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Y DE LOS PABTIDOS

LIBERAL Y CARTISTA.

TOMO I I I . 1
MADRID :—ESTAD. TlPOfi. DK MELLADO,
Galle de Sania Teresa, núm 8.
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

LIBRO VII.

peraban lodos bástanle de sus conocimien-


SITUACIÓN DE LOS liJlíllClTOS LIliliHAL Y tos militares.
Necesitábalos cu verdad para hacer fren-
CARLISTA.
te ;i su "joven adversario, cuyo plan dio bas-
tante que pensar á lígula.
Las célebres lincas ( 1 ) , que por e n t o n -
1. ces empezó á establecer Córdoba , -estaban
destinadas á estremar al ejército carlista con
el fin de que le disolviese la falta de r e c u r -
Regulada ya completamente la guerra sos. Levantada una barrera desde la raya
Civil,.comienza para ella un período en que de Francia hasta el Ebro, seguia eslendién-
se ven los resultados de la ciencia , de la doüC basta Santander, y se prolongaba d e s -
eslralogia, del tálenlo y del valor; porque de aqui por el litoral hasta el Bidasoa y
talos dotes necesitaba poner en juego el puente de Behobia , encerrando asi en su
caudillo de uno y otro bando para vencer recinto á los carlistas. Los puertos d o San
y no ser vencido. Vamos á reseñar batallas Sebastian, Guclaria , Lequeitio , Plencia,
memorables, en que después de estarse ba- Bilbao , Caslro-Urdiales, Laredo , Santoña
tiendo dos ejércitos uno y dos dias , ó con- y Santander eran otros tantos abrigos para
servaban al cabo de ellos las mismas posi - las expediciones marítimas por la costa d e
ciones que ocupaban antes del combale , ó Cantabria ; contando en tierra como puntos
se retiraba el mas numeroso. de apoyo en el olro eslremo de la línea y en
No podia ya caminar un ejército á la el valle de Mena, á Valmaseda, Mercadillo,
ventura , porque no era posible movimiento Espinosa y otros fuertes del valle d e Losa;
alguno sin un plan muy meditado , y no se en Alavaá l'eñacerrada, Trcviño, Naiiclarcs,
lanzaba una ú otra hueste en busca de la La Puebla y Miranda , y en el alto y bajo
contraria sin haber calculado antes las ven- Arga en Navarra , ocupando desde Yutear-
tajas ó inconvenientes que podia prometerse los á las vertientes del Pirineo.
del encuentro. Y cuando asi no se obraba, Aunque no era posible impedir á los
los resultados ponian en evidencia la im- carlistas el paso por la linca, le hacían muy
previsión del que se les atraía. difícil , y quedaban privados de lodos los
Bien recibido el nombramiento de Eguía, auxilios que necesitaban de la otra parte de
después del desastroso mando de Moreno, la misma : no eran ya tan espeditas las c o -
renació entre los suyos la c o n f i a n z a que lle- municaciones con Aragón y Castilla para
vó consigo Zumalaeárregui á la tumba , y
aunque muchos desconfiaban de la actividad (I) Mas adelante nos ocuparemos de ellas
del nuevo gefe , atendiendo á su edad , es- con la detención que exige su importancia.
G HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

corresponderse con el rcslo de la Península: su ejecución , sin embargo de que no podia


ocupaban las fuer/as de la reina los puentes presentarse como imposible el éxilo, porque
y principales vados, y exigiendo su paso un los puntos fortificados que se hallaban d e n -
cómbale, solo para vencer eslo obstáculo tro del pais dominado por los carlistas , e s -
era necesario el ejército. taban como vendidos por lo difícil de su
No sabemos si la necesidad ó el acierto, auxilio.
hizo se escogiese á Vitoria como centro de Podian defenderse algún tiempo á fuer-
las operaciones. Ningún sitio en verdad tan za de heroísmo ; pero desalentaba mucho á
á propósito , porque su posición central--ha- sus guarniciones el verse continuamente ro-
cia de él el mejor punto estratégico. deadas de enemigos , el carecer por lo g e -
Asentada Vitoria en una fértil llanura, neral de nolicias del ejército y la constante
casi distaba igualmente de Bilbao, San S e - amenaza de un sitio formal que no les ofre-
bastian y Pamplona, con cuyas capitales cía olra perspectiva (pie la muerte.
necesitaba comunicarse con frecuencia, y
entonces mas que nunca con la segunda por
el asedio que sufría. Teniendo Córdoba lijo ÜUKTAIUA.
en Yiloria el cuartel g e n e r a l , podia acudir
¡i cualquiera de las tres provincias, según
la necesidad lo reclamase, sin mas obstáculo II.
que las posiciones de los carlistas en Arla-
ban , que ceriíibay-v-por allí el paso á Gui-
púzcoa. * Los primeros movimientos de Córdoba
Los campos de Álava podían mantener llamaron la atención de Eguía , que tuvo
con desahogo á la caballería , que defendía que dejar encomendado á otro el sitio de
toda I?. llanada El pais era abundoso, y G notaría , y voló á encontrar y detener á
aunque consumía mucho el ejército, estaban su temible contrario. Pero hablemos de Gue-
cércalos graneros de Casulla y solo era ne- laria.
cesario dinero. Esla villa, patria de Sebastian de Elca-
El ejército carlista también ocupaba un no (1), el primer navegante que dio la vuel-
ventajoso territorio en su propio pais, y esla ta al mundo , está sentada en la costa de
circunstancia le valia mucho. Guipúzcoa , y contaba unas ciento setenta
Componíase á la sazón de diez y seis casas en el interior y estramuros, las cuales
mil infantes, mil caballos y Irccc piezas de quedaron reducidas después del sitio á unas
artillería. No tenía a l m a c e n e s ; escaseaban diez y seis medio arruinadas. Arranca del
las municiones y el dinero ; tenia que o p e - pueblo una pequeña península que termina
rar de continuo para oponerse á las invasio- en el elevado cerro de la Atalaya , a m p a -
n e s , para no ser sorprendido , y rechazar rando su castillo la población ,' murada y
desembarcos con que incesantemente se veía flanqueada por casasmalas, y dominando
amenazado. Los víveres empezaban también con sus fueges parle de la campiña , tan
á reducirse; y aunque se habían aumentado árida como escabrosa. Domínala el monte
las fuerzas, habían sido ya grandes sus pér- Garale, que concluye en el m a r , contribu-
didas , y se hacia difícil cubrir tantas b a - yendo esta eminencia y la naturaleza del
jas, haciéndose necesarias para reparar aque- terreno á hacerle intransitable á otros car-
llas, medidas coercitivas, algunas demasiado ruajes que los del p a i s , dificultando osle
fuertes, como veremos mas adelante. accidente topográfico la conducción de a r -
Era motivo de disgusto entre los carlis- tillería. Pero vencido este obstáculo, y á
tas la inacción aparente ó verdadera en que pesar del temporal de lluvia y n i e v e s , c o -
el ejército estaba; y se vio Eguía obligado á locaron los carlistas sus balerías.
emprender algún movimiento sobre los pun- La población de Guetaría no tiene mas
tos fortificados. Quitaba estos obstáculos que una calle principal de S. á N., que c o -
apoderándose de ellos, y las operaciones munica con el castillo por el arrecife cilado,
serian sin los mismos mas fáciles y rápidas
y menos espuestas también. (4) Entre una fuente y el juego de pelota,
_ Los fuertes del flanco y retaguardia dis- sobre un hermoso pedestal de mármoles , e s -
taba colocada la estatua de este célebre n a v e -
traían en su observación y bloqueo una fuer- gante , la cual destruyeron los carlistas en el
za considerable y se decidió á embestirlos. silio. Por honor nacional debe repararse luego
Era este plan acertado , y acertada fué esta pérdida.
CIETAIUA. 7

euyn anchura es de mas de doce varas. ción, protegida por el fuego d é l a artillería,
"A las once de la mañana del 19 de di- hizo en la mañana del 29 dos salidas con-
ciembre anterior rompieron el fuego los s i - secutivas; mas no fué muy feliz, pues según
tiadores; el '20 presenció el ataque el infante el parte oficial de los sitiadores, llevaban
don Sebastian desde el monte (Jarate , y en por objeto apoderarse de la boca-mina y de
la noche del 21 abrió la artillería una bre- la balería de brecha; y aunque en el primer
cha de bastante consideración, pero imprac- ímpetu consiguieron aproximarse á ésta, ha-
ticable por su difícil acceso. No era tampoco llaron una vigorosa resistencia en el 6." de
fácil el asalto á causa de la decisión de los Castilla , que cubría la trinchera y puestos
sitiados, que haciendo crecer el empeño de avanzados.
los sitiadores, tratan de i m p e d i r , a u m e n - Continuaron las baterías sus disparos, v
tando las baterías, la comunicación por mar por una brecha practicable en el muro se
del castillo , y apelan á las minas para h a - dio el asalto , y tuvo lugar el 1 de enero
n

cerse dueños del punto codiciado. con las compañías de preferencia del l. y ú

Sin intermisión el fuego , se propusieron í.° de Guipúzcoa y G.° de Castilla , p r e c e -


los carlistas apagar los del flanco que i n c o - didas do dos partidas al mando de dos v a -
modaban los trabajos de una batería pro- lientes oficiales, sostenidos todos por la res-
yectada á tiro de pistola de la muralla. No tante fuerza del i . " de Guipúzcoa.
consiguieron su propósito , aunque los d i s - Brusca fué la acometida y empeñada ¡a
minuyeron, causando pérdidas notables con resistencia ; pero no ora ya una fortificación
el incendio de algunos edificios , producido la que defendían los sitiados, eran montones
por las granadas que arrojaban. de r u i n a s , y tuvieron que abandonar la
Reconocidos los alrededores de la plaza primer línea , retirándose al fuerte , de que
contiguos al m a r , levantaron los carlistas en vano quisieron apoderarse los carlistas.
una batería en figura redianle, mirando rec- La pérdida de la población era inevita-
ia por un lado al mar y por el otro al puer- b l e : los mortíferos disparos de tantas Locas
to y baterías contrarias en la parle N. E. de de fuego , no podían menos de vencer la
Guelaria , con el doblo objeto de cortar en heroica resistencia de los liberales; y sus
lo posible la comunicación del mar y difi- contrarios se hicieron al fin dueños del pue-
cultar el paso del pueblo al castillo. blo. Asi dominaron la parte de tierra , pero
El 2G llegó Guibelaldo con el t.° b a t a - no impedían las comunicaciones marítimas,
llón de Guipúzcoa á ocupar las posiciones porque ni esto ni lomar el castillo era e m -
que cubría el 3.° de Navarra ; prosiguién- presa fácil.
dose en este dia los trabajos de zapa ; pues De todos modos el suceso , aunque no
ya en la noche anterior los minadores, f a - cúmplelo , fué notable ; pues quedó aislado
vorecidos por la oscuridad y al abrigo de el castillo, y su guarnición no tenia otra sa-
las casas quemadas á la inmediación de la lida que el mar; pues como ya hemos dicho,
muralla, consiguieron taladrar una pared solo se comunicaba con la villa por un e s -
poniéndose á cubierto del fuego. trecho arrecife que presentaba mucha f a c i -
En tanto que se hacían estos trabajos y lidad para ser defendido.
[tara ahogar su ruido, era vivísimo y conti- Aun en el monte donde se replegó la
nuado el fuego de fusilería de los"puestos guarnición no mejoró su estado. Sin alber-
avanzados. gue donde guarecerse de las aguas y fuer-
El 27 y 28 llegaron varias piezas de tes vientos que azotan aquellas costas, y sin
artillería, algunas de grueso calibre, y mu- abrigo á la intemperie , tuvieron que abrir
niciones en abundancia. los mismos soldados en aquel árido monto
Fué asi posible construir diferentes b a - una especio de silos para reposar algunos
terías en la izquierda de la línea, y al abri- momentos, sin mas abrigo que la tierra, r e -
go de grandes salchichones , los minadores cogiéndose oíros entre las aberturas do las
comenzaron aquella misma noche la galería p e ñ a s , siendo un sitio preferente para los
principal y el pozo de boca, quedando den- heridos y municiones alguna pequeña cue-
tro de ellos los destinados á este trabajo, va. El alimento no era mas lisongero.
relevándose para proseguirle sin intermi- Para aliviar de esta precaria situación á
sión. aquella tropa, se embarcó en San Sebastian
El mismo dia 28 estaba la plaza circui- el provincial de Oviedo, y arribó el 10 por
da de baterías que podían contestar v e n t a - i la noche al pie del monte de Guetaria, d c s -
josamente á las de los sitiados. La g u a r n i - ! embarcando en lanchas en medio del nutria
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL

do fuego de cañón y de fusil que hicieron pondría á su lado, aunque salvando la r e s -


los carlistas. ponsabilidad moral de la empresa por amol-
Merced á osle refuerzo pudo defenderse de su repulacinn.
aquel peñón. Nizose , y se firmó acta de esta junta,
cuyo acuerdo satisfizo á Almodóvar, porque
como ya hemos manifestado , oslaban c o m -
I\"COXVF.NIEN'TES PARA EL SOCORRO I)E SAN pletamente identificadas sus ideas con las

SEBASTIAN.
del general en gefe.
Aliñado era el plan de Córdoba. J u z -
gándole ahora con antecedentes y resul-
-III. tados, teniendo á la vista el plano del teatro
de la guerra , habiendo recorrido aquellos
ásperos y escabrosos terrenos, no se puede
Lamentábase Córdoba del cerco que su- menos, de convenir en la previsión del joven
fría San Sebastian ; pero no podia ir á le- caudillo , en el conocimiento exacto de su
vantarle, y lomó para la conservación de la situación , en sus no vulgares talentos.
plaza cuantas medidas creyó oportunas, y Pero era preciso abrir una nueva c a m -
agradecieron sus autoridades. paña, cualesquiera que fuesen los obstáculos.
Según la opinión de Córdoba no peli- Lamentábase el pais de la inacción del ejér-
graba la capital de Guipúzcoa , ni peligró cito, y en alivio de los males que aquejaban
nunca. Sufría el vecindario , mas no podia á los leales habitantes de San Sebastian,
el ejército acudir al remedio de su situa- convenia distraer hacia otro punto la a t e n -
ción : poderosos obstáculos lo impedían , y ción de los carlistas. A este fin , á pesar de
asi lo demostró el general en gefe al a y u n - la desnudez de las tropas y de la escasez
tamiento y al gobierno, y que ni era p r u - de recursos, decidióse Córdoba á salir de
dente abandonar y sacrificar á aquella sola Vitoria, adelantando asi la linea á costa , si
atención, por grande que era, todas las d e - era posible, de la del enemigo , á quien asi
mas sin duda mayores, y todas inútilmente; amagaba.
porque decia : «suponiendo que el ejército La empresa se presentaba difícil , por-
pudiese llegar hasta los mismos muros de que el terreno escogido del contrario eran
la plaza (suposición gratuita que no admito los puertos formidables de Arlaban, sin cuya
contra toda probabilidad, sino por un m o - posesión no era posible fortificar á Villarrcal
mento) ; suponiendo que el enemigo se h u - de Álava , cuyo punto le serviría de apoyo
biese retirado para dejarnos p a s a r , y que en su aproximación á Guipúzcoa.
luego hubiese sido balido al querernos e s -
torbar el regreso , como seguramente lo hu-
biera hecho en la hipótesis, nada podia r i . A M DE CÓRDOBA S 1 B K E ATST.A!!A!S'.
oponerse á que luego volviese á presentarse
delante de la plaza en la misma posición y
con las mismas condiciones que antes de IV.
aquella efímera é inútil tregua, adquirida ó
costa de un peligro inmenso.»
Arraigada fuertemente esta opinión en Poniendo limites á las provincias de Ala-
Córdoba, quiso saber, sin embargo , y para va y Guipúzcoa , se alzan vestidas de una
su mayor seguridad, la de los domas gefes, magnífica y perenne vegetación las enhies-
que reunidos en junta eslraordinaria , y r e - tadas cumbres de Arlaban Teatro de glorio-
emplazando á Almodóvar, por hallarse e n - sos recuerdos para los españoles en la guer-
fermo, su secretario don Miguel Imaz ma- ra de la independencia, éralo á la sazón de
nifestaron que la espedicion , sobre inútil, sangrientos combates. Aquellos frondosos y
seria poco menos que imposible en la p r á c - gigantescos robles han crecido alimentados
tica , y sumamente peligrosa al ejército y á con los cadáveres sepultados á su pie, y los
la causa pública. Asi opinaron , entre otros arroyos de las vertientes aumentaron mas
Espartero , Jáuregui y Oráa , conocedores de una vez su caudal con la sangre de mil
del terreno y prácticos en aquella lucha e s - y mil valientes. Cada árbol , cada peña es
pecial. Córdoba habló después que lodos, y un monumento histórico que angustia el
declaró en conclusión , que si había un solo ánimo del viajero al recordar las escenas de
gefe que estuviese por la espedicion , se eslerminio á que han servido aquellos sitios,
COMBATES DE ARLABAN. 9

y le hacen considerar las guerras civiles fianza; sé hasta dónde son grandes en este
como la mayor calamidad de los pueblos. punto mis obligaciones con el ejército; pero
En Arlaban tenían los carlistas su línea; sí que observéis aquel orden perfecto que
y desde Mondragon hasta el alto de Salinas asegura el triunfo en los combates y honra
estaban acantonadas la mayor parte de sus las armas en todas circunstancias.
fuerzas. Alli habia que ir á buscarlas, y alli «Valientes y generosos estrangeros que
condujo Córdoba con resolución al ejército. venís á pelear por los progresos de la c i v i -
Formóle en tres divisiones con encargo de lización : vamos, poseídos de una generosa
dirigirse la primera hacia Guevara por el rivalidad , á ver á que nacionalidad adju-
camino real de Salinas; de acudir la segun- dica hoy la fortuna sus favores, y la v i c t o -
da por distintos puntos á embestir las a l t u - ria su mejor corona.
ras de Arlaban , y de posesionarse la terce- »Mi corazón la desea y la disputa para
ra , mandada por Espartero , de Yillarreal los soldados de mi patria , es verdad ; pero
de Álava, y forlilicarle, porque situada esta mi equidad la adjudicará á los que mas l i -
población en el camino de Vitoria á Duran- songeados por la suerte, tengan la mejor
go, importaba mucho poseerla. ocasión de merecerla. El lazo que ha reuni-
Eguía , al saber este plan , y cuando se do nuestros esfuerzos é intereses, iguala los
disponía su enemigo á salir de Vitoria , e n - derechos de todos los que combaten por la
vió fuerzas á su encuentro , y se preparó á causa de la libertad.
hacerle frente con decisión. «Soldados españoles, vamos á conducir-
El 16 de enero movió Córdoba el ejér- nos como los primeros veteranos que tuvo
cito : mandaba la derecha el general Lacy ella en la Europa. En mi cuartel general de
Evans con su legión y algunos batallones Vitoria á 16 de enero de 1 8 3 6 . — E l g e n e -
españoles ; el centro , en que marchaba el ral Córdoba.»
general en gefe , iba al mando especial de
Bernelle con su legión francesa, que llegó la
antevíspera á Vitoria ; y la izquierda c o n - COMBATES DE ARLABAN.

ducida por Espartero.


Proponíase Córdoba atacar de frente con
V.
la segunda división, y que las dos alas s u -
biesen la sierra y cayesen por ambos flancos
sobre el enemigo. Todos los generales apro- Las posiciones amenazadas eran G u e -
baron el pensamiento; y el soldado fué ani- vara, Arlaban y Yillarreal. Defendía la pri-
moso al combate. Las palabras que le d i r i - mera Villarreal con cuatro batallones alave-
gió su intrépido g e n e r a l , le llenaron de ese ses, y dos vizcaínos que mandaba La Torre,
noble entusiasmo que infunde la voz de la y cerca se hallaba alguna fuerza de caba-
patria cuaiído se sabe hacerla o i r , y latir llería. Sostenía la segunda el brigadier Goñi
los corazones valientes y jóvenes. con dos batallones navarros y el segundo
«Compañeros, dijo Córdoba, confiado y escuadrón provisional, y estaban posesiona-
orgulloso el enemigo sobre la cordillera de dos de la tercera cuatro compañías castella-
Arlaban , parece retar nuestro esfuerzo, o l - nas y el escuadrón maniobrero también pro-
vidando los escarmientos que recibió en visional.
lanías otras posiciones mas célebres. Yo he 'Llenos de belicoso entusiasmo, y ardien-
recogido el g u a n t e , y para satisfacer v u e s - do en deseos de venir á las m a n o s , prepa-
tro ardimiento os conduzco al combate , es rábanse á pelear unos y otros con denuedo:
decir, á la victoria. eran todos españoles.
o Que lodos y cada uno recuerden hoy Llegan á Arroyave los de Córdoba y no
las mayores obligaciones que hemos c o n - encuentran á sus contrarios; deja su gefe en
traído con la patria , con el trono y con la aquel punto el grueso de las tropas y se
reputación de este valiente ejército ; ella es adelanta á las próximas ventas de Arlaban,
nuestra honra y nuestra vida; pero los gran- desde las cuales se divisaban ya las a v a n -
des elogios y premios recibidos, servirían á zadas carlistas á ambos lados del camino
labrar nuestra afrenta si brillase , soldados, para impedir la marcha. Córdoba les opuso
un solo dia aciago en que pudiéramos p e r - una guerrilla y un batallón de la Princesa,
der los buenos títulos con que supo conquis- y ordenó que avanzase la retaguardia.
tarlos vuestro valor y constancia. Ya era inevitable el combate, y comen-
«Compañeros : no os pido vuestra c o n - zó tratando de ganar los liberales el desfi-
TOMO n i . 2
10 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

ladero , que ocupaban sus contrarios. Las Córdoba se aproximaba también por el
posiciones favorecían á éstos sobremanera, centro á las ventas de Arlaban; m a s , ora se
y sabían defenderlas; pero era preciso for- retardase algo el movimiento , ó no fuesen
zar á todo trance aquel paso estrecho , n a - posibles nuevas operaciones, no tuvo lugar
cimiento déla montaña, y se arrojó el coronel por otro lado el a t a q u e : acababa el d i a , y
don Ramón María Narvaez sobre ias parejas conservando todo lo ganado y á la especta-
de las guerrillas enemigas, con las que se tiva de cualquier suceso , acampó allí m i s -
mezcló, recibiendo un balazo en la cabeza, m o , atento, sin embargo, á lo que á su de-
que le hizo rodar desangrándose. recha ó izquierda pasaba, donde aun seguían
Este accidente desgraciado contuvo el peleando sus soldados.
movimiento : los soldados no avanzaban, y Evans evolucionaba estratégicamente en
los carlistas aumentaban su empeño en c o n - el camino de Vitoria á Salvatierra , y los
servar sus escogidas posiciones, sirviéndoles celadores de AJava arrojaban á los carlistas
de seguro parapeto la espesura del monte, de Mendijur, á dos leguas de la capital.
á la cual se guarecieron, replegándose hacia Acude refuerzo contra los v e n c e d o r e s , ó
el alto de Salinas. Continuar en aquella s i - iban ya á ser presa de sus contrarios los l i -
tuación era sacrificar al soldado sin que berales alaveses, cuando llegó en su socorro
adelantara un p a s o , y haciéndose necesario el brigadier general Chinchester con dos r e -
un golpe decisivo , mandó Córdoba que un gimientos británicos y un batallón de Cas-
batallón francés se adelantase hasta hacerse tilla.
dueño de una altura inmediata á la subida No desistieron por eslo los carlistas que,
en la posición de la derecha , que el mas con nuevas tropas de refresco y un respeta-
avanzado de la Princesa , se guareciese en ble cuerpo de caballería , tornaron á pose-
un bosque, y que el brigadier Rivero avan- sionarse de Mendijur, haciendo necesario
zase con dos batallones , dejando á su paso su vigoroso empeño el auxilio enérgico de
una compañía en el puente de Ulibarri- los granaderos de Weslminsler, guiados por
Gamboa. el teniente coronel Churethil, que coopera-
Eguía daba al mismo tiempo sus órdenes ron á rechazarles á las alturas de Maturana,
para prevenir en contrario los deseos que pernoctando después los dueños de las po-
traslució de su enemigo , que tuvo por esta siciones en los pueblos de Arbuto y L u b e a -
causa que modificar mas de una vez sus na. Asi lo habia deseado Córdoba.
disposiciones. Pero vio era menester un e s - Villarreal no habia cesado de provocar
fuerzo heroico, y se le encomendó á Rivero, á Evans á un combate formal frente de Gue-
previniéndole que á toda costa se hiciese vara , mas no salió el inglés de Mendijur á
dueño de la cumbre que tenia tan.cerca. pesar de la superioridad de sus fuerzas , y
Defendida por fuerzas considerables, á fin se pasó la tarde haciendo fuego de guerri-
de llamar su atención por diferentes puntos, llas sin resultado.
dividió Ribero su gente en tres columnas, Sosteniendo una pequeña escaramuza
destinando la una á las órdenes del c o m a n - llegó Espartero á Villarreal de Álava ; pero
dante Bayer á flanquear la posición por la el reconocimiento practicado le demostró la
derecha; la otra á las del de la misma clase dificultad de fortificar aquel punto a v a n -
Yalderrama , á tomar la izquierda , reser- zado , y asi lo participó al general en gefe.
vándose el mando de la que habia de ganar Este pudo vanagloriarse de la exactitud
la altura por el centro. y celo con que habían sido cumplidas sus
La carga fué impetuosa y digna la r e - órdenes por lodos los gefes de división; pero
sistencia ; pero no tan esforzada como el éstos no debían estar tan satisfechos de él,
a t a q u e , porque consiguieron su objeto los porque no alaco simultáneamente por el
que acometieron, y los defensores de las po- centro , y permitió de este modo cayeran
siciones tuvieron que ocupar otras inmedia- mayores fuerzas sobre los estreñios, que se
tas, no menos fuertes, desde las cuales p o - vieron comprometidos mas de una vez y
dian , sin embargo , recuperar el terreno próximos á sufrir un desastre , que frustró
perdido. el valor de los gefes y la bizarría del sol-
A la derecha de la línea carlista tenían dado.
lugar á la vez combales no menos denoda- Todos pernoctaron en las posiciones que
dos , en los que los franceses se mostraban ocupaban al morir el d i a , y á pesar del
émulos de la bizarría y de la gloria de los tiempo trascurrido , se aflige el ánimo y le
españoles. asaltan tristes reflexiones, al considerar á
ACCIONES DEL 17. 11

los soldados de la reina escogidos por la pelana ; la de la derecha de dos batallones


suerle, pasar la noche del 16 de enero, fria, de Castilla y de Navarra á las órdenes del
lluviosa , sin lumbre ni agua potable, v e s - brigadier Goñi, y la del centro á las del de
tidos de verano sobre las cumbres de A r l a - la misma clase don Carlos Pérez de las Y a -
ban , cansados de un mortífero combate y cas, ó Iturriza con el 3 . " de Guipúzcoa, pri-
esperando COTÍ el sol otro no menos san- mero de Castilla y una compañía del s e -
griento. gundo provisional de caballería , quedando
en reserva el 5.° de Navarra.
ACCIONES BEL 17. Córdoba, resuelto á tentar de nuevo for-
tuna , dispuso atacar el 17 , y Espartero se
movió de frente sin hallar el menor obstá-
VI. culo , llegando á las nueve y media de la
mañana hasta las avanzadas posiciones que
ocupaba Ribero con sus quince compañías.
La posición de las tropas de Córdoba Todas las demás fuerzas estaban en sus
daba á conocer á Eguía que no habían t e r - posiciones de la víspera , y la caballería y
minado los combates, y por los movimien- artillería formó en el camino real, quedando
tos que observó y los partes que recibiera, asi de reserva para lo que pudiera ocurrir,
comprendió que iba Córdoba á reunir sus pues tenia terreno á propósito para m a -
fuerzas sobre el centro á su frente. Al mis- niobrar.
mo tiempo conocía Villarreal que la inten- Paralelos ambos combatientes, varió
ción de Evans era entretenerle para que no Córdoba la posición de Espartero , llamán-
pudiese proteger á Eguía , que se hallaría dole al estremo opuesto. Creía ver atacada
en gran peligro, y se determinó á no hacer esclusivamente una de sus a l a s , en lo cual
caso del inglés, tomando en la noche del 16 no habia pensado Eguía.
las disposiciones que creyó oportunas , y Esperaba , sin embargo , un decidido
marchando antes del amanecer del siguien- ataque por el costado que mandaba Villar-
te dia con los seis batallones á sus órdenes. real , tanto por la intrepidez de este gefe,
A las diez de la mañana llegó al alto de como por las fuerzas que tenia; pero no p a -
Salinas por el puerto de Elguea. saban sus temores de precauciones, máxime
El ejército carlista estaba en el alto con atendiendo á que la niebla no permitía v e r
las armas en pabellones, y Villarreal m a n - sino á corta distancia.
dó los formase también su gente para d e s - Era ya la mitad del dia cuando e m -
canso. En seguida marchó solo á Salinas á pezó el combate, yendo la izquierda carlis-
conferenciar con Eguía , y al saludarle , le ta flanqueando para caer sobre la legión
dijo éste se alegraba mucho de que hubiese argelina que se hallaba á su frente. Adelan-
llegado con tanta oportunidad, y le añadió: tándose Sopelana con las compañías de pre-
—Amigo , acabo de afeitarme para ir al ferencia , principió á combatir á medio tiro
cuartel real para hacer dimisión del mando, de pistola con un batallón francés, que fué
porque esta guerra no es. sino para jóvenes. rechazado ; le auxilian las fuerzas escalona-
Eguía creía ademas no poder hacer fren- das al efecto, y detienen el ímpetu del c a r -
te con ventaja á las numerosas fuerzas que lista, formando entonces Villarreal su fuerza
le asediaban. en columna cerrada al frente del enemigo,
Villarreal le contestó: no sin haber arrojado á éste desde la subida
—Mi g e n e r a l , no haga v d . dimisión del de Arlaban hasta la venta primera.
mando , porque no hay nadie mas que u s - La derecha carlista atacaba al mismo
ted que pueda m a n d a r : haga v d . el favor tiempo con bravura y desalojaba mas de
de subir conmigo hasta el alto para que le una vez á las masas situadas en la altura de
vea á v d . el ejército, y corre por mi c u e n - la izquierda de la venta de Arlaban á cuyo
ta el atacar al enemigo. punto acudió Espartero.
Condescendió y subieron juntos. En el Pérez de las Vacas se adelantó por el
alto ya , dispusieron el ataque. centro hasta tiro de fusil de la casa de la
Las columnas que debían emprenderle Cadena, y dispuso flanqueasen los tiradores
se componían, la de la izquierda ele los seis ambos lados, marchando los granaderos por
batallones que llevara Villarreal, al mando el camino real. «En esta disposición, decia
de su siempre intrépido gefe, y á sus ó r d e - Eguía al ministro de la Guerra, continuaron
nes los mariscales de campo La Torre y So- impávidas dichas c o m p a ñ í a s , obligando al
12 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

enemigo á retirarse precipitadamente de la ocultando su movimiento, por lo cual se po-


derecha, posesionándose de la venta de Ar- sesionó de cuatro puentes sobre el Zadorra,
laban, la que intentó aquel forzar diferentes cerca de Anzua, situando los batallones en
veces reforzando las compañías de preferen- la altura de la orilla derecha, estendiéndose
cia; pero allí tenia el enemigo reconcentra- hasta Marieta, y dominando asi aquella par-
das sus columnas, tan escesivamente s u p e - le del valle de Burunda.
riores en número, que hubo que concretar el Pero estas ventajas de las tropas de Cór-
ataque á sostenerse en sus inmediaciones; y doba no eran decisivas, ni aun de impor-
observando al poco rato, despejado un poco tancia. El enemigo estaba al frente provo-
el horizonte, que la altura de la derecha es- cando , y si no avanzaba , tampoco retroce-
taba menos defendida, destaqué al segundo día. Eguía esperaba : su contrario estaba
comandante del 3.° de Guipúzcoa con dos indeciso , y en esta situación vino la noche
compañías del mismo y dos del 1.° de Cas- á poner término á las esperanzas del uno y
tilla para que la o c u p a s e , como lo verificó á la indecisión del otro. El primero replegó
con el mayor valor, á pesar de la obstinada sus fuerzas á las anteriores posiciones, y el
resistencia que se le opuso , quedando c o r - segundo decidió retirarse , contando éste
lada por mas de un cuarto de hora la línea unas seiscientas bajas , y aquel una mitad
enemiga ; pero envuelto segunda vez por la apenas.
densa niebla .reconcentró sus fuerzas para Este resultado personal y el de las ope-
evitar las desgracias que podrían ocurrir raciones, da en buena lógica , imparcial-
entre las nuestras mismas, y se mantuvo en mente considerado, el triunfo á los carlistas.
Jas alturas de su derecha hasta que al ano- Córdoba quedaba en Ulibarri-Gamboa:
checer cesó el fuego por ambas partes.» Eguía estableció su cuarlel general en Esco-
Sin admitir de una manera tan absoluta riaza y Villarreal y pernoctó en Salinas,
esta forma de presentar los sucesos, diremos donde pasó el dia 1 8 .
que fué en 'efecto grande, entusiasta, d e c i - Habiendo observado Evans este m o v i -
dido , valiente el empeño de los carlistas, miento , se situó en el pueblo de Zuazo de
no tan solo por defender sus ventajosas p o - Gamboa, con el fin de proteger á Córdoba.
siciones , sino aun por tomar la ofensiva y El 19 regresó Villarreal á la parte de
hacer retroceder á su contrario á Vitoria. Álava con su división, y al llegar al pueblo
Pero si tal fué el propósito de los defen- de Elguea supo que Evans estaba acampado
sores de don Carlos, el de los de la reina con la suya en la inmediación del pueblo
era el de enseñorearse de aquellas, desde de Zuazo, y siendo ya de n o c h e , dispuso
las cuales les insultaban y les diezmaban sus que una compañía de cazadores los alacase
filas. Asi se vio á Ribero y á los suyos p e - en su mismo campamento. Asi se ejecutó, y
lear tenaces y conquistar el gefe dos cruces haciendo una descárgala compañía, se d i s -
laureadas de San Fernando y ganar para sus persaron , marchando en desorden á Vitoria
banderas la corbata de la misma orden los las fuerzas atacadas, dejando en el c a m p a -
bravos soldados del Infante y la Princesa. mento mas de quinientos morriones.
En aquel pelear tenaz y porfiado teníase Tal es la verdad de aquellos aconteci-
por un triunfo conservar unos y otros sus mientos, desfigurados en los parles oficiales
posiciones, que perdían y ganaban á menu- de uno y otro gefe.
do mas de una vez , y que siempre q u e d a -
ban cubiertas de cadáveres. Por esto se
consideraba Ribero ufano y orgulloso en la CONSECUENCIAS DE LAS ACCIONES DE AR-
posesión de la misma altura , ganada el dia LABAS.
anterior á tanta costa y sostenida con tanta
pérdida.
Las fuerzas de la reina se veían a t a c a - VII.
das á la vez por diferentes puntos, y en to-
dos tenian que resistir con porfiado empeño,
trabándose combates en que se agotaban los De las operaciones de Córdoba sobre
esfuerzos y las municiones. La misma niebla Arlaban podemos decir lo mismo que de las
que hubiera podido ser un obstáculo para el que en el año anterior llevó á efecto sobre
combate, le hacia mas mortífero, niebla que Guevara y Salvatierra. Y aun en éstas se
favoreció á E v a n s , quien por la parte que, enseñoreó, siquiera momentáneamente , del
conforme al plan le tocó embestir , avanzó 1
punto que dominaban sus contrarios; pero
CONSECUENCIAS DE LAS ACCIONES DE ARLABAN. 13

en las de Arlaban se contentó con ascender Diez y seis batallones estaban con este o b -
algunas cuestas de los puertos sin poder jeto dando jaque á Estella , á donde a c u -
dominar en su cima. A uno y otro punto salió dían los refuerzos carlistas para ver de i m -
resuello y lleno de entusiasmo, peleó en am- pedir el daño que por aquella parte les
bos valiente, y volvió en ambos d e s e n g a - amenazaba, sin duda considerable, porque
ñado. No parecia sino que su objeto era permitió prolongarse la línea defensiva ó
tener ocupado al ejército. base de operaciones del ejército , unas ocho
No pudieron concebir los carlistas cómo leguas. Mas el aumento de las fuerzas car-
entonces no se adelantó Córdoba á Ochan- listas hizo variar el plan de Córdoba , como
diano, amenazando descender á Vizcaya , y veremos; y sabido es que en campaña no
dándose la mano las comunicaciones que suele favorecer mucho esta repentina varia-
podia tener á retaguardia de los carlistas; ción de proyectos.
cómo no practicó reconocimientos que le Pero no quiso se le tuviese por cobarde,
hubieran dado probablemente otro resulta- y su amor propio herido le llevó á una e m -
do. Esto hubiera obligado á los carlistas á presa temeraria que disminuyó el personal
defender las cordilleras de Urquiola , que del ejército, ya que no su espíritu.
no eran tan defendibles como las de A r - Verdad es que Córdoba habia ya pedido
laban. su relevo, que dos dias antes , el 1¿ , d e s -
La disculpa de no poderse fortificar á pués de esponer al ministro de la Guerra
Villarreal dejó de serlo desde que empezó las causas que le impedian seguir en el
á fortificarse; y no dice mucho en favor de m a n d o , decia «que todas le obligaban á
una retirada cuando se ejecuta á favor de manifestar franca , resuelta y respetuosa-
la oscuridad ; y aun valiéndose de la a s t u - mente que no le era posible continuar h o n -
cia para engañar al e n e m i g o , á cuyo fin rado eon la confianza del mando de aquellas
dispuso Córdoba se encendieran fogatas que provincias y ejército que S. M. se dignó
demostrase mas bien la existencia de un fiarle , y el cual habia procurado d e s e m p e -
campamento que la de un campo a b a n d o - ñar hasta donde sus fuerzas, cortas luces,
nado en silencio. recursos y ardientes deseos del bien público
No le haremos, empero, el cargo que se y medios posibles de alcanzarlo le hicieron
le hizo porque no mantuvo al ejército en las conciliable con sus deberes y reputación;»
posiciones conquistadas , y no siguió a d e - y rogaba al ministro decidiese el ánimo de
lante: asentimos con él en que era imposible la reina á que no retardara la aceptación de
entonces; mas no en que fuese inútil, porque su renuncia , en consideración ai grave e s -
nunca lo es penetrar en medio de un pais tado de su salud, que le hacia imposible su
enemigo, alcanzando una victoria; y también desempeño , pidiendo pasaporte para ir á
convenimos en que el empeño de llevar Montpellier á curarse , esperándose d e c l a -
ahora adelante el ejército hubiera sido com- rase que habia servido en ésla como en t o -
prometerle , perderle y á la causa pública das circunstancias, con buen celo y lealtad.
que sostenía; pero si le censuramos porque, Pero aun a s i , nadie podia obligarle,
atendiendo á los ecos de la vulgaridad tras- porque no declinaba su responsabilidad á
mitidos por el gobierno con insistencia , lle- emprender movimientos inoportunos y d e -
vase al soldado á pelear desnudo en unas sastrosos , como el mismo Córdoba viene á
posiciones desventajosas que no podian con- confesarlo ( I ) .
servarse , y en que de antemano sabia que
cualquier combate habia de ser sangriento
(1) El tiempo era frió y lluvioso, las tropas,
y sin resultado decisivo.
durante dos dias y medio , habian m a r c h a d o ,
Pero de cualquier modo, el proyecto no combatido y vivaqueado , sin comer ni beber
merecía tanto : otras atenciones eran mas y sin fuego en la cima del Pirineo , faltando
apremiantes. alli leña ( a ) y agua para guisar los ranchos;
gran parte de nuestros soldados-estaban sin
En Navarra se reforzaban las fuerzas
capotes , batallones enteros con pantalón dn
carlistas para hacer frente á las que les ob- j verano ; con los muchos heridos bajaban c e n -
servaban , y se proponían al mismo tiempo ;
tenares de enfermos, sin que t u v i é s e m o s d o n -
proteger el alzamiento de los valles de Ron- • de colocarlos, ni medios de conducirlos, ni con
cal, Aezcoa y Salazar, que fué mas prema- \ qué asistirlos!/ curar las heridas: el hambre,
turo de lo que Córdoba deseaba; pues q u e - : la sed y el frió tenían á la gente rendida : eí
ría coincidiese con otras operaciones para
I (a) Eslo no sucedía en algunos puntos de la
que todo tuviera la importancia merecida. liaca. (¡Sota del autor.)
14 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

¿Qué consecuencias tuvieron en pro de gar las operaciones del ejército con las t r o -
la causa liberal las operaciones sobre A r l a - pas estacionadas en la izquierda, y a s e g u -
ban ? ¿ Qué beneficios reportó de ellas la rar el paso de la Peña de Orduña, el mas
nación, cuál el ejército? ¿No fué casi diez- importante para las espediciones á Vizcaya
mado? ¿No se emprendió por fin una astuta en socorro de Bilbao y del valle de Mena.
retirada para decir con ella al pais que no . La crudeza del tiempo, y las densísimas
se podia traspasar la linca carlista por aque- nieblas impedían toda clase de operaciones,
lla parle, que habia ya límites entre ambos q u e , á mas de su inutilidad , esponian al
combatientes , y que allí era invencible el ejército. Per esta causa se replegó la línea
enemigo? en la dirección de Salvatierra hasta Alegría,
El joven caudillo parecia no compren- teniendo que evacuar los carlistas el h o s p i -
der ó se olvidaba á veces de lo que era tal, y todo cuanto tenían en el primer punto
aquella guerra. Gracias á s u ardimiento y á para trasportarlo a l a montaña, c o n c e n t r a n -
que mandaba un ejército de valientes que do al mismo tiempo sus fuerzas en observa-
en todas partes hacían bonor á sus gefes, ción de las enemigas.
que peleaban como leones, y morían como No podían avanzar estas porque siendo
héroes, no lloró el pais dolorosas catás- la subsistencia su primera necesidad, t r a s -
trofes. A q u í , como en todas partes, vióse pasando la línea carlista no encontraban
batirse el soldado como en causa propia, habitantes, ni auxilio alguno á no tener e s -
enardecerse á la vista de su enemigo y pre- pedila la comunicación con Vitoria.
ferir la muerte á la retirada. La fortificación de Yillarreal, punto avan-
No fueron solo las tropas liberales las zado en los puertos, y casi en la confluencia
que se batieron bizarramente: con igual em- de los caminos de Ochandiano y Mondragon
peño pelearon los carlistas ; que lo tenaz hubiera sido importante; pero la construcción
del ataque demostraba lo firme de la r e s i s - de las obras hacia necesarios tres meses y
tencia. consagrar un ejército á. protegerlas, y á sos-
Las legiones cumplieron su deber, y al- tener á la división que habia de ocupar e s -
gunos cuerpos se mostraron émulos del c o - te punto. Y esto si los carlistas no mostra-
rage y de la gloria que unos y otros españo- ban un decidido empeño en impedirlo, lo
les alcanzaron. cual se presentaba muy p r o b a b l e , y su
éxito.
En tanto, y como si procurasen llamar
OPERACIONES Y PLANES P05TEEIOKES. la atención de Córdoba hacia otro punto dis-
tante, es atacado el 20 el puente nuevo de
Bilbao; pero bastan á protegerle las fuerzas
VIH. alli disponibles, y rechazan al enemigo.
El gefe liberal piensa al mismo tiempo
en nuevas operaciones en que no a v e n -
Alucinado un momento el público con ture mucho, y el 25 practica un reconoci-
los partes pomposos de las jornadas de A r - miento sobre el castillo de Guevara por
laban , pronto el desengaño vino á reempla- Alegría y Salvatierra. Los carlistas le creen
zar á una satisfacción ilusoria, y lamentóse bastante defendido, y no salen de sus po-
lo que antes se aplaudiera. siciones. Halla Córdoba dificilísimo el sitio
El ejército volvió á sus cantones y en de Guevara, y aunque conoce la importan-
vez de pensar en nuevos movimientos, se s i - cia que tiene, no solo su castillo sino el ter-
guió fortificando á Villalba de Losa, para ritorio que domina, desiste de esta empresa
que dominase aquel v a l l e ; prosiguióse el por falta de medios para acometerla con
establecimiento de la línea en toda aquella buen suceso, y piensa en otras.
ala, muy débil y descubierta; se trató de li- Por el pronto envia 4,000 hombres á
Ezpeleta para ayudarle á perseguir la espe-
ardor solo de los combates y las satisfacciones dicion que oyó se preparaba para Asturias,
de la victoria , habían podido sostener hasta según las noticias que tenia, y envia ademas
alli su energía moral; pero era de temer por una brigada deinfantería á San Sebastian con
momentos que la inclemencia y otras causas objeto de recuperar los puntos csteriores que
análogas perdiesen á un ejército victorioso, habían ganado los carlistas que asediaban
como había sucedido en las Amezcoas con el
geueral Valdós. la plaza. Ordena á Tello que con las tropas
Memoria del general Córdoba. que tenia en la Ribera persiguiese la e s p e -
OPERACIONES Y PLANES POSTERIORES. 13

ilición que se preparaba á Aragón; y p r e - <operar entonces en combinación con las de


viene á Evans y á Espartero que con sus iNavarra apoyándose recíprocamente é impo-
respectivas fuerzas permanezcan en Álava, ¡sibilitaba por fin, las comunicaciones de los
para vigilar la izquierda y el centro de los icarlistas con Francia.
carlistas y fortificar á Peñacerrada y T r e v i - «Pero lo repito, d i c e , precipitados los
ño, con cuyas obras, dice Córdoba, se p r o - ¡sucesos, no solo sin mi participación, sino
puso adquirir y adquirió en efecto el grande icontra mi espresa voluntad, tuve que s u j e -
y productivo territorio de la Rioja alavesa tarme á una ley tanto mas dura, cuanto me
y el condado de Treviño. habia sido impuesta por el celo inconsidera-
Con esta distribución de fuerzas, solo do y mal entendido de algunas personas que,
le quedaba una brigada española y otra anticipando el movimiento, y prometiendo
francesa, con las cuales tenia que pasar á de muy buena fé al gobierno lo que no e n -
Navarra, ocupar la Ribera si Tello m a r c h a - tendían ni podian cumplir, dictaron su v o -
ba á Aragón, y ejecutar los planes que tenia luntad al general, aunque dejándole esclu-
sobre el alto Arga; planes cuya ejecución sivamente la responsabilidad de los emba-
consideró necesaria y urgente si se quería razos y consecuencias que ellos no alcanza-
conservar la adquisición délos valles, abrir ron, y que al instante empezaron á surgir.
las comunicaciones con Francia, incomuni- En Logroño y Pamplona habia yo hablado
car á los carlistas de Navarra con los de con los diputados ó agentes de los valles,
Aragón y Cataluña, y dejar al ejército en una exhortándoles á mantener el buen espíritu
posición desembarazada, espedita y móvil, de sus conciudadanos sin dar el grito de in-
pues de lo contrario habia de seguir este surrección hasta que yo les indicase el m o -
constituido en inactivo y perpetuo c e n t i n e - mento oportuno.»
la de aquel pequeño territorio. El e s t a b l e - La nueva situación en que estos sucesos
cimiento de t m a larga línea en los Aldui- empezaron á poner á Córdoba fué en e s t r e -
des por el curso del alto Aragón, comple- mo crítica, como mas adelante lo participó
tando asi la primera operación sobre el al gobierno , insistiendo en su relevo (1).
mismo rio en la ribera baja, era necesario j; Satisfecho de él el conde de A l m o d o -
por el pronto para obtener tales ventajas. v a r , y no quedándole nada que hacer en el
Sin que censuremos estos proyectos, Cór- cuartel general, marchó á Madrid el 27
doba estaba, nos parece, en un error discul- acompañándole Córdoba en su coche hasta
pable en cuanto á las espediciones. Se tra- la Puebla y llegó al Ebro sin escolla, cosa
taban, es cierto, en el campo carlista; eran imposible poco antes.
á la sazón la cuestión palpitante, pero solo El 28 salió Ribero de Vitoria á la G u a r -
se disponía ó estaba ya dispuesta formal- dia, y al llegar á Peñacerrada supo que
mente, la pequeña que habia de guiar B a - en las inmediaciones merodeaban algunas
tanero; pues aunque Gómez trabajaba por fuerzas carlistas. Con esta noticia se a p r e -
salir con otra, no habia aun nada decidido. suró á tomar el puerto, pero se le antici-
Se discutía este punto, dio margen á rivali- pó el enemigo, y encontrándose Ribero con
dades y enemistades en el campo carlista, una compañía en la altura la batió y desalo-
pero nada se concertó por entonces. jó ; obteniendo el mismo resultado con la
El prematuro alzamiento de los valles, fuerza que guiaba el partidario Calceta, que
hizo modificar el proyecto de Córdoba; y subía al mismo punto apresuradamente y al
en vez de la línea meditada por Yrurzun y que hizo 22 prisioneros.
Lecumberri á Tolosa , tuvo que estenderse El 29 salió Córdoba con su cuartel
á Zubiri, teniendo asi por delante el Raztan general para Navarra; dejando en Álava
y sus valles y territorios limítrofes, que en á las órdenes de Evans once batallones
otro caso, quedaban á la espalda. Con la de la legión y uno de chapelgorris; á
línea por Yrurzun y Lecumberri, se estable- las de Espartero Ires brigadas, y á las de
cía en la boca de la Burunda; amenazaba Ezpclela, sobre el alto Ebro cuatro mil hom-
muy de cerca en aquel frente á Guipúzcoa bres como dijimos anteriormente.
y dominaba los dos caminos reales mas im-
portantes de Navarra, cuya confluencia e s -
taba en Irurzun; restablecía por este punto
la comunicación mas corla entre Vitoria y
Pamplona; aseguraba la militar de las t r o -
pas , que desde Hernani ó Tolosa podian (1) Véase documento núm. I .
16 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

conteniendo en su recinto mas de mil t r e s -


MOVIMIENTO DEL CUARTEL GENERAL. cientos habitantes. Asentada en un valle, y
no careciendo de alguna importancia por
su posición , tenia por principal defensa un
IX. castillo sobre un cerro , á tiro de pistola de
la población, cuyos fuegos la defendían,
protegiéndola ademas una serie no inter-
La crueleza del invierno y la escasez de rumpida de c a s a s , desde las cuales podia
vestuario y de recursos producían enferme- hacerse una resistencia tenaz Estas defen-
dades que diezmaban las lilas del sufrido sas y las que constituía el rio Cadagua, h a -
ejército, dificultando la cura de los enfer- cia que solo tuviera vulnerable las avenidas
mos por falta de sitio donde albergarlos. del valle de Mena y de Caslro-Urdiales.
A pesar de esto , Córdoba, siempre ac- Por este último punto fué por donde se
tivo, no podia permanecer por mas tiempo decidieron los carlistas á atacar la villa des-
en Vitoria. Los movimientos y los planes del pués del reconocimiento que practicaron,
enemigo le obligaban á esperar. Eguia, que no pudiendo escoger otras posiciones ven-
tenia á la sazón su cuartel general en D u - tajosas á causa de la imposibilidad de c o n -
rango, le trasladó el 3 de lebrero á Zorno- ducir la artillería. Salió esta de üurango
za, donde reparada su gente, la dispuso pa- por el camino de Bilbao, y á la vista de su
ra nuevas fatigas ; siendo la primera atacar guarnición pasó á Amurrio y de aqui á A r -
á Valmaseda, á donde envió la artillería, ciniega y Valmaseda.
tomando posición en el camino real de la A pesar de lo lluvioso del tiempo, llegó
villa. felizmente el tren de b a t i r , y Eguía lomó
Córdoba trataba en tanto de cerrar el posición sobre el camino de Mena por si
paso á la espedicion, que le habían partici- acudían fuerzas en socorro de la villa a m e -
pado se destinaba á Aragón , y marchaba á nazada. Al mismo tiempo envió una d e s c u -
Pamplona , á donde llegó el 5 , impaciente bierta, que estendiéndose desde Valmaseda
por el retraso, á causa de las lluvias, de las hasta Mercadillo, se tiroteó con poco resul-
tropas que le seguían. tado.
Consecuente en su plan de líneas , for- El 7 se estableció el cuartel general en
tifica á Peñacerrada y Treviño, y á Villalba la venta de San A n d r é s , valle de Mena, y
y la Herradura, viendo en breve conclui- el 8 en Zalla, de donde salió E g u í a , según
das unas y adelantadas otras, merced á manifiesta, al amanecer, con dirección á Val-
sus esfuerzos. Proporciónase recursos; envia maseda , contra cuyo p u n t o , según sus ó r -
tres mil fusiles, pertrechos y municiones á denes, rompieron el fuego todas las g u e r r i -
los v a l l e s ; sale de Pamplona el 9 con dos llas, adelantándose en seguida en diferentes
divisiones, que se escalonan en los puntos direcciones las demás fuerzas y las piezas
del Arga , estableciendo el cuartel general ele montaña y c a m p a ñ a , cuyos disparos
en Zubiri, se adelanta reconociendo el t e r - abrieron pronto una brecha , si bien en el
reno hasta la vecina frontera; entra en Fran- punto mas difícil de p e n e t r a r , por defen-
cia á conferenciar con el general conde de derle el fuego de las casernas inmediatas y
Arispe sobre el restablecimiento de la c o - el de los pedreros del Castillo.
municación del tráfico y de las aduanas en- Los carlistas colocaron entonces en b a -
tre ambos paises, ocupación del Baztan é tería una pieza de treinta y seis y otra de
interceptación de las comunicaciones de los veinte y c u a t r o , en vez de las dos de á
carlistas en territorio francés; pero se retar- cuatro que tenian, y antes de comenzar sus
da esta conferencia , y la noticia de la ren- disparos propuso Eguía una capitulación,
dición de Valmaseda apresura el regreso de que se apresuró á aceptar la guarnición de
Córdoba. Valmaseda , conviniendo el gobernador de
este punto, don Manuel Ladrón de Guevara
SITIO Y TOMA DE VALMASEDA. con don Melchor Silvestre, brigadier y c o -
mandante general de los ingenieros c a r l i s -
X. tas , en que la fuerza seria prisionera de
guerra y la villa respetada; que los gefes y
Sobre una colina, y á cinco leguas de oficiales conservarían su espada y e q u i p a -
Bilbao, se halla esta villa de inmemorial ges , y los soldados sus m o c h i l a s , bajo la
fundación , llamada en lo antiguo Malseda, responsabilidad de los gefes de no llevar
MOVIMIENTOS DE CORDOBA. 17

mas prendas y efectos que los de su p e r t e - puntos, la artillería carlista volvió á Duran-
nencia ; que serian escollados hasta el p r i - g o , acompañándola Eguía y su estado m a -
mer depósito y cangeados los gefes, oficia- yor á pie.
les y tropa con preferencia á todos los demás Dirigióse luego aquel en observación
prisioneros existentes ( 1 ) , y que la g u a r n i - de Córdoba ; y el brigadier Andechaga
ción saldría por la brecha tambor batiente, quedó encargado de observar y r e c o -
y haciendo pabellones de armas , seguirían nocer los valles de S o b a , Mena y demás
su marcha. limítrofes que pertenecían á su comandancia
A las cinco de la larde del 9 se firmó general de las Encartaciones.
esta capitulación, y los carlistas, al hacerse Importábales ir ganando terreno en este
tan á poca costa dueños de un pueblo tan punto, porque su pensamiento constante era
mal defendido, se encontraron con cinco acortar la distancia con Galicia , para que
pedreros, trescientos sesenta fusiles, sesenta dándose la mano por esta p a r l e , se formase
mil cartuchos de fusil y abundante repuesto una cadena no interrumpida que , andando
de v í v e r e s , pues solo de bacalao había se- el tiempo, podia reducir su círculo y estre-
senta y cinco quintales, ochocientas raeio- char el centro. En contacto Galicia con Cas-
niones de pan , cincuenta y tres cajones de tilla y Estremadura , ésta con la Mancha y
galleta , y á este tenor otros ariículos , i n - Valencia, este reino con Aragón, y el Maes-
cluso chacolí y vino de Valdepeñas. trazgo con Cataluña , los valles que termi-
Quedaron prisioneros unos cuatrocientos nan en los Pirineos y confluyen con N a v a r -
hombres del regimiento provincial de Tuy, ra, cerraban la cadena que tanto importaba
que guardaba aquel punto , cuya posesión poseer á los carlistas.
costó solo á los carlistas unos cuarenta e n -
tre muertos y heridos.
Los carlistas estaban rodeados á pocas MOVIMIENTOS DE CÓRDOBA.
leguas de fuerzas liberales , que si se h u -
bieran combinado habrían impedido la pér- XII.
dida de V a l m a s e d a , y se habrían hecho
dueños de Sodupe y el Berron, poniendo en
grande aprieto á los carlistas. El 14 de febrero regresa Córdoba á P a m -
plona; acuérdalos medios de proseguir con
actividad los trabajos de las l í n e a s ; deja
SITIO Y CAPITULACIÓN DE MERCADILLO. una división para p r o t e g e r l o s , y marcha ó
Ulzama con el resto de las tropas á tomar la
dirección de L e c u m b e r r i , Tolosa ó la B u -
XI. runda, según se presentase mas conveniente
para atraer sobre sí las fuerzas con que los
carlistas iban obteniendo los triunfos que
La toma de Valmaseda aseguraba la del hemos referido ; triunfos que inquietaban al
inmediato pueblo de Mercadillo , y á él se gefe liberal, estrañándole no los impidiesen
encaminaron con osle objeto los carlistas en los cinco mil hombres que por aquella parle
la mañana del 1 1 , y después de superar el tenia Evans, los siete mil quinientos de E s -
obstáculo que les opuso Castañeda, cayeron parlero , los cuatro mil de Ezpeleta y los
sobre dicho p u n t o , cuyas débiles tapias tres mil seiscientos con que Ribero se enca-
eran defendidas por unos cien hombres es- minaba á aquel punto.
casamente del provincial de Tuy , á las or No p o d i a n , es v e r d a d , operar todas e s -
(lenes de don Pedro Antonio Otero y R o - tas fuerzas porque tenian importantes a t e n -
may. Embestido aquel, al cabo de una corla ciones sobre sí; pero según Córdoba, siempre
resistencia capituló á las cinco y media de quedaban disponibles catorce á quince mil
la tarde en las mismos términos que lo h a - infantes y mas de mil caballos, con dos b a -
bía hecho Guevara en Valmaseda, á pesar terías, suficientes á estorbar los sitios m e n -
de hallarse cerca una columna liberal. cionados.
Demolidas las fortificaciones de ambos La marcha de Ribero á la izquierda de
la línea , obligó á Córdoba á desprenderse
(i) Córdoba rehusó firmar este artículo, de una brigada con ciento cincuenta caba-
el 2." de la capitulación, fundándose para ello llos que al mando de O'Donell envió en su
eu honrosos motivos. reemplazo.
TOMO I I I . 3
48 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

De. esta manera quedaba la derecha , si tenia en el buen éxito de su causa, demues-
no débil como deseaban los carlistas , poco tra la entera confianza de que estaba poseí-
nutrida. Pero aun hubiera querido Córdoba do, confianza que no era en verdad entonces
llevar las tropas de este lado á donde la ilusoria , porque la división de sus contra-
necesidad las reclamaba, si no hubiese me- rios le proporcionaba victorias que hubieran
diado una distancia de cuarenta y cinco a sido para don Carlos de mas precio si h u -
cincuenta l e g u a s , y lo que es p e o r , á no biera sabido aprovecharla.
estar obstruidos los caminos con una vara El manifiesto dice a s i :
de nieve, lo cual paralizaba los esfuerzos de
todos.
Necesitando Córdoba diez dias para pres- ESPAÑOLES.
tar auxilio á los puntos amenazados, y c r e -
yendo mas eficaz cualquiera diversión o p e -
rada por la derecha, marchó el 17 á Ulzama, Desde que la P r o v i d e n c í a m e puso en
de donde se retiró el enemigo que le a c e - medio de vosotros, he sido compañero y tes-
chaba hacia el camino real de Lecumberri, tigo de vuestras heroicas acciones: dignos
reforzándose luego basta el número de c a - herederos de vuestros mayores habéis igua-
torce batallones. lado, y más de una vez superado aquellas
Dice Córdoba que esto era lo que él brillantes empresas que hicieron á la E s p a -
deseaba porque podia desde esta posición ña tan gloriosa con admiración del Orbe
atacar por la dirección de Tolosa ó por la entero. Hoy también os contempla la E u r o -
Burunda , á pesar de las grandes dificul- pa; y el mundo todo tiene la vista fija sobre
tades que ofrecían aquellos escabrosísimos estas Provincias inimitables, y sobre el v a -
terrenos; pero otra vez el temporal no le liente ejército , á cuyo frente me honro de
permitió sino distraer de otras partes con su hallarme colocado. Me congratulo con vos-
presencia en aquel punto , las fuerzas con otros, y á nombre de la religión y de la p a -
que acudieron los carlistas á contenerle tria os doy las gracias por vuestros g e n e r o -
«•Apenas llegué á Lizazo, añade , empezó á sos esfuerzos. El cielo-mismo ha manifesta-
nevar con un esceso t a l , que á mí propio do cuan gratos le eran vuestros servicios, y
me era desconocido , á pesar de que he v i - con su protección nos ha librado mil veces
vido muchos años en el Norte de Europa. de espantosos peligros. El Dios de los ejér-
No solo se hizo con esto imposible toda o p e - citos os ha conducido como por la mano á
ración , sino que nos encontramos incomu- la victoria: s í , el Dios de los ejércitos, el
nicados en nuestros cantones sin poder sali- Dios de San F e r n a n d o , el Dios de los espa-
de nuestras propias c a s a s , y en el mayor ñoles: un rey católico no puede tener otro
apuro para conducir desde Pamplona al lenguaje hablando á un pueblo eminente-
campo algunas subsistencias para el ejér- mente religioso, que llora la religión u l t r a -
cito.» jada , y trata de aniquilar la infamia de sus
perseguidores. El Señor poderoso en las b a -
tallas os ha hecho triunfar siempre que h a -
MANIFIESTO DE DON CARLOS Á LOS ESPA-
béis peleado: á él se debe toda gloria, y
ÑOLES. acción de gracias.
Honor, y memoria eterna también á los
XIII. héroes que han merecido sellar con su s a n -
gre el testimonio de su lealtad: la patria los
b e n d i c e : la fama perpetuará sus nombres,
Los triunfos que alcanzaban las armas y yo no olvidaré nunca sus servicios, ni las
carlistas y el estado de prosperidad de la familias á que pertenecieron.
causa , decidieron á don Carlos á dirigir la Vosotros, á quienes se ha dado el poner
voz á los españoles en un manifiesto , que fin á tan grande empresa, continuad con
trascribimos porque no carece de importan- valor y constancia, pues no está lejos el dia
cia y es apenas conocido , debiendo serlo, de disfrutar en paz el fruto de vuestras vic-
porque en él se retrata perfectamente su torias entre las bendiciones de vuestros her-
firmante , en él se vé al hombre que lo e s - manos. Ya habéis hecho conocer á todos los
peraba lodo de Dios; al que atribuía á su rebeldes que sus maquinaciones y ardides
favor el triunfo de sus armas, toda la gloria. son impotentes, y que la cobardía acompa-
Sin abandonarle un momento la fé que ña siempre al delito. Un ejército de españo-
MANIFIESTO DE DON CARLOS. -19

les que desconociendo mis legítimos d e r e - felicidad, viviendo entre vosotros como un
chos ha hecho la guerra á su mismo s o b e - padre en medio de sus hijos : vosotros suis
rano , y á los leales que le defendían, los bien acreedores á mi amor, y mi corazón se
recursos que la usurpación les proporciona- dilata manifestándoos estos sentimientos pa-
ba , los auxilios de los revolucionarios de ternales.
otros países t o d o , todo ha debido s u - Entretanto, no puedo menos de afligir-
cumbir; y cuando mas ufanos contaban con me el ver la marcha de la revolución en
la destrucción de lo que ellos llaman fac- España: los escandalosos sucesos que se han
ción teocrática, han visto sus generales h u - repelido en Madrid, Barcelona, Zaragoza y
millados, sus ejércitos vencidos, sus planes otros p u e b l o s ; la persecución horrible que
deshechos, sus legiones auxiliares abatidas, sufren los buenos en lodos los ángulos de la
sus esperanzas frustradas, y sus corifeos monarquía: la opresión y horrorosa esclavi-
avergonzados á la faz de todas las naciones. tud en que viven mis pueblos entre los g r i -
¡Qué contraste no ofrece aquel gobierno, tos d é l a libertad: cárceles, destierro, c o n -
de impostura y de concesiones , de espanto fiscación y muerte sin mas delito que la
y de anarquía , con la verdadera libertad y pura opinión ; y sobre todo las iglesias pro-
alegría que gozáis vosotros en medio de fanadas, saqueadas, quemadas: los sacer-
vuestras fatigas! Los revolucionarios, l l e - dotes envilecidos, públicamente insultados,
vando por todas partes el llanto y la m u e r - asesinados impunemente: los asilos de la
t e , han hecho prevalecer á la impiedad, la virtud convertidos en escuelas d e disolu-
cual deja el sello de la desolación; han i m - ción: los religiosos y las vírgenes consagra-
puesto á nuestra patria un yugo pesado y das á Dios mendigando, huyendo y c a y e n -
c r u e l , y la han engañado pérfidamente do víctimas á manos de la barbarie; en s u -
exaltando los derechos del hombre para de- ma, la religión gimiendo, y la patria pidien-
jar caer sobre ella el terrible azote de la do auxilio , son objetos que me consternan;
verdadera tiranía. ¿Y es esto lo que podrá y yo os lo recuerdo con dolor para que me
temerse de los principios y de la doctrina ayudéis con energía á remediar tantos males.
que nosotros defendemos? Mirándose los re- Los execrables asesinatos cometidos ú l -
yes de la tierra como representantes del A l - timamente en Barcelona á vista y con el
tísimo, de quien tienen el poder y la autori- consentimiento d é l a s autoridades constitui-
dad ¿será fácil que se levanten en lospueblos das por aquel gobierno rebelde (si es que
sediciones y discordias, que se enciendan hay gobierno donde se perpetran tales aten-
guerras devastadoras, que se turbe el r e p o - tados) violando los pactos mas solemnes ga-
so de las familias, que se pierda la s e g u r i - rantizados por potencias respetables, y e j e -
dad individual? ¿Podrá acaso verificarse cutando aun con los cadáveres atrocidades
que falten las artes; que la agricultura q u e - indignas de mencionarse, y solo propias de
de envilecida, y que por la división interna gente bárbara é inhumana Vosotros os
de los ciudadanos sean asolados los campos, llenáis de indignación, y es justa; pero estos
.saqueadas las casas, profanados los templos ejemplos no se imitan: si ellos no tienen, ni
v a l l a r e s , oprimidos, confinados ó muertos gobierno, ni l e y e s , ni religión , ni humani-
los minislros del Santuario? ¿Se podrá temer dad , vosotros tenéis virtudes heroicas; y
que la hez del pueblo, los hombres mas d e s - los prisioneros que custodiáis en los depósi-
moralizados, los malvados y asesinos tomen tos , y los que estos dias habéis hecho en
el carácter de representantes y jueces de la San Sebastian, Valmasoda y Mercadillo po-
Nación para dictar leyes ó absurdas y r i d i - drán decir si mi ejército tiene disciplina, y
culas, ó duras é injusías, que opriman al ino- si mi pueblo guarda las leyes. No obstante
cente y salven al reo? Léase la historia de esto, descansad en mis desvelos, que yo t o -
todas las monarquías y en especial la n u e s - maré las medidas mas enérgicas para que
tra, y se encontrarán libres de tales horrores: no se repitan aquellos excesos nefandos.
se verá que sin las teorías democráticas ha
Por lo mismo , y en vista de la protec-
florecido la paz , la industria , el comercio,
ción del cielo, d é l a s victorias continuadas,
las ciencias , y que á la sombra de la r e l i -
de la opinión general del pueblo español,
gión la España ha sido feliz con sus re-
de las pruebas de decisión en favor de mi
yes, y con sus leyes patrias. Animaos, pues,
causa que diariamente recibo de dentro y
que un porvenir dichoso enjugará vuestras
fuera del reino, con el glorioso fin de salvar
lágrimas, y yo me tendré por el mas v e n -
la nación de tantos males como la rodean,
turoso de los soberanos en labrar vuestra
redoblad vuestros esfuerzos: que todos los
20 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

españoles, que siendo verdaderamente tales demás del pueblo de S. á N. por el E . se


aman la religión y el rey, se unan á mis fie-
hallaba protegido por otras baterías l l a m a -
les defensores : que sin mas apatia ni d i l a -
das de Cureñar y Lealtad, y por varios edi-
ciones se presenten á mí, ó á las autoridades
ficios preparados para la fusilería. El p u e n -
que mandan en mi nombre en varias p r o - te de madera sobre caballetes, que une la
vincias de España, para cooperar á la mas villa á la orilla izquierda del rio, era defen-
santa de todas las causas: yo clasificaré y dido por varios blockaus de trecho en t r e -
premiaré sus servicios. Que se haga ver de cho , que obstruían su paso. La campiña
una vez que el pueblo español no sucumbe algo variada , está cortada con s e t o s , m a -
á esa facción criminal de hombres sin r e l i -
torrales y cercados, que los defensores h a -
gión, sin rey y sin patria. Si todos los b u e -
bían habilitado y combinado con el fuego
nos se reúnen , nuestra lid durará poco, y de algunas casas aspilleradas.
sacrificios del momento nos preservarán de No era prudente atacar la plaza por la
otros mayores y mas costosos. Tiempo es ya orilla izquierda del rio Butrón ó Plencia,
de terminar una lucha tan cruel y espanto- que ambos nombres t i e n e , ya porque era
sa: todos sois españoles: todos interesados éste un obstáculo mas que vencer y difícil
en que no haya división , ni desorden , ni de superar, ya porque aquella parte estaba
anarquía: unios á vuestro rey y yo os a s e -
mas en acción á un movimiento que inten-
guro que vuestra gloria y felicidad serán tase la próxima y fuerte guarnición de B i l -
envidiadas de lodos los pueblos del U n i - bao : asi E g u í a , dirigió los ataques por la
verso. parte que miraba á tierra, escogiendo el
Dado en el cuartel real de Durango á 20 castillo, que á su entender, y aparte el dic-
de febrero de 1 8 3 6 . tamen délos ingenieros que lo dirigiron, esta-
ba construido sin relación á las otras obras y
CARLOS. sin conocimientos del terreno , porque su
posesión hacia dueño de la plaza y podia
atacarse evitando el fuego de las demás
SITIO Y TOMA DE PLENCIA.
obras.
El 23 de febrero se puso el conde de
Casa-Eguía al frente de Plencia, y en aque-
XIV. lla noche fué construida la batería de b r e -
cha; mas el retardo de la artillería de batir,
difícil, penosa y casi imposible su c o n d u c -
Previo el reconocimiento del terreno, ción por terrenos tan q u e b r a d o s , senderos
que ordenó Eguía á Silvestre , y en virtud y caminos intransitables con las continuas
de un informe, decidióse el general en gefe lluvias, hacían desesperar del suceso. Sin
carlista á hacerse dueño de la villa de Plen- e m b a r g o , el 24 , para distraer á los defen-
cia , asentada en la costa Cantábrica á tres sores del verdadero punto de a t a q u e , se
leguas de Bilbao. ejecutaron por el cuerpo de ingenieros, que
Cómodo y seguro puerto para buques estaba reducido á su comandante general y
hasta de cientro treinta toneladas, estaba un subalterno llamado Ibarra , que fué h e -
defendida esta población, que contaba unos rido en la operación , y con la ayuda de
mil habitantes, por diferentes fuertes que, algunos paisanos, varios trozos de trinchera,
unidos por una línea de atrincheramientos, colocándose en el monte Mertieta un e m -
hacia calcular que su defensa durara por lo plazamiento para tres piezas de campaña
menos ocho dias, aun embestida con recur- que habian llegado y que llenaron el doble
sos muy superiores á los que los carlistas objeto d e dominar la ria y atraer sobre sí
presentaban. Al S. E . de la población se los fuegos de la plaza.
destacaba un fuerte de figura irregular; El 2 í llegó la artillería de b a t i r ; pero
próximo á la plaza , á la que estaba unido teniendo noticias el general en gefe de que
por una doble y blindada caponera : titu- el ejército de Córdoba reconcentraba sus
lábase esta obra"Castillo de Isabel I I , y es- fuerzas, y considerando no lo quedaba casi
taba artillado con cinco piezas y abastecido tiempo para acudir á oponerse á cualquier
de almacenes y con guarnición correspon- maniobra que intentase, consultó á sus g e -
diente. Cruzaba Isabel II sus fuegos con la nerales do artillería é ingenieros si creian
balería Libertad , y las puertas aspilloradas como é l , que la plaza podría tomarse al dia
de Govis y de Munguía , al E . y S . E , : lo siguiente, para en caso contrario abandonar
t'KOQUIS DE LA VÍLLl Y PUERTO DE PÍ.ENC1A.

ESPI.1CACION UE LA VILLA Y FUERTE. ESI'LICACION ))K LA TOMA.

1, Castillo de Isabel 11. 10. Ilatallon ii." de Castilla.


2. Id. do la Libertad. 11. Id. -2.° de tiradores.
.'{. Id. do la Lealtad, 12. Id. i.° de Castilla.
i. Id. de las C u m i a s . 13. Id. cuatro compañías d e l G . ° do
8. I'ucrta aspillerada del Puerto. Vizcaya.
f>. Puerta aspillerada para el camiuu •¡i. M. cuatro compamas id., para
de Munguia. observar y atacar la puerta nú-
7. Puerta para Gorhir. mero 0,
8. Otra pura la comunicación del A. Batería de piezas de campaña, co-
muelle con cortadura, locada antes del ataque,
í' Otra para proteger el puente. T o - l!. Hatería de brocha.
llas las bocas calles cerradas con C. i.» batería do brecha que no l l e -
aspilleras, y el molino con esta- gó á hacer luego.
cadas para impedir el paso. D. Cañones ligeros traídos do A.

CROQUIS DEL PUEBLO Y FUERTE DE GUETARIA Y SUS INMEDIACIONES.

A. ('.erro do Cillas. E. Ermita de Santa Bárbara, que debe d e -


Ii. Id. do Orollo, donde debe construirse f e n d e r s e , la cual protege la A l a -
un reducto para una pieza. laya.
C. Id. de Garate, el mas elevado do todos, V. La Atalaya, punto do colocación para
para un reducto con dos piezas. la batería do c o s t a , con dos pie-
Ii. Id. también de Garate, de menor e l e - zas.
vación , para otro reducto con una G. Peña Umallarra.
pieza. II. Puente de ü i q a i n a .

CROQUIS DE LEQUEITIO.

A. Casco del pueblo. C. C. Baterías de barricas en orma de falsa


B. Isla y balerías antiguas de costa y u u e - balería.
vá de manipostería. ' D. Batería de la atalaya de barricas.
C. Castillo. E. Id. para un obús.
MOVIMIENTOS Y DISPOSICIONES DE CORDOBA. 24

la empresa. La seguridad de aquellos en su tino.» Esto, sin embargo, se les impusieron


afirmativa respuesta, le decidieron á dar las 3,000 duros de multa mancomunadamente.
órdenes oportunas y hacer concluir los t r a - La moral del ejército carlista se aumen-
bajos en aquella noche ; de modo que al tó eslraordiiiariamenlo con este triunfo, por-
amanecer se hallaron colocadas en batería que eran evidentes las utilidades que re-
dos piezas de á veinte y cuatro y una de portaba, por las atenciones que habia que
á treinta y seis. cubrir en la costa y Señorío de Vizcaya.
A las siete de la mañana del 2 5 , el c a - La pérdida de ambos combatientes, a p e -
non de á treinta y s e i s , apuntado por el nas pasó de cincuenta hombres entre m u e r -
coronel don Juan Montenegro , rompió el tos y heridos.
fuego contra el castillo , y á las ocho, ya la
artillería de este había-sido desmontada, los
merlones destruidos y la guarnición intima- MOVIMIENTOS Y DISPOSICIONES DE CÓRDOBA.
da. Un batallón castellano preparado y á la
inmediación de la batería de b r e c h a , c o n s -
truida á tiro de pistola, no perdió momento, XV.
y asaltó la obra con denuedo, apoderándose
de ella á los gritos de \Viva el rey! respon-
diendo al fuego enemigo con el pecho y la En tanto que Córdoba permanecia e n -
bayoneta. La guarnición del castillo huyó cerrado en Ulzamá, tenían lugar las o p e r a -
parle á la plaza: el resto quedó prisionera y ciones á la izquierda de su línea que hemos
los carlistas prepararon la misma obra con- descrito, y aunque presumía que no dejarian
tra las fuerzas enemigas que en la población de moverse los carlistas por la parte de Viz-
se defendían. Eguía, queriendo evitar la efu- caya , sin desatender su frente , ó sea la
sión de sangre y los horrores de un saqueo, parte de N a v a r r a , esperaba mucho de su
seguro y a , porque era imposible á la g u a r - sistema de bloqueo ; y á fin de hacerle m a s
nición la defensa, ofrecióla una capitula- estrecho y vigoroso, adicionó su bando p o r -
ción ; mas exigiendo ser conducidos á B i l - que tenia la convicción , que era el arma
bao no accedió á la demanda el caudillo mas poderosa que podia emplearse en aque-
carlista, y ordenó se continuase el fuego; y lla l u c h a , siempre q u e , admitiéndole , d e -
á tiro de pistola y con barricas, los oficiales cía , como base principal de un sistema de
de artillería construyeron á cuerpo d e s c u - guerra completo y g e n e r a l , se siguiera con
bierto, bajo la dirección del general de i n - inteligencia, unidad y perseverancia, y asis-
genieros , una balería. Al concluirla, la tido de los medios de ejecución y acertadas
guarnición se rindió prisionera de g u e r - operaciones que , perfeccionándolo, debian
ra ( l ) , haciéndose dueños ademas los car- infaliblemente llevarle á ser el mas corto y
listas de Irece piezas de artillería y buen el único término de la guerra , al menos
número de armas y efectos de boca y guer- mientras no aumentaran muy considerable-
ra , que se inventariaron. mente los elementos de coacción física y
Los prisioneros ascendieron á ochocien- moral que , en la escala en que se habian
tos, inclusos los nacionales. La clase de tro- proporcionado hasta entonces , hacian, á su
pa pidió servir en el ejército carlista y le juicio , todo otro sistema ineficaz , largo y
fué concedido: los oficiales y sargentos p a - peligroso , presentando como demostración
saron á los depósitos de prisioneros. los graves y repetidos males y amarguísi-
Ademas contaba Plencia una compañía mos desengaños que con tanta frecuencia
de mugeres llamadas urbanas , organizada habian acompañado á los varios sucesos de
con batidera, armas y tambores, y «los aquella lucha.
carlistas, nos dice un gefc de ellos, encon- No ¡ba descaminado Córdoba pensando
traron en la hermosura de aquellas nuevas de esta m a n e r a ; pero ¿ obraba en armonía
amazonas armas mas temibles para rendir con su pensamiento? ¿ E r a posible? Los h e -
los valientes, que el débil fusil y la p e q u e - chos lo demuestran.
ña canana que completaba su equipo ; y el Al cabo de diez días de penosa situación
general Eguía mandó recoger su bandera salió de ella, sin que mejorase el tiempo ni
para evitar que los facciosos se quisiesen disminuyese el número deplorable de los
alistar en las filas del bello sexo placen- enfermos. Sabedores de este embarazo los
carlistas, á quienes favorecían tales c o n t r a -
(1) Véase documento núm. 2. tiempos , á que se aumentaba lo inlransita-
22

ble del terreno y la crecida de los rios, para la evacuación de Lequeitio , aunque
cuyos puentes cortaron , pudieron distraer manifestando al gobierno q u e , por tardía,
algunas fuerzas de Navarra á otros puntos, juzgaba imposible la operación. No era t a r -
sin temor de que sus contrarios invadieran de, sin embargo, pero no estaba en su mano
este reino. Tenian bastante de que cuidarse vencer los elementos que hasta en el mar
en su línea , precisados á mantener la c o - impidieron la navegación en aquella costa
municación con Pamplona si no querían mo- peligrosa. Podia haberse hecho un esfuerzo;
rirse de hambre. mas era peligroso y costoso y no creia lo
Córdoba no podía permanecer en Na- mereciese Lequeitio.
\ arra : el principal teatro de la guerra no Lacy Evans fué nombrado por entonces
estaba en la derecha de la línea ; y ya que general de la izquierda con el carácter y
no le fuera posible atraer hacia sí á los car- atribuciones de gefe superior de las tropas
listas en aquella parle , tenia que moverse, que mandaba Espartero. Esta elección hizo
y lo efectuó á la llanada de Álava, dejando se resintiera éste, aunque ocultó su disgusto,
á merced del enemigo las obras de la línea y dio á reconocer sin demora al nuevo gefe.
en Peñacerrada , T r e v i ñ o , márgenes del No le recibió con mas favor la opinión p ú -
Zadorra y del E b r o , puntos sin duda de blica, que juzgaba, y no desacertadamente,
importancia, porque es evidente, que asi que no podría tener de aquella lucha y del
podrían pasar este rio por Logroño ó Miran- terreno el conocimiento que un general e s -
da y marchar sobre Madrid, sin que él p u - pañol.
diera oponerse ni perseguirles antes de ocho
dias. ACCIÓN DE ORDUÑA.
Asi lo conocía Córdoba , y dejó á Ber-
nelle con su legión y tres batallones e s p a -
ñoles en la línea: al barón de Meer con tres XVI.
mil quinientos h o m b r e s , apoyado en P a m -
plona para sostenerle, y á Tello con dos
batallones, seiscientos caballos y cuatro pie- Eguía remitió á don Carlos la bandera
zas en la Ribera, todos escalonados, y liga- que tenian las urbanas de Plencia y uno de
dos recíprocamente: de este modo, embara- sus uniformes, y le dio cuenta de los solda-
zaba en lo posible la ejecución de este pro- dos , cabos y sargentos de la Guardia Real
yecto, caso que le abrigase el enemigo. y otros cuerpos que se le habían pasado.
Córdoba llegó el i de marzo á Vitoria, Destruyó las fortificaciones de la villa y se
donde se encontró á Evans; y á los dos dias puso en marcha para observar á Espartero;
llegaron en un estado lamentable las tropas acantonando el 26 los cuerpos que mandaba
que acudían de Navarra. entre esta población y Munguía , en donde
Alli supo Córdoba que habia cabido á fijó su cuartel general, estableciéndose l u e -
Plencia la misma suerte que á Valmaseda y go en Ochandiano , y levantándole el 2 8 ,
Mercadillo. Nada podia hacer ya, y aunque se dirigió á Ceanuri y de aqui á Miravalles,
presumió el peligro de Lequeitio, no dio á donde llegó al amanecer del 2 9 , p o n i é n -
importancia á este punto . cuya evacuación dose de acuerdo con el general La Torre*
había pedido al gobierno , fundándose en que mandaba cinco batallones y un escua-
nue el fuerte era débil y no podia ser bien drón.
defendido ni oportunamente socorrido; aña- Supo aqui que algunas fuerzas proce-
diendo que su posición era malísima , sus dentes de Vitoria habían pasado por Mur-
defensas despreciables , el punto inútil y el guía y permanecían en Amurrio , y resolvió
puerto malo. No participamos por completo atacarlas. Al llegar á Areta tuvo aviso de
de esta opinión ; pero quede sentada y no que avanzaban sobre Luyando , y al ir á
tardaremos en ocuparnos de Lequeitio, con- tomar posiciones, supo era solo un recono-
siderado por algunos como un pequeño G ¡ - cimiento lo que habian practicado , y que
braltar. desde Amurrio marchaban parte de aquellas
El tiempo seguía en tanto terrible y t e - tropas a Orduña guiadas por Espartero, l o -
naz, haciendo mas difíciles, si no imposibles mando otras la dirección de Arciniega.
las combinaciones de Córdoba, que dispuso Al comenzar el mes de marzo ocupaba
se le incorporase Espartero, y que Ezpeleta el cuartel general de Espartero á B e r b e r a -
se preparase para ocupar y fortificar á Val- na , desde donde se dirigió á practicar un
m a s e d a , renovando á la vez las órdenes reconocimiento sobre O r d u ñ a , proponión-
ACCIÓN DE ORDUÑA. 23

dose escarmentar al enemigo si le hallaba. rales no menos ventajosos resultados, p a -


Con este objeto marchó á las siete y media sándosele algunos enemigos.
de la mañana del 5 , ordenando al b r i g a - El triunfo fué completo, debido princi-
dier don Isidro Alaix protegiese la opera- palmente á los Húsares, que ostentaron des-
ción con algunos batallones, y á don Felipe de entonces en el asta de su estandarte la
Ribero siguiese á la llanura con la brigada corbata de San Fernando.
de su mando. Sin descansar en Orduña regresaron las
Cerca de Orduña ocupaban los carlistas tropas á sus cantones, y á poco, vencedo-
el mejor terreno y posiciones, y se propu- res y vencidos ocupaban las mismas p o s i -
sieron impedir el paso por el camino real á ciones.
sus contrarios, á lo cual se aprestaron r e - Los carlistas perdieron unos doscientos
sueltos. hombres entre muertos, heridos y prisione-
No lo estaba menos Espartero en d e s - ros. La compañía de cazadores del batallón
alojarles de sus puestos escogidos, y al efec- destinado á contener en Orduña á los l i b e -
to destacó á dos compañías de cazadores,| rales, se pasó á éstos; debiéndose á tal c i r -
en tanto q u e , poniéndose á la cabeza de cunstancia el desaliento que se introdujo en
dos escuadrones de Húsares de la P r i n c e - el batallón y escuadrón que al mando de
sa (1), bajaba al paso de trole el resto de la Arroyo cubrían á Orduña.
Peña. Espartero, apelando al amor propio Entre la pérdida que sufrió Espartero,
de los húsares, hizo despertar en ellos el fué la mas sentida la del coronel don Pedro
senlimienlo de su propio v a l e r , y ponién- Regalado Elío , asesinado por un prisionero
doles en el llano frente á la caballería c a r - que aun conservaba su fusil; y tanto la d e -
lista , ordenó la carga á escape , y á él se ploró Córdoba , que para perpetuar su m é -
lanzaron hasta meterse en el pueblo , su- rito , honrar su memoria y dar á su familia
friendo á quema-ropa el fuego de los p a r a - una prueba del aprecio en que le tenian sus
pelados infantes. Pero resueltos á rehabili- compañeros, ordenó á Espartero dispusiese
tar el honor del cuerpo, nada temían ya; se que su división llevase luto por tres dias, y
habían propuesto vencer ó morir, y vencie- que mientras durase la campaña , el regi-
ron. Y como si aun no hubieran dado bas- miento de Húsares de la Princesa , á cuyo
tantes pruebas de valor, como si no hubieran frente murió , no pasase jamás revista de
ya reparado anteriores faltas, Espartero, que comisario sin que fuera Elío llamado por su
ve que el enemigo se abriga en el pueblo grado, nombre y apellido, para que el p r i -
d e Orduña , se decide á penetrar en é l , y mer húsar que formase respondiera en alta
lo hace con temeridad sin igual á la cabeza v o z : Muerto en el campo del honor por la
de unos cuantos húsares, mandados por su causa de la patria; pero después de cubrir
teniente don Gaspar Rodríguez. de gloria á las armas de este regimiento y
Llegan á la plaza estos bravos , sufren al ejército del Norte, en que servia volun-
en ella el fuego de medio batallón ; pero tario. Al mismo tiempo disponía que el día
tienen la suerte de no perder mas que un que Espartero señalase se le hicieran pom-
c a b a l l o , y desalojan á los carlistas, que posas exequias fúnebres como á brigadier,
corren despavoridos en vergonzosa retirada costeadas por suscricion voluntaria de las
por la puerta de Bilbao. Al estremo opuesto planas mayores del arma de caballería del
de la población consiguen las armas libe— ejército , y se pusiese una lápida sobre su
tumba con la inscripción que los oficiales de
Húsares acordasen enlre sí para honor de
su nombre.
(4) Desde la derrota que en Fuenmayor
hizo esperimentar Zumalacárregui á los Hú- Asi se hizo todo público en la orden g e -
sares , s e g ú n manifestamos en el tomo I , p á - neral del ejército , que aplaudió desde e n -
gina 242 columna p r i m e r a , decayó tanto el
ánimo de este c u e r p o , que era objeto del m a - tonces á los Húsares de la Princesa , que
yor desprecio en todos los pueblos , llegando fueron en adelante tan valientes como los
á tal punto , que Córdoba mandó se retirase demás cuerpos del ejército.
al interior por no ser útil en el ejército de Espartero acantonó sus tropas en Berbe-
operaciones. Al saberlo Espartero, y cuando
se dirigía justamente á operar á la izquierda
rana y Espejo á causa de impedir el tem-
de la linea , rogó á Córdoba le concediera l l e - poral nuevos movimientos.
var consigo los Húsares , y lo consiguió al fin
para su gloria y la del c u e r p o , porque á ellos
se debe el triunfo de Orduña.
%l HISTORIA BE LA GUERRA CIVIL.

