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¿Por qué el miedo nos aturde?

1. Introducción

Sentimiento innato, que se activa ante la percepción de una amenaza, y que,


en ocasiones toma el control del cuerpo y de la mente, este es beneficioso y
represor por igual. El miedo, aquella sensación desagradable, que es necesaria
para la supervivencia y, cuyo objetivo primordial es mantenernos a salvo.
Entonces, ¿por qué puede ser un problema?

Existen miedos normales, que han permitido la supervivencia de la especie,


que alertan de un peligro y procuran la conservación. Sin duda este tipo de miedos
son esenciales, sin embargo, existe otro tipo de miedo, considerado patológico: el
miedo irracional. Este tipo de miedos pueden convertir una emoción tan necesaria
en un problema.

El análisis del miedo llevará a un pequeño ensayo, que sumergirá en la


curiosidad de saber qué, por qué puede ser un problema, qué respuestas existen
ante este y el porqué de cada una de estas. Sin embargo, esta obra se verá
encaminada hacia una reacción específica que se da ante el miedo: la parálisis.

A diferencia de las demás respuestas, la parálisis no aleja al individuo del


peligro, lo mantiene cerca de él, inmóvil, inhibiendo su capacidad de
autoprotección. Esta respuesta parece incompatible con la función del miedo, pero
hay ocasiones en las que la parálisis llega ser útil y también ocasiones en las que
no lo es.
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2. Desarrollo:

Existen distintas emociones que se pueden clasificar en positivas, negativas y


neutras. Las emociones positivas incitan al individuo que las siente, a acercarse al
objeto o situación que la estimula debido a que se ve agradable, mientras que las
negativas al ser desagradable, provoca el alejamiento. En cambio, las emociones
neutras no provocan ni agrado, ni desagrado, por lo tanto, no habrá acercamiento,
ni distanciamiento (Ostrosky, 2011).

El miedo, sentimiento negativo, junto con otras emociones, constituyen una


parte psicológica fundamental en el ser humano. El amor, la tristeza, la alegría y el
miedo, son emociones básicas, sin embargo. pueden causar problemas si el
manejo es inadecuado. Si el miedo ayudó a sobrevivir, ¿el amor?

El amor, sentimiento primario, ligado a la capacidad de adaptación del ser


humano. Al igual que el miedo, ha permitido la evolución y el desarrollo de la
especie humana, de manera distinta, con objetivo similar. A diferencia del miedo,
el amor es positivo, causa bienestar y confianza, más no, inseguridad y malestar.

Además del amor y del miedo, hay muchos sentimientos que han permitido a
la especie humana llegar hasta aquí, sin correr ningún riesgo de extinción. Sin
embargo, el miedo es de los sentimientos más influyentes, debido a que alerta de
una amenaza que, dependiendo de la situación, llevará actuar de una forma u
otra. El temor que se llega a sentir, causa una reacción que, por lo general aleja
del peligro, lo que permite la supervivencia del individuo.
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Esta emoción responde a tres sistemas: el cognitivo, el fisiológico y el


conductual.

 El sistema cognitivo se refiere al pensamiento, sin embargo, la primera


evaluación cognitiva que se hace de una situación es automática y esta, activa a la
emoción.
 El sistema fisiológico trata sobre las sensaciones que son recogidas por algún
órgano de los sentidos.
 El sistema conductual indica el comportamiento que se da ante el estímulo.
Aquí se dan las reacciones que se desea estudiar.

El sistema conductual especificará la respuesta que se dará ante la situación


amenazante, además de, determinar los diversos factores que intervendrán en la
elección de esta reacción (Matos, 2017).

Las respuestas más comunes al presentarse una ‘amenaza’ son enfrentarla,


huir de ella o quedar inmóvil, de forma física o emocional, ante el riesgo. Claro que
existen más reacciones ante este tipo de situaciones, pero ocurren con menor
frecuencia.

La huida se da ante la mayoría de situaciones amenazantes, porque muchas


veces el individuo no se siente capaz de poder defenderse a sí mismo con éxito o
ve que la situación se muestra desfavorable para él. Entonces, el individuo busca
ponerse a salvo lo más rápido posible alejándose de la amenaza (Psicología
motivacional, 2018).

Un ser se enfrenta a una situación amenazante cuando se siente capacitado


para protegerse a sí mismo y ve que el escenario no es del todo negativo o, todo
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lo contrario, observa que hay circunstancias que pueden jugar a su favor,


buscando disuadir a la amenaza mediante un comportamiento agresivo
(Psicología motivacional, 2018).

La tercera reacción, que es la parálisis, se puede dar por distintas razones.


Entre estas están que el individuo quiere pasar desapercibido o también busca
mostrar una actitud sumisa. Esta respuesta se manifiesta de forma física cuando
el individuo queda inmóvil, y de forma emocional cuando bloquea la mente una
persona.

