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February 10, 2017

Orando la Biblia
Pastor Roberto Quiñones
Estudio Bíblico
Orando La Biblia

Por: Donald S. Whitney

Adaptado por: Pastor Roberto Quiñones Cardona

I. El Problema

1. John Piper: “Si trato de orar por personas o circunstancias sin tener la
Palabra frente a mí para que guíe mis oraciones, suceden varias cosas
negativas. Lo primero es que tiendo a ser repetitivo… solo oro por las
mismas cosas todo el tiempo. Otro aspecto negativo es que mi mente
tiende a divagar”.

2. ¿Cómo está tu vida de oración? ¿Disfrutas el orar con Dios?

3. ¿Por qué la gente no ora más? ¿Por qué es común que el cristiano no
ore más de cinco a diez minutos?

4. Muchos no oran más o no oran consistentemente no porque no desean


hacerlo sino porque entienden que su oración es aburrida. Otros porque
tienen una vida muy cargada y orar toma tiempo.
5. Y a veces nos preguntamos si somos cristianos o no. Claro está, la
Biblia nos enseña que una característica de todo cristiano es que él ora a
Dios. Esa fue la marca que identificó a Pablo de que era cristiano. A
Ananías Dios le dijo ve donde Pablo porque he aquí él ora. Hechos 9:11
“Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y
busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he
aquí, él ora,” Una marca distintiva de los hijos de Dios es que ellos
anhelan hablar con Dios, su Padre.

6. Si somos cristianos el Espíritu Santo mora en nosotros y éste nos


impulsa a orar. Así que el problema realmente no es la oración ni la
gracia del Espíritu que nos impulsa a orar sino el método que hemos
estado usando.

7. Es importante en este momento distinguir entre el espíritu de oración y


el don de la oración. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? El espíritu de
oración es el anhelo y el deseo que posee todo hijo de Dios de orar a su
Padre. Todo creyente porque ha nacido de nuevo y posee el Espíritu
Santo tiene ese espíritu. En cambio, el don de la oración es la habilidad
que poseen ciertos cristianos al orar. Todos conocemos de hermanos que
oran de una manera hermosa, profunda, especial. No todos los hermanos
oran de la misma manera. Hay algunos que oran de tal manera que
nosotros reconocemos que poseen el don de la oración. Este don es uno
que todo creyente puede tener porque es uno que se adquiere cultivando
nuestra vida de oración. El estudio que hemos comenzado nos debe
ayudar a cultivar el don de la oración. A crecer en la manera en la cual
oramos a Dios y con la misma edificaremos nuestras vidas y oraremos
mejor para el bien de la iglesia.

A. La Presencia del espíritu Fomenta la Oración

1. ¿Eres creyente? Si lo eres, entonces el Espíritu Santo mora en ti. Y si


no habita en ti el Espíritu Santo ningún método avivará la oración en ti.
Ningún inconverso tendrá un apetito prolongado por la oración ni ningún
deseo de mantenerla por largo rato.

2. Porque el Espíritu Santo mora en nosotros es que El produce en


nosotros un deseo de servirle, de leer su Palabra, tener comunión con El
y su pueblo, estar cerca de Él. El Espíritu Santo no lleva a clamar a Dios:
¡Abba, Padre! Romanos 8:15. Todos los creyentes en quienes habita el
Espíritu desean orar.

B. Yo debo ser quien está mal

1. Pero, aunque hay ese deseo, nos encontramos con la presión de que
cuando oramos, decimos que es aburrido. Y así perdemos el deseo de
orar. Entonces orar por cinco o diez minutos nos parece una eternidad y
nuestra mente divaga y perdemos la concentración.

2. ¿Cuál es el problema? No lo somos nosotros sino el método que


seguimos.

3. El método que usa la mayoría de los cristianos es repetir las mismas


cosas siempre sobre los mismos temas de siempre.

C. Orar por las mismas cosas es normal

1. Aclaramos: el problema no radica en que oremos por las mismas cosas


de siempre. Orar de una manera rutinaria por las mismas personas y
circunstancias es normal. Es normal que sea así porque nuestra vida tiene
a gravitar alrededor de las mismas cosas: el trabajo, los hijos, las
enfermedades, las amistados, la iglesia, los hermanos, el dinero, etc.

