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La Evolución de la

Cultura Política tras el


15M
Un análisis de la actualidad y posibles cambios a futuro

18/01/2019

Sistema Político Español


Profesor: Ariel Jerez
Ciencias Políticas
Grupo 3.4

- Bravo, Valeria
- Houliche, Hanane
- Norambuena, Natalia
ÍNDICE:

I. Introducción …………………………………………................................... 3
II. La cultura política de los españoles ……………………………….….. 4
2.1 Actitudes Políticas tras el Franquismo ……………………………………… 5
2.2 Actitudes hacia las instituciones, los actores y el régimen
político…………………………………….…………………………………………...…. 7
2.3 Actitudes de implicación política personal
………………………………………………………………………………………………... 8
2.4 La participación política ……………………………………………...………….. 10
2.5 Síntesis ………………………………………………………....................…………… 12
III. Origen y Trayectoria del 15M …………………………………………... 13
3.1 Causas del 15M ………………………………………………….....……………….. 14
3.2 Actores y sujetos ……………………………………………………………………. 15
3.3 Coyuntura política y económica ……………………………………………… 16
3.4 Valores y actitudes del 15M ………………………………………...………….. 17
3.5 Consecuencias ………………………………………………………......…………… 18
3.6 Fin del bipartidismo y las candidaturas ciudadanas …………………. 19
3.7 Participación ciudadana ……………………………………………....….……… 20
3.8 Desahucios y corrupción ……………………………………………………….... 20
3.9 Feminismo: “La revolución será feminista o no será” …………...…… 21
IV. El cambio de cultura política tras el 15M, alcances y posibles
cambios a futuro ………………………………………………..……………. 21
4.1 Cambio en el espectro electoral, cambio en la cultura política ….. 21
4.2 Es preferencia ante los españoles el cambio del bipartidismo por el
multipartidismo …………………………………………….………………………. 24
4.3 Posmaterialismo a raíz del 15M ………………………….……………...…… 25
4.4 Evolución de la Cultura política de los españoles desde el 15M…..27
V. Conclusión ………………………………………………...…………………….. 30

Bibliografía………………………………………………………………………….….. 31
I. Introducción

El papel que juega la cultura política en los procesos políticos ha sido un tema de
análisis recurrente durante toda la historia, desde los teóricos griegos y de la
Ilustración hasta teóricos como Webber con su teoría sobre la influencia de la ética
protestante en el desarrollo del capitalismo.

Almond, Verba y Pye, definen la cultura política como “el conjunto particular de
actitudes, valores, sentimientos, información y conocimientos que tiene un grupo o una
comunidad”. Al ser definida de esta forma, se ha considerado a la cultura política
como una variable que persiste en el tiempo y que ejerce, a consecuencia de ello, una
gran influencia en el comportamiento de los actores políticos y en la propia
estructura de los sistemas políticos. La cultura política se estructura en base a
componentes cognitivos, tales como el conocimiento, las creencias, a afectivos, como
los sentimientos, y a evaluativos, como los juicios. Todos estos componentes forman
el esqueleto de cualquier sistema político, definiendo lo que se entiende por
legitimidad, las funciones del sistema o los modelos de participación.

El problema que se encuentra la ciencia política es el de poder comparar los aspectos


de la cultura política de los distintos países y así poder entender el comportamiento
político presente y futuro de la sociedad. Lo problemático es la asimetría que existe
entre los países democráticos Occidentales y las naciones jóvenes a la hora de hacer
análisis comparados o a la hora de aplicar la cultura política democrática occidental
a esos países.

1.1 Hipótesis
¿Qué es lo que consiguen los movimientos sociales? La importancia del 15M radica
en su existencia como movimiento inclusivo, transversal capaz de proponer un
diálogo donde confluye la ciudadanía. Fue un paraguas cultural que provocó una
serie de cambios que se pueden percibir actualmente, más allá de la capacidad
política real y los resultados políticos tangibles propuestos en el movimiento.

3
II. La cultura política de los españoles

Las encuestas de opinión que permitían estudiar el cambio político comenzaron en


España en la década de 1960, aprovechando los pocos resquicios de libertad que
dejaba el régimen autoritario. Existe, pues, cierta dificultad en torno a la utilización
de series de datos temporales por la inexistencia virtual de datos de encuesta sobre
actitudes políticas durante los últimos años del franquismo.

Esta situación se invirtió tras el cambio político, el paso a la democracia permitió


conocer una multitud de orientaciones y opiniones políticas de los españoles; pero,
esta abundancia se acompañó, solo en ocasiones, de investigaciones sistemáticas y
coordinadas sobre cultura política de la España democrática. La mayoría de las
veces los datos obtenidos carecen de continuidad y son difícilmente comparables
lo que da pie a limitaciones que afectan tanto a los datos sobre las actitudes
políticas como también al análisis de esas mismas actitudes.

Los mecanismos de adaptación a las nuevas realidades políticas mucho más


variadas y complejas que las del franquismo, han dispuesto de un tiempo
relativamente corto. Es por ello por lo que resulta difícil separar los elementos de
continuidad actitudinal, persistentes tras una larga socialización de valores
antidemocráticos, de los elementos de cambios que han surgido tras los procesos
de democratización. Tal cambio era inimaginable en la mitad de los años setenta.

Se tiene la impresión de que el intenso ritmo de cambios políticos vividos después


del franquismo ha ocasionado una falta de sedimentación en algunas dimensiones
actitudinales. Por ello, resulta importante diferenciar la extensión e intensidad que
manifiestan algunas actitudes políticas resientes, aunque dicha tarea no es nada
fácil.

En los siguientes epígrafes se realizará un breve recorrido a la evolución de la


cultura política y la participación en España después del Franquismo. Para ello se

4
tomará de referencia el artículo de Antonia Gonzales Salcedo1 y la lectura de José
Ramón Montero y Mariano Torcal2, haciéndose una síntesis de los resultados.

2.1 Actitudes políticas tras el Franquismo

Cuando inició del proceso de transición, la cultura política en España era una
realidad inexplorada. La cultura política de la mayoría de los españoles durante la
transición se caracterizó por la desconfianza y la indiferencia hacia la política,
como por los valores de moderación.

Junto con la moderación ideológica y el apoyo a los principios democráticos, un


rasgo destacable en las actitudes políticas de la España democrática radicó en su
pasividad política. El autor J. Botella llegó a afirmar que la apatía y la baja
participación eran los elementos definidores de la cultura política de los españoles.
Los niveles de información e interés políticos de la mayoría eran reducidos; sus
apreciaciones de competencia subjetiva y eficacia personal también eran bajas y el
grado de implicación política era escaso.

El incremento de la moderación encontró su razón de ser en los cambios sociales


de largo alcance que dan forma al proceso de modernización, así como en los
cálculos estratégicos de las élites que tratarían de evitar los riesgos de una nueva
confrontación. En las elecciones de 1977, las primeras elecciones, el electorado
tendió a evitar la polarización y el posicionamiento ideológico izquierda-derecho
comenzó a aglutinar muchos votantes en posiciones centrales.

Maravall3 considera que en un proceso de transición pacífica como el que se vivió,


donde se asentaron rápidamente pautas y valores democráticos, se destaca la
importancia que durante el franquismo tuvieron algunos valores, actitudes y
recuerdo de la vida democrática, que habrían permanecido vivos en el seno de las
familias durante generaciones. Estos recuerdos ayudaron a recuperar marcos de
significados y supusieron herramientas para la acción política de la vida
democrática.

