas de palabras. Se trata de decir una palabra y la otra persona ha de decir una
nueva palabra que comience por la última sílaba de aquella palabra. (por ejemplo: maleta-taza-
zapato-topo-poco-comida-dado-…..). A través de un juego estimulamos su discriminación de
manera entretenida.

 Emplea pasatiempos clásicos, como las sopas de letras o los crucigramas. Son una forma
entretenida de entrenar la discriminación visual de los caracteres, mientras el niño disfruta de ver
la información.

¡Esta información es muy útil para personas con dislexia!, ya qué está comprobado que
lo los problemas y dificultades de dicho trastorno pueden ser más fáciles de superar,
utilizando las técnicas indicadas en esta lectura. También hay que resaltar que las
personas alrededor deben colaborar más con ellos.
Señales para reconocer dislexia en la escuela. Fichas para trabajar

La dislexia en la vida real: consejos para niños con


dislexia, sus padres y docentes
Frente a un trastorno en el aprendizaje como la dislexia los padres suelen,
mayoritariamente, tener diferentes reacciones de la situación. A menudo pueden sentir
bronca, frustración, enojo, desgano, negación, etc.Lo cierto es que, sea cual sea el
problema en el aprendizaje de nuestros hijos, lo mejor que como padres podemos hacer
es detectar el problema lo más rápido posible y darle una pronta intervención a la
situación.

Síntomas de la dislexia
Cada persona puede aprender a diferente ritmo que otros, pero si presenta más dificultades
de lo común en la escritura, lectura, el lenguaje u otros aspectos del aprendizaje, es
probable qué sean síntomas de que tiene dislexia.

La dislexia es un trastorno común, pero hay que estar al tanto de toda la información
existente, para brindarle más oportunidades de recuperarse.
Otros síntomas de la dislexia
Estos son 7 síntomas muy comunes de la dislexia. Si un pequeño presenta todos ellos, es
probable que sufra un trastorno de dislexia.

 Al hacer una lectura, suele pronunciar mal las frases, tal vez cambiando algunos caracteres. El
padre debe prestar atención a como habla el pequeño.

 Su aprendizaje es más lento que el de sus compañeros en la escuela. Es necesario qué los
profesores en la escuela vigilen que está aprendiendo correctamente o no.

 Presenta dificultades en el desarrollo del lenguaje, por eso al ver, se le dificulta llamar las cosas
por el nombre correcto.

 Tiene algún problema en la escritura, pueden ser faltas en la ortografía al escribir.

 Le cuesta escribir correctamente por su cuenta, necesita qué alguien revise su ortografía.

 En la escuela su proceso de aprender es lento, no le va muy en asignaturas con gran requerimiento


de habilidades del cerebro, como las matemáticas u otras.

 Lee de manera regular, pero comete muchos errores.

La nueva fórmula de Lauridsen de aprendizaje automático de idiomas


en 2 semanas!Lauridsen, de mediana edad multipolíglota, habla con soltura 23
idiomas y ha presentado a los españoles su famosa fórmula de 2 semanas. Ya
75,000 españoles dejaron los métodos ineficaces de aprender idiomas y se
unieron a Lauridsen. Tú también, da igual tu edad, formación o talentos, ya en 2
semanas podrás disfrutar de la sorpresa reflejada en los ojos de tus familiares,
amigos y compañeros...Lee el contenido...

Todos estos síntomas pueden evidenciar que se está presentando un caso de dislexia en la
persona, por lo que hay que tomar acción en el asunto. Si su hijo de pocos años de edad
escolar, presenta estos síntomas en sus estudios de primaria y su vida cotidiana, existen
posibilidades de que sufra de dislexia.
Características generales de la dislexia
Los niños con dislexia, en líneas generales, presentan problemas y dificultades de
autoestima. Esto se debe a que se sienten diferentes respecto de sus compañeros. Además
ellos, y como resultante de esto, pueden sentirse desanimados.En este contexto es
necesario contenerlos emocionalmente. No queremos decir con esto que debemos
consentirlos, pero sí que ellos deben sentirse contenidos y apoyados.
Por otra parte es importante reconocer sus puntos fuertes. Es frecuente que un niño con
dislexia tengan un hobbie con el cual pueda canalizar su angustia. Este hobbie puede ser
un deporte, pintura, música, etc. Fomentar este hobbie es una manera de ayudarlos para
que eleven su autoestima y que ellos fortalezcan su autoimagen.

Sin embargo consideramos es de vital importancia que como padres dediquemos tiempo
para que ellos cuenten con nuestro apoyo y nuestra ayuda. Debemos tener en cuenta que
los personas con dislexia tienen, con frecuencia, problemas con la memoria repetitiva.
Es decir, pueden necesitar que les indiquemos varias veces cómo se escribe una frase.
Frente a esta situación debemos darle la respuesta y dejar que ellos continúen solos.
¿Cómo ayudarlos en el aprendizaje de la lectura en
el hogar?
Un niño con dislexia es probable que tenga dificultades con la lectura y la escritura
durante toda su vida. Debemos ser conscientes de esto y ayudarles a que practiquen por
más tiempo que el resto de sus compañeros.
El profesor debe dar énfasis en mejorar la lectura del alumno que presente dislexia. Debe
prestar atención a cómo se está desarrollando su aprendizaje.

Recomendaciones o sugerencias para emplear en el


hogar frente a la dislexia
1. Ejercicios de conciencia fonológica. Es importante estimular la conciencia fonológica. Es decir,
ayudarles a que distinguen las sílabas y sus sonidos. En este sentido y desde el hogar se puede
estimular al niño realizando rimas con su propio nombre. Por ejemplo, si el niño se llama Tomás,
se le puede estimular con la frase “A Tomás le gusta usar antifaz”.

2. Realizar ejercicios para la atención, la memoria y el vocabulario. Para ello podemos utilizar
todas las situaciones cotidianas. Como entrenamiento, podemos recordarles el nombre de las
calles, repitiendo una y otra vez nombres de familiares y amigos, realizando juegos como
el puzzle, memo tex, barajas, etc, jugar a observar las diferencias entre 2 imágenes.

3. Transmitirles confianza respecto a los profesionales que intervienen. No sólo nosotros como
padres debemos confiar en lo que realizan los profesionales durante las sesiones con nuestros
hijos, sino que también debemos transmitir este respeto y confianza a los niños con dislexia para
que ellos logren una mayor apertura en el consultorio.

4. Proporcionales libros. Es vital que el niño con dislexia comprenda la importancia y reciba el
entusiasmo de la lectura. Para ello también puede ser de más utilidad los juegos online o algunas
lecturas que se sean de su interés.Gracias a estos consejos, puede hacer que su hijo mejore sus
habilidades en los estudios y en su vida cotidiana, desarrollándose así su cerebro.
Consejos para el trabajo en aula con
niños con dificultades para aprender
al ritmo de sus pares: evidencia de
los colegios entrevistados e
investigaciones recientes
156

El siguiente documento busca responder con metodologías probadas y usadas por


otros a una problemática presente y discutida en los establecimientos. Tiene como
objetivo entregar consejos para trabajar con niños que presentan
dificultades para mantener el mismo ritmo de aprendizaje que sus compañeros en
la sala. Contiene consejos generales y específicos, principalmente para responder
a dificultades de lenguaje, atención, socioafectivas y, problemas específicos de
lenguaje y matemática”

Consejos generales de trabajo en el aula.

Estos consejos facilitan el aprendizaje de todos los alumnos de su clase,


especialmente, de aquellos con dificultades de aprendizaje. Estas sugerencias no
requiere sacarlos de la sala de clases ni tiempo adicional.

