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Prólogo (por Raúl Serradell)

Historia de una visión


Una historia alternativa del pueblo cristiano
Una visión bíblica de la historia
La cristiandad y los disidentes
El lugar social de la Iglesia
La función social de la Iglesia
La memoria histórica al servicio del pueblo cristiano

Prefacio

1. La historia del pueblo cristiano


Introducción
Formas tradicionales de enfocar la historia del cristianismo
Filosofías tradicionales de la historia
Hacia una visión bíblica de la historia
La reforma radical
Una visión no constantiniana de la historia del pueblo cristiano

2. Hacia una visión bíblica del pueblo de Dios


El pueblo de Dios en el Antiguo Testamento
El pueblo mesiánico en el Nuevo Testamento: Jesús
El pueblo mesiánico en el Nuevo Testamento: Pablo
El pueblo mesiánico en el Nuevo Testamento: las comunidades petrinas
Conclusión

3. Un vistazo a los siglos II y III


La composición social de la Iglesia primitiva
El culto en la Iglesia primitiva
El estilo de vida y las prácticas económicas en la Iglesia primitiva
Las actitudes hacia la violencia y la guerra en la Iglesia primitiva
La evangelización en la Iglesia primitiva

MOVIMIENTOS ANTIGUOS
4. El montanismo
Fuentes históricas
Una descripción del movimiento
La persecución y el martirio
Crisis de autoridad espiritual
Una ética cristiana rigurosa
Visión escatológica
Conclusión

5. El monasticismo
Introducción al movimiento monástico egipcio
Antonio y el monacato anacoreta
Pacomio y el movimiento cenobita

Conclusión
6. El donatismo
Breve descripción del movimiento donatista
La Iglesia: una comunidad del Espíritu
La Iglesia: una comunidad disciplinada y santa
Una Iglesia de mártires
El cristianismo norteafricano rural y la protesta social
La relación entre la Iglesia y el Estado
Conclusión

MOVIMIENTOS MEDIEVALES
7. Pedro Valdo y los valdenses
Contexto socioeconómico y religioso del valdismo medieval
Los comienzos del valdismo: Pedro Valdo y los Pobres de Lyon
Confrontación con el poder eclesiástico y excomunión
La difusión del movimiento de los Pobres de Lyon
Los Pobres lombardos: una segunda tributaria del valdismo medieval
Las estructuras fundamentales del valdismo medieval
El desarrollo posterior del movimiento valdense

8. Francisco de Asís y los Hermanos menores


Francisco de Asís y los Hermanos menores
Las Pobres señoras de Asís
Los franciscanos terciarios
Los franciscanos primitivos y el movimiento valdense
Conclusión

9. Juan Wyc1if y los lolardos


Juan Wyclif y su tiempo
Juan Wyclif y su pensamiento
Los lolardos: un movimiento de predicadores pobres
Principales características del movimiento lolardo

10. Pedro Chelcicky y los Hermanos checos


Introducción
El trasfondo husita de Pedro Chelcicky

El
Unapensamiento deestructuras
crítica de las Pedro Chelcicky: la Iglesia ymedievales
socioeconómicas el poder secular
La resistencia no-violenta del pueblo de Dios
Una Iglesia de los pobres (Una Iglesia sin poder)
Una interpretación bíblica radical

MOVIMIENTOS DEL SIGLO XVI


11. El evangelismo católico y Juan de Valdés
Introducción
Los alumbrados españoles
Juan de Valdés en España
Juan de Valdés en Italia
Influencias valdesianas en España
Aportes valdesianos radicales: visión de la Iglesia
Aportes valdesianos radicales: comunidad de salvación, fe y obras
Aportes valdesianos radicales: una Iglesia sin poder y noviolenta
Conclusión

12. El radicalismo en el contexto luterano


Introducción
Andrés Bodenstein von Carlstadt (c. 1480-1541)
Jacobo Strauss
Tomás Muntzer (c. 1488-1525)
La guerra de los campesinos
Los campesinos y los anabaptistas

13. El anabautismo en el contexto zwingliano


Los comienzos anabaptistas en Zurich
Extensión del anabautismo suizo
El anabautismohuteriano en Austria y Moravia

14. El anabautismo en los Países Bajos


El movimiento sacramentista
El movimiento melchorita
El reino teocrático de Munster
Menno Simons y el anabautismo evangélico en los Países Bajos

MOVIMIENTOS DEL SIGLO XVII


15. Jorge Fox y los cuáqueros
Jorge Fox y el movimiento cuáquero
Raíces socioeconómicas de los cuáqueros
La visión cuáquera

MOVIMIENTOS DEL SIGLO XVIII


16. El pietismo y la Iglesia de los Hermanos
El movimiento pietista
Contexto sociopolítico y religioso del movimiento
El precio de la disidencia religiosa
La formación de una comunidad pietista radical
La Iglesia de los Hermanos en Norteamérica durante la época colonial

17. Juan
Juan Wesley
Wesley yy los
los metodistas
comienzos del metodismo
La evangelización de los pobres
Solidaridad con los pobres
Economía de compartir
Las sociedades metodistas
El legado wesleyano

MOVIMIENTOS DEL SIGLO XIX


18. La Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo
Trasfondo británico del movimiento
Trasfondo estadounidense del movimiento
La formación del movimiento cristiano-discípulos

19. Los Hermanos de Plymouth


Trasfondo histórico del movimiento de los Hermanos de Plymouth
Los comienzos del movimiento de los Hermanos en Irlanda
Los comienzos del movimiento de los Hermanos de Plymouth
Jorge Müller y los Hermanos de Bristol
Conclusión

MOVIMIENTOS DEL SIGLO XX


20. El pentecostalismo
Los comienzos del movimiento pentecostal en los Estados Unidos
Raíces espirituales e ideológicas del pentecostalismo estadounidense
El pentecostalismo y la habilitación de los oprimidos y marginados
Actitudes hacia el poder político y participación en la guerra
El pentecostalismo negro

21. Las comunidades eclesiales de base


Surgimiento de las comunidades eclesiales de base en América Latina
Una preocupación por la evangelización
El movimiento de Educación de Base
Programa Pastoral Nacional
Las comunidades eclesiales de base en perspectiva eclesiológica

Epílogo
La autoridad espiritual
Comunidad restaurada
Una comunidad del Espíritu
Comunidades de compasión
Una Iglesia del pueblo
Ecumenicidad radical
Una Iglesia misional
Una comunidad transformadora
Un paradigma del futuro
Conclusión

Bibliografía complementaria (preparada por Raúl Serradell)


Acerca del autor
www.menonitas.org 1

Prólogo
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

El historiador es alguien que recupera memo- Historia de una visión


rias perdidas Este libro recupera una historia, describe una
y las distribuye —como si fuera un sacramen- visión, proclama una esperanza. Sus páginas tie-
to— nen las huellas de una prolongada itinerancia, de
a aquellos que perdieron la memoria. una pasión, de un amor por largo tiempo cultiva-
En verdad, ¿qué mejor sacramento comunitario do. En el sentido más inmediato, representa uno
existe de los frutos maduros de un largo proceso de in-
que las memorias de un pasado común, vestigación y reflexión teológica; en un nivel más
marcadas por la existencia del dolor, del sacri- profundo, constituye una de las marcas decisivas
ficio y de la esperanza? de un intenso peregrinaje espiritual. Desde hace
Recoger para distribuir. Él no es sólo un ar- varias décadas, Juan Driver ha estado trabajando y
queólogo de memorias. reflexionando —de diversas maneras y en dife-
Es un sembrador de visiones y de esperanzas. rentes contextos— en torno al contenido de estas
Rubem Alves1
páginas. Enperspectiva
1978, en su Una historia de la Igle-
sia desde la de libro
la Iglesia de creyentes.
Los radicales, empujados a las márgenes de la (Madrid, Literatura Evangélica, 1978), resultado
sociedad de un curso impartido en España, anticipaba en
y la periferia de la cristiandad latina, forma de un bosquejo el contenido que daría ori-
ocuparon en el mundo una posición semejante gen a dos de sus obras fundamentales en el campo
a la de los cristianos antes de Constantino, […] de la historia del cristianismo.
ellos estuvieron en el proceso de romper con la
En la primera, Contracorriente. Ensayos sobre la
estructura
eclesiología radical (Guatemala, Semilla, 1988,
parroquial-territorial-nacional del Corpus
19943), nos plantea —a la luz de la Biblia y de la
Christianum,
historia— un cuidadoso análisis comparativo de
y estuvieron buscando, por diversos caminos,
las distintas eclesiologías que se han desarrollado
crear comuniones voluntarias o asambleas
en el cristianismo occidental a partir del siglo XVI.
con base enpor
o llamados los modelos de aquellos
Dios al margen de la reunidos
historia Por un lado, describe las eclesiologías de la cris-
tiandad (tanto católica como protestante) que se
para proclamar los cuatro Evangelios
derivan de la síntesis constantiniana entre la Iglesia
y la no conformidad con el mundo.
y el Estado, y que tienen su srcen en el siglo IV,
George Hunston Williams 2
en el caso del catolicismo romano, y en el siglo
XVI, en el caso de las iglesias protestantes clásicas:
luterana, reformada y anglicana; las cuales refor-
mularon el modelo de la cristiandad medieval en
términos territoriales y nacionales bajo un nuevo
1 Rubem Alves: «Las ideas teológicas y sus caminos por credo confesional. Por otro, reseña las eclesiologí-
los surcos institucionales del protestantismo brasileño» as de los movimientos radicales del siglo XVI, prin-
en Pablo Richard, ed.: Materiales para una historia de la cipalmente los anabaptistas, y su relación con la
teología en América Latina, San José, CEHILA-DEI, 1981, experiencia y la práctica de la Iglesia primitiva, y
pp. 363-364. de otros movimientos de renovación previos y
2 George Huntston Williams citado por Donald F. Dum- posteriores al siglo XVI. A la luz de este análisis
baugh: «Characteristics of the Radical Reformation in comparativo, Driver expone una visión de la Igle-
Historical Perspective», Communio Viatorum, XXIX, 2, sia que resulta sumamente pertinente para los cris-
1986, p. 109. tianos de hoy. Partiendo de un estudio temático, el

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 Prólogo a La fe en la periferia de la historia

autor desarrolla una visión radical de la Iglesia ausentes en las historias tradicionales del cristia-
que representa una auténtica contracorriente en la nismo (las mujeres, los pobres), tanto en autores
historia del cristianismo, frente al catolicismo tri- protestantes como católicos, ahora cobran vigencia
dentino y al protestantismo clásico. y comienzan a recibir la atención debida. Otros
En su segunda obra, La fe en la periferia de la his- que se consideraban capítulos cerrados (el cambio
toria. Una historia del pueblo cristiano desde la pers- constantiniano, los herejes), son objeto de revisión
pectiva de los movimientos de restauración y reforma e incluso de apertura a nuevas interpretaciones.
radical —que ahora el lector tiene en sus manos—, Así mismo, historiadores latinoamericanos que ha-
nos presenta, a partir de un enfoque narrativo y bían escrito sus obras bajo los criterios habituales
ampliamente documentado en fuentes primarias, de selección e interpretación del pasado, comien-
los orígenes, las características y los elementos zan a revisar sus perspectivas y a señalar un nue-
fundamentales que articularon la práctica y la vi- vo rumbo en el quehacer histórico. En este sentido,
sión de los movimientos radicales desde el primer cabe citar ampliamente algunas reflexiones que
siglo hasta nuestros días. Se trata de otra obra su- Justo L. González, el conocido historiador evangé-
mamente srcinal en su método, en su perspectiva lico, ha hecho a propósito de algunas de sus
y en su forma de concebir el quehacer histórico al obras.4 En un ensayo reciente, y como una muestra
servicio de la vida y la misión de la Iglesia. El au- del viraje que él mismo ha asumido, escribió lo si-
tor ha impreso en estas páginas el sello de un guiente:
compromiso con la historia y la visión que descri- «Los comentarios de Waldo [Galland] signifi-
be. A lo largo de su obra es posible advertir la caban que yo había escrito una historia que no
búsqueda de un pueblo por volver a sus raíces, había tomado suficientemente en cuenta las vidas
redescubriendo en cada lugar y en cada época la y preocupaciones de la vasta mayoría de los cris-
radicalidad del mensaje del evangelio y la fuerza tianos ... Recientemente he meditado mucho en
de su testimonio en el mundo. En sus páginas el este asunto, y he llegado a la conclusión de que no
lector encontrará un relato extraordinario de la his- estoy solo en este error. Realmente, pertenezco a
toria del pueblo cristiano, del cual el mismo autor una tradición que data desde Eusebio de Cesarea.
es protagonista y participante, pues sus vivencias … Eusebio fue un historiador de la Iglesia que no
y experiencias en comunidades radicales otorgan relató la historia de la Iglesia. Lo que Eusebio con-
autoridad y autenticidad a su visión. tó fue mayormente la historia del liderazgo en la
Iglesia, particularmente en la medida en que ese
Una historia alternativa del pueblo cris- liderazgo demostraba valores compatibles con los
tiano valores romanos. Eusebio no narró la historia de la
La fe en la periferia de la historia viene a llenar un Iglesia
al cual como el pueblo
muchos fueronde Dios —como
atraídos un pueblo
precisamente por-
gran vacío en la literatura teológica del mundo de
habla hispana. Pues hasta el momento no había que prometía un orden social alternativo al que
una obra que reseñara en forma amplia y docu- tenían que vivir. Eusebio escribió la historia de tal
mentada la historia de los movimientos que aquí
se presentan. Además, responde a una sentida ne- Hoomaert: O movimiento de Jesús, Petrópolis, Vozes,
cesidad en la búsqueda de identidad histórica del 1994 (Coleçao uma história do cristianismo na perspec-
pueblo cristiano, particularmente en América La- tiva do pobre); Martin Dreher: A Igreja no Imperio
tina y el Caribe. Durante los últimos años, se han romano, Sao Leopoldo, Sinodal, 1994; Martin Dreher: A
hecho notables esfuerzos por escribir una historia Igreja no mundo medieval, Sao Leopoldo, Sinodal, 1994.
global del cristianismo desde una perspectiva lati- 4 Justo L. González ha escrito 45 libros, pero aquí nos
noamericana que tome en cuenta las condiciones referimos a dos de sus obras más conocidas en
socioeconómicas de pobreza y marginalidad que español, de las cuales se han publicado recientemente
caracterizan la realidad de nuestros pueblos, y la ediciones revisadas: Historia del cristianismo, 2 t., Mi-
vida de los cristianos en ellos. 3 Temas que estaban ami, Unilit, 19942 (Anteriormente publicada en 10 to-
mos por la Editorial Caribe bajo el título de Y hasta lo
último de la tierra: Una historia ilustrada del cristianismo.
3 Ya han sido publicados varios volúmenes en portu- Las observaciones de Waldo Galland se refieren al
gués, escritos por dos historiadores de CEHILA-Brasil, primer tomo publicado en 1978.); Historia del pen-
samiento cristiano, 3 t., Miami, Caribe, 19922.
uno católico y otro luterano. Véase Eduardo
www.menonitas.org 3

manera que dio a entender que el conflicto entre la A la luz de esta agenda, compartida por un
Iglesia y el Imperio fue debido principalmente a creciente número de historiadores, el libro de Juan
un malentendido, ignorando los elementos intrín- Driver constituye una contribución de importancia
secamente subversivos en el mensaje cristiano y en fundamental. Pues son «aquellos cuyas opiniones
la esperanza cristiana como era vivida por las ma- y experiencias han sido suprimidas» —quienes en
sas de la Iglesia…» su mayoría fueron pobres y también mujeres— los
En mi narración de la historia de la Iglesia, que que toman la palabra en estas páginas. En esto re-
era muy semejante al relato recibido de mis pro- side la singularidad de su aportación. La fe en la
pios profesores, olvidé que «el movimiento cris- periferia de la historia describe una historia alterna-
tiano fue revolucionario, no porque tenía los hom- tiva, en palabras de Driver: «tal como es percibida
bres y los recursos para hacerles la guerra a las le- por los marginados; por los «pequeños», como Je-
yes del imperio romano, sino porque creó un gru- sús solía llamarlos en los Evangelios; por los
po social que promovía sus propias leyes y sus «herejes», como se han denominado desde el
propios patrones de comportamiento» (R. L. Wil- tiempo de Constantino; por los movimientos mi-
ken). Por lo tanto, lo que dije posteriormente sobre noritarios, al estilo de las minorías abrahámicas y
la mayoría de los historiadores de la Iglesia, occi- mesiánicas de la historia bíblica. Los sujetos y pro-
dentales y modernos, también se aplicaba a mi tagonistas que aquí narran su historia son los po-
propia obra: bres y los oprimidos».
«Mientras que la mayoría de los historiadores Comenzando con una descripción del pueblo
de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamentos, Dri-
han vistoprimitivo
tianismo la necesidad
y elde corregir
período deellasrelato del cris-
persecucio- ver nos introduce en una visión de la historia del
nes según lo cuenta Eusebio en uno u otro punto, cristianismo que se arraiga en la visión bíblica de
pocos han dudado de su interpretación básica de la historia, y que otorga una importancia central a
las persecuciones como un malentendido desafor- los temas y movimientos que han sido marginados
tunado. Esto no es sorprendente, ya que la mayo- o descalificados por la historiografía tradicional,
ría de los historiadores, al censurar a Eusebio por bajo el estigma de la herejía, la heterodoxia o la
su actitud acrítica de cara al gobierno de Constan- disidencia sectaria. Sin embargo, su relato de las
tino, han evitado la interpretación de la fe cristiana memorias del pueblo de Dios, desde los tiempos
de tal manera que parecería demasiado crítica de apostólicos hasta los movimientos del siglo XX, no
su propia sociedad». tiene nada que ver con una «interpretación secta-
ria», en el sentido peyorativo del término, al estilo
«En resumen, la globalización … debe hacer de las polémicas confesionales que pretenden es-
todo lo posible por recobrar y relatar la historia de
las masas cristianas, y de cómo su fe se relaciona- tablecer una continuidad
entre la Iglesia históricay alguna
neotestamentaria ininterrumpida
deno-
ba con sus luchas y esperanzas. Esto quiere decir minación contemporánea, a fin de defender la pu-
que aquellos cuyas opiniones y experiencias han reza de su doctrina o su fidelidad a los orígenes
sido suprimidas —particularmente las mujeres y apostólicos.6 La historia que Juan Driver ha escrito
los pobres— debieran de tener la oportunidad de resulta en este sentido alternativa, tanto de los en-
hablar a través de nuestra historia. En segundo lu- foques tradicionales —centrados en la descripción
gar, debe recobrar la frecuentemente olvidada en- de la institución eclesiástica, la doctrina teológica
señanza de la Iglesia —de sus miembros así como o la expansión de la fe— como de las interpre-
también de sus líderes— con respecto a las luchas taciones sectarias, animadas por un exclusivismo
y esperanzas de los pobres y marginados.»5 religioso ante la Iglesia institucional. A continua-
ción señalaremos algunos de los aportes principa-
5 Justo L. González: «La enseñanza de la historia de la les que merecen destacarse en esta obra.
Iglesia desde una perspectiva global» en Justo L. Gon- Una visión bíblica de la historia
zález, Daniel Rodríguez Díaz, y Elíseo Pérez Alvarez:
Desde el reverso: materiales para la historia de la Iglesia,
México, El Faro-APHILA, 1993, pp. 13-46,39-41. Cf.
también las reflexiones similares de Eduardo Hoor- 6 Tal es el caso, por citar sólo un ejemplo, del libro pós-
naert sobre Eusebio de Cesarea, citadas por Juan tumo del historiador bautista J. M. Carroll: El rastro de
Driver en la nota 11 del capítulo 1. la sangre, Little Rock, AR, Challenge Press, 1976.
4 Prólogo a La fe en la periferia de la historia

En primer lugar, el autor otorga una importan- tales movimientos. Sumergidos en la proscripción
cia central a la visión bíblica de la historia por en- y la clandestinidad, los grupos y comunidades di-
cima de los presupuestos filosóficos y teológico s sidentes buscaron —por diversos caminos— resti-
que orientan generalmente el trabajo de los histo- tuir la práctica y el mensaje srcinal del evangelio
riadores eclesiásticos. Driver depende de una y volver a las raíces apostólicas. Es en este sentido
perspectiva arraigada en el peregrinaje del pueblo que fueron radicales. Así pues, los movimientos
de Dios —centrada en su proyecto salvífico para la disidentes, al formar un nuevo pueblo bajo la au-
humanidad y descrita en ambos Testamentos— toridad de la Palabra y del Espíritu de Dios, no só-
para articular su visión de la historia del pueblo lo compartieron una agenda similar con los profe-
cristiano después de la era apostólica. En este sen- tas y apóstoles de la historia bíblica, también com-
tido, su obra marca una diferencia sustancial con partieron con ellos un destino común, pues sella-
respecto a otras interpretaciones —incluso recien- ron con su sangre el testimonio de su fe.
tes— en las que el criterio hermenéutico descansa
en la situación actual y en sus demandas más ur- La cristiandad y los disidentes
gentes como punto de partida. Otro de los aportes claves de este libro consiste
Al plantear esta premisa, Driver no hace más en poner al descubierto una historia del pueblo
que ejercitar el mismo criterio hermenéutico que cristiano —literalmente— al margen de la cris-
practicaron los movimientos radicales descritos tiandad. Desde el siglo IV, mediante el cambio
en esta historia. Ellos también —en diferentes constantiniano que convirtió a la Iglesia cristiana
lugares y en distintos momentos históricos—, en la religión oficial del imperio romano, el cris-
en su búsqueda por volver a las raíces apostóli- tianismo asumió el modelo de cristiandad como su
cas, retornaron a la Biblia como la Palabra de expresión socio-histórica y política dominante a lo
Dios escrita y a la guía del Espíritu Santo en el largo de los siglos. Este modelo, que implica «una
seno de la comunidad cristiana, para orientar forma determinada de relación entre la Iglesia y la
sus pasos ante los desafíos y las demandas de sociedad civil, relación cuya mediación funda-
su tiempo. La centralidad de la Escritura y de la mental es el Estado»,7 ha determinado en buena
acción del Espíritu: marcas distintivas de estos medida la forma en que se ha experimentado e in-
movimientos; representan los ejes fundamenta- terpretado la historia del cristianismo. En este
les que articulan la visión del cristianismo radi- modelo la Iglesia ocupa un lugar de poder en la
cal que se describe en estas páginas. La preemi- sociedad como parte de la estructura política, pues
nencia de estos elementos, por encima de la tra- «En un régimen de cristiandad la Iglesia procura
dición eclesiástica, el dogma teológico y la insti- asegurar su presencia y expandir su poder en la
tución clerical,
quedaran provocó
al margen que
de la tales movimientos
religión oficial y tu- sociedad civil
diación del utilizando,
Estado». 8 antes que todo, la me-
vieran una existencia periférica en la historia.
A diferencia de otras historias del cristianismo,
Por una parte, la mayoría de estas iniciativas que se ocupan de destacar los logros de la cristian-
restauradoras colocaron la autoridad bíblica por dad, ya sea en términos políticos, culturales, reli-
encima de las autoridades eclesiásticas y civiles. giosos o institucionales, en este libro el autor con-
Por otra, en sus experiencias de renovación, otor- centra su atención en las llamadas herejías anti-
garon un papel esencial e insustituible a la acción guas, las sectas medievales, los movimientos radi-
del Espíritu de Dios por encima de las tradiciones cales de la época de la Reforma, y los disidentes
humanas y culturales que sancionaban los patro- posteriores hasta nuestros días. Es decir, en «esos
nes de comportamiento religioso. Por tales prácti- movimientos de restauración radical que, al estilo
cas y creencias —entre otras también distintivas—,
los movimientos radicales merecieron el rechazo 7

de los príncipes y magistrados, la condena de las Cf. Pablo


Igreja. Richard:
Análise Morte
histórica das cristandades
e interpretarao e nascimento
teológica da Igrejada
iglesias establecidas y la persecución de los pode- na América Latina, Sao Paulo, Paulinas, 19842 ed. rev. y
res constituidos. La reacción de las autoridades aum., p. 9. Para una definición y clarificación más am-
seculares y religiosas —cuya constante ha sido la plia del concepto de cristiandad véanse también las
represión violenta y la intolerancia— es una indi- obras de Enrique Dussel y Riolando Azzi.
cación del carácter dinámico y contracultural de 8 Ibíd.
www.menonitas.org 5

de la minoría abrahámica en el Antiguo Testamen- ginal y peyorativo en la historiografía eclesiástica


to y del movimiento mesiánico en el Nuevo, han y secular. Al igual que los primeros cristianos, los
demostrado una capacidad singular para discernir disidentes posteriores también ocuparon una po-
la intención salvífica y restauradora de Dios y se sición marginal y periférica en su época, y esto se
han atrevido a vivir esa alternativa redentora, sir- refleja incluso en las fuentes históricas. El movi-
viendo como fuente de auténtica bendición para miento cristiano primitivo apenas si fue noticia
sus respectivas sociedades». La memoria de todas para sus contemporáneos judíos, griegos y roma-
aquellas comunidades y movimientos que se cons- nos; quienes ignoraron o no concedieron impor-
tituyeron en una alternativa eclesial y social frente tancia a un movimiento que surgió en una provin-
a la cristiandad, ya fuera católica o protestante, cia apartada del imperio. La situación marginal
encuentra en estas páginas un espacio de reivindi- del cristianismo primitivo tenía dimensiones so-
cación fundamental. ciales y económicas; pero también se manifestaba
El relato que Juan Driver nos presenta no esta- en sus aspectos geográficos y culturales. El lugar
blece una conexión histórica directa entre los di- social de los cristianos —quienes vivían en la peri-
versos movimientos disidentes que aparecen a feria del imperio, tanto en el campo como en los
través de los siglos. Ni siquiera afirma que cual- pueblos y las zonas marginales de las ciudades
quier movimiento considerado herético sea en rea- portuarias— está ampliamente documentado.12 Y
lidad un movimiento de renovación radical. Lo Ellos mismos se comprendían como «extranjeros
que sí plantea es que existen una «serie de seme- sin ciudadanía» (1 Pedro); sus adversarios paga-
janzas y de rasgos comunes en las formas que to- nos, en cambio, los veían como «gente sacada de la
maron esos movimientos [los incluidos en este li- hez del pueblo» (Celso), que practicaban una «su-
bro] a través de la historia en situaciones muy di- perstición loca y desmesurada» (Plinio el Joven), y
versas».9 Se trata, más bien, de «una sucesión que merecían los crueles tormentos como castigo,
apostólica de la presencia del Espíritu y de la Pa- debido a que persistían en su «perniciosa supersti-
labra en la Iglesia que lleva a una obediencia radi- ción» (Tácito).
cal al Nuevo Testamento».10 Al reivindicar su Del mismo modo, los movimientos descritos en
memoria, el autor esboza en estos movimientos la esta historia nunca gozaron en su momento de
emergencia de un modelo eclesial alternativo que buena reputación, y aún en la actualidad continú-
tiene una larga historia, cuyos orígenes se remon- an ocupando los lugares indeseables en las histo-
tan a la Iglesia primitiva del primer siglo, y cuya rias del cristianismo. Sin embargo, su testimonio
presencia no ha dejado de manifestarse en el de- nos confronta con una cuestión muy antigua y
venir del cristianismo. Este modelo, identificado muy central: ¿Cuál es el lugar de la Iglesia en la

por algunos
la Iglesia historiadores
de los latinoamericanos
pobres,11 representa como
el eje central que sociedad? ¿En dónde
mente el proyecto se manifiesta
salvífico de Dios?más clara- ha
¿A quiénes
nos permite recuperar la memoria de «la fe en la escogido Dios para manifestar sus propósitos al
periferia de la historia». mundo? Las respuestas a estas cuestiones impli-
can no sólo una interpretación bíblica o una re-
El lugar social de la Iglesia flexión teológica, presuponen también un análisis
No es casual que los movimientos radicales histórico que dé cuenta de la manera en que Dios
hayan recibido durante siglos el tratamiento mar- ha actuado en la historia —y del lugar que ha es-
cogido— para transformar el mundo a través de
su pueblo. El testimonio unánime de los relatos
9 Una historia de la Iglesia desde la perspectiva de la Iglesia de incluidos en este libro representa un desafío con-
creyentes, Madrid, Literatura Evangélica, 1978, p. 10. tundente —desde la praxis— a todos los cristianos
10 Ibíd., p. 11. respecto del lugar social en que se encuentran pa-
11 Enrique Dussel distingue dos modelos prototípicos o
extremos: la cristiandad y la Iglesia de los pobres; e
identifica al segundo como el caso paradigmático de la 12 Eduardo Hoornaert: La memoria del pueblo cristiano.
Iglesia primitiva. Cf. su Historia general de la Iglesia en Una historia de la Iglesia en los tres primeros siglos, Ma-
América Latina, t. 1/1: Introducción general a la historia de drid, Paulinas, 1986; Juan José Tamayo Acosta: Hacia la
la Iglesia en América Latina, Salamanca, CEHILA- comunidad, t. 1: La marginación, lugar social de los cris-
Sígueme, 1983, pp. 75-80. tianos, Madrid, Trotta, 19952.
6 Prólogo a La fe en la periferia de la historia

ra dar testimonio del evangelio. Así mismo, cons- dad está estrechamente vinculada con el lugar so-
tituye una firme interpelación a los historiadores cial que ocupan en ella. Al margen de otras inicia-
—pasados y presentes— en cuanto a su complici- tivas de reforma religiosa —unas emprendidas
dad ante el silencio y la marginación ,de sus me- desde el poder del Concilio (catolicismo) y otras
morias. desde el poder del Estado (protestantismo)—, los
La centralidad que ha adquirido este tema, del movimientos radicales desempeñaron una función
lugar de la Iglesia en la sociedad —en las últimas crítica tanto en la Iglesia como en la sociedad.
décadas y en varios contextos—, sólo confirma la Del mismo modo que las minorías abrahámicas
necesidad de replantearnos el lugar específico de y mesiánicas de la historia bíblica representan en
los cristianos y de las iglesias en las sociedades ac- la Escritura una comunidad de contraste13 y una
tuales, particularmente aquellas que se encuentran alternativa divina a las empresas humanas, tanto
en el Tercer Mundo. Se trata, además, de redescu- seculares como religiosas; los movimientos de re-
brir la esencia de la vocación histórica de la Iglesia novación se traducen en «elementos disfunciona-
cristiana: un pueblo que da testimonio de la irrup- les» que atentan contra la sacralización del status
ción del reino de Dios en la historia humana, des- quo. Como movimientos de protesta en oposición
de los lugares sociales despreciados y excluidos a la religión establecida, manifiestan su carácter
por el mundo; y que manifiesta y anticipa ese rei- profético a través de la denuncia del orden exis-
nado a través de sus estructuras sociales y comu- tente y por medio de su crítica frontal a las estruc-
nitarias. turas imperantes; pero también mediante el anun-
cio de un nuevo orden social cuya manifestación
La función social de la Iglesia histórica se encarna en los modelos alternativos de
Desde las obras de Eusebio de Cesarea, la vi- vida social y eclesial que ellos protagonizan. La
sión predominante en la historiografía eclesiástica descripción de estas iniciativas de renovación no
ha interpretado el surgimiento de los movimientos se limita a enunciar los diferentes énfasis teológi-
de restauración y reforma radical —generalmente cos característicos del movimiento. Por el contra-
identificados bajo el nombre de herejes, sectarios, rio, como punto de partida, el autor describe el
heterodoxos, entusiastas, fanáticos, etc.— como contexto histórico en el cual surgen y se desarro-
desviaciones doctrinales, rupturas cismáticas o, en llan. Tal descripción permite percibir con mayor
el mejor de los casos, separaciones y fracciones de claridad el carácter transformador de éstos movi-
la Iglesia institucional. Con tal visión se ha descali- mientos, como expresiones históricas de una au-
ficado, marginado y, peor aún, silenciado por la téntica alteridad eclesial en el cristianismo.
fuerza de los autos de fe y de los instrumentos de
tortura y exterminio, el contenido esencialmente La memoria
pueblo histórica al servicio del
cristiano
renovador y restaurador de sus iniciativas eclesia-
les. A partir de entonces, el dominio de la historia Tomando en cuenta los aportes ya menciona-
y su interpretación ha quedado en manos de los dos —entre muchos otros que podrían destacar-
que perpetuaron desde las estructuras de poder el se—, Juan Driver ha hecho de este libro una con-
olvido y el silencio sobre las memorias disidentes. tribución muy significativa a la memoria del pue-
blo cristiano que vive en el mundo de habla his-
Sin embargo, a la luz de esta relectura, es posi-
pana, pues ha aportado el primer texto en nuestro
ble entender que la génesis histórica de tales mo-
vimientos representa; por un lado, una auténtica
búsqueda por restituir la práctica cristiana primiti-
va y reformar la Iglesia de acuerdo con las imáge- 13 Juan Driver ha desarrollado más ampliamente este
nes neotestamentarias; por el otro, una respuesta tema, a partir de un extenso y profundo análisis
alternativa a la creciente corrupción moral, institu- bíblico, en su reciente obra: Imágenes de una iglesia en
cionalización política, decadencia espiritual y au- misión. Hacia una eclesiología transformadora, Guatemala,
Semilla-CLARA, en prensa. Véase también Gerhard
toritarismo eclesiástico de la iglesia mayoritaria. Lohfink: La Iglesia que Jesús queda. Dimensión comuni-
Desde esta perspectiva, los movimientos radicales taria de la fe cristiana , Bilbao, Desclée de Brouwer,
constituyen, entonces, una verdadera contra- 19862; Juan José Tamayo Acosta: Hacia la comunidad, t.
corriente de «movimientos minoritarios de carác- 2: Iglesia profética. Iglesia de los pobres, Madrid, Trotta,
ter profético y renovador». Su función en la socie- 1994.
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idioma que aborda de manera inclusiva «el rever- Driver ha escrito una historia singular. Se trata
so de la historia». Al reivindicar la memoria de los de una memoria crítica, cuyo carácter profético y
movimientos de restauración —a partir de una re- renovador tiene la capacidad de impulsarnos a vi-
lectura coherente y sistemática, y a través de la sualizar el futuro con esperanza y la fuerza para
traducción de numerosas citas de documentos anticiparlo en el presente. Sus relatos nos confron-
srcinales, desconocidos hasta ahora en español— tan con nuestras raíces en el evangelio y nos desa-
ha recuperado una historia perdida para aquellas fían a vivir a la altura de la vocación cristiana. Su
comunidades cristianas —especialmente las evan- contribución consiste en exponer, ante el escruti-
gélicas y las pentecostales— que sobreviven como nio de nuestra época, una memoria marginal, ca-
minorías ignoradas, toleradas o perseguidas en la paz de orientar el peregrinaje del pueblo de Dios
periferia religiosa de los pueblos latinoamericanos. en medio de las tentaciones 14 que lo seducen para
La memoria es un elemento esencial en la for- diluir y domesticar el contenido profético de su
mación de la identidad colectiva. La falta o la pér- mensaje, de su vida y de su misión. Estas expe-
dida de ella puede producir graves perturbaciones riencias —forjadas en el crisol del compromiso y
en la identidad de una comunidad, de un pueblo o del martirio— pueden iluminar la búsqueda de los
de una nación. Pero la memoria colectiva no es so- cristianos y de las iglesias de hoy, hacia una obe-
lamente una conquista es también un instrumento diencia más radical a los valores y estructuras del
y un objetivo de poder. Con su relato de las me- reino de Dios; son, además, testimonios verdade-
morias del pueblo de Dios, el autor ha hecho del ros de una certeza: el clamor de sus voces procla-
quehacer histórico un genuino ejercicio de «orga- ma la victoria del Cordero. La fe en la periferia de la
nización del pasado en función de las exigencias historia nos devuelve la memoria y la pasión de
del presente» (Lucien Febvre), pues ha elaborado vivir el evangelio —y aun de morir por él— como
una herramienta que nos permite reconstruir la fieles seguidores de Jesús y de su reino; nos desa-
memoria sobre las raíces de nuestra identidad. Al fía a convertimos a Él como instrumentos del po-
escribir «una historia al revés», Driver ha contri- der de su Palabra y de la fuerza de su Espíritu pa-
buido, por una parte, a corregir la milenaria de- ra transformar el mundo.
formación en la historia del cristianismo —esa Raúl Serradell
«inversión anticristiana» de la que habla Enrique
Dussel—, cuya memoria «ha servido más a los in-
tereses de los poderes establecidos, y sus institu-
ciones, que al pueblo cristiano como tal». Por otra,
ha escrito una historia que va más allá del recuer-

do académico
de un relato deoladevida
la reseña cronológica.
y el testimonio Se trata
de hombres
y mujeres comunes, de comunidades y de movi-
mientos poco numerosos en sus orígenes, que fue-
ron transformados por el poder de Dios y que a su
vez transformaron, con ese poder, la existencia de
muchos otros a su alrededor. Esta historia describe
la presencia extraordinaria del pueblo cristiano
cuando éste se convierte en una alternativa a las
sociedades humanas con sus sistemas de valores y
sus estructuras de dominio. El peregrinaje de este
pueblo no es, sin embargo, algo que resulte atrac- 14 Aunque las tentaciones son de índole diversa, cabe
tivo para la mayoría de la gente. Está marcado por señalar que el explosivo crecimiento reciente del pue-
el dolor,
hasta las la marginación,
últimas el sacrificio,
consecuencias— la entrega —
en obediencia a blo evangélico —especialmente el pentecostal, debe
alertamos ante la posibilidad de un constantinismo de
Aquél que le da sentido y nombre a su fe y a su cuño evangélico en América Latina. Cf. C. René
sufrimiento. El camino de la cruz, que ejemplifican Padilla, comp.: De la marginación al compromiso. Los
estos testimonios, traduce el estilo de vida de este evangélicos y la política en América Latina, Buenos Aires,
pueblo en un lenguaje de fidelidad y obediencia Fraternidad Teológica Latinoamericana, 1991, pp. 5-19,
radicales. 18.
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Capítulo 1
La historia del pueblo cristiano
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Hace veintidós años, en 1961 en Nazaret de Formas tradicionales de enfocar la his-


Galilea, cuando trabajaba en el Shikum árabe toria del cristianismo
junto a Paul Gauthier, y le relataba la historia 1. Un enfoque muy común toma como punto de
de América latina, al emocionarme por el partida la Iglesia cristiana como institución estable-
hecho de que un pequeño grupo de conquista- cida. Desde esta perspectiva, se toma nota de las
dores habían vencido con Pizarro al imperio instituciones producidas por la Iglesia. General-
inca, aquel sacerdote obrero francés me pre- mente, este ha sido el enfoque de la Iglesia oficial,
guntó: «¿Te emocionas por el dominador? ¿Es o establecida, sea católica o protestante. Esta vi-
ésta una interpretación cristiana? ¿No es acaso sión de la historia de la Iglesia cristiana tiende a
el indio el pobre?» Con vergüenza comprendí ser positiva en su evaluación y conservadora en su
que toda la historia aprendida era una inver- interpretación, pues observa e interpreta desde la
sión anticristiana, y, le escribí una carta a un perspectiva de las capas sociales que ejercen el
amigo historiador: «¡Algún día deberíamos es-
cribir una historia al revés, desde los pobres, poder en la sociedad.
Esta forma de interpretar la historia de la Igle-
desde los oprimidos!» Los sábados, en la sina-
goga de Nazaret, leíamos y releíamos Isaías sia trae consigo sus criterios particulares para de-
terminar lo que es de importancia entre los acon-
61,1 Y Lucas 4,14: «El Espíritu del Señor me ha
ungido para evangelizar a los pobres ... » Lo que
tecimientos en el plano de la vida eclesial. Otorga
hace veintidós años fue una conversión, un mucha importancia a la institución empírica. Por
ejemplo, para el catolicismo tradicional, la época
sueño, hoy comienza a ser realidad. Algo de
paciencia, mucho de resistencia para soportar cumbre de su historia se situaría en los siglos XII y
XIII. Allí se nota, muy especialmente, en el apogeo
la incomprensión.»1
del poder papal y en la extensión del Sacro Impe-
rio Romano. Bajo el papado de Inocencio III (1198-
Introducción
1216) se realizó más plenamente la visión agusti-
¿Cómo debe escribirse una historia del pueblo niana de la Iglesia como «La ciudad de Dios».
cristiano
mienzos enquePalestina,
incluya elenperíodo desde
la cuarta sus co-
y quinta déca- Desde luego, también las interpretaciones pro-
testantes oficialistas destacan el uso de criterios
das del siglo 1, hasta nuestros tiempos en los últi-
similares para determinar lo que se considera más
mos años del siglo XX? Debemos reconocer, de en-
importante en la historia de la Iglesia. Los momen-
trada, que nuestro repaso de ésta historia no será
tos cumbres de su historia tienden a ser las épocas
objetivo, ya que la absoluta objetividad histórica
en que ejercen mucha influencia social y política.
es imposible. Desde el momento en que los acon-
Se destacan, por ejemplo, los siglos XVI y XIX, el
tecimientos históricos comienzan a ser experimen-
primero por la reforma protestante y el segundo
tados, observados, interpretados, evaluados, y re-
debido a la expansión global de la influencia pro-
latados por personas, ya han dejado de ser hechos
testante.
objetivos. Han pasado a ser subjetivos.
2. Otra forma de enfocar la historia de la Igle-
sia destaca el desarrollo de los dogmas y las doc-
trinas con que los cristianos han formulado y defi-
1 Enrique D. Dussel: Historia general de la Iglesia en Amé- nido intelectualmente su fe. Desde luego, esta
rica Latina, tomo I/1: Introducción general a la historia de orientación surgió en una época cuando ya los
la Iglesia en América Latina, Salamanca, CEHILA- cristianos se distinguían de los no cristianos, más
Sígueme, 1983, p. 12.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 La historia del pueblo cristiano

por su credo que por los valores éticos reflejados historia debido a la reforma de la doctrina que se
en su estilo de vida. dio en ellos.5
En el catolicismo tradicional este enfoque ha 3. Otra manera de enfocar la historia del cristia-
conducido a que se diera mucha importancia al nismo centra su atención en la expansión geográfica,
desarrollo de las definiciones dogmáticas que lle- el crecimiento numérico e institucional y la influencia
garon a incorporarse en el Credo Apostólico en el del cristianismo como criterios para determinar lo
siglo II, para dar un ejemplo. Posteriormente, se
destaca también en la definición de las doctrinas que es aesencial
tiende en sulasdesarrollo.
considerar épocas dePor lo tanto,misio-
expansión se
trinitaria, en los Concilios de Nicea (325) y Cons- nera y de creciente influencia política como los
tantinopla (381), y cristológica, en el Concilio de momentos históricos más importantes. Estos in-
Calcedonia (451). cluyen los siglos III y IV cuando la Iglesia llega a
La preocupación por la unidad de la Iglesia ha ser la fuerza dominante en el imperio romano. Eu-
conducido a la elaboración de ciertos parámetros sebio, el historiador cristiano, describió esta era
doctrinales para determinar la ortodoxia de los como una «edad de oro».
cristianos. Con el correr del tiempo la definición Para los católicos, los siglos XVI y XVII fueron
de un buen cristiano católico llegó a ser, uno que de gran importancia, pues la llamada «cristianiza-
cree «lo que ha sido creído en todas partes, siem- ción» de buena parte del mundo, incluyendo el
pre y por todos».2 Los cristianos ortodoxos eran hemisferio occidental, ocurrió durante este perío-
aquellos cuyas ideas concordaban con los princi- do de conquista española y portuguesa. La recien-
pales
en susobispos y sus congregaciones.
formulaciones Los disidentes
ideológicas y doctrinales te «celebración» del quinto centenario del «descu-
brimiento» de las Américas ha servido para desta-
fueron estigmatizados como heterodoxos (los de car de nuevo estas realidades en nuestra memoria
otra forma de pensar), o herejes. 3 histórica.
Pero esta forma de enfocar la historia de la Algunos historiadores protestantes también
Iglesia ha sido también muy común entre los pro- han encontrado útil este criterio para determinar
testantes. El protestantismo clásico tradicional- lo que es importante en la historia del cristianis-
mente se ha preocupado mucho por la sana doc- mo. Hallamos un ejemplo de esto en las obras del
trina. En realidad la reforma luterana fue funda- distinguido historiador estadounidense, Kenneth
mentalmente una reforma de la doctrina.4 Y este Scott Latourette, de la pasada generación.
énfasis llegó a destacarse todavía más en el esco-
lasticismo protestante posterior. Por eso, los siglos En el prefacio a su Historia del cristianismo, La-
XVI y XVII se consideran momentos cumbres en la tourette cree poder distinguir las «épocas mayo-
res» como «pulsaciones de la vida del cristianismo
reflejada con todo su vigor y su influencia sobre la
historia progresiva de la raza». Los criterios que él
cree válidos para discernir estas pulsaciones son
2 Esta definición fue articulada en su forma clásica por principalmente tres: «la expansión o reducción del
Vicente de Lerins en el siglo V. Citado en Justo L. territorio en el cual han de hallarse cristianos; los
González: Historia del pensamiento cristiano, 3 L, Miami, movimientos nuevos srcinados por el cristianis-
Caribe, 19922, t. 1, p. 23. mo; y el efecto del cristianismo según el punto de
3 Esta preocupación por la sana doctrina llevó a Ireneo, vista de la humanidad como un todo».6
obispo de la Iglesia en Lyon, por ejemplo, a escribir su
obra principal, Contra las herejías,en el siglo II, y a
Marcelino Menéndez Pelayo a escribir en tres volumi-
5 Ejemplos de este enfoque de la historia, entre los pro-
nosos tomos su obra: Historia de los heterodoxos españo- testantes, se hallan en las obras de Reinhold Seeberg:
les, en el siglo XIX. Otro ejemplo de este enfoque se Manual
Bautistadedehistoria de las doctrinas,
Publicaciones, 1964; y2Justo
L, El L.
Paso, Casa
González:
halla en la obra clásica de Enrique Denzinger: El magis-
terio de la Iglesia. Manual de los símbolos, definiciones y de- Historia del pensamiento cristiano, 3 t., Miami, Caribe,
claraciones de la Iglesia en materia de fe y costumbres, Bar- 19922 (ed. rev.).
celona, Herder, 1955. 6 Kenneth Scott Latourette: Historia del cristianismo, 2 t.,
4 George Huntston Williams: La reforma radical, México, El Paso, Casa Bautista de Publicaciones, 1983 7 (1.ª ed.,
Fondo de Cultura Económica, 1983, p. 939. 1958), t. 1, p. 22.
www.menonitas.org 3

Entre los protestantes, se tiende a ver el siglo 4. Otro enfoque en la narración e interpretación
XIX como uno de los momentos cumbres en la his- de la historia de la Iglesia ha sido el uso de la bio-
toria del cristianismo, debido a la gran expansión grafía. Se describe la vida de los cristianos más
de influencia de los países predominantemente destacados a través de los siglos y, de esta manera,
protestantes. El profesor bautista, Latourette, nos se va hilando una historia del cristianismo. Sin
ofrece un ejemplo de esta apreciación histórica. Se duda, las tendencias modernas hacia el individua-
refiere al período comprendido entre los años 1815 lismo han contribuido a la popularidad de este en-
y 1914 como «el gran siglo» aludiendo a la «ex- foque. Aunque esta forma de «escribir la historia»
pansión sin precedentes» de la influencia protes- puede ser atractiva, no hace justicia al carácter
tante. «El siglo comprendido entre los años 1815 y fundamentalmente colectivo del movimiento cris-
1914 presentó notables contrastes. La civilización tiano. Su condición de pueblo es lo que más desta-
estaba entrando a una nueva era. Muchas de las ca al pueblo de Dios en ambos Testamentos. Aun-
fuerzas que estaban moldeando aquella civiliza- que la intervención de muchos individuos ha sido
ción eran abierta o tácitamente hostiles al cristia- clave para nuestra comprensión de algunos aspec-
nismo. … Pero una nueva vida se inició para el tos de la historia de la Iglesia, las biografías, por sí
cristianismo aumentando como una marejada. Es- solas, no nos proporcionan elementos suficientes
to aconteció especialmente en la forma de cristia- para hilar nuestras memorias del pueblo de Dios.
nismo, conocida con el nombre de protestantismo.
… El cristianismo continuó ejerciendo su poderosa 5. Otra manera de enfocar la historia del cristia-
influencia en la civilización y entre los pueblos oc- nismo consiste en trazar el desarrollo de su culto,
cidentales. … Especialmente por la parte que le tanto corporativo
vicción ampliamentecomo particular.
difundida Hay
entre losuna con-
cristianos
correspondió en modelar los Estados Unidos de
América, el cristianismo ganó la victoria en la total de que la finalidad principal de los seres humanos
arena mundial.»7 es conocer a Dios y rendirle culto. Por lo tanto, se
tiende a hallar en la espiritualidad cristiana la cla-
Sobre el uso de estos criterios para discernir lo ve para la elaboración de una historia de la Iglesia.
importante en la historia del cristianismo, nota- Aunque la espiritualidad (bien entendida) sea un
mos que en los tres ejemplos de expansión ofreci- aspecto muy importante para la elaboración de
dos, el crecimiento extraordinario del cristianismo una historia del pueblo de Dios, puede prestarse a
estuvo acompañado de un proceso secular de ex- malentendidos muy fácilmente, resultando en un
pansión imperialista. Los siglos IV y V marcaron enfoque parcial.
una época en la expansión y el afianzamiento del
imperio romano en el mundo de entonces. Filosofías tradicionales de la historia
Los siglos XVI y XVII fueron la época de la ex- Todo historiador que observa, evalúa e inter-
pansión de los imperios ibéricos y de otras nacio- preta los acontecimientos en la vivencia de un
nes europeas. Las conquistas españolas y portu- pueblo procede bajo algunas presuposiciones, o
guesas fueron llevadas a cabo invocando una justi- con cierta «filosofía» que influye sobre sus conclu-
ficación cristiana: la «evangelización» de los infie- siones. A través de los siglos se han observado
les. Los conquistadores estuvieron acompañados ciertas presuposiciones, o «filosofías de la histo-
por los frailes de las grandes órdenes misioneras. ria», que han resultado determinantes en la obser-
El siglo XIX marcó la culminación en la crea- vación, evaluación e interpretación históricas. A
ción de nuevos imperios de parte de los países del continuación mencionamos algunas.8
Atlántico del Norte, predominantemente protes-
tantes, en que los imperios británico y estadouni- 1. El agnosticismo. Los que asumen esta
dense han jugado los papeles centrales. La gran postura alegan que si hay sentido en la historia, o
influencia del protestantismo durante este siglo se si no lo hay, no podemos saberlo. Si hay pautas, o
debe en buena parte a la intervención política, mi- pistas, que nos permiten encontrar un hilo orien-
litar y comercial de estos poderes imperiales pro- tador para comprender la historia de un pueblo,
testantes. las ignoramos. El agnóstico tiende a proceder bajo

7 Ibíd., t. 1, pp. 24-25. 8 Véase Latourette, op. cit., t. 1, pp. 19-20.


4 La historia del pueblo cristiano

la ilusión de ser más observador imparcial, que humana es la esfera concreta en que la salvación
participante interesado en el proceso histórico. divina se realiza y se experimenta. Y esto llena de
Aunque parezca manifestar cierta modestia en sentido y otorga gran importancia a los aconteci-
cuanto a sus posibilidades de saber, el agnóstico mientos históricos. Ahora bien, la observación,
que insiste en la imposibilidad de saber también evaluación e interpretación del proceso histórico
puede pecar de presumido. en esta perspectiva requiere modestia, pues no es
fácil liberamos de todos nuestros prejuicios a fin
2. La concepción cíclica. Según esta visión, de ver la realidad a través de la óptica de la «men-
la historia consiste en una serie de repeticiones te de Cristo».
continuas. Este concepto era popular entre los an-
tiguos filósofos griegos y se contrasta con la anti- Hacia una visión bíblica de la historia
gua visión hebrea que concibe la historia en tér-
minos lineales, es decir, que la historia procede La tesis de este libro, anticipada ya en la cita de
hacia una meta final. Aunque a veces sea posible Enrique Dussel al comienzo de este capítulo, sos-
observar ciertas semejanzas entre las experiencias tiene la posición de que en la Biblia hay una visión
de un pueblo en el presente, con vivencias anterio- particular de la historia de salvación que también
res en su historia, resulta difícil aceptar una teoría debe ser tomada en cuenta para una elaboración
que trata de ubicar todo acontecer histórico dentro de la historia posbíblica del pueblo de Dios.
de una visión cíclica. La historia bíblica del pueblo de Dios encuen-
tra su punto de partida en la vocación de Abra-
3. en elEste concepto ham.
lan la Tanto Israel, como la Iglesia
comocristiana,
elementoseña-
La visión
pretende delprogreso
ver cierto progreso. proceso históri- vocación de Abraham clave
co. Concibe la historia como una evolución. Cuan- para delinear su vida y su misión y para determi-
do se combina con el concepto cíclico resulta en nar su identidad (Génesis 12:1-3; Hebreos 11:8-19).
una filosofía de la historia como espiral, un círculo
que va en ascenso. La teoría propuesta por Hegel, Aunque muchas veces se señala el éxodo como
el filósofo alemán, de «tesis, antítesis y síntesis» el punto de partida para la identidad de Israel co-
también condujo a una filosofía de la historia que mo pueblo, sin embargo, según el testimonio bí-
resultó ser una combinación de los conceptos de blico, el pacto de Dios con Abraham era concebido
ciclo y progreso. En este proceso confrontacional, como el punto de partida para la liberación de Is-
o dialéctico, la historia va evolucionando hacia la rael en el éxodo (Éxodo 2:24, 25; 6:2-8). En su con-
verdad. Esta filosofía de la historia refleja una fesión de fe, el Israel antiguo reconocía que su
mentalidad fundamentalmente moderna y opti- existencia como pueblo de Dios estaba enraizada
en la vocación de Abraham (Josué 24:2ss). Y aun-
mista. que otra versión del credo israelita recuerda que
4. El concepto de ilusión. Este concepto, de su padre fue «un arameo a punto de perecer ...
srcen principalmente oriental, entiende que los [que] descendió a Egipto y habitó allí con pocos
acontecimientos son ilusorios, que sólo tienen apa- hombres, allí creció y llegó a ser una nación gran-
riencia de la verdad. Guarda relación con ciertas de», la visión básica de la identidad de Israel es la
tendencias espiritualistas que ven la verdad como misma (Deuteronomio 26:5-9). Israel debía su exis-
realidad fundamentalmente espiritual y subyacen- tencia, como pueblo de Dios, a la iniciativa miseri-
te en relación con los acontecimientos objetivos e cordiosa de Dios hacia los patriarcas, Abraham y
históricos. Según esta filosofía, los hechos históri- sus descendientes.
cos o carecen de sentido real, o su sentido es rela- En su contexto bíblico, la vocación de Abraham
tivo, pues la verdadera salvación se da en una es- parecería ser la respuesta de Dios al proyecto fa-
fera puramente espiritual. llido de Babel (Génesis 11:1-12:13). Esa sociedad
5. Filosofía providencialista. Concibe a que pretendía asegurarse
un nombre y construir unauntorre)
futuro (haceren
terminó para
la sí
Dios actuando salvíficamente en la historia huma-
confusión y en el olvido. Esta comunidad abrahá-
na. Según esta visión, la historia se entiende en la
mica de fe aparece como la alternativa divina a
medida en que nos sometemos al Dios que ha ac-
esas empresas humanas, seculares y religiosas,
tuado, y sigue actuando, en forma definitiva en la
que pretenden asegurar su supervivencia y pro-
encarnación de Jesús de Nazaret. La historia
www.menonitas.org 5

yección históricas con base en el ejercicio de la deben poner los que creen en Jesús por formar
fuerza coercitiva. Esta aparente precariedad que comunidades que vivan plenamente el mensaje». 9
caracteriza la vida de la comunidad de fe se desta- La confesión de la Iglesia neotestamentaria,
ca en una de las confesiones de fe más antiguas tanto en su culto y su doctrina, como en su vida,
del pueblo de Dios (Deuteronomio 26:5-10). es que los verdaderos designios de Dios corren a
Y aun en este pueblo, tan insignificante entre través de la comunidad del «Cordero inmolado»
los poderes seculares de la época, (Caldea, Babilo- (Filipenses 2:5-11; Apocalipsis 5:9-10). La imagen
nia, Egipto, etc.) no fueron sus instituciones políti- del «libro sellado» en Apocalipsis 5 parece referir-
cas, ni religiosas, las que finalmente resultaron de- se al misterioso sentido de la historia. Y sólo el
terminantes para la supervivencia nacional de Is- Cordero inmolado es digno «de tomar el libro y de
rael. El verdadero significado de su historia no se abrir sus sellos». La manera en que Dios redime y
hallaba en ellas, sino en movimientos minoritarios forma un nuevo pueblo mesiánico en, y por medio
de carácter profético y renovador. Su proyección de, su Mesías resulta ser, entonces, una declara-
histórica se hallaría en un «siervo sufriente de ción clara sobre el sentido verdadero de la histo-
Yahveh», en una persona ungida por Dios y en un ria.
pueblo escogido para cumplir los propósitos salví- Desde luego, juntamente con esta visión de la
ficos de Dios, en un remanente fiel, más bien que historia del pueblo de Dios existía otro concepto
en la monarquía, o en su jerarquía sacerdotal. de la historia en el antiguo Israel. Luego de encon-
El movimiento mesiánico en Israel fue esen- trarse establecido en Canaán, Israel reclamó para
cialmente un movimiento
de la intención salvífica dede restauración
Dios, radical
tal como ésta sí «un rey como
trayectoria las naciones»
de Israel, (l Samuel
tristemente, llegó a8),
seryde-
la
había sido expresada en los antiguos pactos y las terminada, en gran parte, por una sucesión de
grandes iniciativas liberadoras de Dios. Significa- monarcas. Aun así, persistió, desde el principio,
tivamente, al igual que los profetas auténticos, el una corriente profética que llamaba a Israel a la
Mesías y la comunidad mesiánica sufrieron la per- fidelidad, ante su verdadera razón de ser: servir
secución a manos de los poderes establecidos, fue- de bendición a todos los pueblos de la tierra (Gé-
ran éstos políticos o religiosos. La postura funda- nesis 12:3). Y aun cuando hubiera reyes en Israel,
mental de la comunidad mesiánica en el mundo es éstos deberían ser radicalmente diferentes (Deute-
la de la disconformidad. El pueblo cristiano se ronomio 17: 14-20).
describe en el Nuevo Testamento como la alterna- También en el Nuevo Testamento hallamos
tiva a las sociedades humanas con sus sistemas de rasgos de esta visión incluso dentro de la comuni-
valores (Mateo 5-7; Romanos 12; y otros). dad mesiánica. Entre los seguidores más allegados
La creación de una comunidad mesiánica era el a Jesús hubo deseos de posiciones de poder en un
elemento fundamental en la misión de Jesús. Co- reino mesiánico concebido según el modelo de
mo lo señala tan elocuentemente el biblista espa- otros reinos terrestres (Mate o 20:20-28; y otros).
ñol, Juan Mateos, «Jesús no propone ideologías, Aunque en el Nuevo Testamento esta visión no
por eso no predicaba este mensaje a todo el mun- pasa de ser una tentación en medio de la comuni-
do; a la gente le habla en parábolas, para despertar dad reunida en torno al Mesías, mediante un cre-
la inquietud y hacerla reflexionar. A lo que él se ciente espíritu de contemporización, dentro de po-
pone es a formar un grupo donde ese ideal se vi- cos siglos la Iglesia cristiana llegó a ser establecida
va. Mientras no existan comunidades así, no hay por el poder civil del imperio romano, y no falta-
salvación, el objetivo de Jesús está anulado y su ron apologistas e historiadores cristianos que
doctrina y ejemplo se convierten en una ideología aceptaron y defendieron esta tergiversación de la
más. Por supuesto, para fundar esas comunidades antigua visión bíblica de la historia del pueblo de
no se puede usar la violencia: si el ser persona li- Dios.
bre es esencial al grupo, la adhesión tiene que dar-
se por convicción propia. … De ahí el empeño que
9 Juan Mateos y Luis Alonso Schokel, trads.: Nuevo Tes-
tamento (versión adaptada por Virgilio P. Elizondo pa-
ra el mundo hispanoamericano), Madrid, Cristiandad,
1975, pp. 28, 44.
6 La historia del pueblo cristiano

La reforma radical Con esto no negamos las dimensiones espiri-


En nuestra reflexión sobre la historia del pue- tuales de la fe y vida del pueblo de Dios. Sencilla-
blo cristiano, seguiremos las pistas y pautas que mente destacamos que lo opuesto de lo espiritual,
hemos notado ya en la historia bíblica para deter- en su sentido bíblico, no es lo material, como diría
minar lo que es de verdadera importancia históri- la filosofía griega. Bíblicamente, lo espiritual se
ca. Así pues, concentraremos la atención princi- inspira en el Espíritu de Dios, o de Cristo, en con-
palmente en esos movimientos de restauración traste con la inspiración de otros espíritus. Se ha
radical que, al estilo de la minoría abrahámica en dicho, no sin cierta razón, que la fe bíblica es la
el Antiguo Testamento y del movimiento mesiáni- más materialista de todas. El concepto de reforma
co en el Nuevo, han demostrado una capacidad que usaremos aquí implica que la mera revitaliza-
singular para discernir la intención salvífica y res- ción, o ciertos tipos de renovación espiritual, no
tauradora de Dios y se han atrevido a vivir esa al- son suficientes para una auténtica restauración de
ternativa redentora, sirviendo como fuente de au- la vida del pueblo de Dios y que hace falta re-
téntica bendición para sus respectivas sociedades. formar.

Históricamente, algunos de estos movimientos 2. lntelectualista. Según este concepto, las


se han identificado con el título técnico de «refor- ideas adecuadas o correctas son lo más importan-
ma radical».10 Nosotros usaremos los términos en te. Es necesario pensar en la forma correcta. Se
forma menos técnica y más general. Por lo tanto, destaca la importancia de la ortodoxia (pensar co-
conviene ofrecer ciertas definiciones provisorias rrectamente) en contraste con la heterodoxia (pen-
para estos
que los términos,
usaremos a fin de aclarar el sentido en
a continuación. sar de otra manera).
hermenéutica Se preocupa
adecuada (¿cómo semás por una que
interpreta?)
por una ética consecuente (¿cómo se obedece?).
A. Reforma. Hemos usado los términos «re- Aquí debe notarse que en la tradición de la refor-
forma» y «restauración» como sinónimos. Restau- ma radical no se establece esta distinción entre la
rar conlleva el sentido de recuperar o restablecer hermenéutica y la obediencia. Por el contrario, su
su condición anterior. Significa volver a poner una hermenéutica ha sido tradicionalmente una her-
cosa en aquel estado o estimación que antes tenía. menéutica de obediencia, es decir, obedeciendo se
De modo que la condición srcinal de lo que se conoce.
propone restaurar proporciona el modelo para su
restablecimiento. Los reformadores radicales no niegan que las
ideas sean importantes. En su insistencia en la au-
Reformar también denota el sentido de restau- toridad bíblica, reconocen que la fe que se confiesa
rar o restablecer. Aplicado a la iglesia, el término es importante. Pero se insiste que lo que se hace y
implica que la forma concreta de la iglesia impor- las formas concretas que toma la vida particular
ta. Se entiende «forma» no en un sentido abstracto, del pueblo de Dios, también importan. Con esto
sino como «forma social» o «forma comunitaria en otorgan al vocablo bíblico «creer», un sentido más
la arena concreta de la historia». De hecho, quedan pleno, incluyendo también el hacer.
excluidos los dos conceptos de reforma que se
mencionan a continuación. La tentación intelectualista ha estado presente
en la Iglesia a lo largo de su historia. Se nota en su
1. Espiritualista. De acuerdo con esta visión gran preocupación por la ortodoxia, o conformidad
las formas concretas no son de fundamental im- dogmática, mientras que su interés en la ortopraxis
portancia. Lo que importa recuperar es la autenti- (término que aún no aparece en los diccionarios de
cidad interior, o espiritual. Esta ha sido una op- la lengua española) es considerablemente menor.
ción reformista muy atractiva a través de la histo-
ria de la Iglesia. B. Radical. Usamos el término radical en su
sentido literal, aquello que pertenece a la raíz, en
lugar del sentido político muchas veces asignado
10 Este es el título de la obra clásica del profesor George al término, denotando cambios o actividades ex-
Huntston Williams: La reforma radical, México, Fondo tremistas. Radical viene del latín radix, o raíz.
de Cultura Económica, 1983. En este libro se trata la Algunas reformas resultan ser superficiales
historia de toda una serie de movimientos europeos de
reforma radical que surgieron durante el siglo XVI.
porque su punto de referencia se encuentra en la
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desastrosa situación actual. La reforma radical es Mediante un ultraje de violencia indescriptible,


realmente fundamental, pues se basa y se orienta la Iglesia, la comunidad ungida por Dios para con-
en el fundamento mismo, en la radix, es decir, en tinuar la misión de su Mesías en el mundo, ha sido
la raíz. prostituida, convirtiéndose en la cortesana del im-
Entre otras cosas, esto significa que los debates perio. La historia de salvación toma forma signifi-
en torno a los cambios en la iglesia no se pueden cativa precisamente en esos puntos donde el pue-
limitar sólo a dos alternativas. Tanto los conserva- blo de Dios, participando fielmente con Él en su
dores, como aquellos que promueven el cambio,
muchas veces proceden bajo este error, es decir, marginados queda abandonada en beneficio de la tra-
que hay sólo dos posibilidades, una correcta y la dición de los instrumentos propios de rememoración
otra equivocada. En realidad, es posible identifi- de una Iglesia imperial, que ve en el emperador el tipo
car, por lo menos, cuatro opciones: de Moisés y de David, un hombre escogido por Dios
para preparar el camino del Señor y liberar a su pue-
1) Un conservadurismo que ni es reformista ni blo. Los enemigos, para Eusebio, son los montanistas,
es radical, que asume que las estructuras básica- los donatistas, los novacianos, así como los judíos o los
mente son justas. «gentiles»; no las estructuras del imperio, ni el poderío
de los ricos que explotan a los campesinos con sus pe-
2) Un reformismo no radical que propone cam- sados tributos y a los esclavos urbanos que trabajan a
bios sin exigir que sean fundamentales, o de raíz. la fuerza. La Iglesia se identifica así con un grupo so-
lamente dentro de ella: el grupo de los organizadores.
3) Un radicalismo no reformista que se limita a No se dice de
los relatos nada sobre los
martirio. «organizados»,
El programa a no ser
de Eusebio en
sirve
criticar la situación existente sin asumir los com-
promisos que implicarían cambios concretos. ciertamente como disciplina eclesiástica en los cursos
que preparan a los que tienen que organizar la estruc-
4) Un reformismo radical que asume el desafío tura de la Iglesia; pero no como ejercicio eclesial de
de iniciar cambios fundamentales que sean conse- arraigo, de rememoración de la alianza de Dios con
cuentes con sus mismas raíces. nosotros, que va pasando por Abraham, Moisés, los
profetas, Jesús, los apóstoles, los santos. La memoria
de las luchas y esperanzas del pueblo cristiano, que in-
Una visión no constantiniana de la his- tenta resolver problemas urgentes de supervivencia,
toria del pueblo cristiano de salud, de derechos humanos fundamentales, no en-
Los historiadores de la Iglesia generalmente cuentra espacio alguno en las páginas de la Historia
han aceptado las presuposiciones constantinianas eclesiástica de Eusebio de Cesarea, ni se repite en ella
en sus descripciones e interpretaciones de la histo- continuamente que es posible en cada momento y lu-
gar cambiar el rumbo de las cosas, orientar la vida
ria hacia el éxodo, salir del Egipto del Faraón y entrar en
bredel
quecristianismo. Constantinianismo
se aplica al proceso que ocurrió es
enelelnom-
siglo la «tierra santa», romper la triste concatenación de
IV, mediante el cual la Iglesia cristiana dejó de ser dominaciones y humillaciones en la historia de la
un movimiento minoritario y marginado, misione- humanidad. El éxito del programa de Eusebio de Ce-
ro en su relación con el mundo y perseguido por sarea en la larga tradición de la historia de la Iglesia
los poderes establecidos, y llegó a ser reconocido y como disciplina eclesiástica no debe buscarse en la ori-
protegido por el poder secular. A partir de las ginalidad o en la profundidad de su pensamiento —ya
obras de Eusebio de Cesarea, «padre de la historia que resulta fácil discutir su teología imperial a partir
eclesiástica», esta «síntesis constantiniana» ha ejer- de los más elementales conceptos de una teología bí-
blica—, sino simplemente en el hecho de que vino a
cido una vasta (y nefasta) influencia sobre la for- confirmar por escrito y mediante una tesis un camino
ma en que la historia del pueblo de Dios se conci- práctico que empezaba a trillar un sector importante
be generalmente.11 de los líderes de la Iglesia—que más tarde llegaría a
ser hegemónico—, el camino de la alianza entre el es-
tado eclesiástico y la sociedad política del imperio ro-
11 «El programa expuesto por Eusebio … se distancia de mano. El nuevo modelo de Iglesia, basado en esta
lo que debe ser una historia de la Iglesia al servicio de alianza, encontró en la Historia de Eusebio una confir-
la memoria del pueblo cristiano, ya que no sigue la lí- mación teórica de su práctica.» (Eduardo Hoornaert:
La memoria del pueblo cristiano. Una historia de la Iglesia
nea de la historia de Israel, sustituyéndola por la tradi-
en los tres primeros siglos, Madrid, Paulinas, 1986, pp.
ción de la historiografía dinástica. La tradición de la
Ley, los profetas, de la liberación de los humildes y 27-29.)
8 La historia del pueblo cristiano

misión en el mundo, lucha contra el mal. El ver- Otros edictos imperiales en el año 313 otorga-
dadero sentido de vocación misionera fue sacrifi- ban al clero subsidios económicos de los fondos
cado en la síntesis constantiniana. En la medida en públicos y eximían al clero cristiano de sus debe-
que la Iglesia ha descubierto de nuevo su memoria res civiles a fin de poder dedicarse enteramente a
auténtica, también ha encontrado de nuevo su vo- sus tareas religiosas y contribuir así al bien co-
cación esencialmente misionera como comunidad mún. «Subsidios para sus gastos deben ser otor-
mesiánica. La historia del pueblo cristiano es esen- gados a ciertos ministros específicos de … la más
cialmente una historia de fidelidad misionera. En santa religión católica.» «Los miembros del clero
todos los movimientos de restauración radical, deben ser eximidos de los deberes públicos. …
que trataremos a continuación, la imagen del tes- Pues, parece que cuanto mayor es el culto que rin-
tigo-mártir, tan importante en la historia bíblica, den a su Dios, tanto mayores son los beneficios
vuelve a inspirar a la Iglesia con su poder. que recibe el Estado.»14
Constantino, emperador romano entre los años En el año 321 la Iglesia cristiana recibió cierto
306-337, fue el principal protagonista secular en reconocimiento jurídico que le permitía recibir y
este proceso constantinianizante. Aunque el em- poseer legados, convirtiéndola así en propietaria.
perador no se dejó bautizar hasta el año 337, También en este año, «el venerable día del Sol» fue
cuando se encontraba ya en su lecho de muerte, declarado oficialmente día de descanso en la ciu-
Eusebio no dudó en llamado «líder» de la Iglesia. dad. Mientras tanto, se permitió una excepción en
A continuación ofrecemos algunos de los elemen- el campo para facilitar las cosechas.15
tos formales en este proceso de la constantiniani-
zación de la Iglesia cristiana. En 380,eluncristianismo
cialmente edicto de Teodosio estableció
como religión ofi-
imperial.
En el año 311 un edicto, firmado por Galerio De modo que este movimiento cristiano, margina-
(que se encontraba enfermo de muerte) Licinio y do y perseguido, llegó a ser un poder establecido
Constantino, otorgaba oficialmente la tolerancia al y perseguidor. «Es nuestro deseo que todas las na-
movimiento cristiano, hasta entonces duramente ciones sometidas a nuestra clemencia … continúen
perseguido. «Otorgamos indulgencia ... permi- en la profesión de esa religión que fue entregada a
tiendo a los cristianos a existir de nuevo y consti- los romanos por el divino apóstol Pedro, tal como
tuir sus propios lugares de culto, siempre que no ha sido preservada por la tradición fiel; profesada
ofendan el orden público. … A la luz de esta in- por el pontífice Dámaso y por Pedro, obispo de
dulgencia nuestra, será el deber de los cristianos Alejandría, hombre de santidad apostólica. … Au-
orar a Dios por nuestra salud y por el bien públi- torizamos a los seguidores de esta ley a asumir el
co, al igual que por el suyo propio, a fin de que el título de cristianos católicos. … Pero los demás …
Estado sea preservado de todo peligro, y que ellos serán llamados herejes … y sufrirán el castigo que
mismos puedan vivir seguros.»12 … nuestra autoridad decidirá infligir.»16
En 313, otro edicto imperial otorgaba la liber- Cuatro siglos después de Cristo, para el año
tad religiosa y la devolución de propiedades con- 438, la presencia de no cristianos quedaba prohi-
fiscadas a los cristianos durante las persecuciones bida en las fuerzas armadas del imperio. De allí en
recientes. «A los cristianos … que eligen esa reli- adelante las legiones romanas serían compuestas
gión, se les permitirá continuar en ella sin impe- exclusivamente de cristianos.
dimento. … Aquellos que han adquirido lugares En este proceso, el poder civil se había coloca-
destinados al culto cristiano han de devolvérselos do al servicio de la Iglesia. Pero aún más trágico
a los cristianos, sin demandar remuneración.»13 era el hecho de que la Iglesia se encontraba al ser-
vicio del poder civil. En palabras del historiador
inglés, Lord Acton: «Todo poder corrompe, pero
12 Henry Bettenson, ed.: Documents 01 the Christian el poder absoluto corrompe absolutamente».
Church, Oxford, Oxford University, 19673, p. 15. (Hay
trad. portuguesa, Henry Bettenson, ed.: Documentos da 14 Ibíd., pp. 17-18.
Igreja Crista, Sao Paulo, Asocia~ao de Seminarios Teo-
lógicos Evangélicos (ASTE), 1967.) 15 Ibíd., pp. 18-19.
13 Ibíd., p. 16. 16 lbíd. , p. 22.
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Gracias a estos cambios constantinianos, una


buena parte de la historia de la Iglesia ha resulta-
do ser, según las palabras de Enrique Dussel con
las que iniciamos este capítulo, «una inversión an-
ticristiana». La memoria histórica de la Iglesia ha
sido fatalmente deformada y esta memoria ha ser-
vido más a los intereses de los poderes estableci-
dos, y sus instituciones, que al pueblo cristiano
como tal.
En nuestro estudio proponemos una breve re-
lectura de la historia de] pueblo de Dios a partir
del libro por excelencia, la Biblia. Y luego, a la luz
de esta lectura, proponemos elaborar «una historia
al revés». Haremos un repaso de los siglos si-
guientes buscando, entre las memorias históricas
de la Iglesia, la memoria de esos movimientos de
restauración radical que aparecen y reaparecen si-
glo tras siglo en sus páginas.
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Capítulo 2
Hacia una visión bíblica del pueblo de Dios
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a abrahámica surge como alternativa al proyecto fa-
predicar el Evangelio. Y no con palabras sabias, pa- llido de Babel (Génesis 11:1-12:13). Babel es repre-
ra no desvirtuar la cruz de Cristo. Pues la pre- sentativa de las sociedades humanas que preten-
dicación de la cruz es una necedad para los que se den depender para su supervivencia, su protec-
pierden; mas para los que se salvan —para noso- ción, y su expansión, de su capacidad para defen-
tros— es fuerza de Dios. … ¿Dónde está el sabio? derse contra todo enemigo mediante la imposición
¿Dónde el docto? ¿Donde el sofista de este mundo? de su poder.
¿Acaso no entonteció Dios la sabiduría del mundo?
En contraste, Israel confesaba la precariedad
De hecho, como el mundo mediante su propia sabi-
social que caracterizaba su existencia. «Un arameo
duría no conoció a Dios en su divina sabiduría, qui- a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió
so Dios salvar a los creyentes mediante la necedad
a Egipto y habitó allí con pocos hombres, … y los
de la predicación. … Nosotros predicamos a un
egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusie-
Cristo crucificado; escándalo para los judíos, nece-
dad para los gentiles; mas para los llamados, lo ron sobreelnosotros
a Jehová Dios de dura servidumbre.
nuestros Y clamamos
padres; y Jehová oyó
mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios
nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro traba-
y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es
jo y nuestra opresión; y Jehová nos sacó de Egipto
más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debi- con mano fuerte, con brazo extendido, con grande
lidad divina, más fuerte que la fuerza de los hom-
espanto, y con señales y con milagros» (Deutero-
bres. ¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llama-
nomio 26:5-8).
dos! No hay muchos sabios según la carne ni mu-
chos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido En Israel, Dios era conocido como el que había
Dios más bien lo necio del mundo, para confundir a hecho una cosa inaudita, redimiendo para sí un
los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, miserable bando de esclavos de Egipto. «Pero a
para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno
del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para re- de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de
ducir a la nada lo que es. Para que ningún mortal se su heredad. … ¿Ha intentado Dios venir a tomar
gloríe en la presencia de Dios (1 Corintios 1:17, para sí una nación de en medio de otra nación, con
18,20,21,23-29; Biblia de Jerusalén). pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y
mano poderosa y brazo extendido, y hechos ate-
Este texto refleja la apreciación paulina del rradores como todo lo que hizo con vosotros Jeho-
movimiento mesiánico durante el primer siglo. Se vá vuestro Dios ante tus ojos?» (Deuteronomio
destaca el carácter marginado de las comunidades 4:20, 34).
que surgieron en respuesta al testimonio apostóli-
co. Pero no sólo fue así en el pueblo cristiano, Los marginados seguían siendo los objetos de
también refleja acertadamente el carácter del pue- la preocupación especial de Dios. Y en el antiguo
blo de Dios descrito en ambos testamentos. Israel existían provisiones generosas que protegí-
an los derechos de los marginados: pobres, viudas
El pueblo de Dios en el Antiguo Testa- y huérfanos, esclavos y forasteros. «No aborrece-
mento rás al edomita, porque es tu hermano; no aborre-
Según su propia confesión de fe antigua, el cerás(Deuteronomio
rra» al egipcio, porque forastero
23:7). Tambiénfuiste
huboenuna
su tie-
pro-
pueblo de Dios reconoce que debe su identidad
visión que permitía a los pobres y forasteros espi-
fundamental a la iniciativa misericordiosa de Dios;
gar en los campos en tiempo de la cosecha (Levíti-
a la vocación de Abraham (Josué 24:2ss). En su co 19:9-10).
contexto bíblico, la formación de esta minoría

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 Hacia una visión bíblica del pueblo de Dios