1 Gonzales, A., s.f. Cultura polìtica y participación en España. [En línea]


Available at: file:///C:/Users/LG-15Z960/Downloads/894-1439-1-PB.pdf
2 José Montero, M. T., s.f. [En línea]

Available at: http://webs.ucm.es/info/cpuno/asoc/profesores/lecturas/monterotorcal.pdf


3 Maravall, José María (1982). La política de la transición. Madrid: Taurus.

5
Del mismo modo fue fundamental el papel de la sociedad civil en la resocialización
política de los españoles. Pérez Díaz4 sostiene que la liberalización del franquismo
desde finales de los sesenta habría posibilitado la dinamización de la vida social
difundiendo en distintos sectores los valores y actitudes importantes para la vida
en democracia.

No obstante, a partir de 1982, los españoles cayeron en la fase de “desencanto”,


alejándose nuevamente de la política. Aquello se vio reflejado en el nivel de
abstención de las elecciones de 1979. La indiferencia hacia la política, junto con la
desconfianza y la impotencia, se convirtió en una de las características principales
de la cultura política española.

Autores como López Pintor5 y Montero y Torcal6 explican este fenómeno en el


legado del franquismo y su labor de despolitización de los españoles durante los
casi cuarenta años de dictadura. Esto procedería de la peculiar cultura política del
franquismo caracterizada por el apoliticismo, el apego a los hábitos tradicionales,
la inmadurez, la confianza en las autoridades fuertes, etc.

El autor Rodríguez Ibáñez7 considera que, hasta cierto punto, es normal que tal
legado se resista al cambio en un breve período de tiempo. El cambio tendría que
venir con la sustitución de la generación socializada bajo el franquismo por las
generaciones socializadas en democracia.

La importancia a la cultura política heredada del franquismo se presenta en dos


visiones, dependiendo el autor: los que sostienen que la sociedad española llegó a
la democracia totalmente desmovilizada, y los que sostienen insistentemente la
existencia de sectores muy politizados en la sociedad, sobre todo a finales de los
cincuenta e inicios de los sesenta.

Del mismo modo, una explicación importante se ha basado en la posibilidad de


romper la inercia del pasado y el papel que las élites y las instituciones han jugado

4 Pérez Díaz, Víctor (1987). El retorno de la sociedad civil, repuestas sociales a la transición
política. Madrid: Instituto de Estudios económicos.
5 López Pintor, Rafael (1982). La opinión pública española del franquismo a la democracia.

Madrid: Ministerio de Relaciones con las Cortes.


6 Montero, José Ramón y TORCAL, Mariano (1990). “La cultura política de los españoles.

Pautas de continuidad y cambio” en Sistema, nº 99. Noviembre.


7 Rodríguez Ibañez, José Enrique (1987). Después de una dictadura, cultura autoritaria

y transición política en España. Madrid, CEC.

6
en tal ruptura. Esto quiere decir que la labor desempeñada por las élites durante
la transición fue causante del distanciamiento de desconfianza de los españoles
hacia la política, como su apoyo a la democracia. Se trata, pues, de la combinación
de una política basada en el consenso en torno a los valores democráticos, pero
también a la desmovilización.

Se ha resaltado, además, la inexistencia de cambios significativos en las bases de la


cultura política española, al menos en los que se refiere a los canales
convencionales de participación en la vida pública. La identificación partidista
siguió siendo débil y la afiliación fue mínima. No obstante, en los últimos años se
produjo el “renacimiento” de nuevos y viejos movimientos sociales y el auge de las
ONGs, como otras formas de participación. Estas nuevas formas cuestionarían la
tesis de la desmovilización de la sociedad española durante la transición.

2.2 Actitudes hacia las instituciones, los actores y el régimen


político

Cuando se habla de confianza, se hace referencia a la “fe del ciudadano en que las
instituciones políticas cumplirán su función correctamente, aún cuando los
ciudadanos no estén vigilando permanentemente su actuación” (Citrin y Muste,
1999)8 Esto quiere decir que la confianza facilita el funcionamiento del sistema
político o que la desconfianza dificulta el funcionamiento de este, reduciendo su
eficacia.

La Encuesta Social Europea en el Informe de la Cuarta Ola, realizado en 2008-2009


analiza la confianza de los ciudadanos hacia las principales instituciones
nacionales de representación democrática, entre otras como la policía, el sistema
judicial o el parlamento europeo. Los resultados arrojaron que los españoles
confiaban más en la policía, luego en el Parlamento, sin embargo, la confianza hacia
las instituciones políticas -sobre todo hacia los políticos- era muy baja.

Algunas explicaciones para entender la falta de confianza hacia los partidos eran:
la primacía de las estrategias de búsqueda de consenso y negociación entre las
cúpulas de los partidos durante la transición, la relativa juventud de los partidos

8Citrin, Jack y Muste, Cristopher (1999). “Trust in Government” en ROBINSON, J. P.


(eds.) Measures of Political Attitudes. San Diego, Academic Press.

7
que se crearon o refundaron al inicio de la transición, o los escándalos y sospechas
de corrupción que existían sobre la clase política española.

En la falta de confianza en las instituciones se aprecia una satisfacción generalizada


con el funcionamiento de la democracia, aunque el nivel de satisfacción no se ha
mantenido estable en los últimos años. Entre 1978 y 1989 la satisfacción con la
democracia sí fue en aumento, alcanzando niveles del 70%, pero a partir de
entonces sufrió un descenso muy notable y sólo empezó a remontar a partir de
1995.

En este sentido, se encuentran manifestaciones del “cinismo democrático” tan


extendido en España, y, según el cual, los sentimientos de apatía y desconfianza
frente a las instituciones y actores democráticos no influyen de manera
determinante en la valoración de los ciudadanos sobre el funcionamiento de la
democracia.

Por otro lado, la eficacia política externa hacer referencia a la percepción del
ciudadano sobre la receptividad de las instituciones y los actores políticos
principales. Las cifras de eficacia política externa en España se encuentran en
continuo descenso desde 1980, al inicio de la citada década un 60% de los
ciudadanos consideraba que los políticos no se preocupaban de lo que pensaban
los ciudadanos. Entre 1980 y 2002 la ineficacia política externa aumentó un 15%
y en la actualidad está cerca del 75% de los ciudadanos considera que los políticos
se encuentran ajenos a sus preocupaciones.9

La Encuesta Social Europea, muestra, en este sentido, como un 68% de los


españoles opina que a la mayoría de los políticos no les importa lo que piense la
gente como ellos, frene al 7% que cree lo contrario. Del mismo modo un 70%
considera que la principal preocupación de los políticos es conseguir en apoyo de
las urnas.

2.3 Actitudes de implicación política personal

Según Verba, Schlozan y Brady10 el interés de los ciudadanos por la política y la


eficacia política interna son actitudes que forman de la implicación política porque

9 Según las encuestas 1237, 1461, 1788, 2154, 2401, 2450 del CIS.
10 Verba, Sidney; Schlozan, Kay Lehman y Brady, Henry (1995). Voice and equality:

8
tienen como objeto propio al ciudadano y su capacidad de actuación política o, en
otras palabras, reflejan la percepción de uno mismo como actor político la
predisposición de participar.

Con el interés por la política se busca saber si los ciudadanos tienen cierta
curiosidad hacia los asuntos políticos que los lleve a estar atentos a los que ocurre
en el ámbito de la política, independientemente de la imagen que tengan de las
instituciones y de los políticos. Con la eficacia política interna se trata de ver si los
ciudadanos se perciben a sí mismo como capaces de entender y de participar en el
proceso político.