 Establezca reglas de comportamiento y rutinas desde el comienzo del año


escolar. Es importante que los niños conozcan los procedimientos dentro del
aula y las consecuencias que implican no cumplirlos, así como las del
quebrantamiento de reglas. Sea claro y explícito, así como consecuente en
sus indicaciones.
 Comience las clases a partir de un contenido conocido, en un estilo de repaso
de lo aprendido para luego ir poco a poco introduciendo nuevos
(Condemarín, 1999). Al inicio de cada lección los contenidos y habilidades
aprendidas en la lección anterior y comente cómo se relacionan con la lección
de hoy. De esta manera, las relaciones entre diferentes contenidos serán
más evidentes, lo que facilita su retención.
 Escriba en el pizarrón un plan con los puntos más importantes que se tratarán
durante la clase. (Chadwick en Luccinni, 2002). Si los niños son pequeños,
hay que leerlos en voz alta guiando la lectura del pizarrón con un puntero.
Recuerde que estructurar la clase permite les permite a los niños anticipar lo
que ocurrirá y, por lo mismo, facilita la comprensión.
 Ajuste la dificultad las actividades a las competencias de los niños
manteniendo un nivel de desafío constante, para así aumentar su sensación
de eficacia y con ello mejorar su motivación (Valmaseda en Coll, Marchessi
& Palacios 2002). Una tarea demasiado fácil es poco motivadora, lo que
puede resultar en pérdida del interés e interrupciones. Una demasiado difícil
resulta frustrante. El trabajo debe ser desafiante, que requiera concentración.
Para apoyar a los menos hábiles, recorra la sala para monitorear el trabajo y
ofrecer ayuda.
 Entregue instrucciones claras y precisas para las actividades. Antes de dar
una instrucción, solicítele a los niños que presten atención, que dejen de
hacer lo que estaban haciendo y que lo miren y escuchen atentamente.
Puede usar estrategias como cruzar los brazos sobre el banco, referir la
atención a una lámina de normalización (conozca carteles de normalización
en: Programa Kinder – Colegio San Joaquín www.educandojuntos.cl ), etc.

Antes de dar una instrucción elicite las habilidades y contenidos que los niños
necesitarán para realizar la actividad. Luego de una instrucción precisa respecto a
lo que espera que los niños hagan, secuenciando las acciones y nombrando los
materiales y objetos que utilizarán (por ejemplo: si quiere que unan con una línea
recta 2 objetos que comiencen con la misma letra, dígales: “Vean esta página, aquí
tenemos varios objetos, animales y frutas que están en dos columnas (indíquelas).
Vamos a poner atención a cuáles comienzan con el mismo sonido (nombre cada
uno) ¿alguien me puede decir cuál de ellos comienza igual que árbol?, muy bien,
ahora con el lápiz grafito vamos a unir con una línea recta (dibújela) el árbol con la
ardilla, el ahora Uds. Lo van a hacer con todas las otras palabras”). Por último,
consulte si alguien tiene una duda.

 Refuerce los éxitos. Muy a menudo, los niños con dificultades reciben una
información clara con respecto a sus fracasos. Por el contrario, pocas veces
son reforzados por aquello que son capaces de realizar (Valmaseda en op.
cit).
 Entregue a los alumnos una imagen de sus competencias, estimulando y
reconociendo las actividades que realiza de manera exitosa o en las
que obtiene avances que, aunque pequeños, sean significativos. Esto les
ayudará en el desarrollo de su autoestima y seguridad personal, y a conocer
sus fortalezas, lo que a su vez influirá en su manera de afrontar sus propios
déficit.
 Estos refuerzos debe realizarlos cuando la situación lo amerite y de
inmediato: cuando el niño obtenga avances en su proceso de aprendizaje. El
refuerzo indiscriminado o desfasado en el tiempo se vuelve inefectivo (los
niños no saben qué es lo que se refuerza) e incluso contraproducente
(pueden asociarlo azarosamente a otra conducta).
 Mantenga una relación cercana y amable con los niños Su valorización
positiva y reconocimiento motivarán al niño a seguir instrucciones y acatar
normas. Por el contrario, si el niño se siente rechazado hará todo para
merecer ese rechazo.
 Trátelos como personas grandes exigiendo comportamientos apropiados con
firmeza, pero sin incomodarlos o humillarlos en frente del grupo. Escúchelos
con paciencia y pregúntele su opinión, pues ellos responden bien a los tratos
amables (Haeussler en Lucchinni, 2002).
 Mantenga contacto visual al hablarles y redirija su atención cada vez que sea
necesario con una señal, tocándolos en el hombro, un chasquido de dedos.
Estos pequeños gestos ayudan a centrarlos en la tarea. A principios de año
necesitará hacer esto varias veces.
 Respecto a las evaluaciones, corrija los ítemes más difíciles con toda la
clase. Muestre cómo se resuelven y aclare los malentendidos (Chadwick en
Luchinni, 2002). De esta forma, se alivia la ansiedad que genera equivocarse
y se muestran los pasos para realizarlo correctamente. Esto es aún más útil
para estos niños si considera que tienen baja tolerancia a la frustración, ya
que no obtienen buenas notas y les cuesta mucho superarlas.
 Obsérvelos constantemente. Monitorée los avances del niño constantemente
para asegurarse que el nivel de dificultad de la actividad es el adecuado y
que esté realizando y avanzando en las actividades. Pase por su puesto y
pregúntele si comprendió la instrucción, si tiene alguna pregunta o si puede
verbalizar lo que está haciendo y cómo lo está realizando. Así podrá tomar
decisiones en momentos más adecuados y precisos.
 Otorgue corrección adicional en su cuaderno y tareas. La corrección de
cuaderno es una estrategia que permite pesquisar lo errores más comunes
que los niños están cometiendo, los contenidos atrasados, dificultades en la
escritura, entre otros. y definir estrategias remediales como la copia de otro
cuaderno par completar, corrección de errores, reedición e, incluso,
derivación a profesionales especializados.

Consejos específicos para el trabajo con niños con problemas de aprendizaje.


Dificultades de lenguaje.

Para lenguaje en general:


• Ayude a los niños con apoyos visuales que representen el tema del que se habla:
gráficos, dibujos, objetos, organizadores gráficos (conozca ejemplos de
organizadores gráficos en: Programa de Lenguaje – kinder – Colegio San Joaquín
www.educandojuntos.cl) (Valmaseda en Coll, Marchessi y Palacios, 2002). Tenga
en cuenta que los niños con dificultades de lenguaje pueden sentirse inseguros en
situaciones en las que haya un gran componente de discusión oral o de escritura.
En esas ocasiones conviene tener un punteo de los temas a tratar que se vaya
siguiendo. Esto les da una pauta para organizar lo que escuchan. Estas estrategias
son aún más relevantes en los primeros años de educación, pues a los niños se les
facilita el aprendizaje mediante el apoyo concreto.

Para Lenguaje comprensivo y expresivo


• Corrija las producciones verbales erróneas o incompletas, modelando la expresión
correcta. Repita correctamente las producciones de los niños lo más luego posible.
Sobre todo, realice expansiones de lo dicho por el niño; tanto de tipo gramatical
como semántico (Valmaseda en op cit). Por ejemplo, si el niño dice que
los “murciégalos” chupan sangre, lo óptimo es que el profesor diga, “claro hay
murciélagos que chupan sangre y otros que comen frutas”. Por el contrario, lo
contraproducente es decirle, “no se dice murciégalo, está mal dicho” ”repita,
murciélago””. Esta última conducta puede hacer que el niño se sienta fracasado
inhibiendo sus iniciativas comunicativas.

• Plantee preguntas abiertas de manera progresiva: esto favor·ecerá, con el tiempo,


una comunicación más completa. Así comience con preguntas cerradas, para que
luego Ud. como profesor construya un relato a partir de lo dicho por el niño. De esta
manera, Ud. modela la forma de contestar preguntas abiertas que puede plantearle
al niño después. Por ejemplo, le puede preguntar ¿qué hiciste en el recreo?,
“Jugué”, ¿Con quién jugaste? “Con Pedro y Camila” ¿A qué jugaron? “A las pilladas”
“Ah, entonces en el recreo jugaste con Pedro y Camila a las pilladas, y ahora ¿Qué
vas a hacer?”.
Para estimular el lenguaje expresivo:
• Aproveche las situaciones de juego, especialmente en el caso de niños pequeños,
pues proporciona un contexto muy rico para el uso del lenguaje. Amplíe el lenguaje
otorgando modelos de respuesta (Valmaseda en op cit). Por ejemplo, cuando el niño
esté jugando pregúntele qué está haciendo. Lo más probable es que el niño
responda “esto”, a lo que usted debe contribuir diciendo “claro, estás construyendo
una torre con cubos verdes, rojos y azules”.

• Anime el uso del lenguaje para distintas funciones como describir experiencias,
acontecimientos y objetos (es bueno utilizar apoyo concreto como láminas),
expresar sentimientos, realizar juicios y predicciones, contar cuentos, actividades
donde deban categorizar, etc. (Pesse en Lucchinni, 2002)

• Otorgue el tiempo necesario para que pueda expresarse (Pesse en Lucchinni,


2002).

