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ACENTOS EST esy UNIDOS EN US IOr elas POR EL REINO UNIDO: EL BREZO. aA eraN Ee ee Re oe = ioral eof) 7 5 LAS ARTISTICAS CALLES DEL BARRIO LON- Nha BC) ea “em LAELEGANCIA Py SANGO) eed poe eer g Peep parent ee Nae Bree rae eer cea ei Wath Londres, lison Hester me habfa dicho que un paramo casi siempre es ventosoy, ‘enun dia salpicado por a liuvia en, Ja Reserva Natural Nacional Muir of Dinnet, en las Tierras Altas de Es: cocia, el argumento fue subrayado por la sacudida de mi bufanda. Hester, profesora de ecologia, se crié en los paramos y recuerda como, se paraba sobre una colina para escuchar el ti no de un zarapito, comer arandanos y percibir el aroma limpio de los brezos frescos. “El viento se evaba consigo todos los problemas”, decia. Tomé el tren de Edimburgo a Aberdeen, centro. de la industria petrolera, para ver a Hester e ini- iar un curso sobre el campo escocés. La reserva de Dinnet, una hora al oeste, era la primera lecci6n, ‘Un paramo -terreno minimalista y melancélico de vegetacién baja- es el paisaje de Escocia, Alrede- dor del 40% del pais esta constituido por estos hi- bitats, desde Shetland en el norte hasta las mesetas del sur, cerca de la frontera con Inglaterra. Dinnet tiene 32 hectareas de tierras bajas que se mezclan con bosques y ciénagas. Fra el inicio del otofio. El brezo comenzaba a perder intenst- dad pero, en su apogeo, el entorno se convierte en un Rothko abstracto de amarillo sulfirico, siena y carboncillo, con acentos de musgos color granate y liquenes, nartecios de tubera y, desde luego, un ‘manto real de brezo morado. El brezo es a este ecosistema lo que la trucha a ‘un rio de Montana: venerado, hermoso, iconico, Los primeros colonos de las Tlerras Altas lloraron por- que el brezo que llevaban no crecia en este suelo. 98 xaMosALorooRAMcTRAVELER-SETEMDREDE DO newmananivosos ~§$3ASIDOISA SOWVY La mejor manera de experimentar los paisajes es a pie; por suerte, el Codigo Escocés de Acceso a Zonas Naturales otorga al pliblico, con algunas excepciones, el derecho de atravesar terrenos pri- vados. Sin embargo, imagina que cruzar un para ‘mo a pie no sea suficiente. Imagina -como yo lo hice-, poseer uno propio, Sucedié que un agente de bienes raices, Strutt and Parker de Edimburgo, tenia uno registrado para su venta en Tillypro- nie Estate, en Aberdeenshire, no lejos de la Reserva de Dinnet. La propiedad incluia una mansion de piedra con 11 habitaciones. Perfecta, excepto por el precio: mas de 13 millones de délares. Con respecto al plan, era improbable ¢ inase- quible. Lo cual me llev6 a la segunda leccion y aun, plan 8, inspirado por una conversacion que tuve con Andrew Hopetoun, presidente de Moorland, Group of Scottish Land & Estates, organizacion de propietarios de inmuebles. La segunda leccion es la siguiente: debido a que vastas extensiones de las Tierras Altas se gestionan para la caza del uroga- lo, un péramo de brezos sucle estar insertado en. una matriz de disputa entre clase social, cultura y conservacion, £1 describia una maraiia espinosa y compleja de cuestiones econémicas y politicas, asi que habia legado el momento de que sucedie- ra algo mas parecido a la brisa que desvanece los problemas de la cual hablaba Alison Hester. Por ello, le pedi a Lord Hopetoun que me dedicara una, idea mas sencilla y evocadora sobre este sitio. “Me encanta la miel de brezo ~dijo-. Tiene el aroma embriagador del paramo en un dia caluro~ so”. Asi que, cuando vi un letrero que la anuncia ba, le pedi a mi amigo y conductor de Perthshire que se detuviera, Si tener uno no estaba en los planes, por lo menos 1a miel estaria al alcance. “Espera -me advirtio el conductor-. Hay que pre- guntar sies solo de brezo. A veces est adulterada ccon miel de otras flores". “ZEs miel de brezo pura?”, le pregunto a la jo- vven que estaba junto a una mesa con frascos que lanzaban destellos dorados bajo la luz. del sol. “Bueno -dijo pronunciando las erres musicalmen- tea lausanza de las Tierras Altas-, uno no puede decirles a las abejas adénde volar”. Rei y compré Ia miel. Mas tarde, cuando abri el frasco, el aroma del brezo era inconfundible. CATHY NEWMAN (@woneat12) fue redactora indepen- diente de National Geographic. Eseribié sobre su obwesitin can a pesea en la ediciin ce mayo 2018 de Traveler.