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Presenta Hábeas Corpus

Preventivo

SEÑOR JUEZ CONSTITUCIONAL.:

JULIAN TORPOCO CERRON con


Documento Nacional de Identidad Nº
…. con domicilio en Calle Los
Duraznos N° 290 Urbanización
Residencial Monterrico, La Molina; a
Usted en atenta forma digo:
1. PETITORIO:
Que, al amparo de lo previsto en el artículo 200° inciso 1° de la
Constitución Política del Perú; del artículo 25° de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos de San José de Costa Rica; del artículo
XVIII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre;
del artículo 2° inciso 3° del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos; del artículo 8° de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos; y de los artículos 2°, 4° y 25° último párrafo del Código Procesal
Constitucional: INTERPONGO proceso constitucional de Hábeas Corpus a
favor de:

a) JULIAN TORPOCO CERRON.


b) SATURNINA CESPEDES DIAZ
c) ROBERTO CARLOS TORPOCO CESPEDES
d) DIANA MIRTHA TORPOCO CESPEDES

1) Petitorio de la demanda de hábeas corpus:


El Hábeas Corpus tiene por finalidad reparar la afectación de los
derechos constitucionales tanto los que afectan directamente la libertad
personal como derechos fundamentales conexos o vinculados a ella.

El Habeas Corpus es una garantía constitucional que de manera


esencial se dirige a proteger la libertad personal consagrada en el artículo
2° inciso 24° parágrafo b de la Constitución Política; en el artículo 13° de la
Declaración Universal; en el artículo 8° del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos; y en el artículo 7° de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos. Sin embargo, el Habeas Corpus sirve para proteger
también otros derechos humanos: como el derecho de defensa, el derecho a
ser oído, etc. En estos casos nos encontramos ante un habeas corpus
conexo.

Partiendo de la premisa de que el Habeas Corpus es un proceso


constitucional al que tiene derecho cualquier persona para solicitar la
salvaguarda de su libertad personal y de otros derechos conexos a ésta, tal
como lo regula el inciso 1) del artículo 200° de la Constitución, resulta
conveniente, atendiendo a la naturaleza del caso, señalar cuál es el
contenido conceptual del Habeas Corpus preventivo.
El Tribunal Constitucional ha señalado que el Habeas Corpus
preventivo, es el proceso que podrá ser utilizado en los casos en que, no
habiéndose concretado la privación de la libertad, existe empero la amenaza
cierta e inminente de que ello ocurra, con vulneración de la Constitución o la
ley de la materia. Al respecto es requisito sine quo non de esta modalidad
que los actos destinados a la privación de la libertad (personal o a su
agravio) se encuentren en proceso de ejecución; por ende, la amenaza no
debe ser conjetural ni presunta.

En el presente caso se denuncia los siguientes agravios constitucionales:

a) Violación del Principio del ne bis in idem que pone en grave peligro el
derecho a la libertad individual del favorecido.
b) Violación del Debido Proceso y, en concreto, el Principio de Imputación
Necesaria garantizado en el artículo139º inciso 3º de la Constitución y
el artículo 4 del Código Procesal Constitucional.

Por el mérito del Habeas Corpus, en aplicación del Artículo 34º inciso 4º del
Código Procesal Constitucional, se dispondrá el cese de la afectación de los
derechos fundamentales de los favorecidos a través de la violación de sus
derechos constitucionales antes glosados:

§ Declarando la Nulidad de las investigaciones policiales y


de cualquier resolución fiscal emitida (o que emita en el
trámite del presente proceso constitucional) algún
representante del Ministerio Público que disponga
formalmente abrir investigación preliminar por los hechos
que ha denunciado Richard Rivera Ramos directamente
ante el Jefe de la División de Estafas de la Policía
Nacional del Perú con fecha 02 de octubre del 2009; así
como la nulidad de todos los actos que se deriven de la
investigación policial, porque la misma se fundamenta en
hechos que anteriormente fueron investigados por el
Ministerio Público, que no halló mérito para formular
denuncia penal y, consecuentemente, dispuso su
archivamiento definitivo. Tal situación configuraría un
atentado al principio constitucional Ne bis in ídem y una
amenaza al derecho a la libertad personal de los
favorecidos.

2) Autoridad demandada:
Deberá emplazarse con esta demanda de protección constitucional a:

1. Richard Rivera Ramos, quien deberá ser emplazado en su domicilio


real que aparece en su DNI.

2. El Coronel PNP, Jefe de la División de Estafas de la Policía Nacional que


deberá ser emplazado mediante notificación cursada al Señor
Procurador Público a cargo de su defensa judicial, en su domicilio sito
en el Complejo Policial de la Avenida España.
3. El representante del Ministerio Público, al que se le notifique para que
se avoque al conocimiento de la presente denuncia de parte y radique
competencia.

II.- COMPETENCIA DEL JUEZ PENAL


El artículo 28º del Código Procesal Constitucional determina la
competencia del juez penal para el conocimiento de la demanda de Habeas
Corpus, al convertirse en juez constitucional.

III.- PROCEDENCIA DEL HABEAS CORPUS


Tratándose de una acción de habeas corpus preventivo no son
aplicables las causales de improcedencia en el sentido de la posibilidad de
configuración de otro proceso eficaz y del agotamiento de la vía previa
establecidas en el artículo 5º incisos 2 y 4 del Código Procesal
Constitucional.

La Constitución Política del Perú regula el habeas corpus en su artículo 200º


estableciendo que: Son garantías constitucionales:

“1. La Acción de Hábeas Corpus, que procede ante


el hecho u omisión, por parte de cualquier
autoridad, funcionario o persona, que vulnera o
amenaza la libertad individual o los derechos
constitucionales conexos”.

El artículo 2º del Código Procesal Constitucional señala que “los procesos


constitucionales de hábeas corpus, amparo y hábeas data proceden cuando se
amenace o viole los derechos constitucionales por acción u omisión de actos
de cumplimiento obligatorio, por parte de cualquier autoridad, funcionario o
persona. Cuando se invoque la amenaza de violación, ésta debe ser cierta y de
inminente realización”.

Respecto a que la amenaza debe ser inminente y real se debe advertir


que los procesos constitucionales no sólo buscan remediar las violaciones de
los derechos ya producidas, sino que también buscan prevenir la
comisión de tales actos. Para determinar si la amenaza de un derecho es
inminente hay que establecer, en primer lugar, la diferencia entre actos
futuros remotos y actos futuros inminentes. Los primeros son aquellos actos
inciertos que pueden o no suceder, mientras que los segundos son los que
están próximos a realizarse, es decir, su comisión es casi segura y en un
tiempo breve (Cfr. Burgoa, Ignacio (1992) El Juicio de Amparo. 30ma. Ed.
México D.F., Editorial Porrúa S.A., pp. 209-210). Respecto a la naturaleza real de
la amenaza, no puede tratarse de una mera suposición sino que, por el
contrario, la afectación del derecho o bien jurídico tutelado debe ser objetiva y
concreta.

El Tribunal Constitucional en reiterada jurisprudencia (Expedientes Nº


2435-2002-HC/TC; 2468-2004-HC/TC; 5032-2005-HC/TC) ha precisado que tal
como lo dispone el inciso 1) del artículo 200° de la Norma Fundamental el
hábeas corpus no sólo procede ante el hecho u omisión de cualquier autoridad,
funcionario o persona que vulnera la libertad individual o derechos conexos,
sino también ante la amenaza de que se pueda producir tal vulneración. Para
tal efecto, debe reunir determinadas condiciones tales como: a) la inminencia
de que se produzca el acto vulnerador, esto es, que se trate de un atentado a
la libertad personal que esté por suceder prontamente o en proceso de
ejecución, no reputándose como tal a los simples actos preparatorios; y b) que
la amenaza a la libertad sea cierta, es decir, que exista un conocimiento seguro
y claro de la amenaza a la libertad, dejando de lado conjeturas o presunciones.

1. ANTECEDENTES Y HECHOS QUE SUSTENTAN EL HABEAS


CORPUS

1.1. Antecedentes:
1.1.1.Del supuesto delito de Defraudación Tributaria
El 02 de junio del 2008 la Superintendencia Nacional de
Administración Tributaria – SUNAT, puso en conocimiento de la Fiscalía
Provincial Penal Especializada en Delitos Tributarios la existencia de indicios
de la comisión del Delito de Defraudación Tributaria, derivado del
procedimiento de fiscalización al que fue sometido el contribuyente
Cerámicos Peruanos S.A.

Conjuntamente con dicha comunicación se alcanzó a la Fiscalía


Especializada el Informe Técnico de Presunción de Delito de Defraudación
Tributaria, elaborado por la Gerencia de Fiscalización de la Intendencia de
Principales Contribuyentes Nacionales de la SUNAT, así como la carpeta de
pruebas.

En el Informe de Presunción de Delito de Defraudación Tributaria se


señaló que con fecha 29 de diciembre del 2004 un denunciante presentó
el expediente número 010941, ante las oficinas de la SUNAT contra la
empresa CERAMICOS PERUANOS S.A.; en la indicada denuncia señala con
respecto a la Empresa Cerámicos Peruanos S.A. que dicho stock no existe
por cuanto se vende en forma paralela y sin factura, seguidamente en el
Punto III (modalidad de la evasión) se expresa que: “El contribuyente
durante los periodos de fiscalización, omitió registrar y declarar
parcialmente ingresos para fines del Impuesto General a las Ventas por los
períodos 2003 y 2004, con lo cual dejó de pagar el Impuesto General a las
Ventas. Esta conducta está tipificada como Delito de Defraudación Tributaria
en el Artículo 2º inciso a) del D. Leg. Nº 813 Ley Penal Tributaria”.

Además registró en su contabilidad facturas falsas con lo cual obtuvo


crédito para fines del Impuesto General a las Ventas 2003 y 2004. Esta
conducta también está tipificada como Delito de Defraudación Tributaria en
el Artículo 4º inciso a) del D. Leg. Nº 813 Ley Penal Tributaria”.

