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En la naturaleza, las relaciones y la sexualidad entre individuos del mismo sexo no representan ninguna anomalía, de

hecho es una práctica relativamente frecuente. Fueron los hombres quienes, en distintas culturas, consideraron estas
prácticas como algo anómalo, desnaturalizado, etc. Así pues, la homosexualidad en los humanos es condenada en
diferentes grados de intensidad por casi todas las sociedades del planeta.

Pero, ¿cuáles son los mitos sobre la comunidad gay más extendidos?

¿Qué nos cuenta la ciencia acerca de los gays? Destapando algunos mitos sobre la homosexualidad

La homofobia y el maltrato cultural hacia las personas homosexuales no suelen ser noticia, y entre los muchos mitos y
falsedades que se han proferido contra la homosexualidad, abundan los prejuicios basados en su supuesta incapacidad
para ser padres o madres, su promiscuidad, o la correlación entre homosexualidad y pedofilia/pederastia.

No obstante, un buen número de estudios desmontan esta retahíla de mitos.

5. La homosexualidad va en contra de la naturaleza

Es preciso señalar que, en el reino animal, la homosexualidad está bien presente. Se trata de algo mucho más habitual
de lo que se podría suponer. Son muchas les especies que mantienen relaciones sexuales con individuos de su mismo
sexo, prácticas vinculadas con la supervivencia, el robustecimiento de los lazos sociales y afectivos, la adaptación
biológica y los factores asociados a la evolución de las especies.

El mito recurrente que versa que la homosexualidad es algo que va contra las leyes de la naturaleza y que solo debemos
mantener relaciones con individuos del otro sexo, no se sustenta desde una óptica natural. Además del ser
humano, existen 1.500 especies animales que mantienen relaciones homosexuales, como por ejemplo los pingüinos, los
cisnes, los chimpancés, jirafas… En este sentido, la comunidad científica que estudia la biología animal está de acuerdo
en afirmar que no todo acto sexual tiene como fin la función reproductiva.

4. Las relaciones homosexuales son promiscuas y poco duraderas

Uno de los clichés más repetidos sobre los homosexuales es el que apostilla que sus relaciones sentimentales son más
superficiales, o menos duraderas, o menos “románticas” que las relaciones heterosexuales. Esta idea tampoco parece
tener demasiado sentido. Varias investigaciones desarrolladas por la Universidad de Washington derrocaron el
estereotipo con datos contrastados.

Recopilaron datos durante 12 años acerca del desarrollo, relación y actividad de parejas homosexuales, hallando que el
20% de ellas había puesto fin a la relación durante este período. En contraste, la progresión de ese dato de porcentaje
de rupturas resultó ser menor que el de las parejas heterosexuales. Varios investigadores señalaron que las conclusiones
debían empezar a consolidar un mayor respeto hacia las parejas del mismo sexo, alejada de tópicos y fobias.

3. Muchos pedófilos son homosexuales

Muchas personas coinciden en que la pederastia es uno de los crímenes más macabros y repudiables que existen, y
señalan que los hombres homosexuales son quienes suelen ser protagonistas de estos actos infames. Por supuesto, esta
generalización deja a los homosexuales en un lugar terrible.

Por esta razón, muchos investigadores han estudiado esta temática para ver hasta qué grado este cliché era cierto, y los
resultados han concluido que tal relación es inexistente. Por ejemplo, una investigación del Instituto de Psiquiatría de
Clark, en Canadá, mostró fotografías de niños y adolescentes de ambos sexos a varones homosexuales y heterosexuales,
al tiempo que registraban datos de excitación sexual de los sujetos. Los resultados resolvieron que los hombres
heterosexuales tendían a excitarse más que los homosexuales, particularmente al visualizar fotos de niñas.

Años más tarde, en la Universidad de Denver, Colorado, se estudió a 265 niños que habían sido víctimas de abusos
sexuales por parte de adultos. En el 82% de los participantes, el agresor era una persona heterosexual y del entorno
próximo al niño. Solo se registraron dos casos (de un total de 265) en que el criminal era una persona homosexual. En
consecuencia, los investigadores concluyeron que la vinculación entre homosexualidad y pedofilia no solo no tenía
sustento empírico, sino que era una relación mucho más débil que en personas hetero.

2. Los homosexuales no pueden criar bien a los hijos

Los contrarios al matrimonio gay suelen estar en contra también de la adopción de niños por parte de parejas
homosexuales. Alegan que los padres homosexuales pueden influir negativamente al niño, pues “el niño necesita de una
madre y un padre para poder crecer correctamente”. Sin embargo, los datos revelan de nuevo que estas afirmaciones
no tienen un sustento en la realidad.

En 2011 se llevó a cabo un estudio que exploró a un total de 90 adolescentes. La mitad de ellos, 45, vivían con padres del
mismo sexo, mientras que los 45 restantes eran hijos de familias tradicionales. Se analizaron algunos factores de su vida
diaria y su desempeño académico y social, y se reportó que ambos grupos obtenían resultados simétricos, con el apunte
de que los hijos de padres homosexuales tenían unas calificaciones académicas ligeramente superiores.

Otros estudios concluyeron que los niños criados en familias homoparentales eran menos proclives a participar en
acciones de vandalismo o delictivas que los hijos de padres heterosexuales. “Los datos apuntan que los niños criados con
padres del mismo sexo son personas igual de válidas y con igual desempeño (o incluso algo superior) que los niños
criados con padres heterosexuales”, afirmó Tim Biblarz, sociólogo de la Universidad de California.

1. La homosexualidad es una patología que se puede curar

En ámbitos algo retrógrados, la homosexualidad suele recibir el calificativo de ‘enfermedad’. Esta idea proviene de
personas que sostienen que la homosexualidad es una inclinación que puede ser “curada si se sigue un camino
adecuado". Sin embargo, las ciencias humanas, biológicas y en especial la genética, han indicado que la atracción por
personas del mismo sexo parte de una característica genética, y por tanto tiene un fundamento biológico.