Las provisiones del pacto sinaítico se distinguí- sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado
an considerablemente de los códigos que regían en a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar
las naciones que rodeaban al antiguo Israel. En a los quebrantados de corazón, a publicar libertad
ellas los esclavos eran considerados más como a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
propiedades a ser conservadas por sus dueños, a proclamar el año de la buena voluntad de Jeho-
que como hermanos en una comunidad de pacto. vá, … a consolar a todos los enlutados» (Isaías
En cambio, en Israel los derechos de los esclavos 61:1-2).
debían ser protegidos contra los malos tratos por
parte de sus amos (Éxodo 21 :26ss) y contra la de- El pueblo mesiánico en el Nuevo Tes-
volución a sus dueños extranjeros en el caso de los tamento: Jesús
esclavos fugados (Deuteronomio 23:16, 17). Según el testimonio unánime de los Evange-
El reposo sabático era un gran privilegio para lios, Jesús comprendió muy bien esta predilección,
todos, pues recordaban que habían sido esclavos de parte del Dios de Israel, en favor de los margi-
en Egipto (Deuteronomio 5:14, 15). En Israel, la nados. Esa visión, recogida por el profeta tras la
tierra no se vendía a perpetuidad, porque los re- amarga experiencia del exilio babilónico, también
cursos eran de Dios y el pueblo seguía siendo «fo- le sirvió de inspiración a Jesús en la comprensión
rasteros y extranjeros» en su relación con Dios de su misión mesiánica en el mundo (Lucas 4:18-
(Levítico 25:23). 21). Y de Jesús, sin duda, la comunidad mesiánica
captó su visión contracultural.
Cuando Israel dejó de ser peregrino y forastero
en
en el desierto
Canaán, y llegó fueron
entonces a ser morador
mayoresy las
propietario
tentacio- Segúncon
paulina losque
Evangelios, Jesús anticipaba
hemos comenzado la visión
este capítulo.
nes de olvidar las promesas divinas de protección Ante el rechazo de su propio pueblo, Jesús pudo
y providencia, y de depositar su confianza en reconocer que, en su misericordia, Dios elegía a
otras bases de seguridad (Deuteronomio 8:11-18). los marginados. «En aquel tiempo, respondiendo
Según la visión bíblica, el liderazgo en el pue- Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la
blo de Dios era carismático, es decir, un don de tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios
y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí,
Dios otorgado a su pueblo. Es notorio el contraste
Padre, porque así te agradó» (Mateo 11:25-26).
entre el intento abortivo de Moisés de liberar a su
pueblo de la opresión egipcia (Éxodo 2:11-15) y el Esta predilección divina por los marginados es-
programa redentor de Dios que comenzó con la taba profundamente enraizada en la práctica y las
vocación de Moisés (Éxodo 3:4-12). palabras de Jesús. Su preocupación por las capas
marginadas en Palestina se convirtió, desde el co-
No fue
mente, sin resistencia
la institución que surgió,
monárquica posterior-
en Israel. Y con mienzo de su ministerio, en el punto principal de
todo, hubo un intento profético de limitar los abu- choque entre Jesús y las autoridades religiosas ju-
días. Esta es la acusación que sus enemigos le
sos del poder de los reyes mediante una serie de
echaban en cara: «Este es un hombre comilón y
provisiones encaminadas a darle a la monarquía
bebedor de vino, amigo de publicanos y pecado-
un carácter más carismático (Deuteronomio 17:
14,20). Los profetas confrontaron constantemente, res» (Lucas 7:34; Mateo 11:19). El contexto de la
referencia a esta acusación, tanto en Mateo como
tanto a los monarcas como a la jerarquía sacerdo-
en Lucas, es el cumplimiento de la visión profética
tal, en la defensa de los marginados.
de Isaías 61: 1-2. «Los ciegos andan, los leprosos
Israel pudo sobrevivir en el exilio debido, en son limpiados, los sordos oyen, los muertos son
buena parte, a los profetas fieles que pudieron ar- resucitados, y a los pobres es anunciado el evange-
ticular una teología de esperanza. Gracias a estos lio» (Lucas 7:22; Mateo 11:5).
aportes proféticos, pudieron entender que la aflic-
ción inocente de un pueblo no es necesariamente Losque
mesa, tresJesús
sinópticos señalan que
y sus discípulos la comunión de
acostumbraban
absurda y que el sufrimiento vicario puede llegar
tener con los marginados, era lo que más escanda-
a ser redentor (Isaías 42-53). De la amarga expe-
lizaba a los fariseos. «¿Por qué come vuestro
riencia del exilio surgió de nuevo la visión prístina
Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír
de la preocupación prioritaria de Dios por los
esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad
marginados. «El Espíritu de Jehová el Señor está
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de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended 15:19). Y todo esto nos parece «notable» debido a
lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrifi- nuestra tendencia a leer las Escrituras desde una
cio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a perspectiva constantiniana. Sin embargo, desde la
pecadores, al arrepentimiento» (Mate o 9:11-13; perspectiva «patas arriba» de la Biblia, esto resulta
Marcos 2:16-17; Lucas 5:30-32). Jesús insistía en la normal.
comunión con todos estos grupos de personas «Galilea de las naciones», situada en la perife-
que, según el pensamiento religioso de la época, ria geográfica, social, y religiosa del judaísmo, se
estaban excluidos del reino de Dios. Y éstos, en los identifica claramente en los Evangelios como el
Evangelios, incluyen una gama muy amplia: los punto de partida de la iniciativa divina de salva-
pobres, los niños, las mujeres, los enfermos, los le- ción mesiánica escatológica. Los Evangelios enfa-
prosos, los publicanos, los impuros, los extranje- tizan marcadamente esta procedencia galilea del
ros, los samaritanos, «los pequeños», etc. movimiento mesiánico, con su evangelio.1 Y esto
Muchas de las parábolas de Jesús apuntan en la es todavía más sorprendente cuando tomamos en
misma dirección. «Se acercaban a Jesús todos los cuenta que las presiones sociales sobre la Iglesia
publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y primitiva, para llegar a ser más aceptable religiosa
los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pe- y socialmente, la hubieran llevado a callar sus
cadores recibe, y con ellos come. Entonces él les humildes comienzos.
refirió esta parábola…» (Lucas 15:1-3). En este ca- El insulto más ofensivo que el judaísmo oficial
so, son las parábolas de Lucas 15: la de la oveja podía echar en cara a aquellos que se atrevían a
perdida, de la moneda perdida y del hijo perdido.
Pero la parábola que refleja más claramente la disentir, de alguna
sa era, «¿Eres forma,galileo?»
tu también de su ortodoxia religio-
(Juan 7:52). El
predilección de Jesús por los marginados es, sin hecho de que el Mesías pudiera proceder de Gali-
duda, la parábola del dueño de la viña y los obre- lea era, para todo judío respetable, imposible (Juan
ros. Los obreros contratados en la undécima hora 7:41). Y aquellos que insistían en que era imposi-
recibieron el mismo salario que los que habían tra- ble que un profeta auténtico procediera de Galilea,
bajado desde el principio. En su conclusión Jesús reclamaron una autoridad escritural para apoyar
declara categóricamente la predilección divina por su posición (Juan 7:52). Este menosprecio oficial
los últimos. «Así, los primeros serán postreros, y de cualquier influencia galilea hace aún más nota-
los postreros, primeros; porque muchos son lla- ble el énfasis neotestamentario sobre la proceden-
mados, mas pocos escogidos» (Mateo 20: 16). Y cia galilea del evangelio mesiánico. «Los relatos de
efectivamente, en el movimiento mesiánico resultó Jesús el galileo que se nos han dejado en las des-
ser así. Fueron los paganos los que primero entra- cripciones contenidas en los Evangelios son un
ron al reino, junto con «los publicanos y las rame- testimonio elocuente de lo radical y de lo realmen-
ras» (Mateo 21:31), antes que los judíos que recla- te transformadora que había sido esa experien-
maban para sí la codiciada descendencia abrahá- cia.»2
mica. Las implicaciones de un evangelio, mediado
El movimiento mesiánico, descrito en el Nuevo desde abajo, y por medio de marginados, rara-
Testamento, era un movimiento minoritario que mente ha sido comprendido en una iglesia aliada,
tuvo sus comienzos en la periferia del judaísmo. de una manera u otra, con el poder. El que Jesús
Esta marginación era tanto social, como económi- haya venido como profeta, sacerdote y rey signifi-
ca, religiosa y geográfica. Los Evangelios nos ofre- ca, a partir de la encarnación, que Jesús de Nazaret
cen ejemplos notables de la forma en que el evan- nos ha provisto del modelo definitivo para nues-
gelio surge de fuentes no esperadas. Personas
marginadas dan testimonio de las realidades esen-
ciales. De una mujer samaritana aprendemos que
«Jesús es el Mesías» y que «Dios es la Verdad» 1 Mateo 21:11; 26:32; 27:55; 28:7,11,16; Marcos 1:9, 14;
(Juan 4:29, 42). De María Magdalena aprendemos 14:28; 15:41; 16:7; Lucas 23:5, 49, 55; 24:6; Juan 7:41, 52;
que «Jesús ha resucitado» (Juan 20: 18). Del centu- Hechos 10:36-38.
rión romano —un extranjero temido y odiado, 2 Sean Freyne: Galilee, Jesus and the Gospels: Literary Ap-
miembro de las fuerzas imperiales de ocupación— proaches and lnvestigations, Filadelfia, Fortress, 1988, p.
, oímos que «Jesús es el Hijo de Dios» (Marcos 268.
4 Hacia una visión bíblica del pueblo de Dios

tro testimonio profético, para nuestra intercesión logía hubieran sido consideradas como margina-
sacerdotal y para nuestro ejercicio del poder real.3 das sociales.4 Sin embargo, éste es precisamente el
La procedencia galilea del movimiento mesiá- mismo Jesús que los evangelizadores apostólicos
nico no es simplemente un elemento aislado más, proclamaban por todas partes, y cuyo recuerdo la
de mera importancia geográfica en el relato evan- Iglesia primitiva conservaba en sus memorias es-
gélico. Es parte de un proyecto global en el cual la critas. Por medio de este Jesús vinieron la gracia y
iniciativa salvífica divina surge desde abajo, en re- la verdad (Juan 1:17).
lación con las estructuras sociales y religiosas, y
desde la periferia de la esfera política. En los El pueblo mesiánico en el Nuevo Tes-
tamento: Pablo
Evangelios de Lucas y Juan, especialmente, encon-
tramos, lo que parecería ser, un énfasis despropor- Es evidente, por sus escritos, que Pablo com-
cionado sobre los samaritanos, por ejemplo, a pe- prendía perfectamente bien este carácter margina-
sar de los fuertes prejuicios judíos en su contra. do del Mesías y del movimiento que llevaba su
Los marginados dentro de Israel (los pobres, los nombre. Esto resulta muy claro en la cita de Pri-
pequeños, las rameras, los publicanos, los lepro- mera de Corintios, con que iniciamos este capítu-
sos, los forasteros) no solamente constituyen los lo. Pero más que aludir meramente al carácter
objetos privilegiados de la gracia de Dios, son marginado de la comunidad cristiana en Corinto,
también los protagonistas activos en el proyecto Pablo comienza a articular una teología de elec-
divino de evangelización. Todos estos ejemplos ción a fin de expresar la predilección de Dios por
apuntan a una economía salvífica que es subversi- los marginados. «Ha escogido Dios más bien lo
va. El reinado de Dios surge desde abajo, subvir- necio del mundo ... ha escogido Dios lo débil del
tiendo las instituciones deformadas y caducas. mundo … lo plebeyo y despreciable del mundo ha
El Nuevo Testamento está repleto de evidencia escogido Dios» (l Corintios 1:27-28). En este con-
texto, la doctrina de la elección, que tanta discu-
que apunta a los humildes comienzos del movi-
miento mesiánico. Entre los primeros títulos que la sión ha ocasionado a lo largo de la historia de la
Iglesia, parecería indicar la predilección de Dios
comunidad primitiva se aplicaba a sí misma están
por los despreciados del mundo. Son precisamen-
los siguientes: «el camino», «forasteros y extranje-
te los que «en otro tiempo no erais pueblo … que
ros», «exiliados», «peregrinos», «los mansos», «los
pequeños» y «los pobres». Estas imágenes reflejan ahora sois pueblo de Dios; que … habéis alcanza-
la manera en que la Iglesia primitiva comprendía do misericordia» (l Pedro 2:10).
su propia naturaleza y su misión evangelizadora. La insistencia paulina en evangelizar a los gen-
Estos valores, tan diametralmente contrarios a los tiles, considerados marginados por aquellos que
que predominaban en el judaísmo, al igual que en reclamaban para sípasar
vina, sin hacerles los beneficios de la elección
por el embudo de la cir-di-
el mundo grecorromano, seguramente deben su
srcen a Jesús mismo. Y el hecho de que la Iglesia cuncisión, era otra señal de que Pablo comprendía
primitiva haya retenido estas imágenes, a pesar de el carácter fundamental del evangelio mesiánico.
todas las presiones en su contra, testifica de su En el concilio de Jerusalén, y en otra ocasión en
importancia para el sentido de identidad en la Antioquía, Pablo, movido por el Espíritu de Jesús
comunidad mesiánica y su comprensión de su mi- mismo, salió en defensa de los despreciados y los
sión evangelizadora. marginados. Esta convicción le costó a Pablo la in-
comprensión de muchos de sus hermanos en la fe,
Los Evangelios contienen abundantes referen-
cias sobre la condición humilde de Jesús. Era po- incluyendo a Pedro, y la persecución y muchos su-
frimientos a manos de los judíos que resultaban
bre. En su niñez experimentó la vida de un refu-
giado político. Jesús mismo fue marginado (Juan ser «enemigos de la cruz».
1:11). Y todas las mujeres nombradas en su genea- En su informe sobre la misión paulina, Lucas
emplea en seis o siete ocasiones el término, «el

3 Véase John Howard Yoder, y otros: La irrupción del sha- 4 En la genealogía incluida en el Evangelio de Mateo las
lom. En el pueblo de Dios ha comenzado la renovación del cinco mujeres mencionadas (Tamar, Rahab, Rut, la
mundo, México, Comité Central Menonita Casa de los mujer de Urías, y María) podrían considerarse margi-
Amigos-Servicio Paz y Justicia-Semilla-CLARA, 1992. nadas (pobres).
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camino», que aparentemente era uno de los pri- La carta sirve para animar a las comunidades y
meros títulos con que la comunidad primitiva em- orientadas, en su destierro (l Pedro 1:17), a vivir
pezó a referirse a sí misma y comprender su iden- «en medio de los gentiles una conducta ejemplar a
tidad.5 Las raíces inmediatas de esta imagen para fin de que, en lo mismo que os calumnian como
la autocomprensión de la Iglesia están en Jesús y malhechores, a la vista de vuestras buenas obras
en los Evangelios. den gloria a Dios en el día de la Visita» (1 Pedro
Según los profetas del exilio que anunciaron el 2:12). En estas circunstancias son los hechos, más
retorno del pueblo a su tierra, el primer éxodo, ca- que las palabras, los que importan (1 Pedro 3:2). El
racterizado por las obras redentoras de Yahveh, término traducido destierro (paroikía ) (l Pedro
sería experimentado otra vez en un nuevo éxodo 1:17) lleva el sentido de vivir sin ciudadanía, co-
del cautiverio babilónico a Jerusalén. Por eso, «voz munidades lejos de su tierra y carentes de dere-
que clama en el desierto: Preparad camino a Jeho- chos civiles.
vá» (Isaías 40:3). Pero todos los evangelistas apli- Para comprender las cartas de Pedro en su sen-
can este texto a Jesús, más bien que a Yahveh, tido bíblico, es necesario tomar en cuenta los fac-
identificando así a Jesús como «el camino» (Juan tores sociales que condicionaban la vida de las
14:6) de un nuevo éxodo y un nuevo pacto de sal- comunidades cristianas de la época. El imperio
vación mesiánica. De modo que el pueblo cristiano romano era el escenario de considerables despla-
está en peregrinación hacia la tierra prometida del zamientos sociales. Abundaban los desposeídos,
reino. El pueblo mesiánico es el pueblo que sale de los esclavos, los bárbaros del norte que invadían al
«los Egiptos» de nuestro mundo para servir a Dios imperio, extranjeros sin ciudadanía, todos en trán-
en el desierto, peregrinando bajo su cobertura. sito. Todos estos grupos marginados carecían de
derechos legales, pues no eran reconocidos por las
El pueblo mesiánico en el Nuevo Tes- autoridades civiles como ciudadanos. En un sen-
tamento: las comunidades petrinas 6 tido muy concreto, las comunidades cristianas del
La primera carta de Pedro nos ofrece un claro período suplieron esta necesidad, tanto social co-
ejemplo del sentido de identidad que caracteriza- mo espiritual, de seguridad y sentido de pertenen-
ba a las comunidades cristianas esparcidas por el cia. «Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino con-
imperio romano en las últimas tres décadas del ciudadanos con los santos y familiares de Dios»
siglo I, y su postura en la sociedad. (Efesios 2:19).
Pedro escribió su carta «a los que viven como El término «casa» (oikos) es una palabra clave
extranjeros en la dispersión: en el Ponto, Galacia, para Pedro. En la «familia de Dios», o la «casa de
Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos … para obede- Dios», estos elementos marginados en la sociedad
cer a Jesucristo y ser rociados con su sangre» (1 encontraban una familia y un hogar. De modo que
Pedro 1:1-2). La escribe desde «Babilonia» (1 Pedro la iglesia se convertía en una alternativa y una
5:13), referencia elocuente a Roma, que tanto sufri- protesta frente a la atomización social que caracte-
miento seguiría infligiendo sobre el pueblo cris- rizaba la vida urbana en el imperio romano. En
tiano. De acuerdo con las metáforas empleadas en este ambiente doméstico, en las casas de las fami-
el Nuevo Testamento, con que la comunidad cris- lias cristianas extendidas, situadas en las ciudades
tiana expresa su autocomprensión, este nuevo del imperio, se empezaba a construir una nueva
pueblo de Dios se halla en un nuevo exilio babiló- clase de vida comunitaria. Si bien es cierto que
nico, participando de un nuevo éxodo bajo un eran sostenidos en sus sufrimientos con una espe-
nuevo Moisés, Jesús el Mesías. ranza viva de «nuevos cielos y nueva tierra, en los
que habite la justicia» (2 Pedro 3:13), ya comenza-
ban a experimentar esta nueva realidad anticipa-
damente en el contexto de sus comunidades do-
5 Hechos 9:2; 18:25-26; 19:9,23; 22:4; 24:14, 22. mésticas. Viviendo en el imperio romano en pleno
siglo I, estas comunidades confesaban, «nosotros
6 En esta sección he dependido principalmente de somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos
Eduardo Hoornaert: La memoria del pueblo cristiano. Una
como Salvador al Señor Jesucristo» (Filipenses
historia de la Iglesia en los tres primeros siglos, Madrid,
Paulinas, 1986, pp. 43-53. Las citas bíblicas en esta sec- 3:20).
ción se han tomado de la Biblia de Jerusalén.
6 Hacia una visión bíblica del pueblo de Dios

Este era el lugar primario donde las barreras Pero en el período que sigue, después del cam-
sociológicas, raciales, económicas y religiosas, tan bio constantiniano, el significado del término llega
predominantes en la sociedad antigua, eran ven- a cambiarse tanto que ya ni siquiera se reconoce su
cidas y superadas. Las barreras que separaban a sentido srcinal. En lugar de ser forasteros y ex-
judíos y gentiles, libres y esclavos, hombres y mu- tranjeros en un sentido literal, o figurado, del tér-
jeres, cultos y analfabetos, fueron destruidas por mino, los parroquianos en las iglesias establecidas
medio de la formación de una nueva familia. Estas generalmente son todo lo contrario. Son personas
iglesias domésticas eran los lugares donde el sur- que pertenecen, tanto en su contexto social como
gimiento del nuevo orden de Dios era más eviden- en el eclesiástico, y ejercen influencia y poder. Aun
te. Eran signos anticipados del nuevo orden de en las llamadas iglesias libres, los parroquianos
Dios para la humanidad. Esta nueva familia abría generalmente son todo menos forasteros y extran-
sus brazos para recibir a los «extranjeros y foraste- jeros en su contexto social.10
ros» (pároikos y parepídemos ), marginados en el im- Además de encontrarse marginados porque
perio. sus valores se basaban en la vida y el mensaje de
Jesús, la marginación de los cristianos también se
Conclusión debía a razones económicas y políticas. En Italia,
Hacia finales del siglo I encontramos la imagen al igual que en Alejandría en Egipto, la creación de
del forastero aplicada, ya no a las personas margi- los grandes latifundios condujo a la expulsión de
nadas por la sociedad, sino a la asamblea cristiana los pequeños agricultores. Estos gradualmente se
local. En el saludo de la primera carta de Clemente marcharon hacia las ciudades donde formaron
a los corintios leemos: «La Iglesia de Dios que grandes cinturones de miseria. Grandes masas de
habita como forastera (pároikos ) en Roma, a la Igle- esclavos fugados, y otros elementos marginados,
sia de Dios que habita como forastera (pároikos ) en también llegaron a la capital en busca de anonima-
Corintio».7 y hacia la mitad del siglo II encontra- to y posibilidades de sobrevivencia. Se estima que
mos que este uso de la imagen sigue en aumento. a principios de la era cristiana la población roma-
Policarpo saluda a la congregación cristiana en Fi- na llegaba a más de un millón de habitantes.
lipos: «Policarpo y los ancianos que están con él, a Por un tiempo las autoridades buscaron resol-
la Iglesia de Dios, que habita como forastera ( pá- ver los urgentes problemas socioeconómicos me-
roikos) en Filipos».8 Igualmente, leemos en el pró- diante la práctica conocida como «pan y circo».
logo del Martirio de Policarpo: «La Iglesia de Dios Repartieron trigo, aceite, sal, vino y ropa. Pero, pa-
que habita como forastera (pároikos ) en Esmirna, a ra evitar que se agotara el tesoro imperial, Cesar
la Iglesia de Dios que vive forastera ( pároikos ) en Augusto limitó el número de los beneficiados de
Filomelio,
(paroikía ) eny todo
a todas las comunidades
lugar, peregrinas
de la santa y universal este reparto a 200 000 personas. Esta limitación es-
tuvo en vigor hasta el reinado de Diocleciano,
Iglesia». 9
hacia finales del siglo III. Más tarde la población
Este término, que había servido para describir romana fue dividida entre los ciudadanos y el
la condición social de los marginados que encon- vulgo de la población, que eran considerados sin
traban un nuevo sentido de valor e identidad per- valor político. Así que el pueblo romano llegó a
sonales en las comunidades cristianas esparcidas a formarse de una minoría privilegiada viviendo en
través del imperio romano, llegaría a ser un tér- medio de una masa de gente humilde. Entre esta
mino técnico para referirse a la congregación local. gran masa de esclavos y libertas pobres con sus
De este trasfondo surge el término latino, parochia , familias, bailarines y cantantes, prostitutas, muje-
y el español, parroquia, para designar la congre-
gación local.

10 Se observa una inversión similar en el sentido del


7 Daniel Ruiz Bueno: Padres apostólicos, Madrid, Católica, término «ministro» (diákonos). En el ejercicio de sus
19936, (Biblioteca de Autores Cristianos), p. 177. funciones gubernamentales, sean seculares o eclesiás-
ticas, generalmente es todo menos un servidor. De la
8 Ibíd., p. 661.
misma manera el término «cristiano» ha sufrido una
9 Ibíd., p. 672. inversión similar en su significado.
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res y niños, se hallaba la gran mayoría de los cris-


tianos en Roma.11
Los judíos, durante su experiencia de margina-
ción en el exilio babilónico, crearon, efectivamente,
un sistema de apoyo social al formar la sinagoga.
En éstas los judíos, esparcidos a través del imperio
romano y marginados por los sectores sociales
dominantes y las autoridades, pudieron conservar
su identidad nacional y religiosa.
También en las iglesias domésticas, esparcidas
a través de las principales ciudades del imperio,
los cristianos pudieron conservar su identidad
como comunidades del reino mesiánico. Este reino
brota entre los signos de la predilección divina por
los marginados. «Los ciegos ven, los cojos andan,
los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los
muertos son resucitados, y a los pobres es anun-
ciado el evangelio» (Mate o 11:5). En estas comu-
nidades los «sin pueblo» llegan a ser pueblo (1
Pedro
de una2:10).
«nuevaY los «sin Dios» mesiánica,
humanidad» llegan a formar parte
creada a
costa de la vida misma de Jesús (Efesios 2:12-15).
La historia bíblica del pueblo de Dios es, en
realidad, la historia de este pueblo al servicio del
reino —reino caracterizado por la predilección de
Dios por los marginados.

11 Hoornaert, op. cit., pp. 53-54.


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Capítulo 3
Un vistazo a los siglos II y III
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Los cristianos, en efecto, no se distinguen bros del cuerpo, así los cristianos se esparcen
de los demás hombres por su tierra, por su len- por todas las naciones del universo. De la
gua o por sus costumbres. No habitan en ciu- misma manera que el alma habita en el cuerpo,
dades propias, ni hablan una lengua extraña, ni pero no procede del cuerpo; así los cristianos
llevan un género de vida aparte de los demás. habitan en el mundo, pero no son del mundo.
A la verdad esta doctrina no ha sido por ellos … Los cristianos son conocidos como quienes
inventada gracias al talento y especulación de viven en el mundo, pero su religión sigue sien-
hombres sabios, ni profesan, como otros hacen, do invisible. … El alma está encerrada en el
una enseñanza humana, sino que, habitando cuerpo, pero ella es la que mantiene unido al
ciudades griegas o bárbaras —según la suerte cuerpo; así los cristianos están en el mundo,
de cada uno—, y adaptándose en comida, ves- como en una cárcel, pero ellos son los que man-
tido y demás género de vida a los usos y cos- tienen la trabazón del mundo.» (Discurso a
tumbres de cada país, dan muestras de un te- Diogneto, V, l-VI, 7)1
nor de vida superior y admirable, y, por confe- La Iglesia primitiva de los tres primeros siglos
sión de todos, extraordinario. Habitan en sus era una sociedad de contraste. A pesar de las se-
propias patrias, pero como extranjeros; partici- mejanzas obvias que unían a los cristianos con sus
pan en todo como ciudadanos, pero todo lo so- semejantes en sus contextos judío y grecorromano,
portan como forasteros; toda tierra extraña es las diferencias eran realmente notables. Cuando
para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. los apologistas cristianos, como el autor del Dis-
Se casan como todos; como todos engendran curso a Diogneto, comparaban a los cristianos con
hijos, pero nunca abandonan a los que han en- sus contemporáneos judíos y paganos, su reacción
gendrado. Tienen la mesa en común, pero no el solía ser de asombro, pues las comunidades cris-
lecho. Viviendo en la carne, no viven según la tianas daban «muestras de un tenor de vida supe-
carne. Viven en la tierra, participando de la rior y admirable, y, por confesión de todos, extra-
ciudadanía del cielo. Obedecen a las leyes, pero ordinario». La «invisibilidad» de la religión cris-
las sobrepasan con sus vidas. A todos aman y
por todos son perseguidos. Los desconocen y, tiana, a que alude el apologista,
una espiritualización de su fe. LanoIglesia
se trataba de
primitiva
sin embargo, los condenan. Pero cuando son aún no había creado instituciones formales y fá-
entregados a la muerte quedan vivificados. Son cilmente visibles a los observadores de afuera.
pobres y enriquecen a muchos. Carecen de to- Sencillamente se reunían en sus casas, en lugar de
do y abundan en todo. Son despreciados y en locales especialmente destinados al culto. Las es-
las mismas deshonras son glorificados. Los di- tructuras sociales de este movimiento incipiente
faman y los declaran justos. Los vituperan y eran fundamentalmente familiares más bien que
ellos bendicen. Se los injuria y ellos dan honra. jerárquicas. La predilección divina por los margi-
Haciendo el bien, son castigados como mal- nados, que caracterizaba la convicción y la prácti-
hechores. Condenados a muerte, se alegran ca del movimiento mesiánico en el principio, se-
como sí les dieran la vida. Los judíos los hosti- guía siendo la nota predominante. Su sentido de
gan como forasteros; los griegos los persiguen,

pero es
cuál ninguno
la causadedesus
suenemigos puede decirtodo
odio. Resumiéndolo 1 Daniel Ruiz Bueno: Padres apostólicos, Madrid, Católica,
en una palabra: los cristianos son en el mundo 19936, (Biblioteca de Autores Cristianos), pp. 850-852.
lo mismo que el alma en el cuerpo. Lo mismo Cf. también Eduardo Hoornaert: La memoria del pueblo
que el alma está esparcida por todos los miem- cristiano. Una historia de la Iglesia en los tres primeros si-
glos, Madrid, Paulinas, 1986, pp. 90-91.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 Un vistazo a los siglos II y III

misión, heredado de Jesús mismo, de ser una co- fiestan acciones buenas: no herir al que los hiere,
munidad mesiánica de testimonio en medio del no perseguir en justicia al que los despoja, dar a
mundo, hacía que se les viera como «el alma del todo el que les pide y amar al prójimo como a sí
cuerpo» capaz de «mantener la trabazón del mun- mismo» (Atenágoras: Legación en favor de los cris-
do». Empapada del Espíritu de Jesús mismo, la tianos, 11).3 Tertuliano escribió en 197, en Cartago,
vida personal y comunitaria de los cristianos re- que «personas de uno y otro sexo, y de toda edad,
sultaba ser francamente «admirable y … extraor- condición y, sí, rango, están pasando a la profe-
dinaria». sión de la fe cristiana» ( Apología I).4
Si bien es cierto que la Iglesia primitiva estaba
La composición social de la Iglesia pri- incorporando a algunas personas con bienes y con
mitiva
cierto nivel de cultura, el número de los margina-
Hemos notado ya la predilección divina por los dos en la Iglesia seguía siendo desproporciona-
marginados que observamos en la Biblia. El testi- damente grande. Estos incluían esclavos, campe-
monio de Jesús y de los evangelistas apunta en la sinos despojados de sus tierras y desplazados a las
dirección de un movimiento popular predominan- grandes ciudades, pobres, viudas, huérfanos y
temente compuesto por personas marginadas de mujeres. Según la investigación de Peter Lampe,
una forma u otra. hasta finales del siglo II las comunidades cristia-
Sin embargo, la composición de la comunidad nas en Roma estaban formadas principalmente de
primitiva no estaba limitada exclusivamente a esclavos y otras personas de las capas sociales ba-
jas.5 Según los escritos de la época, en las enseñan-
personas de srcen
sión mesiánica humilde.
llevó La fidelidad
a la primera iglesia aaabrirse
la mi- a zas e instituciones nacientes del cristianismo, se-
toda clase de personas. Aun en el Nuevo Testa- guía habiendo una predilección por los margina-
mento encontramos a fariseos (entre ellos estaba dos.
Saulo, llamado Pablo), oficiales municipales, co- Hacia mediados del siglo II en Roma, Hermas
merciantes, centuriones, y otros, que llegaron a refleja en sus escritos cierta idealización de la po-
formar parte de la comunidad. Y podemos imagi- breza. «Como viera, pues el Señor la mente de
nar que este proceso continuó y se incrementó, in- ellos … mandó que se les recortaran sus riquezas,
cluso en las décadas posteriores. Pero esa marcada sin que les fueran … quitadas del todo, a fin de
predilección por las personas marginadas parece que pudieran hacer algún bien de lo que les que-
haber continuado, por lo menos durante los siglos daba.» Y aconseja a los catecúmenos esperar hasta
dos y tres. poder deshacerse de sus riquezas antes de proce-
Según la impresión de Plinio el Joven, gober- der al bautismo. «Pero es preciso que se recorte de
nador en Bitinia durante la segunda década del ellas este siglo y las vanidades de sus riquezas, y
siglo II, había «un gran número de personas de entonces se adaptarán al reino de Dios. Porque ne-
todas las edades, clases sociales y de uno y otro cesario es que entren en este reino, dado que el
sexo».2 Con todo, habría que señalar que Plinio no Señor ha bendecido a esta raza inocente.» (Her-
era el observador mejor calificado para opinar so- mas: Comparación Novena, 30, 5; 31, 2).6
bre la composición social de las comunidades cris- En su apología, Arístides escribió de la ayuda
tianas. Hay mucha evidencia que apunta hacia el mutua en la comunidad cristiana hacia mediados
carácter humilde de sus miembros y la presencia
en ella de grupos marginados.
3 Daniel Ruiz Bueno: Padres apologetas griegos, Madrid,
Atenágoras, el apologista, escribió: «Entre no- Católica, 1954, (Biblioteca de Autores Cristianos), pp.
sotros, empero, es fácil hallar a gentes sencillas, 662-663.
artesanos y vejezuelas, que si de palabra no son 4 Alexander Roberts, y James Donaldson, eds.: The Ante-
capaces de poner de manifiesto la utilidad de no
su se Nicene Fathers, vol. III, Buffalo, The Christian Litera-
religión, la demuestran por las obras. Porque ture, 1885, p. 17.
aprenden discursos de memoria, sino que mani- 5 Citado por Robert Jewett: «A Social Profile of the Early
Christians at Rome», Interpretation, vol. XLIII, núm. 3,
2 Henry Bettenson, ed.: Documents of the Christian Julio 1989, pp. 297-298.
Church, Oxford, Oxford University, 19673, p. 4. 6 Padres apostólicos, pp. 1084-1085.
www.menonitas.org 3

del siglo II. «No desprecian a la viuda, no contris- tenerse del hurto, del robo, del adulterio y de la
tan al huérfano; el que tiene, le suministra abun- infidelidad; y a cumplir siempre la palabra empe-
dantemente al que no tiene. Si ven a un forastero, ñada. Al concluir esta ceremonia se marchaban
le acogen bajo su techo y se alegran con él como para, luego, volverse a reunir para comer juntos
con un verdadero hermano. Porque no se llaman una simple comida común.» (Carta de Plinio, gober-
hermanos según la carne, sino según el alma.» nador de Bitinia, a Trajano, X, xcvi).9
(Arístides: Apología Según los fragmentos griegos, La Didaché (título griego para el tratado, Doc-
XV, 7).7 trina de los Doce Apóstoles, que citamos a continua-
El autor de la Epístola de Bernabé, cuando escri- ción) es uno de los escritos poscanónicos más an-
bió en Alejandría hacia fines del siglo I, advirtió a tiguos que poseemos, escrito probablemente a fi-
la Iglesia contra los peligros del camino del «ne- nes del siglo I. Una vez más, notamos la íntima re-
gro». En este camino están los que «no atienden a lación que guardaban el culto de la mesa del Señor
la viuda y al huérfano, … que aman la vanidad, y la calidad de las relaciones sociales en la comu-
que persiguen la recompensa, que no se compade- nidad. La auténtica participación en la eucaristía
cen del menesteroso, que no sufren con el atribu- implicaba una reconciliación con el compañero y
lado, … matadores de sus hijos por el aborto, … una restauración de las relaciones en la familia de
que echan de sí al necesitado, que sobreatribulan Dios.
al atribulado, abogados de los ricos, jueces inicuos «Reunidos cada día del Señor, partid el pan y
de los pobres, pecadores en todo» (Carta de Berna- dad gracias, después de haber confesado vuestros
bé, XX, 2).8
pecados,
Todo aquel,a finempero,
de que que
vuestro sacrificio
tenga contiendaseacon
puro.
su
El culto en la Iglesia primitiva compañero, no se junte con vosotros hasta tanto
A continuación ofrecemos uno de los primeros no se hayan reconciliado, a fin de que no se profa-
(y de los pocos) testimonios, por parte de escrito- ne vuestro sacrificio.» (Doctrina de los Doce Apósto-
res no cristianos de la época, sobre la vida y las les, XIV, 1-2).10
prácticas de la comunidad mesiánica primitiva. La primera Apología de Justino Mártir refleja las
Bajo sospecha de actividades ilícitas, la Iglesia fue actitudes y las prácticas que caracterizaban a la
el objeto de una investigación oficial. El testimonio Iglesia en Roma alrededor del año 150. Aquí, otra
citado es parte de un informe enviado al empera- vez notamos la relación estrecha entre la celebra-
dor romano, Trajano, alrededor del año 112. Lo ción conjunta de la eucaristía y el ágape, y el re-
que impresiona a este observador secular, y no parto generoso de los bienes materiales que sigue
iniciado en los misterios del incipiente movimien- inmediatamente después de compartir el pan y el
to cristiano, es la relación íntima entre su culto ru- vino. Se nota también la atención que se presta a
dimentario y su compromiso a la honradez en sus los miembros marginados de las comunidades
relaciones sociales y a la rectitud de vida. Los vo- cristianas. Las viudas y los huérfanos, los enfer-
tos asumidos por estos cristianos (luego los llama- mos y los necesitados, los encarcelados (por la
rían «sacramento») muy bien podrían parecerles persecución oficial) y los forasteros, todos son ob-
una conspiración a las autoridades imperiales. En jetos especiales de la preocupación comunitaria.
realidad el bautismo cristiano primitivo compro-
metía de manera radical. Su alusión a la comida «El día que se llama del sol se celebra una reu-
común era, sin duda, el ágape que los cristianos nión de todos los que moran en las ciudades o en
seguían celebrando los domingos en la noche, se- los campos, y allí se leen, en cuanto el tiempo
gún la tradición paulina. permite, los recuerdos de los apóstoles o los escri-
tos de los profetas. Luego, cuando el lector termi-
«En un día designado ellos acostumbraban re- na, el presidente, de palabra, hace una exhortación
unirse antes de la aurora y recitar antifonalmente
un himno a Cristo, como si fuera a un Dios, y eSeguidamente,
invitación a que
nosimitemos estos
levantamos bellos
todos ejemplos.
a una y ele-
hacer votos a no cometer ningún crimen, sino abs-

7 Padres apologetas griegos, p. 131. 9 Bettenson, op. cit., pp. 3-4.


8 Padres apostólicos, p. 809. 10 Padres apostólicos, p. 91.
4 Un vistazo a los siglos II y III

vamos nuestras preces, y éstas terminadas, como tes y reunido se hizo uno, así sea reunida tu Igle-
ya dijimos, se ofrece pan y vino y agua, y el presi- sia de los confines de la tierra en tu reino. Porque
dente, según sus fuerzas, hace igualmente subir a tuya es la gloria y el poder por Jesucristo eterna-
Dios sus preces y acciones de gracias y todo el mente. Que nadie, empero, coma ni beba de vues-
pueblo exclama diciendo, «amén». Ahora viene la tra acción de gracias, sino los bautizados en el
distribución y participación, que se hace a cada nombre del Señor, pues acerca de ello dijo el Se-
uno, de los alimentos consagrados por la acción de ñor: No deis lo santo a los perros. Después de sa-
gracias y su envío por medio de los diáconos a los ciaros, daréis gracias así: Te damos gracias, Padre
ausentes. Los que tienen y quieren, cada uno, se- santo, por tu santo Nombre, que hiciste morar en
gún su libre determinación, da lo que bien le pare- nuestros corazones, y por el conocimiento de la fe
ce, y lo recogido se entrega al presidente y él soco- y la inmortalidad que nos diste a conocer por me-
rre de ellos a huérfanos y viudas, a los que por en- dio de Jesús, tu siervo. A ti sea la gloria por los si-
fermedad o por otra causa están necesitados, a los glos. Tu, Señor omnipotente, creaste todas las co-
que están en las cárceles, a los forasteros de paso, sas por causa de tu nombre y diste a los hombres
y, en una palabra, él se constituye provisor de comida y bebida para su disfrute. Mas a nosotros
cuantos se hallan en necesidad. Y celebramos esta nos hiciste gracia de comida y bebida espiritual y
reunión general el día del sol, por ser el día prime- de vida eterna por tu siervo. Ante todo, te damos
ro, en que Dios, transformando las tinieblas y la gracias porque eres poderoso. A ti sea la gloria por
materia, hizo el mundo, y el día también en que los siglos. Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para li-
Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los brarla de todo mal y hacerla perfecta en tu amor, y
muertos; pues es de saber que le crucificaron el día reúnela de los cuatro vientos, santificada, en el re-
antes del día de Saturno, y al siguiente al día de ino tuyo, que has preparado. Porque tuyo es el
Saturno, que es el día del sol, aparecido a sus poder y la gloria por los siglos. Venga la gracia y
apóstoles y discípulos, nos enseñó estas mismas pase este mundo. Hosanna al Dios de David. El
doctrinas que nosotros os exponemos para vuestro que sea santo, que se acerque. El que no lo sea,
examen.» (Justino Mártir: Apología I, 67).11 que haga penitencia. Maranathá. Amén. A los pro-
El orden de culto eucarístico que se cita a con- fetas, permitidles que den gracias cuantas quie-
tinuación proviene, también, de la Didaché, a fines ran.» (Doctrina de los Doce Apóstoles, IX, i-x, 7).12
del primer siglo. Refleja una liturgia inspirada por
imágenes y palabras bíblicas tomadas tanto del El estilo de vida y las prácticas econó-
micas en la Iglesia primitiva
Antiguo como del Nuevo Testamento. Aún se
mantiene un equilibrio entre formas litúrgicas y Arístides, el apologista griego, escribió alrede-
dor del año 125. Sus escritos reflejan la vida y el
expresiones carismáticas
ciones elaboradas de culto.
y, a la vez, Contiene
otorga ora-
a los profetas pensamiento de las comunidades en Grecia y Asia
carismáticos libertad de expresión. Refleja una Menor. Uno de ellos, dirigido a Adriano, el empe-
comunidad que todavía mantiene intacta su me- rador romano, tenía el propósito de defender a los
moria de experiencias como las que inspiraron los cristianos frente a las nocivas calumnias que circu-
textos paulinos que encontramos en 1 Corintios laban por el imperio. Aquí también notamos la
12-14 y Romanos 12. misma actitud hacia los marginados que caracteri-
zaba al pueblo de Dios en los textos canónicos. Se
«Respecto a la acción de gracias (eucaristía),
mencionan específicamente a las viudas y los
daréis gracias de esta manera: Primeramente, so-
huérfanos, los pobres, los forasteros y los encarce-
bre el cáliz: Te damos gracias, Padre nuestro, por
lados por la persecución, a manos de los poderes
la santa viña de David, tu siervo, la que nos diste a
seculares. El ayuno, lejos de ser un mero ejercicio
conocer por medio de Jesús, tu siervo. A ti sea la
de disciplina espiritual, o una técnica para do-
gloria por los siglos. Luego, sobre el fragmento: Te
damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el co- minar el cuerpo
económicas y sus deseos,
concretas. asume dimensiones
Según Arístides, se ayuna a
nocimiento que nos manifestaste por medio de Je-
fin de poder compartir con el que necesita. Aquí
sús, tu siervo. A ti sea la gloria por los siglos. Co-
encontramos ecos de la visión profética: «¿No es
mo este fragmento estaba disperso sobre los mon-

11 Padres apologetas griegos, pp. 258-259. 12 Padres apostólicos, pp. 86-88.


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más bien el ayuno que yo escogí, desatar las liga- discrepancias entre el despilfarro de los ricos y la
duras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y desesperación y la miseria de los pobres, y en un
dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis mundo dividido entre naciones ricas y naciones
todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el ham- pobres.
briento, y a los pobres errantes albergues en casa; «Vivid en paz unos con otros, cuidad los unos
que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te es- de los otros, socorreos mutuamente, no queráis ser
condas de tu hermano?» (Isaías 58:67). solos en participar con exceso y profusión de las
«A los siervos y siervas y a los hijos, si alguno criaturas de Dios, sino repartid también a los ne-
los tiene, les persuaden a hacerse cristianos por el cesitados. Los unos, en efecto, por sus excesos en
amor que hacia ellos tienen, y cuando se hacen ta- el comer, acarrean enfermedades a su cuerpo y
les, los llaman hermanos sin distinción. … Viven arruinan su salud; otros, por el contrario, no tie-
con toda humildad y mansedumbre y en ellos no nen qué comer y, por falta de alimentación sufi-
se halla mentira. Se aman unos a otros y no des- ciente, arruinan también su cuerpo y no gozan de
precian a las viudas y libran al huérfano de quien salud. Así, pues, esta intemperancia os es dañosa a
lo trata con violencia; y el que tiene, da sin envidia vosotros, que tenéis y no dais parte de ello a los
al que no tiene. Apenas ven a un forastero, lo in- necesitados. … Los que abundáis, pues, buscad a
troducen en sus propias casas y se alegran con él los hambrientos. … ¡Alerta, pues, vosotros que os
como por un verdadero hermano; porque los lla- jactáis en vuestra riqueza! Mirad no giman los ne-
man hermanos no según su cuerpo, sino en el es- cesitados y su gemido suba hasta el Señor, y seáis
píritu y en Dios. Apenas también alguno de los excluídos, junto con vuestros bienes…» (El Pastor
pobres pasa de este mundo, y alguno de ellos lo de Hermas, Visión III, 9:2-6).14
ve, se encarga, según sus fuerzas, de darle sepul- «Los que amábamos, por encima de todo, el
tura; y si se enteran de alguno de ellos que está dinero y los acrecentamientos de nuestros bienes,
encarcelado o es oprimido por causa del nombre ahora, aun lo que tenemos, lo ponemos en común
de su Cristo, todos están solícitos de su necesidad y de ello damos parte a todo el que está necesita-
y, si es posible libertarle, lo libertan. Y si entre do. … Los que tenemos socorremos a todos los ne-
ellos hay alguno que esté pobre o necesitado y cesitados y nos asistimos siempre unos a otros.»
ellos no tienen abundancia de medios, ayunan dos (Justino Mártir: Apología I, 14:2; 67:1).15
o tres días para satisfacer la falta de sustento nece-
sario en los necesitados. Y los preceptos de su Las actitudes hacia la violencia y la
Cristo los guardan con mucha diligencia; viven guerra en la Iglesia primitiva
recta y modestamente, como les mandó el Señor
Los padres de la Iglesia que escribieron duran-
Dios.
ban y Todas las mañanas
glorifican y alos
a Dios por todas las horas,
beneficios queala-
les te el período que siguió la era neotestamentaria
hace y dan gracias por su comida y bebida.» (Apo- fueron unánimes en su apoyo de la paz y en su
logía de Arístides según la versión siríaca, XV, 4-8).13 oposición a la violencia contra los seres humanos,
en todas sus formas, incluyendo la guerra. Atená-
Los escritos de Hermas reflejan la vida de las goras, quien escribió alrededor del año 180, se
comunidades cristianas en Roma, alrededor de los opuso decididamente tanto al aborto, como al in-
años 140-150. Las advertencias dirigidas hacia los fanticidio, a la violencia de los espectáculos con
miembros pudientes de la comunidad tienen una gladiadores y fieras en el circo y a la matanza en
autoridad profética. Su observación sobre las des- las guerras.
igualdades económicas que contribuyen al males-
tar y la enfermedad, tanto de los que tienen, como «Los espectáculos de gladiadores o de fieras …
de los que no tienen, es realmente notable. La ge- son por vosotros organizados. Mas nosotros, que
nerosidad cristiana sería el remedio tanto para los consideramos que ver matar está cerca del matar
unos, como para los otros. Esta observación, apa- mismo, nos
¿Cómo, abstenemos
pues, de tales
podemos matar losespectáculos.
que no quere-
rentemente sencilla, sigue siendo vigente en la ac-
tualidad en esas sociedades humanas plagadas mos ni ver para no contraer mancha ni impureza
por las violencias producidas por las tremendas
14 Padres apostólicos, pp. 960-961.
13 Padres apologetas griegos, p. 145. 15 Padres apologetas griegos, pp. 195, 258.
6 Un vistazo a los siglos II y III

en nosotros? Nosotros afirmamos que las que in- lugar de apelar a Isaías 2 o Miqueas 4. (Teófilo: Los
tentan el aborto cometen un homicidio y tendrán tres libros a Autólico , III, 14).18
que dar cuenta a Dios por ello; entonces, ¿por qué Ireneo llegó a ser obispo de la Iglesia en Lyon
razón habíamos de matar a nadie? Porque no se hacia fines del siglo segundo. Él también dijo que
puede pensar a la vez que lo que lleva la mujer en la visión profética de Miqueas 4 e Isaías 2 ya se es-
el vientre es un ser viviente y objeto, por ende, de taba cumpliendo.
la providencia de Dios, y matar luego al que ya ha
avanzado en la vida; no exponer lo nacido, por «Pero sipredicada
de Dios— la ley de libertad —es decir,(que
por los apóstoles la Palabra
salie-
creer que exponer a los hijos equivale a matarlos, y
quitar la vida a lo que ha sido ya criado. No, noso- ron de Jerusalén) a través de toda la tierra, causó
tros somos en todo y siempre iguales y acordes tal cambio en el estado de las cosas, que éstas (na-
con nosotros mismos, pues servimos a la razón y ciones) sí cambiaron sus espadas y lanzas en rejas
no la violentamos.» (Atenágoras: Legación en favor de arado y … hoces (es decir en instrumentos úti-
de los cristianos, 35).16 les para propósitos pacíficos), y que ahora no es-
tán acostumbrados a pelear, pero cuando son
En los debates entre judíos y cristianos, los ju- heridos, ofrecen la otra mejilla, entonces los profe-
díos solían insistir que el mundo sería cambiado tas no han hablado estas cosas de ninguna otra
con la venida del Mesías. Las profecías mesiánicas persona, sino del que las ha realizado. Y esta per-
de Isaías 2 y Miqueas 4 eran invocadas en estas sona es nuestro Señor.» (Ireneo: Contra los herejes,
discusiones. Y ya que el mundo, según la opinión IV, 34,4).19
judía, seguía siendo como siempre, sería un error
alegar que el Mesías había venido. En nombre de En la misma época Tertuliano, el gran teólogo
los cristianos, Justino Mártir afirmó que el mundo cristiano en el norte de África, escribía algo muy
sí experimentaría cambios con la venida del Mesí- similar.
as. Pero en lugar de ceder a la tentación común de «Ellos se unirán para martillar sus (espadas)
espiritualizar su respuesta, diciendo que el Mesías para azadones, y sus lanzas para hoces; y no alza-
había venido pero que los cambios se habían limi- rá (espada) nación contra nación, ni se ensayarán
tado a transformaciones espirituales e interiores más para la guerra. ¿A quién, pues, se refiere sino
en los individuos, respondió que las trans- a nosotros que, plenamente instruidos por la nue-
formaciones profetizadas por Miqueas ya se esta- va ley, observamos estas prácticas —siendo anu-
ban produciendo en medio del pueblo cristiano. lada la ley antigua, y cuya abolición queda demos-
«Nosotros, los que estábamos antes llenos de trada en la acción misma (la de martillar las espa-
guerra y de muertes mutuas y de toda maldad, das en azadones, etc.)? Porque la costumbre bajo
hemos renunciado en toda la tierra a los instru- la ley antigua
el uso era vengarse
de la espada, y sacar uno
«ojo mismo
por ojo»mediante
y res-
mentos guerreros y hemos cambiado las espadas
en arados y las lanzas en herramientas para el cul- ponder, vengándose el daño sufrido. Pero la cos-
tivo de la tierra, y cultivamos la piedad, la justicia, tumbre bajo la nueva ley apunta a la clemencia, y
la caridad, la fe, la esperanza, que nos viene de se convierte en tranquilidad el ambiente feroz de
Dios Padre por su Hijo crucificado.» (Justino Már- «espadas» y «lanzas», y la antigua forma de ejecu-
tir: Diálogo con Trifón, 110).17 tar la «guerra» sobre los adversarios y enemigos
de la leyes transformada en las acciones pacíficas
En realidad, Justino fue el primero de muchos de “arar” y “cultivar” la tierra.» (Tertuliano: Una
padres de la Iglesia primitiva que compartían esta respuesta a los judíos, 3).20
convicción. Más adelante, en el siglo segundo,
Teófilo fue nombrado obispo de Antioquía. Él fue A principios del siglo III, Orígenes, que vivió
el primero, con autoridad eclesiástica formal, en primero en Egipto y más tarde en Palestina, expre-
expresar esta postura de que la visión profética de
la paz ya se estaba cumpliendo en la comunidad 18 Padres apologetas griegos, pp. 853-854.
de Cristo. Para ello hizo referencia a Isaías 66:5 en
19 Alexander Roberts, y James Donaldson, eds.: The
Ante-Nicene Fathers, vol. I, Nueva York, Charles Scrib-
16 Padres apologetas griegos, p. 706. ner’s Sons, 1899, p. 512.
17 Padres apologetas griegos, p. 493. 20 Ibíd., vol. III, p. 154.
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só su opinión sobre esta visión profética con las con su uniforme militar oficial. Esto incluía una
siguientes palabras. corona militar hecha de hojas de laurel. Este rene-
«Así, pues, a los que nos preguntan de dónde gado, cuyo nombre desconocemos, rehusó llevar
venimos y a quién tenemos por fundador, les res- la corona en su cabeza, debido a sus convicciones
pondemos que, siguiendo los consejos de Jesús, cristianas. En lugar de ponérsela, la llevaba en la
venimos a convertir en arados nuestras espadas, mano. Fue detenido por desobedecer el protocolo
aptas para la guerra y el agravio, y a transformar militar y, presumiblemente, fue ejecutado.
en hoces las lanzas con que antes combatíamos. En su tratado, Tertuliano reconoció indirecta-
Por ello es que no tomamos la espada contra pue- mente la presencia de otros cristianos prestando
blo alguno, ni aprendemos el arte de la guerra, servicio en la legión. Pero los acusó de intentar
pues por causa de Jesús nos hemos hecho hijos de «servir a dos señores». Tertuliano también lamen-
la paz —por Jesús que es nuestro guía, o autor de taba el hecho de que algunos cristianos de su épo-
nuestra salud, en lugar de las tradiciones en que ca sólo verían en este incidente «una mera cues-
éramos extraños a las alianzas.» (Orígenes: Contra tión formal». Y concluyó que muchos cristianos se
Celso, V, 33).21 estaban aflojando en su compromiso cristiano, a
Estos cinco escritores cristianos representativos fin de evitar ser perseguidos. (Tertuliano: De la co-
rona, 1).22
escribieron entre los años 150 y 250. Todos ellos
reflejan la visión que aparentemente caracterizaba Pero, para Tertuliano, más importante que la
a la Iglesia, a través de todo el imperio romano, corona militar en sí, y las prácticas idolátricas rela-
durante
Roma y deestePalestina,
período.deSusEgipto,
escritosdenos vienen
Lyon en elde
sur cionadas
militar es con ella, erapara
apropiado la cuestión de «si el¿Qué
los cristianos. servicio
sen-
de Francia y del norte de Africa. Todos reflejan ese tido tiene discutir una cuestión puramente acci-
mismo sentido de identidad, como comunidades dental, cuando la realidad en que está basada debe
de paz, que caracterizaba a la Iglesia cristiana ser condenada? … ¿Es admisible vivir de la espa-
primitiva. da, cuando el Señor proclama que el que vive de la
Los cristianos primitivos no sólo se oponían a espada morirá de espada? ¿Y tomará parte en la
la violencia de la guerra, sino también resistían te- guerra un hijo de paz que ni siquiera está dispues-
nazmente las presiones a participar de las cere- to a entablar pleito contra su prójimo? ¿Y llevará a
monias idolátricas que abundaban en las legiones cabo detenciones, encarcelamientos, torturas y eje-
romanas. Las ceremonias de lealtad patriótica se cuciones uno que ni siquiera se venga de los males
celebraban regularmente en los ritos religiosos mi- que él mismo sufre? … En realidad llevar el nom-
litares. Sin embargo, para los cristianos, tales ritos bre del destacamento de la luz al de las tinieblas es
eran idolátricos. cometer una violencia.» (Tertuliano: De la corona,
11).23
Por ello, las ceremonias militares, a menudo
fueron precisamente los momentos cuando los Por cierto, Tertuliano se daba cuenta de que un
cristianos se rehusaron a participar, pues para soldado que ya se encontraba en el ejército roma-
ellos hubiera significado negar su lealtad absoluta no podía hacerse cristiano. Y aunque citaba los
a Dios. Como consecuencia, sufrían el martirio. ejemplos de los soldados que se acercaron a Juan
Esta fue la clase de situación que proporcionó la el Bautista y los centuriones que aparecen en las
ocasión para el tratado de Tertuliano, De la corona, páginas del Nuevo Testamento, no obstante, per-
escrito en el año 211. Este es el primer escrito cris- maneció firme.
tiano totalmente dedicado a la cuestión de la par- «Cuando uno llega a ser creyente y sella su fe,
ticipación de los cristianos en el ejército. tiene que abandonar inmediatamente el servicio
Un soldado había rehusado cumplir con los re- militar, como muchos han hecho, o experimentará
quisitos para participar en una ceremonia militar. toda
Dios,clase
y esode
noinconvenientes
se permite aunafuera
fin dedel
noservicio
ofender a
A fin de recibir el bono otorgado por el empera-
dor, los soldados tenían que presentarse vestidos
22 Ibíd., vol. III, p. 93.
21 Ibíd. , vol. IV, p. 558. 23 Ibíd., vol. III, pp. 99-100.
8 Un vistazo a los siglos II y III

militar. … Tampoco ofrece el servicio militar un 300 había aproximadamente un cristiano por cada
escape del castigo por sus pecados. … En ningún veinte habitantes en Roma.
lugar puede el cristiano cambiar su carácter. Si Este crecimiento no se debió a la actividad mi-
uno es obligado a ofrecer sacrificio y negar a Cris- sionera organizada. Lane Fox comenta que «no
to mediante las amenazas de tortura y muerte … existen señales de una misión dirigida por las au-
excusas de esta clase son una negación de la esen- toridades de la Iglesia. Con la excepción de Pante-
cia de nuestro sacramento.» (Tertuliano: De la co- no en la India y uno más … no podemos nombrar
rona, 11).24 ningún misionero cristiano activo entre San Pablo
Cuando uno reconocía que el servicio militar, y la era de Constantino». 26
en sí mismo, no era permisible para el cristiano, En el culto primitivo brilla por su ausencia la
entonces las cuestiones secundarias de la corona oración expresa por el crecimiento de la Iglesia.
militar y las ceremonias idolátricas, perdían su Yves Congar, en un estudio de la literatura cristia-
importancia. Al situar el problema en la vida mili- na de los tres primeros siglos, contó sólo ocho
tar misma, más bien que en la corona ceremonial, ejemplos de esta clase de oración. Tampoco hay
Tertuliano no negaba que la idolatría presentaba evidencia de predicación pública propiamente
un problema. En realidad, colocaba el problema en evangelística. Ni siquiera encontramos mucha re-
su contexto más amplio. La idolatría no consiste flexión teológica sobre la misión evangelizadora
meramente de sus aspectos rituales. La misma vi- de la comunidad cristiana. Y aun el apostolado ca-
da militar es idolátrica porque en ella el empe- rismático e itinerante, que notamos en el Nuevo
rador usurpa el lugar del Señor.
Testamento (Efesios 4:11), fue disminuyendo y
pronto desapareció.
La evangelización en la Iglesia primiti-
va La conversión al cristianismo no era nada fácil.
En aquella época no encontramos la distinción ac-
Durante este período la Iglesia cristiana se iba
tual —popularizada por los promotores modernos
extendiendo poco a poco a través del imperio ro- del «iglecrecimiento»— entre la tarea de «hacer
mano. Se ha estimado que los cristianos constituí- discípulos» y su «perfeccionamiento» posterior.
an aproximadamente el 5% de la población cuan-
Había un período de catecumenado que podía du-
do Constantino asumió el poder a principios del
rar varios años. El estilo de vida y el grado de
siglo IV. Tenemos realmente pocos testimonios
compromiso práctico de los catecúmenos se valo-
sobre el crecimiento de la Iglesia durante los siglos raban más que sus formulaciones doctrinales.
II y III. Como hemos notado en el testimonio de Justino
Para el año 240 la congregación en Europos — Mártir, se esperaba de todos los nuevos cristianos
ciudad situada sobre el río Eufrates en Asia— eli- una disposición a compartir en lo económico, un
minó una pared en la casa donde se reunían a fin amor no-resistente para el enemigo, y una ética
de acomodar a unas sesenta personas en lugar de sexual que incluía la fidelidad absoluta en el con-
las treinta que cabían antes. Esta es la evidencia texto del matrimonio. Las comunidades cristianas
arqueológica más antigua que tenemos de los loca- eran radicalmente diferentes y, aun así, (o tal vez
les en que se reunían las comunidades cristianas porque así eran) seguían creciendo.
primitivas.
El martirio era la forma más pública que toma-
Y sabemos que para el año 251 en la Iglesia en ba el testimonio evangelizador de los cristianos
Roma había 154 ministros, de un tipo u otro, y primitivos. Para el año 125, en su Discurso a Diog-
«viudas, con los afligidos y necesitados más de mil neto, el apologista Cuadrato escribió, «Los cristia-
quinientos; todos sostenidos y alimentados por la nos, castigados de muerte cada día, se multiplican
misericordia y el amor de Dios» (Eusebio: Historia más y más. … ¿No ves cómo son arrojados a las
25
eclesiástica, XLIII, 43). Se estima que para el año fieras, para obligarlos
son vencidos? ¿No vesacómo,
renegar de sumás
cuanto Señor, y no
se los
24
castiga de muerte, más se multiplican otros? Eso
Ibídem.
25 Christian Frederick Cruse, trad.: The Ecclesiastical His-
tory of Eusebius Pamphilus, Grand Rapids, MI, Baker 26 Robin Lane Fox: Pagans and Christians, Nueva York,
Book House, 1958, p. 265. Alfred A. Knopf, 1987, p. 282.
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no tiene visos de obra de hombre; eso pertenece al En esta sociedad de contraste encontramos una
poder de Dios; esas son pruebas de su presencia». mezcla única de vida y mensaje. Todos los escrito-
(Discurso a Diogneto, VI, 9; VII, 7-9).27 res cristianos, tanto los pensadores de tendencia
Ya para el año 150 en Roma, Justino Mártir es- filosófica, como las personas de cuna humilde,
cribió sobre su propia experiencia de conversión al irradiaban un mensaje de esperanza, tanto presen-
cristianismo al ver los poderosos testimonios del te como futura. Esta comunidad de personas y
martirio de los cristianos. «y es así que yo mismo, gente marginada por la sociedad dominante ofre-
cuando seguía la doctrina de Platón, oía las ca- cía una visión de justicia y de igualdad, de amor
lumnias contra los cristianos; pero, al ver cómo familiar y de convivencia francamente ultramun-
iban intrépidamente a la muerte y a todo lo que se dana, en medio de este mundo. Ofrecía una alter-
tiene por espantoso, me puse a reflexionar ser im- nativa en medio de un mundo en proceso de des-
posible que tales hombres vivieran en la maldad y integración social, abrumado por los problemas de
en el amor de los placeres. Porque, ¿qué hombre la riqueza, el poder, la clase, el sexo. Esta clase de
amador del placer, qué intemperante y que tenga comunidad hizo posible que las capas oprimidas y
por cosa buena devorar carnes humanas, pudiera marginadas en el imperio llegaran a ser personas
abrazar alegremente la muerte, que ha de privarle plenamente y sujetos protagonistas de su historia.
de sus bienes, y no trataría más bien por todos los Los esclavos llegaron a ser personas, en el sentido
medios de prolongar indefinidamente su vida pre- pleno de la palabra, en las comunidades cristianas.
sente y ocultarse de los gobernantes, cuanto me- Hermas, cuyos escritos casi llegaron a ser admiti-
nos soñar en delatarse a sí mismo para ser muer- dos dentro del canon del Nuevo Testamento,
to? … También yo, al darme cuenta … confieso había sido un esclavo, liberado por su dueña en el
que mis oraciones y mis esfuerzos todos tienen seno de la comunidad cristiana en Roma. Al igual
por blanco mostrarme cristiano» (Justino Mártir: que en muchos de los movimientos de reforma
Apología II, 12, 1-2; 13, 1-2).28 radical en la historia de la Iglesia, las mujeres for-
maron una clara mayoría en las comunidades cris-
Es imposible saber si los apologistas, mediante tianas en el siglo III. «La casa de las mujeres» (la
sus escritos, contribuyeron sustancialmente al cre- parte interior del hogar tradicional) era el lugar
cimiento de la Iglesia primitiva. Sus escritos fue- donde se llevaba a cabo una evangelización real-
ron abundantes, cuando se comparan con la pro- mente efectiva.
ducción literaria de la época, y estuvieron caracte-
rizados por una profunda convicción. Estaban Su estilo de vida, más que la articulación con-
comprometidos hasta la muerte misma, como lo vincente, pública y literaria de sus doctrinas, fue lo
demuestra Justino Mártir. Eran protagonistas acti- que obligó a los intelectuales paganos a escuchar

vos, integrados en la vida testimonial entera del su


sia mensaje.
primitivaLaconsistía
invitación evangelística
en mucho más quede meras
la Igle-
movimiento que se proponían defender. Forma-
ban parte de un pueblo misionero. proposiciones doctrinales a que adherirse. Se tra-
taba de la construcción de una «nueva creación»,
Probablemente el ingrediente más importante de un nuevo mundo de realidad social cuya co-
en la extensión de la Iglesia era la realidad de un munión era tanto local como «católica» (univer-
pueblo cristiano, diferente, presente en medio del sal). Por eso se precisaban, en ocasiones, años de
imperio, cuyos miembros rendían un culto vital y aprendizaje (discipulado) para llegar a compene-
dinámico e insistían en seguir conversando en trarse en la forma de vida y de pensamiento de es-
torno a su fe y vida dondequiera que las personas ta nueva comunidad, y el catecumenado podía
les escuchaban. Priscila y Aquila serían ejemplos durar varios años para llegar al compromiso bau-
de esto en el Nuevo Testamento. Pero los protago- tismal.
nistas de esta empresa en los siglos II y III, en su
gran mayoría, han permanecido anónimos. Aunque había muchas razones que incidían en
el crecimiento de la Iglesia primitiva: milagros,
sanidades, temor del juicio venidero, exorcismos,
etc., «la evidencia de la divinidad de Jesús … era
la existencia de las comunidades de aquellos que
27 Padres apostólicos, pp. 852-853. han sido ayudados». (Orígenes: Contra Celso, III,
28 Padres apologetas griegos, pp. 274-276.
10 Un vistazo a los siglos II y III

33).29 La novedad de vida que caracterizaba las


comunidades cristianas era la evidencia segura de
que Jesús es el Señor, y en medio de un mundo
que está sucumbiendo, la vida sigue valiendo la
pena porque Dios está haciendo «nuevas todas las
cosas».

29 Alexander Roberts, y James Donaldson, eds.: The


Ante-Nicene Fathers, vol. IV, Buffalo, The Christian Lit-
erature, 1885, p. 477.
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Capítulo 4
El montanismo
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Puesto que el enemigo de la Iglesia de Dios «En cuanto a Montano, uno pregunta,
es el adversario de todo lo bueno, … se puso en ¿Quién es este nuevo maestro? Sus obras y sus
actividad para que de nuevo surgieran raras doctrinas nos dan una idea adecuada. Éste es el
herejías contrarias a la Iglesia. Algunas de éstas que enseñó la disolución del matrimonio; él
se arrastraron como reptiles venenosos por que instituyó la ley de los ayunos; quien llamó
Asia y Frigia, pretendiendo que Montano era el Jerusalén a Pepuza y Timio (que son pequeñas
Paracleto, y que las dos mujeres que le acom- ciudades de Frigia), a fin de reunir en ellas a
pañaban, Priscila y Maximila, eran profetisas personas de todas partes; quien estableció re-
de Montano. … Contra esta herejía de los catá- caudadores de dinero y, bajo el nombre de
frigios … surgieron … hombres elocuentes. … ofrendas, ha ideado un modo de percibir dona-
Esta nueva profecía (como ellos dicen), merece tivos ... » (Eusebio de Cesarea: Historia eclesiás-
llamarse, más bien, falsa profecía.» tica, V, 1418).1

tido«Uno de aquellos,
llamado Montano,que… era un recién
permitió conver-
al enemigo Fuentes históricas
entrar en su vida y quedó sujeto por el espíritu. Como ocurre muchas veces, para reconstruir la
De pronto estuvo como arrebatado y entró en historia de un movimiento marginado, hay que
un éxtasis como un poseído, hablando y pro- recurrir a los voceros de la Iglesia institucional.
nunciando cosas extrañas y profetizando desde Pues los documentos, que a la Iglesia le interesa
entonces contra las instituciones que han pre- conservar, son sus propias polémicas contra el
valecido en la Iglesia y que han sido entregadas movimiento, más bien que los testimonios escritos
y preservadas por la tradición desde el princi- por éste. Tales documentos generalmente suelen
pio.» ser perjudiciales para el movimiento. Así pues, pa-
«Él animó a dos mujeres más y las llenó del ra reconstruir la historia del movimiento monta-
espíritu corrupto, de modo que también ellas nista no nos queda otra alternativa que recurrir a
hablaban como él, en una especie de éxtasis la Historia eclesiástica de Eusebio de Cesarea.
frenético, sin sentido y en una forma extraña y Eusebio reconoció haber dependido de cuatro
novedosa. … Los que fueron engañados eran fuentes para elaborar su historia; Apolinario de
frigios, pero este arrogante espíritu (Montano) Hierápolis, el historiador Miltiades, Apolonio, y
enseñaba a blasfemar contra toda la Iglesia Serapión, obispo de la Iglesia en Antioquía en esa
universal, que se halla bajo el cielo, porque éste época. Por lo menos una de las fuentes que Euse-
espíritu falsamente profético no había conse- bio consultó, Apolinario de Hierápolis, no fue es-
guido ni honor ni entrada en ella.» crita hasta unos cuarenta años después de los
«Los santos obispos de esa época intentaron hechos y refleja francamente los prejuicios acu-
reprender al espíritu que se hallaba en Maximi- mulados durante muchos años de lucha entre el
la, pero otros que manifiestamente colaboraban
con aquel espíritu se lo impidieron. (El obispo
dijo) no dejéis que el espíritu de Maximila diga, 1 Christian Frederick Cruse, trad.: The Ecclesiastical His-

“Merebaño.
persiguen como si fuera un lobo en medioy tory of Eusebius Pamphilus, Grand Rapids, MI, Baker
del No soy lobo; soy palabra, espíritu Book House, 1958, pp. 194-200. [Hay una trad. españo-
poder”. Maximila también advirtió que habría la reciente, Eusebio de Cesarea: Historia eclesiástica
guerras y convulsiones políticas. … Había mu- (trad. George Grayling y notas de Samuel Vila), 2 t.,
chos entre ellos que habían sufrido el martirio.» Barcelona, Clie, 1988. Las citas corresponden al t. 1, pp.
311-322, N. del E.]

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 El montanismo

movimiento montanista y las autoridades eclesiás- mentos que caracterizaron al movimiento en sus
ticas establecidas. comienzos.
Por otra parte, Tertuliano, quien participó en el
movimiento durante los últimos trece años de su La persecución y el martirio
vida, nos provee, en sus escritos de la época mon- Los sufrimientos y las severas persecuciones,
tanista, con testimonios que nos ayudan a com- que padecieron las comunidades cristianas en Fri-
prender la orientación general y ciertos elementos gia y Asia Menor, determinaron, en gran parte,
concretos de la historia del movimiento. sus actitudes hacia la sociedad secular y, también,
hacia la iglesia mayoritaria. Los cristianos en Asia
Una descripción del movimiento Menor sufrieron cuatro persecuciones principales
En medio de las repetidas olas de persecución, en el curso del siglo II: bajo Trajano en el año 112,
que sufrió la Iglesia en Asia a fines del siglo I y en bajo Antonino Pío en el año 155, y bajo Marco Au-
la primera mitad del siglo II, surgió en la provin- relio en los años 165 y 185. En contraste, la Iglesia
cia de Frigia un nuevo movimiento profético. Los en Siria sufrió poco, con la excepción de una breve
nombres de varias personas aparecen asociados persecución oficial en 112, cuando Ignacio de An-
con el incipiente movimiento: Montano, Alcibía- tioquía fue llevado a Roma y padeció el martirio.
des, Teodoto y, más tarde, Priscila y Maximila. La En el norte del Africa la persecución se dio des-
característica que más destacaba al movimiento pués del año 180. Generalmente se ha pensado
era su convicción de ser una «nueva profecía»; una que el movimiento montanista surgió en el contex-
to de la primera de estas persecuciones, alrededor
nueva expresión
la profecía volvíacarismática
a florecer enenlaque el espíritu
Iglesia de
cristiana, del año 156. Bajo la misma persecución, Policarpo,
en contraste con las estructuras institucionales de el obispo de la iglesia cercana en Esmirna, había
la autoridad eclesiástica. (Eusebio de Cesarea: His- sufrido el martirio.
toria eclesiástica, V, 3).2 No sólo fueron perseguidos por las autorida-
Los cristianos en las aldeas rurales de Frigia, si- des imperiales. Sus vecinos paganos los delataban
tuadas a unos veinticuatro kilómetros de Filadelfia como criminales comunes y reclamaban su muerte
en Asia Menor, procedían de un trasfondo paga- en los procesos judiciales. El Martirio de Policarpo,
no, de srcen humilde, y muchos de ellos eran es- un documento cristiano posterior que recuerda el
clavos. Vivían bajo condiciones precarias y difíci- evento, nos ofrece un ejemplo de esto.
les, y a ello se sumó la persecución, primero de «El procónsul … dio orden a su heraldo que
parte de las autoridades imperiales, y luego, a diera por tres veces este pregón: «¡Policarpo ha
manos de la iglesia mayoritaria. Entre ellos surgió confesado que es cristiano!» Apenas dicho esto
una tendencia a interpretar estas condiciones co- por el heraldo, toda la turba de gentiles, y con
mo señales del inminente desenlace final de la his- ellos los judíos que habitaban en Esmirna, con ra-
toria, llevándoles a enfatizar los aspectos escatoló- bia incontenible y a grandes gritos, se pusieron a
gicos, incluso apocalípticos, de la tradición cristia- vociferar: «Ese es el maestro de Asia, el padre de
na. los cristianos, el destructor de nuestros dioses, el
La Iglesia en el imperio empezó a tomar nota que ha inducido a muchos a no sacrificarles ni
del movimiento alrededor del año 172. Eusebio adorarlos». … Entonces dieron voces todos en gri-
pensaba que el movimiento recién comenzaba. Su tar unánimemente que Policarpo fuera quemado
situación fue discutida en Roma cuando Ireneo, vivo.» (Martirio de San Policarpo, XII).3
obispo de la iglesia en Lyon, intercedió en favor Tertuliano, quien fue atraído al movimiento al-
del movimiento ante las autoridades eclesiásticas. rededor del año 207, unos trece años antes de su
Resulta difícil distinguir entre la realidad y la exa- muerte, refleja en algunos de sus escritos tardíos
geración
podemosen losdetrás
ver, relatosdedeestas
Eusebio. Sin embargo,
apreciaciones nega- esta
haciaactitud heroica de
el sufrimiento y elparte de los montanistas
martirio.
tivas y francamente polémicas, una serie de ele-

3 Daniel Ruiz Bueno: Padres apostólicos, Madrid, Católica,


2 Ibíd. , pp. 182-183. 19936, (Biblioteca de Autores Cristianos), pp. 680-681.
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«Así, Juan nos enseña que hemos de poner un servicio: el prestado a Cristo Rey. Este es el
nuestra vida por los hermanos, … más aun enton- campamento de la luz; el otro, el de las tinieblas.» 6
ces por el Señor. … ¿Qué aprueba él más que ese En la medida en que Tertuliano puede ser con-
consejo del Espíritu? Pues, efectivamente, incita a siderado como un intérprete fiel del movimiento
casi todos a entregarse para el martirio, y no huir montanista, nos sirve de ejemplo en su oposición,
de el. Si te exponen a la infamia pública, será para en el nombre de Cristo, a toda contemporización
tu bien. Pues el que no queda expuesto a la infa- con los reclamos absolutistas del poder civil. Sus
mia humana, lo será delante del Señor. … No bus- escritos fueron dirigidos contra la ideología del
quéis morir en cama, … ni a causa de fiebres, sino imperio romano, pero también contra la de los
a morir la muerte del mártir, para que sea glorifi- obispos que estaban dispuestos a hacer ciertas
cado el que ha muerto por vosotros.» (Tertuliano: concesiones en su trato con Roma. A comienzos
De la fuga bajo persecución, 9).4 del siglo III, hubo una severa persecución bajo el
Perseguidos por las autoridades imperiales, los emperador Séptimo Severo. En todas las regiones
cristianos en Frigia tendían a oponerse al poder del imperio el montanismo se destacó como el par-
civil. Por su parte, los obispos de las iglesias en el tido de los mártires. En realidad, fueron los «here-
imperio tendían a aliarse, o por lo menos a hacer jes», los marcionitas y los montanistas, quienes
la paz, con la sociedad secular a fin de mantener la fueron considerados por las autoridades imperia-
protección de sus feligreses y el desarrollo de las les como los más «peligrosos».
comunidades cristianas. Más tarde Tertuliano, an-
te la disyuntiva de hacer una elección entre los Crisis de autoridad espiritual
obispos de la Iglesia y los montanistas, optó por Es evidente que el movimiento montanista
los últimos, convencido de que entre ellos se en- surgió en medio de un renovado énfasis sobre el
contraba el espíritu y la vida cristiana verdaderos. papel del Espíritu en la Iglesia. Este es el elemento
Los escritos posteriores de Tertuliano reflejan que Eusebio, en su interpretación de los eventos,
marcadamente este conflicto entre la Iglesia cris- encontró más ofensivo. Este movimiento, que in-
tiana y el poder civil de su época. tentaba restaurar el carácter fundamentalmente
Tertuliano escribió un tratado Sobre el palio carismático de la autoridad en la Iglesia, surgió
donde explica por qué solía usar el manto común, como reacción frente a una creciente instituciona-
llamado «palio» y rehusaba llevar la toga tradicio- lización de la autoridad eclesiástica.
nal como vestido. «Fue introducida por los roma- Durante su período formativo, la autoridad en
nos después de su victoria sobre Cartago y simbo- la Iglesia cristiana se expresaba en formas nota-
liza la derrota y la opresión, mientras que el palio blemente carismáticas. El profetismo ocupaba un
lo usaban ya antiguamente personas de todo ran- lugar prominente en la Iglesia primitiva. Las co-
go y condición. … Se recomienda por su simplici- munidades paulinas, cuya vida interior se halla
dad y utilidad.»5 reflejada en textos como 1 Corintios 12-14, Roma-
En su tratado Sobre la corona, Tertuliano se nos 12, y Efesios 4, manifestaban esta orientación.
oponía tenazmente al servicio en las fuerzas mili- La Didaché, escrita alrededor del año 100, refleja
tares romanas y cuestionaba incluso el patriotismo una situación semejante. Había que otorgar liber-
como un valor autónomo. «La corona militar está tad a los profetas para participar en las reuniones
prohibida por la sencilla razón de que la guerra y de la comunidad.7 Además, una serie de criterios
el servicio militar son irreconciliables con la fe adicionales para discernir entre los profetas autén-
cristiana. El cristiano conoce solamente un jura- ticos y los falsos, que encontramos en la Didaché,
mento: la promesa bautismal; solamente sabe de 11-13, indican que el profetismo carismático y el
apostolado itinerante seguían siendo realidades
importantes en la vida de la Iglesia.
4 Alexander Roberts, y James Donaldson, eds.: The Ante-
Nicene Fathers, vol. IV, Buffalo, The Christian Literatu-
re, 1885, p. 121.
6 Ibíd. , p. 605.
5 Johannes Quasten: Patrología, t. 1, Madrid, Católica,
1968, (Biblioteca de Autores Cristianos), p. 612. 7 Padres apostólicos, p. 88.
4 El montanismo

Justino Mártir, quien escribió en Roma alrede- Desde comienzos del siglo II la presencia del
dor del año 150, también destacó el lugar funda- obispo se consideraba como una garantía de la
mental que el profetismo seguía ocupando en la unidad de la Iglesia. Ignacio de Antioquía, quien
Iglesia de su tiempo. En su debate con los judíos escribió alrededor del año 112, nos ofrece uno de
de la época, Justino insistía en que la presencia de los primeros testimonios sobre este proceso.
la profecía carismática entre las comunidades cris- «Seguid todos al obispo, como Jesucristo al Pa-
tianas y su desaparición entre los judíos era una dre. … Que nadie, sin contar con el obispo, haga
clara indicación de la forma en que la comunidad nada de cuanto atañe a la Iglesia. Sólo aquella Eu-
mesiánica había reemplazado al judaísmo en los caristía que se celebre por el obispo o por quien de
designios salvíficos de Dios. él tenga autorización ha de tenerse por válida.
«y así entre nosotros pueden verse hombres y Dondequiera apareciere el obispo, allí esté la mu-
mujeres que poseen carismas del Espíritu de chedumbre, al modo que dondequiera estuviere
Dios.» «Porque entre nosotros se dan hasta el pre- Jesucristo, allí está la Iglesia universal. Sin contar
sente carismas proféticos; de donde vosotros mis- con el obispo, no es lícito ni bautizar ni celebrar la
mos debéis entender que los que antaño existían Eucaristía; sino, más bien, aquello que él aprobare,
en vuestro pueblo, han pasado a nosotros. Mas a eso es también lo agradable a Dios, a fin de que
la manera que entre los santos profetas que hubo cuanto hiciereis sea seguro y válido.» (Ignacio de
entre vosotros se mezclaron también falsos profe- Antioquía: Carta a los esmirniotas, VIII, 1-2).9
tas, también ahora hay entre nosotros muchos fal- Mientras Ignacio proponía al obispo como sig-
sos profetas, también ahora hay entre nosotros
muchos falsos maestros. Mas ya nuestro Señor nos no de autoridad
visión en una
del obispado congregación
monárquico local, estahas-
fue ampliada
advirtió de antemano que nos precaviéramos de ta aplicarse al obispo de las congregaciones cris-
ellos.» (Diálogo con Trifón, 88, 1; 82, 1).8 tianas situadas en las ciudades principales del im-
A través de un lento proceso que duró varios perio, tales como Roma, Alejandría, Antioquía,
siglos, la autoridad espiritual en la Iglesia cristiana etc., en sus relaciones con otras congregaciones.
llegó a institucionalizarse, tomando la forma del Así que, la ortodoxia de las personas llegó a deter-
canon, del credo y del episcopado monárquico. En minarse con base en su relación con el pensamien-
su lucha contra la heterodoxia, y especialmente co- to de estos obispos. Finalmente, en el imperio, el
ntra las ideas de Marción en Roma, la Iglesia llegó obispo de Roma llegó a ser reconocido como el
a formar un canon de sus escrituras, una lista ofi- primus inter pares, institucionalizándose con ello la
cial de los escritos de reconocida autoridad espiri- autoridad episcopal.
tual en la Iglesia. Este proceso fue gradual en la En el curso de su historia, entre los siglos se-
Iglesia esparcida por el imperio, duró varios siglos gundo y tercero, la Iglesia, para convalidar su
y desembocó finalmente en la formalización de existencia, miraba en forma creciente no al futuro,
una lista de los testimonios acreditados por la iluminado por la parusía inminente de su Señor,
Iglesia, frente a otros escritos que podían presen- ni al presente, iluminado por los dones carismáti-
tarse. cos del Espíritu Santo, sino al pasado, iluminado
El así llamado Credo de los apóstoles empezó por la composición del canon apostólico, la formu-
probablemente como una especie de confesión de lación del credo apostólico, y el establecimiento
fe para los catecúmenos que se bautizaban en la del episcopado apostólico. Éstas llegaron a ser las
Iglesia en Roma. Más tarde, también sirvió para normas para medir la ortodoxia. Y la ortopraxis ser-
identificar claramente a los que estaban en comu- vía cada vez menos para la identidad eclesial.
nión con el obispo de Roma, en contraste con otros La protesta montanista se dirigió fundamen-
que se consideraban herejes. Hacia el año 150 el talmente contra la institucionalización de la auto-
Credo de los apóstoles al parecer estaba cumpliendo
esta función. ridad en laedificadas
cristianas, Iglesia. Abogaba poruna
mediante comunidades
amplia gama
de ministerios carismáticos, que podían seguir es-
cuchando la voz viva del Espíritu, con los testi-
8 Daniel Ruiz Bueno: Padres apologetas griegos, Madrid,
Católica, 1954, (Biblioteca de Autores Cristianos), pp.
460 Y 449. 9 Padres apostólicos, p. 493.
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monios apostólicos escritos en sus manos, y espe- montanista. «La santa profetisa Priscila declara
rando siempre una nueva luz para su edificación. asimismo que todo santo ministro sabrá cómo
En el caso del movimiento montanista, el Espí- administrar las cosas santas. Porque —dice ella—
ritu no les reveló nuevos dogmas. Aun los enemi- la continencia produce la armonía del alma y los
gos del movimiento tuvieron que admitir su orto- puros ven visiones, e inclinándose profundamen-
doxia doctrinal. En lugar de girar en torno a obis- te, oyen voces que les dicen claramente palabras
pos o cuestiones teológicas, el concepto de suce- de salvación y secretas.»10
sión apostólica, que caracterizaba a este movi- Los montanistas tomaron más en serio otras
miento radical, implicaba una preocupación por disciplinas espirituales, tales como el ayuno. En
una sucesión de la praxis apostólica. De allí surgió sus esfuerzos por autodisciplinarse, ellos ayuna-
su insistencia en una ética mucho más rigurosa ban varios días cada semana, incluso períodos
que la que se daba en la iglesia mayoritaria. más o menos extensos durante el año.
La disciplina congregacional también era prac-
Una ética cristiana rigurosa ticada con mayor rigor entre los montanistas.
Frente a una tendencia creciente en la Iglesia a Desde su perspectiva, la santidad de la Iglesia, se
rebajar el nivel de disciplina, que había caracteri- hallaba más en la vida concreta de sus miembros,
zado a las comunidades cristianas desde el princi- que en su vocación institucional.
pio, el movimiento montanista llamó a los cristia- También era notable la actitud montanista
nos a un compromiso ético renovado. Una de las hacia las mujeres, que constituían una parte tan
diferencias más evidentes
vecinos paganos tenía queentre lossus
ver con cristianos y sus
prácticas esencial de las comunidades cristianas. La comu-
nidad neotestamentaria, siguiendo el ejemplo de
sexuales. En una sociedad libertina, entregada de Jesús, había reconocido los ministerios que las mu-
manera desenfrenada a la promiscuidad sexual, jeres ejercían en su interior. Y ahora, en este mo-
los cristianos se distinguían notablemente. Pero vimiento de renovación carismática, florecen de
los montanistas iban aún más lejos. Comenzaron nuevo estos ministerios ejercidos por mujeres. Se-
imponiendo una serie de restricciones al matri- guramente, para estas mujeres rurales, acostum-
monio. Limitaban a sus miembros a un solo ma- bradas al servilismo a que eran sometidas por las
trimonio. Las segundas nupcias después de la estructuras sociales tradicionales, y que las duras
muerte de uno de los miembros de la pareja eran labores agrícolas sólo servirían para hacer más
vistas como una bigamia sucesiva, tan reprobable agudo, esto representaba una gran liberación. En
como un concubinato inmoral. la tradición bíblica los hombres y las mujeres par-
La virginidad se glorificaba como un ideal para ticipaban en igualdad de condiciones como vehí-
los cristianos. Y la abstinencia sexual se considera- culos del Espíritu. Ahora, en un nuevo florecer del
ba superior a las relaciones sexuales, aun dentro Espíritu, los ministerios carismáticos se compartí-
del matrimonio. Tendencias encratistas les lleva- an una vez más en la Iglesia.
ron a la noción de que la vida matrimonial era in- Mientras tanto, la iglesia mayoritaria se mostró
compatible con una experiencia cristiana de di- muy poco interesada en el papel de la mujer en la
mensiones realmente plenas. Es posible que este Iglesia. Poco a poco prevalecieron las fuerzas ecle-
concepto, ajeno a la tradición judeocristiana, haya siásticas de ley y orden, y se establecieron como
entrado en la Iglesia con el ingreso de muchos predominantes las estructuras de la jerarquía
convertidos recientes del paganismo. Conceptos (término que literalmente significa las autoridades
como estos se hallaban entre las religiones de la del templo). Antes de morir, alrededor del año
provincia de Frigia. Sin duda, formaban parte de 179, Maximila se quejaba de ser «perseguida como
una perspectiva pesimista de la historia, que espe- lobo en medio del rebaño. No soy lobo. Soy pala-
raba su desenlace final en breve. El encratismo fue 11
condenado por la Iglesia en Roma hacia fines del bra, espíritu y poder».
siglo segundo.
Tertuliano, en su tratado Exhortación a la casti- 10 Quasten, op. cit., p. 602.
dad, también ensalzó la virginidad y la continencia
sexual. Y para ese fin citó a Priscila, la profetisa
11 W. H. C. Frend: The Rise of Christianity, Filadelfia, For-
tress, 1985, p. 256.
6 El montanismo

Visión escatológica que el movimiento montanista es una repetición


A mediados del siglo II, para las comunidades ampliada de la visión juanina. Los montanistas
atribuladas y perseguidas de Frigia y Asia Menor, tomaron su término para el Espíritu, Paracleto, de
la esperanza de un reino milenial restaurado era Juan. Los temas de la escatología y del milenaris-
muy atractiva. Para Eusebio, el historiador de la mo, del martirio, del conflicto entre Roma y Jeru-
Iglesia, el reino había llegado ya en la nueva era salén, y de la exaltación de la virginidad, todos
«dorada» constantiniana, y no le interesaba otro. son temas prominentes en el libro de Apocalipsis.
Pero los pueblos atribulados suelen vivir y sobre- Y en el montanismo, al igual que en el libro de
vivir en la seguridad de una esperanza. Así había Apocalipsis, notamos una marcada antipatía cris-
sido con las comunidades cristianas de Asia Me- tiana hacia todo el sistema opresivo que Roma re-
nor (situadas precisamente en la misma área geo- presentaba.
gráfica en que surgió el movimiento montanista),
que recibieron la carta profética de Juan, el Apoca- Conclusión
lipsis, hacia finales del siglo I. Y así también era En el fondo, detrás de las ideas y de las prácti-
ahora, unos cincuenta años después, entre las con- cas que nos parecen un tanto extrañas y exagera-
gregaciones de la misma región. das, detrás del milenarismo y la extrema exalta-
Los montanistas vivieron un cristianismo po- ción del celibato, podemos apreciar la presencia de
pular extremadamente riguroso con un gran entu- un pueblo oprimido y perseguido que se resiste a
siasmo apocalíptico. Reconocieron en la ciudad de someterse al diálogo con las autoridades bajo las
condiciones dictadas por ellas.
Roma, al igual
ra, el reino quetinieblas
de las en la estructura
en lucha imperial ente-
mortal contra El montanismo puede ser comprendido como
el reino de la luz, exactamente como los cristianos una respuesta de parte de las clases pobres y rura-
que leyeron primeramente el Apocalipsis de Juan. les, no sólo las de Asia, sino esparcidas a través de
Montano, al igual que Juan, el profeta apocalíp- todo el imperio, a los poderes imperiales, pero
tico, llamaba a la Iglesia al arrepentimiento ante la más directamente a los obispos de las iglesias ur-
inminente llegada del reino de Dios. Se trataba de banas en su disposición creciente a hacer las paces
una renovación de la esperanza escatológica, al con el imperio. El choque del montanismo es co-
igual que de la autoridad carismática y de una se- ntra una iglesia en que la autoridad está llegando
riedad ética. Aunque Eusebio tildaba de herético a institucionalizarse en el canon, en el credo, y, so-
al movimiento por su milenarismo, esta visión es- bre todo, en un episcopado monárquico.
taba bastante extendida en la Iglesia primitiva. En Desgraciadamente, la iglesia mayoritaria ha si-
su Diálogo con Trifón, escrito en Roma alrededor do la que más ha sufrido las consecuencias de este
del año 150, Justino Mártir confiesa su esperanza desenlace. En lugar de dedicar sus energías al
de «que ha de reconstruirse la ciudad de Jerusalén cumplimiento de su misión como testigo del reino
y … que allí ha de reunirse … el pueblo (cristiano) de Dios en medio de los reinos de este mundo, la
y alegrarse con Cristo, con los patriarcas y profetas Iglesia concentró sus esfuerzos en el combate de
y los santos. … Yo y otros muchos sentimos de es- estos grupos disidentes en su seno. Las primeras
ta manera, de suerte que sabemos absolutamente reuniones de los obispos en los grandes sínodos
que así ha de suceder; pero también te he indicado de la Iglesia fueron organizadas precisamente pa-
que hay muchos cristianos … que no admiten es- ra combatir al montanismo y contrarrestar su in-
tas ideas. … Yo, por mi parte, y … otros cristianos fluencia entre las clases pobres y oprimidas.
de recto sentir en todo, no sólo admitimos la futu-
El movimiento montanista tuvo sus simpati-
ra resurrección de la carne, sino también mil años
zantes en todo el imperio, en el occidente al igual
en Jerusalén, reconstruida, hermoseada y dilatada
que en el oriente. Ireneo, el obispo de la Iglesia en
como lo prometen Ezequiel, Isaías y otros profe-
tas». (Diálogo con Trifón, 80).12 Lyon
Romaen el sur deque
rogándole Francia, le escribió
«no apagara al obispo por
al Espíritu» de
Los temas juaninos que reaparecen en el mon- medio de acciones severas iniciadas para su repre-
tanismo son realmente notables. Se ha sugerido sión.
Tertuliano, que se encontraba entre los obispos
12 Padres apologetas griegos, pp. 445-447. y la iglesia de los montanistas, optó por estos, con-
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vencido de que ellos representaban la Iglesia ver-


dadera. Él insistía en que el Paracleto vino a la
Iglesia para establecer una nueva calidad de vida,
más bien que una nueva doctrina. Él mismo lla-
maba a los montanistas «hombres del Espíritu».
Rechazados por la iglesia mayoritaria, los mon-
tanistas se organizaron en iglesias. En lugar de in-
cluir el título de «obispo» entre sus ministerios,
reconocieron a patriarcas y a compañeros (koino-
nos) del Señor. Este último título informal de
honor era utilizado entre los cristianos en Asia
Menor, especialmente para confesores y mártires,
tales como Policarpo, entre otros.13
En las ciudades del imperio la iglesia mayorita-
ria se impuso gradualmente. Sin embargo, algunos
vestigios del movimiento montanista perduraron
hasta el siglo V, especialmente en las áreas rurales.
No obstante, aunque el movimiento montanista
finalmente desapareció, otros movimientos radica-
les surgieron,
tu de unayycon
renovación otraagendas
vez, conreformistas
el mismo espíri-
simi-
lares: el novacianismo, el monasticismo, el dona-
tismo, los valdenses, los anabaptistas y muchos
más.

