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JOSÉ ALVfAR RfSTRfPO

UNA GfSTA SllfNCIADA

CORPORACIÓN COlECTIVO Df hBOGADOS


JOJÉ!J!f!E!JR REf!REPO

rodríguez quito editores


Primera edición año 2000
1.000 ejemplares

Corporación Colectivo de Abogados


José Alvear Restrepo

Portada:
José Alvear Restrepo
Paisaje llanero

Contraportada
Paisaje llanero

© Corporación Colectivo de Abogados


José Alvear Restrepo

ISBN 958-9166-42-3
Preparación editorial y armada electrónica
Rodriguez Quito Editores

Corrección:
José Humberto Beltrán Nova

Impresión y encuadernación
Rodríguez Quito Editores

IMPRESO EN COLOMBIA
PRINTED IN COLOMBIA

Hecho el depósito que ordena la ley


Bogotá, D. C., Colombia
----------------------..............

AGRADECIMIENTOS
A LA FAMILIA DE JOSÉ ALVEAR RESTREPO Y SU DESCENDENCIA
A LA FAMILIA SANÍN
A EuLOGIO FoNSECA
A IZMAR GONZÁLEZ
A JUAN BAUTISTA CHITIVA
A PASTOR PEÑA
A EDUARDO FRANCO !SAlA
A ALBERTO AGUIRRE
A QUIENES HAN OFRENDADO SU VIDA POR LA CAUSA REVOLUCIONARIA Y DE QUIENES SE
DESCONOCE SU NOMBRE PERO QUE HACEN PARTE DE ESTA HISTORIA.
....... ..
..............................--------
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UNA GESTA SILENCIADA

CONTENIDO
PÁGINAS
PRÓLOGO.......................................................................................................................... 11
INTRODUCCIÓN................................................................................................................. 17

PRIMfRA PARTf ................................................................................................................. 23


fRAGUANDO LA REVOlUCIÓN ............................................................................................... 23
Ambiente histórico y político de los cincuenta
1. Contexto histórico de la Revolución Llanera
José Alvear Restrepo en la coyuntura insurrecciona! .. ........ ...... ....... ........ 24
Guadalupe y sus centauros:
Historia regional en construcción .. .. ...... .. .... ...... .. .. .... .... ... ... .... .. .. ..... .... ...... 26
Peones: Lo primordial, saber es poder .......................... .... .. .. .... .... .. .... .. .. .. 28
Historia oficial: De bronce y hojalata ......................................................... 30
La 'Revolución Llanera', una historia por contar ...................................... 33
La historiografía regional: Oficio en ciernes ............................................. 52
Guadalupe y sus centauros como historia producto .. .. .. .. .. .... .. .......... ....... 56
2. Entre clientelismo y democracia directa
Influencias de la Revolución Llanera en la cultura política ....................... 60
Entre lealtades y endeudes:
El haterismo forjador del poder y la acción política local .. .. .. .... .. .. .. .. ........ 65
La sociedad llanera ante la regulación estatal ...... .... .. .... .. .... .. .. .. .... .. .... .. . 70
Crisis política ... Crisis de hegemonía ..................................................... 74
Antirrevolución y contrainsurgencia:
Los antecedentes del sicariato y el paramilitarismo .. .. .. .. .... .. .... .... .. .. .. .. .. .. 83
JOSE ALVEAR RESTREPO

SEGUNDA PARTf ......................................................................................... 95


fL APORTE DE UN INIHECIUAL INTEGRAL .......................................................... 95
3. El Viejo ...................................................................................................... 98
4. Una Constitución para la humanización del Derecho ............................... 115
El terror llegó a Rioblanco .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. ... .. ... .. .. ... .. .. 119
La ley que organiza la revolución de los llanos orientales de Colombia .... 125
5. Desde la perspectiva de los conflictos armados ...................................... 147
6. El manido recurso de la muerte ................................................................ 151
7. Testimonio de vida .................................-.................................................. 173

ANfXOS ......................................................................................................... 181


a) La paz del mundo y la misión de Latinoamérica
(Charla en el Rotario) .. .. .. .. .. .. ... .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. .. ... ... ... .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. ... .. .. .. . 181
b) Breve mensaje humano a la nueva generación universitaria ................... 201
e) Constitución de la Vega Perdida. Ley que organiza la
Revolución de los Llanos Orientales ........................................................ 21 O
d) Informe de inteligencia sobre José Alvear Restrepo ................................ 250
e) Informe sobre la muerte de José Alvear Restrepo ................................... 255
DActa de la conferencia celebrada en los Llanos Orientales
entre los jefes revolucionarios y el doctor José Gnecco
Mozo para sentar las bases de la pacificación de los Llanos .................. 258
g) Reunión con los guerrilleros en San Pedro de Arimena,
Intendencia Nacional del Meta ................................................................. 266
UNA GESfA SILENCIADA

PRÓLOGO
"No PODRÁ HABER PAZ MIENTRAS SUBSISTAN DIFERENCIAS
TAN INJUSTAS DESPROPORCIONADAS E IRRITANTES EN LAS
SUERTES DE LOS INDIVIDUOS Y LOS PUEBLOS".
José Alvear Restrepo

En 1978, un grupo de inquietos profesionales de distintas disciplinas del conoci-


miento conformaron la ASOCIACIÓN NACIONAL DE PROFESIONALES,
ASONALPRO, orientada bajo el lema: "Los intereses del Pueblo son nuestros
intereses". Este equipo interdisciplinario nació con el objetivo fundamental de
trabajar en beneficio de los sectores sociales y populares en procura de contri-
buir en la construcción de una Colombia donde imperara la justicia social como
fundamento de garantía del goce efectivo de los derechos humanos de los
individuos y de las colectividades.

Por diversas razones, ASONALPRO no se consolidó; sin embargo, el grupo de


abogados que hicieron parte de esta importante iniciativa decidió mantenerse
como núcleo de equipo de trabajo y conformaron LA CORPORACIÓN COLEC-
TIVO DE ABOGADOS "José Alvear Restrepo" conservando los objetivos de
ASONALPRO e iluminados por los principios de la DECLARACIÓN UNIVERSAL
DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS, también conocida como DECLARA-
CIÓN DE ARGEL. El Colectivo surge entonces inspirado en nuevos ideales de
justicia cimentados en el derecho a la existencia de los Pueblos, a su autono-
mía, autodeterminación y el derecho a la paz; postulados que implican una
condena a toda manifestación imperialista y un rechazo a toda tiranía política,
económica, social y cultural que prive a las comunidades de sus derechos
fundamentales.
JOSE ALVEAR RESlREPO

Durante el gobierno de Julio Cesar Turbay Ayala, Colombia vivió una de sus ·
más oscuras épocas de la represión política: dirigentes sindicales, líderes popu-
lares y de organizaciones sociales, intelectuales, artistas, escritores fueron vícti-
mas de diversas formas de represión. La guerra sucia se incrementó
sustancialmente: abundaron las amenazas, los exilios, las detenciones arbitra-
rias, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales y las masacres.
Los batallones se convirtieron en cárceles clandestinas y laboratorios de tortura
e irónicamente también se transformaron en "despachos judiciales", dado que la
mal llamada justicia penal militar se aplicó a los presos y perseguidos políticos a
lo largo y ancho de la geografía nacional.

En el contexto de estas vergonzosas páginas de la historia colombiana nace el


Colectivo de Abogados "José Alvear Restrepo" asumiendo principalmente el reto .
de afrontar la defensa de los presos y perseguidos políticos. Sin embargo, la
propia dinámica de la represión política, social y económica llevó a esta institu-
ción a ampliar sus labores profesionales en la defensa integral de los derechos
humanos estableciendo una relación solidaria con las víctimas, siempre en pro-
cura de la verdad, la justicia y la reparación social.

En este año 2000 aurora del nuevo milenio, el Colectivo cumple veinte años de
lucha constante y comprometida en defensa y promoción de los derechos huma-
nos contribuyendo desde su quehacer en la transformación social que requiere
Colombia como presupuesto de garantía de la construcción colectiva de un
sistema político y económico que asegure la justicia social. En palabras de José
Alvear Restrepo diríamos: "La paz es un concepto subalterno ante la libertad y la
justicia. Mientras no reinen éstas a plenitud y en equilibrio estable no puede ni
debe haber paz".

Es el momento de rememorar con entusiasmo y gratitud a ese grupo de perso-


nas que pusieron sus almas y sus inteligencias en la creación y consolidación
del Colectivo. En acto de mera justicia y de rescate de la memoria de los
Pueblos es imperioso rendir homenaje a esos hijos de la Colombia adolorida: El
siempre ilustre Dr. Eduardo Umaña Luna, el hoy inmolado por la causa de los
pobres y los pueblos del mundo Dr. Eduardo Umaña Mendoza, los doctores
Rafael Barrios Mendivil, Eduardo Carreña Wilches, Rafael Soto Beltrán, Luis
Castro Murcia, María Consuelo del Rio, Laureano Gómez Serrano y Daniel
Medina González. Este valioso grupo de juristas fundarán el Colectivo de Abo-
gados "José Alvear Restrepo". Posteriormente, ingresaron los doctores Humberto
Rueda, Luis Fernando Maldonado Guerrero y Luis Guillermo Pérez.
UNA GESTA SILENCIADA

Hoy, el equipo cuenta con la sabiduría y valiosa experiencia de dos de sus


fundadores: El Dr. Rafael Barrios Mendivil y el Dr. Eduardo Carreña Wilches. Los
demás miembros actuales son Luis Guillermo Pérez Casas, Alirio Uribe Muñoz,
Reinaldo Villalba Vargas, Pedro Julio Mahecha Avila, Lincoln Miguel Puerto Ba-
rrera, Soraya Gutiérrez Argüello y Maret Cecilia García Alfonso.

Igualmente, contamos con un equipo administrativo sin el cual no sería posible


cumplir con los objetivos de nuestra institución; en la actualidad está conformado
por Fernando Lemus Rodríguez, Oiga Hernández Villalba, Pilar Silva Garay y
Nelson García García. La asistencia de María Victoria lsaza y el comprometido
apoyo las estudiantes de derecho Claudia Liliana Erazo, Adriana Ferrer, Claudia
Liliana Rodríguez, Diana Teresa Sierra, Carmen Alicia Mestizo, Oiga Marcela
Cruz y Oiga Lilia Silvia como asistentes jurídicas.

No sobra decir que los miembros de esta institución han sufrido siempre los
rigores de la persecución oficial y paraoficial: exilios obligados, detenciones
arbitrarias, permanentes amenazas, hostigamientos de diversa índole, vincula-
ción arbitraria a procesos penales y disciplinarios, entre otras. Pese a ello, su
comproniis-o·se mantiene Incólume· alimenTádQ pQr, el-reconocimiento y solidari-
dad nacional e internacional. Los premios otorgados por la Ciudad De Weimar
(Alemania) y el de la República Francesa en 1996 son claras expresiones de
reconocimiento y de invaluable solidaridad a su trabajo. Razón plena tienen las
palabras de José Alvear Restrepo cuando afirmó que la idea de la solidaridad
mundial es objetiva, realista, bella, humana y justa; o parafraseando al inmortal
Ernesto "Che" Guevara: "La solidaridad es la ternura de los pueblos".

¿Por qué el Colectivo de Abogados tomó el nombre de JOSÉ ALVEAR


RESTREPO? La propuesta la hizo el Dr. Eduardo Umaña Luna, profundo cono-
cedor de la historia colombiana y particularmente del periodo que vio florecer las
energías intelectuales del aguerrido José. Tomamos el nombre para rescatar su
memoria, para rescatar la historia de los pueblos que siempre el historicismo
oficial intenta ahogar en el mar del olvido, para rendir un tributo a hombre tan
preclaro que comprometió su vida, su trabajo, su enorme capacidad en la cons-
trucción de una sociedad libre de las angustias que generan las desigualdades
sociales y la represión política. Decía José: "Un mundo de ricos ahítos me
parece tan detestable como otro de esclavos hambrientos".

José es el ejemplo viviente del intelectual humanista comprometido con las


causas populares. Es el pulcro arquetipo del profesional que decide abandonar
JOSf AlVfAR RHTRfPO

las relativas comodidades que le ofrecían su posición social e intelectual para


·entregar sus conocimientos y todos sus esfuerzos a la causa de los excluidos y
perseguidos. Abandona la ciudad y se adentra en los Llanos Orientales y vive en
carne propia las precarias e inhumanas condiciones de nuestros campesinos
fortaleciendo su conciencia, su compromiso político y social con los más necesi-
tados.

Además de ser un connotado jurista, también brilló como escritor: El Hombre de la


Granja, La Moral de Alvaro Mundeiro yel Libro Claro de Latinoamérica, son ejemplo
prístino de sus dotes en el campo de las letras al servicio de la denuncia de la
expoliación imperial de nuestros pueblos y de las desigualdades e injusticias que
pululan en nuestras sociedades.

El libro que hoy aportamos a la historia de Colombia es el resultado de una eterna


deuda con la memoria del José Alvear Restrepo humanista, del José Alvear
Restrepo Latinoamericano y Universal, del José Alvear Restrepo jurista, del José
Alvear Restrepo político, del José Alvear Restrepo citadino y campesino, del José
Alvear Restrepo entregado a la causa de los pueblos. Es una feliz coincidencia
que, por fin, el sueño de publicar este libro se haga realidad en el marco de la
celebración de los veinte años de existencia del Colectivo de Abogados.

Pretendemos que desde su tumba, que es toda Colombia, Latinoamérica entera y


los pueblos sufridos del mundo, JOSÉ ALVEAR RESTREPO extienda a través del
Colectivo de Abogados que lleva honroso su nombre, su pensamiento y su acción
a favor de un mundo sin excluidos donde el respeto a los derechos humanos sea
el fundamento de una sociedad libre de las angustias de la miseria, del hambre, de
la opresión política, económica, social y cultural. Ese es nuestro reto, esperamos
no ser inferiores al mismo.

Estos veinte años de existencia del COLECTIVO DE ABOGADOS son el producto


del permanente acompañamiento de la comunidad nacional e internacional. Gracias
a todos los que nos han acompañado en la lucha contra la impunidad; a las
organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos que nos han alimentado
con su consejo, ejemplo y fraternidad; gracias a las agencias de cooperación por
su confianza y fe en nuestro trabajo; a las organizaciones internacionales que con
sus perennes gestos de solidaridad mantienen este proyecto de vida. Gracias a
José Alvear Restrepo arquetipo de hombre virtuoso y portador de luz. En fin, reciban
nuestra gratitud todas las instituciones y personas que han contribuido con su
UNA GESfA SILENCIADA

apoyo, con su aporte, con su trabajo, con su compromiso, con su voluntad para
que nuestra institución se consolide en medio de tantas dificultades y de los errores
propios e involuntarios de la acción humana.

La esperanza y convicción de que es posible colectivamente construir y asegurar


la dignidad de los pueblos, de los hombres y mujeres de todo el planeta nos alienta
a continuar transitando por el accidentado camino que conducirá inevitablemente
a la conquista de la libertad, de la justicia y la paz. Por eso acompañamos el sabio
e histórico aviso premonitorio del siempre vivo José Alvear Restrepo: "Hagámoslo
perfecto. Perezcamos -que esto no importa, si es necesario- por mejorar el mundo.
Somos llamas efímeras, qué más da el extinguirnos si antorchas más espléndidas
lo alumbrarán mañana y quizás nuestros hijos las alcen en sus manos".

Reinaldo Villalba Vargas


Presidente
JOSE ALVEAR RESlREPO

16
UNA GESfA SilENCIADA

INTRODUCCIÓN
Este libro que editamos cristaliza una vieja, pero nunca olvidada idea de saldar
una deuda con José Alvear Restrepo. Desde el mismo nacimiento del Colectivo
de Abogados, allá iniciando la década do los ochenta, en donde un grupo de
profesionales se reunía con el interés común de colocar su saber, su conoci-
miento, su compromiso, al servicio de las clases populares, de los desposeídos,
de los explotados, sin quererlo y sin saberlo recogíamos el pensamiento y el
accionar de un hombre olvidado adrede por la historia oficial, pero encontrado y
rescatado en el mejor trabajo de historia de la violencia política colombiana
escrito en coautoría por el mas ilustre de nuestros fundadores, el maestro Eduardo
Umaña Luna, quien le propone al Colectivo de Abogados honrar su memoria
adoptando su nombre. Desde eso momento nos llamamos Colectivo de Aboga-
dos "José Alvear Restrepo".

El trabajo que hoy ve la luz es un fructífero esfuerzo interdisciplinario impulsado


desde el seno mismo de nuestra institución y apoyados de manera decidida por
Reinaldo Barbosa, uno de los mejores historiadores de la realidad llanera. Igual
reconocimiento es dado para lzmar González, campesino recopilador y conoce-
dor del movimiento guadalupano, expresión política con la que se quiso honrar
la memoria del máximo Comandante de la Revolución Llanera. Eduardo Franco
lsaza, Eulogio Fonseca y Juan Bautista Chitiva entre otros, en su calidad privile-
giada de Comandantes, memoria viva de los años sin cuenta, nos ofrecieron
generosamente sus aportes. Nuestro agradecimiento también va para aquellos
anónimos ancianos, campesinos luchadores que sobrevivieron y sobreviven hoy;
sin su aporte hubiese sido imposible reconstruir esta historia "debida" a José
Alvear Restrepo.

Con el correr de los años conocimos algunos miembros de la familia de José;


también para muchos, parte de una historia escondida o un tema vedado. La
ideología conservadora predominante en aquellos días así lo había querido,

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JOSE ALVEAR RESlREPO

pero hoy asumieron el compromiso conjunto de recuperar su memoria, aportan- ·


do lo mejor del recuerdo familiar.

No fueron pocas las aventuras y dificultades que vivimos buscando recuperar la


memoria de José Alvear. Una vez localizado su guardaespaldas, Pastor Peña y
el Comandante Juan Bautista Chitiva, quienes fueron las últimas personas que
estuvieron junto a José antes de su muerte, nos dirigimos al sitio donde fue
enterrado su cadáver -con los respectivos honores militares, como le correspon-
día a un miembro del estado mayor-, para desenterrarlo y ubicar sus restos en
una cripta como era el deseo de su familia, pues fue algo que no pudieron hacer
cuando falleció por problemas de seguridad. Igualmente teníamos la idea de
lograr su plena identificación tomando muestras para hacer análisis de ADN.

Organizada la expedición y después de muchas aventuras y peripecias no exen-


tas de riesgos llegamos al río Meta, específicamente a Pontiadero, donde fue
ahogado José, y constatamos que es casi imposible que alguien salga vivo de
este río aun sabiendo nadar; se necesita tener muy buen estado físico y mucho
temp!e para que, hundiéndose en la mitad del río, se pueda salir y por esto
cobró mayor fuerza la versión de que efectivamente fue un plan diseñado para
que el único que no sabía nadar se ahogara.

Seguimos río abajo hasta localizar el Piñal del Río, lugar donde encontraron su
cadáver y posteriormente nos trasladamos hasta el sitio denominado La Vuelta
del Pilón que pertenecía a la finca Mamñal -en ese entonces de propiedad de
un agente de la CIA- donde fue enterrado; para nuestra sorpresa y desencanto,
el paso inclemente del tiempo y el papel erosionador del agua al golpear la
ribera durante 48 años había cumplido nuestra misión: este aparentemente apa-
cible río, había desenterrado los restos de José Alvear, llevándoselo definitiva-
mente para su seno, dejándonos simple y llanamente su recuerdo, su memoria
y su obra.

Nuestra pretensión con esta publicación es dar a conocer retazos de vida,


compromiso y obra de José Alvear Restrepo, de ese abogado paisa nacido a
principios de siglo en el seno de un familia de profundas convicciones cristianas,
alineada con la ideología del partido conservador. Escritor y poeta clandestino, a
los 15 años decide irse de Jesuita, aunque solo duíe unos pocos meses y
regrese a su casa convencido que "el camino no era por allí".

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UNA GtSfA SilENCIADA

Sus amigos lo caracterizaban como un hombre buscador de justicia, que no


admitía la discriminación ni los estratos sociales; que sentía profunda descon-
fianza y aversión por los partidos políticos y sus maquinarias.

Deja su ciudad natal y se radica en Bogotá en 1945, donde monta una oficina
como abogado litigante. Amigo cercano de Jorge Eliécer Gaitán, a quien ayuda-
ba en alguno que otro proceso jurídico, que por las actividades del Caudillo en la
plaza pública, no podía atender personalmente.

Y dicen quienes lo vieron, que el mismo día del magnicidio, José se salva de un
atentado: dos hombres ingresaron a su oficina para matarlo, él les ofrece licor y
les conversa, hasta lograr que desistan de su propósito; antes de marcharse le
aconsejaron que no se volviera a dejar ver.

Muchos acontecimientos confluyen en la decisión de José de incorporarse a la


lucha guerrillera; la muerte de su amigo Gaitán por ejemplo; los debates políticos
con miembros del partido liberal y sus contertulios; la tragedia que vivía la gran
mayoría del pueblo colombiano sin solución a la vista y la ya evidente persecu-
ción que los miembros de la inteligencia militar habían iniciado contra José y sus
amigos.

El sector más progresista del partido liberal ve en José capacidades y virtudes


para orientar la caótica situación en la que se encontraba el movimiento guerri-
llero, que entre atomizado y disperso no atina aún a encausar sus luchas hacia
un proyecto independiente del bipartidismo. Aceptó serenamente el compromiso
y el desafío de realizar un congreso de unificación de los Comandos Guerrilleros
de los Llanos Orientales; unificar y coordinar a nivel nacional la lucha armada y
codificar las prácticas y costumbres del movimiento guerrillero para evitar la
aplicación arbitraria de la justicia popular. En la misma forma, serenamente,
comunicó a su familia la decisión, siendo por completo consciente de los riesgos
que implicaba su determinación.

Desde el instante de su vinculación al movimiento guerrillero, observó de cerca


su modo de obrar, estudió junto con algunos de sus dirigentes y guerrilleros
rasos sus costumbres y sus formas de estructuración, las prácticas internas y la
forma de resolución de los conflictos; asimismo, hace un gran esfuerzo de
reflexión critica conjunta, por determinar los lazos que existían entre la población
que compartía esta forma de lucha y los hombres que estaban en armas, deter-

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JOS!: hlVtAR RtSTREPO

minando y descubriendo una simbiosis compleja e intima entre combatientes y


civiles.

A la vez que se interesa por las formas de comunicación que existen entre los
diferentes Comandos del Llano y de éstos con el resto del país, se acerca al
modo de sentir y de pensar de los peones en armas, identificando sus motivacio-
nes y desengaños. Razón de más para que su propósito lo lleve a visitar cada
uno de los Comandos guerrilleros y a establecer una sólida identificación de
principios y de acción con Guadalupe Salcedo.

Consecuente con la misión que trae y visto el fruto de sus recorridos por los
diferentes comandos, se dispuso a organizar el Congreso guerrillero; convocado
para el mes de junio del año 53, entre metralla y persecuciones, por fin se llevó
a cabo en el sitio denominado Vega Perdida.

El evento tenía tres objetivos fundamentales: En primer lugar, codificar en nor-


mas de acción las prácticas establecidas por el movimiento guerrillero y la pobla-
ción civil; en segundo lugar, unificar la dirección del movimiento guerrillero llanero
y en tercer lugar, establecer una coordinación con los demás Comandos guerri-
lleros que se habían establecido en el resto del país, para evitar la anarquía y la
dispersión de la lucha del pueblo liberal alzado en armas.

Este evento logra la aprobación de las normas revolucionarias, consignadas en


el documento conocido como la "Segunda Ley del Llano", en donde se sientan
las bases de lo que debe ser una legislación para un estado nuevo, bases del
nuevo poder del pueblo en armas; en esta propuesta se dan avances tan signi-
ficativos, como establecer la igualdad jurídica entre hombres y mujeres comba-
tientes o no y la igualdad entre los hijos naturales y los nacidos dentro del
matrimonio. Se establecen las bases tributarias' con que deben contribuir los
ricos liberales y conservadores para el sostenimiento del movimiento guerrillero,
las cuales deben ser adoptadas por los nuevos movimientos insurgentes.

Del mismo modo se logra la unificación del movimiento, creándose una dirección
cuyo Comandante General fue Guadalupe Salcedo y un Estado Mayor General
en el cual el propio José fue elegido miembro.

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UNA GEHA SILENCIADA

El tercer objetivo del congreso guerrillero no logró concretarse, porque aunque


los emisarios de correo salieron a tiempo, no se sabe si llegaron a su destino o
si hallaron a los destinatarios, y si fue así, por qué no asistieron.

El Estado, conocedor de los debates y conclusiones del Congreso, y del peligro


que se cierne para la tan cuestionada institucionalidad, cambia su estrategia
radicalmente; se recurre al "Golpe de opinión", que coloca al General Gustavo
Rojas Pinilla como cabeza del Gobierno. Una de las acciones del improvisado
mandatario fue ofrecer una amnistía a los alzados en armas; ésta propone la
entrega incondicional de las armas a cambio del compromiso de no reprimir más
a los alzados y procurar la pacificación del país.

Intuitivamente José se opone a esta maniobra, puesto que ha vivido y estudiado


los vericuetos del poder y conoce sus subterfugios; razón por la cual su presen-
cia incomoda a los generales encargados del proceso pacificador iniciado. En la
búsqueda de argumentos para convencer a la comandancia de la intencionalidad
perversa de las nuevas medidas oficiales, y llevando en ristre la recién concerta-
da constitución de Vega Perdida, José muere ahogado en un aparente accidente
en el río Meta, el 19 de agosto de 1953, truncándose de este modo la vida de
uno de los intelectuales más prestantes y consecuentes que ha producido el
proceso revolucionario colombiano; ideólogo por decir lo menos, de las bases
legales de la construcción del nuevo poder, que encarna la voluntad colectiva del
pueblo en armas.

Para entender el obrar ideológico político de José, lo hemos contextualizado


dentro de la coyuntura histórica del conflicto armado de los años cincuenta, nos
proponemos entonces hacer un apretado análisis del origen y desarrollo de los
comandos guerrilleros, de la realidad económica, social y política de los Llanos
Orientales, del papel jugado por la Dirección Nacional Liberal frente a los insur-
gentes llaneros, y la influencia de la Revolución Llanera en la transformación de
las costumbres políticas, tanto como la implementación de practicas de aniquila-
miento y exterminio extrajudiciales propios de una política de Estado para elimi-
nar opositores, el sicariato, articulado a practicas antiinsurgentes y
contrarrevolucionarias, como las propuestas por el general Sierra Ochoa y que
pueden ser entendidas como el origen del fenómeno paramilitar en Colombia.
No pretendemos hacer un tratado histórico, sólo buscamos contextualizar una
vida dentro una historia aún por contar y esclarecer.
JOSE ALVEAR RESfREPO

Con este libro aspiramos modestamente hacer homenaje a ese librepensador


comprometido con las causas populares y contribuir a la reconstrucción de la
memoria de este hombre, que al igual que muchos otros hombres y mujeres que
han sacrificado sus vidas en busca de un país mas digno y más humano, hoy
siguen olvidados o ignorados por la historia.

No podíamos encontrar un mejor momento para saldar nuestra deuda histórica


con José Alvear Restrepo que éste, cuando el Colectivo de Abogados cumple
veinte años de existencia. Muy a pesar de la agresión sistemática en contra de
los defensores de derechos humanos, tenemos un férreo compromiso de conti-
nuar aliado de las víctimas defendiendo sus derechos, reivindicando sus intere-
ses y buscando la verdad, la justicia y la reparación a los daños causados.
UNA GESTA SilENCIADA

PRIMfRA PARTf
fRAGUANDO LA REVOlUCIÓN
AMBifNTf HI~TÓRICO YPOLÍTICO Df Lm AÑO~ CINCUfNTA
Jaropo siempre jaropo de los Llanos resistentes
de los que nacen y mueren por defendé al inocente
llanero conocedor de la soga y canalete
aunque tuvo poco estudio era un hombre inteligente
se levantó en la llanura y preparó bien su gente
andaban bien remontaos armados hasta los dientes
llaneros casanareños eran más que suficientes
para sostener la lucha en los Llanos del Oriente
la Revolución del llano aquí lo tiene presente
se compone de mil hombres un capitán y un teniente
doctores en medicina los consigue urgentemente
ya tenía sus muchachos y todos muy excelentes
era un hombre malicioso muy táctico y eminente
certero en la puntería siempre pegaba en la frente.
Él nunca se arrinconaba si el enemigo era fuerte
y jugaba con las tropas que fueran a hacerle frente
cambiadas del uniforme pa , mete/es el paquete
pero cuando fue al combate se les ariscó el copete
vayan a estudiar primero les decía muy sonriente
y se devuelven con ropas interiores solamente
y díganle allá a Laureano que se nombró Presidente
que le rezamos a Dios pa, que la guerra reviente
y así peliá pecho a pecho y no matar inocente
de las luchas no les hablo de todas hay suficiente
de cómo y dónde pe/ió y cuándo encontró la muerte
después que entregó las armas y la paz se hizo presente
lo tiraron a balazos, lo asesinaron vilmente
¡hay Guada/upe Salcedo el Llano llora su muerte!
Catire Morales
JOSE AlVEAR RESrRtPO

l. CONTEXTO HI~TÓRICO DE lA REVOlUCIÓN li.J.\NERA


JOSf ALVfAR R. fN LA COYUNTURA INSURRHCIONAL

"CoNVIENE RECORDAR QUE LAS REVOLUCIONES POPULARES MÁS


IMPORTANTES DEL PRESENTE SIGLO EN AMÉRICA LATINA SE
ORIGINARON Y PELEARON EN LA ALDEA Y NO EN LA CIUDAD ... "
Fa/s Borda 0. 1

Detenido ante el umbral de un rancho "varaentierra"2 oía el susurro de las voces que
entre escépticas y desconfiadas decían, "eso quién se va poner a estas horas a
recordá esa tragedia ... eso ya es asunto olvidao ..." ¡que observen que un pueblo que
no sabe de dónde viene, cómo va a saber pa' dónde val!, insistía yo sin que nadie me
creyera. Me acordé de un corrido guadalupano3 que entoné intencionalmente ...

"VoY A CONTAR UN CORRIDO DE LOS LLANOS RESISTENTES


DONDE LOS HOMBRES SON MACHOS Y LAS MUJERES VALIENTES;
PERSEGUIDO POR EL GOBIERNO SIN TENER NADA PENDIENTE;
VENGO A DAR UNA EXPLICACIÓN DE LO QUE MI CORAZÓN SIENTE
LA REVOLUCIÓN DEL LLANO AQUÍ LA TIENEN PRESENTE... "

Como en rito mágico, la lúdica vinculante de la palabra abrió las puertas a la memoria
colectiva reuniendo en una voz, en un complejo hilvanado, de una parte, la historia
como materia, la referencia al acontecimiento como lo plantea Pierre Vi lar"; de otra,
la historia como conocimiento o como proceso de recuperación del saber popular en
cuanto oficio del historiador, y la historia como producto digno de ser socializado; es
decir, como cultura, modo de ser, de sentir y de pensar manifiesto en el imaginario
colectivo.

Por esa vía, desde múltiples comunidades de diálogo, confrontación de versiones e


imputación de testimonios, fue resultando la objetivación del proceso vivido, _

1 Fals Borda Orlando, Las revoluciones inconclusas en América Latina.1809 - 1968. S. XXI, Bogotá, 1978.
2. Del folclore. Rústica construcción de madera y palma típica de las llanuras orientales colombo-venezola·
nas.
3. Modalidad de canta criolla versificada que a la manera del corrido mexicano evoca momentos de la
cotidianidad llaneras, se denominan corridos guadalupanos a las remembranzas de la insurrección popu·
lar nacidas al calor de la lucha de los peones de sabana, vegueros e indígenas.
4 Vi lar Pierre, Historia marxista, historia en construcción 1975; Introducción al vocabulario del análisis histó-
rico, 1980.
UNA GESTA SILENCIADA

representado y recordado de la llamada "Revolución del Llano", correspondiente a la


manera como se desenvolvió el tristemente celebre período de la violencia en Colombia
a mediados del siglo XX. A pesar de la multicausalidad de la misma, es un punto de
partida importante para la explicación del actual proceso de insurgencia armada
estructural. y recurrente en América Latina.

El presente documento tiene como propósito fundamental presentar una síntesis


acotada de la historia de la "Revolución Llanera" que tuvo lugar en los Llanos Orientales
de Colombia, dentro del contexto del llamado período de la violencia (1946 a 19565)
que permita comprender a cabalidad el ideario, la participación y el aporte intelectual
del abogado José Alvear Restrepo, dentro del turbión de la insurrección popular que
lo obligó a bajar de la montaña y subirse a horcajadas al caballo de fuego que llegó
a constituirse en opción de poder de los peones en armas. Del mismo modo, una
mirada retrospectiva sobre las confluencias entre las formas en que los llaneros se
vieron impelidos a declararse en rebelión e inventarse la lucha armada y el surgimiento
y maduración de un pensamiento táctico, estratégico y político que reconfigurara el
sentido de sus luchas, contenido en la Leyes del Llano, en cuya obra José tiene una
importante responsabilidad.

La conciencia del presente inmediato y su conexión con el próximo pasado empezó


a hacerse indispensable en cada página, en cada acto humano, en cada pensamiento
que José fue entretejiendo para comprender el espíritu de la época de la Revolución
Llanera. Espíritu que va surgiendo colectivamente recuperado de la realidad de antes
y de ahora y en esa recomposición simbólica, mujeres y hombres, todos ellos
protagonistas en distinto nivel de trascendencia, aparecen con sus desnudeces, sus
pasiones y sus sueños no sólo narrando en su propia voz el testimonio de la época,
sino indagando por el espíritu de la misma, preguntando a su pasado, encarando
críticamente sus aconteceres, tendiendo puentes entre el pasado y el futuro, en el
que el presente es tránsito, instante obligado, tiempos congelados en el mito y la
leyenda, sobre las cuales el ejercicio historiográfico vierte luz sobre sus lugares oscuros
en concierto con la memoria colectiva. En esa memoria se fundan estas páginas,

5 Una versión ampliada puede encontrarse en mi libro "Guadalupe y sus centauros ... Memorias de la insu-
rrección llanera", escrita por Reinaldo Barbosa Estepa, publicado con el auspicio del Instituto Colombiano
para el Fomento de la Investigación COLCIENCIAS y del Instituto de Estudios políticos y Relaciones
Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia, IEPRI UN, en coedición con la editorial Cerec, en
1992, discutido como trabajo científico en mi aspiración a Doctor en ciencias históricas de la Facultad de
Historia y Filosofía de la Universidad de la Habana.
JOS!: AlVEAR RESIRfPO

para obtener como producto una obra con múltiples matices, escrita a muchas voces,
· como sinfonía inacabada de la historia regional llanera, en la que el escenario recreado
de La Vorágine y Doña Bárbara, los llanos del Orinoco, se devela como el teatro de
las más duras confrontaciones sociales, políticas militares y culturales; mostrando
para otros ejercicios comparativos, cómo la frontera agrícola se ha venido convirtiendo
en auténtico polígono de fuerzas desde la revolución comunera de 1781, la guerra
irregular contra el colonialismo español, las guerras civiles del siglo XIX, la expansión
colonizadora y la insurrección armada del presente, para citar sólo los procesos más
connotados.

De todo esto lo que resulta son nuevas preguntas, otras pesquisas y nuevas
preocupaciones, que bien merecen ir siendo esclarecidas en nuevos proyectos
de investigación; "los tránsitos de la guerra del cincuenta a la insurgencia arma-· -
da revolucionaria de la década del sesenta y setenta" y las transformaciones del
actual proceso de crisis institucional en el que las partes, guerrilla, militarismo y
su aparato paramilitar, escenifican el más cruento proceso de degradación de la
guerra en procura de la conquista o la preservación de los poderes territorialmente
consolidados; como si el uso de la fuerza en pos de los mismos generara nuevo
poder y no el desgaste de las fórmulas, de los proyectos político- militares, de
las partes en conflicto, sin soluciones a la vista.

Siendo la historia materia un proceso en construcción y la historia conocimiento


susceptible de enriquecimiento, por el acopio de nueva información y análisis,
reviste en nuestro caso el carácter de proyecto social y político, en el que la
historia debida de José Alvear Restrepo dentro del turbión insurgente de
"Guadalupe y sus centauros ..." constituye una importante página de la obra que
ha venido escribiendo el pueblo llanero a través de sus luchas, en cuanto cono-
cimiento de primera mano en el saber de sus propios protagonistas.

GUADAlUPf Ym~ CENTAURO~:


HISTORIA RfGIONhl fN CON~TRUCCIÓN

Al ser el propósito de la recuperación de las historias de vida "llenar de significa-


ción no solo los testimonios, sino también los timbres, las rimas y cadencias de
diferentes voces: la voz ingenua a veces, desafiante otras, soñadora siempre, de
esos campesinos en armas que representan la violencia de manera muy distinta
de como lo hacen sus pares en otras regiones del país. Para ellos se trata, en
síntesis, no de un pasado que haya que lamentar sino de un pasado de lucha
cuasiépico, del cual hay que preciarse, como ha venido quedando registrado en
UNA GESTA SILENCIADA

todas las manifestaciones de la prodigiosa cultura oral de los llaneros, en sus


cantares, romances y refraneros" 6• En ésta medida, los sobrevivientes
guadalupanos nos traen de sus memorias tres dimensiones de ese pasado
épico entre tejidas simultáneamente: primero el relato de lo que vivieron; segun-
do, la manera como se representan lo que vivieron y tercero, como recuerdan u
olvidan la experiencia individual y colectiva, Memorias desde las cuales el recién
llegado jinete ideólogo de la revolución, José Alvear Restrepo se alza sobre un
caballo de fuego y atiza las contradicciones entre el Estado y su régimen político
y los centauros llaneros, mitad rebelde y mitad viento.

No hay que olvidar que el proyecto «Centauros de Guadalupe o de la insurrec-


ción llanera, 1946-1966»7 , se inscribe en una coyuntura histórico política en la
que se está discutiendo el devenir de la paz en Colombia; a principios de la
década del 80 los actores sociales, las organizaciones partidistas, los grupos
armados y los círculos académicos se convocaron a pensar que hacer frente al
clamor generalizado por la paz, el dialogo y la negociación política de los facto-
res generadores de la violencia. En respuesta a las demandas ciudadanas para
que el proceso de «negociación rehabilitación» no degenerara en nueva violen-
cia, como ya había ocurrido en ocasiones anteriores; así, decidimos acercarnos
a la comprensión regional de los conflictos y sus mu!ticausalidades, para que la
"realidad de hoy no resulte una burda repetición de la realidad de ayer, y la
realidad de siempre una tragicomedia de la realidad de ayer y la de hoy, como
afirma Eduardo Galeano.

La investigación en ciencias sociales realizada durante los años ochenta, en


particular la historia conocimiento, estaba transitando de la generalidad a la
particularidad de sus objetos de estudio, del pasado al presente, para tender
puentes explicativos desde nuevas miradas a viejos problemas. La historia so-
cial, económica y política soportaban el debate de los proyectos de izquierda,
revolucionarios y democráticos, que apoyados en el marxismo buscaban cons-
truir propuestas ideológico-políticas en procura de la transformación social, pero
indefectiblemente gastadas a la hora de su implementación práctica, como con-
secuencia de la propia división interna de las organizaciones revolucionarias. Y

