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Era una epoca complicada, de aquellas cuando las palabras y la razon no lograban

apelar al entendimiento de los hombres. Con fuertes espadas y el cuerpo como


escudo airosos marchaban al campo de batalla dia tras dia todas esas pobres almas
con la conviccion en la mano.
No habia mejor general que aquel anciano que casi no se podia sostener en pie, pues
los alos le pesaban ya demasiado. No hania perdido una sola batalla en su vida.
Ciertamente nadie sabia el porque. Lo unico característico de su ejercito era q estab
formado por jóvenes algo intrepidos, algo incautos pero tidos jóvenes, algunis
nisiquiera habian probado nunca eel placer. pero auqellos jovenes dirigidos por el
anciano quemaban en el campo de batalla como el centro de la lumbre.
Una batalla decisiva, se avecinaba, el enemigo era otro ejército famoso por ser
implacable con sus derrotados. La tension estaba en las filas de aquellos pupilos que
que ahora solo hacian sino tragar saliva ante el inminente encuentro.
De entre todos ellos habia uno que apenas si podia cargar con el peso de su espada.
Su escudo era fragil, cuerpo enclenque, y todavia mas, era su primera batalla.
El dia llegó y ahí estaban amvos ejércitos uno frente al otro el uni con aquellos que
nada sabian de la vida y el otro con aquellos que poco les importaba. Los otros eran
robustos, con muscuulos en los musculos. Espadas mas grandes q sus cuerpos.
El joven rompió filas y con la voz casi quebrada reclamó -general porque nos trae aquí
a morir-
El anciano respondió- no hemos venido aquí a morir- sino a ganar- si pierdes la vida
es un asunto miy diferente. Pero ten por seguro que humillaremos y pisotearemos los
cadaveres de esos que ahora nos amenazan con causarnos deshinor. Y angustia.
El joven con un justificado escepticismo solo dio un paso al frente y exclamó:
.no me digáis eso mi general pues yo mejor que ud o que nadie los horrores que esos
plnean sobre nosotros pero vea su número nis superan 3 a 1.
T en efecto el general habia tomado iniciativa y atacar, a pesar de saber que el
enemigo era mucho más numeroso. Aunque confiantes en su estrategia, sus
muchachos seguian temerosos.
resignados aal c9nfrontamieno el muchacho volteó a ver a su superior y este saco
una moneda,.
- Voy a arrojar esta moneda. Dijo Si sale cara, volveremos todos al campamento,
será mi primera derrota. Si sale cruz, significará que nuestros altísimos t las de ellos
nos protegen y que derrotaremos al enemigo con la bendición de su dios. Ahora
lánzala y se la dio a su pupilo.
El muchacho con pertinaz pesimismo Tiró la moneda al aire y los ojos ansiosos de
sus soldados vieron el resultado: cara. Enarbolado su pecho como nunca, atacaron
con confianza y vigor y pudieron celebrar la victoria al atardecer. y pasó no una cien
veces. Esa moneda era infalible.
Pero un día salió cruz y el ejercito perdió desastrozamente. habiendo sobrevivido el
viejo y solo un soldado, por piedad y ahora al servicio de los otros vio con llanto q su
discípulo había cambiado su moneda de dos caras.

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