ción de Eguía; pero éste á quien interesaba


mucho apoderarse de Valmaseda, consiguió
OPERACIONES EN EL CENTRO É IZQUIERDA su objeto tomando también á Mercadillo,
UE LAS L Í N E A S . como hemos visto , no obstante el combale
del 4 de febrero , en el que Ezpeleta resis-
tió el a t a q u e , primero en las posiciones de
XVII. Villacaña y después en la de Vivanco y Lusi-
ñaga. Mas ni Ezpeleta podía solo prolongar
la acción, inferiores como eran sus fuerzas,
Eguía trasladó á Ochandiano su cuartel ni á los carlistas interesaba otra cosa por el
general para observar desde allí á Córdoba pronto que hacerse dueños de las poblacio-
que se preparaba á a t a c a r , á cuyo efecto nes citadas.
dividió sus fuerzas en dos cuerpos que aco- En posesión de e l l a s , podian combatir
meterían por Orduña y Murguía, r e p l e g á n - mos ventajosamente á Ezpeleta , que quedó
dose después y volviendo á la llanada, que- abandonado por haber sido llamado E s p a r -
dando solo alguna fuerza en observación tero con precipitación á Vitoria. Asi lo c o -
del último punto. noció Córdoba, y para sacarle de su i n s o s -
Un ataque general era para Córdoba tan tenible situación , envió en su ayuda la
deseado como necesario á la situación mili- brigada portuguesa , á la que trató de s o r -
tar y política del momento; pero el enemigo, prender Andechaga el 16 de marzo en las
dice , le evitó siempre ; y sin su consenti- inmediaciones del Castillo de Piedra ; pero
miento, repelia , era locura esperarle , por- el arrojo de un batallón de Zaragoza y las
que no se habia dado nunca ni se dará acertadas disposiciones del barón Das A n -
jamás con éxito un caso en esta guerra, tas , frustraron el no mal concebido plan
anadia. carlista.
El dia 1S reconocia el campo medio Lo mismo que de Espartero necesito
atrincherado de Villarreal, detrás de cuyos Córdoba de la brigada portuguesa , y tuvo
parapetos se presentaban los carlistas; y no ésta que volver á Vitoria , reemplazándola
le pareció difícil ni dudosa su conquista; después los tres regimientos que componían
pero sí muy costosa, y el a t a q u e , en su la división de Méndez Vigo.
opinión, no ofrecía por entonces ningún ob- El general en gefe del ejército del Norte
jeto ni utilidad, á no hacerse preciso forzar tenia mucho interés en que se prosiguieran
el paso para socorrer á Bilbao, si como pre- los trabajos de esta parle de la l i n e a , pues
sumía era sitiado , en cuyo caso aseguraba con los triunfos obtenidos por los carlistas
al gobierno que le tomaría, bien fuese á tenían franco el paso para Castilla , d o m i -
viva fuerza ó sorprendiéndole, como hizo nando en el valle de Mena, y ponían en
con el de Urbizu, y trataba de hacer con el aprieto á Bilbao, cuya posesión empezaba á
de Guevara. preocuparles de nuevo, y parecía ser objeto
Al mismo tiempo dispuso aumentar las de muchas de sus combinaciones.
defensas de Bilbao á Portugalete ; y el 16 Por esto se decidió Córdoba á recuperar
hizo una falsa demostración sobre su frente, á Valmaseda y que se prosiguieran las forti-
al que acudieron los carlistas, y corriéndose ficaciones en toda aquella parle de la línea,
entretanto por la derecha, cayó con dos ba- lo cual se iba ejecutando trabajosamente.
tallones sobre el campo atrincherado de Para proteger eslos trabajos y reforzar á
Guevara , y en pocas horas dejó demolidas Ezpeleta , fué enviado Espartero , que se
sus obras, sin que sus defensores tuvieran hallaba en Murguía cuando recibió la orden
tiempo de oponerse ni pudieran estorbarlo de Córdoba. Hallábase en este punto desde
los fuegos ni la guarnición del castillo. el 16 con su división , los escuadrones de
Córdoba se cuidó entonces muy e s p e - lanceros y la brigada Vigo , incorporándo-
cialmente del eslremo izquierdo de la línea, sele el 17 la división Ribero, reuniendo asi
en donde se hallaba don Joaquín Ezpeleta, diez y siete batallones y dos escuadrones.
quien asi que supo el intento de los carlis- En la orden que por conducto de Oráa
tas de atacar á Valmaseda, recogió apresu- remitió Córdoba á E s p a r t e r o , le prevenía
radamente cuatro batallones y cuatro e s - que dejando la división de vanguardia en
cuadrones para marchar en apoyo de la Murguía, marchara con el resto de la fuer-
villa amenazadas, proponiéndose con un za á Amurrio, y destacara desde este punto
movimiento audaz llamar hacia sí la a t e n - la división de Méndez Vigo, para que a d e -
ACCIÓN DE UNZA,

Jamándose sobre Valmaseda, reforzase, c o - hacerse dueños de Uzquiano, marchó á im^


mo dijimos, á Ezpeleta. pedirlo , y lo consiguió cuando ya habian
No pensaba Espartero conveniente esta puesto el pie en lo mas empinado de a q u e -
operación , y asi lo hizo observar, fundán- llas crestas.
dose en la inconveniencia de dividir su Este era el punto que interesaba á am-
gente, esponiéndola asi, y en ser mas a c e r - bos combatientes: á él llevaba Eguía tropas
tado el movimiento á las alturas de Unza y de refresco ; los mas osados subían las dos
U y a r d i , llave de escelentes posiciones. De terceras partes de aquella eminencia ; pero
a c u e r d o , ó en contradicción, se decidió también subian los soldados de la reina y
Espartero á este plan , y marchó con doce hacían un fuego mortífero. Mas no ceden
batallones á Amurrio, donde.pernoctó el 1 8 , por esto los carlistas: á cuerpo descubierto
yendo el brigadier Ribero con otros seis á unos , y guarecidos otros en las q u e b r a d u -
situarse en la empinada cresta de Unza, ras del terreno, se defienden y pelean con
pueblo insignificante. d e n u e d o : la montaña se enrojece con la
sangre que alli se derrama , y aumenta el
estrago una batería de cuatro cañones que
ACCIÓN DE DNZÁ. Espartero manda colocar en una elevación
conveniente.
Tres horas duraba el combate, y el em-
XVIII. peño crecia sin enflaquecer el á n i m o : las
filas se veian mermadas; pero aumentado el
aliento de los que sobrevivían. Espartero se
Al amanecer del 19, Méndez Vigo mar- impacienta, quiere decidir la acción, y p r e -
chó á incorporarse al general Expélela , y para un golpe atrevido: recorre á galope su
Espartero tomó el camino de Orduña con línea , escita el entusiasmo de todos con su
todas las precauciones que exigía la v e c i n - presencia y sus palabras de fuego , y al oir
d a d del enemigo. No bien llegaron las que los soldados le piden una carga d e c i -
avanzadas á O r d u ñ a , cuando se presenta- siva, toda la línea se mueve rápida y simul-
ron los carlistas coronando la alta cima de táneamente, y desprendiéndose de las cum-
la P e ñ a , enseñoreándose otras fuerzas al bres se precipita como un torrente desola-
mismo tiempo de las alturas que dan frente dor sobre las posiciones carlistas. No es ya
á la de Unza, donde se hallaba la vanguar- el plomo el que hiere ; son. las bayonetas:
dia. Proponíanse los carlistas empeñar á con ellas se pelea esforzadamente, y con
Espartero en un movimiento sobre la iz- ellas se rechaza á los carlistas sobre O r d u -
quierda de Orduña , en tanto que el grueso ña , adelantándose la mayor parte hacia
de sus fuerzas batia á Ribero. Espartero, Amurrio.
que comprendió este plan , trató de unirse Espartero reunió las tropas en Unza
con la división de Unza, y al efecto salieron para regresar á Vitoria , haciendo asi i n -
sus tropas de Orduña, avanzando en colum- fructuoso tanto heroísmo, tanta sangre d e r -
nas paralelas á enseñorearse de la eminen- ramada. Pero faltábanle municiones, tenia
cia de Antomaña. Los carlistas, que d e b i e - interrumpida la comunicación con el g e n e -
ron conocer esta intención, se esforzaron en ral en gefe, y los carlistas no se considera-
cerrar el desfiladero de este último punto; ban vencidos. Espartero no podia seguir
pero situó Espartero en la llanura un b a - mas adelante , no podia permanecer en
tallón, y al frente de tres escuadrones p r o - Unza : aquella noche pernoctó en Subijana
curó franquear con el acero la garganla de de Morillas, y ei 20 fué á Nanclares, e n -
Antomaña, y lo consiguió bizarro. trando el 21 en Vitoria con el prestigio de
No estaban sin embargo vencidos los la victoria.
carlistas, que se presentaban en actitud im- Eguía se jactaba de haber impedido el
ponente. Creyó Esparlero que su enemigo paso á Espartero , y éste de haber hecho
aspiraba á dominar la altura por la parle de retirar á su conlrario de las posiciones e s -
Uzquiano ; y siendo este punto importante, cogidas en que le habia esperado.
se apresuró á ganarle , cubriendo con sus Mil hombres costó á unos y otros ganar
tropas una línea de mas de una legua, o p e - y abandonar unas posiciones. A esto se r e -
ración tan acertada como bien ejecutada. ducía aquella guerra. Peleóse alli como en
Ribero en tanto , al ver que los m o v i - todas partes, con arrojo y constancia , sien-
mientos de los carlistas se encaminaban á do dignos competidores de Espartero , R i -
TOMO I I I . ¿
20 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

bero, O'Donell y Méndez Vigo ; Egnía , La , andado doce leguas sin comer antes de e n -
Torre, Guibelalde, Sanz, Arroyo é Iturríza. trar en acción (1).
La división Ribero fué la que mas padeció.
La acción de Unza fué para todos g l o -
muchos años. Unza 20 de marzo d e 1 8 3 3 . —
riosa ; pero estéril para todos en resultados. Excmo señor.—Bernardo Alonso Santocildes.
Los dos partidos la presentaron como un — E x c m o . señor general en gefe.
triunfo para su causa, diciendo Eguía en su (1) Ribero fué promovido por su heroico
parte que la precipitación con que se retiró comportamiento en esta batalla al empleo do
Espartero , no le permitió llevarse algunos mariscal de campo.
«Avanzaban los enemigos on c o l u m n a s ,
heridos que quedaron a b a n d o n a d o s , según protegidos por sus guerrillas y cuatro escua-
manifestó Santocildes ( 1 ) . drones ; y aunque fueron contenidos algún
El triunfo, sin embargo, fué indudable- tiempo por una carga q u e les dio Espartero
mente de Espartero , aunque no le a p r o v e - con los húsares , acudiendo m a y o r e s fuerzas,
recibieron las tropas la orden d é continuar s u
chó , porque era materialmente imposible, movimiento sobre Unza , quedando O'Donell
á no emprender otra acción, para la que no encargado de irse retirando por e s c a l o n e s ,
tenia elementos. reteniendo al enemigo basta atravesar el lla-
Tampoco podian avanzar los carlistas: no y llegar al pie de las alturas : en ellas h a -
bía tomado posición el brigadier R i b e r o , y la
estaban cansados y estenuados, pues habían
primera división debia verificarlo s u c e s i v a -
mente. Formados los batallones de Gerona e n
(1) E x c m o . señor: cumpliendo con las ins-
columnas cerradas por e s c a l o n e s , y teniendo
trucciones de V. E. y las que posteriormente
desplegadas en tiradores tres de s u s c o m p a -
me dio el mariscal de campo don Simón de La
ñías, protegidas por dos escuadrones , ejecutó
T o r r e , he salido esta mañana del pueblo de
O'Donell su movimiento de retirada paso á
Amurrio con v e i n t e y cinco caballos del s e - p a s o , reprimiendo á los e n e m i g o s , y r e c h a -
g u n d o p r o v i n c i a l , á fin de observar y picar la zándoles siempre q u e quisieron cargar s u s nu-
retaguardia del e n e m i g o , que precipitadamen- merosas guerrillas, sostenidas por su c a b a l l e -
t e s e fugó anoche , y reconocer el campo d e ría y p o r ' l o s batallones q u e habían entrado
batalla de ayer. El resultado , Excmo. señor, ya en la línea. Al llegar al p i e de las alturas,
consiste e n q u e d e s p u é s de haber ocupado entra el camino en una barrancada q u e forma
toda la caballería y la de los oficiales en la un pequeño desfiladero ; y para proteger el
conducción de s u s heridos , emprendieron su paso por éste de la caballería , dispuso O'Do-
retirada por caminos sumamente difíciles á nell q u e el primer batallón d e Gerona d e s p l e -
las once de la noche , h a s t i cuya hora, d e s d e gase e n b a t a l l a , apoyando la izquierda en dos
que cesó el fuego, se replegó á la entrada del casas, y sosteniendo la derecha cubierta por el
monte de Sanligo por el pueblo de Jocano, segundo batallón en masa , bajo la protección
donde v en los inmediatos permanecen ahora, del fuego del batallón desplegado : la caballe-
que es la una de la t a r d e , con armas en p a - ría pasó efectivamente el desfiladero , verifi-
bellón, y s e dice caminarán hacia Vitoria por cándolo después el 2.° batallón d e Gerona: en
la Puebla d e Arganzon: q u e curaron m a s de cuanto al primero, lo hizo asimismo á reta-
quinientos heridos en el pueblo de Unza, d o n - g u a r d i a , con la misma serenidad con que s e
de con la precipitación de su marcha dejaron hubiera producido en una parada, bajo la p r o -
v e i n t e y seis , q u e h e dispuesto trasladar al tección de las compañías d e tiradores q u e h a -
hospital d e Orduña ; y por no haberlos curado bían ocupado las alturas que dominaban el
sus compañeros han fallecido ya cuatro. Me he camino: O'Donell hubo d e ser el último que
apoderado de un caballo también herido q u e pasó el desfiladero , acompañándole su a y u -
abandonaron. En su línea de batalla y posicio- dante d e orden y un ordenanza d e caballería.
n e s sucesivas q u e ocuparon , s e ha dado s e -
pultura á unos cincuenta m u e r t o s ; pero m e Este mismo gefe fué encargado d e d e f e n -
aseguran los paisanos de O y a r d o , Unza y U r - der con su brigada la izquierda de las p o s i -
quiano, que en una pieza inmediata á este ú l - ciones d e Unza , lo que verificó, rechazando
timo, precipitaron una infinidad de ellos, cuya c o n s t a n t e m e n t e los empeñados ataques q u e
operación hubieran practicado con todos los el enemigo dirigió sobre aquel punto; y c u a n -
•demás si su anticipada fuga no s e lo estorbara. do el general Espartero dio la orden para c a r -
S e cuenta un coronel muerto y varios oficia- gar sobre los carlistas , O ' D o n e l l , puesto á la
l e s , siendo de esta clase muchísimos los heri- cabeza d e las compañías de t i r a d o r e s , y sos-
dos; y tanto oficiales como tropa maldecían al tenido por los batallones d e su mando, arrolló
al e n e m i g o , persiguiéndole hasta el valle de
gel'e que los conduce á este pais , publicando
Orduña.
q u e siempre se van descalabrados. Los paisa-
nos de estos pueblos han recogido muchísimos En este dia mereció O'Donell los mas d i s -
fusiles , que indicaré al comandante de armas tinguidos elogios del general Espartero; e l o -
de Orduña se los mande presentar. Cuantos gios que repitió d e s p u é s , encontrándose e n
pudieron inutilizar en el campo lo hicieron; Vitoria al general e u gefe , á quien rogó a p o -
p u e s está lleno de vestigios do haberlo asi he- yase la propuesta de brigadier que hizo en su
c h o , como igualmente de morriones y otros favor por creerla de rigorosa justicia. Apro-
efectos do muy mal uso. Dios guarde á V. E. bado por S. M., O'Donell ascendió á dicho em-
OPERACIONES VARIAS. 27

cuatro que tenia , á las fuerzas de Córdoba


MOVIMIENTOS DE EGUIA. acantonadas en Vitoria y pueblos inmedia-
tos , decidido siempre á conservar sus p o s i -
ciones , y aun á picar la retaguardia de su
XIX. contrario si pronunciase movimiento , s i -
guiendo á Espartero. Tan acertada fué esta
disposición, que no podia menos de p r o d u -
Villarreal, siempre en observación , al cirle importantes resultados.
saber la marcha de Eguía para Ceanuri á la El 20 de marzo estableció Eguía su
vista de Espartero , dispuso que la brigada cuartel general en Llodio , donde tomó su
Tarragual en Ochandiano , é Iturralde, c u - Iropa el descanso que tanto apetecía y n e -
briesen con cinco batallones las avenidas cesitaba después de la acción del 19. D e s -
de Arlaban á Salinas , próximo él con los de Llodio se trasladó á Arrancudiaga el 23
del mismo , continuando su marcha el 24
pleo con la antigüedad de la jornada de Unza, para Ochandiano; pero el mal temporal que
el 19 de marzo. reinó aquel dia le obligó á detenerse en
C e a n u r i , donde celebró pomposamente la
(Estado Mayor General del ejercito, Bio- fiesta de la Encarnación en su dia 2 5 . El
grafía de O'Donell.) 29 se hallaba con su cuartel en Escoriaza,
y según se había propuesto , se dispuso á
Antes de terminar este a r t í c u l o , consig- atacar la plaza fortificada de Lequeitio.
naremos unas líneas que sirven de consuelo
en medio del horror que inspiran tantos actos
de barbarie que algunas v e c e s ejecutaban unos
y otros combatientes. OPERACIONES VARIAS.
Fué hecho prisionero en la anterior ac-
ción un capitán del ejército liberal y le con-
dujeron á la presencia del conde. Como ge- XX.
neralmente s u c e d e en estos casos no l l e v a -
ba el infeliz otro abrigo que la camisa , única En tanto que tenian lugar estos encuen-
prenda que sobre su cuerpo le habian dejado, tros formidables, no eslaban ociosas las co-
y que no era la m a s a propósito para un dia de
marzo y en la Peña de Nerva. Eguía al verle lumnas de ambos ejércitos, que desde los
en tan deplorable estado olvidó la condición Alduides se estendian hasta cerca de San-
de enemigo acordándose do que solo era su tander , siguiendo las líneas , y aun las que
compatriota, y mandé á uno de sus ayudantes asediaban á San Sebastian y á Bilbao.
que le diera él capote con que éste se abriga-
ba. Asi se ejecutó, y el oficial de la reina, c u - Sabe don Castor de Andechaga el 8 de
yo nombre ni aun le fué p r e g u n t a d o , salvó enero en Sodupe que unos doscientos c i n -
quizá su vida contra el rigor de la i n t e m p e - cuenta hombres de los que componían la
rie , poniendo acaso en riesgo la del espresado guarnición de Va.lmaseda, se hallaban en
ayudante, quien repetidas veces refirió luego
Zalla, y con casi igual fuerza marchó á este
el s u c e s o , cual sin duda lo hará en el dia con
mas satisfacción, pues adherido al convenio punto, dejando el resto de reserva en el a n -
de Vergara, milita en las filas de los que eran t e r i o r , á fin de coger entre dos fuegos a i
entonces sus enemigos. Véase otro notable s u - enemigo. Proponíase , no solo b a t i r l o s , sino
ceso casi simultáneo del anterior. H e r m e n e - impedirles recolectasen las provisiones que
gildo O r t e g a , soldado de la segunda compa-
ñía de g^auaderos del regimiento de la P r i n -
necesilaban , para lo cual había efectuado
cea , dio tan marcadas pruebas de su sin igual aquella salida, con intento de ir á San Juan
arrojo, que mereció se le adjudicase un p r e - de Arriba y Gordejuela.
mio de 6 reales diarios á contar d e s d e el a n - Mas sospechando quizás los de Y a l m a -
terior e n e r o ; que fuesen curadas sus heridas
con las hilas elaboradas por las manos de la seda su intento , se dirigieron á apoderarse
r e i n s ' t s a o e l ; que se le concediese la cruz de de la cumbre de Pincuergun, situada entre
San Fernando con la pensión de 20 rs. m e n - Gordejuela y Zalla , para sostener mejor su
s u a l e s ; que se le a t e n d i e s e para el ascenso á retirada. Pero era esta cumbre la posición
sargento s e g u n d o ; s e inscribiese su nombre
elegida también precisamente por los c a r -
en la orden del c u e r p o , y que el m é d i c o - c i -
rujano mayor y el contralor del hospital á listas, y unos y otros subieron á ella por di-
quienes eficazmente estaba recomendado, die- ferentes lados, encontrándose en la eminen-
sen parte diario del estado de su salud, y para cia , trabándose un choque que se sostuvo
que tantos honores y distinciones sirvieran de por ambas parles con denuedo hasta la l l e -
justo e s t í m u l o , fué leida la real orden á las
compañías por sus respectivos gefes.
gada de la reserva carlista, que hizo crítica
la situación de sus contrarios, precisados a
28 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

ceder el campo con pérdida de hombrea y se recursos ó conducirlos de uno á otro pun-
provisiones, que quedaron en poder del to , verificándose choques como los de los
v e n c e d o r , y unos diez y siete prisioneros, altos de Marieta, Azua y Mendijuz, sucedi-
con que salió indemnizada la pequeña p é r - dos á poco de las ya referidas acciones de
dida que también esperimentaron los de An- Arlaban: perdiéronse algunas provisiones, y
dechaga. quedaron prisioneros algunos ingleses, que
Al eslremo opuesto, el comandante g e - fueron conducidos á Heredia para ser fusi-
neral de Navarra, don Francisco García, lados con arreglo á las órdenes de don
participaba desde Eslella el 2 3 , que el c o - Carlos.
ronel comandante del 10.° batallón de aquel Don Juan Manuel Sarasa, que como co-
reino le d e c i a e l 20 desde Olagüe, que en mandante general de Vizcaya procuraba e s -
aquel d i a , la columna liberal de la ribera trechar cuanto podia á los bilbaínos, iba
se había movido al valle de Aezcoa empren- adelantando su cerco, aunque trabajosamen-
diendo él su movimiento desde Viscarret, te, por la continua resistencia de los de la
para salir de acuerdo con Echarte y Gor- plaza, que impulsados por su ardimiento,
d e u , situado el primero en el Espinal, y el y deseosos de libertarse de las vejaciones
segundo en Zunzarren, al encuentro del consiguientes, hacian continuas salidas, ya
enemigo. Mas no siendo fácil la ejecución á sorprender un puesto avanzado, ya á d e s -
de este plan, emprendió la marcha para truir un punto cualquiera fortificado.
Linzuain , adonde llegó Cordeu, y tomando Interesaba mucho á los bilbaiuos d e s -
posiciones, sostuvieron la carga de una truir las casas inmediatas al puente nuevo
parte d é l a caballería contraria. Flanqueaba de Bolueta, é hicieron el 9 de febrero una
en tanto una columna de infantes el ala de- s a l i d a , ocupando los altos del Morro y
recha de los carlistas, cuyos guias tuvieron Ollargan , adelantándose parle de la fuerza
que retirarse, quedando en posición algunas hasla la confluencia de los dos caminos,
compañías de tiradores que' se batieron b i - desde donde tuvieron que retroceder los
zarramente, «deteniendo al enemigo, dice carlistas, que en vano trataron de oponér-
el gefe carlista, por espacio de una hora, seles. Conocía Sarasa que el objeto de los
sin permitirle avanzar ni un paso; y habien- liberales era incendiar las casas contiguas á
do estos valientes, continúa, concluido sus dicho crucero, en las que se abrigaba la
municiones, quisieron arrojarse sobre el ene- guerrilla permanente, destinada al puente
migo á la bayoneta, á la voz de viva Car- nuevo de Boluela, y mandó al punto refor-
los V . ; pero se lo impedí, al advertir que zar las fuerzas que allí tenia, al mismo tiem-
la columna del ala derecha trataba de c o r - po que mandaba á oirás tomar el alto que
tarles, con lo que me dieron lugar para dominaba á Ollargan, trabándose, de con-
tomar otras posiciones mas ventajosas, v e - siguiente , una pequeña escaramuza que ter-
rificándolo con las cuatro compañías del minó con la retirada de los liberales, d e s -
12.'•' batallón, al mando de su comandante pués de haber prendido fuego á tres casas,
don Aniceto Elao, que llegó á la sazón por con lo que dieron por conseguido su princi-
haber recibido aviso de antemano.» pal objeto.
No cejaron, sin e m b a r g o , los carlistas Al dia siguiente hizo también otra s a -
en su empeño de molestar á la columna l i - lida la guarnición de Bilbao, con el fin de
b e r a l , y en Cilbeli y otros puntos inmedia- reforzar los puntos avanzados, trabándose
tos sostuvieron porfiadas escaramuzas que igualmente olra escaramuza casi en los mis-
no dejaron de causar alguna pérdida en las mos sitios que el dia anterior; pero sin
filas do la reina, sin que fuese igual la que que en una ni en otra fuese considerable la
esperimentaban las de Carlos, porque com- pérdida de ambos combatientes.
batían en muchos puntos al abrigo de las San Sebastian no se veia menos moles-
defensas con que brindaba el terreno. tado que Bilbao, y en el mismo dia 10 hizo
Las tropas liberales siguieron su m a r - la guarnición una salida tan impetuosa, que
cha , y las carlistas se retiraron á pernoctar desconcertó la línea, infundiendo el e s p a n -
á E u g u i , donde se hallaban otras c u b r i e n - to y el terror (1) en el primer batallón de
do la Foz d e U r t a s u m , para impedir que Guipúzcoa que les hacia frente. El oporluno
aquellas fuesen ¿orladas por aquel camino. auxilio que prestó el comandante g e n e -
Casi al mismo tiempo procuraban i m p e -
dir en el centro d é l a línea las incursiones (1) Son palabras del mismo parto dol gofo
que haeian los enemigos para proporcionar- carlista bagastibelza.
SITIO Y TOMA DE LEQUEITIO. 29

r a l , aunque de soldados bisónos, reanimó


á los que h u í a n , quienes trataron de vengar
su derrota, batiéndose como leones contra SITIO T TOMA. B E LEQUEITIO.
los de la plaza, que tornaron á la misma,
habiendo producido y esperimentado b a s -
tantes bajas, y entre estas las sensibles de XXI.
algunos oficiales, cuyo arrojo les costó la
v i d a . Duró el combate unas seis horas, y
fueron incendiados varios caseríos. Tiempo hacia que el general en gefe del
En otros puntos donde no babia que t o - ejército carlista revolvía en su mente el
mar la defensiva, tomábase por unos y otros pensamiento de apoderarse de Lequeitio, y
la ofensiva, haciéndolo asi en Navarra su á este fin hacia el comandante general de
comandante general don Francisco García, ingenieros los estudios y trabajos necesa-
que sin bastantes fuerzas para provocar á rios. E g u í a , que acechaba una ocasión p r o -
las que ocupaban aquella parle de la línea, picia, aprovechó el movimiento de C ó r d o -
acechaba de continuo los movimientos de ba hacia Navarra, y con los batallones de
pequeñas columnas ó de partidas que c o n - la división castellana , marchó el 7 por Ver-
voyaban provisiones, y lessalia al encuen- gara y Elgoibar, donde estaba reunido el
t r o , haciéndolo con buen éxito el 19 cerca pequeño tren y parque de artillería, y per-
de Puente la Reina, donde casi á la vista noctando en Motrico, fué por Ondarroa á
de su guarnición se apoderó de sesenta y M e n d a z a , y se presentó el 10 delante da
dos cargas de trigo y harina, que tuvieron la villa, cuya posesión apetecía.
que abandonar los que las custodiaban por Los montes Lumencha y Otoño, al p e r -
salvar las demás y salvarse. der sus faldas en el borrascoso mar de Can-
Don Pablo S a n z , y otros en la misma t a b r i a , forman una pequeña abertura, en
provincia, hacian de cuando en cuando cuyo seno está situada la alegre villa de
iguales embestidas con mas ó menos for- Lequeitio, casi á igual distancia marítima
tuna; sin embargo de q u e , por sus b u e - de San Sebastian y de Bilbao, y separada
nas confidencias, salian por lo general á de esta última, por tierra, nueve leguas.
golpe s e g u r o , y aprovechando especial- Su vecindario era de cerca de quinientos
mente la marcha de Córdoba á Vitoria, c u - vecinos. Sus casas, de sólida construcción,
yo suceso les proporcionó conseguir algunas están bañadas hacia el Norte por las olas
ventajas sobre las guarniciones de algunos del m a r , y al Oeste por un riachuelo. En
p u n t o s , y especialmente sobre el batallón de el estremo Este del pueblo hay un pequeño
África el i de marzo á las inmediaciones de puerto artificial para buques de poco porte.
Linzuain. Verificóse dias después casi en En medio de la ensenada estala isla de San
este mismo sitio un encuentro con los a r g e - Nicolás, y el puente de Isunza, de fuerte
linos , harto sangriento por el rigor con que y atrevida estructura, único paso de comu-
unos y otros trataron á los prisioneros, que nicación que por aquella parte tiene Lequei-
fueron degollados ó fusilados. Los carlistas tio : en todas las demás avenidas no hay
alegaban para su crueldad la condición de m a s q u e veredas dificultosas, aun para la
estrangeros y voluntarios, y estos la n e - gente de á p i e , y hasta el camino de Ispar-
cesidad de las represalias. No daban asi t e r , que es el menos malo de cuantos c o n -
cuartel unos ni otros, llegando el caso de curren á este pueblo, está abierto á pico
hacer los voluntarios por la r e i n a , llamados sobre un terreno tan desigual y pendiente,
peseteros, algunos prisioneros, y e n t r e g a r - que asusta al forastero que por primera vez
Jos á los franceses que los inmolaron en s e - le practica. Solo los atrevidos ó industrio-
guida. sos naturales pudieran conseguir hacer r o -
Molestaba demasiado á los carlistas la dar por aquellos vericuetos sus carretas t i -
línea en e s t a p a r l e , y si bien el mal tiempo radas por amaestrados bueyes. Por la parte
les impedia efectuar las operaciones que les del S u r , y tocando al pueblo, se eleva una
hubieran proporcionado romperla por a l - colina llamada el Calvario, de forma c ó -
gún punto, procurábanlo á pesar del estado nica , y cuya cúspide domina todas las ave-
del terreno, mas no lo conseguían, sino nidas del pueblo, escepto la cumbre del
momentáneamente, y alguna Vez L u m e n c h a , que es superior á aquella; pero
es al mismo tiempo inaccesible por todas
parles,
30 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

Con esta exacta idea de la topografía de tres batallones con el comandante general
Lequeitio , se comprende el estado de d e - Gómez y de gefe de estado mayor don Car-
fensa en que se encontraba en la época á los Vargas. En la izquierda el resto de la
que nos referimos. En la cúspide de la c i - división se hallaba á las órdenes de su s e -
tada colina había un castillo que harria t o - gundo comandante general Gibelalde, con
das las avenidas del p u e b l o , incluso el el primer ayudante del estado mayor g e n e -
puente , y hasta podía hacer fuego al mar ral Castells.
por encima de la población: sin que dicho Al claro y sereno amanecer del 12 de
fuerte pudiese al parecer ser batido, porque a b r i l , el cuerpo de artillería habia e s t a b l e -
en ningún punto conveniente podia estable- cido cinco piezas de grueso c a l i b r e , un
cerse artillería, ya por la naturaleza del obús y un mortero , que de diez á once de
terreno, ya por los fuegos de las baterías. la mañana rompió su fuego contra las b a t e -
La isla de San Nicolás estaba fortificada con rías del Calvario. Sorprendente fué su acier-
varias obras y cañones, y hacían imposible to : cada disparo aumentaba en las tropas
su asalto el mar que la rodeaba y la estruc- preparadas al asalto en la alameda del p a -
tura de los peñascos que la servían de base: lacio de Adán el afán de darle, como lo
no tenia mas acceso qne unos malos y d e s -
5
ejecutaron con heroica decisión, asombrán-
iguales escalones, por la parte que mira al dose el mismo Eguía al ver trepar su gente
p u e b l o , en cuyos angostos y desiguales con el fusil á la espalda por aquellos v e r i -
peldaños apenas cabia inseguro el pie de un cuetos. A las tres de la larde ya estaba con-
hombre: y esta senda, ademas, se hallaba quistada aquella fortaleza, que por su po-
espuesla al fuego rasante de una batería sición , debía creerse inaccesible é inespug-
construida á muy corta distancia en la pun- nable.
ta Este del pueblo. Este se hallaba también Conseguida esta ventaja se volvieron las
competentemente aspillerado: en su puerto piezas contra la villa, cuya guarnición veja
habia siempre algunas trincaduras de guer- lo infructuoso de sus esfuerzos y el regocijo
r a , y los vapores tocaban y comunicaban de los carlistas por la seguridad que tenían
diariamente con la plaza. Era esta, pues, en el resultado de su empresa; y en medio
inespugnable en tal estado, contando á la del estruendo del cañón, del silbido de las
sazón con abundantes provisiones de boca y balas, y de la gritería g e n e r a l , espectáculo
guerra, con diez y nueve piezasde artillería, imponente, que solo puede concebirse p r e -
material y unos mil hombres de guarnición. senciándole, descendieron los carlistas del
Importábale á lígula colocar alguna pie- castillo, al mismo tiempo que el general en
za en el empinado Lumencha; pero lo j u z - gefe avanzaba por el arenal con otras t r o -
gaban imposible los ingenieros, y llamando pas , y el pueblo fué lomado por asalto en
entonces el general á" unos paisanos, les breve'tiempo. La guarnición de la isla capi-
dijo el parecer de sus oficiales facultativos, tuló al momento, y las tropas de don Carlos
y escitó el amor propio de aquellos l a b r i e - se hicieron dueñas'de t o d o , y de ochocien-
gos de tal manera, que se comprometieron tos hombres; concediendo generosamente á
á conducir y colocar con el mayor sigilo y los que no capitularon la consideración de
en una noche la artillería en el sitio d e s e a - prisioneros.
do por Eguía, y asi lo cumplieron con Eguía , recorriendo en seguida las c a -
asombro , no solo de los carlistas, sino de lles , contuvo el saqueo comenzado. Resta-
los defensores de Lequeitio, que juzgaban bleció el ayuntamiento anterior á la o c u p a -
imposible tal operación, y cuyos fuegos ción de la villa por los liberales, publicó un
eran terribles para la villa. bando para que se presentasen las armas y
A pesar de las contrariedades del t e r - efectos de todas clases que pudieran tener
reno y del temporal, y del fuego de artille- los vecinos pertenecientes á la guarnicióní
ría que la plaza hacia contra los emplaza- á dependencias públicas, y exigió lisias no-
mientos de los carlistas , asi como la de a l - minales de los urbanos y urbanas (1) , con
gunos vapores que por la espalda del monte espresion del destino de los ausentes, y dis-
Lumencha pasaban á San Sebastian y Bilbao, puso la presentación de los que se hallasen
principiaron el 11 los trabajos de las b a l e - en el pueblo.
rías sitiadoras, que se continuaron de n o -
c h e , ayudados por un batallón de la d i v i - (!) Las u r b a n a s , como casi todos los mas
comprometidos , marcharon á San Sebastian,
sión castellana. Los cuerpos de ésta se h a - escepto unas trece á quienes Eguía exigió 320
bían dividido en esta forma; en la derecha reales para gastos de guerra.
SITIO Y TOMA DE LEQUEITÍO. SI

Eguia calculó la pérdida de su fuerza «Los generales que estaban cerca de es-
en setenta hombres; pero recibió incremen- tos puntos, no eran responsables de su p é r -
t o , pues que los destacamentos de artille- dida, porque ni ellos tuvieron noticias s u -
r í a , zapadores y del provincial que se h a - ficientes, lo cual sucede siempre á todos en
llaba en la isla pidieron servir en las lilas esta malhadada guerra, ni el rigor de la es-
de don Carlos y les fué concedido, siendo tación, ni la desventaja de las circunstan-
destinados al servicio de sus respectivas ar- cias generales, podian oponer mayores o b s -
mas, marchando la guarnición déla plaza en táculos á una operación que había de ser
número de seiscientos al depósito de Lazcano. rápida y era en estremo difícil y peligrosa.'
La adquisición de Lequeitio coronó la Ademas, es claro que habiéndose rendido al
serie de conquistas que para su reputación instante Yalmaseda, hizo imposible su so-
y gloria del ejército consiguió Eguía , su corro. Plencia tampoco dio lugar á ello por
gefe. Guetaria, Valmaseda,Mercadillo, Plen- su corta defensa, y de lodos modos, las ten-
cia, y Lequeitio, eran otras tantas a d q u i s i - tativas encaminadas á socorrer este punto,
ciones de importancia, no solo por sí m i s - hubieran traído un evidente aumento de
m a s , sino por las a r m a s , municiones y v í - males, sin fundada esperanza de evitar su
veres que contenían, y los soldados que pérdida; y era mucho lo que se habría arries-
dieron á las filas de don Carlos, amenguan- gado por salvar una parle harto pequeña.
do tanto las de la reina. Desde que cambió la guerra de escala y
Córdoba no se consideró responsable de carácter, desde que el interior del pais dejó
todas estas pérdidas. No aceptó la de L e - de ser transitable por la pérdida de los
queitio por las repetidas y enérgicas ó r d e - veinte y tantos pueblos fortificados que le
nes que había dado para su evacuación, que guarnecían, quedó el ejército en la imposi-
consentida por el gobierno, no pudo r e a l i - bilidad de socorrer los puntos de la costa, y
zarse á causa del temporal horrible que i n - debieron estos ser abandonados si sus d e -
terrumpió la navegación de las costas. fensas propias y los socorros que pudiere
llevarles la escuadra no bastaban á s a l v a r -
En cuanto á Valmaseda y Plencia, dice
los, como á San Sebastian, ó si su grande
que para culparle era preciso probar que el
importancia material, moral ó política no
objeto que le llevó al otro estremo de la lí-
justificaba una escepcion como la que á cos-
n e a , no era g r a n d e , urgente é indispensa-
ta de los mayores esfuerzos, peligros y s a -
ble , cuando el gobierno, la prensa y el p ú -
crificios se ha hecho en favor de Bilbao, cu-
blico clamaban porque se asegurasen los
ya heroicidad ha sido, á mas de su prepon-
v a l l e s , y no podian ser estos asegurados s i -
derancia local, un nuevo título, el mas s a -
no por la línea comenzada; que dejó en
grado sin duda, para que lanías veces se
Álava pocas fuerzas para atender á la p r o -
haya estado jugando la causa pública sobre
tección del centro é izquierda de la línea, y
sus débiles muros. ¿Quién podrá calcular
ya se vio que no hubo semejante imprevi-
lo que al ejército, á sus generales y al g o -
sión atendiendo al número de tropas que
bierno ha costado el sostener aquella plaza
dejó; y que no hubo en él descuido en so-
contra lodos los principios del a r t e , ora se
correr los puntos a t a c a d o s , cuando se vio
apliquen á la situación del ejército que ha-
que la primera noticia que de ellos recibió
bia de socorrerla, ora al pais por donde t e -
fué su p é r d i d a , porque se rindieron tan
nia éste que hacerlo, ora, en fin, á las c i r -
pronto , que ni los generales Evans y E s -
cunstancias topográficas de un punto á to-
partero que se hallaban mas inmediatos, t u -
das luces indefensibie, de un punto que los
vieron tiempo para auxiliarlos.
franceses, con lantasventajas materiales co-
No puede,en efecto, culparse á Córdoba mo nos llevaban no quisieron ocupar nunca
de la pérdida de estos puntos, ni c u l p a r e - y tuvieron siempre por infortificable en la
mos tampoco á los generales referidos, por guerra de la independencia, á pesar de que
que no era empresa tan fácil ir en su ayuda Mina nunca tuvo diez mil hombres ni mas
creer, como se creia entonces, que basta- de dos malas piezas de artillería? Bilbao ha
a á un general el querer batir al enemigo, sido un objeto de conslanle ocupación y zo-
seria una candidez como la de los que en zobra para el ejército, de incesante y escla-
aquel tiempo veian y manejaban la guerra vizadora vigilancia para sus generales.
desde Madrid.
Asi !o demuestra Córdoba, sin embargo «Nunca le perdió de vista el enemigo
de que pudo haber añadido mucho mas á en sus operaciones; siempre consiguió con
este párrafo de sus Memorias. . este medio perturbarla marcha de las mi as»
HISTORIA. DE LA GUERRA CIVIL.

ya obligándome á volar á la defensa • de ese les , que no pudo realizar por falta de t o -
punto, si le amenazaba seriamente, ya s u - mador.
jetándome eon meras demostraciones á m o - Córdoba se quejaba de que no tenia d i -
vimientos correlativos que no podia empren- nero cuando los carlistas pagaban á sus tro-
der sin perjuicio de las demás empresas; pas, y ofrecían pagar en adelante á los pue-
demostraciones que no me era lícito d e s p r e - blos sus suministros ( 1 ) , gratificando a los
ciar nunca, pues á cada momento podían, desertores, con lo que asi se aumentaba la
descuidándome yo, convertirse en asedio deserción en las filas del ejército.
formal. Bibao en fin, fué para mí un grille- Añadíase á estos males el apuro en que
te mientras mandé el ejército; la publica- se encontraba San Sebastian, y se hacían ca-
ción de mi correspondencia puede solo ma- da vez mas necesarios y urgentes auxilios
nifestar hasta que punto su conservación ha pecuniarios, sin los que eran inútiles lodos
de ser un título de gloria para el ejército y los demás esfuerzos. Córdoba declaraba que
sus generales; donde quiera que militaren aquella situación no podia prolongarse sin
inteligentes y juiciosos, examinen las difi- peligro de la causa pública, y lo declaraba
cultades, y aprecien los esfuerzos que de para cumplir su mas sagrado deber y salvar
ellas triunfaron.» la responsabilidad inmensa que sobre él p e -
saría sino lo manifestara.
La insubordinación que habia tenido l u -
gar en algunos puntos, la deserción y el
PENURIA D E L E J É n C I T O .
disgusto de las tropas á vista de tan s o m -
brío porvenir, eran presagio funesto de una
inmensa catástrofe. A todo esto, ofrecía el
XXII. gobierno muchos millones y remitía muy
pocos, habiendo dejado de librar once mi-
llones y medio delimporte del presupuesto del
A la comunicación de Córdoba que p r e - mes de marzo, no estando mejor atendidos
sentamos en el documento número 1 , se le los demás, y las atenciones no incluidas
contestó que estaba S. M. muy lejos de r e - en el mismo.
cibir la dimisión que hacia, porque t e n i e n - Sin medios y con tantas privaciones
do el gobierno en él la mas ilimitada con- consideraba el general en gefe -inútil pensar
fianza, como habia procurado manifestár- en operaciones militares. Solo por necesidad,
selo , y habiendo tomado la guerra un y como recurso para no tener al ejército en
aspecto mas favorable que n u n c a , de es- una inacción perjudicial, concertó c o n L a c y
perar era quisiera concluir una campaña Evans marchase á Bilbao y operase sobre
tan hábilmente concebida y comenzada con la costa, llevando consigo el batallón d e
tan buen éxito, y cuando todo, al modo de chapelgorris. Con este refuerzo y los q u i n -
referirlo la real orden, se presentaba con tos que llegaron á la costa, se aumentaron
los mas lisonjeros auspicios. Se le manifes- las fuerzas españolas alli disponibles, se
taba que, dejando el mando, la maledicen- asegurarían aquellos puntos, y se ocupa-
cia le juzgaría de una manera poco favora- rían los de Hernany, Oyarzun, F u e n t e r r a -
ble á ¡a causa d e la reina y de la patria; bía é Irun, y á su apoyo obraría una fuer-
por todo lo que no se podia admitir su d i - za respetable, que se habia de dar la mano
misión, s i é n d o l a esplícitay terminante v o - con la que obrase por Cinco Villas y por el
luntad de la reina gobernadora concluyese camino real de Francia. Se obligaría de e s -
la grande obra de pacificar las provincias
Vascongadas.
(1) Contribuyó poderosamente al aumento
Por lisonjera que fuese á Córdoba esta de los recursos con que contaban los carlistas
comunicación, en nada aliviaba su situación la disposición del gobierno de Francia, fecha
26 de marzo, derogando la de 5 de julio del
agravada en medio de sus apuros, por un año 1855 que prohfbia el tráfico entre aquel
parte del barón Das Antas, manifestándole pais y los carlistas, aun de los artículos q u e
la escasez en que se veia para atender á las no fuesen de guerra. Esta providencia hirió
tropas de su brigada. Córdoba, á pesar de mortalmente el sistema de Córdoba, q u e era el
hallarse exhaustas las cajas, envió una co- de bloquear por todas partes á los carlistas, y
reducir sus recursos, y los proporcionó v í v e -
misión para suministrar raciones de toda res y dinero., porque restablecieron las a d u a -
especie á los portugueses, y facultó á E z - nas, que administraban para eV comercio con
peleta para girar á su cargq_ 2 0 0 , 0 0 0 r e a - I el v e c i n o reino.
ENCUENTRO BE MINANO EL MAYOR. 33

te modo á los carlistas á una poderosa d i - arrojo de su contrario cargó con éxito c a u -
versión de su atención y de su fuerza, a u n - sándole seis muertos y diez prisioneros in-
que temia Córdoba que, cuando estuvieran cluso el capitán de la compañía; y hubiera
reunidas las fuerzas al efecto, habría de sido derrotada completamente, si al ver V i -
lucharse luego con las escaseces, la dificul- llarreal su peligro, no retrocediera al i n s -
tad de comunicaciones y la falta de acierto tante, reprendiera á los brigadieres citados,
ó de concierto en las operaciones. y con su presencia y esfuerzos salvó el r e s -
Las fuerzas quesalieron dePartugalete al to de la compañía.
mando de Clavería para protegerla evacua- A los tiros que resultaron de este c h o -
ción de Lequeitio llegaron tarde, y se frustró que, corrieron á las armas las fuerzas l i b e -
este objeto y el de quemar las lanchas de la rales de'los cantones inmediatos, y Villar-
costa, clavando únicamente la artillería que real mandó avanzar al 4.° batallón deAlava,
los carlistas guardaban delante de! castillo por ser el mas próximo. O'donell desplega
de Guetaria. en apoyo del escuadrón que tenia en el
Casi al mismo tiempo dos regimientos de campo" algunas compañías de Gerona, y
la guarnición de Bilbao se insurreccionan, acomete á los carlistas sosteniendo en dos
y ponen en evidencia de una manera grave columnas cerradas la derecha y el centro
y alarmante el estado de indisciplina que que cubrian el pueblo, protegiendo ^ a p o -
amenazaba, reproduciéndose estos sucesos yando la izquierda con la caballería, en
en varios puntos y teniendo todos por c a u - oposición de la carlista que apoyaba su d e -
sa la miseria estrema que sufrían. recha.
A mediados de abril salen los ingleses Trabada la acción , sosteníase bien por
de Vitoria para San Sebastian, á donde ambas partes sin decidirse por ninguna.
llegan el 22 guiados por Lacy Evans, que Los liberales embestían y los carlistas no
se prepara á combatir las líneas que a s e - perdian un palmo de terreno aunque se les
diaban á l a plaza. causaba bastantes heridos. Cree O'donell
ver aumentarse su enemigo, y temiendo sin
duda el resultado, quiere decidirla y se r e -
ENCUENTRO EN MINANO MAYOR. suelve á lomar la ofensiva con mas empeño.
Manda cargar á su caballería, y que, a r r o -
llado que hubiese á la contraria, e n v o l v i e -
XXIII. se por su derecha á la infantaria que que-
daría de está manera sin apoyo, en cuyo
caso se arrojaría él al mismo tiempo con
El 10 de abril marchó O'donell con una la infantería, y á la bayoneta, sobre los
pequeña división á Miñano, punto el mas carlistas del frente. Mas no consigue su ob-
avanzado sobre el camino de Villareal de jeto y se relira.
Á l a v a , donde se hallaba el general Villar- Ambas huestes tuvieron que lamentar
real teniendo á sus órdenes seis batallones y alguna pérdida.
un escuadrón; estando el primer batallón ' Córdoba llegó con sus ayudantes al final
de Álava acantonado en U r r u n a g a , media de esta pequeña acción para recomendar á
legua avanzado hacia Vitoria. O'Donell.
Alli permaneció algunos días basta que También el parte carlista recomendaba
á las tres de la tarde del 16 salió Villarreal al ge fe de su b a n d o , porque había sabido
con su escolla de caballería, algunos a y u - sostener una acción de tres horas de un
dantes y los brigadieres Sopelana y More- vivo fuego con reclutas.
no, y dirigióse hacia Míñano sin intención Al día sígnente presentó Villarreal la
oslil. Al llegar á Luco hicieron alio y al batalla en el mismo sitio , desplegando sus
observarlo O'donell destacó dos compañías g u e r r i l l a s , y no fué aceplada._
frente de los carlistas. Villarreal con solo En el mismo dia de la acción citada se
dos ayudantes, marchó á reconocer el flan- batió Clavería en la ria de Bilbao con los
co izquierdo, y al llegar á Arroyabo a d v i r - carlistas, que trataban sin duda de impedirle
tió que Sopelana y Moreno hicieron a v a n - su regreso á la plaza; pero auxiliado por la
zar una compañía de cazadores, que hacia marina inglesa , que hostilizó por primera
el ejercicio, y la colocaron en medio del vez á los defensores de don Cáelos, frustró
llano frente á la fuerza liberal. su intento.
O'donell aprovechando el imprudente
TOMO I I . 5
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

| ocho dias por el terrible temporal de c o n t i -


nuas nieves. Hasta los víveres se consumen
MOVIMIENTOS DE CÓRDOBA. — ACCIÓN DE O R -
en aquella forzosa inacción, y para c o n d u -
cir un convoy de ellos, con dificultad , t i e -
RANTIA.
nen que custodiarle desde Vitoria los p o r -
tugueses , cubiertos en su marcha por las
tropas de Córdoba.
XXIV.
Al saber que Eguía reconcentra sus
fuerzas en la carretera de Amurrio , p r e s u -
me amenaza á Bilbao, y resuelto á oponerse
Lo próximas que ya estaban las líneas de á su intento, aun con menor fuerza , manda
ambos ejércitos, bacian casi cotidianas las á Vigo, que reemplazó á Ezpeleta , se sitúe
escaramuzas en los cantones a v a n z a d o s , y en Villalba de Losa para asegurarse el re-
se generalizaban sin resultado notable para greso por la Peña de Orduña.
el triunfo de ninguna de las dos causas que Pero el tiempo es el principal enemigo
simbolizaban. con que tiene que luchar: arrecíanlas aguas
Córdoba practica el 20 un reconocimien- y nieves; algunos caminos se destruyen; los
to sobre el pueblo y campo de Villarreal; y rios salen de madre; los arroyos se convier-
sin gran resistencia abandonan los carlistas ten en tórrenles, y la segunda división l i -
los puntos de Urbina y Monle-Gojain , es- beral pierde algunos hombres y caballerías
tando próximos á verse envueltos por una al pasarlos. Es imposible s e g u i r , y uno y
columna que el gefe liberal dirigió por su otro ejército esperan en sus posiciones el
derecha. Desde las líneas de retaguardia fo- término de aquel temporal,- que dura hasta
guean los carlistas el cuartel general de mayo.
Córdoba y algunas compañías con que avan- Méndez Vigo, que reemplazó á Das An-
zó á reconocerlos , y sin dar importancia á tas en la izquierda de la l í n e a , recibió or-
este ataque, prohibe contestarle, limitándo- den de colocarse con sus tropas en la i n -
se á mandar arrojarles algunas granadas y mediación de Valmaseda, evacuada por los
balas para reconocer el alcance de la a r t i - carlistas , y que se procuró volver á fortifi-
llería. Con el designio y esperanza de h a - car con toda la solidez posible , para cuyo
cer atacar su retaguardia al deshacerse el fin se conducía á la población alguna a r -
movimiento , maniobra para volver luego tillería.
sobre ellos , y seguir mezclados basta sus Estorbaba á los carlistas la fortificación
parapetos; pero no los desampara el carlista, de este punto , y para impedirla se dirigió
y frustra asi el plan de su contrario. Eguía con fuerzas considerables , y p e r -
Las fuerzas de éste atraen á Eguía á noctó el 2 i en Oquendo con la división
aquel sitio en auxilio de los que le guardan; castellana y una brigada de guipuzcoanos
mas vuelven otra vez á Vizcaya al saber mandados por Ilurriza. En esta disposición
que Ezpelela, que cubría el valle de Mena, se lanzó el 25 sobre los cantones de Orran-
ocupaba á Yalmaseda, á donde se proponía tia y Antoñana , que cubría parle de la di-
dirigir la artillería necesaria para su d e - visión Méndez Vigo.
fensa. Noticioso Ezpeleta de este movimiento,
Córdoba reconoce en tanto el camino de avanzó desde Valmaseda con la brigada
Francia , y al salir el 23 con toda la fuerza Peón; hizo frente ó la impetuosa marcha d e
disponible para Murguía , receloso de que los carlistas, y se trabó un combalo sosteni-
/os carlistas, de cuya situación y movimien- do por ambas parles con porfiado empeño y
tos nada había podido saber, marchasen so- bizarría. Eran inferiores las fuerzas libera-
b r e Bilbao ó Valmaseda, tiene que suspen- les ; pero suplia al número el ardimiento ; y
der su movimiento para recibir á la brigada durante ocho horas hicieron prodigios de
portuguesa que llega á Vitoria. Dura solo v a l o r , y hubo batallón de la Guardia que
un dia la suspensión, y al siguiente, e s t a n - en menos de seis minutos tuvo de baja cíen-
do ya las tropas en marcha , llega un a y u - lo seis hombres entre muertos y heridos.
dante á participarle la acción de Orrantia y ¡Lástima grande tuviese que estrellarse t a n -
hallarse herido el general Ezpelela. Siendo to heroísmo contra españoles!
mas perentorio entonces su movimiento , le También fué herido Ezpelela, y se reti-
sigue y llega á Murguía con diez y nueve ró al Berron ; mas hecha la primera cura,
batallones, que no pueden moverse durante montó á caballo y volvió al combale, hasta
ACCIÓN DE ORRANTIA. 3b

que le puso término emprendiendo la r e t i - éstos los provocadores. Lo fueron por c o n -


rada. siguiente los carlistas, pero desde posicio-
La caballería l i b e r a l , conducida por el nes demasiado ventajosas para ser en ellas
brigadier Albuin (el Manco de la guerra de atacados, y que mas que desear el combate
la Independencia , terror de los franceses,) parecían temerle.
dio tres cargas admirables , que salvaron á Méndez Vigo marchó á cubrir el valle
una división en gran peligro, y asombraron de Losa, protegiendo el fuerte de Villalba,
á los mismos carlistas, que tuvieron n e c e s i - cuyas incompletas fortificaciones deseaba
dad de presentar un batallón vizcaíno á destruir Eguia.
contener tan valiente arrojo por el frente, y
Andechaga con otras fuerzas á oponerse por —Aranda.—Nava 3 de m a y o de 4 856.—-Mi e s -
el flanco izquierdo. timado a m i g o : creo tendrá v d . noticia de la
batalla, ó para hablar mejor , del tiroteo quo
Cuando Ezpeleta ordenó la retirada, so- tuvimos el 25 sobre Orrantia. Cuando yo l l e -
brevino una lluvia tan copiosa , que a v a n - g u é al campo ya estaba nuestra infantería
zando los carlistas tras de sus contrarios, mas acá de este p u e b l o : me mandó Méndez
entraron unos y otros en el Borrón sin dis- Vigo cargase un capitán con c u a r e n t a ' c a b a -
tinguirse , y unos y otros pernoctaron en llos á unas guerrMias que con intrepidez c a r -
gaban á las nuestras : en efecto, doy la o r d e n ,
parte en aquel pequeño pueblo. El t e m p o - arengo á los valientes del 3.° de línea , c a r -
ral no permitía precauciones ni recelos, y g a n , se retiran los e n e m i g o s ; pero la bravura
cuando se oyó el toque de orden general, de éstos carga á los facciosos, que en gran n ú -
presentóse á recibirla un comandante l i b e - mero estaban parapetados en una altura , l e s
ral en casa del cura donde estaban alojados hacen salir de a l l í , corren precipitadamente
por aquellas breñas , y nuestros valientes n o
la plana y estado mayor de la división cas- pueden con sus caballos bajar por a q u e l l o s
tellana carlista , quedando prisionero. precipicios •. yo me mataba porque fuese allí
Liberales y carlistas se apercibieron de infantería á proteger mi caballería; pero no
fué posible, y asi me hirieron cuatro oficiales
la vecindad en que se hallaban, y á la d é -
y una porción de caballos muertos y heridos,
bil luz del crepúsculo del nuevo día 2ti em- en la segunda carga ya iba yo sosteniendo
pezaron á tirotearse en las calles y desde otros cuarenta caballos que cargaron con ardor
las casas. del 3.° de L i g e r o s ; pero en un terreno donde
Dicen los carlistas que tomaron posicio- no se podia cargar á cuatro de frente: en esta
me hirieron dos oficiales y otra porción de
nes y presentaron la batalla, que no quisie- caballos muertos y h e r i d o s : vamos á la ter-
ron aceptar los liberales; y añaden éstos, cera c a r g a , donde "yo iba á la cabeza ; s e m a
que deseando Ezpeleta, aunque herido, res- presentó la caballería en número de unos
tablecer su superioridad , colocó sus tropas cien caballos , todos merinos y vestidos de co-
lorado: la cargo con unos setenta mios, huyen
en disposición de brindar á los carlistas con
como acostumbran; pero á mí no.me la h u b i e -
el combate , que dirigió Méndez Vigo , en ran pegado ; mas me lo mandaron y t u v e que
quien habia resignado el mando , y que su o b e d e c e r , se soslavaron sobre su derecha s e -
desenlace fué poner á los enemigos en la gún iban á todo e s c a p e , y me encuentro ( l o
precisión de emprender un movimiento r e - que yo habia previsto y d i c h o , ) con cerca do
tres batallones formados en columna cerraila,
trógrado. que empiezan un fuego sobre mi por c o m p a -
A la vista de tal contradicción , y á no ñías , que parecía un volean que vomitaba la
tener otros datos , no seria fácil deducir la muerte; hube de retirarme con alguna ventaja,
v e r d a d . Cada uno cree haber relado á su pues aunque yo tuve bastantes caballos m u e r -
tos y mas heridos . libré que cogiesen un b a -
contrario con un combate no aceptado; pero tallón de la Guardia que no podia escaparse
si tenemos en cuenta la anterior retirada de por ser a v e s frias : para esto allí saqué tres
los liberales, su menor número, el desalien- b a l a z o s , uno en el capote, otro en la silla y
to que siempre infunde la herida , aunque otro en la espalda izquierda , que me hizo
leve, del gefe , añadida á las pérdidas del sangre sin romperme la casaca : es una fucito
contusión algo mas que las de otros que han
dia anterior, y sobre todo la derrota sufri- hecho cama y tanto se han quejado; yo he s e -
da (1), no es fácil convenir en que fueran guido , y e s t u v e el 26 también en otro tiroteo
de todo'el d i a : dicen que han puesto en el
(I) La siguiente notabilísima carta , i n t e r - parte que el coronel gefe de la plana mayor
ceptada por los carlistas , es una do las p r u e - fué el que cargó á la cabeza de la caballería,
bas en que se apoya nuestro juicio: no puede no lo creo ni puede ser que ese hombre se e s -
pusiese á que yo lo dejara por embustero : lo
ser mas competente la persona que la firma,
cierto e s que si todas las batallas que han
ni mas esplícito su contenido.
dado en estos ejércitos del Norte , han sido
«A don Ignacio Martin Diez , del comercio
de Aranda de Duero.—Señor don Ignacio Diez.
30 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

El movimiento de "Vigo era arriesgado


y era necesario sostenerle, por lo que , s o - OPERACIONES DEL EJERCITO DEI. N O R T E .
breponiéndose Ezpeleta á sus padecimien-
tos , reunió en Valmaseda todas las fuerzas XXV.
posibles.
Mucho interesaban á Eguía las opera- Al terminar el mes de abril, la situa-
ciones en que estaba; pero sabedor del mo- ción del ejército liberal del Norte, no era
vimiento de Córdoba á M u r g u í a , ve q u e mas lisonjera que en los anteriores. El las-
podia hallarse entre dos contrarios y p e l i - timoso abandono en que se le tenia, p r o d u -
grar. Para evitarlo, marchó aquella misma cía graves consecuencias, que iban en p r o -
tarde á Arciniega , á donde llegó á las dos gresivo aumento, y amenazaban fatales r e -
de la madrugada del 27 , á pesar del mal sultados. Por esto decia Córdoba el dia 10,
estado de los caminos. Al medio dia siguió que la deserción que se notaba (1), d e m o s -
á Ámurrio , y aqui y en Luyando acantonó traba cuales podrían ser aquellas; y conside-
sus tropas, libres ya del penoso cuidado de raba difícil emprender operaciones con t r o -
verse detenidas por Córdoba. pas disgustadas y en tal disposición, tanto
La inacción á que este se vio obligado, mas sensible cuanlo que ocurría en circuns-
como ya hemos dicho, favoreció á los car- tancias en que el enemigo contaba con r e -
listas, permitiéndoles el descanso de que cursos para atender y asistir á las suyas. En
tanto necesitaban. interés de la causa pública y por decoro
En esle intervalo reemplazó el brigadier del gobierno, le rogaba tomase en c o n s i d e -
Elio al general Mazarrasa en el cargo de ración tamaños conflictos y tan fundadas y
gefe interino del estado mayor general del generales quejas, é hiciera los últimos e s -
ejército de don Carlos. fuerzos para atender al ejército, asegurando
Unos ochocientos hombres entre muer- para lo sucesivo los recursos necesarios,
tos y heridos perdieron ambas huestes en la sin los cuales el resultado de aquella situa-
acción que hemos descrito, llevando la peor ción podia ser muy funesto.
parte los liberales, sin embargo de la inteli- Las legiones auxiliares se hallaban con
gencia que, según algunos, presidió á las mengua del gobierno español en el mismo
disposiciones y del heroísmo con que se b a - estado de penuria, y p o r t a d a s parles a s e -
tieron. diaban á Córdoba con peticiones y exigen-
cias tan justas como apremiantes, y á que
no podia hacer frente, llegando á tener que
empeñar su firma para conseguir algún d i -
nero con que acallar por el momento las
como estas que yo he visto , vamos quedando
mas perentorias atenciones.
poco lucidos. El campo quedó por ellos: n u e s -
tras tropas no avanzaron nada ; solo quien se EnIraba en el número de estas c o m p l e -
portó fué la caballería : de cien caballos , s e - tar la defensa de Bilbao, hostilizada de con-
senta y uno muertos y heridos, n u e v e oficiales tinuo. Las circunstancias y las operaciones
también heridos con'una porción de sargentos
y soldados: luego dirán que ha sido un dia de
de la guerra, daban á está plaza mercantil
gloria para las tropas de la reina ; no lo crean una importancia que nunca tuvo, y á la que
u s t e d e s , que no han hecho mas que retirarse. se resistía su situación topográfica. Córdoba
Donde yo di la carga no podíamos ir mas que deseaba poner á Bilbao en estado de resis-
dos de frente , con'que vds. pueden figurarse tir por algún tiempo un sitio formal sin (pie
qué terrenito s e r i a ; creo que no tratan mas
que de acohardar la caballería ó perderla ; no tuviera que acudir á cada paso el ejército
saben bacer el uso que corresponde de esta desde puntos distantes á combatir en terreno
benemérita arma. El pobre Aheilillo pagó ror elegido por el enemigo. Por estas razones
lodos por imprudencia de los que al a n o c h e - pedia con reiteradas y eficaces instancias los
cer se metió en el Berron y se encontró de
necesarios auxilios, y enviaba el presupues-
pronto con Vinuesa v otros merinos que esta-
ban á la puerta d e m i patrón . le dieron el to de las obras proyectadas parala altura de
guíen vive y lo cogieron con dos soldarlos. Artagan.
¡Infeliz, que" ya tenía pedido su retiro! Por El tiempo no mejoraba, y la inacción
Arciniega me ha dicho uno que iba envuelto
en una manía. Mis afectos á su familia como del ejército era enda vez mas angustiosa.
á todos lo; buenos amigos; v vd. cuento con Pero no podia prolongarse mas, y era p r e -
el cariño de su Saturnino Alb'uin.
^ »Bace un frió mas que en lo rigoroso del
invierno : á Marco le mataron el caballo.i (4) Mas a d e l a D l e nos ocuparemos de este
particular.
MUERTE DE SAGASTIBELZA. 37

ciso operar de cualquier modo; todo, sin constituyen plaza de tercer orden , i m p i -
embargo, se oponia á ello. diéndola, como á Barcelona, su necesario
Córdoba, indispuesto, regresa á Vitoria ensanche, estrechaba cada vez mas su c e r -
el 3 de m a y o , ocupando Yigo al mismo co , y con mas empeño. La toma de la c a -
tiempo á Villalba de Losa. pital de Guipúzcoa preocupaba á Sagasti-
En la capital ve con dolor las acusacio- belza; mas no merecía la aprobación de
nes de que es objeto por su inacción, y que Eguia, que no veía imposible un descalabro
el gobierno no se constituye en defensor en la línea de sitio, si los cercados eran f e -
oficial, por lo cual pide el 4 se le forme cau- lices en una salida impetuosa; y que aun
sa y ser juzgado en consejo de guerra, pro- sin este resultado, cuyo temor era una
veyéndose su reemplazo con urgencia. constante amenaza á sus fuerzas á la e s p a l -
Sabe en la tarde del S, que Eguia se d a , ni juzgaba prudente llamar de conti-
dirige á atacar el fuerte de Villalba de Lo- nuo la atención de los defensores de la p l a -
sa y á la segunda división que le defiende, za hacia las obras de a t a q u e , y por conse-
y no juzgando prudente resistir a tan s u p e - cuencia á la retaguardia del grueso del ejér-
riores fuerzas, se une á Ezpeleta, y le a y u - cito carlista, ni era para estar tranquilo y
da á cubrir á Valmaseda, por si es atacado sus tropas oirel eco continuo del cañón, que
este pueblo antes de que llegase la deseada tan pronto podia tronar con ventaja de s i -
artillería, retardada por las operaciones an- tiadores como de sitiados, y cuya incerli-
teriores, el estado de los caminos, y la r e - dumbre era una repetida alarma. Bastaba
paración de los puentes cortados. Aquella al propósito de Eguia el bloqueo de San Se-
misma noche, todas las tropas acantonadas bastian , que á la vez que llamase la a l e n -
al N. de Vitoria, marchan á Villalba, sin cion del ejército enemigo, embarazándole,
interrumpir apenas sus diez y seis horas de de consiguiente para emprender movimien-
camino. De este modo llegó la vanguardia á tos lejanos, sin atraerle hacia aquel punto,
Espejo á las ocho de la mañana del siguien- por no ser inminente el peligro, debilitase
te dia, desde donde, sin mas que comer el 5a resistencia de sus habitantes y guarnición,
rancho, sigue adelante el movimiento, y~oye y consumiese sus municiones de boca y
ya los disparos de la artillería carlista c o n - guerra , facilitando de este modo su toma
tra el punto amenazado. en ocasión mas oportuna.
Eguia, en efecto, se había propuesto Sagastibelza creía ver mejor las cosas
apoderarse de Villalba de Losa, punloavan- estando mas de cerca, y esperaba hacerse
zado de importancia, ó comprometer á una dueño de la plaza, contra la que preparaba
acción las fuerzas de Méndez Vigo; pero la unos proyectiles, cuyo efecto destructor po-
oportuna llegada de Córdoba, frustró este nia en las nubes un francés, su inventor,
plan, obligando á su autor á retirarse á Or- que recibió por esto el nombre de Tutor-
duña, donde supo las sangrientas operacio- ras, con que le designaron los soldados y el
nes al frente de San Sebastian, hacía cuya vulgo.
parte envió la brigada guipuzcoana á lns ór- Llegó á noticia de los sitiados este s u -
denes de su gefe llurriza, conliándole inte- ceso, y se amedrentaron, pues si bien es-
rinamente el mando do la división y p r o - taban decididos á rechazar á toda costa á
vincia, vacante por la desgracia de Sagasli- los carlistas, no se creían bastante fuertes
belza, d e q u e vamos á enterará nuestros lec- contra nuevos elementos de destrucción tan
tores. terribles como los que se pregonaban, y que
cuando se ensayaron posteriormente en Bil-
bao , demostraron su ineficacia. Asustados,
A T A C A L A C Y E V A N S E L 5 D E M A Y O L A L Í N E A pues, pidieron con vivas instancias auxilio

D E S A N S E B A S T I A N . - J 1 U E I I T E D E S A G A S T I B E L Z A . á Córdoba, quien les e n v i ó , como hemos


dicho, la legión inglesa al mando de Lacy
E v a n s ; temible enemigo, por cierto, de los
XXVI. carlistas, que no olvidaban había pedido al
parlamento inglés se declarase á don Car-
Sagastibelza, valiente guipuzcoano, ge- los fuera de la civilización, como lo fué N a -
fe de las fuerzas sitiadoras de la linda San poleón en 1815 (1).
Sebastian, ciudad de calles simétricas, asen-
tada á la falda del monte Orgullo, y estre- (1) Los carlistas, á la vez que no transi-
chada por altas y gruesas murallas que la gían con las fuerzas de p v a u s , tenían órdenes
38 HISTORIA. DE LA. GUERRA CIVIL.

La llegada á San Sebastian de las t r o - chos, después de haber consumido mas d e


pas que iban en sn socorro hacia necesario 2 0 0 , 0 0 0 , se dispone á proseguir el comba-
el refuerzo de las carlistas, y le pidió S a - te á pesar del refuerzo que por mar reciben
gastibelza; pero le contestó Eguía que ape- los ingleses, á quienes auxilian ademas los
nas podria p r e v e n i r , y oponerse con las cañones de los buques anclados en la bahía,
suyas á los movimientos de Córdoba. El t e - siendo tan certeros los disparos del Fénix,
mor de Sagastibelza se vio cumplido, y en que sus granadas incendiaron en breve el
la madrugada del 5 salió Evans de San S e - caserío de Lugariz, y arruinaron los p a r a -
bastian con la legión inglesa y una brigada petos en que tan bizarramente se habían d e -
española, á la que iban agregados bizarros fendido los carlistas y continuaron defen-
y entusiastas nacionales. diéndose, hasta que diezmados por los pro-
La proximidad de la línea carlista hizo yectiles que causaban grandes huecos en las
que el ataque empezase al instante, c a y e n - lilas, tuvieron que abandonar aquel terreno
do impetuosamente los sitiados sobre algu- de desolación (1). Rehechos al momento los
nos de los puntos de la l í n e a , y generali- legionarios, avanzan arma al brazo con su
zándose después el fuego en toda ella de impavidez caraclerista y su glacial resolu-
una manera espantosa. Lo brusco de la aco- ción hasta las bayonetas de sus contrarios,
metida hizo cejar á los sitiadores hasta las y los arrollan al fin. Era imposible resistir
posiciones de L u g a r i z , Monlua y P u y o ; pe- tanto empuje y dos ataques simultáneos con
ro hacen alto en el punto avanzado de San- desiguales medios. Los carlistas, sin e m -
ta Teresa, centro de la posición, y reciben b a r g o , tomaron posición á media legua en
á una columna á la bayoneta y la rechazan Oriamencli, donde se consideraron seguros.
con denuedo á costa de la vida del capitán Los vencedores se hicieron dueños de sus
Arregui. En Ayete, casi el centro de la l í - líneas y artillería, y se adelantaron á p r o -
nea , presentan los carlistas una resistencia vocar á los vencidos.
desesperada, haciendo uso de tres piezas Los habitantes de la culta y liberal San
de grueso calibre contra la columna inglesa Sebastian y los de los caseríos carlistas s o -
que atacaba. Las fuerzas liberales cargan á corrieron á porfía, y sin distinción á los
la izquierda de la línea carlista., y sus d e - numerosos heridos de ambos bandos. La
fensores y los de las casas inmediatas al humanidad , tan afligida entonces con l a u -
convento de la Antigua, tienen que r e p l e - tas escenas de horror, pudo contemplar
garse á la posición de Lugariz, adonde van gozosa el bello espectáculo de que todas las
también los ingleses; pero recibidos en los clases, y lo mismo el uno que el otro sexo,
mismos parapetos por el 1." y S.° g u i p u z - arrostrando con impavidez el peligro, cura-
coanos con las puntas de las bayonetas, crú- sen con esmero y condujesen á la ciudad ó
zanse las de unos y otros, y retrocedieron al caserío álos valientes con quienes no h a -
los hijos de la Albion dejando en el campo bía sido propicia la fortuna; saliendo la ma-
unos cien cadáveres. dre y la hermana á saber del h:jo ó del her-
Preludio era este de una gloriosa victo- mano , y á prodigarle sussocorros, sin espe-
r i a , y cuando quizá se aprestaba S a g a s t i - rar al término del combale, penetraron e n -
belza á el último esfuerzo, y estimulaba á tre las filas prestando á lodos con caridad
sus voluntarios infundiéndoles el aliento que evangélica sus importantes servicios. Al ver
su juvenil corazón senlia, una bala de fusil algunas en tierra sus enemigos, olvidaron
le atravesó la cabeza y espiró en el acto. Su que lo e r a n , y las ofensas que de ellos h a -
muerte se supo al instante en toda la línea, bian recibido, y les levantaron amorosas
pero lejos de desalentar á sus paisanos s u - restañando la sangre do sus heridas. No
ceso para ellos tan infausto, se propusieron atendieron menos solícitas las liberales de
vengar al gefe cuya pérdida lloraban, por- San Sebastian á los ingleses, practicando
que le querían. asi el sublime principio de que la caridad
no tiene patria. Empleadas en obsequio de
Le reemplazó Arana en el m a n d o , y
los heridos, su oportuna y amorosa asisten-
contando apenas con unos 13,000 c a r t u -
cia dio la vida á muchos, y el consuelo á
todos. Lacy Evans se conmovió profunda-
terminanles, que hicieron cumplir siempre,
para que se tuviera toda clase de considera-
ción con los oficiales y tropa de la-marina real
británica, mediante á que estos eran mandados (1) La esplosion de un solo proyectil dejó
por su gobierno, y cuya conducta, disciplina en el sitio á catorce granaderos del batallón
y valor admiraban, de Chupelcburris.
PRELIMINARES DÉ LAS ACCIONES DE ARLABAN. 39

m e n t e , y se conmovieron lodos á la vista jornadas sobre Vitoria , participando aviso


del cuadro que presentaban las mugeres de al gobierno que iba á atacar las líneas de
San Sebastian, que adquirieron aquel dia Villareal y A r l a b a n , esperando (son sus pa-
una gloria inmarcesible. labras) no solo tomarlas y destruirlas , sino
La pérdida de los carlistas no debió ba- hacer volver sobre él á Eguía para que d e -
jar de 300 hombres, siendo escesivamente jase desahogado á E v a n s , cuyo triunfo sabe
superior la de los defensores de la reina á después, asi como los ataques que m o n -
pesar de su victoria, pues solo entre gefes y sieur Bemelle sostuvo hacia Zubiri.
oficiales quedaron fuera de combale unos Había hecho ya Eguía los necesarios r e -
cincuenta. conocimientos de las inmediaciones de San
Los habitantes de San Sebastian y de los Sebastian y dictado las disposiciones c o n -
caseríos de sus inmediaciones, no pudieron venientes para obrar el 1 1 , cuando recibe
olvidar en mucho tiempo el terrible dia S de un parte del minislro de la Guerra noticián-
mayo. Aquellos vistosos campos, que se e s - dole la marcha de Córdoba á su cuartel g e -
tienden frente de la magestuosa Concha, neral, en el cual corrían voces de invasión,
ofrecieron par tres dias un espectáculo d e - previniéndole se presentase sin demora ai
plorador y horroroso. Sangre y cadáveres frente de su adversario. Confiado Eguía en
por do q u i e r , escombros humeantes aun y el buen resultado de las operaciones que iba
cenizas, ruinas y estrago era lo que se veia á e m p r e n d e r , siente verse precisado á r e -
en todas partes. nunciar á ellas por entonces, y ejecuta l u e -
Las líneas quedaron destruidas, y la go el movimiento que de real orden se le
plaza que se vio durante cuatro meses ase- prescribe.
d i a d a , respiró al fin y hubiera celebrado Córdoba se prepara á avanzar el 13 ha-
con doble entusiasmo su triunfo á no haber- cia Villareal y Arlaban, y al efecto circula
se adquirido á tanta costa. las órdenes oportunas y hace aprestos, pero
Lord Jhon H a y , W i l d e , Henderson y la falta de subsislencias le hace diferir la
otros ingleses, que habían de conquistar una m a r c h a , y esta se hace cada dia mas difí-
justa reputación en esta guerra, distinguié- c i l , porque, sabida de todos, permite á los
ronse entre laníos valientes en la memora- carlistas hacer los preparativos necesarios
ble y reñida acción de las líneas, d é l a s para rechazarle, y la concentración de sus
mas porfiadas y sangrientas de tan porfia- fuerzas en los puntos amenazados, hace y a
da y sangrienta l u c h a , que reflejaba por temerario el ataque de Córdoba. No desiste
desgracia las cualidades distintivas del c a - de él á pesar de t o d o , y mejorado el t i e m -
rácter español, el valor y la constancia. po , y remediadas algún tanlo las necesida-
des del ejército, forma nuevamente el plan
de ataque al centro de la línea enemiga , y
PRELIMINARES DE LAS ACCIONES DE ARLABAN. circula el 20 sus órdenes á Evans, Das-An-
tas y Meer (1).

XXVII. (4) Decia al primero que se movería en la


dirección de Salvatierra; maniobrando c o n el
objeto de lLevar al e n e m i g o á otra dirección,
Mal efecto causó en el real carlista la á fin de interponerse entre sus fuerzas de Ala-
derrota que sufrió en la linea de San S e - va y Navarra, amenazar á Estella y Oñate , y
ver si podia asi obligarle á combatir , ó si por
bastian , y empezó á murmurarse de Eguía,
un rápido movimiento, consiguiente á alguno
quien para acallar hablillas, voló á I l e r n a - falso de su p a r t e , podia flanquear, atacar y
ni á vengar en los mismos campos á sus destruir sus líneas de Arlaban al i m p r o v i s o .
compañeros. Estas operaciones e m p e z a r í a n , si el tiempo lo
Córdoba, que había revistado en Vi- consentía , dentro de dos ó tres dias. Le r e c o -
mendaba siguiera y avanzara s u s o p e r a c i o n e s
llalba á s u guarnición y se preparaba á b a -
á Ilernani y l e fortificase, destruyendo l a s
jar por Orduña al hondo de Vizcaya, cre- obras que hacían los carlistas en Oriamendi,
yendo poder atacar á los carlistas después para hacer del primer punto el de partida, y
de haber instruido á Ezpeleta de sus i n t e n - de contacto con las operaciones de la parte de
tos , para que aprovechase la ocasión de in- Navarra por Vera á Oyarzun, pudiendo asi con
troducir con seguridad la artillería en V a l - mas facilidad ser dueño de F u e n t e r r a b i a , Irun
y Pasages.
m a s e d a , al saber el movimiento de Eguía, Prevenía al gefe p o r t u g u é s que saldría
presume su objeto, y coulramarcha á dobles el 2t p a r a l a Burilada á impedir los movimien*
40 HISTORIA DE LA GUERRA CÍVÍL.

