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LOS ATRIBUTOS DE DIOS

Luis Floriano

Los atributos de Dios son las características o cualidades que distinguen su persona,
su naturaleza y su carácter. Como Dios es perfecto, sus atributos también lo son, por
esa razón un sinónimo del término “atributos de Dios” es “perfecciones de Dios”.
Para facilitar el estudio y la memorización de los atributos o perfecciones de Dios se les
puede clasificar en dos grupos: 1) atributos incomunicables y 2) atributos
comunicables. Los atributos incomunicables son las cualidades de Dios que Él no
comparte con nadie, mientras que los atributos comunicables son aquellos que Él ha
compartido de manera limitada con los seres humanos hechos a su imagen y
semejanza. Para facilitar la memorización de los atributos de Dios seguiremos un
orden alfabético.

ATRIBUTOS INCOMUNICABLES DE DIOS


Dios tiene nueve atributos incomunicables. De estos, los primeros seis en orden
alfabético son que Dios es 1) eterno, 2) independiente, 3) inmutable, 4) Omnipotente, 5)
Omnipresente, 6) Omnisciente. Los últimos tres en orden lógico son que Dios es 7)
Uno, 8) Trino, y finalmente 9) Perfecto. Ahora consideremos estos con más detalle de
manera individual.
1. Eternidad (Infinito en cuanto al tiempo). Sal. 90:2; Is. 40:28
Salmos 90:2 Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el
mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.
Isaías 40:28 ¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el
SEÑOR, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su
entendimiento es inescrutable.
Dios no tiene límite de tiempo. Él está antes, después y por encima de los límites
del tiempo. Dios existe en un presente eterno. El creó el tiempo para revelar su
perfección, sin estar sujeto a él.
La eternidad de Dios (más grande que el tiempo) junto con el de la omnipresencia
(más grande que el espacio) se pueden definir como infinitud o trascendencia que
significa que Dios está muy por encima, más allá y fuera del orden de la creación.
Si Dios es eterno podemos admirar su experiencia y conocimiento de primera mano,
así como su grandeza, y confianza de que él ya sabe el final de todo asunto, y de
todo problema.
2. Independencia (Aseidad o autoexistencia). Juan 5:26
Juan 5:26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al
Hijo el tener vida en sí mismo.
Dios existe sin necesidad de nada ni de nadie. Él es perfectamente autosuficiente,
sin depender de nada ni de nadie aparte de sí mismo.

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La independencia de Dios también es descrita como aseidad, autoexistencia,
autosuficiencia o vida de Dios.
Debemos, ante la independencia de Dios, reconocer nuestra dependencia de Él y
nuestra interdependencia como criaturas.
3. Inmutabilidad. (No cambia) Sal. 102:25-27; Mal. 3:6; Stg. 1:17
Salmos 102:25-27 Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son la obra
de tus manos. 26 Ellos perecerán, pero tú permaneces; y todos ellos como una
vestidura se desgastarán, como vestido los mudarás, y serán cambiados. 27 Pero tú
eres el mismo, y tus años no tendrán fin.
Malaquías 3:6 Porque yo, el SEÑOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob,
no habéis sido consumidos.
Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende
del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.
Dios es inalterable en lo que respecta a su esencia, carácter, propósito y promesas.
La inmutabilidad de Dios debe movernos a conocer sus promesas y decretos, a
tener paz y seguridad y procurar crecer en su imagen en lo que a ser confiable
respecta, siendo cuidadosos al comprometer nuestras palabras, y vivir para cumplir
lo que digamos que haremos.
4. Omnipotencia. (Todo lo puede) Mat. 19:26
Mat. 19:26 Pero Jesús, mirándolos, les dijo: Para los hombres eso es imposible,
pero para Dios todo es posible.
Dios puede hacer cualquier cosa coherente con su naturaleza (poder ordenado).
Dios no puede hacer lo que contradice su carácter o su voluntad revelada (sus
propósitos y promesas).
Si Dios es todopoderoso deberíamos tener gran orgullo de Él, gozo de saber que Él
es nuestro Padre, y confianza de que podemos hacer todo cuanto Él nos mande y
mueva a hacer por difícil que nos parezca.
5. Omnipresencia (Infinito en cuanto al espacio). Sal. 139:7-10; 1 R. 8:27
Sal. 139:7-10 ¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia? 8 Si
subo a los cielos, he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí estás tú. 9
Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar, 10 aun allí me guiará
tu mano, y me asirá tu diestra.
1 Reyes 8:27 Pero, ¿morará verdaderamente Dios sobre la tierra? He aquí, los
cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cuánto menos esta casa que
yo he edificado.
Dios es inmensamente mayor que su creación, llenándolo todo y superándolo todo.
La omnipresencia de Dios (más grande que todo el espacio) junto con la eternidad
(mayor que el tiempo mismo) juntos describen la infinitud o trascendencia de Dios
que significa que Dios está muy por encima, más allá y fuera del orden y limites de
la creación. Otra forma de describir esto es usando la palabra grandeza.

