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TEMARIOS

TEMARIO
AUXILIARES ADMINISTRATIVOS
UNIVERSIDAD DE CÁDIZ
Ed. 2018
TEMARIO
Auxiliares Administrativos
Universidad de Cádiz
Ed. 2018

© Beatriz Carballo Martín (coord.)


© Ed. TEMA DIGITAL, S.L.
ISBN: 978‐84‐942320‐6‐0
DOCUMENTACIÓN PARA OPOSICIONES (UNIVERSIDADES)
Depósito Legal según Real Decreto 635/2015

Prohibido su uso fuera de las condiciones


de acceso on‐line o venta

Prohibida su reproducción total o parcial


sin permiso escrito de TEMA DIGITAL, S.L.
TEMARIO

Bloque I. Derecho Constitucional. Comunidad Autónoma de Andalucía

Tema 1.‐ La Constitución Española de 1978. Estructura y contenido. Título preliminar. Título I. Derecho
y deberes fundamentales.

Tema 2.‐ La Constitución de 1978: Título II. La Corona. Título III. De las Cortes Generales. Título IV. Del
Gobierno y la Administración.

Tema 3.‐ La Constitución de 1978: Título V. De las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales.
Título VI. Del Poder Judicial. Título VIII. De la Organización territorial del Estado.

Tema 4.‐ El Estatuto de Autonomía para Andalucía. Derechos y deberes. Principios rectores.
Competencias de la Comunidad Autónoma.

Bloque II. Derecho Administrativo

Tema 1.‐ Las fuentes del Derecho Administrativo: concepto y clases. La Ley. El Reglamento: concepto,
naturaleza y clases. Otras fuentes del Derecho Administrativo.

Tema 2.‐ La Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público. Disposiciones
generales. Los órganos de las Administraciones Públicas.

Tema 3.‐ La Ley 40/2015, de 1 de octubre. Funcionamiento electrónico del sector público. La
Administración Electrónica.

Tema 4.‐ La Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las
Administraciones Públicas. Los interesados. La actividad de las Administraciones Públicas.

Tema 5.‐ La Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las
Administraciones Públicas. De los actos administrativos: concepto, clases y elementos.

Tema 6.‐ La Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las
Administraciones Públicas. De las disposiciones sobre el procedimiento administrativo común.

Tema 7.‐ La Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las
Administraciones Públicas. De la revisión de los actos en vía administrativa.
Bloque III. Gestión de personal

Tema 1.‐ Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido
de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público. Personal al servicio de las Administraciones
Públicas.

Tema 2.‐ Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido
de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público. Derechos y deberes. Código de conducta de los
empleados públicos.

Tema 3.‐ Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido
de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público. Adquisición y pérdida de la relación de servicio.

Tema 4.‐ Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido
de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público. Ordenación de la actividad profesional.

Tema 5.‐ Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido
de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público. Régimen disciplinario.

Bloque IV. Gestión universitaria

Tema 1.‐ Ley Orgánica de Universidades. De las funciones y autonomía de las universidades. De la
naturaleza, creación, reconocimiento y régimen jurídico de las Universidades.

Tema 2.‐ Ley Orgánica de Universidades. De la estructura de las Universidades. Del Gobierno y
representación de las Universidades.

Tema 3.‐ Ley Orgánica de Universidades. De los estudiantes. Del profesorado. Del personal de
administración y servicios de las Universidades Públicas.

Tema 4.‐ Los Estatutos de la Universidad de Cádiz. Naturaleza, Funciones, Principios y Fines de la
Universidad de Cádiz.

Tema 5.‐ Los Estatutos de la Universidad de Cádiz. Estructura de la Universidad.

Tema 6.‐ Los Estatutos de la Universidad de Cádiz. Órganos de Gobierno, Participación Social y
Representación. De la comunidad universitaria.

Tema 7.‐ Los Estatutos de la Universidad de Cádiz. Del régimen económico y financiero.

Tema 8.‐ Código ético de la Universidad de Cádiz (Código Peñalver).

Tema 9.‐ El Segundo Plan Estratégico de la Universidad de Cádiz. Ámbito y objetivos estratégicos.

‐o‐o‐o0o‐o‐o‐
TEMA 1.‐ LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978. ESTRUCTURA Y CONTENIDO.
TÍTULO PRELIMINAR. TÍTULO I. DERECHO Y DEBERES FUNDAMENTALES.

INTRODUCCIÓN

Tras las Elecciones Generales del 15 de junio de 1977, el Congreso de los Diputados ejerció la iniciativa
constitucional que le otorgaba el art. 3º de la Ley para la Reforma Política y, en la sesión de 26 de julio de
1977, el Pleno aprobó una moción redactada por todos los Grupos Parlamentarios y la Mesa por la que se
creaba una Comisión Constitucional con el encargo de redactar un proyecto de Constitución.

Una vez elaborada y discutida en el Congreso y Senado, mediante Real Decreto 2550/1978 se convocó el
Referéndum para la aprobación del Proyecto de Constitución que tuvo lugar el 6 de diciembre siguiente. Se
llevó a cabo de acuerdo con lo prevenido en el Real Decreto 2120/1978. El Proyecto fue aprobado por el
87,78% de votantes que representaba el 58,97% del censo electoral.

Su Majestad el Rey sancionó la Constitución durante la solemne sesión conjunta del Congreso de los Diputa‐
dos y del Senado celebrada en el Palacio de las Cortes el miércoles 27 de diciembre de 1978. El BOE publicó
la Constitución el 29 de diciembre de 1978, que entró en vigor con la misma fecha. Ese mismo día se publica‐
ron, también, las versiones en las restantes lenguas de España.

A lo largo de su vigencia ha tenido dos reformas:

‐En 1992, que consistió en añadir el inciso "y pasivo" en el artículo 13.2, referido al derecho de sufragio
en las elecciones municipales.

‐En 2011, que consistió en sustituir íntegramente el artículo 135 para establecer constitucionalmente
el principio de estabilidad presupuestaria, como consecuencia de la crisis económica y financiera que
padecemos.

1.‐ LA CONSTITUCIÓN: PRINCIPIOS GENERALES, ESTRUCTURA Y CONTENIDO

1.1.‐ ANTECEDENTES

Las múltiples influencias de una Constitución derivada como la española de 1978 ‐además de aquellas
recibidas del constitucionalismo histórico español‐ hay que buscarlas preferentemente dentro de las nuevas
corrientes europeas que aparecen después de la Segunda Guerra Mundial, y en tal sentido ha recibido claras
influencias de otros textos constitucionales europeos, así como de diferentes Tratados de Derecho Interna‐
cional:

• De la Constitución italiana de 1947 habría que destacar la configuración del poder judicial y sus
órganos de gobierno, o los antecedentes del Estado Regional Italiano.

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TEMA 2.‐ LA CONSTITUCIÓN DE 1978: TÍTULO II. LA CORONA. TÍTULO III.
DE LAS CORTES GENERALES. TÍTULO IV. DEL GOBIERNO Y LA ADMINISTRACIÓN.

1.‐ LA CORONA

El artículo 1.3 de la Constitución establece que la forma política del Estado español es la Monarquía Parla‐
mentaria. Esta definición implica que el Rey, aún cuando ostenta el cargo de Jefe del Estado, está sometido
al Parlamento, siéndole de aplicación la máxima de que “El Rey reina pero no Gobierna”. En desarrollo de lo
dispuesto en el mencionado artículo 1.3, el Título II de la Constitución (arts. 56 a 65) se encabeza con el
enunciado “De la Corona” que es el nombre clásico para indicar el conjunto de prerrogativas y funciones que
corresponden a la Monarquía, personalizada en el Rey.

La Corona, término adoptado del constitucionalismo comparado, es la denominación específica que en


España se le ha dado a un órgano constitucional: la Jefatura del Estado. Este órgano constitucional es, pues,
un órgano del Estado cuyo titular es el Rey y al que se le atribuyen funciones propias y diferenciadas de las
del resto de los poderes del Estado.

La Corona está regulada en el Título II de la Constitución (arts. 56 a 65), con el contenido siguiente.

CARACTERÍSTICAS.‐ El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el
funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las
relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las
funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona.

La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrenda‐
dos en la forma establecida en la Constitución, careciendo de validez sin dicho refrendo (salvo lo dispues‐
to sobre distribución del presupuesto para el sostenimiento de su Familia y Casa y el nombramiento y
cese de los miembros civiles y militares de la Casa Real, pues se trata de actos que serán realizados
libremente por el Rey).

