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18 de octubre de 2010

Hon. Leslie Hernández

Presidente Junta de Planificación

Centro Gubernamental Minillas

San Juan, Puerto Rico

comentariosjp@jp.gobierno.pr

VIA CORREO-E

Re: Comentarios al borrador final Reglamento conjunto

Estimada Lic. Hernández:

La Asociación Nacional de Derecho Ambiental (ANDA), Inc. es un


centro de derecho ambiental, sin fines de lucro, dirigido a facilitar el
acceso a la justicia a sectores de escasos recursos económicos, y a
promover el apoderamiento comunitario.

Reconociendo la importancia de las disposiciones del


Reglamento conjunto de permisos para obras de construcción y usos
de terrenos, propuesto por esta honorable Junta de Planificación, para
nuestros clientes y la sociedad puertorriqueña en general,
sometemos para su consideración nuestros comentarios al borrador
final. Confiamos que esta Junta evaluará nuestros comentarios y
atenderá las preocupaciones que en ello expresamos.

Cordialmente,

Verónica González Rodríguez

Directora de programas

1
Comentarios de la Asociación Nacional de Derecho Ambiental
(ANDA), Inc. al borrador final del Reglamento conjunto de
permisos para obras de construcción y usos de terrenos

Introducción

El pasado 14 de junio de 2010, la Asociación Nacional de

Derecho Ambiental (ANDA), Inc., presento a esta Junta de

Planificación en vistas públicas sus comentarios al borrador del

Reglamento conjunto de permisos para obras de construcción y usos

de terrenos (en adelante, Reglamento conjunto). En aquella ocasión,

sometimos extensos comentarios identificando lo que

considerábamos serias deficiencias en el Reglamento conjunto.

Además, señalamos que el proceso había sido uno apresurado y

atropellado, lo cual se reflejo en la publicación de dos versiones del

Reglamento conjunto en el portal cibernético de la Junta y la omisión

información que la Ley para la reforma del proceso de permisos de

Puerto Rico1 (en adelante, Ley 161) ordena que se incluya en el

Reglamento conjunto, entre otros.

Recientemente, esta Junta presentó un nuevo borrador o

“borrador final” del Reglamento conjunto para vistas públicas. Luego

de una revisión cuidadosa del documento, notamos que algunos de

1
Ley Núm. 161 de diciembre de 2009.

2
nuestros habían sido acogidos. Muchos de nuestros comentarios no

han sido atendidos. Así pues, aprovechamos esta oportunidad para

comentar las enmiendas al primer borrador del Reglamento conjunto

y reiterar los comentarios que aún resultan pertinentes. Esperamos

que estos comentarios sean debidamente atendidos y que ayuden a

la agencia en su labor al adoptar un nuevo reglamento

administrativo.

PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LOS PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS

Deseamos iniciar nuestros comentarios con unos apuntes

generales sobre los procesos de participación ciudadana dentro el

nuevo esquema administrativo. Como ya comentamos en una

instancia anterior, nuestro Tribunal Supremo ha hecho expresiones

cónsonas con la importancia de la participación ciudadana en los

procedimientos administrativos: “No nos cabe duda que la

participación en un proceso administrativo es deseable y necesaria.”2

Agencias como la Junta de Planificación tienen entre sus funciones

cumplir con la política pública que le fue encomendada de “fomentar

la participación de la ciudadanía en el proceso de planificación de

Puerto Rico”.3 Específicamente, es deber de la Junta “ofrecer el

máximo de participación posible a la ciudadanía en el proceso de

planificación”.4

De igual forma, el más alto foro de nuestro sistema de justicia

ha advertido sobre la importancia de la transparencia en la toma de


2
Junta de Planificación v. Cordero Badillo, Inc., 2009 TSPR 160, 170.
3
Ley Núm. 75, supra, sec. 62v(a).
4
Íd. sec. 62v (b) y(c).

3
decisiones de agencias administrativas con poderes delegados para

conceder permisos de construcción, (como era ARPE, la Junta de

Planificación y será la OGPe) por gozar de facultades de gran alcance,

que se pueden prestar para abusos serios tanto cuando se conceden

los permisos que se solicitan como cuando estos se deniegan.5

La Ley 16, en su Artículo 1.2, expresa la política pública

adoptada, reconociendo la importancia de la total transparencia

en la gestión pública y la necesidad de una fiscalización

efectiva, real y oportuna en el proceso de otorgamiento de

permisos y licencias. También, reconoce la necesidad de normas

claras que limite el abuso de discreción de los funcionarios y

asegure la planificación cuidadosa del uso del suelo que, a su vez,

debe partir de una visión clara del futuro económico, social y

ambiental de Puerto Rico. Para la consecución de dichos

propósitos es indispensable una participación ciudadana real,

efectiva y oportuna.

Específicamente, en el contexto del derecho administrativo la

notificación es requisito indispensable para la validez del

procedimiento administrativo de carácter adjudicativo en sus

distintas etapas, por lo que el requisito de ser oído- principio de

carácter constitucional- implica el de haber sido notificado.6

Del mismo modo, la notificación de órdenes, resoluciones y

5
Mun. de San Juan v. J.C.A., 152 D.P.R. 673, 689 (2000).
6
Véase, D. FERNÁNDEZ QUIÑÓNEZ, DERECHO ADMINISTRATIVO Y LEY DE PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
UNIFORME 365-366 (2da. ed. 2001).

4
sentencias ha sido reiteradamente protegida por nuestro

ordenamiento jurídico, ya que sirve un propósito lógico y sabio en la

administración de la justicia. Ello, permite a las partes advenir en

conocimiento real de la determinación tomada, a la vez que le otorga

a las personas cuyos derechos pudieran verse transgredidos una

mayor oportunidad de determinar si ejercen o no los remedios que le

han sido concedidos por ley.7

Analizado lo anterior, pudimos observar cambios significativos

en el renglón del deber de notificar de la agencia, en la versión final

del reglamento, que nos presenta grandes preocupaciones. En primer

lugar, vemos que en lo relativo a la Solicitud de Intervención se

cambió una directriz clara y adecuada, de notificar en un término de 5

días la determinación en torno a la solicitud, a un término abierto y

discrecional.

Según el artículo 8.1 de la Ley 161 en el Reglamento Conjunto se

dispondría de un procedimiento, adecuado para someter comentarios

por parte de la ciudadanía. Al igual que advertimos en nuestros

comentarios anteriores, no pudimos observar muchas instancias

donde se dispusiera de ese mecanismo de participación ciudadana.

Sólo se mantiene en el Cap. 6 Sección 6.1.1 (4) sobre los Rótulos de

Presentación, como se disponía en los reglamentos de ARPE, que se

incluya la dirección postal y electrónica de la OGPe para recibir

comentarios sobre la solicitud. Pero, no se delimita el límite de tiempo

para someter estos comentarios. También, se exime de éste requisito


7
Véase Asoc. de Vecinos de Altamesa v. Mun. de San Juan, 140 D.P.R. 24 (1996).

5
las solicitudes de uso ministeriales, limitando así cualquier

observación legítima de un colindante o ciudadano, y que sirva

incluso para corroborar la información dada por el solicitante sobre la

obra.

A su vez, en el caso de los Requisitos Especiales Aplicables a

Consultas para Mejoras Públicas en la Sección 8.1.5, pág 213, se da

15 días, pero sólo a las personas notificadas con anterioridad, y se

incluye una salvedad de “se podrá tramitar la consulta o el proyecto

de mejora pública correspondiente sin que haya transcurrido el

referido término cuando el interés público envuelto así lo justifique”

dando la impresión de que no se tendrán ni siquiera en cuenta los

comentarios hechos en el proceso de evaluación. Nuevamente,

recomendamos que la participación ciudadana debe ser la norma

general, y no la excepción, no se debe limitar este derecho que es

elemento indispensable en una democracia verdadera, y funge como

herramienta fiscalizadora para evitar el mayor perjuicio posible a

terceros en la toma de decisiones, que podrán redundar luego en

litigios judiciales.

Sobre la digitalización completa del proceso

La Ley 161 da un mandato a la incorporación de la tecnología en el


nuevo sistema integrado de permisos con el objetivo de agilizar,
mejorar la eficiencia en el procedimiento y dar transparencia a la
toma de decisiones. Por ejemplo, entre los poderes delegados al
Director Ejecutivo de la OGPE en la Ley 161, está:

6
[p]reparar y mantener los expedientes
administrativos, en formato digital, de los asuntos ante
la consideración de la Oficina de Gerencia y los
Profesionales Autorizados, los cuales estarán
disponibles para inspección del público, ya sea en la
Oficina de Gerencia o sus oficinas regionales, durante
horas laborables y disponibles, para que el público
pueda acceder a la información y data recopilada vía
Internet; 8

Reconocemos la importancia del uso de la tecnología en la gestión

pública y la apertura de los procedimientos a espacios abiertos al

público, como el Internet, para la transparencia de la toma de

decisiones gubernamentales. Incluso, celebramos que el uso de dicha

tecnología, siempre que sea abierta, de fácil acceso por el

Internet y amigable para al usuario, facilita la participación

ciudadana de algunos grupos de interés. Sin embargo, nos

preocupa que la gestión pública se traslade completamente al

campo de la tecnología de métodos electrónicos y se adopte

solo sistemas computarizados en los procedimientos, que terminen

excluyendo y creando barreras para gran parte de la ciudadanía

que no está familiarizada con los adelantos tecnológicos y/o no

tengan ni siquiera acceso a una computadora.

Por tanto, nos preocupa grandemente que el borrador final del

Reglamento Conjunto mantenga como norma general que todos los

procedimientos sean por medios electrónicos. Por ejemplo, desde la

solicitud de servicio9 hasta la radicación de la solicitud a la Junta

8
Vease, Art. 2.3, “Ley para la Reforma del Proceso de Permisos en Puerto Rico”, Ley
Num, 161 del 1 de diciembre de 2010.
9
Borrador de Reglamento Conjunto, Tomo II, Capitulo 1, Regla 2.01 (b))

7
Revisora se perfeccionara mediante la presentación electrónica.10

Todos los documentos a presentar deben ser digitalizados y subidos a

la red e incluso se mantendrá el expediente solo en formato digital.

Entendemos que el reglamento va más allá del mandato de la Ley

161, sobre el uso de la tecnología y puede tener en su aplicación un

efecto dispar, en violación a la cláusula de igual protección de las

leyes y debido proceso de ley, por cerrar o limitar el acceso a los

grupos de escasos recursos económicos y/o no usuarios de

computadoras.

Nuevamente, recomendamos que tengan formas no

computadorizadas para llevar los procedimientos. También,

recomendamos tener todos los expedientes impresos en papel para

los solicitantes legos en computadoras que quieran revisarlos.

Además, nos reafirmamos en que se mantenga como regla general la

notificación de los procedimientos por correo regular, y sólo como

alternativa el correo electrónico por ser la primera un método más

confiable en términos de confirmación de envío y recibo.

TOMO II PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS

CAPÍTULO 6: PROCESOS ADJUDICATIVOS EN GENERAL

Regla 6.1 Disposiciones generales

Sección 6.1.1 – Rótulo de presentación

En nuestros comentarios al borrador anterior del Reglamento

Conjunto, celebramos que se requiera someter evidencia digital de la

10
Id. Tomo II, Capitulo 1, Regla 3.

8
instalación del rótulo, así como el que se sancione el incumplimiento

del referido requisito con el archivo de la solicitud y el referido a la

OIGPe. Sin embargo, allí realizamos varios comentarios a la referida

Sección que no fueron atendidos en el “borrador final” del

Reglamento Conjunto. Por tal razón, procedemos aquí a reiterarlos.

De entrada, desconocemos que medidas de control, si algunas,

implementará la OGPe para asegurar que la evidencia digital

sometida a la agencia sea confiable, no haya sido alterada o editada,

y corresponda realmente al predio para el cual se está solicitando el

permiso. Sobre este particular, y como mecanismo para disuadir tal

conducta, recomendamos que se aperciba a los solicitantes de

permisos de la imposición de sanciones más severas, como el archivo

con perjuicio de la solicitud, la imposición de multas, además del

encausamiento criminal correspondiente, según lo requiera cada

caso, cuando se descubra que la imagen digital cargada al sistema

haya sido alterada o editada, o no corresponda al solar y/o terreno

para el cual se está solicitando el permiso específico, etc.

Por otra parte, preocupa de sobremanera el que los términos

para cumplir con el requisito de publicación del rótulo sean similares

a los términos que tiene un profesional autorizado para resolver una

solicitud de permiso ministerial. En estos casos, un solicitante podría

someter a la OGPe la evidencia que alegadamente acredite el

cumplimiento con el requisito de publicidad de la solicitud al mismo

momento en que el profesional autorizado expida el permiso. Esto

tendría el efecto de derrotar uno de los propósitos de la instalación de

9
este tipo de rótulos, a saber, informar a la ciudadanía sobre la

pendencia de estas solicitudes de permiso, de manera que, si así lo

interesan y tienen derecho a ello, puedan solicitar intervención en

dichos procesos para hacer valer sus derechos. Debe recordarse que

tanto la Ley 161 como el borrador del Reglamento Conjunto

contemplan la intervención de partes interesadas en solicitudes de

permisos ministeriales, con excepción de las de uso. Sin embargo, al

disponer que las solicitudes de permisos ministeriales ante

profesionales autorizados se resolverán en cinco (5) días,11 mientras

que los solicitantes tendrán dos (2) días para instalar el rótulo, y tres

(3) días luego de ello para subir la foto que así lo acredite al sistema,

se abre las puertas a la posibilidad de que un solicitante reciba su

permiso antes de que la OGPe pueda incluso certificar que se ha

cumplido con el requisito de publicación del rótulo. Ello, amén de ser

problemático, puesto que, expedido el permiso, se reducen las

posibilidades de su revocación, tiene el efecto de limitar severamente

la participación ciudadana en la evaluación de solicitudes de permisos

ante profesionales autorizados. Aún bajo el supuesto de que un

solicitante de permiso cumpla con el requisito de publicación del

rótulo dentro del término señalado en la Sección 6.1.1 en cuestión, el

término restante para evaluar una solicitud de permiso ministerial es

demasiado corto como para permitir que cualquier parte interesada

se entere de la existencia del procedimiento y solicite intervención en

el mismo.

11
Sección 6.2.3(c) de la Regla 5.00 del Tomo II, Capítulo 6 del “borrador final” del
Reglamento Conjunto.

10
Si bien estos casos versan sobre solicitudes de permisos

ministeriales, ello no significa que estos casos no estén exentos de

controversia. Así lo contempla el propio Artículo 9.3 de la Ley 161.

Dicha posibilidad, pues, de que en ciertos casos existan

circunstancias especiales que justifiquen denegar una solicitud de

permiso ministerial por ciertos valores subjetivos, requiere crear

espacios reales de participación ciudadana en estos procedimientos.

Se propone, pues, que se aumente el término dispuesto en la Sección

6.2.3(c), para evaluar una solicitud de permiso ministerial ante

profesional autorizado, de manera que realmente se viabilicen las

posibilidades de participación en procesos de evaluación de

solicitudes de permisos ministeriales ante profesionales autorizados.

En los comentarios a la Sección 6.2.3 de este Capítulo se discutirá

este asunto con mayor detenimiento.

En fin, nos place ver que se mantenga el requisito de rotulación

para cumplir con una debida publicidad y notificación sobre la vista

pública, siempre y cuando se dé con el tiempo suficiente, para que las

personas interesadas puedan solicitar participar y se preparen para el

evento. Sin embargo, no reafirmamos en que es importante que se

mantengan fuertes garantías o métodos de control que aseguren la

publicación de dicho rotulo. Es decir, que se dispongan de métodos

que aseguren la publicación de dicho rotulo con no menos de treinta

días (30) de anticipación y que no de espacio al fraude o engaño,

nunca poniéndose el rotulo o dejándolo para pocos días antes del

evento. Una política o reglamentación diferente pondría en riesgo los

11
derechos de los propietarios colindantes y tendría un efecto nefasto

para la participación ciudadana.