Para comprobar si el material genética estaba vinculado con la homosexualidad, los científicos han observado y
comparada a gemelos idénticos (que comparten todos los genes) y gemelos fraternales (que comparten
aproximadamente el 50%). Los resultados demostraron que casi la totalidad de los gemelos idénticos compartían la
misma inclinación sexual, pero no sucedía lo mismo con los gemelos fraternales. Esto sugirió que existe un factor
genético encargado de determinar la orientación sexual del individuo.

Otras investigaciones han aportado datos que señalan que algunos factores biológicos, tales como la exposición de
ciertas hormonas en el útero, pueden influir también en la orientación sexual del sujeto. Parece que determinadas
diferencias fisiológicas, como algunas formas del oído interno entre mujeres heterosexuales y lesbianas, contribuyen a
reforzar esta idea. “Los datos sustentan la teoría de que las asimetrías en el sistema nervioso central existen entre
individuos con distintas orientaciones sexuales, y que estas diferencias pueden estar vinculadas con factores tempranos
en el desarrollo cerebral”, explica Sandra Witelson, profesora de neurociencias en la Universidad de McMaster, Canadá.

“Parece que la homosexualidad está de moda y esta mentalidad, de alguna manera, también afecta la vida de la Iglesia”.
Esas fueron las palabras del papa Francisco en una de las entrevistas que le han dado material al libro La fuerza de la
vocación, del sacerdote español Fernando Prado, que saldrá a la venta la próxima semana.

“(La homosexualidad) es algo que me preocupa porque quizá en algún momento no se haya abordado adecuadamente”,
dijo el Papa sobre la orientación sexual de curas y seminaristas, para enseguida dar a entender que planea proponer que
los controles para acceder al seminario deben ser más estrictos y “selectivos” a la hora de evaluar las “inclinaciones” de
los aspirantes.

Muy lejos parece haber quedado aquella reflexión con sabor a mea culpa -“¿Quién soy yo para juzgar?”- del año 2013.
Entonces, durante un vuelo procedente de un viaje pastoral, el recién electo papa Francisco había dicho que no le
correspondía “juzgar” a los homosexuales, ante una pregunta por el llamado lobby gay que, teóricamente, tendría
influencia en el Vaticano. “Pero si uno es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?” y
“Los gays no deben ser juzgados ni marginados” fueron las frases pronunciadas por Francisco durante la primera
conferencia de prensa que daba, en el aire, desde que fue elegido en el Vaticano. Con esas expresiones parecía abrir
tímidamente una puerta, daba a entender que tal vez en el Vaticano soplaban vientos de cambio, por lo menos, de
cambio retórico. En sintonía con aquella línea discursiva, un año después, en el documento titulado “Relatio post
disceptationem”, que vio la luz después del sínodo extraordinario de los obispos católicos que se celebra en Roma se
afirmó: “Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana”.

Ahora, estas nuevas declaraciones (de que la homosexualidad es algo que “preocupa” a Francisco y los paralelismos que
establece entre ésta y la "neurosis y los desequilibrios fuertes") fueron hechas para un libro que será editado
próximamente, cuyos fragmentos fueron publicados por el portal del diario italiano Corriere della Sera.

Ante las preguntas sobre la pedofilia en la Iglesia, la respuesta de Francisco desvió el rumbo: “La recomendación es que
las personas con esa tendencia arraigada (la de la homosexualidad) no sean aceptadas ni al ministerio ni a la vida
consagrada. El ministerio sacerdotal o la vida consagrada no es su lugar”. Con esa frase, se elude cualquier afirmación
concreta sobre los resonados casos de abusos sexuales por parte de curas en ejercicio que vienen sacudiendo a la Iglesia
católica desde hace como mínimo veinticinco años, sino que además se toma la homosexualidad y la pederastia como
sinónimos. “A los curas, religiosos y religiosas homosexuales hay que urgirles a vivir íntegramente el celibato y ser
exquisitamente responsables, procurando no escandalizar a sus comunidades y al santo pueblo fiel a Dios, viviendo una
doble vida”, prosiguió Francisco, quien afirmó también que “es mejor que dejen el ministerio o la vida consagrada antes
que vivir una doble vida”, añadió.

Este estudio permitirá posteriormente reflexionar acerca de los aspectos sociales que merecen atención por parte de la
Educación Social y qué habría que hacer para modificarlos en cuento a la población LGTB. Este trabajo profundiza en los
orígenes de las orientaciones sexuales y su desarrollo a lo largo de la historia, así como en la opinión de un grupo
representativo de la sociedad respecto a la homosexualidad, para poder dar respuesta a aquellas necesidades que se
plantean desde el ámbito de la Educación Social. El método de trabajo es la investigación a través del análisis de
documentos, archivos, publicaciones anteriores así como el análisis de datos recogidos a través de encuestas. Este
estudio concluyó que la sociedad actual apenas recibe información respecto a las orientaciones sexuales. También
denota la poca orientación psicosocial que reciben las personas homosexuales y sus familias. La conclusión más
significativa es que aún hoy, existe un alto número de homosexuales que no hablan acerca de su orientación porque
tienen miedo al rechazo tanto de sus familias y amigos como del resto de la sociedad. Para finalizar, se aportan unas
líneas de mejora en la actuación en contra de la homofobia y por una sociedad libre de estereotipos y tabúes respecto a
las orientaciones sexuales.

Marco Teórico

Antiguamente la homosexualidad era vista por gran parte de la literatura clínica como una patología, una forma de
trastorno psicosexual, que se los vinculaba a una serie de trastornos análogos. Hoy día sigue siendo tratada como una
perversión por parte de muchos heterosexuales –es decir, como específicamente antinatural y como moralmente
condenable. Aunque en la actualidad el término “perversión” vinculado a la homosexualidad ha casi desaparecido de la
psiquiatría clínica, y también ha menguado la fobia social hacia este sector de la población, no podemos asegurar una
superación de la marginación respecto a este tema..

