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4.

3 EL AVAL, EL PROTESTO, LA CANCELACIÓN Y ACCIÓN


REIVINDICADORA
El aval
El aval es el acto jurídico consistente en la firma en un título de crédito o en una
hoja adherida a éste, para garantizar su pago total o parcial en caso de que no lo
realice la persona obligada para esto.
Para el estudio del aval, se analizan sus elementos personales, reales y formales:
1) Elementos personales. Con frecuencia, se confunde al aval con la persona
que responde por otra, y en realidad el aval es un acto jurídico. Se le llama
avalista a la persona que otorga la garantía de pago en caso de
incumplimiento por parte del deudor principal. En cambio, por quien se otorga
el aval, se llama avalado. Por ejemplo, si Alberto firma un pagaré a Hugo,
pero Guillermo le garantiza a Hugo que, si Alberto no le paga, él lo hará.
Guillermo es el avalista de Alberto.
¿Quién puede ser avalista? Tanto quien no ha tenido nada que ver con el título de
crédito como cualquiera de las personas que han firmado en éste.
2) Elementos reales. Simplemente se refiere a que exista un título de crédito y,
consecuentemente, se trata de una obligación cambiaria principal.
3) Elementos formales. Debe constar la firma del aval en el título o en una hoja
adherida; inclusive se acostumbra incluir la leyenda "por aval", lo cual
significa que, precisamente, una persona responde (por aval) por otra en
caso de incumplimiento. Igualmente, se debe indicar la cantidad avalada,
pues de no especificarse, se entiende que se es avalista por el monto total
del título, en cuyo caso se dice que es ilimitado. Igualmente, se debe indicar
la persona por la que se es avalista; en caso de que no se indicara, se
entiende que se es aval por el aceptante, y si no lo hubiere, por el girador, en
el caso de la letra de cambio. Por lo que se refiere al pagaré, en el supuesto
de que no se mencione por quién se avala,
se entendería que es por el suscriptor y, en el cheque, por el librador. Debe
entenderse también que la sola firma puesta en un título de crédito, cuando
no se puede establecer su significado, se entenderá que es por aval, como
se puede derivar del artículo 111 de la LGTOC. AVAL A.