13 Padres apostólicos, p. 676.


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Capítulo 5
El monasticismo
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«El Padre Antonio confesaba su profunda Cuando el anciano se enteró de lo que había
inquietud al meditar sobre los misterios de los hecho, dijo: “Si tu quieres ser monje, vete a la
juicios de Dios, y oraba así: “Señor, ¿por qué es aldea cercana y cómprate un trozo de carne, y
que algunos mueren jóvenes, mientras que colgándola alrededor de tu cuerpo desnudo,
otros llegan a la vejez sufriendo de enfermeda- vuélvete”. Y cuando el hermano lo hizo, los pe-
des? ¿Por qué es que algunos son pobres y rros y las aves de rapiña le atacaron causándole
otros son ricos? ¿Por qué es que los ricos injus- grandes heridas en su cuerpo. Luego, volvió al
tos muelen los rostros de los pobres justos?”»1 anciano, que le preguntó si había hecho lo que
«Alguien le preguntó al Padre Antonio: se le había mandado. Él le enseñó a San Anto-
“¿Qué regla guardaré para agradar a Dios?” El nio sus heridas. Entonces San Antonio le dijo:
anciano respondió: “Guarda mis instrucciones, “Las personas que renuncian al mundo, guar-
que son éstas: Dondequiera que vayas, ten pre- dando para sí su dinero, son atacados y gra-
vemente heridos por los demonios”.»4
sente
lo queahagas,
Dios enhazlo
el ojodedeacuerdo
tu mente.
conNo
lasimporta
Sagra- «Aunque era ricamente dotado de dones ca-
das Escrituras. Y dondequiera que estés, no te rismáticos, Pacomio no le daba demasiada im-
apresures a marcharte. Si guardas estas tres re- portancia a estas experiencias extraordinarias.
glas, estarás seguro”. Padre Pamba le preguntó Cuando un monje le contó de una visión que
al Padre Antonio: “¿Qué haré yo?” El anciano había tenido, Pacomio le respondió: “La visión
respondió: “No confíes en tu propia justicia. más hermosa es la de un hombre piadoso, y la
No sigas haciendo penitencia por lo hecho en el mejor revelación es ésta, cuando percibes al
pasado. Y que tengas siempre bajo control tu Dios invisible en ese hombre visible”.»5
lengua y tu estómago”.»2 «Pacomio procedió a reunir alrededor de él
«Padre Antonio dijo: “Los peces mueren “aquellos hombres que, después de su conver-
cuando están mucho tiempo fuera del agua. sión, deseaban llegar a Dios por medio de él.
Así también los monjes, que se tardan mucho Luego de probarlos, les revistió con un hábito
fuera de sus celdas, o juntos con los hombres de monje. Les prohibió preocuparse por las co-
del mundo, perderán su deseo por la soledad. sas del mundo y, en cambio, les condujo paso a
Como el pez sólo puede vivir en el mar, así paso por el camino del ascetismo. Y por encima
también nosotros tenemos que volver apresu- de todo, les amonestó a renunciar al mundo, a
rados a nuestras celdas. Pues, tardándonos sus familias, y aun, de acuerdo con el evange-
afuera, corremos el peligro de perder nuestra lio, a sí mismos, a fin de poder tomar su cruz y
fortaleza interior”.»3 seguir al Salvador”.»6
«Un hermano, al renunciar al mundo y en- «Se encontraba orando a solas en el desierto
tregar sus bienes a los pobres, guardó algo para de Tabena cuando escuchó una voz que le lla-
su propio uso. Y él se acercó al Padre Antonio.

4 Ibíd., p. 77.
1 Tomada
Chadwick,de trad.:
«The Sayings of the Fathers», en Owen
Western Asceticism, Filadelfia, West-
5 Tomada de «Leben des Heiligen Pachomius», citada en
Walter Nigg: Warriors of God. The Creat Religious Orders
minster, 1958, p. 156. and Their Founders, Londres, Secker and Warburg,
2 Ibíd., p. 37. 1959, p. 53.
3 Ibíd., p. 40. 6 Ibíd., p. 59.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 El monasticismo

maba por su nombre, y una luz radiante y so- Sin embargo, fue en Egipto donde las conse-
brenatural inundó su alma. Entonces una figu- cuencias de estas persecuciones produjeron los re-
ra angélica le habló: “Quédate aquí, Pacomio, y sultados más inesperados. Las persecuciones, por
establece un monasterio, porque muchos ven- un lado, y los apremios económicos, por el otro,
drán a ti que querrán salvarse. Guíalos de forzaron a muchos a abandonar las principales
acuerdo con la regla que yo te daré”.»7 ciudades y las aldeas situadas a la orilla del Nilo
en el bajo Egipto, y a marcharse hacia el desierto
Introducción al movimiento monástico en busca de nuevas posibilidades de supervi-
egipcio vencia. A los cristianos que huían de la persecu-
Para poder comprender el movimiento monás- ción en los centros de población egipcia se unieron
tico primitivo es necesario tomar nota del contexto los campesinos humildes de la zona, quienes, en
socioeconómico y político en que surgió el mona- ocasiones al borde de la desesperación, tuvieron
cato en Egipto, a fines del siglo III y comienzos del que desplazarse buscando cómo sobrevivir. De
siglo IV. El testimonio evangelizador de las comu- modo que a partir del año 250 en adelante, descu-
nidades apostólicas y postapostólicas había con- brimos una creciente presencia de cristianos mar-
ducido al crecimiento de la Iglesia, especialmente ginados en las zonas desérticas egipcias.
en los principales centros urbanos del imperio ro-
mano. El movimiento cristiano de los primeros Antonio y el monacato anacoreta
cien años se encontraba limitado principalmente a Nuestra principal fuente para conocer la vida y
las ciudades. Pero a partir de las grandes persecu- la obra de Antonio se encuentra en los escritos de
ciones, del siglo II en adelante, empezamos a notar Atanasio (296-373), obispo de Alejandría. Aunque
excepciones. Como ya hemos mencionado, el mo- polémico en sus actitudes y acciones, Atanasio fue
vimiento montanista surgió en una zona esen- todo un personaje en la Iglesia de su época. Era un
cialmente rural con su centro en Frigia, una pro- ferviente defensor de la ortodoxia doctrinal contra
vincia de Asia Menor, tras una severa persecución las opiniones de los disidentes de su tiempo, como
imperial a que fueron sometidos los cristianos. Arrio y Melito. Pero antes de ceder a las presiones
En el año 250, el emperador romano, Decio, imperiales en el este, estuvo dispuesto a huir y a
lanzó la primera persecución sistemática, y de al- vivir en el exilio. A pesar de sus muchos contactos
cance universal, comenzando con la ejecución, en en los círculos oficiales, compuestos por los empe-
enero de 250, de Fabián, obispo de Roma. A me- radores y obispos de la cristiandad constantiniana,
diados de ese año se decretó que todos los ciuda- siguió siendo amigo y defensor de los monjes, An-
danos debían probar, mediante una certificación tonio, Pacomio y Serapión. Gracias a sus esfuer-

oficial,
miles deelmártires.
haber sacrificado al emperador.
Pero algunos Hubo
de los cristianos zos, el monacato
de todo el imperioegipcio llegó
romano. a conocerse
Atanasio fue elaautor
través
claudicaron, unos cedieron a las presiones, y otros de una biografía de Antonio, La vida de Antonio,
se salvaron mediante sobornos, u otros medios. probablemente escrita poco después de la muerte
Esta experiencia condujo a una crisis en la Iglesia de éste en el año 356.8
sobre la cuestión de cómo tratar a los lapsos peni- Antonio (251-356) nació en el seno de una fami-
tentes. Esta crisis, como veremos más adelante, lia cristiana en el bajo Egipto. Sus padres, aparen-
contribuyó al surgimiento del movimiento dona- temente pequeños agricultores, gozaban de una
tista, con serias consecuencias que afectaron la relativa independencia económica. Tras la muerte
unidad de la Iglesia norteafricana. Otra ola de per- de sus padres, Antonio, que para entonces tenía
secución, bajo Valeriano, se dio unos siete años unos 18 a 20 años, asumió las responsabilidades
más tarde. de la casa y del cuidado de una hermana menor.
Entre las víctimas estaban Sixto, obispo de Ro- Pocos meses después, camino a la casa en que
ma, y el pastor y teólogo de la Iglesia norteafrica- se reunía la comunidad cristiana, se puso a pensar
na, Cipriano de Cartago.

8 En adelante las referencias a esta obra serán tomadas


de Robert C. Gregg, trad.: Athanatius, the Life of Antony
7 Ibíd., p. 53. and the Letter to Marcellinus, Nueva York, Paulist, 1980.
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en los apóstoles que habían abandonado todo para posterior ha sido su lucha contra los demonios.
seguir a Jesús, y en los Hechos de los Apóstoles, Durante siglos, ha sido un tema predilecto en el
cuando los creyentes vendían sus propiedades y arte cristiano de Occidente. Una visita al Museo
traían el precio de lo vendido a los apóstoles para del Prado, en Madrid, convencerá a cualquiera.
ser distribuido entre los necesitados. Una vez en el También ha sido el aspecto más destacado por al-
local de la iglesia, y pensando en estas cosas, se gunas corrientes de espiritualidad en la tradición
puso a prestar atención a la lectura del Evangelio cristiana occidental. La lucha titánica de Antonio
y oyó al Señor diciendo al hombre rico, «si quieres con los poderes de las tinieblas se describe con un
ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo a realismo aterrador. «Los demonios, irrumpiendo
los pobres, y tendrás tesoro en el cielo». por las cuatro paredes … fueron transformados en
Al salir de la casa del Señor, Antonio entregó las formas de bestias y reptiles. El lugar se llenó de
su herencia (837 700 m2 de tierra, hermosa y fértil) apariencias de leones, osos, leopardos, toros, ser-
para que no le fuera más carga para él, ni para su pientes, víboras, escorpiones y lobos. … El león
hermana. Después, vendió las demás posesiones y rugió, el toro amenazó con cornearlo, … los soni-
dio el dinero a los pobres, conservando algunas dos de todos eran horribles. … En esta circunstan-
cosas para su hermana. cia el Señor no abandonó a Antonio en sus luchas,
sino que le ofreció su socorro.»10
Luego, encontrándose una vez más en la casa
del Señor, oyó en el Evangelio la voz del Señor Las únicas armas que Antonio tenía para lu-
que le decía, «No te afanes por el día de mañana». char eran la oración y su vida asceta. «No hay que
temer sus apariciones, porque no son nada y rápi-
No pudo resistir
los pobres. Colocómás.
a suEntregó
hermana lo bajo
que le
la quedaba
custodia a damente desaparecen —sobre todo si uno se arma
de unas vírgenes respetadas y dignas de confianza con la fe y el signo de la cruz.»11 Antonio com-
en un convento cercano. Y él, liberado de los cui- prendió, como pocos, las dimensiones demoníacas
dados de la casa, dedicó su vida a las disciplinas de los males personales y sociales. Sin duda, fue
espirituales. esta comprensión creciente y profunda la que le
llevó a ser anacoreta. En lo más interior de su ser
En una aldea cercana Antonio encontró a un luchó contra los demonios que le atacaban perso-
ermitaño entregado a una vida de soledad y se nalmente y, por la gracia de Dios, prevaleció. Des-
puso a emularlo. En un predio que quedaba entre de su lugar de retiro en el desierto inhóspito egip-
las tierras cultivadas de la aldea y los terrenos in- cio, luchó contra los mismos demonios, presentes
hóspitos del desierto, Antonio dedicó los próxi- en las instituciones egipcias injustas y responsa-
mos quince años a la vida de un solitario. Oraba bles de los males sociales y económicos que azota-
continuamente, prestaba tanta atención a la lectura
de la Biblia que paulatinamente llegó a memori- ban al pueblo.
creando Prevaleciósalvífica
una comunidad tambiénalternativa
contra ellos,
a las
zarla de tal manera que ya no fueron necesarios estructuras demoníacas de su tiempo.
los libros, trabajaba con sus manos a fin de soste-
nerse y tener algo que compartir con los necesita- En su biografía, Atanasio destaca las motiva-
dos.9 ciones espirituales que llevaron a Antonio a tomar
las decisiones que determinarían el extraordinario
Finalmente, Antonio abandonó incluso esa vi- rumbo de su vida posterior. Atanasio nos hace
vienda pobre en las afueras de su aldea, y a sus pensar que Antonio tomó todas sus decisiones, o
hermanos ermitaños, y se marchó a una montaña rumbo a la casa del Señor, o cuando estaba reuni-
situada en el desierto al este del Nilo. Allí, cerca do con los hermanos de la congregación. Si duda,
de Pispir en una antigua fortificación abandonada, fue motivado por consideraciones religiosas. Sin
se dedicó a la vida solitaria de anacoreta hasta la embargo, también había motivos socioeconómicos.
gran persecución del año 303, bajo el emperador
En sus reflexiones, Antonio se preguntaba:
Diocleciano. «¿por qué es que los ricos injustos muelen los ros-
Sin duda, la parte de la experiencia de Antonio tros de los pobres justos?» Él mismo, por la razón
que ha recibido más atención en la cristiandad
10 Ibíd. , pp. 38-39.
9 Ibid., pp. 30-32. 11 Ibíd., p. 48.
4 El monasticismo

que fuera, había sido un fracaso en su vida secular nes sociales del movimiento anacoreta cristiano
anterior y llegó a cuestionar los valores de la so- hallan sus raíces en Juan el Bautista y en Jesús.
ciedad secular de su tiempo. Sin embargo, la gente Resulta interesante la relación entre los empe-
lo buscaba, a su vivienda solitaria en el desierto radores, Constantino y los hijos que le sucedieron
llegaron otros ascetas como él hasta formar una en el trono imperial, Constante y Constancio, y los
gran población de hombres que, entre otras cosas, monjes del desierto egipcio. La importancia socio
venían huyendo de los cobradores de impuestos. política de lo que ocurría en el desierto no pasó
«Sus celdas en las montañas eran como tiendas inadvertida en el imperio. Y aunque parezca ex-
llenas de coros divinos personas cantando, estu- traño para nosotros, los emperadores solían escri-
diando, ayunando, orando, alegrándose en la es- birle a Antonio, «como si fuera un padre para
peranza de bienes futuros, colaborando en la dis- ellos, esperando recibir de él respuesta. Sin em-
tribución de bienes a los necesitados, viviendo en bargo, no les hizo mucho caso, ni tampoco se en-
amor y armonía mutuos. Era como si uno vislum- tusiasmó por las cartas. … Llamando a los monjes
brara una tierra única —tierra de devoción y de les dijo, “No penséis que sea una maravilla que un
justicia—o Porque, ni los opresores, ni las víctimas emperador nos escriba porque él también es mero
de sus injusticias se encontraban allí, ni tampoco hombre. Maravilláos, más bien, de que Dios nos
se oía las amenazas de los cobradores de impues- haya dado su ley y nos haya hablado por medio
tos.»12 de su propio Hijo”».14
La relación entre estos anacoretas (literalmente, Antonio hubiera preferido no recibir cartas de
los retirados)
cobradores deen el desierto,
impuestos enyeste
la ausencia
contexto,deeslos
evi- los emperadores
cia de pero, finalmente,
otros, respondió. «Les ofreciópor la insisten-
consejo sobre
dente. La palabra que los cobradores de impuestos las cosas que tenían que ver con su salvación, es
en el antiguo Egipto usaron para referirse al gran decir, no aferrarse a su posición actual de autori-
problema de la evasión de impuestos era anacore- dad, como si ésta fuera importante, sino vivir a la
san, es decir, los que se han marchado del valle del luz del juicio venidero y reconocer que sólo Jesús
Nilo, retirándose al desierto. Bajo los Tolomeos es Señor verdadero y eterno. Les intimó a ser
este «retirarse» había sido una acción colectiva lle- compasivos, justos y atentos a los pobres.»15
vada a cabo para protestar por las condiciones in- Aunque Antonio no llegó a expresar abierta-
justas y opresivas impuestas por el gobierno. En el mente su antipatía hacia la autoridad imperial, tal
período romano este «retirarse» generalmente im- como sería el caso entre los donatistas norteafrica-
plicaba la marcha de individuos al desierto protes- nos, su actitud reflejaba un radicalismo neotesta-
tando por el yugo de las cargas físicas y económi- mentario que Atanasio, su obispo y biógrafo, al
cas impuestas por las autoridades opresoras. 13 parecer nunca pudo apreciar plenamente.
Posteriormente, el término anacoreta llegó a Antonio, desde su lugar en el desierto, «amo-
aplicarse exclusivamente a esas personas que, por nestaba a los crueles. … Y otros se olvidaron de
razones religiosas, se habían «retirado» a vivir en sus pleitos, llegando a dar su bendición a los que
cuevas o celdas inhóspitas en el desierto. Pero en se habían retirado del mundo secular. Prestó su
el monacato egipcio, no eran meras consideracio- apoyo a las víctimas de las injusticias con tanta so-
nes religiosas las que condujeron al notable desa- lidaridad que parecía que él, y no los otros, había
rrollo del movimiento anacoreta. Posteriormente, sido la persona victimizada. Era tan dedicado al
en el movimiento cenobita, los individuos que servicio de todos que muchos de los militares y
huían de la opresión se dedicaron, bajo Pacomio, a muchos de los ricos dejaron a un lado sus cargas,
formar nuevas comunidades monásticas alternati- haciéndose ellos también monjes en el desierto». 16
vas en el desierto. En ambos casos, se trataba de
una alternativa radicalmente diferente de la que
imperaba en la sociedad secular. Estas dimensio-

14 Ibíd., p. 89.
12 Ibíd., p. 64. 15 Ibíd. , p. 90.
13 Ibid., n. 95, pp. 138-139. 16 Ibíd. , p. 94.
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Pacomio y el movimiento cenobita los pobres. Pacomio continuó con ese modo de vi-
Pacomio (286-346) nació en una familia pagana da por unos cuantos años.
en las cercanías de Esneh en el alto Egipto. Sus Pero en el fondo no se encontraba a gusto. Lle-
padres eran campesinos pobres y en su niñez Pa- gó a entender que la realización espiritual de los
comio careció de una educación formal. Su lengua seres humanos se da mejor en el contexto de rela-
materna era la copta. Sus raíces sociales se encuen- ciones comunitarias. De modo que, en la tercera
tran en las capas rurales y marginadas de la socie- década del siglo IV, se dedicó a formar una comu-
dad egipcia. nidad de vida asceta.
Cuando Pacomio tenía unos veinte años, Cons- Respondiendo a esa visión angélica que le de-
tantino, que se encontraba en una lucha a muerte cía, «Quédate aquí, Pacomio, y establece un mo-
con otros pretendientes al trono imperial, ordenó nasterio, porque muchos vendrán a ti, que querrán
una movilización militar. Y este joven pagano del salvarse. Guíalos de acuerdo con la regla que yo te
alto Egipto se encontraba, junto con otros jóvenes daré»18, se puso a formar una comunidad de las
que eran cristianos, entre los conscriptos con ór- multitudes que acudían a él en el desierto en Ta-
denes de presentarse para el servicio militar. Por bena. La forma que tomó el ascetismo pacomiano
alguna razón, no muy clara, todo el grupo fue en- llegó a llamarse cenobita, o comunitaria. El térmi-
carcelado en Tebas, donde los miembros de la co- no realmente viene de dos palabras griegas, koinos
munidad cristiana local les sirvieron atentamente, (común) y bios (vida). Esta dimensión social repre-
proveyendo para todas sus necesidades. Aparen- senta la mayor diferencia entre la vida eremítica
temente,
normal queparaloslacristianos
Iglesia resultaba
reclutascompletamente
fueran encarce- de Antonio y la práctica cenobita de Pacomio.
En Egipto, a principios del siglo IV, había una
lados, y les sirvió gustosamente con amor cris-
clase campesina de pequeños agricultores. Sin
tiano. Después, cuando el grupo todavía estaba
embargo, la creciente carga impositiva, además de
encarcelado en Antinoae, Constantino prevaleció
la extorsión y la violencia de los militares obliga-
sobre sus adversarios y proclamó el edicto impe-
ron a muchos a abandonar sus propiedades y sus
rial que dejaba en libertad a todos los reclutas.
comunidades y a buscar la protección de algún pa-
Los historiadores de la iglesia establecida sue- trón poderoso. Pero en el proceso corrían el riesgo
len señalar, en forma destacada, el supuesto servi- de perder su independencia y de caer en la servi-
cio militar de Pacomio. Y algunos —para explicar dumbre. Estas condiciones condujeron a que mu-
el srcen de su fuerte sentido de disciplina, que ha chos huyeran al desierto buscando liberarse de es-
quedado reflejado en la organización regimentada tas cargas. Tan grande fue el éxodo que las empre-
del monacato cenobita— han sugerido que era hijo sas estatales se quejaron de la fuga de su mano de
de una familia militar romana, y que él mismo obra barata. De modo que, el movimiento asceta
había sido soldado. En realidad, no pasó de ser egipcio, tanto en su forma anacoreta como en la
campesino y simple recluta, conscripto contra su forma cenobita, ofrecía una verdadera alternativa
propia voluntad, y pronto desertó.17 a las condiciones adversas en que subsistían los
La impresión que toda esta experiencia causó pobres y marginados en la sociedad egipcia.
en Pacomio fue tremenda. Una vez liberado de la La vida en estas comunidades era reglamenta-
conscripción, Pacomio pidió el bautismo y, de allí da y austera. La disciplina común consistía no sólo
en adelante, se dedicó a la vida asceta. Al princi- en ejercicios penitenciales, sino en oración y traba-
pio se dedicó a la vida solitaria de ermitaño. Pasó jos manuales. De acuerdo con la descripción de
a ser discípulo de un anacoreta anciano, llamado Jerónimo, los hermanos dedicados a un oficio co-
Palemón. Los dos ermitaños solitarios pasaron el mún vivían juntos bajo un mismo techo, dirigidos
tiempo en la oración y en los trabajos manuales. por un superior. Trataban de evitar los excesos en
Vendían lo que producían a fin de compartir con los
día.ayunos. Se limitaban
Una regla a una
de disciplina sola comida
espiritual por la
prescribía
oración doce veces durante el día y otras doce ve-
ces durante la noche. La eucaristía se celebraba
17 Jean-Michel Hornus: It Is Not Lawful for Me to Fight.
Early Christian Attitudes toward War, Violence and the
State, Scottdale, PA, Herald, 1980, (ed. rev.), p. 142. 18 Citada en Walter Nigg, op. cit., p. 53.
6 El monasticismo

dos veces por semana, administrada por el clero. Conclusión


Las comunidades se formaban principalmente de El legado del movimiento monástico egipcio ha
laicos. Pacomio mismo resistió tenazmente las pre- sido realmente notable para el cristianismo occi-
siones, aun de Atanasio, para recibir la ordenación dental. Desde que San Benito (ca. 480-ca. 550), el
clerical. No obstante, hacia el final de su vida, pa- ermitaño italiano, formó una comunidad monásti-
rece haber cedido a estas presiones. 19 ca con un pequeño grupo de monjes que le seguí-
La disciplina era estricta. Los monjes se vestían an y elaboró una regla para orientar su vida, han
uniformemente de un hábito marrón con capucha, surgido muchas órdenes religiosas en el cristia-
con una túnica sin mangas, un manto de cuero, un nismo occidental. Entre las más importantes están:
cinto alrededor de sus lomos y un bastón. Los su- la orden de Cluny en Francia, fundada en el siglo
periores servían bajo la dirección del padre del X; los cistercienses, quienes surgieron a fines del
monasterio que, a su vez, era responsable a Paco- siglo XI y de cuyo seno surgieron los trapenses
mio mismo, hasta su muerte en 346, y luego a su con nuevo espíritu y programa reformistas en el
sucesor Teodoro. año 1664; los franciscanos, organizados en el año
1209, que produjeron a través de los años una se-
Al igual que el movimiento anacoreta de Anto-
rie de movimientos reformistas, tales como los es-
nio, el movimiento cenobita de Pacomio fue
pirituales, los observantes y los capuchinos, y
enormemente popular. Para el año de su muerte
formaron claustros para mujeres y órdenes tercia-
ya había nueve monasterios con centenares de
rias que han abierto posibilidades a otras personas
monjes y dos casas para monjas. Dos veces al año,
cuya participación, de otro modo, hubiera sido
todas laslacomunidades
celebrar se reunían de
Pascua y el aniversario en Tabena para
su fundación imposible; las comunidades laicas para mujeres
(beguinas) y hombres (begardos) fundadas en el
(el 13 de agosto). En la época de Jerónimo (390),
siglo XII en Holanda; la orden de los dominicos en
alrededor de cincuenta mil monjes solían congre-
el año 1220 y la Compañía de Jesús (jesuitas) en el
garse para celebrar la Pascua. 20
año 1540. En todos estos grupos, y en muchos más
El movimiento monástico probablemente re- que han surgido en el seno del cristianismo occi-
presenta el cambio más importante en la sociedad dental, notamos la fuerte influencia de las tradi-
durante la época inmediatamente posterior a ciones monásticas orientales. La contribución de
Constantino. Los monjes anacoretas y cenobitas los movimientos primitivos —anacoreta y cenobi-
ofrecieron un nuevo acercamiento a la religiosidad ta— del desierto egipcio al cristianismo occidental
acompañado de un nuevo estilo de vida. Los mo- ha sido realmente considerable.
nasterios de Pacomio eran realmente nuevas for-
El monacato ha contribuido a la creación de
mas de comunidad aldeana. A partir.de entonces,
el movimiento cristiano contaría con una base ru- comunidades de cristianos
tilo de vida y los valores quecomprometidos. El es-
han caracterizado a
ral, al igual que urbana, de acción y de hermenéu-
estas comunidades han sido notablemente diferen-
tica. En el mundo bizantino la vida de los cristia-
tes de los del resto de la sociedad en general. Los
nos ya no sería igual. Ahora contarían con sus
muros alrededor de los monasterios han desem-
hombres santos, obrando individualmente o con-
peñado una función simbólica, al igual que prácti-
fraternizando en las grandes colonias que surgie-
ca, pues ha implicado la creación de comunidades
ron del movimiento pacomiano.21 Pero no sería si-
de contraste.22 Su estilo de vida no conformista ha
no hasta unos dos siglos más tarde cuando Benito
sido, en sí mismo, un poderoso mensaje profético
de Nursia llegaría a Roma con su visión monástica
dirigido al resto de la cristiandad.
y su regla para ordenar la vida en el monacato oc-
cidental. Tradicionalmente, el monacato ha derivado sus
valores y su estilo de vida de los Evangelios. Los
así llamados, «consejos evangélicos», o «consejos
de perfección» (pobreza, obediencia y castidad),
19 W. C. H. Frend: The Rise of Christianity, Filadelfia, For-
tress, 1985, p. 577. 22 Gerhard Lohfink: Jesus and Community, Filadelfia, For-
20
tress, 1984, pp. 157ss. [Hay trad. española, Gerhard
Ibídem.
Lohfink: La Iglesia que Jesús quería. Dimensión comunita-
21 Ibid., p. 579. ria de la fe cristiana, Bilbao, Desclée de Brouwer, 19862.]
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han estado desde entonces entre los votos asumi-


dos por los que ingresan en las órdenes monásti-
cas. Sus prácticas económicas, tanto personales
como colectivas, generalmente han sido de orden
comunitario. En todos los grupos monásticos del
Occidente la castidad ha tomado la forma del celi-
bato, con la excepción de las órdenes terciarias.
Obedecer a sus superiores en todo, menos en el
pecado, significa, para ellos, obedecer al Señor.
Con su estilo de vida marcadamente contra la
corriente de la sociedad en general, las comunida-
des monásticas han cumplido la función de ser
minorías proféticas en medio de la cristiandad.
Tradicionalmente han solicitado el reconocimiento
oficial de la Iglesia para justificar su existencia. Al
otorgarlo, la iglesia establecida, por lo menos táci-
tamente, ha reconocido su necesidad de este cuer-
po profético y diferente en su seno.
Por otra parte, al solicitar la aprobación oficial
de la iglesiatácitamente,
occidental establecida,por
el movimiento monástico
lo menos, reconoce dos
niveles de cristianismo, y dos caminos de salva-
ción: el del discipulado obediente, resumido en los
«consejos evangélicos», y el de la «vía sacramen-
tal».
Con todo, la mera existencia de estas minorías
proféticas en medio de la cristiandad ha servido
para denunciar el materialismo y las injusticias
económicas, el libertinaje inmoral y desenfrenado,
y el sexismo, con todos los abusos que lo acompa-
ñan, y una multitud de formas de violencia entre
los seres humanos, incluso contra el ambiente na-
tural. En la medida en que continúe siendo fiel a
sus raíces antiguas, el movimiento monástico se-
guirá siendo «una voz en el desierto», llamando a
los cristianos de la cristiandad al arrepentimiento
y a una salvación más efectiva.
La presencia de esta antigua tradición monásti-
ca que apunta al carácter marginado del pueblo de
Dios, en medio de una cristiandad que ha hecho
las paces con los poderes seculares, ha sido un
elemento de valor incalculable para la Iglesia. Las
voces de los ermitaños, Antonio y Pacomio, lla-
mándonos desde el inhóspito desierto egipcio, nos
invitan
vocacióna hacer memoria
forastera de nuestra
y peregrina, comopermanente
pueblo de
Dios en este mundo.
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Capítulo 6
El donatismo
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Constantino Augusto, a Milcíades, obispo mandado, estando presente.» (Eusebio: Historia


de Roma, y a Marcos. En muchas comunicacio- eclesiástica, X.5,6).1
nes recibidas de Anulinus, el ilustre procónsul «¿Pero qué tenéis que ver con los reyes de
del Africa, Ceciliano, el obispo de Cartago, ha esta tierra? … Un rey persiguió a los hermanos
sido acusado de muchas cosas por sus colegas de los macabeos. Un rey también condenó a los
africanos. Y ya que es una cuestión sumamente tres jóvenes hebreos a las llamas santificadoras,
grave, que en esas provincias de vasta pobla- sin saber lo que hacía, dándose cuenta luego
ción que la Providencia divina me ha confiado, que él mismo luchaba contra Dios. Un rey bus-
la unidad ha comenzado a deteriorar dividién- có la vida del niño Salvador. Un rey le expuso a
dose en dos partidos, y entre otros, los obispos Daniel, como pensaba él, a ser devorado por
están divididos. He resuelto que el mismo Ce- las bestias salvajes. Y el Señor Cristo mismo fue
ciliano, junto con 10 obispos contrarios y 10 muerto por el juez más cruel del rey. … Así vo-
más de su partido, viajen a Roma. Y tu, estando
presente, … podrás ser consultado en relación sotros
tros quetambién
somos no cesáis
justos de asesinarnos
y pobres a noso-
(pobres en los
con la ley sagrada. … Y ya que tengo tanta es- bienes de este mundo, pues por la gracia de
tima para la santa Iglesia católica, yo no deseo Dios nadie es pobre). Y aunque no matáis a los
que tu dejes ningún lugar para el cisma ni para hombres con la mano, no dejáis de asesinarlos
la división.» con las lenguas carniceras.» (Agustín: Las Car-
«Constantino Augusto, a Ceciliano, obispo tas de Petuliano, el donatista, II.93-202).2
de Cartago. Como hemos determinado que en El movimiento donatista fue uno de los fenó-
todas las provincias del África, Numidia y menos más interesantes de la Iglesia primitiva. Pe-
Mauritania, algo debe ser donado a ciertos mi- ro, para nuestro conocimiento del movimiento, te-
nistros de la legítima y más santa religión cató- nemos que depender de los documentos de la
lica, a fin de cubrir sus gastos. Yo he entregado iglesia oficialmente establecida. Incluso, en los ca-
cartas a Ursus, el más ilustre teniente goberna- sos de los testimonios directos de los protagonis-
dor del África,
disposición tresymil
le he instruido
falles a colocar a su
[aproximadamente tas donatistas, tenemos que depender de citas que
aparecen en los escritos de sus adversarios, los po-
$10 000]. … Y como he sabido que algunos lemistas católicos.
hombres, de mentes inestables, desean desviar
a la gente de la santísima Iglesia católica, me-
diante una adulteración perniciosa, deseo que
tu sepas que he dado al procónsul Anulinus y a
Patricio, comandante de la prefectura, las ins-
trucciones siguientes: que, entre todos, presten
atención especial a esta cuestión que no debe 1 Christian Frederick Cruse, trad.: Ecclesiastical History of
ser ni tolerada ni pasada por alto. Por lo tanto, Eusebius Pamphilus, Grand Rapids, MI, Baker Book
si tu observas a estos hombres perseverando en House, 1958, pp. 429-430, 431-432.
esta locura, procederás sin tardar a estas auto- 2 Philip Schaff, ed.: Nicene and Post-Nicene Fathers, vol.
ridades para que tomen acción como yo les he IV, Nueva York, Charles Scribner's Sons, 1903, pp. 577-
579.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 El donatismo

Breve descripción del movimiento do- resistieron todas las amenazas, declarando que
natista3 nadie que mantenía comunión con los traditores
El donatismo fue un movimiento popular ex- participaría de la dicha del paraíso.
plosivo que se extendió rápidamente por el norte Estos confesores sencillamente seguían la tra-
del continente africano. Para el año 392 San Jeró- dición de los grandes cristianos africanos, Cipria-
nimo escribió que «la religión de Donato ha gana- no y Tertuliano, que pensaban que el poder para
do a prácticamente todo el África».4 Durante la úl- atar y desatar residía en la comunidad cristiana.
tima mitad del siglo cuarto, ni siquiera los empe- Pero esta declaración representaba un desafío a la
radores romanos pudieron prevalecer contra ellos. jerarquía eclesiástica, pues muchos clérigos habían
En el norte de África, durante este período, el cato- vacilado bajo la persecución, entregando las Escri-
licismo romano fue reducido al papel de una mi- turas a las autoridades imperiales.
noría disidente.
El donatismo era un movimiento popular. Se
Los comienzos del cisma donatista se hallan en formó en Cartago de un amplio sector de disiden-
las persecuciones imperiales bajo Diocleciano en tes contra la consagración de Ceciliano y de un
los años 304-305. En los procesos contra las auto- grupo muy grande representado por los pastores
ridades de las iglesias, algunos líderes cedieron de las congregaciones rurales esparcidas por la
bajo las intensas presiones y amenazas de sus per- provincia de Numidia. Los factores que dieron co-
seguidores imperiales, entregando las copias de hesión y solidaridad al movimiento fueron la me-
las Escrituras que las congregaciones les habían moria viva del testimonio reciente de los mártires
confiado
cristianospara
en elsu custodia.
norte Pero condenaron
del África muchos de los
estas ytida
confesores africanos
a la teología y una adhesión comprome-
de Cipriano.
acciones cobardes de los traditores, o traidores,
Líderes capaces y cultos, de srcen urbano, ta-
como se llamaban.
les como el adversario de Agustín, Macrobio;
En el año 311, tras la muerte del obispo Mensu- Parmesiano, el cartaginés culto que presidió el
rio de Cartago, el archidiácono Ceciliano fue con- movimiento durante treinta años; y Donato mis-
sagrado obispo de Cartago y primado de la Iglesia mo, todos ellos mostraron una afinidad extraordi-
en el norte del África. Esta súbita acción suscitó naria con sus hermanos rurales, sencillos, rústicos,
una división en la Iglesia. Ceciliano era un opor- y un tanto fanáticos, en la expresión de su fe. En el
tunista, su política estaba decididamente en favor movimiento donatista estas diferencias sociales
del imperio, tenía una espiritualidad mediocre y fueron superadas e importaron menos que la con-
era intransigente en sus tratos. Fue acusado de fraternidad en la comunidad de la fe.
parcialidad en sus tratos con las víctimas de la
persecución y, al parecer, carecía de la plena con- queTambién hubo factores
contribuyeron al cisma.políticos
Desde susy económicos
comienzos,
fianza de la Iglesia. Pese a las sospechas popula-
la Iglesia norteafricana había sido fuertemente
res, aun cuando Ceciliano mismo no había sido
romanizada. El latín siguió siendo la lengua oficial
traditor en las persecuciones, aparentemente uno
de la Iglesia. De hecho, durante los siete siglos que
de los obispos participantes en el acto de su con-
duró la Iglesia cristiana en el norte del África, la
sagración episcopal sí lo era.
Biblia nunca llegó a traducirse a ninguna de las
Tenemos un ejemplo de la actitud popular en lenguas autóctonas de esa región. En la Iglesia,
el África hacia los cristianos, y sobre todo hacia los también se reflejaba una mentalidad expansionista
líderes eclesiásticos que claudicaron bajo la perse- e imperial, pues el obispo de Roma era considera-
cución, en la reacción del grupo de fieles que fue do árbitro en cuestiones eclesiásticas norteafrica-
descubierto por las autoridades imperiales en una nas. Los disidentes no pudieron menos que ver las
zona rural en el interior de Numidia y llevado a implicaciones imperialistas de esta política y se
Cartago para ser procesado. Encarcelados, ellos referían despectivamente
África como «ultramarina».a laY Iglesia católica
acusaban a susen el
obispos, no sin razón, de ser «agentes del impe-
3 Para esta sección dependemos principalmente de la
obra del profesor W. H. C. Frend: The Rise of Christiani- rio».
ty, Filadelfia, Fortress, 1985, pp. 653-683. Los pueblos indígenas, radicados lejos de Car-
4 Ibid., p. 653. tago en las provincias rurales, tales como Numi-
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dia, tendían a ser pobres, en contraste con la elite tir». Según la opinión popular, poseía el poder pa-
católica cartaginense de orientación colonialista y ra obrar milagros. Aun Agustín, su decidido ad-
con fuertes lazos socioeconómicos con Roma. Para versario, le llamó «una piedra preciosa» precisa-
los pueblos berebere del altiplano numidiano, el mente por sus extraordinarios escritos que, des-
donatismo representaba una expresión de espe- graciadamente, fueron totalmente destruidos.5
ranza en medio de sus luchas por sobrevivir y sus Donato continuó como el líder principal del mo-
profundos reclamos frente a las injusticias in- vimiento cismático hasta el año 350. Mientras tan-
herentes en el orden socioeconómico imperante. to, la Iglesia leal a Roma fue reducida al papel de
Tales tensiones influyeron en las relaciones ecle- una sombra al lado del movimiento donatista.
siales. Esta combinación de las clases bajas nortea- Hubo deficiencias en el movimiento donatista
fricanas y el liderazgo del episcopado numidiano que, tras el largo período de su ascendencia abso-
contribuyó fundamentalmente al surgimiento del luta sobre la parte de la iglesia aliada con Roma, se
donatismo en el África. hicieron más evidentes. Mediante sus «éxitos», el
Constantino, interesado en la unidad política donatismo había llegado a ser, de facto, una iglesia
del imperio, citó a las partes en el conflicto africa- establecida. Algunas de sus declaraciones reflejan
no a una audiencia imperial en Roma ante la pre- una arrogancia espiritual. Según ellos, no era con-
sencia del obispo romano. Pero al final, Constanti- veniente que «los hijos de los mártires se reúnan
no terminó arbitrariamente decretando la inocen- juntos con la cría de los traidores».6 La Iglesia do-
cia de Ceciliano. En el norte del África sólo hubo natista gozaba de una amplia popularidad en Á-
una resistencia, aun más decidida, ante esta deci- frica, y muchas personas que carecían de esa ar-
sión imperial. Como consecuencia de su insatis- diente convicción, que había inspirado al movi-
facción con la marcha de la Iglesia, los cristianos miento en un principio, llegaron a hacerse miem-
más serios y comprometidos eligieron su propio bros. De modo que los adversarios de los donatis-
obispo, Mayorino, que fue consagrado por los tas a fines del siglo IV y a principios del siglo V,
obispos de Numidia. De esta forma, el cisma llegó como Agustín de Hipona y el emperador Teodo-
a ser una realidad concreta. sio, se encontraron luchando contra un movimien-
En el año 317, Constantino ordenó la confisca- to que ya estaba en decadencia.
ción de las propiedades donatistas y el exilio para Durante las últimas décadas del siglo cuarto y
sus autoridades eclesiásticas. También fue en va- las primeras del quinto, las relaciones entre los dos
no. Los intentos de parte de Constantino de impo- grupos se caracterizaron por la polémica. En estos
ner una solución a la crisis africana sencillamente debates Agustín fue el principal vocero de la Igle-
sirvieron para confirmar la convicción de la mayo- sia católica. Finalmente, en el año 405 el imperio
ría de los cristianos africanos sobre la enemistad intervino de nuevo contra los donatistas. En una
fundamental que caracterizaba las relaciones entre audiencia celebrada en Cartago, se emitió un edic-
la Iglesia y el poder civil. to imperial que proscribía el movimiento donatis-
Finalmente, en el año 321, Constantino —a re- ta. Sin embargo, en forma oficialmente marginada
gañadientes— reconoció el movimiento donatista e internamente debilitada, el movimiento donatis-
al punto que estuvo dispuesto, por lo menos, a to- ta perduró aun hasta principios del siglo VIII,
lerarlo. Mientras tanto, el grupo cismático, tras la cuando lo que quedaba del cristianismo en el nor-
muerte de Mayorino, había consagrado a Donato te del África fue arrasado por las fuerzas musul-
como su nuevo obispo. manas del este y el Islam comenzó su largo domi-
nio sobre el espíritu norteafricano. Entre los rasgos
Donato era un líder con cualidades realmente principales que caracterizaban el movimiento do-
extraordinarias. Era un orador elocuente. Sus ad- natista destacamos los siguientes.
versarios lo acusaban de arrogancia. Era un hom-
bre inteligente,
co en culto,
su capacidad y tremendamente
para carismáti-
inspirar la confianza y la
lealtad de sus seguidores. Sus adeptos no tardaron 5 Walter Nigg: The Heretics, Nueva York, Alfred A.
en llamarle «Donato el grande», cosa no muy co- Knopf, 1962, pp. 112-113. Citado en Nigg, op. cit., p.
mún entre autoridades eclesiásticas. Era «el orgu- 113.
llo de Cartago y hombre con la gloria de un már- 6 Citado en Nigg, op. cit., p. 113.
4 El donatismo

La Iglesia: una comunidad del Espíritu natista. En contraste con los cristianos leales a Ce-
La doctrina del Espíritu era primordial para el ciliano, su visión de la Iglesia era notablemente
movimiento donatista, tanto como lo había sido en autóctona. Los donatistas defendían su separación
la Iglesia del tiempo de Tertuliano. Los donatistas de Ceciliano y sus seguidores. El obispo donatista,
concebían la Iglesia como la comunidad de los es- Petiliano, decía, «En el Salmo 1 David distingue
cogidos de Dios en la tierra, viviendo en la plena entre los bienaventurados y los inicuos. No for-
expectativa de recibir una convocación divina a su mando dos partidos, sino excluyendo a los inicuos
destino predilecto. Emplearon las mismas imáge- de la santidad. Bienaventurado el hombre que no
nes para la Iglesia que sus antecesores africanos, anda en el consejo de los malos, ni se para en el
Cipriano y Tertuliano, habían usado, el jardín de camino de los pecadores». (Agustín: Cartas de Peti-
Dios y el arca de la salvación. liano, II.46-107.)9

El Espíritu de Dios se movía en la Iglesia y en El mismo Agustín fue confrontado por grupos
sus asambleas. Para ellos la palabra del Espíritu se sinceros de pastores y de laicos donatistas, que
hallaba en la Biblia. Un escritor donatista lo expre- discutían pasajes bíblicos con él, convencidos de
só en la forma siguiente. «En nuestra Iglesia, las que Agustín y su grupo eran «hijos de los traido-
virtudes del pueblo son multiplicadas por la pre- res». Donato, al igual que Montano antes de él,
sencia del Espíritu. El gozo del Espíritu consiste en pensaba que la santidad de la Iglesia se manifesta-
vencer mediante los mártires y salir triunfantes en ba en la vida de sus miembros, más bien que en la
los confesores.» (Acta de Saturnino, XX).7 En estos simple presencia espiritual e invisible de Cristo en
ella.
círculos,
po-mártirser cristianoque
Marculo, significaba ser como
tenía la Biblia el obis-
constante- El problema de la claudicación de los cristianos
mente en sus labios y el martirio en su corazón.8 en tiempos de persecución había estado presente
en la Iglesia norteafricana desde la época de Ci-
La Iglesia: una comunidad disciplinada priano. y los sectores más rigurosos insistían en la
y santa necesidad de un arrepentimiento auténtico antes
La visión de Donato, y del movimiento que lle- de poder ser restaurados a la comunión de la Igle-
va su nombre, era sencilla. Como Dios es uno, sia. Los donatistas, al igual que los católicos, esta-
también lo es su Iglesia, y su marca principal es la ban dispuestos a recibir de nuevo a sus miembros
santidad. Pero, para los donatistas, la integridad lapsos. Pero los donatistas iban más lejos que los
de la Iglesia yace en la integridad de sus miem- católicos, insistían en la pureza del clero. Según
bros —quienes, sellados mediante el bautismo, vi- los donatistas, los actos sacramentales del clero en
ven en concordia con sus pastores. Los donatistas pecado mortal perdían su validez. Así lo expresó
demostraban su fe mediante el arrepentimiento y Petiliano, obispo donatista de Constantino alrede-
el testimonio de sufrimiento bajo la persecución. dor del año 400: «Lo que nosotros buscamos es la
Su meta final era sufrir la muerte del mártir. Para conciencia del que otorga el bautismo, haciéndolo
ellos no había salvación fuera de esta comunidad en santidad a fin de santificar al que lo recibe.
de los escogidos. Otros aspectos, tales como el fa- Porque el que, a sabiendas, recibe la fe del infiel,
vor imperial, su influencia global y aun su catoli- no recibe la fe, sino la infidelidad».10 Para los do-
cidad, no eran pertinentes. En todo esto, los dona- natistas la santidad de la Iglesia se expresaba más
tistas se parecían más a las comunidades cristianas claramente a través de la vida de sus miembros.
africanas, del tiempo de Cipriano en el siglo ante- En contraste, los católicos, con Agustín, hacían
rior, que a sus adversarios, Ceciliano y las iglesias depender la santidad de la Iglesia de la autentici-
católicas contemporáneas. dad de sus instituciones sagradas.
Una cuestión debatida entre los donatistas y los A comienzos del siglo V (399-412), Agustín de-
dicó una docena de años a combatir al movimien-
católicos
puesta delera ésta, ¿Dónde
movimiento está la Iglesia?
donatista La res-
era sencilla. La to donatista. En esta gran polémica quedaron acla-
Iglesia se halla en el África, en la comunidad do- radas y definidas, en gran parte, las posiciones de

7 Citado en Frend, op. cit., p. 654. 9 Philip Schaff, op. cit., Vol. IV, p. 558.
8 Ibidem. 10 Frend, op. cit., p. 654.
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la Iglesia católica en relación con las cuestiones sufre la persecución, pero que, por su parte, no
debatidas. persigue».12
Agustín defendió la posición católica sobre la La persecución fomentada por los falsos cris-
universalidad de la Iglesia contra la insistencia tianos (la Iglesia católica aliada con el imperio) era
donatista sobre la integridad de la vida eclesial. el destino que les tocaba a los fieles. Como Tertu-
Según él, solamente en una Iglesia universal pue- liano había hecho unos 150 años antes, Donato en-
den cumplirse las promesas dadas por Dios a señaba que la persecución era un medio divino
Abraham. Por lo tanto, la autenticidad de la Iglesia para separar a los justos de los injustos aquí en la
está determinada por su comunión con toda la tierra. Para ellos, la salvación y el sufrimiento es-
comunidad apostólica en el mundo. taban íntimamente relacionados.
En cuanto a la cuestión de la santidad de los En las iglesias de las zonas rurales, situadas en
miembros de la Iglesia, Agustín respondió que la el altiplano numidiano, existía una devoción apa-
Iglesia en la tierra es un «cuerpo mixto», compues- sionada dedicada a la conmemoración de sus már-
to de lo limpio y lo inmundo. Y la separación de tires. Bajo los altares de sus humildes capillas,
los dos no vendría hasta el juicio final. Porque, construidas con su propio sudor de acuerdo con el
como decía Agustín, «el campo del Señor es el típico diseño de las basílicas antiguas, no faltaba
mundo, —no solamente el África—; y la cosecha una urna que contenía alguna reliquia de un már-
viene al fin del mundo, —no solamente en la era tir. En el culto popular, el sufrimiento y el martirio
de Donato». (Agustín: Cartas de Petiliano, III.2-3).11 de los cristianos eran elementos fundamentales.
Lo que Agustín
tisfacción de susdejó sin aclarar,
adversarios para la plena
donatistas, era lasa-
re- Estas capillas del altiplano en el interior de
Numidia reflejan algo de la esencia misma del
lación entre «el mundo» y la Iglesia católica, como movimiento donatista. Cada capilla era dedicada a
«campo» en el que el trigo y la cizaña crecen jun- algún grupo de mártires cuyas vidas de testimo-
tos. nio, hasta la muerte, proveían el eje alrededor del
Para Agustín, entonces, la Iglesia era el pueblo cual giraba la vida religiosa de la comunidad. La
verdadero de Dios, universal y unido mediante los esperanza de cada creyente era recibir sepultura
sacramentos, cuya cabeza y raíz no eran los minis- dentro de las paredes de su capilla. En estas co-
tros individuales, sino Cristo mismo. Por lo tanto, munidades cristianas rurales, dedicadas a resistir
la validez de los sacramentos quedaba garantiza- —mediante su testimonio hasta la muerte— todas
da, sin importar quien los administrara. Los minis- las presiones imperialistas para meterlos en sus
tros indignos, entonces, no se consideraban como moldes, encontramos un ejemplo de fidelidad
impedimentos para la comunicación eficaz de la probablemente único en el mundo grecorromano
gracia sacramental. En este proceso quedaron ob- de la época.13
jetivizados los medios de gracia en detrimento de Fortalecido por los sufrimientos de la persecu-
una salvación que se manifiesta principalmente en ción, el movimiento donatista creció enormemente
las relaciones restauradas con los semejantes y con en el África del Norte. Finalmente, esta minoría
Dios. disidente y cismática llegó a ser al grupo mayori-
tario en esa región.
Una Iglesia de mártires
A pesar del sufrimiento de su pueblo a manos El cristianismo norteafricano rural y la
de las autoridades imperiales, la respuesta del protesta social
movimiento donatista no era incitar a la revolu- Bajo los sucesores de Constantino hubo una
ción armada, sino a prepararse para el martirio considerable expansión en las plantaciones de oli-
esperado. En una consulta con católicos en Carta- vares en el norte de África. Para facilitar su explo-
go en el año
confesión de411, los donatistas redactaron
fe identificándose una
como un pueblo tación y comercialización surgió una tremenda
burocracia imperial que, a la vez, condujo a gran-
que, junto con sus «obispos de la verdad católica

12 Citado en Frend, op. cit., p. 655.


11 Philip Schaff, op. cit., Vol. IV, p. 598. 13 Ibíd., p. 656.
6 El donatismo

des incrementos en las cargas impositivas. De de un cambio total de sus valores. En cierto senti-
modo que una parte considerable de la población do, anticiparon a otros movimientos agrarios y bí-
rural fue sometida a la extorsión y a otros abusos blicos de la Europa occidental en la Edad Media:
de cobradores de impuestos insensibles y crueles. los campesinos ingleses en 1381 y la sublevación
El peligro del endeudamiento y la posibilidad de de los campesinos alemanes en los años 1524-
caer en la servidumbre estaban siempre presentes. 1525.15
Para mediados del siglo IV la zona rural nor- Los circunceliones y los donatistas compartían
teafricana había llegado a ser predominantemente una franca antipatía hacia el poder imperial. Los
cristiana. Y debido a las diferencias sociales y eco- primeros estuvieron dispuestos a recurrir a la vio-
nómicas, hubo un marcado distanciamiento entre lencia para defender la causa de los pobres y mar-
la jerarquía eclesiástica católica y las comunidades ginados contra la opresión de las autoridades im-
cristianas rurales. De modo que la reacción a las periales. Los últimos se dedicaron a formas no-
injusticias socioeconómicas tomó la forma de una violentas de protesta, aunque éstas pudieran con-
protesta, principalmente dentro del marco del ducir a la persecución, al exilio, y aun hasta la
movimiento donatista. muerte. Pero, en ambos casos, su antipatía no se
En este contexto sociorreligioso surgieron los limitaba a una mera oposición contra el imperio
circunceliones alrededor del año 340. Al principio romano, como institución política, sino contra «el
era un movimiento de protesta social en la tradi- mundo» bajo el dominio satánico. El imperio era
ción de los mártires y de inspiración macabea. Re- el agente concreto y visible de ese poder demonía-
co contra el cual luchaban.16
clamaron
estuvieronladispuestos
identidad adonatista,
someterseaunque nunca
a sus pastores.
Se formaron bandas armadas itinerantes, dedica- La relación entre la Iglesia y el Estado
das a la reivindicación de la población oprimida La protesta donatista inicial giraba en torno a la
contra sus opresores ricos, mediante la destrucción constitución concreta de la Iglesia, en lugar de
de los archivos de los acreedores y otras amenazas cuestiones dogmáticas. Los donatistas insistían en
y actos violentos, tanto simbólicos como concre- el nombramiento de pastores de reconocida inte-
tos.14 gridad moral y de testimonio intachable. La disci-
Es evidente que esta ala extremista surgió entre plina en la Iglesia debía ser ejercida entre los cris-
los donatistas en reacción a las injusticias sociales tianos en contextos congregacionales o sinodales
y económicas. La enemistad, anteriormente limi- (es decir, en asambleas regionales), en lugar de re-
tada a las autoridades imperiales perseguidoras, currir a las autoridades civiles.
ahora llegaba a dirigirse contra otros opresores, Por su parte, Constantino había procedido de
los terratenientes, los acreedores y hacia la clase buena fe —podemos suponer— como autoridad
pudiente en general. Sus quejas principales eran el política, a fin de preservar la concordia entre gru-
endeudamiento del sector agrícola con su triste pos de cristianos en el imperio. «Con el favor di-
secuela de cobranzas violentas, de desalojos, de vino, viajaré al África y demostraré con un vere-
servidumbre y hasta de esclavitud. dicto inequívoco, tanto a Ceciliano, como a aque-
Estos revolucionarios sociales reclamaban au- llos que parecen oponérsele, exactamente cómo la
toridad bíblica para justificar sus acciones. Dedi- Deidad Suprema debe ser adorada. … ¿Qué más
cados a la veneración de los mártires, ellos mismos puedo hacer? De acuerdo con mi práctica acos-
vivían a la expectativa del martirio. Aparentemen- tumbrada y mi posición como príncipe soberano,
te hubo casos en que militantes fanáticos buscaban después de echar fuera el error y destruir las opi-
el martirio tirándose de un precipicio en las mon- niones peregrinas, obligaré a todos a ponerse de
tañas. Vivían de las provisiones que encontraban acuerdo a fin de seguir la religión verdadera y la
sobriedad de vida, y rendirle al Todopoderoso el
en las capillas
midianas. Los cristianas en lasalaldeas
circunceliones, rurales
parecer, nu-el
fueron
primer grupo cristiano que trató abiertamente de
subvertir por la fuerza el orden existente en busca
15 Ibíd., p. 573.
14 Ibíd., pp. 572-573. 16 Ibíd., pp. 573-574.
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culto que le es debido.» (Constantino: Carta a Do- cuando éste otorgó privilegios al clero ortodoxo
mitius Celsus).17 relacionado con Ceciliano, negándoselos a los do-
En efecto, tanto en su pensamiento como en su natistas. En sus cartas y debates entre los años 399
acción, Constantino se había hecho vicario de Dios y 412, Agustín justificó la intervención del Estado
mismo. En este contexto la pregunta de Donato, en la vida religiosa de sus súbditos, de modo que
dirigida a sus adversarios dentro de la Iglesia ca- la persecución llegó a ser un elemento legítimo en
tólica, era la más obvia y resume elocuentemente el cumplimiento de este papel.
la protesta donatista: «¿Qué tiene que ver el empe- Agustín pensaba que el srcen del Estado se
rador con la Iglesia?» encontraba en la caída de Adán. Era el medio di-
Esta antipatía contra el Estado, por parte de los vino para mantener la ley y el orden en la tierra,
donatistas, sólo aumentó cuando las autoridades frenando así la pecaminosidad humana. Ahora,
imperiales recurrieron a la fuerza contra algunas con su conversión al cristianismo, Constantino
de sus prácticas, tales como el rebautismo de había sido comisionado a velar por la seguridad y
miembros del clero que habían claudicado bajo las la libertad de la Iglesia a fin de dedicarse a sus ac-
presiones de la persecución. En lugar de contribuir tividades salvíficas. Pero, en la mejor tradición bí-
a la solución del cisma, sólo se incrementó el nú- blica, tanto en la veterotestamentaria como en la
mero de mártires, ya venerados en el movimiento apostólica, los donatistas insistían que entre el Es-
donatista. tado y la Iglesia cristiana siempre habría oposi-
ción. Y señal de ésta era la represión de los así
Agustín de Hipona llegó a ser el principal vo- llamados herejes y cismáticos.
cero de la Iglesia oficial en su polémica contra los Pero las presuposiciones de Agustín no le per-
donatistas, y fue el más efectivo. En lo que debe
considerarse como uno de los momentos más trá- mitían hacerles caso. El concepto agustiniano de
gicos en la historia del pueblo cristiano, Agustín las relaciones entre la Iglesia y el Estado en térmi-
llegó a justificar la violencia contra los cristianos nos de «las dos espadas» no era tan sólo una teo-
cismáticos a fin de «forzarlos a entrar». ría, basada en una exégesis dudosa de Lucas 22:38.
También sirvió de base de acción para los dos pro-
Anteriormente, Agustín había insistido en que tagonistas divinamente comisionados a ejercer la
los herejes debían ser tratados con ternura. Pero en autoridad espiritual y temporal sobre la sociedad
el calor de la polémica, Agustín se volvió un tanto humana, la Iglesia y el Estado.
prepotente e intransigente en el debate. No reco-
noció ningún lugar en la Iglesia para opiniones y Por lo tanto, Agustín no dudó en pedir la ayu-
prácticas minoritarias. La Iglesia era «la madre da de las autoridades civiles en la lucha de la Igle-
sia católica contra los herejes y cismáticos. Tomaba
verdadera18de (Sobre la religión
verdadera) , y todos los cristianos»,
en consecuencia poseía los poderes esta posición, no solamente porque se preocupaba
para disciplinar a los recalcitrantes. En vano Cre- por el bienestar eterno de sus adversarios donatis-
sonio, su adversario donatista, señalaba que la tas. En el fondo, también existía el temor de una
verdad había surgido muchas veces precisamente revolución social, incluyendo la sublevación de los
de las minorías, que, por lo tanto, debían ser res- pueblos indígenas contra los terratenientes urba-
petadas. En efecto, Agustín estaba echando las ba- nos. Y él sospechaba que los ideales donatistas
ses teológicas para la política imperial de Teodo- podrían estar contribuyendo a esta eventualidad.
sio, según la cual, la heterodoxia llegaba a ser un El conservadurismo de Agustín le llevó a pensar
delito punible por el Estado. que las relaciones sociales entre personas y clases
estaban determinadas por ordenanza divina. Y la
La persecución de los cristianos a manos de los existencia de una África romana era deseada por
cristianos sería el paso final en el proceso que se Dios.19
había iniciado bajo el reinado de Constantino,
En el año
imperiales en396, Agustín
Hipona apeló
contra las aactividades
las autoridades
—que
él consideraba ilícitas— de los donatistas. Él los
17 Citado en W. H. C. Frend: The Early Church, Filadelfia,
Fortress, 1982, pp. 131-132. consideraba, no solamente como cismáticos, sino
18 Citado en W. H. C. Frend: The Rise of Christianity, p.
670. 19 Ibíd., p. 671.
8 El donatismo

como herejes sujetos a la represión imperial, exac- donatista pasó a la clandestinidad, con sus líderes
tamente de la misma manera en que lo eran los viviendo como fugitivos de la justicia.
criminales comunes. Agustín llegó a invocar me- Pero Agustín permaneció intransigente hasta el
didas represivas oficiales, no sólo porque temía los final de su vida. En el año 417 le escribió una larga
excesos donatistas, sino porque pensaba que la re- carta al comandante militar en el norte del África,
presión coercitiva sería la forma más eficaz para Bonifacio, justificando plenamente la represión
confrontar la amenaza donatista. violenta del donatismo. Más tarde, este mismo
«Originalmente pensé que nadie debiera ser Bonifacio, profundamente atribulado por la muer-
coaccionado a entrar a la unidad en Cristo, y que te de su esposa, pensaba abandonar su carrera mi-
debiéramos actuar sólo con palabras, luchar sólo litar y dedicarse a la vida monástica. Cuando
con argumentos, y prevalecer sólo con la razón. … Agustín lo supo, le escribió a fin de persuadirle a
Pero mi opinión fue cambiada … por los casos seguir sirviendo a Dios como militar. «No pienses
concretos. … Mi propio pueblo, que aunque ante- que nadie puede agradar a Dios si milita entre las
riormente había sido completamente donatista en armas de guerra. … Cuando te armas para pelear,
sus lealtades, ha sido convertido a la unidad cató- piensa ante todo en esto: también tu fuerza corpo-
lica por temor de los edictos imperiales.» (Agustín: ral es un don de Dios. … No se busca la paz para
Cartas, XCIII).20 promover la guerra, sino que se va a la guerra pa-
En la misma carta Agustín usó el texto de Lu- ra conquistar la paz.» (Agustín: Epístola, 189.6).21
cas 14:23, «fuérzalos a entrar», para justificar la En este proceso, Agustín parece haber abando-
persecución violenta
da, la exégesis contra
empleada porlos donatistas.
Agustín en suSin du-
inter- nado la visión
ba la de la «paxbíblica del shalom
romana». mientras
En su lucha abraza-
contra el
pretación rompe con todos los cánones de la inter- donatismo, Agustín terminaba formulando una
pretación bíblica. Pero, a partir de entonces, con el apología en favor del servicio militar como voca-
apoyo del doctor de la Iglesia, Agustín de Hipona, ción cristiana. Ejemplo de esto lo tenemos en uno
éste llegaría a ser uno de los legados más desgra- de sus escritos posteriores.
ciados heredados por la cristiandad occidental. «¿Qué hay de malo en la guerra? ¿Que las per-
Agustín, el joven sensible, inquieto, y siempre in- sonas mueran, de todos modos morirán algún día,
dagando, había llegado a ser uno de los padres de a fin de que los que sobreviven puedan ser subyu-
la inquisición. Los responsables de la feroz repre- gados en paz? El cobarde se queja, pero no es pre-
sión contra los herejes durante la Edad Media re- ocupación de personas religiosas. No, los verdade-
clamaron la autoridad agustiniana como base de ros males en la guerra son el deseo de infligir da-
sus actuaciones. Y el edicto de Teodosio, autori- ño, la crueldad de la venganza, espíritus inquietos
zando la aplicación de la pena de muerte contra e implacables, el salvajismo de rebelión, el deseo
los donatistas que volvían a bautizar a los cristia- de dominio, y tales cosas. En realidad, muchas ve-
nos lapsos, llegó de nuevo a ser invocado por las ces los hombres buenos son mandados por Dios, o
autoridades imperiales a fin de justificar la ejecu- por el gobernante debidamente autorizado, a
ción de los anabaptistas en el siglo XVI. hacer la guerra precisamente para castigar estas
En los años siguientes algunos de los donatis- cosas.»
tas más pudientes se convirtieron al catolicismo. «Cuando los seres humanos hacen la guerra, la
Por otra parte, hubo muchas conversiones al dona- persona responsable y las razones para hacerla
tismo y un tremendo aumento de actividad revo- son muy importantes. El orden natural, orientado
lucionaria violenta asociada con el movimiento de hacia la paz entre los mortales, requiere que el go-
los circunceliones. bernante tome consejo e inicie la guerra. Un vez
En enero del año 412, mediante un edicto im- que la guerra haya sido declarada, los soldados
perial,
piedadesla Iglesia
fuerondonatista fueyproscrita.
confiscadas Sus pro-
se impusieron pe- deben servir en ella
orden públicos. Jamása fin
se de fomentar
debe la paz
cuestionar y el
la justi-
sadas multas sobre los que se rehusaron a volver cia de una guerra llevada a cabo por orden de
al catolicismo africano. Así que, el movimiento
21 Obras de Agustin, vol. XI, (Cartas), Madrid, Católica,
20 Ibíd., p. 671. 1953, (Biblioteca de Autores Cristianos), pp. 758-759.
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Dios. … Dios declara la guerra a fin de echar, eli-


minar y subyugar el orgullo en los seres humanos.
… Y nadie tiene poder sobre éstos a menos que le
sea otorgado desde arriba.»
«Todo poder viene por mandato expreso o
permiso de Dios. Así que, un hombre justo puede
legítimamente combatir para establecer un orden
de paz civil, aun cuando sirva bajo el mandato de
un gobernante irreligioso. Lo que se le manda a
hacer, o claramente no es contraria, o no es clara-
mente contraria, al precepto de Dios. El mal de dar
órdenes (equivocadas) podría hacer culpable al
gobernante, pero el orden de obediencia significa
que el soldado es inocente. Cuanto más inocente-
mente, entonces, puede una persona participar en
(la guerra) cuando Dios le manda a combatir. Pues
Él nunca puede mandar algo por equivocación,
como los que le sirven no pueden dejar de recono-
cer.» (Agustín: Contra Fausto, XXII.74-75).22

Conclusión
En el mismo año en que murió Agustín (430) el
África romana cayó en manos de los vándalos que
desmantelaron las estructuras de la Iglesia católica
africana. De modo que su existencia precaria fue
continuada durante el siglo siguiente por la misma
clase de los pobres y marginados que le habían
dado su vitalidad popular srcinal. De esta forma,
extrañamente irónica, observamos una especie de
reivindicación de los valores que habían caracteri-
zado al movimiento donatista en el África.

