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CAMARA APEL CIV.

Y COM 2a
Protocolo de Sentencias
Nº Resolución: 138
Año: 2018 Tomo: 4 Folio: 969-994

EXPEDIENTE: 5552048 - - FRITZLER, RENE HORACIO C/ MENDEZ, TOMAS Y OTRO - ORDINARIO -

DAÑOS Y PERJ.- OTRAS FORMAS DE RESPONS. EXTRACONTRACTUAL

SENTENCIA NUMERO: 138. En la ciudad de Córdoba, a los diecisiete días del mes de

diciembre de dos mil dieciocho, reunidos en Audiencia Pública las Señoras Vocales de la Excma.

Cámara de Apelaciones de Segunda Nominación en lo Civil y Comercial de esta Ciudad, a los

fines de dictar sentencia en estos autos caratulados: “FRITZLER, RENÉ HORACIO C/

MÉNDEZ, TOMÁS Y OTRO – ORDINARIO – DAÑOS Y PERJ. – OTRAS FORMAS DE

RESPONS. EXTRACONTRACTUAL” (EXPTE. N° 5552048) venidos a este Tribunal de

Alzada en virtud del recurso de apelación deducido por la parte actora, en contra de la Sentencia

Número Doscientos Sesenta y Dos, de fecha treinta de junio de dos mil catorce, dictada por la

Señora Juez titular del Juzgado de Primera Instancia y Trigésimo Octava Nominación en lo Civil y

Comercial de esta Ciudad, Dra. María del Pilar Elbersci Broggi, por la cual dispusiera: “…1)

Rechazar la demanda interpuesta por el señor René Horacio Fritzler D.N.I. N° 20.321.402

–compuesta por la acción declarativa de inexactitud y la acción resarcitoria por daños y

perjuicios- en contra de los señores Tomás Ariel Méndez D.N.I. N° 25.268.940, Guillermo Bahr

D.N.I. N° 23.196.454 y Miguel Omar Ponce de León D.N.I. N° 29.163.826 2)Imponer las costas al

actor señor René Horacio Fritzler D.N.I. N° 20.321.402. 3)Regular los honorarios profesionales

del ab. Joaquín Blanco Rigotti en el importe de pesos cuarenta y ocho mil doscientos quince con

sesenta y nueve centavos ($ 48.215,69); y los del Dr. Gustavo Luis Liebau en la suma pesos

cuarenta y ocho mil doscientos quince con sesenta y nueve centavos ($ 48.215,69), con más el
monto de pesos diez mil ciento veinticinco con veintinueve centavos ($ 10.125,29) en concepto de

I.V.A. 4) No regular en esta ocasión, los estipendios del Dr. Ramón Daniel Pizarro. 5) Tener

presente la reserva por el Caso Federal efectuada por el actor. Protocolícese y hágase saber.”

(fs. 542/553).-

Este Tribunal, en presencia del Actuario, se plantea las siguientes cuestiones a resolver:-

1.- ¿Procede la apelación incoada por la parte actora?-

2.- ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?-

Efectuado el sorteo de ley, la emisión de los votos resulta en el siguiente orden: 1°) Dra. Delia

Inés Rita Carta de Cara y 2°) Dra. Silvana María Chiapero.-

A LA PRIMERA CUESTIÓN, LA SEÑORA VOCAL DOCTORA DELIA INÉS RITA

CARTA DE CARA, DIJO:-

I. Contra la Sentencia Doscientos Sesenta y Dos, de fecha treinta de junio de dos mil catorce,

dictada por la Señora Juez de Primera Instancia y Trigésimo Octava Nominación en lo Civil y

Comercial de esta Ciudad (fs. 542/553), el apoderado del actor, interpuso recurso de apelación (fs.

556/557), el que fue concedido conforme consta a fs. 558.-

Radicados los autos por ante la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Primera

Nominación de esta Ciudad, se dictó la Sentencia Número Ciento Setenta, de fecha dieciocho de

diciembre de dos mil catorce (fs. 615/624 vta.), que dispuso: “…I) Hacer lugar parcialmente al

recurso de apelación interpuesto por la parte actora, y en consecuencia, revocar el decisorio en

crisis condenando a la demandada y co demandada, de forma solidaria, a indemnizar al actor el

daño moral ocasionado, establecido en el cantidad de pesos cuarenta mil ($ 40.000), con más el

interés fijado en el Considerando respectivo en el término de diez días de quedar firme la presente.

II) Confirmarla en lo demás que decide. III) Las costas de ambas instancias se imponen a la

demandada y co demandada, debiendo dejarse sin efecto las regulaciones de honorarios

practicadas en la sede anterior. IV) Estimar el porcentaje de los emolumentos del Dr. Ramón

Daniel Pizarro en el cuarenta por ciento del punto medio de la escala del art. 36 de la Ley

arancelaria. V) Declarar abstracto el recurso de apelación interpuesto por la parte actora en los

términos del art. 121 de la Ley arancelaria, sin costas. VI) Protocolícese, hágase saber y bajen.”.-
Incoado recurso de casación por los demandados (fs. 625/646 vta.), fue denegada su concesión

(A.I. N° 74 de fecha 16/03/2015; fs. 658/662).-Ocurrida la parte interesada en recurso directo (fs.

722/737 vta.), el Alto Cuerpo mediante Sentencia Número Treinta y Cinco, de fecha veinticinco de

abril de dos mil diecisiete, resolvió: “…I. Admitir el recurso directo y restituir el depósito que

fuera exigido como condición de admisibilidad. II. Hacer lugar al recurso de casación articulado

por la parte demandada y, en consecuencia, anular la sentencia atacada en todo cuanto dispone,

con costas en esta Sede al vencido. III. Reenviar la causa a la Cámara que sigue en nominación a

la de Origen a fin de que realice un nuevo juzgamiento de la cuestión debatida. IV. Estimar los

honorarios del Dr. Gustavo Luis Liebau por su actuación en la vía extraordinaria, en el treinta y

cinco por ciento (35%) del mínimo de la escala respectiva del art. 36 de la Ley 9549.

Protocolícese e incorpórese copia.” (fs. 757/770).-

Remitidos las actuaciones a este Tribunal por ser el que sigue en nominación al de origen, a sus

efectos (fs. 775) y consentido su avocamiento (fs. 784 y 785/786 vta.), se dispone autos y a estudio

(fs. 788), proveído que queda firme (ver fs. 795/795 vta.), debiendo resolverse la cuestión.-

De tal modo, cabe reiterar que los agravios a considerar obran a fs. 556/557 y 576/582 vta.; las

contestaciones respectivas lucen agregadas a fs. 559/561, 562/562 vta., 584/596 –Sres. Tomás

Méndez y Miguel Omar Ponce de León- y 597/599 –Sr. Guillermo Bahr-.-

II. La sentencia bajo examen contiene una adecuada relación de causa que satisface las exigencias

legales, por lo que procede remitirse a ella.-

III. El actor expresa agravios que admiten el siguiente compendio:-

Principia peticionando la admisión de la apelación y consecuente revocatoria de la sentencia de

primer grado, admisión de la demanda, con costas.-

Primer agravio. Arbitraria aplicación de la doctrina Campillay: se agravia el presentante de lo

que califica como la arbitraria aplicación de la doctrina “Campillay” de la Corte Suprema de

Justicia de la Nación. Dice que el razonamiento de la Sra. Juez es equivocado a la hora de valorar

los hechos y calibrar los alcances de esa doctrina, la cual –asevera- requiere para su procedencia:

1) una fuente individualizada que emita la información, ya que no se satisface la exigencia con una

referencia vaga y genérica, tal como “los vecinos”, “gente del lugar”, “pobladores de la zona”; 2)
un medio informador que reproduce la información emitida por la fuente; 3) la adecuación

objetiva, exacta y completa entre lo expresado por la fuente y lo informado; 4) interés público

relevante de la información; y 5) ausencia de dolo del informador.-

Afirma que en autos no se dan los requisitos mencionados porque el Sr. Méndez excedió

largamente la mera reproducción de los dichos injuriantes de terceros, ello al agregar contenidos

personales en términos asertivos. Que en tal caso, hace suyos los dichos del tercero y que, por

tanto, debe responder. Que los dichos más agraviantes fueron efectuados por el propio demandado.

Amplía el concepto. Que la afirmación “Según lo reportan los vecinos” no es individualización de

la fuente porque la doctrina Campillay, requiere una determinación precisa y no vaga, genérica y

conjetural.-

Segundo agravio: Arbitraria aplicación de la doctrina de la real malicia: Expresa el

impugnante que también por aplicación de la doctrina de la real malicia, se descarta la

responsabilidad de la parte demandada por considerar que en el caso concreto resulta la misma.

Que el razonamiento del A quo tiene gruesos desenfoques conceptuales. Que si se aplica la

doctrina “Campillay”, como ha hecho, ningún sentido tiene entrar en la doctrina de la real malicia,

que se emplaza a nivel de factor subjetivo calificado de atribución. Que si no hay antijuridicidad

–como erróneamente sostiene la A quo en su razonamiento- no puede haber culpabilidad. Que esta

última se predica sólo de conductas antijurídicas.-

Continúa su exposición reiterando que la doctrina de la real malicia no es aplicable al caso por

cuanto no se configuran sus extremos ya que su parte no es un funcionario público, ni figura

pública, sino un simple particular. Que los simples ciudadanos particulares o comunes -como el Sr.

Fritzler- no están alcanzados por la doctrina de la real malicia aun cuando se trate de particulares

vinculados a un asunto de interés público. Cita doctrina de la CSJN en cuanto requiere la simple

culpa cuando se intente responsabilizar al medio por la noticia difamatoria vertida contra un

ciudadano común. Agrega que la rigurosidad probatoria que el Tribunal a quo le endilga, resulta

antojadiza y sin fundamento normativo.-

Asevera que la A quo sostiene que su parte debía probar que la información era falsa; que, dicho de

otro modo, tenía que acreditar que no había cuatro vuelos semanales ni vuelos nocturnos. Que se
trata de una prueba diabólica, ya que nadie puede probar hechos negativos. Se interroga cómo se

podría hacer. Que la única prueba posible de su parte sería acreditar la regularidad de la pista y su

fiscalización permanente por la Autoridad aeronáutica de aplicación, quedando en claro que

ninguna irregularidad se detectaba en la misma. Invoca el informe fs. 286 y ss., en concordancia

con la documental obrante a fs. 28 y ss., que pone en evidencia que la pista de aterrizaje sita en su

campo se encuentra legalmente autorizada y registrada (fs. 288). Que la autorización data de 1985,

con lo que se desvirtúan los mendaces dichos del demandado en el sentido de que la pista fue

construída en tiempo reciente. Que presentó la información a su respecto diciendo “la frutilla de la

torta postre…”, con tono groseramente sensacionalista, impropio de un periodista serio, que

proclama llevar adelante una investigación.-

Sostiene que quedó demostrada la culpa grave del Sr. Méndez por la falta de diligencia del

informador a la hora de calibrar la veracidad de lo que informa en base a elementos objetivos y

otorgar a la información que suministra un trato sensacionalista, tanto en los avances de la misma

como a la hora de brindarla. Invoca los arts. 1109, 1087 y cc. CC.-

Tercer agravio: Arbitrario rechazo de la acción declarativa de inexactitud. Afirma que la

acción no fue tratada y que la Sra. Juez se limitó a rechazarla sin ningún fundamento. Que se trata

de una acción de carácter subsidiario que no tiene finalidad resarcitoria y persigue únicamente

neutralizar, con sentido preventivo y para detener los efectos lesivos de una información

objetivamente inexacta, lesiva para los derechos que hacen a la dignidad de la persona humana.

Que, de tal modo, el decisorio se torna inmotivado y arbitrario. Que ni la doctrina Campillay ni la

de la real malicia son aplicables a la acción declarativa de inexactitud, porque su ámbito de

aplicación es exclusivo y excluyente en materia de acción resarcitoria.-

Cuarto agravio: Imposición de costas: Se agravia en la rígida aplicación del principio de

vencimiento. Dice aún en el supuesto de que el fallo sea confirmado la imposición de costas

debería haber sido impuesta por el orden causado. Que tenían legítimos motivos para demandar,

que podría sentirse razonablemente legitimado para hacerlo en un marco de defensa de su honor y

de total buen fe.-

En oportunidad de apelar, atento a los términos del art. 121 CA, se agravia por cuanto el tribunal
no determinó los parámetros cualitativos a tener en consideración; que fijó como porcentual

aplicable el punto medio de la escala arancelaria y en que las regulaciones practicadas superan el

25% que fija el art. 505 CC.-

VI. En la oportunidad procesal correspondiente, contestan agravios los demandados.-

Rebaten los argumentos dados por el actor y solicitan el rechazo del recurso de apelación, con

costas.-

Citan jurisprudencia que califican de precisa acerca de los alcances de la doctrina Campillay y

afirman que el examen de la calidad de la fuente no se vincula con esa doctrina. Respecto a la

doctrina de la real malicia afirman que la información difundida por el periodista Méndez aparece

atribuible a las fuentes que fueron identificadas con absoluta precisión al punto que se difundió su

imagen y voz. Que el actor desdeñó el derecho a réplica. Que el anonimato de las fuentes de

información es objeto de protección constitución.-

Manifiestan que existen obstáculos para la admisibilidad de la demanda declarativa por cuanto

debería existir incertidumbre respecto del asunto de que se trate y que se debería haber contado con

la participación necesaria de las personas entrevistadas por el demandado, respecto de las cuales se

pretende, en definitiva, que el Poder Judicial declare que mintieron, en mayor o menor medida.

Que las personas entrevistadas por su parte, no fueron llamados siquiera a declarar como testigos,

llamativa omisión, señala.-

Finalmente, mencionan que hacer cargar las consecuencias de ese proceso al periodista tornaría en

letra muerta la libertad de expresión, de prensa y el derecho a opinar a los cuales alude.-

VII. A su turno, contesta agravios el apoderado del codemandado Sr. Guillermo Bahr. Contradice

los agravios esgrimidos por el actor y solicita se rechace el recurso, con costas.-

Afirma que el problema de usurpación de campos excede el interés particular, por lo que se

justifica la aplicación de la doctrina de la real malicia y cita jurisprudencia del TSJ. Agrega que se

cumplió acabadamente con los requisitos de la doctrina Campillay por lo que el recurso, aun

cuando fuese falsa la información, no debe prosperar.-

VIII. La primera cuestión a dilucidar son los límites de la competencia de este Órgano de reenvío,

determinada por el tenor (sentido y alcance) de la nulidad dispuesta por el Excmo. Tribunal
Superior de Justicia, mediante Sentencia Número Treinta y Cinco, de fecha veinticinco de abril de

dos mil diecisiete (fs. 757/770). En la especie, tal determinación no resulta de ninguna complejidad

desde que la anulación fue íntegra, alcanzando a todo cuanto se dispuso en la resolución casada (S.

