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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

“LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS


EN MÉXICO: ALCANCES, LÍMITES Y DESAFÍOS
CONTEMPORÁNEOS”

DOCUMENTO METODOLÓGICO
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Índice.

INTRODUCCIÓN ............................................................................................................ I

1.- JUSTIFICACIÓN DE LA IMPORTANCIA DEL TEMA DE INVESTIGACIÓN. ........................ XIII

2. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN. ......................................................................XVIII

3. PLANTEAMIENTO Y DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA. .................................................XX

4. PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN. .........................................................................XXIII

5. MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL DE REFERENCIA. .............................................. XXV

6. FORMULACIÓN DE HIPÓTESIS. .......................................................................... XXXIV

7.- PRUEBA EMPÍRICAS O CUALITATIVAS LAS HIPÓTESIS. ...................................... XXXVI

CONCLUSIONES Y NUEVA AGENDA DE INVESTIGACIÓN. .............................................. LIII

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA. ........................................................................................LXVIII


La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

INTRODUCCIÓN

Porque a todos nos debería preocupar la necesidad de analizar los problemas que
atañen a nuestra sociedad mexicana actual y de manera más específica los
relacionados con el sustento cotidiano, de los cuales en esta ocasión trataremos al
género en las políticas públicas de México. Para un mayor entendimiento y con el
objetivo de orientar al lector sobre la forma en la cual será diseñada la
investigación se presentará una parte metodológica, donde se describe con
precisión la importancia de estudiar “LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LAS
POLÍTICAS PÚBLICAS EN MÉXICO: ALCANCES, LÍMITES Y DESAFÍOS
CONTEMPORÁNEOS”, los objetivos planteados, la delimitación y el
planteamiento preciso del problema a estudiar, las preguntas de investigación y
las hipótesis desprendidas de éstas. Asimismo, se puntualiza la forma en que se
constataron y falsearon las hipótesis que guían este estudio, por otra parte se
describirán las fuentes de información las cuales serán para el apoyo de la
formación del documento, finalmente se llegará a la parte donde se describirán las
conclusiones a las cuales se llegó con la investigación realizada.

La presente investigación, surge del interés por tratar un tema que no es nuevo,
pero si es uno de los más importantes hoy en día; ya durante el último cuarto del
siglo pasado, constituyo una herramienta para visibilizar, analizar y comprender el
fenómeno de opresión y discriminación social hacia las mujeres, presente en las
formaciones sociales a través de la historia de la humanidad. La teoría o
perspectiva de género plantea que la dominación de los hombres sobre las
mujeres, no tiene raíces biológicas, ni es connatural a las características físicas o
mentales de mujeres y hombres, sino que es el resultado de una construcción
social sostenida de múltiples formas en el imaginario personal y colectivo, con esto
la esperanza de una mejor calidad de vida, abordamos al objeto de estudio a partir
de sus manifestaciones materiales cuyo origen es explicado y determinado en

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

última instancia por factores económicos, sin dejar de lado el papel del sujeto
histórico-social transformador de esos factores económicos, legales y políticos.

Este trabajo, parte de la premisa de que a medida que la ciudadanía se involucre


en las prácticas gubernamentales y en los procesos de rendición de cuentas,
podrá revertir de manera gradual las malas prácticas, costumbres y desatención
que los ciudadanos hacia el gobierno y al mismo tiempo, constituirá un elemento
importante para abatir la corrupción, impulsar la transparencia y contribuir a la
transformación del gobierno y una administración pública más democrática que no
se vea rebasada por las demandas de la sociedad en sus diferentes aspectos.

Lo que se pretende demostrar con estas investigaciones, es que si la sociedad


conozca más los temas sociales, políticos y económicos de México y así tendrá
elementos para criticar corregir y exigir de su gobierno una mayor atención y
solución en los problemas cotidianos; para un desarrollo integral de un México
necesitado de crecimiento y mejor calidad de vida.

Uno de los principales aportes del feminismo fue diferenciar entre el sexo y el
género de una persona. Cuando alguien nace tiene características biológicas y
anatómicas que determinan su sexo. Sin embargo, conforme el individuo crece la
cultura lo va moldeando hasta que se convierte en un hombre o en una mujer. “El
género es una forma primaria de relaciones significantes de poder”.1 Este
concepto busca explicar cómo es que las características consideradas femeninas
o masculinas se derivan de una construcción social y cultural, no únicamente de
los órganos sexuales con los que se nace.

En todas las sociedades, se atribuyen características a los hombres que son


diferentes (en muchos casos, opuestas) a las que se le atribuyen a las mujeres,
Por ejemplo, se considera que las mujeres deben ser delicadas y los hombres
fuertes o que un empleo masculino es ser médico y uno femenino ser enfermera.
1
Joan Scott, “El género: una categoría útil para el análisis histórico”, en Lamas Marta (Comp), El género en la construcción
cultural de la diferencia sexual, Miguel Ángel Porrúa-PUEG, México, 2000, p. 292.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Sin embargo, no es sólo un asunto de diferenciar características, la distinción


entre lo femenino y lo masculino lleva implícita un diferencial de poder, ya que
entran en una relación de poder en el momento en que existe una jerarquía donde
lo primero se encuentra socialmente visto como inferior a lo segundo. Es por esta
razón que las características asociadas a lo femenino, cualesquiera que sean
dependiendo del lugar y momento histórico, se asumen como inferiores a las
características atribuidas a lo masculino.

A lo largo del tiempo, en todas las sociedades del mundo, las mujeres y los
hombres han sido influidos socialmente para cumplir ciertos roles. Si bien esto
limita a todas las personas, a las mujeres las discrimina porque las ubica en un
lugar subordinado a los hombres. Tradicionalmente, se ha pensado que las
mujeres deben mantenerse en el espacio privado –la casa– mientras que a los
hombres se les permite ocupar el espacio público –el mundo laboral y político–.

Por ejemplo, en las primeras dos décadas del siglo XX en nuestro país, la idea
que se tenía de las mujeres –especialmente de aquellas que pertenecían a las
clases medias y altas– era que debían dedicarse exclusivamente al ámbito del
hogar, es decir, “a la recámara, a la cocina, a educar a los hijos, a servir al marido
e ir a misa.”2 Llevar a cabo estas labores era lo que definía la feminidad de una
mujer, por lo que si una mujer no cumplía con esas características simplemente
era acusada de ser poco femenina. Ésta era la forma socialmente aceptada y
culturalmente creada de diferenciar los sexos y, a la vez, de jerarquizarlos; esta
situación tenía repercusiones en todos los ámbitos, desde lo político, hasta lo
cotidiano. La situación en la actualidad ha cambiado en algunos aspectos. Sin
embargo, la inferioridad de lo femenino frente a lo masculino persiste y continúa
permeando diferentes ámbitos de la vida cotidiana de todas las mujeres.

2
Stephanie J. Smith, “Si el amor esclaviza> maldito sea el amor”, en Gabriela Cano, Mary Kay Vaughan, Jocelyn Olcott
(Comps.), Género, poder y política en el México posrevolucionario, México, Fondo de Cultura Económica – Universidad
Autónoma Metropolitana Iztapalapa, 2009, p. 160.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

En el campo del activismo, el feminismo y los movimientos de mujeres han logrado


muchos avances para lograr la igualdad entre hombres y mujeres. En un primer
momento, -finales del siglo XIX y principios del XX- luchaban por conseguir la
igualdad política, es decir, el derecho de las mujeres a ser reconocidas como
ciudadanas y, por lo tanto, el derecho a votar y ser votadas. La igualdad de
derechos ante la ley se había planteado desde la Revolución Francesa, sin
embargo, dicha “igualdad” únicamente incluía a los ciudadanos que eran los
hombres. A las mujeres se les consideraba personas de segunda categoría, razón
por la cual muchas inconformes se manifestaron para exigir la igualdad de
derechos políticos. Como cualquier lucha social, la batalla no resultó fácil y, en
muchos casos, tuvo un alto costo personal para quienes la enarbolaron.

Tras haber luchado por la igualdad política y social, y haber logrado el


reconocimiento de sus derechos como ciudadanas, algunas mujeres se dieron
cuenta que la igualdad ante la ley no era sinónimo de igualdad en otros espacios.
La siguiente batalla que encabezaron -la cual se sigue peleando especialmente en
los países tercermundistas- fue la del control del cuerpo. Es decir, el derecho de
las mujeres a decidir plenamente sobre su vida sexual y reproductiva.

A partir de la década de los setentas del siglo XX, se logró la firma de tratados
internacionales que consagraban tales derechos. Gracias a estas normativas
internacionales, la vida de muchas mujeres, pero también de muchos hombres3 se
ha transformado. Aun así, en todos los países (incluso aquellos considerados
“avanzados” o de “primer mundo”) hay muchos rezagos y obstáculos que impiden
que hombres y mujeres tengan condiciones de plena igualdad en todos los
ámbitos de la vida tanto privada como pública.

Sólo para ejemplificar estas diferencias, pensemos por un momento en la


participación política de las mujeres en el mundo. Según datos de ONU Mujeres, a

3
Es importante reconocer que los avances del feminismo no han permeado por igual a todas las mujeres puesto que hay
otros condicionantes sociales que limitan las condiciones de igualdad de las personas, por ejemplo, la edad, la clase social,
preferencia sexual o el origen étnico.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

principios de 2012, sólo 8 mujeres eran Jefes de Estado de un total de 152 países
-5.3% de mujeres frente a 97.4 % de hombres-. Globalmente, hay menos de una
mujer en un puesto parlamentario por cada 5 hombres que ocupan el mismo
cargo. Estos datos hacen evidente que, a pesar de las luchas feministas que se
han librado en varios países del mundo, las desigualdades persisten. En la
mayoría de los países, la aceptación de las mujeres como ciudadanas fue posible
hace más de 50 años, aunque aún hoy las mujeres no han logrado completa
igualdad dentro del espacio político.

México no es la excepción a este fenómeno. En nuestro país, también han existido


las luchas feministas que han modificado las condiciones de vida de muchas
mujeres, pero estos logros, al igual que en otros países, no han sido suficientes.
Actualmente, se puede constatar que sigue existiendo la discriminación de género,
lo que imposibilita una convivencia social, armónica y democrática donde los
derechos de todas las personas se respeten y garanticen.

Para enfrentar estos retos, desde el campo del feminismo académico se creó la
perspectiva de género como una categoría analítica que sirve de herramienta
metodológica para analizar las construcciones sociales que existen alrededor del
sexo de cada persona. Cuando los fenómenos sociales se observan desde la
perspectiva de género, se puede tomar conciencia de las maneras en que las
mujeres ocupan espacios subordinados a los de los hombres y, a partir de esto,
hacer propuestas tanto teóricas como prácticas para eliminar dichas diferencias.
De esta forma, hacer uso de la perspectiva de género permite resolver problemas
al plantear proyectos que permitan dirigir acciones específicas para contrarrestar
la desigualdad de poder entre mujeres y hombres.

Claramente, la perspectiva de género no sólo es útil en los ámbitos de lo teórico y


lo académico, sino que su aplicación sirve para desarrollar proyectos que
impacten a nivel social y a las políticas públicas mismas. Su implementación está
pensada para acelerar y consolidar cambios sociales que abonen a la igualdad de

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

género y garanticen que todas las mujeres puedan ejercer plenamente sus
derechos fundamentales. Con esta intención e influidos fuertemente por algunos
organismos internacionales, muchos gobiernos han incorporado la perspectiva de
género a sus políticas públicas. México no ha sido la excepción, pero es preciso
analizar a profundidad cómo se ha desarrollado esta tarea.

La importancia del hallazgo que ubica la diferencia y la desigualdad en razones de


sexo como una construcción social, radica en que como un producto de la
sociedad, la desigualdad genérica no es destino fatal y por tanto puede
modificarse. Para ello, es necesario conocer y comprender la forma en cómo se
construye la identidad genérica, basada en el desempeño de un rol específico y
estereotipado de ser mujer u hombre en una sociedad de dominio o poder
patriarcal, como la nuestra.

En una sociedad con características patriarcales, los mitos, estigmas y


estereotipos sociales sobre el sexo y la sexualidad son proyectados y reforzados
en el imaginario personal y colectivo mediante diversos y complejos mecanismos
institucionales. En el ámbito de lo privado, principalmente por la familia y su
conformación estructural de autoridad paterna, y en el público por el aparato
normativo-legislativo, las instituciones gubernamentales, las iglesias, los medios
de comunicación y el lenguaje, en los que también las relaciones se establecen
sobre principios de autoridad y, en caso necesario, el uso de la violencia física o
de cualquier tipo.

En consecuencia, la presente investigación tiene como objetivo general Analizar


de manera exploratoria, los antecedentes, que dieron origen a las primeras
ideologías de género, definir su situación actual y perspectiva en México, definir si
hace falta una política nacional de incorporación de la perspectiva de género en la
Administración Pública que obligue a una revisión y transformación paulatina de
planes, programas, dependencias y entidades públicas en los tres niveles de
gobierno, con el propósito de incidir congruentemente en el proceso de revisión y

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

reestructuración institucional que se requiere para el logro de una sociedad


democrática, atenta al trato igualitario y respetuoso de las personas considerando
su diferencias. Observar la evolución este proceso y presentar los resultados para
contribuir a mejorar la implementación de la perspectiva de género en las políticas
públicas mexicanas.

Con el objetivo de orientar al lector sobre la forma en la cual será diseñada la


investigación se presentará una parte metodológica, donde se describe con
precisión la importancia del tema de estudio, los objetivos planteados, la
delimitación y el planteamiento preciso del problema a estudiar, las preguntas de
investigación y las hipótesis desprendidas de éstas. Asimismo, se puntualiza la
forma en que se constataron y falsearon las hipótesis que guían este estudio, por
otra parte se describirán las fuentes de información las cuales serán para el apoyo
de la formación del documento, finalmente se llegará a la parte donde se
describirán las conclusiones a las cuales se llegó con la investigación realizada.

Ahora bien; en cuanto a las técnicas que se utilizaron para la elaboración de la


investigación “LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS
EN MÉXICO: ALCANCES, LÍMITES Y DESAFÍOS CONTEMPORÁNEOS” se
utilizará el método descriptivo, toda vez que la finalidad de este método es el
describir situaciones y eventos. Decir como es y cómo se manifiesta determinado
fenómeno. Se encuentran la documental y de campo, recabando libros y
consultando revistas y periódicos históricos, así como páginas de Internet
relacionadas con el tema en comento. Por lo que respecta a los Métodos
utilizados, éstos consisten en el Método cualitativo, y por otra parte el Método
Analítico mismo que me auxilió a razonar la información obtenida.

En nuestra investigación expondremos brevemente los puntos importantes de


cada capítulo como resultado del análisis efectuado sobre el tema. Este trabajo de
investigación se integra por cinco capítulos que establecen aspectos como los
siguientes:

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Al revisarse las recapitulaciones se vuelven indispensables para hacer un


diagnóstico general del estado actual que guardan los elementos recopilados a lo
largo del trabajo en el acontecer nacional.

De esta manera temas como Definición, teoría, perspectiva de Género,


Administración Pública y Planes de Igualdad de Oportunidades, se hacen
imprescindibles en el índice principal de los universos a ser revisados,
considerando que los apartados teóricos han arrojado gran claridad al análisis del
caso en concreto.

En nuestro primer capítulo nos enfocamos a una propuesta teórico-conceptual Se


exponen elementos de las principales teorías de género que se han elaborado
para explicar y describir las manifestaciones particulares que ha asumido la
desigualdad de las mujeres a través de la historia. Además de que constituyen
elementos de relevancia en la argumentación para justificar la importancia de
incorporar y continuar el proceso de integración de la perspectiva de género en las
políticas y la Administración Pública de México.

La igualdad de condiciones de las mujeres respecto a los hombres, en los últimos


años ha sido tema de importancia creciente en diferentes foros nacionales e
internacionales, lo cual ha incidido de manera contundente en la atención que
ahora se brinda a la equidad de género. En ese sentido, hemos presenciado
diversos movimientos y reformas de trascendencia en el entorno económico y
social, así como cambios culturales en el rol de las mujeres, que se reflejan en su
mayor participación en casi todos los ámbitos del quehacer humano.

Existen razones importantes en estos cambios. Entre ellas, de gran relevancia


resultan los avances en términos de salud que han permitido un mayor control
sobre el número de hijos e hijas en cada familia; las recurrentes crisis económicas
que han obligado a las mujeres a salir del ambiente doméstico para incorporarse
al mercado laboral y a la vida pública; así como el mayor nivel educativo de las

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

niñas y mujeres, y el aumento de mujeres organizadas que participan en


diferentes agrupaciones donde se analizan, desde contextos y perspectivas
distintas, las múltiples facetas en que ha derivado la inequidad de condiciones y
trato entre mujeres y hombres, por razón de su sexo.

Los movimientos feministas y la organización de mujeres mexicanas en ciertos


sectores y sus nexos con los movimientos internacionales presumiblemente han
incidido en la sensibilización gubernamental; en la creación de estructuras
administrativas, en la puesta en marcha de programas y en la modificación del
marco jurídico normativo de nuestro país. En ese sentido, la incorporación del
enfoque de género y las acciones gubernamentales emprendidas en nuestro país,
interactúan con un movimiento iniciado desde hace más de medio siglo en otros
países, en foros y organizaciones internacionales, en los que se empezó a
analizar y reconocer la discriminación y trato desigual que desde tiempos remotos
han padecido las mujeres.

El segundo capítulo la antecedentes del género, se describen algunos elementos


históricos para reconocer el movimiento internacional de referenciala a razón de
dar a conocer sus antecedentes históricos y en que ordenamientos legales se
encuentran plasmados, así como los principales documentos e instrumentos
internacionales que el gobierno mexicano ha suscrito con el compromiso de
llevarlos a la práctica. Con ese mismo fin, se señalan también las principales
acciones realizadas por el gobierno de nuestro país para dar cumplimiento a los
compromisos establecidos fundamentalmente en las Conferencias y
Convenciones Mundiales dedicadas al análisis de la condición de las mujeres en
el mundo.

Ya en el tercero capítulo, situación de las mujeres; marco legal para la


incorporación de la perspectiva de género de México La cada vez mayor
comprensión de esta problemática, derivó en la incorporación del enfoque de
género en nuestro país traduciéndose en acciones gubernamentales que

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

consideraban la defensa de sus derechos y la necesidad de protección. Así, los


primeros cambios institucionales se advirtieron en la modificación de
ordenamientos legales y la creación de áreas de atención a víctimas de violencia
familiar, aspectos donde el maltrato y la violencia física hacia las mujeres eran
evidentes desde hacía tiempo.

En la última década, la revisión y modificación del marco jurídico y normativo se ha


acelerado, aludiendo a aspectos más generales, que más allá de centrarse en la
protección a víctimas de maltrato físico; pretenden incidir en todas las formas de
discriminación y violencia que se ejercen hacia las mujeres en espacios públicos y
privados y que atentan contra sus derechos y condición de humanas. Es con ese
enfoque, que se enuncian brevemente instrumentos como la Ley mediante la cual
se crea el Instituto Nacional de las Mujeres; la Ley Federal para Prevenir y
Eliminar la Discriminación; la reglamentación del artículo 4º. Constitucional con la
Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y; la Ley General de
Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia, entre otras.

En el cuarto capítulo, Perspectiva de género en las políticas públicas y


principales estrategias y acciones gubernamentales instrumentadas para
incorporar la perspectiva de género en México, existen diversos instrumentos
que se han integrado a la gestión pública durante los últimos tres lustros, como los
programas de igualdad de oportunidades, la transversalidad de género y las
acciones positivas y la creación de áreas y dependencias, entre las principales
estrategias sugeridas a nivel mundial para introducir la perspectiva de género en la
Administración Pública que han sido adoptadas por el gobierno mexicano con ese
propósito.

Estas estrategias constituyen solamente los primeros pasos en la gran tarea que
supone la eliminación del trato discriminatorio y la desigualdad social hacia las
mujeres. Sin embargo, el hecho de que existan ya un sinnúmero de
organizaciones sociales e instancias gubernamentales que atienden algunas de

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

las inequidades, constituyen importantes avances en el proceso de visibilización y


toma de conciencia de la complejidad del problema.

Con el propósito de señalar momentos significativos en dicho proceso, se


describen las principales acciones realizadas dentro de la Administración Pública
de nuestro país, con énfasis en las medidas instrumentadas desde la puesta en
operación del “Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad 1995-
2000”, que se considera el primer programa de igualdad de oportunidades
instrumentado por el gobierno mexicano. La coordinación de este programa estuvo
a cargo de la ahora extinta Comisión Nacional de la Mujer, hasta la creación del
Instituto Nacional de las Mujeres en el 2001, al cual la legislación vigente, le
atribuyó el diseño y ejecución del Programa Nacional para la Igualdad de
Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres 2000-2006. Este último, fue
el segundo programa en su tipo puesto en operación en nuestro país. Ambos
programas son ejemplos de las estrategias sugeridas a nivel mundial para
incorporar la perspectiva de género en las políticas y la Administración Pública.

Finalmente, en el quinto capítulo Análisis de la incorporación de la perspectiva


de género en las políticas públicas mexicanas y programas con perspectiva
de género actualmente del gobierno mexicano se analiza pero con un enfoque
inclinado más a lo cotidiano, que a lo teórico, analizando cómo se ha
institucionalizado y transversalizado la perspectiva de género en las políticas
públicas. Segundo, a partir de tres políticas públicas del gobierno federal
mexicano, se realizará un análisis bajo la perspectiva de género. Esto servirá para
detectar los logros qué ha tenido el proceso, además de señalar los principales
retos y aspectos incompletos. Todo con el objetivo de poder indicar qué podría
servir para profundizar y mejorar este proceso.

De esta manera, todos los temas que se presentan en esta investigación


constituyen una abstracción que facilita el estudio, pero que a la vez invita a
interrelacionar permanentemente la metodología, el soporte teórico-conceptual y el

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

desarrollo temático, hasta arrojar unas inferencias a propósito del tema tratado.

Por último, se especifican las conclusiones, que son el producto del estudio de
todos los ordenamientos sociales y políticos que citamos; son propuestas que
pretenden ayudar a la comprensión y cómo dentro del proceso de
institucionalización de la perspectiva de género en las políticas públicas en México
ha habido resultados tanto positivos como negativos. El propósito fundamental es
apuntar ciertas directrices para que puedan consolidarse y ampliarse los logros
alcanzados. Tratamos de aportar ideas conscientes, apegadas a nuestra realidad
política, social, económica y cultural, pero sobre todo, apegadas al a la realidad de
nuestro país. No pretendemos revolucionar e ir en contra de nuestro sistema
social mexicano, más bien, pretendemos aportarle nuevas ideas a partir de un
cambio radical de mentalidad en nuestra sociedad, siempre en apoyo de los
grupos más vulnerables y de la distribución equitativa del poder.

De esta forma ha quedado establecido el contenido de la presente investigación,


misma que en todo momento busca contribuir para lograr un desarrollo integral
entre la sociedad y su gobierno.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

1.- JUSTIFICACIÓN DE LA IMPORTANCIA DEL TEMA DE INVESTIGACIÓN.

Una sociedad democrática, fundamentada en el Estado de Derecho,


necesariamente debe estar cimentada en la igualdad de derechos entre las
personas que la conforman. Una de las más grandes desigualdades sociales, es la
que está basada en las diferencias de género. Los estereotipos y los roles de
género, es decir, aquello que se considera como exclusivo de lo masculino o
femenino respectivamente, han servido para restringir las actividades y actitudes
tanto de hombres como mujeres. Sin embargo, las mujeres se han visto más
perjudicadas por estas concepciones porque socialmente el espacio de lo
masculino se ha considerado superior al espacio de lo femenino. Esto ha
provocado una continua desigualdad entre hombres y mujeres que puede verse
ejemplificada en todos los ámbitos de la sociedad, desde el espacio de lo político
hasta el espacio de la vida cotidiana.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece la prohibición


de la discriminación de género y esta disposición se consagra en otras normativas
tanto nacionales como en tratados internacionales. A pesar del reconocimiento de
igualdad en nuestra Carta Magna, en la práctica este derecho es violado
constantemente.

Uno de los ejemplos más claros ocurre en el sector laboral. La ley mexicana ha
permitido que las mujeres ingresen al mercado laboral en posiciones previamente
restringidas para hombres. Sin embargo, la creciente incorporación de las mujeres
a la actividad económica no ha ido acompañada de igualdad en la remuneración
económica que perciben. Según el índice de discriminación salarial calculado para
2010, era necesario incrementar en promedio 8.2% el salario que se les pagaba a
las mujeres para lograr la equidad salarial. Entre los funcionarios públicos y

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

gerentes del sector privado la diferencia salarial era del 25.6%.4

Además de la desigualdad en las remuneraciones salariales, las mujeres


enfrentan otros tipos de discriminación en el ámbito laboral. Un gran número de
mujeres continúan siendo acosadas en el trabajo y sus derechos laborales siguen
sin ser respetados. Recientemente, el Consejo para Prevenir y Eliminar la
Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) declaró que en los primeros seis
meses de 2013 el número de denuncias por discriminación laboral contra mujeres
embarazadas en el Distrito Federal ha ido en aumento. Según el COPRED, algunas
mujeres fueron despedidas sin justificación alguna luego de comunicar a sus
empleadores que estaban embarazadas; otras comenzaron a ser insultadas y
recibieron fuertes presiones para ser obligadas a renunciar. En la mayoría de los
casos, la Procuraduría para la defensa del Trabajo del Distrito Federal logró una
indemnización para las afectadas, pero no pudieron reparar el daño ocasionado
por la falta de seguridad social –atención médica, principalmente– en uno de los
momentos en que más lo necesitaban.5

Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares,


realizada por el INEGI y por INMUJERES, 15% de las mujeres mayores de 15 años
declararon que alguna vez en su vida les han solicitado el certificado de no
gravidez como requisito para su ingreso al trabajo o las han despedido por
embarazarse aun cuando la legislación laboral lo prohíbe expresamente. La
violación a los derechos laborales ocurre también en mujeres no embarazadas.
Por ejemplo, según la misma encuesta, poco más de 20% de las mujeres declaró
haber sufrido algún incidente de discriminación laboral en los últimos 12 meses, ya
sea por recibir un menor sueldo que el de sus pares hombres bajo las mismas
condiciones de trabajo o por tener una menor oportunidad de ascenso.6

El sistema de justicia mexicano, encargado de garantizar la igualdad consagrada


4
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, México, 2010.
5
“El acoso laboral y el despido de mujeres embarazadas en el DF aumentó 500 por ciento en 6 meses, denuncia la
COPRED”, SinEmbargo, 26 de agosto de 2013. <http://www.sinembargo.mx/26-08-2013/733122>, 31 de agosto de 2013.
6
INEGI-INMUJERES, Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), México, 2011.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

en la ley mexicana, tampoco es siempre exitoso. Un estudio realizado por Ximena


Andión, fundadora de Equis, Justicia para las Mujeres y Directora del Instituto de
Liderazgo Simone de Beauvoir, reveló que uno de los obstáculos principales que
sobrellevan las mujeres en los juicios de pensión alimenticia y custodia, son los
estereotipos de género que utilizan los jueces al momento de emitir su fallo. En
más del 70% de las sentencias de los casos que estudió, las mujeres enfrentaron
discriminación por parte del juez que llevaba su caso. Además de los obstáculos
sociales que enfrentan las mujeres en los procesos legales de divorcio –falta de
recursos económicos, falta de guarderías donde dejar a los hijos mientras acude al
tribunal, por ejemplo–, muchas mujeres fueron castigadas legalmente por su
supuesta infidelidad o enfrentaron abusos verbales de los jueces. En uno de los
casos más recientes, un juez le pidió a una mujer tener relaciones sexuales con él
para darle una sentencia favorable. De acuerdo con el estudio, el marco
regulatorio mexicano es suficiente, pero las fallas principales se encuentran en su
implementación.7

La igualdad entre hombres y mujeres debe convertirse en una realidad. No sólo es


un imperativo ético, sino una condición elemental de cualquier régimen político y
sociedad que se defina como democrática. Las democracias actuales no pueden
ser pensadas separadas del Estado de Derecho y de la justicia constitucional.
Hoy, la defensa de los derechos fundamentales por parte de los órganos estatales
de justicia, se ha convertido en un principio básico que defienden la mayoría de los
Estados actuales. Por esta razón, recae en gran medida en el Estado de Derecho
y en la justicia constitucional, sentenciar y juzgar para que la igualdad entre
mujeres y hombres no sólo se mantenga como un ideal a alcanzar, sino que se
convierta en una realidad palpable.

Eliminar las desigualdades de género no es una cuestión que favorezca


únicamente a las mujeres, sino que mejorará la calidad de vida de hombres y
7
Shaila Rosagel, “Las mujeres en México no sólo enfrentan vejaciones de sus parejas sino también abusos de jueces,
alertan activistas” [en línea], Sin Embargo, 30 de agosto de 2013. <http://www.sinembargo.mx/30-08-2013/736870>, 31 de
agosto de 2013.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

mujeres por igual, razón suficiente para que sea un objetivo perseguido por el
gobierno mexicano. Además, no debemos perder de vista que la igualdad entre las
personas siempre abonará a mejorar la vida en sociedad de acuerdo a los criterios
democráticos que México persigue.

La implementación de la perspectiva de género en las políticas públicas se ejecuta


para minar las desigualdades entre hombres y mujeres. Consideramos que este
proceso es un requisito necesario, aunque no suficiente, para construir una
sociedad más equitativa. De esta manera, estudiar cómo se ha realizado el
proceso de implementación es un punto esencial para mejorarlo.

Esperamos que los resultados que provengan de esta investigación no sólo


contribuyan a elevar la calidad de vida de las personas en México, sino que sean
también aportes al estudio teórico de la implementación de la perspectiva de
género en nuestro país. Así, aspiramos también a que se transmita la importancia
de implementar la perspectiva de género en políticas públicas, programas o
proyectos sociales ya sean gubernamentales o no, independientemente del lugar
en el que se lleven a cabo. La igualdad de género siempre será un objetivo
deseable en materia de desarrollo humano, ya que sin la participación de las
mujeres de forma equitativa en diversos ámbitos sociales y políticos, las metas de
igualdad simplemente no son alcanzables. Según una de las definiciones de
Naciones Unidas:

La igualdad de género no es un “asunto de mujeres”, sino una dimensión


fundamental del desarrollo que implica un proceso de transformación social y
cultural. La erradicación de la desigualdad requiere cambios en la implementación
de políticas públicas: éstas deben asumir los requerimientos de cuidado, promover
las responsabilidades familiares compartidas, favorecer la participación de las
mujeres en la toma de decisiones públicas, consolidar los logros femeninos en los

XVI
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

ámbitos educativo y laboral, y poner fin a la violencia contra las mujeres.8

Por todo lo anterior, efectuar un estudio que permita analizar de manera muy
particular el impacto que ha tenido el La perspectiva de género en las políticas
públicas en México: alcances, límites y desafíos contemporáneos, y reconocer la
vigencia del concepto, y retirar las barreras a las que se enfrenta para continuar
evolucionando, identificando posibles soluciones para contribuir a una sociedad
más justa y equitativa. Finalmente, En este estudio exploratorio se tratará, en todo
lo posible de integrar diferentes puntos de vista, manteniendo un enfoque objetivo.

8
Guía práctica para la incorporación del enfoque de género en el trabajo legislativo, ONU Mujeres-PNUD Argentina- ONU
Argentina-Consejo Nacional de las Mujeres-Consejo Nacional de Coordinación de Políticas sociales-Embajada de España
en Argentina, s.f., <http://www.undp.org.ar/docs/Libros_y_Publicaciones/2.4%20Resumen%20Ejecutivo%20final.pdf>, 1 de
septiembre de 2013.

XVII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

2. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN.

Objetivo General

Examinar los antecedentes y evolución de la inclusión de la perspectiva de género


en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas públicas del gobierno en
México, así como su incidencia respecto a la revisión y transformación de planes,
programas, dependencias y entidades públicas en los tres niveles de gobierno.

Objetivos Específicos

• Referir la construcción histórica sobre la teoría y perspectiva de género en


nuestro país, dentro de los grandes procesos de transformación de la realidad
política, cultural y económica en las últimas décadas.
• Establecer el concepto de género, y de la perspectiva de género.
• Describir la forma que ha adquirido el enfoque de la perspectiva de género en la
formulación de políticas públicas en los ámbitos del desarrollo: social, político, y
económico.
• Distinguir el alcance de implementación de la perspectiva de género en las
políticas públicas en México: límites y desafíos.
• Establecer los requerimientos esenciales y apremiantes que postula la
implementación de la perspectiva de género en las políticas públicas en México.
• Evaluar la implementación en las políticas públicas de la perspectiva de género
en México, con el fin de identificar sus limitaciones principales.
• Analizar la problemática en la implementación de la perspectiva de género en
las políticas públicas, y determinar si los resultados obtenidos, son por errores
en el diseño de las políticas públicas o en la implementación de las mismas.
• Determinar cuáles han sido las limitantes que han obstaculizado y qué
resistencias se han detectado al momento de la implementación de esta
perspectiva en las políticas públicas.

XVIII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

• Examinar los resultados de la implementación de la perspectiva de género en


las políticas públicas de México, en los casos en los que se ha llevado a cabo.
• Examinar la evolución de la perspectiva de género y de la transversalización
misma en el diseño e implementación de políticas públicas.

XIX
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

3. PLANTEAMIENTO Y DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA.

Este trabajo busca entender y analizar cómo se ha incorporado la perspectiva de


género en las políticas públicas en México. Para lograr ese objetivo y antes de
analizar este proceso se requiere describir y explicar distintos conceptos.

En primer lugar, para entender cabalmente qué es la perspectiva de género y


cómo se ha incorporado a las políticas públicas se necesita entender muchos
conceptos y definiciones previas. Distinguimos sexo de género y expusimos qué
son tanto los estereotipos como los roles de género. Es fundamental saber qué
son estos conceptos porque constituyen la base teórica con la cual se construyó la
categoría de perspectiva de género en el feminismo académico.

En segundo lugar, explicamos cómo la perspectiva de género se trasladó al


campo de la política y se empezó a usar en programas y políticas públicas.
Posteriormente, cuando se hizo evidente que este proceso no era suficiente para
mejorar la situación de las mujeres y disminuir la desigualdad de género, se
comenzó con la transversalización de la perspectiva de género. Explicaremos en
qué consiste esta acción, quiénes la han impulsado y algunos retos generales a
los que se enfrenta.

En tercer lugar, describiremos cómo ha ocurrido tanto la incorporación de la


perspectiva de género como su transversalización en el ámbito político mexicano.
Con base en la teoría expuesta anteriormente, haremos un primer análisis general
de con qué obstáculos se ha enfrentado este proceso en México.

En cuarto lugar, aterrizaremos toda la investigación teórica y la información sobre


México en tres ejemplos de políticas públicas mexicanas. Con esto queremos
demostrar claramente cómo la incorporación de la perspectiva de género presenta
resultados desiguales, en algunos casos, siendo grandes aciertos y en otros,
errores graves.

XX
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Si bien en este trabajo sólo presentaremos tres ejemplos de políticas públicas


consideramos que son muestras del panorama general de los programas
gubernamentales. Con esto queremos demostrar que hay muchas acciones y
mejoras que pueden hacerse. Además, pretendemos hacer hincapié en que un
proceso de transversalización de la perspectiva de género es la única manera de
asegurar el éxito, pues incorporar aisladamente la perspectiva de género no es
suficiente.

No nos interesa quedarnos únicamente en este análisis, sino transcenderlo. En la


última parte de la investigación señalaremos directrices que quienes hacen
políticas públicas deberían seguir para que la institucionalización y
transversalización de la perspectiva de género pueda superar las barreras
actuales y profundizar su alcance.

Para saber qué se puede esperar en el futuro respecto a este tema, es necesario
voltear al pasado y entender su evolución, así como comprender el presente y los
problemas que se enfrentan, para solventar el futuro que si bien es muy
prometedor en contexto.

Con el presente trabajo, se pretende ir a las raíces perspectiva de género como


acción colectiva, como pensamiento moderno y en síntesis como praxis
transformadora y de evolución. Un retorno al pasado remite a la memoria colectiva
dispersa en el tiempo, al encuentro con los precursores simbólicos en cada
momento histórico y en distintos escenarios y a la comprensión del género sus
diversas motivaciones iniciales.

No se pretende encontrar una solución a todos los conflictos que surgen al


estudiar este tema, pero desde luego el cúmulo de opiniones vertidas sobre este
tema, abren el camino que indudablemente conducirá a. una adecuada solución al
problema que constituye un movimiento de asociación, entre pueblo y gobierno.

XXI
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Este texto es un acercamiento al género en México, con la sustentabilidad del


derecho en los movimientos históricos. Para el análisis se optó por unas
herramientas teórico metodológico desde una perspectiva crítico-política, que
indica que hay más caminos posibles.

XXII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

4. PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN.

¿Qué es la perspectiva de género?

¿Qué son los roles de género?

¿Cuál ha sido el desarrollo de la teoría y la promoción de la perspectiva de género


a través de la historia en México?

¿Hasta qué punto la perspectiva de género ha modificado el diseño y evaluación


de las políticas públicas y su contribución al desarrollo social?

¿Cuál ha sido el impacto de implementar la perspectiva de género en las políticas


públicas en México durante la última década?

¿Existe evidencia de que la integración de la perspectiva de género en las


políticas públicas en México ha significado un mejor desempeño y alcance de sus
resultados?

¿Cuáles son los propósitos que se persigue al utilizar dicha perspectiva de


género?

¿Cuál es su origen, qué es la transversalización de la perspectiva de género y


cómo surgió la necesidad y por qué sigue siendo necesario de aplicarla a las
políticas públicas?

¿Cuáles son los cambios que significa la perspectiva de género en las políticas
públicas en México?

¿Cuáles son aquellos puntos que podrían mejorarse y así contribuir a mejorar la
implementación de la perspectiva de género en las políticas públicas mexicanas?

XXIII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

¿Cuál es el camino que se ha llevado para la implementación de la perspectiva de


género en las políticas públicas de México?

¿Cuáles las dificultades a las que se enfrenta un gobierno al hacer al hacer uso de
la perspectiva de género en el diseño e implementación de políticas públicas?

¿Qué mecanismo han sido utilizados en la implementación de la perspectiva de


género y de la transversalización en el diseño e implementación de políticas
públicas en México?

XXIV
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

5. MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL DE REFERENCIA.

Dentro de la investigación titulada “La perspectiva de género en las políticas


públicas en México: alcances, límites y desafíos contemporáneos”, en lo
concerniente a su marco teórico conceptual (sustento metodológico) abarcar
varios aspectos históricos, y resultan relevantes los conceptos de perspectiva de
Género, Administración Pública y Planes de Igualdad de Oportunidades, ya que
esta investigación está basado en la literatura de género, en los antecedentes
jurídico-políticos respecto a su parte doctrinal e histórica; en cuanto a los
comentarios, las críticas, las opiniones y conclusiones plasmadas, son de carácter
personal derivadas de la información recopilada.

En nuestro primer capítulo nos enfocamos a una propuesta teórico-conceptual Se


exponen elementos de las principales teorías de género que se han elaborado
para explicar y describir las manifestaciones particulares que ha asumido la
desigualdad de las mujeres a través de la historia. Además de que constituyen
elementos de relevancia en la argumentación para justificar la importancia de
incorporar y continuar el proceso de integración de la perspectiva de género en las
políticas y la Administración Pública de México.

La igualdad de condiciones de las mujeres respecto a los hombres, en los últimos


años ha sido tema de importancia creciente en diferentes foros nacionales e
internacionales, lo cual ha incidido de manera contundente en la atención que
ahora se brinda a la equidad de género. En ese sentido, hemos presenciado
diversos movimientos y reformas de trascendencia en el entorno económico y
social, así como cambios culturales en el rol de las mujeres, que se reflejan en su
mayor participación en casi todos los ámbitos del quehacer humano

Existen razones importantes en estos cambios. Entre ellas, de gran relevancia


resultan los avances en términos de salud que han permitido un mayor control
sobre el número de hijos e hijas en cada familia; las recurrentes crisis económicas

XXV
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

que han obligado a las mujeres a salir del ambiente doméstico para incorporarse
al mercado laboral y a la vida pública; así como el mayor nivel educativo de las
niñas y mujeres, y el aumento de mujeres organizadas que participan en
diferentes agrupaciones donde se analizan, desde contextos y perspectivas
distintas, las múltiples facetas en que ha derivado la inequidad de condiciones y
trato entre mujeres y hombres, por razón de su sexo.

Los movimientos feministas y la organización de mujeres mexicanas en ciertos


sectores y sus nexos con los movimientos internacionales presumiblemente han
incidido en la sensibilización gubernamental; en la creación de estructuras
administrativas, en la puesta en marcha de programas y en la modificación del
marco jurídico normativo de nuestro país. En ese sentido, la incorporación del
enfoque de género y las acciones gubernamentales emprendidas en nuestro país,
interactúan con un movimiento iniciado desde hace más de medio siglo en otros
países, en foros y organizaciones internacionales, en los que se empezó a
analizar y reconocer la discriminación y trato desigual que desde tiempos remotos
han padecido las mujeres.

El segundo capítulo la antecedentes del género, se describen algunos elementos


históricos para reconocer el movimiento internacional de referenciala a razón de
dar a conocer sus antecedentes históricos y en que ordenamientos legales se
encuentran plasmados, así como los principales documentos e instrumentos
internacionales que el gobierno mexicano ha suscrito con el compromiso de
llevarlos a la práctica. Con ese mismo fin, se señalan también las principales
acciones realizadas por el gobierno de nuestro país para dar cumplimiento a los
compromisos establecidos fundamentalmente en las Conferencias y
Convenciones Mundiales dedicadas al análisis de la condición de las mujeres en
el mundo.

Ya en el tercero capítulo, situación de las mujeres; marco legal para la


incorporación de la perspectiva de género de México La cada vez mayor

XXVI
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

comprensión de esta problemática, derivó en la incorporación del enfoque de


género en nuestro país traduciéndose en acciones gubernamentales que
consideraban la defensa de sus derechos y la necesidad de protección. Así, los
primeros cambios institucionales se advirtieron en la modificación de
ordenamientos legales y la creación de áreas de atención a víctimas de violencia
familiar, aspectos donde el maltrato y la violencia física hacia las mujeres eran
evidentes desde hacía tiempo.

En la última década, la revisión y modificación del marco jurídico y normativo se ha


acelerado, aludiendo a aspectos más generales, que más allá de centrarse en la
protección a víctimas de maltrato físico; pretenden incidir en todas las formas de
discriminación y violencia que se ejercen hacia las mujeres en espacios públicos y
privados y que atentan contra sus derechos y condición de humanas. Es con ese
enfoque, que se enuncian brevemente instrumentos como la Ley mediante la cual
se crea el Instituto Nacional de las Mujeres; la Ley Federal para Prevenir y
Eliminar la Discriminación; la reglamentación del artículo 4º. Constitucional con la
Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y; la Ley General de
Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia, entre otras.

En el cuarto capítulo, Perspectiva de género en las políticas públicas y


principales estrategias y acciones gubernamentales instrumentadas para
incorporar la perspectiva de género en México, existen diversos instrumentos
que se han integrado a la gestión pública durante los últimos tres lustros, como los
programas de igualdad de oportunidades, la transversalidad de género y las
acciones positivas y la creación de áreas y dependencias, entre las principales
estrategias sugeridas a nivel mundial para introducir la perspectiva de género en la
Administración Pública que han sido adoptadas por el gobierno mexicano con ese
propósito.

Estas estrategias constituyen solamente los primeros pasos en la gran tarea que
supone la eliminación del trato discriminatorio y la desigualdad social hacia las

XXVII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

mujeres. Sin embargo, el hecho de que existan ya un sinnúmero de


organizaciones sociales e instancias gubernamentales que atienden algunas de
las inequidades, constituyen importantes avances en el proceso de visibilización y
toma de conciencia de la complejidad del problema.

Con el propósito de señalar momentos significativos en dicho proceso, se


describen las principales acciones realizadas dentro de la Administración Pública
de nuestro país, con énfasis en las medidas instrumentadas desde la puesta en
operación del “Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad 1995-
2000”, que se considera el primer programa de igualdad de oportunidades
instrumentado por el gobierno mexicano. La coordinación de este programa estuvo
a cargo de la ahora extinta Comisión Nacional de la Mujer, hasta la creación del
Instituto Nacional de las Mujeres en el 2001, al cual la legislación vigente, le
atribuyó el diseño y ejecución del Programa Nacional para la Igualdad de
Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres 2000-2006. Este último, fue
el segundo programa en su tipo puesto en operación en nuestro país. Ambos
programas son ejemplos de las estrategias sugeridas a nivel mundial para
incorporar la perspectiva de género en las políticas y la Administración Pública.

Finalmente, en el quinto capítulo Análisis de la incorporación de la perspectiva


de género en las políticas públicas mexicanas y programas con perspectiva
de género actualmente del gobierno mexicano se analiza pero con un enfoque
inclinado más a lo cotidiano, que a lo teórico, analizando cómo se ha
institucionalizado y transversalizado la perspectiva de género en las políticas
públicas. Segundo, a partir de tres políticas públicas del gobierno federal
mexicano, se realizará un análisis bajo la perspectiva de género. Esto servirá para
detectar los logros qué ha tenido el proceso, además de señalar los principales
retos y aspectos incompletos. Todo con el objetivo de poder indicar qué podría
servir para profundizar y mejorar este proceso.

De esta manera, todos los temas que se presentan en esta investigación

XXVIII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

constituyen una abstracción que facilita el estudio, pero que a la vez invita a
interrelacionar permanentemente la metodología, el soporte teórico-conceptual y el
desarrollo temático, hasta arrojar unas inferencias a propósito del tema tratado.

En el último apartado denominado de “Conclusiones y Nueva Agenda de


Investigación”, se establecen las conclusiones resultantes del proceso de
investigación relativo al estudio “La perspectiva de género en las políticas
públicas en México: alcances, límites y desafíos contemporáneos”, en los
cuales se dan a conocer diversas propuestas sobre el tema, mismas que son
útiles para nueva agenda o nuevos caminos para futuras investigaciones,
derivadas de lo expuesto dentro del estudio.

XXIX
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

5.1 Marco Teórico Conceptual.

Índice

INTRODUCCIÓN

Capítulo I Teoría y contexto, Aspectos Teóricos de la Desigualdad de Género


1.1 Definición, teoría y perspectiva de Género
1.2 Sexo y género
1.3 Estereotipos de género
1.4 Roles de género
1.5 Desigualdad de género
1.6 Género y Democracia
1.7 Administración Pública y género
1.8 De la identidad de sexo a la identidad de género
1.9 Familia como transmisora de roles de género
1.10 Género
1.10.1 Categoría de Género
1.10.2 Asignación de Género
1.10.3 La identidad de género
1.10.4 El papel de género

Capítulo II Transcendencia histórica


2.1 Antecedentes de los estudios de género
2.2 Construcción histórica de la masculinidad y la feminidad de finales del siglo
XVIII a inicios del siglo XXI
2.2.1 Construcción histórica del hombre de finales del siglo XVIII a inicios del siglo
XIX
2.2.2 Construcción histórica del hombre en el siglo XX - XXI
2.2.3 Construcción histórica de la mujer de finales del siglo XVIII a inicios del siglo
XIX

XXX
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

2.2.4 La construcción de la mujer en el siglo XX - XXI


2.3 La Mujer en el año 2000. Igualdad entre los géneros, desarrollo y Paz en el
siglo XXI
2.4 CEDAW y Convención Belem do Pará
2.5 Determinación histórica de lo masculino y lo femenino en México
2.5.1 Época Prehispánica
2.5.2 Época Colonial
2.5.3 Época independiente
2.5.4 Época Revolucionaria
2.5.5 Época Pos revolucionaria
2.5.6 El Sistema Patriarcal

Capítulo III Rasgos generales de la situación de las mujeres; marco legal para la
incorporación de la perspectiva de género de México
3.1 Situación sociodemográfica, económico y sociocultural de las mujeres en
México
3.1.1 Integración de las mujeres a las actividades económicas remuneradas
3.1.2 Escolaridad de las mujeres
3.1.3 Atención de la salud de las mujeres
3.1.4 Violencia hacia las mujeres
3.1.5 Niveles de pobreza en la población femenina
3.1.6 Las mujeres en espacios públicos de toma de decisiones
3.2 Marco legal para la incorporación de la perspectiva de género en la
Administración Pública de México
3.3 La Ley del Instituto Nacional de las Mujeres y la Ley Orgánica de la
Administración Pública de México
3.4 Aspecto legal
3.5 Perspectivas y propuestas en torno a la situación jurídico-social de la mujer
3.5.1 El derecho y el cambio social
3.5.2 La teoría de género

XXXI
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

3.5.3 El empoderamiento de las mujeres


3.5.4 El principio de igualdad, el concepto de minoría y las acciones positivas
3.5.5 Propuestas

Capítulo IV Perspectiva de género en las políticas públicas y principales


estrategias y acciones gubernamentales instrumentadas para incorporar la
perspectiva de género en México
4.1 Perspectiva de género en las políticas públicas
4.1.1 Institucionalización de la perspectiva de género
4.1.2 Transversalización de la perspectiva de género
4.1.3 Tipos de políticas públicas con perspectiva de género
4.1.4 Metas
4.1.5 Implementación
4.1.6 Principales retos
4.2 Principales estrategias y acciones gubernamentales
4.2.1 Los Planes de Igualdad de Oportunidades, transversalidad y acciones
positivas
4.2.2 El Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad 1995-2000 y la
Comisión Nacional de la Mujer
4.2.2.1 El Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad 1995-2000.
(PRONAM)
4.2.2.2 La Comisión Nacional de la Mujer (CONMUJER)
4.2.3 El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres)
4.2.3.1 El Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no
Discriminación contra las Mujeres 2000-2006 (Proequidad)
4.3 Construcción social y cultural del género
4.4 La perspectiva de género: construyendo una nueva forma de mirar las
masculinidades y las feminidades
4.4.1 La perspectiva de género (las feminidades)
4.4.2 La participación de la mujer en el ámbito público

XXXII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

4.4.3 La perspectiva de género (las masculinidades)


4.4.4 La participación del hombre en el ámbito privado

Capítulo IV Análisis de la incorporación de la perspectiva de género en las


políticas públicas mexicanas y programas con perspectiva de género actualmente
del gobierno mexicano
5.1 ¿Cómo se ha incorporado la perspectiva de género en las políticas públicas en
México?
5.1.1 Síntesis de la evolución de la perspectiva de género en las políticas públicas
mexicanas
5.1.2 Requisitos necesarios para institucionalizar la perspectiva de género en el
Estado mexicano
5.1.3 Limitaciones en la incorporación de la perspectiva de género en las políticas
públicas
5.1.4 Evaluación de políticas públicas desde la perspectiva de género
5.2 Análisis de tres ejemplos de programas de gobierno mexicanos con
perspectiva de género
5.2.1 Descripción: Programa de Igualdad de Género en Salud
5.2.2 Análisis: Programa de Igualdad de Género en Salud
5.2.3 Descripción: Programa de Acción de Salud Sexual y Reproductiva para
Adolescentes, 2007 – 2012.
5.2.4 Análisis: Programa de Acción de Salud Sexual y Reproductiva para
Adolescentes, 2007 – 2012
5.2.5 Descripción: Programa de Acción de Planificación Familiar y Anticoncepción,
2007 - 2012
5.2.6 Análisis: Programa de Acción de Planificación Familiar y Anticoncepción,
2007 - 2012

Conclusiones
Bibliografía

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

6. FORMULACIÓN DE HIPÓTESIS.

HIPÓTESIS PRINCIPAL.

La implementación de la perspectiva de género en las políticas públicas en


México, no ha contribuido sustancialmente a eliminar las desigualdades de género
de raíz, debido a un entendimiento limitado del propio concepto de perspectiva de
género. De tal forma que se considera que al reducir la perspectiva de género al
ámbito de las reivindicaciones históricas de las mujeres, estas políticas públicas
no abonan a construir un marco institucional favorable a la igualdad entre hombres
y mujeres.

HIPÓTESIS SECUNDARIAS.

1.- En México se sigue utilizando un enfoque de política pública el cual se sustenta


como objetivo inicial atender las justas demandas de una situación de desigualdad
que coloca a las mujeres en un estado de vulnerabilidad. Sin embargo el concepto
de género cuando se usa correctamente implica tanto acciones afirmativas como
de protección a ambos sexos. Las políticas públicas implementadas bajo esta
perspectiva han sido más exitosas porque contribuyen a desterrar los roles y
estereotipos de género asociados a lo femenino y a lo masculino, entre los que se
basa la discriminación en los ámbitos laboral y educativo, por ejemplo.

2.- Las políticas públicas que incorporan la perspectiva de género, han sido
sesgadas hacia superar las condiciones de desigualdad que reporta la situación
de las mujeres, lo cual se refleja en modificaciones a modificaciones a los marcos
normativos y la canalización de recursos que ejercen distintos programas
gubernamentales; de esta manera se han afectado los derechos de la

XXXIV
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

masculinidad en temas como es la crianza, el acceso a servicios de salud y la


representavidad política.

XXXV
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

7.- PRUEBA EMPÍRICAS O CUALITATIVAS LAS HIPÓTESIS.

En la presente Investigación se intentó comprobar las siguientes hipótesis:

HIPÓTESIS PRINCIPAL:

La implementación de la perspectiva de género en las políticas públicas


en México, no ha contribuido sustancialmente a eliminar las
desigualdades de género de raíz, debido a un entendimiento limitado del
propio concepto de perspectiva de género. De tal forma que se considera
que al reducir la perspectiva de género al ámbito de las reivindicaciones
históricas de las mujeres, estas políticas públicas no abonan a construir
un marco institucional favorable a la igualdad entre hombres y mujeres.

La anterior hipótesis la consideramos comprobada, dado que a partir del desarrollo


del estudio observamos que el reto que representa para el Estado garantizar
condiciones democráticas a las personas y a la sociedad en su conjunto, impone
para la Administración Pública la necesidad de ajustarse para responder de forma
pertinente a las demandas de actores y grupos sociales antes acallados e
invisibilizados, cuyos derechos simplemente habían sido ignorados; De esta
manera, la exigencia de respuesta a los nuevos escenarios de globalización e
integración ciudadana, que ejercen su influencia en la innovación y la adaptación
de mecanismos y estrategias adecuadas con la integración de actores y
realidades de gran complejidad por la diversidad de actores y elementos a
considerar, en un marco que pretende promover los propósitos de equidad y de
superación y adelanto de las mujeres en las materias de respeto a los derechos
humanos, políticos y sociales de la población.

XXXVI
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Sin embargo, más allá de los avances en la incorporación de la perspectiva de


género en diferentes fases de la Administración Pública, que no son desdeñables
ante la complejidad de la problemática; uno de los logros más importantes del fin
del siglo pasado y de principios de este es que la cuestión de la igualdad de
género es motivo de un creciente interés y parte ineludible de la agenda pública.

El reconocimiento de la desigualdad como un asunto de injusticia y violación de


los derechos humanos esenciales de las mujeres es uno de los grandes avances
del siglo pasado. El reto para este nuevo siglo, es el rescate de la dignidad
humana de las mujeres y su incorporación al desarrollo como personas con
capacidad de decisión y por tanto de incidir y coadyuvar a la transformación del
mundo en aras del mejoramiento social. Ese también es el desafío de las actuales
políticas públicas y en general de todas las instituciones sociales; reconocer la
igualdad entre mujeres y hombres, para que a partir de ahí puedan generarse
condiciones más dignas para el desarrollo humano en general.

Dicha situación se puede constatar a partir de examinar los temas en los que
todavía se mantienen pendientes. Al reconocer esta desigualdad se demuestra
que no solo constituyen un actor social y político constructivo, que puede
recuperar la influencia perdida, sino que además son capaces de actuar con
mayor legitimidad y fuerza en los ámbitos regional y nacional.

Debe de reflejarse en el diseño de estrategias que logren un impacto positivo,


tanto en las concepciones y métodos tradicionales de formulación y ejecución de
políticas públicas, como en la propia sociedad. En este momento en particular, es
crucial lograr una transversalización exitosa de la perspectiva de género en la
totalidad de instancias de la Administración Pública, en los tres órdenes y niveles
de gobierno a nivel nacional.

Es importante rescatar la idea de que la burocracia no es un ente autónomo, sino


que, como parte del proceso social, requiere cambios y transformaciones paralelas

XXXVII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

con el propósito de mejorar la calidad del desarrollo social. Desde esta perspectiva
y en cuanto a las acciones dirigidas para favorecer a los individuos, falta
profundizar en la investigación de técnicas y estrategias para generar nuevas
herramientas que permitan la integración de este enfoque en los desafíos
contemporáneos. La trasversalización como estrategia de coordinación y gestión
tiene que ver con un nuevo concepto de participación y coordinación más allá de
líneas de autoridad. Sin embargo, precisamente la Administración Pública funciona
en apego a niveles y jerarquías por lo que habría que trabajar en un diseño
congruente, no burocrático, que realmente responda a las demandas sociales.

Estrategias como la transversalización de la perspectiva de género contenidas


dentro de los programas de igualdad de oportunidades, implican asimismo
reformas integrales en los procesos político-administrativos, revisión y/o
modificación de mecanismos y estructuras para hacerlos compatibles con nuevos
actores, movimientos y procesos sociales. Entonces, además de un proceso
continuo, la reforma administrativa debe ser discutida y acordada por las
autoridades de alto nivel, contar con apoyo político y una adecuada estrategia
para su operación y el acuerdo de los actores involucrados en su conjunto.

Concebir la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres y hombres


como un asunto de desarrollo y avance de la democracia en las que se
encuentran involucradas la generalidad de instancias políticas y de gobierno, no
es un asunto sencillo, nunca lo ha sido. Aún ahora, pueden advertirse resistencias,
suspicacias, actitudes irónicas, así como comentarios mordaces, por decir lo
menos, cuando se aborda esta cuestión.

Por ello, más allá de la instrumentación de técnicas administrativas, la tarea de


incorporar la perspectiva de género en el Estado implica, comprensión y
capacidad de entendimiento mutuo entre los distintos agentes involucrados, de lo
contrario, la dificultad se amplifica. El principal reto de estos procesos consiste en
construir consensos y estructuras sólidas que puedan resistir el cambio de

XXXVIII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

gobiernos y el de actores políticos y administrativos que trasciendan los prejuicios


hacia el feminismo y garanticen en el orden institucional la asimilación de valores
de igualdad y respeto a las diferencias.

Sin duda falta mucho por hacer pero se ha logrado poner el tema de la
desigualdad, opresión y discriminación de las mujeres en la agenda pública, en los
planes de desarrollo. Además de que actualmente se cuenta con el Instituto
Nacional de las Mujeres, una entidad administrativa específica para la atención de
la problemática.

Si se analiza el trabajo realizado a nivel institucional para incorporar el enfoque de


género en las políticas públicas de nuestro país, sobre la base de lo antes
expuesto, podemos considerar avances importantes al respecto. Existe
continuidad de acciones pues se cuenta ya con un cada vez más amplio e
importante marco normativo, una estructura y recursos humanos y financieros
asignados y objetivos claros, aunque muy ambiciosos, para su operación y
gestión. En el futuro inmediato, se hace necesario continuar revisando los
resultados de los la aplicación de los programas de igualdad de oportunidades, la
transversalidad y la compleja coordinación e integración de un número creciente
de acciones.

Como llamada de atención a tener presente especialmente sobre la reforma


administrativa que implica la incorporación de la perspectiva de género, que
considera un abordaje integral, habría que recordar lo que señala Leemans en
cuanto a la eficacia de la transformación global: “las reformas integrales, tan
necesarias como son, han probado ser muy difíciles de realizar. Asimismo,
demuestran la clara vinculación entre los programas de reforma y sus efectos, por
un lado, y la vinculación política por el otro (>) En su deseo de satisfacer las
demandas de la ciudadanía, los políticos han establecido objetivos y los técnicos
(en el mejor de los casos) han diseñado planes y programas que son
profundamente utópicos si se considera la escasez de recursos y la multitud de

XXXIX
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

obstáculos ambientales que se presentan para su realización”9. Sumando a estos


aspectos, la dificultad y la resistencia implícita que implica dotar de mayores
recursos institucionales y establecer una compleja coordinación con las instancias
de atención que en este caso en particular, poco o nada comprenden acerca de
incluir esta cuestión en el quehacer institucional.

HIPÓTESIS SECUNDARIAS

1.- En México se sigue utilizando un enfoque de política pública el


cual se sustenta como objetivo inicial atender las justas demandas
de una situación de desigualdad que coloca a las mujeres en un
estado de vulnerabilidad. Sin embargo el concepto de género
cuando se usa correctamente implica tanto acciones afirmativas
como de protección a ambos sexos. Las políticas públicas
implementadas bajo esta perspectiva han sido más exitosas
porque contribuyen a desterrar los roles y estereotipos de género
asociados a lo femenino y a lo masculino, entre los que se basa la
discriminación en los ámbitos laboral y educativo, por ejemplo.

Como se demuestra de la lectura de la presente investigación, la anterior hipótesis


resulto ser cierta, de acuerdo a los puntos antes señalados y al análisis de la
información revisada en el presente trabajo, se afirma que en el devenir del
tiempo, el trabajo de las personas ha transitado de sistemas de sometimiento a un
marco jurídico laboral tutelar de sus derechos sustantivos, y ante los embates de
una postura económica neoliberal y del encanto de una denominada nueva cultura
laboral, se identifica una orientación de sometimiento cognitivo cultural de los
trabajadores para la flexibilización de la relación de trabajo en deterioro de sus
derechos laborales y de su nivel de vida.

9
Leemans, A.F. Op. cit. P.12, 16.

XL
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Si bien el proceso de integración de la temática al ámbito público se inició desde


hace más de treinta años, a partir de 1995 cuando se crea el Programa Nacional
de la Mujer, empieza un proceso de acciones consistente, orientado a incluir la
perspectiva de género en las políticas y acciones de gobierno que deriva en un
cambio significativo con la creación del Inmujeres en el 2001, al cual se le han
asignado y se le siguen sumando un amplio número de atribuciones y objetivos
que se pretenden lograr, incluida la coordinación nacional del proceso de
incorporación de la temática; lo cual contrasta con los recursos asignados, la
autonomía en la gestión y actuación limitada que como organismo descentralizado
del Estado tiene este instituto.

Las atribuciones otorgadas a diferentes instancias de la Administración Pública en


el anterior periodo sexenal 2000-2006 y el presente 2006-2012, entre ellas el
Inmujeres, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, al Consejo Nacional para
Prevenir la Discriminación permiten advertir la urgencia de información y
comprensión sobre el tema, por lo que debe insistirse en la necesidad de una clara
definición de atribuciones, funciones y tareas, sobre los ámbitos de acción y
delimitación para lograr una real coordinación entre las dependencias y entidades
del gobierno designadas para su atención.

En este momento, el aumento de instancias e instrumentos administrativos y


legales para la atención de la desigualdad genérica, no representan
necesariamente los logros deseables, pues si no se realiza un manejo
administrativo informado, cuidadoso y responsable del tema, se puede caer en
contradicciones, duplicidad y desperdicio de recursos que a la larga sólo seguirán
dejando en buenos deseos la profunda transformación que requiere eliminar la
desigualdad social entre mujeres y hombres.

No obstante el acierto de muchas de las acciones realizadas, aún resulta


necesario el diseño y ejecución de una verdadera estrategia de Estado que actúe
en congruencia con el propósito de lograr la igualdad de oportunidades y trato

XLI
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

para los individuos; que permita incidir además en los múltiples ámbitos en los que
se refleja la desigualdad entre sexos. Una estrategia de política eficaz donde se
combinen y potencien los esfuerzos de entidades gubernamentales con los de la
sociedad: organizaciones no gubernamentales, del sector privado y social, de
universidades y de centros de investigación y los medios de comunicación, entre
otras. Si bien, el éxito de una estrategia de esta envergadura depende de la
coordinación, colaboración y el compromiso que se logre de la sociedad en su
conjunto.

En ese sentido, es que se concibe la importancia de crear una línea de trabajo que
implique dotar al ámbito gubernamental dotada de capacidad de autonomía,
gestión y jerarquía suficiente para interactuar y coordinar realmente las acciones
que se llevan a cabo con el propósito de lograr el mejoramiento de las condiciones
de igualdad entre géneros, con atribuciones acordes a la ley para coordinar las
acciones de todas y cada una de las dependencias y entidades de los tres niveles
de gobierno y con los Poderes de la Unión en el ámbito nacional e internacional, e
interactuar con miembros y agrupaciones de la sociedad en su conjunto con el
mismo objetivo.

Cabe hacer notar en este sentido que dentro de la Ley General para la Igualdad
entre Mujeres y Hombres, se esboza como una atribución del Ejecutivo Federal, la
elaboración y conducción de la Política Nacional en Materia de Igualdad mediante
un Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres coordinado por
Inmujeres. No obstante, el Sistema mencionado integra distintas dependencias y
entidades con distintas jerarquías con lo cual se sigue limitando al instituto en su
capacidad de decisión y coordinación al hacerlo depender de las decisiones de
una Junta de Gobierno intersecretarial.

Además hay que señalar que dicha Ley tampoco le otorga la atribución del diseño
de la Política Nacional en materia de igualdad al Inmujeres, aunque si la
determinación de los lineamientos para el establecimiento de políticas públicas en

XLII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

materia de igualdad y pese a que en la Ley de creación del Instituto se le atribuyó


la vigilancia, seguimiento y evaluación de la incorporación de la perspectiva de
género en las diversas instancias de la Administración Pública, (lo que también
puede traducirse en las acciones que se realicen para abatir la discriminación
genérica); otros ordenamientos jurídicos como la Ley General para la Igualdad
entre Mujeres y Hombres, atribuyó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos
la observancia en el seguimiento, evaluación y monitoreo de la Política Nacional
en Materia de Igualdad entre Mujeres y Hombres, que en términos de
discriminación de género ya se le había dado CONAPRED. Lo anterior, hace
pensar en complicaciones adicionales en la coordinación y ejecución de acciones,
entre las entidades administrativas implicadas.

2.- Las políticas públicas que incorporan la perspectiva de género,


han sido sesgadas hacia superar las condiciones de desigualdad
que reporta la situación de las mujeres, lo cual se refleja en
modificaciones a los marcos normativos y la canalización de
recursos que ejercen distintos programas gubernamentales; de
esta manera se han afectado los derechos de la masculinidad en
temas como es la crianza, el acceso a servicios de salud y la
representavidad política.

Esta hipótesis también resulta cierta, las personas necesitan un cambio gradual de
su cultura, en beneficio del bien común, las condiciones de subordinación, y sobre
la necesidad de tomar opciones que quizá vayan en contra de las expectativas
culturales y sociales. En las familias entrevistadas en diversos ejercicios, las
madres se catalogaban como independientes, principalmente porque recibían un
salario y aportaban dinero al hogar, porque tomaban decisiones a su juicio
importantes, decían que existía una justa división de labores domésticas entre los
miembros de la familia, que la crianza siempre había sido labor de ambos padres,
que las mujeres debían tener la misma libertad para actuar que los hombres, que
ellas podían ejercer las mismas profesiones que éstos y que lo más justo en la

XLIII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

familia era que ambos cónyuges aportaran parte de sus sueldo para los diferentes
gastos. Sin embargo, después de un análisis detallado, se obtuvieron datos
interesantes, pues, en efecto las mujeres aportaban dinero al hogar, pero las
decisiones acerca de la organización del mismo correspondían al padre; también
era cierto que tomaban otras decisiones, pero éstas consistían en la organización
del hogar y la crianza de los hijos(as), las decisiones primordiales para todo el
sistema familiar, como por ejemplo las relacionadas a la educación de los hijos(as)
correspondían al padre. En efecto todos los miembros de la familia cooperaban
con las labores domésticas, pero casi en todas las familias la madre realizaba la
mayor parte de los quehaceres, a ellas les parecía muy natural esta división del
trabajo, de hecho frecuentemente repetían que los demás miembros les
ayudaban. A pesar del discurso, también era claro que en muchas de las familias
existía la idea de que los hombres podían actuar con mayor libertad que las
mujeres, esta idea estuvo presente en el 56% de los casos; también fue posible
identificar que en el 76% de los sistemas existía la idea de que los hombres tenían
que ser los principales proveedores económicos, de hecho, era muy clara la
incomodidad de las parejas cuando se reportaba que la mujer aportaba más
dinero. Con respecto a la crianza de los hijos(as), podemos hablar de una
ideología que apoya la equidad de género, pues la mayoría de las familias estaban
de acuerdo en que esta labor la debían realizar ambos cónyuges; también en
cuanto al ejercicio de las profesiones, la mayoría de las familias pensaban que las
mujeres y los hombres tienen las mismas capacidades laborales, y que pueden
estudiar cualquier carrera.

De acuerdo a lo anterior, es muy claro que la deficiencia en el componente


cognitivo puede ser una limitante del proceso de empoderamiento. En relación a
esto, Schuler y Hashemi (1991; cit. en Schuler, 1997) mencionan que el
empoderamiento es un proceso mediante el cual las mujeres incrementan su
capacidad de configurar sus propias vidas y su entorno; una evolución en la

XLIV
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

concientización de las mujeres sobre sí mismas, en su estatus y en su eficiencia


en las relaciones sociales.

Por otra parte, Stromquist (1997) nos habla del componente psicológico, el cual
incluye el desarrollo de sentimientos que las mujeres pueden poner en práctica a
nivel personal y social para mejorar su condición, así como el énfasis en la
creencia de que pueden tener éxito en sus esfuerzos por el cambio. Dado que en
las familias entrevistadas no se identificó una comprensión clara de la situación en
que se encuentran las mujeres frente a sus parejas en relación con el ejercicio del
poder (componente cognitivo), resulta inconcebible el desarrollo de estos
sentimientos y creencias.

Finalmente, hay que tomar en cuenta que el componente político necesario para el
empoderamiento de las mujeres, prácticamente no existe en las familias.
Stromquist (1997), menciona que éste supone la habilidad para analizar el medio
circundante en términos políticos y sociales, lo cual también significa la habilidad
para organizar y movilizar cambios sociales. Al respecto, Bookman y Morgen
(1988; cit. en Schuler, 1997) emplean el término empoderamiento para connotar
un espectro de actividades políticas que incluyen desde actos individuales de
resistencia hasta movilizaciones políticas masivas que desafían las relaciones de
poder básicas de nuestra sociedad. Cabe aclarar que el objetivo del presente
trabajo no fue el análisis del empoderamiento femenino a nivel político, de ahí que
no se llevó a cabo un estudio a fondo sobre la opinión de las parejas de interés, en
cuanto al cambio de estructuras sociales.

Es entonces, que podemos hablar de una serie de factores básicos para que el
proceso de empoderamiento sea una realidad, no basta con el componente
económico, es necesario atender componentes cognitivos, psicológicos y políticos.

De hecho, Batliwala (1994; cit. en Towsend, 2002) habla de una espiral de


empoderamiento, en la que este proceso comienza dentro de la mente, en un

XLV
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

proceso en el que las mujeres hallan un tiempo y un espacio propios y empiezan a


reexaminar sus vidas de forma crítica o colectiva. Es decir, el empoderamiento
comienza por medio de la adquisición de conciencia y la organización de las
mujeres conforme a una estrategia no dirigida y abierta, de modo que ellas elijan
sus propias prioridades en lugar de que se les incorpore a un programa integral de
desarrollo rural, educación o generación de ingresos. Más adelante en el proceso
tendrán que desarrollar movimientos masivos, pero sin aceptar las definiciones
existentes de poder.

El hecho de que se busque una relación directa entre el componente económico y


la adquisición de poder, quizá se deba a que al término empoderamiento se le ha
vaciado de contenido. Según Towsend y cols. (2002) la palabra empoderamiento
parece aludir actualmente a promover cierta confianza empresarial entre las
mujeres pobres en lugar de que los poderosos cambien. En relación con ello, la
palabra desarrollo se limita con demasiada frecuencia a la asistencia social o al
alivio de la pobreza, e incluso al libre comercio y la inversión extranjera; sin
embargo, los pobres requieren cambios fundamentales en relaciones de poder en
todos los niveles, desde el global hasta el local.

England (2000) propuso el modelo básico del empoderamiento, menciona que los
recursos económicos y las condiciones subjetivas interactúan e influyen en la
extensión del ejercicio del poder. Un mayor nivel de recursos económicos puede
cambiar la magnitud del efecto que tienen las condiciones subjetivas en el uso del
poder, igualmente un mejor estado de condiciones subjetivas afecta la magnitud
del efecto de los recursos en el uso del poder. Asimismo, los recursos económicos
y condiciones subjetivas interactúan con factores macrosociales (leyes, reglas y
normas), los cuales pueden facilitar el ejercicio de poder de la mujer, y si hay
mayores recursos y mejores condiciones subjetivas se hace más posible el uso de
derechos para las mujeres contenidos en leyes, reglas y normas. Es entonces,
que no podemos hablar de una relación directa entre los recursos económicos y el
empoderamiento.

XLVI
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Un importante factor que puede contribuir al proceso de empoderamiento es la


alfabetización. Sin embargo, éste tiene que trascender las habilidades para leer y
escribir e incorporar contenidos y procesos emancipatorios. Recordemos que las
familias estaban formadas por padres profesionistas, de ahí que podamos deducir
que no toda la educación formal aporta elementos que generen una lectura crítica
del mundo que nos rodea, y el contenido educativo no siempre nos presenta una
visión de lo que una nueva sociedad debe ser, y de los posibles roles que los
hombres y las mujeres pueden desempeñar para mejorar su calidad de vida sin
basarse en la diferenciación de géneros, la cual ha favorecido al masculino.

Podemos decir que las mujeres han iniciado cambios ante una situación de
dominio masculino, sobre todo, con su cada vez más frecuente inserción en el
ámbito laboral y su creciente aportación económica al hogar; sin embargo, aún
podemos hablar de la existencia de una sociedad patriarcal, y de una marcada
diferencia de derechos entre hombres y mujeres. Se debe tomar en cuenta que el
proceso de empoderamiento es multifactorial, y que así como el componente
económico es muy importante, es imposible dejar de lado los componentes
cognitivo, psicológico y político; además de que debemos tener siempre presente
la contribución de una educación crítica para los fines de equidad de condiciones
entre hombres y mujeres.

Para abatir la desigualdad genérica se hace necesario además un trabajo


multidisciplinario interinstitucional que permita visibilizar la forma en que esta
situación impacta el trabajo de las dependencias y entidades en áreas específicas.
Que haga posible la aplicación de la estrategia de transversalidad de la
perspectiva de género en la ejecución de acciones en el ámbito de competencia.
Por lo que para el trabajo dentro de las dependencias administrativas, en muchos
casos, se requiere del desarrollo y aplicación de conocimientos especializados que
se combinen con la comprensión y sensibilización de la desigualdad genérica.

XLVII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Objetivos
Objetivo General Preguntas Hipótesis Desarrollo
específicos
Examinar los antecedentes y • Referir la ¿Qué es la La implementación de la Capítulo I Teoría y
evolución de la inclusión de construcción histórica perspectiva de perspectiva de género en contexto, Aspectos
la perspectiva de género en sobre la teoría y género? las políticas públicas en Teóricos de la
la formulación, ejecución y perspectiva de género ¿Qué son los roles de México, no ha contribuido Desigualdad de Género
evaluación de las políticas en nuestro país, dentro género? sustancialmente a 1.1 Definición, teoría y
públicas del gobierno en de los grandes ¿Cuál ha sido el eliminar las perspectiva de Género
México, así como su procesos de desarrollo de la teoría desigualdades de género 1.2 Sexo y género
incidencia respecto a la transformación de la y la promoción de la de raíz, debido a un 1.3 Estereotipos de
revisión y transformación de realidad política, perspectiva de entendimiento limitado género
planes, programas, cultural y económica en género a través de la del propio concepto de 1.4 Roles de género
dependencias y entidades las últimas décadas. historia en México? perspectiva de género. 1.5 Desigualdad de
públicas en los tres niveles • Establecer el ¿Hasta qué punto la De tal forma que se género
de gobierno. concepto de género, y perspectiva de considera que al reducir 1.6 Género y Democracia
de la perspectiva de género ha modificado la perspectiva de género 1.7 Administración
género. el diseño y evaluación al ámbito de las Pública y género
• Describir la forma de las políticas reivindicaciones 1.8 De la identidad de
que ha adquirido el públicas y su históricas de las mujeres, sexo a la identidad de
enfoque de la contribución al estas políticas públicas género
perspectiva de género desarrollo social? no abonan a construir un 1.9 Familia como
en la formulación de ¿Cuál ha sido el marco institucional transmisora de roles de
políticas públicas en impacto de favorable a la igualdad género
los ámbitos del implementar la entre hombres y mujeres. 1.10 Género
desarrollo: social, perspectiva de 1.10.1 Categoría de
político, y económico. género en las HIPÓTESIS Género
• Distinguir el alcance políticas públicas en SECUNDARIAS. 1.10.2 Asignación de
de implementación de México durante la Género
la perspectiva de última década? 1.- En México se sigue 1.10.3 La identidad de
género en las políticas ¿Existe evidencia de utilizando un enfoque de género
públicas en México: que la integración de política pública el cual se 1.10.4 El papel de género
límites y desafíos. la perspectiva de sustenta como objetivo
• Establecer los género en las inicial atender las justas Capítulo II
requerimientos políticas públicas en demandas de una Transcendencia histórica
esenciales y México ha significado situación de desigualdad 2.1 Antecedentes de los
apremiantes que un mejor desempeño que coloca a las mujeres estudios de género
postula la y alcance de sus en un estado de 2.2 Construcción histórica
implementación de la resultados? vulnerabilidad. Sin de la masculinidad y la
perspectiva de género ¿Cuáles son los embargo el concepto de feminidad de finales del
en las políticas propósitos que se género cuando se usa siglo XVIII a inicios del
públicas en México. persigue al utilizar correctamente implica siglo XXI
• Evaluar la dicha perspectiva de tanto acciones afirmativas 2.2.1 Construcción
implementación en las género? como de protección a histórica del hombre de
políticas públicas de la ¿Cuál es su origen, ambos sexos. Las finales del siglo XVIII a
perspectiva de género qué es la políticas públicas inicios del siglo XIX
en México, con el fin de transversalización de implementadas bajo esta 2.2.2 Construcción
identificar sus la perspectiva de perspectiva han sido más histórica del hombre en el
limitaciones género y cómo surgió exitosas porque siglo XX - XXI
principales. la necesidad y por contribuyen a desterrar 2.2.3 Construcción
• Analizar la qué sigue siendo los roles y estereotipos histórica de la mujer de
problemática en la necesario de aplicarla de género asociados a lo finales del siglo XVIII a
implementación de la a las políticas femenino y a lo inicios del siglo XIX
perspectiva de género públicas? masculino, entre los que 2.2.4 La construcción de
en las políticas ¿Cuáles son los se basa la discriminación la mujer en el siglo XX -
públicas, y determinar cambios que significa en los ámbitos laboral y XXI
si los resultados la perspectiva de educativo, por ejemplo. 2.3 La Mujer en el año
obtenidos, son por género en las 2000. Igualdad entre los
errores en el diseño de políticas públicas en 2.- Las políticas públicas géneros, desarrollo y Paz
las políticas públicas o México? que incorporan la en el siglo XXI
en la implementación ¿Cuáles son aquellos perspectiva de género, 2.4 CEDAW y Convención
de las mismas. puntos que podrían han sido sesgadas hacia Belem do Pará
mejorarse y así superar las condiciones 2.5 Determinación
• Determinar cuáles
contribuir a mejorar la de desigualdad que histórica de lo masculino y
han sido las limitantes
implementación de la reporta la situación de las lo femenino en México
que han obstaculizado
perspectiva de mujeres, lo cual se refleja 2.5.1 Época Prehispánica
y qué resistencias se
género en las en modificaciones a 2.5.2 Época Colonial
han detectado al

XLVIII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

momento de la políticas públicas modificaciones a los 2.5.3 Época


implementación de mexicanas? marcos normativos y la independiente
esta perspectiva en las ¿Cuál es el camino canalización de recursos 2.5.4 Época
políticas públicas. que se ha llevado que ejercen distintos Revolucionaria
• Examinar los para la programas 2.5.5 Época Pos
resultados de la implementación de la gubernamentales; de esta revolucionaria
implementación de la perspectiva de manera se han afectado 2.5.6 El Sistema
perspectiva de género género en las los derechos de la Patriarcal
en las políticas políticas públicas de masculinidad en temas
públicas de México, en México? como es la crianza, el
los casos en los que se ¿Cuáles las acceso a servicios de
ha llevado a cabo. dificultades a las que salud y la
• Examinar la se enfrenta un representatividad política.
evolución de la gobierno al hacer al
perspectiva de género hacer uso de la
y de la perspectiva de
transversalización género en el diseño e
misma en el diseño e implementación de
implementación de políticas públicas?
políticas públicas. ¿Qué mecanismo han
sido utilizados en la
implementación de la
perspectiva de
género y de la
transversalización en
el diseño e
implementación de
políticas públicas en
México?