6 Sánchez Gonzalo, Prólogo al libro "Guadalupe y sus centauros ..." Op. Cit.
7 Barbosa Estepa Reinaldo, Centauros de Guadalupe o de la Insurrección Llanera. 1946-1966, proyecto de
investigación histórico-política auspiciado por el IEPRI y financiado por Colciencias, dentro del proyecto
Actores, regiones y periodización de la violencia en Colombia, 1.988.
·r.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .~
~~~-~~4~~~~?~~~~

JOSf ALVfAR RfSTRfPO

lo que resultaban eran versiones apologéticas de la historia, acomodada a tal o·


cual estrategia partidista; en cuanto el ideario de los insurgentes llaneros se
inscribía dentro de las pretensiones hegemonistas del partido liberal colombiano,
según la conveniencia del Directorio Nacional Liberal, sus reales alcances e
impactos en la historia de la insurgencia popular se apocaron bajo el humo de la
mal llamada guerrilla liberal.

El conocimiento de la experiencia de los peones llaneros en armas fue incluso


estigmatizado y descuidado por los propios dirigentes de la izquierda tradicional
e insurreccionalista de los años setenta y ochenta, sin que por ello dejaran de
presentarse significativas rupturas metodológicas, epistemológicas, uso y mane-
jo de fuentes y hasta temáticas, respecto de la historia tradicional, entre intelec-
tuales e historiadores, ahondando el curso de la división entre la historia oficial o
tradicional y la llamada Nueva Historia.

Una manera de abordar la investigación histórica regional, lejos de la metódica y


el didactismo de las academias tradicionales, ancladas en el bipartidismo liberal
conservador y/o la historiografía confesional, busca identificar aquello que real-
mente toca el sentir de los viejos protagonistas obligados por mucho tiempo a
permanecer en silencio, por temor a las retaliaciones que afloraban cotidianamente
fruto de odios heredados. Es preciso hablar el mismo lenguaje y echamos mano
de las identidades, de las mentalidades, del respeto por el dolor y la solidaridad
consentida, desprovistos de todo mesianismo, acudimos en fin a los afectos
para cumplir los objetivos.

PEONH: lO PRIMORDIAL, SABER ES PODfR

Hay cosas que no se han explicado con suficiente claridad, para que la gente
sencilla las entienda; por ejemplo, eso que ha venido ocurriendo durante la
violencia y en el día de hoy: Con relativa coincidencia se repiten una y otra vez_
ciertos "ritos" clásicos que desembocan en el enfrentamiento político, la persecu-
ción a los opositores y el desbordamiento de los instintos liquidacionistas para
eliminar a los contrarios. En 1930, en Colombia se derrumban 46 años de
hegemonía conservadora; en 1946, cae el partido liberal tras 16 años de gobier-
no continuado. En el 30 se dio un proceso de liberalización de las instituciones,
incluidos el Ejército y la Policía; desde el 46, se invierte el orden viviéndose el
proceso de conservatización, sacralización y falangización de la vida política y
social. En ambos momentos el pueblo puso los muertos, sólo contaba su voto en
las elecciones, el país se administraba y se dirigía como una finca privada.
UNA GESTA SILENCIADA

Desde antes de la década del treinta se observa un significativo y notorio avance


del movimiento obrero y popular, lo mismo que el incremento de nuevas formas
organizativas, sindicatos, ligas campesinas, agremiaciones, organizaciones polí-
ticas democráticas etc., que introducen ingredientes nuevos a la escena históri-
co-política nacional; a partir del año 46, se empieza a generar toda una corriente
retaliatoria de derecha contra agremiaciones y organismos representantes de
sectores populares y de masas, so pretexto de combatir el comunismo, acompa-
ñando la masacre y la desaparición con la creación de nuevos organismos
sindicales, gremiales y paramilitares intervenidos por los partidos tradicionales.
Frente a las apetencias particulares por controlar la cosa pública y excluir del
poder y sus beneficios al partido opositor, lo realizado por la república liberal fue
respondido con contrarreformas conservadoras.

En suma, contra la violencia desatada durante la república liberal en los ejerci-


cios administrativos de Olaya Herrera, López Pumarejo, Eduardo Santos, Darío
Echandía y Lleras Camargo, se impuso la nueva ola de violencia institucional
desde los gobiernos conservadores da Mariano Ospina, Laureano Gómez y
Urdaneta Arbelaez. Continuada con posterioridad por Rojas Pinilla, durante la
tristemente celebre época de la pacificación, auspiciada institucionalmente y
ejecutada por los pájaros, sicarios a sueldo de hacendados, terratenientes e
industriales, contra los viejos líderes guerrilleros.

Geopolíticamente, la violencia en los años treinta del siglo XX se generalizó por


los territorios de Santander, Norte de Santander y Boyacá, con efectos inmedia-
tos en Cundinamarca, Antioquia, Caldas y Arauca; con preocupantes grados de
barbarie llevados a cabo por la Policía o emisarios de los partidos, sin contabili-
zar las muertes por vendetas, delincuencia común o demencia pasional. El
mapa de la violencia del cincuenta del mismo siglo deja poco espacio donde
vislumbrar zonas relativamente pacíficas. Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca,
Chocó, Cundinamarca, Nariño, Norte de Santander, Santander, Tolima, Valle y el
territorio de los Llanos fueron al menos en algunas de sus poblaciones, escena-
rios de enfrentamientos y muertes por móviles políticos y lo sociales8 •

8 Guzmán Campos y otros, La violencia en Colombia, Op. Cit. Oquist Paul, Violencia, conflicto y política en
Colombia, 1976, Barbosa R. Op. Cit.; Ramsey Russell, Guerrilleros y soldados, 1981.
lOSE ALVEAR RESlREPO

Al desentrañar la trama oculta de la otra historia, la historia como memoria


. colectiva, del desarrollo tardío del capitalismo, la historia de los rebeldes campe-
sinos, insurgentes ofendidos, luchadores populares, humillados después de las
pacificaciones engañosas; al explorar en la vida cotidiana de los habitantes de la
frontera agrícola de los llaneros, aquel pasado inmediato para explicar la crisis
contemporánea de un sector de la sociedad colombiana; al vincular estas bús-
quedas con la voluntad de sus actores, por reconstruir colectivamente los proce-
sos dentro de los mismos escenarios con criterios participativos: Vamos conflu-
yendo los conocimientos de "La violencia socio-política", es decir, la tradición
guerrillera a la par con la marginalidad predominante de sectores de ascenden-
cia indígena, comunidades sociales preletradas, culturalmente sumidas en el
atraso y el olvido, lejos de lo que mal pudiera ser llamada cultura nacional. Tal
tradición no podía menos que hacer de estos pueblos presa fácil del sectarismo _
ideológico político y de la intolerancia religiosa.

Una situación así sólo puede pensarse como menosprecio hacia las masas; el
caciquismo y el clientelismo, formas de ejercicio del poder, no dan oportunidad
de pensar, se le dan al pueblo las cosas ya pensadas, con ello reemplazan la
ausencia de organización; el caudillo caciqueril sustituye al individuo y al colec-
tivo, llevándolos a las atrocidades más aberrantes, como fue el caso de la policía
chulavita que se desplazó sobre los llanos y la consiguiente respuesta de la
"chusma llanera".

En el proceso de confrontar a los protagonistas con las versiones publicadas


acerca de la Revolución Llanera, en la prensa, los textos de enseñanza y la
literatura de la violencia, muy temprano concluimos que eran demasiados los
vacíos y los silencios y más abundantes las tergiversaciones disimuladas en
intencionalidades aparentemente pedagógicas, pero realmente partidistas; era la
trama oculta del poder, eran los hilos enmascarados del tejido social que opera-
ba como aparato de control ideológico. Esta urdimbre la comprendió cabalmente
José al recorrer uno a uno, por los caminos del Llano, la cotidianidad de los
Comandos de la revolución y con base en este conocimiento de primera mano,
bebiendo en la fuente de los estadistas clásicos, se acercó a dar forma escrita a
las leyes que regulan la revolución.

HISTORIA OFICIAL: Df BRONCE Y HOJALATA

«La explicación del fenómeno de la violencia como un conflicto interpartidista, en


el cual el sector excluido de los beneficios del poder acude al recurso de la
UNA GESTA SILENCIADA

fuerza, arrastrando consigo a sus correligionarios en uso de las lealtades y las


adhesiones»; o aquella otra que formula «la revancha terrateniente como meca-
nismo a partir del cual se pretendía arrebatar las tierras recuperadas por campe-
sinos pobres y aparceros durante las luchas sociales de los años veinte y
treinta»; e incluso, las más aventajadas formulaciones que encontraban en «el
derrumbe parcial del Estado», la explicación al viraje de muchos de los conflictos
económico, sociales y políticos hacia la violencia, como mecanismo para dirimir
contradicciones; fueron respuestas tentativas al problema de investigación for-
mulado y revelaron, no tanto la fragilidad de la historia oficial, como el velo
tendido acerca de la veracidad del período 9 •

Una lectura comprensiva de la Revolución llanera intenta dar salida a dos pro-
blemas a la vez; por un lado, a la crisis demográfica que se cierne sobre el
altiplano andino y a la crisis agraria que acarreaba consigo la concentración de
la propiedad en estas zonas de minifundio. Por otro lado, homogeneizar
partidistamente los territorios arrebatados a la fuerza, para disminuir los espa-
cios de influencia electoral del gaitanismo, procurando generar nuevas lealtades
en las que se compromete la vida de la población civil. En ambos casos, los
argumentos oficiales para justificar la guerra adquieren el carácter de engaño y
alcanzó a tales dimensiones, que se. ofreció el Llano como recompensa para el
Ejército, la Policía y las contraguerrillas de paz, que contribuyeron a la
conservatización de la sociedad llanera, dentro de la política de "sangre y fuego"
emprendida por Laureano Gómez, dentro de su esquema corporativista de corte
fascista, cuya propuesta y modelo de Estado ideológico político se nutre de las
formulaciones de la Falange Española, que desde el Estado agencio la elimina-
ción física de los opositores políticos al régimen, el cual fue aplicado a partir de
1950 en la denominada "ACCIÓN INTRÉPIDA" de Laureano Gómez.

Se enfrentaban pues, la cultura del altiplano con la cultura llanera. Una sumisa,
pasiva y conservadora, sin más horizonte que la parcela o la torre de la iglesia,
que enarbola su intolerancia en la antorcha genocida del chulavismo; la otra
abierta, cimarrona, con un relativo desapego de la tierra, sin otra atadura que la

9 La obra fundacional de los estudios de este género en Colombia, "La Violencia en Colombia" de la Comi-
sión para la superación de la violencia, coordinada por el sociólogo Umaña Luna, Fals Borda y el sacerdo-
te Guzmán Campos, en 1962, mostró justamente el carácter multifacético del fenómeno, pero se necesita-
ron más de diez años antes de que una reformulación problémica y confrontación de fuentes aportara
nuevos conceptos interpretativos, más allá de la apologética literatura pretendidamente didáctica o mora-
lizante "dejar enseñanza para las generaciones futuras".

····•••••·•·•·•·•·•••••••••••••••·••••••••••••••••··•·•••••••·•·t•••• •••• ••••ttttt•••••••••• ••;••;•••••••••••••••••••••m••••••••••••.•,;•.•·•·•·•· 31


JOS!: AlVtAR RtSlRtPO

libertad, aun cuando igualmente geocéntrica, bárbara y arisca con su tradición, ·


·defendida por los chusmeros guadalupanos.

Campesinos chulavitas y chusmeros criollos, chocaron empujados por sus amos


blancos, por sus caudillos, por sus patrones políticos. Dos pueblos, cada uno
con sus propias "instituciones" sustitutivas del Estado Central: el latifundio y la
Iglesia, contra el hato llanero; el policía en trance de gamonal contra el inobjetable
gamonal hacendado convertido en jefe guerrillero. Un microestado seudo repre-
sentante del Estado Central, contra otro pequeño Estado crecido al margen del
«Estado Nacional».

Esta confrontación de voluntades manipuladas condujo a una guerra irregular


que fue tomando cuerpo y forma a medida que la relación de fuerzas y los
conflictos dentro de cada uno de esos protoestados se iba tornando en auténtica
lucha de clases: Campesinos pobres y arrendatarios contra latifundistas, peones
y vegueros contra hacendados y dueños de hatos. Los Comandos de la revolu-
ción se dotaron por la vía de la experiencia directa de alternativas políticas que
van más lejos que la pretensión misma de los partidos: la propuesta de una
auténtica insurrección popular.

Para la historia regional llanera, la atávica ausencia del Estado es el principal


generador de conflicto; asimismo, la crisis de gobernabilidad, la precariedad de
un organismo regulador y mediador de conflictos propician formas privadas de
monopolio de la fuerza, debilidad de lo público y formas locales de autorregulación.
Ambos casos adquieren ribetes catastróficos, cuando el Estado delega funcio-
nes en los organismos de seguridad, enviados ocasionalmente a pacificar o
«meter en cintura» las provincias insurrectas o apenas insubordinadas, asumien-
do de suyo una labor traumática.

Siendo la continuidad de los conflictos un factor recurrente en los Llanos, pode- _


mos afirmar que «el agravamiento o la resolución violenta de las contradicciones
es un fenómeno estructural y de muy larga duración que hunde sus raíces en la
guerra irregular de independencia, en el modelo marginal, tardío y atrasado del
capitalismo en las zonas de frontera agrícola, escasamente integradas a un
mercado local por la vía de la economía extractiva de materias primas, y el
mantenimiento de poderes locales relativamente autónomos que chocan en for-
ma consuetudinaria con el poder central.
UNA GESfA SilENCIADA

De tal suerte que la crisis político-partidista de los años cincuenta del siglo XX
fue apenas una arista en el agudo conflicto planteado entre el Estado central y
el microestado regional llanero, razones por las cuales la revolución llanera deja
de ser un mero problema entre partidos para convertirse en auténtica insurrec-
ción popular, y el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, la chispa que
desató la riolada de guerra a muerte en las sabanas orientales».

lA 'REVOlUCIÓN lLANERA', UNA HISlORIA POR CONTAR

"Quedarnos hablando del pasado, de la leyenda, quizá sea fácil e importante;


ocurre que no somos leyenda, leyenda es la añoranza y el recuerdo acomodado
de la memoria; nosotros somos historia, una historia viva que está haciéndose;
me decía un llanero entrado en años, sobreviviente de la gesta guadalupana y
otras contiendas; con decirle que aquí en el llano hemos vivido todas las gue-
rras". Colombia ha venido pasando por una continua lucha guerrillera, desde los
inicios de su vida republicana, con tres momentos coyunturalmente álgidos 10 :

Primero fueron las guerras civiles del siglo XIX, mediante las cuales comercian-
tes y terratenientes saldaban deudas internas con las más variadas justificacio-
nes; por ejemplo el papel de la Iglesia, el manejo y apropiación de rentas
estatales, los proyectos partidistas o los modelos de Estado, los cuales significa-
ron enfrentamientos y divisiones entre facciones oligárquicas a lo largo de Amé-
rica Latina.

Apenas culminada la última guerra civil del siglo XIX y primera del XX, se incubaba
un segundo proceso de confrontación armada violenta, la primera oleada de vio-
lencia de los años treinta, seguida de un muy corto período de tregua, que devino
en la eufemística «Violencia» de los años cincuenta. Guerra que, a diferencia de
las anteriores, significó el enfrentamiento entre las clases dominantes y los campe-
sinos peones, jornaleros y trabajadores urbanos, apoyados en nuevas organizacio-
nes partidistas de carácter democrático o revolucionario.

La dominación ideológico-política fue monopolizada por las distintas fracciones


del partido liberal o conservador, mientras que la táctica militar y la acción de

10 Sánchez Gómez Gonzalo, "Raíces históricas de la amnistía o las etapas de la guerra en Colombia", en
Ensayos de historia social y política del siglo XX. Bogotá, 1985, p. 215-275. Acerca de las continuidades
y discontinuidades de la lucha guerrillera puede consultarse igualmente, Oquist P. Violencia, conflicto y
política en Colombia, 1978; Russell W. Ramsey, Guerrilleros y soldados, 1981 .

.· · · · · .· .· · · · · •· · · · · · · · · · · · ·•· · ·•· · ·•·•·•·•·• •;w 1 ¡q¡;g¡¡ 33


Jmf ALVfAR RESIRtPO

guerra quedó a iniciativa de líderes populares de extracción campesina, sin que


.mediara una relación orgánica entre unos y otros. De lo anterior escribe el
historiador Gonzalo Sánchez G. que ese desfase entre lo ideológico y lo militar
explica a la vez el carácter espontáneo y anárquico de la insurgencia que se
desató entre 1946 y 1953 y su alto potencial dislocador en el conjunto de la
sociedad, con desarrollos muy desiguales en las provincias; como resultado del
desplazamiento de la confrontación en las zonas urbanas hacia el sector rural 11 •

No habían transcurrido unos cuantos meses del «golpe de mano» del Teniente
Coronel Gustavo Rojas Pinilla, cuando en el seno mismo del proceso «pacifica-
dor» se desató la más cruenta guerra antisubversiva. Desde los años sesenta
vivimos la tercera oleada de violencia institucional contra sectores campesinos,
indígenas, obreros y populares, quienes definitivamente se dotan de sus propios·· ·
mecanismos y órganos de dirección y orientación ideológica, a la vez que adecuan
sus propios instrumentos político-militares para enfrentar al régimen dominante,
dentro de las novedosas fórmulas de la guerra revolucionaria de los años sesen-
ta, acopio incuestionable de la experiencia de la revolución cubana, con el
ideario de que la revolución era inminente. Es el período al cual asistimos aún
hoy, cuyo escalonamiento no sólo ha convertido a la guerrilla colombiana en la
más antigua del continente, sino y adicionalmente, al agravamiento del conflicto
armado, en un proceso estructural de muy larga duración.
En los Llanos Orientales de Colombia, la violencia es apenas el contexto espa-
cio- temporal dentro del cual se desarrolla el conflicto estructural de las confron-
taciones armadas. Por ser un proceso que se acerca ya a los cien años, sus
raíces se insertan en los orígenes del hato llanero, esa modalidad productiva sui
géneris erigida a núcleo de poder geopolítico en el que se articulan el control
estratégico del territorio, la regulación política local, el sojuzgamiento ideológico
y cultural y un precario desarrollo económico por la vía de la gran extensión,
escasamente conectado con el mercado local o regional mediante el intercambio
de materias primas por insumes agrícolas o bienes de consumo.
En la dinámica de ocupación, uso y usufructo del espacio y su armonización
local, adquieren forma los más variados conflictos: enfrentamientos interétnicos,
ocupación, desplazamiento y colonización, precario desarrollo infraestructura!,

11 La fundacional obra de la Comisión para la superación de la violencia, "La violencia en Colombia", estable-
ce una diferenciación regional de los conflictos, teniendo en cuenta actores, móviles, formas de organiza-
ción y postulados, en una aproximación a la tanatomanía de los sectores en conflicto. Véanse Guzmán
Campos et All, Op. cit.
UNA GfSTA SllfNCIADA

jurídico e institucional, concentración de poderes, ejercicios paralegales y


paraestatales de regulación y mediación y/o confrontación armada para dirimir
conflictos.
Durante los años cincuenta, el Llano vivenció la agudización de los odios
banderizos, se agudizó la precariedad del Estado y adquirió forma traumática su
declaratoria de guerra total, con el propósito de copar militarmente el territorio y
aniquilar a los «bandoleros que se habían declarado en insurrección», de modo
que se juntan en un mismo torbellino:

•!• Confrontaciones armadas de carácter político-militar, contra el régimen


conservador.

•!• Problemas heredados de tenencia y uso de sabanas, explotación y


sobreexplotación económica.

•:• Enfrentamientos entre colonos no indígenas contra comunidades nati-


vas; reprimidas pasiones, engaños y traiciones afloraron para sumarla a
la retaliación política, conduciendo a los habitantes del Llano a jugársela
en el parranda de la guerra, aventurando la vida como jugando a los
gallos y, "como quien se gana el prestigio en los cachos del ganao, sin
derrotero preciso, táctico ni estratégico, le apostamos a la revolución,
porque así le llamamos nosotros los llaneros a esa revuelta tan severa",
relatan los ancianos desde el chinchorro en las noches de vela.

Apenas empezado el conflicto en los años cuarenta ya se notaban las diferen-


cias intrapartidistas, los caciques y sus clientelas regionales tenían fines diver-
sos y hasta contra puestos a los propósitos de las direcciones nacionales de los
partidos.

El clientelismo como modo de obrar había calado tan hondo en la sociedad


colombiana en su conjunto, que era el momento propicio para pasar las cuentas
de cobro sin importar si la víctima era o no del color político del victimario 12 • Por
eso el proceso de la violencia es disímil y hasta contradictorio; muchas veces al
observar sus expresiones locales y regionales es preciso tener cuidado de no

12 Sobre el clientelismo, mecanismo de prestación y contraprestación de favores y servicios en Jos cuales se


emplean Jos recursos del Estado para pagar favores y adhesiones, Véanse la ponencia Barbosa R. "El
clientelismo: formación de mentalidades colectivas", presentada en el simposio internacional de filosofía
U. Villas Santa Clara, 1989. Leal Buitrago F., Clientelismo. Tercer Mundo Editores, Bogotá, 1991.
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JOS!: ALVI:AR RtSTRtPO

caer en divagaciones generalizantes, en las que se enfrasca la literatura·


apologética y la historiografía tradicional, que termina culpando a las víctimas de
las masacres, como responsables de su propia desgracia.

En los Llanos Orientales de Colombia la violencia reviste el carácter de auténtica


insurrección popular. La entendemos como el proceso que subvierte el orden
social a partir de cambios marginales por medio de la guerra irregular con
participación de todo el pueblo, resaltando elementos parciales de la sociedad
llanera, transformados en el seno de la sociedad colombiana que persiste en la
tradición y el atavismo.

A la luz de las particularidades y tipicidades del proceso, la insurrección, llamada


«revolución» por sus actores, se presenta como una estrategia consciente en el
imaginario colectivo, que genera un estado de cambio social, económico y polí-
tico, que visto en toda su amplitud, significó algo más que una categoría en el
análisis sociológico, o psicológico utilizada para desvirtuar el sentido real del
enfrentamiento entre el Estado central y el pueblo llanero, marginal y distante del
proceso de industrialización 13 •

El enfrentamiento bipartidista en los Llanos fue coyuntural; se redujo al instante


subsiguiente al asesinato del líder Gaitán, en el que todos los sectores estuvie-
ron interesados en contener el avance de las fuerzas oficiales del gobierno
conservador de 1946 a 1949. Cuando el pueblo raso observó intuitivamente que
era manipulado por sus líderes de la Dirección Nacional Liberal, se inicia una
forzosa toma de conciencia en el que se apuesta a la vida reinventándose la
guerra.

Uno a uno fueron emigrando los perseguidos, detrás de una bandera que si bien
era la suya, en poco o en nada se identificaba con la de la dirigencia del partido.
«Ningún liberal estuvo al frente» de las caravanas de migrantes que se des- _
plazaban hacia los Llanos para engrosar las filas de las guerrillas. Cada uno por
su cuenta y riesgo tomó el camino de la revolución. Muchos jefes liberales, eso
sí desde la capital, más de una vez concitaron la rebelión. Ello no impedía que
de una manera espontánea, todos unidos por una causa común, se arroparan
de coraje y decidieran responder no sólo a la muerte del caudillo, sino a su

13 Fals Borda O. La Subversión en Colombia. Bogotá, 1967. Pizarro L. E. Insurgencia sin revolución. Bogotá,
1994.
UNA GfSTA SllfNCIADA

propia muerte. Surgieron las Juntas Veredales, a veces al amparo de los inspec-
tores de policía, otras por esfuerzo colectivo.

La peonada en armas, los vegueros subvertores del orden de los .hatos, los
indígenas alzados y enmantados, volcados como base social de apoyo de sus
Comandos Revolucionarios, tuvieron que enfrentar las fuerzas oficiales, Policía y
Ejercito, los Chulavitas, civiles paramilitares y las «contraguerrillas de paz»,
organizadas por los propios hacendados con auxiliadores de la región para
enfrentar a la «chusma» o bandoleros.

Todo 1948 y parte del 49 (octubre a marzo), se vivió con la incertidumbre y la


esperanza de poder sacar los ganados a los mercados de Sogamoso o
Villavicencio. Las vacilaciones de la Dirección Liberal eran notoriamente
despistadoras; no atinaba a comprometerse realmente con la insubordinación
popular que se estaba gestando. Así la dirección del liberalismo no compartiera
los mecanismos que se empezaban a utilizar, la respuesta armada ya era una
realidad porque era el único medio para, al menos, conservar la vida. Ese era el
argumento de todos en estas apartadas regiones de los Llanos.

Lo anterior explica porqué en la primera "época" (1950-1951) participaron


indiferenciadamente actores de distinta condición social. Eso sí, el mando se lo
reservaban comerciantes con alguna "ascendencia" sobre la población civil,
gamonales o hacendados que manejaron el asunto de la Revolución con los
mismos criterios con que manejaron su hato: «arrebiatahdo de la mata e'monte
el fruto y festejando con derroche»; peones y vegueros eran eso que siempre
debieron ser, hijos menores condicionados a pensar lo que los amos piensan.
Unos y otros bajaron de la montaña con la esperanza puesta en el horizonte
abierto regándose a lo ancho y largo de lo desconocido, así lo mienta un corrido
guadal upano:

«Toma posesión del mando el partido conservero,


instala sus chulavitas con entusiasmo y esmero.
Recorren todos los campos buscándole el paradero,
a los pobres liberales que solo tiemblan de miedo,
los obligan a voltiase y les roban su dinero ...

Pero fue la buena suerte y el ánimo del llanero,


como hombres de conciencia se oponen contra el gobierno,
muchos hombres valientes al ver humillado el pueblo,
JOSE ALVEAR RtSTREPO

se bajan al Casanare y organizan su refuerzo;


Atacan en varias partes a las gentes del gobierno,
pa defendé la vida de los hombres indefensos...
Las guerrillas son pequeñas con unos pocos llaneros,
con escopetas de fisto y el parque entre sus poi/eros,
van corriendo la llanura montaos a puro pelo,
y asaltan en los cuarteles a chulavitas embusteros... »14

En otro lugar decíamos que los habitantes del Llano, junto con pueblos enteros
desplazados desde las cordilleras de Boyacá y Santander, se habían organizado
en torno de, al menos, 18 Comandos que encaraban las incursiones oficiales
desde Arauca hasta el Ariari y desde los filos de la Cordillera Oriental hasta las
márgenes del Orinoco y el Guaviare. Durante el período de la Revolución, la~ -
formación y consolidación de Comandos se generalizó, al igual que aumentó el
número de los combatientes, pese a la precariedad logística, implementando la
formación militar y en algunos casos la preparación política.

Sobreestimar la acción del Ejército y la Policía es una táctica frecuente de los


medios oficiales de información para enfrentar el Ejercito Rebelde; la justificación
a una medida que ya se estaba aplicando: incorporar la Policía departamental y
municipal a la nacional a la vez que se incrementaba el número de efectivos en
12.000 hasta alcanzar la cifra de 25.000, sin contabilizar cuerpos especiales ni
brigadas de irregulares, que sumaban 5.000. En tanto el Ejército aumentaba su
pie de fuerza a 15.000, la Armada a 3.200 y la FAC a 1.20015 •

La reforma de las Fuerzas Armadas se hizo ostensible en marzo del 50, con la
reinstalación en Apiay del Batallón 21 Vargas, asignado a la Brigada de Institu-
tos Militares de Bogotá, en estrecha coordinación con la Fuerza Aérea de Apiay
y el Batallón de Caballería Páez, de Sogamoso. Empero en el plano político
empezaban a darse los primeros pasos del nuevo gobierno inclinado hacia el
falangismo 16 ; el 25 de febrero Rafael Urdaneta Arbeláez es nombrado embaja-
dor en España y el 10 de abril del mismo año, retorna al país para asumir el
Ministerio de Guerra, una de cuyas primeras resoluciones fue ordenar al Estado

14 Roa Carlos, Corrido guadalupano. (Fragmento).


15 S.H. Steinberg, en Ramsey R. Op. Cit., 1981, p.:179.
16 La experiencia de Laureano Gómez en España aliado de Francisco Franco le permitió madurar la que
habría de ser su obra de Gobierno, citada atrás como "Acción Intrépida".
UNA GESTA SilENCIADA

Mayor «organizar una campaña punitiva» hacia los Llanos. Y como deduce R.
Ramsey «La simple elección de terminología indicó la doctrina convencional que
caracterizó el pensamiento militar de entonces.» 17

Sin embargo, la inexperiencia táctica y el aislamiento político le impedía a los


nuevos jefes de Comandos Guerrilleros, avizorar la campaña contrarrevolucionaria
que se fraguaba desde las filas del Ejército, auspiciada desde el Ministerio de
Guerra y en consonancia con el "Estado Corporativo" de Laureano Gómez, que
ya dejaba sentir sus efectos a pesar de no haber asumido aún la Presidencia. El
propósito de tal campaña se centraba en ubicar y copar por la fuerza los puntos
neurálgicos de la sociedad llanera: hatos, pasos o caminos y cabeceras munici-
pales, contando con el apoyo de hateros, gamonales y empresarios, que vieron
en la peonada en armas un potencial peligro para sus propiedades y sus intere-
ses.

En el momento en el que se tejen estas alianzas, entre hateros ricos y Ejercito,


el criollo llanero, el desplazado de la violencia y el marginal no encuentra nada
distinto que llenar sus alforjas de coraje y su porsiacaso de pólvora, para diseñar
con sus propias manos la metralla que detendrá el avance de los pacificadores.

Luego entonces vino la táctica de la guerra irregular, de la lucha de Comandos


relativamente independientes, con áreas específicas de operación y mando,
pero unificados en la acción y el propósito: enfrentar la agresión venga de donde
viniere y construir una sociedad más justa, en un territorio igualmente autónomo.

Los Comandos que sostienen la lucha insurrecciona! hasta el año cincuenta y


tres con algunas ligeras variaciones espaciales o de jefes, de este a oeste se
distribuyeron como sigue:

• Desde la frontera con Venezuela, del Arauca al Cusiana el comando de


Riqueiro Perdomo, que a la muerte de su comandante sería dirigido por
Guadalupe Salcedo.
• El comando del Cucuy y Hato Corozal dirigido por los hermanos Villamarín,
que venían descendiendo el piedemonte desde mediados del año 49, con
acciones más o menos regulares.

17 RamseyW. Op. Cit., p. 182.


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Jmf ALVI:AR RtSTRtPO

• La Región de Paz de Ariporo sobre las costas del mismo río, albergó el .
comando de Luis García y Jesús Solano.
• Al sur del río Guachiria y entre éste y el Pauto, en los contornos de Trinidad,
se establecieron los hermanos Betancourt y Luis García.
• Hacia el Suroeste de San Luis de Palenque, por las costas de río Guanapalo
se estableció el Comando de Alfredo Parada.
• Entre el Guanapalo y el Gravo Sur, se organizó un Comando dirigido por
Jorge Carreña; a su muerte es sustituido por Rafael Sandoval.
• En la región de Maní, el maestro Marco Tulio Rey, mantuvo organizado su
Comando hasta cuando fue asesinado por uno de sus subalternos, lo cual
dio origen a la formación del Comando de Jesús Solano en Maní y Alberto
Hoyos en la Poyata.
• Entre el río Gravo Sur y el Charte, en proximidades de Yopal, Eduardo
Franco organizó un Comando junto con N. Barbosa y Berardo Giralda, quien
posteriormente se reorganiza en las proximidades de Nunchia y Támara. El
Comando 'Machaca', como le llamara Franco, fue realmente coordinado por
Víctor Agudelo, dado que Franco se dedicó a la tarea de la "unificación de la
revolución".
• Las costas de río Humea y la región de Paratebueno estuvieron bajo la
influencia de Humberto Díaz y posteriormente los hermanos Parra, que am-
pliaron su radio hasta Cumaral y Villavicencio.
• Por Cabuyaro hacia el sur, hasta Remolino y Chaviva, se movieron los her-
manos Romero.
• Por los llanos de San Martín, del Ariari al Vichada se movieron los hermanos
Castrillón; Vitelio particularmente, se estableció con su Comando sobre la
costa derecha del río Meta, frente a las Bocas del Pauto. Dumar Aljure
asumió la comandancia del Ariari más adelante.
• El piedemonte casanareño, desde el río Arauca hasta el Upia, estuvo
influenciado por los Comandos que venían accionando desde mediados de
1949: hermanos Bautista, hermanos Fonseca, hermanos Villamarín. A los
anteriores se suman los comandos de los hermanos Calderón, hermanos
Colmenares y Laurentino Rodríguez.

A todos los Comandos les asistió la necesidad de realizar esfuerzos de unifica-


ción. La presencia de José Alvear Restrepo desde octubre de 1952 contribuye a
UNA GESTA SilENCIADA

madurar estos propósitos y también a consignarlos en normas de obligatorio


cumplimiento, regulando la vida cotidiana de los llaneros insurgentes, mediando
los conflictos internos por problemas de competencia entre Comandos y
dinamizando la intimidad de las matas de monte donde discurría la vida, el amor
y la muerte, la ternura y el odio de la población civil refugiada 18 •

De modo que las relaciones civiles y militares, las acciones de guerra, de táctica
y estrategia, la racionalidad del conflicto y el poder, se dirimieron en las llamadas
«Leyes del Llano", «Leyes que organizan la Revolución Llanera» condensadas y
maduradas en la «Constitución de Vega Perdida». Aun cuando precaria todavía,
para ser un proyecto de Estado Revolucionario, la Constitución de Vega Perdida
contempla un territorio para la Revolución, se erige como alternativa político-
militar y opción de poder ejecutivo, antepuesto a las formas institucionales y
estatales del régimen oligárquico liberal conservador19 •

Desde los primeros días del conflicto, desde cuando se planteaba como una
confrontación interpartidista, se había venido observando la imposibilidad dei
Ejército oficial para derrotar militarmente a las fuerzas de la Revolución.

No porque la capacidad de fuego de los Comandos guerrilleros fuera al menos


suficiente para sostener un enfrentamiento prolongado, sino porque se
implementaron tácticas propias de la guerra irregular que se fueron perfeccio-
nando con el tiempo; del mismo modo no se descarta lo favorable del "factor
sorpresa". Pero lo más importante lo constituyó el apoyo masivo del pueblo
llanero.

La alteración del orden jurídico institucional enfrentaba el proyecto político


corporativista del conservatismo, con las expectativas de transformación que
iban naciendo en el seno de los Comandos de la Revolución, en los Congresos
Guerrilleros de septiembre del 52 y junio del 53, enriquecidos por la experiencia

18 Esta formulación es una tesis de los problemas centrales de la revolución llanera. Llegamos a ésta conclu-
sión como resultado del proceso de confrontación rigurosa de fuentes periodísticas, documentales y testi-
moniales, recopiladas por medio de la observación participante, la reflexión colectiva en talleres de la
palabra y la técnica de la imputación, procedimiento que consiste en tomar a la vez varios '1extos" e
hilvanarlos en un mismo discurso narrativo.
19. Los estudios generales de la violencia, el ya citado de Guzmán Campos, las tesis de Oquist, el análisis
teórico más general de Pecaut, Daniel, Orden y violencia, Bogotá 1986, desarrollan suficientemente este
problema del Estado.

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JOSE ALVEAR RtSTREPO

y la formación del abogado José Alvear Restrepo, ahora el intelectual integral de ·


la insurrección. De las deliberaciones resultaron la "Primera Ley del Llano",
septiembre 11 de 1952 y la "Segunda Ley del Llano" también conocida como
'Constitución de Vega Perdida", junio 18 de 1953. las cuales, aun con muchas
imperfecciones, sistematizaban el querer de un pueblo alzado en armas.
Lo más importante de este proceso es la coherencia que se observa entre las
acciones militares y el proyecto político alternativo. Unas y otro se gestaron «a
golpes de intuición» en el momento en que pueblo y guerrilla quedaron absolu-
tamente solos «sin la solidaridad activa de movimiento o partido alguno» 20 • Tal
vez por ello el momento más significativo de la Revolución Llanera es éste que
va de mediados del año 52 a septiembre del 53.
Todo parece indicar que la paz que se reclama de manera general y que está -
contenida en los documentos firmados entre los delegatarios de los dos partidos
y los comandantes guerrilleros, no fuera más que un artificio para montar el más
grande operativo militar contra la población llanera. Terminada una corta tregua
ganadera a fines del año 51, se dio comienzo al derroche de fuerza a principios
del 52. A fines de enero y principios de febrero no solo se había incrementado el
número de efectivos de la Fuerza Aérea y de la Marina, con el fin de respaldar
las acciones del Ejército, sino que además se dio vía libre a las propuestas
"contrainsurgentes" del general Gustavo Sierra Ochoa, para efectivizar la "movi-
lidad del Ejército", a la vez que se dejaba el camino expedito a la "¡misión de
entrenamiento policial de Scotland Yard!" que ya venía operando en el país 21 •
Por su parte, la cualificación de los Comandos del Llano se expresó en la
selectividad y eficacia con la que utilizaron la guerra de movimientos. Se logró
cierto grado de especialización de los soldados de la chusma, en cuanto al
manejo de explosivos, armas automáticas y armas blancas y rutas clandestinas
de abastecimiento; en fin, perfeccionamiento de las tácticas insurgentes que
iban desde la "educación política de la población civil" hasta la disciplina y
rigurosidad de la formación militar en el flanco combatiente.
Organizativamente se mantuvo el principio de unificación, emanado de las Con-
ferencias de La Estaca e lguaro donde se constituyeron dos comandos centrales
bajo la dirección de Eduardo Franco y Tulio Bautista, respectivamente. Bajo su
órbita giraban un sinnúmero de comandos y cuarteles en estrecha coordinación

20 Darío Mesa en Mito N. 8. Junio de 1956.


21 Ramsey Russel. Op. Cit. p. 197.
UNA GESTA SILENCIADA

económica, táctica y estratégica, que ocupaban los Llanos desde la frontera con
Venezuela hasta los límites con Huila, Tolima y Caquetá 22 •

La magnitud que tomaba la guerra y la administración político-estratégica de


todo un pueblo levantado en armas generó contradicciones que se reflejan en el
surgimiento de al menos tres sectores en la dirección de la "Revolución del
Llano".

La más notoria por lo publicitada es la "tendencia democrático liberal" acaudilla-


da por Eduardo Franco lsaza. Recoge la opinión de algunos hacendados conse-
cuentes con el mejoramiento de .las condiciones de existencia de la sociedad
llanera, pero sin desprenderse de su "halo" de caciques populares.

Los hermanos Fonseca representan y expresan la tendencia más tradicional del


oficialismo liberal. Sus vínculos con "jefes de la Dirección Nacional Liberal cen-
tral" les permite autootorgarse la representación del movimiento insurgente, dis-
putando el liderazgo a Franco y a los hermanos Bautista por un lado y el mando
general a Guadalupe Salcedo por el otro. A todo ello agregan las disputas
generadas por el manejo de los recursos obtenidos del impuesto ganadero,
amparados en la formación militar obtenida dentro de su vinculación a las Fuer-
zas Armadas regulares del Estado.

El sector más progresista, tanto por su composición social como por los intere-
ses que representa, es el acaudillado por los hermanos Bautista en el piedemonte
y Guadalupe Salcedo en las sabanas. Recogen el modo de ser y pensar de los
típicos peones de sabana y del pueblo llanero en su conjunto, para desarrollar
una tendencia "democrático revolucionaria". En los comandantes de este sector
se apoyó José para llevar a cabo su propuesta de articulación orgánica, táctica
y política de la Revolución.

La coexistencia de tales tendencias en la dirección de la Revolución incidió para


que muchas de las resoluciones, sobre todo aquellas que tuvieron que ver con el
desarrollo táctico y estratégico del Proyecto político militar, la política de acuer-
dos, los procesos de entrega y desmovilización, fueran objeto de agudas contra-
dicciones entre los comandantes.

22 Véanse al respecto: Franco T., Op cit. p. 223 ss. Fonseca G. Op. Cit. p. 114 y ss. Jairo González A.,
Aspectos sociales y políticos de la violencia en el Caquetá. Florencia, 1987. Proceso No. 1083. Contra
Tulio Bautista yotros. Se han tenido en cuenta también testimonios orales recogidos en el Meta yCasanare.
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JOSE ALVEAR RESTREPO

Los bajos niveles de conciencia política y el ritmo mismo de la confrontación ·


militar contra el Estado, a fines del año 52, generó un considerable grado de
animadversión contra Franco, sobretodo auspiciado por algunos comandantes,
que a más de las ya notorias discrepancias económicas, observaban en el viaje
a Venezuela de éste una "salida" evasiva al compromiso político y militar con la
Revolución. De alguna manera este hecho acicateó las intrigas que desde sec-
tores subalternos de algunos comandos fraguaron contra dirigentes de raigam-
bre popular como los Bautista, Salcedo u otros. Lo extraño es que mientras José
trabajaba junto con algunos combatientes que le asignaron para recorrer los
distintos comandos en pos de la consolidación del proyecto alternativo de la
"Constitución Revolucionaria", avanzaba una contraofensiva mucho más intensa
y mejor organizada de "la antiguerrilla" o "soldados de paz", con importantes
centros operativos en Guanapalo, Arauca y Pauto y que logró mantenerse hasta . -
finales del año 1953 y seguir posteriormente funcionando como "pájaros", al
servicio de hacendados y gamonales, en procura de las cabezas de los coman-
dantes revolucionarios.

No está suficientemente clara la situación que originó el asesinato simultáneo de


los hermanos Bautista. Aún hay quienes tienen mucho que decir y aclarar al
respecto, bien por la posición que en ese momento mantenían frente a la Direc-
ción Nacional Liberal y frente al régimen laureanista (incluida la comandancia del
Ejército), o bien por los intereses que expresaban frente al proceso revoluciona-
rio que se cernía sobre la sociedad llanera y repercutía más allá de las fronteras.

Lo único cierto hasta ahora es que entre el 20 y el 23 de diciembre de 1952


fueron "eliminados de la escena revolucionaria" Tulio, Pablo, Manuel y Rubén
Bautista, por subalternos suyos influenciados por quién sabe qué oscura fuerza,
en ello interesada23 •

A finales del año 1952 arribó a los Llanos, particularmente al comando de los
hermanos Parra, a orillas del río Humea y conducido en calidad de detenido el
Dr. José Alvear Restrepo. Aparentemente había sido enviado por la Dirección
Nacional Liberal. Traía como misión expresada por él: «Organizar bajo nueva
modalidad a los Comandos de la Revolución y unificar la lucha guerrillera a nivel
nacional».

23 Véanse al respecto las versiones de: Saldarriaga, De Caín a Pilatos, p. 220 a 228; Franco l. Op. Cit. p. 258;
Fonseca G. E. Op. Cit. p. 174-178; Casas A. J. La violencia en el occidente de Casanare, p. 76·77, 146 y
ss; Testimonios orales; prensa.

44
UNA GfSTA SILENCIADA

El comandante Álvaro Parra designó al guerrillero Pastor Peña para que en


calidad de «espaldero» o guardaespaldas, acompañara a José en una correría
por todos los Comandos del Llano y del piedemonte. Desde su entrada se
planteó la necesidad de convocar un nuevo «congreso guerrillero que garan·
tizara que la lucha de ahí en adelante se reorientara hacia la liberación
nacional».

Fue unánime el respaldo que se le dio a la propuesta de José en cada uno de


los comandos, excepción hecha del comando de Farallones, donde los herma-
nos Fonseca, en particular Jorge y Eulogio, con quienes conversó ampliamente,
compartían en su esencia las premisas del acuerdo que debía darse en el
Congreso; pero Eduardo Fonseca diría: «Nos faltó a los comandantes guerrille-
ros ilustración política y jurídica para interpretar las aspiraciones del pueblo y
saberlas incorporar a la ley, para discutirle al doctor Alvear Restrepo sus propo-
siciones comunistas que pretendía hacer pasar por liberales» 24 •

En tales condiciones que refuerzan la idea de la existencia de tendencias ideo-


lógico- políticas bien marcadas en el seno de los líderes de la Revolución, se
desarrolla la preparación del Congreso guerrillero para mediados dei año 53,
dentro del mayor operativo militar que se hubiera podido montar en cuatro años
de insurrección en el Llano y se empezó a preparar la propuesta que se antepu-
so a la llamada Constituyente de Laumano Gómez.

Durante enero de 1953 se agudizó !a invasión que ya se venía desarrollando


sobre el piedemonte casanareño; «ni siquiera los mismos 'patones' sabían cuán-
ta gente estaba dirigiendo, porque de las montañas se les unían montones de
civiles 'recalsaos', unas veces por intimidación y otras por conveniencia, a quie-
nes el Ejército entregaba fusiles y uniformes», lo que se tradujo en una acción
combinada de Ejército y contraguerrilla, que a la postre dio origen a las primeras
formas de vicariato y paramilitarismo; frente a lo cual se dio la respuesta unifica-
da de los comandos de los hermanos Parra, Calderón, Chaparro, Laurentino
Rodríguez y los Fonseca contra la invasión.

«De Tunja y Sogamoso, Yopal y Miraflores, salieron las fuerzas que buscaban
nuestro exterminio; de estos lugares partieron no menos de 15.000 hombres de
los organismos de seguridad, para ocupar la región de Chameza, la antigua

24 Fonseca E. Op. Cit., p. 218.


................................... ------------~-

lOSE AlVEAR RESTREPO

zona de Pablo Bautista, la totalidad de la zona de los Calderón y la de los


. Fonseca, tratando de converger sobre la carretera del Cusiana. La movilización
de las fuerzas del gobierno nos hicieron ver que su pretensión era tomar el
control de la vía, pues en vehículos solo podían llegar hasta el sitio denominado
"Peña de Gallo", quebrada la Cuspaquirá, donde el puente lo habíamos derriba-
do con explosivos y donde principiaba el calvario de las minas".

«Por Aguazul y en dirección de Sogamoso subieron varias comisiones que


fueron atacadas por los Calderón, causándoles muchas bajas. Sobre la región
de Pajarito y Recetar, centro de nuestras operaciones, convergieron así: 1.500
hombres entraron por la región de lrba, del municipio de Pueblo Viejo (hoy
Aquitania) quedándose la mitad en la vereda de los Alpes y el resto siguió al
municipio de Recetar; por Labranzagrande llegaron 500 hombres, que traspa-
sando la cordillera a pie, se instalaron en la vereda de Usamena (Pajarito). Por
Chameza entraron 4.000 hombres más procedentes de Miraflores; las tropas
que subieron por la carretera y que procedían de Yopal instalaron cuarteles en
Aguazul, Únete y Cupiagua, donde construyeron un aeropuerto, siguieron varios
cientos en dirección a Sogamoso. Las tropas que bajaron por la carretera proce-
dente de Sogamoso instalaron cuarteles en Peña de Gallo, La Virgen y Corinto,
hasta donde llegaron el 22 de enero; allí acamparon 3.000 hombres, después
instalarían cuarteles en Curisí, Huertavieja, Pajarito y Boquerón ... »25

Contra esta estrategia de copamiento geopolítico, cada Comando o patrulla


defendió sus posiciones muchas veces sin disparar un tiro; el trabajo lo hacían
fundamentalmente las minas instaladas a lo largo de las trochas que habrían de
tomar las tropas del Ejército. Fue incalculable el derroche de fuerza y muertos
por parte de las fuerzas oficiales. Y entre ese concierto de minas y ametrallado-
ras, la figura enjuta y firme del jinete de las cabalgaduras, José Alvear Restrepo
recorriendo la cocina de los pobres, conociendo de cerca las arideces de la vida
cotidiana, bebiendo en cada golpe de cacho los dolores de la tierra; de ese
proceso, de la comprensión crítica del modo de ser llanero insurrecto, surge la
letra menuda de la Segunda Ley del Llano.

«La situación es desesperada; con mi patrulla no alcanzo a instalar las minas


que se necesitan, no hemos disparado un solo tiro porque lo considero inoficioso,

25 Fonseca G. E. Op. Cit., p. 191.


UNA GESTA SilENCIADA

la plaga no hace caso a las minas, por los caminos y especialmente por la
carretera han muerto muchísimos "chulos", ni siquiera se preocupan por recoger
los pedazos de hombres que quedan regados después de las explosiones; la
gente huye despavorida y aquí en el campamento tengo más de 200 personas
que me piden que les salve la vida, yo trato de conformarlas y entretanto coloca-
mos minas de día y de noche, pero la plaga sigue adelante. Los aviones nos han
lanzado varias bombas y una cayó al pie de nuestro campamento pero no
explotó, se partió sobre una piedra y aquí tengo una gran cantidad de masa
amarilla que recogí. ¿Qué hago? La gente ya no cree en la efectividad de las
minas y están reclamando la presencia de más guerrilleros ... »26

El 1 de febrero en el sitio denominado Chorro Blanco fueron minados 800


metros de carretera, utilizando cuatro magnetos que hacían estallar simultánea-
mente 50 minas cada uno; las cuales previamente habían sido colocadas a
cuatro metros la una de la otra. En la acción coordinada por el Jefe Fonseca
perdieron la vida más de 150 soldados y un número incalculado de
contraguerrilleros a más de los heridos. El mismo día sale una columna combi-
nada superior a las 1.000 unidades desde Corinto al mando del capitán Durán
Pombo: su objetivo inmediato era la población de Pajarito. Ochenta y cinco
guerrilleros con 45 fusiles, revólveres y machetes minaron la carretera frenando
el avance de la invasión. El 20 de febrero se l!evó a cabo el asalto a Aguazul y
Las Lajas. Las acciones se continuaron en el piedemonte y los ataques ofensi-
vos de la guerrilla lograron que el Ejército dejara de salir de sus cuarteles.
"Tenemos controlada militarmente la región", decían los partes guerrillercs. ¡Per-
demos el Llano!, vociferaban los medios de comunicación.

En dolor y sufrimiento se iban aunando voluntades; los combatientes, los estafe-


tas, los refugiados del monte y los civiles urbanos respondieron al llamado de
convocar a la realización del Congreso Guerrillero previsto para el 1Ode junio. Y
como extraña coincidencia, los laureaistas estaban empeñados en perfeccionar
un proyecto de reforma constitucional "que convertía a Colombia en un Estado
corporativo" y que debían presentarse el 15 de junio ante la Asamblea Constitu-
yente. Lo anterior equivale ·a decir que entre los meses de mayo y mediados de
junio la suerte de la nación se estaba jugando en el curso de dos eventos donde
se debatían las dos más importantes alternativas de poder en ese momento: El
Congreso Guerrillero del Llano con la "Constitución de Vega Perdida" y la Asam-
blea Constituyente con "La propuesta corporativista" de Laureano Gómez.

26 Comunicación enviada por 'el Gato' Salvador Cantor al comandante Eduardo Fonseca.
JOSf ALVEAR RESTREPO

.Pero de igual manera, mientras se multiplicaba el pie de fuerza del Ejército y


pujaban las fuerzas de Ospina, Rojas Pinilla y Gómez por hacerse al control del
Estado, en las zonas de guerra una fuerza superior a los 30.000 efectivos se
alistaba en los Llanos para ascender los Andes y juntar sus esfuerzos con los
otros veinte o treinta mil guerrilleros en las demás regiones del país27 •

Visto a la ligera, el proyecto corporativista estrechaba aún más los ya íntimos


lazos de unión entre la Iglesia y el Estado, extendiendo su influencia a todos los
asuntos de la vida cotidiana; por una parte se fortalecía el Ejecutivo, en tanto se
limitaban las funciones del Legislativo; este último debía ser el lugar de oxigena-
ción de las corporaciones institucionales. Se conceden facultades extraordina-
rias al Presidente, de modo que puede «gobernar por decreto en condiciones de .. _
emergencia económica». El poder Judicial no ejercería ningún tipo de control
sobre el Ejecutivo y éste se reservaba el derecho de acatar o desconocer los
conceptos de la Corte. Las corporaciones públicas serián elegidas por votación
directa y sus actos legislativos estarían controlados por «códigos de censura»
emanados del Ejecutivo.

Desde los primeros días del mes de junio se observaba el revuelo, tanto en los
Comandos como en las esferas oficiales, quo de alguna manera se habían
enterado que en el hato Los Trompillos, se reuniría la chusma y había que
impedirlo a toda costa.

El Congreso que organizaría la Revolución Llanera, dentro de una estrategia


nacional por la liberación, reunido en circunstancias adversas pero previstas,
dejó entrever las ya expresadas diferencias ideológico-políticas de las distintas
facciones, las cuales aun cuando insuficientemente argumentadas, condujeron a
la polarización definitiva de los dos sectores que en último momento hicieron
presencia en el evento: el oficialista liberal acaudillado por los hermanos Fonseca
Galán y el democrático revolucionario liderado por Guadalupe Salcedo, y los
aportes políticos, tácticos y estratégicos de José. La posición del sector demo-
crático liberal de Franco y sus allegados apenas sí se expresó a través de
comunicaciones escritas enviadas desde la frontera, pero que no fueron defen-
didas como tales, por cuanto el delegado del comando de Franco, Rafael
Sandoval, no alcanzó a llegar a las deliberaciones.

27 Véanse Ramsey Russell. Op. Cit., p. 206.

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UNA GfSfA SILENCIADA

Dicho en otros términos, los hermanos Fonseca, exponentes fieles de la doctrina


de partido, defensores del statu quo de la Dirección Nacional Liberal y
auspiciadores de la resistencia civil, como táctica a seguir en el curso de la
Revolución, apoyada en una actividad militar, determinada por la evolución mis-
ma de la guerra, al no encontrar espacio para sus posturas caciquistas y ver
bloqueadas sus propuestas que pretendían amarrar el nuevo proyecto político
militar a la cola del reformismo y la conciliación, optaron por retirarse abruptamente
del Congreso. De ello dice Eduardo Fonseca el promotor de la ruptura:

«Desde cuando llegamos a "La Perdida", diferentes comandantes principiaron a


hacer proselitismo en favor de la jefatura de Guadalupe y simultáneamente, los
delegados de la población civil resultaron proponiendo mi nombre en contraposi-
ción, Yo no tenía pretensiones de mando del movimiento y siempre propuse que
se eligiera jefe a uno de los integrantes de Comando Nacional, que tenía sede
en Bogotá, cualquiera que fuera: el doctor Jorge Santos, el doctor Rafael Mendoza
lsaza, o el doctor lta!o Daza ... Mi propuesta la completé con la de que todos los
comandantes reunidos en un solo cuerpo dirigiéramos el aspecto militar fusio-
nando las guerrillas ... siempre fui claro en manifestar que yo no era candidato,
pero también lo fui en el sentido de no aceptar a ningún comandante guerrillero
como tal ... "28

Estas contradicciones aparentemente formales repercutieron con posterioridad y


tuvieron su efecto devastador en los meses siguientes, durante la !!amada "en-
trega".

El sector denominado aquí "democrático revolucionario", encabezado por los


dirigentes naturales de las sabanas, por los peones que como Guadalupe Salcedo,
encarnaban el sentimiento colectivo de la llanerada afecta a la "libertad", pero
ausente de escuela política partidista, encontró en el modo de pensar de José
un canal ideológico de expresión, que tomó fuerza en el Congreso Guerrillero y
se alzó hasta adquirir la consistencia programática reflejada en la "Constitución
de Vega Perdida". La ausencia de intelectuales, como dicen los llaneros, fue
parcialmente superada con la presencia de José; este abogado logró encarnar el
espíritu de la época de la sociedad llanera, lo cual no dejó de granjearle el
estigma de comunista y la persecución desde las filas oficiales, de parte de

28 Fonseca E. Op. Cit. p. 220.


p

JOSE ALVEAR RESTREPO

quienes veían en su presencia una traba al "proceso de pacificación" y que está ·


asociado a la forma turbia como se fraguó su desaparición de la escena política
regional, acontecida el 19 de agosto al «ahogarse» en Puentiadero a orillas del
río Meta, en los momentos en que empezaba a concretarse la acción pacificado-
ra de Rojas Pinilla, después del "golpe" del13 de junio de 195329 •

Para todos, la pacificación y la entrega fueron un sarcasmo, una humillante


derrota política después de los éxitos militares alcanzados; los acontecimientos
del 13 de junio y los que le sucedieron resultaron inesperados, más por la forma
como se vinieron que por los mecanismos utilizados para dirimir la contradicción
que en torno del Ejecutivo se presentaba. Mientras la Revolución Llanera se
perfilaba como una posibilidad que trascendía los límites del piedemonte y la
sabana para abarcar todo el país y la "Segunda Ley del Llano" se erigía como - -
alternativa de poder, desde el centro se fraguaba el desmonte del régimen
conservador ante la intención de Gómez de reasumir el control del Ejecutivo.

«A nivel nacional se agudizaron las contradicciones entre el Ejecutivo y las


Fuerzas Armadas; la clase dirigente, sabedora del incontrolable proceso que se
estaba incubando, resolvió entregar el arbitraje de sus diferencias al Ejército,
cuya intervención el 13 de junio de 1953 en la persona del teniente general
Gustavo Rojas Pinilla, fue recibida con beneplácito, excepto por la derrocada
fracción gobernante. Los guerrilleros solo tuvieron noticia del hecho, al término
de la conferencia, cuando empezaron a leer los volantes que se lanzaban desde
los aviones militares llamando a la paz y a la entrega de los guerrilleros y sus
armas» 30 •

Se oían rumores entre los sectores políticos capitalinos, que dejaban entrever la
posibilidad de que el Ejército asumiera el control de la situación nacional. Ante
ello, Laureano Gómez optó por deshacer la "bicefalia" que caracterizaba el go-
bierno; asume el mando y nombra nuevo Ministro de Guerra a Jorge Leyva, _
quien debió dar de baja al Comandante General de las Fuerzas Militares, Gusta-
vo Rojas Pinilla, algún sector de la oficialidad afecto al General Rojas monta un
operativo contra Leyva y Régulo Gaitán, garantizando la llegada de Rojas de
donde se encontraba de veraneo. Al asumir el control de la situación, todo

29 Respecto del desarrollo del congreso y análisis de la "constitución de vega perdida o 2a. ley del llano".
Véase Barbosa Estepa, Op. Cit. p. 188 ss.
30 Sánchez G. Raíces históricas de la amnistía. En Ensayos de historia social y política del s. XX, p. 249.
UNA GESTA SilENCIADA

parece indicar que le ofreció a Urdaneta la Presidencia, quien lo rechazó de


tacto, ante lo cual Rojas optó por asumir el control del Estado con su célebre
declaración de la noche del 13 de junio:

«Las Fuerzas Armadas llaman a todos los colombianos de buena voluntad, no


corroídos por viles pasiones de secta, ni por mezquinos intereses particularistas
y familiares, a formar en la cruzada que fiel al mandato nacional de la patria,
pone ésta por encima de los partidos y al bien común por encima de las conve-
niencias de casta y de grupo ...

No más sangre, no más depredaciones a nombre de ningún partido político. No


más rencillas entre hijos de la misma Colombia inmortal. Paz, derecho, libertad y
justicia para todos sin diferenciaciones ... »31 ·

Como todo, la información llega tarde a las matas de monte donde se mantenían
a la espera de las resoluciones del Congreso Guerrillero los miles de refugiados
y llega aún más tarde a Vega Perdida, donde sesionan "los delegados de ese
mundo futuro", cabeza de la Revolución Llanera. Por las distancias o por el
olvido mismo no se percataron que desde el primer momento el nuevo gobierno
había emprendido la tarea "pacifista" contra los alzados en armas y se había
encaminado a "exterminar la subversión". Los comandantes militares de las
distintas guarniciones recibieron una circular del general Alfredo Duarte Blum,
fechada el 19 de junio en la que se orienta el accionar de las Fuerzas Armadas
en los sucesivo:

«Interpretando el sentir del Excelentísimo Señor Presidente de la República,


Teniente General Gustavo Rojas Pinilla, lo autorizo para que a ledos los indivi-
duos que en una u otra forma se hayan comprometido en hechos subversivos
contra el orden público y que se presenten voluntariamente ante las autoridades
militares haciendo entrega de sus armas, los dejen en completa libertad, les
protejan sus vidas, les ayuden a reiniciar sus actividades de trabajo y los auxilien
en sus necesidades más apremiantes cuando las circunstancias así lo exijan y
usted lo estime necesario. Sírvase hacer conocer esta orden en todas sus
dependencias y difundirla en las zonas afectadas de su jurisdicción. Fdo. Brig.
Gral. Alfredo Duarte Blum 32 •

31 El Tiempo, junio 14 de 1953, p. 1


32 Diario de Colombia, junio 20 de 1953. En Guzmán C., 1968, p. 142.
JOSE ALVEAR RESTREPO

El 19 de junio, fecha en la que los comandantes y delegados de la población civil ·


empezaban a regresar a sus lugares de origen, con la 'Constitución de Vega
Perdida" en sus alforjas y la nueva estructura organizativa empezando a tomar
aliento; ahora con Guadalupe Salcedo como Comandante en Jefe de las guerri-
llas y un Estado Mayor Revolucionario dispuesto a materializar los postulados de
la "Segunda Ley del Llano", justo en ese momento, un nuevo bombardeo exalta-
ba los ánimos de los llaneros; no era metralla, eran convocatorias a la paz y a la
entrega, ofrecidas por el entonces nuevo presidente Gustavo Rojas Pinilla.

En ese momento, en el que, como lo dijera el mismo General Rojas: "las guerri-
llas se encontraban en todo su auge y la moral de las tropas estaba por el
suelo"33 , produjo la intervención del Ejército, ahora al mando del Ejecutivo, ahora
prometiendo paz, ahora generando el "desbarajuste", como nunca antes en ..
cuatro años de insurrección armada.

El permanente cerco militar tendido sobre la región desde principios de 1951, los
efectos desastrosos del bloqueo económico, la crudeza e inhumanidad de la
guerra, que dejaba decantar sus rigores con mayor encono en la población civil;
la crisis social que se avecinaba por el incremento de la migración llanera hacia
la frontera con Venezuela, incluido el desplazamiento de ganados que no dejaba
de ser una amenaza de despoblamiento; en fin, el rigor del remedo de vida del
llanero en las matas de monte, dejaban ver en el "golpe de opinión" de Rojas
una brizna de esperanza que fue acogida tan pronto los volantes concitaron a la
entrega. En ese instante se estaba poniendo a prueba la capacidad de dirección
de los Comandantes de la Revolución, pero pudo más la campaña publicitaria
de aprestigiamiento del nuevo gobierno, que el llamado de algunos dirigentes
revolucionarios a "pactar una paz digna y negociada", en igualdad de condicio-
nes sin vencedores ni vencidos, sin humillantes entregas.

LA HIHORIOGRAFÍA REGIONAl: OfiCIO EN CIERNES

En la cultura del conflicto se fragua el síndrome de la violencia, empezando por


el uso mismo del término para referirse indistintamente al proceso de conmoción
social y política, que sacudió a Colombia entre 1945 y 1965, como lo resalta la

33 Entrevista a Rojas, Revista de Historia. Agosto de 1975.


UNA GtSrA SILENCIADA

literatura historiográfica más reciente. Rescatar el espectáculo de la vida cotidia-


na obliga a indagar por los mecanismos de sobrevivencia, las costumbres, las
formas de trabajo de los sectores populares, de su pasado remoto y su horizonte
cercano, pero sobre todo de la manera como es "recuperada esta vivencia".

El solo recuerdo del Hato, ese sistema productivo integral, ese modo de vida,
esa particularidad de organización sociopolítica, ese escenario vital ya ha sido
cantado y contado en La Vorágine, de José Eustasio Rivera y Doña Bárbara, de
Rómulo Gallegos, además de las abundantes, aun cuando desconocidas cróni-
cas de viajeros europeos por el trópico y las sabanas orientales: recogen
testimonialmente la inclusión forzada a la mal entendida civilización, el proceso
de descomposición social y la permanencia del hato patriarcal. Lo comprendió
Simón Bolívar y sobre su visión promulgo la "Ley del Llano" que regula las
relaciones de las gentes dedicadas al trabajo de llano; José la comprendió siglo
y medio después cuando definió el espacio político y social de la "Constitución
de Vega Perdida".

Memorias que se materializan en la remembranza, la canta criolla, el corrido


guerrillero o corrido guadalupano, en la vivencia conjunta de la vida a la muerte,
en su visión heroica pasionaria y apasionada, en el tránsito permanente de la
eroticidad a la tanatomanía, en el no dolerse sino preciarse de lo que se ha sido,
en un ritual respeto por el ethos de ser llanero, no se hallan aún sistematizados
como producto historiográfico. Por no decir que símbolos, leyendas, mitos y
pasajes de fantasías y sueños colectivos son las únicas fuentes con que se
encuentra el historiador cuando trata de reconstruir los procesos históricos regio-
nales.

En la historiografía nacional "con el término Violencia se pretende simplemente


describir o sugerir la inusitada dosis de barbarie que asumió la contienda; otras
veces se apunta al conjunto no coherente de procesos que la caracterizan: esa
mezcla de anarquía, de insurgencia campesina y de terror oficial en la que sería
inútil tratar de establecer cuál de sus componentes juega el papel dominante; y,
finalmente, en la mayoría de los casos, en el lenguaje oficial, el vocablo cumple
toras de la nación como "la revolución del nuevo orden", es identificada por
otrosuna función ideológica particular: ocultar el contenido social o los efectos de
clase de la crisis política" 34 •

34 Sánchez G., Op. Cit,., p.14.


JOSE ALVEAR RESfREPO

"Nosotros los llaneros, por ejemplo, que logramos dar una respuesta organizada ·
y contundente caracterizamos los acontecimientos más a partir de nuestro movi-
miento que de la acción gubernamental, y nos referimos a aquel como la "revo-
lución" por la transformación que significó para nuestros modos de vida".

Nuevas lecturas nos están indicando que el fenómeno de la Revolución Llanera


tiene sus pares, como historia materia en e$tudios como Rebeldes primitivos, de
Hobsbawm, Os canga(feiros, de Moreira Quiroz, o La guerra del fin del mundo,
Rebelión en la selva, Los de abajo, hasta el poema épico el Canto General, de
Neruda, reflejan la universalidad de la revuelta campesina y la toma de posición
frente al proceso de inserción a la modernidad. Pero sobre todo, permiten carac-
terizar y establecer tipologías a partir de las cosmovisiones, necesidades, intere-
ses e inclinaciones de "estos arcaicos" advenidos desde la agitación social a la
"revolución", en el decir de Hobsbawm.

En la literatura de la violencia en Colombia se identifican al menos dos momen-


tos definibles de acuerdo con la posición que ocupan respecto del problema, de
las preguntas que se plantean; en el primer caso se hallan los escritos testimo-
niales y/o apologéticos, consignados al calor de los acontecimientos entre los
años cincuenta y setenta, que adoptan una postura meramente narrativo-des-
criptiva, regularmente especulativa, son pocas las preguntas que plantean y
mucho más escasas las respuestas que suscitan.

Dentro de este género, los organismos institucionales, la Iglesia, el Ejército, los


gremios y las agrupaciones políticas toman partido y desde la apologética aflora
la más mediocre aun cuando haya abundante producción de panfletos, procla-
mas, declaraciones y testimonios de fe. Unas veces como voceros gubernamen-
tales o voceros partidistas en diatriba contra los crímenes del liberalismo y sus -
vínculos con el comunismo; otras como exponente de las víctimas liberales,
enfatizando el carácter fraudulento del gobierno y sus variadas formas de repre-
sión dentro de su política de sangre y fuego.

En general, estos documentos, fuentes historiográficas indispensables, más que


aportes analíticos, facilitan la identificación el sentido de las proclamas partidis-
tas e del imaginario colectivo, presentado desfiguradamente como acontecimien-
to esencialmente maniqueo. De modo que lo que para unos son fuerzas destruc
UNA GESTA SILENCIADA

toras de la nación como "la revolución del nuevo orden", es identificada por otros
como expresión simple y pura de la dictadura, so pretexto de instaurar un
régimen corporativo a imagen y semejanza del falangismo españoP5 •

En otro orden se presenta en este mismo periodo la literatura testimonial cons-


tituida por relatos de protagonistas o víctimas, referidos a eventos coyunturales
o de muy corta duración, pero que leídos de conjunto reflejan el carácter y la
particularidad del proceso en una región específica. Se trata ya no de interpreta-
ciones acomodaticias, de agentes externos o de terceras fuentes, sino de los
actores que vivieron desde múltiples escenarios su papel como guerrilleros,
soldados, refugiados o víctimas pasivas de las confrontaciones, conducidos o
involucrados por agentes partidistas ajenos a sus propias convicciones.

Solo en este caso, en el proceso de investigación de la Revolución llanera


encontramos importante: del Comandante guerrillero Eduardo Franco lzasa, "Las
guerrillas del llano" 1955; del Coronel del Ejército, Gustavo Sierra Ochoa 'las
guerrillas en los llanos orientales", 1954. El primero, descripción literaria que
presenta las contradicciones, matices, móviles y particularidades de la revuelta
campesina en los Llanos, incentivando el espíritu de lucha; y el segundo, la
primera propuesta contrainsurgente que desde las fuerzas regulares se formuló,
para anteponer al creciente impulso de la revolución y la ampliación de sus
bases sociales de apoyo, un mecanismo de contención capaz de romper la
insurgencia por su columna vertebral, la formación y adhesión política de dirigen-
tes naturales y peones en armas.

A principios de los años ochenta empieza a surgir una nueva literatura fundacional
del análisis de la violencia en Colombia, sus variables, sus orígenes y sus
perspectivas. Literatura ésta que abre el debate, inscrito dentro de los proyectos
partidistas, de izquierda fundamentalmente, en la segunda mitad de la década
del setenta y todos los años ochenta. Los productos historiográficos resultantes
enfatizan, por un lado los factores político-partidistas: lucha por el botín burocrá-

35 Dentro de este orden se ubican de Rafael Azula Barrera "La revolución del orden nuevo" 1956; José María
Nieto Rojas "La batalla contra el comunismo en Colombia" 1956; Alonso Moneada "Un aspecto de la
violencia"; Francisco Fandiño "La penetración soviética en América Latina y el9 de abril" 1949. De origen
y pluma conservadora. Y de tendencia liberal, Abelardo Forero Benavidez "Un testimonio contra la barba-
rie política" 1953; Carlos Lleras Restrepo "De la república a la dictadura" 1955; E. Cuellar Vargas "Trece
años de violencia" 1960.
JOSf ALVEAR RfSIREPO

tico, enfrentamientos y/o acuerdos en las cúpulas de los partidos, política de.
Estado y constitución del poder local. Y por otro lado, aquellas que privilegian los
factores socioeconómicos o el carácter de clase, de la violencia 36 •

El caso llanero reviste particular interés por sus efectos en el conjunto de la


historiografía colombiana y latinoamericana, pero con una virtual dispersión a lo
largo de los estudios generales sobre la violencia y el conflicto y referencias
comparativas en los estudios en otras regiones; razones por las cuales el trabajo
que analizamos aquí adquiere el carácter de obra fundacional acerca del estudio
orinocense de la guerrilla y la lucha armada, en un escenario propenso para el
conflicto y dispuesto para la paz.

GUADALUPE Y~m CfNTAURO~ COMO HI~TORIA PRODUCTO

La obra del joven abogado José Alvear Restrepo, inscrita dentro del accionar de
"Guadalupe y sus centauros", enriquece las memorias de la insurrección llanera;
es el producto de un proceso de investigación que intentó articular el ejercicio
reflexivo de las comunidades protagonistas, con las sistematización académica
de rigor académico, jurídico, político, sociológico e historiográfico que nos obliga
a repensamos, a remontarnos muy atrás en el tiempo para encontrarle explica-
ciones al conflicto estructural de la violencia y ver, en el presente, prolongacio-
nes de aquella insurrección, como variantes cualitativas hacia la nueva forma de
lucha guerrillera, dentro de una estrategia de guerra revolucionaria, en la cual
identificamos de nuevo, montados en sus potros cimarrones a viejos comandan-
tes y soldados guadalupanos, apropiados ahora de un nuevo proyecto político
de transformación social.

Al ser este escrito un producto colectivo, inscrito dentro de la concepción


metodológica de la investigación acción participante, base de toda historia de vida,
con el carácter factual que le caracteriza, con el sentido de ser historia social y
política en construcción, como opción historiográfica distinta de la historiografía
tradicional, hay que reconocer que es una historia conocimiento inacabada.

36 Sobre estos debates puede consultarse: Daniel Pecaut "Orden y violencia" 1978; del mismo autor "Ciasse
ouvriere et systeme politique en Colombie" 1979; De Paul Oquist "Violencia, conflicto y política en Colom-
bia" 1978. Y una sucesión de escritos temáticamente puntuales, o sobre problemas muy específicos,
procesos regionales o microhistorias locales.
UNA GESTA SILENCIADA

Esas nuevas arqueologías del saber popular, desde la literatura de la violencia,


desde la búsqueda y el acceso al periódico local, al archivo parroquial o al
documento del baúl; ese aventurar otros escrutinios desde los archivos judiciales
y anteponer contra el olvido y el silencio los gritos de la memoria colectiva,
obliga a tener que socializar el producto porque es el fruto del esfuerzo de
muchos hombres, mujeres, niños y niñas, en este empeño colectivo, argumen-
tando al fin que para imponer el silencio no basta con aniquilar a los hombres,
sino que es preciso aniquilar la palabra, la verdad que esconde, los imaginarios
sobre los cuales se ensancha la vida, se fortalece la ternura, se genera el amor
y se construye la paz. Si éste es el alcance de la acción y la palabra de hombres
como Guadalupe Salcedo, José Alvear Restrepo, los hermanos Bautista y sus
centauros, hemos conseguido el propósito, volver la voz a quienes no la han
tenido.

No olvidemos que los ejércitos de la muerte, los desarraigados, los mutilados


físicos y mentales, son el precio que paga Colombia por el fracaso del modelo
económico y social. Recordemos que la degradación de la guerra hacia las
formas más crueles e inhumanas procede de una revolución social frustrada. Es
lo que sucede cuando las tensiones sociales revolucionaria, no son disipadas ni
por el pacífico desarrollo económico y social, ni son atajadas para crear estruc-
turas sociales nuevas y revolucionarias.

No es necesario simpatizar con esos centauros insurrectos, mitad realidad mitad


leyenda, ni menos aún con la violencia primitiva que subyace en su obrar.
Bástenos reconocerles su existencia y reconocer que ha habido también una
importante experiencia revolucionaria en el continente, que hay que aprehender,
que ha cambiado profundamente la sociedad, a pesar de que la nuestra no
desemboca aún en lo que se han propuesto los revolucionarios.

Los llaneros alzados en armas no lograron transformaciones tan radicales, ni tan


complejas, ni tan acabadas como ellos hubieran querido; pero nos ayudan a
reconocer que se dan en nuestras sociedades mutaciones profundas y funda-
mentales, sin que se tenga necesariamente la convicción de que la utopía es
realizable.

57
JOSE ALVEAR RtSTREPO

Paisaje llanero

Fotos corlesía del historiador Reina/do Barbosa E.


UNA mrA SILENCIADA

Paisaje llanero

Fotos cortesía del historiador Reina/do Barbosa E.


.
. JOSE AlVEAR RESTREPO

2. fNTRf CllfNHLI~MO YDfMOCRACIA DIRfCTA


INFLUENCIA~ Df lA REVOlUCIÓN llANERA fN LA CULTURA POLÍTICA 37

''Todo es político,
incluso la filosofía o las filosofías
y la filosofía es la historia en actos
o sea la vida misma"
Antonio Gramsci

"Éstos no son los que ustedes conocen;


son los que ustedes no conocen:
Hombres que han combatido largo tiempo, que se creen muy beneméritos y ·
humillados y miserables, y sin esperanza de coger el fruto de las adquisiciones
de su lanza. Son llaneros determinados, ignorantes y que nunca se creen igua-
les a los otros hombres que saben más o parecen mejor. Yo mismo que siempre
he estado a su cabeza, no sé aun de lo que son capaces. Los trato con una
consideración suma, y ni aún esta misma consideración es bastante para inspi-
rarles la confianza y la franqueza que debe reinar entre camaradas y conciuda-
danos.
Persuádase usted, Gua/, que estamos sobre un abismo, o más bien sobre un
volcán a punto de hacer explosión.
Yo temo más la paz que la guerra, y con esto doy a usted la idea de todo lo que
no digo, ni puede decirse ... "
Simón Bolívar

El ejercicio del poder no es solamente una acción política asociada al control de


los medios de producción, los recursos fiscales del Estado o la administración de
la cosa pública, sino que está también íntimamente relacionada con las expre-
siones ideológicas, formas de pensamiento, de simbolización y representación
propias de la cultura; porque no hay que olvidar que los "Imaginarios" en cuanto
formas de representación y las mentalidades, entendidas éstas como visiones
de la sociedad y la naturaleza, habitan el lenguaje cotidiano, viven del lenguaje

37 Barbosa Estepa Reinaldo. Este ensayo fue presentado por primera vez como ponencia en elll Simposio
Internacional de filosofía latinoamericana, organizado por la Universidad de las villas, Santa Clara, Cuba;
bajo el título: R. Barbosa "Ciientelismo y antidemocracia. La acción política en la formación de mentalida-
des colectivas" y publicado en la Revista Islas No. 3, octubre , 1990. Hoy lo ajusto para los propósitos de
este libro.
UNA GESTA SILENCIADA

y se nutre de representaciones y pensamientos. Razón por la cual la


semantización, mejor dicho las palabras, son a la vez indicadores que designan
cosas y evocaciones que suscitan la memoria de los acontecimientos"38 •

Los procesos locales de construcción del poder y sus resultantes formas de


ejercicio, expresan el tipo de relaciones sociales, intersubjetivas e intergrupales,