El ejército liberal marcha á la pelea, y temiendo los fuegos del cercano castillo de
las cumbres de Arlaban van á ser de nuevo Guevara, si marchaba por el camino real á
ensangrentadas, y con tan poco fruto como Salvatierra, varió de dirección, lomando la
antes para la decisión de la lucha. Se habia de Argomaniz, y llegó al punto que era o b -
lavado apenas la sangre que tanto las enro- jeto de su movimiento.
jeció los dias 1C y 17 de enero. El 21 era el dia destinado para las ope-
El tiempo era hermoso y los rayos del raciones: en él movió Córdoba sus tropas
sol de mayo se reproducían en las lucientes de Salvatierra, y Villarreal formó las suyas
armas de los soldados que llenaban la p e - entre Galarreta y Arrióla dando frente á sus
queña llanura que media entre Vitoria y el contrarios con ánimo de impedir su marcha.
pie de la sierra que pone límites á las p r o - Al llegar los liberales á Galarreta, se r o m -
vincias de Álava, Guipúzcoa y Navarra por pe el fuego, defendiendo los carlistas el
aquella parte. terreno con bizarría.
No se habia escapado á Córdoba este
movimiento de concentración en los campos
ACCIONES E N LOS PUERTOS DE ARLABAN. de Galarreta y Arrióla, y por esto ataca
denodado. Villarreal con sus valientes con-
tiene la impetuosa acometida de los d e f e n -
XXVIII. sores de la reina, trabando una reñida a c -
ción al acudir Goñy con tres batallones en
auxilio del tercero a l a v é s , que era el que
Sabe Villarreal que Córdoba se prepara- mas se balia; pero se apoderó casi al mismo
ba para emprender movimiento el 2 0 , y lo tiempo Espartero de Galarreta , trepa por
avisa á Eguía, quien sube á la madrugada aquellas cumbres erizadas de árboles s e c u -
del mismo dia con algunas fuerzas hasta la lares , y corona las elevadas cúspides de
venta de Arlaban, donde manda formar Aranzazu y San Adrian. Los carlistas ceden
pabellones, y que se le una Villarreal con la y se retiran á Cegama. Al nutrido fuego de
fuerza de su mando , lo cual ejecutó al i n s - fusilería reemplazan lrs cargas á la bayone-
tante el gefe alavés. ta, y tan obstinada pelea termina por h a -
A este tiempo notan los carlistas que las cerse dueños los liberales de aquella formi-
tropas liberales se dirigen hacia Salvatierra, dable posición al cerrar la noche. El citado
y Eguía dispone entonces que Villarreal Villarreal que cubría el camino de Ofiate con
marche con siete batallones y el escuadrón tres batallones, sostuvo toda la tarde la
de Álava por el flanco izquierdo del enemi- acometida de Córdoba, viéndose por último
g o , a observarle de cerca, y sigue la c a - en la precision de batirse en retirada hasta
ñada de Gamboa y Barmudia en dirección Sur C r u z , donde se renovó el ataque soste-
á Arrióla, que se halla en la altura de S a l - niendo aquella altura, merced al auxilio
vatierra. Córdoba hace alto en Mendijur, y que recibió. Este gefe distinguido sacó su
caballo herido y recibió tres balazos en la
r o p a , y uno La Torre en una pantorrilla.
tos del e n e m i g o , y obligarle á combatir fuera
d e s ú s obras y g u a r i d a s , ó destruir estas á E g u í a , con su estado mayor, trató de
favor de un falso movimiento ó descuido; y que unirse á Villarreal, pero no pudo conseguir-
se alejaba del centro de las subsistencias, c o n - lo , por ser triplicada la fuerza enemiga , y
fiando en su buena y franca cooperación, para venir la noche lluviosa, y pernoctó en O ñ a -
lo cual le dejaba una respetable fuerza de c a -
ballería. Lo mismo manifestaba á Meor r e s - t e , haciéndolo Córdoba en Galarreta (1).
pecto á su salida, prescribiéndole que sus t r o - Las tropas de Espartero incendiaron e n t o n -
pas se concentrasen y obraran de concierto, ces la fábrica que los carlistas tenían en
para evitar que los carlistas que estaban en Áraya.
Navarra fuesen á molestarle por su derecha ó
por la sierra de Andia cuando el g r u e s o lla- Reconcéntranse en las cercanías de este
mase su atención por el estremo opuesto , r e - punto las tropas liberales: Eguía apiña las
comendándole por último, se estableciera e n - suyas al mismo tiempo en derredor de O ñ a -
tre ambos goles la comunicación por el canal
de la Burumla , para lo cualpodria valerse del
brigadier tribarren. (!) Entre las pérdidas de los liberales se
Con la misma fecha trasladaba estas c o m u - contaron la de un hijo de Oráa, de quien h a -
nicaciones al ministro de la Guerra, e n c a r e - blaremos luego, la del ayudante Malibran que
ciendo la importancia de la operación que iba murió á los pocos dias en Vitoria , quedando
á ejecutar. g r a v e m e n t e herido O'Donell.
ACCIONES EN LOS PUERTOS DE ARLABAN.

t e , para defender esta población en caso de gándole entonces los contrarios con tanto
ser atacada como lemia. empeño, que dispuso que los dos batallones
Al amanecer del 22 emprendió el ejér- del Príncipe situados en primera línea en el
cito liberal su marcha á Oñate, la cual t r a - frente del camino real y en el terreno mas
tó de interrumpir un batallón navarro , bien accesible por-la parle de Salinas, donde lo-
posicionado , que formaba parle de la v a n - do son b a r r a n c o s , estuviesen preparados
guardia, estando en ella, como de costum- para dar alternativamente y en masa una
b r e , los intrépidos Villarreal é Iturralde. El carga á la bayoneta, apoyados por alguna
gefe liberal varió entonces de r u m b o , y se fuerza de caballería del 3.° de ligeros. C o -
dirigió por los puertos de Narvajas, Larrea, locados oportunamente, ocultados con los
Ozacta iy E l g u e a , sorprendiendo á los car- tiradores que se replegaron, los carlistas
listas con esta marcha inopinada y atrevida, treparon engañados á la eminencia, y s u -
á la cual no se opusieron, sin embargo de frieron dos cargas impetuosas á la bayoneta,
seguir las tropas de Eguía observando de que les causaron pérdidas de consideración;
cerca al ejército. pudiendo acampar seguro Espartero a q u e -
Gómez, situado en la venta de Ulibarri, lla noche.
se hallaba al frente de una división con el El general en gefe carlista se halló en
objeto de defender, si era necesario, á V i - gran peligro en este d i a , porque mientras
llarreal, tener espeditas las comunicaciones Córdoba le atacaba de frente, Espartero le
con el castillo de Guevara, y no perder do envolvía por el flanco izquierdo. Llegó V i -
vista las avenidas de Vitoria. llarreal á tiempo de notar este conflicto, y
Los carlistas creian segura la marcha á aunque solo llevaba consigo el 5 ° de Ala-
Oñate d e Córdoba, y se prepararon á r e c i - v a , rompió el fuego contra las fuerzas de
birle en un punto estrecho y de paso p r e - Escalera, que ocupaban el alio de Angula,
ciso , llamado La Zapata, que procuraron y al sentir Córdoba y Espartero el fuego á
fortificar en cuanto les fué posible. su retaguardia, replegaron sus fuerzas al
En Oñate, sin e m b a r g o , residencia del alto de "Salinas. Escalera se sostuvo bizar-
cuartel r e a l , so introdujo tal pánico, que le ramente, sin que fuese bastante, á arrojarle
abandonaron corriendo todos los cortesanos, de sus posiciones el refuerzo que llegó á los
no parando hasla el interior de Guipúzcoa. carlistas.
Eguía, d á n d o l a vuelta porMondragon, Unos y otros pasaron la noche sobre las
fué á pernoctar á Escoriaza. armas, y á tiro de bala de distancia. Lo? car-
Villarreal lo hizo en Araoz, con intento listas habian agotado sus municiones, y tu-
de atacar el flanco enemigo al (lia siguiente. vieron que lomar lasdol castillo de Guevara
Las tropas liberales trepaban en tanto Las Iropas de Escalera bajaron el dia 24
por las cumbres de Arlaban, y se disponían á unirse con Córdoba en la planicie de A r -
á bajar á Guipúzcoa, pasando la noche en l a b a n , y Villarreal ocupó sus posiciones.
las eminencias que tan poéticamente descri- La legión portuguesa, que quedó en
bió Córdoba, diciendo eran menos altas que Vitoria, se unió al grueso del ejército en la
el vuelo de las águilas, y que se pisaban en mañana de este dia.
ellas las nieves de mayo. Los batallones carlistas que estaban con
Espartero, atrevido siempre, y siempre E g u í a , subieron por Salinas á Arlaban, y
delante, después de recibir en el c a m p a - frente á frente de sus c m í r a n o s , se e s t u -
mento las órdenes del general en gefe (1), vieron contemplando algunas horas sin e m -
atravesó á la luz de la aurora del 23 el c a - peñar acción.
mino real, posesionóse do una altura de La división de Espartero marchó por las
la sierra , y descendió ó Salinas de L e - cordilleras de Arlaban y Jarindo á caer s o -
niz , desalojando á los carlistas y p e r s i - bre Villarreal de Álava, donde la soldades-
guiéndoles , hasta que recibiendo nuevas ca incendió casas y ocasionó infinitos d e s -
órdenes de Córdoba para no continuar el trozos.
combate y ocupar la cordillera que de A r - Por la tarde se cambiaron algunos tiros,
laban conduce á Yillareal , emprendió por y se dispararon algunos cañonazos sin nota-
escalones un movimiento retrógrado , c a r - ble resultado.
Eguia marchó á pernoctar á Escoriaza,
Tanto avanzó en e s t e d i a Espartero, que
al saberlo Córdoba , envió dos ayudantes para
y Villarreal á Marieta.
que le d e t u v i e s e n , agarrándole, les d i j o , los A una hora ya avanzada de la noche,
faldones de la levita! ambos ejércitos, esteiuiados de fatiea, liara-
TOMO I I I . G
42 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

bríenlos y arrecidos de frió, vivaquearon «Compañeros: muy grandes han sido en


en sus respectivas posiciones, y el 2 5 , sin estos cinco días nuestras fatigas, pero aun
haber descansado lo suficiente, después del ha sido mayor nuestra firmeza y constancia,
loque de d i a n a , reconcentró Córdoba sus y esta sola idea bastaría á hacerlas glorio-
tropas, y tomó algunas disposiciones para sas , si tantos otros grandes resultados na-
emprender la retirada. cionales no fuesen también el precio de
Eguia colocó las suyas en las cordilleras nuestro esfuerzo, si la gratitud de la patria
de Jarindo, y el general Villarreal, siguió entera no formase nuestra mejor recompensa.
de cerca al ejército enemigo, que a l a vez «El enemigo conoció en el encuentro ú l -
que se alejaba, el 26 descendían d e s ú s po- timo que no hay posición inexpugnable para
siciones, algunos batallones carlistas, y pro- vosotros, y espulsados por vuestras bayone-
curaban otros cortar por la izquierda á los tas de Arlaban, trabajo cuatro meses para
soldados de la reina que penetraron en V i - cerrar por líneas y atrincheramientos dos
llarreal de Álava. leguas de montañas y desfiladeros. En ellas
El gefe carlista pudo haber provocado se creía invencible, y hasta olvidó que alli
en esta ocasión la batalla; lo llano del t e r - mismo le habíais ya vencido. Arlaban está
reno convidaba á ello, y asi creyó Córdoba destinado á ser monumento de nuestras
lo b a r i a ; pero no era t a l l a intención de glorias.
E g u i a ; no se atrevía con su adversario, «Nuestra marcha á Salvatierra obligó al
y se limitó á incomodarle en su retirada. enemigo á salir de sus l í n e a s , pero no de
No fué grande la molestia que sufrió en sus gargantas y ásperas cordilleras. El dia
ella, sin embargo de que toda fué una serie 22 amaneció para su afrenta, y vosotros lle-
de acertados movimientos, hasta que r e - vasteis el grito de Isabel y libertad, muerte
gresó á Vitoria, y quedando los carlistas en ó victoria, á los altos del Pirineo. Las á g u i - ,
las posiciones que habían sido teatro de tan las volaban mas bajas que las cimas de los
sangrientos combates, en los que perdió puertos de Aranzazu y San A d r i á n , que
seiscientos hombres el ejército liberal, y palmo á palmo disputaron los defensores de
otros tantos el contrario, contándose entre la Inquisición, que palmo á palmo conquis-
los heridos del primero á O'Donell, y c o n - taron los intrépidos soldados de la libertad
tuso Escalera, y entre los s e g u n d o s , el g e - española. Tres cordilleras paralelas, e s p e -
neral La T o r r e , como hemos dicho. Do am- sos bosques, grandes pantanos, nada pudo
bas huestes quedaron muertos en el campo contener este dia vuestro ardimiento: fuis-
algunos gefes de menor graduación siendo r teis mas arriba que las nieves de mayo, ca-
muy justamente sentida en la primera la del si tan altos como irá un dia la fama de
malogrado y valiente capitán don Marcelino vuestro esfuerzo, virtud y constancia o.. .
ü r á a , joven bizarro y con una vida llena
de gloriosas esperanzas. Al saber esta d e s - Los carlistas se vanagloriaban al mismo
gracia su p a d r e , orgullo también del e j é r - tiempo, de estas operaciones, y se jactaban
cito, que se hallaba en el campamento, dijo de haber frustrado la promesa que habia
á Córdoba estas palabras, dignas de un e s - hecho Córdoba de penetrar en la corte de
partano:—«Mi general, no tenia mas que don Carlos.
ese hijo, y le idolatraba; pero quisiera t e - Otros daños, ademas de los que sufrió
ner doce que sacrificar por nuestra reina y Villarreal de Á l a v a , esperimentaron otros
nuestra patria. Vamos al enemigo y usted puntos al paso de las tropas de la reina, tan
verá que mis lágrimas privadas no me hacen hostilizadas por el paisanage, á quien mas
olvidar mis deberes públicos.» temían que á los armados volúntanos, p o r -
Córdoba dirigió en Vitoria la palabra á que no les combatían de frente, y con sus
sus soldados por medio de una alocución, confidencias y avisos eran causa de tantos
en la q u e , relacionando los hechos mas no- desastres y tan continua hostilidad, y de las
tables de las operaciones que acababan de privaciones que sufrían. El robo , el i n c e n -
tener l u g a r , enumeraba la parte que cada d i o , el asesinato, parecían formar el cortejo
división había tenido en los combates, h a - de los ejércitos.
ciendo de ellas los debidos elogios y de sus
gefes, Espartero, Escalera, O'Donell, R i -
b e r o , Vigo , e t c . , etc. Comenzaba con estos
párrafos, cuyo estilo era fiel trasunto de los
bríos de su corazón.
CONSECUENCIAS DE LAS OPERACIONES DE ARLABAN, ETC. Í3

biera podido dejar á su espalda al enemigo,


y batirle luego en movimiento retrogradólas
CONSECUENCIAS DE LAS OPERACIONES DE A R - operaciones habrían sido quizá decisivas,
LABAN Y OBSERVACIONES SOBRE LAS MISMAS. porque en aquellos barrancos se habria e n -
terrado la principal esperanza de uno ú otro
bando.
XXIX. Pero el terreno presentaba una imposi-
bilidad material para batirse, porque no
pudiendo desplegarse ni medio batallón en
Apreciando debidamente los combales, línea, lenian que pelear únicamente las
no por su duración ni por el número de sus cabezas d é l a s columnas, y este modo de
muertos, sino por sus consecuencias, no son combatir es largo é incierto.
muy de estimar las que produjeron cinco Por esto las operaciones en aquellas
dias de pelear en empinadas y escabrosas sierras no podían ser otra cosa que combates
montañas, vestidas de n i e v e , sin población de guerrillas: no podían desenvolverse por
ni abrigo, y sufriéndolos inconvenientes esto graneles masas, no cabian serios planes,
del frió y de las lluvias. que bastaba á destruir un grupo de temera-
Incompetentes en la materia, nada d i - rios ocultos en una peña.
remos acerca de la parte científica do aquella Si tamaña importancia lenian las cum-
operación, ni sobre el modo de ejecutarla; bres empinadas de Arlaban, ¿por qué no
pero nos parece que no merecía tanto el ocu- quedó en ellas Córdoba? ¿Por qué tanto apre-
par aquellas posiciones para ser inmediata- suramiento de volver á Yilori a. ¿Cuánto mas
mente abandonadas. Verdad es que C ó r d o - no habria podido estrechar desde ellas el
ba procedió bajo el supuesto equivocado territorio enemigo? A menor distancia de
de que en Arlaban tenían los carlistas una E v a n s , con mas facilidad de poseer á G u e -
linca de sólidas fortificaciones que estaba vara ó dominarle, y casi á las puertas de
construyendo hacia cuatro meses todo el Vitoria, que podia continuar siendo el cuar-
ejército, y aun anunció en su parte oficial tel g e n e r a l , se habria preparado asi á una
que las liabia destruido, cuando solo encon- invasión simultánea de toda la linea.
tró algunas zanjas y pequeños parapetos Quizá estemos en un error; pero aumen-
para resguardarse algunas compañías. Si tando las fuerzas en la línea, entonces que
hubiesen existido las decantadas líneas for- se iban incorporando los quintos, que p o -
tificadas en los altos de Arlaban, ¿hubieran dían quedar en los puntos fortificados , no
sido lomadas estas posiciones con la facilidad era difícil que en tanto que por el centro
que lo fueron? ¿No hubieran imposibilitado acometiese Córdoba, amenazando al cuartel
mas el pasoá Salinas? Con solo conocer lige- general y real de don Carlos, por la d e r e -
ramente aquel terreno, que hemos exami- cha se penetrase por Zubiri al Baztan, ó por
nado, se verá la facilidad de defenderle y Irurzun á Lecumberri, y se adelantase á
hacer imposible su conquista con buenas batir de concierto con Evans á la división
fortificaciones. E g u í a , don Carlos Vargas, guipuzcoana, al paso que por Ta izquierda,
gefe de estado mayor, y cuantos se hallaron desde Valmaseda y Nanclares, se diesen la
en aquella acción y hemos consultado r e - mano con las fuerzas de Bilbao para batir á
cientemente, apelando á su conciencia y la división vizcaína.
veracidad, han estado contestes en d e c i r - Y no se crea que esta opinión es indivi-
nos que nunca existió la linea atrincherada dual do quien juzga la guerra en su g a b i -
que se supuso, y de que tanto se ha habla- nete sobre el mapa : lo mismo que nosotros
do , y que ni los carlistas dispararon un creemos lo temieron los carlistas, c o n s i d e -
tiro en su defensa. V al reconocer el ter- rando segura la invasión, aunque limitada
reno, no hemos visto la menor traza de ellas. por el c e n t r o ; y tanto la temieron, que por
Esto sin embargo , las operaciones sobre el decreto de 18 de mayo, ordenó don Car-
Arlaban, que fueron los combales de San los un armamento g e n e r a l , de cuyo p a r t i -
A d r i á n , Ibidia y Yillarrcal, influyeron n o - cular nos ocuparemos oportunamente.
tablemente en lo moral del ejército, y en el Desde Zumalacárrcgui era el principal
espíritu público liberal que vio á las tropas pensamiento de los carlistas mas entendidos,
ganar aquellos límites y penetrar en G u i - avanzarla estension de su territorio; procu-
púzcoa , si bien momentáneamente. Si en Sa- rar mas bien ganar terreno que acciones;
linas, ó mas adelante, todo el ejército h u - crecer a s i , y llegar al equilibrio necesario.
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

Este era el mejor plan: asi ¡como debia ser los acomodamientos que tan urgenlisima-
el de los liberales no darles tregua ni d e s - mente reclamaba el peligro, le instaba (el
canso á fin de encerrarles donde no p u d i e - que escribía) en nombre del bien público á
ran moverse, ó arrojarles á la costa donde que partiese sin demora, sin reparar en d i -
su muerte era segura. ficultades, inferiores todas á tan grande
Córdoba comprendió ó vislumbró este objeto.
p l a n , pero no p u d o , ó mas b i e n , no supo Esta carta decidió un viage ya p r o y e c -
ejecutarlo. Lo tuvo presente al comenzar las t a d o , y que contaba con el acuerdo y auto-
operaciones de Arlaban :, lo olvidó al con- rización de Mendizabal. Córdoba creía n e -
cluirlas. cesaria , indispensable, su presencia en Ma-
Los carlistas no esperimenlaron en estos drid , porque ni el pais ni el gobierno cono-
combates otra pérdida que la material de cían, en su opinión, la g u e r r a , ni los e l e -
hombres; y si bien temieron el giro de la mentos, necesidades, recursosy dificultades
lucha al ver enseñorearse el enemigo de sus para la misma, ni la dirección que podia
puntos avanzados, de aquellas altas cum- dársele, ni su posible ó probable término.
bres , que dominaban su territorio , se e n - «Yo no puedo, decia, satisfacer los deseos
tregaron á una alegre confianza cuando las manifestados ni las exigencias generales,
abandonaron tan considerables fuerzas y se sino á las condiciones por mí espuestas, por-
replegaron á la llanura. Y he aqui una nue- que todo plan de campaña, toda empresa
va justificación , si fuese menester, de nues- humana tiene que ser proporcionada á los
tro juicio anterior; relativo á las operacio- elementos en que estriba, ó subordinada á
nes esplicadas, que costaron tanta sangre al las dificultades que se le oponen. Ya que
ejército de la r e i n a , y que solo dieron el no pueden cumplirse aquellas condiciones,
resultado útil de reanimar el espíritu de las ya que mí correspondencia no ha bastado á
tropas, antes abatido en desgraciados e n - penetrar á la superioridad de la situación
cuentros, y cuyo valor y denuedo no nece- cierta, efectiva, material de las cosas; ya
sitaban en verdad tan sangrientas pruebas. que tampoco se me concede el permiso de
retirarme del puesto en que ni mi esfuerzo
ni mi capacidad son poderosos á lograr el
fin sin alterar los medios, es menester que
DEJA CÓRDOBA EL MANDO DEL EJERCITO A ES- mis planes, mis ideas, mis temores y mis
P A R T E R O . — C A U S A S DE SU V E N I D A . esperanzas sean discutidos y juzgados , es
preciso que el gobierno y los jueces que él
señale para oírme, se asocien á mí r e s p o n -
sabilidad si aprueban ó busquen otro que se-
XXX. p a , quiera ó pueda encargarse de hacer
mas ó mejor si desaprueban.»
Añadíase á esta manifestación tan r e -
Las operaciones de Arlaban fueron un suelta la necesidad que tenia el ejército de
nuevo desengaño para Córdoba. No podia socorros que podian entorpecerse por el
emprender otras, porque las tropas habian cambio de ministerio, como empezó á suce-
quedado estropeadas después de tantas p r i - der retirando la casa de Vázquez, á la c a í -
vaciones y fatigas, y el material del ejérci- da de Mendizabal, 2 . 0 0 0 , 0 0 0 que tenia en
to, y por que escaseaban las subsistencias. Bayona para las aienciones de las tropas; y
El descanso era por lo menos necesario. Asi sin pérdida de tiempo/llevando á cabo su
lo dispuso Córdoba, que recibió á este tiem- propósito, llamó Córdoba á Espartero para en-
po una carta de Madrid , pintándole el es- cargarle inlerinamenleel mando de aquellas.
tado crítico de las cosas, la odiosidad de los No dejó de sorprender este paso p o r -
ánimos, la lucha de los partidos, cuyos g e - que no mediaba entre ambos gefes la me-
fes habian llegado á batirse en duelo, el jor armonía (1). Rota aquella estrecha amis-
inminente peligro que corría la causa l i b e -
r a l , y diciéndole q u e , ya que una rara y
feliz combinación de circunstancias le hacia (1) Es digna de referirse la causa del r e -
en aquel momento el único hombre capaz de sentimiento de Córdoba con Espartero. Volvía
evitar los males públicos, que debían t e - a s t é e l e B i l b a o , donde estuvo curándose las
heridas que recibió en el puente de Bolueta, y
m e r s e , y de templar la irritación d é l o s áni-
fué recibido en Vitoria con aclamaciones de la
mos,.facilitando con su apoyo ó mediación t r o p a , cuyos v i v a s se reprodujeron en el t e a -
CORDOBA ANTE EL CONSEJO DE MINISTROS, ETC. 43

tacl que múluamenle se profesaban, unida


por tantos vínculos, prescindiendo ambos,
sin embargo, de sus resentimientos , d e p o - CÓRDOBA ANTE EL CONSEJO DE MINISTROS Y
niéndolos ante lasaras d é l a patria,y sin otra DE GOBIERNO PRESIDIDO POR LA REINA GOBER-
pasión que el bien público, se ayudan mutua-
NADORA.
mente en los combates, propone Córdoba á
Espartero para el empleo de teniente general,
que le fué concedido en 21 de junio por los
méritos que contrajo en las jornadas descri- XXXI.
tas, y le llama á Vitoria para manifestarle
que debiendo marchar á la corte delegaba
en él el mando del ejército. Ilízole observar Al presentarse Córdoba á Isturiz, decla-
Espartero que no le correspondía , pues allí r ó , haciendo su profesión de fé, que ni era
estaba el barón de Carondelet, gefe mas ni quería ser mas que un soldado, obedien -
antiguo; pero Córdoba llevó adelante su te al gobierno, estraño á toda cuestión polí-
empeño y tuvo al fin que aceptarle, con la tica , y completamente libre de empeños y
recomendación , que no nos espücamos, de de partidos. El nuevo ministro le pidió su
que no emprendiese ninguna operación cooperación para reducir á don Antonio
ofensiva durante su ausencia. ¿Temia la glo- Seoane á que aceptase el ministerio de la
ria que podía conquistar el gefe interino? Guerra; mas siendo inútiles sus instancias,
/.Quería prevenir una rivalidad que le p e r - señaló al general V i g o , que fué gustosa-
judicase? ¿Desconfiaba de la suficiencia del mente aceptado (1).
que eligió entro todos para reemplazarle, tan
ardiente y feliz en los combales?.... No le
(1) Al saber Villarreal el fusilamiento do
prescribió, sin e m b a r g o , estuviese inmóvil,
T o r r e s , escribió á Córdoba lamentándose do
y no lo estuvo Espartero. esta infracción del tratado,.de E l l i o t , que ana-
Córdoba, satisfecho de dejar en su l u - dia á otras, que le ponian en el sensible caso
g a r a Espartero, salió para Madrid el 2 8 , de usar de represalias para hacer que se r e s -
petara el derecho de c u a r t e l , represalias que
con propósito de regresar á los ocho dias. ejecutada en cuanto fuera rectificada la n o -
Seguiremos en la corte al joven c a u d i - ticia.
llo , pues aunque asi nos desviamos un c a - Córdoba contestó que los individuos de
pítulo del teatro de la guerra, no es ageno quienes se trataba , habiendo sido ejecutados
á la misma, por la íntima conexión que con en Aragón, no pertenecían al ejército del N o r -
te aunque antes hubieran servido en é l , sino
ella tienen, el viage y las conferencias que
á las tropas de Cataluña donde no regia el tra-
el general en gefe celebró en Madrid , y tado , y porque esta misma estipulación i n v o -
que tenían que influir'en ella, como en efec- cada, tenia sin aplicación sus beneficios á las
to influyeron, por no ser otro su objeto. demás provincias hasta q u e la guerra se e s -
t e n d i e s e á e l l a s , por la p r e s e n c i a de los dos
ejércitos b e l i g e r a n t e s , y como suponiendo que
allí hubiese uno de ellos , no existían los dos
tro. Esto fué mal mirado por Córdoba , quien para que fuesen recíprocos los beneficios y t u -
hallándose en una ocasión jugando al tresillo viese aplicaciou el convenio , no podía argüir-
con Espartero y otros, sintió pasar á unos sol- se infracción de lo que no existia. Se estraña
dados cantando , y dijo al hoy duque de la Vic- Córdoba do la r e c l a m a c i ó n , y manifiesta que
toria : el fusilamiento de Torres no es mas que una
— S i n duda son esos soldados de la división represalia d é l o s ejecutados en la misma p r o -
de v d . vincia de Aragón con treinta oficiales hechos
—Podrá s e r , c o n t e s t ó ; pero reflexionando prisioneros por Cabrera sobre la columna d e l
en la intención de la pregunta, ¿los ha conoci- coronel Y a l d ó s , comandante g e n e j a l de la pro-
do vd. en la voz? le añadió. vincia de Soria. «Por lo t a n t o , añade , la e j e -
— N o , sino en que son los mas alborota- cución de los dos oficiales (los gefes Torres y
dores. Mombiola) entro los ocho ó n u e v e que se h i -
—También son los primeros que se baten. cieron prisioneros por n u e s t r a s a r m a s , es una
— E s o lo hacen t o d o s , replicó Córdoba. prueba d e que las autoridades de la reina , en
E s p a r t e r o , levantándose entonces, y d a n - la triste necesidad de usar de represalias, y de
do un puñetazo en la mesa , retó sofocado al satisfacer la vindicta pública cedieron á un
general en gefe; mas la mediación de Oráa y deber r i g o r o s o ; pero con toda la humanidad
de los ayudantes evitó un d u e l o , que hubiera qno permitía el c a s o , y les aconsejaban sus
sido desastroso á la causa liberal, yproducido sentimientos. Y es do notar la gran diferencia
un escándalo. que existía entre ambas e j e c u c i o n e s ; p u e s la
de Torres y Mombiola fué hecha por a u t o r i d a -
-16" HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

En un consejo de ministros, á que C ó r - ros (le la columna de Valdés fusilados por


doba asistió, se le pidió designase para Ara- Cabrera, y fué de parecer que la justicia y
gón un buen gefe de brigada, y señaló á la necesidad exigian el sacrificio de a q u e -
Ñarvaez: otra vez se le pidió su opinión s o - llos desgraciados.
bre una consulla del capitán general de Mas no habia hecho Córdoba para esto
Aragón sobre si fusilaba ó no á Torres y su v i a g e : deseaba ser oído en un solemne
los gefes que con el habían caído prisione- consejo estraordinario , y citado al fin para
r o s , en represalia de los oficiales prisione— é l , dejó la c a m a , donde le retenían sus

dos y tropa, que no dependiendo de mi m a n - y justificó lo que por establecido y observado


d o , nada tenian que ver con la estipulación, hasta entonces no necesitaba espresarse en mi
la que por lo tanto no pudieron infringir, cuan- comunicación del 2 4 de j u n i o , a saber , que el
do la de los oficiales de Valdés fué verificada convenio regia en Cataluña. Bien claro e s ,
por tropas que están bajo las mias : diferencia cuando don Baldomero Espartero, gefe s u p e -
harto notable que la justicia de todo hombre rior de e s e ejército por ausencia de v d . , con
imparcial , á cualquier partido que p e r t e n e z - fecha 12 del citado mes de junio me dijo desde
c a , no dejará de calificar en todo su valor. Vitoria. «De un dia á otro aguardo varios pri-
Por último, Torres y Mombiola por haber p e r - s i o n e r o s ^ las relaciones nominales de otros
tenecido al ejército que v d . manda, no tenian, veinte y cuatro oficiales, y unos doscientos
como he d e m o s t r a d o , la inmunidad que para individuos de tropa que lo han sido última-
ellos so solicita. Mas aun cuando por un solo mente en A r a g ó n , incluso el brigadier de esas
momento lo concediese yo a s i , todavía q u e d a - filas don Juan José de Torres, y asi que las
ría destruido el valor de tan gran sofisma por reciba lo comunicaré á v d . para entablar otro
la sola circunstancia de que entre los treinta cange , y dulcificar la suerte de los d e s g r a c i a -
oficiales de Valdés fusilados habia muchos que dos de ambas partes.» Sin duda v d . no tuvo
sirvieron en los cuerpos de este ejército , y en presentes los antecedentes de la plana mayor
los cuales habían hecho esta guerra.» cuando espresó en su contestación que Torres
Replicóle Villareal, y le decía entre otras y sus compañeros no perlenecian á este e j é r -
c o s a s . — (iEI artículo 8 . ° del convenio lo hace cito. Que padeció vd. una distracción muy n o -
estensivo á las provincias á que se lleve la table al afirmar esta aserción bastaría para
g u e r r a , siempre que sean estos ejércitos los demostrarlo el oficio de su sucesor en el m a n -
que pasen á hacerlo en ellas. Esto ¿reo se v e - do a c c i d e n t a l , que de motu propio , y sin c u e s -
rificó con la marcha del brigadier Guerguó y tionar el punto , m e habló do su prisión, e n -
la del coronel Gurrea , ambos procedían y d e - tendió ampliado el convenio á Cataluña , y
pendían de las tropas que operaban en las tres consideró á los prisioneros dependientes de es-
{¡rovincias y Navarra; ambos pasaron y lleva- te ejército , que es lo que vd. quiere ahora n e -
ron la guerra al Principado. En é l , pues, de- gar , contradiciendo su propia conducta , pues
bía desde aquel momento regir de derecho la antes juzgó como aquel gefe , y como él p r o -
capitulación , y vd. no puede negar que e x i s - puso , y se efectuaron los c a n g e s de que va
tió también cíe* hecho , pues me na entregado hecha m e n c i ó n , con otros oficiales que como
en varios canges muchos oficiales y volunta- Torres quedaron en Cataluña al volver el bri-
rios de dicha d i v i s i ó n , la cual observó c o n s - gadier Guergué á Navarra. A este y los d e -
tantemente las reglas de cuartel. Tal v e z a p e - m a s , como á aquellos, debió, p u e s , c o n c e d é r -
lará vd. al regreso de la división Gurrea para selos el cuartel. En no haberlo verificado se
querer deducir que en el acto de suceder d e - falló á la estipulación, sin que pueda cohones-
bieron cesar los efectos del c o n v e n i o ; pero tarlo el hecho de Cabrera, con c u y a s tropas
esto no pasará de un subterfugio vacío de fun- no se o b s e r v a , ni él está en el caso de o b s e r -
d a m e n t o , porque no existe , ni está radicada varla. Asi es que pudo pasar por las armas á
en vd. la facultad de aclarar los casos no p r e - los oficiales de la columna do V a l d é s , porque
vistos. El referido convenio no abraza este ni aunque ésta d e p e n d i e s e , como vd. d i c e , del
le distingue, y como yo sabe vd. que, los e j e - ejército de su m a n d o , las tropas do Cabrera
cutores ele la ley no- pueden tampoco distin- no proceden del mió , y en semejante c o n c e p -
guir donde ella no lo hace. Esto es un axioma to no tenian aquellos derecho al cuartel por la
del derecho , y otro , no menos trillado y c o - sencillísima razón de no haber llevado la guer-
mún , inclinarse á la indulgencia en las dudas ra al Aragón tropas de los dos ejércitos que
que ofrezca la aplicación de la sanción penal. combaten en estas provincias. Vea vd. , pues,
La humanidad lo dictaba también a s i , y asi lo probada la infracción de que reclamé , y mi
hizo el brigadier Guerguó , que c o n s t a n t e - derecho á las represalias. No las he usado, sin
mente concedió cuartel a pesar del regreso de e m b a r g o , por ser la primera que se ha perpe-
dicho Gurrea. No pudieron , p u e s , por'él cesar trado sin haber entrado en las aclaraciones;
los efectos de la capitulación una voz e s t a b l e - pero hechas y a , debo reiterar á vd. que las
cidos , y si vd. ó su gobierno no convenían en llevaré á efecto en lo sucesivo en la forma que
este principio , debieron entablar la reclama- indiqué en mi espresado oficio. Sobre el que
ción en tiempo para ponernos de acuerdo, con las provoque recaerá la sangre que se d e r r a -
conocimiento , ó sin é l , de las cortes que in- me y la inmensa responsabilidad de un n e g o -
tervinieron. Su silencio en esta parte concedió cio de tamaña magnitud y trascendencia.»
CORDOBA ANTE EL CONSEJO DE MINISTROS, ETC.

dolencias, y corrió al P a r d o , donde se La- ciones pudiera entregarse efectivamente á


bia de celebrar bajo la presidencia de la estas, sin seguir esclavo de las privilegia-
reina Gobernadora, y con asistencia de a m - das atenciones defensivas qne llamaban de
bos consejos. A l l í , en nn discurso poético continuo á mil partes ele la circunferencia,
y fácil como su imaginación, ardiente como mientras que la ofensa tenia que intentarse
su juvenil corazón , y con la franqueza de en el centro, se formase en Burgos un cuer-
un soldado, hizo una especie do revista r e - po de ejército de reserva, conforme tenia
trospectiva de las causas que habían lleva- propuesto en un despacho muy reciente al
do la guerra al estado en que se hallaba, de ministerio, es decir, con parte de la guar-
la situación del ejército y de su gefe; y ocu- dia, nacional movilizada.
pándose de la parte moral y política de la 3.° Que á costa de los mayores sacrifi-
g u e r r a , dijo respecto á la cooperación de la cios, ó por los medios que al gobierno solo
Francia q u e , si era y había sido siempre locaba elegir y buscar, se proporcionasen
partidario de esta gran medida , no siéndo- al ejército los recursos indispensables para
le posible dudar de un pronto, seguro y vivir y operar, porque sin ellos todos los
completo efecto para la pacificación del r e i - planes serian estériles, todas las esperanzas
n o , la tenia, sin embargo, por inasequible infundadas, todas las capacidades inferio-
en aquellas circunstancias, y suplicaba al res, todos los esfuerzos impotentes; pues
gobierno renunciase á solicitarla hasta ad- que ni siquiera tenia el tiempo suficiente
quirir la mas infalible seguridad de conse- para leer quejas, contestarlas, y escribir
guirla , porque la negativa afligía mucho á miserias, cuyo remedio lo era imposible
los pueblos afectos, no hacia bien al ejérci- proveer; nada podia en medio de tantos
t o , y alentaba eslraordinariamente á los r e - apuros; pues por muy subalternas que á a l -
beldes con gran perjuicio de la causa n a - gunos pareciesen todas estas cosas, bastaban
cional. á imposibilitar las grandes concepciones y
Espuestas con estensíon estas cuestiones, empresas, asi como la falla de una simple
propuso: clavija detiene la carrera de un coche, ó el
1.° Que para hacer posible la indispen- juego de la mayor y mas bien combinada
sable formación de dos cuerpos de ejército máquina.
en Álava y N a v a r r a , igualmente fuertes é 4.° Que el gobierno lomase en la mas
independientes, que mientras el uno poclia seria consideración la necesidad imperiosa,
ser contenido por las fuerzas enemigas, el suprema, urgente de ilustrar al público, ma-
otro avanzase por el estremo opuesto , sin nifestándole la verdad completa, sin lo cual
tener que pasear las tropas, como hasta aili, los generales, el gobierno y la nación m i s -
de un eslremo al otro de la línea , llegando ma serian víctimas de las ilusiones s e m b r a -
siempre y forzosamente tarde á todas parles, das, de los errores consagrados, á cuya
y sacrificando al ejército con graneles y sombra no cesaba de reclamarse como fácil,
continuas marchas, pura é inevitablemente seguro y próximo un resultado definitivo
defensivas; se enviasen de la guarnición de que no tenia aquellas condiciones, ó que en
Madrid ó de donde se pudiese el mayor nú- todo caso no podia él obligarse á alcanzar,
mero posible de tropas, y se pidiese á la en cuyo concepto habia renovado su tantas
Francia, para su legión, un refuerzo de veces repetida renuncia, para que otro con
c u a t r o , cinco ó seis mil h o m b r e s , según mas saber, ó con mas confianza, y q u e d a n -
pudiese obtenerlo; solicitando al mismo fin do él mismo á sus órdenes, si para algo le
otro ele la Inglaterra, para que el general juzgaba útil, desempeñase mas digna y
E v a n s , tan ventajosamente situado, pudiese ventajosamente un puesto que habia venido
obrar con fuerza á retaguardia del enemigo, á ser todo el Estado, pues que á todo lo d o -
y recoger las ventajas que alcanzasen los minaba de hecho la guerra del Norte.
otros elos cuerpos del Ebro y del Arga; El consejo aprobó completamente esla
pues el enemigo, cuando simultáneamente petición que presentamos en e s t r a d o , y el
se obrase por todos sobre su centro, no p o - presidente del ministerio le hizo observar
dría acudir sobre acprellos dos cuerpos en cuanto importaba conseguir inmediatamente
Álava y Navarra sin perder por primer r e - ventajas en el campo, á lo que contestó
sultado las comunicaciones del JJulasoa, por Córdoba entre otras cosas, «que no era él
donde la insurrección recibió la vida, y por quien evitaba los combales, porque con s o l -
donde se la podia y debia herir de muerte. dados como los que tenia á sus órdenes, e s -
2.° Que para que el ejército de opera- taba siempre seguro de vencer alli donde
¿8 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

fuese posible combatir con éxito, sino el entre unos y otros combatientes, y c o n s e r -
enemigo, que se guardaba muy bien de var cada uno las mismas posiciones p r ó x i -
medir su esfuerzo en terreno y situación á raente.
propósito para que las armas liberales hicie- El 13 de mayo sostiene Iribarren una
sen progresos, y á quien era absolutamente fuerte acometida en Dicastillo, teniendo lu-
imposible obligar á batirse fuera del lugar y gar enla misma varias cargas á la bayoneta
condiciones que elegía & favor de las in- y de caballería, que fueron recibidas por
mensas ventajas orgánicas y locales que le unos y otros con española bravura. Mas de
aseguraban la iniciativa. Por mí, añadió, cien bajas contaron las filas de los dos ban-
lejos de temer los combates, los deseo para dos, y los dos se atribuyeron la victoria,
las tropas, que siempre los piden y los n e - como en el anterior encuentro.
cesitan, y para mi gloria personal que con Olro tuvo efecto el día 14 en las posi-
aquellos ha de formarse; pero he declarado ciones de Añezcar y Oteiza, en el que no
mil veces que no aspiro á nada mas que al sacaron la mejor parte los carlistas, v i é n d o -
bien de mi patria, y á la dicha de corres- se algunos en terrible aprieto; pero el m i s -
ponder á la augusta canfianza con que me mo resultado no fué, sin e m b a r g o , d e c i -
ha honrado; objetos ambos á los cuales s a - sivo.
crifico, al conservar mi puesto, aunque sin Tampoco lo fué el de la batida que el
mérito aparente, ni apreciado, salud, r e p u - 16 hicieron algunas fuerzas carlistas al
tación, sosiego y cuanto puede sacrificar un mando del coronel Echevarría, desde E s -
buen ciudadano.» pinal y Burguete al valle de Aezcoa. Al
Espuso también el estado en que consi- ¡legar á las bordas de Arrovi, salió una c o -
deraba á los carlistas; el probable cambio lumna de voluntarios (vulgo peseteros) á
de su gefe militar, su propósito de hacer impedírselo; pero reforzado Echevarría
espediciones, é indicó el plan que á conse- oportunamente, entra en el pueblo de Gar-
cuencia de lodo convendría adoptar. ralda, refúgianse en la iglesia y dos casas
Como era de esperar, el consejo quedó los liberales de este punto, é incendian
completamente satisfecho de Córdoba, y Cór- aquella los carlistas, retirándose á seguida
doba lo quedó del consejo, por las pruebas con alguna pérdida.
que le dio de aprecio y deferencia, y por A esto se redujeron por entonces las
sus seguridades de prestarle los recursos que operaciones militares en aquella parte de
necesitaba. Cumplido, pues, su objeto, su la línea, impidiendo fuesen de mas c o n s i -
regreso al ejército era una necesidad, y á él deración y frecuencia el insufrible t e m p o -
se restituyó á mediados do junio. ral de aguas y nieves que reinó con v e n t a -
ja para el pais, porque asi se ahorraron d e -
sastres y víctimas sin fruto. También se
VARIOS ENCUENTROS EN LA DERECHA E IZ- .operaba al estremo opuesto.
QUIERDA DE LA LINEA.
El 15 de mayo hizo San Miguel, que
mandaba la plaza de Bilbao, una salida ha-
XXXII. cia los altos de Ollargan, Santo Domingo,
Castillo de Abril, Santa Marina, y la c o r d i -
llera basta el barrio de Orgoiti. Hacen fren-
Mientras en el centro de la línea tienen te los carlistas en algunos puntos con deno-
lugar los ruidosos acontecimientos que ya dado empeño, sosteniendo sus posiciones,
hemos referido, no estaban ociosas las a r - acometidas algunas á la bayoneta, y des-
mas en ambos eslremos. En Navarra y en pués de algunas horas de combate, y de r e -
Vizcaya también se combatía, y aunque no coger los sitiados los víveres que necesita-
fueran formidables los choques, llamaron la b a n , volvieron á la plaza perdiendo algunos
atención de ambas huestes;, por su impor- hombres y parte del ganado que acababan
tancia, como deben llamarla á la historia. de tomar, y causando no menos pérdidas al
Los carlistas que mandaba García, que enemigo.
ya contaba con alguna fuerza de franceses En la larde del 19 ejecutó una corta
que se le habían pasado, empeñaron el 23 parle de la guarnición de Bilbao otra salida
de abril una acción contra los legionarios á la ermita de San Roque, á que dio fuego,
liberales que defendían la casa de T i r a p e - retirándose á poco perseguida por los car-
gui y pueblo de Larrasoaña, siendo el re- listas.
sultado contarse cerca de doscientas bajas E n el mismo dia, el brigadier carlista
OBSERVACIONES SOBRE EL MANDO DE EGTJIA 49

don Santiago Villalobos salió de Orduña, Y como si esta fuera la señal del c o m -
subió á la peña del Aro, acampó en la b a r - b a t e , empezó porfiado en las alturas de
raca de Amánala á media hora de Quinco- Ayele, se eslendió por otros lados d e j a l í -
ces, donde se hallaban los contrarios, que nea, y hasta la artillería de la marina real
sabiendo su proximidad por haber cogido inglesa, rompió el fuego bajo sus flotantes
un espía, lomaron posiciones entre Calzada baterías. Quiso un batallón carlista apagar
y Cabañes, donde fueron impetuosamente estos, apoderándose por sorpresa de la C o n -
cargados. El combate, aunque corto fué cha, para lo cual emprendió la marcha dan-
porfiado, y pelearon unos y otros en un ter- do un gran rodeo, mas fueron tan vivos y
reno eslraordinariamenle escabroso. Tam- certeros los fuegos del Liveed y de algunas
poco hubo vencidos ni vencedores en esta cañoneras españolas, que frustraron los d e -
lucha, por mas que délos de la reina queda- seos de los contrarios, y los rechazaron. Lo
ron algunos prisioneros. mismo sucedió en las posiciones de Ayele.
Encuentros como estos ocurrían con f r e - Creyendo el general inglés Shaw, que se le
cuencia por toda aquella parle de la línea. proporcionaba ocasión, al perseguir á los
Las tropas liberales que guarnecían á V a l - carlistas, en su retirada, de destruir sus
maseda y puntos inmediatos, y á Bilbao, fortificaciones ó barricadas en Hernani, l l e -
necesitaban hacer continuas salidas para gó hasta ellas, consiguió su objeto y regresó
proporcionarse víveres unas veces, para h a - á su puesto.
cer reconocimientos oirás. Pero acechados Asi terminó aquella empresa de los c a r -
siempre por los carlistas, les salían al e n - listas, después de la cual pidieron un a r -
cuentro y se trababan escaramuzas cuya misticio, que les fué concedido hasta el 6 de
narración seria interminable, sin provecho junio, en cuyo dia á las dos de la madruga-
de la presente historia. Vario era el éxito, da, volvieron á embestir los carlistas la l í -
pues ni todas las veces apelaban los carlis- nea enemiga que mediaba entre Ametzaga-
tas á una vergonzosa fuga, como decían los ña y Alza. Aumentadas sus fuerzas con al-
parles de los'gefes liberales, ni estos cedían gunos batallones navarros, creyeron s e g u -
á la superioridad de las armas del rey, c o - ro el triunfo, y después de algunas horas de
mo manifestaban los de sus contrarios. Por pelear, hubieron de retirarse otra vez con
esto, nada mas peregrino que el cotejo de alguna pérdida, no sin haber arrollado an-
unos y oíros, á cuya visla ni aun es fácil d e - tes las avanzadas-del frente de Alza, pene-
cir la verdad, por lo distante que en unos y trando hasta muy cerca d é l a población, o b -
otros se encuentra. teniendo al principio iguales ventajas por
otros puntos.
Estos ataques se hicieron casi diarios
NUEVOS COMBATES EN LA LINEA DE SAN SE-
en aquella línea, ya por la proximidad de
BASTIAN. las posiciones que ocupaban los carlistas
desde las cuales podian emprenderles r e -
XXXIII. pentinamente, ya por el corage y animosi-
dad que tenían contra los ingleses, á q u i e -
nes se proponían no dar tregua ni descanso,
Las posiciones que perdieron los carlis- no siendo menor la saña de los soldados
tas el S de mayo, quisieron recuperarlas británicos para con sus mortales enemigos.
el 3 1 , á cuyo fin prepararon una fuerte e m - Por de pronto, San Sebastian pudo r e s -
bestida al centro de la linea que defendían pirar con mas libertad, y aunque eran hués-
los ingleses, para desbaratarle, y desde el, pedes algo incómodos los legionarios, lodo
por el flanco, las alas. era preferible al vencimiento.
Dicha línea estaba formada por un s e -
micírculo sobre ambas orillas del Urumea, en
OBSERVACIONES SOBRE EL MANDO DE E G T J I A . —
dirección de Astigarraga. Roto el centro,
como se habían propuesto los carlistas, su TERMINO DEL MISMO.
valor podia hacer lo demás. Pero no e m p e -
zó asi el combate, sino que mucho antes XXXIV.
que amaneciera el día 3 1 , se presentaron
silenciosamente loa sitiadores al estremo d e -
recho de la línea enemiga, y prendieron Reconocido don Carlos á los servicios
fuego á un grande edificio. que prestó Eguia en las acciones de Arlaban,
TOMO m.
so HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

le nombró, por decreto de 28 de mayo, en recibirá el dia de su llegada á mi cuartel


Vil la franca, caballero gran cruz de la real general, 1,000 rs. v n .
y distinguida orden española de Carlos III, »Al que solo traiga caballo se le darán
eximiéndole de todo pago (1). 7 0 0 rs.
Satisfizo á Eguia esta honorífica'recom- »A1 que se presente únicamente con ar-
pcnsa, á pesar de lo poco dado que es á la mas, 200 rs.
ostentación habiéndose distinguido siempre »A los que vengan sin armas ni caballos
por su sencillez, lo cual se revela en su tra- se les gratificará con 100 rs.
to franco y natural. Pero no le obligó lo »A todo s a r g e n t o , cabo ó soldado que
bastante á continuar al frente del ejército, haciendo cabeza se pase con treinta á cuar
blanco, como era ya, de las hablillas de los renta h o m b r e s , le concederé el empleo de
cortesanos, y especialmente de los que t r a - subteniente. El que venga con cuarenta á
bajaban por la salida d é las espediciones, á sesenta será nombrado teniente. Al que con-
lo cual se oponia obstinadamente el conde, duzca y presente de sesenta á o c h e n t a , le
Uno de sus mayores cuidados fué a u - ascenderé á capitán , distribuyéndose entre
mentar la fuerza del ejército, especialmente los ochenta hombres los empleos de oficia-
con los soldados pasados , que sabiendo ya les , sargentos y cabos correspondientes á
manejar las armas y llevándolas consigo, una compañía. Al que sé pase con la fuerza
eran mas útiles que los que se alistaban vo- de cuatro compañías que no baje de ochen-
luntarios. A s i , para estimular la deserción la p l a z a s , le nombraré teniente c o r o n e l , y
y contrariar las medidas que para impedirla concederé los empleos del batallón en los
adoptaban los gefes liberales, esparció con términos indicados para una compañía.
profusión la siguiente proclama: «Soldados: todos somos españoles. Aca-
bad de desengañaros. Si no eran bastantes
tantas atrocidades perpetradas bajo el g o -
Al ejército enemigo , el general en gefe del bierno ilegal de la que se llama reina, v o l -
rey nuestro señor don Carlos V. ved los ojos á los últimos r o b o s , incendios,
asesinatos y violencias perpetradas. Ved á
vuestros generales y gefes haciendo cues-
«Soldados: guiado por el honor guardé tación para engrosar sus bolsillos , chupan-
silencio : no os dirigí mi palabra hasta que do asi la sangre de los indefensos pueblos.
me hallé en posición de cumplir lo que ofre- «Soldados, apelad á los h e c h o s . ' P a r a
cía. Os dije en mi proclama que al presen- conocerla importancia del partido que s e -
taros en el ejército de mi mando nada os guís, observad su marcha: mirad como han
faltaría, y que recibiríais la gratificación acudido al auxilio de mercenarios est.ran-
señalada. Testigos son de esta verdad los geros. Mirad á éstos con mengua del nom-
muchos que desde entonces, desengañados bre español en San Sebastian y Pamplona,
del error en que estaban , han abandonado como garantía y recompensa de sus delitos.
esas banderas de la usurpación , y han v e - Mirad , en fin , á esos mandarines distribu-
nido á ser compañeros de estos valientes yéndose las provincias del interior como los
voluntarios. Imitad su heroico ejemplo. No lobos su presa, convertidos en e n e r g ú m e -
solo seréis admitidos con amor y b e n e v o - nos , señalándose unos la dictadura , a b o -
lencia , sino que ampliando aquella, a n h e - gando otros por la república , en fin , sin
lando vuestro b i e n , y dispuesto á distribuir entenderse ellos mismos; queriendo cada
nuevos premios en proporción del mérito cual que prevalezca el color de su partido,
que cada cual contraiga , os ofrezco los s i - y llevando todos en pos de sí el desorden y
guientes: la desolación.
«Cada sargento , cabo ó soldado que se «Soldados, á tiempo estáis de cooperar
presente montado y completamente armado á que tengan fin tantos males. Acordaos de
la religión de Jesucristo en que os educaron
(1) A Iturralde, Villareal y la Torre, les vuestros padres. Acordaos de estos que llo-
concedió también con la misma fecha, según ran vuestra opresión y estravío. Objetos tan
aparece en el periódico oficial carlista, la gran caros os hablan al corazón. Ellos os marcan
cruz de Isabel la Católica, disponiendo ademas el camino. Soldados, seguidlo. En la mano
use diesen las gracias en su real nombre á su
tenéis vuestra carrera. Apresuraos á venir:
valiente ejército, por sus esfuerzos y heroico
comportamiento en las últimas gloriosas jor- venid á tomar parte en las filas de la legiti -
nadas, ele. etc.» midad. Asi labrareis vuestra suerte y' po-
• OBSERVACIONES SOBRE EL MANDO DE EGUIA. 31

dreis asegurar la de vuestras familias, como i ciones, ya en los demás movimientos que
os asegura el puntual cumplimiento de lo constituían el sistema militar de Eguía, sien-
que os ofrece—El conde de Casa-Eguía. do su principal objeto dejar reducido al
— En mi cuartel general á 10 de junio enemigo á las plazas fuertes de Pamplona,
de 1836.» San Sebastian y S a n t a n d e r , no sin blo-
No eran infructuosos estos medios, p o r - quearlas y amenazarlas de continuo , ó con
que aun cuando no mejorase la situación de frecuencia , con objeto de que no pudiesen
los que se presentaban, creían sufrir menos sus guarniciones incomodar otros p u n i o s , y
privaciones y fatigas entre los carlistas, ocupar considerables fuerzas enemigas en
aquellos á quienes no llevaba á sus filas la su socorro.
identidad de opiniones. Los movimientos de los contrarios p o -
Cuando Córdoba regresaba á Vitoria dían modificar esle p l a n , mas no contaba
fué admitida la dimisión en que insistió Eguía con oirás contrariedades, sin e m b a r -
E g u í a , que deseaba por momentos declinar go de que ya desde el principio comenzó á
un mando que tanto le abrumaba, mas que esperimentar los disgustos consiguientes á
por las atenciones al mismo inherentes y á las intrigas que abundaban en la corte.
sus fatigas, por las intrigas de que era o b - Prescindiendo de estas por ahora , y
jeto por parte de los que nunca se esponian concretándonos á la parte militar, deseaba
al peligro. E g u í a , y así lo reasumió en una de las e s -
El mando de Eguía no dejó, como el de posiciones que dirigió á don C a r l o s , r e g u -
Moreno , funestas h u e l l a s ; y si al tomarle lar, según su sistema, la guerra, y al efecto
contaba el ejército con unos veinte y cinco pidió el cumplimiento de los siguientes a r -
mil hombres, según el estado de las fuerzas tículos ( 1 ) , que reproducimos leslualmente.
que dejó el vencido en Mendigorria , á la l.° «Necesidad de armas, algún dinero
conclusión del de el conde ascendía á trein- por medio de empréstito , ó del modo que
ta y tres mil nuevecientos diez y nueve i n - sea mas del agrado de V. M. para las o p e -
fantes y mil noventa y ocho caballos de raciones de la campaña p r ó x i m a , que se
fuerza efectiva (1). prepara durísima , si no tenemos medios de
Al encargarse Eguía del mando, el plan emprender la ofensiva , y aun para la ofen-
de la corte carlista, si bien propendía á ale- siva , siendo para ésta la r e s e r v a , y para
jar el teatro de la guerra, era contando pre- aquella el ejército de operaciones.
viamente con la organización del ejército, "2.° »El aumento de uno y otro ejército
dividido en cuerpo de operaciones y de r e - por un llamamiento y armamento general,
serva , subdivididos ambos en divisiones y en cuyo caso , de flanco ó de frente se p o -
brigadas. Pero ante l o d o , no se había de drán detallar á V. M. todas las operaciones.
comprometer la base de lodo p l a n , que era 3 . " «Que no siendo asi,no hay mas que
la defensa de las tres Provincias Vascon- obrar de frente ó flanco con uno y otro por
gadas y Navarra. Las divisiones operadoras la parte de Navarra, que parece es también
debían constar de seis mil hombres cada donde menos se puede operar, porque no se
una. La primera se componía de navarros prestarán á facilitar las subsistencias para
eselusivamente; la segunda de provincianos, lodo el ejército, cuando se lamentan al dar-
y la tercera de castellanos (asi eran l l a m a - las para la corta fuerza que alli existe; d e -
dos los voluntarios de los domas paises), con biendo también tenerse presente lo r e d u c i -
cuyas fuerzas, agregadas la caballería y ar- do del ejército y la necesidad de aumen-
tillería, podria montar el ejército de o p e r a - tarle aun para este caso. Al efecto, conviene
ciones á veinte mil hombres. Las reservas separar de una vez ese número cscesivo do
se formarían: la de Navarra de seis mil exenciones y arbitrariedades con que se ha
h o m b r e s , de tres mil cada una de las de obstruido é inutilizado el reemplazo.
Guipúzcoa y Vizcaya , y de dos mil la de »Es preciso, señor, continuaba después,
Álava, aparte de todas el batallón de guias. que las juntas, los comandantes generales y
Sin reunirse todas estas fuerzas en cuer- cuantos hayan intervención en lo que tenga
po de ejército, entraba en el plan se apoya- ó pueda tener conlacto con la guerra, se con-
sen entre sí las reservas, ya para aumentar venzan de que ésta no se concluye sin aumen-
sus fuerzas en el ataque y loma de g u a r n i -
(1) Esposicion del conde de Casa-Egida á
(1) Véanse los estados del documento nú- don Carlos , firmada en Escoriaza el 27 de
mero 3. enero de 1836.
82 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

tar al estremo los sacrificios: que es preciso enviar una fuerte espedicion á Asturias, otra
hacerlos y obrar como al principio": que es á la derecha de Castilla, otra al interior, y
indispensable un volcan de actividad para efectuarse las de Aragón y Cataluña, dejan-
llegar al tiempo mismo , porque la estación do lo menos, lo puramente preciso, ademas
avanza á paso de gigante , y no debe p e r - de sus reservas, para defender las p r o v i n -
derse de vista que vuelan los momentos, cias , según ellas mismas lo p i d e n , no sé de
que el enemigo aumenta sus fuerzas por to- donde ha de salir el número de fuerzas n e -
das parles para abrir la campaña , y hacer cesario al efecto, ni qué hacer ni decir en
en ella sus últimos esfuerzos.» semejante estado.
En medio de lo crítico que consideraba »Mi p l a n e s contener al enemigo, (que
el conde su situación , confiaba y lo espera- hasta hoy es superior, y en aptitud de l o -
ba todo del valor de las tropas, que á la mar la ofensiva) con una defensiva p r u d e n -
v e r d a d , le sacaron de mas de un a p u r o , y te , preparando, si se d e s c u i d a , algunas
solo con ellas hubiera emprendido operacio- empresas parciales; aumentar las filas con
nes tan arriesgadas, solo ellas habrían sido los que vengan y con los que Y. M. dispon-
conducidas al pie de montañas inaccesibles, ga se alisten, á fin de que p u e d a , ya que
defendidas por fuerzas superiores, y habrían la usurpación ha aglomerado todos sus r e -
emprendido desde luego el ataque sin d e s - cursos, debilitarse, y nosotros lomarla mis-
cansar de doce leguas de m a r c h a , y sin ma , ya que no en el número, en razón del
detenerse á apagar la sed ardiente que les mayor valor de nuestra tropa y de la justa
devoraba y rendía de fatiga. El ejército-car- causa que defendemos.
lista se veia rodeado por todas partes de «Mas veo,, señor, que esto no.se quiere,
enemigos tan temibles como Espartero, Yigo y que prevaliéndose los enemigos interiores
y Oraá, siempre con la vista sobre Córdoba, y esteriores de la secuela de semejantes pro-
dispuesto siempre á venir también sobre posiciones, como las que llevo indicadas,
ellos. Una acción contra los enemigos mas asestan sus tiros hasta á mis propios amigos
inmediatos salvó á Eguía en la ocasión mas para que aumenten la oposición, sin consi-
crítica, porque mejoró su posición. derar la posibilidad de sus proyectos ó c á l -
Pero si respiraba un momento , si se l i - culos , y soñando por sus deseos los imposi-
braba de una de sus atenciones, aglomerá- bles.
banse otras á empeorar su estado, sobre l o - «Tal e s , señor, el cuadro franco y claro
do cuando era necesario cubrir muchos que debe presentar á Y. M. un hombre que
puestos en distancias estremas. no desea mas que el mejor servicio de su
Por esto decia á don Carlos entre otras rey. Tal es la obligación de un fiel vasallo
cosas el 2 1 de abril desde Ochandiano: de V. M . , y tal la de un general que no
«Y. M. no ignora las fuerzas que t e n e - anhela mas que el triunfo de las armas que
mos: las pide Sarasa habiendo al 1 i todas las dirige.
de Vizcaya, la de brigada de operaciones, »Por lo tanto, señor, si franco soy en
y el I.» y 6.° de Castilla: las pide Sagasti- proponer como imposibles p-or ahora los m i -
belza y será preciso enviarle la brigada de llares de proyectos y operaciones con que se
operaciones guipuzcoana: pide Navarra ú ambiciona precipitar la c a m p a ñ a , tal es
otros por ella tomar los valles, y será n e c e - también mi franqueza, que debo decir que
sario lo menos destacar las dos brigadas de deseando cual ninguno los progresos de la
su pais: solo el magnánimo alavés se cree causa de V. M . , otro, señor, los vencerá.
en acción de hacer marchar su segundo ba- Otro , señor, será mas á propósito para s a -
tallón sobre las casernas de la itioja á las tisfacer estas exigencias, esperando solo la
órdenes de Beraslegui, desu general Villar- resolución de V. M. para saber á quien
real en Villarreal y Guevara, para hacer puedo entregar el mando del ejército, como
esfuerzos increíbles á que se presta , m i e n - lo reitero hoy por el ministerio de la G u e r -
tras que á mí me queda?án por resultado r a , solicitando de su bondad benéQca la
cuatro ó cinco batallones de Castilla; y para .gracia de permitirme pasar á los baños de
que no haga uso ni aun de su fuerza, hace Ceslona, pues que por no haberlos tomado
días pretenden fascinarme con noticias va- el año anterior he padecido en el invierno
gas é indeterminadas, de que me pegarán lo que solo Dios sabe.
en alguna acción dos tiros. Si á esto se aña- «Lejos de m í , señor, en esta pura y sin-
de que es preciso tomar á Bilbao ú otro pun- cera esposicion olra idea que la del mejor
tó de la misma importancia; que se debe servicio de V. M . , y en prueba de osla ver-
MEMORIA SOBRE EL MANDO DE EGUIA. 53

d a d , al pedir mi retiro debo rogar á V. M. hicieron al finblanco de sus ocultos tiros y


que, asi como á mí me presentan el peligro juguete de sus bastardas pasiones, á lasque
de mi flanco izquierdo mientras el enemigo en vano trató de hacerse superior, por d e s -
está sobre mi derecha y centro, no se guie iguales sus armas de buena ley. Con ánimo
Y. M. por avisos de Francia y de franceses, y necesidad de descansar durante algún
que yo creo son instrumentos de los de aquí tiempo, pasó á Durango. Mas fatigado de
para difundir las especies que quieran p r o - los disgustos que hombres díscolos le c a u -
palar los mismos enemigos de Y. M. Que se saran, que de los trabajos y penalidades de
entretenga á estos que se presentan en fuer- la g u e r r a , que le compensaban sus'lauros,
z a : que se anticipen nuestros movimientos á se retiró tranquilo para volver á prestar sus
los suyos , y que sin faltar á estos principios servicios en otro puesto que le confiara el
se aproveche cualquiera coyuntura que pue- soberano
da haber en el intermedio de los que aquel
pronuncie, huyendo siempre del menor des-
acierto para que conservando el nombre y MEMORIA SOBRE EL MANDO DE EG DÍA.
prestigio se aumente la fuerza, pues que de
este modo no dudo llegará á bajarse á la
llanura y batir al enemigo con ventajas.» XXXY.
La necesidad de tomar baños era el pre-
testo que alegaba el c o n d e , y don Carlos no
pudo menos de admitir la dimisión de su El mismo conde, con el noble anhelo de
anciano y leal servidor, cuya salud habia que merecieran lodos sus actos la aprobación
sufrido mucho visiblemente, p o r q u e , como de don Carlos, le dirigió desde Durango el
decia, aquella guerra no era sino para j ó - 22 de julio del mismo año una memoria
venes , podiendo haber añadido lo que ha detallada de sus operaciones, en la q u e ,
dicho un elevado personage carlista, ó pa- después de narrar, imparcialmente sus h e -
ra locos, porque de lodo en efecto se nece- chos militares, esponiendo los resollados del
sitaba al considerar lo que habia que hacer; plan ordenado por el cuartel general, la or-
ya que prescindamos de lo que casi mila- ganización del ejército, su disciplina, la
grosamente se habia hecho. confianza que habia adquirido, y los recursos
En resumen, el mando de Eguía no fué proporcionados especialmente a l a artillería,
estéril para la causa carlista. Lejos de eso, manifiesta que ya fijaban todos la vista co-
alcanzó ventajosos resultados. Los pueblos mo en un objeto principal, en alejar el l e a -
de Guetaria, Valmaseda, Mercadillo, P l e n - tro do la guerra, olvidando los medios p r e -
cia y Lequeitio, son testigos de su actividad ciosos, ponderando la falta de subsistencias,
y pericia, de su valor y constancia, como y la impotencia de los liberales. «Los incau-
lo fueron oíros puntos dónde combatió. M e - tos seducidos, dice, y los malos con su d a -
joró la organización del ejército , y p e r s u a - ñada intención de paralizar, Iraslornar y
dido de la utilidad de un buen estado m a - precipitar las, operaciones, vociferan, y aun
y o r , arregló el servicio de este cuerpo, h a s - algunos de los gefes superiores, la necesi-
ta entonces descuidado. Si la suerle de las dad de adelantarlas al interior por medio de
armas no le fué propicia en todas las opera- espediciones á su voluntad, mas ó menos
ciones mililares que dirigió, podemos decir numerosas según las afecciones de cada
con-un escritor contemporáneo, que «tales uno
desgracias no podían servirle de responsa- «Lejos de mí la oposición á las espedi-
bilidad, porque muchas de aquellas estaban ciones, (ojalá las proyectadas y cuantas se
sujetas á voluntades eslrañas á la ciencia de verifiquen tengan el mas feliz éxito) s i e m -
la g u e r r a , que hablaban de real orden.» pre que estas puedan ser apoyadas por el
Otra cosa diremos, que no tiene réplica por ejército de operaciones; mas aun ha visto
cierto , y que lo mismo es aplicable á Eguía V. M. que hallándose diseminado en aten-
que á todos los gefes de su parcialidad, que ciones particulares de las mismas provin-
á lodos los de la contraria : eran españoles cias, que á la par que declaman la n e c e s i -
los de ambos mandos, y ni la victoria e n a l - dad de variar el teatro de la guerra, y. p o -
tecía á los u n o s , ni la"derrota humillaba á nen tantas trabas al reemplazo del ejército,
los otros. de sus reservas y del armamento general,
Los odios y rivalidades que al principio quieren: Guipúzcoa un ejército que les qu¡T
respetaron un lanío al veterano g e n e r a l , le te el padrastro de San Sebastian; Vizcaya
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

otro que se la desembarace del de Bilbao; recursos se creyeron tamaños, dio á llegada
Álava que se la liberte de Vitoria; y Navar- del ejército á Medina de Pomar, un triste
ra que se la libre la ribera y los valles de desengaño, pues no pudo alimentar al m i s -
la frontera, á la vez que llamaba y se la- mo ejército. Eguia tomó ademas el mando
mentaba de falta de recursos para sostener en circunstancias bien críticas, y no se le
las limitadas fuerzas que tenia , siendo asi puede negar que supo hacerlas frente.
que para tales operaciones era preciso que Ni son justificados los cargos de provin-
todo el ejército obrase de frente ó de revés, cialismo que algunos le hicieron. Si m a n t u -
y cuando los batallones espedioionarios, ca- vo casi siempre su cuartel general en L l o -
si la única fuerza disponible, eran el a n t e - dio y Escoriaza, lo exigió asi estar al frente
mural de la misma residencia de V. M. á la del ejército enemigo, sin que por esto d e j a -
cual se dirigían los enemigos y de que tal se de operar en Navarra y Vizcaya.
vez se habrían apoderado, si con su auxilio Eguia no pudo ciertamente hacer mas
no se les hubiera detenido en sus primeros de lo que hizo. Aquella guerra era superior
pasos. De aqui también, señor, se deduce á sus fuerzas mas debilitadas que con el m a n -
para la seguridad de la base de operaciones do del ejército con las intrigas de los c o r -
que cubrieran tan sagrados objetos, la c i r - tesanos, que no perdonaban ni aun el c a r á c -
cunspección que debia observar para d e s - ter franco del que era blanco de sus tiros.
membrar sus fuerzas ínterin el enemigo dis- Tenia que compartir el general en gefe sus
puesto á aprovecharse de la ocasión, pudie- atenciones no solo entre sus soldados y el
ra caer en diversas direcciones sobre su enemigo, sino entre los cortesanos, adversa-
presa á favor de su indefensión ; á mas de rios mas temibles y menos vulnerables.
que no vencido el ejército de operaciones y
no cubriendo las provincias con sus reservas
y el armamento general sus atenciones r e s - REGRESO BE CÓRDOBA Al. E J E R C I T O . — S I T U A -
pectivas , era bien cortísima la que le que-
CIÓN DE ESTE.
daba cuando aumentada sin desmembrar ni
alejar sus batallones á operaciones que no le
sean anejas y formen parte de las suyas, es XXXVI.
la sola que puede progresar y marchar con-
teniendo y batiendo al enemigo para que
vaya cediendo; dando lugar al mismo tiem- A mediados dé junio llegó Córdoba á
po que atrae sobre sí su atención á que Vitoria, su cuartel general, y enterado de
evacué, respire el interior y dé lugar á sus la situación del ejército, se aprestó á mar-
levantamientos y disgustos parciales que se- char á Navarra con el fin de hacer freute al
cunden y preparen el triunfo d e V . M . » ( 1 ) enemigo, que por este punto se reforzaba,
Triunfo, anadia, que estaba reservado al y de operar por aquella parle que creyó
ejército de operaciones, y no á los e s p e d i - con mas éxito que la del centro é izquierda
cion arios. de la línea. Dispuso, aunque sin la mayor
Criticábase el sistema d e E g u í a objetan- confianza de conseguirla, la ocupación del
do q u e , con é l , poco ó nada se adelantaba: Baztan , y previendo los obstáculos que
que durante el mando del conde se había opondrian á ella los carlistas, destacó el 22
perdido en Navarra la línea de sus valles, al general Ribero con diez batallones, y le
y en Castilla el de Losa. Mas á esto contes- siguió el 2o dejando á Espartero en Álava
taba el gefe dimisionario q u e , si b i e n i o s con tres brigadas y la portuguesa, y á T o -
recorrían simultáneamente las tropas carlis- llo en el valle de Mena, con orden de que
tas y liberales, si estos habian consolidado guardasen el centro é izquierda de la línea,
en ellos sus posiciones, no habia sido en el y se opusieran á toda costa al paso de las
tiempo de su mando. espediciones, ó las siguieran sino les era
Y en efecto, databan desde la batalla de posible detenerlas. Asi creía podrían e n l r e -
Mendigorría las fortificaciones de Lárraga y tener delante de sí el mayor número de
la línea del Arga, apoyada en Pamploma y fuerzas contrarias, y dejarle desembara-
estendida á los valles. El de Losa, cuyos zado en sus movimientos.
Tello recibió ademas orden de fortificar
, (I) A p e s a r do la r e d a c c i ó n t a n oscura d e
á Orduña y Arciniega, que reunían á otras
este párrafo, no h e m o s creído c o n v e n i e n t e al- ventajas la de poder imposibilitar la salida
terarle. por aquel punto de las espediciones carlis-
REGRESO DE CÓRDOBA AL EJERCITO. í>3

las, que eran el gran pensamiento del c u a r - Gómez, y la derrota de Tello, que trató de
tel real. impedirlo, empeorando la situación del
Pero no todo sucedió á satisfacción de ejército, abrumaron á Córdoba, quien m a n -
Córdoba. El calor rigoroso de la estación dó conlramarchar inmediatamente á Ribero
obligó á Ribero á acortar las jornadas, per- en seguimiento de aquel. Y esta inesperada
diendo en el primer dia (rece hombres, y desmembración de fuerzas le imposibilitó
dejando-trescientos enfermos en los puntos las operaciones ofensivas que proyectaba. "
del tránsito. «Horrorosa es mi posición, decia a l g o -
El general en gefe llegó el 29 á Puente bienio en 1.° de julio desde Pamplona
la Reina, y adoptó las disposiciones c o n v e - El que pide en L o n d r e s , Paris, ó Madrid
nientes para evitar un golpe sobre el centro una batalla, una victoria, la decisión de la
ó eslrema izquierda. lucha al general que la dirige en Navarra,
Veia Córdoba que el nuevo caudillo car- solo produce una prueba de cuanto puede
lista inauguraba su mando con operaciones estraviarse la razón Resignado yo hace
ofensivas, y creyó que entraba en su sistema mucho á ser la menos ilustre víctima, solo
atacar los dos estrenaos de la linca para me cuido ya de cumplir un gran deber, r e -
mantenerse á la defensiva sobre su centro, pitiendo que con lo que t e n g o , no solo no
apoyándose en Salinas, cubriendo con a l - puedo llevar á término la g u e r r a , sino que
gunos batallones en la Solana á Eslella y con lo que me falta para existir no respon-
los valles de Bcrrueza, Ega y demás de do de las mas funestas consecuencias.... La
las vertientes meridionales de la sierra de miseria de las tropas es tan grande que ya
Andia. Córdoba confiaba la seguridad de da lugar á desórdenes y actos de indisci-
la derecha de la línea á Mecr, que supo de- plina, cuyo resultado temo Verbalmen-
fenderla el 2 4 , y la izquierda á Espartero y parte he recibido una queja de otro acto
Tollo, quienes en combinación con otros mas serio de indisciplina.del regimiento N,
gefes, cuidaban también del centro. que produjo el arresto de muchos s o l d a -
A fin do impedir la salida de la espedí dos, presentándose á seguida todos á recla-
cion de Gómez, ordenó al comandante ge- mar parle en la pena como la tenian en las
neral de Vizcaya que del escedente de la quejas. Ayer encontré yo mismo en marcha
guarnición de Bilbao, formase y embarcase al regimiento de Chinchilla, que me saludó
para Santander una brigada. con aclamación y preguntando á los solda-
En tanto, la situación de las tropas del dos. ¿Cómo vá, muchachos? Mal, muy mal,
.ejército de la reina en el Norte eran las s i - mi g e n e r a l , fué la respuesta de muchos.
guientes: Preguntándoles el motivo , me dijeron que
Dos mil quinientos hombres al mando hacia mas de dos meses no recibían un real.
del general Tello, se hallaban á la estrema Les pregunté si también les faltaba la cons-
izquierda déla linca: ocho batallones al de tancia para sufrir por la patria, y gritaron:
Espartero, estaban en movimiento y combi- Eso no, hasta la m u e r t e . Esle cuerpo a c a -
nación desde Vitoria con la brigada ante- ba de batirse brillantisimamente : el 24
rior; y otros cuatro con la brigada portugue- les envié 1,000 d u r o s . . . . Todas las tropas
sa al mando de Das A n t a s , tenían su asiento del general Ribero quedaron ayer y hoy sin
en Vitoria. pan: á la una de la noche emprendieron una
Dos protegían la caballería del b r i g a - larga marcha. ¡En tal estado; se quiere que
dier Iribarren. triunfemos!»
Nueve á las órdenes del general Ribero Tales y tan desconsoladoras eran las co-
estaban acantonados en Puente la Reina; y municaciones verídicas que Córdoba dirigía
finalmente, siete ú ocho se hallaban en las al ministro de la Guerra, insistiendo en t o -
líneas de Zubiri con la legión auxiliar fran- das ellas en su inmediato reemplazo.
cesa. Ya llegó el caso de dar en Pamplona una
Córdoba marchó el 30 á Pamplona, á orden general recordándoles sus deberes
donde le llamaban asuntos de tanto interés con la patria, y su propio crédito, apelando
como urgencia, y principalmente la penuria ' su entusiasmo, á sus virtudes y sufrimien-
en que de nuevo se hallaba el ejército, to para sobrellevar los males que les asedia-
aquella máquina que, como decia Córdoba, ban. Convocó á la diputación del reino para
se había hecho demasiado grande y pe - proveer á las tropas, y en tanto que t r a b a -
sada. | josamenle conseguía algunos recursos con que
La salida al fin, de la espedicion de sostener apenas la subordinación y la causa
1
85 HISTORIA DE LA GUERRA CÍVIL.

del trono legítimo, los carlistas , tomando A morir vamos: arriba, les dijo: y subie-
la ofensiva atacaban de nuevo la línea de ron resueltos y vencieron.
Zubiri por la borda de Iñigo. j Nació en Larrea, provincia de Álava,
el año segundo de este siglo, y á la vez que
' aprendía en el hogar doméstico ese noble
DON BRUNO DE VILLARREAL.
proceder con que siempre se ha distinguido,
se imbuía su joven corazón en las ideas que
teniendo por l e m a , r e y , patria y religión,
se identificaban con el espíritu religioso do
XXXVII. los españoles. Por esto consideran muchos
las opiniones realistas como una derivación
de los sentimientos religiosos, admitiendo
Villarreal, sin ser un héroe, ni haber candidamente esc derecho divino de los r e -
adquirido esa celebridad que dieron á otros | yes que no pudo resistir al libre examen,
mas que los hechos propios las agenas a l a - ; Pero entonces se creia mas que se pensaba,
b a n z a s , es uno de los personages que mas¡ y la fé en ciertos principios no permitía con-
descollaron en el ejército carlista. Su repu- j sultar á la razón. Por esto el joven Villar-
tacion, no usurpada como la de muchos, y , real se dejó llevar del impulso de sus ideas,
su prestigio, es envidiable. Posee un c o r a - y contando apenas diez y nueve años, corrió
1

zon noble, la ruda franqueza del soldado, ¡ á alistarse en la partida de don Gregorio
y la sencillez del hombre que desdeña el Luzuriaga, que se levantó en Salvatierra
trato de la corte. En su semblante se v e r é - : el 15 de abril .de 1 8 2 1 . Breve fué esta su
tratada la'austeridad de su carácter y el primer campaña, pues solo duró diez y seis
valor de su pecho, y hoy se notan impresas dias. Retiróse á su h o g a r , y poco después
en su rostro las huellas del dolor que lo'se'halló en la acción del puente de su p u e -
produeen sus padecimientos físicos. i b l o , sosteniéndolo por espacio de dos horas
En medio del indiferentismo que le han j con solo tres hombres de caballería contra
producido los desengaños, mayores acaso en veinte y ocho nacionales. Temerario arrojo
1

él que en otros, por escesivamente confiado,' que producía la convicción de sus opinio-
solo tiene, fé en la amistad. | n e s , siendo tal su decisión, que á p r i n c i -
Satisfecho con el testimonio de su c o n - pios de 1822 llegó á reunir hasta c u a t r o -
ciencia, le estima en mas que la gloria, y : cientos hombres armados, que presentó á
no anhela recompensas, permitiendo que ¡ don José Uranga, para combatir con ellos á
corran impresos los mas crasos errores a;er-1 los constitucionales, no poniéndose él mismo
ca de sus hechos y persona, sin consentir. á su cabeza por la modesta repugnancia que
agena defensa(l). Cerrados sus labios para . siempre ha mostrado al mando. En 18 de
la mentira, siempre están abiertos para l a ' julio ingresó de cadete en el reginiento de
verdad, por amarga que sea, y esta tan rara j infantería de Á l a v a , que formó la facción,
como apreciable circunstanciare atrajo dis-! y se halló en la acción de S e g u r a ; el 28 en
gustos y persecuciones, y le tuvo cspucslo á Ja de Villafranca, ambas en Guipúzcoa; el
ser víctima del encono de los partidos. 31 en la de Araya (Álava); el 2 de
Carlista por convicción, soldado con fé, en la toma de Villarreal de Guipúzcoa, e n -
valiente sin orgullo, ha sido el géfe mas trando en dicho día en Azpeitia y Azcoilia,
querido de sus soldados, sin necesitar para : luego en Oñate y otras poblaciones, r e c o r -
su entusiasmo pomposas arengas. Breves sus riendo en todo el resto del año las P r o v i n -
palabras, pero firmes, llevaban la confianza : cias Vascongadas, hasta que en 1823 pene-
á sus voluntarios y el ardimiento tro en la Ilioja, hallándose el 18 de abril
En Oriamendi, puesto á su cabeza, y en el asalto de Logroño, terminando esta
apoyándose en un palo para subir la cuesta: campaña en la espedicion de Estremadnra
al mando de Quesada, su mortal enemigo
(1) Aunque hemos conseguido de Villar- ; después,
real lo que nadie, merced á la'convicción que j Pasó en 1824 al regimiento de Saboya,
tiene de nuestro imparcial y leal proceder y después al del príncipe en 1828 , r e c h a -
bemos tenido que esforzarnos para saberla z m ú ] o ¡
c o n ¡ de Mina por los Pi-
ó l ) a n V i l s o n

verdad de algunos hechos, que por modes- • io»>n n , „ i „ , „.,,„ i„„<,


lia so resistía á confesar. La historia de- «neos en 1 8 J 0 . Con talos antecedentes, no
berá á esta obra nuestra lo que nunca hubiera c s
cstrañar que en marzo de 1833 r e c i -
c ! c

sabido sin ella. biese licencia ilimitada.


DON BRUNO DE VILLARREAL. B7

Aunque habia servido d e capitán en el garon á escilar nobles rivalidades; se batian


primer batallón de Álava y en el regimiento como leones. Mas de una vez fueron p r e -
de Saboya 5.° de línea, fué clasificado co- sentados como modelos á los bizarros viz-
mo teniente. caínos, á los bravos guipuzcoanos, á los
Hallábase en su país natal cuando se valientes navarros.
enarbolaron los pendones de la insurrec- Conociendo los alaveses liberales lo que
ción , que conmovieron todos los ánimos valia Villarreal, le hicieron las mas v e n i a -
y oscilaron todas las pasiones. Militar v a - josas proposiciones si abandonaba las armas:
liente, postergado en su carrera, y s e p a r a - sus contestaciones fueron dignas de un es-
do de ella, no podía ser indiferente á aque- partano (1).
lla lucha. Uno y otro campo le brindaban Nombrado para reemplazar al conde d e
con un porvenir de gloria, y el qne habia C a s a - E g u í a , dimitió dos veces consecu-
combatido en 1822 por el absolutismo, el tivas, y otras tantas se le negó la dimisión.
que por educación era desafecto al sistema No era el mando lo que Villarreal ambicio-
liberal, que le habían hecho creer desde sus naba , sino la unión de los carlistas y el b a -
principies como enemigo de la religión y tir álos enemigos.
del trono, no podia dudar ahora en la elec- Al ver la inutilidad de sus dimisiones
ción de b a n d e r a , y corrió á la que ondeaba escritas, envió al cuartel real al brigadier
en las filas carlistas. La consecuencia y su Sopelana para que manifestase verbalmente
interés, su patriotismo y su f é , lazos de an- á don Carlos, que el mando del ejército era
tigua amistad y compañerismo, le llamaban una carga que no podia soportar, y que se
y le llevaron á ellas. Nada mas lógico y n a - hallaba ademas gravemente enfermo por
tural, por lo tanto, que Yillarroal defen- las fatigas de la guerra. Creyó decisiva es-
diera un sistema que el siglo ha reprobado. la líllima consideración, mas se engañó:
No fué, empero, fanático al defenderle. En don Carlos se negó á oir disculpa alguna, y
el campo carlista no se le-vio afiliado en el el subdito tuvo á su p e s a r , que seguir con
bando intolerante y sanguinario, autor do el mando.
todos los males que alli se sentían, y tene- Las circunstancias entonces no podian
mos también la convicción, que si hubiese ser mas difíciles.Losenemigos eran muy su-
triunfado don Carlos, no se hubiese aso- periores en fuerzas y en recursos: las i n t r i -
ciado el noble y generoso alavés á una gas se aumentaban de una manera r e p u g -
política teocrática y b r u t a l , con su hor- nante en el campo carlista: los ojalateros
rible séquito, como vino en 1 8 2 4 . Villar- clamaban porque se acabase la guerra, que
real ha odiado siempre derramar sangre entorpecían, para ir á disfrutar de los e m -
inocente, por eso intercedió en favor de pleos y destinos que de antemano les con-
los prisioneros de Gamarra , que sacrificó cediera don Carlos: algunos generales e s -
inhumanamente Zumalacárregui , por eso taban profundamente enemistados entre sí,
salvó á otros, y si alguna vez empleó el ri- por ambición de mando unos, d e influencia
gor, creemos seguramente no estaría en su otros; poro todos por ambición.
mano evitarlo. Mira con prevención al par- Bien conocía Villarreal que se necesita-
tido teocrático , porque le conoce; y el que ba una mano fuerte para terminar aquella
ha derramado su sangre por el absolutismo, anarquía d e voluntades, para desarraigar,
ha jurado la Constitución y tiene sentimien-
tos mas liberales que algunos de los que le
combatieron en las filas de la reina. (I) Hallándose emigrado á la conclusión d s
la g u e r r a , la diputación a l a v e s a , agradecida
Al principio de la guerra no se pensa- al noble comportamiento de Villarreal en la
ba mas que en pelear y v e n c e r ; por eso provincia, l e ofreció una pensión que sin com-
promiso de ningún género pudiese admitir, y
se vé á Villarreal y sus alaveses en lodos los
conformándose Villarreal con su p o b r e z a l a
combates do importancia. Zumalacárregui rechazó dignamente. En vano insistió la dipu-
cuenta con el valiente don Bruno para todas tación en que aceptase aquel donativo á que
sus empresas, y después de cada una queda quisieron contribuir los que habinn sido sus
mas obligado para contar con él en las s u - e n e m i g o s , l o s que no habían podido desviarle
de la causa carlista al comenzar la l u c h a , los
cesivas que s e habían batido con él. Esta es una d e las
Nunca faltó Villarreal á estos llamamien- mas brillantes páginas d e la vida de Villarreal,
tos: el peligro era el puesto de honor que la que retrata su noble c a r á c t e r , la que p a -
ambicionaba, á él acudía contento, y de él tentiza s u digna a l t i v e z , la que evidencia su
volvía satisfecho. Sus bravos paisanos lie— virtud, la qué consignamos con orgullo.
TOMO m .
58 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

aquel plantel de intrigas, para aniquilar ral don Miguel Gómez, y le preguntó si q u e -
aquel germen de desastres mas ó menos ría ir voluntariamente á mandar la e s p e d i -
próximos; mas no creyéndose apto para ello, cion. Asintió de buena gana , y se dispuso
habría deseado mejor que le mandasen l o - su salida , como veremos al tratar de ella.
mar una balería que dirigir el ejército, por- Diremos a q u i , sin embargo, que Villar-
que el era el capitán valiente, no el capitán real prefirió á Gómez por creerle mas c o m -
político. petente que otro para tan difícil empresa,
no porque hubiera sido su compañero en el
regimiento de S a b o y a , pues aunque esta
SISTEMA DE VILLARREAL. circunstancia le hacia conocerle á fondo,
deseaba otro general para aquel maudo , y
no le hallaba.
XXXVIII. Exigióle palabra de honor de conservar
el secreto hasta el instante de marchar la
espedicion , cuya salida solo se supo dos
No hallando Villarreal medio decoroso días antes; y enlre una media docena de per-
de desentenderse de un mando que le abru- sonas se hicieron los preparativos, se escri-
maba por las contrariedades que sufría , y bieron las instrucciones, que aprobó don
que cada vez se hacia mas pesado, procuró Carlos, y se condujo todo á Amurrio, punto
desempeñarle con honra y quedar airoso de designado para la partida.
su compromiso. Villarreal, en tanto, se aprestaba á obrar
Conocía perfectamente que Córdoba, des- contra el enemigo.
pués de las últimas acciones de Arlaban no
trataría de invadir las provincias, y se limi
taria á mantenerse en sus líneas y márgenes OPERACIONES M I L I T A R E S . — S I T I A VILLARREAL
del E b r o , continuando en su sistema de
Á P E Ñ A C E R R A D A . — S U F R I M I E N T O S DE LA D I -
bloqueo. Pero temia se estrechase ésle y
llegasen á fallar los recursos necesarios para VISIÓN QUE LEVANTÓ EL S I T I O . — TRAICIÓN
mantener un ejército que diariamente cre- DEL CURA DE DALLO.
cía ; y penetrado de que el país vasco no
podía soportar por mucho tiempo tan creci-
da c a r g a , y que no convenia permanecer XXXIX.
reducidos ai estrecho círculo en que se g i -
raba , en el cual no se presentaba muy l i -
sonjero el porvenir, se propuso estender y Mientras las inmediaciones de San S e -
enlazar las operaciones por su derecha, des- bastian y de Fuenterrabía eran lealro de
de las montañas de Santander hasta Galicia, repetidas escaramuzas, al eslremo opuesto
y por la izquierda , desde el Alto Aragón á de la provincia , ó sea al frente del centro
Cataluña. "de la línea liberal y en ambos estreñios., no
Este plan nos parece acertado , porque estaban ociosas las armas de unos y otros
cuanlo mayor fuera el perímetro en que combatientes.
obrasen los carlistas, mayor tenia que ser En Vizcaya son, los bilbaínos los que
el círculo que los bloqueara , y si apenas trabajan con empeño por evitar el asedio de
podia Córdoba cuidar una línea que llegaba su querida villa, y en Navarra, los carlistas
desde los confines de Navarra á los de Viz- los que se proponen forzar aquella parte de
zaya , menos podia guardarla adquiriendo la línea, no perdiendo ocasión de acometer
una estensíon casi d o b l e , y dejando á su el punto que creen mas vulnerable. Aunque
espalda enemigos tan poderosos como los no lo era del todo el fuerte de Tirapegui,
carlistas catalanes y aragoneses por una guarnecido por legionarios franceses, d i r i -
parle , y tan osados como los gallegos por gieron contra él los carlistas su artillería, y
otra. se retiró la guarnición á Larrasoaña , a p o -
Villarreal, ademas , se propuso enviar derándose de él los enemigos el 24 de j u -
una espedicion de cinco batallones y d o s - nio. Acuden después algunas fuerzas libe-
cientos caballos á Galicia , cuyo proyecto rales , tienen lugar varios encuentros en la
envió á don Carlos, suplicándole el sigilo, altura de Guendulain y sus inmediaciones,
¡á fin de que los liberales lo ignorasen. Apro- y se traba en aquéllos campos un choque
b a d o , Villarreal llamó á su cuartel al gene-1 formal, que loma el nombre de Larrasoaña,
OPERACIONES MILITARES. 59

donde las tropas de Meer y las enemigas s o , Das Antas con sus portugueses y una
de García se batieron con porfiado empeño, brigada de tropas españolas de caballería é
causándose mutuamente pérdida conside- infantería y los peseteros mandados por
rable. Zurbano, acudió á socorrer á los sitiados, y
Al mismo tiempo que las fuerzas e s p e - suponiendo que los carlistas se posesiona-
dicionarias de Gómez salían de Amurrio, rían de las alturas que dominan el camino
se dirigía Espartero desde Vitoria hacia Ar- real que de Vitoria conduce á Peñacerrada,
laban; y al saberlo Villarreal, que tenia su se dirigió por el camino viejo de Treviño.
cuartel general en Salinas; mandó subir La marcha fué penosa por el calor de
unos cuantos batallones, y se puso de frente la estación y el interés que habia en llegar
al caudillo l i b e r a l , rompiendo el fuego las pronto para que no fuera inútil el auxilio;
guerrillas de una y otra parte antes de lle- y poco acostumbrados los portugueses á tan
gar á Villareal de Álava. insufrible fatiga bajo la influencia de un sol
En esta población supo Espartero la s a - abrasador, quedaban rezagados u n o s , su-
lida de la espedicion de Gómez , y recibió cumbían o t r o s , y morían no pocos á pesar
orden de perseguirlo , para lo cual se r e - de los remedios que el cuerpo de sanidad
tiró precipitadamente á Vitoria. les prestaba solícito.
No se escapó á Villarreal la causa de La última tirada de camino fué aun mas
este movimiento de su contrario, y mandó terrible: tenian que subir las tropas á unos
preparar al punto unas piezas de artillería montes elevadísimos y ásperos; y percibien-
en el castillo de Guevara para atacar á P e - do el barón el fuego incesante que la a r t i -
ñacerrada , en el caso de que saliesen tro- llería y fusilería hacia contra Peñacerrada,
pas de Vitoria persiguiendo á Gómez. mandó redoblar mas el paso, y el soldado,
Espartero salió en efecto el 27 de V i - corriendo por aquella encañada , cárdenos
toria por el camino de Castilla, y Villar- sus labios de sed, sin que le fuese permiti-
real ,-para detener su marcha , se dirigió á do refrescarles en las límpidas aguas de los
atacar á Pcñacerrada. En la noche del 28 arroyos que encontraba á su paso, sufrien-
se hicieron las balerías, y al amanecer del do asi el verdadero suplicio de Tántalo,
29 empezó el ataque contra aquella plaza caia exánime, y perecieron horriblemente
que mandaba el cura de Dallo (I) y guar- cien héroes de cien combates.
necía un regimiento provincial con cincuen- Al presentarse Das Antas al frente de
ta caballos. El gefe carlista llevaba á esta Peñacerrada, mandó Villarreal retirar su
operación cuatro batallones. artillería , y esperó á su contrario en posi-
En cuanto se supo en Vitoria este s u c e - ción á cierta distancia de la plaza.
Los liberales descansaron en las p o s i -
(1) Don Isidoro Antonio de Eguilaz nació ciones de que so habían posesionado, y mar-
en Gaseo,á un cuarto de hora de Salvatierra. charon después con dirección á Treviño.
Antes de comenzar la guerra civil se hallaba Peñacerrada se salvó sin disparar un
de beneficiado en el pueblo de Dallo , frente tiro: pero sufriendo lamentables pérdidas la
al castillo de Guevara , que apenas contará
de quince á veinte v e c i n o s , no bien avenidos división que le socorrió; y como si hubiese
con la conducta de su beneficiado , poco a d e - ¡do á luchar con los elementos y no con los
cuada á su misión evangélica. h o m b r e s , Como si hubiese tenido por e n e -
Al proclamarse en Álava á don Garlos , s e migos al sol, que asfixió á tantos hombres á
presentó este sacerdote en Salvatierra al g e - la i d a , descargó á la vuelta una tempestad
neral Uranga el 7 de octubre ; pero este mili-
tar , hombre religioso , v los que estaban á su
que ahogó á no pocos. La tormenta y la n o -
lado, le recibieron con frialdad porque no t e - che halló á las tropas en el camino : la p a -
nían i n t e r e s e n atraerse á este partidario. Fué vorosa oscuridad era solo interrumpida por
tolerado, sin embargo, al lado de los carlistas, el fulgor de los relámpagos, que eslraviaba
hasta que á la llegada de Sarsficld á Vitoria á los s o l d a d o s , que marchando á la aven-
varió de bandera, y se pronunció abiertamen-
te contra don Carlos, militando con los pese- tura, caían en los torrentes, poco antes f á -
teros, en cuya compañía hacia salidas contra ciles a r r o y o s , y hallaban en ellos su t u m -
sus antiguos c o m p a ñ e r o s , distinguiéndose por ba. Algunos, enfermos del calor del dia
sus escesos contra paisanos indefensos. Pero anterior, fueron por precisión abandonados
como sus espediciones produjesen resultados
á la muerte, y la división loda se dispersó,
de importancia, fué a s c e n d i e n d o , ya en uno,
ya en olro campo, hasta c o r o n e l , y llegó á ser llegando parle á Treviño, y parte quedando
gobernador do Pcñacerrada. tlaco unos dos en los caseríos y aldeas inmediatas.
años lo era de Eslella. Das Anlas estableció su cuartel general
60 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

en Treviño para estar pronto á acudir á


Peñacerrada, cuyas fortificaciones se e m p e -
zaron á reparar de los estragos causados ACCIÓN EN LA DERECHA DE LA LÍNEA LI-
por los carlistas, que sufrieron alguna pér- B E R A L . — D E S C O N T E N T O DEL EJERCITO.—PA-
dida en las tres salidas que hizo la guar-
SAN EL EBRO LAS FUERZAS ESPEDIGIONARIA3
nición.
Al batir en esla ocasión Yillarreal á Pe - MANDADAS POR DON BASILIO.