22 Citado en John Helgeland, Robert J. Daly, y J. Patout


Burns: Christians and the Mililary: The Early Experience,
Filadelfia, Fortress, 1985, pp. 81-82.
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Capítulo 7
Pedro Valdo y los valdenses
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Como dice el bienaventurado León: «Si pueden emprender vuelo. ¿Pero se arrojan las
bien la disciplina de la Iglesia, contenta con el perlas a los puercos y la Palabra ante imbéciles
juicio sacerdotal, no ejecuta castigos cruentos, ineptos para comprenderla y comunicarla?
sin embargo, es ayudada por las constituciones Ciertamente, no. … Estos no tienen morada.
de los príncipes católicos, de suerte que a me- Van de dos en dos, descalzos, sin equipaje, po-
nudo buscan los hombres remedio saludable, niendo todo en común, como los apóstoles.
cuando temen les sobrevenga un suplicio cor- Desnudos, siguen a un Cristo desnudo. Si les
poral». Por eso, como quiera que en Gascuña, hiciéramos lugar junto a nosotros, seríamos no-
en el territorio de Albi y de Tolosa y en otros sotros los expulsados.» (Walter Map, delegado
lugares, de tal modo ha cundido la condenada inglés ante una comisión del III Concilio de Le-
perversidad de los herejes que unos llaman cá- trán, De nugis curialum.)2
taros, otros patarinos, otros publicanos y otros «Según la gracia que nos ha sido dada y en
nombres; que ya no ejercitan ocultamente —
como otros— su malicia, sino que públicamen- conformidad
envíen obreroscona lalamies
orden del Señor
(Mateo 9:38),deestamos
que se
te manifiestan su error y atraen a su sentir a los decididos a predicar. Haciéndolo así, iniciamos
simples y flacos; decretamos que ellos y sus de- el retorno a la Iglesia primitiva. … El Hijo del
fensores y recibidores estén sometidos al ana- Sumo Padre no quiso hacer completo abando-
tema, y bajo anatema prohibimos que nadie se no de su pueblo. Al comprobar que la activi-
atreva a tenerlos en sus casas o en su tierra ni a dad de los prelados estaba impregnada de co-
favorecerlos ni a ejercer con ellos el comercio. dicia, simonía, orgullo, avidez, concupiscencia,
A quien muera en este pecado le sea invalida- falsa gloria, concubinato y otros delitos; al veri-
do cualquier indulto, le sea rehusada cualquier ficar que los divinos misterios están envilecidos
oblación a cualquiera título a su favor y no ten- por su mala conducta así como al comienzo de
ga sepultura entre cristianos.» (III Concilio de su predicación había escogido pescadores ile-
Letrán, 1179, XXVII).1 trados; así te ha escogido a ti, señor Valdo, te
«EnIII,
jandro el concilio romano celebrado
vimos valdenses, bajo yAle-
gente simple sin ha delegado
suplir con tusencompañeros
el combate del apostolado,
las carencias delpara
cle-
cultura, así llamados por el nombre de Valdo, ro y luchar contra el error.» (Durando de
su jefe, que vivía en Lyon, sobre el Ródano. Huesca, discípulo de Valdo a partir de 1192, Li-
Presentaron al papa un libro escrito en gálico, ber antiheresis.)3
que contenía el texto y la glosa del Salterio y de «Se les puede reconocer por sus costumbres
muchos escritos del Antiguo y del Nuevo Tes- y por su modo de hablar. Regulados y modes-
tamento. Pedían insistentemente que se les au- tos, evitan el lujo en el vestido. … Viven como
torizara predicar —creyéndose preparados pa- obreros, del trabajo de sus manos. Sus propios
ra ello— cuando, en cambio, no estaban capaci- maestros son tejedores o zapateros. No acumu-
tados más que para los primeros rudimentos. lan dinero y se contentan con lo necesario. Son
[En esto eran] parecidos a los pájaros que, no castos, … moderados en las comidas, no fre-
viendo la trampa, se imaginan siempre que cuentan ni las hosterías ni los bailes, porque no
gustan de tales frivolidades. Siempre aplicados
1 Enrique Denzinger: El magisterio de la Iglesia, Barcelona,
Herder, 1955, p. 142. También es citado en Amedeo
Molnár: Historia del valdismo medieval, Buenos Aires, La
2 Citado en Amedeo Molnár, op. cit., pp. 21, 29.
Aurora, 1981, p. 26. 3 Ibid., p. 38.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


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2 Pedro Valdo y los valdenses

al trabajo, sin embargo, encuentran tiempo pa- saba renunciar a sus privilegios, dando lugar a
ra enseñar y estudiar. Destinan también algún cambios socioeconómicos.
tiempo a la oración. Van a la iglesia, participan Estas tensiones se intensificaron aún más, gra-
del culto, se confiesan, comulgan y asisten a las cias a la crisis cátara que, para el siglo XII, amena-
predicaciones, aunque lo hacen con la finalidad zaba a la cristiandad oficial en el sur de Francia. El
de advertir errores en el predicador. Se les re- movimiento cátaro, o albigense —como era cono-
conoce también por su conversación sobria y cido en el sur de Francia— se había extendido rá-
discreta. Rehuyen la maledicencia, se abstienen pidamente, especialmente entre las clases oprimi-
de chácharas ociosas y bufonescas como tam- das, pero también agrupaba a representantes de la
bién de las mentiras.» (Seudo Rainerio, obser- nobleza. El III Concilio de Letrán en 1179 se dedi-
vaciones hechas por los inquisidores de Europa có a combatir la amenaza que representaba este
Central en el año 1270.)4 movimiento para la cristiandad.
Contexto socioeconómico y religioso del En el principio, el movimiento cátaro en el sur
valdismo medieval5 de Francia era una reforma inspirada en una pre-
dicación del evangelio a los pobres. Pero, con el
Las así llamadas «reformas» del Papa Gregorio paso del tiempo, modificaron su postura. Por una
VII (1073-1085) condujeron a un proceso de insti- parte, los albigenses seguían denunciando las ri-
tucionalización en la Iglesia. La lucha entre la cu- quezas superfluas de la Iglesia; por otra, recibían
ria romana y el poder imperial desembocó en una ayuda de la nueva clase mercantil y de los nobles
humillación inaudita del emperador Enrique IV.
La Iglesia experimentó una creciente centraliza- feudales. A los
midad, cosa queprimeros
la Iglesialesaún
reconocían
no hacía;su
y alegiti-
los se-
ción del poder con la supresión de la elección de gundos los toleraban, pues les proporcionaban la
los obispos y la reducción al mínimo de la partici- protección necesaria.
pación de los laicos en la vida eclesiástica. Un si-
glo más tarde, bajo Inocencio III, el papado alcan- En el curso del siglo XII llegaron oleadas de bo-
zó la cumbre de su poderío terrenal. La jerarquía gomilos de tierras bizantinas. Vivían en comuni-
eclesiástica se convirtió en un poder absoluto y dades fraternales de tipo agrícola que luego adop-
universal. taron formas semimonásticas y ascéticas. Su con-
cepto del bien y del mal consistía en un dualismo
Pero en lugar de rechazar las condiciones del extremo. Para el año 1170, el catarismo francés lle-
mundo feudal, la Iglesia adoptó el sistema con sus gaba a ser una poderosa institución de carácter
valores, convirtiéndose en su patrón protector. Las eclesiástico capaz de competir con la Iglesia católi-
tierras cultivables eran consideradas de mayor va- ca en su lucha por obtener influencia y poder. A
lor. La cohesión social se garantizaba mediante esta altura el ideal de la pobreza apostólica, que en
una cadena de compromisos en que los siervos un principio había constituido el atractivo evangé-
feudales, atados a las tierras, juraban homenaje a lico para las masas populares, dejo de ser impor-
los superiores y las relaciones interpersonales en tante.6
la sociedad entera se aseguraban mediante jura-
mentos santificados por la Iglesia. El incumpli- La extensión del movimiento cátaro en el sur
miento de éstas traía sanciones, tanto religiosas de Francia coincidía con una profunda transfor-
como civiles. mación de la sociedad feudal que dejaba de ser ex-
clusivamente agrícola, convirtiéndose en econo-
Mientras tanto, con el desarrollo de ciudades mía de mercaderes y artesanos. En este contexto,
en Italia y en el sur de Francia, el centro de grave- Valdo renunció a sus propios bienes como un re-
dad se iba cambiando desde los campos hasta los chazo a dejarse envolver en esta evolución econó-
centros urbanos, donde surgió una nueva agrupa- mica, cuyos síntomas ya se estaban sintiendo en
ción social mercantil. Con todo, la Iglesia no pen-
Lyon.
desde Pero
hace no lo hizo
tiempo, parainstitucionalizado
había agradar a la Iglesia
la que,
po-
breza. La solución que Valdo proponía era no se-
4 Ibid., p. 161.
guir siendo víctima de sus propias riquezas, rin-
5 En esta sección he dependido de Amedeo Molnár, op.
cit., pp. 11-12. 6 Ibid. , p. 28.
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diéndose libre y confiadamente a la Palabra Evan- adelante, se maduraba poco a poco la convicción
gélica en su renuncia de seguridades humanas. Y de que la predicación evangélica estaba necesa-
asumía la pobreza, no como un fin en sí mismo, riamente ligada con la pobreza apostólica. La Igle-
sino en función de la predicación, con integridad, sia no puede comunicar el mensaje apostólico sin
del evangelio. En este sentido, se trataba de una adecuarse ella misma a sus instancias. Desde los
auténtica pobreza apostólica. comienzos mismos de la experiencia de Valdo, es-
taba presente la visión de la pobreza en función de
Los comienzos del valdismo: Pedro Val- la evangelización.
do y los Pobres de Lyon
Hay otros relatos de la conversión de Valdo,
Se han señalado una serie de situaciones y ex- que vienen de dos o tres generaciones después, y
periencias que podrían haber contribuido a la de- en ellos es posible notar ciertos elementos legen-
cisión de Pedro Valdo, rico mercader lyonés, para darios. Un domingo Valdo, junto con sus conciu-
despojarse de sus bienes y dedicarse a la predica- dadanos lyoneses, escuchaba a un trovador itine-
ción itinerante del evangelio frente a toda oposi- rante que cantaba la historia de San Alejo. Éste era
ción eclesiástica. hijo de una familia patricia romana. Aunque el jo-
Esteban de Borbón, inquisidor dominico en ven se sentía atraído a una vida de castidad, sus
Lyon en el año 1250, nos informa que Pedro Val- padres le obligaron a contraer matrimonio. En la
do, de alguna manera, «descubrió» los Evangelios. noche de sus nupcias hizo un pacto de pureza vir-
Y para conocerlos mejor encargó a un monje la ginal con su novia y huyó a la Tierra Santa donde
se dedicó a la vida de un monje anacoreta. Des-
traducción al vernáculo
Escrituras. El proyecto lederesultó
una selección
costoso, de lasa
pues pués de muchos años, volvió a su casa paterna
pesar de ser una persona con dinero, tuvo que pa- como mendigo. Como consecuencia de sus priva-
gar al traductor con un horno de su propiedad. Es- ciones, se encontraba tan demacrado que su fami-
ta Biblia popular se componía muy especialmente lia no le reconocía. Se le permitió permanecer bajo
de selecciones de los Evangelios. «Del mismo mo- las escaleras en el patio de la casa y comer de las
do, ellos tradujeron para Valdo varios libros de la sobras de la mesa. Fue sometido a las burlas y
Biblia y fragmentos de los Padres de la Iglesia, re- tormentos continuos de los siervos domésticos. Só-
unidos bajo el título de Sentencias. Leyéndolas y lo en su lecho de muerte reveló a sus familiares su
releyéndolas, Valdo terminó por aprenderlos de verdadera identidad, demasiado tarde para que se
memoria.» (De septem donis Spiritu sancti)7 le hiciera restitución.8
Una nueva clase burguesa de mercaderes y ar- Luego, Valdo habría invitado al trovador a su
tesanos paulatinamente conquistaba un lugar al casa para escucharle con calma. Se habría conmo-
margen del sistema feudal. En Lyon, al igual que vido de tal forma que quiso imitar al santo. Aun-
en otras ciudades de la época, este movimiento que resulte improbable que San Alejo haya influi-
tendía a institucionalizarse. Es probable que Val- do decisivamente sobre Valdo, refleja con autenti-
do, quien pertenecía a esta nueva clase privilegia- cidad esa imagen popular de valdo, mantenida vi-
da de la población, haya compartido la tentativa va en las mentes de la población de una genera-
de organizar una comuna. En Lyon hubo conflic- ción posterior. Se destaca, en este relato, el trova-
tos entre la Iglesia feudal y los ciudadanos del ba- dor medieval, personaje carente de privilegio y
rrio de San Giovanni, adyacente al de San Nizier, posición social que había elegido una condición de
donde vivía Valdo, en la calle Vandran. (Después artista itinerante y aventurero. Sólo podemos es-
de su expulsión, se cambió el nombre de la calle pecular hasta qué punto el trovador prefiguraba el
por el de «la Maldita».) ministerio itinerante de Valdo y sus discípulos. Lo
cierto es que, desde el principio, él consideró la
De modo que, conquistado por el evangelio, pobreza voluntaria como libertad instrumental de
Valdo yaque
dientes noreivindicaban
podía hacer causa común
derechos sólocon lossí.
para pu- la predicación.
Volver a los Evangelios significaba romper con las
lealtades y compromisos mundanos. De allí en
8 Donald F. Durnbaugh: La Iglesia de creyentes. Historia y
carácter del protestantismo radical, Guatemala, Semilla-
7 Ibid. , p. 13. CLARA, 1992, pp. 46-47.
4 Pedro Valdo y los valdenses

Otro relato de la misma fuente, recuerda que tas de los cátaros, Valdo fue obligado a suscribir
Valdo había confiado a sus dos hijas a la abadía de una confesión de fe ortodoxa. Desde entonces,
Fontevrault. De su fundador, Roberto d’ Arbrissel fueron constantes los esfuerzos por proscribir
se decía: «ha evangelizado a los pobres, ha llama- cualquier predicación no autorizada por el clero.
do a los pobres, pobres son los que se reúnen en Posteriormente, aparecen algunos de los discí-
torno a él».9 Él había propuesto organizar grupos pulos de Valdo en el III Concilio de Letrán de
de hombres y mujeres dedicados a un ministerio 1179, convocado para contrarrestar la amenaza cá-
itinerante. Se proponía que su estilo de vida fuese, tara. En esta ocasión los valdenses comparecieron
en sí mismo, un testimonio, debido a su carácter ante una comisión que se limitó a burlarse de
claramente evangélico. Pero el obispo de la época ellos, debido a su ignorancia de los sofismas de los
no se lo permitió por hallarlo demasiado revolu- teólogos escolásticos medievales.
cionario. No obstante, reunió a mujeres simples
del campo, de la calle, y de lugares de mala fama y Finalmente, en el Concilio de Verona en 1184,
les trasmitió el significado de una misión cristiana, tenemos un renovado esfuerzo por terminar con la
sobre todo, con respecto a las clases sociales bajas. predicación laica. Fueron sancionados con la ex-
A éstas «pobres de Cristo», como Roberto llamaba comunión perpetua aquellos que «se arrogan la
a sus discípulas, se les dio un sentido de dignidad autoridad de predicar, aunque el apóstol diga:
inaudita en la cristiandad medieval. La conserva- “¿Cómo predicarán si no son enviados?” y todos
ción de este relato después de la muerte de Valdo, aquellos que intimados, o no enviados, hayan
refleja el sentir del valdismo primitivo. Desde los osado predicar sin autorización acordada por la
comienzos del movimiento, un ministerio femeni- sede apostólica,
público como enoprivado.
el obispo…del lugar, ya
aquellos sea en
pasaginos,
no significativo caracterizaba al valdismo.10
posefinos y arnaldistas que, bajo falso nombre, se
Confrontación con el poder eclesiástico hacen pasar por Humillados, o Pobres de Lyon».11
y excomunión La iglesia establecida sólo sabía confrontar la
Las semejanzas entre valdo y los Pobres de llamada herejía con la represión violenta. Así que,
Lyon y el movimiento cátaro determinaron por el papado y el imperio se unieron en una lucha
anticipado que los esfuerzos eclesiásticos para contra toda clase de disidencia. Pero de vuelta en
acabar con la amenaza albigense también estuvie- Lyon, tras las audiencias conciliares, y enfrentados
ran dirigidos contra el valdismo incipiente. con la prohibición oficial de predicación pública,
los valdenses desobedecieron. Y aun cuando fue-
En su proceso contra Valdo, la Iglesia no podía ron amonestados, prosiguieron. Finalmente, fue-
objetar el hecho de que él hubiera optado por la ron excomulgados y expulsados de la ciudad. Se-
pobreza. Pero Valdo
Había elegido no seúnicamente
la pobreza había hechopara
monje.
dar au- gún la tradición, Valdo habría invocado las pala-
bras del apóstol Pedro: «Es mejor obedecer a Dios
tenticidad a la predicación del evangelio. Y esto no
antes que a los hombres.»
lo hacían los cátaros, pues sus predicadores se de-
dicaban a sus negocios y seguían enriqueciéndose. Este ministerio itinerante de predicación con-
A la Iglesia no le preocupaba la pobreza, o la falta trastaba con la postura monástica cerrada y la
de ella. Pero sí se oponía terminantemente a la muy esporádica predicación episcopal. La pobreza
predicación laica, máxime cuando se trataba de era asumida en función de la predicación. Los Po-
pobres, iletrados y de mujeres. Valdo fue vitupe- bres de Lyon recorrían las zonas rurales de dos en
rado por el hecho de ofrecer a las mujeres la posi- dos, al estilo de los Evangelios. En las propias
bilidad de testimoniar activamente, actitud que ha memorias valdenses, Valdo aparece íntimamente
sido típica del valdismo desde el principio. ligado con su compañero de viaje. El testimonio
histórico sobre Valdo cierra con esta imagen del
En el año 1178, Valdo apareció ante el Legado
del pontífice en Lyon. A fin de asegurarse que los peregrino siempre
lio a los pobres. de viaje,
Murió predicando
alrededor del añoel1206
evange-
en
Pobres de Lyon no compartían las herejías dualis-
algún paradero no recordado en Francia, dejando

9 Citado en Amedeo Molnár, op. cit., p. 15.


10 Ibid., pp. 15-16. 11 Ibid., p. 37.
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a los Pobres de Lyon como herederos de su misión y legatinos, por iniciativa de legados papales), los
de predicación evangelizadora. Pobres de Lyon persistieron en su misión. Forza-
dos a sobrevivir en la clandestinidad, persistieron
La difusión del movimiento de los Po- hasta extenderse a través de toda Europa, desde
bres de Lyon los Países Bajos hasta los Balcanes y desde las ori-
El primer campo misionero de los seguidores llas del Mar Báltico hasta España. El canónigo de
de Valdo fue Languedoc, provincia en el sur de Notre Dame, en París, dijo del movimiento: «La
Francia que era conocida como centro de actividad tercera parte de la cristiandad ha asistido a los
cátara. Los discípulos de Valdo se dedicaron a conventículos valdenses, y es valdense en su cora-
«restituir a los cátaros el gusto por el evangelio zón».
puro».12 La pobreza libremente asumida por los
seguidores de Valdo era en función de la misión Los Pobres lombardos: otra corriente
que habían recibido. Los Pobres de Lyon insistían tributaria del valdismo medieval
en que la misión evangelizadora les incumbía a El movimiento valdense medieval resultó de la
«quienquiera sea capaz de difundir en torno de sí, confluencia de grupos de laicos de Milán y otras
la Palabra de Dios».13 ciudades de Lombardia, que llevaban una vida
En la cristiandad medieval, la predicación del común de trabajo y de espiritualidad, con los Po-
evangelio le correspondía al obispo, responsable bres de Lyon. Los lombardos eran creyentes de
por su diócesis, o en último caso, a quien fuera au- srcen popular, de las clases humildes de artesa-
nos textiles, que simpatizaban con los Pobres de
torizado
dicadorespor
(losél.dominicos)
Y aun cuando la orden de los
fue establecida, ellospre- Lyon.
debían limitar su predicación a su territorio asig- Por una parte, sintieron una gran estima por la
nado. De modo que la postura antijerárquica y an- visión casi exclusivamente misionera y escatológi-
tiparroquial entraba en abierto conflicto con la vi- ca de Valdo y, reconociendo su autoridad, decidie-
sión jurídico-eclesiástica del mundo feudal de la ron adherirse a su «confraternidad». Pero, por otra
cristiandad europea. El obispo de la zona informó parte, se caracterizaron por un espíritu comunita-
al soberano católico, Alfonso II de Aragón, que rio, solidario y con un profundo respeto por el
publicó un edicto ordenando el abandono de sus trabajo manual en el seno de una comunidad fra-
tierras. terna. Los Pobres lombardos dieron testimonio
Por los escritos polémicas de sus adversarios, evangélico en el contexto social, caracterizado por
sabemos que los valdenses primitivos predicaban actividades artesanales y comerciales que comen-
un mensaje compuesto expresamente de elemen- zaban a dejar su marca en la vida urbana del norte
tos enunciados en las Escrituras. Insistían en la de Italia. aSin
resistían la embargo, los Pobres
acumulación lombardos
e inversión se
de bienes.
prohibición de jurar, en la condenación de toda
violencia y homicidio y en una pobreza apostólica De ellos se decía, «No compran casas ni viñas».
rigurosa. Especialmente, atribuían al Sermón del Mediante su valorización del trabajo manual, los
Monte un valor normativo. Asumían una posición Pobres crearon con su estilo de vida una alternati-
de objeción de conciencia radical. Aunque recono- va a las actitudes feudales.
cieron ser capaces de oponerse a una violencia con Por su parte, Valdo veía la pobreza en función
otra violencia limitada, o moderada, jamás debía de la predicación. Era necesario librarse de cual-
ser muerto el enemigo. Sus adversarios destacan el quier cosa que podría ser impedimento a su tarea
éxito de su predicación entre las mujeres, los débi- única: la predicación itinerante. Pero, tras la muer-
les, los ingenuos, y las personas inexpertas. Sólo te de Valdo, las dos tendencias florecieron juntas,
los hombres fuertes y «logrados» eran capaces de no sin ciertas tensiones. A la larga, el movimiento
resistirla. valdense fue enriquecido por la presencia de las
Pero, a pesar de la feroz persecución (mediante dos corrientes. Las comunidades lombardas eran,
inquisiciones episcopales, iniciadas por el obispo, en sí mismas, un tipo de testimonio evangélico
que comunicaba una alternativa comunitaria al
egoísmo y materialismo de la época. De esta ma-
12 Ibid., p. 41. nera se anticipa la organización del movimiento
13 Ibid., p. 45. valdense en dos niveles: los «amigos», dedicados a
6 Pedro Valdo y los valdenses

una vida comunitaria alternativa, y los «pobres», dismo medieval no fue nunca un movimiento de
dedicados a la evangelización itinerante. intelectuales. Sin embargo, su testimonio no pasó
Aunque al principio no hubiera un acuerdo inadvertido y no dejó de influir en círculos de po-
completo, es probable que los lombardos rehusa- der y de cultura.
ran el bautismo conferido por los sacerdotes cató- Luego, bajo una persecución oficial muy seve-
licos. En su lugar, celebraban bautismos en el seno ra, los valdenses tuvieron que abandonar las ciu-
de su propia comunidad. Y ya que la predicación dades y se limitaron a una actividad clandestina.
itinerante provocaba conversiones en adultos, es Ya que no podían predicar públicamente, decayó
factible que el bautismo de adultos llegara a ser la el impulso misionero y el movimiento siguió cre-
norma. Por su parte, los Pobres de Lyon seguían ciendo principalmente a través de la trasmisión
insistiendo en el bautismo de infantes. Y, al igual del evangelio de padres a hijos. La itinerancia de
que los donatistas primitivos, los Pobres lombar- los Pobres pasó a ser más pastoral y menos misio-
dos pensaban que la integridad moral del sacer- nera en su intención. A pesar de eso, el movimien-
dote era un criterio decisivo para determinar la to sobrevivió, evangelizando mediante el testimo-
validez de su sacerdocio. Es más, en su búsqueda nio del ejemplo vivido, el mensaje comunicado de
de caminos de fidelidad, el valdismo había descu- boca en boca, y confirmado en su máxima expre-
bierto, de nuevo, el sacerdocio real de todos aque- sión, el martirio. En los comienzos del movimiento
llos que pertenecen a Cristo. fue notoria la presencia del valdismo en los cen-
A fines de 1215, Inocencio III convocó el IV tros urbanos. Sin embargo, con la creciente perse-
cución, esta presencia resultaría cada vez más difí-
Concilio de Letrán
este Concilio en el apogeo
el valdismo de su papado.
fue condenado En
definiti- cil de sostener.
vamente. El Concilio declaró contra ellos: «Y una Resulta imposible saber el número de los ad-
sola es la Iglesia universal de los fieles, fuera de la herentes al valdismo, pero podemos imaginar que
cual nadie absolutamente se salva. … Todos los era considerable. Los Pobres lombardos en la zona
que … osaren usurpar pública o privadamente el de Milán probablemente representaban la mayor
oficio de la predicación, sin recibir la autoridad de concentración de adherentes en el siglo XIII. Un
la sede apostólica o del obispo católico del lugar, adversario del movimiento los estimaba en unos
sean ligados con vínculos de excomunión, y si ocho mil, en un contexto en que los comparaba
cuanto antes no se arrepintieren sean castigados desfavorablemente con el crecimiento de la comu-
con otra pena competente».14 nidad pentecostal en los Hechos de los Apóstoles.
Unos ochenta años más tarde un mártir entre los
Las estructuras fundamentales del val- Pobres lombardos los estimaba en ochenta mil, en
dismo medieval lo que bien pudo haber sido una exageración. En
1. La difusión del valdismo en los primeros la época de Juan XXII (1316-1334) solían reunirse
siglos se dio principalmente entre las capas socia- hasta quinientas personas en las asambleas re-
les humildes. La iniciativa de los Pobres de Lyon unidas periódicamente en los valles entre las mon-
nació con su propósito de predicar el evangelio en tañas del norte de Italia. Y, de acuerdo con las
el contexto de la institución eclesiástica. El carácter memorias de los mismos valdenses, hacia el final
laico del movimiento, unido a la pobreza libre- del siglo XIV las reuniones sinodales solían cele-
mente asumida en función de su misión, tendían a brarse con la asistencia de unas setecientas a mil
atraer a personas de las capas sociales bajas: pe- personas.
queños burgueses, artesanos, aldeanos y campesi- 2. Las actitudes y prácticas socioeconómicas
nos, victimizados por el sistema feudal, y un nú- de los valdenses medievales fueron notables. Su
mero considerable de mujeres. Era gente ordinaria encuentro con el evangelio había provocado en
y sencilla que desconfiaba de los sofismas de la Valdo, mercader pudiente de Lyon, un rechazo
teología escolástica y juzgaba inútil y perdido el hacia las actitudes económicas y las prácticas co-
tiempo pasado en las grandes universidades eu- merciales que predominaban en la sociedad me-
ropeas de la época: París, Praga y Viena. El val- dieval. Y en consecuencia, los Pobres de Lyon
también rechazaron cualquier negocio cuya finali-
dad era la acumulación del dinero. Su visión se
14 Enrique Denzinger, op. cit., pp. 154,157. expresaba en una pobreza apostólica, libremente
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asumida en función de su misión evangelizadora. no se identificó simplemente con las reivindica-


Su actitud desprendida hacia los bienes materiales ciones de los campesinos o el proletariado urbano,
resultaba ser una auténtica liberación de la servi- pero sí representó un cuestionamiento frontal del
dumbre del dinero y del sistema que representaba. orden establecido. Era una presencia cristiana en
Por su parte, los Pobres lombardos que habían la sociedad capaz de solidarizarse con los que su-
sido pobres, eran víctimas de un sistema feudal frían la marginación y la opresión. En su pobreza
que colocaba a los campesinos al servicio de los apostólica, los valdenses asumieron la condición
grandes señores terratenientes feudales, como me- humana abatida y sufriente, porque sabían, por su
ros instrumentos de producción agrícola y reclutas lectura del Evangelio, que la misericordia de Dios
potenciales para la defensa de sus intereses. Para se dirige preferentemente hacia los «pequeños»,
ellos, la posibilidad de organizarse en comunida- más que hacia los poderosos.
des de artesanos y trabajadores significaba una li- Esta pobreza en función del evangelio, no sólo
beración de la penuria y de los sufrimientos sopor- constituía un rechazo de la falsa seguridad de los
tados bajo el sistema feudal. Lejos de entregarse a bienes materiales, sino también de la tentación se-
las presuposiciones materialistas del naciente sis- ductora de ejercer el poder coercitivo político que
tema comercial, ellos encontraban en sus comuni- le permitiría organizar o dirigir la sociedad civil.
dades de fe y de trabajo una auténtica alternativa a Los valdenses percibían su situación presente co-
la servidumbre feudal y una liberación evangélica. mo una oportunidad para anticipar, mediante la
El valdismo medieval se componía de obreros, obediencia de la fe, la venida liberadora del reino
de Dios. Esta visión daba sentido a la vida clan-
gente
ginadapobre y sin
a causa deinstrucción,
la miseria y muchas veces mar-
la enfermedad. Sus destina soportada por los conventículos valdenses
ministros eran laicos itinerantes que carecían de durante los siglos de persecución atroz.
formación cultural. En cierto sentido, la pobreza Los testimonios unánimes destacan que los
que caracterizaba al movimiento valdense era una valdenses en todas partes rehusaban prestar jura-
protesta evangélica frente a actitudes y prácticas mento y que reprobaban la violencia y cualquier
económicas que imperaban en la cristiandad me- uso de la espada al servicio de la justicia, fuera és-
dieval. Al distanciarse de la cristiandad y sus va- ta eclesiástica o civil. La Iglesia medieval hacía
lores, entraron cada vez más en solidaridad con una distinción entre las reglas impuestas a todos
los marginados y parecían ser, sin proponérselo, los cristianos y los consejos de perfección propues-
protagonistas en la liberación de los pobres, y tos para los monjes. La cristiandad incluía las en-
elementos subversivos en la sociedad civil. señanzas halladas en el Sermón del Monte entre
En la sociedad medieval, los pobres no eran so- los, así llamados, «consejos». Sin embargo, los
lamente los carentes de bienes materiales. Incluían valdenses afirmaban que éste estaba dirigido a to-
a los que estaban al margen de la ley y estaban do cristiano.
privados de sus derechos civiles, aquellos cuyas El juramento jugaba un papel de fundamental
vidas eran precarias, tales como los obreros ma- importancia en la cristiandad medieval. La pirá-
nuales, los jornaleros, los lisiados, las madres sol- mide social estaba basada en relaciones sociales
teras, etc. Muchos eran artesanos de la industria que se aseguraban mediante los juramentos de
textil o campesinos viviendo en la servidumbre. lealtad. Romperlos era una falta muy grave, pros-
Estos grupos, hasta donde es posible saberlo, serí- crita y sancionada por la ley, tanto religiosa como
an los participantes mayoritarios en el movimien- civil. Pero rehusarlos se consideraba más grave
to valdense medieval. Los inquisidores se conten- aún, porque equivalía a un rechazo del orden es-
taron con usar una clasificación general, refirién- tablecido —ese ordenamiento jerárquico de la so-
dose a los valdenses como una «raza de rústicos ciedad político-religiosa medieval— en favor de
condenados».15 una libertad de consecuencias imprevisibles. La
3. El movimiento valdense se destacó por su alternativa valdense era interpretada como una
solidaridad con los sectores más oprimidos y ne- amenaza muy grave, y por ello fueron persegui-
cesitados de la cristiandad. El valdismo medieval dos sin tregua. Sin embargo, los Pobres de Lyon
sencillamente eran consecuentes. La predicación
del evangelio debía ser libre, independiente de las
15 Amedeo Molnár, op. cit., p. 15l. estructuras sociopolíticas. La vida de las comuni-
8 Pedro Valdo y los valdenses

dades cristianas también debía ser libre, indepen- populares de la época: lugares e instrumentos
diente de los controles sociopolíticos. considerados sagrados, imágenes de Cristo, las
El valdismo medieval fue consecuente también campanas, los órganos, las peregrinaciones y pro-
en su rechazo de la violencia, fuera esta provocada cesiones en honor a los santos y mártires, etc. Solí-
por las armas en la guerra o por la espada de la an comparar los cantos litúrgicos del catolicismo
justicia. La protesta valdense tendía a desacralizar medieval con el «ladrido de los perros».
el poder temporal que la Iglesia había sancionado Su biblicismo también produjo grandes dife-
y, luego, usurpado para sus propios beneficios. rencias doctrinales entre los valdenses y el catoli-
Los valdenses interpretaron Romanos 13 de tal cismo medieval. No creían en el purgatorio, tan
forma que no fuera utilizado para justificar el uso importante para el sistema penitencial en la reli-
de la espada en provecho de la autoridad domi- gión popular. Rechazaron la práctica de interceder
nante. Decían que Pablo, para hacerse comprender por medio de los santos y las oraciones prescritas
por sus contemporáneos, se habría servido de una de la Iglesia. Por su parte, se limitaban al Padre-
noción de poder, tal como había sido definido por nuestro y las oraciones libres. En su celebración
los hombres, pero no pretendía desarrollar una eucarística, reconocían como válidas sólo las pala-
doctrina divina del Estado. Por su parte, los val- bras bíblicas de la institución de la Cena. En el
denses se atenían a la advertencia de Jesús: no fondo, sus prácticas representaban una protesta
ejercer la autoridad como lo hacen los reyes de las contra la arrogancia de la iglesia establecida que
naciones (Lucas 22:25-26).16 pretendía que fuera de las instituciones sacramen-
tales, dispensadas y controladas por ella, no
«Los valdenses
rebeldes, de los siglos XIIIyysu
pero no revolucionarios,
XIV fueron
no- habría salvación.
violencia no fue un principio abstracto, teórica- Una reunión típica entre los valdenses medie-
mente rígido, sino la consecuencia de una opción vales solía consistir en una celebración al aire libre
en favor de los hermanos más pequeños del Señor, al caer la noche, presidida por un hermano itine-
de una solidaridad actuante.»17 rante, con una oración que introducía la predica-
4. El movimiento valdense se destacó por el ción basada en algún texto tomado de los Evange-
carácter popular de su exclusivo biblicismo. Las lios o de las Epístolas. Los participantes no sólo
Escrituras en la lengua vernácula jugaron un papel escuchaban el mensaje, sino que le acompañaban
fundamental desde los mismos inicios del valdis- al hermano, comiendo con él y ofreciéndole hos-
mo. Aprendían de memoria pasajes bíblicos ente- pedaje. Todo formaba un conjunto, mediante el
ros en su lengua materna. El mensaje bíblico ejer- cual se actualizaba la comunión en su sentido bí-
ció una influencia de enormes consecuencias sobre blico de comprometerse mutuamente, estar en
la vida cotidiana de la gente sencilla. En una era unidad, compartir y anticipar el reino de Dios.
anterior a la imprenta, los ejemplares manuscritos Según un informe inquisitorial del año 1388,
resultaban costosos y escasos. Por eso, la principal durante una comida valdense «uno de ellos puso
forma de difundir el mensaje bíblico era su memo- en manos del ministro un pan de trigo y éste lo
rización y transmisión a viva voz. bendijo, lo partió y dio de él a cada uno de los pre-
El biblicismo de los valdenses influyó podero- sentes ... y todos besaron uno por uno aquel pan,
samente en la formación de una espiritualidad al- luego comieron. Después de esto, una anciana,
tamente bíblica, que contrastaba notablemente con tras haber bebido primero, pasó a todos la vasi-
la espiritualidad católica medieval. No respetaban ja».18 De modo que, entre los valdenses la euca-
las disposiciones oficiales sobre los ayunos, las fes- ristía era un acto profundamente comunitario en
tividades estipuladas en el calendario litúrgico, las el que todos participaban y, en principio, cual-
oraciones por los muertos, la veneración de María quier hermano o hermana podía presidir.

ytionaban
los santos,
unalabuena
jurisdicción pontificia,
parte de las formasetc.litúrgicas
Cues- marSusubiblicismo
derecho a radical también
bautizar, y aun alesrepetir
llevó aelrecla-
bau-
tismo en aquellos casos en que el bautismo había
sido administrado por un sacerdote indigno. En
16 Ibid., p. 94.
17 Ibid., p. 159. 18 Ibid., p. 180.
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esto ellos seguían los antecedentes donatistas del confesores y consejeros espirituales, y envueltos
siglo IV. menos en la predicación evangelizadora. Otras de-
5. Hubo ciertas estructuras comunitarias que signaciones empleadas incluyen, «sandaliados»,
llegaron a caracterizar al movimiento valdense. En «maestros», «apóstoles», «mensajeros» y «barbas».
un principio, los Pobres de Lyon eran una comu- «Barba» (del latín barbanus, tío) posteriormente,
nidad de predicadores, abierta a recibir a todo llegó a ser característico de los valdenses en los
aquel que sentía esa vocación. No hubo ocasión, al Alpes. Estos títulos reflejan la variedad de minis-
principio, de definirse como institución eclesial. Su terios que cumplían y el afecto que sentían los
misión era carismática y tomaba la forma de un «amigos» hacia ellos. En su itinerancia clandesti-
ministerio evangelizador y comunitario. Se abría na, los hermanos, y las hermanas, solían viajar de
tanto a las mujeres como a los hombres. Se valori- dos en dos, calzados con sandalias, según el ejem-
zaba al laicado, ya que se componía de todo un plo apostólico (Marcos 6:7, 9).
pueblo (laos) de Dios convocado a la misión evan- En principio, los maestros valdenses serían
gelizadora. iguales entre ellos. Pero se les reconoció más auto-
Pero, con la adhesión de los Pobres lombardos, ridad a los «hermanos» dedicados a la predicación
con sus comunidades de fe y trabajo, se añadiría itinerante. Los de edad avanzada se reunían
un nuevo elemento eclesiológico en el valdismo. A anualmente para dar un desarrollo ordenado a su
partir de entonces existían comunidades eclesiales misión. Y este ministerio fue considerado más im-
que proveían una base destinada a nutrir el empu- portante que los ministerios pastorales más comu-
nes.
je misionero deeclesiales
comunidades los predicadores.
llegaron aEstas nuevas
conocerse como El movimiento valdense, iniciado en un plano
«amigos», mientras que los predicadores siguieron netamente carismático, influenciado por la necesi-
llamándose «pobres» o «hermanos». A medida dad de sobrevivir en la clandestinidad y en con-
que las personas respondían al mensaje de los frontación con la iglesia establecida, asumió gra-
predicadores se formaban comunidades de ami- dualmente las estructuras eclesiales que lo llega-
gos, que caían bajo las sospechas de la iglesia ofi- ron a caracterizar. El apostolado de los «pobres»
cial. Una cosa semejante había ocurrido entre los dedicados a la predicación evangelizadora seguía
cátaros, donde existían dos grupos, uno llamado siendo muy apreciado. Luego, debido a la forma
los «fieles» y otro los «perfectos». minoritaria y clandestina en que se veían obliga-
Una vez que el carácter minoritario y clandes- dos a sobrevivir, estaban los «hermanos» dedica-
tino había sido impuesto sobre el movimiento dos a una variedad de ministerios pastorales. Fi-
valdense por la persecución, los «pobres» se con- nalmente, estaban las comunidades de «amigos»,
virtieron en «maestros» encargados de la cateque- servidos por los primeros dos, que seguían prove-
sis clandestina de los nuevos amigos. De esta ma- yendo la base social necesaria para sostener los
nera el valdismo medieval se desvinculó de la cris- ministerios de los dos primeros.
tiandad constantiniana de la época. Con algunas
variantes, estas estructuras comunitarias se exten- El desarrollo posterior del movimiento
valdense
dieron a través de toda Europa y surgió una dis-
tinción funcional entre los ministerios de orden El valdismo sobrevivió en la clandestinidad,
carismático, por una parte, y el laicado, por otra. principalmente en los valles alpinos en el norte de
Los inquisidores, orientados por sus experiencias Italia. En el siglo XVI una mayoría valdense hizo
con los cátaros, solían aplicar el nombre de «per- causa común con la reforma protestante, alineán-
fectos» a los predicadores valdenses, pero los «po- dose doctrinal y organizacionalmente con la tradi-
bres» mismos preferían el nombre simple de ción calvinista reformadá. Pero la nueva visibili-
«hermano» o «hermana» y llamaban a los adeptos dad que este evento provocó simplemente condu-
«amigos» o «amigas». Esta terminología la encon- jo a una mayor persecución. Por ejemplo, en once
tramos entre los valdenses desde Lombardia, en días en el mes de junio de 1569, la población val-
Italia, hasta las orillas del Mar Báltico, en el norte. dense en Calabria fue diezmada por las tropas es-
pañolas. Perecieron unos dos mil; fueron apresa-
En el siglo XIV hallamos a los hermanos cum-
dos unos mil seiscientos; y muchos más fueron
pliendo cada vez más funciones pastorales como
condenados a las galeras. No fue sino hasta 1848
10 Pedro Valdo y los valdenses

cuando se le concedió libertad religiosa al rema-


nente valdense perseguido en Italia. 19
Hoy día, se encuentran iglesias valdenses a lo
largo de Italia, desde los Alpes en el norte, hasta
Sicilia en el sur. Además, existen colonias muy im-
portantes de valdenses que emigraron a Uruguay
y Argentina a fines del siglo pasado. Mantienen
una excelente Facultad de Teología, prácticamente
en la sombra del Vaticano, en Roma. Pero un inte-
rés vivo en la visión srcinal valdense se limitaría
a una minoría muy pequeña de individuos. Re-
cientemente en el Uruguay, algunos de sus pasto-
res jóvenes han llegado a cuestionar ciertos ele-
mentos constantinianos en la Iglesia, dejando de
bautizar a sus niños infantes y permitiendo que
ellos mismos se comprometan a una militancia
valdense mediante sus propios votos libremente
asumidos.

19 Donald F. Durnbaugh, op. cit., pp. 55-56.


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Capítulo 8
Francisco de Asís y los Hermanos menores
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«La regla y vida de estos hermanos es esta: Y ningún hombre es digno de nombrar tu
vivir en obediencia, en castidad, y sin poseer nombre.
nada suyo, y seguir las enseñanzas y las pisa- Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
das de nuestro Señor Jesucristo, que dice: Si Especialmente el señor hermano sol,
quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que Que es el día y por medio del cual Tú nos das
tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en la luz.
el cielo; y ven sígueme.» (Regla primitiva, 1, 1- Y él es bello y radiante con gran esplendor;
2).1 Y lleva tu semejanza, oh Altísimo.
«El Señor dice: «He aquí, os envío como a Alabado seas, mi Señor, por medio de la her-
ovejas en medio de lobos; sed pues prudentes mana luna y las estrellas;
como serpientes y sencillos como palomas». En el cielo Tú las formaste, claras, preciosas y
Por lo tanto, todo hermano que, por inspiración bellas.
Alabado seas, mi Señor, por medio del herma-
divina, desea
otros que marcharse
no son a los
creyentes, sarracenos
debe irse con uel no viento,
permiso de su ministro y hermano. … Y en Y por medio del cielo, nublado y claro, con to-
cuanto a los hermanos que se marchan, ellos da clase de tiempo,
pueden vivir espiritualmente entre los sarrace- Por medio de las cuales, Tú, a tus criaturas, das
nos y no creyentes de dos maneras. Una mane- sustento.
ra es no entrar en discusiones ni contiendas, si- Alabado seas, mi Señor, por medio de la her-
no sujetarse a toda criatura humana por amor a mana agua,
Dios, reconociendo que son cristianos. Otra Que es muy útil y humilde y preciosa y pura.
manera es proclamar la palabra de Dios cuan- Alabado seas, mi Señor, por medio del herma-
do ven que le place al Señor. … Y todos los no fuego,
hermanos, dondequiera que estén, deben re- Por el cual alumbras la noche,
cordar que ellos se dieron a sí mismos y han Y él es bello y juguetón y robusto y fuerte.
Alabado seas, mi Señor, por medio de nuestra
entregado
Y por amorsus cuerpos
a Él, para elhacerse
ellos deben Señor Jesucristo.
vulnera- hermana madre tierra,
bles delante de sus enemigos, tanto los que son La que nos sustenta y nos gobierna,
visibles como los invisibles, porque el Señor di- Y produce diversos frutos con flores coloreadas
ce: «El que pierde su vida por mi causa, la sal- y hierbas.
vará para vida eterna».» (Regla primitiva, XVI, Alabado seas, mi Señor,
1-3, S-7a, 10-11)2 Por medio de aquellos que perdonan por el
amor tuyo,
«Altísimo, omnipotente, buen Señor, Y sostienen en la enfermedad y en la tribula-
Tuyos son la alabanza, la gloria, el honor y to- ción.
da bendición: Bienaventurados aquellos que permanecen en
A ti solo te corresponden, la paz, Pues por
Ti, Altísimo, serán coronados.

Alabado
Por medioseas, mi Señor,
de nuestra hermana la muerte cor-
1 Regis J. Armstrong, y Ignatius C. Brady: Francis and
Clare: The Complete Works, Nueva York, Paulist, 1982, p.
poral,
109. De la cual ningún hombre viviente podrá esca-
par.
2 Ibíd., pp. 121-122.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 Francisco de Asís y los Hermanos menores

Ay de aquellos que mueren en el pecado mor- Francisco pasó los próximos cuatro años va-
tal, gando por Asís y sus alrededores, ministrando a
Bienaventurados aquellos que la muerte halla los menesterosos y restaurando iglesias en ruinas.
en Tu santísima voluntad, Entre éstas estaba su favorita, la Porciúncula, si-
Pues la segunda muerte no les hará mal. tuada en las afueras de su pueblo. Fue allí que un
Alabad y bendecid a mi Señor y dadle gracias, domingo oyó las palabras de Cristo a sus apósto-
y servidle con gran humildad.» (Cántico al her- les, «Yendo, predicad, diciendo: el reino de los cie-
mano sol)3 los se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad lepro-
sos … de gracia recibisteis, dad de gracia. No os
Francisco de Asís y los Hermanos me- proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cin-
nores tos…» (Mateo 10:7-14). El mensaje fue el mismo
Francisco de Asís (1181-1226) nació con el que unos treinta años antes había conmovido a
nombre de Giovanni Bernardone en el pueblo de Pedro Valdo, el rico comerciante de Lyon, en el
Asís, situado a unos cien kilómetros al norte de sur de Francia.
Roma en la parte central de Italia. Era hijo de un Francisco no tardó en poner esta visión en
rico comerciante de telas y dedicó los primeros práctica. «El Altísimo me reveló que yo debía vivir
años de su juventud al trabajo de su padre. En su según el modelo del santo evangelio.» 5 Se deshizo
juventud era conocido por su gusto a la vida y su de su bastón y sus zapatos. Se puso una larga tú-
rebeldía juvenil. A los veinte años de edad fue re- nica oscura con un cinto de cordón, asumió una
clutado para defender los intereses de su pueblo pobreza apostólica, y se dedicó a la evangelización
natal contra las ambiciones comerciales de la ciu- itinerante. Dentro de poco tiempo se encontraba
dad vecina, Perugia. En este conflicto Francisco rodeado de una banda de hombres con una voca-
fue hecho prisionero y permaneció encarcelado ción similar.
durante varios meses, probablemente meditando
Para ordenar la vida de este grupo, Francisco
sobre los caballeros guerreros, los conflictos inter- redactó una regla primitiva, basada principalmen-
vecinales entre los pueblos, y sus amargadas víc-
te en textos tomados de los Evangelios que incluía
timas. Al regresar enfermo a su casa, experimentó
las exhortaciones de Jesús. Con esta base, y acom-
una creciente crisis personal que le llevó finalmen-
pañado de una docena de sus compañeros, acudió
te a dedicarse a la oración y a una vida ambulante a Inocencio III, por el año 1209-10, para solicitar el
de solidaridad y de servicio hacia los pobres. reconocimiento papal, mismo que les fue otorga-
En una visita a Roma, fue profundamente do. Esta nueva asociación se llamaba srcinalmen-
conmovido por la condición de los mendigos ante te los penitentes de Asís. Más tarde serían llama-
las gradas
ta con uno dede San
ellosPedro.
y pasóIntercambió
el día en susu vestimen-
lugar pi- dos por Francisco, los Hermanos menores, o
Humildes.
diendo limosnas. Se dedicó al servicio itinerante,
Los Hermanos menores eran una asociación de
sirviendo especialmente a los leprosos y en la re-
imitadores de Cristo, unidos por el amor y el
construcción de la iglesia de San Damián, cerca de
compromiso en la práctica de la pobreza. Iban de
Asís, que estaba en ruinas. Decía, «Cuando estaba
dos en dos, predicando el arrepentimiento, can-
aún en mis pecados, me parecía demasiado amar-
tando, colaborando en las tareas de los campesi-
go mirar a los leprosos, pero el mismo Señor me
nos y labradores aldeanos, y cuidando a los lepro-
condujo entre ellos, y sentí compasión de ellos.
sos y demás menesterosos. «Los que no conocen
Cuando los dejé, lo que antes me pareciera amar- un oficio, que aprendan uno, pero no con el pro-
go habíaseme tornado dulce y fácil».4 Luego de
pósito de recibir el precio de su trabajo, sino para
utilizar el beneficio obtenido, de la venta de telas dar un buen ejemplo y huir de la pereza. Y cuando
pertenecientes a su padre, para sus obras de bene-
no se nos dé el precio de nuestro trabajo, recurra-
ficencia, Francisco fue desheredado por su padre.

3 Ibíd., pp. 38-39. Este cántico aparece en versión italiana


en Leonardo Boff: Saint Francis: A Model for Human Li- 5 Citado en Williston Walker: Historia de la Iglesia cristia-
beration, Nueva York, Crossroad, 1990, pp. 4344. na, Kansas City, MO, Casa Nazarena de Publicaciones,
4 Ibíd. , p. 154.
1991 (1." ed., 1957), p. 258.
www.menonitas.org 3

mos a la mesa del Señor, mendigando nuestro pan tuvo una palabra de advertencia solemne contra el
de puerta en puerta.»6 afán por las ganancias y las injusticias y la opre-
En medio de una cristiandad en que la salva- sión que acompañaban su estilo materialista de
ción se había objetivizado en los sacramentos y vida. Francisco anhelaba la liberación de esa acti-
donde éstos se habían separado efectivamente de vidad económica esclavizante, en que la dignidad
la realidad salvífica de relaciones restauradas en- y felicidad humanas son sacrificadas por el afán
tre los seres humanos, al igual que con Dios, la de la acumulación. Sin embargo, en Francisco pre-
percepción espiritual de Francisco fue notable. En dominaba su opción solidaria por los pobres. Por
su práctica de compartir su pan con los hambrien- esto, los franciscanos primitivos tuvieron que re-
tos pudo reconocer la presencia misericordiosa del pudiar tanto la riqueza feudal, como la del capita-
Señor (el sacramento de la «mesa del Señor») en lismo naciente.
medio del pueblo cristiano. La pobreza asumida por Francisco no se limi-
Francisco de Asís vivió en medio de una socie- taba a una felicidad y paz interiores. También
dad que luchaba por salir del dominio feudal propiciaba la paz social. Cuando el obispo de Asís
opresivo, y al mismo tiempo estaba cayendo en se quejaba de que la austeridad y pobreza asumi-
manos del naciente mercantilismo capitalista. Ex- das por los Hermanos menores eran exageradas,
perimentó en carne propia los males de una socie- Francisco respondió: «Mi señor, si poseyéramos
dad guerrera y materialista. La población de los bienes, necesitaríamos las armas para defendemos.
centros urbanos se componía de los «pequeños», Por eso surgen las contiendas y los pleitos, y por
esta causa el amor a Dios y a nuestros semejantes
víctimas de loscomo
tanto internas precios inflados, las guerras
imperialistas—, —
las temibles es disminuido muchas veces. Por lo tanto, hemos
plagas y la opresión de los «grandes», los ricos y determinado no poseer propiedades terrenales en
acomodados. En la misma ciudad de Asís, estos este mundo».7 El deseo de conservar lo adquirido
dos partidos, en que estaba dividida la sociedad, lleva a los seres humanos a violar los derechos de
llevaban los nombres de los «menores» y los «ma- sus semejantes y a negar el amor de Dios. A fin de
yores». Este trasfondo nos ayuda a comprender el fomentar la causa de la paz, Francisco optó por la
significado sociorreligioso de la formación de esta pobreza.
nueva asociación de los Hermanos menores.
Las Pobres señoras de Asís
La peregrinación extraordinaria de Francisco
comenzó en el seno de su propia familia cuando A los dos años de haber recibido los Hermanos
tuvo que elegir entre los valores del mundo del menores la aprobación papal para su misión, se
comercio y la desesperación de los pobres margi- inició, en 1212, una rama femenina, la llamada
nados. Como discípulo del Cristo pobre, eligió la «segunda orden». Clara Sciffi de Asís, (1194-1253)
solidaridad con los pobres a fin de poder restau- era la tercera de cinco hijos de una familia pudien-
rarles la dignidad en medio de su humillación. Pa- te de Asís. Clara, una jovencita del pueblo, doce
ra Francisco, el seguimiento de Cristo significaba años menor que él, conoció a Francisco cuando és-
un apostolado solidario hacia los desposeídos. La te había rechazado el servicio militar y el mundo
espiritualidad de los franciscanos, ordenada por del comercio para predicar su mensaje de peniten-
su regla evangélica, más que meramente enrique- cia y paz por las calles y plazas de Asís. Cuando
cer espiritualmente al individuo, desembocaba en su tío hizo los arreglos para su casamiento con un
su apostolado al mundo. joven de bienes, Clara se rehusó y, con la ayuda de
un empleado doméstico, buscó a Francisco para
Francisco manifestaba un profundo respeto por pedir su consejo.
todos los seres humanos, tanto ricos como pobres.
En lugar de enjuiciar a aquellos que no habían co- Así fue que el domingo de Ramos, de 1212,
Clara recibió de manos del obispo de Asís, una
nocido la liberación
las riquezas y la libreque surge de
asunción delalarenuncia
pobreza,de
se rama de palma simbolizando el martirio. Y al día
consideraba a sí mismo un siervo de todos por siguiente se marchó a la Porciúncula, donde Fran-
igual. Para éstos, que consideraba sus hermanos,
7 Ray C. Petry: Francis of Assisi: Apostol of Poverty, Nueva
6 Ibíd., p. 258. York, AMS, 1964, p. 62.
4 Francisco de Asís y los Hermanos menores

cisco la recibió y escuchó sus votos comprome- institución surgió del deseo de los laicos en la
tiéndose a seguirle en el camino de la perfección Iglesia medieval de encontrar oportunidades para
evangélica. Francisco y sus Hermanos la llevaron a dedicarse a vivir su fe en el espíritu y las prácticas
una casa benedictina; pero pronto, cuando otras de las órdenes mendicantes.
mujeres se unieron al movimiento, se marcharon a De modo que hombres y mujeres, viviendo en
San Damián, la primera iglesia restaurada por situaciones familiares normales, podían ahora as-
Francisco tras su conversión al seguimiento de Je- pirar a la santidad personal, a la práctica de la jus-
sús. ticia, las obras de misericordia y paz y, a la vez, ser
En su relación con Clara, Francisco manifestó ejemplos en el mundo de un servicio humilde y de
una ternura, un respeto, un amor hacia la mujer seguimiento a Cristo. Los terciarios procuraban
que es sorprendente en cualquier época, y tanto vivir la perfección evangélica, a pesar de las limi-
más en una sociedad altamente patriarcalista (por taciones impuestas por su vocación secular. Las
no decir machista), como lo era la sociedad me- semejanzas entre estos grupos y las comunidades
dieval de aquellos años; por una parte la mujer fue de «amigos» en el movimiento valdense de la
idealizada (véase, por ejemplo, la literatura caba- misma época seguramente no eran meras coin-
lleresca); por otra, fue un constante objeto de vio- cidencias. En ambos casos, respondían, a su mane-
lencias. El celibato y la castidad, libremente asu- ra, a las corrientes de inquietud espiritual que co-
midos en el movimiento franciscano, eran más que rrían por la cristiandad de entonces.
una mera renuncia de las relaciones matri- Si el Cardenal Ugolini fue el principal respon-
moniales. Eran aspectos claves de su seguimiento
de un Jesús, que en su propio tiempo había de- sable de laordenaba
regla que organización de los
su vida penitentes
común, y de la a
éstos debían
mostrado actitudes salvíficas realmente revolucio- Francisco de Asís la inspiración srcinal de su vi-
narias hacia la mujer y los demás marginados. da, caracterizada por la sencillez, las obras de mi-
Clara, junto con la comunidad que llegó a lla- sericordia y la paz. Su sencillez de vida, su modes-
marse las «Pobres señoras de Asís», permaneció tia en el vestido y su rechazo de las diversiones
en esa casa unos cuarenta y dos años, hasta su dudosas de la sociedad medieval fueron parte del
muerte en 1253. Dentro de poco tiempo se estable- testimonio evangélico que compartían.
cieron también otras comunidades filiales en Ita- Se caracterizaban por una espiritualidad místi-
lia, Francia y Alemania. La austeridad en que vi- ca de recogimiento interior, oración y confesión.
vían estas mujeres sobrepasaba los experimentos Pero ésta se expresaba concretamente en sus obras
anteriores de las religiosas benedictinas y do- de amor y misericordia. En sus reuniones comuni-
minicas. Aunque pronto suavizaron las normas, tarias solían escuchar la lectura de la Palabra Di-
reglamentando la pobreza en las casas filiales, la vina y ofrendaban para el sostén de los necesita-
comunidad en San Damián persistió en sus votos dos entre ellos, al igual que para el sostén del pro-
de pobreza absoluta durante la vida de Clara. grama de la iglesia en la región. Ejercían una dis-
Las Pobres señoras de Asís representan una va- ciplina comunitaria en lugar de apelar a las auto-
lorización, en el espíritu del evangelio, de la mujer ridades eclesiásticas o civiles para la resolución de
y su papel en la sociedad. Se le reconoce el mismo las ofensas, e insistían en que se hiciera restitución
privilegio y derecho a participar en la comunidad por los agravios cometidos en sus círculos.
de pobreza apostólica que asumieron los Herma- Los terciarios se exhortaban a una humildad
nos menores. espiritual y a la simplicidad de vida. Se les prohi-
bía tomar las armas contra los semejantes por la
Los franciscanos terciarios razón que fuera. Y debido a este «privilegio paci-
En 1221, por iniciativa de Francisco (o quizá fista», muchos laicos se apresuraron a unirse al
probablemente de suuna
Ugolini) se organizó amigo y patrón,
tercera ordeneldeCardenal
Herma- movimiento para
servicio militar liberarse
feudal. Estade la obligación
objeción del
de conciencia
nos y Hermanas penitentes con la participación de contra el servicio militar duró hasta el año 1289,
laicos, involucrados en la vida secular, pero atraí- cuando fueron instituidas ciertas excepciones re-
dos al movimiento de los Hermanos menores, servadas al criterio del clero: la defensa de la pa-
quienes formaron una comunidad terciaria. Esta tria, de la Iglesia y de la fe cristiana.
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Otra provisión absolvía a los Hermanos peni- deseaban presentar en vivo el evangelio entre los
tentes de la necesidad del juramento, con las úni- hombres a fin de poder comunicarlo con autenti-
cas excepciones, las establecidas por el papa mis- cidad. Mientras Valdo insistía en los derechos del
mo. Este resultó ser un duro golpe dirigido contra laicado a predicar, Francisco rehusó ejercer la fun-
el juramento feudal que obligaba al vasallo a ren- ción de «prior» en el movimiento que, a pesar su-
dir servicio militar bajo órdenes de los señores no- yo, se convirtió pronto en una orden formal bajo el
bles, fuera éste para la defensa de las propiedades amparo de la institución eclesiástica. Los dos eran
feudales, o para las campañas de expansión impe- cristianos carismáticos de extracción burguesa
rialista del emperador. Esta provisión fue dura- que, confrontados con la vocación evangélica al
mente atacada por el poder imperial de la época. seguimiento de Jesús, reaccionaron de maneras
Aunque esta objeción de conciencia no pudo similares en situaciones semejantes.
mantenerse en su forma absoluta por mucho Entre las diferencias más destacadas estaba la
tiempo, y finalmente cedieron a las presiones so- disposición a permitir que el papa les impusiera
ciales de la cristiandad para tomar las armas en las un carácter sacerdotal a los franciscanos, cosa que
causas que la Iglesia consideraba dignas, se había Valdo y los diversos grupos valdenses jamás estu-
infundido en la sociedad medieval un nuevo espí- vieron dispuestos a aceptar. Su disposición a so-
ritu de paz y unidad. La simplificación de la vida, meterse a la Santa Sede, a pesar de sus reticencias
mediante una pobreza libremente asumida en so- personales, explica la aprobación que obtuvo
lidaridad con los necesitados y una dedicación al Francisco de la Iglesia. Desde el principio, Inocen-
servicio de los marginados y oprimidos, segura- cio III advirtió que su programa de pobreza abso-
mente representaba un ministerio que Francisco luta y predicación itinerante reflejaba los mismos
hubiera codiciado para todos sus hermanos en métodos y doctrinas valdenses. En el año 1210,
Cristo. Francisco y sus primeros doce compañeros se
hicieron clérigos recibiendo la tonsura de manos
Los franciscanos primitivos y el movi- de las autoridades eclesiásticas. Y de allí en ade-
miento valdense8 lante, no expresó la menor duda sobre la autori-
Las semejanzas entre los comienzos de la orden dad del clero y su carácter sacerdotal basado en el
franciscana y el movimiento valdense son real- poder sacramental de la ordenación.
mente notables. Surgieron en la misma parte de Francisco y Valdo entendieron de maneras
Europa: los franciscanos en Italia central y los val- muy diferentes la obediencia evangélica. Para
denses en el sur de Francia y el norte de Italia. El Francisco, la obediencia conllevaba someterse a la
movimiento valdense anticipó al franciscano ape- autoridad humana de la Iglesia porque en ella es-
nas unos treinta años. Igual que Valdo, Francisco taba la gracia. Pero Valdo llegó a distinguir entre
recibió su inspiración de la vida de la comunidad la autoridad de Cristo, y la de la sociedad consti-
mesiánica reunida en torno a Jesús. Francisco es- tuida encarnada en la institución eclesiástica. Para
cribió en su testamento, «nadie me mostraba lo explicar la actitud de Valdo no hay que buscar sus
que habría tenido que hacer, pero el Altísimo mis- causas en un individualismo de tipo moderno.
mo me reveló que tendría que vivir según el mo- Valdo también apreciaba las dimensiones comuni-
delo del Santo Evangelio».9 tarias del evangelio, pero era más severo en su crí-
Para ambos, la pobreza debía caracterizar la tica de las dimensiones sociales antievangélicas
predicación itinerante, como imagen de la pere- que predominaban en la cristiandad. Las diferen-
grinación libre de la Iglesia en la historia. Median- cias en la actitud papal hacia estos dos movimien-
te su pobreza apostólica (es decir, pobreza libre- tos de pobreza apostólica se deben, sin duda, a las
mente asumida en función de la evangelización), diferencias de sus respuestas a la autoridad papal.
tanto los frailes menores como los Pobres de Lyon Probablemente sea demasiado sugerir, como lo ha
hecho el profesor Albert Hauck, «que fue pura
8 Amedeo Molnár: Historia del valdismo medieval, Buenos
Aires, La Aurora, 1981, pp. 71-74.
9 Regis J. Armstrong, y Ignatius C. Brady, op. cit., pp.
154-155.
6 Francisco de Asís y los Hermanos menores

cuestión de suerte que Valdo se haya convertido opresivas, y también contra la sociedad ciudada-
en un hereje y no en un santo».10 na, con sus valores también alienantes y materia-
Entre Francisco y los Pobres lombardos tam- listas.
bién hubo semejanzas en cuanto a sus actitudes
hacia el trabajo manual. Francisco apreciaba el Conclusión
trabajo manual. Nunca habló del trabajo como En 1230, cuatro años después de la muerte de
maldición o castigo por el pecado. Estuvo dispues- Francisco, el testamento que definía las relaciones
to a cumplir los servicios más humildes, incluso dentro de la orden de los Hermanos menores fue
entre los leprosos. Los Pobres de Lombardía tam- modificado por el papa Gregorio IX, abriéndoles
bién apreciaban el trabajo, se organizaron en co- la posibilidad de adquirir propiedades. Esto con-
munidades de fe y trabajo. Pero ambos grupos dujo a la formación de un grupo disidente conoci-
tomarían decisiones diferentes, en relación con el do como los espirituales. Esta tensión continuó de-
sometimiento a la autoridad de la Iglesia institu- ntro de la orden y en 1318 Juan XXII tomó una de-
cional, que les llevarían en direcciones contrarias. cisión contraria al grupo más estricto, autorizando
Hacia el año 1218, precisamente cuando los dos la adquisición de bienes. Muchos de los espirituales
grupos tomaban estas decisiones, unos discípulos salieron de la orden llegando a ser conocidos, en el
de Francisco se encontraron con algunos de los se- espíritu de Francisco, como los fraticelli.
guidores de los valdenses italianos. Los francisca- Para fines del siglo XIV y principios del XV,
nos sorprendidos, clamaron: «¡Señor protégenos tras un período de creciente laxitud cuando los
de la herejía de los lombardos y de la barbarie de
los alemanes!»11 franciscanos
prosperidad experimentaron un los
material, surgieron aumento de
observantes, un
Para los franciscanos, el retorno a la pobreza nuevo grupo reformista. Obtuvieron el reconoci-
evangélica resultaba ser un camino de perfección, miento eclesiástico en el Concilio de Constanza en
reservado para pequeños grupos dentro de la cris- 1415. Luego, tras un siglo de coexistencia con los
tiandad. Para los valdenses, el retorno a la pobreza conventuales, fueron declarados la verdadera Or-
evangélica significaba una solidaridad positiva, den de San Francisco en 1517. Para esta misma
aún más auténtica y más directa, con los deshere- época, en 1529, otra reforma, con miras a restaurar
dados de la sociedad medieval. Para ellos, resulta- una simplicidad primitiva, llevó a la organización
ba ser la única posibilidad para conducir a la Igle- de los capuchinos, que volvieron a enfatizar los
sia por la vía de la obediencia al Señor. Por su par- ideales franciscanos de la pobreza y la austeridad
te, ni Valdo ni los Pobres lombardos estaban dis- en función de su predicación evangelizadora.
puestos a someter su movimiento al control de la En el Poverello de Asís, encontramos a un hom-
iglesia oficial. bre de una sinceridad que le llevó a apostar su vi-
Los franciscanos y los valdenses tuvieron en da misma a fin de alcanzar sus ideales, desafiando
común una disposición a encarnar el evangelio en los obstáculos de todos los tiempos, la capitula-
su propio ambiente y en la época que les tocaba ción al materialismo y a la violencia en las relacio-
vivir. Los dos mantuvieron nexos con una civiliza- nes sociales. Estamos en presencia de una auténti-
ción cada vez más urbana, pero deseosa de una ca voz profética apuntando hacia los valores real-
nueva espiritualidad, de lazos más íntimos y di- mente trascendentes y hacia el camino de la libe-
rectos con Dios, y de reformas de raíz en la comu- ración humana.
nidad de fe. Pero estos movimientos no fueron
meros reflejos de su época ni productos de las
nuevas clases sociales que surgían. Los dos repre-
sentaban expresiones de protesta contra una so-
ciedad feudal, con sus estructuras inhumanas y

10 Donald F. Durnbaugh: La Iglesia de creyentes. Historia y


carácter del protestantismo radical, Guatemala, Semilla-
CLARA, 1992, p. 50, n. 13.
11 Amedeo Molnár, op. cit., p. 73.
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Capítulo 9
Juan Wyclif y los lolardos
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Según la vida de Cristo y su evangelio … otros ministros del Señor después de ellos, a
nuestros predicadores hallarán sólo la pobreza, imitar a Cristo en su pobreza evangélica.»
la humildad, la lucha espiritual y el desprecio (Juan Wyclif: Sobre el oficio pastoral, I, 2)2
de los hombres de este mundo por haber pues- «Entre sus deberes, uno es más importante
to de manifiesto sus pecados, pero grande será que los demás. Es evidente que la predicación
su recompensa en el cielo por sus vidas ejem- del evangelio es el deber predilecto del cura,
plares, sus enseñanzas verdaderas y su dispo- porque la causa de Cristo se adelanta en los
sición a sufrir aun la muerte. Porque Jesucristo apóstoles más en la predicación al pueblo, que
era tan pobre en esta vida que no tenía casa en mediante los milagros que él mismo obró en
que recostar su cabeza, como Él mismo dice en Judea. … La predicación del evangelio sobre-
el Evangelio. Y San Pedro era tan pobre que no pasa infinitamente la oración y la admi-
tenía ni plata ni oro que compartir con el hom- nistración de los sacramentos. La evangeliza-
bre cojo. … San Pablo era tan pobre en los bie-
nes de este mundo que tuvo que trabajar con ción
dente;trae
es un beneficio más
la actividad más preciosa
amplio yde más evi-
la Igle-
sus manos para sostenerse a sí mismo y a los sia.» (Juan Wyclif: Sobre el oficio pastoral, II, 2)3
que le acompañaban y también sufrió muchas
persecuciones. … Y San Bernardo le escribió al Juan Wyclif y su tiempo
papa, con su pompa mundana, sus muchas tie-
rras, oro y plata, que se parecía más al sucesor Al inglés, Juan Wyclif (1328-1384), le tocó vivir
de Constantino el emperador, que a Jesucristo en una época medieval caracterizada por la turbu-
y sus discípulos. Y Jesús, confirmando su tes- lencia sociopolítica, económica y religiosa. Varios
tamento, dijo a sus discípulos después de su factores contribuyeron a esta situación.
resurrección, «Como mi Padre me ha enviado, 1. La plaga bubónica, o la muerte negra, como
así también yo os envío», es decir, a las luchas, popularmente se le llamaba, arrasó a Europa lle-
la persecución, la pobreza, el hambre y el mar- gando a las costas de Inglaterra en 1348-49. Se ha
tirio en este mundo, y no a la pompa mundana
en que vive el clero de nuestro tiempo. Por eso estimado quecomo
glesa murió la tercera parte de de
consecuencia la población in-
esta pestilen-
parecería que el clero mundano, que ejerce una cia. Llegaron a faltar vivos para enterrar a los
autoridad mundana, rodeado de las vanidades muertos. Esta situación provocó grandes desequi-
del mundo, es despreciado por Dios y los librios demográficos y económicos en la sociedad
hombres, porque sus obras son contrarias a la inglesa. Los efectos de esta pestilencia se extendie-
voluntad justa de Cristo y sus apóstoles.» (Juan ron a las manadas de ovejas en todo el reino britá-
Wyclif: Sacerdotes pobres, B).1 nico. Un informe habla de la muerte de más de
«Teniendo sustento y abrigo, estemos con- cinco mil ovejas en un solo campo. El temor a la
tentos con esto». Esto es claro: cada uno, de muerte inminente era tan grande que práctica-
acuerdo con sus posibilidades, debe seguir a mente llevó a un paro de la actividad comercial. 4
Cristo en su manera de vivir. Pero todo sacer-
dote, cura o pastor, tiene la posibilidad de se-
guir a Cristo en su manera de vivir; por lo tan- 2 Matthew Spinka, ed.: Advocates of Reform: From Wyclif
to Erasmus, Londres, SCM, 1953, p. 33.
to debe hacerlo. Esto inspiró a los apóstoles, y a
3 Ibíd. , p. 49.
1 Herbert E. Winn: Wyclif: Select English Writings, Nueva 4 R. B. Dobson: The Peasant's Revolt of 1381, Londres,
York, AMS, 1976, pp. 34-35. Macmillan, 1970, p. 60.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd.Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


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2 Juan Wyclif y los lolardos

2. La mano de obra disponible se redujo en el brotó una rebelión armada dirigida contra los no-
campo y se produjo una notable caída, a corto pla- bles que, empleando la extorsión en la cobranza de
zo, de los precios de los productos agrícolas. Este los impuestos, habían tratado a los sectores pobres
desequilibrio llevó a una alza considerable en el con extraordinaria severidad. Esta conflagración,
costo de la mano de obra, desde las vocaciones alimentada por el descontento general, se extendió
eclesiásticas y los artesanos hasta las tareas agríco- por Inglaterra, hasta ser brutalmente aplastada
las más humildes. Para contrarrestar esta situación por las fuerzas al servicio de la monarquía.7
los salarios fueron congelados por el rey. Muchos
obreros y artesanos rehusaron someterse y fueron Juan Wyclif y su pensamiento
encarcelados por incumplimiento. Los fugados se Wyclif cursó estudios en la Universidad de Ox-
escaparon y se escondieron en los bosques. Las ford y obtuvo una licenciatura en 1328 y un docto-
condiciones sociales a nivel local se volvieron rado en 1372. Comenzó su carrera pública cuando
anárquicas y los costos de alimentos y otras nece- fue nombrado a la comisión enviada al continente
sidades elementales pronto llegaron a ser excesi- europeo para tratar, con representantes de la curia
vos.5 romana, la cuestión del tributo que la curia exigía
Mediante una ordenanza real, Eduardo III y el en virtud de su derecho feudal sobre su vasallo, el
consejo gubernamental tomaron medidas drásti- rey Juan de Inglaterra. En el proceso, Wyclif des-
cas en 1349 para contrarrestar el alza dramática de arrolló sus ideas sobre el señorío, que posterior-
los salarios, mientras la peste seguía diezmando a mente expuso en dos escritos: De dominio divino
la población. El gobierno se proponía obligar a to- (Sobre el señorío divino, 1375) y De civili dominio
do obrero y artesano a trabajar por el mismo sala- (Sobre el señorío civil, 1376).
rio que había recibido tres años antes, en el 1346. 1. En el primero de estos escritos, Wyclif señaló
En 1351 se promulgó un edicto aún más específi- que el señorío divino es la base para el ejercicio de
co, que congelaba los salarios de los obreros más todo señorío humano. Y el señorío de Dios no es
humildes en los ni veles de cinco años atrás, con el disminuido en ningún sentido cuando éste es con-
propósito de detener la explosión inflacionaria. De cedido a los hombres. Sólo se trata del préstamo
esta manera, el peso de la crisis económica caía de un señorío que no es ni permanente ni ilimita-
sobre los hombros de los sectores más humildes do y es otorgado para el bien común. De modo
de la sociedad inglesa. que no debiera llamarse señor, al que lo recibe, si-
En las décadas siguientes, hubo más intentos no mayordomo del Señor supremo. El ejercicio del
oficiales para congelar los salarios de los obreros y señorío sobre los recursos de este mundo es un
campesinos, pero con pocos resultados. En lugar don de la gracia de Dios.
de someterse a estas condiciones de explotación, En el tratado Sobre el señorío civil, Wyclif con-
aumentaron considerablemente el número de va- cluyó que todo poder ejercido en relación con los
gabundos desterrados anárquicos. Entre estos sec- semejantes, sea civil o eclesiástico, y todo ejercicio
tores campesinos marginados, se notaba una cre- de señorío sobre los recursos naturales, está condi-
ciente antipatía hacia los nobles terratenientes, cionado sobre la fidelidad de quien lo ejerce. De
aliados al poder monárquico.6 modo que el fiel, pobre y humilde, posee mayor
3. Este profundo malestar socioeconómico que derecho moral a ejercer señorío que un papa o
afligía a la sociedad feudal inglesa siguió en au- emperador que lo hace injustamente. Sólo los jus-
mento y culminó en tres edictos (1377-1381) que tos pueden ejercer el señorío en forma legítima y
establecieron onerosos impuestos personales, a fin con dignidad. Cuando aplicaba esta teoría a los
de financiar las guerras de la nación. Estos im- señores eclesiásticos, Wyclif sostenía que, según el
puestos resultaron en una carga excesivamente evangelio, el cristiano es señor únicamente cuando
pesada sobre los sectores más humildes de la so- es siervo de todos.
ciedad, en parte, por lo menos, debido a los abu- En cuanto a las relaciones entre la Iglesia y el
sos en su recaudación. Y a mediados del año 1381, Estado, Wyclif negaba que los donativos podían
cederse perpetuamente. Los dignatarios eclesiásti-
5 Ibíd. , pp. 60-63.
6 Ibíd., pp. 63ss. 7 Ibíd., pp. 123ss.
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cos debían limitarse a declarar lo que Dios ha ció en las ideas reformistas de Wyclif su oportuni-
hecho. Carecían de derechos para ceder en perpe- dad para enriquecerse a costas de su enemigo, la
tuidad a los soberanos civiles aquello que corres- curia romana. De modo que el campesinado in-
ponde a Dios, pues sólo son mayordomos y no se- glés, en este caso, sólo pasaba de las manos de
ñores. La conclusión principal que saca de este ar- unos tiranos para caer en las manos de otro.
gumento es que las autoridades eclesiásticas injus- 2. La visión reformista de Wyclif se fundamen-
tas carecen de derecho a ejercer señorío sobre sus taba en la suprema autoridad de las Escrituras. La
propiedades y éstas pueden ser confiscadas por autoridad bíblica quedaba por encima de la teolo-
las autoridades civiles. gía escolástica y los reclamos papales de su época.
Wyclif no llegó a aplicar su teoría al Estado, La tradición de la Iglesia, las decisiones concilia-
pues hubiera provisto una base para una revolu- res, los decretos papales, y cualquier otra formula-
ción «justa» contra un régimen civil injusto. En ción doctrinal debían ser evaluados a la luz de la
realidad Wyclif prohibió el uso de la fuerza contra Biblia. Esto explica el gran interés que Wyclif ma-
el orden civil existente, aun cuando éste fuera ti- nifestó en la traducción de las Escrituras al verná-
ránico. Él aconsejaba a los súbditos a someterse a culo.
la autoridad civil, aun cuando fuera injusta. Por lo 3. A pesar de su evidente predilección por la
tanto, es injusto culpar a Wyclif por haber instiga- autoridad bíblica, en su doctrina de la Iglesia, Wy-
do la rebelión de los campesinos que estalló en In- clif fue marcadamente agustiniano. La Iglesia ver-
glaterra en 1381. Aunque de hecho sus escritos, dadera —decía— es esa comunidad invisible
además de la predicación evangélica de los lolar-
dos, acompañada de una solidaridad en la pobre- compuesta de los elegidos
mera participación por Dios.
en la Iglesia Por esto,ylavi-
institucional
za, revelan sus simpatías por el movimiento. sible no es garantía de la salvación. Esto le permi-
Las actitudes básicas de Wyclif sobre las rela- tió criticar con severidad la institución eclesiástica
ciones económicas en la Iglesia eran bastante cla- de su tiempo. A partir del año 1380, Wyclif llegó a
ras. Insistía, junto con muchos más, que la pobreza la conclusión de que el papa era realmente el An-
apostólica le correspondía a todos los miembros ticristo.9
del clero. La principal causa de los males en la Pero en su eclesiología, Wyclif no fue totalmen-
Iglesia era la riqueza de los prelados, los monjes y te consecuente. Durante los años en que apoyaba
los curas. Por eso gozaba, en un principio, del activamente el movimiento de los pobres predica-
apoyo de muchos dentro de las órdenes mendi- dores lolardos en su evangelización itinerante, en
cantes. Junto con otros, él encontró la raíz de la co- realidad contribuía a la formación de comunida-
rrupción en la Iglesia en la llamada «donación de des eclesiales visibles. Los conventículos de los lo-
Constantino», en que la Iglesia basaba sus preten- lardos eran altamente visibles en su vida y cos-
siones económicas. «Había llenado de veneno a la tumbres radicalmente diferentes. Wyclif elaboró
Iglesia.» «La principal estrategia del diablo co- su teoría de una Iglesia verdadera invisible en el
menzó en la época de Silvestre.» 8 contexto de su lucha con el catolicismo romano de
Wyclif pensaba que la solución para estos ma- su época. Sin embargo, su concepto práctico de la
les quedaba primeramente en manos de la misma Iglesia surgió de su protagonismo en la misión
Iglesia. Mediante el ejercicio de una disciplina evangelizadora de los lolardos ingleses.
eclesiástica, el clero indigno y avaro debía ser des- 4. Wyclif insistía en un estilo de vida acorde
pojado de sus cargos y de sus riquezas. Pero ya con el evangelio para todos aquellos que se dedi-
que la Iglesia, con su jerarquía dividida (entre caban al ministerio en la Iglesia. Una pobreza
Aviñón y Roma) y corrompida, no estaba inclina- apostólica, de inspiración evangélica, debía carac-
da a hacerlo, le incumbía al poder secular tomar la terizar a los mensajeros de la palabra. Una viven-
iniciativa y reformar a la Iglesia. Proponía que los
fondos incautados fueran utilizados para aliviar el cia indignasu
invalidaba delactuación
evangeliosacramental.
por parte delLasacerdote
autoridad
sufrimiento y las necesidades del pueblo pobre. Y espiritual, entonces, surgía de la vivencia y del
como era de esperarse, el monarca inglés recono- servicio auténticamente evangélicos, y no de su

8 Matthew Spinka, op. cit., p. 24. 9 Ibíd., p. 27.


4 Juan Wyclif y los lolardos

nombramiento eclesiástico. Esta insistencia en una Los lolardos: un movimiento de predi-


ética inspirada en el evangelio también influyó en cadores pobres12
la vivencia práctica manifestada en las comunida- El movimiento de los lolardos parece haber
des lolardas. Por ejemplo, en el año 1395, once surgido en el siglo XIV y consistía principalmente
años después de la muerte de Wyclif, los lolardos en predicadores pobres dedicados a un ministerio
presentaron al parlamento inglés una petición pa- itinerante. Descalzos y vestidos de túnicas rústi-
cifista, basada en principios evangélicos. Decían cas, literalmente cubrieron Inglaterra con su pre-
que el homicidio, fuera en batalla o en manos de la dicación evangélica. Aunque en la mente popular
ley, sin una revelación especial, es expresamente el término lolardo llegó a significar predicador po-
contrario al Nuevo Testamento, que es una ley lle- bre de Juan Wyclif, su papel en la formación de
na de gracia y misericordia. este movimiento no es del todo claro. Lo cierto es
5. Wyclif era un crítico severo de la doctrina que la relación entre Wyclif y estos predicadores
eucarística de la Iglesia medieval. Basándose en pobres era muy estrecha y ellos llegaron a ser los
las prácticas y doctrinas de la Iglesia primitiva, voceros en la popularización de las ideas de Wy-
Wyclif decía, «La Iglesia moderna propone la clif. Ellos llevaron a cabo el gran sueño de Juan
transubstanciación del pan y del vino en el cuerpo Wyclif, la evangelización popular en la lengua ma-
y la sangre de Cristo; pero la Iglesia primitiva no terna del pueblo.
mantenía esto; por lo tanto, no están de acuer- A Wyclif le interesaban cada vez menos los as-
do».10 Wyclif sostenía que en la fe de la comu- pectos filosóficos de la teología y más los prácti-
nidad primitiva los elementos consagrados, el pan
y el vino, eran signos y símbolos eficaces del cuer- cos. En sus últimos
tan ansioso de ver aaños enen
Cristo Oxford,
la vidaWyclif estaba
de todo
po y la sangre de Cristo. De modo que Cristo está hombre común que dejaba de preocuparse por lo
figuradamente, sacramentalmente y efectivamente que sus colegas eruditos podrían pensar de él. 13
presente en los elementos, pero no en sentido ma- Desde su profesorado en Oxford les facilitaba sus
terial, o carnal.11 Estas conclusiones heterodoxas le tratados teológicos y sus sermones a estos predi-
costaron a Wyclif el apoyo de muchos de sus de- cadores, que luego popularizaron sus ideas por los
fensores ingleses, incluyendo al rey Juan de Gante, campos y las aldeas de Inglaterra.
sus colegas eruditos de Oxford y las órdenes
mendicantes. Sin embargo, reflejaban el pensa- Los lolardos incluían a hombres como Nicolás
miento y las prácticas en las comunidades de los Hereford, dedicado a la traducción de la versión
lolardos. vulgata al vernáculo inglés, y Juan Aston, que se
destacaba por su predicación itinerante. Esta pre-
Juan Wyclif dedicó los últimos años de su vida dicación, que consistía en la exposición sencilla de
a la formación de un cuerpo de predicadores po- las Escrituras, ocupaba el lugar central en las reu-
bres. La misión de estos lolardos estaba centrada niones de los conventículos lolardos. El Sermón
en la evangelización, más que en la administración del Monte, los Diez Mandamientos, el Padrenues-
de los sacramentos. Y hasta el mismo día de su tro, y el Credo Apostólico, todos en la lengua ma-
muerte en 1384, Wyclif seguía destacando la sufi- terna, eran utilizados en sus reuniones. Se cuenta
ciencia y la supremacía de las Escrituras para la de unos participantes que «memorizaron unos po-
vida de la Iglesia. cos versículos del capítulo cinco de Mateo … el
En 1415, el Concilio de Constanza condenó 267 Padrenuestro, … y el Credo en inglés … y habían
errores en sus obras escritas, además de ordenar sido persuadidos a no participar, durante los úl-
que fuesen proscritas y quemadas. Asimismo se timos seis años, en peregrinaciones religiosas ni en
decretó que sus restos fueran exhumados, quema- el culto a las imágenes». 14
dos y que se esparcieran las cenizas. Esta orden
finalmente se cumplió en 1428.
12 Para esta sección reconozco mi deuda con John Stacey:
John Wyclif and Reform, Filadelfia, Westminster, 1964,
pp. 128-147.
10 Ibíd., p. 73. 13 Ibíd. , p. 129.
11 Ibíd., p. 30. 14 Ibíd., p. 135.
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Es imposible determinar la fuerza numérica del cas, más que una crítica de su teología. Una cosa
movimiento lolardo. Pero aunque el número de era clara para ellos. La presencia corporal de Cris-
las detenciones por parte de las autoridades oficia- to no se encontraba en el pan sacramental sobre el
les no haya sido tan grande, es evidente que el altar. En su visión, ellos seguían a Wyclif. «Por lo
movimiento estaba ampliamente extendido y que tanto, todos los sacramentos que se nos han deja-
las multitudes participaban en secreto. Se ha seña- do aquí en la tierra son sólo recuerdos del cuerpo
lado que las zonas en Inglaterra, donde más creció de Cristo, pues un sacramento no es más que un
el movimiento disidente y popular de los anabap- signo, o recuerdo,17de una realidad pasada o una
tistas en el siglo XVI, son precisamente las mismas que es esperada.» Los padres lolardos enseñaban
áreas en que los lolardos habían sido más fuertes a sus hijos que no debieran rendirle culto al sa-
en los siglos anteriores.15 cramento del altar, como si fuera divino, pues era
solamente un signo del cuerpo del Señor.
Principales características del movi- Esta discusión sobre la eucaristía podría pare-
miento lolardo
cer, a primera vista, una cuestión puramente teóri-
l. Rechazaron toda una serie de prácticas popu- ca, relacionada sólo con la definición del dogma.
lares católicas, debido a una conciencia espiritual En efecto, con su rechazo de la transubstanciación,
profundamente influenciada por su formación bí- le disputaban a la elite clerical su pretendido mo-
blica. Estas prácticas incluían las relacionadas con nopolio exclusivo sobre los medios de gracia sa-
las enseñanzas católicas en torno al purgatorio: cramental, y con ello devolvían los instrumentos
peregrinaciones, oración a los santos y obras meri- de la gracia auténtica al lugar donde co-
torias. Otras incluían el uso de las imágenes en el rresponden, al seno mismo del pueblo de Dios.
culto, el agua bendita, el uso de ornamentos y ves-
3. Los lolardos insistían vehementemente en
timentas lujosas en el culto, las ceremonias y la leer las Escrituras en su idioma materno. El recur-
costumbre de establecer rangos de honor entre el
so a la autoridad bíblica por encima de otras auto-
clero. ridades eclesiásticas y civiles condujo a grandes
Un testimonio que proviene de la primera par- cambios —tanto sociales como religiosos— en la
te del siglo XVI nos ofrece un buen ejemplo de esta Inglaterra medieval. Cuando los humildes, por ser
oposición contra las formas que tomaba la espiri- analfabetos, no podían leer las Escrituras, se dedi-
tualidad católica de la época. Se trata de los men- caban a aprenderla de memoria. Una mujer, entre
sajes de Tomás Bilney, un predicador lolardo que los disidentes, fue descubierta por haber memori-
murió como mártir. «Dice que es una locura que zado la Epístola de Santiago, con la ayuda de un
un hombre participe de una peregrinación dedi- predicador lolardo. En estos círculos la Epístola de
cada a los santos;
y piedras. pues ellosdeben
… Los hombres no son más
orar quea palos
sólo Dios, Santiago era favorecida por encima de los otros
libros del Nuevo Testamento. Esto señala una de
y no a los santos. … También dice que ha hablado las diferencias entre la visión de los lolardos y la
muchas veces contra los ayunos … y también co- teología de los reformadores protestantes conti-
ntra los días santos … pues Dios no ha hecho días nentales.
santos, sino sólo el domingo. Dice que ha hablado
En los procesos judiciales contra los lolardos,
contra las absoluciones, afirmando que el perdón
las denuncias de sus adversarios subrayan la
otorgado por el papa, u otros funcionarios de la
atracción que las comunidades lolardas sentían
Iglesia, no son eficaces.»16
por la Biblia. Un carpintero fue acusado, junto con
2. Las actitudes de los lolardos hacia la eucaris- dos compañeros más, de haber pasado toda la no-
tía los distanciaron de los católicos medievales, y che leyendo las Escrituras en su casa. Los miem-
también, en forma anticipada, de los luteranos con bros de estas comunidades compartían clandesti-
su doctrina de una presencia real. Su oposición namente de mano en mano traducciones inglesas
probablemente surgía de lo que ellos consideraban de los libros de la Biblia. Un albañil escondió a un
prácticas idolátricas en las celebraciones eucarísti- hombre en su casa, dedicado a la traducción del
libro del Apocalipsis. Una mujer fue sorprendida
15 Ibíd., p. 137.
16 Ibíd., p. 141. 17 Ibíd. , pp. 141-142.
6 Juan Wyclif y los lolardos

en su casa recitando de memoria partes de las torización eclesiástica. También, al igual que los
Epístolas y los Evangelios. valdenses de unos dos siglos antes, se oponían te-
El movimiento lolardo dependió, en buena par- nazmente a la prestación de los juramentos que
te, de la popularización del Nuevo Testamento. servían para garantizar las relaciones entre los va-
Inspirándose en el pensamiento de Juan Wyclif, el rios estados sociales dentro del sistema feudal de
contenido doctrinal de su predicación se basaba en la época. Los lolardos ingleses no eran sencilla-
la letra de las Sagradas Escrituras. Por eso se opo- mente protestantes antes de Lutero. Al igual que
nían a la transubstanciación, a las indulgencias, a Wyclif, ellos tampoco apelaron al principio protes-
la confesión auricular y al purgatorio. tante de sola fide. Eran, sencillamente, cristianos
radicales de su época.
En realidad, este movimiento preparó el cami-
no para la extraordinaria aceptación del Nuevo
Testamento de Tyndale, en la era de la Reforma en
1526, cuando los primeros ejemplares de esta pu-
blicación llegaron a Inglaterra. Los sucesores de
los lolardos, especialmente en Londres y en la par-
te oriental de Inglaterra, atesoraron sus ejemplares
manuscritos del Nuevo Testamento y se congrega-
ron en sus casas para leer y orar juntos.
4. Junto con las Escrituras, los lolardos también
difundieron sus ideas a través de otros escritos. El
que más contribuyó a la formación de este movi-
miento fue, sin duda, Juan Wyclif con sus ideas
contenidas en debates universitarios, sermones,
tratados, libros, y traducciones bíblicas. En los
procesos judiciales los lolardos fueron acusados de
«llevar por dondequiera ciertos libros en inglés» y
«hojas, escritas en inglés, contrarias a la religión
romana».18 La literatura que pasaba por las manos
de las comunidades lolardas era del tipo que res-
pondía a los intereses populares y que estaba
prohibida por las autoridades eclesiásticas.