manifestándose como subordinación y/o dominación de unos individuos respec-
to de otros, de unos grupos de interés respeto de otros, y sobre todo, de las
clases dominantes respecto de indígenas, negros, campesinos y trabajadores;
estas relaciones adquieren particular complejidad en las zonas de frontera agrí-
cola, donde el carácter contractual de las relaciones es un ingrediente básico
tanto de la sociedad como de los procesos de institucionalización, pero sobre
todo, con desmedida preponderancia por fuera de las instituciones establecidas,
dando contenido al Clientelismo, así con mayúscula, como lo perfila el profesor
Francisco Lea!39 •

En Colombia hemos asistido durante un muy largo período de la historia a la


superposición de múltiples formas de ejercicio del poder, que se valen de la
coacción, la cohersión, el chantaje, la intimidación y la violencia, como
mimetización del consenso y en proporción directa a la eficacia de las institucio-
nes. En los componentes de la cultura política que ha vivenciado la sociedad
colombiana, el clientelismo ha formado parte significativa, y como tal, articula las
relaciones que ordenan el funcionamiento de la política; el bipartidismo presente
desde el siglo XIX ha sido la vasija de decantación, en la cua! el clienteiismo ha
penetrado las intimidades de la vida pública y privada.

A. pesar de que, como escribe el profesor Leal: "Durante casi cinco décadas la
sociedad colombiana ha experimentado grandes cambios estructurales, cuya
velocidad y profundidad difícilmente pueden equipararse en el subcontinente
latinoamericano, la modernización resultante sirvió para que el conjunto de la
organización social se supeditara a los patrones del capitalismo, la mayoría de la
población pasara a ser urbana y distribuida en varias ciudades, las relaciones se
monetizaran, las clases sociales se diversificaran y los servicios se expandieran
considerablemente. A la vez que las instituciones del Estado crecieron y se

38 Barbosa R. "Imaginarios colectivos y crisis de representación: Las disputas territoriales en un Estado en


entredicho" Ponencia al ObseNatorio Socio Político y Cultural, Movimientos sociales, Estado y democra-
cia. Bogotá CES U.N., mayo 2000.
39 Leal Buitrago Francisco y Dávila Andrés, Clientelismo, el sistema político y su expresión regional. Tercer
Mundo IEPRI U.N. 1991
lOSE AlVEAR RESTREPO

diversificaron, y su régimen político paso por varias recomposiciones importan-


tes"40 · Pese, digo, a esta modernización, la frontera agrícola continúa siendo, en
contraste, un territorio donde persiste el atraso técnico y tecnológico, donde la
descomposición social, fruto del tardío e imperfecto desarrollo capitalista genera
violentas contradicciones sociales, que se dirimen mediante el aniquilamiento de
los oponentes por la vía de la violencia económica y extraeconómica, fruto de la
implementación del régimen clientelista, en lo político y el sistema del endeuda-
miento, en lo económico.

Puesto que las relaciones de clientelismo y endeudamiento se mantienen como


factor preponderante dentro de las relaciones de poder del sistema político,
auspiciadores y porqué no resultantes de la crisis del Estado, de los partidos y
de la sociedad, los contrastes entre el cambio estructural mencionado y la per-. _
sistencia del atraso se convirtieron en el caido de cultivo para configurar la crisis
política y, de suyo, la crisis de hegemonía de las agrupaciones partidistas,
liberalismo y conservatismo, base del conflicto estructural de la violencia, la
gobernabilidad y la degradación de la guerra, que se inició durante los años
veinte del siglo XX y que tiene su raíz inmediata en las guerras civiles del siglo
XIX.

El desarrollo tardío e imperfecto del capitalismo y sus secuelas de atraso, trae


consigo el uso de relaciones de intercambio de prestaciones y contraprestaciones,
entre quienes, a falta de recursos, clientelas, endeudados, ahijados y peones,
garantizan lealtad política y obediencia hacia terceros, en razón de su poder
económico, político, ético o religioso, establecido por preponderancia administra-
tiva, institucional e influencia social.

En la frontera agrícola como los Llanos, el clientelismo y sus relaciones de


compadrazgo, gamonalismo y caciquismo, se han impuesto como un sistema
complejo de relaciones de poder que atraviesa las relaciones entre el Estado, su
régimen normativo y el sistema de representación que lo hace viable: el --
bipartidismo. De ahí que se precise valorar críticamente la influencia del
clientelismo en las agrupaciones partidistas, en cuanto usufructuarias de la ad-
ministración del Estado dado que, al perder presencia en la sociedad con el
agotamiento de su hegemonía fruto de su sectarismo, la estructura del bipartidismo
sustituyó el papel coordinador que cumplía su cúpula oligárquica, por el
clientelismo activado en las regiones41 .

40 lbid, p. 18.
41 Leal Buitrago, Op. Cit.
UNA GfSTA SILENCIADA

De esta manera, los "profesionales de la política" en las regiones, se convirtieron


en el sostén de la actividad partidista, apoyados en las relaciones de clientela
que les permitían su articulación con el Estado y la Junta de Acción Comunal; la
vereda o el poblado se convierten en el polo a partir del cual se edifica el poder
local dentro del sistema de representación. Tales prácticas usufructúan
preferencialmente el presupuesto estatal para cumplir los compromisos contrac-
tuales, desplazando la responsabilidad que al Estado le compete, por medio de
la mediación entre las instituciones y las masas.

El análisis de la Revolución Llanera, durante el periodo de la llamada Violencia


en Colombia, pasa obligatoriamente por identificar y valorar los contrastes entre
la evolución nacional de los conflictos, desde sus múltiples explicaciones, y las
particularidades del desarrollo regional de las confrontaciones. En ambos casos
las estructuras de poder político partidista y las manifestaciones de la cultura
política local, denotan que el clientelismo se ha erigido como una polea de
transmisión dentro del sistema político.

Las relaciones de clientela y endeude en las regiones hacen a su vez de colchón


de amortiguamiento de la crisis política nacional, puesto que con el perfecciona-
miento del sistema cliente lista mismo, como resultado de los acuerdos bipartidistas
primero y la política de rehabilitación después, dentro de los márgenes de los
acuerdos entre el liberalismo y el conservatismo, no sólo reproducen el sistema
clientelista, sino que lo convierten en un obstáculo para la superación de la
crisis.

El carácter caudillista de la Revolución Llanera de los años cincuenta, la atomi-


zación y fragmentación de los comandos guerrilleros y las endebles y/o conflic-
tivas relaciones con la dirección de los partidos, refleja la crisis política de
coyuntura, dentro de la cual se resalta la desconfianza que generó el comporta-
miento ambiguo y contradictorio de los directorios frente a las zonas y sectores
sociales en conflicto, en el ejercicio de las relaciones de poder.

"Ello significa que falta credibilidad en lo que se llama el régimen político. No


existe confianza ni credibilidad en la manera como el Estado maneja las relacio-
nes de poder... " al decir del profesor Leal Buitrago. Que no es otra cosa que una
atávica debilidad estructural del Estado y de su precaria capacidad para mediar
institucionalmente en los conflictos de la sociedad; lo cual se devela mediante la
sustitución privada de las funciones estatales, como la administración de justicia,
la regulación económica o la represión. Estas situaciones hicieron crisis durante
JOSE ALVEAR RESTREPO

la llamada "ruptura del bloque llanero", momento álgido en que el gamonalismo


llanero choca violentamente con la pretensión autonomista de los comandos
revolucionarios, constituidos a expensas del clientelismo local.

El estudio de las relaciones de causalidad de la violencia en Colombia, entre


otras, la crisis del bipartidismo, el asesinato de dirigentes populares como Jorge
Eliécer Gaitán y el estallido de la ira popular mejor conocido como Bogotazo en
1948, seguido de cerca por la radicalización de la lucha contra el régimen
conservador, inicialmente, en los Llanos y el rápido ascenso hacia la insurrec-
ción· popular generalizada, pasando por un movimiento revolucionario brotado en
todas partes sin obedecer a concierto ni dirección, e integrado en sus inicios por
anárquicos comandos irregulares bajo el influjo de gamonales y hateros, termina
por independizarse y crear un Comando unificado de la revolución: esta fase .....
ascendente del movimiento revolucionario está marcada por la organización de
estructuras guerrilleras con sólidas bases sociales de apoyo, y líderes que en su
maduración contribuyeron a la generación de una nueva cultura política, que a la
vez que cuestionaba el sistema bipartidista, demandaba urgentes ajustes en el
sistema clientelista del poder local.

El punto culminante de este proceso se alcanzó durante el primer semestre de


1953 con la celebración del Segundo Congreso Guerrillero del Llano y la
Promulgación de la "Constitución de Vega Perdida", mediante los cuales el mo-
vimiento insurgente se alzó como verdadero poder revolucionario frente a los
proyectos corporativistas y facistizantes del régimen de Laureano Gómez y las
vacilaciones de la Diiección Nacional Liberal, que de hecho removía el endeble
anclaje regional del bipartidismo.

A partir de ese momento el movimiento revolucionario dispuso de su propia base


legal, de su propia legitimidad, en contraste con la crisis de legitimidad del
régimen bipartidista, que había venido teniendo como protagonistas principales
a politiqueros de oficio; igualmente dispuso de una dirección político y militar
autónomas, fundamentadas en la participación e iniciativas de los llaneros y
peones de la región, con base en la consulta y la normatización de códigos de
ética, a partir de la sistematización de la experiencia revolucionaria.

En esta fase de maduración y concreción de la "Carta Magna" de los revolucio-


narios llaneros son evidentes la articulación y armonización del pensamiento y la
acción, del comandante en jefe de las guerrillas llaneras, Guadalupe Salcedo
Unda y su asesor intelectual el abogado José Alvear Restrepo, participación
UNA GESTA SilENCIADA

semejante a la que sostuviera el Maestro Otilio Montaña, y más tarde Antonio


Díaz Soto y Gama con Emiliano Zapata cuando redactaron el "Plan de Ayala" en
uno de los momentos cumbres de la Revolución Mexicana.

En uno y otro caso, la decisiva participación de intelectuales en la confección de


textos programáticos de la revolución, pasa por adelantar una profunda lectura
de la coyuntura política, como por comprender a cabalidad la estructura econó-
mico social, el carácter del régimen político y la naturaleza del sistema de poder
sobre el cual se quiere incidir; en ambos casos, la existencia de estructuras
sociales atávicas, dentro de un sistema capitalista atrasado, con predominio de·
ia gran hacienda levantada sobre el emporio del gamonalismo, el caciquismo y
el clientelismo como sistema de poder, reflejan el contenido histórico de la
insurrección popular y la vigencia de las propuestas alternativas frente a la crisis
de los partidos tradicionales y los estallidos sociales que le han sucedido duran-
te la segunda mitad del siglo XX.

Estas reflexiones, aportes al debate acerca de las violencias en Colombia y la


complejidad de los acuerdos y abortados procesos de solución de las mismas,
constituyen el contenido del presente capítulo.

fNTRE LEALTADE~ YfNDEUDH:


H HATfRI~A\0 fORJADOR OH PODfR YlA ACCIÓN POlÍTICA LOCAL
Tomar distancia del análisis tradicionalmente liberal de la violencia, buscando
nuevas explicaciones, nos coloca de cara a la comprensión de las estructuras
locales de poder y a su articulación con los procesos de construcción territorial,
en los que el paso de una economía campesina atrasada a una economía de
mercado, está mediada por los cambios que se producen en las relaciones entre
el Estado central y las regiones.

La violencia política y sus formas conexas de confrontación armada o "guerra


permanente", devalan la existencia de factores estructurales a partir de cuya
comprensión puede aclararse porqué no se observan victorias definitivas de
alguno de los contendientes, "sino paréntesis dentro de los cuales las hostilida-
des se prolongan por otros medios"42 • ¿Qué ha venido ocurriendo en estos

42 Sánchez Gonzalo, Raíces históricas de la amnistía o las etapas de la guerra en Colombia, en Ensayos de
historia social y política del siglo XX. El Ancora Editores, 1985. p. 217 y ss.
JmE ALVEAR RHTREPO

intersticios no coyunturales para que sea tan fácil retornar a las armas antes que ·
prolongar la paz? ¿Cómo se explica que la confrontación armada misma no solo
sea la continuación de la política por otros medios, sino el componente básico
de la construcción de poder local en la sociedad colombiana?

La Revolución Llanera de los años cincuenta del siglo XX, con sus dos momen-
tos álgidos: El momento de confrontación interpartidista y el ascenso insurgente
de la sociedad, se explican no a expensas de un factor externo a la región, como
"la violencia" sino fundamentalmente a partir del impacto de esa antigua mani-
festación del clientelismo: el caciquismo que ligado a las condiciones de atraso
de la sociedad, propició el choque contra el autoritarismo del poder central; el
otro momento se inició en los Llanos desde julio de 1953, con la entrega presio-
nada de los principales frentes guerrilleros y la subsiguiente "rehabilitación" du-
rante la dictadura de Rojas, lo cual, nuevamente pone de relieve el triunfo del
clientelismo como fenómeno modernizado, antes que una derrota militar o una
salida política negociada sobre la insurgencia.

Primero, porque con la "pacificación" no culminó, ni muchos menos la confronta-


ción entre las fuerzas guerrilleras y las oficiales; solamente se produjo un des-
plazamiento del plano de lo militar al plano de lo político, momento en el cual la
esperanza puesta en los ofrecimientos del nuevo gobierno se convirtió muy
pronto en desilusionada frustración, lo que condujo al intento de reorganización
político militar de las antiguas guerrillas, desde nuevas perspectivas de la cultura
política de los rebeldes llaneros.

Segundo, porque la actitud asumida por Rojas con el intento de armar un pro-
yecto político partidista o "tercera fuerza", apoyado en el binomio pueblo-Fuerzas
Armadas, amparándose de alguna manera en el prestigio adquirido en los Lla-
nos, denota ante todo, el intento de anteponer al sistema bipartidista de cliente-
las, una opción fundada en el patronazgo, en uso de las incipientes relaciones
mercantiles que subsistían en el Llano y que aprovechó subrepticiamente, liga-
das a la campaña "CENDAS"43 , como compensación a la insuficiencia en la
satisfacción de las necesidades institucionalizadas de la población. Solamente
que a la hora de sus realizaciones entra en franca contradicción el discurso con
el accionar de las FF.AA. inclinando la correlación de fuerzas hacia estas últimas

43 Hace referencia a la instancia gubernamental que canalizó la ayuda nacional e internacional (Alianza Para
el Progreso) dirigida a las víctimas de la Violencia, estuvo coordinado por María Eugenia Rojas y privilegió
el Llano por conveniencias políticas de su padre, el General Rojas Pinilla.
UNA GESfA SilENCIADA

y tiene expresiones muy tempranas de dislocamiento, como fue el caso de la


animadversión que generó el decreto de amnistía, la muerte de los estudiantes,
la declaratoria de zona especial de guerra de aquellos territorios que no se
acogieron a la pacificación, Tolima, Huila, Ariari y que condujo a la más conocida
como guerra de Villarrica contra las Republicas Independientes; que le permite
incubar en su proyecto, la continuidad espacio temporal de la violencia hacia
formas más álgidas de confrontación, como fue el surgimiento de las actuales
organizaciones guerrilleras.

Tercero, porque, consustancial con los dos anteriores, las limitaciones de los
decretos de amnistía (1546 de junio de 1953 y 1823 del 13 de junio de 1954),
excluían tácitamente a los sectores que no entregaron las armas o a aquellos
que no creyeron en la propuesta de Rojas en 1953, como es el caso de las
guerrillas de influencia comunista; también excluía a los desertores del Ejército
Oficial y los mantendría siempre al margen de la ley, como el caso de Dumar
Aljure y otros. En los modelos de poder local que van configurándose a partir de
entonces, persiste el atavismo; reproducen el viejo tipo de caciquismo, apoyado
ahora en el Departamento Administrativo de Seguridad Rural (DAS-Rural), como
expresión temprana de paramilitarismo, forma de autodefensa usada por los
propietarios para aniquilar las huestes de rebeldes que quedaron al garete.

Sobreviene la injerencia del Estado ahora presente como clientelismo político,


efecto de la dislocación entre el Estado y los particulares, que utiliza los recursos
oficiales para implementar las relaciones políticas de clientela, desde las cuales
se sufragaban los costos de las "negociaciones de la entrega de los insurgentes"
constituyéndose en el aspecto central de la mediación estatal, dando un aspecto
de modernización a la cultura política.

Por último, como las condiciones que habían generado la Revolución Llanera no
se habían modificado sustancialmente y caciques y gamonales volvieron a reto-
mar el control del ejercicio local de poder, encararon con mayor encono a los
distintos sectores de la población, que como los vegueros o los indígenas,
intentaron más de una vez hacerse a un pedazo de tierra o fundarse en los
linderos del hato, agudizándose con ello la confrontación que se resolvía de los
modos más prácticos, es decir, utilizando cuerpos armados particulares o apo-
yándose en el DAS Rural o "La Rural" como le llamaban. Aunque para conse-
guirlo debieron utilizar los servicios de viejos guerrilleros o de las contraguerrillas
de paz, así como también fruto de las nuevas lealtades y los nuevos liderazgos.
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1 7

....,.
JOSE ALVEAR RfSTREPO

Desde mucho antes del estallido de la insurgencia armada en los Llanos, los
jefes locales del bipartidismo estuvieron ligados al sistema productivo, al trabajo
de llano, al control de la propiedad de la tierra, o eran pequeños comerciantes e
intermediarios sacadores de ganado; en muy contadas ocasiones fueron intelec-
tuales y cuando lo fueron, obraron a expensas del viejo sistema sobre el cual
erigieron prestigio y tejieron legitimidades, desde las cuales ejercían liderazgo en
correlación con la pasividad política y la lealtad partidista, constituida a partir de
las deudas económicas adquiridas por peones, trabajadores asalariados y
vegueros.

El capitalismo como modo de producción dominante no había logrado someter a


las reglas de juego del mercado las formas tradicionales de trabajo de Llano, la
ley de opción o la regulación de las ganaderías, prácticas consuetudinarias, ....
constituían la base de una economía campesina que alimentaba las demandas
de los mercados regionales o nacionales de carne y cuero, pero no se sujetaba
a sus reglas. Esa- ambigüedad entre atraso y desarrollo, entre tradición y moder-
nización, entre restricción e inversión, induce el uso de mecanismos de media-
ción en el orden económico social, entre quienes están integrados o marginados
de estas relaciones de intercambio.

La coexistencia de la gran propiedad de hateros y gamonales, junto con la


presencia de vegueros, peones e indígenas, imperfectamente mediados por el
mercado pero sin afectar directamente la renta de la tierra, generaba transferen-
cia de plusvalía por parte de los capitalistas a manos de los terratenientes y
condenaba a los desposeídos a la sobreexplotación económica: trabajo con
déficit, limitación del ingreso, producción escasamente para el consumo domés-
tico, propensión al desalojo, al despojo y a la criminalización de su actividad,
bajo la acusación de ser cuatreros, cachilaperos o abigeos, connotaciones des-
de las cuales se persigue, se extermina o se margina de la presión sobre la gran
propiedad. El endeude surge entonces como una forma de mediación, también ..
conocido como tienda de raya; mediante esta práctica, hateros y encargados se
reservan el derecho de facilitar herramientas, avituallamientos y subsistencia a
peones y vegueros, a condición de garantizar mano de obra y disponibilidad a
discreción.

Valiéndose de este mecanismo, hateros y comerciantes atan la fuerza de trabajo


de caballiceros, vaqueros y caporales o la producción doméstica de vegueros, a
los requerimientos de los hatos, de modo que jornalean solo para pagar lo
adeudado, sin conseguir saldar sus deudas por el creciente aumento y sin
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UNA GESTA SILENCIADA

opción de acumular ganancia. Estas formas de explotación por sí solas ya son


un aceitado mecanismo de mediación entre el desarrollo ganadero agroindustrial,
el capital financiero y la producción campesina, doméstica o de subsistencia, por
el intercambio desigual que genera. Además de la inequitativa distribución de la
tierra, la usura de acaparadores, compradores y prestamistas, que trae consigo
el endeude progresivo; peones y vegueros deben empeñar su lealtad política, su
dignidad familiar, su independencia y su libertad de conciencia o credo religioso.
Aprovechando el endeude construido, el seudolíder partidista se vale del poder
espuriamente obtenido para garantizarse ventajas electorales, manipular los pues-
tos públicos y pagar favores personales, disponiendo adicionalmente de los
recursos del Estado, en relación estructural con el bipartidismo y el régimen
político; convirtiéndose en el medio más expedito para que los dos partidos
tradicionales continúen con el control. Cualquier forma alternativa, autónoma o
insurgente pone en peligro este sistema.
La lectura que de la realidad económico-social llanera hiciera José así lo anun-
ciaba y las formulaciones de la Carta Magna de los revolucionarios llaneros era
explícita en reformular las relaciones de poder local; ese era su mayor desafío:
anteponer la democracia directa al sistema clientelista de representación y regu-
lar socialmente la producción, dando al traste con el sistema del endeude.
En respuesta, como mecanismo de freno a los cambios revolucionarios propues-
tos por los insurgentes llaneros, no solo se persiguió y asesinó a sus inspiradores,
sino que se asimiló la propuesta de modo que se modernizó el sistema cliente lista,
primero a partir de la legitimación del sistema mismo y segundo, por medio del
aprestiglamiento de un nuevo tipo de líder: no necesariamente ligado con el
prestigio económico de la economía ganadera o agroindustrial, pero sí garante
de las exigencias de hateros y gamonales. Aunque procede de sectores bajos
dentro de la escala social, se constituye en el testaferro de los intereses de
aqueilos, engrana perfectamente los requerimientos y necesidades de los en-
deudados con lo que terratenientes y ganaderos están dispuestos a facilitar. El
nuevo sistema clientelar establece a sí mismo forma de ascenso en la escala,
incluyendo el propio endeude, la conformación de microempresas electorales
que, por la vía de empañar los recursos del Estado, se consiguen adhesiones
que no terminan nunca de pagar los favores recibidos, constituyéndose en parte
fundamental del sistema político clientelista. La profesionalización de éste
politiquero de oficio se erige sobre una amplia gama de relaciones de clientela
que media el conjunto de la precaria cultura política resultante.
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JmE AlVEAR RHfREPO

LA SOCIEDAD lll\NERA ANTE LA REGULACIÓN ESTATAl


Los llaneros viejos continúan preguntándose: ¿y dónde está el gobierno y dónde
la justicia y dónde el cumplimiento de los compromisos pactados, como premisa
para la entrega de las armas y el desmonte de su Revolución? Las nuevas
generaciones herederas de la historia de la Revolución no hallan explicación
posible y prefieren callar u olvidar; en tanto, los nuevos pasos de la agro industria
echa abajo los cimientos de las cimarroneras y los hatos, sobre los que se
levantó la sociedad anterior a los años sesenta.
En algunos estudios se explora la tesis del "derrumbe parcial del Estado"44 , para
explicar el surgimiento y desarrollo de la violencia. En tales apreciaciones el
Estado tiene un papel determinante en la economía nacional, de modo que es
imposible que grupo o sector alguno renuncie a tomar parte en el manejo de ese
aparato. Los fenómenos de violencia se explican por el conflicto entre grupos
interesados en hacerse al control del Estado, cuyo único recurso, posiblemente
sea la fuerza para conquistar el acceso a dicho control, generando crisis con
ribetes políticos o agudizando la que ya existía, ampliando así el horizonte de la
violencia45 •
Pero y dónde el proceso económico se sucede por las márgenes, ajeno a la
influencia del Estado como en el caso de la economía llanera, anterior a la
década del cincuenta, cómo se explica la violencia?
El caso de la sociedad llanera exige otras consideraciones para comprender que
el Estado es también aquí agente de crisis política, aunque con otras connota-
ciones.
Hasta comienzos de los años cincuenta, la dinámica de la estructura social
llanera se daba en torno del hato, sobre todo para el caso de las poblaciones
adentradas en la llanura. Sobre el piedemonte los poblados como Sogamoso o
Villavicencio han alcanzado un relativo grado de integración a través del merca-
do interno, con el centro, con Bogotá. A su vez, estos centros semiurbanos
centralizan en grado sumo muchas de las funciones propias del Estado, concen-
trando la mayor parte de los recursos que para el Llano escasamente se desti-
nan. Caciques y gamonales o "amos blancos" van creando desde Villavicencio o
Sogamoso una red de adhesiones de orden político y muchas veces familiar,

44 Véanse Oquist, P., Violencia, conflictos y política en Colombia, 1978; Pecaut D., De las violencias a la
violencia. 1986 y otros.
45 Pecaut D. Op. Cit.
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UNA GESTA SlltNCIADA

que se van extendiendo sobre otros hateros hasta conformar la maquinaria


requerida para manejar a su amaño los asuntos de la vida regional.

Pero llano adentro se generan ciertos brotes de autorregulación que sustituyen


la acción reguladora del Estado o edifican sus propias formas de autocontrol,
cuando aquel está ausente. En ese orden, el hato sustituye al Estado en tanto
que suple la carencia de tal. Asume además, en ciertos momentos, las caracte-
rísticas propias de "sociedad política" pero con hondas deficiencias sobre todo
cuando se interponen regulación y administración o Estado y gobierno, en un
mismo organismo o persona "el cacique". O como anota Gramsci "Identificación
Estado-gobierno, identificación que consiste precisamente en una resurrección
de la forma corporativo-económica, o sea de la confusión entre la sociedad civil
y la sociedad política"46 •

Estas formas de autorregulación se pueden observar en el siguiente esquema


que recoge la tipicidad de la sociedad llanera:

Peones, pastos, ganados y bestias son los elementos "inmodificables de las


relaciones del trabajo de llano". Su explotación se ajusta a una normatividad
denominada "derecho de opción" o "derecho de sabana" que aunque no está
escrita, es de aceptación colectiva. En el ejercicio de tal derecho, los peones
dentro de la división social y técnica del trabajo preestablecida, tienen control
sobre un determinado sector de la actividad. Solamente el "caporal" que se
supone versado en todo lo relativo al trabajo de llano, es delegado en determina-
das circunstancias para administrar el conjunto del hato o fundación, en repre-
sentación del patrón o amo blanco. Este último se ha reservado para sí la
función reguladora de las relaciones de trabajo e impone el tipo de relaciones
sociales que más le favorezcan, desde los costos de la mano de obra hasta la
determinación del tipo de relación afectiva, por lo cual recibe también la denomi-
nación de "Taita" o "Taita Viejo".

Más allá del límite de rentabilidad que establece el mercado capitalista, como
condición para integrar a su órbita determinados renglones y regiones, se man-
tienen formas de producción escasamente influenciadas por las leyes del merca-
do, como la agricultura de subsistencia y la labor semiservil de los vegueros, que
logran ser incorporados a la racionalidad mercantil del capitalismo.

46 Véase Antología, Siglo XXI, 1985, p. 291.


JOSf ALVfAR RfSTRfPO

El mercado interior se vincula al mercado nacional por medio del "comprador"


generalmente ajeno al proceso mismo del trabajo de llano de los hatos, pero
portador de los vicios de la sociedad que representa y agenciador en grado
sumo del "sistema del endeude". Este mecanismo no solo sustituye las formas
de crédito, sino que además crea un cierto tipo de "lealtades perversas" que se
traducen en maniqueísmo político. Se arraiga más sobre los sectores sociales
más alejados de los centros de consumo o intercambio y con mayor rigor sobre
los desarraigados peones, vegueros e indígenas.

Las relaciones de poder establecen así sus propias leyes de juego, que se
elevan desde el plano de la reafirmación individual en el colectivo social, hasta el
establecimiento de una hegemonía relativa o dominación política y sojuzgamiento
cultural de hacendados y gamonales sobre el conjunto social que conforma el
hato y más allá, sobre los vecindarios próximos a sus linderos. Dentro de esa
relativa hegemonía de los hacendados, el recurso de la fuerza es su único
aglutinante, aunque en el plano individual no logra contrarrestar el efecto de la
"valentía o el coraje" o la capacidad del individuo para ejercer influencia sobre el
otro e imponerse como el que más. Por ello las relaciones que propicia el hato
son en esencia violentas y prohíjan todas las formas posibles de confrontación.

Qué son entonces las relaciones partidistas, sino formas de combinación de la


adhesión por deudas económicas y morales establecidas por el "endeude", con
la utilización de la ascendencia, que la condición de gamonal le imprime ante el
colectivo social, a cuyos aspectos les agrega la fuerza o el poder de fuego de
sus "espalderes" para garantizarse la hegemonía (control y subordinación) nece-
saria, que traducida en votos quiere decir "gobierno de funcionarios" u ocupación
de cargos públicos desde donde se manejan las relaciones con el Estado central
o, como anota Pecaut, "sustituyendo la mediación estatal, por la relación de
fuerzas tal como se expresa en la sociedad, y en segundo lugar despojando al
mismo Estado de aquello que lo legitima, la regulación social"47 •

El horizonte cultural del llanero está mediado por dos factores intrínsecos al
trabajo de llano. Uno su evolución histórica, donde las formas religiosas y mági-
cas de concebir el mundo se han entremezclado hasta conformar el conjunto de
representaciones expresadas a través de la canta, el corrido, la copla, la leyenda
etc., donde lo institucional está ausente de toda posibilidad, lo que equivale a

47 Op. Cit., p. 187.


UNA GESlA SilENCIADA

decir que la identificación con la "cultura nacional" apenas si se da por influencia


de los curas regentares de algunos centros eclesiásticos de enseñanza y eso
para un sector muy reducido de la población. Los saberes universalmente acep-
tados escasamente circulan como elementos de una opinión pública difícilmente
coherente con el sentido común y peor aún, difusa en cuanto sea el Estado el
que haga posible la circulación de tales saberes.

Por ello los sentidos de justicia o libertad, en el sentido de equidad o equilibrio


armónico con el grupo social y el ejercicio pleno de la voluntad de ser y de
actuar, no están contemplados en la jurisprudencia institucional reglamentada
desde el Estado. La libertad en particular se asocia con un "proyecto de vida"
que adquiere casi la estatura de principio partidista. "Ser liberal, pues, es no
tener que rendirle pleitesía a nadie, ser uno mismo", decía con más o menos
palabras uno de los viejos guerrilleros. Tal parece indicar que la condición de
liberal le alimentaba el sentido autonomista, sin saber explicar por qué se sentía
adherido al partido.

Y a renglón seguido, la justicia oficial se asocia con los mecanismos de coerción


y represión policiva o militar. Nunca o casi nunca hacen presencia por las saba-
nas representantes oficiales en plan de ejercer justicia en el sentido laxo del
término, sino es para perseguir "malhechores", "cuatreros" o "bandidos". Quienes
lograron formar parte de los batallones en la zona acantonados, conciben el
Ejército como la institución benefactora del "bien público y del orden ciudadano",
en tanto a la Policía se le mira siempre con reserva por su carácter represivo. En
su defecto, desde el hato se ejercen algunas funciones de policía y se aplican
algunas normas de justicia social, siempre dentro del criterio de la autorregulación,
lo cual impide que se generalicen las expresiones de barbarie social o política.
Aunque ello no impida que en muchas ocasiones se "ejerza justicia por mano
propia".

Dicho sea de paso, esta visión superficial de las formas de poder y los medios
por los cuales se han ejercido históricamente en el Llano, asociadas con la
autorregulación, puede llegar a ser el punto de partida para explicar que "La
Revolución Llanera es el resultado de la confrontación entre dos Estados, entre
dos culturas", dentro de los que se mueven proyectos políticos y estratégicos de
diversa naturaleza en tanto contrapuestos a las perspectivas de un Estado
corporativista en ciernes.
Jmf ALVEAR RfSfREPO

Surge la duda entonces del papel y la eficacia de los partidos políticos tradicio-
nales. Fue notoria tanto la ausencia de liderazgo como la creación de una
"opinión pública" adversa no solo en el orden nacional, sino que, y es lo más
crítico, también dentro de la población llanera que se creía representada. Es
sabido que la opinión pública articula las relaciones de dominación y subordina-
ción que en cada momento se establecen entre gobernantes y gobernados, aun
sin su consentimiento; lo mismo que entre dirigentes y dirigidos, de modo que
garantice el establecimiento del consenso necesario para respaldar los actos del
Estado48 • Lo anterior imprime otra connotación: la Revolución Llanera estuvo
siempre completamente sola, huérfana de líderes partidistas y asistida apenas
por sus dirigentes naturales que "a golpes de intuición" supieron estar a la altura
del momento histórico que vivieron.

Además, como veremos luego, la naturaleza particular de las formas de poder


local terminaron mediadas por un problema esencialmente geopolítico, en senti-
do amplio cual es, la aplicación a gran escala de estrategias político-militares
sobre la región, para impedir una posible adhesión territorial a alguno de los
Estados vecinos, chocando de paso con las estrategias locales de conformación
regional 49 •

CRISIS POLÍTICA... CRISIS DE HEGEMONÍA

La nueva irrupción del altiplano sobre la llanura, ahora con su carga de retaliación,
odio y miseria, eclosionó ineluctablemente el orden social de la comunidad
llanera. No todos los conflictos sociales deben su explicación a factores exter-
nos, pero en el caso de la Revolución Llanera, a la ya conflictiva coyuntura
histórica se le sumó la crisis política, estatal y partidista, generada desde 1946
con la caída de la república liberal y el ascenso del conservatismo al control del
Estado.

Observados los acontecimientos que precipitaron el proceso insurreccionalllanero,


"El Bogotazo" es el de mayor significación. Puerto López se halla dentro de las
poblaciones que inmediatamente se enteraron de la muerte del líder Gaitán; de
tacto constituyeron Asamblea Popular. Y cuando se propuso el alzamiento gene-

48 Gramsci, Op. Cit.


49 Es sabida la continuidad espacio cultural que existe entre los llanos de Venezuela y Colombia, donde los
límites territoriales son apenas formales.
UNA GESTA SilENCIADA

ralizado, acompañado de golpe de Estado para el 27 de noviembre de 1949,


fecha de las elecciones presidenciales, varias poblaciones del Llano, incluida la
capital de la intendencia del Meta, Villavicencio, estuvieron frente al aconteci-
miento pese a la contraorden. Dicho "alzamiento" lo vivió el Llano dentro del
turbión de la violencia por seis largos años, transitando entre la improvisación
revolucionaria y la crisis partidista liberal y conservadora.

¿Cuáles son pues, los factores que median este proceso? Diríase de manera
muy general que aquellos que están asociados directa e indirectamente con la
crisis de hegemonía que venía haciendo carrera, tanto en el Estado como en los
partidos, a cuyo rescate acudían sin importar los medios que tuvieron que utili-
zar, desde la represión directa hasta el engaño y la traición.

En primer lugar, como lo anota Pecaut: "Después del 9 de abril con la disloca-
ción del gaitanismo, ya no hay nada que frene la evolución hacia la violencia. La
desorganización de los sectores populares urbanos deja campo libre y a la
deriva la escena política que en adelante tendrá como centro las zonas rura-
les"50. En medio de la "crisis espiritual" del partido liberal y su contendiente
político, el conservador, se construye un nuevo lenguaje en torno del cual se
agrupan sectores considerables de la población.

Con acento casi socialista y populista, la retórica gaitanista hace eco, no tanto
en los sectores sindicales urbanos que en alguna medida están amarrados a los
proyectos partidista o estatales, sino en los sectores más paupérrimos de la
población, que durante mucho tiempo han sido objeto de exclusión de todos los
beneficios que un Estado regulador pueda aportar. A esta amalgama social
pretende dársele forma orgánica, no desde la acción política directa, sino desde
la "representación" o identificación del pueblo con su líder. Cuando Gaitán se da
cuenta que el contenido de su discurso de poder construido en la UNIR no
avanza desde el plano de la oposición, "entonces acepta al partido liberal como
institución para tratar de que esa filosofía del poder gane terreno frente a unas
"ideologías" y a unas "filosofías" caracterizadas como puntillosas, autoritarias y
elitistas"51 •

50 Op. Cit. P., 190.


51 Garzón R. La crisis espiritual de los partidos, 1986, p. 31.
JOSf ALVfAR RfSTREPO

Esta alternativa de poder planteada por Gaitán desde dentro de la institución, es


. la que hace eco en los sectores campesinos, pero se queda sin piso de
sustentación cuando en el juego del ejercicio del poder la intolerancia decapita al
movimiento asesinando al líder y hace estallar la polarización en torno de la
represión, la persecución y la retaliación política; en ese juego, el partido liberal
claudica ante su compromiso histórico y abandona su posición de oponente en
la lucha por el poder y el control del Estado, dejando al garete a los sectores
sociales que un día creyeron en el discurso gaitanista y que ahora intentaban
defender a toda costa, incluso con la vida.

En la sociedad llanera se enraíza el postulado igualitarista de Gaitán "el pueblo


adquiere un nombre que es el de su líder"52 , pero no por ello las expresiones de
las otras fracciones del liberalismo dejan de oírse; por el contrario, el mismo .
sector de gamonales que un día convocó a la defensa "de la vida y de la causa
liberal", son los mismos que en un lapso muy corto están pactando con los
militares el rumbo de sus ganaderías y desprejuiciadamente abandonan cual-
quier pretensión de poder y de participación en el control del Estado.

Si alguna vez fue liberal la revolución llanera, ello se debe a que considerables
sectores de la peonada, vaqueros y caporales asimilaron medianamente "la
simbología" contenida en el discurso gaitanista y los convirtieron en acción prác-
tica, que aunque sin mucha racionalización elevaron a la categoría de Ley
Orgánica, mientras la dirección partidista se devanaba los sesos tratando de
convencer a tirios y troyanos de que lo suyo era resistencia civil y no otra cosa,
por cuanto el liberalismo no estaba interesado en ser excluido de los beneficios
de la participación en el control del Estado, pero menos en asumir su control de
manera absoluta y definitiva, en una perspectiva democrática.

La posición del liberalismo frente a la controversia política planteada por el


conservatismo, desde cuando se prepara el montaje del gobierno de Unión
Nacional, fue siempre vacilante y ambivalente, entre la defensa de una postura
seudodemocrática, una doctrina teñida de humanismo y una disposición ante las
masas cuasirrevolucionarias. En tanto que por otro lado, sustentaba tesis
anticomunistas y proimperialistas, que retrasaban las contiendas democráticas y
facilitaban la tarea retaliadora y liquidacionista de los gobiernos conservadores
mediante el uso de la política de sangre y fuego. Esa actitud de ambigüedad
entre la resistencia civil y los remedos de insurgencia, no podía menos que

52 Pecaut. Op. Cit.


UNA GtSTA SILENCIADA

generar diversos estados de ánimo en las filas de la Revolución Llanera, que


coinciden con los momentos más críticos del proceso insurrecciona!: ruptura del
bloque llanero, persecución a la comandancia y acuerdos entre cúpulas de los
partidos para bloquear el ascenso del movimiento insurgente.

Ya hablábamos de la afectuosidad y simpatía que despertó el planteamiento


gaitanista en sectores amplios de la comunidad llanera, aunque es un problema
que merece ser estudiado con mayor detenimiento. Las primeras expresiones de
rebelión, el alzamiento de Eliseo Velásquez en Puerto López, el alzamiento del
capitán Silva en Villavicencio y otros similares en Barranca de Upia, Aguaclara y
Miraflores entre 1948 y 1949 que hasta mediados del año cincuenta estuvieron
acicateadas por dirigentes liberales con distintos niveles de compromiso con la
Dirección Liberal. El más resonante es el caso de Hernando Durán Dussán en el
Meta, quien no solo propició las acciones típicas de ese período, incluido el
levantamiento del capitán Silva en Villavicencio, Cumaral y Restrepo, sino que
aprovechó su condición de gamonal hacendado, para crear una corriente de
opinión favorable dentro del sector ganadero; favorable en el sentido de respal-
dar incondicionalmente las acciones contra la acción conservadora en el territo-
rio de los Llanos. Pero pasado el susto del levantamiento del 25 al 27 de
noviembre y detenidos los principales responsables, el hacendado liberal Hernando
Durán Dussán opta por dejar en manos de otros la responsabilidad de la con-
ducción que había asumido y resguardarse en el exterior.

Como él, otros tantos no estaban interesados en el avance de la revolución


hacia una perspectiva democrática y clasista, que se planteara el problema del
Estado como su preocupación central, y evitan comprometerse en la comandan-
cia del movimiento guerrillero, en el instante en que observan que no es muy
fácil su control y aunque tampoco lo combaten, en ese momento hacen uso de
su posición de dirigentes para presionar una negociación ante la insania oficial
mientras frenan el avance de las acciones de resistencia en la zona.

Posteriormente, la Revolución empieza un proceso de polarización de fuerzas,


de un lado ganaderos y hacendados, del otro, peones de sabana y vegueros,
proceso que coincide con el incremento del pie de fuerza militar y la generaliza-
ción del combinado "patones o chulavitas", Ejército y Policía, a la vez que empe-
zaban a implementarse las primeras experiencias de contrainsurgencia, como
práctica más que como concepto, dentro de la política antirrevolucionaria de
Gómez. Los supuestos dirigentes liberales toman el expedito camino de la con-
ciliación con el enemigo, bien porque fueron asaltados en su ingenuidad en los
1

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JmE ALVEAR RHTREPO

salones del club Jockey en Sogamoso y del Club Meta en Villavicencio, lo cual ·
es improbable, o bien porque había que defender las ganaderías de la acción de
chusmas y bandoleros, y el Ejército y la Policía, en sus acciones punitivas,
podían ponerle freno así se quedaran con parte del producto del trabajo del
Llano.

No es esto un "maniqueo enfrentamiento entre pobres y ricos", sino que en el


Llano se estaba jugando el prestigio del partido liberal. De todas maneras,
cualquier actitud que asumiera de 1951 en adelante, estaba denotando la posi-
bilidad que tenía de recuperar su hegemonía, dentro del estado de crisis política
que se vivía o solamente "sobreaguar" como agrupación política a expensas de
la voluntad del Ejecutivo conservador en el poder.

La confrontación interpartidista da un nuevo giro en la Revolución tomando una


nueva característica, ya ante las presiones del partido de gobierno al colectivo
dirigente del liberalismo, para que sé vincule al empeño de liquidar, por cualquier
medio, las expresiones organizativas y la respuesta armada de los combatientes
revolucionarios de los Llanos. Embarcarse en la aventura falangista de Gómez,
además de claudicación era un suicidio. Y no acceder a la entrega y exterminio
de los alzados ponía por fuera del control del aparato de Estado, mediante la
exclusión definitiva al liberalismo. Por ello optan por la conciliación, agudizando
la crisis política y abandonando a su suerte a los revolucionarios, situación que
toca fondo en 1952, cuando López Pumarejo se dirige al ex presidente Ospina y
renuncia definitivamente a asumir cualquier liderazgo ante las guerrillas, des-
pués de sus labores de mediación en los meses anteriores (diciembre de 1951 y
primer semestre del 52).

La crisis que hace carrera en la Dirección Nacional Liberal repercute hondamen-


te en los líderes de la Revolución Llanera, en donde también se representan las
distintas tendencias que se expresan en el seno del partido. Mientras tanto, el _
peón de la Revolución aspira a que su lucha no sea en vano; por encima de él
y sin comprender cabalmente su profundo drama humano, están quienes desde
la posición de comandantes manejaron el asunto de la Revolución con los
mismos criterios con que manejan sus hatos; dieron rienda a las apetencias
gamonalescas y se cuidaron de compartir su micropoder con los comandantes
de otras zonas. Este comportamiento se observa sobre todo en los jefes que
proceden de la cordillera, quienes huyendo de la persecución en sus regiones
de origen, llegaron al Llano y lograron ascender por su capacidad militar hasta
adquirir cargos de dirección.
UNA GESTA SlltNCIADA

Los hermanos Fonseca por ejemplo, aquellos que con fe ciega creyeron en la
Dirección Nacional Liberal y por su propia miopía política nunca entendieron que
con ello estaban jugando el doble juego de "soldados y guerrilleros", de una
parte reproducían la tácita aceptación de la Dirección Liberal, que al no conde-
nar la aventura falangista la permite; de la otra combaten encarnizadamente los
intentos de ocupación militar y la agresión contrarrevolucionaria chulavita. Y lo
hacen porque en el fondo en ello se alberga la posibilidad de acceder al poder
local, que nunca tuvieron en sus provincias de origen. Prueba de ello es el
enfrentamiento más o menos constante, aunque sin llegar al uso de las armas,
entre Eduardo Franco y Eduardo Fonseca. Su repercusión más notoria fue el
resultado del Congreso de Vega Perdida, donde los Fonseca se retiraron
abruptamente de las sesiones cuando comprendieron, tardíamente, que no era
su nombre el que estaba postulado para la comandancia general de la Revolu-
ción, sino el de Guadalupe Salcedo, exponente de las expresiones populares
más natas.

Pero el sector que más peso específico tuvo fue aquel que identificaba la reali-
dad social del peón de sabana y que pese a autocalificarse como liberales, eran
fieles exponentes de la democracia en el sentido más lato de la palabra, aban-
donada por la dirección desde mucho tiempo atrás. Quiere ello decir que a su
manera se identificaban con las ideas de Uribe Uribe y Gaitán y desconfiaban
hondamente de quienes hablaban de Revolución, pero no disparaban un solo
tiro, ni hacían presencia en las zonas en conflicto. Su sentido de libertad estaba
asociado con el despego desprejuiciado de la vida y las cosas materiales; el
poder se gana "jugándose la vida en los cachos del ganao" y no adquiere la
categoría de hombre completo con ascendencia sobre el resto de habitantes de
la región quien no logre dominar todos los secretos y los riesgos de la vida del
Llano.

Por ello el discurso político retórico no les cala mucho, son hombres de acción
por sobre todo. En este sector de la población no logra hacer consenso el
claudicante llamado de la Dirección Nacional Liberal a la "resistencia civil" y su
compromiso ante todo es la defensa de la vida y de una causa que aunque
difusa está cargada de profundo contenido social. Es muy fácil observar en
estos dirigentes naturales, a causa de la ausencia de formación política, la
confusión entre gobierno y Estado. La dirigencia de los partidos no se preocu-
pó por ganarse este sector para la defensa al menos de sus aspiraciones
burocráticas.
e:
Jmf ALVEAR RfSTRfPO

Otro momento sobreviene cuando la polarización de fuerzas "escisión del bloque ·


llanero" del año 51 abrió la talanquera para que estas expresiones tomaran la
rienda de la Revolución. A manera de hipótesis puede decirse que dentro del
mismo proceso de la Revolución Llanera discurren dos líneas de acción parale-
las, que luego de múltiples problemas logran confluir en un solo rumbo en la
Constitución de Vega Perdida. La tendencia oficialmente reconocida como "gue~
rrilla liberal" y que mencionamos algunas líneas atrás, y esta "insurrección popu-
lar", de tendencia-democrático revolucionaria que intentamos desentrañar a lo
largo de esta investigación.

Comandantes revolucionarios como Riqueiro Perdomo, los hermanos Bautista,


Guadalupe Salcedo, encarnan la expresión más popular de la Revolución Llanera
y de pronto la menos desarrollada políticamente, por la misma razón de tener -
que enfrentar las tendencias oficialistas y estar ausentes de dirigentes intelec-
tuales que canalizaran sus aspiraciones hacia proyectos políticos tan sólidos,
como la alternativa de poder planteada en Vega Perdida, que aunque se confi-
guró como tal, no alcanzó a ponerse en práctica por los acontecimientos del 13
de junio y que analizaremos a su turno en su connotación histórica más trascen-
dental: alternativa de poder suplementaria del poder estatal.

La presencia y acción de las tendencias manifiestas en el proceso revolucionario


llanero y su invencibilidad frente al Ejército regular, en contraste con la preten-
sión de los dos partidos en pugna, está denotando la crisis política que estos
últimos sufren en su interior, como reflejo de la crisis de hegemonía que han
sobrellevado históricamente a cuestas, porque al menos, a nivel regional, "a
pesar de que los partidos tradicionales hubieran continuado siendo los dueños
del juego, ya no se ubicaban completamente dentro de la misma representación
de lo político que antes"53 •

La crisis política está asociada por diversos medios con la crisis de legitimidad
del Estado, que no logra dar salida eficaz al conjunto de conflictos cuyo punto de
convergencia según Gilhodes54 radica en la estructura misma del Estado, que
para el caso llanero está prácticamente ausente.

53 Pecaut Op. Cit., p. 194.


54 Véase ponencia presentada all Simposio nacional sobre la violencia. "La estructuración traumatizante del
poder del Estado: el caso colombiano". Citado por Guerrero J., 1988.
UNA GESTA SILENCIADA

Cuando la Revolución Llanera abarcó todo el ámbito de la sociedad y "la dirigencia


oligárquica del partido liberal se mostró incapaz de frenar el avance del régimen
terrorista a través de la simple resistencia civil, la tarea histórica de la lucha por
la democracia había pasado ahora al pueblo armado"55 , mediante el doble proce-
so de sustitución de los agentes del poder a nivel local y a nivel nacional, por
parte de los comandos guerrilleros.

A nivel local, la función reguladora y mediadora ejercida desde el hato y agen-


ciada por el gamonal, es asumida por los comandantes guerrilleros y los respec-
tivos comandos que establecieron su propia normatividad o reglas del juego, que
van desde los códigos de "moral revolucionaria", hasta la reglamentación econó-
mica, pasando por la conformación de Tribunales Especializados, que dirimían
asuntos civiles y penales no solo aplicables a la "tuerza armada" o sector de
combatientes, sino también y ello es lo más importante, el conjunto de la pobla-
ción civil se vio beneficiada por estas reglamentaciones.

Por primera vez el pueblo llanero sintió que sus requerimientos eran resueltos
con aplicación a las normas que si bien estaban ajustadas a las condiciones de
una "justicia de guerra", por lo menos apuntaban a dirimir las contradicciones de
la manera más equitativa posible, poniendo límite a la justicia por mano propia y
restringiendo los apetitos individuales a la necesidad y prioridad del colectivo 56 •

Este cuerpo jurídico, aparentemente improvisado, tiene su raíz en el ejercicio


cotidiano de las relaciones de poder dentro del hato, solo que antes de la
Revolución era aplicado invariablemente por los hacendados o encargados o por
la autorregulación del colectivo. Los comandantes revolucionarios recogen de su
práctica cotidiana esa normatividad de aceptación generalizada y la elevan a la
categoría de "leyes o decretos", ajustándola a las condiciones de la guerra que
libran. Seguramente se cometieron muchos errores a la hora de su aplicación,
pero permitió que los comandos concentraran el poder y centralizaran el mando,
con jurisdicción sobre todos los asuntos de la sociedad !lanera, lo cual los hacía
más autónomos con relación al poder local manipulado por los gamonales y
mandos medios de los partidos tradicionales.

55 Sánchez Gonzalo, Violencia, guerrillas y estructuras agrarias. Mecanografiado.


56 Sobre ello pueden verse los anexos donde se han incluido decretos revolucionarios que reglamentan el
trabajo del llano, establecen impuestos ganaderos, normalizan la lucha para "humanizar la guerra", esta-
blecen funciones para la población civil y un conjunto de normas de obligatorio cumplimiento para el
personal en armas, comandantes y soldados y variadas recomendaciones para el desarrollo mismo de
revolución.

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Jmf ALVfAR RHlRfPO

El fenómeno de la legitimación, tanto de los comandos como centros de poder y ·


de las reglamentaciones emanadas de los congresos y conferencias guerrilleras,
se presenta en el momento en que el pueblo llanero hace suya la Revolución y
la convierte en su "proyecto de vida", constituyéndose en retaguardia estratégi-
ca, en lo militar y en movimiento de masas, identificado por consenso con la
propuesta política enarbolada por la Revolución:

"Luchar en el llano una lucha seriamente,


con el fin de liberarnos y tumbar al Presidente ...
La Revolución del Llano tiene a favor buena gente,
porque han visto el desengaño la mayor parte está hiriente,
nunca quieren ser esclavos ni mucho menos sirvientes ..."

Así rezan los corridos, expresión fiel del espíritu de la época.

En la ultima etapa, la dinámica que asumió cada comando frente a la Revolu-


ción, a la población civil, a la guerra irregular, a la política y al poder, fue
adquiriendo consistencia programática mediante los empeños de distintos co-
mandantes por unificar los esfuerzos individuales, en un solo empeño colectivo.
Se generaron cambios cualitativos importantes que pusieron de manifiesto el
carácter de la nueva etapa que se inició desde el segundo semestre de 1952.
Con la Primera Ley del Llano de septiembre del 52 y La Segunda Ley del Llano
de junio del 53, quedó planteada la ruptura fundamental con el Estado central.
La Revolución se erigía en Estado que se regiría en lo sucesivo por sus propias
leyes, organizaría centralizadamente el conjunto de la sociedad civil y se daría
su propia estructura como sociedad política y para llevar a término el cometido
de la Revolución, regulaban la actividad económica y se apoyaban en un Ejérci-
to Popular, todo ello centralizado en un Estado Mayor Revolucionario.

La inoperancia del Estado central en el piedemonte y su ausencia total en el _


Llano adentro quedaba de esta forma cuestionada, tanto en la Conferencia de
Boyacá celebrada en agosto del 52, donde se conformó la Comisión Nacional
Coordinadora del Movimiento Popular de Liberación Nacional, como en los Con-
gresos Guerrilleros del Llano, de donde salieron las leyes que organizaban la
Revolución.

Los progresos políticos que se van perfilando en el Llano, lo mismo que los
éxitos militares que obtiene la guerrilla, a la vez que el control sobre la produc-
ción y mercadeo de ganado, chocaron desde un primer momento con las preten-
UNA GESTA SILENCIADA

siones del partido de gobierno. A la contienda interpartidista que se agudizó con


la caída de la República liberal en 1946 se le sumó la utilización de los aparatos
institucionales no solo para reprimir, perseguir y juzgar al amaño de los
conservatizados organismos de poder, sino además como instrumentos para
canalizar la situación hacia el proyecto falangista de Gómez.

Surge entonces, una vez mas, la labor traumatizadora del Estado que mediante
la politización de los cuerpos de Policía y del Ejército, empiezan a implementar
la contrainsurgencia dentro de una tendencia claramente proimperialista. Para
tal efecto recurre a la utilización de la geopolítica aplicada a la estrategia militar:
controlar zonas enteras, cercos económicos permanentes, censos y control de
poblaciones y habitantes, restricción del uso de los recursos naturales y desde
luego, la táctica del aniquilamiento físico.

ANTIRRfVOLUCIÓN YCONTRAINSURGtNCIA:
Lm ANTfCfDfNTtS OH SICARIATO Y H PARM\ILITARISMO
Decir Revolución Llanera o llamar guerrillas del Llano al proceso que se genera-
lizó entre 1948 y 1953 en los Llanos Orientales colombianos, hace suponer de
por sí la existencia de una estrategia insurrecciona!, en la cual lo político y lo
· militar están presentes en diversos niveles de determinación. Supone la aplica-
ción de una táctica militar muy próxima a la utilización de tácticas políticas para
dirimir las contradicciones57 •

No es un hecho aislado o un acontecimiento "espontáneo" el surgimiento de


agrupaciones armadas al margen de la acción de los partidos. La práctica co-
rriente de resolver las contradicciones mediante el recurso de la fuerza reafirma
la vieja tesis de que "la guerra es la continuación de !a política por otros medios".
Solo que en el caso de la Revolución Llanera, la maduración de estrategias
militares se dio en sentido inverso y "la política resultó ser la continuación de la
guerra", porque como ya se anotó, las acciones militares de los Comandos de la
Revolución no proyectaron la defensa de los postulados del liberalismo, sino
que, en la "defensa" de la vida, fueron construyendo un proyecto político alterna-
tivo. No ocurre lo mismo con las fuerzas chulavitas, la Popo! o Policía Política y

57 Véanse al respecto Clausewitz K. V. y Glucksmann A." De la guerra", La Carreta 1972. 2 T.; Lennin V. l. en
Obras escogidas, Progreso Moscú, 1976; Guevara E. "Guerra de guerrillas" én Obras completas, La Haba·
na 1978; Mao Tse Tung, Escritos políticos y militares, Pekín, 1972.
JOS!: ALVEAR RtSfRI:PO

demás organismos militares y paramilitares que siempre tradujeron en acciones·


. bélicas la política conservadora, bien como contraguerrilla o bien como ejército
regular.

En la labor "conservatizadora" no ·es solamente que los fines justifiquen los


medios. La política de sangre y fuego se ajusta a un plan estratégicamente
concebido, en el que muchas de las acciones están calculadas, están medidos
los recursos a utilizar para aniquilar la fuerza enemiga y se ha sopesado la
capacidad de respuesta del liberalismo ante una posible exclusión del control del
aparato de Estado. Desde el momento mismo en que cae la República liberal, la
ultraderecha se propuso imponer la hegemonía conservadora aprovechando la
vigente crisis política y el fraccionamiento del liberalismo y en este empeño,
sustituye los cargos burocráticos ocupados por el partido opositor, reemplaza a
oficiales de las Fuerzas Armadas por incondicionales conservadores, politiza la
Policía y recluta masivamente campesinos sectarizados por el gamonalismo
conservador y arma cuerpos especializados de contrainsurgencia o "guerrillas de
paz", con el fin de rescatar para el proyecto falangista las zonas de mayoría
liberal.

"Cuando yo subí a la gobernación de Boyacá, la Policía era todavía en su


mayoría de filiación liberal. Yo empecé a cambiar poco a poco los elementos
liberales por conservadores. Y fue una actitud consciente y necesaria ... empecé
a cambiarlos por elementos conservadores, traídos muchos de sus contingentes
de la región norte de Boyacá ... Esos chulavitas tienen fama de ser violentos y
siempre han sido adictos a la causa conservadora ... "58 •

El envío de tropas a Corea pone de manifiesto la doble intención de "purgar" al


Ejército de elementos desafectos al nuevo régimen y desde luego, generalizar
"la especialización" de fuerzas regulares en labores de contrainsurgencia, con lo
que se pretende frenar la dinámica social que se había venido generando desde
1928. El resultado fue claro; después de una leve pausa, se resucitaba el
lenguaje anticomunista típico de los últimos años de la hegemonía conservado-
ra. Ahora, asumiendo una prudente actitud conciliadora -en un primer momento-
el Ejército se convierte en el instrumento del· régimen conservador, hasta pasar
a la ofensiva estratégica, en la que el objetivo es "copar militarmente las zonas
rurales en conflicto y desarmar al enemigo", lo que equivale a decir aniquilamien-

58 José María Villlarreal, en Alape A. El Bogotazo, 1983, pp. 131·136.


UNA GESTA SilENCIADA

to físico. Se elabora una teoría político-militar de contrainsurgencia surgida de la


politización de las Fuerzas Armadas:

«Las fuerzas siniestras están empeñadas en destruirnos y cuando no lo hacen


con metrallas, a mansalva y sobre seguro se empeñan en propalar especies,
viles calumnias, para poner en pugna los baluartes de la patria, táctica
antipatriótica inoperante porque !as dos instituciones cobijadas bajo una misma
bandera, defienden el mismo derecho, quieren la misma democracia... »59 •

No es que exista en los militares, según Gilhodes, un análisis muy preciso de la


coyuntura histórica, es que la retórica anticomunista y profalangista del régimen
imprime el sello ideológico al accionar de las Fuerzas Armadas, mediante la
denuncia de la presencia de "teorías foráneas" y el empeñado encono en defen-
der "la civilización cristiana y el mundo occidental contra la propaganda clandes-
tina y subversiva"60 • Se desarrolla la guerra "contra la violencia" contra los ban-
doleros, contra la chusma o contra el comunismo, sin reflexionarlo demasiado. El
Ejército va a la guerra sin ubicar su alcance político.

Lo que a nivel general era la utilización del Ejército como instrumento para llevar
a cabo el proyecto político de Laureano Gómez, que concitaba complacientemente
la impunidad, los genocidios, el saqueo, el robo y la expropiación indiscriminada
de las propiedades de campesinos señalados, actividades desarrolladas indistin-
tamente por oficiales y soldados formados y lumpenizados en la escuela de la
orgía, era a nivel regional un proceso sistemático de juegos estratégicos donde
se confrontaba la guerra dirigida contra la insurrección popular armada. Puede
decirse que el coronel Gustavo Sierra Ochoa en "Las Guerrillas de los Llanos
Orientales", elaboró una propuesta táctico-estratégica, subordinando la política a
los fines de la guerra.

La propuesta contrainsurgente de Sierra Ochoa convertía los recién reforzados


Batallones 21 Vargas de Apiay y Páez de Sogamoso en los puntos de avanzada
para la creación de guerrillas móviles, que permitieran pasar de una guerra de
posición a la guerra de movimiento para combatir en igualdad de condiciones a

59 Discurso del mayor Efraín Villamizar en homenaje a Rojas Pinilla y Reguló Gaitán, en Revista de la Policía
Nacional, junio-julio de 1952. Citado por Gilhodes "El ejército colombiano analiza la violencia", 1986.
60 Gilhodes, Op. Cit ..
JOSE AlVEAR RESTREPO

las guerrillas revolucionarias; se desarrolla así toda una propuesta conjunta de ·


contrainsurgencia, elaborada con base en un estudio sistemático de la geopolítica
regional.

El coronel Sierra Ochoa parece que comprendió en su magnitud real la trascen-


dencia de la guerra de guerrillas que se estaba gestando en los Llanos y em-
prendió la tarea de desentrañar su estructura estratégica: las modalidades de
asalto, emboscada y ataque y la frecuencia y finalidad con que eran usados por
la Revolución. Estudió las condiciones de la población y su grado de aceptación
o de rechazo de los Comandos de la Revolución; inteligentemente rastreó la
composición social de las guerrillas, los niveles de mando, la capacidad de fuego
y la operatividad logística. Pero sobre todo, se aproximó a comprender el "espa-
cio" donde se desarrollaba la guerra, perdiendo de vista en ello que "el mapa
estratégico no es el territorio geográfico" y se quedó en la apreciación subjetiva
del espacio estratégico, donde podía y debía operar un ejército regular. Nunca
pudo entender más "secretos y misterios" que solo el peón de sabana sabe
diferenciar; se olvidó que la mata de monte como la naturaleza misma, eran para
el llanero su mejor arma de guerra, "su mejor ataque era la defensa".

"Espacio estratégico no es el simple resultado de la suma de los datos geográ-


ficos y las posibilidades militares ... El cálculo estratégico ordena este espacio en
torno de un punto único: el centro de gravedad o punto de equivalencia donde el
poder político se convierte en fuerza estratégica, objetivo único del ataque y
último resorte de la defensa ... "61 •

A diferencia de otras regiones del país, el centro de gravedad o centro de podeí


no es el poblado, ni siquiera la ciudad capital de la intendencia o la comisaría; es
el hato en torno del cual giran como satélites las vecindades o veredas. Cada
hato abarca vastas sabanas rodeadas de matas de monte que sirvieron de
refugio para la población civil, pero también de punto desde donde se planeó y _
se ejecutó la emboscada.

Por demás, perdió de vista en su estudio el "tiempo" como factor estratégico


ineludible. La guerra no se define en una acción o en una operación. Los
Comandos de la Revolución Llanera posiblemente estaban en condiciones de
sostener una guerra prolongada, al menos eso se deduce de los resultados del

61 Clausewitz y Cluckmann, Op. Cit., p. 260. T.l.


UNA GfSTA SILENCIADA

Congreso de Vega Perdida. Sin embargo, para comprender el problema "espa-


cio" y el problema "tiempo" en la propuesta de Sierra Ochoa, transcribo aquí un
aparte, a propósito de la conformación de antiguerrillas:

"Se organizaron éstas con personal civil y militar en consideración a la amenaza


existente del bandolerismo que con sus guerrillas ponía en peligro un extenso
territorio de los Llanos y era urgente desde el punto de vista militar contrarrestar
el desarrollo de las operaciones del enemigo que a principios de este año (1951)
estaba influyendo desfavorablemente en la campaña de orden público que ade-
lantaba el Ejército en este sector de la república62 •

"Los esfuerzos para combatir las guerrillas del bandolerismo resultaron infructuo-
sos (al usar únicamente efectivos de tropas regulares). Estos esfuerzos deman-
daban un número considerable de tropas ... A las fuerzas regulares les faltaba
entrenamiento para este medio ... Se presentaban muestras de intranquilidad (en
la tropa) que de no ponerle remedio con prontitud se podía convertir en un
movimiento hostil de guerrillas (se refiere a las deserciones más o menos fre-
cuentes del Ejército hacia las guerrillas)".

Avaluada esta amenaza de las guerrillas se llegó a la conclusión y a la necesi-


dad de asegurar el entendimiento con el personal civil afecto a las instituciones
legítimas; su conducta a seguir en estas circunstancias y la determinación de
unidad de acción contra los frutos hostiles, fueron finalidades señaladas muy
claramente por los Comandos.

Para prevenir posibles golpes de los guerrilleros y para reducir su acción, se


convino un plan especial para el área de jurisdicción del Batallón Vargas (Meta y
Casanare). De su detallado análisis se llegó a la conclusión de crear y organizar
un movimiento de resistencia contra las guerrillas, especialmente en las áreas
más pobladas y en aquellas donde era posible provocar circunstancias favora-
bles de cooperación con la masa campesina 63 •

62 Se refiere a la creación de la Comisaría Especial del Casanare, el1 de abril de 1950 en concomitancia con
la conformación de la 'Jefatura Civil y Militar de los Llanos', que con la concentración de poderes de que
fue investida; intentó pacificar la región con medidas como: creación de un cordón sanitario para "combatir
la fiebre aftosa que azotaba el Llano" , posteriormente ante el fracaso de tal campaña optaron por el cerco
y el cierre del área acompañado de invasiones sistemáticas de militares y civiles sobre ciertas zonas clave.
63 Las campañas cívico militares que no muy tarde después empezaron a generalizarse, tienen su origen
aquí en esta "cooperación con la masa campesina" y son el mecanismo por el cual penetran la población
civil para posteriormente ponerla al servicio de los objetivos militares, constituyéndose en otra modalidad
de endeude que crea lealtades espurias.

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JOSE AlVfAR RESTREPO

En esta forma se organizaron fuerzas de antiguerrilla con personal civil y persa- ·


nal militar y se procedió a un rápido entrenamiento para combatir los grupos de
bandoleros localizados más próximos a las áreas vitales.

Las operaciones de antiguerrilla desde su comienzo demostraron su efectividad.


Contaron con el apoyo de los diferentes sectores de la población rural (ganade-
ros fundamentalmente). Desde un principio se impuso una actitud firme y riguro-
sa (de los Comandos de la Revolución) para combatir no solamente a las
antiguerrillas sino a sus apoyadores dentro de la población, sus colaboradores,
sus espías, sus estafetas.

Esta etapa se inició en el segundo semestre de 1952. En las poblaciones de


Villavicencio, Puerto López, San Martín y Acacias y otras, los bandoleros tenían
fácil acceso; allí se aprovisionaban, recibían sus informes, establecían sus rele-
vos y organizaban sus servicios de coordinación sin mayores tropiezos.

Fue necesario como primera etapa del plan elaborado por el comando del Bata-
llón Vargas, que las fuerzas antiguerrilleras procedieron a la limpieza de los
sectores urbanos, se aglutinaran los efectivos civiles para crear el espíritu de
lucha y dar la organización para el movimiento antiguerrilla.

Se usaron grupos organizados para la contrainteligencia del enemigo con reco-


mendaciones especiales para contrarrestar toda actividad de inteligencia guerri-
llera ... En esta forma se consideró para el movimiento antiguerrilla rápido creci-
miento y fortalecimiento. Se iniciaron las acciones ofensivas en forma continua-
da e ininterrumpida. Dentro de esta acción se tuvo en cuenta: el apoyo a la
población civil leal al ejercicio, la organización de los abastecimientos, las comu-
nicaciones y el enlace, su apoyo en armas, su dirección, su orientación y su
moral64 •

En el Ejército se abandonaron aquellos procedimientos para el combate regular


y se fue desembocando en una táctica antiguerrilla que surgía a partir del
estudio de los métodos y formas empleadas por el enemigo en el medio de los

64 Sólo que se volvieron un problema incontrolable para quien los gestó, se tornaron en depredadores san-
guinarios, salteadores y asesinos violadores de mujeres sin diferenciación clara de objetivos políticos o
militares.
UNA GESTA SILENCIADA

Llanos. Los principios militares generales y básicos son aplicables al combate


contraguerrillas, se desarrollaron actividades para impedir que éstos recibieran
apoyo en víveres, elementos de guerra y refuerzos de personal 65 •

Se empeñaron acciones para destruir los focos guerrilleros más cercanos a


nuestros puestos. Estas medidas coordinadas con el aumento permanente de
los elementos colaboracionistas ha sido un factor de importancia para conseguir
la confianza en las relaciones de entendimiento y de amistad entre la población
civil y el Ejército. Los comandos (contrarrevolucionarios o guerrillas de paz)
dictaron órdenes velando por el mantenimiento de las medidas y buscaron estí-
mulos para animar al pueblo a unirse a este movimiento y a la reintegración de
sus actividades en los campos. Se mantuvieron restricciones en el tránsito ape-
lando al servicio de identificación y a la expedición de salvo conductos persona-
les.

Se redujo considerablemente la beligerancia del pueblo guerrillero hacia la épo-


ca del final del segundo semestre de 1952, mediante una decidida acción de
pacificación coordinada con medidas administrativas drásticas de acción militar
ofensiva"66 •

Un poco en abstracto, la guerra surgía en el Llano como el resultado de dos


factores combinados: en principio, de la dilación en el tiempo, puesto que el
pueblo llanero necesitó un tiempo más o menos largo para desarrollar una
defensa estratégica eficaz que alcanzó su máximo grado a fines del 52 y 53 y en
segundo orden, que los estrategas militares supusieron la definición rápida de la
guerra por medio del ataque masivo y a gran escala sobre los Llanos, sin
considerar en absoluto la defensa que devenía en combates por parte de los
Comandos de la Revolución, que utilizando la guerra irregular como táctica,
llegaron a proponerse el asalto a los puntos neurálgicos del Ejército y por exten-
sión del régimen dictatorial.

65 Los efectos del cerco económico desde los puntos estratégicos de entrada al llano los sentiría directamen-
te la población civil, pero frente a ello se crearon nuevas tácticas para burlar la acción del Ejército y la
contraguerrilla.
66 Los cual equivale a decir que finalizando el año 52 y empezando el 53, se dio la más violenta ofensiva del
Ejército sobre el piedemonte y los Llanos, solo que el proceso de cualificación táctica y estratégica de los
comandos de la revolución bloqueó las pretensiones de ocupación de los batallones Páez yVargas. Véase
Sierra Ochoa, Op. Cit., p. 31 y ss .

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JOSf AlVEAR RESTRfPO

El Ejército persiguió siempre la toma de posición y la ocupación militar de .la .


región; la Revolución impuso sus propias leyes y códigos de guerra, obligando al
Ejército a estar a la expectativa de la sorpresa que emanaba de las matas de
monte. En esta circunstancia no había solución militar posible, los Comandos de
la Revolución se tornaron invencibles, sólo era viable una solución política y a
ella caminaron tanto las guerrillas con su proyecto alternativo, la Constitución de
Vega Perdida, como el régimen Conservador con la propuesta de Constituyente
corporativista.

El principal elemento fue la capacidad de movilización de los comandos. La


disposición de bestias como instrumentos de guerra les permitía recorrer el
Llano de un extremo a otro en lapsos muy cortos; se hizo siempre uso de las
trochas o caminos secretos solo conocidos por estafetas y baquianos.

El asalto y la emboscada fueron las modalidades de combate más frecuentes.


La planeación era rigurosa pero no se descartaba el que tuviera que improvisarse
sobre la marcha de los acontecimientos. La finalidad de ambas modalidades era
la recuperación de armas con las que equipaban sus propias fuerzas, además
de desmoralizar a las fuerzas oficiales.

Se crea un cuerpo especializado de inteligencia que tiene como fines escrutar


las posiciones del Ejército y los chulavitas, mantener las comunicaciones ·por
medio de los estafetas, alimentar el espíritu de combate tanto de los guerrilleros
como de la población civil, llevar la voz de los comandantes y servir de enlaces
entre los distintos comandos.

Se crea un cuerpo especializado de francotiradores con lo que se busca ahorrar


al máximo el material de guerra. Su efectividad se deja sentir principalmente en
los asaltos a los centros neurálgicos del Ejército en los poblados o
acantonamientos y cuarteles.

Los Comandos de la Revolución se apoyaron en todo momento en la población


civil, que constituía su retaguardia estratégica, bien como colaboradores en
acciones de guerra, ya como informantes y en general como abastecedores del
bastimento de los hombres en armas, en tanto siempre se propició el manteni-
miento de la producción agrícola y el trabajo de llano por parte de los comandos.
El conjunto de la población aprendió a vivir no solo de la "economía de guerra"
sino en función de la guerra misma. Mujeres, ancianos, ancianas, niñas y niños,
que debieron refugiarse en las matas de monte, aprendieron a guardar secretos
UNA GtSTA SILENCIADA

militares; pero sobre todo, a callar ante la presencia del enemigo. Un pecho
sudoroso en la boca de un niño o una niña era la mejor manera de evitar su
llanto, bozales en los hocicos de los perros, gallos encostalados, silencio sepulcral
desde las matas de monte fueron la mejor colaboración de la población civil a las
guerrillas.

Tanto los caballos como las curiaras o canoas fueron los principales instrumen-
tos de guerra guarecidos de los bombardeos o trabucadas en el lecho de los ríos
para que no fueran a ser utilizadas o destruidos por el enemigo. Se recuerda en
la memoria colectiva del casanareño la llamada "gesta de las canoas": Cuando
se arreciaron las invasiones del año 52, los habitantes de los márgenes de río
Meta debieron buscar refugio en las sabanas del Vichada sobre la ribera del
Orinoco y la única posibilidad de llegar allí era por medio de canoas; mujeres,
ancianos, ancianas, niñas y niños optaron por echarse los palos al hombro,
arrastrar sus canoas y cruzando las sabanas que median entre el Meta y el
Tomo, sobrellevaron la tragedia pero salvaron la vida.
.., rrnr
PI

Jmf AlVEAR RESTREPO

Ayer, como hoy, armar a la población civil


e involucrarla en el conflicto entre el Estado
y la insurgencia ha dado como resultado
masacres y homicidios. Inermes, cientos
de civiles fueron asesinados por "pájaros"
y "chulavitas".

Fotos tomadas de/libro La Violencia en


Colombia, Tomos 1y 11. De Nueva Historia
de Colombia, Tomo 111 y cortesía del