La posibilidad de dar a conocer la homosexualidad y sus protagonistas condujo a grandes cambios en la vida sexual en
general. Un signo de ello ha sido la popularización del vocablo autodescriptivo: “gay”. Desde luego, sugiere colorido,
abertura y legitimación, un grito que derriba la imagen de la homosexualidad como una práctica antinatural.

Las comunidades de cultura “gay” que surgieron en las ciudades norteamericanas, así como en muchas áreas urbanas de
Europa, proporcionaron un nuevo rostro público del homosexual.

En un nivel más personal, sin embargo, el término “gay” trajo con él una diseminada referencia a la sexualidad como una
cualidad o propiedad de la identidad personal. Una persona “tiene” una sexualidad, gay o diferente, que puede ser
reflexivamente asumida, interrogada y desarrollada. (Anthony Giddens, 1998, Pág. 23) La idea de “relación” emerge tan
fuertemente en las subculturas gay como en la población heterosexual. Los homosexuales masculinos tienen diversos
compañeros y el contacto físico con ellos puede ser esporádico. Esto conduce a una idea de promiscuidad sexual que se
continuó hasta la llegada del SIDA. De este modo podría parecer que nos encontramos frente a un universo social de
sexualidad masculina desenfrenada, donde los encuentros de una noche se han convertido en acoplamientos
indiscriminados de diez minutos. Esto es una gran distorsión de la realidad. De hecho, una elevada proporción de gays y
la mayoría de las mujeres lesbianas, mantienen una relación de pareja por mucho tiempo. Los mismos estudios citados
encontraron que la mayor parte del público encuestado había mantenido una relación con un compañero principal, al
menos una vez durante un periodo de dos años o más. (Anthony Giddens, 1998, Pág. 24) Se ha demostrado que a través
del paso del tiempo, los homosexuales fueron ganando espacios en la sociedad, aunque en el caso de la televisión la
situación cambió de rumbo. Y esa es la principal vía de reflexión de este ensayo.

La cultura debe ser pensada como un todo integrado por pequeñas subculturas identificadas y específicas y que
sociabilizan entre sí. Griffin, E. (1997) propone ver a los medios de comunicación masivos y a la publicidad como agentes
que colaboran a que algunas agrupaciones tengan una hegemonía en la sociedad, influenciando o dominando a otro
grupo social o subcultura. En este caso los gays son mostrados en la oposición heterosexual-homosexual, siendo muchas
veces dominante el pensamiento del primero que genera a posteriori el surgimiento de grupos sociales que acometen
contra la existencia de la comunidad gay mediante la homofobia.

Homofobia

La Organización Panamericana de la Salud en su boletín sobre campañas contra la homofobia en Argentina, Brasil,
Colombia y México, define la homofobia como: “El prejuicio, estigma o discriminación hacia las personas que mantienen
relaciones sexuales con otras de su mismo sexo”. (2006, p. 7) La misma dice que ésta representa una amenaza para la
salud pública de América Latina porque afecta no sólo la salud mental y física de la comunidad homosexual sino que
contribuye a la epidemia del VIH la OPS incita a crear campañas masivas como herramientas para la reducción de la
homofobia en estos países.

Es decir que mientras las organizaciones mundiales intentan crear campañas de bien público contra la homofobia, las
organizaciones homosexuales persisten en la lucha inmediata contra las comunicaciones con fines comerciales que
difaman su perfil social.

Los medios de comunicación son espacios de interacción de ideas, de divulgación de ideologías y de influencia vertical
con el receptor. Existen casos en que la comunicación publicitaria propone un mensaje homófogo que fortalece en el

La justificación, por parte de los autores y cantantes dominicanos, es que la vida está dando vueltas, y en las principales
ciudades del país, se están viendo personas del mismo sexo, que se unen en las noches de rumbas, como reza una
canción interpretada por Raffy Matías. A parte de que existen artistas, que se han declarado abiertamente
homosexuales, está la otra realidad, el crecimiento de la comunidad gay, incrementa cada día, y muchos los ven con el
interés de sacarles ventajas económicas, siendo tolerantes con esta variante sexual, pero su fin es ganar dinero.

Esta problemática sexual, en los medios de comunicación, es un factor que afecta, en cuanto a los patrones de
conductas que copian los televidentes, radioescuchas y fanáticos de muchos de estos personajes que están en los
medios, al final muchas personas quieren parecerse a sus ídolos, esta es la influencia que viene a la mente del
seguidor(a) de esas figuras públicas o artistas.

El uso de los medios tiene tanta relevancia en la comunidad dominicana, que los niños y adolescentes de clase alta y
clase media, pasan los días bajo el cuidado de empleadas domésticas, por la agitada vida de trabajo que llevan los
padres, dejando así que los hijos dediquen la mayor parte del tiempo, viendo televisión, escuchando la radio, usando el
Internet, leyendo revistas de vanidades y hasta pornográficas, la excusa que utilizan los progenitores es que viven
trabajando para pagarles los estudios, alimentarlos, comprarles ropas y un sin número de peros. Evadiendo así, algunas
de sus responsabilidades, como la de dedicarles el tiempo que los hijos necesitan, ignorando o no queriendo aceptar
que quienes están educando las mentes de sus hijos son estos medios, que tienen programas buenos, pero son mas los
dañinos, y esos son los que mayor audiencia tienen, o los mas usados, como es el caso del Internet, que les ayuda para
hacer tareas, que le ponen en la escuela, pero también le muestra todo tipo de aberración sexual, es bueno que los
padres tomen conciencia del daño que les hacen a sus hijos, por no conocer lo que sus hijos ven, leen y escuchan.

4.2 Mitos, creencias y prejuicios acerca de la homosexualidad

En este contexto se plantean las disputas que tienen los homosexuales y la iglesia. Muchos homosexuales dicen que la
gente nace homosexual, la iglesia dice que no hay datos que apoyen estas afirmaciones. En el plano bíblico los religiosos
hacen mención que el hombre nace como pecador, fruto de un mundo caído, enfrentar las consecuencias de la caída, es
decir, que la homosexualidad es fruto de la caída del hombre. No es cierto que Dios haga a algunas personas
homosexuales.

