Vous êtes sur la page 1sur 30

Ética del abogado

LA ÉTICA DEL ABOGADO

INTRODUCCIÓN

¿Subiré con trabajo al palacio, que habita la justicia, o marcharé


por el torcido sendero del fraude, para asegurar la felicidad de
mi vida? Platón

Quise iniciar el presente trabajo con la frase anterior, porque


plasma verdaderamente situaciones a las que nos podemos
encontrar en el sendero de nuestra profesión, y es ahí donde
debemos atender al llamado de nuestros valores, de la
responsabilidad moral y ética y en ningún momento dejarnos titubear
por intereses mezquinos que nos hagan perder el rumbo de la
rectitud, de la dignidad profesional, tal como lo menciona
Platón: “subir con trabajo al palacio que habita la justicia”.
El tema de la ética del abogado, es de suma importancia y
necesidad, ya que es, precisamente, el profesional del derecho en
quien la sociedad busca una actuación recta, indisoluble, de atender
al llamado de su conciencia que le dicte e induzca a una realidad
equitativa.
Con esta recopilación nos darnos cuenta que hablar de ética en
nuestro tiempo equivale a hablar de justicia, bien común, seguridad
y fines del derecho, que desde antaño se han buscado, trayéndonos
esos principios inherentes a la actividad del abogado, a la reflexión,
a la práctica y a la conciencia,

CAPÍTULO I
DIVERSOS CONCEPTOS DE ÉTICA Y ÉTICA JURÍDICA

1.1 Significado gramatical de la ética


La palabra ética tiene su origen en el vocablo griego ethos, que
significa costumbre. Se le estima en una situación de sinonimia con
la palabra moral que, a su vez, deriva de la voz latina more, que por
su parte, corresponde a ethos.
Por tanto, la ética se refiere a las normas que constituyen
determinado sistema de conducta moral, tal y como lo señala la
Enciclopedia Jurídica Omeba.
1.2 Diversos conceptos de ética
La ética o filosofía moral es “la ciencia filosófica que trata de la
rectitud (bondad o malicia de los actos humanos”.
Por su parte, la maestra Martha Silvia Moreno Luce, menciona
que, “la ética es una disciplina que forma parte de la filosofía y tiene
como una de sus tareas la reflexión sobre la particularidad del ser
humano de autolimitarse, a pesar de la libertad absoluta de decisión
para actuar de acuerdo a lo que nuestra propia conciencia nos indica,
dando origen a la moral”.
Un concepto más, “la ética es el conjunto sistemático de
conocimientos racionales y objetivos acerca del comportamiento
humano moral. Por ello, la ética es la ciencia de la moral.

1.3 Conceptos de ética jurídica


La ética aplicada al ejercicio del derecho se denomina deontología
jurídica. La palabra deontología es de origen griego y significa
“tratado o estudio del deber”. El neologismo se debe, a Jeremías
Bentham: su libro Deontology of the Science of Morality se publicó en
Londres en 1834, dos años después de su muerte.
Un concepto más de ética jurídica es el que nos proporciona
Villoro Toranzo, donde nos inicia en la deontología jurídica, como la
ética profesional de los juristas, para evitar abusos elevar el nivel
moral y mantenerlo alto.

CAPITULO II
BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LA ETICA

2.1 La ética en la Antigua Grecia

En el origen, la ética aparece subordinada a la política, ya que


el hombre de la Antigua Grecia, sentía la polis como algo incorporado
a su naturaleza. El sentido de comunidad era importante y la ética
estaba orientada al ¿cómo vivir?, puesto que en ese entonces ser
ético consistía en realizar la justicia en comunidad.
Platón en su obra La República, considerada como un
completo tratado de Ética, se señalan cuatro virtudes, como son: la
sabiduría, fortaleza de ánimo, templanza y la justicia. Menciona,
asimismo, la parte más sublime del alma, la parte racional, es la que
posee como una virtud propia la sabiduría. [10]
Ética a Nicómato, de Aristóteles, habla sobre la ética
eudemónica, de buscar la felicidad, el bien común, la razón y la
justicia. En dicha obra, Aristóteles plantea que la ética no es una
ciencia, sino una reflexión, donde la felicidad consiste en una
actividad constante. Asimismo, menciona el filósofo, que la ética
procede de la costumbre, que las virtudes son un conjunto de buenos
hábitos.
Los filósofos estoicos y epicúreos, aparecieron en el mundo en
la decadencia del mundo grecoromano, después de Aristóteles, la
filosofía tomó rumbos nuevos. A ello ocurrieron las circunstancias
políticas del tiempo. Las grandiosas concepciones de Platón y
Aristóteles quedaron en el olvido aunque siguieron influyendo en
algunos pensadores.
2.2 La ética en la Edad Moderna
Ya en la era moderna, filósofos como Inmanuel Kant, parte del
hecho de la moralidad, en donde dice que es un hecho indiscutible
que el hombre tiene conciencia de sus actos y de su deber. Pero el
problema de la ética es cómo proponer una norma universal de los
actos pues la ética debe ser ciencia. Kant critica las éticas anteriores
porque se basan en la metafísica o en las tendencias naturales del
hombre. La ética de Kant supera al hedonismo, pragmatismo e
inmoralismo; exalta la dignidad de la persona humana; coincide con
la ética cristiana en la espiritualidad y universalismo.
2.3 La ética en la Edad Contemporánea
En esta época ha habido aportes importantes de importantes
autores que han contribuido al tema de la ética, tales como los
vitalistas y existencialistas; las aportaciones de Max Scheler, Alaínn
Badiou, Maclntyre, entre otros.
Los vitalistas y existencialistas, desarrollan el sentido de la
opción y la responsabilidad.
Max Scheler, su obra, mayormente conocida como la “ética de
los valores”, concibe a tarea moral como una transformación radical
de la persona, de llegar a ser mejor, algo mucho más profundo y
general que obrar mejor, y por supuesto que cumplir ciertos
mandatos.
Para Alain Badiou, la ideología “ética” es, en nuestras
sociedades, el principal (pero transitorio) adversario de todos
aquellos que se esfuerzan por hacer justicia a un pensamiento,
cualquiera que este sea.
En cambio, Maclntyre, menciona la importancia del bien moral
definido en relación a una comunidad de personas involucradas en
una práctica que llama bienes internos de excelencia, en lugar de
centrarse en fenómenos independientes de una práctica, como la
obligación de un agente moral (ética deontológica) o en las
consecuencias de un acto moral particular (utilitarismo).
CAPÍTULO III
LA ÉTICA DEL ABOGADO