N° 170, del 18/12/14, Cam. 1° C y C).-

Impera, asimismo, el Alto Cuerpo, proceder a un nuevo juzgamiento de la cuestión debatida, por lo

que se procede en tal sentido.-

No obstante ello y antes de proseguir, es del caso reparar en que el Tribunal Superior de Justicia

destaca, en el pronunciamiento rescindente (fs. 757/770), el tratamiento brindado a la invocación

de la doctrina de la real malicia, al igual que el relativo a la doctrina Campillay, al que califica de

insuficiente, dogmático, aparente y/o indebidamente omitido. Asimismo, la ausencia de

consideración de las defensas esgrimidas por los codemandados Sres. Ponce de León y Bahr (art.

332 CPC). Expone, por último, que la anulación dispuesta no importa, “en modo alguno”, dar

razón en lo sustancial a los recurrentes, ya que ello excedería la limitada competencia del Tribunal

Casatorio.-

IX. Es del caso destacar que la primera Juez se expidió en sentido adverso a la pretensión

contenida en la demanda, según los siguientes argumentos: Que el actor promueve demanda

ordinaria en contra de los Sres. Tomás Méndez, Miguel Omar Ponce de León y Guillermo Fabián

Bahr, el primero de los nombrados en su carácter de conductor y productor del programa “ADN”,

emitido por Canal 10 de Córdoba, y los dos últimos como productores del mismo. Que articula 1)

Acción declarativa de inexactitud, a efectos de que en Sede Judicial se declare que la información

relativa a su persona, vertida en los programas del 12/06/11 y 19/06/11, es inexacta, con costas; 2)

Acción resarcitoria por los daños y perjuicios que le ha causado tal difusión, pidiendo se los

condene en forma solidaria o concurrente al pago de la suma de $100.000 o lo que en más o en

menos determine el Tribunal, con más intereses y costas. Los demandados –señala- se oponen a

dichas pretensiones.-

Efectúa la Iudex consideraciones respecto de los dos derechos involucrados en el caso, ambos de

raigambre constitucional, o sea, derecho a la libertad de expresión y derecho al honor, valores

fundantes del sistema demoliberal y del proceso democrático y, esenciales, el primero para el
sistema político y el segundo, para la persona. Pasa luego de efectuar referencias sobre los

referidos derechos y sienta la premisa de que para arribar a una solución justa, deben analizarse las

particularidades de la plataforma fáctica de que se trata.-

Al seguir, procede a analizar los dichos vertidos por los intervinientes en sendos programas, según

transcripción corre a fs. 39/51 y cuya correspondencia ha sido verificada por ella misma, según

consigna expresamente la A quo. Agrega que los dichos vertidos en sendos programas se enrolan

–según su criterio- en la denominada doctrina Campillay, formulada por la Corte Suprema de

Justicia de la Nación, con fecha 15/05/1986, conforme la cual se establecieron reglas a las que debe

adecuarse el comportamiento de los medios de prensa para quedar exentos de responsabilidad, a

saber: 1) individualización de la fuente; 2) utilización de verbos en tiempo potencial; 3) dejar en

reserva la identidad de los implicados. Señala que el cumplimiento de alguno de estos tres

requisitos, exime de responsabilidad al medio de prensa y que no le cabe duda de que el Sr.

Méndez expuso sus conclusiones en base a los testimonios prestados por personas que se

identificaron con nombre y apellido, una de ellas, inclusive, intendente de la Comuna de La

Rinconada. Que tal identificación permite al involucrado poder dirigirse contra aquéllos de los que

emanó la noticia, eximiendo al medio que la difundió de verificar la veracidad de los datos

emitidos. Cita fallo de la CSJN: 319:3428.-

Continúa diciendo la Iudex que pese a encontrarse liberada de dicha comprobación, la demandada

incorporó copia certificada de la Sentencia Número Doscientos Setenta y Ocho, dictada por el

Tribunal Superior de Justicia, de fecha 30/10/12, en autos “Fritzler, René Horacio p.s.a.

Usurpación Reiterada – Recurso de Casación” de la cual surge como plataforma fáctica atribuida al

ahora actor, hechos de usurpación. Que el Alto Cuerpo declaró que la acción no se encontraba

prescripta.-

Expresa a continuación la primera Juez que respecto de los dichos que denotan una opinión

personal del Sr. Méndez, también se encuentran exentos de responsabilidad civil en virtud de la

teoría de la real malicia, tal como fue receptada por el Tribunal Superior de Justicia conforme la

cual el deber de indemnizar sólo surge si ha sido llevada a cabo con real malicia, es decir, con

conocimiento de la falsedad o con una desconsideración temeraria acerca de su posible falsedad.


Que tales reglas se aplican cuando se trata de un funcionario de gobierno, figura pública o

particular involucrado en temas institucionales o de relevante interés público, como es el caso de

autos desde que la cuestión es de interés público para la comunidad de La Rinconada y con

relevancia institucional.-

Señala al seguir el pronunciamiento bajo examen, que la doctrina de la real malicia, impone la

carga de la prueba a quien se considera damnificado. Que el Sr. Fritzler no probó que los

demandados hayan tenido conocimiento de la falsedad de la información propalada, ni su

imprudencia, que no se advierte obrar desaprensivo que contraríe los fines del derecho a la

información. Que de tal modo, se impone la desestimación de la demanda; impone costas al

vencido y regula honorarios.-

X. Procede, sin más, la consideración de las quejas vertidas por el actor y apelante.-

En primer término, el presentante asevera que ha mediado arbitraria aplicación de la doctrina

Campillay. Atribuye doble error a la Sra. Juez a quo, en la percepción de las constancias de la

causa y en los alcances de la doctrina Campillay. Señala que el Sr. Méndez emitió los dichos más

agraviantes a su persona, en términos asertivos; individualiza los mismos. Tal atribución es

rechazada por el apoderado de los codemandados, Sres. Méndez y Ponce de León, Dr. Gustavo

Liebau, quien indica que los requisitos para que el informador resulte exonerado de

responsabilidad, son los siguientes: a) transcripción sustancialmente fiel de lo expresado por otro,

lo que no implica transcripción textual; b) atribución de la noticia a la fuente informativa, de forma

que aquélla deje de ser propia del medio; c) omisión de la identidad de los implicados; d) uso del

tiempo de verbo potencial, ya que faltaría el mencionado carácter asertivo. Paralelamente, relación

directa de la noticia con un interés público y su trascendencia para la vida social, política o

institucional. Que la concurrencia que se requiere no es conjunta sino alternada.-

Continúan diciendo los apelados, Sres. Méndez y Ponce de León, que la doctrina de la real malicia

sólo puede tener relevancia cuando se trata del ejercicio del derecho de informar, esto es, cuando

existen aseveraciones sobre circunstancias de las que se puede predicar verdad o falsedad. Que

sólo en ese contexto puede tener relevancia la actuación con conocimiento de la falsedad o

temeraria despreocupación respecto de la verdad o falsedad de la noticia. Que es diferente cuando


se formulan apreciaciones subjetivas (derecho a opinar) que pueden o no ser compartidos por el

receptor, pero no pueden ser tildadas de verdaderas o falsas; que es diferente cuando se trata de un

acontecimiento del pasado, a cuyo respecto es posible afirmar la verdad o la falsedad. Que en el

caso, la información difundida aparece claramente atribuible a las fuentes, que fueron identificadas

con precisión (imagen y voz), en tanto que los comentarios de su parte son su opinión sobre lo

expresado por las fuentes. Que el único juicio de verdad (o su reverso, la falsedad) está en las

fuentes, por lo que la remisión a ellas, como aconteció en los programas referidos, deja a la

totalidad de su contenido en la esfera protectoria de “Campillay”.-

Señalan (siempre los apelados) que el art. 14 de la Convención Americana sobre Derechos

Humanos, prevé el derecho a réplica, que el actor desdeñó. Que los comentarios realizados –que no

son injuriosos- son sólo una glosa a lo que la fuente exterioriza.-

Agrega que la prescindencia de la verdad o falsedad, no rige cuando se cita a las fuentes o se las

coloca en primer plano, de donde la real malicia sólo deviene instrumento de análisis cuando la

hipótesis Campillay no existe. Destaca que manifestó haber chequeado las fuentes de información,

“hiperchequeado”, y haber reconocido su anonimato: “lamentablemente hay mucho temor para

hablar de esto, lo tenemos que decir, no quiere nadie hablar en cámara…nadie quiere dar la

cara.”. Se extiende en consideraciones acerca del secreto profesional periodístico o secreto de las

fuentes. Que el citar fuentes confidenciales, el contenido periodístico queda avalado por la doctrina

Campillay. Que la usurpación de campos en la provincia ha sido tema abordado por la prensa, que

pesa sobre el actor un proceso penal por usurpación, que efectivamente tiene una pista de aterrizaje

en los campos que se atribuye y que es muy sospechoso que el inmueble esté registrado en

Santiago del Estero.-

El codemandado, Sr. Guillermo Bahr, no aporta otras cuestiones diferentes a la presentación

anterior que justifiquen su reiteración en este momento.-

De tal modo se impone consultar la transcripción de sendos programas a partir de los cuales,

pretende el actor se ha suministrado información inexacta, falsa y agraviante. Al respecto cabe

reparar en que la primera Juez expone que ha verificado su exactitud y no hay reparo alguno sobre

el ápice por ninguna de las partes. Consta a partir de fs. 39/51. La línea defensiva que se opone a la
procedencia de la demanda es la que sigue: los dichos que pudieren afectar al actor, corresponden a

las fuentes; las críticas, opiniones, juicios de valor e ideas integran el derecho a opinar y no pueden

ser tildados de falsos o verdaderos; los comentarios del Sr. Méndez reflejan su opinión sobre lo que

expresaron las fuentes. En síntesis: de ningún modo resulta responsable.-

En el introito del programa del 12/06/2011, de nombre ADN, emitido por Canal 10 de Córdoba, el

Sr. Méndez, Tomás señala que un grupo de abogados y un grupo de personas se ha adueñado de

más de 30 mil hectáreas en la provincia de Córdoba. Que lo hacen a través de usurpaciones, “nos

han llegado infinidad de mensajes y hemos visto que la mayoría de estas personas que hacen

usurpaciones, están con una matriz clara, muy clara… Es la introducción a un tema apasionante,

como están quedándose con campos estudios jurídicos ypersonas, campos que nunca le

pertenecieron y que ya vienen trabajando hace catorce años…”. Desde ya dejo dicho que los

remarcados que constan en la transcripción precedente y las que se realizarán a continuación no

lucen en el original. Tomo en cuenta la alegación de los codemandados en el sentido de que los

dichos o corresponden a las fuentes o son opiniones inmunes a generar responsabilidad. Tal como

surge del breve párrafo indicado, las afirmaciones que se exponen no corresponden a fuente alguna

ni constituyen una mera opinión elaborada a partir del material colectado: es lisa y llanamente la

aseveración de hechos que –conforme el criterio sustentado- ocurren (usurpación de inmuebles

rurales) y son llevados a cabo por abogados y particulares conforme una matriz común de

apropiación. El tiempo de verbo no es potencial. El modo condicional conforme la Real Academia

de la Lengua, significa “Tradicionalmente, modo que expresa la acción del verbo como posible;

corresponde al actual tiempo condicional.”. La frase es asertiva. El informe que siguió mantiene

las afirmaciones del conductor, agregando que se trata de una actividad delictiva y de las más

lucrativas de la actualidad (modo asertivo) y presenta el caso del Sr. Pérez. Retoma la palabra el Sr.

Méndez y pasa a referirse -en lo que aquí interesa- a La Rinconada, “…23 mil hectáreas en La

Rinconada, 23 mil hectáreas en la Rinconada!!...”. “…Cómo hacen los tipos, rápidamente, en vez

de meterse violentamente en un campo ellos mismos ponen a carenciados, a gente humilde a la

cual le tiran unos mangos, hacenun boleto de cesiones de derechos truchos, con ese boleto de

cesiones truchos van a la justicia, y ahí empieza el litigio, cuando empieza el litigio tardan por
ejemplo hasta 14 años y esos catorce años lo van laburando al campo, cuando van laburando al

campo van recogiendo dinero y van manteniendojudicialmente el juicio como hasta ahora no,

prescribieron causas por ejemplo de asociación ilícita, imputaciones de asociación ilícita y de

falso testimonio, casi todas las causas prescribieron porque la justicia se lava las manos.”. Los

verbos son usados en tiempo presente del modo indicativo: “modo con que se marca lo expresado

por el predicado como información real” (RAE). Tiempo presente: “Tiempo que sitúa la acción, el

proceso o el estado expresados por el verbo en un lapso que incluye el momento del habla.///

Forma verbal que corresponde al presente. El presente de indicativo de cantar es canto.” (igual

fuente). Lejos del potencial. Diferente sería haber dicho: “Como harían los tipos… pondrían a

carenciados… harían boletos de cesiones… irían a la justicia… lo irían laburando…”, lo cual

resultaría conforme con su defensa actual, pues resultarían referencias a partir de la información

proporcionada por las fuentes, de las que el conductor, el programa en sí, se separaría ya que no las

haría propias. Sin hesitar, este segmento no contiene opinión, que como bien dice la parte, se puede

o no compartir, pero resulta de la subjetividad de quien la vierte sin generar responsabilidad. En la

especie, lisa y llanamente se afirman hechos delictivos (explicitación de la matriz, como se dice en

el inicio).-

En la continuidad del programa, señala el Sr. Méndez: “…Los campesinos a quienes les han

usurpado los campos…”. No dijo “a quienes les habrían usurpado…”. Luego de la entrevista al