El hecho de que el ciudadano se interese por la política y se sienta parte del proceso
político tendrá una influencia directa sobre la participación política. El interés por
la política es una de las actitudes que más influyen positivamente en la
participación política. Sin embargo, según Barnes y Kaase11, ni esa relación es
directa ni es la misma para todos los tipos de participación. Un mayor interés por
la política fomentará más la participación política que la social.

El interés por la política, en general, para el conjunto de España durante el período


que va desde 1983 hasta el 2002, según los datos del CIS12, no ha sufrido grandes
oscilaciones, manteniéndose en niveles relativamente bajos, aproximadamente un
25% de los ciudadanos viene mostrando interés en la política desde los años
ochenta.

La política resulta incomprensible, a menudo, para una buena parte de los


ciudadanos, más del 40%. Un porcentaje similar afirma que le es difícil o muy difícil
formarse una opinión sobre temas políticos. Ante esto, no sorprende que más del
70% nieguen como poco probable su participación activa en organizaciones
políticas.

Diversos estudios del CIS13 demuestran que la sensación de ineficacia externa ha


ido aumentando con los años y en la actualidad ese porcentaje ha aumentado 15
puntos porcentuales en el conjunto de España. Del mismo modo, los niveles de

Civic Voluntarism in American Politics. New York: Harper and Row.


11 Barnes, Samuel y Kaase, Max (1979). Political Action. Mass participation in five western

democracies. Londres: Sage.


12 Encuestas 1199,1390,1453,1471,1526,1788,2013,2083,2450 del CIS.
13 Según las encuestas del CIS: 1199, 1390, 1453, 1471, 1526, 1788, 2013, 2083, 2450.

9
eficacia interna, medidos en torno a la percepción de que el voto es la única forma
en que se puede influir, también aumentó de forma clara entre 1989 y mediados
de los 90, alcanzando niveles máximos en el 2000. En el 2002 se percibe un ligero
descenso.

El desapego político de los españoles es sistemáticamente mayor que la media de


desapego del conjunto de países. Mientras el porcentaje medio de ciudadanos que
se interesa mucho o bastante por la política europea es del 46%, en España este
porcentaje es del 26%.14

España se sitúa a la cabeza de los países con mejor interés por la política. Este
grupo, formado por las nuevas democracias del sur y este de Europa, parece apoyar
la idea de que el desapego es un fenómeno más extendido en las democracias más
recientes que en las que tienen más experiencia.

Puede relacionarse este desapego político con la mayor o menor cercanía a un


partido político. Es difícil de definir la política, cuando los ciudadanos dicen que se
interesan en ella, no se sabe a qué se refieren. En el caso de España, solo un 53%
de los ciudadanos que manifiestan interés en la política, se sienten a su vez
cercanos a algún partido.

2.4 La participación política

Según Verba, Schlozman y Brady15, la participación política hace referencia a las


actividades llevadas a cabo para influir en la acción del gobierno, ya sea de forma
directa o indirecta. La participación política abarca actividades de carácter
electoral y no electoral.

España tiene un nivel de implicación inferior a la media de los países de la Europa


occidental, que asciende al 83%; si se tiene en cuenta la participación en las
elecciones generales. Desde las elecciones de 1977, la media de participación de
los españoles ha sido del 75%, situándose en el grupo de países menos
participativos a este nivel.16

14 Fuente: Encuesta Social Europea, Informe de la Cuarta Ola (2008-2009)


15 Barnes, Samuel y Kaase, Max (1979). Political Action. Mass participation in five western
democracies. Londres: Sage.
16 Base de datos de IDEA Internacional.

10
Si bien la participación en las primeras elecciones fue elevada, los primeros
síntomas d desencanto democrático se dieron en la participación de las elecciones
de 1979, que junto a las elecciones del 2000 han ofrecido las cifras más bajas de
movilización electoral en España. Posteriormente, en las elecciones de 2004, se
produjo un importante incremento en la participación debido a las especiales
circunstancias suscitadas en ese contexto (el mayor atentado terrorista de la
historia de España); y descendió en las elecciones de 2008-

Aunque la participación de los españoles ha variado, siempre se ha situado en


cuotas moderadas y formando parte del grupo de los países menos participativos
electoralmente de la Unión Europea.17

En cuanto a las elecciones municipales, la participación es incluso más baja. Estas


no han superado en ninguna de las convocatorias el 70% de participación, sin
existir grandes diferencias entre las elecciones menos participativas celebradas en
1979 y las más participativas celebradas en 1995. Los comicios municipales de
2007 lograron un 68% de participación.

Al margen de la participación electoral, existen formas de participación menos


convencionales entre la que los españoles destacan positivamente. Si se tiene en
cuenta las personas que participan en manifestaciones en España, la situación,
respecto al resto de Europa es muy diferente a la que se percibe en el caso de la
participación electoral. España encabeza el ranking de países con un número más
elevado de ciudadanos que acuden a las manifestaciones.

Otra forma de participación muy extendida en los españoles es la recogida de


firmas, aunque en este caso no se destaca entre los otros países europeos. En el
grupo de actividades participativas menos habituales están el contacto con un
político o con un funcionario, o consumir productos por razones éticas o políticas.

Respecto a las tasas de asociacionismo, en relación con el resto de Europa, España


se caracteriza por unos niveles reducidos de asociacionismo, aunque no ha dejado
de crecer en las últimas décadas. Estas cifras sitúan a España por debajo de la
media del conjunto de ciudadanos europeos.

17 Fuente: IDEA 2007

11
Las asociaciones que atraen a un mayor número de ciudadanos son las de carácter
recreativo como las asociaciones deportivas, culturales o de ocio; les siguen
aquellas de tipo religioso, sindicatos y organizaciones profesionales. Los partidos
son, pues, una asociación minoritaria. Hay una tendencia al incremento del
asociacionismo, pero ésta no ha beneficiado a asociaciones con carácter político.

2.5 Síntesis

En la actualidad la cultura política de los ciudadanos en España destaca las


actitudes negativas hacia los políticos, percibiéndose altos niveles de desconfianza
hacia ellos. Su interés hacia temas políticos también se encuentra a bajos niveles,
así como la probabilidad de que los ciudadanos se sientan capaces de participar
activamente en política (eficacia política interna). Los altos niveles de desconfianza
y bajos niveles de implicación política también se encuentran extendidos en países
del este y sur de Europa.

No obstante, la actitud crítica hacia instituciones y actores claves del sistema


político no se extiende, en el particular caso de España, al funcionamiento global
de la democracia, el nivel de satisfacción es muy amplio, cercano a las cotas del
centro y norte de Europa. Se mantiene, por tanto, el tradicional cinismo
democrático de los españoles.

Un análisis a grandes rasgos de las tendencias de la participación entre los


españoles demuestra que las formas más convencionales de participación apenas
se han incrementado, se han mantenido estables o han experimentado un cierto
declive, y las actividades participativas relacionadas con los partidos o los
sindicatos continúan en niveles sumamente bajos, pero no podemos decir que haya
una crisis evidente de la participación política tradicional.

En España se percibe un progresivo alejamiento de las instituciones políticas


tradicionales, pero esto no significa que los ciudadanos no tengan interés en
política, sino que prefieren implicarse en experiencias no institucionalizadas.

Efectivamente, en España se percibe una tendencia de creciente activismo político,


por parte de los españoles, en formas de acción más novedosas como la firma de
peticiones o el apoyo a manifestaciones, que están creciendo de forma gradual.

