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Paidés Comunicaci6n Cine Andrew Darley Coleccisn diigida por Josep Lluis Fecé 68. D. Bordwell y K, Thompson - El arte cinematografico Cultura visual digital - Ma Mei anenlaradiietefen Epa ae oy Bue vor ene 73. S. Kracauer - De Caligari a Hitler en los medios de comunicacién 75, F. Vanoye - Guiones modelo y modelos de un | 76. P, Sorin Cineseuropeos, socedades europeas 1939-1990 | 78. 1. Aumont= El ojo iterminable 80. RAmbeim - El cine como arte | 81. S. Kracauer-Teorfa del cine i B4, J.C. Camitre - La pelicula que no seve ‘ 86, Vicene Sénchez-Biosea~ El montajecinemarogrco i 93, B. Nichols La vepresentacidn de a reaidad j 94, D. Villain ET enenadrecinematogrico 95. F. Albéra (comp.) - Los formialistas rusos y el cine 96. P. W, Evans - Las peliculas de Luis Buiel 98. A. Bazin -Jean Renoir 102. VV. AA. - Alain Resruis: viaje al centro de un demiurgo 103. 0. Mongin - Violencia y cine contempordneo. 104, S. Cavell - La busqueda de ta felicidad 106. R. Stam, R. Burgoyne y S. Fliterman-Lewis - Nuevos conceptos de la teor{a del cine 108. VV. AA. = Profondo Argento NO. 5. L. Castro de Paz - El surgimiento det telefilme 111, D. Bordwell ~El cine de Eisenstein 113, 5, Augros - El dinero de Hollywood 114, R. Aliman - Los géneros cinematogréficos 117. R. Dyer - Las estrellas cinemarogrdficas | 118. JL. Sanchez Noriega ~ De fa literatura al cine 119. L. Seger - Cémo crear personajes inolvidables 122. N. Bou y X. Pérez Ef tiempo del héroe 126, R. Stam - Teorfas dei cine 127. E. Morin - El cine o el hombre imaginario | 128, J. M. Catala - La puesta en imagenes 129. C. Metz - El significante imaginario 130. E. Shohat y R. Stam - Multicufturalismo, cine y medios de comunicacion 131. G. de Lucas - Vida secreta de las sombras | 133, C. Metz - Ensayos sobre fa significacién en ei cine (1964-1968), vol. I 134, C. Metz - Ensayos sobre la significacién en el cine (1968-1972), vol. 2 139. A. Darley - Cultura visual digital @ PAIDOs 3. Moldear Ia tradici6n: el contexto contemporaneo En Jo relativo a su naturaleza estética, los géneros y expresiones di- gitales que centran nuestra atencién en este libro pertenecen a una cierta wadicién de diversiones comerciales populares que apareci6 en el siglo xax, No obstante, pese a esta continuidad, esas formas y expresiones, propias de nuestros dias, poseen su propia personalidad. Aunque com- Parten con sus antepasados su inclinacién al espectéculo y a las sensa- ciones, sus modos espectaculares tienen algo que las hace diferentes. Propician nuestro retomo al espectiiculo, pero de otra manera. Naturalmente, los medios que se emplean hoy en dfa resultan suma- mente caracteristicos, y seria tentador atribuirles a ellos Ja naturaleza Particular 0 peculiar de sus modos espectaculares. No obstante, como ya he indicado, estos medios —esta tecnologia o aparato—, por muy nue- os que sean, no poséen un cardcter auténomo. Su evolucién y su des- pliegue tienen lugar dentro de una tradicién de formas de entretenimien- to que los precede y que ellos mismos ponen en juego. En otras palabras, 102 CULTURA VISUAL DIGITAL se pliegan a los pardmetros estéticos de la tradicién a la que pertenecen, y hasta cierto punto estén moldeados a su medida. ‘Al mismo tiempo, se han producido cambios enormes y trascenden- tales en el Ambito de la cultura visual desde finales del siglo xix, que han tenido su correspondiente efecto condicionante sobre la tradicién propia ‘del especticulo, Como ya sefialé en el capftulo anterior, la aparici6n del | cine, de ta radio y de la televisi6n en cuanto formas culturales comercia- les, es decir, en tanto modalidades de reproduccién y de consumo de ma- ?) sas. produjo un desplazamiento de las formas espectaculares de entrete- | nimiento popular. El hecho de que esta tradicién esté experimentando un ~renacimiento debe tener algo que ver con la aparicién de nuevos medios de producci6n; no obstante, como més adelante propondré, ese renaci- miento también se encuentra relacionado con la existencia de una estéti- ‘ca cultural predominante de fondo que apoya y fomenta esos desarrollos. Cualquier tentativa de especificar y de