3.1 Conceptualización de abogado


Podemos decir que el abogado es un profesional que brinda
asesoría y representación a sus clientes en cuestiones jurídicas,
más, existe varias conceptualizaciones que nos dan diversos
autores, y serán algunas las que mencionaremos.
El abogado es “un profesional del derecho que ejerce la
abogacía. Para el ejercicio de esta profesión es requisito sine qua
non, tener e título de la licenciatura en derecho y obtener la cédula
correspondiente de la Dirección General de Profesiones. Del
abogado se ha dicho –encareciendo la importancia de su misión- que
es ‘el primer juez de todas las causas’. Según Couture(Vocabulario
jurídico): profesional universitario, con título hábil, a quien compete el
consejo o asesoramiento en materia jurídica, la conciliación de las
partes interesadas opuestas y el patrocinio de las causas que
considere justas.
En el libro “El jurista y el simulador del derecho”, su autor, alude
que: “el abogado debe ser un jurisprudente, esto es, un sapiente del
Derecho. Sería absurdo que no lo fuese, es decir, que padeciese
“ignorantia juris”. Sin los conocimientos jurídicos no podría ejercer
digna y acertadamente su profesión. Ahora bien, el abogado es una
especie de jurisprudente que se vale de su sabiduría para patrocinar,
dirigir o asesorar a las partes contendientes en un litigio, ante un
órgano jurisdiccional del Estado que desea resolverlo.
Con los conceptos anteriores, podemos afinar que para ejercer
la abogacía en México, es necesario realizar estudios durante varios
años, en una universidad o escuela de derecho, legalmente
reconocida y obtener y el título y cédula correspondiente, en
licenciado en Derecho, previamente registrado en la Secretaría de
Educación Pública.
3.2 Noción de la ética del abogado
La ética del abogado, se refiere a las diversas reglas de
conducta que rigen al profesional del derecho, con las cuales puede
hacer el bien y evitar el mal.
Dice Ángel Ossorio, que en la abogacía actúa el alma sola,
porque cuando se hace es obra de la conciencia y nada más que de
ella. esto refriéndose a la rectitud de la conciencia, a la que
conocemos y nos conoce. Aquella cuya voz no siempre se sigue. El
dilema ante la opción o la opción por no tener dilema. Pero, por sobre
todo ello, la ética, como ciencia del bien y del mal, o de los actos
humanos o de la filosofía moral.
Si bien la ética se traduce en un comportamiento del ser
humano que se caracteriza por ser unilateral, inherente a la
conciencia del sujeto y solo imperativo para él, resulta de vital
importancia para la sana convivencia dentro de una colectividad, y
particularmente en la profesión del abogado.
3.3 Importancia de la ética del abogado
La importancia de la ética en el mundo jurídico es algo urgente
e imprescindible. Es cierto que el derecho no lo es todo, pero, si lo
jurídico estuviera impregnado de valores éticos, se daría un paso
decisivo hacia un mundo más humano y más justo.
Todo abogado debe saber lo importante que es tener ética y
moral en su quehacer diario; ya que hoy en día, casi se ha perdido,
debido a las acciones inmorales que se han creado dentro de la
abogacía, ya que el abogado tiene el deber de cumplir con los
reglamentos que los diversos códigos de ética indican.
3.4 Valores de la abogacía
El abogado no es, por lo tanto, una pieza aislada e
independiente del aparato institucional de la aplicación del Derecho
por el Estado, sino que se integra en él. Pero esto no quiere decir que
el abogado sea un mero servidor del Estado. Más bien, Estado (o
más exactamente, los funcionarios del Estado y todavía más
concretamente los jueces y abogados son servidores del Derecho.
Por eso, el artículo primero del Código de Ética Profesional de la
Barra Mexicana –Código de Abogados-comienza: “El abogado ha de
tener presente que es un servidor del Derecho y un coadyuvante de
la justicia...”
Así los valores que siempre deben perseguir el pretendiente a
ejercer la ciencia del derecho son la justicia, la seguridad jurídica y el
bien común.
Justicia. Disposición de la voluntad del hombre dirigida al
reconocimiento de lo que a cada cual es debido o le corresponde
según el criterio inspirador del sistema de normas establecido para
asegurar la pacífica convivencia dentro de un grupo social más o
menos amplio. Aristóteles nos habla de una justicia distributiva, que
exige que en el reparto de los bienes y honores públicos cada cual
sea tratado según sus merecimientos, y de una
justicia correctiva, que puede ser conmutativa (referida a las
relaciones contractuales) o judicial (referida a la aplicación judicial del
derecho). El sentimiento de justicia es común a todos los hombres.
Tradicionalmente, la justicia ha sido considerada como el valor
jurídico por excelencia.
Seguridad jurídica. Una de las finalidades del Estado es
proporcionar seguridad jurídica a los ciudadanos, esto es, la certeza
y convicción de que sus derechos no serán violados ni física ni
jurídicamente, la cual otorga por medio de la fe pública que confiere
al Registro Civil, al Registro Público de la Propiedad, al Ministerio
Público, al Secretario Judicial y, fundamentalmente a los notarios,
instituciones todas ellas que se encuentran a cargo de los abogados.
La seguridad jurídica, por tanto, es uno de los valores más
preciados que el Estado debe de garantizar, mediante la actividad
jurisdiccional, con la cual busca facilitar a la sociedad, unos medios
eficaces para conseguirla. Además, esta seguridad jurídica, se refiere
a que toda persona debe contar con la seguridad de que en todo
momento sus derechos y posesiones serán respetados en todo
momento.
Así dice la Suprema Corte de Justicia de la Nación, acerca de
la seguridad jurídica: “es la certeza que debe tener el gobernado de
que su persona, sus posesiones o sus derechos serán respetados
por la autoridad, pero si ésta debe producir una afectación en ellos,
deberá ajustarse a los procedimientos previamente establecidos en
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes
secundarias.
Bien común. Se relaciona con las personas por la ley de la
superación y por la ley de cc
la distribución. De ahí resulta, evidentemente, una ordenación
de las personas entre sí y con todo, que hace posible la comunidad.
Por constituirse en función de él la unidad de orden, el bien común
resulta ser un principio de organización social, que no puede
establecerse sin la determinación de lo que cada uno corresponde
dar y recibir, y en este sentido el bien común es un principio jurídico.