SUCESIÓN.‐ La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón,
legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogeni‐
tura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el
grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona
de más edad a la de menos.

El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el llamamiento,
tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de
la Corona de España.

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TEMA 3.‐ LA CONSTITUCIÓN DE 1978: TÍTULO V. DE LAS RELACIONES ENTRE
EL GOBIERNO Y LAS CORTES GENERALES. TÍTULO VI. DEL PODER JUDICIAL.
TÍTULO VIII. DE LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO.

1.‐ RELACIONES ENTRE EL GOBIERNO Y LAS CORTES GENERALES

Están regulados en el Título V de la Constitución (arts. 108 a 116), con el contenido siguiente.

CONTROL DEL GOBIERNO.‐ El Gobierno responde solidariamente en su gestión política ante el Congreso de
los Diputados.

Las Cámaras y sus Comisiones podrán recabar, a través de los Presidentes de aquéllas, la información
y ayuda que precisen del Gobierno y de sus Departamentos y de cualesquiera autoridades del Estado y
de las Comunidades Autónomas.

Las Cámaras y sus Comisiones pueden reclamar la presencia de los miembros del Gobierno.

Los miembros del Gobierno tienen acceso a las sesiones de las Cámaras y a sus Comisiones y la facultad
de hacerse oír en ellas, y podrán solicitar que informen ante las mismas funcionarios de sus Departamen‐
tos.

INTERPELACIONES Y PREGUNTAS.‐ El Gobierno y cada uno de sus miembros están sometidos a las interpe‐
laciones y preguntas que se le formulen en las Cámaras. Para esta clase de debate los Reglamentos
establecerán un tiempo mínimo semanal.

Toda interpelación podrá dar lugar a una moción en la que la Cámara manifieste su posición.

CUESTIÓN DE CONFIANZA.‐ El Presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros, puede
plantear ante el Congreso de los Diputados la cuestión de confianza sobre su programa o sobre una
declaración de política general. La confianza se entenderá otorgada cuando vote a favor de la misma la
mayoría simple de los Diputados.

MOCIÓN DE CENSURA.‐ El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno
mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura.

La moción de censura deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los Diputados, y habrá de
incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno.

La moción de censura no podrá ser votada hasta que transcurran cinco días desde su presentación. En
los dos primeros días de dicho plazo podrán presentarse mociones alternativas.

Si la moción de censura no fuere aprobada por el Congreso, sus signatarios no podrán presentar otra
durante el mismo período de sesiones.

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TEMA 4.‐ EL ESTATUTO DE AUTONOMÍA PARA ANDALUCÍA. DERECHOS Y DEBE‐
RES. PRINCIPIOS RECTORES. COMPETENCIAS DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA.

1.‐ LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE ANDALUCÍA

1.1.‐ ANTECEDENTES HISTÓRICO‐CULTURALES

Andalucía, a lo largo de su historia, ha forjado una robusta y sólida identidad que le confiere un carácter
singular como pueblo, asentado desde épocas milenarias en un ámbito geográfico diferenciado, espacio de
encuentro y de diálogo entre civilizaciones diversas. Nuestro valioso patrimonio social y cultural es parte
esencial de España, en la que andaluces y andaluzas nos reconocemos, compartiendo un mismo proyecto
basado en los valores de justicia, libertad y seguridad, consagrados en la Constitución de 1978, baluarte de
los derechos y libertades de todos los pueblos de España.

Andalucía ha compilado un rico acervo cultural por la confluencia de una multiplicidad de pueblos y de
civilizaciones, dando sobrado ejemplo de mestizaje humano a través de los siglos.

La interculturalidad de prácticas, hábitos y modos de vida se ha expresado a lo largo del tiempo sobre una
unidad de fondo que acrisola una pluralidad histórica, y se manifiesta en un patrimonio cultural tangible e
intangible, dinámico y cambiante, popular y culto, único entre las culturas del mundo.

Esta síntesis perfila una personalidad andaluza construida sobre valores universales, nunca excluyentes. Y
es que Andalucía, asentada en el sur de la península ibérica, es un territorio de gran diversidad paisajística,
con importantes cadenas montañosas y con gran parte de su territorio articulado en torno y a lo largo del
río Guadalquivir, que abierta al Mediterráneo y al Atlántico por una dilatada fachada marítima, constituye
un nexo de unión entre Europa y el continente africano. Un espacio de frontera que ha facilitado contactos
y diálogos entre norte y sur, entre los arcos mediterráneo y atlántico, y donde se ha configurado como hecho
diferencial un sistema urbano medido en clave humana.

Estos rasgos, entre otros, no son sólo sedimentos de la tradición, sino que constituyen una vía de expansión
de la cultura andaluza en España y el mundo y una aportación contemporánea a las culturas globales. El
pueblo andaluz es heredero, por tanto, de un vasto cimiento de civilización que Andalucía puede y debe
aportar a la sociedad contemporánea, sobre la base de los principios irrenunciables de igualdad, democracia
y convivencia pacífica y justa.

El ingente esfuerzo y sacrificio de innumerables generaciones de andaluces y andaluzas a lo largo de los


tiempos se ha visto recompensado en la reciente etapa democrática, que es cuando Andalucía expresa con
más firmeza su identidad como pueblo a través de la lucha por la autonomía plena. En los últimos 25 años,
Andalucía ha vivido el proceso de cambio más intenso de nuestra historia y se ha acercado al ideal de
Andalucía libre y solidaria por la que luchara incansablemente Blas Infante, a quien el Parlamento de Andalu‐
cía, en un acto de justicia histórica, reconoce como Padre de la Patria Andaluza en abril de 1983.

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TEMA 5.‐ LAS FUENTES DEL DERECHO ADMINISTRATIVO: CONCEPTO Y CLASES.
LA LEY. EL REGLAMENTO: CONCEPTO, NATURALEZA Y CLASES.
OTRAS FUENTES DEL DERECHO ADMINISTRATIVO.

1.‐ EL DERECHO ADMINISTRATIVO Y SUS FUENTES

1.1.‐ ORÍGENES, CONCEPTO Y CONTENIDO DEL DERECHO ADMINISTRATIVO

El Derecho Administrativo surgió como manifestación de las concepciones jurídicas de la Revolución france‐
sa y como una reacción directa contra las técnicas de gobierno del absolutismo. Este partía de un principio
básico: la fuente de todo Derecho es la persona subjetiva del Rey en su condición de representante de Dios
en la comunidad, lo que implica que puede actuar tanto por normas generales como por actos singulares o
por sentencias contrarias a aquellas. Los revolucionarios rechazaban tal situación afirmando que la fuente
del Derecho no está en ninguna institución supuestamente trascendental a la comunidad, sino en esta misma,
en su voluntad general. Y a la vez, sólo hay una forma legítima de expresión de esa voluntad: la ley general,
la cual ha de determinar todos y cada uno de los actos singulares del poder.

La mayor parte de los conceptos que de Derecho Administrativo se han dado vienen impuestos por una doble
consideración: que el Derecho Administrativo es esencialmente la rama jurídica reguladora de la organiza‐
ción y funcionamiento de la Administración pública, lo cual parece evidente, y que ‐por otra parte‐ no toda
la normativa aplicable con fines de organizar o hacer actuar a la Administración pública es, sin embargo,
Derecho Administrativo. Dicho de otra forma, la necesidad de elaboración de un concepto del Derecho
Administrativo viene impuesta porque el criterio subjetivo, la presencia de la Administración en una relación
jurídica cualquiera, es insuficiente para hacer de esa relación una sujeta al Derecho Administrativo, ya que
a menudo ésta se somete al Derecho privado al actuar sin imperium.

De acuerdo con las dos notas fundamentales citadas, esto es, el Derecho Administrativo es el Derecho de la
Administración, y el Derecho Administrativo es un Derecho distinto del privado y, por consiguiente público,
ENTRENA CUESTA define el Derecho Administrativo como “el conjunto de normas de Derecho Público
interno que regulan la organización y actividad de las Administraciones públicas”.