Muchas veces estos niños demoran en contestar, haciendo sentir que el ritmo de la
clase se pierde. Para evitar esto, luego de un tiempo puede ayudar al niño
preguntándole ¿en qué estás pensando? (con el fin de ayudarlo y no de presionarlo),
antes de pasar a otro. Otra estrategia es avisar con tiempo lo que se le va a
preguntar. Por ejemplo, puede decir Camila, le voy a hacer una pregunta, escuche
bien. Mientras Camila piensa, comente que necesitamos tiempo para pensar y
buscar la respuesta correcta. Luego pida que conteste.

Este par de segundos le da un tiempo para organizar su respuesta. Cuando


corresponda, modele este “tiempo de pensar”. Diga “lo voy a pensar” y demore
algunos segundos antes de contestar una pregunta.

• Para estimular el lenguaje comprensivo es bueno que inste a los niños a responder
preguntas simples y vaya complejizándolas progresivamente. Por ejemplo a través
de la lectura de cuentos, primero puede plantear preguntas cerradas como ¿Estaba
el gato con las botas puestas? (respuestas si /no), y luego puede invitarlos a hacer
descripciones verbales, pedir que cuenten el final de la historia, etc. ¿Cuál era la
labor del gato con botas?¿En qué termina la historia?¿Qué otro final se les ocurre?.

• Otra manera de preguntar acerca de los cuentos es hacer preguntas siguiendo la


secuencia de la historia (qué pasó primero, qué después) Esto ayuda a crear una
estrategia para recordar e ir integrando los acontecimientos del cuento para luego
contestar preguntas abiertas de interpretación que se basan en ellos. También se
les puede pedir identificar frases absurdas (palabras inadecuadas en el contexto),
encontrar opuestos, descifrar incógnitas, resolver adivinanzas, juegos de
nominación, etc (Pesse en Luchinni, 2002).

Para Lenguaje articulatorio:


• Solicite a los niños que al pronunciar las palabras alarguen los sonidos de las
sílabas (<bbbbbrrrrrrraaaaaaa>) que observen las sensaciones que acompañan ese
alargamiento (cosquilleo en los labios, cosquilleo en el paladar, abrir la boca) incluso
que den un nombre a la sensación (hormigueo, cosquilleo…). Realice esta actividad
frente a un espejo, que puede estar ubicado detrás de la puerta o en el rincón de
lenguaje, para que vean cómo se mueve su boca al decir ciertas palabras. Este
trabajo ayudará a los niños a obtener mayor conciencia de los movimientos
articulatorios que tienen lugar al pronunciar y de la estructura sónica de las palabras
(cómo están compuestas por distintas sílabas y sonidos) (Sánchez en Coll,
Marchessi & Palacios, 2002). Este trabajo lo puede hacer antes de salir a recreo con
uno o dos niños, es muy efectivo.

Dificultades de atención.

• Siente al niño cerca del profesor, lejos de estímulos distractores como ventanas,
diario mural, puerta, etc. y entre niños tranquilos. El niño debe tener sólo los
materiales que requiera para realizar la actividad (Menéndez, 2005). Recuerde que
los niños con problemas de atención tienden a distraerse fácilmente ante cualquier
estímulo.

• De órdenes muy simples, breves, y secuenciales (Menéndez, 2005). Por ejemplo:


“Sebastián, saque su cuaderno, ábralo, tome el lápiz, copie la instrucción de la
pizarra”, “muy bien”, “cuando termines me llamas”. Esto le entregará una estructura
externa al niño para realizar actividades que lo focalizará en la realización de una
actividad. Para los más pequeños ayuda tenercarteles con dibujos que indiquen la
secuencia de actividades a realizar. Por ejemplo, pegue en orden los carteles de
pintar, recortar, pegar para que recuerde cuál es la secuencia de una actividad larga
(conozca ejemplos de carteles en: Programa de Lenguaje- kinder- Colegio San
Joaquín www.educandojuntos.cl ).

• Asegúrese de mantener un contacto visual con el niño. éste lo debe estar mirando
cuando le da la instrucción. Dígale “ Francisco, mire aquí”. Pídale que fije su atención
en lo que usted hace o muestra. (Menéndez, 2005). A medida que transcurra el año,
podrá simplemente llamarlo por su nombre y él sabrá que tiene que mirarlo.

• Defina los objetivos mínimos que el niño debe alcanzar en la clase, para que pueda
participar al ritmo de ésta (metas cortas y sencillas) (Haeussler en Luchinni, 2002).
Recuerde que generalmente ocurre que los niños con dificultades de atención son
o más lentos que sus pares o terminan las actividades muy rápidamente.

• Espere que finalice una actividad antes de encargarle una nueva, no permita que
deje las cosas a medio hacer (Menéndez, 2005). Por lo mismo, secuencie (parcele)
y gradúe las tareas para que vayan de lo más simple a lo más complejo y refuerce
cada uno de los pasos que debe cumplir. Por ejemplo, si termina la tarea, se le
felicita por hacerlo, luego pídale que lo intente con buena letra y valore su
realización, más tarde espere que el contenido también esté correcto y felicítelo.
Pedirle todo a la vez, le desmotivará porque no puede realizarlo (Menéndez, 2005).

• Alterne el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y


moverse un poco. Como por ejemplo, hacerlo repartir las guías a los compañeros,
borrar el pizarrón, etc (Menéndez, 2005). Esto es aún más importante cuando los
niños tienen hiperactividad asociada, pues les resulta muy difícil quedarse sentados
toda una jornada.

• Refuerce a los niños en sus logros académicos y conductuales, concentración y


control de impulso, como por ejemplo, dándole ánimos continuamente, una palmada
en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta (por pequeño que
sea), levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin equivocarse,
etc. También es bueno el reconocimiento o halago público: comentarios positivos en
alto, notas para casa destacando aspectos positivos, una felicitación de la clase, un
trabajo en el diario mural, etc (Menéndez, 2005).

• Otórguele atención positiva antes que limitarse a hacerlo callar y reprenderlo,


cuando quiere llamar su atención o la de sus compañeros interrumpiendo o
preguntando cosas poco atingentes. Acoja la pregunta del niño, pero
inmediatamente, diríjalo hacia un tema de interés para todo el curso o pídale que
solucione un problema, indicándole qué debe hacer. Por ejemplo, si el niño dice
“Hace calor”, puede contestar “Sí, hacer calor, ¿Quieres abrir la ventana?”. De esta
manera, la atención del niño se focaliza hacia la resolución de un problema. Más
vale invertir el tiempo en estos niños y dárselo en acciones beneficiosas para todo
el grupo, que malgastar tiempo en retos, discursos y castigos (Haeussler en
Luchinni, 2002).

• Establezca límites claros y sin excepciones, puesto que estos niños necesitan de
reglas y una rutina predecible. Así, por ejemplo no conviene decirle “Sólo por esta
vez te repetiré la prueba”, porque no se esforzará en estudiar más y pensará “Si lo
hizo la otra vez… ¿Por qué ahora no?” (Haeussler, en Luchinni, 2002). Por lo mismo,
es recomendable definir con anticipación cuáles son las reglas, así como las pautas
de trabajo de cómo se ocupan los cuadernos, dónde se guardan los materiales,
rutina diaria, etc. (conozca pauta uso cuaderno, pauta rutina diaria en: Programa de
Lenguaje- kinder- Colegio San Joaquín www.educandojuntos.cl )

• Atienda las necesidades del niño en forma oportuna. La postergación de la


satisfacción de las necesidades lo lleva a ser más impaciente, irritable y con menos
capacidad para esperar. Sin embargo, también es necesario que aprenda a esperar
un rato corto, antes de atenderlo, pues la idea es que ésta sea oportuna y no
inmediata. Tampoco es bueno prestarle atención cuando lo interrumpa o no lo deje
conversar con otra persona. Exprésele que lo atenderá en un momento más
(Haeussler en Luchinni, 2002). Es de ayuda ir modelando la espera. Al comienzo
ayuda tocarle el hombro mientras se termina la conversación, así se siente atendido
y considerado, luego bastará con señalarlo y posteriormente con sólo decirle.