Los homosexuales dicen que no hay nada de malo que dos hombres o mujeres enamorados estén legalmente casados.
Los cristianos dicen que el matrimonio es una institución legal creada por Dios, con el propósito de reproducir y dar
protección a mujeres y niños. Los homosexuales son incapaces por naturaleza de reproducirse. Otro aspecto que hablan
los homosexuales, es que Jesús no dijo nada sobre la homosexualidad, en el nuevo testamento, también dicen que
llamar la homosexualidad pecado es juzgar y juzgar es pecado.

Las activistas sexuales, rechazan que las lesbianas quieran tomar roles de hombre. El prejuicio es una actitud muy común
en la sociedad actual. Cuando se emiten ciertos prejuicios sobre la comunidad gay y lesbiana, se evalúan características
positivas y negativas, pero por lo general, se conduce a discriminar en numerosas ocasiones.

Según mundoogar.com, el prejuicio tiene sus raíces en los conflictos internos de quienes tienen personalidades
autoritarias, es decir, personas que no pueden aceptar su propia hostilidad y ven sus defectos en los otros; ven todo
como un problema que los otros tienen. Pero aparte de personas con estas características, la mayoría de la gente tiene
prejuicios, ya que los factores cognitivos y sociales contribuyen a la creación de estos.

A pesar de la creciente aceptación social, la tendencia homosexual sigue cargando con pesados estereotipos, desviación,
perversión, trastorno, forma de rebelión, son algunos de los temas que aparecen con frecuencia, en los debates
suscitados por este controvertido tema.

4.3 El imaginario social y la homofobia

"La imagen popular del homosexual no se limita estrictamente a una descripción, sino que involucra principios,
expectativas, miedos y prejuicios acerca de los homosexuales como ser humano, cuando se habla de homo y
heterosexualidad, se involucra el significado que se les atribuye en el imaginario social. Entonces la imagen enriquece el
imaginario con los conceptos de fantasías y fantástico. En este sentido, las imágenes que se tiene de los homosexuales
no son simplemente verdaderas o falsas: hablamos del imaginario cuando nos referimos a algo inventado, o se trate de
una invención absoluta o de un desplazamiento de sentido. Pero podemos decir que el imaginario no solo es inventado,
sino que también forma parte de una construcción social de la realidad, que es vivida como natural, incuestionable y es
hasta impensable para quienes están inmerso en ella. Dicho de otra manera, es una realidad mítica. Nos relacionamos
con los homosexuales de acuerdo a imágenes, que son producto social". (Colombo, 1989, p.p.21, 42-43).

En República Dominicana, por parte de la mayoría de sus habitantes existe la homofóbia hacia los homosexuales, este es
un sentimiento arraigado, ya que la mayoría de la población, el patrón sexual al que está acostumbrado y a ver con
buenos ojos, es una relación entre un hombre y una mujer. La actitud de manifestar este sentimiento en muchos
dominicanos es, en tono de burla, malos gestos, criticas fuertes contra esa variante sexual y en muchos casos hasta
asesinatos.

El Periódico Hoy, (9 de junio, 2001), relata que un abogado fue asesinado violentamente en su casa, por un joven
homofóbico que fingió interés en tener relación sexual con él. La familia pidió a la Policía suspender las investigaciones y
poner en libertad al sospechoso para evitar un escándalo. Y así hay una lista incontable de casos de homosexuales a los
cuales se les violan sus derechos.
En una entrevista, que le hiciera La Cadena Univisión, al ex presidente Hipólito Mejía, la comunidad dominicana de gays
y lesbianas, publicaron un escrito, rechazando la forma de dirigirse del ex mandatario a esta variante sexual "maltratar la
dignidad de los homosexuales, fue un error fatal. Hipólito debió considerar que en Estados Unidos, las expresiones
homofóbicas no son bienvenidas. El que un presidente humille a los gays y sus colaboradores(as) celebren esa
ocurrencia ante las cámaras, refleja el irrespeto con que los ciudadanos homosexuales son tratados en el país".
(perspectivaciudadana.com, 14, octubre, 2003).

Lo que se escribe aquí, es parte de la realidad de una sociedad, perteneciente a una cultura, que algunos países
desarrollados llamarían arcaica y tercer mundista.

4.4 Visión actual de los dominicanos ante la homosexualidad

Actualmente, aunque esta población tenga más libertad, que tiempos atrás, no significa que la mayoría los acepte. Los
homosexuales se debaten contra una sociedad que en su mayoría los estigmatiza, como inferiores. La relación lésbica es
más aceptada. Las lesbianas en su mayoría no hacen alarde de su preferencia sexual, además, son muchas las que se ven
muy femeninas y que nadie pensaría que son lesbianas.

Algunos psicólogos advierten que las presiones de un rechazo social, probablemente estrechen, con frecuencia, los lasos
de la relación homosexual, cuando sus miembros son varones y mujeres inteligentes y relativamente educadas. Por
tanto, el oprobio social podría ser una ventaja social mediata para el homosexual comprometido.

La población dominicana, está un tanto dividida, se puede decir, que hay tres maneras de comportamiento con esta
variante sexual: los homofóbicos, la minoría que los acepta, y una parte pequeña que es neutra. Hoy día hay diferentes
puntos de vista sobre esta conducta sexual, uno es de que el homosexual, no es hombre ni mujer, otro es, que el
individuo está enfermo y que son demoníacos, los sociólogos le echan la culpa a la sociedad.

El Psiquiatra dominicano, César Mella, considera que es hora de que la sociedad se quite la careta, con respecto a la
homosexualidad, la transexualidad y la bisexualidad, pues a su juicio, los hombres dominicanos tienen homofóbia.
Asegura que la homosexualidad es un espacio vital, estrictamente privado, por lo cual, cuando esta se ejerce sin presión,
sin manipulación y por aceptación recíproca, sin coerción, sin ofender y sin dinero por el medio, que ofenda a la
sociedad, los que la ejercen están en su pleno derecho de que se les respete.