Por su parte, GARCÍA DE ENTERRÍA, después de recordar la existencia de dos clases de Derechos: Derechos
generales y Derechos estatutarios, entiende que el Derecho Administrativo no es el Derecho propio de unos
órganos o de un poder, ni tampoco el Derecho propio de una función, sino un Derecho de naturaleza estatuta‐
ria, en cuanto se dirige a la regulación de las singulares especies de sujetos que se agrupan bajo el nombre
de Administraciones Públicas, sustrayendo a estos sujetos singulares del Derecho Común.

Para ZANOBINI «el Derecho administrativo es aquella parte del Derecho público que tiene por objeto regular
la organización, los medios y las formas de la actividad de las administraciones públicas y las consiguientes
relaciones jurídicas entre aquéllas y otros sujetos».

De estas definiciones se desprenden los siguientes rasgos:

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TEMA 6.‐ LA LEY 40/2015, DE RÉGIMEN JURÍDICO DEL SECTOR PÚBLICO. DISPOSI‐
CIONES GENERALES. LOS ÓRGANOS DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS.

1.‐ LA LEY 40/2015, DE RÉGIMEN JURÍDICO DEL SECTOR PÚBLICO

1.1.‐ ESTRUCTURA

Mediante Ley 40/2015 se ha regulado el Régimen Jurídico del Sector Público, cuya entrada en vigor se
produjo ‐como la Ley 39/2015‐ el 2 de octubre de 2016. Tiene 158 artículos, con la siguiente estructura:

Preámbulo

• TÍTULO PRELIMINAR. Disposiciones generales, principios de actuación y funcionamiento del sector


público

CAPÍTULO I. Disposiciones generales


CAPÍTULO II. De los órganos de las Administraciones Públicas

Sección 1.ª De los órganos administrativos


Sección 2.ª Competencia
Sección 3.ª Órganos colegiados de las distintas administraciones públicas

Subsección 1.ª Funcionamiento


Subsección 2.ª De los órganos colegiados en la Administración General del Estado

Sección 4.ª Abstención y recusación

CAPÍTULO III. Principios de la potestad sancionadora


CAPÍTULO IV. De la responsabilidad patrimonial de las Administraciones Públicas

Sección 1.ª Responsabilidad patrimonial de las Administraciones Públicas


Sección 2.ª Responsabilidad de las autoridades y personal al servicio de las Administraciones
Públicas

CAPÍTULO V. Funcionamiento electrónico del sector público


CAPÍTULO VI. De los convenios

• TÍTULO I. Administración General del Estado

CAPÍTULO I. Organización administrativa


CAPÍTULO II. Los Ministerios y su estructura interna
CAPÍTULO III. Órganos territoriales

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TEMA 7.‐ LA LEY 40/2015. FUNCIONAMIENTO ELECTRÓNICO
DEL SECTOR PÚBLICO. LA ADMINISTRACIÓN ELECTRÓNICA.

1.‐ LA ADMINISTRACIÓN ELECTRÓNICA

1.1.‐ INTRODUCCIÓN

Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y en particular Internet, juegan un papel cada vez
más relevante en la sociedad. El 96,1% de ciudadanos disponen de teléfono móvil, el 53,7% utilizan móviles
inteligentes o smartphones, el 50 % hacen uso de las redes sociales, y el 45% utilizan la banca electrónica.
En el caso de los jóvenes estos porcentajes suben considerablemente, llegando a un 90% de los jóvenes con
perfil en redes sociales y al 53,6% los que utilizan la banca electrónica. En los próximos años veremos
aumentar estas cifras de manera notable.

En el caso de las empresas, desde las multinacionales a las PYMES, dependen cada vez en mayor medida de
una utilización inteligente de las Tecnologías de la Información, que se ha conformado como un factor
necesario, incluso de supervivencia, para la continuidad de la actividad empresarial.

Ante este escenario, la Administración ha de posicionarse en la vanguardia del uso de nuevas tecnologías
para hacer de tractor de la sociedad y economía españolas. Debe ser capaz de adaptarse de manera ágil a las
nuevas demandas, proporcionar información y servicios digitales en cualquier momento, en cualquier lugar
y de la forma más conveniente para el ciudadano y los empleados públicos, en las condiciones adecuadas de
confianza y seguridad, así como habilitar canales de comunicación a través de los cuales se pueda participar
en la definición e incluso en el diseño de los servicios públicos, de forma que éstos se adapten mejor a sus
necesidades reales. Para ello ha de emprender una transformación integral y convertirse en una Administra‐
ción Digital.

En el año 2020 la Administración española ha de ser digital, de manera que las tecnologías de la información
y las comunicaciones estén tan integradas en la organización que ciudadanos y empresas prefieran la vía
electrónica para relacionarse con la Administración por ser la más sencilla e intuitiva, que exista una
colaboración fluida con los agentes interesados para poder prestar un servicio integral al ciudadano, que se
impulse la innovación continua y la transparencia de los procesos administrativos, que se generen eficiencias
internas y se aumente la productividad de los empleados públicos.

Para acometer tal transformación, hay que tener presente el punto de partida. La Ley 11/2007 dio un gran
impulso a la modernización de la Administración española al consagrar el derecho de los ciudadanos a
relacionarse electrónicamente con la Administración. Tal premisa supuso la obligación correlativa para la
Administración de introducir los medios electrónicos en las distintas fases de los procedimientos administra‐
tivos que implicaran una interacción con el ciudadano.

Gracias a los esfuerzos realizados, en la actualidad España se encuentra en los primeros puestos de la Unión
Europea en disponibilidad de servicios públicos on‐line, de acuerdo a los estudios de la CE y la ONU. Aunque

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TEMA 8.‐ LA LEY 39/2015, DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO COMÚN
DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS. LOS INTERESADOS.
LA ACTIVIDAD DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS.

1.‐ LA LEY 39/2015, DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO COMÚN DE LAS AA.PP.

El art. 103 de la Constitución dispone que “la Administración Pública sirve con objetividad los intereses
generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y
coordinación, con sometimiento pleno a la Ley y al Derecho”.

Tras más de veinte años de vigencia de la Ley 30/1992, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas
y del Procedimiento Administrativo Común, recientemente el poder legislativo ha llevado a cabo una reforma
del ordenamiento jurídico público articulada en dos ejes fundamentales: las relaciones «ad extra» (hacia
afuera) y «ad intra» (hacia dentro) de las Administraciones Públicas. Para ello se han impulsado simultánea‐
mente dos nuevas leyes que constituirán los pilares sobre los que se asentará en adelante el Derecho admi‐
nistrativo español: la Ley del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas (Ley
39/2015), y la Ley de Régimen Jurídico del Sector Público (Ley 40/2015).

La Ley 39/2015, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas constituye el
primero de estos dos ejes, al establecer una regulación completa y sistemática de las relaciones «ad extra»
entre las Administraciones y los administrados, tanto en lo referente al ejercicio de la potestad de autotutela
y en cuya virtud se dictan actos administrativos que inciden directamente en la esfera jurídica de los intere‐
sados, como en lo relativo al ejercicio de la potestad reglamentaria y la iniciativa legislativa. Queda así
reunido en cuerpo legislativo único la regulación de las relaciones «ad extra» de las Administraciones con
los ciudadanos como ley administrativa de referencia que se ha de complementar con todo lo previsto en la
normativa presupuestaria respecto de las actuaciones de las Administraciones Públicas, destacando especial‐
mente lo previsto en la Ley Orgánica 2/2012, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera; la
Ley 47/2003, General Presupuestaria, y la Ley de Presupuestos Generales del Estado.

El objeto de la Ley 39/2015 es “regular los requisitos de validez y eficacia de los actos administrativos, el
procedimiento administrativo común a todas las Administraciones Públicas, incluyendo el sancionador y el de
reclamación de responsabilidad de las Administraciones Públicas, así como los principios a los que se ha de
ajustar el ejercicio de la iniciativa legislativa y la potestad reglamentaria” (art. 1.1).

La Ley se estructura en 133 artículos, distribuidos en siete títulos, cinco disposiciones adicionales, cinco
disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y siete disposiciones finales.