XLIX
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Objetivos
Objetivo General Preguntas Hipótesis Desarrollo
específicos
Examinar los antecedentes y • Referir la ¿Qué es la HIPÓTESIS Capítulo III Rasgos
evolución de la inclusión de construcción histórica perspectiva de SECUNDARIAS. generales de la situación
la perspectiva de género en sobre la teoría y género? de las mujeres; marco
la formulación, ejecución y perspectiva de 1.- En México se sigue legal para la incorporación
evaluación de las políticas género en nuestro ¿Qué son los roles de utilizando un enfoque de de la perspectiva de
públicas del gobierno en país, dentro de los género? política pública el cual se género de México
México, así como su grandes procesos de sustenta como objetivo 3.1 Situación
incidencia respecto a la transformación de la ¿Cuál ha sido el inicial atender las justas sociodemográfica,
revisión y transformación de realidad política, desarrollo de la teoría demandas de una económico y sociocultural
planes, programas, cultural y económica y la promoción de la situación de desigualdad de las mujeres en México
dependencias y entidades en las últimas perspectiva de que coloca a las mujeres 3.1.1 Integración de las
públicas en los tres niveles décadas. género a través de la en un estado de mujeres a las actividades
de gobierno. • Establecer el historia en México? vulnerabilidad. Sin económicas remuneradas
concepto de género, embargo el concepto de 3.1.2 Escolaridad de las
y de la perspectiva de ¿Hasta qué punto la género cuando se usa mujeres
género. perspectiva de correctamente implica 3.1.3 Atención de la salud
• Describir la forma género ha modificado tanto acciones afirmativas de las mujeres
que ha adquirido el el diseño y evaluación como de protección a 3.1.4 Violencia hacia las
enfoque de la de las políticas ambos sexos. Las mujeres
perspectiva de públicas y su políticas públicas 3.1.5 Niveles de pobreza
género en la contribución al implementadas bajo esta en la población femenina
formulación de desarrollo social? perspectiva han sido más 3.1.6 Las mujeres en
políticas públicas en exitosas porque espacios públicos de
los ámbitos del ¿Cuál ha sido el contribuyen a desterrar toma de decisiones
desarrollo: social, impacto de los roles y estereotipos 3.2 Marco legal para la
político, y económico. implementar la de género asociados a lo incorporación de la
• Distinguir el alcance perspectiva de femenino y a lo perspectiva de género en
de implementación género en las masculino, entre los que la Administración Pública
de la perspectiva de políticas públicas en se basa la discriminación de México
género en las México durante la en los ámbitos laboral y 3.3 La Ley del Instituto
políticas públicas en última década? educativo, por ejemplo. Nacional de las Mujeres y
México: límites y . la Ley Orgánica de la
desafíos. ¿Existe evidencia de Administración Pública de
• Establecer los que la integración de México
requerimientos la perspectiva de 3.4 Aspecto legal
esenciales y género en las 3.5 Perspectivas y
apremiantes que políticas públicas en propuestas en torno a la
postula la México ha significado situación jurídico-social de
implementación de la un mejor desempeño la mujer
perspectiva de y alcance de sus 3.5.1 El derecho y el
género en las resultados? cambio social
políticas públicas en 3.5.2 La teoría de género
México. ¿Cuáles son los 3.5.3 El empoderamiento
• Evaluar la propósitos que se de las mujeres
implementación en persigue al utilizar 3.5.4 El principio de
las políticas públicas dicha perspectiva de igualdad, el concepto de
de la perspectiva de género? minoría y las acciones
género en México, positivas
con el fin de ¿Cuál es su origen, 3.5.5 Propuestas
identificar sus qué es la
limitaciones transversalización de
principales. la perspectiva de
género y cómo surgió
la necesidad y por
qué sigue siendo
necesario de aplicarla
a las políticas
públicas?

L
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Objetivos
Objetivo General Preguntas Hipótesis Desarrollo
específicos
Examinar los antecedentes y • Establecer los ¿Cuál ha sido el HIPÓTESIS Capítulo IV Perspectiva de
evolución de la inclusión de requerimientos impacto de SECUNDARIAS. género en las políticas
la perspectiva de género en esenciales y implementar la públicas y principales
la formulación, ejecución y apremiantes que perspectiva de 2.- Las políticas públicas estrategias y acciones
evaluación de las políticas postula la género en las que incorporan la gubernamentales
públicas del gobierno en implementación de la políticas públicas en perspectiva de género, instrumentadas para
México, así como su perspectiva de género México durante la han sido sesgadas hacia incorporar la perspectiva
incidencia respecto a la en las políticas última década? superar las condiciones de género en México
revisión y transformación de públicas en México. ¿Existe evidencia de de desigualdad que 4.1 Perspectiva de género
planes, programas, • Evaluar la que la integración de reporta la situación de las en las políticas públicas
dependencias y entidades implementación en las la perspectiva de mujeres, lo cual se refleja 4.1.1 Institucionalización
públicas en los tres niveles políticas públicas de la género en las en modificaciones a de la perspectiva de
de gobierno. perspectiva de género políticas públicas en modificaciones a los género
en México, con el fin México ha significado marcos normativos y la 4.1.2 Transversalización
de identificar sus un mejor desempeño canalización de recursos de la perspectiva de
limitaciones y alcance de sus que ejercen distintos género
principales. resultados? programas 4.1.3 Tipos de políticas
• Analizar la ¿Cuáles son los gubernamentales; de públicas con perspectiva
problemática en la propósitos que se esta manera se han de género
implementación de la persigue al utilizar afectado los derechos de 4.1.4 Metas
perspectiva de género dicha perspectiva de la masculinidad en temas 4.1.5 Implementación
en las políticas género? como es la crianza, el 4.1.6 Principales retos
públicas, y determinar ¿Cuál es su origen, acceso a servicios de 4.2 Principales estrategias
si los resultados qué es la salud y la y acciones
obtenidos, son por transversalización de representatividad política. gubernamentales
errores en el diseño de la perspectiva de 4.2.1 Los Planes de
las políticas públicas o género y cómo surgió Igualdad de
en la implementación la necesidad y por Oportunidades,
de las mismas. qué sigue siendo transversalidad y acciones
• Determinar cuáles necesario de aplicarla positivas
han sido las limitantes a las políticas 4.2.2 El Programa
que han obstaculizado públicas? Nacional de la Mujer.
y qué resistencias se ¿Cuáles son los Alianza para la Igualdad
han detectado al cambios que significa 1995-2000 y la Comisión
momento de la la perspectiva de Nacional de la Mujer
implementación de género en las 4.2.2.1 El Programa
esta perspectiva en las políticas públicas en Nacional de la Mujer.
políticas públicas. México? Alianza para la Igualdad
• Examinar los ¿Cuáles son aquellos 1995-2000. (PRONAM)
resultados de la puntos que podrían 4.2.2.2 La Comisión
implementación de la mejorarse y así Nacional de la Mujer
perspectiva de género contribuir a mejorar la (CONMUJER)
en las políticas implementación de la 4.2.3 El Instituto Nacional
públicas de México, en perspectiva de de las Mujeres (Inmujeres)
los casos en los que se género en las 4.2.3.1 El Programa
ha llevado a cabo. políticas públicas Nacional para la Igualdad
• Examinar la mexicanas? de Oportunidades y no
evolución de la ¿Cuál es el camino Discriminación contra las
perspectiva de género que se ha llevado Mujeres 2000-2006
y de la para la (Proequidad)
transversalización implementación de la 4.3 Construcción social y
misma en el diseño e perspectiva de cultural del género
implementación de género en las 4.4 La perspectiva de
políticas públicas. políticas públicas de género: construyendo una
México? nueva forma de mirar las
¿Cuáles las masculinidades y las
dificultades a las que feminidades
se enfrenta un 4.4.1 La perspectiva de
gobierno al hacer al género (las feminidades)
hacer uso de la 4.4.2 La participación de la
perspectiva de mujer en el ámbito público
género en el diseño e 4.4.3 La perspectiva de
implementación de género (las
políticas públicas? masculinidades)

LI
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

¿Qué mecanismo 4.4.4 La participación del


han sido utilizados en hombre en el ámbito
la implementación de privado
la perspectiva de
género y de la Capítulo IV Análisis de la
transversalización en incorporación de la
el diseño e perspectiva de género en
implementación de las políticas públicas
políticas públicas en mexicanas y programas
México? con perspectiva de género
actualmente del gobierno
mexicano
5.1 ¿Cómo se ha
incorporado la perspectiva
de género en las políticas
públicas en México?
5.1.1 Síntesis de la
evolución de la
perspectiva de género en
las políticas públicas
mexicanas
5.1.2 Requisitos
necesarios para
institucionalizar la
perspectiva de género en
el Estado mexicano
5.1.3 Limitaciones en la
incorporación de la
perspectiva de género en
las políticas públicas
5.1.4 Evaluación de
políticas públicas desde la
perspectiva de género
5.2 Análisis de tres
ejemplos de programas de
gobierno mexicanos con
perspectiva de género
5.2.1 Descripción:
Programa de Igualdad de
Género en Salud
5.2.2 Análisis: Programa
de Igualdad de Género en
Salud
5.2.3 Descripción:
Programa de Acción de
Salud Sexual y
Reproductiva para
Adolescentes, 2007 –
2012.
5.2.4 Análisis: Programa
de Acción de Salud Sexual
y Reproductiva para
Adolescentes, 2007 –
2012
5.2.5 Descripción:
Programa de Acción de
Planificación Familiar y
Anticoncepción, 2007 -
2012
5.2.6 Análisis: Programa
de Acción de Planificación
Familiar y Anticoncepción,
2007 - 2012

LII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

CONCLUSIONES Y NUEVA AGENDA DE INVESTIGACIÓN.

Como ha podido constatarse a lo largo de este trabajo, la incorporación de la


perspectiva de género a la Administración Pública, al marco jurídico y demás
instancias de gobierno, es un proceso que ha tenido continuidad en los últimos
treinta años. En él interactúa el interés y la organización de las mujeres de nuestro
país con el movimiento internacional en el que también han participado
activamente. Lo cual es parte de la lucha a favor de la causa de las mujeres que
se inició desde hace siglos y que ha logrado en los últimos años, el
reconocimiento y compromiso nacional e internacional, asumido ya por el gobierno
de México; que ha ido de manera paulatina, visibilizando y otorgando mayor
importancia al tema lo que se refleja en programas y políticas que manifiestan esta
tendencia. Todo lo anterior ha redundado en un número creciente de acciones de
relevancia que muestran el interés y la necesidad de abordar la desigualdad entre
mujeres y hombres como un problema que requiere una cada vez mayor y
adecuada intervención de diversas instancias gubernamentales y sociales.

Esto significa apenas el inicio de la solución a una problemática que obliga no sólo
a reformas dentro de la Administración Pública o a las leyes, sino un cambio en las
percepciones, una auténtica revolución de la conciencia individual y social sobre la
necesidad humana de vivir y actuar con principios de respeto a la dignidad, a la
libertad personal de elegir el proyecto de vida que se desea realizar, sin
coerciones simbólicas u objetivas de ningún tipo; que combine en suma la
atención a las necesidades de desarrollo integral de cada persona, pero también
las de una sociedad sustentada en principios democráticos.

El reto que representa para el Estado garantizar condiciones democráticas a las


personas y a la sociedad en su conjunto impone para la Administración Pública la
necesidad de adecuarse para responder a las demandas de actores y grupos

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

sociales antes acallados e invisibilizados, cuyos derechos simplemente habían


sido ignorados, como las mujeres; así como la exigencia de respuesta a los
nuevos escenarios de globalización e integración que ejercen su influencia en la
innovación y la adaptación de mecanismos y estrategias más adecuadas con la
integración de actores y realidades de gran complejidad, por la diversidad de
actores y elementos a considerar, en un marco de respeto a los derechos
humanos, políticos y sociales de la población.

De esta forma distinguimos unas de las líneas de acción en materia de políticas


públicas:

1) A partir de la valoración de los resultados obtenidos a partir de las


acciones de adelanto de las mujeres incluidas en las políticas
públicas, con el fin de propiciar la superación de la situación de
desventaja inicial, se debe buscar como principio rector de los
cambios legislativos siguientes, el evitar los sesgos por calidad
sexual, e impulsar escenarios de equidad que tiendan a proteger y
animar a la sociedad a establecer principios de convivencia más
equitativos para ambos sexos. El compromiso legislativo sobre este
principio resulta de primer orden.

Más allá de los avances en la incorporación de la perspectiva de género en la


Administración Pública, que no son desdeñables ante la complejidad de la
problemática; uno de los logros más importantes del fin del siglo pasado y de
principios de este es que la cuestión de la igualdad de género es motivo de un
creciente interés y parte ineludible de la agenda pública.

El reconocimiento de la desigualdad como un asunto de injusticia y violación de


los derechos humanos esenciales de las mujeres es uno de los grandes avances
del siglo pasado. El reto para este nuevo siglo, es el rescate de la dignidad
humana de las mujeres y su incorporación al desarrollo como personas con

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

capacidad de decisión y por tanto de incidir y coadyuvar a la transformación del


mundo en aras del mejoramiento social. Ese también es el desafío de la
Administración Pública y en general de todas las instituciones sociales; reconocer
la desigualdad de las mujeres, para que a partir de ahí puedan generarse
condiciones más dignas para el desarrollo humano en general.

Para la Administración Pública y los profesionales de ella, esto debe reflejarse en


el diseño de estrategias que logren un impacto positivo, tanto en las concepciones
y métodos tradicionales de formulación y ejecución de políticas públicas, como en
la propia sociedad. En este momento en particular, es crucial lograr una
transversalización exitosa de la perspectiva de género en la totalidad de instancias
de la Administración Pública, en los tres órdenes y niveles de gobierno a nivel
nacional.

Es importante rescatar la idea de que la burocracia no es un ente autónomo, sino


que, como parte del proceso social, requiere cambios y transformaciones paralelas
con el propósito de mejorar la calidad del desarrollo social. Desde esta perspectiva
y en cuanto a las acciones dirigidas para favorecer a las mujeres, falta profundizar
en la investigación de técnicas y estrategias para generar nuevas herramientas
que permitan la integración de este enfoque en la Administración Pública. La
trasversalización como estrategia de coordinación y gestión tiene que ver con un
nuevo concepto de participación y coordinación más allá de líneas de autoridad.
Sin embargo, precisamente la Administración Pública funciona en apego a niveles
y jerarquías por lo que habría que trabajar en un diseño congruente, no
burocrático, que realmente responda a las demandas sociales.

Y es en este nivel, en el que proponemos la segunda propuesta específica de


política o línea de acción:

2) Proponer como línea rectora de la modernización del estado el


desarrollo de estrategias de transversalización de la perspectiva de

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

género, contenidas dentro de los programas de igualdad de


oportunidades, desarrollo económico, y aún en regulación, esta línea
rectora implica reformas integrales en los procesos político-
administrativos, revisión y/o modificación de mecanismos y
estructuras para hacerlos compatibles con nuevos actores,
movimientos y procesos sociales.

Entonces, además de un proceso continuo, la reforma administrativa debe ser


discutida y acordada por las autoridades de alto nivel, contar con apoyo político y
una adecuada estrategia para su operación y el acuerdo de los actores
involucrados en su conjunto.

Concebir la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres como un


asunto de desarrollo y avance de la democracia en las que se encuentran
involucradas la generalidad de instancias políticas y de gobierno, no es un asunto
sencillo, nunca lo ha sido. Aún ahora, pueden advertirse resistencias, suspicacias,
actitudes irónicas, así como comentarios mordaces, por decir lo menos, cuando se
aborda esta cuestión.

Por ello, más allá de la instrumentación de técnicas administrativas, la tarea de


incorporar la perspectiva de género en el Estado implica, comprensión y
capacidad de entendimiento mutuo entre los distintos agentes involucrados, de lo
contrario, la dificultad se amplifica. El principal reto de estos procesos consiste en
construir consensos y estructuras sólidas que puedan resistir el cambio de
gobiernos y el de actores políticos y administrativos que trasciendan los prejuicios
hacia el feminismo y garanticen en el orden institucional la asimilación de valores
de igualdad y respeto a las diferencias.

Sin duda falta mucho por hacer pero se ha logrado poner el tema de la
desigualdad, opresión y discriminación de las mujeres en la agenda pública, en los
planes de desarrollo. Además de que actualmente se cuenta con el Instituto

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Nacional de las Mujeres, una entidad administrativa específica para la atención de


la problemática.

Si se analiza el trabajo realizado a nivel institucional para incorporar el enfoque de


género en la Administración Pública de nuestro país, sobre la base de lo antes
expuesto, podemos considerar avances importantes al respecto. Existe
continuidad de acciones pues se cuenta ya con un cada vez más amplio e
importante marco normativo, una estructura y recursos humanos y financieros
asignados y objetivos claros, aunque muy ambiciosos, para su operación y
gestión. En el futuro inmediato, se hace necesario continuar revisando los
resultados de los la aplicación de los programas de igualdad de oportunidades, la
transversalidad y la compleja coordinación e integración de un número creciente
de acciones asignada al Inmujeres.

El proceso de integración de la temática al ámbito público se inició desde hace


más de treinta años, a partir de 1995 cuando se crea el Programa Nacional de la
Mujer, empieza un proceso de acciones consistente, orientado a incluir la
perspectiva de género en las políticas y acciones de gobierno que deriva en un
cambio significativo con la creación del Inmujeres en el 2001, al cual se le han
asignado y se le siguen sumando un amplio número de atribuciones y objetivos
que se pretenden lograr, incluida la coordinación nacional del proceso de
incorporación de la temática; lo cual contrasta con los recursos asignados, la
autonomía en la gestión y actuación limitada que como organismo descentralizado
del Estado tiene este instituto.

Las atribuciones otorgadas a diferentes instancias de la Administración Pública en


el anterior periodo sexenal 2000-2006 y el presente 2006-2012, entre ellas el
Inmujeres, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, al Consejo Nacional para
Prevenir la Discriminación permiten advertir la urgencia de información y
comprensión sobre el tema, por lo que debe insistirse en la necesidad de una clara
definición de atribuciones, funciones y tareas, sobre los ámbitos de acción y

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

delimitación para lograr una real coordinación entre las dependencias y entidades
del gobierno designadas para su atención.

En este momento, el aumento de instancias e instrumentos administrativos y


legales para la atención de la desigualdad genérica, no representan
necesariamente los logros deseables, pues si no se realiza un manejo
administrativo informado, cuidadoso y responsable del tema, se puede caer en
contradicciones, duplicidad y desperdicio de recursos que a la larga sólo seguirán
dejando en buenos deseos la profunda transformación que requiere eliminar la
desigualdad social hacia las mujeres.

No obstante el acierto de muchas de las acciones realizadas, aún resulta


necesario el diseño y ejecución de una verdadera estrategia de Estado que actúe
en congruencia con el propósito de lograr la igualdad de oportunidades y trato
para las mujeres; que permita incidir además en los múltiples ámbitos en los que
se refleja la desigualdad hacia este sexo. Una estrategia política eficaz donde se
combinen y potencien los esfuerzos de entidades gubernamentales con los de la
sociedad: organizaciones no gubernamentales, del sector privado y social, de
universidades y de centros de investigación y los medios de comunicación, entre
otras. Si bien, el éxito de una estrategia de esta envergadura depende de la
coordinación, colaboración y el compromiso que se logre de la sociedad en su
conjunto.

En ese sentido, es que identificamos como una línea estratégica de política


pública:

3) Crear una dependencia gubernamental dotada de capacidad y


autonomía, gestión y jerarquía suficiente para interactuar y coordinar
las acciones y política que como Estado implementen los tres órdenes
de gobierno y con los Poderes de la Unión en el ámbito nacional e

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

internacional, e interactuar con miembros y agrupaciones de la


sociedad en su conjunto con el mismo objetivo.

Dicho organismo buscará el mejoramiento de las condiciones de igualdad de las


mujeres, con atribuciones acordes a la ley para coordinar las acciones de todas y
cada una de las dependencias

Cabe hacer notar en este sentido que dentro de la Ley General para la Igualdad
entre Mujeres y Hombres, se esboza como una atribución del Ejecutivo Federal, la
elaboración y conducción de la Política Nacional en Materia de Igualdad mediante
un Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres coordinado por
Inmujeres. No obstante, el Sistema mencionado integra distintas dependencias y
entidades con distintas jerarquías con lo cual se sigue limitando al instituto en su
capacidad de decisión y coordinación al hacerlo depender de las decisiones de
una Junta de Gobierno intersecretarial.

En los últimos años 30 años, la perspectiva de género ha ganado gran terreno en


México. La lucha por incorporar dicha perspectiva para lograr la igualdad entre los
hombres y las mujeres se ha visto reflejada en acciones de feministas,
organizaciones de la sociedad civil, activistas a favor de los derechos de las
mujeres y en diversas instancias gubernamentales.

En el caso del gobierno mexicano, los esfuerzos han ido dirigidos hacia un cambio
en la normatividad. El objetivo ha sido la institucionalización de la perspectiva de
género en todos los ámbitos de acción gubernamental, desde la planeación de
políticas públicas hasta la implementación de programas específicos, sobre todo
en el ámbito de salud.

En un primer momento se hicieron algunas reformas constitucionales para


garantizar la igualdad entre hombres y mujeres y se crearon los primeros
programas –como el Programa de Planificación Familiar y el Programa Nacional

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

de Integración de la Mujer al Desarrollo– que tenían como objetivo impulsar


nuevas políticas públicas que atendieran problemáticas incorporando la
perspectiva de género. Asimismo, se crearon algunas instituciones –como la
Comisión Nacional de la Mujer– para dar respuesta a problemas específicos y
trabajar para incorporar la perspectiva de género de manera transversal en todo el
aparato de gobierno. Durante las décadas de 1980 y 1990 se lograron los
primeros resultados, principalmente visibles en la llegada de mujeres a puestos
públicos claves.

Desde esos momentos, México asumió la responsabilidad internacional de luchar


por la igualdad de género suscribiendo una serie de convenciones y tratados
internacionales que tenían como objetivo mejorar las condiciones de vida de las
mujeres en el mundo, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la
Declaración Americana de los Derechos Humanos, las Conferencias
Internacionales sobre Población y Desarrollo, las Conferencias Mundiales sobre la
Mujer y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer (CEDAW).

Los esfuerzos institucionales para incorporar la perspectiva de género en México


se incrementaron desde la alternancia política en el 2000. Desde entonces, las
administraciones del PAN han dado continuidad y profundidad al cambio
institucional. Como parte del discurso democrático, el gobierno comenzó a tomar
una serie de medidas enfocadas a terminar con la desigualdad de género. Ejemplo
de ello es la creación del Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y
no Discriminación contra las Mujeres (PROEQUIDAD 2000-2006), la creación del
Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres 2008-2012
(PROIGUALDAD), la promulgación de la Ley General para la Igualdad entre mujeres
y hombres en 2006, la promulgación de la Ley General de Acceso de las Mujeres
a una vida libre de violencia en 2007 y la creación del Instituto Nacional de las
Mujeres (INMUJERES), organismo encargado eliminar la discriminación de los
géneros, garantizar la igualdad de oportunidades y de trato entre los géneros,

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

velar por los derechos de las mujeres y fomentar la transversalización de la


perspectiva de género en todos los ámbitos de acción pública. Con este fin, se
creó recientemente el Programa de Fortalecimiento a la Transversalidad de la
Perspectiva de Género. Otra de las medidas que ha tomado el gobierno es la
creación de unidades de género dentro de distintas dependencias del gobierno,
encargadas de trabajar la transversalidad de las políticas públicas con perspectiva
de género dentro de las dependencias.

A pesar de los logros obtenidos a nivel operativo hace mucho por hacer a nivel
práctico. La modificación de las leyes o la ratificación de tratados no implican
necesariamente un cambio cultural, ni siquiera reflejan en todos los casos una
voluntad política realmente comprometida.

En este trabajo se analizaron tres programas de acción de gobierno específicos en


los que la incorporación de la perspectiva de género desempeñó un papel
fundamental. El objetivo fue señalar las deficiencias que cada uno de los
programas tiene en el ámbito de la incorporación de la perspectiva de género.

El primer programa analizado fue el Programa de Igualdad de Género en Salud


2007 - 2012. Este programa tiene como objetivo promover la integración de la
perspectiva de género en todos los programas y acciones del Sistema Nacional de
Salud para que se atiendan de mejor manera las necesidades específicas de
hombres y mujeres con base en sus diferencias, tanto las biológicas, como las
sociales. El programa parte de que las diferencias entre hombres y mujeres –
sobre todo las sociales, ocasionadas por los roles y estereotipos de género– han
ocasionado fuertes inequidades para ambos, principalmente para las mujeres, que
se ven reflejadas en su salud. El programa tiene como objetivos específicos
incorporar la perspectiva de género en los programas prioritarios de salud,
sensibilizar y capacitar al personal de salud en el marco de la perspectiva de
género, incorporar dicha perspectiva en la evaluación del Sistema Nacional de
Salud, evitar la reproducción de los estereotipos tradicionales de género en las

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

campañas de salud y crear estadísticas de salud y análisis epidemiológicos


desagregados por sexo. Las estrategias y líneas de acción de cada uno de los
programas están dirigidas hacia el cumplimiento de estas metas. Las más
importantes son: transversalizar la perspectiva de género en los programas de
promoción y atención de la salud; fortalecer los procesos de formación de los
profesionales de la salud en enfoque de género; Integrar la perspectiva de género
como eje fundamental para la evaluación de la calidad en el Sistema Nacional de
Salud; Disminuir la presencia de estereotipos establecidos de género en las
campañas de salud; y promover que la información en salud se mantenga
actualizada y desagregada por sexo.

El segundo programa analizado fue el Programa de Acción de Salud Sexual y


Reproductiva para Adolescentes 2007-2012. Este programa establece los
elementos rectores en salud sexual y reproductiva dirigidos a la población
adolescente para las instituciones del Sistema Nacional de Salud. El objetivo
general es que la población adolescente cuente con información suficiente y con
servicios de calidad, accesibles y equitativos para el ejercicio responsable y
satisfactorio de su sexualidad y reproducción. Para lograr este objetivo, el
programa planteó una serie de estrategias: sensibilizar a los adolescentes sobre la
importancia de la adopción de conductas saludables en salud sexual y
reproductiva mediante campañas de información, educación y comunicación; los
elementos rectores en salud sexual y reproductiva dirigidos a población
adolescente para las instituciones del Sistema Nacional de Salud; sensibilizar a los
prestadores de servicios en materia de salud sexual y reproductiva; y mejorar los
sistemas de información en salud sexual y reproductiva del adolescente a fin de
conocer, monitorear y evaluar el avance en las acciones.

El tercer programa del análisis fue el Programa de Planificación Familiar y


Anticoncepción 2007-2012, que establece elementos para que las instituciones del
Sistema Nacional de Salud brinden mejor información y servicios de mayor calidad
en planificación familiar y anticoncepción. El programa parte de que para

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las y los mexicanos, es


necesario erradicar las desigualdades sociales y de género que limitan las
capacidades y las oportunidades de las personas. Las diferencias entre hombres y
mujeres que se han justificado como “naturales” han colocado a las mujeres en
una situación de desventaja a la hora de tomar decisiones sobre sexualidad y
planificación familiar y al acceder a los servicios de salud pública de planificación
familiar. El programa establece una serie de medidas como: mejorar el
conocimiento y la información sobre métodos anticonceptivos modernos,
sexualidad responsable y protegida, y roles y relaciones de género equitativos;
favorecer el acceso y oferta de servicios de planificación familiar y anticoncepción
de calidad; establecer mecanismos que aseguren un abasto de insumos
anticonceptivos suficientes, oportunos y de calidad para la prestación de los
servicios de planificación familiar y anticoncepción; fortalecer la competencia en
derechos reproductivos de los prestadores de servicios en la atención de la
planificación familiar y anticoncepción; y favorecer la participación del hombre en
las decisiones reproductivas de la pareja y su familia, con absoluto respeto a las
decisiones de la mujer.

El análisis de estos programas mostró que los objetivos, tanto generales como
específicos, están bien planteados y reflejan la problemática a tratar. Sin embargo,
las estrategias y los supuestos muestran algunas limitaciones en cuanto a la
incorporación y transversalización de la perspectiva de género.

Uno de los aspectos más limitantes es que en todos los programas utilizan género
como una categoría en donde sólo caben “los hombres” y “las mujeres” como si
fueran grupos homogéneos. Hombres y mujeres tienen diferencias internas
ocasionadas por otras condiciones sociales. La perspectiva de género debe
trascender esta simplificación, especialmente en relación a orientación sexual e
identidad sexo-genérica. Sucede lo mismo en el programa de salud reproductiva y
sexual para adolescentes, que considera al grupo de adolescentes como un grupo
homogéneo, cuando que ese grupo muestra muchas necesidades específicas que

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

están vinculadas a otros factores. En este programa, el reconocimiento a la


diversidad sexual y la equidad de género está más presente en la retórica que en
el planteamiento real del programa y sus estrategias. No hay ninguna mención a
adolescentes homosexuales, bisexuales, transexuales o transgénero y sus
necesidades particulares, lo que constituye un acto de discriminación y vacía de
todo contenido el programa cuyo objetivo principal es reconocer la diversidad
sexual y las relaciones de género para superar las inequidades existentes. Como
se dijo, la verdadera igualdad de género ocurre cuando cualquier persona puede
identificarse y comportarse sin constreñirse a estereotipos que lo determinen a
partir de sus características sexuales físicas.

Otra de los puntos negativos es que en los dos programas sobre salud sexual y
planificación familiar analizados, el objetivo central es disminuir el número de
embarazos no deseados, es decir, reducir la tasa de fecundidad y aumentar la
tasa de uso de anticonceptivos. Esto es un objetivo deseable, pero presenta el
problema de que no todos los anticonceptivos protegen contra infecciones de
transmisión sexual. Aun cuando la promoción de los métodos anticonceptivos sea
eficaz, será un éxito muy parcial si la tasa de infecciones de transmisión sexual no
se reduce. Como se dijo, los temas de salud sexual y reproductiva deben estar
intrínsecamente vinculados entre sí.

Una limitante más es que se considera que la salud asociada al embarazo y al


parto es un tema exclusivo de las mujeres. El problema más grave de esta
concepción es que elevar la prevalencia de uso de métodos anticonceptivos en
mujeres y reducir la necesidad insatisfecha de éstos por mujeres, como establece
el programa, no elimina el problema de la concepción no deseada y refuerza un
estereotipo que dicta que las mujeres son las responsables de prevenir los
embarazos no deseados o no planeados, cuando en realidad es un tema de pareja
en el que los hombres deben participar también.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

La cuestión se vuelve más grave a la luz de las formas de violencia de género que
repercuten directamente en la salud sexual y reproductiva, cuestión que parece
ser inexistente para ambos programas. Si bien proveer información y
anticonceptivos es importante, lo es más lograr que sean utilizados libre e
informadamente. Ninguno de los programas se pregunta por qué algunas mujeres
no los utilizan y, mucho menos, qué hacen los hombres para fomentar su uso o
para evitar que las mujeres los utilicen. Si no se considera la violencia de género
no se resuelve el problema de que la información no se está traduciendo en
prácticas sexuales más seguras o en una reducción de embarazos no deseados,
sobre todo en las adolescentes. Además, cuando se ignora el tema de la violencia
de género, se ignora que la violencia de género por parte del Estado es una
práctica recurrente que vulnera la salud de los y las pacientes.

Otra de las principales fallas de los tres programas, sobre todo de los dos
relacionados con la anticoncepción, es que no estipulan el derecho de las mujeres
a decidir libremente sobre su cuerpo reflejado en el derecho a la interrupción legal
del embarazo. Para garantizar la salud sexual y reproductiva de las mujeres y
adolescentes es necesario el acceso legal y seguro al aborto, ya que representa la
libertad de las mujeres para decidir sobre su cuerpo, sobre su sexualidad y sobre
su reproducción.

Con respecto a la investigación y a la recopilación de datos desagregados por


sexo que los programas establecen como necesarios, hay que considerar que es
necesario investigar también las causas de esos datos y por qué difieren entre
hombres y mujeres. Es decir, no es suficiente con tener datos desagregados, pues
hay que ver cuáles son las causas que tienen su origen en estereotipos o roles de
género. Las encuestas y los trabajos de investigación deben preguntarse qué
origina esas diferencias.

Para poder ampliar la efectividad de los programas es necesario considerar la


composición misma de todas las instituciones que conforman el sector salud

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

mexicano para asegurar que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades
en cuanto a los puestos ofrecidos. Es verdad que el hecho de que haya mujeres
en puestos directivos no significa que ellas aboguen por los derechos de las
mujeres, que impulsen la incorporación de la perspectiva de género, que
comprendan cuáles son las necesidades de las mujeres o que trabajen hacia la
igualdad de género. Sin embargo, el número de mujeres y de hombres que
laboran en una institución sí es un reflejo de los logros alcanzados en materia de
igualdad de oportunidades. Es necesario considerar también que para que una
dependencia pueda afirmar que brinda igualdad de oportunidades no es suficiente
con que el número de hombres y mujeres sea igual. Hay que ser conscientes de la
importancia de los cargos de cada grupo, la diferencia de salarios y la facilidad
que tienen para ascender de un cargo al siguiente. De hecho, en la administración
pública se han llevado a cabo muchas políticas públicas supuestamente para
aumentar la participación de las mujeres, pero éstas siguen sin participar en los
puestos de tomas de decisiones relevantes, tienen mayores dificultades para
ascender, enfrentan discriminación y violencia si lo hacen, y perciben sueldos
menores.

Con respecto a la transversalización, los tres programas son poco explícitos en


cuanto a la manera en la que se crearán los vínculos entre estos programas y
otros procedentes del resto de las dependencias gubernamentales. La
transversalización no se refiere sólo a las acciones que se desarrollen en materia
de salud, sino a toda la acción del gobierno en todos sus ámbitos.

En general, tanto la reseña histórica de cómo ha ocurrido la incorporación de la


perspectiva de género en México, como la descripción y análisis de los programas
pone en evidencia los logros del proceso, pero también sus fallas. Es innegable el
avance que ha habido en México en términos de igualdad entre hombres y
mujeres, reflejado sobre todo en el ámbito legislativo. No obstante, al momento de
ejecutar las leyes y políticas públicas los resultados no son los esperados.
Consideramos que la falla más grave es no sensibilizar a las y los servidores

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

públicos en temas de género y no impulsar cambios culturales mediante la


educación de toda la población de forma que se combatan diariamente desde
todos los ámbitos los estereotipos y roles de género tradicionales. Estas dos fallas
graves se deben en gran parte a una falta de voluntad política de sectores muy
amplios de funcionarios (as) públicos (as) que abiertamente están contra estos
cambios o lo hacen veladamente, apoyándolos únicamente en discurso. La meta a
largo plazo sería lograr que la población general, pero sobre todo, las y los
servidores públicos no tuvieran que ser convencidos (as) de la importancia de
aplicar la perspectiva de género, sino que lo asumieran como un punto
fundamental. Cuando eso se logre, México podrá avanzar mucho más
rápidamente hacia una verdadera igualdad entre hombres y mujeres.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

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ONU Mujeres-PNUD Argentina- ONU Argentina-Consejo Nacional de las Mujeres-
Consejo Nacional de Coordinación de Políticas sociales-Embajada de España en
Argentina, s.f.,
<http://www.undp.org.ar/docs/Libros_y_Publicaciones/2.4%20Resumen%20Ejecuti
vo%20final.pdf>, 1 de septiembre de 2013.

INEGI-INMUJERES, Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en


los Hogares (ENDIREH), México, 2011.

Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, 1995

Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia,


<http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGAMVLV.pdf >, 25 de octubre de
2013

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

“El acoso laboral y el despido de mujeres embarazadas en el DF aumentó 500 por


ciento en 6 meses, denuncia la COPRED”, Sin Embargo, 26 de agosto de 2013.
<http://www.sinembargo.mx/26-08-2013/733122>, 31 de agosto de 2013.

Shaila Rosagel, “Las mujeres en México no sólo enfrentan vejaciones de sus


parejas sino también abusos de jueces, alertan activistas” [en línea], SinEmbargo,
30 de agosto de 2013. <http://www.sinembargo.mx/30-08-2013/736870>, 31 de
agosto de 2013.

LXXI
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

PÁGINAS DE INTERNET

Comisión Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva,


<http://www.cnegsr.gob.mx/cnegsr/mision-y-vision.html>, 30 de octubre de 2013.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Equidad de género y


empoderamiento de la mujer, <http://www.undp.org.pa/ejes-trasversales/equidad-
genero-empoderamiento-mujer>, 2 de septiembre de 2013.

LXXII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

LXXIII
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

"LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS EN MÉXICO:


ALCANCES, LÍMITES Y DESAFÍOS CONTEMPORÁNEOS"
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Índice

INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................................1

Capítulo I Teoría y contexto, Aspectos Teóricos de la Desigualdad de Género ........................13


1.1 Definición, teoría y perspectiva de Género ............................................................................. 15
1.2 Sexo y género .......................................................................................................................... 22
1.3 Estereotipos de género............................................................................................................ 31
1.4 Roles de género ...................................................................................................................... 35
1.5 Desigualdad de género............................................................................................................ 40
1.6 Género y Democracia .............................................................................................................. 44
1.7 Administración Pública y género ............................................................................................. 46
1.8 De la identidad de sexo a la identidad de género ................................................................... 50
1.9 Familia como transmisora de roles de género ........................................................................ 53
1.10 Género ................................................................................................................................... 56
1.10.1 Categoría de Género ...................................................................................................... 56
1.10.2 Asignación de Género..................................................................................................... 57
1.10.3 La identidad de género ................................................................................................... 58
1.10.4 El papel de género .......................................................................................................... 59

Capítulo II Transcendencia histórica ..............................................................................................61


2.1 Antecedentes de los estudios de género ................................................................................ 61
2.2 Construcción histórica de la masculinidad y la feminidad de finales del siglo XVIII a inicios del
siglo XXI .................................................................................................................................. 69
2.2.1 Construcción histórica del hombre de finales del siglo XVIII a inicios del siglo XIX ......... 69
2.2.2 Construcción histórica del hombre en el siglo XX - XXI ................................................... 83
2.2.3 Construcción histórica de la mujer de finales del siglo XVIII a inicios del siglo XIX ......... 90
2.2.4 La construcción de la mujer en el siglo XX - XXI .............................................................. 99
2.3 La Mujer en el año 2000. Igualdad entre los géneros, desarrollo y Paz en el siglo XXI ....... 104
2.4 CEDAW y Convención Belem do Pará .................................................................................. 107
2.5 Determinación histórica de lo masculino y lo femenino en México ....................................... 113
2.5.1 Época Prehispánica ........................................................................................................ 113
2.5.2 Época Colonial ................................................................................................................ 114
2.5.3 Época independiente ...................................................................................................... 116
2.5.4 Época Revolucionaria ..................................................................................................... 116
2.5.5 Época Pos revolucionaria ............................................................................................... 118
2.5.6 El Sistema Patriarcal ....................................................................................................... 119
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Capítulo III Rasgos generales de la situación de las mujeres; marco legal para la
incorporación de la perspectiva de género de México ...............................................................129
3.1 Situación sociodemográfica, económico y sociocultural de las mujeres en México ............. 132
3.1.1 Integración de las mujeres a las actividades económicas remuneradas ....................... 134
3.1.2 Escolaridad de las mujeres ............................................................................................. 139
3.1.3 Atención de la salud de las mujeres ............................................................................... 143
3.1.4 Violencia hacia las mujeres ............................................................................................ 145
3.1.5 Niveles de pobreza en la población femenina ................................................................ 148
3.1.6 Las mujeres en espacios públicos de toma de decisiones ............................................. 149
3.2 Marco legal para la incorporación de la perspectiva de género en la Administración Pública
de México .............................................................................................................................. 151
3.3 La Ley del Instituto Nacional de las Mujeres y la Ley Orgánica de la Administración Pública
de México .............................................................................................................................. 159
3.4 Aspecto legal ......................................................................................................................... 164
3.5 Perspectivas y propuestas en torno a la situación jurídico-social de la mujer ...................... 168
3.5.1 El derecho y el cambio social ......................................................................................... 168
3.5.2 La teoría de género ......................................................................................................... 174
3.5.3 El empoderamiento de las mujeres ................................................................................ 179
3.5.4 El principio de igualdad, el concepto de minoría y las acciones positivas ..................... 184
3.5.5 Propuestas ...................................................................................................................... 190

Capítulo IV Perspectiva de género en las políticas públicas y principales estrategias y


acciones gubernamentales instrumentadas para incorporar la perspectiva de género en
México ..............................................................................................................................................197
4.1 Perspectiva de género en las políticas públicas.................................................................... 197
4.1.1 Institucionalización de la perspectiva de género ............................................................ 197
4.1.2 Transversalización de la perspectiva de género ............................................................ 202
4.1.3 Tipos de políticas públicas con perspectiva de género .................................................. 204
4.1.4 Metas............................................................................................................................... 209
4.1.5 Implementación ............................................................................................................... 210
4.1.6 Principales retos .............................................................................................................. 211
4.2 Principales estrategias y acciones gubernamentales ........................................................... 215
4.2.1 Los Planes de Igualdad de Oportunidades, transversalidad y acciones positivas ......... 218
4.2.2 El Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad 1995-2000 y la Comisión
Nacional de la Mujer ...................................................................................................... 226
4.2.2.1 El Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad 1995-2000. (PRONAM)
.............................................................................................................................................. 230
4.2.2.2 La Comisión Nacional de la Mujer (CONMUJER) .................................................... 233
4.2.3 El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) ............................................................ 237
4.2.3.1 El Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

las Mujeres 2000-2006 (Proequidad) ................................................................................... 241


4.3 Construcción social y cultural del género .............................................................................. 246
4.4 La perspectiva de género: construyendo una nueva forma de mirar las masculinidades y las
feminidades ........................................................................................................................... 252
4.4.1 La perspectiva de género (las feminidades) ................................................................... 252
4.4.2 La participación de la mujer en el ámbito público ........................................................... 258
4.4.3 La perspectiva de género (las masculinidades) ............................................................. 265
4.4.4 La participación del hombre en el ámbito privado .......................................................... 271

Capítulo IV Análisis de la incorporación de la perspectiva de género en las políticas públicas


mexicanas y programas con perspectiva de género actualmente del gobierno mexicano ....278
5.1 ¿Cómo se ha incorporado la perspectiva de género en las políticas públicas en México? .. 278
5.1.1 Síntesis de la evolución de la perspectiva de género en las políticas públicas mexicanas
................................................................................................................................................. 278
5.1.2 Requisitos necesarios para institucionalizar la perspectiva de género en el Estado
mexicano .................................................................................................................................. 296
5.1.3 Limitaciones en la incorporación de la perspectiva de género en las políticas públicas 306
5.1.4 Evaluación de políticas públicas desde la perspectiva de género ................................. 308
5.2 Análisis de tres ejemplos de programas de gobierno mexicanos con perspectiva de género
.............................................................................................................................................. 327
5.2.1 Descripción: Programa de Igualdad de Género en Salud .............................................. 328
5.2.2 Análisis: Programa de Igualdad de Género en Salud..................................................... 360
5.2.3 Descripción: Programa de Acción de Salud Sexual y Reproductiva para Adolescentes,
2007 – 2012. ............................................................................................................................ 363
5.2.4 Análisis: Programa de Acción de Salud Sexual y Reproductiva para Adolescentes, 2007
– 2012 ...................................................................................................................................... 390
5.2.5 Descripción: Programa de Acción de Planificación Familiar y Anticoncepción, 2007 - 2012
................................................................................................................................................. 397
5.2.6 Análisis: Programa de Acción de Planificación Familiar y Anticoncepción, 2007 - 2012 433

Conclusiones ...................................................................................................................................436

Bibliografía .......................................................................................................................................450
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

INTRODUCCIÓN

Porque a todos nos debería preocupar la necesidad de analizar los problemas que
atañen a nuestra sociedad mexicana actual y de manera más específica los
relacionados con el sustento cotidiano, de los cuales en esta ocasión trataremos al
género en las políticas públicas de México. Para un mayor entendimiento y con el
objetivo de orientar al lector sobre la forma en la cual será diseñada la
investigación se presentará una parte metodológica, donde se describe con
precisión la importancia de estudiar “La perspectiva de género en las políticas
públicas en México: alcances, límites y desafíos contemporáneos”, los
objetivos planteados, la delimitación y el planteamiento preciso del problema a
estudiar, las preguntas de investigación y las hipótesis desprendidas de éstas.
Asimismo, se puntualiza la forma en que se constataron y falsearon las hipótesis
que guían este estudio, por otra parte se describirán las fuentes de información las
cuales serán para el apoyo de la formación del documento, finalmente se llegará a
la parte donde se describirán las conclusiones a las cuales se llegó con la
investigación realizada.

La presente investigación, surge del interés por tratar un tema que no es nuevo,
pero si es uno de los más importantes hoy en día; ya durante el último cuarto del
siglo pasado, constituyo una herramienta para visibilizar, analizar y comprender el
fenómeno de opresión y discriminación social hacia las mujeres, presente en las
formaciones sociales a través de la historia de la humanidad. La teoría o
perspectiva de género plantea que la dominación de los hombres sobre las
mujeres, no tiene raíces biológicas, ni es connatural a las características físicas o
mentales de mujeres y hombres, sino que es el resultado de una construcción
social sostenida de múltiples formas en el imaginario personal y colectivo, con esto
la esperanza de una mejor calidad de vida, abordamos al objeto de estudio a partir
de sus manifestaciones materiales cuyo origen es explicado y determinado en
última instancia por factores económicos, sin dejar de lado el papel del sujeto
histórico-social transformador de esos factores económicos, legales y políticos.

1
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Este trabajo, parte de la premisa de que a medida que la ciudadanía se involucre


en las prácticas gubernamentales y en los procesos de rendición de cuentas,
podrá revertir de manera gradual las malas prácticas, costumbres y desatención
que los ciudadanos hacia el gobierno y al mismo tiempo, constituirá un elemento
importante para abatir la corrupción, impulsar la transparencia y contribuir a la
transformación del gobierno y una administración pública más democrática que no
se vea rebasada por las demandas de la sociedad en sus diferentes aspectos.

Lo que se pretende demostrar con estas investigaciones, es que si la sociedad


conozca más los temas sociales, políticos y económicos de México y así tendrá
elementos para criticar corregir y exigir de su gobierno una mayor atención y
solución en los problemas cotidianos; para un desarrollo integral de un México
necesitado de crecimiento y mejor calidad de vida.

Uno de los principales aportes del feminismo fue diferenciar entre el sexo y el
género de una persona. Cuando alguien nace tiene características biológicas y
anatómicas que determinan su sexo. Sin embargo, conforme el individuo crece la
cultura lo va moldeando hasta que se convierte en un hombre o en una mujer. “El
género es una forma primaria de relaciones significantes de poder”.10 Este
concepto busca explicar cómo es que las características consideradas femeninas
o masculinas se derivan de una construcción social y cultural, no únicamente de
los órganos sexuales con los que se nace.

En todas las sociedades, se atribuyen características a los hombres que son


diferentes (en muchos casos, opuestas) a las que se le atribuyen a las mujeres,
Por ejemplo, se considera que las mujeres deben ser delicadas y los hombres
fuertes o que un empleo masculino es ser médico y uno femenino ser enfermera.
Sin embargo, no es sólo un asunto de diferenciar características, la distinción
entre lo femenino y lo masculino lleva implícita un diferencial de poder, ya que
entran en una relación de poder en el momento en que existe una jerarquía donde
lo primero se encuentra socialmente visto como inferior a lo segundo. Es por esta
10
Joan Scott, “El género: una categoría útil para el análisis histórico”, en Lamas Marta (Comp), El género en la construcción
cultural de la diferencia sexual, Miguel Ángel Porrúa-PUEG, México, 2000, p. 292.

2
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

razón que las características asociadas a lo femenino, cualesquiera que sean


dependiendo del lugar y momento histórico, se asumen como inferiores a las
características atribuidas a lo masculino.

A lo largo del tiempo, en todas las sociedades del mundo, las mujeres y los
hombres han sido influidos socialmente para cumplir ciertos roles. Si bien esto
limita a todas las personas, a las mujeres las discrimina porque las ubica en un
lugar subordinado a los hombres. Tradicionalmente, se ha pensado que las
mujeres deben mantenerse en el espacio privado –la casa– mientras que a los
hombres se les permite ocupar el espacio público –el mundo laboral y político–.

Por ejemplo, en las primeras dos décadas del siglo XX en nuestro país, la idea
que se tenía de las mujeres –especialmente de aquellas que pertenecían a las
clases medias y altas– era que debían dedicarse exclusivamente al ámbito del
hogar, es decir, “a la recámara, a la cocina, a educar a los hijos, a servir al marido
e ir a misa.”11 Llevar a cabo estas labores era lo que definía la feminidad de una
mujer, por lo que si una mujer no cumplía con esas características simplemente
era acusada de ser poco femenina. Ésta era la forma socialmente aceptada y
culturalmente creada de diferenciar los sexos y, a la vez, de jerarquizarlos; esta
situación tenía repercusiones en todos los ámbitos, desde lo político, hasta lo
cotidiano. La situación en la actualidad ha cambiado en algunos aspectos. Sin
embargo, la inferioridad de lo femenino frente a lo masculino persiste y continúa
permeando diferentes ámbitos de la vida cotidiana de todas las mujeres.

En el campo del activismo, el feminismo y los movimientos de mujeres han logrado


muchos avances para lograr la igualdad entre hombres y mujeres. En un primer
momento, -finales del siglo XIX y principios del XX- luchaban por conseguir la
igualdad política, es decir, el derecho de las mujeres a ser reconocidas como
ciudadanas y, por lo tanto, el derecho a votar y ser votadas. La igualdad de
derechos ante la ley se había planteado desde la Revolución Francesa, sin

11
Stephanie J. Smith, “Si el amor esclaviza> maldito sea el amor”, en Gabriela Cano, Mary Kay Vaughan, Jocelyn Olcott
(Comps.), Género, poder y política en el México posrevolucionario, México, Fondo de Cultura Económica – Universidad
Autónoma Metropolitana Iztapalapa, 2009, p. 160.

3
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

embargo, dicha “igualdad” únicamente incluía a los ciudadanos que eran los
hombres. A las mujeres se les consideraba personas de segunda categoría, razón
por la cual muchas inconformes se manifestaron para exigir la igualdad de
derechos políticos. Como cualquier lucha social, la batalla no resultó fácil y, en
muchos casos, tuvo un alto costo personal para quienes la enarbolaron.

Tras haber luchado por la igualdad política y social, y haber logrado el


reconocimiento de sus derechos como ciudadanas, algunas mujeres se dieron
cuenta que la igualdad ante la ley no era sinónimo de igualdad en otros espacios.
La siguiente batalla que encabezó -la cual se sigue peleando especialmente en los
países tercermundistas- fue la del control del cuerpo. Es decir, el derecho de las
mujeres a decidir plenamente sobre su vida sexual y reproductiva.

A partir de la década de los setentas del siglo XX, se logró la firma de tratados
internacionales que consagraban tales derechos. Gracias a estas normativas
internacionales, la vida de muchas mujeres, pero también de muchos hombres12 se
ha transformado. Aun así, en todos los países (incluso aquellos considerados
“avanzados” o de “primer mundo”) hay muchos rezagos y obstáculos que impiden
que hombres y mujeres tengan condiciones de plena igualdad en todos los
ámbitos de la vida tanto privada como pública.

Sólo para ejemplificar estas diferencias, pensemos por un momento en la


participación política de las mujeres en el mundo. Según datos de ONU Mujeres, a
principios de 2012, sólo 8 mujeres eran Jefes de Estado de un total de 152 países
-5.3% de mujeres frente a 97.4 % de hombres-. Globalmente, hay menos de una
mujer en un puesto parlamentario por cada 5 hombres que ocupan el mismo
cargo. Estos datos hacen evidente que, a pesar de las luchas feministas que se
han librado en varios países del mundo, las desigualdades persisten. En la
mayoría de los países, la aceptación de las mujeres como ciudadanas fue posible

12
Es importante reconocer que los avances del feminismo no han permeado por igual a todas las mujeres puesto que hay
otros condicionantes sociales que limitan las condiciones de igualdad de las personas, por ejemplo, la edad, la clase social,
preferencia sexual o el origen étnico.

4
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

hace más de 50 años, aunque aún hoy las mujeres no han logrado completa
igualdad dentro del espacio político.

México no es la excepción a este fenómeno. En nuestro país, también han existido


las luchas feministas que han modificado las condiciones de vida de muchas
mujeres, pero estos logros, al igual que en otros países, no han sido suficientes.
Actualmente, se puede constatar que sigue existiendo la discriminación de género,
lo que imposibilita una convivencia social, armónica y democrática donde los
derechos de todas las personas se respeten y garanticen.

Para enfrentar estos retos, desde el campo del feminismo académico se creó la
perspectiva de género como una categoría analítica que sirve de herramienta
metodológica para analizar las construcciones sociales que existen alrededor del
sexo de cada persona. Cuando los fenómenos sociales se observan desde la
perspectiva de género, se puede tomar conciencia de las maneras en que las
mujeres ocupan espacios subordinados a los de los hombres y, a partir de esto.
Hacer propuestas tanto teóricas como prácticas para eliminar dichas diferencias.
De esta forma, hacer uso de la perspectiva de género permite resolver problemas
al plantear proyectos que permitan dirigir acciones específicas para contrarrestar
la desigualdad de poder entre mujeres y hombres.

Claramente, la perspectiva de género no sólo es útil en los ámbitos de lo teórico y


lo académico, sino que su aplicación sirve para desarrollar proyectos que
impacten a nivel social y a las políticas públicas mismas. Su implementación está
pensada para acelerar y consolidar cambios sociales que abonen a la igualdad de
género y garanticen que todas las mujeres puedan ejercer plenamente sus
derechos fundamentales. Con esta intención e influidos fuertemente por algunos
organismos internacionales, muchos gobiernos han incorporado la perspectiva de
género a sus políticas públicas. México no ha sido la excepción, pero es preciso
analizar a profundidad cómo se ha desarrollado esta tarea.

La importancia del hallazgo que ubica la diferencia y la desigualdad en razones de


sexo como una construcción social, radica en que como un producto de la

5
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

sociedad, la desigualdad genérica no es destino fatal y por tanto puede


modificarse. Para ello, es necesario conocer y comprender la forma en cómo se
construye la identidad genérica, basada en el desempeño de un rol específico y
estereotipado de ser mujer u hombre en una sociedad de dominio o poder
patriarcal, como la nuestra.

En una sociedad con características patriarcales, los mitos, estigmas y


estereotipos sociales sobre el sexo y la sexualidad son proyectados y reforzados
en el imaginario personal y colectivo mediante diversos y complejos mecanismos
institucionales. En el ámbito de lo privado, principalmente por la familia y su
conformación estructural de autoridad paterna, y en el público por el aparato
normativo-legislativo, las instituciones gubernamentales, las iglesias, los medios
de comunicación y el lenguaje, en los que también las relaciones se establecen
sobre principios de autoridad y, en caso necesario, el uso de la violencia física o
de cualquier tipo.

En consecuencia, la presente investigación tiene como objetivo general Analizar


de manera exploratoria, los antecedentes, que dieron origen a las primeras
ideologías de género, definir su situación actual y perspectiva en México, definir si
hace falta una política nacional de incorporación de la perspectiva de género en la
Administración Pública que obligue a una revisión y transformación paulatina de
planes, programas, dependencias y entidades públicas en los tres niveles de
gobierno, con el propósito de incidir congruentemente en el proceso de revisión y
reestructuración institucional que se requiere para el logro de una sociedad
democrática, atenta al trato igualitario y respetuoso de las personas considerando
su diferencias. Observar la evolución este proceso y presentar los resultados para
contribuir a mejorar la implementación de la perspectiva de género en las políticas
públicas mexicanas.

Con el objetivo de orientar al lector sobre la forma en la cual será diseñada la


investigación se presentará una parte metodológica, donde se describe con
precisión la importancia del tema de estudio, los objetivos planteados, la

6
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

delimitación y el planteamiento preciso del problema a estudiar, las preguntas de


investigación y las hipótesis desprendidas de éstas. Asimismo, se puntualiza la
forma en que se constataron y falsearon las hipótesis que guían este estudio, por
otra parte se describirán las fuentes de información las cuales serán para el apoyo
de la formación del documento, finalmente se llegará a la parte donde se
describirán las conclusiones a las cuales se llegó con la investigación realizada.

Ahora bien; en cuanto a las técnicas que se utilizaron para la elaboración de la


investigación “La perspectiva de género en las políticas públicas en México:
alcances, límites y desafíos contemporáneos” se utilizará el método
descriptivo, toda vez que la finalidad de este método es el describir situaciones y
eventos. Decir como es y cómo se manifiesta determinado fenómeno. Se
encuentran la documental y de campo, recabando libros y consultando revistas y
periódicos históricos, así como páginas de Internet relacionadas con el tema en
comento. Por lo que respecta a los Métodos utilizados, éstos consisten en el
Método cualitativo, y por otra parte el Método Analítico mismo que me auxilió a
razonar la información obtenida.

En nuestra investigación expondremos brevemente los puntos importantes de


cada capítulo como resultado del análisis efectuado sobre el tema. Este trabajo de
investigación se integra por cinco capítulos que establecen aspectos como los
siguientes:

Al revisarse las recapitulaciones se vuelven indispensables para hacer un


diagnóstico general del estado actual que guardan los elementos recopilados a lo
largo del trabajo en el acontecer nacional.

De esta manera temas como Definición, teoría, perspectiva de Género,


Administración Pública y Planes de Igualdad de Oportunidades, se hacen
imprescindibles en el índice principal de los universos a ser revisados,
considerando que los apartados teóricos han arrojado gran claridad al análisis del
caso en concreto.

7
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

En nuestro primer capítulo nos enfocamos a una propuesta teórico-conceptual Se


exponen elementos de las principales teorías de género que se han elaborado
para explicar y describir las manifestaciones particulares que ha asumido la
desigualdad de las mujeres a través de la historia. Además de que constituyen
elementos de relevancia en la argumentación para justificar la importancia de
incorporar y continuar el proceso de integración de la perspectiva de género en las
políticas y la Administración Pública de México.

La igualdad de condiciones de las mujeres respecto a los hombres, en los últimos


años ha sido tema de importancia creciente en diferentes foros nacionales e
internacionales, lo cual ha incidido de manera contundente en la atención que
ahora se brinda a la equidad de género. En ese sentido, hemos presenciado
diversos movimientos y reformas de trascendencia en el entorno económico y
social, así como cambios culturales en el rol de las mujeres, que se reflejan en su
mayor participación en casi todos los ámbitos del quehacer humano.

Existen razones importantes en estos cambios. Entre ellas, de gran relevancia


resultan los avances en términos de salud que han permitido un mayor control
sobre el número de hijos e hijas en cada familia; las recurrentes crisis económicas
que han obligado a las mujeres a salir del ambiente doméstico para incorporarse
al mercado laboral y a la vida pública; así como el mayor nivel educativo de las
niñas y mujeres, y el aumento de mujeres organizadas que participan en
diferentes agrupaciones donde se analizan, desde contextos y perspectivas
distintas, las múltiples facetas en que ha derivado la inequidad de condiciones y
trato entre mujeres y hombres, por razón de su sexo.

Los movimientos feministas y la organización de mujeres mexicanas en ciertos


sectores y sus nexos con los movimientos internacionales presumiblemente han
incidido en la sensibilización gubernamental; en la creación de estructuras
administrativas, en la puesta en marcha de programas y en la modificación del
marco jurídico normativo de nuestro país. En ese sentido, la incorporación del
enfoque de género y las acciones gubernamentales emprendidas en nuestro país,

8
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

interactúan con un movimiento iniciado desde hace más de medio siglo en otros
países, en foros y organizaciones internacionales, en los que se empezó a
analizar y reconocer la discriminación y trato desigual que desde tiempos remotos
han padecido las mujeres.

El segundo capítulo la antecedentes del genero, se describen algunos elementos


históricos para reconocer el movimiento internacional de referenciala a razón de
dar a conocer sus antecedentes históricos y en que ordenamientos legales se
encuentran plasmados, así como los principales documentos e instrumentos
internacionales que el gobierno mexicano ha suscrito con el compromiso de
llevarlos a la práctica. Con ese mismo fin, se señalan también las principales
acciones realizadas por el gobierno de nuestro país para dar cumplimiento a los
compromisos establecidos fundamentalmente en las Conferencias y
Convenciones Mundiales dedicadas al análisis de la condición de las mujeres en
el mundo.

Ya en el tercero capítulo, situación de las mujeres; marco legal para la


incorporación de la perspectiva de género de México La cada vez mayor
comprensión de esta problemática, derivó en la incorporación del enfoque de
género en nuestro país traduciéndose en acciones gubernamentales que
consideraban la defensa de sus derechos y la necesidad de protección. Así, los
primeros cambios institucionales se advirtieron en la modificación de
ordenamientos legales y la creación de áreas de atención a víctimas de violencia
familiar, aspectos donde el maltrato y la violencia física hacia las mujeres eran
evidentes desde hacía tiempo.

En la última década, la revisión y modificación del marco jurídico y normativo se ha


acelerado, aludiendo a aspectos más generales, que más allá de centrarse en la
protección a víctimas de maltrato físico; pretenden incidir en todas las formas de
discriminación y violencia que se ejercen hacia las mujeres en espacios públicos y
privados y que atentan contra sus derechos y condición de humanas. Es con ese
enfoque, que se enuncian brevemente instrumentos como la Ley mediante la cual

9
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

se crea el Instituto Nacional de las Mujeres; la Ley Federal para Prevenir y


Eliminar la Discriminación; la reglamentación del artículo 4º. Constitucional con la
Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y; la Ley General de
Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia, entre otras.

En el cuarto capítulo, Perspectiva de género en las políticas públicas y


principales estrategias y acciones gubernamentales instrumentadas para
incorporar la perspectiva de género en México, existen diversos instrumentos
que se han integrado a la gestión pública durante los últimos tres lustros, como los
programas de igualdad de oportunidades, la transversalidad de género y las
acciones positivas y la creación de áreas y dependencias, entre las principales
estrategias sugeridas a nivel mundial para introducir la perspectiva de género en la
Administración Pública que han sido adoptadas por el gobierno mexicano con ese
propósito.

Estas estrategias constituyen solamente los primeros pasos en la gran tarea que
supone la eliminación del trato discriminatorio y la desigualdad social hacia las
mujeres. Sin embargo, el hecho de que existan ya un sinnúmero de
organizaciones sociales e instancias gubernamentales que atienden algunas de
las inequidades, constituyen importantes avances en el proceso de visibilización y
toma de conciencia de la complejidad del problema.

Con el propósito de señalar momentos significativos en dicho proceso, se


describen las principales acciones realizadas dentro de la Administración Pública
de nuestro país, con énfasis en las medidas instrumentadas desde la puesta en
operación del “Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad 1995-
2000”, que se considera el primer programa de igualdad de oportunidades
instrumentado por el gobierno mexicano. La coordinación de este programa estuvo
a cargo de la ahora extinta Comisión Nacional de la Mujer, hasta la creación del
Instituto Nacional de las Mujeres en el 2001, al cual la legislación vigente, le
atribuyó el diseño y ejecución del Programa Nacional para la Igualdad de
Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres 2000-2006. Este último, fue

10
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

el segundo programa en su tipo puesto en operación en nuestro país. Ambos


programas son ejemplos de las estrategias sugeridas a nivel mundial para
incorporar la perspectiva de género en las políticas y la Administración Pública.

Finalmente, en el quinto capítulo Análisis de la incorporación de la perspectiva


de género en las políticas públicas mexicanas y programas con perspectiva
de género actualmente del gobierno mexicano se analiza pero con un enfoque
inclinado más a lo cotidiano, que a lo teórico. Analizando cómo se ha
institucionalizado y transversalizado la perspectiva de género en las políticas
públicas. Segundo, a partir de tres políticas públicas del gobierno federal
mexicano, se realizará un análisis bajo la perspectiva de género. Esto servirá para
detectar los logros qué ha tenido el proceso, además de señalar los principales
retos y aspectos incompletos. Todo con el objetivo de poder indicar qué podría
servir para profundizar y mejorar este proceso.

De esta manera, todos los temas que se presentan en esta investigación


constituyen una abstracción que facilita el estudio, pero que a la vez invita a
interrelacionar permanentemente la metodología, el soporte teórico-conceptual y el
desarrollo temático, hasta arrojar unas inferencias a propósito del tema tratado.

Por último, se especifican las conclusiones, que son el producto del estudio de
todos los ordenamientos sociales y políticos que citamos; son propuestas que
pretenden ayudar a la comprensión y cómo dentro del proceso de
institucionalización de la perspectiva de género en las políticas públicas en México
ha habido resultados tanto positivos como negativos. El propósito fundamental es
apuntar ciertas directrices para que puedan consolidarse y ampliarse los logros
alcanzados. Tratamos de aportar ideas conscientes, apegadas a nuestra realidad
política, social, económica y cultural, pero sobre todo, apegadas al a la realidad de
nuestro país. No pretendemos revolucionar e ir en contra de nuestro sistema
social mexicano, más bien, pretendemos aportarle nuevas ideas a partir de un
cambio radical de mentalidad en nuestra sociedad, siempre en apoyo de los
grupos más vulnerables y de la distribución equitativa del poder.

11
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

De esta forma ha quedado establecido el contenido de la presente investigación,


misma que en todo momento busca contribuir para lograr un desarrollo integral
entre la sociedad y su gobierno.

12
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Capítulo I Teoría y contexto, Aspectos Teóricos de la Desigualdad de Género

El género como construcción social sustentada en la diferencia sexual13 hace


referencia a que las particularidades de ser mujer u hombre en una sociedad son
parte de los valores y principios que dicha sociedad establece y son también
definitorias de las relaciones entre ambos sexos, mediante un sistema sexo-
género14.

Autores como Federico Engels, Talcott Parsons y Levi Straus han estudiado a
detalle y desde distintas perspectivas, las relaciones asociadas al parentesco, y la
circunscripción de las mujeres a la vida privada. En estos aspectos, diversas
teóricas feministas han encontrado explicaciones y razones que han originado dan
continuidad y permanencia a la desigualdad entre hombres y mujeres. Las
relaciones de parentesco, su estructuración y consolidación en el andamiaje social
han sido el origen y sustento del poder ejercido por los hombres sobre las
mujeres. La dominación, subordinación y opresión son efecto del sistema sexo
género que se origina en el núcleo privado o familiar y se refleja en el resto de las
instituciones sociales y políticas.

Engels considera que la opresión y subordinación de las mujeres a los hombres


surgió con la propiedad privada, cuando los hombres tuvieron necesidad de
proteger su patrimonio y heredar sus bienes a sus hijos. Esta situación dio paso a
una de las revoluciones “más profundas que la humanidad haya conocido”15. De
esta manera se suprimieron la filiación femenina y el derecho hereditario materno.
Según el autor estas pérdidas fueron “la gran derrota histórica del sexo femenino
en todo el mundo”. La imposición del derecho paterno fue también decisiva en el
paso a la monogamia.

13
Para mayor amplitud sobre el tema véase Lamas, Martha “La Antropología feminista y la Categoría Género” en Lamas,
Marta (comp.) El Género: La Construcción Cultura de la Diferencia Sexual”
14
“es el conjunto de arreglos por los cuales una sociedad transforma la sexualidad biológica en producto de la actividad
humana y en las que estas necesidades humanas son satisfechas” .Rubin Gayle. El Tráfico de Mujeres. Notas sobre la
economía política del sexo. en Lamas, Marta, El Género: La Construcción Cultural de la Diferencia Sexual, Miguel Ángel
Porrúa-Universidad Nacional Autónoma de México Programa Universitario de Estudios de Género, México, 1996. p.35.
15
Engels, Federico. El Origen de la Familia, la propiedad privada y el Estado. p. 512

13
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Mediante el matrimonio monogámico los hombres someten sexualmente a las


mujeres sacándolas del proceso y las relaciones de producción y propiciando su
dependencia económica. Con esta tesis de Engels se elimina la idea de que la
desigualdad entre los sexos tiene un origen biológico y más bien atribuye el origen
de cualquier desigualdad a lo social, específicamente a factores económicos.

El sociólogo Parsons como parte de su análisis de estratificación social, hace


referencia a las relaciones de parentesco en la sociedad estadounidense, en la
cual el status familiar se determina principalmente por la posición que a nivel
social ocupa el jefe de la familia; en tanto que el status de la mujer se sustenta en
otras cualidades que tienen que ver con el ámbito doméstico y estético. El autor
explica esta situación como parte de una estructura social que busca evitar la
competencia y el conflicto entre los sexos, para asegurar la permanencia de la
estructura familiar. Levi Strauss en su obra “Relaciones elementales de
parentesco” describe la forma en cómo las mujeres se intercambiaban entre los
hombres, estableciendo con esto relaciones de filiación o asociación entre ellos y
fortaleciendo la idea de la mujer como objeto16.

Los autores citados proporcionan antecedentes suficientes para comprender las


relaciones entre los géneros como relaciones de poder que se inician en el ámbito
doméstico y se reflejan en todos los espacios sociales públicos y privados,
generando a lo largo de la historia subordinación, opresión, discriminación y
violencia hacia las mujeres, lo cual se ha traducido de manera predominante en el
confinamiento de las mujeres a la vida doméstica y a la crianza de los hijos, siendo
estas actividades consideradas “de mujeres” y por tanto subvaloradas. Autores
como Weber y Foucault son citados por teóricas feministas que estudian el
fenómeno de la opresión y la violencia hacia las mujeres para explicar el impacto
del poder y la dominación de las sociedades con principios patriarcales en la vida
personal de las mujeres y cómo se traduce en el orden social.

La incorporación de la perspectiva o enfoque de género en la Administración

16
Levis Satruss es analizado con detenimiento por Rubin Gayle op.cit.

14
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

pública es la propuesta para analizar las relaciones sociales entre los géneros a fin
de identificar las circunstancias que explican y hacen prevalecer aún la
desigualdad entre hombres y mujeres. Si bien la incorporación de la perspectiva
de género a nivel de las instituciones, no asegura la eliminación de la desigualdad,
si garantiza la revisión y toma de conciencia paulatina de la diversidad de
situaciones que refuerzan la inequidad para eliminarla. Todo esto redundará en el
logro de una sociedad más respetuosa de las diferencias y los derechos de
humanos de las personas.

1.1 Definición, teoría y perspectiva de Género

Todas las personas tenemos características que nos asemejan y que nos
diferencian. Estas características, sumadas a otros elementos, nos determinan
histórica y culturalmente para ser, vivir y actuar de ciertas maneras y no de otras,
según seamos hombres o mujeres, ricos o pobres, blancos, indígenas, etc. Las
identidades femeninas y masculinas, o identidades de género no surgen
mecánicamente de las características sexuales, sino que se construyen dentro de
un marco social, cultural y económico, en un momento histórico determinado.
Cada sociedad define los valores, las normas, las maneras de actuar, sentir y
pensar de los sujetos que la conforman, especializándolos para vivir de ciertas
maneras y no de otras.

En el caso de sociedades como la nuestra17 estos estereotipos18 asignan la


responsabilidad del espacio privado a las mujeres y del público a los hombres.

Ambos deben de responder a tales expectativas para ser aceptados socialmente.


Estos papeles se basan en prejuicios y reproducen relaciones de discriminación y
exclusión, especialmente para las mujeres19. La situación resulta poco clara y,

17
Una sociedad que se ha caracterizado a través del tiempo por el predominio del poder masculino sobre lo femenino. La
desigualdad de género se presenta en diversas sociedades, en países desarrollados y en vías del mismo.
18
Los estereotipos son ideas, prejuicios, creencias y opiniones preconcebidas, impuestas por el medio social y cultural que
se aplican en forma general a todas las personas pertenecientes a la categoría a la que hacen referencia, que puede ser
nacionalidad, etnia, edad, sexo, preferencia sexual, procedencia geográfica, etc. Son ideas que conforman un modelo
rígido, considerado aplicable a todos los miembros/as de dicha categoría, desestimando las cualidades individuales y más
bien supeditándolas a ese modelo como sucede en los modelos “masculino” y “femenino” UNICEF, UNIFEM..s.f :35.
19
Consejo Nacional para prevenir la Discriminación (Guía CONAPRED) p. 18.

15
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

como parte del sistema de género existente, es invisibilizada y negada incluso por
las propias mujeres. El sistema de género puede reconocerse sexualmente
igualitario, por lo menos en teoría, o ser “estratificado por géneros” como parece
suceder con la mayoría de los ejemplos conocidos”20

El sistema de género, entendido como un mecanismo de interacción de personas


y elementos diversos en cualquier sociedad, hasta hoy ha determinado espacios,
símbolos, roles, responsabilidades y funciones de manera excluyente para hombre
y mujeres; evocando fundamentalmente diferencias biológicas como la mayor
fuerza física en el caso de los hombres y la maternidad y crianza de los hijos en el
caso de las mujeres, jerarquizado lo masculino sobre lo femenino, convirtiendo las
diferencias en desventaja, lo cual ha originado relaciones poco equitativas entre
hombres y mujeres.

Los ámbitos de desarrollo privado o de la vida doméstica para las mujeres, y el


espacio de lo público, área de desarrollo de los hombres, donde se realizan las
actividades económico-productivas, institucionales, jurídicas y legales, ha
generado las mayores inequidades y desventajas para las mujeres, limitando el
desarrollo y competencia de éstas al área de lo privado, familiar o doméstico.

El ámbito privado es usualmente considerado como el espacio familiar, íntimo y de


relaciones parentales, donde las actividades que se desarrollan no son
identificadas como actividades productivas porque no son remuneradas,
especialmente cuando éstas son realizadas por las niñas y mujeres de la familia.
Socialmente el espacio privado es subvaluado justamente porque es el ámbito de
desarrollo al que se ha confinado a las mujeres. El ámbito público se refiere tanto
a las actividades remuneradas, que se desarrollan fuera de lo familiar y cuya
participación se considera dentro del mercado laboral como una actividad
productiva. Las actividades y la participación política son también parte del
espacio público.

20
Rubin Gayle. El Tráfico de Mujeres. Notas sobre la economía política del sexo. en Lamas, Marta, El Género: La
Construcción Cultural de la Diferencia Sexual, Miguel Ángel Porrúa-Universidad Nacional Autónoma de México Programa
Universitario de Estudios de Género, México, 1996. P.46

16
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

El género como categoría de análisis, permite conocer cómo se construye la


diferencia y las relaciones de desigualdad entre lo femenino y lo masculino, cómo
se valoran, se organizan y se relacionan estas construcciones en una sociedad
específica. De ahí que cuando se habla de género no se hace referencia a una
categoría homogénea, estática y uniforme, solo relativa a las mujeres, sino a una
relación social que es variable y mutable y en la que también se encuentran
involucrados los hombres.

La desigualdad de trato y diferencias entre hombres y mujeres ha derivado en un


asunto de poder21, en relaciones de autoridad en el que el sexo femenino se
subordina al masculino, lo cual se determina en el ámbito de lo privado y se refleja
en todos los espacios del quehacer humano. La asignación de roles y ámbitos
para el desarrollo de hombres y mujeres se ha traducido en un sistema de
relaciones de autoridad en el que las mujeres reproducen situaciones de
dependencia y subordinación hacia los hombres. En este sentido, las relaciones
de parentesco juegan un papel determinante.

“El parentesco se basa en una diferencia radical entre los derechos de los
hombres y los de las mujeres” y esta discriminación “implícitamente construye una
teoría de la opresión social22” Para Levi Straus la división sexual del trabajo en la
que al hombre le corresponde procurar el sustento familiar en el ámbito público y a
las mujeres las actividades domésticas y el cuidado y crianza de las y los hijos no
es otra cosa que “un mecanismo para constituir un estado de dependencia
recíproca en los sexos (y) tiene el efecto de reprimir algunas de las características
de la personalidad de prácticamente todos, hombres y mujeres. El mismo sistema
social que oprime a las mujeres en sus relaciones de intercambio oprime a todos
en su insistencia en una rígida división de la personalidad”23.

