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Globalización, territorios y actores

A propósito del libro territorios y actores rurales latino-americanos: nuevas prácticas y


nuevos modelos de gestión

Fernando Antezana U.

A partir del libro que nos ha reunido esta noche, "territorios y actores rurales latino-
americanos: nuevas prácticas y nuevos modelos de gestión", deseo desarrollar dos temas
de discusión, que están presentes en el libro, y sobre los cuales deseo hacer referencia.

Pero, antes a manera de introducción deseo hacer una presentación formal del libro en el
sentido de la construcción de un mapa de navegación que seguramente será completado
por los otros expositores.

Los editores: Yanga VILLAGÓMEZ VELÁZQUEZ (presente entre nosotros), Martine


GUIBERT y Martina NEUBURGER, han logrado compilar catorce artículos, en torno a dos
escenarios de análisis:

1. Acción pública, acción colectiva y territorialidad


2. Dinámicas productivas y desarrollo de los territorios rurales

Ámbitos de análisis que presentan dinámicas rurales latino-americanos de cinco países:


Argentina, Brasil, Colombia, México, Perú.

La tarea no fue fácil, pues el contexto y construcción del libro motivo de la presentación, se
generó en un contexto creciente de globalización –por cierto, no se trata de un fenómeno
reciente, aunque se podría decir que ha sido intensificado en estas últimas décadas,
implica entre otros, no sólo el cambio tecnológico en el sector productivo, la valorización
acaparamiento, escases, de la naturaleza y sus elementos, aumento de conectividad y
telecomunicaciones, el aumento de la conectividad, etc. sino también la paulatina pérdida
de la soberanía alimentaria, situación que se puede ser explicada a través de varios
factores. En ese contexto, los editores argumentan, que hoy la problemática no es
solamente agropecuaria, sino rural –nuevas ruralidades-, principalmente debido a las
dinámicas territoriales y sociedades rurales de América Latina. Todo ello debería estar
orientado hacia la búsqueda de soluciones alternativas e innovadoras, en ese marco el
libro busca generar reflexiones multidisciplinarias, que plantea la necesidad de un diálogo
entre las iniciativas de desarrollo rural de Europa y de los países y regiones de América
Latina, ligados a los procesos rurales y agropecuarios en curso en América Latina, en el
fondo se trata de pensar y buscar soluciones alternativas e innovadoras a situaciones de
empobrecimiento y de marginalización señalan.

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Globalización: local global

La globalización entendida como el proceso de unificación espacial de mercados y de


relaciones sociales. Resulta de la capacidad de funcionar en un tiempo real, a escala
planetaria, las actividades fundamentales de la economía y la sociedad. Implica
“desterritorialización y reterritorialización “articulando simultáneamente lo temporal y
múltiple de las relaciones entre lo global y lo local” (Castells, 2000). El mismo, se basa tres
ámbitos: tecnológico (telecomunicaciones, comunicaciones, transporte, tecnologías
informáticas); institucional (desregulación o liberalización para permitir la circulación de
todo tipo de actividades) y organizativo (empresa, unidades de gestión, articuladas en
redes internamente y forma global) (Castells, 2005).

Empero, el proceso de globalización, incluyente y a la vez excluyente. Incluye: todo


aquello que tiene valor y es incorporado a las redes de la economía global. Excluye: lo que
no tiene valor, o deja de tenerlo desde el punto de vista de lo que está programado en las
redes de intercambio globales. Pero la exclusión, no afecta al sistema en su conjunto.
Inclusión-exclusión opera en diferentes niveles: entre países, entre zonas del mundo y al
interior de cada país, al interior de cada región... (Castells, 2003). Así para los organismos
multilaterales las economías indígenas y campesinas no son "viables", en el sentido que
habla Castells refiriéndose a los países africanos del Sahel, que no han logrado insertarse al
carro globalizador capitalista, y a quienes el Imperio puede ignorar y lo único que hace es
evitar que se mueran de hambre (1998).

El proceso de globalización rompe la unidad y autonomía del Estado, los actores


transnacionales tienen mayor fuerza, controlan mercados y toman decisiones al margen de
los mismos Estados: “el control estatal sobre el espacio y el tiempo se ve superado cada
vez más por los flujos globales de capital, bienes, servicios, tecnología, comunicación y
poder” (Castells, 2000: 271).