CAPITULO IV
LOS DEBERES DEL ABOGADO

4.1 La importancia de los deberes del abogado


Aquí basta decir que se pretende señalar lo importante que son
las normas que, en concreto, deben regular la conducta del abogado,
para que no se le denosté con apodos por demás conocidos que
afectan su renombre.
El profesional del derecho requiere observar un
comportamiento ejemplar en el ejercicio de sus deberes, frente a los
sujetos a los que habrá de prestarles sus servicios intelectuales.
Aquí mencionaremos, solamente, algunos deberes del abogado,
dado que el tema es muy amplio y requeriríamos una investigación
específica del contenido.
4.2 El Secreto Profesional del Abogado
Un secreto, es la cosa que se tiene reservada y
oculta. Referente a secreto profesional, es el deber que tienen los
miembros de ciertas profesionales, entre ellos los abogados, de no
descubrir los hechos que han sido conocidos por él, durante el
ejercicio de su profesión. Esto hace que, el abogado tenga que actuar
muchas veces en el papel de confesor o en el papel de sacerdote,
pues escucha activamente a las partes y a los clientes y trata de
“aconsejarlos” con ideas adecuadas.
El secreto profesional, nace pues de una relación en la que
existe una persona que confía un hecho o confía también un
documento y un confidente que recibe la noticia, con la obligación de
guardarla y no comunicarla a ninguna persona ajena a la situación.
Por lo que, de este modo el secreto es a toda luces el total resultado
de la confianza existente. La abogacía se caracteriza entonces por
ser un oficio o una profesión en el que la confianza es sin lugar a
objeciones la principal base.
El Código de Ética profesional de la Barra Mexicana, Colegio
de Abogados, referente al Secreto profesional, explica o siguiente:
Art. 10º Secreto Profesional. Guardar el secreto profesional
constituye un deber y un derecho del abogado. Es hacia los clientes
un deber que perdura en lo absoluto aún después de que les haya
dejado de presta sus servicios; y es un derecho ante los jueces y
demás autoridades. Llamado a declarar como testigo, debe el letrado
concurrir a la citación y, con toda independencia de criterio, negarse
a contestar las preguntas que lo lleven a violar el secreto profesional
o lo exponga a ello.