Por su parte el sociólogo Talcott Parsons señala la separación de roles entre los

21
Lamas, Marta, El Género: La Construcción Cultural de la Diferencia Sexual, Miguel Ángel Porrúa- Universidad Nacional
Autónoma de México Programa Universitario de Estudios de Género, México, 1996. P.17.
22
Rubin Gayle. Op. cit. El Tráfico de Mujeres. Notas sobre la economía política del sexo. en Lamas, Marta, El Género: La
Construcción Cultural de la Diferencia Sexual. P.46 y 59
23
Rubin Gayle op.cit. p. 58-59

17
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

sexos, como valores morales y de estatus social y fundamentalmente como


mecanismos para evitar la competencia y la comparación entre hombres y mujeres
en un núcleo familiar con el fin de evitar su dispersión y la estabilidad y
permanencia del vínculo familiar. El estatus se traduce en relaciones de respeto al
superior, depositando en el hombre la ubicación familiar y la competencia en el
ámbito público, pues es en él, en el que generalmente se deposita el valor y el
estatus familiar. De acuerdo EL este autor “En todo sistema social dado hay un
verdadero sistema de ubicación en términos de evaluación moral”24. Esto significa
que en su mayoría las personas actúan influenciadas por las expectativas morales
del grupo social al que pertenecen.

Esto por supuesto no es aceptado racionalmente, ha sido introyectado y forma


parte de la personalidad.

Las mujeres son formadas para responder a ciertos patrones y principios morales,
al igual que los hombres. De esa manera, las conductas estereotipadas de ambos
sexos son asumidas como “normales” y son también poco cuestionadas incluso
por las propias mujeres. Parsons subraya que además de la separación de roles
por sexo, “Los intereses de las mujeres y los patrones de juicio que se les aplica
en nuestra sociedad se orientan mucho más en dirección del engalanamiento y las
cualidades afines de encanto personal que los de los hombres [lo cual] “sirve para
concentrar el juicio y la evaluación de los hombres en sus logros ocupacionales,
mientras la evaluación de las mujeres se cumple en comarcas que quedan fuera
de la esfera ocupacional pertinente”25.

Las relaciones sexo-género, que son aquellas que determinan en una sociedad las
actitudes y estereotipos a los que habrán de responder hombres y mujeres, así
como los criterios de valoración social que, prácticamente se aplican desde que
una persona nace, van construyendo y determinando sus elecciones; en el caso
de las mujeres, incluida la de la vida doméstica y la crianza de los hijos y en el de
los hombres su vocación de sostén y autoridad familiar. Las relaciones sexo
24
Véase Parsons, Talcott. ”Ensayos de Teoría Sociológica”. Paídos, Buenos Aires. 1976. P.64
25
Parsons, Talcott op.ci. p. 71

18
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

género definen no sólo el valor social y económico de las actividades que


desempeña cada sexo, sino la moral de cada uno mediante mecanismos más
sutiles. Mientras las mujeres se desarrollan dentro del ámbito de lo doméstico,
actividad poco valorada socialmente. Los trabajos más reconocidos, y por tanto los
mejor pagados, son los que frecuentemente se realizan por hombres, pues son
ellos los destinados a desempeñarse en el ámbito de lo público y por los cuales se
define la ubicación o status social de cada familia.

Si bien Parsons, en su teoría sociológica no asume ninguna posición frente a la


problemática de las mujeres, sí explica, observa y reconoce el desarrollo de los
roles tanto de las mujeres como de los hombres, circunscribiendo estos al espacio
público y las mujeres al privado. Atribuye asimismo, cuestiones de status y
reconocimiento social como elementos estructurales que explican la permanencia
de estos roles y actitudes estereotipadas, que implican además la subsistencia de
la familia, como base social.

Todo esto, ha generado diferencias que se transforman en desventajas,


subvalorando lo femenino, lo cual no propicia relaciones de respeto y de equidad
entre hombres y mujeres. Más allá de la determinación de actitudes y
comportamientos que están obligados a asumir ambos sexos, se encuentra la
dificultad social que coloca a hombres y mujeres para actuar de manera diferente.
Los roles y estereotipos masculino y femenino se convierten en una camisa de
fuerza que genera entre otros múltiples problemas, un conflicto eterno entre
ambos sexos en que la autoridad de uno sobre el otro, está siendo cada vez más
cuestionada y rechazada, ante la insistencia social en proclamar la igualdad
escrita y la desigualdad real.

Una cuestión central en nuestro tiempo es trascender la desigualdad entre


mujeres y hombres. En esta línea la perspectiva de género tiene el objetivo central
de rescatar y hacer visible la experiencia individual y colectiva de las niñas y las
mujeres, identificando las diversas formas de la inequidad como parte de un orden
social que se sustenta en relaciones desiguales de poder que han privilegiado a

19
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

los hombres de múltiples formas; “el análisis de género mide cuánto influyen los
programas y políticas en las mujeres y en los hombres de manera diferencial.
Además del costo social que implica para las familias y las comunidades y la
sociedad en su conjunto, a ello hay que aumentar la mala calidad de vida de
hombres y mujeres; y para éstas últimas la doble carga en la crianza y educación
de hijos e hijas, el trabajo remunerado y la organización y mantenimiento del
hogar”26.

La perspectiva de género hace patente la importancia de eliminar los


desequilibrios en las condiciones entre hombres y mujeres mediante la
redistribución de tareas, o intercambio de roles, especialmente en el ámbito
doméstico, así como la valoración de dichas actividades. Busca “modificar las
estructuras sociales, los mecanismos, reglas, prácticas y valores que reproducen
la desigualdad”27, así como fortalecer el poder de gestión y liderazgo de las
mujeres para lograr relaciones de mayor equidad entre los géneros.

“La equidad de género enfatiza el “establecimiento de relaciones justas entre


hombres y mujeres, basadas en el respeto y la libertad para que cada individuo -
sin importar su sexo – potencie sus capacidades e intereses como ser humano.
Destaca la importancia social del establecimiento de la igualdad de oportunidades
y al respeto de los derechos de las mujeres y los hombres [y] supone tomar en
cuenta las diferencias entre los sexos en la generación del desarrollo y analizar,
en cada sociedad y en cada circunstancia, las causas y los mecanismos
institucionales y culturales que estructuran la desigualdad entre mujeres y
hombres”28.

También implica empoderar29 a las mujeres, es decir que mediante un proceso de

26
Instituto Nacional de las Mujeres. El ABC de género en la Administración Pública. Primera edición, México, marzo de
2004. p.18
27
El ABC de género. Op.cit. p.18
28
Op.cit. p.16
29
El empoderamiento Es el proceso en el que los sujetos desposeídos, dependientes, inferiorizados, discriminados,
excluidos, marginados, oprimidos como las mujeres, adquieren, desarrollan, acumulan y ejercen habilidades, formas de
expresión, destrezas, tecnologías y sabidurías de signo positivo, necesarias para generar o incrementar su autonomía y su
independencia Cazés, Daniel, La Perspectiva de Género.
Guía para diseñar, poner en marcha, dar seguimiento y evaluar los proyectos de investigación y acciones públicas y civiles,
México, Consejo Nacional de Población-Programa Nacional de la Mujer, 1998.

20
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

concientización, las mujeres se sensibilicen sobre la inequidad de trato y los


aspectos generales de la desigualdad como un problema social, para que
posteriormente ellas mismas se conviertan en agentes activos de su propio
cambio y promotoras de transformaciones sociales benéficas para su desarrollo y
mejores condiciones con respecto a los hombres.

Pese a las dificultades que implican los cambios de valores en la cultura, el


sistema de género como creación humana, puede ser modificado si existe la
voluntad de hacerlo. El cambio implica, desestructurar los esquemas habituales,
los comportamientos y los significados socialmente aceptados, desaprender lo
conocido, confrontar y descubrir. Por eso, el cambio no significa repetir un
discurso, sino descubrir, experimentar, vivir personal y socialmente, en la
cotidianidad nuevas alternativas para alcanzar la equidad.

Se trata de un cambio en las actitudes, modificación de roles, cambio de


mentalidad en ambos sexos. Estamos hablando de un cambio que implica una
profunda transformación que tiene que ver con estructuras sociales establecidas,
como es la familia, las relaciones entre los sexos, las instituciones, el marco legal
y normativo y la cultura. Un cambio de mentalidad que tiene que ver con el modo
en que nuestra sociedad percibe lo que significa ser hombre o mujer. El cambio es
una auténtica revolución que tiene que transformar nuestra manera de pensar, de
hacer leyes, de concebir y ejercer la vida pública y privada y nuestra educación.

En la Administración pública la incorporación de la perspectiva de género se


traduce en “un proceso mediante el cual las instituciones cristalizan compromisos
que nacen o se constituyen para administrar un valor social surgido del acuerdo
político o del consenso cultural, se expresa en reglas, normas, procedimientos
operativos, rutinas, estructuras estándar que definen y dan sentido a valores,
intereses, identidades y creencias. Implica desplegar un nuevo paradigma de
política pública con el correspondiente desarrollo del instrumental teórico
conceptual metodológico y operativo, indicadores, desarrollo de instrumentos y
mecanismos de gestión, incluidos los de gestión financiera”.

21
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

¿Qué es la perspectiva de género?

Para comprender qué es la perspectiva de género es fundamental definir algunos


conceptos previamente. En primer lugar, es necesario distinguir entre el sexo y
género de una persona, pues el género está determinado por factores culturales y
sociales y, por lo tanto, debe ser estudiado de manera diferente que la distinción
entre hombre y mujer, que determinan los factores biológicos. En segundo lugar,
es necesario determinar cuáles son los roles que la cultura ha asignado a cada
uno de los géneros, así como los estereotipos que se han creado. Finalmente, es
necesario explicar cuáles son las desigualdades que se han establecido a partir de
las características predefinidas por la sociedad para los géneros.

1.2 Sexo y género

En 1949, Simone de Beauvoir publicó su libro más conocido, El segundo sexo,


obra que avivó el feminismo tanto en la academia como en la arena del activismo.
En esa obra, por primera vez, se distinguió entre las categorías de sexo y de
género de las personas. Si bien, la autora no le dio ese nombre a dichos
conceptos, sí explicó por qué los órganos sexuales de una persona no determinan
que sea mujer u hombre. En su texto, ahondó en cómo es la sociedad la que
establece cuáles rasgos definen a una mujer y cuáles a un hombre. Ella explicó
que la cultura de una sociedad en determinada época es un factor determinante
de las construcciones sociales que existen alrededor de las etiquetas de “mujer” y
“hombre”.

22
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Cuadro 1

Fuente: Elaborado por INMUJERES

De Beauvoir advirtió que las personas son educadas para encajar en los moldes
que la sociedad ha establecido para hombres y mujeres. Quien se sale de la
norma es juzgado y reprimido por la sociedad. El rechazo de la comunidad se
evidencia a través de distintas prácticas, que en muchos casos pueden ser incluso
violentas. Por lo tanto, la mayor parte de los hombres y de las mujeres prefieren
comportarse como lo establecen las categorías sociales de hombre y mujer,
evitando así el rechazo de la comunidad a la que se pertenece y, al mismo tiempo,
reforzando los estereotipos. Este tipo de prácticas en contra de los individuos que
no asumen el rol obligado por la sociedad, resulta ser una demostración más de
cómo alrededor del sexo existe una construcción social y cultural.

La autora mencionada explicó también que “el hecho es que el sexo de un


individuo está determinado por su genotipo, sin embargo, puede estar
profundamente afectado por el ambiente en donde se desarrolla.”30 Ella, como
algunas feministas anteriores, reconoció que la educación tiene un papel
fundamental en la formación de las personas. Es la manera de educar y socializar
a una persona la que nos conduce a situarnos en una de las dos categorías:
hombre o mujer. De ahí proviene su frase más célebre “una mujer no nace, se

30
Simone de Beavouir, The Second Sex, <http://www.marxists.org/reference/subject/ethics/de-beauvoir/2nd-sex/ch03.htm>,
20 de septiembre de 2013.

23
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

hace”. Esto significa que, a partir de las características biológicas, la educación le


transfiere a la persona las reglas de cómo debe ser, comportarse y cuales
actividades le están permitidas, así como las que tiene prohibidas.

La sociedad induce a que todas las personas, basándose en su sexo, cumplan


con lo que les corresponde según su mandato de género. Los mandatos de
género determinan los diferentes atributos que deben tener “mujeres” y “hombres”.
Son sencillamente las características que se esperan de un hombre y de una
mujer. Si esa persona no cumple con esas características, la sociedad se
encargará de juzgarlo y, por distintos medios, forzarlo a que se comporte conforme
al género que le corresponde.

Los mandatos de género se traducen en roles que deben adoptar seres humanos
para pertenecer a un género. Por eso, como mencionamos, De Beauvoir afirmó
que la mujer no nace, se hace. Los hombres también tienen que cumplir con sus
mandatos de género, con el rol que la sociedad le ha impuesto para ser
considerados masculinos.

La importancia de Beauvoir estriba en haber sido la primera que diferenció lo


cultural de lo biológico criticándolo enérgicamente. Además, su obra sirvió para
reavivar el debate académico no sólo en el campo del feminismo, sino en el
campo de la medicina. A partir de ella no ha dejado de problematizarse lo que se
considera masculino y lo que se considera femenino especialmente al asignarse
estas categorías a las personas.

En el campo médico, el primero en estudiar la diferenciación entre sexo y género


fue el médico especialista en sexualidad John Money. Él llevó a cabo varias
investigaciones en las cuales su objetivo central era demostrar que por un lado,
está lo biológicamente establecido y por otro, lo socialmente construido. Él estaba
convencido que mediante la educación en los primeros tres años de vida cada
persona construye su identidad de género.

En un primer momento su teoría fue ampliamente criticada, sin embargo, su

24
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

insistencia en el tema abrió camino dentro del campo médico para que se
estudiara hasta dónde llega el determinismo genético y dónde comienzan las
construcciones sociales y culturales. El concepto género fue propuesto desde las
ciencias sociales y retomadas en el campo de la medicina y la psicología, aunque
fue acuñado formalmente alrededor de los años setenta del siglo XX;

particularmente dentro del feminismo anglosajón.31 A partir de entonces, se parte


de la premisa de que el sexo de una persona designa únicamente sus
características biológicas, mientras que el género es la construcción cultural que
se asigna a partir del sexo del individuo.

En 1986, la antropóloga y activista feminista, Gayle Rubin, construyó el concepto


del sistema sexo/género en su artículo “El tráfico de mujeres: notas sobre la
economía política del sexo”. Para ella, este sistema es “el conjunto de
disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en
productos de la actividad humana.”32 Su argumentación va de la mano con la de
Beauvoir, ya que explica que la sociedad es la que impone lo que es un hombre y
lo que debe entenderse por hombre y por mujer.

En su texto, hizo una fuerte crítica a autores como Marx, Engels, Lévi-Strauss,
Freud y Lacan por haber fallado al explicar la opresión de las mujeres. Su apuesta
es a que únicamente en el momento en que logremos como sociedad erradicar la
diferenciación entre géneros, el sexo dejará de ser jerárquico y podremos vivir en
una sociedad más equitativa.

Continuando con la lógica de la perspectiva de género, la historiadora y


actualmente profesora de Princeton, Joan W. Scott, escribió un artículo llamado
“El género: una categoría útil para el análisis histórico”. Dicho texto, hace una
conceptualización sobre el género y es considerado como un aporte fundamental
dentro del feminismo y los estudios de género. Si bien Scott reconoce la diferencia
entre sexo y género, advierte también que en esta división hay un diferencial de

31
Marta Lamas, “Usos, dificultades y posibilidades de la categoría género”, en Marta Lamas, Cuerpo, diferencia sexual y
género, México, Taurus, p. 3.
32
Gayle Rubin, “El tráfico de mujeres: notas sobre la económica política del sexo”, Nueva Antropología, (1986) 8, p. 97.

25
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

poder. El género, dice Scott, es el “elemento constitutivo de las relaciones sociales


basadas en las diferencias percibidas entre los sexos”.33 Esto quiere decir que a
partir del género se determina la interacción entre personas.

Todas las personas, a partir de sus características biológicas, serán divididas


socialmente entre hombres y mujeres y se les otorgará una identificación primaria.
Esta categorización lleva implícita un diferencial de poder: hombres por encima de
las mujeres, lo cual será el fundamento para establecer cómo se van a relacionar
entre sí. Entonces, para ella, el género es una categoría relacional: no se puede
hablar de hombres, sin mujeres; lo que verdaderamente importa es el análisis de
las relaciones entre ambos porque están basadas en la desigualdad. Por esta
razón, Scott afirma que el género es la “forma primaria de relaciones significantes
de poder”.34

Si bien todas las personas están bajo la influencia de una enorme presión social
para convertirse en hombres o mujeres (según corresponda), la diferencia
fundamental radica en que la etiqueta mujer siempre será vista como inferior a la
etiqueta de hombre. Esto constituye el origen de la desigualdad de género, lo que
se ve representado en la forma en la que las mujeres están subordinadas a los
hombres tanto en el ámbito individual como en el social.

Las teorías feministas advertían de una desigualdad primaria de poder inherente a


la división de las personas entre hombres y mujeres. No obstante, dentro de las
mujeres (como de cualquier persona) hay otras estructuras sociales que imponen
otras desigualdades de poder, es decir, factores étnicos, sociales, económicos,
etarios, educacionales, etc.

En 1994, la filósofa y teórica feminista, Rosi Braidotti, publicó el libro Sujetos


nómades. Corporización y diferencia sexual en la teoría feminista contemporánea
donde recalcó la importancia de reconocer la diversidad existente entre las

33
Joan W. Scott, “El género: una categoría útil para el análisis histórico” en Marta Lamas (Comp.), El género: la
construcción de la diferencia sexual, México, Programa Universitario de Estudios de Género – Miguel Ángel Porrúa, 2000, p.
289.
34
Ibid., p. 290.

26
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

mismas mujeres. Con esto reconocía que si bien el género es una categoría que
implica una desigualdad de poder entre hombres y mujeres, existen otras
categorías que añaden desigualdades entre las personas.

Para argumentar su teoría, Braidotti hace una revisión de la evolución de las


teorías de género. Primero, retoma los planteamientos de Simone de Beauvoir que
distinguen entre el sexo –biológico– y el género –cultural–. Reconoce que esta
diferencia explica la desigualdad entre los sexos. Si los roles de género son una
construcción cultural, entonces, en la perspectiva de De Beauvoir, las mujeres
pueden transformarlo y así revertir su dominación. “La solución que propone es el
camino a la trascendencia, lo que significa que cualquier mujer puede –y debería–
superar la contingencia de su situación particular como “el otro”, a fin de tener
acceso a la posición de sujeto”.35

Braidotti reconoce la importancia de otorgar posibilidad de acción a las mujeres, es


decir, de no victimizarlas y entiende su trascendencia histórica. “La noción de
género acompañó y realzó la lucha del “segundo sexo” por establecer las
reivindicaciones radicales de su posición social, económica, intelectual y política
en un mundo dominado por los hombres”.36 Sin embargo, incluso reconociendo la
relevancia de la teoría de Simone de Beauvoir, Braidotti critica la dualidad de los
conceptos sexo – género. Para ella, esta categoría binaria aunque permitió
“representar la emancipación de las mujeres en el plano teorético, creó más
problemas de los que resolvió.”37

Con el avance de los estudios sobre el género, se tomó conciencia de las


limitaciones de este concepto. Braidotti retoma a Adrienne Rich quien argumenta
que “la idea de género no es en absoluto una categoría monolítica que hace que
todas las mujeres sean iguales; antes bien, es la marca de una posición de
subordinación, calificada por una cantidad de poderosas variables.”38 Esto implica

35
Rosi Braidotti, Sujetos nómades. Corporización y diferencia sexual en la teoría feminista contemporánea, Argentina,
Paidós, 2000, pp. 213 – 214.
36
Ibid., p. 217.
37
Ibid., p. 215.
38
Ibid., p. 223.

27
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

necesariamente que las mujeres aunque comparten la condición de ser mujer, su


situación es distinta lo que las limita o posibilita.

En el mismo sentido, Braidotti explica que Monique Wittig argumenta que el


sistema de género sirvió para afirmar la dominación masculina. “En la ideología
patriarcal, la noción de “la mujer” representa un modelo normativo de
heterosexualidad reproductora.”39 “El sistema de género construye lo femenino
como sexuado, combina lo masculino con lo universal (varón igual a humanidad) e
instala a los dos sexos en el marco social de la heterosexualidad compulsiva”40
Todo lo anterior implica que el concepto de género, entendido de esa manera, es
muy limitante para las mujeres, pues no rompe con su situación de dominación.
Tampoco establece diferencias entre las mujeres, las asume como iguales por el
hecho de compartir su condición de mujeres. Por ejemplo, no hay reconocimiento
de la homosexualidad femenina41, haciendo que algunas mujeres queden
subyugadas no sólo por ser mujeres, sino también en términos de su orientación
sexual.

Con la evolución del concepto de género, éste “se vuelve pues una compleja
trama de formaciones de poder, a diferencia del modelo binario de dominación
propuesto en versiones anteriores.”42 Así, el sujeto femenino debe reformularse
tomando en cuenta todas las variables que estructuran su condición. Braidotti se
pregunta “¿Cómo podemos concebir la complejidad de las diferencias –de raza,
edad, preferencia sexual– que separan a las mujeres y, al mismo tiempo, postular
una posición y una visión comunes a todas?”43 Si bien no formula una respuesta
concreta, sí afirma que “no es posible reinventar el sujeto mujer en virtud del mero
poder de la voluntad, antes bien, el proceso requiere la desconstrucción de

39
Ibid., p. 226.
40
Ibid., p. 226.
41
Braidotti siguiendo a Gayle Rubin explica que la heterosexualidad es la institución que sustenta el sistema de género que
construye los dos sexos como diferentes, desiguales y, sin embargo, complementarios. Así, es en realidad un sistema de
poder que apunta a concentrar el capital material y simbólico en manos de los padres –es decir, de los hombres mayores– o
a controlar a los hombres más jóvenes y a las mujeres. La familia es, pues, la unidad de poder que sella la riqueza de los
hombres y establece la heterosexualidad como la economía política dominante para ambos sexos. Como tal, la
heterosexualidad es la institución que sustenta el sistema de género. Braidotti, Ibid., p. 226.
42
Ibid., p. 234.
43
Ibid., p. 230.

28
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

muchas significaciones y representaciones de la mujer que a menudo resultan ser


contradictorias”.44

La respuesta fue formulada tiempo después, por la teoría sociológica de la


interseccionalidad. Este concepto se empezó a gestar con los trabajos de las
feministas que no sólo abogaban por reducir la discriminación en contra de las
mujeres, sino que abogaban por los derechos de aquellos grupos de mujeres que
sufrían discriminación también por características como su raza. Particularmente,
esta visión la defendían colectivos de mujeres afroamericanas que denunciaban la
violencia constante infringida contra ellas en Estados Unidos. La teoría postuló, en
sus principios, que por ser afroamericanas y mujeres sufrían una “doble
discriminación”. En ese momento, las teorías de interseccionalidad postulaban que
las interrelaciones entre los sistemas de poder dados por la raza y el género eran
complejas y variables.
La posición en el orden de género y en el orden racial no era dicotómica. Es decir,
las personas no se definían únicamente por el rótulo simple y unívoco de “hombre”
o “mujer”, “blanco” o “negro”, sino más bien por una composición de ambas
características. Muy pronto, sin embargo, el concepto de interseccionalidad tuvo
que ampliarse para reflejar mejor la complejidad de la realidad social de todas las
personas. Entonces, se empezaron a incluir otras categorías –clase social,
orientación sexual, preferencia sexual, nacionalidad, nivel socioeconómico, nivel
educativo, religión– porque se demostraba que al provenir de estructuras de poder
contribuían a que las personas pudieran gozar de una mayor o menor
discriminación, según fuera el caso.
Este enfoque sostiene que las interrelaciones entre distintos niveles operan como
un continuo de posiciones que se modifican de acuerdo con la situación y las
relaciones que se involucran. Según las características que definen al individuo,
este tiene una postura distinta dentro de la estructura social en la que vivimos. Por
ejemplo, hay una clara diferencia entre ser una mujer blanca clase alta con un
elevado nivel educativo, a ser un hombre negro de escasos recursos en un país
en vías de desarrollo. Probablemente en este caso, ser mujer no es una
44
Braidotti., p. 236.

29
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

desventaja tan grande como lo es ser negro de escasos recursos.45


La teoría sociológica de la interseccionalidad postula que las diferentes categorías
de discriminación –todas construidas social y culturalmente– interactúan en
múltiples niveles, contribuyendo a la sistemática desigualdad social. En otras
palabras, los modelos de opresión social, basados en categorías de discriminación
no actúan de forma independiente unos de los otros. Al contrario, las distintas
formas de discriminación –racismo, sexismo, clasismo, discriminación religiosa,
homofobia, transfobia– se interrelacionan creando un sistema complejo de
opresión. Dicho sistema sólo puede ser entendido cabalmente cuando se analiza
la ‘intersección’ de las múltiples formas de discriminación.46
La llamada teoría del “efecto acumulativo” propuso que las distintas posiciones de
subordinación generan un efecto acumulativo de atributos estigmatizantes que
ponen a los individuos en una posición de menor o mayor dominación. El efecto
acumulativo puede ocurrir también de manera positiva cuando se contrarrestan
atributos negativos con ciertas características que poseen a una mayor aceptación
social.47 Según el estudio de María Elvira Díaz, algunas mujeres que cuentan con
niveles culturales elevados o que pertenecen a una clase social alta pueden
contrarrestar la discriminación que sufren por ser de un origen étnico específico o
por tener ciertas preferencias sexuales.48
En resumen, el concepto de interseccionalidad es un modelo de análisis de las
estructuras de poder y de las distintas categorías sociales utilizados para
discriminar y oprimir a grupos determinados, mientras se jerarquizan otros grupos
como superiores. La aplicación de la teoría de la interseccionalidad ayuda a
vislumbrar que además de la discriminación de género, las mujeres experimentan
diferentes grados de opresión, varias configuraciones y en diferentes grados de
intensidad según su posición dentro del entramado estructural de la sociedad y el
45
Franklin Gil, “Racismo, homofobia y sexismo. Reflexiones teóricas y políticas sobre interseccionalidad”, en Peter Wade,
Fernando Urrea Giraldo y Mara Viveros Vigoya (Eds.), Raza, etnicidad y sexualidades: ciudadanía y multiculturalismo en
América Latina, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia-Universidad del Valle-Centro Latinoamericano de Sexualidad y
Derechos Humanos, 2008, pp. 485 - 512.
46
Al respecto, véanse los ensayos contenidos en Raquel (Lucas) Platero (Ed.), Intersecciones. Cuerpos y sexualidades en
la encrucijada, Barcelona, Bellaterra, 2013. También Patricia Hill Collins and Margaret Andersen (Eds.), Race, Class and
Gender: An Anthology, Wadsworth, California, Belmont, 2001.
47
Franklin Gil, Op. Cit., pp. 485 - 512.
48
Maria Elvira Díaz, “Jerarquías y resistencias: Raza, género y clase en universos homosexuales”, en Mara Viveros,
Claudia Rivera y Manuel Rodríguez (Comps.), De mujeres, hombres y otras ficciones: género y sexualidad en América
Latina, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia-Tercer Mundo Editores, 2006, pp. 283 - 304.

30
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

momento en el que viven.


Es fundamental resaltar que entender el concepto de género como una de las
tantas estructuras de poder que influyen en las mujeres, es una manera de luchar
más eficazmente para mejorar sus condiciones de vida, aunque esto no es
suficiente, en vista de que las mujeres en México, al igual que las mujeres de otros
países, afrontan múltiples formas de discriminación en las comunidades donde
viven. Para establecer la igualdad de género es necesario también minar otras
fuentes de desigualdad, otras fuentes de discriminación que inevitablemente
afectan a las mujeres.

1.3 Estereotipos de género

Cuando un bebé nace su primera identificación es a partir del sexo; según los
órganos sexuales con los que una persona nace se clasifica en niño o niña. A
partir de ese preciso momento, se le atribuyen y promueven una serie de
características determinadas socialmente, supuestamente exclusivas de su sexo.
Conforme los y las bebés crecen, a cada sexo se le enseña a comportarse de una
manera distinta y específica; son diferentes las actitudes que se premian, las
actividades que se fomentan, los juegos que se permiten.

Los estereotipos de género están relacionados a una serie de características


sociales y culturales asociadas a la feminidad y a la masculinidad. Marta Lamas
las define como “prácticas y representaciones culturales” que se toman como
naturales, como provenientes del sexo, cuando son producto únicamente de
fabricaciones sociales.49 Así, lo femenino y lo masculino se refiere a una serie de
atributos y cualidades que no vienen inscritos en el nacimiento, sino que las
adquieren niños y niñas mediante un proceso de socialización. Por ejemplo,
actualmente en la sociedad mexicana, las mujeres deben ser bellas, tiernas y
serviciales; los hombres, al contrario, deben ser fuertes, valientes y caballerosos.

49
Marta Lamas, “¿Qué es eso del género?”, texto de la conferencia impartida por la autora en el marco del Ciclo de
Conferencias Género y Cultura de la Paz, México, PUEG-Sedena, 3 de mayo de 2008, documento inédito.

31
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

El cuadro 2 presenta algunos de los atributos más comunes que se asignan a lo


masculino y a lo femenino.
Cuadro 2
Estereotipos de género

Atributos que se asignan a lo masculino y a lo femenino

Independencia, seguridad, razón, inquietud, aventura, tenacidad, fortaleza,


Masculino practicidad, desobediencia, rebeldía, actividad, dominación, iniciativa,
violencia, extroversión, rudeza, irresponsabilidad.

Docilidad, dependencia, inseguridad, sensibilidad, amor por el hogar,


Femenino delicadeza, ternura, afección, intuición, miedo, sumisión, pasividad,
abnegación, responsabilidad

Fuente: elaboración propia

Las características que la sociedad ha impuesto a cada género provocan que las
personas se comporten de cierta forma y no de otra. Como las mujeres deben ser
sensibles, delicadas y pacientes, la sociedad les impone tareas como la cocina, la
costura, las compras y el cuidado de los otros. Son tareas que “deben” gustarle a
las mujeres si quieren ser femeninas. El estereotipo de lo femenino determina
también ciertas actitudes frente a los demás. Una mujer, por ejemplo, se
interesara por verse bien, hablara y se moverá con delicadeza, obedecerá sin
reclamar y no tendrá reparo en mostrar públicamente sentimientos como miedo,
tristeza e inseguridad. Como la masculinidad se asocia con actitudes como
seguridad, fortaleza, razón y rebeldía, la sociedad les impone gustos como los
deportes, los automóviles y la maquinaria, las peleas y la política. Son temas que
los hombres discuten y que deben compartir con los demás hombres durante su
socialización. Las actitudes que debe mantener frente a los demás el hombre que
se quiera masculino son lo contrario a las femeninas. Un hombre deberá
interesarse en sus acciones, no en cómo se ve, hablara ya actuara mostrando
fortaleza y deberá ocultar siempre sus sentimientos.

Estos atributos diferenciados y desiguales que se les han otorgado a hombres y


mujeres, constituyen la base de los estereotipos de género. Éstos no pueden ser
aceptados o rechazados conscientemente por las personas, ya que todos

32
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

crecimos siendo educados con dichas ideas. Es imposible que los individuos se
desprendan del todo, por más que lo intenten, de los estereotipos que adquirieron
de la sociedad en la que fueron socializados. Se han fijado, por decirlo de otra
forma, como si fueran algo inherente, inmutable y eterno que determina la esencia
de hombres y mujeres.

Esto no significa, sin embargo, que no deba hacerse un esfuerzo por eliminarlos
ya que son altamente perjudiciales, especialmente para las mujeres, ya que
determinan las acciones de los individuos, limitando, en algunas ocasiones, lo que
unos y otros pueden hacer y determinando, en otras, lo que unos y otros deben
hacer. En el caso más extremo, el daño que pueden provocar estos estereotipos,
llevan a que las mujeres sufran violencia, una violencia cuyo rostro más amargo es
el del feminicidio.

El cuadro 3 ejemplifica el daño que pueden ocasionar los estereotipos de género a


las mujeres, particularmente los relativos a la obediencia y a la obligación que se
les impone de realizar ciertas actividades –como tener relaciones sexuales–,
incluso contra su voluntad. El cuadro ejemplifica también el daño que pueden sufrir
los hombres como consecuencia de los estereotipos de género, como la presión
que llegan a sufrir por su supuesta obligación de responsabilizarse de todos los
gastos familiares.

33
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Cuadro 3
Distribución de las mujeres de 15 años y más, con pareja residentes mexicanas, por opinión
sobre los estereotipos de género, según condición de violencia en 2003

Fuente: INMUJERES, con datos del ENDIREH, 2003.

Los estereotipos de género no determinan solamente actitudes o formas de


actuar, sino que son visibles en las nociones que tiene una sociedad sobre lo
femenino y masculino en la vida cotidiana, es decir, en la forma de actuar, vestir,
pensar, hablar de las personas. Estas nociones han cambiado con el paso del
tiempo y en ciertos ámbitos, sin embargo, la mayoría de los estereotipos de
género sigue presente en muchas regiones y estratos socioeconómicos. En ciertos
ámbitos el uso de un pantalón, manejar un coche o trabajar ya no se asocia
necesariamente con lo masculino. Sin embargo, en otros, sigue siendo reprobable
para las mujeres no usar falda o abandonar el hogar para trabajar. La censura por
el abandono de un estereotipo de género también es fuerte en los hombres. Por
ejemplo, los hombres que cuiden de sus hijos, que lloren en público o que no
trabajen siguen sufriendo una fuerte discriminación en muchos –si no es que la
mayoría– de los sectores de la sociedad mexicana.

Al hablar de estereotipos de género, no podemos dejar de hablar del impacto que


tienen los medios de comunicación en la construcción de éstos. A lo largo de
mucho tiempo, los medios han jugado el papel de ser uno de los principales
reproductores de los estereotipos de lo femenino y lo masculino. Durante años se

34
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

ha emitido contenidos estereotipados y sexistas que lo único que han provocado


es el fortalecimiento de la desigualdad entre los géneros.

Los medios tienen la capacidad de impactar de una forma realmente fuerte a la


sociedad, razón por la cual sería interesante observar algún día la aceptación de
la perspectiva de género en los medios, y que de esta forma actúen como
transformadores de la realidad, en lo que a género respecta.

Erradicar los estereotipos de género, requiere de que todos y todas unamos


esfuerzos. Desde el mundo académico, hasta diferentes grupos de activistas,
trabajan a diario para modificar la concepción de la sociedad respecto a dichos
estereotipos. Debemos comprender que mientras éstos no se modifiquen, las
situaciones de violencia familiar, discriminación y desigualdad de oportunidades
entre hombres y mujeres seguirá siendo parte de lo cotidiano.

Si el cambio a nivel individual constituye un reto, porque implica asumir actitudes


diferentes, acciones congruentes y posturas que reflejen el compromiso personal
ante una nueva visión de la realidad social, llevarlo a los espacios comunes como
el entorno laboral y el educativo, el ambiente de las instituciones, las relaciones
familiares y las de pareja, representa una tarea mayor porque supone además del
compromiso individual, el colectivo (>) Buscar alternativas para cambiar los viejos
prejuicios y estereotipos sobre los papeles que mujeres y hombres cumplen como
parte de la familia, la escuela, el trabajo y los distintos ámbitos en que participan
constituye una prioridad impostergable. Para ello se requiere reflexionar y tomar
en cuenta qué valores y creencias es conveniente modificar y en qué ámbitos.50

1.4 Roles de género

De acuerdo a las características que la sociedad, la cultura y la historia han


asignado a uno y otro género, las personas han ciertos roles de género. Los roles
de género son funciones y papeles sociales que se asignan a cada uno de los

50
El impacto de los estereotipos y roles de género en México, INMUJERES, México.

35
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

géneros de acuerdo con su estereotipo, es decir, de acuerdo con la idea que se


tiene de lo que debe ser masculino y femenino. Marta Lamas señala que:

El rol de género se configura como el conjunto de normas y


prescripciones que dictan la sociedad y la cultura sobre el
comportamiento femenino o masculino. Aunque hay variantes de
acuerdo con la cultura, la clase social, el grupo étnico y hasta el
estrato generacional de las personas, se puede sostener una
división básica que corresponde a la división sexual del trabajo más
primitiva: las mujeres paren a los hijos y, por lo tanto, los cuidan:
ergo, lo femenino es lo maternal, lo doméstico, contrapuesto con lo
masculino, que se identifica con lo público. La dicotomía masculino-
femenino, con sus variantes establece estereotipos, las más de las
veces rígidos, que condicionan los papeles y limitan las
potencialidades humanas de las personas al estimular o reprimir los
comportamientos en función de su adecuación al género.51

Según esta definición, los roles de género son prácticas sociales relacionadas con
la feminidad y masculinidad. Los estereotipos de género no sólo obligan a un
individuo a ser femenino o masculino, sino que le asigna un lugar, una función y
un papel que desempeñar en los distintos ámbitos de la sociedad. Normalmente
estos roles de género corresponden con la división tradicional del trabajo. Aunque
hay situaciones en las que no se cumplen los roles tradiciones, en la mayoría de
los sectores sociales –por lo menos en México– los roles se han dividido en dos.

Por un lado, las mujeres-madres han adquirido un rol como cuidadoras del hogar.
Como tal, deben velar por el cuidado de los hijos, incluyendo su alimentación,
educación y desarrollo adecuado. Deben también cuidar el ordenamiento y la
limpieza del hogar, llevar la administración de los insumos y bienes del hogar –
aunque esto no signifique que ellas ejerzan poder sobre el dinero– y apoyar a los
hombres en las actividades que les faciliten su trabajo. Los hombres-padres han
adquirido el rol de protectores y proveedores del hogar. Como tal, deben trabajar
fuera de casa para proveer económicamente y velar por la protección de todos los
miembros de la familia. Los hombres deben tener un trabajo bien remunerado y

51
Lamas, Usos y dificultades, p. 33.

36
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

reconocido socialmente y deben ser capaces de tomar las decisiones importantes


en la familia.

Los estereotipos y roles de género se enseñan a niños y niñas desde que inicia su
proceso de socialización. Desde pequeñas a las mujeres se les educa para jugar a
ser madres, maestras o enfermeras, los juguetes que no pueden faltarle a una
niña son una Barbie y una cocinita, de esta forma desde pequeñas se les involucra
en actividades relacionadas con lo doméstico. Este aprendizaje forma parte de las
actividades que más adelante deberá reproducir en el hogar, y así cumplir con las
tareas que la sociedad espera de ellas. En cambio, a los hombres se les educa
para jugar a ser bomberos, astronautas o soldados, a no mostrar sus sentimientos
y se les prohíbe de forma explícita ser “débiles”, bajo la clásica frase “llorar es de
niñas”. En su colección de juguetes no pueden faltar armas de juguete, cochecitos
y muñecos de acción. Su educación gira en torno a ser fuertes, tanto física como
emocionalmente, se les educa para encargarse de proveer en el hogar y de
proteger a quienes los rodean, particularmente a las mujeres.

A continuación, el cuadro 4 muestra las horas que las mujeres dedican al hogar.
La reproducción del estereotipo y el rol de las mujeres como cuidadoras del hogar
y encargadas del trabajo doméstico se ve reflejada en estas cifras.

37
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Cuadro 4
Tiempo dedicado al trabajo doméstico por las mujeres y los hombres

Las mujeres dedican a las actividades domésticas más de treinta y cinco


horas semanales en promedio, mientras que los hombres dedican
solamente 11 horas semanales en promedio.

Las mujeres casadas o en unión libre son quienes dedican más tiempo al
trabajo doméstico con relación a las mujeres en otra situación conyugal: las
casadas 53 horas semanales en promedio, las mujeres en unión libre 52,
las separadas 39, las divorciadas 37, las viudas 32, y las solteras poco más
de 20.

Los hombres separados o divorciados y los viudos son los que dedican
más tiempo a realizar actividades domésticas: los separados dedican casi
16 horas semanales en promedio, los divorciados poco más de 15, los
viudos 15, los casados 12, los que viven en unión libre 13, y los solteros
solamente 9.

Fuente: Trabajo doméstico, INMUJERES, México, 2010, p.1.

El cuadro 5 muestra cómo la contribución en términos de valor económico de


ambos sexos a las tareas de un hogar muestra la permanencia de estereotipos de
género:

Cuadro 5

Contribución en términos de valor económico de ambos sexos por actividad


Contribución Contribución
Actividad de las de los
mujeres hombres

Preparación de alimentos y su valor económico 87.6% 12.4%

Limpieza de la vivienda 82.5% 17.5%

Lavado y planchado de ropa 86.1% 13.9%

Reparaciones en general del hogar 17.7% 82.3%

Compras para el hogar 61.9% 38.1%

Gerencia del hogar 54.6% 45.4%

Cuidado de menores 79.4% 20.6%

Cuidado de personas con alguna enfermedad


71.9% 28.1%
crónica o discapacidad

Apoyo a otros hogares 79.6% 20.4%

transportación de miembros del hogar 52.6% 47.4%


Fuente: Trabajo doméstico, INMUJERES, México, 2010, p.1.

38
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

El problema con la adopción de estereotipos y roles de género es lo que Lamas


denomina “perdida de potencialidad humana”. En una sociedad en la que los roles
de género son aceptados, los hombres y las mujeres están predestinados a
ajustar su actividad personal, sexual y laboral a los comportamientos y actitudes
que se han determinado para ellos. De esta forma, los roles pueden percibirse
como “camisas de fuerza” para el crecimiento, el desarrollo y el logro de los
proyectos de vida de los individuos. Más que una forma de organizar a la
sociedad, es un obstáculo para el desarrollo pleno de la vida de la sociedad.52

El otro gran problema es que si no pensamos, ni somos, ni actuamos de acuerdo


con las formas y normas que se construyeron para nuestro género enfrentamos
discriminación y, en muchos casos, violencia. Cuando un individuo no cumple con
el estereotipo que le fue asignado o cuando no lleva a cabo el rol que le
corresponde “perturba” el orden preestablecido. Esto genera una reacción
negativa en contra que puede ir desde el señalamiento, la sanción social, la
discriminación, el sexismo, los sesgos de género y la violencia.53 Por ejemplo,
cuando una mujer trabaja es reconocido pues cada vez más se valora que las
mujeres ingresen en el mercado laboral, sin embargo, en muchas ocasiones
enfrenta acusaciones por haber desatendido la atención del hogar, de los hijos y
de aquellas actividades que todavía se encuentran reservadas en el imaginario
para las mujeres. En otras palabras, como el estereotipo femenino dicta que la
mujer debe prestar más atención al ámbito doméstico, se re reclama su desapego
al rol de género de cuidadora del hogar. Por dar otro ejemplo, un hombre puede
ser reconocido por compartir las responsabilidades del cuidado de los niños, sin
embargo, es probable que sufra discriminación si descuida el ámbito laboral, es
decir, si por cuidar a los niños ya no puede cumplir con su rol de proveedor
económico de su familia. La discriminación que sufre un individuo por su desapego
a los roles se debe a que los roles de género están distribuidos de manera
jerarquizada, desigual y no equitativa. Las funciones sociales que deben cumplir
hombres y mujeres no son iguales en la escala de valores.

52
Martha Leñero, Equidad de género y prevención de la violencia en secundaria, SEP – PUEG, México, 2011, p. 23.
53
Ibid., p. 24.

39
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

1.5 Desigualdad de género

La desigualdad de género proviene de la concepción errónea de que uno de los


géneros –los hombres– es mejor al otro –las mujeres–. Pese a que las luchas
feministas y muchas otras mujeres han ayudado a minar esta concepción, es una
idea muy difundida en todo el mundo. Como ya se mencionó en apartados
anteriores, la diferencia entre los géneros no tiene por qué derivar en desigualdad
ni en discriminación entre las personas. Sin embargo, el origen de la desigualdad
está muy arraigado en las sociedades y las personas, por lo que eliminarlo por
completo es una batalla que debe ser prioritaria.

La desigualdad de género se refleja principalmente en la discrepancia que existe


entre hombres y mujeres frente al acceso a las oportunidades, bienes y servicios,
es decir, es muy distinto el grado de acceso a los recursos de poder entre los
hombres y las mujeres. Un ejemplo de cómo la desigualdad de género puede
verse reflejada en nuestra vida cotidiana, está relacionada con las áreas de
estudio que eligen las mujeres y aquellas que eligen los hombres. Como se
muestra en la siguiente tabla, hay considerablemente mayor porcentaje de
mujeres que de hombres en el área de Ciencias Sociales y Administrativas,
mientras que en las carreras pertenecientes a Ingeniería y Tecnología, el
porcentaje de hombres es más del doble que el de las mujeres. Es imposible
interpretar que los hombres tengan más habilidades que las mujeres para las
Ingenierías, y que éstas tengan mayores capacidades para las Ciencias Sociales.
No obstante, el hecho de que los hombres y las mujeres se agrupen de esa forma
según áreas de estudio, tiene que ver con los roles de género que la sociedad
reproduce. Según estos roles, las mujeres son seres más comunicativos y con
mayores habilidades para lo social, mientras que se considera que los hombres
tienen más habilidad para lo físico-matemático, y que todo aquello relacionado con
tecnologías e ingenierías es un atributo de lo masculino. Si bien, algunas personas
pueden encajar en estas descripciones tendría que medirse la influencia de la
sociedad para conducirlos a desarrollar esas habilidades íntimamente
relacionadas con lo femenino y masculino, respectivamente.

40
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Cuadro 6
54
Porcentaje de Mujeres y Hombres según áreas de estudio

Otro dato importante que da cuenta de los estereotipos de género que existen en
nuestro país es el relacionado con el porcentaje de mujeres y hombres en el
Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Como podemos observar en la
siguiente gráfica, el porcentaje de mujeres que pertenecen al SNI ha ido en
aumento en los últimos años, no obstante, continúan siendo menos de 50% de los
hombres. Esta cifra puede explicarse a partir de los roles de género. Se sigue
considerando que las mujeres deben ser las encargadas del hogar, la crianza de
los hijos (as) y el cuidado de familiares enfermos (as) o mayores, razón por la cual,
muchas mujeres no pueden competir en el ámbito laboral de forma equitativa con
los hombres. Ellos en cambio, como se considera que deben ser los encargados
de proveer, pueden desarrollarse en sus carreras profesionales sin preocupación
de encargarse de los hijos (as) o el hogar. Por una cuestión de roles y
estereotipos, las desigualdades entre géneros se siguen reproduciendo también
en el ámbito laboral.

54
Elaborada por PNUD con datos de ANUIES. Población escolar de licenciatura en universidades e institutos tecnológicos
del Distrito Federal, p. 17.

41
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Gráfica 1
55
Porcentaje de hombres y mujeres en el Sistema Nacional de Investigadores

Hablamos ya de la desigualdad, pero es fundamental ahondar en el concepto de la


igualdad. Para comprender cuáles son sus características, a continuación se
muestran los siguientes sentidos articulados fundamentales para la igualdad56:

1. El fundamento ético que da legitimidad al principio de igualdad es la


equivalencia humana de todas las personas. Lo humano no admite
calificaciones valorativas jerárquicas entre las personas. No hay personas
que sean más o menos humanas que otras o que sean mejores o peores
humanas o humanos.
2. El principio de igualdad se complementa con el principio de no
discriminación.
3. La comprensión del principio de igualdad admite la existencia de diferencias
reales entre las personas en términos de características que las sociedades
pueden valorar jerárquicamente como significativas o no.
4. La igualdad de derechos es una de las principales bases comprensivas del
principio de igualdad y es punto de partida para su aplicabilidad, pero no

55
Elaborado por PNUD con datos del SNI, 2007.
56
<http://www.ife.org.mx/docs/IFE-v2/DECEYEC/DECEYEC-IFEMujeres/Mujeres-
Participacion/MujeresParticipacionestaticos/Participacion/11Politicasdeigualdad23junio08.pdf>, 1 de septiembre 2013.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

basta; la igualdad debe concretarse en los hechos, para ser igualdad real,
no sólo nominal.
5. La equidad es un principio complementario de la igualdad y tiene respecto a
ella un carácter instrumental, ya que contribuye a su logro. La equidad
permite invalidar o anular las desventajas derivadas de las desigualdades
creadas socialmente a partir de diferencias que la sociedad llega a valorar
jerárquicamente.

El principio de igualdad tiene como principio complementario el principio de la no


discriminación, por esta razón:57

La realización efectiva de la igualdad supone la admisión de las diferencias que


generan desigualdades.

No basta la igualdad de derechos o igualdad nominal o de jure; la verdadera


igualdad es la que se produce en los hechos, como efectuación real de la
igualdad.

La igualdad de hecho o igualdad sustantiva puede exigir como parte de las


políticas, la aplicación de políticas de equidad mediante acciones afirmativas o
medidas de acción positiva o medidas de discriminación inversa.

La igualdad para ser efectiva debe ser claramente definida en sus alcances. Si la
igualdad en las políticas sólo se concibe como igualdad de oportunidades, es
decir, sólo como igualdad en el acceso que garantizan simultáneamente igualdad
de trato e igualdad de resultados. Lo que significa que la igualdad debe asegurar
que todas y todos tienen acceso al proceso que puede conducir al disfrute o
ejercicio de un derecho humano consagrado y contar efectivamente con los
medios y recursos para alcanzar el fin contenido en el derecho en cuestión.

57
García Prince Evangelina, Políticas de igualdad, Equidad y Gender Mainstreaming - ¿De qué estamos hablando? Marco
conceptual, PNUD, San Salvador, 2008, pp. 43 – 44.

43
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

1.6 Género y Democracia

Analizar con otra óptica las relaciones que se establecen entre los géneros,
implica identificar actitudes, comportamientos y circunstancias cotidianas que
sustentan valores de inequidad, discriminación y por tanto violencia hacia las
mujeres en sus distintas expresiones –doméstica, de género, patrimonial,
psicológica, física, sexual, (personal y colectiva). La violencia contra la mujer ha
superado la visión de atentado en el ámbito privado y ha pasado a ser
considerada como una amenaza hacia la propia sociedad, como una violación a
los derechos humanos y como un ataque a los principios de la democracia.

La igualdad se relaciona con la democracia, cuando se concibe “como una forma


de gobierno en la que todos los ciudadanos son considerados iguales en la
participación política (o en el derecho a ella)58”. En términos políticos igualdad y
democracia están estrechamente vinculadas. La posesión del poder de ejercer el
dominio político y el punto de partida para la legitimación de ese poder no puede
atribuirse a unos pocos, sino a todos los miembros del pueblo en común y del
mismo modo. La igualdad de los derechos políticos es así imprescindible para la
democracia, pues si la democracia se funda en la libertad y en la
autodeterminación, tiene que tratarse en ella de una libertad igual y de una
autodeterminación para todos; democracia significa también, aquí y siempre,
igualdad en la libertad”59

Una sociedad democrática viola sus principios cuando no existen condiciones de


igualdad entre la ciudadanía, conformada por sexos, [pues] un sistema
democrático “está determinado por la cantidad de recursos de que dispone un
individuo para la realización de sus fines”60. La igualdad política hace referencia a
que la mayoría de los miembros de una sociedad pueden también participar en la
formulación de normas jurídicas y que todas las personas son igualmente
elegibles para ocupar los cargos públicos mediante sufragio.

58
Carbonell, Miguel. Igualdad y Constitución. Consejo Nacional para prevenir la Discriminación. 1ª.reimpresión. México,
2004. P.15
59
Op. cit. P.16
60
Carbonell, Miguel. Igualdad y Constitución. Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, México, 2004. p.15

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

La ideología patriarcal dominante que actúa por la fuerza de la cotidianidad y la


costumbre, hacen sumamente complicada la visibilización y comprensión pero,
sobre todo, la aceptación de la existencia de la desigualdad, la subordinación, la
opresión y el trato discriminatorio hacia las mujeres. “Intentar aproximarse a la
realidad con una perspectiva de género y desde una marco teórico dialéctico,
implica en primer lugar reconocer las limitaciones de un pensamiento que está
profundamente marcado por valores y posiblemente hasta por una teoría del
conocimiento patriarcal”61.

Por ello, el punto de partida de un cambio social que procure la igualdad y sobre
todo un trato equitativo entre los sexos, entendiendo la equidad como la
consideración justamente de las diferencias que existen entre mujeres y hombres
para propiciar condiciones basadas en las necesidades específicas de cada sexo,
surge de la toma de conciencia, por parte de las mujeres de su condición de
opresión. La opresión significa no concederle a un ser humano su calidad de
persona. Es decir, impedirle su desarrollo como un ser libre, inteligente y digno. Un
ser oprimido no cuenta con los recursos necesarios para tomar decisiones y elegir
el rumbo de su destino y mucho menos contribuir al bienestar de los demás. La
toma de conciencia de la condición de opresión supone por parte de las mujeres,
la convicción de que este estado de cosas puede, y sobre todo debe ser superado
en principio, para y por ellas mismas.

Identificar la violencia contra de las mujeres caracterizarla, desmitificarla y


denunciarla es una manera de asumir el desafío de erradicarla.

61
Jara, Oscar, Para Sistematizar Experiencias. Una Propuesta Teórica y Práctica, Alforja, San José, Costa Rica. P. 11

45
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

1.7 Administración Pública y género

Si bien es cierto que la desigualdad de las mujeres y su situación de desventaja


por razón de su género se ha vuelto tema obligado y recurrente en diversos foros
nacionales e internacionales y que pueden encontrarse un número creciente de
planes, políticas y acciones tendientes a favorecer a las mujeres, (lo cual es en sí
un reconocimiento social de la inequidad entre hombres y mujeres), la desigualdad
entre ambos sexos se sigue reflejando en lo público.

En este último ámbito, existe un acceso restringido de las mujeres a la toma


decisiones62 y por tanto en los puestos de mayor responsabilidad, a los marcos
jurídicos normativos, en planes y políticas públicas y en general al ejercicio pleno
de sus derechos ciudadanos y más allá, a sus derechos humanos. La desigualdad
entre hombres y mujeres constituye un problema social de grandes dimensiones,
que comienza incluso antes de que las mujeres nazcan y requiere la atención y
cambios radicales a nivel estructural para lo cual es necesaria la acción
institucional.

La Administración Pública, como parte del Estado, el gobierno en acción63 refleja


tanto en las instituciones que la conforman, las estructuras internas y su
funcionamiento la desigualdad que existe entre los géneros. Esto también se
reproduce en el marco jurídico, las políticas, planes y programas públicos que son
el sustento de su operación. “El modo en el que el punto de vista masculino
interpreta una experiencia es el mismo modo de interpretarla de la política estatal
(>) Las realidades sociales y legales son coherentes y se determinan
mutuamente64” “Las instituciones que regulan el orden del mundo, creadas por los
hombres, son acaparadas y controladas por ellos. Los hombres adultos de todas
las naciones, clases, castas, etnias, religiones y demás estamentos políticos, se

62
La desigualdad en la capacidad de decisión y disposición de recursos materiales (acceso restringido a determinadas
áreas de trabajo o puestos de decisión, menor salario por trabajo igual, etc.) hace a las mujeres más vulnerables en este
terreno; en muchos casos la autoridad del marido está determinada, entre otros factores, por la dependencia económica de
las mujeres” torres,”2004 p.310)
63
Para ahondar sobre el concepto, puede consultarse el texto de Guerrero, Omar. Introducción a la Administración pública
de México.
64
Mackinnon, A. Catherine. “Hacia una teoría feminista del Estado” Ediciones Cátedra, Universidad de Valencia-Instituto de
la Mujer. España, 1989. P. 299

46
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

ocupan de dirimir entre ellos el sentido de la sociedad, de la historia de la vida. Al


encargarse del mundo y tenerlo por completo a su cargo, los hombres obtienen
poder excedente que jamás comparten con las mujeres”65.

El Estado ubicado dentro de la superestructura social, siguiendo la teoría marxista,


no sólo da sustento al modo de producción y las relaciones económicas, sino es
también es masculino pues refleja la opresión y subordinación de las mujeres en la
sociedad. “Sólo sometiendo al análisis el elemento histórico y moral que determina
que una “esposa” es una de las necesidades del trabajador, que el trabajo
doméstico lo hacen las mujeres y no los hombres [>]. Es dentro de ese “elemento
histórico y moral” que está subsumido todo el campo del sexo, la sexualidad y la
opresión social66”.

Desde mediados del siglo pasado, la presencia de las mujeres en los espacios
públicos ha tenido efectos transformadores de prácticas tradicionales, actitudes y
valores sustentados en una rígida división del trabajo y en estereotipos derivados
de esta división: las mujeres encargadas de las tareas reproductivas y los
hombres proveedores, responsables del trabajo extradoméstico, y protagonistas
en los espacios públicos.

La participación de un número creciente de mujeres en los espacios públicos ha


incidido en las modificaciones legislativas, en la creación y operación de instancias
de género en el gobierno constituyéndose en fuerza interactuante en la
transformación de la Administración pública. Pese a la creciente participación de
las mujeres en los espacios públicos, el balance en su participación entre las
esferas pública y privada tiene serias restricciones que pasan por la resistencia al
cambio de determinados sectores de la sociedad. Muchas mujeres tienen que
enfrentar las consecuencias de las visiones estereotipadas de los roles,
responsabilidades y espacios de influencia femeninos.

65
Cazés, Daniel, La perspectiva de género. Guía para diseñar, poner en marcha, dar seguimiento y evaluar los proyectos
de investigación y acciones públicas y civiles. Consejo Nacional de Población-Programa Nacional de la Mujer. México,
1998. P.89
66
Rubin, op.cit. P.242

47
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Las transformaciones de las familias y los grupos domésticos han sido graduales;
sin embargo, se vislumbran cambios importantes vinculados con el creciente
protagonismo de las mujeres en la vida pública. Su ascenso en el liderazgo
público y su papel protagónico en la lucha por lograr mayores y mejores espacios
de participación puede derivar en un círculo virtuoso que generalice cada vez a
mayor escala y profundidad el desarrollo de mujeres y niñas.

Tomar como principio dentro de la Administración pública que el problema de la


desigualdad es un problema estructural y de violación de derechos humanos y
ciudadanos, permite iniciar un análisis con el propósito de hacer visibles las
condiciones diversas en que se desarrollan ambos sexos. Hace falta examinar las
distintas facetas de la desigualdad para generar políticas y programas públicos de
apoyo a las mujeres, especialmente en aquellas relacionadas con aspectos
económicos, sociales y culturales que tienen que ver con el desarrollo personal,
profesional y condiciones de trabajo, participación política y la situación en general
de niñas y mujeres.

Es también importante eliminar una serie de prejuicios como la creencia de que la


igualdad entre hombres y mujeres está sugerida o “implícita” cuando se menciona
solo a los hombres y dejar de lado consideraciones sobre la inutilidad de las
políticas y las acciones específicas para enfrentar la miseria de las mujeres porque
están incluidas en las políticas generales. También es necesario superar el
rechazo de la idea de crear empleos femeninos simplemente porque se piensa
que éstos son iguales a los que ya han sido contemplados en planes generales.
Por último, hace falta trabajar en el abandono de la creencia muy recurrente en los
hombres de que “si las mujeres quieren ser iguales no deben tener derechos,
programas, ni políticas específicas, porque con ellas, se generan situaciones de
privilegios hacia ellas”.

Sin olvidar que la ignorancia, la invisibilización y la indiferencia son también formas


de violencia y violación inaceptable de los derechos humanos de las mujeres y
constituyen parte de la cultura y las actitudes y comportamientos individuales y

48
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

sociales. Por ello es indispensable seguir analizando las áreas de atención social,
las políticas y las instituciones públicas que en su funcionamiento pueden seguir
produciendo y reproduciendo un trato discriminatorio para las mujeres.

Finalmente hay que decir que nunca será suficiente insistir en que las políticas
públicas no son acciones neutrales desprovistas de contenido ideológico.

Según Acevedo y Schneckenberg la formulación de las políticas públicas está


caracterizada por tres dimensiones67:

1. Dimensión cognitiva: son las representaciones sociales, la lectura que se hace


de la realidad social.

2. Dimensión instrumental: metodología que permite atacar la causa de los


problemas; articula lo técnico con lo político.

3. Dimensión normativa: es la relación entre las políticas, los valores y las


prácticas sociales; articula las políticas al proyecto global que está en curso en la
sociedad.

La complejidad del problema de la desigualdad entre los géneros va a más allá de


una cuestión que pueda resolverse o se agote en las políticas planes, programas y
acciones de la administración pública, constituye un problema social que tiene
bases culturales, reforzadas por todo tipo de medios. Sin embargo, la
Administración pública como instancia reguladora de la vida pública puede y debe
actuar desde varios frentes con el propósito de favorecer mayores y mejores
condiciones para las mujeres y las niñas.

Realizar el análisis de las condiciones de discriminación e inequidad de las


mujeres y las niñas en función de las acciones gubernamentales que se realizan
para abatirlas, para conocer elementos y factores que favorecen la situación de
desigualdad de mujeres y las niñas, así como los avances en la incorporación de
la perspectiva de género a nivel institucional, será el sustento para generar un
marco jurídico que respalde las acciones que se llevan a cabo en favor de las
mujeres y que significan también avances a fin de lograr una mayor coordinación

67
La clasificación esta citada en Araya Umaña, Sandra.

49
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

institucional con el objetivo de lograr una mayor equidad y respeto hacia niñas y
mujeres La creación de dependencias gubernamentales para la atención directa
de los diversos problemas que enfrentan niñas y mujeres, son parte de las
acciones positivas para generar condiciones de mayor equidad. Sin embargo, esta
acción es insuficiente sin la coordinación política y administrativa, pero
fundamentalmente el reconocimiento y la toma de conciencia generalizada de que
la desigualdad entre los géneros es un problema estructural que ha generado
múltiples inequidades entre los géneros y que es necesario actuar en frentes
múltiples y diversos para revertir la situación.

Es imprescindible que la totalidad de las dependencias del gobierno federal


visibilicen las formas específicas de discriminación e inequidad hacia niñas y
mujeres en sus áreas de atención, se comprometan y trabajen coordinadamente
con el propósito de lograr mayores y mejores condiciones de equidad para las
mujeres. Pues de lo contrario, muchos esfuerzos se quedan solo en el discurso y
las buenas intenciones que derivan es desperdicio de energía y recursos de todo
tipo.

1.8 De la identidad de sexo a la identidad de género

La identidad de sexo o identidad sexual es el resultado del juicio que cada


individuo realiza acerca de su propio cuerpo: de sus genitales, de su forma global.

Esta identidad hace que cada persona se identifique a sí misma como hombre o
como mujer en función de sus características físicas (Jayme y Sau, 1996).

Por otra parte, Sau (1993; cit. en Jayme y Sau, 1996) señala que el género tiene
una doble vertiente: la colectiva, en cuanto a que implica la adaptación de las
personas a las expectativas de la sociedad y, por tanto, a los roles de género; y la
individual, referida a cómo vive cada uno su propio género y mantiene su
individualidad respecto a los demás. Esta última aludiría a lo que se denomina
identidad de género, una especie de auto-atribución y participación de un
determinado género. La identidad de género describe los sentimientos y

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

cogniciones que cada persona tiene por el hecho de ser una mujer o un hombre.

En síntesis, puede decirse que la identidad de género es la experiencia personal


del rol de género. En cuanto a lo que comprende el concepto de rol de género,
cabe mencionar que éste es adscrito porque refiere características que la propia
persona no puede controlar puesto que le son asignadas a partir de su sexo
(Jayme y Sau, 1996). Acosta y Ruiz (1996) dicen que la adquisición de género
implica el aprendizaje de ciertas normas que informan a la persona de lo obligado,
lo prohibido y lo permitido; y, por supuesto, estas normas son distintas para
hombres y mujeres.

Es entonces, que el papel o rol de género se forma con el conjunto de normas que
dictan como ficción dominante o norma general de conducta impuesta de manera
inconsciente la sociedad y la cultura sobre lo que tiene que ser el comportamiento
femenino o masculino, varonil o femenil de las personas, un deber ser organizado
a partir del lenguaje, los códigos culturales, los ritos y mitos sociales y las
representaciones colectivas, los dispositivos psicosemióticos de lo permitido, lo
interdicto y lo prohibido (Barbieri, 1996; Bellucci, 1992 y Gomáriz, 1992; cit. en
Mendiola, 1998). Este papel o rol es internalizado como conducta fantasiosa
dominante para las personas, un mecanismo de socialidad subjetiva que opera a
través de las relaciones de parentesco, la economía financiera de mercado y la
política de representación de masas, que, a su vez, se imponen en la unidad de la
conciencia mediante los dispositivos civilizadores de la familia: el registro civil, las
instituciones de salud, las instituciones educativas, el mercado de trabajo, las
instituciones políticas y los medios de comunicación. Aunque en su aplicación
directa hay variantes notorias de acuerdo a la cultura, la clase social, la raza y el
grupo étnico y hasta el nivel generacional y educativo de las personas, este
(des)orden de roles o papeles de género se mantiene funcionando ya
prácticamente en todas partes del planeta como una división binaria básica de
todas las cosas, una división ideológica que corresponde por analogía al modo
como opera en la unidad de la conciencia la actual división sexual del trabajo, la
división social que parece hoy día ser la más primitiva sobre nuestras conductas:

51
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

las mujeres tienen a las criaturas y por tanto las cuidan, luego entonces, según el
orden simbólico falogocéntrico contemporáneo: lo femenino es lo maternal, lo
doméstico, contrapuesto con lo masculino, que es lo público (Lahaye y Zardoya,
1996; Gerbilsky, 1995; Lorite, 1987 y Mendiola, 1991; cit. en Mendiola, 1998).

La identidad de género suele sustentarse en el sexo asignado al individuo, aunque


no necesariamente coincide con el sexo biológico (genético, cromosómico,
gonadal, etc.) (Jayme y Sau, 1996). Diamond (cit. en Jayme y Sau, 1996) propone
que la identidad de género es influida por el ambiente y su interacción con la base
biológica (genes, cromosomas, hormonas), sesgando esta última la interacción.

No olvidemos que por género se entiende un contenido social que no contempla el


sexo, por lo tanto y de acuerdo con lo que dice Diamond, lo biológico está
presente pero puede no ser el único determinante. Lo normativo, lo que afecta a la
mayoría de los individuos, es poseer una identidad de género consistente con su
género biológico, pero no siempre es así. Los estudios con casos de personas que
padecen el síndrome adrenogenital (hermafroditas) o el síndrome de Turner nos
sugiere que la identidad de género no está predeterminada por la anatomía (el
caso más evidente es el del transexual, que manifiesta haber nacido con la
anatomía sexual equivocada respecto a su identidad de género. Esto significa que
el género es intercambiable).

Al respecto, Valenzuela (1998) menciona que el género es el sexo simbólico que


no corresponde con características inherentes al sexo biológico. Señala que el
posmodernismo plantea la constitución del género por identificaciones, por
imitación. La identificación de género expresa una historia personal y cultural en la
que se reciben significados a partir de una serie de prácticas imitativas referidas a
otras imitaciones, proceso en el cual se genera la ilusión de una identidad prístina.

Interesa destacar la constitución de la identidad de género en la interacción social.

Lo anterior sugiere que no llegamos al mundo con una identidad de género; sin
embargo, como mencionan Jayme y Sau (1996) desde el momento en que se

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

hace una asignación de sexo de acuerdo con los genitales externos, se refuerza la
masculinidad o feminidad consecuentes. Para Cazés (2000), el mecanismo
cultural de asignación del género opera en el ritual del parto: al nacer la criatura,
con la sola mirada de sus genitales, la partera o el partero dice y nombra a la vez:
es niña, o es niño. La palabra, el lenguaje, es la marca que significa el sexo e
inaugura el género. Y durante el resto de la vida, el ritual se repite casi
imperceptiblemente, cada quien reconoce a los demás, sépalo o no, reconociendo
los límites impuestos a su ser- en- el-mundo por esa construcción que es el
género.

1.9 Familia como transmisora de roles de género

Según Burin y Meler (1999) todos los científicos sociales que han estudiado el
proceso de aprendizaje de los roles genéricos y el desarrollo de la identidad
genérica sostienen que la organización parental asimétrica, en la cual las mujeres
ejercen la maternidad, produce y reproduce subjetividades femenina y masculina
diferenciadas y desiguales. Tanto niñas como varones crecen dentro de familias
en las que las madres son el progenitor principal y encargado predominante de los
cuidados personales. Mientras las niñas pueden identificarse más directa e
inmediatamente con sus madres, a los niños no les sucede lo mismo con sus
padres.

Las mismas autoras mencionan que la identidad femenina tiene sus orígenes en la
identificación con la madre, con su experiencia de cercanía cuerpo a cuerpo en el
vínculo materno, pero la identidad masculina no se define en su identificación con
el padre. La ausencia del padre en la estructura familiar habitual no significa que el
niño no aprenda la masculinidad ni los roles masculinos, pero el tipo de
identificación es diferente. De acuerdo con esto, las niñas se identifican con ser
madres, y los niños, con la posición o lugar del padre. La identificación de la niña,
de índole personal, consiste en la incorporación difusa de los rasgos de
personalidad, conducta, actitudes y valores del otro. En cambio, la identificación
posicional, consiste en la incorporación específica del rol del otro, y no lleva

53
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

necesariamente a la internalización de sus actitudes o valores. En nuestra


sociedad, la madre está presente de un modo que el padre y otros adultos varones
no lo están para niñas y niños. La niña, entonces, puede desarrollar una
identificación personal con su madre debido a una íntima relación que surge de un
temprano lazo primario, la niña se puede identificar con la madre y luego con otras
mujeres (tías, maestras, etc.) porque su presencia en su vida cotidiana es
personal. El niño, en cambio, debe desarrollar una identificación masculina y
aprender el rol masculino en ausencia de una relación personal continua y
persistente. Los niños se identifican con algunos rasgos de su padre, pero no
parecen hacerlo con su padre como persona. En familias con el padre ausente, los
niños desarrollan la sensación de lo que debe ser masculino mediante la
incorporación de imágenes culturales de la masculinidad, y de hombres que eligen
como modelos masculinos. En lo que casi todos los autores de las teorías de la
identificación temprana parecen estar de acuerdo es que en nuestros modos de
organización cultural familiar existiría un exceso de madre y una falta de padre en
la crianza de los niños(as). Esta situación provocaría un reforzamiento de la
división sexual del trabajo y la reproducción social-familiar de la desigualdad entre
hombres y mujeres.

Asimismo, las autoras consideran que desde el punto de vista psicológico, se ha


caracterizado a la función materna como aquella que debe satisfacer las
siguientes capacidades: a) nutricias (de alimentación; b) de sostén emocional
(contención); c) de cuidados personales (anticipación de las necesidades del bebé
para satisfacerlas). Las funciones maternas descritas sugieren que se trata de un
trabajo que se caracteriza por ser repetitivo, rutinario, de máximo esfuerzo y
dedicación, que no implica secuencias específicas ni progresiones: es un trabajo
invisible, que sólo se percibe cuando se lo realiza mal o de forma insuficiente. En
cambio, el trabajo de los hombres suele ser contractual y delimitado
específicamente: contiene la noción de progresión y de producto que se espera
obtener. Dentro del ámbito familiar, el rol paterno predominante es proveer
económicamente a la familia; muy rara vez se le dé la misma importancia a su
contribución emocional.

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Resultados obtenidos en un estudio realizado con mexicanos (Rocha y Díaz,


2005) arrojan los mismos datos en cuanto a los roles paterno y materno; por un
lado las actividades que realiza la mujer suelen encasillarse en actividades de
crianza y cuidado de los hijos(as), así como del cuidado y mantenimiento del
hogar, mientras que por otro lado, las actividades asignadas a los hombres se
encuentran relacionadas con la manutención del hogar y el trabajo fuera de éste.

De igual manera, las diferencias percibidas entre hombres y mujeres en el ámbito


familiar se observan en el caso del hombre con la idea prevaleciente de que éste
se muestra más seguro, agresivo, racional, encargado de regañar a los hijos(as),
proporcionar el sostén familiar y proteger a la familia; y la mujer es percibida como
cariñosa, con mayor fortaleza emocional, encargada del cuidado de los hijos(as) y
de su educación. En el contexto social y laboral se ve al hombre como superior,
puntualizando que el hecho de su superioridad le hace merecedor a ascensos y
mejores puestos en comparación con la mujer. Dentro del hogar se ve al hombre
como jefe y como aquel que establece las reglas y las hace obedecer, mientras
que la mujer se ve como aquella que debe llegar virgen al matrimonio, ser fiel y
dedicarse exclusivamente al hogar y a su marido, teniendo como máxima
realización la maternidad. Por último, se percibe al hombre como capaz de
mantener relaciones con varias parejas estando la mujer negada a esta
posibilidad. Cabe señalar que el mismo estudio muestra que estas concepciones
son diferentes de acuerdo al rango de edad, ya que los más jóvenes mostraron
una visión mucho más igualitaria en cuanto a las actividades y roles femeninos y
masculinos, resaltando, por ejemplo, la importancia de la incursión de las mujeres
en el ámbito laboral y su participación en la manutención de la familia, así como la
colaboración y toma de responsabilidades del hombre en las tareas del hogar.

55
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

1.10 Género

1.10.1 Categoría de Género

Una dificultad inicial para utilizar la categoría género es que su acepción surge en
el medio anglosajón y el término género en castellano no quiere decir lo mismo.

En español, la definición clásica, del diccionario, es la siguiente: “género es la


clase, especie o tipo a la que pertenece las personas o las cosas.”68

En inglés Gender tiene una acepción más restringida, que “apuesta directamente a
los sexos; en ese idioma se alude al Gender de un animal, una planta o una
persona porque son seres sexuados”69, en castellano no es así.

O sea que como en inglés Gender es sexo, cuando lo traducimos al castellano,


aunque pongamos género, el sentido real es el de sexo. Solamente algunas
personas en las ciencias sociales le dan sentido de construcción cultural y lo usan
con intencionalidad de distinguir entre lo biológico, lo social y lo psicológico.

Hay que mencionar que se mezclan al menos, estas tres grandes formas de
utilización:

70
“GÉNERO”

Entonces podemos ver que la acepción que se le da a género desde las ciencias
sociales depende y varia de cada cultura entonces es un constructo socio-cultural
68
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA. P.320
69
DIF. La perspectiva de género: una herramienta para construir equidad entre mujeres. p47
70
AMOROS ANA. 10 Palabras clave sobre Mujer. P102

56
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

que determina las características, roles, pautas de conducta, formas de


relacionarse, etc. a cada ser humano dependiendo de si pertenece al género
femenino o masculino, el que está biológicamente determinado por la genitalidad
que se trae al nacer.

Este concepto de género ayuda a comprender que muchas de las cuestiones que
pensamos que son atributos naturales de los varones o de las mujeres, en
realidad son características construidas socialmente, que no están determinadas
por la biología “Stoller tras sus investigaciones determinó desde el aspecto
psicológico que género es una categoría en la que se articulan tres instancias
básicas:

• La asignación de género.
• La identidad de género
• El papel de género”71

Esta categoría hace evidente que, mediante estas tres instancias, se instaura la
desigualdad entre hombres y mujeres, se da vida a la asimetría y se asigna al
hombre como aquél que ejerce el poder sobre las mujeres. “La categoría de
género permite delimitar con mayor claridad y precisión como la diferencia cobra la
dimensión de la desigualdad”72. La categoría de género echa abajo los argumentos
que basan la desigualdad entre los sexos en lo biológico. Así relación sexo género
esta perneada por la concepción humana, transformando la diferencia biológica de
los sexos en una concepción social y cultural.

1.10.2 Asignación de Género

Este es el primer punto que explica cómo se desarrolla la inequidad entre lo


femenino y lo masculino, como su nombre lo dice asigna una forma de concebirse
en el mundo, ya sea como varón o mujer con todas sus connotaciones
ideológicas.

71
MARTA LAMAS. El género: La construcción cultural de la diferencia sexual. Pág. 112 - 113
72
Ídem. P.116.

57
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

El ser humano es un ser social, se desarrolla en un medio social en el cual


aprende e interioriza valores, conductas, actitudes, comportamientos y prácticas
de su sociedad en un proceso que se entiende como socialización.

El nacimiento de un bebé marca el momento en que se da la asignación de género


que se basa en el sexo biológico, en su apariencia física, específicamente genital
y se le asigna como perteneciente al sexo femenino o masculino. La asignación de
género se da explícitamente al nombrar al bebé como niña o niño. Ya desde la
cuna, los niños y las niñas son tratados de forma diferente: a las niñas se las suele
vestir de rosa (un color considerado femenino) y a los niños de azul entre otras
actitudes y formas.

Un aspecto importante a destacar es que los adultos asignan el género (hombres


y mujeres que a partir de un proceso de socialización se conciben como de un
sexo), la asignación se da por segundas personas que imprimen en el recién
nacido los simbolismos que conllevan ser niño o niña. Esta asignación de género
marca a la niña o al niño para toda su vida, esta etiqueta los sobrevalora o los
asume en la opresión o la inequidad; es así también comienza dos mundos
asimétricos: el masculino y el femenino.

1.10.3 La identidad de género

“A la edad de 2 o 3 años los niños y las niñas tienden a tomar conciencia de su


género al adoptar determinados elementos culturales (juegos, ropas o formas de
hablar) asignados a su sexo”, según el enfoque cognitivo de Lawrence Kohlberg.

Así, el individuo que se identifica como niño o niñas se siente partícipe e


integrante de un género, aun cuando no conozca los porqués, las implicaciones y
las repercusiones. La identificación da lugar a prácticas y comportamientos
específicos.

58
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

1.10.4 El papel de género

“El papel o rol de género se constituye con el conjunto de normas y


determinaciones que dicta la sociedad y la cultura sobre el comportamiento
femenino o masculino”73 se establecen estereotipos, formas de desenvolverse
como varones y mujeres (niños y niñas), en lo público, en lo privado, en lo social y
lo cultural, en instituciones establecidas porra socializar entre algunas de sus
tareas, como son la escuela y la familia, tanto grupal o individualmente.

Así los niños y las niñas aprenden estos estereotipos y los ejercen desde
temprana edad, al llegar a la escuela preescolar ya han interiorizado estas
actitudes y conductas; los niños aprenden a desenvolverse como rudos y fuertes
“los niños no lloran”74 es una expresión comúnmente usada para coartar la acción
del llanto en los varones, pues socialmente no está permitido para el sexo
masculino por considerarse como atributo femenino, mientras el papel de las niñas
es diferente deben ser tiernas, coquetas y débiles, de ahí la existencia de la idea
del sexo débil.

Es cierto que la diferencia sexual existe; pero las prácticas sociales y designación
de papeles desiguales y de inequidad vienen de una acción social que trata de
justificarse en la base biológica por ejemplo “la maternidad sin duda juega un
papel importante en la asignación de tareas, pero no por parir hijos las mujeres
nacen sabiendo planchar o coser” el papel a desempeñar se aprende, y la familia
y la escuela enseñan y suministran esta diferencia.

En esta manera de desenvolverse como hombres y mujeres se debe reflexionar,


en sus repercusiones, porque el papel que desempeñan unos y otras es diferente
pero sobretodo inequitativo, no existe una equidad en las acciones, ni las mismas
oportunidades para cada sexo, se instaura la opresión y la marginación de un sexo
sobre el otro, asimilando y justificando esta asimetría desde el momento del
nacimiento y consolidándose a través de los años, en la escuela, en la familia, etc.