El protesto
Lo primero que se debe aclarar es que, en la Ley de Títulos y Operaciones de
Crédito, el tratamiento dado al protesto se refiere a la letra de cambio, aunque éste
se puede aplicar en general a los títulos de crédito.
El protesto es un acto formal, efectuado por un fedatario público (notario o corredor)
para demostrar que un título de crédito se presentó legítimamente y en tiempo para
su aceptación o pago y no fue aceptado o pagado.
Es importante también señalar que quienes intervienen no son únicamente los
notarios o corredores públicos, sino que en caso de que no exista ninguno de ellos
en el lugar donde ha de levantarse el protesto, lo levantará la primera autoridad
política del lugar.
Ahora bien, ¿cuándo se debe levantar el protesto? Si se trata de un protesto para
aceptación, se debe levantar dentro de los dos días hábiles que sigan a la
presentación del título, pero antes del vencimiento del mismo.
En cambio, el protesto por falta de pago debe levantarse el mismo día que el título
se presente para su pago o dentro de los dos días hábiles siguientes.
Cuando se levanta el protesto, el fedatario que lo efectúa debe conservar el título
de crédito durante ese y el siguiente día; lapso en el que el obligado puede liquidar
la suerte principal más los intereses moratorios generados por su cumplimiento
extemporáneo.
¿Dónde consta el protesto? En el mismo título de crédito o en una hoja adherida a
éste.
Cabe aclarar que existen reglas especiales del protesto en lo que se refiere al
cheque y al pagaré.
En cuanto al cheque, aun cuando éste no se haya presentado o protestado en
tiempo, el librado (institución de crédito) tiene la obligación de pagarlo siempre que
el librador tenga fondos suficientes. Igualmente, el cheque que se presenta a tiempo
y no es pagado por el librado, debe protestarse a más tardar el segundo día hábil
que siga al plazo de su presentación, como la letra de cambio a la vista. Por último,
en caso de pago parcial (que, aunque no se tenga la obligación de aceptarlo, se
tiene la facultad de hacerlo), el protesto se levantará, pero sólo por la parte que no
fue pagada. Para efectos del cheque, la anotación que haga el librado de que fue
presentado en tiempo y no pagado total o parcialmente, hará las veces de protesto,
conforme al artículo 190 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito.
En el pagaré, el protesto por falta de pago debe levantarse en el domicilio
especificado en el mismo título. En caso de que se haya omitido, cuando la persona
que deba hacer el pago no sea el mismo suscriptor, provoca la caducidad de las
acciones del tenedor contra los endosantes y contra el suscriptor. Con excepción
de esta hipótesis, el tenedor no está obligado a presentar el pagaré a su vencimiento
ni a protestarlo por falta de pago, para efecto de conservar sus derechos y acciones
contra el suscriptor.
Cancelación
Como recordarás, los títulos de crédito llevan incorporados un derecho literal, y la
única forma de hacer valer ese derecho determinado es exhibiendo el título. ¿Qué
pasará si se quema un cheque o si se destruye una letra de cambio, o si se pierde?
Precisamente para solucionar esos problemas, existen ciertas vías jurídicas: si un
título nominativo o a la orden se extravía, es robado o se destruye, existe la
reivindicación (restituir el título), o en caso de que ésta fuere imposible (un cheque
quemado o destruido por cualquier forma), se tiene la opción de la reposición en los
términos originales, una vez declarada la cancelación.
Una vez que se tramitó ante las autoridades judiciales competentes la cancelación,
los derechos que estuvieron incorporados en ese título se desincorporan. Una vez
que el título se repone, los derechos se vuelven a incorporar al mismo, es decir,
"resurgen". Pero, ¿qué pasa con el título cancelado? Ese documento ya no surte
efectos jurídicos. Por ejemplo, si solicitas la cancelación de un cheque por extravío
y obtienes la cancelación, pero después encuentras al cheque extraviado, ya no
surte efectos: ya no se puede cobrar ni se pueden hacer valer los derechos que
consignaba porque ya se le desincorporaron y porque jurídicamente ya no existe
ese documento.
Acción reivindicatoria
Por lo tanto, la acción reivindicatoria no es más que el derecho del propietario a
acudir a los tribunales reclamando aquello que considera que es suyo, a aquel que
la posee sin ser propietario, con el fin de que se la entregue. En definitiva, es una
de las acciones de defensa del derecho de propiedad, hay otras, como la acción
declarativa del dominio, la negatoria, la de deslinde y amojonamiento, etc., pero no
vamos a entrar en ellas ahora.
Requisitos para que prospere
Para que esta acción reivindicatoria pueda prosperar, es decir, para obtener una
sentencia favorable, se requieren una serie de requisitos:
1.- Título de dominio.
Si el que la ejercita dice que es el dueño de la cosa, tendrá que acreditarlo. Es decir,
tendrá que probar que ha adquirido de alguna forma esa cosa, por ejemplo,
herencia, compraventa, subasta pública, usucapión1, etc.
2.- Que la persona a la que reclama posea, sin título alguno.
Es decir, se requiere no sólo que el demandado no sea propietario, sino que además
tampoco tenga otro título que le permite estar en posesión de ese bien, por ejemplo,
que sea usufructuario es decir que tenga atribuido el uso y disfrute de la cosa, otro
ejemplo que sea arrendatario, mientras el contrato de arrendamiento esté en vigor
no cabe esta acción reivindicatoria.
3.- Hay que identificar, sin género de duda, lo que se reclama.
Por ejemplo, si reivindicamos un vehículo, matrícula y marca serán suficientes, pero
si se trata de un terreno habrá que identificar con claridad los linderos, téngase en
cuenta que la descripción de la finca no siempre viene de lo que consta en el
Registro de la Propiedad, pues éste cede frente a la realidad extra registral.
4.- Que no haya prescrito la acción.
A veces la prescripción sirve como título de dominio para ejercitar esta acción
reivindicatoria, pero también es válida como excepción, es decir, el poseedor puede
alegar que si es propietario es porque la ha adquirido por el transcurso del tiempo.
Así, si lo que pretendemos reclamar es un bien mueble, por ejemplo, un vehículo,
la acción prescribe a los seis años de perdida la posesión, plazo que queda reducido
a tres años si ha poseído con buena fe.
Pero hay que tener claro que las cosas muebles hurtadas o robadas no podrán ser
prescritas por los que las hurtaron o robaron, ni por los cómplices o encubridores,
al no haber prescrito el delito o falta, o su pena, y la acción para exigir la
responsabilidad civil, nacida del delito o falta.
Si se trata de un inmueble el dominio y demás derechos reales se prescriben por la
posesión durante diez años entre presentes y veinte entre ausentes, con buena fe
y justo título. Y el plazo será de treinta años, sin necesidad de título ni de buena fe,
y sin distinción entre presentes y ausentes.
Contra un título inscrito en el Registro de la Propiedad no tendrá lugar la prescripción
ordinaria del dominio o derechos reales en perjuicio de tercero, sino en virtud de
otro título igualmente inscrito, debiendo empezar a correr el tiempo desde la
inscripción del segundo. Téngase en cuenta que la prescripción se puede
interrumpir, es decir, se para de contar el plazo y se comienza de nuevo, y los
motivos pueden ser que se cese en la posesión por más de un año, o posea otra
persona por más un año, por citación judicial, conciliación, o por reconocimiento
expreso o tácito del poseedor al dueño.