D. Decir las mismas cosas siempre es aburrido

1. El problema no es que oremos por las mismas cosas siempre, sino que
usemos las mismas palabras siempre cada vez que oramos por las
mismas cosas de siempre. Claro está, aclaramos. Orar por las mismas
cosas con las mismas palabras no necesariamente es erróneo. Jesús lo
hizo así. Mateo 26:44 “Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por
tercera vez, diciendo las mismas palabras.” Aquí vemos a Jesús
orando por tercera vez y diciendo las mismas palabras. La circunstancia
demandaba que fuera así. Y en nuestra vida esto ocurre. Pero cuando las
circunstancias varían, nuestras palabras deben de variar. Jesús no usaba
las mismas palabras siempre en todas las circunstancias. Pero, ¿por qué
repitió aquí lo mismo con las mismas palabras? La repetición implica un
fuerte deseo y anhelo por lo que está pidiendo. Su oración no fue
superficial. El no pidió ni se olvidó de lo que pidió, sino que al orar por
lo mismo indicó la fe y la esperanza de recibir lo pedido.

2. Pero si Jesús repitió las mismas palabras no es hacer una vana


repetición prohibida por Jesús mismo en Mateo 6:7 que dice “Y orando,
no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su
palabrería serán oídos”. ¿Qué es lo que se prohíbe aquí? Se prohíbe
dos cosas: usar vanas repeticiones, es decir, repetir las cosas como el
papagayo sin que medie el corazón. Segundo, el pensar que porque yo
repito lo mismo eso es la base de la aceptación de Dios. Es como si yo
comprara a Dios. Es como si fuera un talismán mágico.
3. ¿Cuál es el método que vamos a utilizar? El método es usar las
mismas palabras que Dios nos da en su revelación y devolvérselas a
Dios. Dios nos las dio y nosotros se las devolvemos. Y las palabras que
por excelencia son una guía poderosa en la oración son las que aparecen
en los salmos. ¿Por qué los salmos? Porque los salmos son un manual de
cánticos y de oración. Los salmos son un himnario inspirado por Dios. Y
aunque la oración es un acto de adoración distinta a cantar no cabe la
menor duda que están íntimamente conectadas. Y podemos orar los
cánticos. Como cuando cantamos que mi vida entera esté consagrada a ti
Señor, podemos y deberíamos estar orando este himno. Así que el
método que vamos a estudiar es en primer lugar el orar los salmos y
luego orar otras partes de la Biblia.

II. El Método en Práctica

1. Gordon Wenham: “Los Salmos fueron diseñados para ser orados”.

2. Un ejemplo de orar los salmos. Escogemos el Salmo 23. Leemos el


primer versículo que dice: “Jehová es mi pastor”, y luego oras algo
como esto: Señor, quiero agradecerte que Tú eres mi pastor. Tú eres un
buen pastor. Me has pastoreado toda vida. Gran Pastor, por favor,
pastorea a mi familia hoy: guárdalos de las costumbres del mundo;
guíalos en los caminos de Dios. No los metas en tentación, mas líbralos
del mal. Oh, Gran Pastor, oro por mis hijos; llévalos a ser Tus ovejas.
Que te amen como su pastor, como yo lo hago. Señor, por favor,
pastoréame en la decisión que está delante de mí con respecto al futuro.
¿Realizo este cambio o no? También oro por los que nos pastorean en la
iglesia. Por favor, pastoréales mientas ellos nos pastorean a nosotros.

3. Y así sucesivamente mientras reflexionas en las palabras. Después


sigues que la siguiente línea: “Nada me faltará”. Y quizás oras así:
Señor, gracias porque nunca he pasado necesidad. No me han faltado
muchas comidas. Todo lo que soy y todo lo que tengo ha venido de Ti.
Pero yo sé que te agrada que traiga mis cargas delante de Ti; por eso,
¿proveerías para mis finanzas a fin de poder pagar las cuentas, la escuela
y el auto?

4. Claro está, podemos ampliar mucho más esta oración si incluimos a


los hermanos que tienen necesidades y/o a los hermanos que están siendo
perseguidos en diversos países, etc.

5. Luego seguimos con el Salmo: podemos coger el versículo 2 completo


o partes del mismo. El dos completo dice: “En lugares de delicados
pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará”. Y podrás orar así: Gracias
Señor porque yo sé que diriges mi vida. Provee Señor la paz y la
serenidad que mi alma necesita. Cálmame de ansiedades. Permíteme
experimentar Tu paz. Ayúdame a estar satisfecho con las cosas que me
das. Y ayúdame a descansar en ti. Tú eres el único que puede satisfacer
plenamente mis necesidades. Satisface las necesidades de tu pueblo, de
mis hijos. Gracias por la provisión de alimentos que me suples
constantemente. Sigue supliéndonos con los pastos verdes de tu palabra
por medio de aquellos que Tú has llamado a enseñar en tu iglesia.