Sr. Ricardo Pérez, señala el conductor: “Prestá atención porque este es un fenómeno que se está

produciendo mucho, extensivamente en la provincia de córdoba… Hay campesinos que quedan

despojados de sus propias tierras,… Estamos viendo y vamos a ver como se entrecruzan estas

personas en más de treinta mil hectáreas de la provincia de Córdoba no.”. Se afirma la existencia

de una verdadera asociación ilícita, con modalidad operativa igual e idénticos partícipes. Sigue la

programación con la entrevista al Sr. Víctor Vaca, luego de lo cual, el conductor refiere: “Bueno

señores estamos ya entrando en el tema, en un ratito vamos a ver lo que sucedíaen La Rinconada,

vas a conocer cada uno de los campesinos a los cuales se les han quedado con los campos, 23 mil

hectáreas y también vamos a conocer quiénes son las personas que han articulado todo este tipo

de maniobras.”. “…en realidad es la realidad y la realidad se tiene que mostrar, no se puede


ocultar la realidad…; nosotros creemos que no, que acá hay un asesoramiento a personas que se

quedan con muchísima cantidad de campo…”. Al seguir, participa el Dr. Luis Eduardo Peralta

quien refiere, entre otras consideraciones, que en La Rinconada se usurparon 23.000 h. Retoma el

Sr. Méndez y dice: “Bueno señores, estamos hablando de varios millones de dólares porque estos

muchachos se quedan con los campos, empiezan a explotarlos y empiezan a sacar el producto de

ese campo…”. Continúa con una entrevista al Dr. Gustavo Taranto y retoma el Sr. Méndez

diciendo: “terminamos con esto la frutilla de la torta, en realidad vamos a hablarte del señor

Fritzler, el señor Fritzler es de Entre Ríos este señor viene a la provincia de Córdoba y dicen que

una localidad cercana a La Rinconada es de Santiago del Estero, con un título trucho que dice

que su propiedad es de Santiago del Estero se mete en un campo de Córdoba. De cuánto es el

campo y qué valuación tiene aproximadamente: cien millones de dólares, cien millones de

dólares!!!...”. ¿A qué quiere aludirse con la “frutilla de la torta”? Sin duda, a lo más destacado de

un asunto, de una situación, en buen o en mal sentido. Aquí, a lo más grave en relación al tema de

que se trata -usurpación de inmuebles rurales-. Y ello va dirigido al actor. Hasta acá sólo se

refirieron los hechos. Repárese que en relación al título de propiedad, se consigna como apócrifo.

No lo dijo ningún testigo, no se trata de una opinión (que no menciona haberlo tenido a la vista, el

original o una copia). Se trata de una aserción del conductor: el título es inhábil. No cabe duda

alguna que al mencionar la frutilla de la torta, se destaca el caso en sentido negativo. Como el

hecho más grave de los referidos. El conductor nombra como autor al Sr. Fritzler, identifica su

lugar de nacimiento (Prov. de Entre Ríos) el que resulta exacto según el escrito de demanda y

continúa diciendo: “dicen que una localidad cercana a La Rinconada es de Santiago del Estero,

con un título trucho que dice que su propiedad es de Santiago del Estero se mete un campo de

Córdoba…” (el remarcado es sobreagregado). Como surge sin dificultad, asevera la falsedad del

título que habría exhibido el actor. No expone las razones por las que considera que es inválido, a

excepción de la localización en esta Provincia. Luego de estimar el valor de dicho inmueble rural,

U$S 100.000.000, señala: “…entonces Fritzler en donde obviamenteahora en ese campo hay toda

una pista de aterrizaje. Hay que preguntarse qué hace tanto vuelo durante la semana que vienen

de Entre Ríos a esa pista de aterrizaje, en ese campo al norte de la provincia de Córdoba que
linda con Santiago del Estero. Hay que preguntarse qué hacen con tanto vuelo muchachos!!!, acá

me parece que acá hay algo raro !!!, no creo que llegue soja en avioneta, puede haber algo más,

complicado seguramente. Hay que ver que hace la policía de la provincia de Córdoba o la federal

porque en ese campo están aterrizando 4 aviones aproximadamente por semana, si no es más, eh

según lo que reportan los propios vecinos, hasta de noche también, pero bueno volvamos al tema

de campos cien millones de dólares!!! Cuesta ese campo, el tipo se mete en este campo con un

título de Santiago del Estero y quiénes son sus abogados? El señor Martínez, el señor Touriño y

quienes lo asesoran el señor Bruno Balduzzi, de nuevo Balduzzi hermano!!!, de nuevo Balduzzi!!!,

la justicia debe investigar este tema, el otro abogado es Marcelo Uliana, todos que se repiten en

los distintos lugares donde se hicieron usurpaciones en la provincia de Córdoba.”. En el inicio de

la transcripción estimo particularmente relevante la palabra “obviamente”. Conforme consigna el

Diccionario de la Lengua, obviamente significa “de manera obvia. U. frecuentemente como

expresión de asentimiento o confirmación.”. Del introito que precede la mención, es evidente que

este último es el significado que pretendió dársele; no cabe soslayar que se anunció que el

correspondiente al Sr. Fritzler era el caso más grave. Se le atribuye usurpación y actividades

ilícitas, tanto que requieren de la intervención de la policía provincial y federal, concluyendo el

perfil delictivo del mencionado. Por tal motivo cobra relevancia la expresión “obviamente”, es

como si lo uno (usurpación) llevara –según el criterio del accionado- a lo otro (narcotráfico). No

interesa que no haya dicho en forma expresa que le atribuye operaciones de narcotráfico, pues es

claro que se preocupa en que quede así entendido: “Hay que preguntarse qué hacen con tanto

vuelo muchachos!!!, acá me parece que acá hay algo raro!!!, no creo que llegue soja en

avioneta…Hay que ver que hace la policía …porque en ese campo están aterrizando 4 aviones

aproximadamente por semana… hasta de noche también…”. Que mencione que ello así, según

lo reportan los propios vecinos, en nada lo favorece atento la indeterminación que significa. Los

entrevistados sí fueron individualizados, con nombre y apellido e imágenes respectivas. Por el

contrario, en el ápice se recurre a una fórmula más que vaga que no cumple con la exigencia de

identificación de la fuente.-

Continúa la programación con una entrevista al Sr. Aldo Angulo, quien señala que el actor Fritzler
usurpó en 2005, menciona que se trata de 23.000 hectáreas y actualmente 14.980 h. Participan

otras personas, quienes señalan que aquél alambró los campos, y una letrada quien menciona el

corrimiento de la frontera agropecuaria, relacionándolo con lo ocurrido en La Rinconada, luego de

lo cual expone que se repite el modus operandi ya que presentan un contrato de adquisición de

derechos sobre el inmueble. A continuación menciona que el Sr. Fritzler fue asesorado por los

Dres. Touriño y Martínez. Reparo en que el Sr. Angulo es el denunciante por el primer hecho

que se le imputa al actor, ello conforme surge de la Sentencia Número Doscientos Setenta y Ocho,

de fecha 30/10/2012, dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia (ver fs. 389/399),

de tal modo y en tanto manifiesta ser perjudicado, su estrecha vinculación con el supuesto hecho,

le resta, innegablemente, objetividad y ausencia de interés. Por lo demás, las referencias que se

efectúan respecto de tal resolución, desconocen o pretenden minimizar que la misma dispone casar

la Sentencia Número Cinco, dictada el 10/02/2012 por la Cámara de competencia múltiple de la

Ciudad de Deán Funes y, consecuentemente, revoca el sobreseimiento por prescripción de la

acción penal dictado a favor del Sr. Fritzler por el delito de usurpación por despojo -hecho

nominado como primero-. Es decir que no se trata de una sentencia condenatoria, sino de un

proveimiento que ordena la prosecución de la causa, cuestión por completo diferente.-

En el segundo programa, emitido el 19/06/2011, se inicia con nueva mención del aquí actor,

señalando que vendrá una persona que perdió 14.000 h. en manos del Sr. Fritzler. Luego de

efectuar aclaraciones respecto de lo que se quiso decir en el anterior programa (que los abogados

no se quedan con las tierras), el Sr. Méndez presenta al Sr. Eduardo Cuello, quien refiere haber

comprado en remate público un tercio de mil quinientas hectáreas en la zona de La Rinconada, las

que –asevera- se encontraban ocupadas y al cabo de dos años “ya estaba la gente de Fritzler…”.

Al seguir concluye diciendo “…ahí estaba Eduardo Cuello, una persona que tiene tierras en La

Rinconada y quién alambró? El Sr. Fritzler 23.000 ha. Hoy tiene 17.000 14.000 aproximadamente

y adentro de esas hectáreas está la tierra del señor Cuello pero ahora en las tierras del señor

Cuello hay calles de seis km., adentro de sus propias tierras y además Fritzler ha hecho una

represa. Quienes son los abogados de Fritzler? El Sr. Ernesto Martínez y el Señor Marcelo

Touriño, esto nada más, si les ofende tener esos clientes por favor no los tomen, si quieren ser
políticos por favor le pedimos, nosotros desde acá, que no los tomen para no silenciarnos a

nosotros…”. Como surge, ninguno de los entrevistados hizo alusión a los aterrizajes en la pista del

Sr. Fritzler, su frecuencia, a los aterrizajes nocturnos, ni al hipotético fin sugerido; de tal modo que

se trate de reportes de vecinos, quedó en esa mera mención del codemandado, pues ningún

entrevistado hizo referencia al tema. El objeto de tal tránsito aéreo, igualmente. Desde otra

perspectiva no puede dejar de señalarse el desdoro que significa para el actor, las palabras finales

de este segundo programa, cuando le indica a los abogados que menciona (Dres. Ernesto Martínez

y Marcelo Touriño) que si les ofende tener esos clientes no los tomen, si quieren ser políticos,

igual, que traten de hacer bien las cosas para que la gente les crea y tener buena imagen.

Adviértase el concepto peyorativo que se le atribuye a la persona del Sr. Fritzler, tanto que el sólo

desempeño de la defensa del mismo, implica una mácula incompatible con la credibilidad y buena

imagen de los profesionales y de las aspiraciones políticas que pudieren éstos tener.-

No deja de advertirse que en la contestación de demanda (fs. 78/100 vta.), los codemandados

Méndez y Ponce de León, luego de una muy extensa negativa de las invocaciones contenidas en el

escrito inicial del actor, señalan que es cierto que en el programa se dijo “hoy vas a ver una

información increíble…”, pero niegan que el accionante se encuentre comprendido dentro del

grupo de personas que allí se mencionan; tal postura sólo se comprende dentro del marco de la

defensa de la parte que encara su letrado, pues a continuación aceptan que el Sr. Méndez hizo

referencia a la “frutilla de la torta”. Si el Sr. Fritzler constituye el caso más destacado (el peor, el

más grave), cómo es que no se encuentra comprendido dentro de la información “increíble”. La

repuesta no la brindan los exponentes y la conclusión contraria se impone.-

Precisado el contenido de los dos programas en cuestión, corresponde confrontar el mismo con la

doctrina “Campillay”. En dicho precedente la Corte Suprema de Justicia de la Nación (su mayoría)

expuso: “Tal proceder de los diarios demandados, implicó un ejercicio imprudente de su derecho

de informar, toda vez que un enfoque adecuado a la seriedad que debe privar en la misión de

difundir noticias que puedan rozar la reputación de las personas –admitida aun la imposibilidad

práctica de verificar su exactitud- imponía propalar la información atribuyendo directamente su

contenido a la fuente pertinente, utilizando un tiempo de verbo potencial o dejando en reserva la


identidad de los implicados en el hecho ilícito…” (Campillay, Julio c/ La Razón y otros”,

15/05/1986).-

Ahora bien, en la especie, si bien concurrieron a sendos programas, presuntos afectados por el

accionar del Sr. Fritzler, quienes se identificaron con nombre e imagen, al igual que abogados de

presuntos damnificados, el conductor no dudó en hacer suyos los conceptos, sin que luzca atisbo

de relatividad respecto de los graves hechos imputados. Más aún, sobre determinada cuestión, no

consta persona alguna que se identificara con la acusación. Fue pura y exclusivamente derivada del

dicho del demandado. No dejo de advertir que la defensa técnica del mismo, indica lo que sigue:

“…Pero aún si los comentarios de Méndez sobre la noticia emanada de la fuente se considerasen

gravosos –que no lo son- de todos modos quedan inmunizados por la libertad de expresión, en

tanto no hay en ellos la difusión de una notifica falsa, sino tan sólo una glosa a lo que la fuente

exterioriza.” (fs. 587 vta.; el remarcado no consta en el original). En primer término impone

reparar en la ausencia de gravedad de los hechos atribuidos al Sr. Fritzler que sostiene el

demandado: si a la usurpación se le añade narcotráfico (“…no se transporta soja en avioneta”),

reclamando la intervención de la policía provincial y federal, no se comprende ni se explicita cuál

es su particular concepto de imputación “gravosa”. Luego, calificar como glosas sus parlamentos

no consulta ni el tenor de sus dichos ni el concepto de “glosa” que significa explicación como

aclaración de un texto o expresión de cierta complejidad. No fue así como ocurrió, pues no sólo se

afirmó la comisión de hechos delictivos sino que se abundó y exorbitó el dicho de los deponentes.

Si se pretende que atribución de semejante magnitud (narcotráfico) permite su encuadramiento en

la doctrina Campillay por el simple trámite de señalar “…eh según lo reportan los propios

vecinos…”, tal comprensión no es compartida de mi lado. Ello pudo o no ocurrir (reporte de

vecinos), empero que no cumple con la identificación de la fuente, esto sin hesitar. Ha dicho la

Corte Suprema de Justicia de la Nación: “…esta Corte ha establecido que cuando un órgano

periodístico difunde una información que podría tener entidad difamatoria para un tercero, no

responde civilmente por ella, en lo que al caso interesa, cuando hubiese atribuido su contenido a

la fuente pertinente y efectuado, además, una transcripción sustancialmente idéntica a lo

manifestado por aquélla (conf. sentencia dictada en la causa E.100.XXVI, “Recurso de hecho
deducido por Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. (co-demandada) en los autos: “Espinosa,

Pedro Francisco c/ Herrera de Noble, Ernestina y otros”, del 27 de octubre de 1994 y sus citas).”.