fíacerrada, no es cierto, como algunos han


supuesto, que estuviera ya en inteligencia
con el cura de Dallo. Este, por el contrario, XL.
se asustó de aquel ataque, y temiendo quizá
por su v i d a , si Yillarreal mas afortunado, se
apoderaba de Peñacerrada, le escribió una El comandante general carlista de N a -
carta diciéndole, que si le perdonaba, e n - varra , don Francisco García, empeñado en
traría en negociaciones con él. La contesta- no dar tregua ni descanso á sus enemigos,
ción fué que, no solo seria perdonado, sino les acometió de nuevo el 4 de julio.
que se le conservaría el empleo que le h a - Hallábase el dia anterior en Eugui con
bía dado la reina, si de buena fé se prestaba su división , y dadas las órdenes necesarias
á entregar la plaza; para lo cual debia p r o - comenzó á batir á la madrugada del 4 la
poner los medios. Acto continuo contestó Borda del Crucero de Cilbeti, apoderándose
dando tales seguridades, que no vaciló V i - de ella , merced al acierto de los disparos
llareal ni un instante en creer que obraba de cañón que desplomaron el techo del edi-
de buena fé. ficio y le incendiaron, obligando á la com-
Estaba Zurbano en Peñacerrada con su pañía de Borbon que en él se encerraba, á
gente, y el dia dispuesto para que se v e r i - batirse en campo raso y á rendirse al mayor
ficase la entrega d é l a plaza, saldría el v a - número , viéndose al retirarse á Erro , e n -
liente riojano antes de amanecer hacia su vuelta por dos batallones.
pais, pasando por el puerto de Rivas con Las fuerzas liberales que habia en esle
su fuerza y la mayor parte de la guarnición, punto y en Linzuain subieron á proteger á
quedándose el cura en la plaza con muy sus compañeros; pero fueron también a c o -

f i o c a tropa , Yillarreal tendría dos bata-


lones emboscados en el punto por d o n -
de debia pasar Zurbano, y cuando é s -
metidos y rechazados. Los defensores de
toda aquella parle de la línea de Zubiri se
ponen en movimiento; piden socorro á Pam-
te se viese acometido entregaría el cura la plona, sale Córdoba precipitadamente y con-
plaza. tiene el ímpetu de los carlistas , que r e s i s -
Esto asegurado por el buen cura, á tían valientes la fuerte embestida de los
las dos de la mañana del dia en que se franceses. Sigue , sin embargo, el combate:
habia de ejecutar este p l a n , estaba Yi- menudean las cargas á la bayoneta , y no
llarreal con diez batallones á media hora de cesa el fuego de fusilería y de cañón ; pero
Peñacerrada, cuando se le presentó el anti- ceden al fin los carlistas y se pronuncian en
guo párroco de Dallo, diciéndole que se retirada, ocupando sus posiciones los l i b e -
habia sospechado de él, y habia tenido que rales , y persiguiéndoles cuanto les permitía
fugarse saltando por la muralla. Y asi es el terreno.
la verdad. Ambas huestes tuvieron que lamentar
Villarreal en su consecuencia retiró sus pérdidas considerables, y contaron ambas
fuerzas, y marchó á la llanada de Álava, prisioneros y pasados.
lamentando que por la imprudencia del c u - Don Francisco García fué ascendido por
r a , á quien falló el conveniente disimulo don Carlos á mariscal de campo en premio
no fuese dueño de su codiciada presa, de de su brillante comportamiento, que se p u -
inmensa utilidad en aquellas circunstan- blicó en la Gacela estraordinaria como una
cias. nueva victoria en Navarra, que igual»
mente se atribuyeron las armas liberales, y
con mas razón sin duda , toda vez que fue-
ron dueños del campo de batalla y p e r s i -
guieron al enemigo.
Córdoba regresó á Pamplona, de donde
salió el 6 á pernoctar en Puente, haciéndolo
OPERACIONES SOBRE FUENTERRABIA, ETC. 61

el 7 en Alcanadre y el 8 en Haro , á cuyo en sus movimientos; pero .al fin se propuso


punto le llevó la noticia de los escesos de seguir adelante , y siguió , pudiendo reirse
insubordinación y disciplina cometidos por de sus adversarios.
algunos de los cuerpos de la división de Esta falta no lo fué del general en gefe.
Ribero , que sufrían mal las fatigas de tan Tocaba á los de división cubrir su puesto y
continuadas marchas y la escasez de v í v e - sus inmediaciones , y suya aparece la r e s -
res, tomando de aqui pretesto algunos agen- ponsabilidad del paso de aquellas fuerzas
tes para hacer pronunciarse al ejército con- que fueron á llevar en tan crítica ocasión la
tra el gobierno. La autoridad de los gefes. alarma y la guerra á otros puntos de suyo
empezaba á ser desobedecida: algunos s o l - dispuestos á aumentar los males que tanto
dados se pasaban al enemigo , otros d e s e r - aquejaban al pais.
taban á Aragón , y un estado de cosas tan Amagan los carlistas con nuevas e s p e -
deplorable tenia que traer muy funestas diciones á la Rioja para llamar la atención
consecuencias. Córdoba procuraba r e m e - de sus contrarios sobre aquel punto; y C ó r -
diarle , y al oir que se le tomaba por pre- doba envia algunas fuerzas á reforzar las
testo y causa de aquellos m a l e s , corrió á encargadas de perseguir á las espedicíona-
contenerlos, y lo consiguió al presentarse rias , y quinientos hombres para guarnecer
solo, conjurando momentáneamente aquella á Burgos, sobre cuya ciudad tenían planes
crisis, la mas fatal sin duda en un ejército nada desacertados los carlistas, contando
al frente del enemigo. Y era mas grave en en ella con poderosos amigos, especialmen-
aquella época , porque ya se habían soltado te del clero.
los vientos que habían de producir la t e m -
pestad de la Granja. La mitad de la Penín-
sula se habia declarado en abierta" rebelión, OPERACIONES SOBRE EUENTERRABÍA Y LA L Í -
y el gobierno , combatido á la vez por los
NEA DE SAN SEBASTIAN.
carlistas y por los liberales, ni tenia fuerza,
ni prestigio, ni dinero.
A fin de cubrir la ribera del Ebro , e s - XLI.
tableció Córdoba su cuartel general en M i -
randa , escalonando sus cortas fuerzas hacia
Vitoria , en cuyos alrededores se hallaba la Tenia proyectado Evans hacer un re-
segunda división y la brigada portuguesa. conocimiento sobre Fuenterrabía, y e m p r e n -
Otra envió á Briones, con objeto de cubrir dió su propósito el 11 de julio auxiliado por
aquellos vados é impedir el paso de una la marina.
nueva espedicion que creia marchase por Supo Guibelalde, gefe en aquella parte
allí. de las fuerzas carlistas, el intento de su
Era el destinado á mandarla el b r i g a - contrario , vio sus primeros movimientos, y
dier don Basilio Antonio García , é iba de dejando encomendada la defensa de la l í -
segundo gefe el coronel don Juan Manuel nea de San Sebastian al coronel don J o a -
de Balmaseda. A pesar de los preparativos quín Julián Alza , marchó por la carretera
de Córdoba no se varió de resolución en el de Irun, y al llegar á la vista de Fuenterra-
real de don Carlos, y emprendió aquella la bía , la encontró atacada con empeño por
marcha el 11 desde Piedramillera con dos mar y tierra.
batallones y cien caballos, pasando el 13 el Su guarnición era corta ; solo constaba
Ebro por Argoncillo , en cuyo punto hizo de dos compañías y unos cien paisanos a r -
nueve nacionales prisioneros. Dicho se está mados ; pero se defendían tras de aquellos
que no impidió su paso la brigada de B r i o - muros con heroica resolución.
nes, como era su objeto, perdiendo un tiem- En el esterior se trabó también el c o m -
po precioso en disposiciones que debemos bate ; y á pesar d é l a resistencia de los car-
juzgar inútiles por los resultados. Y es mas listas, fueron éstos desalojados del convento
inesplicable aun en é l , que hallándose en de Capuchinos y sus inmediaciones , q u e -
Lodosa la división de caballería de la R i - dando incomunicados con los de la plaza.
bera el mismo dia del paso de la espedicion, La situación de ésta se hacia por momentos
ni aun tratase de oponerse, cuando casi pudo crítica , porque los liberales no podian ser
tenerla ó la vista. desalojados fácilmente de las posiciones que
No esperaba tan misterioso y punible habían conquistado. A vista de este peligro,
descuido don Basilio , y anduvo vacilante conducen los carlistas una pieza de á doce
HISTORIA. DE LA GUERRA CÎLÎL.

del fuerte d e l r u n , la colocan cerca del c a -


serío de Anzurena ^ rompen nuevamente el
fuego á las cinco de la tarde con certera ACCIÓN DE MADIANAS Y CARRASQUEDO.—DE-
puntería , le secunda otra pieza del mismo
SASTRES EN OTEIZA.
calibre desde el fuerte del P a r q u e , que al
mando de Soroa defendía á Irun , acállanse
los fuegos enemigos, carga entonces la i n - XLII.
fantería , y lleva en retirada á los ingleses
hasta la altura de Guadalupe , haciéndoles
diez prisioneros. Cuando mas tropas necesitaba Córdoba,
Cansados y hambrientos los carlistas, porque estendia mas el círculo de sus o p e -
acamparon á las nueve de la n o c h e , d e s - raciones , recibió una comunicación del ba-
pués de diez y nueve horas de fatigas, y rón de Das Antas, manifestándole que tenia
replegándose para continuar el combale al orden de su gobierno para retirarse sobre
día siguiente, vieron retirarse á sus contra- la frontera de su pais. En tal conflicto , p i -
rios por la misma cumbre que los condujo á dióle Córdoba difiriera su partida , y e s c r i -
Fuenlerrabía, y les fueron picando la r e t a - bió al gobierno para que la evitase.
guardia hasta Pasages, haciéndoles veinte Por. estos dias habían vadeado el Arga
y un prisioneros. algunos batallones carlistas, al mismo tiem-
El haberse presentado estas operaciones po que hacían otros demostraciones sobre el
como una escaramuza de Evans delante de Ebro; pero no tuvieron grandes consecuen-
Fuenterrabía para reconocer las fortificacio- cias estos movimientos, cuyo resultado fué
nes que los carlistas habían levantado , nos volverse todos á sus anteriores posiciones.
ha hecho referirla, si no con lodos los d e t a - De Vitoria se movieron las tropas hacia
lles que tenemos á la vista, con los suficien- Peñacerrada y Murguía para no perder de
tes para comprenderla. vista á los carlistas.
Los carlistas presentaron en esta jornada E s t o s , guiados por Villarreal, salieron
mucho menores fuerzas: testigo el general de Amurrio en la mañana del 19 para el
Harispe y los refugiados españoles que pre- valle de Mena en busca de la división l i b e -
senciaron todos los sucesos de aquel dia. ral de reserva que se hallaba en los pueblos
El intento de E v a n s , mas que el de de Mediana, Carrasquedo y sus inmediacio-
practicar un reconocimiento, era el de apo- nes. La marcha de Espartero á perseguir la
derarse de aquella parte de la frontera para espedicion, hizo que Salcedo cubriese con
llevar á cabo los planes concertados con su brigada aquella parte de la línea , que
Mr. Remelle , á fin de darse la mano é i n - desde la derrota de Tello estaba descubier-
comunicar á los carlistas con Francia. ta. Logró restablecer algún tanto la disci-
Y que el hecho de armas referido fué plina entre aquellas t r o p a s , y creyéndose
mas que una escaramuza, lo prueba el h a - necesario en el centro , se encaminaba á él;
ber confesado los carlistas diez muertos, mas receloso Córdoba de que los carlistas
noventa y ocho heridos y ocho contusos, volviesen sobre la izquierda de la línea,
creyendo nosotros mayor el número de los mandó á Salcedo eonlramarehara velozmen-
p r i m e r o s , pues quedaron en el campo un te á tomar el mando de todas las Irepas de
capilan y tres subtenientes, asi como c r e e - la izquierda. Hízolo a s i , y acababa de l l e -
mos exagerado el que contasen ochenta y gar , cuando los carlistas atacaron impetuo-
nueve enemigos muertos tendidos sobre el samente los cantones mas a v a n z a d o s , que
terreno, y calculasen en mas de setecientos ocupaba la pequeña brigada del coronel
el número de los heridos. Clavería..Parapetados en las cercas de los
Don Carlos premió á Guibelalde con la campos, se sostuvieron algún tiempo los libe-
gran cruz y placa laureada de la real y m i - rales. Pero superiores en fuerza sus c o n t r a -
litar orden de San Fernando , concediendo rios, ceden al fin y son arrollados y llevados
á oíros merecidas recompensas. Distinguióse en dispersión hasta Yillasana, con no escasa
aquel dia el capellán de altar de la real ca- pérdida , inclusa la de unos trescientos p r i -
pilla, que está hoy en la de S. M., don Mi- sioneros. No pasó la de los carlistas de unos
guel Au/.a, que voluntariamente se prestó al sesenta hombres entre muertos y heridos.
servicio de una pieza de artillería, cuyos Vergonzoso fué para el gefe do los tres-
fuegos dirigió con bastante acierto. cientos caballos que se hallaban c e r c a ; y
para los de las fuerzas de infantería acanto-
ULTIMAS OPERACIONES MILITARES DEL MANDO DE CORDOBA. 65

nadas en los pueblos.inmediatos, á la espal- unos o l i v a r e s , enviando un destacamento,


da y vista de la acción, que no moviesen el cual fué rechazado por dos veces.
unos y otra en auxilio de sus comprometidos Incomodado Bernelle de no poder a t r a -
compañeros, cuando hasta pudieron y debie- vesar el Ega , mandó quemar las mieses ya
ron lomar la ofensiva por reunir mayor n ú - h a c i n a d a s , y pronto «el dia mas hermoso
mero de combatientes que el enemigo y no »se vio nublado con la densidad de un
ser el terreno montañoso. » humo que oscurecía la atmósfera» (1).
Mandóse á consecuencia de este e s c á n - Replegóse luego á Oteiza, donde se c o -
dalo, formar causa para castigo del respon- metieron también algunos escesos, y se r e -
sable de tan punible falta, y Clavería , que tiró hacia Larraga , á pesar de haber sido
supo sostener en lo posible el honor de las provocado últimamente al combate.
armas, solicitó su separación y que se s u j e -
tase su conducta á un juicio, á lo que acce-
dió Córdoba. ÚLTIMAS OPERACIONES MILITARES DEL MANDO
Yillarreal fué ascendido á teniente ge-
DE CÓRDOBA.—SU MARCHA Á F R A N C I A .
neral, y se le confirió en propiedad el man-
do en gefe del ejército , que desempeñaba
interinamente. XLIII.
Don Pablo Sanz fué por esta y otras
acciones ascendido á mariscal de campo ; y
Andechaga á b r i g a d i e r , pasando la línea Aumentaban los carlistas la desfavora-
después de esta jornada, con las fuerzas de ble predisposición política de una gran p a r -
su mando que formaban la quinta e s p e d i - te del ejército liberal, esparciendo p r o c l a -
cion, y emprendiendo su marcha hacia Lim- mas (2) con las que estimulaban al mismo
pias. tiempo la deserción, é incitando por todos
El mismo dia que tenia lugar el com- los medios posibles el descontento y la i n -
bate referido , el 19 de julio , al eslremo subordinación.
opuesto de la linea , en Navarra , practicó Estos manejos eran involuntariamente
Bernelle un reconocimiento, dejando en pos ayudados por los mismos liberales, que en
de su huella el llanto , la desolación y el hostilidad con el ministerio Isturiz, p r e p a -
esterminio, fúnebre séquito de la. guerra. raban una revolución para derrocarle.
Bernelle llegó el 17 con seis batallones Se conspiraba en muchas partes, y el 21
franceses y poco mas de tres de españoles á del mes de julio de que nos estamos ocupan-
Puente la R e i n a , y suponiendo el coman- do, se descubrió en Logroño una conspira-
dante general carlista de Navarra que con- ción militar, como todas, para proclamar la
tinuaría su marcha al dia siguiente, dio constitución, clavar toda la artillería, y
algunas instrucciones á Zaratiegui y otros
g e f e s , siendo el resultado concentrar sus ( 1 ) E n v i s t a de este suceso , escribió V i -
fuerzas en la Solana, eslendiéndose ademas llarreal á Córdoba el M , diciéndole que había
sabido por circular del 3 , habia mandado quo
á Alio y Arroniz. Bernelle se trasladó e n - se procurara incendiar y destruir las c o s e c h a s
tonces á Larraga , y se le incorporó Iribar- del pais que ocupaban las tropas carlistas. Que
ren, que ocupaba á Lerin, apareciendo des- fuera orden suya ó del gobierno , la conside-
pués de algunos movimientos en Baigorri, raba deshonrosa ; que el inocente y pacífico
labrador no era culpable de la guerra para
camino de Oteiza. Envió fuerzas el carlista
hacerlo su víctima ; que con estos me_dios no
para apoderarse de este pueblo ; pero se le so terminaría ni debilitaría la c a m p a ñ a ; q u e
habian anticipado los liberales, que vieron no s e llevarían á efecto mas que en los puntos
á sus enemigos replegarse á la altura de limítrofes á la línea; que el derecho de la g u e r -
Santa Bárbara, trabándose una pequeña e s - ra le obligaba y autorizaba á repeler tales i n -
tentos , y que en este concepto habia dado l a s
caramuza hasta terminar el dia 18. órdenes á los comandantes generales d e las
Los carlistas se aprestaron para el c o m - tres provincias y Navarra para q u e , si el a t e n -
bale que esperaban al dia siguiente, y los tado de O t e i z a , con que se había ensayado el
liberales comenzaron á querer forzar el paso cumplimiento de la referida c i r c u l a r , se r e -
pitiese en cualquier otro p u n t o , fueran cada
del puente de Muniain , defendido por Z a - v e z pasados por las armas al frente de los
ratiegui , con orden , que ejecutó , de no primeros puestos a v a n z a d o s , v e i n t e gefes y
contestar al fuego enemigo hasta estar á oficiales de los prisioneros q u e existían en los
tiro. No se distinguían los defensores del depósitos.
puente , y se arrojaron algunas granadas á (2) Véase documento n ú m . 4.
54 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

abandonar la ciudad, marchando á Aragón á tes el agua, y sigue resuelto á atacar á su


defender la libertad. Frustróse por el pron- contrario, que se retira á la llanada de
to el proyecto, y llamando la atención de Álava.
las tropas los resultados de la marcha de Al saber el barón de Meer el movimien-
Villarreal hacia el centro de la línea, se to de Villarreal, corrió á Losa para socorrer
corrió Córdoba por su derecha á Miranda, á la r e s e r v a , y acudiendo Córdoba al m i s -
con la corta fuerza de que podía disponer, mo punto, conlramarchó el barón, y el g e -
limitándose precisamente á una difícil d e - neral en gefe, después de haber subido la
fensiva escalonando sus cinco batallones cordillera de Orduña , pernoctó en Losa, y
hacia Vitoria, donde se hallaba Meer con de aqui pasó á su posición central de M i -
seis. Dos dias antes, el 19, Habia hecho su randa.
última dimisión; y en tanto que se le admi- No estuvo" ocioso el ejército de la reina
tía, procuraba cubrir su puesto. en estos dias; pero tantas marchas y contra-
Sabe entonces el peligro de P e ñ a c e r r a - marchas , tantas y tan inútiles fatigas, pues
da por la traición del cura de Dallo, que nunca consiguieron batir á los carlistas,
Córdoba califica de la mas infame, y acude acabaron de disgustarle, y vinieron á ser
á su socorro y la salva, sin empeñarse en los reseñados movimientos materia sobrado
obligar al enemigo á batirse, después de dispuesta para la insurrección.
haberle provocado y hecho retirarse. Córdoba, resuelto á dejar el mando, se-
Regresa de Peñacerrada, y el mismo guía en él por condescendencia. Moralmen-
dia supo que Gómez, perseguido por Espar- te habia cesado en él. Asi lo debia consi-
tero, retrocede á Vizcaya. Marcha entonces derar , y asi se consideraba por todos. Las
á su encuentro, deseoso de despedirse con anteriores operaciones fueron las últimas que
un hecho de armas glorioso, y con tres b a - emprendió y en que tuvo parte tan animoso
tallones y tres escuadrones va á reforzar la caudillo.
izquierda, de cuyo mando se encarga el Esperaba con impaciencia su relevo,
general Peón; pero se retarda la vuelta de porque su posición era de dia en dia mas
Gómez, amenaza su dirección á las Casti- crítica , y la hizo mas apurada la insurrec-
llas, se refuerza Córdoba con dos batallones ción de la caballería de la Ribera, que pro-
de la reserva, avanza á Reinosa y desde clamó la Constitución de 1 8 1 2 . No pudien-
allí á Aguilar, Forraental y otros puntos de do ni atreviéndose prudentemente Córdoba
la provincia de Palencia, y ocupa en tanto á sofocar aquel incendio de tan grandes
Iriarte los pasos de la costa, con el refuerzo consecuencias, envió á su ayudante de cam-
enviado por el general Evans, y las tropas p o , el marqués de Casa Sola , quien se d e -
que pudo reunir en su provincia. tuvo en Logroño por proclamarse también
Villarreal, que habia marchado á N a - en esta ciudad el citado código político por
varra á fines del mes, practica el 31. a l - la guardia nacional. Inútil la misión que
gunos reconocimientos hacia Cilbeti, en llevaba el marqués , regresó al cuartel g e -
aquella parte de la linea y sus fortificacio- neral, y á los pocos dias recibió Córdoba la
nes, pernoctando al mismo tiempo algunas noticia de los sucesos de la Granja. Con
fuerzas liberales entre Zabaldica y Zubiri. elloscreyó terminada su misión, y no aguar-
En la mañana del 1.° de agosto, les espera dó mas para dejar el mando y el pais.
Villarreal en posición, en la cual p e r m a n e - Resuelto á no jurar la Constitución, a n -
cieron también los contrarios, cambiándose tes de verse en grave compromiso, tomó el
algunos tiros las guerrillas hasta las cuatro camino de Francia acompañado de algunos
de la tarde, en que se trabó una acción que ayudantes do campo , de una compañía de
duró hasta el anochecer, perdiendo los car- caballería y olra de guias, y de los genera-
listas mas de cien hombres. les , gefes y oficiales de ía plana mayor
El dia f se acantonan los liberales d e s - g e n e r a l , que acompañándole voluntaria-
de Erro á Tillaba, y el gefe carlista t r a s l a - mente , se honraron á sí propios, honrando
da su cuartel general á Larrainzar, el 4 á al que ya no era su gefe. Pernoctando en
Cirauqui, el 6 á Villatuerta, y de aquí á Nájera , pasó por las inmediaciones de L o -
Guevara. Ataca el fuerte de Villasaña con groño á Alcanadre, de donde salió p r e c i p i -
el fin de facilitar con tan oportuno m o v i - tadamente en socorro de Calahorra, atacada
miento el regreso de Gómez, y al saberlo por los carlistas, que rechazados allí, f u e -
Córdoba corre desde Reinosa á Yillarcayo ron balidos porlribarren con su columna de
en el dia misino, á pesar de caer á torren- la Ribera , haciéndoles unos cien prisione-
CONFERENCIAS V PARLAMENTOS.

ros. Eslrañándose de su p a t r i a , irresponsa-


ble ya de todo y sin obligación de arriesgar
Y PARLAMENTOS.— DON CECI-
de nuevo su vida,en defensa de la causa de
la reina , voló al peligro y prestó con sus LIO CORPAS.
valientes un nuevo servicio al país, siguien-
do satisfecho su camino al ostracismo. Grato XLIV.
nos es consignar este rasgo de patriotismo y
la bizarría con cpje se condujo después de su
insubordinación la columna de la Ribera. Volviendo airas, creemos oportuno d e -
Tan cierto es que el esnirilu público hace cir que en el cuartel general de Córdoba
prodigios en los ejércitos. Los soldados no tenían lugar á principios de este año ciertas
podian apreciar el valor de la Constitución conferencias que, aunque no produjeron no-
que aclamaron ; pero entonces electrizaba tables resultados , son dignas de mención,
este nombre , y á su influjo alcanzaron tan aunque ligera , antes de juzgar el mando
completo y brillante triunfo. del caudillo de las tropas de la reina.
Se iba á jurar la Constitución en Cala- Han creído algunos que se trató de tran-
horra , y por consideración á Córdoba , las sacion en las indicadas conferencias, y aun-
autoridades difirieron el acto para el dia que fuera este el deseo de no p o c o s , los
siguiente; pero se opuso Córdoba á este mi- carlistas no se hallaban cansados de la guer-
ramiento , y si bien se negó á asistir á la ra , ni en tan mala situación que anhelasen
ceremonia , invitó á su escolta para que lo transigir, ni los liberales pensaban siquiera
verificara, por ser ya una ley del Estado la en tal absurdo.
ley fundamental que se vitoreaba. Al dia Y no es que para pensar asi tengamos en
inmediato marchó á Azagra , donde le fes- cuenta lo que declara Córdoba en su Memo-
tejaron los nacionales y la población, y con- ria , sino en lo que arrojaban de. sí los mis-
tinuó su ruta á Peralta. mos hechos.
Aconsejando á sus compañeros usasen En cuanto á lo que asienta el gefe libe-
las cintas verdes que se hicieron moda , le ral en su citada justificación, la combatimos,
dijeron: «que no las llevarían hasta dejar porque parte de un supuesto equivocado al
»á su general en seguridad, á no ser que él decir q u e , «los que le liabian supuesto par-
«mismo por su gusto les diera el ejemplo.» tidario de cualesquiera transaciones con don
Descansó en Tafalla, teatro dos (lias a n - Carlos , ignoraban sin duda , ó habían per-
tes de algunos desórdenes, durmió á-dos le- dido de vista que no había nadie en Espa-
guas de Pamplona, y pasó luego á esta pla- ña, absolutamente nadie mas comprometido
za, donde permaneció tres dias. Salió el 2 4 , que él á evitar su triunfo, y que si éste lle-
hizo alto en algunos puntos de la linea, gara á realizarse, en todo ó en parte (lo que
pernoctó en Ronccsvalles, y el 23 entró en Dios no pluguiere), habría de ser él necesa-
Francia por Yalcárlos, después de despedir- riamente la primera víctima , pues de él le
se tierna y patéticamente de sus leales y vino al Pretendiente el primer acto de h o s -
valienlcs camaradas , á quienes recomendó tilidad. » Convenimos en la exactitud de la
la sumisión al gobierno y á la ley (1). primera parte de esle período, reconociendo
Las lágrimas de Córdoba regaron el por evidente la enemiga suya hacia don
suelo francés. Carlos; pero no en la segunda , porque nos
consta que los carlistas estaban dispuestos
á perdonarle sus anteriores faltas. Personas
(•I) Al llegar Córdoba á Bayona escribió al muy allegadas á la corte, y muy amigas de
general conde de ilarispe participándole su en-
Córdoba (1), le escribieron haciéndole p r o -
trada en el territorio de su m a n d o , aunque no
como refugiado, sino con licencia y pasaporte posiciones en este sentido , si bien con la
correspondiente, é hizo saber al mismo tiempo circunspección que él se merecía.
al cónsul español que s e hallaba pronto á reco- En otra Memoria ( 2 ) , refiriéndose á
nocer la Constitución, si estaba facultado á au-
torizar aquel acto. Esto que, para algunos, p o -
dría parecer una inconsecuencia, tiene su e s - compele ahondar esta cuestión ; consignamos
plicacion en motivos de d e c o r o , que si le im- los h e c h o s , y al q u e quiera mas esplicacionus
jjedian jurar como gefe el mismo código que le remitimos á la Memoria justificativa dol
combatió con las armas en la mano en 1820, 22 mismo general Córdoba.
y 2o, no le obstaban para jurarle espontánea- (•I) Don Cecilio Corpas.
mente como militar dependiente del gobierno (•2¡ La Militar y política sobre la guerra de
constitucional. De cualquier modo , no n o s Navarra de don José Manuel de Arizáaa.
TOMO I I I . 9
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

esle mismo acontecimiento , y después de causa, le autoricé en cierto modo para que
dar cuenta de la presentación en el campo se esforzarse en ganarme á la suya; y t e r -
carlista de don Cecilio Corpas , captándose cero, porque teniendo en mi cuartel g e n e -
la voluntad de todos por haberse propuesto ral y en mi propia casa al ministro de la
armonizar los elementos tan heterogéneos Guerra, puedo darle cuenta de esta carta y
que existian, pues hasta hizo amigos á M a - misión de v d . , y cubrir mi responsabilidad
nilo y á Moreno, se dice lo siguiente: y conciencia con la aprobación de mi c o n -
«Entre la agitación que llevaba adelan- ducta. En cuanto á don Carlos y su misión,
te C o r p a s , tuvo lugar una determinación, dígale v d . que un muro de diamante, una
de la que prometió grandes resultados, acon- barrera eterna nos separa; que él verá h a s -
sejando á don Carlos le autorizase para e s - ta qué punto eran ciertas mis profecías en
cribir una carta al general Córdoba, que se Portugal; que yo ni ninguno de mi familia
hallaba en su cuartel general de Vitoria, fué jamás traidor, y que cuando no b a s t a -
cuyo permiso le fué c o n c e d i d o , y ejecutó ran á separarnos los motivos polilicos por
esle paso , ofreciendo á dicho general la (pie se lucha, sobrarían la fé empeñada, la
amistad y benevolencia de don Carlos, y la confianza de mis superiores y subordinados,
satisfacción de cuanto desease si consentía y los juramentos que he hecho de c o n c u r -
en coadyuvar al feliz éxito de su causa, con rir por todos mis medios á la destrucción
otras particularidades que no se leen en la de sus pretensiones.»
famosa Memoria, que tanto y tan merecido Demostrado que Córdoba no hubiera he-
lustre ha dado al antiguo general del ejér- cho, en el caso de que se trató, y suponien-
cito del Norte. Esle pensamiento mereció la do que don Carlos no hubiera imitado á su
aprobación de don Carlos , la de don Juan hermano, el papel de víctima, reconocere-
Echevarría y la de los privilegiados c o r t e - mos y aplaudiremos su decisión y patriotis-
sanos que penetraron el secreto. mo, porque digno es de alabanza el d e c l a -
»E1 encargado de poner la carta en ma- rar, como lo hizo en Portugal á la misma
nos del citado general fué el teniente c o r o - faz de don Carlos, que «aun cuando toda
nel don Bernardo Santocildes, el cual logro la nación llegase á reconocerle por su rey,
introducirla en Vitoria ( l ) con otra que le él no lo baria j a m á s ; que él solo, si fuera
dio Yillemur como credencial de un nuevo preciso, protestaría contra su usurpación.»
mensage verbal de don Carlos, en que p r o - Nadie podrá dudar, en efecto, de la
metía a Córdoba el restablecimiento de sus rectitud de las intenciones de Córdoba, y
antiguas relaciones y darle el mejor puesto seria hacer un agravio á su talento creerle
en su causa. Santocildes no se atrevió á en- dispuesto á una transacion en aquellas c i r -
tregarle la carta de Corpas; pero hizo una cunstancias, á no ser entregándose los c a r -
indicación de ella al general Córdoba, y listas sin condiciones polílicas, lo cual ni
oyó el desprecio que de ella hacia y la m a - era transacion ni posible imaginarlo.
nera con que repudió toda clase de tratados De los viages de Santocildes á Vitoria,
clandestinos, diciéndole: tomaron prelesto a l g u n o s , y especialmente
«Parece v d . demasiado instruido para los ultra-carlistas, para propalar voces alar-
poder ignorar que por el encargo que trae mantes censurando aquellos pasos; y c u a n -
ha incurrido en la pena capital, como espía do Villalonga fué con un destacamento de
y agente seductor; pero puedo dispensarme prisioneros á la misma c í j d a d , diarios n a -
de cumplir rigorosamente con el deber de cionales y eslrangeros presentaron estos s u -
mi posición, que me impone el fusilarlo: cesos como los preliminares de una t r a n -
primero, porque la confianza que ha t e n i - sacion, á los cuales anadian minuciosos d e -
do vd. en la nobleza y caballerosidad de talles que, aunque no inexactos, se t e r g i -
mi carácter, merece mi reconocimiento; s e - versaron de tal modo, que variaban de for-
gundo, porque recuerdo que habiendo yo ma y adquirían esas colosales proporciones
tratado de ganarle á v d . cuando estuvo que un hecho ó una palabra sencilla a d -
prisionero, para que hiciese servicios á mi quiere, por ejemplo, en la magnífica p r o -
ducción dramática titulada la Calumnia (1).
(<) Podemos asegurar que la carta á que (I) Mediaron cigarros y regalos, es cierto;
alude el señor A r i z s g a , no solo no entró en pero v é a s e como refiere Córdoba esle hecho-.
Vitoria, sino que ni aun salió-del campo c a í - «El parlamentario, habla de Villalonga, fué
lista. conducido , según costumbre general en el
(A'oía del autor de esta obra.) ejército y en lóelos los ejércitos del mundo, á
SISTEMA DE CORDOBA.

A! apresurarse Villarreal á enviar á don g a , y oíros y otros, dio núcleo á un bando


Fernando de Córdoba el par de pistolas que que se denominó andaluz, aunque no tuvo
refiere la nota, y que mandó hacer con toda luego las consecuencias que otros.
perfección, previo el mal efecto que c a u s a - Ya partieran solo de Corpas, ó de todos
ría; y en efecto, se murmuró de este hecho, sus compañeros, se les atribuyeron los g o l -
creyendo á ambos gefes en inteligencia, sin pes dirigidos contra Cruz-Mayor y Eguia*
que en el campo de los carlistas .dejara de ridiculizando al primero y censurando al
murmurarse y de sospecharse de Villarreal. segundo con demasiada acritud. Repetíanse
No terminaremos este incidente sin d a r las sátiras que salian de este círculo, y cor-
algunas b r e v e s noticias de su causante don rían con falsa autoridad en desprestigio de
Cecilio Corpas, por la influencia que ejerció la v e r d a d e r a . Asi lograron indisponer á
en varios acontecimientos. Eguia con el respetable Penne de Yillemur,
Diplomático en tiempo de Fernando VII, que sobrellevaba con trabajo el ministerio
de.carácter inquieto, a c t i v o , emprendedor, de la Guerra, muy pesado para su e d a d ; y
hallaba en el campo carlista el verdadero solo después d e los primeros combates en
teatro de su vida, y en enero de este año Arlaban dieron treguas los de aquel bando
se presentó en Oñale, d o n d e fué recibido á su poco digna t a r e a , que causaba mas
afablemente por don Carlos y los cortesanos. terribles heridas con sus epigramas, que el
Obrando con cordura consiguió, m e r - enemigo con el acero.
ced á su trato gracioso y epigramático, c a p -
tarse la voluntad de unos con sus chistosas
SISTEMA OE CÓRDOBA.
conversaciones, y el afecto de otros con la
jovial franqueza que demostraba. Oido por
todos con interés, unió á Moreno y á Maro- XLV.
to; y la casualidad de ser los tres a n d a l u -
ces, y también el honrado g e n t i l - h o m b r e Dice Córdoba que admitió por base de
de cámara Villavicencio, el festivo i n t e n - su sistema un principio, y por la de é s t e ,
dente Freyre, el favorito asesor real A r i z a -

otro oficial parlamentario m u y j o v e n , llamado,


la casa del general en gefe. Mientras se d i s - según creo, Viguri, el cual abordándome con
ponían los prisioneros con que debia aquel tono d e urbanidad y franqueza, que no e r a ,
regresar á su campo, permaneció en mi cuarto sin embargo, el debido á mí rango y posición
hablando conmigo de la guerra y de todo lo me presentó dos pares de pistolas dé parteado
concerniente á ella, según acostumbraba yo Villarreal. Significándole yo mi estrañeza, me
hacerlo con todos los domas, confiando en que preguntó entonces a q u e r j ó v e n s i no hablaba
lo que podia saber ó decir no m e seria perju- con el coronel Córdoba; le saqué d e su error
dicial. Al oficial parlamentario le di un c i g a r - por el cual se escusó, esplicándome q u e aque-
ro, que encontró m u y bueno; y como por este llas pistolas las habia encargado mi hermano
motivo se dolía de las privaciones q u e sufrian por medio de su compañero Villalonga. Le d i -
en su campo, sobre todo en punto á fumar, le je que aquel estaba a u s e n t e , y no volveria
regalé al despedirle un puñado de ellos. «Buen antes de dos ó tres dias, pero q u e yo satisfa-
regalo para mi general,» me dijo dándome las ría el importe de las armas. «No tengo orden
gracias; y entonces aumenté ía dosis con al- de recibir precio alguno,» m e respondió «Es-
gunos mas, diciéndole: «Hoy doy á vds. cigar- tá bien, déjelas v d . ahí hasta q u e mi hermano
ros; mañana espero que nos daremos c a ñ o n a - regrese, le' repliqué; son cosas suyas en las
zos.» Cuando se retiró de mi cuarto, estuvo cuales no tengo yo conocimiento, aunque r e -
hablando con mis ayudantes de guardia, y e n - cuerdo que di el permiso para hacer la c o m -
tró á poco mi hermano y a y u d a n t e el coronel pra.» De este suceso no hice, ni tenia por q u é
Córdoba, á pedirme permiso para encargar al hacer, misterio alguno; antes bien sirvió de
parlamentario dos pares de pistolas de 'la fá- diversión, en cuanto no dejaba de ser c h i s t o -
brica de Eibar, que él y otro ayudante n e c e - so q u e enemigos tan encarnizados se facilita-
sitaban, y que no se encontraban en Vitoria sen armas con que destruirse. A los dos dias
desde que aquella fábrica estaba en poder de llegó efectivamente á Vitoria el coronel C ó r -
los rebeldes. Concedí el permiso, y el oficial doba, y devolvió las pistolas con uua carta á
parlamentario no puso m a s condición al d e s - Villarreal, agradeciéndole su atención y d e -
empeño del encargo, q u e el consentimiento clarándole que no podia aceptar nada d e su
de su gefe, que era natural y preciso para p a - e n e m i g o . Es de advertir que aquel caudillo
sar armas á nuestro campo. Tenia yo c o m - babia distinguido y obsequiado mucho á mi
pletamente olvidado este incidente insignifi- hermano, en ocasión que estuvo de parlamen-
cante, cuando á pocas semanas, y e n c o n t r á n - tario en Salvatierra con el capitán don José
dose en mi cuarto el general portugués, barón Urbina, también mi ayudante d e c a m p o . Estos
Das A n t a s , me anunciaron ó introdujeron son los hechos en toda su sencillez,»
68 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

hechos , que califica de nunca desmentidos cesidad de salir de ellas para buscar la vida
y siempre acreditados, deduciendo de su y encontrar la derrota, la desmoralización
razonamiento, que los combates que p u d i e - y la muerte en nuestro terreno.»
ran librarse al enemigo , eran infructuosos, Las líneas fortificadas suelen ser útiles
naciendo de aqui su plan no elegido , sino en todas las guerras, porque sirven de base
aceptado, forzosamente único, resignándose y centro de operaciones, y son á la vez una
á preferir el modelo de Favio al de Aníbal, gran defensa contra los ataques enemigos.
que hubiese lisongcado mas su amor propio. Pero para que llene ambos fines, no ha de
Reducíase este plan á bloquear á los tener interrupción la línea y ha de estar
carlistas, y por consiguiente á circumbalar- bien guarnecida. La de Córdoba, tan esten-
los con una línea , á la vez que defensiva, sa , no llegó á verse en este caso , á no ser
ofensiva. en su derecha, y aun por ella pasó Batanero
La primera línea de bloqueo que e s t a - con su fuerza espedicionaria , y por ella se
bleció fué la del Bajo Arga, cuya importan- introdujeron v í v e r e s , municiones y otros
cia es evidente , pues daba al ejército libe- efectos, si bien su entrada se fué haciendo
ra! el doxinio de esla p a r l e , que constituía cada vez mas difícil, poniendo en grande
la derecha de las líneas. aprieto á los carlistas , y con ventaja de sus
Fué la segunda, y ocupaba el centro, la contrarios, que se apoderaban de remesas
d ¡ ! Zadorra, importante también por ser Vi- abundantes.
toria la base de las operaciones. Por esta En circunstancias tan apuradas para los
parte se plantearon simultáneamente otras carlistas, la Francia restablece con ellos su
cuatro líneas, á s a b e r : en el E b r o , en la tráfico, y el plan de Córdoba recibe un gol-
líiíija alavesa, en el condado de Treviño, y pe terrible , precisamente en su parle prin-
en el Alto Arga. cipal.
La del Ebro abrazaba los puntos de Mi- La máxima de Córdoba de que el único
randa, Puente Larra, Haro y Logroño , t o - medio de hacer aquella guerra era no ha-
dos del mayor interés por su posición , por cerla, veíase destruida por éste y otros con-
su vecindario y por sus recursos. tratiempos.. Y era algo acertado su juicio; de
La de la Rioja alavesa , los de la Guar- parte de sus adversarios estaban todas las
dia y San Vicente. ventajas: aceptarla lucha que ofrecían en
La del condado de Treviño se apoyaba sus montañas inaccesibles era destruir el
en la villa de este nombre y en í'eñacer- ejército, y el resto del pais, era eternizar la
rada. guerra: que la necesidad les trajese ó terre-
Y la de Zubiri, ó el Alto Arga , era la no donde no fuese estéril la constancia y
continuación de la primera sobre esle rio sufrimiento de sus camaradas , y la patria,
desde el Ebro por Pamplona , y prolongan en vez de lamentar desastres, cantaría vic-
dose por la parte alta del rio , llegaba á los torias. Las tropas de la reina hacían en esta
Alduides. contienda el mismo papel que las de Bona-
A la izquierda, la línea de la ria de Bil- parte años antes. Las águilas francesas, que
bao, tenia por objeto facilitar las comunica- sin obstáculos habían paseado su raudo vue-
ciones con el mar; y aunque Córdoba trata- lo por Austcrlilz y Marengo , por Lodi y
ba de establecer sus lineas desdo Puente- Areola, por Friedlam y Jena , que habían
larra hasta mas allá de Valmaseda, pasando posado orgullosos sobre las Pirámides, se
'porVillalba de Losa, no llevó adelante esla estrellaron ante nuestras cumbres.
parte de su proyecto Entraba en el sistema de Córdoba , sin
Estas líneas, llamadas de bloqueo, p r e - embargo de su bien probado valor y a r d i -
tendían impedir la introducción de toda cla- miento, la intervención armada de la F r a n -
se de artículos en territorio enemigo, funda- cia. Asi que un ejército francés, envolvien-
mento constitutivo del sistema de Córdoba, do por su espalda á los carlistas . baria que
que no por esto rehuía los combates; pero no don Carlos no tuviese olro remedio que c a -
(pieria empeñarles con perjuicio evidente, pitular al instante , solicitando condiciones
s i n utilidad probable, ó al menos posible, honrosas con que retirarse de una lucha im-
proponiéndose «avanzar en la empresa sóli- posible. Podrá parecer á algunos poco pa-
damente, mediante la adquisición, dominio triólico este deseo ; pero si nos trasladamos
y pacificación de los territorios productores, á aquella época , convendremos en que no
y reduciéndola rebelión á sus estériles mon- se presentaba otro medio de acabar tan fu-
tanas, y por consiguiente á la imperiosa ne- nesta lucha , lo cual era mas patriótico que
JUICIO CRITICO DEL MANDO DE CORDOBA. 60

su prolongación. Y el propósito de Córdoba enemigo en su propio territorio, buscándole


se habría por tin realizado sin el Convenio en terreno, desventajoso siempre para el
de Yergara. Españoles unos y otros, se h a - agresor.
brían destruido á la larga, nunca se habrían La dilatada esteusion de la línea liberal
vencido , porque lodos eran igualmente e s - presentaba muchos puntos vulnerables, al
forzados. Con la intervención tampoco se paso que los carlistas tenian por antemural
habrían dado vencedores ni vencidos, y el de su territorio empinadas m o n t a ñ a s , que
bien de la patria habría sido lo primero. eran por sisólas formidables posiciones. De-
trás de ellas lodo el pais era suyo , tenia en
JUICIO CRÍTICO DEL MANIJO DE CORDURA. él todo lo que daba de sí. El ejército l i b e -
ral carecía de todo y ocupaba un país hostil,
XLY1. hasta el punto que no hallaba muchas veces
á ningún precio un espía , cuando se brin-
Dicho lo que precede acerca del sistema daban á serlo do los carlistas hasta las m u -
que Córdoba se propuso y siguió en cuanto geres (1). Su situación , p u e s , no podia ser
pudo, al objelojiorquc tanto hizo de dar á mas difícil y angustiosa, y el gefe tenia que
su pais la paz que necesitaba, e m p r e n d e r e - obrar casi siempre sin conocimiento apenas
mos, por ingrata que nos sea, la tarea difí- de la posición del enemigo ni de su n ú -
cil de juzgar sus hechos en la época de su mero (2).
mando.
Córdoba es uno de los gefes que mas (1) <iEn cuarenta y ocho horas fueron i n -
datos han dejado á la historia para juzgarle, terceptadas trece comunicaciones que diri.aí
desde Estella á los generales mis c o m p a ñ e r o s .
lo cual creemos muy difícil, sin embargo. De veinte m e n s a j e r o s , los diez y nueve van á
Mucho ha escrito, mucho contienen sus Me- presentar á los rebeldes su meiisage , y el que
morias ; pero es aun mas lo que está inédi- es fiel, raras v e c e s escapa y llega.»
to, y que , si no destruye lo que se conoce,
lo modifica en muchos puntos , porque en (Memoria. jmlifletUiva.)
cuestiones de la naturaleza de la presente, (•I) El mismo Córdoba lo manifiesta d i c í e n -
es preciso saber las causas. do q u e :
c.Respecto á la moralidad , la ventaja es
Al juzgar á Córdoba , no se puede p e r - mayor aun de parto de los rebeldes. El ejér-
der de vista una circunstancia muy esencial, cito de la reina ha de obrar y marchar unido,
y es la de que debía mas á su talento que á cargado , obstruido., compacto, en todo el n ú -
su pericia en el arle de la guerra. Separado mero que necesita para combatir á todo el
de las armas de subalterno , vuelve á ellas ejército enemigo que puede presentársele ; su
marcha es por consiguiente lentísima, su a l o -
de g e n e r a l , y en este intervalo manifiesta jamiento dificilísimo; en seis ú ocho casas hay
mas inclinación , mas acierto en manejar la muchas v e c e s que encajonar una división de
pluma que la espada , gusta mas de las l u - seis batallones; el paso de un r i o , de un desfi-
chas de la diplomacia que de las de la m i - ladero , do cualquier obstáculo , consume un
d í a , y la llegada de la noche es fatal y justa-
licia. Si con tanta le corrió al campo á com- mente temida de todos ; á un cuarto de legua
batir por la libertad , fué por su deseo de del lugar en que debe p e r n o c t a r , cuando o s -
regenerarse políticamente en esta lucha, que curece , pasa muchas v e c e s seis y ocho horas
le presentaba los medios de conseguir la sin llegar , y cuando ha l l e g a d o h a l l a t i n i e -
gloria que tanto ambicionaba su joven cora- blas , casas cerradas ú ocupadas por los p r i -
meros llegados, confusión , obstrucción y d e s -
zón. Por esto su entusiasmo, por esto el orden inevitables. Después de quince ó v e i n t e
horrible martirio que le hacían padecer los horas de marcha ó c o m b a t e , es menester en
obstáculos que le entorpecían su marcha, ios Garitones cubrir todos los puntos y a v e n i -
tan gloriosamente inaugurada en M e n d i - d a s , establecer r e t e n e s y guardias én todas
gorría ; aunque no sacó todas las ventajas las casas ; la mitad de la fuerza vela por la
otra mitad. Muchas v e c e s e s forzoso campar
que pudo y debió. con cualquier tiempo , en todas estaciones , y
Ya conocemos las disposiciones del ejér- no siempre con agua y leña para guisar y c a -
cito carlista, y el plan de su corle. Las c i r - lentarse; y ni segundo dia , el soldado se e n -
cuentra transido, postrado, enfermo , privado
cunstancias variaban mucho en el otro.
de aquel buen h u m o r , que es la condición de
Su objeto era defensivo , conservador y ! su fuerza , la señal de su ánimo esforzado y la
ofensivo ; tenia que defender una línea de | prenda segura de la victoria, porque el buen
cerca de cien leguas, que conservar multi- ! humor, el arrojo y la confianza son cualidades
tud de puntos mas ó menos.inmediatos á i del alma , que estriban en la fuerzaanimnl, y
' esta no se sostiene sino con el alimento , el
ella ., y aun socorrer á o t r o s , y ofender al
70 HISTORIA D E L A GUERRA CIVIL.

Las comunicaciones que entre los carlis- razo en todos los ejércitos, ponian en g r a n
tas eran b r e v e s , seguras y sencillas, eran conflicto á los liberales, y no eran obstáculo
por el contrario, l a r g a s , espuestas y difíci- para los carlistas, porque los recogían s o l í -
les en los liberales.' citos y de suyo los mismos paisanos , las
Existia una imposibilidad casi absoluta mugeres, lodos los habitantes, que se a p r e -
d e conducir la artillería y caballería por suraban á llevarlos á los caseríos y los ocul-
aquel p a i s , cuya escabrosidad taban y curaban con cariño y esmero. Los
cer inútiles en aquella guerra estas armas, de los liberales ocupaban ocho ó diez h o m -
en que eran los últimos tan superiores. Aun bres por lo menos cada uno, pues que habia
contando con todos los elementos del pais que conducirlos por lo común á larga dis-
los carlistas, conducían con suma dificultad tancia , y protegerlos haciendo frente á las
las piezas. Ademas habia adquirido tales partidas que salían á su encuentro.
formas aquella guerra , que las piezas de Entre el gefe del ejército de una nación
m o n t a ñ a , siempre tan ú t i l e s , dejaron de regida por el sistema representativo y el de
serlo casi siempre , negándose á llevarlas un poder a b s o l u t o , hay sin duda notable
muchos generales, sin que el soldado e c h a - diferencia; y aunque no convengamos e n t e -
ra de menos las chocolateras, que asi las ramente en la disparidad que entre una y
llamaba. otra situación presenta C ó r d o b a , exislia
Los h e r i d o s , que son un grande e m b a -
hábiles y ventajosos para marchar y combatir.
sueño y el d e s c a n s o . Durante la marcha todo En los pueblos no alojan mas fuerza que la que
e s preciso reconocerlo y flanquearlo ; la dis- pueden contener , porque en todos están .se-
tancia s e anda dos v e c e s ; el camino e s d e - guros, y sin cubrir puestos avanzados ni r e t e -
masiado regalo para nuestros p i e s ; no s e p u e - nes , los paisanos velan , y bastan y sobran á
de avanzar sino de posición en posición, siem- la seguridad de cada cauton. La marcha no
pre alerta, siempre desconfiado, muchas v e c e s necesita para ellos precaución ni fatiga: gefes,
tiroteado por p e q u e ñ a s ó grandes partidas, soldados , p a i s a n o s , todos saben donde están
que desde una altura , á la orilla opuesta de los cristinos, en qué número, quién los manda;
un rio,^ ó desde la espesura de un bosque, en una palabra, lo saben tocio. Cuando el ejér-
atacan impunemente á un ejército e n t e r o ; y cito ha descargado sus a c é m i l a s , la urca echó
luego en un salto desaparecen al aproximarse anclas, y no puede levantarlas hasta el dia,
nuestras tropas, que en perseguirlas pierden y por la noche dos ó tres compañías e n e m i g a s
tiempo y g e n t e . ¡ Infeliz del' q u e s e queda vienen por via de diversión á tirotear n u e s -
atrás un instante! Su indisposición ó confian- tros cantones ó c a m p a m e n t o s , á interrumpir
z a , su imprudencia ó necesidad le cuesta la nuestro descanso , sorprender nuestras a v a n -
libertad, cuando no la vida. Nuestros solda- zadas , interceptar nuestros m e n s a g e r o s , c a p -
dos son tan veloces y mucho mas sufridos que turar á los que s e descuidan y apoderarse do
los rebeldes ; pero marchan aglomerados en lo que puedan. En todas partes pocos b l o -
cuerpos gran l e s , pesados , indivisibles ; van quean á m u c h o s , un ejército de sesenta mil
cargados con un morral enorme , aprensados hombres no puede librarse de ser molcslado
por un correage que les ahoga , sofocados con por sesenta aduaneros ó volantes. ¡Que vaya el
su equipo; y se suicidan sin combatir, á fuera genio de la guerra á impedirlo! Al faccioso le
za de subir' y bajar continuamente montañas' da el paisano lo que t i e n e , le obsequia , le c e -
de saltar vallados, parapetos y zanjas. El di- de su cama : todo lo que le rodea le estimula ,
no tiene para el ejército mas que las horas de le alienta y recompensa de sus fatigas, de las
l u z , porque en el pais enemigo la noche y la que s e repara asi con suficiencia y á v e c e s con
derrota son inseparables para las tropas mas profusión. Alli no se necesita virtud, c o n s t a n -
aguerridas y esperimentadas. cia ni sufrimiento. Es en el soldado de la reina
donde se requiere y encuentra la energía m o -
«¿Y los carlistas ? En operación , combate ral, la constancia heroica para sufrir traba-
ó retirada marchan por batallones sueltos. Si jos increíbles y las mas rigorosas privaciones:
el terreno ó las circunstancias lo e x i g e n , por aquella raída levita que le cubre es la casa en
c o m p a ñ í a s , si es necesario basta por h o m - que v i v e , la cama en que duerme hace tres
bres. Desde la unidad hasta el todo, todo tiene años; todas las estaciones de un clima eslremo
igual seguridad: veinte caminos y v e r e d a s que han pasado por ella ; feliz aun el q u e la tiene,
s a b e , le conducen al mismo punto. El faccioso pues cuerpos enteros han pasado los mas rigo-
va suelto y ágil, sin mas carga que una ligera rosos i n v i e r n o s , vivaqueando en medio do las
canana; atraviesa solo todo el teatro de la nieves y hielos del Pirineo, sin mas abrigo que
guerra , y en todas partes es recibido y a s i s - una menguada chaqueta q u e s e caia á p e d a -
tido, y está seguro en todas. En un mo"mento zos , y un pantalón de lienzo que el uso y el
de apuro ó derrota, cada hombre corre lo que lavado habian casi destruido. Y esta situación
;

puede, y so reúne á su cuerpo á las dos horas: I ó d e s n u d e z , no s e crea q u e lia _ sido la escc¡>~
l.i dispersión es entre ellos una maniobra tac- | don , no ; por mucho tiempo fué la rey la.»
l i c a q u c no desmoraliza por ser fundamental • (Memoria justificativa del general Córdoba.)
y habitual. El día y la noche le .son igualmente
OPERACIONES MILITARES EN GUIPÚZCOA, ETC. 7i

ciertamente. Verdad es que la prensa y la sido un héroe en la guerra de la Indepen-


tribuna eran dos censores hostiles de sus dencia , en la c i v i l , no pasó de ser un g e -
actos; pero eran preferibles, por descubier- neral en gefe de buen talento , querido del
tos , á las censuras secretas que corren de soldado, que le vela el primero en el p e l i -
boca en boca, que se abultan , tergiversan gro , siempre animoso en los combates, cui-
y adquieren la forma de acusación, hacien- dadoso de su bienestar; simpático para el
do de un acto sencillo un crimen. En la pais, aunque cometió faltas gravísimas. Al-
prensa y en la tribuna se acusa pública- gunos no le perdonaron su mal proceder en
mente y se da lugar á la defensa ; que no Arquijas. Lleno de celo y ardimiento m u -
cabe en las acusaciones sigilosas, en los chas veces , lo posponía todo al afán de la
complots de intrigantes de camarilla , d o n - victoria ; y otro habría sido el estado de
de se destruyen las reputaciones mejor a d - la guerra en las Provincias Vascongadas y
quiridas. en Navarra si no hubiese tenido que dis-
Por esto vemos que también eran s e p a - traerse continuamente procurando la sub-
rados los gefes del ejército carlista , que sistencia del soldado , por el gobierno des-
también se les ponían obstáculos, y sufrían atendida, si hubiese contado con los r e c u r -
también amargos sinsabores, sin que pudie- sos que constantemente reclamaba y en que
ran sincerarse mas que por medio de e s p o - nunca debió p e n s a r , si hubiera tenido a l -
siciones á don Carlos, las cuales no siempre guna menos afición á bis comodidades de la
llegaban á sus manos. vida ; y si hubiera sido un general de mas
Fuera de esto, es innegable que la p o - conocimientos militares y mas pulso.
sición del gefe liberal fuese mas difícil, mas
comprometida, mayores sus atenciones, t o -
das apremiantes, todas del momento y de OPERACIONES MILITARES EN GUIPÚZCOA Y N A -
interés decisivo. Los voluntarios y compro- V A R R A . — P U N I B L E DESCUIDO DE ITU1IRALDE Y
metidos por don Carlos podían carecer has-
RENDICIÓN DE MAS DE OCHOCIENTOS CARLISTAS.
ta de lo necesario sin murmurar y sin peli-
gro de la causa , porque su entusiasmo , su
fanatismo y su interés suplía por todo; p o r - XLVII.
que al comprometerse habían calculado toda
la ostensión de los deberes que contraían,
todos los inconvenientes y peligros de su Con la marcha de Córdoba y los s u c e -
nueva situación, todas las penalidades de la sos políticos que tuvieron lugar por e n t o n -
guerra. No era lo mismo el soldado á quien ces , quedó como paralizada la acción del
la suerte le había llevado á la lucha , r e t e - ejército l i b e r a l , y mas bien que procurar el
nido en las lilas por la ordenanza. A éste no combate , parecían esquivarle unos y otros,
se le podia exigir el sufrimiento , no se le y aprestarse á una nueva campaña.
debía faltar á lo que tenia derecho á exigir. Daremos, sin embargo , cuenta de las
Córdoba se convenció al fin de que no operaciones mas notables en Guipúzcoa y
podia , ni otro alguno , terminar la guerra Navarra por este tiempo.
con tan escasos elementos como los que con- En la línea de San Sebastian acometie-
taba , ni con dobles recursos que tuviera, ron los ingleses en la tarde del 28 de julio
insuficientes para dominar tantos obstáculos, la altura de Amezagaña , que tuvieron que
y pudo convencerse de que no era su sis- ceder sus defensores. Pero auxiliados opor-
tema de bloqueo y encerramiento el que tunamente por Ilurriaga, pudieron volver la
habia de concluirla , porque aunque fuese cara á sus enemigos y batirse con ellos:
posible adoptarle, no en simulacro , como alentados por las voces de aurrera muti-
se adoptó, sino cerrando erméticamente á llac (1) de su gefe , cargaron bizarramente
los carlistas en su territorio, solo se hubiera á la bayoneta y pudieron sostener el honor
conseguido prolongar el estado tan crítico de sus armas. Al llegar la noche ocupa-
en que se hallaba el país', al ver la inutili- ban ambos combatientes sus anteriores posi-
dad de sus sacrificios. Los carlistas se h a - ciones.
brían mantenido con estrechez dentro de su En Navarra era el valiente Iribarren un
círculo , al paso que los liberales necesita- temible adversario de los carlistas. Hijo del
ban un presupuesto inmenso que no podia pais en que operaba , el conocimiento que
soportar la nación.
Córdoba, lo creemos firmemente, habría (1) Adelante, muchachos.
HISTORIA DE LA GUERRA CIVÍL.

de él tenia , le garantizaba el éxito de sus Esle triunfo , conseguido en unos mo-


operaciones. Aumentaba con sus triunfos su mentos en que toda la Península se hallaba
reputación , y por consecuencia el respeto en fermentación y por las tropas que pri-
de sus enemigos. Iribarren tenia asegurada mero habían aclamado la Constitución, alen-
la comunicación de todos los convoyes y tó á los liberales ; y el anuncio en Gaceta
correos que pasaban del Ebro á Pamplona extraordinaria de este hecho de armas, que
y viceversa , y no osaban los carlistas pasar fué exagerado, fué acogido con entusiasmo,
á la derecha del Arga. La linea que m a r - y vigorizó la situación política que inau-
caban las montañas , defendida por no e s - guró el motín de la Granja.
casos puntos fortificados , permitía al gefe
liberal introducirse por sorpresa en alguno
de los pueblos de la dominación carlista, ENCARGASE OUAA BEL EJERCITO DEL NORTE.
especialmente en los situados á las faldas PROYECTO SOBRE VILLARREAL, FRUSTRADO POR
de Montejurra, en los cuales exigia granos,
LOS CARLISTAS.
que hacia conducir á sus fuertes.
Inútil era la actividad de los gefes que
tenian á sus órdenes quinientos infantes y XLVIlf.
trescientos caballos destinados á contener
eslas correrías; el acierto de Iribarren les
b u r l a b a , obligándoles á ser meros especta- En el interregno que contó la dirección
dores de los convoyes en salvo. del ejército del Norte desde que cesó en
Algo contrarió Zaraliegui estas escursio- ella Córdoba hasta que la aceptó Espartero,
nes de Iribarren, quien se halló mas de una la desempeñó interinamente don Pedro Mén-
vez con él en el pueblo que iba á sorpren- dez Yigo , hasta que por real orden de 19
der. Navarro también Zaratiegui, usó igual- de agosto se le confirió á Oráa (1 ) con el
mente de estrategias, conociendo asimismo el mismo carácter de interino. Así lo anunció
terreno y obtuvo alguna pequeña ventaja, á los soldados el 24 en Miranda , d i c i é n -
ya sorprendiendo unos cuantos caballos, ya d o l e s , «que el estado de sus h e r i d a s , y el
destruyendo unas obras que en el alto de íntimo convencimiento de que esta era una
San Gregorio , estramuros a Puentelareina, carga muy superior á sus débiles fuerzas,
construían los liberales, y á pesar do defen- le hubieran obligado á suplicar á S. M. ad-
derlas con artillería. mitiese su renuncia , si no contase con las
Asi las cosas, deploraron los carlistas un virtudes cívicas y militares de todas las
contratiempo terrible. Ilurralde, que se ha- clases del ejército. Testigo , a ñ a d í a , por
llaba en Carear , Andovilla y Arteguda al espacio de tres años de vuestro valor en I 0 3
frente de unos ochocientos á nuevecienlos combates, de vuestro sufrimiento y cons-
infantes y un escuadrón , supo el 19 de j tancia en las privaciones y penalidades , y
agosto que la division de la Ribera, manda- de vuestra decision por la justa causa que
da por Iribarren y Leon, trataba de sorpren- j defendemos, he admitido gustoso el mando
derle. Un eiceso de imprudente confianza ¡ para participar con vosotros de los nuevos
le hizo descuidar los primeros momentos, y | días de gloría que vais á dar á la patria,
cuando fué á emprender el movimiento q u e ' I n ú t i l es "que os recuerde que para vencer
creyó oportuno , se presentó á su retaguar- ¡ es preciso observar una severa disciplina;
lia la caballería enemiga. I l u r r a l d e , en jamás habéis dado motivo para castigar esta
vez de reparar valiente su descuido, temió, falla , y espero que siempre os mantendréis
quizás una muerte honrosa , y él , los co- subordinados á vuestros gefes, que respeta-
mandantes del batallón , el escuadrón , y reis y liareis respetar las leyes y el orden
cuantos tenian c a b a l l o s , abandonaron p r e - público , y que seréis el terror de vuestros
cipitada y vergonzosamente á la infantería, enemigos.»
(pie, viéndose sin gefe, sin saber que hacer Las circunstancias eran en efecto corn-
en tan crítico trance y cargados por la c a - il) Rodil fué nombrado al propio tiempo
ballería , se rindió á discreción (1). general en gefe del ejército del Norte en los
mismos términos y con la propia autoridad que
(I) Los prisioneros pasaron deochocientos, su antecesor ; y por real decreto del 20 se le
y fueron trasladados á la isla de León , donde
quedaron los oficiales, embarcándose la tropa confió en propiedad la cartera del ministerio
para Puerto Rico y la Habana, haciendo así de la Guerra con retención del mando espre-
imposible su cange. sado.
DESERCIÓN. 13

prometidas, pues á la insurrección de la don Froilan Méndez Vígo , que fué sucesi-
Granja habia precedido la de la división de vamente auxiliada por otros cuerpos. I n c o -
la Ribera , que con los habitantes de Lerin modado Oráa con este contratiempo , tomó
proclamaron la Constitución de 1812. No \ disposiciones para forzar el paso que le dis-
resistió Iribarrcn , que la m a n d a b a , este putaban sus enemigos, y consiguió ir a v a n -
acontecimiento, por evitar un conflicto peli- zando ; pero le precedieron los carlistas, y
groso y perjudicial en todo caso á la causa viendo frustrado su proyecto , mandó hacer
de la reina. Su honra , empero , exigia s o - alto á las tropas , y abandonando la c a r r e -
meter su conducta en este punto al fallo de tera de Villarreal, se dirigió á los cantones
los tribunales, y lo solicitó con decisión; de Betoño , Gamarra Mayor , Arriaga M i -
mas Oráa no consideró conveniente dar ñano M a y o r , Rctana , Durana , Mendivil y
curso á su solicitud , y le tranquilizó. Asi; Zurbano , donde pernoctaron las tropas , no
no se vio privado de un gefe tan digno, \ sin haber tenido qne sostener antes los b a -
muerto al fin gloriosamente en el campo del ] tallones de San Fernando un sangriento
honor en defensa de la patria. j choque cerca de Arroyabe y Azúa. Estas
Parte del ejército habia proclamado la j operaciones vendrían á costar unes doscien-
Constitución el dia 19, y el grueso del mis- ¡ tos hombres á unos y otros combatientes.
rao lo ejecutó en Vitoria el '29 , recibiendo Oráa estableció su cuartel general en
al dia siguiente un pequeño socorro , d e s - i Gamarra Mayor, y Villarreal en el pueblo
pues de cuatro dias sin ninguno. I que en Álava lleva su mismo n o m b r e , y
En la misma tarde del 30 emprendió era elcodiciado por Oráa.
Oráa un movimiento á Murguía , á donde ¡ Este gefe , tan amanle de la disciplina
llegó sosteniendo sus cazadores algunas e s - como de la justicia , y sin tener en cuenta
caramuzas con los a d u a n e r o s : los carlistas los desórdenes de los carlistas al penetrar
que volvían de Losa daban vista á Amézaga en los pueblos del resto de la Península,
al mismo tiempo. Toman estos posiciones en castigó aquella noche algunos escesos c o -
Allube y destacan algunas compañías con ' metidos por los soldados, á pesar de no ser
que alarmar á los contrarios: Oráa, que no las circunstancias las mas á propósito para
se descuida, mandó á su vez algunas com- remediar males cuyo origen tenia atrasada
:

pañías con el fin de apoderarse de las a l - , fecha. Limitóse, por tanto, á enviar á p r e -
turas que dominan á Amézaga , y él mismo [ sidio algunos vivanderos á quienes se h a -
se adelantó por el •centro al frente de la ca- ¡ llaron prendas r o b a d a s , y á decir en la or-
bollería, consiguiendo su objeto de alojar den del 1.° de setiembre, «que si en a q u e -
en esle pueblo á sus tropas, que sufrieron, lla ocasión, la clemencia habia detenido en
sin contestar, toda la noche el vivo fuego su curso el brazo de la justicia , caería ésle
qne les hacían los carlistas desde las a l t u - poderoso ó inflexible sobre los que en lo
ras, impidiéndoles asi el descanso. sucesivo cometieran semejantes desacatos.»
Al amanecer del 31 trata Oráa de v e r i - Espías la mayor parle de los vivanderos que
ficar un movimiento retrógrado para caer en abundancia seguían á los regimientos,
rápidamente sobre el importante pueblo de prescribió no tuviese mas que uno cada b a -
Villarreal, desorientando asi á los carlistas. tallón , debiendo ser autorizado para ello.
Toma para ello el camino de Vitoria, y c r e -
yendo los carlistas que se retiraban, acu-
dieron con empeño á picar la retaguardia, DF.IIÍRCION.
y fueron tiroteándola hasta Zaitegui, hasta
(pie un poco mas abajo , en Letona , c a m -
biaron de dirección los liberales, y a b a n - XLIX.
donando la carretera de Vitoria , empren-
dieron la rula de Villarreal.
Don José Antonio Goñi, que habia d e s - La deserción de uno á otro campo e n e -
tacado antes algunas fuerzas al mando de migo , que no suele ser muy común en laá
don Camilo Moreno, para que desde Murua guerras de nación á nación, es muy i m p o r -
y Rerricano fuesen á caer sobre el flanco tante en las civiles, y en la que nos ocupa
izquierdo de las tropas de Oráa , se halló llegó á llamar la atención de los gefes y á
impensadamente con éstas en el último pun- ser un asunto de grande interés. Sin ser
to , y se trabó la acción con pertinacia, ha- fácil demostrar de qué filas desertaban mas
ciendo frente á los carlistas la brigada de soldados en toda la Península , podemos
TO.W I I I , 10
74 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

aproximarnos á la verdad en cuanlo á las os lean y confundir asi por nuestra mofa y
tropas del Norte , donde en esle año , al desprecio á quien para ocultar su abatí-
m e n o s , llegaron, si no escedieron, de mil miento no encuentra mejor medio que el de
los que dejaron las filas liberales por las de insultar vuestra honra. ¡ Ellos venceros 1 no
los carlistas. es mal modo de combatiros. ¿Por qué, pues,
Y tan sensible se hizo en una época esta no quieren probar vuestras armas? — A l a
deserción , que se vio Córdoba precisado á orden general. — Córdoba. — Léase en las
espedir una orden mandando : compañías.—Cuartel general, etc.»
1.° «Que lodo oficial que delatase á Córdoba, ademas, dirigió á su vez á los
cualquiera que hubiera sobornado á otro , ó carlistas otra alocución parecida á la de
que escitara á los soldados á desertar al Eguía.
ejército de don Carlos , seria recompensado
en el acto obteniendo el grado superior , y
siendo soldado el denunciador se le recom- ESPERANZAS CARLISTAS Á CONSECUENCIA DE
pensaría con una gratificación de 100 rea-
LOS SUCESOS DE LA GRANJA.
les que recibiría inmediatamente , y la r e -
baja de dos años de servicio.
2.° «Que todo individuo, convencido L.
de haber inducido á la deserción á cual-
quiera soldado cristino , se le formaría i n -
mediatamente un juicio verbal, y á las c u a - Los sucesos de la Granja , que para los
tro horas seria juzgado , condenado y eje- liberales fueron un paso avanzado en la
cutado.» carrera de la l i b e r t a d , los consideraron los
En oposición á estas m e d i d a s , p u b l i c a - carlistas como un cambio tan radical y f a -
ron los carlistas las alocuciones que ya c o - vorable á su c a u s a , que motivarían la d e -
nocemos de Eguía y de Villarreal (1). Con serción de la mayor parte de los que a m a -
el fin de desvirtuar el efecto de e l l a s , y ban la monarquía, que creyeron seriamente
confiando mas en la lealtad del soldado que amenazada de próxima ruina, y que defen-
en la fuerza de la seducción , las circuló derían todos sus partidarios en el palenque
Córdoba al ejército, acompañadas de esta abierto por don Carlos. Se hacia éste la ilu-
nota: sión de que lodos los defensores del sistema
«Imprímase este peregrino documento y de Zea, los del Estatuto, y aun los liberales
sea leido á las tropas de S. M. tan d e s c a - moderados engrosarían sus filas, si no por
bellada sarta de embustes y disparates para el pronto, cuando vieran al menos la inuti-
que sepan nuestros enemigos todo el d e s - lidad de coaligarse contra una revolución
precio que nos merecen , y la alta é ilimi- que llevaba trazas de no detenerse en su
tada confianza que tiene la patria en sus carrera. En esta creencia, y para estimu-
defensores , y el general de la reina en sus larles , y á sus defensores al mismo tiempo,
soldados. publicó la siguiente alocución , que damos
»¡Ya lo veis,oldados! anadia, no puede íntegra porque merecen ser conocidas las
llegar á mas alto grado la necedad c impos- ideas todas del que personificaba toda una
tura. Los que no pudiendo combatiros con causa , lodo un sistema que , representante
las a r m a s , traían de seduciros con el frau- de la vieja sociedad , peleaba con la m o -
d e , os ofrecen abundancia, pagas , recom- derna, y tenia en espectaliva la atención de
pensas , victorias y todas esas promesas la Europa, personage que hoy solo atrae las
garantizadas por la "palabra jamás d e s m e n - simpatías de algunos y la compasión de
tida del caudillo rebelde. ¿Y por qué no da todos.
entonces mas que media asquerosa ración á «Españoles : el cielo, que en su piedad
sus soldados, y cuando se la da ? ¿ Por qué jamás olvida á esta nación singular , que
en seis meses no íes ha pagado mas que 15 tan visiblemente protege una causa que es
•reales? ¿Por qué no se alreve á dejar esas la suya, y que, si cual padre amoroso se ha
cobardes guaridas en que todavía os t i e m - servido enviar á nuestras culpas el terrible
blan? Piensan convenceros con sermones de azote que nos aflige , por una Providencia
Semana Santa; pues b i e n , yo quiero que se la mas especial nos ha asistido con un p r o -
digio repetido cada dia, y burlando la pru-
(4) Véase la primera en la púa. 5 0 , y la dencia humana , se ha reservado á sí solo
' segunda en el documento núm, k ya citado. la gloria del triunfo de vuestras a r m a s ; el
ESPERANZAS CARLISTAS, ETC. 75

cielo ha encargado á la revolución de h a - hijos con la atrocidad mas inaudita , preci-


cerse justicia á sí misma; la presenta á la pitarse en un abismo de sangre y horrores,
faz del mundo desnuda con todos sus h o r - esceder á los pueblos menos cultos en fero-
rores, y por último desengaño y para e t e r - cidad y en barbarie , y despedazando la
na lección de los pueblos, hace que la usur- obra de sus m a n o s , prepararse si fuese p o -
pación se vea también u s u r p a d a , y p e - sible á esterminar la nación entera y á e s -
rezca víctima del mismo principio á que tender su influjo destructor á todo el m u n -
debió su existencia. S í , españoles, lloro do. Y esto cuando la necesidad debía si-
con vosotros los males de nuestra patria; quiera suspender las pretensiones rivales de
pero con vosotros adoro los altos designios las sociedades s e c r e t a s , que bajo distintos
de la Omnipotencia. Los últimos aconteci- símbolos y banderas se disputan el m a n d e ,
mientos en varias de las provincias tirani- único secreto de sus divergencias llámese
zadas , de la Granja y de Madrid , los que como so quiera el sistema ; y en los m o -
en este mismo momento tal vez se suceden, mentos en que la actitud imponente de-mi
no permiten guardar silencio á vuestro rey, ejército debía producir la unión entre e n e -
que debo dirigiros en tal conflicto palabras migos comunes. ¡Tan cierto e s , que solo en
de esperanza y de consuelo. la legitimidad so encuentra el orden , la
Españoles, el mundo ve realizadas las vida de las sociedades, y que el trastorno
previsiones de vuestra lealtad , justificada de las instituciones , de los principios e t e r -
vuestra causa , vengada aun por nuestros nos , de la religión , la moral y la justicia
mismos enemigos. No era, n o , simple cues- que son su b a s e , lleva al vértigo y hace
tión de sucesión á la corona la que se v e n - víctimas á los mismos que osan intentarlo!
tilaba en España; la revolución lo ha dicho, «Pero Dios no ha abandonado en tal c r i -
y mis derechos no pudieran de buena fé sis á la católica España , y todo presagia la
ponerse en duda : era si la causa del orden próxima parición del iris de paz , por t é r -
u

europeo contra la anarquía que amenaza la mino de tan desecha tormenta. La inmensa
disolución de las sociedades, sea cual fuere mayoría de la nación ha sido fiel á sus prin-
la forma de sus gobiernos. En vano procuró cipios: vuestra lealtad característica, como
buscar disfraces que ocultasen en su n a c í - ' vuestro heroísmo, forman hoy la admiración
míenlo su triste aspecto: en vano se esforzó do Europa ; y el Señor recompensa vuestra
á cohonestar la usurpación su instrumento decisión y vuestro celo. La historia no ofre-
con apariencias do legalidad , con e n g a ñ o - ce ejemplo de causa mas nacional ni mas
sas declaraciones , con mentidas promesas, justa, de tantos sacrificios premiados por
con falsas s e g u r i d a d e s , con proyectos y el cielo con mas sucesos. Volved la vista
utopias que pudiesen alucinar y oscilar sim- ó 1834 , en que pérfidamente apoderada la
patías , do los que impulsados por otros i n - revolución del trono , preparados por largo
tereses desconociesen sus verdaderas miras tiempo sus medios de triunfo, sofocada la
•y la energía de vuestro c a r á c t e r , de v u e s - lealtad de los pueblos en rios de sangre , y
tras tradiciones y vuestras costumbres. La alejado yo de mis amados vasallos ó d i v i -
maldad no podia ser por largo tiempo fiel á diendo sus fatigas, desaparecía toda e s p e -
sí misma : es demasiado incompatible la re- ranza, aislados los pocos batallones o r g a n i -
volución con el orden , para (pie ni aun en zados á las cumbres de un pais do fidelidad,
su propio interés pueda sufrirlo. Vedla, próximos en los cálculos humanos al cster-
p u e s , hoy no satisfecha su sed de sangre minio. Contad los recursos de que la u s u r -
con la de tantos miles de fieles españoles pación dispuso, las legiones reclutadas para
que ha sacrificado á su furor desde las c á r - colmo de su oprobio entro proscritos y aven-
celes á los cadalsos, en los campos como en tureros de todas las naciones, las fuerzas
las pinzas, en el santuario mismo , impune efectivas y de opinión que logró en su apo-
bajo la salvaguardia de autoridades, sin yo , mientras se lia creído por un error i n -
fuerza para reprimirla como sin valor para concebible en la posibilidad do que se con-
confesarse sus cómplices, después que holló solidase , de que ofreciese al fin garantías
lo mas sagrado , que desorganizó todos los de estabilidad y de orden , de que fuesen
ramos de la administración p ú b l i c a , que susceptibles de dirección y medios términos
arruinó el crédito , que agoló los recursos las pasiones de españoles una vez d e s e n c a -
hasta en sus fucnles, que ensayó sistemas denadas. Ved hoy los resultados; ved ó mi
sobre sistemas, dislates sobre dislates, v e d - ejército ; ved la suerte do los habitantes d e
la cubierta de crímenes devorar sus propios estas provincias al cabo de tres años de uu<i
76 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

guerra asoladora; ved el reposo y seguridad fundamentales, costumbres españolas, la


de esos p u e b l o s , que á poca distancia del administración de justicia con los intereses
enemigo se dedican tranquilos á sus labores, morales todos de la sociedad , una rigorosa
viven cual en una paz imperturbable, y en economía y tantos elementos como aun r e s -
donde ni se cometen los delitos ordinarios tan para vuestro bienestar material, r e s t a -
mas frecuentes en todas las sociedades , ni blecerán en pocos años la gloria y lustre de
el calor de las pasiones agitadas, ni la con- esta gran nación , tan agena de querer dic-
tinua escilacion por un enemigo implacable tar la ley á otras, como de someterse á r e -
á sangrientas represalias , producen un solo cibirla. Mi corazón se conmueve á la dulce
esceso. Cotejad tal estado con el de la usur- esperanza de que ningún español que con-
pación; obsérvese imparcialmenle, y juzgue serve restos de probidad y de honor se aso-
la Europa. ciará ya á un sistema de horrores, y de i g -
S i , españoles: vuestra decisión no pue- nominia , y de que , terminada en breve la
de estar mas pronunciada : todas las p r o - anarquía, en el seno de la p a z , rodeado de
vincias , los pueblos todos con muy rara mis queridos vasallos cual padre de tiernos
escepcion han manifestado de un modo i n - hijos , tributaremos reconocidos acciones de
equívoco su fidelidad, y aunque esclaviza- gracias al Todopoderoso , é imploraremos
dos por el yugo de hierro del despotismo las bendiciones que el cielo en su bondad
revolucionario , en todas partes habéis h e - nos prepara.—Yo el rey.»
cho resonar acentos de lealtad, contestando
denodadamente á las bárbaras ejecuciones
de vuestros tiranos ; con esponer impávidos RESIDENCIA DE LA CORTE.
á la muerte vuestras personas , vuestras fa-
milias á todo el furor del vandalismo de la
revolución. Veo vuestros sacrificios: conoz- LI.
co la lamentable suerte de millones de es-
pañoles que gimen i n e r m e s , horrorizados
de tanta y tanta a t r o c i d a d : compadezco Don Carlos, que escogió á fines de 1835
vuestros infortunios: mi paternal corazón no á Oñate para su residencia, permaneció
puede soportar la idea de tantos males. En en esta población hasta el 12 de febrero
medio de ellos, en tan espantosa c r i s i s , sea de 1836 , en cuyo dia salió para Durango,
mi voz de algún consuelo. Os lo repito : el en Vizcaya. A mediados de marzo se t r a s -
día de vuestra libertad se aproxima : c o n - ladó á Elorrio , de aqui el 11 de mayo á
fiad en el Señor, que se ha dignado c o n c e - Yillarreal de Guipúzcoa, y después á Villa-
der á España una áncora de esperanza, una franca , donde permaneció hasta el 29 de
tabla de salvación en la horrible tempestad julio , en que , por Goyaz , fué á Azpeitia.
que amagaba sepultarla en sus ruinas. I m - El 10 de setiembre marchó á Tolosa, y
plorad el auxilio del cielo: redoblad v u e s - el 12 salió á recorrer la línea de San S e -
tros esfuerzos, si de mas es posible vuestra bastian y del Vidasoa, acompañado del i n -
lealtad sin limites, como yo redoblaré los fante don Sebastian. Y como sea la descrip-
m í o s , y veréis renacer la paz y el orden, ción de esta visita una reseña al mismo
convertido un germen de perturbación uni- tiempo de las principales obras que consli-
versal en una nueva garantía del reposo de luian la l í n e a , la trascribimos del periódico
toda Europa. oficial carlista.
Conocéis á fondo mis principios y sabéis Después de dar cuenta de la salida de
mis sentimientos: vuestros deseos son los don Carlos de'Tolosa , dice :
mios, mis intereses los vuestros. Un reinado «Pasando por los pueblos de I r u r a , Vi-
paternal cicatrizará las llagas de medio s i - llabona , Andoain y Urniela en medio de
glo de errores y de desastres: sentado en aclamaciones generales, llegó á las cinco á
el trono de San Fernando , tendréis un p a - Hernani, á cuya entrada se hallaban el c o -
dre común que enjugue vuestras lágrimas, mandante general de la provincia con todo
que recompense vuestros sacrificios, que su estado m a y o r , el gefe de la segunda
solo aspire á labrar la felicidad de pueblos b r i g a d a , el 5.° batallón guipuzcoano , las
tan dignos, y de cuya paz y ventura he de autoridades y un inmenso gentío que v i -
dar estrecha cuenta al dispensador de los toreaba á su soberano con las mas sinceras
solios. La divina religión de nuestros m a - muestras de entusiasmo. S. M. continuó su
yores, nuestras venerables y sabias leyes marcha, enterándose exactamente de la po-
RESIDENCIA DE LA CORTE. 77

sícion de la plaza de San Sebastian y situa- cubriendo la carrera. S. M. continuó d e s -


ción de nuestra línea y la de los enemigos, pués á la casa fortificada de Torreaba; exa-
llegando á las seis y media á Oyarzun, don- minó la posición donde se dio la gloriosa
de igualmente fué recibido con la mayor acción del 11 de julio , en que fué batida
ansiedad por una numerosa concurrencia, la legión anglo—Cristina ; y volviendo al
el ayuntamiento y cabildo , cuyas corpora- camino r e a l , regresó á Oyarzun á las dos
ciones , asi como las de l l e r n a n i , tuvieron de la tarde , en donde comió , después de
la honra de ser recibidas por S. M. con la haberse enterado de las fortificaciones del
benevolencia que le caracteriza ; y pernoc- pueblo. A las cuatro emprendió de nuevo
tando en esta v i l l a , asistió á la misa en su la marcha al monte de San Marcos , y d e s -
iglesia parroquial á las ocho do la mañana de este punto fortificado y dominante, e x a -
del martes 13 , partiendo acto continuo en minó S. M. las lineas formadas desde el
medio de repelidos vítores y aclamaciones, punto de San Francisco hasta el alto de P a -
y con el mismo acompañamiento , á Irun, á s a g e s , y en seguida se dirigió á llernani,
cuya vista llegó á las nueve y media de la donde fué saludado por la artillería del r e -
mañana, siendo recibido por ambos c a b i l - ducto del cementerio y convento de mon-
dos , el comandante de las fuerzas del V i - jas : hubo iluminación general, y reinaba la
dasoa , la compañía de cazadores del seslo mayor alegría en los habitantes, que á p o r -
batallón y una de paisanos armados. S. M. fía vitoreaban á su rey. El miércoles 14 á
se dirigió desde luego al reducto d e n o m i - las siete y media de la mañana, pasó S. M.
nado del Parque, donde existen cuatro p i e - ó la iglesia parroquial por medio de un n u -
zas do grueso c a l i b r e , y lo examinó todo meroso concurso ; asistió á la misa , y c o n -
minuciosamente, llamando con especialidad cluida, montó á caballo y se dirigió, acom-
su soberana atención el nuevo modo de h a - pañado siempre de S. A. I I . , á la altura de
bilitar las piezas de muñones. Desde el re- Oriamendi á examinar la batería que se ha
ducto bajó S. M. á la villa , cuyas calles construido en su coronamiento y las demás
estaban intransitables por el numeroso g e n - defensas hechas en toda la-línea. S. M. se
tío que había concurrido de todas parles á detuvo por mas do una hora , enterándose
disfrutar del regocijo y satisfacción de aquel do los puestos avanzados del enemigo , los
vecindario. Visitó la maestranza , el hospi- puntos que éste ocupa y los en que se halla
tal militar y la c a s e r n a ; y montando á c a - nueslra línea establecida desdo el monte de
ballo, siguió la marcha á ia ciudad de Fuen- Igüeldo, Lasarle, Oriamendi, Loyola, Ame-
terrabía a las once. La salva de artillería zagaña , San Marcos, Rentería, Lezo y a l -
de la plaza , el repique general de c a m - turas de Aizquibel, y en seguida bajó á
panas y las no interrumpidas aclamaciones l l e r n a n i ; se apeó en el convento de madres
con que esplicaban su amor y decisión , no aguslinas, en cuya puerta se halla colocada
solamente los habitantes de la ciudad , sino una balería con tres p i e z a s ; y después de
la de todos los caseríos y hasta los labrado- haberla examinado y recorrido el círculo do
res , que abandonando sus t a r e a s , corrían la ciudad , se detuvo en la balería del c e -
en tropel al camino á vitorear á su rey, menterio , examinando las tres piezas de
atrajo una multitud de espectadores al puen- batir de á diez y ocho y treinta y d o s , la
te de Eehobia y á las márgenes del Y i d a - posición y demás circunstancias con que se
s o a , en el territorio de Francia; no falta- hallan establecidas, regresando después á
ría algún español csiraviado , que contem- palacio, donde admitió á besar su real mano
plando desde allí esle grandioso espectáculo, al comandante general, eslado mayor, gefes
fijase sus reflexiones sobre el que présenla y oficiales de los cuerpos que se hallaban
el interior del reino y de la patria que le en aquel punto. A las tres y media empren-
dio el ser. Entre los eslrangeros mismos que dió S. M. su marcha con S. A. R. de r e -
alli estuviesen, no fallarían muchos absortos greso á Tolosa , dejando encantados con su
á la vista de un rey que aparecía tan g r a n - nunca interrumpida afabilidad á las tropas
de en tan corto terreno. S. M. echó pie á y habitantes de aquellos contornos , aunque
tierra en la puerta del castillo , lo recorrió con el sentimiento de no gozar por mas tiem-
detenidamente y examinó en seguida todas po de su real presencia. lia seguido á S. M.
las fortificaciones de la plaza : los cabildos el señor ministro universal con los s e c r e t a -
acompañaron á S. M. durante su perma- rios del despacho de la Guerra y de E s -
nencia: la compañía de granaderos del seslo tado.»
batallón y otra de paisanos armados estaban
El 16 salió nuevamente don.Carlos de
78 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL,