Características del siglo XXI: las áreas rurales forman parte del sistema de relaciones
económicas, políticas, culturales y de comunicación organizada a partir de los centros
urbanos. Las ciudades son parte de la organización social, la existencia de infraestructura
tecnológica adecuada; de un sistema de comunicaciones que asegure la conectividad del
territorio a los flujos globales de las personas, información y mercancías... sobre todo de la
existencia de recursos humanos capaces de producir y gestionar en el nuevo sistema
técnico-económico Local Global (Jordi Borja y Manuel Castells 1999). Por ello ya no se
puede hablar de los “lo rural” o “lo urbano” como espacios separados.

Lo que no niega la importancia del espacio lo local: “como centro de gestión de lo global
en el nuevo sistema tecno económico puede apreciarse en tres ámbitos principales: el de la
productividad y competitividad económicas, el de la integración socio-cultural y el de la
representación y gestión políticas” (Borja y Castells, 1998: 14) La globalización, “requiere
de lugares estratégicos explícitos para poder expandirse -es decir, localizarse-; lo local,

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para sobrevivir, debe tener la posibilidad de internacionalizarse por medio de la
generación de condiciones de competitividad” (Carrión, 2003a: 24). El análisis de la
globalización y la problemática global/local, nos permitirá centrarnos en los territorios.

El territorio producido

El territorio, entendido como patrimonio social apropiado colectivamente, es a la vez,


soporte y recurso para la construcción del desarrollo territorial. El territorio es un recurso
producido, manejado y valorado en forma colectiva (pero el aprovechamiento es
individual), es el escenario de la vida cotidiana y de las actividades sociales y productivas
del hombre (Linck, 2005), en suma es una lucha y construcción social. En el ámbito del
territorio, la acción colectiva potencia, compromete, moviliza y motiva a la gente. Es una
de las escalas para la producción de recursos colectivos, que se movilizan para contribuir
al desarrollo y a la misma reproducción de la sociedad.

El territorio es el espacio apropiado, mítico, social y político; es un bien colectivo,


producido por un grupo social. Como tal es dinámico, se transforma y se reinterpreta
continuamente. Por ello es un patrimonio social, pero no hay un mercado que lo valore. El
territorio, no es sólo un espacio físico, sino un ámbito de comunicación e interacción social,
de creación y cultura, en suma, es construcción social de los actores.

Desde esa perspectiva, el territorio es una arena política, un ámbito de relacionamiento e


interacción social, es ahí donde se concretizan los objetivos de cooperación pero también
es un objeto de riñas. Pero no se trata de un territorio aislado, sino más bien tiene su
articulación con espacios mayores, regionales, nacionales e internacionales. Sin embargo,
no hay un único territorio. El territorio como espacio multidimensional, cuenta con
elementos colectivos materiales y no materiales. Los elementos colectivos materiales: son
la naturaleza y sus componentes (agua, suelos, boques, aire, biodiversidad), los elementos
no materiales comprenden los saberes, prácticas y la confianza. Empero, el acceso y
aprovechamiento a los elementos materiales y no materiales en un territorio no siempre
reviste igualdad o equidad.

En esa perspectiva, el territorio puede constituir un soporte, un bien patrimonial en la


construcción del desarrollo territorial. La gestión y el manejo del territorio implican
necesariamente la coordinación entre diferentes instituciones y organizaciones que son
visualizadas a través de la acción colectiva. Así entendido el territorio, se constituye en un
cuadro espacial para el análisis de las interacciones sociales. Es aquí donde los actores
interactúan a partir de reglas sociales, valores, representaciones, redes de conocimiento,
poder y comunicación.

Esta forma de apropiación y producción del territorio contribuye en la construcción de la


identidad colectiva, de un 'nosotros', en el que la identidad al igual que el territorio, es una
construcción social, ligada a las relaciones que cada actor construye con su grupo de

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pertenencia dentro el tejido social, y por ello determina su estatus y el rol al interior del
grupo, así como la posición frente al resto de la sociedad.

Globalización y desarrollo territorial

En ese marco, el desarrollo territorial puede abrir alternativas, pero Linck señala que existe
una ausencia de un marco institucional adecuado en la unificación de los mercados que
trae consigo el debilitamiento de los territorios, debido a que los saberes se erosionan, así
como los valores que contribuyen a la cohesión social. Aspectos que otorgan identidad y
personalidad a los territorios y aseguraban su permanencia en el tiempo. Las reglas de
gestión de los comunes (tierra, bosques, biodiversidad, agua) se modifican debido a
procesos de acaparamiento y/o acumulación.

Finalmente, el libro genera caminos en la búsqueda de soluciones y otros escenarios de


investigación.

Cochabamba, junio 2012