Art. 11º. Alcance de la obligación de guardar el secreto


profesional. La obligación de guardar el secreto profesional abarca
las confidencias hechas por terceros al abogado en razón de su
ministerio y las que sean consecuencias de pláticas para realizar una
transacción que fracasó. El secreto cubre también las confidencias
de los colegas. El abogado no debe intervenir sin consentimiento del
cliente que le confió un secreto, en algún asunto con motivo del cual
pudiera verse en el caso de revelar o de aprovechar tal secreto.
Art. 12º. Extinción de la obligación de guardar el secreto. El
abogado que sea objeto de un ataque grave e injustificado de su
cliente, estará dispensado de la obligación de guardar el secreto
profesional y podrá revelar lo indispensable para su defensa. Cuando
un cliente comunicare a su abogado la intención de cometer un delito,
tal confidencia no quedará amparada por el secreto profesional y el
abogado deberá hacer las revelaciones necesarias para prevenir un
acto delictuoso o proteger a personas en peligro.
La ley para el Ejercicio de las profesiones y actividades técnicas
en el Estado de Nayarit, en su artículo 27, menciona que “Todo
profesionista o técnico estará obligado a guardar estrictamente el
secreto de los asuntos que se le confíen por sus clientes, salvo los
informes que obligadamente establezcan las leyes respectivas”
En cuanto a lo que dice el Código Penal del Estado de Nayarit,
este expresa en el artículo 208, que: “Se aplicará prisión de un mes
a un año y multa de uno a cinco días de salario, al que sin justa causa,
con perjuicio d alguien y sin consentimiento del que pueda resultar
perjudicado, revele algún secreto o comunicación reservada que
conoce o ha recibido con motivo de su empleo, cargo o de la
confianza en él depositada o por alguna otra causa.
4.3 Honorarios adecuados
Cuando nos referimos a los honorarios adecuados, estamos
señalando que éstos pueden cobrarse conforme a varios aspectos,
los cuales podrían ser: el trabajo efectivamente desarrollado por el
abogado, el prestigio del abogado, la complejidad del asunto, el
monto o la cuantía de la pretensión, la capacidad económica del
cliente, y la voluntad contractual de las partes.
El Código de Ética profesional, cita algunos factores, como la
cuantía e importancia del asunto; la novedad o dificultad del
contenido jurídico que se ha debatido; la capacidad económica de
cliente, la experiencia, reptación y especialidad del abogado; la
costumbre del lugar; si los servicios que presta dicho profesional son
aislados o constantes; el tiempo empleado en el patrocinio; el grado
de participación en el estudio, planteamiento y desarrollo del asunto,
así como el éxito alcanzado y su trascendencia; si únicamente
patrocinó al cliente o si también lo sirvió como mandatario; y la
posibilidad de intervenir en otros casos o de desavenirse con otros
cliente o con terceros.
En todo caso, en México, existen leyes arancelarias en
diferentes Entidades federales, con el objeto de regular el pago de
los honorarios de los licenciados en derecho, que cuenten con una
cédula profesional para ejercer dicha profesión, en aquellos casos en
que no se haya pactado el monto que corresponda en el contrato de
prestaciones de servicios profesionales.
4.4 La lealtad del abogado
Dice Eduardo J. Couture, en los 10 mandamientos del abogado:
“Se leal. Leal para con tu cliente, al que no debes abandonar hasta
que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario,
aún cuando él sea desleal contigo. Leal para con el juez, que ignora
los hechos y debe confiar en lo que tú dices; y que, en cuanto al
derecho, alguna que otra vez, debe confiar en el que tú le invocas”.
En este deber, lo expresado por Eduardo J. Couture, en uno de
sus diez mandamientos, escribe de la lealtad del cliente; sobre este
tópico, reflexionamos que la lealtad hacia el cliente debe hacerse
presente en todos los instantes. Refiere, asimismo, lealtad hacia el
adversario aun cuando nos demos cuenta de astucias del contrario
y sus deslealtades. La lealtad al juez, Ossorio en su libro “El alma de
la toga”, considera que el juez respecto a los hechos está indefenso
frente al abogado, como los ignora, forzosamente debe creer de
buena fe en lo que el abogado e dice, más, en cuanto al derecho, ahí
actúan en igualdad.
Quien contrata a un abogado, está en el entendido que lo
representará desde el principio y que no abandonará o lo traicionará;
la lealtad está basada en los valores de justicia, verdad y honradez,
y en caso de que este tipo de conductas impropias del abogado se
den, las sanciones se especifican en:
El artículo 229, del Código Penal del Estado de Nayarit,
expresa: “se impondrá prisión de seis meses a tres años y multa de
diez a treinta días de salario y suspensión en el ejercicio profesional
de un mes a dos años, a los abogados, patronos o litigantes, cuando
éstos últimos no sean ostensiblemente patrocinados por abogados,
si cometen algunos de los delitos siguientes:
I. Alegar, a sabiendas, hechos falsos o leyes inexistentes o
derogadas;
II. Pedir términos para probar lo que notoriamente no puede probarse
o no ha de aprovechar a su parte; o promover artículos o incidentes
con el fin de crear dilaciones o trámites innecesarios para el normal
desarrollo del juicio, o recursos claramente improcedentes, o de
cualquier otra manera, procurar dilaciones notoriamente indebidas.
Para proceder a la iniciación de la averiguación penal será necesaria
la previa calificación de los hechos a que se refiere esta fracción,
realizada por el Juez o Tribunal que conozca del negocio; y
III. Presentar por sí mismo o aconsejar a su patrocinado, a que
presente testigos o documentos falsos.
En el caso de ésta fracción, las sanciones expresadas se impondrán
sin perjuicio de las que correspondan por la participación del infractor
en la comisión del delito de falsedad en declaraciones ante la
Autoridad; falsificación de documentos o uso de los mismos.
4. 5 Otros deberes del abogado

El abogado deberá de estudiará el asunto y en caso de no tener


la pericia para llevarlo a cabo no deberá de aceptarlo.
La preparación constante en la abogacía es fundamental para la
profesión para llegar al éxito.
Deberá siempre actuar con la verdad, requisito sine qua non para
todo profesionista.
La profesión del abogado exige probidad.
La confianza depositada por el cliente en su abogado debe ser
correspondida con la lealtad, con una fidelidad a toda prueba.
Evitará el abogado descuidos en las diligencias para el avance del
procedimiento a su cargo. Cuidar cada asunto como si fuera el propio
Busca los medios alternativos para que al que representa tenga
los menores riesgos y desgastes tanto emocional como económico,
sin utilizar medios ilícitos o antiéticos
No invocar o aconsejar a sus clientes hechos falsos, o
presentación de documentos apócrifos o testigos falsos, que pongan
en peligro la libertad de su cliente.
El abogado tiene el deber de seleccionar los asuntos que más le
convenga, rechazando los que no sean de su interés, algo que no es
contrario a la ética profesional.
Un deber que emerge de la ética del abogado, es el de
proporcionar, en la medida de las posibilidades el servicio profesional
gratuito.
La investidura del abogado le exige conciliar su vida profesional
con un decoro en su vida privada. Evitar cualquier aspecto negativo
que ponga en tela de juico su reputación.
Abstenerse de valerse de recursos que distorsionen o dilaten la
verdad en los litigios.
Evitar la práctica del soborno o cohecho, corrompiendo a alguien
con dádivas para conseguir de él algún beneficio.
Deberá servir al derecho y coadyuvar con la justicia.
Entre los abogados deberá existir respeto recíproco y fraternidad
Aspectos generales de la Abogacía
En el presente Capítulo, se abordan los aspectos generales de la
abogacía, partiendo de su concepto, origen, evolución, aplicación,
importancia y limitación, y definiendo los tipos y funciones de
abogados, su preparación técnico-profesional, sus relaciones
interpersonales y sus honorarios.1.1.-Concepto, Origen y Evolución
de la Abogacía "En las sociedades democráticas modernas basadas
en la regla del derecho, los abogados juegan un papel importante
en la administración de la justicia y en salvaguardar los derechos
humanos y las libertades fundamentales" (Goldstein, 2002, p.1)1.
"Deben los abogados colaborar con la justicia so pena de las
sanciones a que están expuestos y que lentamente han comenzado
a ser aplicadas? Pero para que exista dicha colaboración,
independientemente de las sanciones a que hay lugar, deben
también los profesionales de la ciencia jurídica conocer a fondo los
principios y deberes que rigen su conducta" (Ruan, 2005, p.4-5)2. En
este Capítulo, y en los demás, se desarrollan estos planteamientos.
El Diccionario de Termino Jurídico*3 Guerrero define al abogado
como el "profesional del derecho que ejerce la abogacía. Para el
ejercicio de esta profesión es requisito, sine qua non, tener el título
de la licenciatura en derecho y obtener la cédula correspondiente de
la Dirección General de Profesiones". En el caso de la República
Dominicana, es la obtención de una matrícula del CARD. Para
determinar el origen de la abogacía, es preciso definir el origen de la
justicia como servicio social y el origen del derecho. La justicia es la
"Organización que dispone el Estado para declarar los derechos en
los casos particulares, dirimir las diferencias entre las personas y
reprimir y castigar los delitos, de acuerdo con la ley y el derecho".
En cambio, el derecho se define como el "conjunto de
principios, leyes y reglas que rigen las relaciones humanas en toda
sociedad jurídicamente organizada, y a cuya observancia pueden
estar compelidos los individuos". De estas definiciones, se desprende
que el abogado y la abogacía surgen con la creación de los estados
y de su ordenamiento jurídico. "La abogacía es un oficio muy antiguo
porque en todas las épocas la ignorancia ha sido el común
denominador de las poblaciones siendo la injusticia también una
manifestación de las sociedades. Por esto en todos los pueblos han
estado presentes hombres capacitados que fueron los primeros en
asumir la defensa de los débiles y oprimidos" (Jorge, 2004, p.300). A
eso hombres que1 Goldstein, M. (Edit.). (2002). Professional Legal
Ethics: A Comparative Perspective. Washington:
CEELI. http://www.abanet.org/ceeli2 Ruan, J. (2005). "La ética del
abogado y los deberes que rigen su conducta en el proceso civil
venezolano. análisis legal, doctrinal y jurisprudencial sobre su
contenido y alcance". Diccionario de Términos Jurídicos de España.
CAPITULO V
LOS POSTULADOS Y COLEGIOS DE ABOGADOS