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Saber que Dios está presente siempre debe ayudarnos a vencer todo temor, y a
enfrentar lo que venga sin parálisis, sino con toda la confianza de que nunca
estamos solos, y que él siempre nos acompañará cuando todos nos dejen, aunque
no lo sintamos sensorialmente.
6. Omnisciencia. (Todo lo sabe) Rom. 11:33-34
Rom. 11:33-34 ¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del
conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus
caminos! 34 Pues, ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR?, ¿O QUIEN LLEGO A SER
SU CONSEJERO?,

Dios lo sabe todo, de manera perfecta y exacta, sin aumento, tanto lo real como lo
potencial (aunque en la mente y el plan de Dios sólo existen las cosas reales, no las
posibles). Dios sabe todo antes que sea (arquetípico), y su conocimiento es
inherente (no surge del razonamiento o de la observación), y exhaustivo.
Si Dios lo sabe todo, debemos tomarlo en cuenta, consultar su Palabra y confiar en
ella. Debemos también descansar en que Él no es sorprendido por ningún hecho o
tragedia y gozarnos en que Él al final hará lo mejor, porque todo ayuda a bien a los
que lo aman.
7. Unidad. Dt. 4:35; 6:4; 32:39; Is. 44:6
Deut. 4:35 A ti te fue mostrado, para que supieras que el SEÑOR, El es Dios; ningún
otro hay fuera de El.
Deut. 6:4 Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es.
Deut. 32:39 “Ved ahora que yo, yo soy el Señor, y fuera de mí no hay dios.
Isaías 44:6 Así dice el SEÑOR, el Rey de Israel, y su Redentor, el SEÑOR de los
ejércitos: “Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios.
Dios es de una sola esencia (singular), indivisible y falto de composición (simple) en
su naturaleza.
Si Dios es uno solo en esencia debemos evitar toda idolatría.
8. Trinidad. Gen. 1:26; Is. 48:12, 16; 61:1; 63:7-10; Mat. 3:16-17; 28:19; Lc. 1:35; Jn.
15:26; 14:16, 26; 16:7-10, 14-15; Rom. 8:11; 15:30; 2 Cor. 13:14; Heb. 9:13-14; 1 Jn
4:2; Jud. 20-21.
Mat. 28:19 Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
Juan 15:26 26 Cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, es decir,
el Espíritu de verdad que procede del Padre, El dará testimonio de mí,
1 Juan 4:2 En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que
Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;
Dios en su esencia única e indivisible subsiste en tres personas distintas y
ordenadas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) sin división y sin replicación de su esencia.
La Trinidad de Dios debe provocar en nosotros adoración a cada persona de la
divinidad, sujetar nuestra mente a la revelación bíblica y defender esta verdad de

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las herejías que la niegan. Podemos cultivar además una relación diferente,
intencional e inteligente con cada persona de la Trinidad en función de sus
distintivos propios.
9. Perfección. Dt. 32:4; 2 Sam. 22:31; Sal. 18:30, 32; Mat. 5:48.
Dt. 32:4 ¡La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Dios
de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es El.
Mat. 5:48 Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es
perfecto.
Dios es la suma total de todos sus atributos, y es perfecto en sentido moral. Este
atributo, de hecho, resume todos los demás.
Si Dios es el único perfecto nosotros no lo somos ni seremos. Eso debe llevarnos a
evitar ser perfeccionistas obsesivos en lo que somos y hacemos, y en relación con
otros, a ser pacientes y amables sabiendo que son imperfectos al igual que
nosotros. La perfección de Dios debe también elevar nuestra adoración y
admiración por Él.