Sección 6.1.2 – Solicitud de intervención

Borrador anterior Borrador final


Sección 4.02 (c ) Dentro de Sección 6.1.2 ( c ) Recibida
los próximos cinco (5) dicha petición, se notificará
días de haberse recibido oportunamente la
dicha petición, se notificará la determinación en torno a la
determinación en torno a la misma […]
misma […]

El recurso de intervención es el mecanismo procesal para que


una persona, que no fue parte original en un procedimiento, pueda
defenderse de una determinación administrativa que le pueda ser
adversa.12 Por lo que, la figura del interventor busca salvaguardar los
intereses en juego en la toma de decisiones administrativas.

Pero, para que esta oportunidad de participar sea real y


efectiva debe asegurarse que la determinación de la agencia sobre la
solicitud de intervención se dé tan pronto es solicitada. Sólo así se
asegura al solicitante poder participar efectivamente del proceso. En
el pasado, se han presentado muchos recursos en los tribunales por
el abuso de discreción de funcionarios que no notificaron
oportunamente al solicitante de la intervención, ni la aceptación o
negación, de la solicitud dejando en un ‘limbo’ al solicitante, o
notificándole tardíamente en el proceso, violando así la máxima
constitucional a un debido proceso de ley. Entendemos que la mejor
práctica, y, a su vez, la más cónsona con la política pública de la Ley
16, supra, sobre normas claras que limiten el abuso de discreción es
mantener un término expreso, como era el de 5 días, para la
determinación sobre la solicitud de intervención.

12
Asoc. Residentes v. Montebello Dev. Corp., 138 D.P.R. 412, 420.

12
Regla 6.2 Requisitos aplicables a la presentación y evaluación
de permisos ministeriales

Sección 6.2.3 – Evaluación, tramitación y disposición de


solicitudes de carácter ministerial

El borrador anterior del Reglamento Conjunto establecía un

término de quince (15) días para que, en casos presentados ante la

OGPe, los Gerentes de Permisos emitieran sus recomendaciones

finales en relación a la solicitud presentada. Emitida dicha

recomendación, no se establecía un término para que el Director

Ejecutivo de la OGPe emitiera su determinación final, aunque dicho

término siempre estaría condicionado por el Artículo 8.11 de la Ley

161, el cual establece un término de noventa (90) días, prorrogable

por treinta (30) días adicionales por “circunstancias extraordinarias”,

para la adjudicación de “solicitudes de permisos para proyectos con

usos de suelos”. Igualmente, el Artículo indica que “[e]l término para

la expedición de un Permiso Verde y PYMES no será mayor de 60

días”. Finalmente, la Sección establecía un término de cinco (5) días

para que los profesionales autorizados “expidan” los permisos

solicitados.

La Sección actual del borrador del Reglamento Conjunto

propone que, para toda solicitud de permiso ministerial para zonas

urbanas presentada ante la OGPe, los Gerentes de Permisos tendrán

diez (10) días para emitir sus recomendaciones, mientras que en

casos de solicitudes de permisos ministeriales para zonas no urbanas

presentadas a dicha agencia, los Gerentes tendrán treinta (30) días

para emitir sus recomendaciones. Dichas recomendaciones serán, a

13
su vez, remitidas al Director de la División de Evaluación de

Cumplimiento Ambiental (DECA) para su trámite correspondiente.

Finalmente, a partir del recibo de la determinación de cumplimiento

ambiental, la Sección impone un término de cinco (5) días para que el

Director Ejecutivo de la OGPe emita su determinación final.

En casos sometidos ante Municipios Autónomos, los Gerentes

de Permisos a quienes se les refiera la solicitud de todo tipo de

permiso ministerial deberán emitir sus recomendaciones en quince

(15) días, las cuales serán remitidas al Director de la DECA. Recibida

la recomendación del DECA, el Director Ejecutivo o el Municipio,

según sea el caso, tendrán también cinco (5) días para emitir su

determinación final.

Finalmente, en el caso de las solicitudes de permisos

ministeriales presentadas ante profesionales autorizados, la Sección

establece un término de cinco (5) días para “expedir” el permiso

solicitado.

Si bien la distinción entre permisos ministeriales en zonas

urbanas y no urbanas, con el correspondiente aumento del término

para la evaluación de solicitudes en zonas no urbanas, representa

una mejora sobre el borrador anterior, sigue preocupando la

arbitrariedad de los breves términos establecidos en la referida

Sección. Además, inexplicablemente, la distinción entre permisos

para zonas urbanas y zonas no urbanas sólo ha sido aplicada a

solicitudes presentadas ante la OGPe, y no a las presentadas ante

profesionales autorizados y Municipios Autónomos. Dado que no

14
parecería justificarse tal distinción por el mero hecho de que la

solicitud fue presentada ante un municipio o profesional autorizado,

recomendamos que, como mínimo, se extienda dicha distinción a

ambos casos.

Por otra parte, los términos de diez (10),13 quince (15)14 y

treinta (30)15 días para que los Gerentes de Permisos emitan

recomendaciones sobre solicitudes de permisos ministeriales lucen

irrazonablemente cortos. En virtud del Artículo 3.3 de la Ley 161,

estos funcionarios tendrán a su cargo examinar y emitir

recomendaciones en torno a todas las solicitudes de permisos

presentadas ante la OGPe, requiriendo información adicional a los

solicitantes y las demás agencias que intervienen en estos procesos,

y coordinando los trabajos con los Oficiales de Permisos designados

en dichas entidades públicas. En este sentido, difícilmente puede

argüirse que los términos dispuestos son razonables para emitir las

recomendaciones finales en torno a solicitudes de permisos

ministeriales, particularmente cuando estos funcionarios van a tener

que atender una cantidad sustancial de dichas solicitudes, y de otras

de naturaleza discrecional, a la vez. En este sentido, no parece

particularmente conveniente que el componente principal analítico de

una solicitud de permiso ministerial se limite a diez (10), quince (15)

o treinta (30) días.

13
En casos de solicitudes de permisos ministeriales para zonas urbanas
presentados ante la OGPe.
14
En casos de solicitudes de permisos ministeriales presentados ante Municipios
Autónomos.
15
En casos de solicitudes de permisos ministeriales para zonas no urbanas
presentados ante la OGPe.

15
Por otra parte, dado que la Ley 161 no establece términos

máximos distintos para la evaluación de solicitudes ministeriales o

discrecionales, resulta problemático que el Reglamento Conjunto si lo

haga en términos prácticos, dado que impone términos máximos para

todas las etapas del proceso, incluida la notificación de la

determinación final por parte del Director Ejecutivo de la OGPe, el

Municipio Autónomo o el profesional autorizado, según sea el caso. En

cuanto a este particular, nos parece que, salvo el asunto del término

arbitrariamente corto para casos ante profesionales autorizados, la

redacción de esta parte de la Sección del borrador anterior del

Reglamento Conjunto era superior a la actual. Ello se debe a que,

emitidas las recomendaciones finales de los Gerentes de Permisos,

así como la determinación de cumplimiento ambiental bajo la Ley

sobre Política Pública Ambiental, el Director Ejecutivo no tenía un

término impuesto, más allá del dispuesto en la Ley 161 (90 días,

prorrogable por 30 días más), para emitir su determinación final.

Imponer un término máximo para que el Director Ejecutivo de la

OGPe o el Municipio Autónomo notifiquen su determinación final,

luego de culminado el componente analítico del proceso, no es del

todo objetable. Sin embargo, entendemos que, dado que este

funcionario estará tramitando una cantidad considerable de

solicitudes al mismo tiempo, además de administrando la agencia y

realizando todas las demás funciones inherentes a su función como

jefe de agencia, cinco (5) días es un término irreal, que sospechamos

será incumplido en muchísimas ocasiones. Peor aún, fijar un término

16
máximo para que se emitan tales determinaciones finales, sin que el

término para que el personal técnico de la agencia evalúe las

solicitudes sea ampliado, atenta contra la consideración apropiada de

estas solicitudes de permisos. Debe recordarse que, al aprobar la Ley

de Permisos, el Legislador estimó prudente imponer un término

máximo de 90 días, prorrogable por 30 días adicionales, para atender

éste tipo de solicitudes. Así, según la Rama Legislativa, se atendría el

problema de la dilación excesiva en la adjudicación de estas

solicitudes, mientras, según ésta, se proveían de todas formas

suficientes garantías para asegurar la evaluación adecuada de las

mismas. Independientemente de si el juicio del Legislador es correcto

o no, o de si se ajusta a las exigencias constitucionales de nuestro

ordenamiento, la Junta de Planificación no está facultada para reducir

aún más los términos allí dispuestos, y así trastocar el balance que el

Legislador intentó crear mediante la Ley de Permisos.

Más problemático aún resulta el término de cinco (5) días

señalado para que un profesional autorizado examine y expida un

permiso ministerial. De entrada, el inciso (c) de la Sección 6.2.3 está

redactado de manera problemática pues, al indicar que el profesional

autorizado “expedirá el permiso en un término máximo de cinco (5)

días”, parece sugerir que dicha persona no tiene facultad para

denegar la solicitud, situación que la propia Sección 6.2.4 del

borrador del Reglamento Conjunto contempla. Así, procede modificar

la redacción para expresar que el profesional autorizado resolverá la

solicitud de permiso, o emitirá su determinación final sobre la

17
solicitud de permiso, dentro del término que allí sea establecido.

En cuanto a la extensión de dicho término, preocupa de

sobremanera su corta extensión. Ya en los comentarios a la Sección

6.1.1 de este Capítulo apuntamos al hecho de que este término tiene

el efecto de limitar la efectividad del requisito de publicación de un

rótulo para notificar a la ciudadanía sobre la pendencia del

procedimiento. Nos remitimos, pues, a los comentarios allí vertidos.

Sin embargo, el término de cinco (5) días plantea el problema

adicional de que resulta dudoso que el mismo sea suficiente para

realizar un análisis cabal de la solicitud de permiso. Ciertamente, en

la medida en la que una solicitud de permiso no requiera la

realización de juicios subjetivos, como se plantea es el caso de los

permisos ministeriales, el término necesario para examinar si

determinada solicitud de ajusta a lo permitido por el ordenamiento se

reduce. Sin embargo, la razonabilidad de un término para expedir un

permiso no depende solamente de la sencillez o complejidad de la

solicitud, sino que responde también a los recursos y el tiempo

disponibles para evaluar dicha solicitud. En ese sentido, y partiendo

de la premisa de que los profesionales autorizados también tendrán

prácticas privadas que atender y conciliar con esta nueva función

delegada de expedir permisos, un término perentorio de cinco (5)

días para emitir una determinación final sobre una solicitud es

irrazonablemente corto. Huelga destacar que, a diferencia de los

Gerentes de Permisos de la OGPe, los profesionales autorizados no

tendrán a su haber todo un personal de apoyo especializado en las

18
distintas disciplinas que intervienen en estos procedimientos. Por el

contrario, el conocimiento de estos profesionales, ingenieros,

planificadores, agrimensores, arquitectos y geólogos, estará

condicionado por las disciplinas específicas en las que ejercen y están

formados. Así, no parece racional que el término de éstos para emitir

sus determinaciones finales sea sustancialmente menor al que tiene

la propia OGPe o los municipios.

Propondríamos que no se establezca un término fijo para emitir

recomendaciones finales en torno a todo tipo de solicitudes de

permisos, o para que los profesionales autorizados adjudiquen dichas

solicitudes, sino que se establezcan términos disímiles para cada tipo

de solicitud de permiso ministerial. Así, por ejemplo, el término para

adjudicar una solicitud de permiso de uso ministerial podría ser

considerablemente menor al término para emitir recomendaciones

sobre, o resolver, una solicitud de permiso de construcción que caiga

bajo la categoría de ministerial. Propondríamos, a su vez, que los

términos para que profesionales autorizados expidan permisos

ministeriales sean, como mínimo, tan amplios como los que tengan la

OGPe y los Municipios.

Sería irresponsable, sin embargo, que como parte de nuestra

propuesta sugiriésemos la extensión de los referidos términos, más

allá de indicar que los mismos deben ceñirse a lo ya señalado por la

Ley 161. Ello se debe a que, a la hora de fijar los mismos, se debe

sopesar cuánto tiempo debe invertir un funcionario público o

profesional autorizado en examinar si una solicitud de permiso

19
cumple con todos los requisitos de presentación enumerados en la

Ley 161 y el Reglamento Conjunto, así como si se ajusta a los

requisitos sustantivos establecidos en la legislación y/o

reglamentación aplicable. Dicha determinación sobre cuánto tiempo

debe tomar realizar tales encomiendas, a su vez, debe ajustarse a las

particularidades y a los compromisos operacionales de la persona que

realizará la recomendación o determinación final. Así, pues,

esperamos que, a la hora de articular la extensión de los términos en

la versión final del Reglamento Conjunto, esta Honorable Junta

explique qué criterios y/o metodologías utilizó para llegar a la

conclusión de que los mismos son razonables, y que proveen

suficiente espacio para la consideración adecuada de todos los

elementos que intervienen en estos procesos.

Por último, nos parece que la autorización dispuesta en el inciso

(b)(3) de la Sección 6.2.3, a los efectos de facultar a los municipios a

que certifiquen a sus empleados como profesionales autorizados para

que expidan permisos ministeriales “a favor o por el Municipio”, no

corrige los serios problemas de conflictos de interés de los que

adolecía la versión anterior del borrador. Sobre este particular, el

Artículo 7.6 de la Ley 161 establece que “[n]ingún Profesional

Autorizado podrá expedir una determinación final o permiso, para un

proyecto en el que haya participado en cualquier fase de su diseño, o

tenga algún interés personal o económico directo o indirecto

en dicho proyecto o esté relacionado al solicitante o al representante

autorizado del solicitante dentro del cuarto grado de consanguinidad

20
o segundo de afinidad” (énfasis suplido). En este caso, de concertarse

lo propuesto por este Honorable Junta, funcionarios que están en la

nómina del municipio tendrían que pasar juicio sobre solicitudes de

permiso de su mismo patrono.

De entrada, no nos parece que dicha propuesta sea necesaria,

puesto que el Municipio en cuestión podría fácilmente solicitar un

permiso ante la OGPe, quien vendría obligada a resolver la solicitud

con la celeridad que requiere la Ley 161. Así, pues, facultar a los

empleados del mismo municipio a expedir permisos a su favor no

parece estar justificado en una necesidad apremiante de satisfacer

alguna necesidad particular de estos organismos.

Por otra parte, permitir que los empleados del Municipio

expidan permisos a su favor configura, como mínimo, una seria

apariencia de conflicto de interés. Estos funcionarios se benefician

directa y económicamente de su relación laboral con el Municipio, por

lo que su independencia de criterio está parcialmente comprometida

por dicha relación. Ya el Tribunal de Apelaciones para el Primer

Circuito se ha expresado sobre la inconstitucionalidad de permitir que

funcionarios o contratistas de una agencia, como la Junta de Calidad

Ambiental, adjudiquen querellas en las que la propia agencia es parte

querellante, dado el interés que podrían tener en validar las posturas

de la agencia para recibir nuevos referidos de casos y, así, asegurar

sus empleos.16 De manera similar, aquí estos profesionales,

empleados del Municipio, son colocados en la incómoda posición de

16
ESSO Standard Oil v. López Freytes, et al., 522 F.3d 136 (1er Cir. 2008) (citando a
Ward v. Village of Monroeville, 409 U.S. 57 (1972)).

21
pasar juicio sobre una solicitud de permiso sometida por su patrono.