73
Óp. Cit. Pág. 114
74
Expresión de manejo popular mexicana

59
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

En este capítulo hemos revisado las diferentes acepciones que tiene la palabra
género, relevando la acepción sexual, social y cultural.

También se plantea que la identidad y el comportamiento de género no son la


genitalidad, sino el hecho de haber vivido desde el nacimiento experiencias y
costumbres atribuidas a cierto género.

Entonces podemos plantear que la estructuración del género llega a convertirse en


un hecho social de tanta fuerza que inclusive se piensa como natural; lo mismo
pasa con ciertas habilidades o capacidades supuestamente biológicas, que son
construidas y promovidas social y culturalmente.

60
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Capítulo II Transcendencia histórica

2.1 Antecedentes de los estudios de género

Los primeros antecedentes se refieren a la condición social de las mujeres. Y es a


partir de la Revolución Francesa y la Ilustración que las mujeres comenzaron a
reclamar sus derechos como ciudadanas; alrededor del siglo XX tales exigencias
se ven casi nulas especialmente durante la era victoriana, con su rígida moral,
predominante en Europa a mediados del siglo XIX, con implicaciones políticas,
religiosas y científicas. Como modo de resistencia a semejante posición social y
familiar de las mujeres surgen algunas figuras femeninas, que integradas a los
movimientos obreros, reclaman participación social y económica igualitaria y
sostienen el derecho a la educación igualitaria para ambos sexos (Burin y Meler,
1999).

Es, entonces, que nacido en Francia en la primera mitad del siglo XIX, el
feminismo popular, sostenido principalmente por las mujeres de clase media y por
las obreras; reclamaba los derechos políticos y económicos de las mujeres, y
reposaba sobre el postulado de que esos derechos serían obtenidos inicialmente
por la lucha de los trabajadores por una sociedad socialista. Ciertamente, la praxis
de Flora Tristan, de Jeanne Deroin, de Pauline Roland y de sus compañeras
estaba muy adelantada en su teoría, puesto que luchaban obstinadamente por la
obtención de sus derechos, pero no habían sacado la conclusión teórica que se
impone: a saber, que la emancipación de las mujeres no podía provenir más que
de las propias mujeres. Esta es una idea central que surgió del feminismo del siglo
XIX, las mujeres de todos los países debían unirse y ayudarse para obtener sus
derechos. A propósito, en 1884, la francesa Hubertine Auclert, quien participó en
la creación de un consejo Internacional de Mujeres (Internacional Council of
Women: ICW), pedía ayuda para terminar con la hostilidad de los hombres ante la

61
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

emancipación de las mujeres (Michel, 1983).

En el período anterior a la primera Guerra Mundial, el Internacional Council of


Women (ICW) luchó por la obtención de los derechos económicos, familiares y
políticos de las mujeres. Obtuvieron la libre disposición de sus ingresos para la
trabajadora casada (1907), leyes y sanciones contra el abandono de la paternidad
(1912), prohibición del trabajo de los niños en la vidriería, el ingreso de las mujeres
a los grandes organismos administrativos, de teléfonos y telégrafos, de las
prisiones, Comité Ministerial del Trabajo Femenino, etc.; reclamaron sin cesar un
salario mínimo para la trabajadora a domicilio, la igualdad de trato de los
institutores y de las institutrices y, por último, la abolición de los prostíbulos. El
personalismo era la filosofía que impulsaba la lucha de las feministas del ICW por
los derechos y la promoción de las mujeres. Dejaba a un lado todas las razones
instrumentales (la justificación económica o el papel funcional de la madre y de
esposa) e invocaba la dignidad de la persona (Michel, 1983).

En 1904, se creó en los Estados Unidos e Inglaterra otra organización


internacional: The International Woman Suffrage Alliance (IAW), que se opuso a
los comités contra el sufragio femenino. Con respecto a esto, Valenzuela (1998)
señala a los movimientos sufragistas de finales del siglo XIX y principios del XX
como antecedentes básicos que indican la condición pre-ciudadana de las
mujeres, ya que en la mayoría de los países obtuvieron el derecho de votar a partir
de la segunda década del presente siglo y después de importantes movilizaciones,
mientras que en países de América Latina, como México, lo lograrían en la década
de los años cincuenta. Es importante mencionar que los movimientos sufragistas
fueron multiclasistas y expresaban contradicciones fundamentales tales como
prejuicios racistas y xenofóbicos por parte de muchas mujeres blancas (en
Estados Unidos), así como demarcaciones derivadas de la situación de clase a
través de las cuales –como sucedió en la Inglaterra anterior a la primera Guerra
Mundial- la lucha de las mujeres sufragistas no consideraba el voto para las
trabajadoras.

62
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

También de especial relieve fue la labor de Eleanor Roosevelt (durante los años
50 del siglo XX) y de algunas delegadas latinoamericanas y de otros países del
llamado Tercer Mundo cuando, recién constituida la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), lograron transformar el término Derechos del Hombre (creado
durante la Revolución Francesa) en el de Derechos Humanos. Así la ONU
humanizó en su documento básico a las mujeres (ignoradas en la declaración
universal de 1789). Casi al mismo tiempo (años 40 del siglo XX), Simone de
Beauvoir publicaba su obra El segundo sexo, en la que construyó el primer
discurso filosófico sobre las mujeres desde la óptica de las mujeres.

En algunos países, durante las dos guerras mundiales, millones de mujeres


habían ocupado en la industria los puestos dejados por los hombres enviados al
campo de batalla. Más y más mujeres movilizadas para reivindicar sus propios
derechos, colectivamente elaboraron desde entonces nuevas concepciones sobre
sí mismas, formularon alternativas políticas e inventaron formas originales de
organizarse y de actuar. En el concepto feminismo se sintetiza todo lo que en la
teoría y en la práctica está destinado a convertir a las mujeres en seres-para-sí
mismas, en sujetos plenos de la historia. El feminismo es una filosofía, una
concepción de la historia y de las realidades sociales, y una propuesta política de
transformación de las relaciones genéricas (Cazés, 2000).

Hacia la década de los años ’60 del siglo pasado surge en los países anglosajones
la llamada: segunda ola del movimiento feminista, con algunos antecedentes
importantes como las reflexiones de Simone de Beauvoir. Las primeras críticas de
aquellas feministas se orientaban a lo que consideraban rasgos de opresión
patriarcal, en especial la sexualidad femenina enclaustrada en la esfera familiar y
en la función reproductora. Beauvoir cuestionó las posiciones filosóficas que
consideran a la mujer como sujeto carente de cualidades (Aristóteles), o bien, un
hombre frustrado (Santo Tomás) y criticó el concepto dominante sobre la mujer a
quien se definía como lo relativo, impensable sin el hombre, inesencial, formada y
diferenciada a partir del hombre: el otro del sujeto masculino. Para analizar la
situación social de la mujer utilizó imágenes binarias entre la mismidad y lo otro, lo

63
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

propio y la alteridad, lo opuesto, lo dual, lo alternativo, lo objetual, el eco, la


imagen especular. Uno de los méritos de Beauvoir es que destacó la construcción
histórica de las relaciones de alteridad; sin embargo, la división de los sexos es un
hecho biológico y no un momento histórico, por lo cual ubica a la mujer como el
otro en el corazón de una totalidad que comprende la unión concomitante de dos
partes; se refirió también al planteamiento de Merleau-Ponty de que el hombre no
es una especie natural sino una idea histórica; por lo tanto, la mujer es devenir y
no una realidad inmutable, y el cuerpo no es una cosa sino una situación que no
puede delimitar de manera suficiente a la mujer, pues la realidad vivida se
encuentra mediada por la conciencia a través de acciones socialmente definidas.

En este sentido, más que el cuerpo-objeto, lo que existe es el cuerpo vivido, y la


mujer es una hembra en la medida es que se experimenta como tal, por ello la
constitución del hombre y la mujer se ubica en un mundo que comprende valores
pero que no nulifica a los sujetos, quienes actúan con opciones de libertad
(Valenzuela, 1998).

Burin y Meler (1999) mencionan que, también, a mediados de la década de los


sesenta surgen nuevos movimientos sociales, especialmente en Estados Unidos,
que tienden a la crítica autoritarista, a la petición de un incremento de
oportunidades educativas con mayores posibilidades de prosperidad económica.

Hacia los años ’70, algunos sectores feministas radicalizados sostienen que las
mujeres son un grupo social que padece condiciones significativas de opresión en
la sociedad patriarcal. Es, a partir de entonces, que según Valenzuela (1998),
inicia una reestructuración económica, la cual implica una modificación en la
estructura de empleos marcada por una mayor presencia de mujeres en el
mercado de trabajo. Este período presenta las siguientes tendencias definidas por
Elda Guerra (cit. en Valenzuela, 1998): a) aumento de las tasas de actividad; b)
aumento de la ocupación femenina conjuntamente con la del sector terciario; c)
aumento de la desocupación femenina y de la oferta de trabajo de la mujer, en
especial de las jóvenes; d) aumento de más mujeres en los cursos de formación; y

64
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

e) disminución de la fecundidad. Asimismo, estas tendencias generan los


siguientes cambios: a) redefinición del trabajo doméstico (en términos de relación
entre el trabajo familiar y de servicio), y b) individualización de una identidad
femenina distinta en relación con el trabajo de carácter social femenino, tendencia
a la desaparición de la ama de casa de jornada completa que nació con la
revolución industrial. Cazés (2000) agrega, además, que para 1975, los
organismos internacionales y algunos gobiernos habían comenzado a emprender
acciones públicas destinadas a mejorar la situación de las mujeres. Los
lineamientos generales de tales acciones se establecen y afinan desde entonces
en foros nacionales e internacionales. La culminación de este trabajo de más de
dos décadas fueron la Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo, de septiembre de 1994 en El Cairo, y la IV Conferencia Mundial de la
Mujer, realizada en Pekín en el mismo mes de 1995.

Hacia la década de los años ’80, ciertas corrientes de los Estudios de la Mujer, en
sociedades industrializadas, demostraron tener limitaciones inherentes a la
perspectiva unidireccional con que encaraban su objeto de estudio, es por esto
que empieza a perfilarse una corriente más abarcadora e incluyente que busca
nuevas formas de construcción de sentido, tratando de avanzar en las relaciones
entre mujeres y varones, con lo cual surgen los Estudios de Género (Burin y
Meler, 1999).

En términos generales podría hablarse de tres dimensiones a través de las cuales


comenzó a generarse el movimiento feminista y con éste la posterior
implementación de los estudios de género (García, 2002), éstos son:

a) La dimensión de la vida cotidiana.

En la vida cotidiana se observa la irrupción masiva de las mujeres en el mercado


laboral, resultado del acceso a la educación media superior y superior a las
mujeres, lo que les permitió el acceso a diferentes ámbitos laborales. En los
países con mayor desarrollo comenzó a notarse una transformación de las
actividades diarias de las mujeres, esto es, la relevación de los trabajos del hogar

65
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

a un segundo plano.

b) La dimensión política.

En este ámbito las mujeres emprendieron una lucha sistemática para la obtención
de leyes más justas en el plano legal y laboral, denunciando permanentemente su
condición discriminatoria, creando instituciones y grupos de reflexión y de
autoayuda, lo que constituyó un factor decisivo en la lucha contra la presión y
discriminación de las mujeres.

c) La dimensión académica.

En las últimas décadas en los países más importantes se han creado centros
universitarios dedicados a los estudios de la mujer y los estudios de género,
dedicados, por ejemplo, a la ausencia de la dimensión del género en sus
respectivas disciplinas y sus consecuencias; estos estudios han puesto de
manifiesto tanto los sesgos sexistas en cada una de las ciencias y disciplinas,
como los procesos conductuales de los géneros y su impacto en las relaciones
sociales.

En América Latina, según De Barbieri (1986), la inserción de los movimientos


feministas ha sido un proceso mucho más laborioso debido a la complejidad de la
organización política y social; sin embargo, encontramos que los grupos feministas
se han visto conformados por mujeres de la élite intelectual, mujeres
universitarias, en su mayoría, que cuentan con ingresos económicos fijos
superiores a los salarios mínimos. Estas mujeres han creado grupos de base
popular con la finalidad de establecer transformaciones de las relaciones de
género en amplios sectores sociales, partiendo de las vivencias y propuestas de
las mismas mujeres.

De acuerdo con esta misma autora la situación de los movimientos feministas en


México se vio impulsada gracias a la Conferencia Mundial celebrada en nuestro
país en el año de 1975, año que se declaró también como Internacional de la

66
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Mujer. La convocatoria de este acontecimiento permitió abordar diversos temas


referentes a la problemática de las mujeres en los países de la periferia capitalista.

Asimismo, a partir de entonces y durante la Década de la Mujer (1975-1985) se


crearon fondos especiales y las fundaciones públicas y privadas invirtieron
recursos económicos en la investigación, promoción y el desarrollo de distintos
programas para distintos sectores de la población femenina.

García (2002) menciona que otro de los soportes teóricos más fuertes para los
estudios de corte feminista se dio durante el Seminario de Programas de Estudio
sobre la Mujer en América Latina y el Caribe celebrado en México en el año de
1985 con el apoyo de la UNESCO y el Colegio de México, aquí se propuso que
para los estudios de la mujer se tomaran en cuenta, básicamente, las relaciones
existentes entre la sociedad civil y el Estado, el desarrollo de las ciencias sociales
y el avance del movimiento de las mujeres. Esto trajo como consecuencia el
desarrollo y reconocimiento de la producción científica de las mujeres que se
convirtió en un movimiento social que motivó a generar y tomar conciencia a
estudiantes, académicas, intelectuales y militantes feministas, y es partir de
entonces que comienza a consolidarse el sistema teórico sexo género y que se
empieza a hablar de los Estudios de Género.

Con respecto a los estudios de género, Cazés (2000) señala las diferencias entre
conceptos tales como: teoría de género, perspectiva de género y análisis de
género:

La teoría de género, abarca los planteamientos teóricos, metodológicos,


filosóficos, éticos y políticos necesarios para comprender el complejo de
relaciones de poder que determina la desigualdad entre hombres y mujeres. El
dominio que los primeros ejercen sobre las segundas, la condición de
preponderancia paradigmática y a la vez enajenante de ellos, y la condición de
subordinación, dependencia y discriminación en que viven ellas. La teoría de
género permite visualizar a las sociedades y a las culturas en su conjunto, y por
tanto a todos los sujetos que intervenimos en su proceso, mujeres y hombres. Es

67
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

también el punto de partida para ubicarse en la perspectiva de género al


emprender investigaciones y acciones de cambio. Es, pues, una teoría que busca
no sólo entender el mundo de las relaciones de género, sino también proceder a
transformarlo.

Por otra parte, quien se ubica en la perspectiva o enfoque de género hace


referencia a la concepción que sintetiza las teorías y las filosofías liberadoras
desarrolladas a partir de las contribuciones feministas a la cultura y a la política. La
perspectiva de género permite enfocar, analizar y comprender las características
que definen a mujeres y hombres de manera específica, así como sus semejanzas
y diferencias. Además, desde esa perspectiva se analizan las posibilidades vitales
de unas y otros, el sentido de sus vidas, sus expectativas y oportunidades, las
complejas y diversas relaciones sociales que se dan entre ambos géneros; así
como los conflictos institucionales y cotidianos que deben encarar, y las múltiples
maneras en que lo hacen.

Finalmente, el análisis de género es la síntesis entre la teoría de género y la


perspectiva de género. Esta perspectiva se estructura a partir de la ética y
conduce a una filosofía poshumanista, que reconoce la diversidad de géneros
como un hecho enriquecedor en la construcción de una humanidad diversa,
equitativa, igualitaria, justa y democrática. Plantea que el dominio de género
produce la opresión de género, y que ambos son obstáculos en esa construcción.

El análisis de género desmenuza las características y los mecanismos del orden


patriarcal, y de manera explícita critica sus aspectos nocivos, destructivos,
opresivos y enajenantes, debidos a la organización social estructurada por la
inequidad, la injusticia y la jerarquización basadas en la diferencia sexual
transformada en desigualdad genérica.

De Barbieri (1986) enfatiza tres líneas de investigación y desarrollo de la teoría de


género:

a) En una primera línea se encuentran las autoras y autores que consideran el

68
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

género como un sistema jerarquizado de estatus o prestigio social.

b) El segundo punto de vista pone el acento en la división social del trabajo como
elemento motor de la desigualdad, los estudios en esta línea están fundamentados
en investigaciones sobre la inclusión de las mujeres en el mercado de trabajo y
sus repercusiones como la participación sindical y formación de grupos de
autoayuda.

c) La tercera línea es la que considera los sistemas de género como sistemas de


poder, resultado de un conflicto social de dominación, apoyando las
investigaciones en autores como Michel Foucault.

De igual manera, se puede notar que entre los estudios de género comienzan a
darse dos ámbitos temáticos principalmente, uno que se refiere al diagnóstico y
explicación histórica de la condición de las mujeres; y el segundo, que se guarda
en relación con los procesos de emancipación, buscando estrategias que
promuevan y procuren la liberación de las mujeres; de ahí la importancia de
fomentar y utilizar la perspectiva de género como proyecto cultural, como una
opción formativa, como forma de reorganización de las normas culturales
establecidas y proyección de las futuras, para así encontrar una nueva manera de
situarse en y a través de esas normas en un nuevo paradigma.

2.2 Construcción histórica de la masculinidad y la feminidad de finales del


siglo XVIII a inicios del siglo XXI

2.2.1 Construcción histórica del hombre de finales del siglo XVIII a inicios del
siglo XIX

La construcción histórica de los géneros es un proceso social complejo, donde


intervienen formas de organización cultural de manera distinta en la estructura
social dominante como lo son el matriarcado y el patriarcado o la organización
totémica; procesos y cambios constantes según el contexto, así como el tiempo y
lugar donde se desarrollan.

69
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

La construcción histórica de la masculinidad y de la feminidad se vive de distinta


manera de acuerdo a cambios que se dan en las diversas sociedades donde
intervienen procesos económicos y políticos, esto añadido a determinadas formas
e imágenes que figuran como normas, valores, costumbres y/o tradiciones
sociales que determinan lo que es apto para cada sujeto.

Martha Lamas explica que: "La producción de formas culturalmente apropiadas


respecto al comportamiento de hombres y mujeres es una función central de la
autoridad social y está mediada por la compleja interacción de un amplio espectro
de instituciones económicas, sociales, políticas y religiosas75" de esta manera
pretenden ejercer control sobre los individuos estableciendo leyes y normas que
rigen el comportamiento social.

Por tanto la condición y situación de los sujetos no es la misma, es parte de la


organización, clase, raza y posición social en la que viven, pues el significado del
ser hombre o mujer ha reproducido históricamente en las sociedades patriarcales
una cultura sexista.

A través de los escritos que hablan sobre los acontecimientos de nuestra historia,
el hombre siempre ha estado presente, su reconocimiento histórico se muestra
como único y universal, mientras que en la mujer solo se ha mostrado un caminar
lento e invisible explorado y condicionado a partir de lo biológico.

Es pues por ello importante rescatar algunos elementos que servirán en el análisis
sobre la construcción de los géneros, para abordar la construcción de la
masculinidad y la feminidad donde se perciben momentos decisivos en los
cambios sociales, políticos y económicos que dejan ver algunos tipos de
masculinidad donde todavía sigue prevaleciendo una educación patriarcal.

Hablar de la masculinidad es un tema relativamente reciente en la construcción


social sobre la identidad de género, donde el conocimiento parte del análisis por
conocer las relaciones de género como consecuencia de los cambios, en las

75
LAMAS, M. El género: la construcción cultural de la diferencia sexual , México, UNAM, 1996, p23

70
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

nuevas formas de comprender la sexualidad y la individualidad genérica de


hombres (y mujeres).

Introducirnos al tema de la masculinidad no es tan sencillo, ya que existen


diversas ideas al respecto, por ello es necesario tener un acercamiento teórico
conceptual que permita realizar un análisis del mismo.

El concepto de la masculinidad varía de una cultura a otra, aun dentro de la misma


cultura hay diferencias de acuerdo a condiciones de raza, clase, etnia, edad,
religión, así como del ejercicio de la sexualidad, pero también existen
características en común que podrían servir como referencia en la construcción
del ser masculino, éste se construye social y culturalmente a través de la historia.

Guevara menciona que "la formulación de la masculinidad sugiere dos niveles de


cultura: en la primera se da una forma generalizada que comparten los hombres
en distintas sociedades o grupos humanos que es por tanto transcultural, la
segunda es forma específica de cultura que reconoce la existencia de diferentes
significados de ser hombre dentro de las culturas y que supone muchas formas de
masculinidad"76.

Por tanto se considera que "la masculinidad a nivel histórico social es algo que se
construye diariamente, la cual se va modificando en forma constante a partir de la
visión que el hombre establece de sí mismo, con los otros, esto implica que los
hombres aprendan, asimilen, impongan, rechacen, negocien ciertas conductas y
prácticas de acuerdo con lo que otras personas esperan y/o lo que cada uno
considere que debe ser un hombre"77.

En este sentido en la presente investigación se pretende analizar las relaciones


que construyen los principales patrones de masculinidad en el orden de género, a
partir de examinar históricamente las diversas masculinidades que se construyen
de acuerdo al contexto social y cultural donde se desarrollan vista desde dos

76
GUEVARA, González Rosa Iris, La educación en México siglo XX, UNAM, p 481
77
CONNELL, R. W. Masculinidades, PUEG, México, p 245

71
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

esferas:

La primera, gira en torno a una masculinidad hegemónica que la dinámica cultural


y social le ha dado dentro de las relaciones de dominación-subordinación en la
sociedad.

En ella, el hombre es definido como un ser universal, privilegiado, dotado de


grandeza, pues a éste se le juzga: más fuerte, más inteligente, más valiente, más
responsable, más racional con respecto a la mujer, donde cada sociedad y cultura
exalta al más fuerte para gobernar y/o hacer tareas difíciles respecto al sexo
contrario (por su constitución biológica) por tanto, no es cuestionado su rol, ya
que, el varón es considerado un símbolo de fuerza, valentía y poder dentro del
sistema patriarcal.

“El hombre esquematiza un conjunto de atributos como paradigma de lo humano,


de los bienes reales y simbólicos creados en él>ser hombre es ser quien piensa,
significa y nombra el mundo, el poseedor de la razón y de la voluntad. Ser hombre
es ser poderoso>ser hombre es ser para sí en su mundo”78.

Desde esta perspectiva me parece interesante reflexionar sobre los diferentes


contextos históricos donde los hombres han tenido (y siguen teniendo) ciertos
privilegios de poder, que le son proporcionados de acuerdo a su rol esencialmente
desde el núcleo familiar no como algo impuesto, sino más bien, porque según la
sociedad ese debe ser su papel.79

La segunda tiene que ver con la búsqueda de símbolos5 culturales y sociales que
cada hombre hace para manifestar su propia virilidad como señal de que ha
logrado “ser hombre” donde la superioridad se establece a través de un sistema
de premios y castigos que impulsan una conducta agresiva y activa prohibiendo
comportamientos pasivos, es así como el hombre es sometido a pruebas para

78
CAZÉS, D. Antología de la sexualidad humana, La regulación social del género, tomo I, p 404
79
Como ejemplo de estos símbolos donde el hombre es representado como alguien superior para ello debe demostrar y
demostrase que lo es a través de constantes pruebas que ponen en riesgo su vida uno de ellos es ingerir bebidas
alcohólicas o drogas, fumar, realizar actos sexuales con el mayor número de mujeres (sin el uso de condón), pelearse por
demostrar quien tiene el poder o cometer actos delictivos.

72
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

demostrar constantemente su hombría, aunque muchas veces no lo quiera o lo


desee; como lo expresa Bourdieu cuando dice que: "los hombres son también
prisioneros e irónicamente víctimas de la representación dominante por más que
sea conforme a sus intereses"80.

Este modelo de masculinidad caracteriza a los hombres como sujetos activos,


importantes, autónomos, racionales, emocionalmente controlados, heterosexuales
y proveedores, dejando ver a la masculinidad como una reacción contra la
pasividad y la impotencia, lo cual conduce a la represión de todo deseo y rasgo
que una sociedad dada define negativamente como pasivo por lo que los hombres
aprenden desde pequeños lo que no deben ser (todo aquello que se refiera al
modelo femenino) para lograr ser masculinos.

De tal forma que la masculinidad proyecta el poder en la medida de una


construcción imaginaria recreada a lo largo de la historia, es una estructura social
fortalecida constantemente por la producción y reproducción del carácter patriarcal
que la sociedad ha recreado desde su origen, éste se asigna simbólicamente y a
la vez se trata de una fuerza coercitiva que impone la sociedad por lo que va en
contra del propio individuo masculino ya que el hombre es el depositario de un
conjunto de características que se escogen para él, sufriendo la carga de dichos
valores, principios, fines y mitos a cumplir.

Es preciso señalar que la construcción histórica de la masculinidad se da a partir


de las características económicas, sociales y culturales que se crean en cada una
de las sociedades y culturas en el mundo según la época o momento histórico
donde se desarrollan, ésta no puede ser comprendida como el conjunto de normas
que se imponen desde un determinado periodo de vida, sino como una dinámica
que se construye permanentemente a través de la interacción social y la
experiencia individual en cada sujeto .

Por lo tanto la masculinidad siempre está sujeta a contradicciones y rupturas


históricas donde no hay un modelo a seguir, sino una diversidad de
80
BOURDIEU, P. Dominación masculina, Anagrama, Barcelona 1999, p 54

73
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

masculinidades que se van construyendo según el contexto, es por ello que no se


puede hablar de una masculinidad general ya que esta se desarrolla de forma
distinta, aunque cabe aclarar que cada una de las masculinidades obedece a
estructuras que se establecen en “normas” al devenir desde una masculinidad
hegemónica incorporándose en la subjetividad tanto de los hombres como de las
mujeres, es decir que forma parte de la identidad de los varones y mujeres donde
regula al máximo las relaciones genéricas.

"La construcción de las diversas masculinidades en la mayor parte de la historia


de los países han tenido una posición dominante a partir del crecimiento en la
lucha constante por tener el poder, Connell refiere a la creación de los imperios
globales, la economía capitalista, el encuentro imparcial de las órdenes de género
y la colonización de los países como los momentos centrales que conformaron la
práctica social de la masculinidad dominante que hasta el día de hoy se sigue
permeando"81.

Como ejemplo de ello observamos el comportamiento de algunos hombres en la


antigüedad que vivían separados al ejercer actividades militarizadas o como
comerciantes marítimos donde se idealizaba al hombre rudo que a través de las
constantes guerras sometía a las mujeres de los lugares que lograban conquistar,
otro ejemplo de ello se puede ver en las primeras civilizaciones que "cuando veían
amenazado su dominio luchaban y se embarcaban en guerras con el fin de crear
circunstancias que les permitieran por una parte ejercer su poder y por otra
mantener en equilibrio el desarrollo económico del país”82

Esa lucha continua por demostrar a los demás quién debería tener el control se
fue estructurando con base en el género por lo que la masculinidad era percibida
en términos de carácter, fuerza y reputación, en algunas sociedades antiguas se
veía como un privilegio el hecho de practicar la violencia como una forma de
ejercer el dominio y poder masculino ante los demás.

81
CONNELL, R. W. ob. cit. , p 246
82
BURIN M. y MELER I., Varones (Género y subjetividad masculina), Paidos, Buenos Aires, 2000, p 73

74
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

A partir de los cambios que se fueron dando en cada una de las diversas
civilizaciones antiguas principalmente de algunos países europeos se
estructuraron poco a poco las normas que debían regir la vida de las personas de
tal forma que los hombres eran los encargados de salvaguardar la vida de las
mujeres, los hijos y de los ancianos, así como de proveer a la comunidad de
alimento; mientras que las mujeres se quedaban en las aldeas o comunidades
para cuidar de los hijos y preparar el alimento.

Hacia la mitad del siglo XV la sociedad feudal estaba dirigida principalmente por la
iglesia quien tenía a cargo el control del estado, la familia tenía una función central
en la construcción, conservación y reproducción del sistema patriarcal, donde la
principal cabeza (el hombre que se creía representaba a dios) gobernaba a sus
hijos, era jefe de familia y de su esposa ya que, se considera a la mujer distinta del
hombre esta diferencia residía en una representación incompleta e inferior al creer
que la mujer tenía menor capacidad de razonar.

El poder que la masculinidad patriarcal ejerció a través del pensamiento religioso


ratificó una vez más que la autoridad estaba a cargo del varón(sacerdotes, frailes
y monjes) el cual se dedicaba al estudio religioso tanto en los monasterios como
en las universidades que posteriormente se construyeron, se percibía como ser
universal y por tanto el que poseía la verdad y el conocimiento de la sabiduría (era
sucesor de cristo, semejante a Dios), le era permitido el estudio de los libros que
se consideraban sagrados por lo que la educación de los hijos corría a cargo de
padres o tutores que les enseñaban a leer y/o escribir (cabe aclarar que esta
educación solo se percibía en algunas clases sociales y en determinados grupos
de la época).

La masculinidad iba dirigida hacia lo supremo, lo divino donde la autoridad era


ejercida a partir de la represión del cuerpo, donde todo aquello que provocara
algún riesgo a las ideas religiosas era considerado pecado, por tanto tenía que ser
sometido a través del autocontrol y el control sobre los otros (hijos, esposas,
hombres y mujeres que se consideraban sospechosos), el poder era ejercido por

75
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

los principales obispos, pontífices, hombres de mayor jerarquía e inquisidores que


servían a la iglesia y el estado.

Un ejemplo del sometimiento y represión del cuerpo lo podemos ver en la manejo


de instrumentos de tortura utilizados por la santa inquisición para castigar o
controlar a quienes consideraban herejes o rebeldes por practicar una vida
diferente a lo que planteaba la iglesia una de ellas fue la caza de brujas (que no
eran más que mujeres acusadas de brujería por el hecho de practicar abortos,
adulterio o por practicar la medicina herbolaria) está se acrecentó en Europa
desde el año 1050 hasta finales del siglo donde algunos delitos menores
cometidos por mujeres y hombres eran considerados pecados mortales por lo que
se les acusaba de herejía, muchas personas murieron ahorcadas y quemadas,
otras más fueron torturadas hasta confesar su culpabilidad.

En el siglo XVI el arsenal represivo de la iglesia y de la burguesía apoyada por la


monarquía se dirigió al derecho romano para construir una familia patriarcal donde
la mujer casada dependía totalmente del marido, durante esta época se puso en
práctica un tratado donde la nueva ética que se planteaba en la educación de las
niñas iba dirigida a la preparación de futuros papeles domésticos, para comodidad
de sus futuros maridos.

"Cuando el catolicismo medieval se vio fracturado por la expansión de la cultura


secular renacentista y la reforma protestante, los conceptos poderosos
establecidos desde mucho tiempo atrás sobre la vida de los hombres también se
vieron quebrantados, por tanto, el poder monárquico se derrumbó la religión para
controlar el mundo intelectual y normalizar la vida cotidiana comenzó su declive"83.

La masculinidad que se planteó en esta época se rigió a partir de un nuevo


pensamiento que reemplazo las creencias de la antigua sociedad feudal pero no
así el modelo tradicional de mirar al varón como única autoridad, de tal manera
que nacía un nuevo ser dotado de inteligencia racional, con la nueva ideología se
dejó a un lado el creer en un dios supremo y todopoderoso el cual era invisible
83
CONNELL, R. W., ob. cit., p 250

76
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

ante los ojos de las personas, ahora el hombre era el único ser dotado de esa
razón.

La idea rectora que surgió en la ilustración fue encaminada a la razón, según


Seidler a partir del movimiento de la ilustración los estereotipos tanto femeninos
como masculinos se configuraron más en esta época por la concepción que se
crea en torno al hombre y la naturaleza "la identificación particular que estableció
la ilustración entre la masculinidad y razón era la idea de que había que hacer de
la sociedad un orden de la razón, así como también se pensaba que la sociedad
debía reestructurarse y rehacerse a imagen de los hombres"84

La idea rectora de la ilustración ha contribuido a configurar la idea de la


modernidad; es la idea de que una de las características de la humanidad es
sobre todo la razón contraponiendo la humanidad a la naturaleza supuestamente
animal. Durante esta época se hace hincapié en que el hombre debía de vaciarse
de la naturaleza animal (emociones, sentimientos, etc.) así como también surge el
concepto de civilización con la modernidad.

Se insistió en que "la autoridad tenía que estar dispuesta a justificarse, legitimando
así la autoridad de la razón, es decir, la autoridad de una masculinidad racional,
como si los hombres pensaran en la razón como algo propio y así legitimarán la
organización de la vida privada y pública a su propia imagen"85 de esta manera
parece como si los hombres hubieran aprendido a usar la razón para definir qué
es lo mejor tanto para ellos como para los demás, pues la autoridad de la razón
estaba claramente vinculada con la autoridad patriarcal del hombre.

En la ilustración Descartes sentó las bases para la oposición entre la razón y


naturaleza así como la mente se contrapuso a la materia, la razón se contrapuso a
la naturaleza, era mediante la razón como el individuo podía liberarse de las
determinaciones de la naturaleza.

84
SEIDLER, V. La sin razón masculina, México, Paidos, 2000, p.23
85
SEIDLER, V. ob. cit. p 26

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Por lo que la finalidad era ser más racional para acercarse a lo humano y ser
menos natural en término de emociones y sentimientos para ser menos animal.

Hacia el siglo XVIII, el hombre aristócrata se distinguía por tener un carácter


individual estructurado y definido por su oposición a la feminidad e
institucionalizado en la economía y el estado, donde su posición implicaba tener el
poder y control de la situación; manejaba el código del honor (donde al ver
amenazada su masculinidad se enfrentaba a su oponente cara a cara) como una
prueba fundamental para demostrar su hombría, Este modelo de masculinidad
caracterizaba al hombre de esa época en un sujeto activo, importante, respetuoso,
valiente y honorable.

En el hogar, ocupaba un lugar importante donde representaba la autoridad sobre


la mujer y los hijos, por otra parte, era el poseedor de grandes extensiones de
tierra que eran labradas por los campesinos en donde mantenía el control de estos
a través de encarcelamientos, flagelaciones, deportaciones y ejecuciones en la
horca.

Las transformaciones que se estaba dando en Europa a partir de la ruptura


medieval y la nueva época renacentista dieron origen a una nueva identidad y
existencia masculina, esté se distinguió por su posición social y económica, los
ritos y símbolos que anteriormente preexistían perdieron significado para él, ahora
se dejaba ver una gran diversidad en la masculinidad; donde ya fuera urbano o
rural, pobre o rico, religioso o mundano, dependiente e independiente, joven o
viejo se caracterizaba por tener un perfil masculino donde dejaba ver un carácter
más delicado y noble, aunque muy pocos hombres aceptaron las nuevas reglas.

La representación de concebir la masculinidad ya no era tan autoritaria y


controladora como se había percibido en épocas anteriores, "ahora se dejaba ver
un lado más perceptivo, esto se apreció con más frecuencia en las clases
aristócratas de algunos países europeos como Francia e Inglaterra, en los que se
planteó la necesidad de cambiar el ejercicio de roles dominantes en el género
masculino; algunos hombres aceptaron las nuevas reglas e implementaron en su

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

atuendo pelucas largas, plumas extravagantes, golillas, lunares postizos, perfumes


y coloretes, una moda femenina y refinada que sería imitada por otros
posteriormente".86

Los cambios que se generaron durante los próximos años crearon el malestar
masculino dando origen a lo que Burin y Meler denominan como “crisis de la
masculinidad”87 las autoras reflexionan acerca de este problema donde exponen el
caso de las preciosas francesas (1650 - 1660) mujeres aristócratas que
disfrutaban de una libertad mayor gozaban de un privilegio excepcional para la
época ya que, no tenían que hacerse cargo de las tareas maternales, proponían
soluciones a su deseo de emancipación invirtiendo totalmente los valores sociales
y tradicionales, contra el autoritarismo del padre y del marido; se mostraban
hostiles al matrimonio de conveniencia y a la maternidad, pero por otro lado no
renunciaban al amor y a su libertad exigiendo del hombre sumisión y obediencia,
invirtiendo de esta forma el modelo masculino dominante; de tal suerte que ahora
los hombres que se consideraban distinguidos convertían en una cuestión de
honor el parecer civilizados, corteses y delicados en comparación con el hombre
rudo, brutal, exigente o del marido grosero que creía que todo le era permitido.

“La preciosa es una mujer emancipada, que proponía soluciones feministas a su


deseo de emancipación>a favor de un nuevo ideal de la mujer teniendo en cuenta
la posibilidad de su ascenso social y su derecho a la dignidad, reclama el derecho
al saber y contra el autoritarismo del padre y del marido, ataca la base de la
sociedad falocratita a saber el matrimonio de conveniencia y la maternidad”88

Esta crisis quebranto los valores dominantes que hasta ese momento se venían
dando, la dinámica familiar y laboral se empiezo a modificar a partir del discurso y
la forma de vivir de éstas de tal forma que se fueron modificando los roles15 de tal

86
BADINTER, E., XY La identidad masculina, Alianza, México, 1993, p. 27
87
Burin cita el concepto de crisis desde 2 acepciones: la primera consiste en el sentimiento de ruptura de una condición de
equilibrio anterior, acompañada de una sensación subjetiva de padecimiento y la otra comprende la posibilidad de ubicarse
como sujeto activo, critico de aquel equilibrio anterior. Como ejemplo de esta crisis se destaca el cambio del rol masculino
como proveedor económicamente dentro del núcleo familiar, la pérdida de un área significativa donde ejercía poder y las
transformaciones sociales, políticas y sexuales en las relaciones de poder entre los géneros. BURIN, M. y MELER I., op.
cit. , p. 123
88
MONTESINOS, R. Las rutas de la masculinidad , Anagrama, México 2000, p73

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

forma que el malestar masculino retomará nuevamente su fuerza durante las dos
guerras mundiales.

A partir de las transformaciones que el “hombre nuevo” iba teniendo en su forma


de ser y vestir se presentaron algunos debates principalmente en la sociedad
inglesa donde se ponía en tela de juicio la sexualidad y virilidad del varón
“feminizado” ya que se percibía en la moda francesa un peligro dañino a sus
costumbres, por lo que se divulgaron panfletos relacionando la moda francesa
masculina como una traición a la masculinidad tradicional y al patriotismo.

La sociedad del siglo XVIII en los países europeos vivían la masculinidad de


diferente manera según el status o clase, definían a la masculinidad desde
diferentes perspectivas ya que la forma de vivir entre una clase social y otra
variaban, donde la clase aristócrata gozaba de poder y privilegios que permitían
controlar a las clases menos privilegiadas, a su vez era la encargada de la
administración del estado y el aparato militar.

Por su parte la población campesina se dedicaba a cuidar de grandes extensiones


de tierra y por la cual recibía como pago un salario escaso, mísero que muchas
veces no lograba cubrir los gastos en el hogar (se estimaba que la mayor parte de
la población tenía aproximadamente entre 5 a 12 hijos por lo cual era difícil
proveer del alimento necesario a todos ellos), por lo que otra labor que
desempeñaba eran las artesanías: el hombre de familia trabajaba en un pequeño
taller montado en el hogar donde toda la familia cooperaba en la producción
artesanal para poder solventar económicamente a la familia.

A mediados del siglo se presentó una serie de acontecimientos que rompieron con
las condiciones deplorables que vivían hombres y mujeres, con la expansión de la
economía industrializada y el crecimiento de los estados burocráticos el poder
político y económico de la aristocracia poseedora de las tierras decayó; el hombre
de clase baja dejo a un lado las tierras para reclutarse ahora como un obrero más
en las grandes fábricas donde recibía a cambio un salario menor a las horas que
trabajaba diariamente.

80
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Aunque no sucedía en todos los status sociales, en esta época se puede percibir
la primera intervención feminista, ya que durante mucho tiempo el hombre ejerció
tal autoridad en la mujer que muchas veces se vio excluida en la toma de
decisiones no solo para su hogar sino también para el Estado.

El hombre fue cada vez un obrero industrial, ya no era el campesino que cuidaba
de las grandes extensiones de tierra, ahora su puesto de trabajo era la fábrica que
no sólo fue donde trabajaba durante más de 14 horas diarias a cambio de un
sueldo escaso sino donde los obreros aprendieron nuevas formas de cooperación
y solidaridad que pusieron a prueba en las luchas laborales.

A finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX la industrialización produjo
cambios en la economía como una estrategia para concentrar a todos los sujetos
sociales en la construcción de una sociedad orientada hacia un futuro de progreso,
así como al crecimiento vertiginoso en su actividad.

Al mismo tiempo se expandió el mercado de consumo de los productos


industriales lo que permitió dar empleo a un número cada vez mayor de mano de
obra, donde el desarrollo industrial como tecnológico estaría a cargo de los
varones en este periodo la mujer se incorporó a las filas de las grandes masas
como una obrera más, pero que en comparación ganaba muchas veces un salario
menor con respecto al que ganaba su pareja; se podía ver cada vez en mayor
número a mujeres no solo casadas sino también solteras que trabajaban en las
fábricas en condiciones a veces por demás deplorables y donde se fue marcando
la desigualdad entre los sexos cada vez, de tal manera que aunque la mujer
trabajará fuera del hogar su obligación estaba dirigida a la procreación y el
cuidado de los hijos.

Las nuevas exigencias de la industrialización y de la democracia en algunos


países como Estados Unidos y Europa provocó algunos trastornos económicos y
sociales lo que ocasiono que se iniciara nuevamente una crisis en la masculinidad
a finales del siglo XIX y principios del siglo XX la vida de los hombres cambio
abruptamente, al presentarse las condiciones deplorables en las que trabajaban,

81
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

se formaron algunos alianzas entre obreros las cuales formaron movimientos y


huelgas que mejorarían la calidad de vida al exigir un mejor salario, como
respuesta los jefes de las fabricas fueron remplazando poco a poco a los obreros
por mujeres, ya que consideraron que éstas no representaban una amenaza a sus
intereses donde por otra parte podían explotarlas pagándoles un salario muchas
veces menor al que recibían los hombres por el tiempo que trabajaban en las
fábricas.

En la actualidad podemos ver que aunque la mujer está inmersa en actividades


que antes eran exclusivamente para los varones, se sigue viendo cierta limitación
que la guían a no olvidarse de las actividades del hogar porque ellas mismas lo
consideran como una obligación propia de su sexo y se resignan ante ello.

El pensamiento de la época industrial tenía al hombre como eje central y de


apariencia; trabajaba en las fábricas ocupando puestos de mando por tanto eran
encargados de controlar y someter a sus subalternos, poco a poco se fue
reafirmando esta idea, donde los hombres pensaban en la razón como algo propio
en su vida y por conveniencia se mostraban como la máxima autoridad de la casa,
independientes, libres, individualistas, objetivos, y racionales como un sistema de
poder y control hacia la mujer no solo dentro del núcleo familiar sino también
laboral como una forma de mandato hacia los hombres de menor jerarquía.

La mujer fue ocupando cada vez más puestos que se consideraban sólo para el
sexo masculino algo que los hombres advirtieron como una intromisión en su lugar
de trabajo provocando el descontento y la angustia al ver amenazada su identidad
ya que hasta un tiempo el hombre se veía como el proveedor y protector del hogar
y la familia “En lo más alto y lo más bajo de la escala social, su identidad se fue
viendo amenazada por esa nueva criatura que pretendía vivir como ellos, hacer lo
mismo que ello”89

Según la autora Mabel Burin en su libro: "Poder, amor y sexualidad", en los


comienzos de la revolución industrial fue cuando la constitución de la familia
89
BADINTER, E. op. cit. p. 30

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

nuclear influyo en las condiciones de subjetivación de hombres y mujeres, como


una institución básica, como la esfera personal e íntima de la sociedad.

"En la medida en que la función materna de las mujeres quedó cada vez más
disociada de las otras actividades que antes desempeñaba, también se volvió más
aislada, exclusiva y excluyente, en el cual se va construyendo así un tipo de ideal
social "el ideal maternal" que las mujeres interiorizan en su subjetividad y pasa a
ser constitutivo de su definición como sujetos. Los varones interiorizan pues los
rasgos subjetivos de este ideal de hombre de trabajo que se configuran como
rasgos de carácter "naturales" a la masculinidad"90

2.2.2 Construcción histórica del hombre en el siglo XX - XXI

Una vez que estalló la primera guerra mundial (1914-1918) la mayor parte de los
hombres vieron una oportunidad para rescatar de nuevo su identidad (quizá como
una forma de recuperar su papel tradicional de guerreros y ejercer su autoridad)
por lo que se enlistaron en las fuerzas armadas, la mayor parte de los varones de
los países implicados vieron en este enfrentamiento la posibilidad de rescatar su
virilidad y demostrar su hombría; en los medios de comunicación de la época se
promovió la participación activa a través de un espíritu patriótico al mostrar
carteles “con una flor en el fusil, como si estuvieran contentos porque se les
permitiera ser, finalmente hombres, hombres verdaderos, los jóvenes reclutas
tomaron su fusil y marcharon al frente de batalla, las grandes potencias utilizaron
en los combates tropas que cumplían un servicio militar obligatorio, un ejemplo de
ello se observó en Gran Bretaña que fue un país que dependió de voluntarios
hasta 1916 aunque tiempo después recurrió a la obligatoriedad de tal forma que el
reclutamiento de hombres en las filas militares se presentaba como un sinónimo
de valentía, honor y fuerza".91

La II Guerra Mundial fue el conflicto de la historia en el que más civiles y


combatientes participaron, superando incluso a la primera Guerra Mundial. Todos

90
BURIN, M. Poder, amor y sexualidad en la construcción de la subjetividad, Paidos, México, p 76
91
BADINTER, E. ibidem , 1993, p. 31

83
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

los recursos humanos y económicos de las naciones implicadas se emplearon en


la lucha por la victoria, y todos los sectores de la población pasaron a ser objetivos
de ataque. En Gran Bretaña, este grado de compromiso fraguó el mito de una
nación unida contra la adversidad, en la que las diferencias sociales del tiempo de
paz se habían olvidado.

Esta condición fue cada vez más aplaudida por los gobiernos que veían en la
guerra una forma de obtener territorios, ganancias económicas y políticas tanto en
el poder como en el control de los países vencidos, pero la realidad era muy
distinta ya que el costo de una guerra mundial fue devastador no sólo en lo
económico sino en las pérdidas materiales y humanas (a mediados de la primera
guerra mundial la mayoría de los soldados mandados al frente de batalla ya había
muerto o presentaba una serie de trastornos mentales y físico) Después de
concluir la segunda guerra mundial, el descenso de la natalidad, el aumento de la
cantidad de trabajadores, el regreso de los hombres a las fábricas y a los campos,
desencadenaron una nueva ofensiva ideológica que tenía como propósito que las
mujeres regresaran al hogar, “para que los hombres puedan recuperar su virilidad
es necesario que las mujeres vuelvan a su espacio natural”.92

En algunos países como Estados Unidos por ejemplo se presentaron movimientos


laborales por parte de los varones que habían salido invictos de la guerra y se
promovió a través de campañas publicitarias que las mujeres regresaran al hogar
de tal manera que la participación de la mujer se disminuye en algunas empresas
donde las mujeres solteras prevalecieran respecto a las mujeres casadas.

En el capitalismo surge el hombre de negocios, esté formaba un grupo diverso, ya


que podían ser propietario de una empresa de tamaño medio o ser director
general de una compañía industrial gigante que empleaba miles de obreros antes
de 1914, en ese momento no era posible hallar ni una sola mujer en el consejo de
administración mucho menos ser socia de alguna empresa privada, dentro de las

92
Los países occidentales incorporaron nuevas transformaciones en la mentalidad así como en las posiciones subjetivas y
genéricas de varones y mujeres delimitando sus valores a partir del culto a la razón de tal forma que al considerarse como
algo “natural”. BADINTER, E. ibidem , 1993, p. 33

84
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

costumbres y tradiciones de la sociedad se fueron aceptando y estableciendo los


roles que cada sexo desempeñaría por lo que se crea una serie de relaciones que
determinaban las actividades de cada integrante donde las cualidades de la mujer
fueron guiadas a lo maternal hasta convertirse en sopor te nutricio y modelo moral
para los hijos, se dejaba ver una sociedad que debía estructurarse y rehacerse a
imagen de los hombres.

"Está división laboral por género se presentaba en el centro de la práctica social


generalizada que determinaba la producción y reproducción en el sistema
capitalista, no sólo en la redistribución de la riqueza social, sino también en la
acumulación del capital a partir del proceso relacionado con el género que
aseguraba la preeminencia masculina en el campo de lo económico"93, es decir,
que aunque el trabajo que llevaba a cabo la mujer le permitiera subir de nivel en el
ámbito laboral, ésta no llegaría a obtener el puesto o cargo más alto como por
ejemplo el de presidenta de una empresa ya que era dominado por el mundo
masculino.

Los hombres obtenían una ganancia del patriarcado en lo que se refiere al honor,
prestigio y derecho a ordenar pero sobre todo al obtener una ganancia material.

En los países capitalistas el promedio de los ingresos de los hombres duplicaba el


promedio de ingresos de sus compañeras, la imagen de poder en la medida que
se trataba de una estructura social fortalecida por la reproducción del carácter
patriarcal que la humanidad había formado desde su origen, donde "la
masculinidad hegemónica puede definirse como la configuración de la práctica de
género que incorpora la respuesta aceptada al problema de la legitimidad del
patriarcado lo que garantiza la posición dominante de los hombres y la
subordinación de las mujeres"94

La educación de los dirigentes empresariales se amoldaba a las tradiciones que


configuraban el camino hacia posiciones de elite en cada país, un hombre de

93
CONNELL, R. W. El hombre hecho. Construcción de masculinidades , 1999, p 94
94
CONNELL, R. W., ob. cit., 1999, p 116-117

85
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

negocios tenía pocas opciones respecto a su integración profesional en un mundo


empresarial dominado por la familia, la elección no dependía tanto de sus deseos
o capacidades sino del puesto que tendría que ocupar posteriormente dentro de la
empresa o negocio familiar.

"El hombre de las grandes ciudades necesitaba una mayor dosis de racionalidad
frente a las violaciones a que lo sometía la gran ciudad, el resultado inevitable de
la abundancia y alternancia de estímulos generados por las grandes ciudades, se
fue dirigiendo hacía el hastió que fue apareciendo con una tonalidad monótona y
gris de la cual fue transformando al hombre en un ser cada vez más materialista
que no pensaba más que en ganar y vivir una vida llena de excesos"95.

A finales del siglo XIX el trabajo en las fábricas y oficinas mostraron grandes
cambios en lo que significaba el ser varón y padre de familia surgió una nueva
función en el rol paternal, pues con los cambios tanto económicos como de
horarios la carga de trabajo se intensifico todavía más y como consecuencia la
decadencia de la familia nuclear tradicional se vio reflejada en la ausencia del
padre de familia; al cubrir y cumplir cada vez más con los compromisos laborales,
el rol que años atrás el varón llevaba a cabo como cabeza de familia se comenzó
a fracturar “la gran mayoría de los hombres se apartaban cada vez más de sus
familias y se metían en trabajos situados lejos de casa, el lugar de trabajo y el
hogar se hicieron muy diferentes, cada uno con su propia atmósfera, sus propios
valores y sus propias actividades, relaciones, deficiencias y satisfacciones”.96

Al llegar el siglo XX los cambios en la función del padre se extendieron al propio


hogar, en esté conservo una cierta posición como cabeza oficial, las funciones de
consejero y guardia moral de sus hijos y la capacidad de tomar decisiones fue casi
nula, el padre de familia ya no disponía de tiempo para desempeñar su rol dentro
de la familia, de esta forma se fue adueñando de esta idea hasta hacerla valer
como parte del ejercicio de su masculinidad.

95
FREVERT U. GERHAND H., El hombre del siglo XIX , p417
96
CLARE, A. Hombres: la masculinidad en crisis , México, 2006, Taurus, p 189

86
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Clare menciona que: "dicha creencia se empezó a arraigar en el hombre de la


época donde se creía que ellos estaban diseñados biológicamente para
desempeñar un pequeño papel o ninguno en la crianza de los hijos"97

Los varones empezaron a buscar el prestigio y el significado de su masculinidad


fuera del hogar, pues se llegó a pensar que el ser padre de familia era una pérdida
de tiempo, es así como nace la nueva identidad masculina, ya no era aquel
hombre que se encargaba de pasar horas encerrado en la oficina o el padre que
era percibido dentro del hogar como el ogro y autoridad donde tenía un papel
menor respecto a su esposa.

Ahora "el hombre ideal era percibido como un ser completo, orgulloso de sí
mismo, joven, blanco, apuesto, urbano, heterosexual, profesional, con un empleo
de tiempo completo y buena solvencia económica, con una buena complexión
física (películas como Terminator y Rambo fueron un claro ejemplo donde se
mostraba al hombre superdotado) deportista, de buena estatura, exitoso, “un
súper hombre” por lo cual aquello que no entrara dentro de este modelo era
rechazado y/o anulado, fue todo un reto para el hombre que era diferente
(mestizo, negro, asiático, indio) demostrar ante todo su hombría"98, el interés por
perpetuar estas verdades universales no había sido otro que afirmar una vez más
el sentido de superioridad y poder en el colectivo masculino y donde el patriarcado
blanco fue haciéndose cada vez más fuerte autorreferente e inmutable.

"El camino para afirmar la supremacía de la raza blanca fue desvalorizar al “otro”
confiriéndole un sentido de inferioridad al crear la mentalidad de esclavo donde
algunos de los valores mostraban paralelismos con los atribuidos a ser
subordinados (como lo era la mujer), no sólo los hombres sino todos aquellos que
fueran distintos a la raza blanca (negro, asiático, indio) fueron convertidos en
estereotipos y contemplados como individuos sumisos, pasivos, incultos y
femeninos sus culturas fueron degradadas y su lenguaje sustituido por la cultura

97
CLARE, A. op. cit., p 190
98
CLARE, A. ibidem, p 189

87
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

colonizadora"99.

A finales de los años sesenta se comenzaron a plantear aspectos que dejaban ver
el descontento tanto de mujeres y hombres que durante tiempo habían sido
marcados como inferiores, marginados y subordinados respecto al rescate de su
propia identidad e igualdad, un determinado número de homosexuales
estadounidenses rompieron el silencio obligado para acabar con una
clandestinidad vivida como patología, sustituyeron el término “homosexual” por
“gay” que consentía designar una cultura específica y positiva cuyo objetivo era
demostrar que la heterosexualidad no era la única forma de considerar la
sexualidad normal entre los hombres.

La lucha que se dio posteriormente otorgo cierta visibilidad y derechos sociales a


estos grupos y por otra parte sacudió fuertemente el pilar en el que se asentaba la
configuración del varón blanco y heterosexual y donde nuevamente es
cuestionado el rol masculino.

Al respecto Connell menciona que: "ya había un pequeño, aunque polémico


movimiento de liberación de los hombres en Estados Unidos y una pequeña red
de grupos intentaban aumentar la conciencia en los hombres, sostenían que el rol
sexual masculino era opresivo y debía cambiarse o abandonarse".100

A partir de los años ochenta se desarrollaron diversos estudios de género


enfocados en la masculinidad y su condición en torno a una necesidad de cambio
en los valores dominantes del hombre por conocer y acentuar su propia hombría,
de tal manera que se puso en tela de juicio dicho papel ya que como lo menciona
Badinter “la virilidad no se otorga, se construye, digamos que se fabrica”101

Por otra parte también se intentó resucitar el papel masculino dentro de la familia
con la aparición del llamado “hombre nuevo”, donde esté encarnaba las virtudes
femeninas tradicionales, amabilidad, falta de agresividad, sensibilidad y una buena

99
CARABI, A. Construyendo nuevas masculinidades , 2000, p 16
100
CONNELL, R. W. ,ob cit., 1999, p 43
101
ídem. p 18, 25

88
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

disposición (que no deseaba) al desempeñar un papel doméstico mucho mayor,


con ello se esperaba que los hombres nuevos participaran en las tareas de la casa
y el cuidado de los hijos (en algunos spots publicitarios se mostraba al varón en
una actitud paternal promoviendo productos al público en general).

En realidad muchos hombres descubrieron nuevos aspectos de sí mismos, pero la


estructura de la sociedad y sobre todo del trabajo permaneció insensible a las
demandas de las nuevas políticas que no perjudicaran a la familia y que
permitieran aflorar los aspectos más personales y domésticos del hecho de ser
hombre, de modo que algunos optaron por abandonar y volver la espalda a la
profesión mientras que el resto siguió ejerciendo el rol establecido anteriormente.

En este sentido en los últimos años algunos grupos en pro del cambio en la forma
de ejercer la masculinidad hacia la equidad entre varones y mujeres ha
incorporado un nuevo pensamiento que sugiere llevar a cabo una resignificación
de identidades y roles ya que para muchos el papel tradicional al ejercer su
masculinidad no los ha dejado desarrollarse como mejores seres humanos.

La realidad que viven los hombres actualmente dentro de las estructuras sociales
y familiares en todo el mundo se ha transformado de manera profunda, ya que se
están enfrentando a cambios que les exigen modificar patrones de conducta para
establecer nuevas formas de convivencia social y equidad entre varones y
mujeres, algo para lo que no estaban preparados y que poco a poco van
asimilando en comparación con los cambios drásticos y radicales que han vivido
las mujeres.

La nueva masculinidad implica la participación activa del hombre para modificar el


rol sobre la paternidad que anteriormente se dejaba ver como proveedor
únicamente, ahora se podía ver cada vez más la participación del varón al
intervenir en la crianza de los hijos, así como en la formación y educación de
estos, creando un vínculo más estrecho con su pareja e hijos.

Pero cabe señalar que a pesar de los diversos cambios que va teniendo el hombre

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

en su forma de pensar y actuar, todavía tiene mucho que recorrer para lograr el
equilibrio entre la condiciones en que se presenta su rol como padre, amante,
esposo, trabajador, profesionista y proveedor ante el reto que constantemente
tiene que enfrentar al ser cuestionada su hombría, así como su forma de
entenderse con la mujer, pues existe todavía en cada una de las diversas
masculinidades un modelo tradicional que parte de aspectos que imponen en el
varón ciertos condicionamientos que inhiben su condición y lo llevan a repetir
constantemente una masculinidad basada en lo patriarcal que somete, oprime y
controla no solo a la mujer sino a él mismo.

2.2.3 Construcción histórica de la mujer de finales del siglo XVIII a inicios del
siglo XIX

Hablar de la construcción histórica que la mujer ha tenido resulta un tanto


contradictoria respecto a lo que se plantea en el discurso histórico, durante años
había quedado fuera su contribución en las actividades relevantes tanto
económica, política, social como cultural había sido omitida sujeta ideológicamente
al varón.

De acuerdo con lo que dice Rosario Castellanos "si buscamos en la historia


estamos ausentes, si buscamos en la ciencia no existimos, en la filosofía es la
historia de los hombres "el hombre es el creador de la cultura bajo su dominio
están todas las cosas, los animales y las mujeres, son los hombres el paradigma
de la humanidad"102

Pero acaso la mujer no ha ejercido distintos cargos no sólo en el hogar sino


también en los diversos puestos políticos, económicos, culturales, educativos y
sociales en las distintas épocas, entonces: ¿por qué se ha omitido su participación
a lo largo de la historia? ¿Qué elementos han permitido que aunque la mujer
realice actividades que le permitan mejorar situaciones para el bienestar cultural,
social y educativo siga siendo considerada como inferior respecto al hombre?,
estás preguntas son tan solo el inicio del análisis que a continuación se plantean
102
CASTELLANOS, R. Declaración de fe, México, Alfaguara, 1997, p 112

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respecto a la participación de la mujer en la construcción histórica de su feminidad.

Lagarde menciona que: "la construcción histórica de las mujeres han estado
constituidas a partir de cada una de las relaciones vitales en las que están
inmersas independientemente de su voluntad o conciencia, cuyo origen escapa a
la historia donde su participación no parece importante, pues no se reconoce el
papel que ésta ha llevado a cabo en la transformación de nuevas formas sociales,
económicas y culturales de cada época por las determinaciones biológicas de su
sexo103",por tanto es nula su participación respecto a la otra parte de la humanidad
(el sexo masculino), si bien es cierto la mujer se diferencia del hombre en su
constitución corporal, no depende está de su condición intelectual, moral o social
de una justificación de fundamento natural.104

Por otra parte González señala que "la participación de la mujer se ha visto
reducida a la maternidad y crianza de los hijos gracias a las relaciones de poder
entre los sexos donde la exclusión y subordinación de lo femenino en la cultura es
el correlato de la sumisión de las mujeres como grupo social, en el orden simbólico
es el hombre quien aparece como sujeto, mientras que la mujer adquiere el papel
de objeto, de “lo otro” de la humanidad y es a partir de la capacidad reproductora
que se instaura un “deber ser”, una norma, cuya finalidad es el control tanto de su
sexualidad como de su fecundidad, es decir donde su cuerpo no es suyo por tanto
no tiene derecho a elegir, donde su cuerpo es controlado a partir de lo que “el otro”
desea o quiere, así mismo su forma de pensar y actuar".105

La mujer ha permanecido invisible a través de la historia pero no porque ella no


haya existido, sino porque al hombre se le ha dado un sitio importante al
considerar que es igual a la humanidad, ya que como lo afirma Rosario
Castellanos en su tesis sobre la cultura femenina: “el hombre es el creador de la
cultura, bajo su dominio están todas las cosas, los animales y las mujeres, son los
hombres el paradigma de la humanidad algo que resalta la invisibilidad del género

103
LAGARDE, M El cautiverio de las madresposas, monjas, putas, presas y locas , UNAM, México, 1997, p 77
104
Por su constitución biológica, la mujer es quien menstrua cada mes, es la encargada de embarazarse y traer al mundo a
los hijos por consiguiente se cree que es un ser débil y frágil que requiere que se le cuide.
105
GONZALEZ, M. A. Hombres y mujeres subjetividad, salud y género p 62

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femenino en los registros del pasado al considerar al hombre como ser


universal”106,es decir, que no importaba el esfuerzo que la mujer llevará a cabo en
épocas anteriores, en clases sociales distintas o de una sociedad determinada
simplemente no tenía ningún valor por lo tanto la condición de las mujeres era
degradada e inferior a la de los hombres.

La participación de la mujer ha sido de vital importancia para su pareja, así como


para mejorar las condiciones de cada país, de cada sociedad y de cada hogar, sin
embargo, es a partir de las normas y los estereotipos culturales y sociales que se
han formado diversas estructuras de poder en la asignación de roles tanto a
hombres como a mujeres lo que ha sostenido el desarrollo y permanencia de una
cultura patriarcal basada en la inequidad y rechazo de todo aquello que es
diferente a lo que el discurso dominante señala como aceptable, esto obedece a lo
que cada uno considera como el comportamiento adecuado que las mujeres
deben observan en la sociedad, obedece a un condicionamiento social donde lo
que no es aceptado como “bueno” será excluido en su totalidad.

Durante esta época la mujer se hace recolectora de plantas y frutos, mientras que
los hombres se dedican a la caza, pues la fuerza biológica del hombre pondera en
la actividad de la caza, así el hombre se ve en la necesidad de recorrer largas
distancias y volverse sedentario, mientras que la mujer se queda al cuidado de los
enfermos.

Sin embargo los hombres como cazadores profesionales terminan por adquirir en
la horda la influencia decisiva que los conduce hasta el ejercicio del poder, en
cierta forma va produciéndose un patriarcado pero con la ausencia del hombre, la
mujer empieza a descubrir la agricultura y amplía su experiencia hasta establecer
un ciclo de siembra y recolección Conforme paso el tiempo la participación de la
mujer fue tomando fuerza, aunque no se le daba el reconocimiento social
esperado, las mujeres participaron cada vez más en cargos políticos que crearon
bienestar económico y social en algunas civilizaciones antiguas, un ejemplo de
106
CASTELLANOS, R. La cultura femenina, citado por Hierro Graciela en: Metodología para los estudios de género, en el
apartado: “La mujer invisible y e l velo de la ignorancia”, México, 1997, p.29

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ello lo observamos tras la caída de Roma donde las reinas administraban las
finanzas, dominios de la realeza, el tesoro real y pagaban a los caballeros al
servicio del rey, (pues la distinción entre propiedad privada y pública era
desconocida en aquella época) de tal forma que las mujeres de todas las clases
sociales obtuvieron el derecho de heredar en plena propiedad los bienes
inmuebles, sin autorización paternal ni marital, eran respetadas y apreciadas al
llegar el periodo de paz de los siglos X y XI.

La desintegración de la sociedad imperial de los Carolingios dio lugar a la


fragmentación de los dominios y del poderío económico, así como político de un
número considerable de mujeres castellanas, amas y señoras de sus castillos y de
sus tierras, por lo que en algunos casos las soberanas no vacilaban en invocar el
derecho de controlar la iglesia alegando sus derechos de propiedad, es por ello
que ejercían las profesiones liberales y participaban activamente en la vida de los
gremios; disfrutaban de grandes libertades que les permitía ejercer todos los
papeles que después de un tiempo les fueron prohibidos, sin embargo, algunos
hombres ya trataban de limitar esas libertades, un ejemplo de ello fueron los
califas en algunos países orientales.

A finales del siglo XI la Revolución gregoriana introdujo reformas en el seno de la


iglesia, imponiendo el celibato a los sacerdotes y quitando a los laicos el cargo de
los oficios religiosos, de tal manera que poco a poco la iglesia fue eliminando a las
mujeres de las elevadas funciones que desempeñaban, por otra parte cuando el
convento como lugar de cultura y educación fue remplazado por la jerarquía
católica romana se abandonaron los monasterios para establecerse en las
escuelas y universidades creadas por la iglesia cerca de las catedrales, el acceso
a ellas quedo prohibido a las muchachas, esta brecha fue invocada por los
hombres para eliminar a las mujeres de las profesiones liberales.

A partir del siglo XII el desarrollo de las ciudades, creado por la concentración del
nuevo Estado, se establece la proliferación de burócratas que se adueñan del
poder y de la cultura eliminando de su cargo a las mujeres, la centralización

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

monárquica se hizo a expensas del derecho de las mujeres a disponer y


administrar sus feudos buscando una antigua ley para prohibir la sucesión del
dominio real por la línea materna, suprimiendo de tal forma la independencia
económica de las mujeres.

Hacia el siglo XIV en el seno de la iglesia la inquisición destacó enviando a la


hoguera varias decenas de millares de mujeres acusadas de hechicería, la gran
mayoría eran acusadas de: atacar la potencia sexual de los hombres, el poder
reproductor de las mujeres y de trabajar por la exterminación de la fe, limitado a
las mujeres su función reproductora hicieron del aborto un crimen, muchas
comadronas fueron condenadas a ser quemadas vivas. Se cree que las brujas
fueron al principio mujeres inconformes, hijas de los medios populares que no
quisieron someterse a las nuevas normas éticas, jurídicas, económicas y sociales
de la clase burguesa que reducía considerablemente los papeles femeninos en la
familia, la profesión y la sociedad.

"El arsenal represivo de la Iglesia y de la burguesía apoyada por la monarquía se


fue perfeccionando hasta encerrar a las mujeres en la función maternal y donde su
participación fue cada vez menor con respecto a la de su esposo, el despojo de
las responsabilidades en los gremios y en la gestión de las ciudades agravó su
condición como trabajadoras, la diferencia de salarios fue relativamente notoria
con respecto a lo que ganaban los hombres, así mientras que en los talleres
rurales del siglo XIV las mujeres ganaban la tercera parte del salario en el siglo
XVI no recibían menos de la mitad".107

Las mujeres de las clases medias adoptaron el modelo de domesticidad definido


por la ética burguesa que consistía en atender a la familia, llevar a cabo las
labores domésticas y el cuidado de los hijos, así como consultar al marido para la
toma de decisiones, no podían disponer libremente de dichos recursos a menos
que obtuvieran un permiso de su pareja; esto se vio notoriamente en la mayor
parte de las culturas en la medida en que se trataba de organizaciones

107
http// www.Antehistoria.com. /historia, contextos/htm., p223

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patriarcales, identificaban la feminidad con la maternidad donde la construcción


simbólica era reconocida y aceptada como norma la cual se fue filtrando cada vez
más en el discurso dominante tanto de hombres como de mujeres no sólo de una
sociedad, clase o época determinada.

En los siglos posteriores se percibe una transición entre la economía feudal y una
economía fundada sobre la industria, un nuevo cambio político, social y cultural
sigue a la evolución económica donde la condición de las mujeres no mejoró en
proporción, en las clases populares la competencia entre los dos sexos agravó la
desaparición de la producción familiar eliminando a las mujeres de otros oficios.

Los trabajos textiles estaban divididos en múltiples operaciones efectuadas por


mujeres, había una pequeña clase asalariada de hombres y mujeres que trabajaba
n en granjas más grandes a medida que los pequeños agricultores fueron
desplazados por agricultores mayores, las esposas empezaron a perder sus
principales fuentes de mantenimiento y mientras los hombres continuaban en
cierta medida como trabajadores asalariados, los oficios femeninos comenzaron a
ser subordinados, así la costurera se convirtió en ayudante del sastre, la hilandera
del tejedor, etc.

Rechazadas por los gremios y las corporaciones se refugiaron en la industria textil


donde trabajaron en el hilado hasta principios del siglo XVIII donde los hombres
las fueron desplazando a partir de la invención de nuevas máquinas y donde se
reservaron a las mujeres los empleos peor pagados.

Los modelos de mujer y de familia de la elite a finales del siglo XVIII corresponden
a una visión patriarcal y tradicional que pretendía confinar a las mujeres en el
mundo de la casa y restringir su papel a la procreación de los hijos; sin embargo,
estos modelos se vieron matizados por el pensamiento de la ilustración donde se
creía que el hombre era el único ser que debería ser autoridad ya que él era un
ser racional “es el hombre a quien se considera el sexo racional, porque solo ellos
pueden dar por sentado que poseen razón>el cuerpo pertenece a una naturaleza

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

aparte y por tanto no forma parte de nosotros mismos como seres racionales”108

La familia siguió siendo considerada como el núcleo fundamental de la sociedad


conformándose como una estructura nuclear, las mujeres debían inculcar en sus
hijos los principios religiosos, morales y cívicos así como instruirlos en las
primeras letras sin embargo, al permanecer como transmisora de los derechos
legales de la propiedad también prevaleció el interés de los varones por
reglamentar el comportamiento sexual femenino, por ello fue necesario mantener
a las mujeres en sus casa, libres de todo peligro, tentación o acechanza de los
demás hombres, “La familia patriarcal que se desarrolló gracias a la explotación de
los grupos menos favorecidos entre ellos las mujeres...es una institución represiva
y conservadora que reproduce en su seno las relaciones autoritarias y jerárquicas
necesarias para el mantenimiento de la sociedad clasista en su conjunto”109.

Durante este periodo la mujer no tuvo muchos derechos, los casamientos entre los
nobles se arreglaban por intereses de familia, los padres tenían derecho a elegirle
parejas, si se rehusaban al casamiento podían confinarlas en un convento, las
mujeres de clase alta recibían una buena educación que les permitiera
desempeñar eficientemente sus tareas domésticas, al educar a los hijos y ser las
guardianas de la moral familiar y social, las mujeres de clases menos privilegiadas
trabajaban para el sostén económico de sus hijos, la tarea femenina más valiosa
era la dedicación al hogar y ser madresposa, en este sentido, el valor personal
máximo de la mujer joven se centraba en conservar la virginidad (por lo menos en
apariencia) para aumentar sus posibilidades de contraer un buen matrimonio, ya
que, el objetivo primario del matrimonio no era el amor sino la procreación dentro
de la familia.

Esta estrategia ponía de manifiesto dos puntos en pro y contra a la vez, uno
radical y represor al prohibir el acceso de las mujeres casadas al trabajo y por otro
lado el educativo, de tal forma que mientras algunos grupos apoyaban que las
mujeres casadas permanecieran en las fábricas por considerarse más razonables
108
SEIDLER, V. J. La sin razón masculina. masculinidad y teoría social, PUEG, México, 2000 p 41
109
WATERS, M. A. Marxismo y feminismo, Fontámara, México, 1996, p. 121

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

y responsables que las chicas jóvenes por otro lado otros planteaban su
prohibición por lo antes planteado.

Bajo esta perspectiva se puede comprender porque la legislación colonial


otorgaba a los varones amplios poderes sobre sus esposas, sus hijos, los bienes y
el dinero que integraban la dote de una mujer al contraer matrimonio eran de su
propiedad pero la administración correspondía al esposo.

Al paso del tiempo se dieron movimientos que modificaron el desarrollo económico


y social de algunos países europeos que cambiaron las condiciones de vida de
hombres y mujeres al exigir derechos que solo eran otorgadas a las clases
sociales más prestigiadas aunque con restricciones que recaían principalmente en
las mujeres.

Con la Revolución Industrial la transformación de los trabajos manuales


(realizados desde la antigüedad por las mujeres de forma gratuita) hacia un
modelo de producción masiva mecanizada permitió a las mujeres de las clases
bajas trabajar en las nuevas fábricas donde constantemente luchaban por obtener
un puesto dentro del mercado laboral, en las primeras fases de la industrialización
trabajaban en la elaboración de lana en las fábricas textiles.

Las mujeres de la clase baja trabajaban regularmente fuera del hogar, casadas y
solteras vendían bienes en los mercados, ganaban su dinero como pequeñas
comerciantes y trabajadoras eventuales donde laboraban como niñeras o
lavanderas, también laboraban en talleres de alfarería de seda y en la confección
de ropa, se ha calculado que a mediados del siglo XIX en Paris por lo menos la
quinta parte de la población femenina trabajaba fuera de casa para percibir un
salario.

El trabajo doméstico paso a ser de un hecho natural a institucionalizarse ello pese


a dos guerras mundiales durante las cuales las mujeres tuvieron que abandonar el
hogar para suplir la mano de obra, muchas mujeres principalmente de la clase
pobre por necesidad económica buscaron trabajo como asalariadas en la industria

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

organizada lo que permitió a las mujeres ganar cierta independencia económica.

Sin embargo, no existió una reorganización frente a los roles tradicionales por lo
que conservó sus tareas domésticas junto al trabajo que llevaban a cabo, fueron
incluidas en las compañías profesionales como mano de obra barata de tal suerte
que poco a poco fueron relegando a los hombres ya que constituían un gasto
innecesario para los patrones, éstos preferían emplear a mujeres en este tipo de
sectores, por su habilidad y porque el pago que recibían era menor en
comparación con el sueldo que percibían los hombres, pero también porque las
primeras organizaciones sindicales solían estar formadas sólo por hombres, de tal
manera que lo habitual era que las mujeres fueran explotadas en las empresas,
institucionalizándose un sistema en el que predominaban las pésimas condiciones
laborales, largas jornadas de trabajo y otra serie de abusos que, junto con la
explotación infantil, eran algunos de los peores ejemplos de la explotación de los
trabajadores durante el primer capitalismo industrial.

Los obreros se oponían al trabajo de la mujer porque representaba una


competencia que actuaba como factor de abaratamiento en la fuerza de trabajo,
pero también defendían su responsabilidad exclusiva de proveedores teniendo
como argumento las leyes naturales “sólo el hombre le está destinada la tarea de
subvenir a las necesidades de la familia, es un deber para él someterse a esta ley
de la naturaleza, para ello ha recibido la inteligencia y las fuerzas necesarias”110
para ellos la mujer obrera era a su vez una figura problemática que deberían
eliminar a toda costa ya que se veía amenazado no solo su puesto sino su propia
masculinidad dominante.

"Los contemporáneos creían que aun cuando las mujeres no habían estado
integrando al desarrollo social y nacional en el pasado debían estarlo en el futuro.
Así los funcionarios deseosos de consolidar su poder y promover la riqueza,
impulsaron la educación de las mujeres su incorporación a la fuerza de trabajo"
Benito Jerónimo Feijoo Montenegro padre de la ilustración española sostenía que

110
ARANGO, Luz G.,León, M. y Viveros, M. Género e identidad, p220

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

con "la instrucción adecuada las mujeres podrían ser miembros igualmente
valiosos en la sociedad"111 pues se requería del fortalecimiento de economía de
todas las manos disponibles, se pretendía incluir a las mujeres en las artes
sedentarias como el tejido, la pintura, la repostería, etc. ya que el ingreso de las
mujeres a esos oficios liberaría a muchos hombres para realizar tareas más
complicadas y arduas como la minería y la agricultura.

Para entender la opresión de la mujer es necesario examinar las estructuras de


poder que han existido en nuestra sociedad en el transcurso de la historia como
son: la estructura de clases capitalistas, el orden jerárquico según el género, así
como de la división racial del trabajo que se practica en una forma muy particular
dentro del capitalismo pero que tiene sus raíces precapitalistas en la esclavitud, lo
que ha permitido que se observe a la mujer convertida en objeto considerándola
simplemente como reproductora, la enseñanza muchas veces era influenciada por
la iglesia y el estado donde dejaba ver su papel desde un concepto funcional esto
giraba en torno al rol que desempeñaba en el hogar.

2.2.4 La construcción de la mujer en el siglo XX - XXI

De tal manera que el capitalismo instauraba al obrero de clase baja como fuerza
de trabajo libre ante el capital, pero no de la misma forma a la mujer obrera, por lo
que las mujeres fueron excluidas de la participación en las industrias. Al separarse
el trabajo del hogar esto coadyuvo a extender la subordinación de las mujeres e
incrementar la importancia relativa del área dominada por el hombre, ya que, el
cargo dentro del ámbito laboral fue aumentando cada vez más de tal manera que
su control sobre la tecnología, la producción y la comercialización era mayor al
excluir a las mujeres de la industria. Tras el periodo revolucionario Europa se vio
inmersa en una época de reacción conservadora que repercutiría directamente en
la condición social y jurídica de las mujeres, esta reacción insistía en la
subordinación de la mujer considerando el ámbito doméstico y la familia el ideal,
sin embargo la lucha de las mujeres y los procesos revolucionarios europeos

111
ARROM, S. Las mujeres de la ciudad de México 1970-1857, Siglo XXI, México, 1988, p 30

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

contribuirían en la reactivación del feminismo.

En la Revolución Francesa aparece no sólo el fuerte protagonismo de las mujeres


en los sucesos revolucionarios, sino la aparición de las más contundentes
demandas de igualdad sexual, daría a las mujeres la ocasión para manifestarse de
manera colectiva, es en ésta, cuando ellas que ya habían participado activamente
en motines y en acciones de lucha contra la escasez de alimentos empezaron a
demandar el reconocimiento de sus derechos políticos como en ese momento lo
hacían los hombres.

En la última etapa de este siglo la mujer tuvo un papel muy activo en las reformas
a la moral y las costumbres domésticas que cuestionaron los privilegios sexuales
de los hombres de clase alta y las desigualdades laborales y educativas, de tal
manera que la voz de las mujeres comienzo a expresarse de manera colectiva,
todo esto como resultado de una serie de acontecimientos históricos que
operaban en tres diferentes niveles: el histórico, económico y el sociopolítico los
cuales se interrelacionaban entre sí.