ATRIBUTOS COMUNICABLES DE DIOS


Además de los nueve atributos incomunicables, Dios tiene diez y seis atributos
comunicables. Dios es 1) amor, 2) bendito, 3) bueno, 4) celoso, 5) espíritu, 6) glorioso,
7) lleno de gracia, 8) posible de irritar, 9) justo, 10) misericordioso, 11) ordenado, 12)
paciente, 13) paterno, 14) sabio, 15) santo, 16) soberano, 17) sufriente, y 18) veraz.
Consideremos brevemente cada uno de estos atributos comunicables.
1. (10) Amor. 1 Juan 4:8
1 Juan 4:8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Dios siente afecto por si mismo y por su pueblo hasta el punto de entregarse
favorablemente.
Si Dios es amor nosotros somos amados, podemos amar, y debemos amar.
2. (11) Bienaventuranza (dicha o felicidad). 1 Tim. 1:11; 6:15; Sal 37:4; 1 Sm 2:1; Ne
1:11; 12:43; Is 61:10; Jn 15:11; Fil 4:4; Jr 32:41; Is 62:4–5; Sof 3:17; 1 Cr 16:27; Job
38:4–7; Pr 8:30–31; Lc 15:7
1 Ti. 1:11 según el glorioso evangelio del Dios bendito, que me ha sido
encomendado.
1 Ti. 6:15 la cual manifestará a su debido tiempo el bienaventurado y único
Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores.
Por su perfección y autosuficiencia absolutas Dios es el ser más feliz. Además, Dios
se regocija en el bienestar y la fidelidad de su pueblo, y en el arrepentimiento y la
conversión de los pecadores. Él trae alegría a los creyentes, que se regocijan en su
presencia y fidelidad.
Si Dios es la persona más feliz, nosotros podemos y debemos aprender a encontrar
en Él nuestra mayor fuente de gozo y felicidad; y debemos ser personas gozosas,

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dejando la amargura y la actitud negativa, el pesimismo y toda desesperanza como
estilo de vida.
3. (12) Bondad. Mr. 10:18
Marcos 10:18 Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino
sólo uno, Dios.
Dios es la suma, fuente y estándar de lo virtuoso, beneficioso y hermoso. Él es la
fuente de todas las bendiciones y el más alto bien de todas sus criaturas.
Sabiendo que Dios es bueno, debemos esforzarnos continuamente en hacer
buenas obras. Sabiendo también lo que la bondad de Dios es, entonces nuestras
buenas obras deben ser acompañadas de hermosura, y virtud en lo que de nosotros
dependa, y apreciar el arte como una expresión de su bondad, así como la
búsqueda del bien a favor de toda criatura, especialmente de los seres humanos
que portan su imagen y semejanza. Otra implicación de la bondad de Dios es que
podemos esperar y disfrutar el bien de Dios, podemos pedirlo en oración y debemos
reconocerlo y agradecerlo.
4. (13) Celo. Éxodo 34:14; Jos. 24:19; Nahum 1:2
Éxodo 34:14 pues no adorarás a ningún otro dios, ya que el SEÑOR, cuyo nombre es
Celoso, es Dios celoso.
Jos. 24:19 Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir al SEÑOR, porque El es
Dios santo, El es Dios celoso; El no perdonará vuestra transgresión ni vuestros
pecados.
Dios es un ferviente vigilante y protector de su honor así como de lo que le
pertenece.
Aprendiendo de Dios que es celoso vigilante y protector de lo que es suyo,
debemos reconocer que todo cuanto tenemos y nosotros mismos somos suyos, y
también que somos responsables de cuidar aquello suyo que nos ha sido confiando
(como la salud, la familia, las posesiones, etc.). Los celos de Dios nos mueven a
velar por la honra de Dios y apartarnos de toda profanidad, personal o comunitaria,
privada y pública.
5. (14) Espiritualidad (o invisibilidad). Juan 4:24; 1:18.
Juan 1:18 Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del
Padre, El le ha dado a conocer.
Juan 4:24 Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en
verdad.
Dios (excepto Cristo) carece de materia por lo cual los sentidos físicos no pueden
percibirlo, a menos que Él se revele.
El hecho de que Dios es Espíritu debe hacernos conscientes de que el materialismo
y la idolatría deben ser evitados. Además, hemos de afianzarnos al brazo de la fe
que nos ha sido dado para vivir y no solamente por los sentidos.
6. (15) Gloria. Ef. 1:12; 14; Sal. 27:4.
Efe. 1:12 a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo,

