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Jorge Parada García

Cuenta: 413052289

Correo: mistery2.0_@hotmail.com

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-UNAM, Modalidad a


Distancia

Nombre del curso: Economía II

Título: Examen extraordinario

Nombre de la profesora: Sofía Irene Medellín Urquiaga

Fecha de entrega: 24 de enero, 2019

1
Índice

Introducción 3

Teoría económica 3

Historia económica moderna de México 7

Conclusiones 9

Anexos 13

Bibliografía 15

2
Introducción
El presente ensayo abordará las características del modelo económico neoliberal y
su implementación en México. Para ello, se hará un breve repaso del periodo
anterior, conocido como Modelo de Sustitución de Importaciones (MSI), para
proseguir con su reemplazo: el Modelo de Apertura Económica (MAE) 1. Como se
verá, estos modelos son antagonistas en sus propuestas y medidas económicas,
además de tener como supuesto teórico el neoliberalismo para el caso del MAE.

La revisión histórica de estos dos periodos pretende, por un lado, destacar las
características teóricas que les son implícitos, y por otro, revelar las consecuencias
económicas que han tenido en México.

Al ser el modelo neoliberal el que actualmente se implementa, se prestará especial


atención a éste y a su más destacada medida: el Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (TLCAN). En la misma línea, se abordará el papel ha
desempeñado en la economía nacional.

Teoría económica
La historia económica de México de los últimos sesenta años ha sido caracterizada
por la implementación de dos modelos económicos contrapuestos: la
Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI)2 y el Modelo de Apertura
Económica (MAE).

Para entender el caso mexicano, hay que partir de la comprensión teórica y luego
encontrar su correspondencia histórica. Así, sin pretender realizar un compendio del
pensamiento económico, cabe recordar los inicios más o menos formales de la
Economía que fundaron Adam Smith et al.

1
Para propósitos de este trabajo, MAE y neoliberalismo serán usados indistintamente.
2
“ISI” hace referencia al modelo económico de crecimiento en general, mientras que “MSI” da cuenta de su
implementación histórica en México.

3
¿Por qué habría que remontarse hasta el siglo XVII y XIX para un análisis
contemporáneo? Es fundamental porque este periodo “clásico” aportó varias de las
ideas básicas que componen la teoría neoliberal preponderante.

Interesado en cómo generar riqueza nacional, A. Smith argumentaba que sólo


mediante el libre intercambio económico se podían generar situaciones óptimas en
las que tanto oferentes como compradores salían beneficiados:

…la búsqueda de satisfacciones individuales genera, mediante el mecanismo de la


mano invisible, un beneficio social óptimo…la idea del progreso económico en el
transcurso del tiempo a medida que el mercado, liberado de la restricción
mercantilista, funciona para asegurar la riqueza cada vez mayor de la nación.
(Preston, 1999: 80).

Adicionalmente, Samuelson y Nordhaus (2002) consideran que la aportación


primordial de este periodo fue la idea del equilibrio general en una economía
plenamente libre: todo lo que se produce (a su máximo nivel potencial) se consume
y existe pleno empleo. Es importante destacar que sólo la oferta influye en la
demanda, no al revés.

Así, las ideas que posteriormente mantendrían los economistas neoclásicos serían
la necesidad de un mercado libre en búsqueda de la mejor asignación de recursos,
la premisa de que tanto salarios como precios son flexibles, la consecuencia natural
del pleno empleo y el equilibrio general de la economía.

Siglos más tarde y como consecuencia de la crisis económica de 1929, durante la


cual existió un largo periodo de altos niveles de desempleo, surgió la Teoría general
de la ocupación, el interés y el dinero (1936), escrita por Maynard Keynes. Esta
teoría partía de una premisa totalmente opuesta a la anterior, con consecuencias
enormes. Keynes estableció que tanto los salarios como los precios eran
relativamente constantes. Al ser rígidos, se podía generar un equilibrio en el que,
sin embargo, no se utilizase toda la capacidad productiva y con ello no toda la fuerza

4
de trabajo existente (desempleo). Además, a diferencia del pensamiento clásico,
consideró que la demanda agregada (DA) sí podía afectar a la oferta agregada (OA),
pues los productores basaban la decisión de cuánto producir en las expectativas de
gasto de los consumidores (Palley, 2005); es decir, DA sí determinaba OA y no sólo
el nivel de precios como se pensaba.