Así, desde diferentes ángulos y perspectivas está la población, que Duarte, Sánchez y Mella, lucharon para que fuera
libre y democrática. Pero esto no quiere decir, que se tenga que aplaudir esta conducta, pero tampoco maltratar.
Simplemente, que conservemos los valores y las buenas costumbres, que nos enseñaron hombres y mujeres que dieron
sus vidas por este paraíso, llamado República Dominicana.

4.5 Condiciones psicosociales

En uno de los niveles en que se encuentra esta sociedad gay, el riesgo al virus del SIDA está condicionado por el estilo de
vida sexual desenfrenada que llevan. Esta es una comunidad que va en crecimiento, no es un mito, es una realidad
notoria. Su auto identificación sexual puede estar definido como homosexual, bisexual o lesbiana, son objetos de
discriminación, prejuicio y estereotipos, por parte del grupo social homofobico, reciben múltiples presiones familiares,
sociales, aún personales, manejan conflictos internos y sociales. Por estar inmersos en una sociedad homofóbica,
experimentan incertidumbre, ante el hecho de poder ser identificados en su tendencia de orientación o atracción
afectivo-erótica. Durante la adolescencia experimentan fenómenos depresivos que incluso les conduce a considerar la
muerte, tienen dificultad para el establecimiento de modelos de roles o carencia de los mismos.

En este grupo, se relacionan con sentimiento de diferencias asociados a soledad y aislamiento. Tienen la idea de que
nacieron en un mundo equivocado que no los acepta, ni les comprende.

La no aceptación de su orientación sexual, afectiva erótica, conduce a vidas dobles, inestables y de relaciones con
parejas, con comportamientos de riesgo. Poco apoyo estatal a programas preventivos y de atención sobre el SIDA.
Muchos de los homosexuales han sufrido daños severos, por el uso incorrecto de silicona, inyectándola a su cuerpo en
grandes cantidades, mezclándola con diferentes tipos de aceites, en los glúteos, senos, caderas, piernas y otras partes
del cuerpo. Esta mala práctica a algunos les ha causado la muerte y otros han tenido reacciones alérgicas y
deformaciones

Finalmente, en su mayoría son personas de escasos recursos y con niveles de educación muy bajo, generalmente con un
historial clínico familiar muy penoso.

CONCLUSIONES

La homosexualidad en República Dominicana es un fenómeno que va en crecimiento; no está a los niveles de los países
desarrollados donde hay leyes que protegen la homosexualidad, pero con el transcurrir de los años será más aceptada y
desarrollada a la vez.

Esta conducta sexual no es única de este país, es universal y desde tiempos remotos viene siendo practicada.

La homosexualidad es un término usado tanto para hombres como para mujeres que deciden tener relaciones con
personas de su mismo sexo. Su vínculo sexual no difiere en intensidad, convencimientos y sinceridad.

Existen también muchos varones afeminados y mujeres en "término dominicano" amachadas, que dicen ser
heterosexuales.

En el país ha habido un crecimiento significativo, pero no ha alcanzado gran nivel de aceptación en los diferentes
ámbitos importantes de la sociedad. Se han implementado, dentro de esta comunidad, organizaciones que reclaman
igualdad de trato, leyes que garanticen protección, oportunidades de desarrollo, aceptación y respeto, que no se les
discrimine, ni se les maltrate física ni verbalmente. Esta lucha se incrementa cada día, al grado de que los homosexuales
han pedido ayuda internacional para defender sus derechos.

Hay sectores muy poderosos que rechazan abiertamente esta variante sexual, y es como si estuvieran en competencia.
A medida que los homosexuales luchan por su aceptación, hay más oposición por parte de quienes no están de acuerdo
con los mismos.

Lo que preocupa a los sectores como la iglesia, es que los niños y adolescentes tomen o asimilen esta conducta sexual
como algo normal, porque va en contra de los valores, la moral y principios por los cuales cada día se trabaja para que
no se pierdan.

Es una lucha fuerte porque poco a poco se está incrementando y consciente e inconscientemente se acepta, aún más
porque figuras del medio se han declarado abiertamente homosexuales, al igual que artistas, y no se queda atrás la
transculturación, que cada día es inculcada en los dominicanos, especialmente niños y adolescentes, al no tener una
personalidad definida, son susceptibles a lo que el medio y su entorno les ofrece.

POLÉMICA
Los psicólogos niegan que la homosexualidad sea una enfermedad

Las declaraciones del psiquiatra Aquilino Polaino en las que califica la


homosexualidad como una patología carecen de base científica, según los
expertos consultados por 'elmundo.es'

ISABEL F. LANTIGUA Los psicólogos no han tardado en desmarcarse de las


declaraciones realizadas en el Senado por el director del departamento de
psicología de la universidad San Pablo CEU, Aquilino Polaino. La calificación de
la homosexualidad como "una patología" o la afirmación de que las personas
llegan a ser gays y lesbianas porque "tienen un padre violento y alcohólico… y
una madre sobreprotectora y exigente" no son compartidas por la mayoría de
profesionales y carecen, según los expertos, de base científica.

"La homosexualidad no es ningún trastorno mental y así lo afirma la comunidad


científica internacional", explica a 'elmundo.es' Fernando Chacón, decano del
Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. De hecho, la Asociación Americana de
Psiquiatría (APA) retiró en 1973 la homosexualidad de su manual de
diagnóstico y la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerarla
una enfermedad en 1990.

Chacón ha declarado que "desde el punto de vista médico no existe ninguna


diferencia entre los homosexuales y los heterosexuales". Para este experto, los
gays y lesbianas "pueden sufrir más problemas psicológicos si no aceptan su
condición de homosexual, pero igual que le ocurre a cualquier otra persona
que se rechaza a sí misma, como pasa con algunos pacientes obesos".