12
Teniendo en cuenta las formas de implicación de los ciudadanos españoles, nos
encontramos ante un ciudadano postmoderno cuya participación se encuentra
marcada por el énfasis en la libertad y en la propia expresión. Schudson 18, señala
que los ciudadanos ya no utilizan formas de participación marcadas por la rutina,
sino que prefieren intervenir de manera intermitente de acuerdo con el tiempo y
la energía disponible. Pero el incremento de estas formas de participación menos
tradicionales no implicaría sin más un deterioro de la relación entre ciudadanos y
sistema político, sino una nueva forma de intentar influir en los procesos de toma
de decisiones.

III. Origen y trayectoria del 15M

El 15M es enorme manifestación que se produjo en espacios públicos de varias


ciudades de España, ante un porvenir que dejaba a los jóvenes sin futuro y que
sentó a una parte de la población, de forma literal y figurada, para iniciar e incitar
una reflexión social y política. Finalmente, no logró traducir sus demandas en
cambios políticos tangibles. De las dieciséis propuestas aprobadas en Madrid,
ninguna fue resuelta por los gobiernos que se han ido sucediendo19 (Torrús, 2016).
Aunque algunos partidos políticos se han hecho eco de las demandas ciudadanas
planteadas entonces y las incorporaron como suyas con mejores o peores
resultados. Sin embargo, a pesar de la poca eficacia para lograr concretar estas
medidas, el movimiento logró instalar temas clave en el debate tanto social como
político y ha servido como paraguas para una serie de reivindicaciones y
movimientos posteriores.

Resulta difícil catalogar el movimiento del 15M bajo la mirada clásica de las
ciencias sociales. Escapa al concepto de movimiento de masas clásico al carecer de
las organizaciones políticas y de clase que vertebran y son tan características de
este tipo de acción ciudadana, como destacan Lobera y Sampedro20. Tanto los
colectivos como los individuos participan de mensajes que no se enmarcan en el
eje ideológico izquierda-derecha y utilizan plataformas digitales más allá de la

18 Schudson, Michael (1996). “What If Civic Life Didn’t Die?” en The American Prospect,
volumen 2.
19 Torrús, A. (2016). “Cinco años desde el 15-M: ninguna de sus grandes demandas ha sido resuelta”.

Público.es. Recuperado el 1 de diciembre de 2018, de https://www.publico.es/politica/queria-15m-y-hicieron-


partidos.html
20 Lobera, J y Sampedro, V (2014). “La Transversalidad del 15M entre la ciudadanía” Tecnopolítica. Pp. 461.

13
promoción para convertirse, para Sampedro, en cibermultitudes. Tampoco se le
puede identificar una agenda política como las que caracterizan los movimientos
obreros. Aparecen valores post-materialistas presentes en el feminismo, el
ecologismo o el pacifismo, y la expresión de una participación en política que no
exige una militancia activa ni unisectorial. Lo que plantea es un nuevo concepto de
democracia, algo que se puede ver en la mayoritaria crítica al sistema político-
económico, y la búsqueda de una democracia más directa como alternativa.

El 15M reúne en su seno a personas con ideas políticas y sociales distintas y a veces
opuestas, se transforma en una “caja de resonancia de la erosión del apoyo social a
las políticas en curso y a los representantes políticos”21, pero que a la vez intenta
conformarse en un espacio de consenso crítico.

3.1 Cusas del 15M

Surgió un 15 de mayo de 2011 como una serie de manifestaciones a lo largo de


varias ciudades de España, apenas unos días antes de las Elecciones Generales,
Autonómicas y Municipales del 22 de mayo. En ese momento el Gobierno estaba en
manos del PSOE, con José Luis Rodríguez Zapatero como Presidente y Alfredo
Pérez Rubalcaba como Ministro del Interior.

Se congregaron en la Plaza de Sol, en Madrid, alrededor de unos 20.000


manifestantes, varios de los cuales quisieron acampar hasta la jornada electoral.
Después del desalojo a manos de 50 policías, los manifestantes vuelven a tomar la
plaza al día siguiente hasta que salen las propuestas y objetivos del movimiento
15M.

Pero ¿Qué es lo que origina esta manifestación? ¿Qué es el 15M y por qué surge de
la forma que lo hace? Para Armando Fernández Steinko22, la precarización de una
parte importante de la sociedad no era un fenómeno nuevo ni exclusivo de España.
En otros países de Europa se da, también, el desprestigio de los partidos políticos
mayoritarios en ciertos sectores de la población urbana y una creciente crítica a la
forma de participación política. Fernández presenta un análisis en diferentes

21Lobera, Sampedro (2015). Op. Cit. Pp. 462


22Fernández Steinko, Armando (2015) “Origen y recorrido del movimiento 15-M español”, Attac España,
Recuperado el 1 de diciembre de 2018, de

14
niveles para explicar aquello que origina al 15M y lo hace distinto a otros
movimientos sociales. En primer lugar, existe una acumulación de tendencias que
configuran nuevos sujetos políticos. En segundo lugar, la coyuntura política y
económica existente en ese periodo. Y en tercer lugar, completa el análisis de las
estructuras con el de los valores y las actitudes de los actores.

3.2 Actores y Sujetos

Fernández explica que los pactos políticos de la transición producen una


acumulación de personas cualificadas que el mercado de trabajo es incapaz de
absorber, generando un descontento que va aumentando según pasan los años.
Esta insatisfacción se manifiesta con las movilizaciones a causa del Prestige (2002)
y contra la guerra de Irak. Aparecen los “Mileuristas”, una forma particular de
precariado que representa una población activa cualificada que no puede ejercer
de su profesión, o gana un sueldo que está muy por debajo de su cualificación y
productividad. Estos jóvenes, con una cultura propia y una forma de socialización
particular, han nacido en una contradicción política: pueden obtener cierta
autonomía gracias a sus conocimientos, pero el sistema neoliberal de la nueva
democracia les impide emanciparse, por lo que no logran conseguir una autonomía
real.

La composición del 15M es compleja y cada zona del país tiene unos matices
diferentes, sin embargo, se puede hablar de que presenta una composición
mayoritaria de jóvenes entre 19 y 30 años con formación universitaria -o
estudiantes-, con una distribución paritaria entre hombres y mujeres, que a pesar
de tener una conciencia política definida, no votan. La novedad del movimiento es
la alta participación de personas muy cualificadas y el protagonismo femenino. Es,
por tanto, un espacio en el que convergen “una masa ingente de cualificaciones
acumuladas” que encuentran una forma de utilizar sus conocimientos al servicio
de la sociedad y del movimiento.23

Las nuevas tecnologías permiten que el 15M pueda extenderse a un mundo digital,
desde el cual no solo transmitir la información a distintos puntos del país y del
mundo, sino también, como una plataforma de debate y discusión utilizando los

23 Fernández Steinko (2015) Op. Cit.

15
espacios y redes más estables de los participantes. Armando Fernández concluye
que “En esta desmaterialización de los espacios de acción política generados por
las nuevas fuerzas productivas radica uno de los fuertes, pero también uno de los
puntos más vulnerables del movimiento del 15-M español”24.

3.3 Coyuntura política y económica

Como se dijo en el apartado anterior, existe una desafección hacia el sistema


político que no es puntual de estos años. El abstencionismo electoral juvenil ya
superaba la media europea a principios de los años ochenta, lo que se repite de
forma mucho más acuciante para 2011. Entre las instituciones menos valoradas se
encuentran los sindicatos y los partidos políticos, solo superadas por las
multinacionales según un estudio de Metroscopia del 201025. Lo novedoso, como
explica Fernández Steinko, es que esa desafección se extiende a sectores más
amplios de la población, llegando a sectores profesionales con trabajos estables
pero que vienen de “una cultura del antifranquismo, que han constituido las nuevas
instituciones democráticas y que hoy son padres de hijos mileuristas”, a los
afectados por la amenaza del desahucio, hijos de trabajadores agrícolas y de una
pequeña parte de la burguesía urbana.