Lalolardas
ideas fuente principal tras laJuan
era, sin duda, difusión de estas
Wyclif. De él
oyeron por primera vez las denuncias contra mu-
chas prácticas católicorromanas. Aunque, luego,
ellos irían más lejos que el mismo Wyclif en sus
críticas de las prácticas eucarísticas del catolicis-
mo.
Al igual que Wyclif, en los lolardos descubri-
mos un alto grado de integridad moral. No era
pura casualidad que la Epístola de Santiago les re-
sultara tan atrayente. Como los donatistas de unos
ocho siglos antes, ellos insistían en que el ministe-
rio de un sacerdote en pecado mortal quedaba in-
validado. Como Valdo, insistieron en la primacía
de la vocación a la predicación del evangelio por
encima de una formación académica o de una au-

18 Ibíd. , p. 145.
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Capítulo 10
Pedro Chelcicky y los Hermanos checos
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«No se puede afirmar que los apóstoles di- una justificación para este señorío pagano, y
vidieron la santa Iglesia en tres partes orde- meter este señorío dentro de la Iglesia de Cristo
nando a una parte a trabajar, a fin de sostener a y pretender que sea la tercera parte de esta
las otras dos con los frutos de sus labores. … Iglesia, basándose en la analogía de los miem-
De esto habla Pablo … “Porque vosotros mis- bros del cuerpo! La verdad es aún más grande
mos sabéis de qué manera debéis imitamos; que el ejemplo; pide una igualdad sin distin-
pues nosotros no anduvimos desordenadamen- ciones entre los miembros del cuerpo, para
te entre vosotros, ni comimos de balde el pan que, sin envidia, se sirvan mutuamente, cui-
de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga dándose y compartiendo entre sí.»
día y noche, para no ser gravosos a ninguno de «Y ya que los miembros de la santa Iglesia
vosotros. Porque también cuando estábamos tienen esta relación entre sí, los unos no obliga-
con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno rán a los otros a pagar rentas excesivas o inven-
no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oí-
mos que algunos de entre vosotros andan des- tar
dertoda claseade
sentarse trabajosyforzosos,
la sombra burlarse adefinlos
depo-
po-
ordenadamente, no trabajando en nada, sino bres, quemándose en el sol; ni les ordenarían
entrometiéndose en lo ajeno”. ¡Aquí, en este cazar liebres, en el amargo frío y pobremente
texto del apóstol, se pretende encontrar alguna vestidos, mientras ellos se sientan cómoda-
base para una Iglesia dividida en tres partes, mente al abrigo. Nadie le impondría a los de-
como si se estuviera estableciendo a los señores más una servidumbre involuntaria que él mis-
nobles y el clero, ordenándoles permanecer mo no estuviera dispuesto a cumplir. Por eso,
ociosos mientras que les entregaba a los cam- según la definición del apóstol, esta clase de
pesinos y otros obreros para su sostén! …» paganismo está muy lejos de ser la santa Igle-
«Así pues, Pablo condena claramente esa sia. Si esta clase de gente parece estar en la san-
doctrina sobre el clero y los nobles, que los con- ta Iglesia, no puede deberse a otra cosa que és-
vierte en los primeros dos componentes de la ta: que el mundo parece ser la santa Iglesia y
santa
tiendoIglesia.
cuandoYalegan
ellos tuercen
que loslacampesinos
verdad min-y los
na. errores
Pero es del
falsamundo parecen
y seguirá serlalafuente
siendo fe cristia-
de
otros obreros tienen que trabajar a fin de soste- amarguras.» (Pedro Chelcicky: Sobre la santa
ner a los nobles y al clero. Tal vez sea cierto Iglesia)1
que el clero no tiene otra manera de sostenerse
en la santa Iglesia que hinchando sus barrigas Introducción
con el fruto de las labores de los obreros. …» Pedro Chelcicky (ca. 1380-ca. 1460) fue el padre
«Por lo tanto, [Pablo] enseña que la igual- espiritual e ideólogo y maestro de los Hermanos
dad ha de manifestarse entre los que forman checos, o Unitas Fratrum, como fueron llamados.
parte de la santa Iglesia, la clase de igualdad
que caracteriza los miembros de un cuerpo, 1 Howard Kaminsky, trad.: «Petr Chelcicky: Treatises on
pues dice: “para que no haya desavenencia en
Christianity and Social Order», en William M.
el cuerpo, sino que todos los miembros se pre-
Browsky, Studies in Medieval and Renaissance His-
ocupen los unos por los otros. De manera que tory, vol. 1,ed.:
Lincoln, University of Nebraska, 1964, pp.
si un miembro padece, todos los miembros se 105-179. [Introducción y traducción completa del che-
duelen con él, y si un miembro recibe honra, co al inglés de las obras de Chelcicky: «On the Triple
todos los miembros con él se gozan”. ¡Que al- Division of Society» y «On the Holy Church»], pp. 171-
gún listo considere este texto e intente sacar 173.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 Pedro Chelcicky y los Hermanos checos

Aunque es muy poco conocido fuera de su tierra su vida fue un laico, y esto le permitió identificar-
natal, Chelcicky fue, sin duda, uno de los pensa- se con el laicado en su marginación, sufrida a ma-
dores cristianos más fecundos y srcinales, por no nos de la cristiandad medieval.4
decir radicales, de su época, no sólo dentro del
movimiento reformista husita, sino en toda la Eu- El trasfondo husita de Pedro Chelcicky5
ropa medieval.
El siglo husita (el siglo XV) fue un siglo de
Pedro Chelcicky nació en el seno de una fami- grandes trastornos y de profundos cambios en to-
lia modesta en el sureste de Bohemia, en la aldea das las esferas de la vida, religiosa, cultural, eco-
rural de Chelcice. Su padre era un pequeño terra- nómica, social y política. Desde su lugar en los cír-
teniente que falleció poco después del nacimiento culos universitarios en Praga, Juan Hus y sus co-
de su hijo y su madre murió también durante la legas iniciaron una revolución moral dirigida co-
niñez de Pedro. Entre sus familiares estaba un tío ntra los abusos de la Iglesia medieval. La fuente
materno, cura de una parroquia cercana. Los fami- de sus argumentos teológicos se encontraba, tanto
liares velaron por el bienestar de Pedro, ayu- en sus antecesores del movimiento reformista che-
dándole a recibir una formación elemental que in- co, como en las ideas contenidas en los escritos de
cluía los rudimentos, por lo menos, del latín, una Juan Wyclif, que habían llegado desde Inglaterra a
introducción a la teología escolástica y la oportu- Praga.
nidad para leer ampliamente en la biblioteca de la
Juan Hus (ca. 1373-1415), de srcen modesto,
parroquia local.
llegó a ser rector de la Universidad de Praga en el
En la
poder Bohemia
político del siglo
estaban XV las riquezas
concentrados y elde
en manos año 1402. Era un discípulo entusiasta de Juan Wy-
clif, pues difundió las ideas de éste mediante sus
la nobleza. La Iglesia medieval también participa- propios escritos, sus conferencias universitarias y
ba de este enorme poder, pues se estima que a sus sermones. Era un predicador carismático y un
principios del siglo la tercera parte de las tierras patriota checo. Hus esperaba que la Iglesia fuera
rurales estaban en manos de la Iglesia.2 Una de las reformada mediante la intervención del poder se-
consecuencias de las guerras fue una marcada re- cular. Muy pronto, el partido de Hus en Bohemia
ducción de la mano de obra campesina. Esto con- se hallaba en el centro de una revolución naciona-
dujo a un aumento de las cargas impositivas y del lista contra las fuerzas imperiales y papales.
reclutamiento militar, a la introducción de la pisci-
El ala derecha de la reforma husita la encabe-
cultura con la resultante reducción de las tierras
zaba un partido conservador, llamado «los utra-
cultivables, y a una considerable pérdida de las
quistas» porque insistían en el derecho de los lai-
libertades personales de los campesinos. Todo
cos de recibir la comunión bajo ambas especies, el
campesino debía estar sometido a un señor feudal pan y la copa. Y gracias a este movimiento, la copa
y sus derechos fueron severamente restringidos.
se convirtió en símbolo de la lucha de Bohemia
Los nobles terratenientes llegaron a poseer una au-
por su independencia de Roma. (Por esto se les
toridad absoluta sobre los campesinos, quienes vi-
llamaban también los calixtinos.) Pero fuera de es-
vían atados a la tierra ajena que cultivaban. 3
to, se distanciaban poco de las posiciones doctri-
Por herencia, Pedro habría sido un pequeño te- nales romanas. Ellos prohibían solamente aquellas
rrateniente rural. Ni siquiera figuraría entre la no- prácticas que juzgaban prohibidas por la «ley de
bleza baja, pero su predio de terreno y su libertad Dios», es decir, la Biblia. Fueron minimalistas en
personal le distinguían de la plebe feudal, atada a su recurso a la autoridad bíblica.
tierras ajenas. Pedro, movido por un profundo
En el centro estaba el partido que más se iden-
compromiso cristiano, se hizo un solidario decidi-
tificaba con el espíritu de Juan Hus. El programa
do y valiente de los campesinos oprimidos bajo el
husita de reforma estaba contenido en los Cuatro
sistema feudal y clerical de su época. Durante toda
Artículos de Praga, formulados en 1420. Pedían la

2 Peter Brock: The Political and Social Doctrines of the 4 Murray L. Wagner: Petr Chelcicky: A Radical Separatist
Unity of Czech Brethren in the Fifteenth and Early Six- in Hussite Bohemia, Scottda1e, PA, Herald, 1983, pp. 38-
teenth Centuries, La Haya, Mouton, 1957, p. 22. 41.
3 Ibíd., p. 23. 5 Brock, op. cit., pp. 12-13.
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libre predicación de la Palabra de Dios, sin impe- de entusiasmo y de expectaciones apocalípticas,


dimentos; la comunión con el pan y la copa para que incluían la esperanza en el inminente retorno
todos los fieles; la confiscación de las propiedades de Cristo y el establecimiento del reino de Dios en
seculares de los monjes y sacerdotes; y el castigo la tierra, y probablemente instigados por un grupo
de los pecados mortales y otros males contra la ley anarquista conocido en Bohemia como los picar-
de Dios, incluyendo la simonía (la compra y venta dos, los taboritas fueron incitados a la violencia. Se
de posiciones eclesiásticas). produjeron tales excesos que Pedro Chelcicky,
El programa del partido moderado consistía quien primero optó por ofrecerles sus exhortacio-
esencialmente en una reforma nacional que inten- nes y advertencias fraternales, finalmente se dis-
taba cristianizar de nuevo el orden social mediante tanció de ellos.
la purificación de la Iglesia y del Estado de los Luego se produjo una tercera etapa dentro del
abusos del poder y de la inmoralidad. Su visión radicalismo taborita. Postergaron sus expectativas
reformista seguía siendo constantiniana, pues las mileniales iniciando un programa para el estable-
reformas se llevarían a cabo con el apoyo y la au- cimiento de una sociedad nacional cristianizada,
toridad magisterial. independiente de, y en oposición a Roma. Este
Finalmente, a la izquierda del movimiento grupo disidente estableció fortificaciones en una
husita se encontraban los taboritas. Ellos, en prin- montaña cerca de Tabor, en el sureste de Bohemia.
cipio, y en contraste con los utraquistas, rechaza- Entre el sector principal de los taboritas y este
ban todo aquello que no tenía una base sólida en grupo bajo las influencias picardas había diferen-
cias irreconciliables que finalmente desembocaron
la «ley decon
ponenda Dios». Se oponían
Roma. a todadeclase
Su programa de com-
reforma de- en un conflicto abierto. En una batalla sangrienta
mandaba la formación de una sociedad teocrática en 1421, los sectarios fueron prácticamente elimi-
sin colaboración con el orden católicorromano. Es- nados.
te grupo se srcinó principalmente en la zona su- El ejército taborita pudo derrotar dos veces a
reste de Bohemia. Entre los checos que vivían en la las fuerzas combinadas del imperio y de Roma.
zona fronteriza con Austria había seguidores de Pero, finalmente, en mayo de 1434, se unieron la
los valdenses medievales. Así que los taboritas en nobleza checa y los ciudadanos de Praga del par-
esta zona, igual que los valdenses primitivos, tido utraquista y formaron una coalición con las
practicaban la no-violencia y una separación de la fuerzas católicas contra el ejército taborita. Tras
sociedad dominante. una feroz batalla fratricida que dejó un saldo de
Igual que Wyclif, los taboritas rechazaron una unos doce mil muertos del partido taborita, las fi-
serie de doctrinas católicorromanas: el purgatorio, las del movimiento fueron diezmadas de tal ma-
las ceremonias ostentosas, las vestimentas clerica- nera que se puso fin a su resistencia armada.
les, y cinco de los siete sacramentos (aceptaban só- Mientras tanto, y especialmente tras la desgra-
lo el bautismo y la comunión, misma que ya no cia sufrida en esta confrontación armada, se iba
interpretaban en términos de una transubstancia- consolidando una tercera opción compuesta de un
ción, sino como una consubstanciación). En el 1420 nuevo movimiento popular husita, procedente
ellos rompieron con la tradición católicorromana tanto del partido moderado como del izquierdista,
de la sucesión apostólica, mediante la elección de comprometida a una posición más radicalmente
su propio obispo, que se limitaba a actuar como evangélica y agrupada en torno al pensamiento de
primus inter pares. Entre los taboritas surgieron Pedro CheJcicky. De este movimiento radical, ins-
otras agrupaciones todavía más extremas. Hubo pirado y orientado en buena parte por las ense-
prácticas económicas comunitarias. Algunos gru- ñanzas de Pedro CheJcicky, finalmente surgiría, en
pos comprendieron la comunión en un sentido el año 1467, la Sociedad de los Hermanos Bohe-
puramente conmemorativo, negando así la doctri- mios, o Unitas Fratrum.
na taborita de una presencia real.
Inicialmente los taboritas habían tomado una
postura fundamentalmente pacifista, pero pronto
se dio lugar a una segunda etapa caracterizada por
una militancia activa. Tras un marcado aumento
4 Pedro Chelcicky y los Hermanos checos

El pensamiento de Pedro Chelcicky: la y las poderosas fortificaciones constituyen la ple-


Iglesia y el poder secular nitud del poder, así también la sabiduría de Dios y
La Red de la fe es uno de los escritos mejor co- la fuerza del Espíritu Santo constituyen la pleni-
nocidos de Chelcicky. Se basa en la historia de la tud y la fuerza de la fe.» (Sobre la triple división de la
red que Pedro, el pescador, echó al mar. Esta red sociedad )8
de la fe es la ley de Dios que reúne a los fieles en La comunidad cristiana no necesita el poder ci-
una vida de fidelidad y compromiso semejante a vil para ejercer una disciplina interna, pues allí se
la que caracterizaba a la Iglesia primitiva. En esta procede con el amor, en lugar de recurrir a los
red son recogidos del mar del mundo los que por medios coercitivos. «De acuerdo con las ordenan-
la gracia de Dios son elegidos. Pero dos enormes zas de Cristo, los malhechores no han de ser coac-
ballenas asesinas, el papa y el emperador, se han cionados de ninguna manera, y tampoco se debe
metido con tanta violencia en la red que la han emplear la venganza contra ellos, sino que serán
desgarrado trágicamente. restaurados mediante la buena voluntad fraternal
«La red de Pedro fue horriblemente destrozada y conducidos, así, al arrepentimiento.»9
cuando dos ballenas se metieron violentamente; Chelcicky reconocía que Dios había establecido
primero, el sumo sacerdote con un dominio real y el poder secular a fin de refrenar el mal. El poder
aun con más honor que el mismo emperador; y civil, a pesar de su dependencia pagana sobre la
segundo, el emperador con su dominio pagano, coacción, en cierto sentido cumple los propósitos
sus funciones paganas y su poder pagano, se me- de Dios al contener el mal a fin de conservar una
6
tió encubiertamente bajo la pretensión de la fe.» semblanza de orden
Pero Chelcicky en la que
declaraba vidalos
temporal común.
cristianos no te-
Los destrozos producidos por estas dos balle-
nas han sido tan grandes que apenas son recono- nían porqué ejercer esta función. Los teólogos
cibles los hilos de la red srcinal de la Iglesia apos- utraquistas en Praga decían que «entre los cristia-
tólica primitiva. Y no sólo han destruido la red nos el mejor cristiano debería servir como rey».
srcinal, también han iniciado todo un ciclo vicio- Pero Chelcicky no podía concebir que un cristiano
so de partidos que han codiciado, para sí, el do- verdadero desempeñara las funciones represivas y
minio pagano y secular, y han reclamado, con to- coercitivas de un gobernante secular, pues «eran
das sus fuerzas, sus pretendidos derechos a ejercer contrarias a su Rey (Cristo) y a su pueblo». 10
el dominio.7 El hilo que corre a través de toda la A pesar del carácter esencialmente pagano del
obra de Chelcicky es su insistencia en una separa- poder secular, los cristianos se someten volunta-
ción total entre el orden eclesial y el poder civil. riamente a su autoridad. Los cristianos que gozan
«Esta división en dos partes: el orden secular, de los beneficios del orden civil asumen su res-
mediante el poder, y el orden de Cristo, mediante ponsabilidad de respetar el poder establecido. Pe-
el amor, los separa claramente. Y debe compren- ro la obediencia al poder secular tiene sus límites.
derse que estos dos órdenes no pueden estar uni- En todo aquello que sea contrario a la ley de Dios
dos de tal forma que estén incluidos bajo el nom- los cristianos están obligados a rehusar la obe-
bre de una sola fe cristiana. El orden de Cristo y el diencia exigida. Las pretensiones seculares a em-
orden secular no pueden coexistir en condiciones puñar las armas, a prestar juramentos de lealtad, a
de igualdad, ni tampoco puede el orden de Cristo participar en los procesos judiciales, han de ser re-
llegar a ser el orden secular. Lo que se logra me- sistidas en forma no-violenta. Y en estos casos, los
diante el poder y la coacción es una cosa, y lo que fieles estarían llamados a soportar voluntariamen-
se hace mediante el amor y la buena voluntad es te los sufrimientos que acarrea su desobediencia
otra cosa. … El ejercicio del poder no está deter- civil.
minado por la fe, y la fe no tiene necesidad del

podermediante
varse —como siellapoder.
fe fuera
Dealacumplirse y conser-
misma manera en
que las amplias provisiones, los grandes ejércitos
8 Kaminsky, op. cit., p. 143.
6 Wagner, op. cit., p. 132. 9 Wagner, op. cit., p. 135.
7 Ibíd., p. 132. 10 Ibíd. , p. 135.
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Una crítica de las estructuras socioeco- bles cuya vida de auténtica solidaridad con los
nómicas medievales marginados otorgaba autoridad e integridad a sus
La sociedad europea medieval estaba dividida escritos radicalmente bíblicos.
en tres sectores. Los que ejercían funciones magis- Las protestas de Chelcicky fueron dirigidas co-
teriales ocupaban su lugar privilegiado en la cum- ntra el clero taborita al igual que la nobleza feudal.
bre social. Este grupo estaba formado esencial- La oligarquía taborita había prometido un régi-
mente de la nobleza secular, pero también del alto men democrático pero luego restauraron las ren-
clero, que en la Europa medieval había asumido tas y los impuestos cobrados a los campesinos.
más las funciones de dominio secular que el servi- «Ligan … con rentas e impuestos a aquellos para
cio espiritual. El segundo estado estaba formado los cuales no muestran misericordia en su condi-
por el clero católicorromano dedicado a las fun- ción oprimida, sino que sacan de ellos cuanto
ciones religiosas, consideradas tan necesarias para pueden, cobrándoles por día o por año para des-
el bien común en la cristiandad medieval. Y el ter- pojarlos de su dinero con tales tasas, y nunca valo-
cer estado se componía de la plebe, principalmen- rando a los campesinos por la fuerza de su vida,
te de los campesinos, gente común, cuya miserable sino sólo por el aumento de las ganancias.» 11 Y a
existencia, atada por nacimiento a las tierras aje- los sacerdotes les acusaba de ser «hombres orgu-
nas que labraban, servía para sostener a los prime- llosos, avaros, carnales, y ciegos que no temen a
ros dos estados y poder sobrevivir ellos mismos. Dios ni se preocupan por el pueblo, pues no cui-
Este último grupo tenía varios niveles, desde los dan al pueblo como un pastor cuida a su redil, si-
vasallos que estaban totalmente sujetos al señor no que el pueblo sólo existe a fin de que ellos pue-
feudal hasta los pequeños terratenientes libres que dan llenar sus barrigas y aumentar su orgullo».12
también dependían de la labranza de sus peque-
ños terruños. Juan Wyclif y los teólogos de la reforma husita,
al defender la doctrina tripartita de la sociedad
La autoridad de la nobleza medieval era esta- medieval, habían mantenido intactas las distincio-
blecida por sanción divina, según la doctrina ecle- nes entre el clero, la nobleza secular y el pueblo
siástica. En la visión medieval del cuerpo místico común. Incluso, Wyclif había otorgado a las auto-
de Cristo, el primer estado social representaba la ridades seculares el derecho y el privilegio de re-
cabeza. La función común y corriente del clero era formar a la Iglesia mediante medios coercitivos.
proveer al campesinado medieval de consuelo re- Por su parte, Chelcicky no sólo rechazaba como
ligioso y de la vía sacramental a la salvación eter- antievangélica la validez de esta visión tradicional
na. El clero era las manos del cuerpo místico de de la sociedad, sino que también denunciaba la
Cristo. De modo que esta división social, entre los violencia de las autoridades seculares en sus tratos
que gobernaban
los que y guerreaban,
trabajaban, los que
se consideraba oraban yy
sacrosanta. con la clase plebeya.
prácticamente a nadie se le ocurriría cuestionar «En cuanto al aporte que el pueblo común —la
esta división tripartita de la sociedad en la cris- tercera parte del cuerpo de Cristo— ... debe hacer
tiandad medieval. como miembros del cuerpo para el beneficio de
otros miembros, confiando en Dios, yo no puedo
Por eso, la actividad y los escritos de Pedro conceder, mientras viva, que esta visión del cuer-
Chelcicky son tan importantes y significativos. po de Cristo es la verdadera. Ni tampoco recono-
Con una profunda solidaridad, él se identificaba ceré un papel tan importante a las dos partes su-
con la condición del pueblo común. En sus escritos periores, colocándolas por encima del pueblo co-
dedica sus sátiras más agudas hacia los nobles in- mún para que dominen sobre los últimos para su
dolentes. Su indignación por la opresión y las in- propio placer y, por eso, se consideren superiores
justicias que sufren los campesinos marginados a la gente común que dominan. Los sujetan, no
aparece en todas partes. Chelcicky era un hombre como miembros de su propio cuerpo, sino como
común, con valor y visión proféticos muy poco
comunes. Aunque, debido a sus extraordinarias
dotes como pensador srcinal capaz de llamar la
atención de los grandes, él hubiera podido escalar
socialmente, sin embargo permaneció fiel a su vi- 11 Ibíd. , p. 89.
sión y a sus raíces. Es uno de esos cristianos nota- 12 Ibíd., pp. 89-90.
6 Pedro Chelcicky y los Hermanos checos

bestias que despedazarían con gusto.» (Sobre la tri- pueden actuar de tal forma que beneficien a otros
ple división de la sociedad )13 y ser ellos mismos recompensados.» 16
Para Chelcicky, el clero —en su alianza con la Pedro Chelcicky fue un pacifista en una época
nobleza secular— resultaba tan culpable como los difícil. Sus hermanos utraquistas le acusaban de
señores feudales. «Pero el clero, nacido con tanta ser hereje por oponerse a su pretendido derecho
facilidad de la ramera sentada en el trono romano, de defenderse con las armas, pues se pensaba que
… la cual ha establecido con vidas afeminadas a la supervivencia de Bohemia estaba en juego. Pero
estos hijos condenados que han deshonrado a Chelcicky permaneció firme en su posición pacifis-
Dios. … Comen y beben espléndidamente, como ta. Para Chelcicky, la justificación teológica de una
señores, se visten con ropa costosa, construyen pa- revolución era tan abominable como la doctrina
ra sí grandes casas … donde pasan su tiempo ocio- tradicional de la guerra justa.
sos. Y todo esto lo hacen con la sangre del pueblo Desilusionado, disgustado y con una gran do-
obrero común, de donde sacan estas cosas me- sis de amargura, Chelcicky escribió una carta al
diante la mentira. No los tratan como miembros obispo del partido moderado de la reforma husita.
del mismo cuerpo, sino como si fueran unos pe- «¿De qué fuente bebe este hombre de gran sereni-
rros despreciables.» (Sobre la triple división de la so- dad y carácter santo? ¿Bebe de todos los hombres
ciedad)14 santos? … Cómo hubiera denunciado el maestro
Jakoubek a aquellos que comieron morcillas en un
La resistencia no-violenta del pueblo de viernes y, por otra parte, hace del homicidio una
Dios
Chelcicky apreciaba la decidida oposición de mera cuestión de
su conciencia? … conciencia.
Si un noble ¿Quién le gran
reúne un ha robado
ejérci-
Hus frente a la pompa y las trivialidades del clero to de campesinos y los convierte en soldados ca-
romano. Pero, por otra parte, él pensaba que el paces de matar con el poder de un ejército, de nin-
héroe mártir de Bohemia había bebido el vino de guna manera serán asesinos, tampoco perturbará
la cristiandad imperial. «Según el parecer de Juan su conciencia; al contrario, podrán jactarse de ser
Hus los cristianos a partir de ahora no están obli- hombres valientes y héroes por haber asesinado a
gados a seguir a los apóstoles de la santa Iglesia los herejes. Y este veneno se ha derramado entre
primitiva en el sufrimiento, pues ahora los reyes los cristianos por los doctores que, en este caso, no
han entrado a la Iglesia.» 15 recibieron el consejo de Jesús el manso, sino de la
Chelcicky observó con claridad la contradic- gran ramera, y así se ha llenado la tierra de sangre
ción fundamental que existía entre las enseñanzas y de abominaciones.»17
de la Iglesia en relación con el sufrimiento inocen- Para Chelcicky, la lucha de los cristianos es
te de los fieles, y la justificación de la violencia por fundamentalmente espiritual y requiere el escudo
otros miembros de este cuerpo tripartito en la so- de la fe: una fe en la fuerza de la no resistencia. Es-
ciedad medieval. Por un lado, los fieles son llama- taba totalmente convencido que bajo ninguna cir-
dos a la firmeza paciente en el sufrimiento inocen- cunstancia una espada material podía salvarle a
te por causa de Cristo. Por otro, los nobles cristia- uno. Él pensaba que no había violación más fla-
nos están obligados a defender, con violencia si es grante de las enseñanzas de Jesús, que los cristia-
necesario, la causa de Cristo. «Pero Cristo ha esta- nos se mataran unos a otros en el nombre de Cris-
blecido, sin amenazas, en paz y en perfecta justi- to. Chelcicky no abrigaba esperanzas de salvación
cia, no sólo no hacerle daño a otros, sino tranqui- en la capacidad de los oprimidos para ofrecer una
lamente aguantar el sufrimiento cuando otros le resistencia armada eficaz. La salvación de los
hacen mal a uno; y no sólo no robar lo ajeno, sino opresores (y oprimidos) vendría sólo con el sufri-
compartir con amor lo propio con los que tienen miento de los oprimidos, siguiendo al que «pade-
necesidad. De modo que sin tener el poder, ellos ció, ... el justo por los injustos».

13 Kaminsky,op. cit., p. 163.


14 Ibíd., pp. 162, 164. 16 Kaminsky, op. cit., p. 153.
15 Wagner, op. cit., p. 70. 17 Wagner, op. cit., pp. 78-79.
www.menonitas.org 7

No distinguió entre una guerra defensiva, por se intentaba vivir el amor y la santidad cristianos.
una parte, y una agresión militar, por otra. Chel- De modo que los cristianos sinceros se separaban
cicky confrontó a los utraquistas que intentaban de la cristiandad que pretendía ser la Iglesia ver-
justificar su defensa de Praga contra los ejércitos dadera, pero era en realidad una mezcla de piedad
imperiales. También resistió las presiones tabori- y paganismo. En estos conventículos la división
tas que pretendían justificar su posición violenta, social tripartita perdía su validez. Las injusticias
asumida solamente cuando fueron amenazados creadas por este sistema, esencialmente pagano e
con la destrucción. Sólo podemos imaginar el do- injusto, podrían ser superadas en el seno de la
lor personal y profundo que Chelcicky sintió al comunidad.
ver a sus hermanos y hermanas sufriendo atroci- En lugar de medir el comportamiento de los
dades a manos de las fuerzas enemigas. En una cristianos por las normas clasistas tradicionales,
crónica de la época se nos informa que 1600 pri- Chelcicky medía la actuación de todos los cristia-
sioneros checos fueron entregados a los alemanes nos por una norma única que descubrió en las
que explotaban las minas de plata en la zona. To- comunidades mesiánicas del Nuevo Testamento.
dos fueron arrojados a las galerías subterráneas, Solamente la obediencia fiel a ese modelo podría
«algunos vivos, otros primeramente decapitados tomarse como la señal visible de la elección. Chel-
... los verdugos muchas veces quedaban exhaustos cicky proponía una especie de restauración de la
por la fatiga de la matanza».18 Con todo, Chelcicky Iglesia apostólica en las aldeas del sureste de Bo-
seguía creyendo que la única defensa de los cris- hemia. La Iglesia verdadera es, a la vez, una con-
tianos es fundamentalmente espiritual. gregación invisible de los elegidos por Dios, espi-
ritualmente concebida, y una comunidad visible
Una Iglesia de los pobres (Una Iglesia de fieles, encarnada en una vivencia concreta.
sin poder)
En su lucha por reformar la Iglesia, Juan Hus Una interpretación bíblica radical
había tomado de Juan Wyclif su definición de la
En una época en que los teólogos escolásticos
Iglesia verdadera, «el cuerpo entero de los predes-
se limitaban principalmente a recopilar y repetir lo
tinados». Luego, insistió en que la iglesia romana
dicho y lo escrito en la tradición dominante, en-
no era, por lo tanto, la Iglesia verdadera. La re-
contramos en Chelcicky a un pensador cristiano
forma husita creó entonces una iglesia-estado na-
con suficiente independencia para desafiar las sa-
cional para reemplazar a la cristiandad imperial.
gradas tradiciones de su época. Chelcicky parece
Así que la verdadera Iglesia pasaba a ser invisible
haber leído los escritos de Juan Wyclif que llega-
y conocida solamente por Dios.
ron a Bohemia. Da muestras de haber sido in-

clif,Chelcicky también
que la Iglesia pensaba,
era «la al igualde
congregación quelosWy-
ele- fluenciado por Juan Hus y sus sucesores en la re-
forma husita. Manifiesta alguna familiaridad con
gidos», pero insistía además en que sus miembros la tradición de la cristiandad occidental que se re-
podrían ser reconocidos por una justicia inherente monta hasta los tiempos de Silvestre I y Constan-
practicada por los elegidos. La visibilidad de la tino. Pero ninguna de estas influencias fue deter-
Iglesia no consiste en la presencia de los sacramen- minante en la evolución de su pensamiento.
tos, ni es expresión de una unidad política ni geo-
La explicación más sencilla de las fuentes ideo-
gráfica, sino en el «discipulado de los fieles». La
lógicas del pensamiento de Chelcicky sería atri-
presencia de una comunidad leal a Cristo y sus
buido a su biblicismo radical. En los círculos en
enseñanzas al estilo de la Iglesia apostólica primi-
que Pedro Chelcicky se movía se leían las Escritu-
tiva es una indicación empírica de la Iglesia.
ras en el vernáculo y se tendía a interpretar el
Consecuente con esta visión, Chelcicky comen- Nuevo Testamento con un marcado literalismo. A
zó a formar en la Bohemia rural del siglo XV una medida que leyeron el Nuevo Testamento llega-
comunidad modelada sobre el patrón de la visión ron, o a dudar de las doctrinas sacrosantas del ca-
neotestamentaria. La obediencia al ideal apostóli- tolicismo medieval, o bien a rechazarlas del todo.
co significaba la creación de conventículos en que A la luz del lugar que Chelcicky le otorgaba a las
Escrituras como autoridad, lo más evidente sería
concluir que su reformismo radical encuentra sus
18 Ibíd., p. 88. raíces en su lectura bíblica. Pero no sólo era cues-
8 Pedro Chelcicky y los Hermanos checos

tión de leer simplemente la Biblia. Era una cues- del poder. Pablo se limita a dirigirse a cristianos
tión de interpretación bíblica. ¿Dónde encontraron que viven bajo gobernantes paganos. Deberían
Chelcicky y sus Hermanos sus claves hermenéuti- someterse donde su conciencia les permite y
cas? cuando sea necesario deben resistir de forma no-
Primero, notamos el reformismo popular de violenta. La forma en que Chelcicky interpretaba
toda una sucesión de predicadores checos que de- este texto le hacía pensar que los apologistas de la
nunciaron los abusos sociales y eclesiásticos de los cristiandad eran culpables de «ordeñar las Escritu-
dos estados superiores de la sociedad medieval — ras, haciendo brotar ... cosas odiosas y ofensivas
la nobleza y el clero. También estaban las reformas ante Dios».20
doctrinales sugeridas por Wyclif, promovidas por Chelcicky y los Hermanos bohemios encontra-
los maestros de Praga y por los sacerdotes tabori- ban las enseñanzas éticas no tanto en las Epístolas,
tas. Y en tercer lugar, estaba la ideología primiti- sino en los Evangelios sinópticos, y muy espe-
vista valdense con su valoración de la Iglesia pri- cialmente en el Sermón del Monte. Sus conviccio-
mitiva caracterizada por su pobreza apostólica y nes se basaban en su confesión de que en la perse-
su rechazo del poder al servicio del evangelio.19 cución y la crucifixión de Jesús se manifestó el
Pero la clave hermenéutica principal de Chel- verdadero carácter de los poderes políticos. Son
cicky fue, sin duda, la fe que confesaba, no sólo demoníacos, violentos e incontrolables. Por su
con palabras, sino con sus hechos. Chelcicky y sus misma naturaleza, inevitablemente habrán de per-
hermanos creían que el verdadero cristiano es el seguir a la Iglesia fiel.21

que sigueAsí
martirio. valientemente
que, confesara Cristo
esta fepor el camino
implicaba del
imitar
la vida del crucificado. Esta convicción liberaba a
Chelcicky de falsas ilusiones, de posibles salvacio-
nes políticas y también de espiritualizaciones que
le hubieran llevado a postular una salvación expe-
rimentada en una Iglesia puramente invisible. Esta
hermenéutica de obediencia le permitió acercarse
a los textos bíblicos sin las lentes constantinianas
de sus contemporáneos.
Su interpretación de Romanos 13 nos ofrece un
ejemplo de esta hermenéutica radical. Desde
Agustín, la interpretación ortodoxa de este pasaje
había otorgado aprobación apostólica a la autori-
dad secular. La Iglesia de la cristiandad usaba este
texto para apoyar el derecho divino de los poderes
a ser obedecidos sin ser cuestionados. Pero Chel-
cicky interpretó este texto de manera prácticamen-
te inaudita. Sólo entre los valdenses primitivos en-
contramos una interpretación similar. Pablo acon-
sejó a los cristianos que vivían en Roma bajo un
emperador pagano en cuanto a la actitud que de-
bían asumir hacia el poder establecido. Reconocía
que el estado romano era necesario para mantener
el orden en la sociedad. Y Pablo animaba a los
cristianos a someterse a estos poderes. Pero, en su
interpretación, Chelcicky insistía en que el apóstol
no le provee a la autoridad civil un pretexto para
formular una doctrina cristiana para el ejercicio
20 Ibíd., p. 98.
19 Ibid., p. 45. 21 Ibid., p. 51.
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Capítulo 11
El evangelismo católico y Juan de Valdés
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Nuestro principal intento ha sido celebrar sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de
y magnificar, según nuestras pequeñas fuerzas, sueño tan letárgico dormidos? Tened por cier-
el beneficio estupendo que ha recibido el cris- to, que en el estado que estáis no os podéis más
tiano por Jesucristo crucificado; y demostrar salvar que los moros o turcos que carecen y no
que la fe por sí misma justifica, es decir, que quieren la fe de Jesucristo.» (Antonio Montesi-
Dios recibe por justos a todos aquellos que nos en Bartolomé de las Casas: Historia de las
verdaderamente creen que Jesucristo ha dado Indias, III, 4)2
satisfacción por sus pecados. Y así como la luz
no puede ser separada de la llama, que por sí Introducción
sola quema, así también las buenas obras no El evangelismo católico3 es el nombre que los
pueden ser separadas de la fe, que por sí sola investigadores modernos le han asignado a todo
justifica.» (Benito de Mantua: Del beneficio de Je- un conjunto de movimientos relacionados entre sí,
sucristo crucificado, p. 99)1
«“Yo soy voz que clama en el desierto”. … que surgieron
desde principalmente
la primera en laXVI
década del siglo Europa latina
y empeza-
Para os los dar a cognoscer me he sobido aquí, ron a decaer especialmente a partir de 1542 cuan-
yo que soy voz de Cristo en el desierto desta is- do fue restaurada la inquisición papal. En Francia
la, y por tanto conviene que con atención, no el movimiento ha sido conocido como evangelis-
cualquiera, sino con todo vuestro corazón y mo, gracias a su inspiración en los Evangelios. En
con todos vuestros sentidos, la oigáis; la cual os España el movimiento floreció notablemente y ha
será la más nueva que nunca oísteis, la más ás- sido conocido bajo los nombres de evangelismo,
pera y dura y más espantable y peligrosa que iluminismo, encarnado en los conventículos de los
jamás no pensasteis oír. … Esta voz, dijo él, que alumbrados españoles, y valdesianismo (por Juan
todos estáis en pecado mortal y en él vivís y de Valdés, su principal exponente). En Italia, a
morís, por la crueldad y tiranía que usáis con partir de la década de 1530, floreció especialmente
estas inocentes gentes. Decid, ¿con qué derecho en Nápoles y ha sido conocido como evangelismo
yservidumbre
con qué justicia tenéisindios?
aquestos en tan ¿Con
cruel qué
y horrible
aucto- ylavaldesianismo, ya su
última década de quevida
JuanendeItalia,
Valdés,
fue que pasó
el princi-
ridad habéis hecho tan detestables guerras a es- pal elemento aglutinante del movimiento italiano.
tas gentes que estaban en sus tierras mansas y En una época en que la uniformidad política y
pacíficas, donde tan infinitas dellas, con muerte religiosa se trataba de imponer por la fuerza, me-
y estragos nunca oídos habéis consumido? diante una coacción inquisitorial, este movimiento
¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin era altamente pacifista. En una época en que la or-
dalles de comer ni curallos en sus enfermeda- todoxia se consideraba la norma para medir la au-
des, que de los excesivos trabajos que les dais tenticidad de los cristianos, este movimiento era
incurren y se os mueren, y por mejor decir, los notablemente adogmático. En lugar de exigir defi-
matáis, por sacar y adquirir oro cada día? … niciones dogmáticas, era esencialmente una reli-
¿Estos no son hombres? ¿No tienen ánimas ra-
cionales? ¿No sois obligados a amallos como a
vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no 2 Juan Pérez de Tudela Bueso, ed.: Obras escogidas de
Fray Bartolomé de las Casas, vol. II, Madrid, Atlas,
1 Benito de Mantua: Del beneficio de Jesucristo crucificado 1961, (Biblioteca de Autores Españoles), p. 176.
(trad. José A. Pistonesi), Buenos Aires, La Aurora, 3 George Huntston Williams: La reforma radical, México,
1942, (Obras clásicas de la Reforma, vol. IV), p. 99. Fondo de Cultura Económica, 1983, pp. 13ss.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 El evangelismo católico y Juan de Valdés

gión del espíritu. En una época en que el clero apareció una traducción de los Evangelios y las
ejercía un monopolio sofocante, no sólo sobre la Epístolas, hecha por un laico de Zaragoza. Luego,
espiritualidad del pueblo, sino sobre prácti- a partir de 1512, fue revisada y reimpresa repeti-
camente todo aspecto de la vida, y mantenía bajo damente, hasta que la inquisición española prohi-
su control absoluto toda esperanza de salvación, bió la traducción de las Escrituras al vernáculo en
este movimiento era decididamente laico y anti- 1559.5 El hispanista José C. Nieto señala que «Al-
clerical en su orientación. En una época en que la caraz, planta exótica en tierra castellana, tierra ri-
nacionalidad española se equiparaba con la catoli- camente fertilizada por ideas ascéticas y místicas,
cidad del cristianismo, este movimiento atraía en decidió partir de la Biblia y nutrirse de ella. Por
su seno a conversos hostigados procedentes del ello, la fuente y los fundamentos de su herejía no
judaísmo y del Islam. En una época en que las necesitan de explicaciones que recurran a fuentes
funciones religiosas se concentraban en manos del remotas».6
sexo masculino, las mujeres pudieron participar Alcaraz nació alrededor del año 1480 en Gua-
plenamente en la vida de los conventículos de los dalajara en el seno de una familia de «cristianos
alumbrados y valdesianos en España e Italia. En nuevos», conversos del judaísmo. En el año 1523,
una época en que la conquista imperial se justifi- el Marqués de Villena, Diego López Pacheco, le
caba en nombre de una llamada «evangelización invitó a su castillo en Escalona (entre Guadalajara
de las Indias», este movimiento rechazaba toda y Toledo en Castilla) a servir como «predicador
coacción de parte de los cristianos en la misión laico». Y aquí se dedicó a la tarea de enseñar e in-
evangelizadora de la Iglesia. terpretar la Biblia en pequeños grupos de perso-
En todos estos puntos neurálgicos para el cato- nas que se reunían en casas particulares con este
licismo medieval, el evangelismo iluminista repre- propósito. Las reuniones eran informales y senci-
sentaba un movimiento de los marginados. En su llas, con amplia participación tanto de mujeres
seno, los extranjeros, los laicos, las mujeres, los como de hombres. Los sermoncitos eran muy sen-
humildes, en fin, todos aquellos que se hallaban cillos. Una de las oyentes recuerda que después
fuera del ámbito oficial de la salvación, podían en- del sermón María de Cazalla tomó un libro escrito
contrar a un Dios misericordioso que les permitía en romance (seguramente un ejemplar de las Epís-
acercarse a sus hermanos y hermanas en la familia tolas y los Evangelios) y leyó una epístola de San
de este Dios de los pobres. Pablo.7 Los participantes eran principalmente gen-
te marginada de la época. Un número despropor-
Los alumbrados españoles cionado tenía procedencia judía.
Los alumbrados españoles representan un mo- AJcaraz no albergaba visiones para una refor-
vimiento autóctono, cuyos inicios se remontan a ma de la Iglesia, ni pretendía llevarla a cabo. En
los primeros años del siglo XVI. Uno de los prin- los conventículos alumbrados, paulatinamente iba
cipales exponentes de esta espiritualidad iluminis- formulando una serie de conclusiones doctrinales
ta fue Pedro Ruiz de Alcaraz, cuya actividad co- que, de modo muy particular y en un nivel más
menzó alrededor del año 1511, anticipando clara- profundo, comenzaban a minar los fundamentos
mente los comienzos de la reforma luterana en Eu- de la institución eclesiástica con su sistema jerár-
ropa. Anteriormente, Alcaraz había recibido la in- quico y sacramental. Leía constantemente las Epís-
fluencia de Isabel de la Cruz, una mujer de espiri- tolas de Pablo y otras traducciones bíblicas que
tualidad mística. En su testimonio ante los inqui- encontraba. Poseía una memoria prodigiosa que le
sidores, él dijo haber sido devoto de Nuestra Se-
ñora, hasta que un día ella le aconsejó «que leyese
la Biblia, que interrumpiese sus devociones y que 5 John Driver: The Religious Thought of Juan de Valdés, te-
abandonase la idea de que Dios le concedería la sis inédita presentada al cuerpo docente de la Perkins
gracia como premio a sus merescimientos». 4 Alcaraz School of Theology, Southern Methodist University,
aceptó sin reservas esta doctrina. En el año 1486 Dallas, Texas, 1966, p. 22.
6 Nieto, op. cit., p. 157.
4 José C. Nieto: Juan de Valdés y los orígenes de la reforma 7 Marcel Bataillon: Erasmo y España. Estudios sobre la his-
en España e Italia, México, Fondo de Cultura Económi- toria espiritual del siglo XVI, México, Fondo de Cultura
ca, 1979, p. 114. Económica, 1966, pp. 178-179.
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permitía recitar de memoria textos bíblicos ente- Alcaraz había heredado de Isabel de la Cruz su
ros. predilección por el papel del Espíritu de Dios en la
La vida en los conventículos alumbrados se ca- interpretación de las Escrituras. Él distinguía entre
racterizaba por un alto grado de radicalidad mo- el papel del conocimiento humano y el del Espíri-
ral, inspirada en el Sermón del Monte. Entre las tu de Dios. Con esto no descartaba la reflexión se-
proposiciones condenadas en el edicto inquisito- ria en torno a las Escrituras, sino la necesidad de
rial de 1525 figuran estas palabras de Jesús: «Que recurrir a otros libros y a la tradición de la Iglesia
en ninguna manera había de jurar». 8 Como hemos a fin de comprender la Biblia. «Abandonarse» era
notado en otros contextos, se trata de una convic- un concepto importante entre los alumbrados. Pa-
ción compartida también por otros movimientos ra Alcaraz, abandonarse a Dios significaba entre-
radicales. gar la vida a Dios de tal forma que las buenas
obras, al igual que nuestro conocimiento, se lo de-
La visión eclesial de Alcaraz fue notablemente bemos todo a Dios. Alcaraz simplemente confesa-
modificada como resultado de su lectura e inter- ba que el Espíritu Santo instruye y guía a su pue-
pretación bíblicas. Descubrió una nueva visión del blo en la lectura de las Escrituras. De esta semilla
pueblo de Dios en la que Dios siempre está pre- brotó la idea de la libertad cristiana como una de-
sente. De modo que podría prescindirse de las es- pendencia absoluta de Dios y como una liberación
tructuras sacramentales y jerárquicas y de los sis- de las estructuras de salvación, tales como la Igle-
temas dogmáticos, tan importantes para la defini- sia institucional, la jerarquía y los sacramentos. 11
ción del catolicismo medieval. Esto le llevó tam-
En el desarrollo de su visión, Alcaraz no de-
bién
Dios ay una
de lanueva apreciación
necesidad humanadefundamental
la libertad dede la pendió del misticismo cristiano ni islámico, tan di-
gracia divina. El amor inefable de Dios llegó a ser fundidos en tierras hispanas, ni de las corrientes
el eje sobre el cual giraba su teología. El amor de erasmianas, ni luteranas, que más tarde llegarían a
Dios en las personas venía a ser el fruto de una influir en algunos círculos españoles. Lo que le li-
iniciativa divina de amor realmente maravillosa y bró de tales influencias medievales fue, muy pro-
sorprendente. bablemente, su conciencia religiosa judía y su lec-
tura bíblica, donde descubrió una visión radical —
Esta visión impulsó a Alcaraz a oponerse a to- es decir, desde sus raíces bíblicas— del amor de
do ese sistema de piedad religiosa que pretendía Dios manifestado muy especialmente en la histo-
merecer la gracia de Dios mediante las obras. Este ria de la salvación de Su pueblo. 12
descubrimiento del amor radical de Dios le motivó
a negar la doctrina de la presencia real de Cristo Alcaraz fue detenido por la inquisición en 1524,
en la eucaristía, al igual que toda una serie de luego de dos años de actividad en Escalona. Des-
prácticas afines, la adoración del sacramento, la pués de casi cinco años de encarcelamiento, tortu-
eficacia de obras de caridad, ayunos, oraciones, ras e interrogatorios, Alcaraz, junto con su visión
indulgencias, etc. Un fraile iluminado, Francisco evangélica, fue condenado en julio de 1529.
Ortiz, en un sermón predicado durante la cuares- Ya desde 1523 uno de los participantes en el
ma de 1524 en Burgos, llegó a decir que «Cristo conventículo en Escalona, presidido por Alcaraz,
está más perfectamente presente en el alma de los era el joven Juan de Valdés, también de proceden-
justos que en el santísimo sacramento del altar».9 cia judía, que, luego, se convertiría en el principal
Alcaraz insistía en el carácter santo de la vida ma- vocero del evangelismo católico, tanto en España
trimonial y del Estado laico, restándole, de este como en Italia. Juan de Valdés muestra en sus es-
modo, importancia al oficio clerical. Los asistentes critos posteriores haber bebido profundamente de
a los conventículos alumbrados pronto se dieron las fuentes escriturales que Alcaraz le había abier-
cuenta de que Alcaraz daba un nuevo sentido a la to, mediante sus lecturas e interpretaciones bíbli-
lectura bíblica y que enseñaba una «nueva doctri- cas.
na».10

8 Ibíd. , p. 173.
9 Ibíd. , p. 171.
11 Ibíd. , pp. 145-146.

10 Nieto, op. cit., pp. 128-129.


12 Ibíd. , p. 155.
4 El evangelismo católico y Juan de Valdés

Juan de Valdés en España imposible que el fuego no caliente, así también es


Juan de Valdés (ca. 1500-1541) nació en Cuenca, imposible que esta fe no obre obras de caridad.» 13
era hijo de una familia de cristianos nuevos. Los Aunque Valdés empleó las principales catego-
Valdés conocieron en carne propia el dolor de ser rías tradicionales en la estructura de su catecismo:
marginados en la España inquisitorial de los reyes el Credo, los Diez Mandamientos, los siete peca-
católicos, Fernando e Isabel, a principios del siglo dos capitales, las tres virtudes teologales, los siete
XVI. Un tío materno, el cura Fernando de la Ba- dones del Espíritu, el Padrenuestro, etc.; en su de-
rreda, fue quemado por la inquisición, acusado de sarrollo les inyectó un sentido no tradicional. En-
retornar al judaísmo. Con la detención de Alcaraz tre los elementos novedosos está su compendio de
en Escalona, en 1524, Juan probablemente regresó las Sagradas Escrituras. Como medio para comu-
a su casa en Cuenca donde pasó los próximos dos nicar la fe cristiana, utilizó el instrumento de la
años estudiando la Biblia. historia de salvación, relatada en el Antiguo y
Hacia finales de 1526, Juan ingresó en la Uni- Nuevo Testamentos. Con esto rompe radicalmente
versidad de Alcalá donde permaneció durante los con la orientación teológica y catequística tradi-
próximos cuatro años. Al parecer se dedicó prin- cional, que dependía de categorías ontológicas,
cipalmente al estudio de idiomas, incluyendo más bien que históricas. De esta manera, intentaba
hebreo, griego y latín, y a las disciplinas bíblicas. señalar rumbos hacia una orientación más bíblica,
El cardenal y primado de España, Ximenes de más vivencial y menos dogmática, menos ritualis-
Cisneros, intentó reorientar la vida intelectual de ta, menos presa de las instituciones eclesiásticas
medievales. La historia de salvación es esencial-
la
deIglesia
Alcaláespañola
como un estableciendo
centro para el laestudio
Universidad
de las mente la historia del pueblo de Dios llamado al
ciencias bíblicas. Poco se sabe de los estudios de compromiso de fidelidad y obediencia en respues-
Juan de Valdés. No era un estudiante común y co- ta a la fidelidad divina.14
rriente. El 14 de enero de 1529 salió de la imprenta La esperanza valdesiana para la reforma de la
de Miguel de Eguía en Alcalá de Henares su pri- Iglesia descansaba en los cambios en sus miem-
mer libro, Diálogo de doctrina cristiana. bros, empezando con el clero. Para la ordenación
Entre 1525-26 se publicaron traducciones caste- de éste se insiste, sobre todo, en la integridad de
llanas de algunos de los escritos de Erasmo, Pará- vida del candidato al ministerio, ¡como también en
frasis de los Evangelios y Enchiridion. Se ha señalado su capacidad de leer! Pero más que esto, hace falta
que existen una serie de semejanzas entre los es- renunciar a toda ambición de riquezas y poder a
critos de Erasmo y el primer libro de Juan de Val- fin de poder servir a Dios de verdad. «Yo os pro-
dés: ambos revelan su desprecio del monaquismo meto que habría otra manera de cristiandad que
y del c1ericalismo medieval; los dos critican las hay si todos los prelados hiciesen de esta manera,
prácticas populares de devoción mariana, la con- pero no hacen sino hacer clérigos … Y como cre-
fesión auricular, y otras ceremonias religiosas; y cen los clérigos, y también los frailes, crece el des-
manifiestan su aprecio por un cristianismo prácti- contento y el mal vivir de ellos. Y los laicos toman
co. Pero, en el fondo, Valdés reflejaba convicciones de allí ocasión de ser ruines, y así va todo perdido.
aprendidas en el conventículo de los alumbrados … Lo que yo os ruego mucho, y encargo, es que
y de su profundización bíblica, especialmente del primeramente vos os determinéis de ser verdadera
Nuevo Testamento. y puramente cristiano … y para esto es menester
que desarraiguéis del todo de vos esos deseos que
En su concepto de la fe, por ejemplo, Valdés tenéis de honras mundanas … sin pensar en otra
sobrepasó a Erasmo. «Entendemos que fe es con- cosa, sino en servir y agradar a Dios.» 15
fianza, así como si cuando oímos algunas palabras
de Dios, … ponemos toda nuestra confianza en
Dios,
va, la que
cuallas cumplirá.
es raíz de las Entonces tenemos…
obras de caridad. la Por
fe vi- 13 Juan de Valdés: Diálogo de doctrina christiana y el Salte-
rio traducido del hebreo en romance castellano (transcrip-
eso la comparo yo al fuego: porque así como es ción, introd. y notas de Domingo Ricart), México, Uni-
versidad Nacional Autónoma de México, 1964, p. 68.
14 Ibíd., pp. 101-11l.
15 Ibíd., pp. 114-115.
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En el final de su obra Diálogo de doctrina cristia- su vida, hasta sufrir una muerte prematura en
na, Valdés incluyó una traducción del Sermón del 1541.
Monte: el mejor resumen de la doctrina cristiana. En 1535 escribió su Diálogo de la Lengua, que le
Esta descripción de la vida que caracteriza el reino ganaría renombre como filólogo español. El año
de Dios se ofrecía como compendio para orientar siguiente escribió su Alfabeto cristiano, en el que
la vida de los cristianos. «Y porque en el Diálogo presentaba los rudimentos de la vida cristiana en
están muchas veces alabados los tres capítulos del respuesta a las inquietudes espirituales de Julia
evangelio que escribió San Mateo, … acordé de Gonzaga, mujer patricia renombrada por su pie-
traducirlos en nuestro romance castellano, y po- dad, al igual que por su belleza. Se trata de una
nerlos aquí, porque si habiéndolos vuestra señoría guía práctica a la perfección cristiana. Para Valdés,
oído alabar en el Diálogo, los desease ver, después la perfección se manifiesta en los hechos concretos
de haberlos leído, pudiese con ellos cumplir su de- motivados por el amor y está basada en una visión
seo. El cual plazca a nuestro Señor cumpla en todo paulina de la gracia de Dios. Esta perfección está
a vuestra señoría, dándole en esta vida mucha fundamentada en la justicia de Dios que justifica a
abundancia de gracia, y en la otra, muy crecida los que confían en él.17 Su énfasis es notablemente
gloria. Amén.»16 experimental y práctico. Los cristianos se dedican
El Diálogo de doctrina cristiana fue rápidamente a la lectura bíblica, no para aumentar su conoci-
difundido y leído a lo ancho y lo largo de España. miento doctrinal, sino a fin de aprender a vivir. 18
A pesar de todas las precauciones tomadas por su Tras su encuentro con Valdés, Julia se mudó a un
autor, el libro pronto cayó bajo el escrutinio de la convento de la segunda orden franciscana.
inquisición española. A partir de 1531, comenzó a Valdés, prosiguiendo con su intensa actividad
ser confiscado y su lectura prohibida por los in- literaria, publicó las Ciento y diez consideraciones di-
quisidores. (Tan eficaz fue su destrucción que des- vinas, una colección de reflexiones bíblicas en tor-
apareció totalmente, hasta que Marcel Bataillon no a temas específicos, probablemente utilizadas
descubrió el único ejemplar conocido en la Biblio- en reuniones de la comunidad que se organizó en
teca Nacional de Lisboa y lo publicó en edición torno a él en Nápoles. Otros escritos, sus traduc-
facsímile en Coimbra en 1925, cuatro siglos des- ciones y comentarios sobre los Salmos, Romanos, 1
pués de su publicación srcinal.) Desde entonces Corintios y el Evangelio según San Mateo, también
se inició un proceso inquisitorial contra Juan de escaparon a la vigilancia de la inquisición papal,
Valdés que, ausentándose de España, apareció de restaurada en el año 1542. La preocupación por la
nuevo en agosto de 1531, en Roma, donde se en- lectura e interpretación de las Escrituras, que Val-
contraba más seguro que en su tierra natal, como dés había heredado de sus raíces entre los alum-
chambelán al serviciopor
también reconocido delsupapa Clemente hacia
benevolencia VII, los brados en España, ocupó un lugar fundamental
durante toda su vida. Su hermenéutica era nota-
conversos del judaísmo. blemente radical. Insistía que las Escrituras, como
tales, no son adecuadas para comunicar un cono-
Juan de Valdés en Italia cimiento de Dios porque «hasta que la persona lle-
Sabemos poco de los primeros tres años de la gue a conocer a Dios en y por medio de Cristo, no
vida de Valdés en Italia. Aparentemente viajó va- podrá llegar a conocerle en las Escrituras».19 La
rias veces a visitar a su hermano Alfonso, secreta- epistemología de Valdés era marcadamente ex-
rio del emperador Carlos V, que se encontraba en perimental. Una y otra vez en sus comentarios y
Europa con la corte imperial. Con toda seguridad, reflexiones Valdés se remite a su experiencia de
seguía reflexionando en torno al texto bíblico, Cristo para su interpretación.
aplicándolo a la fe y vida del pueblo de Dios de su La comunidad valdesiana que se organizó en
tiempo. En 1534 se marchó a Nápoles, centro de Nápoles fue notable en muchos sentidos. Entre sus
influencia española en Italia, donde pasó el perío- participantes hallamos muchas figuras de renom-
do más intenso de actividad literaria y eclesial de
17 Driver, op. cit., p. 52.
18 Ibíd. , p. 53.
16 Ibíd., p. 118. 19 Ibid., p. 55.
6 El evangelismo católico y Juan de Valdés

bre en el escenario sociorreligioso italiano. Una una nota que contenía el bosquejo de su mensaje. 23
larga lista incluía a Marco Antonio Flaminio, el De modo que Valdés también se realizaría me-
humanista, Pedro Carnesecchi, secretario del papa diante la predicación popular de los capuchinos
Clemente VII, Celio Secondo Curione, quien sacó de su tiempo.
de Italia las Ciento y diez consideraciones divinas pa- Resulta difícil estimar la fuerza numérica del
ra publicarlas en Basilea en 1550, Pedro Mártir movimiento valdesiano en Italia. Según un testi-
Vermigli y Bernardino Ochino, grandes predica- monio de Caracciolo en el proceso inquisitorial
dores, Jacobo Bonifadio, y otros.20 El interés que contra Pedro Carnesecchi, el número de los adep-
les unió a todos, en la comunidad valdesiana, era tos en Nápoles llegaba a unos 3 000.24 En el con-
su deseo de entregarse a la oración y al estudio bí- ventículo organizado en torno a Valdés en Nápo-
blico, motivados por una notable sensibilidad so- les conocemos los nombres de unos cuarenta par-
cial y, sobre todo, por su preocupación por los po- ticipantes. Muchos de ellos eran de procedencia
bres.21 elitista y otros eran francamente radicales. Pero
Sus reuniones dominicales se celebraban en las todos se preocupaban por los pobres. 25
casas particulares, principalmente en la de Juan de Valdés murió en el verano de 1541, aproxima-
Valdés. Las Ciento y diez consideraciones divinas y damente a los cuarenta años. El arzobispo de
sus comentarios bíblicos reflejan, no sólo los temas Oranto, que le asistió en su muerte, dijo, «Valdés
tratados, sino también la forma comunitaria en simplemente confesó que moría en la misma fe en
que fueron discutidos por el grupo. Había una ins- que había vivido».26 Uno de sus discípulos, Curio-
trucción religiosa para nuevos creyentes e hijos de
los participantes. También se sabe que las ideas de ne, escribió
doctrina quesantidad
y una había vivido conque
de vida «una dulzuraade
atrajeron
Valdés se diseminaron de tal manera entre el pue- muchos discípulos a Cristo».27 Pero aún más dra-
blo napolitano que se dieron conversaciones pú- mática fue la carta de Jacobo Bonifadio a Pedro
blicas entre los curtidores de la plaza del mercado Carnesecchi, «¿A dónde iremos, ya que el Señor
acerca de las epístolas paulinas.22 Y en cuanto a las Valdés ha muerto? Verdaderamente ésta ha sido
ceremonias de la Iglesia, el consejo era someterse a una gran pérdida para nosotros, y para el mundo
ellas cuando fuera necesaria, pero que se huyera entero, porque el señor Valdés era uno de esos
de los predicadores que no predicaban a Cristo. hombres insignes de Europa, y estos escritos que
Aunque hubo personas acomodadas que sentí- nos ha dejado de las Epístolas de Pablo y los Sal-
an cierto atractivo por la personalidad y el mensa- mos de David lo confirmarán plenamente. Él era,
je de Valdés, los intereses de Juan no eran ni elitis- sin duda, en su hacer y su hablar, y en toda su
tas ni especulativos. Su preocupación seguía sien- conducta un hombre perfecto».28
do una auténtica evangelización popular que in- El radicalismo bíblico de los valdesianos italia-
cluía una renovación verdaderamente espiritual, nos pudo florecer al margen, y tras las espaldas,
es decir, según el Espíritu de Cristo. Entre los par- del catolicismo oficial en Italia. Pero, con la restau-
ticipantes en la comunidad napolitana figuraban ración de la inquisición papal, los días del movi-
los dos predicadores populares de mayor renom- miento en Italia estaban contados. Algunos se
bre en Italia, Pedro Mártir Vermigli y Bernardino marcharon de Italia para salvarse. Pierpaolo Ver-
Ochino, el capuchino. En una referencia a la elo- gerio se unió a los luteranos. Pedro Mártir Vermi-
cuencia y el poder comunicativo de este último, el gli y Celio Secando Curione se identificaron con el
emperador Carlos V dijo que Ochino era capaz de movimiento calvinista. Bernardino Ochino se aso-
hacer llorar incluso a los adoquines de la calle. Y, ció con los radicales. Entre los que permanecieron
de acuerdo con el testimonio del proceso de Car-
nesecchi, Ochino acostumbraba recibir de Valdés,
la noche anterior al día de su predicación pública, 23 Driver, op. cit., p. 57.
24 Ibid., p. 200, n. 126.
25 Williams, op. cit., p. 586.
20 Nieto, op. cit., p. 241, n. 26. 26 Driver, op. cit., p. 60.
21 Williams, op. cit., p. 577. 27 Ibídem.
22 Ibíd., p. 586. 28 Ibíd., p. 202, n. 149.
www.menonitas.org 7

en Italia, sólo Pedro Carnesecchi tuvo que pagar el Tres de los principales líderes del grupo sevi-
precio del martirio. Tras un largo proceso en que llano, Francisco Vargas, el doctor Egidio, y Cons-
fue acusado de herejía, por haber «creído en las tantino Ponce de la Fuente, habían estudiado con
falsas doctrinas e instituciones de su maestro, Juan Valdés en la Universidad de Alcalá. De éstos tres,
Valdés»,29 fue condenado a la muerte y, tras su de- sólo el último ha dejado escritos significativos, y
capitación, quemado en una pira el 30 de septiem- ellos reflejan una semejanza notable con las ideas
bre de 1567 en Roma. centrales de Juan de Valdés. Ponce de la Fuente
Con todo, el valdesianismo italiano no se ex- manifestó un conocimiento directo del Diálogo de
doctrina cristiana, escrito por Valdés antes de
tinguió con la desaparición física de Juan de Val-
dés, su exponente más elocuente y comprometido. abandonar España. Pero otros de sus escritos ita-
En Viterbo sobrevivió una comunidad valdesiana lianos ya habían comenzado a llegar a Sevilla.
durante algún tiempo. Sólo conocemos los nom- Juan Pérez de Pineda, un fugitivo sevillano publi-
bres de los participantes influyentes, gracias a los có los comentarios de Juan de Valdés sobre Roma-
nos y 1 Corintios en 1556 y 1557 en la imprenta de
procesos inquisitoriales y a la correspondencia de
sus miembros aristocráticos. Entre éstos estaban, Jean Crespin en Ginebra, bajo el seudónimo de
además de Julia Gonzaga y Pedro Carnesecchi, Juan Philadelfo de Venecia. Estos libros, juntos
Victoria Colonna, los cardenales Pole y Contarini con otros, fueron introducidos clandestinamente
y otros. por el contrabandista Julianillo Hernández, miem-
bro de la comunidad sevillana. Como era de espe-
En Venecia, en 1545 y 1546, se publicaron dos rarse, estas obras fueron incluidas en el índice de
ediciones italianas
gundo tratado, del Alfabeto cristiano. Y un se-
El beneficio de Jesucristo crucificado,
libros prohibidos de la inquisición en Sevilla en
1559.31
escrito por el monje Benito de Mantua y editado
por Flaminio, fue publicado repetidamente a par- La comunidad, centrada en el convento de San
tir de 1543, también en Venecia, hasta su prohibi- Isidro del Campo en las cercanías de Sevilla, fue
ción en 1549. Durante este período se vendieron 40 desbaratada en ignominiosos autos de fe, organi-
000 ejemplares, sólo en Venecia, según el testimo- zados el 24 de septiembre de 1559 y el 22 de di-
nio de Pierpaolo Vergerio, obispo de Capodistria.30 ciembre de 1560. Constantino Ponce de la Fuente
Este pequeño libro era un compendio del pensa- fue quemado en efigie entre las víctimas, pues
miento valdesiano, compuesto incluso con las había fallecido poco antes en la prisión. Unos doce
mismas formas y metáforas empleadas por Val- frailes se escaparon a Ginebra. Entre ellos estaban
dés. Mediante este vehículo literario, la visión y Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, que lle-
las convicciones valdesianas continuaron influ- garían a ser renombrados entre los evangélicos del

yendo en los círculos populares, al igual que entre mundo hispano


castellana como 32traductores de la versión
de la Biblia.
las elites sociorreligiosas, hasta que fuera reprimi-
do por la inquisición romana. La influencia valdesiana sobre la comunidad
evangélica en Valladolid fue aún más directa que
Influencias valdesianas en España en el caso de Sevilla. El eslabón entre Juan de Val-
Aunque Juan de Valdés fue forzado a vivir fue- dés y la comunidad en Valladolid era don Carlos
ra de España durante los últimos diez años de su de Seso, un aristócrata italiano al servicio de su
vida, por medio de sus escritos influyó en la vida gobierno en la península ibérica. Era discípulo de
y las ideas de conventículos de espiritualidad Valdés e íntimo amigo de Donato Rullo y Luigi
evangélica que surgieron en Sevilla, Valladolid y Priuli de la comunidad napolitana. Alrededor del
sus alrededores. Estas comunidades finalmente año 1550, él trajo consigo un ejemplar manuscrito
fueron destruidas por la inquisición española en en castellano de las Ciento y diez consideraciones di-
vinas y una copia del tratado italiano El beneficio de
1558-1560.
Jesucristo crucificado.
Al parecer estas obras circula-
ron extensamente por Valladolid y sus alrededo-

29 Nieto, op. cit., p. 243. 31 Ibid., pp. ]60-161.


30 Driver,op. cit., p. 167. 32 Bataillon, op. cit., p. 705, n. 2.
8 El evangelismo católico y Juan de Valdés

res. En la lista de los libros de la comunidad, con- un Dios Padre y ponen toda su confianza en su
fiscados por la inquisición en 1558, están las Ciento Hijo y son regidos y gobernados por el Espíritu
y diez consideraciones divinas y el Comentario sobre 1 Santo. … De esta congregación se aparta al que
Corintios. comete pecado … Es, brevemente, una participa-
Entre los convertidos de don Carlos en Valla- ción y comunicación entre todos los santos que
dolid estaba Pedro de Cazalla, el párroco de un son los verdaderos cristianos. … Tal es la amistad
pueblo cercano, junto con otros miembros de su y la comunión entre los miembros del cuerpo que
familia, incluyendo al doctor Agustín de Cazalla, se ayudan los unos a los otros.»34
de gran renombre, y uno de los predicadores favo- Los escritos de Valdés revelan una eclesiología
ritos de Carlos V. Luego, él y don Carlos ganaron más espiritual (aunque no menos concreta) que
al erudito dominico, fray Domingo de Rojas. Va- institucional. Es una comunión de los fieles carac-
rias monjas cistercienses y dominicas también se terizada por el culto verdadero de servicio rendi-
unieron a esta nueva visión de la fe. La comuni- do en el nombre de Cristo, una comunidad en la
dad probablemente llegó a contar con unas cin- que se experimenta el beneficio salvífico de Cristo,
cuenta y cinco o sesenta personas. Después de dos una comunidad del Espíritu Santo, un pueblo pe-
o tres años, el movimiento fue delatado a las auto- regrino de Dios en donde se expresa el amor mu-
ridades de la inquisición que procedieron contra él tuo mediante la exhortación y la disciplina frater-
con todo el rigor de su oficio. El 21 de mayo y el 8 nal, una comunidad cuya unidad es sagrada.
de octubre de 1559 se organizaron en Valladolid «Son miembros de Cristo … [que viven], no en
espectaculares autos de fe para suprimir la herejía.
El doctor Agustín de Cazalla fue quemado en el el estado de
vituperio en glorificación
el cual estuvo…Cristo,
sino ennoelseñor
estado
dede
los
primero, don Carlos de Seso, Pedro de Cazalla y escogidos de Dios, sino … siervos de Cristo, redi-
fray Domingo de Rojas estuvieron entre los que- midos y comprados por Cristo; no cabeza de la
mados en el segundo. No fue pura coincidencia Iglesia de Dios, … sino miembro de la Iglesia de
que los Cazalla también pertenecieran a una fami- Dios, de la cual es cabeza Cristo; no rey del pueblo
lia conversa de procedencia judía. de Dios, … sino gobernando por el espíritu de
Cristo, mediante cuyo espíritu conozco que todos
Aportes valdesianos radicales: visión los miembros están unidos entre sí mismos y uni-
de la Iglesia
dos con Cristo mismo. … Y entiendo cómo en esta
Desde la perspectiva de la iglesia establecida, unión consiste toda la perfección cristiana.» (Con-
fuera esta católica o protestante, los conventículos sideración CIX)35
de alumbrados en España y valdesianos en Nápo- Juan de Valdés nunca llegó a rechazar explíci-
les
susno eran iglesias
hermanos en sentido
y hermanas eranpleno. Pero Valdés
conscientes de ser y tamente la Iglesia institucional de su época. Sin
embargo, por su proceder, al igual que por sus es-
una comunidad del reino de Dios. De modo que la
critos, dio a entender que la Iglesia verdadera exis-
asamblea valdesiana napolitana contaba con una
te en la comunión concreta que se experimenta en
identidad eclesial en el sentido más radical. Las
el contexto del cuerpo de Cristo. En el caso concre-
referencias al reino de Dios para describir la vida
to de los conventículos, tanto de los alumbrados
de las comunidades aparecen en los escritos de
españoles como en la comunidad valdesiana en
Valdés y también en el proceso inquisitorial de
Italia, estas comunidades adquirían una verdadera
Carnesecchi. Eran verdaderas comunidades del
identidad eclesial. Pues en ellas los cristianos leían
reino, en contraste con la Iglesia católica estableci- e interpretaban las Escrituras, oraban, buscaban
da.33
soluciones para sus preocupaciones comunes, y
La visión valdesiana de la Iglesia refleja una in- compartían responsabilidades por el bienestar ma-
fluencia neotestamentaria, especialmente paulina. terial y espiritual, los unos con los otros.
Por consiguiente, no era ni institucional ni jerár-
quica en su definición. «Hay en el mundo una
Iglesia que es una asamblea de fieles, que creen en 34 Ricart, op. cit., p. 31.
35 Luis de Usoz y Río, ed.: Ziento i diez consideraziones di-
vinas de Juan de Valdés, Madrid, (Reformistas Antiguos
33 Nieto, op. cit., pp. 246, 271. Españoles vol. XVII), 1863, p. 418.
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A pesar de su actitud negativa hacia la Iglesia en el perdón, considerando a Cristo justificado y


institucional de su tiempo, Valdés —fiel a las Es- viendo derramada su sangre. Y aquí está bien re-
crituras— afirmaba la importancia del bautismo y petir lo que muchas veces he dicho que, ejecu-
la eucaristía. El bautismo significa «renunciar a tando Dios el rigor de su justicia en Cristo, tuvo
Satanás con todas sus pompas y malos deseos, y más intento de asegurarme a mí que de satisfacerse a
… al mundo, quiero decir, los apetitos y deseos sí.»38 (Cursivas mías.)
mundanos, y prometer ser perfectos en la Orden Valdés volvió sobre este tema muchas veces en
de Jesucristo, … y seguir su santísima doctrina e sus escritos. En estos textos se nota cierta vacila-
imitar su perfectísima vida, pues esta es la meta en ción o indecisión. Encontramos un ejemplo de esto
que todo cristiano debe fijar su vista».36 De este en la Consideración XXIV, «Entiendo que no fue
modo, Valdés superaba la distinción tradicional menos el intento que Dios tuvo, ejecutando el ri-
entre los dos niveles de espiritualidad cristiana: la gor de su justicia en Cristo, el de asegurarme, que
perfección del modelo monástico y la vida de los el de satisfacer a sí».39 Sin embargo, Valdés no se
cristianos laicos. Con ello le devolvía al bautismo adhiere estrictamente a la posición satisfaccionista
la dimensión de compromiso en el seguimiento de oficial. Y entre sus seguidores más radicales, como
Jesús que la Iglesia primitiva le había asignado. Bernardino Ochino por ejemplo, encontraremos
En cuanto a la eucaristía, Valdés lamentaba la una dependencia aún menor sobre la teoría de la
prostitución de la «pureza y simplicidad» del sa- satisfacción y un énfasis más acentuado sobre la
cramento en la práctica contemporánea de la Igle- experiencia del perdón, así como la justificación y
sia. El sentido de la mesa del Señor había sido la santificación.40
pervertido mediante el uso de los elementos para La teoría anselmiana de la obra redentora de
propósitos muy contrarios a los que Cristo mismo Cristo estaba basada en la práctica penitencial
había querido cuando los instituyó. Y para Valdés medieval y se concentraba exclusivamente en el
la solución estaba en volver «a la intención y la individuo beneficiado en el contexto de la cris-
práctica de su institución srcinal sin añadir ni tiandad. No se tomaban en cuenta las dimensiones
quitar nada de lo que Cristo había hecho, o dicho, sociales ni cósmicas de la obra redentora de Cristo.
o mandado».37 Gracias a su biblicismo, sin embargo, Valdés pudo
apreciar los alcances sociales y cósmicos de la vi-
Aportes valdesianos radicales: comuni- da, muerte y resurrección de Cristo. La humani-
dad de salvación, fe y obras
dad y la creación son también los beneficiarios de
En el pensamiento de Juan de Valdés hay otros la obra redentora de Cristo. «Así como el hombre
elementos que apuntan hacia una visión eclesial en su depravación corrompió todas las criaturas,
muy distinta tanto
dominantes, de losdel
modelos constantinianos
catolicismo pre-
medieval esta- así en la reparación del hombre, serán reparadas
todas las criaturas; que sometiendo al primer
blecido como de los movimientos protestantes que Adán todos los hombres a la miseria y a la muerte,
estaban emergiendo en esos años en Europa. estragó a todas las criaturas; y que conduciendo el
En su forma de comprender la obra redentora segundo Adán, Jesucristo nuestro Señor, los hom-
de Cristo, Valdés reconoció el carácter salvífico de bres a la felicidad, y a vida eterna, restaurará todas
la muerte de Jesús. Sin embargo, se resistió a caer las criaturas. … Todas las criaturas volverán a re-
totalmente en la interpretación satisfaccionista cobrar aquel ser, aquella disposición, y aquel or-
tradicional propuesta por Anselmo tres siglos an- den con que fueron criadas, para hacer a los hom-
tes. «Entiendo que tuvo Cristo intento a dejar im- bres en su reparación, inmortales y felicísimos.»41
presa en nuestros ánimos su muerte, su sangre de-
rramada por nosotros, a fin que, siempre que en el
evangelio nos es intimada la remisión de pecados 38
EduardoporBoehmer, El Evangelio según san Mateo
y reconciliación con Dios que es como un indulto declarado Juan de ed.:
Valdés, Madrid, Librería Nacional
y perdón general, nosotros nos podamos certificar y Extranjera, 1880, p. 484.
39 Usoz y Río, op. cit., p. 73.
36 Ricart, op. cit., pp. 22-23. 40 Williams, op. cit., pp. 582-583.
37 Driver, op. cit., pp. 142-143. 41 Usoz y Río, op. cit., pp. 305, 307.
10 El evangelismo católico y Juan de Valdés

En su comprensión de la doctrina de la justifi- mentaron esas violencias en carne propia. Su op-


cación por la fe, Valdés se distanció notablemente ción por el camino de la no-violencia no fue pro-
de la posición católica tradicional, afirmando una ducto de su condición minoritaria, pues eran una
justificación por la fe. Él afirmó que, «los que en- comunidad de marginados (marranos conversos,
tienden ser la justificación fruto de la piedad, si- mujeres, disidentes), se basaba más bien en una
guen a Platón y a Aristóteles. Y los que entienden genuina convicción evangélica.
ser la piedad fruto de la justificación, siendo la jus- Fue su comprensión del evangelio lo que les
tificación fruto de la fe, siguen a San Pablo y a San llevó a prescindir de la coacción en las relaciones
Pedro. … Lo que principalmente se debe conocer sociales. «A los que están en el reino de los cielos,
en esto: que puso todos nuestros pecados en su pone Cristo a hacer la paz, … de la manera que lo
preciosísimo hijo Jesucristo nuestro Señor, para fue el mismo Cristo, el cual muriendo en la cruz
poner en nosotros la justicia del mismo Jesucristo reconcilió a los hombres con Dios, reconciliando
nuestro Señor».42 también entre sí a los hombres que entran en esta
La frase típicamente protestante, «la fe sola» reconciliación. … Si bien son inquietados del
raramente aparece en los escritos de Valdés. Sin mundo con persecuciones y con muertes, gozan
embargo, al negar enfáticamente la eficacia salvífi- de la paz con Dios y así tienen paz en sus concien-
ca de las obras meritorias, su visión resulta ser, en cias y tienen paz con todos, ni inquietando ellos ni
realidad, la de la salvación por la fe sola. Pero en haciendo guerra a ninguno. Son … hacedores de
su concepto de fe, Valdés no se identifica plena- paz. … Los que aceptando el evangelio entran en
mente con la postura luterana. Para él la fe autén- el reino de los cielos les pertenece aplicarse a vivir
tica que salva es una «fe viva», o una «fe inspira- con la puridad que aquí enseña Cristo. … Su in-
da» o «revelada», como solía llamarla en sus escri- tento es que los que son sus discípulos, los que son
tos posteriores. A diferencia de Lutero, Valdés se regenerados por su evangelio, vivan en el mundo
identificaba plenamente con Santiago, en su con- con la mansedumbre con que él vivió, como ovejas
cepto de fe. «Esta fe de que yo hablo, … es como entre lobos.»44
un vivo fuego en los corazones de los fieles … En una época en que se justificaba la conquista
porque así como es imposible que el fuego no ca- imperialista del Nuevo Mundo en nombre de la
liente, así tampoco es posible que esta fe no obre llamada «evangelización», Valdé s escribió, «El es-
obras de caridad, porque si no las obrase dejaría cándalo que es pernicioso al que escandaliza, es el
de ser fe verdadera … es menester que esté sub- que hacen los santos del mundo, pretendiendo
yugada la razón a la obediencia de la fe.»43 hacer servicio a Dios. En lo que aprendo, que me
debo guardar como del fuego de perseguir a algún
Aportes valdesianos
Iglesia sin radicales: una
poder y no-violenta hombre, de ninguna45 manera, pretendiendo con
esto servir a Dios».
Juan de Valdés vivió en una época cuando la
En la comunidad de fe no tienen cabida el rigo-
iglesia establecida dependía abiertamente de su
rismo intolerante, y ni siguiera una defensa apa-
capacidad para ejercer el poder coercitivo en su
sionada de lo que se considera una «verdad». «Los
propia defensa y en la promoción de lo que consi-
que pertenecen al evangelio, siendo pueblo de
deraba como intereses cristianos. En España, el
Dios, no son severos ni rigurosos contra los vicios
dogmatismo fanático, fomentado entre los cristia-
y los defectos de los hombres, sino antes bien pia-
nos viejos por predicadores incendiarios pero or-
dosos y misericordiosos. … Todo hombre debe es-
todoxos, había costado las vidas de muchísimos tar alerta para no apasionarse nunca en las cosas
cristianos nuevos de descendencia judía. Los
que pertenecen a la religión, quiero decir, en de-
alumbrados españoles y el grupo valdesiano na- fender una cosa e impugnar otra, con pasión; para
politano, quienes en su búsqueda de caminos de
que la pasión no le ciegue de suerte que venga a
fidelidad bíblica optaron por ser comunidades
marginadas y carente s de poder secular, experi-

42 Ibíd., pp. 356-357. 44 Boehmer, op. cit., pp. 66, 79, 81.
43 Ricart, op. cit., pp. 68-69. 45 Usoz y Río, op. cit., p. 265.
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errar contra Dios por ignorancia nacida de mali-


cia.»46

Conclusión
Durante los siglos XVI y XVII las influencias
valdesianas llegaron a varias partes de Europa.
Poco después de la publicación de las Ciento y diez
consideraciones divinas en italiano, se imprimieron
tres ediciones francesas en el espacio de dos años
(1563-65). Fueron bien recibidas en círculos del
evangelismo francés, especialmente en el sur del
país. Pero chocaron con el calvinismo que, para
esta época, se convertía ya en una iglesia estable-
cida. El sistema teológico dogmático y rígido de
Calvino dejaba poco espacio para el espíritu val-
desiano. A pesar del respeto y admiración que
sentía por Valdés, Teodoro Beza —el sucesor de
Juan Calvino— se opuso enérgicamente a la publi-
cación de sus obras. «Nunca debiera haberse pu-
blicado, pues están llenos de errores y blasfemias
contra las Escrituras» y «en muchos lugares no son
ajenos al espíritu anabaptista».47 En 1565 un pastor
calvinista tradujo las Ciento y diez consideraciones
divinas y las publicó en Holanda, sin el permiso de
sus superiores en Ginebra. Fue sumariamente
despedido y la edición fue confiscada. Una ver-
sión inglesa del mismo libro se publicó en Oxford
en 1638. Despertó poca reacción en círculos oficia-
les, pero entre los movimientos disidentes, los fa-
milistas y los cuáqueros, lo llegaron a atesorar. De
modo que no es casualidad que el redescubrimien-
to moderno del valdesianismo, encabezado por los

cuáqueros, hayaencomenzado
to de éste libro la bibliotecacon
deelundescubrimien-
anciano cuá-
quero inglés.

