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Actividad Siglo de Oro

Lectura 1

Soneto XXVIII

En tanto que de rosa y de azucena


se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena


del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera


el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,


todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega
Tomado de Poesías Castellanas Completas
Madrid, Editorial Cascalia, 1972,

Lectura 2
De un encuentro que tuvo Lázaro

Un día, no sé por cual dicha o ventura, en el pobre poder de mi amo entro un real, con el cual el
vino a casa tan ufano como si tuviera el tesoro de Venecia; y con gesto muy alegre y risueño me lo
dio, diciendo:

-Toma, Lázaro, que Dios ya va abriendo su mano. Ve a la plaza y merca pan y vino y carne:
¡quebremos el ojo al diablo! Y más, te hago saber, porque te huelgues, que he alquilado otra casa,
y en esta desastrada no hemos de estar más de en cumplimiento el mes. !Maldita sea ella y el que
en ella puso la primera teja, que con mal en ella entre! Por Nuestro Señor, cuanto ha que en ella
vivo, gota de vino ni bocado de carne no he comido, ni he habido descanso ninguno; mas ¡tal vista
tiene y tal obscuridad y tristeza! Ve y ven presto, y comamos hoy como condes."

Tomo mi real y jarro y a los pies dándoles priesa, comienzo a subir mi calle encaminando mis
pasos para la plaza muy contento y alegre. Mas ¿qué me aprovecha si está constituido en mi triste
fortuna que ningún gozo me venga sin zozobra? Y ansí fue este; porque yendo la calle arriba,
echando mi cuenta en lo que le emplearía que fuese mejor y más provechosamente gastado,
dando infinitas gracias a Dios que a mi amo había hecho con dinero, a deshora me vino al
encuentro un muerto, que por la calle abajo muchos clérigos y gente en unas andas traían.
Arrímeme a la pared por darles lugar, y desque el cuerpo paso, venían luego a par del lecho una
que debía ser mujer del difunto, cargada de luto, y con ella otras muchas mujeres; la cual iba
llorando a grandes voces y diciendo:
"Marido y señor mío, ¿a dónde os me llevan? ¡A la casa triste y desdichada, a la casa lóbrega y
obscura, a la casa donde nunca comen ni beben!"

Yo que aquello oí, juntóseme el cielo con la tierra, y dije:

"¡Oh desdichado de mí! Para mi casa llevan este muerto."

Dejo el camino que llevaba y hendí por medio de la gente, y vuelvo por la calle abajo a todo el mas
correr que pude para mi casa, y entrando en ella cierro a grande priesa, invocando el auxilio y favor
de mi amo, abrazandome del, que me venga a ayudar y a defender la entrada. El cual algo
alterado, pensando que fuese otra cosa, me dijo:

"¿Que es eso, mozo? ¿Que voces das? ¿Que has? ¿Por que cierras la puerta con tal furia?"

"¡Oh señor -dije yo- acuda aquí, que nos traen aca un muerto!"

"¿Cómo así?", respondió él.

"Aquí arriba lo encontré, y venía diciendo su mujer: "Marido y señor mío: ¿adónde os llevan? ¡A la
casa lóbrega y oscura, a la casa triste y desdichada, a la casa donde nunca comen ni beben! Aca,
señor, nos le traen."

Y ciertamente, cuando mi amo esto oyó, aunque no tenía por qué estar muy risueño, río tanto que
muy gran rato estuvo sin poder hablar.

Anónimo. Tomado de Lazarillo de Tormes


Madrid, Editorial Cátedra, 2006.,

Lectura 3

Donde se cuenta lo que le sucedió a don Quijote yendo a ver su señora I Dulcinea del Toboso

En su tercera salida de la aldea, don Quijote se dirige a tierras del Tobos, pues quiere
encomendarse a su dama Dulcinea y recibir su bendición antes de emprender de nuevo sus
aventuras.