La corrupción municipal y lo que ocurrió en mayo de 2010 generan un clima de


desconfianza y explican la deslegitimación del sistema-político parlamentario. Los
ayuntamientos, en busca de autofinanciarse, iniciaron la liberalización del suelo y
el incremento del valor de los bienes inmuebles para echar mano a los impuestos
de las plusvalías y del trabajo local creado por la construcción26. La recalificación
de terrenos masiva fue aprovechada para propio beneficio de concejales y alcaldes
a la vez que para financiar el Estado de bienestar. Este círculo económico también
incluye a las clases populares que vieron en el ladrillo la oportunidad para
convertirse en pequeños empresarios, cercanos al Partido Popular, o para realizar
trabajos bien pagados, pero poco cualificados. Todo eso cambió con el fin a la
burbuja inmobiliaria.

24 Fernández Steinko (2015) Op. Cit.


25 Toharia, José et al. 2011. “Pulso de España 2010. Un informe sociológico”. Madrid. Editorial Biblioteca Nueva.
Pp. 60
26 Fernández Steinko (2015) Op. Cit

16
Mayo de 2010. La apuesta contra la deuda soberana española llevada a cabo por
importantes actores financieros aumentó los diferenciales de riesgo respecto a la
deuda alemana, lo que encendió las alarmas en Moncloa. El presidente Zapatero
decidió dar por finalizadas las políticas de solidaridad y destinar el grueso de los
impuestos en ayudar a quienes habían provocado la crisis para asegurar los
mercados financieros el cumplimento de las políticas de austeridad. Aquí aparecen
dos de los motivos más importantes para participar en el 15M: la corrupción
política y la indignación contra los bancos y las élites financieras. Esos motivos
derivaron en un cuestionamiento y una desconfianza en el sistema político, una
crítica al bipartidismo y los políticos.

Por otro lado, en el parlamento apenas había una representación de una izquierda
antineoliberal y se apreciaba una situación de coalición de facto que hacía
“imposible confiar en los cauces de la política organizada” 27. Ante esta situación,
surge un movimiento ciudadano antineoliberal que realizó un llamamiento a la
población para decir “basta ya” y adscribir un programa de mínimos. Este Tea
Party28 podría ser visto como la antesala del 15M, se asemeja en cuanto como un
caso de un movimiento de sectores amplios de la sociedad, en un inicio poco
organizado e ideológicamente abierto que le da una transversalidad que permite
que el mensaje traspase los partidos.

3.4 Valores y Actitudes del 15M

La estabilidad del movimiento en sus primeros años, incluso luego de finalizada la


acampada, se puede explicar porque efectivamente hubo un reconocimiento por
parte de los políticos de izquierda y de derecha al intentar hacer suyos o compartir
reivindicaciones, ciertos elementos discursivos o símbolos. Además, las redes y
conexiones que ayudaron en sus inicios y en la organización, han mantenido la
resistencia desde otras formas de manifestación y plataformas.

27Fernández Steinko (2015). Op. Cit.


28Romero, J y Aduriz, I (2011) “Intelectuales impulsan el “Tea Party” de izquierdas”. Público.es.
Visto el 16 de enero de 2019 en
https://www.publico.es/espana/intelectuales-impulsan-tea-party-izquierdas.html

17
3.5 Consecuencias

La mayor aportación del 15-M no fue el listado de propuestas o las formas de


intervención y participación ciudadana que aparecieron en las acampadas -una de
las improntas más celebradas del movimiento-, además de todo eso -que no
carecen de importancia-, generó un impacto más profundo en la sociedad al abrir
la discusión social y política hacia otros temas, como se menciona con mayor
detalle más adelante.

Y esto ocurre no solo porque pone sobre la mesa una serie de temas
postmodernistas, sino porque también provoca un cambio en las relaciones con la
política. Silva y Sánchez (2016) ven que este movimiento generó un cambio en el
comportamiento de los partidos políticos hacia la corrección y una limitación ética
para la gestión de las instituciones públicas. Adicionalmente, tuvo un efecto sobre
ciertos sectores juveniles que se politizan a raíz del surgimiento de las acampadas
como espacio de convergencia y participación política, y motivó el regreso de otros
sectores desencantados.

Aparecen nuevos actores y actrices bajo el amparo del 15-M con consecuencias
electorales impensables, nuevos movimientos ciudadanos que se desenvuelven y
toman espacios que trascienden la plaza; desde colectivos en barrios hasta
comunidades rurales. Todos estos sirven para revertir el proceso de
desmovilización social diseñado y aplicado por los gobiernos de Felipe González en
los años ochenta, forjando, de esta manera nuevas formas y lenguaje que han
chocado con los modos de las viejas militancias. Parte de esta fuerza se explica por
la incorporación de dos amplios sectores sociales que hasta entonces habían sido
sujetos colectivos ajenos a la política, como las mujeres y las clases sociales
desposeídas de los medios de producción y educación, garante de su plena
independencia moral, cultural y material como ciudadanos. 29

Los movimientos sociales que emergen con el 15-M no buscan conquistar el poder
y rechazan todo aquello que proviene de la política tradicional al considerar que
manchan todo lo que tocan. Tienen una opinión negativa generalizada acerca de la

29 Silva E. y Sánchez P. (2016). “El aniversario del 15 M y la memoria del porvenir”. Publico.es.
Recuperado el 1 de diciembre de 2018, de https://blogs.publico.es/universidad-del-barrio/2016/05/15/el-
aniversario-del-15m-y-la-memori a-del-porvenir-por-emilio-silva-y-pablo-sanchez-leon/

18
política, por lo tanto, se distancian de cualquier iniciativa que busque acercarse a
los partidos políticos tradicionales. Aunque no persiguen el poder, sí pretenden
influir en él a través del proceso de toma de decisiones (Minguijón, Pac, 2012)3031.

La aparente distancia de los partidos y de todo aquello que se asemejara a la política


tradicional no sirvió para que algunos sectores de la izquierda se intentaran
apropiarse tanto de los símbolos como de las formas propias del movimiento para
hacer un blanqueamiento de sus biografías. Para Silva y Sánchez (2016) pasaron
por una transición para saltar a la proa de lo que está naciendo.31

Manuel Delgado32 expresa el fin del 15M así: “Luego de ese momento de
efervescencia, sabemos lo que está pasando: conversión de la política en un
espectáculo mediático, aparición de líderes carismáticos de los que en las plazas se
dijo que no volverían e incorporación a la vida institucional de gran número de
antiguos activistas, lo que ha implicado un desmantelamiento generalizado de los
movimientos sociales. La lucha ha terminado y nos han mandado a casa.”

3.6 Fin del Bipartidismo y las Candidaturas ciudadanas

El final del manifiesto de Democracia Real Ya32 “Sé que unidos podemos”, fue
utilizado por Alberto Garzón y Pablo Iglesias para dar nombre a la marca bajo la
cual concurrieron a las elecciones del 26J de 201633. Ambos líderes se han
apropiado en varias ocasiones las ideas y críticas provenientes de las acampadas.

La aparición de Podemos y sus confluencias ha puesto en riesgo el turnismo que se


había instalado desde la Transición, llevando consigo a los indignados, a los que

30 Minguijón Pablo, Jaime, & Pac Salas, David. (2013). “La primavera española del movimiento 15M”.
Política y gobierno, 20(2), 359-389. Recuperado en 2 de enero de 2019, de
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-20372013000200005&lng=es &tlng=es.
31 Silva E. y Sánchez P. op. cit. 2016.