historiador Reina/do Barbosa E.
UNA GfSTA SILENCIADA

Como resultado de este insensato baño de sangre, el pueblo llanero hombres,


mujeres y niños lucharon hombro a hombro, no solo para defender sus vidas
sino su libertad y la esperanza de un futuro mejor para ellos y sus hijos.
Cuando las circunstancias no lo permitían las mujeres se hacfan cargo de
los alimentos y del cuidado de los más pequeños,

Fotos tomadas de/libro La Violencia en Colombia, Tomos 1y 11. De Nueva


Historia de Colombia, Tomo 111 y cortesía del historiador Reina/do Barbosa E.
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JmE AlVEAR RESTREPO

El tratamiento dado a los presos políticos no es diferente al de hoy (aislamiento, hacinamiento, ausencia
de trabajo, educación, recreación) En las fotos presos políticos en la Cárcel de La Picota y familiares
haciendo fila para entrar a visitarlos, año 1955.

Fotos tomadas de La Violencia en Colombia, Tomos 1y 11


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UNA GtSTA SILENCIADA

SfGUNDA PARTf
fl ~PORTE Df UN INTflfCTU~L INTtGR~l
HERMANITO JOSÉ
Carlos Castro Saavedra

PARA JosÉ ALVEAR RESTREPO,


QUIEN SE MURIÓ DE RÍO
CUANDO ESTABA LAVÁNDOLE LAS MANOS
A LA PATRIA.

Te moriste de río, compañero,


de agua esclarecida y aguerrida,
como si hasta la tierra se te hubiera cerrado
para que no pasara tu muerte ni tu vida.

Tenías mucha sed hermanito José,


por eso no te llamo el ahogado
sino sediento a quien el Llano verde
le dio un trago de río desatado.

Bebiste agua en las manos de la patria,


agua con sangre, cielo y precipicios,
después de haber cumplido tus labores
y después de haber hecho tus oficios.

Nadie te vio sembrando libertades,


nadie te vio batallas en la frente,
y te llamaban loco de remate
porque te iluminabas de repente.
..,.nrrs rmrw=nr rzq $.

JmE AlVEAR RHTRtPO

Nadie es la noche, hermano de mi día,


la cobardía, hermoso de mi pecho,
que te miraba con miradas curvas
mientras tu corazón iba derecho.

Derecho como el bien y como el pan,


tu corazón corazonando amigo,
iba derecho a alimentar los peces
a alimentar el agua con su trigo.

Caminaste, sufriste, navegaste


con el pueblo y sus rifles redentores,
y en tu pecho acamparon los llaneros
como en una llanura de tambores.
Desde donde yo estuve, desde Chile
oí tus pasos bellos por la guerra
y prometí: si matan a mi amigo,
yo lo saco más vivo de la tierra.

Pero del agua tengo que sacarte,


tengo que recogerte con abrazos,
y con abrazos tengo que secarte
la humedad de los huesos y los brazos.

Recuerdo tu inocencia, hermanito José,


tu bondad de trigal sin alambrada
y tus ojos sin sombra, sin más sombra
que la de la pestaña iluminada.

Te dolía la patria, te dolía


el dolor del pastor y del ganado,
como algodón por las heridas,
ibas herido pero enamorado.

Cuántas veces te vi sufrir de todo,


con espinas mundiales en la frente,
como un Cristo sin cruz, pero clavado
sobre toda su carne inteligente.
A traición y a patadas las ciudades
te trataban las alas y las plumas,
no podías volar, y si podías
entre murmuraciones y entre brumas.
UNA GESTA SilENCIADA

Cuando Colombia te llamó del suelo


de sus raíces, de su desventura,
diste dos pasos, uno hacia la patria
y el otro hacia tu propia sepultura.

Aquellos pasos grandes y grandiosos


suenan sobre mi pecho a toda hora
y me duelen en toda la camisa
de tela sudorosa y sufridora.

En los ojos del agua diste vueltas,


volaste en el agua de mis ojos,
y naufragaste al fin, pero hacia arriba,
hacia mi frente de planetas rojos.

Encima de mi vida, hermanito José,


te llevo por el mundo que me falta,
en mi frente te llevo, porque es ella
mi colina más joven y más alta.
Que te vean allí los compatriotas,
rescatado al olvido y a las aguas,
y que un día el herrero con sus hijos
vea salir tus chispas de sus fraguas.

Que un día todos vuelvan la cabeza


y te vean peleando con un río,
cubierto de laureles espumosos
y cubierto de hiedras y de frío.

José cara de pan, cara de santo


canonizado por los guerrilleros:
yo te veo pasar entre palomas
por sobre el cielo de los mataderos.
JmE ALVEAR RESTREPO

3. H VlfJO
CONOCEMOS UNA PARTE DE LA HISTORIA
ESA QUE APUNTALA LA ESTRUCTURA SOCIAL
QUE NOS MANTIENE ••• EMBELESADOS.
DESCONOCEMOS OTRA HISTORIA,
EsA FRACCIÓN DE ELLA QUE SE CALLA,
PORQUE DESCOBIJARÍA
TODA LA LACRA DE LA SOCIEDAD
YNOS HARÍA ATERRIZAR DEL EMBELESO ...
PARA DESPUNTAR EL CAMBIO.

Vamos a conocer la historia que se calla.

era el apodo
que cariñosamente daban en familia
al quinto hijo de Ambrosio e Isabel,
por su actitud reflexiva
y /as intervenciones claras
que hacía desde pequeño.

José, El Viejo, nació en el seno de una familia de profundas convicciones cató-


licas, alineada en la ideología del partido conservador y sujeta a las creencias y
costumbres de la sociedad de principios del siglo XX. Ambrosio e Isabel, des-
cendientes de familias solventes y con algún posicionamiento en la estructura
social, por la formación intelectual de varios de sus miembros, eran ya como
familia Alvear Restrepo, personas de muy limitados recursos económicos, pero
unos convencidos de que una buena educación era la mejor herencia que
podían dejar a sus hijos e hijas; para ellos buena educación no sólo consistía en
aquellos conocimientos que puede aportar una institución como la escuela, sino
también la delicadeza en el trato, los modales cultos, el ejercicio del respeto y el
valor de la resignación como la mayor riqueza. Allí, en ese hogar, que para
entonces vivía en una casita en el barrio Buenos Aires, sector del Puente de
Hierro, papá Ambrosio abrió su querida libretica de apuntes para escribir:

"José de Jesús A/vear nació en Medellín e/1 de junio de 1913 a las 10 U! de la


noche; fue bautizado en la Iglesia de la Veracruz el día 8 del mismo mes =sus
padrinos fueron Abe/ardo Moreno y Mariana Alvear".
~-2
11;;•. ----------------------········-
UNA GESTA SILENCIADA

Niño vivaz, inteligente, que gustaba escuchar cuentos de héroes y heroínas


narrados por sus tías, así como inventar sus propias historias, las que contaba
con fruición a sus hermanos y amigos. Desde pequeño hacía intervenciones
claras y oportunas que parecían producto de un ejercicio reflexivo; en una oca-
sión, por ejemplo, sin cumplir aún los 6 años, expresó la necesidad de que las
señoritas Gutiérrez, dueñas del establecimiento donde él estudiaba, "enseñaran
siquiera el abecedario". Su generosidad, aspecto de la personalidad que lo
caracterizó durante toda su existencia, no conocía límites, lo entregaba todo sin
intereses ni reparos. Era un niño noble y fue un hombre noble.

Por la movilidad que la familia tenía, pues Papá Ambrosio trabajaba en el Ferro-
carril de Antioquia, la concurrencia de José a las aulas escolares tuvo no solo
cambios sino interrupciones; pero donde estuviera, sobresalía siempre por inte-
ligente, por ocurrente y por el buen sentido del humor, que en no pocas ocasio-
nes se hizo verso,

Está Moreno
de pecueca lleno,
y la clase también
de ella llenó.
Como de Bromo
los vapores pútridos
que López nos echó.

escribió un día a un compañero de clase.

Un condiscípulo suyo, Rafael Naranjo Balcazar, hace la siguiente descripción del


colegial José:

"Era uno de los mas inteligentes del grupo. De prematura madurez intelectual:
Mientras los de su edad no habíamos pasado de las aventuras de Dick Turpín,
·Emilio Salgari y Búfalo Bill. .. ya José andaba enfrascado en asuntos de sociolo-
gía. Cuando nosotros esperábamos con ansiedad la llegada del domingo, para
desde el "gallinero" del recién inaugurado Teatro Junín ver el próximo episodio
de "La mano que aprieta" o de "Perico Metralla", con ñapa por Bigotes, Gatitas o
el Gordo y el seco, él nos decía que así como Cervantes había escrito el Quijote
para ridiculizar los libros de caballería, tan en boga en la época, él pensaba
escribir una obra para desacreditar los libros y películas de aventuras, que tanto
mal le estaban haciendo a la juventud.
Jmf ALVfAR RHfRfPO

Era un idealista. Amante de la bondad, la belleza,' la caridad, la justicia, la


libertad, la hermandad entre los hombres, la fraternidad universal. Enemigo de
todos los imperialismos, de todos los abusos, de toda forma de opresión. Altivo,
rebelde, inconforme, audaz, emprendedor, sincero y franco hasta la crueldad.
Expresaba lo que sentía, sin vagos eufemismos, sin tratar de suavizar la dureza
de las palabras. Era un volcán en permanente combustión de ideas y proyectos.

Pero la faceta más relevante de su personalidad, la que más lo caracterizaba,


era la fe, la firmeza y convicción con que profesaba sus ideas y el valor con que
las defendía hasta morir por ellas.

Escritor de estilo vigoroso y poeta clandestino. No pudo convenir que una migaja
como yo le hubiera disputado el primer premio de literatura. Se consideraba
superior. Efectivamente lo era.

Era un águila para remontarse a las más enhiestas alturas de la teología y de la


mística. En la Juventud Católica, asociación de jóvenes que dirigía el inolvidable
padre Germán Montoya Arbeláez, con la asesoría del doctor Félix Henao Botero,
pronunció una conferencia tratando de demostrar, teológicamente, el dogma de
la Inmaculada Concepción de María. Recuerdo que el hoy rector magnífico de la
Pontificia Universidad Bolivariana, quedó sorprendido por la propiedad con que
José disertó sobre el tema.

A la edad de 15 años, para entonces estudiante del colegio de San Ignacio,


José decide irse de Jesuita, lo cual, casi sobraría decirlo, provoca en la familia
una inmensa satisfacción. Al partir para Bogotá a iniciar su noviciado, deja un
poema de despedida que da cuenta de cómo se iban estructurando en el los
principios de la fe católica que la familia le imbuía y algunos rasgos propios de
su personalidad:

Al calor amoroso del santo hogar paterno,


vivimos siempre unidos bajo la Santa Cruz.
Y el reclamo sagrado de nuestro amor fraterno,
creció al amparo místico de nuestro buen Jesús.

En lucha resignada nuestro padre, la vida,


agota por nosotros en rudo trabajar,
y de sudor torrentes por su frente querida,
resbalan cual las hondas de sacro manantial.
UNA GESTA SllfNCIADA

Nuestra madre adorada, en su regazo blando,


nos enseñó las dulces verdades de la Fe
y confiadas plegarias al Señor elevando,
nos arrulló en la cuna temblando de placer.

Pero aunque la fortuna, esquiva se alejara,


compadecido el cielo nos dio resignación,
y fue el hogar idilio y fue ara,
el hogar que formamos con nuestro corazón.

Mas el Divino Cristo que murió en el Calvario,


para abrirnos las puertas de la eterna/ Sión,
que reside amoroso en estrecho Sagrario,
oculto en una hostia, ansiando nuestra unión.

Me pide que le ayude a rescatar las almas


por quienes dio su sangre con paternal amor.
Pocos son los que anhelan las celestiales palmas,
me dice, las ovejas de quienes soy Pastor.

Tú en mi viña con celo de mi gloria,


cosecha las espigas de mi sagrada mies.
Ofréceme tu vida, caduca, transitoria,
que Yo la vida eterna te ofreceré después.

Los mágicos acentos, ecos dulces dejando


como leves sonidos la cítara ideal,
penetran en mi alma y al corazón hablando
le hacen vibrar en ansias de gloria celestial.

Quiero seguirte Cristo! Con entusiasmo exclamo.


Quiero calmar, si puedo, tus penas, tu dolor.
Quiero sufrir contigo, Jesús mío, te amo,
y es toda mi alegría seguirte Buen Pastor.

Poco tiempo duró José en el seminario; parece y no hay mucha precisión en


ello, que fue entre 12 y 20 meses. A su regreso adujo que había comprendido
"que el camino no era por allr'; sin embargo, también se hablaba en otros
ámbitos de que los jesuitas no lo admitieron más como educando. Quizás fueron

101
JOSE AlVEAR RESTREPO

las dos cosas, pues en procesos dinámicos cuales son la evolución de la persa- ·
nalidad y la convivencia en una congregación, muy probablemente se dan
sincronías. Debía entonces el joven Alvear terminar su bachillerato y logró hacer-
lo en el mismo colegio de San Ignacio, con los jesuitas, pues a pesar de no
haber ingresado a la Orden, ellos le apreciaban por su inteligencia y su tesón.

Los niveles que le faltaban por cursar para graduarse los aprobó por la forma de
validación, puesto que para entonces la familia se encontraba en una situación
económica bastante apretada. Papá Ambrosio había sido despedido de su em-
pleo en el Ferrocarril, por ser conservador y se ganaba la vida haciendo velas de
esperma en el sótano de la casa y vendiéndolas por manojos en las tiendas de
la ciudad. La hija mayor, Isabel, se había casado; Germán no vivía ya en la casa
y Carlos estudiaba aún y no tenía la disposición para estudiar y trabajar; Marichú
(María Jesús), quien había logrado terminar estudios de normalista y se desem-
peñaba como tal en el municipio de La Estrella. Optó por ingresar a una comu-
nidad religiosa misionera dejando de aportar sus $20 que eran prácticamente el
piso económico de Ambrosio, Isabel y sus 1O hijos e hijas restantes.

Fue éste el panorama que encontró José a su regreso y el que lo abocó, desde
esa edad a trabajar para sostener la familia; sin embargo, y a sabiendas de lo
difícil que sería sacar adelante a sus hermanos y hermanas, expresó a Marichú
su complacencia por haber tenido la oportunidad, como familia, de saber que
Dios existe y que además, su hermana fuera a dárselos a conocer a quienes
aún no habían tenido la oportunidad de hacerlo; con esa convicción, decía,
aligeraba el sufrimiento que él sabía se sucedería.

Empezó José a trabajar en el día y a estudiar en la noche, cosa que no era muy
usual en la época, desempeñándose como escribiente en la Gobernación del
departamento; terminó su bachillerato e ingresó a la Universidad de Antioquia,
inscrito en la facultad de Derecho y Ciencias Políticas, en 1932. Luego, siendo
ya estudiante de Derecho, pasó a trabajar en la Inspección Secciona! del Traba-
jo y durante el último año de la carrera organizó su oficina de abogado en el
tercer piso del edificio Henry. Ambas experiencias le aportaron el material sufi-
ciente para estructurar los conceptos que fueron tratados en su brillante tesis de
grado Conflictos del trabajo: La huelga.

Vale la pena detenerse un poco en esta época de su vida, pues al calor de


discusiones intensas y extensas, que generalmente se sucedían en la casa de
"mamacita" (cariñosamente así llamaban a la mamá), donde por su puesto vivía
UNA GESTA SilENCIADA

José, fue haciéndose más fecundo su pensamiento. Léctor asiduo de Platón,


Voltaire, Rousseau y Montesquieu, lo apasionaban las teorías sobre el Estado y
en torno a este tema giraban la mayoría de las discusiones que con sus condis-
cípulos se sucedían; muchos eran los que se daban cita para tan acalorados
debates, pero entre los más fieles participantes, además de José, estaban Víctor
Wiedeman, Eugenio Sanín Echeverri, Enrique Moreno Quevedo, Alfonso Correa
Bernal y algunos más. Ya sus argumentos daban cuenta del hombre buscador
de justicia, que no admitía la discriminación ni los estratos sociales, que sentía
una profunda desconfianza y aversión por los partidos políticos y sus maquina-
rias, es decir, por la burocracia, las palancas y la lagartería; quizá no sea
exagerado concluir que el paso de José por la facultad de Derecho fue un
continuo cuestionamiento a la estructura del Estado colombiano.

Hubo junto con el tema anterior otro tema recurrente en las ya institucionalizadas
reuniones; la Reforma Laboral del gobierno, en cabeza del presidente Alfonso
López Pumarejo; dicho tema fue el que motivó más adelante a José, para
escoger el asunto que desarrollaría como trabajo de grado y que mereció mu-
chos elogios, no solo por original sino por el análisis acertado que hacía de los
problemas sociales del país; auguraban que sería un texto obligado de consulta
a nivel nacional.

Es justo señalar que estas discusiones no solo se armaban en la casa de


"mamacita" o en algún otro lugar de la ciudad, sino que también se suscitaban al
interior del claustro universitario, lo que empezó a preocupar a un grupo de
estudiantes y profesores, para terminar cuestionándose abiertamente si se debía
o no poner límite a la libertad para tratar temas tan álgidos como el Estado, la
estructura social, las políticas laborales etc.; día a día se polarizaban más las
posiciones, hasta cuando llegó el momento en que no cupieron en el mismo
espacio quienes propendían por la libertad total y quienes argumentaban la
necesidad de límite; llegó la fractura y nació entonces la Universidad Pontificia
Bolivariana.

Pero no todo para José, como para cualquier persona, era trabajo y estudio; él,
por su personalidad carismática y amiguera, tenía éxito entre las mujeres, así
que también como cualquier enamorado invirtió tiempo en conocer y cortejar a
Ofelia, hermana de su buen amigo y compañero de estudio, Eugenio Sanín
Echeverri. En 1939, en la iglesia del Sufragio en Medellín, se realizó la ceremo-
nia que los autorizaba socialmente a ser marido y mujer. Ambas familias asumie-
ron el parentesco con tranquilidad y respeto; José salió del hogar paterno para
7 rrrm:mnw,

JOSE AlVEAR RESlREPO

construir el propio, en donde pasado algún tiempo llegaron su hijo y su hija, sus
dos grandes amores: José J. y Pilarica.

En aquella época era un hombre ágil, de caminar ligero; al conversar, cosa que
hacía con facilidad y vehemencia, movía sus brazos y manos en forma rápida y
continua, siempre denotando inquietud con su cuerpo. No muy alto, más bien
delgado; de cabello castaño claro, liso; que empezaba atrás, dando amplio
espacio a la frente, lo que permitía augurar su futura calvicie. Simpático, alegre,
transparente; dicen que era "una cajita de música". Sus ojos avellana,
escrutadores, no se permitían perder detalle de cuanto pasaba en derredor;
atraía, era magnético, sensual, enamorado... Mas cuando una contrariedad o
preocupación lo aquejaba, inclinaba su cabeza hacia delante. y la cubría con las
manos, apretaba la mandíbula y se sumía en el silencio.

Algunas veces el ambiente familiar, social y la forma como una persona asume
sus propias vivencias, van estructurando una personalidad inquieta, curiosa, que
no se entrega a la comodidad de tragar entero, sino que se dirige a la propia
fuente de donde emana el conocimiento, razones suficientes para ser fiel a su
evolución interior; en consecuencia, las normas y proyectos de una sociedad
anquilosada y hasta hipócrita, van perdiendo interés, se van desdibujando de la
mente de quien padece este proceso y aparece el ser que se manifiesta, poco
práctico en los asuntos de la vida en sociedad, con un discurso incomprensible,
porque para él o ella lo inmediato y lo mediato han perdido importancia, pues ya
su pensamiento se ha comprometido a ir construyendo y ubicando los mojones
para la sociedad del futuro. A este tipo de personalidades perteneció José; su
mente se preparó para contemplar en panorámica el pasado, el presente y el
porvenir y por lo mismo, empezó a ser incomprendido por nosotros y nosotras,
personas que tenemos por verdad y por compromiso, asuntos más cercanos en
el tiempo y en el espacio.

El pensamiento de José evolucionaba y para entonces no podía albergar en su


cerebro la idea de una sociedad justa para su esposa, sus hijos, sus hermanos,
hermanas y amigos, la sociedad debe ser justa para TODOS, pues la justicia no
se fracciona, es universal. Ya en este punto de la estructuración del pensamien-
to, los lazos que genera la consanguinidad, la fraternidad, la amistad, se disuel-
ven, porque allí, en ese ser, cabemos todos.
UNA GHTA ~llENCIADA

Fue ésta la época en que por ofrecimiento de Luis Navarro Ospina, amigo de
José y su familia, y en compañía de su hermano Jairo, se retiró unos tres meses
a la finca La Bramadora que Luis poseía en el municipio de ltuango, pues a decir
de sus allegados, necesitaba descanso. La soledad, el paisaje y el discurrir de la
vida en el campo, lo inspiraron dando cuerpo a una novela llamada El hombre
de la granja. Si bien es cierto que José tenía casi por vicio hablar en verso y
gustaba de someterse a la pirotecnia de la estética literaria, no es ésta la faceta
de su personalidad la que lo hizo sobresalir; vienen a colación sus versos y
textos porque sencillamente son las ideas de un hombre expresadas por él
mismo. En El hombre de la granja, escrito a finales de 1944, José nos cuenta
que Jorge Olivares, un estudiante que decide ir a pasar unos días de vacaciones
a una finca situada en las montañas de Antioquia y a quien, por su formación
citadina, se le antojaba monótona la vida del campo; buscando entretenimiento,
establece una amistad con "el hombre de la granja", personaje del que tanto le
hablaba la familia que lo hospedaba. Encontró en don Arcadio no sólo un buen
interlocutor, sino también las ideas de un hombre que se atrevió a inquirir asun-
tos que para la sociedad parecían incuestionables y lograba vivir, además, con-
forme a sus ideas, razón por la cual las gentes del pueblo lo llamaban loco.

Conversaban por ejemplo del sagrado sacramento del matrimonio; de los ritua-
les religiosos y de la doble moral que llevan consigo; de la maternidad de las
mujeres solteras; de la educación que se imparte en el país, vista de cara al
futuro; de la distribución de la tierra y de la riqueza; de los lineamientos para una
sociedad humana, justa y amable y de la unión latinoamericana.

La lectura de este libro, fue "prohibida por derecho natural" el 4 de abril de 1945,
por parte del canónigo canciller Félix Mejía. La familia Alvear Restrepo, en labios
de Ruth, penúltima de sus miembros, hizo voz el descontento: " Oye tú ¿por qué
haces sufrir a papá Ambrosio y a mamacita?" "Que te conste hermanita que yo
no hago nada en contra de mi conciencia", fue el argumento de José. Por
aquellos días, el compañero aquel que describió al José colegial, lo felicitó por
su libro, pero le manifestó el desacuerdo con algunas de las tesis presentadas
por él, a lo que José respondió: "Tú leíste mi libro sabiendo que estaba prohibi-
do. ¡Qué va!" Rafael le respondió "Mañana me confieso y asunto concluido";
entonces José le manifestó: "Esa es la manera como ustedes abusan de la
misericordia y el perdón". Rafael expresa haber quedado apabullado y sin nada
qué argüir.
JOH ALVfAR RH!RfPO

a
La sociedad que incuestionablemente se reproduce sí misma, sin bosquejar
siquiera un proyecto de futuro, entró en crisis con José; su núcleo familiar Alvear
Sanín colapsó y el núcleo familiar Alvear Restrepo tampoco comprendió la diná-
mica intelectual y emocional de José; el hombre que bebía el conocimiento en la
fuente primigenia, el hombre lúcido, el crítico, el idealista, fue internado en el
manicomio. Tal vez la oración escrita por él nos permita otear el estado anímico
que provocaba su proceso:

Quiero volver mi corazón tan duro


que en él se melle el filo del acero;
quiero volver mi corazón tan puro
que el odio y el amor reduzca a cero.
Quiero volver mi corazón oscuro
como un diamante en medio del hullero;
que en mi propia virtud esté maduro
y haya en mi entraña el brillo de/lucero.

Que encerrado en mi pecho como un muro


al placer y al dolor resista quiero
y para hacerlo fuerte lo torturo ...
quiero volver mi corazón tan fiero!

Quiero tener mi corazón seguro


cual va por el espacio astro viajero
obedeciendo al sideral conjuro
sin perder mi preciso derrotero.

Que el bien y el mal lo tengan sin apuro,


el deber, el honor, lo verdadero,
el presente, el pasado y el futuro,
lo falso, lo sublime, lo rastrero ...

Todo le sea igual, todo procuro


lo deje_ indiferente. Estercolero
que alimenta la flor y el miasma impuro
así tener mi corazón yo quiero.
En gloria o esplendor; destino oscuro,
mártir, rufián, o rey, o pordiosero,
la misma paz disfrute porque juro,
que es lo mismo ser último o primero.
UNA GtHA SilENCIADA

Y así en amargo filtro yo lo curo


de miedo y ambición: ni venidero
cielo le ofrezco ni temor le auguro.
Le prometo un sepulcro verdadero.

¡Quiero tener mi corazón seguro!

Pero como el ser humano siempre busca espacios para equilibrarse, él, como
tal, lo hizo; Efe Gómez, Balmore y John Álvarez, Manuel Mejía Vallejo, Rufino
Duque, Alberto Aguirre, Carlos Castro Saavedra, entre otros, le brindaban desde
hacía algún tiempo un espacio en sus tertulias, en las que por ser todos perso-
nas más próximas, sensibles y hasta militantes de las bellas artes, se permitían
a sí mismos cuestionar y desobedecer preceptos de la sociedad mojigata. Se
reunían usualmente estos personajes en un café en Bermeja!, barrio Aranjuez y
al calor de unos "traguitos" que tomaban, no siempre y no todos, se exponía al
grupo cuanto se había hecho en el lapso de tiempo entre una reunión y otra,
bien en música, bien en literatura, se declamaba, se cantaba y se ventilaban
teorías y posiciones políticas; era también el lugar donde José contaba a sus
contertulios la experiencia del manicomio; gozaba hablando de ello, se reía a
carcajadas expresando la alegría de "estar al otro lado del muro", explicando que
este sitio se constituía en un lugar de castigo para los disidentes políticos e
ideológicos que se atrevían a pensar distinto al establecimiento.

A finales de 1945, José sale de la "Bella Villa" a buscar otros horizontes; antes
de radicarse en Bogotá, viaja a Barranquilla a disertar en una reunión de Rotarios,
sobre el impuesto de valorización y los problemas urbanos. Durante dicho viaje,
también escribió un cuento dedicado a su gran amigo Antonio Tomich, llamado
La moral de don Álvaro Mundeiro. Narra José que Don Álvaro Mundeiro, hombre
aquejado de una grave enfermedad, es convidado por su compañera a buscar la
paz con Dios a través del arrepentimiento y en presencia de un sacerdote. Don
Álvaro con serenidad y profunda convicción, fue desmenuzando ante ella y dos
amigos cada uno de los Diez Mandamientos para demostrar que infringirlos era
apenas lógico, pues ellos de por sí atentan contra la naturaleza, incluida la
humana, o bien, ponen la naturaleza divina en entredicho. Después de tan
profundo análisis, el hombre muere apaciblemente. El propio José expresa so-
bre su cuento:

"Tengo de esta obrita la idea de que es lo mejor que he escrito en toda mi vida.
Quiero hasta más a don Á/varo que al Hombre de la granja y creo que para este
lOSE AlVfAR RfSlREPO

segundo hijo "no necesito pedir indulgencias" (como diría Barba) ni a los críticos,
.ni a los filósofos, ni a los retóricos ni a los artistas, ni al tribunal de Dios".

Una vez en Bogotá, estableció su oficina de abogado en el edificio García


Cadena (hoy edificio Sotomayor); sin embargo, la situación económica era muy
precaria, pues era el profesional que con frecuencia eximía a sus clientes del
pago por los servicios prestados y era el hombre que se veía de pronto con el
saco cerrado desde la base del cuello, puesto que se había despojado de la
camisa para dársela a algún necesitado. Así que usualmente buscaba apoyo en
su hermano Carlos, quien también se había trasladado con su familia a vivir en
la capital. En ocasiones de menor estrechez económica se hospedaba en hote-
les y fue en uno de esos momentos cuando pudo dar la mano a Manuel Mejía
Vallejo y a Javier Zuluaga, que llegaban por primera vez a Bogotá; en una .·····
habitación con 4 camas, en un hotel humilde, se realizaron de nuevo las tertulias
a lo "Bermeja!", entre Manuel, Javier, Eugenio (hermano de José) y José, los
acompañaba además el caricaturista Hernán Merino; ¡la costumbre de conversar
y discutir no se podía perder!. Con el correr del tiempo otros personajes como
León de Greiff y Miguel Cuellar Gacharná (ajedrecista), fueron formando otro
núcleo de amistad, el que algunos años después también albergó a Carlos
Castro Saavedra.

Para los ideales de justicia y cambio político que había estructurado José, la
primera ciudad de Antioquia no significaba mucho, pues no se manejaban desde
allí las riendas del poder. Además el ambiente capitalino, más cosmopolita que
Medellín, provocaba menos fricciones entre la personalidad de José y la socie-
dad, allí se sentía más a gusto; en abril de 1947 escribía a Carlos Castro:

"Mi querido Caliche:

Me han contado que diste un recital y que te criticó Belisario Betancur, diciendo
en un mote de "La Defensa" "Poesía e irreverencia", algunas otras tonterías ...

Esta cosa anodina es lo único que he vuelto a saber de esa Jerusalén que mata
a los profetas".

En 1946, es convidado nuevamente por los Rotarios de Bogotá, a una charla


que él titula La paz del mundo y la misión de Latinoamérica, en la que plantea,
ya con mayor claridad, la necesidad de confederar los 20 países latinoamerica-
nos y hace propuestas para lograrlo. A partir de ese momento su energía se

108
UNA GESTA SllfNCIADA

concentra en preparar una reunión de cancilleres para' tratar el tema, previo al


desarrollo de la IX Conferencia Panamericana a celebrarse en Bogotá. La co-
rrespondencia diplomática para tal evento, así como la mencionada charla a los
Rotarios, fueron compiladas en el Libro claro de Latinoamérica (ver Anexo A).

Pero no perdamos de vista al hombre cuya realidad incluía una esposa, hijo e
hija, mamá y hermanas, que lo tenían a él por soporte, pues su padre había
fallecido en 1945. Como papá, en las épocas y momentos en que la convivencia
en familia podía darse, dos palabras lo definen: ¡excelente, maravilloso!; solía
leer a José J. y a Pilarica, en las horas de la noche, antes de entrar en el mundo
de los sueños, a Don Quijote de la Mancha; le encantaba regalarles libros con
obras de literatura universal, muchos de ellos en francés; al igual que papá
Ambrosio y mamacita, encontraba que la educación era el mejor legado que
podía dejarles, razón por la cual y a pesar de la estrechez económica en que
vivía, su hijo e hija acudían a los mejores colegios. Cuando la distancia entraba
a ser parte del componente familiar, lo cual era usual por las razones ya expues-
tas, buscaba la forma de hacerse presente; en una notica escrita para José J. y
Pilarica, les decía:

"Les estoy haciendo una bola de la felicidad con los papeles de los cigarros que
me fumo, y a cada golpecito pienso en ustedes. Ojalá que algún día pueda ser
un verdadero papá para Uds., que son tan buenos y tan queridos y que los
quiero tanto.
También les estoy recogiendo estampillas.
Saludes a "mijita" Papo".

El aporte para la estructuración de la personalidad de sus hijos, también era


importante para él; en otra notica decía a José J.:

"Ten presente que no debes ser exagerado. Que debes ser un poco más toleran-
te. Que no debes cometer injusticias con los otros por tu exceso de sensibilidad
y que el éxito depende del acierto en el trato a los demás, en gran parte.
Hasta luego y affmo Papo".

Firmaba Papo, pues era la forma cariñosa como lo llamaba Pilarica. En 1948
su esposa Ofelia, su hijo e hija viajan a Bogotá para intentar de nuevo la
vida en familia, lo cual tampoco se logra en esta ocasión. De otro lado,
desde su establecimiento en la capital, insistía mucho a "mamacita" y a sus
JOSE ALVEAR RfSTRfPO

hermanas solteras, que tomaran la decisión de dejar a Medellín para vivir con
él, labor de convencimiento que solo dio frutos en 1952.

La situación política y social de Colombia para 1948 estaba bastante confusa,


los ánimos caldeados y los intríngulis políticos impedían avizorar claridad algu-
na, diferente a la figura de Jorge Eliécer Gaitán. José, para entonces relaciona-
do con figuras relevantes del partido Liberal, no estaba ni quieto ni ajeno a los
acontecimientos. Acababa de despedirse del caudillo, a quien según algunas
personas, José le ayudaba con parte de los casos, pues por sus actividades en
la plaza pública no podía atender, cuando, entrando a su oficina escuchó los
disparos y la noticia del atentado contra Gaitán.

El edificio García Cadena, ubicado en el epicentro de los acontecimientos, fue -


uno entre muchos lugares donde se trenzaron en peleas liberales y conservado-
res. Se sabe por su hermano Carlos que ese 9 de abril, en medio de la trifulca,
dos hombres entraron a la oficina de José para matarlo; él les ofreció algo de
licor y les conversó hasta cuando desistieron de su propósito, no sin antes
aconsejarle que no se volviera a dejar ver. Dos días después y en vista de que
no llegaba a la casa ni se tenían noticias de él, Carlos en compañía de uno de
sus hijos fue a buscarlo; el Café Automático, sitio que frecuentaba con asiduidad
José, estaba destrozado; hermano y sobrino temieron lo peor y se dieron a la
tarea de buscarlo. Finalmente lo encontraron en la casa de una amiga. De ahí
en adelante, expresiones suyas como "La patria está muy embromada y yo
tengo que hacer algo por Colombia", "El país está mal, lástima!" o "Cuando el
alma de un pueblo sufre ... ", fueron para él un estribillo.

El 24 de septiembre de 1949 un estudiante de la Universidad Nacional y partíci-


pe del grupo Acción Popular Universitaria, APU, solicita a José un mensaje para
él y su grupo; el texto titulado Breve mensaje humano a la nueva generación
universitaria, además de cumplir con su objetivo para con los estudiantes, es
interesante porque José hace en dicho mensaje en el estricto sentido de la
palabra una radiografía de sí mismo (ver anexo B).

No hay mucha precisión en la fecha en que José protagonizó un incidente en el


que fue golpeado por unos detectives; quizá ocurriera el 25 de noviembre, día
del Paro Liberal, en el que también hubo revueltas. Al parecer él, estando en el
"Automático" en compañía de Plinio Mendoza Neira y Enrique Moreno Quevedo,
salió silbando La Marsellesa, razón por la cual se le propinó la golpiza y le fueron
robadas algunas pertenencias incluido el reloj; así golpeado llegó a la casa de
UNA GESTA SILENCIADA

Carlos su hermano, donde un hijo de éste le hizo las curaciones de rigor. Ese
día, según Enrique Moreno Quevedo, José, el hombre sin ataduras, el hombre
de vida libre, sin otro reloj distinto a las exigencias de su delicada conciencia
ciudadana, decidió incorporarse a la lucha en los Llanos Orientales.

José solía dedicar mucho tiempo, sobre todo por las noches, a discutir con
Carlos asuntos políticos, sociales, religiosos y filosóficos. A mediados de .1952,
José le expresó que viajaría al Llano por asuntos de negocios y a pesar de las
protestas y argumentos de Carlos de lo "terrible" que la situación estaba por
esos lados, él permanecía firme en su decisión, pues decía que él sencillamente
se había comprometido; nunca contó con quién había sido el compromiso, pero
que los masones le ayudaban, a pesar de que él no fuera masón. Unos días
antes del viaje empezó a untarse en los dientes nitrato de plata con lo que
adquirían un color negruzco; Carlos interpreta esta acción como "para verse
raro". Dejó la casa de su hermano y se retiró unos tres días a un hotel, donde
pidió no ser importunado por nadie; solo un empleado podía acercarse a su
cuarto para ofrecerle las comidas.

Coincidía ese momento de José con la decisión de "mamacita" y sus hijas de


trasladarse a vivir a Bogotá; llegaron al hotél y por supuesto les impidieron el
acceso a la habitación; "mamacita", que se encontraba con Fabiola, una de sus
hijas, expresó al empleado que ella era la mamá de José y que la anunciara por
favor, pues estaba segura que las atendería, lo que en efecto sucedió. José muy
serenamente expresó que Colombia estaba muy mal y que por ética él no podía
quedarse con los brazos cruzados; que intentaría hacer algo por el país, pero
que si al cabo de tres meses no se sabía algo de él, era porque sencillamente
había perecido. Estaba comprometido con el camino de la justicia y como todo
visionario, marchó para hacerla tangible; su convicción no daba cabida a la
disuasión. El último intento por lograr que renunciara a su propósito lo hizo
Gabriel, otro de sus hermanos, en el bus en que lo acompañó al aeropuerto
Techo de la capital; fue en vano, el 9 de octubre de 1952 llegó a Villavicencio; el
1Odel mismo mes se le expidió el salvoconducto # 14886 para viajar a Restrepo.

Después de un corto lapso de tiempo, Ofelia la esposa de José, empezó a


recibir noticias sobre su muerte; a través de llamadas y anónimos le describían
las diferentes formas de cómo había sido asesinado. Lo que sí se sabía era que
durante una reunión en Villavicencio, José y un militar tuvieron un altercado en el
que se fueron a las manos y después de ese incidente José desapareció. Un
familiar político de José, para esa época ministro de Guerra, se interesó perso-
JOH AlVEAR RHfREPO

nalmente en el caso, así que el susodicho militar fue detenido por homicidio. Al
cabo de unos días al sindicado se le dio la libertad, pues se constató que José
se encontraba en el llano, involucrado con la lucha guerrillera, procurando, de
palabra y de hecho, "hacer algo por Colombia" según sus propias palabras.

El 16 de octubre de 1953, como respuesta a una solicitud de aclaración de su


esposa, el Comando General de las Fuerzas Armadas del Ministerio de Guerra
Alfredo Duarte Blum expide un comunicado confirmando la muerte de José.

Días después alguien convidó a Carlos, el incondicional hermano de José, a una


reunión en donde Guadalupe Salcedo hablaría sobre su muerte; Guadalupe le
anunció que le entregaría una carta que tenía de José, el ex guerrillero entraba
y salía, entraba y salía ... finalmente la carta nunca llegó a las manos de Carlos.

Años, muchos años después:

-Papi, ¿es verdad que tú tenías un hermano


que era misionero
y lo mató un tigre por salvar unos indios?
-No, jo, jo, jo ...
¿Quién te dijo eso?
-Mi tía la monjita
-Mira hijita,
Yo tuve un hermano que fue una gran persona

Silencio

Saboteamos el silencio
acabamos de contar la fracción
de historia que se calla.
UNA GESfA SilENCIADA

1. José adolescente y su familia


De izquierda a derecha, atrás:
José, Germán, Carlos, María Jesús
(Marichú) y Luz. Adelante: Gabriel,
Mamá Isabel con Fabiola en brazos,
Eugenio, Jairo, Papá Ambrosio con
Ruth y Myriam.

2. Estado actual de la casa donde


nació José Alvear Restrepo.

3. José el día de su primera comunión

.. . ..••••-,,,·-.............
--. · ·. . . . . . . ·.'. ·' ·'·'··'···.••-...•. . . ·.,'.•.·.·. . .•.·, .•.·.•••·.·•.•·•.·•=-.•·.·.·.•.·.·. . . . .·.~'.· '· ·'·'·.'· ·_-:.::_:
-. .·.•.·-_- .·.•.·.•.••.•.•·.·.·,'.i,'__•. .·•.••' :-- .'_:::::_::=----
·.•'·.•·''.·•,·__.·.·.·.·-.•.····.·.'
..'.·'.'·.'·..•.".·.·.•••.'.•,'.·.•.'·· "----===-·_;_- ..•l·"·
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·.•··.''.,'.•',.•·•·,.·,··.'···.!'····.·.··.·.•·.:,•.• 113 '"' "'"'·' ·'·"""'"·""''·'·'"' "'"'"' ' ' ' '"' '"' ' · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
iü~~:::¡::~~:~:::¡~;::~==~?:=:=:=:~=~mt=:=:~:;;:::::::::::::, =··====·=·~=-)"'·'·=·=·=· ····=········
~~----------------------------------------
JOSE AlVEAR RESTREPO
..

4. De 30 a 32 años

5. Con un grupo de intelec-


tuales en una de las famo-
sas tertulias que realiza-
ban, entre quienes se en-
cuentran: de izquuierda a
derecha: El tercero Adán
Arriaga Andrade, el cuarto
es José Alvear R., el quin-
to es Antonio Tomich, el
sexto es Hernando Téllez,
el séptimo León de Greiff
y el noveno Otto de Greiff

6. Ultima fotografía que se conoce de José

Fotos: Cortesía de la familia Alvear Restrepo


UNA GtsrA mENCIADA

4. UNA CONSTITUCIÓN PARA lA HU/MNIZACIÓN DH DERECHO ,

~ALMO 57

"Señores defensores de Ley y Orden


¿Acaso el derecho de ustedes no es clasista?
El civil protege la propiedad privada
El penal para aplicarlo a las clases dominadas
La libertad de la que hablan es la libertad del capital
Su mundo "es libre" es la libre explotación
Su ley es de fusiles y su orden el de los gorilas
De ustedes es la policía ·
De ustedes son los jueces
No hay latifundistas ni banqueros en las cárceles

Se extravían los burgueses desde el seno materno


Tienen prejuicios de clase desde que nacen
Como la cascabel nace con las glándulas venenosas
Como el tiburón-tigre nace comedor de gente

O Dios acaba con el statu quo


Arranca los colmillos a los oligarcas
Que se escurran como el agua de los inodoros
Se marchiten como la hierba bajo el herbicida
Ellos son los ''gusanos" cuando llega la Revolución
No son células del cuerpo sino que son microbios
Abortos del hombre nuevo que hay que botar
Antes de que echen espina que los arranque el tractor
El pueblo se divertirá en los clubes exclusivos
Tomará posesión de las empresas privadas
El justo se alegrará con los Tribunales Populares
Celebraremos en grandes plazas
el aniversario de la Revolución
El Dios que existe es el de los proletarios'r>7

67 Cardenal Ernesto, Poemas de amores prohibidos.


a.:
JO~E AlVEAR RHfREPO

Es un propósito del Colectivo de Abogados recuperar' la memoria de José Alvear ·


Restrepo presentando su persona, su experiencia de vida y su trabajo jurídico
en la construcción colectiva de un derecho al servicio del pueblo en las áreas
entonces liberadas por las guerrillas liberales asentadas en los Llanos Orientales
de Colombia. Es una forma de mostrar cómo el derecho es un componente
fuerte de la estructura de una sociedad y que su razón de ser en el caso que nos
ocupa es expresar y sistematizar los intereses de las comunidades. En ese
contexto, José Alvear Restrepo comprende su papel histórico y se enrola en las
guerrillas liberales no para combatir, sino para poner al servicio de la revolución
sus conocimientos jurídicos en aras de sistematizar las prácticas revolucionarias
de justicia en territorios en que la presencia del Estado solamente se hacía
mediante expresiones de guerra y represión.

El control territorial ejercido por las guerrillas en los Llanos imponía una regula-
ción jurídica diferente a la del Estado opresor que no reflejaba los intereses del
pueblo sino intereses mezquinos de lo que Gaitán llamaba la oligarquía, oligar-
quía tradicionalmente excluyente en lo económico y social y con prácticas crimi-
nales en el ejercicio arbitrario del poder. Desde Platón se conoce la oligarquía
como "una forma de Gobierno donde el censo decide de la condición de cada
ciudadano; donde los ricos, por consiguiente, ejercen el mando sin que los
pobres participen de él" ... "En fin, se dejan dominar más y más por la pasión de
amontonar riquezas, y cuanto más aumenta el crédito de éstas, tanto más
disminuye el de la virtud. ¿El oro y la virtud son como dos pesos opuestos en
una balanza, no pudiendo subir uno sin que el otro baje? 68 "

Inicialmente aparece la primera ley del Llano como una regulación jurídica
autentica y acorde a los usos, costumbres y vivencias de esas comunidades. Se
trataba igualmente de un proceso de construcción de normas para una revolu-
ción que se abría paso aspirando a ser Estado, a obtener una victoria que
regularizara unas nuevas relaciones de poder.

Esta primera ley se expide en los Llanos el 11 de septiembre de 1952 por los
comandantes guerrilleros que conformaron el llamado Comando Guerrillero de
los Llanos Orientales; entre ellos estaban: Eduardo Franco lsaza, J. Guadalupe
Salcedo, José R. Mogollón, Luis Eduardo Fonseca, Bernardo Giralda, Plutarco
Calderón, Julio Téllez, Gabriel Ruiz, Tomás Zambrano, Segundo Téllez, Eduardo
Nossa, Carlos E. Rodríguez, Rafael Sandoval Medina, Luis Francisco Sandoval,

68 La República. Libro Octavo.


UNA GfSTA SilENCIADA

Luis Alberto Parra, Rosando Colmenares, Alejandro Chaparro, Marco A. Torres,


Marco Tulio González, Miguel Trujillo, Vitelio Castrillón, Luis F. Arenas, Jorge
Fonseca, Eulogio Fonseca, Pedro A. Bocanegra, Pedro A. Reyes, Álvaro Parra,
Dumar Aljure, Dimas Hernández, Jorge Reina, Hildebrando Plazas, Jorge
González, Marcos Achagua, Reinaldo Rodríguez, Paulino Hernández ... ; "... hay
otros nombres ilegibles por el deterioro del papel.

La intencionalidad de ésta y su justificación se expresa en el preámbulo de la


misma que dice:

"Debido a la ineptitud de la Administración de Justicia por parte de la Dictadura


que rige hoy en día los destinos de nuestra Patria, sistema que quedó abolido en
los Llanos del Casanare, lo mismo que en las demás regiones en donde impera
la ideología liberal, gran parte de sus miembros activos dentro del proletariado
se levantaron en armas para reclamar el imperio de la justicia y libertad, tenien-
do hoy en su p.oder, a base de luchas, experiencias y sufrimientos, bajo nuestro
control la Llanura y sus habitantes que viven pendientes del ritmo, orientación,
Justicia y demás que queremos imponerles, está de nuestro sagrado deber
proyectar y reglamentar la vida civil, jurídica y militar, teniendo en cuenta las
siguientes consideraciones:

a. Que no habiendo reglamentación, acuerdos, decretos u ordenanzas que guíen


el comportamiento y la administración de justicia en la zona que dominamos,
tanto las autoridades como el pueblo están en perfecto descontrol y des-
acuerdo, imperando el desconcierto y la anarquía en cada sector;

b. Que debido a lo anteriormente expuesto, los distintos Comandos han venido


procediendo con diferente criterio, lo cual ha creado problemas de gran mag-
nitud;

c. Que el pueblo desamparado y desorientado por tales consecuencias se halla


agobiado en gran parte, sin saber a qué atenerse;

d. Que los problemas a que nos referimos anteriormente abarcan en toda su


extensión la vida, honra y bienes de los asociados, como son la agricultura,
ganadería, moralidad, etc., y la administración de Justicia Civil y Jurídica sin
reglamentación ni normas de ninguna naturaleza, y
JOS!: ALVEAR RtSTRfPO

e. Que debido a la falta de experiencia y capacidad para poder reglamentar y


organizar debidamente la administración pública en todos sus aspectos, los
Comandos Guerrilleros de los Llanos Orientales proponiendo por el bienestar
común y en reunión general de Jefes y Comandos, fue aprobado por unani-
midad y como aparece el presente proyecto'139 •

Como se observa, se reconocen a sí mismos poder popular con un control


territorial en la llanura y se sienten con el deber de regular la vida civil, jurídica y
militar temas incluidos en la Primera Ley del Llano; se reconoce la dispersión en
las formas nacientes de poder que no tienen unas pautas comunes para garan-
tizar el ejercicio de los derechos y libertades del pueblo, más grave aún en el
ejercicio del poder; se trata de buscar reglas claras en el ejercicio de mando de
las nuevas autoridades, porque esas reglas de juego diferenciadas y aplicadas -
conforme al entender de cada comando creaban problemas y eventuales abu-
sos; se trataba del principio histórico de pasar del gobierno de los hombres al
gobierno de las leyes, la garantía del poder reglado.

Igualmente, la población no tenía certeza sobre sus derechos y obligaciones en


una gran confusión propia de procesos de transición de una legislación preexis-
tente del Estado considerada ilegítima, a una nueva con ribetes revolucionarios;
había necesidad de reglar la justicia civil, penal y penal militar con principios
mínimos como el de la legalidad de las normas que permitieran una gobernabilidad
y legitimidad al ejercicio de autoridad realizado por los Comandos Guerrilleros de
los Llanos Orientales en el marco de una reglas del juego precisas, de consenso
y legítimas ante las comunidades destinatarias y ante las nacientes autoridades
revolucionarias.

Muchos se preguntarán por qt,Jé nacieron las guerrillas liberales en el marco de


la violencia de los años cincuenta. Por qué esas guerrillas querían defenderse
del Estado de su estructura militar? Para responder, traemos un pequeño texto _
que nos ilustra sobre lo que ocurría, y los atropellos que impulsaron a muchos
colombianos a ese proceso inicial de autodefensa y luego de enfrentamiento a la
institucionalidad, dice el maestro Mario Madrid Malo sobre lo ocurrido en esa
época:

69 Umaña Luna, Eduardo. Guzmán Campos, Germán y Fals Borda, Orlando. La violencia en Colombia. Estu-
dio de un proceso social. Punta de Lanza, Bogotá, 8va. Edición, 1977.
UNA GESTA SILENCIADA

H TERROR llEGÓ ARIOBlANCO

"El grupo estaba compuesto por dieciséis hombres, y en él se mezclaban poli-


cías en ejercicio de sus funciones y criminales a sueldo (por entonces llamados
pájaros*). Unos y otros iban esa mañana rumbo a Rioblanco, un pueblo del
Tolima donde ya eran temidos por sus frecuentes desmanes. Por aquella época
ciertos políticos colombianos empleaban la fuerza pública en la tarea de violen-
tar a sus adversarios, y en mayo de 1949 el dirigente liberal Carlos Lleras
Restrepo había denunciado: ... La mayor parte de los desordenes y violencias y
muertes y destierros que han oscurecido la vida de varios departamentos, han
sido resultado directo de la acción de cuerpos policiales seleccionados, con un
criterio verdaderamente criminal, para el ejercicio del estrago.

"Cuando los caminantes llegaron a la cuesta del Mal Abrigo, en cercanías de la


población fueron atacados sorpresivamente por un grupo de cinco muchachos
provistos de armas de fuego. Tras la celada que costó la vida de tres de los
polizontes, los autores del ataque buscaron refugio en la montaña.

"Los emboscados ... eran los cuatro hijos de una pareja de ancianos labriegos,
muertos pocos días antes por alguno de los que integraba la comisión asaltada.
Un amigo recién llegado del cuartel se había unido a los huérfanos para servirles
como instructor en la preparación de su ilegal vindicta.

"Una vez levantados, con el concurso de nutridos refuerzos, los cadáveres de


las víctimas de Mal Abrigo, policías y pájaros se lanzaron sobre el cercano
pueblo para vengar sus caídos. Allí mataron, hirieron, golpearon, violaron, sa-
quearon e incendiaron durante varias horas, convirtiendo el lugar en escenario
de todas las brutalidades. Ese día el terror llegó a Rioblanco para quedarse. Era
el 12 de agosto de 1950.

"Los vecinos que lograron sobrevivir a la violenta incursión huyeron del muni-
cipio asolado, dejando atrás sus casas, fincas, muebles, aperos y reses. Bajo
la guía de un viejo caldense -esposo y padre de mujeres violadas por los
malhechores-, los fugitivos se refugiaron en un sitio llamado El Quebradón,
lejos de sus hogares incendiados y de sus parcelas sin cultivos. Más tarde,
algunos de ellos constituyeron un grupo armado para defenderse de los atro-
pellos oficiales. Otros (la mayoría) debieron sumarse a la gran muchedumbre de
personas desplazadas que por aquellos años llegó a ciudades como Chaparral,
Líbano, Neiva y Bogotá.

119
t--------------------------- lOSE ALVEAR RESTREPO

"Entre 1948 y 1957 una tercera parte de la población del Tolima se vio forzada a
{;ambiar su lugar habitual de vecindad por causa de hechos violentosn70 •

• Se llamó pájaros a los asesinos que desde 1948 actuaron bajo la protección de algunas
autoridades locales en los departamentos de Caldas, Tolima, Huila, Valle del Cauca y Boyacá.

Ante esta problemática de la violencia y su reacción revolucionaria se expide


esta primera ley, se regulan aspectos fundantes de esa nueva sociedad como
era la estructura y jerarquía de sus funcionarios en la justicia civil, penal y
policiva para todos los Llanos Orientales. Con elección popular y democrática de
esas autoridades operaba un especie de meritocracia teniendo en cuenta que
las personas investidas de autoridad tuvieran la capacidad civil, la buena con-
ducta, la honradez y expresaran la voluntad del pueblo. Era importante también
para la consolidación de proceso social y político tener en cuenta los servicios
prestados al movimiento revolucionario.

Dentro de los principios que guían a las autoridades están: velar por la vida,
honra y bienes de los asociados, la persecución del delito, al igual que los
delitos abusivos que generaban la adquisición de bienes en nombre de la revo-
lución, se trataba de controlar los precios y abusos de comerciantes y producto-
res, como la explotación económica del pueblo. Era un esfuerzo por construir un
nuevo Estado aspiración histórica de los colombianos truncada hasta nuestro
días. En términos de Platón: "El Gobierno se hace democrático cuando los
pobres, consiguiendo la victoria sobre los ricos, degüellan a los unos, destierran
a los otros, y reparten con los que quedan los cargos y la administración de los
negocios ... n71 •

La incipiente legislación en lo que tiene que ver con la justicia civil remite al
Código de Procedimiento Civil y al Código Judicial, establece procedimientos
verbales y en papel común que facilitaban el acceso a la justicia, pero sin
desembarazarse del formalismo imperante en el trámite de los juicios; se esta- -
blecen impuestos a los negocios y a las sucesiones a favor de la revolución; se
dan normas sobre debido proceso y doble instancia, se prohíbe hacerse justicia

70 Madri-Malo Garizabal, Mario. Nuevas siluetas para una historia de los derechos humanos. Defensoría del
Pueblo, Serie Textos de Divulgación No. 13. Tercer Mundo Editores, Bogotá, 1995.
71 La República. Libro Octavo.
UNA GESTA SllfNCIADA

por su propia mano; se establecen medidas coactivas como la multa que puede
ser convertible en arresto; las autoridades civiles y militares de la revolución
procederán con independencia de las Fuerzas Militares, es decir, las autoridades
militares en la justicia militar no tenían mando en las Fuerzas Militares.

Esta ley se ocupa de normas y disposiciones de carácter penal y policivo; se


desarrolló en 26 artículos, en los cuales se distinguen las infracciones penales
de carácter más grave como son: homicidio, asesinato, traición, espionaje, estu-
pro, la extorsión, el chantaje, la estafa, el abuso de confianza, el hurto y la
vagancia, las heridas que pasen de 15 días de incapacidad o que generen
defectos físicos permanentes al ofendido, y las infracciones de carácter policivo,
entre las que están las querellas de palabras y golpes hasta contusiones, heri-
das con menos efectos e incapacidad inferior a 15 días, los hurtos en cuantía
inferior a $20. Los primeros son de competencia de las Autoridades Superiores
y los segundos de los Comisarios.

El procedimiento era muy sencillo y la sentencia se profería mediante audiencias


públicas y con jurados de conciencia; los procedimientos eran menos garantistas
cuando se trataba de juzgar delitos contra la revolución como la traición y el
espionaje. También se preveía la confiscación de los bienes raíces o semovientes
del enemigo los que ingresaban a la Tesorería del Movimiento.

Se garantizaba el principio de libertad y nadie podía ser molestado en su perso-


na o en sus bienes ni detenido salvo que hubiese mandamiento escrito de
autoridad competente; se imponía como deber ciudadano la obligación de infor-
mar a las autoridades de la comisión de delitos de los que se tuviera conoci-
miento. La acción penal o policiva operaba de oficio o a solicitud del afectado,
los perjuicios podían ser reclamados por los afectados mediante personería
dentro del proceso penal. Se establece un régimen estricto para procesar a las
autoridades que cometían delitos, si eran militares se desarmaban y capturaban
enviando el informe correspondiente.

Las penas se graduaban de acuerdo con la gravedad, cuando se trataba de


infracciones penales, las penas iban desde el trabajo por seis meses en las
colonias agrícolas hasta la pena de muerte. En el caso de las infracciones
policivas, las penas era de 15 días hasta 6 meses de trabajo en las colonias
agrícolas. La pena de muerte se aplicaba a los reincidentes. Existían rebajas de
pena por buen comportamiento, no existía la prescripción. Las faltas que se
cometían en las zonas de frontera se sancionaban de manera más grave por

121
JOSE ALVEAR RESTREPO

cuanto comprometían "el prestigio y buenas relaciones de la Revolución con las


personas y autoridades de países hermanos"72 •

Normas de reglamentación agrícola: La ley desarrolló este tema en 21 artículos


que propendían por la "obligación de intensificar la agricultura en todos y cada
uno de los distintos tópicos", buscando una mayor producción y rendimiento de
la tierra para tener una seguridad alimentaría para la población de este nuevo
país y para los combatientes que defendían la revolución.

Se controla la propiedad de la tierra y se prohíbe terminantemente "mantener


encerrados en extensión supermayor a las capacidades del trabajo del posee-
dor" ; la tierra era comunal salvo que se explotará "quien tenga encerrado debe
cultivarlo íntegramente con productos agrícolas y pastos artificiales"73 • era una -
verdadera reforma agraria en los territorios liberados. Se sancionaba no cumplir
con la producción de alimentos "El agricultor que efectúe o haga un rozado para
cultivo y no lo lleve a cabo dejándolo en abandono, será sancionado con multas
proporcionales al valor del trabajo y obligado a efectuar el cultivo y llevarlo a
cabo hasta la cosecha"74 • Se trataba de normas muy drásticas para garantizar
una economía de guerra. De igual manera los predios que se abandonaban por
más de un año eran adjudicados conforme a solicitudes de campesinos sin
tierra. Situación muy diferente a las políticas deiiNCORA.

Los sistemas de explotación son comunitarios y solidarios para lograr una explo-
tación racional y eficaz; el artículo 9º decía: "a) La realización de trabajos se
hará por convite o por el sistema de brazo prestado. b) Una vez recogida la
cosecha, podrán efectuarse por pagos con los mismos usufructos. e) Se estable-
cerá el intercambio comercial de artículos agrícolas por ganado, sal y otros
elementos". La revolución establecía colonias y granjas agrícolas para aumentar
la producción que eran compatibles con las propiedades individuales explotadas
de manera adecuada.

Normas sobre ganadería: Como se sabe, los Llanos Orientales históricamente


han tenido producción ganadera; la revolución se preocupó de regular esta

72 Artículo 26 de la Primera Ley del Llano.


73Artículo 2 sobre el tema agrario de la Primera Ley del Llano.
74Artículo 5 sobre el tema agrario de la Primera Ley del Llano.
UNA GESTA SilENCIADA

materia, y la idea era que la actividad de los hatos se mantuviera normal, las
autoridades debían velar y apoyar la producción de los hatos; éstos pagaban
impuestos y los que se oponían podían ser ocupados hasta por seis meses o
confiscados para la Revolución mediante decretos especiales. Para la ración de
los combatientes existían hatos especiales como los confiscados y se podían
utilizar animales de los hatos que tuvieran mas de 500 reses, por vía de excep-
ción, si se utilizaban otros animales se hacía con permiso del dueño y luego se
devolvían.

Inicialmente establecieron raciones de carne para ayuda a los agricultores, luego


se suspendieron y se daban sólo en caso de necesidad con controles por parte
de los comisarios. También se estableció la obligación de reintegrar parte de lo
recibido con los productos agrícolas.

Esta primera ley del Llano es el antecedente legislativo revolucionario sobre el


cual José Alvear Restrepo proyecta la Segunda Ley del Llano que pasamos a
analizar.

Por estas mismas fechas, y en ejercicio del derecho alternativo comparado, en


1952 en un proceso y un país diferente se trataba igualmente de hacer leyes
para el pueblo. Fidel Castro, desde la prisión después del asalto revolucionario
al Cuartel Moneada, le decía a la justicia de Batista:

"En el sumario de esta causa han de constar las 5 leyes revolucionarias que
serían proclamadas inmediatamente después de tomar el Cuartel Moneada y
divulgar por radio a la nación. Es posible que el coronel Chaviano haya destruido
con toda intención esos documentos, pero si él los destruyó, yo los conservo en
la memoria.

"La primera ley revolucionaria devolvía al pueblo la soberanía y proclamaba la


constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del Estado, en tanto el
pueblo decidiese modificarla o cambiarla, y a los efectos de su implantación y
castigo ejemplar a todos los que la habían traicionado, no existiendo órganos de
elección popular para llevarlo a cabo, el movimiento revolucionario como encar-
nación momentánea de esa soberanía, única fuente de poder legítimo asumía
todas las facultades que le son inherentes a ella, excepto la de modificar la
propia Constitución, facultad de legislar, facultad de ejecutar y facultad de juzgar.
..................................
~ ------------~ ..
JOSE AlVEAR RESTREPO

"La segunda ley revolucionaria concedía la propiedad' inembargable e intransfe-


rible de la tierra a todos los colonos, subcolonos, arrendatarios, aparceros y
precaristas que ocupasen parcelas de 5 o menos caballerías de tierra, indemni-
zando el Estado a sus anteriores propiedades a base de la renta que devengarían
por dichas parcelas en un promedio de 1Oaños.

"La tercera ley revolucionaria otorgaba a los obreros y empleados el derecho de


participar del 30 por ciento de las utilidades de todas las grandes empresas
industriales, mercantiles y mineras, incluyendo centrales azucareras.

"La cuarta ley revolucionaria concedía a todos los colonos del derecho a partici-
par del 55% del rendimiento de la caña y cuota mínima de 40 mil arrobas a
todos los pequeños colonos que llevasen 3 años o más de establecidos.

"La quinta ley revolucionaria ordena la confiscación de todos los bienes a todos
los malversadores de todos los gobiernos y a sus causahabientes y herederos y
en cuanto a bienes percibidos por testamento o ab intestato de procedencia mal
habida, mediante tribunales especiales con facultades plenas de acceso a todas
las fuentes de investigación, de intervenir a tales efectos las compañías anóni-
mas inscritas en el país o que operen en él donde puedan ocultarse bienes
malversados y de solicitar de los gobiernos extranjeros extradición de personas
y embargo de bienes.

"Se declara además que la política cubana en América será la de estrechar


solidaridad con los pueblos democráticos del Continente y que los perseguidos
políticos por las sangrientas tiranías que oprimen a naciones hermanas, encon-
trarían en la patria de Martí, no como hoy, persecución, hambre y traición sino
asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser baluarte de libertad y no
eslabón vergonzoso de despotismo.

"..... Condenadme, no importa, la Historia me abso/verá" 75 •

Como vemos, la historia de nuestra América presenta múltiples ejemplos como


el que simultáneamente se hacía en Cuba y Colombia, buscando una legislación
para la libertad de los pueblos; por supuesto, son historias diferentes con desen-

75 Martí José y Castro Fidel, De Martí a Castro. p. 59 y ss. Editorial Grijalbo S.A., México. D.F., 1970.
UNA GEHA SILENCIADA

laces diferentes, pero que tienen en común la lucha por autodeterminarse, deci-
dir su destino por sí mismo; adoptar su forma política en el Estado (función
básica), en la administración (función técnica), sin recorte a las libertades de
cada pueblo. Rechazo al coloniaje, al imperialismo político o económico (estados
o transnacionales), lo mismo a toda clase de racismo. La autodeterminación sólo
limitada por el uso de la democracia real que ampare a todo el conjunto social
en acción decidida y persistente para asegurar las libertades fundamentales.

lA LfY QUf ORGANIZA LA REVOLUCIÓN


Df LOS LlANOS ORifNTALfS Df COLOMBIA

Para entender el marco de la violencia de los años cincuenta, cuando José


Alvear redacta esta Ley, nos permitimos ilustrar con algunos aportes que el
padre Camilo Torres hizo sobre estos hechos desde la Facultad de Sociología
de la Universidad Nacional y que posteriormente trae a la memoria de la siguien-
te forma:

"La violencia ha sido principalmente campesina. El gobierno fue el iniciador de la


violencia, desde 1947 es el que la produjo con la Policía primero y con el Ejército
después, desde 1948.

"Los oligarcas liberales pagaban a los campesinos liberales y los oligarcas con-
servadores pagaban a los campesinos conservadores para que los campesinos
se mataran entre sí. A los oligarcas no les hicieron ni un rasguño. Cuando la
oligarquía no necesito más de ellos, los declaró bandoleros, los "cazó como a
fieras" y luego, cuando los asesinó, publicó las fotos de sus cadáveres en la
primera página en la gran prensa haciendo alarde del triunfo obtenido en nom-
bre de la paz, la justicia y la legalidad.

"Esa violencia gubernamental y financiada por las oligarquías después enseñó


muchas cosas a los campesinos: les enseñó a reconocer en la oligarquía a su
verdadero enemigo. Les enseñó a huir primero. Defenderse después.y les ense-
ñó a atacar para obtener lo que las oligarquías obtenían con la violencia: fincas,
cosechas, ganado, poder. Estas cosas no se las daba el sistema. Todo lo contra-
rio. Los salarios más bajos, el menor número de escuelas, las peores viviendas,
las menores posibilidades de progresar, las tienen los campesinos" 76 •

76 Torres Restrepo, Camilo. Escritos escogidos. 1966-1986, Tomo 11. p. 541. Mensaje a los Campesinos.
Cimarrón Editores, Bogotá.
JOSf AlVEAR RESTREPO

"Cuando el pueblo pedía un jefe y lo encontró en' Jorge Eliécer Gaitán, la


oligarquía lo mató. Cuando el pueblo pedía paz, la oligarquía sembró el país de
la violencia. Cuando el pueblo ya no resistía más violencia y organizó las guerri-
llas para tomarse el poder, la oligarquía inventó el golpe militar para que las
guerrillas engañadas, se entregaran. Cuando el pueblo pedía democracia, se le
volvió a engañar con un plebiscito y un Frente Nacional que le imponía la
dictadura de la oligarquía"77 •

"El pueblo está desesperado y dispuesto a jugarse la vida para que la próxima
generación de colombianos no sea de esclavos. Para que los hijos de los que
ahora quieren dar su vida, tengan educación, techo, comida, vestido y sobre
todo DIGNIDAD. Para que los futuros colombianos puedan tener una patria
propia, independiente del poderío norteamericano"78 • ·

"Durante más de 150 años la casta económica, las pocas familias que tienen
casi toda la riqueza colombiana, ha usurpado el poder político en su propio
provecho. Ha usado todas las artimañas y trampas para conservar ese poder
engañando al pueblo"79 •

Con base en la experiencia mencionada en el capítulo anterior, se inicia el


proceso de la Segunda Ley del Llano que se titulaba ley que organiza la revolu-
ción de los Llanos Orientales de Colombia realizada con la activa participación
del abogado José Alvear Restrepo. Recordemos que él ingresa a las guerrillas
del Llano en el mes de octubre de 1952 cuando de Bogotá viaja a los Llanos
Orientales donde fue capturado por los guerrilleros a los que manifestó: "Vengo
a prestar mis servicios a la Revolución'~ una vez se aclara su papel, realiza una
correría a caballo por los diferentes comandos guerrilleros llevando como meta
la realización de un Congreso Revolucionario con el ánimo de construir colecti-
vamente la juridicidad del nuevo Estado, en el cual esperaba superar la miseria
que tanto le atormentó en su vida. Siempre padeció en carne propia el dolor
ajeno, le dolía el país y guardaba la esperanza de cambio con la Revolución. Su
lucidez y su crítica al statu quo, su pensamiento idealista lo llevaron incluso al
manicomio en Medellín, por ello lo reconoció como la cárcel de los disidentes.
Gozaba y reía a carcajadas contando esa experiencia a sus copartidarios bohe-
mios y poetas como Carlos Castro Saavedra, su gran amigo.

77 Torres Restrepo, Camilo. Escritos escogidos. 1966-1986, Tomo 11. Cimarrón Editores, Bogotá.
78 Torres Restrepo, Camilo. Escritos escogidos. 1966-1986, Tomo 11. Cimarrón Editores, Bogotá.
79 Torres Restrepo, Camilo. Escritos escogidos. 1966-1986, Tomo 11. Cimarrón Editores, Bogotá.

126
UNA GESlA SILENCIADA

José Alvear entendió la importancia de sumarse a la causa revolucionaria en la


medida que "Las revoluciones empiezan siempre con las quejas del pueblo que
son la acusación contra un estado de cosas vicioso en el cual/a clase pobre es
siempre la víctima. Las masas no se sublevan más que contra lo que les daña
en su constitución física o mora/'80 • Por ello se convirtió en un intelectual integral
de la revolución.

Era un cambio de vida difícil para un abogado acostumbrado a las comodidades


de la ciudad, pasar muchos meses cabalgando por los Llanos Orientales dialo-
gando, escribiendo. Sus armas como abogado de la Revolución eran muchos
libros de política, de derecho, de filosofía y por supuesto de poesía. Papel y lápiz
para no dejar escapar una sola de las ideas, costumbres, prácticas y vivencias
que cada día encontraba en sus correrías, tenía sus escoltas armados, nunca
combatió. Sin embargo, tenía la disciplina de un combatiente: se levantaba muy
temprano, se bañaba y se disponía a jornadas de hasta 20 horas en medio de
los afanes propios de la guerra -sin duda le ayudaron las caminatas y ejercicios
previos en el Parque Nacional de Bogotá-, que iniciara meses atrás cuando
decidió que su misión era al lado del pueblo alzado en armas, cuando concluyó
que allí se estaba gestando un nuevo Estado acorde con sus ideas socialistas.
El terror no se lo dispensaba el enemigo, sí las culebras; nunca temió morir, pero
sí a su picadura.

Con su carisma, su amor a la causa revolucionaria, su palabra y sus ideas


revolucionarias rápidamente se ganó la confianza de los comandantes, de las
tropas y de la población de los Llanos Orientales. En pocos meses se hizo muy
conocido y respetado; de manera abierta realizó un gran trabajo de campo con
entrevistas y vivencias al interior de los comandos guerrilleros lo que fácilmente
le permitió sistematizar sus practicas revolucionarias e ir proyectando la nueva
legislación. No fue un trabajo de escritorio, fue un trabajo de campo y de discu-
siones con combatientes curtidos acostumbrados a obrar de acuerdo con su leal
saber y entender, y no siempre dispuestos a centralizar el poder.

José Alvear no estuvo de acuerdo con la entrega de armas y lo manifestó


públicamente. Vaticinó la traición que les esperaba a los revolucionarios que se
reinsertaran, pero fue quien propuso que el Congreso que deliberaría y aproba-
ría las leyes del Llano se debía realizar sin armas; por tanto, todos los congresis-

80 Proudhon, P.J., La idea de la revolución en el siglo xix. Colección 70. Editorial Grijalbo S.A., México D.F.,
1973.
JOH AlVEAR RESTREPO

tas y acompañantes se desarmaron completamente. Se trataba de una gran ·


.deliberación, de reconocer contradicciones que se debían resolver con inteligen-
cia; en fin, se trataba nada menos que de una tarea histórica: expedir la Cons-
titución de la Revolución del Llano. Por ello se establece la armería en la que se
guardaron las armas de todos los comandos asistentes; una comisión se encar-
gó de la seguridad de la zona y de vigilar el armamento alejado del recinto de
deliberación.

El amor al prójimo que años antes lo llevó al seminario, también lo llevó a la


Revolución, igual que a Camilo Torres años mas tarde:

"Descubrí el cristianismo como una vida centrada totalmente en el amor al


prójimo; me di cuenta que valía la pena comprometerse en este amor, en esta ..
vida, por la que escogí el sacerdocio para convertirme en un servidor de la
humanidad; fue después de esto cuando comprendí que en Colombia no se
podía realizar este amor simplemente por la beneficencia sino que urgía un
cambio de estructuras políticas, económicas y sociales que exigían una revolu-
ción a la cual dicho amor estaba íntimamente ligado. Pero desgraciadamente
pese a que mi acción revolucionaria encontraba una respuesta bastante amplia
dentro del pueblo, la jerarquía eclesiástica en un momento determinado quiso
hacerme callar contra mi conciencia que, por amor a la humanidad, me llevaba
a abogar por dicha revolución. Entonces para evitar todo conflicto con la discipli-
na eclesiástica solicité que me levantaran la sujeción a sus leyes. No obstante,
me considero sacerdote hasta la eternidad y entiendo que mi sacerdocio y su
ejercicio se cumplen en la realización de la revolución colombiana, en el amor al
prójimo y en la lucha por el bienestar de las mayorías"81 •

Sin duda su vida política en la Revolución se le facilitó por su oratoria y la


claridad de sus ideas. Estaba acostumbrado al debate político desde la Univer-
sidad y luego cuando en Medellín y Bogotá departió con Jorge Eliécer Gaitán,
con León de Greiff, con Carlos Castro Saavedra y otros intelectuales con los que
transaba locuaces debates sobre el devenir de la política nacional e internacio-
nal.

El cariño, la confianza política del movimiento guerrillero en la persona de José


Alvear Restrepo y su capacidad de sobreponerse a las diferencias internas para

81 Torres Restrepo, Camilo. Escritos escogidos. 1966-1986, Tomo 11. Cimarrón Editores, Bogotá

128
UNA GfSTA SILENCIADA

permitir la unidad del movimiento revolucionario, lo llevaron a lograr la dignidad


de presidente del Congreso Revolucionario y luego al cargo de miembro del
Estado Mayor Revolucionario.

Esa misma consecuencia revolucionaria y la fe en ese proceso que se explicitó


en su rotunda y solitaria oposición, a nivel del Estado Mayor, a la entrega de
armas le costaría pocos meses después la vida cuando un subalterno -el Negro
Cabarte-, por orden de superiores, le pegó un "canaletazo"82 que lo precipito al
río, perdiendo la vida un hombre integró que anteponía sus principios revolucio-
narios a las migajas que hubiera podido recibir del partido liberal acaballado en
un "proceso de paz".

Es importante tener en cuenta que el 8 de junio de 1953 se producía el Golpe de


Estado de Rojas Pinilla, y el día 13 de junio del mismo año, en un Congreso de
los Comandos Guerrilleros de los Llanos Orientales se expedía en Vega Perdida
en un lugar de los Llanos Orientales la Segunda Ley del Llano, también conoci-
da como Constitución del Llano, con 224 artículos. Esta nueva normatividad
revolucionaria es firmada por el presidente del Congreso, José Alvear Restrepo;
el Secretario General, Humberto Paredes, y sancionada por el comandante en
jefe, José Guadalupe Salcedo Unda.

"Al tratar de esta ley, se recuerda que el 26 de septiembre de 1953, en su


informe "sobre la entrega de armas de los bandoleros que operan ... " en la zona
de la Jefatura Civil y Militar de los Llanos Orientales, decía su titular, el coronel
Alfonso Sáiz Montoya, al Presidente de la República, Teniente General Gustavo
Rojas Pinilla, sobre este asunto, lo siguiente: "Todos los delitos contemplados
por nuestro código penal habían sido cometidos por los bandoleros. De estos
hechos anteriores al 10 de junio, el comando del Ejército tiene todos los infor-
mes rendidos por esta jefatura.

"Eii Ode junio se reunieron los cabecillas de los bandoleros en "Barley" (margen
derecha del caño Guira a Sisigua) con la finalidad de darse una organización,
acordar los planes de sus posteriores acciones de armas, arreglar su ya dificilí-
sima situación económica y aprobar como asunto de trascendencia para ellos la
denominada "Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colom-

82 Expresión utilizada por el testigo que significa dar un golpe con el remo o canalete de la barca en que se
movilizaban.
JO~E AlVEAR RHTREPO

bia", del más puro fondo comunista, elaborada por el abogado José Alvear
Restrepo que se encontraba con ellos con el carácter de miembro del estado
mayor revolucionario desde finales del año próximo pasado (octubre, 1952).

"Los reunidos en "Congreso" determinaron nombrar comandante supremo de las


fuerzas revolucionarias (José Guadalupe Salcedo Unda), un estado mayor revo-
lucionario (Jorge González Olmos, coronel Eduardo Franco lsaza, José Alvear
Restrepo, Rafael Sandoval y Carlos Neira, este último como representante del
pueblo civil, teniendo como secretario a Humberto Paredes). Reorganizaron los
comandos de las zonas y de las guerrillas y los servicios de correos (estafetas).

"Es importante dejar constancia de la confirmación que se tuvo del funciona-


miento del "Comando Nacional" con sede en Bogotá y actuando como director
espiritual de los bandoleros, centro de enlace entre los cabecillas, coordinador
de sus acciones y suministrador en muchas oportunidades de armas, municio-
nes y demás implementos que los bandoleros necesitan"83 •

El preámbulo de la Constitución d~l Llano nos va indicando el alcance de esta


novísima legislación que regula la Revolución de los Llanos Orientales de Co-
lombia; para una mayor precisión decía:

"El Congreso Revolucionario, en uso de las facultades que le confiere la repre-


sentación del pueblo y de las Fuerzas Armadas, y considerando:

"1o) Que es necesario fijar en normas de obligatorio cumplimiento los derechos


y deberes del pueblo civil y de las Fuerzas Armadas en el territorio contro-
lado por la Revolución; organizar la Administración de Justicia y crear las
autoridades encargadas de aplicarlas, así como también formar el Gobierno
Revolucionario, a cuyo cargo estará el mantenimiento del orden, el cumpli-
miento de las leyes y la personería de los intereses comunes;

"2o) Que dichas normas deben regir en todo el territorio de la Revolución a fin de
unificar la conducta del movimiento y las garantías, tanto del pueblo como
del personal en armas, y

83 Cita de la Colección Guzmán, 11.0. Doc. No. 15, realizada en la obra La violencia en Colombia- Estudio de
un proceso social, Tomo 11, 8ª Edición, autores Eduardo Umaña Luna, German Guzmán Campos y Orlando
Fals Borda. Editorial Punta De Lanza. 1977.

130
UNh GESfh SllfNCihDh

"3o) Que al respecto se han puesto de acuerdo los coma:ndantes de los distintos
. grupos revolucionarios, los representantes del personal de tropa y los de la
población civil".

El preámbulo dimensionó la importancia de este nuevo orden al tratar de regular


los derechos y libertades de la población en las zonas liberadas, de crear y
precisar los deberes de las autoridades revolucionarias, organizar el sistema
judicial, organizar el gobierno revolucionario y en general liberar a los ciudada-
nos de los males que acarrea un clima de guerra sin unas reglas del juego
claras, aceptadas por la comunidad y p6r las personas investidas de funciones
públicas. Era ni mas ni menos que consolidar un nuevo Estado Revolucionario y
evitar las naturales arbitrariedades del ejercicio del poder no reglado, discrecio-
nal que fácilmente puede rayar en desafueros por parte de la autoridad de turno.
Significaba el sentimiento de Estado que tenían las autoridades guerrilleras, un
hálito de vida y libertad frente a la violencia oficial y la dictadura pacificadora que
se había instaurado, y para la población, una esperanza de construir un ordena-
miento jurídico participativo acorde a sus intereses y necesidades.

Comportaba también, la unidad del movimiento revolucionario parcelado por las


vicisitudes de la guerra y nacido en procesos de resistencia disímiles frente a
una agresión oficial que para esta época ya no era de conservadores contra
liberales o viceversa, sino de la oligarquía contra el pueblo, que venía de un
proceso avasallador de masacres, homicidios, violaciones, incendios, despojo
violento de las tierras a campesinos medianos y pequeños -liberales y conserva-
dores-, a favor de terratenientes sin distingo de filiación política. Implicó un
proceso de unificación de mandos en torno a una apuesta de Estado y ganar la