Solos quedaron don Quijote y Sancho, y apenas se hubo apartado Sansón, cuando comenzó a
relinchar Rocinante y a sospirar el rucio4, que de entrambos, caballero y escudero, fue tenido a
buena señal y por felicísimo agüero; aunque, si se ha de contar la verdad, más fueron los sospiros
y rebuznos del rucio que los relinchos del rocín, de donde coligió Sancho que su ventura había de
sobrepujar y ponerse encima de la de su señor, fundándose no sé si en astrología judiciaria que él
se sabía5, puesto que la historia no lo declara: solo le oyeron decir que cuando tropezaba o caía se
holgara no haber salido de casa, porque del tropezar o caer no se sacaba otra cosa sino el zapato
roto o las costillas quebradas6; y aunque tonto, no andaba en esto muy fuera de camino. Díjole don
Quijote:

—Sancho amigo, la noche se nos va entrando a más andar7, y con más escuridad de la que
habíamos menester para alcanzar a ver con el día al Toboso, adonde tengo determinado de ir
antes que en otra aventura me ponga, y allíII tomaré la bendición y buena licencia de la sin par
Dulcinea; con la cual licencia pienso y tengo por cierto de acabar y dar felice cima III a toda
peligrosa aventura, porque ninguna cosa desta vida hace más valientes a los caballeros andantes
que verse favorecidos de sus damas8.
—Yo así lo creo —respondió Sancho—, pero tengo por dificultoso que vuestra merced pueda
hablarla ni verse con ella, en parte a lo menos que pueda recebir su bendición, si ya no se la echa
desde las bardas del corral, por donde yo la vi la vez primera, cuando le llevé la carta donde iban
las nuevas de las sandeces y locuras que vuestra merced quedaba haciendo en el corazón de
Sierra Morena.

—¿Bardas de corral se te antojaron aquellas, Sancho —dijo don Quijote—, adonde o por donde
viste aquella jamás bastantemente alabada gentileza y hermosura? No debían de ser sino galerías,
o corredores, o lonjas o como las llaman9, de ricos y reales palacios.
—Todo pudo ser —respondió Sancho—, pero a mí bardas me parecieron, si no es que soy falto de
memoria.

—Con todo eso, vamos allá, Sancho —replicó don Quijote—, que, como yo la vea, eso se me da
que sea por bardas que por ventanas10, o por resquicios, o verjas de jardines, que cualquier rayo
que del sol de su belleza llegue a mis ojos alumbrará mi entendimiento y fortalecerá IV mi corazón,
de modo que quede único y sin igual en la discreción y en la valentía 11.
—Pues en verdad, señor —respondió Sancho—, que cuando yo vi ese sol de la señora Dulcinea
del Toboso, que no estaba tan claro, que pudiese echar de sí rayos algunos 12; y debió de ser que
como su merced estaba ahechando aquel trigo que dije13, el mucho polvo que sacaba se le puso
como nube ante el rostro y se le escureció.

—¡Que todavía das, Sancho —dijo don Quijote—, en decir, en pensar, en creer y en porfiar que mi
señora Dulcinea ahechaba trigo, siendo eso un menester y ejercicio que va desviado de todo lo
que hacen y deben hacer las personas principales, que están constituidas y guardadas para otros
ejercicios y entretenimientos, que muestran a tiro de ballesta su principalidad 14! Mal se te acuerdan
a ti, ¡oh Sancho!, aquellos versos de nuestro poeta donde nos pinta las labores que hacían allá en
sus moradas de cristal aquellas cuatro ninfas que del Tajo amado sacaron las cabezas 15 y se
sentaron a labrar en el prado verde aquellas ricas telas que allí el ingenioso poeta nos describe,
que todas eran de oro, sirgo y perlas contestas y tejidas16. Y desta manera debía de ser el de mi
señora cuando tú la viste17, sino que la envidia que algún mal encantador debe de tener a mis
cosas, todas las que me han de dar gusto trueca y vuelve en diferentes figurasV que ellas tienen; y,
así, temo que en aquella historia que dicen que anda impresa de mis hazañas, si por ventura ha
sido su autor algún sabio mi enemigo, habrá puesto unas cosas por otras, mezclando con una
verdad mil mentiras, divertiéndose a contar otras acciones fuera de lo que requiere la continuación
de una verdadera historia18. ¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes! Todos
los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo, pero el de la envidia no trae sino
disgustos, rancores y rabias19.

Miguel de Cervantes

Tomado de Don Quijote de la Mancha, Editorial Catedra, 2005.