(18no)
4.9 OPERACIÓN DE CRÉDITO

CONCEPTO DE OPERACIÓN DE CREDITO.


El último párrafo del artículo 1° de la Ley de Títulos y Operaciones de Crédito
menciona: “Las operaciones de crédito que esta ley reglamenta son actos de
comercio.”
La Ley se divide en 3 Títulos. El segundo se denomina “De las operaciones de
crédito” y está integrada por siete capítulos.
Las operaciones de crédito usualmente son contratos o negociaciones sobre
valores o mercancías. “En el sentido jurídico, habrá un negocio de crédito cuando
el sujeto activo, que recibe la designación de acreditante, traslade al sujeto pasivo,
que se llame acreditado, un valor económico actual, con la obligación del acreditado
de devolver tal valor o su equivalente en dinero en un plazo convenido.
Los valores económicos que imprimen vitalidad, velocidad, simplicidad y seguridad
a la práctica mercantil han hecho que el crédito sea la piedra angular del progreso
de la humanidad”
Dentro de las operaciones de crédito más comunes encontramos:
 El reporto.
 El contrato de depósito.
 Descuento de créditos en libros.
 Apertura de crédito.
 Cuenta corriente.
 Carta de Crédito.
 Crédito Confirmado.
 Crédito de habilitación o avío.
 Contrato de crédito refaccionario.
 La Prenda.
 El fideicomiso.