Delgado, M. (2016) “El 15-M fue el final”, Periódico.es. Recuperado el 7 de diciembre de 2018, de
https://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20160514/15-m-final-por-manuel-delgado-5130
32 “Por todo lo anterior, estoy indignado. Creo que puedo cambiarlo. Creo que puedo ayudar. Sé que unidos
podemos. Sal con nosotros. Es tu derecho”. Manifiesto Democracia Real Ya. Ver:
http://www.democraciarealya.es/manifiesto-comun/
33 Podemos e IU sellan una ALianza para concurrir juntos a las elecciones” El país, 10 de mayo de 2016.

Ver: https://elpais.com/politica/2016/05/09/actualidad/1462786575_146820.html 35 “Cómo el 15-M te


cambió la vida (aunque no lo parezca)”. Público.es 14 de mayo de 2017. Ver.
https://www.publico.es/sociedad/15-m-cambio-vida.html

19
estaban fuera del sistema tradicional políticos haciéndose eco de varias ideas que
emergieron del 15M, e instalándose en el parlamento.

Las Elecciones Municipales y Autonómicas de 2015 son el resultado, también, de la


extensión de la influencia del movimiento. Se presentan como un hito donde los
ayuntamientos de las ciudades más importantes de España pasan a manos de las
llamadas “candidaturas ciudadanas” o de unidad popular35. Irrumpen nuevos
concejales e incluso alcaldes salidos del ciclo de movilizaciones sociales que
originaron el 15M.

3.7 Participación Ciudadana

La idea de alcanzar una democracia más directa y participativa, discutida


ampliamente en las acampadas, ha sido otro de los factores que los ayuntamientos
del cambio han intentado establecer. Varios de ellos realizan consultas ciudadanas
vinculantes para que sean los propios ciudadanos los que decidan hacia dónde
debe avanzar la ciudad.

3.8 Desahucios y Corrupción

Dos de los gérmenes de muchos movimientos ciudadanos que dieron impulso al


15M. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca logra ubicar el derecho a la
vivienda como uno de los temas país, así como el de estafa hipotecaria, dación de
pago o alternativa habitacional permanecen en la agenda política y siguen
presentes como tema en la sociedad. Se pasa a culpar a los bancos del problema de
la hipoteca, y varias sentencias -por ejemplo, la cláusula de suelo de las hipotecas-
apoyan estas ideas.

Por otro lado, la corrupción es una de las preocupaciones más extendidas en la


sociedad y desde el destape de los casos más sonados como Gurtel o los papeles de
Bárcenas, la ciudadanía permanece vigilante y muy crítica ante estos sucesos. No
basta el mero reconocimiento de los problemas de corrupción, sino también existe
una intención de perseguirlos.

20
3.9 Feminismo: “La revolución será feminista o no será” 34

Hasta entonces, conceptos como micromachismo o patriarcado no habían sido


incorporados en el debate público y las reivindicaciones feministas habían sido
ignoradas al estar este movimiento al margen del sistema político. La discusión en
las plazas vehiculó una serie de valores e ideas que no habían tenido cabida en los
debates tradicionales y se integraron de forma profunda en la nueva política y en
los medios de comunicación.

IV. El cambio de cultura política tras el 15M: alcances y posibles


cambios a futuro

4.1 Cambios en el espectro electoral, cambio en la cultura política

Actualmente, tras las elecciones 20D y 26J (2015-2016) se ha afectado el panorama


del sistema político español. Hablando en términos de cultura política, estas dos
últimas elecciones la han separado entre tres fragmentos: Multipartidista,
Bipartidista y Pragmática. Un estudio realizado por Metroscopia en septiembre de
2016 revelaba un análisis de la cultura política enfocado en las elecciones
generales. Francisco Camas García, autor de este artículo, mostraba con gráficos la
diversidad que existe entre los ciudadanos votantes españoles ante el sistema
político español y sus preferencias.

Antes de hablar de cultura política en estos tiempos, es importante entender que


significa y la importancia que tienen ante la sociedad en la política del país. Almond
y Verba es un clásico que publicó el libro ‘Cultura Cívica’ en los años setenta y ha
sido estudiado por muchos profesionales.

“La cultura política de una nación consiste en la distribución entre sus miembros de
determinadas pautas de orientación hacia los objetos políticos.” Almond y Verba.

34 Grito que resonó en las plazas.

21
Clasifican la orientación política del individuo en cuatro estratos:

1) El sistema en general, englobando sentimientos de una nación y de un


sistema político como es el democrático o el constitucional, entre otros.

2) Los elementos de entrada en el sistema político, los mediadores de las


demandas que son las instituciones: partidos políticos, grupos de presión u
interés y medios de comunicación.

3) Los elementos de salida en el sistema político, estas son el proceso


administrativo comparado con el anterior que era de proceso político. La
autoridad del gobierno, mediante estructuras como los tribunales y las
propias burocracias.

4) Este último, es de personalidad individualista, como el ciudadano se


comporta con el sistema político, como es la participación.

A partir de aquí, se identificaron tres tipos de cultura política: el parroquial, de


súbdito y el participante.

1) Los ciudadanos viven bajo el mando del gobierno en el que no participan


activamente debido al nulo interés en la política. Este tipo de cultura política
es proviene de una estructura política tradicional, esta es llamada
parroquial.

2) Una estructura autoritaria centralizada, donde los ciudadanos están sujetos


a las decisiones del gobierno central y son conscientes de ello, pero hacia la
administración en vez de hacia la política. Este tipo de cultura política es de
súbdito.

3) La participante, influyen en las decisiones del gobierno, incluyendo en los


procesos políticos y administrativos. El ciudadano interviene en las
estructuras, esto es considerado como una estructura política democrática.

En otras palabras, es importante tener una cultura política en un sistema político


que legitime la estabilidad del Estado y el orden, independientemente de que tipo
sea. La más ideal sería la participante por sus componentes democráticos.

22
Volviendo a la cultura política en España; tras las últimas elecciones generales ha
habido un salto de un sistema bipartidista al multipartidismo. El surgimiento y el
ascenso en votos de nuevos partidos tanto de la izquierda: Podemos, y de la
derecha: Ciudadanos, ha cambiado el panorama en el Congreso de los Diputados.
Una diversidad clara de ideologías en el espectro electoral ha venido unida de un
cambio de cultura política que anteriormente no se había visto en la democracia
española tras la transición del 78. La sociedad se ha dividido entre tres culturas
políticas.

Los ciudadanos que animan a una cultura política multipartidista son los votantes
de los nuevos partidos políticos. Unidos Podemos, tiene como adeptos a personas
con un nivel de estudios alto, residentes en grandes ciudades como Madrid o
Barcelona, y la edad media es de menos de 35 años. Sin embargo, los ciudadanos de
estudios básicos, de edad media de 55 años residentes en pequeñas ciudades y
municipios, son votantes del Partido Popular y del PSOE. Ellos mantienen una
cultura política tradicional al sistema bipartidista o pragmática.

Fuente: Metroscopia

Después de las elecciones 26J, meses más tarde, Metroscopia hace un estudio sobre
la cultura política en España, y como comenté anteriormente hay tres culturas
políticas. Mayoritariamente, casi el 50% prefiere un sistema político
multipartidista, en contra de la mayoría absoluta, del bipartidismo y que el
Gobierno tenga más peso que el Parlamento.

23
Por otro lado, el sistema bipartidista obtiene la segunda posición con un 29%, todo
lo contrario, al sistema multipartidista, aunque sus electores están divididos en el
poder del Gobierno o Parlamento, ¿cuál de los dos debería tener más influencia en
las instituciones?