igualdad en el ejercicio de derechos y libertades de un pueblo que alzado en
armas trataba autónomamente darse su propio gobierno y su propio sistema de
derechos y libertades. Todo ello en el marco de una guerra que cada día tenía
mayores visos revolucionarios.

Resaltemos que las normas no eran una imposición de los comandantes; eran
expedidas con amplia participación de la población civil y con las tropas (solda-
dos y comandantes).

Como lo había enseñado Bolívar, la tarea de tratar de institucionalizar un proce-


so revolucionario con todas las limitaciones propias de un escenario de guerra
no era una tarea fácil para los nacientes legisladores de la Revolución Llanera,
sobre esto el Libertador en su momento dijo:

131
Jmf ALVI:AR RtSTRtPO

"Ya antes habíamos sido entregados a la merced de' un usurpador extranjero;


después, lisonjeados con la justicia que se nos debía y con esperanzas halagüe-
ñas siempre burladas; por último, inciertos sobre nuestro destino futuro y amena-
zados por la anarquía, a causa de la falta de un gobierno legítimo, justo y liberal,
nos precipitamos en el caos de la revolución. En el primer momento sólo se
cuidó de proveer a la seguridad interior contra los enemigos que encerraba
nuestro seno. Luego se extendió a la seguridad exterior; se establecieron auto-
ridades que sustituimos a las que acabábamos de reponer, encargadas de dirigir
el curso de nuestra revolución y de aprovechar la coyuntura feliz en que nos
fuese posible fundar un gobierno constitucional, digno del presente siglo y ade-
cuado a nuestra situación 84 ".

No era como se dijo atrás un simple acuerdo de cúpulas. Esta nueva Constitu-
ción fue producto de sistematizar prácticas existentes por parte de José Alvear
Restrepo, luego de un arduo trabajo de campo entre las guerrillas y con la
población llanera, discutido en un Congreso con amplia participación de todos
los comandos, de las tropas, de las Juntas de Vereda; era tratar de lograr lo
planteado por Bolívar "¡Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas
de su mando ha convocado la Soberanía Nacional para que ejerza su voluntad
absoluta!"85·

A continuación abordaremos esta Ley en sus siete (7) títulos que son: De la
población civil; Del gobierno popular; De las autoridades superiores civiles y
militares; Delitos y penas, Administración de justicia; De las Fuerzas Armadas y
en especial de la tropa; y Disposiciones Varias.

Título primero: de la población civil

El nombre dado a este capítulo nos pone de presente que estamos dentro de un
nuevo ordenamiento legal en época de guerra, por ello no se habla de los
habitantes, de los ciudadanos, se está hablando es de "todas las familias e
individuos que habitan en el territorio de la Revolución y que no estén incorpora-
das en el servicio activo de las Fuerzas Armadas" 86 , es decir, de los no comba-
tientes, de los civiles, de los sujetos protegidos en el derecho humanitario, de

84 Bolívar, Simón, Escritos políticos. El Áncora Editores Ltda., Primera edición, Bogotá; 1980.
85 Bolívar, Simón, Escritos políticos. El Áncora Editores Ltda., Primera edición, Bogotá, 1980.
86 1 Artículo 1º de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia.
UNA GtSTA SILENCIADA

habitantes y familiares de muchos combatientes que buscaban construir una


sociedad del tamaño de sus sueños.

Este título contiene 42 artículos, que van del 1º al 42º inclusive. Resaltaremos
los aspectos más importantes, pidiendo a los lectores que nos ubiquemos en la
época, es decir año 1953, cuando de manera valerosa se construía un derecho
para la revolución. Muchas de estas normas existen en el ordenamiento jurídico
actual, aunque no se cumplen; pero otras eran verdaderamente revolucionarias,
incluso normas civiles, como los divorcios por mutuo acuerdo.

Igualmente, establece las obligaciones de la Fuerzas Armadas Revolucionarias


en cuanto a garantizar al pueblo civil su derecho a gobernarse por sí mismo, y
en cuanto al deber de defender y proteger a la población, como efectivamente lo
hacían en el marco del conflicto armado contra la dictadura.

Los bienes de consumo de la Revolución, especialmente la carne y los alimen-


tos, eran para distribución a los habitantes de acuerdo con las necesidades de
cada cual. Igualmente las tierras, las aguas, las herramientas y demás medios
de producción de riqueza iban a ser distribuidos a la- población conforme a
planes y programas de trabajo aprobados en las veredas. Se trata de una
propuestas socialistas para distribuir la propiedad y el ingreso. El comandante
de cada zona "velará por el sustento, educación y demás cuidados necesarios
para los huérfanos, viudas, inválidos y en general, de cada persona del pueblo
que se encuentre o llegue a encontrarse en desamparo". Los niños desampara-
dos quedan por cuenta del comando de zona, los cuales podían ser dados en
adopción a las familias revolucionarias.

La Revolución se compromete a garantizar al pueblo la vida, el honor individual


y la familia y el derecho a ser oído en juicio. La libertad de conciencia y de culto
religioso, libertad de palabra y expresión, incluyendo 'ti derecho a criticar las
medidas que se adopten"; el derecho a trasladarse de una punto a otro, pero por
asuntos de la guerra se requiere de la autorización del comandante de zona. El
domicilio particular es inviolable. Los allanamientos se pueden ordenar de mane-
ra excepcional por las juntas de vereda y la autoridades superiores.

Se establece que "La Revolución es un movimiento popular de liberación; por lo


mismo es obra de todos los que participan en ella". Todas las personas tienen el
derecho y el deber de presentar las ideas o iniciativas que considere pertinentes
al Estado Mayor General, al comandante en jefe, al comandante de zona y a las
JmE ALVEAR RHTREPO

juntas de vereda. En las juntas de vereda se prevé que mensualmente se


. realizarán cabildos abiertos con toda la población para hacer propuestas y críti-
cas a la políticas implementadas.

En cuanto al medio ambiente se autorizaba la caza y la pesca de manera libre,


pero se prohibía la pesca con barbasco o dinamita; al igual que sacrificar reses
hembras; se trata de medidas para la preservación de los recursos.

Se tenía una especie de registro civil y censo de la población con los nombres y
datos de trabajo, edad -todo en clave- conforme a la situación de guerra que se
vivía. Los nacimientos y las defunciones se anotaban en ese registro.

Se reconocía el matrimonio civil como la unión libre entre un hombre y una mujer
que se llevaba a cabo con anotación en el registro. El matrimonio católico se
respetaba y tenía efectos civiles. Las parejas se podían separar cuando lo
desearan. El matrimonio no era indisoluble, de ello se avisaba a la junta de
vereda y al comando para el registro del divorcio y para fijar las obligaciones de
los padres para con sus hijos. Todos los hijos son legítimos e iguales ante la ley,
los hombres y las mujeres son .iguales ante la Revolución. Observemos cómo en
1953 se habla de la igualdad de las mujeres y de perspectiva de género; era
algo verdaderamente revolucionario si tenemos en cuenta que apenas en 1957
se le otorgó a la mujer el derecho al voto y hasta 1976 se expiden otras normas
que igualan ante la ley la situación de las mujeres. Y apenas es hasta la década
de los 90 que aparece un movimiento fuerte en Colombia que lucha por los
derechos de las mujeres y contra la discriminación por razones de sexo.

La principal obligación como derecho-deber es el trabajo y está garantizado por


la junta de vereda y el comando de zona; recordemos que se castiga la vagan-
cia. Con el trabajo se buscaba tener la suficiente existencia de productos y
bienes necesarios para la población, las Fuerzas Armadas y para el crecimiento
de la Revolución.

Otros de los deberes para con la Revolución era suministrar bienes a precio
justo, albergar, alimentar y guiar, pero siempre respetando a la población civil.
Se establecía la protección de las comunidades indígenas, respetándoles, guar-
dando buenas relaciones con ellos y defendiéndolas de "los abusos de elemen-
tos civilizados" como dice la ley.
UNA GESTA SILENCIADA

Título segundo: del gobierno popular

. Éste contiene 11 artículos que van desde el 43 hasta el 53 inclusive, se estable-


ce la estructura de gobierno que va de manera ascendente con una primera
autoridad que son las juntas de vereda, luego los comandantes de zona, el
estado mayor general, el comandante en jefe y el congreso. Se trataba de
hacerse a una estructura organizativa que permitiera adelantar la guerra revolu-
cionaria, una guerra justa que buscara eliminar las formas anárquicas de resis-
tencia que llevaron a la pérdida de muchas vidas sin tener claro porqué se
peleaba. La idea era responder de manera organizada a la estrategia de los
partidos tradicionales contra el pueblo:

"Inventaron la división entre liberales y conservadores. Esta divi-


sión, que no comprendía el pueblo, sirvió para sembrar el odio
entre los mismos elementos de la clase popular. Esos odios
ancestrales transmitidos de padres a hijos han servido únicamente
a la oligarquía. Mientras Jos pobres pelean, Jos ricos gobiernan en
su propio provecho. El pueblo no entendía la política de Jos ricos,
pero toda la rabia que sentía por no poder comer ni poder estudiar,
por sentirse enfermo, sin casa, sin tierra y sin trabajo, todo ese
rencor lo descargaban Jos liberales pobres contra Jos conservado-
res pobres y Jos conservadores pobres contra los liberales pobres.
Los oligarcas, los culpables de la mala situación de los pobres,
miraban felices los toros desde la barrera, ganando dinero y diri-
giendo el país. Lo único que dividía los oligarcas liberales de Jos
oligarcas conservadores era el problema de la repartición del presu-
puesto y de los puestos públicos. El presupuesto nacional, las ren-
tas públicas, no alcanzaban para dejar satisfechos a Jos oligarcas
conservadores y/ibera/es reunidos. Por eso peleaban para llegar al
poder; para saldar las cuentas electorales dándoles puestos públi-
cos a los gamonales adictos y repartirse el presupuesto excluyendo
totalmente a los del otro bando político87 •

87 Torres Restrepo, Camilo. Escritos escogidos. 1966-1986, Tomo 11. p. 582. Mensaje a la oligarquía. Cima-
rrón Editores, Bogotá.

135
Jml: ALVEAR RESlREPO

Pasamos a analizar la composición y funciones de cada una de estas instancias ·


de la estructura organizativa de las guerrillas de los Llanos Orientales de Colom-
bia.

Juntas de vereda: compuestas por tres miembros elegidos popularmente para


un período de un año. Son responsables de la vigilancia y guardia civil del
vecindario; nombrar agentes y comisarios, realizar los planes de cultivo, el traba-
jo y la distribución de los bienes; recoger y custodiar los bienes de la revolución;
solicitar al comandante de zona apoyo para la buena administración y protección
en caso de presencia del enemigo; organizar a la población para ocultarse o huir
si es necesario; organizar y hacer enseñanza revolucionaria y la instrucción
militar obligatoria; organizar los jurados y dictar sentencias en primera o única
instancia; resolver los conflictos de orden civil, prestar la ayuda a las personas -
necesitadas, organizar el comercio exterior e interior de la revolución ejerciendo
el control de precios; hacer cumplir las normas de higiene y suministrar las
drogas; reunir los cabildos abiertos; organizar las matanzas de reses sin incluir
las hembras; garantizar las elecciones cada 1º de abril de los representantes
que participarán todos los años en el congreso que sesiona a partir del 1º de
mayo. Coordinarse con las demás autoridades.

La vereda es la unidad mínima de organización social donde se hacen las


matanzas de reses y se intercambian los productos agrícolas. Desde allí nace el
gobierno desde su expresión más elemental, la junta de vereda, hasta su expre-
sión más alta, el congreso, máxima autoridad de la Revolución.

Titulo tercero: autoridades superiores, civiles y militares

Comandante de zona: Es el jefe de las Fuerzas Armadas y jefe de gobierno


dentro de su respectiva zona; dispone de los bienes y recursos que existan o se
creen dentro de sus limites; está obligado a colaborar con el abastecimiento de _
otras zonas; cumplir y hacer cumplir las leyes de la Revolución dentro de su
jurisdicción; actuar como jefe de las fuerzas armadas dentro de su zona; dirigir el
gobierno y la acción administrativa, respaldando las juntas de vereda; hacer las
expropiaciones y ordenar requisas y allanamientos conforme a la ley; imponer
penas correccionales a los civiles y a los miembros de las fuerzas armadas;
dirigir las relaciones con otras zonas, con el Estado Mayor General y con el
comandante en jefe; garantizar la libertad de elecciones que se hagan en su
territorio: resolver las quejas contra los miembros de la junta de vereda; organi-
zar la tesorería de la zona; asumir en todo caso la defensa de los intereses de

···••·············••.••••••••••\•••••·•••.i.•••••••••tt••trt:•:: ••••••••••••••••••m:•:••••••:•r••••gm 136


UNA mrA SilENCIADA

la zona; organizar granjas agrícolas y ganaderas para aumentar los recursos del .
comando, entre otras.

El comandante de zona también puede tener su Estado Mayor de la zona


compuesto por él, por el subcomandante y un miembro elegido por la tropa.

Estado mayor general: Está compuesto por 5 miembros elegidos por el Congre-
so, buscando que en él queden representados los grupos guerrilleros; se eligen
por un año y son reelegibles. Sus funciones son servir de cuerpo consultivo al
comandante en jefe de la Revolución para los problemas de la táctica y la
estrategia de las Fuerzas Armadas; estudiar los informes de los comandantes de
zona; organizar los servicios de inteligencia; llevar la historia de la revolución en
lo militar, lo político, económico y cultural; actuar como Tribunal Superior de
Justicia Civil, Penal y Militar produciendo sentencias; organizar y planear el
servicio militar, la inteligencia, la propaganda, el comercio, los precios, correos,
comunicaciones, transportes, administrar y conservar los bienes de la revolu-
ción; hacer confiscaciones y disponer el destino de los bienes; elaborar los
planes de enseñanza y de higiene; planificar la distribución de tierras, bienes,
ganados, herramientas y demás bienes de producción; regular los planes de
trabajo; hacer el escalafón y conferir los grados militares; organizar la tesorería
del movimiento y crear la rentas y recursos para el desarrollo de la Revolución;
fijar los límites de las zonas; dirimir las diferencias entre las autoridades civiles y
militares; dirigir la acción política y administrativa en todo el territorio de la
Revolución; dirigir las relaciones de la Revolución del Llano con las demás
guerrillas y grupos revolucionarios de Colombia y de otros países buscando la
unión y cooperación con ellos. Resolver sobre propuestas de paz o armisticios
que proponga el enemigo pero sin poder celebrar pacto sobre cesación de la
lucha sin la voluntad de las tropas y del pueblo civil; conocer de quejas y
sancionar autoridades subalternas por abusos en sus funciones; presentar infor-
me anual al Congreso sobre los avances de la Revolución; convocar al Congre-
so el 1º de mayo de cada año; darse su propio reglamento y elegir su jefe
conforme a la presente ley; repartir equitativamente las armas, el parque, las
drogas, los bienes que se obtengan entre los comandantes de todas las zonas
buscando la unidad y el progreso de la Revolución. El Estado Mayor entraría a
regir el 7 de agosto de 1953, fecha que. coincide con el inició de las funciones
presidenciales.

El comandante en jefe: Es el comandante en jefe de todas las fuerzas armadas


de la Revolución del Llano, elegido por el Congreso por un periodo anual; sus
lOSE AlVEAR RtSJREPO

funciones son: dirigir la guerra y acciones militares dé la revolución; consultar al·


Estado Mayor General; resolver quejas en materia disciplinaria militar; expropiar
con o sin indemnización bienes particulares; separar del mando a comandantes
de zona que hayan cometido insubordinación o delitos graves; delegar funciones
en comandantes de zona; nombrar un secretario militar, empleados y agentes
que necesite.

El Congreso: Es la suprema autoridad de la Revolución, y toma decisiones por


medio de leyes y declaraciones, se reunirá anualmente a partir del día 1º de
mayo y sus sesiones durarán hasta 15 días máximo; sin embargo, la mayoría
puede decretar la prorroga, su limitación en el tiempo busca no afectar la lucha
ya que éste se realiza en medio de la guerra. El comandante en jefe o el Estado
Mayor lo puede convocar de manera extraordinaria a sesiones cuando las cir-
cunstancias lo requieran.

Las leyes y declaraciones se aprueban por la mayoría de votos de los asistentes


al Congreso, para deliberar se requiere la presencia de la mitad más uno, el
Estado Mayor General debe estar presente con voz pero sin voto, el comandan-
te en jefe tiene voz y voto. Asisten al congreso los comandantes de la zona, un
representante de la tropa elegido por cada comando y uno por cada 100 familias
o fracción que pase de 20 familias, todos con voz y voto y elegidos popularmen-
te el 1º de abril de cada año.

Titulo cuarto: delitos y penas

La ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia en sus


artículos 86º a 98º inclusive, se ocupa de los delitos y de las penas. Debemos
reconocer que se trataba de reglar las prácticas revolucionarias buscando que
se respete el principio de legalidad inherente a la legislación penal, es decir, que
nadie pueda ser juzgado sino por un hecho que previamente la ley defina como _
delito. La ley penal de la Revolución se basa en el criterio político de la defensa
social en el marco de las exigencias de la lucha revolucionaria; no era una
legislación para épocas de paz o para un Estado consolidado; todo lo contrario
se trataba de un derecho penal incipiente que respondiera a las necesidades de
la Revolución Llanera.

Se clasificaron los delitos en dos grandes bloques, el primero los delitos contra
la revolución que incluían traición, insubordinación, deserción, sabotaje, desobe-
diencia a las ordenes militares, destrucción o daños de armas, pertrechos o
UNA GESTA SilENCIADA

abastecimientos, falsos informes en asuntos militares, extravío de los correos o


mensajes, falsificación de firmas u ordenes, hurto, robo, destrucción o extravió
de ganados y demás bienes de la revolución; los actos que tengan por finalidad
ayudar al enemigo o disminuir la capacidad de lucha de las fuerzas revoluciona-
rias (noticias falsas, suministrar informes al enemigo}88 •

Las pena más severa era la pena de muerte y se imponía para los delitos más
graves, por ejemplo, traición (pasarse con armas a luchar a favor del enemigo),
insubordinación (tratar de derrocar por la fuerza o en oponer resistencia armada
a las autoridades superiores de la Revolución}, para los demás delitos se casti-
gaban con penas entre los 6 meses a 6 años de trabajos forzados 89 •

Los delitos comunes son en su orden homicidio, hurto y robo de animales y


elementos de uso particular, violación de mujeres, fuerza o violencia contra las
personas, heridas o mutilación, calumnia, falso testimonio, falsificación .de firmas
y documentos y en general todo hecho que atente contra la integridad moral y
física de las personas90 • Estos delitos se castigaban con penas de 6 meses a 6
años de trabajos forzados.

La nueva institucionalidad conservaba la cárcel y las colonias agrícolas de la


Revolución como formas de control social, males considerados necesarios que
aún no han sido sustituidos por otras formas de reprensión.

La normatividad penal reflejaba el afán de proteger el proceso revolucionario de


sus enemigos internos y externos.

Título quinto: administración de justicia

La ley que organiza la revolución de los Llanos orientales de Colombia en sus


artículos 99º al 137º inclusive, nos dice que la justicia de la revolución es civil,
penal y militar. Se parte del principio "El juez de cada hombre es su propia
conciencia. El principal objeto de los juicios penales de la revolución es el de
enfrentar a los acusados con su conciencia en relación al delito y procurar el
efecto medicinal y educativo de las penas'91 •

88 Artículo 87Q de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia.
89 Artículo 88Q y siguientes de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia.
90 Artículo 98Q y siguientes de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia.
91 Artículo 105Q de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia.

······································••··•••••<·• mmti\i'!!iii!IHI!HiUli&Wi 139


Jmf AlVfhR RESlRfPO

La justicia civil se ejerce a través de las juntas de vereda, en única instancia en


cuantías hasta mil pesos y en primera instancia cuando la cuantía es mayor de
mil pesos. El comandante de zona fallará en segunda instancia. Cuando se
considere que hay en la sentencia una manifiesta injusticia sin importar la cuan-
tía, se puede recurrir ante le comandante de la zona, el Estado Mayor General y
en último caso al Congreso.

La justicia militar conoce de los delitos contra la Revolución y de los delitos


comunes en que sean sindicados elementos de las fuerzas armadas. El coman-
dante de zona constituye los consejos de guerra verbales formados por tres
jurados escogidos de listas de los miembros más capacitados del Comando por
su prudencia, imparcialidad y conocimiento. Ese Consejo adelanta la investiga-
ción y emite la sentencia. Se apela ante el Estado Mayor General que actuará
como Tribunal Superior de Justicia. Si el sindicado es comandante de zona, se
procede de igual forma pero ante el Estado Mayor General.

En estas normas redactadas para los combatientes de la Revolución con una


disciplina militar, "concepto de disciplina que implica un alto sentido de la respon-
sabilidad, entre otras cuestiones, para evitar que las Fuerzas Armadas se con-
viertan en bandas sanguinarias, sin patria y sin ley, dedicadas a la rapiña y al
crimen, ausentes de todo móvil altruista, al servicio de cualquier señuelo por
inconfesable que éste sea e instrumento de la más dolorosa anarquía"92 • Esto
nos puede ayudar a comprender en medio de lo que fue la violencia de los años
cincuenta la drasticidad de las normas y procedimientos penales en aras de
desarrollar y consolidar sus apuestas revolucionarias.

Los juicios penales por delitos comunes son de competencia de la junta de


vereda, la cual instruye la investigación, recauda las pruebas y si ve que hay
mérito para adelantar juicio convoca a un jurado compuesto por tres vecinos de
una listas de hombres y mujeres mayores de 21 años que gocen de buena fama
por su conducta y experiencia en el vecindario; se trata de ser juzgado por sus
iguales. El jurado dictaminará si se considera responsable a la persona del delito
indicando si es leve, grave, muy grave o gravísimo; conforme a esto la junta de
vereda emitirá el cuantum de la pena, entre 6 meses y 6 años.

92 La Violencia en Colombia, p. 129.


UNA GESTA SILENCIADA

Los juicios civiles, los penales militares y los penales comunes se harán verbal-
mente y en audiencia pública, las sentencias se pondrán por escrito. Los proce-
sados tienen derecho a un defensor de su elección o a uno de oficio. La deten-
ción hasta el fallo de primera instancia no puede ser superior a tres meses o
sino opera la libertad.

Indulto: En aras de respetar el principio de legalidad de las penas y descono-


ciendo el derecho del Estado preexistente, se concedió un indulto general para
todos los delitos cometidos en los Llanos Orientales antes del 12 de junio de
1953, fecha de expedición de la ley93 • Ese beneficio se perdía por la comisión de
nuevos delitos siendo castigados por los anteriores y los nuevos, en los casos
considerados de máxima gravedad de hechos ocurridos antes del12 de junio. El
Congreso podía autorizar al Estado Mayor General para que iniciara la investiga-
ción, igual a lo ocurrido con los crímenes de guerra en el Tribunal de Nuremberg,
pero más avanzado en los Llanos, ya que no se permitía para casos anteriores
a la fecha de indulto imponer la pena de muerte a los criminales.

Sin duda estamos frente a un incipiente aparato judicial no deslindado de las


acciones militares y de Gobierno, que se oxigena con los jurados de conciencia,
con un debido proceso, con un derecho de defensa, pero que sin duda estos
legisladores del pueblo lo diseñaban para épocas de transición y de consolida-
ción de la Revolución; por ello hay que mirarlas benignamente, no se trataba de
normas para el terror sino para la convivencia en medio de una guerra alejada
de los principios del derecho humanitario. Se trataba de normas para salvar a
una nueva sociedad del caos y la anarquía que se generaba cuando las diferen-
tes guerrillas aplicaban de manera diferenciada principios de justicia revoluciona-
ria espontánea sin seguridad para la población. El trabajo de José Alvear Restrepo
fue precisamente aprehender esos principios de justicia, ordenarlos, sistematizarlos
y construir una estructura jurídica que sirviera de rieles en el proceso revolucio-
nario que se vivía en los Llanos Orientales.

Titulo sexto: de las Fuerzas Armadas y en especial de la tropa

La ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia en sus


artículo 138º precisa la función de las Fuerzas Armadas Revolucionarias:

93 Artículo 128º de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia.
Jmf ALVEAR RtSTRfPO

''El objeto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias es la defensa del pueblo y


enfrentarse en combate al enemigo, hasta obtener el triunfo para el derroca-
miento de la tiranía y la implantación de un Gobierno Popular en Colombia".

Se aprecia en esa definición la unidad entre las Fuerzas Armadas y el pueblo;


no era el ejército de la burguesía que sólo defiende la propiedad, el statu quo,
los gamonales y políticos tradicionales, las multinacionales y en general los
intereses privados de quienes detentan el poder. Se trataba de una nueva fuerza
para defender al pueblo, para protegerle de la muerte, de la barbarie, del desalo-
jo, del saqueo, de la arbitrariedad, de la tiranía de los gobiernos de turno que se
ensañaron contra el pueblo luego del asesinato de Gaitán.

El Ingreso a las Fuerzas Armadas Revolucionarias era voluntario, implicaba una


formación militar y política para entender los motivos y objetivos de la lucha94, el
enganchado se compromete a obedecer a sus superiores conforme a los regla-
mentos que trae esa ley, se destaca la obligación de tratar con respeto y compa-
ñerismo a las personas y familias de la población civil, y evitar ser objeto de
queja de la población civil por mal comportamiento dentro y fuera del campa-
mento. También se promueve el compañerismo y el respeto entre los combatien-
tes.

Cuanto mayor es el rango, tanto mayores son los niveles de responsabilidad y


las obligaciones; es decir, que los comandantes soportan mayores cargas que
los soldados; se establece una serie de sanciones correccionales como la recon-
vención; de un día a un mes de cocina y privación del arma; plantones; negación
de permisos o servicios dobles, entre otras. A nivel normativo se aproxima más
a un Ejército Regular que a una guerrilla; si la guerra hubiese avanzado no se
sabe si realmente iban a entrar en una guerra de posiciones con aplicación de
las normas que contiene este título.

Como se observa en el marco de la lucha revolucionaria que se adelantaba en


los Llanos Orientales, había necesidad de reglamentar los deberes y obligacio-
nes de las tropas y de sus comandantes para evitar actuaciones arbitrarias. Los
combatientes recibían formación militar y revolucionaria; eran organizaciones de

94 Artículo 139º de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orienta!es de Colombia.
UNA GESJA SILENCIADA

autodefensa que se iban tornando y organizando en términos político- militares


para la transformación social por la vía revolucionaria.

Titulo séptimo: disposiciones varias

Es el último título de esta normatividad revolucionaria, en esencia un capítulo de


normas humanitarias que se inicia insistiendo en que las "Fuerzas Armadas
Revolucionarias se forman ante todo con voluntarios, dispue$tos a luchar por la
liberación del pueblo explotado de Colombia para derrocar la tiranía que oprime
la Patria'95 • La insistencia en la caracterización se explica en el afán de desmon-
tar la imagen de bandoleros que se les dio por esa época a las nacientes
guerrillas revolucionarias, expresiones que no distan mucho de las actuales
como "terrorista" o "narcoguerrillero" para esconder al país y al mundo la existen-
cia de movimientos de liberación altruistas y con motivación política. La ley
revolucionaria insistía en desbandolerizar su imagen y en que las tropas se
reconocieran como revolucionarias y actuaran en consecuencia.

También se prevé el deber de todo varón mayor de 18 años, que resida en el


territorio de la Revolución, de prestar el servicio militar, como al ejército regular,
hasta por seis meses a ordenes del comandante de zona cuando las condicio-
nes de la lucha lo requiera.

De manera muy humilde y consecuente con los postulados Revolucionarios se


permite que los oficiales y suboficiales retirados, reservistas o desertores del
ejército enemigo que se pasen a las filas de la Revolución, se reciban en las
Fuerzas Armadas Revolucionarias con los mismos grados y como instructores 96·
Era claro que la guerra no era contra personas sino contra uñ sistema que había
que cambiar; era claro que los militares oficiales no defendían sus intereses sino
los de la oligarquía conservadora y liberal, por ello era posible reclutarlos para
luchar por los derechos de su clase popular.

Se .establecen reglas para el uso de las armas, y para su utilización sólo se


podía disparar al enemigo por orden del respectivo jefe militar, salvo los centine-
las o patrullas que acorde con su misión o ante un ataque inminente, en que se
utilizan las armas, si no hay otro medio de evitarlo.

95 Artículo 203º de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia.
96 Artículo 207º de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia.
JOSf AlVEAR RESTREPO

Previendo eventuales abusos se estableció el asilo 'criollo consistente en que ·


"todo individuo que se sienta en peligro o tenga motivos para temer que se le
persiga injustamente o no se le dé protección por las autoridades de una zona,
tiene derecho a solicitar asilo en otra zona .... " 97 • Norma rústica pero muy inteli-
gente y democrática para evitar el ejercicio abusivo de poder. Cuánto se podría
hacer en la Colombia de hoy si ese deber de protección se aplicará entre los
departamentos para garantizar una vida digna a los desplazados; sin duda esa
norma y esa práctica salvó a muchos disidentes que, siendo revolucionarios,
tenían enemistades o problemas personales, políticos o de poder.

En el artículo 222º se piensa en las víctimas tanto civiles como militares, en los
soldados y civiles revolucionarios, en sus familias, todos afectados bien por
heridas, por invalidez o por la pérdida de sus bienes. "La Revolución señalará .....
partidas para indemnizar'~ se trata de reparar los daños y los sufrimientos de la
gesta revolucionaria, los recursos no existían pero había que presupuestarlos, la
apuesta de Estado que deseaban construir no se podía olvidar de sus construc-
tores y de los que sufrieran los rigores de la guerra para hacerle posible.

La vigencia de la Ley no era inmediata, había que llevarla para su promulgación,


previamente ante la instancia más popular de gobierno: un referendo en cada
vereda y en cada comando. La fuerza derogatoria de normas existentes operaba
desde la aprobación en la unidad básica del poder popular: la vereda.

Finalmente, una proposición aprobada por unanimidad y formulada por el señor


Laurentino Rodríguez en el sentido de que cuando la Revolución ocupe territo-
rios enemigos en donde "se encuentren familias conservadoras, deben respetar-
se sus vidas, honra y bienes y no practicar el sistema de tierra arrasada". Eran
campesinos colombianos e intelectuales revolucionarios, visionarios que legisla-
ban sin reciprocidad para no realizar las prácticas que ellos vivieron a manos de
los chulavitas, del Ejército y de la Policía oficial. Humanizar la guerra, respetar a
la población civil, normas que legitimaban sus prácticas revolucionarias y mos- _
traban la justeza de sus luchas.

A manera de conclusión

Como se ve a lo largo de los 224 artículos de esta ley, el esfuerzo de los


legisladores de la Revolución de los Llanos Orientales se cumplió de manera

97 Artículo 219º de la Ley que organiza la revolución de los Llanos Orientales de Colombia.
UNA GESTA SilENCIADA

parcial; no tenemos referentes para establecer el nivel de aplicación y cuál


hubiera sido el futuro de esta legislación. Posteriormente viene la entrega de
armas, por lo que este proyecto de Estado nunca se institucionalizó. Nos queda
como enseñanza lo que eran las aspiraciones de ese pueblo alzado en armas:
era un proceso político y no de bandoleros o delincuentes sin causa.

Trató de implementar una justicia popular con jurados de conciencia populares,


como lo dice Platón: "Justicia es lo que conviene al mas fuerte" y allí el fuerte era
el pueblo; por ello, las penas castigan al enemigo: godos, chulavitas y partidarios
del gobierno dictatorial.

Estas leyes fueron muy exigentes con los impuestos, pues para garantizar la
seguridad social, el bienestar de la comunidad y el avance de la revolución se
requería recursos económicos. Por ello, los impuestos gravaron la gran propie-
dad, incluyendo la expropiación sin indemnización; los que nada tenían, como
las viudas, los huérfanos eran los que recibían. Era claro que los impuestos
constituían un mecanismo de redistribución de la riqueza y el ingreso. La media-
na y pequeña propiedad se respetó y los sin tierra tenían garantizado poder
lograrla.

Muestra la importancia de los derechos socioeconómicos como la seguridad


social de la población y el deber de protección en cada zona de los respectivos
comandantes. Se trata de garantizar el trabajo como mecanismo normal de
ganarse la vida; por ello hay normas fuertes contra la vagancia o el hurto; los
niños y su protección especial se refleja en las adopciones como una forma de
solidaridad y de evitar que se conviertan en delincuentes, en personas sin futuro
como las que hoy deambulan por las calles. No se trata de adopciones interna-
cionales que rayan a veces con el tráfico, sino de adopciones al interior de las
mismas comunidades para ·liberarlos del temor y de la miseria en que iban
quedando en medio de la guerra.

No es una legislación perfecta, se trata de una forma de gobierno de transición


que mezcla funciones civiles, militares y de justicia, y que a futuro pretendía ser
una constitución para la paz y más acorde al constitucionalismo liberal con
componentes socialistas.

Se centraliza el mando, y aunque el territorio está formado por zonas delimita-


das, son variables al ritmo del conflicto, son flexibles en sus fronteras y si es
necesario para el combate, se unen bajo un mando centralizado; de este modo
se busca eliminar la posibilidad de grupos armados que no estén bajo el control
Jmf ALVEAR RESlREPO

de la Revolución. Las armas particulares son de uso individual y exclusivamente


para defensa de los hogares.

Resaltamos la igualdad de trato para mujeres y hombres porque consideramos


que es una norma revolucionaria para la mentalidad patriarcal y machista de ese
momento. Igualmente el trato tan especial para los niños, hay una solidaridad
real expresada en un sistema de adopciones intracomunidad que los libera del
temor y la miseria asegurando su futuro y por tanto el de esta nueva sociedad.

Para los legisladores de excepción de los Llanos es una época de guerra revo-
lucionaria, de toma rápida de decisiones; lo importante es la unión entre el
Ejército y el pueblo, así enfocan sus leyes. La fuerza armada revolucionaria era
la forma de defender los intereses del pueblo.

No debemos olvidar estas gestas revolucionarias, no de chusmeros ni bandole-


ros; entender las épocas de la violencia y su transformación, el incumplimiento
del Estado y el viraje que dan de guerrillas liberales a guerrillas revolucionarias.
Hay que reconocer que los pájaros, los chulavitas y el ejercicio criminal del
poder, aunado a la exclusión económica, social y política generaron y aún ali-
mentan la lucha armada en Colombia.

Para nosotros es muy grato saber que José Alvear Restrepo no ha muerto.
Muchas veces lo mataron, llegaron falsos mensajes sobre su muerte, ni siquiera
murió por la traición de. que fue objeto. Sigue vivo en la memoria, en sus
escritos, en esta ley que hace parte de la historia de Colombia y que debe servir
de base para una nueva sociedad que los excluidos y las grandes mayorías
añoran. Ayer, como hoy, son épocas difíciles, pero la historia inexorablemente le
dará la razón a hombres como José Alvear que tra~cienden en el tiempo y nos
llenan de esperanza y alegría por saber que el camino es difícil pero que no
inició hoy, que tampoco empezó con ·las Leyes del Llano, pero que sin duda
fueron peldaños que sumados a los que el pueblo sigue construyendo nos -
permitirán alcanzar la libertad, liberados del temor y de la miseria.
UNA GESTA SILENCIADA

5. DESDE lA PfR~PfCTIVA DE lO~ CONfliCTO~ ARMADO~


No hay cárceles para el hombre
no podrán atarlo, no.
Este mundo de cadenas
es pequeño y exterior
quién encierra una sonrisa,
¿Quién amuralla una voz?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas
y quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Miguel Hernández

Terminada la Segunda Guerra europea con la victoria de los Aliados, se inicia el


proceso de juzgamiento a los vencidos por los crímenes de guerra y de lesa
humanidad cometidos. Los juicios conocidos como Tribunal de Nuremberg y
Tribunal de Tokio, se llevaron a cabo por los vencedores, quienes asumieron la
potestad de determinar qué era "justicia" y por lo tanto definieron los delitos,
penas y procedimiento; así mismo, la integración del Tribunal, las cárceles don-
de serían purgadas las penas y los defensores de quienes por alguna razón no
tenían cómo pagar el proceso eran determinados por dichos vencedores, para
garantizar el "debido proceso y respetar el derecho a la defensa".

Lo anterior puso en evidencia que la humanidad carecía de una estructura


conocida que posibilitara el acceso a la justicia en forma imparcial, durante o
después de un conflicto internacional armado. Como resultado de esta experien-
cia, se aprueban en 1949 los cuatro Convenios de Ginebra, que fueron de
amplia difusión, incluso en nuestro país. Sin embargo, a pesar de haberlos
firmado, Colombia sólo los ratifica en 1960 en virtud de la Ley 5. Vale la pena
señalar que los Convenios de Ginebra desarrollan además elementos a ser
tenidos en cuenta cuando se trata de conflictos armados internos, los cuales no
eran aplicables para la época que estamos analizando, pues dichos conflictos
estaban regulados por el Derecho de Gentes reglado por la Constitución de
1886, el cual era bien conocido por los miembros y ex miembros de las Fuerzas
Armadas, quienes eran instruidos en la reglamentación y conducción de opera-
ciones militares en el campo de batalla.
JOSf AlVtAR RESTRfPO

El Congreso Guerrillero de Vega Perdida con su Segunda Ley del Llano, tam-
bién hizo sus aportes al derecho de los conflictos armados, los cuales pueden
sintetizarse así:

11
Hace una distinción clara entre población civil y combatientes, definiendo los
derechos y deberes de cada uno de ellos. Establece las obligaciones de los
combatientes para proteger a la población de los ataques del enemigo y la
conducción de las hostilidades. Se determina que no se pueden aplicar las
prácticas de sus enemigos como el saqueo, violaciones, tierra arrasada, etc.
Con esta legislación podemos afirmar que se hacen realidad los principios
humanitarios de distinción, no reciprocidad, distinción de objetivos civiles y
militares, entre otros.

• Define normas relacionadas con la protección del ecosistema, como activida-


des encaminadas a la producción de alimentos, los cuales se destinaban a la
población civil y a la tropa; establece pautas de caza, teniendo en cuenta la
conservación de las hembras necesarias para la reproducción de la especie y
los animales requeridos para la alimentación, en el área de influencia del
movimiento guerrillero.

11 Define en forma clara que la función de los combatientes es proteger el pueblo


de los ataques de las fuerzas militares del Estado y de sus organismos tanto
de seguridad como paramilitares. El artículo 138 dice textualmente: "El objeto
de las Fuerzas Armadas Revolucionarias es la defensa del pueblo y enfrentar-
se en combate al enemigo, hasta obtener el triunfo para el derrocamiento de la
tiranía y la implantación del Gobierno Popular en Colombia".

• Sus ideales de justicia revolucionaria se hacen muy evidentes en el aspecto


que atañe a las operaciones en predios enemigos, planteadas en el artículo
234: "Cuando la Revolución invada territorio donde se encuentran familias
conservadoras, debe respetar sus vidas, honra y bienes y no practicar el
sistema de "tierra arrasada". Es decir, frente a las prácticas y crímenes come-
tidos por el enemigo, no se puede responder de la misma forma: la ética y la
moral revolucionaria impone nuevas formas de actuación.

• Unifica la estructura de comandos por zonas, bajo un mando responsable, con


el propósito de evitar que cada quien organice operaciones de defensa o de
venganza, en lugar de operaciones de carácter militar.
UNA GESTA SILENCIADA

Durante dicho Congreso se nombra el primer Estado Mayor General compuesto


por cinco miembros y se definen sus funciones; queda también elegido el Co-
mandante en jefe, así como los comandantes de zona, todos ellos con funciones
y responsabilidades claras. Esta Ley planteó lo que hoy en el Derecho Interna-
cional Humanitario se define como el Mando Responsable, para poder aplicar
las normas y costumbres de la guerra.

• Legisla sobre la obtención de recursos financieros para desarrollar la empresa


revolucionaria, con mecanismos que van desde la expropiación de bienes del
enemigo, hasta el régimen tributario, en el cual se aplica la premisa de quien
más tiene más paga; plantea además que los bienes del enemigo tendrán un
impuesto más drástico.

• Dicta las normas sobre delitos comunes y delitos contra la revolución y se


organiza la administración de la justicia, para evitar que la costumbre de actuar
en la forma que lo hacían sus enemigos se transformara en prácticas arbitra-
rias y autoritarias. Estas normas tienen carácter educativo, formativo y de
preservación de la moral y ética revolucionaria.

Se establecen simplemente los títulos de los delitos y se califican las penas de


seis meses de prisión a un máximo de seis años, dependiendo de la gravedad
del delito y se determina la pena de muerte para los casos calificados de
gravísimos. Se regula la creación de cárceles y colonias agrícolas, a cargo de
los comandantes de zona, todo lo cual se implementa a través de los Consejos
de Guerra Verbales.

Vale la pena destacar el artículo 133 que trata sobre los prisioneros de guerra:
"Los prisioneros de guerra serán tratados con todas las consideraciones,
pero con la estricta vigilancia necesaria para la completa seguridad" (resal-
tado nuestro).

• Determina que la revolución tiene la responsabilidad de los huérfanos y huér-


fanas del conflicto, razón por la cual se entregan, para su sostenimiento y
educación a los mejores padres de la respectiva vereda.

Es importante entonces resaltar el profundo contenido humanista aprobado en la


ley que organiza la revolución; muchos de los aspectos desarrollados en ella no
estaban siquiera pensados por los Estados, ni se pueden especificar simplemen-
te en el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra. La normatividad de la
JO~E ALVEAR RfSTREPO

Segunda Ley del Llano nace de la práctica revolucionaria, de sus ideales de


cambio, igualdad y justicia; es elaborada desde la vivencia y no como simple
copia de otras realidades. El artículo 3 y el Protocolo 11 de 1977 son, a nuestro
modo de ver, de un lado inaplicables a la realidad del conflicto armado colombia-
no y del otro, insuficientes, pues nuestra realidad es diferente a la que se vivía
en la época en la cual fueron desarrollados; el haber estructurado pautas legales
para la resolución del conflicto armado, en términos más cercanos y prácticos de
conservación de la vida y del ecosistema, es donde estriba la importancia del
aporte de los revolucionarios del Llano.

Quizá dichos aportes y ejemplo nos sean útiles hoy, cuando es tan necesario
que se trabaje por un convenio que regule el conflicto colombiano, en el cual se
incluya, además de los actores armados, la participación de la población civil no -
combatiente.
UNA GESTA SILENCIADA

6. fl MANIDO RfCUR~O Df LA MUfRH


Aquella madrugada fue solo un mal sueño.
"Pégate de ese tablón mijito! pégate!!
Se está ahogando José; mirá Ruth, se está ahogando!"
"Mamacita cálmate, no es mas que una pesadilla ... "

Pero ... aquella tarde del18 de agosto,


desprendida del mundo de los sueños
la pesadilla anidó en la realidad.
Ahogaron a José, óigase bien, lo ahogaron.

El 9 de abril de 1948 a eso del mediodía, muere Jorge Eliécer Gaitán, caudillo
liberal candidato a la Presidencia de la República; horas más tarde pierde la vida
su asesino destrozado por la multitud enardecida; ese mismo día murió la posi-
bilidad de conocer los autores intelectuales y los beneficiarios del crimen del
caudillo, pues muerto el asesino, se hace innecesario dar curso real a la inves-
tigación. Así vieron los colombianos y colombianas el suceso y así lo registró la
historia oficial.

Sin embargo, acontecimientos desconocidos por la opinión pública, pero aconte-


cidos al fin, van dando cuenta de la persecución que inicia el Estado hacia
algunos intelectuales y profesionales cercanos ideológicamente a Gaitán; se
hace perentorio saber a qué actividades se dedican y si presentan o no un
riesgo para el establecimiento. Tal es el caso de la visita que recibió José en su
oficina, el mismo 9 de abril, de un personaje que venía a ejecutarlo; gracias a su
don de gentes y a unos cuantos argumentos convincentes, logró disuadirlo. Es
una lástima que estas informaciones aparezcan después de tantos años y de
tanto sufrimiento y que no hayan sido aportadas en su debido momento al
proceso penal o por lo menos denunciadas a la opinión pública para que la
investigación se hubiera orientado hacia los verdaderos ejecutores del crimen de
Estado.

Lejos de la capital también sucedían cosas. Campesinos y comunidades campe-


sinas señaladas como de tendencia liberal comenzaron a sentir el exterminio
promovido y patrocinado desde el gobierno por el partido conservador; como
respuesta a lo anterior, fueron aflorando manifestaciones de resistencia las cua-
les se caracterizaban por estar lideradas por integrantes de las bases del movi-
miento político. Vale la pena señalar que a pesar de que públicamente se hiciera

151
JmE ALVEAR RHTREPO

ver la confrontación como pelea entre los miembros de los partidos conservador
y liberal, no siempre fue así; por el contrario, se presentaron colaboraciones y
apoyo para evitar las confrontaciones, pues se sentía evidente que "el hambre
de los liberales, los conservadores y los comunistas no es de naturaleza distinta"
como lo profesaba Gaitán.

Cabe señalar que desde los albores de la insurrección de los Llanos Orientales,
como respuesta al abandono oficial y a la represión a la cual se le sometía, el
Estado se esmeró por hacer propuestas de paz, cuyo trasfondo era conocer los
líderes del movimiento y su estructura organizativa, así como las peticiones que
hicieran para darle una solución política al conflicto; para estos efectos nombró
como delegado de paz al doctor José Gnecco Mozo, quien se encargó de
entrevistarse con los comandantes del movimiento guerrillero y firmaron un acuer- -
do de intenciones en el año de 1951, las cuales de cumplirse, pondrían fin a la
confrontación armada (Ver anexo F).

Otro detalle relevante en la historia que nos convoca, es que en la dirigencia


liberal había quienes estaban de acuerdo con la lucha armada, en particular un
núcleo de intelectuales, en el cual, valga decirlo, había algunos conservadores;
también se encontraba José. Infortunadamente, esos hilos invisibles que ayudan
a tejer la historia impiden precisar algunos datos sobre la partida de José para el
Llano; lo que sí es claro es que viajó comisionado por Darío Echandía o por
Alfonso López Pumarejo.

En las regiones de Colombia donde la confrontación se planteaba contra la


población de tendencia liberal, como es el caso de los Llanos, el gobierno a
través del Ejército impuso un férreo control, llegando incluso a implementar y
exigir permiso de tránsito o a expedir salvoconducto para ingresar a diferentes
zonas. El protagonista de esta gesta no fue la excepción; con el salvoconducto
No. 14886 expedido el10 de octubre de 1952, se le permitió viajar al municipio
de Restrepo, no sin antes haber dejado fotografías y huellas digitales, con lo
cual quedaba establecida plenamente su identidad y determinada la actividad
que iba a realizar, pues llevaba unos documentos de FENALCO que lo acredita-
ban como apoderado de los negocios en Villavicencio del señor Arturo Agudelo.
Ya en Restrepo, José se hospeda en la casa de Mesías López, conservador,
quien servía de contacto con los comandos guerrilleros de la zona.

Mediante diversas labores de inteligencia desarrolladas por el Ejército, dicho


estamento pudo llegar a concluir que las actividades de José en aquel municipio
.
UNA GfSTA SILENCIADA

no correspondían a lo que había informado, motivo por el cual se ordenó su


captura y comparecencia ante Guillermo Jaramillo, oficial mayor de la Intenden-
cia o ante Ernesto Londoño Hoyos, secretario de Gobierno, por medio de órde-
nes fechadas el 24 y el 28 de octubre. El Ejército también logró establecer,
utilizando informes secretos y testimonios de personas de la región, como Mesías
López y Manuel Antonio Urrego Acevedo, a quienes se les adelantaba una
investigación por concierto para delinquir en la oficina séptima de Instrucción
Criminal, que José se encontraba en el comando de Álvaro Parra, pues ellos
habían servido de estafetas para hacer el contacto. En el informe de inteligencia
al final se lee: "en consecuencia, esta jefatura tiene la absoluta seguridad de que
el doctor José Alvear Restrepo llegó a la ciudad de Villavicencio con ánimo
premeditado de unirse a los bandoleros para colaborar con ellos y que en la
actualidad se halla en el comando del bandolero Álvaro Parra ... " firmado coronel
Pedro A. Muñoz, jefe civil y militar de los Llanos Orientales98 •

Puestas ya en evidencia las labores de José dentro del movimiento guerrillero, el


comandante del Ejército y los Servicios de Inteligencia se dieron a la tarea de
escudriñar cuanto estaba sucediendo al interior de los diferentes comandos e
iniciar las labores de infiltración, con e! claro propósito de crear conflictos y
divergencias políticas al interior del movimiento. Es común denominador en la
historia del género humano que el ejercicio pleno del poder se logra dividiendo y
destruyendo al enemigo bien sea político o militar; entonces vale la pena recor-
dar que el liberalismo tenía tres vertientes a saber: liberales de derecha, libera-
les de centro o moderados y liberales progresistas o democráticos, cada uno de
los cuales tenía sus representantes tanto en la vida pública como al interior del
grupo guerrillero.

Se dio además otro tipo de infiltración desde las Fuerzas Armadas, quienes se
sirvieron para tal efecto de la población conservadora, bien como simples infor-
mantes o bien como personas vinculadas, caso Laurentino Rodríguez. Dicho
sujeto logró granjearse confianzas dentro del movimiento, lo cual le permitía
pasar informes al Ejército para que pudiera ubicar frentes guerrilleros para ani-
quilarlos o eliminar los más destacados comandantes, así como también generar
conflictos políticos que impidieran el desarrollo de los comandos. Lo anterior

98 Oficio del 4 de febrero de 1953, dirigido al comandante del Ejército, en el cual se da respuesta al oficio
36773/106, sobre la desaparición de José Alvear Restrepo.
JOH ALVEAR REHREPO

explica el bombardeo a Los Trompillos, lugar donde inicialmente se había citado


el Congreso que dio a luz la Segunda Ley del Llano. Justo con el Congreso
empezaron los bombardeos, los cuales duraron varios días; pero por ventura los
guerrilleros habían desarrollado ya cierta malicia y a última hora decidieron
hacerlo en otro lugar denominado Vega Perdida.

Al interior del Congreso el mismo Laurentino Rodríguez puede ejercer su misión;


su hermana cómplice, en un cambuche construido para tal fin, se encarga de
distraer y entretener a Guadalupe Salcedo, alejándolo de los debates y decisio-
nes de gran trascendencia que se estaban suscitando entre los congregados; él
solo se limitó a aceptar el nombramiento de Comandante General del Movimien-
to Guerrillero, que dicho sea de paso, ya estaba dado de antemano. La relación
del guerrillero con la hermana de Laurentino generó un alto grado de confianza
entre los dos; sin embargo, fue esto lo que a la postre definió su muerte, pues
Laurentino en realidad era un agente al servicio de la Inteligencia de Estado99 •
Se sabe que luego de la entrega de las armas, Laurentino participa con otros
miembros de la Inteligencia Militar en la creación del DAS Rural y luego con los
miembros fundadores del paramilitarismo en la región de los Llanos Orientales.
De la forma como se gana confianza, se engaña y se manipula, da cuenta el
testimonio de un guerrillero de la época:

"... es que a Guadalupe lo ensalzan; lo endiosan; le forman un concepto tremen-


do de que él era el Dios en eso, y él se entrega de vida o muerte con Álvaro
Parra a pedir respaldos y a recibir respaldos y trago y su whisky y aviones de
todas partes con el Ejército; estaba andando con el Ejército, hasta que ellos
mismos producen una circular a todos los corregidores y a todos los alcaldes
que pertenecen al departamento del Meta, donde les piden que denuncien cual-
quier movimiento comunista que se presente en las cabeceras o en su jurisdic-
ción. Ese documento existe, firmado por Guadalupe y Álvaro Parra, diciéndole a
los corregidores, a los alcaldes, a los de esa época, Granada, pongamos una
inspección de Policía "Señor Inspector de Policía, usted debe comunicar inme-
diatamente a este comando -firmaba Guadalupe - qué movimientos comunistas
hay en la zona, quiénes se organizan, cuáles son los nombres", todas esas
cosas. Yo conozco el documento, yo lo tuve en mis manos... Entonces, a

99 Información suministrada por una persona que participó en el Congreso y que tenía por misión la seguri-
dad general del campamento. Por razones obvias conoció en detalle quienes participaron y a qué se
dedicaron.

154
UNA GfSTA SILENCIADA

Guadalupe lo cogió el Ejército, lo embolató. ¿Por qué? Porque lo llevó Álvaro y


Laurentino Rodríguez ... porque mire que los mismos que ensalzaron a Guadalupe,
los mismos que ensalzaron al doctor Alvear Restrepo, fueron los mismos que
colaboraron para matarlos, eso es absolutamente cierto, y está a la luz pública.
Ya cincuenta años después de eso, eso es tremendo, pero es absolutamente
cierto. Y dieron la orden en Puerto López, Darío Ángel, y ese era el contacto
directo que tenían con la Embajada Americana, con el Gobierno y con el Ejérci-
to, él fue el que los llevó a donde el General, creo que ya murió, él era el dueño
de la finca el Marayal, y tan cierto que es, que siguió el tipo después del Frente
Nacional, aparece fundando Loma Linda con los gringos. Por que nos hemos
medio salvado nosotros, porque no nos hemos dejado meter en esos círculos, y
ahí está el caso de mi hermano Jorge, que entró, y lo mataron y lo quemaron,
¿por qué? Porque llegó allá. Yo no quiero meterme, a pesar de que nos han
dicho que somos los enemigos número uno del Partido Comunista, que somos
esto, que hemos hecho esto, y no".

A juzgar por este testimonio, las labores de inteligencia fueron desarrolladas no


solamente por el Ejército, sino también por la CIA. Otro testimonio da cuenta de
los mismos procedimientos, pues señala que el señor Darío Ángel, dueño del
hato en donde fue encontrado y enterrado el cadáver de José, se reunía direc-
tamente con el comandante militar de la zona, con el comandante guerrillero
Álvaro Parra, con Hernando Durán Dussán, con el gobierno y con la Embajada
Americana; y, además de informar, recomendaba las medidas a tomar frente a la
guerrilla. Este hombre, Darío Ángel, aparece luego en la instalación y fundación
en Loma Linda, del fatídico Instituto Lingüístico de Verano, dedicado en la prác-
tica al proceso de aculturación, saqueo y exterminio de las comunidades indíge-
nas.

Ahora bien, cuando el Estado conoció las conclusiones del Congreso de Vega
Perdida, a través de la infiltración en el movimiento, cambió la estrategia; la
oligarquía y la CIA hicieron de lado el ejercicio del exterminio para dedicarse al
de persuadir, disuadir y negociar. Cambiar el administrador de la nación se hacía
indispensable, así que sin un solo muerto, por medio de un simple "golpe de
opinión", el partido conservador acepta el cambio: Laureano Gómez por el gene-
ral Gustavo Rojas Pinilla.

A la guerrilla se le empezó a hablar de la necesidad de paz, solicitándoles el


desarme y el reintegro a la vida civil, con la garantía oficial de respetarle su vida.
El proceso llevado a cabo en la "búsqueda de la paz" tuvo cantidad de detalles
JOSf ALVEAR REmEPO

que solo podemos entender gracias a las investigaciones adelantadas sobre la


"violencia clásica"; a las inquietudes individuales de investigadores, a los aportes
dados a esta investigación por algunos ex combatientes, así como por conocer
la actitud real de los dirigentes. Si no existieran esos testimonios, esas relacio-
nes y la descripción de esas estrategias, no podríamos entender la actitud de los
Fonseca al retirarse del Congreso de Vega Perdida; la ausencia de dicho Con-
greso del único comandante sobreviviente Eduardo Franco o el compromiso
adquirido por Guadalupe Salcedo y Álvaro Parra con el comandante general de
las Fuerzas Militares, general Alfredo Duarte Blum, de aceptar como condición
para negociar, firmar la orden para que los Comandos y las Inspecciones infor-
maran sobre la existencia de personas o grupos, simpatizantes o miembros del
partido comunista o se procediera a su eliminación, caso específico de José,
respecto al cual se decía "que se le entregara vivo o muerto al comunista José
Alvear Restrepo".

Obviamente, al cambiar de estrategia la oligarquía y la CIA, debía cambiar la


actitud del Ejército frente a los guerrilleros. Se realiza una primera encerrona a
los comandantes, en la cual es obligado Guadalupe Salcedo a entregar las
armas y posteriormente a viajar en helicóptero por los diferentes comandos
promoviendo el desarme y la entrega de las armas; igual aconteció con los
comandantes Álvaro Parra y Eduardo Fonseca entre otros. Además se lograron
acuerdos parciales mediante los cuales a los guerrilleros que se desmovilizaran
les cambiaban los fusiles por mercaditos; se les censó y se les permitió que
regresaran a sus parcelas destruidas, en aquellos casos en que aún fuera
posible o quedaran en. condición de desplazados en los centros urbanos. En
toda esta estrategia colaboraron los dirigentes de los dos partidos tradicionales y
los grandes medios de comunicación. Es importante citar las palabras de uno de
los combatientes que entregó las armas junto con su comandante Guadalupe
Salcedo:

"... Hubo honores militares, el último que le hicimos a Guadalupe Salcedo. Él


tomó el mando de las tropas guerrilleras ... seguimos hacia el sitio donde íbamos
a depositar las armas ... yo sentía dolor tener que hacer eso. Pero ya no teníamos
remedio ... fui el primero en entregar mi FA, auré un rato en silencio. Pensé
cosas fáciles como era el de meterle otro proveedor y hacer una ráfaga ... todos
los compañeros se hubieran alzado. Pero por respeto y amor a nuestro jefe,
entregué mi fusil ametralladora ... pero más sorpresa tuve. Dos minutos de entre-
ga de mi arma, la humillación más cruel. Me hicieron entrega de un taleguito de
papel, una libra de fríjol, una camisa, un pantalón ... un sombrero de paja enrolla-

156
UNA GESlA SllfNCIADA

do recibieron mis manos, unas quimbas, una caja de fósforos, un paquete de


cigarrillos, una libra de azúcar, tal vez para refrescar el corazón, unos palillos,
. una burla completa ..." R B G y sus C p. 171.

Este testimonio nos permite comprender que no todos los combatientes acepta-
ron la entrega en la forma en que se hizo; que en el fondo de sus corazones, en
lo más íntimo de sus conciencias la esperanza de lucha seguía presente; supie-
ron igualmente que el futuro que habían empezado a construir para sus hijos e
hijas, para los pobres y para las víctimas no se había perdido, seguía vigente en
la lucha del pueblo.

Quienes se opusieron a la entrega de las armas o plantearon una negociación


en condiciones de dignidad, fueron discriminados, perseguidos y tildados de
comunistas, traidores o desertores, como es el caso, entre otros, de Dumar
Aljure y de José Alvear Restrepo. Vale la pena detenernos un poco en el caso
de Dumar Aljure, pues ejemplifica cómo se persigue y se descarta a quien se
opone a colaborar con el Estado. Debemos mencionar en primer lugar el valor
del trabajo que realizó Dumar en el movimiento guerrillero ya que desde el
momento en el cual ingresó demostró su plena convicción por la causa por la
cual luchaba: la injusticia reinante en el país. Deserta del Ejército Nacional para
incorporarse al comando de los hermanos Bautista, luego pasa al de los herma-
nos Fonseca y, finalmente, llega al de Guadalupe Salcedo, uno de los mejor
estructurados políticamente. Allí fue ascendido prontamente a teniente, gracias a
su valor y capacidad, designándosela la comandancia de la región del Ariari.
Cuando se dio el golpe de Estado, la "reconciliación" y las amnistías a los
guerrilleros desmovilizados, a Dumar Aljure le fueron negadas por considerar el
Ejército que desertores como él no la merecían. Terminó instalándose nueva-
mente en el Ariari, donde esquivó varios intentos del Ejército por capturarlo,
convirtiéndose, además, en el defensor (por así decirlo) de la población civil,
pues ésta era constantemente atacada por la Policía; por tal razón ganó presti-
gio entre los habitantes de la región. Mas adelante al caer la dictadura militar,
Aljure entra al campo de la política, ayudando en su campaña al liberal Hernando
Durán Dussán, quien promete conseguir para él la amnistía que le había sido
negada. Después de su debilitamiento político, se encaminó en una serie de
actividades por parte de las Fuerzas Militares y de sus asesores norteamerica-
nos, para lograr la muerte de Dumar. Es así como se desarrolla su asesinato, en
un operativo seguido de combate de más de 18 horas".

L
JOSf AlVEAR RtsrREPO

Además de ésta, existe otra prueba fehaciente de la deslealtad y .estrategia


sucia del Estado para tratar a sus opositores y ocasionales colaboradores; nos
referimos al caso de Guadalupe Salcedo, quien fue asesinado después de haber
negociado con el gobierno la desmovilización de la guerrilla liberal y cumplido
con las condiciones de dicha negociación:

En el año de 1957 en la ciudad de Bogotá, según cuenta un testigo "... después


salió de la conferencia con Alberto Lleras se fue para un hotel y en el hotel le
dijeron "capitán, no salga que es peligroso" ... y se fue a visitar por allá dizque
(sic) a una familia ... allá en esa casa le insistieron "que no señor, que cómo se
va a salirse, que mire que ya son las diez de la noche, quédese aquí, hay cama
y todo" pero no señor, Guadalupe se fue para el café "El Volante" donde lo
estaban esperando Benjamín Boaza y Horacio Palacios, los célebres guardaes- ...
paldas que le habían puesto ... ¿por qué?, Guadalupe tenia otros guardaespal-
das, buenos muchachos pero los había cambiado por éstos por recomendación
de quién sabe quién ...

Pues sucedió que los guardaespaldas eran los mismos traidores... una vez
hablando con Juan Palacios, hermano de Horacio Palacios, me dijo: "en mi
familia yo fui el único liberal y por eso me metí a la guerrilla, los demás son todos
godos" y uno de éstos resultó ser el espía guardaespaldas de Guadalupe .. El
Ejército lo tenía ahí bien entrenado a ver qué movimientos daba el comandan-
te ... pero eso sí, si él necesitaba algo, sí señor aquí yo se lo consigo ... todo lo
conseguía fácil el tal Palacios ese ...

Después de que mataron a Guadalupe vino aquí el tal Horacio Palacios y se


presentó al comandante de la Séptima Brigada, un general o coronel Barbosa ....
Aquí vino y les dio el parte y sacó dos revólveres que se los dejaron para que
andará bien armado ... Pero entonces cuando ya supieron que los guerrilleros
sabíamos el cuento y nos habíamos dado cuenta de quién era Horacio Palacios, _
el Ejército mismo lo mandó matar... En Puerto López lo mataron ... a un patrullero
le dieron un "santo y seña" le dijeron "ponga cuidado cuando alguien se ponga a
echar tiros, pregunte usted ¿quién disparó? entonces él sale y dice yo y ¿quién
es usted? ¡yo soy Horacio Palacios!, ¡entonces tírele sin contemplación! ... Eso
me lo contó el mismo que lo mató ... Así fue, en la calle de la Orilla del Río salió
el Palacios ese haciendo tiros, echando piorno y entonces bajó la patrulla y
¿quién hizo tiros?, ¡yo! ¿quién es usted? ¡Horacio Palacios! y ratatata ... "
e ·m= =rrv n:rfTJ""S

UNA GESTA SILENCIADA

Después vino una operación silenciosa "como dicen los llaneros, bajaron al
Llano delegados de la Dirección Nacional Liberal, apoyados por la Jefatura Civil
y Militar, a conversar con los viejos líderes en pos de calmar los exaltados
ánimos. Germán Zea Hernández, el 14 de junio da "Parte de Victoria": "Plena
tranquilidad hay en los Llanos Orientales". Algo más agregan las voces de los
doloridos combatientes 100•

Algún parecido tiene esta muerte con la que han practicado en hechos más
recientes y dentro de los cuales podemos mencionar simplemente como ejem-
plos los siguientes: el reinsertado por el M-19 Carlos Pizarra León-Gómez, eje-
cutado en pleno vuelo después de haber pasado por todos los controles estable-
cidos por el Estado en el aeropuerto El Dorado. Con los voceros de la Corriente
de Renovación Socialista, Ricardo González y Enrique Buendía, quienes defen-
dían los intereses de los sectores populares en donde estaban y quienes iban a
contactar un frente en Urabá, para coordinar su desmovilización. Así mismo con
la forma como han asesinado a los sicarios de la red de la Armada en
Barrancabermeja luego de asesinar a los dirigentes populares y con los mismos
integrantes de la red, los cuales fueron asesinados paulatinamente, después de
cometidos los crímenes ordenados por el Director de la Red, coronel Rodrigo
Quiñones; es decir, los manuales de inteligencia y operaciones encubiertas, en
virtud de los cuales se determina no dejar huellas o borrar las que existen para
evitar que por esta vía se descubra algún día quienes fueron los auspiciadores,
promotores y beneficiarios de estos delitos; en consecuencia, sigue a la orden
del día la Doctrina de Seguridad Nacional.

Ahora bien, ubicándonos de nuevo en el Congreso de Vega Perdida, es impor-


tante conocer el destino que siguieron las conclusiones aprobadas allí. De co-
mando en comando acompañado por su guardaespaldas, José inicia una labor
propagandística para explicar a los diferentes miembros de la organización las
decisiones que se habían tomado y entregarles copias de la Segunda Ley del
Llano o Constitución de la Revolución. Efectivamente lograron visitar algunos
comandos, pero se encuentran con las dificultades propias del manejo que el
régimen le venía dando al conflicto armado y de las contradicciones políticas al
interior del movimiento, respecto a la solución de la confrontación.

100 Tomado del libro de Reinaldo Barbosa "Guadalupe y sus centauros".


JmE AlVtAR RESTREPO

En uno de estos viajes al comando de Álvaro Parra, en la región de Puerto ·


López, en el mes de agosto de 1953, contando con la compañía de Pastor Peña
y Juan B. Chitiva, se dedicó a mecanografiar los apuntes del Congreso, para
darlos a conocer a la población y al Ejército Revolucionario. La labor se realizó
en una humilde vivienda rural en donde se turnaban sus acompañantes para
llevarle la comida y no despertar sospechas del Ejército o de la población, lo cual
era fundamental dados los problemas de seguridad que se tenían y la necesidad
de dar a conocer las conclusiones para continuar en el proceso de organización
y defensa de la población. Una vez terminada la labor, inician el retorno, para
continuar con el trabajo de instrucción y propaganda en otro Comando; es ahí en
el transcurso del camino en donde se empieza a dar cumplimiento a los compro-
misos adquiridos por Álvaro Parra con los servicios de Inteligencia del Ejército,
de entregar "vivo o muerto" a José. Veamos cómo suceden los hechos narrados
por algunos de los testigos presenciales de los mismos y que sobreviven para
fortuna de la humanidad, pues nos permiten conocer algunos de los detalles
inéditos en esta historia- trágica de las luchas del pueblo colombiano y de sus
protagonistas. Así nos lo cuenta Juan Bautista Chitiva, compañero de lucha de
José, 47 años después:

".. nos fuimos para Puerto López, íbamos del Comando para Puerto López, se
hizo todo lo que se iba a hacer y ya veníamos de regreso, duramos como ocho
días. Íbamos José Alvear, Paredes y yo. Ellos fueron los que pasaron eso en
limpio, con una máquina que nos prestaron de Puerto López. Lo hicieron a las
afueras del pueblo y se turnaban para traer la comida para que no sospecharan,
pero como ahí todos en el pueblo estaban de acuerdo, no había sino uno que
otro que decía que no sabía lo que se estaba haciendo. Terminado eso, viaja-
mos de regreso; en ese regreso éramos siete, tal vez: empecemos por Alvear,
Paredes, Álvaro, mi persona, Tito, el médico, Víctor Vargas y Claudia Vargas, de
esos estamos vivos Tito Morales y mi persona". Luego continúa: "... eso fue un
sábado: ahí a la salida había un bailecito en una casa de familia, una recocha
ahí tomando cerveza, conocidos de unos y de otros, se metieron que a bailar.
Alvear entró a la fiesta, pero no a bailar, sino ahí por mirar porque a él le gustaba
era mirar, para aprender; él decía que quería aprender lo que era del Llano, él
andaba remangado y se quitaba los zapatos, andaba descalzo y decía es que
yo tengo que aprender también a ser llanero, a andar remangadito, él se quitaba
la camisa para que lo picaran los zancudos, para aprender a ser un varón,
decía..."
e
.,.,,
UNA GESTA SILENCIADA

"... Bueno, volvamos al cuento de la parranda: yo me quedé en la puerta, vigilan-


do que nadie saliera; como la casa estaba a las afueras del pueblo, entonces yo
estaba a la expectativa, a ver quién salía, porque donde salga alguien, ese va es
a traer al Ejército: Álvaro era muy conocido, a los que no conocían era a los
demás, cuando salió un muchacho, entonces yo lo alcancé y le dije "usted no se
me va" y me dijo "por qué, luego usted quién es para que no me deje ir", le dije
"no, espere que nosotros nos vamos ya, cuando nosotros nos vayamos, se va
usted"; dijo "no, me voy y entonces qué" yo me puse a pensar, me pongo a
forcejear con este vergajo, le pego un tiro o lo jodo y agravo la situación, lo
mejor es que nos vayamos. Entonces me entré y Jo dejé que se fuera, me entré
y llamé fue al doctor y le dije "doctor pasó esto y aquello; llame a Álvaro que nos
vamos, no nos quedemos aquí que ahorita llega el Ejército". Dijo "bueno, bueno";
me hizo caso y ahí mismo cogió a Álvaro y le dijo que camine, que vámonos;
"pero por qué, que no sé qué, echémonos otra piecita"; "no, vámonos, vámonos".
Nosotros iríamos qué, no habíamos llegado todavía al río Meta, cuando llegó el
Ejército; llegamos a la orilla del río y gritaron "¡Una canoa!" y vi a un señor
Moisés Ortiz, el papá de ese señor que tiene un almacén que se llama "El Pobre
José", él se pasó a llevarnos la canoa, y como habían varias canoas en el
atracadero, cogió la primera que encontró, ahí cogió y se le embarcó, y resulta
que la canoa tenía un hueco en la parte de la banda para abajo, pero que al
subirse uno calaba agua y se hundía. Entonces nos metimos y con la recocha y
la vaina, empezó a entrarse el agua y les dije yo "oigan, a esta vaina se le está
entrando el agua", dijeron "este huevón ya está cagando del miedo"; dije "no,
echen a sacar agua aunque sea con las manos", porque no había con qué más
y cuando llegamos a la mitad, se hundió y no sabíamos nadar; él iba chapuceando
delante de mí y yo le daba valor, le decía que no se afane que yo Jo ayudo; él
iba chapuceando el agua y había una palma altísima, pero pegada del barranco,
no alcanzó a llegar, cuando se hundió; y todos gritaban entre el agua "¡una
canoa, una canoa, que nos hundimos!". Y hasta que nos acercaron otra canoa.
Dijeron que vaya coja al doctor, eran como las nueve de la noche. Cuando la
canoa llegó, él ya se había hundido. Ahí paró la cuestión de La Perdida, porque
él llevaba todos los papeles, todo se hundió, ahí se acabó toda la vaina, todo el
sacrificio ahí quedó. Nos lamentábamos, decíamos "se hubieran ahogado Jos
papeles, pero no se hubiera ahogado Alvear". El único ahogado fue él. Ahí
dormimos, porque como el Ejército no pasaba el río, porque no había orden,
estaban en la cuestión del proceso de paz, no había orden de pasar el río. Ahí
dormimos y al otro día, a buscar al hombre, organizaron la búsqueda con ca-
noas, buscándolo río abajo, varias comisiones río abajo. Lo encontraron en
Marayal, Jo sacaron y lo enterraron en el barranco..."
JmE AlVEAR RfSTRfPO

Otro de los protagonistas, el propio Álvaro Parra, en un informe que rindió al


sacerdote Jesús Sanín Echeverri, cuñado de José, quien a su vez lo comunicó
a su hermana se lee:

"El doctor había estado dirigiendo el congreso y haciendo la ley. Habíamos


trabajado mucho con los otros jefes. Entonces vinieron las conversaciones con
el gobierno. Entonces, no les teníamos confianza. Debíamos ir a tener una
entrevista con ellos y estábamos pasando el río al anochecer. Entramos en una
canoa. Éramos como 7. Hacia la mitad del río, la canoa, que tenía un hueco, se
llenó de agua y se fue a pique. El doctor se afanó mucho. Lo sosteníamos
mientras llegaba otra canoa que ya habíamos pedido; él se nos agarraba y no
podíamos nadar y tuvimos que soltarlo. Cuando llegó la canoa cerca de él, era
ya tarde, se había hundido. Al día siguiente, pedimos una lancha a los marinos
y buscamos el cadáver. El cadáver no vuelve a salir, hasta las 24 horas".

El relato ubica el sitio "Pontiadero", a orillas del río Meta, donde estuvieron
bebiendo y bailando; el sitio donde aparece el cadáver y el lugar donde fue
enterrado, el cual pertenece a una finca denominada Marayal, en donde aparece
una rústica cruz de madera con la inscripción: " Dr. José A. R. Agosto 18 de
1953". El Spcerdote también comunicó a Ofelia, todas las gestiones llevadas a
cabo por la jefatura civil y militar de los Llanos Orientales, para averiguar la
muerte de su esposo; todo este informe está fechado el 13 de octubre de 1953.

Existe otro testimonio de una de las personas que conoció a José y quien
investigó su muerte, la forma como se ejecutó y el por qué se llevó a cabo; es el
de Eulogio Fonseca, miembro del Comando de los Fonseca, quien acompañó a
José en sus recorridos e incluso lo hospedó y alimentó en su casa durante
aproximadamente 2 meses, y quien compartiendo con la familia los escasos
alimentos y las arduas jornadas de lucha y sufrimiento, frente a la agresión de
las fuerzas oficiales, nos dice:

"Las consecuencias de la muerte del doctor, sé, que partió de Puerto López,
borrachos y más o menos a las siete de la noche, le pegaron un canaletazo en
la cabeza y le voltearon la canoa. Sé que no sabía nadar, que alcanzó a quedar
vivo del golpe que le dieron en la cabeza y él gritaba '¡hijueputas, no me dejen
ahogar!', sin embargo se ahogó y lo sacaron, y también entiendo que está
enterrado en Marayal".
UNA GESTA mENCIADA

En cuanto a las razones, explica:

"Mataron al doctor Alvear Restrepo ... Porque a la Brigada y al señor Darío Ángel
se les metió que a los comunistas había que acabarlos, y tanto fue eso, que le
hicieron firmar una circular a Guadalupe y a Álvaro Parra, diciéndole a los
Inspectores de Policía y a los Alcaldes, que donde se organice un movimiento
comunista, deben avisar inmediatamente. Eso mismo le paso a Aljure, Aljure fue
patrocinado por Durán Dussán para atrancar el movimiento de la Uribe, y hubo
respaldo y hay fotografías donde Aljure está recibiendo plata de la DEA, de la
CIA, con el representante Castro Chaquea. Yo conozco la fotografía donde
Aljure está recibiendo la plata, con el capitán Celis que lo llevó. En esa época
era mucha plata 200 mil pesos, era muchísima plata, era para comprar medio
Hato y a pesar de eso, nosotros fuimos los que reaccionamos por la muerte de
Aljure y mi hermano Eduardo hizo el debate en el Congreso, e hizo renunciar al
Ministro, porque Carlos Lleras firmó la orden de matar a Aljure, entonces fue
víctima de su propio invento, todos víctimas de su propio invento, se prestaron y
los llevaron para acabarlos".

Más adelante expresa:

"Parece que el negro Cabarte fue el que le pegó el canaletazo en la cabeza, y


ese iba de patrón, era un canalete grande y duro, cómo sería la pobre cabeza
de José ... Son las consecuencias de la labor de destrucción que hicieron los
infiltrados en la reunión de La Perdida. Si hubieran permitido investigar la muerte
de los Bautista, no se hubieran organizado y no se hubieran presentado las
muertes de, José Alvear Restrepo, Guadalupe Salcedo, Álvaro Parra, Dumar
Aljure y tantos otros combatientes".

Para entender y desentrañar los hilos de la inteligencia militar en relación con la


muerte de José, veamos ahora el informe101 que le entregó el brigadier general
Alfredo Duarte Blum, en su calidad de comandante general de las Fuerzas
Armadas a Ofelia Sanin viuda de Alvear, el 16 de octubre de 1953, del cual se
transcriben los apartes de mayor relevancia:

1.- A bordo de la ARC "Teniente Lucio", siendo las 15.40 horas del día 19 de
agosto de 1.953 se reunieron las siguientes personas: Mayor de infantería de