1) EL REPORTO.
Es el contrato en virtud del cual el reportador adquiere por una suma de dinero la
propiedad de títulos de créditos y se obliga a transferir al reportado, la propiedad de
otros tantos títulos de la misma especie en el plazo convenido y contra reembolso
del mismo precio más un premio (Art. 259 LGTOC). El premio queda en beneficio
del reportador salvo pacto en contrario.
Se trata de un negocio de naturaleza especial y bursátil que se perfecciona por la
entrega de los títulos debidamente endosados. Debe constar por escrito
expresándose el nombre completo del reportador y del reportado, la clase de títulos
dados en reporto y los datos necesarios para su identificación, el término fijado para
el vencimiento de la operación, el predio y el premio pactados o la manera de
calcularlos.
2) EL CONTRATO DE DEPÓSITO.
Es el contrato por el cual el depositario se obliga hacia el depositante a recibir una
cosa, mueble o inmueble que aquel le confía, y a guardarla para restituirla cuando
la pida al depositante.
3) DESCUENTO DE CREDITOS EN LIBROS.
El descuento de créditos en libros es una operación exclusivamente bancaria. Los
créditos abiertos en los libros de comerciantes podrán ser objeto de descuento, aun
cuando no estén amparados por títulos de crédito suscritos por el deudor, siempre
que se reúnan las siguientes condiciones:
1. Que los créditos sean exigibles a término o con previo aviso fijos;
2. Que el deudor haya manifestado por escrito su conformidad con la existencia del
crédito;
3. Que el contrato de descuento se haga constar en póliza a la cual se adicionarán
las notas o relaciones que expresen los créditos descontados, con mención del
nombre y domicilio de los deudores, del importe de los créditos, del tipo del interés
pactado y de los términos y condiciones de pago;
4. Que el descontentaría entregue al descontador letras giradas a la orden de éste,
a cargo de los deudores, en los términos convenidos para cada crédito. El
descontador no quedará obligado a la presentación de esas letras para su
aceptación o pago, y sólo podrá usarlas en caso de que el descontatario lo faculte
expresamente al efecto y no entregue al descontador, a su vencimiento, el importe
de los créditos respectivos (art. 288, LGTOC).
4) APERTURA DE CREDITO.
En virtud de la apertura de crédito, el acreditante se obliga a poner una suma de
dinero a disposición del acreditado, o a contraer por cuenta de éste una obligación,
para que el mismo haga uso del crédito concedido en la forma, en los términos y
condiciones convenidos, quedando obligado el acreditado a restituir al acreditante
las sumas de que disponga, o a cubrirlo oportunamente por el importe de la
obligación que contrajo, y en todo caso a pagarle los intereses, prestaciones, gastos
y comisiones que se estipulen (art. 291, LGTOC).
5) DE LA CUENTA CORRIENTE.
En virtud del contrato de cuenta corriente los créditos derivados de las remesas
reciprocas de las partes se anotan como partidas de abono o de cargo en una
cuenta, y sólo el saldo que resulte a la clausura de la cuenta, constituye un crédito
exigible y disponible (art. 302 LGTOC).
6) DE LA CARTA DE CREDITO.
Es el documento que da un comerciante a favor de otra persona y contra otro
comerciante para que le entregue el dinero que le pida hasta cierta cantidad
determinada y dentro de un plazo señalado expresamente.
El tomador no tendrá derecho alguno contra el dador, sino cuando haya dejado en
su poder el importe de la cantidad de crédito, o sea su acreedor, por ese importe en
cuyos casos el dador estará obligado a restituir el importe de la carta si ésta no fuera
pagada.
El que expida una carta de crédito, salvo en el caso de que el tomador haya dejado
el importe de la carta en su poder, lo haya afianzado o asegurado, o sea su acreedor
por ese importe, podrá iniciarla en cualquier tiempo, poniéndolo en conocimiento del
tomador y de aquel a quien fuere dirigida.
7) CREDITO CONFIRMADO.
El crédito confirmado se otorga como obligación directa del acreditante hacia un
tercero; debe constar por escrito y no podrá ser revocado por el que pidió el crédito.
El tercero en cuyo favor se abre el crédito podrá transferirlo, quedando sujeto a
todas las obligaciones que se hayan estipulado a su cargo en el escrito de
confirmación.
Es responsable el acreditante hacia el que solicitó el crédito, aplicándose al efecto
las reglas del mandato, y al designar a otra persona para que lo sustituya en la
ejecución de la operación, esta última será responsable en la misma forma.
8) CREDITO DE HABILITACION O AVIO.
En el crédito de habilitación o avío el acreditado queda obligado a invertir el importe
del crédito precisamente en la adquisición de las materias primas, materiales y en
el pago de los jornales, salarios y gastos directos de explotación, indispensables
para los fines de su empresa.
Este crédito está garantizado con las materias primas, materiales adquiridos y con
los frutos, productos o artefactos que se obtengan con el crédito, aunque éstos sean
futuros o pendientes.
9) CONTRATO DE CREDITO REFACCIONARIO.
Es un instrumento crediticio para Empresas Agropecuarias o Industriales, orientado
a financiar a mediano y largo plazo la compra de maquinaria y equipo, construcción,
ampliación o remodelación e las instalaciones físicas, ganado pie de cría,
realización de plantaciones o cultivos perenes.
10) LA PRENDA.
La prenda es un derecho real constituido sobre un bien mueble enajenable para
garantizar el cumplimiento de una obligación y su preferencia en el pago.
La prenda se considera mercantil cuando se constituye para garantizar un acto de
comercio, la constituye un comerciante con motivo y consecuencia de su tráfico
mercantil, además cuando la prenda recaiga sobre cosas mercantiles o sobre títulos
de crédito, aunque el negocio garantizado no tenga el crédito de mercantil.
Ahondando más al respecto, la prenda es un derecho real constituido sobre un bien
mueble, para garantizar el cumplimiento de una obligación y su preferencia en el
pago.
Por lo anterior, la prenda mercantil es una garantía, un derecho real. Podemos
entender que la prenda es el contrato por virtud del cual se constituye dicho derecho
real.
11) FIDEICOMISO.
Un fideicomiso (del latín fideicommissum, a su vez de fides, "fe", y commissus,
"comisión") es un contrato o convenio en virtud del cual una persona, llamada
“fideicomitente” o también “fiduciante”, transmite bienes, cantidades de dinero o
derechos, presentes o futuros, de su propiedad a otra persona (una persona natural,
llamada fiduciaria), para que ésta administre o invierta los bienes en beneficio propio
o en beneficio de un tercero, llamado “fideicomisario”. Cabe señalar que, al
momento de la creación del fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria del
bien objeto del fideicomiso. El fideicomiso es, por tanto, un contrato por el cual una
persona destina ciertos bienes a un fin lícito determinado, encomendando la
realización de ese fin a una institución fiduciaria en todas las empresas.
(Quintana Adriano, 2004)

Bibliografía
(s.f.). Recuperado el 10 de noviembre de 2018, de
http://gc.initelabs.com/recursos/files/r157r/w12875w/Der%20Merca_Unidad10.pdf

Quintana Adriano, E. A. (2004). Operaciones de Crédito (Vol. Tomo V). mexico.