Con las premisas anteriores, la respuesta de Keynes para disminuir el desempleo y


reactivar la economía de los años treinta fue influir en la DA mediante dos
mecanismos gubernamentales: la política fiscal y monetaria.3 Roncaglia (2006)
resume entendiblemente bien este pensamiento económico:

En la Teoría general la tesis principal…era precisamente ésta: la persistencia de


equilibrios caracterizados por el paro es posible, puesto que las economías de
mercado no disponen de mecanismos automáticos en los que se pueda confiar para
llevarlas a equilibrios caracterizados por niveles elevados de renta y empleo. De ahí
la importancia de la dirección activa de la economía, principalmente con la palanca
monetario-financiera en el Tratado, y con dicha palanca y la palanca fiscal (en
particular el gasto público) en la Teoría general. (p. 521)

Por su parte, la teoría neoliberal4 surgió como respuesta al agotamiento de las


medidas estatales propuestas por los keynesianos. Lo que se argumentaba es que

3
Por política fiscal se entiende el nivel de gasto, endeudamiento e impuestos; política monetaria se refiere a
la cantidad de dinero en la economía en cuestión.
4 Existe cierta disparidad en el uso del concepto “neoclásico” para denotar a una corriente de pensamiento
económico y sus autores:

La economía moderna viene alejándose de la neoclásica desde la década de 1940. No es posible indicar con
exactitud la fecha del cambio, ya que la evolución ha sido gradual: ha sido una transición lenta más que una
manifestación repentina. También es difícil saber cuándo acabó el periodo neoclásico, ya que el propio término
`neoclásico´ nunca se ha definido claramente. Fue acuñado por Thorstein Veblen (1900) en su artículo
`Preconceptions of Economic Science´. Tal como lo utilizó Veblen, era una descripción negativa de la economía
de Marshall, que era en sí misma un tipo de síntesis del marginalismo que encontramos en Menger y Jevons con
los temas clásicos más generales de Smith, Ricardo y Mill. (Landreth y Colander, 2006: 385)

Sin embargo, para los economistas la diferencia es más clara, si bien no en cuanto fechas precisas, sí con
respecto a distintas escuelas de pensamiento, ya que el periodo ortodoxo posterior al neoclásico es

5
el aumento en la cantidad de dinero en la economía afectaba directamente a la
inflación y tenía un impacto corto en el nivel de producción y empleo: “…el dinero
puede afectar tanto a la producción como a los precios a corto plazo, pero en un
plazo de unos años, como la economía tiende a funcionar cerca del nivel del pleno
empleo, afecta el nivel de precios.” (Samuelson y Nordhaus, 2002: 616). Es decir,
la preocupación estaba asentada en el aumento de la inflación que las políticas
keynesianas podían generar. Adicionalmente, consideraban que sólo la oferta
monetaria era el factor determinante en la demanda agregada.

Cabe mencionar que, si bien la teoría monetaria centraba su estudio en la cantidad


de dinero, tenía como supuestos compartidos con la teoría neoclásica la flexibilidad
del empleo y los salarios, además de la autorregulación y la estabilidad de los
mercados.

Por otra parte, debido a la permanencia de varios de los supuestos de la teoría


clásica, se suele identificar al neoliberalismo con ellos. Así, Cooney (2008)
considera que: “Los tres pilares de este modelo (neoliberal) son la liberalización del
comercio, la desregulación financiera y las privatizaciones” (p.16). En la misma
sintonía, para Palley (2005): “…privilegia la eficiencia del mercado competitivo, el
papel de los individuos en la determinación de resultados económicos y las
distorsiones asociadas con la intervención y regulación gubernamentales en los
mercados…” (p.138).

Así, aunque el énfasis más usual para describir el neoliberalismo se centra en el


libre mercado, éste no es el único elemento característico del modelo. Esto es cierto
siempre y cuando se tome en cuenta a la teoría monetarista (y sus implicaciones)
como parte de él.

denominado “monetarista”. En cambio, en artículos de áreas como la Ciencia Política o la Sociología se


prefiere “neoliberalismo” para abordar tanto a las medidas económicas concretas como a sus indeseables
consecuencias (es más usual encontrar que los críticos de este modelo se valgan del uso del concepto
“neoliberal” ) .

