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JULIO CORTÁZAR & ALEJANDRA PIZARNIK

“Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido”. Cortázar

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Rayuela se escribe 1958-1963
De Alejandra a julio 1963

A mis queridos Aurora y


Julio:

Este pequeño árbol de


Diana prisionera, esta
promesa de portarme
mejor a partir de hoy- 25
de febrero de 1963- y esta
otra de hacer poemas mas
puros y hermosos- si me
esperan
Y
\ sobre todo y ante todo
Un / inmenso y minucioso
abrazo (es decir : 2)
De
Alejandra.

2
DE Alejandra a julio 1965

"A Aurora y Julio con el amor infinito de Alejandra. Junio de 1965",


en Los Trabajos y las Noches.

3
De Julio a Alejandra 1965

Alejandrísima:
No estés enojada conmigo por este largo silencio. También los silencios atan y yo he visto
más de cuatro paquetes de masitas atados con hilo negro; basta desmoronar el moñito para
que aparezcan los merengues, los relámpagos y las religiosas, sin contar los horribles (3 fr.
25 les 100 gr.). Cosas así todos los días.
Bicho lejano, la semana pasada fuimos a Montmachoux a cenar con Laure y Philippe, y todo
el mundo habló tanto de vos que yo traje otra silla y la puse por las dudas. Gracias a mi
sistema de espionaje me he enterado también de que las socias del Club de las Piantadas se
reúnen en los cafés para acordarse de su amiguita de la calle Montesdeoka. Tu popularidad
secreta (sic.) puebla las terrazas del barrio latino. Hay un pintor que firma Piza; otro, Arnik.
Hay un cocktail que se llama Alexandra. Un infame plagiario llamado Hesiodo ha publicado
un libro que se titula “Los trabajos y los días”. En el patio de casa, debajo de la pawlownia,
juega una gatita negra que imita tu manera de abrir grandes los ojos. Ya ves que no te pudiste
ir.
Y entonces, mientras nosotros estábamos en nuestro ranchito de Saignon (que todo el mundo
llama Saigón para ofendernos y vilipendiarnos), llegó a París tu libro, y lo encontramos hace
diez días cuando tuvimos que volver para trabajar en la Ionesco. Aurora lo leyó de un tirón,
y no te escribió todavía; yo lo leí anoche despacito, con coñac y una pipa, y ahora te escribo.
Vos sabrás valorar los méritos respectivos de estas conductas.
Es muy difícil no ser idiota en una carta, cuando uno es lo que es y nada más. Hace años que
me revienta convertir una carta en una especie de reseña para uso privado del autor. A lo
mejor todo lo que me da tu libro es preferible insinuarlo con palabras sueltas o con dibujos.
Salen sobrando los discursos grandilocuentes y las sentenciosas peroratas. Dibujos no sé
hacer; palabras sueltas sí:
Cafard
mandrágora
farol
unicornio
polilla
hueco (tan lleno, tan lleno)
Me dolió tu libro, es tan tuyo, sos tan vos en cada línea, tan reticentemente clara, tan
por debajo y por adentro. ¿Conocés el sistema que consiste en hojear un libro e ir citando
versos o pasajes, con algún comentario o elogio o censura? A mí no me gusta. Pero te voy a
decir: lo que siento es lo mismo que frente a algunos (muy pocos) cuadros o dibujos
surrealistas: que estoy del otro lado por un segundo, que me han hecho pasar, que soy vos,
que estoy colgando de la punta de la tela como una de esas arañas rojas que hay en la

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Provenza y que tienen, parece, alianza con lo Oscuro. Ahora sé (ya lo sabía, pero ahora lo sé
de alguien que está vivo, cuya mejilla he besado alguna vez) que todo o casi todo puede ser
dicho en muy pocas palabras. Cada poema tuyo es el cubo de una inmensa rueda. Otros hacen
la rueda entera, y hay que ver cómo se atasca en las cunetas; vos dejás que la rueda sea otra
cosa, algo que unos pocos ven dibujarse mucho más allá de la página. Y entonces Ben Hur
gana con sus ruedas de aire que dejan atrás todas las ruedas de roble y bronce. Tus poemas
me parecen pequeñísimos grabados, o mejor todavía cilindros babilónicos, y un día cuando
vengas a ocupar esa silla que puse para vos y que siempre pondré en casa y en todas las casas
y hasta en los ómnibus y en los pararrayos, entonces te llevaré al Louvre para mostrarte un
cilindro que descubrí hace poco, en la sala etrusca, y que no es en absoluto un cilindro etrusco
entre otras razones porque los etruscos nunca tuvieron cilindros esos atrasados de mierda,
pero el conservador o el radical del Louvre lo ha puesto en la sala de los etruscos de puro
cronopio que es, o porque no queda lugar entre los cilindros babilónicos. Y te lo mostraré, y
darás grandes saltos.
Recibí hace varias calendas una carta tuya que después se me perdió gracias a un
hespléndido hacto fayido, porque me pedías colaboración para no sé qué colección
ornitológica o ictiológica (¿Cormorán y Delfín? ¿Tía Vicente?) . Desde luego no tengo nada
para mandar, como no sea la cuenta del albañil que nos agregó una pieza a la casita de Saigón
y que nos dejó tecleando por varios meses, el muy artesano. Si me pagan esa cuenta, se las
dejo publicar; tiene unas faltas de ortografía muy decorativas, y en cierto modo es un acto
letrista. La mejor parte es donde dice:

