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LA GUERRA EN SIRIA, LA HISTORIA NO CONTADA.

Seguramente más de una vez hemos escuchado sobre la guerra de Siria, una
guerra trágica y larga que se extiende desde hace muchos años. En un principio
se pensaba que las causas eran por que la población estaba en contra del
gobierno de nuestro país, pero esto, es solo lo que los medios querían darles a
pensar al resto de los países extranjeros. Pero claro ¿quién, fuera de Siria,
estudiaría árabe solo para entender nuestras pancartas? Contadas personas
definitivamente, pero el hecho de que los medios manipularan la información de
nuestra lucha solo provocó que países fuertes como E.U. se decidiera a formar
parte del lado de los rebeldes que intentan matarnos solo por ser una minoría con
ideologías diferente en el país. Seguramente se preguntarán quien soy yo, es fácil,
mi nombre es Mateo, soy uno de los pocos cristianos refugiados que quedan en
Siria, mucha gente me ha preguntado por que aún no me voy de esta tóxica
situación y emigro a otro lugar más seguro, sin el constante ruidos de las variadas
armas resonando en el eco de la noche, la situación aquí es verdaderamente
difícil, pero es mi patria, y siento el deber y la obligación de ayudar al resto de mis
hermanos que viven en peores condiciones de las mías, ¿ esto es posible? ¡Por
supuesto! Hay gente que vive en las alcantarilla de la ciudad por ser un sitio
“considerablemente más seguro” que muchos otros edificios. Y pese a toda la
situación que vivimos, lo que más me duele es haber perdido todo lo que tenía
de un día para el otro, sin razones, sin excusas, no había un “por qué” solo
suposiciones; y, cuando sentía que ese dolor y angustia me ahogarían en
cualquier momento entendí una realidad inmensa que nunca imaginé fuera
verdad: “ no es tonto perder aquello que no puedes conservar para ganar
aquello que no puedes perder” tanto yo como el resto de los cristianos que
vivimos bajo esta situación coincidimos en algo; Dios nos amó a tal grado de dar
su vida por la nuestra, ¿por qué no hacer lo mismo por aquel que nos lo dio todo?
Pero para entender nuestra manera de pensar primero hay que entender nuestra
manera de vivir y para hacer eso hay que conocer nuestra historia; Siria hace
mucho tiempo fue un pais donde reinaba la paz; y esta, es su historia.

Hace muchos años, Siria era un país ejemplar, aun teniendo la mayoría de la
población musulmana y una minoría cristiana, ambas culturas se respetaban
íntimamente y convivían con una armonía perfecta, Siria, incluso me atrevo a
asegurar que mi mejor amigo era un respetado musulman de una de las dos
familias màs importantes del islam; su nombre era Jacob, y su familia, la Mussolini
solía ser un país con una cultura, gobierno y educación ejemplar. Sin embargo el
islam como todas las religiones tiene sus particularidades, en el Corán se habla de
una “guerra santa”, término que muchos extremistas han llevado demasiado lejos;
esta guerra en el Corán tiene más de una interpretación, esta varía desde hablar
de una guerra interior con uno mismo, dando muerte al pecado, al hombre viejo,
para dar paso a alguien nuevo y limpio de pecado. La otra interpretación es la
que tomar las armas en nombre de su dios y extender el islam por la fuerza, esto
último ha sido apoyado por varios teólogos islamitas, el problema, es que los
musulmanes no tienen una autoridad suprema, por lo tanto, las interpretaciones
son libres y variadas; esta última en especial contradice y a la vez apoya otros
versículos del Corán y al mismo profeta Mahoma; estamos hablando ahora de
que hay una guerra santa armada, en la que si la minoría cristiana no se convierte
al islam, morirá; y por otro lado el Corán habla de paz, de respeto y de integridad;
Mahoma predicaba algunas veces sobre la imposición del islam, y otras muchas
sobre el valor del respeto a los demás, a la tolerancia y a la conservación de la
misma dignidad.

Muchos teólogos al estudiar esto llegan a la conclusión de que si la guerra santa


es interpretada como una guerra armada, los musulmanes que participaran y
murieran en batalla serian merecedores del cielo, pero, ¿a qué precio?

Citaré la opinión de La Hermana Guadalupe, del Instituto del Verbo Encarnado;


participe en persona del inicio de la guerra.

“Es intolerable lo que está sucediendo en la escena internacional. Intolerable y


vergonzoso. Se produce un ataque con armas químicas en Siria, y sin la debida
investigación se toman represalias inmediatas contra quien “suponen” es el
culpable, atacando una base militar siria donde mueren soldados, y mueren
también civiles… ¿A eso llaman “justicia”? ¿Es posible que en pleno siglo XXI, en el
que tanto se alardea del ejercicio de la democracia, se tomen decisiones
impulsivas y unilaterales que acaban con la vida de más personas inocentes?
¿Qué podemos esperar de nuestras sociedades si quienes nos gobiernan nos
enseñan que ante un daño se justifica el castigo sin juicio previo al supuesto
culpable? Es el aliciente para que nos matemos unos a otros por simples
sospechas… Es el triunfo de la barbarie…

No es la primera vez que se atribuye al ejército sirio el uso de armas químicas, y


esto ya parece ser una “prueba”. Como si el número de repetidas sospechas
provenientes siempre del mismo bando fuera la prueba definitiva de culpabilidad.
¿Eso se enseña en Derecho en nuestras Universidades?”

Esta guerra se cree que empezó por razones políticos/económicas, quizá en un


principio si fue así, como todas las guerras en el mundo, pero hoy en día esta
guerra tiene un carácter distinto, uno basado en aquella guerra que le ha
costado la vida a millones de cristianos e incluso musulmanes mismos a todo lo
largo de su país.

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