“Este criterio –adoptado por primera vez en el caso “Campillay” (Fallos 308:789)- posibilita que

se transparente ‘…el origen de las informaciones y se permite a los lectores relacionarlas no con

el medio a través del cual las han recibido, sino la específica causa que las ha generado. También

los propios aludidos resultan beneficiados, en la medida en que sus eventuales reclamos –si a ellos

se creyeran con derecho- podrán ser dirigidos contra aquellos de quienes las noticias realmente

emanaron y no contra los que sólo fueron sus canales de difusión.” (sentencia dictada en la causa

G.184.XXIV, “Granada, Jorge Horacio c/ Diarios y Noticias S.A.”, del 26 de octubre de 1993).”.

“Debe resaltarse el carácter fuertemente tutelar de esta doctrina, según la cual se permite al que

suministra una información desinteresarse de la verdad o falsedad de ella y eximirse de

responsabilidad civil con la sola cita de la fuente. Parece justo, entonces, a efectos de garantizar

un razonable equilibrio entre la libertad de expresión y la protección del honor personal, exigir

que el que propale la noticia acredite judicialmente que ha invocado la fuente y que sus dichos

coinciden sustancialmente con aquélla.” (Fallo 319:3428; el remarcado no consta en el original).-

Conforme lo expuesto, la queja del actor resulta procedente pues ninguna de las condiciones

establecidas en la doctrina Campillay lucen cumplidas en la especie: la información no se atribuyó

directamente a la fuente, sino que se hizo propia y se exorbitó, no se utilizó un tiempo de verbo

potencial o condicional y, menos aún, se resguardó la identidad del implicado. Reparo en que el

proveimiento de primer grado destaca que ha prestado testimonio en la emisión, el Sr. Aldo

Angulo, respecto del cual señala que fue intendente de La Rinconada. Tácitamente destaca su

condición de autoridad de tal población. No se comprende ni se explicita cuál puede ser la

trascendencia de tal cargo, cuando como se dijera –y ahora se repite- es el denunciante del actor en

el individualizado como hecho n° 1. Se verifica así la indebida apreciación de la plataforma fáctica

que denuncia el apelante, ello a la par de la omisión de análisis minucioso del tenor de las

expresiones del Sr. Méndez. Nada resulta más sencillo que establecer un correlato entre

testimonios y discurso del conductor, quedándose en lo que es mera apariencia. Retomando la

cuestión del Sr. Angulo, que haya sido o no, intendente o, en forma más precisa, presidente de la
junta de la Comuna de La Rinconada, no aporta ni resta pues su intervención es a partir de su

propio interés. No se trata de una autoridad que denuncia un problema que afecta a su comunidad y

que no le atañe en lo personal, sino de un particular que expone un problema igualmente particular

(admítase la reiteración).-

Igualmente no surge dimensionada la importancia que le asigna la A quo al fallo de la Sala Penal

del Tribunal Superior de Justicia, que revoca el sobreseimiento por prescripción dispuesto por la

Cámara en lo Criminal de Deán Funes y, consecuentemente, pospone hasta la oportunidad que

corresponda, pronunciamiento de tal tenor, en tanto la presunta comisión de nuevos hechos pudiera

constituir una causa de interrupción del plazo de prescripción pertinente. No condena, tampoco

absuelve, cierto es. Sin embargo si se trata de reparar en las actuaciones cumplidas en Sede Penal,

cabe señalar que mediante Sentencia Número Treinta y Nueve, de fecha 15/12/17 (obtenida del

SAC Multifuero; se agrega copia a las actuaciones), la ya referida Cámara Criminal, Correccional,

Civil y Comercial, Familia y Trabajo, resolvió: “1)Sobreseer totalmente la presente causa a favor

de René Horacio FRITZLER, ya filiado, por extinción de la acción penal por haber mediado

conciliación y resarcimiento del daño, en relación a los hechos nominados primero, segundo,

tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo y noveno del auto de elevación a juicio de fs.

2240/2285 vta. calificados como usurpación reiterada; y por aplicación del criterio de

insignificancia respecto al suceso nominado décimo del referido documento acusatorio, calificado

legalmente como desobediencia a una orden judicial, con costas (arts. 181 inc. 1° y 239 del CP, 13

bis, inc. 1 y 5, 550 y 551 del CPP)…”. En los Considerandos, dicho Tribunal hace mérito de que el

allí imputado –actor en autos- ha celebrado acuerdo conciliatorios con la totalidad de los presuntos

damnificados, lo que permite aplicar el art. 13 bis CPP; señala igualmente que el Sr. Fritzler carece

por completo de antecedentes penales (conf. planilla prontuarial e Informe del Registro Nacional

de Reincidencia), a más de otros requisitos que analiza. Expresa, asimismo, dicho Órgano

Jurisdiccional: “…el conflicto sobre el que versa el proceso es de naturaleza patrimonial y está

referido a los intereses particulares de cada uno de los presuntos damnificados, sin que se

vislumbre ninguna afectación al interés público…” (el remarcado no consta en el original). Pasa

luego a considerar la eventual desigualdad entre el imputado y las presuntas víctimas (art. 13 ter,
inc. c, CPP) y asevera que tal peligro ha sido debidamente neutralizado a partir de la intervención

en todos los acuerdos de los respectivos letrados. Agrega que surge de los términos de cada

acuerdo una justa composición de los derechos e intereses de las partes a partir de concesiones

recíprocas. Debe decirse que, en verdad y conforme se refiere, desde la perspectiva del derecho

civil, mediaron transacciones (art. 1641 CCCN).-

No procede soslayar la calificación que asignó al título de propiedad del actor, la cual es de

“falso”, “fraudulento”, en rigor, utilizando el adjetivo de uso coloquial en Argentina y Uruguay,

“trucho”. Tal fue la adjetivación que le dedicó a dicho instrumento, sin relativizar el concepto, es

decir, como afirmación contundente. Obiter dicta, debe decirse que la validez del título no puede

controvertirse en este contexto, menos aun cuando la vendedora del Sr. Fritzler –CABIRIA SA- es

extraña al proceso; que el mismo existe no permite margen de duda, pues su copia obra a fs. 12/21,

así como que registra inscripción en el Registro General de la Propiedad Inmueble de la Provincia

de Santiago del Estero (ver fs. 18). De otro costado, del Auto Número Cuarenta, de fecha

18/12/2015 dictado por la ya mencionada Cámara de Competencia Múltiple de la Ciudad de Deán

Funes, reseña los acuerdos arribados con los presuntos damnificados (que motivarían la extinción

de la acción penal) y en ellos se alude a dicho título de venta (como comprador el progenitor del

aquí actor Sr. Nilbert Santiago Fritzler) y es del caso que los propios actores civiles y/o

querellantes particulares reconocen la propiedad y posesión del Sr. Fritzler en lo que excede de sus

respectivas parcelas. A modo de ejemplo cabe citar, el acuerdo arribado entre el Sr. Fritzler (hijo) y

el Sr. Sergio Leonardo Vernik, en el que expresamente se consigna: “CUARTO: Por este mismo

acto las partes contratantes se reconocen mutuamente, la posesión real y material de las

fracciones de campo antes descriptas…”; la descripción aludida da cuenta que al Sr. Fritzler le

pertenece una fracción de terreno con una superficie total es de 23.436 hectáreas, cuyos límites se

superponen con 334 hectáreas del Sr. Vernik, las que se reconocen por el primero. Señala el

convenio que ambas partes manifiestan que atento el presente se han delimitado definitivamente

sus heredades (se agrega copia de la resolución al expediente). No se trata de exigir una

comprobación de veracidad en forma previa a la difusión de la noticia, sino del modo asertivo en

que se expuso en clara infracción a la doctrina Campillay, según fuera ya dicho.-


XI. Se procede ahora a considerar el segundo de los agravios expuestos por el actor. Señala el

mismo que la Iudex descarta la responsabilidad de la parte demandada, por aplicación de la

doctrina de la real malicia, fustigando su aplicación pues en forma previa concluyó en que no había

antijuridicidad, con lo que mal puede haber culpabilidad, que se predica sólo de conductas

antijurídicas. A continuación señala que dicha doctrina se aplica sólo a funcionarios públicos, no a

simples particulares como es su parte. Se refiere a los aterrizajes mencionados por el demandado e

invoca las constancias de fs. 246 y 22 y sig..-

El apelado, a su turno, indica que la falsedad o veracidad de la noticia no rige cuando se citan las

fuentes o se las coloca en primer plano, y que la real malicia sólo deviene instrumento de análisis

cuando la hipótesis de Campillay no existe, esto es, cuando el informador suministra la noticia sin

indicar su procedencia. Que ningún sentido tiene hablar de falsedad, verdad o culpa grave, cuando

no es el medio quien da la información sino los entrevistados.-

En primer término debo decir que no comparto que exista contradicción en la motivación del fallo

de primer grado, como alega el apelante contraponiendo antijuridicidad y culpabilidad, pues el

párrafo pertinente se inicia diciendo que para el supuesto que pudiera considerarse que los

agregados efectuados por el demandado puedan llevar a denotar una opinión de aquél y no una

mera reproducción fidedigna de lo expresado por otro sujeto, igualmente no respondería a mérito

de la doctrina de la real malicia, la cual conceptualiza con cita de fallo del Tribunal Superior de

Justicia. Es decir, explica que en defecto de la configuración del supuesto Campillay, igualmente

los accionados resultarían inmunes de responsabilidad. En definitiva, un argumento obiter dicta,

que en nada puede agraviar desde una perspectiva formal, sin perjuicio de su validez sustancial,

aspecto que se pasa a considerar.-

Sobre la cuestión ha dicho la Corte Suprema de Justicia de la Nación: “…cabe recordar que en el

caso "Costa" (Fallos: 310:508, resuelto el 12 de marzo de 1987), la mayoría del Tribunal sostuvo,

con remisión a su jurisprudencia y a la elaborada por la Corte Suprema estadounidense a partir

del caso "New York Times v. Sullivan" -citado por el apelante- que a los efectos de adjudicar

responsabilidad civil a los medios informativos por la difusión de noticias inexactas era necesario

distinguir según la calidad del sujeto pasivo de la difamación, esto es, entre el "funcionario
público" y el "ciudadano privado", confiriendo una protección más amplia a este último

(considerando 10). Así, esta Corte consideró que "...para obtener la reparación pecuniaria por las

publicaciones concernientes al -//--//-ejercicio de su ministerio, los funcionarios públicos deben

probar que la información fue efectuada a sabiendas de su falsedad o con total despreocupación

acerca de tal circunstancia...; en cambio basta la 'negligencia precipitada' o 'simple culpa' en la

propalación de una noticia de carácter difamatorio de un particular para generar la condigna

responsabilidad de los medios de comunicación pertinentes..." (considerando 11). El Tribunal

agregó que dicho "standard" de responsabilidad -más riguroso frente a los particulares que ante

los funcionarios del gobierno o asuntos de interés general- respondía "...en última instancia al

fundamento republicano de la libertad de imprenta ya que '...no basta que un gobierno dé cuenta

al pueblo de sus actos; sólo por medio de la más amplia libertad de prensa puede conocerse la

verdad e importancia de ellos y determinarse el mérito o responsabilidad de los poderes

públicos...' (discurso del doctor Vélez Sarsfield en la sexta sesión ordinaria de la-//-causa

R.52.XXV, "Rodríguez, Horacio Daniel s/ art.109 del Código Penal", dictada el 30 de mayo de

1995). 10) Que en esta oportunidad el Tribunal señala la necesidad de ratificar esa doctrina

jurisprudencial toda vez que ella resulta ser el medio más idóneo para alcanzar "la más amplia

libertad de prensa" por medio de la cuál puede conocerse la verdad e importancia de los actos de

gobierno (caso "Costa", cit. supra). Esta Corte coincide con lo expresado por varias jurisdicciones

constitucionales en el sentido de que la libertad de expresión no comprende tan solo la tutela de

las afirmaciones "verdaderas", sino que se extiende a aquellas que, aun no correspondiéndose con

la realidad, han sido emitidas de una forma tal que no merece un juicio de reproche de suficiente

entidad. Así, la Corte norteamericana señaló que "Las afirmaciones erróneas son inevitables en un

debate libre, y éste debe ser protegido si la libertad de expresión ha de tener el espacio que ella

necesita para sobrevivir" ("New York Times v. Sullivan", 373 U.S. 254, 271). La importancia de

esta doctrina se funda en la necesidad de evitar la autocensura. Si sólo los eventuales críticos de

la conducta oficial pudieran evitar su condena con la prueba de la verdad de los hechos

afirmados, aquéllos "...podrían verse disuadidos de expresar sus críticas aun cuando crean que lo

afirmado es cierto y aun cuando ello sea efectivamente cierto, debido a la duda de poder probarlo
en los tribunales o por miedo al gasto necesario para hacerlo. Tenderían a formular

exclusivamente declaraciones que, 'se mantegan bien apartadas de la zona de lo ilícito'. Así, la

regla desalentaría el vigor y limitaría la variedad del debate público. Ello es inconsistente con la

Primera y la Decimocuarta Enmiendas" ("New York Times" cit., pág. 279).” (“Recurso de hecho

en Ramos, Juan José c/ LR3 Radio Belgrano y otros”, de fecha 27 de diciembre de 1996).-

El delicado equilibrio que debe conservarse entre la libertad de expresión y el resguardo al honor y

dignidad de las personas, para no afectar gravemente uno (cualquiera sea) en desmedro del otro, se

ve asegurado del modo dicho por el Alto Tribunal. Se explica igualmente la protección atenuada

que se brinda a la persona en cuanto su desempeño en una función pública, o de un particular que

interviene en asuntos públicos. En la especie, no comparto el criterio sostenido en primer grado, en

cuanto a que el Sr. Fritzler haya protagonizado acontecimientos de interés institucional o de

relevante interés público, ello desde que no existe controversia en relación a que no se trata de un

funcionario público. No se advierte la razón por la cual se atribuye afectación a los intereses

públicos de La Rinconada y que los hechos tengan relevancia institucional, tal como asevera la

primera Juez. Se trata de asuntos de incidencia privada, donde se habrían afectados los intereses

particulares de los presuntos excluidos. Si el criterio se amplía a todo aquello que sea necesario o

conveniente a la comunidad, todos los delitos, sin excepción, quedarían comprendidos en el

concepto. El delito más común que puede advertirse hoy en nuestra sociedad es el robo, en sus más

diversas variantes, esto dicho desde que el juez no puede desentenderse de la realidad en la que

vive. Ante ello cabe interrogarse si a la sociedad le conviene la pléyade de delitos contra la

propiedad, en un muy alto porcentaje con resultados luctuosos; la respuesta es innegablemente

negativa. Empero ¿eso convierte a tales en una cuestión institucional o de relevante interés

público? Desde cierta perspectiva puede serlo, como cuando se trata de diseñar políticas públicas

de seguridad, de prevención, de asistencia a las víctimas, por ejemplo. No es cuestión institucional

o de relevante interés público, cada caso en particular, porque si así lo fuera, podría llegar a

responder el Estado por los perjuicios causados por el delito. La comuna de La Rinconada, en su

conjunto, no puede verse afectada por hechos de usurpación desde que no se trata de terrenos

fiscales ni sitios donde se encuentren emplazadas dependencias oficiales. Entiendo que subyace en
el argumento, la participación del ex jefe comunal, Sr. Aldo Amancio Angulo, como para

convalidar la perspectiva de razonamiento que se propone. Sin embargo, no es de excluir que el Sr.