Así, en casos en los que la solicitud sea contraria a lo requerido por el

ordenamiento, estos funcionarios deben decidir entre denegar la

solicitud, con el temor que ello pueda afectar la estabilidad de su

relación laboral o el ambiente de su trabajo, o concederla, y contrariar

sus conocimientos profesionales, afectando potencialmente su

reputación. Nuestro ordenamiento no debe fomentar tales situaciones

potencialmente conflictivas. Por el contrario, nuestro ordenamiento

debe aspirar a garantizar la imparcialidad de sus decisiones. Ello no

se logra al poner a empleados a evaluar solicitudes de permisos de

sus patronos. Por tal razón, debe enmendarse el inciso (b)(3) de la

Sección 6.2.3 para aclarar que los empleados municipales que sean

certificados como profesionales autorizados no podrán participar en la

evaluación y concesión de solicitudes de permisos presentadas por el

Municipio para el cual laboran.

Sección 6.2.4 – Criterios de evaluación de solicitudes de


carácter ministerial

Más allá de reafirmar el hecho de que la expedición de un

permiso ministerial no puede conllevar juicios subjetivos, así como

que sólo se expedirán permisos ministeriales en casos en los cuales

surja con claridad que lo solicitado cumpla cabalmente con lo

requerido, tanto procesal como sustantivamente, por el

ordenamiento, lo que nos parece apropiado, la Sección 6.2.4 plantea

la interrogante sobre cómo estas solicitudes se integrarán con lo

dispuesto en el Artículo 9.3 de la Ley 161, particularmente en casos

22
en los que sean profesionales autorizados quienes expidan los

permisos. El referido Artículo 9.3 establece lo siguiente:

Cuando debido a factores tales como salud y seguridad


pública, orden público, mejoras públicas, condiciones
ambientales o arqueológicas se hiciere indeseable la
aprobación de un proyecto ministerial, la Junta
Adjudicativa y los Municipios Autónomos con Jerarquía de
la I a la V, según corresponda podrán, en protección del
interés público y tomando en consideración dichos
factores, así como la recomendación de alguna entidad
gubernamental, denegar la autorización para tal proyecto.
La Junta Adjudicativa y los Municipios Autónomos con
Jerarquía de la I a la V, según corresponda podrán
denegar tal solicitud mientras existan las condiciones
desfavorables al proyecto aunque el proyecto en cuestión
esté comprendido dentro de los permitidos para el área
por los Reglamentos de Planificación en vigor. En el
ejercicio de esta facultad, la Junta Adjudicativa y los
Municipios Autónomos con Jerarquía de la I a la V, según
corresponda tomarán las medidas necesarias para que la
misma no se utilice con el propósito o resultado de
impedir la expedición del permiso pertinente o para
incumplir las disposiciones reglamentarias vigentes en
casos en que no medien circunstancias verdaderamente
especiales.

Como bien señala el Artículo, existen instancias excepcionales

en las que, pese a que una solicitud de permiso ministerial cumple

con lo establecido en las leyes y reglamentos aplicables,

consideraciones de “salud y seguridad pública, orden público,

mejoras públicas, condiciones ambientales o arqueológicas”, entre

otras, podrían hacer inviable la solicitud. Siendo éste un juicio

subjetivo, el Artículo 9.3 asigna dicha determinación a la Junta

Adjudicativa o a los Municipios. Sin embargo, ni la Ley 161 ni el

borrador del Reglamento Conjunto parecen viabilizar el que la Junta

23
Adjudicativa pueda siquiera tener la oportunidad de hacer dicha

determinación. Ello se debe a que, de acuerdo a los procesos

establecidos por la Ley y el borrador del Reglamento Conjunto, las

solicitudes de permisos ministeriales nunca pasan a la atención de la

Junta Adjudicativa, sino que son resueltos por el Director Ejecutivo de

la OGPe o por profesionales autorizados.

Para implementar el mandato del Artículo 9.3 de la Ley 161, el

Reglamento Conjunto debe crear un mecanismo mediante el cual se

permita, como mínimo, que partes interesadas planteen la existencia

de tales “casos especiales” en procesos de evaluación de solicitudes

de permisos ministeriales. Dicho mecanismo, a su vez, debe proveer

para que, alegada la existencia de tales circunstancias, el asunto sea

remitido ante la Junta Adjudicativa para su dilucidación. Este

elemento es imperativo pues, de lo contrario, se estaría permitiendo

que, en la evaluación de solicitudes de permisos ministeriales, el

Director Ejecutivo de la OGPe y los profesionales autorizados realicen

juicios subjetivos para conceder o denegar la petición, situación

proscrita de manera diáfana por la Ley 161.

Por último, y como sugerencia de redacción inclusiva,

sugerimos que en donde se menciona “este Reglamento” el inciso (c)

de la Sección 6.2.4, se sustituya por “las leyes y/o reglamentos

aplicables”. El propósito de la enmienda es incluir todas las posibles

fuentes normativas de aplicación a las solicitudes.

Sección 6.2.5 – Permiso ministerial por subrogación

La premisa general detrás de la Sección 6.2.5, que en

24
determinadas circunstancias el Director Ejecutivo de la OGPe se

subrogará en las funciones de los Gerentes de Permisos o del Director

de la División de Evaluación de Cumplimiento Ambiental, resulta poco

controversial. Ciertamente, en las tres instancias que menciona la

Sección, el incumplimiento de los Gerentes de Permisos permitiría la

intervención del Director Ejecutivo para disponer lo que en derecho

proceda. Sin embargo, cabe hacer un comentario general.

En primer lugar, el lenguaje de la Sección es desafortunado, en

la medida en la que sugiere que, si los Gerentes de Permisos o el

Director de la DECA incurren en las instancias enumeradas en los dos

sub-incisos del inciso (a), el Director Ejecutivo de la OGPe “expedirá el

permiso”. Debe quedar claro de la redacción de la Sección 6.2.5 que

la subrogación del Director Ejecutivo no equivale a la expedición del

permiso, sino a que éste pasará a resolver la solicitud pendiente,

según lo que requiera el ordenamiento. Si bien el referido

incumplimiento de los Gerentes justifica la subrogación de parte del

Director Ejecutivo, ello no puede permitir que, mediante dicho

mecanismo, se concedan permisos incompatibles con las leyes y

reglamentos aplicables. Debe enmendarse el lenguaje de la referida

Sección 6.2.5 para disponer que “[e]l Director Ejecutivo adjudicará la

solicitud de permiso ministerial, mediante el mecanismo de

subrogación”, cuando se incurra en las conductas tipificadas en los

dos sub-incisos.

Finalmente, el “borrador final” añade un inciso (b) a la referida

Sección. Mediante el mismo, se establece que si el Director Ejecutivo

25
de la OGPe no actúa dentro del término de quince (15) días que ahora

tiene para “subrogarse”, se entenderá que, para todo efecto legal, la

solicitud ha sido aprobada. Ello nos parece insólito, pues permite que

una solicitud de permiso ministerial quede aprobada sin que el Estado

hubiese realizado juicio alguno relacionado a la solicitud. Peor aún,

dado que en estos casos el Estado no emitirá ningún tipo de

determinación, el que el permiso quede aprobado evitará que la

“aprobación” de dicho permiso no sea revisable por la Junta Revisora

o el Tribunal Supremo.

Por otra parte, la Ley de Permisos no contempla que las

solicitudes de permisos se entiendan aprobadas por el mero

transcurso del tiempo. Por el contrario, dicha medida provee

suficientes remedios para que, en caso de que la OGPe, la Junta

Adjudicativa, los Municipios o los profesionales autorizados incumplan

con los términos para adjudicar las solicitudes que le son

presentadas, los peticionarios puedan acudir al Tribunal para que se

les ordene a resolver las solicitudes pendientes. Ello atiende

adecuadamente este asunto. Permitir que ciertas solicitudes de

permisos queden aprobadas por el mero transcurso del tiempo

conlleva una abdicación total de la responsabilidad por velar

rigurosamente por el fiel cumplimiento de la política pública

constitucional, así como de las leyes y reglamentos ambientales

aplicables a dichas solicitudes. Dicha abdicación representa, además,

una burla severa al derecho a procurar revisión de las

determinaciones finales de dicha agencia o funcionarios, puesto que,

26
en estos casos no habría dictamen que revisar ni notificación que

advierta del derecho a solicitar tal revisión. Ello, nos parece, es

patentemente violatorio del esquema creado en virtud de la Ley de

Permisos, así como del diáfano mandato dispuesto en el Artículo VI,

Sección 19 de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto

Rico, y del derecho a la revisión judicial, corolario del derecho

constitucional al debido proceso de ley. Por consiguiente, debe

eliminarse el inciso (b) de la Sección 6.2.5.

Regla 6.3 Requisitos aplicables a la presentación y evaluación


de asuntos discrecionales

Sección 6.3.2 – Requisitos de presentación

Como cuestión de precisión, la referencia en el inciso (2) de la

Sección 6.3.2 al cuerpo normativo, y con personalidad jurídica para

actuar, en un Condominio, debe ser a la estructura dispuesta por la

Ley de Condominios, a saber, el Consejo de Titulares.

Sección 6.3.5 – Evaluación, tramitación y disposición de las


solicitudes de carácter discrecional

Como se señaló en la discusión de la Sección 6.2.3 de este

Capítulo, el Artículo 8.11 de la Ley 161 establece un término de

noventa (90) días, prorrogable por treinta (30) días adicionales por

“circunstancias extraordinarias”, para la adjudicación de “solicitudes

de permisos para proyectos con usos de suelos”. En la versión

anterior del borrador del Reglamento Conjunto se proponía que, para

toda solicitud de permiso discrecional presentada ante la Junta

27
Adjudicativa de la OGPe, los Gerentes de Permisos a quienes se

refiera la solicitud deberían emitir sus recomendaciones en treinta

(30) días, y que la Junta Adjudicativa emitiría su determinación final

dentro de los términos dispuestos por Ley. La versión actual de esta

Sección propone que dicho término para emitir recomendaciones sea

de sesenta (60) días.

De entrada, celebramos que esta Honorable Junta haya acogido

nuestra propuesta para aumentar el término dispuesto para que los

Gerentes de Permisos emitan sus recomendaciones en torno a las

solicitudes de permisos discrecionales. Sin embargo, propondríamos

que no se establezca un término fijo para emitir recomendaciones

finales en torno a todo tipo de solicitudes de permisos discrecionales,

sino que se establezcan términos disímiles para cada tipo de solicitud

de permiso discrecional. Así, por ejemplo, el término para adjudicar

una solicitud de permiso de uso discrecional podría ser

considerablemente menor al término para emitir recomendaciones

sobre, o resolver, una solicitud de permiso de construcción

discrecional.

Al igual que hicimos en ocasión de los términos para evaluar

permisos ministeriales, aquí también nos abstenemos de sugerir el

establecimiento de un término específico, pues a la hora de fijar los

mismos, se debe sopesar cuánto tiempo debe invertir un funcionario

público en examinar si una solicitud de permiso cumple con todos los

requisitos de presentación enumerados en la Ley 161 y el

Reglamento Conjunto, si se ajusta a los requisitos sustantivos

28
establecidos en la legislación y/o reglamentación aplicable, y si los

juicios valorativos sobre política pública aplicables a la solicitud se

inclinan a favor o en contra de la concesión del permiso. Dicha

determinación sobre cuánto tiempo debe tomar realizar tales

encomiendas, a su vez, debe ajustarse a las particularidades y a los

compromisos operacionales de los funcionarios que emitirán la

recomendación o determinación final. Así, pues, aquí también

esperamos que esta Honorable Junta explique que criterios y/o

metodologías utilizó para llegar a la conclusión de que los términos

finalmente fijados son razonables, y que proveen suficiente espacio

para la consideración adecuada de todos los elementos que

intervienen en estos procesos.

De recordarse que las solicitudes de permisos discrecionales

son las más complejas, y controversiales, sobre las cuales el Estado

tendrá que pasar juicio. El inciso (25) del Artículo 1.5 de la Ley 161

define estas determinaciones de la siguiente manera:

“Discrecional”: describe una determinación que conlleva


juicio subjetivo por parte de un funcionario público, Junta
Adjudicativa o Municipio Autónomo con jerarquía de la I a
la V sobre la forma en que se conduce o propone una
actividad o acción. Estos, utilizan discreción especial o
juicio para llegar a su determinación, ya que esta
determinación involucra más allá del uso de estándares
fijos o medidas objetivas. El funcionario, Junta
Adjudicativa o Municipio Autónomo con jerarquía de la I a
la V, puede utilizar juicios subjetivos discrecionales al
decidir si una actividad debe ser realizada o cómo debe
ser realizada;

De conformidad con lo anterior, en las solicitudes de permisos

discrecionales no sólo interviene el ejercicio mecánico de las normas

29
positivas de nuestro ordenamiento, sino que participa también la

aplicación y elaboración de postulados de política pública que, en

estas materias, ostentan rango constitucional.17 Así, pues, dada la

complejidad de estas determinaciones, resulta imperativo conceder

suficiente tiempo para su evaluación. Si a esto le añadimos que, en

virtud del Artículo 3.3 de la Ley 161 y la propuesta Sección 6.2.3 del

Reglamento Conjunto, estos funcionarios también tendrán a su cargo

examinar y emitir recomendaciones en torno a las solicitudes de

permisos ministeriales, así como requerir información adicional a los

solicitantes y las demás agencias que intervienen en estos procesos,

y coordinar los trabajos con los Oficiales de Permisos designados en

dichas entidades públicas, preocupa entonces el hecho de que estos

funcionarios no tengan demasiado tiempo disponible para el descargo

de sus funciones. En este sentido, el término de sesenta (60) días

podría resultar insuficiente para descargar la importante

responsabilidad impuesta sobre los Gerentes de Permisos en estos

casos.

Sección 6.3.6 – Criterios de evaluación de solicitudes de


carácter discrecional

El inciso (b) de esta Sección provee una lista de criterios y

fuentes normativas que debe tomar en consideración la Junta

Adjudicativa a la hora de evaluar y adjudicar las solicitudes de

permisos discrecionales. La lista, sin embargo, no incluye una serie de

fuentes importantes de aplicación general en todos estos casos, como

la Constitución de Puerto Rico, particularmente su Artículo VI, Sección


17
Véase CONST. ELA, Art. VI, § 19.

30
19 y las garantías contra la privación de intereses propietarios sin el

debido proceso de ley, y la Ley sobre Política Pública de Desarrollo

Sostenible,18 entre otras. Además, inexplicablemente, el borrador

actual del reglamento ha suprimido la referencia a la Ley del Plan de

Usos de Terrenos de Puerto Rico.19 Sugeriríamos que la enumeración

final de criterios provista por el inciso (a) incluya estos ejemplos aquí

mencionados. Además, sugeriríamos también que se incluya un

criterio adicional, a manera de cláusula de salvedad o inclusión, que

requiera que la Junta Adjudicativa tome en consideración cualquier

criterio o fuente normativa dispuesta en otras leyes o reglamentos,

según sean aplicables a la solicitud de permiso en cuestión. Así se

asegura la inclusión de un sinnúmero de fuentes normativas, vigentes

en nuestro ordenamiento, cuyas disposiciones intervienen, afectan

y/o condicionan estos procedimientos.

CAPÍTULO 7: VISTAS PÚBLICAS

Reglas 7.1 – 7.15

Alcance de participación en Vistas Publicas

Nos reafirmamos en que la celebración de vistas


administrativas y públicas fomenta la transparencia en los asuntos
públicos y brinda una oportunidad de participación que puede
resultarle a la ciudadanía más satisfactoria, educada y efectiva, que
la mera presentación de documentos.20 Sin duda, esto brinda a su vez
más confianza en el que hacer de las agencias administrativas.