46 Ibíd. , pp. 204, 391.


47 Driver, op. cit., p. 172. Véase también, Domingo Ricart:
Juan de Valdés y el pensamiento religioso europeo en los
siglos XVI y XVII , México, El Colegio de México-
University of Kansas, 1958, pp. 50ss.
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Capítulo 12
El radicalismo en el contexto luterano
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Hay tres formas distintas del servicio divi- cio a la Misa alemana y ordenamiento del servicio
no y la misa. … una latina, … luego está la mi- divino, 1526.)1
sa y servicio divino en alemán. … Pero la terce-
ra forma, la verdadera naturaleza que debería Introducción
tener el orden evangélico, no debería transcu-
Esta visión, articulada unos nueve años des-
rrir en forma tan pública en la plaza, ante todo
pués del comienzo de la reforma luterana, que vis-
el pueblo, sino que aquellos que desean con se-
lumbraba establecer una Iglesia de orden evangé-
riedad ser cristianos y confesar el evangelio con
lico, libre e independiente del poder secular, nun-
la mano y la boca, deberían anotarse con su
ca llegó a realizarse bajo los auspicios luteranos.
nombre y reunirse solos, por ejemplo, en una
Las manifestaciones de radicalismo en el contexto
casa para orar, para leer, para bautizar, para
luterano se limitaron al protagonismo de varios
recibir el sacramento y practicar otras obras
predicadores, más o menos radicales, y al movi-
cristianas. En este ordenamiento podría cono-
cerse, castigarse, reformarse, expulsarse o so- miento campesino que fue —con la aprobación, de
Lutero— decisivamente aplastado en 1525 por las
meterse a la excomunión, según la regla de
fuerzas de los príncipes luteranos y católicos. Nin-
Cristo (Mateo 18:15ss), a quienes no se com-
guna de estas iniciativas dejaron una comunidad
portaran como cristianos.»
capaz de sobrevivir sin el apoyo de la autoridad
«Ahí podría imponerse también una limos- secular, tampoco sobrevivieron en expresiones vi-
na común a los cristianos, que se daría volunta- sibles y viables de cambio social a largo plazo.
riamente y se repartiría entre los pobres, según
En los primeros años de la reforma luterana,
el ejemplo de San Pablo, 2 Corintios 9: 1,2, 12.
las estructuras institucionales permitían que el
No necesitaría mucho canto, ni canto muy im-
príncipe de una región determinada autorizara la
portante. También se podría utilizar una fór-
predicación de monjes y sacerdotes. De esta mane-
mula breve y justa para el bautismo y el sacra-
ra, algunos de los predicadores resultaron ser más
mento y orientar todo hacia la Palabra, la ora-
radicales que Lutero. Tres de estos pastores resul-
ción y el amor. Habría que tener para ella un taron ser demasiado radicales para Lutero, quien
catecismo bueno y breve acerca de la fe, los
recurrió a la autoridad secular para que se les reti-
Diez Mandamientos y el Padrenuestro. En una
rara el apoyo oficial. Estos predicadores radicales
palabra, si se contara con la gente y las perso-
fueron Andrés Carlstadt, Jacobo Strauss y Tomás
nas que desearan seriamente ser cristianos, no
Muntzer.
tardarían en establecerse los ordenamientos y
las formas.»
Andrés Bodenstein von Carlstadt (ca.
«Pero yo no puedo ni debo organizar o es- 1480-1541)
tablecer una comunidad o congregación como Carlstadt fue maestro y colega de Lutero en la
ésa. Porque aún no cuento con gente y con per- Universidad de Wittenberg, a partir de 1516 sirvió
sonas para eso; tampoco veo que muchos ins- como decano de su facultad de teología. Durante
ten a hacerla. Pero si llegara a suceder que yo la ausencia de Lutero en el castillo de Wartburgo
tuviera que hacerla y me viera compelido a ello
al punto de no poder omitirlo con la conciencia (1521-1522), Carlstadt sey convirtió
reforma en Wittenberg resultó serenconsidera-
líder de la
tranquila, haré de buen grado lo que esté de mi
parte y ayudaré lo mejor que pueda. Mientras
tanto me atenderé a las otras dos formas men- 1 John Howard Yoder, comp.: Textos escogidos de la refor-
cionadas.» (Martín Lutero: Extracto del prefa- ma radical, Buenos Aires, La Aurora, 1976, pp. 85-86.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 El radicalismo en el contexto luterano

blemente más radical que Lutero en su visión re- voroso exponente del sacerdocio de todos los cre-
formista. En la Navidad de 1521 inició una refor- yentes, considerándose a sí mismo igual que los
ma de la misa, celebrando lo que se ha llamado «la demás cristianos. Renunció a su título de «doctor»
primera comunión protestante», con la liturgia en y se hizo llamar «hermano». Abandonó su vesti-
alemán, oficiando sin vestimenta sacerdotal, omi- menta sacerdotal, asumió la condición de un cam-
tiendo referencias al sacrificio y la elevación de la pesino y comenzó a trabajar a la par de ellos. Estas
hostia, y sirviendo tanto la copa como el pan a to- expresiones concretas de solidaridad social fueron
da la congregación. Detrás de esta innovación es- bien recibidas por el pueblo. Pero resultaron peli-
taba el creciente biblicismo de Carlstadt. Ante- grosamente amenazantes para las autoridades, y
riormente, deseoso de poner en práctica el sacer- Lutero mismo tramó su expulsión de Sajonia en
docio de todos los creyentes, había fomentado la septiembre de 1524. Carlstadt estaba destinado a
lectura bíblica, y aun la celebración laica de la co- peregrinar en una Alemania altamente agitada por
munión en las casas. Y comenzaba a concebir el un profundo descontento entre la población cam-
bautismo como rito de incorporación al cuerpo de pesina.
Cristo, suprimiendo el bautismo de infantes. Ya en En Rothenburgo la clase artesana, que guarda-
1520, había expresado su preocupación por el des- ba cierta hostilidad contra los patricios, se solida-
cuido luterano de los aspectos morales de la re- rizó con las demandas de los campesinos. En mar-
forma. Dijo, «Estoy afligido por el temerario des-
zo de 1525, se recrudeció la agitación social en la
precio en que [Lutero] tiene a Santiago. … Cui-
ciudad. Carlstadt, que se encontraba en la ciudad,
dáos de no tomar una fe de papel y sin amor por se abstuvo de tomar parte en el tumulto y se limitó
la obra más grande».2 a predicar un mensaje de justicia social y aconsejar
Su sorpresiva decisión de celebrar la comunión una moderación evangélica. Al aumentar aún más
con ambas especies respondió a presiones popula- la agitación social, Carlstadt se sintió llamado a
res, al igual que a los cambios en sus propias con- unirse a los campesinos como capellán, con el fin
vicciones. Pero fue un acto atrevido, pues era con- de apaciguar su excitación y contener el movi-
trario a la voluntad expresa del príncipe. Aun así, miento dentro del cauce de sus reclamos de justi-
añadiendo insulto a la herida, persistió en su em- cia social. Pero sus advertencias contra los excesos
peño, y volvió a celebrar la nueva «comunión pro- del movimiento cayeron en oídos sordos. Fi-
testante» durante el mes de enero. Además, puso nalmente, tuvo que escaparse en un cesto bajado
en práctica sus nuevas ideas sobre el celibato del por la muralla de la ciudad. Mientras tanto, su cu-
clero, casándose con una joven de la congregación. ñado y ex-colega en Wittenberg, Gerardo Wester-
También mandó quitar las imágenes de las iglesias burg, se encontraba en Francfort como caudillo del

de Wittenberg.
también A los
reformas cambios
sociales. litúrgicos,
Abolió añadió y
la prostitución movimiento reformista,
campesinos que prestando
reclamaban justiciasusocial.
apoyoTras
a los
la mendicidad y estableció instancias para el sos- una estadía en Estrasburgo, Carlstadt finalmente
tén y la escolarización de los pobres y las víctimas pudo establecerse en Basilea, donde pasaría los
de la desocupación. Las represalias oficiales no últimos diez años de su vida (1530-1541) dedicán-
tardaron en aplicarse. Le fue retirado el permiso dose a la enseñanza en círculos reformados.
para predicar. Y, con el repentino regreso de Lute- Los escritos de Carlstadt reflejan ideas nota-
ro a Wittenberg, comenzó la marcha atrás, se res- blemente radicales que no pudieron realizarse por
tauró la liturgia y las costumbres tradicionales, y falta de una base comunitaria concreta. De la remo-
Carlstadt se marchó a Orlamünde donde asumió ción de imágenes y que no debe haber mendigos entre
el cargo pastoral en la iglesia parroquial. los cristianos fue escrito el 27 de enero de 1522, al
Mientras tanto, seguían evolucionando las final del mes en que fueron aprobadas las innova-
convicciones radicales de Carlstadt. Publicó un ciones sorpresivas en Wittenberg, y Si se ha de pro-
tratado cuestionando la visión solafideista de Lu- ceder en forma paulatina en los asuntos que atañen a la
tero, subrayando la importancia de la santificación voluntad de Dios para no escandalizar a los débiles fue
en el proceso de la salvación. Carlstadt fue un fer- escrito en 1524 en Orlamünde. En el primero, re-
iteró la intención de Lutero, desde 1519, de prohi-
bir la mendicidad. Pero luego, pasó a aplicar ele-
2 George Huntston Williams: La reforma radical, México,
Fondo de Cultura Económica, 1983, p. 61. mentos de la visión veterotestamentaria del jubi-
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leo para la solución de las injusticias sociales de su sociedad sino que los «débiles» eran las mismas
tiempo. Basándose en Deuteronomio 15 y Levítico autoridades seculares. «”Se debe demorar —
23, Carlstadt afirmó, «Nos enseña a todos que ca- dicen— en beneficio de los débiles y no se debe
da ciudad debe cuidar de sus habitantes. Por lo seguir adelante”. Pero ¿acaso eso no es lo mismo
tanto, si alguien cae en la pobreza, todos —y los que decir “debemos dejar a decisión del concilio,
gobernantes en particular— deben apiadarse de lo que estamos haciendo y la medida en que de-
los pobres, y nadie debe cerrar su corazón, sino bemos servir a Dios?”. Es lo mismo que decir: “No
abrir sus manos y prestar al hermano menesteroso hay que apresurarse a cumplir los mandamientos
lo que éste necesite. … Por esto estamos obligados de Dios, en beneficio de los débiles; hay que
a prestar a nuestros hermanos pobres lo que ellos aguardar hasta que se hagan prudentes y fuer-
necesitan, sin el consuelo y la esperanza de que lo tes”.»6
que hemos entregado como beneficencia nos sea
devuelto. Tampoco podemos quejarnos ni entablar Jacobo Strauss
acción ante los jueces, porque eso nos ha enseñado
Se desconoce el itinerario espiritual de Jacobo
Cristo».3 Destaca la compasión y la generosidad
Strauss hasta llegar a ser un radical en el contexto
como elementos claves para la convivencia social
luterano. Se sabe que fue un monje dominico con
y el testimonio cristianos. «Dios desea que con-
un doctorado en teología. Fue el primero que llevó
templéis las tribulaciones, necesidades y angustias
la reforma a los mineros y los burgueses en el Ti-
de vuestros hermanos; más aún, de todos los
rol, en el extremo sur de Alemania. Luego de ser
hombres, y que os anticipéis a toda mendicidad,
desterrado por su actividad evangelizadora, halló
por medio de la generosa beneficencia. No ayuda- protección bajo el umbral de Lutero en Sajonia y
réis a nadie más que a vuestra faltriquera.»4
fue nombrado predicador en Eisenach por el prín-
El segundo es un tratado dirigido al secretario cipe protector del luteranismo. Entre sus escritos
del ayuntamiento de la ciudad de Joachimsthal, en hubo un sermón sobre el bautismo simoníaco, en
el que plantea una crítica de lo que él consideraba que cuestionaba las prácticas tradicionales, y otro
un peligroso conservadurismo cauteloso en la re- sobre la usura. Su rechazo de la «usura» se basaba
forma luterana. «En respuesta a mis noticias acer- en fundamentos bíblicos y teológicos claros y con
ca de algunos cambios ocurridos aquí, me escribís implicaciones prácticas. En esta crítica era más ra-
comunicándome que, entre vosotros deseáis se- dical que Tomás Muntzer, cuya crítica social era
guir paulatinamente y me dais a entender en for- apasionada pero poco concreta en términos de al-
ma velada en esa carta que, a causa de los débiles, ternativas claras. Su rechazo de la violencia y su
para evitar escándalo, no se debe proceder rápi- defensa del diálogo le capacitaron para servir co-

damente sino
ciendo otra en que
cosa forma lenta.que
aquello Así hace
no estáis
hoy ha-
todo el mo mediador
críticos. en los conflictos
Fue precisamente entre Lutero
la protección y sus
de Lutero
mundo, que clama: “¡ Los débiles, los débiles! … la que le permitió huir con vida al destierro tras la
¡No hay que apresurarse! ¡Despacio, despacio!” horrible matanza de los campesinos en Franken-
No os culpo por ello. Empero, por más que en este hausen.7
caso habláis como la gran mayoría … debo deciros
El rechazo de la usura (el cobro de intereses) no
que ni en este caso ni en otros asuntos que atañen
representaba, en sí misma, una postura radical,
a Dios debéis tener en cuenta lo que dice o juzga la
pues esa era la posición asumida por la Iglesia
gran mayoría, sino que sólo debéis atender a la pa-
labra de Dios. Porque es evidente que los prínci-
pes de los escribas y toda su gente se han equivo- 6 Ibíd., p. 75. La firmeza de Carlstadt les agradó a los
cado en ocasiones y pueden equivocarse.» 5 Carls- zwinglianos radicales en Suiza. En el otoño de 1524 es-
tadt intuía que el verdadero problema no era la cribieron que «te consideramos a ti y a Carlstadt como
los más puros pregoneros y como los predicadores de
inmadurez de los pobres y los marginados en la la más pura Palabra divina. … Esperamos muchas co-
sas buenas de Jacobo Strauss, y algunos otros, que son
tenidos en poca estima por los negligentes escribas y
3 Yoder, op. cit., pp. 52-53.
doctores de Wittenberg». (Conrado Grebel, y otros:
4 Ibíd., pp. 57-58. «Cartas a Tomás Muntzer», Ibíd., p. 136).
5 Ibíd. , p. 63. 7 Ibíd., pp. 16-17.
4 El radicalismo en el contexto luterano

medieval en su teología moral. Lo que destaca la como sus ilustres consejeros, deben tomar razona-
iniciativa de Strauss es que reiteraba su prohibi- blemente en consideración la palabra de Dios, pa-
ción frente al desarrollo de un capitalismo ban- ra que no obliguen a sus súbditos a practicar la
quero y comercial incipiente. Precisamente en un usura o la fomenten y la practiquen ellos.» 11
momento cuando muchos estaban empezando a Ante la probable represión violenta de las au-
justificar su cobranza, Strauss volvió a rechazar tal toridades, para cobrar a la fuerza los intereses, su
práctica por razones bíblicas, al igual que humani-
consejo para los pobres era una firmeza no-
tarias. Lutero y Zwinglio rechazaron la usura has- violenta. «Cuando se expriman de ti intereses, con
ta 1524, pero faltaba en ellos esa sencillez bíblica y violencia, apártate, como de la capa que te arranca
un enfoque desde la perspectiva de los pobres, la chaqueta. Debes perder cuerpo, bienes, alma y
acompañado de un llamado al pobre deudor a honor con tal de conservar a Cristo y su palabra.
convertirse también en protagonista. La violencia que te sea impuesta contra la palabra
Strauss concebía a la Iglesia fundamentalmente de Dios no subsistirá mucho. Tiene que ser venci-
como una comunidad caracterizada por relaciones da, junto con el primer tirano contra Cristo, por el
de amor y de ayuda mutuas. «Todo cristiano debe espíritu de su boca. Guárdate, cristiano justo, de
guardar … el mandamiento de Dios … de que ca- pensar en mitigar la violencia con violencia. En
da cual debe ayudar libre y voluntariamente a su esto no tienes más defensa que la palabra de Dios,
prójimo en la necesidad, sin interés material algu- con paciencia.»12
no. El aceptar un centavo sobre la suma prestada También aconseja la desobediencia civil a los
es usura. La usura está, por naturaleza, en contra
del amor al prójimo y de la prohibición de Dios.» 8 pobres que se encuentran cargados de intereses
heredados de generaciones anteriores. «Los juris-
Denunció la nueva política de la Iglesia que, tas que, basándose en el derecho escrito, enseñan y
luego de haberla prohibido tradicionalmente entre aconsejan pagar intereses de usura, no entienden
los cristianos, ahora comenzaba de nuevo a permi- nada con su mente torpe y anticristiana. … Nadie
tirla, respondiendo al clamor de sectores interesa- debe dar fe a promesas y votos que no correspon-
dos. «Los intereses de cinco gulden por cada cien- dan. Tú te has comprometido con Dios y su pala-
to, permitidos —según se dice— por el Concilio de bra; ninguna obligación de pagar usura contraída
Constanza, son intereses usurarios. … La nobleza por sus padres o por ti mismo puede obligarte.» 13
de sangre y la burguesía común también han teni- Strauss no era ingenuo, y él mismo anticipaba las
do el apoyo del papa en los usurarios de su ocio. reacciones ante esta clase de radicalismo. «Es voz
En la usura es fácil seguir la melodía del anticristo, común entre los usureros y los propios participan-
porque los lazos de la riqueza son disimulados.» 9 tes, que quien predica contra la usura es sedicio-
Para corregir este mal sencillamente sugiere a so.»14
los deudores cristianos que dejen de pagar los in-
tereses. «Es un desdichado y está completamente Tomás Muntzer (ca. 1488-1525)15
desorientado en su fe aquel que en su pobreza Entre los radicales en tierras luteranas, sin du-
consiente en pagar intereses de usura. … El pobre da alguna el más controvertido fue Tomás Munt-
simple, ignorante del evangelio, seducido por el zer. Muntzer —un monje agustino al igual que Lu-
ejemplo y enseñanzas del anticristo y de todos los tero— había sido aceptado por éste y recomenda-
curas, doctores y monjes anticristianos, no debe do para un pastorado en Zwickau. En una parro-
pagar intereses de usura bajo ningún mandato ni quia de jornaleros, tejedores y mineros, comenzó
poder, ahora que han tomado conocimiento de la muy pronto a notarse en él una corriente de soli-
verdad. En esto debe obedecer más a Dios que a daridad con los pobres y un marcado radicalismo
los hombres.»10 Por su parte, los acreedores cris-
tianos deben desistir de cobrar los intereses. «To-
dos los reyes, príncipes y señores cristianos, así 11 Ibíd., p. 92.
12 Ibíd. , p. 92.
8 Ibíd., p. 90. 13 Ibid., pp. 92-93.
9 Ibíd., p. 91. 14 Ibid., p. 93.
10 Ibíd., pp. 91-92. 15 Véase Williams, op. cit., pp. 66-80.
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social; entre otras cosas, fue aplaudido por su de- en el texto de Daniel 2, Muntzer exhortó a los
nuncia contra la opulencia de los monjes francis- príncipes a cumplir el santo propósito de Dios
canos en la zona. Se unió con otros de ideales se- como ejecutores de su ira contra los impíos y como
mejantes, el tejedor, Nicolás Storch, Tomás Dres- protectores de sus santos revolucionarios. «¡Oh,
chel y Marcos Tomás Stübner. Lutero tildó al gru- amados señores, cómo quebrantará el Señor las
po como «los profetas de Zwickau» por su inter- viejas vasijas con una vara de hierro! Por eso,
pretación espiritual de la Biblia, en contraste con amadísimos y estimados príncipes, recibid vuestro
su propia predilección por una hermenéutica his- juicio directamente de la boca de Dios y no os de-
tórica. Basándose en el texto, «El que creyere y jéis desorientar por vuestros hipócritas clérigos ni
fuere bautizado se salvará», se opusieron al bau- seáis detenidos por una falsa consideración e in-
tismo de infantes, aunque no por eso comenzaron dulgencia. Porque la piedra arrancada, no con
a rebautizar creyentes adultos. mano, de la montaña ha crecido. Los pobres laicos
Por su participación en este grupo revoluciona- y campesinos la ven con mucha mayor claridad
rio, Muntzer fue despedido de Zwickau el 15 de que vosotros. Sí, alabado sea Dios, se ha vuelto tan
abril de 1521, pero reapareció en Praga dos meses grande, que si otros señores o vecinos quisieran
más tarde. Allí compartió su mensaje, mediante perseguiros por causa del evangelio, serían com-
sus sermones y un tratado. La pobreza del pueblo batidos por su propio pueblo. … De la misma ma-
nera es necesaria la espada para aniquilar a los
le daba ocasión para sus ataques contra sus opre-
impíos. Pero, para que eso ocurra en forma recta y
sores, los letrados y los sacerdotes. El empobreci-
miento espiritual de todas las clases, debido a la ordenada, deberán hacerlo nuestros estimados
traición de los clérigos, los eruditos y los sacerdo- padres, los príncipes, que confiesan con nosotros a
tes, era motivo de gran preocupación para Munt- Cristo. En cuanto no lo hagan, la espada les será
zer. Citaba al escritor primitivo, Hegesipo, para quitada. … No hay otra manera en que la Iglesia
señalar que la prostitución de la Iglesia primitiva Cristiana vuelva a sus orígenes. Hay que arrancar
se debió a la opresión de sus autoridades religio- la cizaña del huerto de Dios al llegar el tiempo de
sas. Como remedio proponía que el pueblo eligie- la cosecha.»16 Al mismo tiempo, Muntzer les ad-
ra a sus propios pastores que, a su vez, debían virtió que si los príncipes se resistían a identificar-
rendir cuentas a sus congregaciones de laicos fie- se con el pueblo, la espada pasaría de sus manos a
les. Durante su estadía en Praga, parece haber las del pueblo.
adoptado una visión milenarista del desenlace de Muntzer pensaba que un inminente acuerdo
la historia, en la que los elegidos podían recurrir entre los mineros y las autoridades vislumbraría la
—justificadamente— a la violencia a fin de instau- realización del sueño escatológico de la igualdad

rar el nuevo orden. de


de posesiones. Esperabaen
esa Iglesia primitiva la la
restauración terrenal
que todos eran igua-
Luego de una extensa itinerancia por Alema-
nia, se le permitió servir provisionalmente en la les en la posesión común de los dones espirituales
iglesia de Allstedt. Su principal aporte consistió en y también de los bienes materiales. Muntzer soña-
la inauguración de una liturgia realmente notable ba con la restauración de una comunidad de bie-
en el vernáculo que permitía una amplia partici- nes a fin de satisfacer las necesidades materiales
pación congregacional en el culto. Aconsejaba el de los hombres y liberarlos también de su preocu-
aplazamiento del bautismo de niños hasta que es- pación por las cosas de este mundo. «Frente a la
tuvieran mayores, pero nunca llegó a proponer el usura, los impuestos y los alquileres nadie puede
rebautismo de los adultos. Sin embargo, con el tener fe.»17 Todo esto era demasiado revoluciona-
rio y las autoridades le llamaron la atención. Pero
tiempo reaparecieron los elementos sociales de su
programa. Se puso a formar una banda secreta no le fue posible permanecer en Allstedt. Salió en
destinada a ejecutar, en el momento oportuno, «el la oscuridad de la noche, el 7 de agosto de 1524,

pacto eterno de Dios». Y afirmaba que la cruz del para unirse a la rebelión de los campesinos.
sufrimiento forma parte de la vida de los elegidos.
El 13 de julio de 1524 fue invitado a predicar
un sermón ante los príncipes, Juan y Juan Federi-
16 Yoder, op. cit., pp. 111, 114-115.
co, junto con un grupo selecto de funcionarios del
castillo y de autoridades municipales. Basándose 17 Williams, op. cit., p. 79.
6 El radicalismo en el contexto luterano

La ciudad de Mühlhausen se convirtió en la nos y siervos feudales y apretaban de manera cre-


nueva sede del movimiento rebelde de mineros y ciente sus controles sobre ellos. En este contexto,
campesinos, y la predicación de Muntzer les inspi- los campesinos apelaban, muchas veces en térmi-
ró con el sentido de misión como agentes del juicio nos cristianos, a los fueros tradicionales de la ley
divino que los príncipes habían rechazado. Munt- germánica «común» que se caracterizaba por su
zer no fue quien organizó el movimiento, pero sin notable respeto para los derechos y deberes del
su inspiración probablemente hubieran desistido. pueblo común.
Tras el desenlace trágico en la batalla de Franken- La así llamada gran guerra de los campesinos es-
hausen, Muntzer fue capturado, torturado, ejecu- talló en junio de 1524 en las cercanías de Schaff-
tado y sus restos fueron expuestos como lección hausen, en la Selva Negra en el suroeste de Ale-
para todos. mania. En la primavera de 1521, Baltasar Hub-
Ninguna de las tres tentativas radicales en tie- maier (1481-1528) había llegado a ser párroco cató-
rras luteranas dejó una expresión concreta, ya fue- lico en la ciudad de Waldshut. Pero, a partir del
ra en una comunidad o en cambios sociales. Sin verano de 1522, gracias a su lectura de los escritos
embargo, mediante sus ejemplos y sus escritos de Lutero, comenzó un itinerario espiritual que le
contribuyeron a inspirar otras expresiones radica- llevaría, en abril de 1525, al seno del movimiento
les en otros tiempos y lugares de Europa. En el anabaptista. Así que, cuando estalló la guerra, los
otoño de 1524, un grupo de zwinglianos radicales, campesinos hallaron en Waldshut una congrega-
que se identificaron a sí mismos como «siete nue- ción de orientación evangélica, cuyo pastor, enca-
vos jóvenes «Muntzer» contra Lutero», en una car- minado hacia una nueva identidad radical, tuvo
ta escrita a Muntzer, cuando éste ya se encontraba que refugiarse durante los últimos cuatro meses
entre los campesinos, dijeron: «Tampoco hay que de 1524 en Schaffhausen.
proteger con la espada al evangelio y a sus ad- Los Doce artículos de los campesinos, publica-
herentes, y éstos tampoco deben hacerla por sí dos el 12 de marzo de 1525, nos ofrecen un resu-
mismos como —según sabemos por nuestro her- men de las consecuencias concretas que los cam-
mano— tú opinas y sostienes. Los verdaderos fie-
pesinos habían sacado de su nueva comprensión
les cristianos son ovejas entre los lobos». 18 De los del evangelio, que debían en buena parte a las en-
tres, sólo Muntzer intentó crear una alternativa señanzas de Martín Lutero. En su revisión, los
contra la corriente, pero al recurrir a la coacción campesinos habían contado con la ayuda del pas-
violenta traicionó su propia visión, realmente ra- tor anabaptista de Waldshut, Baltasar Hubmaier,
dical, de esa comunidad alternativa de los pobres
quien había pasado cuatro meses refugiado entre
y desheredados que no requiere la coacción para ellos. Su redacción final fue la obra de un artesano
establecerse ni para perpetuarse. y curtidor laico de Suabia, Sebastián Lotzer.
La guerra de los campesinos 19 «I. Es nuestra humilde petición y deseo … que
la comunidad entera tenga el derecho de elegir y
Durante la Edad Media hubo brotes esporádi- nombrar a su pastor, y que tenga el derecho de
cos de rebelión campesina en la Europa central. En despedirlo en el caso que no se comportara bien.
tierras de habla alemana los campesinos lucharon El pastor así llamado debe enseñarnos el evangelio
por conservar los fueros antiguos contra la cre- puro y simple, sin añadir doctrina u ordenanza
ciente introducción del derecho romano (el código humana.»
de Justiniano), que presentaba una amenaza para
«II. Ya que el diezmo está establecido en el An-
las libertades tradicionales de los pequeños agri-
cultores en zonas rurales que dependían de las tiguo Testamento y cumplido en el Nuevo, esta-
ciudades imperiales y de los territorios eclesiásti- mos dispuestos a pagar un diezmo justo del gra-
cos. La situación era especialmente crítica donde no. … Según la Palabra de Dios, debe entregarse a
los monasterios, con sus vastas posesiones de tie- Dios para usarse entre los Suyos. … Lo daremos a
rras, dependían del dócil servicio de sus campesi- nuestros ancianos, nombrados por la congregación
para su distribución al pastor y a su familia … Y lo
que queda se repartirá entre los pobres.»
18 Yoder, op. cit., pp. 142,138. «III. Ha sido la costumbre hasta ahora que los
19 Véase Williams, op. cit., pp. 81-109. hombres nos posean como su propiedad particu-
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lar, cosa realmente lamentable cuando considera- utilizar a menos que hayan sido legítimamente
mos que Cristo nos ha comprado y redimido a to- adquiridos.»
dos sin excepción, mediante su sangre preciosa, a «XI. Eliminaremos enteramente la práctica lla-
los humildes, al igual que a los grandes. Así que, mada todfall (el tributo cobrado por los señores
es consecuente con las Escrituras que estemos li- feudales a los herederos cuando fallece la cabeza
bres, y eso es nuestro deseo. No de una manera de una familia, dejando así en la miseria a viudas
absoluta … sino para sometemos a los manda-
y a huérfanos). No la aguantaremos más, ni permi-
mientos, amando al Señor nuestro Dios y a nues- tiremos que se despoje a viudas y huérfanos pues
tro prójimo.» es contrario a la voluntad de Dios.»
«IV. Hasta ahora ha sido la costumbre que nin- «XII. Nuestra conclusión e intención final es
gún pobre puede cazar … ni pescar … cosa que que, si alguno de estos artículos no está de acuer-
nos parece inconveniente y muy poco fraternal, y do con la Palabra de Dios —cosa que no cree-
aun egoísta y contraria a la Palabra de Dios. … Si mos— lo retiraremos con gusto en cuanto se nos
alguno tiene derecho a las aguas … no lo tomare-
compruebe, mediante una clara explicación de las
mos a la fuerza, pero sus derechos deben ejercerse Escrituras, que no concuerdan con la Palabra de
de una manera cristiana y fraternal.» Dios. … La paz de Cristo sea con todos noso-
«V. Estamos atribulados por la cuestión de la tros.»20
leña, pues los nobles se han apoderado ellos mis- Afortunadamente, la «unión cristiana» campe-
mos de los bosques. Debe ser el privilegio de todo sina, formada bajo el liderazgo de Lotzer, al decla-
miembro de la comunidad servirse de la leña que rar que no tenía intenciones de recurrir a la fuerza,
necesita para su casita.» mitigó una situación potencialmente peligrosa. El
«VI. Nuestra sexta queja tiene que ver con los 17 de abril de 1525 firmaron una paz en que algu-
servicios excesivos que se nos exigen y que au- nos de los reclamos campesinos fueron aceptados,
mentan de día en día. Pedimos que este asunto se de este modo terminó la primera fase de la guerra.
tome bajo consideración … pues nuestros antepa- La segunda fase de la guerra brotó en una de
sados sirvieron sólo de acuerdo con la Palabra de las aldeas de Rothenburgo, ciudad imperial de
Dios.» Franconia, el 21 de marzo de 1525. Carlstadt, que
«VII. No seguiremos permitiendo que nuestros se encontraba refugiado en la ciudad, se abstuvo
señores nos opriman. Los derechos de los señores de participar en el tumulto social y se limitó a
deben ser acordados entre los señores y los cam- predicar la justicia social y a aconsejar la modera-
pesinos.» ción evangélica.

«VIII. Las tierras que trabajamos no producen A pesar de una exaltación creciente entre los
las rentas exigidas. Los campesinos de esta mane- campesinos, quienes desoyeron sus consejos,
ra sufren pérdida y van a la ruina. Suplicamos a Carlstadt perseveró con la esperanza de mitigar
los señores que nombren a personas de integridad los excesos en el movimiento. Al final, temiendo
para inspeccionar las tierras y fijar rentas justas, a por su propia vida, se escapó de la ciudad. Mien-
fin de que el campesino no tenga que trabajar de tras tanto, en Francfort, donde Gerardo Wester-
balde, pues el obrero es digno de su salario.» burg se había solidarizado con los campesinos, se
«IX. La costumbre de cambiar constantemente pudo evitar un derramamiento de sangre, gracias
las leyes nos resulta una carga demasiado penosa. a la disposición de las autoridades, que accedieron
No se nos juzga de acuerdo con la ofensa, sino a a algunas de las demandas campesinas, en cambio
veces con malicia, y a veces sin seriedad. En nues- por el destierro de Westerburg.
tra opinión, debemos ser juzgados según la anti- En Mühlhausen, en la zona de Turingia, Munt-
gua ley escrita, decidiéndose el caso por sus pro- zer había estado activo predicando el advenimien-
pios méritos, y no con base en favores.»
«X. Nos entristece que ciertos individuos han
echado mano a praderas y campos que anterior-
20 Lowell H. Zuck, ed.: Christianity and Revolution. Radi-
cal Christian Testimonies 1510-1650, Filadelfia, Temple
mente habían sido comunales. Los volveremos a
University, 1975, (Documents in Free Church History),
pp. 14-16.
8 El radicalismo en el contexto luterano

to de un nuevo orden, precedido por la destruc- lencia aún mayor, dejando intacto el sistema feu-
ción de los infieles y enemigos de Dios. Se veía a sí dal y conservando sin cambios el monopolio ofi-
mismo como un guerrero-sacerdote, y firmaba sus cial-clerical en cuestiones de fe y vida. Entre todas
cartas, «Tomás Muntzer con la espada de Ge- las agrupaciones cristianas de la época, fueron los
deón». Mediante sus predicaciones, Muntzer pro- anabaptistas los que mostraron más afinidad con
nosticaba una gloriosa victoria e instaba a los el movimiento de los campesinos. Entre los radica-
campesinos a «no dejar que se enfríe la espada de les en las tierras luteranas que, de una forma u
los santos». Cuando la situación se torno más ten- otra, expresaron su compasión y simpatía hacia
sa, Felipe de Hesse movilizó sus tropas contra los los campesinos estaban Hubmaier, Carlstadt,
campesinos acampados en Frankenhausen. Tras Strauss, Westerburg, Juan Hut, el evangelista ana-
una escaramuza inicial en que parecían dominar baptista itinerante, Melchor Rinck, líder y mártir
los campesinos, Felipe les ofreció la paz, a cambio anabaptista en Hesse, Clemente Ziegler, predica-
de la entrega de Muntzer, oferta que fue rechaza- dor laico y dirigente campesino en Alsacia, y
da. Luego, aprovechando la confusión indecisa de otros.
los campesinos, las tropas de los príncipes diez- Para nuestra evaluación de las relaciones entre
maron las filas campesinas en una matanza espan- los campesinos y los anabaptistas, es importante
tosa, culminó así una campaña que dejó un saldo destacar el hecho que, después de que la subleva-
de unos cien mil campesinos muertos.
ción campesina fuera aplastada por las autorida-
Por su parte, Lutero escribió inicialmente una des, muchos de los que simpatizaron con el mo-
carta en la que culpaba tanto a los príncipes como vimiento al parecer se incorporaron a los conven-
a los campesinos por la situación y les llamaba a tículos clandestinos de los anabaptistas. El notable
mediar sus diferencias. Luego, ante la creciente crecimiento de las congregaciones anabaptistas,
amenaza campesina, escribió una segunda carta — precisamente en las áreas donde la sublevación
severamente dirigida contra los campesinos— en campesina había sido violentamente reprimida,
ella conminaba a las autoridades, «Que todo aquel indica esa probabilidad. Dentro de estas comuni-
que puede, hiera, mate, apuñale, en secreto o dades voluntarias, caracterizadas por una econo-
abiertamente, recordando que no hay nada tan mía compartida y justicia social, los sobrevivientes
ponzoñoso, dañino, ni diabólico como un rebelde. de la lucha campesina pudieron concretar sus as-
Es así como cuando uno tiene que matar a un pe- piraciones. Su visión truncada pudo realizarse
rro rabioso».21 Después de la conflagración escri- mediante su adhesión a los conventículos perse-
bió una tercera carta abierta para responder a la guidos de los anabaptistas. Las semejanzas —al
lluvia de protestas y dudas, a la luz del desenlace igual que las diferencias— entre los campesinos y

final. los anabaptistas son notables.


Ambos grupos insistían en que el evangelio es
Los campesinos y los anabaptistas22 pertinente en lo social y en lo económico. Por su
La protesta campesina de 1524-1525 fue una parte, Lutero había reprochado a los redactores de
clara expresión de cristianos que reclamaban justi- los Doce artículos por haber basado sus reclamos
cia social. Se trataba de un movimiento de inspira- de justicia en el evangelio. Ambos grupos protes-
ción cristiana. Las doctrinas protestantes de la au- taron por el pago de los diezmos —que sólo au-
toridad de la Biblia y de la libertad evangélica con- mentaban más las riquezas de la iglesia estableci-
tribuyeron a la creación de una nueva visión social da— y la cobranza de los intereses —que servían
entre los campesinos. Luego de intentos de diálo- para oprimir aún más a los pobres. Los campesi-
go y consejos fallidos a la moderación evangélica, nos dijeron estar dispuestos a seguir haciendo sus
estalló la violencia que fue aplastada con una vio- pagos, siempre que el producto fuera utilizado pa-
ra el sostén de sus propios pastores y el socorro de
los pobres. Los anabaptistas hicieron lo mismo
21 Robert C. Schultz, ed.: Luther’s Works, vol. 46, Filadel- mediante sus propias estructuras eclesiales libres.
fia, Fortress, 1967, p. 50. Ambos grupos rechazaron las estructuras que
perpetuaban las diferencias sociales. Entre los
22 Véase Juan Driver: Contracorriente. Ensayos sobre la
campesinos esto significaba que los prados y las
eclesiología radical, Guatemala, Semilla-CLARA, 19942,
pp. 141-144. aguas comunes no debían ser reservados sólo para
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la nobleza, sino dedicados, sin distinción, para el


disfrute de aquellos que los necesitaran. Entre los
anabaptistas, esta actitud condujo también al re-
chazo del uso de títulos de honor, y a la creación
de estructuras congregacionales más fraternales.
Ambos grupos reclamaron el derecho a la liber-
tad. Para los campesinos esto significaba una libe-
ración de la servidumbre. Para los anabaptistas
también incluía una libertad de pensamiento y de
acción, libres de coacción. Ambos grupos procura-
ron la independencia del control de la iglesia esta-
blecida. Los campesinos reclamaron el derecho a
llamar y despedir a sus propios pastores, a fin de
poder oír la auténtica Palabra de Dios. Los ana-
baptistas, no sólo reclamaron este derecho, sino
que se pusieron a practicarlo en sus congrega-
ciones clandestinas.
Ambos fueron movimientos de resistencia a la
autoridad establecida, eclesiástica y secular. Los
campesinos se opusieron a las crecientes deman-
das económicas de los señores feudales. Los ana-
baptistas se opusieron a la manera en que las au-
toridades, tanto católicas como protestantes, les
exigían una obediencia incontrovertible, mediante
un juramento de lealtad. Su compromiso con Cris-
to también les llevó, en ciertos casos, a la desobe-
diencia, tanto eclesiástica como civil.
Ambos grupos deseaban alcanzar por vías no-
violentas cambios radicales que condujeran a una
mayor justicia e igualdad sociales. En el caso de
los campesinos, finalmente fueron incitados a la
violencia por ciertos visionarios apocalípticos en
su medio. En el caso de los anabaptistas, tras cierta
ambivalencia manifestada en los primeros años
del movimiento, y una notable excepción diez
años después en la ciudad de Munster en el no-
roeste de Alemania, prevaleció la convicción de
que la comunidad de Cristo —por definición— no
puede hacer depender su existencia, ni su super-
vivencia, sobre su capacidad para coaccionar.
Al igual que otros movimientos radicales ante-
riores, los campesinos y los anabaptistas aprendie-
ron, en el crisol de la represión violenta, a formar
comunidades alternativas en que podían dar ex-
presión, contra la corriente predominante, a su
nueva visión. La vida comunitaria y la misión,
asumidas por los anabaptistas, fueron resultado
de su nueva visión del evangelio.
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Capítulo 13
El anabautismo en el contexto zwingliano
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Ambos —Lutero y Zwinglio— denuncia- sino poderosas en Dios para la destrucción de


ron y sacaron a luz toda la alevosía y la bribo- toda confabulación humana. … De modo que
nada de la santidad papista, como si quisieran la fe no puede imponerse por la fuerza, sino
echar todo por tierra con rayos. Empero, no que es un don de Dios … La espada no tiene
ofrecieron nada mejor a cambio: No bien se cabida junto a la cruz; ambos armonizan tanto
apoderaron del poder temporal y se remitieron entre sí como Cristo y Pilato; se llevan tan bien
a la ayuda humana, les ocurrió lo mismo que a como el lobo y la oveja en un corral.»
quien remienda un viejo caldero y sólo logra «Mas como Dios deseaba tener un pueblo
que el agujero empeore. … Para expresarlo con suyo, separado de todos los demás pueblos, ha
una comparación: arrancaron de un golpe el querido hacer asomar nuevamente el lucero del
cántaro de las manos del papa, pero ellos mis- alba de su verdad en todo el esplendor, … para
mos conservaron en las suyas los fragmentos. llevar a ellos su palabra y revelar el fondo de la
…»
«Empero, por hermoso que haya sido el verdad
conocidadivina. Parayque
por todos su sagrada
revelada obrasefuera
a todos, inició
comienzo, pronto se dividieron —a causa del primero en Suiza, a través de un particular des-
sacramento— en dos pueblos desalmados, re- pertar y de una acción especial de Dios, de la
velando así la nueva Babel. Porque no se advir- siguiente manera: Ocurrió que Ulrico Zwinglio,
tió en ellos el menor mejoramiento de la vida; Conrado Grebel … y Félix Mantz … se reunie-
sólo la arrogante conciencia de despreciar a los ron y comenzaron a discutir sobre asuntos de
demás. Comer carne, tomar mujeres, increpar la fe, y reconocieron que el bautismo de infan-
al papa, a los monjes y a los curas (como sin tes era innecesario y que no podía admitirse
duda lo merecían) era el máximo servicio que como bautismo.»
prestaban a Dios. Lutero y sus seguidores en- «Pero dos de ellos, Conrado y Félix, com-
señaban y opinaban que el cuerpo de nuestro prendieron y creyeron en el Señor, que era pre-
Señor Jesucristo estaba en el pan de la eucaris- ciso y forzoso ser debidamente bautizado se-
tía y que
cados. a travésyde
Zwinglio losésta se perdonaban
suyos, loscon-
en cambio, la pe- gún el ordenamiento cristiano y según la insti-
tución del Señor. … Ulrico Zwinglio (a quien
sideraban como una conmemoración y un re- aterrorizaba la cruz, el escarnio y la persecu-
cuerdo de la salvación y la gracia de Cristo y ción de Cristo) no quiso [aceptar] alegando que
no como un sacrificio por los pecados, porque eso provocaría una gran conmoción. Pero los
Cristo había consumado ese sacrificio en la otros dos, Conrado y Félix, dijeron que ése no
cruz. Pero ambos bautizaban infantes y deja- era motivo para desoír una clara orden de Dios
ban de lado el verdadero bautismo de Cristo, y Su disposición. …»
que trae consigo la cruz, seguían al papa en el
bautismo de infantes, conservaban de él la hez, «Y aconteció que estuvieron reunidos hasta
la levadura y la causa de todo el mal, y más que comenzó el temor y los acometió, más aún:
aún, la entrada y la puerta al falso cristianismo. penetró en sus corazones. Entonces, comenza-
…» ron a doblar la rodilla ante el supremo Dios
«Ellos [Lutero y Zwinglio] defienden su que les
que estápermitiera
en el cielo,cumplir
y lo invocaron …voluntad
su divina rogando
doctrina —que, en realidad, han recibido y y que les mostrara su misericordia. … Después
aprendido de su padre y cabeza, el anticristo— de la oración, Jorge Cajakob se puso de pie y
con la espada, aun cuando saben que las armas rogó a Conrado Grebel que por amor a Dios lo
de la milicia de los cristianos no son carnales,
© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X
http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 El anabautismo en el contexto zwingliano

bautizara con el verdadero bautismo cristiano, par Braitmichel: Los comienzos anabaptistas en
por su fe y su convicción. … Conrado lo bauti- Zurich, 1565)3
zó, porque a la sazón no había otro ministro
ordenado que pudiera cumplir con esa fun- Los comienzos anabaptistas en Zurich 4
ción.1 Cuando eso hubo ocurrido, los demás Las raíces inmediatas del anabautismo evangé-
expresaron también su deseo de que Jorge los lico se encuentran en el círculo de seguidores radi-
bautizara, cosa que él hizo accediendo a su de- cales de Ulrico Zwinglio en Zurich. Zwinglio, un
seo. Y así se consagraron juntos, con gran te- sacerdote suizo de orientación erasmista, fue
mor de Dios, al nombre del Señor. Uno confir- nombrado párroco en Zurich a fines de 1518. Gra-
mó al otro en el servicio del evangelio y co- cias a su dedicación al estudio bíblico y la predica-
menzaron a enseñar la fe y a sostenerla. Con ción, llegó a la conclusión de que el evangelio pro-
eso comenzó la separación del mundo y de sus veía la única base para la autoridad espiritual. Así
malas obras. …» que llegó a cuestionar toda una serie de prácticas
«Así se difundió [el movimiento] por la per- católicas tradicionales. En noviembre de 1522, al
secución y las muchas tribulaciones. La comu- romper formalmente con el papado, renunció a su
nidad se hacía día a día más numerosa y el nombramiento y salario papales. El concejo muni-
pueblo del Señor no tardó en acrecentarse. El cipal rápidamente le reinstaló en su puesto, for-
enemigo de la verdad divina no podía tolerar- mando así una iglesia establecida, independiente
los y utilizó a Zwinglio como instrumento … e del catolicismo romano.
instó a las autoridades a decapitar, haciendo
uso de las atribuciones imperiales,2 a aquellos En llegaría
luego este círculo
a sermás allegado se
anabaptista, a Zwinglio, que
encontraba
que estaban verdaderamente consagrados a Conrado Grebel, hijo de una familia de la alta
Dios y que con justa comprensión habían esta- burguesía de Zurich. Enviado a estudiar en las
blecido con Dios la alianza de una conciencia universidades de Viena y de París, había derro-
recta, calificándolos de rebautizadores.» (Gas- chado su dinero en una vida disoluta, volviendo a
su casa con la salud quebrantada y sin título aca-
démico. Pero, durante la primavera de 1522, ex-
perimentó una profunda conversión, gracias a la
predicación evangélica de Zwinglio, llegando a ser
1 Debe señalarse que en el grupo había por lo menos gran admirador de su maestro. Otro era Félix
cuatro hombres con ordenación sacerdotal: Jorge Blau- Mantz, hijo ilegítimo de un sacerdote católico, que
rock, Guillermo Reublin, Juan Brotli, y Simón Stumpf. había recibido una buena formación en los idio-
El texto implica
misionada para que todavía
cumplir no había
funciones una persona
pastorales en la co- mas bíblicos. En el grupo también estaban Juan
Brotli y Simón Stumpf, que eran párrocos de igle-
nueva comunidad en vías de constituirse en Iglesia li- sias situadas en las aldeas cercanas. Baltasar
bre. Además de ser rebautizador, el nuevo movimien- Hubmaier, pastor de la iglesia en Waldshut en la
to anabaptista también era reordenacionista. Su visión
de la ordenación, al igual que del bautismo, no era sa- frontera alemana, atraído por sus intereses comu-
cramentalista, sino simbólica y guardaba una estrecha nes en una reforma basada en el evangelio, tam-
relación con la realidad simbolizada. Tanto la ordena- bién estableció una relación estrecha con Zwinglio.
ción como el bautismo sólo tienen sentido en el contex- Pero, a medida que Zwinglio iba redescubrien-
to de una comunidad de seguidores de Jesús. do el evangelio y compartiéndolo en su predica-
2 Para justificar estas medidas represivas extremas se ción, las demandas de cambio en las prácticas im-
echaba mano del código de Justiniano, que establecía positivas de las autoridades y en el culto de la
la pena de muerte para combatir el rebautismo entre iglesia comenzaron a hacerse oír en el pueblo.
los donatistas en Africa del Norte en el siglo V. La Como Zwinglio había predicado que la cobranza
ofensa no se consideraba como una simple ofensa reli-
giosa por bautizar, ser bautizado, o por asistir a reu-
niones anabaptistas. Las autoridades consideraban la
ofensa como un acto de sedición, una desobediencia a
3 John Howard Yoder, comp.: Textos escogidos de la refor-
ma radical, Buenos Aires, La Aurora, 1976, pp. 148-151.
las leyes establecidas o, en el caso de reincidir, perju-
rio. Así que, una ofensa religiosa se convertía en delito 4 Comelius J. Dyck, ed.: An Introduction to Mennonite His-
civil. tory, Scottdale, PA, Herald, 1967, pp. 26-35.
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de los intereses era contraria a la Biblia, los cam- en manos de la elite eclesiástico-secular o sería res-
pesinos en las cercanías de Zurich pidieron la eli- taurada al pueblo creyente?
minación de estas cargas impositivas y los diez- Desde principios del año 1524, Guillermo Reu-
mos a que estaban sujetos. Sin embargo, el concejo blin y Juan Brotli, dos sacerdotes de Zurich, habí-
municipal ordenó que continuaran pagando todas an comenzado a predicar en contra de la práctica
sus obligaciones económicas, tanto a la ciudad del bautismo de infantes y rehusaron bautizar a
como a los monasterios. Para mediados de 1523, los recién nacidos en sus parroquias, sin el permi-
Zwinglio sugirió cambios en la misa para que fue- so previo de las autoridades. El concejo municipal
ra una comunión más acorde con la visión evangé- de Zurich experimentó dificultades en sus esfuer-
lica. Pero el concejo municipal, temiendo proble- zos por mantener la uniformidad religiosa en la
mas con otros miembros de la Confederación Sui- región, ante la resistencia de la población en las
za, se resistió a aprobar los cambios. aldeas rurales. Así que nada pudo hacerse para
Mientras tanto iban aumentando las tensiones evitar que la actividad de los sacerdotes disidentes
en el pueblo. Presionado por una creciente opinión continuara durante todo el verano. En septiembre
pública, Zwinglio declaró que para el día de Na- de 1524, el grupo disidente escribió cartas a Martín
vidad de 1523, se iniciaría una comunión evangé- Lutero, Andrés Carlstadt y Tomás Muntzer. Se ha
lica en Zurich. Una vez más, el concejo se opuso y conservado solamente la carta a Tomás Muntzer,
Zwinglio tuvo que retractarse de lo dicho, acep- probablemente porque no pudo ser entregada,
tando postergar los cambios propuestos indefini- pues ya estaba involucrado en el levantamiento
damente, a fin de no poner en peligro su relación campesino. En esta carta hallamos por primera
amistosa con la autoridad secular. En este proceso, vez su interpretación del significado del bautismo.
el grupo de discípulos más comprometidos con su «En lo que se refiere al bautismo … entende-
programa de restauración evangélica comenzó a mos que ni siquiera un adulto debería ser bautiza-
desilusionarse notablemente. En un debate públi- do sin la regla de Cristo, de atar y desatar. Las Es-
co en presencia del concejo municipal, Conrado crituras nos dicen que el bautismo significa que
Grebel volvió a pedir cambios en la misa. Zwin- por la fe y la sangre de Cristo, son lavados los pe-
glio respondió, «Mis señores [el concejo] decidirán cados del bautizado; significa que uno está y debe
cómo proceder en relación con la misa». La res- estar muerto para el pecado; que se ha adquirido
puesta de Simón Stumpf, otro del grupo radical, una nueva vida y un nuevo espíritu; y que será
subraya la diferencia fundamental entre ellos y salvo con certeza, si por el bautismo interior se vi-
Zwinglio: «Maestro Ulrico, tú no tienes autoridad ve de acuerdo al verdadero sentido de la fe. El
para poner esta decisión en manos de mis señores, agua no reafirma y aumenta, pues, la fe, como
pues la decide».
Dios lo decisión5yaEnestá tomada;
el fondo, el Espíritu
lo que de jue-
estaba en afirman los eruditos de Wittenberg; y no es un
consuelo particularmente grande ni el último re-
go era la libertad de una congregación de seguido- fugio en el lecho de la muerte. Tampoco propor-
res de Jesús para interpretar y obedecer la Palabra ciona la salvación.»6 Aparentemente, el significado
de Dios, sin la imposición de las autoridades - principal de este acto no se hallaba en el bautismo
seculares o eclesiásticas. A partir de este incidente en sí, sino en la creación de una nueva clase de
se enfrió notablemente la confianza que habían Iglesia, una comunidad concreta y libre de la de-
depositado en su maestro, Ulrico Zwinglio. pendencia en la autoridad civil para su estable-
El tema principal de las discusiones entre cimiento, en que los miembros se comprometen
Zwinglio y sus seguidores durante 1523 giraba en mutuamente a dar y recibir consejo fraternal en su
torno a la cuestión de la celebración eucarística, seguimiento de Cristo. Y además, el simbolismo
¿seguirían con la misa tradicional o cambiarían a del lavamiento sólo tiene sentido en cuanto la rea-
formas más evangélicas de comunión? En 1524 el lidad espiritual simbolizada, el andar en novedad
tema bajo discusión llegó a ser el bautismo de in- de vida, también esté presente.
fantes. Pero en este caso, al igual que en el ante- Mientras tanto, la agitación social suscitada por
rior, la agenda escondida era realmente el carácter la suspensión de los bautismos de infantes siguió
y el ejercicio de la autoridad espiritual. ¿Seguiría

5 Ibíd., p. 29. 6 Yoder, op. cit., p. 138.


4 El anabautismo en el contexto zwingliano

creciendo hasta que el concejo municipal ordenó nueva y angustiosa encrucijada en que se encon-
la resolución del conflicto entre Zwinglio y sus se- traban. Fue aquí cuando todos fueron bautizados
guidores. Tras un par de intentos fallidos, en que «y así se consagraron juntos, … al nombre del Se-
los argumentos de los opositores al bautismo de ñor. Uno confirmó al otro en el servicio del evan-
infantes sirvieron para consolidar aún más la opi- gelio y comenzaron a enseñar la fe y a sostenerla.
nión popular que respaldaba al grupo disidente, Con eso comenzó la separación del mundo».10
Zwinglio tomó la iniciativa para terminar estos es-
fuerzos de mediación y declaró «que sería no sólo Extensión del anabautismo suizo11
imprudente, sino en verdad peligroso, tener más
La reunión de oración del 21 de enero de 1525
discusiones con ellos».7
era fundamentalmente una reunión misionera. Los
El concejo dictaminó el 18 de enero de 1525 que expulsados de la ciudad, especialmente los laicos,
todos los niños deberían ser bautizados dentro de regresarían a sus lugares de procedencia donde
un plazo de ocho días, y que los padres que rehu- encontrarían a conocidos dispuestos a recibir su
saran cumplir con esta ordenanza municipal serí- mensaje. Dentro del espacio de seis meses estable-
an desterrados. Tres días después, los extranjeros, cieron pequeños grupos de simpatizantes a través
Reublin, Haetzer, Brotli y Castelberger fueron ex- de buena parte de la confederación suiza, y más
pulsados de la ciudad. A Grebel y Mantz se les allá de la frontera, en el extremo sur de Alemania.
conminó a desistir de las «escuelas» que provoca- Al día siguiente, Juan Brotli, bajo sentencia de ex-
ban «agitación». En realidad, estas «escuelas» eran pulsión, bautizó en las afueras de Zurich y a la vis-
reuniones vespertinas celebradas en los hogares
de los interesados. En ellas los lectores solían leer ta de todos
agua sacadaade
ununnuevo creyente,
charco. rociándole
En el curso con
de la sema-
la Biblia e intercambiar opiniones sobre lo leído. na siguiente, Blaurock, Grebel y Mantz organiza-
Se reunían no sólo en Zurich sino también en los ron al grupo informal en Zollikon —una aldea si-
cantones cercanos. Es muy probable que también tuada a unos ocho kilómetros de Zurich— como
celebraran la cena del Señor en estas reuniones una congregación anabaptista y bautizaron a unos
domésticas. En la carta a Muntzer, unos cuatro treinta y cinco creyentes entre los pequeños agri-
meses antes, Grebel y sus hermanos habían escri- cultores de la zona, con sus esposas y algunos de
to, «La cena de la comunión fue instituida por sus peones. Mientras tanto, en Zurich seguía la os-
Cristo e implantada por él. … Debe utilizarse pan tentosa celebración litúrgica «reformada».
corriente … Además debe utilizarse un vaso co-
Guillermo Reublin, al que Zwinglio considera-
mún. … Además no debería ser administrada por
ba como «simple de espíritu, neciamente atrevido,
ti. … Porque la cena es una muestra de comunión,
charlatán y tonto»; y Juan Brotli, un ex-sacerdote
no una misa
be tomar paray un sacramento
sí solo el pan de…laporque nadie…
comunidad. de- que había dejado su parroquia para seguir a
Zwinglio y que una vez casado se había estableci-
Tampoco debe ser celebrada en templos … porque
do en Zollikon, donde vivía de la agricultura y
eso es lo que crea una falsa adoración. Debe ser
donde hacía propaganda en contra del bautismo
celebrada a menudo y con frecuencia».8 Así que, al
de infantes; se marcharon unos treinta y dos kiló-
prohibir estas «escuelas», quedaron vedadas las
metros hacia el norte a Waldshut y Schaffhausen,
reuniones que srcinaron los comienzos informa-
áreas afectadas por la reciente agitación campesi-
les de las iglesias congregacionales anabaptistas. 9
na. Predicando en las cercanías de Waldshut, Reu-
El 21 de enero de 1525, a pesar del edicto del blin convenció a algunos de los miembros de la
concejo municipal, los disidentes se reunieron en congregación de Hubmaier de recibir el bautismo.
una «escuela» en la casa de Félix Mantz —como lo Y para la Semana Santa, Hubmaier y la mayor par-
habían hecho en muchas ocasiones anteriores— te de su congregación fueron bautizados sobre la
para orar y buscar la dirección de Dios en esta base de su profesión de fe. Hubmaier, uno de los
pocos líderes anabaptistas con una formación teo-
7 George Huntston Williams: La reforma radical, México,
Fondo de Cultura Económica, 1983, p. 147.
8 Yoder,op. cit., pp. 135-136. 10 Yoder,op. cit., p. 151.
9 Williams, op. cit., p. 149. 11 Dyck, op. cit., pp. 36-43.
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lógica, se convirtió en uno de los principales escri- Grebel había muerto víctima de la peste en el
tores y apologistas del movimiento. verano de 1526. Como prófugo que era, murió
Grebel se marchó a Schaffhausen donde los re- mientras evangelizaba en algún paradero desco-
sultados no fueron especialmente notables. Pero nocido en Suiza oriental, pero no sin antes haber
pudo bautizar por inmersión en el río Rin a Wolf- padecido, junto con Blaurock y Mantz, seis meses
gang Ulimann, natural de St. Gallen. En Appenzell de prisión. El 19 de noviembre de 1526 el ayunta-
y St. Gallen, en la parte oriental de Suiza, Hub- miento de Zurich aprobó una nueva ley que casti-
maier había estado predicando al aire libre unos gaba con la pena de muerte no sólo los actos de
dos años antes y compartiendo sus nuevas convic- rebautismo —como había decretado el edicto del 7
ciones evangélicas. Ulimann regresó a su ciudad de marzo— sino también la mera asistencia a las
natal donde su padre era jefe de uno de los gre- predicaciones de los anabaptistas. Unas semanas
mios en la ciudad y se puso a predicar a los teje- más tarde fueron capturados Mantz y Blaurock. Se
dores. Cuando Grebel llegó a la ciudad, en abril, les acusó de formar comunidades eclesiales, de
halló una respuesta extraordinaria a su predica- enseñar la no-violencia, el compartimiento de los
ción y el Domingo de Ramos bautizó a la orilla del bienes y el rebautismo; pero, para las autoridades
río a unas doscientas personas. Luego de marchar- era aún más preocupante el tumulto y la discordia
se Grebel, Bolt Eberli —humilde campesino y pre- social que el anabautismo estaba creando en el
dicador elocuente del movimiento anabaptista— pueblo. Mantz fue sentenciado a morir ahogado y
logró reunir a «casi todos los ciudadanos, así como Blaurock, como no era ciudadano de Zurich, fue
los agricultores de las cercanías … para oír … pre- condenado al destierro perpetuo, tras ser azotado
dicar el arrepentimiento y el bautismo de los rena- por todas las calles de la ciudad. En una escena
cidos».12 Eberli, detenido por las autoridades del sumamente vergonzosa, Mantz fue ahogado en el
cantón católico de Schwyz y quemado en la río Limmat: fue el primer mártir disidente muerto
hoguera el 29 de mayo de 1525, fue el primer már- a manos del protestantismo establecido. Es signifi-
tir entre los Hermanos suizos. En algunas de las cativo que las autoridades no hicieran nada para
aldeas rurales de St. Gallen y Appenzell —que go- hacer callar a su madre y su hermano que, en alta
zaban de cierta autonomía— el movimiento ana- voz, le animaron a mantenerse firme durante todo
baptista tuvo aún más éxito. En virtud de que los el camino a su ejecución. Se trataba de una acción
anabaptistas se oponían a los diezmos y los im- decididamente antipopular.
puestos para el sostén de los pastores, algunos En consecuencia, a principios de 1527, el mo-
vieron en el movimiento una esperanza de alivio vimiento anabaptista se encontraba amenazado
de cargas económicas y de mejoras sociales para por la desintegración. Con sus principales voceros

los campesinos,
primaria aunque ésta disidentes.
de los evangelistas no fue la intención
En conse- muertos,
nidad comoo desterrados
prófugos dey la
viviendo en la clandesti-
ley, la existencia mis-
cuencia, alarmadas ante esta manifestación popu- ma del naciente movimiento peligraba por varias
lar anabaptista, las autoridades de Zurich intervi- razones. Por una parte, la iglesia establecida arre-
nieron para suprimir la disidencia. Juan Kern, el metía, no sólo con medidas de represión violenta,
líder del movimiento en las aldeas, fue detenido sino también exponiendo lo que consideraban co-
en la noche por las fuerzas al servicio del obispo mo doctrinas nocivas y divisorias. Por otra, el mo-
de St. Gallen y ejecutado en Lucerna. Se promulgó vimiento mismo carecía de homogeneidad. Debi-
un edicto que prohibía la celebración de reuniones do a su carácter popular, no faltaron ciertos exce-
en la ciudad y sus cercanías. Se fijaron multas para sos emocionales y morales entre sus adeptos. Y,
los que practicaran el rebautismo, y se formó una como resultaba sumamente peligrosa una identifi-
milicia especial para reprimir cualquier rebelión. cación plena con el movimiento, muchos simpati-
Como Ulimann siguió predicando, fue finalmente zantes cedieron a la tentación espiritualista, ale-
desterrado.
arrestado Tres años por
y ejecutado másconducir
tarde, ena1528, fuede
grupos gando
así que la verdadera
importancia fe esconcretas
a las formas espiritual,del
restando
segui-
refugiados anabaptistas a Moravia. miento de Cristo. Frente a estas amenazas, la reu-
nión de líderes del movimiento a fines de febrero
de 1527, en la aldea de Schleitheim en la frontera
entre Suiza y Alemania, fue determinante para de-
12 Williams, op. cit., p. 157. finir la identidad esencial de un movimiento que,
6 El anabautismo en el contexto zwingliano

sin estructuras formales y sin medios de comuni- nados y necesitados. Encontraban la salvación sin
cación más que la palabra viva de sus predica- recurrir a los sacramentos controlados por el clero
dores itinerantes, crecía rápidamente entre las cla- oficial, sin someterse a las estructuras injustas de
ses artesanales y campesinas. la cristiandad, controladas por un contubernio en-
La primera decisión de Schleitheim tenía que tre la autoridad civil y la eclesiástica. En fin, toda
ver con el significado de la «libertad del Espíritu y su protesta respondía a un profundo deseo de res-
de Cristo». Para algunos esto significaba libertad tituir la Iglesia de Dios a los pobres y marginados.
para el fanatismo y la licencia moral. Para otros Los artículos de Schleitheim circularon entre
implicaba una libertad para que los espiritualmen- las comunidades anabaptistas en Suiza, junto con
te iluminados continuaran en las prácticas de la otro documento escrito por el mismo redactor, que
iglesia establecida, participando de sus sacramen- consistía en una breve guía para el ordenamiento
tos, jurando lealtad a las autoridades y tomando congregacional. Una breve transcripción nos ayu-
las armas bajo sus órdenes. Los Hermanos recha- dará a comprender más claramente el carácter del
zaron ambas alternativas. movimiento.
Frente a otras tradiciones, el consenso de «l. Los hermanos y hermanas deben reunirse
Schleitheim define en siete artículos las principales por lo menos tres o cuatro veces por semana. De-
características de esa comunidad de «todos aque- ben ejercitarse en las enseñanzas de Cristo y de
llos que desean andar en la resurrección de Jesu- sus apóstoles, y exhortarse unos a otros, con since-
cristo». El bautismo era un pacto libremente asu- ridad, a permanecer fieles al Señor, tal cual han
mido con Dios
prometidos y con hermanos
a apoyarse y hermanas
mutuamente com-
en su segui- formulado votos. deben
manas se reúnan
2. Cuando los hermanos y her-
llevar algo para leer.
miento de Jesús. La cena del Señor era símbolo de Aquél a quien Dios haya dado la mejor inteligen-
la comunión «del cuerpo de Cristo, la comunidad cia lo explicará. Los otros deberán mantenerse en
de Dios, cuya cabeza es Cristo». Este movimiento silencio y escuchar, para que dos o tres no man-
se concebía a sí mismo como una comunidad de tengan una conversación privada e incomoden a
contraste, una auténtica alternativa a la cristian- los demás. El Salterio será leído diariamente en
dad medieval de su época. Los pastores debían ser sus hogares. 3. Nadie debe ser frívolo en la comu-
personas íntegras, de «buen testimonio de los ex- nidad de Dios, ni con palabras ni con obras, y to-
traños a la fe», llamados y sostenidos por sus pro- dos deben mantener una buena conducta, aun de-
pias congregaciones, sirviendo para la edificación lante del pagano. 4. Cuando un hermano vea errar
de la comunidad. El documento dedica la mitad a su hermano, deberá amonestarlo cristiana y fra-
de su espacio a los artículos seis y siete, que tratan ternalmente, según la orden de Cristo (Mateo 18),
la coacción violenta y el juramento de lealtad, los tal cual todos y cada uno tienen el deber y la obli-
dos puntos en que más se distinguía de la cris- gación de hacerlo. 5. Ninguno de los hermanos y
tiandad establecida. La articulación de estos pun- hermanas de esta comunidad debe tener algo pro-
tos se basa en una lectura deliberadamente senci- pio, sino —como los cristianos en el tiempo de los
lla de las palabras y el ejemplo de Jesús en los apóstoles— tener todo en común, del cual se po-
Evangelios. Pero en el fondo estaba la convicción drá prestar ayuda a los pobres, de acuerdo con las
de que, mientras la coacción se empleaba en la es- necesidades que tenga cada uno. Y, como en la
fera secular, la dinámica social en el reino de Cris- época de los apóstoles, no permitirán que ningún
to sería radicalmente distinta. Y en cuanto al ju- hermano pase necesidades. 6. Toda gula debe ser
ramento, que servía de base para conservar las es- evitada entre los hermanos, cuando se reúnan en
tructuras sociales en la cristiandad medieval, se la comunidad. Se servirá una sopa, o lo menos po-
afirmaba que las relaciones en la comunidad de sible de verdura y carne, porque comer y beber no
Cristo se aseguraban mediante la palabra empe- es el Reino de los cielos. 7. La cena del Señor se ce-
ñada en un compromiso mutuo libremente asu- lebrará cada vez que los hermanos se reúnan, pro-
mido por amor. En el fondo, la lectura de la Biblia clamándose así la muerte del Señor y exhortando
que hacían los Hermanos suizos les condujo a una de esta manera a todos a conmemorar cómo Cristo
visión maravillosa de un Dios que actúa indepen- dio su cuerpo y derramó su sangre por nosotros, a
dientemente de las estructuras establecidas - fin de que nosotros también estemos dispuestos a
eclesiásticas y seculares —para salvar a los margi- brindar nuestro cuerpo y vida por amor a Cristo,
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lo que significa: por amor a todos nuestros seme- El anabautismo huteriano en Austria y
jantes.»13 Moravia

Dentro de un mes, Miguel Sattler, el protago- El 7 de enero de 1527, una hora después de la
nista rector de Schleitheim y redactor del conve- ejecución de Mantz, Jorge Blaurock fue expulsado
nio, fue detenido junto con trece hermanos más de Zurich a punta de azotes. Sacudiendo el polvo
por las autoridades austríacas y, tras una verdade- de sus pies, se marchó hacia la frontera oriental de
ra parodia de proceso judicial, fueron sentencia- Suiza de donde era oriundo, hacia la zona minera
dos a muerte. Sattler había sido prior de un mo- del Tirol. A esta zona había llegado un número
nasterio benedictino en la Selva Negra al sur de considerable de extranjeros para explotar las mi-
Alemania. Había sido encarcelado en marzo de nas. Esta inmigración masiva había ocasionado la
1525 con el grupo de Zurich y, luego de ser libera- ruptura de las estructuras tradicionales de organi-
do, volvió junto con Guillermo Reublin a pasto- zación social y atención parroquial, resultando en
rear los conventículos anabaptistas en el suroeste una agitación sociopolítica considerable. En mayo
de Alemania. Entre las acusaciones estaba la ini- de 1525 hubo un intento de parte de una coalición
ciación de «una nueva e inaudita manera de cele- de campesinos, mineros y artesanos, encabezada
brar la Santa Comunión», seguramente una refe- por Miguel Gaismair —un pequeño burgués— pa-
rencia a las cenas celebradas en las casas de la gen- ra formar una alianza obrera de tipo igualitario.
te humilde. Tres acusaciones giraban en torno a la Después de negociar con las autoridades, fueron
desobediencia civil, el rechazo del juramento de aceptadas ciertas demandas de los mineros y los
lealtad, y la no-violencia: actividades juzgadas pequeños propietarios. Pero los peones del campo,
como subversivas. La severidad de la sentencia los jornaleros urbanos y la demás gente sin medios
refleja, no sólo la crueldad de la época, sino tam- quedaron insatisfechos y se rebelaron de nuevo. 15
bién la seriedad con que las autoridades percibían En este contexto surgió el anabautismo tirolés.
la amenaza anabaptista. No era cuestión de meras La evangelización anabaptista respondió a es-
doctrinas y ritos novedosos. Se trataba de una tas mismas inquietudes sociales y atrajo a nuevos
nueva visión de la Iglesia, que disminuía el control adherentes de todas las clases sociales. La alta
de las autoridades y lo restituía al pueblo humilde. proporción de artesanos y mineros concentrados
Fue tan grande la oposición popular contra la de- en esta zona hacía que muchos de los nuevos ana-
tención de Sattler que las autoridades tuvieron baptistas también procedieran de este grupo, al
que reforzar la guardia y trasladar el proceso, igual que de la clase campesina. 16 Juan Hut —el
primero a Binsdorf, y luego a Rottenberg. «»En el ferviente evangelista anabaptista— trabajó en la
caso del procurador de su Majestad contra Miguel zona y bautizó a Leonardo Schiemer y Juan Schlaf-
Sattler,
entregadose ha dictaminado
al verdugo. Esteque MiguelaSattler
lo llevará será
la plaza, en fer (ex-fraile
vamente): franciscano
nuevos líderesyenex-sacerdote, respecti-
el movimiento que
donde le cortará la lengua; luego lo clavará a un fueron detenidos y ejecutados luego de sólo seis
carro y allí desgarrará dos veces su cuerpo con te- meses de notable actividad anabaptista. Blaurock
nazas al rojo; y luego de haber sido conducido fue- bautizaba nuevos convertidos y establecía congre-
ra de las puertas de la ciudad, se repetirá cinco ve- gaciones en la zona hasta su detención, tortura y
ces esto». Cuando se hubo ejecutado esto, lo que- ejecución en la hoguera en septiembre de 1529. Ba-
maron por hereje hasta que quedo reducido a ce- jo el archiduque Ferdinando, las autoridades fue-
nizas. Sus hermanos fueron ejecutados con espada ron muy severas en reprimir a los anabaptistas.
y las hermanas ahogadas. Su esposa … fue ahoga- Organizaron una milicia especial comisionada con
da después de algunos días.»14 la tarea de «cazar a los anabaptistas», con jueces
especiales encargados de aplicar la pena de muer-
te en todos los casos.
La severidad de esta persecución contribuyó a
un auténtico éxodo de refugiados desde estas

13 Yoder,op. cit., pp. 165-166. 15 Williams, op. cit., pp. 104-105.


14 Ibíd., p. 176. 16 Ibíd., p. 196.
8 El anabautismo en el contexto zwingliano

áreas en Austria hacia Moravia donde los nobles más itinerantes anabaptistas juntos.17 Exiliado por
eran mucho más tolerantes de los anabaptistas. rehusarse a bautizar a los niños, pasó los últimos
Entre los refugiados, en el verano de 1526, se en- cuatro años dedicado a la evangelización itineran-
contraban los anabaptistas de Waldshut, Baltasar te hasta su muerte violenta a manos de las autori-
Hubmaier y su esposa, que tras una larga itineran- dades en Augsburgo, en diciembre de 1527. Había
cia finalmente encontraron un lugar de relativa sido testigo ocular de la matanza de los campesi-
seguridad y tolerancia bajo los señores de Liech- nos en Frankenhausen en 1525. En mayo de 1526
tenstein. En Nicolsburgo, Hubmaier se dedicó a fue bautizado por Juan Denck. Su ardiente expec-
convertir una congregación luterana en anabaptis- tativa apocalíptica de una inminente intervención
ta, con la ayuda de los refugiados que estaban lle- divina añadía a su mensaje un elemento de mar-
gando constantemente. En menos de un año, Ni- cada urgencia. Su orientación profundamente mís-
colsburgo se había convertido en un centro del tica, aprendida de Tomás Muntzer, le ayudaba a
movimiento, contando con unos doce mil anabap- comprender el misterio del sufrimiento, marca ca-
tistas. racterística del seguidor de Jesús. Para Hut, el se-
Ante la amenaza inminente de los turcos en el guimiento de Jesús incluía una actitud desprendi-
este de Europa, las autoridades austríacas y ale- da hacia los bienes y una profunda compasión
manas se preparaban para defenderse. Por esta ra- hacia sus semejantes. En Augsburgo, por ejemplo,
zón, la no-violencia de los anabaptistas era inter- bajo el estímulo de Hut se organizó la comunidad
pretada como sedición. También estaba la cuestión anabaptista sobre la base de la ayuda mutua, con
de los impuestos militares. Hubmaier, que había el resultado de que creció rápidamente, atrayendo
iniciado su actividad como anabaptista bajo los a los inmigrantes necesitados procedentes de otros
auspicios de las autoridades seculares en Walds- lugares.18
hut, tendía a apoyar a los gobernantes que simpa- Hacia fines de 1526, el temible archiduque Fer-
tizaban con el movimiento anabaptista. Por lo tan- dinando fue también elegido gobernante de Mo-
to, respondió positivamente a la política impositi- ravia y, frente a la amenaza turca y a la luz del pe-
va de las autoridades seculares. En esta coyuntura ligroso radicalismo anabaptista, determinó acabar
llegó Juan Hut —el evangelista anabaptista, celoso con el movimiento. Logró la captura de Hubmaier
y algo apocalíptico— a Nicolsburgo, y comenzó a en el otoño de 1527, y ni siquiera su protector, el
denunciar el pago de los impuestos militares. conde de Liechtenstein, pudo evitarlo. Fue some-
También hubo otras diferencias y en mayo de 1527 tido a crueles torturas y largos interrogatorios an-
debatieron estas cuestiones en la congregación en tes de ser condenado por herejía y sedición y sen-
Nicolsburgo. Los refugiados que seguían llegando tenciado a una ejecución pública en la hoguera, el

de
choAustria, graciasena su trasfondo
más radicales tirolés, eran
visión sociopolítica mu-
y eco- 10 de marzo
cordia, de 1528.
el verdugo Para demostrar
le puso pólvora ensu
sumiseri-
barba y
nómica. Algunos favorecían la práctica de una cabello, a fin de aligerar su muerte. Su esposa, fiel
comunidad de bienes. Éstos también asumieron hasta el fin, fue ahogada a los pocos días. Con la
una postura no-violenta, cosa que a las autorida- muerte de su líder espiritual, el partido de los
des les parecía una falta de responsabilidad frente schwertler finalmente estaría destinado a desapare-
a la amenaza turca. Las simpatías de Hut estaban cer.
claramente con los refugiados recién llegados de En la primavera de 1528, el conde de Liechtens-
los valles mineros del Tirol. El conde de Liechtens- tein ordenó el exilio de los stabler de sus tierras. El
tein respondió encarcelando a Hut y respaldando grupo, que contaba con unos doscientos adultos
a Hubmaier. Hut se escapó con la ayuda de simpa- más sus familias, se marchó bajo circunstancias
tizantes, pero el grupo había quedado dividido muy precarias. En el camino extendieron una cha-
entre los schwertler (los que llevaban espada) y los queta en el suelo y «todos libremente depositaron,
stabler (los que sólo llevaban bastón). sin coerción ni presiones, lo que tenían para el sos-
De todos los anabaptistas Juan Hut fue sin du-
da el que influyó más ampliamente en el movi-
miento. Se ha señalado que Hut atrajo a más per-
sonas al movimiento anabaptista durante los últi- 17 Dyck,op. cit., p. 48.
mos dos años de su ministerio, que todos los de- 18 Williams, op. cit., p. 194.
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tén de los necesitados».19 Finalmente, después de hermana debe entregarse por completo a la comu-
tres semanas de peregrinación, los señores de nidad, en cuerpo y alma, en Dios, y compartir to-
Kaunitz les cedieron tierras donde vivir y trabajar dos los dones recibidos de Dios … a fin de que los
en Austerlitz y posteriormente en Auspitz. En necesitados de la comunidad reciban [lo que les
1529 Jacobo Hutter, que se había convertido en lí- haga falta], como los cristianos en el tiempo de los
der del movimiento radical en el Tirol, llegó a Mo- apóstoles.»21 Las diferencias entre las clases socia-
ravia buscando un lugar de refugio para los ana- les también fueron efectivamente superadas. «Na-
baptistas perseguidos. Favorablemente impresio- die quedaba sin tareas. Todos hacían lo que les ha-
nado, volvió al Tirol de donde envió repetidamen- bía sido encomendado y lo que deseaban y podían
te nuevos grupos de refugiados, antes de trasla- hacer. Y si un hermano había sido antes noble, rico
darse él también a Auspitz. La represión oficial era o pobre, aprendía —aun los sacerdotes— a reali-
tan severa que las comunidades huteritas se divi- zar los trabajos y las obras que les tocaban.» 22
dían en agrupaciones pequeñas para no atraer la Entre 1555 y 1595 las comunidades anabaptis-
atención de los agentes imperiales. Hubo épocas tas en Moravia florecieron gozando de un período
cuando sobrevivieron escondiéndose entre las sorprendentemente libre de persecución, mientras
montañas y refugiándose en cuevas que cavaron que en otras partes de Europa los radicales fueron
en la tierra. Para el año 1535 la persecución era tan el blanco de una enérgica campaña de la contra-
intensa que la comunidad le pidió a Hutter que se rreforma católica. Durante estos años enviaron mi-
ausentara, a fin de salvar a la comunidad. Volvió sioneros a muchas parte de Europa con su mensaje
al Tirol, esperando que la persecución hubiera evangélico radical. El éxito de su misión proba-
mermado, pero fue sorprendido y arrestado junto blemente se debió más a su valentía en el martirio
con su esposa. Finalmente, fue juzgado y cruel- que a la elocuencia de sus palabras. Se ha estima-
mente torturado por las fuerzas de represión im- do que un 80% de los enviados murieron como
perial antes de ser quemado en la hoguera el 25 de mártires.23 Las comunidades en Moravia crecieron
febrero de 1536. mediante nuevos conversos y la llegada constante
Las prácticas económicas comunitarias de los de refugiados de otras partes de Europa. Forma-
huteritas seguramente surgieron del movimiento ron nuevas colonias, tanto en Moravia como en
radical tirolés; con antecedentes en la visión de Eslovaquia y Hungría. Se ha estimado que había
Miguel Gaismair; en el mensaje radical del evan- unas cien comunidades con un total de 20 000 a 30
gelista anabaptista Juan Hut; y en los comienzos 000 miembros.
anabaptistas en Zurich, sirviendo de eslabón en Durante este período de paz, las comunidades
este proceso Jorge Blaurock. Lo que en un momen- huteritas florecieron y llegaron a crear una autén-
to de gran necesidad
emergencia —tras su había sido de
expulsión unaNicolsburgo—
medida de tica alternativa a las expresiones sociales contem-
poráneas. Crearon un sistema de educación popu-
se convirtió en una visión rectora con fundamento lar que tuvo como resultado una tasa de alfabeti-
bíblico y teológico. «Se practicó la comunidad cris- zación del 100%, un siglo antes de las innovacio-
tiana de bienes, de acuerdo con las enseñanzas de nes educativas de Comenio que contribuyeron al
Cristo, tal como Cristo vivió con sus discípulos y desarrollo de una filosofía de la educación moder-
como también practicó la primera Iglesia apostóli- na. Organizaron una comunidad de producción en
ca. Nadie podía estar por encima de los demás. que las tareas se repartían en forma complementa-
Los que antes habían sido pobres o ricos, ahora ria, dos siglos antes de las innovaciones de la Re-
tenían una bolsa, una casa y una mesa común.» 20 volución Industrial. También lograron organizar
En la motivación huteriana fue fundamental su los servicios administrativos, contratados median-
experiencia de Gelassenheit, el rendirse a Dios y, te convenios libres, a pesar de vivir en un contexto
por extensión, entregarse a sus semejantes. Esta feudal. Sus logros culturales incluyeron la medici-
entrega
se radical como
consideraba también
unaincluía la propiedad,
extensión que
de la persona na, donde se destacaron de manera notable. Los
misma (propio-propiedad). «Todo hermano o
21 Ibíd., pp. 280-281.
19 Dyck, op. cit., p. 54. 22 Ibíd., p. 300.
20 Yoder, op. cit., p. 297. 23 Williams, op. cit., p. 463.
10 El anabautismo en el contexto zwingliano

médicos personales, tanto del emperador Rodolfo


II, en el año 1582, y del cardenal Francisco Von
Dietrichstein, ambos fueron huterianos. Sus artes
manuales, de alfarería y cerámica, fueron codicia-
das en toda Europa. Su producción literaria du-
rante este período, que incluía entre otras su mo-
numental Crónica huteriana, fue también notable.
Tan valiosos eran los aportes del movimiento ana-
baptista que los príncipes católicos olvidaban su
deber de perseguirlo, y hasta les eximían de los
impuestos bélicos.24
La Crónica huteriana describe sus actividades
comunitarias de esta manera: «Todos trabajaban
… para provecho de la comunidad, para sus nece-
sidades, ayuda y apoyo, siempre que fuera nece-
sario. Esta no era otra cosa que un perfecto cuerpo,
compuesto de miembros vivientes y útiles, que se
complementaban los unos a los otros en el servi-
cio. Era como el artístico mecanismo de un reloj,
en el cual una rueda y una pieza hacen funcionar,
apoyan, ayudan y mantienen en funcionamiento
otras piezas, dentro del propósito para el cual han
sido creadas; sí, como … las abejas, que se congre-
gan en su colmena común y trabajan juntas, …
hasta que completan su preciosa obra de dulce
miel, no sólo en la cantidad que necesitan para su
alimentación, existencia y necesidades, sino para
compartir su uso con la gente. Así sucedía allí». 25
La relativa paz de esta «edad de oro» terminó
en los últimos años del siglo XVI, cuando las auto-
ridades renovaron sus esfuerzos para reprimir es-
ta «herejía». Durante la primera mitad del siglo
XVII fueron víctimas, tanto de los cristianos como
de los turcos. Se llevó a cabo con gran intensidad
una campaña de recatolización encabezada por los
jesuitas. Las comunidades que sobrevivieron emi-
graron hacia el este a Transilvania y Ucrania. Fi-
nalmente, los vestigios de lo que había sido un flo-
reciente movimiento socioespiritual alternativo, se
trasladaron a los Estados Unidos y a Canadá en la
década de los 1870.