Angulo es el denunciantedel hecho número uno. No concurrió ni a tal denuncia ni al referido

programa, en su condición institucional (anterior condición institucional, más propiamente) sino

como particular damnificado junto a su condómino, Sr. Alberto Blas Marconi (ver Sent. N° 39 de

Sede Penal).-

Concurren igualmente a dejar en evidencia de que se trata de una cuestión de índole privada, las

resoluciones ya citadas, n° 39 y 40 (pueden consultarse las copias agregadas a las actuaciones)

emanadas de la Cámara del Crimen de la Ciudad de Deán Funes. En efecto: en virtud de la primera

y atento el pedido del Sr. Fiscal de Cámara allí interviniente, quien instó el sobreseimiento del

imputado fundado en los convenios celebrados por este último y cada una de las presuntas víctimas

de los delitos de usurpación, poniendo fin al conflicto posesorio –señala tal Órgano Jurisdiccional-.

Se enumeran los diferentes acuerdos con indicación de los partícipes en los mismos, sin advertirse

participación de ninguna dependencia oficial que represente el eventual interés público

involucrado. Más aún: los afectados –todos ellos- se habían ya constituidos en querellantes

particulares y/o actores civiles y desistieron de tal participación a partir de la conciliación, lo que

evidencia que han perdido todo interés en la prosecución de la causa, afirma el Tribunal. Que ello

(conciliación y efectiva reparación integral para las víctimas) conduce a tener por satisfecha la

condición legal para la disponibilidad de la acción penal. Luego textualmente señala el

proveimiento: “…Asimismo, el conflicto sobre el que versa el proceso es de naturaleza

patrimonial y está referido a los intereses particulares de cada uno de los presuntos

damnificados, sin que se vislumbre ninguna afectación al interés público…” (el destacado no

consta en el original). Destaca luego el Sentenciante, Dr. Juan Abraham Elías, que la participación

de letrados en defensa de los presuntos afectados, excluye toda desigualdad que pudiera

configurarse. Por último, señala que surge plasmada una justa composición de los derechos e

intereses de la partes a partir de concesiones recíprocas. En consecuencia, sobresee totalmente la

causa a favor del Sr. René Horacio Fritzler.-

La Sentencia n° 40, homologa los acuerdos arribados por las partes de tal proceso penal, para lo
cual el ya referido Órgano Jurisdiccional expone: “…Dichos convenios no son contrarios a la

moral, no comprometen el orden público ni perjudican intereses de terceros, surgiendo una justa

composición de los derechos e intereses de las partes (art. 1644 del Código Civil)…”. “Tiene

como efecto principal la extensión de la pretensión litigiosa que origina la presente acción con la

finalidad de resolver la controversia que los presuntos damnificados por los hechos nominados

segundo… (y demás que enumera)… mantienen respecto de la propiedad y posesión sobre el

inmueble rural ubicado en la zona de La Rinconada, provincia de Córdoba, …lo que en modo

alguno impide la transacción desde que se limita a intereses particulares, de neto contenido

pecuniario (arts. 1641, 1642 y 1644 del Código de mención)…” (lo destacado es sobreagregado).-

De tal modo, concurren dichos pronunciamientos a la visión que sostengo.-Exponen los apelados,

Sres. Méndez y Ponce de León, que de inicio el Sr. Méndez manifiesta haber chequeado las fuentes

de información y que utilizó, incluso, el neologismo de haber “hiperchequeado” esas fuentes y que

reconoce su anonimato, señalando que existe temor de hablar frente a las cámaras. Invoca el

secreto de las fuentes de información periodística (art. 43 CN). Al respecto debe decirse que surge

contradictoria tal postura con la igualmente sostenida, cual es que las fuentes fueron debidamente

identificadas. O fueron identificadas o no lo fueron, ambas cosas no pueden sostenerse en forma

simultánea. Por lo demás no se alcanza a comprender la trascendencia del dicho inicial sobre la

verificación (chequeo) de las fuentes, que es sólo mención de parte en lo que a este proceso se

refiere. A la par debe decirse que la identificación de la fuente debe hacerse en forma simultánea a

la propalación de la noticia, lo que no hizo, esencialmente respecto de los aterrizajes y finalidad

sugerida. Lo dicho sin perjuicio del tono asertivo y asunción como propia.-

Luego las menciones que pudieran haber realizado otros medios de prensa respecto de la persona

del actor, en nada favorece a la parte demandada pues cada uno responderá por sus dichos, según

proceda en justicia. Reparo en que la crónica que efectúa el diario local “La Voz del Interior” (fs.

405), recoge la especie relativa al Sr. Fritzler, indicando –entre otras consideraciones- “según la

investigación judicial” o sea que identifica la fuente. “Ya en el inmueble, el supuestousurpador

habría instalado…”; “…En el curso de 2006, dice la causa, llegó a ocupar…”; “…comentó el

Fiscal Funes…”; “Explicó el funcionario…”; “…aseguró el fiscal de la Cámara de Deán


Funes…”; subtítulo “El fiscal Bertone cuenta que un supuesto usurpador…” (el remarcado

agregado). La diferencia se percibe sin dificultad del tratamiento y transcripciones anteriores. De

las expresiones “la frutilla de la torta”, “con un título trucho”, “entonces Fritzler en donde

obviamente ahora en ese campo hay toda una pista de aterrizaje.”; “…Hay que preguntarse qué

hacen con tanto vuelo muchachos!!!; “Hay que ver qué hace la policía de la provincia de Córdoba

o la federal porque en ese campo están aterrizando 4 aviones aproximadamente por semana, si no

es más, eh según lo reportan los propios vecinos; hasta de noche también…”, entre otras, a la

mención precisa de la fuente y tono potencial utilizado, media una gran distancia. Aparte esta

publicación en el periódico data del 21/04/2013, es decir, que es notablemente posterior a la fecha

de emisión de los programas del accionado, con lo que no se comprende en qué incidiría en el caso.

Por lo demás, resultaría contrario a derecho y a toda lógica que varias personas eventualmente

incumplieran determinadas normas y, a más o por ello, pudiera ser invocado en su propio

beneficio, como eximente o atenuante. Quien aquí se encuentra en juicio son los mencionados

Sres. Méndez, Ponce de León y Bahr; no se trata de juzgar la publicación de otros medios (ni el

mencionado ni otros invocados) ni ello refrenda o justifica lo actuado.-

La circunstancia de poseer una pista de aterrizaje, la cual se encuentra debidamente autorizada

según surge de fs. 280 y sig., conforme constancias emitidas por la Fuerza Aérea Argentina,

organismo que tiene registrado como L.A.D. (Lugar Apto Denunciado) el paraje denominado Las

Mostazas, La Rinconada, Córdoba. Hace referencia el organismo -igualmente y de modo

tangencial- a cuestiones de límites suscitadas entre Santiago del Estero y Córdoba (sobre lo que no

sienta precedente, expresa; ver fs. 288), lo que constituye un cierto refrendo a la versión de los

hechos que proporciona el actor.-

La insistencia de los apelados respecto a que el actor se abstuvo de ejercer su derecho de réplica y

que la acción de inexactitud carece de recepción legislativa autónoma en nuestro sistema procesal,

resulta ineficaz para enervar los requerimientos de demanda.-

Es en este punto donde cabe efectuar especial referencia a la Sentencia Número Noventa y Uno, de

fecha 11/09/18, dictada por el Tribunal Superior de Justicia, in re “Touriño, José Marcelo c/

Méndez, Tomás y Otros – Ordinario – Otros – Recurso de Casación” (Expte. n° 548665), ello por
emanar del Alto Cuerpo y más aún, si se considera que se trata de las mismas emisiones televisivas

que aquí se invocan, esto en forma parcial pues en aquellos autos el número de emisiones de que

tratan es mayor.-

Así, respecto del desconocimiento en nuestro ámbito, de la acción declarativa de inexactitud que

alegan los accionados y respecto del marco normativo respectivo dijo el Máximo Tribunal: “…el

Pacto de San José de Costa Rica incorporado a nuestro derecho positivo por ley 23.054, que

integra el orden jurídico vigente junto con la Constitución de la Nación y las leyes de la Nación,

recepta y regula en el artículo 14 el “Derecho de rectificación y respuesta”. Bajo ese rótulo, el

precepto dispone -en lo que aquí interesa- que toda persona afectada por informaciones inexactas

o agraviantes emitidas en su perjuicio a través de medios de difusión legalmente reglamentados y

que se dirijan al público en general, tiene derecho a efectuar por el mismo órgano de difusión su

rectificación o respuesta en las condiciones que establezca la ley. Ley que, como es sabido, nunca

se dictó. Tomando por base los claros términos del precepto y, en especial, el rótulo que encabeza

la norma en cuestión, considero que el derecho que allí se reconoce tiene mayor alcance del que

sugiere su simple denominación como “derecho de réplica”. Veamos, pues, el significado de cada

una de estas acciones.”. “Rectificar” es una palabra de origen latino (rectificare, de rectus

–recto- y ficare -ficar-, hacer o quedar recto) cuyo primer significado según la Real Academia

Española es reducir algo a la exactitud que debe tener. En su segunda acepción, referida a lo

dicho de una persona, es procurar reducir a la conveniente exactitud y certeza los dichos o hechos

que se le atribuyen. Por su parte, “responder” (del latín, respondere) significa, de acuerdo a la

misma fuente, contestar algo para resolver lo que se pregunta o para atender una comunicación.

Por último, en la comparación no podemos prescindir del significado del verbo “replicar” (del

latín, replicare), el cual quiere decir instar o argüir contra la respuesta o argumento.”. “De lo

señalado se extrae que replicar puede tener un significado asimilable a responder, ya que ambos

implican de algún modo contestar; pero estos conceptos no se vinculan necesariamente con la

verdad o falsedad, o con la exactitud o inexactitud de aquello que se responde, sino más bien

sugieren un diálogo que se da, lógica y naturalmente, entre los sujetos vinculados por el hecho. En

el caso, el diálogo será entre quien emite la noticia y quien –por considerarse afectado- decide
contestar o contra argumentar ofreciendo como réplica su visión –naturalmente subjetiva- de la

realidad. Por ende la intervención de un juez no será imprescindible, ni siquiera obligada, salvo

que el medio periodístico restringiese indebidamente el ejercicio de este derecho. “…Distinta es la

situación cuando se trata de rectificar aserciones que se alegan falsas o inexactas. En esta

hipótesis, para darle la envergadura que merece la cuestión, es razonable y hasta conveniente que

el perjudicado requiera la intervención del órgano judicial; no para que se garantice su derecho

de replicar, sino para que se juzgue y declare la verdad objetiva de la información supuestamente

suministrada en forma errónea o inexacta al público en general; por cierto, si así correspondiera

en derecho. La distinción entre rectificación y respuesta reconoce justificación normativa, pues en

mi opinión el citado artículo 14 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos contempla

el derecho a la rectificación y el derecho a la respuesta como instituciones diferentes e

independientes entre sí; e inclusive las distingue de las otras responsabilidades legales en que se

hubiese incurrido con motivo de la inexactitud o falsedad. Adviértase que en el inciso segundo

dispone: ‘En ningún caso la rectificación o la respuesta eximirán de las otras responsabilidades

legales en que se hubiese incurrido” (el destacado no está en el original). El uso del conector “o”

seguido del artículo “la” ilustra la singularidad de cada instituto y es un indicador de su eventual

utilización alternativa. La ley no las confunde; no hay razón para que las confunda el intérprete.”.

“Con la agudeza que la caracteriza, Beatriz L. Alice pone en evidencia algunas de las

observaciones relativas al significado y alcance que debería asignarse al contenido del artículo 14

y su equivocada visión restrictiva o limitada al derecho de réplica; y se pronuncia decididamente

por la necesidad de respetar la denominación que en el ámbito del derecho argentino normativizó

el art. 14 de la CADH. (Véase al respecto su trabajo doctrinario “El derecho de réplica”

publicado en “Constitución de la Nación Argentina y normas complementarias. Análisis doctrinal

y jurisprudencial” dirigido por Sabsay, Daniel A., Bs. As., Ed. Hammurabi, año 1990, Vol. 1, pág.

439/440 -con cita de Cayuso – Tirigall Caste, según su artículo “Derecho de réplica” publicado

en ED, 117-977-).”. “De manera que aun cuando el conocido “derecho de réplica” haya sido la

construcción lingüística y el sendero comúnmente usado desde antaño en el ámbito periodístico y

en el jurídico para que el afectado responda las informaciones inexactas o agraviantes que emiten
los medios de difusión en desmedro de su honor (independientemente del eventual resarcimiento

del daño), ello no puede erigirse en una cortapisa que impida el uso del derecho de rectificación

predispuesto también por la norma.”. “Retomando la doctrina de la Corte Federal, destaco que en

el mismo segmento del precedente “Campillay” que reproduce el Juez de Primera Instancia en la

sentencia apelada, el Ministro opinante señala que “… las noticias que puedan, de algún modo,

afectar la reputación de las personas, hacen nacer el derecho de respuesta simultáneamente a su

publicación y en plenitud el de su rectificación luego de comprobada su inexactitud, con lo que

se acrece el ámbito de la información verídica…”. “En el fragmento reseñado subyace la idea de

los dos ámbitos de actuación: la respuesta y la rectificación. Tan ello es así que para que prospere

la segunda acción la Corte predica como presupuesto necesario que se compruebe la inexactitud,

lo cual razonablemente exige un espacio de discusión más amplio que garantice la defensa de los

involucrados, y una declaración de parte de un sujeto imparcial que declare la inexactitud.”.