Un ejemplo de porqué mostrarse sumiso es un mecanismo de defensa, se da


en los lobos, cuando uno de estos queda boca arriba, mostrándole al líder de la
manada que no es amenaza alguna para él, evitando un enfrentamiento que
probablemente el lobo sumiso no iba a ganar. Otro ejemplo se da en los perros,
con el mismo objetivo que en el caso del lobo. En este caso no hay parálisis, sin
embargo, demuestra una de las razones por las que se podría dar esta reacción.

Ciertas cabras, cuando ven una amenaza, como un lobo acercándose, se


paralizan y caen como bloque al suelo, intentando pasar desapercibidas. Esto no
suele funcionar, pero permite al resto del rebaño escapar de la amenaza. En este
caso, el mecanismo de defensa no ayudo al individuo, no obstante, fue de gran
ayuda para la especie.

En las personas el miedo se puede manifestar de manera emocional,


exhibiéndose en el tono de voz, la postura, el contacto visual, etc. Esto se da,
debido a que el miedo puede ocasionar un bloqueo de la mente, y a este bloqueo
se denomina parálisis emocional (Psicología motivacional, 2018).
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La parálisis como respuesta ante el miedo, se presenta tanto en animales


como en personas, y es una de las reacciones más comunes, es decir, que se da
frecuentemente. No obstante, ¿qué puede causar esta reacción?, que, a diferencia
del enfrentamiento y la huida, no parece cumplir la función de proteger al individuo
mismo, es más, parece exponerlo incluso más de lo que ya está.

Esta reacción aparece como signo de resignación ante una situación de la que
no podemos huir o que no podemos enfrentar. El terror puede bloquear la mente
del individuo y, por lo tanto, este no sabe cómo actuar, aquí se da la denominada
parálisis. Esta se da ante la incapacidad de reaccionar de forma positiva, al
enfrentarse a la amenaza, o de forma negativa, al huir de ella (Lemos, 2017).

La ilusión contribuye al desarrollo indebido del miedo, pues este puede no


tener razón lógica, sino más bien basarse en una realidad inicua. La imaginación
consiente que nuestra mente perciba de forma exagerada la realidad, lo que hace
ver situaciones amenazantes en donde no las hay. Una percepción inadecuada de
la realidad, causará terror, y este puede llegar a paralizar a quien lo sufre (Lemos,
2017).

Sin embargo, el miedo, exagerado por la imaginación, debe tener un origen, y


el origen de este, suele ser una situación que marca, y como consecuencia, hace
que se aleje de las situaciones ‘amenazantes’, por lo tanto, se desconoce el
miedo. Por lo general, se teme a lo desconocido, entonces, una forma de enfrentar
los miedos es conociendo a estos, de todas las formas posibles.

Enfrentar los miedos, de manera que estos no lleguen a afectar la vida de las
personas que los sienten y que tampoco se manifiesten en forma de parálisis, se
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da exponiéndose al miedo de modo en que se pueda analizar a la emoción en sí,


logrando una forma de reducir el efecto que este podría producir.

3. Conclusiones

El miedo, es muy necesario para la supervivencia de los seres vivos,


permitiéndoles alejarse del peligro, manteniéndolos a salvo. Sin embargo, esta
emoción podría volverse en contra, si nuestra mente no puede controlar la
reacción que se dará ante la situación de peligro, y así se inhibe el cumplimiento
de la función de esta emoción.

Existen varias respuestas antes el miedo, entre ella están el enfrentamiento y


la huida, que te acercan o alejan de la situación de riesgo. Sin embargo, la
parálisis, otra reacción ante el miedo, no muestra una acción inmediata, y que
parece jugar en contra del individuo a la hora de la supervivencia.

La parálisis se puede presentar de dos formas. Cuando la persona queda


inmóvil, la parálisis se ha manifestado de forma física. En cambio, si el individuo
entra en pánico y la mente se bloquea, se manifiesta en forma emocional. Está
reacción es de las más comunes y se da tanto en personas como en animales.

Descubrir el origen de un miedo puede ayudar a combatirlo, de manera que, la


situación que marca a la persona, será la misma situación que ayude a enfrentar
a este miedo, conocerlo y así por fin, dejar de temerle. Es decir, se tiene miedo a
lo desconocido, y a medida que se lo conoce, se deja de temer.
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Bibliografía

Lemos, R. (2017). Cuando el miedo nos paraliza. Mjor con salud.

Matos, J. (2017). Miedo y ansiedad, ¿por qué nos paralizan? Hacerfamilia.

Ostrosky, F. (1 de Febrero de 2011). Las emociones negativas sirven de defensa y


las emociones positivas como proteccón. Expansión.

Psicología motivacional. (30 de Octubre de 2018). Obtenido de Psicología


motivacional: https://psicologiamotivacional.com/miedo-3-tipos-reacciones-
cosas-tener-cuenta/