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Carrera: Licenciatura en Psicología Profesor: Lic. Rubén Pereyra TRABAJO PRÁCTICO TERCERA NOTA CLINICA PSICOLOGICA ALUMNA: Villar,

Carrera: Licenciatura en Psicología Profesor: Lic. Rubén Pereyra

Carrera: Licenciatura en Psicología Profesor: Lic. Rubén Pereyra TRABAJO PRÁCTICO TERCERA NOTA CLINICA PSICOLOGICA ALUMNA: Villar,

TRABAJO PRÁCTICO TERCERA NOTA

CLINICA PSICOLOGICA

ALUMNA: Villar, Elda

Córdoba, 26 de Mayo del 2017

ENSAYO:

“El rol del psicoterapeuta en la Psicoterapia de Objetivos Limitados”

En el siguiente ensayo se abordara el rol del psicoterapeuta en la psicoterapia de objetivos limitados, teniendo en cuentas los diferentes aspectos de este en cuanto a la modalidad de intervención, relación transferencial, tipo de vínculo con el paciente, herramientas de abordaje a utilizar, encuadre terapéutico. Puntualizando mientras se desarrolla el tema las similitudes y diferencias con el rol psicoanalítico.

A modo de introducción plateare como los modelos de psicoterapia breve surgieron esencialmente en respuesta al problema asistencial planteado por una masa cada vez mayor de la población consultante en centros hospitalarios, de salud mental, público y privado. Otros factores que influyeron en la emergencia de las terapias de corto plazo fueron las limitaciones económicas de los que solicitaban ayuda, la edad avanzada que presentaban. Este planteamiento de acortar el proceso terapéutico, ya lo mencionaba Freud en 1919, además, agregaba que era necesario que el Estado implementara un servicio de salud pública que incluyera el tratamiento psicoterapéutico. Lo interesante de su planteamiento es que consideraba que la labor terapéutica no solo centrada en la resolución de problemas sino que tienen una labor pedagógica, pues orienta, educa, reeduca, además el terapeuta cumple una función más activa, auxiliar del yo del paciente, considerando también la situación externa que afecta al paciente en el presente y su contexto. Vemos así como diferentes autores como ser H. Fiorini dan cuenta de la necesidad de trabajar en un doble frente, es decir, no sólo haciendo hincapié en las partes regresivas e infantiles del paciente, sino también mencionando las características adultas y sanas, ambas en un constante equilibrio.

De esta forma el rol del psicólogo va tomando diferentes matices de lo que sería el analista clásico, respondindiendo a necesidades del entorno, planteándose diferentes elementos y cambios en la técnica, por ejemplo desde este enfoque toma un rol importante y fundamental la alianza terapéutica entre el paciente y el psicólogo desde el comienzo de la terapia, en ésta, se produce un desdoblamiento del yo del paciente en el cual una parte regresa parcialmente a modos más tempranos y primitivos de funcionamiento, y otra ( yo observador ) se mantiene junto al terapeuta evaluando y enfrentando esta regresión, que de por sí sola provoca angustia y tensión. Fiorini H. (2001), plantea que una buena psicoterapia transcurre en un contrato de trabajo compartido por las partes, no impuesto por una de las partes a la otra, sino en un contrato que las partes comparten, sujeto a revisión, al evaluar los aciertos y los errores, también tiene que poder el paciente evaluarnos a nosotros, no solo nosotros a los pacientes, en donde al comenzar la terapia ya se le especifica el modo de funcionar en este tipo de terapia, se pacta un contrato terapéutico en donde entre el paciente y el psicólogo acuerdan un objetivo, foco de trabajo determinado, que sea posible y realizable en un periodo acordado de tiempo.

Me parece importante destacar como ente esta terapia entre el psicólogo y el paciente no hay un rol marcadamente asimétrico, como ser, en otras terapias donde es muy marcado (psicoanálisis), aquí se reconoce la parte sana del funcionamiento del paciente, potenciándola.

Otra característica fundamental también es como el terapeuta plantea el desarrollo de la terapia a través de la elección con el pacinete de objetivos limitados, entrando a lo que sería el concepto de “foco” planteado por Fiorini H. (1973), como “los síntomas salientes que motivan la consulta” o “los puntos de urgencia”, que sirve al terapeuta a los fines de lograr una concentración selectiva del paciente en ciertos puntos de su problemática. Así el motivo de consulta se transforma a menudo en el eje motivacional organizador de la tarea, y en consecuencia facilitador de la misma. A la vez el trabajo sobre el motivo de consulta es reforzador de la alianza terapéutica. Alexander destacaba particularmente su importancia: “es importante que el terapeuta descubra primero qué es exactamente lo que desea el paciente. Aquí se observa otra característica de esta terapia en donde la motivación del paciente se le da mucha importancia ya que es éste quien debe suministrar el incentivo para lo que haya de lograrse en el tratamiento. A su vez la limitación de los objetivos terapéuticos es característica de este procedimiento y se halla en función de necesidades más o menos inmediatas del individuo. Los objetivos suelen plantearse en términos de superación de síntomas y problemas actuales de la realidad externa del paciente, lo que ante todo implica el intento de que éste pueda enfrentar más adecuadamente situaciones conflictivas y recuperar su capacidad de auto desenvolvimiento. Esta solución de problemas inmediatos y el alivio sintomático deberán, en un sentido psicodinámico, responder al logro de un comienzo de insight del paciente acerca de los conflictos subyacentes.