Durante la etapa revolucionaria las mujeres realizaron declaraciones a favor de


sus derechos como el acceso a la educación, la eliminación de las leyes
discriminatorias e incluso el derecho a la representación de los estados generales,
sin embargo los debates de la Asamblea Nacional en Francia negaron el acceso
de las mujeres a la soberanía política, lo que contradecía el paradigma de la
revolución sobre la igualdad.

En Inglaterra las mujeres de ese país también comenzaron el camino del debate
filosófico y político, una de ellas fue Mary Wollstonecraft (1759-1797) donde centra
su discurso en las restricciones que tenían las mujeres que las diferencias entre
los sexos no era una cuestión biológica sino a la educación y a la socialización.

Fue hasta 1904 cuando las mujeres mexicanas ingresaron a las escuelas
superiores, pues el educador Justo Sierra en su movimiento a favor de la
pedagogía social enfrenta el problema de la educación de la mujer cuando afirma

100
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

que la inferioridad de la mujer es una leyenda que ha incluido

Sin embargo la educación femenina chocó con las actitudes tradicionales de una
sociedad en la que pocas mujeres iban a la escuela, ya que algunos hombres las
consideraban incapaces de aprender y para otros la educación de las mujeres era
innecesaria cuando no peligrosa

Los grandes cambios sociales, económico, políticos y culturales han permitido


modificar la forma de mirar a la mujer, que poco a poco ha ganado terreno para
ser reconocida aunque todavía existe la discriminación y el trato desigual entre
hombres y mujeres, esta ha tenido que luchar constantemente para exigir
derechos que anteriormente solo era para unos cuantos.

En la sociedad mexicana actual en pleno siglo XX, las mujeres continúan


enfrentándose a los estereotipos, ideologías y actitudes que constituyen un dilema
frente a la situación y necesidades de sus vidas como son: la inserción en espacio
tradicionalmente masculino y en consecuencia en adoptar rasgos masculinos
según los estereotipos tradicionales.

El prejuicio en contra de las mujeres más instruidas podría haberse suavizado


desde el s XVII en el que Sor Juana Inés de la Cruz fue tan cruelmente censurada,
pero la erudición era mal vista en las mujeres. Así como también la incursión de
mujeres en el movimiento de independencia, nos dan una idea de la movilización
de mujeres que hubo durante el proceso histórico.

Todas las mujeres reciben la indicación de que su valor y aceptación dependerá


de su belleza y atractivo para los hombres por lo que puede fácilmente captar que
ser independiente y directiva puede generar la desaprobación en contraste ante un
dilema sobre la conveniencia o para no despojarse de los rasgos femeninos de
conformidad, pasividad, dependencia, etc.

Durante el transcurso del siglo XX se puede ver a la mujer con mejores


oportunidades en el área educativa y laboral, un número considerable de mujeres

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La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

fue ganando terreno en el empleo remunerado marcado por la desigualdad de


oportunidades.

En las sociedades occidentales hasta hace muy poco las mujeres carecían de
derechos civiles, no podían ejercen profesiones liberales, recibir una educación
similar a la de los hombres, disponer de sus propios bienes o autoridad sobre sus
hijos, así como la negación del carácter sexualmente mixto en algunas
profesiones, ya que algunas carreras a nivel licenciatura (como las ingenierías por
ejemplo) eran dirigidas solo para el sexo masculino, no fue sino hasta 1954 que la
participación de las mujeres se dio a través del voto.

Su acceso a la toma de decisiones sigue siendo limitado aun en los países donde
las restricciones formales son menores, porque siguen operando poderosas
oposiciones culturales e ideológicas a diferencia de lo que se pudiera creer, en las
sociedades orientales la situación es mucho peor, ya que las mujeres son
excluidas del poder, del prestigio, de la riqueza y mucho menos pensar en que
ellas ocupen algún cargo político, son identificadas con lo profano y a menudo con
lo maligno, por años han estado bajo la custodia masculina.

En las sociedades occidentales las mujeres, son sometidas socialmente y


discriminadas, al mismo tiempo que temidas y deseadas, el trato que reciben se
centra en la subordinación, salvo excepciones donde no se altera la situación de la
mujer como colectivo, genérico, ellas no pueden tomar sus propias decisiones,
gobernarse a sí mismas y mucho menos ejercer poder sobre sus pueblo o
comunidades.

Las mujeres que desempeñaban actividades profesionales o eran dueñas de


negocios, lo que a veces se conoce como profesionales de cuello blanco, sufrían
menos los efectos de la explotación, pero se enfrentaban a graves desigualdades
salariales y de oportunidades, la creciente utilización de las máquinas de escribir y
del teléfono, a partir de la década de 1870, creó dos nuevas clases de trabajo
donde predominaba el empleo de mujeres, como mecanógrafas, telefonistas,
enfermeras, maestras, prostitutas>se institucionalizaron como puestos de bajo

102
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

nivel salarial y baja categoría laboral, la enseñanza, sobre todo a nivel primaria y
la medicina eran profesiones en la que lograron cierta relevancia.

La mujer adquiere progresivamente una presencia en el mercado de trabajo,


aparece en algunas ramas profesionales como el de la economía en funciones de
calidad femenina, como son los trabajos secretariales y de auxilio administrativo.

En la actualidad más personas reconocen el derecho a la equidad entre mujeres y


hombres, día a día las mujeres destacan en distintas actividades que eran
exclusivas de los hombres, al lograrlo han abierto puertas para que otras mujeres
se desarrollen en estos campos de acuerdo con sus preferencias e intereses.
Aunque no ha sido reconocida como tal por creer que su condición biológica no se
lo permite y por tanto se muestra invisible y muchas veces nula comparada con el
hombre, dentro del sistema patriarcal la mujer solo ha sido reconocida a través de
su función biológica consagrada a la vida de los demás (los hijos, el marido>) que
han usado a la mujer como mano de obra barata aunque por su condición se deja
en segundo plano, por ejemplo cuando decidía embarazarse o por algún problema
físico o familiar.

Actualmente existen muchas mujeres que tienen la capacidad para obtener un


cargo mayor dentro del espacio público sin embargo se ve limitada su
participación adquiriendo puestos menores a lo que son capaces de ejercer, por
una parte por la negativa de que la mujer no puede ocupar cargos que solo son
para los hombres como consecuencia de la desigualdad y/o la discriminación de
género, el acoso sexual y hostigamiento sexual que desgraciadamente vive en el
ámbito laboral al pretender subir de puesto y si a esto sumamos por otra parte que
ellas mismas son las que frenan su propia superación personal, profesional y
laboral al creer que no pueden seguir adelante se limitan pretendiendo que por
más intentos que hagan no serán lo suficientemente aptas para cubrir las
expectativas del puesto, esta limitante se conoce como techo de cristal donde
(sino todas) la mayor parte de las mujeres profesionistas ve truncada cualquier
posibilidad de seguir adelante.

103
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

2.3 La Mujer en el año 2000. Igualdad entre los géneros, desarrollo y Paz en
el siglo XXI

Tres años después de la Conferencia de Beijing se inició la elaboración de


informes de evaluación sobre los acuerdos firmados por gobiernos y la ONU para
mejorar la situación de la mujer, y se programa la Conferencia de Evaluación del
año 2000. La presencia y los informes alternativos de las organizaciones no
gubernamentales, constituyeron los elementos de mayor relevancia.
Desempeñando un papel central cuestionando a los líderes nacionales por el
cumplimiento de los compromisos contraídos en la Plataforma de Acción de
Beijing.

Durante la Asamblea Extraordinaria de la ONU denominada “La Mujer en el año


2000. Igualdad entre los géneros, desarrollo y Paz en el siglo XXI”, la cual se
organizó para analizar los avances del Plan de Acción de Beijing, el secretario
General Kofi Anan reconoció que el mejoramiento de las mujeres, pese a la firma
del Plan de Acción por un importante número de países, no fue de importancia. En
varias notas de prensa112 se señala que a diferencia de la Conferencia de Beijing
en la que hubo una gran apertura para la participación de ONGs, en el año 2000
su presencia se restringió ante el temor de que entraran en contradicción con las
declaraciones oficiales.

En México, de acuerdo al tercer Informe Sombra113 existen retrocesos en cuanto a


la incorporación de la perspectiva de género en las dependencias
gubernamentales en comparación a los logros alcanzados en los noventas. Se
mostró preocupación por la violación de los derechos humanos de las mujeres,
específicamente en el caso de Ciudad Juárez y en la disparidad en el marco
jurídico Federal y el estatal, en el que en algunos casos todavía se pueden

112
Para mayor amplitud puede consultarse la página www.womenaction.org./ungass/bulletin/060600
113
Informe Sombra: “La discriminación de las mujeres en México cuatro años después: avances y retrocesos 1998-2001”,
coordinado por la Campaña Nacional Los Derechos de las Mujeres No son Opcionales, México 2002, p. 11; presentado en
la Sesión Especial del Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer que se llevó
a cabo en Nueva York, N.Y., el 6 de agosto del 2002, publicado en:
http://sicedaw.inmujeres.gob.mx/Documentos/MEX2000.1ONGs.pdf .
Los informes paralelos o informes sombra, son un mecanismo que permite a las organizaciones de la sociedad civil
monitorear la aplicación de la CEDAW en su país. “ Camacho, Rosalía. Op. cit. P.55

104
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

encontrar normas que manifiestan actitudes androcéntricas.

Sin embargo, y pese a los datos del informe, existen acciones gubernamentales
que dejan implícita la continuidad del trabajo en este tema: Como la
transformación de la Comisión Nacional de la Mujer en el Instituto Nacional de las
Mujeres; la creación de oficinas de género en distintas dependencias; la puesta en
operación del Programa Nacional para la igualdad de oportunidades y no
discriminación contra las mujeres 2000-2006 (Proequidad); la revisión de la
legislación y Códigos civiles en lo que se refiere a delitos sexuales; así como la
desagregación por sexo de un número importante de estadísticas y estudios con
perspectiva de género realizados por el INEGI los cuales permiten conocer
actualmente diferencias entre mujeres y hombres en el trabajo, educación, uso del
tiempo, participación en la economía y en la toma de decisiones de gran utilidad
para seguir visibilizando la desigualdad. Entre otras acciones, las anteriores
muestran que el proceso de incorporación de la perspectiva de género en las
diferentes instancias del gobierno no se ha detenido.

Según una publicación de 1998 de la ONG internacional, con sede en Nueva York,
Red de Mujeres para el Desarrollo y el Medio Ambiente (WEDO), basada en
encuestas diseñadas para la evaluación de resultados y respondidas por ONG
locales y regionales, muchos de los procesos relacionados con la globalización de
la economía, el neoliberalismo y los procesos políticos, continuarían afectando
negativamente la posibilidad de que se materialicen las buenas intenciones y
acuerdos firmados por los países durante las Conferencias Internacionales.
Tampoco se advierte el interés de la ONU en enfatizar en el tema de la
desigualdad de las mujeres, pues pese a que se plantea entre los retos del
milenio, no se ha mencionado la preparación de eventos de la importancia como
las Conferencias internacionales, especialmente la de Beijing.

En el informe de WEDO se destaca que la mayor parte de las ONG denuncian el


efecto negativo que han tenido los ajustes estructurales en las vidas de las
mujeres, repercutiendo severamente en muchos de los acuerdos de Beijing, en la

105
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

medida que reducen el acceso de las mujeres al empleo, a servicios de salud y a


una mayor igualdad de oportunidades. Las reestructuraciones económicas han
exacerbado y hasta legitimado la falta de voluntad política de los gobiernos para
incorporar las preocupaciones de las mujeres en sus políticas y presupuesto114

114
García Castro, Mary. Op. cit. P. 116

106
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

2.4 CEDAW y Convención Belem do Pará

La CEDAW115, la Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia


contra la Mujer y el Protocolo Facultativo de la CEDAW116 merecen un tratamiento
especial pues actualmente se consideran “los principales instrumentos
internacionales de derechos humanos que toman como punto de partida la
desigualdad y discriminación histórica hacia las mujeres”117. La Convención de la
Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer es el primer
tratado internacional que aborda los derechos de las mujeres, adoptado por la
Asamblea General de Naciones Unidas en 1979. Se considera uno de los
instrumentos más poderosos en la lucha por la igualdad de la mujer, pues
establece derechos humanos fundamentales de las mujeres.

A partir de 1999 cuenta con procedimientos particulares de presentación de


denuncias. Actualmente vincula jurídicamente a 165 Estados, que como
integrantes de la Convención, están obligados a presentar un informe sobre la
situación de las mujeres en cada nación, un año después de la ratificación, y
posteriormente cada cuatro años para explicar las medidas que han adoptado
para aplicar la Convención. La CEDAW fue firmada por México en 1980 y
ratificada en 1981. Sin embargo es hasta marzo del 2002 cuando nuestro país
ratifica el Protocolo Facultativo.

“La CEDAW establece parámetros internacionales básicos para promover que las
mujeres no sólo tengan una condición legal igualitaria, sino que además disfruten
realmente de todo los derechos y libertades fundamentales. La Convención
considera la discriminación como un atentado a la dignidad humana y un
obstáculo al desarrollo social, económico y político de los países [>] si bien ha
sido ratificada por casi 90 gobiernos, tiene más reservas que cualquier otro
instrumento internacional. Además ninguno de los países signatarios ha logrado el
115
La CEDAW es un instrumento de la ONU y por tanto es de carácter y aplicación mundial y la Convención Belem Do Pará
es un instrumento de la Organización de Estados Americanos (OEA) y se aplica únicamente a los países firmantes de
América Latina y el Caribe
116
El Protocolo Opcional o Facultativo de la CEDAW se aprobó en 1999.”Cuando un Estado ratifica el Protocolo Facultativo
reconoce la competencia de la CEDAW para recibir y analizar denuncias de grupos o personas individuales. Este
documento establece el procedimiento para la denuncia. Camacho, Rosalía. Op. cit. P.58
117
Camacho, Rosalía. Op. cit. P.18.

107
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

objetivo de eliminar la discriminación contra las mujeres”118

Tanto la CEDAW como la Convención de Belem do Pará constituyen instrumentos


complementarios, el primero contra cualquier forma de discriminación y el de la
Convención de Belem do Pará está considerado el primer instrumento
internacional que manifiesta con claridad el derecho de las mujeres a una vida
libre de violencia. Este el único documento internacional que “incluye un
mecanismo de protección que consiste en la posibilidad de presentar demandas
ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”119.

Además de describir en forma detallada los casos en que se puede presentar


discriminación hacia las mujeres, la CEDAW obliga a los estados miembros a
emprender acciones concretas para eliminar la discriminación y garantizar el
desarrollo pleno de las mujeres. Amplía la responsabilidad del Estado y reconoce
el papel de la cultura y las tradiciones en el mantenimiento de la discriminación.
Los países firmantes de la CEDAW se obligan a eliminar estereotipos en los roles
de mujeres y hombres mediante el uso de acciones afirmativas (que privilegien) a
las mujeres para combatirlos. La CEDAW reconoce la maternidad como una
función social y responsabilidad compartida y manifiesta que los comportamientos
tradicionales de mujeres y hombres deben ser modificados estableciendo el
derecho de las mujeres al empleo, a la salud, a la participación política y
representación en foros internacionales, así como a la educación. Señala
asimismo la igualdad de mujeres y hombres en el matrimonio en la toma de
decisiones y en el uso del presupuesto.

Por su parte, la Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia


contra la Mujer fue aprobada en 1994 por la Asamblea General de la Organización
de Estados Americanos (OEA). Este es el primer instrumento internacional que
reconoce el derecho de las mujeres a vivir sin violencia señalándola como una
violación a los derechos humanos120. La violencia contra la mujer se puede dar en

118
Torres, Martha. Género y Discriminación. Revista el Cotidiano. No. 134. México, noviembre diciembre, 2005. P. 75
119
Camacho, Rosalía. Op. cit. P. 23
120
La adopción de esta Convención implica para los Estados que la firmen, que deberán revisar su legislación para
asegurar soluciones específicas a la violencia existente en contra de las mujeres” Camacho, Rosalía. Op. cit. P.71. Las

108
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

el ámbito privado o público y puede ser física, emocional o psicológica. México


firmó este instrumento en 1995 y lo ratificó en 1998. El gobierno mexicano se
obliga a establecer mecanismos judiciales y administrativos que aseguren a la
mujer objeto de violencia acceso a la reparación o compensación del daño de una
manera justa y eficaz.

En México ha habido cambios importantes en la concepción y el manejo del tema


de la violencia de género. En muchos sentidos, las transformaciones han sido
únicamente discursivas. Pese a la paulatina revisión y modificación del marco
jurídico, en las normas jurídicas secundarias121 y estatales se mantienen
manifestaciones y artículos que denotan violencia hacia las mujeres. La cuestión
de la violencia de género en el orden de lo familiar pasó a formar parte de los
temas de la agenda nacional al ratificarse la Convención Belen Do Para en 1996
por el Senado de la República. En ese año se aprueba “la Ley de Asistencia y
Prevención de la Violencia Intrafamiliar, en donde el gobierno en su conjunto se
obliga a tomar medidas de prevención en los ámbitos educativos, sociales,
culturales y médicos tendientes a aminorar este fenómeno, así como a crear
espacios de atención para proteger a quienes padecen esta violencia [>] por
primera vez en nuestro país, la violencia física y psicológica que se ejerce dentro
de la familia es considerada un delito. Se obliga a los servidores públicos en los
ámbitos de procuración y administración de justicia a establecer medidas de
protección; se considera la violencia contra la mujer como causal de divorcio y
respecto de los menores, la pérdida de la patria potestad de los padres agresores;
además, se crea el tipo penal de violación en el matrimonio”122

Con la ratificación de la CEDAW (el 23 de marzo de 1981), en México se había


Naciones Unidas han incorporado la temática de las mujeres a otros foros internacionales para la discusión de propuestas
sobre derechos humanos, medio ambiente, infancia, desarrollo social, población y salud, con lo cual ha asumido la situación
de las mujeres como un problema mundial y multidisciplinario, entre ellas las cuatro Conferencias Mundiales a favor de la
Mujer, la Cumbre Mundial sobre el Medio Ambiente, (Río de Janeiro, Brasil,1992), la Conferencia Mundial de Derechos
Humanos, (Viena, Austria, 1993) y la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, (El Cairo, Egipto, 1994;).
Existen acuerdos celebrados en conferencias internacionales que, afirman que las mujeres y los hombres tienen iguales
derechos y obligan a los Estados a adoptar medidas contra las prácticas de discriminación. Asimismo proporcionan las
bases jurídicas para eliminar la discriminación por motivos de género.
121
De acuerdo con el Artículo 133 de la Constitución de nuestro país, las leyes tienen diversa jerarquía. En el primer nivel
estaría el marco constitucional, en el segundo las leyes que reglamentan la Constitución y los tratados y Convenios
Internacionales y en el tercer nivel o división se encontraría las leyes ordinarias. Sólo los dos primeros niveles son de
observancia nacional
122
Olamendi Torres, op. cit. p.15

109
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

iniciado el proceso de revisión del marco jurídico contra la violencia


específicamente lo relativo al ataque sexual, que en ese momento era como se
concebía la violencia hacia las mujeres. En 1989, las diputadas lograron imponer
el Foro de Consulta Popular sobre Delitos Sexuales, donde por primera vez, la
sociedad civil fue invitada a participar. Los grupos feministas y homosexuales
fueron reconocidos. Se inauguró también la Agencia Especializada del Ministerio
Público en Delitos Sexuales, dedicada a la atención de violencia de género y en
1990 el Centro de Atención Integral a la Víctima de Violencia Intrafamiliar (CAVI) y
en 1991, el Centro de Terapia de Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales (CTA). Así
como los Centros de Atención para mujeres violadas o golpeadas quedaron bajo
la coordinación de la Procuraduría Federal de Justicia del Distrito Federal
(PFJDF).

Lo novedoso de la Convención Belén Do Para es que asume la violencia como un


fenómeno estructural. El cual “puede ocurrir tanto en el ámbito público como en el
privado. El reconocimiento del ámbito privado como un espacio de transgresión de
derechos fundamentales y por lo tanto, esfera de protección del Estado, es el
punto de partida para ampliar el concepto de derechos humanos, de tal forma que
el Estado no sea el único oponente posible. La Convención además representa un
avance sustancial en el reconocimiento de la violencia contra las mujeres como
tal, es decir con la especificidad de estar basada en el género”123

Dentro del Plan Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación


contra las Mujeres 2000-2006, Proequidad, se establecen una serie de acciones y
compromisos acordados para abordar la violencia intrafamiliar, incorporando al
sector salud, conformado por la Secretaría de Salud, Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS), Instituto de Servicios de Salud para los trabajadores del
Estado (ISSSTE), la Secretaría de Educación, la Procuraduría General de
República y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

123
Torres Falcón, Martha. Violencia Contra las Mujeres y Derechos Humanos : Aspectos Teóricos y Jurídicos en “Violencia
contra las Mujeres en Contextos Urbanos y Rurales. El Colegio de México. Programa Interdisciplinario de Estudios de la
Mujer. Primera Edición. México, 1994. P. 326

110
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Es interesante hacer notar que, no obstante la firma de documentos


internacionales que reconocen condiciones estructurales de la violencia hacia las
mujeres, en algunos procesos de administrativos de denuncia se continúa
revictimizando a las mujeres especialmente las que tienen que ver con delitos
sexuales. La violencia hacia las mujeres sigue siendo poco comprendida como
parte de las relaciones de poder que se establecen entre los sexos. Más allá de lo
personal y el maltrato físico y sexual

También la violencia física es preocupante, especialmente la que ocurre dentro del


ámbito familiar. En México actualmente el 46.6 por ciento de las mujeres mayores
de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia. Hasta hace algunos años, la
proporción era 1 de cada 3, lo cual quiere decir que pese a los esfuerzos y
compromisos asumidos la violencia se ha incrementado124. En ese sentido
algunas opiniones discrepan, pues atribuyen el aumento de las cifras a que existe
actualmente mayor apertura por parte de las mujeres hacia la denuncia,
principalmente de la violencia doméstica.

Es inminente que el Estado está asumiendo la responsabilidad de garantizar


condiciones de igualdad hacia las mujeres. No en el sentido de lograr un trato
igual que los hombres, sino considerando que justamente la discriminación de
género prevaleciente y la violencia que esto conlleva. Lo cual implica una revisión
y transformación profunda en todos los ámbitos de desarrollo individual y colectivo
y también un ajuste del marco jurídico normativo en los tres niveles de gobierno:
federal, estatal y municipal, así como un proceso de revisión e incorporación
paulatina de la perspectiva de género en las políticas y dependencias públicas en
los tres poderes de la unión, Ejecutivo, Legislativo y Judicial que consideren esta
circunstancia para reconstruirla.

En términos del mejoramiento de las condiciones de la mujer, las cifras del Informe
de Desarrollo Humano125 del año 2000, así como el de 2005 muestran avances; en

124
Declaración de la Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Patricia Espinosa, al inaugurar la campaña en los
medios de comunicación “El que golpea a una, golpea a todas”, el 7 de noviembre de 2005
125
Informe de Desarrollo Humano 2000 elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

111
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

el índice de desarrollo relativo al género126, al igual que el de potenciación de


género127, México se posicionó en el lugar 55 trasladándose al lugar 53, en ambos
índices. El informe del PNUD ubica a México entre los países de desarrollo
humano medio. Por debajo de países latinoamericanos como Argentina y Chile
que se identifican como de alto desarrollo humano. En cuanto al índice de
desarrollo relativo al género y de potenciación de género Argentina se ubicó en el
lugar 35 en el 2000 y en el 2005 en el 34. Mientras que Chile en el mismo periodo
se colocó en los lugares 38 y 37 respectivamente. Además de los elementos
considerados para la construcción de los índices, es importante destacar que tanto
Argentina como Chile son países que han ratificado los instrumentos
internacionales con anterioridad a nuestro país. Chile por ejemplo, cuenta con un
Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) desde principios de los noventa y con
programas de igualdad de oportunidades que tienen una vigencia de diez años.
Esto da continuidad a los compromisos institucionales trascendiendo los cambios
de gobierno. Por otro lado, países como Noruega y Finlandia son calificados como
de alto desarrollo humano en los citados informes. En el año 2000 Noruega y
Finlandia en los índices mencionados se ubicaron en el número 1 y 13,
respectivamente. Cabe hacer notar que ambos países desde inicios del siglo XX
otorgaron a las mujeres derechos políticos como el sufragio.

Pese a todo, la lucha feminista nunca como ahora muestra nuevas posibilidades
de construir una identidad y una ciudadanía plena. En la que se legitime el
derecho a la seguridad y el respeto a la integridad física. En paralelo a la
generación de un cambio de actitud de las mujeres en la que se perciban con el
derecho de decidir en todas las circunstancias; sobre su actividad laboral, su
educación y su participación en los ámbitos público y privado, sobre su sexualidad,
número de hijas e hijos, así como su injerencia en la toma de decisiones. En

126
“En 1995, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD avanzó en la investigación con perspectiva de
género elaborando el índice de Desarrollo relativo al género, para medir el adelanto de la capacidad humana básica
reflejando la desigualdad entre mujeres y hombres. El IDG toma en cuenta la esperanza de vida al nacer, diferenciada para
mujeres y hombres, la tasa de alfabetización de adultas y adultos, tasa de matrícula escolar combinada, para mujeres y
hombres y el porcentaje de participación femenina y masculina en el ingreso proveniente del trabajo. El índice de
potenciación de género se construye a partir de los datos porcentuales de escaños ocupados por mujeres en el Parlamento,
en puestos ejecutivos y administrativos, en puestos profesionales y técnicos y en el producto interno bruto real per cápita de
las mujeres. La Perspectiva de Género. CONAPOPRONAM. México, 1998. P. 164-165
127
La Perspectiva de Género. CONAPOPRONAM. México, 1998. P. 164-165

112
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

suma, la conquista del ejercicio de los derechos humanos, políticos, de seguridad


en general y seguridad social, en particular.

2.5 Determinación histórica de lo masculino y lo femenino en México

Históricamente, las asignaciones a lo masculino y a lo femenino son producidas


por la cultura mediante la interacción de un amplio espectro de instituciones
económicas, sociales, políticas y religiosas para así, regular el comportamiento de
mujeres y hombres (Araya, 2001).

En nuestro país, la construcción de lo masculino y lo femenino se ve determinada


por un sentido místico y religioso, un sistema patriarcal instituido desde nuestras
dos raíces culturales fundamentales, la indígena y la española. Dicha construcción
se caracteriza por dar un sentido de marginación e invisibilidad a lo femenino,
mostrando lo masculino como más valioso o superior.

Los estudios de género han proporcionado evidencia sobre el contenido


androcéntrico que invisibiliza a las mujeres en la historia, en las artes y, en
general, en todos los campos del saber, así como el papel de madre-esposa que
histórica y tradicionalmente se les ha asignado.

A continuación presentamos algunos aspectos históricos que develan el qué y por


qué de la condición de las mujeres que hasta hoy prevalece en mayor o menor
grado.

2.5.1 Época Prehispánica

En las culturas indígenas prehispánicas existió un esquema de lo femenino y lo


masculino representado en sus dioses y símbolos "religiosos. El nivel jerárquico
femenino de estas deidades tiene poco que ver con las mujeres en la sociedad, en
donde la mujer dependió siempre del hombre, padre o esposo, aunque haya
ocupado un lugar preciso en la producción de acuerdo con la división del trabajo,
la cual no sólo asignaba labores domésticas, sino también trabajo artesanal y de
campo. La violencia intrafamiliar era sancionada, ya que la mujer casada podía

113
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

denunciar malos tratos y demandar su separación; ella se quedaba con los hijos y
las hijas y podía conseguir otro compañero. Los padres recomendaban a las
mujeres ser trabajadoras, discretas, honradas, limpias y permanecer dedicadas a
la atención de su esposo y de sus hijos y de sus hijas para ser dignas de
merecerlos. Se les insistía en el cuidado de su virginidad, que entregarían
únicamente al que fuera su marido. Los consejos dados al hijo varón eran
similares a los de las mujeres, pero se resaltaban el valor y el compromiso social y
político para con la comunidad, quedando las mujeres excluidas en la toma de
decisiones políticas.

Además, se enseñaba que la mujer debía respetar a su marido, obedecerlo y


realizar con diligencia todo lo que él ordenara, a fin de que éste no la "repudiara",
procedimiento que podían utilizar los hombres para disolver el vínculo matrimonial
(Galeana y Pérez, 1993:430-431).

2.5.2 Época Colonial

La moral conservadora impuesta por los españoles durante la colonia, muestra los
intereses y aspiraciones del grupo en el poder; conquistar y poblar fueron sus
objetivos, y bajo estos principios invadieron también las conciencias de los grupos
indígenas, imponiendo la idea cristiana de la vida. Uno de los principales
intérpretes e ideólogos de la doctrina católica, Santo Tomás de Aquino, expresa la
cosmovisión católica en su discurso "El matrimonio es el signo de una realidad
sagrada, porque produce en los esposos la gracia de la unión entre los fieles, que
es uno de los principales valores sagrados, la cabeza del grupo es el varón, a
quien están sometidos la mujer y los hijos e hijas con sujeción civil, debe proteger
y gobernar, tiene potestad para dar órdenes por el bien de la mujer y los hijos" (St.
Supo64, 2; Ortega , 1988).

El matrimonio fue una de las instituciones que demandó especial atención en esa
época, ya que los religiosos no administraban el sacramento del bautismo a los
indígenas adultos y adultas que no hubieran aceptado las normas matrimoniales
del cristianismo. Debido a la colonización, se produjo un encuentro de culturas que

114
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

provocó puntos de conflicto entre las normas de indígenas y españoles: a)


matrimonio entre individuos con parentesco; b) poligamia y e) disolución del
vínculo matrimonial, independiente de la muerte de algún miembro de la pareja.

Situaciones que la religión cristiana no admitía, pero sí, la cultura indígena,


generando dichos conflictos.

Cabe resaltar, que el mayor número de solicitudes de divorcio correspondía a las


mujeres, destacando la crueldad y los malos tratos por parte de su marido, así
como , el adulterio, las agresiones sexuales y la falta de recursos para el
mantenimiento del hogar. Mientras que las pocas solicitudes realizadas por los
hombres estaban en el adulterio, descuido en las funciones del hogar y el maltrato
(considerado esto cuando la mujer provocaba peleas, decía "maldiciones" o era
terca y desobediente). Sin embargo, si la mujer insistía en divorciarse debía estar
dispuesta a atravesar por situaciones denigrantes: inmediatamente era sacada de
su casa y "depositada" con un miembro respetable de la comunidad hasta que
terminara el proceso de divorcio (Galeana y Pérez, 1993).

El sometimiento de la mujer era tal, que si se separaba del marido generador de


violencia, no podía volver a casarse, ni tener relaciones sexuales. A su vez, el
hombre podía continuar su vida sexual, ya que aún la prostitución, era tolerada por
la iglesia por causa del bien público.

Por otra parte, mientras que a los niños se les pedía que fueran hábiles en el
razonamiento y el estudio, debido a que eran ellos quienes iban a ser llamados a
participar en las actividades sociales y a decidir sobre ésta , y por ello se les
consideraba portadores de una personalidad más rica y armoniosa; a las niñas se
les exigía que fueran "santas" y se les preparaba para ser esposas de Dios o de
los hombres, con lo cual se les confinaba a mantenerse en una relación pasiva,
apegada a las leyes religiosas, al mismo tiempo que se les apartaba del mundo .

115
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

2.5.3 Época independiente

En ésta época, los lugares en donde se acogía a las mujeres que no contraían
matrimonio, se divorciaban, eran infieles o quedaban viudas, fueron etiquetados
bajo del concepto "Casas de beneficencia y corrección". Al decretarse la
Constitución de 1836, las ideas liberales dieron fin a éstos lugares. Cuando
Porfirio Díaz fue presidente, en 1877, se creó la Dirección de Beneficencia, dentro
del Ministerio de Gobernación, el cual aparentemente resolvió la situación de
aquellas mujeres que estaban acogidas, mandando a la cárcel a las que se
consideraban delincuentes y dejando a las demás en libertad, atenidas a sus
propias fuerzas, con el argumento de que con ello se les permitiría ser
autosuficientes; no obstante, en la práctica las condiciones existentes
obstaculizaban su desarrollo y las dejaban indefensas.

Respecto al marco normativo mexicano, el de 1884 reconocía "La regla


0
fundamental de la capacidad"; en el artículo 1 se señalaba que "La ley civil es
igual para todos, sin distinción de personas ni sexos, a no ser en los casos
especialmente declarados" (Alarcón, 1885. "Estudios sobre el código civil del D. F.
México, cit. en Galeana y Pérez, 1993:438).

El mismo código señalaba desigualdades o incapacidad de la mujer, el arto 190


mencionaba que "La mujer debe vivir con su marido", "el mundo debe proteger a la
mujer, ésta debe obedecer a aquél en lo doméstico, en la educación de los hijos y
en la administración de los bienes" (ibídem).

2.5.4 Época Revolucionaria

A finales del siglo XIX, la imagen de la mujer que se difundió en la época anterior,
era válida para todas las mujeres de todas las clases sociales; sin embargo,
existieron grupos de mujeres que demandaban la igualdad de derechos, sobre
todo aquéllas que pudieron ingresar a la vida productiva como consecuencia del
desarrollo industrial del porfirizo, específicamente, en la manufacturación y el
servicio. Intelectualmente, algunas se comienzan a desarrollar en el periodismo,

116
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

en el que expresan sus preocupaciones por redefinir su función social y alcanzar


reconocimiento y valorización a través del estudio y el trabajo remunerado.

Los conflictos bélicos en México han favorecido a la mujer porque le permitieron


movilidad y toma de conciencia social. La participación de la mujer en la época de
la Revolución, constituye el primer cambio social de nuestro siglo que definió el
desarrollo de nuestro país y el de sus mujeres porque representó un camino
definido para lograr cambios en el estatus social, dotándolas de un nuevo papel en
la sociedad y de participación nacional; por ejemplo, las mujeres seguían
desempeñando los roles tradicionales de abnegación y dulzura, pero incorporando
ya su faceta de sexualidad; apareció la mujer como heroína aunque con carácter
varonil, y participó en la guerra en diferentes niveles, incluyendo los de su rol
tradicional (cocineras, lavanderas y concubinas).

La dinámica familiar y el esquema de la fidelidad se transformaron, pues la mujer


podía buscar otra pareja en caso de muerte de su compañero, aunque aún
mantenía ciertos rituales, como esperar el cortejo en un tiempo prudente ante la
pérdida de su cónyuge.

A partir de 1911, el derecho al voto fue exigido por las organizaciones feministas
creadas en esta época, lo que facilitó la incorporación de la mujer en trabajos
dentro de fábricas y oficinas. A pesar del apoyo recibido por parte de algunos
revolucionarios, éstos tenía temor de que la participación activa de las mujeres en
la sociedad, les restara "feminidad", es decir, dejaran de ser sumisas y dóciles.

El General Salvador Alvarado reconoció que la mujer tenía la capacidad de


integrarse a la vida pública y superarse personalmente pero sin descuidar su labor
dentro de la familia, porque ésta era importante para el desarrollo del país.

En 1916, fue quien convocó al Primer Congreso Feminista, con uno de los puntos
más sobresalientes que fue "el perfecto derecho que tiene el pueblo a construir las
leyes por las cuales le parece justo y conveniente regirse. Pero el pueblo está
formado por hombres y mujeres, y las mujeres, obligadas a obedecer la ley, no

117
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

han intervenido en su construcción" (Primer Congreso Feminista en México -1916.

Memorias (1975) Biblioteca del Centro de Investigación y Estudios Superiores en


Antropología Social. México, citado en Galeana y Pérez, 1993:441).

2.5.5 Época Pos revolucionaria

En 1917, a través de la Ley sobre Relaciones Familiares, se rompió el esquema


que regía hasta ese momento: los derechos y obligaciones personales de los
individuos deben establecerse sobre bases de igualdad entre hombres y mujeres y
no en el poder que la autoridad le otorgaba al marido sobre su esposa. Así, se
observaron adelantos en el código civil, por ejemplo, en el Art. 43, "marido y mujer
tendrán en el hogar autoridad y consideraciones iguales, y de común acuerdo
arreglarán todo lo relativo a educación y establecimiento de los hijos y las hijas y la
administración de los bienes que a éstos pertenezcan (Galeana y Pérez,
1993:442). Mientras que, en el Art. 44, se conserva la división del trabajo entre los
sexos: la mujer tiene la obligación de atender todos los asuntos domésticos.

En el código de 1918, se presenta un avance en la igualdad marido-esposa, en el


que la mujer no necesita licencia marital para trabajar; se establece que puede
desempeñar cualquier empleo, profesión, industria, oficio o comercio, siempre y
cuando no perjudique su rol tradicional (como madre, esposa y doméstica).

En tanto las reformas de 1975, tratan de la igualdad entre los sexos. Sin embargo,
como se puede observar, es muy distinto que se decrete la igualdad de derechos
entre hombres y mujeres, a que éstos sean respetados en la práctica.

Se puede afirmar que, hacia fines del siglo XX, el marco normativo mexicano ha
avanzado en el camino de la igualdad jurídica entre el varón y la mujer. Ello refleja
un cierto interés por parte del Estado en mejorar las condiciones de vida de las
mujeres, pero la realidad está muy lejos del ideal que se busca en el marco
normativo de la Constitución Política de nuestro país. Se ha encontrado que los
grandes problemas que inhiben el desarrollo de la mujer en un plano de igualdad

118
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

con los varones, son la discriminación laboral, falta de acceso a puestos de


decisión política y administrativa, dependencia marital, violencia física y moral en
todas sus formas; lo cual se debe en gran parte a la falta de difusión de las
normas que definen la igualdad jurídica de las mujeres, y también a que no existe
una solución legal definida para combatir estos problemas, tanto culturales como
los relacionados a las prácticas sociales . En cambio, si hay una notoria
contradicción entre las normas secundarias y la norma constitucional ligada a
costumbres pasadas, que se repiten de generación en generación, porque no hay
una educación para la igualdad, y sí, una dificultad enorme por aceptar los
cambios legales necesarios para terminar con esos dos obstáculos.

2.5.6 El Sistema Patriarcal

Como resultado de las relaciones múltiples y complejas entre los individuos, se


establece la organización de cada sociedad, para ofrecer la alternativa de
observar una estructuración de diversos mundos separados. Diversidad conflictiva
y con frecuencia violenta.

La vivencia social cotidiana es el resultado de la combinación de reglas, normas,


costumbres, dogmas y tradiciones míticas o históricas, y de preferencias,
afinidades e intolerancias, que nos permiten analizar los reconocimientos y los
desconocimientos de las distintas particularidades.

En cada uno de estos órdenes prevalece la supremacía de un género sobre el


otro, por el solo hecho de haber nacido hombre o mujer, cualquier sujeto queda
encuadrado diferencialmente en la estructura social que define niveles de poder y
dominio; tal inclusión constituye su determinación política, ya que delimita con
rigidez los ámbitos de las relaciones de las personas y las formas que pueden
tomar las interacciones en que se involucran. A lo largo de su vida, cada una de
éstas puede pasar de un estrato a otro, de una clase a otra, o de un estatus a otro;
pero las identidades básicas, definidas desde el nacimiento y reforzadas a lo largo
de su desarrollo, están presentes durante todo el curso y proyecto de vida. La
adscripción genérica no cambia, aunque varíen parcialmente algunos atributos de

119
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

la masculinidad y la feminidad. Además, los cambios factibles en los ámbitos


sociales donde se desarrollan, son experimentados de forma distinta por hombres
y mujeres, desde la fuerza o la debilidad social otorgadas por la asignación de
género; así pues, aún cuando ciertos contenidos concretos de la sexualidad
difieran de una sociedad a otra, o a través del tiempo en una sola, prevalece la
característica fundamental del orden genérico. Por ello, la sexualidad es
constantemente reproducida como norma de control de los individuos y de
valorización social, y es instrumento y objetivo del orden genérico patriarcal o
patriarcado; es decir, en el "orden social caracterizado por relaciones de
dominación y opresión establecidas por unos hombres sobre otros y sobre todas
las mujeres y (las demás) criaturas... (En él) los varones dominan la esfera pública
(gobierno, religión, etc.) y la privada. Mora, 1981:231 (citado en Álvarez, L. y
Figueroa W., 2001).

Lagarde (1993) analiza el patriarcado como uno de los espacios históricos del
poder masculino, asentado en las más diversas formaciones sociales y manifiesto
en todas las formas políticas, económicas, sociales y religiosas. Considera que
sus características generales son:

1. El antagonismo genérico, asociado a la opresión de las mujeres, el dominio de


los hombres y la imposición de sus intereses, reflejados en las relaciones, formas,
normas, lenguajes e instituciones sociales.

2. El machismo, basado en la interiorización y discriminación de la mujer por el


poder masculino, y el reconocimiento de la virilidad opresora y de la feminidad
opresiva.

3. La división del género femenino, basada en la competencia con los hombres y


en el interés por ocupar los espacios en la vida que le han sido destinados de
acuerdo a su condición ya su circunstancia.

Lagarde señala que los grupos sociales sujetos al poder patriarcal, se definen en
relación a las características genéricas, de preferencia erótica, de edad, de salud y

120
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

de plenitud vital. El poder patriarcal se articula con las opresiones en cuanto a


clase, nacionalidad, etnia, religión, política, lingüística y raza.

Por el sólo hecho de ser hombres, éstos ejercen la opresión patriarcal,


independientemente de su voluntad y su conciencia. Las mujeres, también
consideradas dependientes, inferiores y discriminales, son sujetos de esta
opresión. El patriarca quien gobierna y somete directa o indirectamente, es el
personaje al cual se le confiere autoridad y control patriarcal en todas las esferas
de la vida social, tanto en las públicas como en las privadas.

La organización genérica de las sociedades contemporáneas, es el resultado


político de la forma patriarcal básica de quienes están sometidos a ese poder. Al
mismo tiempo, en su dimensión social, la organización genérica tiene como misión
mantener su ampliación y reproducción bajo ese dominio.

Este sistema de sometimiento es injusto y contraproducente para la integridad de


la mayoría de las personas, así como para la democracia. La opresión de género
(masculino sobre femenino) produce, en parte, los bienes, la satisfacción de
necesidades primarias y el poder; a su vez, el poderío de género crea infidelidad,
sufrimiento, limitaciones y conflictos en la vida cotidiana.

El acceso al bienestar está definido diferencialmente por géneros; además de la


desigualdad, se reproduce la concentración masculina de los recursos, los bienes,
las riquezas y los poderes económicos, sociales y culturales. Y esto se logra al
privar y excluir previa y sistemáticamente a las mujeres (Lagarde, 1993), es decir,
no sólo el desarrollo de un país está limitado por el sistema patriarcal, sino que,
además, aunado a ello, las mujeres son las más pobres y las más oprimidas en
sus países, unos cuantos hombres son los poderosos dentro de éstos.

Lo anterior nos lleva a concluir que para mejorar la calidad de vida personal y
social, es necesario modificar la asimetría política entre mujeres y varones, ya que
todas las personas están involucradas en conflictos permanentes entre lo que
debe y no debe, matizados por sus grados de conciencia y de saber. De hecho las

121
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

mujeres hacen trabajo invisible y visible, pues participan no sólo en la


reproducción de la vida y del orden cotidiano, sino también en la organización
comunitaria, aprendiendo oficios y desarrollando sus habilidades sin obtener
jerarquía, riqueza ni poderío personal o genérico que corresponda con sus
capacidades y acciones.

Es decir, la aldea patriarcal en la que vivimos se ha ampliado a todo el mundo; la


dominación masculina oprime a las mujeres, y aunque ha tenido algunas
variaciones conforme se avanza en el tiempo y en la historia de cada país, procura
conservar su esencia.

Así bien, la diferencia por sí misma no crea distribución desigual de poderes, se


requiere, además la valoración de las personas en los rangos superior, mayor,
inferior y menor, lo que da como resultado el grado, contenido y tipo de poder
entre las mujeres y los hombres; por ello, cada mujer y cada hombre , por el
simple hecho de serlo, tienen una carga política específica: ejercen y / o están
sometidos a poderes, y ocupan espacios y niveles en jerarquías filosóficas,
simbólicas y de control social. Todo esto se deriva del cimiento de la organización
genética, es decir, del sexo y se concreta en la construcción de la sexualidad, en
la cual se reconocen dos tipos de cuerpos diferenciados (masculino y femenino),
al mismo tiempo que se construyen dos modos de vida, dos modos de ser y de
existir: la mujer y el hombre.

Siendo la condición política patriarcal, para ambos sexos obviamente distinta, la


explotación económica de las mujeres es base de su explotación erótica, afectiva,
intelectual y cultural, en consecuencia, fuente de poder de los hombres y de
aquellos que se benefician de los servicios y los bienes y de la riqueza económica,
social y cultural producidos y obtienen no sólo retribuciones sino también el poder
de dar y quitar a las mujeres bienes, pertenencia, estatuto, prestigio , espacio
social, identidad y sentido a sus vidas.

De igual manera, el sistema político de géneros combina los poderes de dominio y


afirmación, prevaleciendo poderes que se ejercen sobre otros, en los que el

122
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

dominado espera tener bienes vitales y aquél que domina se beneficia al mantener
sus poderes y se afirma en su papel de patriarca.

Sin embargo, es importante señalar que el dominio no sólo se presenta entre


seres de distintos sexos (hombre-mujer) sino también entre personas del mismo
sexo (mujer-mujer / hombre-hombre). Así, los hombres ejercen control sobre otros
hombres por la competencia entre ellos para ser superiores, exitosos, y porque
cada uno lucha por obtener poder para sí mismo. Las mujeres se enfrentan entre
sí, inferiorizadas, se dominan unas a otras, aunque todas, en rangos distintos,
están sometidas a la sujeción patriarcal; esta capacidad de dominar a otras
mujeres les permite disfrutar por algún tiempo del poder de dominio. Las mujeres
también ejercen poder sobre los hombres, empoderadas por su clase, su edad, su
rango, su relación de parentesco, conyugal, erótica, intelectual, etc. (madres a
hijos, jefas a empleados, maestras a alumnos, etc.).

Aun existiendo estos dos tipos de relaciones de poder, la que sigue prevaleciendo
es la que se da entre personas de sexos diferentes y reafirma una vez más, el
sistema patriarcal, cuyo paradigma es el hombre, y está basado en el dominio de
éstos sobre otros y de la enajenación entre las mujeres, colocando a los hombres
como dueños y dirigentes del mundo, de un mundo asimétrico, desigual y
enajenado, de carácter androcéntrico y misógino. En él, el sujeto no sólo es el
hombre, sino el patriarca.

Como se puede observar, la literatura sobre las mujeres es una meditación larga
acerca de la naturaleza de la opresión y la subordinación social de éstas; ello no
es una cuestión trivial, pues las respuestas que se dan, condicionan las visiones
del futuro y la evaluación de, sí es realista o no, la idea de construir una sociedad
sexualmente equitativa.

Anne Schaef, considera al sistema patriarcal como el Sistema del Macho, al que
define de la siguiente forma: "régimen en que vivimos, donde el poder y la
influencia son atribuidos a los varones. No se hizo de la noche a la mañana, ni fue
el resultado de las conjuras de unos cuantos individuos; todos nosotros no sólo lo

123
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

permitimos suceder, sino que participamos en su desarrollo. Sin embargo no es


más que un sistema, y a pesar de que todos vivimos en él, no es ni debe ser la
realidad, porque no representa la forma de ser del mundo. Desgraciadamente,
algunos de nosotros no queremos reconocer que sólo se trata de un régimen y
creemos que es la realidad o la forma de ser del mundo" (Schaef, A., 1985: 33).

Este sistema controla casi todos los aspectos de nuestra sociedad, es importante
no perder de vista que se está hablando sólo de un sistema y no de individuos
específicos dentro de él, es decir, no es la realidad, el mundo no es así, aunque la
sociedad, influida por este sistema "del macho", ha tratado de crear un mundo en
donde el patriarcado hace las leyes, dirige la economía, fija los salarios, decide
que es el conocimiento y cómo debe enseñarse. Como cualquier otra estructura,
tiene rasgos negativos y positivos pero, porque se trata sólo de una serie de
normas, puede desglosarse, examinarse y cambiarse, desde dentro y desde fuera,
al mismo tiempo.

El Sistema del Macho, de acuerdo con Anne Schaef (1985), se basa en cuatro
mitos que lo alimentan, lo mantienen y lo justifican; ha envuelto a la sociedad
durante mucho tiempo, tanto que muchos hombres y mujeres ni siquiera están
conscientes de él e incluso niegan su existencia:

1. El Sistema Patriarcal es el único que existe. Por ello, las creencias y


percepciones de otras estructuras (como las del sistema femenino), son
consideradas como raras, incongruentes, repugnantes e incompetentes.

Este mito es contraproducente para ambos sexos, limita a las mujeres para
explorar sus propias percepciones y capacidades, y obstaculiza a los hombres que
desean comprenderlas.

2. Este sistema es superior. Parece haber una incongruencia entre este mito y el
anterior, es decir, se considera que el sistema del Macho es el único que existe, lo
cual quiere decir que no hay otro, por lo tanto, no puede ser superior, y, si es así
¿superior a qué? Esto nos lleva a suponer que en cierta forma el Sistema

124
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Patriarcal ha reconocido que hay otras realidades, aunque sigue considerándose


superior y como realidad única. Así, cualquiera que no pertenezca a este sistema
es inferior y esto incluye a los miembros de los demás grupos: a las mujeres y a
los hombres que no se adecuan a sus normas.

3. El Sistema Patriarcal lo conoce y lo comprende todo. Ambos sexos creen que


los varones deben saber y lo saben todo; este mito está directamente relacionado
con los estereotipos de los roles sexuales. En su conjunto, los estereotipos
sexuales sustentan los mitos de dicho sistema. No se puede negar que existen
otras tradiciones en nuestra cultura, pero si los hombres dicen que las mujeres son
débiles, y ellas se comportan así, ¿quién puede cuestionar el mito?

4. Es posible ser totalmente lógico, racional y objetivo. Se debe luchar


constantemente en contra de todo modo de ser que no corresponda a uno, es
decir, la persona debe superar y negar cualquier tendencia hacia lo irracional, lo
ilógico, lo subjetivo, o hacia pensamientos y conductas intuitivas. Por ello es que
los hombres constantemente repiten que las mujeres son, por naturaleza, ilógicas,
irracionales y poco objetivas; sin darse cuenta que al hacerlo están utilizando sus
emociones.

Hasta aquí se ha descrito el Sistema del Macho (o Sistema Patriarcal) tal y como
lo perciben las mujeres desde su propio punto de vista (según la autora antes
mencionada, con base en su experiencia terapéutica y comunitaria, cuando entró
en contacto con mujeres receptoras de violencia), pero hay que señalar que al
mismo tiempo existe un Sistema Femenino. No es ni bueno ni malo, simplemente
existe, en éste sistema las relaciones son consideradas igualitarias hasta que se
demuestre lo contrario.

Ante este aspecto, Anne Schaef considera que sólo se aplica a mujeres fuertes y
con conciencia, y que han llegado a conocer y a confiar en su propio sistema.

Aquí, el centro del universo son las relaciones humanitarias, aunque en éstas se
pueden o no incluir a los hombres. Aparece algo que en pocas ocasiones se ha

125
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

presentado en el Sistema del Macho: la relación con ella misma, la conciencia de


sí y el concentrarse en las propias necesidades, que no es lo mismo que el
egoísmo (como en el Sistema Patriarcal), ya que se sabe consciente e interesada
en los demás. Cada uno de estos sistemas no son la única realidad ni son los
correctos; ninguno representa enteramente al mundo. Pero cuando alguno de
estos sistemas se plantea como la única realidad y la otra es descartada por rara,
incongruente, etc., entonces nadie es libre de explorar las posibilidades inherentes
a las demás verdades. Con el tiempo surgirán otros sistemas, con sus propios
modelos y alternativas. Si se diera la oportunidad a todas las personas de indagar
y estudiar otras verdades, se podrían acercar a una mayor comprensión del ser
humano.

El análisis de las causas de opresión de las mujeres, forma la base de cualquier


estimación del cambio indispensable para alcanzar una sociedad sin jerarquía
genérica. Así bien, al preguntarnos cuáles son las relaciones por las que una
persona del sexo femenino se convierte en una mujer oprimida, encontramos una
respuesta en el artículo de Gayle Rubin (1975), El tráfico de mujeres: notas sobre
la "economía política" del sexo (cit. en Lamas, 1996) que analiza las obras de
Levi-Strauss y S. Freud y menciona cómo abordan el tema de la domesticación de
las mujeres. Al leerlas, se vislumbra un aparato social sistemático que emplea
mujeres como materia prima y modela mujeres domesticadas como producto;
Rubin considera que estos autores proporcionan los instrumentos conceptuales
con los cuales se pueden constituir descripciones de esa parte de la vida social,
que es la sede de la opresión de las mujeres y de las minorías sexuales; a esta
parte de la vida social, Rubin le ha dado el nombre del "sistema de sexo / género",
definido como "el conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la
sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en el cual se
satisfacen esas necesidades humanas transformadas" (cit. en Hernández,
1995:9).

El sexo, el género y la procreación humana, han estado sometidos y se han


modificado por una incesante actividad humana durante milenios. El sexo es en sí

126
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

un producto social; se necesitan entender las relaciones de su producción y olvidar


por un momento los aspectos materiales de la vida, tal y como lo propuso Engels,
quien señaló la existencia y la importancia del campo de la vida social que Rubin
llama sistema de sexo / género.

Se han propuesto algunos modos explicativos del sistema de sexo / género. Los
más comunes son el "patriarcado" y "modo de reproducción", cuya finalidad es
hacer una distinción entre sistemas económicos y sexuales, e indicar que los
sistemas sexuales tienen cierta autonomía, pero no siempre se pueden explicar en
términos de fuerzas económicas. Al hablar de modo de reproducción, se está
vinculando la economía con la producción y el sistema sexual con la reproducción,
ya que todo modo de producción incluye reproducción (de herramientas, de mano
de obra y de relaciones sociales). No se pueden atribuir todos los aspectos de la
reproducción social al sistema sexual, ni podemos limitar el sistema sexual a la
reproducción, ni en el sentido biológico del término, ni en el social.

El término "patriarcado" se introdujo para distinguir las fuerzas que mantienen al


sexismo de otras fuerzas sociales, como el capitalismo. Toda sociedad tiene algún
tipo de sistema, que puede ser sexual mente igualitario o bien estratificado por
géneros. El patriarcado hace una distinción entre la capacidad y la necesidad
humana de crear un mundo sexual y los modos empíricamente opresivos en que
se han organizado los mundos sexuales. Por otra parte, el sistema sexo / género,
es un término neutro que se refiere a ese campo e indica que, en él, la opresión no
es inevitable, sino que es producto de las relaciones sociales específicas que lo
organizan.

Rubin (cit. en Lamas, 1996) concluye que el sistema sexo / género no es


"inmutablemente opresivo" y que ha perdido buena parte de su función tradicional
en la actualidad; sin embargo, todavía lleva la carga social de sexo y género, de
socializar a los hombres y de proveer las proposiciones últimas acerca de la
naturaleza de los propios seres humanos. El sistema de sexo / género debe ser
reorganizado a través de acciones políticas, es decir, no se debe apuntar hacia la

127
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

eliminación de los hombres, sino hacia la eliminación del sistema social que crea
el sexismo y el género. Ya que esa visión mantiene el género y la división de los
sexos, dicha visión simplemente invierte los argumentos de quienes fundamentan
su defensa ante la inevitable dominación masculina: diferencias biológicas
inerradicables y significativas entre los sexos.

Es precisa la eliminación de los tratos discriminatorios contra cualquier grupo,


mediante un desarrollo más equitativo y democrático del conjunto de la sociedad.

En una compleja construcción cultural, donde las identidades y los signos de


modernidad se oponen y se fusionan de múltiples y contradictorias formas, hay
que afirmar una defensa de valores y actitudes básicas, ligadas a fomentar la
libertad social e individual, al desarrollo de la tolerancia y a la aceptación de la
diversidad. (Lamas, 1996).

128
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Capítulo III Rasgos generales de la situación de las mujeres; marco legal


para la incorporación de la perspectiva de género de México

Éste capítulo parte de la premisa de que la condición de desigualdad de las


mujeres es un fenómeno internacional de amplias dimensiones y antecedentes
ancestrales. Si bien el estudio del caso mexicano puede remontarse a siglos atrás,
este trabajo parte de los años setentas del siglo pasado en el que se registran una
serie de cambios importantes en relación con el tema de género en México. En la
primera parte del capítulo se analizan las principales características de situación
sociodemográfica de las mujeres mexicanas desde los años setenta y hasta
finales de los noventa lo cual permitirá comprender los principales rasgos del
impacto del desarrollo desigual de mujeres y hombres en nuestro país. Pues si
bien la situación de desigualdad ha afectado a las mujeres en todo el mundo128 y
en todas las épocas; las particularidades que imprime la diversidad de
formaciones económicas, sociales y culturales, hacen que la desigualdad adquiera
distintos matices dependiendo del tiempo y el área geográfica en la que se
desarrollan. Los efectos son visibles en la participación económica de las mujeres
en el mercado laboral, en el tipo de actividades que cada sexo desempeña, en el
tiempo que hombres y mujeres invierten en el estudio, en el nivel educativo y en
no pocas veces, en la profesión que eligen y ejercen, en la responsabilidad del
trabajo doméstico, en el número y espaciamiento de hijas e hijos, en las
actividades recreativas, en el desenvolvimiento de las mujeres en la vida pública y
los espacios de decisión; esto ha tenido un impacto determinante tanto en el
ámbito público como el privado y en general en todos los espacios del desarrollo
humano.

128
Por mencionar algunos ejemplos, en Beijing la Secretaria de la IV Conferencia Mundial señaló que una mujer es
maltratada físicamente cada 18 minutos. Las Mujeres ganan 30 o 40 por ciento menos que los hombres. De los habitantes
de la Tierra 20 por ciento vive en pobreza extrema; de éstos 70 por ciento son mujeres. González Martínez, Aída. La cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer en el marco de la agenda global de la ONU en Revista Mexicana de Política Exterior 48.
Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos de la Secretaría de Relaciones Exteriores. México, Publicación trimestral.
México, otoño de 1995. P. 29

129
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Las múltiples situaciones en las que ha incidido la desigualdad de las mujeres, ha


hecho de esta problemática motivo de exhaustivos análisis para desenmascararla
y hacerla visible, pues de tanto repetirse se ha vuelto en muchos casos casi
imperceptible. En este sentido, los estudios con perspectiva de género que se
realizan en las diferentes disciplinas son útiles para desentrañar espacios de
desigualdad, realizar propuestas y acciones que permitan revertir esta condición.
La incorporación de la perspectiva de género en los principales ordenamientos
jurídicos mexicanos, así como en la Administración Pública son sólo los primeros
pasos y dos de las tantas aristas en las que se debe actuar para la solución de
una problemática que cruza todos los ámbitos de la vida y de ahí su complejidad.

Los “sistemas de desigualdad entre los sexos probablemente sean más


resistentes al cambio que otros sistemas de distribución injusta (por ejemplo,
sistemas de estratificación de clases, razas, etnias y religiones), tanto porque
están profundamente grabados en la personalidad y el concepto de sí mismos de
casi todos los miembros de la sociedad, como porque la mitad de la población
extrae de ellos beneficios sustanciales y tangibles. Los procesos por los que se da
esta reproducción operan en todos los niveles de análisis, desde el intrapsíquico al
de interacción, pasando por el de organización y el social”129.

Con esta perspectiva es que se abordan también en este capítulo la creación y


reformas de los principales ordenamientos jurídicos mexicanos en la materia, que
constituyen parte de los logros de la lucha de las feministas mexicanas por
conquistar los derechos políticos, económicos, sociales y culturales. En suma los
derechos humanos a los cuales las mujeres debieran tener acceso y que en cierto
sentido, han ido a la par del proceso de reconocimiento de la complejidad de las
condiciones de desigualdad de desarrollo social e individual entre mujeres y
hombres. Y no sólo eso, en los últimos tiempos la problemática de género, ha
pasado a ser “parte sustantiva en la construcción de la democracia y la
redefinición de los modelos de desarrollo, así como en la reasignación de la vida
social y colectiva. La propuesta va de lo macro a lo micro, de la formación social a

129
Chafetz, Saltzman Janet. Equidad de Género. Ediciones Cátedra. España, 1984. P.118-119

130
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

la persona, de la casa al Estado, del Estado al mundo, del género a cada quien,
de cada persona a diversas organizaciones y a la sociedad civil, (pasando) por
supuesto por complejos mecanismos de mediaciones.130”

Ciertamente la creación de leyes, la modificación del marco jurídico o la puesta en


operación de programas u oficinas públicas en sí mismos no implican un avance
inmediato en el modo de vida y desarrollo de las mujeres, pero si refleja un cambio
en la forma de percibir la problemática. En el marco jurídico normativo la
caracterización de delitos e imposición de sanciones permiten mayor viabilidad en
el cumplimiento de las leyes. Las diversas acciones de la Administración pública y
el desarrollo de una legislación que intente abarcar la condición de desigualdad y
la violencia estructural ejercida hacia las mujeres, son parte del proceso de
visibilización y reconocimiento de esta situación que sigue limitando el desarrollo
integral de las mujeres que constituyen más de la mitad de la población de nuestro
país. Por lo que además de la creación de un marco normativo que se traduzca en
acciones positivas para las mujeres, es necesaria la revisión de la totalidad de la
legislación mexicana y políticas públicas para eliminar todas aquellas normas que
violenten sus derechos y coadyuven además en una mayor comprensión de lo que
significa la incorporación de la perspectiva de género en la Administración Pública
Federal y en las demás instancias del gobierno a nivel estatal y municipal; que se
traduzca en condiciones de mayor equidad social como una condición no sólo
para favorecer a un grupo, sino un requisito indispensable en la búsqueda por
lograr una sociedad más democrática.

130
Lagarde, Marcela. “Género y feminismo. Desarrollo Humano y Democracia”. Editorial Horas y Horas, España, 1996 P.19

131
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

3.1 Situación sociodemográfica, económico y sociocultural de las mujeres


en México

En 2003 de los 104.2 millones de habitantes del país, 52.4 eran mujeres lo que
representaba poco más de 50 por ciento de la población mexicana. “Entre 1970 y
2000, el peso relativo de las mujeres menores de 15 años respecto de la población
femenina total, disminuyó significativamente (de 47.2 a 32.6%), el número de las
que tienen entre 15 y 59 años experimentó un fuerte incremento (de 46.5 a
60.0%), y el de las mujeres adultas mayores (60 años o más) también creció (de
6.3 a 7.4%). En números absolutos, las mujeres menores de 15 años sumaban
alrededor de 16 millones en el año 2003, la población femenina en edades
productivas (de 15 a 59 años) ascendía a 32.2 millones y las mujeres de la tercera
edad eran alrededor de 4.1 millones. Se prevé que (>) para el 2010 ascenderán a
56.2 millones y para el 2015, este grupo de la población será de 58.7 millones
aproximadamente”131.

En el último tercio del siglo pasado dio inicio una importante transformación en las
condiciones de vida de las mujeres mexicanas. Actualmente, los cambios se
reflejan tanto en la posición que ocupan, como en los ámbitos social, familiar y en
su condición individual. Las mujeres tienen mayores espacios de participación
política, integración a la economía y han aumentado sus oportunidades de
educación. No obstante, “es evidente que en el umbral del nuevo milenio
permanecen fuertemente arraigadas en la sociedad las condiciones estructurales y
culturales que reproducen la desigualdad entre hombres y mujeres”132. Las mujeres
siguen siendo discriminadas, subvaluadas o simplemente invisibilizadas.

La creciente participación de las mujeres mexicanas en los ámbitos económico,


político y laboral, se encuentran entre los cambios importantes de los últimos
tiempos. Lo anterior, entre otros factores, se ha atribuido a la disminución de las y
131
www.conapo.gob.mx/prensa/informes/002.pdf (fecha de consulta 10 de marzo)
132
Secretaría de Gobernación. Programa Nacional de la Mujer 1995-2000. 5 “En la Encuesta Nacional de Valores en
Planificación Familiar de 1995, 62% de la población entrevistada sostiene que la mujer debe hacerse cargo de la limpieza
del hogar y 52% que debe encargarse del cuidado de los hijos, y tan sólo dos por ciento opinó que el hombre debía
hacerlo”. González Marín, Maria Luisa (Coordinadora). Mitos y realidades del mundo laboral y familiar de las Mujeres
Mexicanas. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Económicas- Siglo XXI Editores.
México, 1997. P.24.

132
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

los hijos por mujer. La generalización del uso de anticonceptivos hizo posible que
a finales de los años setenta más de la mitad de la población femenina conociera y
utilizara un método de planificación familiar, permitiendo un mayor control sobre el
número de hijas e hijos. Lo que se reflejó en la tasa de fecundidad que se redujo
de un promedio de 7 hijos por mujer en los años cincuenta, a 3 en la actualidad.
De acuerdo a datos del INEGI133, en 1976 la tasa global de fecundidad fue de 5.7
hijas o hijos por mujer. De 1987 a 1996 bajó de 3.8 a 2.8, lo cual significa que
entre 1976 y 1996 el promedio disminuyó en casi 3 hijas (os).

La reducción en el número de nacimientos por mujer se ha relacionado con el


aumento de mujeres en actividades productivas remuneradas. Sin embargo,
algunas autoras opinan que la incorporación de las mujeres al mercado laboral no
sólo debe asociarse con la mayor capacidad de las mujeres de incidir en la
decisión del número y espaciamiento de sus hijas e hijos o por la dificultad que
implica combinar la organización del hogar y la crianza con el trabajo
extradoméstico134, sino también con carencias o insuficiencias económicas que
obligan a las mujeres a incorporarse a actividades remuneradas. Si bien, es
importante considerar este criterio, los datos del INEGI135 al asociar la tasa global
de fecundidad por actividad, muestran una diferencia de 1.4 hijas (os) menos entre
las mujeres económicamente activas respecto a las que no reciben honorarios, y
que son básicamente amas de casa.

El mejoramiento de la situación de algunas mujeres también debe atribuirse a la


combinación de factores como el acceso a la educación, el estado civil, la edad, la
familia, la pertenencia a ciertos grupos sociales y a su ámbito de residencia,
urbana o rural, pues las que habitan en zonas urbanas tienen menos hijas(os) que
las que viven en áreas rurales. Aunque esta brecha se ha ido cerrando en los

133
Datos tomados de Mujeres y Hombres en México. INEGI-CONMUJER. México, 2000. Hasta los años 60 se mantuvo una
tasa de natalidad constante en nuestro país alcanzando su nivel más alto en 1968, con una tasa de fecundidad de 7.5 hijos
(as) por mujer”. Como el crecimiento de la población resultaba ya alarmante para el gobierno y los organismos
internacionales, se implementó una serie de medidas con el objeto de disminuir su ritmo de crecimiento. Desde mediados
de los años setenta empieza a manifestarse el neoliberalismo en América Latina y parte de los requisitos para obtener
préstamos era reducir el crecimiento de la población” González Marín.. p.27.
134
Las encuestas con perspectiva de género, denominan trabajo extradoméstico a lo que tradicionalmente se ha llamado
trabajo o actividad económica. Lo cual implica el reconocimiento de las actividades que se realizan dentro del hogar como
trabajo
135
Mujeres y Hombres en México. P.21

133
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

últimos años, “a principios de los años setenta las mujeres que residían en
localidades urbanas presentaban una tasa global de fecundidad de 5 hijas(os), en
contraste con las de áreas rurales que era de 7.4.

Para 1996 en áreas urbanas, el promedio es de 2.3 hijos y en las áreas rurales de
3.5. En 1997, el 88.3% de la población femenina en edad fértil que residía en
áreas urbanas, usaba métodos anticonceptivos modernos136 mientras que el
porcentaje de las mujeres que habitaban en áreas rurales fue de 85%.

Por cierto, también en el control de la natalidad puede observarse la desigualdad


de género, pues “el uso de anticonceptivos recae fundamentalmente en las
mujeres, ya que los métodos de control masculinos apenas alcanzan 7.5%. Las
mujeres que controlan su fecundidad porque sus parejas se han cometido a una
vasectomía no alcanzan ni el 2 % por ciento”137

3.1.1 Integración de las mujeres a las actividades económicas remuneradas

La población femenina ha incrementado de manera notable su participación en la


actividad económica (contabilizada) en la última década. De hecho, la tasa de
participación femenina en el mercado laboral casi se duplicó pues entre 1970 y
1990 pasó de 17.6% a 33%. Para 1997 la tasa de participación económica
masculina en el rango de edad de 20 y 49 años fue de 78.3 % y la femenina de
36.8%. No obstante, las condiciones de trabajo y su remuneración se hacen cada
vez más precarias, con un muy limitado acceso a la seguridad social. En el año
2005, más de la mitad de las trabajadoras (26.9%) percibían un ingreso menor a
dos salarios mínimos, en tanto que sólo el 22.2% de los hombres estaban en esa
situación enfrentándose asimismo a procedimientos o criterios de ingreso,
ascenso y permanencia injustos. El 31% de las mujeres refiere que nunca ha
trabajado contra el 3.6% que se ha encontrado en esa situación138.

De acuerdo con proyecciones del CONAPO, “la población económicamente activa

136
Operación femenina, masculina, dispositivo intrauterino, métodos hormonales y de barrera.
137
Mujeres y Hombres en México Op. cit. P. 40
138
Torres Falcón, Martha. Género y Discriminación. Revista el Cotidiano. No. 134. México, noviembre diciembre, 2005. P.75

134
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

femenina seguirá creciendo de manera significativa en los próximos años; de 14.4


millones de mujeres que participan en la actividad económica en el año 2000, se
incrementará a 17.3 millones en el 2005, a 19.5 en el 2010 y a cerca de 23
millones en el 2020. Lo que significa que de los más de 1.2 millones de empleos
que deberán crearse para satisfacer la demanda, el 38% estará ocupado por
mujeres.139 “Las mujeres casadas o que viven en unión libre tienen una
participación en las tareas domésticas140 cercana al 100 por ciento, le siguen las
mujeres separadas o divorciadas con 93.3% y las solteras con una tasa de
participación de 89.9 %141 ” De acuerdo a las cifras del INEGI, la participación de
los hombres en las tareas domésticas se ha incrementado en los últimos años,
especialmente entre quienes tienen mayor instrucción. Los hombres sin educación
tienen una tasa de participación de 44%, contra el 95.7

% de las mujeres en esas mismas condiciones. En tanto los hombres con la


secundaria terminada y más, registran una tasa de participación del 54.4% en
contraste con el 94.3 % en ese mismo rango de escolaridad.

Actualmente, la quinta parte de los hogares mexicanos están dirigidos por


mujeres, y en casi un tercio de ellos, tienen un trabajo permanente fuera de casa.
A pesar de los cambios ocurridos en los últimos años, gran parte de esas mujeres
continúa desempeñando tareas que todavía se definen como propias de su sexo o
que tradicionalmente realizan las mujeres. La “población femenina ocupada se
concentra en los servicios (39.1%), el comercio (24.7) y la industria (18.3%)142”.
Con la distribución siguiente: comerciantes, vendedoras y dependientas 20.2%;
artesanas y obreras 13.5%; 12 % como oficinistas y otro porcentaje igual como
agricultoras y 11.4 % como trabajadoras domésticas.

Cabe destacar que, al igual que en la mayoría de los países, en México es claro

139
Consejo Nacional de Población. Situación actual de la mujer en México. Página electrónica del Instituto Nacional de las
Mujeres.
140
El trabajo doméstico sigue considerándose improductivo (porque no crea plusvalía, ni ganancias) aunque sea necesario
para la reproducción de las personas. Su importancia ha sido reconocida recientemente en la Plataforma de acción de
Beijing. Pero aún sigue siendo tema de gran debate en cuanto su inclusión en las estadísticas económicas. Sin duda, la
subvaloración del trabajo doméstico forma parte de los criterios de desigualdad que afectan a las mujeres.
141
Op.cit. p.158
142
Op.cit. p.174

135
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

que los puestos de decisión en el ámbito laboral son mayormente desempeñados


por hombres: contra los 586 455 funcionarios públicos y gerentes privados -que
equivale al 2.4 del total de la población ocupada existen en el mismo rubro
154,131 mujeres lo que representa el 1.2 % del total143. Otro elemento que llama la
atención en la posición en el trabajo, es el de empleadores, el cual concentra 1.7
millones de personas de las cuales 88.2% son hombres y sólo un 11.8% son
mujeres. En cuanto a los trabajadores por su cuenta, que suman 9.2 millones 70%
son hombres y 30% mujeres.144

En relación con el trabajo doméstico y extradoméstico hay que destacar el tiempo


que mujeres y hombres dedican a estas actividades pues constituye uno de los
elementos que ilustran claramente la desigualdad entre mujeres y hombres. En
1997, de los 38.3 millones de personas que desempeñaban actividades
económicas, 13.5 millones eran mujeres y 25.3 millones eran hombres. “Del total
de hombres insertos en el mercado de trabajo, destacan los que sólo hacen
trabajo extradoméstico (53%); y de las mujeres, las que combina esta labor con
tareas del hogar (93.9%)145”. De acuerdo a los datos del INEGI esta situación está
cambiando pues de en 1995 el 33.7% de los hombres con trabajos
extradomésticos participaba también en trabajo doméstico, para 1997 la cifra se
había incrementado a 43.7%146. Si bien los hombres tienen mayor participación en
las actividades extradomésticas, las mujeres los superan en las domésticas. “La
diferencia mayor en la Carga Global de Trabajo por sexo se presenta en las
personas que tienen entre 30 y 44 años, edades en las que el tiempo de trabajo de
las mujeres supera al de los hombres en más de 23 horas de trabajo a la semana
lo que deriva en una mayor participación de las mujeres de todas las edades en la
Carga Global de Trabajo”147.

En términos de intensidad de trabajo, los datos estadísticos muestran que entre

143
Op.cit. p.170
144
Idem.
145
Op.cit. P.160
146
idem.
147
La Carga Global de Trabajo se refiere a la suma de trabajo doméstico y Extradoméstico que realizan mujeres y hombres.
Pedrero Nieto, Mercedes.. Trabajo Doméstico no remunerado en México. Una estimación de su valor económico a través de
la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo. Instituto Nacional de las Mujeres. México, 2002. P. 25

136
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

mujeres y hombres “las diferencias oscilan entre 6 y 12 horas siendo mayor la


diferencia en el número de horas de sobretrabajo femenino conforme avanza la
edad. La mayor diferencia se observa en el grupo de 40 a 49 años al trabajar las
mujeres 8.7 horas más que los hombres”148. El 97% de las mujeres de 12 años y
más se dedicaban de manera exclusiva a tareas domésticas o coordinadas con el
estudio149. Además de que en el hogar, la mayor parte de las veces la
responsabilidad sobre las y los hijos sigue recayendo en las mujeres.

A partir de 1982, factores estructurales como la recurrencia de crisis con el efecto


del deterioro del nivel de vida de las familias mexicanas ejercieron también presión
para que las mujeres participaran en el mercado laboral.

Asimismo, la disminución del gasto público afectó la situación de las mujeres pues
se redujeron los recursos destinados a guarderías, vivienda salud y otros apoyos
como los subsidios a algunos productos con el consecuente incremento de la
canasta básica150. En ese sentido, “la incorporación de la mujer al trabajo no se ha
traducido en una elevación de su nivel de vida, (pues) del total de mujeres
ocupadas, 59% no tiene prestaciones sociales, 50.54% recibe ingresos hasta de
un salario mínimo, y 72. 2% trabaja más de 35 horas”151. Hay que considerar
también que las mujeres se integran a las actividades remuneradas –como ya se
mencionó-realizando labores que se atribuyen a su “condición de mujeres”:
maestras, enfermeras, trabajadoras domésticas principalmente en áreas de
servicio y casi siempre como asalariadas.

Pese a estas circunstancias la creciente integración de las mujeres a actividades


extradomésticas, ha permitido diversificar sus posibilidades de desarrollo. Sin que
esto quiera decir que las mujeres asumen sus nuevas circunstancias como
oportunidades de desarrollo personal, ni tampoco han tomado conciencia sobre
sus condiciones de opresión. Además de que su integración a las actividades
148
Mujeres y Hombres en México P.163
149
Pedrero Nieto, Mercedes. P. 16
150
“En 1983, los subsidios totales significaron el 3.5% del producto interno bruto, al concluir la administración de Miguel de
la Madrid, esa proporción se redujo a 1.78% del PIB, en el primero bienio del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el
indicador cayó a 1.26% y en 1996 pasó a tan solo 0.68%.”. P 177
151
Eguiluz de Antuñano, Alicia y González Marín Ma. Luisa. Efectos del Neoliberalismo en la Familia y el Hogar en
González Marín Maria Luisa. Mitos y realidades del mundo laboral>P.181

137
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

remuneradas en muchos casos, no es una cuestión de elección o que les


favorezca. Sin embargo, el trabajo fuera de casa se convierte en algunas
ocasiones en detonador de su desarrollo y libertad individual, que en muchos
casos también entra en contradicción, “por la dificultad que existe para conciliar el
trabajo productivo y el reproductivo; la mujer tiene entonces que idear formas y
caminos para conciliarlos y en esa búsqueda están los “nuevos espacios de
poder”, que la mujer enfrenta de manera individual pero que al mismo tiempo son
de responsabilidad social”152.

La sociedad y el Estado deben contribuir al reconocimiento y la justa valoración


del trabajo que realizan las mujeres, (que al igual que el de los hombres) es fuente
generadora de la riqueza económica, pero que necesita para su inserción en la
vida pública y en el trabajo remunerado de apoyos diferentes para su desarrollo
individual. En primera instancia, se requeriría eliminar en las solicitudes de empleo
las preguntas sobre el estado civil de las mujeres, la eliminación de pruebas de
embarazo, así como, aumentar el número de estancias infantiles, adecuar horarios
y condiciones generales de trabajo, sistemas de salud integrales y una educación
que estimule el desarrollo de la inteligencia femenina sin estereotipos, más
centrada en el valor de la democracia y la equidad, por citar solo algunas de las
condiciones que requieren revisión y adaptación.