6. Y así seguimos hasta que terminemos el salmo. Y cuando lo haces así,


no te faltará nada que decir, y lo mejor de todo es que nunca dirás las
mismas cosas de siempre sobre los mismo de siempre.

7. ¿Qué es lo que estamos haciendo? Lo que hacemos es tomar las


palabras que se originaron en el corazón y la mente de Dios, y las haces
circular a través de tu corazón y mente de regreso a Dios. De este modo,
Sus palabras vienen a ser las alas para tus oraciones.
III. Más sobre el Método

1. John Piper: “Abre la Biblia, empieza a leerla, haz una pausa en cada
versículo y conviértelo en una oración”.

2. Así que orar la Biblia no es otra cosa que ir a través de cada línea
hablando con Dios acerca de todo aquello que venga a tu mente mientras
lees el texto. Siempre teniendo presente el significado del pasaje. No es
tomar una frase y darle el significado que yo quiera. Y usar las palabras
fuera del contexto. Por eso según leemos cada porción de las escrituras
debemos tener presente el contexto. Y a veces debemos leer más de un
solo versículo a la vez para entender el mensaje y luego regresamos para
orar con entendimiento ese versículo.

3. ¿Qué pasa si no entendemos el versículo? Sigue adelante y pasa al


siguiente versículo. Y si el versículo es claro de entender, pero no sabes
por qué orar con ese versículo, pasa al siguiente. Según vamos leyendo
toda la Biblia, nos vamos familiarizando con su mensaje y nos capacitará
a orar con mayor entendimiento. No es absolutamente necesario que ores
por cada versículo ni que tienes que terminar todo el salmo antes de
finalizar la oración. Imagínate orar por todo el Salmo 119 de una sola
sentada.

4. Claro está, Dios dirige nuestra vida de oración. Por eso Pablo nos dice
en Romanos 8:26 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en
nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo
sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos
indecibles.” El Espíritu nos capacita a pedir, pone ideas en nuestra
mente, personas por quiénes pedir, cosas por qué pedir. Así que mientras
leemos una porción de la Palabra vendrán ideas y personas por quienes
pedir al tener presente una palabra de la Biblia que nos recuerda esa otra
cosa. Por ejemplo. Si estamos leyendo el Salmo 107:34 “La tierra
fructífera en estéril,
Por la maldad de los que la habitan.” De momento viene a tu mente
una amiga que es estéril y oras por ella. Porque el Salmo trata acerca de
cómo Dios cambia las cosas, aunque el pasaje dice que Dios maldijo la
tierra fértil por causa del pecado o la maldad de los que allí viven. Y la
referencia es a Deuteronomio y la maldición que Dios prometió por
causa del pecado. Deuteronomio 28:22-23 “Y los cielos que están
sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de
hierro.
Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos
descenderán sobre ti hasta que perezcas.” Pero el principio es que
Dios cambia las cosas y las transforma. No asociemos la esterilidad de la
amiga por causa del pecado. Aunque el pasaje así lo conecta como una
relación de causa y efecto.

5. ¿Y qué de los Salmos Imprecatorios? ¿Qué son los Salmos


Imprecatorios? Son los salmos en los cuales el salmista invoca el juicio
de Dios en contra de sus enemigos, personas que se presumen que
también son enemigos de Dios. El principio está basado en Génesis 12:3
“Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren
maldeciré”. Esto es parte del oficio de Rey de Jesús. Dice el catecismo
Menor de Westminster pregunta y respuesta 26,
P. 26. ¿Cómo ejecuta Cristo el oficio de Rey? Cristo ejercita el oficio
de Rey sujetándonos a sí mismo, rigiendo y defendiéndonos, y
restringiendo y venciendo a todos sus enemigos y los nuestros. Es decir,
los enemigos de Dios son nuestros enemigos y nuestros enemigos son
sus enemigos. Pero, cómo podemos orar a través de un salmo que
dice: “Dichoso el que tomare y estrellare tus niños
Contra la peña” Salmo 137:9. Salmo 58:6 “Oh Dios, quiebra sus
dientes en sus bocas; Quiebra, oh Jehová, las muelas de los
leoncillos.” En primer lugar, no debemos hacerlos en forma individual.
El salmista ora no como individuo sino como miembro del pueblo de
Dios. En segundo lugar, debemos verlo como parte de la oración del
Padre nuestro que dice: “Venga tu reino”. ¿Qué pedimos allí? CMW.
102. En la segunda petición que dice: 'Venga tu reino", rogamos la
destrucción del reino de Satanás; el progreso del reino de gracia; que
nosotros y los demás hombres seamos introducidos y conservados en
éste; y que venga pronto el reino de gloria. En otras palabras, pedimos
que Dios haga justicia sobre aquellos que se oponen al evangelio.
Podemos orar así: “Señor, estoy de Tu lado y contra Tus enemigos.
Deseo Tu justicia y rectitud para ganar la victoria final sobre el pecado y
la rebelión en Tu contra”.