5.1 Importancia de los Postulados y Códigos de Ética de los


abogados
Los postulados de los abogados tienen un valor su profesión,
puesto que, están relacionados con el deber de éstos, de su seguir
en la rectitud.
De otro lado, como es bien sabido, los códigos de ética del
abogado enumeran la forma de conducirse; son principios,
responsabilidades que se imponen al profesional.
A continuación nos referiremos a algunos de los tantos códigos
de ética y postulados d los abogados, mismos que colocamos como
anexos, al final de estos capítulos.

5.1.1 Decálogo del abogado de Ángel Ossorio y Gallardo


Ángel Ossorio y Gallardo, fue un jurista español, que en el año
de 1919, cuando tenía 46 años, escribió un libro clásico de la
deontología jurídica, llamado el Alma de la Toga.
Al final del éste libro el autor escribió diez profundos
pronunciamientos, dirigidos a los jóvenes estudiante del derecho,
que invocan la conciencia; es una obra de vida.
5.1.2 Mandamientos de Eduardo J. Couture
El abogado Couture, plasma sus mandamientos con una
belleza ética; recorriendo uno a uno de ellos, nos damos cuenta de
la importancia trascendental, que un hombre de derecho hizo
sus postulados de una forma majestuosa para que los
profesionales del derecho tengamos presente que contamos con
conceptos breves que, de seguirlos, nos llevan por el camino del
conocimiento y de la debida actuación.
Los diez mandamientos de Eduardo J. Couture, tienen en cada
frase una parte que nos sirve como cimiento para seguir creciendo.
Uno de los diez mandamientos que más nos gusta es el décimo:
“Ama a tu profesión. Trata de considerar la abogacía de tal manera
que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres
un honor para ti proponerle que se haga abogado”.
El calor humano, la excelsitud de pensamiento que brota de los
mandamientos del abogado formulados por Eduardo J. Couture,
vuelven a actualizarse en el décimo mandamiento trascrito. Amar a
la profesión de abogado es haber tenido la fortuna de haberse sacado
el premio mayor en el reparto de vocaciones.... Los golpes de una
vida profesional dura y exigente, como es la del abogado, habrán
formado a un humano ejemplar.
5.1.3 Postulado del abogado de Carlos Arellano García
El doctor en Derecho Carlos Arellano García, fallecido en el 2011,
nos deja, derivado de muchos años de trabajo, de estudio y de
reflexión, sus postulados del abogado.
Arellano García señala que el objetivo principal y lo que lo
inspiró a redactar una guía para el ejercicio profesional de la
abogacía, ya que esta profesión se ha incurrido en el abandono de la
enseñanza de lo pragmático jurídico y que detectó que existía la
necesidad de que difundieran las lecciones que la vida real imparte
al profesional, además de que, como él lo menciona, era su deseo el
“coadyuvar a la atención de ese requerimiento”.
Los postulados del Abogado, mismos que se contienen en su obra
Manuel del Abogado, vieron la luz por primera vez en 1979. Luego
fueron publicados siete años después en la Revista de la Facultad de
Derecho de la UNAM, específicamente en el número 18, para que la
comunidad jurídica tuviese acceso a ellos.