Tolosa, acompañado del infante don Sebas- Volvieron los carlistas á proseguir sus
tian , y por Segura fué á I l u r m e n d i : comió obras, y el 26 concentraron los constitucio-
el 17 cu Abarzuza y siguió á Estella, donde nales sus fuerzas en la parle de San F r a n -
asentó sus reales. El (lia 29 marchó á r e - cisco y calzada de Pasages, y apoyadas pol-
vistar las tropas que defendían la línea del la artillería, se lanzaron otra vez á forzar el
Arga y las fortificaciones que se conslrnian punto avanzado de Amezagaña. Pero v i g o -
en la ermita y monte de Santa Bárbara, in- rosamente defendido, á pesar del fuego i n -
mediato á Puentelareina , y el 80 visitó las cesante de la artillería, resisten los carlistas
fortificaciones de la basílica de San G r e g o - y conservan sus posiciones.
rio , comió después en Sorlada , y pernoctó Entre los heridos en esla j o r n a d a , Jo
en Zúñiga. Pasó al dia siguiente por M a e s - fué levemente el brigadier gefe de estado
l u , visitó también el hospital, comió en mayor Vargas , de un casco de granada en
Guereño y durmió en Narvaja, desdo donde la cabeza.
salió el 3 de octubre á reconocer detenida- Guibclalde , estimulado cada vez mas
mente el castillo de Guevara y sus fortifi- con estas diversiones, y á fin de tomar la
caciones, comiendo en Marieta, y revistan- ofensiva contra la linca liberal que defendía
do la división de Goñi que se hallaba en la la plaza y parecía hacerse ademas dueña de
venta de Arlaban. Después de lodo, se tras- Pasages, mandó construir cuatro baterías
ladó á Escoriaza. en el alto de Amezagaña y una en el de
En compañía siempre del infante don Choritogui, dirigiéndola á Alza, Colocada
Sebastian, lo iba también en la revista que convenientemente la tropa, comenzó el fue-
acabamos de referir del general en gefe go al amanecer del 1." de octubre, dirigien-
con su lucido estado m a y o r , cuyos i n d i v i - do el de toda la línea contra las casas que
duos, si no se distinguían por el lujo y b r i - ocupaban los constitucionales y la población
llantez de sus uniformes, llamaban la a t e n - de Alza , habiéndose apoderado de dos de
ción al monos por su aspecto militar. aquellas. A las dos horas la acción era g e -
El G dejó la corle á Escoriaza, y por neral y empeñada, y el fuego de una y otra
Elorrio marchó á Durango, trasladándose al parle sostenido y mortífero , durando hasta
punto anterior el dia 2 3 , y volviendo á Du- las seis de la larde.
rango el 31 para dirigir desde allí el sitio E v a n s , gefe de las fuerzas atacadas, se
de Bilbao. limitó á guardar su línea. Guibclalde , gefe
carlista en Guipúzcoa, avanzó hasta la c a l -
zada de Pasages y obtuvo algunas ventajas.
OPERACIONES EN LA LINEA DE SAN SEBASTIAN. Fué sangriento esto combate , pues no bajó
la pérdida de unos cuatrocientos hombres
en ambos campos.
LII.
Tuvo lugar el 8 una pequeña escara-
muza hacia las casas de Alza y Amlaz, que
Los carlistas que asediaban á San S e - fueron incendiadas; y como ya por este
bastian , tenaces en su empeño de molestar tiempo empezaba á absorber la atención de
á la plaza y sitiarla formalmente , volvieron todos el sitio do Bilbao , puede decirse que
á emprender la fortificación de la altura de casi quedaron desatendidos los demás p u n -
Amezagaña, abandonada desacertadamente tos , pero éste mas especialmente, tenien-
por los liberales, que tuvieron que salir de do que embarcarse para Santander algunas
nuevo á interrumpir las o b r a s , trabándose tropas de las que guarnecían á San Sebas-
el 9 una pequeña acción , en la que jugó la tian.
artillería y sufrieron pérdidas de considera-
ción unos'y otros combatientes. ACCIÓN DE A R R O N 1 Z .
El dia 13 descendió un batallón liberal
desde la fortificación de Puyo al pintoresco
barrio de Loyola, y acometiendo á la a v a n - Lili.
zada carlista situada en Sorroaga, la obligó
á retirarse á pesar de su vigorosa resisten-
cia ; mas reforzada con oportunidad , hizo Cuando Oráa se encargó del mando in -
frente con alguna ventaja , si bien no pudo lerino del ejército, quiso tomar la ofensiva,
impedir el incendio de dos caseríos á que proponiéndose buen resultado; y á pesar de
dieron fuego los defensores do la plaza. J o s cuidados que le rodeaban , se decidió á
CONCLUYE EL MANDO INTERINO DE ORAA. 70

llevar las tropas a Navarra y á penetrar en ron los carlistas derrotados. El hoy vencido,
el interior del pais dominado por los carlis- era vencedor mañana , y si había gloria en
tas. Por esto decia al gobierno á principios el triunfo , alcanzado entre compatriotas,
de setiembre , que pensaba practicar el 13 unos y otros la compartieron por igual.
un reconocimiento sobre el fuerte enemigo Apelamos sino á los mismos carlistas que
de la ermita de San Gregorio, y batir el 14 han probado tantas veces el ardimiento de
en el valle de la Solana los batallones re- sus contrarios.
beldes que liabian de componer la espedi- Volviendo á la jornada de Arroniz, a ñ a -
cion que suponía pronta á lanzarse en C a s - diremos que fué considerable el número de
tilla , y á las demás fuerzas enemigas que los muertos y heridos que causó , e s p e r i -
los apoyasen. mentando ademas los carlistas la pérdida
En consecuencia de este plan , empren- de unos setenta prisioneros. El general fran-
dió su marcha á Navarra ; y al saberla los cés, Mr. Lebeau, y el coronel Narvaez, hoy
carlistas , tomaron posiciones , apoyando su duque de Valencia, conquistaron por su
derecha en Rarberin , y su izquierda á un atrevimiento la cruz de tercera clase de S a n
cuarto de legua de Arroniz á Dicastillo. Co- Fernando. Otros gefes también se d i s t i n -
locados de esta s u e r t e , presentaban una es- guieron en esta lucha casi temeraria.
tensa línea , y se sostenían en los diferentes El gefe carlista , que no por haber c e -
desfiladeros que sobro la robusta eminencia dido sus soberbias posiciones dejó de cono-
del Montejurra había sido ya otras veces cer el digno comportamiento de los suyos,
teatro de porfiadas y semejantes lides. recomendó también al mariscal de campo
A la vista unos de otros combatientes, don Pablo Sauz , y á los brigadieres Zara-
lanzáronse los liberales con decisión y d e - l i e g u i , Elío y Ripalda.
nuedo á la pelea , y los carlistas defendie- Satisfecho Oráa de sus soldados, al c o -
ron con bravura aquellas empinadas cimas, municarles el 14 la orden del día en M o -
que se ostentaban como una muralla p r o - rentin , les dio gracias por su ejemplar-con-
lectora de la parle del pais en que tantos ducta , manifestándoles qne ya contaba con
elementos contaba el carlismo , y á donde su valor, decisión y disciplina cuando anun-
habían resuelto impedir la entrada á sus ció á la reina que iba á vencer.
enemigos. Tuvieron éstos que redoblar sus La legión francesa también concurrió á
esfuerzos para vencer los de los carlistas, este hecho de a r m a s , y participó también
que viendo ser irresistible el ímpetu de los de sus laureles.
liberales, fueron cediendo una á una sus Los carlistas se aprestaron á defender á
posiciones, y retirándose al robledal de Estella , á donde creyeron se dirigía Oráa,
Irache, y de aqui á Ayegui. y éste hizo marchar el ejército para Alio el
Las tropas constitucionales coronaron día 1 3 , desde donde se dirigieron para L e -
ufanas las altivas crestas del Montejurra, rin y Larraga los generales Lebeau é Iribar-
desde las que gozaron con justo orgullo del ren con sus respectivas divisiones, y Oráa
magnífico panorama que desde allí presenta con las brigadas de Narvaez y Miniussir,
el reino do Navarra. fué á pernoctar á Lodosa para ocupar al día
Digna fué de españoles victoria tan s e - siguiente los cantones de Calahorra y A o n -
ñalada , porque solo ellos habrían vencido cillo , á fin de observar y cubrir los pasos
constantes la porfía y empeño de no menos del Ebro.
bravos españoles.
A los que , ciegos por el espíritu de
partido, duden ó tengan en menos el heroís- CONCLUYE EL MANDO INTERINO DE O R Í A .
mo del ejército constitucional del Norte, ol-
vidando que se componía de españoles, les
presentamos imparcíales este y otros mil LIV.
ejemplos de bizarría , este y otros triunfos
no menos distinguidos por la ventaja que
les llevaban defendiendo sus montañas sus Oráa se hallaba el 2 1 de setiembre en
esforzados enemigos. Los soldados de la Lodosa , donde se decidió á concluir con el
reina fueron cien veces derrotados, y otras abuso que haciau muchos oficiales de sus
cien huyeron del acero de los voluntarios licencias absolutas, y mandó que á. ninguno
de don Carlos; pero también huyeron éstos que hubiese pedido y alcanzado el retiro ó
d é l a s bayonetas de aquellos, también fue- licencia absoluta se le permitiera separarse
80 HISTORIA DE LA GUERRA CIVlL.

de sus fdas sin un pasaporte firmado por el Oráa marchó á Yiloria, donde permane-
general en gefe. ció hasta el 16 de octubre que fué á M i -
El 24 sé trasladó á Logroño , y hallan-f. randa, después á H a r o , y de allí al sitio de
dose aquí Espartero , restablecido ya de su • Bilbao , donde le veremos defendiendo con
dolencia , le hizo entrega del mando , y se la voluntad que siempre una causa que ya
despidió del ejército con la.siguiente alo- le habia costado un hijo.
cución:
«Soldados ; en los treinta y un dias que
he tenido el honor de mandaros interina- ULTIMAS OPERACIONES MILITARES DEL ANO
mente , hemos hecho espediciones y hemos E N NAVARRA.
llegado á pueblos en que hacia largo t i e m -
po no nos v e i a n ; hemos desafiado al ene-
migo á combates que ha rehusado, y en dos LY.
encuentros y una batalla que se ha atrevido
á presentarnos en posiciones escogidas, ha
sido batido, ahuyentado y perseguido hasta Reconcentrado en Vizcaya y en las i n -
sus guaridas ; otras operaciones hubiéramos mediaciones de Bilbao el teatro de la g u e r -
intentado si las circunstancias nos lo h u b i e - ra en el Norte de España, llamaban poco la
ran permitido. atención los acontecimientos en las demás
»Contando con vuestro v a l o r , s u b o r d i - provincias Vascongadas. En Navarra , sin
nación y disciplina, con vuestro sufrimiento embargo, tenían lugar sucesos que merecen
y constancia , con las luces y cooperación referirse.
de vuestros generales y gefes y con los sen- El 18 de octubre se movió la legión
timientos de benevolencia de que tantas francesa hacia Pucntclareina con objeto de
pruebas me habéis dado en circunstancias desconcertar las operaciones que se supo
espinosas, no vacilé un momento en aceptar meditaban los carlistas; pero éstos á su vez
el delicado encargo de dirigiros. llamaron la atención de sus contrarios apro-
«Soldados: habéis correspondido á mis ximándose á Pamplona, de donde salió una
esperanzas; y al entregar el mando á mi columna , que aumentada con otras fuerzas
digno sucesor, no puedo menos de manifes- de la línea de Z u b i r i , trabó una pequeña
taros mi gratitud por vuestro comportamien- lucha, sin grandes resultados de una y otra
to. Intimamente convencido de que conser- parle.
vareis tan honrosos .sentimientos, vuelvo á El dia 20 hizo una salida la guarnición
encargarme del destino de gefe de la plana de Puenlelareina , aparentando atacar el
mayor g e n e r a l , en el que gozaré de los fuerte de Santa Bárbara , y también se p e -
triunfos que adquiráis y participaré de vues- leó en ese dia.
tra próspera ó adversa suerte, mientras el Notando los carlistas el 6 de noviembre
gobierno de S. M. considere útiles mis s e r - algunos movimientos enemigos, que les h i -
vicios á la patria y al trono de Isabel II.» cieron presumir, ó una invasión á la Solana
Si satisfecho quedó Oráa de los s o l d a - desde O t e i z a , ó que se correrían por las
dos , no lo estaban estos menos de su no alluras de San Cristóbal hacia Cirauqui y
menos valiente que entendido gefe, que s a - Mañeru , ó bien que se propondrían alacar
bia guiarlos en aquel pais que conocía á pal- á E s t e l l a , García colocó convenientemente
mos. A sus órdenes se consideraban seguros: sus tropas , cuidando con mas especialidad
marchaban siempre confiados y no temian de Estella, y aguardó en ventajosas posicio-
sorpresas ni marchas inútiles, á no ser que nes. Sus adversarios permanecieron en las
el enemigo volviese, como tan á menudo lo inmediaciones de Oteizá , donde pernocta-
h a c i a , la espalda. ron , y continuaron el 7 , dirigiéndose el 8
El corto tiempo del mando de Oráa no hacia Estella. Esperábanles los carlistas en
fué estéril para la causa de la reina consti- las posiciones de Yillatucrta y Novélela , y
tucional; la acción de Arroniz fué, mas que fué lan impetuoso el alaque de los constitu-
por sus resultados numéricos , por su in- cionales, que se apoderaron de las primeras
fluencia moral, triunfo de la mayor i m p o r - y segundas posiciones , y en ellas sostuvie-
tancia. La victoria infundía el aliento en el ron un combate reñidísimo que duró cerca
ánimo del soldado , que olvidaba con la de nueve horas , sin otros resultados que la
gloria, como buen español, todas sus p e n a - conquista de algún terreno , defendido con
lidades y fatigas. obstinación.
HECHOS DE ZURBÁNO. 8-1

Peleando á la vista de Estella, si g r a n - el gefe contrario y lé atraviesa con su e s -


de fué el tesón de los constitucionales por pada , según dice el parte. Mézclanse unos
hacerse dueños de esta plaza, considerada y otros gineles, y ceden al fin los carlistas,
como el cuartel general de los carlistas de retirándose á Alio con alguna p é r d i d a .
Navarra y asiento de su junta , no fué me- Asi terminaron las operaciones en este
nor el de los carlistas por conservarla. año en Navarra.
Su pérdida no fué insignificante: la a r -
tillería y las cargas á la bayoneta, causaron
en sus filas destrozos. Aunque inferior , fué HECHOS DE ZURBANO.
también considerable la de los constitucio-
nales , quienes marchando por un país h o s -
til , no dejaron de cometer algunos escesos LVI.
inseparables de la guerra.
Después de este suceso , Ortigosa , gefe
accidental de los lanceros carlistas de N a - Independiente de las operaciones del
varra , pasó á acantonarse á A y e g u í , á fin ejército las de la columna que ya mandaba
de poder observar los movimientos de sus Zurhano al fin de este año, merecen distin-
contrarios, que habiéndose retirado á Olei- ta y especial mención.
za , marcharon de aquí á Larraga. Después El antiguo contrabandista era ya un
que ellos entró Ortigosa, apagó el fuego d e partidario temible ; y el que empezó con
alguna casa que halló a r d i e n d o , y envió una docena de mal uniformados c o m p a ñ e -
una corta fuerza á sorprender á un destaca- ros , vio engrosar sus filas de real o r d e n , y
mento que estaba recolectando granos hacia adquirió grados y empleos en la milicia.
Alio , logrando su objeto. Pero refiramos sus hechos.
Conrad, con la división francesa , m e - La Rioja alavesa continuó siendo el tea-
rodeaba entre Larraga y Mendavia propor- tro de sus operaciones. El dia 8 de enero
cionándose recursos en algunos pueblos. llevó á cabo con buen éxito una sorpresa
El 21 de diciembre se dirigió al pueblo de en R i v a s ; ejecutó á poco otra , y con no
Alio , donde se hallaba acantonado Lucus menor fortuna en los puertos de Población
con un escuadrón y algunos infantes carlis- y los de Lagran , Remedo y Quintana , le
tas. Al saber éste la aproximación del e n e - vieron el 28 conseguir igual resultado. F r e -
migo, avisó á García, quien inmediatamen- cuentemente conducía víveres y municiones
te mandó reconcentrar en aquel punto las á Peñacerrada y otros puntos por caminos
fuerzas acantonadas en Arroniz , Muniain, que solo conocía él muchas veces, debiendo
Estella y otros puntos, avanzando él mismo á esta circunstancia la mayor parte de los
con su estado mayor y el brigadier Ripalda sucesos favorables que contó, y de que solo
á reconocer el campo de Alio. narraremos los principales.
Rolo el fuego, peleóse por ambas partes En junio contaba su partida ciento vein-
con denuedo, defendiendo bizarramente los te voluntarios, pues la fama y fortuna de
carlistas sus posiciones, y el pueblo i n v a - sus empresas atraia á los que , sin temor al
dido sin embargo ; y tan encarnizada fué la peligro, tenian ancho campo en que p r o b a r
acción , que cayeron prisioneros algunos su valor sin la disciplina que en el ejército,
franceses y fueron en el acto asesinados. y veian un porvenir lisongero por mas d e
Ya fuese inconveniente la ocupación de un concepto.
aquellas posiciones, ó invencible la resis- Con esta fuerza ya se atrevió Zurbano á
tencia de los carlistas , es lo cierto que los penetrar donde casi desde el principio d e
legionarios emprendieron su marcha hacia la guerra no había llegado ningún soldado
Lerin. Sus contrarios procuraron molestar- liberal. El pueblo de Aguilar se hallaba en
les en su retirada, ya hostilizándoles por los este caso, y fué invadido por el osado g u e r -
flancos, ya picando la retaguardia. rillero, después de una marcha de noche, tan
Al llegar á la llanura de Lerin , hacen penosa , que huyendo hasta de las veredas,
alto los franceses ; y la caballería polaca, cayeron muchos de los suyos y hasta él mis-
protegida por los fuegos de la artillería , se mo por derrumbaderos, que ocasionaron al-
dispone á cargar á la caballería carlista, gunas contusiones graves.
mandada por Dancausa. Contémplanse una No fué tan feliz como en otras en la sor-
y otra á corta distancia , y Dancausa , d e - presa que pretendía, por haberse marchado
jándose llevar de su arrojo , se lanza sobre de Aguilar los carlistas; pero exigió las
l'OMO m . 11
82 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

contribuciones a t r a s a d a s , la obediencia y iglesia y casas contiguas; pero rendidos al


ejecución de las órdenes hasta entonces elu- fin en número de ciento veinte y d o s , eslos
didas , y se llevó en rehenes á veinte y un prisioneros, enviados á Vitoria, aumentan
individuos y multitud de cabezas de g a n a - el merecido prestigio de este guerrillero de
do lanar y vacuno, armas y otros efectos. la causa de la reina.
Este hecho dio ocasión á que el gobier- Pero si ruidoso fué este s u c e s o , llamó
no le comisionase para exigir el c u m p l ¡ mas la atención el siguiente , cuya descrip-
:

miento de las cargas del Estado , que d e s - ción tomamos de su biografía.


atendían los pueblos de la parle de la Rioja «Emprendió esta espedicion, dice el se-
situada á la orilla izquierda del Ebro , c o - ñor Chao , desde Vitoria á las ocho de la
misión q u e , á pesar de sus dificultades, noche del 24 de noviembre con unos d o s -
lleyó á efecto cumplidamente. cientos hombres de su batallón ; hizo la
Siempre rodeado de multitud de ene- marcha con todas las precauciones c o n v e -
m i g o s , cuanto mas crítica era su situación, nientes, yendo siempre por fuera de camino
era mayor su audacia. Bargola, Laño, C r i - y sin aproximarse á los muchos pueblos que
pau y otros puntos eran testigos de su a t r e - median entre aquella ciudad y la villa de
vimiento , y pudieron haberlo sido de su Zalduendo en una distancia de cinco leguas.
desgracia. En el último sobre todo , estuvo Cuando llegó ó cierto punto entre esta villa
en riesgo inminente su vida , debiendo su |I y Salvatierra , viendo que se le retrasaba
salvación á su arrojo y al de sus bravos, algo la marcha por lo pantanoso y desigual
En Cripau ó Villar, sostuvo una acción for- del terreno , situó su fuerza en una altura,
mal , pudiendo decir justamente el c o m a n - y poniéndose á la cabeza de unos veinte
dante general de la línea que la presenció, caballos y doce de los mas esforzados in-
«que era imponderable el arrojo de este fantes que montó en otros bagajes de p r e -
capitán (1) y su partida. Electrizada con el vención , llegó con ellos á un sitio donde
arrojo, anadia , de tan valiente gefe, capaz mandó hacer alto. Zurbanose adelanta solo,
es de emprender y salir bien de las o p e r a - disfrazado entra en la casa en que estaba
ciones mas peligrosas. Considero importan- alojado Iturralde , sin que el centinela s o s -
te protegerla , continuaba , aumentándola peche de su trage y sube á la habitación en
cuanto sea posible , y es urgente r e e m p l a - que con otros de sus camaradashabia pasa-
zar al momento los cuatro caballos que ha do aquel la noche jugando al monte; toda-
tenido de baja en la acción de hoy, cuando vía la embriaguez del juego dominaba aque-
no haya medio de añadirle otros diez ó llas c a b e z a s , cuando Martin entró á formar
doce.» parle del embebido círculo que rodeaba la
Incansable , y en recompensa de sus no mesa. Pasan u n o , d o s , tres a l b u r e s , y el
interrumpidos é importantes servicios, r e - banquero se había hecho dueño del caudal
cibe á principios de octubre el nombramien- de casi lodos los j u g a d o r e s ; pero á una
to de mayor de cuerpos francos, y ataca á nueva jugada , un hombre .envuelto en una
poco al fuerte de la Población. Obtiene a l - capa parda pone sobre la mesa encima de
gunas ventajas y marcha á Vitoria , donde, las cartas una pistola , y con voz sosegada
de orden del capitán g e n e r a l , se organiza- y resuelta , dice : copo. Los circunstantes,
ron y pusieron á su disposición cuatro com- aterrados, vuelven la vista hacia aquel des-
pañías, que compusieron el batallón de vo- conocido que , desembozándose , muestra
luntarios francos de la Rioja alavesa. un formidable trabuco y les intima la orden
de rendirse á Zurbano : el espanto se a p o -
Con parte de esta fuerza va el 3 de n o -
dera de aquellos corazones que cien veces
viembre á Letona, ataca álos carlistas, que
habían despreciado la v i d a , y quedan en
se guarecen en la ermita, manda incendiar-
una completa inacción. Hizo asi prisionero
la y se le entregan. Hace otra correría á los
al destacamento en número de cincuenta y
pocos días y prende á varios carlistas , i n -
cuatro hombres con los que se restituyó á
cluso el coronel de l a n c e r o s , don José A l -
Vitoria, entrando de ocho á nueve de la
calá Galiano.
mañana después de una marcha penosísima
Objeto fué Izarza de otra espedicion , y de doce á trece leguas en el cortísimo e s -
allí atacó á los carlistas, que resistieron v i - pacio de doce horas; esta precipitación, que
gorosamente con un vivo fuego desde la tenia por objeto salvar su presa , en la cual
se contaba , ademas del mariscal de campo
(4) Fué nombrado capitán de cuerpos fran- de los ejércitos carlistas, don Francisco
cos el 14 de junio.
ACCIÓN DE SAN LORENZO DE MORUNIS, ETC. 83

Ilurralde, su muger, su hijo y cinco oficia- No faltaban algunos gefes que se a v e r -


les de superior graduación. gonzaban de tamaño desorden , que hacían
«Precedido de la gloria'deun hecho tan inauditos esfuerzos por organizar militar-
brillante, llegó á Logroño el 1.° de diciem- mente sus p a r t i d a s ; pero ademas de no ser
bre , y la junta de armamento y defensa le estos los m a s , la propia seguridad por un
facilito en el término de algunas horas c u a - lado , y el deseo de engrosar el número de
trocientas mochilas que necesitaba para su sus partidarios por otro, les obligaba , si no
partida, con la que volvió á repasar el Ebro á transigir, á mostrarse al menos indiferen-
en persecución de las gavillas de adua- tes á algunos desórdenes , y á lisongear á
neros.» unos fieros voluntarios que sabían batirse
Emprendió luego Zurbano algunos m o - muchas veees con heroísmo.
vimientos , y llamado el 11 á Logroño , fué Tristany, que tenia mayor prestigio por
destinado á perseguir á Gómez , que r e g r e - antiguos antecedentes, pudo haber estable-
saba á las provincias , y uniéndose algunos cido algún orden ; pero no parecía ser ami-
dias después á las fuerzas de don Victor go de que reinase, y la gran masa de gente
Sierra, alcanzaron y cortaron á los carlistas que mandaba, era una gran calamidad p a r a
en Estremiana, causándoles alguna pequeña los puntos que dominaba.
pérdida, y haciéndoles cuarenta y dos p r i - Seguían lamentando los verdaderos car-
sioneros, á pesar de la densísima niebla, que listas situación tan deplorable, y llamó t a n -
fué un insuperable obstáculo á las opera- to la atención del cuartel r e a l , que fué e n -
ciones y que mutuamente les ocultaba. viado Marolo á terminarla. Mas adelante
Zurbano llevaba ya hecho un considera- veremos fueron inútiles sus esfuerzos para
ble número de prisioneros ; pero como su conseguirlo , á pesar de la severidad que
gente no pertenecía al ejército, los carlistas empleó, continuando después de su regreso
no la consideraban comprendida en el t r a - aquella guerra de vandalismo, hasta que la
tado de Elliot y no daban c u a r t e l ; pero al dio nueva faz el éonde de España , el i n -
ver luego que Zurbano podia lomar coi; es- flexible y cruel militar que erigía patíbulos
ceso represalias, á cuyo efecto estableció su de tajo y cuchilla aun para sus propios s o l -
depósito especial de prisioneros en San V i - dados.
cente, consiguió para sus voluntarios, m e r -
ced á su entereza y las medidas que a d o p -
tó para sus prisioneros, el respeto y las con- ACCIÓN DE SAN LORENZO DE MORUNIS, Ó D E
sideraciones que se tenian con las demás
LA BOCA FORADADA.
tropas del ejército.

CATALUÑA. LV1II.

LVI1. Hicimos ligera mención (1) del sitio del


santuario deis Horts ó del H o r t , por lo que
afectaba á los desórdenes ocurridos el 4
La guerra continúa desorganizada en de enero en Barcelona; pero la hicimos i n -
Cataluña. Aquel enjambre de partidas c a r - cidentalmeute, reservándonos dar una exac-
listas , si algunas merecian este nombre, ta idea del sitio y de las operaciones que en
ocupadas únicamente en cometer punibles él tuvieron l u g a r , cuando nos ocupásemos
escesos, desconocían toda clase de s u b o r - de la campaña de 1836 , tarea en que nos
dinación y dependencia , y querían obrar hallamos.
sin sujeción alguna por entregarse asi con Daban los carlistas al fuerte del Hort la
mas libertad al pillage. Solo cuando se p o - importancia que tenia, y se habían e s m e r a -
dia dar un golpe seguro á una población, do en fortificar aquella peña casi inespug-
ó á una columna, se unian aquellos peloto- nable , en que se asentaba el elevado s a n -
nes de insurgentes á fin de asegurar su pre- tuario de la Virgen. Ancha la superficie do
sa ; y si se unian al pelear, se indisponían su base , inviértense mas de dos horas en
al repartirse el botín por grande que fuese andarla en derredor. Su elevación es g r a n -
y suficiente á satisfacer todas las a m b i -
ciones. (1) Tomo I I , pág. 305.
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

d e , y su planicie de media hora en su m a - parte del camino ; mas viendo la imposibi-


yor altura, sin mas subidas que dos, la una lidad de un buen éxito, se retiraron las tro-
por el camino de San Llorens, y la otra por pas con pérdida del ayudante Canella, un
el Grao de Abajo. sargento y cuatro individuos de tropa , que
Decidido Mina á quitar á sus enemigos fueron víctimas de su arrojo, y unos veinte
este seguro albergue, base de sus operacio- y nueve heridos, entre ellos el teniente c o -
nes en todo aquel territorio, salió el 21 de ronel capitau de artillería Basols , y el t e -
diciembre de Cardona con dirección á Sol— niente de Saboya Carola, sin contar los con
sona, en compañía de su estado mayor, en- tusos de las piedras que desde la cúspide
cargando la conducción al Hort de dos o b u - de la peña arrojaban los enemigos y r o d a -
ses de siete pulgadas al brigadier Sanz , y ban de una en otra roca.
la de un cañón de á diez al coronel don Los dias 3 y 4 trascurrieron sin nove-
Martin José Iriarte. Y con la columna de! dad , saliendo Mina con el gefe de estado
coronel Fajardo , siguió el comino del Mi- mayor y alguna fuerza para Barcelona, á
lagro, y en la tarde del 22 llegó á Solsona, donde íe llamaban los sucesos ya conoci-
superando los inconvenientes del camino y dos , dejando encargado el sitio al coronel
del tiempo. Niubó y á Iriarte , con el mando á éste de
Con la artillería y convoy emprendió la división que trajo , fuerte de tres gefes,
Mina la marcha á las siete y media de la cincuenta y cuatro oficiales y mil doscien-
mañana del 2 3 , y á una legua de Solsona, tos setenta y dos soldados. En la noche
se adelantó con el 9.° batallón ligero v o - del S se presentó delante de las trincheras
luntarios de Cataluña, mozos de escuadra y liberales Camas C r u d a s , por la parte del
su compañía de g u í a s , á formar el bloqueo campamento del Plá de Sobols , confiado al
del Hort, apoderándose de San Llorens de mando del comandante Macías , no ocur-
los Pitius á las pocas h o r a s , de cuyo punto riendo mas particularidad que un continuo
se retiró el enemigo al fuerte , abandonan- tiroteo con el objeto de incomodar. Siguió
do algunos efectos. Al separarse Mina e n - el fuego de cañón y fusil en los dias 6 , 7
cargó el mando de la columna y convoy á y 8 , como todos los anteriores, r e g r e s a n -
Iriarte , pernoctando éste en el Hostal del ! do en este último cien hombres que c o n d u -
Plá , á tres horas de Solsona : al amanecer jeron ocho mil raciones de pan desde Car-
del 24 emprendió la marcha y llegó al cam- dona. Impávidos y sufridos los soldados d e
pamento de Sobols, á tiro del fuerte e n e - I s a b e l , soportarn alegres las privaciones
migo del H o r t , donde se habían encerrado entre la aridez de aquellos elevados riscos;
los carlistas con Miralles, su gobernador. y amaneciendo el 9 con mas de tres cuar-
La actividad de los encargados de los t r a - tas de nieve en lodos los campamentos, sa-
bajos, hicieron se concluyeran en la misma lió Iriarte acompañado del ayudante Esain,
noche , quedando colocadas en batería las del comandante Camprubí y de muchos
tres piezas. operarios de San L l o r e n s , con abundante
Al amanecer del 2 5 comenzó el fuego tablazón para construir barracones y aliviar
de artillería contra el fuerte , arrojándole un tanto las fatigas del soldado, venciendo
sesenta y dos granadas y treinta y seis b a - de este modo los obstáculos que oponía la
las rasas. Continuaron los disparos en los crudeza del temporal. El dia 10 se c o n -
ilias 26 y 27 , en que so tiró gran número tinuaron las mejoras de los campamentos
de proyectiles sólidos y huecos. El dia 28 y se fortificaron , dirigidas las obras por
se intentó una sorpresa contra el Santuario Iriarte.
por la parte de la batería de Sobols, cuyo Con el intento de fatigar á los sitiados,
ataque se frustró, causando alguna pérdida, dispuso el dia 11 el comandante general
pero continuando siempre el fuego de cañón amenazar nuevos a t a q u e s , tiroteándose las
y obús. avanzadas del campamento de la casa tir—
. Sin mas novedad que el continuo tiro- mella con los carlistas del Santuario, y ma-
teo de fusilería por una y otra parte, se p a - tándoles un centinela. Sin ofrecer cosa p a r -
saron los dias 29 , 30 , 31 y 1." de enero, ticular pasaron los dias 12.al 1 9 , siguiendo
hasta que el 2 se avivó fuertemente el fue- solo el fuego de costumbre, á escepcion del
go de artillería con el objeto de emprender 14 , en que aparecieron sobre la enriscada
un asalto general. Ordenadas las columnas cumbre del monte Gosols unos ochocientos á
para atacar en todas direcciones la peña del mil carlistas. Al amanecer del 2 0 , sobre unos
Santuario , lo verificaron con ardor por la cuatro mil de estos atacaron simultáneamente.
ACCIÓN DE SAN LORENZO DE MORUNIS, ETC. 8b

por todas direcciones la línea sitiadora (1). columnas de tropas de la reina escoltando
El terreno ocupado para circumbalar el san- desde Barcelona la artillería de batir y d e -
tuario del Hort se estendia á cinco horas, y mas pertrechos de g u e r r a , que divisados
solo dos mil hombres repartidos por entre desde el Santuario , creyeron los sitiados
la escabrosidad d e estos montes , podian iban en su socorro desde Navarra: r e a n i -
ofrecer el pecho á la muchedumbre enemi- mados con esta esperanza , insultaron á los
ga : el primer esfuerzo de los carlistas fué sitiadores y á poco vieron desvanecida su
contra el campamento de Sobols al mando ilusión , pues que llegaron al campamento
de M a c í a s , é interinamente al de Enrique, de Sobols las municiones y luego la artillé-
mientras otra columna corría á apoderarse ría. El regimiento de Zamora llegó también
de la Roca foradada, y cortar dé este modo al campamento y formó en batalla al son d e
toda comunicación con el campamento que patrióticos himnos, y los nacionales de Bar-
mandaba don Manuel Monte y el pueblo de celona bajaron á San Llorens con la división
San Llorens , en donde Niubó se sostenía del coronel Aspiroz , escepto una parte que
contra numerosos contrarios. En tal s i t u a - quedó custodiando la artillería.
ción, no dudó Iriarte en dirigirse á la Roca Desesperanzados los carlistas desde la
foradada como llave de toda comunicación pérdida de la acción del '20, y en la i m p o -
con las tropas, y llegó casi al mismo tiempo sibilidad de resistir por mas tiempo, mucho
que la ocupaba el enemigo, quien se resistió menos al nuevo refuerzo de artillería , que
tenazmente; pero fué desalojado á la b a y o - ni llegó á ponerse en batería , trataron d e
neta de su formidable posición, que reforzó h u i r , y lo verificaron por el camino del
este gefe. Grao de Abajo hasta la mitad de la Roca,
Rechazado asi el carlista por Iriarte, desprendiéndose desde este punto al b a r -
voló éste al campamento de Sobols, en don- ranco. Pero la vigilancia de los sitiado-
de esperaban al enemigo con serenidad ; al res hizo correr esta nueva de uno en otro
propio tiempo se balia el comandante Marzo campamento , y á poco ralo fué ocupado el
con cuatro compañías de su batallón en las Hort por Iriarte , dejando al enemigo entre
Casas de P o s a d a , lo mismo que el capitán la primera línea por haber sido rechazado,
Foy con la suya de voluntarios de Barcelo- merced á la vigilancia de la compañía d e
na , y duró mas de seis horas el fuego en guías del general y voluntarios de Barce-
todas direcciones , después de las cuales se lona al mando de Foy. Esparramados asi
batió y obligó al enemigo á replegarse y en los terribles barrancos , fueron víctimas
emprender la fuga con pérdida de unos ciento noventa y siete carlistas, incluso Mi-
trescientos h o m b r e s , no siendo tanta , si ralles y su hijo , de doscientos que eran en
bien no fué insignificante, la liberal. el fuerte.
En la tarde del 23 aparecieron fuertes Los días 24 y 25 se retiraron los p e r -
trechos de guerra al pueblo de San Llorens,
(4) La de ataque fué dispuesta en la forma y la artillería conducida por los voluntarios
siguiente: de Barcelona se dirigió á Cardona.
La caballería , con unos seiscientos infan-
tes , atacó por la parte de la Piedra y molino
Los dias 26 , 27 , 28 y 29 se pasaron
d é l a Gafa, dirigiéndose á San Lorenzo. retirando los campamentos y destruyendo y
Viladas y Zorrilla, con igual fuerza, e m b i s - demoliendo el Santuario y todas sus fortifi-
tió por Capdevals , Casavella y Muragal. caciones, cuya operación, según lo dispues-
Castells y Hortalnou , con casi otra tanta to por el general, verificaron las divisiones
g e n t e , lo hizo por la Casablanca , camino de
B e r g a y p a r t e del Molino.
Iriarte y Niubó, saliendo ambas el 29 escol-
Estas tres columnas fueron destinadas con- lando municiones y el material sobrante del
tra la población. sitio, enfermos, heridos, ciento cuatro pri-
Y por la parte de Busa, Castelló y por las sioneros liberales que se rescataron , t r e s -
Casas de R o s e n d a , atacaron Brujo y el E s l u - cientos fusiles, dos cañones, diez y ocho
diaute del Grau , que reunían unos mil hom
lanzas y otra porción de efectos aprehen-
bres.
Con una fuerza casi igual atacaron I-Iorlal didos.
del.Vent, Ros de Eróles y Arteu el campamen-
to de Stobol.
Y Llarch de Copons, Torres, Camas Cruas
y otros cabecillas de la parte del Campo de
Torragona, so dirigieron por la montaña m i s -
ma á la Roca foradada con mas do mil h o m -
bres.
86 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

sostenian su poder y el de su pretendido


rey , cayó en manos de las tropas leales d e
PROVIDENCIAS DE MINA. S. M. la reina doña Isabel I I , que , con
una constancia y decisión admirables, han
sostenido el honor de las a r m a s , en medio
LIX. de los trabajos , penalidades y privaciones
que son consiguientes al estado de c a m p a -
mento, en la estación mas cruda del año, y
La salud de Mina se resintió notable- en lo mas áspero de las montañas de Cata-
mente con las operaciones del sitio del Hort luña. Los enemigos que le defendían p a g a -
y los sucesos de Barcelona , no permitién- ron con la vida la temeridad de su empresa;
dole, sin embargo, lo crítico de las circuns- y el ánimo de vuestro capitán general se ha
tancias dedicarse al descanso que tanto n e - enternecido al contemplar la escena i n t e r e -
cesitaba. Postrado en cama despachaba, sante de haber encontrado en el fuerte cien-
lleno de p u n d o n o r , los asuntos, y no daba to y tantos prisioneros leales, que todavía
treguas á su fuerte espíritu y á su voluntad nuestro ejército ha libertado de las garras
de hierro. de aquellas fieras, estenuados los desgracia-
Su terrible bando de 29 de noviembre, dos de hambre , de sed y de miseria.
que tanto sublevó los ánimos, aun de sus » Participemos, catalanes , de la s a t i s -
mismos amigos, fué modiGcado el 14 de facción que nuestros valientes han e s p e r i -
enero , aprovechando las observaciones que mentado en este feliz encuentro. Los c a -
había hecho en su corta campaña. Circuló becillas , que han penetrado demasiado la
esta modificación , y otra el 20 de febrero, importancia de este suceso , han heeho un
de acuerdo y en conformidad con la au- inaudito esfuerzo para socorrer el fuerte:
diencia del territorio, introduciendo des- reunidos en número de mas de seis mil hom-
pués otras varias aclaraciones , necesitado bres , atacaron un punto dé nuestra línea;
de todas el bando. pero nuestros héroes los rechazaron , p e r s i -
Ya porque fuese necesario movilizar al- guieron y dispersaron enteramente , y c o n -
guna fuerza de la milicia, ó porque el b a - seguida esta victoria, volvieron á sus c a m -
tallón llamado de la Blusa , se distinguiese pamentos , á tiempo que los del fuerte,
por su osadía é ideas avanzadas, fué el de- prevalidos de la ocasión, intentaron huir, y
signado á salir á campaña , y cuando se le fueron á dar en los filos de nuestros valien-
convocó para ser revistados en la plaza de t e s : ¡honor á ellos, catalanes!
Barcelona y emprender acto continuo la » V e d aqui los admirables frutos que
m a r c h a , solo los absolutamente imposibili- producen el orden , la subordinación y la
tados faltaron á aquel llamamiento de honor. buena disciplina. Barcelona 27 de enero
Aquellos entusiastas liberales salieron v o - de 1836.—Francisco Espoz y Mina.»
luntariamente al mando de don Félix Rivas, Mina pensó , y pensó acertadamente,
militar de toda la confianza de Mina, á com- que faltando el fuerte del Hort á los carlis^
partir con la tropa las fatigas de una c a m - tas, debían subdividirse sus fuerzas por c a -
paña arriesgada, que daba mas penalidades recer de tan importante punto de apoyo,
que gloria. base de sus anteriores operaciones ; i n t e r e -
Alentó entonces á los liberales todos la sando en este caso disponer una continua
toma del Hort, á cuyo anuncio añadió Mina persecución á las partidas. En su consecuen-
la siguiente p r o c l a m a , que tranquilizó los cia , y aprovechando el conocimiento q u e
ánimos, de suyo agitados, é inspiró confian- tenia de la guerra y del pais , se decidió á
za á unos y temor á otros. Mina deseaba distribuir el ejército en brigadas , y señaló
comunicar algún resultado de valía al p u e - á cada una el terreno sobre que debia g i -
blo barcelonés y al p a í s , para distraer al r a r , auxiliándose unas y otras recíproca-
uno de su peligrosa agitación , é inspirar á mente cuando la necesidad lo reclamase.
ambos confianza , y el que le proporcionó A este fin, circuló el 28 de enero la
Iriarte era , sin duda , de importancia. organización y distribución de l a s fuerzas
«Catalanes , decia , el fuerte de Santa existentes á la sazón en el Principado, pres-
María del H o r t , inespugnable por la n a t u - cribiendo que los regimientos del ejército
raleza, y mucho mas por el a r t e , abrigo de se constituyeran desde luego en brigadas,
la rebelde junta catalanes desde donde h a - y los batallones francos, que por su poca
cia partir sus ordo ana, á los sesinos que fuerza numérica exigían su amalgamación,
VARIOS ENCUENTROS, ETC. 8?

ocupasen los corregimientos y guarniciones del soldado , dedicando á este objeto todo
interiores. el esmero posible.
Confió la primera brigada al mando del Sin embargo de esta división de fuer-
brigadier don Manuel G u r r e a , asignándole zas, preparóse á salir á campaña; y á fin de
el oficial de plana mayor Moneada, y la se- remover antes todos los obstáculos que p o -
ñaló como punto de reunión para organi- dían entorpecer sus p r o y e c t o s , espidió una
zarse el de Yalls, y para teatro ulterior de circular ( 1 ) para que los diocesanos r e e m -
sus operaciones el corregimiento de T a r r a - plazasen los párrocos desafectos á la causa
gona , incluso el Priorato y las vertientes l i b e r a l , con secularizados y esclaustrados
de las sierras que desaguan sobre Tortosa. de recomendable conducta, y de quienes
Puso la segunda al del coronel don Antonio pudiera esperarse , d i c e , notables ventajas
Aspiroz , dándole por oficial de plana m a - en la opinión política y en la moralidad de
yor á Enrique, y por campo de operaciones los pueblos.
toda la alta montaña. Fió la tercera al del
brigadier Malgrat, con Renon por ayudante,
la cual operaría en los corregimientos de VARIOS E N C U E N T R O S . — A C C I Ó N DE MAS DE LA
Gerona y Figueras. Encargó la cuarta al bri- C O M A . — PENETRA TORRES EN LA CERÜAÑA.
gadier Sebastian con ayuda del oficial B o -
ATAQUE DE RIPOLL. '
c a n e g r a , encomendando á su cuidado los
corregimientos de Lérida y Talarn. Enco-
mendó la quinta al coronel Montero , quien LX.
eligiría oficial de plana mayor, y obraría en
el distrito de Tortosa , enlazándose con la
primera cuando fuese conveniente, sin per- Celebrada fué por los liberales la c o n -
juicio de atender á la orilla del Ebro y d e - quista del H o r t , temible guarida de sus
mas corregimientos, según lo exigiesen las enemigos ; y aunque sentida por los c a r l i s -
ulteriores operaciones de la guerra (1). La tas, eran españoles, y constantes en la. a d -
sesta brigada quedó al mando del coronel versidad, lejos de amilanarse , se p r o p u s i e -
Niubó, quien nombraría igualmente en cali- ron indemnizar con usura tamaña pérdida.
dad de provisional un oficial de plana mayor, Brujo , que hacia las veces de coman-
y maniobraría en toda la parte baja del cor- dante general, supo el 1.° de febrero que el
regimiento de Cervera, la Segarra y margen comandante de armas de Olot se dirigía á
izquierda del rio Segre hasta su desagüe en su encuentro y le cedió el campo. No c u e s -
el Ebro , cuando las circunstancias lo e x i - tionaremos sobre la veracidad de su parte,
gieran. Y finalmente, puso la sétima á cargo que tenemos ala vista; pero es lo cierto que
del coronel Osorio, y le asignó por oficial á el gefe de las fuerzas,de la reina ocupó el
Gali. Esta brigada debia tener por base de pueblo de las P r e s a s , antes en su p o d e r , y
sus movimientos á Esparraguera, atendien- le fué persiguiendo hasta San Esteban de
do asi a su instrucción, fortificando el Bruch Ras, donde tomó Brujo posiciones.
y la casa Masana , y manteniendo espedito
En e l l a s , ya fuese porque recibió auxi-
el camino real de Aragón hasta donde fuese
lio de Zorrilla, ó porque se decidiese á p r o -
posible sin estralimitarse.
bar fortuna,, aceptó el combate á que le
Los gefes de estas brigadas tenian la provocó su contrario, quien al ver la s u p e -
orden de dar á los demás sin pérdida de rioridad del enemigo, emprendió la retirada
momento la protección que reclamasen las á P r e s a s ; y á no ser por el valor y s e r e n i -
circunstancias. dad de sus soldados y los esfuerzos estraor-
Reorganizó también Mina los cuerpos dinarios que hicieron , habría quedado en
francos , distribuyó las demás tropas , dio poder de los carlistas la columna, que a c o -
sus instrucciones á todos los gefes, i n c u l - sada incesantemente, entró en Olot en a l -
cándoles se consagrasen á no permitir al gún desorden y con algunas bajas. Dumes-
enemigo que pisase el territorio que á cada nil vengó casi al mismo tiempo este pequeño
uno se le designaba, maniobrando reunidos desastre.
ó en pequeñas columnas , según la necesi- El 17 tuvo Zorrilla un choque en Grions
dad , sin desatender la debida comodidad con parte de la guarnición de Hostalrich,
aunque su intento no fué provocarla , sino
.(l) Esta brigada se confióluego al decidido
Iriarte. (t) Véase documento núm, 5 . .
88 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL,

apoderarse del correo y de su escolta en las cuatro horas de un fuego sostenido, cesó en
inmediaciones, en dirección de San Celoni. todas partes la acción.
La circunstancia de ser quintos los s o l - Tarde acudió Aspiroz con el resto de su
dados de la plaza dio el triunfo á sus con- columna á salvar á sus comprometidos com-
trarios, que ostentaron entre otros trofeos el pañeros , derrotados en fuerza de la s u p e -
d e cuarenta y cuatro prisioneros. rioridad del número, pues ademas del tesón
En el mismo dia , ó el inmediato a n t e - con que defendieron sus posiciones, s o s -
rior , dispuso Castell una celada á los que tuvieron bizarramente formando el cuadro
guarnecían á Berga y solian hacer algunas ocho' cargas, rechazando siempre á los l a n -
salidas. Caídos en e l l a , tuvieron mas de ceros , que volvían grupa desesperados de
veinte hombres de pérdida , por llegar con no poder romper la sólida muralla de b a y o -
demasiada confianza ó imprudencia hasta netas que tan disciplinados soldados les p r e -
a Casa de San Bartolomé, donde habia en- sentaban. Pero estrechados por numerosa
cerrada una compañía de caballería , que infantería, que les cargaba á la vez á la
al abrir los liberales la puerta salió a c u c h i - bayoneta, tuvieron que ceder á pesar de su
llándoles. valor.
A fines del mes se hallaba don José Juan La pérdida de los liberales en esta j o r -
de T o r r e s , gefe de la división de Lérida, nada fué grande : según el parle que t e n e -
en la Conca de Tremp de regreso de Graus mos á la v i s t a , puede calcularse aproxima-
( A r a g ó n ) con los batallones guias de N a - damente en seiscientos hombres, prisioneros
varra y de Tarragona , 1.°, 2.° y 3.° de la mayor parte. La de los carlistas , aunque
Cataluña pertenecientes á la primera b r i g a - no tamaña, fué también considerable.
da y un escuadrón de lanceros, y se o c u - Torres se vio después perseguido y e s -
paba en la recomposición de armas y vestua- trechado por las columnas de Alvarez , la
rios. Pero sabe que las columnas de S e b a s - de Aspiroz y la de Sebastian , en dirección
tian , Aspiroz y otros le vienen sobre él por y comunicaciones al intento, por la parte de
la parte del Segre, é inmediatamente se di- la Conca ; mas no considerándose capaz de
rige desde Segur á Pous , al mismo tiempo hacer frente , trató de burlar la persecución
que la columna de Aspiroz pernoctaba en y penetrar en la Cerdaña , pais afecto á los
Oliana y Peramola. Resuellos lodos al com- liberales, y á este fin salió de Orgañá
bale, á é l se aprestan, emprendiendo Torres el 2 de marzo, y merced á una rápida con-
la marcha en la madrugada del 28 c o n d u - tramarcha , pasando por Tornol y A l a s , al
ciendo sus tropas á la pelea. costado derecho , á tiro de cañón de la Seo
Al llegar á Penitill, sabe que la c o l u m - de TJrgel, cayó sobre Marlinet, territorio de
na liberal venia en su b u s c a , y se posesio- C e r d a ñ a , y se internó en é l , quedando en
nó entonces del Coll de la Abella y de la su poder algunos urbanos.
altura de la Collada de Mirambel para hacer No pudo permanecer mucho tiempo , y
frente con mas ventaja á su contrario , e m - el dia 4 se dirigió por Bel ves á Alep, donde
boscando como masa de reserva en el Mas supo se hallaba fortificado un pequeño d e s -
de la Coma un batallón y el escuadrón de tacamento del provincial de G u a d í x , el
lanceros. c u a l , después de alguna resistencia, tuvo
Los liberales avanzaban flanqueando el que rendirse á tan superiores fuerzas, que
camino por la izquierda del Segre; pero ig- pasearon osadas sus bayonetas por puntos
norantes de la-emboscada en su acecho, que hasta entonces habian respetado, apro-
distaban medio tiro de pistola de las fuer- ximándose á poblaciones no escasamente
zas ocultas cuando las vieron. Rompen e n - guarnecidas.
tonces el fuego las tropas constitucionales, Proyectó en Rivas atacar á la columna
y cargan á la bayoneta las carlistas que ha- de Ripoll, y asi que supo su salida con o b -
bían esperado se les aproximasen. jeto de batir al batallón de don Juan Caba-
_ Esta carga fué dada con rapidez y con llería, que bloqueba el mismo punto, corrió
éxito, costando á los sorprendidos no escaso á su auxilio ; y al llegar á las Cobas de R i -
número de prisioneros y algunos muertos y v a s , sin imponerle el número de sus c o n -
heridos, contando también algunos los c a r - trarios ni el huir acosada la gente de Caba-
listas, pues que serenos los acometidos, s u - llería por la sierra de Santa María y su e r -
pieron hacer frente á tan inopinado ataque, mita , incorporándose dos batallones mas y
y defender el Coll de Zamora y otros puntos cinco compañías , pasó á ocupar el camino
no menos disputados, hasta que al cabo de de Gumbreu y ermita de San March, y car-
ACCIONES DEL BRUCH Y DE CASA MASANA. 89

ando al enemigo , siguió la ruta de C a n - ron fuerzas en auxilio de unos y o t r o s , y


ebano y ocupó las posiciones del Manso después de un combate que parodiaba los
con el fin de apoderarse de las alturas de sangrientos que se trababan cuerpo á c u e r -
Galona y Yila , y cortar á los de Ripoll la po en la antigüedad, quedaron vencidos los
retirada. No lo consiguió ; y superando los carlistas, que tuvieron que subdividirse pa-
defensores de Ripoll los obstáculos que se ra evitar una completa d e r r o t a , haciendo
les oponían , vencieron el tenaz empeño de asi infructuosa la persecución que sufrieron.
T o r r e s , midiendo valientes sus armas con Otro combate es también digno de s i n -
quienes habian contado un triunfo de valía. gular mención , porque liberales y carlistas
lucharon como solo luchan los españoles. El
terreno habia sido ensangrentado varias v e -
ACCIONES DEL ISMJCn Y DE CASA AI A S A N A . — ces en esta guerra , y cayeron sobre Casa
OTROS SUCESOS. Masana tres columnas c a r l i s t a s , cargando
tan impetuosamente , que arrollándolo todo
y haciendo inútil la resistencia que-los d e -
LXI. fensores de aquel punto les opusieron , c i r -
cunvalaron el p u e b l o , llegando á penetrar
en él por varias calles hasta quinientos hom-
San Quirse de Basora , Roca foradada y bres , que no hallaron límites á su osadía.
otros puntos fueron en los primeros dias de El comandante de aquella pequeña fuerza,
marzo teatro de diferentes encuentros , con que empuñaba el fusil como un soldado,
mas ó menos fortuna para unos ú otros com- lanzóse temerario contra el gefe de las i n -
batientes. Mallorca , Zorrilla y otros p a r t i - vasoras y le atravesó el pecho con la b a -
darios sostuviéronles con tenacidad, y unas yoneta. Tanto arrojo no fué estéril. Alen-
veces defendiéndose, y otras tomando la tado el valor de oficiales y soldados al v e r
ofensiva sostenían su causa con el cortejo el heroísmo del que los mandaba , se p r o -
inseparable de una guerra civil tan s a n - ponen s e c u n d a r l e , y corren al e n e m i g o , y
grienta y obstinada. Una columna carlista le arrojan del pueblo , no sin porfiada r e -
quiso batir á un destacamento de francos sistencia, que costó á muchos la v i d a , por-
por la parte de Monlesquiu y Llusanós; mas que ninguno esquivó el p e l i g r o , viéndose
éstos se abrieron paso hacia Manlleu y b u r - alli pelear como aguerridos soldados no po-
laron el intento del enemigo. cos nacionales de Barcelona.
Tristany , por otra parle , se dirigió á Hechos como los reseñados, jugando en
destruir las fortificaciones del Bruch , paso ellos mayores ó menores fuerzas , con m a -
temible y tantas veces ensangrentado cuan- yores ó menores consecuencias , tenian l u -
tas han sido las guerras que ha presenciado gar casi diariamente ; pues ya era decidido
Cataluña. Fortificar sus eminencias , que se el empeño que tenian los carlistas de a p o -
defienden de por sí, era cerrar á los carlis- derarse de una población que les sirviese
tas el paso de aquella llave del crucero de de punto de apoyo y de cuartel general.
San Quintín á Monislrol y otros puntos, lea- Desorganizados como se hallaban, tenian su
tro de las operaciones de los partidarios de junta , y ésta estimulaba á los gefes con
don Carlos, y sitio dominante de la c o m u - quienes mas ascendiente tenia á que se h i -
nicación de Barcelona con las poblaciones ciesen dueños de una población de alguna
importantes do Igualada y Manresa. Por esto importancia. Prats de Llusanés y Berga fue-
el empeño de los liberales en fortificar el ron atacadas é invadidas; pero auxiliadas
Bruch , y el de los carlistas en impedirlo; al instante, fueron desalojados los invasores,
por esto se adelantaba Tristany contra las esperimentando pérdidas de consideración
fuerzas que protegían las obras. por no hallarse todavía en estado de poder-
Deseoso de asegurar el golpe con el me- se sostener en estos puestos , que á la sazón
nor sacrificio posible , disfrazó de francos á no presentaban la defensa que el santuario
los de su descubierta , y al avistarse con la del H o r t , que se vieron precisados á a b a n -
liberal, que se componia de belgas, respon- donarle y á sucumbir sus defensores.
dieron aquellos al quién vive con las voces Entre Orgañá y Pons sorprendió una
de Isabel II, logrando , merced á esta e s - división carlista á unos quinientos hombres.
tratagema, aproximarse, hasta que conocido Asi y todo , si hubiese imitado toda la fuer-
el engaño se cruzaron las b a y o n e t a s , ha- za la valerosa resistencia que opusieron dos
ciéndose los disparos ó quemaropa. Acudie- compañías de Saboya, no hubiera sido tan
TOMO I I I . 12
90 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

funesto el resultado de aquella emboscada, después deber aumentar, lo cual tuvo lugar
que pudo e v i t a r , porque debió preveerle por otro decreto de 2 de junio y una orden
una columna inmediata, que logró solo r e s - de 20 de octubre , elevando hasta veinte y
catar en Oliana algunos prisioneros. ocho el número de sus miembros entre pro-
Este desastre fué vengado por Gurrea y pietarios y suplentes, con los cuales se con-
Niubó que atacaron el dia 22 á Borges y al sideró podían no estar descuidadas las i n -
canónigo de Mombiola en Yillanueva de mensas atenciones que ya exigía la causa
M o y a , dejando en poder de aquellos un carlista en Cataluña.
rico botin , y sembrando el terreno de c a - La junta de este Principado llegó á con-
dáveres. En la fuga tropezaron los carlistas tar en su seno arzobispos, d i g n i d a d e s , c a -
con los cazadores que Gurrea había hecho nónigos, rectores de universidades literarias
marchar por el puerto de Rubíes, y cogidos y párrocos , grandes de España , duques,
asi entre dos fuegos, murieron unos á bala- m a r q u e s e s , c o n d e s , etc. , etc. El mariscal
zos y otros precipitados por los barrancos. de campo , barón de Orlafá , y el coronel
También aquí pelearon con denuedo in- don Domingo Caralt, murieron siendo v o -
superable los milicianos de Barcelona , los cales de la junta, y el arzobispo de Tarra-
voluntarios del turbulento batallón de la gona dimitió su cargo. Espidióse á cada uno
blusa , que demostró sabia defender en el su nombramiento ; y siendo urgente consti-
campo de batalla la libertad que aclamaba tuir su autoridad á fin de poner coto á los
en las calles de la ciudad , y defenderla graves desórdenes de los partidarios, man-
cuerpo á cuerpo del enemigo , dando y r e - dó don Carlos que «la junta se instalase sin
cibiendo la muerte á la bayoneta. mas dilación que la absolutamente i n d i s -
Apostado Grau en San Hilario Sacalm, pensable en el punto mas á propósito, según
empezó á esperimentar una angustiosa esca- las circunstancias.»
sez de v í v e r e s , que le obligó á moverse, Para su reunión , sin e m b a r g o , existían
arrostrando todas las consecuencias que pu- graves inconvenientes: el cargo era com-
dieran sobrevenirle. En tal disposición, mar- prometido , y no contando con una p o b l a -
chó con el batallón de su mando hacia los ción donde permanecer con seguridad , y
llanos del Valles, y cerca de la Garriga fué distantes unos de o t r o s , era casi ilusoria la
atacado por una columna l i b e r a l ; pero r e - junta. Asi que solo se reunieron primera-
sistió una hora con un fuego sostenido, car- mente, y esto el 17 de enero de 1837, cin-
gó luego á la bayoneta , y se hizo por fin co vocaíes q u e , con el comandante general
dueño de tinas ventajosas posiciones, en las don Blas María Royo , instalaron la junta
que acampó , después de hacer doce prisio- sin contar siquiera el mínimum á que ia l i -
neros. mitaba el decreto de su creación para ser
JUNTA 1)1! CATALUÑA. valederos sus actos. Dióse parte al minis-
terio de Gracia y Justicia para conocimiento
LXII. de don Carlos, quien en 27 de febrero
«aprobó la instalación y mandó que se p r a c -
Hemos hecho mérito de la existencia de ticasen cuantas diligencias estuviesen al a l -
una junta , y son tan inseparables sus actos cance de la junta para que todos los demás
de los de la g u e r r a , que deben correr u n i - individuos nombrados recibiesen la noticia
dos ; pero á fin de no hacer enojosas digre- y pudieran reunirse á la mayor b r e v e d a d ,
siones , dedicaremos ahora breves líneas á á fin de que el Principado no careciese de
una corporación de muy notable historia en los auxilios que , con la presencia , luces é
los últimos años de la guerra. influjo de todos pudieran facilitarse.»
Reconocida , como tenemos manifestado La historia de la junta ya es posterior á
en otro l u g a r , la necesidad de las juntas, esta época: terminaremos, sin embargo, este
creó don Carlos la de Cataluña , que fué capítulo , copiando el siguiente párrafo de
organizada dos veces , no contando la p r i - una obra que habrá de ocuparnos mas de
mer junta provisional, que sin especial nom una vez (1).
bramiento, pero con la aprobación de su «Reducida, p u e s , la junta al corto n ú -
señor,_se formó y prestó algún tiempo útiles mero de cinco individuos, se halló en un
servicios. tortuoso é intrincado laberinto, de muy d i -
Por decreto de 1 i de enero de 1836 la fícil salida, por una consiguiente necesidad
nombró don Carlos sus nueve vocales, i n -
cluso el presidente , cuyo número se creyó (1) Defensa de la junta gubernativa.
ESFUERZOS DE MINA. 91

de las operaciones de la guerra desde que el l . ' do abril. Retiróse poco después á Bar-
estalló. Ya el dia inmediato hubo de fugar- celona esperando se aceptase su dimisión,
se de Eorredá por haber subido una colum- no desatendiendo en el ínterin las operacio-
na de cristinos desde Berga; el comandante nes militares que dirigía desde cualquier
general Royo se marchó precipitadamente punto en que se hallaba.
sin decir nada a los vocales, ni darles p r o - El pueblo y los diputados catalanes sin-
tección ; fué preciso que buscasen un asilo tieron mucho el paso que acababa de dar
en los bosques y casas de las montañas ; en Mina, y al que se opusieron éstos. Al mismo
ellas estuvieron escondidos algunos dias r o - tiempo le escribieron rogándole desistiese
deados de privaciones , de sustos y de i n - de su propósito y continuase en el mando.
minentes riesgos, y todo faltaba , menos los El gobierno, abundando en estos sentimien-
deseos de trabajar; añadiéndose á esto, que tos , le participó que S. M. la reina G o b e r -
no habia un dato que pudiese guiar á la nadora no habia tenido por conveniente ad-
junta con seguridad en el desempeño de sus mitir la dimisión, y que esperaba de su celo
funciones. La urgencia, empero , de los ar- y conocido amor á la causa de su hija, que
reglos en todos los objetos cometidos á su continuaría como hasta entonces ocupándose
celo no admitía dilación, y asi hubo de h a - en beneficio de ella.
cer lo que pudo con prontitud é incesante La disolución de las Cortes, con las c i r -
actividad. En consecuencia , echó los ci- cunstancias que precedieron y subsiguieron
mientos de la administración , determinó el á esle acto , llamó fuertemente la atención
método provisional de recaudar é invertir del país, y éste fué uno de los motivos mas
las contribuciones y demás productos de la poderosos'que Mina tuvo para no insistir en
real hacienda , estableció las oficinas de retirarse , como estaba resuelto á hacerlo,
contabilidad sobre el pie que permitían las siendo este sacrificio de no menor mérito
circunstancias en aquellos tiempos de gran que cuantos llevaba prestados en obsequio
premura , nombró los individuos que fueron de la causa pública. A trueque de que los
indispensables en los ramos político y eco- ánimos de la populosa Barcelona y de todo
nómico , reorganizó el gobierno municipal el Principado se mantuviesen tranquilos en
de los pueblos, creó las juntas subalternas la efervescencia que se notaba en todos los
de los corregimientos, nombró alcaldes m a - ángulos de la monarquía , hizo esfuerzos
yores para la recta administración de j u s - heroicos en lo grave de sus dolencias, y lo-
ticia , y dirigió la influencia que la prensa gró que no fuesen estériles sus medidas y
ejerce sobre la opinion de las masas.» deseos. Tocante á las operaciones militares,
si bien no dejaba de atenderlas en lo que
.BREVE CAMPAÑA DE MINA. su salud le permitía , acaso se resintieran
algún tanto de la falta de su presencia al
LXIII. frente del ejército ; pero las facciones no
progresaban, porque donde quiera que apa-
El 10 de marzo salió Mina de nuevo á recían eran perseguidas por las brigadas (1).
campaña á pesar del mal estado de su s a -
lud , dejando en Barcelona para que le r e - ESFUERZOS DE M I N A . — E S T A D O DE FUERZAS
emplazase á don Juan Antonio Aldama. Mar- CARLISTAS.
chó por Tarragona á Cervera , y no le s e -
guiremos en esta espedicion porque no ofre- LXIY.
ce grande interés á la historia; solo diremos
que este viage escitó murmullos, obligando La nueva organización que recibían las
á M i n a decir el 11, que «sus marchas s e - fuerzas liberales en el Principado , dio a l -
rian veloces para dar á la guerra loda la guna tregua á los carlistas, porque no era
acción y la vida que reclamaba.» Esto.no posible combinar el relevo de guarniciones
obstante , el viage fué lento ; y al marchar y destacamentos sin que cesaran en sus ope-
mucho tiempo después á Lérida, impuso á raciones , por mas cuidado que en ello r e -
esta ciudad una contribución de 10,000 comendaba Mina.
duros. Esle, infatigable, si no en operar, p o r -
Las consecuencias necesarias del fusila- que no se lo permitía su enfermedad cada
miento indisculpable de la madre inocente vez mas grave , hasta el punto de que poco
de C a b r e r a , le ocasionaron disgustos de
tanta consideración , que dimitió el mando (1) Memorias del general Mina,
92 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

después le desahuciáronlos facultativos, no de las columnas, porque conocía los de las


descansaba en prescribir movimientos, y se- enemigas , merced á su bueno y abundante
guir con todos ios gefes de brigadas y aun espionage.
de pequeñas columnas una correspondencia Este sistema no podia menos de p r o d u -
tan activa , y tan minuciosa á v e c e s , que cir beneficiosos resultados, y se evidencia-
forma legajos la que á la vista tenemos de ron en la disminución que tuvieron las fuer-
la seguida con cualquiera de los gefes. De zas carlistas, disminución que no es iluso-
todos exigía la misma correspondencia y que ria , porque la vemos en un estado formado
la duplicaran y triplicaran al amago del por ellos mismos, y donde mas bien había
peligro de que no se recibiera: solo de este interés en aumentar que en disminuir el
modo podia con mas exactitud disponer, número. Es importante el documento , y lo
aun desde su mismo lecho, los movimientos reproducimos á continuación.

NOTA DE LA FUERZA QUE , SEGÚN UN CALCULO APROXIMADO, REÚNEN LAS


BRIGADAS DE CATALUÑA.

Brigadas. Gefes y batallones q u e existen. Infanteria. Caballería.

/Don Ignacio Brujo 400 ' 20


i Don Patricio Zorrilla. . . . . . 800 40
De don Ignacio Brujo. ¿Don Miguel Pujol ( a ) Mallorca. 300
/Don Jaime Casas 200
Don Pedro Grau 250

!Don Benito Tristany , 400 10


iDon N. P'rats ( a ) Grabat de Guisona, 400
De Tristany < Don N. Trinchet 337 8
I Una partida suelta. . . 60
\Don Pablo Maña (a) Degollal. . ' . . 400

De Torres. . . . . . . . j Don José de Torres. 3,300 80

De Rojas | ü o n N. Rojas. . . 3,300 30

iDon José Masgoret. . 400


Del Campo de Tarragona. \ Don Agustín Cendres. 300
f Don José Barris. . . 300

! Don Juan Caballería. 200 30


De Caballería I Don, Agustín Dax.. SOO
(Don Juan Boquica. 400

Batallón de la junta. 300


Batallones sueltos.. ¡El de Galceran.. . . 200
[El de Risvó 200

Total. 13,367 218

Habia fuerza total sobre las armas en


octubre y noviembre de 1 8 3 3 . . . 23,000
Fuerza actual 13,367
Resultan de menos en el dia 11.633
Elorrio 15 de abril de 1 8 3 6 .
VARIOS ENCUENTROS. 93

Por el anterior estado se v é , que solo ayudado por la cuarta , tuvo el 4 de mayo
reuniendo todas las brigadas podían em- un encuentro con gran número de carlistas
prender las fuerzas de don Carlos operacio- á quienes habia unido el peligro y la n e c e -
nes importantes. Por esto , todos los hechos sidad de hacer exacciones de víveres , que
militares, que fuera de ellas tuvieron lugar, cayeron en mucha parte en poder de G u r -
podrán ser mas ó menos b i z a r r o s , y aun de rea, que continuó persiguiendo á Borges por
alguna consideración por el número de las las márgenes del Segre.
víctimas que ocasionaron; pero ño afectaban El mismo partidario carlista fué batido
sus consecuencias á ninguno de los partidos, nuevamente el 13 en las inmediaciones de
ni dan interés a l a historia. Alentom por los que ya habian triunfado en
Pero la reunión de todas las brigadas este punto el 22 de m a r z o , aumentando las
era poco menos que imposible, como v e r e - víctimas del último choque el fusilamiento
mos al llegar Maroto. Asi que no se concen- de los prisioneros , entre los que se hallaba
traban sino cuando existia un peligro i n m i - el célebre padre Piqué , capellán del b a t a -
nente. Procurando, eso si, aumentarse, por- llón de Borges , y cuya vida fué una serie ,
que en ello iba su mayor seguridad, vivian no interrumpida de escesos , de crueldades
á costa del pais , y no parecía sino que d e - y de crímenes, según se manifestó.
jaban á otros el cuidado de terminar aquella Los gefes de las brigadas liberales e s t i -
lucha. mulados de continuo por Mina y por su pro-
En la subdivisión en que operaban las pia honra, favorecidos ya por la benignidad
fuerzas carlistas se hacia imposible su p e r - de la estación, no descansaban un momento,
secución , y mucho menos su eslerminio. y tanto acosaron á los carlistas, que h u y e -
Sucedía en Cataluña lo mismo que en las ron perseguidos á la Cerdaña, donde come-
Provincias Vascongadas al principio de la tieron horribles actos de vandalismo, incen-
guerra; distinguiéndose el Principado cata- diaron el pueblo de Martinet, saquearon las
lán por una circunstancia muy desfavorable torres ó casas de campo , robaron ganados
á la causa del absolutismo ; el carácter i n - y se llevaron las mugeres de los nacionales,
dócil é independiente de sus partidarios, se exigiendo por su rescate gruesas sumas. E n -
indisponía fácilmente, negándose á operar sañados con aquel pais l i b e r a l , emplearon
juntos y aun á auxiliarse, como sucedió al en vejarle y afligirle todos los medios que
Ros de Eróles y Orfeu con T o r r e s , igual- les sugirió su encono , toda su ferocidad.
mente que á otros muchos. Corrió á aliviar Gurrea su suerte, y siguien-
do la funesta huella de sus enemigos hasta
B e l v e r , reúne á los nacionales, les alienta
VARIOS ENCUENTROS. y escita á perseguir á quien tantos males les
causan , se le unen entusiastas y logran por
fin alcanzar á Torres y batirle , rescatando
LXV. los milicianos sus mugeres y recobrando al-
g ú n botin.
Todos los hechos de armas eran en C a -
No de lodos los que tuvieron lugar, por taluña sangrientos; casi nunca se daba cuar-
la razón que acabamos de manifestar, sino tel, y era tal el encono con que se combatía,
de los mas principales, que no por esto t i e - que hasta las propiedades eran también allí
nen grande importancia, daremos una ligera objeto de la saña de los secuaces de don
idea. Carlos , que hasta en esto se distinguían en
El 13 de abril, Niubó halló de nuevo en el Principado. Desconociendo sus v e r d a d e -
Castells á Borges y otros y les rechazó al Se- ros intereses, la execración del pais era el
gre , donde perecieron algunos de sus p a r - resultado de un sistema que tenia tanto de
tidarios. bárbaro como de estúpido, que tanto amen-
Tristany , que ocupaba la posición de guaba á quien que le inaugurase.
Guardiola , se vio atacado el 30 por la c o - Quejáronse de muchas partes á Mina
lumna de Manresa, que le rechazó hasta las habérseles amenazado con quemar las m i e -
eminencias de Castellfullid , donde se rehi- s e s , y á fin de prevenir tan horrible a t e n -
zo. Trató de resistirse ; pero en vano , t e - tado y otros escesos , publicó en Barcelona
niendo que apelar al acostumbrado recurso el 20 un bando ( 1 ) imponiendo la pena de
de la dispersión para huir sin ser destruido.
Gurrea con su brigada , la primera , y 5
(4) Véase documento núm. 6 .
94 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL,

muerte al robo, á la malversion, á los o b s - Cervera con objeto de acompañar á los n a -


táculos con que se tratase de impedir la r e - cionales de Reus , Masgoret, Liare , Carné
caudación y aprovechamiento de los frutos, y Marcó, se pasearon por el Priorato c o m e -
calificando de cómplices á todos los que tiendo sus acostumbradas tropelías , revol-
compusieran la partida que cometiera los vió contra e l l o s , y hallándoles en R i c a -
anteriores delitos. m o x o n s , impidió tomasen una favorable
De esta manera era la guerra de e s t e r - posición sobre el pueblo , y les persiguió
minio, cuyo carácter nunca podia ser f a v o - hasta la Riva.
rable á la causa liberal, porque asi ofrecia Sebastian sorprendió en el término de
mas pais, mas personas y mas objetos al fu- Masfá á las partidas de Trislany, Degollat
ror de sus contrarios. y otros, matándoles unos cien hombres.
A pesar de lo nublado que se iba p o - Niubó batió á Llarch y Griset en la Crehue-
niendo el horizonte político, cuya cargazón ta, y mas tarde en Queralt, y Zorrilla atacó
influía siempre tan en daño de la causa de á los cincuenta hombres que escollaban el
la legitimidad, ya porque se distraían de su correo de Francia á Gerona, cayendo sobre
principal objeto las tropas, ya porque se ellos con mas de cuatrocientos hombres en
distraía la atención de todos, no dejaron de el Bosch deis Lladres. Sorprendidos y a c o -
tener en junio algunos encuentros con varia sados, obligóles á encerrarse en una casa de
fortuna ; pues si los carlistas triunfaron en campo, que incendió. Inútil ya la resisten-
las inmediaciones de Berga , apoderándose cia , se rinden por salvarse , y son pasados
de una compañía de voluntarios de Catalu- por las armas, lo mismo los soldados que los
ña que , al mando de Carreras salía á reco- nacionales y carabineros de Mataré, de que
ger una partida carlista, que deseando aco- la desventurada escolta se componía.
gerse á indulto , había pedido una fuerza Esle horrible suceso tuvo funestas c o n -
que la acompañase, Borges y otros gefes de secuencias cuando se supo en Figueras. Ha-
la alta montaña fueron batidos y dispersados llábase de gobernador en esta plaza don
en diferentes puntos y obligado Torres y Manuel de Tena , y temeroso de que unos
otros á penetrar en Aragón , donde hallaron nacionales de Mataré , compañeros de los
la muerte. fusilados, esplotasen la fermentación que ya
Degollat y el Llarch de Copons se vieron ' reinaba en el pueblo , les previno , con el
también muy apurados en T o u s , de donde mejor deseo , marchasen á Besalú ; pero al
les arrojó Bretón. divulgarse esta orden , corrióse la voz de
La valiente y decidida guarnición de que iban v e n d i d o s , y reuniéndose las t u r -
Tordera supo burlar la estratagema que em- bas, y sospechando del gobernador, fué ro-
plearon los carlistas para apoderarse de un deada su casa ó invadida, vengando su fu-
pueblo donde tantos amigos' contaban; pero ria insensata cuanto injusta en el infeliz
fueron inútiles sus esfuerzos para vencer el gefe , cuya vida sacrificaron.
entusiasmo de los cercados defensores de Reuniéronse ya larde las demás autori-
Tordera, los cuales , auxiliados por los n a - dades , formóse la milicia , y todo quedó
cionales de B l a n e s , vieron huir á sus c o n - tranquilo después del crimen.
trarios.
También tuvieron que desistir de su
CIRCULARES DE M I N A .
empresa los sitiadores de San Hilario d e s -
pués d e . u n a reñida acción , en la que fué
derrotado el carlista.
LXVI.
Zorrilla, Mallorca y otros partidarios,
acosados de continuo por Ayerbe , trataron
de resistir en las alturas de San Quirse de Mina, (pie no dejaba de mostrarse sa-
Basora ; y si bien rechazaron al principio á ! tisfecho de los esfuerzos que hacían las t r o -
Ios liberales y creyeron derrotarles con la ' p a s , y que aprobaba generalmente los m o -
llegada de Trístany , acreció el brío de los! vimioñtos de las b r i g a d a s , manifestóse dis-
acometidos ó la par del de la resistencia, y ; gustado de que , ya por hacer valer éstas
cedieron al fin los carlistas sus ventajosas' sus operaciones , ó por hacer uso de_ una
posiciones. ! veracidad inconveniente , exagerasen ó de-
Brelon operaba en tanto en el Campo de ! clarasen el respetable número de los c a r l i s -
Tarragona con notable ventaja ; y si bien t a s , con cuyo motivo creyó seria bien dar,
;

prevaliéndose de la marcha de este gefe ó como dio, esta eslraña circular:


CIRCULARES DE MINA. 9b

«Capitanía general de Cataluña.—Plana de fuerza para verificarlo , quedará de h e -


mayor.—Sección c e n t r a l . — H a n llamado cho suspenso de su empleo el comandante
sobremanera mi atención muchos partes que de las armas ó comandantes en cuyo radio
recibo , en los cuales se multiplican y exa-t se encuentre, y si no los hubiese, el a y u n -
geran las fuerzas facciosas, haciéndolas a s - tamiento pagará una multa personal de cien
cender á un límite que nunca tuvieron en libras por cada concejal.
este Principado , y mucho menos en la a c - «Siendo el especial objeto del instituto
tualidad, que por efecto de la activa perse- de la guardia nacional la conservación de
cución que sufren han tenido bajas y deser- las propiedades y la persecución del e n e -
ciones cuantiosas; en este concepto me hago migo común en sus respectivos territorios,
un deber el fijar la consideración de V. S. ninguna clase de retribución pueden exigir
sobre este particular, á fin de que n o s - por el espresado servicio , el cual reconoce
otros mismos no demos á nuestros enemigos el verdadero interés de defender sus p r o -
una fuerza moral y preponderancia de que pios hogares.
realmente carecen ; exigiendo el que V. S. »E1 pueblo que no se oponga á la e n -
se sirva recomendar con este motivo á todos trada de los enemigos de la patria, siempre
sus subditos el testo literal de las reales o r - que éstos no tengan el duplo de la fuerza
denanzas, pues estoy en el caso de hacerlas que su guardia nacional , pagará una multa
cumplir y acatar con exactitud. Dios, e t c . — de 20 rs. por vecino , y 60 cada individuo
Cuartel general de Cervera, 2 de mayo de del ayuntamiento, cura párroco y demás
1 8 3 C — D e orden de S E . , Laureano Sanz autoridades.
Señor....» «Los bosques que sirven de guarida á
Siguieron á esta disposición otras varias los rebeldes serán talados ó quemados, d e -
sobre diferentes objetos, que no son ahora jándolos en disposición de que no puedan
del caso, siendo algunas mas ó menos rigo- ofrecer ninguna clase de abrigo : esta o p e -
rosas ; pero la de 12 de julio las escedió en ración se practicará por las autoridades en
los medios que quería emplear para destru' cuyo distrito de una hora de radio esté s i -
á los carlistas y armonizaban con los i m - tuado; y las grutas y cuevas de todo el t é r -
puestos en otros b a n d o s , algunos de los mino serán destruidas de un modo pronto y
cuales hemos dado á conocer. sencillo.
Esta circular decia asi: «Estas órdenes obligan solo á los p u e -
«La apatia criminal y punible que en blos que pasen de sesenta vecinos, y se
general se nota en los pueblos, cuando dis- considerará como un mérito relevante el que
persos los enemigos de la patria por el v a - las observen los escluidos, casas de c a m -
liente ejército, inundan el pais en pequeñas po, etc.; pues que el bien redunda en favor
cuadrillas de cuatro , s e i s , diez y lo mas de todos los habitantes del Principado.
de veinte hombres , robando, talando y po »En cada distrito de los que actualmen-
niendo en contribución poblaciones enteras, te componen las comandancias de armas
me convence que semejante conducta y fal- establecidas y sucesivas que se establezcan,
ta de decisión debe ser reemplazada por el se efectuará una batida combinada en p e r -
justo castigo de su vergonzosa indiferencia. secución de los rebeldes todas las semanas;
«Todo comandante de las armas , ó el cuando menos, practicándola los pueblos de
ayuntamiento donde no lo haya , queda en la demarcación á una misma hora con la
la precisa obligación de mantener libre de prudencia necesaria para evitar un revés, y
enemigos en un radio de una hora toda la con el sigilo que exige el buen éxito.
circunferencia de su p u e b l o , siempre que »Los señores gobernadores, en sus r e s -
los facciosos que la ocupen no escedan de pectivos corregimientos , exigirán con todo
la mitad de la guardia nacional armada que rigor y precisión el cumplimiento de lo man-
cuente el propio distrito. dado ; en la inteligencia de que yo haré
»Los perjuicios causados en las respec efectiva su responsabilidad sin considera-
Uvas demarcaciones, serán satisfechos pol- ciones de ninguna clase.
las poblaciones, siempre que se pruebe que »Los gefes de brigada y comandantes
faltaron al cumplimiento de lo dispuesto en de columnas multiplicarán si es dable la
el párrafo anterior. actividad de sus marchas en la persecución
»En cualquiera punto que los enemigos que tanto les tengo recomendada, s u b d i v i -
permanezcan tres horas seguidas sin ser diendo su fuerza para abrazar grandes e s -
atacados teniendo el pueblo una mitad mas tensiones de p a i s , á fin de que los pueblos
96* HISTORÍA DE LA GUERRA CIVIL.

d e lodo el Principado cuenten con la pronta guase el encono de unos y o t r o s , que p a -


cooperación del ejército , y la unidad de recía por el contrario aumentarse.
los esfuerzos proporcione á Cataluña la r e - Asi se veia dolorosamente , que en un
colección del inapreciable fruto de su paci- combate donde apenas jugaban doscientos
ficación , y el bizarro ejército la inmarcesi- hombres, quedaban la mitad tendidos en el
ble gloria de habérsela proporcionado. campo , porque eran fusilados ó asesinados
«Siendo el objeto de lodos mis desvelos los prisioneros.
la tranquilidad del Principado , librándolo Esto no obstante, la causa carlista no
de los enemigos, á quienes el robo y toda progresaba; y aunque su periódico oficial, la
clase de delitos forman el cebo de su p e r - Gaceta de Oñate , publicaba siempre triun-
manencia en las filas de la iniquidad, auto- fos , los resultados desmenlian tan h i p e r -
rizo á los señores gobernadores para que bólicos partes. Sabíase en las provincias la
tomen velozmente en sus corregimientos t o - verdad, la escribían algunos gefes y muchos
das las medidas que no puedan retardarse particulares, que no cesaban de encarecer
y que propendan al objeto, dándome cuen- sobraban elementos para regular la guerra,
ta especificada de las que sean para la c o r - disminuyendo sus horrores en esta parle de
respondiente aprobación , y consultándome España, lo mismo que en las Provincias Vas-
las demás que juzguen oportunas, en el congadas. Asi era ciertamente , y esta c o n -
concepto de que su honor y reputación e s - vicción hizo que en el cuartel real se a p r e -
tán altamente comprometidos, y que la pa- surase la marcha de un gefe que consiguiese
tria impulsa su actividad para prometerse lo que todos los carlistas sensatos deseaban.
mucho de ellos. Con la marcha de Maroto á Cataluña,
«Dios guarde á v d . muchos años. B a r - coincidió la trama de una conspiración en
celona 12 de julio de 1 8 3 6 . — F r a n c i s c o Cardona con intento de apoderarse del cas-
Espoz y Mina.» tillo. Descubierta, muy adelantada ya, f u e -
ron presos varios canónigos, capellanes y
otras gentes fanáticas.
OPERACIONES M I L I T A R E S . — CONSPIRACIÓN EN
CARDONA.
NOMBRAMIENTO DE MAROTO PARA GEFE I)E

CATALUÑA.—SU MARCHA.
LXV1I.