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seamos para alabanza de su gloria.
La gloria de Dios es tanto su suprema importancia y honor sobre todo lo creado
como la brillante hermosura de sus perfecciones que ameritan el reconocimiento y
la reverencia de la creación.
La gloria de Dios se relaciona con su majestad, que es la grandeza y el esplendor
de Dios, revelado en su creación y las poderosas obras de liberación.
Dado que Dios es glorioso, debemos darle crédito por todo beneficio y virtud, y
reconocer que la percepción del alma por aquello que considera hermoso anticipa
glorias mayores por las cuales Dios merece nuestra admiración continua y una
actitud de humildad y reverencia de nuestra parte. La gloria y majestad de Dios
obliga a su creación a rendirle adoración.
7. (16) Gracia. Ef. 1:6; 2:7
Ef. 1:6 para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre
nosotros en el Amado.
Ef. 2:7 7 a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes
riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Dios extiende favor inmerecido (sin mérito de por medio) para su pueblo.
La gracia de Dios nos debe dar confianza de aceptar el favor que Dios extiende, y la
seguridad de saber que tenemos lo que Él ofrece no por mérito propio. Debemos
también imitarlo extendiendo gracia a otros.
8. (17) Ira. Juan 3:36; Rom. 1:18; 2:5, 8
Juan 3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no
verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.
Rom. 1:18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e
injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad;
Indignación divina contra los que actúan con impiedad e injusticia persistentes.
La reacción punitiva y vindicatoria, legítima y controlada, pero asombrosamente
enfática de Dios, el juez justo, a la injusticia en las criaturas humanas. Hasta el
presente, la expresión del enojo y la ira de Dios ha tenido el propósito de atraer a
pecadores al arrepentimiento y la conversión, pero este no será el caso en el juicio
final.1
El ser humano que entiende que Dios se enoja, evitará pecar y ser impío,
malagradecido e idólatra. Además se indignará por la injusticia y la impiedad de los
hombres que le rodean, pero sin llegar a pecar. Denunciará también toda injusticia e
impiedad, como hizo Juan bautista.
9. (18) Justicia. Sal. 7:9; Is. 30:18; 45:21.
Sal. 7:9 Acabe la maldad de los impíos, mas establece tú al justo, pues el Dios justo
prueba los corazones y las mentes.

1Manser, M. H. (2012). Diccionario de temas bíblicos. (G. Powell, Ed.). Bellingham,


WA: Software Bíblico Logos.