IV. Orando los Salmos

1. Ben Patterson: “Al orar los Salmos de regreso a Dios, aprendemos a


orar en sintonía con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.

2. Estamos orando los Salmos porque ellos fueron dados para que la
Iglesia aprenda a adorar a Dios. En los Salmos, nuestras emociones están
retratadas allí. Todas las emociones que nosotros hemos sentido seas:
temores, ansiedades, frustraciones, alegrías, confianzas, felicidades,
desorientación, soledad, depresión, esperanza, etc., están presentes en los
salmos. Por eso los salmos son uno de los libros más queridos por la
Iglesia. Me hablan a mí y me siento que no estoy solo cuando me siento
de tal manera. Por eso estamos dedicando tiempo a orar por los Salmos.

3. Ahora bien, la meta es orar los salmos. Y el libro de los Salmos


contiene 150 salmos. La única manera de lograrlo es desarrollar un
método que nos ayude a leerlos todos. Y este método debe ser uno que
nos ayude, de una manera fácil, seleccionar los salmos o el salmo que
voy a orar. Podemos sentarnos a buscar qué salmo debo/quisiera orar
hoy, y la tarea podría ser algo frustrante. Imagínate considerar cuál de los
150 salmos debería orar hoy. Por eso el autor desarrolló un método
simple que nos puede ayudar a seleccionar candidatos a lectura para cada
día. El sugiere el método que él llama: “Los Salmos del día”.
4. ¿En qué consiste? El método es tener que escoger, en vez de 150
salmos a la vez, solo escoger 5 salmos a la vez. Es más fácil y lo
podemos hacer con gran rapidez, tal vez en 30 segundo. Nos dice:
considera los 150 salmos y divídelos en 30 días (debido a que la mayoría
de los meses tienen, al menos, 30 días); esto da como resultado cinco
salmos por día. El primer salmo es aquel que corresponde con el día del
mes. Hoy estamos a 16 de febrero. Eso significa que el primer salmo
sería el Salmo 16. Para llegar a tu segundo salmo, solo le añades 30. ¿Por
qué 30? Porque hay treinta días en el mes. Así, 30 más 16 es 46.
Entonces el segundo salmo que explorarías sería el 46. Ya tenemos 16,
46 y le seguimos añadiendo 30 más hasta que tengamos 5 salmos como
opciones para orar. Así que los salmos a considerar en el día de hoy
serían: 16, 46, 76, 106, 136. Hermanos, esto es un método sugerido. Es
un método que nos debe simplificar el orar por los salmos.

5. ¿Cuáles son los beneficios de este método?

a. Sin importar cuán cansado, soñoliento i distraído estés al


momento de orar, con este método sabrás cuáles 5 salmos debes
considerar en cualquier día.

b. Te permitirá toparte con cada uno de los salmos de manera


regular y sistemática.

6. Saquemos un momento para orar el Salmo 16:1-6. ¿Cómo oraríamos


este salmo?

a. “Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado”.


b. “Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para
mí bien fuera de ti.”

c. “Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es


toda mi complacencia”.

d. “Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes


a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios
tomaré sus nombres.”

e. “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú


sustentas mi suerte.”

f. “Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la


heredad que me ha tocado.”

V. Orando otras Secciones de la Biblia

1. John Piper: “Para mí es absolutamente esencial que mis oraciones sean


guiadas, saturadas, sostenidas y controladas por la Palabra de Dios”.

2. Muchas de las cartas del NT contienen oraciones del apóstol Pablo,


entre otros. Estas cartas pueden ser oradas por los creyentes tal y como
están escritas en el texto (Ef. 1:15-23; 3:14-21; Fil. 1:9-11). Mucho del
contenido de estas cartas requiere muy poco esfuerzo para
personalizarlas en oración. Pero, es normal que requieran una pequeña
modificación adicional. ¿Por qué? Porque normalmente los salmos son
dirigidos al Señor y pueden ser orados palabra por palabra. Pero con las
cartas hay que hacer una pequeña modificación. Por ejemplo: Romanos
8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en
Cristo Jesús”. No es una oración dirigida a Dios sino a la Iglesia. Para
convertir este versículo en oración, no se requiere más que palabras
como estas: “Gracias, Señor, porque soy libre de la condenación por
Cristo Jesús”. Nunca olvidando lo que Pablo dijo en 1 Corintios 14:15
“¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el
entendimiento”.