Respecto a las opiniones vertidas por el psiquiatra Aquilino Polaino, Fernando


Chacón considera que "no hay ningún dato que corrobore sus palabras. Él cita
su práctica clínica con 162 personas, pero no es una base suficiente para
generalizar la situación".

Ante la polémica que ha suscitado la intervención del doctor Polaino, el Colegio


Oficial de Psicólogos ha emitido un comunicado en el que aclara que este
profesional no pertenece al organismo y que "hace más de tres décadas que la
homosexualidad no está considerada un trastorno mental".

La adopción ideal

La adopción por parte de los homosexuales es uno de los temas que más
debate ha provocado en la sociedad. Para el doctor Alfonso Delgado Rubio,
catedrático de pediatría y puericultura de la Universidad del País Vasco y
presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), lo más importante en
esta cuestión es no perder de vista que "lo que hay que buscar es la felicidad y
lo mejor para el niño adoptado y no para los adoptantes".

Este experto, que habla a título personal y no como representante de la AEP,


ha indicado a 'elmundo.es' que "la situación ideal es que los niños los adopten
parejas heterosexuales con más hijos, y que el pequeño tenga el referente de
un padre y una madre".

Pero si bien éste es el perfil idóneo, no quiere decir que los niños adoptados
por parejas de gays o lesbianas vayan a crecer en un ambiente inadecuado,
matiza el doctor Delgado.

"Hasta el momento, los trabajos que se han hecho sobre niños criados con
homosexuales no tienen el suficiente rigor científico como para sacar
conclusiones claras, ya que se han realizado con pocos participantes y el
seguimiento no ha sido muy largo", explica este profesional, que define la
homosexualidad como "una opción sexual minoritaria".

Para este doctor, "si hiciéramos una encuesta entre los niños pendientes de
adopción, lo más probable es que eligieran como familia a una pareja
heterosexual, formada por un padre y una madre, porque es lo que tiene todo
el mundo".

Sobre esta cuestión, Fernando Chacón añade que "no existen datos taxativos al
respecto, pero todo apunta a que los niños que viven con homosexuales no
tienen un desarrollo psicológico distinto al resto".

Reacciones a la propuesta del Gobierno

Desde que, en septiembre de 2004, el actual gobierno se mostrase favorable a


que las personas homosexuales adopten niños, varias voces expertas han
saltado a la palestra.

María del Mar González, directora del informe realizado en 2002 por el Colegio
Oficial de Psicólogos de Madrid, ya apuntó en 2004 a 'elmundo.es' que "no hay
razones para pensar que la orientación sexual puede comprometer el
desarrollo del niño".

Una postura que comparte José Luis Pedreira, presidente de la sección de


psiquiatría infantil de la AEP: "¿Qué es más bonito que permitir que se pueda
hacer de una forma normalizada y no marginal? Es mejor porque las
situaciones marginales son peligrosas y la visibilidad permite aclarar las cosas".

Por el contrario, Mercedes Valcarce, profesora titular de Psicología Evolutiva de


la Universidad Complutense de Madrid, no dudó en oponerse a la propuesta
del Ejecutivo socialista de forma tajante.

"Los niños de este tipo de parejas no van a tener identidad sexual. Los demás la
adquieren porque ven que dos personas, un hombre y una mujer, se han unido
para completarse. En cambio, los adoptados por homosexuales tendrían una
identidad sexual muy conflictiva".

Paulino Castells, doctor en medicina y psiquiatra experto en temas de familia,


también se situaba en esta línea de opinión: "Yo lo que deseo para un niño es
que tenga un padre y una madre. Para su identificación y la maduración de su
personalidad necesita un modelo femenino y masculino, no un modelo de
género sino también de sexo, diferenciado anatómica y psíquicamente".

La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) define la orientación
sexual como “una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros”. Es distinta
a otros componentes de la sexualidad, como al sexo biológico (los genitales con los que las
personas nacen: pene o vulva), la identidad de género (el sentido psicológico del ser hombre o ser
mujer) y los roles sociales de la sexualidad (que se focaliza a las distintas normas culturales de los
comportamientos “masculinos” y “femeninos”).

Entonces, podemos ser hombres o mujeres pero tenemos distintas orientaciones sexuales. Es falso
que una persona “por nacer varón tiene que ser heterosexual, le tiene que gustar la mujer, o el
hombre con pene y la mujer con vulva deben sí o sí tener sexo para reproducirse”.
La verdad es que no todos los hombres y mujeres desean tener sexo solamente para reproducirse
(sino no existirían los anticonceptivos), no a todas las personas les gusta el otro sexo y ello no está
para nada mal, al contrario, es algo normal que sucede en la especie humana (y en otras especies
animales).
Las orientaciones sexuales son:

1) Heterosexuales: cuando te atraen física, emocional y sexualmente las personas que tienen un
sexo biológico (pene o vulva) distinto al que tú tienes.
2) Homosexuales: cuando te atraen física, emocional y sexualmente las personas que tienen un sexo
biológico (pene o vulva) igual al que tú tienes. En el caso de los hombres homosexuales se les dicen
gays y a las mujeres se les dicen lesbianas.
3) Bisexuales: cuando te atraen física, emocional y sexualmente las personas que tienen un sexo
biológico (pene o vulva) igual al tuyo o distinto. Hay que tener en cuenta que la bisexualidad no es
“un puente” o “un camino” hacia la heterosexualidad u homosexualidad, así como tampoco significa
que es el deseo de estar con un hombre y una mujer a la misma vez.
4) Asexualidad: cuando no te atraen física, emocional y sexualmente las personas que tienen un
sexo biológico (pene o vulva) igual al tuyo o distinto. Tener cuidado que no significa que una persona
asexual no se pueda enamorar, sí se puede enamorar pero no hay la atracción sexual. Suele
confundirse también cuando una persona comienza a perder el deseo o apetito sexual hacia su
pareja, a esto último se le conoce como deseo sexual hipoactivo pero no es asexualidad.