TÍTULO PRELIMINAR.‐ El título preliminar, de disposiciones generales, aborda el ámbito objetivo y subjetivo
de la Ley. Entre sus principales novedades, cabe señalar, la inclusión en el objeto de la Ley, con carácter
básico, de los principios que informan el ejercicio de la iniciativa legislativa y la potestad reglamentaria
de las Administraciones. Se prevé la aplicación de lo previsto en esta Ley a todos los sujetos comprendi‐
dos en el concepto de Sector Público, si bien las Corporaciones de Derecho Público se regirán por su

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TEMA 9.‐ LA LEY 39/2015, DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
COMÚN DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS. DE LOS ACTOS
ADMINISTRATIVOS: CONCEPTO, CLASES Y ELEMENTOS.

1.‐ EL ACTO ADMINISTRATIVO

1.1.‐ CONCEPTO DE ACTO ADMINISTRATIVO

Puede definirse al acto administrativo como cualquier declaración de voluntad, de deseo, de conocimiento
o de juicio realizada por un órgano de la Administración Pública en el ejercicio de una potestad administrati‐
va. Y también, de una forma más breve, como acto jurídico realizado por la Administración con arreglo al
Derecho Administrativo. O como toda declaración jurídica, unilateral y ejecutiva, en virtud de la cual la
Administración tiende a crear, reconocer, modificar o extinguir situaciones jurídicas objetivas.

La Ley 39/2015 no da un concepto de acto administrativo, si bien el art. 34 da por sentada su existencia
cuando manifiesta que “Los actos administrativos que dicten las Administraciones Públicas, bien de oficio o a
instancia del interesado, se producirán por el órgano competente ajustándose a los requisitos y al procedimiento
establecido”, añadiendo que “El contenido de los actos se ajustará a lo dispuesto por el ordenamiento jurídico
y será determinado y adecuado a los fines de aquéllos”.

Establecido el concepto, se pueden señalar las siguientes características de los actos administrativos:

1ª.‐ El acto administrativo es un acto jurídico: consiste en una declaración, lo que excluye las actividades
materiales de la Administración (actividades instrumentales como una llamada por teléfono, un requeri‐
miento de documentación, el otorgamiento de un plazo, etc).

2ª.‐ La declaración puede ser de voluntad, de juicio, de conocimiento y de deseo:

‐Entre las declaraciones de conocimiento se pueden citar los actos consultivos, los informes, los actos
de intervención y fiscalización financiera, etc.

‐Entre las declaraciones de conocimiento están los certificados, las anotaciones o registro de títulos,
los levantamientos de actas, etc.

‐Como declaraciones de deseo, las propuestas o peticiones de un órgano a otro.

3ª.‐ El acto administrativo ha de proceder de una Administración, lo que implica que no puedan ser
considerados actos administrativos:

‐Los actos políticos del Gobierno.


‐Los actos jurídicos del interesado.
‐Los actos de ejecución material dictados por el Poder Legislativo o Judicial.
‐Los contratos o convenios, por derivar de un acuerdo de voluntades y no sólo de la Administración.

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TEMA 10.‐ LA LEY 39/2015, DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
COMÚN DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS. DE LAS DISPOSICIONES
SOBRE EL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO COMÚN.

1.‐ EL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO COMÚN: GARANTÍAS

La regulación del procedimiento administrativo común en la Ley 39/2015 comienza con las garantías del
procedimiento, disponiendo que ‐además del resto de derechos previstos en esta Ley‐ los interesados en un
procedimiento administrativo tienen los siguientes derechos:

a) A conocer, en cualquier momento, el estado de la tramitación de los procedimientos en los que tengan
la condición de interesados; el sentido del silencio administrativo que corresponda, en caso de que la
Administración no dicte ni notifique resolución expresa en plazo; el órgano competente para su instruc‐
ción, en su caso, y resolución; y los actos de trámite dictados. Asimismo, también tendrán derecho a
acceder y a obtener copia de los documentos contenidos en los citados procedimientos.

Quienes se relacionen con las Administraciones Públicas a través de medios electrónicos, tendrán
derecho a consultar la información a la que se refiere el párrafo anterior, en el Punto de Acceso General
electrónico de la Administración que funcionará como un portal de acceso. Se entenderá cumplida la
obligación de la Administración de facilitar copias de los documentos contenidos en los procedimientos
mediante la puesta a disposición de las mismas en el Punto de Acceso General electrónico de la Adminis‐
tración competente o en las sedes electrónicas que correspondan.

b) A identificar a las autoridades y al personal al servicio de las Administraciones Públicas bajo cuya
responsabilidad se tramiten los procedimientos.

c) A no presentar documentos originales salvo que, de manera excepcional, la normativa reguladora


aplicable establezca lo contrario. En caso de que, excepcionalmente, deban presentar un documento
original, tendrán derecho a obtener una copia autenticada de éste.

d) A no presentar datos y documentos no exigidos por las normas aplicables al procedimiento de que se
trate, que ya se encuentren en poder de las Administraciones Públicas o que hayan sido elaborados por
éstas.

e) A formular alegaciones, utilizar los medios de defensa admitidos por el Ordenamiento Jurídico, y a
aportar documentos en cualquier fase del procedimiento anterior al trámite de audiencia, que deberán
ser tenidos en cuenta por el órgano competente al redactar la propuesta de resolución.

f) A obtener información y orientación acerca de los requisitos jurídicos o técnicos que las disposiciones
vigentes impongan a los proyectos, actuaciones o solicitudes que se propongan realizar.

g) A actuar asistidos de asesor cuando lo consideren conveniente en defensa de sus intereses.

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TEMA 11.‐ LA LEY 39/2015, DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
COMÚN DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS. DE LA
REVISIÓN DE LOS ACTOS EN VÍA ADMINISTRATIVA.

1.‐ REVISIÓN DE LOS ACTOS EN VÍA ADMINISTRATIVA

1.1.‐ INTRODUCCIÓN

La relación jurídica que liga a la Administración con el ciudadano está presidida por una idea de prerrogativa
favorable a la Administración, en razón de los intereses generales que tutela. Para garantizar la igualdad en
las relaciones entre la Administración y los ciudadanos se han creado, básicamente, tres técnicas: el procedi‐
miento administrativo, el sistema de recursos, y el control de la legalidad por jueces y Tribunales.

La revisión de un acto administrativo puede ser promovida por tanto por un ciudadano, en sentido amplio,
como por una Administración Pública distinta de la autora del acto, o por la Administración autora del acto,
en cuanto gestora directa del interés general. En este último caso estamos en presencia de lo que se llama
revisión de oficio, que incluye la revisión de actos nulos y la revisión de actos anulables. En el primer caso
(revisión promovida por un ciudadano), y dentro de la vía administrativa, estaríamos ante los llamados
recursos administrativos.

1.2.‐ LA REVISIÓN DE OFICIO

Revisión de disposiciones y actos nulos.‐ Las Administraciones Públicas, en cualquier momento, por iniciati‐
va propia o a solicitud de interesado, y previo dictamen favorable del Consejo de Estado u órgano
consultivo equivalente de la Comunidad Autónoma, si lo hubiere, declararán de oficio la nulidad de los
actos administrativos que hayan puesto fin a la vía administrativa o que no hayan sido recurridos en
plazo, en los supuestos de nulidad de pleno derecho.

Asimismo, en cualquier momento, las Administraciones Públicas de oficio, y previo dictamen favorable
del Consejo de Estado u órgano consultivo equivalente de la Comunidad Autónoma si lo hubiere, podrán
declarar la nulidad de las disposiciones administrativas en los supuestos de nulidad de pleno derecho
las disposiciones administrativas.

El órgano competente para la revisión de oficio podrá acordar motivadamente la inadmisión a trámite
de las solicitudes formuladas por los interesados, sin necesidad de recabar Dictamen del Consejo de
Estado u órgano consultivo de la Comunidad Autónoma, cuando las mismas no se basen en alguna de las
causas de nulidad de pleno derecho o carezcan manifiestamente de fundamento, así como en el supuesto
de que se hubieran desestimado en cuanto al fondo otras solicitudes sustancialmente iguales.

Las Administraciones Públicas, al declarar la nulidad de una disposición o acto, podrán establecer, en la
misma resolución, las indemnizaciones que proceda reconocer a los interesados, si se dan las circunstan‐
cias previstas legalmente, sin perjuicio de que ‐tratándose de una disposición‐ subsistan los actos firmes
dictados en aplicación de la misma.

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TEMA 12.‐ ESTATUTO BÁSICO DEL EMPLEADO PÚBLICO.
PERSONAL AL SERVICIO DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS.