Sf. S.V.P., à raison de… 45, 67 fr., à valor sur ch.p.,


soustrait de 54,25 fr. pour des imp. colmatés… 456,27 fr.

Hacía mucho que no leía un poema tan ceñido. Ni tan caro.


Qué bonita la edición de tu libro. La tapa me dejó maravillado. ¿La hiciste vos misma?
No es nada frecuente que en Buenos Aires salgan libros tan cuidados y con un papel y unas
tintas tan buenos. El azul es hermosísimo, y la erótica viñeta (ya sé, ya sé, pero es así, cada
uno ve lo que puede) me parece perfecta. Te discuto un poco el título; no me acaba de gustar.
Será quizá porque toda mención del trabajo me estremece.
Pocos serán los elegidos por tu libro, me temo. Pocos habrán vivido en la dimensión
que permite encontrar tanto con tan poco —aparentemente— correlato verbal. No es que yo
tenga nada contra los poemas largos (los Olga, por ejemplo, son maravillosos, y tengo que
escribirle sin falta uno de estos meses; lo haré desde Saigón, decíselo si la ves; tardé mucho
en leer su libro, por esas cosas, pero ahora sí, ahora es mío y me ha dado todo lo que tiene,
creo, y me ha hecho muy feliz, a mi manera de ser feliz, y a la manera de ella, of course; nos
entendemos). Sigo: no es que yo tenga nada contra los poemas largos, pero siempre hay como
un milagro en un gran poema breve. (Esos hai-kai, a veces, o Natalia Crane, o Char, a veces,
o Juarroz).

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Aurora está grillando un bifacho, y llega el bálsamo hasta mi hestudio. ¿No te parece
una noticia sensacional? La gatita negra acaba de ver una paloma en la pawlownia y se ha
trepado como una loca a ver si la chapa. Debo admitir que en este momento no se te parece
nada. Yo puedo verte muy bien persiguiendo palomas pero seguro que pondrías una buena
escalera contra el tronco y te ajustarías un paracaídas. La paloma emprendió el vuelo, como
dicen ahora por tus pagos.
No me guardes rencor (¿cómo podrías? ¡Imposible!) y escribíme. Mi silencio, diría
Binetti, es una operación cósmica por la cual las begonias se convierten en miel. Pero ahora
que lo pienso nunca vi una abeja en una begonia, seguro que les repugna. Te quiero mucho,
Julio
De Alejandra a Julio
1967
Alejandra a los 50
años ( ej:´´ La “#$ au
lit´´ y el ´´cantar del
tuyo Nod´´
Besos infinitos a mis
amiguitos Julio y
Aurora y Aurora y
Julio de su
Alejandra.
P.S.
¿Quién le teme al
complejo de
“#”$”#$?

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De Alejandra a Julio 1967
A Aurora,
A Julio,
Con amor, sin
locura,
Con miedo (no
estoy seguro)
X2
Con brío y bravura,
Que no locura,
Con abrazo
No llMorezo
Con 2+2=43
Un y dos
Abrazos
Y un barco
fantasma
de todo en el
campo
y una rima en
verano y otra en
invierno que tiene
2 sueños (por
décima
enfermedad)
10/11/67

El 43 no es un
ejemplo de suéter
cuando está en una motocicleta (ilegible). y sopla Gabriela Mistral.