La orientación sexual es distinta a otros componentes de la sexualidad, como al sexo biológico (los genitales).
| Fotógrafo: Getty Images

¿Qué influye?
La APA señala que la orientación sexual es “probablemente el resultado de una interacción compleja
de factores biológicos, cognitivos y del entorno”. Agregando que existe una serie de pruebas
recientes que “sugieren que la biología, incluidos los factores hormonales genéticos o innatos,
desempeñan un papel importante en la sexualidad de una persona”.

Entonces, según la APA, las personas no pueden elegir ni escoger su orientación sexual. Las
personas no se vuelven homosexuales por haber pasado algún tipo de experiencias (falsamente se
cree que si un varón es violado sexualmente “se volverá” homosexual, o si una mujer es lesbiana es
porque necesita tener “un buen encuentro sexual con un amante varón” para que se vuelva
heterosexual). Estos son mitos, creencias que lo único que hacen es confundir a la población sobre
los conceptos reales de sexualidad.

Lo que sí debemos tener siempre presente es que la orientación sexual es diferente a nuestra
conducta o práctica sexual. Todas las personas tenemos una orientación sexual, pero podemos
expresarla en distintas conductas a lo largo de nuestra vida. Así, una persona puede ser homosexual
pero al vivir en una sociedad que es homofóbica y constantemente rechaza a los gays y lesbianas,
puede “elegir” actuar “fingiendo” no ser homosexual (incluso inventando tener parejas del otro sexo)
por miedo y temor a ser juzgado socialmente o no ser aceptado por sus padres, amigos y familiares.

Es así, que nuestra conducta sexual, nuestro comportamiento, puede cambiar según el entorno. Por
eso, podemos ver en determinados espacios a varones que adoptan conductas machistas como
acosar con silbidos o palabras a mujeres para “demostrar” que son “bien heterosexuales” por el
temor a que otros piensen que “quizás” pueda ser homosexual. Hay que tener siempre presente que
nuestra conducta y práctica sexual no hace nuestra orientación sexual, son dos cosas totalmente
distintas. La orientación nunca la podremos cambiar.

Según la APA, las personas no pueden elegir ni escoger su orientación sexual. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty
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Medidas equivocadas
Es por ello que las terapias de “reconversión” de la orientación sexual son rechazadas por la
Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la APA, donde señalan que tales terapias no tienen
fundamento científico, puesto que la homosexualidad no es una anomalía ni patología. Entonces, lo
único que hacen estos falsos terapeutas y psicólogos es condicionar la conducta de la persona
generando grandes males emocionales y psicológicos que generan terribles secuelas para el
bienestar de la persona, y finalmente no logra cambiar su orientación sexual.

Lo que sí es aceptado y recomendado es cuando las personas homosexuales, bisexuales o de


identidades trans buscan ayuda psicológica profesional como un acompañamiento para lidiar contra
el prejuicio social, la aceptación de la familia y como todas las personas (de cualquier orientación
sexual) trabajar a nivel de terapia los distintos problemas que a uno se le presenta en la vida y desea
enfrentar y superar.

Finalmente, el 15 de diciembre de 1973 la Asociación Norteamericana de Psiquiatría eliminó del


Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales a la homosexualidad. En enero de
1975, la Asociación Norteamericana de Psicología se sumó. El 17 de mayo de 1990 la Asamblea
Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud hizo lo mismo al aprobar una nueva
versión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades (CIE).
Las personas que se identifican como lesbianas, gais o bisexuales pueden experimentar
hostigamiento o discriminación por parte de personas a las que les dan miedo este tipo de
identidades o que no se sienten cómodas con ellas.