LXVIII.
Llegamos á la mitad del año , y los s u -
cesos políticos que ya empezaron á tener
l u g a r , parecían absorber mas la atención A pesar de la distancia que separaba á
que las operaciones militares; asi que estas Oñate de Cataluña , se sabia , como hemos
eran escasas, y estériles por lo común sus dicho, en la corle carlista lo poco que a d e -
resultados. Solo de cuando en c u a n d o , y lantaba la guerra en aquel p a i s , y se p e n -
ya en uno vi otro estremo del Principado, saba en enviar á un gefe de carácter que
tenían lugar algunos encuentros, en que la pudiera poner coto á la insubordinación y
suerte de las armas no se mostró decidida demasías de aquellos feroces voluntarios.
en pro ni en contra de unos ni otros comba- Muchas razones militaban en favor de
tientes. Casi todos los gefes de las brigadas Maroto para que se le confiase una misión
y columnas liberales son á la vez v e n c e d o - tan difícil, y atendiendo á las mismas, r e -
res y vencidos, y lo son igualmente los car- cayó en él la elección.
listas. Permanecía disgustado en la c o r t e , que
Albíñana , Basora , San Quirsc , Costa ya en abril quiso a b a n d o n a r , dirigiendo al
do. Codoñcs, Cornudella, Mollera, Monis- efecto una esposicion á don Carlos, en la
trol de Caldas, liipoll. Argcntona, San F e - que, pretestando el mal estado de su salud,
líú de Torelló , y en íin , las márgenes del y « viendo con dolor, decía, que en las a c -
Segrc , del T e r , del Llobregat, del Pluvia, tuales círcunslancias no podía ser útil á la
y desde la Junquera hasta (jldecona, s u - justa causa de su r e y , á pesar'de sus mas
frían con mas ó menos fuerza, mas ó menos ardientes deseos,» pedia licencia temporal
de continuo , los furores de una guerra la para el eslrangero, á fin de atender á su
mas encarnizada , sin que el tiempo a m e n - salud y á sus hijos.
NOMBRAMIENTO S1AROTO, ETC. 07

Mas no fué concedida, y permaneció en con que contaba en Cataluña, estaban en


Tolosa, haciéndose algo comprometida su desastroso estado , confiando en que yo las
situación , pues á pesar de que procuraba ordenaría. Convino en cuanto le propuse
vivir en un completo aislamiento , se veia para el desempeño de mí cometido, y acce-
continuamente obligado á escuchar á multi- dió á que para pasar por Francia con a l g u -
tud de quejosos que le buscaban, dando esto na facilidad y sin esposicion de ser sorpren-
lugar á la formación de un nuevo partido, dido y encerrado en una cárcel, aparentase
que desde entonces se llamó Marotisla (1), marchar resentido y bajo el pretesto de t o -
y al cual no dio vida el g e n e r a l , con cuyo mar los b a ñ o s , para lo cual se me dio el
nombre fué bautizado, s i n o q u e le constitu- competente escrito , y la suma de 3 0 , 0 0 0
yeron sus enemigos, creando infinitos agra- reales para atender a los gastos del viage.
viados que se unieron formando causa c o - »El fin principal á que se encaminaba
mún en su desgracia para condolerse de mi nombramiento era el de alejarme de don
ella mutuamente. Carlos: lo deseaba y prescnlábaseme también
Nómbresele después de algún tiempo una ocasión favorable de servir al príncipe
vocal de la junta consultiva (pie se formó lejos de las intrigas de su corto, si efectiva-
bajo la presidencia de Villemur; pero cono- mente se me facilitaba cuanto Erro habia
ciendo que las atribuciones de esta junta se ofrecido.
reducían á asesorar para la secretaria de la »Yencidas varias dificultades que en
Guerra, confiada por Erro á Morejon, pidió Bayona me presentaron , tanto el prefecto
permiso para restablecer su salud , y se re- como el general Uarispc, logré, después de
tiró á Elorrio desde Tolosa , donde hasta algunas contestaciones, tomar el camino de
entonces residiera. Marsella (1), por no poder el de Tolosa,
Ofreció sus servicios en la clase que se como me habia propuesto, y después de s u -
le considerase útil después de las acciones frir inmensas penalidades, llegué á los Piri-
de mayo en Arlaban , y se le manifestó que neos, donde acreditó con lágrimas de dolor
don Carlos había recibido con agrado sus la constancia y la fé de mis principios, ¡Qué
ofertas y había acordado llamarle , por lo noche , la que después de haber andado á
cual se le provenia se presentase inmedia- pie diez l e g u a s , eslenuado y aburrido de
tamente. fatiga, hice la travesía de los Pirineos! Eter-
«Conferencié sobre este particular con namente recordaré los momentos en que me
La Torre, dice Marolo, que precisamente se hallaba en medio de aquellos escarpados
hallaba alojado conmigo , y penetrando d i - montes, que á cada paso me Ofrecían un
cho gefe las intenciones del gobierno de abismo y una muerte cierta , haciendo mas
don C a r l o s , me indicó que podía muy bien horrible aquella situación , la lobreguez de
ser el llamamiento para enviarme á Catalu- una noche de truenos, lluvias , relámpagos
ña. En efecto , á mi llegada al cuartel real, y v e n d a v a l , que me hacia contar tales i n s -
la primera persona que me habló del v e r - tantes como los mas fatales de mi vida. Con-
dadero fin para que so me había llamado, fiado á la voluntad de dos hombres d e s c o -
fué Morejon , que intentó estimularme con nocidos , que me servían de g u i a s , dudé
lisongeras promesas de grandes auxilios y repetidas veces de su buena fó , y siempre
recursos para poner las fuerzas de Cataluña marchaba con el recelo de ser asesinado:
en el mejor pie de brillantez y disciplina. dirigíanse mis pasos por donde jamás pisara
EL ministro universal me habló'en el mismo humana planta, y en cuyas escarpadas b r e -
sentido , asegurándome que en la frontera ñas y precipicios veia mi tumba cercada de
tendría ocho mil fusiles, y que podría con- cuanto mas horrible puede presentar la n a -
tar con que se p o n d r í a n ' á mi disposición turaleza. Mil veces pude haberme a r r e p e n -
fondos abundantes. Deseaba salir de las pro- tido de la causa que me atraia tanto p a d e -
vincias , ó mas bien separarme de los c o n - cer; pero me propuse entrar en Cataluña, lo
sejeros de don Carlos, que no podían mirar ofrecí asi á don Carlos, y solo de yerto cadá-
sin enojo mi repugnancia y oposición á la ver hubiese quedado en el camino y dejara
marcha que seguían y hacian seguir, y esto de cumplir mi misión. Salvando tantos d e -
me hizo admitir gustoso la comisión, pasan-
do incontinenti á verme con el príncipe , á
quien halló convencido de que las fuerzas (1) Véase sobre este y otros particulares la
carta que escojemos entre los papeles que de
su autor tenemos a l a vista, ó insertamos á la
(-U Vindicación del general Maroto. conclusión de este capitulo.
TOMO I I I . 13
98 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

s
a s t r e s , pisé por fin el suelo de Cataluña, legráficos, hallándome continuamente en lo
saliendo á recibirme mis subordinados, que caminos con los gendarmes. En Tolosa e n -
ya tenían noticia do mi llegada. La alegre table mi combinación y dirigí los avisos que
y respetuosa acogida q u e m e mostraron, me estimé conducentes ; y como sin contesta-
hizo olvidar las penalidades sufridas, y ciones para a c o r d a r , á'nada podia ni debía
pensé solo en dar los mayores dias de gloria resolverme, seguí mi marcha francamente
posibles á la causa ; tal era mi voluntad, hasta a q u i , en que he hecho alto para r e -
pero faltábanme los recursos, de todo c a r e - gresar , como lo voy á ejecutar al momento
cía en el campo carlista de Cataluña; de su de el primer aviso ya con seguridad de que
nuevo gofo esperaban sus mantenedores el no se me encuentre; pero mi mayor cuida-
remedio de sus apremiantes necesidades, d o , y lo que me hará pensar detenidamente
cuando solo podía yo darles órdenes para es lo que se dice sobre Torres y los demás
conservar la subordinación. Asi que de esto gefes, y sobre todo la falta de armas , m u -
estuvieron convencidos, comenzaron á mur- niciones y dinero , pues para morir como
murar altamente , diciendo que para nada Romagosa ó como O'Donell, tiempo sobrado
necesitaban un general, que sobre no s u m i - tendré.
nistrarles armas ni dinero, d e q u e tanto ca- » Los franceses están organizando en el
recían, quería sujetarles á una rigorosa d i s - departamento de Pau hasta doce mil h o m -
ciplina.» bres, de que aseguran debe constar la divi-
sión que llaman Argelina , y la que parece
Nimos 18 de junio de 1 8 3 6 . debe ocupar hasta Irun por el valle de E l i -
zondo , y los ingleses desde Pasages hasta
Santoña , que es el punto de su principal
Señor don José de Arizaga.
objeto, y por la parle de Vitoria estrechar y
arruinar cuanto puedan para que las priva-
«Mi muy querido amigo: ¡qué peregri- ciones hagan su efecto en el ejército carlis-
nación y que de compromisos y disgustos! ta y en los pueblos. Entretanto, amigo mío,
Conozco bien que se trató de alejarme y de que no puede ocultarse á los que mandan,
sacrificarme, pues después de tanto como y después de haber traído la guerra á este
habia mediado y cuando ya se sabia el ver- estremo, á San Sebastian, sobre cuyo punió
dadero estado de las cosas en Cataluña, va- todo esfuerzo es nulo y perjudicial, como el
ya el general Maroto. Si organiza y a d e - liempo lo dejará ver, cuarenta mil hombres,
lanta , asi debió de s e r , lodo estaba ya he- mas ó menos, se están en un puñado de ter-
cho ; pero si al contrario no puede superar reno sacrificándose sin provecho y dando
á las dificultades, para nada sirve ó es un lugar á que los ánimos decaigan y á que
traidor. Lo conozco todo, y lo conocía; mas todo se lo lleve Satanás.
me era forzoso tomar un partido; y vd. sabe «Han hecho creer á nuestro soberano que
muy bien que no me convenia permanecer no pueden ni deben ejecutarse espedício-
por ahí. nes, y no conocen que sin ellas tendrán que
«Vamos al caso. A mi llegada á la raya, sucumbir, cuando las fuerzas que en el dia
mandé llamar á uno que se me habia ofre- hay en esas provincias sobran para llevar
cido por Rounmon para que me pasase de hasta Madrid á Carlos V; mas no mandadas
ocullo , y no vino , contestando que no se por quien conoce solo la táctica de la sola
atrevía; por consiguiente tuve que valermc de bastos. Vamos adelante.
de mi pase para -los b a ñ o s , y pidiendo la «¡Cuánto siento no disfrutar de los ralos
venia al señor de Harispe , se me dejó p a - de consuelo que la prudencia y juicio s e n -
sar hasta Rayona , bien que acompañado. tado do vd. me proporcionaba 1 Dios quiera
Al segundo dia se me intimó no podia per- permitirme nos volvamos á ver aunque sea
mitírseme en punto alguno antes del G a r o - en M a d r i d , según el cálculo prudente de
na, por lo que manifesté sentimiento, y tuve l o s . . . . oj(dateros.
contestaciones con Harispe y el prefecto; «Escríbame v d . , amigo mío , bajo el
mas siendo lo que estaba en mi plan pedir nombre que he adoptado de don Francisco
pasaporte para Marsella por seguir la cosía Santaella y dirigida con olra cubierta para
y ver á donde podia detenerme, pero siem- Mr. Scrbat, en Tolosa, que éste cuidará de
pre desconfiando , no me dejaron sin un mandarlas á donde yo pudiere hallarme.
acompañante que ni de dia ni de noche me »S¡ alguno preguntare por m í , decirle
perdía de vista, y después de los avisos t e - que existo todavía"^ y v d . disponga como
f SITUACIÓN DE LA GUERRA. 99

puede de su afectísimo, seguro servidor eme sufría, y la causa de clon Carlos no ganaba,
besa su mano. contando , sin embargo , con tantos y tan
«RAFAEL MAROTO.» valientes secuaces.
Tal era el espíritu nada lisongero de las
facciones que afligían «1 Principado, sin que
SITUACIÓN DR LA GUERRA EN CATALUÑA A fuese mas favorable la disposición de los
LA LL.EGADA DE MAROTO. caudillos entre s í , sin la cual pudiérase h a -
ber sacado gran partido de las fuerzas q u e
reunían. En efecto, Brujo con la b r i g a d a
LXIX. de don Juan Caballería, podia completar
tres mil hombres, y Trislany mil seiscientos.
El Ros de Eróles y Borges mandaban mil
Conseguida por los liberales la d e s t r u c - quinientos, dominaban el Campo ele T a r r a -
ción ele Torres dirigieron sus tiros contra gona unos tres mil , y aunque era efectivo
las fuerzas que mandaba Trislany , el mas este total de nueve mil cien hombres, esca-
temible de los partidarios, proyectando d e s - seaban las municiones y no era i g u a l , ni se
pués destruir á Brujo. De realizarse este hallaba en buen estado el armamento. Ni
plan, esperimentarian una baja considera- todos tenian fusiles, ni oslaban corrientes
ble las filas carlistas, y desalentadas se lodos estos. Otras partidas existían ademas,
fraccionarían en peepueñas partidas, que le- como v e r e m o s ; pero eran las citadas las
jos do ser acogidas serian entonces r e c h a - principales.
zadas por los pueblos, cansados do sus v e - Un gefe que hubiera reunido las fuerzas
jaciones. Necesaria consecuencia de este del Campo de Tarragona , las c u a l e s , para
plan, era el completo esterminio de los car- librarse mejor de la persecución, se disemi-
listas catalanes. naron por compañías, habria debido r e a s u -
Ninguno de los gefes que contaba á la mir el mando g e n e r a l , porque Masgorel
sazón el Principado, tenia los mas i n d i s p e n - confesaba su ineptitud ; la de Trislany era
sables conocimientos para dirigir una c o - evidente; el Muchacho se hallaba escondido
lumna regular,ni éstas poseían la necesaria y no era tampoco á propósito sino para guiar
organización, distando mucho de la que h a - malamente su brigada, (la primera de Tris-
bía tenido la de Torres. Asi que el gefe, lany) y Ros y Borges servían solo para man-
cualquiera de ellos, que hubiese lomado ei dar cada uno su batallón.
mando , trabajosamente podia reunir cuatro Y en las mismas columnas habian tenido
mil h o m b r e s , con los que tenia que hacer lugar repetidos actos de insubordinación,
frente á cinco mil por lo menos de tropas oyéndose decir públicamente á los soldados
en regla. de Brujo que eran vendidos. Ocasionó esla
Torres habria batido á sus contrarios si creencia haberse sospechado con algún fun-
le hubieran ayudado las demás fuerzas; pero damento de verdad que los liberales sabían
lo eludian constantemente , protestando la las resoluciones secretas de su enemigo , y
falta de municiones y la dificultad de ra- aunque no so descubrió el confidente, d e s -
cionarse reunidos á su fuerza , atendida la confióse del secretario de Brujo , M . . . . , y
escasez de víveres, efecto necesario del d e - aun se le acusa en un papel que tenemos á
plorable sistema epte observaban , y al epie la vista , por haber tenido otras opiniones
puso término mas adelante el conde ele E s - políticas ó haberlas aparentado ostensible-
paña. También se disculpaban con no p o - mente.
der cobrar, en otro caso, las contribuciones Tal era la situación de los que soste-
de los pueblos para pagar al soldado, y que nían en el suelo calalan las pretensiones de
era en vano recaudarlas sino con la fuerza. don Garlos. Tan impotentes para hacerlas
Reunidos no podian amenazar á todos los triunfar en aquel Principado, como sobrados
pueblos á la vez , y fraccionados se cuida- para el m a l , hacíase tan urgente como n e -
lian mas de las exacciones que de buscar al cesaria una autoridad sobre todos eme apro-
enemigo. vechase tan respetables fuerzas , y d o l á n -
Los catalanes, al ver que hacia siete dolas de la subordinación y disciplina d e
meses se les ofrecían recursos y espedido - que carecian, y organizándolas convenien-
nes, que nunca llegaban, no creían ya cuan- temente , las diese la unidad de que tanto
to se les prometía , y difícilmente se p r e s - habian menester para su triunfo, libertando
taban á muchos sacrificios. El p a í s , pues, asi al país de tropelías escusables. Si Maro-
400 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

to , encargado de comisión tan grave , h a -


bida consideración al espíritu de provincia-
lismo con que iba á luchar , á la natural Division de Gerona.
altivez de los catalanes, á la propia de unos
hombres que voluntariamente hacían hasta
el sacrificio de su vida, y atendida la fuer- Esta división se halla bajo las órdenes
za de los malos hábitos contraídos , la llevó inmediatas del brigadier don Ignacio Brujo
ó no á feliz término, lo veremos en seguida. y consta de dos b r i g a d a s : la primera al
mando del coronel don Patricio Zorrilla , y
se compone de tres batallones y.veinte c a -
ENTRADA DE M AROTO EN CATALUÑA. — E N - ballos; y la segunda al de don Pedro Grau,
CÁRGASE DEL MANDO.
siendo fuerte de dos batallones y cincuenta
caballos. Ademas cuenta esta división el
batallón de guias del Ampurdan , á las ó r -
LX X . denes del coronel don Jaime Guitard , un
escuadrón primero provisional á las del c o -
ronel graduado don Manuel Tell de Monde-
A fines de agosto penetró Maroto en deu , y la compañía de guias sueltas del
Cataluña al través de mil riesgos, entrando comandante general interino.
por uno de los puertos de las montañas de
Nuria. Recibiéronle algunas de las c o m -
pañías de cazadores mas lucidas (1) y d e s - Division de Lérida.
cendió al santuario de este n o m b r e , p e r -
noctando en C a r a u p s , donde le presentó
Brujo el siguiente estado , cuyo original se La manda el gefe de la primera brigada
halla en nuestro poder. de la misma, el coronel don Bartolomé Por-
redon. Compónese de dos b r i g a d a s , man-
dada la primera , que consta de dos b a t a -
Ejército real de Cataluña. llones y veinte caballos, por el comandante
de batallón mas antiguo; y la segunda, que
cuenta oíros dos batallones, por don José
Demostración de las fuerzas que com- B o r g e s , hijo del difunto coronel Borges,
ponen este ejército , su organización y e s - que la habia formado y organizado.
tado de equipo y armamento.
El ejército se compone de cuatro d i v i -
siones , á saber: Division del Centro.

(1) Su c a p i t á n , no muy amigo de Maroto,


manifiesta en una declaración que publica el Se halla bajo el mando de don Benito
no concluido fíesámen histórico de la campaña
Tristany. Tiene dos b r i g a d a s : la primera
sostenida en el territorio vasco-navarro, c
impugnación á la vindicación del general Mo- con tres batallones y treinta caballos, m a n -
rolo, estar resentido del nuevo gefe porque no dada por el coronel don Juan Caballería; y
le m i r ó ; añadiendo mas a d e l a n t e , con motivo la segunda con cuatro batallones y veinte
de hacer la guardia á Maroto : « y habiéndome caballos, á las órdenes del coronel don Cle-
«llamado al a n o c h e c e r , le encontré en cama, mente Sobrevias. Consta ademas de un b a -
«asomando las pistolas por debajo de la a l -
« m o h a d a e n que estaba recostado: hízome v a -
tallón de guias y veinte caballos, que o p e -
arias preguntas sobre la tuerza , instrucción, ran á la inmediación del brigadier Tristany.
«armamento y equipo de la compañía, y úfti—
«mámente por mi g r a d u a c i ó n ; y al oir — soy
«capitán con real despacho de fecha de -1.° de
«enero de 1 8 3 6 , — ' ( p u e s era natural hiciese Division del Campo de Tarragona.
ayo mención de l o q u e formaba mi orgullo),
«se incorporó, y con altivez que no alcanzo a
«pintar cou los colores que so m e r e c e , me
»dijo: — Qué real despacho ni qué.... de nada, Está á las órdenes del coronel don José
y¡sirve si yo no la apruebo. — Salime e s c a n -
Masgoret, y se compone de ocho batallones
«dalizado de tan enorme falla de respeto h a -
s t i a la persona que reconocía como r e y , y no sueltos, mandados por sus respectivos c o -
«dejé de hablar de ello á algunos amigos.» mandantes.
ENTRADA DE MAROTO EN CATALUÑA.

TOTALES.

Divisiones. Detall (ic las tuerzas. ' Infantes.. Caballos. Infantería. Caballos.

Primera brigada. . . 1,000 20 120


Segunda id. . . . . 800 50
Gerona. Batallón de guias y .. . 2,200
escuadrón de l a n -
ceros 400 50

(Primera brigada. 800 n 1,300 20


Lérida.
' ( S e g u n d a id. . . 500 »
Primera brigada. . . 1,100 30
Segunda id 1,300 20
Centro. 3,100 70
I Batallón y caballería
suelta 700 20

Tarragona. Ocho batallones.. 4,000 4,000 »

Total. . . . 10,600 210

lo general es darle una peseta y el pan, s a -


tisfaciéndole cuando se p u e d e .
Notas.
4. a
De la falla de centralización de cau-
dales, resulta también que cada gefe se pro-
1.a
Sin estados do fuerza d é l a s d i v i - cura las municiones; de modo que no lodas
siones , ha debido detallarse á cada una la las divisiones se hallan municionadas por
de que se calcula consta aproximadamente, i g u a l , si bien en el dia se va facilitando
habiendo procurado figurar mas bien menos cuanta pólvora fabrica don Pablo Rivas y
que m a s , para que á primera vista no p a - Velar á las tropas que operan por esta parle
rezca una fuerza que tal vez resulte des- de Cataluña indistintamente ; pero escasea
pués no hallarse existente. bastante dicho combustible, y las balas son
2. a
El estado del armamento es mejor de yerro la mayor parte.
de lo que debiera esperarse, atendido á que 5.a
Los heridos reclaman muy p a r t i c u -
todas las armas han debido tomarse al e n e - larmente la atención. Después de haber der-
migo , ó sacarles do parages en donde se ramado su sangre en el campo de batalla,
hallaban escondidos. En el dia tienen fusil han de estar colocados en casas de campo,
la mayor parte de los soldados; pero se e s - espueslos á ser presa de los r e b e l d e s , y
casea mucho de bayonetas. La caballería en tampoco alli tienen lodos los auxilios i n d i s -
general solo liona lanzas, y se eslá bastante pensables , aunque se hace cuanto es dable
mal en cuanto á caballos y monturas. para su curación y que sea llevadera su
3.a
Como en Cataluña jamás ha habido suerte.
entre las tropas reales una administración 3.
a
El ejército se halla en mal estado
que haya centralizado la recaudación y dis- de equipo por falla de recursos, lo c u a j y ^ j x
tribución de caudales, satisfaciendo los h a - impedido atender á objetos de mas \xmov-' v \
beres por igual á todo el ejercito, cada gefe tancia aun , como son ¡as municiones/y a i t y } ) ^
se ha visto en la necesidad de valerse de mamentos. .
los medios posibles para pagar su tropa , y Caratips, 30 de agosto de 1 8 3 6 . U $ ;
de aqui resulta que no en todas las divisio- nació Brujo. \
nes se da igual socorro al soldado , aunque
102 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

aspecto de la acción ; pero se equivocaron,


porque al ganar los mas ligeros aquella,
PRIMEROS MOVIMIENTOS DE M A R O T O . — SITIO vieron solamente largas hileras de tropa á
Y ACCIÓN DE I'RATS DEL L L U S A N É S . — SUS alguna dislancia y en bastante desorden,
acudiendo por consiguiente mal y tarde á
CONSECUENCIAS.
protegerlos. El comandante do caballería,
don Manuel T e l l d e Mondedeu, acudió a n i -
LXX1. moso con unas treinta lanzas á proteger á
sus apurados compañeros, y abriéndose paso
á cuchilladas, rescató á los que ya q u e d a -
En la mañana del íll marchó al pueblo ban entre la caballería é infantería enemiga.
de Rivas el general Marolo , bajó por lodo Los liberales recibieron con sorpresa esta
el vallo de aquel nombre, pasando por Cap- acometida ; pero se rehacen y dispersan de
d e v a n o l , y pernoctó en Gombreu , conti- una manera terrible y lastimosa las filas car-
nuando al dia siguiente la marcha por San listas.
Jaime de Fontana á B o r r a d a , donde per- Considerable fué la pérdida que sufrie-
maneció hasta el 6 , en cuyo día fué por ron, siendo la mayor de todas el descrédito
Alpens á San Quirse de Besora , situado á del enviado, cuyo mando se hizo desde en-
la izquierda del rio Ter. Repasóle el 7 y se tonces, sino de todo punto imposible , muy
dirigió por Perafita á Prats del Llusanés, y difícil, porque perdió esa fuerza moral tan
desde la casa llamada el Goll de Prats, sitió necesaria en la guerra , desconfió el solda-
la población con las fuerzas que habia r e - do de la pericia de su g e n e r a l , y se alentó
unido y organizado al paso. el enemigo á continuar mas tenaz la p e r s e -
Continuó el sitio en los dias 8 y 9, a c o - cución.
metiendo los carlistas con dos cañones de Maroto , que veia ya frustrado su plan
m a d e r a , y resistiéndose valiente la g u a r n i - y aumentarse los apuros de su situación, la
ción , y el 10 recibió dos avisos de que cual le obligó á acomodarse , bien á su p e -
Ayerbe , con unos tres mil infantes y t r e s - sar , al sistema de exacciones, que procuró
cientos caballos avanzaba á atacarle por re- dulcificar sustituyendo la súplica á la v e j a -
taguardia. Al ver Maroto la inutilidad de ción , la amonestación á la violencia, pensó
sus esfuerzos para conquistar la población en dejar su mando, del que nada so prome-
sitiada , y recibiendo tercer aviso de la tía , que bajo tan malos auspicios so i n a u -
aproximación de Ayerbe , determinó por el guraba : un mando que le enagenaba la
pronto deslacar tres compañías de cazadores voluntad de los gefes y el afecto , y aun la
á contener á los que le amagaban , y d i s - subordinación del soldado ; un mando , en
puso en tanto las demás fuerzas para a p o - fin , que no era para Maroto , y en el que
yar el movimiento. Marcháronlos cazadores aun triunfando en Prats del Llusanés no hu-
á la c a r r e r a ; mas encontraron al enemigo biera podido conservarse con prestigio.
ocupando ya una posición ventajosa que á
corta distancia ofreció á Maroto el terreno,
y de que no se apercibió ó cuidó, cometien- MOVIMIENTOS DE M A R O T O . — MUERTE DE 011—
do en ello un gran error, aunque contase con
T A F . Á . — CONCLUYE EL MANDO MAROTO Y SU
otras fuerzas en su auxilio; y aunque trata-
ron de ganarla, fué inútil su arrojo, y c o n - ENTRADA EN FRANCIA.
sumieron en vano sus municiones.
La vanguardia liberal sostenía b i z a r r a - LXXII.
mente el terreno, y apoyada por otras fuer
zas que se les iban uniendo , cargaron i m -
petuosamente sobre los carlistas. Cejan á Después del desastre ya citado, retiróse
pesar de su valor los cazadores, y atacados Maroto por Santa Eulalia á pernoctar en Al-
por la caballería , su derrota fué desde en pens , trasladándose en la mañana del 11 á
lonces completa. Borrada, donde se detuvo dos dias para r e -
Los fugitivos creyeron , sin embargo, coger los dispersos del Prats.
momentánea aquella desgracia , esperando Conseguido algún tanto su objeto, se
que á cubierto de una colina que tenían á dirigió á las inmediaciones de Berga y p e -
la e s p a l d a , camino de Prats , encontrarían queño llano de los Tres Pinos, Llinás "y San
emboscada suficiente fuerza para variar el Lorenzo de M o r u n y s , donde permaneció
OBSERVACIONES SOBRE EL MANDO DE MAROTO EN CATALUÑA. 103

cuatro dias, y el 20 fué por las inmediacio- don Carlos para hacerle presente cuanto es-
nes de Solsona á hacer noche á San Clemen- timaba oportuno acerca del engaño de que
te , de donde , después de una larga y p e - habia sido j u g u e t e , y las dificultades que
nosa jornada, llegó á Cubells el 2 1 . se tocaban para sostener en Cataluña venta-
Por A l o s , Congues, Isona , T a u s , C a s - josa y noblemente la causa carlista, y les
tellvó, Arfa y Adriñan , dio vista á la C e r - dio las órdenes necesarias para que se man-
daña, y descendió al llano, en el cual entró tuvieran á la defensiva, haciéndoles todas
por las inmediaciones de Montallá, y pasan- las prevenciones oportunas para obrar con
do á la vista de Vellvert, acampó á la o r a - acierto y sujeción á la autoridad del gefe á
ción en las cercanías de Alp , dirigiéndose quien por su mayor graduación correspon-
el 29 á los puertos de Tora por la Molina. día el mando genoral. Acompañado d e s ú s
Tuvo en la venta de esle nombre un p e - ayudantes y de una compañía de infantería,
queño encuentro con parle de la guarnición fué á pernoctar á Campells, mandando al
de Puigcerdá, que, con el objeto de detener mismo tiempo que los dispersos se dirigie-
aquella marcha ó paseo militar, esperó en sen á Castellá de Niu.
posiciones á propósito. Retirada esta fuerza, El d i a S , pasando por las inmediaciones
fué alcanzada por la vanguardia de Gurrea de R i v a s , le dejó su acompañamiento en el
la retaguardia carlista, que , batiéndose en santuario de Nuria , y se adelantó solo á
retirada, pudo pernoctar en Castellá de Nuc, E i n a , d o n d e , siendo reconocido, fué a r -
que abandonó el 3 0 , marchando por la P o - restado por los gendarmes, y luego sus
b l a , San Jaime de Fonlañá y Borrada. A la a y u d a n t e s , que llegaron después al mismo
salida de esle punto , dispersó Marolo las punto. «
fuerzas que llevaba consigo, y con sus ayu- De cárcel en cárcel fué conducido á
dantes y una pequeña escolta, pasó la noche Perpignan , donde le encerraron en un c a -
en una casa de campo. labozo , hasta que le internaron en Tours.
El 1." de octubre se trasladó á Alpens, Andando el tiempo pudo por fin sustraerse
donde con un batallón que allí existia, per- á la vigilancia de sus guardadores y llegar
maneció hasta el 4. á Burdeos, en cuya ciudad escribió á don
Ortafá, segundo de Maroto, y el b r i g a - Carlos, y en ella le mandó esperar órdenes
dier Royo , gefe de estado m a y o r , que se y el resultado del espediente instruido en
hallaban situados en San Quirse instruyendo averiguación de su conducta en el maudo
y organizando algunos batallones, le a v i s a - d e Cataluña (1).
ron la aproximación á aquel punto de fuer-
zas liberales, al mismo tiempo que se d i r i -
gían otras al alcance del cuartel general.
OBSERVACIONES SOBRE EL MANDO DE MAROTo
En su consecuencia , previno Maroto á O r -
tafá que se replegase sobre Alpens para EN CATALUÑA.
moverse unidos á donde conviniese. Maroto
salió á este fin á su encuentro ; pero Ortafa
quiso sin duda esperar al enemigo , que no LXXIII.
tardó en presentársele con fuerzas superio-
res , y aunque al verlas quiso retirarse, era
ya_tarde , y el barón de Ortafá no sobrevi- Muy duramente se ha juzgado por los
vió á la derrota de su gente. enemigos de Maroto s u m a n d o en Cataluña,
• En el camino encontró Maroto en c o m - y aunque no le defendamos, porque i n d u -
pleta dispersión las fuerzas de Ortafá , y dablemente pudo haber hecho mas de lo que
supo su muerte. Varió entonces de dirección hizo, es lo cierto que esta empresa era para
porque no contaban mas que un batallón otro carácter que el de Marolo, aunque
incompleto y algunos tiradores, y viéndose fuerte.
amenazado por su espalda , se dirigió por
En el estado en que se hallaban los car-
Sorá á Gombreu , donde cumplió su p r o p o -
listas del Principado, era necesario un con-
s i t ó l e dejar el mando, puesto que no se le
de de España capaz de organizarles, ó un
habia contestado por Erro, no siendo de su
hombre que llevase un ejército para d o m i -
carácter, decia, llevar una vida desastrosa,
narles , y abundancia de dinero para s a t i s -
digna solo de un capitán de bandoleros.
facerles. Ni uno ni otro llevaba el gefe que
Llamó á los gefes que le acompañaban,
les manifestó su plan de volver al lado de (1) Véanselos documentos núm. 7. .
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

les dio el cuartel r e a l , y fué mal recibido podido menos de sorprender tan estraordi-
como era de esperarse. naria exigencia, tan fuera de toda esperan-
Condolióse al palpar sus embarazos, de za, cuando estaba cierto de su íntima c o n -
la falla de un apoyo para sostener su a u t o - vicción respecto á la absoluta imposibilidad
ridad , y de los auxilios indispensables para en lo humano por la carencia de fondos y
llevar adelante la guerra con vigor, y sos- medios para realizarlos?» (1).
tenerla con decoro, pues perseguido c o n s - La guerra en Cataluña estaba, pues,
tantemente desde su entrada por Ayerbe, condenada á seguir por algún tiempo mas
Garrea, Sebastian, Aspiroz y otros que en un estado tan deplorable para el país,
retiñían mas de seis mil hombres, cuando sobre el que pesaban todos los males i n s e -
solo pudo oponerles dos mil que reunió á parables al desorden, y falla de unidad de
duras penas para operar, y éstos hambrien- las partidas que le recorrían.
tos, le fué'preciso diseminarlos, quedándo-
se para su seguridad con una sola compañía.
Y fué acertada esla determinación para ROYO EN CATALUÑA.—SORPRESAS Y E N -
salvarles, porque el enemigo, tenaz en su CUENTROS.
persecución, estaba ya á media hora de dis-
tancia, y Marolo no había podido permitir
á su tropa un momento de descanso, ni r e - LXXIV.
poner las municiones consumidas el dia a n -
terior en la retirada que sostuvo batiéndose
« n e o horas. El cansancio, el h a m b r e , el Para reemplazar ó Maroto en Cataluña,
desaliento, redujo á aquellos soldados á una quedó de comandante general don Blas Ma-
situación crítica, estrema y terrible, no ría Royo, de quien se mostraba satisfecha
siendo menos apurada la de su gefe, que la corte carlista, haciendo p u b l i c a r e n su
quitó á los contrarios el objeto de su tenaz periódico oficial que su mando producía los
seguimiento. mas felices resultados, debiéndosele la fun-
Pero aunque fuera esta situación resul- dición de dos cañones ele b r o n c e , dea 12
tado de la impericia del gefe, ¿qué podia u n o , y otro de á 6.
hacer Marolo con unos subalternos q u e , co- En cuanto se divulgo entre los liberales
mo decia muy bien en una esposicion que la marcha del gefe superior de las facciones
elevó á don Carlos desde Perpignan el í) do catalanas, quedando asi sin la necesaria
o c t u b r e , apetecian el desorden y r e p u g n a - unidad , contaron casi segura su eslincion;
ban la organización que pusiera raya á sus y los epie habian vencido en Prals, en Casa
escesos y miras particulares? S e n d r a , c n el Priorato, en la Terraza de
Y como si esto no bastara para cpie Molina de A l p , en San Quirce y otros pun-
pensase únicamente en evadirse de los m o - tos, se propusieron redoblar su actividad a
vimientos contrarios, nunca tan bien combi- fin de conseguir por completo su eslerminio.
nados , porque se comprendía la convenien- Gurrea, JNiubó, I r i a r l e , Sebastian, Osorio,
cia de impedir la organización de aquellas Ayerbe , Conrad, Bretón y cuantos al fren-
verdaderas b a n d a s , esparciéronse entre los te ya de una brigada ó columna operaban
suyos voces subversivas, atribuyendo á los en Cataluña, se prometieron conseguir, sí
que últimamente habian entrado de Francia no el término de la campaña antes de c o -
la viva persecución que sufrían, manifestan- menzar el invierno , dejar al menos r e d u -
do los catalanes osada y públicamente las cidos los carlistas á un estado que librase al
intenciones de alentar contra ellos. ejército de operar de continuo á pesar de las
Aun admitiendo que hubiera podido so- aguas, de las nieves y de los rigores de la
breponerse á estos obstáculos; aun s u c e - estación.
diendo que se hubiera hecho obedecer de Animados de este propósito, y con esla
los gefes y querer de los soldados; que h u - decisión, redoblaron unos su actividad y
biera podido armonizar todas las volunta- apelaron otros también al rigor con los p u e -
des, é inspirar á lodos los mismos s e n t i - blos que protegiesen á los carlistas, como
mientos de obediencia y de orden, tan en hizo Gurrea en Pinos, que sufrió la misma
pugna con su Índole ó instintos de liberli-
n a g e , ¿qué hace un gefe sin recursos de
(I) V é a s e el oficio de don Pedro Alcántara
ningún género, un gefe á quien se contesta Diaz L a b a n d e r o , y su contestación en el n ú -
al pedir uniformes y cariuchos q u e , «no ha mero 8.
ROYO EN CATALUÑA. {05

suerte que cupo á Caslellfullid durante la blo de Brafim , fortificado por los liberales,
segunda época constitucional. y penetró en él por sorpresa en la mañana
Los carlistas no se descuidaban por su del 2 de noviembre, no podiendo ocupar
parte, é l b a ñ e z y Torre prepararon el "29 de el fuerte.
setiembre una emboscada á la guarnición de F e r r e r , con una compañía, quiso a p o -
la villa fortificada de Sarral, provocándola derarse el i de un convoy en las inmedia-
con guerrillas desde el sitio de la Sierra. ciones de San Sadurin; pero se le frustró su
Respondieron á esta provocación los defen- intento.
sores de Sarral saliendo cincuenta hombres Poli, gefe de la columna de T o r r e d e m -
al mando del teniente don Fernando Martí- barra , tuvo el 18 un choque con los guias
n e z , y cayó sobre ellos el grueso de la fac- de la divíon carlista de Tarragona, l l e v á n -
ción oculto en las casas de los arrabales. doles en retirada hasta la Pobla de Monta-
Inútil la resistencia, murieron á pesar de mos. Otro encuentro tuvo el 23 , aunque no
ello el gefe y treinta de sus subordinados, lan favorable ó las armas constilucionales.
salvándose casi milagrosamente el resto de Zorrilla llegó al amanecer del 22 á Ber-
la partida. Protegidos los carlistas por los g e s , y tomó este punto degollando i n h u m a -
vecinos de los arrabales, después sufrieron no á cuantos nacionales hubo á las manos,
estos el castigo de ver derribadas sus casas en número de treinta y tantos, y destruyó
para que no sirvieran otra vez de guarida el pequeño fuerte.
al enemigo ni facilitasen otra sorpresa. Grau sostuvo en los primeros días del
En o c t u b r e , Ros de Eróles, que había mes de diciembre una escaramuza en las
formado el proyecto do penetrar en el vallo inmediaciones de Vich con la guarnición,
de Aran , envió á las órdenes del capitán protegida por Simonct, quien frustró la ten-r
Abadía algunas fuerzas para sorprender al tativa de sorpresa que por medio de una
comandante de nacionales que ocupaba á emboscada preparó Grau en el monte de
Aterri , con quien tuvo un encuentro el 20. Piugiastellá, teniendo que retirarse á Yi-
Penetró después en el v a l l e , dirigió á los ladrau.
ayuntamientos una circular mandando que El Llarch de Copons entró de noche por
los urbanos se le presentasen , en la seguri- una ventana en la casa-fuerte de Montma-
dad de rpie serian perdonados en nombre neu, se apoderó de noventa y tres hombres
de don Garlos, recogió algunas armas, y que la custodiaban , y la saqueó y prendió
en la misma noche tuvo que ponerse en fuego.
m a r c h a , encaminándose después hacia la Trislany sorprende también á los g u a r -
frontera. dadores de las salinas de Cardona, y les
Mallorca, con tres compañías ataca á acuchilla cruelmente, robando cuanto halla
los liberales de San Iscle, que se resistieron á mano , y aumentando este botín con el
en el fuerte , y con noticia del auxilio que correo de que se apoderó el 7, sabiendo que
les venia por Arenys, retrocedió aquel. salia escoltado de Cervera á Tarragona. Em-
El 22 dispuso Trislany una emboscada boscado en la Curullada , esperóle y cayó
en las inmediaciones de Guisona, con cuya al llegar su gente, lan sedienta de sangre y
guarnición tuvo una pequeña escaramuza: tan feroz como este indigno ministro del
diri giose luego á San Guin, donde pernoctó, altar, sobre los treinta y un hombres que le
y sabiendo que los liberales acndkín en dis- escoltaban.
tintas direcciones sobre su columna, se r e - El 11 se apoderó de Puigverl el comau-
tiró por la parte de Caslellfullid de Llobre- dante del batallón carlista, titulado P r í n -
g a t , donde hizo frente con alguna fuerza á cipe de Asturias.
la columna de Sebastian, que arrolló á los Los pueblos do Espluga, Sanan, Llóreos
del canónigo. Replegóse este hacia el me- y otros estaban ocupados por algunas p a r -
són del Viento, guareciéndose del resto de tidas carlistas con el objeto de hacer una
la fuerza emboscada, la cual atacando á las sorpresa, cuando fueron atacados por lriarte.
guerrillas de Sebastian las obligó á reple- Mallorca se apoderó en una escursion
garse á su vez á la reserva acampando en que hizo por las cercanías de G u i x o l s , de
Tora. dos n i ñ o s , y al saber este hecho bárbaro é
Acosado Ibañcz muy de cerca por Gur- inusitado, reuniéronse indignados los nacio-
rea , pudo , merced á una rápida c o n t r a - nales de los pueblos inmediatos, y lograron
marcha, dejarle atrasado. Emboscó después rescatar aquellos inocentes y matar algunos
dos compañías en una casa inmediata al puc- de sus aprehensores.
TOJIO III.
HISTORIA RE LA GUERRA CIVIL.

El 14 se batió Caballería junto á la P o -


blela de Lillet con la intrépida columna de
Cerdaña. Pelearon valientes los carlistas, MUERTE DE MINA,
cargando á la bayoneta ; pero fueron sin
embargo vencidos.
Las calles de Víllalonga se vieron en- LXXV.
sangrentadas el 19 , y el pueblo de Obiul,
abrigo de los carlistas, fué incendiado.
Las brigadas y columnas que operaban Desde que regresó Mina á Barcelona,
en Cataluña se estralimitaban muchas veces, no le permitió su salud volver á salir á
ya para perseguir á las partidas que i n v a - campaña. Hubieran sido de todos modos nu
dían el Aragón ó el Maestrazgo , ó ya para obstáculo los sucesos políticos de que fué
evitar estas mismas invasiones , en algunas teatro la capital; pero aun sin ellos, ni aun
de las cuales ejecutaban los carlistas s o r - le habrían dejado ocuparse lo necesario de
presas de importancia, como l a q u e tuvo lu- la guerra los continuos padecimientos que
gar el día 22 en Benavarre. Emprenden de le aquejaban.
noche los carlistas una marcha de siete h o - Aquel hombre cuyo físico se asemejaba
ras , atraviesan entonces el caudaloso N o - á su voluntad de hierro, que marchando al
guera por Ribagorzana , y atacan á la villa frente de su tropa sobre una m u í a , por no
por distintos puntos, que se halla de repente poder resistir los movimientos impetuosos
con tan temible adversario. A pesar de lo del caballo, daba las órdenes contra el ene-
inesperado de su aparición y de cogerles migo acompañadas de los quejidos que los
desprevenidos, resisten los milicianos y en dolores le producían, sucumbía á la g r a v e -
vano tratan de arrojarles de la población dad de sus m a l e s , adquiridos en servicio
tiroteándolos desde ias casas. de su patria.
Este acontecimiento, que no dejó de ser La claridad de sus radiantes ojos se
importante , y al que contribuyó poderosa- amortiguaba ; el color de su rostro palide-
sámente con su arrojo el capitán Fontanet, cía ; la valentía de su voz se apagaba , y
fué bastante celebrado por los carlistas, á solo el fuego del entusiasmo ardia en aquel
quienes dirigió su comandante general una corazón esforzado, palpitando siempre por
alocución estimulando su ardor (1). la patria.
Sin ser anciano , ( contaba únicamente
(<l) Dice asi: cincuenta y tres años y algunos meses) tique-
«Señores g e f e s , oficiales y demás clases; Ila vida que no pudieron arrancar en mil
que componen la segunda brigada i n d e p e n - combates tantos enemigos como le vieron en
diente.—Habéis correspondido justamente á
la confianza que m e m e r e c é i s . Os doy á todos
el campo, se desmoronaba como un edificio
l a s gracias en nombre del rey nuestro augusto combalido por los terremotos, como un mal-
amo y señor, por vuestro buen comportamien- tratado b a j e l , que después de luchar largo
to en la espedicion q u e con la seguridad del tiempo contra los vientos y las olas enfure-
buen resultado t u v e á bien encargaros, y en cidas , casi deshecho por las rocas, cada
particular á los que han tenido la ocasión de
distinguirse tan heroicamente en el ataque golpe de mar le lleva una astilla , cada r á -
contra la villa de Benavarre. El dia 22 de d i - faga un rizo de la vela, y se sumerge al fin,
ciembre formará época en nuestra historia , y desapareciendo para siempre del Océano.
su memoria recordará el glorioso triunfo con Asi fué la muerte de Mina, ocurrida el
que os habéis coronado. Habéis visto la i m -
potencia de nuestros pérfidos y cobardes e n e - 24 de diciembre. Las fatigas y penalidades,
migos, y habéis hecho conocer" á todos que los las heridas que había recibido en épocas
defensores de un rey justo y benéfico, en t o - distintas peleando en todas por su pais y la
das partes saben atacar y v e n c e r . Seguid, libertad, trabajos y privaciones sin cuento,
p u e s , el camino de la subordinación, y por él
fueron minando poco á poco su existencia,
llegareis al colmo de las g l o r i a s , y vuestras
sienes victoriosas serán coronadas de laureles. y acabaron la vida del hombre que vivirá
Estad seguros que será infatigable en pedir eternamente en la historia, como vive en la
á S. M. las recompensas á quecos hagáis m e - memoria de los españoles.
recedores por vuestros heroicos esfuerzos v u e s -
Cometió, es verdad, faltas, ¿pero quffin
tro comandante general, Blas María Royo.»
está libre de ellas? ¿ quién se sustrae á esta
condición inherente á nuestro s e r ? ¿quién
puede decirse exento de la flaqueza h u m a -
na? ¿quién es el perfecto contra quien hada
PRIMER SITIO DE GANDESA. 107

pueden los opuestos sentimientos del a g i t a - capítulo, del partido judicial de Tarragona,
do mar de la vida? Mina, sujeto como hom- de cuya provincia fué después comandante
bre á las pasiones y e r r o r , pagó como todos g e n e r a l , él fué quien llevó el peso de la
los hombres grandes su tributo á nuestra lucha en la provincia citada , sosteniéndola
imperfección; pero prestó servicios eminen- ventajosamente en mil ocasiones , y soste-
tes. Le hemos criticado en algunas ocasio- niéndola, no solo en la zona de su mando y
nes, y le vamos á juzgar todavía con s e v e - con los rebeldes del Principado, sino en l a s
ridad , sin cfue nos ofusque el brillo de su provincias inmediatas y con las numerosas y
gloria, que á pesar de todo resplandece. temibles facciones de aquellos reinos, a c a u -
Sin mas antecedente que la reputación dilladas por Cabrera y Forcadell, Quilez y
alcanzada por su tio combatiendo contra los el Serrador, Torner y o t r o s , todos esforza-
franceses , sin posición y sin carrera , Mina dos é intrépidos. La real orden de 21 de
ha sabido conquistarse un nombre inmortal. diciembre del año último , de que hicimos
Conocido de propios y estraños muchos lus- particular mención en la página 264 del
tros antes de m o r i r , la historia ha cercado lomo II, ponia á lodos los gefes de Cataluña,
con sus rasgos la tumba del patriota y del Valencia y Aragón en el deber de perseguir
valiente Mina , terror de los vencedores de á los carlistas en todas partes hasta c o n s e -
Austerlitz y de J e n a , gloria del nombre e s - guir su completo aniquilamiento , sin r e p a -
pañol , de todos sus compatriotas querido rar de propia jurisdicción , y obrando en
antes de que una regia ingratitud separase todas como en ia propia. Por esto veremos
á los defensores de la Independencia nacio- á Iriarte y á otros gefes operar fuera de la
nal, obligando á los mas á ser fieles en todo suya, y batirse con enemigos á que no f u e -
tiempo á sus opiniones liberales, cuyo sos- ron desde un principio destinados. Si esta
ten había sido también objeto de sus esfuer- medida, que debió dictar el gobierno desde
zos en los memorables seis años. Si Mina el comienzo de la guerra, hubiese podido ir
llegó á ser maldecido de los españoles que acompañada del aumento de fuerzas que las
después del año 1814 se opusieron ilusos á crecientes de los contrarios exigían y su
las libertadas de su patria , tan digna de natural movilidad , mas ventajosos habrían
ellas por su heroísmo y g r a n d e z a , y de que sido para el [tais los resultados que produjo;
(al cabo de tantos siglos de honrosa p o s e - porque, ¿cómo cubrir todo el corregimiento,
sión) había sido inicuamente despojada, y destruir las facciones en él, y rechazar las
hoy , un tanto amortiguado su encono , no formidables enunciadas, y perseguirlas fue-
negarán al héroe de Navarra una honradez ra , con mil cincuenta y un infantes de S a -
acrisolada, ni dejarán de reconocer sus emi- boya y cincuenta y cuatro caballos del 7 . "
nentes servicios abatiendo las altaneras águi- ligeros que tenia á sus órdenes Iriarte ? (!)
las francesas. ¿qué hacer con tan escasa fuerza , y coa
tantas atenciones á la vez? Pues esta situa-
ción de Iriarte era la situación en que todos
los gefes se veían , cuando los carlistas pu-
PRIMER SITIO DE GANDESA.
lulaban en casi toda la península , en o c a -
sión que llegaron á ser mas numerosos en
el campo que los defensores de la reina.
LXXVI.

(i) Tenemos á la vista los estados de fuerza


de la brigada, y vemos por ellos la que tenia
La defensa de la villa de este nombre se
mientras de ella estuvo encargado triarte. En 8
conserva viva en la memoria de todos los de marzo contaba con mil ciento setenta y tres
españoles, y es digna la narración de su hombres de la clase de tropa , y cincuenta y
primer asedio de la triste historia de nues- siete individuos de la de gefes y oficiales; en i 7
tras tristes disensiones. del mismo ascendieron aquellos á mil t r e s c i e n -
tos noventa y tres y á sesenta é s t o s ; en 16 de
Ya hemos visto que el brigadier don abril ya no pasaron los primeros de mil ciento
Martin José Iriarte se hallaba en Cataluña cuarenta y nueve , y do cincuenta y n u e v o los
encargado del mando de una brigada de segundos-, ascendieron á mil trescientos o c h e n -
operaciones. Destinado especialmente á la la y seis en 28 de mayo , siendo cuicuenla y
cinco los de mando ; y en 22 de junio fueron
pacificación del territorio conocido con el
mil doscientos noventa y siete los unos, y c i u -
nombre de corregimiento de Tortosa , l i n - cuenta y uno los otros ,'no escediendo los c a -
dante con Aragon y Valencia , al cual c o r - ballos de los fijados al principio, habiendo que-
responde la villa que lleva por epígrafe este dado por fin reducidos á treinta }¡ siete.
108 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

Era consiguiente que lodos pidiesen ince- de tierra y cestones una batería á doscien-
santemente refuerzos, y que no pudiéndose tos pasos de la puerta de Horta. Al a m a n e -
improvisar ni distraerse de ningún punto cer del 7 rompió el fuego el cañón de m a -
las tropas que le cubilan , én ninguna fue- dera colocado en la batería , y en todo el
sen los resultados decisivos, prolongándose circuito á la vez el de fusilería. Sostenidos
asi una contienda tart equilibrada. Si recorda- ambos incesantemente y contestados con vi-
mos que no pudieron seiscientos mil franceses gor, decidióse Torner á°embestir á Gandesa,
dominar nuestro suelo, y que ahora eran no llevando á un solo punto sus esfuerzos, sin
menos valerosos y sufridos los que aclama- abandonar los demás , á fin de que no con-
ban á don Carlos que los sostenedores de su centrasen también en él los defensores su
augusta sobrina, porque igualmente eran resistencia. Conduciendo escalas, picos y
españoles, no eslrañaremos ni la inacción tablones, avanzó rápida sobre la menciona-
forzada de las tropas en tantas ocasiones y da puerta una columna c e r r a d a , despre-
su impotencia, ni sus derrotas, á veces glo- ciando el fuego que recibía. Mas , cerca ya
riosas, ni tendremos por cobardes á los car- de la puerta, débil obstáculo á causa de los
listas porque fuesen batidos á veces. disparos del cañón , retrocedió acosada por
Escusado e s , pues d e c i r , que amena- la fusilería , que inutilizó á poco la batería,
zado de continuo el correginiento por las quedando en abandono. El comandante de
fuerzas del Maestrazgo , fliarle pidió con armas , don Cayetano A r r e a , juez de p r i -
tanta insistencia como inutilidad , la fuerza mera instancia , ( 1 ) dispuso entonces una
siquiera precisa para no verse-gravemente salida , que hizo con sesenta de sus compa-
comprometido. Mina lo deseó; mas no pudo ñeros el bizarro capitán de milicianos de
atender á sus justas exigencias, y tuvo que Betea , don Pablo F i g u e r a s , apoderándose
gobernarse Iriarte como mejor discurrió para del cañón y porción de efectos para su s e r -
llenar su difícil cometido. vicio , y persiguiendo á los sitiadores , que
El í de marzo de este año , 1836 , r e - lomaron la dirección de B o t , dejando en
cibió parte de Gandesa poniendo en su n o - poder de los sitiados todos los útiles que
ticia que algunas partidas rebeldes vagaban habian aportado aquellos para el asalto y
por las inmediaciones, y ya el 5 se a c e r - resguardo de sus tiradores, y coslándoles
caron á dicha villa las facciones de Cabre- cuatro muertos y mas de veinte heridos esta
ra , T o r n e r , Quilez y el Organista , pidién- infructuosa tentativa. Solo un contuso tu-
dole auxilio el comandante de armas de la vieron los cercados, que ya dieron á cono-
misma. Ya se habia puesto en observación cer de lo que serian capaces en olra oca-
al recibo del primer aviso , y al segundóse sión. Esl r a n o s , lo mismo que su gefe , á la
puso etl movimiento hacia el punto a m e n a - carrera de las armas, empuñándolas v o l u n -
zado , saliendo de Torlosa á las once de la tariamente por patriotismo , condujéronse
noche del 6 , poniendo en noticia del c a p i - en esta como los primeros soldados. Y no
tán general su marcha, y de Gurrea, supli- fueron solos los milicianos los que defendie-
cando á éste concurriese á la parte de F a l - ron á Gandesa del ímpetu con que la atacó
cel ó Mora por lo considerable de las fuerzas Torner; lodos sus habitantes, sin distinción
enemigas. de clase, de edad, ni aun de sexo , contri-
buyeron á librarla, y aunaron todos su e m -
Once horas distaba Gandesa, y once
peño porque no fuese presa de adversarios
horas de áspero camino . cuya dificultad y
peligros aumentó en aquella ocasión un fu-
rioso temporal de aguas y fríos. Vencidas (•I) No era el juez de Gandesa el único que
penosamente, gracias al conocimiento prác- ejercía funciones militares en esta lucha. T o -
tico del terreno de los milicianos que acom- dos pertenecían á la milicia n a c i o n a l , raro
pañaban á la espedicion , dio vista á Gan- seria el que no la mandase, y raro también el
desa en la tarde del 7 , sin poder atacar á que no se batiese. Sus opiniones políticas, su
propia seguridad, lo que debían al gobierno
Torner, porque al saber su aproximación se
con quien tenian que estar identificados, su
habia retirado con sus mil quinientos volun- autoridad é influjo, todo hacia que empuña-
tarios. sen las armas en un tiempo en que todo era
Habia ocupado Torner sigilosamente en menos que ellos, en que no cabía neutralidad,
la noche del 6 las posiciones inmediatas á en que cercados de incesantes riesgos los que
abogaban por la causa de la reina, su e x i s t e n -
la población y el arbolado próximo á la mis- cia, sino su fé, tan ciega en aquella época e x a l -
1

ma, emboscando la tercera parte de su gen- tada, hacia preciso defenderla coa las armas
te en los arrabales , Y levantando con sacos en la mauo.
ACCIÓN DE ARNÉS Y OTROS SUCESOS. 409

implacables. Una señora , doña Luisa Rara, i se creyeron seguros en ningún punto , y á
repitió en Gandesa el ejemplo sublime de quienes desconcertó un golpe tan atrevido
Zaragoza , repartiendo, espuesta siempre al como bien calculado.
fuego de los contrarios y al frente de la ba- Tomaron también parte en este hecho
tana , municiones y víveres á los cercados. de armas, nacionales de Catalana y de Hor-
Iriarte recomendó, como d e b i a , una defen- ta , tan útiles en todas las operaciones del
sa, origen de la mas meritoria , que ya c o - ejército por ser conocedores del país , no
nocerán nuestros lectores. Estrellado ante menos que por su entusiasmo y bizarría.
sus débiles tapias el orgullo de los r e b e l -
des, su amor propio, cuando no fuesen otras
consideraciones, exigía de ellos tornasen en ACCIÓN DE ARNÉS Y OTROS SUCESOS.
mejor ocasión, y con mejores elementos á
la frustrada empresa ; asi como la decisión
de aquella villa les imponía el deber de se- LXXYIII.
pultarse en sus ruinas. Previsto estaba, pues,
lo que después sucedió.
Centro Tortosa, y capital del c o r r e g i - Cualro días después tuvo lugar en A r -
miento de su nombre , á ella volvió Iriarte, nés un reñido combate, de que salieron
después de haber recorrido toda su parte también victoriosas las armas liberales.
baja , evitando que Cabrera la invadiese y Apenas supo Iriarte que Torner p e r n o c -
atacase áBenicarló, Yinaroz y otros puntos, taba en A r n é s , y que tenia por objeto r e u -
de que le alejó , haciéndole internar en las nirse en él con las fuerzas de Aragón y Va-
sierras. lencia, concibió el proyecto de sorprenderle
á la m a d r u g a d a , emprendiendo el m o v i -
miento desde Gandesa á las nueve de la
OPERACIONES DE IRIARTE. noche del 30 de marzo por caminos e s t r a -
viados para ocultar su m a r c h a , y en efecto,
logró hallarse á las cinco de la mañana r e -
LXXVH. pasando el rio Arga á las inmediaciones
del pueblo. Pero el enenrgo no estaba d e s -
prevenido: sus avanzadas hicieron los d i s -
Los carlistas tenían sus almacenes y hos- paros de señal que tenian de costumbre, y
pitales en lo mas fragoso y apartado de los pusieron en alarma á su g e n t e , lomando la
tuertos de Horta. Difícil e r a , por lo tanto dirección á los puestos de la Sierra por el
ieslruirles, pero importante , y á este iin camino de la Escala. Iriarte, sin demorar
ontramarchó Iriarte hacia Cherta desde cer- un momento, se posesionó del pueblo á pa-
o. del Pinell , donde se hallaba el 26 del so de c a r g a , y logró descubrir la fuerza del
rfsmo marzo en persecución de aquellos, y e n e m i g o , unos mil cuatrocientos hombres
eiprendiendo el movimiento á la una de la que se hallaban en posición sobre elMas-nou
nahe , les sorprendió como se proponía , y y alturas contiguas á él. Las compañías ses-
aleándoles, se apoderó de ios almacenes y ta del 3.° de Saboya, nacionales de Orla,
hostítales, y les redujo á cenizas , inutili- la de voluntarios del 2° Ligero de Cataluña
zan o todo lo que no se pudo llevar. M u - y la nacional movilizada de Tortosa que
riera en la refriega diez y seis de los que componían la v a n g u a r d i a , se adelantaron
guailaban aquel punto, y fueron fusilados con orden de forzar las indicadas posicio-
los pisioneros Bautista Puñol, oficial de los nes, mientras veinte caballos del 7.° L i g e -
de Trner y fray Julián Molla, de la Trapa. ro flanqueaban la derecha , logrando acu-
Torne, al descenso de la montaña, hostilizó chillar á algunos, y otros del mismo cuer-
ó la bigada en su camino á Mora de Ebro; po lo verificaron por la izquierda. La o b s -
pero schazado , no pudo ser perseguido tinación con que se sostenían los carlistas,
en aquilas asperezas por el cansancio de la obligó á Iriarte á reforzar su vanguardia con
column , que llevaba diez y siete horas de la compañía de cazadores de Saboya, que
marcha.Esta operación , sin duda de méri- consiguió trabajosamente arrojarlos de estas
to, fué tmbien de importancia , ya por sus primeras posiciones. P e r o , rehechos en las
resulladc materiales é inmediatos, ya t a m - elevadas alturas, llamadas las Molas de Be-
bién porcie reanimó el espíritu público , y c e i t e , donde tenian de antemano alguna
abatió únjanlo el de los carlistas, que no fuerza, lo fragoso del terreno les' propor—
no HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

cionó reunirse a n t e s , y presentaron aun mas Con fecha 2 de mayo recibió Iriarte una
fuerte resistencia que en las anteriores p o - comunicación de orden de Mina participán-
siciones. Iriarte reforzó entonces el cuerpo dole que los rebeldes fundian cañones junto
d e vanguardia por la derecha con dos com- á la Cenia, y que ya contaban con dos, p r e -
paías de S a b o y a , y por la izquierda con viniéndole tratase de impedir á toda costa
otra del mismo regimiento, dando posición por su parte , y poniéndose de acuerdo con
á las reservas en el collado de Castellar, las demás fuerzas , los grandes males que
con el doble objeto de observar su retaguar- amenazaban á la causa si se proveían los
dia , por las noticias que tenia de la s i t u a - facciosos de la artillería que necesitaba-
ción de Cabrera. Renobóse el ataque con para ocupar con facilidad los puntos f o r t i -
mas calor, haciendo que se moviesen las ficados.
compañías de s e g u n d a línea p a r a sostener El suceso era en efecto de importancia»
las que empeñaban mas la lucha en prime- porque si las fuerzas d e uno y otro b a n d o
r a , y que avanzasen las de las a l a s , a t a - venian á estar equilibradas , si careciendo
cando á viva fuerza, como lo verificaron. de artillería los carlistas lenian en tan g r a n -
Un esfuerzo general hizo que abandonasen de conflicto á los pueblos que podián r e s i s -
sus formidables posiciones los carlistas, d i s - tirles mientras eran socorridos, y ponian en
persándose en muchas direcciones.
Con este resultado se frustró la p r o y e c -
miserables r e s t o s , y no dudo serán ostermi-
tada reunión de las fuerzas aragonesas y nados. Ya en la profunda gratitud y e n t u s i a s -
valencianas, y se disolvió su junta directi- mo con que os reciben los patriotas halláis una
va en Arnés, primer objeto de Iriarte. verdadera y sólida recompesa de vuestras v i r -
Otro encuentro tuvo lugar el 18 de tudes y sufrimientos: yo la recibo muy s u p e -
rior por baberos conducido felizmente e n l a s
a b r i l , en que Torner salió muy mal parado
marchas y combates que os propercionan t a n
en Ribarroja, descrito en la alocución que honrosos títulos, superando hasta mis e s p e -
dirigió Iriarte desde Torlosa el 25 á su b r i - ranzas.
gada , nacionales y habitantes del corregi- Nacionales: vuestros servicios y señalados
miento: la trascribiremos por n o t a , y se co- hechos d e armas rivalizan en gran provecho
nocerá por ella el estado de aquel territorio de la patria y de vuestra seguridad: vuestra
generosa resolución admira á vuestros c o n c i u -
y su espíritu público (1). dadanos y llena de desaliento á esos foragidos:
yo me lisonjeo con vosotros y os doy las m a s
(1) Compañeros: á ios cuarenta y un dias éspresivasy patrióticas gracias por vuestro leal
de incesantes y atrevidas marchas v e i s ya glo- comportamiento.
riosamente coronadaos los esfuerzos y penali- Habitantes de este corregimiento: t e n g o 1;
dades que habéis arrostrado con indecible v a - mas grata satisfacción viendo ya cerca el tór
lor y entusiasmo. Habéis hecho respetar á las mino de vuestros males y ruina: desaparecie-
facciones de Cabrera y Serrador el distrito que ron los dias de desolación y l u t o ; cesaron ls
n o s está confiado; habéis forzado á Torner en no interrumpidas vejaciones sobre v u e s t r s
3 u s nunca penetradas guaridas; arrojado d e pueblos; protección y castigo habéis recibió
sus m a s formidables p o s i c i o n e s , privado de según el desempeño d e vuestro deber. D i s u l -
los hospitales, ganados y almacenes donde se ta ha quedado esa junta rebelde á cuya sen-
custodiaban sus inmensas rapiñas, y destruido b r a s e h a n saqueado y arrebatado los fonlos
s u armería, hornillos y moldes para fundir los mas sagrados de vuestras municipalidaes:
cañones con. q u e s e alimentaba su audacia y venganza y fin ha hallado Torner á las ateci-
frustradas empresas. El cabecilla, arrojado de dades que ha cometido sobre vuestrasfamdas;
esos escabrosos puertos; acosado por todas par- abatido su orgullo y menguados s u s s e q u e e s ,
t e s y en todas d i r e c c i o n e s , ha visto l o s l u g a - ha abandonado este suelo que escandíosa-
res d e sus trofeos sembrados por vuestras b a - mente ha dominado por diez m e s e s c o n s c u t i -
yonetas de la sangre y cadáveres de sus obce- v o s , cubriéndolo de sangre y lagrimas.LÍem-
cados satélites: y lleno de terror y espanto, po es ya que salgáis de esa apatia criminl q u e
privado d e r e c u r s o s , y estrechado por do es el origen de vuestra miseria: yo espro r e -
quiera que intentaba una incursión, creyó h a - cibir ahora nuevas pruebas de vuestro mor a 1
llar su salvación pasando precipitadamente el orden y afección á las actuales institciones,
Ebro por la parte de Ribarroja el 18 de los cor- exigiré con mas rigor que nunca de uestros
rientes, dejando varios sepultados en el rio, y ayuntamientos la exactitud y oportuidad en
seguido solamente de setecientos entre arma- los a v i s o s , y secundando asi l o s esforzos de
dos y desarmados. cuando á vuestra venida los valientes de la quinta brigada quetengo el
contaba cerca de dos mil: mas empero no con- honor de m a n d a r , s e completará e i b r e v e la
tento con esto vuestro ardor, le habéis p e r s e - pacificación de este territorio, daño nuevos
guido por toda la sierra de Lallena , y a u m e n - dias de gloria ala patria , v consollando con
tado su disp_ersion: nuestro digno general en nuevos triunfos nuestras libertado patrias y
gefe y Bretón los estrechan vivamente á estos augusto trono d e Isabel II.
ACCIÓN ENTRE ULDECONA Y AMPOSTÁ.

tanto aprieto á los que cercaban , ¿ qué iba nera, y no lejos é s t o s , y preparando nuevo
á ser de lodos ellos la hora en que cañones a t a q u e , temerosos de sucumbir por falta de
de batir hiciese caer en el momento sus d é - auxilio , le dejaron doce de los individuos
biles parapetos contra la fusilería, en que la que le guarnecían , y ya no pudo continuar
destrucción é incendio de sus casas fuese en él su gefe , el comandante de los nacio-
obra de las primeras balas rasas y granadas nales de Bandellós, don Jaime Beruet, que
que aquellos vomitasen ? ¿ cómo acudir á todo lo perdió en la noche del 8 de julio,
tiempo columnas distantes, cómo sostenerse llevándose sus enemigos lo que no le q u e -
villas de pequeña consideración asi que j u - maron; y de acuerdo con el comandante del
gase contra ellas una batería? Repelido el puerto inmediato, se retiró en la noche del
aviso en i y 13 siguientes , y trasladada la 8 de agosto. Preso , sin embargo, y encau-
misma noticia en 6 por el segundo cabo, sado , porque no era raro exigir de los n a -
cierta resultó en lo esencial, teniendo lugar cionales mas de lo que únicamente podían
á la vez el principio de la fortificación de hacer, justificó todos los particulares e n u n -
Canlavieja. Aprovechando el martinete de ciados , y que resueltos á abandonarle sus
la Cenia , junto á Beceite , (decía el parte), diez y nueve restantes compañeros por evi-
un navarro inteligente venido á petición de tar una muerte cierta, había tenido también
Cabrera , comisionado por el cuartel real, que ceder á los ruegos de la población, q u e
convertía en cañones de á ocho y de á doce temió mayor estrago.
las campanas y cuanto metal útil pudo re-
cogerse, protegiendo la operación Forcadell
y Tallada. También Canlaviejaera protegida ACCIÓN ENTRE ULLDECONA Y AMPOSTA.
por tres mil hombres. La distancia del lugar
de la fundición y la escasez, de fuerzas con
que Iriarte contaba, eran un obstáculo á sus LXXIX.
d e s e o s , y asi lo reconoció Mina en su c o -
municación de M de mayo , que tenemos,
como las demás citadas, á la vista , en una El respeto que impuso Iriarte á sus con-
pequeña tirita de papel por evitar que c a - trarios buscándoles en su fragoso asilo y su
yesen en poder del enemigo , podiendo f á - incansable actividad , mantuvieron en paz
cilmente ocultarlas el portador. El 23 , sin el corregimiento hasta el 18 de j u n i o , e n
embargo , marchó sobre la Cenia , ganoso que midió con ellos sus armas en Amposta.
de alcanzar tan buen resultado como el que Desde Vinaroz, haciendo levantar el s i -
había obtenido diez y nueve dias antes en tio de Benicarló , vino á pernoctar á U l l d e -
Cornudella de Aragón la columna móvil del cona el 17 , y saliendo al amanecer del 18
corregimiento de Talara , sobre Mombiola, para Tortosa , se vio amenazado en los c e r -
dispersando su genle , matando ó no pocos, ros de Friginais , que dominan durante dos
haciendo cinco prisioneros y rescatando los horas y media el paso intermedio que lleva-
veinte que conducían. A ser cierto en todas ba. Destacando dos compañías de naciona-
sus partes el hecho denunciado , habría l o - les movilizados de Cataluña u n a , y otra de
grado Iriarte su propósito; pero en vano Tortosa, á ganar las alturas de la izquierda,
reconoció el martinete y otros p u n t o s : en púsose á vanguardia con el 2 . " batallón d e
ninguno halló señales de la fundición que Saboya , seguido de la artillería, municio-
buscaba. Hallábase en el Mas de Masías, nes y b a g a g e s , dejando con el 3 . " á su c o -
término de Yalderoblcs, en Valencia, y asi ronel Gándara , y los cuarenta caballos de
lo participó, regresando al corregimiento, que constaba la brigada , á las órdenes del
siempre amenazado por superiores fuerzas, capitán Carreras. Venia por el camino d e
y tan difícil de proteger por la sierra de Alcanar una fuerte columna de infantería,
Orla. precedida de otra de caballería, á la carre-
El 8 de agosto fué por necesidad a b a n - r a , con dirección á las sierras de Godail, y
donado el fuerte de la villa de Falcct. Mil comprendió Iriarte que se habian reunido
veces amagado, y contando únicamente para en la noche anterior todas las fuerzas con-
su defensa con veintinueve milicianos, sufrió trarias al mando de C a b r e r a , Quilez , el
un ataque obstinado el 8 de julio, y en vano S e r r a d o r , el Organista y Llangoslera , con
hicieron el mayor empeño ios rebeldes por el intento do darle un golpe decisivo. C a r -
apoderarse de é l , sabiendo la escasa fuerza gada la retaguardia de su brigada por la
que le sostenía. Pero deteriorado sobrema- caballería, batióse serena en retirada, hasta
•i \ 2 • HISTORIA' DE LA GUERRA ClVÍL.

que hostigada en su derecha por las guerri- cia y Cataluña el refuerzo que necesitaba
llas de infantería , fueron alejadas por dos para no verse otra vez que fuese atacado
compañías. Pero volviendo de nuevo al com- por todas las facciones reunidas en tan g r a -
bate, fué la marcha de la brigada un pelear ve compromiso. Gandesa, a d e m a s , sitiada,
continuo con el fuego y las bayonetas hasta se puede decir de continuo, reclamaba y
llegar á los altos de Friginals. Firme alli, exigía inmediato socorro. En tanto apuro,
siguió á Amposta artillería y b a g a g e s , todo dimitió en vano su cargo.
intacto en marcha tan molesta , y apoyó Abrumado Mina porque todos los gefes
lriarte á la retaguardia, acosada sin d e s - le instaban por lo mismo , y á pesar de la
canso. Conseguido su propósito, destacando ventaja que el activo coronel Niubó alcanzó
tres compañías á derecha é izquierda, c o n - el 28 de mayo en Santa María de Meya
tinuó , aunque amagado por la caballería, sorprendiendo á Borges y haciéndole y á
el movimiento hasta una conca, en la que los que le escoltaban prisionero , dando fin
sostuvo la retirada de estas compañías. Alli su p a r t i d a , dispuso, no obstante , se recon-
dio un pequeño descanso á los soldados, centrasen las fuerzas necesarias para m a r -
que caían sofocados, y quedándose con cua- char sobre Gandesa ; pero añadió en la co-
tro compañías y los caballos, hizo marchar municación de 28 de junio que seria tarda
las demás fuerzas y las siguió. Atacado al esta operación , á causa de que las tropas
punto , formó el grupo , y volvió grupas la estaban persiguiendo en muy distintos y dis-
caballería, que no se atrevió mas á presen- tantes puntos las facciones del Principado;
tarse, llegando sin otra novedad á Amposta. y que el ejército del centro , al mando e n -
El mérito que contrajo la brigada en tonces del general don Felipe Montes, era
esta marcha fatigosa y apenada , la gloría el encargado del país comprendido á la d e -
de que se cubrió en cinco horas de camino, recha del E b r o , y que por lo tanto á él d e -
siempre luchando con sestuplicadas fuerzas, bía dirigirse ó al general Roten para o b t e -
seis mil infantes, y con la desventaja del ner el perentorio auxilio que pedia. Estos,
terreno casi siempre , y con caballería diez anadia, tienen sus fuerzas reunidas para ba-
veces mayor que la que contaba, podia ser, tir y eslerminar á las que sitian á Gandesa,
y no fué si no á costa de gran pérdida. Dos y de su incumbencia es facilitar los socorros
capitanes, cinco oficiales y cien soldados necesarios en el terreno puesto á su cui-
salvaron á sus compañeros, y acuchilladas dado.
las dos compañías de movilizados que a p o - Y Mina tenia razón, y mejor podia Mon-
yaban la izquierda , no pudiendo ya resis- tes apoyar á lriarte.
tir abrumadas una carga vigorosa de muy
superiores fuerzas, y envueltos por todas
partes, quedaron prisioneras, á escepcion de SE ENCARGA 1 r i a r t e DE LA COMANDANCIA
cuarenta y cinco individuos que pudieron GENERAL DE TARRAGONA.
e s c a p a r , siendo todos los demás fusilados.
No es posible fijar la pérdida de los r e -
beldes en esta jornada , ni fácil calcularla, LXXX.
si bien no debió ser insignificante, atendido
el esfuerzo de la brigada. Mayor que la
suya, dijo lriarte á Mina en carta que tene- El mando militar del distrito de T a r r a -
mos á la vista, nos parece que habrá en esto gona reclamaba un gefe de las prendas de
exageración, según todas las reglas de una l r i a r t e , y el gobierno de S. M. se le fió.
buena crítica. Yerdad es que solo á fuerza Posesionóse de él en 23 de julio (1), prote-
de bravura no fué deshecha la brigada, gió eficazmente el territorio á su cuidado,
fuerte aquel dia de mil cuatrocientos hom- y después de batir el 18 de agosto en la
bres; quedos que sucumbieron fué matando, Selva á las fuerzas r e b e l d e s , continuó p e r -
y cuerpo á cuerpo, como hicieron los capita- siguiéndolas sin descanso hasta la Espluga
nes do las desgraciadas compañías de mili- de Francolí, donde las alcanzó reunidas el
cianos ; pero asi y todo debió ser mayor la 2 3 . luciéronle frente , y después de alguna
pérdida de l r i a r t e , seguidos tan de cerca y resistencia , le dejaron el campo , a b a n d o -
con tanto empeño por fuerzas tan superiores.
Los temores de lriarte en sus repetidas (4) En cuyo dia dirigió una alocución á las
instancias se vieron realizados, y de nuevo tropas, nacionales y habitantes, en la cual d e -
olicitó á los capitanes generales de Valen- mostraba sus patrióticos sentimientos.
SITUACIÓN CRITICA DE LOS PUEBLOS.

nando ocho prisioneros y porción de efectos mas establecidos principalmente con el mis-
de guerra en su retirada. Este choque, aun- mo fin.
que sin gran efusión de sangre, fué sin em- Aunque ni un dia descansaban las t r o -
bargo notable por la influencia que tuvo , y pas ni su gefe por ser invadido á cada p a -
mas provechoso á la seguridad de los v e - so el distrito, no tuvieron en el resto del
jados pueblos que otros en que era crecido año otras ocasiones de distinguirse que las
el número de muertos y heridos. que les ofrecieron Pobrós y Masgaret en las
Todas las fuerzas carlistas se habían alturas de la Juncosa, el 11 de diciembre,
reunido con objeto de dar un golpe seguro y G r i s e t , álos dos d i a s , en Espluga Sal^ a.
de mano en el Campo de Tarragona, y de En aquella jornada quedó dispersa la fuer-
sacar de él y del Priorato cuantiosos r e c u r - za enemiga , y en abandono cuanto la e s -
sos , y tuvieron que renunciar á su intento, torbaba, y en esta sufrió una gran pérdida,
hostilizadas de continuo, y corriendo siem- dejando en su fuga considerable número de
pre. Solo á la perseverancia de Iriarte, ayu- armas y efectos militares, y diez prisione-
dado tan resueltamente por los milicianos ros que llevaban. De tanta importancia cre-
de Reus (1) , debió en aquella ocasión el yó este resultado la autoridad superior polí-
distrito verse libre de tan osados y temibles tica de la provincia, que al dar parte de
adversarios. ambos encuentros, concluia diciendo á su
No el esfuerzo de los rebeldes, no la gefe: «Yo espero que el bravo comandante
desgracia de sus contrarios , proporcionó á general Iriarte repetirá estas escenas g l o -
los primeros en octubre la posesión de un riosas, mereciendo b en de la patria por el
fuerte. celo, previsión y actividad con que persi-
Don Manuel Ibañez, gefe de la primera gue á los enemigos, y debo rogar á Y*. E . se
brigada carlista de la división de Tarrago- sirva hacer presente á S. M. y á las Cortes
n a , estaba en relaciones, tiempo hacia, con lan feliz suceso para nuestras a r m a s , como
el teniente graduado don Francisco de P. As- justo tributo debido á este benemérito gefe,
calona , que guarnecía el fuerte de la Pana- y á los valientes que tan dignamente man-
della en el camino real de Cervera, y en el d a , acreedores á eterno loor,de la patria.»
cual ondeaba el pabellón liberal. Hemos trascrito las palabras anteriores,
Ascalona, haciendo traición á su j u r a - cuya copia original tenemos á la vista, por-
mento, le avisó que la noche del 1G (octu- que se vea con cuánta razón hemos hablado
bre) era oportuna para apoderarse del fuer- bien de I r i a r t e , porque se c o m p r é n d a l a
t e , é Ibañez emprendió en la misma tarde gran dificultad de la guerra que nos afligía,
un rápido movimiento con el primer b a t a - peculiar de nosotros y de nuestro difícil
llón de la brigada de su mando desde el s u e l o , favorable siempre á los que á su abri-
pueblo de iVIasllorcus. Llegó á la muralla go la promuevan por cualquier causa.
del fuerte con lodo sigilo, y franqueada
una puerta por Ascalona, en unión con los
centinelas, entra sorprendiendo á toda la SITUACIÓN CIÚTICA DE LOS P U E B L O S . — - A B U -
guarnición al grito de Carlos V.
SOS DE AUTORIDAD.
Resultado fué de esta operación la p o -
sesión del fuerte, el quedar prisioneros unos
ochenta hombres que engrosaron las filas LXXXI.
carlistas, dejar corlada la comunicación de
los correos por la carretera, cuya protección
era el principal objeto de aquel destacamen- Teatro de la guerra casi todos los del
t o , y el infundir la consternación en los de- Principado de Cataluña, no podia ser mas
desgraciada su suerte, ora estuviesen abier-
(!) Sin la cooperación ríe éstos acaso no tos á los rebeldes, ora fortificados al abrigo
hubiera sido el mismo el resultado, pues que sin
los dos batallones de milicianos que salieron de sus continuas .correrías. En el primer
entusiastas de Reus , eran muy inferiores las cuso, sus bienes estaban á merced de aque-
fuerzas de Ii iarte , que no pasaron de mil cien llos , y tropelías y vejaciones sin cuento les
ho ..bres disponibles , sin embargo de ser dos abrumaban , hallándose en el mayor com-
mil quinientos siete en el m e s de setiembre promiso los que profesaban opuestas opinio-
entre soldados y oficiales, pues que opera-
ban con separación el brigadier de los c a - nes, siempre en peligro sus propiedades y su
zadores de Oporto y 1 comandante Bocane- vida. En el segundo, amen de costear en
g r a c o n una columna cada uno. p a r l e , sino en su totalidad las obras de l o r -
TOMO I I I . io
-
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL,

'ificacion, veíanse precisados á hacer la vi- Y justo es decirlo: algunos partidarios


da del soldado, defendiendo alerta su r e - de Carlos Y , horrorizados de los crímenes
cinto , y sin poder alejarse del mismo sino de otros, procuraron atajarlos. «Son tantos
arriesgando su v i d a , puesta con frecuencia los robos y tropelías que causa en el país,
á precio. Exacciones, superiores muchas ve- dice Miralles en su parte de 4 de diciembre,
ces á los escasos medios de las poblaciones que tenemos original á la vista, hablando
miserables y de corto vecindario, mil v e - del cabecilla Trempat, que si V. S. lo s u -
ces repetidas, reducían á sus habitantes á piese por menudo, quedaría horrorizado de
la desesperación, y las cargas continuas de tantos escesos.» Torné pide al ayuntamiento
insoportables bajages, alojamientos y con- de Bimbodé cien onzas de oro antes de tres
ducción de partes y órdenes de unos y otros. dias, amenazando con quitar la vida á t o -
Y no eran solos los rebeldes los que dos sus naturales, «no mirando edad ni
atrepellaban al inerme y pacífico habitante: particularidad alguna.» Por la inversa, son
desgraciadamente no faltaron gefes de las arrancados del claustro y presas dos tias de
tropas de la reina, que desconociendo su Carré y su hija, y justamente irritado, pi-
misión protectora de la seguridad indivi- de su libertad, la cual negada, « s e v e r a ,
dual y demás derechos del c i u d a d a n o , no d i c e , en la precisa necesidad de matar y
fueron inferiores á sus adversarios en sus quemar hasta la quinta generación de todo
escesos. El comandante militar de Reus se el que no fuere adicto al gobierno de Car-
permitió tales desmanes, que tuvo que h a - los V. *
cerle frente la comisión de armamento y Y para completar este ligero bosquejo de
defensa de la provincia, patrocinando á los la situación desesperada délos pueblos, nada
que oprimía. Un ayuntamiento respondía de mas á propósito que uno de tantos bandos
la falta de uno de sus vecinos, ó de una como se publicaron durante aquella lucha
exacción á que no habia podido resistir, fralricidi.
el padre respondía del hijo y el hijo del pa- Bando.—Don José Masgoret, coman-
dre , por el esposo la esposa, y gimieron en dante general de la división de Tarragona
oscuro calabozo liberales que habían sellado y Villafranca , etc.—Habiendo observado
con su sangre su patriotismo, y que todo lo desde algún tiempo á esta p a r t e , que v a -
habían perdido por la causa. rias justicias del titulado gobierno constitu-
Verdad es que aquella clase de guerra cional dan parte del tránsito y-movimientos
tenia sus exigencias especiales, verdad que de las leales tropas del rey nuestro señor,
no era posible obrar á nuestros militares co- (Q. D. G.) en grave perjuicio de su real
mo habrían procedido en otra regular, que servicio, é insiguiendo las órdenes superio-
las cosas no podian marchar como en tiem- res que tengo comunicadas, ordeno y m a n -
pos normales, lodo esto era cierto, todo h a - do lo siguiente:
cia disculpables ciertas medidas y el rigor t . » El baile, justicia ó particular que
empleado para su ejecución, porque no era diese parte á los rebeldes de haber pasado
posible prescindir de la subsistencia del por su territorio alguna fuerza del ejército
soldado y otras atenciones inmediatas, pero real, será inmediatamente pasado por las a r -
se iba demasiado allá mil veces, y la j u s t i - m a s , sin darle mas tiempo que el de dos
cia era muy á menudo sacrificada. Unos y horas para morir cristianamente.
otros se copiaban. Y no hay exageración en 2 . " Sufrirá la misma pena de muerte
la pintura general de este c u a d r o , cuya toda persona, sea cual fuere su c l a s e , sexo
exactitud está en la conciencia de lodos los y edad , que conduzca algún parle al e n e -
españoles imparciales. Casos podemos pre- migo ó en punto fortificado, aunque no
sentar, porque ninguna de nuestras asercio- sea cogida en el acto de perpetrar el d e -
nes carece de comprobantes, que prueban lito, pero si descubierto que lo efectuó des-
la triste verdad del colorido. Tenemos á la pués de la publicación de este bando.
vista las sentidas quejas de un ayuntamien- 3." Toda persona que fuera invitada ú
to reducido á prisión por haberse apodera- obligada por la justicia ó particulares para
do los rebeldes de unas r e s e s ; de patriotas conducir á algún punto fortificado, partes
comprometidos privados de su libertad pol- por escrito ú de p a l a b r a , y los presente ó
la misma causa; de esposas, hijas y herma- dé razón de ellos á cualesquier gefes de las
nas también en la cárcel por agenas culpas. tropas del rey nuestro señor, como y t a m -
Triarle no podía ser indiferente á estos d e s - bién de la persona que la obligaba á prestar
g a n e s , y no lo fué. este servicio á los rebeldes, recibirá la gra-
DESALIENTO DE LOS CARLISTAS. 115

tificacion de mil reales v e l l ó n , y será reco- cimiento á que llegaron los carlistas en el
mendada á S. M. por la gracia á que se ha- Oriente de España.
ya hecho acreedor según la importancia del La gran estensíon del terreno que c o n -
servicio prestado. quistan está enrojecida con sangre a b u n -
í.'
J
En igual pena de la vida incurre el dante de españoles; sobre él han sido b á r -
paisano que hallándose trabajando en el baramente inmolados jóvenes y viejos, niños,
c a m p o , y el viagero que teniendo conoci- y mugeres. Pero demos tregua á considera-
miento del paso de alguna columna e n e - ciones tan t r i s t e s , que harta tristura nos
miga no vaya corriendo á avisar al gefe de ofrece esta campaña. Trátase de una guerra
la partida ó columna del ejército del rey c i v i l , y de ella son inseparables los hor-
nuestro señor que se encuentre en aquellas rores.
inmediaciones, dejando su trabajo para acu- Las guerras nacionales, hijas de motivos
dir á un acto ¿el servicio tan preferente, á sagrados, ennoblecen las almas: las guerras
cuyo fin, á mas de lo mucho que S. M. a p r e - civiles las envilecen. En aquellas se pelea
ciará sus distinguidos servicios, le será abo- por defender la patria de injusta agresión,
nada por el citado gefe una suma de dinero por el decoro del pais , y solo se trata de
suficiente á-dejarle contento para continuar vencer: en estas de esterminar, sean c u a -
en su fidelidad.—Campo de honor, 22 d i - lesquiera los medios.
ciembre 1836.—José Masgoret. Huyendo de detalles enojosos, relata-
Esto por parte de los rebeldes , por lo remos los hechos principales que tuvieron
que hace á las autoridades militares del go- lugar durante el año 1836 en los tres anti-
bierno de S. M . , no diferian mucho sus dis- guos reinos de Aragón , Valencia y Murcia,
posiciones en este punto. Asi q u e , forzados de modo que por ellos se comprenda la
los moradores de los paiscs en que ardia la marcha de la contienda en toda la estensíon
l u c h a , ó conducir los partes de unos y otros, de su territorio durante la época espresada.
y á otros servicios , condenados á muerte
por todos, vivían en perpetua agonía.
Y no hay que decir que no pasaban de DESALIENTO DE LOS CARLISTAS. — SORPRESA
amenazas. No tienen cuento las víctimas de E N MONROYO.
tan estremo rigor. No parecía sino que los
paisanos habian dejado de pertenecer á la
h u m a n i d a d , y que eran enemigos comunes LXXXIII.
de unos y otros combatientes.