La cultura política pragmática es la más diversa al basarse en las mayorías


absolutas, pero defiende el bipartidismo y el Gobierno controle el Parlamento. En
este caso, ha obtenido el 22%.

4.2 Es preferencia ante los españoles el cambio del bipartidismo por


el multipartidismo

Aunque sea más complicado formar gobierno con tantas fuerzas políticas y de
ideologías diferentes, hay una preferencia notable desde el surgimiento del
movimiento social 15-M que resulto salir un partido político de izquierdas
fundando en 2014, PODEMOS, y el ascenso de la derecha, Ciudadanos, sustituyendo
el antiguo discurso de la derecha por uno más novedoso y europeo, esto tuvo
repercusiones ante el PP por la notable perdida de votantes.

Fuente: Metroscopia

Desde febrero hasta septiembre de 2016, se ha notado un descenso de la


preferencia del sistema bipartidista, aunque sí ha habido un aumento en la
preferencia de tener varios partidos, el sistema multipartidista.

En consecuencia, estadísticamente los ciudadanos con menor nivel de estudios, la


gente mayor y los municipios pequeños son más propensos a dar prioridad al

24
sistema bipartidista. Esto surge porque prefieren el anterior sistema político con
mayorías absolutas sin que haya dificultad de formar gobierno, es temor al ascenso
a los nuevos partidos que no conocen, mantener las costumbres políticas, entre
otras cosas.

Sin embargo, la nueva generación opta por tener ‘nuevas caras’ en el parlamento,
la disminución del poder de las elites políticas por una mayor descentralización de
fuerzas políticas, en contra de las mayorías absolutas que han causado terribles
casos de corrupción de ambos partidos que estaban en el poder en el anterior
sistema bipartidista. La mayor participación política de los ciudadanos se refleja
por las preferencias ante otros partidos políticos, en especial hacia PODEMOS.
Aunque sea más difícil formar gobierno, es más probable que partido pacten entre
ellos y así satisfacen con un mayor grado las necesidades de los ciudadanos, cuando
hay dos o más partidos que intentan formar gobierno.

No se puede negar que hay una gran desafección contra las elites que gobiernan,
por lo que causa una actual cultura política decaída, a pesar de ser participativa los
ciudadanos no creen que tienen el apoyo de las instituciones ni que sus necesidades
sean cubiertas. Debido a ese desencanto hacia el sistema, salió a la calle el
movimiento 15-M protestando en contra del Gobierno de aquel entonces por la
crisis económica de 2008. Los casos de corrupción de las elites. Las nuevas
generaciones se están movilizando más en la vida política pidiendo cambios y la
caída de las elites que también son llamadas ‘castas’. Las manifestaciones y las
protestas a lo largo de estos años se han conseguido cambios, cambiando las
ideologías de los ciudadanos españoles que ha llevado un cambio de sistema
político que antes no habíamos visto en la historia de España y de la transición 78,
el multipartidismo. Acercándonos más al sistema europeo y la diversidad de caras
en el Congreso, tanto de sexo, raza, religión y orientación sexual.

4.3 Posmaterialismo a raíz del 15M

Modernización y pos-modernización del politólogo, Inglehart R. es un libro que


trata sobre el cambio cultural, económico y político en 43 sociedades. Afirma que
las sociedades occidentales establecen una variación en sus valores cuando van
hacia la fase postindustrial. El factor determinante son los valores post-

25
materialistas, en que los individuos están interesados en estos sucesos sobre la
ecología, los derechos de la mujer, la democracia participativa, entre otros sucesos
que ocurren en el mundo globalizado. Nuevos grupos sociales se juntan y
comparten sus visiones en hacer políticas públicas, por lo que crea un movimiento
social como ocurrió con el 15-M. Estas políticas innovadoras son creadas por
grupos de jóvenes, personas con alta formación académica, personas no-religiosas
o simplemente nueva clase media, entre otros ejemplos. Estos grupos sociales no
están sujetos a los clivajes tradicionalistas como el de clase, alta o baja ya
posicionaban tu voto ante el sistema electoral.

Grupos sociales o de presión, colectivos y asociaciones plantean una temática para


llevar a cabo “nuevas políticas”, esto es en resumen posmaterialismo. El
Movimiento 15M sus colectivos principales eran: Democracia Real Ya (DRY) una
organización apolítica, Juventudes Sin Futuro una asociación de estudiantes y
recién licenciados, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) una asociación
al derecho de la vivienda, Xnet plataforma de activistas, entre otros.

La cultura política desde la transición a la democracia 78 no había vivido un


Movimiento Social tan impactante que influencio a otros países en el exterior tanto
Gran Bretaña y el Ocuppy Wall Street. Aquí se ve claramente el cambio de cultura
política tras el 15M, nuevos colectivos nacidos a raíz de este movimiento como
Marea Azul, Democracia 4.0, Toma la facultad, STOP Desahucios, entre muchos más.
Estos colectivos independientes defienden sus intereses ante el descontento del
sistema bipartidista y la justicia española, pidiendo cambios y justicia social. Una
división de poderes y reforzar el sistema democrático, las grandes cuestiones que
piden los ciudadanos españoles en aquellas manifestaciones por las que
movilizaron a grupos haciendo un movimiento, esto también es cultura política. Es
innegable la transición de la cultura política tras el 15M.

Aprovechando, el tema posmaterialismo es relevante el cambio cultural sobre el


tema feminismo y la igualdad de género, en el Día Internacional de la Mujer el 8 de
marzo se convocaron una huelga diferentes asociaciones feministas tanto político
o apolíticas en contra la discriminación, el acoso y la violencia. Fueron marchas en
120 ciudades españolas reivindicando los derechos de la mujer. Sindicatos como
UGT y CCOO lograron un éxito inolvidable en la historia de España.

26
“Hemos puesto el machismo y la desigualdad en todas las casas, en toda la sociedad y
nadie puede quedarse indiferente”, Ruth Cervantes, de la Comisión 8-M.

Una huelga que se unieron políticas, artistas, funcionarias, amas de casa,


estudiantes, entre otras más incluyendo la presencia de hombres. Esta movilización
abarco todos los temas sobre la desigualdad de género. Aquí nos fijamos en el
cambio de cultura política porque anteriormente nunca se habían movilizado a
tantas personas reivindicando los derechos de la mujer reclamando a las elites
políticas y a la justicia por cambios progresistas. Al igual que ha habido un cambio
de sistema político en la participación electoral por los nuevos partidos políticos,
ahora con el ascenso de la extrema derecha más multipartidista se ha vuelto el
sistema, pero el posmaterialismo no se queda indiferente. Los temas más tratados
en estos últimos dos años son sobre la violencia de género, en que las mujeres se
España están unidas hartas de la violencia machista que se vive cada día.
Movilización como el 8M o el de en contra de la sentencia de la Manada es lo que
une a que las mujeres salgan a defender sus derechos universales. Con anterioridad
a la democracia era algo imposible de hacer, pero después de la transición apenas
ha habido movilización hasta ahora.

4.4 La evolución de la cultura política de los españoles desde el 15M

Se forma un movimiento social en contra de la crisis económica que se vivía desde


el 2008, recortes, aumento en la desigualdad social, la brecha salarial, la corrupción,
entre otros aspectos negativos. Este movimiento es llamado 15M, un movimiento
formado durante la legislatura de Rodríguez Zapatero de 2008. Estos actos como la
crisis financiera que sufría el Estado provocaron elecciones generales anticipadas.
Los ciudadanos españoles tienden ir a las urnas cuando son elecciones generales,
por ello hubo la mayoría absoluta del Partido Popular con victoria de Mariano Rajoy
como presidente del Gobierno.