¿De qué se tratan la homofobia y la discriminación en base a la


orientación sexual?
La homofobia es el miedo, el odio, la desconfianza o la incomodidad frente a las
personas lesbianas, gais o bisexuales. La “bifobia” es el miedo, el odio, la
desconfianza o la incomodidad frente a las personas que son específicamente
bisexuales. De manera similar, la transfobia es el miedo, el odio, la desconfianza
o la incomodidad frente a las personas transgénero, intergénero o que no siguen
las normas de género tradicionales.
Aunque la transfobia, la bifobia y la homofobia son similares, no son lo
mismo. Tanto las personas heterosexuales como las homosexuales pueden ser
transfóbicas y bifóbicas, y alguien puede ser transfóbico sin ser homofóbico ni
bifóbico.
La homofobia puede tomar diferentes formas, lo que incluye actitudes y
creencias negativas, aversión o prejuicios contra las personas bisexuales,
lesbianas o gais. Por lo general, se basan en un miedo irracional y en
malentendidos. La homofobia de algunas personas puede tener origen en
creencias religiosas conservadoras muy arraigadas. Algunas personas pueden
tener creencias homofóbicas si se las inculcaron sus padres o familiares.
Los homofóbicos pueden utilizar lenguaje ofensivo o insultos para referirse a las
personas lesbianas o gais. Los bifóbicos les pueden decir a las personas
bisexuales que “solo buscan atención” o que, en realidad, son infieles por
naturaleza. En sus formas más extremas, la homofobia y la bifobia pueden hacer
que las personas tengan comportamientos intimidantes, abusivos o violentos con
las personas bisexuales, lesbianas y gais.
Algunas personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda sufren
discriminación por su orientación sexual o por su identidad de género. Esta
discriminación puede provenir de instituciones religiosas, empresas o del
gobierno. Por ejemplo, parejas del mismo sexo a las que no se les permite
casarse; personas a las que despiden de un empleo por ser lesbianas, gais,
bisexuales, transgénero o en duda; o personas a las que no se les permite
acceder a ciertos tipos de vivienda.
Las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda y sus aliados
han luchado por la igualdad de derechos y siguen haciéndolo, en especial en lo
que se refiere a la igualdad en términos de matrimonio, de empleo, de vivienda y
de cuidado de la salud, y a la protección frente a crímenes motivados por el odio
(violencia contra personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda
por ser quienes son).
¿Qué es la homofobia internalizada?
La homofobia internalizada se relaciona con las personas homofóbicas que
experimentan atracción por personas de su mismo sexo. A veces, alguien puede
tener actitudes y creencias negativas sobre aquellos que se sienten atraídos por
personas del mismo sexo y, luego, volver esas creencias negativas contra sí
mismo, en vez de aceptar sus propios deseos. Esto puede implicar que se
sientan incómodos con sus propios sentimientos de atracción hacia personas de
su mismo sexo y que los desaprueben; que nunca acepten esa atracción; o que
nunca se identifiquen como lesbiana, gay o bisexual.
Las personas que lidian con homofobia internalizada pueden sentir la necesidad
de “demostrar” que son heterosexuales, exhibir un comportamiento muy
estereotipado de mujer u hombre heterosexual o, incluso, discriminar y
amedrentar a las personas abiertamente gais.
¿Qué es la divulgación no deseada?
La divulgación no deseada es el acto de revelar la orientación sexual de otra
persona sin su consentimiento. Si compartes información sobre la orientación
sexual de otra persona en contra de sus deseos, te arriesgas a afectar su vida
de manera muy negativa al hacerla sentir avergonzada, enojada o vulnerable.
Además, puedes ponerla en riesgo de ser discriminada y de sufrir violencia. Si
alguien comparte su orientación contigo, recuerda que es información muy
personal y que es un honor que hayan confiado en ti tanto como para
contarte. Consulta siempre cuánto de esa información puedes compartir con
otras personas y respeta sus deseos.
¿Dónde puedo buscar apoyo si me encuentro con homofobia?
Por lo general, las personas que son hostigadas por homofobia, bifobia o
transfobia se sienten solas y tienen miedo de contar lo que les sucede. No
deberías recibir nunca este tipo de trato.
Quiénes pueden darte apoyo:
Otras personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda
Comunidades virtuales de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o
en duda
Personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda adultas que
conozcas y en las que confíes, como parientes o profesores
Heterosexuales que sean aliados de las personas lesbianas, gais, bisexuales,
transgénero o en duda
Una alianza de personas gais y heterosexuales en tu escuela (si corresponde)
Organizaciones de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda,
por ejemplo, Human Rights Campaign (HRC) (Campaña por los Derechos
Humanos), The Trevor Project (El Proyecto Trevor) y Parents and Friends of
Lesbians and Gays (PFLAG) (Padres y Amigos de Lesbianas y Gais)
No todas las personas viven en un lugar que tenga una alianza de personas gais
y heterosexuales en su escuela secundaria o un centro comunitario de personas
lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda. En este caso, Internet es
muy útil para encontrar comunidades y apoyo para lidiar con la homofobia y la
discriminación.
Si eres joven y te hostigan en la escuela, es importante que le digas a alguien,
incluso si te da miedo. Si no buscas ayuda y tan solo aceptas el hostigamiento,
es probable que este continúe o, incluso, que empeore con el tiempo. Puede que
te resulte difícil mantener tus calificaciones y seguir participando en actividades y
en la escuela en general.
Es posible que algunas escuelas tengan una política contra el hostigamiento y la
intimidación y, además, algunos estados adoptaron la Safe Schools Law (Ley de
Escuelas Seguras), lo que significa que los administradores de tu escuela tienen
la obligación legal de detener el hostigamiento. Si es posible, pide ayuda a algún
adulto o profesor de confianza que sea un aliado de las personas lesbianas,
gais, bisexuales, transgénero o en duda.
Si eres una persona joven que sufre la homofobia y eso te hace sentir deprimido
o hace que pienses en suicidarte, Trevor Project puede ayudarte.
¿Qué puedo hacer para ayudar a detener la homofobia?
Nadie tiene derecho a discriminar o a amedrentar a otra persona, ni tampoco a
herirla física o emocionalmente. Hay varias cosas que puedes hacer para ayudar
a detener la homofobia, la bifobia y la transfobia, entre ellas, las siguientes:
Nunca uses lenguaje ofensivo o negativo para describir a las personas
lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda.
Presta atención a cómo incluso el lenguaje cotidiano (como decir “eso es tan
gay”) puede lastimar a otras personas.
No creas en los estereotipos sobre las personas lesbianas, gais, bisexuales,
transgénero o en duda, ni tampoco hagas suposiciones sobre ellos.
Habla en favor de la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en
duda, sin importar tu orientación ni tu identidad sexual. Esto es ser un aliado.
Diles a las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o en duda que eres
un amigo y un aliado.
Edúcate en la problemática de las personas lesbianas, gais, bisexuales,
transgénero y en duda.
Respeta la decisión de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero y
en duda sobre cuándo declarar su orientación sexual.
Únete a la alianza de gais y heterosexuales de tu escuela o inicia una.
La GLSEN (Gay, Lesbian and Straight Education Network, Red de Educación
para Gais, Lesbianas y Heterosexuales) puede ayudarte con esto.
Recuerda que ser lesbiana, gay, bisexual, transgénero o estar en duda es solo
una parte de la vida y de la identidad compleja de una persona.
Muestra tanto interés en las parejas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o
en duda de tus amigos o familiares como mostrarías en la pareja de un
heterosexual.
Si te sientes lo suficientemente seguro, habla cuando otra persona tenga
conductas homofóbicas o bifóbicas, como cuando hacen bromas insultantes,
usan lenguaje negativo o amedrentan u hostigan a alguien por su orientación o
su identidad sexual.
Cuando trates con la homofobia en otras personas, ten en cuenta lo siguiente:
Decide si es seguro abordar el tema. Algunas cosas que debes tener en
cuenta: ¿Piensas confrontar a un extraño en público o a un amigo o familiar en
privado? ¿Prefieres hablar en este momento o dejar el problema para más tarde,
cuando estés a solas con esa persona? ¿Es más seguro para ti dejarlo pasar y
olvidarte del tema?
Haz preguntas y mantén la calma. Por lo general, las personas no saben que el
lenguaje que están utilizando es insensible. Evita insultar y explica por qué te
parece que sus palabras son ofensivas.