explicar el cardcter estético de es- tas nuevas formas y el papel que desemnperian las tecnologias digitales en ellas, debe tener en cuenta también la naturaleza particular del contexto contempordneo en el que estén surgiendo. En este capitulo examinaré més detalladamente la naturaleza de la propia cultura visual contempordnea, que constituye el marco estético general que engloba los géneros y las expresiones que exploramos en. teste libro. ;De qué manera el marco estético que sitve como fondo de la cultura contemporénea influye en la idea, ya anticipada, de que las ex- presiones visuales digitales que investigamos en estas piginas constitu- yen formas espectaculares? {En qué sentido se encuentran relacionadas, Jas nuevas técnicas digitales con la naturaleza particular de la cultura vi- suai contemporanea? Darante las tltimas décadas del siglo xx, los debates entre los ana~ \Iistas de la cultura se centraron en el cambio que se percibfa en la natu |raleza de las practicas culturales y estéticas. Se ha pensado que desde los afios sesenta en adelante, 0 quizas incluso desde antes, se ha estado pro- duciendo un cambio en la naturaleza estética general de la cultura, con toda seguridad, al menos, en los pases occidentales desarrollados. Lo que ha acaparado el maximo interés ha sido aquello que se considera ‘como un distanciamiento respecto del modernismo —término utilizado para describir las précticas culturales y estéticas de’finales del siglo xmx y de las primeras décadas del veinte—. propiciando el surgimiento, en la ‘segunda mitad de siglo, de unas disposiciones estéticas harto diferentes. Se ha debatido mucho si esta transicién deberia entenderse bien como tuna nueva fase de la propia modernidad, es decir, como una modernidad MOLDEAR LA TRADICION: EL CONTEXTO CONTEMPORANEO 103 tardfa (como una segunda etapa de ella), bien como un desplazamiento decisivo hacia algo completamente distinto, es decir, como una auténti- ‘ca posmodernidad. La resolucién de este dilema no incumbe a este tra- bajo. Mas bien, lo que deseo hacer es defender la idea de"que ha aconte- cido un cambio en las propias practicas culturales y estéticas. Si tenemos” en cuenta los extraordinarios avances del siglo XX en cuanto a las mane- ras en las que se produce y distribuye la cultura, resulta dificil ignorar que este hecho ha debido de tener un profundo impacto sobre la naturaleza es- tética de la cultura visual contemporsnea. Empezaré ofteciendo una des- cripcién del cambio experimentado en la naturaleza del marco estético dé Ja cultura contemporénea, Se trata de un relato que, en muchos aspectos, ofrece una descripcién sugerente y convincente de lo que esta sucedien- do en el plano de la estética visual, aunque las transformaciones que re- ‘wata no sean tan absolutas como afirman algunos de sus defensores. Sobre la formalizacién en la cultura visual contemporénea Comenzaré fijndome en el trabajo de‘Jean Baudrillard ;concentrén- dome especialmente en los aspectos ms influyéntes de su obra que es- tén relacionados con la cultura visual (es decir, con las imagenes). Lo que se manifiesta ya de forma clara en los primeros trabaj lard sobre 1a aparicién y la influencia de los sistemas modemos de sig- nificacién y de representacién es su preocupacién por la forma, Esta se ‘manifiesta en muchos émbitos y de maneras diversas, aunque donde tie- ne mayor incidencia es en sus reflexiones sobre los medios audiovisua- les y sobre cuestiones de orden est6tico.-La consideracion de una serie d2 ‘andlisis concretos que giran en torno a los medios audiovisuales y a las imagenes, andlisis que aparecen en el seno del discurso general de Bau- drillard sobre la representacién, brinda la posibilidad de ver cémo algu- nas de sus ideas resuenan claramente en las teorias de otros autores. Pese al carécter extremo y frecuentemente exasperante del trabajo de Baudri- liard, éste ha tenido un profundo impacto sobre nuestra comprensién de la cultura contemporénea, especialmente de su ambito estético visual. _ Benjamin y McLuhan La obra de Walter Benjamin y de Marshall McLuhan (véanse espe- cialmente McLuhan, 1968; Benjamin, 1973) ha tenido una gran influencia