1.‐ EL RÉGIMEN JURÍDICO DE LOS EMPLEADOS PÚBLICOS

1.1.‐ INTRODUCCIÓN

El régimen jurídico del personal al servicio de las Administraciones Públicas está configurado fundamental‐
mente por el Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), aprobado actualmente por Real Decreto Legislati‐
vo 5/2015 de 30 de octubre, que establece los principios generales aplicables al conjunto de las relaciones
de empleo público, empezando por el de servicio a los ciudadanos y al interés general, ya que la finalidad
primordial de cualquier reforma en esta materia debe ser mejorar la calidad de los servicios que el ciudadano
recibe de la Administración.

El Estatuto Básico del Empleado Público contiene aquello que es común al conjunto de los funcionarios de
todas las AA.PP., más las normas legales específicas aplicables al personal laboral a su servicio. Partiendo del
principio constitucional de que el régimen general del empleo público en nuestro país es el funcionarial,
reconoce e integra la evidencia del papel creciente que en el conjunto de Administraciones Públicas viene
desempeñando la contratación de personal conforme a la legislación laboral para el desempeño de determi‐
nadas tareas. En ese sentido, el Estatuto sintetiza aquello que diferencia a quienes trabajan en el sector
público administrativo, sea cual sea su relación contractual, de quienes lo hacen en el sector privado.

El Estatuto Básico es un paso importante y necesario en un proceso de reforma, previsiblemente largo y


complejo, que debe adaptar la articulación y la gestión del empleo público en España a las necesidades de
nuestro tiempo, en línea con las reformas que se vienen emprendiendo últimamente en los demás países de
la Unión Europea y en la propia Administración comunitaria.

Las Administraciones y entidades públicas de todo tipo deben contar con los factores organizativos que les
permitan satisfacer el derecho de los ciudadanos a una buena administración, que se va consolidando en el
espacio europeo, y contribuir al desarrollo económico y social. Entre esos factores el más importante es, sin
duda, el personal al servicio de la Administración.

Además del EBEP como norma básica, otra serie de leyes configuran el régimen jurídico del personal al
servicio de las AA.PP., como son las siguientes:

• Ley 30/1984, de 2 de agosto, de Medidas para la Reforma de la Función Pública

• Leyes reguladoras de la Función Pública de cada Comunidad Autónoma

• Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local

• Ley 53/1984, de 26 de diciembre, de Incompatibilidades del Personal al Servicio de las AA.PP.

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TEMA 13.‐ ESTATUTO BÁSICO DEL EMPLEADO PÚBLICO.
DERECHOS Y DEBERES. CÓDIGO DE CONDUCTA DE LOS EMPLEADOS PÚBLICOS.

1.‐ DERECHOS DE LOS EMPLEADOS PÚBLICOS

DERECHOS INDIVIDUALES.‐ Los empleados públicos tienen los siguientes derechos de carácter individual
en correspondencia con la naturaleza jurídica de su relación de servicio:

a) A la inamovilidad en la condición de funcionario de carrera.

b) Al desempeño efectivo de las funciones o tareas propias de su condición profesional y de acuerdo con
la progresión alcanzada en su carrera profesional.

c) A la progresión en la carrera profesional y promoción interna según principios constitucionales de


igualdad, mérito y capacidad mediante la implantación de sistemas objetivos y transparentes de evalua‐
ción.

d) A percibir las retribuciones y las indemnizaciones por razón del servicio.

e) A participar en la consecución de los objetivos atribuidos a la unidad donde preste sus servicios y a
ser informado por sus superiores de las tareas a desarrollar.

f) A la defensa jurídica y protección de la Administración Pública en los procedimientos que se sigan ante
cualquier orden jurisdiccional como consecuencia del ejercicio legítimo de sus funciones o cargos
públicos.

g) A la formación continua y a la actualización permanente de sus conocimientos y capacidades profesio‐


nales, preferentemente en horario laboral.

h) Al respeto de su intimidad, orientación sexual, propia imagen y dignidad en el trabajo, especialmente


frente al acoso sexual y por razón de sexo, moral y laboral.

i) A la no discriminación por razón de nacimiento, origen racial o étnico, género, sexo u orientación
sexual, religión o convicciones, opinión, discapacidad, edad o cualquier otra condición o circunstancia
personal o social.

j) A la adopción de medidas que favorezcan la conciliación de la vida personal, familiar y laboral.

k) A la libertad de expresión dentro de los límites del ordenamiento jurídico.

l) A recibir protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo.

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TEMA 14.‐ ESTATUTO BÁSICO DEL EMPLEADO PÚBLICO.
ADQUISICIÓN Y PÉRDIDA DE LA RELACIÓN DE SERVICIO.

1.‐ ADQUISICIÓN Y PÉRDIDA DE LA RELACIÓN DE SERVICIO

1.1.‐ ACCESO AL EMPLEO PÚBLICO Y ADQUISICIÓN DE LA RELACIÓN DE SERVICIO

PRINCIPIOS RECTORES.‐ Todos los ciudadanos tienen derecho al acceso al empleo público de acuerdo con
los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, y de acuerdo con lo previsto en el
presente Estatuto y en el resto del ordenamiento jurídico.

Las AA.PP., entidades y organismos públicos seleccionarán a su personal funcionario y laboral mediante
procedimientos en los que se garanticen los principios constitucionales antes expresados, así como los
establecidos a continuación:

a) Publicidad de las convocatorias y de sus bases.


b) Transparencia.
c) Imparcialidad y profesionalidad de los miembros de los órganos de selección.
d) Independencia y discrecionalidad técnica en la actuación de los órganos de selección.
e) Adecuación entre el contenido de los procesos selectivos y las funciones o tareas a desarrollar.
f) Agilidad, sin perjuicio de la objetividad, en los procesos de selección.

REQUISITOS GENERALES.‐ Para poder participar en los procesos selectivos será necesario reunir los siguien‐
tes requisitos:

a) Tener la nacionalidad española, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo siguiente.

b) Poseer la capacidad funcional para el desempeño de las tareas.

c) Tener cumplidos dieciséis años y no exceder, en su caso, de la edad máxima de jubilación forzosa.
Sólo por ley podrá establecerse otra edad máxima, distinta de la edad de jubilación forzosa, para el
acceso al empleo público.

d) No haber sido separado mediante expediente disciplinario del servicio de cualquiera de las AA.PP.
o de los órganos constitucionales o estatutarios de las Comunidades Autónomas, ni hallarse en
inhabilitación absoluta o especial para empleos o cargos públicos por resolución judicial, para el
acceso al cuerpo o escala de funcionario, o para ejercer funciones similares a las que desempeñaban
en el caso del personal laboral, en el que hubiese sido separado o inhabilitado. En el caso de ser
nacional de otro Estado, no hallarse inhabilitado o en situación equivalente ni haber sido sometido
a sanción disciplinaria o equivalente que impida, en su Estado, en los mismos términos el acceso al
empleo público.

e) Poseer la titulación exigida.

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TEMA 15.‐ ESTATUTO BÁSICO DEL EMPLEADO PÚBLICO.
ORDENACIÓN DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL.

1.‐ ORDENACIÓN DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL: PLANIFICACIÓN DE RECURSOS HUMANOS

Objetivos e instrumentos de la planificación.‐ La planificación de los recursos humanos en las Administracio‐


nes Públicas tendrá como objetivo contribuir a la consecución de la eficacia en la prestación de los
servicios y de la eficiencia en la utilización de los recursos económicos disponibles mediante la dimen‐
sión adecuada de sus efectivos, su mejor distribución, formación, promoción profesional y movilidad.

Las Administraciones Públicas podrán aprobar Planes para la ordenación de sus recursos humanos, que
incluyan, entre otras, algunas de las siguientes medidas:

a) Análisis de las disponibilidades y necesidades de personal, tanto desde el punto de vista del
número de efectivos, como del de los perfiles profesionales o niveles de cualificación de los mismos.

b) Previsiones sobre los sistemas de organización del trabajo y modificaciones de estructuras de


puestos de trabajo.

c) Medidas de movilidad, entre las cuales podrá figurar la suspensión de incorporaciones de personal
externo a un determinado ámbito o la convocatoria de concursos de provisión de puestos limitados
a personal de ámbitos que se determinen.

d) Medidas de promoción interna y de formación del personal y de movilidad forzosa.

e) La previsión de la incorporación de recursos humanos a través de la Oferta de empleo público, de


acuerdo con lo establecido en el artículo siguiente.