Nuevamente reconocemos que nos place observar que en


18
Ley Núm. 267 del 10 de septiembre de 2004, 23 LPRA §§ 501-508 (2009)
19
Ley Núm. 550 del 4 de octubre de 2004, según enmendada.
20
W. Vazquez Irizarry, DERECHO ADMINISTRATIVO: Análisis del Término 2006-2007
del Tribunal Supremo de Puerto Rico, 77 Rev. Jur. U.P.R. 783, 801 (2008)

31
el Reglamento Conjunto se mantenga la posibilidad para la
celebración de vista públicas. Sin embargo, observamos serios
cambios entre el borrador anterior del Reglamento y el borrador final
sobre el alcance y efectividad de la participación ciudadana que
entendemos afecta negativamente ésta.

Notificación de Vistas Públicas

Nos preocupa, sobre manera, que el nuevo borrador de reglamento


da términos más cortos, como 15 días y hasta 5 días, para la notificación
de convocatorias a vistas públicas. Lo anterior representa un grave ataque
y socava la efectividad del derecho a participación pública en el quehacer
administrativo y gubernamental. Inclusive, en algunos casos que ya se
habían dispuesto de que la notificación no fuera menos de 30 días antes
de la vista, se limitó a no menos de 15 días, y casos de gran impacto a la
seguridad pública podría a llegar a los 5 días de anticipación la notificación
pública.

Regla 7.2 Notificación de vistas

a. La OGPe notificará por escrito a todas las partes ya


reconocidas o a sus representantes autorizados e interventores
la fecha, hora y lugar en que se celebrará la vista pública. La
notificación se efectuara con no menos de quince (15) días de
anticipación a la fecha de la vista.

b. Excepto en los cambios de calificación, el solicitante publicará


un Aviso de Prensa en un periódico de circulación general en
Puerto Rico, con no menos de quince (15) días de antelación
a la fecha de vista, notificando la fecha, hora y lugar en que se
celebrara la vista.

Es todavía más preocupante que en el caso de Proyectos de Energía,


tema de alto interés público por su impacto no sólo económico sino de
seguridad, en la Sección 12.3.6, pág. 267, se dejará a la discreción del
funcionario si se da o no una vista pública, y de darse ésta el aviso público
por la prensa será con no menos de 5 días:

La Junta o la OPGe, según corresponda, celebrara una


vista pública para los Proyectos de Energía propuestos
cuando determine que ello es pertinente o necesario

32
para el ejercicio de sus funciones. En tales casos se
cumplirá con lo siguiente:

a. Notificación -‐ Se publicara, a costo de la parte


proponente, un (1) aviso de prensa en dos (2)
diarios de circulación general con no menos de
cinco (5) días de antelación a la fecha de la vista
pública. Cualquier notificación a una parte que sea
requerida por ley se realizara durante este mismo
termino. […]

Para que una participación ciudadana sea efectiva ésta debe ser una
informada y, por tanto, con la suficiente oportunidad de poder prepararse
adecuadamente para presentar los argumentos a favor o en contra. Un
término de 15 días no es suficiente para que cualquier persona con
interés pueda hacer la investigación necesaria, tener acceso a los
documentos pertinentes y preparase adecuadamente para presentar sus
posición al respecto. El dar términos cortos y atropellados a la ciudadanía
para su participación en los procesos administrativos, hace de estas vistas
públicas unas pro-forma y, por tanto, tiene el efecto de negarle el derecho
a la ciudadanía de fiscalizar y evaluar la razonabilidad de la gestión a
autorizarse.

Como ya habíamos comentado, nos parece apropiado que sea OGPE


quien tenga la encomienda de notificar a las partes reconocidas la
celebración de la vista y no al solicitante. Sin embargo, nos preocupa,
como advertimos anteriormente, que se delegue la notificación por
periódicos, a diferencia del reglamento anterior que lo ordenaba a la
agencia en otros casos, al solicitante del permiso sin ni siquiera
salvaguardas expresas que garanticen o permitan a la agencia dar
seguimiento al cumplimiento con dicha notificación general. Es decir, no se
dispone que el solicitante tenga que cargar al sistema copia del artículo
publicado con la fecha, para verificar que en efecto se publicó bajo los
criterios de forma y con los 15 días de antelación. Tampoco se dispone que
sucediera de no cumplirse con dicho requisito. Esto podría dejar la puerta
abierta para el no cumplimiento de este requisito tan importante para la
publicidad del evento a la ciudadanía y haciendo fútil este espacio para la
participación ciudadana adecuada.

33
En comparación observamos la Sección 21.03 (a), del borrador
anterior, sobre Construcciones, Alteraciones, Ampliaciones o
Reparaciones en Pertenencias No Conformes Legal disponía que la
OGPe sería la encargada de publicar un aviso de prensa en un
periódico de circulación general en Puerto Rico, no menos de treinta
(30) días (en vez de 15 días) de antelación a la fecha de celebración
de una Vista Pública. Entendemos que esta es una mejor práctica y no
comprendemos porque debe haber diferencias en la norma de
publicación entre distintos casos y el cambio en los términos de
tiempo.

CAPÍTULO 8: PROCEDIMIENTOS ADJUDICATIVOS: CONSULTAS

Regla 8.1 Disposiciones generales

Sección 8.1.4 – Requisitos especiales aplicables a consultas


para instalaciones comerciales

La propuesta Sección 8.1.4 de este capítulo del Reglamento

Conjunto tiene lenguaje muy similar al de la vigente Sección 4.02 del

Reglamento de Procedimientos Adjudicativos de la Junta de

Planificación,21 (en adelante, Reglamento 7629). Sin embargo, la

versión propuesta elimina varios requisitos instrumentales del

proceso de evaluación de consultas para instalaciones comerciales,

sin que esta Honorable Junta hubiere explicado las razones por las

cuales propone su eliminación.

En primer lugar, la Sección 8.1.4 elimina el requisito de que la

solicitud de consulta establezca “cómo armoniza la propuesta con el

Plan de Usos de Terrenos, hasta donde éste haya sido estudiado o

adoptado”. El que, en la actualidad, el Estado no haya cumplido con

su responsabilidad de elaborar el Plan de Usos de Terrenos para

21
Reglamento Núm. 7629 del 11 de diciembre de 2008

34
Puerto Rico no significa que deba eliminarse el requisito de que este

tipo de consultas sean compatibles con dicho documento, una vez sea

finalmente promulgado. Además, mientras tanto, estas solicitudes

deben ser compatibles con el documento de Objetivos y Políticas

Públicas del Plan de Usos de Terrenos de Puerto Rico, como bien ya

señala la Sección 6.3.6 del borrador del Reglamento Conjunto. No

debe, ni puede, pues, eliminarse este requisito existente en la

Sección 4.02 del Reglamento 7629.22

Por otra parte, la propuesta Sección 8.1.4 elimina también el

requisito de elaborar un “estudio de viabilidad” dispuesto por la

Sección 4.02 del Reglamento 7629, en el cual se enmarque “el

proyecto propuesto en el contexto de la actividad comercial existente

y aprobada en el área de mercado, según establecida por el

proponente, incluyendo: (a) la saturación de mercado, (b) la oferta de

servicios en el área dentro del renglón ofrecido, (c) los comercios

existentes en los cascos tradicionales adyacentes y las avenidas

principales comerciales (d) impacto adverso o positivo que traerá el

nuevo proyecto al área peticionada en términos comerciales o

generales, (e) condiciones socio-económicas prevalecientes, tales

como: el ingreso per cápita, el desempleo, y otras que puedan arrojar

luz sobre la viabilidad del proyecto (f) incidencia y efecto del tránsito

22
Sobre este particular, resulta inexplicable también que dicho requisito sí se haya
incluido en la Sección 59.3.2 del borrador del Reglamento Conjunto,
correspondiente a los procesos adjudicativos ante la Junta de Planificación. No tiene
sentido que se fraccione la consideración de elementos sobre el Plan de Usos de
Terrenos, de aplicación general a todos los procesos que incidan sobre él ante las
distintas agencias e instrumentalidades del País, de manera que aplique ante
consultas presentadas ante la Junta de Planificación, y no aplique en las
presentadas ante la Junta Adjudicativa de la OGPe.

35
a generarse en relación a la infraestructura vial existente, (g) la

existencia y análisis de lugares alternos viables en el área de

mercado”. Dicho requisito existía, además, en virtud de la Ley Núm.

313 del 19 de diciembre de 2003, derogada por el Artículo 19.8 de la

Ley 161.

Nada impide que esta Honorable Junta preserve el requisito de

estudiar el impacto económico del proyecto comercial propuesto. De

hecho, previo a la aprobación de la derogada Ley 313, la Sección 4.02

del entonces vigente Reglamento de Procedimientos Adjudicativos de

la Junta de Planificación establecía que la solicitud debía “[e]nmarcar

el proyecto propuesto en el contexto de la actividad comercial

existente y aprobada en el área de mercado, incluyendo: (a) la

saturación de mercado, (b) la oferta de servicios en el área dentro del

renglón ofrecido, (c) los comercios existentes de los cascos

tradicionales adyacentes y las avenidas principales comerciales. Así

también, se deberá tomar en consideración el impacto adverso o

positivo que traerá el nuevo proyecto al área peticionada en términos

comerciales o generales. También, se analizará las condiciones socio-

económicas prevalecientes, tales como: el ingreso per capita, el

desempleo, y otras que puedan arrojar luz sobre la viabilidad del

proyecto. Todo esto, conforme a la categoría del proyecto, a la luz de

las condiciones socio-económicas prevalecientes en la región”.

Reglamento Núm. 6031 del 13 de octubre de 1999 (derogado); véase

también Asoc. Res. Urb. Sagrado Corazón v. JP, KLRA 2008-00700

(Sentencia del 23 de febrero de 2009) (discutiendo los cambios entre

36
los Reglamentos de la Junta de Planificación antes y después de la

aprobación de la Ley 313). Así, pues, la existencia de estos requisitos

no responde al capricho de la Junta de Planificación, sino al hecho de

que este análisis es indispensable y pertinente para la evaluación y

adjudicación cabal de este tipo de solicitudes.

Ante esta realidad, preocupa de sobremanera que esta

Honorable Junta pretenda eliminar el requisito de someter un estudio

de viabilidad para estas consultas, sin siquiera anunciar dicho cambio

en la propuesta de enmienda reglamentaria, ni explicar las razones

por las cuales se propone dicha modificación substancial del proceso

de evaluación y trámite de este tipo de consultas de ubicación.

Ausentes dichos fundamentos, así como una base racional que apoye

la eliminación de un requisito tan importante del proceso de

evaluación de este tipo de proyectos, procede la inclusión del inciso

(5) de la Sección 4.02 del Reglamento 7629 en la Sección 8.1.4 del

borrador del Reglamento Conjunto.

Sección 8.1.5 – Requisitos especiales aplicables a consultas


para mejoras públicas

La propuesta Sección 8.1.5 de este capítulo del Reglamento

Conjunto contiene lenguaje similar al de la vigente Sección 4.03 del

Reglamento 7629. Sin embargo, la Sección propuesta suprime un

párrafo importante de la Sección vigente, el cual establece lo

siguiente:

En toda mejora permanente, previo a su presentación, el


proponente verificará la política pública expresada en
Planes de Usos de Terrenos; Programa de Inversiones de
Cuatro Años; Plan de Desarrollo Integral de Puerto Rico;

37
Mapas de Calificación; Mapas de Áreas Especiales de
Riesgo a Inundación; Planes de Ordenación Territorial,
adoptados por la Junta y aprobados por el Gobernador;
Planes Regionales adoptados por la Junta y aprobados por
el Gobernador; reglamentos y demás documentos para
asegurar la conformidad de lo propuesto con la política
pública vigente. La autorización para desarrollar cualquier
mejora permanente que no esté contemplada dentro del
Programa de Inversiones de Cuatro Años, es una
discreción del Gobernador de Puerto Rico.

Si bien podría entenderse que la consideración de estos

elementos ya está contemplada por la Sección 6.3.6 del borrador del

Reglamento Conjunto, entendemos que la inclusión de este pasaje en

la propuesta Sección 8.1.5, salvo la última oración, que no es

aplicable, es deseable. De hecho, resulta curioso que dicho pasaje si

se incluye en la Sección 59.3.3 del borrador del Reglamento Conjunto,

correspondiente a los requisitos de evaluación de consultas sobre

mejoras públicas presentadas ante la Junta de Planificación. Así, pues,

según el razonamiento que se deriva de la lectura integral de ambas

disposiciones, al parecer esta Honorable Junta entiende que sólo se

justifica advertir sobre la necesidad de verificar el cumplimiento con

las normas de política pública expresadas en dicho pasaje a los

proponentes de consultas de ubicación sobre mejoras públicas ante la

Junta de Planificación. Tal distinción, nos parece, no encuentra

justificación racional en nuestro ordenamiento, por lo que debe ser

descartada. Recomendamos, pues, la inclusión de dicho pasaje en la

propuesta Sección 8.1.5.

CAPÍTULO 9: PROCEDIMIENTOS ADJUDICATIVOS: DE LOS PERMISOS

Regla 9.1 Disposiciones generales

38
Sección 9.1.2 – Términos para la adjudicación de permisos

El “borrador final” de esta Sección añade un inciso (b)(2).

Mediante el mismo, se establece que “[u]na vez transcurrido el

término establecido en esta Sección sin que se haya emitido una

determinación final, la solicitud radicada se entenderá aprobada para

todo propósito legal”. Ello nos parece insólito, pues permite que una

solicitud de permiso verde o PYMES quede aprobada sin que el Estado

hubiese realizado juicio alguno relacionado a la solicitud. Peor aún,

dado que en estos casos el Estado no emitirá ningún tipo de

determinación, el que el permiso quede aprobado evitará que la

“aprobación” de dicho permiso no sea revisable por la Junta Revisora

o el Tribunal Supremo.

Por otra parte, la Ley de Permisos no contempla que las

solicitudes de permisos se entiendan aprobadas por el mero

transcurso del tiempo. Por el contrario, dicha medida provee

suficientes remedios para que, en caso de que la OGPe, la Junta

Adjudicativa, los Municipios o los profesionales autorizados incumplan

con los términos para adjudicar las solicitudes que le son

presentadas, los peticionarios puedan acudir al Tribunal para que se

les ordene a resolver las solicitudes pendientes. Ello atiende

adecuadamente este asunto. Permitir que ciertas solicitudes de

permisos queden aprobadas por el mero transcurso del tiempo

conlleva una abdicación total de la responsabilidad por velar

rigurosamente por el fiel cumplimiento de la política pública

constitucional, así como de las leyes y reglamentos ambientales

39
aplicables a dichas solicitudes. Dicha abdicación representa, además,

una burla severa al derecho a procurar revisión de las

determinaciones finales de dicha agencia o funcionarios, puesto que,

en estos casos no habría dictamen que revisar ni notificación que

advierta del derecho a solicitar tal revisión. Ello, nos parece, es

patentemente violatorio del esquema creado en virtud de la Ley de

Permisos, así como del diáfano mandato dispuesto en el Artículo VI,

Sección 19 de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto

Rico, y del derecho a la revisión judicial, corolario del derecho

constitucional al debido proceso de ley. Por consiguiente, debe

eliminarse el inciso (b)(2) de la Sección 9.1.2.