Aquí encontramos otra diferencia fundamental con el psicoanálisis donde a mi entender no se trabaja con un foco u objetivo en particular sino la función principal es lograr la comprensión de los contenidos inconscientes de la conducta humana a través de un análisis profundo y de largo plazo, el fin es el ensanchamiento de conciencia, donde no hay una guía u objetivo en sí mismo por sesión, sino el objetivo mismo es el develamiento del inconsciente que se guía a través de la asociación libre.

Otro punto a diferenciarse en cuanto al rol del terapeuta es su relación con la temporalidad, la duración del tratamiento suele fijarse previamente y ser más corta (de unos meses por lo general).

Tiene un principio, un medio y un fin, introduciendo en la relación terapéutica un nuevo y necesario elemento de realidad, que tiende a desalentar en el paciente la producción de fantasías regresivas (fantasías omnipotentes de unión permanente con el terapeuta y acelera el progreso).

Por ultimo hablare sobre la técnica y las características propias de este enfoque diferenciándolo con la técnica psicoanalítica, que a pesar de valerse de muchas de sus herramientas, tiene también sus diferencias en cómo se realiza el labor con los conflictos en cada una. En lo que respecta al abordaje de los conflictos psíquicos del paciente, en el psicoanálisis clásico, las situaciones conflictivas actuales del individuo están vinculadas con conflictos infantiles; durante el tratamiento analítico el paciente revive dichos conflictos en la relación transferencial) con el terapeuta y son analizados, a fin de lograr su resolución. Mientras que en una psicoterapia breve (psicoanalíticamente orientada): hay una elección de los conflictos a tratar, dependiendo su urgencia, su importancia. Estos conflictos son propios de la estructura del foco terapéutico, y se les

llama “conflicto focal”, o “actual”, o “central”. El terapeuta se centra en factores determinantes

actuales del conflicto focal. Aunque me parece importante aclarar que en algunos tratamientos breves si es necesario y posible enfrentar al paciente con el conflicto original. Esto ocurre cuando se tiene la impresión de que de otro modo no se obtendrán mayores progresos a lo largo de este;

el terapeuta puede emprender una labor interpretativa de algunos componentes del conflicto original, los que estén vinculados a la problemática focal.

En cuanto a la transferencia se intenta no generar una neurosis de transferencia, ya que coloca al paciente en un estado regresivo dependiente, intentando limitar las regresiones transferenciales y fortalecer las funciones yoica y adaptativas. El tipo de relación paciente-terapeuta es más definida, más cálida, menos asimétrica; el terapeuta puede adoptar un rol docente, activo, directivo, focalizado, fomentando la alianza terapéutica. La terapia debe sustentarse en el predominio de una transferencia positiva sublimada. La regresión deberá ser permitida sólo para posibilitar experiencias iniciales de insight de las situaciones conflictivas actuales. El tratamiento, en lugar de fomentar la dependencia del paciente, debe estimular su iniciativa personal y el crecimiento de sus capacidades autónomas.

A su vez en relación al rol del terapeuta en la transferencia la terapia toma diferente orientación según si es: una psicoterapia de apoyo en donde se intenta establecer un vínculo terapeuta

resguardador, protector, orientador; en donde en términos psicodinámicos esta relación puede interpretarse como tendiente a favorecer en el paciente una disociación entre objetos malos y buenos. Así la eficacia depende de la influencia correctora con el vínculo real con el terapeuta. Mientras que en una psicoterapia de esclarecimiento se intenta establecer una relación de indagación donde se intenta esclarecer las conexiones significativas entre la biografía, la trasferencia entre vínculos básicos conflictivos a las relaciones actuales y los síntomas. El terapeuta funciona acentuando su rol de docente experto, en donde en la transferencia, la idealización debe ser tácitamente aceptada; y la hostilidad inmediatamente explicada como actualización de la biografía o como desplazamiento de otros vínculos actuales. Por ultimo en una psicoterapia psicoanalítica, en cuanto al rol, tiene como componente la ambigüedad espacial y temporal, el terapeuta tiene que moverse con cierto margen de indefinición. Esta ambigüedad ataca el control que el paciente tiende a ejercer sobre sus objetos perseguidores disociados. En este contexto la regresión, el afloramiento defensivo es necesario, permitidos, sugeridos como aceptables útiles.

Para concluir se puede observar como el rol del terapeuta en una psicoterapia breve va tomando características propias de esta, que se pueden observar en su técnica e implementación de herramientas que tiene como eje fundamental el poder logar en un tiempo determinado trabajar con una problemática específica que trae el paciente a consulta. A su vez dependiendo el foco elegido para a trabajar, puede el psicólogo colocarse en diferentes posicionamientos, ya sea de apoyo, esclarecimiento, o una posición más analítica, según sea la necesidad.