Cada Administración Pública planificará sus recursos humanos de acuerdo con los sistemas que establez‐
can las normas que les sean de aplicación.

Oferta de empleo público.‐ Las necesidades de recursos humanos, con asignación presupuestaria, que deban
proveerse mediante la incorporación de personal de nuevo ingreso serán objeto de la Oferta de empleo
público, o a través de otro instrumento similar de gestión de la provisión de las necesidades de personal,
lo que comportará la obligación de convocar los correspondientes procesos selectivos para las plazas
comprometidas y hasta un diez por cien adicional, fijando el plazo máximo para la convocatoria de los
mismos. En todo caso, la ejecución de la oferta de empleo público o instrumento similar deberá desarro‐
llarse dentro del plazo improrrogable de tres años.

La Oferta de empleo público o instrumento similar, que se aprobará anualmente por los órganos de
Gobierno de las Administraciones Públicas, deberá ser publicada en el Diario oficial correspondiente.

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TEMA 16.‐ ESTATUTO BÁSICO DEL EMPLEADO PÚBLICO.
RÉGIMEN DISCIPLINARIO.

1.‐ RÉGIMEN DISCIPLINARIO

Responsabilidad disciplinaria.‐ Los funcionarios públicos y el personal laboral quedan sujetos al régimen
disciplinario establecido en el presente título y en las normas que las leyes de Función Pública dicten en
desarrollo de este Estatuto.

Los funcionarios públicos o el personal laboral que indujeren a otros a la realización de actos o conductas
constitutivos de falta disciplinaria incurrirán en la misma responsabilidad que éstos.

Igualmente, incurrirán en responsabilidad los funcionarios públicos o personal laboral que encubrieren
las faltas consumadas muy graves o graves, cuando de dichos actos se derive daño grave para la Admi‐
nistración o los ciudadanos.

El régimen disciplinario del personal laboral se regirá, en lo no previsto en el presente título, por la
legislación laboral.

Ejercicio de la potestad disciplinaria.‐ Las Administraciones Públicas corregirán disciplinariamente las


infracciones del personal a su servicio señalado en el artículo anterior cometidas en el ejercicio de sus
funciones y cargos, sin perjuicio de la responsabilidad patrimonial o penal que pudiera derivarse de tales
infracciones.

La potestad disciplinaria se ejercerá de acuerdo con los siguientes principios:

a) Principio de legalidad y tipicidad de las faltas y sanciones, a través de la predeterminación normati‐


va o, en el caso del personal laboral, de los convenios colectivos.

b) Principio de irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables y de retroactividad


de las favorables al presunto infractor.

c) Principio de proporcionalidad, aplicable tanto a la clasificación de las infracciones y sanciones


como a su aplicación.

d) Principio de culpabilidad.

e) Principio de presunción de inocencia.

Cuando de la instrucción de un procedimiento disciplinario resulte la existencia de indicios fundados de


criminalidad, se suspenderá su tramitación poniéndolo en conocimiento del Ministerio Fiscal.

Los hechos declarados probados por resoluciones judiciales firmes vinculan a la Administración.

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TEMA 17.‐ LEY ORGÁNICA DE UNIVERSIDADES. DE LAS FUNCIONES
Y AUTONOMÍA DE LAS UNIVERSIDADES. DE LA NATURALEZA, CREACIÓN,
RECONOCIMIENTO Y RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS UNIVERSIDADES.

1.‐ LA LEY ORGÁNICA DE UNIVERSIDADES

La Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, consta de 93 artículos, con la siguiente


estructura.

TÍTULO PRELIMINAR. De las funciones y autonomía de las Universidades

TÍTULO I. De la naturaleza, creación, reconocimiento y régimen jurídico de las Universidades

TÍTULO II. De la estructura de las Universidades

CAPÍTULO I. De las Universidades públicas


CAPÍTULO II. De las Universidades privadas

TÍTULO III. Del Gobierno y representación de las Universidades

CAPÍTULO I. De las Universidades públicas


CAPÍTULO II. De las Universidades privadas

TÍTULO IV. Coordinación, cooperación y colaboración universitaria

TÍTULO V. De la evaluación y acreditación

TÍTULO VI. De las enseñanzas y títulos

TÍTULO VII. De la investigación en la universidad y de la transferencia del conocimiento

TÍTULO VIII. De los estudiantes

TÍTULO IX. Del profesorado

CAPÍTULO I. De las Universidades públicas

Sección I. Del personal docente e investigador contratado


Sección II. Del profesorado de los cuerpos docentes universitarios
Sección III. Funciones de dirección de tesis doctorales

CAPÍTULO II. De las Universidades privadas

TÍTULO X. Del personal de administración y servicios de las Universidades públicas

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TEMA 18.‐ LEY ORGÁNICA DE UNIVERSIDADES. DE LA ESTRUCTURA DE LAS
UNIVERSIDADES. DEL GOBIERNO Y REPRESENTACIÓN DE LAS UNIVERSIDADES.

1.‐ ESTRUCTURA DE LAS UNIVERSIDADES

Centros y estructuras.‐ Las Universidades públicas estarán integradas por Escuelas, Facultades, Departamen‐
tos, Institutos Universitarios de Investigación, Escuelas de Doctorado y por aquellos otros centros o
estructuras necesarios para el desempeño de sus funciones.

Facultades, escuelas y escuelas de doctorado.‐ Las escuelas y facultades son los centros encargados de la
organización de las enseñanzas y de los procesos académicos, administrativos y de gestión conducentes
a la obtención de títulos de grado. Podrán impartir también enseñanzas conducentes a la obtención de
otros títulos, así como llevar a cabo aquellas otras funciones que determine la universidad.

De la creación, modificación y supresión de dichos centros, así como la implantación y supresión de las
enseñanzas conducentes a la obtención de títulos universitarios de carácter oficial y validez en todo el
territorio nacional será informada la Conferencia General de Política Universitaria.

Las escuelas de doctorado son unidades creadas por una o varias universidades, por sí mismas o en
colaboración con otros organismos, centros, instituciones y entidades con actividades de I + D + i,
nacionales o extranjeras, que tienen por objeto fundamental la organización, dentro de su ámbito de
gestión, del doctorado en una o varias ramas de conocimiento o con carácter interdisciplinar.

Las universidades podrán crear escuelas de doctorado de acuerdo con lo previsto en su propia normativa
y en la de la respectiva Comunidad Autónoma. Su creación deberá ser notificada al Ministerio de Educa‐
ción, a efectos de su inscripción en el Registro de Universidades, Centros y Títulos.

Departamentos.‐ Los departamentos son las unidades de docencia e investigación encargadas de coordinar
las enseñanzas de uno o varios ámbitos del conocimiento en uno o varios centros, de acuerdo con la
programación docente de la universidad, de apoyar las actividades e iniciativas docentes e investigado‐
ras del profesorado, y de ejercer aquellas otras funciones que sean determinadas por los estatutos.

La creación, modificación y supresión de departamentos corresponde a la universidad, conforme a sus


estatutos.

Institutos Universitarios de Investigación.‐ Los Institutos Universitarios de Investigación son centros dedica‐
dos a la investigación científica y técnica o a la creación artística. Podrán organizar y desarrollar progra‐
mas y estudios de doctorado y de postgrado según los procedimientos previstos en los Estatutos, y
proporcionar asesoramiento técnico en el ámbito de sus competencias.

Los Institutos Universitarios de Investigación se regirán por la presente Ley, por los Estatutos, por el
convenio de creación o de adscripción, en su caso, y por sus propias normas.

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TEMA 19.‐ LEY ORGÁNICA DE UNIVERSIDADES. DE LOS ESTUDIANTES.
DEL PROFESORADO. DEL PERSONAL DE ADMINISTRACIÓN
Y SERVICIOS DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS.

1.‐ LOS ESTUDIANTES

Acceso a la Universidad.‐ El estudio en la Universidad es un derecho de todos los españoles en los términos
establecidos en el ordenamiento jurídico.

Para el acceso a la Universidad será necesario estar en posesión del título de bachiller o equivalente.