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Isaías 30:18 Por tanto, el SEÑOR espera para tener piedad de vosotros, y por eso se
levantará para tener compasión de vosotros. Porque el SEÑOR es un Dios de
justicia; ¡cuán bienaventurados son todos los que en El esperan!
La justicia es la estricta adhesión a la ley. La justicia de Dios es su estricto apego a
las normas que Él ha establecido, en reflejo de su carácter, como estándar medirlo
todo en sentido moral. Un sinónimo de la justicia de Dios es la rectitud. Aunque en
español, justicia y rectitud parecen ser dos cosas diferentes, en hebreo (tsadiq)
como en griego (diakiosuné) son lo mismo. La justicia de Dios se manifiesta en dos
sentidos, como rector que dicta la ley (justicia rectora; Dt. 4:8) y como impartidor de
justicia con base en su ley (justicia distributiva; Rom. 2:6).
La justicia de Dios debe motivarnos a conocer su ley, al menos el decálogo. La
justicia de Dios, a ser ejecutada el día del juicio debe infundirnos temor del Señor,
para vivir vidas santas y confesas; vidas justas hacia los demás en todos los tratos,
y gratitud por la impartición que se nos hace de la justicia de Cristo. La justicia de
Dios debe hacernos levantar la voz profética en contra de la injusticia social, y
colaborar pacífica pero activamente en pro de los que sufren injusticia en cualquiera
de sus formas (pobreza, abuso, esclavitud, aborto, etc.).
10. (19) Misericordia. Éxodo 34:6; Sal. 86:15
Éxodo 34:6 Entonces pasó el SEÑOR por delante de él y proclamó: El SEÑOR, el
SEÑOR, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y
verdad;
Sal. 86:15 Mas tú, Señor, eres un Dios compasivo y lleno de piedad, lento para la
ira y abundante en misericordia y verdad.
Perfecta y profunda compasión inmerecida de Dios por sus criaturas que están en
estado de miseria (es decir, de lastimosa desdicha). La misericordia de Dios incluye
tanto su entendimiento comprensivo de la debilidad y miseria humana como su
actuar a favor de los que están en semejante condición o en crisis.
Si Dios es misericordioso, nosotros debemos reconocer nuestra miseria espiritual
ante Él y practicar la compasión y misericordia hacia nuestros semejantes,
empezando en la familia.
11. (20) Paciencia. Rom. 2:4; 9:22; 2 P. 3:9
Rom. 2:4 4 ¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia,
ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?
2 Pedro 3:9 El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden
la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie
perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.
Dios es apacible a pesar de la continua desobediencia e indiferencia humana a sus
advertencias y actúa con tolerante calma según su plan eterno.
Si Dios es paciente nosotros debemos mantener un corazón arrepentido. También
debemos imitarle, y agradecer que gracias a esa virtud, Él nos llegó a librar del
castigo merecido poniéndolo sobre Cristo. Revestirnos de paciencia nos permitirá
lograr las grandes obras de amor y fe que Dios disponga para nosotros.

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12. (21) Paternidad. Mat. 3:17; 11:27; Jn. 3:16; 5:17-18; 20:17; 1 Cor. 8:6; Heb. 12:9;
Mal. 2:10; Lc. 3:38; Ef. 4:6; Sal. 68:5; Dt. 32:6, 18; Sal. 103:13; Is. 63:16; 64:8; Mat.
6:9, 32; Jn. 1:12; Ef. 1:4-5.
Juan: 1:12-13 Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser
hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni
de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.
Dios mantiene una relación paterna (Padre-hijo) primera y eternamente hacia
Jesucristo su eterno hijo-divino único (Mat. 3:17; 11:27; Jn. 3:16; 5:17-18; 20:17).
Posteriormente, Dios estableció su relación paternal con su creación (1 Cor. 8:6;
Heb. 12:9); luego, con los seres humanos (Mal. 2:10; Luc. 3:38; Ef. 4:6), y
especialmente con los que sufren desamparo (Sal. 68:5), y por sobre todo, de los
creyentes escogidos (Deut. 32:6, 18; Sal. 103:13; Is. 63:16; 64:8; Mat. 6:9, 32; Jn.
1:12; Ef. 1:4-5).
La paternidad de Dios hacia nosotros los creyentes debe resultar en cinco efectos:
1) hacernos dependientes de Él (Mat. 6:9) con la confianza de acercarnos y pedir su
ayuda para nuestras necesidades (Mat. 7:11), 2) imitar su carácter (Mat. 5:48; Ef.
5:1), 3) conducirnos con temor y reverencia hacia Él (1 Pedro 1:17) sabiendo que
como Padre también disciplina (Pr 3:11–12; He 12:5–6); 4) guardar el amor y la
unidad con nuestros demás hermanos en la fe (Ef. 4:3, 6), y 5) mantener el gozo
ante la firme esperanza de la herencia que ha prometido darnos en el futuro (Lucas
12:32; Rom. 8:17; Ef. 1:11-14; Col. 1:12).
13. (22) Paz (orden). 1 Cor. 14:33, 40
1 Cor. 14:33 porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como en todas las
iglesias de los santos.
1 Cor. 14:40 Pero que todo se haga decentemente y con orden.
Dios en su ser y acciones está separado de toda confusión y desorden, y a la vez
está continuamente activo en acciones bien ordenadas, y controladas.
Siendo imagen de Dios nosotros debemos se agentes de paz y orden. Nuestras
acciones deben ser ordenadas, los espacios donde hagamos acto de presencia y
vida deben dejar una estela de orden y paz; abandonando todo conflicto y actitud
destructiva y desordenada.
14. (23) Sabiduría. Job. 9:4; Jer. 10:12
Job 9:4 Sabio de corazón y robusto de fuerzas, ¿quién le ha desafiado sin sufrir
daño?
Jeremías 10:12 El es el que hizo la tierra con su poder, el que estableció el mundo
con su sabiduría, y con su inteligencia extendió los cielos.
Dios sabe perfectamente cómo actuar con destreza para llevar a cabo todo su
beneplácito.
Nuestra vida debe orientarse hacia la destreza en su máxima capacidad en todo lo
que Dios nos permita hacer, y aprender a pensar bien ante de actuar, y tomar
decisiones sabias; sobre todo el tomar en cuenta los principios bíblicos antes de
actuar y decidir.