Con esa lógica, ha sido de gran importancia el cambio en las percepciones


sociales y la modificación paulatina del rol que tradicionalmente se atribuía a las
mujeres en nuestro país, así como las acciones positivas gubernamentales que se
realizan para favorecerlas, como cursos de sensibilización dentro de las
dependencias gubernamentales, la revisión de libros de texto de primaria para
eliminar imágenes sexistas o las campañas en medios de comunicación con el
propósito de crear una actitud crítica frente a situaciones que viven las mujeres
como la violencia doméstica, entre otras. Esto a la par de circunstancias internas
que en los últimos años han impactado de manera positiva como el aumento de la
escolaridad femenina “que se asocia a un nivel de participación elevado y

152
. P. 176

138
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

creciente en el mercado laboral a lo largo del tiempo”153 y su cada vez mayor


inserción en espacios de toma de decisiones

3.1.2 Escolaridad de las mujeres

En este ámbito aunque hay avances notorios durante los últimos años, subsisten
diferencias en el acceso y permanencia en los servicios educativos que actúan en
detrimento de niñas y mujeres. “El promedio de escolaridad de la población
mexicana entre los años 1970 a 1997 se incrementa en más del doble al pasar de
3.4 a 7.4 años; siendo ligeramente mayor el promedio de escolaridad de los
hombres, 7.7 años, que el de las mujeres, 7.1 años. En 1997, los hombres entre
los 20 y los 34 años de edad tenían el mayor promedio de escolaridad, equivalente
a la educación básica y obligatoria, entre 9 y 9.2 años; por su parte las mujeres
entre los 20 y 24 años tienen el mayor promedio de escolaridad 8.9 años”154.

Entre 1970 y 1997 el incremento de asistencia escolar fue notable. Pasando de


63.3% a 91.45% de mujeres y de 65.6% a 93.1% en el caso de los hombres.

Lo cual equivale a 847 mil mujeres y 688 mil hombres entre los 6 y los 14 años de
edad155. Por supuesto que estos datos son variables dependiendo del lugar de
residencia y el nivel educativo de referencia. No obstante, “en todos los tamaños
de localidad es mayor la asistencia de niños que de niñas y es en las localidades
de menos de 2500 habitantes, donde se observa la mayor diferencia en la
asistencia por sexo, con 3.2 puntos porcentuales en contra de las niñas156”. A pesar
de los avances en los niveles básicos, su presencia y permanencia disminuye
conforme avanzan hacia los grados superiores. En 1997, entre el grupo de edad
de 15 a 24 en el último de los rangos asistían a la escuela 30 de cada 100 mujeres
(2.9 millones) y 34 (3.2 millones) de cada 100 hombres157

153
Portos, Irma. Efectos de la crisis en la política neoliberal en la ocupación femenina en México en González Marín, Maria
Luisa. Op. cit. P.104
154
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y Comisión Nacional de la Mujer. Mujeres y Hombres
en México. 4ª. Edición. México, 2000. P. 172.
155
Datos tomados de INEGI. Estadísticas Educativas de Hombres y Mujeres 2000, México, 2000.
156
Op.cit. P.6
157
OP. cit.. P.9

139
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

En 1997, el 20.3% de mujeres y el 23.7% de los hombres de la población de 15


años y más contaba con secundaria. Los niveles oscilan entre 6.8% de las
mujeres en localidades con menos de 2500 habitantes a 41.3% en las de 100 mil y
más habitantes. En el caso de los hombres la cifra siempre es mayor: en las
localidades de menos de 2500 habitantes con un porcentaje de 7.3% hasta 43%
en las poblaciones con 100 mil y más habitantes. De acuerdo con cifras de ese
mismo año, en las grandes ciudades el 41.3% de la población de 15 años
continuaba estudios posteriores a secundaria158. De esa proporción el 39.7 eran
mujeres y el 41.3 hombres. Mientras que en las localidades de menos de 2500
habitantes, el total es de 7.0 que equivale a un millón de personas, el 6.8% son
mujeres y el 7.3% son hombres. En las localidades con población indígena la
situación se agudiza: “los hombres indígenas tienen un promedio de 3.8 años de
escolaridad y las mujeres de 2.6 años. En 1990 el promedio de escolaridad de las
y los indígenas fue de 3.2 años mientras que la de la población nacional era de 6.6
años”159. De acuerdo al censo de Población y Vivienda de 1990, en la República
Mexicana 48.2% de las mujeres indígenas mayores de 50 años eran analfabeta en
contraste con el 29% de los hombres de ese mismo rango de edad.

En cuanto a la selección de carreras profesionales y egreso de licenciatura


universitaria y tecnológica, se observa además la constante de que los hombres
se encuentran en número mayor dentro del sistema educativo. Las preferencias
por profesión muestran un sesgo basado en las creencias y estereotipos que
maneja la sociedad al atribuir el desempeño de ciertas tareas a mujeres y
hombres. En ese sentido, existe una proporción menor de mujeres egresadas de
carreras y dedicadas a la ciencia y la tecnología “En 1997 en el país, concluye su
licenciatura un número mayor de hombres (93.7 mil) que de mujeres (89.7 mil). La
mitad (47.9 %) de los hombres y dos tercios (64.9 %) de las mujeres egresan del
área de las ciencias sociales y administrativas; 38.1 y 16.9%, respectivamente,
terminan ingeniería o tecnología; y 11.5% de las mujeres y 6.7% de los hombres

158
Estas cifras incluyen a la población que tenía al menos un grado aprobado en preparatoria, normal básica, carrera
técnica o comercial con secundaria terminada, profesional maestría o doctorado. Op. cit. P.162
159
Mujeres y Hombres en México. Op. cit. P.341

140
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

concluyen ciencias de la salud”160.

Si bien el nivel de instrucción se relaciona con una mayor participación de la


población en mejores condiciones dentro del mercado laboral, la brecha existente
entre mujeres y hombres se hace muy evidente. De acuerdo a la información
citada por Araceli Mingo sobre la “Encuesta de Empleo 2002”. 3 millones 551 mil
462 hombres y 2 millones 184 mil 509 mujeres de la totalidad de población
económicamente activa contaba con estudios profesionales de nivel superior”161.
En 1997, el 52.6% de las mujeres con estudios postsecundarios participaba en
actividades económicas contra el 81.4% de los hombres con este mismo nivel de
estudios. De hecho, las mujeres que contaban con este nivel, registran el mayor
porcentaje de participación económica entre las mujeres, por encima de las que
cuentan con secundaria completa (40.6%) contra el 87.2% de los hombres;
primaria completa y secundaria incompleta (30.2%), en el caso de los hombres
72.6% y sin instrucción y con primaria incompleta (29.7%), dentro de esta
clasificación los hombres constituyen el 76.7%. No hay que olvidar que las
mujeres, incluso las que cuentan con mayor escolaridad restringen su
participación a ciertas ramas de actividad y categorías específicas que por lo
general son menos valoradas social y económicamente. Además de que “Las
mujeres no han podido convertir sus credenciales educativas en oportunidades de
trabajo en una medida que se acerque siquiera a la de los hombres”162.

Información reciente (2005) señala que existe en México una tasa nacional de
analfabetismo de 11.1% para las mujeres y 7.3% para los hombres. Este se
concentra en las generaciones de mayor edad y siempre es más elevado el
número de mujeres163. Así, el 62.8% de las mujeres mayores de sesenta años no
sabe leer ni escribir, en contraste con el 37.2% de los hombres en ese rango de
edad. Las diferencias porcentuales disminuyen conforme aumenta el tamaño de
habitantes de la localidad y si ésta es urbana o rural. “En las localidades de menos

160
Estadísticas Educativas>P. 53
161
Mingo, Araceli. ¿Quién mordió la manzana? Sexo, origen social y desempeño en la Universidad. Fondo de Cultura
Económica, Universidad Nacional Autónoma de México, Programa Universitario de Estudios de Género. México, 2006. P.13
162
Chafetz, Saltzman Janet. Equidad de Género. Ediciones Cátedra. España, 1984. P.87
163
Op. cit., P.191-193

141
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

de 2500 habitantes, 17.8% de los hombres y 26.4 % de las mujeres son


analfabetas. En contraste con el 2.8% del sexo masculino y 5.6% del sexo
femenino que no saben leer ni escribir en las localidades de 100 mil y más
habitantes. Si cruzamos analfabetismo con la pertenencia a un grupo étnico se
muestra una diferencia de casi el doble; en el caso de las mujeres el promedio
asciende a 43.1% frente al 23.2% de hombres164 La población del país de 15 años
y más que no sabe leer ni escribir disminuye significativamente al pasar de 25.8%
en 1970 a 10.6% en 1997. Esto equivale al 4.1 millones de mujeres y 2.3 millones
de hombres de 15 años y más.

Sería muy complejo explicar la diversidad de razones de asistencia, permanencia


y eficiencia terminal de mujeres y hombres en los diferentes niveles educativos.
Especialmente por las características multiculturales de nuestro país. Sin
embargo, pese a los avances en todos los niveles educativos una constante en
todos los casos es el número menor de mujeres que asiste a estos servicios. Si
bien, ambos sexos sufren el impacto de la deficiencia e insuficiencia de recursos
educativos así como las causas estructurales que generan rezago o alientan la
culminación exitosa de estudios, se debe brindar atención especial a las variables
que pueden incidir en el acceso, permanencia y preferencias en la elección de
profesiones de mujeres y hombres. Sólo así podrán eliminarse los estereotipos y
creencias, que son en última instancia las que favorecen la incorporación a la
educación de un número mayor de hombres que de mujeres, así como elecciones
académicas que denotan una tendencia importante relacionada con aptitudes y
capacidades de roles tradicionales de hombres y mujeres.

Educar con perspectiva de género implica garantizar las mismas oportunidades de


formación para niñas y niños que no se agoten en la asistencia a la escuela y su
permanencia en ella, sino que se consoliden en la igualdad de derechos, de
obligaciones, de responsabilidades y de reconocimiento social y económico.

Esto entraña un trabajo educativo con las maestras y los maestros, con las

164
Torres Falcón. Op. cit. P.75

142
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

madres y los padres de familia para que la construcción social de lo masculino y lo


femenino, en cada contexto, sea replanteada en aras de no imponer estereotipos
que coarten la libertad y las opciones de vida y que además generen las bases de
autonomía, respeto y libertad personal.

3.1.3 Atención de la salud de las mujeres

En los últimos años, los avances en la atención de la salud de las mujeres han
redundado en el aumento de la esperanza de vida y en la disminución de muertes
por enfermedades infecciosas causadas en su mayoría por la falta de atención en
el parto y el posparto “reduciéndose más de la mitad entre 1980 y 1997, al pasar
de 9.5 a 4.7”165 Aunque en general los servicios médicos se han dirigido a la
atención del proceso reproductivo de las mujeres; descuidando otros aspectos de
la salud de aquellas que se encuentran en otras etapas de la vida. En ese sentido,
habría que ahondar en la atención dirigida a la maternidad con el peso que
socialmente tiene esta función y los recursos efectivos con los que las mujeres
cuentan para elevar su calidad de vida y el alivio de sus patologías. Pues si bien
es cierto que es de primordial importancia la atención de la salud de las mujeres
en edad reproductiva, también lo es que existe negligencia y desatención tanto en
ese como en otros aspectos de la salud de las mujeres, por ejemplo frente al
incremento de casos de SIDA.

Información de CONAPO señala que entre 1989 y 1997 hubo 26463 muertes a
causa del SIDA, pasando de 0.6 a 1.1 defunciones de mujeres por cada 100 mil
habitantes. En tanto, el Consejo Nacional contra la Discriminación (CONAPRED)
señala que “en México 14% de los casos registrados en 2002 correspondía al
género femenino, constituyéndose como la séptima causa de muerte entre las
mujeres de 25 a 34 años”166. En el caso de los hombres, se elevó de 3 a 7.8
muertes, en el mismo año.

El cáncer de mama también va en aumento: en 1997 se registraron 3000


165
Hombres y mujeres en México.. P.70
166
Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Carpeta Informativa. Primera reimpresión. México, octubre de 2005.
P.20

143
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

defunciones lo que representó el 14.8 de las muertes por cada 100 mil mujeres de
25 años y más. En 1997 se identificaron 4512 muertes por cáncer cervicouterino o
que significó una tasa de 20.9 decesos por cada cien mil mujeres en el rango de
25 años y más. No obstante, la atención se ha incrementado; en 1992 de cada
100 mil mujeres de 15 años y más se atendían 13 casos de este tipo de cáncer;
para 1997 la cifra se incrementó a 58. En lo que respecta al cáncer mamario de
acuerdo a cifras del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
(CONAPRED), la mortalidad en este rubro se incrementó en 10.9% en la última
década. Es decir 2241 muertes en 1990 a 3455 en el año 2000167.

Por otro lado, la generalización del uso de anticonceptivos ha permitido un mayor


control de la natalidad, sobre todo en áreas urbanas, pues existe un déficit
importante tanto en la educación de la sexualidad, como atención para la
planificación familiar en las áreas rurales, lo cual provoca un número importante de
embarazos no deseados. “En México se registran 380 mil embarazos anuales de
mujeres adolescentes (entre 13 y 19 años). El 53% de ellas no tiene escolaridad o
sólo tiene primaria incompleta, mientras que el porcentaje de adolescentes con
secundaria o un grado mayor corresponde al 7.5%”168. Existe aún un preocupante
número de muertes (8.5%) por abortos principalmente clandestinos que ponen en
riesgo la salud e incluso la vida de las mujeres.

Aunque no existen cifras exactas sobre el número de abortos, de acuerdo a


estimaciones de CONAPO, en 1995 se registraron 110 mil abortos inducidos
cantidad que se redujo a 102 mil en 1997169. Pese a su reducción, los datos del
INEGI del año 2000 señalaban al aborto inducido como la cuarta causa de muerte
entre las mujeres. Actualmente (marzo, 2007), se encuentra en debate la
conveniencia de su despenalización, pues además de ser un riesgo de salud
pública170, constituye una intromisión en la decisión de elegir sobre un aspecto que

167
Idem
168
Idem
169
Consejo Nacional de Población. Situación Actual de la Mujer en México. Diagnóstico Sociodemográfico. Primera Edición
México, 2000. http//: www.conapo.gob.mx (consulta: 30 de marzo de 2007)
170
En el Programa Nacional de la Mujer 1995-2000 se habla de 232 mil abortos entre 1990 y 1992. Alrededor de 100 mil
abortos al año. Programa Nacional de la Mujer 1995-2000 P.10. Sin embargo, otras estimaciones calculan
aproximadamente medio millón de abortos al año. Véase Loaeza, Soledad, “Por el derecho a decidir” en La Jornada.

144
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

debiera ser de orden e interés estrictamente personal.

3.1.4 Violencia hacia las mujeres

Dos aspectos que no pueden dejar de mencionarse en este apartado son las
condiciones de violencia y pobreza que impactan mayoritariamente a las mujeres y
que son también efectos de la desigualdad de género en nuestro país. A ambos
temas se han dedicado ya numerosos estudios, pues las dos problemáticas
tienden a agravarse. Según datos de CONAPRED, en el 2004 el 46.55% de la
población total femenina sufrió al menos un incidente de violencia171. En sentido
amplio la violencia es un efecto de la desigualdad estructural. “Se trata de una
realidad universal: la construcción social de las mujeres como seres sobre quienes
puede ejercerse, de modos y con intensidades diversas, una gran cantidad de
violencia (>) Mas allá de lo que es inobjetable como el maltrato físico, sexual y
emocional, (>) hay todavía otra forma de violencia mucho más profunda que
permea el trato cotidiano, impregna las mentalidades, construye (y es construida
por) el lenguaje, y encuentra amplia expresión en el orden simbólico172”.

La violencia intrafamiliar es otra de las formas de violencia más recurrente hacia


las mujeres y hasta ahora poco cuantificada, pues como se consideraba parte de
la vida íntima de las personas, no era sancionada; además de que las mujeres la
ocultaban muchas veces por vergüenza o también por esos patrones culturales
que la habían naturalizado. “Según la encuesta nacional llevada a cabo en 2003,
el 46.6% de las mujeres entrevistadas reportaron haber sufrido un incidente de
violencia, por parte del compañero íntimo en los doce meses anteriores; en el
rango de edad de 15 a 19 años, el porcentaje aumenta a 55.8%. Además, una de
cada cuatro mujeres mexicanas adultas ha sufrido una violación”173. El

México, 22 de marzo de 2007. http://www.jornada.unam.mx


171
CONAPRED. Op. cit. 20
172
Torres Falcón Marta (compiladora). Violencia contra las mujeres en contextos urbanos y rurales. El Colegio de México.
Primera Edición. México, 2004. P. 15
173
Si bien la violencia hacia las mujeres es como un monstruo de mil cabezas. Los feminicidios en Ciudad Juárez,
Chihuahua, adquieren dimensiones mayúsculas que permiten visualizar de manera amplificada el odio social y la violencia
que existe contra las mujeres. Los crímenes se conjugan; como la explotación económica, la violencia doméstica, la
pobreza, la discriminación, embarazos de adolescentes, la falta de servicios públicos, por citar sólo algunos. En Juárez, las
maquiladoras ocupan el 60 por ciento de mano de obra femenina. Una característica particular, en ese sentido, es que se
invierte la tendencia tradicional de mayor número de hombres en actividades económicamente redituables, por el mayor

145
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

hostigamiento sexual hacia las mujeres es otra práctica común en nuestra


sociedad, que la mayor parte de las veces pasa desapercibido, pues ni siquiera
merece importancia, pese a que se ha encontrado como una causa de pérdida del
empleo y en otras ocasiones impedimento para el progreso dentro de las
actividades extradomésticas174.

Una de las formas más incomprensibles y brutales de violencia hacia las mujeres,
son los feminicidios o crímenes de odio hacia las mujeres que en nuestro país se
han detectado principalmente en Ciudad Juárez, localidad fronteriza con los
Estados Unidos de Norteamérica y cuya actividad económica principal es la
industria maquiladora. Con el feminicidio48 se cierra el círculo de la modernidad y
el avance, para volver al principio de lo primitivo, a la abyección del lado oscuro
del ser humano, es decir del ser hombre en una sociedad patriarcal, con toda la
carga de poder ilimitado que eso implica. La mujer vale muy poco o nada, su vida
es desechable, descuartizable, invisible.

En 1993, comenzaron a documentarse los primeros casos de feminicidio, la


primera década puede señalarse como la de mayor impunidad. Desde entonces,
aunque no se cuenta con cifras precisas, son un número aproximado de 450 las
mujeres asesinadas y más de 800 las desaparecidas. Sin embargo, es necesario
tomar las cifras con cuidado, pues existen distintas y diversas cuantificaciones.

La Fiscalía Especial para la Investigación de Homicidios contra las Mujeres

índice de mujeres incorporadas al mercado laboral. Esto se atribuye a que en las maquiladoras se prefiere ocupar a
mujeres, pues se cree que es más sencillo que ellas se adapten a los pésimos salarios, prestaciones inexistentes y peores
condiciones laborales. El feminicidio se ha considerado como producto de la cultura dominante donde los asesinatos
sexuales son la expresión última de la sexualidad como poder. Una forma de terror que sostiene y mantiene la supremacía
masculina.
Aunque las autoridades no han aceptado este hecho. Amnistía Internacional (Informe, 2003) y las denuncias de los
familiares de las víctimas han inferido que existe un patrón de selección, en su mayoría son mujeres, adolescentes y
recientemente, niñas de entre 6 y 22 años de edad, estudiantes u obreras, de las maquiladoras, camareras, empleadas en
la economía informal o estudiantes. Las más de las veces en circunstancias precarias con hijas o hijos que mantener,
habitantes de las zonas más pobres, con pocas posibilidades de defensa por lo que las más de las veces el crimen queda
impune. La falta de voluntad de las autoridades, tanto del gobierno de Chihuahua, como de las autoridades federales para
asumir su plena responsabilidad y reconocer las dimensiones de este patrón e implementar políticas públicas efectivas ha
dejado a la sociedad sin la debida protección que le corresponde y sin remedio efectivo para las familias que han sufrido la
pérdida de sus madres, hijas o hermanas. Dentro de la bibliografía General de este trabajo se incluyen documentos y libros
de consulta sobre el tema.
174
En las reformas al Código Penal del Distrito Federal en 1989 por primera vez se crea el tipo penal de hostigamiento y el
abuso sexual >se enuncian los derechos de la víctima y se prohíben las preguntas acerca de la vida sexual de la mujer.
Olamendi, Patricia. EL cuerpo del Delito. Los Derechos Humanos de las Mujeres en la Justicia Penal. Procuraduría General
de Justicia. México, 2000. P. 13

146
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

(creada en 1998), señaló que desde 1993 a 2003 se tenían registrados un total de
91 homicidios en tanto la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el 2003
consignó una cantidad de 232 homicidios dolosos de mujeres. Por su parte, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos de acuerdo a informes
presentados por las autoridades de Chihuahua, indicó el asesinato de 268 mujeres
y niñas a partir de 1993. Desafortunadamente no existe coincidencia ni en las
cifras y eso es parte del déficit de atención del problema y también del deficiente
manejo gubernamental del mismo. Pese al número de feminicidios y
desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez, en el 2005 de acuerdo al Informe de
Amnistía Internacional175, solo se habían apresado a 39 presuntos responsables.
En ese sentido, diversas organizaciones sociales se han pronunciado contra la
negligencia y desinterés mostrado por las autoridades locales, por lo que han
solicitado la intervención del gobierno federal50176. No obstante, inexplicablemente
éstas han actuado con lentitud y sospechosa cautela.

Cabe hacer notar que el proceso de visibilización de la violencia hacia las mujeres
ha sido de importancia y beneficio para las mujeres en nuestro país; como la
penalización del incesto, de la violencia sexual y de la violación dentro del
matrimonio y, pese a las críticas, la nueva Ley de Acceso de las Mujeres a una
vida libre de Violencia son acciones de relevancia en el reconocimiento de la
desigualdad de la condición femenina. No obstante, existen grupos de mujeres
donde los problemas se agudizan y siguen siendo víctimas de graves violaciones
de sus derechos humanos como las indígenas, los grupos de trabajadoras
campesinas y de la maquila, así como las que viven en localidades apartadas con
menos de 2500 habitantes, donde los problemas de opresión social se cruzan con
violencia, discriminación y pobreza extrema.

175
Amnistía Internacional. Muertes Intolerables. Diez años de desapariciones y asesinatos en Cd. Juárez y Chihuahua.
México, agosto de 2003
176
El Informe de Amnistía Internacional sugería la intervención de las autoridades federales, pues los asesinatos, por
considerarse del fuero común, se investigaban por autoridades locales Recientemente, la Procuraduría General de Justicia
creó la Fiscalía Especial para la atención de Delitos Relacionados con Actos de Violencia contra las Mujeres en el País. Al
frente se nombró a la abogada Alicia Pérez Duarte y Noroña, especialista en cuestiones legales con perspectiva de género.
A diferencia de las anteriores Fiscalías, fue dotada de autonomía técnica y operativa y está facultada para investigar y
perseguir los delitos de mujeres en Ciudad Juárez.
51 González González, Marisa. Mujer, fecundidad y trabajo. en Mitos y Realidades del Mundo Laboral y Familiar de las
Mujeres Mexicanas.. P.38

147
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

3.1.5 Niveles de pobreza en la población femenina

El 60 por ciento de las mujeres mexicanas viven en condiciones de pobreza o


pobreza extrema. Las mujeres pobres se incorporan a labores que les impiden su
desarrollo personal, ya que desde muy pequeñas trabajan en actividades poco
gratificantes, como el servicio o las tareas domésticas con jornadas extenuantes
pero imprescindibles para su supervivencia y obstáculo para su preparación. A
esto se agrega la formación de parejas a edad temprana y un gran número de
embarazos no deseados o poco razonados desde la adolescencia. 51 Entre las
mujeres pobres e indígenas, debido principalmente a su imposibilidad de acceso a
los servicios de salud, las enfermedades prevenibles siguen siendo su principal
causa de mortandad.

El Informe del estado mundial sobre la Infancia “incluye e México entre los países
de América Latina que, a pesar de los avances logrados en los últimos años,
registran aún marcadas desigualdades entre hombres y mujeres. [>] UNICEF
consigna que 70 por ciento de las mujeres adultas en México que vive en hogares,
depende económicamente de sus maridos y compañeros, y que solo 18 por ciento
se beneficia de un programa de retiro, contra 42 por ciento de los hombres”177. En
México aún predomina los hogares con jefatura masculina, en el que la mujer
continúa siendo el “ama de casa” y el hombre el proveedor del sustento. No
obstante, la tercera parte de las mujeres se dedica a actividades extradómesticas,
sin librarse del trabajo doméstico, lo que afecta gravemente su calidad de vida. En
contextos de pobreza o pobreza extrema se suma al trabajo que realizan las
mujeres, en muchos casos, el cuidado de personas enfermas, con capacidades
distintas y/o adultos mayores.

También las políticas neoliberales178, actúan en detrimento de las condiciones

177
Condenan desigualdad de Género en México Periódico Reforma. México 10 de diciembre de 2006 en
http:/www.reforma.com/nacionalarticulo/717038
178
El Neoliberalismo es “un modelo económico que responde a las necesidades actuales de la competencia de los países
desarrollados, lo que explica que dentro de sus políticas, el combate al proteccionismo y a la intervención estatal sea un
elemento central>. En México la Política de adelgazar al Estado ha traído consecuencias negativas en casi todas las
esferas de la sociedad. La venta de empresas paraestatales se ha prestado para la más escandalosa corrupción y la
creación de nuevos grupos empresariales fortalecidos al amparo de la delincuencia, sin tomar en cuenta la pérdida de
soberanía y la entrega de los recursos naturales al capital extranjero y el crecimiento del desempleo que este proceso ha

148
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

laborales de mujeres y hombres, especialmente en las generaciones más jóvenes


donde las diferencias salariales entre ambos sexos llegan a ser poco significativas.
Sin embargo, las mujeres se ven expuestas a un mayor número de factores que la
afectan de manera directa, como la doble y hasta triple jornada que representa
para las mujeres trabajadoras, las actividades domésticas que tradicionalmente les
corresponde desempeñar, sumando efectos indirectos de dichas políticas como la
eliminación de subsidios a los alimentos de consumo básico, la cuotas de
recuperación que se han impuesto a servicios de salud que antes eran gratuitos y
el que cada vez con mayor frecuencia, las mujeres se han visto obligadas a salir
en la búsqueda de empleos temporales, sin ninguna prestación y mal
remunerados. Además de otros factores que se suman, como la diferencia que
existe entre el número de mujeres que se incorporan en procesos de toma de
decisiones en comparación con los hombres con las implicaciones que eso
conlleva. En ese sentido, es que habrá que tomar con cuidado el aumento en el
número de instancias de atención a las mujeres, pues en algunas ocasiones, se
reportan como resultados acciones que en principio no tienen, ni buscaban ese
propósito.

3.1.6 Las mujeres en espacios públicos de toma de decisiones

El aumento de mujeres tanto en los servicios educativos y su inserción en el


mercado laboral han favorecido su mayor participación en espacios públicos de
toma de decisiones y representación política; sin embargo, persisten también ahí
marcadas diferencias de género. El padrón electoral, por ejemplo, en el año 2000
registraba 33 millones de mujeres y 30.7 millones de hombres. Sin embargo, las
mujeres se encuentran lejos de estar en igualdad política con los hombres. Pese a
que el Código Federal de Procedimientos Electorales de nuestro país ha
establecido cuotas de representación179 del 30% para las mujeres, los partidos

implicado. La meta del gobierno de tener finanzas públicas sanas, sólo ha ocasionado que la baja de la inflación recaiga
sobre el pueblo, y especialmente sobre los trabajadores, con el descenso constante de los salarios reales>La reducción del
gasto público ha hecho que descienda la producción industrial y agrícola>Según la Concanaco, en Distrito Federal el
consumo de bienes y servicios en 1995 decayó 47.7 por ciento” González Marín, Maria Luisa. Mitos y Realidades del
Mundo Laboral y Familiar de las Mujeres Mexicanas. Op. cit. P. 9-12
179
Las cuotas fueron introducidas a nivel federal por medio de una reforma al Código Federal de Instituciones y Procesos
Electorales publicada en el Diario Oficial de la Federación el 24 de junio de 2002 y fueron aplicadas por primera vez en el

149
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

políticos han dado diferente manejo e interpretación a esto; por ejemplo no se


señala la ubicación en que las mujeres deben colocarse para la elección, lo cual al
final también reduce sus posibilidades de ser electas. Además de que cada uno de
los partidos políticos “cumple con el ordenamiento de acuerdo con sus propios
estatutos, es decir, de acuerdo con la cultura política de sus cuadros militantes. De
tal suerte, mientras que para el PRI (Partido Revolucionario Institucional) y el PRD
(Partido de la Revolución Democrática) –que tienen cuotas diferentes (50 y 30 por
ciento respectivamente) –de cada tres candidatos uno es mujer, para el PAN
(Partido Acción Nacional) no hay orden de prelación alguno)180”

Así, pese a que las mujeres constituyen más del 50% de la población y del padrón
electoral, “esta proporción no se ha visto reflejada, ni con mucho en los resultados
de las elecciones. Por ejemplo, en el año 2000 en la Cámara de Diputados, sólo
había 16.8% de mujeres; en ese recinto, ninguno de los cuatro comités de
gobierno está presidido por ninguna mujer, y sólo había cinco comisiones (de un
total de 54) encabezadas por mujeres. En el Senado181, el panorama cambia sólo
ligeramente: 18% de las legisladoras y diez comisiones presididas por mujeres
(también de un total de 54). En los congresos locales la tasa de participación es de
13.8% y en las presidencias municipales apenas alcanza 3.7%”182. En cuanto a la
inequidad en los puestos del ejecutivo estatal es importante mencionar que a lo
largo de la historia de nuestro país hasta el año 2000, sólo había habido 5
gobernadoras183.

proceso electoral” En el artículo 175 A se señala que por ningún motivo los partidos políticos o coaliciones podrían incluir
más del setenta por ciento de candidatos de un mismo sexo. La Suprema Corte de Justicia al examinar la
inconstitucionalidad de las cuotas determino que tienen perfecta cabida dentro del sistema legal mexicano. Carbonell,
Miguel. Igualdad y Constitución. Cuadernos de la Igualdad. CONAPRED. Primera reimpresión. México, 2004. P.37
180
Peschard, Jacqueline. El Sistema de cuotas en América Latina. Panorama General en Mujeres en el Parlamento. Más
allá de los Números. Internacional Institute of Democracy and Electoral Assistance (IDEA). Primera edición en español.
Costa Rica, 2002. P.178
181
“el 31 de agosto de 1964 tomaron protesta como senadoras la Lic. y Profra Maria Lavalle Urbina, representante del
estado de Campeche y la Dra. Alicia Arellano Tapia, representante del estado de Sonora. No obstante que desde 1953 el
voto femenino fue autorizado, éstas fueron las dos primeras mujeres que ocuparon escaños senatoriales. Cubrieron el
período 1964-1970, correspondiente a la XLVI y la XLVII legislaturas. Desde ese momento, hasta el año 2000 apenas 88
mujeres formaron parte del Senado de la República. Senado de la República. Boletín Informativo. Año 1 No. 2. Diciembre
de 2000. www.senado.gob.mx
182
Torres Falcón, Martha.. P. 75
183
Siendo la primera Griselda Álvarez Ponce de León, en Colima; Rosario Robles Berlanga, (Jefa de Gobierno), Distrito
Federal; Beatriz Paredes Rangel, en Tlaxcala; Dulce Maria Sauri Riancho, en Yucatán; y actualmente todavía en funciones
en el estado de Zacatecas, Amalia García y Beatriz Paredes, las tres últimas también han alcanzado la presidencia del
partido político al cual pertenecen

150
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Es importante mencionar que en la Administración Pública Federal en diciembre


de 1999, “proporcionalmente el número de funcionarias (equivalía) al 30% del
universo total de mandos medios y superiores, conformado por 47,704 servidores
públicos. El número mayor de mujeres se concentraba en el nivel de jefas de
departamento (52.9%) disminuyendo la proporción conforme avanza la jerarquía
del puesto; el 23.6% eran subdirectoras de área; el 14.5% directoras de área; el
3.8% asesoras; el 1.7% auditoras adjuntas; el 2.1% directora general; el 0.85%
coordinadora general; el 0.14% oficial mayor; el 0.07% subsecretaría; y el 0.01%
secretaría de estado184”.

Resulta significativo que el mayor porcentaje (15%) de funcionarias se encontraba


ubicado en la Secretaría de Educación Pública, lo cual equivale a 2 mil 250
mujeres. Esto quizá también responda a una cuestión de género, en virtud de que
las mujeres tradicionalmente se les ha reconocido un rol de educadoras de sus
hijas e hijos. Además de la obvia desventaja numérica, se hace necesario
profundizar y normar para que cada vez un mayor número de mujeres alcance
puestos de decisión. Aunque en ese sentido, también hará falta realizar acciones
encauzadas a lograr mayor sensibilización de las mujeres sobre la desigualdad de
género, pues el hecho de que más mujeres se coloquen en puestos de decisión no
asegura que éstas actuaran a favor de lograr un trato más equitativo hacia sus
congéneres.

3.2 Marco legal para la incorporación de la perspectiva de género en la


Administración Pública de México

El reconocimiento jurídico de los derechos de las mujeres185 en México es algo


relativamente nuevo. En un inicio, las reformas al marco normativo con esta
supuesta orientación se realizaron en los años ochentas en aspectos relacionados
184
Comisión Nacional de la Mujer (CONMUJER). Las Mujeres en la toma de decisiones. (Versión 2000). Su participación en
la Administración Pública Federal. Secretaría de Gobernación-CONMUJER. México, febrero de 2000. P. 8
185
El tercer Informe Sombra sobre México enuncia como los principales derechos de la mujer: El derecho a disfrutar de una
plena salud física, mental y social; el derecho a una vida libre de violencia, a la educación y a las mismas oportunidades que
los hombres. Tienen derecho a una alimentación nutritiva, de acuerdo a las diferentes etapas de la vida. Al trabajo
remunerado, igualdad de trato y de salario. Como ciudadanas tienen derecho a la participación social y política: a votar y ser
elegidas para ocupar cargos públicos y a participar en la toma de decisiones. A la protección legal de sus bienes, a una
vivienda y servicios básicos como el agua, luz y drenaje. Al descanso y a compartir las responsabilidades familiares y de
cuidado de hijas e hijos. A la no-discriminación y a la igualdad de trato, con respeto y dignidad.

151
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

con la procuración de justicia, principalmente en los códigos civiles y penales para


sancionar la violencia intrafamiliar. Los cambios se dirigieron a castigar a un
agresor y observar a la mujer como víctima, sin que esto se reconociera como un
problema estructural derivado de las relaciones desiguales de poder que se
establecen entre mujeres y hombres. Aunque desde 1974, se había modificado el
artículo cuarto constitucional para establecer la igualdad de ambos sexos frente a
las leyes y veinte años antes (en 1953) se había otorgado a las mujeres el
derecho al sufragio, no pudo constatarse que la garantía de igualdad jurídica o el
derecho al voto representaran en sí mismos el ejercicio pleno de derechos
sociales de las mujeres o de su ciudadanía.

La feminista Marcela Lagarde explica que la falta del cumplimiento legal hace
necesario el ejercicio de la libertad negativa, es decir “pactar lo que no se respeta”.
En ese sentido, las mujeres han tenido que “nombrar, criticar, buscar alternativas y
luego tratar de llevarlas al terreno social, jurídico y político para que queden en el
pacto, aunque sea como libertad negativa”186. Hasta lograr la libertad positiva que
implicaría el respeto de los derechos humanos de las personas sin que sea
necesario enunciarlos para su pleno respeto, como debiera ocurrir en una
sociedad con principios democráticos.

La democracia se construye desarrollando en las personas su capacidad de


autonomía y decisión, conocimiento de sus derechos, aptitudes de ejercerlos,
respetuosas de los derechos de los otros y capacidad de adecuarlos a las
condiciones reales que permitan la creación de nuevos pactos sociales y el
respeto y reconocimiento de la heterogeneidad de los grupos. Entonces el pacto
expresaría no los principios de “un pueblo abstracto y sólo simbólico, sino de los
sujetos sociales que en el mismo pacto social configuran su ciudadanía”187. Para
Marcela Lagarde la ciudadanía como construcción de una sociedad democrática
que permite la expresión y participación asociada de personas y grupos diversos
reflejaría principios estructurados de acuerdo a las necesidades de cada cual y no

186
Lagarde, Marcela. Claves feministas para el poderío y la autonomía de las mujeres. Memoria. Puntos de Encuentro.
Nicaragua, 1998. P. 78
187
. P.59

152
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

sólo los de un grupo que minimiza o ignora las demandas y se superpone,


asumiendo la representación de los intereses de las personas en general. La
ciudadanía, la norma y su ejercicio en una sociedad sustentada en principios
democráticos actuarían sin contrastes ni contradicciones. La construcción de la
ciudadanía de las mujeres hace imprescindible la creación de espacios
institucionales para visibilizar las diversas formas en que las mujeres han sido
violentadas y han sido limitadas en su desarrollo como personas. Implicaría
también formar a las nuevas generaciones de mujeres y sensibilizar a todas sobre
la necesidad de autonomía, libertad y mayor capacidad de decidir sobre su
persona. En ese sentido, la decisión sobre su cuerpo sería el primer espacio de su
poder, de su libertad, autonomía y decisión para el ejercicio pleno de sus derechos
humanos, sociales y políticos188. El abuso de poder que implica el tomar decisiones
sobre actos que corresponden a cada quien es un acto de violencia e imposición
que además de caer en la ilegalidad por invadir derechos humanos, es de
gobiernos autoritarios189.

El nuevo paradigma que toma como punto de partida la incorporación del enfoque
de género a la vida pública190 considera además la necesidad de generar
instancias para que las mujeres puedan efectivamente integrarse al desarrollo
personal y social en mejores condiciones mediante acciones afirmativas o de
discriminación positiva que las favorezcan y las coloquen en el objetivo de
políticas, planes, programas y acciones que coadyuven al logro de la igualdad
real. Esto serviría asimismo, según lo establece la Ley General para la igualdad
entre Mujeres y Hombres66 en su artículo sexto, para alcanzar “(>) la eliminación
de toda forma de discriminación en cualquiera de los ámbitos de la vida, que se

188
Sobre el particular, se sugiere la lectura de Matemala, María Isabel, “¿Somos ciudadanas sexuales?
Apuntes para la Reflexión” en Mujeres, Sexualidades, Derechos, un Camino en Construcción, Cuadernos Mujer Salud no. 5,
Red de Salud de las Mujeres de Latinoamérica y el Caribe. Santiago, 2000.
189
La polémica desatada en los medios de comunicación de nuestro país en estos días (febrero- marzo 2007) por la posible
despenalización del aborto en el Distrito Federal. Es solo un ejemplo, de cómo aún se sigue pretendiendo normar sobre una
decisión que en primera instancia puede llegar a afectar la salud y la vida de la mujer implicada.
190
En este sentido, el enfoque o perspectiva de género tiene como uno de sus fines contribuir a la construcción subjetiva y
social de una nueva configuración a partir de la resignificación de la historia, la sociedad, la cultura, la política desde las
mujeres y con las mujeres>reconoce la diversidad de géneros y la existencia de mujeres y hombres, como un principio
esencial en la construcción de una sociedad diversa y democrática. Sin embargo, plantea que la dominación de género
produce la opresión de género y ambas obstaculizan esa posibilidad”. Lagarde, Marcela. Género y Feminismo. Desarrollo
Humano y Democracia. Editorial Horas y Horas. España, 1996. P.13

153
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

genere por pertenecer a cualquier sexo”.191

Todo lo anterior sugiere la revisión, modificación y creación de un nuevo marco


legal que garantice condiciones de igualdad, proteja a las mujeres y sancione a
quienes transgredan sus derechos humanos. Como lo señalan algunas feministas,
deconstruir lo existente como un método de aprender de maneras distintas lo ya
sabido, desarrollando una visión crítica, “desmontar nuestra concepción previa de
género para desarrollar una visión feminista de género, lo cual servirá para crear
alternativas y propuestas que permitan modificar las condiciones sociales actuales
en lo político, jurídico y económico para vivir la vida de la manera que cada quien
decida192”.

El gobierno mexicano cuenta con un significativo número de reformas y


adecuaciones al marco normativo, así como nuevas leyes y un número importante
de iniciativas de ley que se encuentran en revisión193, lo cual es resultado del
trabajo conjunto realizado por los aportes de mujeres en diversos foros194. Se
atribuye asimismo a “la voluntad política del gobierno para reconocer por la vía
legislativa69 el derecho a ese mejoramiento”195, así como a su interés en dar
cumplimiento a los compromisos asumidos en los diferentes instrumentos
internacionales suscritos por nuestro país196. Entre las reformas de mayor
relevancia además de la propia modificación del artículo cuarto constitucional y la
revisión y actualización de Códigos Civiles y Penales197, puede mencionarse la

191
Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 2 de agosto de 2006
192
Lagarde, Marcela.. P. 82.
193
Para la LX Legislatura se encuentran en proceso de trámite 104 iniciativas que tocan aspectos de Educación,
hostigamiento, delitos sexuales, pornografía infantil, incorporación de la perspectiva de género en la legislación laboral,
estímulos fiscales a empresas para contratación de madres solteras o jefas de familia, para que adolescentes embarazadas
puedan continuar sus estudios, cuidados maternos, transversalidad de la perspectiva de género en la Constitución y el
Consejo General del IFE, entre otras.
Para una información más detallada a este respecto puede consultarse: Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres
y la Equidad de Género. Compilación de Iniciativas en Materia de Equidad de Género y Derecho de las Mujeres de la LVII,
LVIII y LIX Legislaturas. ceameg@congreso.gob.mx
194
El 8 de marzo de 2007 durante la firma del Acuerdo Nacional para la Igualdad de Hombres y Mujeres en el marco de la
Celebración del Día Internacional de la Mujer,. El presidente Felipe Calderón ratificó el compromiso del gobierno mexicano
para la aplicación de los instrumentos internacionales a favor de las mujeres.
195
Pérez Duarte y Noroña, Alicia Elena. La Conferencia de Beijing y las relaciones de la mujer en la familia: implicaciones
para el sistema jurídico mexicano en Revista Mexicana de Política Exterior. No. 48 Secretaría de Relaciones Exteriores.
México, Otoño 1995. P.44
196
Como la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la IV
Conferencia de la Mujer de Beijing, la Conferencia sobre Población y Desarrollo de “El Cairo”, la Convención Interamericana
para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer "Convención de Belém Do Pará" y la Cumbre de Objetivos
de Desarrollo del Milenio. Mencionados en el capítulo anterior
197
En 1989 se modifica el Código penal del D.F para los delitos sexuales, conocidos hoy como delitos contra la integridad y

154
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

instalación de la primera Agencia Especializada del Ministerio Público en Delitos


Sexuales dentro de la Procuraduría General de Justicia del D. F; la creación del
Centro de Terapia de Apoyo para Víctimas de Violencia y el Centro de Atención a
la Violencia Intrafamiliar. Posteriormente, se puso en operación del Programa
Nacional de la Mujer 1995-2000 (PRONAM), uno de los primeros e importantes
esfuerzos en la Administración Pública para coordinar las acciones institucionales
para favorecer la causa de las mujeres.

Desde un principio el PRONAM abordó la problemática de las mujeres de una


manera más integral, lo que se reflejó en su forma de organización y operación,
cuya dinámica y versatilidad hizo necesaria la creación de la Comisión Nacional de
la Mujer (1998), dependiente también de la Secretaría de Gobernación. La
Comisión Nacional de la Mujer quedo a cargo de la ejecución del PRONAM, de
coordinar y dar continuidad y oficializar las acciones que se realizaban en las
demás instancias de la Administración Pública, pues ya en ese momento existían
incluso Secretarías de Estado como la del Trabajo y Previsión Social que
contaban con una Dirección General a cargo de los asuntos relacionados con el
género.

En enero de 2001, se aprobaron iniciativas como la Ley de creación del Instituto


Nacional de las Mujeres, la reforma en materia de cuotas de género y participación
política del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales
(COFIPE) y la etiquetación198 y aumento de los montos asignados a las mujeres en
los presupuestos de egresos del 2002 y 2003. En materia constitucional, el
Congreso de la República aprobó la reforma de los artículos 1, 2, 4, 18 y 115 para
la inclusión del derecho a vivir sin discriminación, eje sobre el cual se construyó la

el normal desarrollo psicosexual.. En 1997 el Congreso de la Unión aprueba las reformas a los códigos civiles y penales, al
igual que a sus respectivos procedimientos en materia de violencia intrafamiliar; por primera vez en nuestro país, la
violencia física y psicológica que se ejerce dentro de la familia es considerada un delito, se obliga a los servidores públicos
en los ámbitos de procuración y administración de justicia a establecer medidas de protección; se considera a la violencia
contra la mujer como una causal de divorcio y respecto de los menores, la pérdida de la patria potestad de los padres
agresores; además, se crea el tipo penal de violación en el matrimonio” Olamendi, Patricia. Op,cit. P.15
198
El presupuesto etiquetado para mujeres lo constituyen recursos gubernamentales para programas o acciones dirigidas a
satisfacer las necesidades de las mujeres. En 1997 se incluyó esta partida Este presupuesto requiere de un diseño que
permita la evaluación de la ejecución con esta perspectiva. Todo gasto público tiene un impacto, no necesariamente es el
mismo para mujeres y hombres. Ignorar este impacto implica una ceguera ya que el gasto público tanto como los recursos
presupuestales se traducen en políticas de gobierno que pueden reproducir o fortalecer la inequidad de género.

155
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación199, la Ley General para la


Igualdad entre Mujeres y Hombres200 y en los primeros meses de este año (febrero
de 2007), se dio la aprobación de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una
vida Libre de Violencia.

Cabe hacer notar que en 1997 las Cámaras de Senadores y Diputados


“instituyeron comisiones de Equidad y Género, órganos que han sido instalados
asimismo en congresos estatales de más de la mitad de las entidades del país,
encontrándose en proceso de creación 11 más. (Se constituyó también) la
Comisión Bicameral denominada Parlamento de Mujeres en el Congreso de la
Unión, que funciona como un espacio de discusión para formular una agenda
legislativa con perspectiva de género”201. Esto aceleró la revisión de una serie de
iniciativas a favor de las mujeres, como la Ley del Instituto Nacional de las
Mujeres, la ratificación por nuestro país del Protocolo Facultativo de la Convención
sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (15 de
marzo de 2002)202, el dictamen para evitar la exigencia del examen de ingravidez
como requisito para obtener un empleo203, el uso de un lenguaje no sexista en la
ley de profesiones, la aprobación del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar
la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la
Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada y las
reformas a la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres en beneficio de las mujeres
indígenas. Asimismo, por iniciativa del Partido Revolucionario Institucional, en la
Cámara de Diputados se creó en febrero de 2005 el Centro de Estudios para el
Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género, el cual está dirigido a la
investigación y asesoría en el tema. Todas éstas fueron iniciativas de la Comisión
199
“La reforma de (estos) artículos publicada en el Diario Oficial de la Federación del 14 de agosto de 2001, incorporó en la
Carta Magna el derecho fundamental a no ser discriminado [...] en el artículo 1 de la Constitución se incorporó una cláusula
de igualdad formal que expresa prohibición de cualquier forma de discriminación que “atente contra la dignidad humana y
tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas” CONAPRED. Carpeta Informativa.
Primera Reimpresión. México, 2005. Pag. 43
200
Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 2 de agosto de 2006
201
Gómez Maganda, Guadalupe. Mujer y Política. La Lucha por la Igualdad en México. Secretaría de Gobernación.
Comisión Nacional de la Mujer. México. s/a. P.36
202
México signó el Protocolo Facultativo de la Convención en diciembre de 1999. En el cual el gobierno “reconoce la
competencia del Comité para la Eliminación de la Discriminación de la Mujer para recibir y considerar comunicaciones
presentadas por personas o grupo de personas que aleguen ser víctimas de una violación de sus derechos por parte del
Estado”. Op. cit. P. 26
203
Deberá aprobarse en la Cámara de Diputados durante la LIX Legislatura observando las particularidades del derecho de
las mujeres en el trabajo

156
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

de Equidad de Género de la Cámara de Diputados.

Actualmente, puede advertirse un acelerado y creciente proceso de incorporación


de la perspectiva de género tanto en la legislación, como en la Administración
Pública a nivel nacional. Sin embargo, en muchos casos las transformaciones
siguen siendo únicamente discursivas puesto que “en el trato cotidiano, la igualdad
jurídica (y las acciones administrativas) quedan frecuentemente superadas por
relaciones de subordinación de género (>).

Además de que dicha subordinación es también mantenida en las propias normas


jurídicas secundarias, por lo que (>) resulta necesaria una reestructuración a fin
de que la declaración Constitucional de igualdad entre varones y mujeres se lleve
a las relaciones cotidianas”204. Si bien en el orden legal el artículo cuarto
constitucional205, representa un parteaguas para favorecer y proteger a las mujeres,
es apenas una muestra del lento avance de la incorporación real del tema a la
legislación, las políticas y la operación de la Administración Pública. Un ejemplo de
esto lo constituye la expedición de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y
Hombres206, que se creó treinta y dos años después de la modificación de la
Constitución para reglamentar este artículo. En ese sentido, es aún incipiente el
esfuerzo frente a la gran tarea que implica la revisión de un amplio marco legal y
normativo; incluso en la propia Constitución pueden encontrarse todavía a simple
vista un número de referencias sexistas que contradicen y desvalorizan la
perspectiva de género.207

204
Pérez Duarte y Noroña, Alicia Elena. P. 45.
205
Dicho artículo a la letra dice: “El varón y la mujer tienen los mismos derechos, también poseen la libertad para decidir el
número de hijos de manera informada y responsable. Tienen derecho a servicios de salud, vivienda y protección de
menores”. “La igualdad entre hombres y mujeres se sustenta, además, en varios textos internacionales de derechos
humanos como la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación Contra la Mujer (Publicada en el
Diario Oficial de la Federación del 12 de mayo de 1981) o la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia contra la Mujer “ publicada en el Diario Oficial de la Federación del 12 diciembre de 1996”
206
La Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 2 de agosto
de 2006.
207
Existe un buen número de estudios que hablan sobre la importancia de referirse específicamente a hombres y mujeres
siempre que se pretende hablar genéricamente. Es importante señalar que la LVIII Legislatura del Senado de la República
logro la inclusión del uso no sexista del lenguaje en la Ley de Profesiones para que en los títulos profesionales se emplee el
género femenino o masculino. Senado de la República. Hacia un Mecanismo de Seguimiento y Evaluación del
Cumplimiento de los Compromisos Internacionales de México en materia de Género. Dentro de la Cámara de Diputados
como parte de las iniciativas de la Comisión de Equidad y Género se encuentra la propuesta con el propósito de lograr una
legislación no sexista.

157
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Si se busca avanzar hacia una sociedad de principios democráticos208, además


debe hacerse “una revisión profunda de las normas secundarias (y del propio texto
constitucional) para garantizar la plena actualización de los derechos humanos de
las mujeres y las niñas en un marco de igualdad y dignidad. Habrá también que
actualizar los ordenamientos civiles (a nivel nacional) que por ejemplo, aún
señalan que el varón está obligado a mantener el hogar y que corresponde a la
mujer la crianza de los hijos y la administración del mismo”209.

La modificación de la legislación, la introducción de políticas públicas o la creación


de dependencias gubernamentales no son en sí mismas detonadores del cambio
social, ni implican las transformaciones automáticas objetivas que se requieren
para modificar las condiciones de desigualdad de las mujeres,210 pero son útiles
como principios a seguir; además de ser parte de las obligaciones básicas de
gobierno, de proporcionar recursos a los grupos en desventaja en la búsqueda de
la igualdad de condiciones para la totalidad de la población mexicana. Para las
mujeres, dentro de la complejidad que el tema representa, constituye un avance
que el gobierno mexicano “haya aceptado que no basta con que se reconozca en
el nivel constitucional la igualdad de hombres y mujeres, sino que ha de legislarse
en el ámbito de las normas que derivan de la Constitución para que ese
reconocimiento se traduzca en igualdad de facto”211. Otro efecto positivo de esta
aceptación, es que pese a los obstáculos financieros, de coordinación y hasta de
jerarquía, el proceso de institucionalización de la perspectiva de género en la

208
“La democracia se basa en dos valores fundamentales: igualdad y libertad. La democracia parte del reconocimiento de la
igualdad de todos los seres humanos. Por ello, esta forma gobierno exige que todos los puntos de vista todas las opiniones
puedan ser articuladas y merezcan ser escuchadas. La democracia requiere que el espacio público en el que se expresan
esas opiniones garantice el pleno respeto a las libertades fundamentales de ser humano: pensamiento, expresión,
manifestación. Pluralidad de opiniones y tolerancia al disenso” s/a .Diálogos por México. Nuevo Siglo Aguilar-Televisa.
Primera edición. México, 2006. P. 7
209
Idem. P. 57
210
Abonando en el mismo sentido, esta opinión puede complementarse con una importante conclusión a la que llegó una
delegación de la Comisión de Equidad de Género del Senado de la República después de una visita a países de la
Comunidad Europea (Italia, Bélgica, España) para analizar la forma de aplicación de la Convención contra todas las formas
de Discriminación hacia las mujeres y su Protocolo Facultativo en 1998, en la que se señala que “los esfuerzos
encaminados a superar la dificultad para alcanzar las conquistas legislativas sé que buscan favorecer las condiciones de las
mujeres, deben venir acompañadas por una serie de políticas que involucren tanto al gobierno como a la sociedad” Ver
Informe de la Visita de la Delegación de la Comisión de Equidad de Género del Senado de la República a Distintos países
de la Unión Europea del 1º. al 10 de octubre de 1998. www.senado.gob.mx
211
Salinas Beristain, Laura. La Conferencia de Beijing y los derechos humanos de la mujer en Revista Mexicana de Política
Exterior 48. Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos de la Secretaría de Relaciones Exteriores. México,
Publicación trimestral. México, Otoño de 1995. P.101

158
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Administración Pública y la legislación mexicana212 ha sido persistente y en ciertos


aspectos pueden advertirse logros significativos.

3.3 La Ley del Instituto Nacional de las Mujeres y la Ley Orgánica de la


Administración Pública de México

Desde 1974 la incorporación de la perspectiva de género dentro de la


Administración Pública mexicana ha seguido un ritmo continuo, por lo menos en
cuanto a la creación e instalación de oficinas y dependencias planes, programas y
acciones, en congruencia y, en algunos casos, paralelamente al cumplimiento de
los compromisos internacionales del gobierno mexicano.213

Asimismo, en los últimos años ha aumentado el número de leyes que favorecen a


las mujeres. En ese sentido, la promulgación, en enero de 2001, de la Ley que
crea el Instituto Nacional de las Mujeres “como un organismo público
descentralizado de la Administración Pública Federal, con personalidad jurídica,
patrimonio propio y autonomía técnica y de gestión para el cumplimiento de sus
atribuciones, objetivos y fines”214 constituye una de las acciones de mayor
contundencia para lograr, por lo menos en términos legales, la incorporación de la
perspectiva de género en la Administración Pública. Con esa orientación, la ley
establece como propósito principal del Instituto: “promover y fomentar las
condiciones que posibiliten la no discriminación, la igualdad de oportunidades y de

212
En cuanto al análisis, revisión de leyes con el propósito de construir una jurisprudencia que considere la desigualdad
genérica. Resultaría útil para lograr, en palabras de la politóloga Catherine Mackinnon una mayor comprensión del tema y
abatir la resistencia y el desacuerdo que causa la necesidad de legislar favoreciendo a las mujeres. “Una teoría de la
sustancia de la ley, de su relación con la sociedad y de la relación entre ambas. Tal teoría abarcaría cómo funciona la ley en
tanto que forma de poder estatal con un contexto social en que el poder es genérico. Respondería a estas preguntas: ¿qué
es el poder estatal?; socialmente ¿dónde se deriva?; ¿cómo se enfrentan a él las mujeres?; ¿qué es la ley para las
mujeres?; ¿cómo trabaja la ley para legitimar al Estado, el poder masculino y a sí misma?; ¿hay algo que la ley pueda hacer
por las mujeres; hay algo que pueda hacer por su situación?; ¿importa de qué modo se utilice la ley. En este sentido, falta
dentro del derecho una perspectiva de género que serviría además para ir modificando y visibilizando la complejidad de la
desigualdad de las mujeres y como se traduce en las leyes y el Derecho mexicano. Mackinnon, A. Catherine. “Hacia una
teoría feminista del Estado” Ediciones Cátedra, Universidad de Valencia-Instituto de la Mujer. España, 1989. P. 273
213
El Instituto Nacional de las Mujeres se encuentra sustentado en el siguiente marco jurídico-normativo: Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos D.O. 5-II-1917 y sus reformas; Ley Orgánica de la Administración Pública Federal
(D.O.F. 29-XII-1976), sus reformas y adiciones; Ley Federal del Trabajo (D.O.F. 1-IV-1970), sus reformas y adiciones; Ley
Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos (D.O.F. 13-III-2002), sus reformas y adiciones;
Ley Federal de Entidades Paraestatales y su reglamento (D.O.F. 14-V-1986), sus reformas y adiciones; Ley del Instituto
Nacional de las Mujeres (D.O.F. 12-I-2001), sus reformas y adiciones; Estatuto Orgánico del Instituto Nacional de las
Mujeres (D.O.F. 17-IX-2002), sus reformas y adiciones; Reglamento Interior del Instituto Nacional de las Mujeres (D.O.F.
23-VI-2005), sus reformas y adiciones. Instituto Nacional de las Mujeres, Reforma al Manual de Organización Interna del
Instituto Nacional de las Mujeres. Diario Oficial de la Federación, México, 5 de septiembre de 2005.
214
Secretaría de Gobernación. Ley del Instituto Nacional de las Mujeres. Art. 2 Diario Oficial de la Federación México, 12 de
enero de 2001.

159
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

trato entre los géneros”215, tomando como nueva estrategia de política pública la
perspectiva de género, la cual define como “la metodología y los mecanismos que
permiten identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión
de las mujeres, que se pretende justificar con base en las diferencias biológicas
entre mujeres y hombres, así como las acciones que deben emprenderse para
actuar sobre los factores de género y crear las condiciones de cambio que
permitan avanzar en la construcción de la equidad de género, justicia e igualdad
de oportunidades”216 para ambos sexos, así como para el fortalecimiento de la
democracia.

Entre las principales atribuciones que mediante la ley se otorga al instituto se


encuentra: impulsar la incorporación de la perspectiva de género en la planeación
nacional del desarrollo, programación y presupuesto de egresos de la federación;
las políticas públicas y en la elaboración de programas sectoriales o, en su caso,
institucionales específicos, así como en las acciones de las dependencias y
entidades de la Administración Pública Federal centralizada y paraestatal; la
ejecución de la política de coordinación permanente entre las dependencias y
entidades de la Administración Pública Federal, así como de las autoridades
estatales, municipales y de los sectores social y privado en relación con las
mujeres. En el artículo cuarto la Ley se establece para el logro de la igualdad entre
los géneros, la estrategia de transversalidad217 de políticas públicas, a partir de la
ejecución coordinada y conjunta de programas y acciones desde la perspectiva de
género, en los diferentes niveles de gobierno (federal, estatal y municipal) y
reforzamiento de los vínculos entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial218.
Considera además, la evaluación de los programas, proyectos y acciones para la
no discriminación y la equidad de género, en coordinación con las dependencias y
entidades de la Administración Pública Federal en el ámbito de sus respectivas
competencias.

215
Op.cit. Art.4
216
Op.cit. Art. 5
217
Sobre este concepto de ahonda en el próximo capítulo.
218
Para dar cumplimiento a este propósito, el 8 de marzo se firmó el Acuerdo para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en
él se comprometen las autoridades de los tres niveles de gobierno a generar acciones y programas que den cumplimiento a
este objetivo mediante el Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, cuya coordinación quedara a cargo
también de Inmujeres.

160
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Si bien la creación del Instituto como acción administrativa, representa un gran


avance en cuanto al reconocimiento de la discriminación y la inequidad de trato
entre mujeres y hombres, el gran número de atribuciones y funciones de
coordinación que se encomiendan al Instituto, refieren a problemas de
coordinación, jerarquía, así como ambigüedad y falta de interés por parte de
algunas áreas de las dependencias involucradas que se presentaban ya en la
Comisión Nacional de la Mujer. No obstante que, el Instituto Nacional de las
Mujeres con esta Ley adquiere un mayor nivel de autoridad y sobre todo
autonomía de gestión y técnica, aún se ve rebasado en los hechos para lograr la
función de coordinación nacional que le ha sido asignada. En especial, porque
Inmujeres tiene a su cargo la función de coordinar y establecer vínculos y para
ejecutar acciones interinstitucionales, en los tres niveles de gobierno y con los tres
Poderes de la Unión, a nivel nacional e internacional. En ese sentido existe ya una
iniciativa de ley del Partido de la Revolución Democrática de modificación de la
Ley Orgánica de la Administración Pública para crear la Secretaría de Desarrollo
de la Mujer. De aprobarse, esto mostraría un avance definitivo para la
incorporación de la perspectiva de género en la Administración Pública, pues
otorgaría a la dependencia administrativa encargada de este ámbito, la autoridad
que se requiere para realizar y mantener la coordinación y enlace con todos y
cada uno de las instancias de gobierno a nivel nacional e internacional, como es lo
conducente para una dependencia encargada de diseñar y proponer la política
nacional en esta temática, entre otras atribuciones que así lo exigen219.

Si bien a través de la Ley del Instituto y el Programa Nacional para la Igualdad de


Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres (Proequidad)220 se
establecieron compromisos específicos con algunas dependencias
gubernamentales principalmente del sector central para tranversalizar la
perspectiva de género. “La transversalización conlleva no sólo la incorporación del
análisis de género en las estructuras existentes, sino la necesidad de constituirse

219
Al final de este trabajo, a manera de conclusiones se hace una propuesta en relación a las instancias gubernamentales
que debieran existir si realmente se busca que el gobierno contribuya en el logro de la igualdad genérica
220
En la actual administración (2006-2012), Proequidad se denomina Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y
Hombres

161
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

como una (política) permanente y sostenible en el largo plazo dentro de las


instituciones, sean estas públicas o privadas”221. Supone asimismo, una estrategia
de coordinación entre las distintas áreas y niveles jerárquicos de las diferentes
dependencias y entidades de la Administración Pública que se encuentren en
posibilidades de replantear y/o deconstruir propósitos de las políticas y programas
considerando diferencias y desventajas de mujeres y hombres. En ese sentido,
falta profundizar en el análisis y comprobar la conveniencia de crear áreas con
autoridad suficiente para instrumentar acciones y programas dentro de cada
dependencia, principalmente en aquellas que son fundamentales para lograr
verdaderas transformaciones como las relacionadas con aspectos económicos,
educativos, sociales y culturales que impactan de manera directa al desarrollo
personal y del país, como las Secretarías de Educación, Desarrollo Social,
Economía, Medio Ambiente, Trabajo y Salud, entre otras. Que puedan incidir
realmente en la revisión y modificación de las funciones de las dependencias y
entidades para incorporar el tema.

Pues de lo contrario, los propósitos se quedan en buenos deseos o resultados


aislados y discontinuos, sin que exista una verdadera comprensión de lo que
significa la incorporación de la perspectiva de género como estrategia dirigida a
lograr igualdad entre mujeres y hombres. En el año 2000, dentro de la Ley
Orgánica de la Administración Pública se modificaron nuevamente las áreas
competencia y funciones de la Secretaría de Gobernación para establecer su
responsabilidad para “formular, normar, coordinar y vigilar las políticas de apoyo a
la participación de la mujer en los diversos ámbitos de desarrollo, así como
propiciar la coordinación interinstitucional para la realización de programas
específicos222. Asimismo, se modificó la Ley Federal de Entidades Paraestales
para ubicar al Instituto Nacional de las Mujeres como organismo descentralizado
no sectorizado. La Secretaria de Gobernación desde 1980, con la puesta en
marcha del Programa para la Incorporación de la Mujer al Desarrollo a cargo del

221
Secretaría de Relaciones Exteriores, Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo. Manual para Tranversalizar la Perspectiva de Género en la Secretaría de Relaciones Exteriores.
1ª. Edición. México, 2006. p. 8
222
Artículo 27 de la Ley Orgánica de la Administración Pública, apartado XXV

162
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

CONAPO, también dependiente de esta instancia administrativa, se hizo cargo de


coordinar las acciones que se realizan en torno a la condición de las mujeres. No
obstante, a lo largo del tiempo con la cada vez mayor compresión, desarrollo del
tema, los compromisos internacionales asumidos por nuestro país, y el paulatino
aumento de las áreas de atención que requiere la complejidad del tema, la
Secretaría se ha visto rebasada en términos de coordinación del área, habría que
agregar que el tema de las mujeres no debía estar precisamente en esa
dependencia; pues su característica multidisciplinaria requiere un manejo y
tratamiento autónomo, además de que dicha dependencia debía estar en
capacidad de cumplir realmente con el objetivo de transversalizar la perspectiva
de género en el gobierno, entre otras estrategias que permitirán un manejo más
adecuado de la problemática de las mujeres y convertir a la dependencia
responsable en una auténtica autoridad rectora en la materia. Por lo que la
creación del Instituto Nacional de la Mujeres fue el paso crucial para lograr la
autonomía de esta instancia para el impulso de una temática que requiere de
mayor autonomía y poder para estar en mayor posibilidad de incidir en cambios
radicales dentro de la vida económica, política, social y cultural del país. Por ello,
la propuesta de convertir al Inmujeres en una secretaría de Estado para la
Atención de la desigualdad de las Mujeres se torna cada vez más necesaria.

En ese sentido, la fracción del Partido de la Revolución Democrática en la Cámara


de Diputados elaboró la iniciativa para modificar la Ley Orgánica de la
Administración Pública para crear la Secretaría de Desarrollo en de las Mujeres
señalando que el Instituto Nacional de las Mujeres no ha logrado incidir de manera
definitiva para resolver la inequidad de género que continúa afectando los
derechos de las mujeres y de las niñas. Esto debido en gran parte, a que las
atribuciones del Instituto son sólo normativas y que a pesar de su trascendencia
en la definición de las políticas públicas, las facultades programáticas para su
ejecución, son exclusivas de la Administración Pública centralizada. Por lo que se
requiere otorgar a la institución encargada de construir las políticas de género,
autoridad y facultades ejecutivas para que realmente se logre institucionalizar y
tranversalizar la perspectiva de género en todas las entidades y dependencias de

163
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

la Administración Pública Federal, además de dar cumplimiento a lo establecido


en los pactos de derechos humanos en congruencia con los compromisos
internacionales que nuestro país ha adquirido. La propuesta de modificación a la
Ley Orgánica de la Administración Pública incluye las atribuciones que deberían
darse a la nueva Secretaría, que serían en gran medida, las que actualmente le
fueron asignadas a Inmujeres, por supuesto sin la estructura, ni los recursos
humanos y financieros, ni la jerarquía, que se requieren para lograrlo

3.4 Aspecto legal

La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, la Ley General para la


Igualdad entre Mujeres y Hombres y la Ley General de Acceso de las Mujeres a
una Vida Libre de Violencia.

Junto con la Constitución y la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, los
ordenamientos arriba mencionados podrían considerarse la base legal de la
incorporación de la perspectiva de género en la Administración Pública, así como
para abatir la discriminación y la violencia efectos de la desigualdad de trato hacia
las mujeres. Las leyes y las dependencias que se crean con la promulgación de
las mismas, se reconocen como la respuesta gubernamental a los compromisos
internacionales asumidos por México, con anterioridad. Sin duda, son también
resultado de la lucha que realizan las mujeres mexicanas y los grupos sociales en
diferentes ámbitos de la vida pública. Sería complejo realizar un análisis
exhaustivo de estos ordenamientos, que se han promulgado a partir del 2004. Sin
embargo, hay que destacar, además de su importancia en la definición de
estrategias y mecanismos de coordinación, la especificación de responsabilidades
de operación y ejecución de acciones y programas; el propio reconocimiento de la
desigualdad en la distribución y también limitación o falta de acceso a las
condiciones institucionales necesarias para el desarrollo y ejercicio de
capacidades individuales, de la comunicación colectiva y la cooperación. La
característica común de estos ordenamientos jurídicos es que se dirigen a lograr,
mediante acciones positivas, condiciones favorables para los grupos sociales en

164
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

desventaja o vulnerables que permitan elevar su calidad de vida.

En el caso del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED)


dependiente de la Secretaría de Gobernación, tiene atribuciones de arbitraje y
asesoría en el tema considerando la discriminación por pertenencia a un grupo
étnico, de género, adultos mayores, niñas y niños o personas con capacidades
diferentes con el propósito de “promover la cohesión social sobre bases
genuinamente democráticas”223. En la ley se señala una aclaración importante que
ha sido argumento en contra de las acciones positivas que realiza el gobierno para
favorecer a grupos en desventaja, señalando que no considerarán actos de
discriminación a las acciones legislativas, institucionales, educativas, de salud o
de políticas públicas compensatorias que se dirigen a dichos grupos sociales.

Si bien las formas de discriminación son extensivas al género y consideradas por


el CONAPRED pueden resultar en conflictos y duplicidad de funciones entre el
Consejo y el Instituto Nacional de las Mujeres que es la dependencia encargada
del despacho de los asuntos de desigualad de trato entre los géneros, que ha
derivado en discriminación y subordinación de las mujeres.

Además, la Ley del CONAPRED tiene una falla de origen pues reduce las
acciones para erradicar la discriminación de género, a incentivar la educación
mixta, asesoramiento sobre reproducción y métodos anticonceptivos, garantizar la
libertad de decidir sobre el número de hijas e hijos y procurar la creación de
guarderías y centros de desarrollo infantil. Por ello, debía revisarse la ley para que
los asuntos de discriminación por razón de género sean únicamente atribución de
Inmujeres, pues además de que ambas instancias tienen atribuciones normativas,
asumir la discriminación de género como una más de las aristas de esta
problemática, le resta fuerza e importancia a la desigualdad genérica. Tan solo por
el número de población a la que afecta y la compleja construcción cultural que
representa, debe ser, como lo es, atendida por separado, sin demérito de la
importancia del abordaje de las demás.

223
Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. “Carpeta Informativa”. Primera reimpresión, México, 2005. P. 44

165
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Por su parte, la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres otorga
nuevas funciones a la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de las Mujeres
como la coordinación de “los programas de igualdad entre las mujeres y hombres
de las dependencias y entidades de la Administración Pública y el carácter
obligatorio en los niveles de gobierno federal, estatal y municipal, de diseñar una
política de igualdad de oportunidades, equidad y eliminación de toda forma de
discriminación entre mujeres y hombres e instrumentar los programas
correspondientes. Para lo cual se establece la creación del Sistema Nacional para
la Igualdad entre Mujeres y hombres que define como “ el conjunto orgánico y
articulado de estructuras, relaciones funcionales, métodos y procedimientos que
establecen las dependencias y las entidades de la Administración Pública Federal
entre sí, con las organizaciones de los diversos grupos sociales y con las
autoridades de los estados, el Distrito Federal y los municipios, a fin de efectuar
acciones de común acuerdo destinadas a la promoción y procuración de la
igualdad entre mujeres y hombres”224. La Ley asigna la coordinación del Sistema a
la Junta de gobierno de Inmujeres, así como la elaboración y coordinación del
Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres.

El artículo quinto de dicha ley define la estrategia de transversalización como “el


proceso que permite garantizar la incorporación de la perspectiva de género con el
objetivo de valorar las implicaciones que tiene para las mujeres y los hombres
cualquier acción que se programe, tratándose de legislación, políticas públicas y
privadas”. Se establecen como principios rectores la igualdad, la no discriminación
y la equidad. Si bien considera la igualdad entre los sexos, asume la necesidad de
eliminar toda forma de discriminación en cualquiera de los ámbitos de la vida y se
designa a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) como “la
encargada de la observancia en el seguimiento, evaluación y monitoreo de la
política nacional en materia de igualdad de género”. En este sentido, aunque la
CNDH cuenta ya con un programa en ese campo, habría que establecer
mecanismos claros de coordinación entre Inmujeres y la CNDH para determinar la
función de evaluación que cumpliría esta dependencia administrativa, para no
224
Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. Artículo 23

166
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

incurrir en duplicidades y hasta retrocesos en cuanto a la interpretación del


significado de la igualdad de género.

Cabe hacer notar que tanto La Ley General para la Igualdad entre Mujeres y
Hombres como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de
Violencia disponen la creación de sistemas de coordinación de acciones, para la
atención de la violencia de género. Se proyecta por ejemplo el Sistema Nacional
para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres,225
dirigido a la Federación, las entidades federativas y los Municipios.

La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia constituye
otro ordenamiento jurídico de importancia para visibilizar la violencia que padecen
las mujeres en diversos ámbitos. Esta ley trasciende la idea de que la violencia
sólo se traduce en maltrato físico, por lo que considera y detalla seis tipos de
violencia: violencia psicológica, física, patrimonial, económica, sexual y cualquier
forma que dañe la dignidad, integridad o libertad de las mujeres. Asimismo la ley
ubica distintas modalidades de violencia; en el ámbito familiar, la violencia laboral
y docente, violencia en la comunidad, institucional y violencia feminicida.
Asimismo, con el propósito de impulsar y fomentar el respeto de los derechos
humanos de las Mujeres la ley prevé la creación del Programa Integral para
Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres y señala
áreas de competencia para distintas dependencias de la Administración Pública
Federal, lo cual se suma a la ya complicada estructura administrativa que se está
formando para atender a las mujeres.

Como puede advertirse la instrumentación de acciones y creación de


dependencias para la atención de la desigualdad de género ha ido en significativo
aumento junto con diversos ordenamientos jurídicos que han entrado en vigor en
los últimos años. Existe ya un innegable interés político por atender problemáticas
sociales como la desigualdad entre mujeres y hombres y la discriminación social.
Sin embargo, es necesario prestar atención a las atribuciones que se otorgan a las

225
Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Título III Capítulo 1

167
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

instancias administrativas pues en algunos casos pareciera que lo que se


pretende es hacer más complejo aún el abordaje de la temática, creando un
sinnúmero de instancias enfocadas a los mismos propósitos, que derivan en
enredados y desinformados instrumentos y mecanismos burocráticos que en nada
ayudan al mejoramiento de las mujeres.

Marcela Lagarde al respecto señala que el riesgo de la incorporación de la


perspectiva de género a la Administración Pública es que “de tanto usar el término
en la formulación de políticas públicas y debido a las formas tecnocráticas y
autoritarias de ponerlas en práctica a través de mandatos institucionales, la
perspectiva de género (>sea) víctima de la burocratización por parte de quienes
impulsan acciones que inciden en la reorganización social, la reconversión
económica y política y la aculturación de las mujeres.

Sus escasos conocimientos que van desde el antifeminismo consciente o


ignorante soterrado, hasta el explícito y agresivo, impiden una comprensión cabal
de la profundidad de los planteamientos”226. Además de la falta de cumplimiento de
los objetivos planteados, duplicidad de funciones, desperdicio de recursos,
corrupción e improvisación. El principal reto, al parecer es la coordinación de
dependencias y niveles de gobierno para llevar a cabo acciones que de manera
eficiente y eficaz contribuyan a abatir la desigualdad de género.

3.5 Perspectivas y propuestas en torno a la situación jurídico-social de la


mujer

3.5.1 El derecho y el cambio social

La sociedad por naturaleza es cambiante, ya que constantemente se manifiestan


diferentes factores que originan transformaciones en distintas áreas, por ejemplo,
en lo cultural, económico, político, religioso y médico, entre otros.

Por lo tanto, la sociedad es dinámica, lo cual origina muchas veces que aparezcan

226
Lagarde, Marcela. “Género y feminismo. Desarrollo Humano y Democracia”. Editorial Horas y Horas, España, 1996.P. 22

168
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

nuevos problemas, mismos que deben ser resueltos lo más pronto posible, de lo
contrario existe el riesgo de que haya un estancamiento en las relaciones sociales,
o bien, que surgen conflictos sin las soluciones adecuadas y oportunas.

Ante esto, el Derecho es el instrumento idóneo para hacer que las nuevas
situaciones y relaciones jurídicas queden reguladas a través de un orden
normativo, que necesariamente debe ir adecuándose a los requerimientos de cada
época, para que el cambio social no sea un obstáculo para el progreso, sino el
medio que favorece el avance en los distintos quehaceres humanos.

Consecuentemente, hay una estrecha relación entre el Derecho y el cambio social,


de tal manera que este último debe contar en la mayoría de los casos con el orden
jurídico necesario que favorezca las transformaciones sociales, pero a su vez, es
el cambio social el que le da contenido y vigencia a las nuevas normas jurídicas.

En relación con esto, el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,


José Ramón Cossío considera que: “Una primera nota para caracterizar al México
de hoy podría darse si nos limitamos a señalar la obsesión por el cambio, sea para
insistir en la necesidad de llevarlo a cabo, sea para constarlo en nuestra vida
cotidiana> Aunada a la característica del cambio, una de las más importantes
constantes actuales es que la mayor parte de los autores que propugnan por él
pretenden constituirlo en normas jurídicas.”227

En efecto, hay quienes consideran que el cambio social sólo puede lograrse a
través del Derecho, sin embargo, frecuentemente se incurre en el error de querer
llevar todo hacia una constante modificación legislativa, aunque no la requiera, por
ello, es acertado lo que dice el autor citado en el sentido de que existe una
obsesión por el cambio.

En cuanto al tema que nos ocupa, referente a la situación jurídico-social de la


mujer, cabe preguntarnos si se requieren algunas reformas legislativas o no se

227
COSSÍO D., José Ramón. Cambio Social y Cambio Jurídico. Editorial Miguel Ángel Porrúa. México. 2001. págs. 204 y
205.

169
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

han dado cambios sociales que las ameriten. Al respecto, el Dr. Miguel Carbonell
precisa lo siguiente: “En México, donde existe una tradición machista muy fuerte y
todavía viva, las estadísticas no pueden recoger las vejaciones a las que son
sometidas las mujeres simplemente porque estás se encuentran constreñidas a no
denunciarlas; desde los abusos sexuales de familiares cercanos, hasta indignas
revisiones para visitar a su pareja en prisión, pasando por una amplia gama de
formas de dominación y menosprecio en el ámbito laboral, suman millones las
mujeres que todos los días deben enfrentar en México a una realidad que parece
creada para humillarlas. La primera obligación de cualquier política a favor de las
mujeres sería terminar con el silencio que rodea esas vejaciones.”228

Lo anterior revela un statu quo que no ha podido ser corregido por los
ordenamientos legales, es decir, debemos reconocer que las mujeres siguen
padeciendo injusticias derivadas de su simple condición biológica que en
ocasiones las pone en desventaja frente al hombre.