• Desarrolle la paciencia y la perseverancia en los niños, motivándolos a realizar


actividades que involucren destrezas motoras y relaciones grupales como armar
puzzles, pasarse una hoja uno a uno con trabas de ropa, trasvasijar, caminar sobre
una línea o sobre un rectángulo dibujado en el suelo sin caerse, etc.

• Fomente la concentración en los niños utilizando material de apoyo concreto, ya


que permite que se concentren más que en las actividades donde prima lo auditivo.
Existen diversos materiales de apoyo como juegos y actividades que promuevan
una mayor concentración en la tarea porque requiere una observación acuciosa o
elaboración minuciosa. Intente, por ejemplo, buscar un personaje en una foto,
encontrar lo que falta en un dibujo, separar mazos de cartas en colores o por
número, armar cadenas de clip para realizar operaciones matemáticas, etc.
(Haeussler, en Lucchinni, 2002).

• Reconozca y respete la fatiga de los niños con déficit atencional, realizando varias
actividades, pero cortas. Si bien el niño puede parecer físicamente inagotable, su
capacidad de concentración ya está exhausta (Haeussler en Lucchinni, 2002).
Piense de antemano qué actividad puede hacer el niño si termina antes o si está
muy fatigado para seguir ( leer un cuento, repartir materiales, comentar lo que hizo
con un compañero más hábil, etc).

• Sea un modelo para el niño. Es importante que el profesor dé el ejemplo. Si usted


actúa de manera impulsiva será muy difícil que sus alumnos sean pacientes. Así
también, es importante ser consecuente entre lo que dice y lo que hace. (Haeussler
en Luchinni, 2002). Recuerde modelar cómo pensar diciendo en voz alta “voy a
pensar”, espere unos minutos y luego conteste.

Dificultades socioafectivas.

Para trabajar con niños socialmente rechazados, que tienen dificultades para
relacionarse con sus compañeros:

• Otorgue una guía especial explicando la forma en que deben acercarse a otros
tanto física como psicológicamente. Es frecuente que estos niños no reconozcan las
claves sociales que regulan los juegos y las interacciones con sus compañeros. Les
cuesta identificar los sentimientos de los demás y los momentos apropiados para
manifestar cada conducta. Por ello pueden ser bruscos y parecer insensibles ante
las necesidades de los demás. Intente juegos, como el juego de las expresiones
faciales que muestren emociones. Se les puede pedir que trabajen en parejas o en
grupos adivinando las expresiones que actúa un compañero. Esto puede ayudar al
niño a reconocer la ira, el dolor, la tristeza, entre otras claves sociales que muestren
sus pares (Marzano, 2003).

• Modele a través del ejemplo comportamientos como la entonación de la voz y el


volumen adecuado que deben utilizar las personas para comunicarse entre sí
(Marzano, 2003).

• En el caso que un niño sea rechazado por sus compañeros por tener malos hábitos
de higiene, averigüe en profundidad las razones que tiene a la base (por ejemplo no
tener servicios sanitarios en el hogar) e incluir a los padres en la solución de este
problema (Marzano, 2003). Muchas veces el colegio se encuentra equipado con
duchas que pueden ser utilizadas por los alumnos en el caso que lo necesiten.

Para trabajar con niños agresivos:


• Describa la conducta del niño claramente junto a él “Le estás pegando a Manuel y
le duele”. Luego es posible establecer un contrato para recompensar las conductas
adecuadas y otorgar consecuencias por el comportamiento inadecuado. Todas
estas decisiones son tomadas en conjunto. Muchas veces las sanciones y los
premios las proponen los mismo niños. Es necesario ser consistente y otorgar
recompensa o consecuencias inmediatas a las acciones. Por ejemplo, si en el
contrato se acordó que dar golpes a un compañero iba a ser castigado con limpiar
la sala durante los recreos por una semana completa, el profesor debe encargarse
de que cumpla el acuerdo. De lo contrario se pierden los límites establecidos con el
niño y la valiosa coherencia entre palabras y actos (Marzano, 2003). Si el contrato
se rompe en variadas ocasiones es importante reelaborarlo, pues ya no tiene un
significado para el niño.

• Mantenga un vínculo amable con el niño en todo momento pero sea riguroso y
firme en los acuerdos y decisiones (Marzano, 2003).
• Dé responsabilidad a los estudiantes para ayudar a la profesora u otros
compañeros en la sala. Esto les permite a los niños probar experiencias exitosas y
refuerza la mejora de su comportamiento (Marzano, 2003).

• Reconozca y fomente su participación en actividades extracurriculares al interior y


al exterior del colegio (Marzano, 2003). Las actividades extracurriculares tienen
repercusiones en la conducta en el aula, pues los niños aprenden habilidades tales
como el trabajo en equipo, respeto de turnos, entre otros, que les permiten regular
su conducta. En nuestro curso de diseño de adaptaciones curriculares para alumnos
con necesidades educativas especiales abarcamos como crear estrategias en
función de la diversidad que existe en el aula.

• Establezca reglas claras de convivencia a nivel de colegio. Se ha visto que una de


las características de los colegios efectivos es la existencia de normas claras,
compartidas por los alumnos, apoderados, directivos y profesores, y que son
comunicadas a éstos por distintos medios. Uno de los temas más importantes de
enfatizar es el trato entre alumnos.

Por ejemplo: en el colegio San Joaquín existe una guía del buen trato, que ayuda a
tener parámetros comunes en todo el colegio acerca de lo que se espera de los
alumnos respecto a su conducta y convivencia, y la cual es conversada en cada sala
de clases. Los niños que presentan conductas agresivas son llamados por la
directora quien comenta el incidente, luego les pasa una guía para que la lean esa
nochey al día siguiente se conversa sobre ella. Los niños parecen tomar conciencia
de sus actos y comentan las consecuencias negativas para los demás (conozca guía
“Tratémonos bien” en: Programa de Formación – Colegio San Joaquín
www.educandojuntos.cl).

Para trabajar con niños que le temen al fracaso (baja tolerancia a la


frustración):
• Comunique que equivocarse es parte importante de aprender, así los niños podrán
cometer errores sin sentir angustia por esto. Cuando los niños se muestran muy
perfeccionistas, al punto de evitar hacer una tarea por temor al fracaso, adopte una
postura que les permita liberarse de la angustia que les provoca una mala
calificación (Marzano, 2003). Acepte los errores, instaure la posibilidad de
corrección, el uso de goma de borrar, corrija errores comunes frente a todo el curso,
sin tomar como ejemplo a un niño en particular (por ejemplo, cuando un niño
conteste mal, en vez de decir “no” “mal” “se equivoco” dirija la atención hacia el
problema y generalícelo como una problemática del curso “varios están teniendo
problemas para solucionar este ejercicio” y soluciónelo con todo el grupo), comente
lo que será más difícil en una lección, etc.

• Proponga el trabajo con un alumno tutor que tenga la capacidad de ser contraparte
y disminuir la autocrítica excesiva en su compañero (Marzano, 2003). En ocasiones
los niños trabajan mejor con pares, pues pueden ayudarse a través de lenguajes
más similares. También es bueno poner a estos niños como tutores de otros
compañeros en las áreas en que se destacan.

Para trabajar con niños pasivos:


• No permita que los compañeros se burlen de ellos o que destaquen sus
características más deficitarias. Recuerde que en general estos niños no se
defienden ante la burla y crítica de otros, y lamentablemente, los daños en la
autoestima los inmovilizan aún más.

• Estimule y reconozca las actividades en las que el niño es bueno, realiza de


manera exitosa u obtiene avances que aunque son pequeños son significativos. Es
importante señalar que estos refuerzos deben realizarse cuando la situación lo
amerite y de inmediato, es decir, cuando el niño obtengan avances en su proceso
de aprendizaje. De lo contrario, el refuerzo indiscriminado o desfasado en el tiempo
se vuelve inefectivo e incluso contraproducente.

• Evite la crítica, como por ejemplo, “¿Aún no terminas la tarea?” “Otra vez no hiciste
la tarea” “Siempre atrasado”, etc. Por el contrario, las frases deben alentar al niño a
realizar de la mejor manera que pueda la actividad emprendida, como por ejemplo
“Vamos terminando la tarea” “¿Por qué no has hecho tus tareas, cuéntame?” “¿Qué
podemos hacer para que llegues más temprano?”.