El tiempo seguía , á principios del año


de 1836 , tan crudo y lluvioso como al fin
ARAGÓN VALENCIA Y MURCIA. del anterior, circunstancia que angustiaba
á Cabrera , porque su situación se hacia
desesperada. La persecución y el temporal
LXXXII. tenían á su gente fugitiva y dispersa , l l e -
gando asi muchos á desalentarse y presen-
tándose á indulto. Tales proporciones fué
Contrístase el ánimo al considerar los lomando este h e c h o , que Cabrera se vio
horrores que vamos á describir, y al ver amenazado de quedarse solo. Haciendo e n -
marchar á los defensores de uno y otro ban- tonces un esfuerzo, procuró reunir á los e r -
do por caminos ensangrentados por sus pro- rantes ; pero carecía de seguro asilo donde
pios escesos. guarecerlos y de víveres con que alimen-
Los carlistas, que al principio de este tarlos ; y cuantos mas afiliados reunía , era
año presentamos próximos á su esterminio, mayor su conflicto, asi que volvió á s u b d i -
verémosles á la conclusion d e l m i s m o for- vid'irlos en pequeñas partidas para que aten-
mando huestes aguerridas y temibles. V a - diesen mas fácilmente á su seguridad y sub-
rias causas contribuyeron á este c a m b i o , y sistencia; pero vivamente perseguidas, fue-
no fué la de menos influencia la crueldad y ron fusilados cuantos cayeron en poder de
el terror con tamaños escesos empleados. las tropas. Veíase á la facción agonizante,
Víctimas inocentes sacrificadas al furor de y se trataba con todo el rigor de la guerra
la venganza , al capricho y á la inhumani- á los reslos de aquellas columnas autoras de
dad foiuian el pedestal de aquel engrande- tantos males, que prolongaban con su insis-
146 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

teneia. Por esto eran implacables los b a n -


dos, terribles las penas, y solo por eludirlas
se presentaban basíantes á indulto. A él se JUNTA DE G E F E S CAULISTAS. — ACCIONES D E
acogieron muchos , no por arrepentimiento, LA JANA T DE TOGA.
sino por libertarse del peligro , los que no
tuvieron ánimo de arrostrarle.
Cabrera lo veia todo perdido, y se alar- LXXXIV.
mó. En situación tan crítica , creyó deber
redoblar lá violencia y la dureza á fin de
contener su ruina ya inminente.-En las me- No fué solo el desastre de Monroyo el
didas severas que adoptó para contener la que tuvo que lamentar Cabrera. El S e r r a -
deserción , le ayudó su inseparable amigo dor y Torner fueron batidos el mismo dia
Forcadell, y no perdonaron ambos esfuerzo por los coroneles Yillapádierna y Montero,
alguno por reunir todas las partidas sueltas, el primero en Chert y el segundo en Pauls.
haciendo asi difícil el abandono de las filas. En tan azarosas circunstancias era nece-
Contó de este modo Cabrera trescientos saria una reunión de voluntades, á fin de
hombres, y descendió con ellos el 4 de ene- que armonizando todos acerca de los m e -
ro á Rosell, á donde acudió Palarea desde dios que debian emplearse para salir de tan
San M;iteo para sorprender á su contrario, angustiosa situación , se escogiese el más
cuyos movimientos no perdia de vista. Pero oportuno y ú t i l , el de mas prontos y s e g u -
tampoco perdia Cabrera los del enemigo, y ros resultados.
al saber su intención, la frustró, marchando Con este propósito, reunió Cabrera á los
toda la noche por sendas extraviadas , que! gefes, y les dijo:
le llevaron á retaguardia de Palarea hacia «Señores: la situación en que nos encon-
Fredes, centro de los puertos, desde donde tramos es triste; pero no tanto que sea b a s -
ordenó á Quilez y á Llangoslera, que estaba tante á entibiar nuestro entusiasmo. Otras
el primero sobre Zurita, y el segundo por veces nos hemos visto en iguales ó mayores
las cercanías de Beceite , que al amanecer apuros, tan frecuentes en la guerra ; hemos
del 6 se hallasen en F u e n t e - E s p a l d a para pasado hambre , sed , frió y todas las p r i -
batir al que á batirle iba, y habia cambiado vaciones imaginables; y con nuestra cons-
de ruta. tancia, nuestro amor á la religión , al rey y
Esperaba Cabrera pasase Palarea por á la patria , nos hemos hecho superiores á
Peñaroya, y le a g u a r d ó , situándose en una las circunstancias. La defensa de nuestra
altura inmediata á este punto, y Quilez en causa y la gloria militar que empezamos á
Monroyo. Algunos confidentes enviados para a d q u i r i r , deben estimularnos á continuar
averiguar la situación de Palarea , caen en con el mismo ardor al frente de nuestros
poder de éste, y sabedor por ellos del plan valientes y sufridos voluntarios. Si algunos
de los rebeldes" marcha rápido á Monroyo han abandonado estas filas, prueba es de
á atacar a Quilez, que se vé acometido que no lenian mucho valor; los que han per-
cuando aun esperaba el regreso de los es- manecido leales nos seguirán hasta morir.
pías. Rodeado por todas partes de enemi- De consiguiente , creo que sin dar entrada
gos , abandona el pueblo y se abre paso por en nuestro corazón al desaliento , debemos
entre las bayonetas liberales, marchando en tomar una resolución pronta y marchar acor-
desorden á Beceite con no escasa pérdida. des y unidos.»
Cabrera, que confiado en sus posiciones i Abundando todos en tales sentimientos,
esperaba á Palarea, dirigióse también á be- acordóse organizar una división escogida
ceite al saber lo ocurrido, donde es fama para operar en el Maestrazgo y Plana de
dijo á sus compañeros: — «Mal empieza el Valencia , y sacar recursos de los pueblos.
«año 8 6 : el corazón me anuncia todavía al- Encargóse el mando de la infantería á Llan-
aguna catástrofe mayor: permita el cielo que goslera y el de la caballería á Añon, c o m -
«no se verifique mi presentimiento.» poniendo toda la fuerza un total de doscien-
tos sesenta y ocho caballos y seis compañías
de infantería. Dirigiéronse á la Jana, acam-
paron fuera del pueblo y esperaron las r a -
ciones que pidieron.
Villapadierna habia emprendido la p e r -
secución de esta columna , y la alcanzó en
PROYECTO DE CABRERA SOBRE PEÑISCOLA.

la posición antedicha. La vanguardia c a r - aseguraba el éxito del combate, mas encar-


lista fué destinada á ocupar las alturas que nizado cada v e z , porque si atacaban con
dominan al pueblo; y no se habia ejecuta- bravura los liberales, se defendían con no
do esta operación, cuando vinieron h u y e n - menos bizarría los carlistas. Penetraron por
do los ginetes que Añon tenia avanzados, fin los primeros en las calles de Toga, y ya
yendo en pos de ellos la tropa , que atacó empleando el plomo, ya el aceío, se trabó
por frente y flancos á los carlistas, cuyas en el pueblo una nueva acción no menos
descargas cerradas no detuvieron la marcha empeñada, y permaneció indecisa, hasta que
de los liberales , que desordenáronlas filas enviando Buil una compañía mas de refres-
contrarias. Dispersos, corrieron los facciosos co, fueron envueltos algunos ginetes carlis-
por el barranco de Cerval hacia la Cenia y tas, y la mitad de la infantería fué víctima
Beceile, sufriendo la pérdida consiguiente á de su temerario arrojo.
su derrota , pérdida que si bien no fué la Buil se apoderaba en tanto por fuera do
que dice el parle al gobierno, no es creíble las difíciles posiciones que habia ocupado
fuese la que supone Añon , un practicante Míralles, y parte de su fuerza persiguió ya
de cirugía muerto y un soldado herido. ¡Es- á los carlistas por la parte del rio hacia E s -
ta era la verdad de los partes. . padilla y Villada, hasta los términos de A l -
Una pequeña partida, que por entonces cora y Lucena, donde al fin se dispersaron
recogía raciones en las cercanías de la .lana, para evitar su esterminio.
fué también dispersada. Otro encuentro de Masa poco se fueron reuniendo los dis-
mas importancia tuvo lugar á la vez. persos y un grupo de ellos atacó á la guar-
Palarea ocupaba el 20 los pinares de dia de prevención que custodiaba los e q u í -
Mosqueruela y Mosquemada , y al presen- pages, que hubiera perdido á no recibir
társele el coronel Buil con su columna , le pronto y eficaz auxilio, sin embargo de la
destacó en busca de los carlistas, que supo- buena defensa que hicieron los acometidos.
nía en Rubielos ó hacia la parte de Sarrion, Buil marchó á Argelita para reunir toda
sabiendo luego positivamente su llegada á su columna, y los campos y calles de Toga
Cortés y á San Vicente de Zucaina, á donde quedaron ensangrentados y cubiertos de
¡nútilmenle fueron los de B u i l , asi como al cadáveres. Habíanse batido como leones
Mas de la Parreta. Pero seguían muy de unos contra otros españoles, y no se dio
cerca á los rebeldes, y aunque se vio preci- cuartel. La pérdida de unos y otros no d e -
sado el coronel á dar á su tropa doce horas bió bajar de trescientos hombres.
de descanso , averiguó en tanto la v e r d a - Ademas, el triunfo que Buil obtuvo, con-
dera dirección de sus enemigos , y en su siguió impedir el proyecto de sus enemigos,
busca volvió á las diez de la noche por c a - pasar á la Plana, y siguió destrozando los
minos intransitables hasta Toga, donde M i - grupos á que se redujo la columna de Mira-
ralles se alojaba. lies. Los nacionales de Cirat persiguieron á
Buil estaba resuelto á penetrar en e l uno de ellos matando cuatro de los que le
pueblo, y batir en él á los carlistas, y para componían, y apresando á uno ; y en T o r -
franquear el paso del puente defendido por remetella alcanzó Buil á unos cuarenta in-
una fuerte guardia, colocada en unaescelente fantes y diez y siete caballos, que dispersó
posición sobre un peñasco, se puso él m i s - apretándoles en su huida por Benasal á Ca-
mo á la cabeza de los cazadores del 1.° de banes causándoles alguna pérdida.
voluntarios de Aragón, y con algunos caba-
llos de línea, marchó á vencer este obs-
táculo. PROYECTO DE CABRERA SOBRE PEÑISCOLA.—
No desalentaron los carlistas con tan SORPRESAS EN EL PUENTE DE ALCANCE Y TOR-
inesperado y decidido ataque, y defendién-
RECILLA.
dose valientes, dieron lugar á que salieran
del pueblo parle de sus compañeros, y ocu-
pando ventajosas posiciones, entrasen tam- LXXXV.
bién en una acción comprometida. Mas no
estorbó el refuerzo el paso del puente, que
salvó Buil con alguna pérdida, y en lanío Tamaños reveses, golpes tan grandes
que destacaba dos compañías á ocupar la fueron causa de una nueva subdivisión de
población, compañías que tuvieron que ser las fuerzas carlistas, á fin de hurlar la per-
dos veces reforzadas para tío ser derrotadas, secución distrayendo la atención del ene-
US HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

migo á cien puntos á la vez. Cabrera r e c o - Este acontecimiento valió mucho a C a -


mendó á los gefes de aquellas pequeñas brera , y oficiales y soldados lodos querían
partidas no comprometiesen ninguna acción seguirle y no separarse de él aunque mu-
y conservasen á toda costa la gente , p a - riesen á su lado.
gándola bien sin reparar en los medios; que Después de pernoctar en Santa Bárbara,
procurasen no ser sorprendidos, siendo en marchó al dia siguiente á la Cenia , donde
otro caso castigados hasta con pena de la diseminó á su gente , dándola orden de
v i d a , y fuesen obedientes á sus órdenes. reunirse el 2 de febrero en los puertos de
Adoptó otras providencias, y con dos a y u - Beceile. Pero todavía siguieron á Yaljum-
dantes y seis caballos marchó á la masía q u e r a , al mismo tiempo que una columna
de Cardona, término de Vallibona, donde liberal pernoctaba en Torrecilla. Noticioso
enlabió relaciones con objeto de apoderarse Cabrera de su aproximación, avanza á este
de Peñíscola. pueblo , ocupa sus avenidas , oficia á Anón
Asi descuidados los carlistas, las colum- para que le a y u d e , y aunque éste no llega,
nas liberales operaban sin encontrar enemi- cae sobre sus contrarios al verles marchar
gos que combatir, y fué anunciada su d e s - hacia Castelseras y les desordena la s o r p r e -
aparición. Consecuencia de este fatal error sa , corriendo á refugiarse en este punto y
fué dirigir algunas fuerzas ó Navarra y Ca- Calanda.
taluña. En breve se notó su falta, porque
volvieron á reunirse les rebeldes, y ya no
fueron suficientes las fuerzas restantes para FUSILAMIENTO DE LOS ALCALDES DE TORRE-
conlrareslar á los que impunemente se h a - CILLA Y VAL DE ALGORFA. — DISCULPAS DE CA-
bian organizado prevaliéndose de tan torpe
B R E R A . — NUEVO BANDO.
confianza.
Fracasó el plan de Cabrera sobre Peñís-
cola, y corrió á la Cenia, á cuyo punto con- LXXXYI.
vocó ó todas las partidas, y al frente de
unos mil infantes y . m u y pocos caballos,
marchó á la Galera, á cuyas cercanías llegó Comenzamos el prólogo de un drama
al amanecer del 23 , con ánimo de sorpren- sangriento, de una tragedia horrible.
der á una columna liberal que se alojaba en Acabamos de decir que Cabrera ofició
el pueblo. El gefe carlista previno un com- á Añon para que le ayudase á sorprender y
pleto silencio á los suyos, y les dio aguar- batir á la columna de torrecilla. Esle oficio,
diente. La fuerza liberal salia en tanto del dirigido al alcalde de Yaldealgorfa, le abrió
pueblo en dirección opuesta para Tortósa. éste y envió el original á Alcañiz y una c o -
Cabrera, entonces, dijo á sus cazadores: pia á Calaceite. El 1.° fué interceptado por
«Muchachos, aqui conmigo ; los demás una partida carlista , que le puso en manos
que sigan nuestro ejemplo, en la inteligen- dé Cabrera, quien leyó lo siguiente :
cia que si advierto cobardía en cualquiera «Los facciosos sé hallan en Yaljum-
oficial ó soldado , será inmediatamente p a - quera, y probablemente, según lo manifies-
sado por las armas: armad bayoneta, y ade- ta el papel adjunto, caerán al amanecer so-
lante.» Y siguió como formando la reta- bre la columna que está en Torrecilla. Apre-
guardia de sus enemigos, que ignoraban surarse , y salvar aquella fuerza , que si no
tan peligrosa vecindad. se le auxilia y pronto, será destrozada.»
En el puente del Alcance , á una hora No necesitó mas Cabrera: prendió al al-
de Tortosa , le dieron los carlistas á los b a - calde de Yaldealgorfa, y le fusiló el 6 en la
gages y so apoderaron de ellos. Se alarma Fresneda.
entonces la columna; pero antes de que t u - El alcalde de Torrecilla fué también
vieran tiempo de prepararse , lánzase C a - preso y fusilado, y el de las Parras. Su d e -
brera con palo en mano al frente de sus lito fué obedecer las órdenes del gobierno.
cazadores, infunde el pánico entre sus con- Estos fusilamientos fueron un asesínalo,
trarios, no pueden ordenarles los gefes y se como lo fueron los castigos impuestos á a l -
declaran vencidos sin pelear apenas. Fugi- gunos confidentes. Cabrera disculpa estos
tivos , entran dispersos en Torlosa . cuya horroresconlas siguientes líneas copiadas d e
artillería hizo algunos d i s p a r o s , y de cuya su diario:
plaza salió una columna á proteger la r e t i - «Yo no he sido oido sobre tales ejecu-
rada de sus compañeros. ciones. Copio defensor de mi causa , y con
NUEVO BANDO.

fuerzas para hacer cumplir mis órdenes, de Tan cruentas ejecuciones llenaron de
ninguna manera debia ni podia dejar impu- consternación al p a i s , y para aumentarla,
ne la desobediencia. Si algún dia se me para difundir el mayor t e r r o r , para hacer
abriese un juicio sobre el fusilamiento de sin duda temblar al nombre solo de C a b r e -
aquellos alcaldes, pruebas tengo, y las d a - ra, publicó un nuevo bando , que hizo c i r -
ria completas, de los motivos que me o b l i - cular , y cuyo terrorismo obligó á la mayor
garon á obrar asi. Yo liabia publicado un parle de los alcaldes y ayuntamientos de los
bando (es el citado en la nota 3 6 ) (1) y al- pueblos á abandonarles y refugiarse en las
gunos alcaldes no le obedecían, ni cumplían poblaciones guarnecidas.
tampoco mis circulares; yo era tan dueño Decia asi el bando c i t a d o :
del pais que dominaba , como lo eran mis Comandancia general del Bajo Aragón.
enemigos cuando le pisaban. La posición de —Habiéndose declarado en estado de b l o -
los alcaldes era triste , bien lo veo ; ellos queo el distrito de mi mando, y fortificados
habian de obedecer á los dos partidos, p o r - algunos pueblos , demostrando con esto su
que los dos habian adoptado medios rigoro- decisión y rebeldía á los mandatos del rey
sos , y no fui yo el único ni el primero que nuestro señor, desentendiéndose de mis ins-
los planteó. La conducta del alcalde de trucciones en circulares anteriores ( 1 ) en
Valdealgorfa me la confirmó en el hecho
de haber llegado tropas en auxilio de la (I) 1
Es la siguiente •
fuerza que yo liabia batido entre Castelse-
Ejército real de Aragón y confines de Va-
ras y Torrecilla, sin cuyo socorro yo la h u -
lencia y Cataluña.—Las amenazas y penas t e -
biera destrozado completamente. También merarias con que los gefes de las tropas del
fusilé al alcalde de Torrecilla, porque ni gobierno usurpador han llegado á intimidar á
las justicias de los pueblos para que se retrai-
obedecía mis ó r d e n e s , ni me suministraba
gan del cumplimiento de las órdenes que s e
raciones, y daba parte al enemigo de lodos
les comunican , ridiculizando las de los q u e
mis movimientos por medio de correspon- dirigen las divisiones y columnas del ejército
dencias parciales y amigables, algunas de del rey nuestro señor y legítimo soberano d o n
las cuales cayeron en mis manos. Para j u s -Carlos V , m e imponen el deber d e circular los
tificar si fueron justas estas ejecuciones, siguientes artículos para su m a s exacta obser-
vancia.
diré que en el oficio que Nogueras dirigió á
l . ° Las justicias y ayuntamientos d e los
Mina y Blanco el dia 6 de febrero para que
pueblos auxiliarán á las tropas del r e y con la
se fusilase á mi m a d r e , se lee que yo fusilé
puntualidad que s e reclame en los pedidos de
á los alcaldes de Torrecilla y Valdealgorfa noticias, raciones y demás en el parage que s e
por haber cumplido con su deber : luego si hallen ó s e les designe en órdenes ú oficios que
cumplieron sus órdenes con Nogueras, f a l - se les pasen por los gefes que con autorización
las mandan. El menor entorpecimiento ó r e -
laron á mis órdenes y se declararon mis traso e n este servicio tan i m p o r t a n t e , será
enemigos, porque eran incompatibles los castigado con duras penas ó multas sin c o n -
deberes hacia Nogueras y hacia Cabrera. templación alguna.
Para cumplir con el primero , debian fal- ;í' 2.° Las mismas autoridades q u e s e a t r e -
;

lar al segundo , y por este hecho fusilé á van á dar cuenta á los enemigos por escrito ó
los referidos alcaldes, y hubiera fusilado á verbalmeute de los movimientos de las tropas,
sus o p e r a c i o n e s , ó cualquiera otra noticia q u e
cuantos me desobedeciesen, porque era una ocasione el m a s leve perjuicio al real servicio,
necesidad indispensable, nacida de la j u s -serán castigadas con pena de la vida , y los
ticia que lleva consigo un bando publicado conductores de semejantes n o t i c i a s , recibirán
cien palos por la primera v e z , y á la segunda
anteriormente por la autoridad del c o m a n -
dante general de un ejército en campaña. fusilados.
Si los generales cristinos , fundados en la 3.° Los pueblos que opongan resistencia á
las tropas del ejército de la legiúmidad s e r á n
ordenanza tenian igual facultad, fundado ocupados conforme establecen las l e y e s d e la
yo también en la misma ordenanza , podía g u e r r a , y entregados al triste espectáculo del
ejercerla. Todos invocamos el mismo d e r e -incendio y estragos consiguientes. Serán r e s
cho y lo apoyábamos en nuestra fuerza has- ponsables los vecindarios que razonables o b e -
dezcan las disposiciones d e s u r e y y d e f e n -
ta donde alcanzaba ; y como nos encontrá-
sores.
bamos en una guerra c i v i l , esta palabra lo
i. Deben saber los ayuntamientos y h a -
0

esplica todo.» cerlo publicar para conocimiento de todos, q u e


los urbanos y demás individuos d e tropa , si
se presentan alas.autoridades y gefes del ejér-
(4) Puede verse en el tomo 11 de esta his- cito del r e y , e s t á n perdonados entregando el
toria , pág. 352, documento 29. armamento y efectos militares que obtengan, y
HO

que «e les ofrecía el indulto y perdón con gusten establecerse, y cesarán los efectos de
garantía para su tranquilidad en sus respec- estas medidas contra las poblaciones fortifi-
tivos domicilios á urbanos y empleados por cadas desde el momento que abran sus
el gobierno de la usurpación , ordeno y puertas, y obedezcan las órdenes de n u e s -
mando: tro soberano ó las de los gefes de sus leales
1.° De todos los pueblos que se conser- tropas.
ven con fuertes en este reino , serán a p r e - 3.° A todas las mugeres de los l l a m a -
sados todos los víveres que se conduzcan á dos nacionales se les obligará en el término
ellos en una legua de circuito, si no hubie- de veinte y cuatro horas á salir de las p o -
se otro abierto dentro del mismo , pues en blaciones y á residir en las que se hallen
este caso se estenderà la incomunicación sus maridos , con tal responsabilidad, que
absoluta en que los declaro desde la distan- encontrándoselas en otro p a r a g e , serán mul-
cia de doscientas varas hacia la parte del tadas hasta las justicias que lo toleren, y
pueblo enemigo. Todos los b a g a g e s , g a n a - castigadas con arreglo á ordenanza si se
dos y cuanto se halle dentro del citado ra- sospecha confidencia.
dio, serán declarados decomisos, y a p r e s a - 4.° Los ayuntamientos formarán y me
dos por las partidas de aduaneros ó las que remitirán inmediatamente una lista que com-
se destinen , á cuyos conductores ó contra- prenda todos los sugetos que se encuentren
ventores se les castigará con pena capital en las filas del gobierno usurpador, bien
si se averigua ó encuentran papeles ó n o t i - sean urbanos ó empleados en cualquier otro
cias que perjudiquen al servicio del rey. r a m o , con distinción de los puntos en que
2.° Serán todavía perdonados los i n d i - se hallen, incluyéndose en ella hasta los
viduos militares llamados nacionales, que quinlos que sirven en el ejército enemigo,
entregando las armas y equipo se presenten y al m a r g e n , si es casado, el nombre de
á indulto, á quienes se les garantizará con su consorte, ó el de los padres en su defec-
un papel que les asegure su reposo donde to , pues aunque mis sentimientos resisten la
'mitacion d é l a s inhumanidades que ha u s a -
que de no verificarlo sufrirán las mismas penas do el rebelde don Agustín Nogueras, me
-que la inhumanidad de los comrarios aplica á impone este deber la justicia y las instruc-
los nuestros con atrocidad. ciones del rey nuestro señor, para disponer
i . ° Todos los vecinos de los pueblos por
donde transiten las fuerzas militares de S. M. en su vista lo que corresponda.
deben permanecer tranquilos en sus moradas, 5.° Prohibo absolutamente la comuni-
á pesar de lo que pueda figurar en escrito la cación de noticias que acostumbran facilitar
astucia de los e n e m i g o s para intimidarlos y
los individuos de justicia de los movimien-
proporcionarles su ruina; en cuyo concepto se
invita no varíen de residencia instados' por tos , posiciones y operaciones de las tropas
semejantes engaños , y en caso de serles pre- del rey á los cabecillas de las del enemigo,
ciso , dejen el cuidado de su casa á personas sirviéndoles de escarmiento el que se ha he-
que los represente y asista en lo necesario de cho en esta v i l l a , fusilando por este crimen
alojamientos y la parte do pedidos que les
c o r r e s p o n d a , pues entonces serán bien tra-
á los alcaldes de Torrecilla y Valdealgorfa,
tados y respetados , y de otro modo reputados encargando también la puntualidad en el
r e b e l d e s con lo demás consiguiente. cumplimiento de los pedidos de raciones á
6.° Los dispersos serán dirigidos a las d i - donde se reclamen, pues por haberse expe-
visiones para que se juzguen por la comisión rimentado esta falta en los citados pueblos,
d e .guerra que s e establece en ellas, dándoles sufrirán también por primera vez cien palos
en este mismo caso raciones de subsistencia cada uno de los individuos del a y u n t a -
7." Solo en caso de dirigirse fuerzas grue
sas á los pueblos s e permitirá estraigan los miento.
caudales de contribuciones y d e m á s , pues é s - 6.° Los dispersos que acaso se encuen-
t a s corresponden al r e y , y si se advierten ó tren todavía deben reunirse inmediatamente
d e s c u b r e n remesas por letras ó conducciones
que hagan los pueblos, serán sus justicias res-
á sus cuerpos, y el que no lo verifique, se-
ponsables de las s u m a s , y juzgados por la ci- rá fusilado, debiendo darme parte, las j u s t i -
tada comisión de guerra , con aplicación de las cias de los que sepan su paradero.
penas que merezcan. 7.° Se dará la mayor publicidad á estas
•8.° Son responsables de estas medidas los disposiciones áfin de evitar perjuicios c o n -
individuos de ayuntamiento en pleno ; y del siguientes por la ignorancia que pudieran
recibo de esta circular con la copia que estrae-
rán para conservarla, se me dará el oportuno
a l e g a r ; y serán responsables de ello y del
aviso. Mosqueruela 3 de diciembre de i S3&.— mas exacto cumplimiento de cuanto se ha
Ramon Cabrera. espresado, los individuos de ayuntamiento,
CONSPIRACIÓN EN' TORTOSA.

incluso el secretario, debiendo hallarse en flexiones: mas elocuentes ellos, de ellas se


mi poder las relaciones que se citan al s i - desprenden.
guiente dia de haber recibido esta circular, Los siguientes se refieren al proyecto de
d e q u e se quedarán copia.—Fresneda 6 de conspiración indicado.
febrero de 1836.—Ramón Cabrera. «Ministerio de la Guerra.—Un faccioso
aprehendido por guardias nacionales de
Á g u e d a , y conducido á Soria, ha dado en
debida forma la declaración de que a c o m -
CONSPIRACIÓN EN T01VT0SA.
paño copia. Las revelaciones y datos que
arroja hacen muy posible la averiguación
de la inicua trama que se proyecta, y su
LXXXVIL mageslad, dando á este hecho toda la i m -
portancia que se m e r e c e , se ha servido r e -
solver que V. S . , valiéndose de los medios
La existencia de una conspiración en que juzgue mas á propósito, proceda desde
Tortosa estaba en el ánimo de todos, y aun- luego, y sin levantar mano, á depurar la ver-
que no es fácil aducir documentos en c o m - d a d ; dándome cuenta sin demora, asi de lo
probación de hechos de esta naturaleza, que resulte probado, como de lo que sea
poseemos alguno, é insertaremos el de mas presumible, atendidos los antecedentes y
autoridad, sin que por esto respondamos de opiniones políticas que se supongan á los su-
la exactitud del hecho que se denuncia en getos designados. De real orden lo digo
él. Ofrece ademas interés, porque se ocupa á Y. S. para su puntual cumplimiento.—
de otros particulares q u e , á mas de ser cier- Dios guarde á Y. S. muchos a ñ o s , Madrid,
tos , son notables. 18 de enero de 1836.—Mendizabal ( 1 ) . —
En cuestiones de esta clase, y de la fu- Hay una rúbrica.—Señor »
nesta ejecución de que nos ocuparemos en La declaración que cita el anterior ofi-
los próximos capítulos, no es posible entrar cio es la siguiente, que fué remitida al capi-
de lleno sin documentos de autenticidad i n - tán general de Cataluña, don Francisco E. y
cuestionable. Por fortuna, contamos con M i n a , y al comandante general de la p r o -
ellos, y aunque parezcamos difusos, vamos vincia de Teruel, don Agustin Nogueras.
á insertar los de mayor importancia, todos «Seguidamente, dicho señor juez fiscal,
los que den una idea exacta del suceso l a - después de haber hablado y hecho presente
mentable que vamos á referir. cuanto deseaba el declarante, volvió de su
Se trata de un asunto que angustió á orden (del comandante de la provincia de
todos los corazones cuyo eco doloroso r e s o - Soria) á abrir la declaración de Francisco
nó en todo el m u n d o , que ocupó todas las Puyo, á quien denuevo se le tomó juramento,
cámaras de las monarquías constitucionales, y ofreciendo por él decir verdad en cuanto
y álos gabinetes de las naciones, de un su- sele interrogase, lo fué para que manifestara
ceso del que se han ocupado no pocos e s - cuanto deseaba y quería descubrir, hacién-
critores ; se trata, en fin, de un hecho tan dolo de la forma siguiente:—Francisco V i -
importante como fecundo en tristes conse- d a l , natural y vecino d e B e c e i t e , fiador del
cuencias, y que debe ser presentado en to- declarante en su pasaporte, fué mandado
da su horrible verdad. por el cabecilla don Ramón Cabrera y el
Por eso le abordamos francamente, sin Serrador á la plaza de Tortosa, para que se
prevenciones ni simpatías; por eso a h o g a - avistara con el gobernador del castillo, y le
mos en nuestro corazón, porque es preciso, dijera y señalara el dia y hora en que se
la voz de la amistad, y elevándonos sobre habían de aproximar para verificar la entre-
todas las afecciones humanas, sobre n u e s - ga del castillo: q u e , en efecto, Vidal fué, y
tras propias afecciones, desentendiéndonos aunque al principio le contestó el g o b e r n a -
de toda consideración contraria á nuestro dor que no conocía á tal h o m b r e , luego que
propósito, y pensando solo que el país nos se aseguró era verdadero emisario de aquel,
escucha, que la posteridad va á juzgarnos, le dijo que por entonces nada podia hacerse
que escribimos la historia, emitiremos fran- en razón á que habían puesto presos a l g u -
camente nuestra leal opinión en tan desagra- nos de los cuatrocientos hombres que tenia
dable asunto.
La misma abundancia do documentos que (l) Copiado, como todos los demás, del
vamos á presentar nos ahorra no pocas r e - original.
l'OMO m . 16
122 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

dispuestos dentro de la c i u d a d , á quienes festó al posadero diciéndole era faccioso y


se ocupaba entonces en ver como salvar, que iba a hacer un recurso al Pretendiente
según lo habrían informado otros, que se contra el Serrador, y que el posadero le
habían escapado á su división porque no los contestó que él también era carlista, y que
apresaran como aquellos; pero que no t u - había en la ciudad muchos del mismo p a r -
viera c u i d a d o , que luego de aquietarse todo tido.—Preguntado quién le dio el pasapor-
lo dicho se haría el negocio. Que el que l l e - te y por qué no firmó la justicia , dijo: que
va la correspondencia y papeles al Preten- se lo dio la justicia del mismo Beceite y su
diente es un arriero de Valderrobles, en el secretario, por quién está firmado, diciendo
partido de Alcañiz, hijo del que cuida el el alcalde no había necesidad de que él lo
martinete de Valderrobles, como colector, firman?.—Preguntado qué motivos le m o -
vendedor ó administrador de él. Que este vieron á romper el papel que deja d e c l a r a -
arriero está ahora con la correspondecia en do , dijo: que por creer le podría servir de
Navarra. Que Rubin de Celis, teniente c o - perjuicio y que se descubría con él faccio-
ronel de Bailen, con cuyo cuerpo se halla so.—Preguntado qué interés le movió ó lle-
en Gandesa, ofreció entregar las armas en vaba en las dos fugas que intentó, dijo: que
el pueblo de Bota al Serrador y á Torné, no hizo mas que una fuga, que no llevaba
pero que esto no se ha verificado t o d a v í a , y olro interés que el de escaparse y ponerse en
que cree tenga inteligencia con estos c a b e - salvo, con el fin de presentarse á cualquiera
cillas. Que cuando cogieron en Terrer las justicia é indultarse, y contar cuanto lleva
tropas ¿ e zapadores, tenían ya Cabrera y declarado.—Preguntado diga y declare sí
Quilez aviso de Madrid: que esto se lo ase- tuvo alguna conversación particular con el
guraron dos arrieros de Aseo, llamados J o - posadero de Calalayud , y si este le señaló
sé de Casapel, y el otro de Casapalotí, el algún sujeto de aquella población que fuera
primero pedido y reclamado por el alcalde del partido carlista, dijo: que no hablaron
mayor de Tortosa: que quien puede y debe nada m a s ; solo si le encargó el posadero que
declarar sobre la correspondencia y comu- le escribiera.—Preguntado si tiene mas ó le
nicaciones con Cabrera y demás cabecillas ocurre qué decir sobre el particular, dijo:
en toda la parle de Cataluña y el bajo A r a - que no tiene mas que decir; solo s i , que el
g ó n , es el secretario de Prop de Connte, que lleva la correspondencia al Pretendien-
llamado Miguel Miralles, quien tiene un te , va con dos machos y tres pollinos con
pariente y amigo en la facción deTorner, de c a r g a s , que tiene muchos conocimientos en
ayudante suyo y comandante de un b a t a - toda la carrera, y que generalmente, desde
llón, llamado Bartolomé. Que este y Mira- la venta I b a r , una jornada antes de llegar
lles estaban en combinación con el teniente á Zaragoza, deja la carretera y se va d e r e -
y ayudante de Bailen, cuando estaba en cho á Navarra: que si no se loma pronta
Gandesa el coronel Montero, cuyo a y u d a n - determinación sobre Tortosa, asegura que
te no sabe como se llama; pero si se a c u e r - cualquier dia se apoderará de ella la f a c -
da es bastante picado de viruelas y tiene ción dicha: que es todo lo que tiene que
una perla en un ojo que parece tuerto, y es- d e c i r , siendo lodo la verdad á cargo del
taba alojado en casa de Canalda.—Pregun- juramento hecho, en que se afirmó y ralifi-
tado si sabe ó tiene noticia que Cabrera y ficó leída que le fué esta su declaración, y
demás cabecillas tengan alguna otra c o r - dijo ser de edad de treinta años, firmándo-
respondencia ó combinación en algún p u e - lo con dicho señor y el presente escribano.—
blo , ó pueblos, ó plaza ó fuerte. Dijo: que Francisco Puyo.—Fermín Binso—Ante mí
sabe tienen relaciones grandes en Alcañiz y Andrés García.—Es copia.—(Hay un sello
oíros pueblos, y que aunque conoce los s u - del minislerio de la Guerra).
jetos de vista, no sabe como se llaman.—
Preguntado á qué casa pensaba escribir á
Calalayud, ó á quién ó á qué sujetos para FUSILAMIENTO DE LA MADRE DE C A B R E R A . —
que entragaran los trescientos duros á los ANTECEDENTES.
urbanos de Á g u e d a , si le daban la libertad,
dijo: que pensaba escribir á la posada d o n -
LXXXVIII.
de estuvo para que la muger del declaran-
te los pusiera en aquella y los recibieran.—
Preguntado si se manifestó quien era al p o - Nogueras recibió la orden y declaración
copiada , y marchó al instante á Tortosa.
sadero de Calalayud, dijo: que si se m a n i - ! A su llegada encontró al brigadier F o i á ,
FUSILAMIENTO DE LA MADRE DE CARRERA. d23

que le adelantó un d i a , y ya estaba e n t e n - centes víctimas , procurando por todos los


diendo en la causa, por lo cual regresó á s u medios posibles el evitar que se repitiesen,
destino en Aragón, sin perder momento. Al me consideré en la indispensable necesidad
llegar al primer pueblo de este r e i n o , supo de oficiar al general en gefe del ejército de
los fusilamientos por Cabrera de los a l c a l - Cataluña, participándole los lamentables su-
des ya citados ( 1 ) , y los palos que habian cesos indicados y la difícil situación en que
recibido algunos individuos de justicia , á me habian puesto, hallando los pueblos aco-
lo cual (habla Nogueras) «se unia el engaño bardados y sin justicias; a ñ a d i e n d o , que pa-
y crueldad que usó con una compañía del ra salir de tales apuros , no encontraba otro
regimiento de Ciudad-Real (2) q u e , g u a r - medio que el de hacer uso del terrible d e -
neciendo el fuerte de Rubielos de M o r a , se recho de represalias con la madre de Ca-
rindió bajo la solemne palabra de Cabrera brera , teniendo presas y en rehenes á sus
de darles cuartel y conservarles la vida; dos hermanas , que todas se hallaban en
cuya palabra , no solo no se cumplió , sino Tortosa ( l ) . »
que á una hora de distancia de dicho p u e - Y en efecto , Nogueras , en el momento
blo, mandó hacer alto á la compañía, y dijo que supo los mencionados fusilamientos, d i -
á sus individuos que se desnudasen porque rigió al capitán general de Cataluña , y al
necesitaba sus uniformes para sus soldados, gobernador de Tortosa la comunicación s i -
y después de quitadas hasta las camisas, guiente :
los mandó lancear, y después coser á b a y o - «El sanguinario C abrera fusiló antes de
netazos á los muertos y moribundos, con ayer en la Fresneda á los alcaldes de Tor-
objeto, según él decia, de que sus soldados recilla y Yaldealgorfa por haber cumplido
se familiarizasen con la sangre de la c r u e l - con su deber. El bárbaro Torner dio palos
dad. Estos y otros hechos inmemorables que de muerte á un paisano que conducía un
podría c i t a r , llenaron de un terror pánico á pliego, cuyos horribles alentados han a m e -
muchos ayuntamientos, y para librar sus drentado á las justicias, en términos que
vidas tan de cerca amenazadas, dejaron sus nuestras tropas carecerán de avisos y s u m i -
casas y se refugiaron en la plaza de A l c a - nislros si no se pone lasa á estas demasías;
ñiz, quedando los pueblos sin gobierno. En y en su consecuencia ruego á V. S. por el
tan lamentable situación , crecieron mis d i - bien que ha de resultar al servicio de la
ficultades para seguir haciendo la guerra reina nuestra s e ñ o r a , mande fusilar á la
con la actividad y éxito que siempre me madre del rebelde Cabrera, dándole p u b l i -
habia sido tan favorable ; y teniendo a d e - cidad en lodo el distrito , prendiendo a d e -
mas que llenar una sagrada obligación, cual mas á sus hermanos ó hermanas para que
era la de condolerme de tantas y tan i n o - sufran igual suerte si él sigue asesinando
inocentes. Ruego á V. S. igualmente q u e
(1) Por el siguiente oficio : mande prender para que sirvan de rehenes
á todas las familias de los cabecillas y t i t u -
«Gobierno militar y político de Alcañiz y lados oficíales que existan en ese c o r r e g i -
su partido. — E l infame Cabrera continúa s e - miento. Lo que tengo el honor de manifes-
diento de sangre; los infelices alcaldes de Tor-
tar á Y. S. , rogándole se digne mandar al
recilla y Yaldealgorfa han sido fusilados en la
Fresneda por aquel tigre por haber dado parte gobernador de Tortosa que lleve á efecto la
al coronel Yoller del apuro en que so e n c o n - muerle de la madre del sanguinario C a b r e -
traba el batallón del Rey en Castelseras el b, ra, en caso de que no lo hubiese verificado.
sobre el que estaba la facción que mandaba.
Los regidores de dichos pueblos , los de Codo- » Lo que comunico á Y. S. para que lo
ñera y Valjunquera también han e s p e r i m e n - haga saber por vereda á todos los pueblos
tado su barbarie , pues han recibido palos ; y del corregimiento, debiendo V. S. mandar
el terror que esto ha de infundir en las j u s - fusilar á las muyeres, padres ó madres de
ticias de estos pueblos será de consecuencias
funestas, por cuanto temerosas se retraerán de los cabecillas de Aragón que cometan igua-
dar partes de la dirección do los rebeldes. Lo les alentados que el feroz Cabrera.—Dios
que pongo en conocimiento de Y. S . , y tam- guarde á Y. S. muchos años.—Calaceile 8
bién lo haré al Excmo. señor capitán general de febrero de 1836. — Aguslin Nogueras.»
y gobernador civil.—Dios, etc.—Alcañiz 7 de
febrero de -183G.—Félix Diaz de Arjona.— S e -
ñor brigadier don Agustín Nogueras , coman-
dante general del Bajo Aragón.» (1) Comunicación inédita del general No-
gueras , escrita en Gibraltar el SM de agosto
(2) Puede verse éste acontecimiento en el de 1844, dando esplicaciones del hecho al edi-
tomo H , pág. 2 3 1 , cap. LXI. tor de la Vicia de Cabrera por Calvo y Rochina.
HISTORIA D E L A GUERRA CIVIL.

A los pocos dias recibió Nogueras de animaron , que no nuestras fuerzas , harto
don Antonio Gaspar Blanco, gobernador mi- débiles para tan difícil tarea , á emprender
litar y político de Tortosa y su corregimien- este trabajo, abriendo asi un camino á m e -
t o , la comunicación que preferimos insertar jores plumas. Pues bien, ahora mismo tene-
íntegra á estractarla. mos en nuestras manos la principal disposi-
Dice asi: ción á que se hace referencia en el anterior
«Gobierno militar y político de Tortosa oficio, la que ha sido la verdadera manzana
y su corregimiento. — inmediatamente que de la discordia, la que tantas veces solicitó
recibí el oficio de V . S. de 8 del actual, lo el gobierno y nunca pudo conseguir. El mi-
trasladé al Excmo. señor capitán general de nistro de la Guerra se contentaba por último
este ejército y reino, porque no me creí fa- con una copia de la orden de Mina prescri-
cultado para hacer espiar á la madre del biendo el fusilamiento de la madre de C a -
cabecilla Cabrera las atrocidades cometidas brera (1), y la estamos viendo con dolor, y
por su hijo; peroahora que son lasseisdela la publicamos con su misma ortografía.
noche , recibo el correo de Cataluña con un
oficio cerrado de S. E. para V . S., que i n - — « CAPITANÍA GENERAL DEL EJÉRCITO Y
cluyo , y otro para m í , en el que se sirve PRINCIPADO DE CATALUÑA.—Estado mayor.
decirme que se cumplan los deseos de usía, Sección 3 . — E l escrito duplicado de V . S.
a

En su v i r t u d , mañana á las diez de ella de JS del actual que acabo de recibir me


será fusilada la madre del cruel Cabrera, y entera de los atentados cometidos por el
presas las tres hermanas esta noche, río o b s - Sanguinario Cabrera : y deseando que un
tante de ser casadas dos con guardias n a - justo sistema de represalias refrene sus e s -
cionales marinos de esta; asegurando á usía cesos: prebengo con esta fecha al G o b e r n a -
que capturaré á los parientes mas i n m e d i a - dor de Tortosa lo conbeniente para que cum-
tos de los demás cabecillas y titulados ofi- pla y llene sus justos deseos, al paso que me
ciales , á fin de enfrenar á los bárbaros p o - parece oportuno indicar á V . S. que son d e
niéndoles tasa á sus demasías. La ejecución mas ejemplo y trascendencia , los castigos
será en el foso á la barbacana, como punto efectuados en el mismo punto en que se rea-
público , en el cual se fusilan á lodos los lizaron los escesos : y si es dable , mientras
que lo merecen, y lo circularé á los pueblos humeen las víctimas inmoladas: para que la
d e este distrito para conocimiento de sus sangre de las sucesivas aplaque los mane-
habitantes y terror de cuantos malvados de las que perecieron con honor siendo már-
alcnlen contra las vidas de los leales.— tires de la Patria.—Dios guarde á V . S.
Dios guarde á V . S. muchos años. Tortosa
15 de febrero de 1 8 3 6 . —Antonio Gaspar
Blanco.— Señor....» (4) He dado cuenta , decia el conde de Al-
modovar en 4 0 de abril (también obra en n u e s -
Al circularse este oficio , se añadió lo tro poder esta comunicación oficial), á S. M.
siguiente: la reina Gobernadora del contenido de la c o -
municación de V. S. de 7 del a c t u a l , en que
«Lo que hago saber á las justicias para
con arreglo á la real orden de 3 de marzo ú l -
que lo publiquen en los términos acostum- t i m o , remite copias de las contestaciones que
drados, á fin de que quedan cerciorados to- mediaron entre V. S. y el gobernador de T o r -
dos los habitantes de este pais , de que el tosa, sobre la muerte de la madre del c a b e c i -
bárbaro Cabrera-ha sido la causa de la muer- lla Cabrera, haciendo relación al mismo t i e m -
po de las razones que le obligaron á pedir al
te de su madre , y lo será de sus hermanas capitán general de Cataluña y gobernador m i -
si sigue con sus atrocidades , como igual- litar de Tortosa , ya citado , se llevase á electo
mente de todas las mugeres, padres y ma- aquella medida ; y enterada S. M. y de que de
dres de los cabecillas que por su desgracia la copia n ú m . 2 . ° , que corresponde á la c o n -
están á sus órdenes , y que tengo presos y testación del referido g o b e r n a d o r , se d e d u c e
que éste recibió á las seis de la noche del dia
seguiré' prendiendo para mandar fusilar 'lo de f e b r e r o , también ú l t i m o , y acompañó
cinco por cada uno que él asesine.— Gala— á V. S. con la misma fecha, un oficio cerrado
ceile 20 de febrero de 1836.—Agustín No- que para V. S. le dirigía el capitán general do
gueras.» Cataluña, ya c i t a d o , se ha dignado resolver
que remita V. S. á este ministerio con la b r e -
Lo hemos dicho en el discurso p r e l i m i - vedad que le sea p o s i b l e , copia del referido
nar: esta obra tendrá al menos la importan- oficio del capitán g e n e r a l .
cía do los comprobantes de los hechos que De real orden io digo á V. S. para su i n t e -
referimos. Dueños de muchos y muy impor- ligencia y cumplimiento. Dios guarde á V. S.
tapies , á nuestro alcance otros , ellos nos muchos años. M a d r i d , etc.—Almodovar,
MUERTE-DE MARIA GRINO MADRE DE CABRERA. 128

muchos años. Barcelona 13 de Febrero de buena esposa y buena madre, era María
1 8 3 6 . — F. Espoz y Mina. — A l Sr. Briga- Griñó de piadosas costumbres y de virtud
dier D. Aguslin Nogueras.» ejemplar. Dulce y apacible su carácter,
(Copiada del original.) fuéla imposible domar el de su hijo, tan
opuesto por lo irascible. Ya de niño la c a u -
Esta orden no se espidió sin oposición só muchos disgustos que aumentó con sus
de algunas personas que traslucieron el años, y la estaba reservada la m u e r t e , que
caso. pudo haberla evitado á reflexionar estaba
Mina se hallaba enfermo , y el gefe de presa en rehenes de sus escesos deplorables.
estado mayor, don Laureano Sanz , d e s p a - Pero Cabrera no la tenia una ciega obe-
chaba con él como de costumbre. Este gefe diencia, ni atendió ásus consejos para apar-
parece que opinaba en favor de la propues- tarle de lucha tan fratricida, empleando el
ta de Nogueras; pero algunos se opusieron, dinero que le reunió para pasar al eslrangc-
y entre estos lo fué triarle, quien manifestó ro, en adquirir prosélitos y medios para s e -
su parecer contrario, y espuso á Sanz lo guir adelante en su funesta empresa.
horrible que seria la providencia solicitada Aquella madre, en el tierno amor que
y aun creemos que mediaron contestaciones profesaba á su indómito hijo, no hacia mas
entre ambos; pero triarte no podia hacer otra que amonestarle, aconsejarle , rezar por
cosa que esponer su opinión , sin embargo él. Religiosa, preocupada si se quiere, y
de la q u e , la orden se espidió como hemos fanática y afecta si se quiere lambían
visto. por la causa carlista, hacia votos por su
triunfo , pero jamás conspiró. ¿ Y cómo
había de conspirar en la cárcel? Pero ni aun
MUERTE DE MARIA GRIÑÓ MADRE DE CADIIERA. cuestionable es esto asunto, y nadie probará
lo contrario, porque á pesar de nuestra soli-
citud por hallar la mas ligera noticia, c l m e -
LXXXIX. nor antecedente acerca del particular, en
nuestro deseo, no de justificar, sino de a t e -
nuar tan lamentable sacrificio; amigo como
Lo decimos sin afectación : muchas v e - es nuestro, quien desgraciadamente le pro-
ces se ha oprimido nuestro pecho al haber puso, nada hemos encontrado, ni en n i n g u -
de reseñar sucesos dolorosos; pero ninguno no se ha podido fundar la indicada propuesta.
ha angustiado tanto nuestro corazón como Por imponer á su hijo, que no se cansa-
el q u e , bien á pesar nuestro , tenemos que ba de m a t a r , fué reducida á prisión el 9 d e
consignar, mancha indeleble d e s ú s páginas julio de 1 8 3 4 . Estéril fué esla medida, queno
en la historia. Una madre conducida al p a - contuvo laferocidad del hijo el peligro de su
tíbulo, y conducida sin ser acusada de d e - cariñosa madre. Mas y mas encrudecida la
lito alguno , sin imputársele siquiera , sin guerra y prolongada su prisión, no espera-
otro molivo que los esccsos de su hijo , y ba la infeliz su libertad, y llegó á creer en
esto por las autoridades legítimamente cons- peligro su v i d a , porque sin embargo de
tituidas , en el siglo presente , á la luz del hallarse en rehenes, no dudó se permitiría
dia , en medio de una población considera- su hijo los alentados cuya indignaciónlalle-
ble , y en nombre de los principios p r o l e c - varon al patíbulo. Por esto se la oyó decir
tores de la libertad y seguridad individual, en mas de una ocasión:
es una cosa que pasma, que sorprende, que --Nada espero: estoy resignada con mi
cuanto mas se considera se hace menos crei- suerte: creo que mi salida de aqui será pa-
ble , y que por opuesta á los fundamentos ra morir.
primordiales de la sociedad y á la razón, Reconvenida por su poca esperanza en
parece una pesadilla, un sueño. Es por des- Dios siendo tan cristiana, respondió anega-
gracia una verdad , y una verdad que nos da en llanto estas palabras memorables q u e
deshonra, y de que quisiéramos poder p r e s - deben atormentar y desgarrar siempre el
cindir. Pero lomemos la pluma que se nos corazón de su hijo y que son su acusación
cae de las manos. permanente.
Hija de José Griñó y de María Francisca —Todos me cuentan tan mal de mi hi-
Diñé, nació en Torlosa el 28 de noviembre jo.... tantas son las vidas que tiene á su
de 1782, y fué bautizada con los nombres cargo, que pido encarecidamente al cielo
de Ana María Rosa Francisca. Buena hija, acepte la mía en holocausto, y cambie sus.
-126 HISTORIA DE LA G U E R R A CIVIL.

sentimientos por otros mas humanos, no quiere adoptar este medio legal, recuerde
permitiendo Dios termine su carrera en V . lo que el comandante militar de Bayona
una hora de impenitencia. contestó al recibir la real orden para d e g o -
Los sollozos ahogaban su v o z , y d i r i - llar á los protestantes el dia de San B a r t o -
giéndose, no á la persona con quien eslaba lomé ; y fué decir á su rey Carlos IX, que
hablando, sino á Dios, añadió: ni entre sus fieles subditos ni entre susleales
— Un momento de arrepentimiento os soldados había encontrado verdugos; y tan
pido, Señor, para él, cuando deje de exis- cruento sacrificio no se ejecutó. Yo (añadió
tir , y aqui me tenéis sumisa á vuestras ór- el a l c a l d e ) , siguiendo este ejemplo, diría
denes. también, que ni entre los pacíficos y honra-
Momentos antes de ser muerta aquella dos habitantes d e Tortosa, ni entre las b e -
muger apacible y bondadosa que ni una neméritas tropas de su guarnición había
queja prorrumpió contra sus matadores, verdugos para sacrificar á una anciana ó
que solo tenia delante la imagen de Dios y inocente m u g e r , que ignoro haya sido p r o -
la de su hijo, que mas amaba cuanto mas la cesada y j n z g a d a , y que acaso su único
atormentaba su memoria, esclamó, siempre crimen es haber llevado en sus entrañas á
quebrantada de dolor: Cabrera. Ademas, nuestras leyes no son las
—¡Ojalá Dios le traiga á verdadero co- de Dracon, que hacían responsables á los
nocimiento, ya que muero por él! ¡ojalá padres de los hechos de sus hijos.
en su último suspiro sea perdonado de Dios El anciano gobernador calló, y las l á -
como yo le perdono! grimas asomaron á sus ojos, pero el alcalde
interpretó aquel silencio y aquellas lágrimas
A las seis de la mañana del dia 16 r e -
como precursoras del tremendo holocausto
cibió el alcalde letrado de Tortosa, don Mi-
que se ejecutó cuatro horas después.»
guel de Córdoba, un recado del g o b e r n a -
dor, diciéndole que cuatro horas después Ocúpase mas adelante de otros porme-
seria fusilada. «Alarmado el alcalde con es-
nores ; manifiesta que pocos momentos d e s -
ta novedad, dice el biógrafo de Cabrera (1),
pués de haberse separado el alcalde de la
bien enterado de estos pormenores, d u d ó
presencia del gobernador, dio éste las ó r -
en un principio de su certeza, y aunque i r -
denes para que se cumplieran las del c a p i -
responsable, de los actos ágenos ya como tán general, sabiendo esta novedad escasí-
persona privada, ya como funcionario p ú -
simo número de personas, pues ni á los mis-
blico, quiso tener una entrevista con el go-
mos eclesiásticos que habían de administrar
bernador. Hallábase éste todavía en camalos consuelos de la religión se les dijo otra
cuando se presentó el alcalde, quien e n -
cosa que acudiesen á la cárcel de los C u a r -
trando en la alcoba, preguntó al gobernador:
teles a l a s siete de la m a ñ a n a ; y trascribe
la siguiente relación del confesor don José
—¿Es cierto el aviso que acabo de r e -
cibir? María Trench.
—Si, muy cierto; aqui está la orden del «Llegué á los Cuarteles, observé una
agitación extraordinaria, y una cosa inde-
capitán general para la ejecución de esta
desgraciada muger. El dia 8 fui invitadofinible en los semblantes de todas las perso-
nas que alü había. De repente se me p r e -
por el brigadier Nogueras, y me resistí, por
sentó un ministro de justicia y me dijo: «se
que no me creí facultado para hacer espiar
a l a madre de Cabrera los hechos de su h¡
va á fusilar á la madre de Cabrera ; » yo
me quedé atónito y sin poder pronunciar
j o . ¿Qué baria v d . en mi caso, señor a l c a l -
de? dijo el atribulado gobernador. una sola palabra. Aun dormia María Griñó.
El citado ministro me mandó , y también á
— ¿ Q u é baria? (repuso el alcalde con to-
mi compañero don Joaquín Curto, « q u e n o s
da la entereza de su carácter), obedecería
retirásemos;» pero como no nos señalaron
antes que la orden del capitán general, las
lugar, permanecimos en el que estábamos.
leyes tic España, que permiten ó una autori-
Subió el carcelero á llamarla, y p r e g u n -
dad suspender ciertas disposiciones aunque
tando azorada, ¿ q u é hay? contestó el c a r -
sean emanadas del trono, y acudiría al go-
celero: «Nada, baje vd. para dar unas d e -
bierno supremo reclamando contra este aten-
claraciones.» Vistióse con precipitación, y
tado. Pondría al margen de la orden la fór-
con semblante muy agitado bajó á la sala
mula, se obedece y no se cumple. Si V..,no
donde nosotros estábamos. Al vernos e s c l a -
mó: Voy á morir. ¡ Infeliz de mí! ¿ Cuál es
(i) Don Buenaventura de Córdoba, que
acaba de fallecer en Valencia. mi culpa ? Prorumpió en otros lamentos
MUERTE DE MARÍA GRIÑO MADRE DE CABRERA. H1

propios de un corazón inocenle , y capaces i tenia moriría (me dijo una y muchas veces)
de enternecer á las mismas piedras. Se pu- | si supiera que con mi muerte se acabaría la
so las medias, y guiada por un alguacil y guerra; pero, ¡ay padre mío! cuántos inocen-
un oficial, fué conducida entre dos filas de tes morirán. Decid á mi hijoqueno tome ven-
soldados á otra sala, donde se la dijo que ganza , ya que Dios lo permite asi. Tiempo
iba á ser fusilada dentro de tres horas. Yo no hace que presumía morir fusilada. Advierto
estaba presente á este a c t o , pero sé que di que de serenidad, humildad, conformidad,
rigió á la justicia esclamaciones propias de fortaleza y espíritu varonil, virtudes propias
la inocencia en un acto tan terrible. En se- de un alma entregada á Dios en estos l a n -
guida me mandaron que fuese á confesarla ces , no he hallado olro ejemplar, á pesar d e
»No tengo palabras para espresar la posi- ser muchas las personas que tengo auxilia-
ción de semejante muger toda sorprendida das y confesadas. Perdonó á todos. No fué
y desconsolada. «¡Yo morir por un hijo cu necesario hacerla ninguna reflexión, que
yas operaciones no puedo remediar! ¡ Oh como no perdió la paz interior todo lo decia
Dios mió! ¡ Oh Yirgen Santísima! ¡ Oh j u s - con acierto. Sus hijas estaban ya presas en
ticial ¿Qué es lo que mandas? ¡Oh hijo mío! los mismos Cuarteles, cuando ella las pedia
Si vieses que tu madre va á morir por tí, no para despedirse, y las ventanas de su p r i -
lo permitirías, sé que te retirarías al instan sión fueron remachadas con clavos á fin de
le. ¡Oh hijo mío! tu madre vá á morir; no que oyendo el tambor no se asomaran , y
la verás mas.» Como no perdió la serenidad conociendo á su madre empezaran á llorar
y eran breves los inslantes que la quedaban y gritar. Esto lo supe dos dias después, que
¿le v i d a , empezó la confesión, ella sentada fui llamado para darlas la noticia en donde
en un cepo y con grillos en los pies ( 1 ) , yo estaban presas. Acercándose la hora de mar-
sentado en una silla. Como los centinelas char para el patíbulo, María Griñó me e n -
estaban muy cerca, reclinó su cabeza sobre cargó que buscase un sacerdote que c e l e -
mi muslo derecho, y bañaban sus lágrimas brase la misa de agonía, y con las lágrimas
mis hábitos clericales. Acabada su humilde, en los ojos salí de la capilla.»
tierna y espresiva confesión, pidió un e s - Sustituyó á este sacerdote el presbítero
cribano para hacer testamento, y se le n e - don Joaquín Curto, que la fué acompañando
gó (2). hasta el lugar del suplicio. Yestia el trage
»Eslo luvequearrcglarlo yo. Me dijo que de costumbre de jubón y s a y a , y por su pa-
en tal parte tenia una buena cantidad de di- so y con resignación cristiana, salió de la
nero perteneciente á su primer marido, y que capilla estrechando contra su corazón la efi-
debia entregarse á los hijos de aquel matri- gie del que murió por nosotros. Formaba la
monio el primogénito era don Ramón. S u - escolla un piquete del regimienlo de Bailen,
plicó que le permitiesen ver á sus hijas y y esta fúnebre comitiva se dirigió á la b a r -
nietos, y «no puede serv fué la respuesta. bacana del fuerte. Al pasar por las i n m e -
R o g ó , (y esto fué lo mas sensible) que se le diaciones de su c a s a , levantó María la c a -
administrase la sagrada comunión, y tampo- ceza y esclamo:
co se accedió á ello. Mncho se afligió con ¡Adiós, hijas mías!. ¡ Adiós para siem-
tantas negativas. Pidió, por último, llevar pre!
cubierta j a cabeza con una mantilla para ir «Yo iba menos sereno que la infeliz, di-
al suplicio, y se negó esla petición (3). Con- ce Curto, y quedé edificado al ver la r e -
signación que manifestó desde el umbral de
(•!) i Qué barbarie! la cárcel hasta el lugar del suplicio, y los
(2) No podemos leer sin horror é indigna- deseos de abrazarse con Jesucristo; y como
ción ton atroz conducta. ¿Cuándo se ha nesado al salir hubiese bastante g e n t e , pidió p e r -
al mas criminal d é l o s reos que consigne su don á todos con alia y esforzada v o z , lo
postrera voluntad?.,.. ¡Con qué derechosele mismo que practicó por todas las calles. Al
privaba de manifestarla!.... i Qué estraño c e -
llegar a l a b a r b a c a n a , lugar del suplicio,
gasen á Cabrera estos atroces pormenores, y
ebrio do furor , llevase á sangre y fuego cuan-
to se le pusiese por delante! signándoles. Yéngueseasi, por lo menos, la
(3) Para deshonra eterna, añadiremos, de humanidad ultrajada con un lujo de rigor que
quien escedió con esto en crueldad á Cabrera. nada puede disculpar, porque ni necesario ni
Va que la justicia de la tierra no ha castigado útil puede ser á nada. Son tan inicuos los de-
estas negativas, estos grandes crímenes, que talles de tan incalificable ejecución, q u e d a -
se hace difícil creer aun en los mas desalma-' riamos todo lo que pudiéramos porque no afea-
dos bandidos, que la historia les castigue con- J sen nuestra historia.
-i 28 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

yendo yo á su l a d o , y sin darla lugar á e m - recibido los auxilios espirituales ( 1 ) , y e n -


pezar el Credo, sonó de improviso la d e s - carceladas otras personas para sufrir la mis-
c a r g a , y sin saber cómo fué aquello, cayó ma suerle si los rebeldes persisten en hacer
sin vida á mi lado.» derramar mas sangre inocente.—Habitantes
de este corregimiento: cerrad los oidosálas
pérfidas insinuaciones de los malvados;
CIRCULAR SOBRE EL FUSILAMIENTO BE LA unios á las autoridades del gobierno de su
MADRE DE CABRERA.
majestad la reina nueslra señora, y en b r e -
ves días veréis sacudido el yugo que os han
impuesto los holgazanes, los avezados á t o -
xc. da clase de crímenes, y los que no aspiran
á otra cosa que á una ambición desmesurada
con el robo infame de vuestras fortunas:
De la anterior ejecución se dio cuenta creed á vuestro gobernador que os ama y os
de la manera siguiente: desea la mejor tranquilidad, que es el m a -
«Gobierno militar y político de Tortosa yor de los bienes de este mundo.—Los al-
y su corregimiento.—Insiguiendo lo que caldes de los pueblos harán que esta c i r c u -
indiqué á V . S. en papel de ayer, alas diez lar se publique y fije por medio de copia
de la mañana de hoy ha sido fusilada la m a - para conocimiento de los b u e n o s , terror y
dre del rebelde Cabrera sin la menor nove- desengaño de los malos, procurando siga
d a d , y aseguradas sus hermanas y otras per- su curso sin dilación á fin de que llegue á
sonas, aunque son casadas con guardias na- noticia de todos.—Tortosa 16 de febrero de
cionales ( 1 ) , habiendo espedido á los p u e - 1836.—Antonio Gaspar Blanco.»
blos de este distrito circulares por cuatro ve-
redas para la mayor notoriedad de sus h a -
bitantes, y de la que acompaño á Y. S. una DIVERSOS JUICIOS ACERCA DEL SUCESO AN-
copia de la misma para su conocimiento.—
TERIOR.
Dios etc. Tortosa 16 de febrero de 1 8 3 6 . —
Antonio Gaspar Blanco.—Señor etc »
La circular es la siguiente: XCI.
«Gobierno etc.—Habiendo hecho p r e -
sente el señor brigadier don Agustín Nogue-
ras al escelentísimo señor capitán general Ni la guardia nacional de Tortosa en cuer-
de este ejército y Principado en 8 del a c - po , ni aun siquiera uno de sus individuos
tual las atrocidades cometidas por el rebel- particularmente , tuvo la mas mínima parte
de Cabrera en los alcaldes de Torrecilla y en el fusilamiento de la madre de Cabrera,
Yaldealgorfa, pasándolos por las armas por- como ha podido comprenderse por lo que
que cumplieron con su d e b e r , asi como dejamos referido; desvirtuándose completa-
apaleando de muerte á varios vecinos h o n - mente cuantas acusaciones se hayan lanzado
r a d o s , que obligados por las justicias á con- ó se lancen'conlra aquella fuerza, sin duda
ducir pliegos, son atropellados con tal b a r - benemérita ; cuyos sentimientos se pronun-
barie que les causa la muerte ; el citado se- ciaron á favor de la víctima , enlazada en
ñor b r i g a d i e r , deseando poner lasa á tales parentesco con dos compañeros. Asi lo d e -
demasías, impetró de S. E . ciertas medidas clara su comandante al biógrafo de Cabrera,
de rigor, y entre otras, la de que la madre ya citado, añadiéndole : «puesta la victima
del citado Cabrera fuese fusilada. Vista por en capilla , se pidió á la milicia un pipuete
dicho señor Escelentísimo la comunicación de cada compañía para asistir á la e j e c u -
referida, se ha servido resolver en 13 del ción : yo nada supe hasta que vino á darme
mismo sean cumplidos los deseos del men- parte el oficial que nombró el ayudante para
cionado señor b r i g a d i e r , y en su c u m p l i - mandar el piquete de la segunda compañía,
miento se ha verificado hoy la sentencia en de que ningún nacional se habia presen-
el foso de la b a r b a c a n a , después de haber tado. Primer noticia del hecho principal que

(1) Traslado á los defensores del bárbaro (1) Ya hemos visto por el respetable tes-
sistema de represalias en las guerras civiles. timonio del eclesiástico que primero auxilió i
Creyendo herir con ellas á sus adversarios, so la desgraciada Grilló lo que hay de verdad en
horian á si propios. .esto.
DIVERSOS J UICIOS ACERCA DEL SUCESO ANTERIOR. Ш

me sorprendió é indignó. En seguida me desde luego se descubrió la trama , en la


puse el uniforme y fui á verme con el señor que ejercía el principal papel el criado de
gobernador , á quien encontré afligidísimo mas confianza del palacio episcopal, la m a ­
y casi llorando por el acto doloroso que se dre de Cabrera y algunos individuos del
vio precisado á mandar ejecutar. Le mani­ quinto ligero de infantería, de los cuales se
festé mi horror y cuánto reprobaba la e j e ­ fugaron tres, siendo juzgados todos en con­
cución , calificándola de bárbara en nombre sejo de guerra ordinario y sentenciados á la
de toda la milicia , por las buenas c u a l i d a ­ pena capital. En este tiempo coincidió la
des que adornaban á la infeliz, que hizo petición del brigadier Nogueras, en la que
cuanto puede hacer una buena madre para me suplicaba se pasase por las armas á la
corregir á su hijo. Si hubiésemos podido muger espresada, á causa de haber asesina­
concebir la idea que la petición de Nogue­ do su hijo atrozmente á las autoridades de
ras habia de ser aceptada, la milicia h u b i e ­ cuatro pueblos y á varios pudientes de los
ra representado en favor de una inocente y mismos, á cuyo gefe contesté que las repre­
honrada m u g e r , que ninguna culpa tenia salias debian usarse en los propios punios
en los hechos de su hijo. La milicia , ni d i ­ donde se cometían los delitos para que pro­
recta ni indirectamente tuvo parte en esta dujesen un saludable efecto; pero que h a ­
ejecución , que por todos fué reprobada.» llándose la madre de Cabrera sentenciada á
El señor Córdoba , después de insertar lo pena c a p i t a l , la mandaba fusilar con el
esta declaración , añade después de las r e ­ criado del obispo y un soldado del S.° li­
flexiones que le inspira la muerte de María gero aprehendido, en casligo de sus c r í m e ­
Griñó, que «no se la permitió que hiciera nes.» Sin embargo , continuó el orador , la
testamento , que abrazara á sus hijas , que comisión ha procedido tan circunspecta, que
velara su serena frente ; y lo que es mas no hubiera considerado esta carta bastante
atroz y hasta impío , se le negó el S a c r a ­ fundamento para autorizar una mención es­
mento de la Eucaristía. María Griñó fué de pecífica en su minuta de contestación al
peor condición que los delincuentes facine­ discurso del trono del suceso que contiene,
rosos ; no hubo para ella justicia en los t r i ­ no obstante que en mi juicio individual la
bunales , piedad en las horas postreras.» creo fiel en todas sus partes.
El sacrificio , poco meditado sin d u d a , Debatióse con eslension y calor en a m ­
de la madre de Cabrera , resonó dolorosa­ bos estamentos un asunto que llegó á h a ­
mente en todas las tribunas parlamentarias cerse cuestión de partido , dando á la opo­
y estremeció á toda la Europa. En España, sición poderosas armas la ignorancia en que
el señor Isturiz, hizo responsables á los m i ­ estaba el gobierno de lo sucedido , pues el
nistros de este acto, apostrofándolos con es­ mismo ministro de Gracia y J usticia declaró
tas p a l a b r a s : «En este momento mismo, que la primera noticia que tuvo del a c o n ­
¿ quién no vé que la sangre de esta víctima tecimiento fué un oficio publicado por el
cae gota á gola sobre la cabeza de los mi­ capitán general de Aragón, dando parte de
nistros ?» haber sido fusilada la madre de Cabrera.
El respetable y virtuoso Arguelles leyó Asi vimos que en 10 d e abril pedia el de
este párrafo de una caria de Mina, fecha 13 la Guerra antecedentes, y solicitaba una
de m a r z o : copia siquiera de la orden que previno el
»La siguiente relación de los aconteci­ fusilamiento (1).
mientos pondrán á v d . en el caso de satis­ Mina, en tanto , se esforzaba en probar
facer con datos á los que deseen enterarse que la ejecución habia sido consecuencia de
de todo lo ocurrido. El gobierno de S. M. un fallo legal por la conspiración de que
me mandó de real orden la copia de una hablaba; pero lo cierto es, que ni de la cons­
declaración lomada en Soria á un faccioso piración ni del juicio hay mas pruebas que
presentado, en la que se denunciaba la con­ su mencionada carta.
juración fraguada en Tortosa para entregar Nogueras , en la que antes hemos c i t a ­
su castillo á los enemigos de la patria (1); do , manifiesta «que penetrado sin duda el
y con este motivo se me prevenía dictase capitán general de Cataluña de las razones
las medidas de remedio convenientes. Sin de su esposicion , ó por otros motivos que
pérdida de instante mandé al brigadier Foxá tuviese con respecto á la conspiración de
con uno de mis ayudantes á dicho punió, y Tortosa, mandó lo que todo el mundo sabe,

(I) Es lá copiada poco atrás. i (1) También queda copiada.


TOMO Ш . 11
430 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

habiendo yo sido, d i c e , la víctima espiato- á Teruel le horrorizaban con la relación de


ria , como me dijo después en Madrid un los sesenta y cinco asesinados en Ruínelos.
personage de los que mas hablaron en las Si pasaba los llanos de Alpueute le mostrar
Cortes sobré la ejecución de la madre de ban el Carrascal de la Yesa , en que r e n -
Cabrera. Todavía vive y ocupa en el dia didos habían sido alanceados cuarenta. Si
en la corle un lugar distinguido.» marchaba á el Maestrazgo no veia mas que
Poco después anadia en otra carta: luto por los sesenta y un nacionales que sin
«Cuando yo pedí como conveniente el cuartel murieron en Alcanar. En donde per-
uso de represalias, fué después de los innu- noctaba, allí le contaban las agonías de un
merables oficiales, s a r g e n t o s , s o l d a d o s , al- ayuntamiento apaleado. No pasaba por un
caldes , nacionales y paisanos que fueron pueblo cuyo alcalde no hubiera sufrido dos-
víctimas del furor de Cabrera por ser fieles cientos palos.
á la reina que había jurado la nación. Yo »Los que le acompañaban en las expedi-
reconozco como injusta y cruel la ley de re- ciones, los que le visitaban en su alojamien-
presalias , mirada aisladamente ; pero t a m - to, los que le rodeaban á toda hora , solo le
bién considero que es necesaria en algunas referían lástimas, desgracias que causaba
ocasiones para evitar mayores males y ofre- Cabrera en todas partes. Las cavilaciones,
ce una garantía á las partes lastimadas el pensamiento continuo, la pesadilla de los
»Ni tengo ni debo aparecer con un ca- liberales de lodo el pais, eran las atrocida-
rácter cruel y feroz , cuya propiedad no des de Cabrera y el medio de evitarlas y
poseo ni he ejercido jamás. Quizá si la vengarlas. Los hombres mas comprometidos,
desgraciada madre de Cabrera se hubiese los mas tolerantes y hasta los mas pacíficos,
puesto á mi disposición no hubiera sufrido creyeron que era muy legítimo, y que seria
aquella suerte , como no la sufrió ninguno muy eficaz el uso de las represalias.
de las familias de los cabecillas de Aragón »El bondadoso y dulce, capitán general
que tenia presos en el castillo de Alcañiz. de Aragón, don Francisco Serrano, partici-
Muchos fueron los parles que intercepté de paba con satisfacción la muerte de la madre
alcaldes y otras personas que daban cuenta de C a b r e r a , y prometía á los aragoneses
á Cabrera y otros cabecillas de los movi- que morirían del mismo modo lodos los p a -
mientos de las tropas de mi mando , y á rientes de cabecillas que cometieran las
ninguno mandé fusilar: al pais pongo por atrocidades que aquel. Asi se pensaba cerca
testigo de esta verdad , á pesar de que Ca- de los sucesos en el pais de la guerra.
brera fusilaba á todos los que comprendía »E1 general Nogueras, que vivía en esta
aquel caso , y si eran niños de diez á doce atmósfera , inflamada recientemente con la
años, les mandaba cortar las orejas. P í d a n - muerte de los alcaldes de Valdealgorfa y
se informes á Calanda. Mi carácter podrá Torrecilla , cayó en la tentación de satisfa-
ser fuerte en palabras; pero es compasivo y cerla , pidiendo el fusilamiento de lo que
clemente en las obras.» debía ser mas sensible , por mas amado del
En otra publicación contemporánea, que cabecilla, el de su madre, que oslaba presa
no carece de buenos datos (1), se leen estas en Tortosa. ¡ Menguada tentación , que ha
l í n e a s , que reproducimos para no omitir producido á Nogueras mas disgustos y sin-
nada que contribuya á esclarecer los hechos sabores que todos los sucesos de la guerral
y poner en su lugar á las personas. Su indiscreta y poco meditada demanda,
«Dedicado el general Nogueras á la causó la desgracia de muchas familias, y
persecución de las facciones , vivía por los convirtió al execrable verdugo en lastimosa
montes; y á veces en un mes no descansaba víctima. Lejos del teatro d é l a g u e r r a , n a -
sino en Alcañiz ú otro pueblo fortificado, die se acordó de los ciento ochenta y un
mientras recogía calzado ó una paga para hombres que habia asesinado. Por compa-
sus soldados. Si venia hacia Calatayud, le decer á la m a d r e , disculpaban la conduela
contaban el fusilamiento de los nueve sol- del hijo.
dados y nacionales en Castejoncillo. Si iba »Alentado atroz fué el que se cometió
á Caspe , se le presentaban las familias de en una desvalida muger, que sin duda sen-
los cinco nacionales fusilados. Si marchaba tía mas que nadie los estravíos de su hijo.
El gobierno , las Cortes , la nación entera
rechazaron un esceso cuya deformidad no
(i) Historia de la guerra última en Aragón
y V a l e n c i a , por los señores Cabello , Santa se conoció hasta que no tenia remedio. E s -
Cruz y Temprado. tamos seguros que Nogueras, que pidió tal
DIVERSOS JUICIOS ACERCA DEL SUCESO ANTERIOR. 431

muerte, no la habría dado si hubiera estado ser y su sangre, á la que amorosa , en vano
en Tortosa el.dia 16 de febrero. Pero otros había procurado su felicidad. No era ya ga-
complacieron su ligereza , y por lo menos rantía contra los escesos de Cabrera la s u e r -
deben compartir con él la responsabilidad te de una madre olvidada. ¿ Q u é se quiso,
«Los que dieron curso á su solicitud y los p u e s , á qué se aspiró en bien de todos ma-
que la decretaron , ¿ por qué no le hicieron tándola? ¿A vengar los asesinatos de un hi-
ver que es abominable el castigar los d e l i - jo desnaturalizado ? ¿ Y con qué derecho?
tos de los hijos en los padres ? ¿Por qué no ¿Dónde la razón y la justicia para que pur-
le hicieron reflexionar que si Cabrera era fe- gue un tercero agenasfaltas? Insensato, de
roz teniendo á su madre en rehenes, lo seria consiguiente , atribuir ó esta causa el p e n -
mucho mas desde que nada debiera esperar samiento deplorable de Nogueras , porque
de los que la guardaban? ¿No pudieron de- la rechaza el buen s e n t i d o , la luz natural
cirle : los asesinatos que hoy comete m a n - de que ha dotado Dios á todas las criaturas:
chan su causa y la hacen mas odiosa cada forzoso es inferir que se propuso reprimir al
dia ; pero los que cometa d e s p u é s , si su que infundía por do quier terror y espanto.
madre es fusilada, podrán parecer ofrendas Mas , ¡ qué medio , gran Dios, sugirió á su
que la consagre? ¿No le habrían retraído de buen deseo su imaginación estraviada! ¿No
su pretensión las vidas de tantos liberales vio su inutilidad, por lo pasado justificada?
que no podian emigrar á puntos fortificados ¿ N o v i o q u e , desprendiéndose de tamaña
y que quedaban á merced del hijo; las mal- garantía iba derecho contra el objeto que
diciones que arrancaría de los que vivían intentaba , que desatando el único lazo que
en riesgo? ¿No pudieron conocer que el ofi- ligaba al monstruo del Maestrazgo dábale
cio en que pedia una muerte estaba escrito alas para nuevas p r e s a s , y afilaba sus g a r -
á la vista de dos cadáveres, humeando aun ras ? No lo vio , no , y lo creemos, y lo
la sangre de los alcaldes de Yaldealgorfa y creerán nuestros lectores imparciales, por
Torrecilla, y que acaso á poco tiempo e s t a - imposible que p a r e z c a , s i , como nosotros,
ría arrepentido de haberlo firmado? ¿Poi- se hacen cargo de la posición de Nogueras.
qué no contestaron: la vida de los presos ó Encargado de la pacificación del pais,
de los acusados es de la ley , y no de los cifrada en ello y comprometida su honra,
alcaldes ? ¿ Por qué siquiera no le dijeron vehementemente habia de ser su anhelo por
que lo consultarían al gobierno?» llevar á cabo su misión , y esto le haría mi-
Después de juzgar asi este suceso p e r - rar por distinto prisma los medios. Y ya lo
sonas tan competentes y tan amigas de sus hemos visto : no llegaban á sus oidos otras
causantes, podríamos no atormentar mas noticias que de asesinatos, ni otros gritos
nuestro corazón ocupándonos mas do ellos; que los de represalias. Los p u e b l o s , los
ero por lo mismo que es tan aflictivo y que ayuntamientos , los comprometidos , todos
a amistad no ha encontrado en nosotros la los habitantes , sus propios soldados pedian
disculpa que habría tenido si se tratase de seguridad , demandaban protección : el i n -
un mal reparable , no nos dispensaremos de cendio se habia apoderado del edificio y
aducir algunas consideraciones, con las que amenazaba desplomarle ; y mareado su e s -
daremos fin á tan sensible episodio de esta píritu , y cediendo al clamor de todos, r e -
lucha malhadada. presalias, dijo, como si este bárbaro derecho
Inocente , dígase lo que se quiera en de la guerra , y de la guerra de otros tiem-
contrario, (y precisamente todos los esfuer- p o s , pudiese alcanzar á otros que á los pri-
zos que se hicieron para que apareciese sioneros, como si hubiese sido dada en rehe-
c r i m i n a l , prueban que no se comprendió nes la madre del que afligía al pais. Y he
toda la enormidad del sacrificio sino c u a n - aqui la equivocación que se padecía al h a -
do ya no tenia remedio), presa la desventu- blar de represalias, de que siempre están
rada Griñó con el buen fin de intimidar á exentas las personas que no toman directa
su hijo , fin que , á tratarse de otro hijo se ó indirectamente parte en la guerra , que
habría alcanzado , y prisión que en aquella nunca podian estenderse á las personas i n -
guerra y en aquellas circunstancias aproba- ofensivas ó inocentes, que aun comprendi-
mos por vejatoria que fuese , atendido su das contra toda ley divina y humana , no
propósito saludable , fueron muy miopes ios debían ser inmoladas antes de la declara-
(pie no vieron ineficaz este medio. Sordo á ción de tan absurdo y antisocial principio,
la voz de la sangre, tuvo en menos Cabrera si habia de tener otro móvil que una espan-
á la que por él padecía y le había dado el tosa carnicería.
432 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL;

No la profesión militar, mas si su p r á c - Todavía tuvo remedio su error, y debió


tica cruenta, endurece un tanto los buenos esperarse de quienes, libres de la influencia
sentimientos. De suyo inhumana , les o l v i - maléfica que les indujo á cometerle, le san-
dan en medio de su estruendo los que fuera cionaron con su aprobación. Acaso Mina hu-
de él son modelo de b o n d a d ; y cuando por biera negado su conformidad á la p r o p u e s -
todas partes no se ve sino el peligro, cuan- ta ( 1 ) si hubiese sido distintó su estado.
do la propia conservación, abultándole, solo Pero abrumado con sus padecimientos, sin
piensa en alejarle , se va muy mas allá de tranquilidad de espíritu, no debió pensar lo
lo necesario, y un tardío arrepentimiento no suficiente el caso, y prestó un consentimien-
compensa los males de la impremeditación. to de que le pesó bien pronto. Y si el gefe
Y la guerra de Aragón y de Valencia era de estado mayor que despachó este asunto
una guerra escepcional, que embotaba , si no hubiese por desgracia opinarlo en él c o -
no estinguia, toda idea de moderación. Los mo el proponenle, sin los motivos que á ésle
horrores y crueldades por todas parles co- acaloraron , diversa habría sido sin duda la
metidas exasperaban el ánimo mas templa- resolución. Cábele , por lanto , no pequeña
d o , y un grito general de indignación y de responsabilidad en este suceso doloroso, que
venganza ofusco á todos, y ofuscó á Nogue- no fué bastante á evitar el consejo y aun la
ras y á otros en su ansia por sacar al pais oposición de Iriarte; sin que deje de alcan-
de tan horrorosa situación. Asi vemos que, zar alguna parte al solícito gobernador de
lejos de sublevar el fusilamiento que nos
ocupa, la razón de cuantos le supieron, llegó
(1) Como una prueba de nuestro juicio,
á merecer en un principio la aprobación de
reproducimos las siguientes lineas de una car-
personas tan respetables y de tan buenas ta escrita por el juez de primera instancia de
cualidades como el capitán general de Ara- Cervera el 26 de abril de 4836 al señor Cór-
gón , y satisfizo , no solo á los que odiaban doba , que ya reunía con oportuna previsión
á Cabrera y á las familias de los que habia datos para su obra.
muerto ó vejado, sino á la gran parte de los .... «Larga temporada ha que el venerable
general Mina reside en esta c i u d a d , y yo t e n -
afiliados en un partido. Y es que las pasio- go el gusto de visitarle y pasear con él. Le
nes políticas cuando están exacerbadas ocu- debo amistad y distinguida confianza, asi e s
pan el lugar de la razón, es que las guerras que me consulta algunos asuntos y manda p a -
civiles llegan á desnaturalizará todos, sin sar á mi dictamen varios sumarios y espedien-
distinción siquiera de sexo ¡Cuántos críme- tes. En cuanto á la muerte de la madre de Ca-
brera, únicamente puedo decir á vd. , que
nes no se han cometido en la n u e s t r a , y en luego que se publicó la sentida representación
t o d a s , á impulsos del encono de la intole- de don Manuel Fonliveros y los periódicos s e
rancia, por personas que ni anlesni después ocuparon de tan lamentable acontecimiento,
han faltado al mas mínimo de sus deberes! observó que el general estaba muy afectado.
Atribuí yo esta novedad al mal estado de s u
Pero, ¡ qué mas que pelear el hijo contra el
s a l u d , hasta que hallándome un dia en su
p a d r e , contra el hermano el hermano! ¿Y compañía me dijo con marcado sentimiento
quién armaba sus brazos ? ¿ quién cerraba estas p a l a b r a s :
sus ojos, quién sofocaba la voz de la sangre « ¿ N o sabe v d . lo que hay? ¿Ha visto usted
sino el ciego fanatismo? Pues el fanatismo, los periódicos como se desatan contra mí s o -
de ipie lodos fueron participes (1), el fana- bre el fusilamiento de la madre de Cabrera en
tismo que no da lugar á otro sentimiento Tortosa? Este es el resultado de no poder v e r
uno las cosas por sí mismo. He dado ya la res-
para los contraríos en opiniones que el e s - puesta y mi dimisión, porque ya uo puedo con-
lermínio , el fanatismo fué la ley común á tinuar mandando desautorizado por la opinión
que no podian sustraerse los causantes de pública.»
la muerte de María Griñó , y á que o b e d e - «Jamás observé al g e n e í a l tan abatido; y
cieron sin espíritu sereno , y obedeciendo á manifestaba bien el pesar que le mortificaba,
la vez al deseo general de castigar, ya que V lo que temía eran las consecuencias de uu
hecho que , si bien se atribuye á sus ordenes,
no fuese posible en su mismo autor, las tro- aseguro á vd. francamente y en honor de la
pelías cuyo remedio se les exigia, en lo que verdad , que si su salud lo hubiera permitido
le fuese mas querido. meditar la pretensión del señor Nogueras, no
deploraríamos los resultados de tan grave s u -
ceso.»
El mismo señor Córdoba , hablando con el
(t) Debemos repetir que nuestra edad no general Mina, le oyó decir:
nos permitió tomar parte en la lucha que e s - «No puedo quitarme de la cabeza á esta
cribimos. Era demasiado niño el autor de esta pobre muger: yo estaba enfermo.... En fin,
Obra, dejemos esto.»
CONSECUENCIAS DEL FUSILAMIENTO DE LA MADRE DE CABRERA. 133

Torlosa , cuyo quebranto se aviene mal con al arbitrio de cualquiera la vida de los cur-
la dureza que amargó los últimos instantes dados, será de temer el abuso de este dere-
de una madre, por el delito de serlo, y cuya cho terrible y que mas de una vez se suicide
eGcacia en apresurar el sacrificio no dio la sociedad , faltando á su institución ; su-
tiempo á que todos los habitantes, y los mi- mutua defensa. Una vida, mas ó menos p o -
licianos los primeros, intercediesen con Mina drá no afectar á mas de un hombre de g u e r -
porque se revocase su inesperada decisión. r a ; y sin e m b a r g o , todas valen menos si se
1

Y cuenta que el mismo dia de aquella mal la sacrifica sin justicia. Un solo inocente
llamada represalia, exigia la posible demora que á sabiendas mate la sociedad , es la
en llevarla á cabo , por si era suficiente su muerte de la sociedad misma, fundada p r e -
amenaza. Debió, por consiguiente, la cita- cisamente para la común defensa. Si la sal-
da autoridad haber entretenido el cumpli- vación de lodo el género humano dependiese
miento de la orden , sin que por eso faltase esclusivamiente de la vida de uno solo de
á su d e b e r , pues que ni le prescribía esa sus individuos, sálvese el individuo, diría-
celeridad oficiosa del gobernador, ni la r e - mos con Mirabeau , y perezca la sociedad,
comendaba. Con fundamento, si no con ra- porque el individuo es igual en su derecho
zones, puede decir Cabrera, que no fué con á todos. Eslo decimos , en conclusión , del
el propósito que se sienta de prevenir n u e - sacrificio de la desgraciada madre de Ca-
vas víctimas la víctima que se inmoló, sino brera.
con el mismo que se deploraba, el de verter
s a n g r e , porque en aquel caso hubiéranle CONSECUENCIAS DEL FUSILAMIENTO DE LA MA-
amenazado con verterla y no se comenzase
DRE DE CABRERA.
por derramarla.
Sin volver á la cuestión de represalias,
cuestión por el mismo Nogueras resuelta en XCII.
su última carta, y prescindiendo de las po-
derosas causas que le hicieron proponer el
hecho á que ya ponemos fin , y á cuyo Muy en breve supieron los carlistas la
influjo no podría resistir en aquella ocasión, ejecución de la madre de su gefe, y el mis-
que no podemos apreciar en esta , tan dis- mo misterio ccn que empezó á circular esla
tinta y distante , cónstanos la verdad de noticia , por no atreverse nadie á c o m u n i -
cuanto dice el general Nogueras con el c o - carla al interesado, abultó las proporciones,
razón en la mano en el último párrafo de su de suyo colosales , de este acontecimiento,
carta. Sus sentimientos desmienten su a s - é infundió el asombro y el espanto en todos
pecto duro, y no sabemos que se haya esce los que rodeaban á Cabrera, revestido d e s -
dido en el uso terrible y difícil de sus fa- de entonces con el doble interés que inspira
cultades en los tiempos borrascosos de su la víctima , porque víctima puede conside-
mando en lo mas recio de la guerra. Hoy, rarse el hijo de una madre sacrificada.
que sin alucinación de ningún género puede Cabrera no pudo menos de sospechar
contemplar tranquilo la borrasca pasada, que pasaba algo de eslraordinario que le
comprenderá en su espíritu recto el punto á ocultaban , pero no presumía lo que era , y
que le arrastró como á tantos la febril exal- en vano interrogaba á sus oficiales, temero-
tación de las pasiones políticas cuando a m e - sos todos ser los nuncios de tan terrible
nazaba con quitar la vida á los padres y nueva. Incomodábale esta reserva, y le in-
mugeres de lodos los partidarios. comodó mas el no recibir confidentes ni c o -
Irremediable el m a l , mucho nos holga- municaciones de la parte de Tortosa , e v i -
ríamos de que los militares los primeros, tado uno y otro cuidadosamente por don
por su propio interés , y todos por la misma Juan Perlegaz, comandante del primer b a -
causa , hiciésemos de modo que jamás se tallón que llevaba el nombre de dicha p l a -
diese lugar á hechos como el lamentado. za, y antiguo militar, á quien Cabrera p r o -
Asi seria si el ejército fuese, no la cabeza, fesaba una amistad predilecta. Su solicitud
sino el brazo derecho del Estado ; si c i r - impidió que algún indiscreto revelase á Ca-
cunscrito á su misión, vencer al enemigo, brera su desgracia, y tomaba al mismo
sostener el orden , fuese alejado , para glo- tiempo sus medidas para ir preparando á su
ria suya, de) gobierno del país. Pero m i e n - gefe á recibir la terrible noticia, como la
tras subsista esa importación funesta y a b - supo el 20 en Valderobles.
surda de los. estados de sitio , mientras esté Son sin duda de sumo interés para la
134 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

historia estos pormenores, y hallándolos, rito , me .enciendo v i v o ; parece que v d . se


aunque con demasiada minuciosidad, en la complace en sofocarme. Vaya v d . á jugar
obra ya citada del señor Córdoba, preferi- al tresillo y déjeme en paz.
mos insertar íntegros algunos párrafos á e s - — Por Dios, señor don Ramón , óigame
tractarlos, ó á pedir otra relación de los usted sin irritarse.
mismos al señor Pertegaz , hoy residente en — ¿ Qué hay ? dijo Cabrera con voz t e r -
Calatayud, quien la repetiría. rible, parándose en medio del aposento. No
A las ocho de la mañana del 20 de venga vd. con misterios ni reticencias. ¿Qué
febrero , dice , hallándose el comandante motivos tiene vd. para creer que se haya
general carlista solo en su habitación e s c r i - cometido una tropelía con mi madre?
biendo algunas cartas , percibió el olor de — Permítame v d . que le recuerde algu-
la bebida anti-espasmódica. Llamó á un nos hechos de los enemigos, y conocerá que
ayudante y p r e g u n t ó l e : no parece eso tan difícil.
.—¿Hay algún enfermo en esta casa? —No veo otros mas horribles que los ase-
—No señor. sinatos de los religiosos dentro del templo,
—¿Pues y ese olor de éter ? el incendio y saqueo de los conventos , la
En tal momento entró don Juan P e r t e - crueldad ejecutada con algunos de nuestros
gaz y el ayudante salió á la antesala. Ca- prisioneros, fusilándolos á la puerta misma
brera se levantó y dio tres ó cuatro paseos de su casa, haciendo presenciar este acto á
por la habitación sin decir una palabra. los p a d r e s , hijos, esposas y parientes mas
Pertegaz se colocó á su lado , y continuan- cercanos, la inaudita ferocidad que acaba
do el paseo , entablóse entre ambos el si- de tener lugar en Barcelona, donde ha sido
guiente diálogo: asaltada la ciudadela y asesinados los p r i -
— Don Ramón , ¿ha recibido v d . algún sioneros que alli había , entre ellos el coro-
aviso de la parte de Tortosa? nel O'Donell, cuyo cadáver ha sido a r r a s -
— Ninguno , contestó Cabrera ; yo les trado y quemado en la Rambla, y hasta los
aseguro que se han de acordar. enfermos carlistas que babia en el hospital
— P u e s entonces no será cierto lo que se de Junqueras han sido arrancados de sus
dice. lechos y fusilados.
— ¿Qué se dice? — Pues bien , repuso Perlegaz , si todo
— U n o s , que han desterrado á su señora esto ha s u c e d i d o , ¿ q u é eslraño será que
madre de Tortosa, otros que la envian á siendo v d . el primer gefe carlista de estos
p r e s i d i o , y otros que la quieren matar. reinos, y tanta la rabia y el encono que le
—Eso e s , matarla ; ¡no se armaría mala tienen
función! —Ya lo veo, ya lo veo, dijo Cabrera con
—¿Quién lo impedirla? ¿No la tienen acento muy dolorido , clavando los ojos en
presa, y pueden hacer lo que se les antoje? el suelo.
— ¿ Y no se contendrán sabiendo que yo —¡Ah, don Ramón! casi debería vd. es-
haria lo mismo con la coronela Foniiveros y tar convencido de que ya no tiene madre,
con las demás, y que no me contentaría con y si no la fusilan h o y , la fusilarán mañana.
estas v i c t i m a s , sino que degollaría á las La religión , la humanidad y el deber., me
mugeres de los cristinos que cayesen en mi obligan á rogar á v d . que se resigne á sufrir
poder ? No lo creo , Pertegaz ; ¿ qué culpa esta desgracia.
tiene mi pobre m a d r e ? —¿ Qué es lo que dice vd? contestó C a -
—Ninguna ; pero si se empeñan en fusi- brera dando un fuerte golpe encima de la
larla , lo harán. Desengáñese v d . , señor don mesa, ¿ q u é sabe v d . de mi madre? Pronto,
Ramón , el tener v d . á la señora de F o n l i - pronto, hable v d .
veros y á otras , no basta. — No quisiera saber tanto , dijo Pertegaz
—Vamos, vamos, no d i g a v d . desatinos; conmovido, y cogiendo la mano derecha de
usted delira. Cabrera; siento en el alma ser yo el mensa-
— ¡ Ojalá ! ¡ Quiera Dios me equivoque! gero de tan fatal nueva.
Pero ¡cuántas víctimas inocentes preceden —¿Por ventura se habrán atrevido á ase-
en esta revolución á su señora m a d r e ! sinármela?
—¿Con que v d . la da por muerta? — S i , don Ramón, la han fusilado; c ú m -
— E n manos de los enemigos , mas la plase la voluntad de Dios.
tengo por muerta que por viva. Los ojos de Cabrera centelleaban y s a -
•—No me bable vd, de esto , que me i r - lían, de su órbita.
CONSECUENCIAS DEL FUSILAMIENTO DE LA MADRE DE CABRERA*. 435

— ¿ Es cierto ? preguntó. versal , y el mundo convertido en un lago


— ¡ Cierto 1 dijo Pertegaz sollozando. de sangre , aunque me ahogue después en
Cabrera levantó los ojos al cielo, escla- este lago.
mando: Retirándose del balcón , principió á dar
—¡Oh inocente madre mia! ¡Oh inaudita rápidos paseos por la sala. Se arrancaba los
crueldad 1 A mí debíais buscarme , c o b a r - cabellos, y sus encendidos ojos despedían
des. Si queríais mi cabeza, yo os la hubiera miradas aterradoras. Con voz entera y fir-
entregado en cambio de la de mi madre. me , dijo á P e r t e g a z :
Déjeme v d . , Pertegaz, quiero morir.... no, —Coja v d . la pluma y escriba lo que voy
quiero vivir, vivir para v e n g a r á mi madre. á dictar. Orden general: inmediatamente
Pero , yo me ahogo , déme vd. a g u a ; no formará toda la división. Se distribuirán
quiero a g u a . . . . s a n g r e , sangre es lo que compañías por lodos los pueblos de estas
quiero. Temblará el mundo. ¡Desgraciado inmediaciones. Acto Continuo pasarán á d e -
del que me hable de piedad y de c o m p a - güello á todas las familias de los cristinos
sión! Mas, ¿quién ha dado á v d . esa noticia? hasta la cuarta generación. Cuarenta dias
— S e ñ o r , lo han dicho unos arrieros, y de degüello. Pena de la vida al que no
ademas.... cumpla esta orden.
—Que vengan en seguida esos arrieros, Pertegaz, que observaba el estado de
al momento , al momento. Cabrera y conocía su carácter, lejos de con-
—Ignoramos dónde están y cómo se l l a - trariarle, pues desgraciado del que entonces
man; es sumamente difícil encontrarlos. se hubiera atrevido á hacerlo , apoyaba e s -
—No importa, yo lo mando, que vengan tas ideas diciendo:
á mi presencia. —Bien, don Ramón, muy bien. Cien dias
—También tengo documentos. de degüello en vez de cuarenta.
—Vengan esos documentos. — S i , tiene v d . r a z ó n , cien d i a s , mil;
Pertegaz le entregó dos ó tres oficios, y sin término, siempre matando.
Cabrera, convulso y agitado, los leyó, que- — L e han asesinado á v d . á su madre
dando inmóvil algunos instantes. Se dirigió solo por ser su madre.
ó la mesa , sin que Pertegaz le soltara la — ¿ H a estado vd. en posición de vengar
mano ; se sentó , é inclinando la cabeza, esta muerte?
quedó pensativo. —No.
—Déjeme v d . , quiero estar solo. —Pues entonces no sabe vd. lo que es
Pertegaz no se atrevía á perderle d e dolor, lo que es venganza. Esto solo puedo
vista , porque su espada y pistolas estaban saberlo yo : yo solo desde que hay mundo.
encima de la mesa. Sin embargo, levantóse Serán pasarlos por las a r m a s . . . .
un momento para traer la bebida a n t i - e s - Conociendo Pertegaz que era ya tiempo
pasmódica , que acercó á los labios de su de desviar estos crueles sentimientos , dijo:
conturbado gefe. Después de un gemido —Permítame v d . , señor don Ramón, que
penetrante, puso Cabrera la mano derecha le interrumpa.
en la empuñadura de su espada , y dando —¿Qué hay? contestó Cabrera parándose
dos ó tres golpes con los d e d o s , esclamó: en medio de la sala.
—Has de hacer temblar al orbe. — V d . , aunque joven y fogoso, no se
Levantóse de r e p e n t e , y saliendo al niega á la razón. Bien veo que su estado es
b a l c ó n , creyó Pertegaz que iba á precipi- ahora el mas atroz del mundo, pero d e s e a -
tarse. Cogióle ambas manos para contenerle, ría que oyese lo que me han contado algu-
y Cabrera le miró, diciendo: nas sugetos que presenciaron la muerte de
—Nada, nada , asómese v d . , contemple su señora madre. Aunque todas las cosas
cuan elevadas son esas montañas , y cómo ocurridas en tales ocasiones son tristes, a l -
las aguas del rio (el Matarraña) corren h a - gunas no dejan de ser satisfactorias y c o n -
cia allá. ¿Oye v d . , Pertegaz? soladoras.
—Si señor. —¿Pues qué hubo? Hable v d .
—Pues bien , continuó apoyando la m a - —Que su m a d r e , arrodillada y sin i n -
no derecha en el hombro de su solícito con- mutarse oyó la notificación de su muerte.
solador , yo haré que la sangre corra hasta Durante el tiempo que ha eslado en capilla
pasar por encima de esas montañas. El s e - ha edificado al confesor y á cuantos la r o -
pulcro de mi madre ha de nadar en s a n - deaban: desde la cárcel hasta el suplicio ha
gre ; yo veré impasible la desolación u n í - marchado con pie firme, indicando que t o -
136 HISTORIA DE LA GUERRA CIVÍL.