Durante la crisis económica cuando se funda este movimiento social que influencio
al Occupy Wall Street en septiembre del mismo año, 2011. Hay un cambio en la
cultura política y la opinión pública, en la que están interrelacionados ambos
términos, este cambio surge por la desafección de los ciudadanos hacia los partidos
políticos que son los que peor se valoran por los infinitos casos por corrupción,

27
despilfarro y no una real separación de poderes políticos. Los ‘indignados’ del 15M
era un colectivo de ciudadanos que expresan su rechazo hacia las instituciones y la
burocracia el Estado, que se presenta con cambios y un modelo alternativo de la
situación política actual. Se aquí se han creado varias plataformas de movilización
social, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en contra de los
desahucios.

La democracia se está poniendo en juego cuando el poder llega exclusivamente a


las elites se convierte en un despotismo. El despotismo en las democracias era algo
que ya afirmaba el filósofo Tocqueville en su obra ‘Democracia en América’. Se
necesita la acción colectiva de los ciudadanos para enfrentarse y hacer eco ante las
instituciones públicas, donde la igualdad y la libertad emanan en una civilización
sin temor a la servidumbre. Durante el surgimiento del 15M se vivía en una
recesión económica que ha llevado a la actualidad una crisis social y democrática
por su debilitamiento, donde el Gobierno se deja influenciar por políticas
supranacionales por instituciones internacionales como la Unión Europea y/o el
Banco Mundial. Recortes en sanidad, educación, seguridad social, entras más
servicios públicos han llevado el país a un estado de desigualdad social con
problemas sociales, en que la clase media está desapareciendo. Estos son uno de
los impactos hacia el cambio de cultura política, la falta de representatividad en la
democracia participativa. El escritos Robert Dahl, afirmaba vivimos en una
poliarquía en vez de una democracia, un gobierno de munchos.

Para Dahl una poliarquía cumple los siguientes requisitos:

Para que un sistema político funcione correctamente los ciudadanos deben poder:
1) Formular sus preferencias.

2) Expresar esas preferencias a otros y al gobierno mediante la acción


individual o colectiva.

3) Lograr que las propias preferencias sean consideradas por igual, sin
discriminaciones en cuanto a su contenido u origen.

28
Para que se den estas tres oportunidades el Estado tiene que garantizar por lo
menos:

● La libertad de asociación y organización

● La libertad de pensamiento y expresión

● El derecho de sufragio activo y pasivo

● El derecho a competir por el apoyo electoral

● Fuentes alternativas de información accesibles

● Elecciones periódicas libres y justas, que produzcan mandatos limitados

● Existencia de instituciones que controlen y hagan depender las políticas


gubernamentales del voto y de otras expresiones de preferencias

Dahl defiende que la democracia es solo un concepto teórico que no ocurre en la


realidad, en que la poliarquía es lo más similar a los que viven los estados que se
declaran ‘democráticos’ pero realmente no abarcan todos los principios
democráticos.

La ‘democracia de elección’, es uno de los mayores problemas de los políticos


aparte de la denigrante corrupción, el hecho de que los ciudadanos votan a ciertos
partidos políticos para acoger sus intereses ven que no se cumplen por lo que causa
un desafecto y desmotivación hacia la política, es por ello por lo que es inevitable
hablar del cambio de la cultura política española, poniendo en riesgo la legitimidad
democrática.

Inevitablemente la opinión pública ha sido influencia por los medios de


comunicación, y esto ocurre internacionalmente. Aparte de informar y difundir
noticias, también tienen un aspecto importante en la influencia de la opinión
pública de la sociedad. Sabemos que los medios de comunicación en España están
bastante politizados dependiendo de qué posición ideológica se inclinan, hacia la
derecha o izquierda, pero casi nunca se encuentran artículos de noticias centristas

29
u objetivos. El politólogo J. M. Valles: ‘Los medios de comunicación han asumido un
papel de actores políticos desde la misma transición la democracia.’ L sociedad
española entiende la política a través de los medios, como los programas de
televisión, radio, redes sociales y periódicos, en especial Internet. Los medios de
comunicación forman parte de la cultura política porque de ahí se forma la opinión
publica de los ciudadanos hacia los políticos y la percepción de la situación política
del país.

En resumen, la cultura política tras el 15M, en plena situación de crisis económica


que ahora se ha transformado en una crisis social, es un descontento de la
ciudadanía hacia los políticos elitistas. Las manifestaciones, las protestas y la
participación social en la política está transformando a la ciudadanía, en especial a
la nueva generación que pide cambio social y una real democracia. Nuevos
colectivos salidos del 15M reclaman cambios reales, en que los ciudadanos sean
escuchados y apoyados, que realmente se cumplan las promesas electorales. Un
gobierno representativo en una democracia de elección sea la solución de los
problemas sociales.

Cuarenta años han pasado desde la transición a la democracia, en su aniversario en


pleno mes de diciembre, los ciudadanos aun reclaman sus derechos, incluso piden
reformas de la Constitución del 78. La nueva generación piensa diferente a la
anterior, por lo cual se está viviendo un cambio en la cultura política, a través de
marcos generacionalitas que se apoyan en los principios democráticos y en la
separación de poderes, como el aumento de la participación ciudadana en la
política.

V. Conclusión

Las protestas y el movimiento ciudadano del 15M visibiliza y canaliza la


insatisfacción ciudadana en un aparente consenso ciudadano latente y
transversal que se posiciona de forma crítica hacia la necesidad de una
regeneración democrática. Traspasa la mera visión negativa de la gestión de la
crisis económica y el marco institucional heredado de la Transición para orientar
el malestar por el funcionamiento económico y político del país.

30
Luego del cierre de las acampadas y del abandono de las plazas, las demandas que
salieron del proceso de debate interno no tuvieron éxito por sí mismas más allá
de la inclusión en el discurso de algún partido o líder político. Sin embargo ¿se
puede medir el éxito del 15 en su capacidad de acción real? No. El legado del
movimiento es haber sido una plataforma para visibilizar no solo un descontento
masivo y ampliamente apoyado en diversos sectores de la sociedad española, sino
que también por haber servido para impulsar nuevos valores provenientes de
movimientos que hasta entonces habían estado apartados de la política. Los
ecologistas, el feminismo, entre otros, pudieron desarrollar sus discursos y
plantear reivindicaciones que hasta el día de hoy se mantienen en el escenario
político, ya sea de mano de los partidos que se nutrieron de esos valores, como de
los medios de comunicación que se han hecho eco de sus reivindicaciones. Ha
sido, también, como un trampolín para que nuevos actores se integren en puestos
dentro de los ayuntamientos o del parlamento, llevando consigo las
problemáticas que el 15M denunciaba como bandera de lucha.

¿Ha sido suficiente para cambiar la cultura política de la ciudadanía? Se mantiene


un alto nivel de desconfianza hacia las instituciones políticas, sin embargo, el
interés que suscita la política ha ido en aumento, aunque no encuentre su forma
de expresarse en participación.

El peligro, como dice Lakoff, es que la derecha puede acabar utilizando aquellas
mismas problemáticas para hacerles un lavado de cara. Así como lo hizo Margaret
Tatcher o Nixon. Convertir los problemas que tienen que ver con deficiencias del
sistema neoliberal, en problemas de otra índole, apropiándose de un discurso que
raya en el idealismo pero que ofrece soluciones simples de corte conservador.

VI. Bibliografía

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31
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