101 Oficio No. 16967/CGFA-C/106 del16 de octubre de 1953. Dirigido a Ofelia Sanin viuda de Alvear, por el
Brigadier General Alfredo Duarte Blum, en su calidad de Comandante General de las Fuerzas Armadas.
JOSE ALVEAR RESTRtPO

marina Luis F Millán Vargas, comandante de la fuerza naval de oriente, teniente


Pedro González Ortiz, comandante del puesto destacado, teniente de Fragata
Jaime Martínez, comandante del apostadero de Puerto López, su oficial primero
escribiente Rafael Pérez Caicedo, escribiente del comando de la fuerza, y Álvaro
Parra, "comandante de la VIII zona" y Humberto Paredes, secretario general del
Congreso Revolucionario."
My. Millán"... Por tal razón queríamos conocer los motivos de esta reunión que
ustedes han solicitado y que entiendo son con la mejor intención. ¿Dónde se
encuentra Alvear Restrepo?"
"Paredes: Tenemos el dolor de informarle que anoche pereció ahogado , per-
diéndose uno de nuestros más ilustres jefes ... "
"con la muerte del Dr. Alvear Restrepo, nuestro Estado Mayor General queda
desintegrado en parte, ya que él era uno de los cinco miembros ... "
"Áivaro Parra... Queríamos pedirle el favor de que nos prestara un Johnson para
la búsqueda del cadáver del Dr. Alvear Restrepo ... " (Ver anexo E).

Después de conocer los anteriores testimonios, varios cómo, varios interrogantes,


quedan flotando en esta historia; veamos:

• Cómo explicar que lleguen a la casa donde se encontraba un informante del


Ejército y que se le hubiera permitido salir, procediendo a traer efectivamente
al Ejército.

• Por qué Álvaro Parra entra en esta casa sin tomar medidas de seguridad, para
garantizar que no se le informe a los servicios de inteligencia del Estado,
cuando él era el comandante de la zona y conocía a los pobladores.

• Cómo explicar el retraso en la salida de la fiesta, provocado por Álvaro Parra,


a pesar del anuncio de Chitiva sobre la persona que salió a traer el Ejército, si
bien sabía que a más demora, menos posibilidades de cruzar el río sin riesgo
y sabía además que José era un perfecto ignorante en la técnica del nado.

• Cómo explicar que las embarcaciones no se encontraran en la orilla en donde


debían ser abordadas, sino que hubiera sido necesario llamarlos para que
vinieran desde el otro lado.

• Cómo explicar que la persona encargada del transporte de tales personajes,


hubiera escogido justo la embarcación que estaba averiada. Quién era esa
persona.
¡~~~~+- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
UNA GEHA SilENCIADA

• Cómo explicar que no se hubiera hecho caso a Juan' Chitiva cuando advirtió
que el agua se estaba entrando a la canoa, y no tomaran las medidas necesa-
rias para evitar el hundimiento; por ejemplo, sacar el agua u ordenar que los
que sabían nadar, acabaran de cruzar el río a nado, para facilitar que quienes
no sabían, lograran llegar a la otra orilla en la canoa.

• Cómo explicar en esta historia quién es realmente el Negro Cabarte y cuál es


su papel en el homicidio de José.

• Cómo explicar que Álvaro Parra y Humberto Paredes se reunieran al día


siguiente de haber ahogado a José con los dirigentes de la fuerza militar
enemiga, a solicitud propia, llegando incluso a pedirles ayuda para localizar su
cuerpo, hecho que quedó registrado en el informe según el cual los marinos le
facilitaron una lancha motor Johnson, con la que realizaron la búsqueda del
cadáver.

• Cómo explicar por qué razón Álvaro Parra le mintió al cuñado de José, al
afirmar que este último estaba aferrado a ellos y que al no dejarlos nadar,
tuvieron que soltarlo, lo cual no concuerda con el relato de Juan Chitiva, quien
afirma que era él la persona que estaba más cerca de José (a 4 mt aproxima-
damente) y toda la ayuda que pudo brindarle fue expresarle palabras de
ánimo.

Todos éstos cómo inexplicados, adquieren sentido cuando se miran desde el


compromiso adquirido de eliminar a José. Veamos ahora el Acta de Levanta-
miento del cadáver:

"A los veintiún días {21) del mes de agosto de mil novecientos cincuenta y tres
(1953), siendo las 11:00 horas, en la margen izquierda del río Meta y para
especificar mejor, en el sitio denominado "La vuelta del pilón", encontramos el
cadáver de un hombre de 40 años aproximadamente y con el fin de verificar
mejor el examen, fue trasladado a la margen derecha del río. El cadáver estaba
edematoso, sin ser completa la descomposición cadavérica, la cara cianótica
con las partes blancas parcialmente destruidas por mordeduras de peces".
"El cadáver no presenta señales de violencia exterior tales como heridas, fractu-
ras, ni traumatismo de ninguna clase".
"Para terminar y según órdenes del señor Comandante de la Fuerza Naval de
Oriente Mayor de Infantería de Marina Luis F. Millán Vargas, se le tomaron
impresiones digitales."·
JOSE ALVEAR RESTREPO

"DIAGNÓSTICO: Asfixia por sumersión (sic)".


"No siendo más el objeto de la presente diligencia se dá (sic) por terminada y en
consecuencia firmo la presente, tal como aparece en Puerto López. (Fdo. AL-
FONSO LOZANO. Oficial de Sanidad Naval".
"En hoja separada hay huellas digitales del dedo pulgar del pie derecho e
izquierdo".

El Acta de Levantamiento del cadáver realizada por sus enemigos y


determinadores del crimen no puede ser documento objetivo que aclare la causa
real de su muerte, pues es imposible determinar a simple vista si fue golpeado o
no con un canalete o remo; para ello hubiese sido necesaria la práctica de la
necropsia. Lo verdaderamente importante para los diligenciadores de esta Acta
era tomar las huellas de José y verificar fehacientemente su identidad, lo cual sí _
se realizó para acreditar o verificar ante los servicios de inteligencia del Ejército
que Álvaro Parra había cumplido con el acuerdo de entregarlo "vivo o muerto".

Los familiares más cercanos y algunos amigos de José se preocuparon por


investigar su muerte y los móviles. Jesús Sanín Echeverri, revestido de su
calidad de sacerdote, viajó al Llano para entrevistarse con las autoridades milita-
res y eclesiásticas, así como con los compañeros de lucha de José .. Recopiló
información suficiente, la cual envió a Ofelia su hermana, quien a su vez contó a
su hijo e hija la muerte del papá. El Ejército a través de uno de sus miembros
hizo visita oficial a la familia Alvear Sanín para entregarles la notificación de la
muerte de José. Estos documentos fueron patrimonio familiar durante 47 años,
hasta cuando, por motivos de la presente investigación, se dieron a conocer,
abriendo la posibilidad de develar para la historia, la vida y obra de un gran
hombre, para que su memoria y sus enseñanzas no sigan en el baúl de los
recuerdos.

Retornemos al Llano y conozcamos la opinión de uno de los testigos presencia-


les, quien conoció a José y sabía que él no estaba de acuerdo con la simple -
entrega de las armas:

"... Ahí fue cuando vino el desconcierto y entonces como José Alvear era partida-
rio de no entregar las armas porque dijo "eso les ha costado a ustedes sangre y
lucha, no puede ser que ustedes vayan a entregar las armas, eso no puede ser,
no las entreguen, ustedes saben cómo les ha costado...". Bueno, al él fallecer,
que era el opositor a eso, pues a Álvaro tal vez lo vino a convencer Ricardo de
que era mejor entregar las armas y entregamos las armas; antes de nosotros
UNA GfSJA SILENCIADA

entregar acá, los que vinieron a entregarse fueron los Fonseca; después de que
se entregaron los Fonseca, ya al ver esa vaina que venía la persecución de los
mismos compañeros, a perseguirlo a uno, entonces dijo Álvaro que era mejor
entregar esa vaina y no ponernos a pelear entre nosotros; y ahorita están las
consecuencias ... "

Ejecutado José, la estrategia del Estado para obtener la rendición y entrega del
movimiento llanero se agiliza, frustrando de esta forma la implementación de las
medidas que se habían aprobado en el Congreso de Vega Perdida. De haberse
producido la unificación de la lucha guerrillera en el Llano y la coordinación a
nivel nacional, dicha lucha muy posiblemente hubiera culminado con un cambio
sustancial en la correlación de fuerzas y por ende, en la transformación de las
estructuras e instituciones y en la implementación de las nuevas formas de
poder aprobadas en la Segunda Ley del Llano. No podemos perder de vista que
para ese momento de la historia, el Ejército y la Policía habían sufrido serias
derrotas de carácter militar; estaban perdiendo además el control sobre la pobla-
ción liberal y conservadora en donde operaban los comandos guerrilleros. Ante
este panorama, el Estado arrecia su posición defensiva y empieza la eliminación
sistemática de los comandantes guerrilleros, de las personas que estuvieron en
desacuerdo con la entrega de las arrr¡as y la desmovilización y aun de quienes
colaboraron con él; tales son los casos de Guadalupe Salcedo, Álvaro Parra,
Dumar Aljure, Jorge Fonseca, José Alvear Restrepo; salvándose solo quienes
encontraron algún lugar seguro para esconderse en diferentes rincones del terri-
torio nacional.

Dentro del cambio de estrategia del Estado se buscó también eliminar todo
vestigio de organización guerrillera o popular, utilizando incluso a los mismos
combatientes desmovilizados para pelear contra quienes aún no quisieran entre-
gar las armas, lo cual efectivamente lograron. Dicha estrategia es sencillamente
una burla, dado el incumplimiento a los escasos acuerdos a los que llegaron el
movimiento guerrillero y el gobierno; es costumbre del régimen no cumplir nin-
gún pacto bien sea con movimientos políticos o gremiales o con grupos alzados
en armas. Es sencillamente una táctica de negociación que sirve para identificar
a los líderes, para luego eliminarlos y acabar con las organizaciones o ponerlas
a su servicio y poder así evitarse cumplir con lo acordado.

Al producirse la muerte de José tempranamente, los servicios que recién empe-


zaba a entregar a la causa guerrillera fueron truncados; se frustró así la aplica-
ción de las conclusiones acordadas en el congreso de Vega Perdida, en virtud
JmE ALVI:AR RESTREPO

de las cuáles, se daba un salto de calidad en el proceso de conducción revolu-


cionarias, puesto que no podemos perder de vista que hasta ese momento los
Comandos actuaban en forma individual y prácticamente como grupos de resis-
tencia y. de protección a la población del área. Con la estructuración de una
coordinación y de un comando se daba un paso en la defensa de los territorios
y se encaminaba la ofensiva contra las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y
los chulavitas o pájaros o, en otras palabras, los asesinos a sueldo del régimen.
Dos pilares fundamentales respecto a la estrategia para la toma del poder se
desarrollan en el Congreso; de un lado, al plantearse la coordinación regional de
los Llanos Orientales, se permitía una planeación de los operativos haciendo
más racional el uso de ia fuerza armada. Del otro lado, la aprobación de la
coordinación nacional, convocando los movimientos guerrilleros de Antioquia,
Santanderes, Boyacá, Tolima y Valle, daban a la lucha un carácter nacional.

Los aspectos mencionados en el párrafo anterior dan cuenta ya de la importan-


cia del planteamiento de la Segunda Ley del Llano en cuanto a organización
militar se refiere; pero no se puede perder de vista que dicha ley abordó también
otros aspectos que dan cuenta de la necesidad de igualdad y de justicia, común
denominador en las luchas de los pueblos, los cuales, de haber sido posible su
aplicación, el curso de la historia hubiese sido otro. El Estado, sabedor de que
iba perdiendo legitimidad, pues era evidente el cariño de la población por el
movimiento revolucionario y su identificación con él, debió cambiar de estrategia
y en complicidad con la CIA, empezaron a minar el movimiento para impedir que
el proceso revolucionario lograra inclinar el fiel de la balanza hacia el lado
opuesto de sus prerrogativas de clase.

Odios y resentimientos eran las secuelas de todo este forcejeo social; la oligar-
quía entonces planeó como solución la creación del Frente Nacional. Lo pactan,
lo hacen oficial en un "desayuno de trabajen en Bernidorm, España; así, los
voceros de los dos partidos políticos, Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez,
realizan el gran negocio, económico por su puesto, de repartirse el presupuesto
y la totalidad de los cargos públicos, a nivel nacional, departamental y municipal.
El pacto de Bernidorm queda legitimado mediante acuerdo y plebiscito en 1957.

Con la estratagema del Frente Nacional se deja en la impunidad los crímenes de


lesa humanidad y de guerra cometidos durante toda la época de la violencia
clásica, puesto que se dicta una amnistía general, total e incondicional, tanto
para miembros del Estado, (incluidos los paramilitares de ese momento), que
hubieran cometido crímenes por acción u omisión, como para los alzados en
UNA GI:SfA SILENCIADA

armas y aquellos quienes simplemente habían resistido la agresión oficial. Las


víctimas y su memoria quedaron en el olvido y los victimarios no se conocieron
públicamente. El primer informe sobre este periodo de violencia nacional se
realiza y publica en 1965; en él, a pesar de todas sus falencias, se hace eviden-
te quiénes fueron los responsables de ésta tragedia y sus beneficiarios. Se
puede decir entonces que las víctimas fueron los liberales y los conservadores
pobres y que las rentas y utilidades las obtuvieron los ricos liberales y conserva-
dores y además los extranjeros.

Los años de· vida asignados al Frente Nacional fueron 20, se cumplieron y
sobrepasaron el límite, pues aún hoy, con ligeras excepciones, los mismos par-
tidos ocupan los cargos públicos y hoy como en aquella época, el régimen
ejerce la práctica de eliminar cualquier forma de organización social o política.
Porque en la actualidad nos damos a la tarea de estudiar y comprender las
diferentes formas de infiltración que las Fuerzas Armadas y la CIA emplearon
para minar el movimiento guerrillero y no son evidentes los resultados vistos
desde los efectos de la población y en los grupos alzados en armas; porque hoy
podemos conocer los manuales y recomendaciones que dieron en su época los
miembros de la Inteligencia norteamericana o lo que implementaron a todos los
niveles los miembros del Ejercito Nacional, son las razones por las cuales pode-
mos entender la magnitud de la doctrina de seguridad nacional y su legitimación
en 1965, mediante el decreto de excepción 3398 y su incorporación a la legisla-
ción, mediante la ley 48 de 1968. El estudio de la violencia clásica nos da las
bases para comprender la utilización perversa de los ex combatientes al servicio
del Estado para perseguir a sus compañeros o delatar a los contrarios; el papel
cumplido por el DAS rural para eliminar guerrilleros o gérmenes de organización
social o política de oposición y la manera como se crean y conforman los grupos
de autodefensa o paramilitares de hoy; es decir, en pocas palabras, como se
mantiene y ejerce el poder sin ninguna clase de obstáculos legales nacionales o
internacionales.

Con la eliminación de José como intelectual integral, (técnico y político a la vez)


al servicio de las causas populares, pues vale recordar que desde su salida de
la universidad su trabajo estuvo al lado de los trabajadores, de los desvalidos,
de los faltos de fortuna, implicó el más duro golpe contra el movimiento guerrille-
ro y popular y termina con el abogado más destacado en la historia de Colombia
y que no dudamos en decir, que ha representado dignamente el papel de los
profesionales comprometidos. Si la ley revolucionaria aprobada en Vega Perdida
en 1953, con sus conclusiones sobre organización y coordinación, se implementara
JO~E AlVEAR RESTREPO

hoy en día por los movimientos alzados en armas e hicieran viables las determi-
naciones allá acordadas, se colocarían a la altura de la responsabilidad histórica
que hoy tienen frente al pueblo colombiano y a la humanidad.

Con las hipótesis que nos hemos permitido plantear no queremos en ningún
momento menospreciar el papel jugado en el proceso revolucionario llanero por
hombres tan importantes como Guadalupe Salcedo U., Álvaro Parra o Dumar
Aljure, quienes no necesitan defenderse de nada, simplemente llamamos a que
estudiemos a profundidad la historia, los procesos de infiltración en los movi-
mientos políticos y grupos de alzados en armas, a ver la influencia en los
conflictos internos por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos
fundamentalmente, y a que no sigamos repitiendo la historia de todos los pue-
blos y procesos; baste citar los casos de Benkos Biojo en su lucha contra el ...
colonialismo español, la rebelión de los comuneros y José Antonio Galán, etc.
"El pueblo que no conoce su historia está indefectiblemente condenado a repe-
tirla como tragedia". Este llamado a que se investigue lo que ha sido la lucha de
nuestro pueblo, de sus organizaciones y las personas que han estado compro-
metidas en la lucha para recuperar su memoria, su dignidad, su pensamiento y
su consecuencia política.
a

UNA GESTA SILENCIADA

Foto 1 El Río Meta

Foto 2 Pontiadero, lugar


donde fue arrojado al río José
(estado actual).

Foto 3

· , . . ,.,.,.,.,.,.,.,.,.,. . .,._,.,.,.,.,.,.,.,., , , , ,., , , ,",., , , , , , , ,., , , , , , , , , , , , .,., , , , rm:::nrrttttJrtt 171 ··-~--


Jmt AlVtAR RESTRtPO

Foto4

Foto 5
3·4·5 Panorámicas y acercamiento del
lugar donde fue enterrado José a
orillas del río Meta.

Foto 6 Finca Marayal donde estaba


enterrado el cuerpo de José Alvear;
con los años, arrebatado por el Río
Meta.

Fotografías tomadas por los autores


en su viaje de investigación al lugar
de los hechos.
UNA GESlA SILENCIADA

7. THTIMONIO Df VIDA
Parecía un Cristo
por la pureza de sus ojos,
la claridad de su mirada;
era una mirada muy clara, muy pura;
donde uno sabía que no había trastienda;
los ojos de José eran transparentes,
translúcidos y dejaban ver al ser humano;
no guardaban nada en el trasfondo,
era puro, muy tierno y a la vez muy alegre,
contaba chistes,
se reía, se reía de sí mismo...
Alberto Aguirre

La sabiduría popular tiene en realidad mucho de s~bia, y buscando entre sus


adagios uno que ayude a describir un hombre, nos encontramos con éste que
dice: Los ojos son las ventanas del alma. El epígrafe nos da cuenta de los ojos
de José y otras cositas; vamos ahora a entrar por esa ventana para bucear en
su "alma", valiéndonos de personas que departieron con él en diferentes mo-
mentos de su vida.

Aparece el niño, ese que mientras sus coetáneos jugaban, bebía de las fuentes
del Quijote. El mismo que nunca admitió los privilegios que le otorgaba su
mamá, pues "si solo hay un huevo, ¡que sea para todos!" Aquel que expresó a
su hermana, ya religiosa, cuando, con permiso de la superiora vino a pasar unos
días con la familia, donde las limitaciones económicas eran sumas "Vosotras las
elegidillas de Dios y a los demás que se los lleve el diablo". Despuntaba ya su
sentido de justicia, su franqueza.

Nos encontramos ahora con el abogado, con el literato, con el "contertulio deli-
cioso" como lo expresa Alberto Aguirre, quien, junto con José, Carlos Castro
Saavedra, Balmore y Jhon Álvarez, Manuel Mejía Vallejo, José Horacio Betancourt,
Osear Hernández entre otros, departían al calor de unos traguitos y debatían
diferentes asuntos, incluida la política, tema éste que siempre abordaba José.
Que sea Alberto Aguirre quien a través de la palabra nos acerque al José
hombre, en ese momento de su historia.
JmE ALVEAR RESTREPO

"Para conocer la vida de José, leer bien ese libro (hace referencia al Hombre de
la granja), macerar/o, desguazar/o -para usar esa expresión-, porque ahí está la
vibración humana de Alvear Restrepo, esa soledad, esa angustia, pero no des-
esperanza, porque la angustia de José siempre fue esperanzadora. José nunca
fue un hombre amargado, no fue melancólico, tenía una fuerte conciencia y una
fuerte conciencia de sus limitaciones como ser humano, de la miseria del país,
de la miseria social, pero mantuvo siempre la esperanza; que es lo que yo creo
es el verdadero luchador, porque el otro es el ermitaño, que azotado por las
circunstancias, se encierra y se aísla del mundo, en cambio José, que vivió y
padeció, -y aquí vale esta expresión-, José padecía en carne propia el dolor
ajeno, no es la teoría, sí es la teoría, es la doctrina, las enseñanzas, pero es
ante todo una vivencia del dolor, lo que se llama la conmiseración, que es sufrir
el dolor ajeno como dolor propio, y eso era José Alvear. Yo no he visto otro
hombre y he vivido muchos años y he conocido muchísimos hombres de mu-
chas condiciones y calidades, como es natural en un hombre que ha vivido, pero
un hombre como José, que sufriera con los demás, no que viera el sufrimiento,
sino que lo tuviera en su alma, en su sangre, eso se llama conmiseración, una
virtud que se ha perdido y que tendemos los intelectuales a perder por estar
imbuidos de la teoría, o de la doctrina. Pero José ante todo vivía el dolor y toda
su acción en este caso, la literaria y toda su acción política dimanó del sufrimien-
to que compartía con Jos seres humanos ... "

Seguidamente expresa: Entonces nos sentábamos a tomar trago con este gru-
po, Manuel Mejía Vallejo, José Horacio Betancourt, el escultor; Carlos Castro
Saavedra, el poeta; Osear Hernández ... y hablábamos de política, o sea, eso era
en ese grupo algo realmente nuevo, porque los intelectuales de Medellín y de
Colombia y de Sudamérica tienden a ser neutros y se presentan así; en política
no hay neutralidad, el que no está con el pueblo, está con la oligarquía, pero
asumen una actitud neutral y -que no, que la política no me interesa-, y esa es
la mejor forma de ser de derecha, entonces en ese grupo, no se hablaba de
política y con José sí hablábamos de política, José introducía el tema político. Yo
siempre estaba interesado, y había estado en los movimientos estudiantiles de
lucha estudiantil, había sido representante del estudiantado en el Consejo Direc-
tivo de la Universidad de Antioquia, es decir, tenía una actividad y como aboga-
do, era abogado sindicalista, siempre trabajé en lo laboral como defensor de
sindicatos y de sindicalistas, entonces con José era la ocasión de hablar de
política y de que estos intelectuales puros, se interesaran en el tema y José era
de una lucidez para el análisis político y eso a mí me sirvió mucho porque fue
como un impulso, algo que yo ya tenía, pero que observé la necesidad de leer
mucho, de estudiar, porque José que tenía el impulso del corazón de eso que yo
UNA GfSTA SilENCIADA

llamo la misericordia, tenía una cultura política ya. Entonces, yo me di cuenta;


por el ejemplo de Alvear, de que tenía que leer mucho y me sirvió... "

Para adentrarnos en el José profesional, su hijo nos orienta: "Esto lo digo con
mucha franqueza por que a mí me ha sorprendido muchísimo que mi papá
hubiera, dentro de esa manera de ser de él, querido estudiar Derecho, la impre-
sión que a uno le queda es que mi padre era un fracaso como abogado, él
probablemente era un fracaso como abogado yo creo que él le trabajaba gratis
a la gente y en los negocios importantes que él tuvo fue la reclamación , por una
vez que un avión de Avianca se estrelló y el se hizo cargo de obtener la
indemnización para las víctimas. Ese negocio que parecía ser muy importante
del cual esperaba mucho, tampoco le dio muchos resultados, entonces la impre-
sión que yo tengo, lo que yo recuerdo es que era un litigante pésimo, porque no
era capaz de mentir, de engañar ni de falsificar pruebas, el era un hombre muy
apegado a las normas morales y éticas y entonces no tenía éxito en la profesión
de abogado... "

Es su hijo también quien nos hace saber, con claridad, lo que hace referencia a
la posición antiimperialista de José: "... él había sido un gran y fervoroso escucha
de la BBC de Londres, durante los años de la guerra y esa pasión por la política
que sentía tanto por la política internacional tenía una actitud muy clara de
rechazo al imperialismo de cualquier tipo que fuera, en América Latina le llevó a
escribir su libro, "El libro claro de Latinoamérica" que abrió una campaña conjun-
tamente con otros amigos contra el imperialismo. Una quijotada desde luego, el
libro claro de Latinoamérica, pues de este hubo muy pocos ejemplares; es un
libro muy interesante y muy bello, pero se leyó poco, desafortunadamente se
perdió, el tenía la impresión una enemistad con todo lo que fuera imperialismo y
la opresión sobre los pueblos por otros y una grandísima preocupación por la
intolerancia y el dogmatismo de los comunistas. Entonces él tenía la esperanza
de que Europa llegará a contrarrestar esos dos imperios y a ayudar un poco a
América Latina a salir adelante, es un poco generoso con ese punto de vista, un
poco ingenuo pues, pero así lo recogí yo de sus labios ... " Valga decir que
respecto a este tema, se puede consultar El Libro claro de Iatinoamérica, escrito
por José.

"Un momento trascendental en la vida de cualquier persona, es aquel en el cual


decide pasar a la lucha armada, por todo lo que ello implica. En el caso de José,
a esta altura de su historia, cuando su personalidad ya se había fraguado,
sobreviene un momento político y social en el que la injusticia se tornó violencia;
Jairo, su hermano, dice al respecto: "... efectivamente ya cuando José entró en
--------------------------------------------~~~
JOSt ALVEAR RESTREPO

la lucha y en comprometer toda su persona toda su capacidad en una lucha y ·


pues, ya en el terreno político, yo sí creo que José consideró en segundo plano
la relación matrimonial, esposa e hijos y puso en primer término sus compromi-
sos, no con su familia, sino con el conglomerado, su pueblo ... " y su hijo anota
que, "con esa generosidad que lo caracterizaba, creyó que en la guerrilla liberal
del Llano había una redención para el país. En esa guerrilla hasta donde yo me
alcanzo a dar cuenta confluyeron también personas un tanto idealistas y bueno
entró allá y eso abrevió su vida, no solamente dañó su matrimonio, lo separó de
los hijos y pues le permitió escribir unas páginas muy bellas y trato de domesti-
car a los guerrilleros con la Constitución del Llano, cuando ya había en la
guerrilla tipos idealistas sinceramente correctos, pero también habían unos tipos
sinceramente que eran unos monstruos inauditos, yo creo que ellos también se
burlaban de mi padre, muchos de ellos lo quisieron y han sido muy fieles a su
memoria, pero también hay quienes encontraron que mi padre era un estorbo ... ,
mi padre entonces fatalmente parece que en el Llano dejó mayores elementos
de simpatía hacia miembros del partido comunista, que a los propios miembros
de la guerrilla liberal y probablemente estos elementos tenían mayores rasgos
idealistas ..."

Respecto al apelativo de comunista que José se ganó, Jairo anota: ''Tenía mayor
simpatía, sí, pero tampoco comulgaba totalmente; lo digo por la relación con
Gerardo Molina. Gerardo Molina sí era militante del partido comunista, pero la
relación (de José) con Gerardo Molina tenía ese límite; hasta donde somos
amigos, pero simpatizamos y José, tenemos muchos puntos ... concordamos en
muchas cosas, sin embargo no era muy, pues en el partido comunista no militó
tampoco. El tenía su ideología, lo que era más importante para José era el bien
público, que la mayor parte de la gente estuviera lo mejor posible y que eso era
la función del Estado, pero que mientras el Estado estuviera mangoneado por
los conservadores y los liberales tenía que haber una tremenda diferencia de
clases. Eso era el punto central de José, la desigualdad social lo estremecía, por
el mal manejo de las finanzas, de la economía".

Ingresar al movimiento revolucionario llanero implicó para José renunciar a sus


pocos privilegios, a las reuniones de fin de semana con sus amigos y contertu-
lios, a no ver, sentir y disfrutar a sus seres queridos (esposa, hijo e hija, madre,
hermanas y hermanos), a su futuro profesional, a la tranquilidad y el sosiego
doméstico, a ser un hombre rico dadas sus capacidades intelectuales y las
relaciones políticas que manejaba y a muchas cosas más que la vida cotidiana
puede ofrecer, para, en cambio, someterse a las condiciones de la vida guerrille-
ra, lo cual no es tarea fácil y menos para un citadino como era José; tener que
UNA GESTA SilENCIADA

aprender a montar a caballo, realizar jornadas extenuantes, sin comida, someti-


do a toda clase de dificultades y perseguido por las Fuerzas Militares; dormir en
el suelo o en chinchorros, someterse a la inclemencia del tiempo a la picadura
de los mosquitos y zancudos, padecer de paludismo, tener que enterrar a los
compañeros y a los campesinos de la zonas por donde transitaba y ver el
sufrimiento de todo este pueblo.

La decisión de José nos pone de relieve, no solo su renuncia a los privilegios,


sino también las renuncias de cualquier guerrillero, quienes, animados por idea-
les nobles y altruistas, van a la lucha armada convencidos de que el género
humano debe cambiar para que termine definitivamente el sistema de opresión y
explotación existente en el mundo.

Con respecto al José guerrillero, que sea Pastor Peña, su guardaespaldas,


quien nos lo describa:

"Bueno, nosotros salimos y cogimos rumbo hacia donde los Fonsecas, al co-
mando de ellos y nos pegan una comisión del Ejército de Maní y unos aviones
atrás y nos pegan una emboscada, una arrinconada en un rincón, oiga, pero eso
daba lástima, sólo hallar gente muriéndose, enfermos y quién sabe cuántos días
que no comían, ¿y nosotros qué? Oiga es que eso es tremendo; una persona
como él, pero él era tan fresco, él era a lo que iba, con esa fe, con esa
esperanza de organizar la cuestión. Entonces ellos llegaron y nos acularon, se
posesionó el Ejército y los aviones que dejaron ahí los soldados nos arrincona-
ron en un rincón más feo, hasta que el Ejército se levantó de ahí del hato y a lo
que salió, montamos ahí sí para donde los Fonsecas; nos fuimos por ahí para
arriba, por esas lomas para arriba. Subiendo arriba teníamos que subir una
pasadita y una bajada por aquí y por aquí. Entonces como era de noche, tipo
diez de la noche que íbamos subiendo, llega y se le rueda el macho, yo no sé
cómo se le rodó y se fue él con todo y macho por esa loma abajo; dije yo, 'ahí
sí quedamos mejor', le dije yo al baquiano, me acuerdo, lo llamaban Pateloma al
muchacho, al baquiano que llevábamos le dije: 'Tírese por ahí para abajo por
esa loma a ver si se salvó el doctor' y entonces al muchacho le dije: 'No se lleve
eso, déjemelo aquí porque a donde vamos'; yo me quedé teniendo la bestia del
baquiano y eso llueva y haga frío y yo que me dormía a lado y lado y ese
pensamiento, la vida del doctor, cómo sería si se fue por ese abismo donde iría
a dar. El hombre se tiró, pues parado también así y para abajo dio con él y le
dieron la vuelta eso duraron como unas dos horas dando la vuelta, hasta salir
donde me dejaron a mí y yo ahí sin poderme ... y esperando, bueno llegaron,
llueva y engarrotados y seguimos y llegamos a donde los Fonseca".
JOSE AlVEAR RESTREPO

En su vida al servicio del pueblo y en especial en sus aportes al movimiento


guerrillero liberal de los Llanos, desde el momento mismo de su llegada a la
residencia de Mesías López y su paso al comando de Álvaro Parra, fue un
permanente aprendizaje; conocer la vida guerrillera obviamente no era tarea
fácil; sin embargo. su coraje, valentía y sobre todo su entrega y convicción le
hacían más fáciles las tareas, su paso por los Comandos y la constante comu-
nicación con los guerrilleros, los Comandantes, la población de las zonas el
sufrimiento, los riesgos asumidos en las largas travesías y algunos combates en
los cuales se vio envuelto, más por coincidencias que por haberlos buscado,
recordemos que la tarea de José no era la de combatir, pues sus aportes
estaban dirigidos más al proceso de capacitación, organización y codificación de
las costumbres y prácticas del movimiento guerrillero. Por considerar que su vida
en estas formas de lucha, reflejaba su especial manera de ser, sentir, vivir y
luchar por objetivos nobles y altruistas, nos permitimos presentar el testimonio
de quien fue su acompañante en esos tiempos de lucha, no tanto por su claridad
conceptual sino por la sencillez y honestidad con la que se expresa este guerri-
llero, que compartió aquellos años de sufrimiento junto a José y especialmente
después de la aprobación de la Ley de la Revolución en Vega Perdida, nos dice
al efecto Pastor Peña:

,;... No, porque cada quien parte a su lugar, un Comando para una parte otro para
otra. Claro que allí entre la gente, los que estábamos afuera, porque no en todo
podía estar uno ahí, se oían voces de esperanza, que eso se organizaba,
porque era que estaba bastante desorganizada la reunión. A él/e oí un progra-
ma del que dijo, ese día si estaba yo ahí, que dijo: "bueno, aquí para vencer al
enemigo tiene que haber un grupo armado de 600 hombres armados para
atacar una comisión ambulante del Ejército y de unos 1.500 o si se pueden más
para atacar un destacamento, pero eso de a 1Ode a 20 eso no se hace nada",
dijo, "es que eso sí porque donde se disparen 1.500 kilos en una descarga, al
enemigo le da miedo". Así le oí decir y eso fue en una reunión. Si la enseñanza
que ese hombre dijo: "mientras tanto eso por ahí grupitos allí, grupitos allá, hay _
tenemos toda la vida en ese problema, pero una comisión que se despegó
digamos de Barranca a Cabuyaro, le sale una comisión de la Revolución eso ya
ahí las instrucciones, de 600 tiros eso no queda títere con cabeza", él para
vencer. .. "y luego agrega ... "... sus capacidades sobre todo el tenía un instinto, un
instinto de una piedad fuera de su valentía, sus valores, él sentía, sentía en él
las calamidades, por eso él estaba luchando, por eso era la lucha, porque él
sentía en su propia carne, en su propio ser las dolencias del pueblo, que lo
atribuían por el conservatismo... "
UNA GESfA SILENCIADA

Los anteriores relatos muestran cómo fue José Alvear Restrepo; sus relaciones
familiares, sociales, políticas y guerrilleras dan cuenta que era un visionario, un
humanista íntegro que consagró su capacidad y su vida al servicio de los po-
bres, para que el futuro de su pueblo no fuera de tragedia y algo pudiera
cambiar para beneficio de la humanidad.
JmE ALVEAR RESrREPO
UNA GfSlA SllfNCIADA

ANEXos·
ANfXO A)

11\ PAZ DH MUNDO Y11\ MISIÓN Df LATINOAMÉRICA


(CHARLL\ fN H ROTARIO)

Señores Rotarios:

Siempre he tenido una gran simpatía por esta noble y generosa institución
establecida sobre la base de un espontáneo y humano sentido de la vida: la
amable amistad que nace de compartir el momento más ameno del día, cual es
el de comer en fraternal compañía.

Y es ésta la segunda vez en que debo agradecer la cordial acogida que bonda-
dosamente me han brindado los rotarios. La primera fue el año pasado en la
bella y alegre ciudad de Barranquilla, donde por galante invitación del compañe-
ro Mr. Rosh, tuve el honor de disertar en el almuerzo rotario sobre el impuesto
de valorización y los problemas urbanos. Ahora fue mi dilecto amigo y distingui-
do cofrade vuestro doctor Adolfo de Bedout, quien me ha dado la oportunidad,
tan lisonjera, de charlar con vosotros.

La circunstancia de ser el Club Rotario lazo vital de la unidad americana, su


ambiente de libertad estimulante para toda buena iniciativa y singularmente la
altísima calidad de todos y cada uno de vosotros, miembros del club de la capital
de mi país, que tenéis la benevolencia de escucharme, son los motivos que me
han determinado, pese a mi modesta oscuridad, para escoger el tema de mayor
importancia entre los problemas de la época, especialmente en lo que se refiere
a nuestro continente.

·. ·······················•••···•··•••·s•:.mll•ittJ. :MH!MHrli!MI111li!íWMi1 181


JmE ALVEAR RESTREPO

l.
La ONU y la paz del mundo. En el corazón de todo ser humano que no sea un
criminal, existe hoy un anhelo supremo: el de una paz mundial duradera y por
eso las deliberaciones de su Consejo de Seguridad se siguen con anheloso
interés por los hombres informados, en todos los rincones del mundo.

Yo, uno de tantos, aunque no amo la vida que me parece amarga, movido por
un entrañable sentido de amor humano al cual no puedo sustraerme, ausculto
con angustiosa zozobra las pulsaciones del corazón del mundo, en este mo-
mento crucial de la historia.

Y como Fischer, el ebanista que fabricó la urna de los votos para el consejo de
seguridad, depositó en ella una hermosa oración, yo también en la soledad de
mi lecho y en la rutina de los días, me torturo con la obsesión de esta pregunta
suprema: ¿Cómo se logrará la paz entre los hombres? ¿Dónde estará la roca
sobre la cual pueda edificarse de modo que la solidez de su estructura resista
las tempestades, como la casa del varón dichoso de que habla la parábola
evangélica?

Porque ya empiezan a soplar los vientos que azotarán con violencia el edificio, y
el cielo se oscurece con amenaza de tormenta.

Hay también en el Evangelio una frase de profundo sentido que se puede


ofrecer como respuesta para la crispada inquietud de la pregunta: "Paz en la
tierra para los hombres de buena voluntad" .

Desgraciadamente, "los hombres de buena voluntad" parece que no hubieran


habitado en este planeta, pues la historia universal es la historia de las guerras.

Reconozco que en la ONU hay un alto grado de buena voluntad, pero, ¿será por
todas las partes suficiente?

Y si existe, en verdad, una buena voluntad perfecta, "una buena voluntad a toda
prueba", ¿qué diría el padre de la filosofía liberal, el pensador de Koenisberg, es
decir: no ya en alto grado, sino completa, en la plenitud de su bondad, bastará
en efecto esa buena voluntad, para afianzar la paz?
UNA GtSTA ~llENCIADA

¡Grandes dificultades tendrá ella qué vencer! Al menós parece necesario que
inunde todos los corazones humanos, y que estemos todos dispuestos a sacrifi-
car algo de nuestros intereses, de nuestras convicciones aún, y de las ventajas
o privilegios que nos hayan concedido las circunstancias, en aras del bien supre-
mo de la paz.

Y estas renuncias tienen que empezar por las potencias máximas y por sus
hombres dirigentes, cuyos actos afectan a todos; por los que están en posicio-
nes tales que pueden decidir los destinos del mundo.

11.

No soy optimista. Entiendo, por sus recientes declaraciones, que el doctor Eduardo
Zuleta Ángel ve en las actuales dificultades que han surgido entre Rusia y las
potencias anglosajonas una discusión de mesa redonda, un tanto enfática y aún
ardiente, pero cordial y franca, que habrá de resolverse en acuerdo estable de
los contrincantes. Y el mismo tono de la disputa de los grandes ileva al diserto y
talentoso jurista colombiano a la conclusión muy importante, de que la diploma-
cia se ha ido despojando de sus tradicionales argucias, de su ancestral herme-
tismo, para darse en abierta desnudez aún a las miradas sorprendidas de noso-
tros los profanos, de los hombres de la calle. Y ello precisamente a fin de que la
opinión pública del mundo ponga su peso a gravitar en orden a reducir al nivel
justo los intereses que surjan encontrados entre las potencias. De modo que
esta especie de apelación de la diplomacia a la conciencia de los pueblos que
son los que han de soportar directamente los sacrificios y los horrores de la
guerra, no puede menos de implicar una tendencia hacia la pacífica solución de
los conflictos.

Hermosa concepción intelectual de la política del mundo es ésta del doctor


Zuleta Ángel, quien viene de presidir la junta preparatoria de la ONU. Y aunque
muy elevada, no se la puede tildar de estratosférica, pues se basa en hechos
concretos, demostrativos del anhelo que anima a las naciones todas por conser-
var la paz. '

No obstante, creo que se inspira en la misma ilusión que nos hicimos muchos
allá por las calendas de 1937 y 1938 y en la primera mitad de 1939, cuando nos
resistimos a creer que en Europa se lanzase de nuevo a la guerra la misma
generado que sufra los horrores del anterior cataclismo. Pensamos que la ex-
La·. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .----~. .

JOSf ALVEAR RESlRfPO

pansión alemana, iniciada con hechos tan parecidos alos de ahora surgen en el ·
mediano oriente y los que han ocurrido en algunos lugares de Europa, se nutría
del solo temor de los pueblos, pero que cesaría cuando la pasividad de los
aliados llegara a su límite. Y creíamos ver demostrada nuestra hipótesis cuando
Hitler demoró la invasión de Danzig. Dieciseis millones de bajas humanas entre
muertos y heridos, que dejó la guerra del 14 al 18, algo habían de pesar en la
conciencia y en el sentimiento de los pueblos y de sus dirigentes.

El error en que incurrimos en onces nos ha hecho meditar más hondamente en


los abismos del corazón del hombre, para indagar la causa de las guerras, y la
tendencia que pueda oponerse con éxito a su ambición de dominio y a su
ferocidad atávicas y morbosas. Y hemos llegado a creer que el furor bélico sólo
pasará al archivo de la historia, cuando el hombre, disfrutando de un aceptable .
vivir en todas partes, llegue a preferir la risa y la comodidad sobre el deseo
innoble de someter sus semejantes a su voluntad y servidumbre. Y no se ve
cuándo haya de asomar esta alba de salud, en el panorama de la tarada espe-
cie.

No puede negarse que por obra de la radio, la prensa y los demás medios
modernos de información y difusión de la cultura, la diplomacia ha avanzado un
buen trecho hacia la explicitud, debido a que los gobiernos conocen mejor los
sentires y pareceres de sus pueblos y de la humanidad en general, y a que las
masas van siendo cada vez menos ciegas e incautas.

Mas, definiendo los conceptos de sinceridad y diplomacia, veremos hasta dónde


son opuestos y cuán largo es el camino que falta por andar, para que desapa-
rezca su antimonia.

Sinceridad es hablar sencillamente en conformidad con nuestros pareceres y


deseos, o en frase evangélica perfecta:

" es decir si, sí, o no, no".

Diplomacia es el arte de conducir las relaciones de los pueblos, vale decir: El


arte de preparar las guerras. ·

A quien desee ver frustrado su propósito, a quien prefiera el lugar de la víctima


al del verdugo, no cabe duda que le conviene seguir el consejo del Maestro. Por
UNA GESTA SILENCIADA

cierto, que yo soy de ese partido y reconozco más noble, más elegante y más
fecundo, el martirio, al fracaso.

Mas, quien persiga el éxito, quien desee prevalecer, que oculte su objetivo y que
se cargue de mesas. Éste es el único sendero del triunfo y el único conforme al
natural inteligente y avieso del hombre.

Ahora bien, el diplomático no puede llevarse de un sentido místico de la vida, del


anhelo de sacrificio y vencimiento, porque su función es compleja y representa-
tiva. Le toca llevar al triunfo la comunidad que en él confía. Su función es de
reserva y perspicacia. Descubrir los propósitos de los pueblos rivales y custodiar,
como un tesoro, en el sigilo, las ambiciones del suyo: dejarlas conocer es
traicionarlas y echarlas a perder.

Cuando el filósofo griego definió al hombre llamándole "bípedo implume", debió


más bien decir: animal mentiroso.

El hombre aborrece la verdad, y el día, día celestial y quimérico, en que reine la


sinceridad, se habrá acabado la diplomacia, y con ella las guerras, como si no
existiéramos los abogados no habría pleitos, y la humanidad sería feliz, según la
lógica picaresca de don Francisco de Quevedo y Villegas.

Sana hermenéutica para la interpretación de ciertos modos explícitos en el


lenguaje de las chancillerías nos da el genio de Rafael Núñez, cuando dice en
"Que sais je"

" A veces avaricia es la largueza,


reserva y disimulo la franqueza
la inocencia y cando malignidad".

El hombre sigue siendo el mismo siempre: asesinó a Jesucristo y sigue robando,


mintiendo, matando, rezando. Inventa la radio y la bomba atómica y seguirá
robando, mintiendo, matando, guerreando, sin mirar los funestos resultados de
su ambición. Nuestra naturaleza no ha variado, continúa plasmada en las tres
concupiscencias.

Es una evolución muy larga la que nos separa todavía de una era de paz, en la
cual no queremos dejar de soñar.
JOSE liLVfAR RHlREPO

Quizá antes de alcanzar esa meta hayamos de cambiar de forma, en complica- ·


da metamorfosis anatómica, que podría idear el más ilustre de los colombianos,
profesor López de Mesa, hacia un organismo superior.

111.

El mundo se ha vuelto muy pequeño; en frase como ésta el ex presidente


Roosevelt de los Estados Unidos de Norteamérica (ante cuya memoria nos
descubrimos con respeto, con admiración y con cariño todos los hombres aman-
tes de la libertad) expresó una de las más importantes realidades políticas de la
época que nos ha tocado en suerte vivir.

Yo tengo un pequeño mapamundi en mi escritorio, y acostumbro buscar en él los


lugares de donde proceden las noticias internacionales. Y he aquí que no puedo
sustraerme a la consideración de que me tardo más en hallar esos lugares, para
lo cual me basta darle media vuelta a la pequeña esfera, de lo que se ha tardado
la noticia para llegar hasta nosotros, por las ondas hertzianas. Por otra parte, la
aviación, que en un futuro breve habrá reemplazado hasta a los trasatlánticos de
carga, tiene ya un desarrollo que permite superar el récord de 97 horas en que
hace algunos pocos años se le dio la vuelta al planeta. Parece que esto se haga
ya en 80 horas. Barcos, ferrocarriles y carreteras surcan todas las tierras, los
ríos y los mares. Las redes de telégrafos y teléfonos se extienden por doquiera,
penetran a las selvas más intrincadas y atraviesan los más dilatados desiertos.
El océano ya no es una barrera, pues la guerra pasada nos mostró adversarios,
como los Estados Unidos y el Japón, separados por más de doce mil millas
marinas, y el comercio y las industrias se expanden en todas las direcciones de
la rosa náutica, para irrigar, desde cualquier punto, la superficie entera del globo.

Es completamente cierto que hoy se tardaría menos un despacho que emitiera


una autoridad central del mundo, para los antípodas, y menos también la acción -
coercitiva que fuese necesaria para imponer su cumplimiento, de lo que hubiera
sido en 1900 una del gobierno de Bogotá para un comisario de Quibdó, para un
gobernador de Nariño y aun de Boyacá.

IV
Confederación de todos los países. Desde pequeño he soñado con una confe-
deración mundial. Después he visto que ese sueño pertenece a muchos hom-
e
UNA GESfA SilENCIADA

bres conspicuos. Y ahora ya no es ajeno a las mentes de muchos de aquellos


que el Presidente Truman llama, con acierto, "hombres comunes de todo el
mundo", es decir: que no son soñadores, como yo, sino que viven en las cotidia-
nas realidades.

Precisamente en el último número de Selecciones se publica el resumen de un


libro de Emery Reves, "Anatomía de la paz" que propugna la confederación
mundial, con la idea de que la única causa de las guerras es el ejercicio ilimitado
de la soberanía por las naciones-estados.

En efecto, creo que reuniendo los estados actuales en confederaciones más


amplias, basadas en la comunidad objetiva de intereses, de razas, de lenguas,
de religiones, de historia, de geografía, de costumbres, de formas de gobierno,
etc., esfumando y borrando fronteras paulatinamente e incrementando por una
intensa, dilatada y· noble propaganda de ideas y sentimientos, el sentido de la
solidaridad humana mundial, se ganará mucho en la lucha secular por la con-
quista de la paz.

Organizada civilmente una confederación de todos los países sobre las bases
del sistema democrático, por fortuna hoy triunfante y acatado en todo el mundo,
de modo que las diversas tendencias ideológicas puedan alternarse o disputarse
en elecciones libres y periódicamente el gobierno central, se eliminarían las
guerras entre países, y solamente podrían surgir discordias entre los partidos
que formen las diversas proposiciones de gobierno, del mismo orden que han
sido y son las luchas intestinas en cada nación. Si el socialismo perdía unas
elecciones, tendría en la oposición medios de controlar el gobierno liberal o
consérvador, de cotejar ante la opinión sus sistemas con los de los otros parti-
dos, y logrando convencer a la opinión mundial de su conveniencia, ganaría el
gobierno.

Pero una tal confederación sería apenas la estructura externa de la paz. Es tal el
desajuste de la actual organización capitalista del mundo, que no podrá haber
paz mientras subsistan diferencias tan injustas desproporcionadas e irritantes,
en las suertes de los individuos y los pueblos. Aquí me aparto de Emery Reves
para buscar la causa profunda de las guerras, la cual creo encontrar en los
conflictos de intereses entre los pueblos satisfechos.

Es preciso hacer primero un equilibrio a base de justicia económica para los


individuos y los pueblos, y levantar el nivel de la vida de todos los hombres de
modo que vivan satisfechos.
JO~t hlVEhR RHJREPO

V.
Tareas de la ONU. Algún gran pensador, que no recuerdo ahora, tal vez Disraeli
o Montesquieu, dijo que el derecho sustantivo ha fracasado entre los ceremonia-
les y las marañas del procedimiento.

La ONU, si quiere cumplir la misión que la humanidad, le ha encomendado y no


defraudar las esperanzas de los hombres comunes, tendrá que atender antes a
lo sustancial que a las maneras intrincadas del protocolo y de la diplomacia abrir
todas las ventanas a la luz.

Y su tarea debe encaminarse primero al establecimiento de la justicia social en


el mundo, por medio de un reparto equitativo de las riquezas y los dones de la
vida entre los pueblos y los individuos, y luego dar los pasos encaminados a
lograr la armonía política del mundo, su unidad, que ya no parece utopía, y a
confederarlo, si posible, sobre bases de justicia distributiva en el poder relativo
de los diversos países.

Es un hecho y está justificado, que las naciones más poderosas y más cultas
están llamadas a ejercer una mayor preponderancia proporcional en los destinos
mundiales.

Para lograr estos fines la ONU dispone de dos medios, a mi parecer idóneos:

Primero. El Banco Internacional, que debe destinarse a la solución de los proble-


mas sociales y económicos, y segundo, su función directora de la política del
mundo, que debe propiciar, como objetivo inmediato, las confederaciones regio-
nales, de acuerdo con las ya anotadas afinidades de los Pueblos.

De otro modo no hará más de lo que hizo o no hizo, la Liga de Ginebra.

VI
El Banco Internacional. En artículo del 22 de marzo último, que gentilmente me
publicó El Liberal de esta ciudad, dije:

"El Banco Internacional, complementado por la estabilización de la moneda, está


llamado a jugar el papel de primera importancia en el mantenimiento de la paz
'··-----------------------------lltfiiii!\IIJK..
UNA GESTA SILENCIADA

del mundo. Y para ello necesita ser una organización neutra, desvinculada de
toda egoencia nacional, de todo poderío o imperialismo, al servicio de la huma-
nidad en conjunto. De otro lado, no vendría a ser sino un semillero de ortigas, el
almácigo de las más enconadas contiendas.

La historia universal lleva a la conclusión inevitable de que el móvil profundo de


las guerras es un conflicto de intereses económicos entre los pueblos rivales y,
en el mundo moderno, la cuestión social, pues, como dijo muy bien el canciller
de México, Excelentísimo Ezequiel Padilla, al inaugurar las sesiones de la histó-
rica Conferencia lnteramericana de Chapultepec: Mientras haya pueblos misera-
bles condenados a trabajar para enriquecer a otros, estará minada la base
misma de la organización mundial de la paz.

Siendo esto así, como no cabe duda que lo es, el Banco Internacional debe
atacar la raíz misma del mal. Su finalidad y sus programas están señalados
perentoriamente por esta realidad. A él compete solucionar el problema social
del mundo, lo cual garantizará una era prolongada de "paz en la tierra, fecunda
en bienes para todos, porque un mundo de hombres satisfechos no se ve cómo
habría de ir a los campos de batalla.

Y no se me diga que esto es utópico: basta para lograrlo un poco, un mínimo


exiguo de "buena voluntad" (esencia más escasa que el almizcle), y una peque-
ña dosis de sensatez, que en tan grandes proporciones atribuye hoy el mundo a
los grandes conductores de sus destinos.

Cuando nuestro distinguido compatriota don Emilio Toro salía para Chapultepec,
en representación de Colombia tuve oportunidad de obsequiarlo (y a cada uno
de los miembros de nuestra delegación) con un librajo mío, "El Hombre de la
Granja" en el cual, entre otras cosas importantes sobre la política del mundo,
proponía yo la creación de un Banco Internacional, con esta idea básica.

Sin embargo, es cosa extraña que la humanidad no se persuada de la bondad


de las doctrinas que conquista, sino mediante las más costosas experiencias y
desgraciadamente olvida también muy pronto los más horrorosos sacrificios. En
efecto: con los solos gastos de guerra, se hubiera podido solucionar el problema
social del mundo y sentar la base de una paz duradera, sin destruir tantas vidas,
sin inutilizar tantos brazos productores de riqueza, ni tantos bienes materiales,
como los que se han destruido y se destruirán en busca de esa meta, por
ceguedad, por codicia, o simplemente por satisfacer los instintos de la bestia.
JmE ALVEAR RESfRfPO

Véase si no lo que son los presupuestos de guerra del Imperio Británico, de los
Estados Unidos, de Alemania, de Rusia y de las demás naciones en conflicto.
Piénsese en el bienestar que se hubiera podido dar a la humanidad con un
reparto adecuado y una sana administración de esas ingentes sumas, distribu-
ción que hubiera podido hacerse por medio de bancos, en forma rotativa, mediante
reintegros, en todo el mundo. ¿Y quién podrá decir que era mejor emplearla en
la destrucción de hombres, de ciudades, de cosechas, de barcos, y en la inutili-
zación de territorios aptos para la producción de los elementos necesarios a la
vida?

Pues bien, ahora cuando ya los tres grandes victoriosos que tan pródigamente
nos regalaron en la propaganda de guerra con mares de promesas de un mundo
mejor y libre del espanto de la guerra, se ocupan de organizar la paz sobre
bases firmes y sólidas, yo como uno de tantos millones de hombres sin impor-
tancia, que cuando más llegaremos a ser algún día carne de bomba atómica,
por Latinoaméricé;l., y en nombre del sentimiento íntimo de toda la humanidad
actual, levanto mi voz sincera para conjurar a los dirigentes de Rusia, de Esta-
dos Unidos y del Imperio Británico, a que en vez de acrecentar sus rivalidades
para encender una nueva conflagración, destinen los recursos que ya empiezan
a llevar a sus presupuestos de guerra, para dotar al Banco Internacional de
modo suficiente a que éste pueda enriquecer el mundo y ller¡arlo de paz, de
prosperidad y de dicha, para bien de todos.

Tal institución debería funcionar como dependencia de la ONU, a fin de que sea
independiente de toda aspiración nacionalista o imperial. Tal vez sea éste el
único medio y la última oportunidad que tiene el mundo de entrar pacíficamente
en la era de la justicia social".

Ahora añado, ante vosotros, que la organización de ese Banco puede hacerse
sobre estas líneas generales: señalar un cupo correspondiente a cada país,
fijado de acuerdo con el número de su población, la cuantía de sus recursos
naturales y el nivel promedio de la vida, apreciado relativamente al de los demás
países. Dentro de ese cupo se harán préstamos a bajo interés y reembolsable el
capital en cuotas y por plazos que se compadezcan con las necesidades de
subsistencia de las familias prestatarias y con las épocas de producción de las
cosechas o de los artículos de que se trate en cada caso y con las fluctuaciones
del precio en los mercados.
UNA GfSTA SILENCIADA

La ganancia del Banco será la paz social e internacional de modo que los
capitales estarán más seguros que invirtiendo ese dinero en la recíproca des-
trucción de la guerra. El Banco podrá sostenerse, porque los beneficiados paga-
rán, ya que no es dudoso sino cierto el hecho de que todo ser humano es capaz
en el actual estado de la tierra de producir lo suficiente para su holgada subsis-
tencia, con el apoyo del capital necesario para la espera inicial. Los deudores
serán, pues, por obra del mismo Banco y de su trabajo, solventes.

Las confederaciones regionales. En conversación que tuve a principios del año


pasado con el doctor Roberto Urdaneta Arbeláez, distinguido internacionalista y
diplomático de nuestra patria, que había publicado en esos días en la revista
América un sustancioso artículo sobre "pactos regionales", en torno a ciertas
cláusulas del acuerdo de Yalta, tuve la satisfacción de oírlo expresarse con
gallarda franqueza, que estaba completamente de acuerdo conmigo en la tesis
de que las agrupaciones regionales de países pequeños, son la cuña que hace
falta a la estructura de la paz mundial.

Me mostró entonces una nota que leí en el original inglés, por medio de la cual
el entonces secretario de Estado norteamericano, señor Eduard Stetinius, felici-
taba a nuestro ilustre compatriota por la admirable labor que realizó como Vice-
presidente de la Comisión de Negocios Internacionales en conferencia de
Chapultepec, donde, en su carácter de delegado colombiano había sostenido
puntos de vista semejantes a los de su artículo sobre propiciación de los pactos
regionales, y la necesidad de que éstos fueran respetados por las determinacio-
nes generales de las naciones unidas.

VIl
Elogio de la democracia y de los Estados Unidos. Esto acredita una vez más la
ventaja sustancial de la democracia sobre los regímenes dictatoriales y absolu-
tos, pues todas las ideas encuentra aquí no un ambiente de coacción o de
rechazo inconsulto, sino de libre examen y de oportunidad para realizarse, si en
la prueba demuestran su bondad y conveniencia. Y ha sido gran fortuna históri-
ca para los pueblos latinoamericanos, que a la cabeza de los destinos de Amé-
rica se halle una gran nación inspirada en los más nobles ideales de libertad y
de igualdad humana .

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JOSE ALVEAR RESTREPO

Yo hago el más franco reconocimiento de fe en la dem'ocracia y siento orgullo de


que nuestra Tierra Nueva, fértil para todo lo grande y generoso, sea, en cambio,
estéril para la semilla de tiranía. Si una potencia totalitaria hubiese logrado un
poderío como el de los Estados Unidos en este continente, no sólo no hubiése-
mos disfrutado nosotros de libertad y de paz sino que nos hubiésemos destroza-
do brutalmente como la pobre Europa.

Son hoy los Estados Unidos, probablemente, la primera potencia del mundo y,
coexistiendo con ese poderío inmenso nosotros, en los vecinos países débiles,
respiramos a pulmones, llenos, un aire perlumado de libertad.

VIII
La confederación latinoamericana. En el mismo librajo mío que ya he menciona-
do, apunté concretamente las bases para una confederación latinoamericana,
así:

Los pueblos de Latinoamérica tienen todos los elementos de nacionalidad nece-


sarios para agruparse bajo una sola bandera: la misma raza, la misma lengua, la
misma religión; la geografía los reúne, su historia es igual, desde el sueño
secular de los indígenas, el despuntar el sol de la cultura en las carabelas de
Colón, la brava conquista hispana, la fusión de las razas y el acendrarse las
costumbres en la colonia, la prodigiosa epopeya emancipadora que se produjo
por los mismos días en todas partes, hasta las repúblicas que nacen y ahora
entran en el principio de la pubertad. Hay hasta la misma concepción filosófico-
política, pues, como dice Barba Jacob: "El patíbulo de Querétaro estatuyó la
intangibilidad de la forma republicana en el mundo de Colón". Son los mismos
sus intereses y existe la comunidad de los destinos futuros, y por sobre todo un
sentimiento unánime de solidaridad los une, pues desde El Paso al Cabo de
Hornos nos queremos iguales y hermanos. Nada que pregone esta realidad con
mayor elocuencia que las cuerdas del tiple o la guitarra.

Los hechos mundiales están gritando a la patria latinoamericana que proceda a


darse su constitución. Esa constitución, que existe implícita y clara, quiere ser
traducida en formas convencionales expresas. Sobre sus líneas generales no es
posible vacilar:

1. Cada país conservará íntegra su soberanía, como la tiene actualmente.


o M

UNA GESTA SILENCIADA

2. En cada país continuarán rigiendo las mismas leyes civiles, políticas y socia- :
les.
3. Al confederarse los estados, el pueblo de cada nación delega en el gobierno
general las funciones de la soberanía atañaderas: a) a las relaciones exterio-
res o internacionales y la guerra; b) a la hacienda general que estará formada
por los ingresos que los estados confederados le cedan, según acuerdo; e) a
la marina, ,la aviación y demás comunicaciones; d) a la dirección de la econo-
mía.
4. El gobierno general estará formado por un presidente que será elegido en
votación popular para períodos de por ejemplo cuatro años y se procurará en
lo posible sentar una base rotativa para que la presidencia corresponda a
ciudadanos de todos los países reunidos por un senado compuesto de un
senador de cada nación confederada, una cámara común de un diputado por
cada 500.000 habitantes o fracción siendo cada país un círculo electoral; y
un corte suprema confedera! un magistrado de cada país, encargada de
dirimir las cuestiones entre las distintas regiones, entre los estados y la unión,
entre el gobierno y la legislatura, y decidir sobre exequibilidad de las leyes.
Habrá también los organismos de control y fiscalía.

Estas bases serán convenidas en conferencia de cancilleres o plenipotenciarios


y sometidas a un referéndum popular que se verificará inmediatamente.

La sede del gobierno general será también elegida por la conferencia de pleni-
potenciarios. Con su visión genial, Bolívar había indicado a Panamá. Si una
ciudad de esta nación pudiera aprovecharse, sin ocasión de conflicto con los
Estados Unidos del Norte que tienen el Canal; sería evidentemente el lugar, por
su situación, de equidistancia o centro. Barba Jacob señaló a México, podría ser
y tiene buenos títulos. Colombia puede ceder a la confederación el archipiélago
de San Andrés y Providencia para este efecto o cualquier localidad de su territo-
rio o el que se juzgue apta.

Esta confederación no tiene sentido alguno de hostilidad para con los Estados
Unidos. Por el contrario, estaría inspirada en el más sincero sentimiento de
buena voluntad y a una amistad completa, y de colaboración continental. Quizá
más tarde las dos naciones y el Canadá formarán una sola patria bajo el nombre
tutelar de Cristóbal Colón.

Para Washington no puede dudarse que es mejor tener un vecino rico y pudien-
te que veinte vecinos pobres y precarios. Habría una troncal autorizada e idónea
JOSf AlVfAR RfSTRfPO

para tratar los grandes problemas americanos. Si la política de buen vecino es


sincera de parte del gobierno yankee, no obstruirá sino que propiciará nuestra
confederación.

¿Y cómo estará más seguro el hemisferio? Defendido por dos grandes naciones
amigas y poderosas, o en manos de una gran potencia rodeada por veinte
países pobres y descontentos. ¿Dónde tendrá mejor eco una campaña extraña
de quinta columna?

La unión latinoamericana no tendrá pretensiones de dominio y conquista sino de


independencia. Nuestra ambición se limita a vivir bien y a ser bien tratados.
Nosotros, a nuestra vez, dejaremos vivir a los demás y trataremos con amor a
todos los hombres. Latinoamérica será la gran abanderada de la paz mundial
libre de codicia y llena de abundancia; en vez de hacer cañones, predicará la
armonía del mundo.

Las ventajas de esta nueva organización, aparte de garantizar la soberanía de


los pueblos confederados, serán óptimas en todos los órdenes y para todo el
continente. Voy a fijarme tan solo en la dirección de la economía.

La dirección de la economía. Habrá una comisión de técnicos, asesora del


ejecutivo central que, disponiendo de ingenieros agrícolas e industriales y de
expertos en comercio diseminados por todo el territorio, estudiarán las condicio-
nes de los campos, los yacimientos minerales las necesidades del consumo y
las facilidades de intercambio.

Esa comisión hará los planes de cultivos, señalando las zonas aptas para la
producción del trigo, de la patata, de la soya y hasta de las orquídeas; aprove-
chará para la ganadería las extensiones de pastos naturales como nuestros
llanos del oriente y proveerá de abonos; defenderá los bosques y reglamentará
su beneficio en forma que permita la reproducción de los árboles cortados; hará
los planes de colonización, sanificará las tierras señaladas para el estableci-
miento de las nuevas colonias, regulará la producción de cada artículo conforme
a la apetencia de los mercados. La eficacia de su función evitará que se queme
el trigo y que se arroje al mar el café brasilero, y cesará por su obra el logro
codicioso de los intermediarios a costa de productores y consumidores. Para
todo tendrá facultades y medios eficaces, emanados de la soberanía y los
recursos del gobierno.
e
UNA GESTA SilENCIADA

Ese organismo obrará de acuerdo con el igual de Washington; será la verdadera ·


y efectiva coordinación de asuntos americanos. Los hombres de negocios ten-
drán admirables oportunidades y legarán a sus hijos con la fortuna, la in-
dependencia, que ahora están sacrificando a ventajas efímeras.

Organizada así, Latinoamérica será una "gran potencia moral" que influirá deci-
sivamente en los destino mundiales. Habrá cumplido su gran misión histórica y
humana.

IX
La bomba atómica y algunos de sus efectos en la futura política internacional.
En cuanto al problema de la tiranía y la libertad, la bomba atómica no ha
cambiado esencialmente los términos en que se le ha planteado al hombre
desde que empezó a vivir en la historia: Sea usted mi esclavo, -No. Si no, lo
mato-. Me da lo mismo que lo haga usted con el hacha de sílex o con la bomba
atómica, es la respuesta.

Sobre esta energía tremenda vivirá siempre .la conciencia del hombre que ama
"la libertad más que la vida", el cual se seguirá siempre en esta cuestión, la
consigna que, en frase de divina sencillez, diera Jesucristo a sus discípulos: "No
temáis a los que pueden matar el cuerpo y nada pueden contra el alma". El
alma, en este caso, es el sentido de la libertad.

Verdad es que todo poder tiende a expandirse, a extremarse. Pero el poder de


la energía atómica es de tal naturaleza que ejercerlo es destruirlo, si se emplea
con fines de imposición o de conquista. Aun suponiendo que llegue a quedar en
manos del tirano, del absolutista, del imperialista, éste no podrá utilizarlo sino a
costa de su propio imperio. Es un jaque, no un mate, pues, si se actúa, destruye
las piezas y el tablero, una espada de Damocles, cuya amenaza resulta ineficaz,
ya que hundirla sería igualmente fatal para el que la moviese que para la
víctima. Y aunque se diga que la rebeldía no prende al mismo tiempo en todas
partes -lo que es cierto- y en ello se basa la disciplina de las cárceles y de los
cuarteles, sigo creyendo que el instinto de conservación de la humanidad es un
límite suficiente para la terrible potencialidad de esta arma.

En un camión que rueda por una de nuestras carreteras de montaña -por ejem-
plo la de Cambao-, le basta al conductor dar media vuelta al volante para que él
JOSf ALVEAR RESTREPO

y todos los pasajeros caigan al abismo; muchas veces va borracho y hasta con
deseos suicidas y sin embargo no da la media vuelta. El chofer del mundo, que
son las potencias dominantes, vive satisfecho y no es de creer que quiera lanzar
su carro a un completo cataclismo. Y aun sería bueno que lo hiciese, ya que no
para él, al menos sí para los explotados. El que se lucra es el único que sale
perdiendo. Nadie cree ya, y menos desde que el presidente Truman solicitó
oficialmente a la ONU declarar fuera de la ley el uso de la bomba atómica en la
guerra, que ésta sea un secreto exclusivo de los Estados Unidos de Norteamé-
rica. Por lo mismo, entre las grandes potencias, abocadas como se ve a un
conflicto próximo, vendrá un acuerdo implícito o explícito de no acudir a tan
terrible arma, como convienen los tahúres expertos en no usar dados cargados.

Porque es un hecho que la guerra se origina en la lucha de intereses, en la


ambición de lograr mercados, y sería tan absurdo destruir éstos con la bomba
atómica, como si los jugadores quemaran los billetes de las apuestas. En la
guerra se destruye a los enemigos, no propiamente por destruirlos, sino por la
ambición de predominar sobre los que quedan.

Todas estas consideraciones juegan en el caso de que la bomba atómica sea,


en efecto, un poder suficiente para destruir el mundo. En caso de que sea más
limitada su capacidad demoledora, ya por el altísimo costo de su producción, por
la escasez de algunos de los elementos necesarios para producirla, o por cua-
lesquiera otras causas, es evidente que, hasta el momento, y mientras no se
haya descubierto un sistema por ejemplo de hacerla estallar en la fábrica, por
medio de ondas hertzianas o algo similar, la única arma de defensa es la misma
que opuso Rusia al ejército alemán: la extensión.

Pueblos como Rusia, el Imperio Británico, Latinoamérica, pueden resistir con


éxito la famosa energía de los átomos, pues para vencerlos sería necesario
destruir el mundo. Nuestro planeta no podría seguir girando en su órbita con la
destrucción de una parte tan grande de su volumen.

Pero de otro modo, si es verdad que esta fuerza se expande en líneas horizon-
tales o en conos verticales de ancha base, y que por lo mismo no afecta sino las
capas de la superficie, que es donde se encuentra la vida humana, habrá una
defensa subterránea, y la humanidad renuncia al goce del sol aunque no sea
sino para sacar hulla .

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UNA GESlA SILENCIADA

Sin embargo, creo que uno de los efectos más inmediatos de la bomba atómica
va a ser el traslado de la sede del Imperio Británico al Canadá y, por mi parte, no
vacilo en considerar ya a Inglaterra como un país americano. En efecto, esa isla
resulta demasiado vulnerable para un arma de tal naturaleza. Bienvenida Albión
a nuestro hemisferio.

La bomba atómica producirá un retorno a la vida rural, pues no parece aconse-


jable seguir viviendo en grandes ciudades, ni invertir los capitales en levantar
nuevas urbes.

Creo también, aunque peque de optimista, que todos los intereses humanos
militan en el sentido de utilizar la energía atómica con fines provechosos, y el
solo trópico puede consumir todo el uranio del mundo, en la desecación de
pantanos donde se incuban las larvas del anofeles, del tse-tse, y de tantos otros
flagelos que azotan a nuestra especie.

En la semana pasada dio la prensa información sobre propagación del germen


de la parálisis infantil mediante un nuevo tipo de bomba. Esta arma, que está
vedada por el más elemental sentido de humanidad y por el derecho internacio-
nal, no fue usada siquiera por los nazis en la guerra pasada.

La política del hemisferio. He sido partidario de la política de solidaridad del


hemisferio occidental, preconizada por el gran Roosevelt. La he entendido como
una concreción de la doctrina Monroe, de "América para los americanos" y como
una actitud defensiva de largo alcance.

Sigo compartiendo esta visión de solidaridad americana.

Sin embargo, los hechos que se han producido en el breve periodo de posgue-
rra, me persuaden de que debe revisarse esa política en orden a fijar su verda-
dero alcance:

Las actuales circunstancias del mundo son graves y, si queremos ser honrados
no podemos cerrar los ojos, por miedo, a los peligros del proceso histórico que
se está cumpliendo y en cuyas resultas vamos a ser implicados necesariamente.
Tenemos que mirar de cara al sol.

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JmE ALVEAR RESIREPO

Entre la frontera de México y los Estados Unidos, al Norte y el mar de Magallanes,


al Sur, vivimos unos ciento treinta millones de hombres que, frente a los grandes
problemas internacionales, ocupamos exactamente la misma posición.

Por lo mismo, los dirigentes están obligados a tener una conciencia de los
destinos comunes. Somos unos países débiles en poderío militar y económico;
nuestra cultura es tanto un buen trecho retrasada en comparación de la que
poseen los países grandes, en muchos órdenes de cosas; pero en cuanto al
derecho internacional, vamos a la vanguardia del mundo, pues con las normas
panamericanas hemos logrado muchas veces lo que nunca alcanzó la sabia
Europa: solucionar pacíficamente los conflictos que han surgido entre los distin-
tos estados. Por otra parte, controlamos los recursos de las dos terceras partes
del territorio americano.

Cuando se formuló la política del hemisferio, los Estados Unidos estaban ape-
nas abocados a la posibilidad del conflicto con los nazis, que aspiraban al
dominio mundial.

Si Latinoamérica hubiera franqueado sus recursos a Hitler, el triunfo del eje


hubiera sido inevitable. Nuestra actuación, aunque pacífica, en mucho fue eficaz
en favor de las democracias.

Ahora se perfila la contienda entre Rusia y las potencias anglosajonas, es decir


entre los mismos tres pueblos que lucharon juntos por la libertad del mundo.

¿Cuál debe ser nuestra actitud frente a este problema? El Presidente Truman
dijo con toda claridad recientemente que la próxima guerra será entre hemisfe-
rios. Pero esa guerra es evitable y tiene que ser evitada.

Latinoamérica, que sería la primera víctima, pues como dice un sabio proverbio
hindú: "la pobre yerba es la que sufre cuando dos reyes se hacen la guerra",
debe asumir una actitud definida en orden a evitar el conflicto y advertir por
medio de palmarias declaraciones de sus cancillerías que no participará en
modo alguno en la contienda, y que ninguna de las partes beligerantes podrá
contar con el suministro de sus materiales para usos bélicos.

Nosotros hemos aceptado la política del hemisferio, como una política de paz y
subordinada a un generoso sentido de solidaridad humana mundial. Aceptamos

...... · .·.·.·...·.· .· · .·. ·.·. ·. · .· ·.·.·. · .· .· .·.·. .:·.'.:·. ·.' ·'.·'. . . . .:.·. '.·'. .: : : ·.:':.':· : : ·. ·. ·.: :·. ·.: : : : : :. .: : : : : : : .: : : : .· ·. '·. 198 ,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,.,.,.,.,.·,•,•,•,•.•••••
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e
UNA GESTA SilENCIADA

también esa política como política de guerra contra el eje totalitario y como
defensa de cualquier agresión contra un país americano

Pero, ante las nuevas situaciones surgidas, no podemos continuarla en cuanto


signifique una frontera o trinchera que los separe de los pueblos europeos
asiáticos, africanos y de Oceanía ni como medio de preparación prebélica que
vaya a marcar nuestra posición en el evento de un conflicto armado entre unas
y otras de las naciones unidas.

Reemplazar las fronteras entre naciones por las fronteras entre los hemisferios
no es mejor, sino más funesto, porque no hará sino dar mayores proporciones al
cataclismo en vez de propender a la armonía y la paz. Más amplia, más justa,
más humana, más bella y también más objetiva y realista, es la idea de solida-
ridad mundial.

En efecto: si el poder de la bomba atómica es suficiente para destruir el planeta,


se ve claro que éste no sobrevivirá a la guerra de hemisferios. De otro modo, las
devastaciones, no obstante, serían tales, que ningún motivo puede justificarlas.
El hemisferio occidental comprende la América y la mayor parte de los océanos
Pacífico y Atlántico, es decir una cuarta parte de la extensión territorial del globo
y está habitado por una octava parte de su población total.

Esto demuestra claramente que la creación de unas fronteras que nos separen
del resto del mundo, como línea permanente, nos coloca en una posición de
marcada inferioridad, desde el punto de vista estratégico, sean cuales fueren las
ventajas que en la actualidad y en un futuro próximo pueda ello traernos.

Hay también una gran injusticia en el hecho de apropiarnos, como privilegiados,


una doble porción de la tierra, por cabeza, respecto a l.os pobladores del viejo
mundo. La inconformidad del otro hemisferio sería una amenaza permanente
contra nuestra propia seguridad, la cual se hará más y más aguda, a medida
que, aumentando la población del mundo, se hagan más difíciles las condiciones
de vida en el hemisferio oriental sobresaturado y empobrecido.

Nuestra Tierra Nueva es un crisol gigantesco donde deben fundirse todas las
razas para producir el tipo humano superior, amalgama de todos los metales
humanos, que por lo mismo habrá resuelto en cada individuo las antinomias y
estará estructurado biológicamente para la armonía y la paz.
JOH ALVEAR RESTREPO

Ahora bien: el mundo tiene hoy poco más de dos mil millones de habitantes.
Tiene capacidad para sustentar unos diez mil millones con los medios de subsis-
tencia conocidos hasta hoy (es decir, cosechas, animales, etc.), y seguramente
muchos más con los que las ciencias están descubriendo.

Es, pues, vergonzoso e injustificable que haya regiones azotadas por el hambre
y es indispensable distribuir mejor la población del mundo, por medio de coloni-
zadores en grande escala que vengan a descongestionar las regiones superpobla-
das y a permitir el aprovechamiento de las incultas.

La guerra pasada, no podemos desconocerlo, se debió en gran parte a la


superpoblación de la Europa Central y del Japón, respecto a sus recursos natu-
rales y a sus extensiones, lo cual determinó su expansionismo y les dio uno de
los argumentos que con mayor efecto esgrimieron para justificarlo: Una caldera
de vapor no puede presionar indefinidamente las paredes sin que se produzca el
estallido.

Una gran misión humana llenará la América, si abre sus tierras incultas a la
inmigración de todos los pueblos. En la sola hoya del Amazonas, hoy poco
menos que completamente deshabitada, puede albergarse una población igual a
la de toda la Europa Central y Occidental.

Como criterio concreto e inmediato, yo recomiendo el de la solidaridad continen-


tal, bien entendida, y amistad extracontinental con las Naciones Unidas, dentro
de un sentido amplio de solidaridad humana mundial.

Las grandes lecciones de la guerra

Entre las grandes lecciones que nos deja la guerra pasada, quiero subrayar
éstas

1. Que ningún poderío es suficiente para destruir el sentido de la libertad en el


hombre.

2. Que la suerte de los pueblos pequeños está condicionada por el grado de


unificación o de dislocamiento, en la conducción de las relaciones diplomáti-
cas de la etapa anterior a la lucha.
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UNA GESfA SilENCIADA

3. Que el destino de los pueblos latinoamericanos parece ser el de dedicarse