Lo cual ha generado un perjuicio fiscal que asciende a S/. 896,243.00


nuevo soles.

Finalmente se determina que las personas vinculadas a los hechos


son Raúl Victoriano Torpoco Cerrón, Julián Torpoco Cerrón, Raymundo
Zacarías Torpoco Cerrón, Martha Luz Carvajal Collazos, Oscar Rubén
Coahuila Valdez, Liz Jannet Obando Rojas, quienes habrían incurrido en la
comisión de presunto Delito de Defraudación Tributaria en las modalidades
de ocultar ingresos, rentas para reducir el tributo a pagar; previsto y penado
por el inciso a) del artículo 2º de la Ley Penal Tributaria aprobada por
Decreto legislativo Nº 813 y además por obtener crédito fiscal simulando la
existencia de hechos que permiten gozar de la existencia de los mismos,
previsto y penado por el inciso a) del artículo 4º de la Ley Penal Tributaria
aprobada por Decreto Legislativo Nº 813.

Sin embargo, luego de las investigaciones preliminares efectuadas por


la Fiscalía Especializada, la misma con fecha 17 de diciembre del 2008
emitió la resolución que dispuso:

“No Ha Lugar a Formalizar Denuncia Penal contra


Raúl Victoriano Torpoco Cerrón, Julián Torpoco
Cerrón, Raymundo Zacarías Torpoco Cerrón,
Martha Luz Carvajal Collazos, Oscar Rubén
Coahuila Valdez, Liz Jannet Obando Rojas por el
delito de Defraudación Tributaria en la modalidad
de ocultamiento de ingresos y obtención indebida
de crédito fiscal.”

Dicha decisión se fundamentó en el hecho que “se presentó la pericia


de parte, la misma que (…) en el numeral décimo de la parte expositiva
concluye que se ha determinado que no existe contablemente ingresos no
declarados, es decir no hay omisión de ingresos, asimismo concluye,
respecto de la obtención indebida del crédito fiscal, que todos los gastos
han sido registrados y se encuentran sustentados, que compulsadas ambas
pericias se puede inferir que la SUNAT no ha sustentado con medios
probatorios idóneos, objetivos y pertinentes su imputación; por el contrario,
la SUNAT se sustenta en un medio probatorio de referencia, que no ha sido
corroborado con otro medio probatorio que lo reafirme; en tanto la pericia
de parte de la empresa denunciada, se basa en la documentación contable
que sustenta la correspondencia del proceso de producción con los ingresos
y registros contables y la declaración al órgano administrador del tributo”.

Ante dicha resolución fiscal la SUNAT por intermedio de su


Procuraduría Pública interpuso el 12 de enero del 2009 Recurso de Queja,
motivando que se elevara todo lo actuado a la Tercera Fiscalía Superior Penal
Nacional, que mediante resolución de fecha 14 de abril del 2009 resolvió:

“Declarar INFUNDADA la queja de derecho


interpuesta contra la Resolución de fecha 17 de
diciembre del 20089 (…) que resuelve No Ha Lugar
a Formalizar Denuncia Penal contra Raúl Victoriano
Torpoco Cerrón, Julián Torpoco Cerrón,
Raymundo Zacarías Torpoco Cerrón, Martha Luz
Carvajal Collazos, Oscar Rubén Coahuila Valdez, Liz
Jannet Obando Rojas por el delito de Defraudación
Tributaria en la modalidad de ocultamiento de
ingresos y obtención indebida de crédito fiscal.
CONFIRMANDO la resolución materia de alzada y
ARCHIVANDO DEFINITIVAMENTE los actuados.”
Con dicha resolución, la investigación que se siguió contra Raúl
Victoriano Torpoco Cerrón, Julián Torpoco Cerrón, Raymundo Zacarías
Torpoco Cerrón, Martha Luz Carvajal Collazos, Oscar Rubén Coahuila Valdez,
Liz Jannet Obando Rojas por el delito de Defraudación Tributaria en la
modalidad de ocultamiento de ingresos y obtención indebida de crédito
fiscal, quedó firme, constituyendo cosa decidida.

4.1.2 Respecto al supuesto delito de Lavado de activos


provenientes del tráfico ilícito de drogas
Dicha investigación preliminar, que fue de conocimiento de la Primera
Fiscalía Provincial Especializada contra el Tráfico Ilícito de Drogas del Callao,
también se inició coincidentemente por otra denuncia anónima, la cual fue
“dirigida” a la Dirección de Drogas, en la misma se señaló: “que los
hermanos Torpoco Cerrón de Ladrillera Pirámide se vienen enriqueciendo y
explotando a los trabajadores, que trabajan para sus empresas llegando al
extremo que una de sus amantes que se llama Silvia y que se cree la
dueña, ya que ella es charapa y tiene un hermano que se dedica a
transportar madera al extranjero y ha formado una empresa fantasma por
donde sacan drogas y tiene ganancias que no están (...) tiene cuentas en el
extranjero y varios inmuebles en zonas pitucas, se dan el lujo de gastar
dinero en prostitutas, como trabajadores han tenido acceso a documentos
contables y se han dado la sorpresa que existen irregularidades, que
también falsifican facturas de Azángaro para llenar sus libros contables,
quiere que todo esto sea investigado y que los hermanos Torpoco sean
encarcelados , (…) las Empresas CERAMICOS PERUANOS S.A., MINERA
CARABAYLLO S.A., DYS MULTISERVICIOS S.A.C., y otras de todos los
hermanos están lavando dinero producto de la droga, ya que estas
empresas a la fecha no reportan utilidades y se dan la gran vida, habiendo
comprado bastante inmuebles y carros lujosos, que se han declarado por
las empresas a la SUNAT, nosotros como trabajadores no queremos vernos
involucrados en esto delitos, han obtenido préstamos por más de dos
millones de soles otorgados por los socios accionistas y el gerente de la
empresa que son los hermanos Torpoco, también uno de los choferes le
habían llevado todos los días a Raúl Torpoco con otras personas
desconocidas que tiene apariencia de narcotraficantes con guardespaldas,
esta familia también tiene aserraderos en la ciudad de San Martín donde
hacen tarimas para ser enviadas al Brasil. La charapa Silvia, querida de Raúl
Torpoco un día había escondido a un negro colombiano que lo llamaban el
Cóndor, esta señora también amenaza de muerte a los trabajadores
dándose la gran vida de viajar al extranjero, es por eso señores policías que
queremos que esto se acabe y que toda esta familia, que son dueños de las
empresas por lo que deben investigar en registros públicos, no se dejen
sorprender porque dicen que con plata todo se puede y que tienen familia
en la policía que no les pasa nada, que en una oportunidad hace años se
inició un juicio para que los trabajadores cobren lo que la empresa les debía
y ellos con sentencia favorable a nosotros nos voltearon el pastel y no nos
pagaron por haber iniciado juicio, casi a todos los votaron con más de diez
años de trabajo, ya que en el Perú hay varias familias que se dedican a la
droga, estamos seguros que esta familia son culpables, por eso queremos
que los metan presos para que no hagan daño a más personas.”

En virtud de dicha denuncia, la Primera Fiscalía Provincial


Especializada contra el Tráfico Ilícito de Drogas del Callao emitió la
resolución de fecha 10 de setiembre del 2008 que dispuso: “NO PROMOVER
ACCION PENAL contra Moisés Torpoco Cerrón, Raymundo Zacarías Torpoco
Cerrón, Raúl Victoriano Torpoco Cerrón, Luciano Torpoco Cerrón, Julián
Torpoco Cerrón y Silvia Barrera Vásquez por la presunta comisión de delito
de Lavado de Activo proveniente del tráfico ilícito de drogas, en agravio del
Estado Peruano, así como dar por concluídas las investigaciones financieras
a las empresas CERAMICOS PERUANOS S.A., MINERA CARABAYLLO S.A.,
INMOBILIARIA HORIZONTE S.A. y DYS MULTSERVICIOS S.A.C.,
ARCHIVANDOSE DEFINTIVIAMENTE los presentes actuados”; bajo las
consideraciones específica contenidas en su sexto considerando que
concluyó:

“En lo concerniente a las personas naturales, de


actuados policiales, pericias, realizadas y
documentación recabada se aprecia que los
hermanos Torpoco Cerrón poseen a su nombre
propiedades inmuebles y vehiculares, los cuales se
detallan en el cuerpo del documento policial,
habiéndose establecido que los mismos han sido
comprados en forma progresiva desde el año mil
novecientos setenta y nueve hasta el dos mil tres,
en mérito a las informaciones brindadas por las
SUNARP, adquiridos con sus actividades
empresariales, realizadas desde el año mil
novecientos setenta y dos a la fecha, la que ha
sido debidamente sustentada, no habiéndose
establecido que los investigados poseen a su
nombre o a nombre de terceros, propiedades
inmuebles y/o vehiculares, recientemente
adquiridas, donde se vislumbre la inversión de
grandes sumas de dinero. (…) Relacionado a lo
que presuntamente se afirmaba en relación a las
cuentas bancarias que registrarían los investigados
aperturadas a sus nombres como personas
naturales y a nombre de sus empresas CERAMICOS
PERUANOS S.A. y MINERA CARABAYLLO S.A. hasta
la fecha no se ha determinado la transferencia o
movimiento de presunto dinero ilícito provenientes
de TID en el sistema bancario, toda vez que hasta
la fecha estas personas son empresarios
dedicados al negocio de la fabricación y venta de
ladrillos a nivel nacional, labor que vienen
realizando adecuadamente desde el año mil
novecientos setenta y dos, tal como se detalla en
el documento policial (…) No existiendo
desbalance económico ni financiero, auditados y
analizaos por los peritos contables de las
DINANDRO – PNP, establecidas en los dictámenes
periciales que forman parte de la presente
investigación, quedando descartada que son
empresas insolventes, descartándose como
consecuencia el presunto delito de Lavado de
Activo utilizando las mismas. Asimismo referente a
las empresas DYS MULTISERVICIOS S.A.C. e
INMOBILIARIA HORIZONTE S.A. a la fecha se
encuentran con baja, no realizando actividades
comerciales, de conformidad con el dictamen
pericial contable, que forma parte de la presente
investigación, descartándose que en las mismas se
haya estado ingresando dinero ilícito producto del
narcotráfico. (…) que estaría utilizando según
imputación anónima para transportar droga al
Brasil, quedando descartada dicha aseveración
menos aún si los hermanos de ésta de nombre
Eliécer, Óscar, Isabel, Gloria y Vanesa Barrera
Vásquez, no registran ningún tipo de antecedentes
ni referencia por delito de TID. (…) No
descartándose que el anónimo pueda haberse
generado a raíz de estos inconvenientes. Estando
a las consideraciones expuestas y a las
conclusiones a que se ha llegado, debemos tener
en cuenta que toda investigación preliminar del
delito tiene como objetivo proveer al fiscal los
elementos indiciarios, cuando menos para decidir
respecto de la notitia criminis presentada,
apareciendo como piedra angular de su decisión la
verificación de la tipicidad de la conducta
denunciada y en el presente caso no existe ningún
indicio razonable que haga presumir que los
hechos investigados tengan relación alguna o
constituyan delito de Lavado de Activos,
provenientes del tráfico ilícito drogas, menos aún
si se tiene en cuenta que en el presente caso los
hechos que dieron lugar a la apertura de
investigación financiera tuvieron su punto de
partida en un anónimo, el cual ha quedado
completamente desvirtuado con las
investigaciones preliminares realizadas.”

Al haber interpuesto Recurso de Queja la Procuradora Pública a cargo


de los Asuntos Judiciales del Ministerio de Interior relativos al Tráfico Ilícito de
Drogas, la Fiscal Superior a cargo de la Primera Fiscalía Superior Penal del
Callao mediante resolución de fecha 10 de diciembre del 2007, Declara
IMPROCEDENTE por extemporánea la Queja de Derecho interpuesta por la
Procuradora Pública a cargo de los Asuntos Judiciales del Ministerio del
Interior relativos a Tráfico Ilícito de Drogas, con lo que la resolución de
archivo definitivo quedó firme, teniendo la calidad de cosa decidida.

4.2 La nueva denuncia que vulnera la cosa decidida

Conforme lo hemos indicado precedentemente, las dos


investigaciones que se han glosado se iniciaron a raíz de sendas denuncias
anónimas. Coincidentemente, la denuncia que motiva la presente demanda
constitucional, ha sido presentada por Richard Rivera Ramos directamente
ante la División de Estafas de la Policía Nacional del Perú con fecha 02 de
octubre del 2009, si bien no es anónima, empero no puede dejar de tenerse
presente que dicha persona nos es un completo desconocido, no siendo
justificable su supuesto legitimo interés de ciudadano responsable, para
iniciar una investigación por hechos y por supuestos ilícitos penales (Fraude,
Estafa, Lavado de Activos y Defraudación Tributaria) que ya han sido materia
de investigación preliminar por parte de diversas Fiscalías Especializadas.

Asimismo, causa suma extrañeza que denunciándose de manera


directa nuevamente el delito de Lavado de Activos, se presente la nueva
“denuncia de parte” en la División de Estafas, cuando es complemente
conocido que se ha creado una División Especializada en Investigación del
Delito de Lavado de Activos y éste sería la única competente para poder
avocarse a cualquier tipo de investigación por el citado delito.

Ello simplemente nos hace inferir, que la supuesta denuncia de parte,


no sería tal y que se trataría de una nueva forma de extorsión por parte de
malos efectivos policiales, a la cual se estaría prestando el presunto
ciudadano responsable Richard Rivera Ramos.

En efecto, en dicha denuncia de parte, se imputa a Julián Torpoco


Cerrón, el mismo que según la denuncia, en su condición de Gerente General
de la Empresa INVERSIONES ATLANTA S.A.C., efectuó la compra de un
inmueble de la Empresa INMOBILIARIA HORIZONTE S.A. donde tuvo la
condición de Director y donde es accionista, cuando dicha empresa ya se
encontraba con baja de oficio desde el 27 de octubre del 2001, a un
supuesto precio de S/. 30,000.00 nuevos soles con la participación de la
abogada Patricia Bernal Valdivia y mediante contrato con firmas legalizadas
ante el Notario Público Ricardo Fernandini Céspedes; denunciándose
también a Roberto Carlos Torpoco Céspedes y Diana Mirtha Torpoco
Céspedes ambos socios y dueños de la Empresa INVERSIONES E
INMOBILIARA ATLANTA S.A.C., la misma que constituyeron el 16 de junio del
2005, siendo la segunda representada por su madre (quien es esposa de
Julián Torpoco Cerrón), la señora Saturnina Céspedes Díaz, con un capital de
S/. 5,000 nuevos soles, habiendo iniciado sus actividades formalmente el 18
de agosto del 2005, sin embargo a días del supuesto inicio de actividades
realizan otras operaciones de compra de inmuebles por sumas de hasta US$
100,000.00 dólares americanos, sin tener trabajo conocido ni haber
declarado rentas como persona natural ante la SUNAT en años anteriores

Se imputa también en la denuncia de parte, que siendo la empresa


INVERSIONES E INMOBILIARIA ATLANTA S.A.C., constituida por dos jóvenes
sin historia laboral ni empresarial, iniciando sus actividades con un capital
social de S/. 5,000 nuevos soles ¿cómo es que puedan pagar US$ 100,000
dólares americanos once días después del inicio de sus actividades para la
adquisición del inmueble de propiedad de INMOBILIARIA HORIZONTE S.A.
ubicado en la Calle Juan Fanning 124, 126?.

Asimismo se indica y detalla una serie de vehículos, que los


denunciados habría adquiridos en diferentes fechas y que aparecen inscritos
a su nombre en los Registros Públicos, preguntándose el denunciante ¿con
qué dinero estos señores han comprado dichos inmuebles y vehículos?,
¿como pueden justificar el origen de los mismos si no declaran sus rentas y
sus ingresos previamente a dichas compras?, ¿a quién están defraudando
con la no declaración del origen de su dinero, incluso efectuando constantes
viajes al exterior sobre todo a Europa y Estados Unidos?.

Solicitándose que todos estos hechos sean investigados para el bien


de la sociedad y que paguen por los delitos que han cometido para llegar a
contar con la fortuna y patrimonio que ostentan.
Es obvio que de la imputación que se efectúa, si bien se realiza una
sindicación que se estaría cometiendo el delito de fraude y estafa, sin
embargo no se fundamenta en ningún momento cual habrá sido la supuesta
conducta típica exteriorizada por los denunciados que configurarían dichos
ilícitos penales, asumiendo que al referirse al delito de fraude, este sea el de
fraude en la administración de personas jurídicas (Artículo 198° del Código
Penal), con lo que no se reúne las exigencias que requiere el Principio de la
Imputación Necesaria.

4.2.1. De las irregularidades que se advierten de dicha


investigación iniciada

El Ministerio Público es una Institución Pública Constitucional


jerárquicamente organizada, con autonomía e independencia funcional, que
cuenta con la potestad de persecución del delito, dentro de la cual están
la de conducir desde su inicio la investigación preliminar de conductas
presuntamente delictivas, ejercitar la acción penal Pública, ya sea de oficio,
por acción popular o a pedido de parte; además de representar a la Sociedad
en los procesos judiciales que se instauren; defiende la legalidad e intereses
públicos tutelados por el Derecho, en suma, como se resume en doctrina, es
el “Custodio de la Ley” o “Guardián de la Legalidad”; conduciéndose bajo los
principios del Debido Proceso, de Objetividad, de Reserva y otros, que están
previstos en nuestra norma fundamental y en el Derecho Internacional de los
Derechos Humanos.

En este contexto, si bien nos encontramos ante una denuncia de parte


interpuesta directamente ante la autoridad policial, se debe tener en cuenta
que ante la notitia criminis, la autoridad policial debió poner en
conocimiento de la misma a la Fiscalía Especializada, ya que ésta tiene la
potestad – deber de calificar la denuncia y decidir su curso, y si hay
elementos suficientes que ameritan una investigación preliminar —y sólo si
ésta no contraviene normas constitucionales— se hace necesario abrir ésta,
con la finalidad de acopiar los elementos de convicción suficientes para
determinar a posteriori, si los hechos materia de imputación configuran la
probabilidad de la comisión del injusto penal atribuído, y si los elementos de
convicción vinculan los hechos con la probable responsabilidad de los
sujetos imputados u otros que pudieran ser identificados, como autores o
partícipes, o descartar ambos supuestos y confirmar el principio de
Presunción de Inocencia; después de lo cual y en plazo razonable el
Despacho Fiscal estará en condiciones de emitir un pronunciamiento
sustentado, arreglado al Derecho y la Justicia.

Sin embargo en este caso, mal puede abrirse investigación por hechos
que ya han sido investigados y sobre los cuales existen sendos archivos que
tienen la calidad de firmes.

Bajo estas consideraciones, la investigación preliminar se debería


llevar a cabo, bajo la dirección y control del representante del
Ministerio Público, quien deberá participar en todas y cada una de las
diligencias que se programen, no solo como titular de la carga de la prueba
sino también como el titular de la acción penal pública y director de la
investigación preliminar, conforme a las facultades otorgadas por la
Constitución Política del Estado.