Corresponde al Gobierno, previo informe de la Conferencia General de Política Universitaria, establecer


las normas básicas para la admisión de los estudiantes que soliciten ingresar en los centros universita‐
rios, siempre con respeto a los principios de igualdad, mérito y capacidad, y en todo caso de acuerdo con
lo indicado en el artículo 38 de la Ley Orgánica 2/2006, de Educación, sobre admisión a las enseñanzas
universitarias oficiales de grado desde el título de Bachiller o equivalente.

Para facilitar la actualización de la formación y la readaptación profesionales y la plena y efectiva


participación en la vida cultural, económica y social, el Gobierno, previo informe del Consejo de Universi‐
dades, regulará los procedimientos para el acceso a la universidad de quienes, acreditando una determi‐
nada experiencia laboral o profesional, no dispongan de la titulación académica legalmente requerida
al efecto con carácter general. A este sistema de acceso, que permitirá el ingreso en cualquier universi‐
dad, centro y enseñanza, podrán acogerse también, en las condiciones que al efecto se establezcan,
quienes, no pudiendo acreditar dicha experiencia, hayan superado una determinada edad.

Oferta de plazas en las Universidades públicas.‐ Las Comunidades Autónomas efectuarán la programación
de la oferta de enseñanzas de las Universidades públicas de su competencia y sus distintos centros, de
acuerdo con ellas y conforme a los procedimientos que establezcan.

La oferta de plazas se comunicará a la Conferencia General de Política Universitaria para su estudio y


determinación de la oferta general de enseñanzas y plazas, que será publicada en el BOE.

Los poderes públicos desarrollarán, en el marco de la programación general de la enseñanza universita‐


ria, una política de inversiones tendente a adecuar la capacidad de los centros a la demanda social,
teniendo en cuenta el gasto público disponible, la previsión de las necesidades de la sociedad y la
compensación de los desequilibrios territoriales.

Límites máximos de admisión de estudiantes.‐ El Gobierno, previo acuerdo de la Conferencia General de


Política Universitaria podrá, para poder cumplir las exigencias derivadas de Directivas comunitarias o
de convenios internacionales, o bien por motivos de interés general igualmente acordados en la Confe‐
rencia General de Política Universitaria, establecer límites máximos de admisión de estudiantes en los
estudios de que se trate. Dichos límites afectarán al conjunto de las universidades públicas y privadas.

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TEMA 20.‐ LOS ESTATUTOS DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ. NATURALEZA,
FUNCIONES, PRINCIPIOS Y FINES DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ.

Con la constitución de su primer Claustro, el 30 de Octubre de 1979, nace la


Universidad de Cádiz (UCA), culminando así un largo proceso de reivindicación
de una institución universitaria que recupera, para Cádiz y su provincia, la
fructífera tradición de estudios superiores iniciados y desarrollados al amparo
de las actividades marítimas y comerciales en las edades moderna y contempo‐
ránea.Los antecedentes históricos de los estudios superiores en Cádiz se re‐
montan al siglo XV, cuando se crea el Colegio de Pilotos de los Mares de Levante
y Poniente, en el ámbito de la cofradía de los Vizcaínos, cuyos estudios de cos‐
mografía y matemáticas alcanzaron gran notoriedad y prestigio.

Jurídicamente, fue la Ley 29/1979, de 30 de octubre, quien creó las Universida‐


des de Alicante, Cádiz y Politécnica de Las Palmas. La UCA constaba inicialmen‐
te de las Facultades de Ciencias y Medicina, Escuelas Universitarias de Estudios Empresariales, de Profesora‐
do de Educación General Básica, de Ingeniería Técnica Industrial, de Ingeniería Técnica Naval y de Enferme‐
ría, existentes en Cádiz, y las de Ingeniería Industrial de Algeciras y de Estudios Empresariales de Jerez de
la Frontera, actualmente dependientes todas ellas de la Universidad de Sevilla y de la Facultad de Filosofía
y Letras y la de Derecho (ésta con sede en Jerez de la Frontera) de nueva creación.

1.‐ LOS ESTATUTOS DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ

Mediante Decreto 281/2003, de 7 octubre, se aprobaron los Estatutos de la Universidad de Cádiz (BOJA núm.
207, de 28 de octubre, y BOE 279/2003, de 21 de noviembre). Fueron modificados posteriormente por
Decreto 2/2005, de 11 de enero, para su adaptación a lo establecido en la Ley 15/2003, de 22 de diciembre,
Andaluza de Universidades; Decreto 4/2007, de 9 de enero; Decreto 233/2011, de 12 de julio; y Decreto
197/2017.

Los Estatutos constan de 235 artículos distribuidos en un Título Preliminar y 10 Títulos, con el siguiente
contenido.

• TÍTULO PRELIMINAR. NATURALEZA, FUNCIONES, PRINCIPIOS Y FINES DE LA UCA

• TÍTULO I.‐ ESTRUCTURA DE LA UNIVERSIDAD

CAPÍTULO I. DISPOSICIONES GENERALES


CAPÍTULO II. FACULTADES Y ESCUELAS
CAPÍTULO III. LOS DEPARTAMENTOS
CAPÍTULO IV. INSTITUTOS UNIVERSITARIOS DE INVESTIGACIÓN
CAPÍTULO V. LOS CENTROS ADSCRITOS
CAPÍTULO VI. OTROS CENTROS

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TEMA 21.‐ LOS ESTATUTOS DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ.
ESTRUCTURA DE LA UNIVERSIDAD.

1.‐ ESTRUCTURA DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ: DISPOSICIONES GENERALES

Estructura básica.‐ La Universidad estará integrada por Escuelas, Facultades, Escuelas de Doctorado, Depar‐
tamentos, Institutos Universitarios de Investigación, así como por aquellos otros Centros o estructuras
necesarios para el desempeño de sus funciones conforme a lo previsto en los presentes Estatutos y
demás disposiciones legales vigentes.

La Universidad de Cádiz está organizada en campus, entendiendo como tales el conjunto de personas,
espacios e instalaciones que se determinen, y cada uno de ellos dispondrá de una organización adminis‐
trativa común.

Todos los Centros y estructuras de la Universidad estarán ubicados en los cuatro campus denominados
Campus de Cádiz, Campus de Puerto Real, Campus de Jerez de la Frontera y Campus de la Bahía de
Algeciras.

2.‐ ESCUELAS Y FACULTADES

Escuelas y Facultades.‐ Las Escuelas y Facultades son los Centros encargados de la organización de las
enseñanzas y de los procesos académicos, administrativos y de gestión conducentes a la obtención de
títulos de grado. Podrán impartir también enseñanzas conducentes a la obtención de otros títulos
oficiales y no oficiales, así como llevar a cabo otras funciones que determinen los presentes Estatutos.

Cada Escuela o Facultad será responsable de los títulos oficiales que le sean asignados por el Consejo de
Gobierno de esta Universidad conforme a lo previsto en las disposiciones vigentes.

Las Escuelas y Facultades podrán organizarse en Sedes, por acuerdo del Consejo de Gobierno, cuando
tengan asignados uno o varios títulos de grado que, por razones estratégicas y en todo caso con sujeción
a criterios de planificación y disponibilidad de recursos, deban impartirse en más de un campus, cuando
en ellos no exista una Facultad o Escuela que tenga asignado ya ese título. Reglamentariamente se
desarrollará el presente apartado.

Las Escuelas y Facultades agruparán al personal docente e investigador y, en su caso, al personal de


administración y servicios que le fuera adscrito conforme al procedimiento previsto reglamentariamen‐
te.

Funciones.‐ Corresponden a las Facultades, Escuelas Técnicas y Politécnicas Superiores, Escuelas Universita‐
rias y Escuelas Universitarias Politécnicas las siguientes funciones:

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TEMA 22.‐ LOS ESTATUTOS DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ.
ÓRGANOS DE GOBIERNO, PARTICIPACIÓN SOCIAL
Y REPRESENTACIÓN. DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA.

1.‐ ÓRGANOS DE GOBIERNO, PARTICIPACIÓN SOCIAL Y REPRESENTACIÓN

1.1.‐ DISPOSICIONES GENERALES

Órganos de gobierno, participación social y representación.‐ Los órganos de gobierno y representación de


la Universidad de Cádiz son:

a) Colegiados: Consejo Social, Consejo de Gobierno, Claustro Universitario, Juntas de Escuela y de


Facultad, Consejos de Escuela de Doctorado, Consejos de Departamento y Consejos de Instituto
Universitario de Investigación.

b) Unipersonales: Rector, Vicerrectores, Secretario General, Gerente, Decanos de Facultades, Directo‐


res de Escuelas, Directores de Escuelas de Doctorado, Directores de Departamentos, Directores de
Institutos Universitarios de Investigación y Directores de otros Centros.