do su corazón estaba fijo en Dios. Los habi- que me toca hacer. Déjenme v d s . solo con
tantes de Torlosa lloraban, y hasta las p i e - mi secretario y esperen órdenes.»
dras se condolian. Media hora después se imprimía la s i -
Antes de concluir Pertegaz esta relación guiente:
Cabrera se recostó en la cama derramando «El bárbaro y sanguinario don Agustín
copiosas lágrimas. Pidió que le dejasen solo, Nogueras , titulándose comandante general
y Pertegaz, llevándose la espada y pistolas, del Bajo Aragón , acaba de publicar como
salió á la antesala, entrando después á m e - heroicidad el asesinato que á sus ruegos se
nudo con algún ayudante para observar á ha verificado en Tortosa en mi inocente y
Cabrera, que pasó dos horas llorando y sus- desgraciada madre, siendo fusilada inhuma-
pirando. namente en la mañana del 16 del corrienle
La antesala estaba llena de oficiales y en el sitio de la barbacana , y atropelladas
gefes carlistas. Unos querían m a t a r , incen- y presas mis tres hermanas , á pesar de ser
diar y difundir por todo el país su saña es- dos de ellas esposas de dos nacionales de
terminadora. Otros (eran los menos) r o c h a - aquella plaza. Horrorizado, y lleno sin e m -
zaban las ideas de terror y esterminio, y bargo de serenidad y valor por tan triste
procuraban calmar los ánimos, aconsejando como cobarde y vil acción, propia de hom-
un sistema de benignidad y de templanza. bres que la justicia de la causa que abraza-
Cabrera se levantó de la cama y dio permi- ron la quieren hacer triunfar con hechos
so para que entrasen á verle. Pertegaz a d - infames de terror , sumergiendo la patria y
virtió á lodos que hablasen de cosas i n d i - familias en llanto y lulo general, suponien-
ferentes, huyendo las conversaciones que do todavía que su ilustración y conducta
pudiesen exacerbar el sentimiento de su será capaz de asegurar la usurpación crimi-
gefe. Este guardaba silencio, y habiéndole nal que tantas víctimas ha ocasionado; usan-
presentado una taza de c a l d o , bebió la m i - do de las facultades que el derecho y la
tad después de mil instancias. Nada dijo ya justicia conceden á mi carácter de c o m á n -
de fusilamientos, y ni siquiera se acordó ele dame general de esta provincia , nombrado
las cuatro prisioneras cuya muerte habia ju- por el rey y legítimo soberano nuestro el
rado si llegase este caso. Pero no faltaron señor don Carlos V, he dispuesto, conforme
algunos gefes y eficiales q u e , alvidando las á sus reales instrucciones, lo siguiente:
prevenciones del humano Pertegaz, s u s c i - 1.° »Se declaran traidores al titulado bri-
taron imprudentemente una conversación gadier don Agustín Nogueras y cuantos i n -
que renovó el pesar de C a b r e r a , y le trajo dividuos continúen sirviendo en el ejército,
á la memoria su voto terrible. Hubo dispu- empleados por el gobierno de la reina l l a -
tas acaloradísimas. «Nuestros padres y e s - ' mada Gobernadora.
posas están en la cárcel porque nosotros se- 2.° »Serán fusilados por consecuencia de
guimos las banderas carlistas (decían unos): la anterior declaración lodos los individuos
sino adoptamos medidas sangrientas, ten- que se aprehendan.
drán la misma suerte que la madre d e n u e s -
3.° » Se fusilará inmediatamente, en justo
comandante general. Castigos ejemplares y
desagravio de mi madre , á la señora del
prontos se necesitan; señor don Ramón,
coronel don Manuel Fonliveros, comandan-
créanos vd.—No (contestan algunos pocos),
te de armas que fué de Chelva , reino de
no nos parezcamos á los enemigos: defende-
Valencia, que se hallaba detenida para con-
mos otra c a u s a , la religión nos manda per-
tener la ira de los revolucionarios, y t a m -
donar. Nuestro rey es humano y compasivo.
bién tres mas, que lo son Cinta Fos, Maria-
— T o d o eso está bien,pero conviene tratar á
na Guardia y Francisca Urquizu, y hasta el
los cristinos como ellos tratan á los carlistas.
número de treinta que señalo para espiar el
¿Quién es el provocador? Ademas, dirán que
infame castigo que ha sufrido la mas digna
nos han intimidado.—Vengarse en inocentes é
y mejor de las madres.
indefensos es de cobardes. ¿Y si me fusilan
a mi padre? ¿Y si malan á mi esposa? ¿Y si 4.» «Enternecido mi corazón, y llenos de
se cumplen las circulares de Nogueras y de copiosas lágrimas mis ojos al dictar esta ter-
oíros gefes cristinos? rible providencia, no puedo menos de anun-
ciar con d o l o r , que no solo desprecio a l t a -
— E s verdad, esclamó Cabrera con voz mente las atrocidades que colman de lulo y_
amenazadora. Yo no he querido tomar p a r - aflicción, sino que su sed sangrienta será
le en esta empeñada discusión, porque veia vengada irremisiblemente por cada víctima
los ánimos muy agitados. Ahora ya sé lo con veinte de las familias de los asesinos
F U S I L A M I E N T O DE LA S E Ñ O R A DE F O N T I V E R O S , E T C .

que las continúen. Valderobles 20 de fe­ «Fasta la timba me atormentarán es­


brero de 1836.—Ramón Cabrera.» tos recuerdos.»
Fontiveros , al saber la ejecución de su
inocente esposa, dirigió una esposicion á
FUSILAMIENTO DE LA SEÑOR A DE FONTIVER OS S. M. (1), que causó profunda sensación en el
У TR ES MUGER ES ESPR ESADAS. pais, y Mina, al verla publicada, dimitió el
mando (2). Nogueras fué relevado del d é l a
provincia de Teruel y destinado á Valencia
хеш. á recibir ulteriores ó r d e n e s , y después á
Alicante, mandándose ademas se procediese
á formar causa sobre el fusilamiento de la
Habíase apoderado Cabrera en sus c o r ­ pobre Griñó, que tanto alarmó al pais.
rerías de doña María Roqui, esposa del c o ­ Dice Nogueras que Cabrera llevo á efec­
ronel Fontiveros, y de Cinta F o s , Mariana to la ejecución de la señora de Fontiveros
Guardia y Francisca Urquizu. Llevábalas tan pronto como supo la fuga de sus h e r ­
generalmente consigo, recibían el buen tra­ manas , y que él á su vez , mandó prender
to que las circunstancias permitían, y hasta á todas las familias de los principales cabe­
le acompañaron mas de una vez á su mesa, cillas de Aragón que pudieron hallarse , las
sintiendo las infelices únicamente su prisión que fueron conducidas á Alcañiz y asegu­
por estar separadas de sus familias. P r o p o ­ radas en el castillo. «Las convoqué, añade,
níase Cabrera , ó se le propuso , cangearlas y las dije que por cada alcalde ó paisano
por 9u madre y alguna otra persona , y pa­ que mandase fusilar Cabrera, ó sus d e p e n ­
rece que se hallaba muy adelantado este dientes , mandaría yo también ejecutar lo
asunto, al cual asentia Palarea, cuando tuvo mismo en la persona ó personas á quienes
lugar el fusilamiento de María Griñó. cupiese por suerte , habiéndoles autorizado
Una vez consignado por Nogueras con para que escribiesen libremente á sus hijos,
error evidente el inhumano derecho de r e ­ p a d r e s , maridos ó hermanos que sirviesen
presalias de malar mas bien á mugeres ino­ en las filas de Cabrera , enterándoles de mi
centes , la muerte de las cuatro desgracia­ providencia y resolución. Luego que los c a ­
das prisioneras era segura , en el carácter becillas de Aragón se enteraron de aquellas
de Cabrera , á pesar de la familiaridad con medidas, continúa, reuniéronse y manifes­
que ya las trataba , y aun del cariño que taron á Cabrera la penosa situación de sus
profesaba á una de las j ó v e n e s , con quien familias, y lo resueltos que todos estaban á
llegó á decirse llegaría á casarse. separarse de sus órdenes si no desistia de
Consiguiente al deplorable fin de la v í c ­ su plan de fusilamientos; cuyo paso produjo
tima de Tortosa , fué espedido el bando c i ­ tan buen efecto , que habiendo sido a p r e ­
tado , y aunque se ha dicho que el mismo hendido en las labores del campo un tal
dia 20 fueron fusiladas, existen documentos Andreu , padre de un oficial que desde el
que demuestran lo fueron el 27 ( 1 ) , lo cual principio de la campaña servia con d i s t i n ­
evidencia que no "ya se dejó llevar Cabrera ción á mis inmediatas ó r d e n e s , le llevaron
de los primeros ímpetus de su justa cólera, algunos dias en su compañía , y cuando yo
sino que se saboreó en el placer de la v e n ­ estaba resuelto á poner en ejecución el d e ­
ganza, y prolongó toda una semana la a g o ­ recho de represalias con algunas de las per­
nía de las v í c t i m a s , al menos de dos de sonas presas en el castillo , se presentó A n ­
ellas, según se ve en el documento citado. dreu , á quien se suponía asesinado , y me
informó del buen trato que habia recibido y
En el momento de recibir la infausta
de la seguridad en que podría estar de que
n u e v a , se comprende bien el esterminio de
Cabrera habia desistido de su plan s a n g u i ­
todo cuanto le rodeara ; pero dado lugar á
nario , como efectivamente fué a s i , en t é r ­
la reflexión , la muerte de esas desventura­
minos de que todos los alcaldes é individuos
das no tiene otro aspecto que el de una
de ayuntamiento que estaban refugiados en
venganza; y fué mas que v e n g a n z a , c r u e l ­
Alcañiz, fueron volviendo á sus pueblos sin
d a d , inhumanidad horrible.
haber sido molestados.
Nada tiene , por tanto, de estraño, que
recordando Cabrera no ha mucho este s u ­ »En estado tan lisongero se hallaban,
ceso , esclamase con a m a r g u r a :
(1) Véase documento núm. 10.
(1) "Véase documento núm. 9. (2) Véase documento núm. 1 1 .
TOMO III. 18
-S38 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

prosigue, las cosas, cuando se suscitó en el Cabrera. Si era necesaria esta medida (en
Congreso español la cuestión ruidosa de la su concepto) y una consecuencia forzosa (no
muerte de la madre de Cabrera , esplotada añade de q u é ; será de sú propuesta), si se
mas por miras políticas y espíritu de parti- habia de atajar tanta sangre y horrores de
d o , que por humanidad y compasión , pues que era teatro el pais , ¿por qué y para qué
si unos diputados lamentaban la muerte de ocultarla, cargando con su responsabilidad,
aquella madre desgraciada , otros d e p l o r a - cuando solo le alcanzaba la de su propues-
ban la de los alcaldes y demás víctimas i n - ta? Y no son únicamente sus anteriores p a -
moladas de contrario, fil gobierno me pidió labras las que envuelven una contradicción
entonces la contestación del general en gefe visible, y prueban que, cuando cayó de sus
del ejército de Cataluña al oficio que yo le ojos la venda fatal que no le permitió ver lo
habia dirigido acerca de la madre citada; que habría-visto en otra posición, compren-
pero mi delicadeza exigía que yo evadiese dió su fascinación irresistible y su pesar por
la remisión, como lo verifiqué, bajo el pre- una proposición que no pudo meditar. En
teslo de que se habia estraviado, y asi se lo efecto •; si la sola presentación de ese papel
comuniqué á dicho g e n e r a l , prefiriendo ser habría sido la garantía mas completa de su
yo la victima en mi destierro de Alicante y conducta, y el salvoconducto de su persona
el supuesto autor de la mencionada r e p r e - para los que le atribuían esclusívamente la
salia antes que manifestar la contestación resolución tomada ; si entonces no , y d e s -
de un general que respetaba y que por t a n - pués sí le presenta, descartando la parte de
tos títulos merecía la consideración públi- responsabilidad que no le alcanza , es que
ca , aparte de que la providencia dictada no quiere ya aparecer con toda ella, es que
era una consecuencia forzosa y medida n e - comprende su fatal equivocación y la de su
cesaria en aquellos momentos si se habia de gefe. Incuestionable esta conclusión , baste
atajar tanta sangre y horrores de que era y basta al señor de Nogueras lo dicho en su
teatro aquel pais. Yo conservo cuidadosa- descargo; y confiese que erró con la i n t e n -
mente entre mis papeles el espresado docu- ción mas sana , por motivos tan poderosos
mento , cuya sola presentación habría sido arrastrado , que patrimonio del hombre es
la garantía mas completa de mi conducta y el e r r o r , y honra es suya reconocerle.
el salvoconducto de mi persona para los
que me atribuían esclusívamente la resolu-
ción tomada.» PROCLAMA DE C A B R E R A . — OPERACIONES MI-
Lo antes sentado por nuestro apreciable LITARES.
amigo el señor de Nogueras, confirma mas
y mas nuestra opinión acerca de la c o n v e -
niencia de haber amenazado á Cabrera con XCIV.
l a pérdida de lo que debia serle mas s e n -
sible, presentándola como inminente , hasta
el punto de que se hubiese creído i n d u d a - Inmoladas por Cabrera las víctimas con
b l e . Y asi lo v i o : amenazó con la de las cuya sangre satisfizo por-el pronto su sed
familias de los oficiales de Cabrera, y c o n - de venganza , encargó á Añon le reempla-
siguió su buen propósito sin llevar á efecto zase y emprendiera un movimiento sobre
su amenaza. Mas si ciego por la matanza Castilla ó Valencia. Dictó ademas otras dis-
tan poco disculpable de la señora menciona- posiciones y marchó á Aguaviva, siendo ya
da y de sus no menos infortunadas c o m p a - brigadier del ejército de don Carlos, cuyo
ñeras , hubiese respondido á su sacrificio despacho recibió en Yalderobles, firmado
con el sacrificio de otras en el mismo t r a n - en Durango el 8 do febrero.
ce , ¿ á dónde , gran Dios, habrian llegado Algunas fuerzas carlistas se aproxima-
uno y otro empleando en el sexo d é b i l , en ron á los arrabales de Tortosa, llamados las
el tembloroso anciano y en el pacífico é R o q u e t a s , creyendo apoderarse del fuerte
inerme habitante las armas mismas que t e - de la ciudad por estar su gobernador d i s -
nían para protegerle? puesto á entregarle ; pero fué descubierta á
También nos permitirá el señor de N o - tiempo su connivencia, y fusilado por su
gueras que disentamos algo de su opinión traición en Yinaroz.
en cuanto á las causas de su negativa al En Aguaviva publicó Cabrera el 26 una
gobierno de S. M., que le pidió copia de la proclama, dirigida á los habitantes del Rajo
orden para el fusilamiento de la madre de Aragón , en la que , recordándoles su c o n -
VUELVE CABRERA A CAMPAÑA. 139

ducta y la de los gefes sus contrarios , que don Baltasar Torres , y.cuando éste se p r e ^
cotejaba, aduciendo la muerte de su madre, paraba á cargarle , ocurrió una disputa e n -
anadia: tre dos oficiales de la columna , que se hu-
«Mi corazón , entristecido y lleno á la bieran acuchillado sin los esfuerzos de Tor-
vez de serenidad y resolución para contener res, y se frustró el lance.
con mano armada de una parle , y de otra Asi pudieron continuar los carlistas su
castigar y corregir tan alroces como inicuas marcha, proveyéndose de víveres en Martin
resoluciones, no puede resistir ya tanta mal- del Rio. Entraron luego en Monlalban, don-
d a d ; y asi declaro que trataré con h u m a n i - de se propusieron esperar al enemigo, cuya
dad y consideración hasta á los mismos cri- aproximación les anunciaron, y aunque era
minales ó seducidos q u e , arrepentidos ó la primera vez que se iban á defender los
desengañados , se separen de las banderas carlistas en una población , no atacaron los
de la ilegitimidad; que con mano fuerte e v i - liberales , que llevaban diez y ocho horas
taré los atentados y llevaré á efecto mis ban- de camino aquel dia , no llevando muchas
dos y conminaciones de confinamiento , con menos los contrarios.
esceso de todo hecho que no permita por Nogueras, el infatigable perseguidor de
medios mas honrosos la justa venganza y los carlistas , acampó su gente en Ejulbe,
satisfacción; y que no impedirá mi objeto descansando aquellos en Montalban.
respeto ( 1 ) , amenazas ó providencias que
adopte la misma reina llamada Gobernado-
ra , cuya real persona solo obtiene nuestra VUELVE CABRERA A C A M P A Ñ A . — SE A U M E N -
veneración como reina viuda , sin mas d e -
TA EL ENCARNIZAMIENTO DE LA G U E R R A . —
recho que la pensión que el rey nuestro
señor se digne c o n c e d e r l a , por el acata- SORPRESA DE L I R I A .
miento debido á su elevada dinastía y alto
rango (2). Unios, pues , todos á los valien- XCY.
tes que combaten con aplauso del mundo,
teniendo á menos sus v i d a s , haciendas, es-
posas , hijos y cuanto lisongea el corazón Tuvo lugar por este tiempo el primer
n u m a n o ; lancémonos, y acabemos con esos sitio de Gandesa, que ya dejamos descrito,
seres que han envuelto á la nación en la y el 14 de marzo se reunieron Añon y C a -
desolación, el luto y el llanto. Unámonos- brera en Yillarluengo, volviendo á tomar
para la restauración de los derechos del rey de nuevo desde entonces una parle activa
el señor don Carlos V . ¡Yiva el rey I» y directa en las operaciones militares el
Añon y Forcadell marcharon por Man- caudillo lortosino. Emprendió algunas de
zanera , Torrijas y Titaguas hacia Salvaca- poco valer y marchó á Hijar , donde hizo
ñete, en cuyas inmediaciones se vieron a t a - alto , habiendo sabido en el ínterin el fusi-
cados por una columna que , avanzando lamiento de algunos prisioneros, que se pro-
treinta caballos, les vio á poco envueltos, puso vengar.
quedando en el rio Gabriel acribillados de Churruca perseguía á Cabrera; mas éste,
balazos, siendo asi víctimas de su intrépida sin esquivar el encuentro , procuró atraerle
temeridad. La columna retrocedió á S a l v a - á sitio ventajoso, y se dirigió hacia Albala-
cañete , y aunque aguardó á sus contrarios, te. Tan próximos se pusieron a m b o s , for-
se dirigieron éstos hacia Toril y Riofrío , y mando paralelas, que mediando solo un bar-
de aquí por Albarracin y Noguera á recor ranco entre las guerrillas, se entabló una
rer varios pueblos del señorío de Molina, conversación que, de festiva y chistosa, d e -
con objeto de proveerse de lo necesario. generó en insultante, llegando hasta el caso
Serrador en tanto, vagaba por el Maes de que los hermanos Pérez, oficiales carlis-
trazgo, persiguiéndole Buil, con quien luvo tas , se desafiaron con dos parientes que
un encuentro en Ares el 1 . ' de marzo. tenian en las filas l i b e r a l e s , batiéndose á
. El 12 marchó Añon hacia Calatayud, balazos y con fusil. Siguió este horrible
después de haber pernoctado en Ojosnegros. duelo, y bien pronto, lo que solo era cues-
Cerca de Dianas tropezó con la columna de tión de cuatro h o m b r e s , se hizo de cuatro-
cientos, y se tirotearon todos, disputándose
la posesión del b a r r a n c o , que quedó por
(t) Las de bastardilla son palabras t e s -
tuales. Cabrera.
(2) .Mucho se adelantaba don Ramón. Este volvia á fraguar en su inquieta
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

mente proyectos atrevidos; y prevaliéndose Palarea, que desde el Maestrazgo m a r -


d e la escasez de tropas liberales, marchó chaba por la Plana de Castellón , supo en
el 26 de marzo á Rubielos: dio un dia de las inmediaciones la sorpresa de Liria y sus
descanso á su gente, señal segura de próxi- tristes consecuencias, y reforzado con ocho-
ma fatiga, y el 28 , sin manifestar ni aun á cientos nacionales de infantería y ciento
sus mas allegados su pensamiento , corrió á ochenta de caballería , corrió en busca de
nvadir las fértiles riberas del Turia y del Cabrera , y desde Maníses tomó el camino
Guadalaviar para recoger v í v e r e s , armas, do .Chiva por Cheste. Cabrera marchó al
caballos y dinero. En esto se le iba aumen- mismo tiempo sobre Buñol y Sieteaguas,
tando de nuevo su gente ; contaba seguro donde una fuerte calentura le obligó á guar-
su crecimiento, y acudía al único punto dar cama. Sabe á poco la aproximación d e
donde por entonces esperaba un buen r e - P a l a r e a , d u d a sea é l , teme arriesgar el
sultado. combate ; pero se decide á darle porque no
Después de veinte y cuatro horas de duden de su valor , y manda tocar llamada
marcha , cayó antes del amanecer del 29 y pide su ropa para lanzarse desde la cama
sobre la opulenta Liria , situada á la falda á la pelea. Toma una taza de caldo, se e n -
de los montes Torreta y San M i g u e l , y á vuelve en su capa e n c a r n a d a , y colocado
cuatro horas de Valencia. Al mismo tiempo á la cabeza de su gente , va en busca del
estaba Añon encargado de hacer exacciones enemigo.
d e todas clases en los pueblos de B e n a g u a -
c i l , Villamarchante y otros de las inmedia- cionales s e encontraron que tenían cortadas
ciones , con objeto también de llamar la las partes mas sensibles de su cuerpo , un b a -
atención por aquella parte. lazo en las rótulas, y los bigotes quemados,
dando esto indicios 'ó creer que babian sido
Pertegaz, que era el destinado á apode- martirizados e n vida ó profanados sus c a d á -
rarse de Liria, acercóse silencioso antes de veres. La desesperación de las referidas m u -
amanecer, y colocó su gente al lado de una geres era tan violenta , que á porfía se a r m a -
de sus puertas. Aguardó en esta disposición ron con ondas y p i e d r a s , y pretendieron salir
el próximo dia , y cuando fueron á abrirla, con las tropas de la reina en busca de los c a r -
listas que las habían privado de un padre ó de
se introdujo con los s u y o s , invadiendo la un esposo , de un hijo ó de un hermano , ó
población, saqueándola y matando siete na- acaso dejándolas enteramente privadas de todo
cionales en las calles y nueve en el campo, apoyo.
llevándose veinte y siete prisioneros. C o n - »Otro hecho que puede compararse con el
ducidos estos desgraciados á Chiva , fue- anterior, y manifiesta hasta qué punto los h o r -
ron sometidos á un consejo verbal y fusila- rores de la guerra lo e n v u e l v e n todo consigo,
sin respeto ni miramiento, e s el que verifica-
dos (1). ron las tropas de la reina , vencedoras de una
división carlista en la Roca de Benet, para d e s -
(t) Son notables las siguientes líneas que pués de lo referido en Liria y Chiva: próximos
sobre este suceso se hallan en la Historia de á dicha roca , tenia Cabrera sus almacenes y
Cabrera y de la guerra cicil en Aragón, Va- hospitales en las masías de los puertos de Hor-
lencia y Murcia por D. D. C. y Rochina. ta , llamados de las Eras , Borel y Botana El
vencedor , ya fuese en represalias de lo d e s -
«Desde Liria continuó la columna carlista c r i t o , y a por órdenes que tuviera para obrar
llevándolo todo á sangre y fuego hasta Cheste con todo rigor á sangre y fuego , ó ya por sí j
y Chiva. En este último punto fusilaron, no ante sí, quemó dichos hospitales y almacenes,
solo los r e h e n e s sacados de Liria , sino tam- destruyó cuantos víveres y medicinas halló,
bién algunos otros v e c i n o s , nacionales del sin consideración á la humanidad que es d e -
mismo Chiva, que no habiendo imitado la con- bida en la guerra á lodo herido y enfermo,
ducta previsora de los que escaparon del p u e - cualquiera que sea el ejército á que p e r t e n e z -
blo antes de la llegada de los carlistas, no ca , fusiló á diez y seis , y habiéndose llevado
temieron que éstos entrarían en furor viendo prisionero al cap"ellan de dicho h o s p i t a l , l e
reducido su vecindario á unas veinte perso- fusilaron también en Horta al regresar do la
nas. Después de la salida de los invasores e s - sorpresa que habia tenido para los carlistas
pedicionaiios , al entrar en Chiva las fuerzas las funestas consecuencias que hemos v i s t o , y
d é l a r e i n a , pertenecientes á la columna de de la cual hemos hablado por menor e n el
Valencia, que iban en su seguimiento , les h i - cuerpo de nuestra obra.»
cieron ver las mugeres de Chiva llorosas y d e -
sesperadas el cuadro que ofrecía el convento,
donde habían tenido lugar las referidas ejecu-
ciones. Difícil es espresar el horror que c a u -
saba la vista de los cadáveres que se hallaban
cu dicho sitio, en particular los de doce n a -
DISPOSICIONES Y MOVIMIENTOS DE CABRERA. 44<

contener la dispersión; habían ido perdien-


ACCIÓN DE CHIVA. do los suyos sucesivamente hasta siete p o -
siciones , á pesar del tesón con que las s o s -
XCYI. tuvieron , y el triunfo estaba ya evidente-
mente declarado por los liberales, quienes
A la primer noticia que tuvo Cabrera de persiguieron por mas de dos horas á los
la aproximación de su contrario, presumió carlistas, pernoctando estos en Sot de d i e -
que llevaba escesivas fuerzas, y de tropas ra (1), y Palarea en Chiva.
aguerridas, por lo cual dudó admitir la a c - Sin que pueda deducirse con exactitud
ción á que parecía retarle; pero cuando s u - la pérdida de unos y otros por la discordan-
po que el refuerzo de Palarea consistía en cia de sus p a r t e s , es incuestionable fué muy
nacionales de Valencia, creyó fácil su d e r - superior la del carlista, que sufrió, ademas
rota y no dudó en hacerle frente. Decidido, de las cargas á la bayoneta, una de c a b a -
pues, destacó la vanguardia camino de B u - llería , que dispersó y acuchilló á su sabor
fiol, y encontrándose con la liberal, se tra- la retaguardia.
vo una escaramuza sangrienta, en que l l e - Esta j o r n a d a , que reanimó el abatido
vaba ventaja el carlista. espíritu público, fué aplaudida y celebrada
El compromiso era ya formal; no cabia con entusiasmo por los liberales, que deno-
retirarse, y ambos gefes se aprestan á la minaron desde entonces á Palarea el v e n -
batalla. cedor de Chiva.
Interesaba á Cabrera ocupar unas p o s i - Después de los fusilamientos y tristes
ciones que sus contrarios lenian inmediatas- sucesos que acababan de tener lugar en esta
á su derecha, y conociendo Palarea su i m - parte oriental de E s p a ñ a , cuando los á n i -
portancia y la intención del enemigo, se mos se hallaban tan sobrecogidos, cuando
dispone también á ocuparlas. Nótalo C a b r e - no se vislumbraban mas que desastres, la
ra, y grita á los suyos: jornada de Chiva no podía menos de ser
—A la carrera, muchachos;si no llegarán importante para la causa de la reina, por
antes que nosotros, pues están mas cerca; mas que no fuese decisiva. Los carlistas
allá voy yo también. Se apea, y en vano aventuraban ya batallas, eran c a d a d i a mas
se esfuerza por correr. Toma d e nuevo su temibles por su número y audacia, y q u e -
caballo, y ve con satisfacción á los suyos daban vencidos, mas no derrotados.
ganar las posiciones disputadas.
Palarea entonces divide su gente en tres
DISPOSICIONES T MOVIMIENTOS DE C A B R E R A . —
columnas, y da el mando de la derecha á
QU1LEZ.—DEFENSA DE SAN MATEO.—OTROS
don Gonzalo de Cánovas; el de la del c e n -
tro á don José Baltorna, y confia el de la HECHOS.
izquierda á don Pablo Frias. La guardia
nacional, mandada por el coronel don P e - XCYII.
dro Antonio Hidalgo, formaba la reserva,
y á su derecha en batalla se hallaba toda la El desastre de Chiva no hizo desistir á
caballería. Cabrera de llevar la guerra al territorio va-
Cabrera destinó á don José Rota con lenciano, y en la revista que pasó á su gen-
algunas compañías para que hiciese frente
á la derecha liberal, y á la izquierda las
(I) «Antes de llegar á este pueblo, tenían
que mandaba don Salvador Pérez; ocupan- losrealistas que pasar un barranco; y o b s e r -
do la reserva en un cerro al Occidente de vando Cabrera que muchos de sus soldados no
Chiva. Sus posiciones oran mas ventajosas, encontraban el vado á causa de la oscuridad y
Bien lo conoció Palarea, y á los pocos caiau en el agua, mandó hacer alto, y q u e
ocho hombres y un sargento fuesen á Sot d e
disparos mandó conquistarlas á la bayoneta.
Chera para buscar teas ó hachas de v i e n t o .
Y aquellos soldados, despreciando animosos Cabrera, d e s p r e c i á n d o l a s instancias de todos,
el fuego mortífero que por todas partes se se colocó enmedio del barranco y con una tea
les hacia, y sufriendo impávidos Ires d e s - en cada mano iluminaba aquella escena v e r d a -
cargas á quemaropa, arrollaron el frente y deramente pintoresca.—Vamos,hijos, cuidado
flancos de los carlistas, y conquistaron b i - con mojaros los pies; no tengáis prisa, les d e -
c í a . — Viva don Ramón, contestaban. Viva
zarramente sus posiciones, dispersando á don Ramón, repetía el eco de aquellas m o n -
los que las defendieron. En vano vuela C a - tañas.»—Vida de Cabrera, por don B, Cor-,
brera en auxilio de los fugitivos, y procura doha,
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

te el 3 de abril, entresacó voluntarios del Dividió el carlista su hueste, y una par-


pais, y formó una partida de unos setenta te al mando de Carbó, se dirigió á l a inme-
nombres, para proteger y fomentar en él la diación de las cuevas de Vinromá , sabido
sublevación, poniendo á su frente á don Mi- lo cual por el coronel Parra, corrió á echar-
guel Sancho, (a) el Fraile de Esperanza. les de su territorio, lo cual consiguió fácil-
Marchó este con los suyos hacia Loriqui- mente.
lla, y Cabrera por Andilla á la parte de El comandante de armas de Benicarló,
Aragón , reuniéndose en Fontaneta con sabiendo que unos cien infantes y catorce
Quilez. lanceros, pertenecientes al Serrador, pedian
Este, el Organista y el Royo de N o g u e - raciones en el pueblo de Cervera y otros,
ruelas, se presentaron el 1.° de marzo en reunió alguna fuerza y corrió en su busca.
Mora, cuyo fuerte atacaron; y viendo en lo Cargados con el botin de sus escursiones,
decidido de la resistencia lo inútil del em- marchaban al pueblo de la Magdalena; pero
peño, invitó el primero al comandante del alcanzados en la masía de Balterra, término
fuerte y á todos los individuos que en él se de Alcalá, les cerca de improviso, y sin
hallaban á rendirse, amenazándole con que disparar un tiro, se desordenan con tal p á -
si en el preciso tiempo de media hora no nico , que abandonan cuanto llevaban , y
entregaban las armas á la autoridad de don corren e x h a l a d o s , fiando su salvación á la
Carlos se les trataría con el rigor que m a r - fuga, como lo consiguieron , apelando á su
caban sus órdenes, guardándoles por el con- sistema de completa diseminación. Por esto
trario todas las consideraciones á que se hu- no fué tan considerable la pérdida que s u -
biesen hecho acreedores, y prometiéndoselo frieron, en la dificultad de ir tras todos uno
bajo su responsabilidad. La contestación á uno. No pasaría de ocho el número de
fué la que dan los valientes; la que los f u - muertos, abandonando casi lodos las armas
silamientos de Chiva hacían necesaria; y y efectos , que son un verdadero enemigo
tanto el gefe, como los que estaban á sus para el que huye impulsado por el miedo.
órdenes, manifestaron hallarse resueltos á
defender el puesto que se les había confia-
d o , y que según lo exigia el cumplimiento SITUACIÓN IJE LOS GEFES LIBERALES.—FOR-
de su d e b e r , solo tendrían franco el paso
TIFICA CABRERA Á CANT A V I E J A .
sobre sus cadáveres.
Quilez emprendió de nuevo el ataque, y
prosiguió la defensa hasta que se retiró el XCYIII.
gefe carlista, llamado por Cabrera con el
fin de reunir algunas fuerzas que vagaban
en las inmediaciones de Zorita , O r t e l l , el La desmembración de fuerzas que su-
Orcajo, la Mata y Tronchon , y que i n c o r - frió por orden del gobierno el Maestrazgo y
porándosele , operase con mas ventaja. Asi sus territorios limítrofes, permitian á los
lo verificó, y unas veces con T o r n e r , otras callistas hacer impunes las correrías que en
con Cabrera, y acudiendo á donde la nece- daño de los pueblos tuvieron lugar por e n -
sidad le reclamaba , prestó á su causa i m - tonces. Rolen permanecía inactivo en A l -
portantes servicios. cañiz , y estaba disgustadísimo por Talla de
Miralles, mas conocido por el Serrador, tropas que pedia en vano ; otro tanto s u c e -
atacaba el 3 la villa de San Mateo , i n t r o - día á otros gefes; y Nogueras, pesadilla
duciéndose en ella por el derribo de unas constante de los carlistas y su terror, c a r e -
tapias contiguas á la puerta de Albocacer. cia de mando , suspendido mientras se s u s -
Creyendo seguro el triunfo , intentó , con tanciaba y fallaba la causa mandada formar
mas osadía que prudencia , penetrar hasta por el ministerio.
el centro de la población ; pero contrares- Varios gefes liberales, haciéndose sin
tados los suyos con decisión desesperada, embargo , superiores á tan desesperada s i -
fueron rechazados del pueblo y casas que tuación , se movían y operaban , porque su
ocupaban , esceplo sesenta y íres hombres patriotismo no les p'ermitia permanecer en
que quedaron murdiendo la tierra, y diez y la inacción.
nueve prisioneros, con algunos de los e f e c - Cabrera , en tanto , sabe que trataban
tos robados. Los defensores de la villa no los liberales de fortificar á Cantavieja, y
consiguieron tan ventajoso resultado sino á manda á Quilez se dirija á Aragón , á For-
costa de unas veinte bajas. cadell á la Cenia y á Llangoslera á Beceíte,
SORPRESA EN ALCOTAS Y FUSILAMIENTOS. •143

y él con ocho hombres solamente, corre á , los oficiales, que tuvieron precisión de h a -
reconocer escrupulosamente aquel punto. cer con el fanático P . Escorihuela , digno
Convencido por sus propios ojos de lo satélite de Cabrera, y autor, con tantos otros
que le importaba anticiparse al proyecto de malos sacerdotes, del desprestigio del clero
sus adversarios, y creyéndose con fuerzas español. Ciento cuarenta y cinco hombres
suficientes para ejecutarle por sí, lo puso al fueron víctimas de la inhumanidad de C a -
punto por obra, y en pocos dias acopia ma- brera ,' porque está probado que no hubo
teriales, reúne operarios y víveres. Dos com- tal profanación de imágenes ( 1 ) , y se ha
pañías protegen los trabajos, partidas s u e l - desmentido el que los soldados se e n t r e -
tas hacen cumplir en los pueblos inmediatos tuvieran en cantar el deseado entierro de
las órdenes de Cabrera ; él mismo dirige é aquel partidario c r u e l , cuyo hecho, aunque
impulsa los trabajos , y fijando el plazo de fuese cierto, no era bastante para faltar v i -
quince dias para su término , marcha á la llanamente á una solemne p a l a b r a , y obli-
Cenia, donde su presencia era mas n e c e s a - gaba m a s , por el contrario , á que un alma
ria, y convoca á todas las partidas para i n - verdaderamente n o b l e , generosa y g r a n d e ,
vadir la ribera de Valencia. Reuniéronsele se mostrase t a l , haciéndose superior á una
por entonces á Cabrera los restos de Torner, simple puerilidad. Solo la pasión , solo el
de cuya columna dio Iriarte tan buena cuen- ciego espíritu de partido ha podido ensal-
ta al pretender invadir el territorio en que zar tantos y tan cobardes asesinatos, d e s -
operaba su b r i g a d a . honra nuestra.
Lo que fué un desastre para Torner y los Pernoctaron los carlistas después de esta
carlistas catalanes, fué un beneficio pura el hazaña, enManzanera, donde manifestó Ca-
gefe lortosino , que engrosó considerable- brera en la orden general del dia , que s a -
mente sus filas con los dispersos, y se a t r e - bedor de algunos (2) escesos cometidos por
vió á mayores hechos, considerando ademas los individuos de su hueste , y para evitar
segura la posesión de Canlavieja , que era que en lo sucesivo se repitiesen, prevenía
por entonces su sueño dorado , porque con que «todo individuo del ejército que se h a -
las fuerzas que ya mandaba, creia de indis- llaba á sus órdenes, cualquiera que fuese la
pensable necesidad una plaza f u e r t e , un clase y categoría á que perteneciera, que se
punto siquiera de apoyo seguro para sus le probase robo de 4 rs. vn. arriba , seria
operaciones y donde tener tranquilos los pasado por las armas, sin darle mas tiempo
almacenes y hospitales. que el indispensable para recibir los auxilios
espirituales.»
Bien pronto tenia que ejecutarse la o r -
SORPRESA EN ALCOTAS Y FUSILAMIENTOS.— den y aplicarse la pena, si bien recayó solo
PROVIDENCIAS DE CABRERA. en el principal autor de los que saquearon
una casa. Era un sargento y fué fusilado al
frente de la división , que oyó decir á su
XC1X. gefe:
—Voluntarios: pocos dias ha condecoré á
este desgraciado sargento con la cruz d e
El 17 supo Cabrera en Rubielos de Mora San Fernando porque era un valiente ; hoy
por el valsero de Olva, que le servia de es- se le fusila por ladrón. Aprended y escar-
pía , que en el pequeño pueblo de Alcotas mentad.
habia una partida del regimiento de Ceuta. Sin embargo , los escesos que prohibía
Corre en su busca , llega el 18 cuando ya individualmente, cometíalos por si mismo
habia salido la fuerza liberal; pero la alcan- con sus fuerzas , despojando al que quería
za , la sorprende y circunvala en una a l - de sus bienes, y sembrando por donde quie-
tura , donde trató de hacerse fuerte , p r o - ra la desolación y la miseria. Mas peligroso
curando reparar su descuido con su bizarría; que una nube , llevábase cuanto queria, r o -
pero agotadas las municiones, capitularon
verbalmentc y se rindieron aquellos desgra- (4) Véase documento núm. 42.
ciados , fiando por su mal en la palabra de (2) Reuniéndose por lo general eu la fac-
Cabrera. Traidor á ella , y protestando que ción lo peor de cada casa, como vulgarmente
habian hecho su entierro y profanado las se dice , ya podrá figurarse el lector si no se-
rian mas que algunos los escesos , y si no s e
imágenes de la iglesia del pueblo, les m a n - haria necesaria esta disposición por el estremo
dó fusilar, permitiendo solo la confesión á y magnitud á que habian llegado.
HISTORtA DE LA GUERRA CIVIL.

bando cuanto podia en los pueblos y d e j á n - El Serrador tuvo por entonces un p e -


doles pereciendo. Una nueva correría hizo queño descalabro en Ademuz , y Quilez un
hacia la parte de Teruel, pasando por T o r - reñido combate en las inmediaciones de
realta , Torrehaja , Libros, Ademuz, T a l a - Ejulbe.
yuelas , Sinarcas, Utiel, Rubielos y oíros Pero el hecho mas notable de Quilez
puntos, donde dejó, como en todos, memo- fué el de Bañon.
ria eterna de sus depredaciones, llevando á Recorría éste el campo de Monreal ha-
Canlavieja un botin inmenso. También con- ciendo exacciones de todo g é n e r o , y al
dujo á este punto á los enfermos y heridos saberlo Yaldés en Daroca, quiso poner coto
que hasta entonces estaban en las cavernas. á tales demasías. Reunió al efecto unos mil
Mejoró las fortificaciones del fuerte, nom- cien infantes y ciento quince caballos, y
bró para su gobierno á don Jaime Camps y emprendió con ellos el 30 de mayo su viage
Mur , que había sido antes el encargado de á Calamoeha, en cuya misma noche marchó

E lanlear y dirigir la imprenta que se e s t a -


leció en Frades; y para tener menos a t e n -
ciones á su cargo , creó en Beceite el 11 de
por Yillarejo á Bañon. Esperó á que ama-
neciese , y al oírse el toque de diana de los
carlistas, entró victoreandoá Isabel I I , s o r -
mayo, bajo su presidencia, una junta a u x i - prendiendo completamente á los enemigos,
liar gubernativa , encargada de atender en que en la cama aun, salían medio desnudos
la repartición y cobro de contribuciones, desbandándose por todas partes. Pero h a -
asi como del cuidado de los talleres, fábri- bía tenido Yaldés un punible descuido: dejó
c a s , etc. (1) franca la salida que conduce al pequeño
Unos dias antes, el 5 de m a y o , publicó monte llamado el V a l l a d a r , y á él se a c o -
en Bordón un indulto ( 2 ) para atraer á sus gieron los fugitivos carlistas, donde se fue-
filas los gefes y los soldados de las c o n - ron reuniendo, y rehechos, dieron cara á
trarias. sus enemigos al ver que solo les perseguían
unos doscientos , que otros estaban inopor-
DESASTRE DE VALDES EN BAÑON.
tunamente colocados , y que los seiscientos
que penetraron en el pueblo se entretenían
en buscar adversarios y en recoger e q u i -
pages abandonados.
c.
Quilez trató entonces de vengarse ata-
cando á la escasa fuerza protegida por la
Estos triunfos tan notables que obtenían caballería ; y Valdés pensó en completar su
los carlistas, hicieron por fin pensar al g o - triunfo batiendo reunidos á los que dejó e s -
bierno en el abandono en que tenia á este capar dispersos. Pero confia todo el éxito
territorio , y aumentó las fuerzas que en él de la acción en la carga de la caballería, y
operaban. Por de pronto las reforzó con la volviendo ésta por primera vez grupas á la
columna de voluntarios de Soria que m a n - descarga de la infantería enemiga , se d e s -
daba don Francisco Yaldés , á quien confió ordena , atrepella á los infantes que á su
el capitán general de Aragón la defensa de flanco y retaguardia h a b i a , y en aquella
la ribera del Giloca , sin perder de vista la confusión échanse encima los carlistas y re-
del Jalón. paran con creces su descalabro.
Llangoslera, en tanto, sorprendía á Cas- En vano se esfuerza Valdés por a t a j a r -
pe para volverla á abandonar al instante, les , haciendo esfuerzos de valor , mostrán-
no sin llevarse un rico botin , fruto de sus dose temerario : es ya tarde , y ni él ni los
enormes e x a c c i o n e s , que no pudo ser r e s - oficiales pueden moderar el pánico que se
catado , á cuyo intento se peleó un breve habia apoderado de los soldados ; y como
rato , con alguna pérdida de una y otra no tenia la reserva en el orden que debía,
parte. solo pudo contemplar lo terrible del d e -
sastre.
(1) Fueron nombrados v o c a l e s de esta jun- Completamente derrotado, merced á su
ta_cl coronel de caballería don Enrique M o n - imprevisión y á su imprudente confianza,
tañés, con la vice-presidencia; el graduado de fué considerable su pérdida. Descansados
infantería don L u i s B a y o t ; el comandante don los carlistas, persiguiéronle á su placer:
Juan Bautista Castells, y el presbítero don José i nuevecientos soldados quedaron prisione-
Castellá, siendo el secretario el reverendo p a -
dre fray Tomás Martínez.
ros , siendo fusilados los oficiales en número
(2) Véase documento núm, 13. I de treinta y tantos con once miñones. Y no
CORRERÍAS CARLISTAS.

solo contó de menos á unos y oíros el ejér- Favorable para los carlistas, esplotábanle
cito de Aragón y Valencia , sino que se a u - maravillosamente. Asi vemos á Llangostera
mentó con casi lodos de los primeros la desde Peñarroya descender á la parte de
hueste de don Carlos , pues que aceptaron Batea y sacar recursos del pais sosteniendo
su servicio y recobraron sus armas para de- con varia fortuna algunos encuentros do
fenderle . poca importancia: á Quilez proteger las
• La caballería y unos cien infantes e n - obras de Cantavieja, que activaba Cabrera,
traron á ocultar su vergüenza en Daroca, y y al Serrador acercarse á Castellón y batir-
otros corrieron á Teruel y otros á Calalayud. se con la columna de Cánovas en la cuesla
Atribuyóse desde luego esla pérdida á de Borriol, formidable eminencia sin flanco
su verdadera causa : á una inconcebible y alguno , y cuya posesión fué disputada con
funesta imprevisión del gefe , cuyo arresto encarnizado empeño , pudiendo presenciar
se dispuso, y la formación de causa en ave- los habitantes de Castellón la osadía de los
riguación dé su conducta militar en aquella carlistas , que llegaron hasta las puertas de
desastrosa jornada. « S. M . , decia la real la capital.
orden que la disponía , deseaba al mismo Con pérdida de unos treinta hombres (y
tiempo que recompensar á los valientes, cas- no la espresa uno y olro p a r l e ) , marchó el
tigar oportunamente las faltas, ora fuesen Serrador desde los m o n t e s , en donde s e
de imprevisión , ora consistiesen en no s u - g u a r e c i ó , á Alcalá de Chisvert, villa de
jetarse estrictamente á las órdenes dictadas consideración , situada en la carretera de
por los gefes superiores, ó las motivase otra Valencia á Cataluña, entre Vinaroz á C a s -
circunstancia aun cuando proporcionase ven- tellón , y se apoderó de su fuerte por estar
tajas.» en inteligencia con algunos soldados francos
No nos cebaremos en la desgracia r e - que le guarnecían. Su comandante Villa-
criminando á V a l d é s , que tan probado t e - roig fué fusilado , siéndolo también por los
nia su valor y patriotismo. Descuidóse un liberales dos dias después en Benasal el ofi-
momento ; no fué obedecido en el del p e l i - cial Pelecha. Torreblanca sufrió la misma
gro , ó no supo hacerse o b e d e c e r , y él solo suerte en Alcalá de Chisvert, si bien se r e -
quedó responsable de las tristes consecuen- sistió la guarnición, capitulando al fin, c u a n -
cias que tuvo para la causa liberal lamaño do el incendio que devoró algunos edificios
descalabro. amenazaba consumir todo el pueblo. Las
Las circunstancias le perjudicaron infi- condiciones de la entrega de los defensores
nito, y dieron a su derrota proporciones gi- de Torreblanca fueron honrosas: los n a c i o -
gantescas. nales debían entregar las armas y ser c o n -
Quilez , orgulloso de su no esperado ducidos á Castellón ó Peñíscola.
triunfo , recibió las felicitaciones de C a b r e - Estas ventajas dieron alguna i m p o r t a n -
ra , y creció y su gente , en osadia.
; cia al Serrador , que se habia creído capaz
de apoderarse de Benicarló , teniendo que
desistir de esta empresa; pero se indemnizó
de esta contrariedad en los hechos que a c a -
CORRERÍAS C A B L I S T A S . — E L BOItBIOL. — AL-
bamos de referir, y se aprestó á operaciones
CALÁ DE C H I S V E R T . — T O R R E B L A N C A . — CONS- de mayor importancia.
PIRACIÓN EN MORELLA. — INVADE CABRERA LA También las proyectaba Cabrera , c u y a
RIBERA DE VALENCIA. inacción no podia menos de ser aparente en
su inquieto carácter, sin embargo de que su
detención en Cantavieja era de grande i n -
CI. terés á sus p l a n e s , porque procuraba hacer
de este punto una verdadera plaza fuerte.
Otra , que sirvió luego para nombre d e
A medida que los carlistas triunfaban y su título aristocrático, estaba próxima á caer
recorrían impunes los pueblos, era mas c r í - en su poder. Decididamente carlistas sus
tica la situación de éstos. Llevando sus que- vecinos, estaban de acuerdo con parle de la
jas y lamentos á los gefes militares , e l e v á - guarnición, y se hizo un rompimiento en el
banlas éstos á su vez al gobierno , y espe- muro , sin duda para facilitar por él la e n -
raban todos una resolución que les sacase trada á los que al fin fueron sus poseedores.
de aquel estado de incertidumbre y de an- Pero descubierto el hecho , se acudió o p o r -
gustia. tunamente, y se salvó por entoncesMorella.
rimo n i . 19
lio HISTORIA DÉ LA GUERRA CIVIL.

Cuando un proyecto su frustra , suélese igualmente que retirarse , saciando su saña


apelar á otros é insistir en el pensamiento por ver frustrada su tentativa , y por los
hasta verle realizado. Asi sucedió en More- claros que hizo entre los s u y o s , con el in-
lla , y asi tenia que s u c e d e r , contando con cendio de la población (1).
elementos tan favorables, á los secuaces de El Serrador amenazaba al mismo tiempo
don Carlos, y con la decisión y constancia á San Mateo , aunque no con el objeto de
por é l , de sus habitantes, seguros ya de la reducirle á cenizas , sino con el de a p o d e -
cooperación de una parle de los destinados rarse de la villa , á cuyo efecto destacó en
á contrariarles. Corrió resuelto á la ribera la noche del 28 algunas compañías hacia el
valenciana , que por la escasez de tropas le tambor construido entre las puertas de Chert
brindaba con rico y abundante botin. Pasó, y Albocacer. Atacado tres veces con o b s t i -
p u e s , á Rubiclos de Mora , y lomando la nación este punto , otras tantas fueron r e -
carretera de las Cabrillas, invade á Bufiol, chazadas , y cuando se preparaba á abrir
Yalova , Marcaslre y otros puntos, no de- una mina , supo que llegaba refuerzo á los
jando en el primero ni aun camisa á los v e - sitiados, y levantó presuroso el campo.
cinos, pudíendo huir los nacionales, escoplo Al día siguiente fué alcanzado en la
unos cinco ó seis que cayeron prisioneros, y Culla por el comandante general de Casle-
fueron fusilados. llon don José Grases, y aunque se reconcen-
Cargado con la riqueza de los pueblos tró en las alturas del Castillo, y defendiendo
saqueados, pasaron los carlistas por las i n - esta posición procuró asegurar su retirada,
mediaciones de Segorbe con ánimo de a c o - tuvo que emprenderla precipitadamente y
meter á esta plaza ; pero habia sido refor- marchar á Vistabella con pequeña pérdida
zada oportunamente su guarnición y no so de h o m b r e s , y no insignificante de efectos,
atrevieron á embestirla, y fueron á depositar perdiendo ademas el castillo de Culla , que
sus exacciones en Cantavieja, desde el puer- Grases mandó demoler.
to Mingalbo por Alcora y Alcalá de Cliis- Siguió aquel en retirada á Soneja; y ya
vert. fuese por el espíritu marcadamente hostil de
Escogiendo entonces el corregimiento de sus habitantes, ó porque realmente estuvie-
Torlosa para teatro de sus operaciones, tuvo ran envenenadas las raciones que sacó , s a -
lugar el encuentro de Ulldecona el 18 de queó el pueblo y lo incendió, no hallándose
junio , ya descrito (1). C a b r e r a , satisfecho en él ma-i que m u g e r e s , niños y ancianos,
con su triunfo , marchó á Santa Bárbara. pues todos los hombres útiles habían h u i -

(•t) En la defensa de Montalban ocurrieron


ATAQUES É INCENDIO DE ALCORISA, JIONTAL- hechos gloriosos. Descuidados estaban los n a -
DAN V S O N E I A , T OTnOS HECHOS. cionales y soldados del 6.° que guarnecían la
villa, cuando se vieron atacados á las siete de
la mañana del 30 de junio: refugiados al fuer-
t e , ( l a iglesia y casas contiguas) resistiéronse
CU. bizarros, y los soldados enfermos se colocaron
cerca de las aspilleras para hostilizar al e n e -
migo , en tanto que el resto de la guarnición
Quilez , aprovechando los respiros que se'batia en los sitios de mayor peligro. Algu-
le permitia Roten, escaso de fuerzas , atacó nos nacionales se vieron cortados; mas se
abrieron paso con las bayonetas.
el 29 de junio á Alcorisa, cuya guarnición,
(Juilez , fingiendo hipócrita interés por los
unida á los nacionales, resistió valerosa, habitantes, publicó un bando autorizando á los
viéndose , sin embargo , precisada á r e p l e - vecinos para sacar en una hora lo mejor que
garse al interior del pueblo y á la iglesia. tuvieran en sus casas , anunciando las iba á
Los carlistas, después de dos dias de obsti- quemar luego , y cuando salían cargados con
nados a t a q u e s , se retiraron al tercero , no los efectos de mas valor , les robaron sin tra-
bajo los carlistas. Después de este aleve latro-
sin dejar terrible rasiro de su estancia en el cinio, creyeron aquellos infelices y engañados
incendio de ciento sesenta y tres casas en pobladores se eximiría el pueblo de ser incen-
venganza de la pérdida que sufrieron. diado, puesto que parecía un ardid infámela
Probó en seguida obtener mejor fortuna amenaza ; pero se engañaron tristemente , y
fué entregado á las llamas por los defensores
en Montalban ; pero su guarnición y nacio- del altar, dejando á tantos pacíficos moradores
nales imitaron á los de Alcorisa, y tuvo sin hogar y sin bienes , contemplando deses-
perados la horrible claridad que ofrecieron á
sus ojos en aquella noche.
(•() Véase pág. 4<H.
AUMENTO DEL EJERCITO DEL CENTRO. •U7

t í o , de los que con exactilud podríamos tavieja. Levantó en la noche del 6 de julio
llamar los esterminadores. Según se ha p u - | dos balerías, y rompió el fuego al amanecer
blicado , pegó fuego á las casas y mieses \ de! 7; pero fué tan heroica la resistencia de
que contenian las e r a s , y cerró las salidas los sitiados que , aunque las piezas no hu-
de la población con guerrillas que hacían ibieran sido tan imperfectas como asegura
fuego á cuantos huian de las l l a m a s , sin Cabrera , no hubiera vencido con otras la
distinción de sexo ni edad, y estuvo gozán- resolución de los gandesanos, que se vieron
dose en esle espectáculo tan repugnante al el 11 libres de tan sañudo y tenaz adver-
corazón como aflictivo para la humanidad. sario.
Se ha dicho, es v e r d a d , que los soldados A cada embestida, de tantas como reci-
morian al comer las raciones; pero tenemos bió esla población , crecía , si era posible
por un pretesto esta especie , ya porque no que mas creciese , el entusiasmo de los l i -
era fácil envenenar tan activamente una berales de G a n d e s a , que habia de añadir
cantidad tan grande de alimentos, como una nueva página de heroísmo á la historia,
porque si los habitantes se hubiesen decidi- y hacer prorumpir en un quejido de dolor
do á todo lo que era necesario para ello, no á lodo corazón sensible.
habrian sido los comprometidos tan e s t ú p i -
dos que hubiesen dejado espueslos al insa-
AUMENTO DEL EJERCITO DEL C E N T R O . — C O R -
ciable furor de un enemigo implacable sus
p a d r e s , sus mugeres y sus hijos. Esta tiene RERÍA DE QUILEZ HASTA A L B A I D A . — N O -
todas las trazas de ser una de tantas vulga- GUERAS.
ridades como crea la malicia y acoge el
ciego espíritu de partido, y quizás sucedió CIII.
en esta ocasión lo que años antes había s u -
cedido en M a d r i d , y costó alguna víctima La necesidad y las incesantes r e c l a -
inocente. Cierto dia se sintieron indispues- maciones que se hacían al gobierno , iban
tos algunos tambores de los batallones de llevando tropas al territorio de que nos ocu-
voluntarios realistas, y ellos, ú otros se di- pamos, llegándose á formar un ejército res-
jeron e n v e n e n a d o s , lo cual bastó para que petable, que se denominó del Centro, como
la pagaran algunos n e g r o s , (llamados asi era consiguiente. Hizo necesario su mando
entonces los liberales). Calmóse la alarma, un' general en gefe, y fué nombrado al efec-
y averiguado el caso, resultó que no habían to don Felipe Montes, quien imprimió á las
comprado frescas (por economía) unas cuan- operaciones militares el impulso que era p o -
tas cabezas de carnero, y habían hecho daño sible por el pronto. Bretón , Villacampo,
á algunos individuos de las bandas. Proba- Palarea, Grases, Warleta, Rute y otros g e -
blemente acontecería en Soneja cosa por el fes obraban activamente, y del ejército del
estilo , bastando que uno solo , indispues- Norte acudía una división al mando de Nar-
to , se sintiese mal para que los ánimos die- vaez , llegando á Teruel desde Vitoria en
sen fácil acogida en su escitada imaginación nueve jornadas, y con solo diez y ocho acé-
al mayor de los absurdos. milas para una fuerza de mas de Ires mil
G r a s e s , que iba en su seguimiento , le infantes y ciento cuarenta caballos, y sin
atacó: abrumado sin duda con el botín cuan- pedir un bagaje á los pueblos.
tioso que llevaba por fruto de sus rapiñas, Soria , ademas , al frente de las fuerzas
resistió apenas los primeros tiros de las guer- del Bajo Aragón, esperaba dar buena cuenta
rillas liberales, y se desbandó con no escasa de Quilez, que vagaba por las Bailías, con-
pérdida. Los nacionales de Soneja vengaron linuando su sistema de devaslacion y de
su desgracia y los crueles tratamientos á sus exacciones, y le hizo retirar hacia Beceite,
familias , ayudándoles los de N a v a j a s , Sol, obrando Montes en combinación con él. Reu-
Caslellnou y Altura. nióse luego Narvaez al primero en Fortanete
Por este tiempo, aunque en distinta d i - y alcanzaron á los carlistas entre este p u e -
rección , se veia Gandesa amenazada de blo y Villarluengo, invirtiendo unos y otros
nuevo por los carlistas, cuyo primer b a t a - todo un dia en cruzar cerros y barrancos,
llón de Mora bloqueaba la villa , teniendo sin otro resultado para las armas de la reina
en breve que retirarse con alguna pérdida. que haber dispersado á los carlistas con p e -
Cabrera quiso vengarla , y se presentó con queña pérdida.
tres batallones, un escuadrón y dos piezas Quilez continuó entonces perseguido por
de á cuatro de la nueva maestranza de Can- N a r v a e z , que sustituyó en esta operación á
HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

Soria , y se corrió por los pinares de M o s - taron considerables p é r d i d a s , siendo sens'


queruela ; y cruzando la carretera de A r a - ble para sus contrarios la muerte del co-
gón por Alvenlosa , invadió la provincia de ronel Gonzalo de Gánova, víctima de su
Valencia y atravesó el J ú c a r , persiguién- impericia. Vencedoras las tropas de la r e i -
dole de cerca en este distrito Grases y Y i - na, podria haberles costado cara la victoria,
llaeampo. si una compañía de las q u e dispersó Quilez
Iba Quilez animado del deseo de apode- por lo mal que le atacaron, no hubiese sido
rarse de la importante y rica villa de Alcoy, salvada por los vecinos de P a l o m a r , que
con el objeto de exigir 1 . 0 0 0 , 0 0 0 de reales ocultaron á los soldados en las cuevas y
y apoderarse de los paños suficientes para desvanes de las casas al llegar los carlistas
vestir á todo el ejército carlista , sopeña de á alojarse. La anterior acción demostró el
incendiar las fábricas. Decidido mas y mas deplorable estado en que se hallaba la divi-
durante su marcha, apoderóse de San F e l i - sión Villacampo (1).
pe de Játiva , y continuó á Albaida , desde
donde se encaminó á Alcoy.
(I) Cual lo prueba el documento siguiente . -

Hallábase Nogueras confinado en Ali-


cante por el infausto suceso consabido, y al Ejército_del Cen.ro. — Segunda división.
saber el gobernador de la plaza la invasión Excmo. s e ñ o r — D e s d e el momento en que
de Quilez, á cuya respetable fuerza no p o - tomé el mando de estas t r o p a s , manifestó á
V. E. la poca confianza que me daban : en
dia oponer mas que la escasa de los nacio- efecto , a n t e s de ayer tuve la prueba. Su cua-
nales, le llamó, y manifestándole lo apura- lidad única es marchar mucho , de lo que h u -
do y crítico de su situación, le rogó pasase biera sacado el mayor partido en la sorpresa
á Alcoy á defender esta villa, poniendo á su de Albaida si tuviesen alguna otra bueua. Al
disposición todos los nacionales de la p r o - pasar por el pueblo , único paso para p e r s e -
guir los enemigos , escepto la caballería , se
vincia , que convocó para aquel punto en entregaron á robar , separándose de sus filas
tamaño peligro. con pretesto d e que les hacían fuego de las
Bien conocía Nogueras lo difícil de la casas , en donde efectivamente mataron m u -
chos facciosos , y tenian sus equipages , lo que
empresa, por la. posiciou del puesto amena- disminuyó tanto la fuerza, que el provincial de
zado y los pocos elementos con que podía Lorca, llevado por su coronel, que fué víctima
contar; pero se le brindaba con una ocasión de su impericia ó cortos conocimientos, r e t r o -
en que prestar un servicio á la causa l i b e - cedió : en seguida la caballería , que no tenia
ral y aceptó; y acompañado de cuatro n a - mas que el camino por donde marchaba si-
guiendo el movimiento general para salir i
cionales , corrió á Alcoy , donde fué recibi- terreno m a n i o b r e r o ; á l o q u e , junto el d e s -
do con un entusiasmo inesplicable. orden de los dispersos , corrieron tirando car-
Sabedor de que se hallaba Quilez en gas , e t c . , hasta fuera del pueblo, en donde á
Albaida , á cuatro horas , siendo superiores fuerza de trabajo con el brigadier Grases y la
plana mayor pudimos reunir como doscientos
las fuerzas e n e m i g a s , válese de un ardid. hombres y volver al p u e b l o , adonde llegó el
Supone que cuenta con un número respeta- provincial de León y la caballería en orden , y
ble de defensores, y hace intercepte Quilez me establecí para pernoctar cerrando las e n -
las comunicaciones que dirige inspirando tradas. El batallón de la Reina no entró en el
confianza á los pueblos inmediatos sobre la pueblo, y nadie se separó de sus filas. Vio la
confusión desde la altura en que s e bailaba
resistencia de Alcoy, y dándoles instruccio- para caer sobre el puerto : de noche s e metió
nes para que fuese provechosa la persecu- en Adsaneta, y al di i siguiente se me reunió.
ción que contra él emprendería. Venia ya Cou las m u n i c i o n e s , equipages y nacionales
Quilez sobre Alcoy, y es fama que esclamó corrieron hasta Alcira los capitanes don N. ü .
y don N. E . , dando este último órdenes las
al leerlas:
mas alarmantes, por cuya razón les digo que
»¿ De dónde ha salido ese demonio de se vayan de la división que yo m a n d e . N. s o -
Nogueras otra vez? Ya no podemos seguir licita "que se le haga una información, l o q u e
d Alcoy.« he encargado al comandante de la Reina , don
Gerónimo Las Heras. Ha sido escandalosa la
Retrocedió en su virtud á Albaida , d e - tal carrera sin m o t i v o s , dejándome sin muni-
sistiendo de tan lisongero plan , y al d e s - ciones de repuesto, y mas de mil hombres que
cansar de su movimiento retrógrado, alcan- siguieron su ejemplo. En general la oficialidad
zóle Villacampo á las seis de la tarde del t"> es floja é ignorante ; pero no hay aqui con
quien' reemplazarlos; no he tenido descanso
de julio. Pudo haber sido mejor dispuesta la para organizado ni enseñarles á que se hagan
acción , y mas provechosa de consiguiente respetar de sus soldados , lo que he visto por
para la brigada liberal; pero no dejó de ser desgracia q u e no e x i s t e ; nadie sabe andar
desastrosa para los carlistas, que esperimen-
PARTIDAS DE BLOQUEO. 1-49

Frustrado el plan de Quilez, volvió á deseaban encontrar al enemigo, se llenaron


Canlavieja por el mismo camino que habia de indignación cuando supieron el deplora-
(raido, sorprendiéndole Soria el 4 de agosto ble estado en que le habían tenido tan c e r -
en las Cañadas de Fortanete, donde dejó ca , y la inquietud de sus ánimos estaba
ochenta m u e r t o s , llevándose mas de cien próxima á pasar á vías de hecho contra su
heridos. gefe. Al llegar Nogueras se le presentó una
Grande como fué este descalabro, pudo comisión de oficiales invitándole á que to-
haber sido Quilez completamente derrotado mase el m a n d o ; pero les hizo desistir de su
á combinar mejor sus movimientos el gefe propósito, contrario á la disciplina, y corrió
que le persiguió , y le debió haber atacado á participar al general el descontento de sus
en Almansa. t r o p a s , aconsejándole que para calmar su
Nogueras, á quien sin duda debió su efervescencia marchase inmediatamente so-
salvación Alcoy , no quiso volver á su for- bre el enemigo , como lo verificó.
zada ociosidad, y siguió á Quilez por su Con esto, Nogueras regresó á Alicante,
flanco izquierdo con los grupos de naciona- donde fué recibido con repique de c a m p a -
les que se le iban reuniendo , engañando á nas y salvas , ostentándose los buques em-
los carlistas con oficios simulados que hacia pavesados. El destierro se habia convertido
cayeran en sus manos sin compromiso age- en triunfo.
nó, imponiendo en ellos comunicaciones de
fuerzas que de Cartagena y Alicante iban á
reunírsele á marchas forzadas. PARTIDAS DE BLOQUEO.
Quilez , en su rápida retirada . llegó á
Almansa, y la división q u e , independiente-
mente de N o g u e n s iba á su encuentro , en CIV.
vez de atacar á los fatigados carlistas, que
se tendieron en las calles ignorando que t e -
nían á una hora de distancia á las (ropas La posesión de Morella era el constante
liberales, fué llevada con visible desacierto pensamiento de los carlistas, y al mismo
á pernoctar en un cerro inmediato, aun s a - tiempo que conspiraban dentro , dirigían á
biendo la estancia de Quilez en Almansa. la plaza ataques parciales y establecían su
Temióle sin duda el gefe que la mandaba y bloqueo , en el cual estaban empleadas las
uo le atacó ; si lo hubiera hecho , el triunfo guerrillas que dirigían Peinado, Badia , Ja-
era seguro. Tal se hallaba la facción , que velgado , Cedacero y algún otro ; llevando
cuatro soldados de caballería que habían sus operaciones á los pueblos pequeños que
quedado á retaguardia herrando sus c a b a - no podían resistirles, y procurándose en
llos , creyendo que les seguia la división ó ellos por los ya conocidos medios cuanto
Almansa, entraron en las calles, y pusieron necesitaban. Privaban asi á Morella de r e -
en lal confusión á los carlistas, que les obli- cursos, predisponiendo con su falla y con la
garon á emprender la fuga mas desordena- continua alarma en que la lenian, el ánimo
da. Al dia siguiente entró la fuerza liberal, de sus tibios defensores, que no podían ser
Nogueras llegó á las doce con su columnita muy ardientes, cuando era hostil á la causa
de observación. el que debia escitar su entusiasmo.
Las tropas que pudieron haber destro- El 4 de julio se aproximó Peinado á Ci-
zado á Quilez en Almansa , y que cansadas rat y ocupó las posiciones que dominan el
de marchar y contramarcha! siempre , solo
-
pueblo, infundiendo la consiguiente alarma;
y á no haber tenido el comandante de n a -
cionales la previsión de colocar todas las
una legua á p i e , y esto ha costado la vida al noches tres avanzadas ó descubiertas , h u -
coronel de ¿orea , pues hubiera estado ágil bieran sido todos sorprendidos porque lodos
para correr cien pasos con su tropa y pasar dormían. El fuego de los vigilantes alarmó
por donde el caballo no pudo. La desgracia de
Tejada fué también no poder saltar su caballo. á los demás compañeros , y empuñando las
Este es el estado de la división. Pido á V. E. armas, sostuvieron bizarros un ataque obsti-
que si la brigada que s e me entrega es de la nado , ahuyentando á los carlistas y p e r s i -
misma calidad , me de descanso para organi- guiéndoles por espacio de seis horas. ¡ T a n -
zaría.— Dios guarde á V. E. muchos años. J á - to se alejaron llevados de su entusiasmo
tiva 27 de julio de 1836.—Excmo. señor.—
patriótico los valientes defensores de Cirat!
Marqués de Villacampo. — Excmo. señor g e -
neral en gefe del ejército del Centro. La partida de Fí no tuvo mejor suerte
150 HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

en C a l i g , donde fué atacada por Brotons, rita con intento de atacar á Montes en t e r -
comandante de armas de Benicarló , y por reno que le fuese ventajoso.
Roure, comandante de los nacionales movi- El capitán general salia de Monroyo en
lizados de San Mateo. busca de Cabrera, y éste tomó posiciones
Quilez , el Serrador , Esperanza , Lan- en las alturas de Torrearcas; pero solo se
gostera y o t r o s , hacian á la< vez las rápidas cambiaron algunos tiros, no atreviéndose
y temibles correrías que hemos referido é Cabrera á empeñar un lance, se dirigió á
iremos refiriendo; y la partida del Turia, no Morella, y su contrario á la Cenia, i n v a -
bien dirigida, recorría la provincia de Cuen- diendo pocos dias después la provincia de
ca , y atacaba el fuerte de L a n d e t e , c u - Castellón, y ocupando entre otros pueblos
yos defensores se resistieron vigorosamente, los de Onda, Alcora y Villareal, donde h i -
dando lugar á la llegada de una columna en zo abundante provisión de víveres, c a b a -
su auxilio , que hizo correr á los carlistas, llos y dinero, y volvió á encerrar su botin
que se llevaron algunos prisioneros. en Cantavieja.
En Sieteaguas , Villar del Arzobispo y La escasez do fuerzas del ejército del
cercanías de Chelva, sostuvieron, ya unas, Centro, y el estar ocupadas las columnas en
ya o t r a s , encuentros mas ó menos e n c a r n i - tantos y tan opuestos puntos á la vez, dejaba
zados y con varia fortuna. impunes estas correrías que arruinaban por
De las columnas liberales, unas eran in- completo á los pueblos. Buil tenia bastante
fatigables en la persecución , y habia otras que hacer con el Serrador: Villacampo y
demasiado perezosas , obligando esta floje- Grases no se habían de dormir con Quilez,
dad en unos á que el capitán general del y Narvaez, Bretón, Iriarte y otros, tenian
ejército del Centro separase del mando á sus distritos frecuentemente invadidos y
Rolen por no haber atacado á C a b r e r a , y amenazadas sus poblaciones de continuo.
otras faltas semejantes. Al fin Bretón consigue alcanzar á Forca-
dell en la Cenia el 23 de julio; trávase y se
sostiene una acción que pierden los carlis-
MEDIDAS DE CABRERA EN CANTAVIE.1A. — O P E - tas, abandonando aquella importante pobla-
ción, asentada á orilla del rio de su nombre.
RACIONES MILITARES.
Corre Cabrera en busca de Soria sobre
Villarluengo, reúne las fuerzas de L a n g o s -
tera, y Forcadell para socorrer á Quilez,
cv. consigue su propósito y marcha á Tronchon,
y los batallones de Tortosa y Valencia á
Valderobles y Gandesa, villa que tampoco
Cabrera no separaba su pensamiento de olvidaba Cabrera y que bloqueaba siempre
Cantavieja. A la altura en que se hallaba la que podia, porque se habia propuesto r e n -
guerra, en la importancia que ya tenia, éralo dirla. Socorrida oportunamente, corrióse
cada dia de mas importancia ía posesión de Cabrera á la sierra del Caball, donde tuvo
un punto fortificado. Seguia, pues, a m u r a - lugar una reñida escaramuza, en que unos
llándola y abasteciéndola de víveres y m u - y otros contaron alguna perdida, pasando
niciones. Adelantadas que vio sus obras, los liberales á Gandesa, como era su objeto,
estableció una maestranza de artillería, p o - y pernoctando los carlistas en sus posicio-
niendo su fundición á cargo del capitán don nes. Al dia siguiente marchó el grueso del
Luis S o l e r , bajo cuya inspección se mejoró la fuerza hacia Horta.
la elaboración de la pólvora y balerío , y Los acontecimientos políticos que por
se puso el taller de recomposición de armas: entonces tuvieron lugar, hicieron variar el
colocó al frenle de la administración militar aspecto do la guerra, lo mismo en el territo-
á don Lorenzo Artalejo , produciendo esta rio que nos ocupa, como en el resto de la
disposición los mejores resultados; dio el península. Y he aqui una prueba de la i n -
mando de la fuerza de Mora á Llangoslera, fluencia que ejercia la política en el curso y
en reemplazo de Miquel, falto del valor y resultados de la guerra, y por lo que u n i -
aplilud necesarias ; atendió también á Jos mos la historia de los partidos á la historia
hospitales, y después de otras determina- de la guerra. Hija esta de aquellos, una y
ciones, dirigidas todas á la organización de otros eran inseparables,
las distintas necesidades y elementos de la
guerra , salió de Cantavieja y marchó á Zu-
DON EVARISTO SAN MIGUEL. 4SI

Esta [acción si que puede decir que vive


de real orden (1). Y mandando hacer alto
SITUACIÓN DEL EJERCITO DEL CENTRO.—CESA , el ataque, emprendió el movimiento que se
le prevenía.
MONTES EN SU MANDO.
También fué llamado Rule, y vino á
Madrid con los coraceros, y con estas d e s -
membraciones, el ejército del Centro quedó
CVI. sin gefe y en el estado mas deplorable, pro-
porcionándose asi nueva ocasión para el
crecimiento y auge de los carlistas.
La lucha de las fracciones del partido
liberal, llegó hasla el ejército, y no solo tu-
vo que emplearse en sostener al gobierno DON EVARISTO SAN MIGUEL. — SU MANDO.
donde fué desobedecido, sino que haciendo
en algunos puntos causa común con el p u e -
blo y la milicia, sublevóse también, y d i s - cvn.
trayéndose de la persecución de las faccio-
nes, distrajo otras tropas destinadas á con-
tener la nueva insurrección. Asi se vio Mon- Don Evaristo San Miguel, cuyo respeta-
tes en Cedrillas, pequeño lugar de la p r o - ble nombre esta unido á todos los aconteci-
vincia de Teruel, sin mas tropa que la d i - mientos mas notables de nuestra época , el
visión de reserva, espueslo á los ataques del soldado consecuente de las filas de la l i -
enemigo, y sin recursos. La capital del r e i - bertad , escritor ilustrado , fué nombrado á
no y la del inmediato, estaban sublevadas, principios de abril comandante general de
y en Zaragoza y en Valencia eran necesarias la provincia de Huesca , con el cargo i n t e -
las tropas. rino de la capitanía general de Aragón, car-
Y justamente se le desmembraba al g e - go sin duda poco apetecido en aquellas c i r -
neral en gefe del ejército del Centro cuando cunstancias. Pero por lo mismo que aquel
inauguraban su campaña, cuando e m p r e n - puesto de honor lo era entonces de peligro,
día las operaciones que maduramente tenia se apresuró á aceptarle , y marchó al punto
proyectadas, cuando de acuerdo con Soria, con firme propósito de desempeñarle lo mas
Bretón y Grases, iba á embestir á las faccio- dignamente que p u d i e s e , prestando á la
nes reconcentradas en Beceite, y dándolas causa todos los servicios posibles.
acaso un golpe decisivo, se proponía sitiar y La vida de San Miguel merece ser c o -
tomar á Cantavieja. Pero la sublevación de nocida siquier ligeramente y sin detenernos
las dos poblaciones citadas, frustró todo su en esplicar las causas de algunos aconteci-
plan, porque á Soria se le reveló la primera mientos; harto notables, que alargarían d e -
división y la abandonó; Grases retrocedió masiado este episodio que nos permitimos en
desde San Mateo á Valencia, y Bretón mar- la narración de la obra , episodio que c o n -
chó hacia Torlosa. tribuye , sin e m b a r g o , á su mayor esclare-
Aqui se vio en práctica aquel dicho c é - cimiento.
lebre que con tanta razón condenó Córdoba,
y que tantos males nos ha causado: los m i -
litares volvieron la espalda al enemigo por (1) Ingeniosa es la idea, pero no esacta,
porque no l e habria hecho cargos el gobierno
dar la cara á los sucesos políticos. porque se hubiera detenido algunas horas si
Montes, indignado de la indisciplina del en ellas destruía al enemigo, y aunque tardara
ejército, renunció el mando, y Narvaez, medio dia no fuera mal recibido si ostentaba
para preservar á su división de tan funesto los trofeos de la victoria. Narvaez, sin duda,
contagio, pretestó defender el señorío de pensó de otro modo, y halló mas cómodo mar-
char, asiéndose de la ocasión que se le ofre -
Molina y la Alcarria de las facciones de don cía. No ignoraba , por otra p a r t e , que la fra-
Basilio, saliendo para ello del distrito de s e inmediatamente era empleada con tanta
Aragón. Al pasar por enfrente de Teruel, frecuencia en las ó r d e n e s , que n o tenia su
desde Valdebona, se halló con el Organis- propio significado. Ningún peligro, de a q u e -
llos del momento , amagaba entonces á la
ta. Empezaban a batirse las guerr.llas y se parte á que era llamado; no tiene, p u e s , dis-
aprestaban á cargarles los lanceros, cuando culpa en haber perdonado al Organista y s u
recibe una real orden para ir á Castilla la dicho será m u y gracioso, pero m u y inesacto
Nueva inmediatamente. Enterado , dijo: también
HISTORIA TVE LA GUERRA CIVIL.

El 26 de octubre de 1785 nació don quistó una posición tan elevada , que se le
Evaristo en el celebrado puerto de Gijon, confirió la cartera de Estado en el nuevo
donde corrieron sus años infantiles, y en ministerio de López Baños, Gaseo, Badillo,
Oviedo, la capital, los de su j u v e n t u d , re- N a v a r r o , Egea y Capaz.
cibiendo esa instrucción que le ha dado un «Salidos, dice el mismo San Miguel,
puesto entre los literatos. Pero aunque tan retratando con verdad este periodo difícil,
afecto se mostraba á las letras, no mostró al de una crisis que puso en tan inminente pe-
menos su preferencia á esta c a r r e r a : optó ligro nuestras libertades, blanco de fuerte é
por la de las armas: entró de cadete en vo- inevitable enemistad para muchísimos hom-
luntarios de Aragón , y ya era subteniente bres de principios opuestos; precisados á
cuando en 1808 comenzó esa lucha cuyo romper con los personages mas poderosos
recuerdo nos enorgullece. Voló desde M a - de aquel tiempo ; arrastrados por la fuerza
drid, donde estaba de guarnición, á s u pais de las circunstancias á provocar una lucha,
natal, y en la acción de Cabezón recibió el á sus ojos terrible, pero del todo inevitable;
bautismo guerrero. echados de sus destinos, repuestos m o m e n -
Rioseco , San Vicente de la Barquera, táneamente , obligados á dar el principal
Pajares, Santander y Peñacastillo, le vieron impulso que encontró con tan violenta posi-
en sus c a m p o s , teniendo la desgracia de ción en hombres de todas condiciones, y
caer prisionero en las últimas alturas el 11 por fin y término de circunstancias tan e s -
de junio de 1809, conduciéndole á Francia traordinarias, la de haberse verificado d u -
hasta que logró fugarse á principios de n o - rante su permanencia en los negocios la
viembre de 1813 ; pero volvió á ser a p r e - entrada del ejército francés, que vino á ar-
sado por la gendarmería, conducido al fuer- rancarnos nuestras libertades, no es estráño
te de San Francisco de Aire y luego á la que con la complicación de sucesos que i n -
-ciudadela de Monlpellier. Verificada la paz fluyeron en la suerte de los españoles todos,
d e 1815 regresó á España y fué incorporado se haya juzgado con los ojos de la p r e v e n -
al depósito de infantería del 4.° ejército; ción y equivocádose las causas de tanta
ingresó después en el regimiento de Astu- desventura.»
rias , formó en el ejército de la izquierda, Conocidas las vicisitudes de aquellas cir-
que concurrió oficiosamente con los aliados cunstancias por que atravesó el gabinete y el
á la nueva campaña del reinado de los Cien pais, dejó San Miguel el ministerio el 24 de
d i a s , hallándose á su conclusión de tenien- marzo de 1823 estando la corte en Sevilla,
te coronel g r a d u a d o . y mal avenido con la ociosidad, cuando era
Desfinado luego al ejército de ultramar virtud el pelear , pidió su incorporación al
de segundo comandante del batallón e s p e - ejército de operaciones de C a t a l u ñ a , del
dicionario, á que ascendió en 1 8 1 9 , le pre- que fué nombrado gefe de estado mayor
ocupaban mas sin duda los sucesos políticos interino , hallándose en calidad de tal en
que los militares y fué preso el 8 de julio y varias operaciones y encuentros hasta el 8
conducido al castillo dé San Sebastian en de octubre que cayó prisionero estando ten-
Cádiz. Fugóse para tomar parte en el p r o - dido en el campo de batalla por haber r e -
nunciamiento de las C a b e z a s , después del cibido diez heridas , algunas de g r a v e d a d .
cual compuso la letra del himno de Riego, Conducido á Zaragoza , permaneció en su
siéndonos desconocido el autor de la mú- hospital militar setenta d i a s , y lo llevaron
sica (1), fué nombrado ayudante general de luego á Francia en clase de prisionero.
estado mayor de las tropas constitucionales; Estinguido el depósito, pasó á I n g l a -
pasó luego de gefe de sección al ministerio terra á reunirse con sus amigos políticos.
de la Guerra , y se le dio el 1.° de julio En 1830 se trasladó á Francia, acercándose
de 1822 el mando del batallón de Patriotas, á la frontera española , que la traspasó por
con los que se halló el 7 en la plazuela de Cataluña á la cabeza de trescientos cincuen-
Santo Domingo. ta hombres j pero solo pudo sostenerse tres
Al mismo tiempo que defendía San M i - dias; se retiró y fijó en París su residencia,
guel la libertad con la espada, lo hacia con hasta que en 1834 le abrió la amnistía las
la pluma en El Espectador , periódico que puertas de la patria.
le debió su fundación, y con el cual se con- Tomó parte en la redacción de El Men-
sagero de las Cortes, reseñando los princi-
(1) Véase este himno en el documento nú- pales acontecimientos verificados en España
mero 14. ' d e s d e 1808 á 1 8 2 3 ; fué repuesto en marzo
DON EVARISTO SAN MIGUEL. 453

de 35 en su empleo de coronel, y el 19 fué sitio , visitaba San Miguel una. parte de su


nombrado, como vimos, gefe de estado ma- ejército, pernoctando el 30 en Monlalban y
yor del ejército de reserva de Castilla la el 31 en Alcafiiz , donde también tuvo que
Vieja, aunque no llegó á desempeñar este pedir dinero para atender á la tropa en el
cargo , y sí el de gefe de estado mayor de abandono en que , sin m e d i o s , las tenia el
la sección que estaba á las órdenes del g e - gobierno.
neral en gefe del ejército del Norte. La aproximación de los carlistas le hizo
Derramó su sangre en Mendigorría, p e - enviar una división para Castelseras con
leó en otros puntos, y era ya brigadier cuan- objeto de socorrer el fuerte de Torrevelilla,
do se presentaba á combatir en Aragón á seriamente amenazado, y que asi se vio l i -
sus constantes e n e m i g o s , ascendiendo en bre de sus sitiadores.
breve á mariscal de campo. Igual ayuda necesitaba Gandesa , a c o -
Al encargarse San Miguel del mando metida de nuevo por Cabrera, y con intento
interino de Aragón , dirigióse á Zaragoza, de prestarla socorro , salió San Miguel el 4
donde fué recibido con el cariño que p r e - de setiembre de Alcañiz , haciendo noche
dispone su trato con la benevolencia,que en Calaceile. Al aproximarse á la heroica
sus buenos antecedentes inspiraban. Su his- población, vio retirarse á los carlistas hacia
toria era desde luego una garantía para los los puertos de Beceite. Dispuso se facilitasen
siempre heroicos y liberales zaragozanos y á la constante y afligida Gandesa dos piezas
para todos los hombres honrados. Respetado de artillería para su mejor defensa, y r e c o -
por sus virtudes , (él mismo lo manifiesta) mendó al gefe de la brigada auxiliar de la
impidió por algún tiempo que estallase una derecha del Ebro el socorro á tan decidido
revolución que no estaba en sus deseos; vecindario siempre que lo necesitase.

E ero asi que la creyó precisa é irremedia- Vuelve San Miguel á Aragón , pernocta
l e , cuando se vio en la alternativa de d i - el 6 en Maella, el 7 en Caspe , sale el 8
rigirla ó de presenciarla , porque no la p o - para Hijar á reunirse con las fuerzas que
día conlrarestar, optó por lo primero como dejó en Montalban , y hace avanzar hacia
mas prudente y patriótico , y la revolución Calanda y Valdealgorfa para marchar por
no se manchó en Zaragoza con los escesos Beceite sobre Canlavieja; pero recibe orden
que en otras p a r t e s , según veremos mas del gobierno de ir á Molina de Aragón para
adelante. perseguir á Gómez, de acuerdo con Alaix y
La nueva situación política le dio el Ribero, y aunque esta disposición trastorna-
mando del ejército del Centro, formado y ba completamente sus p l a n e s , obedece con
organizado apresuradamente, y de consi- pena, renunciando por entonces á la e j e c u -
guiente m a l , pues le habia ido creando la ción de su proyecto, sin dejar su distrito á
necesidad , la cual era mayor cada dia por merced de los enemigos, para lo cual m a r -
el aumento y osadía de los rebeldes. chó á Teruel por Muniesa y Montalban. Di-
Recibió en Mainar el 23 de agosto la rígese el Ib* á Moya en busca de los c a r -
orden que le conferia tal m a n d o , y con e s - listas que acaudillaba Gómez , los cuales,
casa fuerza de caballería se dirigió á Teruel, viéndose acosados en Utiel por el general
donde entró el 25 , y pidió un anticipo de Alaix y otros gefes, se dirigen á la Mancha.
10,000 duros para remediar un tanto las El encargado de Aragón, creyendo d e -
apremiantes necesidades de las tropas. Alli ber atender mas á su distrito que á p e r s e -
dispuso los preparativos para el sitio de guir á Gómez, de quien tan lejos estaba y a ,
Caulavieja, y salió á este ün el 27. cambió de direccien á la izquierda, entró en
Despojar á los carlistas de su plaza fuer- Requena, pasó al territorio de Valencia,
te , de aquel verdadero foco de la guerra, donde operaba parle del mal llamado ejer-
temible ya para los pueblos inmediatos, que cito del Centro, pernoctó el 20 en Chiva y
tenian que obedecer las órdenes que de él el 21 en Liria y al dia siguiente en Villar
emanaban diríamente , asilo de centenares del Arzobispo,"donde conferenció con Nar-
de infelices prisioneros, cuyos lamentos des- vaez.
garraban todo corazón que no fuese el de
sus carceleros , era ya una de las necesi-
dades mas apremiantes de la guerra , era
una exigencia de todos los liberales , que
era preciso y conveniente satisfacer.
En tanto que se hacían los aprestos del
TOMO I I I .
m HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL.

esperaban en la falda del monte P i c o ; pero


no se atrevieron a n e g a r el paso á los libe-
ORGANIZACIÓN B E NUEVAS FUERZAS. SORPRE- rales, y cedieron el campo con alguna p é r -
SA DE BUIL EN ALGUBLAS.
dida que les causó una carga de caballería.
Presentóse Llangoslera en apoyo de sus
compañeros cuando todo habia ya termina-
CVIII. do; efectuó varios movimientos fatigando á
la columna enemiga, y el 4 de setiembre se
encontró de improviso con las descubiertas
Desde que Llangoslera se encargó de de la columna de Grases que suponía en
la división carlista del Turia se aumentó su Manzanera. Mas ninguno aventuró la a c -
fuerza en mas del duplo, y esto en quince ción, y Grases quedó en la llanura que ocu-
dias, mejorando igualmente en su material paba, y Llangostera marchó á Yaldéca-
y en el personal de oficiales. nales.
Activo y enérgico Llangoslera como los A una hora de este pueblo, en Alcublas,<