6
Historia económica moderna de México
Comúnmente se reconoce que el MSI comenzó con el gobierno del general Lázaro
Cárdenas en la década de los treinta. Este modelo tenía como intención impulsar la
industrialización (y como principal objetivo el crecimiento económico) de países
subdesarrollados mediante la reducción de las importaciones y el aumento de la
producción interna (Cooney, 2008: 17). Según Cortés y de Olivera (2010), en este
periodo “…el Estado desempeñó un papel fundamental en el dinamismo industrial
mediante inversiones públicas, políticas de incentivos y exenciones de impuestos y
de protección comercial.” (p. 109). En general, el modelo fue exitoso hasta antes de
los ochentas. Como lo muestra la gráfica 1.1, hubo un constante crecimiento del PIB
per cápita.

La permanencia de este modelo se explica, en parte, a la preeminencia del petróleo


en la economía mexicana. Gracias a los descubrimientos de yacimientos de los
años setenta, fue más fácil el acceso al crédito internacional y, con ello, el gasto
público desenfrenado:

Entre 1972 y 1975 el déficit público aumentó de 5 a 10 por ciento… En 1972 la deuda
pública externa era de menos de 7 000 millones de dólares; en 1975 y 1976 se
incrementó, respectivamente, en 4 000 millones y en más de 5 000 millones.
Finalmente, la salida de capitales se aceleró tanto que ya no era posible manejarla
con mayor endeudamiento. En 1976 el peso se devaluó y México enfrentó una crisis.

La crisis fue de corta duración por el descubrimiento de grandes yacimientos de


petróleo. Entre 1978 y 1981 el gobierno continuó con políticas fiscales
expansionistas y aumentó el endeudamiento externo aún más. En un proceso que
guardaba ciertas similitudes con lo ocurrido en 1976,… el gobierno volvió a enfrentar
fuga de capitales y restricciones al acceso de crédito en los mercados
internacionales. Esto ocasionó otra crisis de la deuda de la cual fue mucho más
difícil salir. (Lustig, 2010: 27)

México no fue el único país en la implementación de la ISI, sino que quedó


enmarcado históricamente en la tendencia latinoamericana que, también, sufrió
crisis económicas de endeudamiento. Este fue el inicio de la debacle del modelo, el

7
inicio de la apertura económica y el retorno a las teorías neoclásicas del desarrollo.
(Toscano, 2006: 13). Esta transición no es casual, pues como se mencionó antes,
la gran preocupación de los monetaristas era el aumento de la inflación como
consecuencia del gasto público desmedido.

En respuesta a las crisis económicas, en los años ochentas se dio un cambio de


paradigma que en México tuvo como elemento más visible la negociación (y
posterior firma en 1994) del Tratado de Libre Comercio con América del Norte
(TLCAN). Como medida derivada directamente de la teoría neoliberal, lo que este
tratado pretendía era generar un mercado libre de intervenciones del gobierno, lo
que implicaba la eliminación de impuestos a las exportaciones e importaciones de
los países firmantes.

Las repercusiones económicas de esta liberalización aún son discutidas, pues su


contemporaneidad no permite la mayor objetividad que provee la distancia histórica.
Quienes defienden esta medida argumentan, por ejemplo, la expansión de las
exportaciones hacia Estados Unidos (ver tabla 1.1) o el aumento de la Inversión
Extranjera Directa (IED) (ver tabla 1.2).

En cambio, los críticos suelen concentrarse en mediciones que reflejan la calidad


de vida de las personas. Por ejemplo, la gráfica 1.2 muestra la evolución histórica
del porcentaje de personas con acceso a seguro social, contrato definido y con
salario por debajo del mínimo. En ésta se puede observar un estancamiento desde
los años noventa en las condiciones laborales.

Por otro lado, como se señaló líneas atrás, la teoría neoliberal tiene implicaciones
adicionales a la liberalización. Así, introducir la variable de la política monetaria
amplía el análisis de las consecuencias del modelo.

Una de las repercusiones a mediano plazo del TLCAN ha sido un alto grado de
dependencia de la economía mexicana de la estadounidense. Éstas se han

8
integrado tanto que sus ciclos económicos5 han llegado a sincronizarse (Castañeda,
2010). Como bien lo había previsto Marx, en el sistema capitalista inherentemente
habría periodos de expansión y estancamiento:

Cuando el ejército de desempleados aumenta y los salarios disminuyen, los


capitalistas tenderán a contratar más trabajo y a invertir menos en maquinaria y
equipo. Pero cuando los salarios aumentan…los capitalistas sustituirán trabajadores
por máquinas, generando desempleo y salarios más bajos. Esto produce unas crisis
periódicas. (Ekelund y Hebert, 1992: 293).