Sección 9.1.3 – Consideraciones especiales al adjudicar un


permiso ministerial

Preocupa el hecho de que el inciso (c) establezca que si el

Departamento de Educación no exprese su objeción a una solicitud de

permiso que tenga el efecto de modificar los usos dentro de zonas

escolares, se entenderá que dicha agencia no tiene objeción a la

solicitud en cuestión. No debería dársele una inferencia tan drástica al

mero hecho de que el Departamento de Educación no exprese su

objeción a determinada solicitud de permiso dentro de treinta (30)

días. Sugeriríamos, como mínimo, que se establezca un mecanismo

similar al dispuesto en el Artículo 8.4 de la Ley 161 para las

solicitudes de recalificaciones, mediante el cual, una vez expirado el

plazo original de treinta (30) días para someter comentarios y/o

recomendaciones, el Director Ejecutivo emite una orden concediendo

40
un plazo final de quince (15) días a la agencia. Dado que, de adoptar

este procedimiento, apenas se está utilizando una fracción de los

noventa (90) días, prorrogables por treinta (30) más, que tiene la

OGPe para emitir su determinación final en el caso, y que las

recomendaciones del Departamento de Educación en nada impiden

que las demás etapas del proceso de evaluación de estas solicitudes

de permisos continúen. Así, pues, limitar el período de comentarios

del Departamento de Educación a sólo treinta (30) días, y disponer

que, transcurrido dicho término, se entenderá que dicha agencia no

tiene objeción a la solicitud de permiso en cuestión, no parece

razonable.

Regla 9.7 Permisos PYMES

No tenemos comentarios significativos sobre esta Regla. En la

Sección 9.7.2, sin embargo, debemos advertir que no nos parece que

la Ley 161 contemple que el Gerente de Salud y Seguridad esté

facultado para expedir permisos PYMES. La confusión sobre este

particular proviene del inciso (l) del Artículo 3.3 de la Ley, que

expresa que “los Gerentes de Salud y Seguridad y Edificabilidad

podrán otorgar certificaciones de salud ambiental y prevención de

incendio y determinaciones finales y permisos de pequeñas y

medianas empresas (PYMES)”. Así, la Ley 161 integra en una misma

cláusula la delegación a estos Gerentes para otorgar ciertas

certificaciones y expedir los permisos PYMES. Sin embargo, de la

misma manera que resultaría absurdo que el Gerente de

Edificabilidad pueda expedir certificaciones de salud ambiental y

41
prevención de incendio, dado que competen a los componentes de

salud y seguridad, resultaría problemático que el Gerente de Salud y

Seguridad pueda autorizar solicitudes de permisos PYMES. En este

sentido, la Exposición de Motivos de la Ley 161 parece también ser

útil para arrojar luz sobre la división lógica de estas funciones, al

establecer que “los Gerentes de Salud y Seguridad y Edificabilidad

podrán otorgar certificaciones de salud ambiental y prevención de

incendio y determinaciones finales y permisos, respectivamente

para pequeñas y medianas empresas (PYMES)” (énfasis suplido). Nos

parece que dicha distribución de competencias es la mejor lectura de

la delegación de facultades dispuesta en el inciso (l) del Artículo 3.3

de la Ley 161, así como la que mejor propende a que estas solicitudes

de certificaciones y/o de permisos PYMES sean atendidas por los

funcionarios que tienen conocimiento especializado sobre el asunto

específico objeto de la solicitud. Proponemos, pues, que se elimine la

referencia al Gerente de Salud y Seguridad en el inciso (a) de la

Sección 9.7.2 del borrador del Reglamento Conjunto.

Capitulo 11: Permiso Verde

En cuanto al tema de los Permisos verde tenemos que señalar

que la sección 9.1.2 del Capítulo 9 del borrador de reglamento debe

ser emendado para aclarar que el inciso 2 no es de aplicación a los

permisos verdes. Este inciso establece que una vez transcurrido el

término establecido de sesenta días para que la agencia expida las

determinaciones finales de Permisos Verde, “la solicitud radicada se

entenderá aprobada para todo propósito legal”.

42
Entendemos que es necesario aclarar el lenguaje de este inciso.

Mantener inalterado este inciso tendrá el efecto de permitir que

solicitudes que no cumplan con las reglas de permisos verdes sean

aprobadas en aquellas circunstancias que la OGPe no pudo tomar una

determinación en un periodo menor de sesenta días. Ello significa que

un proponente que solicitó un Permiso Verde pero que no cumple con

las guías de Proyecto Verde tendrá el beneficio del porciento de

exacción por impacto aun cuando su solicitud no cumple con las

guías. Entendemos que es contrario a la política pública que

proyectos que no cumplen con los parámetros establecidos por las

guías sean automáticamente aprobados en aquellos casos que la

agencia sea vea impedida de evaluarlo debido a la cantidad de

solicitudes presentadas o la complejidad del proyecto envuelto, entre

otras circunstancias que pueden atrasar el proceso de evaluación.

Conforme al mandato constitucional el Gobierno de Puerto Rico tiene

que dirigir el proceso de planificación hacia un desarrollo integral

sostenible mediante el cual se asegure el uso juicioso de las tierras y

se fomente la conservación de los recursos naturales para el disfrute

y beneficio de todos23. Permitir que un permiso que no cumple con los

requisitos mínimos establecidos en las Guías de Permisos Verdes sea

automáticamente aprobado transcurrido los sesenta días que tiene la

agencia para evaluarlo es claudicar al deber que tiene la agencia de

proteger el interés público.

Por último, queremos añadir que también nos preocupa que en

23
Maldonado v. Junta de Planificación, 2007 TSPR 87 (2007).

43
las Guías de Planificación, Ubicación, Emplazamiento y Diseño se

eliminara como una guía requerida el cumplimiento ambiental. La Ley

Núm. 416 de 22 de septiembre de 2004, según enmendada, conocida

como Ley de Política Pública Ambiental requiere que los impactos

ambientales sean evaluados. Entendemos que la tabla debe ser

enmendada para que sea restablezca la letra R, de requerido, en el

recuadro de cumplimiento ambiental. Nuevamente reiteremos que la

OGP estaría claudicando a proteger el interés público y estaría

actuando contrario a la Ley de Política Pública Ambiental si excluye el

cumplimento ambiental como parte de las guía requeridas.

CAPÍTULO 12: TRAMITACIÓN DE ENDOSOS, CONSULTAS Y/O CERTIFICACIONES DURANTE

ESTADOS DE EMERGENCIA

Sección 12.2.4 – Revisión

La Sección 12.2.4 establece que las determinaciones finales

sobre los permisos, certificaciones y/o dispensas concedidas en virtud

de este Capítulo podrán ser revisadas ante la Junta Revisora. Ello es

contrario a lo dispuesto en el Artículo 13 de la Ley Núm. 76 del 5 de

mayo de 2000, que establece que el recurso de revisión se

presentará al Tribunal de Apelaciones. Dado que la Ley de Permisos

no enmienda este Artículo de la Ley 76, la Junta Revisora no tiene

jurisdicción para entender en los recursos de revisión presentados en

virtud de dicha Ley. Debido a ello, debe sustituirse la referencia a la

Junta Revisora en la Sección 12.2.4, incorporando, en cambio, al

Tribunal de Apelaciones.

Regla 12.3 – Guías para establecer el procedimiento expedito


de adjudicación de proyectos energéticos al amparo de la

44
Orden Ejecutiva OE 2010-34 y de la Ley 76 de 5 de mayo de
2000

Debe eliminarse completamente la Regla 12.3 del borrador final

del Reglamento Conjunto. El Artículo 12 de la Ley 76 establece que

las órdenes ejecutivas que declaren un estado de emergencia de

conformidad con la misma sólo tendrán una vigencia de seis (6)

meses. Dado que esta Honorable Junta no está facultada para

extender su vigencia, la Regla 12.3 será totalmente inoperante a

partir de la expiración de dicho plazo de seis (6) meses. Ciertamente,

la Junta de Planificación puede aprobar reglas dirigidas a crear los

procedimientos de evaluación de solicitudes de permisos dirigidos a

atender emergencias declaradas por el Gobernador mediante Orden

Ejecutiva, siempre y cuando éstas sean compatibles con los procesos

ya dispuestos en la Ley 76. Así lo ha hecho esta Honorable Junta

mediante las secciones que componen la Regla 12.2 del borrador de

este Reglamento. Sin embargo, no tiene sentido alguno incluir una

Regla para establecer procedimientos aplicables a los permisos

dirigidos a atender un alegado “estado de emergencia” decretado

mediante una orden ejecutiva que perderá vigencia en pocos meses.

Debe eliminarse, pues, la Regla 12.3 del borrador del Reglamento

Conjunto.

CAPÍTULO 13: PROCESOS CUASI-LEGISLATIVOS

45
Regla 13.1 Solicitud de recalificación (cambios directos de
calificación)

Sección 13.1.8 – Resolución designando los distritos de

calificación

Sugeriríamos que la propuesta Sección 24.08 incluya las

disposiciones del Artículo 8.7 de la Ley 161 en cuanto al contenido de

la Resolución de la Junta Adjudicativa resolviendo las solicitudes de

recalificación, a saber: “(a) una relación sucinta de los fundamentos y

justificaciones en los que descansó la decisión de aprobar la

recalificación; (b) una advertencia clara del derecho a solicitar

revisión judicial y el término disponible para ello; y (c) la advertencia

clara de la fecha de vigencia de las recalificaciones”.

CAPÍTULO 14: EVALUACIÓN DE CUMPLIMIENTO AMBIENTAL

Regla 14.5 Proceso de evaluación del documento ambiental

Secciones 14.5.1 a 14.5.6

Las propuestas secciones 14.5.1 a 14.5.6 establecen términos

de: (1) quince (15) días para emitir sus recomendaciones en torno al

cumplimiento ambiental de las evaluaciones ambientales en casos de

solicitudes de permisos ministeriales en zonas urbanas ante la OGPe

y en toda solicitud de permiso ministerial ante municipios autónomos;

(2) treinta (30) días para emitir sus recomendaciones en torno al

cumplimiento ambiental de las evaluaciones ambientales en casos de

solicitudes de permisos ministeriales en zonas no urbanas ante la

OGPe y en solicitudes de permisos discrecionales ante municipios

autónomos; (3) cuarenta y cinco (45) días para emitir sus

46
recomendaciones en torno al cumplimiento ambiental de las

evaluaciones ambientales en casos de solicitudes de permisos

discrecionales ante la OGPe, así como para emitir sus

recomendaciones en torno a las declaraciones de impacto ambiental

en casos de solicitudes de permisos ministeriales ante municipios

autónomos; y (4) sesenta (60) días para emitir sus recomendaciones

en torno al cumplimiento ambiental de las declaraciones de impacto

ambiental en todos los casos de solicitudes de permisos

discrecionales ante la OGPe y los casos de solicitudes de permisos

discrecionales ante municipios autónomos. Pese a que algunos de los

términos de evaluación fueron aumentados, muy respetuosamente

argumentamos aquí que dichos términos continúan siendo muy

cortos para desempeñar cabalmente el requisito de evaluación del

impacto ambiental de proyectos requerido por la Ley de Política

Pública Ambiental,24 que implementa, a su vez, el mandato ineludible

esbozado en el Artículo VI, Sección 19 de la Constitución del Estado

Libre Asociado de Puerto Rico.25

El proceso de evaluación del impacto ambiental de acciones

propuestas ha sido catalogado como un proceso de planificación, en

el que intervienen un sinnúmero de consideraciones sociales,

ambientales, culturales, entre otras. Debido a ello, los documentos

ambientales, particularmente las declaraciones de impacto ambiental,

suelen ser documentos técnicos, de temas sumamente variados y de

24
Ley Núm. 416 del 22 de septiembre de 2004, según enmendada, 12 LPRA §§ 8001
et seq (2009).
25
CONST. ELA, Art. VI, § 19. Véase Misión Industrial de PR v. JCA, 145 DPR 908 (1998);
Municipio de Loíza v. Sucn. Marcial Suárez, 154 DPR 333 (2001).

47
considerable extensión. La suficiencia del contenido de dichos

documentos, pues, requiere de la intervención de personal diverso de

la agencia evaluadora, actualmente la Junta de Calidad Ambiental.

Por otra parte, la determinación sobre si determinada acción

propuesta tiene un impacto significativo sobre el ambiente, de

manera que se requiera la preparación de una declaración de impacto

ambiental, requiere hacer uso de elementos analíticos subjetivos. Así,

todas las determinaciones realizadas en cuanto a la suficiencia de

estos documentos, así como sobre la necesidad de preparar una

declaración de impacto ambiental, caen bajo la categoría de

decisiones discrecionales. Así, pues, en el proceso de evaluación de

impacto ambiental no sólo interviene el ejercicio mecánico de las

normas positivas de nuestro ordenamiento, sino que participa

también la aplicación de parámetros científicos y sociales, así como la

elaboración de postulados de política pública. Así, pues, dada la

complejidad de estas determinaciones, resulta imperativo conceder

suficiente tiempo para su evaluación.

Lo anterior se complica cuando se toma en consideración que la

entidad a la que corresponderá emitir recomendaciones en torno al

cumplimiento ambiental de todos los documentos ambientales

sometidos ante la OGPe y los municipios, la División de Evaluación de

Cumplimiento Ambiental, tendrá que realizar esta función en cuanto a

todas las solicitudes de permisos sometidas ante la agencia. Así,

pues, estamos ante una División cuya carga de trabajo será

considerable, por lo que difícilmente tendrá tiempo suficiente para

48
descargar la responsabilidad que le es impuesta por la Ley 161. Si a

esto se le añade el que, dado que el borrador del Reglamento

Conjunto preserva el término máximo dispuesto en la Ley de noventa

(90) días, prorrogable hasta ciento veinte (120) días, para la

adjudicación final de las solicitudes presentadas ante la OGPe, no

parece particularmente conveniente que el componente principal

analítico de la evaluación de impacto ambiental de todas las acciones

propuestas se limite a una octava (1/8), una cuarta (1/4), tres octavas

partes (3/8), o la mitad (1/2) de dicho término, según el documento

ambiental sometido y la naturaleza ministerial o discrecional de la

solicitud de permiso presentada. Por tal razón, precisa aumentar el

término concedido a esta División para evaluar las evaluaciones

ambientales y las declaraciones de impacto ambiental que le son

sometidas.

Sobre este particular, al igual que hicimos en ocasión de los

términos para evaluar permisos ministeriales y discrecionales, nos

abstenemos de sugerir el establecimiento de un término específico,

pues a la hora de fijar los mismos, se debe sopesar cuánto tiempo

debe invertir la División de Evaluación de Cumplimiento Ambiental en

examinar si un documento ambiental cumple con los requisitos de la

Constitución, la Ley de Política Pública Ambiental y la reglamentación

aplicable de la Junta de Calidad Ambiental. Dicha determinación sobre

cuánto tiempo debe tomar realizar tales encomiendas, a su vez, debe

ajustarse a las particularidades y a los compromisos operacionales de

los funcionarios que emitirán estas recomendaciones. Así, pues, aquí

49
también esperamos que esta Honorable Junta explique qué criterios

y/o metodologías utilizó para llegar a la conclusión de que los

términos finalmente fijados son razonables, y que proveen suficiente

espacio para la consideración adecuada de todos los elementos que

intervienen en estos procesos.

Por último, si bien la distinción entre permisos ministeriales en

zonas urbanas y no urbanas, con el correspondiente aumento del

término para la evaluación de evaluaciones ambientales en zonas no

urbanas, representa una mejora sobre el borrador anterior, sigue

preocupando la arbitrariedad de los breves términos establecidos en

la referida Sección. Además, inexplicablemente, la distinción entre

permisos para zonas urbanas y zonas no urbanas sólo ha sido

aplicada a solicitudes presentadas ante la OGPe, y no a las

presentadas ante profesionales autorizados y Municipios Autónomos.