En efecto la Norma Fundamental (Artículo 166º), establece que la


Policía Nacional tiene por finalidad fundamental: “garantizar, mantener y
restablecer el orden interno. Prestar atención y ayuda a las personas y a la
comunidad. Garantizar el cumplimiento de las leyes y la seguridad del
patrimonio público y privado. Previene, investiga y combate la
delincuencia. Vigila y controla las fronteras” (lo subrayado es nuestro).

Pero esa prevención, investigación y combate a la delincuencia se


hace bajo el control y dirección del Ministerio Público, de acuerdo a lo
previsto por el Artículo 159º inciso 4º de la misma Carta Magna, que
establece como prerrogativa del representante del Ministerio Público
“Conducir desde su inicio la investigación del delito. Con tal
propósito, la Policía Nacional está obligada a cumplir los mandatos del
Ministerio Público en el ámbito de su función”.

Mientras que en el presente caso, hemos advertido que los efectivos


policiales que “recepcionaron” la denuncia de parte, no habrían comunicado
hasta la fecha la misma al representante del Ministerio Público, en clara y
evidente vulneración de las normas glosadas, lo que no hace sino corroborar
nuestra sospecha de una eventual extorsión, de querer investigarse hechos
que ya han sido materia de investigación y de pronunciamiento final
inclusive —los cuales han quedado firmes— por parte de hasta dos Fiscalías
Especializadas.

4.2.2. De la inoficiosidad de realizar nuevas investigaciones o


pesquisas sobre las ya realizadas

La realización de una nueva pesquisa supone cierta proximidad


temporal con la realización de un ilícito, que se debe presentar como hechos
ciertos, lo cual justifica, razonablemente, la búsqueda de elementos
materiales. La dificultad que se tiene (a diferencia de lo que sucede en la
flagrancia) es que la acción ilícita no fue vista y las evidencias materiales no
se aprecian necesariamente mediante una simple observación superficial;
pero si existen motivos que justifican la realización de la indagación. En el
caso presente el denunciante no indica siquiera por asumo como es que
habría tomado conocimiento de las actividades y actos jurídicos lícitos
celebrados por los denunciados. Resultando obvio que existe un
resentimiento de parte suya, por no decir envidia, de la capacidad
económica y adquisitiva de los denunciados, ahora favorecidos.

La norma, lo que hace es regular y legalizar actuaciones policiales


que, en la práctica, se suelen efectuar por necesidad material y de modo
lógico, para buscar a los autores de ilícitos y las pruebas del delito o para
recuperar los bienes sustraídos (actuaciones que han sido consideradas
siempre ilegales).

Las pesquisas constituyen respuestas ante la concurrencia de ilícitos


penales que requieren una inmediata actividad persecutoria, con el ánimo
de investigar y vencer a la impunidad, así como lograr, paralelamente, la
legitimidad de los organismos públicos que combaten el delito.

Vinculado al tema que estamos tratando, resulta que el CPP del 2004
indica que la Policía podrá efectuar inspecciones o disponer pesquisas
(artículo 208º inciso 1º) “dando cuenta” al fiscal o por orden de aquel,
surgiendo la pregunta sobre que representa tal frase, en termino de
temporalidad y permisión.

Lo cierto es que si se prevé la actuación policial, distinguiendo una


bajo disposición fiscal y otra dando cuenta al mismo, se entiende que esta
última no puede entenderse como la primera, que presume una
comunicación previa y la autorización inmediata del fiscal.

Por lo tanto debemos entender que cuando la policía da cuenta al


fiscal caben dos posibilidades:

a) o que la policía en tal momento se encuentra actuando,


desarrollando actos, tal cual lo informa, y

b) o que estos ya se habrían efectuado. Así la permisibilidad de a


expresión “dando cuenta” comprende un informe inmediato posterior que
realiza la policía, por el medio más adecuado para tal fin, de modo que el
fiscal podrá tomar decisiones o realizar actos de control, dirección o
regulación.

Mientras que en el caso concreto, no se habría dado cuenta todavía al


Ministerio Público, respecto a la denuncia de parte que se ha efectuado, ya
que presentada la misma, el Ministerio Público es el único que puede
disponer abrir investigación preliminar (o policial) o de plano desestimar a
denuncia si resulta vulneratoria del ne bis in idem, porque ataca y vulnera
la cosa decidida por dos representante del Ministerio Público, que se han
pronunciado por el fondo de la controversia puesta a su conocimiento y han
determinado que no existen elementos de convicción de la supuesta
comisión de un hecho delictivo, ni mucho menos de la responsabilidad penal
de los entonces denunciados (entre ellos Julián Torpoco Cerrón).

2. FUNDAMENTOS DEL HÁBEAS CORPUS.

2.1. De la cosa decidida

Conforme es de verse de la denuncia de parte, se atribuye a Julián


Torpoco Cerrón, Roberto Carlos Torpoco Céspedes, Diana Mirtha Torpoco
Céspedes y Saturnina Céspedes Díaz ser presuntos autores de los delitos de
fraude, estafa y lavado de dinero.

Advirtiéndose del tenor de dicha denuncia que lo que se cuestiona es


la operación comercial (adquisición de un inmueble) que efectúa la Empresa
INVERSIONES ATLANTA S.A.C., cuyo Gerente General es Julián Torpoco Cerrón
con la Empresa INMOBILIARIA HORIZONTE S.A.C., (representada por Luciano
Torpoco Cerrón) dejando entrever una venta simulada o un presunto lavado
de activo; sin embargo no se toma en cuenta que dicha operación comercial
se registró el 29 de agosto del 2005, cuestionándose que dicha operación se
habría efectuado por la suma de US$ 100,000.00 dólares americanos cuando
el capital social de la empresa compradora era de S/. 5,000 nuevos soles.
Asimismo se sindica que los denunciados tienen una serie de
vehículos registrados a su nombre y que el denunciante no se explicaría con
que dinero es que han adquirido los mismos.

Sin embargo por estos hechos —y otros más— ya fue investigado a


título personal Julián Torpoco Cerrón así como la Empresa
INMOBILIARIA HORIZONTE S.A.C., no habiéndose determinado, al
término de dichas investigaciones, ni defraudación tributaria alguna, ni
muchos menos lavados de activo. Habiéndose determinado por el contrario
de manera fehaciente e incontrovertible, que como empresario tiene
ingresos económicos que le permitirían contar con dicho patrimonio, el cual
—como es obvio— también le correspondería a su esposa e hijos (los otros
denunciados y ahora favorecidos con el presente proceso constitucional).

La única diferencia entre las dos denuncias anónimas anteriores y la


que contrae nuestra atención, es que se ha involucrado literalmente a la
esposa de Julián Torpoco Cerrón y a sus dos hijos, creemos que con la única
finalidad de justificar esta nueva investigación. Y ello porque de la presente
denuncia, no emerge nuevos elemento de prueba que justifique
instaurar una nueva investigación policial (ni siquiera fiscal), al no cumplirse
con el Principio de Imputación Necesaria, por lo que a todas luces la misma
resulta vulneratoria de la cosa decidida.

En efecto, no basta con denunciar por un mismo hecho delictivo que


fue archivado incluyendo a nuevas personas, que no fueron comprendidos
en la denuncia anterior, para dar licitud a dicho derecho de acción (derecho
de denunciar penalmente), sino que para no vulnerar el principio de la cosa
decidida, se debe tener en cuenta dos presupuestos:

a) que la denuncia anterior haya sido archivada por insuficiencia


probatoria, y

b) que en virtud de aportar nuevos elementos de prueba —que no


se aparejaron en la investigación anterior— se presente la
nueva denuncia.

No obstante estos presupuestos, de la denuncia de parte presentada


por el accionado Richard Rivera Ramos, no se advierte ni lo uno, ni lo otro.
Es decir, las anteriores denuncias fueron archivadas, una porque la SUNAT
no ha sustentado en medios probatorios idóneos, objetivos y pertinentes su
imputación, por el contrario la SUANT se sustenta en un medio probatorio de
referencia, que no ha sido corroborado con otro medio probatorio que lo
reafirme (respecto al delito de Defraudación Tributaria); mientras que la otra
porque en el aludido caso no existe ningún indicio razonable que haga
presumir que los hechos investigados tengan relación alguna o constituyan
delito de lavado de Activo, provenientes del tráfico ilícito de drogas, menos
aún si se tiene en cuenta que en el presente caso los hechos que dieron
lugar a la apertura reinvestigación financiera tuvieron su punto de partida en
un anónimo, el cual ha quedado completamente desvirtuado con las
investigaciones preliminares realizadas.

5.2. De la sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el


Expediente N° 2725-2008-PHC/TC
Se sostiene en la aludida sentencia que el Principio de Interdicción de
la arbitrariedad, el cual es un principio y una garantía frente a la facultad
discrecional que la Constitución ha reconocido al Ministerio Público. De ahí
que se haya señalado en sentencia anterior (Cf. Exp. N° 06167-2005-PHT/TC
FJ 30 caso Fernando Cantuarias Salaverry) que “el grado de discrecionalidad
atribuído al fiscal para que realice la investigación sobre la base de la cual
determinará si existen elementos suficientes que justifiquen su denuncia
ante el Juez penal, se encuentra sometida a principios constitucionales que
proscriben: a) actividades caprichosas, vagas e infundadas desde una
perspectiva jurídica; b) decisiones despóticas, titánicas y carentes de toda
fuente de legitimidad; y c) lo que es contrario a los principios de
razonabilidad y proporcionalidad jurídica.”

Respecto al Habeas Corpus preventivo, sostiene el Tribunal


Constitucional que éste podrá ser utilizado en los casos en que, no
habiéndose concretado la privación de la libertad, existe empero la amenaza
cierta e inminente de que ello ocurra, con vulneración de la Constitución o la
ley de la materia (Cf. Exp. N° 2663-2003-HC/TC FJ 6.d Caso: Eleobina Mabel
Aponte Chuquihuanca).