“…Si el afectado reclama ante la justicia la rectificación de alguna información objetivamente

falsa o inexacta, no corresponde cerrarle sin más la puerta bajo el magro argumento de no haber

utilizado la réplica en el mismo programa donde se emitió la noticia. El vacío legal que existe en

la materia ante la falta de reglamentación de la norma respecto de la vía apta para el ejercicio del

derecho y del modo en que este debe hacerse efectivo no debe constituir un obstáculo para su

reconocimiento jurisdiccional cuando el camino empleado se adecue a las pautas y fines que la

misma ley contempla. “…En torno a la exigibilidad del derecho de rectificación y respuesta, la

Corte Interamericana de Derechos Humanos se expidió mediante la Opinión Consultiva OC-7/86

de fecha 29 de agosto de 1986 ante un pedido formulado por Costa Rica. Señaló, en esa

oportunidad, que el hecho de que los Estados Partes puedan fijar las condiciones del ejercicio del

derecho de rectificación o respuesta, no impide la exigibilidad conforme al derecho internacional

de las obligaciones que aquéllos han contraído según el artículo 1.1, que establece el compromiso

de los propios Estados Partes de "respetar los derechos y libertades" reconocidos en la

Convención y de "garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su

jurisdicción...". Y de ello extrajo que si, por cualquier circunstancia, el derecho de rectificación o

respuesta no pudiera ser ejercido por "toda persona" sujeta a la jurisdicción de un Estado Parte,
ello constituiría una violación de la Convención, susceptible de ser denunciada ante los órganos

de protección por ella previstos (párrafo 28).”. “En consecuencia y por aplicación de estos

postulados, no puede negarse a quien invoca una lesión al honor derivado de la publicación de

una información inexacta o falsa, el derecho humano, elemental y constitucional de peticionar a

las autoridades y acceder a la justicia en procura de que una sentencia declare el error o la

inexactitud de la información suministrada por la prensa sobre su persona.”. “…La Corte

Suprema en la causa “Ekmekdjian vs. Sofovich” ha resuelto que los jueces, como realizadores de

la justicia, poseen a su alcance las prerrogativas y facultades necesarias para que la totalidad del

ordenamiento jurídico vigente sea de efectiva realización, evitando la existencia nominal de

derechos impedidos de concreción (Fallos: 315:1492). Y más recientemente agregó que las

afirmaciones erróneas son inevitables en un debate libre, y éste debe ser protegido si la libertad de

expresión ha de tener el espacio que ella necesita para sobrevivir. De allí que proteger ese debate,

justifique encontrar vías para evitar una controversia judicial "muda" que en nada enriquezca al

sujeto pasivo de la información, el ciudadano común. (Considerando nº 25 del voto del Dr. Carlos

Fayt en “Petric”, con cita de Fallos: 310:508; 314:1417, entre otros). La afectación del derecho a

la honra es idónea para motorizar acciones tendientes no sólo a la reparación de los daños –lo

cual ciertamente no es sencillo a la luz de la doctrina de la Corte-, sino también aquellas que

persigan conjurar el daño que pudo haber comenzado a producirse, aun cuando el resarcimiento

no proceda por el doble anillo protectorio que rodea la libertad de expresión en la doctrina de la

Corte.”. Menciona luego el Señor Vocal preopinante, Dr. Domingo Juan Sesín: “Considero que

esta suerte de inmunidad frente a la desinformación o a la manipulación de las noticias que

poseen los consumidores de esas noticias constituye también un reaseguro que, proyectado sobre

la persona que resultó afectada en su honor o dignidad por la falsedad de la información,

robustece su derecho a obtener, del mismo propalador de la noticia, la pertinente.”. “…Con

arreglo a lo expuesto, no resulta desde ningún punto de vista objetable que quien se considere

afectado por una noticia falsa o inexacta promueva una acción declarativa como la que aquí se

intenta, cuyo objetivo principal será el esclarecimiento de la realidad de lo ocurrido en torno al

sujeto afectado por la noticia, y cuya finalidad mediata será que la sentencia que declare la
realidad sea publicada en el mismo medio que brindó la información. Se trata, pues, de un

plausible modo de reestablecer el respeto de su honor y el reconocimiento de su dignidad que

consagran la Convención Americana de Derechos Humanos y nuestra Carta Magna, cuya

trascendencia y eficacia ha sido virtuosamente desarrollada por la Corte Interamericana en la

recordada Opinión Consultiva.”. “…En palabras de la Corte Interamericana en la citada Opinión

Consultiva, la creación, existencia o exigibilidad del derecho de rectificación o respuesta no

depende de la voluntad del Estado, ya que ello emerge de la Convención Americana de Derechos

Humanos. A los Estados les compete instrumentar, y no negar, el ejercicio del derecho en cuestión

(párrafo 33).”-

De tal modo se estima suficientemente respondida la objeción, conforme fundamentos del Alto

Cuerpo que se comparten.-

Ahora bien y en virtud de las consideraciones anteriores, no cabe duda que el demandado aseveró

la existencia de una red delictual: “Hoy vas a ver dos investigaciones que son realmente

increíbles: una tiene que ver con las usurpaciones y con esa vamos a largar ahora. El tema de las

usurpaciones de los campos en la provincia de Córdoba.”. “A medida que los campos fueron

tomando un valor proporcional, digamos infinito casi, en algunos lugares de la provincia de

Córdoba un grupo de abogados y un grupo de personas que se ha adueñado de más de 30 mil

hectáreas en la provincia de Córdoba. Cómo la hacen? A través de usurpaciones,

lamentablemente esto sucede en la provincia de Córdoba, nos han llegado infinidad de mensajes y

hemos visto que la mayoría de estas personas que hacen usurpaciones, están con una matriz

clara, muy clara.”. “…Es la introducción a un tema apasionante, como están quedándose con

campos estudios jurídicos y personas, campos que nunca le pertenecieron y que ya vienen

trabajando hace catorce años.”. “INFORME: esta noche de vamos a mostrar cómo funcionaría

la industria de la usurpación de campos en Córdoba. Esta actividad delictiva es una de las más

lucrativas de la actualidad; se lleva a cabo porque su pena es sólo de tres años y porque quienes

se quedan ilegalmente con las tierras inmediatamente comienzan a explotarlas para con las

ganancias financiar los gastos de los juicios civiles y penales que deben afrontar…”. En cierta

medida luego, en el segundo programa, la relativizó en relación a los abogados, no así respecto de
las “personas”: “…por otro lado hay que decir que los abogados de las personas de los Balduzzi

que eran supuestamente aquellos que habían usurpado, los abogados no tienen, no tiene que ver

con la propiedad de esas tierras, es decir los abogados Touriño, Martínez, Argañaraz y Uliana no

se quedaron con las tierras sino que nosotros entendimos que como son siempre los mismos

abogados de distintas personas que realizan estas supuestas usurpaciones entendimos que la

participación de los abogados es fundamental en este proceso, esto es lo que quisimos decir, a

ver no queremos decir que los abogados se han quedado con las tierras pero si son los mismos

asesores siempre en los casos supuestos de usurpación …” (ver fs. 39 y sig.; los destacados no

constan en el original).-

No queda lugar a recta duda que atribuye una conducta delictual al Sr. Fritzler, en modo indicativo,

sin margen de probabilidad o error. No excluyo de considerar que el actor tuvo nueve imputaciones

por usurpación, las cuales fueron elevadas a juicio, empero sin superar de tal estado, pues luego de

ella se concilió (se suscribieron transacciones) con cada uno de los presuntos afectados,

determinando el sobreseimiento del imputado (Sent. N° 39 de la Cámara del Crimen de Deán

Funes). De otro costado, surge que no sólo se afirmaba la existencia de usurpaciones sino de una

red delictiva donde cada partícipe aportaba lo suyo: de un lado, los conocimientos legales, del otro,

la acción concreta, o sea, una verdadera red o asociación para delinquir; igualmente, la acuñación

de una modalidad (matriz) que se aplicaba (o reiteraba) en todos los casos. En lo que aquí interesa,

cabe señalar que respecto del Sr. Fritzler, hasta 2017, carecía de antecedentes penales, según

determina el Órgano indicado (la Cámara del Crimen) previa consulta de su planilla prontuarial e

informe del Registro Nacional de Reincidencia, con lo que la eventual “asociación ilícita” que

conformaría y se le atribuye, no cuenta con refrendo alguno. Y como puede imaginarse la

alegación que suscitará, debe decirse que no se trata aquí de exigir veracidad o prueba de la

veracidad de la noticia, sino de que atento carecer de prueba o resultar ésta sólo parcial respecto del

marco fáctico invocado, debieron cumplirse –para eximirse de responsabilidad- los requisitos de la

doctrina Campillay: atribución de la información a la fuente, identificada en forma cierta; utilizar

el tiempo de verbo condicional o guardar la identidad del sujeto a quien se le atribuye el hecho o

refiere la información. Ya fue dicho que nada de ello ocurrió y que el Sr. Méndez hizo suyos los
dichos de los testigos y los exorbitó más que notablemente. -Merecer la calificación de “frutilla de

la torta”, en sentido negativo claro: el peor de los casos, implica un desdoro notable e innegable en

la honra y dignidad de la persona; referirse al título de propiedad del actor, como “trucho”, cuando

en los hechos ha recibido reconocimiento de validez parcial por parte de los presuntos afectados,

quienes en los diferentes acuerdos celebrados reconocieron la posesión y propiedad del Sr. Fritzler

en lo ajeno a su reclamo. Cabe advertir que algunos de los testigos que presentó el Sr. Méndez en

sus emisiones no dejan de integrar aquéllos que suscribieron transacciones con el Sr. Fritzler (Sr.

Angulo, Sra. Álvarez, etc.) y que incluyeron entre sus términos, el reconocimiento indicado.-

Respecto de la invocación de actividades de narcotráfico que niega el Sr. Méndez haber vertido

(ver fs. 97 vta./98), no se comprende esta postura, cuando se encargó de remarcarla en su emisión:

“…entonces Fritzler en donde obviamente ahora en ese campo hay toda una pista de aterrizaje.

Hay que preguntarse qué hace tanto vuelo durante la semana que vienen de Entre Ríos a esa pista

de aterrizaje, …Hay que preguntarse qué hacen con tanto vuelo muchachos!!!, acá me parece que

hay algo raro!!!, no creo que llegue soja en avioneta, puede haber algo más. Hay que ver qué hace

la policía… (aterrizajes) hasta de noche también…”. Veamos lo que señala al efecto el accionado:

que sólo existe en la imaginación del actor, pues el periodista se limitó a expresar su extrañeza ante

la existencia de una pista de aviación y vuelos frecuentes; que fue lo que expresaron los vecinos.

Que se limitó a reclamar una investigación por una pista ubicada en un lugar desolado, “pudiendo

simplemente referirse a que se estableciera que esa pista se hallase en condiciones de legalidad

operativa, dado el contexto de las múltiples irregularidades atribuidas por los lugareños a las

acciones del Sr. Fritzler…”. La fuente no se encuentra identificada, según ya fuera dicho. Luego

contrasta notablemente el dicho del programa con la versión timorata que ahora pretende. La

expresión “obviamente” ya fue considerada en forma anterior y concurre a la impresión que quiso

dar respecto del actor.-

Respecto de la defensa esgrimida por el codemandado, Sr. Guillermo Fabián Bahr, quien reconoce

ser productor del programa conducido por el Sr. Méndez, a la par que niega responsabilidad alguna

por las emisiones en tanto el rol que cumple su parte –afirma- se refiere a la preproducción,

producción y postproducción; que los productores, en general y él en particular, no tienen control


editorial de los contenidos de los programas que se emiten (ver fs. 104/107).-

De su lado, el Sr. Miguel Oscar Ponce de León, que ha comparecido en forma conjunta con el Sr.

Méndez, separadamente del anterior mencionado (ver fs. 68/71 y 61/63, respectivamente), sólo se

limita a negar su responsabilidad, objetiva o subjetiva y a revestir el carácter de “principal” del Sr.

Méndez (ver fs. 78/100 vta.).-

Debe decirse que en el escrito de demanda, el actor aclara que demanda a los aquí nombrados en el

carácter de coproductores del programa ADN y con base en los arts. 512, 1109, 1113, 1078, 1089,

1090 y cc. CC. Agrega que específicamente ambos responden en los términos del art. 1113, primer

párrafo, CC por ser principales del Sr. Méndez por los daños causados en el ejercicio, con motivo o

en ocasión de sus funciones (fs. 1/6 vta.).-

La función pretendida por el Sr. Bahr (y, más brevemente, por el Sr. Ponce de León) no surge

acreditada en autos, menos aún si se presentan como integrantes (productores responsables) de la

productora que realiza el programa, en forma independiente, según referencia el medio a través del

cual se realizó la emisión, es decir, los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional

de Córdoba (fs. 252 autos n° 5485665, “Touriño c/Méndez”). La Convención Colectiva de Trabajo

n° 124/75 incorporada en autos (fs. 443 y sig.) en nada puede considerarse ya que su ámbito de

vigencia es la Capital Federal y hasta un radio de sesenta kilómetros. A la par, resulta aplicable

para los noticieros de televisión, cuya conceptualización no engasta en el programa del Sr.