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de Alejandra a julio 1969

a mi Julio
muchos besos en la
frente, cerca de los
ojos azules. (te
extraño). Tu
amiguita de letras
Alejandra

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París, 9 de septiembre de 1971

De Alejandra a julio
“Julio este textículo les parece joda. Solamente vos sabés que el más mínimo chiste se crea
en momentos en que la vida est à l’auteur de la norte (es para el autor de los muertos). Muy
tuya Alejandra.
Julio fui tan abajo. Pero no hay fondo.
Julio, creo que no tolero más las perras palabras
La locura, la muerte. Nadja no escribe. Don Quijote tampoco.
Julio, odio a Artaud (mentira) porque no quisiera entender tan sospechosamente bien sus
posibilidades de la imposibilidad.
PD: Me excedí, supongo. Y he perdido, viejo amigo de tu vieja Alejandra que tiene miedo
de todo salvo (ahora, oh Julio) de la locura y de la muerte. (Hace dos meses que estoy en el
hospital. Excesos y luego intento de suicidio —que fracasó, hélas)
PD: En el hospital aprendo a convivir con los últimos desechos. Mi mejor amiga es una
sirvienta de 18 años que mató a su hijo. Empecé a leer Diarios. Te apruebo mucho
políticamente. Tu poema de Panorama es grande porque me hizo bien (lo leí en el
hospital).”

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De Julio a Alejandra París, 9 de septiembre de 1971
Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estés ya de
regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es
harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente
cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto
así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del
lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no
de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé,
pero no es todo y demás no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo
siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos
los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a
la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no
queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no
obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o
el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia
voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?)
para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.

Alejandra se suicidó el 25 de septiembre de 1972 - Un año después de esta carta.

Homenaje póstumo de julio a alejandra

AQUÍ ALEJANDRA
Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
te reclamo.
Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa
Salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,
llueve en la rue de l'Eperon
y Janis Joplin.

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Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo
(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d'inanité sonore
las gomas y los sobres
una papelería de juguete
el estuche de lápices
los cuadernos rayados)
Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.
Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse
este vaso es difícil,
este fósforo.
y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día

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No puede ser, decís, no puede ser.

Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrúcate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,
Erszebet,
Karen Blixen
ya van cayendo, saben
que es nuestra noche, con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían Leonora Carrington, mirala,
Unica Zorn con un murciélago
Clarice Lispector, agua viva,
burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser
y la chica uruguaya que fue buena con vos
sin que jamás supieras
su verdadero nombre,
qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonious,
que larga hermosa puede ser la noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con las intercesoras
animula el tabaco
vagula Anaïs Nin

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blandula vodka tónic

No te vayas, ausente, no te vayas,

jugaremos, verás, ya verás, ya están llegando


con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en una palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados telegramas.

Olga es un árbol de humo, cómo fuma


esa morocha herida de petreles,
y Natalía Ginzburg, que desteje
el ramo de gladiolos que no trajo.
¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café
su culebra contando
dos terrones un beso
Léo Ferré.

No pienses más en las ventanas


el detrás el afuera
Llueve en Rangoon...

Y qué.
Aquí los juegos. El murmullo
(Consonantes de pájaro
vocales de heliotropo)

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Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon. Aquí los juegos.
Julio Cortázar
De julio a Alejandra poema publicado en la revista Desquicio- otoño de 1972
Puesto que hades no existe, seguramente estás allá,
último hotel, último sueño,
pasajera obstinada de la ausencia.
Sin equipajes ni papeles,
Dando por óbolo un cuaderno
o un lápiz de color.
- Acéptalos barquero: nadie pagó más caro
el ingreso a los Grandes Transparentes,
al jardín donde Alicia la esperaba.

De Cortázar a Barrenechea (Ensayista, filóloga, crítica literaria y profesora universitaria


argentina, nacida en Buenos Aires el 6 de marzo de 1913 y fallecida en su ciudad natal el 4
de octubre de 2010.)

“Lo que puedo decirte a vos —le escribe en tono de confesión a Barrenechea—, y te pido
que no lo digas a nadie, es que dos meses después del suicidio de Alejandra me llegó una
carta muy breve de ella, sin fecha, acompañada de una foto suya, tomando sol desnuda en
una playa. Podés imaginarte lo que eso significó para mí; jamás he sabido quién envió esa
carta, o si su envío estaba previsto por la misma Alejandra. Pero por cosas así, si son
sabidas por alguien más (la persona que envió la carta, por ejemplo), pueden haber dado pie
a la leyenda de las relaciones amorosas entre Alejandra y yo que como ya te dije , no
existieron jamás.”

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en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la re-surrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?

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ninguna palabra es visible

Martha Isabel Moia fue la última amante de Pizarnik


(fuente: Patricia Venti- Poeta y doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad
Complutense de Madrid. Estudió los archivos de Alejandra Pizarnik depositados en la
Universidad de Princeton)

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