Para el caso mexicano implica que cada vez que la economía estadounidense se
encuentra en periodos de recesión, ella también los sufre. Si a esto le sumamos la
política monetaria que estrictamente se enfoca en controlar la inflación, las
consecuencias negativas se incrementan. Como se explica en Lustig (2010), el
hecho de que Banxico considere a la inflación como el único criterio, aunado a la
realidad de la sincronización de los ciclos económicos, implica que las recesiones
económicas puedan acrecentarse: “…si la economía norteamericana percibe un
comportamiento recesivo y, en consecuencia, disminuye las tasas de interés, el
Banco de México podría reaccionar de manera distinta, a pesar de que ese choque
influirá, en algún momento, en su nivel de producción…” (p.65). Es decir, una
recesión en Estados Unidos necesariamente implica una en México; ésta, a su vez,
puede incrementarse dependiendo de si Banxico decide subir la tasa de interés (y
con ello la disminución del crédito y la actividad económica) como consecuencia de
sólo tomar en cuenta la inflación y no el crecimiento económico.

Conclusiones
A pesar de lo que suele pensarse, la historia del pensamiento económico muestra
la influencia de las teorías en la realidad. El referente típico y por excelencia es la
teoría marxista y las revoluciones socialistas alrededor del mundo. Sin embargo,

5
En la teoría económica se reconoce que las economías pasan por periodos de “expansión” y
“estancamiento”. Esto significa que, innevitablemente, habrá épocas en las que exista un crecimiento del
PIB y otras en las que éste crezca muy poco o incluso decrezca.

9
como lo demostró este ensayo, tanto el keynesianismo como el neoliberalismo han
hecho patentes sus ideas en la historia contemporánea.

Si bien la ISI no se corresponde tan directamente con la teoría keynesiana (como sí


lo es el neoliberalismo con el MAE), el gasto gubernamental sí mostró un auge
positivo constante por varias décadas. Las preocupaciones de los monetaristas se
hicieron realidad cuando en los ochenta devinieron diversas crisis inflacionarias que
llevaron a replantearse las medidas económicas. De los noventa a la actualidad el
neoliberalismo se ha abierto brecha con resultados mediocres de crecimiento
económico y precariedad del empleo.

¿Ello revela que un modelo es mejor que otro? Bueno, para empezar cabe recordar
que la teoría de Keynes fue en respuesta a la crisis económica de los treinta que
respondía a un modelo clásico que ya ha sido superado. Como solución
relativamente inmediata fue muy útil para salir del estancamiento. Desde entonces,
la teoría económica que aún lo retoma ha cambiado muchísimo e incluso se divide
entre los neokeynesianos y poskeynesianos.6 En este sentido, no ha sido posible
comprobar empíricamente sus propuestas, en especial las de los segundos.

Por otro lado, el sistema neoliberal, como bien argumentan sus defensores, no se
ha visto desarrollado por completo. Aún persisten medidas (con tendencia a la baja)
que van en contra de los dictados de la teoría. Por ejemplo, existen subvenciones
gubernamentales a productos como la leche o aportaciones directas a personas de
escasos recursos, lo que genera distorsiones en la oferta y demanda dentro del
contexto de un mercado libre. Incluso la política de Banxico de actuar conforme a la

6
A los primeros se los reconoce por aceptar más la teoría económica ortodoxa, mientras que los segundos
han seguido un camino más pegado a las consideraciones de la DA:

En cierto modo, la posición neokeynesiana estadounidense era implícitamente precursora de la agenda


neoliberal sobre la flexibilidad del mercado de trabajo actual. Este análisis neokeynesiano contrasta de manera
notable con el análisis poskeynesiano, que ha resultado considerado al desempleo como resultante de la escacez
de demanda ocasionada por la incertidumbre acerca del futuro y la débil confianza de los negocios. (Palley, 2005:
141)

10
inflación atenta contra el monetarismo de Milton Friedman, pues lo que proponía era
una tasa de interés fija.