De acuerdo a las anteriores lecturas, responde:

1. Responde en tu cuaderno, las siguientes preguntas sobre el Soneto XXIII:

 ¿Qué quiere decir el autor en los siguientes versos: “Coged de vuestra alegre primavera / el

dulce fruto antes que el tiempo airado / cubra de nieve la hermosa cumbre”.?

 ¿Puede decirse que este es un poema de amor? Si no es así, ¿cuál es el tema? Justifica tu

respuesta.
2. Marca con una x las opciones correctas.

 El Soneto XXIII es:

a) Un poema escrito en verso libre


b) un poema organizado en endecasílabos
c) Un relato en prosa
d) una prosa poética escrita en octava rima.

 En el fragmento del Lazarillo de Tormes, la expresión “en el pobre poder de mi amo entró un

real” hace alusión a:

a) Una gran cantidad de dinero que el amo consiguió


b) Una joya muy valiosa que le permitió al amo salir de la pobreza
c) Un pedazo de madera que el amo compró a bajo precio
d) Que al amo adquirió una moneda de algún valor

 En el fragmento de El Quijote es posible reemplazar la palabra ‘ahechando’ por:

a) Recogiendo
b) Juntando
c) Cribando
d) Lavando

3. Explica a qué se refiere la mujer, en su lamento, cuando dice: “- Marido y señor mío: ¿A dónde
os me llevan? ¡A la casa triste por qué desdichada, la casa lóbrega y oscura, a la casa donde
nunca comen ni beben!”, y por qué constituye la razón de la confusión de Lázaro.

4. Lee el siguiente texto:

La ficción es un asunto central de la novela, porque el hidalgo manchego que es su protagonista


ha sido "desquiciado" también en su locura hay que ver una alegoría o un símbolo antes que un
diagnóstico clínico— por las fantasías de los libros de caballerías, y, creyendo que el mundo es
como lo describen las novelas de Amadises y Palmerines, se lanza a él en busca de unas
aventuras que vivirá de manera paródica, provocando y padeciendo pequeñas catástrofes. Él no
saca de esas malas experiencias una lección de realismo. Con la inconmovible fe de los fanáticos,
atribuye a malvados encantadores que sus hazañas tornen siempre a desnaturalizarse y
convertirse en farsas. Al final, termina por salirse con la suya. La ficción va contaminando lo vivido
y la realidad se va gradualmente plegando a las excentricidades y fantasías de Don Quijote.

Mario Vargas Llosa


Tomado de La ficción y la vida, texto introductorio
a la edición del IV centenario de Don Quijote, Madrid, RAE, 2004.

 A partir de la anterior cita de Mario Vargas Llosa y según el fragmento leído de Don Quijote de
la Mancha, explica, en un ensayo breve, qué es y qué significa para don Quijote, el personaje
de Dulcinea del Toboso.

5. Consulta en diversas fuentes que fue el “Siglo de Oro” y por qué se le considera uno de los
periodos más fecundos de la historia de la literatura española.

6. A partir de la lectura de los fragmentos de Don Quijote y El lazarillo de Tormes y la consulta en


otras fuentes, señala en el siguiente esquema las similitudes y diferencias que observes entre los
personajes de Lázaro y Sancho Panza.
7. El Lazarillo de Tormes es un ejemplo de lo que se ha denominado “novela picaresca”,
caracterizada por la ausencia de personajes heroicos y en lugar de ello, los relatos de personajes
humildes, sencillos, muchas veces miserables y marginados. Su tono es realista, reflejo en gran
medida del entorno social de la España de la época (siglo XVI).

 Indaga en diferentes fuentes cómo era la sociedad española en ese entonces y compárala con
la de nuestros días. Para ello, puedes recurrir a libros, revistas, noticias, periódicos o artículos
de internet.

ESPAÑA

Siglo XVI Siglo XXI

8. Consulta qué es un soneto, cuáles son sus características principales: tipos de rima, número de
versos y temas, etc. Escribe uno de tu autoría.

9. Imagínate una versión contemporánea del Quijote en la que un persona aficionado a las
películas de terror y ciencias ficción, empieza a creer que el mundo está poblado de monstruos,
fantasmas, alienígenas, zombis y vampiros, y tiene que combatir con todos ellos.
 Describe en un texto, de no más una página, cuáles serían las características de ese personaje
y cuenta, de manera resumida, algunas de sus aventuras. Comparte este texto con tus
compañeros.