Los órganos de representación y participación de los distintos sectores de la comunidad universitaria


son: las Delegaciones del Alumnado, la Junta del Personal Docente e Investigador, la Junta del Personal
de Administración y Servicios, el Comité de Empresa del Personal Docente e Investigador Laboral y el
Comité de Empresa del Personal de Administración y Servicios Laboral, y las Secciones Sindicales.

En virtud de los principios que se derivan de lo regulado en los artículos anteriores, y en aplicación del
principio de autonomía universitaria, el Consejo de Gobierno, a propuesta del Rector, podrá crear otros
órganos de gobierno y representación universitarios. El Consejo Social deberá autorizar, en su caso, la
dotación económica que lleve aparejada la creación de estos órganos.

En todo caso, existirán los siguientes órganos:

a) Colegiados: La Junta Electoral General y las Juntas Electorales de los Centros.

b) Unipersonales: Vicesecretario General, Vicerrectores Adjuntos o Directores de Secretariado,


Directores de Sede, Vicedecanos de Facultades, Subdirectores de Escuelas, Coordinadores de Títulos,
Directores de Secciones Departamentales, Secretarios de Facultad, Escuela, Departamento e Instituto
Universitario de Investigación.

Disposiciones comunes.‐ Los órganos de gobierno y representación de la Universidad actuarán en ejercicio


de sus respectivas competencias buscando la unidad de acción institucional.

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TEMA 23.‐ LOS ESTATUTOS DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ.
DEL RÉGIMEN ECONÓMICO Y FINANCIERO.

1.‐ RÉGIMEN ECONÓMICO Y FINANCIERO DE LA UCA: DISPOSICIONES GENERALES.

Autonomía Económica y Financiera.‐ La Universidad de Cádiz gozará de autonomía económica y financiera


de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica de Universidades y en la legislación autonómica, y
dispondrá de los recursos necesarios para el desempeño de sus funciones.

2.‐ EL PATRIMONIO

Patrimonio de la Universidad.‐ El patrimonio de la Universidad de Cádiz está constituido por el conjunto de


bienes, derechos y obligaciones cuya titularidad ostente y cuantos otros pueda adquirir o le sean atribui‐
dos por el ordenamiento jurídico.

Formarán parte del patrimonio de la Universidad, los derechos de propiedad industrial y propiedad
intelectual de los que esta sea titular como consecuencia del desempeño por el personal de la Universi‐
dad de las funciones que les son propias. La administración y gestión de dichos bienes se ajustará a lo
previsto a tal efecto en la citada Ley 14/2011, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.

La Universidad de Cádiz es titular de los bienes de dominio público afectos al cumplimiento de sus
funciones, así como de los que, en el futuro, se destinen a estos mismos fines por el Estado o por la
Comunidad Autónoma de Andalucía.

Se incorporarán al patrimonio de la Universidad de Cádiz las donaciones que reciba y el material inventa‐
riable y bibliográfico que se adquiera con cargo a los fondos de investigación o contratación con terceros,
salvo aquél que por convenio deba adscribirse a otras entidades, sin menoscabo del resto de bienes que
por su naturaleza hayan de inventariarse y con independencia de su fuente de financiación o capítulo
presupuestario donde se hubieran adscrito.

Incumbe a toda la comunidad universitaria la conservación y correcta utilización del patrimonio de la


Universidad de Cádiz. El incumplimiento de estas obligaciones será objeto de sanción conforme a la
legislación vigente y a las normas que en su desarrollo dicte el Consejo de Gobierno.

Administración y disposición de bienes.‐ La administración, disposición, desafectación y tributación de los


bienes de dominio público, así como la administración, disposición y tributación de los bienes patrimo‐
niales se ajustarán a las normas generales que rijan esta materia.

En concreto, los actos de disposición de bienes inmuebles de titularidad universitaria, así como de los
muebles cuyo valor exceda de la cuantía que se establezca en las normas que al respecto determine la
Comunidad Autónoma de Andalucía, serán acordados por el Consejo de Gobierno, con la aprobación del
Consejo Social. Por lo que respecta al resto de bienes patrimoniales, los actos de disposición correspon‐
derán al Rector o cargo en quien delegue.

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TEMA 24.‐ CÓDIGO ÉTICO DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ (CÓDIGO PEÑALVER).

1.‐ CONSIDERACIONES PRELIMINARES

1. Se entiende por Código Ético el horizonte o modelo que debiera inspirar la conducta de los miembros de
nuestra Universidad.

2. El deber ético del universitario es un deber hacer considerado como valioso por toda la comunidad
universitaria y cuyo cumplimiento se impone sin coerción exterior a todo miembro de la Universidad que
lo interiorice voluntariamente, es decir, libre y racionalmente. Se aplica únicamente a aquellas conductas y
hábitos que comprometan e involucren a cada universitario en su relación con los otros sujetos, dentro del
ámbito de la comunidad universitaria.

3. Este Código, como todo horizonte o marco ético, posee una “obligatoriedad” específica fundada en las
razones morales que lo justifican y cuya fuerza radica en el poder que cada uno atribuye a estas determina‐
ciones internas de la decisión humana.

4. El presente Código Ético no podrá promulgarse, por consiguiente, como si fuera una Ley o un Estatuto,
porque su modo de imposición no consiste en la aplicación de un acto que “tiene que ser” hecho real sino en
una acción valiosa que “deber ser “ cumplida. Esta acción éticamente valiosa es imposible imponerla, sólo
puede inspirarse, describirse, esclarecerse o interpretarse. Un Código Ético sólo tiene sentido y fuerza
porque verbaliza lo que ya existe de algún modo en la conciencia de aquellos a los que pretende aplicarse.

5. La fuerza de la conducta ética depende justamente de su no obligatoriedad jurídica o administrativa. Su


incumplimiento no desencadenará, por tanto, ninguna sanción externa. El propio sujeto ético‐moral au‐
to‐evalúa su propia conducta. Una conducta, que quizá puede llegar a suscitar la estima, la admiración o el
reconocimiento de los otros miembros de la institución universitaria en la que vive.

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TEMA 25.‐ EL SEGUNDO PLAN ESTRATÉGICO DE LA UNIVERSIDAD
DE CÁDIZ. ÁMBITO Y OBJETIVOS ESTRATÉGICOS.

1.‐ PRESENTACIÓN DEL II PEUCA

El II Plan Estratégico de la Universidad de Cádiz es la expresión ordenada y metodológica de las actuaciones


que comprometen a nuestra institución universitaria para los próximos cinco años. Si formalmente, siguien‐
do la técnica adecuada para su formulación, se presenta como un conjunto de objetivos por alcanzar y de
medidas para lograrlos, materialmente, tras esa expresión calculada de la estrategia de nuestra universidad
subyacen procesos y tiempos complejos, de los que igualmente debe darse cuenta por el valor que añaden
a los propósitos finalmente adoptados.

El II Plan Estratégico supone en primera instancia un intenso esfuerzo de atención de los intereses de
nuestra comunidad universitaria. Si bien se ha confiado la elaboración del Plan a una representación de
nuestra Comunidad, los distintos equipos de trabajo, éstos no se han limitado a procurar la definición
objetiva y técnica de metas y acciones, por mucho que se aprecie su validez y su oportunidad. Se les ha
requerido un compromiso previo de trabajo y esfuerzo metódicos, que les permitiera detectar, entender y
atender los diversos intereses que definen a cada colectivo de nuestra universidad. Ha sido preciso identifi‐
car y asumir las sensibilidades particulares que reclaman una especial atención. En suma, se les ha confiado
la misión de sentar el estado actual de nuestra universidad (a través del análisis de datos), valorar su
situación (definiendo sus debilidades y sus amenazas, destacando sus fortalezas y sus oportunidades) y
proponer la definición de nuestra universidad (Visión y Misión) y sus mejores opciones de futuro (el Plan).
Todo ello, bajo el prisma de las necesidades que plantea la propia institución, los límites que imponen su
concepción y naturaleza pública, los obstáculos que suponen las decisiones externas…; y, sobre todo, la
atención de las exigencias que reclama la sociedad.

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