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“Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” Proverbios 15: 3

Los seres humanos y los animales sean mamíferos, sean reptiles, sean marinos, insectos, prácticamente
todos los seres vivientes del reino animal tienen ojos. En el reino animal los más desarrollados son los
ojos del camaleón. Estos se mueven independientemente, y pueden hacer virajes de 90, 180 y hasta 360
grados cubriendo con su visión prácticamente todo lo que está a su alrededor. En el aire está el águila
que tiene una visión extremadamente aguda, con un sistema de visión impresionante. El águila real
posee dos puntos focales en sus ojos, uno para mirar de frente y otro para localizar la mirada hacia los
costados escudriñando a la distancia.
El ser humano no tiene la misma capacidad que los animales antes mencionados, pero la Biblia dice que
los ojos son la lámpara del cuerpo (Mateo 6: 22). Son tantas cosas a las que los ojos están expuestos.
Los ojos detectan la luz y en los cambios de luz o de oscuridad el ojo envía los impulsos nerviosos al
cerebro.
El ojo no solo se usa para hablar del órgano de la vista, también cuando vemos un manantial decimos
que hay un ojo de agua, o para los huracanes se habla del ojo del huracán como el centro de este evento
meteorológico. Los investigadores hablan de “ojo clínico”, y cuando alguien tiene los ojos muy brillantes le
dicen “que ojos más vivos”, y para dar un piropo se dice hasta “que ojazos”
Pero en nuestra vida espiritual, Dios nos ha dado ojos para ver el mundo invisible. Estos ojos es
necesario desarrollarlos y madurarlos si lo podemos decir de esta manera, porque es un proceso que le
corresponde a Dios por medio del Espíritu Santo. Cuando los sirios rodearon a los israelitas, el siervo de
Eliseo se asustó porque vio muchos soldados sirios. Y Eliseo hizo una oración a Dios, como se menciona
en la Biblia: “Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces
Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de
carros de fuego alrededor de Eliseo” 2 Reyes 6: 17
En las pruebas de la vida, las situaciones adversas, y todo ataque que el enemigo hace contra los hijos
de Dios, es necesario usar los ojos, pero no solo los físicos, sino más bien los ojos espirituales. Dios está
mirando a los buenos y a los malos, pero el amor de Dios está a favor de sus hijos, y el Señor no quita la
mirada de nosotros. Nos cuida como a la niña de sus ojos.
Sea cual sea la situación que pueda estar usted pasando, pídale a Dios que le de esa visión perfecta, la
visión y el entendimiento, y así romper con todo limite que nuestra vista natural pueda estar mirando. Una
persona en una ocasión me dijo que “los ojos hablaban” a lo cual yo le dije si es cierto, pero con la boca
confirmamos lo que los ojos están diciendo. Declaremos con nuestra boca lo que Dios nos ha mostrado
por medio de los ojos espirituales.
Hoy te compartimos estos versículos:
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre,
son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;
porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” 2 Corintios 2: 9-10
Eduardo Peraza

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