Problemas de aprendizaje específicos.

Indicaciones generales:
• Acostumbre a los niños a una estructura definida de clase que incluya:
presentación deltema; desarrollo con apoyo de material concreto, utilización de
vivencias personales; retroalimentación de preguntas para evaluar el dominio y
comprensión de los alumnos. Por último, haga un cierre de la clase pidiendo a los
alumnos que resuman lo más interesante o con qué idea o principio se quedan
(Chadwick en Luchinni, 2002).

• Identifique las fortalezas de estos niños para potenciarlas (Chadwick en Luchinni,


2002). Por ejemplo, si el niño tiene habilidades para dibujar pídale que haga un
dibujo sobre el tema que están tratando y que lo exponga a los compañeros. En
ocasiones, el reforzar una habilidad repercute en el desempeño del niño en las otras
áreas, pues el autoestima del niño se ve fortalecida junto con su sensación de
eficacia personal.

• Enfatice enfoques y prácticas orales (Chadwick en Luchinni, 2002). Tales como


lectura de cuentos, juegos de rol, exposiciones, etc., estableciéndolos en lo posible
como una práctica diaria.

• Siente a los niños frente al profesor, minimice la necesidad de copiar del pizarrón
y promueva la lectura en voz alta designando con anterioridad quienes leerán (así
puede predecir el momento de la lectura y prepararse) (Chadwick en Luchinni,
2002).

• Proporcione alabanzas y mantenga un alto nivel de expectativas (Chadwick en


Luchinni, 2002). Es decir, felicite al niño en sus logros y avances, siempre pensando
y señalándole que se confía en sus capacidades.

Dificultades en lectura:
• Realice actividades donde los niños tengan que reconocer sonidos finales, sonidos
iniciales, análisis y síntesis de palabras, etc. Estos niños requieren de más práctica
y estrategias que favorezcan el análisis fónico y estructural de la decodificación de
palabras para llegar a leer (Chadwik en Luccini, 2002).
• Utilice una estrategia de enseñanza continua y sistematizada: primero vocales,
luego consonantes en sílabas directas, luego en sílabas complejas, etc. Recuerde
que los niños con estas dificultades no aprenden a leer por descubrimiento, por lo
que requieren de la mediación de un profesor apoyado por un especialista
(Chadwick en Luchinni, 2002).

• Háblele al niño de frente, mirándole a los ojos, con una modalidad lenta, rítmica y
bien articulada. Esto fomentará un desarrollo lingüístico adecuado (Chadwick en
Luchinni, 2002).

• Desarrolle en los niños la capacidad de escuchar (Chadwick en Luchinni, 2002). El


profesor es el encargado de modelar esta capacidad en el diálogo diario, es decir,
debe hacerle saber al niño que lo escucha cuando este habla y al mismo tiempo
solicitarle que éste lo escuche cuando se dirige a él “te estoy escuchando”
“Sebastián, escucha lo que te digo” “Niños, escuchen a Diego”. Se debe enfatizar
en que la escucha atenta requiere de silencio de parte de los demás.

• Planifique en la escuela un tiempo de lectura donde ésta sea una actividad


placentera.

Recuerde que para superar los problemas de lectura hay que leer y mientras más
se lee, más se mejora la calidad de la lectura. Para practicar la lectura incluya, dentro
de la hora de lenguaje y de otras asignaturas, una actividad de lectura que esté en
concordancia con los objetivos de la clase o unidad. Para esto puede utilizar
materiales diversos como reglas que norman actividades, invitaciones,
agradecimientos, comunicaciones, afiches, letreros, registros experienciales,
revistas, textos de asignaturas, etc. (Chadwick en Luchinni, 2002). Por lo mismo, la
selección de los textos debe ser la adecuada al nivel del niño con un vocabulario
adecuado, frases cortas y una diagramación poco recargada, letras grandes y
claras. Destine al menos semanalmente un tiempo determinado para esta actividad,
ya sea a través de visitas a la biblioteca, lectura silenciosa diaria, trabajo en rincones,
etc.

• Existen técnicas para desarrollar la lectura oral en niños con lectura deficiente
(Chadwick en Luchinni, 2002):

• Lectura oral simultánea: El profesor y el niño leen juntos un texto donde el profesor
guía con su dedo la lectura esperando lograr fluidez. Esto se puede realizar con toda
la clase, escribiendo el texto en la pizarra, ocupando un cartel o transparencia, así
todos los niños pueden ir siguiendo el mismo texto de lectura.

• Lectura eco: Primero lee en voz alta el profesor y luego lee el niño la misma frase
mostrando con su dedo las palabras leídas.

• Lectura con apoyo: Primero lee el profesor en voz alta siguiendo con su dedo las
palabras leídas y el niño las repite. Luego el profesor lee en voz alta y omite las
palabras que el niño puede leer. Finalmente, el niño lee en forma independiente la
mayor parte del texto donde el profesor lo apoya en aquellas palabras necesarias
para que el niño lea con fluidez.

• Lectura repetida: El alumno lee en voz alta y relee hasta que disminuyan los errores
y aumente la velocidad. Entonces el profesor le señala otro párrafo.
• Apoye la comprensión lectora mediante preguntas referidas al texto. De este modo,
previamente o durante la lectura anime a los niños a predecir o hipotetizar sobre la
historia, basándose en la información que tienen: ilustraciones, la forma de los
párrafos, el autor, el título, etc. Una vez finalizada la lectura plantee preguntas en
distintos niveles de complejidad donde la información se pueda buscar, interpretar y
deducir, en una oración, en un párrafo o en el texto completo y/o en las que
reflexionan respecto al impacto que les produce en términos de gusto y de valores.

Dificultades con la escritura manuscrita:


• Utilice el método cursivo porque favorece la continuidad y la flexibilidad del
movimiento, facilita la soltura y el dinamismo en la escritura; permite la percepción
de la palabra como un todo y tiende a ser resistente al olvido en la memoria
(Chadwick en Luchinni, 2002).

• Controle las actividades que los niños realizan sobre la mesa de trabajo en relación
a una postura adecuada:

• Sentarse en forma cómoda, con el dorso apoyado en el respaldo, los pies


apoyados en el suelo, los brazos descansando sobre la mesa.

• Tomar el lápiz sosteniéndolo entre el índice y el pulgar.

• La muñeca se apoya sobre el papel y determina una continuidad entre el antebrazo


y la mano.

Para esto, se puede apoyar con carteles ilustrativos (conozca carteles de


normalización en: Programa Kinder – Colegio San
Joaquín www.educandojuntos.cl )

• Estimule a los niños a verbalizar sus acciones motoras mediante explicaciones


y descripciones (Chadwick en Luchinni, 2002) . Esto en ocasiones se conoce como
verbalización de la escritura (conozca escritura matte en: Programa de Lenguaje –
kinder y 1° básico – Colegio San Joaquín www.educandojuntos.cl)

• Favorezca la distensión motriz a través de pintura libre, arabescos de gran tamaño,


trazo de letras en sémola (Chadwick en Luchinni, 2002)

Dificultades en matemática:
• Integre en la resolución de problemas y ejercicios escritos, el uso de la hoja
borrador, lápiz mina, goma de borrar y de la hoja de respuesta.

• Introduzca la matemática en contextos recreativos (Chadwick en Luchinni, 2002).


En un contexto lúdico, se pueden automatizar y reforzar conocimientos básicos de
la matemática.

Es importante utilizar apoyo concreto en las primeras instancias.

• Asegúrese de que los alumnos comprendan las actividades (Chadwick en Luchinni,


2002). Por ejemplo, se les puede pedir que lean la pregunta, que expliquen los que
la pregunta les pide que hagan, cómo van a hallar la solución y lo que hacen mientras
trabajan.
Bibliografía:
• Coll C., Palacios J. & Marchesi A. (2002). Los problemas de lenguaje en las
escuelas (pp.124-125); El Lenguaje escrito y sus dificultades: una visión integradora
(pp.127-159). Desarrollo psicológico y educación: 3. Trastornos del desarrollo y
necesidades educativas especiales. Madrid: Alianza Editorial. (2° Ed).
• Condemarín (1999) Lectura temprana. Santiago: Editorial Andrés Bello.
• Marzano, R (2003). Classroom Management (pp. 88-105). What works in schools,
translating research in to action. Virginia: ASCD.
• Menéndez I. (2004)
Hiperactividad. http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=423 (en línea).
• Lucchinni G (2002). Problemas específicos de lenguaje (pp. 111-136).
Orientaciones para el apoyo a niños con déficit atencional (pp. 93-110).
Orientaciones Específicas para apoyar a los niños con problemas de lenguaje (pp.
155- 179) en Niños con necesidades educativas especiales. Santiago: Ediciones
Universidad Católica y FUNDAR.