5.2 La colegiación de abogados en otros países


En más de una ocasión escuchamos que en Estados Unidos,
los abogados deberán de estar certificados para poder laborar, y
ciertamente, los abogados deben ser admitidos para ejercer en un
Estado en particular. Como requisito de la admisión, deberán hacer
un examen del Colegio de Abogados administrado por la junta estatal
de examinadores de dicho colegio.
Los exámenes del colegio se realizan dos veces al año, a
finales de febrero y de julio. Normalmente este examen está
compuesto por el Musltistate Bar Examination (MBE).
En otros países, particularmente, en Francia, España, Italia,
Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y Canadá, tienen la obligación
de colegiarse para ejercer su profesión, Existen, sin
embargo, algunas diferencias. En el caso de Francia, España e
Italia, al finalizar los estudios de derecho, el estudiante debe obtener
un certificado que acredite su aptitud profesional (Francia), realizar
una pasantía de dos años en algún despacho de abogados o en la
oficina de gobierno (Italia) y, posteriormente incorporarse a un
colegio para ejercer la profesión (Francia y España). Asimismo, en
Alemania el examen de acreditación, realizado por un colegio de
abogados acreditado, se realiza en dos partes: la teoría y a práctica,
conocida como del derecho de la realidad. En el caso de Inglaterra,
Estados Unidos y Canadá, al ser países pertenecientes al common
law, la colegiación se realiza por Estados, por lo que no se acredita
el ejercicio de la abogacía a nivel federal.

CONCLUSIONES
Hemos terminado un interesante e importante tema como lo es
la Ética del Abogado, sobre todo en esta época en que el panorama
para la abogacía es sombría, donde se olvidan en muchas ocasiones,
las normas de ética profesional.
Haber comentado los principios de los postulados de algunos
juristas como Ángel Ossorio, Eduardo j. Couture y Arellano García,
así como y el Código de Ética de la Barra Mexicana de Abogados,
nos dejo conocer los principios rectores de la función del abogado y
reconocer la importancia de la ética en el desempeño profesional.
Se han tratado los conceptos teóricos que forman la base en
que se construye la ética del abogado y reconocemos con estos que
la ética es un aspecto trascendental en la legitimización de la labor
de la abogacía ante la sociedad.
Analizamos la colegiación en México y su importancia de esta
para la abogacía, terminando con esto con aquellos malos abogados
que mucho daño han hecho al gremio, ya que, en ocasiones, por
unos cuantos perdemos todos.
Los datos sobre la colegiación de otros países permiten ver la
enorme distancia que nos falta por recorrer para mantener un
verdadero control sobre el ejercicio de la profesión, evitando las
malas prácticas y promover el estudio de la cultura jurídica.
ANEXOS
"El decálogo del abogado" de Ángel Ossorio y Gallardo

“I. No pases por encima de un estado de tu conciencia”.


“II. No afectes una convicción que no tengas”.
“III. No te rindas ante la popularidad ni adules a la tiranía”.
“IV. Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el cliente para ti”.
“V. No procures nunca en los tribunales ser más que los magistrados,
pero no consientas ser menos”.
“VI. Ten fe en la razón, que es lo que, en general, prevalece”.
“VII. Pon la moral por encima de las leyes”.
“VIII. Aprecia como el mejor de los textos el sentido común”.
“IX. Procura la paz como el mayor de los triunfos”.
“X. Busca siempre la justicia por el camino de la sinceridad y sin otras
armas que las de tu saber”

Mandamientos de Eduardo J. Couture

I. Estudia. El Derecho se transforma constantemente. Si no sigues


sus pasos serás cada día un poco menos Abogado.
II. Piensa. El Derecho se aprende estudiando, pero se ejerce
pensando.
III. Trabaja. La Abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la
Justicia.
IV. Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que
encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la
Justicia.
V. Sé leal. Leal como tu cliente al que no puedes abandonar hasta
que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario,
aun cuando él sea desleal contigo. Leal para con el Juez que ignora
los hechos y debe confiar en lo que tú le dices y que, en cuanto al
Derecho, alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas.
VI. Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres
que sea tolerada la tuya.
VII. Ten paciencia. El tiempo se venga de las cosas que se hacen
sin su colaboración.
VIII. Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la
convivencia humana; en la Justicia, como destino normal del
Derecho; en la Paz, como substitutivo bondadoso de la Justicia; y
sobre todo, ten fe en la Libertad, sin la cual no hay Derecho, ni
Justicia, ni Paz.
IX. Olvida. La Abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla
fueras llenando tu alma de rencor llegaría un día en que la vida sería
imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria
como tu derrota.
X. Ama tu profesión. Trata de considerar la Abogacía de tal manera
que el día que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un
honor para ti proponerle que sea Abogado.

NORMAS DE ETICA.

1ª. CONDUCTA DEL ABOGADO. En su carácter de auxiliar principal


de la administración de justicia, el abogado debe ser desinteresado y
probo, llevar hasta muy lejos el respeto de sí mismo, y guardar
celosamente su independencia hacia los clientes, hacia los poderes
públicos, y especialmente, hacia los magistrados. Debe actuar con
irreprochable dignidad, no sólo en el ejercicio de su profesión, sino
también en su vida privada: llamado a apreciar, a veces a juzgar los
actos de otros, ejerce un ministerio que no puede desempeñar con
autoridad sino a condición de ser él mismo respetable. En suma, su
conducta profesional o privada, no debe jamás infringir las normas
del honor de la delicadeza que caracterizan la del hombre de bien.

2ª. PROBIDAD. La probidad que se exige al abogado no importa tan


sólo corrección desde el punto de vista pecuniario: requiere además
lealtad personal, veracidad, buena fe. Así, por ejemplo, no debe
aconsejar ningún acto fraudulento, formular afirmaciones o
negaciones inexactas, efectuar en sus escritos citaciones
tendenciosamente incompletas, aproximativas o contrarias a la
verdad, retener indebidamente documentos ni demorar la devolución
de expedientes.
3ª. DESINTERES: El desinterés que debe caracterizar al abogado no
consiste en el desprecio del provecho pecuniario, sino en el cuidadd
de que la perspectiva de tal provecho no sea nunca la causa
determinante de ninguno de sus actos.
NORMAS DE ETICA.