3. ¿Cómo oraríamos 1 Tesalonicenses 2:1? “Porque vosotros mismos


sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana”.
Podríamos orar así: “Gracias, Señor, por aquel siervo que me trajo el
evangelio. Gracias por su fidelidad al compartir las palabras de vida
eterna en Jesús. Gracias por abrir mis ojos a mi necesidad de Tu
salvación para que no reciba Tu evangelio en vano.”

4. Ahora bien, hemos visto los Salmos y las cartas del apóstol Pablo.
Estos contienen dos géneros literarios distintos: poesía, cartas. ¿Y cómo
podemos orar el género literario conocido como la narrativa? A
diferencia de los géneros ya visto, el género de la narrativa requiere que
hagamos otras modificaciones. Por ejemplo, vayamos a Juan 5:1
“Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a
Jerusalén.” ¿De qué podemos orar con esas palabras? Lo mejor y más
correcto es leer la sección completa para poder tener un entendimiento
del pasaje y así orar con entendimiento. Por tanto, leeremos los primeros
9 versículos. Y entonces orar por las ideas amplias, es decir, las grandes
pinceladas de esta narrativa. Y ver también cuál es la idea central del
pasaje y orar por ella. Por ejemplo, en el caso de Juan 5:3 se menciona
que “En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y
paralíticos”, y esto nos podría llevar a orar por alguien enfermo que
conocemos, etc.
VI. Evaluando la Experiencia

1. J. Graham Miller: Para frescura de expresión, para amplitud de


comprensión, para elevación del pensamiento, para intimidad del
corazón, no hay oración como aquella que se forma a sí misma en las
palabras y los pensamientos de las Escrituras.

2. ¿Has practicado lo que se te ha enseñado? ¿Has sacado tiempo para


orar un salmo en estos días? Si no lo has hecho, hoy lo vamos a hacer.
Los salmos para hoy son: el 23, 53, 83, 113, 143. Saca un momento de tu
tiempo ahora para que hojees los salmos y escoge uno para orar en estos
momentos. Vamos a orar por 10 minutos el salmo que escogiste.

3. Testimonios de los que han orado los salmos:

a. Mi mente ya no divaga

b. Mi oración fue más acerca de Dios y menos acerca de mí

c. El tiempo fue demasiados corto

d. Parece una conversación real con una persona real

e. El salmo habló de manera directa sobre mi situación actual

f. He pensado más en lo que la Biblia dice

g. Tuve mayor certeza de que estaba orando de acuerdo a la


voluntad de Dios
h. He orado por cosas por las que normalmente no oro

i. Ya no digo las mismas cosas de siempre sobre los mismo de


siempre

4. El testimonio de Jesús es la Cruz. Mientras Jesús estaba en la Cruz se


cumplía todo lo que Dios había revelado en el AT acerca de su muerte.
Durante el tiempo que estuvo colgado en el madero Jesús pronunció siete
palabras o siete pequeñas oraciones. El no solo pronunció esas palabras,
sino que oró esas palabras. Tenemos que una de las siete palabras fue una
cita del Salmo 22:1 “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado?”. (Mateo 27:46). Este salmo mesiánico se cumple no
solo en el versículo 1 sino también en otros versículos. Por
ejemplo: Salmo 22:7-8 se cumple en Mateo 27:39, 43. Salmo 22:18se
cumple en Mateo 27:35. Y al finalizar su calvario en la Cruz Jesús dice
en Lucas 23:46“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, lo cual es
una cita del Salmo 31:5. En todo esto vemos cuán queridos eran los
salmos al Señor Jesucristo.

5. El testimonio de la Iglesia en el libro de los Hechos. Cuando fueron


libertados Pedro y Juan fueron a los suyos y levantaron la voz para orar.
Busquemos Hechos 4:24-30 “Y ellos, habiéndolo oído, alzaron
unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios
que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que
por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes,
Y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la
tierra, Y los príncipes se juntaron en uno Contra el Señor, y contra
su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra
tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los
gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo
habían antes determinado que sucediera. Y ahora, Señor, mira sus
amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu
palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y
señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.”¿Qué
hizo la Iglesia? La iglesia oró el Salmo 2:1-2. Jesús, los apóstoles y la
Iglesia primitiva oraban los salmos. ¿Y nosotros qué haremos?