En el caso de autos, promovemos el Habeas Corpus porque


consideramos que la autoridad policial (y el fiscal provincial) al ordenar que
se inicie y se prosiga con una investigación policial sobre hechos
anteriormente investigados y archivados por el Ministerio Público, amenazan
el constitucional derecho a la libertad individual de los favorecidos.

Sobre este punto si bien las medidas limitativas personales que


inciden contra la libertad individual son de exclusiva competencia de la
autoridad judicial, sin embargo la investigación preliminar (policial o fiscal
que se efectúe) puede concluir en la formalización de una denuncia ante el
Poder Judicial, la que podría servir de importante indicativo para el Juez al
momento de decidir sobre la apertura de instrucción penal, el cual podría
ser inducido a error sobre la base de una denuncia abiertamente arbitraria,
orientada a conseguir que el presunto autor del hecho delictivo sea
procesado y aún encarcelado, lo que representa, evidentemente, una
amenaza cierta eminente del derecho a la libertad individual o algún
derecho conexo.

Tal y como coincidentemente se suscitó en un acto parecido al


presente y que dio origen al pronunciamiento del máximo intérprete de la
Constitución, sobre la supuesta delictuosidad de los hechos que son materia
de la investigación policial, fueron alegados en dos anteriores denuncias, las
mismas que fueron archivadas, en doble instancia por el Ministerio Público.

El Tribunal Constitucional ha señalado en otra sentencia (Cf. Exp. N°


6081-2005-PHC/TC. FJ 7 Caso: Alonso Leonardo Esquivel Cornejo), que “una
resolución emitida por el Ministerio Público en la que se establece no hay
merito para formalizar denuncia no constituye cosa juzgada, por lo que la
presente sentencia no impide que la demandante pueda ser posteriormente
investigado y, de ser el caso, denunciado penalmente por los mismos
hechos”. No obstante, dicho criterio ha merecido una excepcional
inaplicación cuando los motivos de la declaración de “no ha lugar a formular
denuncia penal” por parte del fiscal, se refieren a que el hecho no
constituye delito, es decir, carecen de ilicitud penal. Tal y como se ha
suscitado en los dos caos que han sido archivados contra el clan familiar
Torpoco Cerrón.

El Tribunal Constitucional afirmó en la aludida sentencia que la


decisión fiscal de “no ha lugar a formalizar denuncia penal” en los términos
precisados anteriormente, genera un estatus de inamovible. Esta afirmación
tiene sustento en dos postulados constitucionales: a) La posición
constitucional del Ministerio Público, lo encumbra como el único órgano
persecutor autorizado a promover el ejercicio público de la acción penal, es
decir, ostenta el monopolio acusatorio que le asigna el artículo 159° de la
Constitución Política, en otra palabras, es el fiscal quien decide que persona
debe ser llevada ante los tribunales por la presunta comisión de un delito; b)
Si bien las resoluciones de archivo del Ministerio Público no están revestidas
de la calidad de cosa juzgada, sin embargo tienen la naturaleza de cosa
decidida que las hace plausibles de seguridad jurídica.

El Tribunal también ha señalado en otra sentencia (Exp. N° 0413-200


—AA/TC, FJ 3, Caso: Ingrid del Rosario Peña Alvarado), que el principio de
cosa decidida forma parte del derecho fundamental al debido
proceso en sede administrativa, por lo que, frente a su transgresión
o amenaza, necesariamente se impone otorgamiento de tutela
constitucional correspondiente. Acotando que el fiscal no es una simple
autoridad administrativa, pues su actividad se orienta a la legalidad y no a
los intereses administrativos de los administrados.

Concluyéndose que si se trata de una decisión discrecional que


implica una valoración de hechos e interpretación de disposiciones de la cual
se decide si se está técnicamente en condiciones de ejercer la acción penal
y cual es el modo más adecuado de hacerlo, pero sin soslayar que, los actos
del Ministerio Público, no se legitiman, “desde la perspectiva constitucional,
en sí mismo, sino a partir del respeto pleno del conjunto de valores,
principios constitucionales y de los derechos fundamentales de la persona,
de conformidad con el artículo 1° de la Constitución.” (Cf. Exp. N° 1762-
2007-HC/TC FJ. 11 Caso Alejandro Toledo Manrique).

2.2. Test de la tripe identidad en el caso concreto

a) En cuanto al elemento de la identidad de la persona perseguida


penalmente (identidad subjetiva) en varios procesos, si bien es una
condición esencial para el efecto negativo del principio, es decir, para evitar
una persecución nueva, cuando la anterior ya ha terminado o se inicia otra
al mismo tiempo. El Tribunal considera que la necesidad de cumplimiento de
este requisito resulta inexigible si se desvirtúa mediante resolución firme
(sea esta judicial o fiscal) el carácter antijurídico del hecho perseguido.

Ello hace jurídicamente imposible el procesamiento a otras personas


distintas al sujeto pasivo del proceso originario en tanto la cosa juzgada no
sólo produce efecto frente a él, sino —como en el presente caso— frente a
terceros.

De lo que se colige que por más que se haya efectuado la denuncia


también contra Saturnina Céspedes Díaz, Roberto Carlos Torpoco Cerrón y
Diana Mirtha Torpoco Cerrón, ello de modo alguno la valida para su
procedencia, porque el máximo interprete de la constitución ha sido claro
en este sentido, que por más que se efectúe denuncia contra terceras
personas que no han sido comprendida en las denuncias originarias, la cosa
juzgada también produce sus efectos para ellos.

b) En cuanto al elemento denominado identidad del objeto de


persecución (identidad objetiva), consiste en que la segunda persecución
penal debe referirse “al mismo hecho” que el perseguido en el primer
proceso (o actividad investigatoria policial), es decir, se debe tratar de la
misma conducta material, sin que se tenga en cuenta para ello su
calificación legal. Así tenemos que si bien se ha agregado a la denuncia el
delito de fraude y estafa, sin embargo toda la fundamentación versa sobre
una hipotética defraudación tributaria o un lavado de activo, hechos
criminosos que ya fueron materia de investigación.

De lo que podemos afirmar sin temor a equivocación, que en ambos


casos, entonces existió una identidad fáctica (incluso idénticas calificaciones
jurídicas).

c) En cuanto a la identidad de la causa de persecución, es un


presupuesto que resulta también verificado en el presente caso, por cuanto
el fundamento de los ilícitos supuestamente realizados por los denunciados,
están referidos por igual a bienes jurídicos relacionados a la tributación y
lavado de activos, lo que fueron materia de las denuncias anónimas y de las
resoluciones que al respecto se dictaron en sede fiscal.

5.3. Fundamentos de la defensa

De lo glosado precedentemente se debe tener en cuenta que el


Tribunal Constitucional en la sentencia recaída en el Expediente Número
2725 – 2008-PHC/TC (publicada el 04 de noviembre del 2008) ha dejado
establecido que en sede pre jurisdiccional proceden los Habeas Corpus
Preventivo si la investigación Fiscal vulnera normas precisas de
enjuiciamiento a una persona que lo pueden exponer a un proceso y a un
eventual encarcelamiento.

En ese contexto reabrir un proceso que ya fue archivado por un fiscal en


sede pre jurisdiccional anterior, será afectar el Principio de la “cosa
decidida” que si bien dicha institución forma parte del debido proceso en
sede administrativa, frente a su eventual trasgresión o amenaza,
necesariamente se impone el otorgamiento de la tutela constitucional.

Siendo ello así, si bien no estamos ante un proceso reabierto, sino ante
una denuncia de parte presentada directamente ante la División de Estafa,
la misma ya constituye una investigación preliminar que se está tramitando,
pese a que los hechos que se denuncian, son los mismos que fueron materia
de conocimiento, tanto por la Fiscalía Provincial Penal Especializada en
Delitos Tributarios, como por la Primera Fiscalía Provincial Especializada
contra el Tráfico Ilícito de Drogas del Callao, en las cuales —ambas— ya han
sido materia de resolución fiscal de “No ha Lugar a Formalizar Denuncia
Penal”.

No se puede negar que dichos pronunciamientos tiene la calidad de cosa


decidida, tanto más que los Fiscales a cargo de las Fiscalía Especializadas
antes aludidas realizaron un juicio de tipicidad y consideraron que no
concurrían en dichas investigaciones la existencia de suficientes elementos
reveladores de delito como requisito para la procedencia de la acción penal.

En tal virtud las resoluciones de archivo definitivo del Ministerio Público si


bien no están revestidas de la calidad de la cosa juzgada, sin embargo tiene
la naturaleza de cosa decidida que las hace plausibles de seguridad
jurídica.

En dicho contexto de análisis, es consideración nuestra, que la División


de Estafas, mal puede investigar sobre lo ya investigado y decidir, sobre lo
ya decidido, porque de ser así, se estaría trasgrediendo el Principio de
Persecución Penal Múltiple o “ne bis in ídem” el cual conforme a la sentencia
del máximo intérprete de la Constitución, no sólo se da en sede judicial, sino
también en sede fiscal.

5.4.De la violación del debido proceso y el principio de imputación


necesaria

La Constitución Política del Perú consagra un conjunto de principios que


rigen el proceso penal, uno de los cuales es el principio de imputación
necesaria.

El principio de imputación necesaria tiene que ser ubicado en la Ley


Fundamental a través de la interpretación de los artículos 2º inciso 24º
parágrafo d y 139º inciso 14º, pues la imputación necesaria es una
manifestación del principio de legalidad y del principio de la defensa
procesal.

En aplicación del artículo 2º inciso 24º parágrafo de la Carta


Política de 1993 una persona solamente puede ser procesada por un
hecho típico, es decir, que la denuncia penal debe tener como objeto una
conducta en la que se verifiquen todos los elementos exigidos en la ley
penal para la configuración del delito.

En aplicación del artículo 139º inciso 14º de la Ley Fundamental para


que una persona pueda ser procesada la denuncia penal debe contener con
precisión la conducta delictiva atribuida a fin que el imputado pueda
defenderse. Solo con una descripción clara, precisa, detallada, y ordenada
puede respetarse el derecho de defensa.