1ª. CONDUCTA DEL ABOGADO. En su carácter de auxiliar principal


de la administración de justicia, el abogado debe ser desinteresado y
probo, llevar hasta muy lejos el respeto de sí mismo, y guardar
celosamente su independencia hacia los clientes, hacia los poderes
públicos, y especialmente, hacia los magistrados. Debe actuar con
irreprochable dignidad, no sólo en el ejercicio de su profesión, sino
también en su vida privada: llamado a apreciar, a veces a juzgar los
actos de otros, ejerce un ministerio que no puede desempeñar con
autoridad sino a condición de ser él mismo respetable. En suma, su
conducta profesional o privada, no debe jamás infringir las normas
del honor de la delicadeza que caracterizan la del hombre de bien.

2ª. PROBIDAD. La probidad que se exige al abogado no importa tan


sólo corrección desde el punto de vista pecuniario: requiere además
lealtad personal, veracidad, buena fe. Así, por ejemplo, no debe
aconsejar ningún acto fraudulento, formular afirmaciones o
negaciones inexactas, efectuar en sus escritos citaciones
tendenciosamente incompletas, aproximativas o contrarias a la
verdad, retener indebidamente documentos ni demorar la devolución
de
4ª. DIGNIDAD EN LA VIDA PRIVADA: En su vida privada el abogado
debe eludir cuanto pueda afectar su independencia económica,
comprometer su decoro o disminuir, aunque sea en mínima medida,
la consideración pública que debe siempre merecer. Debe evitar que
se le protesten documentos, se le haga objeto de persecuciones
judiciales o procedimientos precautorios, pues la repetición de tales
medidas revelaría un desorden incompatible con el ejercicio
profesional. Debe abstenerse de evacuar consultas o conferencias
con sus clientes en lugares públicos, poco adecuados a tal objeto.
Por su situación especial de técnico del derecho no debe usar ciertas
defensas como la excepción de juego. En suma, debe tratar de
conducirse con el máximo de rigor moral, para asegurarse así la
mayor estimación pública.

5ª. RESPETO DE LA LEY: Es deber primordial de los abogados


respetar y hacer respetar la ley y las autoridades públicas. Deben
cumplir estrictamente las disposiciones fiscales que gravan la
profesión, pagando en su oportunidad, los impuestos o derechos que
correspondan.

6ª. NOMBRAMIENTOS DE OFICIO, DEFENSA DE POBRES,


SUPLENCIA DE LOS MAGISTRADOS: Son deberes ineludibles de
los abogados la aceptación de los nombramientos de oficio y defensa
de pobres, así como la suplencia de magistrados y juris de
enjuiciamiento. Estas obligaciones son de tal modo de la esencia de
la profesión, que debe computarse su incumplimiento como falta
grave cuando no mediaron causas verdaderas y suficiente de
excusa.

7ª. ESTILO: En sus expresiones verbales o escritas el abogado debe


usar de la moderación y energía adecuadas, tratando de decir todo
lo necesario y nada más que lo necesario al patrocinio. En la crítica
del fallo o de los actos de un magistrado, debe cuidarse de proceder
con el máximo de respeto a la persona del mismo, absteniéndose de
toda expresión violenta o sarcástica. En cuanto al colega adversario,
toda personalización constitiuye falta contra la solidaridad profesional
y es, además, grave error de técnica del patrocinio.Finalmente, aún
la parte contraria debe ser objeto de consideraciones, pues si puede
tratarla con adecuada severidad cuando lo impongan las exigencias
de la defensa, el abogado sólo se ajustará a su verdadero rol evitando
toda vejación inútil, toda violencia impropia.

8ª. FORMACION DE LA CLIENTELA: El abogado debe evitar


escrupulosamente la solicitación directa o indirecta de la clientela,
absteniéndose de toda publicidad sospechosa o excesiva. Al sólo
efecto de dar noticia de su dirección y teléfono, horas de consulta o
especialidad, puede publicar avisos en los periódicos: en tal caso no
debe hacerlo de un modo demasiado llamativo o en formato de gran
tamaño, limitándose a emplear el tipo general o corriente de texto y
superficie, tanto mejores cuanto más discreto aquél y más reducida
ésta. Los grandes avisos, las circulares cuyo texto no se circunscriba
a las menciones más arriba expuestas, son contrarios a la profesión.
Es indecoroso todo procedimiento para conseguir clientes mediante
agentes o corredores, participaciones en los honorarios o
asociaciones de cualquier índole: como asimismo, solicitar
nombramiento de oficio a los jueces o tribunales.

9ª. SOCIEDADES DE ABOGADOS: Los abogados pueden asociarse


entre sí y aún es recomendable que lo hagan para asegurar una
mejor atención de los asuntos. Sin prohibirlo en absoluto, no es
aconsejable que se asocien con procuradores, ya que la diferencia
del rol profesional puede dar lugar a situaciones poco compatibles
con la independencia del abogado. La asociación con terceros,
tengan o no título, con el propósito ostensible o implícito de
aprovechar su influencia para conseguir asuntos, es una de las más
graves faltas que puede cometer el abogado contra la dignidad
profesional y contra los principios éticos fundamentales que regulan
el ejercicio de la abogacía.
10ª. INCOMPATIBILIDADES: El abogado debe respetar
escrupulosamente las disposiciones legales que establecen las
incompatibilidades de la profesión, absteniéndose en absoluto de
ejercerla cuando se encuentre en algunos de los casos previstos.
Debe evitar, en lo posible, su acumulación con cargos o tareas
susceptibles de comprometer su independencia, tomarle demasiado
tiempo o resultar inconciliable con el espíritu de la profesión. El
ejercicio del comercio o la industria (salvo el cargo de director de
sociedades anónimas y siempre que no se trate de directores-
gerentes), la docencia con más de dos cátedras, las funciones
públicas absorbentes, cualquier empleo que no requiera el título de
abogado para su desempeño – y con mayor razón si le toma buena
parte del día – deben ser evitados en lo posible por todo profesional
que desee cumplir a conciencia con su rol de auxiliar de la
administración de justicia. El abogado legislador o político deberá
señalarse por una cautela muy especial, preocupándose en todo
momento de evitar que cualquier actitud o expresión suya puedan ser
interpretadas como tendientes a aprovechar su influencia política o
su situación excepcional como mandatario popular. No deberá
aceptar desingnaciones de oficio que no resulten efectuadas
esclusivamente por sorteo. Durante los primeros años de su
jubilación los ex magistrados demostrarán su prudencia
absteniéndose de ejercer la profesión de abogado ante el fuero de
cuyos tribunales formaron parte.