Así tenemos, por un lado, medidas económicas no ortodoxas que no han podido ser
evaluadas empíricamente y, por otro, un neoliberalismo que no se ha visto en toda
su extensión:

…los defensores del modelo (neoliberal) sostienen que las economías de la región
que no crecen rápidamente son aquellas que no han completado las reformas de
primera generación, que no han emprendido las reformas de segunda generación
(modernización de la estructura institucional y del sector financiero) ni las de tercera
generación (redistribución del ingreso por medio del sistema impositivo y del acceso
de los pobres a los activos…que les permitan vender lo que otros quieren comprar.
(Williamson, 2013: 13-18, citado por Cortés y de Olivera, 2010)

Si esto fuera cierto, las críticas que, por ejemplo, apuntan a la precariedad del
empleo, serían superadas en un modelo ideal, ya que el mercado de trabajo estaría
en constante movimiento llegando en un equilibrio ideal tanto para empleadores
como para trabajadores; es decir, un equilibrio en el que, tanto el salario, las
condiciones de trabajo y el número de puestos serían satisfactorios para ambas
partes (tomadas en cuenta como agregados y no como sectores o individuos).

Así, ante la ausencia de realidades cercanas a la teoría que la puedan comprobar


o rechazar, trasciende los propósitos de este ensayo el decir si un modelo u otro
son los ideales. Lo que sí es posible decir es que como resultado del TLCAN la
economía mexicana se hizo mucho más dependiente de la estadounidense, a costa
de la diversificación con otras naciones. Estudios aparte deberían indagar si esto
fue una condición sin escape por la cercanía geográfica. De ser esto así, las
preguntas ya no deberían enfocarse en si la integración económica de ambas
naciones debía darse, sino en qué condiciones.

11
En todo caso, lo que demuestran los datos es un estancamiento económico y una
precariedad en áreas como el empleo. Éstos pueden interpretarse como
consecuencia de un modelo incompleto o como resultados indeseables del mismo,
según sea la perspectiva. Lo único en lo que se coincide es en la mediocridad de
los resultados económicos. La respuesta, entonces, tendrá que ser la adopción y
aplicación irrestricta de una teoría económica por un periodo considerable que
permita despejar dudas.

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Anexos
Gráfica 1.1

Ingreso per cápita en México, 1950-2008

Fuente: Lustig (2010), con información de INEGI.

Gráfica 1.2

Población asegurada con privación de derechos laborales básicos (porcentajes)

Fuente: Cortés y de Olivera (2010), con información de INEGI-STPS

13
Tabla 1.1

Compoición del comercio exterior de México por región (porcentajes del


comercio total)

Fuente: Lustig (2010), con información de INEGI

Tabla 1.2

Flujos de inversión extranjera directa en México, totales y desde Estados Unidos.


(promedios en tres periodos entre 1987 y 2007)

Fuente: Lustig (2010), con información del FMI, U.S Bureau of Economic Analysis e
INEGI

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Bibliografía
Castañeda, A. (coord). (2010). Microeconomía. México: El Colegio de México

Cooney, P. (2008). Dos décadas de neoliberalismo en México: resultado y retos.


NovosCadernos NAEA, 11 (2), 15-42.

Cortés F. y O. de Olivera (coords). (2010). Desigualdades sociales. México: El Colegio de


México

Ekelund, R.B. y Hebert, R.F. (1992). Karl Marx y el socialismo científico. En Historia de la
teoría económica y de su método (pp. 217-239). Madrid: McGraw Hill

Landreth, H. y D. Colander. (2006). Historia del pensamiento económico. España: McGraw


Hill

Lustig, N. (coord). (2010). Crecimiento económico y equidad. México: El Colegio de México

Mora Toscano, O. (2006). Las teorías del desarrollo económico: algunos postulados y
enseñanzas. Apuntes del CENES, pp. 49-74.

Palley, T. I. (2005). Del keynesianismo al neoliberalismo: paradigmas cambiantes en


economía. Economía UNAM, 2 (4), 138-150.

Preston, P.W. (1999). Adam Smith y el orden espontáneo del mercado. En Una introducción
a la teoría del desarrollo (pp. 72-90). México: Siglo XXI

Roncaglia, A. (2006). La riqueza de las ideas : una historia del pensamiento económico.
España: Prensas Universitarias de Zaragoza

15
Samuelson, P. y W. Nordhaus (2002). Capítulo 33. Las escuelas de macroeconomía en Liza.
En Economía (pp.611-626). Madrid: McGraw Hill

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