Dado que no parecería justificarse tal distinción por el mero hecho de

que la solicitud fue presentada ante un municipio o profesional

autorizado, recomendamos que, como mínimo, se extienda dicha

distinción a ambos casos. El mismo razonamiento aplica también al

hecho de que las secciones establecen términos dispares para

considerar evaluaciones ambientales en casos discrecionales según si

éstas son presentadas ante la OGPe (45 días) o los municipios

autónomos (30 días), o para considerar declaraciones de impacto

ambiental en casos ministeriales (60 días si se presenta en la OGPe;

45 días si se presenta en un municipio autónomo). Dado que la

naturaleza del documento y su complejidad, y no su lugar de

50
presentación, es la que determina el término necesario para su

evaluación, resulta irracional que la evaluación de dichos documentos

en casos presentados ante municipios autónomos tenga términos

más cortos.

Regla 14.6 Exclusiones categóricas

Preocupa el lenguaje de la Regla propuesta, a los efectos de

que una vez se determine que cierta acción cualifica como una

exclusión categórica, ello autoriza a que el Director Ejecutivo de la

OGPe o los profesionales autorizados emitan la determinación de

cumplimiento ambiental de forma automática. Si bien de ordinario

una acción propuesta que ya haya sido catalogada previamente como

exclusión categórica podrá ser fácilmente dispensada de la

responsabilidad de preparar una evaluación ambiental, existirán

casos especiales en los cuales, pese a que la acción propuesta está

enumerada como exclusión categórica, consideraciones sociales,

culturales, geográficas, ambientales, o de otra índole, requieran la

preparación de un documento ambiental. Debido a ello, debe existir

un mecanismo mediante el cual una parte interesada, el Director

Ejecutivo de la OGPe, o un profesional autorizado, pueda argumentar

o determinar, según sea el caso, que no procede certificar el

cumplimiento ambiental de determinada acción de manera

automática, pese a que está enumerado como exclusión categórica.

Regla 14.7 Participación pública en el proceso de


planificación ambiental

El lenguaje de la Regla propuesta es impreciso, en la medida en

51
la que parece condicionar la participación ciudadana en el proceso de

evaluación de declaraciones de impacto ambiental a someter

comentarios en vistas públicas. Debe aclararse que la participación

del público durante estos procesos no está limitada a comparecer a

vistas públicas, si se determina que estás deben celebrarse, sino que

se podrán someter comentarios por escrito a los documentos

ambientales en todos los casos. Así se da actualmente la

participación ciudadana en estos procesos, en virtud de la Regla 254

del Reglamento para la Presentación, Evaluación y Trámite de

Documentos Ambientales, Reglamento Núm. 6510 del 10 de junio de

2002, y ni la Ley 161 ni el borrador propuesto del Reglamento de

Evaluación y Trámite de Documentos Ambientales de la Junta de

Calidad Ambiental alteran este proceso. Debe aclararse, pues, que la

participación durante estos procesos se podrá dar de ambas maneras.

TOMO IV USOS, EDIFICABILIDAD Y CONSTRUCCIÓN

Capítulo 26: Excepciones

Los criterios para la determinación de uso vía excepción no

incluye la protección del ambiente y los recursos naturales. Se limita

a exponer que para obtener una determinación favorable,

la parte interesada debe demostrar que tiene la


capacidad de operar el uso juiciosamente y que la
operación del uso resulta conveniente al interés público, a
base, pero sin limitarse a éstos, de los siguientes criterios:
a. Se proteja la salud, seguridad y bienestar de los
ocupantes de la propiedad objeto de la solicitud así como
de propiedades limítrofes.
b. No se menoscabe el suministro de luz y aire a la
edificación a usarse u ocuparse o a las propiedades
limítrofes.
c. No se aumente el peligro de fuego.

52
d. No se ocasione reducción o perjuicio a los valores de
las propiedades establecidas en áreas vecinas.
e. Se demuestre la viabilidad, adecuacidad y conveniencia
del uso solicitado.
f. Se cumpla con las condiciones establecidas en este
Reglamento o que puedan establecerse para el caso
particular.

Resulta un interés público enmarcado en la Constitución del

Estado Libre Asociado de Puerto Rico la protección del ambiente y los

recursos naturales, por lo cual debe estar expresamente establecido

como un criterio a la hora de efectuar una determinación a través del

mecanismo de excepción.

Sección 26.1.5

Los usos que pueden considerarse vía excepción y que sí

requieren vistas públicas son pocos. Éstos corresponden a los incisos

(f) Club cívico sin fines pecuniarios en cualquier distrito residencial y

en Distritos SH en solares con tamaño suficiente para proveer

estacionamiento...; (n) Hospedería o un hospedaje nn los Distritos R-I;

(u) Institución docente de nivel pre-primario, primario, secundario y

superior en Distritos A-G, R-G, RT-I y RTA; y (x) Instituciones

religiosas, tales como iglesias y templos, en cualquier distrito

residencial...

El resto de los usos para la aprobación de las consultas de

ubicación o solicitudes de permisos vía excepciones no requieren

vistas públicas, máxime cuando puede existir un interés apremiante

para usos como aeropuertos, helipuertos y cines al aire libre, en

cualquier distrito situado en áreas que no hayan sido urbanizadas;

53
comercios que utilicen o almacenen explosivos o materiales

explosivos; u hoteles y hoteles de turismo en Distritos R-I, R-A, R-G y

RZH.

En el inciso (p) se permite vía excepción el uso de hospital u

otra institución para tratamiento psiquiátrico. El lenguaje anterior se

hablaba de tratamiento para “dementes”. No obstante, en dicho

inciso no se corrigió completamente el lenguaje al mantener en la

segunda oración “tratamiento de dementes” antes de referirse a la

ubicación de los mismos.

El uso de hotel y hotel de turismo en distritos R-I, R-A, R-G y

RZH establecido en el inciso (s), además de no requerir vista pública

previa a la autorización de la excepción, no incluye que todo proyecto

que se proponga dentro o adyacente a un área de importancia

ambiental, natural y cultural, deberá obtener la recomendación del

Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y/u otras

agencias concernidas. Tampoco se menciona específicamente sobre

la obligación de cumplir con el retiro de la zona marítimo terrestre

para la construcción de estructuras permanentes o consideraciones

de inundabilidad.

Para los usos correspondientes a instituciones religiosas en

cualquier distrito residencial y otros distritos mencionados en el inciso

x de la Sección, se dispone que si no se pudiese observar los patios

requeridos para este tipo de uso en el lugar propuesto, “se podrá

requerir aislamiento sónico u otras formas de mitigar los efectos del

54
ruido”. Como se puede observar, sería un asunto discrecional de la

agencia el requerir dicho aislamiento sónico. Sin embargo,

particularmente en distritos residenciales, debería ser obligatorio el

requerimiento de aislamiento sónico de no cumplirse con las

distancias de patios requeridos por reglamento.

Tomo VII - Infraestructura

Reconocemos la inclusión de la Sección 45.1.8 en el Tomo VII

sobre Infraestructura. Dicha sección incorpora el requisito de

notificación a colindantes, el cual se omitió totalmente del Borrador

del Reglamento Conjunto. Sin embargo, resulta necesario adoptar en

su totalidad los requisitos necesarios dispuestos en la Ley Sobre la

Construcción, Instalación y Ubicación de Torres de

Telecomunicaciones en Puerto Rico, según enmendada, (en adelante

la Ley de Telecomunicaciones),26 para que el Reglamento Conjunto

Final esté en total armonía con la referida ley y sus enmiendas.

A esos efectos, es importante señalar que el Artículo 8 sobre

notificación a colindantes de la Ley Núm. 268 de 14 de septiembre de

2004 enmienda la Ley de Telecomunicaciones para que ésta

disponga:

Se le requiere a los proponentes de un proyecto para la


ubicación o construcción de una torre de transmisión que,
previo a la concesión de una autorización o permiso
para la construcción de dicha torre por la agencia o
ente gubernamental correspondiente, notifiquen a
los colindantes de cualquier permiso u autorización
solicitado ante dichas entidades gubernamentales para la
ubicación o construcción de torres en las cuales se

26
Ley Núm. 89 de 6 de junio de 2000

55
instalarán estaciones de transmisión de frecuencia
radial "antenas" de carácter comercial y que se le
requiera a los proponentes notificar a los
colindantes en un radio de cien (100) metros en
cualquier dirección tomando como centro la
ubicación propuesta de la torre y que la misma
incluya el nombre del proponente, relación del
proyecto, ubicación exacta, número de caso ante
la Agencia y todo otro detalle que la Junta bajo
reglamento entienda necesario exigir.

La enmienda a la Ley de Telecomunicaciones indica en su

exposición de motivos que “es menester el que tanto los municipios

autónomos como otras agencias de gobierno puedan cambiar algunos

requisitos para asegurar la seguridad y la planificación ordenada

de las instalaciones de estos artefactos y/o instrumentos de las

telecomunicaciones en nuestro pequeño Puerto Rico.”

La sección 45.1.8 del Tomo VII del Reglamento Conjunto, indica

lo siguiente:

Aviso o Notificación a los Dueños de Propiedades


a. El proponente de un proyecto para la instalación o
ubicación de una torre o facilidades de
telecomunicaciones deberá notificar a los dueños de
propiedades que radiquen dentro de una distancia radial
de cincuenta (50) metros tomando como centro la
ubicación propuesta, dentro de un término de diez
(10) días a partir de la presentación. La notificación
deberá ser mediante entrega personal o por correo
certificado con acuse de recibo y deberá incluir lo
siguiente:
1. Nombre del proponente.
2. Naturaleza de la torre propuesta (usos particulares a
los que se dedicará la torre)
3. Ubicación exacta del proyecto.
4. Número del caso ante la agencia.
b. La parte proponente deberá cargar al sistema de
la OGPe evidencia de dicha notificación dentro del
mismo término.

A dicha sección del Reglamento Conjunto debe añadirse que la


56
notificación deberá realizarse a los colindantes que estén dentro de

un sistema radial de 100 metros, según exige la enmienda a la

Ley de Telecomunicaciones, para que el Reglamento Conjunto

este en armonía con la Ley de Telecomunicaciones. Además, deberá

exigirse mediante el Reglamento Conjunto Final que la notificación

deberá realizarse “previo a la concesión de una autorización o

permiso para la construcción de dicha torre”, según exige

igualmente la enmienda a la Ley de Telecomunicaciones.

El requisito de notificación previa la concesión de la

autorización es esencial, pues si no se desterronaría el propósito de

la notificación a los colindantes. Dicha notificación, permitiría y haría

posible garantizarles a los ciudadanos colindantes el derecho de ser

escuchado, y así pueda tomarse en consideración cómo se verán

afectados los propietarios colindantes con la torre propuesta.

Igualmente, el Reglamento para Proyectos de Construcción y

Ubicación de Torres y Facilidades de Telecomunicaciones,

Reglamento de Planificación núm. 26, exige en su sección 4.02 que:

La notificación deberá ser mediante entrega personal o


por correo certificado con acuse de recibo y deberá incluir
la siguiente información:
1. Nombre del proponente
2. Nombre y dirección de los dueños de
propiedades dentro del radio de notificación
3. Naturaleza de la torre propuesta (usos particulares a
los que se dedicará la torre)
4. La ubicación exacta del proyecto propuesto
5. Número del caso ante la agencia
Dentro del referido término deberá informar a la
agencia, mediante declaración jurada, el
cumplimiento con lo dispuesto en esta Subsección.

57
Por lo tanto, debe añadirse como subinciso 45.1.8 (5) al

Reglamento Conjunto Final que se requiera el “[n]ombre y

dirección de los dueños de propiedades dentro del radio de

notificación”, como parte de la información requerida para la

notificación. Igualmente debe incluirse o añadirse que deberá

informarse a la agencia, mediante declaración jurada, el

cumplimiento con esta subsección. Debe notarse que estos

últimos dos aspectos que deben añadirse son requisitos que fueron

adoptados por la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones, en

virut del mandato de la Ley de Telecomunicaciones al solicitar de la

agencia “todo otro detalle que la Junta bajo reglamento

entienda necesario exigir”

En síntesis, deben incluirse a la sección 45.1.8 (Notificación

Colindantes) que: (1) Se requiera la notificación a los colindantes

dentro de un radio de 100 metros; (2) Se requiera la notificación

previa la autorización de la construcción de la torre de comunicación;

(3) Se requiera, como parte de la información contenida en la

notificación el nombre y dirección de los dueños de propiedades

dentro del radio de notificación; (4) Que se evidencie el

cumplimiento con los requisitos de notificación mediante

declaración jurada.

La Junta de Planificación debe reconocer la importancia de una

debida notificación, como así lo hizo la Legislatura en la Ley de

Telecomunicaciones. Es importante y necesario la adopción de estos

58
requisitos para que el Reglamento Conjunto este en armonía con la

Ley de Telecomunicaciones y el Reglamento de Telecomunicaciones.

Tomo VIII: Calidad ambiental y recursos naturales

En este Tomo, el Reglamento conjunto establece y regula los

permisos generales,27 la extracción, excavación, remoción y dragado

de los componentes de la corteza terrestre (en adelante, permiso de

extracción),28 corte, poda y forestación,29 y hábitat30 entre otros (en

adelante y en su conjunto, permisos ambientales). Las disposiciones

de esta Tomo pretenden enmendar y reemplazar múltiples

reglamento de la Junta de Calidad Ambiental (JCA) y el Departamento

de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

Como resaltáramos en nuestros comentarios al primer borrador

del Reglamento conjunto, la importancia de estos permisos

ambientales no debe menospreciarse. El permiso, como herramienta

27
Reglamento conjunto, supra, Tomo VIII, Cap. 46. Actualmente, los Permiso
generales son regulados por Reglamento para el trámite de los permisos generales,
Reg. 7308 de 1 de marzo de 2007 (Aprobado por JCA).
28
Reglamento conjunto, supra, Tomo VIII, Cap. 47. Actualmente regulado por
Reglamento para regir la extracción, excavación, remoción y dragado de los
componentes de la corteza terrestre, Reglamento 6916 del 17 de diciembre de
2004 (Aprobado por DRNA).
29
Reglamento conjunto, supra, Tomo VIII, Cap. 48. Actualmente regulado bajo el
Reglamento de corte, siembra y forestación para Puerto Rico (Reglamento de
Planificación Núm. 25), Reglamento 5922 del 24 de noviembre de 1998 (Aprobado
por JP y DRNA)
30
Reglamento conjunto, supra, Tomo VIII, Cap. 49. Actualmente regulado bajo el
Reglamento para regir la conservación y el manejo de la vida silvestre, las especies
exóticas y la caza en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Reglamento 6765 del
11 de febrero de 2004 (Aprobado por DRNA).

59
de planificación, previene el uso desmedido y arbitrario de derechos

individuales que tendrán efectos directos y/o escalonados en el

disfrute de la propiedad, vida, salud, seguridad y el medioambiente,

de otros. A su vez, los permisos buscan asegurar el cumplimiento

adecuado de las leyes, con el fin último de proteger a la ciudadanía

en general.31 El permiso, en todo caso, es herramienta para la

planificación del desarrollo, acorde con los intereses del colectivo. No

debemos olvidar que la Constitución de Puerto Rico establece como

política pública “la más eficaz conservación de los recursos naturales,

así como el mayor aprovechamiento de los mismos para el

beneficio de la comunidad. . .”.32 Esta cláusula constitucional

establece “un mandato que debe observarse rigurosamente y que

prevalece sobre cualquier estatuto, reglamento u ordenanza que sea

contraria a éste”.33 En consecuencia, “cualquier decisión o

determinación del Estado que incida sobre los recursos

naturales debe responder cabalmente al doble mandato del

Art. VI, Sec. 19 de la Constitución del E.L.A., de lograr la más

eficaz conservación de los recursos naturales, a la vez que se procura

el mayor desarrollo y aprovechamiento de esos recursos para el

beneficio general de la comunidad”.34 Los permisos ambientales, por

supuesto, son una herramienta importante para hacer valer esta

política pública.