El maestro argentino Julio B. J. MAIER, se refiere al principio de la


imputación necesaria en los siguientes términos:

“La imputación correctamente formulada es la


llave que abre la puerta de la posibilidad de
defenderse eficientemente, pues permite negar
todos o algunos de sus elementos para evitar o
aminorar la consecuencia jurídico penal (...) ella no
puede reposar en una atribución más o menos
vaga o confusa de malicia o enemistad con el
orden jurídico, esto es, en un relato impreciso y
desordenado de la acción u omisión que se pone a
cargo del imputado, y mucho menos en una
abstracción[cometió homicidio o usurpación],
acudiendo al nombre de la infracción, sino que,
por el contrario, debe tener como presupuesto la
afirmación clara, precisa y circunstanciada de un
hecho concreto, singular de la vida de una
persona. Ello significa describir un acontecimiento
-que se supone real- con todas las circunstancias
de modo, tiempo y lugar que lo ubiquen en el
mundo de los hechos [temporal y espacialmente]
y le proporcionan su materialidad concreta 1.”

La imputación es un juicio de valor a través del cual el juez pondera


todos los datos fácticos establecidos en el procedimiento preliminar, estima
la posibilidad de la existencia de un hecho delictivo y su atribución a una
persona a título de autor o partícipe2.

5.5. La concreción constitucional del principio de imputación


necesaria. Sus requisitos.

El principio de imputación necesaria tiene una serie de requisitos


desde el punto de vista fáctico, lingüístico y jurídico.

El requisito fáctico del principio de imputación necesaria debe ser


entendido como la exigencia de un relato circunstanciado y preciso de los
hechos con relevancia penal que se atribuyen a una persona.

El cumplimiento del principio de imputación necesaria pasa por


respetar lo más escrupulosamente posible los elementos estructurales del
tipo penal.

Por tanto, debe cumplirse con las exigencias del tipo objetivo
describiéndose sus elementos como la precisión del: a) autor o partícipe; b)
comportamiento [acción un omisión]; c) Resultado [lesión o puesta en
peligro] d) la relación de causalidad o la imputación objetiva cuando, sea
posible establecerla.

También por mandato del principio de legalidad debe cumplirse con


describir el elemento subjetivo del tipo penal, ya sea dolo o culpa. En el caso
del dolo ha de enfatizarse que, ya se considere al dolo como un hecho o
como una imputación, se debe establecer la necesaria precisión del presunto
y/o probable conocimiento que tuvo la persona del riesgo
típicamente relevante en la situación concreta.

En tal línea, la descripción del hecho debe abarcar la precisión lo


más acabada posible del comportamiento imputado según un tipo penal
concreto y en el que necesariamente se debe comprender el resultado y la
concreta conducta humana [acción u omisión] que lo provoca o la causa. Es

1
MAIER, JULIO B. J.; Derecho Procesal Penal Argentino; Buenos Aires; Editores del
Puerto; 2000; Vol. I; p. 317 y 318.
2
DEL OLMO DEL OLMO, JOSÉ ANTONIO; Garantías y Tratamiento del Imputado en el
Proceso Penal; Madrid; Edigrafos; 1999; p. 47.
indistinto si la imputación comienza con la acción o con el resultado. Lo
importante es que se consigne ambos extremos.

Hay que remarcar que si bien la presencia del resultado puede


inferirse de la imputación concreta v. gr. Perjuicio en la estafa; muerte en el
homicidio, es indispensable que la acción y omisión que se atribuye a una
persona se encuentra lo suficientemente detallada y explícita.

Entonces, han de incorporarse aquí la correspondiente clase de


comportamiento típico [acción u omisión.], su delimitación temporal [cuando
se realizó, fecha, día y de ser posible la hora]; el modo de ejecución v. gr.
Matar por la espalda o mientras dormía [alevosía], en la oscuridad [durante
la noche] etc.; el grado de desarrollo del iter criminis [acto preparatorio, acto
ejecutivo o consumación], el medio utilizado v. gr. Arma de fuego, cuchillo,
piedra, veneno, etc. A ello alude la doctrina penal cuando al referirse al
principio de imputación necesaria se exige la precisión de las circunstancias
de tiempo, modo y lugar3.

En este sentido, debe recordarse la exigencia del Tribunal


Constitucional cuando en la sentencia recaída en el EXP. N.° 8125-2005-
PHC/TC LIMA JEFFREY IMMELT Y OTROS ha establecido que: “la acusación
ha de ser cierta, no implícita, sino, precisa, clara y expresa; es decir, una
descripción suficientemente detallada de los hechos considerados punibles
que se imputan y del material probatorio en que se fundamentan”. En este
caso, como en otros similares, el Tribunal Constitucional peruano ha
entendido la referencia a la acusación como sinónimo de imputación,
contenida en la formalización de denuncia fiscal 4.

Cuando el comportamiento [acción u omisión] típico no se encuentra


lo suficientemente detallado, ya sea por no encontrarse su descripción, por
que ésta es insuficiente o porque adolece de imprecisión, no se cumple con
las exigencias del principio de imputación necesaria. Aquí es posible acudir a
una acción de garantía.

3
Cfr. MAIER, JULIO B. J.; Derecho Procesal Penal Argentino; Vol. I; p. 318.
4
El Tribunal Constitucional en la sentencia recaída en el EXP. N.° 8125-2005-
PHC/TC LIMA JEFFREY IMMELT Y OTROS ha establecido que:
“Esta interpretación se condice con el artículo 14°, numeral 3), literal “b” del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que a este respecto, comienza por
reconocer que: ” Durante el proceso, toda persona acusada de un delito tendrá
derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas: a) A ser informada
sin demora, en un idioma que comprenda y en forma detallada , de la
naturaleza y causas de la acusación formulada contra ella”. Con similar
predicamento, el artículo 8°, numeral 2), literal “a” de la Convención Americana
Sobre Derechos Humanos, dispone que: “Durante el proceso, toda persona tiene
derecho, en plena igualdad, a las garantías mínimas:...b) Comunicación previa y
detallada de la acusación formulada”. Reflejo de este marco jurídico
supranacional, es el artículo 139°, inciso 15) de nuestra Norma Fundamental, que ha
establecido: “El principio que toda persona debe ser informada, inmediatamente y
por escrito, de las causas o razones de su detención”. Se debe señalar que, a
pesar del tenor de esta norma constitucional, de la que pareciera
desprenderse que el derecho del imputado se limita al momento de su
propia detención, lo cierto es que esta toma de conocimiento, constituye la
primera exigencia del respeto a la garantía constitucional de la defensa
que acompaña a lo largo del proceso en todas las resoluciones del mismo”.
De igual modo, cuando falta la descripción precisa y acabada del
concreto comportamiento típico que se atribuye estamos ante una
imputación imprecisa, o insuficiente, por lo que se contraviene el artículo 77
del Código de Procedimientos Penales y la exigencia constitucional a ser
informado de la imputación.

b) Requisitos Lingüísticos.-

El principio de imputación necesaria debe cumplir también con


determinados presupuestos lingüísticos. No basta que se establezca el
hecho contenido de la concreta imputación. Puede estar el hecho, pero no
cumplirse con el principio de imputación necesaria.

Ello ocurre, por ejemplo, cuando la imputación —que si bien se funda


en un hecho es más amplia que éste— no se encuentra formulada de
manera clara, inequívoca y lo suficientemente explícita.

La imputación debe ser formulada en un lenguaje claro, sencillo y


entendible, sabiendo que si bien constituye un trabajo técnico – jurídico, está
dirigida y va a ser conocida por los ciudadanos contra quienes se dirige la
imputación. A ello alude el Tribunal Constitucional cuando en la sentencia
recaída en el EXP. N.° 8125-2005-PHC/TC LIMA JEFFREY IMMELT Y
OTROS ha fijado que: “La acusación ha de ser cierta, no implícita, sino,
precisa, clara y expresa”. Asimismo, en la sentencia recaída en el EXP.
N.°3390-2005-PHC/TC LIMA JACINTA MARGARITA TOLEDO MANRIQUE el TC
ha dicho que: “Es derecho de todo procesado el que conozca de manera
expresa, cierta, e inequívoca los cargos que se formulan en su contra”.

Uno de los aspectos que contribuye a la claridad de la imputación es


el necesario orden con el que el órgano correspondiente plantea la
imputación y que debe respetar en la medida de lo posible la cronología de
los hechos, el nivel de intervención, entre otras variables.

El requisito lingüístico del principio de imputación necesaria supone la


existencia de una narración circunstanciada, que se efectúa de manera clara
y explícita.

c) Requisitos normativos.-

Los requisitos normativos o jurídicos del principio de imputación


necesaria supone el cumplimiento previo de los presupuestos fácticos y
lingüísticos, antes descritos.

El requisito normativo del principio de imputación necesaria puede


descomponerse en los siguientes elementos, que actúan como sus
manifestaciones y exigencias:

5.1.1 Que se describan o enuncien de manera precisa la concreta


modalidad típica que conforman los hechos que sustentan la
denuncia.

Con la descripción precisa y suficiente del hecho materia de denuncia


[requisito fáctico] no siempre se respeta el principio de imputación
necesaria. En algunos casos es indispensable descender aún más al detalle y
especificar la concreta modalidad típica de comportamiento o, en general,
del hecho imputado.

Ello reviste especial trascendencia en los casos de tipos


alternativos en donde se enuncian dos o más comportamientos v. gr.
Lavado de activos, hurto o robo agravado en cualquiera de sus modalidades,
etc.; o es necesario especificar el concreto objeto de la acción en el que
recae la conducta v. gr. El documento público o privado del delito de
falsedad material [art. 417].

El Tribunal Constitucional del Perú en la sentencia recaída en el EXP.