Cabe mencionar que una de las últimas reformas constitucionales estableció la no


discriminación en el artículo 1º de nuestra Carta Magna. Sobre esto, el profesor
Héctor Fix-Fierro comenta que: “El principio de igualdad se concibe hoy,
fundamentalmente, como principio de no discriminación. En este sentido, la
igualdad no consiste en que no se puedan hacer distinciones entre las personas,
concediéndoles diversos derechos o privilegios, sino en que las distinciones o
diferencias de trato no pueden estar motivadas, en lo esencial, por criterios tales
como la raza, la religión, el sexo, el origen social, etcétera. En términos más
generales, podríamos decir que el principio de no discriminación implica la
exclusión de todo trato desigual que no pueda justificarse constitucionalmente.”229

A pesar de esos principios de no discriminación y de igualdad jurídica entre el


hombre y la mujer, es evidente que en nuestra sociedad no se han dado los
cambios necesarios para sostener que de manera real estamos viviendo bajo esa

228
CARBONELL, Miguel. La no Violencia en Tiempos Difíciles, en los Hombres Opinan. op. cit. pág. 15.
229
FIX-FIERRO, Héctor. Comentarios al Artículo 1º. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos Comentada y
Concordada. Tomo I. Decimoséptima edición. Editorial Porrúa. México. 2003. pág. 6.

170
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

situación. Lo anterior significa que sigue existiendo desigualdad jurídica entre


ambos géneros, además, hay mucha discriminación en contra de las mujeres y en
diferentes áreas, lo que redunda en una falta de desarrollo integral para las
mismas.

En cuanto a esto, el Dr. Miguel Carbonell señala lo siguiente: “Sobra decir que la
igualdad real entre hombres y mujeres no se ha logrado en México. Los datos
sobre la desigualdad de género hablan por sí solos: en 1995 había en el país 3
mujeres analfabetas por cada hombre en la misma situación; el 12.6 % de las
mujeres mayores de 15 años no sabían leer ni escribir, contra el 4.4 % de los
hombres. Hay menos mujeres en las escuelas públicas, en las empresas y en los
puestos de gobierno; y, seguramente como consecuencia de los anterior, hay más
mujeres pobres.” 230

Por lo tanto, la situación de la mujer no ha mejorado como debiera en los últimos


años, pues aun cuando se hayan dado algunos cambios, no son suficientes ante
todo lo que se espera a favor de la mujer, por consiguiente, se siguen requiriendo
algunos cambios normativos para alcanzar las metas sobre la materia.

Ahora bien, José Ramón Cossío considera que: “el cambio normativo puede darse
en las siguientes modalidades: primera, como establecimiento de nuevas formas
de carácter general (constitución, leyes, tratados, etcétera); segunda, como
modificaciones interpretativas a esas mismas normas generales, bien sea por los
órganos que deben aplicarlas (legisladores, ejecutivos, etcétera), o al determinar si
las mismas han sido debidamente interpretadas por otros órganos del Estado
(Tribunales primordialmente); tercera, como modificaciones en los procesos de
individualización de las normas generales llevadas a cabo por los órganos que
crean normas individuales (particulares, jueces, órganos administrativos, etcétera)
y, finalmente, como cambios de interpretación llevados a cabo por los órganos que
tienen a su cargo el control de regularidad de las normas individuales (jueces,

230
CARBONELL, Miguel. Comentarios al Artículo 4º. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos Comentada y
Concordada. op. cit. págs. 73 y 74.

171
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

órganos administrativos, etcétera).”231

Consecuentemente, son varias las formas que puede adoptar el cambio


normativo. Sin duda alguna, esas modalidades pueden combinarse y considero
que sobre el tema que nos ocupa se requiere todavía un cambio normativo que
haga real la igualdad jurídica del hombre y la mujer, pero ante todo, se debe
procurar que ésta no sea discriminada en ninguna área para que logre su
desarrollo integral.

Entre los instrumentos normativos que han surgido para mejorar la condición
jurídica, social, económica, cultural y política de la mujer, se encuentra la
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la
Mujer, aprobada en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 18
de diciembre de 1979. Dicha Convención fue ratificada por México en 1981; el
Decreto de promulgación fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12
de mayo de dicho año.

El Artículo 1° de la Convención invocada precisa que: “la expresión ‘Discriminación


contra la mujer’ denota toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo
que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce
o ejercicio de un derecho por la mujer, independientemente de su estado civil,
sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las
libertades fundamentales en las esferas políticas, económicas, sociales, culturales
y civiles o cualquier otra esfera.”

Los Estados Parte deben adoptar las medidas apropiadas para evitar toda
discriminación contra la mujer, con el fin de asegurar su pleno desarrollo, sobre la
base de igualdad jurídica y similitud de oportunidades en las diferentes áreas.

Por otro lado, se encuentra la Convención Interamericana para Prevenir,


Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida también como
Convención de Belém do Pará, ya que fue adoptada en Brasil, el 9 de julio de

231
COSSÍO D., José Ramón. op. cit. n (67) pág. 214.

172
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

1994, siendo depositario la Organización de los Estados Americanos. Esta


Convención fue aprobada por el Senado mexicano el 26 de noviembre de 1996.

La Convención invocada es relativamente reciente y se refiere de manera concreta


a la violencia contra la mujer, por lo tanto, dentro de sus normas destaca el
artículo 3°, en donde se establece que toda mujer tiene derecho a una vida libre
de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado.

Aída González Martínez, al comentar la Convención aludida señala que: “La


tercera parte de la Convención aborda, en los artículos 10, 11, 12, 13 y 14 los
derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres, incluyendo la
protección específica de las mujeres rurales. Se dispone la igualdad de acceso a
la educación en todos los niveles educativos; el derecho equitativo al trabajo y a
las oportunidades en el empleo; se reafirma la igualdad de las mujeres y los
hombres en el acceso a los servicios de atención médica; y la no discriminación e
igualdad de acceso a créditos bancarios, préstamos hipotecarios, prestaciones y
beneficios familiares.”232

Para tal efecto, los Estados Parte deben adoptar todas las medidas tendientes a
prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, a fin de que las normas
internacionales queden comprendidas en disposiciones, procedimientos y
mecanismos concretos que permitan mejorar la condición de la mujer dentro de
los hogares, garantizándose hasta donde sea posible esa vida libre de violencia.

Andrés Linares Carranza, comenta que México como Estado Parte de la


Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
Contra la Mujer asumió el compromiso de modificar o derogar las normas que
constituyan un impedimento para alcanzar las metas propuesta con el fin de que
las mujeres se encuentren en condiciones de lograr su pleno desarrollo. Para ello:
“el Programa Nacional de la Mujer, Alianza para la Igualdad, estableció que la
violencia contra la mujer atenta contra sus derechos, su integridad y su dignidad
232
GONZÁLEZ MARTÍNEZ, Aída. La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la
Mujer. Juzgar con Perspectiva de Género. Instituto Nacional de las Mujeres.
México. 2002. pág. 76.

173
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

como persona, sin dejar de mencionar que puede inhibir su desarrollo e incluso
provocarle daños irreversibles. En este sentido, considera como prioridad la
prevención y erradicación de las agresiones físicas o psíquicas que se produzcan
en agravio de las mujeres, cualquiera que sea su forma de expresión,
proponiéndose como empresa primordial el impulso de medidas que contribuyan a
hacer visible este problema social, comprendiéndose en este esfuerzo la
promoción de iniciativas de reformas a la legislación penal para tipificar y castigar
con mayor rigor los delitos contra la integridad física y moral de las mujeres.”233

Corresponde a todos, pero especialmente a las mujeres, un genuino cambio de


actitudes y más aún de mentalidad que reconozca la importancia del papel de la
mujer en la sociedad mexicana, que necesariamente ha de ser fruto de la reflexión
y del análisis de nuestro pasado y presente aunado al trabajo eficaz e inteligente
para enfrentar el futuro.

Sin embargo, no debe quedar todo en un cambio de actitud, se requiere un cambio


normativo que se adecue a la realidad social de nuestra época, pero tampoco esto
es suficiente, ya que debe realizarse una labor constante de sensibilización,
especialmente, en quienes tienen a su cargo la labor de crear, interpretar y aplicar
las leyes.

Asimismo, debe existir un proceso de educación y socialización para que los


cambios normativos que se hagan sobre la materia no queden en letra muerta,
sino que de una manera efectiva se promueva su aplicación, buscando en todo
caso el mejoramiento de la condición de la mujer. Más adelante enfatizaremos,
como una propuesta concreta, los aspectos anteriores.

3.5.2 La teoría de género

Para lograr las metas propuestas sobre la igualdad jurídica del hombre y la mujer,
así como la no discriminación de esta última por considerarla el sexo débil, se ha

233
LINARES CARRANZA, Andrés. Mecanismos para la Aplicación en México de la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Belém do Pará”, en los Hombres Opinan. op. cit. n (50) pág. 30.

174
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

creado lo que ahora se conoce como la teoría de género.

Al respecto, Karla Gallo Campos precisa que: “La teoría de género es un


novedoso planteamiento doctrinario científico que permite entender lo que significa
ser mujer y ser hombre a partir de la construcción de las identidades femenina y
masculina surgida de la socialización. Esta aportación filosófica emerge del
movimiento feminista y su estudio fue profundizado y consolidado durante los
últimos treinta años del siglo XX desde la Academia, por estudiosas de las
ciencias sociales.

Este método analítico atiende a la hermenéutica y se erige como un valioso


instrumento para la aplicación del derecho y en la búsqueda de la justicia.”234

La autora citada señala que para comprender el concepto de género es necesario


distinguirlo y asociarlo con el concepto de sexo, entendiendo que este último
comprende categorías biológicas que se refieren a las diferencias determinadas
genéticamente entre mujer y hombre, es decir, se trata de características naturales
e inmodificables. En cambio, el concepto de género comprende categorías
socioculturales, lo que incluye un conjunto de ideas, creencias y atribuciones
sociales construidas en cada cultura y momento histórico, tomando como base la
diferencia sexual. Este concepto se refiere entonces a los valores, atributos, roles
y representaciones que la sociedad asigna a hombres y mujeres.

En consecuencia, no se deben confundir los conceptos de sexo y género, es decir,


no se puede equiparar lo biológico y lo socialmente construido, ya que si esto se
hace origina actos de discriminación, exclusión, inequidad e injusticia.

Así que, más que hablar de sexos, se debe hacer referencia a los géneros,
mismos que admiten diferencias sustanciales, pero no de carácter biológico, sino
social y cultural, las cuales deben tomarse en cuenta para no incurrir en errores
que lleven a la discriminación y desigualdad en perjuicio de la mujer.

234
GALLO CAMPOS, Karla. La Perspectiva de Género en el Derecho. Juzgar con Perspectiva de Género. op. cit. pág. 67.

175
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

María Eugenia Espinosa Mora comenta que: “El enfoque de género se ha venido
conformando como una herramienta teórica útil para el análisis práctico de la
realidad social, toda vez que permite contemplar, por un lado, la modificación de
las relaciones de desigualdad social, económica, política, cultural e ideológica que
caracterizan la relación entre mujeres, hombres y justicia; y por otro, alcanzar la
condición de ciudadanas y ciudadanos de aquellos sectores que han permanecido
al margen de esta consideración; asimismo, da la posibilidad a las mujeres de
involucrarse en los ámbitos de decisión política. Los enfoques de género retoman
la relación de ambos géneros, el femenino y el masculino inmersos en una
realidad social, a partir de una construcción social que determina precisamente las
funciones sociales que serán asignadas a cada uno dentro de un sistema social
determinado, por ello son también un producto histórico-cultural y, sobre todo,
resultado de un enfrentamiento entre fuerzas sociales y estructuras de poder. Son
estas relaciones sociales las que caracterizan las formas de organización de los
géneros y el acceso de los mismos a espacios sociales, públicos y privados.”235

La propia autora enfatiza que la discriminación por razones de género sigue


existiendo, ya que se garantizan ciertos derechos y libertades para algunos
sectores, pero a otros se les niegan por razones de raza, sexo, religión, etcétera.
Estas formas de discriminación afectan a todas las personas y se manifiestan en
diferentes campos y actividades, por ello, es importante tomar en cuenta la teoría
de género para construir espacios de equidad en donde se atiendan debidamente
los asuntos de la mujer.

Consecuentemente, la teoría de género es tan importante en nuestros días, a tal


grado que puede decirse que sin ella difícilmente se pueden alcanzar los objetivos
sobre equidad y justicia que se buscan a favor de las mujeres.

En este contexto, Ignacio Carrillo Prieto se refiere a la perspectiva de género como


un instrumento de singular trascendencia que debe ser aplicado en instituciones

235
ESPINOZA MORA, María Eugenia. Estrategias Teórico-Prácticas para el Acceso de las Mujeres a los Ámbitos de
Justicia. Revista Mexicana de Justicia. Nueva Época. Número 4. Procuraduría General de la República. México. 1998. pág.
82.

176
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

públicas y privadas. De una manera concreta, el autor mencionado precisa que:


“La perspectiva de género al abordar la violencia intra-familiar obliga a reconocer
que en ella hay miembros más vulnerables que otros. Hay integrantes de la familia
que en la sociedad tienen más prestigio, autoridad y poder: los adultos en relación
con los niños y los hombres en relación con las mujeres. Su palabra tendrá más
credibilidad ante autoridades no entrenadas en la temática. Es por ello urgente
proveer de dicha perspectiva de género a las autoridades y agentes sociales que
deben aplicar las normas que combaten la violencia contra la mujer.”236

Debe aclararse que la teoría de género es el planteamiento doctrinal, metódico y


sistemático, dentro del cual se encuentra la perspectiva de género, concebida
como el instrumento específico que permite alcanzar las metas sobre igualdad
jurídica y eliminación de las formas de discriminación.

Esto es así, porque a través de la perspectiva de género se pueden identificar,


cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de ciertos grupos
sociales, lo cual no se puede justificar con base en las diferencias biológicas entre
mujeres y hombres.

Con mucho acierto, Karla Gallo Campos, comenta que: “La perspectiva de género
puede ser aprovechada por todas aquellas personas que están inmersas en el
universo jurídico, desde la creación de la ley, su estudio, su interpretación o su
aplicación. Esta visión, además, debe utilizase en el trabajo que realizan los
servidores públicos de los tres poderes –Ejecutivo, Legislativo y Judicial- en los
tres niveles de gobierno –federal, estatal y municipal-. Solamente de esta manera
será posible alcanzar la equidad de género, que es el principio conforme al cual
hombres y mujeres acceden con justicia e igualdad al uso, control y beneficios de
los bienes y servicios de la sociedad, incluyendo aquellos socialmente valorados,
oportunidades y recompensas, con la finalidad de lograr la participación equitativa
de las mujeres en la toma de decisiones, en todos los ámbitos de la vida social,
económica, política, cultural y familiar. La perspectiva de género como categoría

236
CARRILLO PRIERTO, Ignacio. Violencias contra la Mujer, en los Hombres Opinan. op. cit. n (50) pág. 19.

177
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

analítica en la creación e interpretación jurídica es una vía confiable y segura para


cumplir cabalmente con el principio de igualdad jurídica consagrado en nuestra
Carta Magna.”237

En efecto, no es exagerada la importancia que se le ha dado a la perspectiva de


género, toda vez que por medio de ella se han podido entender los diversos
problemas existentes sobre la materia, pero además, se están haciendo
propuestas específicas, las cuales se dirigen a distintos destinatarios, entre los
cuales destacan los servidores públicos, ya que a ellos les corresponde en gran
medida hacer efectivas las normas relacionadas con los derechos que se
establecen a favor de las mujeres.

Recientemente, en virtud de algunos estudios de género que se han realizado, se


señala a la crisis de poder de los hombres como causa que lleva a la violencia
contra la mujer. En este sentido, Francisco Cervantes Islas, señala que: “la crisis
de poder de los hombres es la manifestación del descontento que un hombre vive
consigo mismo cuando, habiendo introyectado la idea de que es superior, valiente,
fuerte o poderoso, ‘todo un hombre’ - identidad social - no checa con su
autoimagen devaluada, se da cuenta de que no es lo que él creía ser. Uno de los
caminos para recuperar su supuesta primacía es la violencia o el control sobre los
demás, generalmente actúa aparentando lo que no es o no tiene.”238

Así que, los estudios realizados dentro de la teoría de género permiten entender,
por ejemplo, algunas de las causas que motivan la violencia contra las mujeres.
Ahora bien, al conocer esas causas es más fácil proponer las soluciones, toda vez
que es posible erradicar el problema desde su raíz.

Aunado a esto, la perspectiva de género es muy útil cuando se aplica en su


dimensión exacta, es decir, sin pretender beneficiar a la mujer o al hombre, ya que
a través de ella se valora y pondera lo que le corresponde a cada quien.
237
GALLO CAMPOS, Karla. op. cit. n (74) págs. 67 y 68.
238
CERVANTES ISLAS, Francisco E. El Colectivo de Hombres por Relaciones igualitarias: Reflexiones de una experiencia
de trabajo con hombres que se reconocen violentos. La lucha contra la violencia hacia la mujer. Legislación, Políticas
Públicas y Compromisos de México. Publicación del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidad para la Mujer. (UNIFEM)
México. 1997. págs. 16 y 17.

178
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Por lo tanto, se están dando cursos y conferencias a los servidores públicos,


especialmente a los que tienen la labor de procurar e impartir justicia, para que
conozcan y apliquen la perspectiva de género, con lo cual se espera que sus
actuaciones sean imparciales y dejen de manifestarse las prácticas
discriminatorias en contra de la mujer, con el fin de alcanzar una verdadera justicia
y una equidad de género, que tanta falta hace en nuestro medio.

3.5.3 El empoderamiento de las mujeres

Ante la discriminación en contra de las mujeres y las diversas formas de abuso y


control que se ha pretendido ejercer en perjuicio de las mismas, han surgido
diferentes reacciones, una de ellas, como ya lo vimos, es la teoría de género, sin
embargo, existe otra manifestación que pretende darle a la mujer el lugar que le
corresponde en todos los ámbitos, me refiero al “empoderamiento”, que es un
concepto relativamente nuevo en nuestro medio, ya que en otros lugares,
principalmente en Europa, ya ha adquirido carta de naturalización desde hace
varios años.

El empoderamiento no es concederle un poder desmedido a la mujer, ni mucho


menos colocarla por encima del hombre, más bien, es la actitud apropiada que
busca la igualdad de la mujer frente al varón, en cuanto a oportunidades para
intervenir en las actividades económicas, intelectuales, políticas, deportivas,
sociales, etcétera, sin que haya discriminaciones o tratos preferenciales que
perjudiquen a ninguno de los dos géneros.

Karla Gallo Campos menciona que la cultura y la ideología se reflejan en el


lenguaje, lo cual se manifiesta también en el castellano, en donde existe un
lenguaje sexista que ha afectado las relaciones entre el hombre y la mujer. Para
confirmar esto señala que: “El Diccionario (de la Lengua Española) define al
hombre (además del sustantivo masculino que comprende a todo el género
humano) en su acepción varón como criatura racional del sexo masculino.
Mientras que el término mujer es definido como persona del sexo femenino.
Aunque la palabra persona implica racionalidad, es curioso el hecho de que no se

179
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

utilice la palabra racional en la definición de mujer.

Además, incluye la siguiente definición de hombre: individuo que tiene las


cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza. ¡Ese
sí es un hombre! En esta definición se deja ver el estereotipo de que un hombre, y
no una mujer, debe ser firme y valiente.”239

La misma autora destaca que el Diccionario de la Lengua Española contiene


diversas acepciones que resaltan las cualidades masculinas por excelencia, así se
hace mención al hombre bueno, de honor, de valor, etcétera. En cambio, son
pocas las acepciones que se señalan en cuanto a la mujer, y algunas de ellas más
bien son despreciativas, por ejemplo, cuando se habla de mujer pública se
entiende que es una ramera, sin embargo, el propio Diccionario define como
hombre público: “El que interviene públicamente en los negocios políticos.”240

Lo anterior demuestra que el lenguaje no siempre es exacto, incluso, con él se


pueden expresar ideas que dejan un concepto contrario al que se espera. Se dice
esto, porque, en primer lugar, es evidente que en nuestro medio se ha empleado
un lenguaje sexista que minimiza a las mujeres; en segundo lugar, se pueden
emplear palabras que si no se sabe su significado suelen provocar confusión en
lugar de precisar una idea.

Esto último puede suceder con el término “empoderamiento de las mujeres”, el


cual pudiera entenderse incorrectamente como una reacción negativa en contra de
los hombres para desplazarlos y menospreciarlos, pero en realidad no es así, ya
que dicha expresión hace referencia al equilibrio que se busca en las relaciones
de género, en donde si bien las mujeres procuran alcanzar mejores condiciones
de vida, no lo hacen con un sentido de superioridad ni de discriminación hacia el
hombre, sino sólo para lograr el nivel que por naturaleza y por derecho les
corresponde.

239
GALLO CAMPOS, Karla. op. cit. n (74) pág. 68.
240
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la Lengua Española. Tomo II, Vigésima edición. Editorial Espasa-Calpe.
España. 1984. pág. 741.

180
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Cabe señalar que en un principio, el vocablo empoderamiento surgió de la


necesidad de equiparar las relaciones conyugales, dando igualdad de derechos y
obligaciones a la mujer y al hombre. En este sentido, Vania Salles y Rodolfo
Tuirán señalan que: “la consolidación de proyectos familiares exige la
democratización de las relaciones sociales establecidas al interior por las
personas que viven en familia y de las pautas que rigen los esquemas de poder.
En este marco cobra importancia el concepto de empoderamiento (empowerment),
en general utilizado para teorizar sobre las asimetrías de género que redundan en
posiciones desventajosas para la mujer en el espacio doméstico. Tal concepto se
remite a la posibilidad de lograr acceso a los procesos de decisión y control tanto
sobre recursos como sobre ideología.

Este último tipo de control significa la capacidad de decidir sobre las creencias, los
valores, la percepción de las situaciones, etcétera, mientras que el control de
recursos guarda relaciones con la obtención no sólo de bienes de índole material
sino también a los de naturaleza simbólica. Como el empoderamiento (usado en el
sentido de potenciar), exige prácticas de negociación a ser establecidas entra las
personas que comparten un proyecto familiar, los dos conceptos se presentan
como recursos explicativos para estudiar procesos que en la realidad se presentan
combinadamente.”241

Con el tiempo, la palabra empoderamiento se ha ido extendiendo, de tal manera


que ahora se aplica también fuera del contexto familiar, por consiguiente, es
posible que en el ámbito laboral, político o intelectual se hable del
empoderamiento de las mujeres, sin que esto sea incorrecto, si se emplea en su
sentido original, consistente en conceder a las mujeres los derechos y beneficios
que les corresponde en condiciones igualitarias con los hombres.

No obstante, se suele dar énfasis al empoderamiento dentro del hogar, en virtud


de las condiciones que imperan en ese medio, por ejemplo, García Brígida señala
que: “Las vidas de las jefas económicas se caracteriza por la inestabilidad; hoy
241
SALLES, Vania y Rodolfo Tuirán. Mitos y Creencias sobre la Vida Familiar. La Familia en la Ciudad de México Presente,
Pasado y Devenir. Asociación Científica de Profesionales para el estudio integral del Niño A.C. México 1997. pág. 96.

181
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

pueden tener para la comida, mañana quién sabe. Por momentos los maridos se
componen, prometen cambiar y luego recaen en la bebida, se van con otras
mujeres, pierden el trabajo o les va mal en un negocio. En las situaciones más
dramáticas, estas familias viven en lo cotidiano las consecuencias de problemas
sociales más amplios, como la pobreza extrema, el desempleo, la criminalidad, el
alcoholismo y la drogadicción.

Cuando los compañeros, además de desobligados, son delincuentes y


drogadictos, las mujeres tienen que mantener a la familia; hacerse cargo de los
gastos de alimentación, calzado y vestido, útiles escolares, pago de la renta, agua,
luz y enfrentarse a emergencias como accidentes y enfermedades.”242

Ante este panorama, es evidente que se requiere el empoderamiento de las


mujeres, con el propósito de sacarlas de tal situación y procurar que mejore su
condición económica y laboral, en donde vivan para sí y no para otro que las
explota y maltrata constantemente.

Para alcanzar el empoderamiento de las mujeres se requiere una labor de


sensibilización y de educación dirigida a ellas mismas, para que cambien
actitudes, prioridades y estrategias, con el fin de que perciben su trascendencia,
su rol social y la diversidad de derechos que tienen en igualdad con el hombre.

María Eugenia Espinosa Mora señala que: “Para ello, contaremos con aportes de
diferentes posturas teórico-metodológicas, de fundamentaciones teóricas
provenientes de la antropología social, la psicología social, la sociología general,
la sociología jurídica, la criminología, entre otras, tomando en cuenta que todas
ellas girarán en torno a un hilo conductor que les dará organicidad, el cual aprecia
a las mujeres (al igual que a otros sectores que se encuentran inmersos en
espacios marginales) como sujetos de derechos, con la posibilidad de ejercer su
condición de ciudadanas, con capacidad crítica –una racionalidad crítica implica
que el individuo está siendo responsable de sus actos y que tiene una visión clara

242
GARCÍA BRÍGIDA, Orlandina. Trabajo Femenino y Vida Familiar en México. El Colegio de México. México. 1994. pág.
158.

182
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

de las cosas que afectan su realidad-; y, sobre todo, como producto y productoras
de relaciones sociales heterogéneas dentro de una formación social concreta, en
consecuencia, es importante considerar que las necesidades sociales no son
homogéneas que hay diferencias y desigualdad en cada grupo social,
dependiendo del acceso que se tenga a la calidad de vida y a la potencialidad de
realización del desarrollo de la existencia y dignidad humanas.”243

En el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal ya se habla y se realizan algunas


actividades en pro del empoderamiento de las mujeres, lo que se concretiza a
través de las 16 Unidades delegacionales que brindan servicios a favor del género
femenino.

Además, según lo expresa Luz Rosales Esteva: “apoyamos a las mujeres, de


manera integral, para que conozcan, ejerzan y defiendan sus derechos; les
brindamos asesoría y capacitación en materia jurídica, psicológica y laboral y, al
mismo tiempo, las involucramos en un proceso de empoderamiento para la toma
de decisiones personales y colectivas, formando liderazgos femeninos
comunitarios. Estamos convencidas de que sólo así será posible construir la
verdadera igualdad entre mujeres y hombres; y con ello, se podrá avanzar en la
democratización de esta ciudad. ”244

El Instituto de las Mujeres del Distrito Federal considera que su principal estrategia
es la instrumentación de procesos de sensibilización, formación y promoción en el
ámbito territorial, ya que es el espacio donde se generan los cambios y
transformaciones de una sociedad. Además, fomenta el liderazgo femenino desde
lo cotidiano y micro-social, lo cual sustenta la ciudadanía de las mujeres.

Para dicho Instituto, la participación de las mujeres y su movilización activa,


permanente y propositiva son requisitos insustituibles para construir una sociedad
justa, solidaria e incluyente, que haga efectivos los derechos constitucionales. Por
lo tanto, busca incrementar y mejorar la participación de las mujeres en todos los

243
ESPINOZA MORA, María Eugenia. op. cit. pág. 84.
244
ROSALES ESTEVA, Luz. op. cit. n (63) pág. 17.

183
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

ámbitos de la vida, ya que no se puede continuar reduciendo su participación al


ámbito de lo privado, siendo necesario que ejerza sus derechos en la vida
económica, política, social y cultural del país, para bien propio, de su familia, su
comunidad y de la nación.

Luz Rosales Esteva, concluye diciendo que: “el Instituto de las Mujeres fomenta la
auto organización y la participación social y ciudadana de las mujeres, mediante la
capacitación y formación de promotoras comunitarias; el seguimiento al proceso
de empoderamiento y desarrollo de las mujeres que reciben servicios en las 16
Unidades delegacionales; así como la construcción de alternativas educativas
para la resolución positivas de conflictos.”245

En consecuencia, existen acciones concretas, relacionadas con el


empoderamiento, que ya se están realizando en nuestro medio, pero esto es sólo
el principio ya que resta mucho por hacer a favor de las mujeres mexicanas.

3.5.4 El principio de igualdad, el concepto de minoría y las acciones


positivas

En términos generales se puede decir que el vocablo igualdad tiene diferentes


connotaciones, ya que se le utiliza como un juicio valorativo, propaganda
partidista, postura ideológica y principio jurídico, entre otros. Naturalmente, nos
corresponde referirnos a la igualdad como un principio esencial perteneciente al
campo del Derecho.

Al respecto, la licenciada Karla Pérez Portilla considera que: “la igualdad es


asimismo un principio porque marca el criterio que rige la conducta a seguir en
determinadas situaciones y permea al ordenamiento jurídico en su conjunto
cuando unifica a los sujetos en la titularidad de aquellos derechos que –en cuanto
reconocidos y garantizados a todos y en igual medida- son llamados ‘universales’
o ‘fundamentales’. La igualdad jurídica es, entonces, un principio normativo sobre
la forma universal de los derechos que se ha convenido sean fundamentales: del

245
ROSALES ESTEVA, Luz. op. cit. n (63) pág. 18.

184
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

derecho a la vida a los derechos de libertad y de los derechos políticos a los


sociales.”246

Debe aclarase que la igualdad jurídica no implica una identidad absoluta, ya que
las personas son diferentes unas de otras por diversas razones, como el sexo,
raza, lengua, religión, condiciones personales y otras; más bien, la identidad existe
cuando sean titulares de los mismos derechos o sujetos de obligaciones, entonces
deben recibir el mismo trato, siempre y cuando se encuentren también en las
mismas circunstancias o condiciones. Por lo tanto, la igualdad jurídica consiste en
la idéntica titularidad de derechos fundamentales, independientemente de los
sujetos y hechos que generen dicha titularidad.

Para una mayor comprensión de lo anterior cabe citar al profesor Orlando Tamayo
y Salmorán, quien dice lo siguiente: “La igualdad que garantiza el orden jurídico a
los hombres no significa que éstos tengan siempre los mismos derechos y
facultades. La igualdad así considerada es jurídicamente inconcebible: es
prácticamente impensable que a los hombres se les impusiera los mismos
derechos sin hacer ninguna distinción entre ellos (menores, hombres, mujeres
alienados, extranjeros)”247

Consecuentemente, el Derecho sí toma en cuenta las diferencias que existen en


torno a las personas, y en función a ello se les atribuyen distintos derechos y
obligaciones, ya que éstos no pueden ser los mismos parar los niños y los adultos;
asimismo, se da un trato diferente a los discapacitados en comparación con
quienes no lo son. Evidentemente, ese trato distinto comprende una serie de
derechos que la ley establece a favor de ciertos grupos.

El principio de la igualdad jurídica tiene su origen en la Revolución Francesa, y de


manera concreta en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,
de 1789, de donde se difunde este principio a las demás naciones, incluyendo la

246
PÉREZ PORTILLA, Karla. Principio de Igualdad: Alcances y Perspectivas. Universidad Nacional Autónoma de México.
México. 2005. pág. 15.
247
TAMAYO Y SALMORÁN, Rolando. Igualdad Jurídica, en Enciclopedia Jurídica Mexicana. Tomo IV. Segunda edición.
Editorial Porrúa. México. 2004. pág. 363.

185
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

nuestra.

En México encontramos que durante el siglo XIX diversas normas constitucionales


y documentos políticos hacían referencia al principio de igualdad, basta mencionar
el Plan de Iguala de 1821, el Acta Constitutiva de la Federación de 1824, las
Leyes Constitucionales de 1836, las Bases Orgánicas de 1843 y la Constitución
Política de 1857.

En nuestro orden jurídico vigente se hace referencia especialmente a la igualdad


ante la ley entre el hombre y la mujer, en el artículo 4º constitucional, a lo cual se
le da un significado estrecho o rígido, ya que según Karla Pérez Portilla: “La
‘igualdad ante la ley’ no significa otra cosa sino que los órganos encargados de la
aplicación del derecho no deben hacer ninguna diferencia que el derecho a aplicar
no establezca. Si el derecho otorga derechos políticos solamente a los hombres y
no a las mujeres a los ciudadanos nativos y no a los extranjeros, a los miembros
de una determinada región o raza y no a los de otra; se respetará el principio de
igualdad ante la ley cuando los órganos encargados de la aplicación del derecho,
resuelvan en los casos concretos que una mujer, un ciudadano extranjero o un
miembro de una religión o raza determinada no tienen derecho político alguno.
Este principio expresa únicamente que el derecho deberá ser aplicado de acuerdo
con su propio sentido. Es el principio de juridicidad o de legalidad, que por su
propia esencia es inmanente a todo ordenamiento jurídico.”248

Como puede verse, el principio de igualdad así concebido se encuentra ligado con
el principio de legalidad, el cual establece que todo acto de los órganos del Estado
debe estar fundado y motivado, según se dispone en el artículo 16 constitucional.

También en el texto constitucional encontramos el mandato de no discriminación,


el cual está ligado con el principio de igualdad, sólo que aquel se refiere a
situaciones más concretas toda vez que en el artículo 1º de la Constitución Política
Federal se señala en el párrafo tercero, la prohibición de toda discriminación
motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las capacidades
248
PÉREZ PORTILLA, Karla. op. cit. n (86) págs. 49 y 50.

186
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

diferentes y la condición social, entre otras razones.

Cabe recordar que el principio de no discriminación se identifica


fundamentalmente con el principio de igualdad jurídica, no obstante, el primero de
ellos tiende a evitar de manera concreta las diferencias de trato, mismas que
deben rechazase por afectar a la dignidad humana, pero además, se debe
proteger a grupos desfavorecidos y discriminados para procurarles una igualdad
efectiva. Dichos grupos se conocen como “minorías”, término que ha sido motivo
de precisiones doctrinales, por lo que conviene señalar su significado.

Cabe destacar en primer lugar, como lo hace Karla Pérez Portilla, que el concepto
de minoría es ambiguo, ya que se ha utilizado para invocar de manera teórica
distintas realidades de grupos vulnerables. Por lo tanto: “No pareciera posible
definir de un modo concluyente ni el concepto de minoría ni tampoco determinar
cuáles son las minorías existentes, o construir un listado conclusivo de las
mismas. La dificultad de lograr una definición aceptable radica en la gran variedad
de situaciones en que se encuentra. Algunas están agrupadas en zonas bien
definidas y viven separadas del resto de la población, mientras que otras están
dispersas por todo el territorio nacional. Algunas minorías basan su profundo
sentimiento de identidad colectiva en una historia registrada de la que se tiene
memoria, mientras que otras conservan únicamente una noción fragmentaria de
su patrimonio común. En algunos casos las minorías tienen o han conocido un
grado de autonomía considerable. En otros, no existen antecedentes de
autonomía o de grupo propio. Algunos grupos minoritarios pueden necesitar mayor
protección que otros, porque han residido durante un lapso de tiempo más largo
en un país determinado o tienen una voluntad más firme de mantener y desarrollar
sus propias características.”249

No obstante lo anterior puede entenderse que el concepto de minoría no es


cuantitativo, sino cualitativo, toda vez que se refiere a un grupo de personas que
tienen características comunes, o bien, se encuentran en condiciones de vida
249
PÉREZ PORTILLA, Karla. Aproximaciones al Concepto de Minoría, en Derechos Humanos. Memoria del IV Congreso
Nacional de Derecho Constitucional. Tomo III. Universidad Nacional Autónoma de México. México. 2001. pág. 257.

187
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

similares que los identifica y distingue de otros grupos.

A pesar de la dificultad para dar un concepto de minoría, los autores coinciden en


que hay dos elementos o notas que están presentes en todo grupo considerado
como minoría, una objetiva y la otra subjetiva. En relación con esto, el Dr. Miguel
Carbonell señala lo siguiente: “La primera es que una minoría, para ser tal,
siempre se debe encontrar en una posición no dominante dentro de un conjunto
de individuos. Esta característica, sin embargo, quizá es un tanto redundante, ya
que es justamente el hecho del menor poder o posición no dominante lo que
constituye la esencia de una minoría, con lo cual no nos dice mucho acerca de
qué sean las minorías. La segunda es que los integrantes del grupo minoritario se
consideren como partes del mismo, es decir, que exista una especie de
‘conciencia minoritaria’ que haga que dicho grupo oponga algún tipo de
reivindicación o busque mantener alguna diferencia frente a la mayoría.”250

De lo anterior se deduce que una minoría es un grupo de personas que se


encuentran en una posición no dominante o vulnerable, quienes se identifican bajo
una conciencia o sentimiento de pertenencia ha dicho grupo.

Se considera que las minorías buscan su reivindicación social o jurídica, pero en


realidad no siempre es así, sobre todo si se toma en cuenta que existen diferentes
grupos minoritarios, como son los niños, las mujeres, los indígenas, los
discapacitados, loa ancianos, los homosexuales y los migrantes, entre otros. Es
obvio que, por ejemplo, los discapacitados y los niños difícilmente pueden intentar
acciones concretas para obtener mejores condiciones de vida o adquirir una
mayor fuerza social y económica.

Además, debe reconocerse que en una sola persona pueden confundirse varias
condiciones minoritarias, por ejemplo, una niña indígena, migrante, discapacitada
y lesbiana, puede ser también campesina, todo lo cual se suma para crear en ella
una alta vulnerabilidad, lo que por un lado significa que sus derechos humanos

250
CARBONELL, Miguel. Minorías Etno-Culturales y Derechos Colectivos: Premisas Conceptuales, en Derechos Humanos.
Memoria del IV Congreso Nacional de Derecho Constitucional. Tomo III. op. cit. pág. 62.

188
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

puedan ser violados, y por otra parte, es difícil que supere todas las carencias que
se derivan de su situación.

Por lo tanto, las minorías siguen estando en desventaja dentro de nuestro contexto
social y jurídico, por ello es conveniente adoptar ciertas acciones positivas como
se ha hecho en otros países.

Respecto de las acciones positivas, la Dra. Nuria González Martín ha realizado un


estudio en donde considera que las mismas tienen su origen en las políticas de
Affirmative Action o de la acción positiva, tal como se ha traducido esa expresión,
derivada del sistema jurídico norteamericano cuya historia ha enfrentado diversas
formas de discriminación ante las cuales surgieron precisamente acciones
positivas como una forma específica para contrarrestar la discriminación y
alcanzar un mayor nivel de igualdad.

La autora mencionada considera que: “Un trato igualitario, a través del principio de
igualdad, resulta insuficiente porque no todas las personas han tenido las mismas
posibilidades de recibir educación, capacitación laboral, etcétera y estaríamos ante
una desigualdad, como decimos, del punto de partida.”251

Agrega la misma autora que la prohibición de discriminación tampoco es


suficiente, ya que más bien debe procurarse una igualdad de oportunidades, la
cual debe construirse diferenciadamente. En este contexto lo más importante son
las acciones positivas que traten de paliar las desigualdades de hecho y de
derecho, con el objeto de lograr la sensibilización y la movilización de la sociedad,
por lo que deben de emanar tanto de las autoridades públicas como de las
organizaciones sociales.

En consecuencia, según la autora citada, no basta con el principio de igualdad ni


con la prohibición de discriminación, ya que se requieren acciones positivas
concretas que hagan real la igualdad de condiciones y derechos a favor de sus

251
GONZÁLEZ MARTÍN, Nuria. La Reforma Constitucional en Materia Indígena: el Principio de Igualdad, la Prohibición de
Discriminación y las Acciones Positivas. Documento de Trabajo. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional
Autónoma de México. México. 2001. págs. 3 y 4.

189
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

titulares. Por lo tanto, nuestra Constitución no debe permanecer anclada en el


principio de no discriminación sino seguir avanzando con el propósito de promover
una legislación que incluya programas y acciones específicos destinados a la
erradicación de actitudes discriminatorias.

Para una mayor comprensión de las acciones positivas, cabe citar el concepto que
proporciona la Dra. Nuria González Martín, quien dice lo siguiente: “podemos
conceptualizar a las acciones positivas como tratamientos preferenciales
temporales, en la contratación, promoción o despidos laborables, en la formación
o prácticas laborales, en el acceso a una determinada universidad, en la
implementación de una beca de estudios; procedimientos, todos ellos, que
garantizan una preferencia a una persona entre un grupo de competidores.”252

El concepto de acciones positivas implica un elemento de temporalidad que


permite apreciar en qué momento se obtienen los niveles de igualdad. Asimismo,
es importante que se procure el establecimiento de igualdad de oportunidades en
la práctica y no solo a nivel teórico, por ello son indispensables programas
específicos en materia de educación, salud y seguridad social, entre otras.

A través de las acciones positivas se debe buscar la eliminación de barreras que


se encuentran más allá de la ley, para alcanzar una igualdad de oportunidades en
el empleo en la educación y en la vida diaria. Sí, el propósito de los programas de
acciones positivas es romper con los viejos moldes de segregación y jerarquía,
para abrir oportunidades a las minorías, ya que éstas han sido afectadas de
distintas maneras, especialmente cuando se violan sus derechos humanos.

En este orden de ideas cabe señalar que las mujeres, como grupo minoritario que
ha sido vulnerable desde mucho tiempo atrás, deben recibir nuevas oportunidades
de carácter práctico para mejorar su situación jurídica, social, económica y política.

3.5.5 Propuestas

252
GÓNZÁLEZ MARTÍN, Nuria. op. cit. n (91) págs. 7 y 8.

190
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Las perspectivas que se aprecian en torno a la situación jurídico-social de la mujer


son propicias, si se toma en consideración que existe un interés generalizado por
mejorar su condición, pero no sólo ello, sino que hay organizaciones, como los
Institutos de las mujeres, que ya están realizando acciones concretas para lograr
una decidida participación de la mujer en diversas áreas.

Además, se han adoptado diversas disposiciones internacionales y se han creado


otras de carácter interno para combatir toda especie de discriminación y maltrato
en contra de las mujeres. Con todo ello, no se puede afirmar que se han
alcanzado las metas sobre la materia, ni mucho menos podemos decir que hay
equidad de género y justicia plena a favor de las mujeres.

Moisés Moreno Hernández considera que falta todavía un cambio de actitudes


para alcanzar los beneficios en la equidad de género. Dicho autor precisa lo
siguiente: “De ahí que, independientemente del cambio de actitud que es
justificadamente exigible a los hombres, también se plantee como necesario un
cambio de actitud de las mujeres en esta lucha. Una actitud que parta de la
conciencia de que hombres y mujeres son iguales y de que, por tanto, las
oportunidades pueden también ser iguales.”253

En efecto, lo primero que se requiere para avanzar en pro de la equidad de género


es manifestar un cambio de actitud, tanto de hombres y mujeres, que nos lleve a
relaciones de igualdad y justicia, para lo cual es necesario que se insista en el
hecho de adoptar una postura activa que se concrete en acciones permanentes
para evitar toda especie de discriminación en contra de las mujeres. Además, se
debe buscar ante todo que las mujeres tengan igualdad de oportunidades para
que se involucren en todo tipo de actividades.

Al respecto, Nuria González Martín comenta que: “La igualdad de oportunidades


es la piedra angular de todo sistema de vida democrática que implica, entre otros
factores, una ausencia total de discriminación política, social y económica en

253
MORENO HERNÁNDEZ, Moisés. La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra
la Mujer, en los Hombres Opinan. op. cit. pág. 48.

191
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

materia de empleo y ocupación, tal ausencia es un elemento esencial de la tan


anhelada justicia social.”254

En opinión de la autora citada, todos estamos involucrados en los desajustes de


nuestra sociedad, pero lo están más quienes tienen la posibilidad de promover el
cambio social y la igualdad real, por ello se debe exigir a nuestros legisladores que
realicen los ajustes necesarios en los ordenamientos jurídicos para que se
establezca la igualdad y la libertad sobre bases reales y efectivas.

Afortunadamente, las propias mujeres están asumiendo una postura crítica, de


lucha y de participación constante, para que sus derechos sean respetados y para
que vayan ganando más espacios en las diferentes actividades, áreas y niveles
jerárquicos.

Karla Gallo Campos enfatiza que: “Las mujeres ya no somos meras espectadoras
en el desarrollo económico y social de nuestro país. Hoy por hoy, participamos con
fuerza en el juego social y luchamos con firmeza por disfrutar, a la par de los
hombres, de mayores oportunidades y de una mejor calidad de vida. Sin embargo,
esta transformación social –que se traduce en mayor participación de la mujer en
todos los espacios- no ha sido recogida y armonizada en nuestro marco
normativo. La legislación aún no refleja verdaderamente el principio de igualdad
jurídica entre el hombre y la mujer consagrado en nuestra ley suprema.”255

Efectivamente, por parte de las mujeres existe el interés y el deseo de mejorar su


situación jurídico-social, lamentablemente, es el propio orden jurídico el que no
siempre responde a las exigencias que ameritan el cambio. Por lo tanto, desde el
punto de vista normativo se requiere una revisión y modificación a las leyes que
deben ser reformadas para actualizarlas con el fin de alcanzar la equidad de
género que se busca. Asimismo, es necesario crear nuevas disposiciones que
respondan a las exigencias actuales sobre la materia.

254
GONZÁLEZ, MARTÍN, Nuria. El Principio de Igualdad, la Prohibición de Discriminación y las Acciones Positivas, en
Derechos Fundamentales y Estado. Memoria del VII Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional. Instituto de
Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. México. 2002. pág. 400.
255
GALLO CAMPOS, Karla. op. cit. n (74) pág. 70.

192
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Ante esto, María Elena Álvarez de Vicencio propone lo siguiente: “a) Impulsar la
aprobación de una ley federal, reglamentaria del artículo 4º constitucional, que
regule y sancione de manera integral lo relativo a la discriminación de la mujer
desde una perspectiva de derechos humanos.

b) Impulsar la creación de un órgano con fuerza jurisdiccional que se encargue de


sancionar y, sobre todo, de reparar los daños provocados por discriminaciones
contra las mujeres.

c) Promover en las entidades federativas la expedición de una ley que regule y


sancione de manera integral lo relativo a la discriminación de las mujeres desde
una perspectiva de derechos humanos.”256

En lo particular considero que antes de expedir una ley reglamentaria del artículo
4º constitucional, que regule y sancione la discriminación de las mujeres, se
requiere en primer lugar, adicionar la propia norma constitucional para que amplíe
los derechos fundamentales de las mujeres, con el fin de garantizar la igualdad de
oportunidades en relación con los hombres.

En consecuencia, se propone que el artículo 4º constitucional sea adicionado, con


el propósito de precisar en el primer párrafo algunos derechos a favor de la mujer
y la manera de garantizar el cumplimiento de los mismos. Así, el actual párrafo
primero se dividiría en dos partes, la primera, referente a la igualdad jurídica del
hombre y la mujer, en donde se agregaría lo que se propone enseguida.

“Artículo 4º. El varón y la mujer son iguales ante la ley. Por lo tanto, la mujer tiene
derecho a la igualdad de oportunidades para que participe en actividades
económicas, políticas, intelectuales, deportivas y todas aquellas que permitan su
desarrollo integral. Para ello, las leyes deben establecer normas basadas en la
equidad de género, que propicien relaciones y situaciones que mejoren la
condición de mujeres y hombres en todos los ámbitos y aspectos.

256
ÁLVAREZ DE VICENCIO, María Elena. Realidad de la Mujer Mexicana y Propuestas para Mejorar su Situación, en
Derechos Humanos. Memoria del IV Congreso Nacional de Derecho Constitucional. Tomo III. Universidad Nacional
Autónoma de México. México. 2001. pág. 130.

193
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

La ley protegerá la organización y el desarrollo de la familia>”

A partir de esta norma, se propone también que se reformen diversos


ordenamientos, entre ellos el Código Civil, en donde se promueva la equidad de
género como uno de los instrumentos más importantes que habrán de contribuir al
mejoramiento de las relaciones entre hombres y mujeres, brindando igualdad de
oportunidades para ambos, y en su caso, estableciendo las sanciones
procedentes a quienes obstaculicen o infrinjan las normas respectivas.

Sin embargo, se debe enfatizar, más que las sanciones, acciones de carácter
preventivo, ya que en esta materia, como en muchas otras, es mejor prevenir que
sancionar. Con mucho acierto, María Eugenia Espinosa Mora considera que lo
más importante es prevenir, ya que esto permite crear condiciones humanas de
vida digna. “Prevenir significa entonces: crear a nivel social y estatal condiciones
socioeconómicas adecuadas para que la familia y la infancia sean respetadas.
Con ello, las relaciones entre mujeres y hombres se verán altamente beneficiadas
al no enfrentarnos al otro género por una mera actitud contestataria sino de
mejoramiento social para ambos. En este sentido, no podemos perder de vista que
aquí la prevención incluye propuestas concretas del Estado, así como proyectar
un nuevo estilo de convivir: una vivienda habitable, espacios recreativos y
culturales. Con esta visión, prevenir dignifica suprimir injusticias.”257

Para lograr una efectiva prevención se requiere cumplir con metas en materia de
educación y socialización que se encaminen a la niñez, los diferentes sectores de
nuestra sociedad y especialmente a todos aquellos individuos que participan en la
toma de decisiones y en la realización de acciones que tienen trato directo con
hombres y mujeres, procurando que estás últimas reciban una atención equitativa
y digna a su condición como personas que merecen igualdad de género.

Otra de las propuestas que hago, tomando como base el artículo 4º constitucional,
reformado en los términos expuestos, es que se expida una ley reglamentaria de
dicha norma, la cual pudiera denominarse: “Ley General para Prevenir la
257
ESPINOZA MORA, María Eugenia. op. cit. pág. 91.

194
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Discriminación y Promover la Equidad de Género”. En este ordenamiento, deberá


enfatizarse la prevención de toda especie de desigualdad que afecte a las
mujeres; además, deberán establecerse normas que promuevan la equidad de
género, a través de programas educativos y formativos que habrán de comprender
a la niñez y en general a toda la comunidad, y especialmente a las autoridades
públicas encargadas de cumplir y hacer cumplir las propias leyes.

Uno de los objetivos del ordenamiento que se propone, es que se promueva lo


que se conoce como “cultura de paz”. En este contexto, Mireille Roccatti considera
que: “En este mundo convulsionado por guerras, por muerte, por violencia hacia
los más débiles: mujeres, niños, ancianos, etcétera, es innegable la necesidad
imperiosa de forjar una cultura alternativa que resalte los valores y derechos que
todos tenemos como seres humanos, que aporte los elementos más adecuados
para la resolución de los conflictos mediante el diálogo que resista el embate de la
violencia, de la injusticia y de la opresión.”258

Ante esto, la autora citada considera que es fundamental promover la cultura de


paz, entendida como el respeto, reconocimiento y valoración de las diferencias
dentro de la igualdad de las personas, pueblos y naciones. Agrega que: “La cultura
de paz constituye un ideal que tenemos que realizar para construir una sociedad
justa. Es un reto que conlleva riesgos porque se opone a la violencia imperante,
que es cultivada en nosotros de manera sistemática, así como a la realidad de
injusticia social.”259

A través de la cultura de paz y de la equidad de género se deben promover


diversos valores que se arraiguen en el hogar, ya que es donde debe iniciar la
formación que nos lleve a un ambiente de armonía, libre de violencia y en donde
exista la igualdad de oportunidades, para que cada integrante de la familia alcance
un desarrollo integral que le permita incorporarse productivamente a la comunidad.

258
ROCCATTI V., Mireille. El Respeto a los Derechos Humanos en la Familia, la Sociedad y la Cultura de Paz, como
Presupuestos para Erradicar la Violencia. Gaceta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Número 92. México.
1995. pág. 14.
259
ROCCATTI V., Mireille. op. cit. n (98) pág. 15.

195
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

También se requiere que por medio de diversos programas permanentes,


sustentados en normas jurídicas bien definidas en cuanto a equidad de género, se
procure la sensibilización y socialización de todos los sectores y de las
autoridades públicas que intervienen en el trato que debe darse a hombres y
mujeres, sin establecer discriminaciones ni privilegios injustificados.

Asimismo, las instituciones ya existentes deben hacer todo lo necesario para


ajustarse a los principios derivados de la equidad de género y de la cultura de paz.
Al respecto, Luz Rosales Esteva, señala que: “En este aspecto creo que todos
tenemos que reforzar y pelear por establecer una cultura de paz que lleve a
enfrentar problemas con actitudes de tolerancia y respeto. En suma, el Instituto -
de las mujeres del Distrito Federal- promueve, a través del proyecto Construcción
de Cultura Ciudadana, la participación de las mujeres para que sean ellas las
protagonistas de los cambios que se dan en su familia, comunidad y ciudad.”260

Lo anterior refleja que ya se está haciendo algo para promover la cultura de paz y
la equidad de género, con el fin de que las mujeres alcancen mejores condiciones
de vida y tengan un pleno desarrollo en todos los aspectos. Pero considero
necesario seguir impulsando dichas acciones a través de un orden jurídico
actualizado que favorezca relaciones de igualdad y trato digno para todos los
integrantes de la sociedad, especialmente quienes han sido discriminados de
manera reiterada, como en el caso de las mujeres. Con ello, estaremos
avanzando hacia una sociedad más justa y equitativa.

260
ROSALES ESTEVA, Luz. op. cit. n (63) pág. 19.

196
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Capítulo IV Perspectiva de género en las políticas públicas y principales


estrategias y acciones gubernamentales instrumentadas para incorporar la
perspectiva de género en México

4.1 Perspectiva de género en las políticas públicas

4.1.1 Institucionalización de la perspectiva de género

A partir de la conceptualización de la perspectiva de género como una herramienta


útil de análisis, ésta se fue incorporando en distintos ámbitos y poco a poco se fue
logrando su institucionalización. Hablamos de institucionalizar el género cuando se
incorpora la perspectiva de género en los asuntos del Estado y del gobierno. Esto
significó que se adoptaran, crearan, adecuaran e implementaran reglas en las
instituciones estatales para modificar positivamente la situación de las mujeres.261

Usualmente se considera que el Estado y sus instituciones son entes neutrales, es


decir, que su actividad afecta por igual a todas y a todos los ciudadanos. En
realidad, “el Estado está definido por una tendencia a producir y reproducir
desigualdades de género. [>] Consecuencia de lo anterior es que las instituciones
reproducen las desigualdades de género, traduciéndose en prácticas políticas
discriminatorias para las mujeres.”262 Por eso surgió la necesidad de incorporar la
perspectiva de género al quehacer gubernamental de manera que se reconociera
el papel del Estado respecto a las mujeres y se comprendieran las relaciones
sociales entre éstas y los hombres. En este sentido, “el proceso de
institucionalización de género debe concebir al Estado como un actor clave y

261
Mercedes Barquet, Alejandra Benítez Silva, La transversalización de la perspectiva de género: una estrategia para
avanzar a la igualdad, México, SCJN – IEDF, 2012, p. 17.
262
Ibid., p. 18.

197
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

considerar que no es una estructura estable, ni monolítica, por tanto, puede y


requiere transformarse”.263

Cuando se reconoció la importancia del Estado en el combate de la desigualdad


de género, la institucionalización de la perspectiva de género se volvió
fundamental en el ejercicio de la política misma. Los organismos internacionales
fueron los encargados de introducir estas ideas y difundirlas entre los Estados,
intentando que su incorporación a los gobiernos de cada país fuera prioritario.

La consideración del género en las políticas públicas comenzó a recibir atención


con las conferencias internacionales sobre la mujer (1975, 1985 y 1995) y las
conferencias mundiales sobre temas específicos como salud, medio ambiente,
población y desarrollo social; donde la consideración de la problemática de la
mujer fue imprescindible. Estas conferencias, todas auspiciadas por las Naciones
Unidas, fueron el resultado de una movilización global por parte de las mujeres;
tanto aquellas en países industrializados como en los países en desarrollo.264

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lleva muchas décadas


promoviendo, a través de sus distintas agencias, la institucionalización de la
perspectiva de género en aras de mejorar las condiciones de vida de las
mujeres.265 Para promoverlo ha organizado diferentes conferencias internacionales
con participación de muchos países. También han elaborado documentos
normativos que marcan pautas y sientan precedentes importantes para los
gobiernos en todo el mundo.

La primera de estas conferencias se llevó a cabo en 1975, en nuestro país. Lo que


se discutió en ella sirvió para marcar un punto de inflexión sobre el papel de las
mujeres en la sociedad. Por primera vez, se planteó la igualdad de las mujeres en
los procesos de participación política y se habló de la importancia de que éstas

263
Barquet, Op. Cit., p. 18.
264
Nelly P. Stromquist (Ed.), La construcción del género en las políticas públicas: Perspectivas comparadas desde América
Latina, Perú, Instituto de Estudios Peruanos, 2006, p. 16.
265
No obstante, hasta julio del 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas creó una institución dedicada
exclusivamente a lograr el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género. <http://www.unwomen.org/es/about-
us/about-un-women>, 31 de agosto de 2013.

198
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

fueran partícipes de las acciones políticas y no sólo receptoras de las decisiones


de otros. Durante la misma conferencia, el papel de las mujeres fue
preponderante: de 133 delegaciones, 113 estaban representadas por mujeres.

En 1979, la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó la Convención


sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer
(CEDAW)266.

Entre los tratados internacionales de derechos humanos, la Convención ocupa un


importante lugar por incorporar la mitad femenina de la humanidad a la esfera de
los derechos humanos en sus distintas manifestaciones. El espíritu de la
Convención tiene su génesis en los objetivos de las Naciones Unidas: reafirmar la
fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona
humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres. La Convención
define el significado de la igualdad e indica cómo lograrla. En este sentido, la
Convención establece no sólo una declaración internacional de derechos para la
mujer, sino también un programa de acción para que los Estados Partes
garanticen el goce de esos derechos.267

La segunda Conferencia Mundial sobre la condición Jurídica y Social de la Mujer


se celebró en Copenhague en 1980. En ésta se discutió cómo estaban
impactando las directrices establecidas en la reunión anterior, en la vida de las
mujeres. La conclusión a la que se llegó fue que existía una importante brecha
entre lo que se estaba estableciendo a nivel legal y lo que se implementaba en la
práctica. La discusión se centró en la igualdad de oportunidades que debía existir
entre hombres y mujeres en los ámbitos educativo, laboral y en el acceso a la
salud. Se dejó claro que sin la voluntad de los Estados, sin el reconocimiento de
las mujeres en la sociedad y sin la participación de éstas en el espacio de lo
político, sería imposible aspirar al mejoramiento de la vida de las mujeres.

266
México, ratificó este documento el 23 de marzo de 1981.
267
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Violencia contra la Mujer

199
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

En 1985, se celebró en Nairobi la Tercera Conferencia Mundial de la Mujer. En


esta conferencia, se revisaron y evaluaron los logros desde la reunión anterior.
Las conclusiones fueron una vez más desoladoras, muy poco había cambiado.
Por esta razón, se discutió la importancia de adoptar medidas específicas para
lograr la igualdad hombres y mujeres a nivel de participación política, de
participación social y a nivel jurídico.

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada por la ONU en Beijing en


1995, logró un importante avance al hablar por primera vez del concepto de
género. A partir de este concepto, se adoptó la perspectiva de género como una
nueva mirada que permitiera comprender los roles atribuidos históricamente a las
mujeres y a los hombres. También es importante destacar que fue la primera vez
que se habló de la importancia de que los gobiernos adoptaran la transversalidad
de la perspectiva de género en sus políticas públicas, como un mecanismo para
lograr las metas propuestas.

La Conferencia de Beijing en 1995 representó un verdadero punto de inflexión


dentro de los acuerdos alcanzados por la ONU. A partir de ese momento, el
concepto de género se consolidó con fuerza en el ámbito internacional. En el
informe de esa Cuarta Conferencia Mundial se plasmó lo siguiente:

Es indispensable diseñar, aplicar y vigilar, a todos los niveles, con la plena


participación de la mujer, políticas y programas, entre ellos políticas y programas
de desarrollo efectivos, eficaces y sinérgicos, que tengan en cuenta el género, y
contribuyan a promover la potenciación del papel y el adelanto de la mujer [>]
Adoptar las medidas que sean necesarias para eliminar todas las formas de
discriminación contra las mujeres y las niñas, y suprimir todos los obstáculos a la
igualdad de género y al adelanto y potenciación del papel de la mujer.268

La ONU mediante todas las acciones descritas anteriormente ha pretendido


fomentar la utilización de la perspectiva de género como herramienta
metodológica para erradicar la desigualdad entre hombres y mujeres; también ha
268
Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, 1995, pp. 3 - 4.

200
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

buscado trascender prácticamente en todos los países. Por esta razón, busca
“institucionalizar una política antidiscriminatoria que parta de reconocer que las
mujeres tienen derechos, que muchas están en situaciones de marginación y que
hay que empoderarlas.”269 Con el tiempo, cada vez más Estados han ratificado las
convenciones y se han comprometido a importar la perspectiva de género a sus
gobiernos y políticas públicas, sin embargo, el proceso muchas veces ha sido
lento. Aun así, es importante resaltar que se pueden observar avances que son de
gran relevancia.

A pesar del importante trabajo de difusión y promoción de la institucionalización de


la perspectiva de género mediante los organismos multilaterales, no debe hacerse
un lado el trabajo de los grupos feministas, quienes principalmente a través del
trabajo de advocacy –incidencia política–, han presionado para que sus países
ratifiquen estos tratados internacionales e implementen lo que establecen. Si se ha
logrado que tanto organismos multilaterales como gobiernos reconozcan la
importancia de institucionalizar la perspectiva de género y trabajen a favor de este
tema, ha sido porque muchas mujeres han luchado con ese objetivo.

La integración de la perspectiva de género en las instituciones estatales y la


inclusión de las demandas de las mujeres se deben a la persistencia de mujeres
organizadas en el movimiento feminista u otros movimientos sociales, quienes han
aprovechado hechos coyunturales así como los apoyos de diversos actores y
actrices de los ámbitos social y político, de agencias internacionales y al
apropiarse de las aportaciones teóricas propuestas desde la academia y la
apertura del Estado para retomar sus demandas en ciertos momentos históricos.270

269
Marta Lamas, “El enfoque de género”, en Encuentro Internacional. Hacia una política de Estado con enfoque de
derechos humanos y género, México, CNDH, FLACSO, 2009, p. 39.
270
Barquet, Op. Cit., p. 46.

201
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

4.1.2 Transversalización de la perspectiva de género

Conforme se ha ido difundiendo la necesidad de institucionalizar la perspectiva de


género, se ha encontrado que para garantizar su eficacia es necesario otro
proceso: la transversalización de dicha perspectiva.271 En 1997, el Consejo
Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) definió el concepto como:
Transversalizar la perspectiva de género es el proceso de valorar las
implicaciones que tiene para los hombres y para las mujeres cualquier acción que
se planifique, ya se trate de legislación, políticas o programas, en todas las áreas y
en todos los niveles. Es una estrategia para conseguir que las preocupaciones y
experiencias de las mujeres, al igual que las de los hombres, sean parte integrante
en la elaboración, puesta en marcha, control y evaluación de las políticas y de los
programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de manera que
las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se
perpetúe la desigualdad. El objetivo final de la integración es conseguir la igualdad
de los géneros.272

Mercedes Barquet sostiene que algunos componentes importantes para


implementar la transversalización de género son los siguientes:273

1. Contar con marcos normativos a niveles internacional, nacional e


institucional.
2. Contar con la voluntad política y el compromiso institucional para facilitar y
favorecer la inclusión de la perspectiva de género.
3. Incorporar temas relacionados con la igualdad entre mujeres y hombres en
la agenda pública.
4. Coordinar aspectos políticos entre actores institucionales para promover
iniciativas con un objetivo común.
5. Asegurar la sensibilización de género entre el personal que integra a las
instituciones, así como la profesionalización de los recursos humanos.

271
El término original en inglés es gender mainstreaming.
272
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Equidad de género y empoderamiento de la mujer,
<http://www.undp.org.pa/ejes-trasversales/equidad-genero-empoderamiento-mujer>, 2 de septiembre de 2013.
273
Barquet, Op. Cit., pp. 37 – 39.

202
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

6. Orientar a través de las políticas públicas y al interior de las instituciones un


cambio de normas, prácticas y redistribución del poder y de los recursos
entre mujeres y hombres.
7. Garantizar la participación política de las mujeres y su acceso a puestos de
decisión que incidan en la transversalización.
8. Conocer, identificar y analizar la manera en cómo las diferencias y
desigualdades de género inciden en la estructura social, en la organización
de cada institución pública y en las políticas generadas dentro de ellas.
9. Tomar en cuenta tanto las investigaciones académicas de los estudios de
género y de las mujeres, como las demandas feministas, de mujeres y de
organizaciones civiles para enriquecer las acciones.
10. Formular estrategias para lograr que la transversalización en el proceso de
su diseño, implementación y evaluación, diagnostique que las diferencias
de género impactan en la vida de mujeres y hombres y busquen
alternativas para eliminarlas.
11. Crear políticas y programas cuyos objetivos principales sean minimizar las
brechas creadas por la desigualdad y transformar las condiciones que las
generan.
12. Monitorear y dar seguimiento a las acciones con el fin de identificar sus
obstáculos y fortalezas.
13. Planear políticas centradas en los varones que busquen una nueva
construcción de su identidad basada en el principio de igualdad.
14. Contar con presupuesto suficiente para cumplir con los compromisos
políticos que consoliden la transversalización.
15. Diseñar indicadores de género que sirvan como instrumentos que muestren
datos concretos, significativos y verificables.

La importancia de esta estrategia quedó manifestada en la Cuarta Conferencia


Mundial de las Mujeres de Beijing en 1995, en la cual, como ya se mencionó con
anterioridad, se discutió por primera vez la importancia del uso de la perspectiva
de género como herramienta metodológica, y por lo tanto se discutió la relevancia
de que dicha herramienta fuera utilizada en los diferentes ámbitos políticos y

203
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

gubernamentales. Tal como se menciona en la Declaración y Principios de acción


emanada de la Conferencia:

El éxito de las políticas y de las medidas destinadas a respaldar o reforzar la


promoción de la igualdad de género y la mejora de la condición de la mujer debe
basarse en la integración de una perspectiva de género en las políticas generales
relacionadas con todas las esferas de la sociedad, así como en la aplicación de
medidas positivas con ayuda institucional y financiera adecuada en todos los
niveles.274

4.1.3 Tipos de políticas públicas con perspectiva de género

Las políticas públicas que buscan tomar en cuenta la perspectiva de género, se


desarrollan en el Estado de Derecho, y representan instrumentos de gran
importancia en la búsqueda de la igualdad. Este de políticas públicas, han
representado un parte aguas en el progreso de las políticas que buscan atacar las
desigualdades. Tal como explica la Evangelina García Prince,

La aplicación de la perspectiva de género en las políticas públicas que persiguen


el logro de la igualdad exige una postura crítica de las realidades que tocan o
expresan a situación y posición de las mujeres y los hombres, en el propósito de
descubrir si tales condiciones están determinadas por pertenecer a uno u otro
sexo. En una palabra se trata del develamiento de la existencia abierta o
invisibilizada o naturalizada de la jerarquía y las relaciones de poder entre los
géneros. Desde esta óptica género sensitiva, las políticas de igualdad han llegado
a convertirse en los instrumentos destinados a romper la jerarquía de poder que
domina en todos los órdenes las relaciones entre mujeres y hombres. Buscan
transformar el orden de género signado por la supremacía masculina, polivalente y
multidimensional, para lograr, en un horizonte que aún no vemos cercano, pero
tampoco imposible, la simetría fundamentada en la equivalencia humana de

274
Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, 1995, p. 20.

204
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

ambos géneros que sustenta la igualdad de los derechos que comporta tal
equivalencia.275

Cuando analizamos las políticas públicas de acuerdo a la perspectiva de género


encontramos distintos tipos. Como explica Mercedes Barquet276, en primer lugar,
existen las políticas ciegas o neutras al género. Estas son las que no tienen un
beneficio diferenciado entre hombres y mujeres. No obstante, estas políticas no
tienen resultados positivos en toda la población, si no que contienen efectos
discriminatorios para las mujeres y/o refuerzan estereotipos o roles de género lo
que conlleva a reforzar las desigualdades de género.

En segundo lugar, están las políticas públicas centradas específicamente en


mujeres. Se diseñan con el objetivo exclusivo de beneficiar a las mujeres o a
ciertos grupos de ellas. Aun cuando esto parecería deseable, este tipo de políticas
públicas no se dirige a cuestionar y mucho menos a embestir las desigualdades de
género. Esto significa que no abonan absolutamente en nada a mejorar las
relaciones sociales entre hombres y mujeres. En muchos casos, aunque pudiera
parecer que las mujeres se logran beneficiarse, a largo plazo es observable que
no les resulta positivo porque las fuentes de desigualdad por género siguen
intactas.

En tercer lugar se encuentran las políticas públicas sensibles al género. Éstas se


elaboran pensando en las diferencias sociales y culturales entre hombres y
mujeres. Además, reconocen que, en muchos casos en ciertos ámbitos y
espacios, las mujeres tienen acceso a los recursos y a las fuentes de poder. Al
basarse en esto, las políticas sensibles al género se diseñan para ampliar la
igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, evitando así la discriminación
y, en consecuencia, colaborar para lograr conseguir la igualdad de género.

Con miras a diseñar e implementar políticas públicas que tuvieran como meta
principal consolidar la igualdad de género se han creado dos tipos de enfoques. El

275
Ibid., p. 41.
276
Barquet, Op. Cit., pp. 21 – 24.

205
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

primero es el enfoque asistencialista y está representado por el modelos un


modelo llamado, Mujeres en Desarrollo (MED). Este enfoque surgió en la Primera
Conferencia Mundial sobre las Mujeres que se realizó en México en el Año
Internacional de las Mujeres (1975). El objetivo principal de este enfoque era
contribuir a que las mujeres se insertaran en el ámbito público, es decir, en el
proceso productivo y en la arena política. Con esto no sólo mejorarían sus
condiciones materiales, sino que se trascenderían la idea de estar dedicadas
únicamente a una función reproductiva.277

Previo al surgimiento de este enfoque, tras la Segunda Guerra Mundial, el enfoque


de política pública aplicado era el de “Enfoque Asistencialista del Bienestar”. El
cual, tenía como paradigma central, considerar al hombre como el único
encargado de proveer a los hogares y por lo tanto dejaba de lado a las mujeres. A
éstas, las consideraba como simples espectadoras, cuya principal función era la
reproducción, y obviamente en ningún momento se les consideraba como agentes
capaces de impactar en el desarrollo económico, ya que los únicos que se
pensaba podían aportar algo a la economía eran los hombres.

Las mujeres eran vistas como agentes dependientes en todos los aspectos de los
hombres. Fue durante la década de los setenta, que las feministas comenzaron a
luchar contra la idea de que las mujeres podían ser consideradas como neutrales
por parte de la política pública. Gracias a estas batallas, se logró que en 1975, en
la Conferencia Mundial, se adoptara el ya mencionado enfoque “Mujeres en
Desarrollo”.

El enfoque MED tenía tres objetivos centrales, lograr la igualdad en el orden legal,
estimular la capacidad productiva de las mujeres y buscar el aumento de la
participación de las mujeres en sus comunidades.

Las críticas hacia el enfoque MED se centraron en el hecho de que únicamente se


centraban en mujeres, dejando completamente de lado a los hombres, por lo que
incluso llegaron a ser calificado de “mujeristas”. El hecho de que sólo se centrara
277
Ibid., pp. 22 – 23.

206
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

en mujeres provocaba que las desigualdades de género no fueran atacadas desde


la raíz. A pesar de esto, su aportación en ese momento fue de gran relevancia.
Por primera vez, se colocaba en la agenda un enfoque donde las mujeres eran
consideradas como agentes relevantes del desarrollo económico y social y no sólo
como agente neutrales.

Cuadro 7
Síntesis de los Enfoques Oficialistas de Políticas Públicas sobre
278
Mujeres (Años 50 a fines de los 80)

Su efecto fue positivo en el sentido de contribuir a que muchas mujeres dejaran de


ocupar exclusivamente el ámbito doméstico y pasaran a incorporarse al espacio
público. A pesar de este resultado, una de las críticas más fuertes que recibió este
enfoque, argumentaba que cuando las mujeres trabajan fuera de sus casas, es
decir, cuando se insertan al mercado laboral sus ocupaciones automáticamente se
duplican. Esto sucedía porque las tareas domésticas no se compartían con los
hombres, ya que los hombres no se estaban insertando en el ámbito de lo privado.
Otra de las críticas tenía que ver con usar la categoría de mujeres asumiendo que
eran un colectivo homogéneo sin visibilizar las diferencias que existen entre ellas,
ya que como se comentó con anterioridad, existen toda una serie de factores que
impactan en el lugar estructural en el que se encuentran las mujeres.279 También se
criticó que dejó de lado.

278
Elaborado por Evangelina García Prince.
279
Barquet, Op. Cit., p. 23.

207
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Los siguientes enfoques que surgieron, fueron denominados como “Enfoques


Alternativos”, los cuales no pueden considerarse como una consecuencia de los
oficialistas, ya que significaron una ruptura y un parte aguas frente a los enfoques
que se habían implementado en años previos.

El “Enfoque de Emancipamiento”, fue implementado principalmente en países


socialistas. Se centraba en buscar que las mujeres alcanzaran la igualdad social,
económica, educativa y de salud, aunque se le excluía por completo del espacio
público.

Casi a la par, surgió en países del sureste asiático y en países caribeños, el


“Enfoque de Empoderamiento”. Éste colocaba el acento en el empoderamiento de
las mujeres dentro de la toma de decisiones de sus comunidades. Su debilidad
radicaba en que no se posicionaba contra la desigualdad entre géneros y mucho
menos desafiaba las estructuras jerárquicas existentes.

En la década de los ochenta, las feministas y diversas Organizaciones no


Gubernamentales, presionaron para que el concepto de género fuera considerado
como una herramienta analítica que permitía comprender las diferencias entre
hombres y mujeres dentro de la estructura social. De esta forma, surgió el
“Enfoque de Género en Desarrollo” (GED). Este enfoque pretendía transformar las
relaciones entre hombres y mujeres para conseguir la igualdad de género. Aunque
el énfasis estaba puesto en la desigualdad de género, se reconocía que las
mujeres estaban en distintas posiciones de acuerdo a otras estructuras sociales
de las que formaban parte como origen étnico, clase social, edad, nivel educativo,
entre otras.280 Este enfoque criticó a “la dicotomía público/privado, a los múltiples
roles cumplidos por las mujeres, a la división sexual del trabajo, a la desigualdad
en el control y acceso de las mujeres a los recursos e ingresos, a la importancia
de que mujeres y hombres participaran en el diseño e implementación de
proyectos sociales en su beneficio.”281

280
Loc. Cit.
281
Loc. Cit.

208
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Cuadro 8
Síntesis de los Enfoques Alternativos de Políticas Públicas sobre
282
Mujeres. Desde 1970 hasta fines del siglo XIX.

La evolución del enfoque GED continúa demandando la igualdad de género. En


los últimos años, se ha centrado en el desarrollo de políticas de igualdad, de
igualdad de oportunidades, de acciones positivas, de equidad y de
transversalización de género.

4.1.4 Metas

En un principio parece evidente e incluso obvio cuál es la meta de incorporar la


perspectiva de género en las políticas públicas: promover la igualdad entre
hombres y mujeres. No obstante, como vimos en el apartado anterior, no todas las
políticas públicas con perspectiva de género lo han logrado. Lo que es más
importante, no todas las políticas públicas se diseñan e implementan con la
finalidad de destruir de raíz los orígenes de la desigualdad de género.

La incorporación de la perspectiva de género en el diseño y ejecución de políticas


públicas puede aplicarse de dos maneras distintas. Primero, cuando las
desigualdades entre hombres y mujeres son reconocidas en virtud del género,
pero lo único que se busca es mejorar la vida de las mujeres. Segundo, cuando el

282
Elaborado por Evangelina García Prince

209
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

objetivo es más ambicioso y de largo plazo porque no sólo reconoce la


desigualdad de género, sino que pretende transformar las relaciones sociales
entre hombres y mujeres de manera que pueda lograrse la igualdad de género.

En ese sentido, sostenemos que una política pública con perspectiva de género
que realmente sea eficaz contribuirá a erradicar estereotipos y roles de por ser las
fuentes de la desigualdad. Con esto también se logrará ampliar las categorías de
“hombre” y “mujer” de manera que las personas puedan expresarse y actuar
libremente sin tener que someterse a categorías preexistentes diseñadas por la
sociedad en un momento determinado. Así, las políticas públicas con perspectiva
de género deben intentar incidir en todos los ámbitos; “son aquellas que buscan
múltiples objetivos: una mejoría hacia la igualdad en la distribución de recursos, en
las transacciones socioculturales diarias, en la calidad de vida entre mujeres y
hombres en todos los países del mundo y en la construcción de mentalidades
sobre formas múltiples y flexibles sobre la feminidad y la masculinidad.”283

4.1.5 Implementación

Por definición, el proceso de creación de una política pública parte del supuesto de
entender ese asunto como importante. Cualquier gobierno elabora y ejecuta
políticas públicas de acuerdo a los asuntos que considera necesarios de atender.
Aunque el diseño de una política pública puede realizarse de manera adecuada
para enfrentar el tema o problema al que va dirigido, puede resultar ineficaz
debido a errores concretos en el proceso de implementación. “Aunque las políticas
públicas identifican formalmente las prioridades del Estado y de ese modo señalan
la decisión de actuar, la ejecución de tales políticas es el paso que determina si las
políticas se convierten en hechos reales o no.”284 Esto significa que aunque el
diseño de una política pública fuera el óptimo y el problema objetivo de la política
fuera una necesidad clave para la población, la forma en que se ejecute puede
potenciar o arruinar el resultado.

283
Nelly P. Stromquist, Op. Cit., p. 20.
284
Ibid., p. 12.

210
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

El proceso de implementación es fundamental para garantizar el éxito de una


política pública. Aquí, no sólo es importante el diseño, sino quién diseñó, quién
ejecutó y cómo se hizo. En ese sentido, “toda política implica una teoría de acción.
Esta teoría puede ser definida como el conjunto de mecanismos y actores que
deben ser activados así como la secuencia de eventos necesarios para alcanzar
ciertos objetivos.”285 En cualquier parte del proceso se pueden encontrar diferentes
obstáculos a la implementación.

Se requiere de una serie de condiciones básicas para que las políticas públicas
con perspectiva de género puedan ser implementadas:

1. Un marco teórico e histórico que permita tener claro cómo se ha


desarrollado el concepto de género, qué significa la perspectiva de género y
como se implementa dicha perspectiva.
2. Exigencias operativas concretas que permitan ajustar las políticas a los
contextos específicos en los cuales se requiere la intervención de la
perspectiva de género.
3. La detección de las resistencias que pueden oponerse a la igualdad. En un
gran número de casos, las resistencias provienen del aparato burocrático.

4.1.6 Principales retos

El primer reto al que se enfrenta toda política pública, especialmente, las


diseñadas a partir de la perspectiva de género, es la falta de voluntad política de
quienes deben crearlas y ejecutarlas. Las convenciones internacionales,
documentos normativos nacionales y las políticas públicas son componentes
básicos, pero no suficientes para asegurar que se logre la meta de garantizar la
igualdad de género en una sociedad. Un elemento igualmente importante y que
influirá determinantemente durante todo el proceso de diseño, ejecución y
evaluación de las políticas públicas, es la voluntad política de los actores
involucrados. “La voluntad política facilita y favorece la inclusión de la perspectiva
de género en las instituciones. Además, este elemento contribuye a posicionar con
285
Ibid., p. 21.