Méndez, nomás de considerar que debe tratarse de una emisión diaria. Por consiguiente, la

objeción no justifica recibo.-

Sobre la cuestión se ha dicho: “Que, en el caso, tal como lo resolvió el tribunal a quo, el

demandado no acreditó que hubiera atribuido la noticia directamente a una fuente de información

debidamente identificada y que hubiese sido fiel a ella. Por otra parte, tal omisión no puede

considerarse subsanada por la circunstancia de que el actor expresara al demandar que García

"resultó ser la persona que difundió el libelo difamatorio objeto de esta acción" (fs. 4) pues, aparte

de que obviamente no es dado al periodista descargar las consecuencias de una omisión suya al

deber de citar la fuente de la información mediante el mero recurso a una dudosa interpretación

que hace del escrito de demanda, lo concreto es que el cumplimiento de ese deber ha de tener
lugar, en forma cierta y clara, en el mismo momento en que la noticia se difunde, ya que de otro

modo, si se admitieran excepciones a ello (vgr. individualización de la fuente en un ulterior

momento), fácilmente ellas se constituirían en vehículo para lograr salvar una responsabilidad

que nace y se asume en el instante en que se da a la luz una noticia potencialmente lesiva sin

indicar la fuente de la que proviene.”(CSJN, fallo citado “Ramos c/ Radio Belgrano”, del voto del

Dr. Adolfo Roberto Vázquez; el remarcado no consta en el original).-

“…la doctrina de este Tribunal ha señalado reiteradamente que el ejercicio del derecho de

libertad de expresión e información no es, pues, absoluto en cuanto a las responsabilidades que el

legislador pueda determinar a raíz de los abusos producidos mediante su ejercicio, sea por la

comisión de delitos penales o actos ilícitos civiles. Y en este sentido, ha precisado también que si

bien en el régimen republicano de gobierno la libertad de expresión tiene un lugar eminente que

obliga a particular cautela en cuanto se trata de deducir responsabilidades por su

desenvolvimiento, puede afirmarse sin vacilación que ello no se traduce en el propósito de

asegurar la impunidad de la prensa (Fallos: 119:231; 155:57; 167:121; 269:189, consid. 4º;

269:195, consid. 5º; 308:789, consid. 5º). La función primordial que en toda sociedad moderna

cumple el periodismo supone que ha de actuar con la más amplia libertad, pero el ejercicio del

derecho de informar no puede extenderse en detrimento de la necesaria armonía con los restantes

derechos constitucionales, entre los que se encuentran el de la integridad moral y el honor de las

personas (Fallos 306:1892; 308:789). Es por ello que el especial reconocimiento constitucional de

que goza esta libertad de buscar, dar, recibir y difundir información e ideas de toda índole, no

elimina la responsabilidad ante la justicia por los delitos y daños cometidos en su ejercicio

(Fallos: 308:789; 310:508).”. “18) Que lo anterior se asienta en la idea basal de que no existen

derechos ilimitados, no siendo una excepción el reconocido en el art. 14 de la Constitución

Nacional referente a la posibilidad de publicar las ideas por medio de la prensa sin censura

previa, ya que la limitación de tal derecho surge de forma implícita -pero no por ello de modo

menos directo e inmediato- de la propia Carta Fundamental por la necesidad de preservar otros

derechos o bienes también jurídicamente protegidos mediante ella, tales como la integridad moral,

el honor, la propia imagen -sea privada o pública-, la intimidad, el derecho a estar a solas o de
que se respeten los distintos ámbitos de la privacidad, entre los que se encuentra, por ejemplo, el

correspondiente a la determinación de los propios hábitos sexuales, a la libertad de elección

política o ideológica, al mantenimiento del silencio y recato sobre las relaciones patrimoniales y

bienes propios –sin perjuicio de las causas legales de investigación-, etc. (arg. arts. 14, 15, 16, 18

y 19). Por su parte, ello resulta de manera expresa del texto de algunas de las convenciones

internacionales mencionadas en el art. 75, inc. 22 de la Ley Suprema, que cuentan con jerarquía

constitucional, en cuanto aluden al derecho que tiene toda persona a la protección de la ley contra

los ataques o injerencias a su honra, a su reputación, a su vida privada y familiar, al

reconocimiento de su dignidad, etc. (art. 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos,

aprobada por la Asamblea General de la O.N.U. el 10.12.48; art. V de la Declaración Americana

de los Derechos del Hombre, Bogotá 1948, aprobada por decreto 9983/57; art. 11 de la

Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto de San José de Costa Rica, aprobada por

ley 23.054; art. 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la

Asamblea General de la O.N.U. el 16.12.66, aprobado por ley 23.313). 19) Que en los casos

concretos de conflictos que se suscitan entre la libertad de expresión -o el derecho a la

información- y otros derechos protegidos tales como los de la personalidad anteriormente

mencionados, se produce una "tensión" cuyo equilibrio debe ser buscado sin preconceptos ni

fórmulas rígidas, con la prudencia propia que debe caracterizar a la labor judicial, pero siempre,

cualquiera sea el caso, obrando con valentía y temple, de modo de proteger a las personas cuando

su honor, su intimidad, su imagen, etc. ha sido objeto de agravio injusto e ilícito por parte de la

prensa (y aunque la sentencia que así lo declare pueda naturalmente ser objeto de resistencia y

crítica por parte de los medios periodísticos), pero también, sin dubitaciones, de privilegiar a la

prensa cuando la información que ha suministrado tenga un fin lícito y se ajuste a la verdad,

moleste a quien sea.”. “…Que, bien se advierte, las particularidades anteriormente expuestas

importan ciertos condicionamientos procesales y sustanciales para el funcionario que demanda a

un medio periodístico por divulgación de noticias inexactas relativas a su actuación pública.

Condicionamientos estos que, empero, referidos a tal especial situación, son totalmente

razonables. No así, en cambio, si la noticia inexacta involucrara a figuras particulares en


cuestiones particulares, hipótesis en la que el excepcional "standard" del caso "New York Times v.

Sullivan" no juega, funcionando en su reemplazo los principios generales de nuestro ordenamiento

legal sobre responsabilidad civil.” (resolución citada, igualmente voto del Dr. Vázquez).-

No deja de advertirse que justamente otro medio periodístico local, La Voz del Interior, consigna

expresamente en su Manual de Estilo y Normas Éticas (fs. 133/152), bajo el epígrafe

“Informaciones sobre delitos” que cuando se redacten informaciones referidas a delitos, debe

hacer constar en todos los casos la fuente de información; que mientras se sustancie la

investigación o causa judicial y no exista aún sentencia firme, es imprescindibledejar expresa

constancia de la “presunta” culpabilidad de los acusados. Que siempre es preferible moderar la

redacción de una noticia que “condenar” a un inocente; que la exposición de nombres propios

requiere particular cautela. Que la única fuente confiable para dar por probado un delito es la

Justicia. Respecto de lo transcripto ver específicamente fs. 151; el remarcado es sobreagregado.

Puede advertirse el franco contraste con lo acaecido en la especie.-

De su lado, el Manual de Estilo del diario Clarín (fs. 169/208) en el apartado “Aspecto Legales”,

“Difamación, Calumnias e Injurias” prescribe que existe una diferencia sustancial entre las

personas que son figuras públicas y las que no lo son. Que en el caso de las noticias que puedan

afectar la reputación de personas que no son figuras públicas, el derecho constitucional a la libre

expresión e información no puede ser ejercido en detrimento de otros derechos constitucionales,

como el de preservar la integridad moral y el honor de las personas. Que en el caso de personas que

no son figuras públicas, el diario es siempre responsable por la difusión de información que pueda

afectar su reputación. Que el hecho de que el diario no haya tenido intención de difamar, calumniar

o injuriar no lo exime de responsabilidad. Continúa el referido Manual diciendo que, por tanto,

cuando se publique en forma asertiva información que pueda afectar la reputación de personas que

no son figuras públicas siempre debe especificarse la fuenteque proporcionó la información, que

es lo ideal y recomendable. Que cuando no se pueda especificar la fuente, se deberá mantener

rigurosamente en reserva la identidad de los implicados (a diferencia de los casos anterior, los

remarcados sí obran en el original). Al seguir trata el supuesto de la figura pública, que no es el

de autos, pese a la insistencia de la parte demandada, según fuera ya considerado. La protección es


en este último, atenuada, pues conduce a la aplicación de la doctrina de la real malicia: el

periodista conocía la falsedad de la noticia o actuó con notoria despreocupación sobre si era o no

falsa o lo hizo con el propósito de injuriar o calumniar; la carga de la prueba pesa sobre el presunto

afectado. Puede advertirse la diferencia de la actuación que se considera con las previsiones del

medio invocado. Si para calificar de figura pública a una persona, vamos a recurrir al

“conocimiento” que de ellas pudieran tener los terceros, se desvirtuaría todo el sistema

estructurado a su alrededor, que no depende, claro está, de tal extremo. Hoy puede advertirse que

existen personas en las redes sociales que tienen varios cientos de contactos con otras, lo cual lejos

está de –por eso sólo- tratarse de “públicas”. El Sr. Fritzler no es una figura pública y no le

confiere tal calidad la participación en el programa del ex Jefe de la Comuna de La Rinconada, Sr.

Angulo, quien concurrió al programa siendo denunciante y presunto afectado por acciones del

actor. En la misma línea, solucionó privadamente su controversia, según surge de la sentencia

penal ampliamente citada. No concurrió, en su caso ni en los restantes ocho, ninguna autoridad

pública ni fue necesario autorización de tal índole, lo que deja en claro, el carácter particular de

tales asuntos.-

En definitiva, las quejas resultan de recibo y, consecuentemente, propongo revocar la sentencia

bajo examen en todo cuanto resuelve y admitir parcialmente la demanda, según se expondrá a

continuación.-

XII. Atento el proveimiento que propicio, estimo procedente el requerimiento indemnizatorio por

daño moral contenido en la demanda, aun cuando el importe reclamado me parece como excesivo.

No cabe duda alguna respecto del gravamen producido en el espíritu del actor, por la propalación

de los programas de marras, con atribución de la comisión de delitos, sobre lo que ya se ha

abundado. A más, los testigos que depusieran en autos (ver fs. 217/222), reparan especialmente

–todos ellos- en la atribución de narcotráfico, según su entender, indicando sorpresa y/o estupor

atento el conocimiento previo que tenían del Sr. Fritzler, resultando discordante con la

información. De modo tal que asiste razón en la lesión que se invoca y que no responde solamente

de una cuestión meramente personal o a un exceso de susceptibilidad.-

Empero aun ello así y en tanto el mismo actor ha contemplado la posibilidad de la fijación
prudencial por parte del órgano jurisdiccional, insisto en considerar elevado el requerimiento, más

aún si considera las fechas a las que remiten las emisiones, con lo que propongo fijar el mismo en

la suma de $50.000 (pesos cincuenta mil), con más intereses desde la fecha del segundo programa

-19-06-2011- donde se efectuaron las peores atribuciones respecto del actor, hasta su efectivo

pago, conforme tasa de uso judicial (Tasa Pasiva Promedio con más el 2% mensual; conf. TSJ en

“Hernández c/Matricería Austral”).-

XIII. Respecto de las costas, estimo que en ambas instancias deben imponerse diferenciando la

acción de que se trate. No cabe excluir que dos fueron las pretensiones esgrimidas, a saber: a)

acción declarativa de inexactitud; y b) acción resarcitoria por daños y perjuicios, lo cual justifica la

dicotomía que se propicia.-

En relación a la primera mencionada, cabe seguir al Alto Cuerpo en cuanto dispone que las mismas

sean soportadas por su orden, ello en tanto se comparte desde que conlleva una justa disposición

del punto, teniendo presente las particularidades que constituyen marco de referencia. Ha dicho el

Máximo Tribunal, en el fallo “Touriño…”: “…Las razones dadas en capítulo II de esta parte del

decisorio resultan válidamente trasladables mutatis mutandi al juzgamiento de la condena en

costas que corresponde a las instancias ordinarias por las que transitó la causa; en especial

teniendo en cuenta el carácter novedoso del asunto debatido, lo que pudo generar en las partes la

objetiva convicción de contar con razones plausibles para litigar. Por ende, corresponde

apartarse en el presente caso del principio objetivo del vencimiento que instituye el art. 130 de la

Ley Ritual, imponiéndose las costas devengadas por el orden causado.”. Tal disposición para

ambas instancias.-

En relación a las costas derivadas de la acción resarcitoria, no se advierte motivo alguno para

eximir a los vencidos (art. 130 CPC). En relación a la diferencia que surge entre el importe

requerido en la demanda y el que se ordena pagar, considero que no puede inclinar a una

imposición parcial, pues si de por sí, la cuantificación del daño moral siempre entraña serias

dificultades, en la especie, ello se ve aumentado pues se trata de la lesión a la honra y la dignidad

de la persona, con lo que la reserva efectuada en el escrito de demanda, es decir, sujeto al criterio

del juzgador, se considera en lo particular, atendible. Ello me inclina a pronunciarme por la


modalidad expuesta.-

XIV. Resta establecer la modalidad con que se ordena efectuar la rectificación de la información

brindada en las datas mencionadas, por el Sr. Méndez, en el programa ADN, producido por la

productora de los Sres. Ponce de León y Bahr. Tomo en especial consideración la Sentencia

Número Noventa y Uno, del Alto Cuerpo, en primer término porque considero que compone justa

y legalmente la cuestión; luego, por el alto valor moral y jurídico del precedente; porque se trata

–parcialmente- de la misma programación, aun cuando desde la perspectiva de uno de los letrados

allí mencionados. Por último, por razones de economía procesal. Lo anterior mutatis mutandi. Se

consigna al respecto: “…Con arreglo a lo expuesto, debe tenerse por acreditada no sólo la

inexactitud de las noticias bajo estudio, sino también el carácter agraviante de las mismas.”. “El

periodista y los responsables de los medios de difusión son los que determinan el contenido de las

informaciones, noticias o programas que publican o emiten. Y en el singular caso sujeto a estudio,

tratándose de programas editados con anterioridad y que se autoproclaman “de investigación”, es

mayor la responsabilidad cuando su contenido trasluce graves acusaciones bajo la protección que

ofrece utilizar el tiempo de verbo potencial o el empleo de la retórica, o de suposiciones y

sobrentendidos.”. “ En suma, corresponde acoger en lo sustancial la acción declarativa incoada

por el demandante y, en consecuencia declarar la inexactitud de la información vertida por el

demandado Tomás Méndez en los programas televisivos de ADN conducidos por el nombrado y

emitidos los días 12 y 19 de junio y 4 de septiembre del año 2011, así como en el programa

Crónica 10 el día 5 de septiembre del año 2011. Particularmente se declara la inexactitud de la

información que menciona o sugiere que el abogado Marcelo Touriño valiéndose de maniobras o

artimañas ilegítimas se habría quedado con los campos de sus clientes a quienes representa en

causas penales por usurpación; como así también que el referido profesional se habría

aprovechado de la situación de discapacidad de su cliente, Sr. Miguel Strá, y actuado en desmedro

de sus intereses; y, finalmente que, por su desempeño profesional en estas causas penales, el

abogado hubiere debido enfrentar gravísimos problemas legales.”. “Ahora bien, la pretensión

esgrimida en la demanda se completa con el pedido de que la inexactitud declarada en la

sentencia se publique en el mismo programa o en otro de horario similar en Canal 10, y en la


página web de Canal 10, de ADN-tv.com.ar y de Facebook de ADNB; así como en los Diarios La

Voz del Interior, Comercio y Justicia, Clarín y La Nación. Sobre el particular considero necesario

señalar que esta parte del reclamo presenta en cierta medida inocultable naturaleza resarcitoria

del daño que el actor alega haber padecido como consecuencia de la emisión de los programas.