Escrito por: Paula Cavada y Magdalena Fernández

Fuente:
• www.educandojuntos.cl

Entender las dificultades con la


lectura
De un vistazo

 La dificultad para leer podría ser un signo de una condición común llamada dislexia.

 Hay otras dificultades que podrían estar afectando la habilidad de su hijo para leer.
 Hay mucho que usted y la escuela de su hijo pueden hacer para ayudar.

Si su hijo tiene dificultad para leer, esto puede afectar mucho más que solo su
trabajo escolar. Puede, incluso, afectar su autoestima y su vida social. Una de
las causas comunes de las dificultades con la lectura es la dislexia. Sin
embargo, hay otras condiciones que tienen síntomas similares. Infórmese
acerca de lo que causa estas dificultades y cómo puede ayudar.

Qué podría estar observando

Las dificultades con la lectura pueden lucir diferente de niño a niño y a


diferentes edades. Los síntomas también podrían ser diferentes, dependiendo
de cuál sea la causa. Si su hijo tiene dislexia u otra condición que afecta la
lectura, aquí le mostramos lo que podría estar viendo:

Dificultad con la lectura en preescolar o en kínder

 Tiene dificultad para reconocer las letras, relacionar las letras con los sonidos y
mezclar los sonidos al hablar
 Tiene dificultad para pronunciar las palabras, por ejemplo, diciendo mawn
lower en vez de lawn mower (cortadora de césped)
 Podría tener un vocabulario más reducido que los otros niños de su misma edad y
llevarle más tiempo aprender el alfabeto, matemáticas básicas y los días de la
semana
 Tiene dificultad para hacer rimas

Dificultad con la lectura en primaria o en la escuela media

 Su deletreo es muy limitado


 Tiene dificultad para recordar información y números
 Tiene dificultad para aprender nuevas habilidades (compensa ayudándose con la
memoria)
 Con frecuencia voltea las letras (por ejemplo, confunde d y b) o las pone en el
orden equivocado (como confundir left por felt)
 Tiene problemas para seguir instrucciones
 Tiene dificultad con los problemas de matemáticas planteados con palabras (de
lógica matemática)

Dificultad con la lectura en bachillerato

 Lee por debajo del nivel de su grado escolar


 No “entiende” las bromas, chistes, proverbios o expresiones comunes como
“buscarle tres pies al gato”.
 Dificultad para leer en voz alta
 Dificultad con el manejo del tiempo
 No puede resumir una historia
 No puede aprender un idioma extranjero

Si ha observado algunos de estos signos por lo menos durante seis meses,


sería buena idea que hable con el maestro de su hijo o con el médico. Ellos
pueden ayudarlo a ver con más claridad qué es lo que está pasando y a
averiguar las mejores maneras de ayudar a su hijo a mejorar sus destrezas
para leer.

Qué puede causar las dificultades con la lectura

La dislexia es la condición más conocida que afecta las habilidades de lectura.


Sin embargo, hay otras condiciones que pueden afectar la habilidad de un niño
para leer. Tampoco es inusual que los niños tengan más de una condición.
Estas son las causas principales de las dificultades con la lectura.

Dislexia: Esta condición basada en el cerebro es una dificultad de aprendizaje


común. Los niños con dislexia tienen dificultad para reconocer las letras y saber
cuáles son los sonidos que le corresponden. Podrían tener dificultad para hacer
rimas y pronunciar palabras nuevas. También podrían olvidar palabras que han
visto antes.

A los niños con dislexia les podría llevar mucho tiempo familiarizarse con una
palabra como para reconocerla a simple vista y podrían leerla con facilidad un
día pero no al día siguiente. También podrían omitir palabras y no saber dónde
colocarlas.

No solo afecta la habilidad de reconocer las palabras, también puede afectar


la comprensión de la lectura. Es difícil entender qué es lo que está pasando en
una historia cuando toma tanto tiempo en entender cada una de las palabras.
La dislexia puede también afectar la ortografía, la escritura e incluso las
habilidades del habla. Sin embargo, a pesar de todos estos desafíos la dislexia
no es un signo de poca inteligencia. Hay una larga lista de personas
exitosas que tienen dislexia.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): El trastorno


por déficit de atención con hiperactividad, TDAH (ADHD, por sus siglas en
inglés) es la condición basada en el cerebro más común en la infancia que
puede dificultar concentrarse al leer y en otras actividades. Muchos niños con
TDAH también presentan hiperactividadcomo síntoma.

Algunas personas confunden la dislexia con el TDAH. Los niños con


dificultades con la lectura podrían ser inquietos y tocar todo debido a
su frustración. Incluso, podrían portarse mal en el salón de clases para ocultar
que no saben cómo hacer ciertas tareas. No es raro que los niños tengan
ambas condiciones. Aproximadamente una tercera parte de los estudiantes con
dificultades de atención se cree que también tienen dislexia.

Trastorno del procesamiento auditivo: El trastorno del procesamiento


auditivo o TPA afecta la habilidad de los niños para procesar la información que
oyen. Esto puede dificultar que los niños entiendan lo que las personas están
diciendo o que sigan una historia que se lee en voz alta.

El TPA puede también afectar las habilidades para leer. La lectura requiere ser
capaz de conectar los sonidos con la letras. Sin embargo, los niños que tienen
TPA, por lo general, tienen problemas para escuchar las diferencias entre los
sonidos de las letras, como b y d y para pronunciar nuevas palabras.

Dificultades del procesamiento visual: Los niños que tienen dificultades con
el procesamiento visual tienen problemas para ver las diferencias entre las
letras o las formas. Podrían no ser capaces de verlas en el orden correcto.
Tener una visión borrosa o ver doble son quejas comunes. Los niños a menudo
tratan de compensar entrecerrando los ojos o cerrando un ojo.

Cómo obtener respuestas

No necesita que diagnostiquen a su hijo para ayudarlo con la lectura en la


casa. Tampoco necesita un diagnóstico para encontrar tutores que trabajen con
él. Sin embargo, saber qué causa sus dificultades le permitirá usar las mejores
estrategias para sus desafíos y ayudarle a obtener los servicios y ayudas que
él necesita en la escuela.

Estos son los pasos que puede seguir para averiguar lo que está causando las
dificultades de su hijo con la lectura.

Hable con el maestro de su hijo. Saber qué es lo que está pasando en la escuela es
un primer paso para entender las dificultades de su hijo. El maestro puede decirle
cómo las dificultades de su hijo con la lectura están afectando su aprendizaje. Esta
información será útil cuando hable con el médico de su hijo o con otros profesionales.

También, el maestro podría implementar algunos apoyos informales en la clase


para ver si éstos lo ayudan con sus problemas con la lectura, la escritura y su
autoestima.

Considere una evaluación educativa. Si su hijo es evaluado por la


escuela podrá obtener ayuda y servicios adicionales para ayudarle con sus
dificultades de lectura. Tanto usted como el maestro pueden solicitar una
evaluación. Si la escuela está de acuerdo en hacerla, no le costará dinero.

Si su hijo es elegible para obtener ayudas, la escuela se comprometerá en


proveerlas por escrito a través de un Programa de Educación
Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) o un plan 504. Si su hijo es
menor de 3 años de edad, puede contactar el sistema de intervención
temprana de su estado y solicitar una evaluación sin costo alguno para usted.
No hace falta que la refieran.
Hable con su médico. Cuéntele al doctor lo que ha observado en la casa o lo
que el maestro ha notado en la escuela. Esto incluye dificultades con cualquier
otra habilidad, además de la lectura. El médico podría descartar algunas
causas médicas incluyendo el TDAH o podría referirla a un especialista.

Consulte con los especialistas. Hay diferentes profesionales que pueden


averiguar por qué su hijo está teniendo dificultades con la lectura. Un psicólogo
especialmente entrenado podría determinar si su hijo tiene alguna dificultad de
aprendizaje o de atención o TDAH. Un neurólogo también puede diagnosticar
el TDAH.