211
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

mayor facilidad acciones relativas a la transversalización y a favor de la igualdad


en la agenda pública.”286 Si no existe voluntad política no se diseñarán políticas
públicas en este sentido y aun cuando se diseñen, la implementación fracasará
porque no existe un convencimiento real que es un tema de suma relevancia.

En este sentido, la voluntad política de gobernantes y administradores públicos es


un elemento fundamental. Cuando dentro del espacio político no hay voluntad
para realizar estos cambios, se entorpece el proceso. Por eso es fundamental
sensibilizar a funcionarios (as) públicos (as) en cuestiones de género. De esta
manera, se promueve una mejora de las relaciones entre hombres y mujeres al
interior de cada institución gubernamental, se generan cambios en las
percepciones sociales de la feminidad y masculinidad y se difunde la importancia
de contribuir a la igualdad entre hombres y mujeres que, a la vez, podría aumentar
la voluntad política para llevar a cabo políticas públicas en ese sentido.

Un segundo reto para las políticas públicas es la forma en que se entienda la


perspectiva de género, lo cual puede variar tanto entre las mismas políticas, como
entre actores políticos. Definir al género como una construcción social de las
diferencias basadas en el sexo sin reflexionar sobre el diferencial de poder que
lleva implícito vuelve al género en una categoría vacía que puede hacer muy poco
por la igualdad entre hombres y mujeres.

“Aunque se han hecho progresos conceptuales al pasar de la argumentación de la


discriminación de la mujer, al reconocimiento del género como categoría
constitutiva y explicativa de las relaciones de poder entre hombres y mujeres; el
género a menudo se convierte en una categoría inerte y despolitizada que no lleva
a ver las relaciones de poder.”287 Esto significa que no basta con hacer evidente
que existen diferencias entre hombres y mujeres, hay que demostrar que esas
diferencias están ancladas en la desigualdad.

286
Barquet, Op. Cit., p. 45.
287
Nelly P. Stromquist, Op. Cit., p. 13.

212
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Aunque visibilizar a las mujeres es un paso fundamental, no deja de ser


exclusivamente el primero para apuntalar la igualdad de género. Como se explicó
en apartados anteriores, ver las diferencias entre hombres y mujeres es un
componente básico de la perspectiva de género, pero si no se pone en evidencia
las relaciones de poder que conllevan esas diferencias no servirá para erradicar la
desigualdad.

El segundo reto va de la mano con el tercero: lograr exterminar todas las prácticas
sociales que producen y reproducen la desigualdad entre hombres y mujeres.
Tener como objetivo fundamental transformar las relaciones de género para
garantizar la igualdad no es el común denominador de las políticas públicas,
incluso, de aquellas que supuestamente se han diseñado a partir de la
incorporación de la perspectiva de género.

Es necesario hacer énfasis en el hecho de que los Enfoques Oficialistas no han


desaparecido del todo, principalmente en América Latina y El Caribe. Por esta
razón, dentro de las mismas estructuras gubernamentales encargadas de la
creación e implementación de las políticas públicas se mantienen ideas y
tradiciones que reproducen la desigualdad de género y la discriminación de las
mujeres. De esta forma, en muchos casos lo que se declara oficialmente sobre la
igualdad, está lejos de ser realidad.

Muchas instituciones, leyes y medidas políticas si bien pueden tener efectos


positivos en la vida de las mujeres no hacen nada –ni pretenden hacer algo– por
atacar la raíz del problema. “Enfrentar los arcaicos y discriminatorios esquemas de
género que producen sexismo y homofobia requiere una intervención de política
cultural que muy pocos gobiernos están dispuestos a hacer, y que escasas
agencias y fundaciones internacionales están dispuestas a financiar.”288 Esta
situación hace muy lento el cambio social y, lo que es más peligroso, da una falsa
confianza de que se avanza en la dirección correcta cuando, en la práctica, no se

288
Marta Lamas, “El enfoque de género”, p. 44.

213
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

hace nada concreto por eliminar el origen de la desigualdad, ni se combaten las


ideas que la sostienen.

El cuarto reto que identificamos en las políticas públicas con perspectiva de


género es victimizar a las mujeres y agregarles vulnerabilidad, en lugar de
empoderarlas para que sean agentes de cambio. Este fenómeno ocurre también
en otras políticas públicas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de ciertos
grupos, sobre todo aquellos en condiciones de vulnerabilidad. Como afirma,
Beatriz Schmukler, “algunas políticas de igualdad social, sin ser su intención,
estigmatizan al grupo que pretende servir.”289 Por lo tanto, es un aspecto que debe
cuidarse al elaborar políticas públicas con perspectiva de género.

Es de vital importancia evitar caer en el victimismo de las mujeres que les resta
posibilidades de acción a las mujeres. Es igualmente peligroso para los hombres
porque, reconociendo que el género es una categoría relacional, si todas las
mujeres son víctimas, por consecuencia lógica, todos los hombres son opresores.

Recordar también que las mujeres no son simples víctimas contribuye a otorgarles
poder de acción. Si sólo son víctimas, no hay nada que puedan hacer para
transformar su condición. Si las mujeres son víctimas, entonces, todos los
hombres son opresores e igualmente estamos eliminando su posibilidad de
cambiar la forma en que se relacionan con las mujeres.

reducir la complejidad de la problemática que viven los seres humanos a una


interpretación parcial que habla sólo de la opresión de las mujeres no sólo es
reduccionista, sino que conduce al victimismo y al mujerismo que tan
frecuentemente tiñen muchos análisis y discursos feministas. Requerimos utilizar
la perspectiva de género para describir cómo opera la simbolización de la
diferencia sexual en las prácticas, discursos y representaciones culturales sexistas
y homófobas.290

289
Beatriz Schmukler (Coord.), Políticas públicas, equidad de género y democratización familiar, México, Instituto Mora,
2000, p. 17.
290
Marta Lamas, “Usos, dificultades y posibilidades de la categoría género”, p. 362.

214
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

El quinto reto se deriva del cuarto. Como hemos intentado argumentar, la realidad
social es mucho más compleja que una división de mujeres-víctimas y hombres-
opresores. Reconocer esto implica también dar cuenta de que cada persona está
atravesada por distintas estructuras de poder, algunas más fuertes que otras, en
donde el género es sólo una de ellas. No hay homogeneidad dentro de las
mujeres, ni dentro de los hombres. Esto no debe entenderse erróneamente; no
pretendemos restarle importancia al género. Las mujeres como grupo están
subordinadas socialmente a los hombres como grupo; ésa es la situación que
comparten, pero no debemos olvidar la importancia de la interseccionalidad para
determinar las diferentes posibilidades de acción de una mujer.

“La desigualdad social no se entiende, mucho menos se elimina, sólo con


perspectiva de género. En nuestro país, la desigualdad de clase o el racismo
suelen ser tan brutales como el sexismo.”291 Por eso, de la mano con las políticas
públicas dedicadas a garantizar la igualdad de género deben crearse muchas
otras enfocadas a eliminar otras fuentes de desigualdad.

4.2 Principales estrategias y acciones gubernamentales

Para incorporar la perspectiva de Género a la Administración Pública de México.

La incorporación de la perspectiva de género a la Administración Pública implica


llevar a cabo transformaciones en las estructuras institucionales y un
replanteamiento de criterios y estrategias para definir y diseñar políticas y
programas públicos292. Dentro de la operación de dependencias y entidades obliga
a iniciar un proceso de revisión de las acciones cotidianas con el propósito de
hacer visibles aquellas que causen condiciones de desigualdad, a fin de
modificarlas o eliminarlas.
291
Marta Lamas, “El enfoque de género”, p. 42.
292
La creación de políticas y programas que promuevan la igualdad de oportunidades y la eliminación de todas las formas
de violencia contra las mujeres como problemas públicos es el resultado de la conjunción de diferentes factores: presencia y
presión de organizaciones feministas, compromisos políticos internacionales y avances en el reconocimiento de los
derechos de las mujeres (legislación internacional y nacional). En ese sentido, Las políticas públicas comprenden también
procesos de transformación de demandas sociales en opciones políticas y temas de decisión de las autoridades públicas y,
por tanto, son productos sociales que emanan de un determinado contexto sociocultural y económico, una estructura de
poder y un proyecto político. Secretaría de Relaciones Exteriores, Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).
Manual para Tranversalizar la Perspectiva de Género en la Secretaría de Relaciones Exteriores. 1ª. Edición. México, 2006.
P.25

215
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Como se ha mencionado más arriba, en términos de creación de estructuras


institucionales, la incorporación de la perspectiva de género en la Administración
Pública mexicana se encuentra en un momento de avance importante. Desde
1995 con la puesta en marcha del Programa Nacional de la Mujer, se incrementó
el número de dependencias y entidades que incorporan la perspectiva de género a
su quehacer y se diversificaron y aumentaron los ordenamientos legales que
intentan mitigar la desigualdad entre mujeres y hombres. “Por primera vez, en
medio de la incomprensión y hostilidad, incluso de acciones anti-perspectiva de
género recrudecidas, las políticas públicas, los procesos participativos impulsados
por las mujeres tienen a las mujeres como protagonistas destinatarias y
beneficiarias”293.

Puede decirse que hay un constante debate y una continua creación de diversos
instrumentos que pretenden dar solución a la desigualdad genérica en las
dependencias y entidades dentro de los tres órdenes de gobierno. Sin embargo,
se advierten dentro de las estrategias y acciones que se llevan a cabo problemas
de información, duplicidad, de coordinación, de interpretación, de recursos, de
continuidad y de resistencia, así como el oportunismo, el uso distorsionado y
reduccionista al abordar esta temática294.

Así, en el presente capítulo se retoman los cambios recientes que se han


registrado en la Administración Pública mexicana, a la luz de las estrategias
recomendadas a nivel internacional para abatir la desigualdad entre los géneros,
como el diseño e instrumentación de programas y acuerdos nacionales para la
igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres; la realización de acciones
afirmativas295; la transversalización del enfoque de género en las acciones

293
Lagarde, Marcela. “Género y feminismo. Desarrollo Humano y Democracia”. Editorial Horas y Horas, España, 1996 p. 18
294
Por ejemplo, uno de los temas más polémicos justamente se debate en estos días (abril ,2007) respecto a la
despenalización del aborto en el Distrito Federal. Que causa posiciones verdaderamente contrarias. Sin considerar muchas
veces, la libertad mínima que representa que cada mujer tenga el derecho de decidir sobre su cuerpo y afectaciones
posteriores a su calidad de vida. En ese sentido es interesante la reflexión del escritor Carlos Monsivaís sobre el cuerpo
como primer espacio de ejercicio de la ciudadanía. Véase Monsivais, Carlos. El femicidio y conversión de Cd. Juárez en
Territorio de la Impunidad en Las Muertas de Juárez. Revista Metapolítica, Instituto Nacional de las Mujeres, El Colegio de
la Frontera Norte. México, 2003.
295
La Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres define las acciones afirmativas “como el conjunto de medidas
de carácter temporal encaminadas a acelerar la igualdad de hecho entre mujeres y hombres y la transversalidad como el
proceso de que permite garantizar la incorporación de la perspectiva de género con el objetivo de valorar las implicaciones
que tiene para las mujeres y los hombres cualquier acción que programe, tratándose de legislación, políticas públicas,

216
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

gubernamentales y la creación de oficinas, áreas y dependencias, principalmente.

En México, la integración de estos aspectos estratégicos han derivado en cambios


significativos para abordar la desigualdad entre los géneros296, en especial en la
revisión y creación del marco legal y normativo; en las políticas públicas y la
creación y transformación paulatina en áreas y dependencias gubernamentales;
así como en la discusión y puesta en marcha de nuevas acciones que a lo largo
del proceso se van incorporando como parte del cambio para lograr mayor eficacia
en el cumplimento de los objetivos planteados. Pues como un proceso, la
estrategia de incorporación de la perspectiva de género requiere, además de un
trabajo multidisciplinario e inter e intrainstitucional, la revisión constante de
acciones para hacer más eficaz su instrumentación. En ese contexto, es que se
ubican algunas propuestas que se encuentran actualmente en discusión; como la
creación de la Secretaría de Desarrollo de la Mujer con los recursos del actual
Instituto Nacional de la Mujer297, que se analizará posteriormente.

Con el propósito establecer algunos criterios para valorar alcances y límites de las
estrategias instrumentadas, en este capítulo se enuncian las principales acciones
y cambios dentro de las dependencias y entidades de la Administración Pública,
con énfasis en lo realizado a partir de la puesta en operación del PRONAM298 pues
se considera que desde entonces el abordaje de la desigualdad entre los géneros
adquirió mayor importancia dentro del ámbito gubernamental; lo cual se refleja en
el incremento de acciones dirigidas hacia las mujeres, como la creación en 1998,
de la Comisión Nacional de la Mujer (CONAM), entidad desconcentrada299 de la

actividades administrativas, económicas y culturales en las instituciones públicas y privadas. Poder Ejecutivo Federal. Ley
General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. Secretaría de Relaciones Exteriores. México, 2 de agosto de 2006. P.6
296
Como parte del propio proceso de comprensión del significado de la perspectiva de género en el artículo 5 apartado IX
de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia se enuncia una definición más acabada sobre el
significado como: “ una visión científica, analítica y política sobre las mujeres y los hombres. Se propone eliminar las causas
de la opresión de género como la desigualdad, la injusticia y la jerarquización de las personas basada en el género.
Promueve la igualdad entre los géneros a través de la equidad, el adelanto y el bienestar de las mujeres; contribuye a
construir una sociedad en donde las mujeres y los hombres tengan un mismo valor, igualdad de derechos y oportunidades
para acceder a los recursos económicos y la representación política y social en los ámbitos de toma de decisiones”. Diario
Oficial de la Federación, 1º de febrero de 2007.
297
Ambas propuestas se analizan en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
298
Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 21 de Agosto de 1996
299
Como organismo desconcentrado de la Administración Pública, la CONAM se integró a la Administración Pública como
una entidad paraestatal en apego a los ordenamientos legales que las rigen. La Ley Federal de Entidades Paraestatales
otorga a los organismos desconcentrados capacidad de gestión y autonomía en la operación. Pero atribuye a “los titulares
de las Secretarías de Estado (en este caso la Secretaría de Gobernación) el establecimiento de “políticas de desarrollo para

217
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Administración Pública a cargo de la coordinación del PRONAM; la creación de un


marco legal general en el que se reconoce la necesidad de sancionar y eliminar la
desigualdad y la discriminación entre los géneros; así como el parteaguas que
representó, con todo y sus limitaciones, la creación en el 2001 del Instituto
Nacional de las Mujeres (Inmujeres)300. Con esta acción se garantiza la continuidad
en la atención a la problemática y se otorga mayor autonomía a la instancia
coordinadora de acciones con perspectiva de género.

Más que de un proceso consolidado se puede hablar de avances en la necesaria


acción gubernamental, que requiere aún de una mayor voluntad política e
innovación, eficiencia y sobre todo eficacia en las estrategias y en la ejecución de
acciones. En esta línea, se analizan con cierta profundidad las estrategias que
orientaron el PRONAM y el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades
y no Discriminación contra las Mujeres (Proequidad), los cuales definieron en su
momento los fines y los medios encaminados a lograr la incorporación de la
perspectiva de género en la Administración Pública y constituyen los antecedentes
del actual Programa Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres 2006-2012
cuyo diseño y ejecución se encuentra también a cargo de Inmujeres.

4.2.1 Los Planes de Igualdad de Oportunidades, transversalidad y acciones


positivas

Desde la IV Conferencia Mundial a favor de la Mujer donde se recomendaron


distintas estrategias para abordar la desigualdad entre los géneros por parte de los
gobiernos301, se han incrementado de manera sustantiva las acciones

las entidades del sector correspondiente, coordinar la programación y presupuestación de conformidad en su caso, con las
asignaciones sectoriales de gasto y financiamiento previamente establecidas y autorizadas, conocer la operación y evaluar
los resultados de las entidades paraestatales y las demás atribuciones que les conceda la Ley. Artículo 8 del Capítulo I de la
Ley Federal de Entidades Paraestatales, en Alducín, Mónica, Domínguez Paula, “Ley Orgánica de la Administración Pública
Federal”. Editorial Sista, México, 2006. P.73
300
La Ley de creación del Inmujeres, determinó la puesta en marcha del Instituto con los recursos de la CONAM ubicando
también a esta entidad dentro de la Administración Pública Paraestatal, pero como un organismo descentralizado no
sectorizado, lo cual le brinda independencia, autonomía y capacidad de gestión y presupuesto propio. De alguna forma la
no sectorización le da la independencia y capacidad de decisión de una Secretaria de Estado, sin los recursos, ni la
jerarquía necesaria para estar en posibilidad legal, como las Secretarías de Estado, de una coordinación real de acciones.
301
En realidad, como se mencionó en el capítulo II de este documento, desde 1975 el Plan de Acción de la Conferencia
Mundial celebrada en México recomendó el establecimiento de mecanismos interdisciplinarios y multisectoriales al interior
de cada gobierno, provisto de recursos financieros y humanos, como una medida efectiva para acelerar el logro de
oportunidades para la mujer y su plena integración en la vida nacionales. El Programa de Acción de Copenhague (1980)
indicó que cuando no existiera, debería crearse un mecanismo nacional, preferentemente del más alto nivel. En 1985 en

218
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

gubernamentales. En la Plataforma de acción de la citada Conferencia se


recomendó a los gobiernos el análisis de situaciones específicas de cada país
como fuentes importantes de información para elaborar un plan de igualdad de
oportunidades, el cual integrara las acciones gubernamentales a realizar con el
propósito de que mujeres y hombres tuvieran acceso a las mismas oportunidades
de desarrollo. Los planes de igualdad de oportunidades consideran el
empoderamiento302 de las mujeres como objetivo fundamental para alcanzar la
igualdad social con respeto a la diferencia, a lo cual responde el concepto de
equidad. Dichos planes buscan informar y sensibilizar a las mujeres, hombres e
instituciones sobre el tema e ir generando cambios en la ideología y creencias;
Las modificaciones a las leyes y marcos normativos se proponen incidir
directamente en situaciones altamente peligrosas que colocan a las mujeres en
condición de mayor vulnerabilidad, como la violencia intrafamiliar, además de la
creación de dependencias y entidades que trabajen directamente en políticas
antidiscriminatorias.

Como lo ilustra el caso de México, con el Programa Nacional de la Mujer 1995-


2000 y el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no
Discriminación contra las Mujeres 2000-2006 de México303, que son ejemplos de
programas de igualdad de oportunidades que se operan en la actualidad en
diversos países del mundo, pese a que se orientan a subsanar las desventajas en
el desarrollo individual y social de las mujeres, por lo menos se constituyeron en

esa misma línea, en la Conferencia de Nairobi se destacó que como punto focal para asegurar el más amplio rango de
políticas y programas debía establecerse un mecanismo apropiado con recursos y autoridad suficientes en el más alto nivel
gobierno. En la Conferencia de Beijing se insistió sobre la necesidad de crear un mecanismo nacional en las instancias más
altas posibles. González Martínez, Aída. La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en el marco de la Agenda Global de
la ONU en la Revista Mexicana de Política Exterior. No 48 México, 1995. P. 14, 15.
302
“El empoderamiento es el proceso en el que los sujetos dependientes, interiorizados, discriminados, excluidos,
marginados, oprimidos como las mujeres, adquieren, desarrollan, acumulan y ejercen habilidades, formas de expresión,
destrezas, tecnologías y sabidurías de signo positivo, necesarias para generar o incrementar su autonomía y su
independencia (>) El empoderamiento consiste en la adquisición y el ejercicio de esas habilidades y poderes afirmativos no
encaminados al dominio ni a la expropiación. Supone la modificación de las situaciones genéricas de los sujetos, se
encamina hacia la transformación de las condiciones de jerarquización en las relaciones e implica el mejoramiento de la
calidad de vida y la construcción del bien vivir en la democracia genérica, cotidiana y vital. Quienes ostentan los poderes de
dominio no se empoderan: el empoderamiento es la resistencia ante esos poderes y el propósito de eliminarlos de la vida
social”. Cazés, Daniel, Op. cit. P. 112-113
303
En México más que un plan de igualdad de oportunidades, se definen como programas nacionales porque se ubican en
ese nivel de la planeación nacional. Los programas institucionales que deben elaborar las entidades paraestatales, se
sujetarán a las previsiones contenidas en el Plan y en el programa sectorial, (que especificará los objetivos, prioridades y
políticas que regirán el desempeño de las actividades del sector administrativo de que se trate). Contendrán asimismo,
estimaciones de recursos y determinaciones sobre instrumentos y responsables de su ejecución). Las entidades, al elaborar
sus programas institucionales, se ajustarán, en lo conducente, a la ley que regule su organización y funcionamiento. Arts. 23
y 24 Ley de Planeación. Diario Oficial de la Federación. México, 10 de junio de 2003.

219
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

instrumentos para la visibilización y revisión de acciones para identificar la


desigualdad genérica y sus efectos en las distintas instancias de gobierno.

No obstante, la importancia de la aplicación de esta estrategia en una primera


etapa estriba en el propósito de generar consenso sobre el tema y la necesidad de
actuar para modificar las condiciones de desventaja de las mujeres, constituye
además “un instrumento de incorporación de la temática de la discriminación de
las mujeres en el Estado”304. En ese sentido, los informes de los planes en principio
resultan en la enumeración de acciones realizadas y actores de participantes: “Es
decir, “evalúan en qué medida el Estado está comenzando a adecuar su actuación
para garantizar el principio constitucional de no discriminación por razón de sexo
(>hasta lograr que la dimensión de género se incorpore) como una actividad
normal de todas las políticas públicas que se implementen”305.

Estos planes muestran debilidades pues no se ajustan a lo que tradicionalmente


se conoce como un plan306 y aunque manifiestan objetivos claros, muchas veces no
se fijan tiempos para su realización, ni los recursos que se les asignarán, ni la
población específica a la que están dirigidos, lo cual hace compleja “la evaluación
sobre el impacto que tales medidas han tenido y sobre su alcance real”.307

Los primeros resultados de esta estrategia pusieron de manifiesto que “la igualdad
de oportunidades no produce igualdad en los resultados308”. La explicación de este
efecto es que al determinar las mismas oportunidades para mujeres y hombres en
el ámbito público, sin considerar la desventaja inicial de las mujeres frente a los
hombres, coloca nuevamente a las mujeres en desigualdad de circunstancias
pues no cuentan con recursos similares a los hombres con quienes han mantenido
a lo largo del tiempo relaciones de desigualdad. Con este paradigma se justifica la
304
Cazés, Daniel, Op. cit. P. 112-113
305
Op.cit. P.7
306
En México, de acuerdo a la Ley de Planeación, la categoría de plan queda reservada al Plan Nacional de Desarrollo.
Este plan precisará los objetivos nacionales, estrategia y prioridades del desarrollo integral y sustentable del país, contendrá
previsiones sobre los recursos que serán asignados a tales fines; determinará los instrumentos y responsables de su
ejecución, establecerá los lineamientos de política de carácter global, sectorial y regional; sus previsiones se referirán al
conjunto de la actividad económica y social, tomando siempre en cuenta las variables ambientales que se relacionen a
éstas y regirá el contenido de los programas que se generen en el sistema nacional de planeación democrática. Ley de
Planeación. Op.cit. Art. 21
307
Astelarra, P.6
308
Op.cit p.3

220
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

aplicación de estrategias complementarias como las acciones positivas309 que es


“un mecanismo para corregir la desventaja inicial de las mujeres: (lo cual implica)
en igualdad de condiciones primar a una mujer sobre un hombre”310.

Adicional a lo anterior y retomando la opinión de la politóloga feminista Judith


Astelarra, se considera de gran relevancia mencionar que los planes de igualdad
de oportunidades deben considerar la transformación del ámbito doméstico o
privado311. Si se quiere que realmente las mujeres ingresen a la vida pública en
condiciones de mayor equidad, es necesario diseñar políticas públicas que incidan
en la transformación de la organización familiar que genera una dicotomía entre
las actividades públicas y privadas y nuevamente una sobrecarga de tareas sobre
las mujeres. La incorporación de las mujeres al mercado laboral y a las actividades
públicas ha significado hasta el momento, dobles y hasta triples jornadas de
trabajo para éstas, en detrimento de sus horas de descanso y recreación.

De acuerdo con esto, sería indispensable que “junto con la entrada masiva de las
mujeres al ámbito público, se dé el ingreso de los hombres al ámbito privado. Sólo
así el concepto de ciudadanía alcanzará su verdadero sentido: el de la
participación de las personas, sin importar su sexo, como ciudadanos con iguales
derechos y obligaciones”312. Ello supone una verdadera revolución cultural, de
valores personales y de las prácticas sociales en su conjunto. Sin embargo, hasta
ahora “hemos corregido la ausencia de las mujeres del mundo público, pero sin
cambiarlo (>) existe una ausencia de los hombres en el ámbito doméstico que

309
Se denomina acción afirmativa “a las prácticas cuya finalidad es elaborar y poner en marcha políticas de apoyo a las
mujeres para que en la cotidianidad puedan enfrentar e ir desmontando la desigualdad, la inequidad y la injusticia, la
opresión y la subordinación genéricas que condicionan sus vidas. Las acciones afirmativas están destinadas a incidir en las
vidas de las mujeres como medidas de empoderamiento y como mecanismos positivos en la construcción de la democracia
genérica. Repercuten también en la vida de los hombres porque con ella se reducen los privilegios de la inequidad, y por lo
tanto contribuyen al cambio de las relaciones sociales en su conjunto. Cazés, Daniel, La perspectiva de género. Guía para
diseñar, poner en marcha, dar seguimiento y evaluar los proyectos de investigación y acciones públicas y civiles. Consejo
Nacional de Población-Programa Nacional de la Mujer. México, 1998. P. 113
310
Astelarra, op.cit. p.3
311
Pues “las políticas de igualdad de oportunidades intentan corregir la ausencia de las mujeres en aquellos lugares
públicos en que están presentes los varones. Esta lógica de corregir las ausencias sociales de las mujeres parece partir del
supuesto de que las mujeres no hacían nada. Era un colectivo que estaba por allí, en la familia y “no trabajaba”. Cuando las
mujeres se encontraban trabajando en el ámbito doméstico que es por excelencia el espacio de reproducción y
regeneración de las personas. Astelarra, Op.cit. P.4
312
Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia. La Perspectiva de Género: una herramienta para construir
equidad entre mujeres y hombres. Primera edición. México, 1997. P. 59

221
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

corregir, pero sin que exista una demanda masculina para ello”313.

Parece imponerse, en este sentido, la necesidad de cambios en el mundo de las


creencias y la ideología que pueden reformarse desde la educación, pero también
con políticas que realmente incidan en el mercado de trabajo para brindar apoyos
que permitan a ambos sexos combinar el trabajo doméstico con el trabajo fuera de
la casa; como servicios de guardería y otras actividades recreativas para niñas y
niños combinadas con permisos de maternidad y paternidad para trabajadoras
(es) en caso de enfermedad de menores, eliminación de discriminación salarial,
entre otras. Por lo que se requiere, además, la modificación de la normatividad
vigente para el trabajo asalariado que verdaderamente coadyuve para que
mujeres y hombres puedan apreciar cómo las políticas antidiscriminatorias
resultan positivas para ambos sexos. En las políticas y planes de igualdad
genérica este rubro requiere de convenios, acuerdos y fijación de metas de corto y
mediano plazo con empleadores y trabajadores principalmente de la iniciativa
privada.

Como una estrategia complementaria a los planes de igualdad de oportunidades,


la Plataforma de Beijing señaló asimismo “promocionar una política activa y visible
del mainstreaming (o transversalidad) de género en todas las políticas y
programas, para que antes de que se tomen las decisiones se realice un análisis
de los efectos producidos en mujeres y hombres, respectivamente (>). El
mainstreaming es la organización, la mejora, el desarrollo y la evaluación de los
procesos políticos, de modo que una perspectiva de igualdad de género se
incorpore en todas las políticas, a todos los niveles y en todas las etapas, por los
actores normalmente involucrados en la adopción de medidas políticas”314. La
estrategia de transversalización de acciones de género toma como punto de
partida que las relaciones que se establecen entre mujeres y hombres afectan el
desarrollo personal y social de ambos sexos, así como sus oportunidades y el
estilo de vida. Desde “un enfoque más global que combata explícitamente el

313
Astelarra, Judith. Op.cit. P.12
314
Lombardo, Emmanuella “El Mainstreaming de género en la Unión Europea” en Revista Jurídica de Igualdad de
Oportunidades entre Mujeres y Hombres, vol 10-15, Mayo –Diciembre 2003. Universidad Complutense de Madrid. P.1.

222
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

sistema patriarcal, centrándose en las causas múltiples y entretejidas que crean


una relación desigual entre los sexos (> en la) familia, trabajo remunerado,
política sexualidad, cultura, violencia masculina”315. La estrategia de
transversalización debe complementarse con la realización de acciones positivas o
compensatorias partiendo de que la igualdad de oportunidades que se asume en
programas y acciones, no necesariamente tendrá como efecto la igualdad real
entre ambos sexos. Como tampoco “las reformas legales y las actuaciones
públicas producen a continuación los cambios necesarios en la realidad social de
las mujeres, de modo que se pueda afirmar que la discriminación ha
desaparecido”316.

Otros elementos a considerar para la aplicación de la estrategia de transversalidad


de acciones es la incorporación de la perspectiva de género en la agenda política
dominante, en las direcciones, las organizaciones y las áreas de toma de
decisiones que contemplan políticas generales o específicas317; implican incluir el
enfoque de género en la planeación y las políticas y programas nacionales y
locales así como en las acciones específicas que se realizan en dependencias y
entidades de la Administración Pública. Además de integrar la participación de las
mujeres en los procesos de toma de decisiones a fin de lograr equilibrio de
mujeres y hombres en dicho proceso (como por ejemplo el sistema de cuotas
establecidas en el Código Federal Electoral para los partidos en la selección de
candidatos del sexo femenino

En la estrategia de transversalidad se considera que las políticas de igualdad de


género son prioritarias y que se requiere la asignación de recursos humanos y
financieros para el abordaje del tema, pues sin éstos los propósitos se convierten
solo en buenos deseos o, en el mejor de los casos, en metas de largo plazo. Es
necesario, asimismo, un cambio en la cultura institucional y organizativa mediante
la transformación de tres aspectos: el proceso, los mecanismos y los actores

315
Op. cit. Pag.2
316
Astelarra, Judith. “Veinte años de políticas de igualdad de oportunidades en España”. Ponencia presentada a la
Conferencia Centroamericana y del Caribe. Reducción de la Pobreza, Gobernabilidad Democrática y Equidad de Género.
Managua, 28-30 de agosto de 2002. P.3
317
Lombardo, Manuella. Op.cit. P.2

223
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

políticos. En el proceso, como premisa las decisiones deben incluir la afectación


de género, es decir analizar en qué medida, las acciones pueden incidir positiva o
negativamente en la condición actual de las mujeres. En los mecanismos políticos,
la estrategia de transversalidad se debe traducir en una cooperación horizontal
interna y externa, es decir, “entre todos los ámbitos departamentos y niveles
(nacional, regional y local)”318, lo cual enfrenta obstáculos tanto de organización del
trabajo vertical (jerárquico) y de resistencia y hasta ignorancia al abordar el tema
por parte de los participantes.

La coordinación puede llegar a convertirse en la principal debilidad de la


estrategia, al pretender trascender el orden vertical de línea de autoridad con el
que se organiza la Administración Pública, la cual impacta en la ejecución
cotidiana de acciones y programas319. Tanto en el proceso como en los
mecanismos de transversalización se requiere contar con herramientas técnicas y
metodológicas como la información de encuestas y estadísticas desagregadas por
sexo que sirvan para la planeación y programación de acciones y que asimismo
permitan realizar pronósticos sobre los resultados y medir el impacto en mujeres y
hombres. En relación con los actores políticos involucrados, además de los que
originalmente toman decisiones (políticos y administrativos) se requiere agregar
especialistas en el tema de igualdad de género, como miembros de
organizaciones civiles, representantes de organismos internacionales en la
materia o profesionales que manejen el tema, representantes de trabajadores y
empleadores, para lo cual es necesario abrir, modificar, reforzar y los canales de
comunicación existentes con la sociedad dentro de la Administración Pública.

En ese sentido, “la transversalidad es esencialmente un nuevo esquema de

318
Op.cit. P.4
319
Por ejemplo, en la Secretaría de Educación Pública durante el sexenio 1995-2000 existía dentro del área de asesores del
secretario una coordinación nacional de acciones educativas a favor de la Mujer (inexistente en el organograma), que
también reportaba a la Comisión Nacional de la Mujer las acciones emprendidas en el sector central. En ocasiones, hasta el
momento de elaborar informes dicha coordinación tomaba conocimiento de las acciones realizadas en otras áreas de la
propia dependencia. Lamentablemente en muchos casos, las acciones reportadas no se habían realizado tomando en
consideración la perspectiva de género, ni tampoco habían mantenido comunicación entre sí para lograr una efectiva
coordinación técnica que se requería para hacerlo. Pues otro vicio recurrente dentro de las áreas, entidades y dependencias
de la Administración Pública es restarle importancia a la perspectiva de género y asumir que es un tema sencillo que no
requiere ningún conocimiento. Lo cual redunda en interpretaciones equivocadas y desgaste de recursos.

224
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

gestión pública320” que traza sus objetivos mediante líneas estratégicas que
involucran diversas funciones y no solamente áreas o dependencias específicas,
por lo que en la realización de los propósitos se incluyen también diversos actores,
acciones, áreas y dependencias. La implementación de la estrategia de
transversalidad requiere de un esquema de coordinación funcional y la eficiente
provisión de información horizontal en las estructuras de gestión.

Como menciona Carlos Araiza: “El éxito del modelo de coordinación es en sí el


éxito del modelo transversal”321 para lograrlo es necesario que converjan la
gestión pública, las voluntades políticas para brindar y compartir recursos,
información, experiencias y acciones; mantener esquemas definidos de
coparticipación y corresponsabilidad y resultados cuantificables. Es también
imprescindible que exista sensibilización, comprensión y conocimiento del tema
entre los actores involucrados y el compromiso real de incorporar la perspectiva de
género a las acciones que se llevan a cabo. Utilizar la perspectiva de género es
útil también para comprender los conflictos institucionales y cotidianos que se
deben enfrentar para la incorporación de este enfoque. Por lo que “contabilizar los
recursos y la capacidad de acción con que cuentan mujeres y hombres para
enfrentar las dificultades de la vida y la realización de los propósitos, es uno de los
objetivos de este examen”322

En nuestro país, como se verá a detalle más abajo, los programas dirigidos a las
mujeres se han planteado las estrategias de igualdad de oportunidades y la
transversalidad de acciones como parte del mismo programa. Para ello se
establecen compromisos mediante acuerdos y convenios con las dependencias y
entidades de los tres niveles de gobierno, incluyen también la participación social.
Esto hace pensar en la necesidad de una reforma dentro de la Administración
Pública que permita la inserción de las nuevas formas de gestión pública y
representación social en aras de lograr la eficiencia y eficacia dentro de las
acciones que se llevan a cabo. Una reforma de la Administración Pública que
320
Araiza, Carlos. La Discriminación en México: una mirada desde el análisis de las políticas públicas” En revista el
Cotidiano No. 134. México, noviembre-diciembre de 2005. p.36. (Las negritas son mías)
321
Idem
322
Lagarde, Marcela. “Género y feminismo. Desarrollo Humano y Democracia”. Editorial Horas y Horas, España, 1996 p.15

225
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

considere en lo global la incorporación de la perspectiva de género y en lo interno


la participación ordenada de dependencias y entidades de los tres niveles de
gobierno y en lo externo la de personas y grupos de la sociedad implica la
democratización de la Administración Pública, es decir, “un cambio de la relación
del Estado con la sociedad; (que>) en vez de pretender ponerla al servicio del
Estado, busque canales de comunicación y apoyo para la sociedad, en el marco
de la preservación de su autonomía institucional.

4.2.2 El Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad 1995-2000 y


la Comisión Nacional de la Mujer

Como se reconoce en diversos documentos oficiales323, la condición de las mujeres


en nuestro país comenzó a ser una preocupación gubernamental a partir de 1974,
lo cual se manifestó en la modificación del artículo cuarto constitucional y
posteriormente en el establecimiento del Programa Nacional del Año Internacional
de la Mujer, que realizó, entre sus tareas relevantes el primer Informe de México
sobre la condición de la mujer, para la participación de México en la primera
Conferencia Mundial de la Mujer. En dichos documentos, se destacaron como
elementos detonadores del proceso, la integración de las mujeres al mercado
laboral remunerado, la disminución del número hijas e hijos, así como el aumento
de niveles educativos, además de la determinante participación de las
organizaciones sociales y la influencia internacional en el creciente interés del
gobierno mexicano para el mejoramiento de la condición de las mujeres en
nuestro país.

Desde aquellos años y hasta 1992, se asignó al Consejo Nacional de Población


(CONAPO) la atribución de promover la integración de la mujer al proceso
económico, educativo, social y cultural del país. Las funciones de este organismo
se orientaron a la realización de acciones de control de la natalidad y cuestiones
de salud y reproductivas de las mujeres. En1980 se creó, dentro del propio
Consejo, el Programa Nacional de Integración de las Mujeres al Desarrollo y en
323
Como el Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad, los Informes de Ejecución de dicho Programa y el
Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres

226
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

1983, la Comisión Nacional de la Mujer para coordinar el programa orientado al


mejoramiento del sexo femenino. Este organismo se estructuró a partir de
comisiones sectoriales que debieron presentar un programa de acción para un
quinquenio. A nivel estatal se conformaron 32 Comisiones de la Mujer, que
también prepararon programas de acción. En ese periodo, con el apoyo de
CONAPO, se creó en la Secretaría de Reforma Agraria, el Programa de Acción
para la Participación de la Mujer Campesina en la Consecución del Desarrollo
Rural (PROMUDER), que no llegó a ejecutarse.

La Comisión Nacional de la Mujer de CONAPO elaboró el Programa de México


para la Conferencia Mundial de la Mujer en Nairobi (1985), que tuvo logros
importantes al fortalecer el Programa Salud de la Mujer e impulsar proyectos en
áreas rurales y el propio Programa de Integración de la Mujer al Desarrollo. La
crisis económica afectó la operación de los programas por lo que algunos fueron
cancelados. A partir de 1989 el Plan Nacional de Desarrollo incorporó, por primera
vez entre los objetivos prioritarios de política social, la promoción de la condición
de la mujer, reconociendo que la igualdad jurídica de las mujeres no estaba
consolidada en las prácticas sociales. El Plan Nacional de Desarrollo señaló
lineamientos generales para la implementación de acciones con énfasis en el
mejoramiento de las condiciones de vida e incorporación al desarrollo nacional de
los grupos sociales más vulnerables, entre ellos las mujeres, tomando como eje de
las acciones al Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL) a cargo de la
también recién formada, Secretaría de Desarrollo Social”324.

Cabe hacer notar que ninguno de los documentos oficiales consultados, menciona
324
Los datos anteriores fueron tomados vía internet del material que se cita al final de esta nota. Este documento es
interesante en varios sentidos, pues rescata antecedentes del proceso de institucionalización del tema de las mujeres que
no se mencionan en ningún documento oficial. Existe un artículo de Miriam Lang en el que coincide con la afirmación de
que durante el sexenio salinista se efectuaron los primeros cambios en las políticas dirigidas a las mujeres desde una
perspectiva de género. Además Lang señala que la cuestión de violencia de género pasó a formar parte de los primeros
temas de la agenda nacional, a partir de 1988, cuando el fraude electoral obligó a buscar legitimidad en nuevos grupos
sociales.
Menciona que las ONG´s de mujeres se convirtieron en instancias de cabildeo con las distintas oficinas gubernamentales,
transformando al feminismo en profesión alejándose del propósito de crítica y resistencia que habían sido la característica
de esas organizaciones. De acuerdo al artículo a mediados de los 90s, el 65 % de las mujeres activas en ONG´s, recibían
un sueldo. La base de legitimación se sustentó en las beneficiarias de los servicios que proporcionaban. Véase Unidad de
Investigación de México, Proyecto Mujeres Latinoamericanas en Cifras, Facultad Latinoamericana de Ciencias Políticas y
Sociales (FLACSO) México, 1994. www.eurosur.org/FLACSO/mujeres/mexico/org-4.htm (fecha de consulta 10-09-06) y
Lang, Miriam “¿Todo el poder? Políticas públicas, violencia de género y feminismo en México” en: Revista Iberoamericana
III. España, 2003.

227
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

que por primera vez el tema del mejoramiento de las mujeres se incluyó en el Plan
Nacional de Desarrollo 1989-1994 que correspondió al sexenio de Carlos Salinas
de Gortari, esto llama la atención pues la incorporación de este tema a un plan
sexenal es un hecho digno de mencionar, tampoco señalan ninguna de los
aportaciones que sobre el tema pudieran rescatarse de los programas de
PRONASOL dirigidos a las mujeres. De ahí surgen algunas interrogantes por qué
siendo la cuestión de desigualdad de las mujeres un aspecto de desarrollo social,
no se incorporó la atención de este rubro a la Secretaría de Desarrollo Social y
¿por qué ninguno menciona las experiencias de Mujeres en Solidaridad y el apoyo
otorgado por PRONASOL a mujeres indígenas?

A partir de 1991, los objetivos del PROMUDER, mencionado arriba, se retomaron


en el Programa de Apoyo a Proyectos Productivos de Campesinas que impulsó la
creación y la organización de grupos de mujeres para generar proyectos
productivos, de bienestar y de capacitación. A su vez, el Programa de Integración
de la Mujer al Desarrollo de CONAPO pasó a ser el Programa de Mujeres en
Solidaridad, con el cual se pretendía ampliar la infraestructura de servicios
sociales para facilitar la participación femenina en otros aspectos de la vida
económica, política, social y cultural de sus comunidades y el Programa Bienestar
Social-Mujeres Indígenas, con el mismo fin. A nivel de Secretarías Federales, las
acciones emprendidas en 1994 se concentraron en salud, atención a mujeres
víctimas de violencia intrafamiliar y de delitos sexuales, y en la creación de
microempresas. Estos programas estuvieron orientados también por el Plan
Nacional de Desarrollo 1989-1994.

La Secretaría de la Reforma Agraria desarrolló desde 1972 el Programa de


Unidades Agrícolas Industriales de la Mujer (UAIM), surgido de la Ley de Reforma
Agraria y dirigido a mujeres sin tierra, con el fin de integrarlas a la producción a
través de la generación de empresas productivas. La Secretaría de Trabajo y
Previsión Social implementó, desde 1984, programas de capacitación industrial de
mano de obra en los que participan mujeres pobres y jefas de hogar y se cuenta
entre las primeras dependencias que crearon un área de primer nivel para la

228
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

atención de los aspectos laborales que afectan a las mujeres. No obstante, hasta
el momento, no se cuentan con avances significativos para las mujeres en ese
rubro. Por otro lado, los primeros cambios en materia de género se realizaron con
la legislación relativa a la violencia familiar, la violación y el abuso sexual,
posteriormente se abordó el hostigamiento sexual. En 1989, diputadas federales
lograron imponer el Foro de Consulta Popular sobre Delitos Sexuales donde por
primera vez la sociedad civil fue invitada a participar y los grupos feministas y
homosexuales fueron reconocidos.

En ese mismo año, se inauguró la Agencia Especializada del Ministerio Público en


Delitos Sexuales, dedicada a la atención de violencia de género; en 1990, se
inauguró el Centro de Atención Integral a la Víctima de Violencia Intrafamiliar
(CAVI) y en 1991, el Centro de Terapia de Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales
(CTA). Los dos últimos fueron creados a instancias de la Procuraduría de Justicia
del Distrito Federal (PFJDF) que también formó los Centros de Atención para
mujeres violadas o golpeadas. En los manuales de atención de estos centros, no
se mencionaba el factor de género como efecto del ataque, sino que las mujeres
aparecen como víctimas.

El concepto de violencia familiar también se ha ido transformando. En un principio


se concibió como efecto del fenómeno general de violencia que se acrecentaba en
México. Las acciones se dirigieron a castigar a un agresor y a la mujer como
víctima, sin que esto se enlazara con las relaciones de poder que se establecen
entre los sexos. El reconocimiento de los distintos tipos de familia y la redefinición
de su propio concepto como una unidad pragmática para la convivencia de
personas en las que priman relaciones de poder y por tanto puede suscitarse
conflictos y violencia, fueron la justificación para que, en esos casos, el Estado
pueda intervenir para salvaguardar los derechos de las personas agredidas: “Con
la tipificación de la violación entre cónyuges como delito (1997), se otorgó a las
mujeres su derecho a la autodeterminación, por encima de la integridad del
matrimonio. Se asume entonces la violencia de género como un problema social,
con la idea de que ciertas normas sociales presionan a mujeres y hombres para

229
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

que se comporten conforme a estereotipos”325

Como se anotó más arriba, con motivo de la IV Conferencia Mundial de la Mujer a


realizarse en Beijing en 1995, se constituyó un Comité Nacional Coordinador que
elaboró el Informe de México para dicho evento. Después de la participación de
México, se diseñó y puso en marcha el Programa Nacional de la Mujer (1995-
2000), el cual respondió a la propuesta de la ONU de crear Programas Nacionales
de Igualdad de Oportunidades dirigidos al mejoramiento del desarrollo de las
Mujeres. Con esa orientación, el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 de
México señalaba como un objetivo prioritario de Política Social, la promoción de “la
participación plena y efectiva de la mujer en la vida económica, social política y
cultural del país, lo que debe contribuir a consolidar las condiciones para que tome
parte en las decisiones, responsabilidades y beneficios del desarrollo, en igualdad
de condiciones que el varón”326.

A partir de entonces las políticas públicas comenzaron a estructurarse con criterios


de género. El Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 planteó la necesidad de
“promover un conjunto de programas y acciones para garantizar a las mujeres
mexicanas igualdad de oportunidades en educación, capacitación y empleo; plena
equidad en el ejercicio de sus derechos sociales, jurídicos, civiles, políticos y
reproductivos; respaldo efectivo a su papel fundamental en la integración familiar
así como en la formación de sus hijas e hijos”327. En ese sentido, la creación de un
programa nacional muestra el reconocimiento de que la intervención estatal puede
y debe contribuir a transformar y, en lo posible, erradicar las condiciones de
discriminación que afectan a las mujeres.

4.2.2.1 El Programa Nacional de la Mujer. Alianza para la Igualdad 1995-2000.


(PRONAM)

El PRONAM se creó como una instancia normativa y coordinadora de políticas en


325
Lang, Miriam. Op.cit. P.78
326
Secretaría de Gobernación. Alianza para la Igualdad. Programa Nacional de la Mujer 1995-2000. 1ª. Edición. México,
marzo de 1996. P.7
327
Comisión Nacional de la Mujer. Programa Nacional de la Mujer. Informe de Avances de Ejecución 8 de Marzo de 2000.
1ª. Edición México, febrero de 2000.P.5

230
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

torno a las mujeres cuyo objetivo principal fue impulsar la formulación, el


ordenamiento, la coordinación y el cumplimiento de los programas y acciones
gubernamentales e incorporar a las diversas organizaciones sociales que trabajan
para el mejoramiento de las mujeres. El PRONAM se estructuró tomando como
ejes el diagnóstico detallado, que supuso el Informe presentado por el gobierno
mexicano en Beijing, además de los foros de consulta nacional que concentraron
las demandas y sugerencias de organizaciones y personas.

Para el funcionamiento del PRONAM se determinaron cinco estrategias:


planeación con enfoque de género; coordinación y concertación; profundización
del federalismo; desarrollo jurídico e institucional; y seguimiento y evaluación.

Con ello se pretendía ir identificando instancias, promover acciones legislativas,


construir relaciones de acción y coordinación con las dependencias y entidades de
la administración federal, estatal y municipal, y actualizar el sistema de registro de
las instituciones participantes en el programa.

Se establecieron también diez retos y nueve objetivos para superarlos. Los retos
hacían referencia a las principales aristas de la desigualdad y discriminación a las
mujeres como la superación de rezagos educativos y el mejoramiento de las
oportunidades de educación de las mujeres; garantizar su acceso a servicios de
salud; fortalecimiento de las capacidades de las mujeres para que pudieran contar
con aptitudes para incorporarse a la toma de decisiones. Los retos también
señalaban la necesidad de protección y defensa de los derechos de las mujeres
en general y de las trabajadoras asalariadas en particular, así como el impulso de
medidas de apoyo de pequeñas empresas dirigidas por mujeres. Asimismo, se
destacaba la urgencia de prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres;
combatir la pobreza; propiciar una distribución más equitativa de las tareas y
responsabilidades domésticas y extradomésticas y hacer visible el valor y la
contribución del trabajo doméstico no remunerado de las mujeres para la
economía del país y el bienestar de la familia y por último propiciar la eliminación
de imágenes estereotipadas de las mujeres.

231
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

En la búsqueda de resolver los retos prioritarios el PRONAM establecieron nueve


objetivos generales relacionados con la promoción e impulso de acciones
orientadas a la solución de los retos prioritarios. El PRONAM fijó el mismo número
de líneas programáticas para alcanzar los objetivos generales dirigidos a incidir en
las acciones que estaban realizando las dependencias y entidades de la
Administración Pública, que pudieran incorporarse y/o modificarse con las líneas
programáticas: educación; cuidado de la salud; atención a la pobreza; mujer
trabajadora; familia productiva; mujer y familia; derechos de la mujer y
participación en la toma de decisiones; control de la violencia e imagen de la
mujer. Esta organización permitió involucrar a distintas áreas administrativas de
una misma dependencia en más de una de las líneas programáticas. Por lo que,
más allá de una sola dependencia responsable, se orientó a la identificación de
acciones y programas internos realizados dentro de las dependencias que podían
impactar en cualquiera de las líneas programáticas del PRONAM.

En términos de la coordinación, operación e integración de acciones a nivel


nacional, el PRONAM328 fue uno de los intentos institucionales más estructurados
para la atención de la problemática general de las Mujeres. Entre sus aportes está
haber retomado un proceso de identificación e integración de acciones a favor de
la mujer que se estaban realizando en las dependencias y entidades de la
Administración Pública de los tres niveles de gobierno. Desde sus inicios el
PRONAM contó con un Consejo Consultivo y la Contraloría Social como dos
instancias multidisciplinarias e independientes de la estructura gubernamental,
integradas por representantes de los sectores social y académico y de organismos
no gubernamentales, así como por legisladoras y servidoras públicas reconocidas
por su trayectoria y labor a favor de las mujeres. El Consejo Consultivo se dedicó
a impulsar la participación de los sectores involucrados en las acciones del
programa. La Contraloría Social por su parte, estuvo a cargo del análisis,
evaluación y seguimiento del impacto de las acciones en beneficio de las

328
El PRONAM se creó por Decreto Presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 21 de agosto de 1996, el
cual tuvo observancia obligatoria en las dependencias de la Administración Pública federal y en las entidades paraestatales

232
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

mujeres329.

Mediante en PRONAM se realizaron los primeros intentos para lograr una


auténtica planeación de acciones y programas para favorecer a las mujeres, así
como para iniciar una genuina coordinación entre las instancias de gobierno para
su ejecución. Su operación ha incidido en la sensibilización tanto de personas e
instituciones sobre la importancia de integrar a las mujeres en los diversos ámbitos
del desarrollo y para establecer verdaderos mecanismos para la incorporación de
la perspectiva de género en la operación y ejecución de acciones y programas de
parte de las dependencias y entidades de la Administración Pública. En principio,
mediante el PRONAM se logró agrupar a un número mayor de oficinas públicas
que detectaran e informaran las acciones que se llevaban a cabo para favorecer a
niñas y mujeres. Aunque, en muchos casos, eran sólo experiencias aisladas o
adecuaciones de las actividades realizadas que no habían tenido ese propósito330.
La falta de información, el desconocimiento del tema, la descoordinación de
acciones, la resistencia, la lucha de poderes y hasta la ironía y la burla
acompañaron al PRONAM en este proceso.

4.2.2.2 La Comisión Nacional de la Mujer (CONMUJER)

Con la creación, en 1998, de la Comisión Nacional de la Mujer (CONMUJER)331 se


fortaleció principalmente la capacidad de gestión con las otras instancias y niveles
de gobierno, que se había iniciado con el PRONAM. Con ello se reforzó además,
la obligatoriedad de la ejecución del Programa en la operación de cada una de las
dependencias y entidades de la Administración Pública y también una clara
responsabilidad para la operación del Programa Nacional de la Mujer. También se
dotó a esta instancia de una mayor autonomía en cuanto a gestión, coordinación
con otras instancias de gobierno y para la toma de decisiones, aunque continuaba
dependiendo de la Secretaría de Gobernación.
329
Comisión Nacional de la Mujer. Programa Nacional de la Mujer. Informe de Avances de Ejecución. Op.cit. P.5
330
Como por ejemplo el acceso y permanencia de niñas en los servicios de educación básica. En un principio, se
reportaban los resultados nacionales y se observaba la diferencia entre hombres y mujeres, cuando se pudo con datos
desagregados por sexo a finales del siglo pasado.
331
El 31 de agosto de 1998 se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el Reglamento Interior de la Secretaría de
Gobernación. Entre los cambios más importantes se creó la Coordinación General de la Comisión Nacional de la Mujer. La
cual se hizo cargo de la operación y coordinación del PRONAM.

233
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Con el establecimiento de la CONMUJER se conforma una estructura orgánica


que permite trascender en el tiempo a diferencia de los programas sexenales.

La CONMUJER se creó como un órgano desconcentrado de la Secretaría de


Gobernación, contando con una Coordinación General que tenía entre sus
atribuciones el establecimiento de las políticas, lineamientos y criterios para la
integración, ejecución, seguimiento, supervisión, evaluación y control del
PRONAM y vigilar su observancia en las dependencias de la Administración
Pública federal, incluidas las entidades paraestatales, las cuales tendrían la
obligación de incorporar la perspectiva de género en sus programas anuales.

A la CONMUJER se le atribuyó además, promover la creación de mecanismos


específicos para la aplicación del PRONAM en las entidades federativas y, en su
carácter de oficina nacional de la mujer, se le otorgó la representación del
gobierno mexicano en los foros internacionales en la materia. En 1999, se formó el
Consejo Intersecretarial de la Comisión, el cual se concibió como un órgano de
consulta y seguimiento de la ejecución del PRONAM. Dicho Consejo tuvo
representación de doce secretarías y tres institutos nacionales; y estuvo presidido
por el Secretario de Gobernación, quien fungía como presidente, con
representación a nivel de subsecretaria de la Secretarias de: Relaciones
Exteriores, Hacienda y Crédito Público, de Desarrollo Social, de Medio Ambiente,
Recursos Naturales y Pesca, de Comercio y Fomento Industrial, de Agricultura,
Ganadería y Desarrollo Rural, de Contraloría y Desarrollo Administrativo, de
Educación Pública, de Salud, del Trabajo y Previsión Social y el Instituto Mexicano
del Seguro Social, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e
Informática, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia y la
Coordinación General de la Comisión Nacional de la Mujer, el Consejo Consultivo
y la Contraloría Social del PRONAM.

De acuerdo a la información oficial, al final del sexenio (1994-2000), 26 entidades


federativas contaban con oficinas y mecanismos específicos para el mejoramiento

234
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

de las condiciones de las mujeres. En el nivel Federal, la Secretaría de Relaciones


Exteriores, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales se los Trabajadores del
Estado, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, habían incorporado áreas de
atención para las cuestiones de género.

En el IV Informe de Ejecución del PRONAM se destacó “el incremento en la


capacidad de las dependencias para aplicar el enfoque de género en sus
programas, por medio de la creación o fortalecimiento de mecanismos o unidades
especiales para impulsar la equidad, a través de estrategias de concertación,
sensibilización, capacitación y difusión entre otras (>) la visión de género en las
instituciones se ha extendido hacia temáticas que inicialmente no estaban
específicamente señaladas en el Programa, como es el caso de la relativa al
medio ambiente”332.

El IV Informe de Ejecución del PRONAM, al igual que los anteriores, resultó un


recuento de acciones de concertación y coordinación con las dependencias del
gobierno federal, de los gobiernos estatales, organizaciones no gubernamentales,
sociales y civiles; enlista, asimismo, los avances en términos legislativos y
judiciales y las aportaciones de instituciones académicas que incluyen en sus
programas de estudio o de investigación las temáticas de género, así como el
cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos por nuestro país. Si
bien, los Informes de Ejecución constituyeron instrumentos que permiten conocer
información ordenada sobre las acciones y programas que se desarrollan para el
avance de las mujeres, aún no se han definido instrumentos que puedan medir
con precisión la transversalidad o los avances en cuanto a la igualdad de
oportunidades. Por tanto, es difícil conocer y evaluar el impacto social del
Programa. No obstante, el INEGI desde el último quinquenio del siglo pasado
inicio un interesante trabajo de construcción de estadísticas y encuestas
desagregadas por sexo y con enfoque de género333.

332
Comisión Nacional de la Mujer. Programa Nacional de la Mujer. Informe de Avances de Ejecución. Op.cit. P.4
333
El INEGI cuenta con publicaciones como, “Los Hogares con Jefatura femenina, Trabajo Doméstico y Extradoméstico en
México”; “Estadísticas de Empleo con Enfoque de Género”; “Mujeres y Hombres en México”. Esta última, “brinda una visión
general sobre la situación demográfica, social y económica de las mujeres mexicanas en relación con los hombres, a través

235
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Recientemente, se construyó el presupuesto etiquetado por género334 buscando


adecuarlo a las exigencias técnicas y de control hacendario. Esto, seguramente
contribuirá para que se conozcan resultados específicos de los programas de
oportunidades instrumentados, que vayan más allá de informes de ejecución del
tipo utilizado hasta ahora. Sin embargo, hay que considerar la complejidad de
evaluar los avances de programas que pretenden incidir en la transformación de
valores culturales y estereotipos sociales, como es el caso.

En 1999, la coordinación general de la CONMUJER, junto con la Contraloría


Social y del Consejo Consultivo presentaron “la Propuesta del Proyecto de
Iniciativa para la creación de Instituto Nacional de la Mujer, como organismo
descentralizado de la Secretaría de Gobernación, con personalidad jurídica,
patrimonio propio, (por considerar que) el ejercicio de las funciones que, a nivel
nacional, (le correspondía) desempeñar a la Coordinación General de la
CONMUJER había puesto de manifiesto que la misma requería no solo de
autonomía técnica sino de ampliar su capacidad de gestión en todos los campos
de la vida nacional. Una institución que se ocupe de impulsar el fortalecimiento y
avance de las políticas a favor de la equidad de género y de promover, coordinar,
ejecutar y dar seguimiento a las acciones y programas destinados a asegurar la
igualdad de oportunidades y de trato entre mujeres y hombres”335

La importancia de esta acción radicó en que como organismo descentralizado,


formaría parte de la administración pública paraestatal, ampliando su capacidad

de una serie de indicadores que cubren 13 áreas temáticas”. Op.cit. P.306. Tales trabajos fueron elaborados con la
colaboración del PRONAM; Algunos de ellos fueron de gran utilidad para elaborar esta tesis y se encuentran dentro de la
bibliografía consultada para la misma.
334
El presupuesto público con perspectiva de género analiza la distribución del gasto gubernamental a la luz de la diferencia
de funciones, necesidades e intereses de hombres y mujeres, así como de la participación y aportación de unos y otras, en
la vida social, económica y política, tomando en cuenta las desigualdades en el ejercicio y disfrute de sus derechos, y el
acceso, uso y control de los recursos, entre los géneros. Es decir, de los programas dirigidos específicamente a resolver
sus necesidades o a favorecer su empoderamiento. Esta herramienta ha hecho visible el bajo porcentaje de recursos
públicos destinados especialmente a atender las necesidades de las mujeres, poniendo de manifiesto la invisibilidad de las
diferencias de género en el diseño e implementación de las políticas públicas. Este instrumento presupuestal hace un
aporte importante al sensibilizar y comprometer al poder Legislativo y Ejecutivo de la Federación y de algunos gobiernos
estatales, para emprender acciones e incorporar la dimensión de género en las finanzas públicas. Según la misma
Exposición de Motivos, el Programa Nacional para la igualdad de Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres
suma recursos por 27 mil 29 millones, 60 mil 20 pesos. Pero el Análisis Funcional sólo consigna recursos por un monto de 1
mil 508 millones de pesos. De esta suerte no queda claro si el total de los montos que aparecen están asignados a
beneficiar a las mujeres. en Análisis del Gasto Etiquetado para Mujeres y para Promover la Equidad de Género en el
Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2007 (en línea). H. Congreso de la Unión, Cámara de
Diputados LX Legislatura. ceameg@congreso.gob.mx (fecha de consulta 21 de abril de 2007).
335
Op. cit. P. 302

236
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

de gestión, autonomía, con presupuesto propio y posibilidad del manejo del


mismo, aunque seguiría dependiendo para la toma de decisiones, de acuerdo a la
ley que rige la organización de entidades paraestatales, de una Junta de
Gobierno, integrada por representantes de las dependencias de la Administración
Pública central y otras instancias de gobierno y representantes de la sociedad. Si
bien en la propuesta inicial no se menciona, el Instituto Nacional de las Mujeres se
creó como un organismo descentralizado no sectorizado, lo cual implica su
separación de la Secretaría de Gobernación.

4.2.3 El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres)

El Inmujeres creado en el 2001 como un organismo descentralizado, con


patrimonio propio y autonomía técnica y de gestión; al igual que CONMUJER
cuenta con un Consejo Consultivo336 y la Contraloría Social que involucra a
diversos representantes de grupos y miembros de la sociedad y se transforma en
un Consejo Social337. El Instituto sustituye a la Comisión Nacional de la Mujer y
absorbe sus recursos; se rige por una junta de gobierno338, tomando como base de
operación el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no
Discriminación contra las Mujeres (Proequidad) 2000-2006. La transformación de
la Comisión Nacional de la Mujer en el Instituto Nacional de las Mujeres,
336
El Consejo Consultivo (es) un órgano asesor y promotor de las acciones que se emprendan en beneficio de las mujeres
en el marco de esta Ley. Estará integrado por un número no menor de diez ni mayor de veinte mujeres, cuyas participantes
no percibirán retribución, emolumento o compensación alguna y se seleccionarán entre las mujeres representativas de los
diferentes sectores de la sociedad, de organizaciones políticas y privadas, de asociaciones civiles, así como de instituciones
académicas, quienes serán designadas por las organizaciones representativas de defensa de los derechos de las mujeres y
propuestas a la Junta de Gobierno del Instituto. La Junta de Gobierno determinará en el Estatuto Orgánico del Instituto la
estructura, organización y funciones del Consejo Consultivo, el cual será dirigido por una Consejera Presidenta. Art. 23 de la
Ley del Instituto Nacional de las Mujeres.
337
El Consejo Social (es) un órgano de análisis, evaluación y seguimiento de las políticas públicas, programas, proyectos y
acciones que se emprendan en beneficio de las mujeres en el marco de esta Ley. Éste se integrará por un número no
menor de diez ni mayor de veinte mujeres representativas de los sectores público, privado y social, que se hayan
distinguido por sus tareas a favor del impulso a la equidad de género. La Junta de Gobierno determinará en el Estatuto
Orgánico del Instituto la estructura, organización y funciones del Consejo Social, el cual será dirigido por una Consejera
Presidenta. Idem.
338
La Junta de Gobierno estará integrada por el o la titular de la Presidencia del Instituto Nacional de las Mujeres; las y los
vocales propietarios, quienes tendrán derecho a voz y voto, titulares de las siguientes dependencias y entidades de la
Administración Pública Federal: Gobernación, Relaciones Exteriores, -Hacienda y Crédito Público; Desarrollo Social, Medio
Ambiente, Recursos Naturales y Pesca,- Comercio y Fomento Industrial,- Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural,
Educación Pública, Contraloría y Desarrollo Administrativo, Salud, Trabajo y Previsión Social, Reforma Agraria,
Procuraduría General de la República, Instituto Nacional Indigenista y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la
Familia (DIF). Ocho integrantes del Consejo Consultivo y ocho del Consejo Social. En ambos casos, se tratará de mujeres,
ciudadanas mexicanas en pleno ejercicio de sus derechos, que provengan de organizaciones sindicales, campesinas, no
gubernamentales, empresariales, profesoras e investigadoras, representativas en la docencia, investigación de instituciones
públicas, profesionistas, empleadas, maestras y en general, mujeres representativas de los diferentes sectores de la
sociedad. Las y los invitados permanentes, quienes tendrán derecho a voz pero sin voto: Dos representantes de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación y dos representantes del Consejo de la Judicatura Federal, dos integrantes

237
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

constituye una acción de gran importancia para la incorporación de la perspectiva


de género en la Administración Pública, pues se crea una institución con
estructura y atribuciones claramente definidas, con disponibilidad de recursos y
con mayor capacidad para tomar decisiones y capacidad legal para la
incorporación de la perspectiva de género339 en las políticas y en la Administración
Pública nacional; así como en la formulación y el examen de la legislación con los
propósitos de eliminar la discriminación de las mujeres, igualdad de oportunidades
con el hombre “y su participación equitativa en la vida política, cultural, económica
y social del país”340

La conformación de la Junta de Gobierno resulta interesante, en varios sentidos:


incorpora a mujeres de la sociedad civil destacadas en el manejo de la cuestión y
representantes del Poder Legislativo y Judicial, que además de incidir en las
decisiones en un esquema de mayor representatividad social, tienen posibilidad de
influir en transformaciones al interior de los poderes que representan.

La Ley establece la transversalidad en las políticas públicas con perspectiva de


género a partir de la ejecución de planes y acciones coordinadas entre las
dependencias y entidades de la Administración Pública. El Inmujeres es una
institución que está en posibilidad -aunque también limitada en cuanto a nivel
jerárquico y recursos- de dar seguimiento y respuesta al cumplimiento de diversas
convenciones y compromisos internacionales asumidos por nuestro país a favor
de los derechos humanos de las mujeres y de las niñas. No obstante que el
Inmujeres es formalmente la dependencia gubernamental responsable de la
coordinación de las acciones a favor de la mujer, las dimensiones tanto del
problema como de las instancias a coordinar en distintos niveles, hacen compleja
tanto su operación, como el logro de sus ambiciosos propósitos.

339
La Ley define la perspectiva de género como “la metodología y los mecanismos que permiten identificar, cuestionar y
valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres, que se pretende justificar con base en las diferencias
biológicas entre mujeres y hombres, así como las acciones que deben emprenderse para actuar sobre los factores de
género y crear las condiciones de cambio que permitan avanzar en la construcción de la equidad de género”. Este última es
descrita en la Ley como “el concepto que refiere al principio conforme al cual hombres y mujeres acceden con justicia e
igualdad al uso, control y beneficios de los bienes y servicios de la sociedad, incluyendo aquéllos socialmente valorados,
oportunidades y recompensas, con la finalidad de lograr la participación equitativa de las mujeres en la toma de decisiones
en todos los ámbitos de la vida social, económica, política, cultural y familiar”. Poder Ejecutivo Federal. Ley del Instituto
Nacional de las Mujeres. Diario Oficial de la Federación. México 12 de enero de 2001. Art. 5
340
Op.cit. Art. 4

238
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

En el artículo 7 de la Ley del Instituto se señala un extenso número de


atribuciones, entre las más importantes: apoyar la formulación de políticas
públicas gubernamentales e impulsar las de la sociedad, para alcanzar la de los
tres grupos parlamentarios con mayor representación en la Cámara de Diputados
y uno de cada uno de los otros grupos parlamentarios. Esta misma fórmula se
aplicará en la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión. Equidad de
género; así como la incorporación de la perspectiva de género en la planeación
nacional del desarrollo, programación y presupuesto de egresos de la federación,
en las políticas públicas y en la elaboración de programas sectoriales o, en su
caso, programas anuales y en las acciones de las dependencias y entidades de la
Administración Pública federal centralizada y paraestatal. También propiciar y
participar en la firma cumplimiento de los instrumentos acordados en el ámbito
internacional y regional, relacionados con la igualdad de oportunidades y no
discriminación contra las mujeres.

Adicionalmente, el Inmujeres es la entidad responsable del diseño y ejecución del


Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra
las Mujeres y, evaluar periódica y sistemáticamente la ejecución del mismo;
establecer y concertar acuerdos y convenios con las autoridades en los tres
niveles de gobierno para promover, con la participación, en su caso, de los
sectores social y privado, las políticas, acciones y programas que se establezcan
en Proequidad; actualizar periódicamente el diagnóstico sobre la situación de las
mujeres, en relación con los avances del Programa y la operatividad del mismo;
promover entre los tres Poderes de la Unión y la sociedad, acciones dirigidas a
mejorar la condición social de la población femenina y la erradicación de todas las
formas de discriminación contra las mujeres, en los ámbitos de la vida social,
económica, política y cultural.

También, establecer relaciones permanentes con las autoridades responsables de


la procuración de justicia y de la seguridad pública de la Federación y entidades
federativas, con las Cámaras de Diputados y de Senadores del H. Congreso de la
Unión, con los Congresos de los Estados y la Asamblea Legislativa del Distrito

239
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Federal para impulsar acciones legislativas que garanticen el acceso equitativo y


no discriminatorio de las mujeres; así como vínculos de colaboración con las
instancias administrativas que se ocupen de los asuntos de las mujeres en las
entidades federativas; concertar y suscribir acuerdos de colaboración con
organismos gubernamentales, no gubernamentales, públicos y privados,
nacionales e internacionales y con la banca multilateral, para el desarrollo de
proyectos que beneficien a las mujeres.

Además, actuar como órgano de consulta, capacitación y asesoría de las


dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, así como de las
autoridades estatales, municipales, y de los sectores social y privado, en materia
de equidad de género y de igualdad de oportunidades para las mujeres, cuando
así lo requieran; entre otras.

Incorporar la perspectiva de género en la función pública es actualmente una


obligación jurídica, sustentada en diferentes ordenamientos nacionales e
instrumentos internacionales en los que México se ha comprometido. Entre ellos,
la ley que crea el Inmujeres, cuyas disposiciones son de orden público y de
observancia general en toda la república. La perspectiva de género, como se
manifiesta dentro del Programa de Incorporación de la Perspectiva de Género341
puede abordarse en varios niveles: a nivel macro en las acciones que se llevan a
cabo para mejorar las condiciones de las mujeres en general, en la revisión y
operación institucional y a nivel micro introduciendo analizando y generando
acciones que permitan a las mujeres que se desempeñan dentro de la
Administración Pública mayor intervención en la toma de decisiones.342

341
“En las Naciones Unidas en el marco de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, tema 3 del Programa
de Seguimiento de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer y del período extraordinario de sesiones de la Asamblea
General titulado: La mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros, desarrollo y paz para el Siglo XXI, los países
copatrocinan y apoyan la resolución relativa a la Incorporación de la Perspectiva de género en las políticas y programas
nacionales. En el año siguiente, México pone en operación el Programa de Institucionalización de la Perspectiva de Género
en la Administración Pública Federal este “programa se convierte en el instrumento rector al que se encuentran obligadas
todas las dependencias del Gobierno Federal, para transformar la cultura institucional que permita el cambio debido a favor
de un mayor acceso de las mujeres para competir, con equidad e igualdad de oportunidades por puestos de mayor
responsabilidad y ascensos en paridad de circunstancias (>) El Programa tiene tres componentes; 1) Diagnóstico sobre la
situación de las mujeres y Hombres en la AFP; líneas de acción y capacitación”. Secretaría de Relaciones Exteriores.
Manual para transversalizar la Perspectiva de Género en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Op.cit. pp. 28 y.33.
342
Astelarra, Judith. Op.cit p.3

240
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

4.2.3.1 El Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no


Discriminación contra las Mujeres 2000-2006 (Proequidad)

El Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación


contra las Mujeres (Proequidad) fue el primer programa que se estableció e hizo
mención de la estrategia de transversalidad para incorporar la perspectiva de
género como un principio de planeación. Esto implica la reorientación de las
políticas y programas regulares de todos los sectores de la Administración Pública
federal, la modificación de estructuras en las dependencias y en la organización
institucional que incluye acciones de sensibilización para el personal en cuanto al
diseño de estrategias y programas. Con el propósito de que los criterios de
equidad entre hombres y mujeres sean observados en el diagnóstico, en la
formulación de políticas, los programas y los proyectos dirigidos a toda la
población y en la evaluación de sus resultados; acordes con el objetivo general de
Proequidad de “Potenciar el papel de las mujeres mediante su participación, en
condiciones de igualdad con los hombres, en todas las esferas de la sociedad, y la
eliminación de todas las formas de discriminación en su contra, a fin de alcanzar
un desarrollo humano con calidad y equidad”343.

En dicho programa se reconoció el trato discriminatorio que a lo largo de la historia


han sufrido las mujeres en el ámbito familiar, jurídico, educativo y laboral
adoptando el humanismo, la igualdad y el cambio como principios de Proequidad.
El programa definió nueve objetivos específicos:344 estableció prioridades, líneas
estratégicas y metas de corto, mediano y largo plazo y líneas de acción;
mencionando ámbitos particulares de coordinación con: los gobiernos estatales,
inducción o concertación con los grupos sociales interesados y colaboración con
los poderes Legislativo y Judicial.

343
Instituto Nacional de las Mujeres, Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra las
Mujeres”, México, 2000. P.49
344
Fundamentalmente hacen referencia a los mismos rubros que el PRONAM en cuanto a la incorporación de la
perspectiva de género como eje conductor de programas y políticas públicas, en relación con adecuaciones del marco
jurídico con los compromisos internacionales de México; fomentar la igualdad de oportunidades económicas entre mujeres y
hombres y abatir las desigualdades que condicionan la pobreza y obstaculizan la salud integral de las mujeres; fomentar
una educación par al vida. Prevenir y sancionar la Violencia contra las mujeres, garantizar su acceso a las estructuras de
poder y toma de decisiones y fomentar una imagen equilibrada , respetuosa de las diferencias

241
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

Proequidad más que un programa345, se autodefine como un proceso que tiene


como objetivo la introducción del enfoque de género de manera transversal en el
diseño, ejecución y evaluación de las políticas pública, acciones y dependencias;
de ahí que no sea un fin en sí mismo, sino un punto de partida desde el cual se
articulan objetivos, estrategias y acciones cuya ejecución es responsabilidad de la
Administración Pública federal, estatal y municipal.

Pese a que Proequidad adopta un concepto distinto al programa gubernamental


tradicional, al definirse como un proceso y que no marca un período de tiempo
establecido, con una multiplicidad de acciones y actores participantes, la
incorporación de metas dentro del Proequidad permitió, además de darle
características de un programa, un mayor control entre los objetivos específicos y
los resultados de las acciones instrumentadas.

Proequidad dio continuidad al proceso de toma de conciencia de la igualdad que


existe entre hombres y mujeres y es producto del acuerdo entre el gobierno, las
organizaciones de la sociedad civil, las instituciones académicas, así como de una
amplia participación de la ciudadanía, iniciado con el PRONAM.

Como un programa subordinado al Plan Nacional de Desarrollo 2000-2006,


Proequidad destacó la importancia de incorporar la perspectiva de género346 como
eje conductor de los planes, programas, proyectos y mecanismos de trabajo en la
Administración Pública Federal. Asimismo, determinó el impulso de políticas y
programas coordinados con la finalidad de abordar problemáticas que exijan una
intervención intersectorial o interinstitucional (como es el caso de la violencia
345
En México, “para ejecutar los grandes objetivos de la planeación y dar objetividad a los planes (nacionales de desarrollo)
se requiere disponer de instrumentos administrativos (programas) que transformen las políticas y los objetivos nacionales
en acción pública cotidiana>El programa es el concepto que ordena y vincula cronológica, espacial y técnicamente las
acciones o actividades y los recursos necesarios para alcanzar en un tiempo dado una meta específica, que contribuirá a su
vez, a las metas y objetivos del plan. Pichardo Pagaza, Ignacio. Introducción a la Administración Pública de México. Instituto
Nacional de Administración Pública. México, 1984. Pp.56-58
346
Adicional a esta medida y para analizar la situación de las mujeres que se desempeñan en la administración publica en
marzo de 2005, el Gobierno de México estableció el Programa de Institucionalización de la Perspectiva de Género,
instrumento rector al que se encuentran obligadas todas las dependencias del Gobierno Federal, para transformar la cultura
institucional que permita el cambio debido en favor de un mayor acceso de las mujeres para competir, con equidad e
igualdad de oportunidades por puestos de mayor responsabilidad y ascensos en paridad de circunstancias. Con la
Secretaría de la Función Pública, el Inmujeres se integró a un grupo de trabajo conformado por funcionarias y funcionarios
de las diferentes áreas que se dio a la tarea de analizar y discutir el “Acuerdo por el que se Emiten los Lineamientos para el
Subsistema de Ingreso al Servicio Profesional de Carrera y recomendaciones para la incorporación de la perspectiva de
género como eje conductor de los planes, programas, proyectos y mecanismos de trabajo en las dependencias y entidades
de la Administración Pública federal

242
La Perspectiva de Género en las Políticas Públicas en México: Alcances, Límites y Desafíos Contemporáneos

familiar), o que estén dirigidos a atender grupos de población femenina


especialmente vulnerables a la discriminación (como las mujeres indígenas o
migrantes); así como eliminar todas las formas de discriminación en contra de las
mujeres. Todo lo anterior, con el propósito de alcanzar un desarrollo humano con
calidad y equidad. El Programa se publicó, en tres volúmenes, en cual se
establecieron lineamientos y estrategias generales, se anotaron los objetivos a
alcanzar en beneficio de las mujeres y niñas, así como las líneas estratégicas y
acciones, responsabilidad del Instituto Nacional de las Mujeres que permitirían dar
seguimiento y evaluar el trabajo del Instituto. Así como las acciones concertadas
con otras instancias del gobierno.

El primer volumen constituyó una propuesta para discusión con las dependencias
públicas y otros actores públicos y privados que se tradujeron en convenios y
acuerdos integrados en los volúmenes II y III. Se diseñó asimismo, una estrategia
de políticas y programas coordinados con el fin de impulsar una intervención
intersectorial e interinstitucional para dar atención a los problemas de género. En
el segundo volumen se señalaron estrategias Institucionales y acciones sectoriales
específicas, lo cual implica esquemas de coordinación con las dependencias y
entidades de la Administración Pública federal, de concertación con todos los
estados y municipios de la República y de negociación con los poderes Judicial y
legislativo y los correspondientes de las entidades federativas y la colaboración
con universidades y centros de investigación, organismos de Estado y las
organizaciones no gubernamentales y demás actores de la sociedad. El tercer
volumen que se denominó indicadores, se construyó a partir de la descripción y
diseño de los mecanismos de observación, seguimiento y evaluación de
Proequidad. Este último volumen, como se manifiesta dentro del propio programa,
se concluyó con la firma del Acuerdo Nacional por la Equidad entre Mujeres y
Hombres, el cual fue signado a principios del 2007.