24 Yoder, op. cit., p. 280.


25 Ibíd., p. 300.
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Capítulo 14
El anabautismo en los Países Bajos
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«El Rey de reyes no excluye [del Reino] a predicar y enseñar por aquí y por allá en las ca-
nadie. No rechaza a una sola persona pero invi- sas de los ciudadanos. Para abreviar [diré que]
ta y envía a sus siervos para que vayan como las autoridades enviaron sus funcionarios para
emisarios suyos a enseñar a todo el mundo, sí, que lo arrestasen. Cuando Melchor vio que era
a todos los pueblos, gentes, tribus, lenguas, y llevado a la prisión agradeció a Dios porque la
naciones, así como en el tiempo de los apósto- hora había llegado. Se quitó el sombrero y ...
les hasta llegar su anuncio a todas las tierras y arrojó sus zapatos y extendió su mano con los
su Palabra hasta lo último de la tierra. … La fe dedos hacia el cielo y juró por el Dios viviente
no justifica a uno si no trae consigo sus frutos. que mora allí … que no comería ni bebería otra
… Por lo tanto, advierto a todos aquellos que cosa que pan y agua hasta que él pudiera seña-
aman la verdad que eviten los argumentos al- lar con su dedo a Aquel que lo había enviado.
tivos que les son demasiado oscuros, sino que Y con esto fue él voluntaria, alegre y animosa-
se entreguen enteramente a las claras palabras mente a la prisión.» (Obbe Philips: Confesiones)2
de Dios con toda sencillez. … Que todos aque- «¡Isaías, recibe este testamento! ¡Escucha
llos que tememos a Dios, … oremos … para hijo mío, las instrucciones de tu madre! Abre
que nos salve por medio de Cristo Jesús de te- tus oídos para escuchar la palabra de mi boca.
ner que creer cosa que no sea la voluntad, la Hoy emprendo el camino de los profetas, de
verdad y el mandamiento del Señor para no los apóstoles y de los mártires, y bebo el cáliz
atenernos a nuestra propia opinión, ni la le- que todos ellos han bebido. Emprendo el cami-
vadura de los fariseos ni la manera de los doc- no —decía— recorrido por Jesucristo, la pala-
tores de las Escrituras sino … seguir tan sola- bra eterna del Padre llena de gracia y verdad,
mente al verdadero conocimiento de Cristo Je- el pastor de las ovejas, que es por sí mismo (y
sús, a fin de … ser enseñados por Dios mismo no por otro) la vida, Él también debió apurar
en nuestros corazones y nuestra conciencia.» este cáliz. … Ese fue el camino recorrido por
(Melchor Hoffman: La ordenanza de Dios, 1530)1 los reales sacerdotes, que vinieron de la salida
«Este
po en Melchor
Emden sinono
quepermaneció muchomaestro
estableció como tiem- del sol, como
entrado en losdice en el de
tiempos Apocalipsis, y queyhan
las eternidades han
a Juan Trijpmaker, … y lo puso como predica- debido beber ese cáliz. … Ese fue el camino re-
dor en Emden. Inmediatamente Melchor lo de- corrido por los muertos que yacen bajo los alta-
jó y partió para Estrasburgo donde su celo res, que claman y dicen: «Señor, Dios Todopo-
pronto lo condujo a prestar atención a la profe- deroso, ¿cuándo vengarás la sangre que ha si-
cía de un anciano de la Frisia Oriental que do derramada?» … Ese fue también el camino
había profetizado que él permanecería en pri- recorrido por los señalados del Señor … que
sión en Estrasburgo, y que después libremente siguen al Cordero doquiera él vaya. …»
extendería su ministerio de predicación a todo «Ya ves, hijo mío, que nadie llega a la vida
el mundo con la ayuda de sus ministros y par- si no es a través de este camino. Por ello, entra
tidarios. Y así, movido por esta profecía, Mel- por el estrecho portillo y acepta la disciplina y
chor se trasladó a Estrasburgo y comenzó a las enseñanzas del Señor y agacha tu espalda

1 George Huntston Williams, y Angel M. Mergal, eds.:


Spiritual and Anabaptist Writers. Documents Illustrative of 2 John Howard Yoder, comp.: Textos escogidos de la re-
the Radical Reformation, Filadelfia, Westminster, 1957, forma radical, Buenos Aires, La Aurora, 1976, pp. 320-
pp. 185,201,202,203. 32l.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 El anabautismo en los Países Bajos

bajo el yugo y sopórtalo gustoso desde tu ju- sistir. … Meditando estas cosas mi conciencia
ventud, como un gran honor, y agradécelo con me atormentaba tanto que ya no pude sufrirlo
alegría. … De modo que tienes el deseo y la as- más. … Comencé a predicar públicamente
piración de formar parte del mundo santo y de desde el púlpito la palabra de verdadero arre-
la herencia de los santos, ciñe tus lomos y sí- pentimiento, a señalar a la gente el camino an-
guelos. Escudriña la Escritura y ella te señalará gosto … y también el verdadero bautismo y
sus caminos. … Por eso, hijo mío, no prestes Cena del Señor, conforme a la doctrina de Cris-
atención a la gran mayoría de la gente y no si- to. … Entonces, sin presión alguna, repentina-
gas su camino. … Pero cuando oigas que se tra- mente renuncié a toda mi reputación mundana,
ta de un pobre y simple grupito rechazado, mi nombre y mi fama, mis anticristianas abo-
despreciado y expulsado por el mundo, ¡ in- minaciones, mis misas y bautismo de infantes,
corpórate a él! Y si oyes hablar de la cruz, allí y mi cómoda vida y, voluntariamente, me so-
estará Cristo. ¡ Y no te apartes de allí! ... Por metí a las aflicciones y a la pobreza bajo la pe-
ello, hijo mío, lucha por la justicia hasta la sada cruz de Cristo.» (Menno Simons: Conver-
muerte. Ármate con las armas de Dios. Sé un sión, llamamiento y testimonio)4
israelita justo. Pisotea toda injusticia, pisotea al
mundo y lo que hay en él y ama sólo lo que es- El movimiento sacramentista5
tá arriba. Piensa que no eres de este mundo, así
Hacia finales de la Edad Media se desarrolló en
como no fue tu Señor y Maestro. Sé un fiel dis-
los Países Bajos una extensa tradición de oposición
cípulo de Cristo.» (Testamento, dejado por An-
neken de Jans a su hijo Isaías [Fue entregado el amola medieval,
teología eucarística
junto con sacramental
las prácticas del catolicis-
relacionadas
24 de enero del año 1539, a las nueve horas, en
con ella. Las autoridades eclesiásticas y seculares,
momentos en que ella se disponía a morir por
horrorizadas ante estas tendencias, le llamaron
el nombre y el testimonio de Jesús. Así se des-
«sacramentismo» a este movimiento, y a sus ad-
pidió de su hijo —de quince meses de edad—
herentes les tildaron de «sacramentistas». Aunque
que se encontraba en Rotterdam].)3
las raíces de este movimiento no están muy claras,
«Se me ocurrió cada vez que administraba esta visión contribuyó a la liberación de la Cena
el pan y el vino en la misa, que no eran la carne del Señor del monopolio que había colocado esta
y la sangre del Señor. Pensé que el diablo me «vía de gracia» en manos de una élite eclesiástico-
estaba sugiriendo eso para que me apartara de clerical. El sacramentismo despojaba a la eucaristía
la fe. Lo confesé con frecuencia, suspiré y oré, de su dimensión sacrificial, otorgándole un carác-
pero aun así no pude deshacerme de la idea. … ter conmemorativo y simbólico de la comunión
Después de estohéroe,
Dios y piadoso ocurrió … queSicke
llamado un temeroso
Snijder, de vivida en el cuerpo
tismo —que tenía lade Cristo.deEnasegurar
función el caso del bau-
el carác-
fue decapitado en Leeuwarden por haber sido ter monolítico de la sociedad medieval— cambia-
rebautizado. Sonaba muy extraño para mí oír ron el uso del sacramento en la cristiandad en un
de un segundo bautismo. Examiné las Escri- instrumento para la creación de una nueva comu-
turas diligentemente y las consideré con serie- nidad de alianza, transformando, en el proceso, el
dad, pero no pude encontrar indicios del bau- carácter de la Iglesia.
tismo de infantes. … Después, las pobres ove-
Ya a principios del siglo XII, el neerlandés Tan-
jas descarriadas que anduvieron errabundas …
chelm exhortaba a sus muchos seguidores a no
después de muchos crueles edictos, garrote y
participar en el sacramento de los sacerdotes ni
matanzas se congregaron en un sitio cerca del
prestar atención a los curas y obispos ni pagar los
lugar de mi residencia … Y, ay, mediante las
diezmos exigidos por ellos.6 Ideas como las de
impías doctrinas de Munster … desenvainaron
Gansfort, Erasmo y otros, que surgieron en los cír-
la espada
ñor para
le había defenderse,
mandado la espada
a Pedro que el Se-
que guardase en
su vaina. … La sangre de esta gente … me tocó 4 Ibíd., pp. 347, 349, 350.
tan profundamente el corazón que no pude re- 5 George Huntston Williams: La reforma radical, México,
Fondo de Cultura Económica, 1983, pp. 47-57.
3 Ibíd., pp. 338-34l. 6 Ibíd., p. 50.
www.menonitas.org 3

culos relacionados con los Hermanos de la vida co- ella hablaba no sólo a título personal, sino de parte
mún, también contribuyeron a fermentar la insatis- de su pueblo. A los siete años de su ejecución, el
facción con la teología sacramental oficial, am- pueblo natal de Weynken era predominantemente
pliamente extendida por los Países Bajos. En 1517 anabaptista.
el sacramentista Wouter, ex-fraile dominico, colgó Muchos de los sacramentistas pasaron a engro-
su hábito y recorrió toda Holanda predicando «la sar las filas del movimiento melchorita, que habría
verdad del evangelio». Posteriormente, uno de sus de añadir su aporte apocalíptico. De modo que el
seguidores, Cornelio Hoen, abogado de La Haya, sacramentismo, ampliamente extendido por los
escribió que la Cena del Señor es simbólica y que Países Bajos, preparó el camino para el mensaje
la frase «esto es mi cuerpo» debe traducirse «esto melchorita y el anabautismo posteriores que fue-
significa mi cuerpo». También cuestionó radi- ron bien recibidos y llegaron a convertirse en mo-
calmente el concepto sacrificial que concebía la vimientos populares en la cuarta década del siglo
misa como un rito de expiación repetido indefini- XVI.
damente, y propuso entenderla como una cena
conmemorativa que proclama un compromiso de
El movimiento melchorita8
fe y amor entre Cristo y su pueblo.
Melchor Hoffman (ca. 1495-1543) era peletero,
La predicación de la reforma radical, en sus
natural de Suabia. Hacia el año 1522 abrazó la
comienzos un movimiento principalmente popu-
causa luterana y se convirtió en un evangelista iti-
lar y de gente común, dependía especialmente de
nerante. Su trabajo le llevaba por toda la zona nor-
predicadores laicos. Ellos tendían a propagar los
aspectos iconoclastas entre el pueblo común, te de Europa, incluyendo las tierras bálticas y es-
candinavas. Pronto se manifestaron en él las in-
mientras que la corriente bíblico-humanista atraía
fluencias radicales de Carlstadt en cuestiones de la
más a personas de las capas intelectuales y eco-
Cena del Señor, la liturgia y el socorro de los po-
nómicamente privilegiadas. El sacramentismo
bres. En Estocolmo participó en un motín icono-
también estaba entremezclado con una resistencia
clasta, que resultó en su encarcelamiento, la
común a la imposición del control político extran-
prohibición de su predicación y su expulsión del
jero católico-español. Entre los años 1525 y 1530 el
país. De vuelta en Alemania, continuó su evange-
movimiento creció notablemente, y sus principales
lización itinerante. En 1528 abandonó el lutera-
portavoces eran cada vez más los predicadores
nismo y llegó a ser sacramentista en su actitud
laicos sin preparación teológica formal, y menos,
hacia la eucaristía y el clero.
los sacerdotes, frailes y monjes. La actitud de la
primera mártir sacramentista, la viuda Weynken En sus andanzas estableció amplios contactos
con Carlstadt, los reformadores de Estrasburgo, y
de Monickendam,
trega nos que
y la valentía con ofrece
lasun ejemplocomunes
personas de la en- otros. Pero poco a poco avanzaba por un camino
abrazaban su fe. En 1527 ella fue llevada ante las solitario, elaborando una visión basada en su in-
autoridades y cuestionada sobre el sacramento, terpretación espiritualizante de la Biblia, con pre-
respondió: «Yo afirmo que vuestro sacramento no dilección por los libros apócrifos y apocalípticos y
es sino pan y harina, y si vosotros afirmáis que es por la profecía con sus visiones milenaristas. Esta-
Dios, yo digo que es vuestro demonio». En cuanto bleció una relación con los visionarios Leonardo y
a la extrema unción, declaró: «El aceite es bueno Ursula Jost, que influyeron de manera decisiva en
para la ensalada y para suavizar el calzado». Y esta visión. Llegó a afirmar que, así como la Babi-
cuando dos frailes dominicos le mostraron el cru- lonia del Apocalipsis era realmente Roma, así
cifijo, tallado en madera, respondió: «Este no es mi también la Jerusalén espiritual sería Estrasburgo.
Dios. La cruz por la cual yo fui redimida es dife- Las visiones de Ursula y Leonardo Jost no sólo
rente. Este es un dios de palo; echadlo al fuego y afectaron a Hoffman, causaron una profunda im-
presión en toda la región central del Rin, espe-
calentáos
Señor Dioscon él.en
está …mí,
Mi yDios y Señor
yo en norealidad,
él».7 En es éste; mi cialmente en los Países Bajos.
En abril de 1530, sin ser todavía anabaptista,
exigió al ayuntamiento en Estrasburgo que se les
7 Thieleman J. van Braght: The Martyrs Mirror, Scottdale,
PA, Herald, 19505, [1660, ed. src. en holandés], pp.
422-424. 8 Véase Williams, La reforma radical, pp. 294-300.
4 El anabautismo en los Países Bajos

concediera derechos a los anabaptistas en la ciu- nizó otro conventículo anabaptista. Fue detenido
dad. Luego entró en la confraternidad anabaptista por las autoridades y, luego de un proceso cele-
de la ciudad sometiéndose al rebautismo, rom- brado en La Haya, fue decapitado junto con nueve
piendo así sus lazos luteranos. Las autoridades se- de sus seguidores en una escena realmente maca-
culares ordenaron su arresto por su temeridad, bra. Sacudido por estos eventos, Hoffman —quien
pero Hoffman —anticipando su detención— huyó comenzaba a tener dudas en cuanto a su pro-
a Emden. Muchos sacramentistas holandeses grama— ordenó una suspensión de bautismos du-
habían hecho lo mismo, huyendo de la opresión rante dos años en espera de mejores tiempos.
de las autoridades imperiales. Dentro de poco, Mientras tanto, sus discípulos se habían extendido
había bautizado a unos trescientos sacramentistas, por todo el territorio de los Países Bajos. La peste,
estableciendo así una congregación anabaptista las inundaciones y el hambre causadas por los
melchorita. El suelo de los Países Bajos había sido conflictos bélicos y los bloqueos sólo sirvieron pa-
abundantemente abonado y regado por influen- ra aumentar la expectativa apocalíptica en el pue-
cias sacramentistas y por las persecuciones sufri- blo. Así que los evangelistas de Hoffman cosecha-
das por la población a manos de las opresoras au- ron lo que los sacramentistas habían sembrado.
toridades extranjeras. Pero ante la actitud cautelosa de Hoffman, al-
Entre los convertidos de Hoffman en Emden gunos discípulos melchoritas como Juan Mathijs,
estaban Juan Trijpmaker y Sicke Freerkes Snijder. el panadero de Haarlem, simplemente intensifica-
Éste último fue enviado a Leeuwarden en la Frisia ron sus actividades bautizando nuevos reclutas y
Occidental donde pronto estableció un nuevo nombrando doce apóstoles, entre ellos a Juan
conventículo sacramentista anabaptista y, en el Beukels de Leiden. Mientras tanto, Hoffman, ins-
proceso, se convirtió en el primer mártir anabap- pirándose en la visión de profetas en el movimien-
tista en los Países Bajos el 20 de marzo de 1531. to, y convencido de ser el nuevo Elías en la Nueva
Pero durante su decapitación, un tambor salió de Jerusalén a punto de ser revelada, se había entre-
las filas de los soldados y, junto con un amigo de gado a las autoridades en Estrasburgo a fin de
la víctima, gritaron a voz en cuello contra las auto- precipitar la esperada inauguración del Reino de
ridades y luego desaparecieron entre el gentío que Dios con sede en Estrasburgo. En vano enviaba
simpatizaba con ellos. Esta ejecución también fue notas de advertencia a sus seguidores en los Países
memorable porque marcó un hito en la evolución Bajos, en las que protestaba por los nuevos giros
espiritual de Menno Simons, que para esa fecha de apocalipticismo militante que iban introdu-
seguía como párroco católico en un pueblo cerca- ciéndose en el movimiento. Durante una ausencia
no. de Obbe Philips de Leeuwarden, uno de los após-

Los hermanos Obbe y Dietrich Philips, el pri- toles


nentede Juan Mathijs
destrucción había proclamado
de todos los tiranos». «la inmi-
Confun-
mero barbero-sangrador, y el segundo fraile fran-
ciscano —hijos de un sacerdote que vivía en con- dido con los militantes, Obbe también fue acusado
cubinato— se solidarizaron interiormente con el de insurrección el 23 de febrero de 1534 y sólo pu-
mártir. Ambos habían estado leyendo los escritos do salvarse huyendo a Amsterdam y perdiéndose
de Lutero y, junto con otros sacramentistas evan- en el anonimato de la ciudad. En Amsterdam, Ob-
gélicos, se habían apartado buscando «servir y be presenció una manifestación organizada por
honrar a su Dios y perseverar en el camino de ser- algunas de las mismas personas que él había or-
vicio ante Dios en amor justo, paz y humildad. … denado al ministerio evangélico sacramentista. La
Decidieron que ellos servirían a Dios en toda for- multitud marchaba por las calles armada con es-
ma modesta y sencilla, al estilo de los Padres y Pa- padas y gritaba: «la ciudad nueva es dada a los
triarcas. … Buscaron de todo corazón servir a su hijos de Dios». A los cinco días de la manifesta-
Dios y seguir sin predicador, maestro o asamblea ción, el 26 de marzo de 1534, todos los participan-
externa alguna».9 tes fueron
Obbe, ejecutados
quien se separóante los ojos horrorizados
definitivamente de esta ra-de
Mientras tanto, Trijpmaker fue expulsado de ma militante de los seguidores holandeses de
Emden y huyó a Amsterdam donde pronto orga- Hoffman. Durante el año siguiente, este distan-
ciamiento entre los dos sectores del movimiento
melchorita en los Países Bajos se iba definiendo
9 Yoder,op. cit., p. 319. aún más claramente. El 10 de mayo de 1535 unos
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cuarenta insurrectos hoffmanitas intentaron tomar de 1533 se había establecido la reforma en Muns-
el ayuntamiento de Amsterdam, pero Obbe se ter.
rehusó a identificarse con ellos en su proyecto. De Luego, en mayo del mismo año, Rothmann
modo que en las vísperas de la tragedia de Muns- comenzó a articular su oposición al bautismo de
ter, los melchoritas de Amsterdam habían adopta- infantes y en el verano celebró la Cena del Señor
do, en su gran mayoría, una posición pacifista. con pan común rociado con vino. Esto precipitó
Decepcionado por estos falsos profetas, Obbe una división en el movimiento luterano en la ciu-
vio destruida no sólo su esperanza de una restau- dad, entre los luteranos conservadores y los evan-
ración de la Iglesia apostólica, sino también duda- gélicos más radicales encabezados por Rothmann.
ba de la validez de su ordenación de manos de Tras un debate teológico, los adeptos de Roth-
Juan Mathijs y también de las ordenaciones que él mann fueron declarados victoriosos por la autori-
había hecho, la de su hermano Dietrich y Menno dad civil. Pero, ante la intransigencia de éste, uno
Simons. Desilusionado y confundido, se retiraría de los concejales conservadores hizo causa común
del movimiento en 1539. con los católicos y decretó el exilio para Rothmann
y sus simpatizantes. Para hacer cumplir el edicto
El reino teocrático de Munster10 llenaron la plaza de la ciudad con agentes arma-
dos. Cuando los amigos de Rothmann también se
El movimiento que desembocó en el trágico
prepararon para la batalla, la orden de expulsión
episodio de Munster nació de la matriz de una vi-
fue retirada con la condición de que se abstuviera
sión evangélica restauracionista, acompañada por
de predicar. A pesar de los éxitos conservadores,
un fuerte sentido de expectación apocalíptica. Al en el pueblo se contaba con un importante grupo
recurrir a los mecanismos de coacción, general-
de sacramentistas, reforzado con la llegada de
mente empleados por las fuerzas de opresión
melchoritas a fines de 1533. Con este apoyo popu-
mundanas, el movimiento terminó echando mano
lar, Rothmann volvió a desafiar a los concejales y
de la violencia y se volvió —en el proceso— -
se puso a predicar de nuevo. El pueblo se puso
tremendamente opresor. En el levantamiento
masivamente de su parte, de modo que en enero
munsterita, la Iglesia conventicular anabaptista se
de 1534 Rothmann controlaba la situación reli-
convirtió en una sociedad teocrática militante que
giosa en Munster. Comenzó a hablar de la forma-
sacaba su inspiración ya no de Jesús ni de los
ción de una especie de república cristiana y de te-
Evangelios, sino de los patriarcas y de los Maca-
ner los bienes en común, mensaje que no cayó en
beos del Antiguo Testamento.
oídos sordos, pues en los territorios cercanos a
Antes de que los melchoritas llegaran a Muns- Munster las cosechas habían sido malas y aumen-
ter —principal centro urbano de Westfalia en el
noroeste de Alemania, con 15 000 habitantes— taba la carestía.
Mientras tanto, el melchorita Juan Beukels de
había comenzado un proceso reformista en la ciu-
Leiden había visitado Munster en el otoño de
dad. En 1529 Bernardo Rothmann (ca. 1495-1535),
1533, y descubrió que Rothmann enseñaba que el
que se desempeñaba como predicador en la cate-
bautismo de infantes no era bíblico. Volvió a
dral, fue enviado a continuar sus estudios. Gozaba
Holanda, donde los melchoritas eran víctimas de
de gran popularidad entre los gremios de la ciu-
una feroz persecución, con la buena nueva de las
dad, quienes secretamente le dieron dinero para
condiciones en Munster que él veía como presagio
estudiar en Wittenberg. De regreso en 1531, sus
del fin del viejo orden anunciado por Hoffman. La
sermones provocaron la condenación de la autori-
imaginación de Juan Matthijs se inflamó y comen-
dad eclesiástica y los aplausos de los sectores po-
zó la revisión del programa elaborado por Hoff-
pulares y de los gremios. El 18 de febrero de 1532
man. La ciudad de esperanza y del reino restaura-
Rothmann predicó su primer sermón plenamente
do ya no sería Estrasburgo, sino Munster, toleran-
protestante. Y gracias a la predicación luterana de
Rothmann y a la respuesta entusiasta de segmen- te de los anabaptistas. El 5 de enero de 1534 llega-
ron a Munster dos de los apóstoles de Juan Matt-
tos significativos de la población, para comienzos
hijs. Rebautizaron a Rothmann y a Enrique Rol y,
en el curso de la semana siguiente, Rothmann y
sus ayudantes bautizaron a unos mil cuatrocientos
10 Véase Williams, La reforma radical, pp. 397-417. ciudadanos en las casas particulares. Mientras tan-
6 El anabautismo en los Países Bajos

to seguían llegando anabaptistas de los Países Ba- reinado teocrático, inspirado en imágenes toma-
jos, entre ellos Juan Matthijs y Juan Beukels quie- das de la era patriarcal y monárquica del Israel an-
nes, resentidos por la persecución que padecieron, tiguo. Incluía la instauración de la poligamia, de-
comenzaron a hablar del derecho de los creyentes fendida teológicamente por Rothmann. Si bien era
auténticos a destruir a aquellos que rechazaran su cierto que el desequilibrio demográfico en Muns-
mensaje. Había llegado la hora de romper con el ter —a estas alturas era de tres mujeres por cada
viejo orden. hombre— dejaba sin protección a muchas mujeres,
Ante estos acontecimientos, el ejército del obis- no se justificaban las racionalizaciones machistas
po acampó en las afueras de la ciudad. Los ciuda- de Rothmann. Una jovencita de Munster, Hille
danos se solidarizaron con Rothmann y enviaron Feyken, intentó asesinar al obispo —cuyos ejérci-
emisarios a reclutar una milicia para defender la tos sitiaban la ciudad— con una nueva estrategia
Nueva Jerusalén. A pesar de que el ayuntamiento al estilo de la aventura de Judit y Holofernes, pero
seguía funcionando, Juan Matthijs llegó a ser go- murió en su intento. Una tentativa de insurrección
bernante de facto, expulsando a los burgueses con- en la ciudad fue aplastada con la ejecución cruel e
servadores, tanto luteranos como católicos, y inmediata de los implicados. Mientras tanto los
anunciando su intención de dar muerte a los «sin habitantes de Munster, hombres y mujeres por
Dios» que rechazaban el rebautismo. El 25 de fe- igual, defendían la ciudad con un fanatismo irra-
brero comenzaron las escaramuzas entre los cional.
munsteritas y el ejército del obispo. La población Paralelamente a estos acontecimientos, Bernar-
entera, incluyendo mujeres y niños, fue reclutada do Rothmann iba elaborando una justificación teo-
para la defensa de la ciudad. Se extendió una invi- lógica de los eventos y las prácticas comunitarias.
tación a todos los anabaptistas hostigados por la Interpretaba los eventos a la luz de la «restaura-
represión en los Países Bajos a acudir, cuanto an- ción de todas las cosas» (Hechos 3:21). La repre-
tes, a «la santa ciudad de Munster». sión a que eran sometidos serían «los dolores de
Los melchoritas holandeses respondieron ma- parto» de esta restauración. En su uso de la Biblia,
sivamente. Las autoridades lograron detener cinco tendía a borrar la línea divisoria entre los dos tes-
barcos en Haarlem y otros seis en Amsterdam tamentos, de este modo encontraba en las institu-
cuando se disponían a salir para Munster. Sin em- ciones del Antiguo Testamento las imágenes para
bargo otras treinta embarcaciones cruzaron el esa restitución radical. En este marco, Rothmann
Zuyder Zee con 3 000 personas, entre hombres, justificaba la restauración de la poligamia y la au-
mujeres y niños, armadas para la defensa de toridad absoluta del hombre sobre la mujer. Pero
Munster. Dos grupos fueron detenidos y obliga- más importante para Munster era la restitución de

dos a regresar a sus hogares. Sólo fueron ejecuta- la autoridaddeclaró


Rothmann civil «por
quemanos
el reinodedelos santos».
David, preludio
dos unos pocos para no dejar despoblada la tierra.
Una de las grandes ironías en todo este trágico belicoso necesario para llegar al reino pacífico de
episodio es la forma en que estas masas margina- Salomón, era el paradigma bíblico para su tiempo.
das de srcen sacramentista-melchorita, y hasta De esta forma justificaba la transformación de los
ahora no-violentas, cayeron bajo el hechizo de los humildes y marginados de la sociedad actual en
predicadores apocalípticos y llegaron a engrosar santos guerreros y agentes de la venganza divina
las filas de la nueva teocracia munsterita militante. contra los enemigos de Dios.
Durante su reinado de unos cuatro o cinco me- Irónicamente, al final de 1534, mientras Roth-
ses, Matthijs introdujo la comunidad de bienes; en mann elaboraba estas justificaciones teológicas, el
parte para responder a las necesidades de las ma- desenlace trágico de la teocracia anabaptista de
sas de recién llegados de los Países Bajos; en parte Munster había entrado en su etapa más crítica.
por las exigencias del sitio militar; y en parte por Hubo una serie de intentos desesperados, pero in-
el ideal anabaptista de restaurar la Iglesia primiti- fructuosos, para reclutar en los Países Bajos fuer-
va. Tras la muerte de Matthijs en abril de 1534, zas adicionales para la defensa de Munster. Mien-
Juan de Leiden asumió el liderazgo y procedió a tras tanto, entre los concejales de la ciudad hubo
disolver el ayuntamiento, reemplazándolo con do- elementos ansiosos de entregar a Munster a las
ce «ancianos o jueces de las tribus de Israel», fuerzas enemigas del obispo. Los últimos meses
nombrados por él. Rápidamente se formalizó un del reinado de Juan de Leiden en Munster fueron
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una mezcla de indecisión, crueldad, fanatismo re- sos, se trataba de posiciones características del
ligioso y malicia maniática. En abril de 1535, en movimiento sacramentista, ampliamente difundi-
virtud de la cruel hambre que experimentaban, do en los Países Bajos. En ambos casos, descubrió
muchas mujeres, niños y ancianos comenzaron a una base para sus dudas mediante su lectura del
salir de la ciudad sólo para perecer a manos de las Nuevo Testamento, cosa que no había hecho hasta
fuerzas sitiadoras que cometieron verdaderas atro- entonces.
cidades contra estos pobres indefensos. Se estima Motivado por el deseo de mejorar su situación
que huyeron unas mil quinientas personas. El 23 personal, aceptó un nombramiento en su aldea na-
de mayo de 1535, un mes antes del desenlace final, tal, Witmarsum. Y aunque comenzó a utilizar más
la población total de Munster se estimaba en 9 500 la Biblia en su ministerio, seguía motivado por la
habitantes (900 hombres capaces de defender la ambición y caracterizado por la arrogancia, la fri-
ciudad, 5 500 mujeres y 3 100 niños). 11 En la noche volidad y la vanidad, cosas que veía reflejadas
del 24 de junio, dos desertores abrieron uno de los también en sus seguidores. A esta altura de su mi-
portones de la ciudad a los mercenarios del obis- nisterio comenzaron a aparecer emisarios melcho-
po, y tras una batalla espantosa, la ciudad fue to- ritas en su parroquia, persuadiendo a las personas
mada y casi todos sus pobladores cayeron muertos sencillas a unirse al movimiento y a apoyar a los
a espada en una matanza que duró dos días. De anabaptistas en Munster. Se opuso enérgicamente
acuerdo con la política guerrera del obispo, no se a las doctrinas de los melchoritas, pero interior-
actuaría con ninguna misericordia hacia los venci- mente estaba turbado. En principio, reconocía la
dos, con la excepción de las mujeres embarazadas, profunda contradicción entre su conformidad al
los templos y los sacerdotes. viejo orden —cosa que detestaba— y los nuevos
rumbos que comenzaba a presentir.
Menno Simons y el anabautismo evan-
gélico en los Países Bajos Luego, ocurrió un evento que habría de cam-
biar radicalmente el rumbo de su vida. El 7 de
Menno Simons (1496-1561), que no se incorpo- abril de 1535, uno de estos grupos de reclutas mel-
ró al movimiento anabaptista neerlandés hasta los
choritas que se dirigían a Munster bajo la direc-
comienzos de 1536, y poco después fue llamado a
ción de Juan van Geelen y se encontraba parape-
pastorear a los grupos sacramentista-anabaptistas
tado en un monasterio cisterciense cercano, fue
dispersos en los Países Bajos y el noroeste de Ale- sitiado por las fuerzas imperiales y en la masacre
mania tras la caída de Munster, se convirtió en que siguió murieron trescientas víctimas. Entre los
uno de los líderes principales del anabautismo en
muertos se encontraba Pedro Simons, presumi-
esa región, actuando como evangelista, pastor,
blemente el hermano de Menno.
apologista y portavoz del movimiento.
En 1524, a los 28 años de edad, fue ordenado al Su sangre vertida ardía en la conciencia de
Menno y se dedicó a predicar con más fervor el
sacerdocio católico y nombrado vicario en la pa-
evangelio desde el púlpito de su iglesia y a adver-
rroquia de Pinjum en la Frisia Occidental, cerca de
tir al pueblo de los peligrosos excesos de Munster.
Witmarsum su pueblo natal. Ocupó ese puesto
Esto lo hizo durante nueve meses hasta que no
durante siete años y —de acuerdo con su propio
pudo más, el 30 de enero de 1536 abandonó el sa-
testimonio— lo hizo de forma bastante rutinaria.
cerdocio para emprender una nueva vida como un
«Pasábamos vanamente el tiempo jugando juntos
creyente sencillo en medio del pueblo; se dedicó al
a los naipes, bebiendo y divirtiéndonos, ay, como
estudio bíblico y a la reflexión. Según su propia
es costumbre y hábito de tales gentes inútiles.» 12 confesión, había experimentado «una resurrección
Desde su primer año en el sacerdocio empezaba a
espiritual». Y fiel a sus convicciones, recibió el
tener dudas en cuanto a la doctrina católica de la bautismo de manos de Obbe Philips.
transubstanciación y más tarde también comenzó
a cuestionar el bautismo de infantes. En ambos ca- Al año de estos eventos,
cramentista-anabaptista, de un pequeño evangélica
orientación grupo sa-
y pacifista, se le acercó solicitando su colaboración
11 Cornelius Krahn: Dutch Anabaptism: Origin, Spread,
Life and Thought, 1450-1600, La Haya, Martinus Nijhoff,
en el cuidado pastoral de los desorientados sobre-
1968 (Scottdale, PA, Herald, 198F), p. 159. vivientes del movimiento tras los catastróficos
eventos relacionados con Munster. «Cuando las
12 Yoder, op. cit., p. 347.
8 El anabautismo en los Países Bajos

personas antes mencionadas no desistieron de sus gresos y buena vida, nuestra recompensa y por-
súplicas y mi propia conciencia se sintió algo in- ción tiene que ser fuego, espada y muerte.» 15
cómoda pese a mi debilidad, porque yo veía la Mediante su cuidado pastoral y sus escritos,
gran hambre y necesidad presentada, entonces Menno contribuyó, en sus veinticinco años de mi-
rendí, alma y cuerpo al Señor, y me entregué a su nisterio clandestino, a la restauración y consolida-
gracia y a su debido tiempo comencé, conforme al ción de un movimiento que se extendió desde Bél-
contenido de su santa Palabra a enseñar y bauti- gica, en el suroeste, hasta Polonia en el noreste. A
zar, a cultivar la viña del Señor.» 13 A principios de partir del año 1542, era tan notorio como cabecilla
1537, Menno fue ordenado por Obbe Philips. Igual de una secta herética que las autoridades de Frisia
que otros anabaptistas, Menno no sólo fue anabap- Oriental pusieron un precio de 500 florines de oro
tista, sino también reordenacionista. Luego de op- por su cabeza. El que las autoridades nunca pu-
tar por el movimiento anabaptista pasó a la clan- dieran arrestar a Menno es un testimonio de la
destinidad, viviendo el resto de su vida al margen firmeza y la valentía del espíritu anabaptista. Los
de la ley. Aunque se casó para esta época, nunca creyentes estaban dispuestos a sufrir hasta la
más tuvo un residencia fija. muerte misma, antes que delatar a su pastor. Una
Posteriormente, en su respuesta a Gellius Fa- anabaptista holandesa, Isabel Dirks, fue detenida
ber, pastor luterano, Menno le reprochaba porque cuando se le descubrió en su casa un Nuevo Tes-
se limitaba a predicar solamente donde gozaba de tamento en latín. Bajo sospecha de ser maestra, las
la protección de las autoridades seculares. «¿Dón- autoridades la presionaron para que delatara a
de está tu amor y compasión para tus compatrio- Menno. Ella respondió, «Dios por su gracia me
tas? ¿Por qué no predicas en territorios católicos? guardará la lengua para que no llegue a ser traido-
… ¿Por qué no confrontar el edicto imperial, la ti- ra, entregando a mi hermano a la muerte». Luego,
ranía y la persecución?»14 En cuanto a su propio apretaron los tornillos en sus manos hasta hacer
concepto del ministerio anabaptista, Menno escri- saltar la sangre de las uñas de sus dedos, y con to-
bió lo siguiente. «Él sabe que no busco riquezas, ni do resistió. Después de doce días de interrogato-
posesiones, ni lujos, ni comodidad, sino solamente rios y torturas, la condenaron a la muerte, y atada
el loor del Señor, mi [propia] salvación y la de en una bolsa, la ahogaron en el mar.16 Hospedar a
muchas almas. A causa de esto, yo con mi pobre y Menno en la casa de alguna persona era causa su-
débil esposa e hijos, hemos sufrido por dieciocho ficiente para aplicar la pena capital. Juan Claez fue
años ansiedad, opresión, aflicción, miseria y per- decapitado por haber mandado a imprimir 600
secución. Con peligro de mi vida he sido obligado ejemplares de uno de los escritos de Menno en
a arrastrar en todas partes una existencia de te- Amberes, en Flandes. Finalmente, Menno y su fa-

mor.
modas Sí,camas
cuando los predicadores
y sobre reposan ennoso-
mullidas almohadas, có- milia pasaron
terrenos de unlos últimos
noble de laaños de su de
provincia vida en los
Holstein,
tros generalmente tenemos que escondemos en Bartolomé von Ahlefeldt, que simpatizaba con los
lugares apartados. Cuando ellos en bodas y en anabaptistas. Allí tuvo libertad para escribir e im-
banquetes bautismales andan de parranda con primir sus libros. Y allí murió el 31 de marzo de
gaitas, trompetas y laúdes, nosotros tenemos que 1561.
estar en guardia cada vez que ladra un perro te- Desde los primeros años del movimiento mel-
miendo que pueda haber llegado el funcionario chorita en los Países Bajos, a partir del 1530 sus
que viene a arrestarnos. Cuando ellos son saluda- evangelistas habían llegado a Flandes en el sur,
dos por todos como doctores, señores y maestros, donde encontraron conventículos ya establecidos
nosotros tenemos que oír que los anabaptistas so- de sacramentistas. Entre 1535 y 1541 el número de
mos predicadores ilegítimos, engañadores y here- mártires anabaptistas en Flandes era mayor que el
jes y somos saludados en el nombre del diablo. total de los luteranos y calvinistas juntos. Entre los
Resumiendo: mientras
compensados ellos soncon
por sus servicios gloriosamente re-
cuantiosos in- evangelistas anabaptistas en Flandes, Leonardo
Bouwens —bautizado por Menno— fue uno de los

13 Ibíd., p. 352.
14 John C. Wenger, ed.: The Complete Writings of Menno
15 Yoder, op. cit., p. 354.
Simons, Scottdale, PA, Herald, 1956, p. 675. 16 Van Braght, op. cit., pp. 481-483.
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más efectivos. Según la lista que él mismo llevaba, afligidos pidan limosna (sin importarles que sus
bautizó a 10 251 personas en el curso de su vida. hermanos creyentes hayan recibido un bautismo y
Durante los últimos veinticinco años, las autori- compartido el mismo pan con ellos), y que los po-
dades de Amberes ofrecieron una recompensa de bres, hambrientos, sufridos, ancianos, lisiados,
300 florines —además de una promesa de am- ciegos y enfermos, mendiguen en sus puertas pi-
nistía— para el anabaptista que lo delatara. Los diendo pan.
anabaptistas del sur de Flandes provenían princi- »¡Oh predicadores!, queridos predicadores,
palmente de la clase de los tejedores y pequeños ¿dónde está el poder del evangelio que ustedes
mercaderes y en el norte predominaban los cam- predican? ¿Dónde está la cosa significada en la
pesinos, pescadores, marineros y las mujeres. La Cena que ustedes administran? ¿Dónde están los
persecución en Flandes fue aún más severa que en frutos del Espíritu que ustedes han recibido? ¿Y
Holanda. Eran duramente castigados por el simple dónde está la justicia de esa fe que ustedes ador-
hecho de celebrar reuniones. Los predicadores iti- nan con tanta belleza ante la gente pobre e igno-
nerantes solían hablar a pequeños grupos en luga- rante? ¿No es que todo lo que ustedes predican,
res escondidos, o a grupos mayores en lugares sostienen y afirman, es nada más que hipocresía?
remotos, o incluso, al estilo de los frailes predica-
dores de la Edad Media, en las calles y los merca- »Deberían avergonzarse de su cómodo evange-
dos. Con el tiempo muchos anabaptistas en el sur lio y su estéril fracción del pan, ustedes, que en
emigraron hacia el norte donde la severidad de la tantos años han sido incapaces de emplear su
represión era menor. evangelio y sus sacramentos para quitar de las ca-
Menno defendió al movimiento contra las acu- lles a suslas
cuando miembros
Escrituraspobres y necesitados,
nos enseñan aun y
claramente
saciones de que seguían en los excesos de Muns- dicen: El que tiene bienes de este mundo, y ve que
ter. En sus escritos hallamos una visión de las re- su hermano tiene necesidad y no tiene compasión
laciones económicas que caracterizaban a los ana- de él, ¿cómo puede ser que el amor de Dios mora
baptistas evangélicos en los Países Bajos. «Aque- en él?»18
llos que son nacidos de Dios … sirven a sus seme-
jantes, no sólo con su dinero y sus bienes, sino Al abandonar el sacerdocio donde tenía segu-
también siguiendo el ejemplo de su Señor, … con ridad, bienestar y renombre, Menno pasaba a soli-
su vida y sangre. … Nadie entre ellos es mendigo. darizarse con los pobres y marginados de su tie-
Reciben a los necesitados. Hospedan al extranjero rra, perseguidos a muerte por las autoridades reli-
en sus casas. Consuelan a los afligidos, socorren a giosas y seculares. La fe evangélica de Menno le
los pobres, visten a los desnudos, dan de comer a inspiraba una profunda compasión para con los
pobres abatidos y marginados de su tiempo. Men-
los
bres.hambrientos,
… Esta es lano desvían suque
comunidad rostro de los po-
enseñamos, y no no dijo que, «la verdadera fe evangélica no puede
que uno debe echar mano de tierras y propiedades permanecer adormecida, sino que se manifiesta en
del otro.»17 Por su parte, Menno cuestionaba en toda justicia y en las obras del amor … viste a los
sus detractores la falta de compasión hacia los po- desnudos; da de comer a los hambrientos; con-
bres. suela a los tristes; da abrigo a los destituidos; ayu-
da y consuela a los afligidos; … busca a los perdi-
«¿No es esto una triste e intolerable hipocresía, dos; venda a los heridos; sana a los enfermos; …
que esta pobre gente se jacte de tener la Palabra de ha llegado a ser todo para todos».19
Dios y ser la verdadera Iglesia cristiana, no se dan
cuenta de que han perdido por completo el signo Desde sus orígenes el movimiento sacramentis-
del cristianismo verdadero? Mientras muchos de ta había mostrado su predilección por los pobres y
ellos tienen de todo en abundancia, y se visten con los marginados de la sociedad. Con su visión no
seda y terciopelo, oro y plata, y andan en toda cla- sacramental de la Cena del Señor y su nueva valo-
se de pompa y vanidad; adornan sus casas con to- ración dellos
violenta, bautismo,
primerosysacramentistas
sin recurrir a larecuperaron
coacción
do género de muebles costosos; tienen sus cofres
llenos, y viven en lujo y opulencia; aún así permi-
ten que muchos de sus propios miembros pobres y
18 Ibíd., p. 559.
17 Wenger, op. cit., p. 558. 19 Ibíd., p. 307.
10 El anabautismo en los Países Bajos

de manos de la iglesia establecida y de su clero tonces. Comenzando su martirologio con Jesús


oficial estos medios de gracia y los restauraron al mismo, declararon: «A Jesucristo, el Hijo de Dios,
pueblo de Dios. Las iglesias aliadas con el poder le hemos dado el primer lugar entre los mártires
—primero la católica y luego las protestantes— no del nuevo pacto; no en términos de cronología,
tardaron en responder con una feroz represión a pues Juan le antecedió en su muerte, pero a causa
este cuestionamiento radical. de la dignidad de su persona, pues Él es la cabeza
Una de las consecuencias de la represión sufri- de todos los santos mártires, por medio del cual
da a manos de las fuerzas imperiales era el hecho todos tendrán que ser salvos. … Su entrada en este
de que la evangelización de los anabaptistas toma- mundo, y su vida y su muerte, fueron llenos de
ra la forma de protesta. Como Menno solía decir, miseria, sufrimiento y aflicción. Y puede decirse
uno de los signos de la Iglesia verdadera era su que: nació bajo una cruz; se crió bajo una cruz; vi-
testimonio firme frente a los poderes seculares. vió bajo una cruz; y finalmente, murió en la cruz.
«Que el nombre, la voluntad, la Palabra, y la or- … Este fue el fin, no de un (mero) mártir, sino de
denanza de Cristo sea confesado confiadamente la Cabeza de todos los santos mártires, por medio
frente a toda crueldad, tiranía, tumulto, fuego, es- del cual ellos y nosotros seremos salvos.» 22
pada, y violencia del mundo, y continuado hasta
el fin.»20 Irónicamente, otra consecuencia de esta
represión imperial contra el movimiento era que
su evangelización llegara a tomar la forma de tes-
timonio-martirio. Y esto, a su vez, subrayaba con
claridad el hecho de que los anabaptistas evangé-
licos en los Países Bajos fueran un movimiento de
solidaridad con los desamparados. Esta opción
por los pobres fue articulada más de una vez por
Menno, pero en realidad era un compromiso asu-
mido por todos los que se adherían al movimien-
to. No sólo los líderes, sino también los miembros
comunes y corrientes, confesaban su fe con una
valentía extraordinaria, a pesar de las amenazas
de torturas y muerte. «Predicamos … de día y de
noche en las casas y en los campos, en los bosques
y en lugares desiertos, … en cárcel y en mazmorra,

… desde
ñores la horca …
y príncipes y estirados en elbienes
con nuestros potro,yante se-
sangre,
en la vida y en la muerte.» Los creyentes compar-
21

tían su fe con sus perseguidores hasta el último


detalle, pero no delataban los nombres de sus her-
manos y hermanas en los conventículos clandesti-
nos. Morían antes que traicionar a sus hermanos.
A través de estas experiencias se creó un senti-
do de identidad como pueblo de contraste, pueblo
de Dios que sufre de «dolores de parto», antici-
pando el advenimiento del reino en su plenitud.
Como se diría un siglo más tarde en su propio
martirologio, se hallaban en plena solidaridad con
la comunidad mesiánica, pobre y perseguida, del
primer siglo y con la de todos los siglos desde en-

20 Ibíd., p. 741.
21 Ibíd., p. 633. 22 Van Braght, op. cit., pp. 67-69.
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Capítulo 15
Jorge Fox y los cuáqueros
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Luego de recibir esa revelación del Señor que dejaran de oprimir y exigir el juramento y,
de que formarse en Oxford o Cambridge no era dejando la decepción, a buscar al Señor y hacer
suficiente preparación para ser ministro de justicia.» (Jorge Fox: Diario, I)3
Cristo, tuve en menor estima al clero, y me fija- «Y mientras visitaba mercados y ferias y
ba más en los disidentes. Entre ellos descubrí otros lugares, observé muerte y tinieblas en to-
cierta compasión y, luego, muchos de ellos se da la gente, pues no habían sido sacudidos por
convencieron por lo que les fue revelado. Pero el poder de Dios. Y pasando por Leicestershire,
además de dejar al clero, también abandoné a llegué a Twycross, donde había cobradores de
los predicadores separatistas y a los de mayor impuestos. El Señor me instó a ir donde ellos y
renombre; porque me di cuenta de que ningu- a amonestarles a no oprimir a los pobres, y el
no de ellos tenía una palabra para mi condi- pueblo fue grandemente conmovido.» (Jorge
ción. Y cuando mis esperanzas en ellos y en to- Fox: Diario, III)4
dos los hombres se esfumaron, … entonces es-
cuché una voz que me decía, «Hay uno, Jesu- «En este tiempo yo me encontraba muy
cristo, que tiene palabra para tu condición». Y oprimido por los jueces y magistrados y las
cuando la oí, mi corazón saltó de alegría . … Je- cortes y varias veces sentí la necesidad de es-
sucristo … ilumina, da gracia, fe y poder. Así cribirles a los jueces acerca de la pena capital
que, cuando Dios obra, ¿quién lo puede dete- impuesta por el robo de ganado o dinero y co-
ner? Y esto lo supe experimentalmente.» (Jorge sas insignificantes, indicando cuan contrario
Fox: Diario, I)1 era a la ley de Dios. … Y había una mujer joven
condenada a la muerte por haber robado a su
«Al día siguiente, seguimos camino advir- amo. La sentencia fue dictada, su sepultura ex-
tiendo a los que encontramos en el camino del cavada y fue llevada para su ejecución. Yo sentí
día del Señor que se acercaba. Y vi una colina la necesidad de escribirle al juez y al jurado
alta llamada Pendle Hill, y subí con gran difi- acerca de ella, y cuando la llevaron … no la
cultad, … pero el Señor me indicó que subiera pudieron ahorcar … y la trajeron de vuelta. Y
aallí,
la cima. Y al llegar
en la cima vi el mar
de la colina, fuide Lancashire
movido a pro-y enojados, se acometieron contra mí en la cárcel.
Después, en la cárcel la joven fue convencida
clamar el día del Señor, y el Señor me permitió de la verdad eterna de Dios.» (Jorge Fox: Diario,
vislumbrar desde allí los lugares en que Él te- III)5
nía mucha gente a ser reunida.» (Jorge Fox:
Diario, V)2 «Nuestra práctica siempre ha sido buscar la
paz y hacerla, seguir la justicia … buscando lo
«Cuando yo estuve en Mansfield, hubo una bueno y el bienestar y haciendo aquello que
sesión de los jueces de la corte tratando la cues- contribuye a la paz para todos. … Rechazamos
tión de la contratación de obreros. Y el Señor totalmente los principios y prácticas sangrien-
me instó a amonestar a los jueces que no opri- tos … como las guerras, los conflictos y las con-
mieran a los obreros en sus jornales. … Fui tiendas con las armas, no importa cual sea el
movido a visitar varias cortes e iglesias en pretexto, o el fin. … El Espíritu de Cristo, que
Mansfield y en otros lugares para advertirlos

3 Ibíd., p. 26.
1 John L. Nickalls, ed.: The Journal of George Fox, Cam-
bridge, Cambridge University, 1952, p. 11. 4 Ibíd., p. 49.
2 Ibíd., pp. 103-104. 5 Ibíd., pp. 65-66.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


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2 Jorge Fox y los cuáqueros

nos guía a toda Verdad, jamás nos moverá a jamás le vi fuera de su ambiente o que no estuvie-
luchar o hacer la guerra contra un semejante ra a la altura de toda necesidad y situación.»8
con las armas, ni para defender la causa del Re- Jorge Fox nació en el seno de una familia
ino de Cristo, ni para defender la causa de los humilde y piadosa en una pequeña aldea cerca de
reinos de este mundo.» (Jorge Fox: Diario, Leicestershire en el norte de Inglaterra. Su madre,
XVIII)6 descendiente de una familia de mártires, era una
persona de dotes notables. Su padre, Christopher
Jorge Fox y el movimiento cuáquero Fox, era un tejedor pobre de honradez reconocida,
Sin duda alguna, Jorge Fox (1624-1691) fue uno apodado el «Christer Justo» por sus vecinos. En su
de los hombres más notables en la historia del cris- juventud Fox empezó a experimentar grandes in-
tianismo occidental. Williston Walker lo describe quietudes espirituales y dudas —que no pudo ni
como «uno de los pocos genios religiosos de la his- explicar ni negar— en cuanto a las formas que to-
toria inglesa».7 Se crió lejos de los centros de in- maba la religión de su tiempo. En 1647, cuando
fluencia y poder político, económico, intelectual y tenía 23 años de edad y tras una larga búsqueda
religioso. Su preparación académica fue mínima y por las iglesias establecidas y separatistas, Fox lle-
principalmente informal. Las únicas relaciones de gó a una experiencia espiritual personal de conse-
importancia que disfrutaba fueron las que él mis- cuencias trascendentales.
mo creó. Era un hombre de una fortaleza espiri- Después de cinco años de itinerancia por toda
tual extraordinaria, un hombre bueno en todos los Inglaterra, con muchas oportunidades para com-
sentidos, un hombre con un mensaje que atraía a
las masas pobres, iletradas y marginadas como él, partir
los quesuleexperiencia
escuchaban,y en
poco
queéxito en un
sufrió convencer a
par de en-
al igual que a personas de las capas privilegiadas e carcelamientos por estorbar la paz, experimentó
intelectuales. una visión que habría de ser decisiva para su ma-
Uno de estos «privilegiados», Guillermo Penn, duración espiritual, al igual que para su misión.
hijo del renombrado Almirante Penn, escribió la En una colina alta en el noroeste de Inglaterra
siguiente apreciación de Jorge Fox, basada en su (Pendle Hill) recibió una visión que le habría de
relación personal de muchos años con él. «Era un transformar en vocero efectivo de una visión
hombre dotado por Dios de una profundidad cla- realmente profética y radical. «Vio a un pueblo,
ra y asombrosa y capacidad para discernir los es- tan numeroso como partículas bajo el sol, que
píritus de otros, y controlar el suyo propio. … En habría de ser atraído al Señor para que hubiera un
su ministerio, luchó mucho para abrirles a las per- solo pastor y un solo rebaño. Y mirando hacia el
sonas a la Verdad y fundarlas en el principio y norte, Vio a un gran pueblo en esa área que habría
fundamento, Cristo Jesús, la Luz del mundo, y, al de recibirle a él y a su mensaje.»9
conducirles a aquello de Dios en ellos, podían lle- A partir de esa visión, comenzó el crecimiento
gar a conocerle mejor a él y a ellos mismos. … Se realmente explosivo del movimiento cuáquero.
destacaba en la oración. … Conocía y vivía más Poco después, un domingo por la tarde, luego que
cerca del Señor que otros. … Aunque Dios le había la congregación había escuchado el sermón de la
revestido de gracia y autoridad divinas, y su pre- mañana en una capilla separatista, Fox recibió
sencia emanaba una majestad religiosa, nunca «palabra del Señor» y, colocándose sobre una roca
abusó de ellas, pero ocupó su lugar en la Iglesia de en la ladera de la montaña, se puso a predicar.
Dios con gran mansedumbre, humildad atrayente, «Por la tarde el pueblo, junto con varios de los
y moderación. … Habiendo estado con él en mu- maestros separatistas, se reunió alrededor de mí.
chas ocasiones durante semanas y meses corridos Habría más de mil personas. Y todos los maestros
… en este país y en el extranjero, puedo decir que separatistas fueron convencidos de la Verdad
eterna de Dios ese día. Proclamé libre y amplia-
mente la Verdad eterna de Dios, y la palabra de
vida, por el espacio de unas tres horas. Y a mu-
6 Ibíd., pp. 399-400.
7 Williston Walker: Historia de la Iglesia cristiana, Kansas
City, MO, Casa Nazarena de Publicaciones, 1991 (1ª
8 Nickalls, op. cit., pp. XLII-XLVII.
ed., 1957), p. 478. 9 Citado del «Prefacio» de Guillermo Penn en Ibíd., XL.
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chos de los ancianos que entraron en la capilla y se tanto hombres como mujeres fueron emisarios a
me quedaron mirando por las ventanas, les pare- regentes tan distantes como el sultán de Egipto y
cía extraño que un hombre predicara al aire libre y el monarca de la China, llevando cartas en las que
no en su iglesia (como ellos la llamaban).»10 les invitaban a responder al testimonio de «aque-
A partir de ese momento, Fox ya no sería un llo de Dios» en ellos.
profeta solitario. Muchos de los que le escucharon Su vida contracultural era parte integral de su
se convirtieron casi enseguida en emisarios de la mensaje. En pleno siglo XVII trataban a las muje-
visión. Al estilo de los apóstoles antiguos, andu- res y a los hombres como iguales. Insistían en tu-
vieron de dos en dos por toda la zona norteña de tear a todo el mundo, no importaba el rango asig-
Inglaterra, y posteriormente cubrieron el país y nado por la convención social dominante. No es-
llegaron hasta los fines de la tierra. Esta expansión taban dispuestos a quitarse el sombrero ante na-
asombrosa ocurrió dentro de un período de unos die, y con esto insistían en tratar a las autoridades
cuarenta años, entre 1650 y 1690. El movimiento seculares como iguales. Interrumpían en las reu-
cuáquero creció primeramente de manera explosi- niones de las iglesias establecidas para compartir
va en Inglaterra y después fue llevado a otras par- su visión con un auditorio esencialmente cautivo.
tes del mundo, especialmente a las colonias ingle-
sas en el Nuevo Mundo. Durante un tiempo fue el Raíces socioeconómicas de los cuáque-
movimiento de crecimiento más rápido en todo el ros11
mundo occidental. Se ha estimado que 20 000 per- La expansión de los cuáqueros primitivos fue
sonas se adhirieron al movimiento durante los
primeros cinco años. explosiva,
vimiento sey extendió
en los primeros cincuenta
rápidamente por años
toda el mo-
Ingla-
La reacción de las autoridades establecidas, terra, el continente europeo y el Nuevo Mundo.
tanto seculares como religiosas, es una indicación Pero en los comienzos su crecimiento más notable
del carácter dinámico y contracultural del movi- ocurrió en los condados rurales en el norte de In-
miento. Miles de cuáqueros —tanto hombres co- glaterra. El feudalismo había sido fuerte en esta
mo mujeres— fueron encarcelados y torturados. zona y las tierras productivas se concentraban en
Durante los primeros veinticinco años del movi- las manos de unas pocas familias poderosas. Entre
miento fueron encarcelados 15 000 cuáqueros. El los poderes feudales estaban srcinalmente las
mismo Jorge Fox sufrió ocho encarcelamientos du- abadías que controlaron grandes extensiones de-
rante su vida. El más largo de éstos duró dos años dicadas a la producción de lana. Cuando fueron
y ocho meses, y fue provocado por rehusarse a clausuradas en la década de 1530, pasaron a las
prestar el juramento de lealtad requerido por la familias aristocráticas sin beneficio ninguno para
autoridad civil. Cuatro cuáqueros —incluyendo los agregados.
una mujer— fueron ahorcados en la plaza pública En la zona de los Peninos, donde los cuáqueros
en Boston. fueron más numerosos, las aldeas eran principal-
Prácticamente todos los cuáqueros, sin impor- mente de srcen nórdico. Según sus costumbres
tar sus talentos naturales o el grado de su educa- ancestrales, trabajaban sus propias parcelas de tie-
ción formal, se convirtieron en mensajeros de la rra y habitaban sus propias casitas. En esta región
visión cuáquera. Testificaban a sus carceleros, a siempre hubo una resistencia al sistema feudal
los jueces, a gobernantes, pero sobre todo a la ple- impuesto desde el siglo XII. La práctica de reunir-
be de donde procedía la mayoría de ellos, a cris- se en asamblea en los campos abiertos, alrededor
tianos profesos y a paganos, en fin, a todo el mun- de una piedra y sepultura en una colina, era otra
do sin distinción de clases sociales. Y lo hacían por costumbre nórdica con raíces en la tradición anti-
todos los medios disponibles. Aprovechaban los gua. No sería pura casualidad que los cuáqueros
procesos judiciales a que eran sometidos, publica- primitivos también adoptaran esta forma de evan-
ron un número increíble de panfletos y libros (se gelización. Los primeros predicadores cuáqueros
estima una producción literaria de unas 25 000
páginas impresas entre los años 1652 y 1665), y
11 Para esta sección véase Hugh Barbour: The Quakers in
Puritan England, New Haven, CN, Yale University,
10 Ibíd., pp. 108-109. 1964, pp. 72-93.
4 Jorge Fox y los cuáqueros

eran principalmente campesinos rústicos proce- igualdad, socialismo y lucha de clases y, aunque
dentes de este trasfondo. humildes, eran individuos con un sentido innato
En el siglo XVI surgió una rebelión campesina de dignidad personal. De modo que la profunda
en oposición a los poderes establecidos, que pro- experiencia espiritual cuáquera despertó en ellos
testaba contra las injusticias a que eran sometidos. una reacción decidida contra las injusticias socia-
Cien años más tarde, éstas fueron precisamente las les dondequiera que aparecían y les proporcionó
mismas áreas que llegaron a ser centros cuáqueros una oportunidad para afirmar su dignidad huma-
y sus quejas seguían siendo esencialmente las na y crear sus propias alternativas a las estructu-
mismas: resentimiento contra la opresión a manos ras opresivas.
de una nobleza poderosa, del clero y los pesados Así pues, el crecimiento cuáquero en las zonas
impuestos. rurales del norte de Inglaterra se dio especialmen-
Las dimensiones de la pobreza en esta zona te entre separatistas al margen del puritanismo; o
eran enormes. Durante la guerra civil que sacudió entre parroquias puritanas debilitadas por falta de
a Inglaterra en 1649, millares de familias se encon- un auténtico liderazgo espiritual e inmoralidad y
traban sin pan, sin dinero, sin semilla para sem- vestigios de paganismo entre sus miembros. El
brar y sin salida para los productos artesanales. Y cuaquerismo respondía efectivamente a sus nece-
para añadir a su miseria, una plaga comenzaba a sidades más profundas, principalmente entre las
atravesar la región. clases campesinas marginadas, pero también entre
los obreros artesanales.
La situación religiosa de la zona también era
desastrosa. Aunque en el siglo XVI Inglaterra porEllacuaquerismo
zona suroesteprimitivo también
de Inglaterra en lasefrontera
extendió
había experimentado una reforma protestante tí-
picamente anglicana, en estas zonas rurales persis- con Gales. Aquí, donde bautistas y puritanos
tían los vestigios de un catolicismo popular me- habían estado activos, atrajeron a artesanos
dieval. Guardaban los días de los santos, ofrecían humildes. Los tejedores especialmente, vivían una
dinero, huevos, etc., al sepultar a los muertos y re- existencia precaria y se habían hecho infames por
zaban las cuentas. Pero la mayoría no sabía, ni si- su parte en los motines causados por la hambruna.
quiera, el Credo o los Diez Mandamientos. Y para Otros centros de actividad y crecimiento cuá-
la época puritana en el siglo XVII, miembros de queros se situaban en las grandes ciudades de
estas parroquias rurales ni siquiera sabían quién Londres y Bristol. En ambos casos, los cuáqueros
era Jesús. Quedaban muchos vestigios de paga- crecieron principalmente entre la clase obrera,
nismo en la zona, y aun después de la restauración aunque también había artesanos y pequeños co-
puritana hubo clérigos acusados de borracheras y merciantes. Cuando las sectas de protesta radical
de vidas intemperantes e inmorales. El sacramento surgieron al margen del movimiento puritano, los
del matrimonio parece haberse practicado poco, cuáqueros participaron en cierta manera aunque
pues persistía la costumbre antigua de enlaces rechazaron la violencia, y a causa de esta identifi-
comunes en que el hombre y la mujer consentían cación también sufrieron la represión oficial.
en su cohabitación, delante de sus amigos; en cier- El liderazgo entre los cuáqueros era decidida-
to sentido anticipando la protesta cuáquera contra mente carismático. Generalmente procedían de las
la sacramentalización del matrimonio. capas humildes y campesinas. En contraste, en el
A la luz de esto, podemos comprender la opo- movimiento bautista, que era principalmente ple-
sición decidida de los cuáqueros contra el clero, be, los pastores eran en su mayoría oficiales del
las casas con torres, los sacramentos y demás sím- ejército, comerciantes prominentes y ex-clérigos
bolos de la religión establecida. Para muchos de puritanos, formados en las universidades. Entre
los oyentes rústicos, el mensaje y la vida de los las mujeres que llegaron a ser predicadoras, un
predicadores
introducción acuáqueros representaban
una fe vital su primera
y transformadora. Los número considerablede
tico. La prominencia provenía
ellas endel servicio domés-
el movimiento
campesinos y pastores de ovejas en el norte de In- cuáquero primitivo es signo de su posición profé-
glaterra resentían su marginalización bajo el yugo tica ante los valores y convenciones sociales de la
de la clase terrateniente y las autoridades civiles y sociedad dominante. También es prueba del carác-
eclesiásticas. Desconocían doctrinas abstractas de
www.menonitas.org 5

ter fundamentalmente carismático del ministerio Pero ahora Fox comprendía que uno es minis-
entre los cuáqueros. tro en la medida en que sirve. Su visión del minis-
terio era funcional y carismática. Las cuestiones de
La visión cuáquera12 sucesión apostólica, ordenación e imposición de
manos realmente no tenían nada que ver con el
1. ¿Qué significa ser cristiano? Un primer com-
ministerio en el pueblo de Dios. Por eso, entre los
ponente de esta visión lo descubrió Fox en los co-
cuáqueros la vocación ministerial llegaba a muje-
mienzos de su búsqueda espiritual cuando sólo
tenía 21 años de edad. Mientras entraba en Coven- res, al igual que hombres. Y esto en una era cuan-
do algunos ingleses dudaban que la mujer tuviera
try, en sus andanzas se puso a reflexionar sobre
alma. Esta visión funcional del ministerio no era
las pretensiones de ser cristianos, tanto de los pro-
exclusiva de Jorge Fox. Otros disidentes en Ingla-
testantes como de los católicos. «y el Señor me re-
terra decían cosas semejantes.15 Para Fox, tanto por
veló que, si todos eran creyentes, entonces todos
su experiencia como por la observación, sólo el
eran nacidos de Dios y habían pasado de muerte a
fuego divino es capaz de formar para el ministe-
vida, y que tan solamente estos eran creyentes
rio.
verdaderos, y aunque otros decían ser creyentes,
no lo eran.»13 3. ¿Qué es la Iglesia? «Me fue revelado que el
Esta percepción aparentemente superficial, no Dios Creador del universo no habita en templos
lo era para Fox. Era la respuesta a la pregunta que hechos a mano. A primera vista me parecía extra-
le inició en su búsqueda, ¿Qué es un cristiano? Ni ño, porque tanto clérigos como el pueblo solían
la repuesta católica (esencialmente sacramental), referirse
como lugara sus templos
santo o iglesias,
y templo reverentemente
de Dios. El Señor me
ni la protestante (esencialmente doctrinal) le satis-
facía al inquieto Fox. En su descubrimiento, Fox reveló … que no moraba en templos construidos
eliminó la diferencia entre la apariencia y la reali- por los hombres, sino en el corazón de un pue-
dad con que las iglesias establecidas habían hecho blo.»16
las paces. La evidencia de ser cristiano verdadero Para Fox, la comunidad de los fieles era de tan-
es una vida cambiada. El rol de los sacramentos y ta importancia que rehusaba identificar a la Iglesia
de la sana doctrina deja de ser determinante en la con construcciones materiales o con una jerarquía
fe del creyente. Lo que importa es la realidad ex- eclesiástica. La Iglesia es una comunidad viviente.
perimental de la novedad de vida. Y faltando ésta, Por esta razón Fox empezó a referirse a las —así
todo lo demás es en vano. Este elemento realmen- llamadas— iglesias como «casas con torre». Esta
te radical es fundamental para la visión de Fox. costumbre determinó la práctica posterior entre
los cuáqueros de llamar sus lugares de culto, «ca-
2. ¿ Qué significa ser ministro? «Caminando por sas de reunión». De esta manera los cuáqueros han
los campos un domingo en la mañana, el Señor me
intentado evitar las falsas distinciones entre luga-
reveló que formarse en Oxford o Cambridge no
res sagrados y lugares seculares.
era suficiente preparación para ser ministro de
Cristo, y esto me parecía extraño, pues todo el En esta búsqueda, Fox recibió muy poca ayuda
mundo compartía esta opinión. Pero lo entendí humana. Por ejemplo, tanto clérigos como laicos le
perfectamente bien, pues el Señor me lo reveló. … advirtieron contra el uso del libro de Apocalipsis,
Y vi que esta revelación minaba el concepto del fuente en que Fox encontró auténtica revelación.
ministerio clerical.»14 Según la idea común —que La mayor fuente de su inspiración fue su estudio
Fox mismo había compartido— el ministerio era casi constante de la Biblia. Sus revelaciones, que
una profesión que requería una educación teológi- eran el producto de su lectura bíblica, poco a poco
ca.
15