Obsérvese que, de prosperar, los accionados deberían cargar con el costo de las publicaciones en

los diferentes medios de prensa que enuncia el escrito inicial; lo cual no podría auspiciarse sin

caer inexorablemente en una contradicción con la improcedencia de la acción civil resarcitoria

decidida en estos autos. Sin embargo en mi opinión ello no constituye un absoluto impedimento,

pues el art. 14 de la Convención Interamericana que nutre esta parte del resolutorio obliga a

reconocer el derecho que asiste al afectado por informaciones inexactas a efectuar su rectificación

o respuesta por el mismo órgano de difusión.”. “Tengo también en cuenta los lineamientos dados

por la Corte Suprema en la causa Ekmekdjián, en cuanto establece –bien que relacionado al

derecho de réplica- que el ejercicio del derecho no debe exceder lo adecuado a su finalidad, y no

requiere que tenga la misma extensión o magnitud dada a la difusión de la noticia que provocó la

respuesta. Así las cosas, y siendo de público conocimiento que el espacio donde se generaron

originariamente las informaciones inexactas (Adn) ya no está al aire, lo justo y razonable en el

marco de la novedosa acción declarativa entablada es disponer que la parte resolutiva de la

presente providencia sea publicada en el Programa Televisivo ADN – Periodismo Federal que se

transmite por el canal de noticias C5n; lo que deberá llevarse a cabo durante la emisión del

programa que tenga lugar el domingo siguiente al dictado de la presente sentencia en su horario

habitual; como así también deberá publicarse en el Facebook oficial de ADN Tv (https://es-

la.facebook.com/ADN-Tv-Sitio-Oficial-153427751341447); y cuyo costo debe ser soportado por

los accionados por estrictas razones de equidad (arg. art. 907 del CC, art. 1750 y cctes. del

CCCN). Sería naturalmente injusto que el afectado por la falsedad de la noticia deba hacerse

cargo de solventar la inexactitud declarada en juicio. La publicación en el nuevo programa

obedece a que su esquema es similar al que motiva el presente y está conducido por el mismo

profesional, lo cual garantiza que la rectificación pueda tener análoga repercusión en el universo

de los televidentes habituales del primigenio. La divulgación en el sitio web que complementa la
decisión obedece a que las noticias fueron también conocidas a través de este medio virtual, lo que

torna imprescindible que la inexactitud que se declara pueda ser conocida por quienes

acostumbran a obtener la información de este modo.”.-

De tal modo y ajustando el proveimiento a la acción de que se trata, corresponde declarar la

inexactitud de la información vertida por el codemandado Sr. Tomás Ariel Méndez en los

programas televisivos denominados ADN, conducidos por el nombrado y producidos por los Sres.

Miguel Omar Ponce de León y Guillermo Fabián Bahr, emitidos los días 12 y 19 de junio de 2011

por Canal 10 de Córdoba. Así se declara la inexactitud de la información que afirma que el título

de propiedad del actor, Sr. René Horacio Fritzler es “trucho” (falso, fraudulento) pues su posesión

y dominio ha sido reconocido por los propios denunciantes en sede penal, que se trata de un

usurpador de veintitrés mil hectáreas, pues no ha mediado sentencia condenatoria sino

sobreseimiento por extinción de la acción penal, que es el peor o más grave de los casos

mencionados en dichas emisiones (“la frutilla de la torta”) pues no existe sustento para tal

calificación y, especialmente, que realiza acciones que puedan ser consideradas como compatibles

con el delito de narcotráfico, que debería ser investigado por la Policía de la Provincia y la Policía

Federal (construcción de una pista de aterrizaje, varios aterrizajes semanales y hasta nocturnos),

ello desde que no se mencionó la fuente, fue en forma asertiva y la pista aparece debidamente

autorizada por el organismo de control pertinente.-

La publicación deberá realizarse en el programa “ADN - Periodismo Federal” del codemandado,

Sr. Méndez, que actualmente se difunde por canal C5N, durante la emisión de la emisión que se

realice el domingo próximo al que quede firme la presente resolución, en el horario habitual;

asimismo publicarse en Facebook oficial de ADN.Tv (https://es-la.facebook.com/ADN-Tv-Sitio-

Oficial-153427751341447), todo ello al exclusivo cargo de los accionados.-

XV. Corresponde determinar el arancel de los profesionales intervinientes en esta Alzada en

relación a la acción resarcitoria por daños y perjuicios. Así, se fija a favor del Dr. Ramón Daniel

Pizarro, el cuarenta por ciento de un punto sobre el mínimo de la escala del art. 36 CA, sin

perjuicio del mínimo de 8 (ocho) jus (arts. 40, 36, 31, 39, incs. 1, 2, 3 y 5 ibídem). No hacer igual

en relación a los Dres. Gustavo Luis Liebau y Joaquín Fernando Blanco Rigotti, en virtud de lo
dispuesto por el art. 26, contrario sensu, CA.-

Respecto a la acción declarativa de inexactitud no corresponde la determinación de arancel alguno

en ninguna de las dos instancias, ello en virtud de la modalidad observada para la imposición de

costas y lo dispuesto por el art. 26, contrario sensu, CA.-

XVI. Procédase en primer grado a la determinación de los emolumentos profesionales devengados

en la instancia con relación a la acción resarcitoria, con arreglo al éxito obtenido y resultado actual

del litigio, sin perjuicio de los aranceles mínimos fijados por la ley.-

En tal sentido dejo expedido mi voto.-

A LA PRIMERA CUESTIÓN, LA SEÑORA VOCAL DOCTORA SILVANA MARÍA

CHIAPERO DIJO:

Que adhiere al voto y fundamentos expresados por la Sra. Vocal preopinante, votando de la misma

manera.-

A LA SEGUNDA CUESTIÓN PLANTEADA, LA SEÑORA VOCAL DOCTORA DELIA

INÉS RITA CARTA DE CARA, DIJO:-

Propongo se resuelva: I. Admitir el recurso de apelación incoado por la parte actora y revocar la

Sentencia Número Doscientos Sesenta y Dos, de fecha treinta de junio de dos mil catorce, en todo

cuanto dispone. En consecuencia, recibir parcialmente las acciones declarativa de inexactitud y

resarcitoria deducidas por el Sr. René Horacio Fritzler en contra de los Sres. Tomás Ariel Méndez,

Miguel Omar Ponce de León y Guillermo Fabián Bahr y declarar la inexactitudde la información

vertida por el codemandado Sr. Tomás Ariel Méndez en los programas televisivos denominados

ADN, conducidos por el nombrado y producidos por los Sres. Miguel Omar Ponce de León y

Guillermo Fabián Bahr, emitidos los días 12 y 19 de junio de 2011 por Canal 10 de Córdoba, en

cuanto afirmó que el título de propiedad del actor, Sr. René Horacio Fritzler es “trucho” (falso,

fraudulento), pues su posesión y dominio ha sido reconocido por los propios denunciantes en sede

penal, que se trata de un usurpador de veintitrés mil hectáreas, pues no ha mediado sentencia

condenatoria sino sobreseimiento por extinción de la acción penal, que es el peor o más grave de

los casos mencionados en dichas emisiones (“la frutilla de la torta”) pues no existe sustento para

tal calificación y, especialmente, que realiza acciones que puedan ser consideradas como
compatibles con el delito de narcotráfico, que debería ser investigado por la Policía de la Provincia

y la Policía Federal (construcción de una pista de aterrizaje, varios aterrizajes semanales y hasta

nocturnos), ello desde que no se mencionó la fuente, fue en forma asertiva y la pista aparece

debidamente autorizada por el organismo de control pertinente.-

Ordenar que esta parte dispositiva sea publicada en el programa “ADN - Periodismo Federal” del

codemandado, Sr. Tomás Ariel Méndez, que actualmente se difunde por canal C5N, durante la

emisión que se realice el domingo próximo al que quede firme la presente resolución, en el horario

habitual; asimismo publicarse en Facebook oficial de ADN.Tv (https://es-la.facebook.com/ADN-

Tv-Sitio-Oficial-153427751341447), todo ello al exclusivo cargo de los accionados.-

II. Fijar la cuantía del daño moral en la suma de $50.000 (pesos cincuenta mil), con más

intereses a computarse desde la fecha del segundo programa 19-06-2011- y hasta su efectivo pago,

conforme tasa de uso judicial (Tasa Pasiva Promedio con más el 2% mensual).-

III.Imponer las costas por la acción resarcitoria por daños y perjuicios, en ambas instancias, a los

demandados y por su orden las derivadas de la acción declarativa de inexactitud.-

IV. Determinar el arancel por la intervención en esta Alzada, en relación a la acción resarcitoria

por daños y perjuicios, del Dr. Ramón Daniel Pizarro, el cuarenta por ciento de un punto sobre el

mínimo de la escala del art. 36 CA, sin perjuicio del mínimo de 8 (ocho) jus y no hacer igual en

relación a los Dres. Gustavo Luis Liebau y Joaquín Fernando Blanco Rigotti, en virtud de lo

dispuesto por el art. 26, contrario sensu, CA. Respecto a la acción declarativa de inexactitud no

corresponde la determinación de arancel alguno en ninguna de las dos instancias, ello en virtud

de la modalidad observada para la imposición de costas y lo dispuesto por el art. 26, contrario

sensu, CA.-

V. Procédase en primer grado a la determinación de los emolumentos profesionales devengados en

la instancia con relación a la acción resarcitoria,, con arreglo al éxito obtenido y resultado actual

del litigio, sin perjuicio de los aranceles mínimos fijados por la ley.-

Así voto.-

A LA SEGUNDA CUESTIÓN, LA SEÑORA VOCAL DOCTORA SILVANA MARÍA

CHIAPERO DIJO:
Que adhiere al voto y fundamentos expresados por la Sra. Vocal preopinante, votando de la misma

manera.-

A mérito del resultado del Acuerdoque antecede y conforme lo dispuesto por el art. 382 del

C.P.C.,-

SE RESUELVE:

I. Admitir el recurso de apelación incoado por la parte actora y revocar la Sentencia Número

Doscientos Sesenta y Dos, de fecha treinta de junio de dos mil catorce, en todo cuanto dispone. En

consecuencia, recibir parcialmente las acciones declarativa de inexactitud y resarcitoria deducidas

por el Sr. René Horacio Fritzler en contra de los Sres. Tomás Ariel Méndez, Miguel Omar Ponce

de León y Guillermo Fabián Bahr y declarar la inexactitud de la información vertida por el

codemandado Sr. Tomás Ariel Méndez en los programas televisivos denominados ADN,

conducidos por el nombrado y producidos por los Sres. Miguel Omar Ponce de León y Guillermo

Fabián Bahr, emitidos los días 12 y 19 de junio de 2011 por Canal 10 de Córdoba, en cuanto

afirmó que el título de propiedad del actor, Sr. René Horacio Fritzler es “trucho” (falso,

fraudulento), pues su posesión y dominio ha sido reconocido por los propios denunciantes en sede

penal, que se trata de un usurpador de veintitrés mil hectáreas, pues no ha mediado sentencia

condenatoria sino sobreseimiento por extinción de la acción penal, que es el peor o más grave de

los casos mencionados en dichas emisiones (“la frutilla de la torta”) pues no existe sustento para

tal calificación y, especialmente, que realiza acciones que puedan ser consideradas como

compatibles con el delito de narcotráfico, que debería ser investigado por la Policía de la Provincia

y la Policía Federal (construcción de una pista de aterrizaje, varios aterrizajes semanales y hasta

nocturnos), ello desde que no se mencionó la fuente, fue en forma asertiva y la pista aparece

debidamente autorizada por el organismo de control pertinente.-

Ordenar que esta parte dispositiva sea publicada en el programa “ADN - Periodismo Federal” del

codemandado, Sr. Tomás Ariel Méndez, que actualmente se difunde por canal C5N, durante la

emisión que se realice el domingo próximo al que quede firme la presente resolución, en el horario

habitual; asimismo publicarse en Facebook oficial de ADN.Tv (https://es-la.facebook.com/ADN-

Tv-Sitio-Oficial-153427751341447), todo ello al exclusivo cargo de los accionados.-


II. Fijar la cuantía del daño moral en la suma de $50.000 (pesos cincuenta mil), con más

intereses a computarse desde la fecha del segundo programa 19-06-2011- y hasta su efectivo pago,

conforme tasa de uso judicial (Tasa Pasiva Promedio con más el 2% mensual).-

III.Imponer las costas por la acción resarcitoria por daños y perjuicios, en ambas instancias, a los

demandados y por su orden las derivadas de la acción declarativa de inexactitud.-

IV. Determinar el arancel por la intervención en esta Alzada, en relación a la acción resarcitoria

por daños y perjuicios, del Dr. Ramón Daniel Pizarro, el cuarenta por ciento de un punto sobre el

mínimo de la escala del art. 36 CA, sin perjuicio del mínimo de 8 (ocho) jus y no hacer igual en

relación a los Dres. Gustavo Luis Liebau y Joaquín Fernando Blanco Rigotti, en virtud de lo

dispuesto por el art. 26, contrario sensu, CA. Respecto a la acción declarativa de inexactitud no

corresponde la determinación de arancel alguno en ninguna de las dos instancias, ello en virtud

de la modalidad observada para la imposición de costas y lo dispuesto por el art. 26, contrario

sensu, CA.-

V. Procédase en primer grado a la determinación de los emolumentos profesionales devengados en

la instancia con relación a la acción resarcitoria,, con arreglo al éxito obtenido y resultado actual

del litigio, sin perjuicio de los aranceles mínimos fijados por la ley.-

Protocolícese y hágase saber.-

CARTA de CARA, Delia Ines Rita

VOCAL DE CAMARA

CHIAPERO, Silvana Maria

VOCAL DE CAMARA