. pacífica y fecundamente a la agricultura y la ganadería, para poder abastecer
el mundo, después de los grandes conflictos. No me cansé de repetir esto a
hombres como don Miguel López Pumarejo y otros cuyas posiciones se
relacionaban con la cuestión agraria, desde 1939.

Y ahora, tampoco me cansaré de repetirlo donde quiera. La mayor parte de los


recursos fiscales y económicos debe destinarse al fomento de estas industrias
básicas. Ello mismo creará un interés entre las potencias eventualmente belige-
rantes, de mantenernos apartados del conflicto será la mejor garantía de nuestra
neutralidad en el futuro el que se nos considere como reserva de abastecimiento
argumento de este aserto, es la trágica situación de hambre en Europa y Asia.

Cálidamente agradezco vuestra benevolencia de escucharme y os pido que


disculpéis lo mal hilvanado de este ensayo, en gracia del sincero y fervoroso
anhelo por el mejor estar del mundo y de nuestra América Latina, que lo ha
inspirado.

Señores Rotarios,

JOSÉ ALVEAR RESTREPO

ANfXO B

BRfVf MfNSAJf HUMANO AlA NUfVA GfNfRACIÓN UNIVfRSITARIA


No es un hombre más que otro
si no hace más que otro.
Don Quijote

Os hablo desde la colina de mis treinta y seis años. No hay todavía nieve en
esta altura, pero sí está desnuda de frondas como los picos graníticos de nues-
tras cordilleras. Y os puedo decir que he llenado de búsqueda, de (...) inquirir por
una norma justa, esas jornadas que llevo sobre la tierra, bajo la noche ciega que.
circunda la mente y los anhelos del hombre.
JOSE ALVEAR REmfPO

Soy una voz sincera y libre y expreso unas experiencias acumuladas


lntensivamente. No defiende un giro de intereses determinados, ni hago la apo-
logía de tesis ni de dogmas aceptados previamente.

No soy católico, aunque nací en el seno de una familia y de una sociedad que
asaltan la sensibilidad del niño desde el vientre materno y su conciencia desde
que empieza a surgir para imponerle una creencia, porque examinando seria-
mente la urdimbre de los dogmas la encontré vacía, analizando con honradez
los "motivos de credibilidad" los encontré gratuitos y, contra mi querer, observo
bajo el pretexto religioso la organización de la iglesia en empresa comercial y
política, que realiza meros propósitos humanos de lucro y de dominio.

Pienso que todas las religiones son respuesta de la ignorancia y del sentimiento ....
a las preguntas supremas sobre el origen y el objeto del hombre, y que las
iglesias son los negocios que hombres audaces construyen sobre el temor de
los ignaros. Pero creo que toda afirmación sobre lo que fue antes de la vida y
sobre lo que sigue al sepulcro es una estafa a la buena fe de las gentes, pues
nadie puede garantizar la verdad de una tal afirmación.

No soy masón, porque no puede honradamente adquirir compromisos de carác-


ter indefinido en que no sé de antemano a qué me obligo, ni cuál sea la
contrapartida, y porque la práctica de un culto cualquiera sería contra mi con-
ciencia.

Si hay que adorar a un Hacedor Supremo, que se ofrece como explicación


inexplicada del universo, y hay que alabarlo por el verde de los prados, por el
azul del día y por la diadema de soles que giran brillando en la inmensidad de
los espacios, habrá también que execrarlo por toda la ruindad que satura su
mundo y por toda la miseria y los crímenes que perpetra o tolera en sus creaturas.
Si hay que bendecirlo por el pan, se justifica maldecirlo por la falta de pan.

Yo juzgo a los autores por sus obras, y la obra de Dios, si tal fuese este cosmos,
me parece inútil e inicua; a ninguno de los millones de seres que padecemos
precipitados en este torbellino del tiempo, se nos tomó el ascenso para sacarnos
a la existencia, sino que se nos condenó a ella sin nuestro propio voto.

Creo también que la masonería, como las religiones, pertenece a la época de


las culturas mágicas, en que el hombre asombrado por la naturaleza, gritaba
Dios ante cada fenómeno que su cobardía y su ignorancia no podían explicar. Y
UNA GESTA SILENCIADA

creo que los dioses de los pueblos primitivos y el Dios de los monoteístas, un
poco más cultos, se van hundiendo en el ocaso, a medida que sube la alborada
de la era científica. Un hombre que ya controla la electricidad y desintegra el
átomo va camino de su liberación. No puede seguir postrado ante los ídolos y
temblando ante los mitos seculares.

Y otro sí porque yo quiero recibir las órdenes del General Absurdo y no ser
simple ordenanza del Mayor Sigilo. En este escalafón la sensatez es apenas
sargento.

No soy comunista, si bien encuentro que es éste el movimiento más vigoroso y


serio de las fuerzas sociales de la época, que persigue un paradigma de justicia
y posee una vertebración doctrinal sólida, estoy muy lejos de la ilusión de creer
que sea practicable en mucho siglos aún.

Rusia es apenas un ensayo de socialismo, con pretensiones a la vez dogmáti-


cas y científicas, que todavía no podemos saber si resulte bueno. Me parece
que empieza a pasar del ciclo revolucionario al ciclo reformista, quizá porque sus
directores hayan visto que la evolución de las cosas no puede precipitarse.

Yo he visto a los comunistas reaccionar lo mismo que los curas, a éstos lo


mismo que las rameras y a las rameras lo mismo que a los jefes liberales,
cuando se ven enfrentados a los problemas inmediatos de la supervivencia
propia o de la prevalencia sobre los demás. Por eso no creo que las doctrinas
sean otra cosa que vestiduras externas que se pone la gente de acuerdo con las
modas y las circunstancias, y por eso lo que busco es al hombre en su ser
humano auténtico y quiero conocerlo en sus genuinas actitudes.

Mientras la evolución de la especie, si es que admitimos el postulado progresis-


ta, no llegue a la madurez de la moral y la cultura a escala universal, es
imposible el implantamiento artificial y forzado de un sistema por justo que sea
teóricamente. El comunismo tiene por meta "tomar de cada uno según su capa-
cidad y dar a cada uno según sus necesidades" y esto implica que los hombres
más favorecidos por la dotación natural y por las circunstancias admitan de
modo sincero y entrañable, afectivo y operante la obligación de aportar sus
ventajas en favor de los otros, mientras esto no ocurra, cada cual seguirá defen-
diendo su propio interés, aun a costa del sacrificio del vecino. Y está muy lejos
la conquista de esa moral y esa cultura para el mundo, pues nos encontramos
todavía en una prolongación de la era primitiva: entre el sabio de hoy y el
JOSE ALVEAR RESTREPO

hombre de las cavernas, no hay una diferencia sustancial, ya que todavía tiene
el cerebro al servicio del estómago. Una edad nueva será cuando el estómago
se ponga al servicio del cerebro. Como en la edad de piedra, todavía nos
dedicamos sobre todo a la fabricación de herramientas para matar gente y el
llamado "orden social" se sostiene en bayonetas. Nos huele todavía el hocico a
barbarie y hemos reemplazado ventajosamente los colmillos por las máquinas
en la tarea de verter sangre humana sobre la tierra indiferente.

Soy liberal, en el sentido filosófico, porque la humanidad no ha encontrado el


buen camino, y, por lo mismo, todas las rutas tienen derecho a ser ensayadas.
Estamos como en la mitad de una inmensa llanura y cualquier sendero lo mismo
puede llevarnos al precipicio o al oasis, pero está aún por averiguar cuál sea el
precipicio y cuál el oasis.

Soy liberal, porque respeto cada actitud humana, lo mismo la del creyente
sincero que la del impío analítico; porque admito las opiniones opuestas a las
mías o a mis conveniencias; porque sé que "mi derecho termina donde empieza
el de los otros"; porque reconozco que cada cual es el tripulante de su propio
destino, y porque tengo un sentido de tolerancia para los actos de los demás.

Maestros y doctrinas. Más importante que el problema de la cultura, que los


mediocres confunden con la erudición, es la cuestión del sentido de la vida, y
algunos maestros o profetas han querido señalar la pauta o la guía para el
transito efímero del hombre por el mundo. Quizás las moscas y los microbios
tengan también sus profetas presumidos de dioses.

Sin embargo, algunas de esas voces han mostrado cierta hondura y cierta
pureza: Para Confucio, el ideal de hombre es el de llegar a no necesitar nada
nunca de nadie. Para Thao, llegar a no ser necesitado nunca por nadie para
nada. Ambos están conformes al expresar de modo inverso una ley egoísta, cual _
es la que rige todos los fenómenos del mundo.

Jesucristo planteó un sentido filantrópico o altruista, y su rebeldía contra la ley


universal le costó el martirio. Quiso amparar a los débiles, y fue convertido por
los fuertes en mejor herramienta de explotación. Previéndolo, se angustió hasta
sudar sangre en la agonía del huerto, pero los sacerdotes siguieron negociando
en los templos, ya no ante el hueco inexpresivo del sancta-santorum, sino ante
una imagen ensangrentada y desnuda, más teatral y más humana, que prolonga
la derrota de su utopía sublime a través de los siglos. Él predicó el amor y los

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UNA GESTA SILENCIADA

que se llaman sus discípulos invocan su nombre para matar a sus herma1
moral se dirigió al interés para recomendar la virtud que ofrece premiar
vida.

Más profundo fue Buda, al concluir que no es aceptable ninguna forma de


existencia. Y más sabio y más puro fue Kant al amar la virtud por sí misma y
poner como meta suprema de perfección humana el acto plenamente desintere-
sado.

Para mí la existencia es un mal y el único bien es la nada. El sentido de la vida.


Pero esta concepción negativa no me ha llevado a la inacción, al miedo de vivir,
al tedio, ni al suicidio.

Contra toda mi rebeldía es un hecho que existo, y dada esta realidad, han de
tener una justificación el pan que como, el aire que respiro, el techo y el vestido
que me cubren. No creo que el paso de un hombre por la tierra sea estéril, ni
que pueda reducirse a buscarse una compañera que comparta el pan amargo, el
aire impuro, el dolor de la esclavitud forzada del trabajo, y procrear en ella, sobre
un áspero lecho, a otro que perpetúe su miseria. Ni menos, si nació favorecido,
a disfrutar de todo a costa del despojo ajeno, en un mundo que se desgarra de
odio y se quema en anhelo de mejoramiento. La vida es una fuerza positiva, y
nosotros en ella debemos ser como flechas que dispara un arco hacia una meta
de superación.

Mi balanza que se inclina a la nada, mi desapego a la existencia, me han dotado


de un gran coraje, que me capacita para defender mi gran libertad, lo mismo
frente al hacha de sílex que ante la bomba atómica, lo mismo ante los mitos que
ante los más tremendos o los más sombríos poderes humanos. Cuando más
podrán eliminarme.

Tengo la satisfacción de haber peleado cada día la batalla de mi pan honesta-


mente, sin vender con mi trabajo ni un átomo de la autonomía de mi pensamien-
to, sin deformar mis opiniones para agradar a los grandes, sin tomar actitudes
ad-hoc, sin expresar jamás aprobación extrema para lo que repruebo en mi
interior; y si en las vicisitudes de la lucha me halló acaso la noche fatigado y con
hambre y tuve a veces que dormir en desamparo bajo las lámpara lejanas,
guardo esas fechas como joyas en el estuche de mi corazón, pues son los
momentos en que ha sido más íntegra mi personalidad.
JOSE ALVEAR RESTREPO

Yo proclamo este derecho de autonomía para todos los seres humanos. Sólo
podrá pesar en mi balanza la existencia tanto como la nada, o inclinar de su lado
mi fiel, siendo el mundo perfecto. En un mundo perfecto la vida sería amable.

Hagámoslo perfecto. Perezcamos -que esto no importa, si es necesario- por


mejorar el mundo. Somos llamas efímeras, qué más da el extinguirnos si antor-
chas más espléndidas lo alumbrarán mañana, y quizás nuestros hijos las alcen
en sus manos. He aquí mi consigna. Os la entrego virilmente orgullosos.

Los conceptos supremos. La sirena del placer ondula sus flancos y suena sus
caracoles: la gloria hace brillar para la acción su estrella inaccesible; la verdad
se esconde esquiva tras las brumas en la inmensidad de las tinieblas; el bien es
la más voluble de todas las libélulas o la más impenetrable de todas las esfin-
ges; es el deber severo como una roca y más amargo que un veneno; el
derecho amonesta respetuoso y soñera; la belleza oculta con gracia femenina
sus encantos, que apenas vislumbramos, y cuando el artista quiere aprisionarla
en mármol, en melodías o en palabras, esfuma su silueta de niebla y huye,
dejando apenas una-estela inasible entre las manos temblorosas y torpes; la
felicidad es un sueño ilusorio que sonríe con piadosa ironía cuando mira de paso
al abismo del corazón humano, como un rayo de luna sobre un océano de
lágrimas, y el amor soberano arde con su propio fuego inmolándolo todo a un
solo ideal.

Y la mujer... ¡Ah! La mujer... Ya para mí dejó de ser un animalito singular y


caprichoso, para erigirse en forma universal. Sobre todo ese mundo incógnito
que apenas se deja vislumbrar por el hombre, bate sus alas el misterio como un
murciélago siniestro o bien se rescata como el pudor de una doncella tímida que
entra en la pubertad.

Y más allá, y más alto y más profundo que el misterio, está el ABSURDO que
todo lo gobierna, impartiendo a capricho sus órdenes indiscutibles. Todo esto,
placer, gloria, verdad, bien, derecho, deber, belleza, amor, felicidad, misterio,
absurdo ... están llamándonos. Pero sus voces de maravilla se ahogan entre el
ruido cotidiano del tráfico mediocre. Yo he abierto mis oídos y esas voces subli-
mes, por encima de los intereses comunes y los cálculos diarios de pequeños
logros y pequeñas derrotas.

La economía. Mas ya me parece oír a los jóvenes estudiantes de marxismo


exclamar que todo esto es retórica y metafísica; que nadie puede entregarse a
UNA GtSTA SilENCIADA

esos bellos sueños sino los burgueses tranquilos; que los pueblos no pueden
hacer más que exprimir su energía en la brega diaria por el pan y acabar
exhaustos la jornada, para recomenzarla cada día en provecho de los amos; que
el amor y la gloria, la belleza y el placer, son para aquellos pocos que chupan el
trabajo de los muchos, que no hay nada sino la dialéctica y que el único objeto
de la vida es la revolución.

Sí, la revolución. Mas yo declaro en nombre del amor y la belleza, de la gloria y


del placer, del bien y la verdad, en fin de la metafísica misma ... que el reajuste
económico del mundo es tan urgente por la cuestión del estómago, como en
función de medio para que pueda alzarse todo hombre al mundo superior del
arte y la cultura, de la moral y del conocimiento. Un mundo de ricos ahítos me
parece tan detestable como otro de esclavos hambrientos.

¡Haced vuestra tarea!

La paz y la guerra. La historia del mundo ha sido una sucesión continua de


guerras. Hace apenas cinco años terminó la más terrible contienda y ya vemos
a los mismos protagonistas de ese drama infernal moviendo sus cuerdas tras los
bastidores de la diplomacia, para encender una nueva llamarada que amenaza,
esta vez sí, con la destrucción del orbe, o al menos del hombre y su obra en la
tierra.

Intereses oscuros que calculan fríamente sus pérdidas y ganancias son los
organizadores de las matanzas de los pueblos, a quienes se les habla de los
motivos que suscitan sus odios y adhesiones ingenuos. En nombre de la religión
y de la patria se concita a unos hombres contra otros, mientras los sacerdotes
ofician solemnes misereres pidiendo a Dios de parte y parte la victoria, y mien-
tras los banqueros y los negociantes hacen, de parte y parte, las cuentas exac-
tas de lo que se invierte en armas, de lo que se gasta en destrucciones, de lo
que deja de ganarse por la paralización de las empresas, para balancearlo con
lo que defienden de las crisis y de las reformas sociales apremiantes, a fin de
ver hasta dónde se justifica prolongar la catástrofe. Y ello porque prefieren
destruir las riquezas destruyendo a los hombres antes que renunciar al disfrute
exclusivo, por destinar parte siquiera de los bienes comunes de la humanidad a
crear para todos una vida satisfactoria.

Con los solos presupuestos de guerra de los estados estaría resuelto el proble-
ma social del mundo, si se destinaran a ese objeto. Pero no, como ya dije,
JOSE AlVEAR RHrREPO

vivimos una era de barbarie desatada: el hombre ama la guerra y siempre halla ·
pretexto para romper la paz. Soy de los que aman la paz y detestan la guerra.

Sin embargo, creo que la paz es un concepto subalterno ante la libertad y la


justicia. Mientras no reinen éstas a plenitud y en equilibrio estable no puede ni
debe haber paz. Sólo que el sentido de la lucha es otro. Yo no divido al mundo
en estados nacionales, como corrales que separen rebaños de bestias de labor
y de presa para distintos dueños. Lo divido entre ricos y pobres. La opresión y la
injusticia son las únicas causas que justifican la guerra. No el ser uno blanco y
otro negro, anglosajón o eslavo, alemán _o francés, azul o rojo.

Proletario: quítate el tapaojos, pelea por tu pan y sólo por tu pan, y contra el que
lo roba y lo esconde, no mates a tu otro hermano hambriento, para ayudar a .····
prolongar la iniquidad, aunque te hablen de honor, de patria, de un cielo de
ultratumba, de que van a defender tu hogar, en fin ... que todo eso es mentira.
Pelea por tu pan y sólo por tu pan, hombro a hombro con tus hermanos pobres,
contra los que se roban el fruto del trabajo.

¡Hablad así a los pueblos!

No os amarán los ricos ni os bendecirán los obispos, pero los niños del futuro
verán alzarse un sol de paz y de abundancia y comerán el trigo que fecunden
vuestros huesos.

Las generaciones. En esta querida tierra indolatina hemos vivido después de la


conquista y la colonia, una especie de Arcadia, cada cual a su antojo. La
herencia indiana buena como el maíz, no fue del todo destruida por la invasión
de la barbarie del viejo continente, con su caudal sangriento de guerras y de
concupiscencias. Todavía nos ampara el sueño virgen de nuestros antepasados
hospitalarios y simples.

Lo demás lo debemos a la generación de los próceres, que se dieron del todo,


honor, comodidad, sangre, para sembrar el árbol que nos prometiera a nosotros
su sombra independiente.

Vino después, hija de Santander, una admirable sucesión de magistrados civiles


a recoger con manos puras la herencia de los próceres, y a modelar valiente-
mente nuestras instituciones democráticas, dando la pátina de las leyes al brillo
de la epopeya.
UNA GESTA SILENCIADA

Más luego descendió a nuestro suelo la hora menguada y la generación men-


guada, la de aquellos que gastaron media vida adulando para exigir que se les
adule la otra media y la emplearon toda en negociar con el patrimonio de la
nacionalidad, enriqueciéndose con la venta al extranjero de influencias sobre
nuestro pueblo y dándole barato el oro y el petróleo de las entrañas de la Patria;
de los que hablan de desinterés con las manos llenas de tesoros, que guardan
avaramente; de los que no han hecho nada por el arte, por la cultura, ni siquiera
por conservar la soberanía nacional.

Algunas voces gritaron con sentido autónomo y autóctono, en un encendido


tono de justicia, toda la rebeldía del pueblo contra la opresión ancestral, pero
fueron acalladas a golpes de hachuela o a balazos traidores. Regaron con su
sangre generosa el suelo indiferente y turbio de las calles estériles, pero sobre
las losas de sus tumbas crecen los tulipanes de nuestra ira, regados con las
lágrimas de las madres del pueblo.

¿Será verdad que nos hemos mediocrizado, desvirilizado, hasta el ápice de la


indolencia, que nuestros jóvenes ya no saben vibrar sino al estímulo de ir al cine
vespertino con las dactilógrafas? Yo pongo toda mi esperanza en un resurgi-
miento en vuestra generación.

Vuestra misión histórica. La voz más pura, la voz más noble, la de más honda
tonalidad humana de la Europa actual, la voz de Romain Rolland, se ha levanta-
do en alas sobre el Atlántico para deciros: "Jóvenes de Latinoamérica, os envi-
dio; tenéis que sacrificaros por ella, la causa más bella y más heroica".

¿Por qué puede envidiaras a vosotros el propio Juan Cristóbal? Porque tenéis
una causa noble y grande a la cual inmolaras, y sin embargo veo a muchos
intelectuales jóvenes esperando migajas de popularidad o de burocracia al pie
de las mesas de los amos del gran periodismo mercenario o de los dueños de la
superstición, cuando deberían estar montando párrafos de diamantes en la
prensita clandestina de Antonio Nariño, que es uno de los pivotes de la grande-
za americana.

La historia se ha acordado de vosotros y está echando sobre vuestros hombros


-nuevos Caupolicanes- la carga más pesada que jamás recayó sobre otras
promociones de esta gran América. La obra procera os llama para ceñiros con
sus manos pálidas de diosa vencedora los gajos de laurel. Como un paso hacia
la armonía del mundo, es necesario confederar la América Latina; Bolívar, San
JmE AlVEAR RHIREPO

Martín, Sandino, Juárez y sus pléyades dejaron para vosotros esa gloria. Y,
como un campo de paz, hay que alzar una muralla de azadones contra las
· bayonetas.

Entonces, ceñiréis a la tierra con olivas de paz, y con la guirnalda de orquídeas


vernáculas de una nueva cultura, que conjugue las palabras de amor de Jesu-
cristo, el grito y el sistema de Lenin y de Marx, la conciencia romana del derecho
y las conquistas de la ciencia sobre las fuerzas naturales, y todo en la abundan-
cia comunitaria de los hijos del Sol y de Quetzalcoatl.

"Otro ha de crecer y yo ser disminuido", dijo el Bautista.


Es éste mi mensaje: Surgid, creced, hombres nuevos, genitores de un mundo de
libertad y de justicia.

Bogotá, septiembre 24 de 1949

José Alvear Restrepo

Este mensaje fue escrito a solicitud del grupo Acción Popular Universitaria, APU,
según proposición del estudiante Jaime Arévalo.

ANEXO C

CONmTUCIÓN DE VEGA PERDIDA


LEY QUf ORGANIZA LA REVOLUCIÓN DE LOS LLANOS ORIENTALES Df COLOMBIA

El. Congreso Revolucionario, en uso de las facultades que le confiere la repre-


sentación del pueblo y de las Fuerzas Armadas y considerando:
1o) Que es necesario fijar en normas de obligatorio cumplimiento los derechos y
deberes del pueblo civil y de las Fuerzas Armadas en el territorio controlado
por la Revolución; organizar la Administración de Justicia y crear las autori-
dades encargadas de aplicarlas, así como también formar el Gobierno Re-
volucionario, a cuyo cargo estará el mantenimiento del orden, el cumpli-
miento de las leyes y la personería de los intereses comunes;
2o) Que dichas normas deben regir en todo el territorio de la Revolución a fin de
unificar la conducta del movimiento y las garantías, tanto del pueblo como
del personal en armas, y
7

UNA GESTA SilENCIADA

3o) Que al respecto se han puesto de acuerdo los comandantes de los distintos
grupos revolucionarios, los representantes del personal de tropa y los de la
población civil.

Titulo primero: De la población civil. Derechos y obligaciones

1) La población civil está compuesta por todas las familias e individuos que
habitan en el territorio de la Revolución y que no estén incorporadas en el
servicio activo de las Fuerzas Armadas.

2) El hecho de habitar en tal territorio da derechos e impone obligaciones, que


se definen en los artículos siguientes:

3) Las Fuerzas Armadas de la Revolución garantizan al pueblo civil su derecho


de gobernarse por sí mismo, de acuerdo con esta Ley. La población civil
será defendida y protegida por dichas Fuerzas.

4) Los bienes de consumo que pertenecen a la Revolución, como carne, etc.,


serán distribuidos dentro de los habitantes del territorio, en forma de atender
sus necesidades conforme a los planes que harán las respectivas juntas de
vereda y que se pondrán en práctica tan pronto como sean aprobados por
el comandante de zona.

5) Las tierras, aguas, herramientas y demás medios de producción de riqueza


serán distribuidos entre los miembros de la población de acuerdo con los
planes de trabajo y previsión que harán las Juntas de las veredas y que
regirán cuando sean aprobados por el respectivo comandante de zona.

6) Los productos serán distribuidos de acuerdo con las necesidades de cada


cual, una vez separada la participación necesaria para el sostenimiento las
Fuerzas Armadas.

7) La revolución garantiza al pueblo el derecho a la vida de toda persona, el


respeto al honor individual y de las familias y el derecho de ser oído en
juicio de acuerdo con lo que se establece en el título de la administración de
Justicia.

8) La Revolución garantiza a todo habitante del territorio su libertad de con-


ciencia y culto religioso, la libertad de palabra y de expresión, inclusive el
derecho a criticar las medidas que se adopten.
lOSE AlVfAR RESTREPO

9) Todo habitante del territorio de la Revolución tiene derecho a trasladarse de


un punto a otro, previa autorización del comandante de zona. Pero por
razones militares el comandante o sus recomendados pueden ordenar el
traslado de individuos o familias a los lugares que el comandante estime
conveniente.

1O) El comandante de cada zona velará por el sustento, educación y demás


cuidados necesarios para los huérfanos, viudas, inválidos y en general, de
cada persona del pueblo que se encuentre o llegue a encontrarse en des-
amparo. Esta protección se hará a solicitud de los interesados y también en
todos los casos de que el comando puede encargar a las familias que estén
en condiciones de hacerse cargo, según las circunstancias.

11) La caza y la pesca son libres, pero se prohíbe la pesca con barbasco o
dinamita, y los disparos con arma de fuego, salvo que sea indispensable
hacerlo, máxime cerca del enemigo.

12) Los que críen cerdos y otros animales domésticos pueden disponer libre-
mente de ellos y beneficiarlos para atender a las necesidades propias y de
la familiar. Lo mismo se aplica a las bestias y ganado de los campesinos.
Estos animales y los demás bienes de los pequeños propietarios serán
respetados y garantizados por la Revolución

13) Queda absolutamente prohibido sacrificar reses hembras aunque sean del
patrimonio doméstico, salvo autorización de la Junta de Vereda cuando se
trata de vacas viejas que ya no dan crías. La infracción a este artículo se
castigará correccionalmente por el comandante de zona, fuera de la pena
que corresponde por el delito de destrucción de ganado

14) En la oficina del comando se llevará un libro de registro o censo de la


población civil, en el cual se anotarán en clave, los datos de nombre, edad,
estado civil, ocupaciones, artes y profesiones, etc., de todos los habitantes
de la zona. Tales registros se harán por orden alfabético de apellidos, y con
base en ellos se expedirán las credenciales a los individuos que las necesi-
ten.

15) Los nacimientos y las defunciones deben ser avisados al comando por el
jefe de la familia o por cualquier vecino, para su anotación en el registro.
UNA GESTA SILENCIADA

16) El matrimonio civil consiste en la libre unión del hombre y la mujer, y será
reconocido y autorizado y al efecto se llevará la anotación en el registro. El
matrimonio católico será respetado y reconocido igualmente para los efec-
tos civiles.

17) El matrimonio no es indisoluble. Por el contrario: las parejas pueden sepa-


rarse cuando así lo resuelvan de acuerdo y, en tales casos, lo avisarán a la
Junta de Vereda y ésta al Comando para el registro del divorcio, para fijar
las obligaciones de los padres con los hijos, según las circunstancias.

18) Cuando uno de los cónyuges solicite el divorcio ante el Comando, se le dará
la protección del caso, a fin de que no sea obligado a continuar la unión
contra su voluntad.

19) Todos los hijos son legítimos y todos los hombres son iguales ante la
Revolución. Las mujeres son iguales en derechos a los hombres.

20} Los niños desamparados quedarán por cuenta del Comando de la zona, el
cual podrá confiarlos para su crianza y educación a las familias revoluciona-
rias, que les adoptarán como hijos propios y el Comando velará por su buen
tratamiento.

21) La principal obligación de la población civil es el trabajo, el cual se realizará


según lo disponga la Junta de Vereda conforme al plan que apruebe el
comandante de zona.

22} Los miembros de la población contribuirán con abastecimientos y recursos a


las necesidades de la lucha, tales como el sostenimiento de las fuerzas
armadas. La junta de cada vereda acordará con el comandante de zona la
participación correspondiente de los frutos o cosechas.

23} Es deber de los comandantes de zona y de las juntas de vereda hacer todo
lo posible, buscando la cooperación de todos, para mantener las existencias
de productos y elementos necesarios para el abastecimiento de la población
civil y de las Fuerzas Armadas y para el crecimiento de la Revolución, y esto
le da el derecho de ordenar todo lo que sea conducente para tal fin.
24) Si algún sujeto alegando ser dueño de productos, artículos y elementos que
sean necesarios para las Fuerzas Armadas o para alguno de los fines de la
Revolución, se negare a suministrarlos o exigiere algún precio exagerado
JOSE ALVEAR RESfREPO

por ellos, podrá el comandante, el jefe o el comandante de zona, de acuer-


do con la junta de vereda, expropiar los elementos en cuestión señalando la
compensación que considere justa, o sin indemnización alguna, según el
caso.
25) En los casos de los artículos anteriores, cuando no se pusieren de acuerdo
la junta de vereda y el comandante en jefe o el comando de zona, se
someterá el asunto a lo que resuelva el Estado Mayor General.
26) En los casos urgentes, el comandante en jefe o el comandante de zona
podrá tomar aun por la fuerza, los recursos que necesite para atender a las
necesidades vitales de la lucha. Pero a las juntas de vereda y a los indivi-
duos perjudicados les quedará el derecho de reclamar ante el Estado Mayor
General.
27) Es deber de la población civil prestar todo auxilio necesario al personal de
armas y demás que se ocupen en trabajos de la Revolución, tales como
darles posada y alimentación cuando lo requieran por razones de sus fun-
ciones, servir como baquianos, etc.
28) Cuando los hombres de las Fuerzas Armadas o cualquier persona al servicio
de la Revolución o que diga estar a dicho servicio, falten al respeto de una
familia o individuo de la población civil o de cualquier manera traten de
abusar con tal pretexto, el ofendido o sus familiares amigos darán parte a la
junta de vereda, a fin de que ésta presente la queja al respectivo coman-
dante.
29) El comandante de zona y las juntas de vereda pueden imponer penas
correccionales en virtud de las quejas que reciban, cuando resulten compro-
badas, y también a las personas que desobedezcan sus órdenes o que
nieguen los auxilios debidos al personal en servicio en la Revolución.
30) La población indígena será respetada, gozará de todas las garantías y se
procurará mantener con ella las mejores relaciones y protegerlas contra los
abusos de los elementos civilizados. Naturalmente la Revolución podrá to-
mar con respecto a los indígenas las medidas de defensa que lleguen a
requerirse en algunos casos.
31) Las personas de la población civil tienen derecho a portar armas para
defensa propia y de las familias. El comando podrá decomisar las armas a
quienes hagan mal uso de ellas y a quienes demuestren con sus procede-
UNA GESfA SILENCIADA

res mala voluntad para la Revolución. En uno y otro caso el comandante


tomará concepto de la respectiva junta de vereda.
32) El domicilio particular es inviolable. Nadie podrá entrar en la residencias de
otro sin su autorización u orden de autoridad competente, directa o por
escrito.
33) Las juntas de vereda pueden ordenar allanamientos y requisas, por motivos
de política o administración de Justicia. Las autoridades superiores podrán
ordenarlos además por motivos de seguridad militar.
34) La Revolución es un movimiento popular de liberación, por lo mismo es obra
de todos los que participan en ella. En consecuencia, toda persona del
pueblo tiene derecho y está en el deber de proponer al Estado Mayor
General, al comandante en jefe, al comandante de zona o a las juntas de
vereda, las ideas o iniciativas que considere convenientes, para que sean
estudiadas.
35) Una vez por mes habrá en el lugar en que se reúna la población para el
reparto de carne un cabildo o discusión libre de los problemas comunes de
la vereda, a fin de que cada cual dé las opiniones y haga las críticas que
tenga en bien.
36) Todo habitante está obligado a dar a la junta de vereda y al comando de la
zona, la información o conocimiento que llegue a tener sobre la existencia
de productos naturales, como salinas, petróleo, mantos de carbón, minas
vegetales, útiles como la quina, etc., y sobre las posibilidades de explotarlo.
En el comando se llevará una relación resumida de estos datos y se estu-
diará la forma de su aprovechamiento para la Revolución.
37) Igualmente, están obligados los habitantes del tenitorio a comunicar a la
junta de vereda la presencia de toda persona desconocida o que llegue de
otro vecindario, de todo elemento sospechoso que aparezca o de cualquier
hecho o circunstancia que pueda afectar la seguridad del vecindario.
38) También están obligados todos los vecinos a poner en conocimiento de la
junta de vereda y del comandante de zona los delitos de que lleguen a tener
noticias, y la presencia de vagos e individuos sin ocupación conocida, que
haya en el vecindario.
39) El comandante en jefe o el comandante de zona podrá ordenar a los miem-
bros de la población civil la prestación de servicios especiales, ya en activi-
JOSf AlVfAR RtSfRfPO

dades de orden civil o militar y que deben ser ejecutados en el lugar y en la


forma que disponga el comandante que los ordene. Así mismo, podrá exigir
en préstamo armas, herramientas, etc., de los civiles, cuando lo estime
necesario. Estos elementos serán devueltos tan pronto hayan prestado su
servicio, en cada caso. La desobediencia de las órdenes del comando será
castigada con penas correccionales que él mismo impondrá a su juicio
según la gravedad.
40) Los individuos o familias que se consideren perjudicados por los actos o
resoluciones de la junta de vereda, podrán acudir al comandante de zona,
con quejas o solicitudes, a fin de buscar la solución conveniente.
41) Los bienes de los pequeños propietarios y los productos de trabajo serán
respetados siempre, salvo los casos de exigencia vital de la lucha, pero se
cuidará de que las personas de trabajo tengan la compensación adecuada
y justa de sus esfuerzos. No se sacrificarán reses de los hatos de menos de
quinientas, sino en caso de necesidad.
42) Serán expropiados los hatos y propiedades de todos aquellos que no cola-
boren con la revolución o que obstaculicen o saboteen sus medidas, sea
cual fuere su filiación política y se respetarán los de aquellos que colaboren
o que al menos paguen los impuestos.

Título segundo: Del gobierno popular

Capítulo primero: Juntas de vereda


43) El gobierno de la población civil se hará en primer grado por la junta de
vereda; en segundo, por los comandantes de zona y, en último término, por
el Estado Mayor General y el Congreso, en la forma y del modo que se
determinan en las disposiciones siguientes: el comandante en jefe tiene
también algunas funciones de gobierno.
44) En cada vecindario o vereda habrá una junta de tres personas, elegidas
libremente por el pueblo para un periodo de un año; a cuyo cargo estará el
gobierno del vecindario respectivo.
45) Para ser elegido miembro de la junta de vereda se necesita: A) Ser mayor
de veintiún años; B) No tener cuentas pendientes con la Justicia de la
Revolución y C) Gozar de buena fama en materia de honradez, de pruden-
cia, de lealtad a la Revolución.
~S~~-~-------------- ...................................... ~

UNA GESTA mENCIADA

46) Los miembros de la junta de vereda podrán ser reelegidos indefinidamente.


Las elecciones se harán verbalmente en reunión de todo el vecindario.
47) Cuando un miembro de junta de vereda, durante el ejercicio de su cargo
cometiere algún delito que dé lugar a su llamamiento a juicio, o faltare por
muerte o cualquier otra causa, los miembros restantes de la zona reunirán
el vecindario para que elija el reemplazo.
48) Se entiende por vereda o vecindario el grupo de población que se surte de
carne en un mismo sitio de matanza.
49) Las juntas de vereda tienen las siguientes funciones:
a) Organizar de acuerdo con el comandante de zona los servicios de vigilan-
cia o guardia civil en el vecindario, de patrullas y espionaje, de estafetas y
comunicaciones, de baquianos, transporte y comercio y todos los demás
que sean necesarios.
b) Mantener el orden en la vereda y organizar la Policía de la misma, nom-
brando y removiendo libremente agentes y comisarios.
e) Hacer de acuerdo con el comandante de zona los planes de cultivos y
organizar todos los trabajos y la distribución de los productos.
d) Dar aviso al comandante de zona de todos los frutos que se recojan en
las cosechas, de todos los animales y demás bienes de la Revolución
existentes o que resulten en la vereda, y convenir con él o sus recomen-
dados la contribución del vecindario, para el sostenimiento de las Fuerzas
Armadas y demás necesidades de la lucha.
e) Solicitar del comandante de zona los auxilios necesarios para la buena
administración y el cuidado de las ganaderías, brigadas, etc.
f) Dar aviso inmediato al comandante de zona de cualquier indicio que se
tenga del enemigo, o presencia de comisiones, etc.

g) Organizar el vecindario para su ocultación o huída, en casos de peligro.

h) Organizar y hacer la enseñanza revolucionaria y la instrucción militar obli-


gatoria, de acuerdo con el plan que hará el Estado Mayor General.
i) Organizar los jurados que deben dictaminar sobre los delitos que se co-
meten en la vereda y pronunciar las sentencias de primera o única instan-
Jmf ALVI:AR RtSlRI:PO

cia, conforme a lo que se establece en los títulos sobre los delitos y penas
y administración de justicia en esta Ley.
j) Ordenar la detención preventiva de los sindicados por los delitos de cual-
quier clase que se cometan en el vecindario, o cuando los sindicados se
refugien en él y mantenerlos con las seguridades del caso.
k) Juzgar y decidir en todos los asuntos de desavenencias domésticas y en
todas las diferencias por intereses particulares que se suscitan entre los
habitantes del vecindario; cuando la cuantía pase de mil pesos, la senten-
cia será apelable ante el comandante de zona.
1) Proveer los auxilios necesarios de las familias de otras veredas que nece-
siten refugiarse atender, de acuerdo con el comando y de la zona a las
viudas, huérfanos, inválidos,· etc., y según lo establecido en los artículos
10 y 11.
m) Organizar el comercio exterior e interior de la revolución en la vereda y
hacer efectivo el control de precios, todo conforme al plan del Estado
Mayor General y a las disposiciones del comandante de zona.
n) Cumplir y hacer que se cumplan las recomendaciones sobre higiene, que
hará el Estado Mayor General y distribuir las drogas para enfermos cuan-
do puedan suministrarse.
o) Cabildos abiertos del pueblo de que trata el artículo No. 35, mantener
informado a todos los vecinos sobre las medidas que se adopten y mos-
trarles y explicarles las propagandas de la Revolución.
p) Organizar la matanza, cuidando de que no se sacrifiquen reses hembras
que sirvan para la reproducción y disponer la distribución de carne, en
forma equitativa para todos.
q) Mantenerse en comunicación con las demás juntas de vereda y con el -
comandante de zona; a fin de mantener información sobre los problemas
generales y obrar de acuerdo en todo lo relativo a promover la acción
revolucionaria, la conveniencia de todos en el vecindario.
r) Controlar, de acuerdo con el comandante de zona, el transito a los pue-
blos y la entrega de individuos o familias al enemigo, dando parte inme-
diatamente en cada caso de que tenga noticia.
UNA GESTA SilENCIADA

s) Reunir a los vecinos el primero de abril de cada año para que hagan la
elección de representantes al Congreso que se reunirá el primero de
mayo siguiente.
50) Las diferencias de criterio en las juntas de vereda se decidirán por mayoría.
51) Las diferencias que se presenten entre las juntas de vereda y el comandan-
te de zona o el comandante en jefe, serán resueltas por el Estado Mayor
General. Podrá el comandante en los casos urgentes o para atender a las
necesidades vitales de la lucha, imponer su parecer y obrar aún en contra
de las juntas de veredas y a éstas les quedará el recurso de quejarse ante
el Estado Mayor General.
52) Las funciones del gobierno de los comandantes de zona y del comandante
en jefe y del Estado Mayor General serán fijadas en los artículos correspon-
dientes.
53) Para los allanamientos y requisas de las casas y posesiones particulares,
las juntas de vereda tendrán en cuenta lo dispuesto en los artículos 32 y 33.

Título tercero: Autoridades superiores, civiles y militares

Capítulo primero: Estado Mayor General


54) Habrá un Estado Mayor General compuesto de cinco miembros que serán
elegidos por el Congreso, procurando que en él queden representados los
grupos guerrilleros.
55) La elección para miembro del Estado Mayor General se hará por períodos
de un año y serán reelegibles indefinidamente.
56) Para ser elegido miembro del Estado Mayor General se requiere:
a) Tener una aprobada decisión por la causa revolucionaria.
b) Haberse distinguido por su experiencia y conocimiento en la lucha.
e) No tener cuentas pendientes con la Justicia de la Revolución.
d) Ser mayor de veintiún años.
e) Contar con la aceptación de la mayoría de los comandantes de zona.
JOSE AlVfAR RESlRfPO

57) Si durante el período de ejercicio del cargo llegare a faltar por muerte,
enfermedad, renuncia aceptada o por ser llamado a un juicio, los miem-
bros restantes darán aviso a todos los comandantes de zona para que
elijan el reemplazo. En las faltas transitorias nombrará su reemplazante.
58) Son funciones del Estado Mayor General las siguientes:
a) Servir de cuerpo consultivo del comandante en jefe de la Revolución para
el estudio de los problemas de la táctica y estrategia de las Fuerzas
Armadas.
b) Estudiar con el Comandante en Jefe todos los informes que se reciban de
los Comandantes de Zona, los partes de patrullas y servicios de espiona-
je, etc., especialmente en lo relacionado con las operaciones militares.
e) Organizar los servicios de inteligencia y espionaje.
d) Llevar una historia de la Revolución, tanto en lo que respecta a los hechos
militares como al desarrollo político, económico y cultural.
e) Actuar como Tribunal Superior de Justicia Civil, Penal y Militar, ordenando
y dirigiendo las investigaciones a que haya lugar en cualquier parte del
territorio, y pronunciando las sentencias, todo conforme a lo que se esta-
blece en el título de la Administración de Justicia.
f) Organizar, por medio de planes y órdenes, todo lo relacionado con el
servicio militar, el de inteligencia, la propaganda, el comercio y control de
precios; los correos, transportes y demás comunicaciones; la administra-
ción de los bienes de la Revolución, su conservación, distribución y con-
sumo.
g) Decretar confiscaciones o reparaciones cuando sea el caso y disponer
sobre el destino de los bienes confiscados o tomados al enemigo;
h) Hacer los planes de enseñanza revolucionaria y de higiene e impartir las
órdenes y las instrucciones necesarias para su cumplimiento a los coman-
dantes de zona y a las juntas de vereda.
i) Planificar la distribución de las tierras, ganados, herramientas y demás
elementos de producción. Lo mismo que el desarrollo de los trabajos y
productos procurando que sean atendidas todas las necesidades y con
miras de previsión para el futuro de todas las actividades revolucionarias.
7WG*

UNA GfSTA SIHNCIADA

j) Ordenar las detenciones, sea de elementos civiles o militares, ya por


delitos contra la Revolución o por delitos comunes de que se tenga cono-
cimiento y cuando no hayan sido detenidos por otras autoridades.
k) Ordenar allanamientos o requisas, sea por motivo de orden militar, policivo
o de administración de justicia.
1) Dirigir la construcción de cárceles y colonias penales, reglamentar todo lo
relativo a la higiene, buen trato y garantías elementales que deben tener
tanto los prisioneros de guerra como los que estén por delitos.
m) Hacer escalafón y conferir los grados militares y los ascensos, teniendo
en cuenta la solicitud de los comandantes de zona, los méritos y capaci-
dades de los llamados a ellos, la aptitud especial para el cargo de que se
trate, la experiencia y reconocimiento, el tiempo de servicio en las filas, las
acciones notables y la decisión por la causa. En el ejercicio de esta
facultad el Estado Mayor General obrará con toda la seriedad que se
requiere y en el mando y autoridad de los grados regirán en todo el
territorio, sin distinción de zonas.
n) Organizar la tesorería general del movimiento, nombrar e! tesorero, y
demás empleados de manejo, exigirles las cauciones que deben prestar;
hacer los reglamentos de contabilidad y de caja, establecer las condicio-
nes de seguridad y control de fondos, así como autorizar los gastos.
o) Crear las rentas y recursos para el desarrollo de la Revolución y solicitar
la rendición de cuentas a los comandantes, por el dinero recibido con
anterioridad.
p) Fijar los límites de las zonas, definiendo con los comandantes interesados
los puntos en que haya diferencias y crear nuevas zonas cuando sea el
caso, estableciendo las demarcaciones respectivas.
q) Decidir todas las diferencias que se presenten entre las autoridades civi-
les y militares, procurando en todo caso mantener la armonía necesaria
entre los dos factores, lo mismo en cuanto a las diferencias entre los
comandantes de zonas.
r) Exigir cada tres meses los informes ordinarios que le deben presentar los
comandantes de las zonas sobre la marcha de los asuntos militares de
gobierno y de justicia; exigir cuando la importancia de algunos aconteci-
mientos lo justifiquen informes especiales o extraordinarios del comandan-
JOSE ALVfAR RfSTREPO

te en jefe, de los comandantes de zona, de las juntas de vereda y de los .


jefes de guerrillas, y recorrer, por medio de sus miembros visitadores
nombrados al efecto, todas las zonas a fin de cambiar ideas y dar las
instrucciones para el cumplimiento de las leyes.
s) Dirigir la acción política y administrativa en todo el territorio de la Revolu-
ción.
t) Dirigir las relaciones de la revolución del Llano con las demás guerrillas y
grupos revolucionarios, tanto de Colombia como de otros países y procu-
rar la unión y cooperación con ellos en todo lo posible.
u) Elaborar un censo de la población de las Fuerzas Armadas y de los
bienes y recursos de la revolución.
v) Estudiar y resolver, de acuerdo' con el comandante en jefe y con los
comandantes de zonas, cualquier propuesta de paz o armisticio que hicie-
ra el enemigo, llegado el caso. Pero no podrá celebrarse pacto alguno
sobre cesación de la lucha, sin la aprobación de la mayoría de las tropas
y del pueblo civil, a quienes se les darán las informaciones necesarias
para deliberar y resolver lo conveniente. Aun en el caso de que la mayoría
aceptare las condiciones del enemigo, la minoría mantendrá el derecho
de seguir luchando.
w) Conocer de las quejas que formulen los elementos civiles o del personal
armado contra el comandante en jefe y de los comandantes de zonas, por
faltas o abusos en el desempeño de sus funciones, salvo las relativas a
las cuestiones internas de disciplina militar, y aplicar las sanciones corres-
pondientes.
x) Presentar anualmente ante el Congreso un informe sobre la marcha de
todos los asuntos de la Revolución, y lo mismo cuando se reúna extraor-
dinariamente.
y) Convocar al Congreso a las reuniones ordinarias para el primero de mayo
de cada año y a reunión extraordinaria cuando las circunstancias lo re-
quieran; pero el Estado Mayor no podrá convocar al Congreso, sino cuan-
do el comandante en jefe se haya negado a hacerlo.
z) Darse su propio reglamento y elegir su jefe, ciñéndose a las disposiciones
de esta ley.

· ······.····.·.········•••···•••••••:·:·····•••···••••••·•r•••••••• •••••••••:·:•••·•••••·•••••••••••:•·:·•;.•r·•·•·:••••r;.t;.;.m:rt••• 222 :;;.:.r:•:••::•:•t::•••n:rr::•••••·•·•••••·•·•··································


UNA GEHA SilENCIADA

aa) Repartir en forma equitativa, de acuerdo con el comandante en jefe, las


armas, parques, drogas, ropas y demás mercancías, y recursos,
que se obtengan entre los comandantes de todas las zonas, y procurando
en todo caso no dar motivo a reparos que perjudiquen la unión sino
tratando de mantener el estímulo conveniente en todo para la lucha, la
efectividad de los planes y el progreso de la Revolución. Para ello se
tendrá en cuenta las necesidades y circunstancias de cada zona. Cada
vez que haya un lote apreciable para el reparto, se citará los comandan-
tes de zonas para que asistan o se presenten y puedan controlarlo.
bb) Si llegare a faltar el comandante en jefe, por muerte, renuncia aceptada,
enfermedad grave, llamamiento a juicio y otros motivos, el Estado Mayor
General podrá elegir un reemplazo interino y procederá a convocar inme-
diatamente al congreso para que elija el definitivo.
ce) Decidir sobre las quejas y diferencias que se presenten entre el coman-
dante en jefe y los comandantes de zonas; nombrar su secretario y,
obrando de acuerdo con el comandante en jefe, designar los demás em-
pleados y agentes que necesite. ·
(... )
60) El Estado Mayor General entrará a funcionar a partir del 7 de agosto de mil
novecientos cincuenta y tres. Si antes de esa fecha se reúne la mayoría de
los miembros elegidos, podrán tomar medidas con carácter provisional en
los problemas urgentes.
Capítulo segundo: comandante en jefe
61) Habrá un comandante en jefe de todas las Fuerzas Armadas de la Revolu-
ción del Llano, que será elegido por el Congreso para períodos anuales y
podrá ser reelegido indefinidamente. Si llegare a faltar en el período, se
procederá como indica la letra x) del artículo 59.
62) El comandante en jefe tendrá las siguientes funciones:
a) Dirigir la guerra y las acciones militares de la Revolución.
b) Hacer los planes de combate con fuerzas conjuntas de los distintos grupos
guerrilleros, escoger el lugar y el momento del ataque.
e) Ordenar a los comandantes de zona y de guerrillas que sitúen el personal
armado en los sitios y oportunidades que considere convenientes para el
desarrollo de las operaciones conjuntas.
Jmf ALVfAR RHlRtPO

d) Consultar con el Estado Mayor General los pla'nes de ataque y todas las ·
determinaciones que considere de importancia. Pero en los asuntos milita-
res podrá obrar aun contra el criterio del Estado Mayor General, asumien-
do así en tales casos toda la responsabilidad.
e) Oír y resolver las quejas que en materia de disciplina militar, formulen los
elementos de la tropa o los oficiales contra los comandantes de zona y de
guerrillas. Cuando lo estime del caso podrá aplicar penas correccionales.
f) Colaborar con el Estado Mayor General en la formación de los planes de
trabajo, enseñanza revolucionaria, higiene, etc., y dar su respaldo para la
ejecución de los mismos.
g) Expropiar con o sin indemnización, los bienes de particulares cuando lo
exijan las necesidades militares. Podrán los perjudicados reclamar luego
ante el Estado Mayor General.
h) Asumir el mando en jefe en los combates que dirija y en todas las ocasio-
nes que considere del caso o delegarlo en el comandante de zona res-
pectiva y otros jefes militares.
i) Por motivos de insubordinación, delitos graves o desobediencia de las
órdenes militares en el desarrollo de los ataques conjuntos, y previo con-
cepto de la mayoría de los comandantes de zona, separar transitoriamen-
te a éste del mando de las tropas mientras el Estado Mayor General
decide en definitiva.
j) Delegar en quien lo estime conveniente las funciones que le corresponda
como comandante de zona, si lo fuere, para dedicar toda su atención a
los problemas generales de la Revolución.
k) Enviar visitadores o comisionados especiales para controlar todo lo rela-
cionado con la marcha de los asuntos militares, disciplina, etc., en cual- _
quier parte del territorio.
1) Dirigir de acuerdo con el Estado Mayor General, la acción política revolu-
cionaria.
63} El comandante en jefe será reconocido como tal en todo el territorio sin
distinción de zonas, pero no podrá inmiscuirse en los asuntos del gobierno
de la zona, que son de cargo de los comandantes de la misma y de las
juntas de vereda.
UNA GESTA SILENCIADA

64) El comandante en jefe podrá intervenir ante el Estado Mayor General en los
repartos de recursos y elementos que se hagan entre los comandantes de
zona, a fin de controlar que se hagan de manera justa y conforme a las
conveniencias del movimiento.
65) Corresponde al comandante en jefe dar las consignas y los santos y señas
generales en toda oportunidad.
66) El comandante en jefe podrá nombrar un secretario militar y los demás
empleados y agentes que necesite.
Capítulo tercero: Comandantes de zonas
67) La actual división por zonas será respetada, sin perjuicio de la facultad que
tiene el Estado Mayor para crear nuevas zonas, cuando el desarrollo del
movimiento lo requiera y para fijar los límites precisos de todas.
68) En cada zona habrá un comandante de la misma, que será el jefe de las
Fuerzas Armadas y del gobierno de ella.
69) Los actuales comandantes de zona son reconocidos como tales y tienen
derecho a continuar en dicho carácter, mientras no renuncien, ni lleguen a
faltar por muerte, enfermedad grave, o que sean separados del cargo por
llamamiento a juicio en caso de delitos comunes o contra la Revolución. Si
en el juicio llegaren a ser absueltos, podrán volver a posesionarse de su
zona.
70) La división por zonas sólo se refiere a los asuntos de gobierno, administra-
ción civil y militar, y a la separación en grupos de las Fuerzas Armadas, pero
no será en ningún caso obstáculo para el desarrollo de las actividades
militares contra el enemigo común.
71) Para actuar en territorio de otra zona, cualquier contingente o grupo armado
dará aviso al comandante de la misma, no podrá obrar sin su autorización,
salvo una retirada forzosa, encuentro inesperado o un hecho que requiere
intervención inaplazable. En estos casos, dará noticia inmediata al coman-
dante de zona, comprobando las circunstancias que obiigaren la actuación.
Los comandantes de zonas vecinas se pondrán de acuerdo en todo lo
relativo a esta materia.
72) Cada comandante de zona podrá disponer de los bienes o recursos que
existan o lleguen a crearse dentro de sus límites, pero está obligado a
JOSE AlVEAR RESTREPO

contribuir en todo lo posible al abastecimiento de todas las necesidades de


las otras zonas, cuando en éstas se carezca de los productos y artículos
que él tenga o pueda conseguir en cantidades suficientes.
73) Cuando a solicitud de un comandante de zona, el comandante de otra no
cumpliere con la obligación señalada en el artículo anterior, decidirá el
Estado Mayor General.
74) No habrá guerrillas o grupos armados ambulantes, es decir, que crucen los
territorios de distintas zonas salvo autorización del comandante en jefe o del
Estado Mayor General, en caso necesario o por convenio entre los coman-
dantes de las distintas zonas. Para estos casos se convendrán los santos y
señas especiales.
75) Cada guerrilla o grupo armado distinto del personal de la zona queda subor-
dinado al comandante de zona donde actúe o a donde llegue.
76) El comandante de cada zona está en el deber de hacer que se le den todas
las garantías y auxilios al personal de la Revolución que deba transitar por
su territorio y para el efecto puede exigir la identificación de cualquier perso-
na o la credencial que acredite la función en que se encuentra.
77) Además de lo establecido en los artículos que preceden, son funciones del
comandante de zona las siguientes:

a) Cumplir y hacer que se cumplan en su territorio las leyes de la revolución,


las órdenes del comandante en jefe y las resoluciones del Estado Mayor
General, que están dentro de las facultades de éstos. Pero en materia
militar, el comandante de zona no puede discutir las órdenes que reciba
del jefe y solamente podrá después de cumplirlas reclamar ante el Estado
Mayor General o ante el Congreso.

b) Actuar como jefe de todas las Fuerzas Armadas de la zona.

e) Dirigir el gobierno y la acción administrativa en su territorio, dando el


respaldo debido a las juntas de vereda y ejerciendo el control sobre ellas,
sobre los elementos civiles y militares, y dar o negar las autorizaciones
para el paso a los puestos o territorio del enemigo y castigar a quienes
burlen la vigilancia en éstos.

d) Hacer las expropiaciones y ordenar las requisas y allanamientos de que


tratan los artículos 32 y 33.
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UNA GESTA SilENCIADA

e) Imponer penas correccionales a los civiles, a los miembros de las Fuerzas


Armadas y a las juntas de vereda en los casos de violación de la ley,
desobediencia y abuso sin perjuicio de las penas que corresponde cuan-
do se trate de delitos.
f) Dirigir las relaciones con los otros comandantes de zona, con el Estado
Mayor General y con el comandante en jefe, y dar a éstos los informes
que soliciten, así como también el informe ordinario cada tres meses;
g) Reclamar ante el Estado Mayor General en casos de diferencias con los
otros comandantes de zona y demás autoridades de la Revolución.
h) Asistir a las reuniones ordinarias y extraordinarias del Congreso e interve-
nir en ellas con voz y voto.
i) Concurrir o hacerse representar en los repartos de elementos que haga el
Estado Mayor General y velar por la buena marcha de la administración
de justicia, en todo su territorio; definir la situación de los prisioneros de
guerra, de los elementos sospechosos, respetando las disposiciones so-
bre delitos y penas y administración de justicia.
j) Garantizar la libertad de las elecciones que se hagan en su territorio.
k) Resolver sobre las quejas que se le presenten contra los miembros de las
juntas de vereda.
1) Convenir con las juntas de vereda las reparticiones en los productos para
el sostenimiento de las Fuerzas Armadas.
m) Ordenar comisiones y organizar guerrillas en su territorio y extender la
acción revolucionaria dentro y fuera de él.
n) Proveer a la explotación de recursos naturales como minas de sal, etc.,
que lleguen a encontrarse en la zona, y a la distribución de los mismos, de
acuerdo con las conveniencias de la Revolución. El Estado Mayor General
podrá intervenir en la explotación y distribución de dichos recursos.
o) Convenir con los otros comandantes de zona traslados y canjes de perso-
nal y dar las recomendaciones a que haya lugar.
p) Organizar la tesorería de la zona, de acuerdo con los reglamentos del
Estado Mayor General y contribuir con el ochenta por ciento a la tesorería
general de la Revolución, quedando el veinte por ciento para la de la
zona.
JOSE ALVEAR RESfREPO

q) Consultar con el Estado Mayor General de la zona todos los asuntos


graves o difíciles que se le presente así en lo militar como en lo de
administración y gobierno, y cuando lo estime del caso, con el Estado
Mayor General.
r) Nombrar un subcomandante que lo reemplazará así en los casos de faltas
transitorias como definitivas. Cuando lo estime del caso, el comandante
podrá revocar tal nombramiento y designar a otro. El subcomandante
quedará con el grado inmediato inferior al comandante.
s) Poner a órdenes del Estado Mayor General y remitir con las seguridades
del caso los individuos que sean reclamados por dicha autoridad en asun-
tos de administración de Justicia; ordenar las detenciones en los casos de
delitos de que tenga conocimiento.
t) Asumir en todo caso la defensa de los intereses de la zona.
u) Pasar informes a los otros comandantes de zona sobre los individuos que
sean trasladados o se pasen a sus territorios, y recíprocamente obrar con
tales individuos según las solicitudes e informes que le formulen los otros
comandantes.
v) Solicitar de los otros comandantes de zona les remitan los individuos que
hayan pasado de su territorio sin su autorización, y recíprocamente remitir
a los otros comandantes los que sean solicitados en las mismas condicio-
nes.
w) Cooperar con los comandantes de las otras zonas y demás autoridades
revolucionarias en todo lo conveniente para el progreso del movimiento y
dirigir la política y la enseñanza revolucionaria dentro de la zona, tanto en
lo civil como en lo militar y de acuerdo con los planes del Estado Mayor
General.
x) Organizar cuando lo estime conveniente granjas agrícolas y ganaderas en
orden a aumentar los recursos de su comando y con miras de previsión.
y) Disponer todo lo conveniente para la buena marcha de su comando,
extender la acción revolucionaria y ensanchar su territorio todo en cuanto
no se oponga a la ley ni a los planes del Estado Mayor General.
z) Dirigir los servicios de inteligencia y espionaje, comunicaciones, comercio
y demás actividades de la zona, hacer efectivo el control de precios, etc.,
UNA GESTA SilENCIADA

todo de acuerdo con las disposiciones de esta 'ley, y de acuerdo con el


Estado Mayor General y los demás comandantes de zona.
aa) Organizar cárceles y colonias agrícolas para la seguridad de los detenidos
y presos y el cumplimiento de las penas.
bb) Controlar a las juntas de vereda para evitar el sacrificio de reses hembras
y en general para que se ajusten a la ley y a los planes del Estado Mayor
General en todos sus procedimientos.
78) Habrá un Estado Mayor particular de la zona, que estará formado así: Por el
comandante que será su jefe, el subcomandante, y un miembro elegido por
la tropa.
79) El Estado Mayor de la zona podrá solicitar del Estado Mayor General los
ascensos para el personal y dará su parecer en los asuntos que el coman-
dante le consulte.
Capítulo cuarto: Congreso
80) El Congreso se reunirá anualmente a partir del día primero de mayo y
durará en sesiones ordinarias hasta el término de quince días máximo; la
mayoría podrá decretar la prórroga por los días que sean necesarios para
dejar resueltos todos los problemas que se presenten, teniendo en cuenta
eso sí que, por las circunstancias de la lucha, las deliberaciones deben
abreviarse en lo posible.
81) El comandante en jefe o el Estado Mayor General podrá convocar el Con-
greso a sesiones extraordinarias cuando las circunstancias lo requieran.
82) El Congreso es la suprema autoridad de la Revolución y definirá, por medio
de leyes y declaraciones los asuntos que a bien tenga.
83) Las leyes y declaraciones del Congreso se acordarán por mayoría de votos.
Habrá quórum desde que asistan a lo menos la mitad más uno de la
representación fuera del Estado Mayor General y del comandante en jefe.
Éste tiene voz y voto y los miembros de aquel tienen voz en el Congreso.
84) La representación se compone así: El comandante en jefe y los comandan-
tes de zona, un representante elegido libremente por la tropa de cada
comando y otro por cada cien familias que pase de veinte de la población
civil, todos con voz y voto.
JOSE ALVEAR RfSJREPO

85) El Congreso elegirá su presidente y éste organizará los debates, la guardia


y las medidas necesarias para el mantenimiento del orden.
Título cuarto: Delitos y penas
86) La ley penal de la revolución se basa en el criterio político de la defensa
social y en las exigencias de la lucha; por tanto, se consideran dos clases
de delitos:
a) Delitos contra la r evolución o sea los actos que atenten contra el triunfo
de la causa.
b) Delitos comunes, o sea aquellos que atentan contra la sociedad o los
individuos.
87) Son delitos contra la Revolución los siguientos: Traición, insubordinación,
deserción de las Fuerzas Armadas, sabotaje, desobediencia de las órdenes
militares, destrucción o daño de armas, pertrechos o abastecimientos, fal-
sos informes en asuntos militares, destrucción o extravío de los correos o
mensajes, falsificación de firmas, órdenes, etc. hurto, robo, destrucción de
ganado y demás bienes comunes de la Revolución, y en general, todo acto
que tenga por efecto el ayudar al enemigo o disminuir la capacidad de lucha
de las fuerzas revolucionarias, por ejemplo, la propagación de noticias fal-
sas que provoquen desconcierto en las filas o en la población civil, el
suministro de informes al enemigo, etc.
88) Los delitos de traición, insubordinación, en los casos más graves se castiga-
rán con la pena de muerte y en los otros con seis meses a seis años de
trabajos forzados, según las calificaciones que les corresponda.
89) Constituye el delito de traición el hecho de pasarse con las armas a luchar
a favor del enemigo, servirle de baquiano o guía para las incursiones en el
territorio de la Revolución, todo acto que pueda orientar al enemigo sobre ...
las posiciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, su número, cir-
cunstancia y condiciones, cuando de él se desprenda un ataque sorpresivo
o la derrota o pérdida de vidas o elementos esenciales para la lucha.
90) Los delitos de insubordinación armada, sabotaje, deserción, informes al
enemigo, etc., equivalen al de traición en todos los casos de máxima grave-
dad, siempre que el reo haya obrado a sabiendas y cuando el hecho tenga
como consecuencia que personas o armas de la Revolución caigan en
poder del enemigo.

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UNA GESTA SILENCIADA

91) El delito de insubordinación consiste en tratar de derrocar por la fuerza o en


poner resistencia armada a las autoridades superiores de la Revolución.
Cuando sea cometido por elementos de las Fuerzas Armadas, asume el
grado de máxima gravedad.

(".)
93) Deserción es fugarse del servicio activo con o sin las armas; sabotaje es
desvirtuar los efectos de las órdenes recibidas o que se impartan a otras
personas o ejecutar los trabajos militares o revolucionarios de modo que no
surtan los efectos previstos. Los demás delitos quedan definidos en la enu-
memción del artículo 87.
94) Fuera de los casos generales, constituye delito de destrucción de ganado el
hecho de sacrificar reses hembras aptas para la cría y será castigado con la
pena de seis meses a un año de trabajos forzados por la primera vez, de un
año a dos años si hay reincidencia.
95) Los delitos contra la Revolución que no estén castigados con penas espe-
ciales conforme a lo previsto en los artículos anteriores serán castigados
con penas de seis meses a seis años de trabajos forzados según la califica-
ción que les corresponda. Los delitos comunes serán castigados así mismo
con pena de seis meses a seis años de trabajos forzados. Se contará como
pena cumplida el tiempo en que el reo haya estado detenido durante la
investigación del juicio.
96) Son delitos comunes el homicidio, el hurto y el robo de animales y elemen-
tos de uso particular, la violación de mujeres, fuerza o violencia contra las
personas, heridas, mutilación, calumnia, falsos testimonios, falsificación de
firmas y documentos, etc., y en general todo hecho que atente contra la
integridad moral o física de las personas.
97) En las reincidencias y cuando el reo tenga malos antecedentes podrá impo-
nerse una pena adicional hasta de seis meses. Esta disposición se aplica lo
mismo en los delitos contra la Revolución y los comunes.
98) Constituye delito contra la Revolución el hecho de habitar en su territorio o
transitar por él, perteneciendo a las fuerzas políticas o militares del enemi-
go. Todo el que resulte sospechoso de este delito será detenido y puesto a
las órdenes del comandante de la zona respectiva, quien procederá a inves-
tigar cuidadosamente el caso, tomando todos los informes que sean posi-
bles para establecer la verdad. Si resultare culpable, será condenado por el
JmE ALVEAR RHTREPO

comandante a la pena de trabajos forzados o de' arresto en las cárceles o


colonias de la Revolución por tiempo indefinido. Si presenta resistencia
armada o en caso de traición comprobada, podrá el comandante imponerle
la pena capital, pero salvo el caso de ser eliminado en la resistencia armada
el acusado tendrá derecho de ser oído en juicio.
Título quinto. Administración de justicia
99) La justicia de la Revolución es civil, penal militar y penal común.
100) La justicia civil se ejerce por las juntas de vereda, que deciden sobre
todas las diferencias en materia de interés particular entre los vecinos en
única instancia cuando la cuantía es menor de mil pesos y en primera
instancia cuando la cuantía es mayor. El comandante de zona fallará en
segunda instancia cuando la cuantía pase de mil pesos. Los talladores
oirán las razones y examinarán las pruebas de ambas partes antes de dar
sentencia.
101) Si los interesados pertenecen a dos veredas distintas, decidirá el coman-
dante de zona en primera instancia si la cuantía fuere mayor de tres mil
pesos, y en segunda el Estado Mayor General; si la cuantía fuere menor
de esa suma, fallará el comandante de zona en única instancia.
102) Cuando las diferencias se presenten entre vecinos de dos veredas que
pertenezcan a distintas zonas, fallarán de acuerdo las juntas de vereda, y
si la cuantía pasa de mil pesos, podrán los interesados apelar al Estado
Mayor General.
103) Las diferencias por intereses particulares entre los elementos de la pobla-
ción civil y los de las Fuerzas Armadas serán decididas en la forma
prevista en los artículos anteriores y será competente la junta de vereda
de que sea vecino el civil interesado.
104) El juez de cada hombre es su propia conciencia. El principal objeto de los
juicios penales de la Revolución es enfrentar a los acusados con su
conciencia en relación con el delito y procurar el efecto medicinal y educa-
tivo de las penas.
(... )
106) La justicia militar conoce de los delitos contra la Revolución en todos los
casos y en los delitos comunes en que sean sindicados los elementos de
UNA GESTA SILENCIADA

las Fuerzas Armadas. En tales casos, el comandante de la zona respecti"


va constituirá consejos verbales que serán formados por tres miembros
para cada caso, escogidos a la suerte de una lista formada cada año por
los nombres de al menos diez de los individuos más capacitados del
comando, por su prudencia, imparcialidad y conocimiento. Tal consejo
adelantará la investigación del juicio y dictará la sentencia. Las diferencias
de criterio se decidirán por mayoría. Las sentencias en los consejos ver-
bales son apelables ante el Estado Mayor General, que las estudiará en
su carácter de Tribunal Superior de Justicia.
107) El comandante de zona está obligado a colaborar en la investigación y el
juicio y dar todas las garantías y apoyo al Consejo Verbal de Guerra.
108) Cuando el sindicado de un delito sea el comandante de zona será juzga-
do en primera instancia por un Consejo Verbal de Guerra constituido en la
misma forma del anterior por el Estado Mayor General, escogiendo los
nombres a la suerte de una lista que se formará cada año de los elemen-
tos más capacitados de la Revolución. Y en segunda instancia el mismo
Estado Mayor General en su función de Tribunal Superior de Justicia.
109) El comandante en jefe está obligado a colaborar con el Consejo Verbal y
con el Estado Mayor General en la investigación de los delitos en que
resulten acusados los comandantes de zonas, a darles las garantías y el
apoyo necesarios y actuará directamente o por medio de un delegado en
estos juicios. Es de su cargo hacer cumplir las órdenes de detención, si
fuere el caso.
11 O) Los juicios penales por delitos comunes, cuando los sindicados no perte-
nezcan a las Fuerzas Armadas, serán adelantados por la junta de vereda
respectiva y al efecto se procederá a detener al sindicado y reunir las
pruebas.
111) Si hay pruebas suficientes para adelantar el juicio en concepto de la junta
de vereda, ésta constituirá un jurado para que dictamine sobre la respon-
sabilidad del sindicado y califique el delito.
112) El. presidente de la junta de vereda tomará juramento a los jurados de
contentar conforme a sus conciencias y les hará decir uno por uno las
siguientes preguntas: Primera: si se considera responsable al sindicado o
no del delito; si califican el caso leve, grave, muy grave o gravísimo .

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JmE AlVEAR RHTREPO

113) Las respuestas acordes de los jurados, o al menos de dos de ellos,


servirán de base para la sentencia. Si lo declaran culpable, ésta será
condenatoria y la pena se fijará así: para los casos leves, de seis meses
a un año; para los casos graves, de uno a tres años; para los muy graves,
de tres a cuatro años; para los gravísimos, de cuatro a seis años. La pena
de seis años se aplicará en los casos de máxima gravedad, cuando no
corresponda la de muerte.
114) La junta de vereda hará lo conducente a la captura y detención de los
sindicados en el vecindario y pondrá los reos que hayan sido condenados
a órdenes del comandante de zona, para su remisión al sitio donde hayan
de cumplir las penas.
115) Tanto los juicios civiles y los penales militarE)S y los penales comunes se
harán verbalmente y en audiencia pública, pe m las sentencias se pondrán
por escrito siempre que sea posible y se levantará un expediente para
constancia de lo actuado, o al menos un resumen.
116) Las sentencias se cumplirán inmediatamente después de pronunciadas, si
no hay apelación. Si el interesado apela al ser notificado, se dejarán las
cosas en el estado en que se encuentran hasta que resuelva el superior.
117) En todos los juicios penales, comunes o militares, el acusado tendrá
derecho a nombrar un defensor, el cual será oído durante la investigación
y el juicio, siempre que se presente entre los treinta días a más tardar
después de ser citado. Si no se presentare o si el acusado no lo nombra,
se le dará un defensor de oficio, el cual está obligado a sostener las
razones y a pedir las pruebas que puedan favorecer al acusado, sea
demostrando que éste no es responsable o alegando las circunstancias
atenuantes que puedan disminuir la pena.
118) Lo primero que se hará al detener a un sindicado será darle el derecho a
nombrar su defensor o nombrárselo de oficio conforme al artículo anterior. -
119) El condenado a la pena capital puede en todo caso pedir clemencia al
comandante de zona si la sentencia ha sido pronunciada por un Consejo
Verbal de Comando; el comandante podrá solicitar la revisión del juicio o
la conmutación de la pena a dicho Consejo. Pero si éste insiste en la
sentencia, se cumplirá salvo el derecho de apelación.
120) En el caso del artículo 98, el comandante podrá conmutar la pena de
muerte.

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UNA GESTA SILENCIADA

121) Si la pena capital ha sido impuesta por el Estado Mayor General, o por un
Consejo de Guerra organizado por éste, el condenado podrá pedir cle-
mencia al comandante en jefe y se procederá como indica el artículo 119.
122) Las autoridades que tengan noticia de un delito iniciarán inmediatamente
la investigación y ordenarán la captura y detención de' los que resulten
sindicados y tan pronto como sea posible se pasará el asunto al conoci-
miento de quien deba adelantar el juicio, poniendo a disposición los dete-
nidos.
123) El sindicado permanecerá detenido desde su captura hasta que se le
defina su situación por la autoridad competente.
124) Desde el comienzo de la investigación hasta la absolución o condena en
primera instancia, no podrán pasar más de tres meses y si en tal tiempo
no se hubiere hallado prueba para condenar al sindicado, será puesto en
libertad sin perjuicio de la vigilancia que el caso requiera.
125) Siempre que haya plena prueba del hecho que constituye el delito y de la
responsabilidad del acusado, se le condenará a la pena correspondiente.
126) Son pruebas las declaraciones de testigos, los documentos, las huellas,
rastros y demás señales materiales, los indicios o hechos de los cuales se
deduzcan la existencia del delito o la intervención en él del acusado, la
confesión y en general, todo medio que pueda servir para el esclareci-
miento del hecho y sus circunstancias o para fijar a quien corresponda la
responsabilidad. Las pruebas se estimarán en conciencia y según la lógi-
ca natural.
127) Son competentes para conocer en primera instancia de los delitos las
juntas de vereda o el Consejo Verbal del comandante de zona donde se
haya cometido. Pero la investigación puede y debe ser iniciada y la captu-
ra ordenada por cualquier autoridad de la Revolución que llegue a tener
noticia del caso.
128) Concédese un indulto para todos los delitos que hayan sido cometidos
con anterioridad al 12 de junio de mil novecientos cincuenta y tres. Este
indulto será condicional, es decir, que en caso de cometer nuevos delitos,
los responsables serán castigados por los nuevos como por los anteriores
y todos los juicios se regirán por las disposiciones de esta ley. En los
casos de máxima gravedad sucedidos con anterioridad al citado 12 de
junio, el Congreso autoriza al Estado Mayor General para que inicie las

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JmE hlVfAR RESTREPO

investigaciones y adelante e imponga las penas correspondientes pero en


ningún caso podrá imponerse la pena de muerte por delitos anteriores a
esa fecha.
129) Todos los habitantes del territorio están en la obligación de colaborar con
las autoridades revolucionarias y de prestarles su apoyo para la eficacia
de la administración de justicia. Por tanto, deben contribuir a la captura y
detención de los delincuentes y de los elementos sospechosos y desco-
nocidos.
130) Por razones de la lucha, todo elemento desconocido o que de cualquier
modo resulte sospechoso será inmediatamente puesto a órdenes de la
junta de vereda o del comandante y estas autoridades están en la obliga-
ción de adelantar todas las averiguaciones hasta aclarar la verdad del ···
caso. Tales elementos no podrán ser eliminados ni tampoco puestos en
libertad mientras exista un motivo para dudar de ellos.
131) En los casos del artículo anterior se considera como circunstancia agra-
vante del delito o falso testimonio o calumnia, el hecho de dar informacio-
nes inexactas sobre el sospechoso, circunstancia agravante que dará
lugar a la aplicación de la pena adicional de que trata el artículo 97 a
quien haya dado la información que resulte falsa.
132) Los habitantes conocidos en los vecindarios de la Revolución no podrán
ser detenidos ni molestados en su persona y familia, sino por orden de la
autoridad competente y por los motivos previstos en esta ley.
133) Los prisioneros de guerra serán tratados con todas las consideraciones,
pero con la estricta vigilancia necesaria para la completa seguridad.
134) No podrán actuar como miembros de los Consejos de Guerra ni de los