N.°3390-2005-PHC/TC LIMA JACINTA MARGARITA TOLEDO MANRIQUE ha
señalado que:

“En el caso de autos, el juez penal cuando instaura


instrucción por el delito por falsificación de documentos
en general, omitiendo pronunciarse en cuál de las
modalidades delictivas presumiblemente habría incurrido
la imputada, y al no precisar si la presunta falsificación
de documentos que se imputa a la favorecida está
referida a instrumentos públicos o privados, lesiona su
derecho a la defensa, toda vez que, al no estar
informada con certeza de los cargos imputados, se le
restringe la posibilidad de declarar y defenderse sobre
hechos concretos, o sobre una modalidad delictiva
determinada y, con ello, la posibilidad de aportar
pruebas concretas que acrediten la inocencia que aduce.

Esta omisión ha generado un estado de indefensión que


incidirá en la pena a imponerse y en la condición jurídica
de la procesada, lo cual demuestra que el proceso se ha
tornado en irregular por haberse transgredido los
derechos fundamentales que integran el debido proceso,
esto es, el derecho de defensa; ello, a su vez, ha
determinado la afectación de la tutela jurisdiccional,
ambos garantizados por la Norma Constitucional

[…]

Por consiguiente, este Tribunal considera que se ha


transgredido el Principio Acusatorio, pues la beneficiaria
no tiene la ocasión de defenderse de todos y cada uno
de los elementos de hecho que componen las
modalidades delictivas previstas para el delito que se le
instruye, las mismas, que no pueden convalidarse por la
circunstancia que la favorecida está asistida por un
abogado defensor.”.

5.1.2. Que se describan o enuncien de manera precisa el


concreto comportamiento [acción u omisión (propia /
impropia)].
El principio de imputación necesaria exige que se describa de manera
clara, precisa y circunstanciada cuál es el comportamiento con relevancia
penal que se imputa, es decir, cuál es la acción u omisión (propia o
impropia) realizada.

Señalar de manera clara la “CONDUCTA” realizada por el autor


implica establecer y detallar cada uno de los actos efectuados para la
perpetración del delito. Vgr. precisar mediante qué actos positivos se ha
cometido el homicidio (estrangulamiento, ahorcamiento, envenenamiento,
apuñalamiento, etc.), las lesiones, el hurto, la estafa, etc.

Solamente si se tiene conocimiento de qué actos concretos se


imputan, se podrá efectuar el respectivo cuestionamiento de los mismos, en
esa medida, se podrá ejercer debidamente el respectivo derecho de defensa.

Si no se establece ello, la parte no sabrá básicamente qué cuestionar.


El presunto autor se encontraría en la más absoluta indefensión. Por tanto,
no basta establecer el hecho criminal sino es necesario además el concreto
comportamiento atribuible al presunto autor mediante el cual se cometió
dicho acto.

Tener conocimiento de la conducta imputada permitirá cuestionar y


excluir aquellos que carezcan de relevancia penal. Vgr. Los casos fortuitos
(terremotos), los meros pensamientos, los casos de fuerza irresistible, los
supuestos de estados de inconciencia, etc.

El principio de imputación necesaria demanda que todas y cada una


de las imputaciones planteadas se encuentren completa y suficientemente
circunstanciadas con el fin de garantizar el derecho de defensa. ES
NECESARIA UNA MOTIVACIÓN INDIVIDUALIZADA.

Todo hecho y su calificación jurídica, o mejor dicho cada delito que se


imputa, se denuncia o es materia de proceso, debe necesariamente cumplir
con la exigencia de un relato fáctico preciso y circunstanciado. Al respecto
no hay excepción alguna.

Ello se basa en el respeto a la vigencia del derecho de defensa, en


donde cada delito que se imputa debe tener de modo obligatorio su
correlato en la precisión de un hecho determinado.

La problemática de la variedad de imputaciones o de imputados tiene


su correlato en la necesidad de que se cumpla con el deber constitucional de
MOTIVACIÓN INDIVIDUALIZADA de las resoluciones estatales en la que se
afecta, en general, derechos fundamentales.

La exigencia de motivación individualizada nace de la


consagración constitucional [art. 1 de la Constitución] y legal de que la
responsabilidad penal es personal e intransferible [art. VII del Título
Preliminar del Código Penal] y no común y solidaria como, por ejemplo,
ocurre con la legislación civil v. gr. reparación civil solidaria.

En efecto, no es posible sostener, por un lado, de que desde el punto


de vista constitucional la responsabilidad penal es personal y, por el otro,
afirmar que se tolera que la fundamentación pueda realizarse de manera
genérica.
5.1.3. Que en caso de pluralidad de imputados se describa de
manera adecuada cada una de las acciones con presunta
relevancia penal y su correspondiente nivel de intervención,
ya sea como autor o partícipe.
Junto al deber de motivación individualizada de cada imputación es
necesario que el acto de imputación establezca desde el punto de vista
jurídico – penal el concreto y específico NIVEL DE AUTORÍA O
PARTICIPACIÓN penal de cada persona interviniente en el hecho.

El artículo 77º del Código de Procedimientos Penales impone de


manera inexorable dicha obligación cuando prescribe que:

“Recibida la denuncia y sus recaudos, el Juez


Especializado en lo Penal sólo abrirá instrucción si
considera que de tales instrumentos aparecen indicios
suficientes o elementos de juicio reveladores de la
existencia de un delito, QUE SE HA INDIVIDUALIZADO
A SU PRESUNTO AUTOR O PARTÍCIPE”.

En efecto, la necesidad de individualización requiere, como la ley


misma lo establece, que se especifique y valore de manera adecuada el
concreto nivel de intervención en el hecho imputado, ya sea como autor o
partícipe, en cualquiera de sus modalidades. No basta con la fijación de la
conducta, sino también la precisión adicional y de igual trascendencia de la
condición de autor o de partícipe.

Por tanto, el principio de imputación necesaria no solo debe cumplir


con describir el hecho, la específica modalidad de conducta, el acto comisito
u omisivo, o ante pluralidad de imputaciones o imputados precisar cada uno
de sus aportes; sino que debe necesariamente cumplir con establecer la
distinción entre los autores [los que ostentan el dominio del hecho o
infringen el deber institucional] y los partícipes, cómplices o instigadores,
que lesionan al bien jurídico de modo accesorio.

No basta cumplir con la exigencia de circunstanciar de modo preciso


un hecho y atribuirlo a una determinada persona, es necesario que se
establezca, aún cuando se realice de modo provisional, una calificación y/o
imputación acerca de si se le atribuye una concreta modalidad de autor,
ya sea autor directo, autor mediato o coautor; o si se trata de una de las
formas de participación criminal: instigación o complicidad. Cada
asignación de un hecho debe ir precedido de la valoración y/o calificación
del aporte: autor o partícipe.

La necesaria precisión del hecho individual debe ir acompañada de la


valoración jurídica de cada aporte, pues no todos hacen lo mismo ni
todos tienen el mismo grado de responsabilidad.

La necesidad de establecer una concreta y específica imputación, en


cualquiera de las modalidades típicas de autor o partícipe, no es una
exigencia ni un reclamo dogmático procesal, sino que es un imperativo que
deriva de la propia vigencia del principio de legalidad de los delitos [art. 1
inc. 24 par. f] y la propia estructura y organización de las reglas de autoría y
participación que en nuestro Derecho penal se decantan por un sistema
diferenciado [restrictivo5] de autor y no por un sistema unitario de autor [art.
23, 24 y 25 del CP].

En efecto, la no vinculación del principio de imputación necesaria con


las reglas de autoría y participación solo tendría pleno sentido si y en la
medida que el ordenamiento jurídico peruano consagrase un sistema
unitario de autor y no un sistema restrictivo en el que desde el punto de
vista jurídico se distinguen los aportes, entre autores y partícipes.

La posible objeción de que en nuestro sistema legal al autor directo, al


autor mediato, al coautor, al instigador o al cómplice primario se le asigna la
misma pena carece de sentido cuando se recuerda que dichas formas de
intervención comparten entre sí solo el mismo marco abstracto de pena,
pero no el mismo marco concreto de pena. Incluso, se recuerda que si
algún sentido posee la diferenciación entre autores y partícipes desde la
perspectiva de justicia material es justamente plantear la distinción en
cuanto al tratamiento penológico entre los mismos.

Por otro lado, y finalmente, ha de enfatizarse que la distinción entre


autores y partícipes desde la perspectiva del principio de imputación
necesaria no solo tiene sentido formal sobre la base de la vigencia del
principio de legalidad, sino que responde a una particular estructura
normativa que hace que cada nivel de intervención posea sus características
particulares.

Así, por ejemplo, en la autoría directa bastará la realización personal


de todos los elementos del tipo, en la autoría mediata la instrumentalización
de una persona que obra atípicamente [objetiva o subjetiva] – situación que
supone lógicamente por lo menos dos personas, en la coautoría la división
del trabajo, el acuerdo previo y el codominio funcional, en la instigación la
creación de la decisión criminal en el autor, y en la complicidad un aporte
objetivo a la comisión del hecho punible.