Hable con un especialista de aprendizaje. Este profesional puede evaluar a


su hijo para ver si tiene dificultades de aprendizaje y de atención, utilizando las
mismas pruebas que la escuela utiliza. Sin embargo, en este caso,
probablemente tendría que pagarla ya que es una evaluación privada.

Qué puede hacer ahora

Aunque no esté seguro qué es lo que está causando las dificultades de lectura
de su hijo, hay maneras de ayudarlo y de obtener apoyo para usted también.
Aquí le presentamos algunas opciones:

Aprenda lo más que pueda. Entender las dificultades de su hijo con la lectura
es el primer paso para obtener la ayuda que él necesita. Cuanto más sepa,
mejor equipado estará para encontrar maneras para desarrollar las destrezas
de su hijo para leer y hacer de la lectura una actividad divertida e interesante.

Observe y tome notas. Al observar con detenimiento la conducta de su hijo,


será capaz de detectar patrones y desencadenantes. Tal vez se frustre más
cuando lee después de la cena que cuando lee antes de la cena. Esto le
permitiría probar diferentes estrategias, como que haga su tarea de lectura al
regresar de la escuela y la tarea de matemáticas más tarde.

Lea en voz alta. Ya sean libros de Dr. Seuss o un capítulo de Harry Potter, leer
juntos va a ayudar a reforzar las habilidades de su hijo. También lo ayudará a
que disfrute y aprenda de los libros sin experimentar la dificultad de leerlos por
su cuenta.

Aproveche los intereses de su hijo. Cuanto más interesado esté su hijo en


un tema, más tiempo querrá invertir leyendo. No tiene que ser solamente libros.
Cómics, revistas y sitios de la Internet podrías ser más divertidos e igualmente
lo ayudarán a desarrollar sus habilidades.

Enfóquese en el esfuerzo y no en el resultado. Felicite a su hijo por


esforzarse más. Enfatice que todo el mundo comete errores, incluido usted.
Ayúdelo a entender la importancia de seguir practicando. Reconozca hasta el
progreso más pequeño y así lo ayudará a que esté motivado.

Utilice audio libros. Averigüe si en la biblioteca hay audio libros. También


puede accederlos en línea. Escuchar un libro mientras mira las palabras
escritas puede ayudar a su hijo a conectar los sonidos con las palabras que
escucha.

Busque aplicaciones (apps) y otras ayudas tecnológicas. Los procesadores


de palabras y los correctores de ortografía pueden ayudar a los niños con
problemas para leer y con la ortografía. Por ejemplo, los programas
o software de reconocimiento de voz pueden ayudar a los estudiantes mayores
a resolver las tareas escritas permitiéndoles dictar sus ideas a la computadora.
Hay también gran cantidad de apps y juegos en línea que pueden ayudar a su
hijo a desarrollar las habilidades de lectura.

Haga de su casa un lugar que invite a la lectura. Trate de poner en cada


lugar de su casa (incluyendo el baño) revistas y libros que podrían interesar a
su hijo. También lleve un libro para los viajes o paseos largos en automóvil y
léalo a toda la familia para que luego lo discutan.

Véa a través de los ojos de su hijo. Es difícil saber lo que un niño


experimenta con sus dificultades de lectura. Hágase una idea de lo que se
siente tener esas dificultades. Entenderlo le facilitará apoyar a su hijo.

Conéctese con otros padres. Saber que no está solo puede hacerlo sentir
apoyado. Nuestra comunidad en línea puede ayudarlo a encontrar otros
padres que también tienen hijos con dificultades con la lectura. Ellos pueden
ser una valiosa fuente de información, consejos, ideas y apoyo.

Tener dificultades de lectura puede ser muy frustrante para los niños, pero hay
muchas estrategias de enseñanza efectivas que pueden ayudarlos. Puede
probar estrategias en su casa para ayudar a su hijo a desarrollar las
habilidades de lectura, desarrollar fortalezas y ganar confianza en sí mismo.

Puntos clave

 Busque maneras de aumentar la confianza de su hijo y mantenerlo motivado.

 La escuela de su hijo puede ayudarlo a averiguar qué es lo que está causando sus
dificultades de lectura.
 Los audiolibros y otras clases de tecnología pueden ayudar a su hijo en la casa y en la
escuela.

Acerca del autor

Emily Lapkin
Revisado por
Elizabeth Harstad, M.D., M.P.H., es pediatra del desarrollo conductual en
Boston Children’s Hospital.
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otro personal.

Lectura asistida
De un vistazo

 La dificultad para leer podría ser un signo de una condición común


llamada dislexia.

 Hay otras dificultades que podrían estar afectando la habilidad de su


hijo para leer.
 Hay mucho que usted y la escuela de su hijo pueden hacer para
ayudar.

Si su hijo tiene dificultad para leer, esto puede afectar mucho más que
solo su trabajo escolar. Puede, incluso, afectar su autoestima y su vida
social. Una de las causas comunes de las dificultades con la lectura es
la dislexia. Sin embargo, hay otras condiciones que tienen síntomas
similares. Infórmese acerca de lo que causa estas dificultades y cómo
puede ayudar.
Qué podría estar observando

Las dificultades con la lectura pueden lucir diferente de niño a niño y a


diferentes edades. Los síntomas también podrían ser diferentes,
dependiendo de cuál sea la causa. Si su hijo tiene dislexia u otra
condición que afecta la lectura, aquí le mostramos lo que podría estar
viendo:
Dificultad con la lectura en preescolar o en kínder

 Tiene dificultad para reconocer las letras, relacionar las letras con
los sonidos y mezclar los sonidos al hablar
 Tiene dificultad para pronunciar las palabras, por ejemplo,
diciendo mawn lower en vez de lawn mower (cortadora de césped)
 Podría tener un vocabulario más reducido que los otros niños de
su misma edad y llevarle más tiempo aprender el alfabeto,
matemáticas básicas y los días de la semana
 Tiene dificultad para hacer rimas

Dificultad con la lectura en primaria o en la escuela media

 Su deletreo es muy limitado


 Tiene dificultad para recordar información y números
 Tiene dificultad para aprender nuevas habilidades (compensa
ayudándose con la memoria)
 Con frecuencia voltea las letras (por ejemplo, confunde d y b) o las
pone en el orden equivocado (como confundir left por felt)
 Tiene problemas para seguir instrucciones
 Tiene dificultad con los problemas de matemáticas planteados con
palabras (de lógica matemática)

Dificultad con la lectura en bachillerato

 Lee por debajo del nivel de su grado escolar


 No “entiende” las bromas, chistes, proverbios o expresiones
comunes como “buscarle tres pies al gato”.
 Dificultad para leer en voz alta
 Dificultad con el manejo del tiempo
 No puede resumir una historia
 No puede aprender un idioma extranjero

Si ha observado algunos de estos signos por lo menos durante seis


meses, sería buena idea que hable con el maestro de su hijo o con el
médico. Ellos pueden ayudarlo a ver con más claridad qué es lo que
está pasando y a averiguar las mejores maneras de ayudar a su hijo a
mejorar sus destrezas para leer.
Qué puede causar las dificultades con la lectura

La dislexia es la condición más conocida que afecta las habilidades de


lectura. Sin embargo, hay otras condiciones que pueden afectar la
habilidad de un niño para leer. Tampoco es inusual que los niños
tengan más de una condición. Estas son las causas principales de las
dificultades con la lectura.

Dislexia: Esta condición basada en el cerebro es una dificultad de


aprendizaje común. Los niños con dislexia tienen dificultad para
reconocer las letras y saber cuáles son los sonidos que le
corresponden. Podrían tener dificultad para hacer rimas y pronunciar
palabras nuevas. También podrían olvidar palabras que han visto
antes.

A los niños con dislexia les podría llevar mucho tiempo familiarizarse
con una palabra como para reconocerla a simple vista y podrían leerla
con facilidad un día pero no al día siguiente. También podrían omitir
palabras y no saber dónde colocarlas.