jurados los que por motivo de interés, por amistad íntima, parentesco,
enemistad grave, etc., sean sospechosos de parcialidad a favor o en
contra del acusado. Si entre los nombres sacados a la suerte para la
integración de dichos jurados o Consejos resultare alguno o algunos en el
caso de este artículo, los restantes decidirán sobre el impedimento y se
procederá a sacar nuevos nombres para reemplazarlo.
135) Si el impedimento o tacha por los motivos del artículo anterior se presentare
en contra de un miembro de la junta de vereda o del Estado Mayor
General, resolverán los restantes y se procederá a sacar un nombre a la
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UNA GESTA SilENCIADA

suerte de la lista de jurados o Consejeros de 'Guerra, para que actúe


como juez. Los reemplazos elegidos a la suerte no podrán ser tachados.
136) Las declaraciones de testigos, documentos y demás pruebas que se ta-
chen por parcialidad o falsedad serán estimadas o desestimadas por el
tallador, según su criterio, después de oír lo que al respecto expongan el
fiscal y el defensor del reo.
137) En los pocos casos en que se presente una aguda contradicción entre el
pueblo de una vereda que asista a una audiencia y el jurado o la junta de
vereda, por motivos relacionados con la imparcialidad en la investigación
o en el juicio, podrá suspenderse mientras el Estado Mayor General deci-
de si es el caso, trasladar el proceso a otro lugar de la misma zona o de
otra, o nombrar investigadores o jueces especiales. El Congreso focalizará
el ejercicio de esta función del Estado Mayor General y podrá disponer del
lugar definitivo en que se deben surtir los procedimientos.
Título sexto. De las Fuerzas Armadas y en especial de la tropa
138) El objeto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias es la defensa del
pueblo y el enfrentarse en combate al enemigo, hasta obtener el triunfo
para el derrocamiento de la tiranía y la implantación de un gobierno popu-
lar en Colombia
139) Para ingresar al servicio de las Fuerzas Armadas como voluntario se
requiere:
a) Estar dispuesto a cumplir con todas las obligaciones del servicio.
b) Comprometerse a obedecer las ordenes de los superiores, según los
grados militares.
e) Aceptar las instrucciones tanto militares como revolucionarias con toda la
aplicación del caso, a fin de capacitarse técnicamente para luchar contra
el enemigo en las distintas formas de combate y de adquirir una concien
cia clara sobre los motivos y objetivos de la lucha.
140) Son obligaciones del soldado:
a) Obedecer las ordenes de sus comandantes de escuadra y de los demás
superiores.
b) Mantener sus armas en estado de perfecta limpieza y al alcance inmedia-
to de su mano.
JOSE ALVEAR RESTRtPO

e) Apreciar y respetar a sus compañeros.


d) Dar al comandante de su escuadra o a los jefes de grados superiores
todo informe que llegue a su conocimiento y que pueda ser útil para la
buena marcha de las obligaciones militares, especialmente en lo relacio-
nado con el servicio a que se le destine.
e) Prestar toda su atención a las instrucciones militares y revolucionarias que
se den a la tropa y obrar conforme a ellas.
f) Velar por la seguridad y buena conservación de los elementos de guerra
de la Revolución.
g) Prestar con toda conciencia, seriedad y responsabilidad los servicios a
que se le destine y ejecutar de manera completa y perfecta todo trabajo
militar que se le confíe de acuerdo con las órdenes e instrucciones que
reciba.
h) Tratar con respeto y compañerismo a las personas y familias de la pobla-
ción civil.
141) Está prohibido al soldado:
a) Discutir las órdenes. Sólo después de ejecutadas puede hacer su reclamo
por el conducto regular.
b) Retirarse del campamento o del servicio sin permiso del comandante de
escuadra, su reemplazante o los jefes superiores.
e) Entrar en discusiones acaloradas y en riñas con sus compañeros.
d) Coger o tomar las armas, parques y demás objetos de uso personal de
sus compañeros.
e) Dar motivo de queja a las personas de la población civil con quienes trate
dentro o fuera del campamento.
f) Acercarse al rancho en horas distintas a las señaladas para los alimentos,
sin permiso de su comandante de escuadra o reemplazante.
g) Hacer disparos o gastar parque fuera de lo ordenado en el servicio.
h) Entregar su arma a otros sin orden especial directa o estricta del superior.
i) Atropellar, forzar o amenazar a las mujeres al servicio de la tropa.
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UNA GHTA SILENCIADA

j) Fingir orden superior en cualquier asunto, verbalmente o por escrito.


k) Propagar chismes, noticias o informaciones falsas e incitar al sabotaje y al
incumplimiento de las órdenes o a la insubordinación contra los superio-
res.
1) Embriagarse, especialmente cuando está en servicio.
142) El espíritu de compañerismo, al igual que la disciplina, deben animar
todos los actos del soldado. Esto implica el respeto a la amistad hacia
todos los compañeros revolucionarios, tanto civiles como milit~res, sin
distinción de zonas, guerrillas y clases de armas, el respeto y la simpatía
hacia las mujeres de la revolución y hacia todas las familias revoluciona-
rias.
143) Los soldados de cada zona deben tratar de distinguirse por su compañe-
rismo y buena voluntad, buena conducta en todas sus relaciones con
personal de otros comandos, tratando con amistad franca y con respeto a
las personas y a las cosas ajenas, de modo que sea un timbre de honor
para cada grupo, y no dar motivo de queja.
144) El personal en armas o a órdenes del comando podrá excusarse del
servicio por enfermedad y solicitar el cuidado de enfermería por conducto
del superior inmediato.
145) La tropa se divide por escuadras. Cada escuadra consta de diez o quince
hombres y está a cargo de un suboficial para el mando e instrucción de la
misma que es el comandante de escuadra.
146) El comandante de escuadra tiene por lo menos el grado de cabo primero
y habrá un reemplazo con el grado de cabo segundo.
147) Tres escuadras forman una sección, y por cada sección habrá un sargen-
to segundo al cual corresponda el mando y la instrucción de ésta y ordina-
riamente de la primera escuadra. El mando de la primera escuadra estará
a cargo de un cabo primero y de un cabo segundo, como reemplazante;
toda vez que el sargento asuma el mando de la sección o por falta de
éste. El cabo de la primera escuadra asumirá el mando de la sección si
llegare a faltar el sargento mientras se provee el grado.
148) Por falta de comandante de escuadra y su reemplazante, asumirá el
mando de la misma uno de los soldados mientras se designa el nuevo
suboficial o cuando el comandante lo encargue con fines de instrucción.
JOSE ALVEAR RESfREPO

149) En el Ejército Revolucionario todos son compañeros. Los grados militares ·


se fundan en la necesidad de organización para la lucha y se darán
siempre con base en los méritos y capacidades de los llamados a ellos,
teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 59, letra l.
150) Corresponde a los comandantes de zona, de acuerdo con sus Estados
Mayores particulares, solicitar los ascensos del personal a su cargo, se-
gún las necesidades.
151) Todo grado militar lleva consigo las atribuciones y deberes de los grados
inferiores, además de los correspondientes al mismo.
152) Son deberes de los comandantes de escuadra y de sección:
a) Cumplir y hacer cumplir por sus soldados las órdenes superiores.
b) Dar la instrucción militar a su personal.
e) Mandarlo consciente y resueltamente, y controlar el efectivo cumplimiento
de las órdenes.
d) Cuidar del aprovechamiento de las defensas naturales y de todas las
circunstancias favorables para su personal en las comisiones y combate.
e) Instruir a su personal sobre el manejo, limpieza y conservación de las
armas y del parque y responder por éstas y éste;.
f) Dar diariamente instrucción revolucionaria a su personal según el horario
y los planes del Estado Mayor General.
g) Pasar semanalmente revista de armas y de parque e informar al coman-
dante de zona sobre los que las tengan descuidadas, o las hayan perdido,
o hayan perdido o gastado el parque.
h) Velar por la disciplina y el buen compañerismo del personal a su cargo.
i) Pasar el parte de los soldados enfermos al superior y citar a relación a los
que cometan faltas o desobedezcan.
j) Tratar a los soldados con respeto y aprecio como compañeros dignos e
iguales en la lucha y a la vez con la seriedad necesaria en todo lo relativo
al servicio.
k) Observar una absoluta imparcialidad en todo con .los soldados y repartir
entre ellos los servicios especiales por turnos, etc.
UNA GESTA SilENCIADA

1) Dar buen ejemplo a todo el personal en todos sus actos.


m) Las demás obligaciones de los soldados en lo que corresponda.
153) Se prohíbe a los comandantes de escuadra y de sección todo lo se
prohíbe a los soldados en el artículo 141 y además:
a) Tratar mal de palabra o de obra a los soldados, dar las órdenes militares
de manera ofensiva o humillante y entrar en discusiones con el personal a
su mando.
b) Entrar en chanzas, juegos o actitudes que perjudiquen el respeto y auto-
ridad que corresponden al personal.
e) Tener preferencia o manifestar mayor amistad o simpatía por algunos.
d) Hacer diferencias en el persona, salvo las que se fundan en el servicio.
e) Discutir con los superiores o con otros comandantes de sección o de
escuadra delante de la tropa.
f) Hacer negocios con lo soldados o quedarse con objetos que le hayan
dado en préstamo.
154) El comandante de sección resolverá sobre los permisos que solicite el
personal sobre el cuidado de enfermería para los enfermos y heridos,
todo dentro de las facultades que le dé el comandante de zona.
155) Son responsables los comandantes de sección y de escuadra ante el
comandante de zona, por el cumplimiento de los servicios como guardia,
comunicaciones, patrullaje a su cargo y le darán parte inmediato de todo
lo relacionado con dicho servicio.
156) Los comandantes de escuadra son responsables ante el comandante de
sección y ellos y éste ante el comandante de zona, por el cumplimiento de
las obligaciones señaladas en los artículos 152 y 153, y especialmente en
lo que se refiere a la buena conservación del parque y de las armas al
cuidado de su personal.
157) Habrá un subcomandante de zona, que será nombrado por el comandan-
te de la misma, con mando sobre las escuadras y sección y que está a
órdenes del comandante de zona.
JOSE AlVEAR RESrREPO

158) El subcomandante de zona reemplazará al comandante de zona en las


faltas temporales y definitivas y en tales casos tendrá las mismas atribu-
ciones de éste. Tendrá grado de sargento primero.
159) La principal obligación del subcomandante de zona es dar y dirigir las
instrucciones de todo el personal armado, tanto en materia militar como
en la formación de una conciencia revolucionaria, obrando de acuerdo
con las cartillas del Estado Mayor General y las órdenes del comandante
de zona.
160) Además de lo dispuesto en el artículo anterior, son obligaciones del
subcomandante y prohibiciones al mismo, las que se han establecido para
los soldados y suboficiales en lo que corresponda.
161) El comandante de zona podrá ordenar al subcomandante y confiarle las
comisiones que estime conveniente, pero en lo posible procurará mante-
nerlo dedicado ante todo a la tarea de instrucción al personal, conservan-
do la supervigilancia de dicha instrucción a fin de que se ciña a los planes
del Estado Ma:yor.
162) El comandante de la zona es el jefe de las Fuerzas Armadas de la misma.
Tiene todas las obligaciones y prohibiciones establecidas para los solda-
dos, suboficiales y oficiales de las Fuerzas Armadas, en lo que correspon-
de, y en todo debe observar una conducta más estricta puesto que sobre
él pesa una mayor responsabilidad.
163) Corresponde al comandante de la zona aplicar penas correccionales a
quienes desobedezcan las órdenes y por las faltas a los deberes y viola-
ción de las prohibiciones a todo el personal de su mando; sus disposicio-
nes en esta materia son inapelables.
164) Son penas correccionales las siguientes:
a) Reconvención por la primera falta.
b) De un día hasta un mes de cocina y privación del arma, en caso de
reincidencia.
e) Las faltas leves se castigarán con una o dos horas de plantón, negación
de permisos o servicios dobles.
UNA GESTA mENCIADA

165) Los delitos se castigarán por la Justicia Penal Militar en la forma estable-
cida en el título de los delitos y las penas y en el de la Administración de
Justicia.
166) Los miembros de las Fuerzas Armadas tienen derecho a formular solicitu-
des y quejas. Para tal efecto el comandante o subcomandante de zona
establecerá diariamente la hora de relación y en esa oportunidad el perso-
nal será autorizado para hacer sus reclamos.
167) Las quejas contra el comandante de zona serán comunicadas al Estado
Mayor General o a los visitadores del mismo. El comandante de zona está
obligado a facilitar la tramitación de las quejas.
168) Es deber del comandante de zona formar los Consejos de Guerra que
han de juzgar los delitos del personal armado y darles todo el apoyo
necesario para el cumplimiento de sus funciones.
169) El Estado Mayor de la zona formado como se establece en el artículo 78,
por el cumplimiento de todas las disposiciones anteriores y por la discipli-
na de las Fuerzas Armadas de la zona.
170) Cada año elegirá la tropa libremente a su representante ante el Estado
Mayor de zona y éste está obligado a transmitir al Estado Mayor General
las quejas que se presenten contra el comandante de zona.
171) En el horario del comando se fijará todos los días por lo menos una hora
para la instrucción revolucionaria de la tropa, que comprende nociones de
cultura cívica, historia patria, urbanidad, higiene, geografía, lectura y escri-
tura y especialmente el conocimiento de los motivos y objetivos de la
lucha, según la cartilla que hará el Estado Mayor General.
172) La falta definitiva del comandante de zona y el hecho de asumir el mando
el subcomandante, se comunicará inmediatamente al Estado Mayor Ge-
neral para su conocimiento.
173) Es función especial del comandante de zona, como jefe superior de las
Fuerzas Militares de ésta, dar el debido respaldo a las órdenes de los
oficiales y suboficiales y hacer que sean cumplidas las órdenes del co-
mandante de sección y de escuadra, no desautorizarlas en ningún caso y
sancionar a todo soldado o inferior que les falte al respeto o a la obedien-
cia y disciplina.
JmE AlVI:AR RESTREPO

174) Cuando el comandante de zona deba hacer alguna reconvención a oficial,


suboficial o tenga que hacer observaciones a las órdenes de éstos, los
llamará aparte, pero de ningún modo los desautorizará ante la tropa.
175) Corresponde al comandante disponer todo lo relacionado con el horario
para servicios, instrucciones y alimentación de tropa y elaborar las órde-
nes del día, repartir los servicios especiales. Pero podrá delegar estas
funciones en los comandantes de sección o de escuadra.
176) El comandante de zona velará por el cumplimiento de las recomendacio-
nes sobre higiene que hará el Estado Mayor General.
177) El primer sábado de cada mes hará el comandante de zona, por sí o por
medio del subcomandante, una revista de armas y pertrechos, con el fin
de controlar el estado de unas y otros, su conservación, y sancionará
correccionalmente a todo aquel que haya dejado picar el arma de moho o
gastado el pertrecho o lo haya dejado perder.
178) Después de la revista de arma y parque, el comandante de zona abrirá un
cabildo con todo el personal, empezará por informar todas -las novedades
de la Revolución y escuchará las opiniones y críticas que el personal
tenga a bien emitir, todo en ambiente de camaradería y amplitud.
179) El subcomandante y los reemplazantes, cuando entren a actuar en lugar
de sus reemplazados, serán obedecidos del mismo modo que éstos. Cons-
tituye falta grave a la disciplina y será castigada correccionalmente la de
faltar a la obediencia a los reemplazantes.
180) Fuera de la instrucción militar y revolucionaria hay servicios especiales y
ordinarios. Son ordinarios los que corresponden a necesidades de todos
los días y especiales los que se presenten en distintas ocasiones.
181) En los campamentos y en todo sitio donde se estacione la tropa o parte
de ella, se prestará el envicio ordinario de guardia o centinela por uno o
más soldados en cada puesto de peligro, como las entradas de los cami-
nos, etc.; este servicio será diurno y nocturno. El servicio diurno se pres-
tará a tres relevos, así: primero, de 6 a.m. a 10 p.m., segundo, de 10 a.m.
a 2 p.m. y tercero, de 2 p.m. a 6 p.m. El servicio nocturno se prestará en
relevos de dos a dos horas.
182) El comandante de sección hará cada día la lista del personal de la zona
para que la incluya en la Orden del Día. Dicho personal será cambiado
cada 24 horas .

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UNA GESTA SILENCIADA

183) Habrá un campamento especial para la guardia y los relevantes encarga-


dos de controlar la efectividad del servicio.
184) Toda falta o incumplimiento en el servicio de guardia se considera grave y
será avisada por el comandante de sección al comandante de zona, quien
la castigará correccionalmente. El comandante de sección es responsable
ante el comandante de zona por la efectividad del servicio de guardia a
cargo de su personal y toda tolerancia o descuido de que se tenga noticia
le será castigado correccionalmente, porque de ello puede depender la
suerte de toda la tropa y de la población del lugar.
185) El personal de guardia guardará silencio durante la prestación del servicio.
186) El comandante o subcomandante de zona controlará directamente, o por
medio de comisiones ocasionales, todo lo relativo a la prestación de ser-
vicio de guardia. Todo superior que encuentre a un centinela dormido o
descuidado en el servicio, está obligado a avisarlo al comandante de zona
para que se le aplique la sanción correspondiente.
187) El comandante de zona queda autorizado para prescindir del servicio de
guardia, siempre que por haber minas de acceso o por otras circunstan-
cias, no lo considere necesario.
188) Son obligaciones de la guardia:
a) Dar aviso inmediato de todo ruido, señal o indicio sospechoso y de la
presencia de enemigos o de cualquier persona desconocida y de todo
peligro que perciba.
b) Dar el alto a todo desconocido o sospechoso que se acerque y hacerlo
prisionero y ponerlo a órdenes del comandante de la guardia.
e) Lanzar la bomba de alarma, disparar sobre el que no atienda el alto al
avistar al enemigo, salvo orden expresa del superior en casos especiales;
d) Anotar y transmitir oportunamente las consignas o avisos de comunicacio-
nes que reciba, con toda diligencia.
189) Son también servicios ordinarios los de rancho o cocina, abastecimiento
de la tropa, enfermería, etc., y serán reglamentados por el comandante de
zona, por medio de las órdenes del Día.
JOSf AlVfAR RfSTREPO

190) Los servicios de patrullaje y comunicación, arriería, conducción de mer- ·


cancías y cargamentos por medio de canoas, balsas, lanchas y cualquier
clase de embarcaciones y otros vehículos y los de baquianos en asuntos
de Fuerzas Armadas, aun en los casos en que sean prestados por perso-
nas de la población, se consideran como servicios especiales de la tropa
y por lo mismo, quedan sujetos a las disposiciones sobre organización y
disciplina militar.
191) El Estado Mayor General, de acuerdo con los comandantes de zona,
adelantará un estudio y hará los reglamentos de los servicios de que
tratan los artículos anteriores.
192) En cada zona habrá uno o más caballiceros encargados de la brigada,
que cuidarán de las bestias y responderá ante el comandante de zona; las
bestias de cada zona serán marcadas con un hierro del comando.
193) El comandante de zona nombrará uno o varios encargados de las montu-
ras y demás aparejos, que cuidarán por la conservación y buen estado de
los mismos y responderán por ellos ante el comandante.
194) Las mujeres al servicio del comando se mantendrán en campamentos
aparte de los de la tropa y suficientemente alejadas. Los soldados podrán
solicitar permisos para pernoctar hasta una vez por semana (sic).
195) El personal en servicio tienen derecho a la alimentación y el alojamiento
por cuenta del comando de zona. Se atenderá también su vestuario, de
acuerdo con las posibilidades de la Revolución.
196) Los campamentos para el alojamiento del personal armado de la tropa
serán construidos por la tropa o por los presos, según lo ordene el coman-
dante de la zona, en los sitios que éste señale, mirando a la seguridad y
demás condiciones estratégicas.
197) Corresponde al comandante de zona o a quien haga sus veces, elegir el
lugar, el momento y demás condiciones del combate, en todos los casos
en que éste no se produzca por orden del comandante en jefe o ataque
sorpresivo del enemigo y siempre que haya de efectuarse en el territorio
de la zona. También dirigirá los planes de batalla y de campaña y las
operaciones militares de su personal dentro de su territorio.
198) Corresponde al comandante de zona ordenar las comisiones defensivas y
ofensivas y las de auxilio de otros comandos.

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UNA GESTA SILENCIADA

199) Durante las comisiones el personal guardará silencio no hablando sino lo


estrictamente necesario, y esto en voz baja, tomando todas las precaucio-
nes para no ser oído por el enemigo. También se procurará no hacer
chozas, ni picas visibles, hogueras y en general, se evitará todo lo que
pueda contribuir a la localización por parte del enemigo.
200) Las armas, municiones y todos los elementos de guerra, así como las
ropas, dineros, drogas y demás botín que se le quite al enemigo en
combate o de cualquier modo, pertenece a la Revolución y el comandante
de zona dispondrá su reparto después de los combates entre el personal
del Comando. Las armas serán entregadas a quienes mejor sepan mane-
jarlas y éstas y el parque se distribuirán de acuerdo con las necesidades
de la lucha.
201) Es obligación del comandante de zona, obedecer las órdenes del coman-
dante en jefe en materia militar, especialmente en lo que se refiere a situar
sus fuerzas en los sitios que éste escoja para dar los combates con
fuerzas conjuntas de distinta naturaleza. En todo esto se procederá de
acuerdo con lo establecido en el título tercero, capítulo segundo.
202) A los muertos en combate se les rendirá por las Fuerzas Armadas los
honores militares, y cuando sea posible enterrarlos, se hará el entierro
con sencillez y solemnidad.
Título séptimo: Disposiciones varias
203) Las Fuerzas Armadas de la Revolución se forman ante todo con volunta-
rios, dispuestos a luchar por la liberación del pueblo explotado de Colom-
bia y para derrocar la tiranía que oprime a la patria.
204) En caso necesario podrá ordenarse reclutamiento entre los hombres de la
población civil, hábiles para el manejo de las armas y que prestarán el
servicio militar de que trata el artículo siguiente.
205) Todo varón mayor de dieciocho años y menor de cuarenta que resida en
el territorio de la Revolución, está obligado a prestar el servicio militar
hasta por seis meses a órdenes del comandante de zona respectiva y a
incorporarse a las Fuerzas Armadas siempre que las condiciones de la
lucha lo requieran.
206) El comandante de zona podrá conceder excusas del servicio militar y de
la incorporación a filas, por causa de enfermedad comprobada y obligacio-
nes de familia.
JO~E ALVEAR RHIREPO

207) Los oficiales y suboficiales retirados del Ejército del enemigo por razones .
de ideología política, los desertores del mismo y los reservistas, que se
pasen a las filas de la Revolución, prestarán el servicio militar como
instructores y serán recibidos en las Fuerzas Revolucionarias con los
mismos grados.
208) En la oficina del comando en cada zona se llevará un libro en el cual se
anotarán el nombre, la edad, la fecha del ingreso y la de salida del
servicio militar, la conducta observada por cada soldado, o miembro de las
Fuerzas Armadas y si al terminar el servicio continúa como voluntario en
las filas o queda como reservista. Este libro se llevará en clave.
209) Nadie podrá disparar contra el enemigo sin orden del respectivo jefe
militar. Los oficiales y suboficiales del Ejército de la Revolución podrán
hacer y ordenar el fuego, cuando estén autorizados por el comandante en
jefe o por el comandante de zona. El comandante en jefe puede en todo
caso disparar y ordenar se dispare y los comandantes de zona podrán
hacer lo mismo dentro de sus territorios, salvo si estuviere presente el
comandante en jefe.
21 O) Se exceptúan de lo dispuesto en el artículo anterior los que estén prestan-
do los servicios de centinela o patrullas, que deben lanzar las bombas de
alarma o disparar en los casos ya previstos y los correos cuando les sea
necesario en el caso de defensa ante un ataque inminente si no hay otro
medio de evitarlo.
211) Todo oficial, suboficial, soldado y cualquier persona que asista a un cam-
pamento está en la obligación de evitar todo acto que pueda contribuir a
la visibilidad del lugar por parte de los aviones enemigos. Así, se hará el
menor humo que sea posible en las habitaciones, etc.
212) Se prohíben las talas y los socavamientos en cuanto no sean enteramen-
te indispensables y cuidando de que los ranchos queden suficientemente
cubiertos.
213) El lavado de ropa se hará con las debidas precauciones y serán secadas
al sol, pero en sitios suficientemente disimulados y, si están en lugares
visibles, deben ocultarse inmediatamente se oiga el ruido de los aviones.
214) Son bienes de la Revolución las tierras, aguas, minerales de toda clase,
las maderas y demás vegetales, los semovientes sin dueño conocido, los
confiscados, los cultivos abandonados o expropiados y, en general, todos

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i

UNA GESTA SILENCihDA

los que lleguen a controlar. El comando de cada zona heredará los bienes
de las personas que fallezcan sin dejar cónyuges, hijos, padres o ascen-
dientes, hermanos, tíos, sobrinos o primos hermanos.
215) Los casos no previstos en esta ley serán resueltos con un criterio análogo,
buscando la justicia y procurando lo más conveniente para el triunfo de la
Revolución. El Estado Mayor General irá elaborando los proyectos que se
deben presentar a los congresos futuros.
216) Tanto los comandantes de zona, como los demás jefes y autoridades,
están respaldados por las Fuerzas Armadas y por todos los factores de la
Revolución, siempre que se ciñan a las disposiciones de la ley.
217) Cuando el Estado Mayor General actúe como Tribunal Superior de Justi-
cia o deba integrar jurados o Consejos de Guerra en asuntos que formen
divergencia de opinión o de sentimientos entre la población civil y las
Fuerzas Armadas, sacará los hombres de la lista de jurados, a la suerte,
para que actúen como conjueces.
218) Ninguna guerrilla que no pertenezca a la Confederación de Comandos y
grupos representados en este Congreso podrá transitar por el territorio,
salvo en el caso de que el comandante en jefe, de acuerdo con el Estado
Mayor General y con el comandante de la zona respectiva, la autorice a
hacerlo.
219) Todo individuo que se sienta en peligro o que tenga motivos para temer
que se le persiga injustamente o no se le dé protección por las autorida-
des de una zona, tiene derecho a solicitar asilo en otra zona, pero inme-
diatamente las autoridades de ésta le concedan el asilo, tomarán informes
sobre el caso, de las autoridades de la zona de procedencia.
220) Todo soldado que esté enfermo de venéreas tiene la obligación de dar
aviso inmediato a su comandante para que procure su curación y no
podrá usar mujer antes de estar sano, pues de lo contrario será juzgado
por el delito de contaminación venérea. Lo mismo harán los civiles a la
junta de vereda, y quedan sometidos a la misma sanción.
221) La Revolución señalará partidas para indemnizar a los soldados y civiles
revolucionarios y a sus familias que hayan sido despojados de sus bienes
por el enemigo en la medida de las posibilidades y cuando haya recursos
para hacerlo. También se indemnizará a los soldados que hayan quedado
inválidos por heridas recibidas en combate.
JOSE AlVEAR RESlREPO

222) Esta ley empezará a regir a la fecha en que sea promulgada en cada
vereda y en cada comando. Los comandantes de zona informarán al
comandante en jefe y al Estado Mayor General las fechas en que se
termine la promulgación en los respectivos territorios.
223) Los decretos y demás disposiciones anteriores de los grupos y comandos
quedan derogados en cuanto se opongan a esta ley.
Dada en un lugar de los Llanos Orientales de Colombia a los dieciocho días del
mes de junio de 1953.
El Presidente del Congreso, JOSÉ ALVEAR RESTREPO
El secretario General, HUMBERTO PAREDES

Sancionada en su fecha, para que rija. JOSÉ GUADALUPE SALCEDO U.,


Comandante en Jefe.

Proposición:

Cuando la Revolución invada territorio en donde se encuentran familias conser-


vadoras, debe respetar sus vidas, honra y bienes y no practicar el sistema de
Tierra Arrasada.

Fue presentada por Laurentino Rodríguez, aprobada por unanimidad, con la


expresa advertencia de que tendrá fuerza de Ley y será incorporada como
último artículo en el texto definitivo de la Ley que organiza la Revolución de los
Llanos Orientales de Colombia.

Como artículo de Ley, le correspondió el número 224.

JOSÉ ALVEAR RESTREPO, Presidente del Congreso.


HUMBERTO PAREDES, Secretario General.

ANfXO D

INfORMf Df INTHIGfNCIA SOBRf JOSÉ AlVfAR RfSTRfPO


"REPÚBLICA DE COLOMBIA
JEFATURA CIVIL Y MILITAR DE LOS LLANOS ORIENTALES
, ................................................. ~~~~w~~

UNA GESlA SILENCIADA

Villavicencio, 4 de febrero de 1953


No. 1279 J.C.M.LL.O./AY/106
ASUNTO: Informe sobre desaparición Dr. JOSÉ ALVEAR RESTREPO
AL: Señor Coronel
COMANDANTE DEL EJÉRCITO
Bogotá

Me refiero a su oficio No. 36773/S2/1 06, sobre la información y paradero del Dr.
JOSÉ ALVEAR RESTREPO y al respecto envío los siguientes datos:

1. El Dr. JOSÉ ALVEAR RESTREPO llegó a Villavicencio el día 9 de octubre de


1952 y se le expidió el salvoconducto número 14886 de fecha 1O del mismo
mes para viajar a Restrepo.

2. El Dr. JOSÉ ALVEAR RESTREPO, presentó documentos de FENALCO y de


ARTURO AGUDELO como apoderado de sus negocios en Villavicencio.

3. El mencionado Dr. ALVEAR permaneció algunos días en el Municipio de


Restrepo y como se sospechaba de sus actividades se dio orden de captura
como lo demuestran los telegramas que a continuación transcribo:

"VILLAVICENCIO, OCT. 24-52 ALCALDE MUNICIPAL RESTREPO. NR. 357


RUEGO DISPONER LO CONDUCENTE A FIN DE QUE JOSÉ ALVEAR
RESTREPO SE PRESENTE A ESTE DESPACHO HOY HORAS HÁBILES (FDO)
GUILLERMO JARAMILLO OFICIAL MAYOR INTENDENCIA".

"VILLAVICENCIO, OCT. 28-52 ALCALDE MUNICIPAL RESTREPO. NR.365. POR


ORDEN SEÑOR INTENDENTE SÍRVASE INFORMAR MOTIVOS HAYA TENI-
DO PARA NO ENVIAR A ALVEAR RESTREPO (FDO) ERNESTO LONDOÑO
HOYOS SECRETARIO GOBIERNO, ENCARGADO".

4. Posteriormente se supo que el señor Alvear Restrepo se había trasladado a


Cumaral y de allí desapareció el día 24 de octubre de 1952 en compañía de
MESÍAS LOPEZ y FELIPE SALAZAR (cubano), sin regresar a Cumaral, y en
declaraciones consta que el mencionado Alvear se reunió con los bandoleros en
un sitio denominado "MACAPAY", como consta en la declaración que se transcribe:

"Villavicencio, enero 20 de 1953. Compareció al Despacho de la Oficina 7ª. De


Instrucción Criminal el señor Manuel Antonio Urrego Acevedo con el objeto de
JOSE ALVEAR RESTREPO

rendir declaración en las presentes diligencias ... PREGUNTADO: Sírvase decir-


nos si usted conoce al individuo cuyo retrato aparece pegado a este salvocon-
ducto (se le puso de presente el salvoconducto personal No. 14886 de octubre
10 del 52, expedido al señor JOSÉ ALVEAR RESTREPO). CONTESTÓ: Sí lo
conozco. PREGUNTADO: Sírvase decirnos dónde conoció a tal individuo y si
supo su nombre y qué actuaciones ha tenido. CONTESTÓ: A ese tipo lo conocí
en un punto llamado "MACAPAY" hace por ahí dos meses más bien más que
menos y llegó un individuo que llaman el Loco que espía de la chusma, como a
la una de la tarde, llegó con el cliente ese e inmediatamente se lo presentó al
Jefe de la Chusma ese tal ÁLVARO PARRA; entonces Parra se puso a investigar
al tipo ese como era desconocido. El tal tipo le contó a ÁLVARO PARRA que se
había venido de Bogotá con muchos sacrificios y que había tenido que dejar la
oficina a un tal RECADERO, me parece que ese era el nombre o el apellido y
que iba a ver en qué podía ayudar. También dijo que él creía que los Revolucio-
narios estaban mejor y si no habría traído de Bogotá algunas cosas como
anteojos de larga vista. Ese tipo lo estiman mucho allá los bandoleros, pues lo
tienen como una gran persona porque dicen que es muy inteligente y les ayuda
a escribir decretos. El tal señor por ahí cada tres días llegaba a donde uno
mandado por Álvaro Parra a leerle artículos. Ese señor trabaja en la casa de
Álvaro Parra que es aparte de donde nosotros estábamos, por eso no lo he visto
que más haya hecho. PREGUNTADO: Ya que Ud. dice haber visto llegar al
individuo cuyo retrato se le ha puesto de presente a donde ÁLVARO PARRA,
sírvase decirnos de que manera iba vestido. CONTESTÓ: El tipo allá llegó con
un pantalón gris de dril y una cachuchita del mismo dril del pantalón y un toldillo,
una hamaca, llegó a pie, una camisa como de pinticas azules y rojas de sport.
PREGUNTADO: Sírvase decirnos, si en la conversación le notó Ud. que era
bogotano o de otro lugar del País. CONTESTÓ: No parecía ser bogotano sino
como del Tolima, porque hablaba como con un dejo. PREGUNTADO: Sírvase
decirnos si al llegar el individuo al que nos hemos venido refiriendo dijo su
nombre o manifestó el nombre de alguna persona que podía dar buenas referen-
cias de él a la chusma. CONTESTÓ: El tipo llegó ahí hasta muy azarado porque
no lo conocía nadie, pero entonces comenzó a contar las tragedias de él porque
al principio le tenían desconfianza porque creían que era detective del gobierno.
El Loco dijo que cuando lo habían cogido por ahí, en un río que no me acuerdo
del nombre del río, que el tipo no se había mosqueado, que ahí mismo lo había
requisado y no le había encontrado ningún papel, él no dijo el nombre ni nombró
ninguna persona que lo conociera o pudiera dar referencias ante Parra; lo único
que dijo era que él se había ido a ayudarles porque participaba de las mismas
ideas de ellos. Después quién sabe qué más le contaría en el rancho donde lo

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UNA GESTA SilENCIADA

tienen porque le cogieron mucha confianza. PREGUNTADO: Dónde queda si-


tuado ese cuartel de bandoleros. CONTESTÓ: En un punto llamado MACAPAY
que queda en inmediaciones del Pernambuco donde hay un puesto militar naval
que también se llama PARATEBUENO. PREGUNTADO: ¿Tiene Ud. algo más
que agregar a esta declaración? CONTESTÓ: Solamente, que cuando se pre-
sentó el individuo ese dijo que era abogado y sí se veía que era doctor, pues es
una persona como delicada y como un tipo estudiado porque en la conversación
se nota que es un tipo instruido. (Fdo.) El funcionario JULIO F. ALFONSO. El
Declarante, MANUEL A. URRGEO. El Secretario LUIS ANTONIO PARDO".

El bandolero Urrego fue capturado por la guarnición de Pernambuco situada en


la margen izquierda del Río Humea.

Se transcriben aquí apartes de la declaración de MESÍAS LOPEZ que dicen:

"... Entonces el señor de ahí de la casa por gentileza dijo que en todo caso él le
facilitaba un caballo y una montura y a mí me dio pena que él nos fuera a dar su
caballito y su montura y yo le dije: en todo caso tengo allí un macho, voy a
traerlo y más bien nos presta la montura; así se hizo. Traje el bicho macho, le
puse mi montura al macho y con la que nos prestaron aperé el caballo en que yo
andaba para el doctor por ser más suave. El señor Felipe Salazar le ofreció una
hamaca con un toldillo para que durmiera por allá. Iba a llevar un maletín que
cargaba para llevar una muda de ropa para el caso de que se mojara porque en
el viaje anterior nos había llovido por allá y había tenido que dormir una noche
mojado. Viendo la incomodidad que era cargar ese maletín de a caballo le
facilitaron un talego de tela para que llevara el pantalón y la camisa y dejó ahí a
guardar al maletín para el regreso. Cogimos el camino por la carretera que
conduce de Cumaral a Chepero y llegando al tal Chepero me preguntó que
cuánto era la demora que yo iba a tener por allá, yo le contesté que no era
menos de ocho días, y en realidad eso era porque tenía que recoger 250
novillos y toros que estaban en distintos potreros de la hacienda de los señores
Pulidos, bajarlos, marcarlos y castrarlos todos que hubieran y luego ir a
empotrerarlos a otras fincas distintas de allí. Entonces él dijo que no podía tener
esa demora. Yo de dije: doctor, si se ha de perjudicar, que sí creo que se
perjudique con toda esa demora porque Ud. debe tener muchos negocios pen-
dientes a qué atender, mejor devolvámonos y lo dejo en Cumaral. Entonces me 1

dijo que no, que él le daba mucha pena que yo me fuera a devolver, puesto que 1',11

él sabía más o menos todos los oficios que yo tenía pendientes que era muy
imposible que él de ahí de donde estábamos en esa carretera se fuera a perder
Jmf ALVfAR RfSTRfPO

para llegar a Cumaral. Claro que como yo no veía peligro en ese trayecto de
Chepero a Cumaral pudiera desviarse por alguna otra parte puesto que hay
alambrado de lado y lado del camino, es un callejón hasta llegar al pueblo. Me
preguntó que dónde me dejaba el caballo y le contesté que me lo podía dejar
donde el señor Salazar, donde nos habíamos quedado como ahí tendría que
entrar por el maletín, o que inclusive podría traerlo hasta la agencia donde
llegaba el bus en Cumaral o a Restrepo si le provocaba venirse a caballo, pero
que lo más práctico era dejarlo en Cumaral, porque ahí podía tomar bus, ya que
inclusive podría entregárselo a la misma señora que vendía los tiquetes y decirle
que era mío, que de ahí lo mandaban al potrero enseguida. A los dos o tres días
estando yo en los corrales de La Reforma castrando unos toros me llegó un
propio de Cumaral que había mandado en Teniente Mora para que viniera a
recibir unas bestias que tenía el Ejército que eran de don Constantino Barrera y
estaban a mi cargo y me llamó para que las recibiera. porque estas bestias las
había prestado yo o me las habían exigido para el asunto de las comisiones y
también me preguntó por el Dr. Alvear Restrepo. Yo le dije: No mi Teniente, él se
devolvió de tal parte y le conté el relato tal como lo manifiesto aquí. A los cuatro
o cinco días después de que ya surgió el cuento o la bola de que no parecía fui
a Urania a preguntarle a don Felipe que si el doctor ese que se había ido
conmigo no me había dejado el caballo ahí. Contestó que no, que rato después
de que yo me había ido con él había llegado una comisión de Restrepo a la casa
de él averiguándolo o preguntándolo y que había manifestado que él había
salido conmigo para abajo y que al momentico había visto bajar unos tipos de a
caballo de los de la misma comisión, que él presumía que se irían a alcanzarlo
para traerlo si era algo grave ... "

"... Luego después llegué yo en esos mismos días a la Hacienda de Tierra Alta de
propiedad de don Constantino Barrera y me dijeron allá las gentes de la casa
que allá había ido una comisión a preguntarme a mí y al Dr. Alvear Restrepo que
si no estábamos ahí y como no habíamos pasado por ahí ellos contestaron que
no ... "

"... Después de que ya estaba la alarma del tipo desaparecido bajó la señora
Anita de Gutiérrez (esposa de David Gutiérrez) en compañía de dos muchachi-
tos pequeños ... ellos iban a dar una vuelta a la finca de ella que hacía tiempo
estaba abandonada y aún lo está todavía; cuando ellos se acercaron a la casa
dizque vieron una escalera larga que tenían ellos dentro de la casa, la vieron
afuera recostada contra un árbol; cuando ya ellos se acercaron más a la casa,
dizque se bajó un tipo por la escalera abajo y entonces ellos se sorprendieron y
------------------........................~~~~~~~~4
1

UNA GESTA SILENCIADA

se regresaron de huída porque pensaron que podía ser un espía de los bando"
leros, pero por el relato que dieron, las filiaciones del tipo, presumo que podía
ser el Dr., porque dicen que iba vestido de pantalón verde, camisa kaky con
cremallera y una gorrita o cachuchita de trapo con visera y del mismo color kaky,
el dizque les hacía señas con la gorrita y avanzó hacia donde ellos iban, pero
ellos no le quisieron esperar porque temían que fuera algún bandolero ... "

b. Como esta jefatura tuviera duda de que el individuo llegado de Bogotá que
decía ser un doctor que iba a colaborar con los cabecillas de Llano, citó al
Comando al detenido MANUEL ANTONIO URREGO, quien al mostrarle la foto-
grafía del Dr. JOSÉ ALVEAR RESTREPO, manifestó ser el mismo que había
legado al Cuartel del bandolero Álvaro Parra y que colaboraba con ellos redac-
tando manifiestos, decretos, etc. y la última vez que se le vio fue en el Hato
llamado "Macapay" a orillas del río Macapay al frente de Cabuyarito.

En consecuencia, esta Jefatura tiene la absoluta seguridad de que el Dr. JOSÉ


ALVEAR RESTREPO llegó a Villavicencio con ánimo premeditado de unirse a
los bandoleros para colaborar con ellos y que en la actualidad se halla en el
Comando del bandolero Álvaro Parra ... "

(Fdo) Coronel PEDRO A. MUÑOZ P. Jefe Civil y Militar. Hay un seilo que dice:
JEFATURA CIVIL Y MILITAR DE LOS LLANOS ORIENTALES"

ANEXO E

INfORME SOBRE LA MUfRTf DE JOSÉ AlVfAR RfSTREPO


REPÚBLICA DE COLOMBIA
Ministerio de Guerra
Comando General de las Fuerzas Militares

Bogotá, 16 de octubre de 11953


16967 CGFA-C/106
ASUNTO: Muerte doctor JOSÉ ALVEAR RESTREPO
AL: Señora:
OFELIA SANIN Vda. DE ALVEAR
Medellín (Banco Industrial)
JOSE AlVfAR RtSTRfPO

En relación con su carta de fecha 14 de los corrientes,' me permito transcribir los


siguientes apartes de los informes llegados a este Comando sobre la muerte del
doctor JOSÉ ALVEAR RESTREPO:

"Versión taquigráfica de las conversaciones sucedidas en la reunión del Coman-


dante de la Fuerza Naval de Oriente y los cabecillas revolucionarios de la región
de Puerto López a bordo de la A.R.C. "TENIENTE LUCIO" el día 19 de agosto
de 1953.

"A bordo de la A.R.C. "TENIENTE LUCIO" siendo las 15:40 horas del día 19 de
agosto de 1953, se reunieron las siguientes personas: Mayor de Infantería de
Marina LUIS F. MILLÁN VARGAS, Comandante de la Fuerza Naval de Oriente,
Teniente PEDRO GONZÁLEZ ORTIZ, Comandante del Puesto Desatacado, Te-
niente de Fragata JAIME MARTÍNEZ, Comandante del Apostadero de Puerto
López, Suboficial 1º Escribiente RAFAEL PÉREZ CAICEDO, Escribiente del
Comando de la Fuerza, y ÁLVARO PARRA, Comandante de la VIII Zona y
HUMBERTO PAREDES, Secretario General del Congreso Revolucionario".

"La conferencia se desarrolló en la siguiente forma:

"Mayor MILLÁN: Hace relativamente poco tiempo que me encuentro en los


Llanos, y he tenido oportunidad de enterarme de que conferencias similares a
ésta se han realizado entre representantes de la Jefatura Civil y Militar y repre-
sentantes de los diferentes grupos levantados en armas en esta región con el
objeto de arreglar la situación para toda la zona. Por tal razón espero conocer
los motivos de esta reunión que Uds. han solicitado y que atiendo con la mayor
intención. ¿Dónde se encuentra ALVEAR RESTREPO?

"PAREDES: Tenemos el dolor de informarle que anoche pereció ahogado; per-


diéndose uno de nuestros más ilustres Jefes y autor de la Ley que organiza la
Revolución de los Llanos. Queríamos explicarle que nosotros nos regimos por
un Congreso y por un Estado Mayor General que son los que deciden. Nosotros
tenemos la mejor voluntad para que vuelva la paz pero como le dije tenemos
que esperar órdenes.

"Con la muerte del Dr. ALVEAR RESTREPO, nuestro Estado Mayor General
queda desintegrado en parte, ya que él era uno de los cinco miembros. Todos
tenemos la mejor voluntad de que las cosas se hagan pronto pero Ud. compren-
de todas las dificultades que hemos tenido y especialmente la de los transpor-

••••••·······•··•···•·•·••••••i•·•·•···•·• .... ••ti•••••·•• • ••••••••••••••••·~•••·••••••r•·•···••••••••••tffiiffrmw; 256 mm•Ittr••••·••••·•~•·••••••••·•·························


UNA GESTA SilENCIADA

tes. Ahora, posiblemente haya que hacer una Junta de Comandantes de Zona
para elegir el nuevo miembro del Estado Mayor General que ha de reemplazar al
Dr. ALVEAR y eso también trae alguna demora.

"ÁLVARO PARRA: Queríamos pedirle el favor de que nos prestara un Johnson


para la búsqueda del cadáver del Dr. ALVEAR RESTREPO ...

Pto. López, agosto 20 de 1953.- (Fdo) Mor. Infantería LUIS F. MILLÁN VARGAS,
Comandante Fuerza Naval de Oriente".

"ACTA QUE TRATA DEL LEVANTAMIENTO DE UN CADÁVER.

"A los veintiún días (21) del mes de agosto de mil novecientos cincuenta y tres
(1953}, siendo las 11:00 horas, en la margen izquierda del Río Meta y para
especificar mejor en el sitio denominado "La vuelta del pilón", encontramos el
cadáver de un hombre de 40 años aproximadamente y con el fin de verificar
mejor el examen, fue trasladado a la margen derecha del río. El cadáver estaba
edematoso sin ser completa la descomposición, la cara cianótica con las partes
blancas parcialmente destruidas por mordeduras de peces. ·

"El cadáver no presentaba señales de violencia exterior tales como heridas,


fracturas, ni traumatismos de ninguna clase.
"Para terminar y según órdenes del señor Comandante de la Fuerza Naval de
Oriente Mayor de Infantería de Marina LUIS F. MILLÁN VARGAS, se le tomaron
impresiones digitales.
"DIAGNÓSTICO: Asfixia por sumersión.
No siendo más el objeto de la presente diligencia se da por terminada y en
constancia se firma la presente, tal como aparece.- En Puerto López.- (Fdo)
ALFONSO LOZANO Oficial de Sanidad Naval".
En hoja separada hay huellas digitales del dedo pulgar del pie derecho e
izquierdo.

Atentamente,

Brigadier General Alfredo Duarte B.


Comandante General de las Fuerzas Armadas
JOSE AlVEAR RESfRfPO

ANEXO f

ACfA DE LA CONHRENCIA CELEBRADA EN LOS LLANOS ORIENTALES ENTRE LOS JEfES


REVOLUCIONARim YEL DOCTOR Jmf GNECCO MOZO, PARA SENTAR LAS BASES DE LA
PACifiCACIÓN DEL LLANO

El doctor Gnecco Mozo viajó a los Llanos en los últimos días de julio de 1951
(El Tiempo, abril 19/52).

"En los Llanos Orientales, en el campamento de la Octava Zona según la divi-


sión militar establecida por las fuerzas revolucionarias, hoy diez y nueve de
agosto de mil novecientos cincuenta y uno, y en presencia de tropas de una de
las columnas revolucionarias, se reunieron los señores Don Tulio Bautista, co-
mandante en jefe de la revolución de los Llanos y los demás firmantes, miem-
bros de su estado mayor y jefes de los comandos de zona, con el fin de
conferenciar con el doctor José Gnecco Mozo, emisario del gobierno nacional a
fin de pactar las bases de un acuerdo que ponga término a las acciones bélicas
y restaure la vida pacífica y normal en esta región del territorio patrio asolado
desde hace dos años por la discordia y la violencia.

Presentadas por el doctor Gnecco Mozo sus cartas credenciales consistentes en


la nota dirigida a él por el Ministro de Guerra, doctor Roberto Urdaneta Arbeláez,
de fecha 7 de julio de 1951 y copia del oficio N° 16367 CE-GG 394 suscrito por
el .comandante del Ejército de Colombia, coronel Mariano Ospina Rodríguez; y
una vez reconocido por las tropas y por los comandantes de éstas el señor don
Tulio Bautista como su jefe supremo se procedió a finar las bases del pacto de
pacificación, previos los siguientes necesarios antecedentes:

a) El día 28 de julio del presente año al amanecer fue asaltada la hacienda


Puerto Rico de propiedad de la familia del doctor José Gnecco, situada cerca
de la población de Medina, por una comisión enviada por el comando de la
Octava Zona. Allí fue desarmado y hecho prisionero el doctor José Gnecco
Mozo cuya vida y la de sus hijos y la de todos los servidores de su hacienda,
fueron respetadas.

b) El doctor José Gnecco Mozo expresó a los revolucionarios que venía como
providencial la forma incruenta como se había realizado la acción porque él
había estado buscando contacto con los jefes revolucionarios en una misión
UNA GfSfA mENCIADA

de paz y de concordia que le había encomendado el gobierno y exhibió ante


. el comandante de la comisión, señor Álvaro Parra y ante el cabo de la misma
señor Héctor Morales, la documentación que traía. En tal virtud el doctor
José Gnecco Mozo fue conducido a les campamentos de la revolución.

e) El doctor José Gnecco Mozo quiere declarar aquí y lo hace en forma espon-
tánea que desde el momento en que tuvieron los revolucionarios conocimien-
to de su misión de paz, se le dio excelente trato, se le ha rodeado de
miramientos, se le han brindado todas las atenciones posibles en este am-
biente de lucha y sólo se le exigió esperar la llegada de los jefes para la
conferencia que hoy se realiza, sin desconocer en ningún momento su carác-
ter de parlamentario del gobierno, permanencia en diversos campamentos
que le ha permitido conocer el personal, escuchar los reclamos que tienen
centra la acción de los agentes del gobierno y darse cuenta de sus ideales de
lucha.

d) Conocidos los antecedentes relatados por el doctor Gnecco, que precedieron


a su llegada, los jefes aquí firmantes pasamos a entregarle las bases sobre
las cuales cesaremos en la lucha, declarando que sólo lo hacemos por amor
a Colombia, porque creemos que con ello hemos de lograr que reine de
nuevo la paz, la tranquilidad y la seguridad perdida en estas regiones. Que-
remos dejar constancia de que en estos momentos la revolución está perfec-
_tamente organizada, nuestros efectivos aumentan día a día, y nuestros sol-
dados han mostrado ser invencibles ·y tienen ya experiencia y todos estamos
dispuestos a sacrificar nuestras vidas.

Punto primero: Aceptamos la formación de un comando de pacificación cuyo


primer jefe o comandante sea designado por el gobierno, de acuerdo con los
actuales jefes revolucionarios, y hasta diez jefes o subcomandantes generales
designados por dicho primer jefe o comandante también de acuerdo con los
jefes revolucionarios. Para facilitar la formación inmediata de ese comando, la
revolución propone el nombre del doctor José Gnecco Mozo, quien se ha gana-
do nuestra confianza y como reconocimiento al servicio patriótico de haber
expuesto su vida por buscar el buen entendimiento entre los colombianos. Por
haber podido conocerlo, no podríamos aceptar otra persona que nos fuera des-
conocida y que pudiera no brindarnos las mismas garantías de lealtad y sinceri-
dad.
JOSf ALVEAR RESTREPO

Punto segundo: El comando de pacificación así formado por el representante del


gobierno y los jefes revolucionarios, tendrá como funciones la garantía del or-
den, la protección de las vidas y las propiedades y la seguridad para el trabajo
honrado en todo el Llano.

Punto tercero: El comando de pacificación debe ser autorizado para elaborar y


presentar al gobierno el Estatuto del Llano, con su régimen especial acomodado
a la índole de la vida llanera, conforme lo autoriza la Constitución para los
llamados Territorios Nacionales. En dicho Estatuto se contemplará la subdivisión
de este territorio en zonas o secciones para su efectiva vigilancia, la instalación
de juzgados que permitan obtener pronta justicia sin necesidad de recurrir a
lugares distantes y con gastos cuantiosos que el simple trabajador no puede
soportar; la creación de escuelas en número suficiente para la educación de los
hijos de la región, centros sanitarios y de higiene de que carece hoy en absoluto
el Llano, y todo aquello que propenda a que el ciudadano de estos lugares
disfrute a plenitud de los derechos cívicos.

Punto cuarto: Pedimos que, aprovechando la facilidad de hacerlo por decreto


ejecutivo, el gobierno constituya del Llano una circunscripción electoral indepen-
diente, con derecho a elegir por lo menos un senador y un representante, o más,
según el número de habitantes resultare la base exigida por las leyes para
designar mayor número. Para efecto de las votaciones debe enviarse un cedulador
a los lugares que acordare el Comando de Pacificación para otorgarle la cédula
de ciudadanía a todos los colombianos a quienes les han sido arrebatadas.

Punto quinto: La jurisdicción o campo de acción del Comando de Pacificación


debe comprender todo el territorio conocido bajo el nombre de Llanos Orienta-
les, o sea, Llanos de San Martín, con sus municipios y corregimientos; Llanos de
Casanare con sus corregimientos y municipios; Llanos de Arauca, con sus muni-
cipios y corregimientos, especialmente San Luis de Gaceno, Sabanalarga, Agua
Clara, El Porvenir, Tauramena, Yopal, el municipio de Sevilla (Boyacá) y el
municipio de Medina (Cundinamarca) y el corregimiento de El Engaño, también
de Cundinamarca, así como también los corregimientos de Santa Teresa y Paéz
(Boyacá).

Punto sexto: Es imprescindible que el gobierno se comprometa indemnizar a los


propietarios, y en primer término a los pobres, cuyas casas y heredades fueron
incendiadas y depredadas, apropiando desde ahora partidas de consideración.
Para este efecto, el Comando de Pacificación formará los expedientes individua-
UNA GESfA SILENCIADA

les, con pruebas suficientes para que cada damnificado reciba su correspon-
diente indemnización.

Punto séptimo: Al ser aceptadas las bases de este pacto, nos comprometemos
a velar por el orden, la paz y la seguridad, cuya carencia ha sido el móvil de
nuestra campaña, y a no realizar acción armada alguna que no tenga por objeto
esos altos fines.

Punto octavo: Las salinas de Chámeza y Recetar (de propiedad particular, hoy
abandonadas) y la de San Miguel (Medina) no explotada y de propiedad del
Banco de la República, serán explotadas bajo la dirección del Comando de
Pacificación, a fin de facilitar al más bajo precio posible este elemento de prime-
ra necesidad a los ganaderos y agricultores, que han carecido de él durante los
últimos dos años. Para este e.fecto, el gobierno expropiará o arreglará con los
particulares y el Banco de la República los derechos que puedan alegar.

Punto noveno: El gobierno se comprometerá a retirar los puestos de Ejército que


ha colocado en los Llanos, conservando las guarniciones que tenía antes del
movimientos revolucionarios, tales como la base de Apiay en Villavicencio. Que-
da !a función del mantenimiento del orden, exclusivamente a cargo del Comando
de Pacificación que desempeñará todas !as funciones policivas. Por su parte los
jefes y soldados de la revolución nos comprometemos a velar por dicho orden y
rendir cumplida información al gobierno sobre sus actuaciones frente a cada
suceso para que aprecie que irán encaminadas a crear un clima de orden,
justicia y equidad.

Punto décimo: Por la circunstancia de que en todos los encuentros nuestras


bajas, en conjunto, no han pasado de pocas unidades, hemos llegado a la
convicción de que las represalias se han tomado contra trabajadores que no
pudieron obedecer la orden de desocupar sus hogares, muchos de los cuales
fueron muertos y que la totalidad de los presos y detenidos a órdenes del
Ejército, la Policía y los juzgados son seres inocentes que no tienen responsabi-
lidad de participación en nuestros actos; por lo tanto, exigimos un decreto de
amnistía general para todos. los delitos políticos en Colombia y la libertad de
todos los detenidos que haya por tal carácter. El gobierno deberá dictar el
decreto de amnistía a más tardar 20 días después de firmado el pacto, y proce-
der a dar libertad a todos los prisioneros y detenidos. El cumplimiento de este
compromiso será para nosotros la prueba más fehaciente de la sinceridad y la
lealtad del gobierno en el cumplimiento de este pacto.
JOSE AlVfAR RES!REPO

Punto undécimo: Se acepta, para las unidades de tropa que deseen hacerlo, el
ofrecimiento hecho por el señor Ministro de Guerra, y que transmitió el doctor
Gnecco, de salvoconductos y auxilios de marcha para quienes deseen viajar al
exterior. El Comando de Pacificación deberá dar el certificado correspondiente a
fin de que sea aprovechado este beneficio sólo por quienes nos acompañaron
en la lucha.

(... )

Punto decimotercero: Se fija el término de cuarenta días contados desde la


llegada del doctor Gnecco Mozo a Bogotá, para el perfeccionamiento definitivo
de este pacto de paz, término durante el cual la revolución se compromete a
permanecer enteramente pacífica, no atacar ningún puesto del Ejército, ni pobla-
ción, hacienda o fundo ningunos, siempre que el gobierno por su parte no envíe
comisiones de Policía o Ejército, ni patrullas y cese en absoluto la acción
hostilizadora de la aviación. Los aviones podrán hacer sus vuelos de travesía,
pero deberán recibir órdenes de no hostilizar en absoluto las fuerzas revolucio-
narias, ni la población civil del Llano y de la cordillera.

Punto decimocuarto: Además de la amnistía y liberación de todos los presos y


sindicados por delitos políticos, ausentes o presentes, de que se habla en el
punto 10º, el gobierno debe hacer pública declaración de que no habrá sanción
ninguna, ni persecución ni represalia de ninguna naturaleza contra los oficiales,
suboficiales y soldados tanto del Ejército como de la Policía, que habiendo
abandonado el servicio de sus cuarteles, hayan ingresado y servido de las
fuerzas revolucionarias, así como no habrá tampoco sanción, persecución ni
represalia contra los civiles que ingresaron a las filas de la revolución o servido
a ellas en cualquier forma. Todos deberán tener libre tránsito por todo el territorio
de la República y contra ellos no se podrá ejecutar por parte del gobierno y sus _
agentes, ninguna clase de persecución, sanción ni represalia de ningún género.

Punto decimoquinto: Los oficiales, suboficiales y soldados que habiendo estado


en servicio activo en el Ejército o la Policía, hayan ingresado a las filas revolucio-
narias tendrán derecho a su libreta de servicio militar como reservistas de prime-
ra clase, computándoles el tiempo prestado en las filas revolucionarias y en las
labores de pacificación. Los certificados de tiempo de servicio los expedirá el
Comando de Pacificación.
UNA GESTA SilENCIADA

Punto decimosexto: El gobierno debe comprometerse a: hacer respetar fuera del


territorio de jurisdicción del Comando de Pacificación, los salvoconductos que
éste expida, así como a auxiliar las providencias que dicte para todos los efectos
de carácter civil o penal.

Punto decimoséptimo: Las fuerzas revolucionarias del Llano al dar este ejemplo
fecundo a sus copartidarios del país, lo hacen mediante el compromiso que
suscribe el gobierno de hacer cesar toda violencia en el territorio nacional, de
dar garantías al liberalismo para el libre ejercicio de sus funciones ciudadanas y
el goce de las garantías ciudadanas, y de establecer una nueva era de paz,
bienestar y prosperidad que permita a todo ciudadano dedicarse al trabajo hon-
rado sin temor ni zozobra. El haber visto quebrantadas las normas de la vida
civilizada fue lo que nos lanzó a tomar las armas que hoy poseemos, y sólo
deponemos su uso al ver que se restauran los ideales porque hemos venido
batallando, por medios pacíficos. Ningún temor ha invadido en ningún momento
nuestros corazones, pues mantenemos el valor y el coraje demostrados en
tantas acciones intrépidas en que hemos tomado de manos de los contrarios las
armas esgrimidas contra nosotros. No queremos ni pedimos nada para conve-
niencia o ventaja personal y estas bases son la demostración clara de nuestro
patriotismo, tan mal entendido y tan calumniado. Y ante Dios y ante Colombia
juramos que continuaremos vigilantes; que serviremos lealmente a la restaura-
ción de la normalidad, pero que estamos dispuestos a reanudar con más empe-
ño que nunca nuestro empuje si nuestras esperanzas se vieron defraudadas. Se
firma el presente, en la fecha antes dicha, en el campamento de la Octava Zona,
por el comandante en jefe de las fuerzas revolucionarias del Llano, los asesores
y comandantes que han intervenido y por el emisario del Ministro de Guerra,
doctor José Gnecco Mozo.

Firmados: Tulio Bautista, Comandante en Jefe de las Fuerzas Revolucionarias


de los Llanos Orientales, Luis Alberto Parra, Comandante de la Octava Zona,
Jorge González Olmos, Coordinador Militar del E. Mayor, Humberto Paredes,
Comandante Undécima Zona, Rafael Sandoval, Representante de las zonas
comandadas por el señor Eduardo Franco y Jorge Carreña, Carlos Neira
Rodríguez, Secretario del Comando General, José Gnecco Mozo».

Fuente: Almanaque político o el libro blanco del conservatismo. s.f.


JOSE ALVEAR RfSTREPO

Foto 1 Comandantes
Dumar Aljure y
Guadalupe Salcedo

Foto2
UNA GESTA SilENCIADA

Foto3

2-3-4 y 5. La población
llanera cansada de ser
victima del abandono y la
represión por parte del
Estado, se alzó en armas
no sólo para proteger sus
vidas sino buscando un
cambio real, profundo, que
condujera a un nuevo país
con justicia social.

Foto4

Fotos tomadas de La
Violencia en Colombia,
Tomos 1 y 11; de Nueva
Historia de Colombia, Tomo
111 y cortesía del historiador
Reinaldo Barbosa E.

Foto5

265
lOSE AlVEAR RESTREPO

ANfXO G
RfUNIÓN CHfBRADA CON lOS fX GUfRRillfROS,
fN SAN PfDRO Df ARIMfNA, INTfNDfNCIA NACIONAl OH MHA.
"Acta: Noviembre 4 de 1956

"En San Pedro de Arimena a los cuatro días del mes de noviembre de
1956, se presentaron los señores, Coronel Luis Carlos Turriago, Jefe Civil y
Militar de los Llanos Orientales, Teniente Coronel Villamizar Efraín, Comandante
del Grupo Páez, Teniente Coronel Jorge E. Rubio C., Jefe del Estado Mayor de
la Jefatura, Capitán de Corbeta Alfredo Nieto, comandante del F.M.O., Mayor
Rafael Rosi Herrera, Ayudante de la Jefatura, y el Mayor Manuel Alfanza, Secre-
tario de OO.PP. de la Intendencia, con el objeto de atender las solicitudes y
problemas que afrontan los ex guerrilleros, para dedicarse por completo al traba-
jo, propendiendo por la completa tranquilidad en todas las regiones de los Lla-
nos Orientales. Allí estaban reunidos Guadalupe Salcedo, Humberto Paredes,
Álvaro Parra, Manuel Gachetá, Marco T. González, Vitelio Castrillón, Maximiliano
Ortega, Severo Perdomo y otros.

"Guadalupe Salcedo inició la reunión y expresó: Nuestra vida anterior es


una cosa pasada y es necesario olvidar las rencillas, odios y rencores, iniciar
una vida nueva, para hacer de Colombia una Patria respetada, grande y admira-
da por todos los países extranjeros, y unificar todas nuestras fuerzas, para
defensa de ella, siendo para esto necesario que la paz reine no solamente en el
Llano, sino en el Tolima, y en general en todo el territorio de la República.

"En seguida pidió al señor Coronel Turriago, expresara el pensamiento del


Gobierno en relación con los Llanos.

"El señor Coronel Turriago expuso: Como representante directo del go-
bierno que preside el Excelentísimo Presidente de la República, General Jefe
Supremo Gustavo Rojas Pinilla, estoy desarrollando su programa de gobierno
que se sintetiza en el lema Paz, Justicia y Libertad, y por tanto he dado la plena
garantía para que todos los hombres de bien puedan dedicarse a sus trabajos;
no se ha perseguido a nadie, y la gente ha tenido la garantía y respeto en sus
vidas y bienes; para poder adelantar esta labor del Gobierno,. es necesario la
colaboración leal y sincera de todos los ciudadanos.
UNA GESTA SILENCIADA
11
'
\

"Les aclaro que el mando militar lo tengo sobre todos los Llanos Orienta-
les, pero la parte administrativa depende de cada uno de los intendentes y
comisarios respectivos.

"En seguida los exhortó para que expusieran las dificultades y problemas
que se les presentaban para dedicarse de lleno a trabajar y obtener así una paz
completa en el Llano.

"Humberto Paredes pidió la lectura a un pliego de peticiones que se


transcribe: "Señores representantes del Gobierno presente, los abajo firmantes,
teniendo en cuenta la trascendencia de la reunión con los señores representan-
tes del Gobierno, sobre la consolidación de la paz de los Llanos Orientales,
hemos acordado los puntos que a continuación se enumeran y que considera-
mos sean dignos de considerarse:

a) Que se prescinda de la persecución de ciertos elementos, como Carlos Roa,


Dumar Aljure y otros, a quienes no se deja ni vivir, ni trabajar en paz, y para
acabar con los cuales, se rumora que el Ejército ha ofrecido armas y vene-
nos, sin estudiar previamente los motivos y causas que los han llevado a
refugiarse en las montañas.
b) Libertad de movimiento para todos los antiguos guerrilleros, que están obser-
vando buena conducta y que las autoridades no se estrellen contra elemen-
tos campesinos que, en la mayoría de los casos, no saben defenderse ni
tienen facilidad de expresarse.
e) Retiro de elementos conservadores civiles, que se han convertido en
provocadores y que, durante la violencia pasada, fueron patrocinadores de la
misma.
d) Cambio inmediato de elementos que están en determinados puestos estable-
cidos por el gobierno y que están provocando la violencia.
e) Supresión de elementos que fueron guerrilleros revolucionarios y que ahora
están dentro del gobierno, haciendo el papel de espías, con el fin de indispo-
ner a los cabecillas y quienes necesariamente, conservan sus puestos, por el
sueldo con el cual se les estimula; elementos que no tienen inconveniente en
fomentar movimientos revolucionarios con los cuales se embarcan a gentes
ignorantes e inocentes.
JOSE ALVEAR RESTREPO

f) Retiro inmediato de elementos de los llamados "pájaros" llevados a la región


para provocar violencia y quienes han cometido toda clase de atropellos y
que conservan sus puestos no obstante haberse denunciado con las pruebas
del caso de sus procedimientos.
g) Que el Gobierno cumpla con sus promesas hechas en los primeros días del
13 de junio.
h) Estudiar a fondo y con honradez las causas que han originado la lucha de los
guerrilleros que, en el Tolima y otros sectores, hacen oposición armada al
Ejército, nombrando investigadores imparciales con todas las garantías del
caso.
i) Extender el plan de entendimiento del Gobierno a los distintos sectores afec-
tados por la violencia, en la actualidad.
j) Sancionar enérgica e indiscriminadamente a individuos que, en una u otra
forma, se comprometen en asuntos de perturbación investigación e imparcia-
lidad.
k) Libertad absoluta de todos los presos, que se encuentran en las cárceles
desde el régimen pasado y aún los que ya están en libertad, se les obliga a
presentarse a puestos determinados, lo que los afecta para sus labores y
dedicación al trabajo.
1) Levantamiento de una acta suficientemente clara y completa de todos los
puntos que se tratan en esta reunión, acta que deberá llevar la totalidad de
las firmas de quienes intervengan en la misma y su publicación de lo corres-
pondiente. Firmado: J. Guadalupe Salcedo U., Álvaro B., Manuel Gachetá,
Marco T. González, Vitelio Castrillón, Humberto Paredes y Maximiliano Orte-
ga".
"El señor Jefe Civil y Militar dio respuesta a cada uno de los puntos del
pliego anterior, así:
"No es cierto que el Ejército haya ofrecido armas y venenos para perse-
guir a Carlos Roa y a Dumar Aljure. Respecto a Carlos Roa, el señor Teniente
Coronel Villamarín, dice que, por tratarse de un asunto que le concernía directa-
mente, por actuar Roa en Jurisdicción de Casanare, estaba en capacidad de
informar sobre él. Desde mi llegada a la Jefatura de Casanare, he tratado por
todos los medios de entenderme con Carlos Roa para saber qué quiere o qué es
lo que busca; en abril del año pasado envié un cabo y un soldado para citarlo al
puesto de Tauramena. Tan desprevenidos estaban que ni siquiera lo requisaron,
y éste yendo con ellos hacia Tauramena, les hizo un disparo de revólver a cada
uno, hiriéndolos y luego huyó. Desde entonces no ha sido posible obtener
ningún entendimiento con él. La comisión del Instituto Geodésico no pudo conti-
nuar el levantamiento de la carta, porque Roa obstaculizó sus trabajos y les
~:·,-------------------------lllllli]t&4:~!';g~~¡_ii~;,;,s;;{t~

UNA GESTA SilENCIADA

quitó los anteojos de campaña, manifestándoles a los soldados que eso lo hacía
por represalia. ¿En represalia de qué, pregunto yo? Si del "Grupo Páez" ni un
solo soldado lo ha perseguido. Cuando traté por intermedio del cura de Tauramena
de citarlo no fue posible y, en cambio, recibí una carta de él insultando y dicien-
do frases como éstas. "Siga Ud. asesinando niños y mujeres indefensos". Y yo
quiero preguntarles a todos los que están aquí presentes, si hay alguna queja de
mis procederes, o no he dado completa libertad para que trabajen, o si he
perseguido a alguien, y he cumplido tan a cabalidad los principios de Paz,
Justicia y Libertad, que el día que no los pueda cumplir, más bien me retiro.
Como yo no he podido tener ningún entendimiento, si alguno de Uds. puede
entrevistarse con él, infórmele que tiene todas las garantías para que se pueda
ver conmigo y así lograr saber qué es lo que quiere, porque yo no sé lo que él
busca.

"En cuanto a Aljure, preguntó el señor Coronel Turriago, si alguno de los


presentes sabe por qué se alzó en armas nuevamente, Guadalupe Salcedo dijo:
En Bogotá recibí de Aljure tres cartas, en las cuales me decía que lo perseguían,
y me pedía mi intervención, para que yo averiguara de qué se trataba. Dice
Salcedo que el asunto se inició con la muerte de un muchacho de los de Aljure
en San Martín. Aljure en represalia mató a otro y ahí siguió el problema; después
impuso impuestos a los ganaderos para adquirir armas y continuar en revolu-
ción. Luego Parra dijo: después del 13 de junio a Aljure le crearon mala atmós-
fera algunos individuos a quienes les impedía el robo de ganados y que, en
nombre de él hicieron varias fechorías; también creo que se debió a que a él no
le concedieron el indulto. En seguida el Coronel Turriago le preguntó a Perdomo,
qué sabía al respecto, y manifestó que sabía que una patrulla del Ejército; había
prestado un fusil a un civil quien mató a uno de los que andaba con Aljure en
San Martín. Poco después se presentó la muerte de un señor que desempeñaba
el puesto de maestro en San Juan de Arama y otros dos individuos vaqueros,
muertos por un individuo de apellido Acosta (Atraco). Se dice ,que Acosta actua-
ba por orden de Aljure, y esto dio origen a que Aljure fuera perseguido por estos
delitos.
b) Todos los antiguos guerrilleros que se han dedicado al trabajo han tenido
libertad de movimiento y el gobierno les ha garantizado sus vidas y bienes.
Es posible que se presente algún incidente como caso aislado, pero inmedia-
tamente debe darse a conocer a las respectivas autoridades.
e) y d) El Gobierno está adelantando la campaña para obtener de todas las
autoridades y empleados, sean leales a los principios que preconiza el go-
JmE AlVEAR RESTRfPO

bierno central y los que se han apartado de ésta n'orma en forma comproba-
da, han sido retirados de servicio público.
e) Los individuos que no han obrado en forma correcta y han provocado de
nuevo la violencia, han sido retirados y actualmente no prestan ningún servi-
cio.
f) Los individuos llamados "pájaros" no han sido enviados ni sostenidos por el
Gobierno y donde se ha comprobado su permanencia hostil, han sido vigila-
dos y obligados a abandonar la región; es entendido que el Gobierno no está
en capacidad de controlar a todos los individuos, que con cualquier pretexto
buscan venganzas personales.
g) El Gobierno ha hecho todo lo posible y lo que está a su alcance, para cumplir
con las promesas hechas al pueblo colombiano desde el 13 de junio de 1953.
h,i,j) La Jefatura Civil Militar de los Llanos Orientales no está en capacidad de
solucionar lo solicitado en estos puntos, por estar esas zonas de violencia
bajo el control directo del Gobierno Central, pero se dará a conocer esta
iniciativa presentaaa en esta reunión.
k) Es evidente que los chismes, en ocasiones, han creado malestar y zozobra y
que hay elementos encargados de atribuir falsamente a los ex guerrilleros,
nuevas actuaciones contra el orden público, pero la Jefatura ha hecho cam-
paña para sancionar a quienes propagan estos chismes Ésta es la razón
para que Guadalupe Salcedo haya visitado varias poblaciones, haciendo
saber a la gente que ni él ni sus compañeros están encabezando ningún
movimiento en contra del Gobierno y por el contrario quieren la paz y la
tranquilidad en el Llano.
"Acto seguido fue considerado el pliego de peticiones presentado por los
visitantes de San Pedro de Arimena, que dice: ·"Señores representantes del
Gobierno presente. En vista de que el gobierno está interesado en que el Llano
continúe en paz, y que su progreso sea efectivo, el pueblo en general hace las
siguientes peticiones que creemos de vital importancia:
a) Que establezcan en todo el Llano puestos de salud, entidades bancarias o
de crédito agrario. Que presten al proletariado los dineros sin tanta dificul-
tad, para evitar con esto los casos de hurto.
b) Que se facilite con la mayor brevedad maquinarias agrícolas, semillas, alam-
bres, herramientas y todo lo indispensable para emprender labores, claro
UNA GESfA SILENCIADA

está con facilidades de pago, teniendo en cuenta 'que los Llanos Orientales
son una reserva económica de la Nación.
e) Que intensifique el plan de construcción y buen mantenimiento de las carre-
teras.
d) Que se establezcan en todos los caseríos, planteles de educación, dotados
de restaurantes escolares. 2o. Que se estudie la forma de instalar un plantel
de enseñanza secundaria en un punto céntrico del Llano, como Orocué.
e) Que se intensifique el plan de electrificación de todos los pueblos del Llano.
D Que las autoridades sean elementos responsables y competentes para el
desempeño de sus funciones, ejerciéndolas con entera imparcialidad. 2o.
Que se construyan en todas las poblaciones, casas para las respectivas
oficinas públicas.
g) Que se tenga en cuenta la cantidad de habitantes evacuados de distintas
regiones del país y llegados al Llano que necesitan la suficiente ayuda
oficial para instalarse. 2o. Que se estudie la forma para que cese la perse-
cución al liberalismo en las regiones afectadas por la violencia. 3o. Que se
controle por medio de las autoridades competentes la entrada al Llano de
tantos elementos denominados "pájaros", quienes siembran el estado de
zozobra con sus procederes violentos.
h) Que el Gobierno insista con la continuación del Fondo Ganadero y obligue
a los capitalistas a dar mejor ayuda a los pobres para que puedan trabajar
con más interés y facilidad.
i) Que se vea con agrado el estudio de estas peticiones hechas por el pueblo
y que sean llevadas a cabo y a la realidad.
(Fdos. Ovidio Bernal, Alejandro Granados, Rafael Augusto Flores, Manuel E.
García, Ricardo Torres, Domingo López, Abdón Granados, siguen más firmas".

"El señor Coronel Turriago respondió también punto a punto el anterior


memorial, así:
a) Se está estudiando la organización de nuevos puestos de salud y mientras
se establece el de San Pedro de Arimena, la población recibirá atención
médica por parte de la Sanidad de Orocué el día jueves de cada semana.
En cuanto a la Caja de Crédito Agrario, está listo el establecimiento de oficinas
en Puerto López y Orocué y ha sido creada una comisión ambulante que, en un
JOSf ALVEAR RESTREPO

avión, prestará sus servicios en los hatos y las poblaciones que no tienen
oficinas propias.
b) Lo solicitado en este punto va a ser facilitado en la forma explicada en el
punto anterior.
e) Actualmente se está incrementando la construcción de nuevas carreteras
en los Llanos, así como también se está trabajando por el mantenimiento de
las existentes por parte de Obras Públicas e lntendenciales.
d) Actualmente se están estableciendo restaurantes escolares en Puerto López,
Chaviva, San Antonio, Boca de Monte y San Juan de Arama; y para la
iniciación de labores escolares del año, quedarán establecidos los siguien-
tes: San Pedro de Arimena, Remolino, Puerto Gaitán, Cabuyaro y Barranca
de Upía.
e) La Jefatura ha enviado durante el presente año, plantas eléctricas a la
mayoría de las poblaciones y confía que para el año entrante no esté
ninguna sin servicio de luz eléctrica.
f) Se dio respuesta en el pliego anterior.
g) Este punto no está en manos de esta Jefatura y el de poder solucionarlo.
Y en cuanto al numeral 3o., ya fue considerado en el pliego anterior.
h) El Fondo Ganadero es una realidad, y únicamente se está esperando que
termine el estudio de los estatutos para que pueda empezar a operar.

"El Gobierno, al facilitar la solución de los problemas y necesidades pre-


sentadas y garantizar en forma franca y leal, la paz y tranquilidad de los habitan-
tes del Llano, exige a los representantes aquí reunidos se comprometan a:
"a) Respetar la autoridad legítima.
"b) Dedicarse al trabajo en una forma honrada.
"e) Propender por la paz y tranquilidad en el Llano, colaborando con el Gobier-
no de las Fuerzas Armadas, y
"d) Rechazar cualquier intervención extraña tendiente a alterar el orden público
o que vaya contra los principios que inspira el actual gobierno.

"Para constancia se firma por los que tenían representación en la reunión.


UNA GHTA SILENCIADA

Guadalupe Salcedo, Álvaro Parra, Cevero Perdomo, Pedro F. Lara, Humberto


Paredes, Manuel Guachetá, Cupertino Torres, Ramiro Restrepo, Marco T.
González, Vitelio Castrillón, Rubén Serrano.

Mayor Rafael Bossio Herrera, Jefe S-2 Jefatura. Capitán de Cor. Alfredo
Nieto, Comandante F.N.O. Tte. Coronel Efraín Villamizar, Comandante Grupo
Páez. mayor Manuel Alfarza, Secretario OO.PP. Intendencia. Tte. Jorge E. Rubio
C. Jefe de Estado Mayor Jer.

Coronel Luis Carlos Turriago, Jefe Civil y Militar".

Fuente: Archivo personal del autor.

Foto 1 Dumar Aljure


Foto tomada de Nueva
Historia de Colombia,
Tomo 111
JmE AlVEAR RESlREPO

Foto 3 Ante el incumplimiento de las pro-


mesas y la represión a que fueron someti-
dos, los guerrilleros retornaron a la lucha
armada revolucionaria.

Foto tomada de Nueve Historia de Colom-


bia, Tomo 111

Foto 4 El Comandante Guadalupe Salcedo, asesina-


do en Bogotá después de haber firmado la rendición
y entrega de armas de los guerrilleros del Llano.

Foto tomada de la revista Alternativa.

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Foto 5 La entrega de un ejército a cambio de promesas que jamás se cumplen y de respeto e inmunidad para los líderes que con posterioridad son ejecutados.
Foto cortesía de El1iempo, sábado 12 de septiembre de 1953, p.1.
Este libro se terminó de imprimir
en el mes de diciembre del 2000
en los talleres gráficos de
RODRÍGUEZ QUITO EDITORES
Teléfono 2840696
Telefax: 2814571
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Apartado Aéreo 16888
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