Al respecto y sobre la conexión del principio de imputación necesaria


y las formas de autoría y participación, la Sala Penal Permanente de la Corte
Suprema de Justicia del Perú ha tenido la oportunidad de señalar en la
sentencia recaída en el R.N. Nº 730-2004 de fecha 02 de Agosto del 2004
que:

“Que, precisamente el principio acusatorio y, por efecto –


reflejo, el propio principio de contradicción, circunscribe
el rol del tribunal respecto al hecho penal, en cuya virtud
le está vedado incorporar un hecho o una circunstancia
que no ha sido específicamente incorporada como tal en
la acusación fiscal; que, como lo postula la doctrina
5
Cfr HURTADO POZO, JOSÉ; Manual de Derecho Penal. PG I; Lima; Grujley; 3 ed.; 2005;
p. 856; VILLAVICENCIO TERREROS, FELIPE; Lecciones de Derecho Penal. PG; Lima; Grijley;
2006; p. 264.
procesalista, dos elementos vinculan al juzgador en aras
de la necesidad de congruencia: a) el hecho por el que se
acusa, es decir, el conjunto de elementos fácticos en los
que se apoya la realidad o clase de delito, el grado de
perfección del mismo, la participación concreta del
acusado, las circunstancias agravantes sean genéricas o
constitutivas del tipo y, en definitiva, todos aquellos
datos de hechos de los que ha de depender la específica
responsabilidad penal que se imputa; y, b) la calificación
jurídica hecha por la acusación; en cuanto a la clase de
delito, si éste fue o no consumado, el grado de
participación del acusado y las circunstancias
agravantes, que han de estar recogidas en la acusación,
de modo que en la sentencia no puede condenarse mas
gravemente que lo que legalmente corresponda
conforme a todos esos elementos concretados por el
fiscal; [.…]”.

El Tribunal Constitucional ha tenido la oportunidad de pronunciarse


también sobre este extremo en la sentencia recaída en el EXP. N.° 8125-
2005-PHC/TC LIMA JEFFREY IMMELT Y OTROS y ha dicho que:

“[….] al momento de calificar la denuncia será necesario,


por mandato directo e imperativo de la norma procesal
citada, controlar la corrección jurídica del juicio de
imputación propuesto por el fiscal, esto es, la
imputación de un delito debe partir de una
consideración acerca del supuesto aporte delictivo
de todos y cada uno de los imputados”.

Justamente, cuando el Tribunal Constitucional establece que: “la


imputación de un delito debe partir de una consideración acerca del
supuesto aporte delictivo de todos y cada uno de los imputados”
está justamente refiriéndose a las reglas de autoría y participación.

5.1.4. Que se establezca los indicios y elementos de juicio que


sustentan cada imputación.
La necesidad de motivación de la imputación en todos sus elementos
y requisitos estructurales es un presupuesto constitucional indiscutible. No
solo debe haber y exigirse fundamentación en la aplicación de las medidas
cautelares personales. La obligación constitucional se extiende también a la
determinación y precisión exhaustiva de los indicios suficientes6 o los
elementos de juicio reveladores que acreditan con probabilidad, tanto la
comisión de un hecho delictivo y la probable intervención, ya sea como
autor o partícipe.
6
Cfr. DEL OLMO DEL OLMO, JOSÉ ANTONIO; Garantías y Tratamiento del Imputado en el
proceso penal; p. 101. En el derecho argentino: CLARIÁ OLMEDO, JORGE; Tratado de
Derecho Procesal Penal; T IV; p. 353.
Quien imputa debe expresar las razones que determinan su decisión y
pronunciamiento7. En caso se instaure un proceso sin un mínimo indicio
racional de la comisión de un delito, ello supone la violación de la tutela
judicial efectiva8. Por ello se recomienda hacer mención a las piezas que
justifican el procesamiento penal9.

La obligación de motivar deriva no solo del mandato constitucional


expreso [art. 139 inc. 5 de la Constitución], sino del respeto al principio de
presunción de inocencia y la tutela judicial efectiva. De allí que la resolución
correspondiente debe mostrar de manera adecuada el razonamiento lógico
acerca de la probabilidad alcanzada sobre los indicios suficientes que
acrediten la comisión del delito y la probable responsabilidad del autor o del
partícipe.

El Tribunal Constitucional del Perú en la sentencia recaída en el EXP.


N.° 5325-2006-PHC/TC [Caso Jiménez Sardón] ha señalado que:

“(….) Resulta conforme al derecho de todo ciudadano


reconocido por la Constitución Política del Estado la
exigencia, para que la acusación sea cierta, no implícita
sino precisa, clara y expresa, es decir todo auto de
ampliación ha de contener en la motivación una
descripción suficientemente detallada de los hechos
nuevos considerados punibles que se imputan y del
material probatorio o de los indicios que justifican tal
decisión.

En el presente caso se advierte que la imputación


penal materia del auto ampliatorio cuestionado
adolece de falta de conexión entre los hechos que
configura las conductas ilícitas penales atribuidas
al beneficiario y las pruebas que se aportan como
sustento de cargos. No se advierte en dicho auto la
delimitación concreta y precisa de la relación de
causalidad que denote la verosimilitud de las
imputaciones que se incriminan al afectado, lo cual
perjudica ostensiblemente un adecuado ejercicio de su
derecho de defensa, más aún si el favorecido ha sido
pasible de una medida coercitiva que restringe su
libertad individual, situación que legitima su reclamación
de tutela constitucional urgente”.

La obligación de motivar los indicios suficientes por parte de quien


formula la imputación debe distinguirse, por ser actos completamente
diferentes, de la discrecionalidad vinculada en la valoración de dichos

7
Cfr. VÉLEZ MARICONDE, ALFREDO; Derecho Procesal Penal; T II; p. 365.
8
Cfr. GÓMEZ DE LIAÑO GONZÁLEZ, FERNANDO; El Proceso Penal. Tratamiento
Jurisprudencial; Madrid; Edit. Forum; 5ta. Ed.; 1995; p. 163.
9
Cfr. CLARIÁ OLMEDO, JORGE; Tratado de Derecho Procesal Penal; T IV; p. 358.
indicios que como competencia exclusiva se reconoce al Ministerio Público
o al Poder Judicial10.

La relación de los hechos imputados sin la explicitación de los indicios


suficientes convierte a la resolución judicial (auto) en nula. Lo mismo ocurre
si la motivación se remite a los considerandos – sean amplios, precisos o
rigurosos – de la denuncia de parte. No se acepta la motivación por remisión.

5.1.5. Corolario:
De lo que se puede colegir que el denunciante RIchard Rivera Ramos
en ningún momento indica cual es la supuesta conducta típica que
configuraría el delito de fraude (en la administración de personas jurídicas) o
de estafa.

Máxime si tenemos en cuenta que en el delito de fraude en la


administración de persona jurídica (previsto en el artículo 198º del Código
Penal), es necesario que el sujeto activo en su calidad de fundador, miembro
del directorio o del consejo de vigilancia, gerente, administración o
liquidador de una persona jurídica realice cualquiera de los siguientes
comportamientos: a) ocultar a los accionistas, socios, asociados o terceros
interesados, la verdadera situación de la persona jurídica, falseando
balances, reflejando u omitiendo en los mismos beneficios o pérdidas, b)
proporcionar datos falsos relativos a la situación de una persona jurídica, c)
promover, por cualquier medio fraudulento, falsas cotizaciones de acciones,
títulos o participaciones, d) aceptar, estando prohibido hacerlo, acciones o
títulos de la misma persona jurídica como garantía de crédito, e) fraguar
balances para reflejar y distribuir utilidades inexistentes, f) omitir comunicar
al directorio, consejo de administración, consejo directivo u otro órgano
similar, acerca de la existencia de intereses propios que son incompatibles
con los de la persona jurídica, g) asumir préstamos para la persona jurídica,
y h) usar en provecho propio, o de otro, el patrimonio de la persona
(BRAMONT ARIAS, Luis “Manual de Derecho Penal – Parte Especial”, página
271).

Empero, según se desprende de la ambigua fundamentación de la


denuncia de parte, no se vislumbra ningún ápice de la supuesta conducta
exteriorizada por los favorecidos respecto a este delito.

De otro lado, también se ha indicado que se habría cometido el delito


de estafa; por lo que resulta imprescindible dilucidar la secuencia causal del
delito de estafa previsto en el artículo 196º del Código Penal vigente, el cual
según el texto legal referido y la doctrina penal, la tipicidad consiste en: a)
engañar a la víctima con la intención exclusiva de hacerlo en miras a que
ésta efectúe una disposición patrimonial a favor del autor; b) un error en la
víctima causado por el engaño y que sea el motivo de la disposición
patrimonial; c) una disposición patrimonial perjudicial para la víctima, d)
una relación de determinación entre la acción del autor (engaño), el error
y la disposición perjudicial de la víctima. Es decir es necesario que el engaño

10
Cfr. DEL OLMO DEL OLMO, JOSÉ ANTONIO; Garantías y Tratamiento del Imputado en el
proceso penal; p. 110.
haya determinado el error y que el error haya determinado la disposición
patrimonial perjudicial.

Mientras que de los argumentos de la denuncia de parte, no se ha


precisado, ni siquiera por asumo, cual fue el engaño, quien fue inducido a
error ni mucho menos en que se circunscribió la disposición patrimonial
perjudicial.

Resultando que nos encontramos ante una evidente trasgresión del


Principio de Imputación Necesaria, pues no basta con decir tal o cual
persona ha cometido delito, sino que es necesario que se precise en qué
consistió el mismo, porque de lo contrario, estaríamos dejando al libre
albedrío de las personas que recurran ante la autoridad (ya sea policial o el
Ministerio Público) y efectúen denuncias mendaces, sin un control meridiano.

POR TANTO:
Pido a usted, Señor Juez constitucional, tramite y declare fundado el
habeas corpus procediendo a reponer las cosas al estado anterior a la
vulneración de los derechos fundamentales, y establezca la nulidad de la
investigación que se pretende instaurar.

Primer Otrosí Digo: Adjunto los siguientes anexos:


1.
2.
3.

Segundo Otrosí digo: Que solicito en base a las últimas directivas


expedidas por el Poder Judicial se informe en el día a la Oficina de Control de
la Magistratura y a la Presidencia de la Corte Superior de la interposición de
la presente acción de garantía, para los fines pertinentes.

Tercer Otrosí digo: Que designo como mi abogado defensor al Dr. …..
identificado con CAL ….quien ejercerá mi defensa constitucional en esta
acción de habeas corpus, solicitando a su despacho que notifique cualquier
resolución a …..

Lima, 28 de Octubre de 2009