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15. (24) Santidad. Lev. 11:45; Is. 6:3; 1 Pedro 1:15-16; Ap. 4:8.
Isaías 6:3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, es el SEÑOR
de los ejércitos, llena está toda la tierra de su gloria.
1 Pedro 1:16 porque escrito está: SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO.
Dios es inherentemente diferente y superior a todo lo que hay fuera de sí mismo y
de manera absoluta se mantiene moralmente separado del pecado. Algunos
teólogos identifican esto como un atributo separado y llamado singularidad.
Manser lo expresa así: “Nadie y nada es comparable al Dios Trino en su naturaleza
o comparable a Él en su carácter y actividad.”2
Hemos de mostrar un reconocimiento y reverencia continuos a Dios por su santidad,
y apartarnos de todo pecado para serle útiles y agradables.
16. (25) Soberanía. 1 Crónicas 29:11
1 Crónicas 29:11 Tuya es, oh SEÑOR, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y
la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el
dominio, oh SEÑOR, y tú te exaltas como soberano sobre todo.
Dios hace libremente todo lo que Él quiere cómo Él quiere cuando Él quiere con
quien Él quiere sin necesidad de darle cuentas a nadie.
La soberanía de Dios determina perfecta y ordenadamente (por creación,
providencia y consumación) todas las cosas, tanto las secretas como las reveladas,
para el engrandecimiento de su gloria. Los decretos de Dios (voluntad decretiva o
secreta) son todas las obras que él ha predeterminado que sucedan sin que nadie
pueda impedirlas (Dn. 4:35; Is. 46:10). Los preceptos de Dios (voluntad preceptiva,
prescriptiva o revelada) son las leyes, mandatos y estatutos, así como el evangelio
de Dios qué Él manda a los hombres creer y obedecer, pero que permite que
puedan ser resistidos (Mat. 7:21; 12:50; Jn 7:17). Por otra parte, lo que agrada a
Dios, lo que le deleita o complace, son sus auténticos deseos por el bien de los
hombres sin imposición (voluntad optativa, 2 Pedro 3:9; 1 Tim. 2:4).
Otra manera de expresar la soberanía de Dios es a través de su carácter
propositivo. Esto es, que Dios es un Dios de propósito. Dios tiene un plan para su
creación, el cual sin duda logrará. Este se lleva a cabo a través del control de las
circunstancias y de su elección y uso de personas; y sobre todo en la vida, muerte,
resurrección y segunda venida de Jesucristo.
La soberanía de Dios implica nuestra renuncia a toda rebelión, y nuestra
consagración a vivir para hacer su voluntad en todo cuanto conscientemente
podamos, así como a la tarea de estudiar su Palabra y meditar en ella para crecer
en esa obediencia. La soberanía de Dios también implica que al final de cuentas
Dios hace lo que Él considera mejor para sus propósitos, aunque eso implique mi
sufrimiento temporal. Este entendimiento me librará de enojo contra Dios,
mantendrá mi respeto por Él en todo tiempo y toda circunstancia y no atribuirle
despropósito alguno. Una tercera implicación es que como seres hechos a su
imagen y semejanza debemos explotar nuestras capacidad y oportunidades de