No solo afecta la habilidad de reconocer las palabras, también puede


afectar la comprensión de la lectura. Es difícil entender qué es lo que
está pasando en una historia cuando toma tanto tiempo en entender
cada una de las palabras. La dislexia puede también afectar la
ortografía, la escritura e incluso las habilidades del habla. Sin
embargo, a pesar de todos estos desafíos la dislexia no es un signo
de poca inteligencia. Hay una larga lista de personas exitosas que
tienen dislexia.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): El


trastorno por déficit de atención con hiperactividad, TDAH (ADHD, por
sus siglas en inglés) es la condición basada en el cerebro más común
en la infancia que puede dificultar concentrarse al leer y en otras
actividades. Muchos niños con TDAH también
presentan hiperactividadcomo síntoma.

Algunas personas confunden la dislexia con el TDAH. Los niños con


dificultades con la lectura podrían ser inquietos y tocar todo debido a
su frustración. Incluso, podrían portarse mal en el salón de clases para
ocultar que no saben cómo hacer ciertas tareas. No es raro que los
niños tengan ambas condiciones. Aproximadamente una tercera parte
de los estudiantes con dificultades de atención se cree que también
tienen dislexia.

Trastorno del procesamiento auditivo: El trastorno del


procesamiento auditivo o TPA afecta la habilidad de los niños para
procesar la información que oyen. Esto puede dificultar que los niños
entiendan lo que las personas están diciendo o que sigan una historia
que se lee en voz alta.

El TPA puede también afectar las habilidades para leer. La lectura


requiere ser capaz de conectar los sonidos con la letras. Sin embargo,
los niños que tienen TPA, por lo general, tienen problemas para
escuchar las diferencias entre los sonidos de las letras, como b y d y
para pronunciar nuevas palabras.

Dificultades del procesamiento visual: Los niños que tienen


dificultades con el procesamiento visual tienen problemas para ver las
diferencias entre las letras o las formas. Podrían no ser capaces de
verlas en el orden correcto. Tener una visión borrosa o ver doble son
quejas comunes. Los niños a menudo tratan de compensar
entrecerrando los ojos o cerrando un ojo.
Cómo obtener respuestas

No necesita que diagnostiquen a su hijo para ayudarlo con la lectura


en la casa. Tampoco necesita un diagnóstico para encontrar
tutores que trabajen con él. Sin embargo, saber qué causa sus
dificultades le permitirá usar las mejores estrategias para sus desafíos
y ayudarle a obtener los servicios y ayudas que él necesita en la
escuela.

Estos son los pasos que puede seguir para averiguar lo que está
causando las dificultades de su hijo con la lectura.

Hable con el maestro de su hijo. Saber qué es lo que está pasando


en la escuela es un primer paso para entender las dificultades de su
hijo. El maestro puede decirle cómo las dificultades de su hijo con la
lectura están afectando su aprendizaje. Esta información será útil
cuando hable con el médico de su hijo o con otros profesionales.
También, el maestro podría implementar algunos apoyos informales
en la clase para ver si éstos lo ayudan con sus problemas con la
lectura, la escritura y su autoestima.

Considere una evaluación educativa. Si su hijo es evaluado por la


escuela podrá obtener ayuda y servicios adicionales para ayudarle con
sus dificultades de lectura. Tanto usted como el maestro
pueden solicitar una evaluación. Si la escuela está de acuerdo en
hacerla, no le costará dinero.

Si su hijo es elegible para obtener ayudas, la escuela se


comprometerá en proveerlas por escrito a través de un Programa de
Educación Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) o un plan
504. Si su hijo es menor de 3 años de edad, puede contactar
el sistema de intervención temprana de su estado y solicitar una
evaluación sin costo alguno para usted. No hace falta que la refieran.

Hable con su médico. Cuéntele al doctor lo que ha observado en la


casa o lo que el maestro ha notado en la escuela. Esto incluye
dificultades con cualquier otra habilidad, además de la lectura. El
médico podría descartar algunas causas médicas incluyendo el TDAH
o podría referirla a un especialista.

Consulte con los especialistas. Hay diferentes profesionales que


pueden averiguar por qué su hijo está teniendo dificultades con la
lectura. Un psicólogo especialmente entrenado podría determinar si su
hijo tiene alguna dificultad de aprendizaje o de atención o TDAH. Un
neurólogo también puede diagnosticar el TDAH.
Hable con un especialista de aprendizaje. Este profesional puede
evaluar a su hijo para ver si tiene dificultades de aprendizaje y de
atención, utilizando las mismas pruebas que la escuela utiliza. Sin
embargo, en este caso, probablemente tendría que pagarla ya que es
una evaluación privada.
Qué puede hacer ahora

Aunque no esté seguro qué es lo que está causando las dificultades


de lectura de su hijo, hay maneras de ayudarlo y de obtener apoyo
para usted también. Aquí le presentamos algunas opciones:

Aprenda lo más que pueda. Entender las dificultades de su hijo con


la lectura es el primer paso para obtener la ayuda que él necesita.
Cuanto más sepa, mejor equipado estará para encontrar maneras
para desarrollar las destrezas de su hijo para leer y hacer de la lectura
una actividad divertida e interesante.

Observe y tome notas. Al observar con detenimiento la conducta de


su hijo, será capaz de detectar patrones y desencadenantes. Tal vez
se frustre más cuando lee después de la cena que cuando lee antes
de la cena. Esto le permitiría probar diferentes estrategias, como que
haga su tarea de lectura al regresar de la escuela y la tarea de
matemáticas más tarde.

Lea en voz alta. Ya sean libros de Dr. Seuss o un capítulo de Harry


Potter, leer juntos va a ayudar a reforzar las habilidades de su hijo.
También lo ayudará a que disfrute y aprenda de los libros sin
experimentar la dificultad de leerlos por su cuenta.

Aproveche los intereses de su hijo. Cuanto más interesado esté su


hijo en un tema, más tiempo querrá invertir leyendo. No tiene que ser
solamente libros. Cómics, revistas y sitios de la Internet podrías ser
más divertidos e igualmente lo ayudarán a desarrollar sus habilidades.

Enfóquese en el esfuerzo y no en el resultado. Felicite a su hijo por


esforzarse más. Enfatice que todo el mundo comete errores, incluido
usted. Ayúdelo a entender la importancia de seguir practicando.
Reconozca hasta el progreso más pequeño y así lo ayudará a que
esté motivado.

Utilice audio libros. Averigüe si en la biblioteca hay audio libros.


También puede accederlos en línea. Escuchar un libro mientras mira
las palabras escritas puede ayudar a su hijo a conectar los sonidos
con las palabras que escucha.
Busque aplicaciones (apps) y otras ayudas tecnológicas. Los
procesadores de palabras y los correctores de ortografía pueden
ayudar a los niños con problemas para leer y con la ortografía. Por
ejemplo, los programas o software de reconocimiento de voz pueden
ayudar a los estudiantes mayores a resolver las tareas escritas
permitiéndoles dictar sus ideas a la computadora. Hay también gran
cantidad de apps y juegos en línea que pueden ayudar a su hijo a
desarrollar las habilidades de lectura.

Haga de su casa un lugar que invite a la lectura. Trate de poner en


cada lugar de su casa (incluyendo el baño) revistas y libros que
podrían interesar a su hijo. También lleve un libro para los viajes o
paseos largos en automóvil y léalo a toda la familia para que luego lo
discutan.

Véa a través de los ojos de su hijo. Es difícil saber lo que un niño


experimenta con sus dificultades de lectura. Hágase una idea de lo
que se siente tener esas dificultades. Entenderlo le facilitará apoyar a
su hijo.

Conéctese con otros padres. Saber que no está solo puede hacerlo
sentir apoyado. Nuestra comunidad en línea puede ayudarlo
a encontrar otros padres que también tienen hijos con dificultades con
la lectura. Ellos pueden ser una valiosa fuente de información,
consejos, ideas y apoyo.

Tener dificultades de lectura puede ser muy frustrante para los niños,
pero hay muchas estrategias de enseñanza efectivas que pueden
ayudarlos. Puede probar estrategias en su casa para ayudar a su hijo
a desarrollar las habilidades de lectura, desarrollar fortalezas y ganar
confianza en sí mismo.
Puntos clave

 Busque maneras de aumentar la confianza de su hijo y mantenerlo


motivado.

 La escuela de su hijo puede ayudarlo a averiguar qué es lo que está


causando sus dificultades de lectura.
 Los audiolibros y otras clases de tecnología pueden ayudar a su hijo
en la casa y en la escuela.