31
Véase San Antonio Maritime v. P. R. Cement Co., 153 DPR 374 (2001).
32
CONST. ELA, ART. VI §19. (enfasis suplido)
33
Misión Industrial v. JCA, 145 DPR 908, 919 (1998).
34
Id., 19-20. (citas internas omitidas, énfasis suplido)

60
El sistema para evaluar y conceder estos permisos ambientales,

y la usurpación de las funciones de las agencias ambientales por la

nueva agencia de permiso, amerita ser comentado. En primer lugar,

habría que resaltar que no está del todo claro qué área dentro de la

estructura de la OGPe será encargada de otorgar estos permisos

ambientales. Tampoco se aclara si estos se consideraran permisos

ministeriales o discrecionales. Sobre el permiso ambiental

consolidado, el Tomo II indica que estos serán considerados

ministeriales y que, por tanto, un profesional autorizado podría

concederlos. Sin embargo, al examinarse las disposiciones del

Capítulo 46 de Tomo VIII, sólo se hace referencia a que serán

concedidos por la OGPe. En el caso de los otros permisos

ambientales, sólo se hace referencia a que serán evaluados y

concedidos por la OGPe.

Esta distinción de quién puede conceder los permisos

ambientales es sumamente importante, pues de establecerse que son

ministeriales susceptibles de aprobación por un Profesional

Autorizado, pondría en manos de entes privados, sin el peritaje

necesario para atender las complejidades de los sistemas ecológicos,

la protección de nuestros recursos naturales. Esto difícilmente

compagina con la política pública ambiental enunciada en la

Constitución y la Ley sobre política pública ambiental.35 Como

mínimo, ignoraría la posición del Gobierno de Puerto Rico como

35
Ley sobre política pública ambiental, Ley 416 del 22 de septiembre de 2004, 12
LPRA §§ 8001-8007d (2006 & Supl. 2008)

61
garante del medioambiente y los recursos naturales, según

establecido en la Constitución, al asignarle la función inescapable de

velar por la “más eficaz conservación de los recursos naturales”36 a

entes externos al gobierno.

Por otro lado, tanto para el permiso general como el de

extracción se distribuyen las funciones de concesión y fiscalización

entre la OGPe y la agencia ahora encargada de otorgar el permiso, a

saber la JCA y DRNA. Mientras que se delega en la OGPe la evaluación

de la solicitud y concesión del permiso, son las agencias ambientales

a quienes les corresponde la fiscalización del cumplimiento con la ley,

los reglamentos y los términos del permiso.

Ahora bien, para poder realizar labores de fiscalización

efectivas, las agencias ambientales requerirán una gran inversión de

recursos. Puesto que el personal de la agencia ambiental no tuvo el

beneficio de examinar la solicitud desde su inicio, y por tanto la

agencia desconoce caso, el ejercicio fiscalizador requerirá también

tiempo considerable para que los nuevos fiscalizadores puedan

familiarizarse con los permisos previamente concedidos. La labor de

fiscalización además necesitará suficiente personal capacitado y en

constante interacción con su homólogo en la OGPe que otorga los

permisos generales. Ante los despidos en las agencias y el posible

futuro traslado de personal de la agencias ambientales a la OGPe, nos

preocupa de sobremanera que las agencias ambientales no contarán

36
CONST. ELA, ART. VI §19.

62
con el personal necesario para realizar la fiscalización. Si no se toman

las medidas necesarias para evitar que esto ocurra, se afectarán los

programas federales delegados37 a estas agencias. Peor aún, sin los

recursos y coordinación necesaria, la fiscalización ambiental en

Puerto Rico será inefectiva, en clara violación a la política pública

ambiental.

CAPITULO 46: PERMISOS GENERALES

Según las disposiciones del Reglamento conjunto, “cualquier

determinación final de la OGPe que requiera uno o más de los

permisos ambientales individuales definidos en este Capítulo, incluirá

un Permiso Ambiental Consolidado como parte de dicha

determinación final”.38 Sin embargo, una vez se haya obtenido los

permisos necesarios de la OGPe para la construcción de una obra o

uso del terreno, “el permiso será expedido el mismo día de su

radicación electrónica”.39 Esta disposición constituye una

importante separación con los términos del Reglamento para el

trámite de los permisos generales, que actualmente regula la

37
En algunas instancias, la EPA ha autorizado a la agencia estatal a poner en vigor
una ley federal o parte de ésta, a través de la delegación de programas. La
delegación de programas usualmente ocurre una vez la EPA ha evaluado la
adecuación de los mecanismos estatales para la capacidad de la agencia de hacer
cumplir la ley federal. Algunos ejemplos de programas delegados a la JCA incluyen:
la emisión de permisos de construcción y operación bajo el Título V de la CAA;
Reglamento para el control de la contaminación atmosférica de la Junta de Calidad
Ambiental, Reglamento Núm. 5300 del 28 de agosto de 1995 (aprobado por la JCA);
la sección 303 de la CWA sobre estándares de calidad de agua para Puerto Rico;
Reglamento de estándares de calidad de agua para Puerto Rico, reglamento
número 6616 del 14 de mayo del 2003 (aprobado por JCA); y la regulación de
tanques de almacenamiento soterrados bajo RCRA, Reglamento para el control de
los tanques de almacenamiento soterrado, Reglamento Núm. 4362 del 14 de
noviembre de 1990 (aprobado por la JCA).
38
Reglamento consolidado, supra, Tomo VIII Regla 46.2 c.
39
Id., Regla 46.2 d.

63
evaluación y concesión del equivalente al permiso ambiental

consolidado, en el cual no observamos una disposición similar a esta.

Deseamos reiterar que esta disposición es preocupante en la medida

que no se hará ningún análisis independiente de las actividades

reguladas por estos permisos ambientales, a pesar de los serios

impactos ambientales que podrían conllevar. Nótese que el permiso

general no solo autoriza determinadas acciones necesarias para llevar

a cabo una obra, sino que delimita cómo han de llevarse a cabo. Es

decir, el permiso general no solo verifica la existencia de un Plan CES,

sino que vela para que sea uno adecuado para el tipo de terreno y la

actividad. Así, la concesión del permiso general requiere un análisis

distinto e independiente al que ha realizado la OGPe al conceder un

permiso de construcción.

Para atender esta situación, sugerimos que como mínimo, y

siguiendo disposiciones similares en el Reglamento conjunto, se

establezca que el permiso no entrará en vigor hasta quince (15) días

luego de solicitado, de forma de que la agencia tenga oportunidad de

evaluar la petición y confirmar que la información provista sea

certera. Por último, y como señaláramos en nuestro comentarios

iniciales, resulta preocupante que este Reglamento conjunto, a

diferencia del reglamento de permisos generales vigentes, no incluya

un término de vigencia para los permisos.40

CAPITULO 47: EXTRACCIÓN, EXCAVACIÓN, REMOCIÓN Y DRAGADO DE LOS

COMPONENTES DE LA CORTEZA TERRESTRE

40
Los permisos generales son vigente por un máximo de cinco (5) años. Véase
Reglamento para el trámite de los permisos generales, supra, Regla 18.

64
El Capítulo sobre extracción de materiales de la corteza

terrestre presenta enmiendas significativas al procedimiento de

permisos vigente. La Regla 47.2 establece una lista taxativa de

criterios que se tomarán en consideración al momento de evaluar una

solicitud de extracción. Esta lista no incluye como criterio el historial

de violaciones del peticionario, a pesar de que el Reglamento de

extracción vigente y la Ley de arena grava y piedra incluyen como

factor de evaluación: “Violaciones anteriores por el peticionario, sus

representantes o agentes, de cualquier condición o requisito

establecido en un permiso, de cualquier resolución, decisión u orden

dictada por el Secretario [del DRNA] o cualesquiera de las

disposiciones de [esta Ley] o de los reglamentos promulgados al

amparo de [la] mism[a]”.41 Nuevamente resaltamos que esta

disposición de ley es aún vinculante y que su no inclusión en el

Reglamento conjunto fue una omisión que debe ser corregida antes

de adopción del Reglamento conjunto.

El inciso k de la misma Regla 47.2 establece una lista de

estudios e información adicional que se le podrá solicitar al

proponente. Esta lista viene a sustituir una cláusula más general en el

reglamento vigente. Aunque interpretamos que esta lista no es

taxativa, nos parece conveniente añadir un inciso que en términos

generales aclare que la OGPe solicitar cualquier información que

entienda necesaria antes de tomar su determinación.

Por otro lado, entre las razones para no otorgar un permiso de

41
28 LPRA § 209 (8) (2001 & Supl. 2008).

65
extracción la Regla 47.3 sólo se incluye dos (2) de las limitaciones

actualmente vigentes bajo el la Ley de arena, grava y piedra y el

Reglamento de extracción. Entre las limitaciones que se quedaron

fuera, nos parece importante resaltar el caso de la establecida en la

Sección 1.4 del Artículo 1 del Reglamento de extracción. Dicha

cláusula establece que no se otorgarán permisos de extracción allí

donde el Secretario del DRNA haya declarado una moratoria a los

permisos, luego de una determinación de justa causa.42 Siendo el

DRNA la agencia con la jurisdicción sobre las actividades de

extracción,43 y la única con el peritaje necesario, el Secretario del

DRNA retiene y debería retener la capacidad de declarar una

moratoria a los permisos de extracción en lugar específico, por justa

causa, y así debería reflejarse en el Reglamento conjunto.

El Reglamento conjunto no incluye los términos de vigencia de

los permisos de extracción o alguna guía de cómo se determinarán

esos permisos. La Ley de arena, grava y piedra expresamente

establece un término de vigencia máximo de cinco (5) años.44 El

Reglamento de extracción disponía términos más cortos,

dependiendo del tipo de permiso. Por ejemplo, el permiso simple

tenía una vigencia máxima de cuarenta y cinco (45) días. 45 Una vez

más, recomendamos que se incluyan disposiciones sobre la vigencia

de cada tipo de permiso en el Reglamento conjunto.

42
Reglamento de extracción, supra, Art. 1, Sección 1.4.
43
28 LPRA 206 (2001 & Supl. 2008),
44
Véase 28 LPRA § 210 a.
45
Véase Reglamento de extracción, supra, Art. 4 §4.5.

66
A pesar de que lo comentáramos al primer borrador, el

Reglamento conjunto aún guarda silencio en cuanto al número

máximo de permisos que serán concedidos a un mismo proponente.

La ley de arena, grava y piedra establece que: “El Secretario [del

DRNA] establecerá por reglamento normas relativas al número de

permisos que podrá poseer, en todo o en parte, una misma persona o

empresa y al hacer tal determinación velará porque ningún área o

región de Puerto Rico se cree una situación opuesta al interés público

que pueda encarecer los materiales que precisa la industria de la

construcción. Hasta tanto se establezcan las normas a este efecto,

por la presente se limita a cuatro (4) el número de permisos que el

Secretario podrá concederle, en todo o en parte, a una misma

persona o empresa…”46 Siguiendo el mandado legal, el Reglamento

de extracción limita, por ejemplo, a cuatro (4) el número máximo

permisos formales que recibirá un proponente. El Reglamento

conjunto guarda silencio sobre este punto. A pesar de que este es un

mandato al DRNA, agencia con jurisdicción primaria en el tema, y que

la OGPe estará usurpando las funciones de dicha agencia, el

Reglamento conjunto debería al menos hacer referencia a que el

Secretario del DRNA establecerá el número máximo de permisos que

serán concedidos.

El Reglamento también guarda silencio sobre el procedimiento

para cumplir con los requisitos de la Ley sobre política pública

ambiental. La Ley de arena, grava y piedra declara que se cumplirá

46
28 LPRA § 210

67
con la Ley sobre política pública ambiental mediante la circulación de

una Evaluación ambiental (EA) o una Declaración de impacto

ambiental (DIA).47 A manera de excepción, las actividades de

extracción en la zona costanera y en las cuencas hidrográficas de ríos

que sirven como toma de agua requerirán una DIA.48 Como lo

hiciéramos en nuestros comentarios al borrador anterior,

recomendamos que el reglamento conjunto incorpore en su texto

estas disposiciones.

Por último, del Reglamento conjunto no surge que exista la

posibilidad de solicitar vistas públicas para los permisos de

extracción. Bajo el Reglamento de extracción vigente, el DRNA puede

realizar vistas públicas motu propio o a petición de parte. En estas

vistas, se discutirían los comentarios, objeciones y controversias

relacionadas a la solicitud, expedición o enmienda de un permiso de

extracción.49 La vistas publicas proveen a las personas que puedan

verse impactadas por la concesión del permiso de extracción una

buena oportunidad para expresarle a la agencia sus comentarios o

preocupaciones. La nueva estructura no debería privar a la

ciudadanía de su derecho a participar en las decisiones

gubernamentales que les afectan.

TOMO XII ASUNTOS ENERGÉTICOS

Para este tema, el Reglamento Conjunto toma como base el

Reglamento Número 7796, Reglamento para la Certificación de

47
Véase 28 LPRA § 207.
48
Id.
49
Véase Reglamento de extracción, supra, Art. 18

68
Sistemas de Energía Renovable del 19 de enero de 2010 adoptado y

promulgado por la Administración de Asuntos Energéticos (AAE),

agencia creada por la Ley Número 128 del 29 de junio de 1977. Con

el Reglamento Conjunto, las facultades de certificar equipos y diseños

de sistemas de energía renovable o instalaciones se transfieren a la

Oficina de Gerencia de Permisos o al Profesional Autorizado, según

aplique. Sin embargo, se menciona a través del Capítulo que se

tomarán en consideración los parámetros establecidos en el “Código”

que adopte la AAE para cumplir con la encomienda de complementar

lo enmarcado en el Reglamento Conjunto.

Reconocemos que la inclusión de este Tomo al Reglamento

Conjunto representa un avance para la erradicación paulatina de la

utilización y dependencia de combustibles fósiles y un paso adelante

a producir energía limpia y de menor impacto al ambiente y a los

recursos naturales. A pesar de ello, tenemos una preocupación

genuina sobre la ausencia de estudios científicos, ambientales,

geográficos y económicos anteriores a la regulación de la

construcción de los sistemas de energía renovable con los cuales las

agencias y el gobierno en general pudiesen adoptar un plan ordenado

de política pública, principalmente en cuanto a la ubicación territorial

o extraterritorial de los proyectos futuros a ser permitidos a través del

proceso establecido en el Reglamento Conjunto.

CAPÍTULO 56: SISTEMAS DE ENERGÍA RENOVABLE

Sección 56.2

69
En esta sección se establece el requisito indispensable

consistente a que los diseñadores de sistemas de energía renovable

sean ingenieros profesionales que cuenten con licencia para ejercer la

profesión y que estén colegiados. Actualmente se está comenzando a

utilizar la tecnología para los sistemas de energía renovable al

reconocer como sociedad que los sistemas y los diseños de

construcción hasta ahora usados no son factibles en términos

ambientales y económicos. Por ello, entendemos que en el

Reglamento Conjunto se debe hacer énfasis en la prohibición de

efectuar diseños sin contar con los requisitos esbozados, cuya

prohibición ya estaba establecida en el Artículo 27 del Reglamento de

la AAE, y que se haga referencia a la consecuencia del

incumplimiento. Esto cobra importancia cuando la Sección 56.2.1

establece que los diseños realizados por los ingenieros profesionales

“tienen que concordar con las condiciones existentes del lugar”. Cabe

recalcar que dicha Sección, que corresponde al Artículo 28 del

Reglamento de la AAE, es ambigua y realmente no establece unos

parámetros concretos que deben seguir los diseños.