2 Manser, M. H. Ibidem.

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manera propositiva para crear y producir.
17. (26) Sufrimiento. Gn 6:6; 1 Sm 15:10–11,35; Jer. 31:20; Os. 11:8.
Jeremías 31:20 ¿No es Efraín mi hijo amado? ¿No es un niño encantador? Pues
siempre que hablo contra él, lo recuerdo aún más; por eso mis entrañas se
conmueven por él, ciertamente tendré de él misericordia—declara el SEÑOR.
Dios sufre a causa de los fracasos y el dolor de su pueblo, y especialmente a través
de su Hijo, Jesucristo.
Saber que Dios sufre debe producir en nosotros confianza en Él y esperanza;
confianza de saber que Él nos entiende, y esperanza de su compasión y socorro
(Hebreos 4:16).
18. (27) Verdad (fidelidad, lealtad). Juan 17:3; Dt. 7:9
Juan 17:3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y
a Jesucristo, a quien has enviado.
Deuteronomio 7:9 Reconoce, pues, que el SEÑOR tu Dios es Dios, el Dios fiel, que
guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman
y guardan sus mandamientos.
Correspondencia perfecta entre la naturaleza, concomimiento, y pensamiento de
Dios con la precisión de sus palabras y hechos. Dios es lo que debería de ser y
además es perfectamente fiable, absolutamente fiel, y lo sabe todo como es en
realidad. En sentido de la consistencia de las palabras de Dios con la realidad de
los hechos presentes decimos que Él es veraz. En lo concerniente a la consistencia
entre los hechos presentes de Dios con sus palabras pasadas, o a las palabras
pasadas o presentes de Dios con los hechos por venir decimos que él es fiel. En lo
concerniente a las acciones de Dios a favor de aquellos con los que Él se ha
comprometido, decimos que Él es leal.
La verdad de Dios debe conducirnos a la libertad auténtica, al abandono de todo
engaño, hipocresía y falsedad. Debemos consagrarnos al conocimiento constante
de su verdad para gozar de sus victorias y libertades en conformidad con su
carácter veraz, y gozar de la seguridad de saber que Dios será fiel siempre y sin
falla.
Es de vital importancia conocer a Dios como realmente Él es para evitar la ignorancia,
la falsificación, y la distorsión de su ser en nuestro pensar y vivir. Conocerlo es
indispensable para poder reflexionar continuamente acerca de su grandeza, y en a fin
de provocar nuestro corazón a responder con un cada vez más grande afecto,
devoción y servicio a nuestro gran Dios, así como para darlo a conocer dignamente a
los que aun no disfrutan del más grande bien y del mayor gozo, que es disfrutar a Dios
mismo.

ATRIBUTOS DE DIOS
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ATRIBUTOS DE DIOS
Incomunicables Comunicables
1 Eternidad 1 Amor
2 Independencia 2 Bienaventuranza
3 Inmutabilidad 3 Bondad
4 Omnipotencia 4 Celo
5 Omnipresencia 5 Espiritualidad
6 Omnisciencia 6 Gloria
7 Perfección 7 Gracia
8 Unidad 8 Ira
9 Trinidad 9 Justicia
10 Misericordia
11 Paciencia
12 Paternidad
13 Paz
14 Sabiduría
15 Santidad
16 Soberanía
17 Sufrimiento
18 Verdad

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