Johnpensar
tros Miltonque
escribió: «Es un error
la universidad hacecomún entre del
al ministro noso-
12 Para esta sección véase D. Elton Trueblood: The People evangelio; que capacite para otras artes y ciencias no lo
Called Quakers, Nueva York, Harper and Row, 1966,
discuto, pero lo que hace al ministro, las Escrituras nos
pp. 30-39. informan, viene sólo de arriba.» Trueblood, op. cit., p.
13 Nickalls, op. cit., p. 7. 31, n. 8.
14 Ibíd., p. 7. 16 Nickalls, op. cit., p. 8.
6 Jorge Fox y los cuáqueros

formaron una unidad coherente entre sí, y en rela- pero el Señor me indicó que subiera a la cima. Y al
ción con la visión bíblica. Incluso, Fox descubrió llegar vi el mar de Lancashire y allí, en la cima de
cierta coherencia entre las grandes inquietudes la colina, fui movido a proclamar el día del Señor,
que le impulsaron en su búsqueda espiritual. 17 y el Señor me permitió vislumbrar desde allí los
lugares en que Él tenía mucha gente a ser reuni-
4. ¿ Cuál es la fuente de la autoridad espiritual? da.»19 Fox se dio cuenta de que estas percepciones
La revelación que Fox recibió cuando tenía 23 años espirituales que le habían sido reveladas en su
era probablemente
recibir la del
esa revelación másSeñor
importante.
de que «Luego
formarsede búsqueda, habían venido cuajándose en una vi-
sión global que respondía también a las inquietu-
en Oxford o Cambridge no era suficiente prepara- des y ansiedades de las multitudes que —como
ción para ser ministro de Cristo, tuve en menor él— estaban insatisfechas con el cristianismo esta-
estima al clero, y me fijaba más en los disidentes. blecido de su tiempo.
Entre ellos descubrí cierta compasión y, luego,
muchos de ellos se convencieron, por lo que les En esencia, esto significaba que Cristo puede
fue revelado. Pero además de dejar al clero, tam- ser hallado en el tiempo presente. La vida cristiana
bién abandoné a los predicadores separatistas y a no consiste sólo en la memoria de lo que fue, ni
los de mayor renombre; porque me di cuenta de tampoco en una mera esperanza de un futuro me-
que ninguno entre ellos tenía palabra para mi jor en la distancia, sino en la realidad experimental
condición. Y cuando mis esperanzas en ellos y en de la presencia del Cristo viviente. A los pocos dí-
todos los hombres se esfumaron, … entonces es- as después de su experiencia en Pendle Hill, Fox
compartió públicamente por primera vez la idea
cuché unapalabra
que tiene voz quepara
me decía, «Hay uno,
tu condición». Jesucristo,
Y cuando la de que Cristo es el maestro presente. «En la sema-
oí, mi corazón saltó de alegría. … Jesucristo … na había una gran feria en Sedbergh. … Yo fui a la
ilumina, da gracia, fe y poder. Así que, cuando feria y proclamé allí el día del Señor . … Luego fui
Dios obra, ¿quién lo puede detener? Y esto lo supe al patio de la casa con torre y colocándome a la
experimentalmente.»18 sombra de un árbol, se acercó la mayor parte de la
gente que había asistido a la feria, y muchos cléri-
Mediante su seguimiento de Jesucristo, Fox lle- gos y laicos. Allí proclamé la Verdad eterna del
gó por la experiencia, más que por una reflexión o Señor y la palabra de vida durante varias horas, y
especulación racional, a conocer a Cristo. No se le que el mismo Señor Jesucristo estaba para enseñar
pregunta al cuáquero, ¿Qué cree?, sino ¿Cuál es el a su pueblo, y así atraerlos de los caminos y maes-
camino al conocimiento de la Verdad? El movi- tros del mundo, a Cristo el camino a Dios. Y yo
miento cuáquero consiste más en un método, o un expuse a sus maestros y les coloqué delante al
camino, que en un conjunto de doctrinas. La reali- 20
dad de la experiencia espiritual es el punto de par- maestro
siguienteverdadero, Cristo
y al aire libre, FoxJesús.»
volvió aElproclamar
domingo la
tida de las actitudes hacia el uso de la Biblia, los misma realidad. «Que todos puedan llegar a cono-
sacramentos, la tradición cristiana, y todo lo que cer a Cristo su maestro, su consejero, su pastor que
tiene que ver con el vivir diario del cristiano. A los alimenta, su obispo que vela por ellos y su pro-
partir de entonces, Fox ya no sentía la necesidad feta que les da revelación, y que sepan que sus
de seguir consultando a los clérigos, pues había cuerpos son templos de Dios y de Cristo en donde
experimentado la Fuente misma de la vida. hace su morada.»21
5. ¿Cuál es la meta de la misión evangelizadora? Esta visión de la experiencia presente de Cristo
En 1652, cinco años más tarde, Fox recibió una re- en medio de la comunidad es probablemente el
velación más que habría de ser determinante en el elemento más fundamental del movimiento cuá-
movimiento cuáquero. Se concebiría a la Iglesia quero. Aun el concepto de la «luz interior», o de
fundamentalmente en términos de una comuni- «aquello de Dios en el hombre», es en el fondo una
dad con vocación misionera. «Y vi una colina alta visión de la presencia de Cristo en el corazón
llamada Pendle Hill, y subí con gran dificultad, …
19 Ibíd., pp. 103-104.
17 Ibíd., p. 9. 20 Ibíd., p. 107.
18 Ibíd., p. 11. 21 Ibíd., p. 109.
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humano. Esta visión también determinaba su con- ron atraídas otras personas, con las dotes de Gui-
cepto de la venida del reino de Dios y las esperan- llermo Penn y Roberto Barclay, que se integraron
zas milenaristas de su época. En medio de su peor mediante relaciones auténticamente comunitarias.
encarcelamiento, Fox enfatizó con mayor claridad Compartían las cargas los unos por los otros.
la presencia continua (literalmente, «Cristo es ve- Cuando un miembro del grupo era encarcelado,
nido») de comunión con Cristo. «Estando en la los demás asumían las necesidades de la familia
prisión … profetizaron que en este año vendría sin ni siquiera tener que discutirlo en su reunión.
Cristo a reinar sobre la tierra por mil años. Pensa- Cuando todos los adultos eran encarcelados, los
ban que este reino sería exterior, … Pues Cristo es niños continuaron con su testimonio, pues las au-
venido y habita en el corazón de su pueblo y reina toridades no tenían la temeridad de detener a los
allí. Y miles, a la puerta de cuyos corazones él ha niños también. Participar en el movimiento cuá-
estado tocando, le han abierto, y él ha entrado, y quero era cosa seria, pero se asumía gozosamente,
come con ellos y ellos con él, el banquete celestial «caminando por el mundo, respondiendo a aque-
con el hombre celestial y espiritual. … -Él reina en llo de Dios en todos».
el corazón de sus santos.»22
6. ¿Cuál era su sentido de vocación profética y
No sería justo acusar a Fox de abogar por una misionera? La imagen que expresa más claramen-
visión espiritualizante del reino, que concibe el te el sentido cuáquero de su vocación básica es
reinado de Dios exclusivamente como invisible y probablemente «la guerra del Cordero». El uso de
limitado en su expresión concreta al interior del esta metáfora para comprender el proyecto salvífi-
cristiano. Su argumento se dirige a aquellos que
esperaban un reino al estilo de los reinos políticos co de Dios
James en eluno
Nayler, mundo
de losresponde
primerosa Amigos
la iniciativa de
públi-
de la experiencia humana. Es un reino espiritual e cos, es decir, cuáqueros dedicados a una misión
inmediato que produce notables consecuencias itinerante. Esta guerra era primeramente una lu-
concretas en la vida de los participantes. De modo cha intensamente personal e interior y librada con
que no se puede acusar a Fox de tomar los escapes las armas del Espíritu contra todo afán egoísta por
futuristas ni espiritualizantes que han sido tan poseer, dominar y brillar. «Tendrás que experi-
populares en la cristiandad desde los tiempos de mentar la guerra del Cordero antes de poder ver
Agustín. su reino. … El Cordero milita … en todos aquellos
Esta visión cuáquera del Cristo presente de- que son convocados, y los invita a unirse a él en la
termina en buena parte la teoría y práctica de la batalla … a fin de formar una nueva persona, un
misión evangelizadora del movimiento. Desde la nuevo corazón, una nueva mente, y una nueva
prisión Fox escribió a «los Amigos en el ministe- obediencia … y allí aparece su reino.»24
rio, … En el poder … del Señor … que sean pre- La resolución victoriosa de este conflicto en lo
servados y que sean un terror a todos los adversa- más profundo del ser de la persona le otorgaba un
rios de Dios … respondiendo a aquello de Dios en sentido de seguridad y de paz interiores que le
todos, esparciendo la Verdad, despertando el tes- permitían confrontar al mundo con aplomo y llena
timonio, confundiendo el engaño, reuniendo de la de confianza. Una serenidad inspirada por su sen-
desobediencia a la vida, el pacto de luz y paz con tido de la presencia y la dirección constante del
Dios. … Caminarán gozosamente por el mundo, Espíritu de Dios es probablemente el rasgo más
respondiendo a aquello de Dios en toda perso- característico de la personalidad cuáquera. «Dios
na».23 … obra sólo … a través de su Hijo, el Cordero. …
Esta experiencia del Cristo presente resultó ser Por medio del Cordero … hace guerra contra el
la dinámica capaz de crear una comunidad vital y dios de este mundo, y les ruega a sus súbditos que
vigorosa que no dependía del carisma de su profe- se han rebelado contra él, su Creador. … Hace
ta. Era una comunidad que en sus comienzos pro- guerra de esta manera. … Da su luz en los corazo-
cedía principalmente de las capas humildes y nes de los hombres y las mujeres, permitiéndoles
marginadas de la sociedad inglesa. También fue-

22 Ibíd., p. 261.
23 Ibíd., p. 263. 24 Barbour, op. cit., pp. 40-41.
8 Jorge Fox y los cuáqueros

ver … lo que es de Dios, y lo que no lo es. … Han como el clérigo se agita y tiembla, también se ha
de luchar contra todo aquello que no es de Dios.»25 vuelto cuáquero».31
A mediados del siglo XVII, precisamente en la En Massachusetts, cuatro cuáqueros fueron
misma época (1649) en que comenzaba el movi- ahorcados en los años 1659, 1660 Y 1661. En uno
miento cuáquero en Inglaterra, los puritanos in- de los procesos, Wenlock Christison expresó el se-
gleses habían asesinado al monarca y encarcelado creto de la firmeza cuáquera. «No pienses que con
a la nobleza, todo en nombre de Dios y de su reino matar a sus siervos, vas a cansar al Dios viviente.
en la tierra. Profundamente atribulado, Fox escri- ¿Qué ventaja sacas tú en esto? Para el último
bió, «Los guerreros no son del reino de Cristo, sino hombre que has condenado a la muerte, se han le-
que están fuera del reino de Cristo, porque es re- vantado cinco más en su lugar. Y aunque tienes el
ino de paz y de justicia. … A los Amigos en todas poder para quitarme la vida a mi, Dios podrá
partes, esto os encargo, … Vivid en paz, y en ella hacer surgir el mismo principio de vida en diez de
buscad la paz de todos».26 Aunque se emplearan sus siervos y enviarlos entre vosotros en mi lu-
armas muy diferentes, la lucha cuáquera fue li- gar.»32
brada con semejante intensidad de convicción. Aunque la visión cuáquera de la guerra del
Dios, mediante la instrumentalidad de sus santos Cordero era profundamente espiritual, no por eso
más humildes, establecía su reino. Entre los años dejaba de ser una realidad experimentada en la
1652 y 1657 el crecimiento cuáquero fue geométri- tierra y dentro de la historia humana. Hablaban
co. Nayler insistía en que no era meramente cues- constantemente del «día del Señor», tanto en pre-
tión de la salvación mediante Cristo de «unos po-
cos cuáqueros locos, sino de los diez mil de sus sencia
mo en desuslas multitudesvisionarias
experiencias en las ferias públicas,Para
solitarias. co-
santos con quienes ha venido»27 Antes del año ellos, se trataba de la meta hacia la cual apunta la
1652 habría unos 500 Amigos convencidos; en historia de la salvación. La victoria en la guerra
1654, unos 5 000: y en 1657, por lo menos 20 000. del Cordero se esperaba en una comunidad
De haber continuado ese ritmo de crecimiento el humana. La salvación esperada sería entonces co-
mundo se habría vuelto cuáquero en una genera- munitaria, más bien que puramente individual.
ción.28 «Todos aquellos en quienes él reina … guerrean
Esta vocación no se asumía sin evaluar el costo. contra el mundo entero y el mundo contra ellos. …
Los cuáqueros aceptaban su condición como pue- Si tú no participas de su reino … entonces no co-
blo marginado, sostenidos por la firme convicción laboras con él. … Y tú que estás dormido y cómo-
de haber sido objetos predilectos de la gracia de do en la carne, no eres de su reino.» 33 La fe apoca-
Dios.29 Desde los comienzos, los cuáqueros gusto- líptica de los cuáqueros brotaba de su conocimien-
samente habían asumido ese título de oprobio im- to de un poder restaurador, ya presente y obrando
puesto por sus adversarios. Fox recordaba con sa- anticipadamente en el mundo. La reacción cuá-
tisfacción que el juez Bennet les había tildado des- quera era la de una expectativa asombrosa y gozo-
pectivamente de cuáqueros cuando ellos en el año sa, más bien que una actitud de desesperación. Por
1650 le habían invitado a «temblar ante la palabra experiencia propia, los cuáqueros sabían que el
de Dios».30 Luego de recibir una paliza en un mo- poder transformador del «día del Señor» ya estaba
tín instigado por un clérigo, Fox retornó a la igle- obrando en el mundo. Los «principados y los po-
sia, sólo para ser insultado y tildado de cuáquero. deres» del mal, que seguían activos y hostiles,
Cuando el poder del Espíritu tocó al clérigo y éste eran el objeto de su mensaje evangelizador: men-
comenzó a temblar, Fox en chiste comentó «Mirad saje de salvación y de juicio que, mediante el Espí-
ritu, podría resultar para salvación.
Los cuáqueros esperaban la llegada de la paz,
25 Ibíd., p. 94.
la justicia y la igualdad en el reino del Espíritu.
26 Nickalls, op. cit., p. 357. Pero sería el mismo reino que ya había llegado en
27 Barbour, op. cit., p. 181.
28 Ibíd., pp. 181-182. 31 Ibíd., p. 99.
29 Trueblood, op. cit., p. 21. 32 Trueblood, op. cit., p. 15.
30 Nickalls, op. cit., p. 58. 33 Barbour, op. cit., p. 184.
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medio de ellos de forma anticipada. En este con- tiempo con los Amigos. Finalmente, en la casa de
texto podemos comprender su vida contracultural Elizabeth Hooten, la primera Amiga y predicadora
de protesta profética. Desde el principio, el modo ganada mediante el testimonio de Fox, ella fue sa-
de vestirse entre los cuáqueros era la vestimenta nada y después de pasar un par de semanas más
común y corriente de los obreros ingleses, asumi- en medio de los cuáqueros, regresó a sus amigos y
da en solidaridad con la clase humilde. La simpli- familiares. En otro caso, Fox descubrió a una mu-
cidad de vida cuáquera era una protesta directa y jer en manos de un doctor que estaba por sacarle
solidaria contra la explotación de los pobres. Los sangre. La ataron y la sujetaron violentamente pe-
cuáqueros advertían a «los amos poderosos que ro no lograron su objetivo. Fox intervino, les orde-
molían los rostros de los pobres y que abusaban nó desatarla y soltarla, pues observaba que no po-
de ellos para aumentar sus ingresos». 34 Y en un dían someter al espíritu que la atormentaba. Fox
ambiente donde se sacaba todo lo posible de los «fue movido a hablarle en el nombre del Señor pa-
productos manufacturados, los cuáqueros inicia- ra que estuviera quieta y tranquila, y así fue. El
ron la costumbre de fijar un precio justo, devol- poder del Señor tranquilizó su mente, y se sanó y
viendo una semblanza de justicia al comercio. después recibió la Verdad, continuando en ella
Insistir en tutear a todos por igual y rehusar hasta su muerte.»36
quitarse el sombrero ante las autoridades podrían Y por la misma vocación Fox se sintió llamado
parecer —a primera vista— detalles insignifican- a «ir a la corte a clamar por la justicia, hablando y
tes, pero en realidad eran dos formas concretas de escribiendo a los jueces a fallar justamente», a ad-
actualizar los valores del reino de Dios en su me- vertir a los dueños de las tabernas contra los peli-
dio. «Aunque «tú» en el singular, concordaba con gros del alcoholismo, y «en las ferias y en los mer-
sus reglas de gramática, y con la Biblia, ellos no lo cados, denunciar el engaño y la mentira practica-
podían aguantar; y en cuanto a la costumbre de das en las ventas, juntamente con el fraude, amo-
quitarse el sombrero, por no quitármelo yo delan- nestándoles a actuar con justicia y verdad … y ad-
te de ellos, se enfurecían. El Señor me había ense- virtiéndoles del … día del Señor»37 Las conocidas
ñado que … era un honor inventado por los hom- luchas de los cuáqueros contra el tráfico esclavista,
bres en la caída y en su alienación de Dios.»35 los abusos en el sistema carcelario inglés, la explo-
Rehusar prestar los juramentos de lealtad requeri- tación de los obreros y las condiciones laborales
dos por las autoridades no respondía meramente inhumanas fueron todas el producto de la voca-
al hecho de ser prohibida la práctica por Jesús y ción cuáquera a militar en la guerra del Cordero.
Santiago (aunque sin duda hubiera sido una razón Los cuáqueros se veían a sí mismos como «la
suficiente), también era símbolo concreto de su comunidad cristiana primitiva restaurada». Jorge
compromiso
Además, en ladepalabra
lealtadempeñada
a una autoridad superior.sí
del cuáquero, Fox decía que «los cuáqueros son la simiente de
Abraham, de esa simiente por medio de la cual
era siempre sí, y no significaba no. También des- todas las naciones serán bendecidas, y de la fe de
cubrimos el mismo conflicto entre el reino de Dios Abraham de donde no han surgido los protestan-
y los reinos de este mundo en el rechazo cuáquero tes ni los papistas, con su raíz y tronco malva-
del clericalismo y en su crítica de los supuestos dos».38 Hablaban de sí mismos como «la Iglesia
«lugares santos», mediante su insistencia en lla- verdadera» que no guardaba relación con las insti-
mar los templos y capillas «casas con torre». tuciones de la cristiandad, ni con una sucesión
Su visión y su experiencia de la realidad del apostólica, ni siquiera con el pacto de elección di-
reinado de Dios en medio de ellos les llevó a inte- vina, sino que se reconocía por la presencia del
grar toda su vida y acción. Su testimonio evange- poder del Espíritu de Dios en ella. En esto se reco-
lizador y su protesta social eran dos aspectos de
una misma vocación espiritual. En sus memorias
Fox cuenta de una endemoniada que había sufrido 36 Ibíd., pp. 43-44.
32 años de su aflicción. La llevaron a pasar un 37 Ibíd., pp. 37-38.
38 Citado en Lewis Benson: Catholic Quakerism: A Vision-
for All Men, Filadelfia, Book and Publications Commit-
34 Ibíd., pp. 170-171.
tee Philadelphia Yearly Meeting of the Religious Soci-
35 Nickalls, op. cit., p. 36. ety of Friends, 1968, p. 12.
10 Jorge Fox y los cuáqueros

nocían como herederos de los herejes de otras


épocas. Estos incluían —entre otros— a los márti-
res ingleses, los valdenses, los lolardos, los husitas,
y sus propios mártires que habían sellado su fe con
su propia sangre.39
Mediante su participación en la guerra del
Cordero, los cuáqueros más humildes se unían a
Cristo mismo en su lucha por su liberación del
dominio de los principados y los poderes del mal
en todas sus manifestaciones opresivas, desde los
escondites más secretos en sus propios seres, hasta
las mismas estructuras humanas prostituidas.

39 Barbour,op. cit., pp. 189-190.


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Capítulo 16
El pietismo y la Iglesia de los Hermanos
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«Todos nosotros hace algunos años (uno el mandamiento de Cristo y de sus apóstoles,
expresó una fuerte convicción en su corazón en el temor del Señor.» (Carta abierta de los
hace ya cinco años) expresamos a varios her- primeros ocho Hermanos a los pietistas en el
manos: … «debemos bautizarnos según las en- Palatinado)1
señanzas de Jesucristo y los apóstoles». Sin «Pronto nos dimos cuenta de que las pala-
embargo, hubo oposición y desistimos, pero la bras de Cristo en Mateo 18, donde dice, «Si tu
convicción no se borró de nuestro corazón. Va- hermano peca contra ti, ve y repréndele estan-
rias veces yo tuve que reconocer ante Dios y en do tú y él solos. …» no podían llegar a practi-
mi conciencia que un día lo haríamos, pues lo carse entre nosotros, porque no había una co-
sentía en mi corazón. Y en los últimos dos años munidad cristiana organizada. Por esta razón
los otros hermanos también fueron conmovi- algunos volvieron a las iglesias de donde habí-
dos en su conciencia de que tendrían que bau- an venido. …»
tizarse, pero no lo compartimos en el grupo.
Hasta que por casualidad, mientras dos her- «Algunos sintieron una gran atracción por
manos del extranjero nos visitaban, salió a la las prácticas de los primeros cristianos. Apa-
luz lo que estaba en nuestros corazones. …» sionadamente desearon practicar, por la fe, las
ordenanzas de Jesucristo según su intención. Y
«Cada uno se abrió y compartió lo que esta- a la vez, les fue revelado en su corazón la im-
ba en su corazón. Y ya que estábamos de portancia fundamental de una obediencia de la
acuerdo, en un solo espíritu, en esta vocación fe, si se desea salvarse el alma. Esta puerta les
sublime, decidimos darlo a conocer a nuestros abrió ante el misterio del bautismo en agua,
hermanos amados mediante esta carta abierta. que les parecía que era la entrada a la Iglesia
Es para saber si ellos también están convenci- que ellos buscaban. …»
dos en su corazón de apoyamos en esta alta vo-
cación para la honra y la gloria de nuestro Sal- «Finalmente en el año 1708, ocho personas
vador Jesucristo, y a seguir al Creador y la Ple- se pusieron de acuerdo para establecer un pac-

nitud de nuestraobedientes
unánimemente fe. …» «Los apóstoles
y no fueron
se preguntaron to de buena
tiéndose conciencia
a someterse con Dios,
a todas comprome-de
las ordenanzas
si el Espíritu Santo vendría sobre las personas Jesucristo, como yugo fácil, y así seguir a su
antes o después del bautismo; más bien, per- Señor Jesús, a su Pastor bueno y fiel, como ma-
manecieron firmemente en el mandamiento de nada fiel, en medio de alegrías y tristezas hasta
su Padre y bautizaron a aquellos que se habían el fin bendito. … Ellos encontraron en las histo-
arrepentido. … Así que, si otros hermanos de- rias fidedignas que los cristianos primitivos de
sean comenzar con nosotros esta sublime prác- los siglos primero y segundo fueron sepultados
tica del bautismo, motivados por su unidad a la muerte mediante la crucifixión de Jesucris-
fraternal según las enseñanzas de Cristo y los to, según el mandamiento de Cristo, mediante
apóstoles, les decimos, que juntos y con humil- una inmersión triple en el lavamiento del agua
dad, estamos intercediendo ante Dios con ayu- del santo bautismo.»
no y oración. Nosotros escogeremos al que el
Señor nos señale como bautizador, según nos
lo revele Dios. Entonces, si comenzamos a se- 1 Donald F. Dumbaugh, ed.: European Origins of the
guir en las pisadas del Señor Jesús, a vivir se- Church of the Brethren: A Source Book on the Beginnings of
gún sus mandamientos, entonces también po- the Church of the Brethren in the Early Eighteenth Century,
demos participar juntos de la comunión según EIgin, IL, Brethren, 1958, pp. 116, 118, 119.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 El pietismo y la Iglesia de los Hermanos

«Así preparados, los ocho salieron para el de la religión descansa en sus pronombres perso-
río Eder en la soledad de la madrugada. El nales». El movimiento pietista fomentaba una re-
hermano sobre el cual había caído la suerte, novada experiencia personal espiritual (y moral)
bautizó primero al hermano que deseaba ser que complementaba la reforma principalmente
bautizado por la Iglesia de Cristo. Cuando éste doctrinal de Lutero.
último fue bautizado, él bautizó al primero que Spener era pastor luterano en Francfort. En
le había bautizado a él, y luego a los otros tres 1670 comenzó a organizar círculos de oración y de
hermanos y tres hermanas. Así, los ocho fueron estudio bíblico en su parroquia. Esencialmente se
todos bautizados en aquella madrugada. … y trataba de células de renovación dentro de la igle-
fueron revestidos interiormente de gran gozo.» sia establecida (ecclesiolae en ecclesia). En su libro,
(Alejandro Mack, hijo: El primer bautismo)2 Pia Desideria (Deseos piadosos) resumió en seis pa-
sos su visión para una reforma espiritual: 1) mejor
El movimiento pietista conocimiento de la Biblia en el pueblo; 2) restaura-
La reforma luterana fue principalmente una re- ción de la preocupación fraternal mutua; 3) énfasis
forma de la doctrina. Y uno de los aspectos nega- en las buenas obras; 4) superación de las contro-
tivos del legado luterano era su insistencia en el versias teológicas; 5) mejor formación espiritual
acuerdo sobre la «sana doctrina» como base para para los pastores; 6) predicación más ferviente.
la unidad entre los varios sectores del luteranismo, Cuando Spener comenzó el movimiento, él
dando lugar a una situación en que las diferencias pensaba que Lutero había vislumbrado una iglesia
de interpretación se consideraban incompatibles
con la comunión cristiana. Desde muy temprano establecida compuesta por
tianos comprometidos. Peroconventículos de cris-
en esto probablemen-
—en el movimiento luterano— el concepto srci- te no leyó bien a Lutero, pues en su Prefacio a la mi-
nal de una fe que constituye una relación personal sa alemana, Lutero había escrito de un «tercer or-
con Dios tendía a degenerarse en «un asentimien- den» que debía tener su propia membresía, disci-
to por el cual uno acepta todos los artículos de fe». plina, economía y sacramentos, pero descartó esta
La Fórmula de Concordia (1580), redactada cin- alternativa por no encontrar cristianos dispuestos
cuenta años después de la Confesión de Augsbur- a integrarlos.4 A Spener no se le ocurrió formar
go, reflejaba una rígida interpretación luterana nuevas congregaciones con autoridad para bauti-
que resultó ser más escolástica que la confesión zar y celebrar la eucaristía. Su visión reformista
anterior. Y el resultado de este proceso fue un era estrictamente la de crear células para el cultivo
nuevo escolasticismo protestante.3 Así se iba de una espiritualidad más auténticamente cristia-
creando el ambiente en que surgiría el movimien- na dentro de la iglesia oficial (ecclesiolae en ecclesia).
to pietista casi un siglo después. Francke era un eminente profesor de la Univer-
A los pietistas primitivos les interesaba una re- sidad de Halle, especialista en estudios orientales,
forma de vida, que en efecto era una continuación que compartió la misma visión de Spener. Al ver
de la reforma luterana srcinal en que la doctrina la falta de compromiso a la misión de la Iglesia en
había sido reformada. Este esfuerzo reformista el luteranismo de su tiempo, se dedicó a la crea-
que se llevó a cabo en el seno de la Iglesia lutera- ción de agencias de servicio social y de evangeli-
na, respondió principalmente a las iniciativas de zación: orfanatos, asilos, sociedades bíblicas, y so-
Felipe Spener (1635-1705) y Augusto Hermann ciedades misioneras. El legado de Francke consis-
Francke (1663-1727). Representa una reacción co- tía en instituciones de servicio donde los miem-
ntra un escolasticismo protestante cada vez más bros de la iglesia establecida, que realmente de-
estéril, expresado en los «símbolos» oficiales (con- seaban comprometerse a servir en nombre de Cris-
fesiones de fe) y en los debates teológicos que to, podían dar forma concreta a sus deseos y cana-
habían olvidado lo dicho por Lutero, «La esencia lizar sus energías. La Iglesia como tal (la jerarquía,
etc.) no se comprometía oficialmente. Los pietistas
eran los cristianos que se preocupaban por servir
2 Ibíd., pp. 120-122.
3 Williston Walker: Historia de la Iglesia cristiana, Kansas
City, MO, Casa Nazarena de Publicaciones, 1991 (1. a 4 John Howard Yoder, comp.: Textos escogidos de la refor-
ed., 1957), pp. 441-442, 444. ma radical, Buenos Aires, La Aurora, 1976, pp. 85-86.
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donde la iglesia en general no lo hacía. Y hasta el procuraron llenar de contenido pietista las formas
día de hoy estas formas siguen vigentes en las eclesiales radicales y anabaptistas.
iglesias establecidas en Europa.
El pietismo puede comprenderse mejor a tra- Contexto sociopolítico y religioso del
movimiento
vés de sus características principales. En primer
lugar, este movimiento enfatiza las experiencias En 1555, la paz de Augsburgo había reconocido
emotivas y volitivas del individuo en respuesta a la existencia de católicos y luteranos (pero no cal-
la palabra bíblica. Originalmente, un pietista era vinistas) en tierras alemanas, y acordó que en cada
una persona que estudiaba la palabra de Dios y se territorio los súbditos asumirían la religión de sus
ponía a vivir una vida santa de acuerdo con ella. respectivos gobernantes (cuius regio, eius religio).
Donde el protestante preguntaba por la «sana doc- Pero las tensiones provocadas por los cambios de
trina» de la persona, el pietista preguntaba por su regentes, además de la falta de reconocimiento de
«seguridad interior de salvación». En segundo los calvinistas, finalmente hicieron estallar la así
término, para el pietista, la realidad de la obra de llamada «guerra de los treinta años» (1618-1648).
Dios se sitúa en la experiencia subjetiva. En lugar Toda Europa fue sacudida por este conflicto, des-
de concebir a Dios obrando salvíficamente en la de los países escandinavos hasta la península ibé-
historia, o por medio de una comunidad que rica y desde Francia hasta Bohemia.
cumple sus propósitos, se concibe a Dios obrando Entre los que más sufrieron estaba la población
fundamentalmente en el individuo y presente de del Palatinado, en el suroeste de Alemania. Duran-
manera más clara en la experiencia personal.
En tercer, lugar, el legado del pietismo ha teni- te los últimos
oficial ciento cincuenta
había cambiado años,alternándose
ocho veces, la religión
do una notable influencia en el protestantismo entre las tres confesiones establecidas (católica, lu-
posterior. Más que una institución, ha sido un es- terana y calvinista). La depreciación de la moneda
píritu que se ha manifestado en muchos movi- causaba mucho sufrimiento y contribuyó al em-
mientos de renovación espiritual, y en otras expre- pobrecimiento del país. La imposición forzosa de
siones de espiritualidad evangélica en el protes- una u otra fe sobre la población sólo generaba más
tantismo occidental. Su influencia no institucional frustración. La brujería, ampliamente practicada,
ha sido importante en varios sentidos. Por ejem- trajo muchos sufrimientos a los que caían en su
plo, mediante las instituciones paraeclesiales que trampa engañosa, tanto católicos como protestan-
ha producido. A través de éstas, muchos cristianos tes. La fe auténtica había decaído. El clero no hacía
miembros de iglesias establecidas (de jure o de fac- más que pelear entre sí por las propiedades ecle-
to) han hallado una oportunidad para evangelizar siásticas. La conducta de los pastores era verdade-
y servir al margen de su iglesia. En otros casos, y a ramente escandalosa.
dad y ostentación Y para
lujosa colmo,
de las la promiscui-
autoridades secula-
pesar de las intenciones srcinales de sus iniciado-
res, el pietismo ha llegado a convertirse en una res del Palatinado condujo a la imposición de tra-
denominación evangélica. Tal fue el caso del Con- bajos forzados e impuestos exorbitantes sobre la
de Nicolás von Zinzendorf (con los moravos) y de gente común.
Juan Wesley (con los metodistas). La guerra de los treinta años fue un desastre
Sin embargo, tras una larga búsqueda de for- tremendo. Las tierras del Palatinado fueron holla-
mas para canalizar esta nueva vitalidad espiritual, das, de un extremo al otro durante toda una gene-
a principios del siglo XVIII se desarrolló una ex- ración, por ejércitos de extranjeros que saqueaban
presión más radical del pietismo que fomentó la sin ningún respeto de la ley. La población alemana
creación de comunidades caracterizadas por una en este período se redujo drásticamente de 16 mi-
nueva espiritualidad emotiva y una obediencia llones hasta menos de 6 millones de habitantes.
radical. Se trata de los pietistas radicales, o los Los campos fueron arrasados, el ganado fue sa-
Hermanos, como ellos solían llamarse. En el año queado, el comercio y la industria destruidos. A la
1708 en los alrededores de Heidelburgo y Witt- población le costó más de un siglo para reponerse
genstein, en el suroeste alemán, los Hermanos se de las devastadoras consecuencias de esta guerra,
comprometieron mediante el bautismo en agua a que finalmente concluyó con la así llamada Paz de
formar una «Iglesia de creyentes». De esta manera
4 El pietismo y la Iglesia de los Hermanos

Westfalia (1648).5 La fórmula cuius regio, eius religio la congregación puede ser trastornada o engañada
(la religión del príncipe determina la religión del por sus errores.»7
pueblo) fue acordada nuevamente, pero esta vez Las autoridades enviadas a detener a los acu-
incluyendo a los calvinistas en el acuerdo. No obs- sados descubrieron y desarticularon un conventí-
tante, para la población alemana el fin de la guerra culo compuesto por unos cincuenta hombres y
no trajo la paz. Los años restantes de la segunda mujeres. Según las autoridades, usaban ciertos tex-
mitad del siglo XVII fueron todavía muy turbulen- tos de la Biblia de Lutero que «hablan del Espíritu,
tos. Los ejércitos continuaron arrasando las pobres de hermanos y hermanas en Cristo, y cosas seme-
cosechas de los campesinos, como por ejemplo en jantes, interpretándolos según sus propios capri-
1688 cuando el ejército de Luis XIV de Francia pa- chos y supuesto beneficio, para así engañar a los
só de nuevo por el Palatinado. Para los disidentes pobres con su mensaje».8 Mientras llegaban las ór-
pietistas radicales —que se reunían aparte en sus denes para su arresto, pudieron escaparse.
casas— el sufrimiento era doble. Por una parte,
padecían los saqueos de los ejércitos invasores; Tres semanas más tarde, un grupo fue sor-
por otra, sufrían la persecución represiva de las prendido en una reunión en la casa de un zapatero
fuerzas del orden público, cuyas sanciones incluí- en Mannheim. Fueron detenidos, encarcelados e
an encarcelamiento, trabajos forzados, confisca- interrogados. Las autoridades los describieron
ción de las propiedades y el exilio. Este fue el am- como una «secta muy peligrosa» que insiste en la
biente en el que surgió el movimiento pietista ra- desobediencia civil en cuestiones que tienen que
dical de los Hermanos. ver con la fe. Los detenidos fueron sentenciados a
trabajos
pesar deforzados y un régimen
eso, una buena parte dedelapan y agua.re-
población
9
A
El precio de la disidencia religiosa
formada del pueblo fue al lugar donde los presos
El movimiento de los Hermanos surgió en me- cumplían sus sentencias de trabajos forzados, para
dio de un fermento caracterizado por la disiden- pasar el día escuchando su predicación. Finalmen-
cia. Desde principios del siglo XVIII circulaban crí- te, presionados por simpatizantes de la Iglesia re-
ticas abiertas contra la iglesia establecida en formada, las autoridades se vieron obligados a de-
Lambsheim, en el Palatinado. En 1705 cuatro jar en libertad a los presos.
hombres del pueblo se rehusaron a prestar el ju-
ramento de lealtad —exigido a todos los ciudada- La formación de una comunidad pietis-
nos— porque decían que la Biblia lo prohibía. ta radical10
Fueron encarcelados por este acto abiertamente
sedicioso, hasta poder comprobar su membresía En este ambiente de oposición eclesiástica y re-
presión oficial se sitúa la carta abierta de los ocho
en
losuna de las
cuatro, dosiglesias establecidas
se unieron oficialmente.
al movimiento de los De radicales dirigida a sus hermanos y hermanas pie-
Hermanos a los tres años de su formación. 6 tistas y —dos meses después— su bautismo en el
río Eder, en abierta desobediencia a las autorida-
En 1706 el consistorio de la Iglesia reformada des eclesiásticas y seculares. La formación de esta
en Heidelburgo informó a las autoridades secula- comunidad pietista radical, al margen de la iglesia
res de las actividades evangelísticas no autoriza- establecida, se debía en buena parte al ministerio
das de algunos ciudadanos. «Hace algún tiempo, del líder pietista radical, Ernesto Christoph Hoch-
los así llamados pietistas se están imponiendo mann von Hochenau (1670-1721). De srcen social
aquí en la ciudad, al igual que en el campo, y es- noble, Hochmann estudiaba leyes en la Universi-
pecialmente en Schriesheim. Ellos se reúnen de dad de Halle cuando su contacto con Francke re-
vez en cuando en conventículos en sus casas. sultó en una conversión radical. Para Hochmann,
También predican en las calles, cantan y reparten
libros a fin de atraer a los del pueblo cuando re-
gresan de trabajar en sus campos. De esta manera 7 Ibíd., p. 40.
8 Ibíd., p. 41.
5 Walker, op. cit., pp. 445, 451. 9 Ibíd., p. 42.
6 Dumbaugh, ed., European Origins of the Church of the 10 Donald F. Dumbaugh, ed.: The Church of the Brethren
Brethren, p. 38. Past and Present, EIgin, IL, Brethren, 1971, pp. 12-14.
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la vocación a seguir a Cristo significaba el rechazo la zona, que se convirtió en un auténtico hervidero
del servicio militar. Al desestimar otras oportuni- de radicalismo pietista. Tras intensos debates, al-
dades atractivas, dedicó el resto de su vida a la iti- gunos volvieron a sus tierras e iglesias. Pero otros,
nerancia como evangelista radical. Entregado a la insatisfechos con el individualismo extremo del
tarea de despertar a los cristianos de su letargo es- pietismo, y gracias a sus contactos con Hermanos
piritual, llegó a la conclusión de que su salvación radicales del extranjero, y su lectura del Nuevo
dependía de su separación de «Babilonia», como Testamento, fueron motivados a buscar una alter-
él solía llamar a la iglesia establecida. nativa más comunitaria. Así pues, fue en esta área
Entre las fuentes del pietismo radical estaba Ja- donde los ocho se comprometieron en el acto del
cobo Boehme (1575-1624), el místico alemán. Era el bautismo de creyentes, independientemente de la
padre ideológico de muchos de los radicales. Para iglesia establecida.
Boehme la Iglesia institucional era Babel. Él afir- Aunque el bautismo fue un acto relativamente
maba que la fe no debía ser controlada en ninguna privado, la noticia del evento corrió rápidamente
forma por el Estado. Y tampoco le correspondía a por toda la región. Las autoridades seculares in-
los cristianos participar en las guerras de Babel. El terpretaron este acto de disidencia abierta como
historiador Godofredo Arnold (1666-1714) tam- una nueva manifestación del reino anabaptista de
bién ejerció su influencia entre los pietistas radica- Munster de 1535. Por otra parte, algunos pietistas
les. Arnold encontraba en los cristianos de los tres —incluyendo a Hochmann— vieron esto como un
primeros siglos un modelo para el cristianismo. paso atrás hacia una nueva institucionalización de
Para él, la Iglesia había caído en el siglo IV, como la fe que ellos denunciaban en las iglesias estable-
resultado de su alianza con el imperio romano ba- cidas. Inmediatamente los Hermanos comenzaron
jo el emperador Constantino. Amold fue el primer a testificar públicamente de su fe y encontraron a
historiador que llegó a tratar favorablemente a los muchos simpatizantes en el área de Schwarzenau.
anabaptistas. En su Historia imparcial de la Iglesia y Las reuniones crecieron tanto que ya no cabían en
de los herejes, Amold expuso un concepto novedo- las casas, así que se reunían al aire libre. Emisarios
so: que nadie debiera ser considerado herético sen- del grupo se esparcieron formando nuevas con-
cillamente porque haya sido tildado de hereje por gregaciones por toda la región sudoeste de Ale-
algunos de sus contemporáneos. mania.
En 1706 Hochmann fue invitado a Schriesheim Un ejemplo de sus reuniones congregacionales
para reunirse en un molino, propiedad de Alejan- nos ha llegado a través de los testimonios en uno
dro Mack, miembro de una prominente familia de los procesos judiciales, efectuado en Heidel-
reformada. Luego, Mack se unió a Hochmann en burgo, en abril de 1709. «Cuando se reúnen cantan
sus esfuerzos evangelizadores y comenzó a predi- dos o tres himnos, según los mueve Dios. Enton-
car a los campesinos cuando éstos volvían de sus ces abren la Biblia y leen lo que encuentran, expli-
trabajos en sus campos. Como consecuencia de sus cándola de acuerdo con el entendimiento que Dios
actividades, ambos fueron perseguidos y deteni- les ha dado, para la edificación de sus hermanos y
dos por las autoridades seculares. A raíz de esto, hermanas. Después de leer, se arrodillan y, levan-
Mack vendió su propiedad y se marchó con su es- tando sus manos a Dios, oran por las autoridades
posa e hijos. para que Dios los mueva a refrenar el mal y fo-
Hochmann anteriormente había vivido en mentar el bien. Entonces alaban a Dios por haber-
Wittgenstein en la región del río Eder, donde se los creado con este propósito.»11
gozaba de cierta libertad religiosa. De modo que Ante las preguntas sobre la frecuencia de sus
esta área se convirtió en un refugio notorio para reuniones, respondieron: «No tienen días fijos, pe-
los disidentes de toda la región. Una familia de la ro se reúnen los domingos, los días feriados, u
nobleza terrateniente, de la zona de Schwarzenau- otros días, como Dios los mueva. Gozan de liber-
Eder, se convirtió en defensora del movimiento y tad religiosa en Marienbom, a cuatro horas de
ofreció sus terrenos para recibir a los refugiados Hanau, y en la región de Wittgenstein. Muchas
que venían de otras partes del país; con esta acción
sorprendieron a todos por su disposición a rela-
cionarse con personas de la clase baja. Muy pron- 11 Dumbaugh, ed., European Origins ofthe Church ofthe
to, centenares de refugiados comenzaron a llegar a Brethren, p. 73.
6 El pietismo y la Iglesia de los Hermanos

veces cuarenta, cincuenta o sesenta se reúnen a la forzados, destierros y otras penas. El conde Enri-
vez».12 que Alberto, que había favorecido en Wittgenstein
En el interrogatorio dijeron que «explican la a los refugiados en sus tierras, recibió una carta
Biblia unos a otros de acuerdo con la gracia que amenazante de la autoridad máxima de la Provin-
Dios les da. … Y cuando hay diferencias, oran a cia de Hesse. Por haber tolerado y otorgado pro-
Dios hasta recibir su gracia, y así permanecer en tección a estos disidentes refugiados, se alegaba
amor hasta ponerse de acuerdo». Al ser cuestio- que el conde había sido una desgracia, personal-
nados por la ausencia de un clérigo, respondieron: mente y para toda su región. Y se le advirtió a «no
«No, el clérigo no lo puede explicar mejor que no- seguir tolerando ese bando vicioso y escandaloso
sotros mismos, porque los primeros maestros eran mencionado, sino expulsarlos de inmediato de sus
también personas humildes, pescadores y tejedo- territorios. Que jamás debiera haberles permitido
res».13 infiltrarse en su región, y mucho menos haberles
defendido.16 Para el crédito del conde Enrique Al-
Al ser interrogados sobre sus doctrinas, decla- berto, debe señalarse que respondió defendiendo a
raron: «Sí, aman a Dios por encima de todo, y a los Hermanos como «los que viven vidas agrada-
sus prójimos como a ellos mismos, y aun a sus bles a Dios», y defendiendo su propio derecho de
enemigos, pues están obligados a darles de comer actuar con tolerancia hacia ellos.17
y a beber. … Sí, están obligados a compartir unos
con otros lo que tienen. … Pues le deben a Dios, Uno de los incidentes más notables de esta re-
primeramente, la obediencia en cuestiones de con- presión tuvo que ver con seis hombres de srcen
reformado de Solingen, que fueron bautizados en
ciencia, y a laspolicial.
nes de orden autoridades seculares,
Esta no en cuestio-
es una nueva doctri- el río Wupper. Fueron detenidos y encarcelados
na. Viene de Cristo y están dispuestos a sacrificar- hasta que los profesores de teología de varias Fa-
lo todo, aun sus cuerpos y sus vidas, pues son sólo cultades pudieran ser consultados sobre las sen-
polvo y cenizas».14 tencias adecuadas. La opinión más benéfica pedía
la prisión perpetua con trabajos forzados. Y esta
A juzgar por sus propios testimonios, estamos sentencia les fue impuesta. Los seis fueron envia-
en presencia de un movimiento de disidencia ra- dos a la fortaleza de Jülich donde su sufrimiento
dical frente al establecimiento cívico-religioso. Se fue enorme. Finalmente, gracias a la intervención
trata de un movimiento laico que prescinde de au- de un noble holandés, su sentencia fue conmuta-
toridad clerical, pero que sí reconoce en su medio da. Otro hermano, Christian Liebe, fue sentencia-
a personas dotadas con el carisma de la enseñan- do junto con unos anabaptistas a las galeras del
za. Entre ellos «hay artesanos que poseen la gracia rey de Sicilia por haber predicado sin autorización
para explicar las Escrituras, al igual que los após-
toles».15 Es fundamentalmente una Iglesia de los en Berna.
bertad, Más tarde,
gracias él también fue
a la intervención dejado 18en li-
holandesa.
pobres, pues estaban dispuestos a prescindir del
uso de la fuerza coercitiva para imponer la fe, al Se ha estimado que unas quinientas personas
igual que para defenderse contra sus perseguido- se unieron al movimiento durante los primeros
res. Representa un nuevo intento —del pueblo diez años.19 Pero, debido a la severa represión su-
común— de ser protagonistas en el proyecto salví- frida por el movimiento en Europa, optaron por la
fico de Dios. emigración a la colonia de Pennsylvania en el
Nuevo Mundo. En 1719 el primer contingente sa-
Como era de esperarse, este movimiento no lió de una congregación en Krefeld. De Krefeld
pasó desapercibido. Fue severamente reprimido provenían los primeros grupos de disidentes ale-
por las autoridades seculares. Los evangelistas iti-
nerantes, junto con sus convertidos, sufrieron en-
carcelamientos, confiscaciones y multas, trabajos 16 Ibíd., p. 143.
17 Ibíd., pp. 144-145.
12 Ibíd., p. 75. 18 Dumbaugh, ed., The Church ofthe Brethren Past and Pre-
sent, pp. 13-14.
13 Ibíd., pp. 75, 76.
19 Donald F. Dumbaugh: La Iglesia de creyentes. Historia y
14 Ibíd., pp. 76, 77.
carácter del protestantismo radical, Guatemala, Semilla-
15 Ibíd., p. 76. CLARA, 1992, p. 145.
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manes que emigraron a la colonia establecida por mano estrechada y el ósculo santo, partiendo el
los cuáqueros en América. Así que no era de sor- pan y tomando la copa, y terminando con un him-
prenderse que los Hermanos, hostigados por la no.
persecución, buscaran libertad religiosa y oportu- Este nuevo comienzo en Pennsylvania fue la
nidad económica entre los cuáqueros. Los Herma- ocasión para un despertar espiritual, especialmen-
nos de Schwarzenau partieron en 1720. En 1729, te entre la juventud. En realidad, esta fue la prime-
Alejandro Mack condujo a otro grupo considera- ra de muchas olas de avivamiento entre la pobla-
ble a Pennsylvania. Otros partieron en la década ción de srcen alemán. Al año siguiente, todos los
de 1730. Y para el año 1740, prácticamente no hombres de la nueva congregación emprendieron
quedaban más miembros del movimiento de los una gira de evangelización que les llevó a los lu-
Hermanos en Europa. Así pues, el grupo entero de gares menos poblados de Pennsylvania. Una con-
los Hermanos se trasladó al Nuevo Mundo, de- secuencia directa de este testimonio fue la organi-
jando atrás la represión europea. zación de dos nuevas congregaciones.
La Iglesia de los Hermanos en Nortea- En los años siguientes surgieron diferencias de
mérica durante la época colonial opinión y de práctica que causaron dolorosas divi-
siones. Pero a pesar de las dificultades, se exten-
Los Hermanos se establecieron en las afueras
dieron rápidamente y en los primeros cincuenta
de Filadelfia y buscaron ganarse la vida como ar- años habían establecido 15 congregaciones en
tesanos, particularmente como tejedores, y agri-
Pennsylvania y 18 más en Maryland, Virginia, las
cultores, ya que las tierras eran fértiles y estaban
dentro de sus posibilidades económicas. Carolinas,
gia.21 Nueva Jersey, y posiblemente en Geor-
A partir del otoño de 1722, Pedro Becker y
Una de las principales características de los
otros Hermanos comenzaron a visitar a los Her-
Hermanos bautistas alemanes (así llegaron a lla-
manos dispersos y a organizar reuniones de culto
marse en Pennsylvania) era su pacifismo. En esta
en las casas. Muy pronto hubo nuevos creyentes convicción tuvieron todo el apoyo de sus vecinos
que solicitaban el bautismo. Como aún no había cuáqueros y menonitas. Durante los tiempos tur-
pastor ordenado entre ellos, escribieron a los
bulentos de las guerras civiles y de Independencia,
Hermanos en Europa para pedir consejo. Éstos
los Hermanos sufrieron mucho y fueron víctimas
respondieron con la sugerencia de elegir a uno del
de unas masacres bárbaras, sin embargo, perma-
grupo local como ministro. Pedro Becker, un her- necieron esencialmente fieles al mandato de Jesús:
mano de espiritualidad ferviente y carácter reco- «no resistáis al que es malo». Confiaron literal-
nocido, fue llamado al ministerio. mente en Dios, no sólo para su vivencia, sino para
El 25 de diciembre de 1723, celebraron el pri- su supervivencia. A fin de lograr un patriotismo
mer bautismo por inmersión, acompañado de un absoluto entre la ciudadanía, en 1777 la asamblea
ágape en la casa de la familia Becker. «Pedro Bec- revolucionaria redactó una ley que exigía el jura-
ker es elegido como anciano. Tras un examen pre- mento de lealtad de parte de todo ciudadano de
liminar, ofrece oración, y luego las 23 personas — sexo masculino de más de quince años de edad.
encabezadas por Pedro Becker— salen, en la tarde «La primera acción debidamente recordada en
invernal, en fila sencilla hacia el riachuelo conge-
el acta de la reunión de una asamblea anual de los
lado. … Se arrodillan. … Al terminar la oración los
Hermanos en la Norteamérica colonial prohibía a
seis candidatos a la membresía en la familia de
los Hermanos prestar juramento de lealtad a la au-
Dios son conducidos uno por uno al agua y bauti-
toridad civil.»22 Precisamente por negarse a pres-
zados en una triple inmersión. Luego la procesión
tar este juramento, el anciano Christopher Sauer,
vuelve a Germantown.»20 Acto seguido, celebra-
hijo, fue detenido, acusado de traidor, torturado y
ron el ágape de la manera acostumbrada, lavándo-
se los pies unos a otros, participando de una co- maltratado por el ejército revolucionario, le fueron
mida sencilla, saludándose mutuamente con la
21 Dumbaugh, ed., The Church ofthe Brethren Past and Pre-
sent, pp. 15-16.
20 Donald F. Dumbaugh, ed.: The Brethren in Colonial 22 Dale W. Brown: Brethren and Pacifism, EIgin, IL, Breth-
America, EIgin, IL, Brethren, 1967, p. 62. ren, 1970, pp. 28-29.
8 El pietismo y la Iglesia de los Hermanos

confiscadas todas sus propiedades (era propietario 1865, había cerca de doscientas congregaciones en
de la imprenta más importante en la colonia), y el país con un total de 20 000 miembros. 25
murió como pobre entre los Hermanos. En el curso de sus dos siglos y medio de histo-
Así mismo, los Hermanos permanecieron fir- ria en Norteamérica, los Hermanos se han exten-
mes en su objeción a la guerra por razones de con- dido de costa a costa, gracias a su celo evangeliza-
ciencia durante las guerras contra Inglaterra (1812- dor y a la migración de sus miembros hacia el oes-
1815) Y contra México (1846-1847). En la primera te. Dos agencias han contribuido a la unidad de la
de éstas, algunas familias humildes cayeron en la denominación: ancianos itinerantes y su asamblea
penuria debido a las multas impuestas. La solu- anual. Los ministros itinerantes edificaron a las
ción de los Hermanos, acordada en su asamblea congregaciones mediante sus enseñanzas y servi-
anual, era la de compartir estas cargas entre todos cio. Contribuyeron a la formación de una visión
los miembros de la congregación.23 común. Juan Kline, por ejemplo, desde su base en
Desde el principio del movimiento de los Her- Virginia cubrió más de 161 000 kilómetros a caba-
manos en Norteamérica, ellos se habían rehusado llo en el curso de su ministerio. Las asambleas
a recibir como miembros en sus congregaciones a anuales, celebradas en Pentecostés, se caracteriza-
amos de esclavos, pues habían expresado su opo- ban por la predicación evangelística y eran exce-
sición a todo lo relacionado con el tráfico esclavis- lentes oportunidades para practicar la hospitali-
ta. Su postura antiesclavista, además de su firme dad y la comunión, esenciales para la visión de la
pacifismo, hizo que los Hermanos sufrieran mu- Iglesia compartida por los Hermanos.

cho durantedelauno
La historia Guerra Civil
de los en los Estados
ancianos Unidos.
de la Iglesia de unaLa Iglesia de losmás
denominación Hermanos ha llegado
en la familia de losa evan-
ser
los Hermanos en Virginia, Juan Kline, es clásica. gélicos en los Estados Unidos. Pero todavía per-
En su diario expresó la siguiente opinión en cuan- duran rasgos de su herencia radical: sencillez de
to al patriotismo. «La expresión más alta del pa- vida, relaciones fraternales, resistencia a los credos
triotismo se halla en la persona que ama al Señor que definen la fe en términos intelectuales, una
su Dios de todo corazón y a su prójimo como a sí evangelización integral y un testimonio de paz y
mismo. De estos afectos brota un amor subordi- justicia social.
nado para la patria. Un amor realmente virtuoso
… en su sentido más amplio, toma como su objeto
a la familia humana entera. Si este amor de alcance
universal fuera el patriotismo, su definición espe-
cífica, en el sentido de un amor por la patria que le
hace a uno dispuesto a tomar las armas en su de-
fensa, podría ser borrado de los vocabularios de
todas las naciones.»24
Kline fue acusado de actividades antimilitaris-
tas y, debido a sus esfuerzos por liberar a los jóve-
nes Hermanos y menonitas del servicio militar,
fue encarcelado y maltratado. Su visión de la uni-
dad de la Iglesia y sus preocupaciones pastorales
le llevaron a arriesgarse constantemente, cruzando
las líneas de conflicto entre el sur y el norte. Bajo
sospecha de actividades subversivas, fue asesina-
do en 1864 por algún «patriota» (en el sentido
mundano del término). Gracias a su visión y fide-
lidad, la comunión entre Hermanos del sur y del
norte se conservó intacta. Al final de la guerra en

23 Ibíd., p. 31. 25 Dumbaugh, ed., The Church of the Brethren Past and
24 Ibíd., pp. 35-36. Present, p. 22.
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Capítulo 17
Juan Wesley y el movimiento metodista
Juan Driver, La fe en la periferia de la historia:
Una historia del pueblo cristiano desde la perspectiva de los movimientos de restauración y reforma radical

«La persecución nunca causó, ni tampoco dades de ellos.» (Juan Wesley: Causas de la inefi-
hubiera podido, una herida de consecuencias cacia del cristianismo)3
graves al cristianismo auténtico. Pero el daño «Estoy atribulado. No sé qué hacer. Yo veo
más grande que jamás haya sufrido fue el gol- lo que una vez podría haber hecho. Podría
pe recibido en la raíz misma de ese amor haber dicho contundente y expresamente,
humilde, benigno y paciente, que es el cum- «Aquí estoy; yo y mi Biblia. No puedo, no me
plimiento de la ley cristiana, la esencia misma atrevo a alejarme de este libro, ni en las cosas
de la religión verdadera, le fue propinado en el grandes ni en las pequeñas. No me es permiti-
siglo IV por Constantino el Grande, cuando do dejar a un lado ni una jota ni una tilde de
llamándose a sí mismo cristiano inundó a los aquello que encuentro aquí. He determinado
cristianos, y muy especialmente al clero de ri- ser un cristiano bíblico, no apenas, sino total-
quezas, honores y poder. … Entonces comenzó, mente. ¿Quién se unirá conmigo sobre este te-
no una era dorada para la Iglesia, sino una
edad de hierro.» (Juan Wesley: Sobre el misterio rreno? O se unirán…conmigo
nos separaremos. Pero, ¡aysobre esta
de mí! yabase,
ha pa-o
de iniquidad)1 sado el momento; y lo que puedo hacer ahora,
«Desde el día en que la Iglesia y el Estado, no sé.» (Juan Wesley: Causas de la ineficacia del
los reinos de Cristo y de este mundo, fueron cristianismo)4
unidos de forma tan extraña y tan contraria a
su naturaleza, el cristianismo y el paganismo Juan Wesley y los comienzos del meto-
resultaron tan completamente entrelazados en- dismo
tre sí, que difícilmente podrán volverse a sepa- Juan Wesley (1703-1791) nació en el seno de la
rar hasta que Cristo venga a reinar sobre la tie- Iglesia anglicana. Su padre Samuel era párroco y
rra. Así que, en lugar de soñar con esa gloria de ardiente defensor de la alta tradición católica —en
la Nueva Jerusalén que cubrirá la tierra en esa el anglicanismo— y de su cabeza, el monarca in-
era, somos testigos de la realidad terrible que glés. Su madre Susana era hija de un ministro di-
desde
tos delentonces,
humo quey sale
hastadel
ahora, estamos
abismo cubier-
sin fondo.» sidente de renombre. Ella era una decidida no con-
formista, tanto en lo religioso como en lo político.
(Juan Wesley: De los primeros tiempos)2 Susana era una mujer realmente notable, santa,
«Muchos de sus hermanos, amados del Se- matriarca, maestra y madre. Con gran disciplina
ñor, no tienen alimentos que comer; no tienen se dedicó a la crianza y a la formación cristiana de
vestimenta con que cubrirse; no tienen lugar sus hijos. Juan era el número quince en una fami-
donde descansar la cabeza. ¿Y por qué están en lia de diecinueve. Cuando el pequeño Juan tenía
esta aflicción? Porque ustedes en su impiedad e seis años, la casa parroquial se incendió y el niño
injusticia y crueldad retienen aquello que el fue salvado por una ventana de la planta superior,
Maestro suyo, y el de ellos también, coloca en en el último momento. De allí en adelante su ma-
las manos de ustedes a fin de suplir las necesi- dre le recordaría como «un tizón arrancado del
fuego».

Juan Wesley
académica adquirió
en Oxford una1720.
desde excelente formación
A partir de 1725
1 Theodore W. Jennings, Jr.: Good News to the Poor: John
Wesley's Evangelical Economics, Nashville, Abingdon,
1990, p. 40. 3 Ibíd., p. 109.
2 Ibíd., p. 41. 4 Ibíd., p. 177.

© 1997 Juan Driver y Ediciones Semilla, Cd. Guatemala,Guatemala. ISBN 84-89389-08-X


http://www.semilla.org.gt/espanol/ediciones/edic.html
2 Juan Wesley y el movimiento metodista

experimentó la primera de una serie de «conver- Por invitación de la Sociedad para la Propaga-
siones». Esta experiencia de conversión radical, ción del Evangelio, Wesley, junto con dos miem-
que Wesley posteriormente contaría varias veces, bros más del club santo, viajó a Georgia para tra-
era el resultado de una serie de influencias sobre bajar entre la población indígena y los colonos in-
su vida: su formación en el seno de un hogar gleses. A pesar de su gran idealismo,6 apenas pu-
realmente notable; su propio proceso de madura- dieron establecer contactos significativos con la
ción; una amiga espiritual; y lo que aprendió me- población indígena. Luego de unos tres años de
diante su lectura de Taylor, Kempis y Law —que pésimas relaciones con los colonos, volvieron bajo
la vida cristiana implica comprometerse entera- presión (por no decir que fueron echados), a Ingla-
mente en el amor a Dios y al semejante, tanto en el terra.
vivir como en el morir. La experiencia le proporcionó a Wesley una
«Cuando tenía 23 años de edad, encontré [la oportunidad para su maduración personal y teo-
obra] Reglas y ejercicios para el vivir y morir en santi- lógica mediante la lectura y la reflexión. Especial-
dad, del obispo Taylor. … Fui profundamente to- mente sus contactos con misioneros moravos le
cado … y decidí dedicar mi vida entera a Dios, to- enseñaron a Wesley que una fe verdadera libera
dos mis pensamientos, palabras y acciones. … En del temor y que una auténtica espiritualidad pro-
el año 1726 encontré El patrón cristiano, de Kempis. duce una felicidad profunda.
… Me di cuenta de que entregar toda la vida a De vuelta a Londres, Wesley se hallaba sumido
Dios … no me aprovecharía en nada, a menos que en una de sus profundas depresiones espirituales.
le entregara mi corazón, sí, todo mi corazón a Él.
… Un año o dos más tarde, me entregaron en las Y
deaAldersgate.
esta altura vino su extraordinaria
Aunque experiencia
esta experiencia represen-
manos La perfección cristiana y Un serio llamado, de ta el eje esencial de prácticamente todas las inter-
Guillermo Law. Éstos me convencieron más que pretaciones protestantes de Juan Wesley, para
nunca de la imposibilidad absoluta de ser un cris- Wesley mismo no parece haber sido así. Esta fue
tiano a medias, y determiné por su gracia (que re- una experiencia más —entre otras— y ni fue la
conocí era absolutamente fundamental) compro- primera ni la última, ni siquiera la más trascen-
meterme enteramente a Dios; entregándole mi al- dental. En realidad, Wesley mismo se refiere a esta
ma entera, mi cuerpo y mis bienes.» 5 experiencia solamente una vez más en sus escritos,
Luego de ser ordenado, primero como diácono unos dos años más tarde en 1740.7
y después como presbítero, sirvió en parroquias «El miércoles, 24 de mayo, … por la tarde, yo
anglicanas durante varios años. Nuevamente en fui, muy contra mi propia voluntad, a la sociedad
Oxford, tras recibir un nombramiento académico, que se reúne en la calle de Aldersgate, donde una
se unió a un grupo semimonástico dedicado al es- persona estaba leyendo del Prefacio a la Epístola a
tudio bíblico, la disciplina mutua, la comunión los Romanos, de Lutero. A eso de las nueve menos
frecuente, el socorro a los necesitados y la práctica cuarto, mientras él [Lutero] estaba describiendo el
renovada de una espiritualidad procedente del cambio que Dios obra en el corazón mediante la fe
monaquismo antiguo. En los círculos universita- en Cristo, sentí en mi corazón un ardor extraño.
rios, fueron tildados con una serie de apodos que Sentí que confiaba en Cristo, sólo en Cristo, para la
incluían, entre otros: club santo, polillas bíblicas,
fanáticos y metodistas, quedándoles el último.
Para Wesley, lo que le resultaba especialmente
6 En una reflexión posterior sobre su experiencia en
Georgia, Wesley escribió lo siguiente: «Por la tarde vi-
atractivo en el pensamiento de los Padres del de-
sité a muchos enfermos; ¡y qué escenas conmovedoras!
sierto era su concepto de la perfección como meta Estas no se producen entre un pueblo pagano. Si algu-
de la vida cristiana. De modo que la perfección era no de los indígenas en Georgia se enfermaba, (cosa
un proceso dinámico, más que un estado estático,
un concepto que sería determinante en su visión que muy raramente
los cristianos sucedía,yhasta
a empacharse que aprendieron
emborracharse) los quede
de allí en adelante. estaban cerca le proveían de lo necesario. ¡Oh, quién
convertirá a los ingleses en paganos honrados!» (Dia-
rio, 8 de febrero de 1753, citado en Jennings, op. cit., p.
5 Albert J. Outler, ed.: John Wesley, Nueva York, Oxford 56.)
University, 1964, p. 7. 7 Outler, op. cit., p. 14.
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salvación; y me fue dada la seguridad de que él nominalmente católicos y protestantes, eran real-
había quitado mis pecados, aun los míos, y me mente víctimas de supersticiones de srcen paga-
había salvado de la ley del pecado y de la muerte. no. El anglicanismo frío y dogmático había hecho
Empecé a orar con todo mi ser por aquellos que de poco impacto sobre los galeses que eran natural-
alguna manera especial me habían tratado con mente de carácter fogoso y expresivo. Los clérigos
desprecio y me habían perseguido. Entonces testi- anglicanos generalmente predicaban en inglés,
fiqué abiertamente a todos los presentes lo que mientras que los ministros disidentes predicaron
ahora sentí en el corazón.» ( Diario, 1)8 en el galés. Los evangelistas disidentes lograron
Luego de una visita a los moravos en Herrn- ganar sus corazones y la crisis sobrenatural y la
hut, Wesley siguió con la sociedad que se reunía exaltación emocional llegaron a ser marcas de una
en Fetter Lane y continuó con su predicación en auténtica experiencia cristiana. El éxito de los di-
congregaciones anglicanas. Wesley había obser- sidentes persuadió al anglicano, Griffith Jones a
vado de cerca la vida y la fe de los moravos, cosa imitar sus métodos. Predicaba en galés, repartía
que le produjo gran admiración, pero también Biblias en el vernáculo, abrió escuelas itinerantes
ciertas dudas. Por una parte, se puso a reflexionar para niños y adaptó su doctrina a sus necesidades
sobre el énfasis marcadamente «solafideísta» pro- espirituales. Todo esto le ganó el rechazo de los
testante; y por otra, el énfasis sinergista anglicano. anglicanos y no le quedaba otra alternativa que
Para Wesley la fe es una realidad primaria en la predicar, junto con sus colaboradores laicos, en
experiencia cristiana, pero no su totalidad. «La fe casas particulares y al aire libre frente a las puertas
… es sólo la servidora del amor.» La finalidad de de las iglesias. A partir de 1735 Howell Harris, un
la vida cristiana es la santidad, «la plenitud de la discípulo de Jones, asumió el liderazgo del movi-
fe». Esto significa comprometer toda la vida a Dios miento galés y continuó la obra tanto en Gales
y al prójimo en amor. De modo que la fe que justi- como en la zona minera e industrial alrededor de
fica lleva su fruto en una fe que obra mediante el Bristol. Fue él quien logró convencer a Jorge Whi-
amor. Así que, el mensaje que Wesley habría de tefield de predicar a los mineros al aire libre en
compartir consistiría en «salvación, fe y buenas Kingswood.
obras».9 Jorge Whitefield, que había sido uno de los
Su celo seguía sin mermar, pero aún le faltaba participantes del club santo en Oxford, era un
esa seguridad interior experimental y la fuerza hombre de cuna humilde. Hijo de posadero, du-
concreta que brotan del evangelio. El 9 de octubre rante su juventud había conocido de primera ma-
de 1738, mientras caminaba de Londres a Oxford y no el duro trabajo de la gente común. Era extraor-
leía un informe de las centenares de conversiones, dinariamente dotado en la predicación con un po-

resultados asombrosos de la predicación de Jona- der


gresócomunicativo asombroso.
de las colonias americanasA fines
dondedehabía
1738,par-
re-
tán Edwards en Nueva Inglaterra, Wesley recibió
un impacto de fuerza extraordinaria que le habría ticipado, con gran éxito, en el avivamiento. Su ex-
de preparar para una nueva etapa en su vida y periencia en las colonias le había alertado sobre la
ministerio y que determinaría, en gran parte, el posibilidad de pasar por alto las estructuras ecle-
desarrollo futuro del metodismo: la predicación siásticas anglicanas e ir, en su evangelización, di-
del evangelio a los pobres al aire libre, indepen- rectamente al pueblo más necesitado. En Bristol, él
dientemente de las estructuras eclesiásticas esta- se había puesto a predicar —con impresionantes
blecidas. resultados— a los mineros de carbón en los cam-
pos abiertos en las cercanías de las minas. Al tener
La evangelización de los pobres
que ausentarse, Whitefield le pidió a Wesley su
colaboración en la continuación de la tarea evan-
Desde fines del siglo XVII, algunos predicado- gelizadora. Con sus prejuicios anglicanos, Wesley
res ingleses disidentes se encontraban evangeli-
zando en Gales. El pueblo galés apenas estaba sa- y otros
su miembros
hermano delmuy
Carlos, grupo de Oxford
anglicano), se (sobre todo
escandali-
liendo de la barbarie del paganismo. Aunque eran zaron ante la idea de salir de las estructuras pa-
rroquiales en su afán por evangelizar. Pero, al fi-
8 Ibíd., p. 66.
nal de cuentas, Juan se marchó a Bristol de mala
gana, como si fuera hacia su propio martirio.
9 Ibíd., pp. 16, 27, 28.
4 Juan Wesley y el movimiento metodista

Finalmente, Juan Wesley había descubierto su Solidaridad con los pobres


vocación, la evangelización de los pobres. «A las A través de estas experiencias, Wesley llegó a
cuatro de la tarde (el 2 de abril de 1739) me sometí la convicción de que la evangelización de los po-
a lo más bajo, y proclamé en medio de los caminos bres era uno de «los signos de los tiempos» de su
el evangelio de salvación, hablándoles desde una época. Y los pobres no eran solamente los objetos
pequeña elevación en las afueras de la ciudad de la evangelización, sino también sus sujetos. «La
(Bristol) a unas tres mil personas. 10 Al día siguien- religión no se mueve desde los más grandes hacia
te predicó en el campo abierto en las afueras de un los más pequeños. Si fuera así el poder parecería
pueblo cercano y el domingo siguiente, en Han- ser de los hombres.»12 El metodismo de Wesley
nam Mount, a los miserables mineros de Kings- consistía esencialmente en una comunidad de los
wood. La reacción del pueblo era asombrosa. Y pobres y para los pobres.
nadie se asombró más que el mismo Wesley.
Grandes multitudes de oyentes evidentemente Con su visión del evangelio, Wesley se encon-
percibían en su predicación el mensaje evangélico. traba mejor entre los pobres que entre los pudien-
La vida de estos mineros oprimidos fue visible- tes. «La mayor parte de los ingleses que tienen ri-
mente afectada mediante una conversión tan im- quezas aman el dinero, aun los así llamados me-
presionante, como fue en el caso del avivamiento todistas. Los pobres son los cristianos. Me encuen-
americano de Jonatán Edwards. tro fuera de contacto con casi todos aquellos que
poseen los bienes de este mundo.»13 A sus críticos
En el proceso, el evangelista también había si- más severos procedentes de la iglesia establecida
do evangelizado. Nadie estaba más sorprendido
que Wesley mismo por los resultados de su predi- les escribió,
nates, estamos«Aplenamente
los ricos, losdispuestos
honorables,a dejar
los mag-
(si
cación. Notó con asombro que algunos de sus nuestro Señor así lo desea) en sus manos. Déjenos
oyentes soltaban gritos agudos, temblaban y hasta solos con los pobres, con el vulgo, con la gente de
se desmayaban en algunos casos. Todo esto le la base, con los marginados de la sociedad.»14
ayudó a superar sus propios prejuicios. La idea de
una predicación al aire libre le había escandali- Wesley llegó a sentir en carne propia el sufri-
zado. «Habiendo durante toda mi vida (hasta hace miento de los pobres y marginados de la sociedad
muy poco) guardado tenazmente todo lo que tenía inglesa del siglo XVIII. «¿No es peor para una per-
que ver con la decencia y el orden, hubiera pensa- sona, después de un día de duro trabajo, volver a
do que era casi un pecado salvar a las almas, a su casucha pobre, fría, sucia e incómoda, y encon-
menos que se llevara a cabo dentro de una igle- trar que no hay ni siquiera el alimento que necesi-
sia.»11 Aunque Wesley siguió siendo un anglicano ta para reponer sus energías gastadas? Ustedes
que viven cómodamente en la tierra, que no les
leal durante
riencias tuvotoda su vida,
el coraje paraaromper
la luz decon
estas expe-
el sistema falta nada, sino ojos para ver y oídos para oír y co-
parroquial, vestigio del constantinianismo con su razones para comprender cómo Dios se ha com-
temible «reino de hierro». Hasta ahora la vida de portado con ustedes, ¿no será peor tener que bus-
Wesley había consistido en una serie de altibajos, car su pan día tras día, y no poder encontrarlo? ¡Y
marcada por la ansiedad, la inseguridad y la futi- también, tal vez, encontrar cómo consolar a cinco
lidad. Pero, a partir de estas experiencias, sus cri- o seis niños que lloran por aquello que no se les
sis espirituales prácticamente desaparecieron del puede ofrecer! Si no fuera por una mano invisible
todo. Probablemente la mayor evidencia de la que le refrena, ¿no estaría tentado a maldecir a
evangelización efectiva del evangelizador —en el Dios y morir? ¡Oh la falta de pan! ¡La falta de pan!
caso de Wesley— la encontramos en su extraordi- ¿Quién es capaz de saber lo que esto significa, a
nario sentido de solidaridad con los pobres. menos que lo haya experimentado en carne pro-
pia?»15

12 Jennings, op. cit., p. 49.


13 Ibídem.
10 Ibíd., p. 17.
14 Ibídem.
11 Elie Halévy: The Birth of Methodism in England, Chi-
cago, University of Chicago, 1971, p. 61. 15 Ibíd., p. 51.
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Su sentido de solidaridad con los pobres le lle- fuerza coercitiva en las relaciones sociopolíticas.19
vaba a visitar asiduamente a los enfermos, los po- Pero sí reconoció el peligro que representa para la
bres y los encarcelados. De esta manera no sólo fe cristiana la fuerza del poder y del privilegio
buscaba consolar a los desconsolados y dar espe- económicos. Wesley propuso una visión de ma-
ranza a los desesperados, sino también lo hacía yordomía cristiana que rompe el hechizo del «de-
para poder participar concretamente de su condi- recho a la propiedad privada» y conduce a una
ción necesitada a fin de poder realmente compade- redistribución de los bienes orientada por el crite-
cerse con ellos. En uno de sus sermones Wesley rio del bienestar de los pobres. 20
comentaba, «Una de las principales razones por El seudoevangelio de la prosperidad y del po-
qué los ricos en general tienen tan poca compasión der queda totalmente desmantelado por Wesley,
de los pobres es porque muy raramente los visi- tanto por su estilo de vida como por sus escritos.
tan».16 A una mujer de la clase alta que llegó a ser Más de una vez, Wesley observó que «es más fácil
miembro de una de las sociedades, Wesley le es- pasar un camello por el ojo de una aguja, que con-
cribió, «Vaya a visitar a los pobres y a los enfer- seguir que aquellos que poseen riquezas no confí-
mos en sus casuchas. ¡Toma tu cruz, mujer! en en ellas».21 La intención de Wesley era restaurar
¡Acuérdate de tu fe! Jesús ha ido delante, e irá con- plenamente en las sociedades metodistas «la sim-
tigo. Deja a un lado tu posición de dama de alta plicidad y la pureza del evangelio». De esta mane-
sociedad. Tu vocación ahora es mayor. … Quiero ra se pretendía cancelar los efectos de la caída de
que converses más, mucho más, con los más po- la Iglesia producida por el afán por el poder de los
bres del pueblo. … Agáchate y pasa a estar entre bienes. Así que, Wesley no se cansaba de advertir
ellos, a pesar de la suciedad, y otras condiciones a las sociedades frente a este peligro.
asquerosas; deja a un lado eso de ser dama». 17
«Yo les di a nuestros hermanos una adverten-
Economía de compartir cia solemne contra el amor del mundo, y de las co-
sas del mundo. Esta es una de las maneras en que
La interpretación del incendio que destruyó la Satanás seguramente buscará destruir la obra de
casa parroquial, en que vivía la familia Wesley,
generalmente se concentra en la preservación pro-
videncial del pequeño Juan, «como un tizón arran- 19 Queda claro que Wesley no fue consecuente en su re-
cado del fuego». Pero Wesley mismo ofrece otra chazo del constantinianismo. En el mejor de los casos,
pista para la comprensión del evento. Al día si- su posición en relación con el uso de la fuerza coer-
guiente su padre, rastreando las cenizas humean- citiva en manos de los cristianos era ambigua. Por una
tes, encontró una página de la Biblia con la si- parte, Wesley lamentaba profundamente la belicosi-
dad de los cristianos, si no por razones claramente
guiente
y dalo a línea aún legible,
los pobres; y toma«Ve, vende
tu cruz lo que tienes,
y sígueme». 18 evangélicas, por lo menos humanitarias. «Hay un re-
Efectivamente, ésta sería la tónica de la vida de proche aún más horrible contra el nombre cristiano, sí,
Juan Wesley. Su propio estilo de vida estuvo mar- contra el nombre del hombre, de la razón, y de la hu-
manidad. ¡Hay guerra en el mundo! ¡Guerra entre los
cado por el deseo de vivir liberado de la tiranía de hombres! ¡Guerra entre los cristianos! … ¿Quién es ca-
las posesiones, compartiendo con los pobres y si- paz de reconciliar la guerra, no digo ya con la religión,
guiendo los preceptos del evangelio, tal como él sino, en el grado más mínimo, con la razón, o con el
los comprendía. sentido común?» (Ibíd., p. 79). Por otra parte, las
Sin embargo, en su crítica de la postura cons- lealtades monárquicas de Wesley le llevaron a alin-
earse con la política real inglesa, y en contra de las
tantiniana de la Iglesia, Wesley no fue plenamente colonias inglesas en Norteamérica durante la
consecuente. Su conservadurismo político no le revolución. En 1782, Wesley escribió, «Hace dos o tres
permitió ser radical en su actitud hacia el uso de la años, cuando el reino se encontraba en peligro inmi-
nente, yo me ofrecí al gobierno para reclutar algunos
hombres. El secretario de guerra (por orden del rey)
me contestó por carta, que “no era necesario; pero si
alguna vez hubiera la necesidad, su majestad me lo de-
16 Ibíd., p. 55. jaría saber”». (Ibíd., pp. 212-213). (Traducciones mías.)
17 Ibíd., p. 57. 20 Ibíd., pp. 24-25.
18 Ibíd., p. 119. 21 Ibíd., p. 33.
6 Juan Wesley y el movimiento metodista

Dios en la actualidad. Las riquezas aumentan rá- efecto, robado a Dios y a los pobres. … Y todo lo
pidamente para muchos de los así llamados meto- que tienes en que has gastado más que su deber
distas. ¿Qué, menos el poder maravilloso de Dios, cristiano hubiera exigido, es la sangre de los po-
podrá evitar que lleguen a ocupar el centro de la bres.»26 De manera que la sangre de los pobres es-
intención de su corazón? Y si esto ocurre, la vida tá sobre la cabeza de aquellos que tratan los bienes
otorgada por Dios se desvanecerá.» 22 materiales como si fuesen su propiedad privada.
«Ya no hables de tus bienes, ni de tus frutos, El empeño de Wesley era restaurar la santidad.
sabiendo que no son tuyos, sino de Dios. Del Se- Y para esto había que oponerse a la mundanali-
ñor es la tierra y su plenitud. Él es el propietario dad. En lugar de sencillamente hacer eco de la vi-
del cielo y de la tierra. Él no puede deshacerse de sión protestante de la justificación por la fe, Wes-
su gloria; Él tiene que ser Señor, el que posee todo ley insistió también en una fe que santifica. Para
lo que existe. Sin embargo, Él ha dejado una por- Wesley, el lugar donde la mundanalidad amena-
ción de lo suyo en tus manos para usarse tal como zaba más era en la esfera de las relaciones econó-
Él lo ha especificado. … ¿Qué debes hacer tú? micas. La santidad auténtica, que brota de la gra-
¿Pues, no están delante de tu puerta aquellos que cia de Dios, se manifiesta más claramente en la
Dios ha designado para recibir lo que tú puedes sustitución de relaciones económicas mundanas
compartir? ¿Qué debes hacer tú? Pues, repártelo a por relaciones económicas basadas en el evange-
los pobres. Da de comer a los hambrientos. Viste a lio.
los desnudos. Que seas padre para el que no tiene
padre, y esposo para la viuda.»23 Las sociedades metodistas
Wesley insistía en que los cristianos no le de- Desde la primera década del movimiento wes-
ben sólo una parte de lo que les sobra (la plusva- leyano, la organización de adeptos en sociedades,
lía) a los pobres, sino todo.24 Wesley no entendía clases y bandas preparó el contexto comunitario
las «riquezas» en el sentido de una abundancia de que facilitaría la formación espiritual y doctrinal,
bienes, sino simplemente aquello que queda des- el ejercicio de una disciplina colectiva, y el cuida-
pués de cubrir sus necesidades básicas. De modo do pastoral. En este proceso no debe subestimarse
que, «quien tenga suficiente para comer, vestimen- el papel de los himnos de Carlos Wesley, el cola-
ta para cubrirse, y un lugar donde recostar la ca- borador constante y fiel de su hermano Juan. Esta
beza, y algo que le sobra, es rico. … ¿No están red de comunidades cristianas fue servida por lí-
aumentando sus bienes, amontonando para sí te- deres laicos que llevaban el título de «ayudantes»
soros en la tierra, en lugar de restaurárselo a Dios de Wesley. Debido a sus lealtades anglicanas,
por medio de los pobres, no una cantidad fija, sino Wesley no permitió que fuesen llamados «minis-
todo lo que puedes?»25 tros», ni que administraran los sacramentos. Pero,
Wesley también denunció enérgicamente el a partir de 1744, sí inició una conferencia anual
consumo ostentoso de su tiempo. «Cada chelín que sirvió para unificar el movimiento y edificar a
gastado innecesariamente en vestimenta es, en los líderes responsables. Para todos estos propósi-
tos, el movimiento era una orden de evangeliza-
ción dentro de la Iglesia anglicana, llevando a cabo
22 Ibíd., p. 39.
una evangelización que apuntaba hacia la restau-
ración de una santidad evangélica.
23 Ibíd., pp. 99, 104.
Careciendo de reconocimiento oficial, las so-
24 Según esta visión evangélica de las relaciones
económicas, queda claro que el compartir con los po-
ciedades metodistas fueron objeto de persecución
bres no es meramente una cuestión de «obras de cari- y de violencia a manos de turbas populares, sin
dad», sino de justicia. Gregorio el Grande había enun- duda instigadas por las autoridades eclesiásticas.
Y desde los niveles oficiales del anglicanismo, fue-
ciado este principio
tes. «Porque cuandoen su Regla pastoral
compartimos mil años
los bienes an-