Sección 56.2.2

El Reglamento Conjunto guarda silencio en cuanto al

procedimiento para obtener la certificación de equipos otorgada por

la Oficina de Gerencia de Permisos, mientas que el Reglamento de la

AAE sí establece dicho procedimiento en la agencia, cuya facultad por

virtud del Reglamento Conjunto fue transferida a la Oficina de

70
Gerencia de Permisos, por lo cual le corresponde a ésta establecer su

propio procedimiento de certificación. Es decir, si esta nueva oficina

es la que va a certificar, se le debe especificar mediante este

Reglamento el procedimiento que debe llevar a cabo para la

certificación de los equipos (al igual que ocurre con la certificación de

instaladores).

En cuanto a los equipos a venderse para la instalación de

sistemas de energía renovable no se especifica la facultad de la

Oficina de Gerencia de Permisos de inspeccionar y probar los equipos

certificados por ésta y de mantener un Registro de los equipos

certificados, mientras que la AAE, quien perderá la facultad de

certificar mediante el Reglamento Conjunto, en su Reglamento tiene

dispuesto esas facultades y deberes, los cuales resultan necesarios

para asegurar la calidad y seguridad de los mismos.

Secciones 56.3 y 56.4

En la Sección 56.3 se establecen los requisitos para toda

solicitud de recomendaciones sobre obras de sistemas renovables.

Entre los documentos que el solicitante tiene que incluir con su

solicitud está un memorial explicativo. En dicho memorial se tiene

que describir, entre otras cosas, los aspectos geográficos. No

obstante, sólo se requiere que la descripción se realice de forma

general y menciona a nivel de ejemplo, la topografía, una descripción

general del medio ambiente y literalmente dice “etc.”. No le provee

una guía concreta al solicitante sobre qué aspectos sociales,

71
ambientales, geográficos y hasta climatológicos se debería expresar

sobre un proyecto u obra particular, máxime cuando dichos aspectos

redundan en la corteza misma del interés público de la protección de

los recursos naturales ante cualquier obra. Tampoco la Sección 56.4

en sus requisitos para la solicitud de permiso de construcción

requiere la constatación de estudios de viabilidad del proyecto en los

ámbitos mencionados. Ejemplos son el impacto negativo en las rutas

migratorias de las aves, el impacto negativo en la salud de las

personas por el estrés del ruido que generan estos sistemas, entre

otros.

Otra consideración es que la mayoría de estos sistemas de

energía renovable dependen de ciertas características geográficas,

climatológicas y ambientales para que sean eficaces y es a través de

análisis específicos y detallados al momento de la solicitud es que se

podría evitar un impacto negativo y significativo al ambiente y a los

recursos ambientales y a la vez evitar construcciones ineficientes e

inoperantes por escasez de estudios científicos y ambientales. A

manera de ejemplo básico, no resultaría factible la ubicación de un

proyecto de sistema de energía renovable solar en un área boscosa

donde la sombra impida la penetración de los rayos del sol al sistema

para la generación efectiva de energía, lo cual equivaldría a la

condición inaceptable de desforestar el área que se pretende

desarrollar para el proyecto. Otro ejemplo es el desarrollo de un

proyecto de energía renovable eólica en un área cuya topografía no

favorezca la producción mínima del elemento más importante para el

72
desarrollo de ese sistema: el viento; y por lo tanto resultaría en una

inversión económica infructuosa.

Sección 56.5

Resulta preocupante que la participación ciudadana en estos

proyectos sea limitada. Esta regla dispone que las enmiendas que se

efectúen a los planos de construcción del sistema renovable que

promueve un proyecto en particular se presentarán a través del

sistema electrónico de radicación. A menos que esta información esté

disponible al público en general tanto en la agencia como en el

sistema de Internet, el proceso no tiene visos de transparencia al

ocultársele a las comunidades, colindantes, grupos con interés y

público en general información que pudiera resultar adversa al interés

público de conservación y protección de los recursos naturales y

ambientales, además de la garantía de justicia ambiental.

Sección 56.6

En los requisitos para la energización del proyecto de energía

renovable construido no se incluyó una cláusula sobre el deber de la

Oficina de Gerencia de Permisos de mantener un registro de los

sistemas de energía renovable instalados y certificados en Puerto

Rico como lo dispone meridianamente el Artículo 18 del Reglamento

de la AAE. Entendemos que en el Reglamento Conjunto se debe

incluir un inciso al respecto para tener registrado un inventario de las

instalaciones de energía renovable que se vayan efectuando y su

localización.

73
CAPÍTULO 57: DISPOSICIONES PARA LA UBICACIÓN, CONSTRUCCIÓN, INSTALACIÓN Y

OPERACIÓN DE SISTEMAS DE GENERACIÓN DE ENERGÍA EÓLICA

Sección 57.2.2

Esta parte es la que establece las disposiciones sobre la

ubicación de los sistemas de generación de energía eólica. Siendo

esta parte uno de los elementos más importantes a la hora de

considerar proyectos de este tipo, el Reglamento Conjunto se limita a

establecer los distritos donde estarán ministerialmente permitidos.

Sin embargo, deja la puerta abierta para que se establezcan en otros

lugares mediante el mecanismo de consulta de ubicación. Tampoco

establece la opción de la posibilidad de estos proyectos en mar

adentro (es decir, parques eólicos marinos), en aguas territoriales de

Puerto Rico que no impacten negativamente zonas turísticas o que

interfieran las rutas migratorias de las aves.

En materia de ubicación de este sistema no se incluyen factores

importantes como factores topográficos, físicos, sociales, económicos,

agrícolas y ambientales. Se incluyen distritos agrícolas para la

construcción de proyestos de sistemas eólicos. No obstante, su

construcción no deberá excluir la producción mixta de energía

renovable y producción de alimentos en una misma ubicación,

creando sistemas mixtos para beneficio de la sociedad

puertorriqueña. Los terrenos agrícolas en Puerto Rico han sido

severamente impactados de forma irresponsable, por lo que se

recomienda el establecimiento de algún tipo de disposición que

fomente o requiera sistemas mixtos de energía eólica y producción

74
agrícola para aprovechar en la medida de lo posible la poca tierra

fértil que le queda al país para la producción de sus alimentos.

Aunque en la Sección 57.2.3 se regula el retiro de

aerogeneradores de viviendas, la cercanía a áreas residenciales debe

incluirse en esta sección como un factor de ubicación,

independientemente que el proyecto se proponga en un distrito el

cual está autorizado ministerialmente. En cuanto al aspecto de

atractivo turístico de la Isla de Puerto Rico, hay que considerar la

localización de los aerogeneradores, de forma tal que no represente

una carga onerosa a la estética natural de puntos claves turísticos.

Por último, uno de los más importantes aspectos es la localización de

acuerdo a la velocidad del viento en donde se pretende construir.

Este factor de ubicación sólo podrá ser satisfecho cuando se

establezca un plan coordinado de control de ubicación de estos

sistemas debidamente sustentado mediante los estudios pertinentes.

Sección 57.2.3

El Borrador preliminar del Reglamento Conjunto disponía que no

se permitirían instalaciones de estos sistemas construidos a gran

escala en zonas de amortiguamiento así designadas por el

Departamento de Recursos Naturales y Ambientales para áreas

ecológicamente sensitivas y protegidas. Sin embargo, el Borrador

final retrocede una vez más en la protección de los recursos naturales

excepcionales que tiene la Isla al disponer que se podrán permitr

proyectos dentro de áreas ecológicamente sensitivas y protegidas si

75
el DRNA “comenta favorablemente la propuesta”. No sólo no debería

permitirse, sino que tampoco dichos sistemas deberían impactar

negativamente las rutas migratorias de las aves, especialmente las

especies expresamente protegidas.

Otra disposición altamente reprobable es la definición de

vivienda para propósitos del retiro de los aerogeneradores. El

Reglamento Conjunto en esta sección dispone que vivienda “se

refiere a las edificaciones construidas y ocupadas legalmente en

propiedades o fincas pertenecientes a terceros que sean adyacentes

a la propiedad donde se instalará el sistema de energía eólica”. Esta

disposición causaría que se atente contra la vida humana por el mero

hecho de que las personas viven en estructuras ilegales, y que por

ello, no se tomará en cuenta a la hora de la ubicación y construcción

de este sistema a gran escala. Aquí entra en juego elementos de

justicia ambiental que son obviados en detrimento de la seguridad y

vida de los seres humanos.

Sección 57.2.4

En el inciso (d) se expresa que se “permitirá” acentuar las palas

de los aerogeneradores para aumentar la visibilidad a las aves con el

propósito de que no se estrellen contra éstas. Sin embargo,

entendemos que no debe dejarse a discreción del solicitante. Debe

considerarse mandatoria la acentuación si se determinase mediante

estudios que en el área hay una alta población de aves o que se

interfiere levemente con las rutas migratorias de éstas. Si el área

76
impacta negativa y directamente la población o la ruta, deberá

considerarse la denegación del proyecto según propuesto en términos

de ubicación.

CAPÍTULO 58: GUÍAS PARA ESTABLECER PARÁMETROS DE DISEÑO Y

CONSTRUCCIÓN PARA INSTALACIONES SOLARES FOTOVOLTAICAS PARA GENERACIÓN Y/O

VENTA DE ENERGÍA

Este capítulo no estaba vislumbrado en el Borrador Preliminar

del Reglamento Conjunto. Indica que la “base legal” del capítulo es la

Orden Ejecutiva del actual Gobernador de Puerto Rico para Activar las

Disposiciones de la Ley Núm. 76 de 5 de mayo de 2000, Boletín

Administrativo Núm. OE 2010-034. Sin embargo, la base legal

verdadera para este capítulo debería ser el Reglamento Número

7796, Reglamento para la Certificación de Sistemas de Energía

Renovable del 19 de enero de 2010 adoptado y promulgado por la

Administración de Asuntos Energéticos (AAE), agencia creada por la

Ley Número 128 del 29 de junio de 1977.

Sección 58.1.3

No es de esperarse que al basarse en la Orden Ejecutiva en la

que se declara una “crisis energética” que la disposición de

tramitación hace referencia a que los proyectos de sistemas de

energía renovable sean desarrollados “de forma rápida”, pero a la vez

“ordenada”, indicando que se tomará en consideración la “mitigación

de impactos ambientales que no puedan ser evitados”, mas sin

embargo, no hace alusión a las consideraciones de impacto ambiental

77
significativo y negativo que no pueden subsanarse con la simple

mitigación.

Sección 58.1.4

Esta sección dedicada a la ubicación demuestra la falta de

planificación y control del desarrollo y uso de nuestros suelos, pues

reconoce que los usos de instalaciones de generación de energía

solar fotovolataicas (y cualquier otro sistema de energía renovable)

no están contemplados en los distritos de calificación establecidos en

el Reglamento Conjunto. La coordinación y el orden de estos

desarrollos no va a ser posible, toda vez que la OGPe, la Junta de

Planificación o la Junta Adjudicativa estaría aprobando proyectos sin

un plan maestro de ordenación territorial que guíe en la eficaz

distribución de estas instalaciones.

Sección 58.1.4

Otra consecuencia de basarse en la Orden Ejecutiva es que se

limita o se elimina completamente la participación ciudadana a través

de vistas públicas en la consecución de la instalación de sistemas de

energía renovable. La sección establece o exención de vista pública o

la reserva del “derecho” de la agencia correspondiente a celebrar o

no vista pública. Entendemos que las vistas públicas deben ser

mandatorias y de esa forma, la agencia logrará obtener mayor

información proveniente de la ciudadanía interesada en participar de

los procedimientos que se den en las agencias.

78
TOMO XIII: PROCESOS ANTE LA JUNTA DE PLANIFICACIÓN

CAPÍTULO 59: PROCEDIMIENTOS ADJUDICATIVOS Y REQUISITOS DE PRESENTACIÓN

Sección 59.3.2 – Consultas para facilidades comerciales

La propuesta Sección 59.3.2 de este capítulo del borrador del

Reglamento Conjunto tiene lenguaje muy similar al de la vigente

Sección 4.02 del Reglamento 7629. Sin embargo, la versión propuesta

elimina el requisito de elaborar un “estudio de viabilidad” dispuesto

por la Sección 4.02 del Reglamento 7629, en el cual se enmarque “el

proyecto propuesto en el contexto de la actividad comercial existente

y aprobada en el área de mercado, según establecida por el

proponente, incluyendo: (a) la saturación de mercado, (b) la oferta de

servicios en el área dentro del renglón ofrecido, (c) los comercios

existentes en los cascos tradicionales adyacentes y las avenidas

principales comerciales (d) impacto adverso o positivo que traerá el

nuevo proyecto al área peticionada en términos comerciales o

generales, (e) condiciones socio-económicas prevalecientes, tales

como: el ingreso per cápita, el desempleo, y otras que puedan arrojar

luz sobre la viabilidad del proyecto (f) incidencia y efecto del tránsito

a generarse en relación a la infraestructura vial existente, (g) la

existencia y análisis de lugares alternos viables en el área de

mercado”. Dicho requisito existía, además, en virtud de la Ley Núm.

313 del 19 de diciembre de 2003, derogada por el Artículo 19.8 de la

Ley 161.

Nada impide que esta Honorable Junta preserve el requisito de

79
estudiar el impacto económico del proyecto comercial propuesto. De

hecho, previo a la aprobación de la ahora derogada Ley 313, la

Sección 4.02 del entonces vigente Reglamento de Procedimientos

Adjudicativos de la Junta de Planificación establecía que la solicitud

debía “[e]nmarcar el proyecto propuesto en el contexto de la

actividad comercial existente y aprobada en el área de mercado,

incluyendo: (a) la saturación de mercado, (b) la oferta de servicios en

el área dentro del renglón ofrecido, (c) los comercios existentes de los

cascos tradicionales adyacentes y las avenidas principales

comerciales. Así también, se deberá tomar en consideración el

impacto adverso o positivo que traerá el nuevo proyecto al área

peticionada en términos comerciales o generales. También, se

analizará las condiciones socio-económicas prevalecientes, tales

como: el ingreso per cápita, el desempleo, y otras que puedan arrojar

luz sobre la viabilidad del proyecto. Todo esto, conforme a la

categoría del proyecto, a la luz de las condiciones socio-económicas

prevalecientes en la región”.50 Así, pues, la existencia de estos

requisitos no responde al capricho de la Junta de Planificación, sino al

hecho de que este análisis es indispensable y pertinente para la

evaluación y adjudicación cabal de este tipo de solicitudes.

Ante esta realidad, preocupa de sobremanera que esta

Honorable Junta pretenda eliminar el requisito de someter un estudio

de viabilidad para estas consultas, sin siquiera anunciar dicho cambio


50
Reglamento Núm. 6031 del 13 de octubre de 1999 (derogado); véase también
Asoc. Res. Urb. Sagrado Corazón v. JP, KLRA 2008-00700 (Sentencia del 23 de
febrero de 2009) (discutiendo los cambios entre los Reglamentos de la Junta de
Planificación antes y después de la aprobación de la Ley 313).

80
en la propuesta de enmienda reglamentaria, ni explicar las razones

por las cuales se propone dicha modificación substancial del proceso

de evaluación y trámite de este tipo de consultas de ubicación.

Ausentes dichos fundamentos, así como una base racional que apoye

la eliminación de un requisito tan importante del proceso de

evaluación de este tipo de proyectos, procede la inclusión del inciso

(5) de la Sección 4.02 del Reglamento 7629 en la Sección 59.3.2 del

borrador del Reglamento Conjunto.

Regla 59.7 Procedimiento de vista

La Regla 59.7 suprime la Sección 9.07 del Reglamento 7629, la

cual faculta al Oficial Examinador a, en casos apropiados, ordenar la

celebración de una Conferencia con Antelación a la Vista. Dado que

este tipo de conferencias no sólo son compatibles, sino que fortalecen

la naturaleza informal, ágil y eficiente de los procesos

administrativos, recomendamos que sea preservada en el

Reglamento Conjunto. Sugerimos, pues, que se añada dicha Sección

al Reglamento Conjunto.

81