11ª. EJERCICIO DE LA PROCURACION: No sólo estápermitido el


ejercicio simultáneo de la abogacía y la procuración, sino que es en
muchos casos plausible que tal acumulación se produzca porque
determinará una más eficaz y menos costosa defensa del litigante.
En las sociedades de abogados es muy oportuno que alguno de ellos
reciba los mandatos con cuyos procedimientos se logra, además,
simplificar la tarea del cliente, que no debe acudir a diveros
profesionales para la atención de un mismo asunto.

12ª. ABUSOS DE PROCEDIMIENTO, OBSTACULIZACION DEL


TRAMITE: El abuso del procedimiento es una de las manifestaciones
más resaltantes de la falta de conciencia profesional, oculta tras la
observancia aparentemente meticulosa de las reglas legales. El
abogado debe abstenerse en absoluto de la realización de todo
trámite innecesario, y en especial de toda articulación puramente
dilatoria, cuidándose de no entorpecer el normal desarrollo del juicio.
El empleo de los recursos y formas legales, como medio de
obstrucción o dilación del procedimiento, es uno de los más
condenables excesos del ejercicio profesional, porque afecta a un
tiempo la conducta del letrado que los emplea y el concepto público
de la abogacía.

13ª. RESPONSABILIDAD DEL ABOGADO: El abogado debe


adelantarse a reconocer su resoponsabilidad en los casos en que ella
resultare comprometida por su negligencia, error inexcusable o dolo,
allándose a indemnizar los daños y perjuicios ocasionados al cliente.

14ª. EJERCICIO NO JUDICIAL DE LA PROFESION: El abogado


puede prestar sus servicios profesionales ante cuerpos legislativos,
poderes ejecutivos o administrativos y diversas reparticiones
públicas. Pero debe hacerlo ajustándose a las mismas reglas éticas
que gobiernan su actuación ante los Tribunales, procediendo
ostensiblemente y sin ocultaciones y cuidándose de no emplear otros
medios que los de la persuación y el razonamiento.

15ª. PUBLICACION DE ESCRITOS JUDICIALES: Salvo causa


justificada, el abogado debe evitar toda publicación de escritos
judiciales antes de haber recaíido sentencia ejecutoria en el pleito
relativo, absteniéndose en absoluto de discutir en periódicos los
asuntos pendientes de resolución. Una vez concluído el pleito, puede
publicar en folleto sus escritos y las sentencias, dictámenes fiscales,
etc., pero no puede hacer lo propio con los escritos del adversario si
no está autorizado por su letrado. En caso de publicar tal folleto
deberá evitar todo comentario inadecuado, guardando la actitud más
prescindente posible hacia la contraparte y, desde luego, hacia los
jueces.

16ª. SECRETO PROFESIONAL: El secreto profesional constituye a


la vez un deber y un derecho del abogado. Es hacia los clientes un
deber de cuyo cumplimiento ni ellos mismos pueden eximirle: es un
derecho del abogado hacia los jueces, pues no podría escuchar
expresiones confidenciales si supiese que podía ser obligado a
revelarlas. Llamado a declarar como testigo, debe el letrado concurrir
a la citación; pero en la audiencia y procediendo con absoluta
independencia de criterio negarse a contestarº aquellas preguntas
cuya respuesta sea susceptible a su juicio de violar el secreto
profesional.
17ª. ALCANCE DEL SECRETO PROFESIONAL: La obligación del
secreto se extiende a las confidencias efectuadas por terceros al
abogado, en razón de su ministerio. Es así que debe guardar reserva
acerca de las conversaciones efectuadas para realizar una
transacción que fracasó y respecto a los hechos que ha conocido
sólo por tal medio. Esta extensión del secreto profesional es muy
importante, pues si no fuese observada, el abogado vería seriamente
dificultado su rol de conciliador, tan útil a los litigantes. El secreto
cubre también las confidencias intempestivas de los colegas.

18ª. EXTINCION DE LA OBLIGACION DEL SECRETO: La


obligación del secreto profesional cede a las necesidades de la
defensa personal del abogado, cuando es objeto de persecuciones
de su cliente. Puede revelar entonces lo que sea indispensable para
su defensa y exhibir al mismo objeto, los documentos que aquél le
haya confiado.

19ª. ACEPTACION O RECHAZO DE ASUNTOS: Salvo el caso de


los nombramientos de oficio, el abogado tiene absoluta libertad para
aceptar o rechazar los asuntos en que se solicite su patrocinio, sin
necesidad de expresar las causas que lo determinan. Pero debe
hacer completa abstracción de su interés al decidirse, cuidándose de
que no influyan ni el monto pecuniario del asunto, ni consideraciones
derivadas del poder, importancia o fortuna del adversario. Es
prudente se abstenga de defender una tesis contraria a sus
convicciones políticas o religiosas. Debe proceder del mismo modo,
ineludiblemente, cuando la divergencia versa sobre la apreciación
jurídica del caso, y con mayor razón si antes ha defendido en justicia
el punto de vista contrario. Debe también abstenerse de intervenir
cuando no esté de acuerdo con el cliente en la forma de realizar la
defensa, o cuando un motivo de amistad o parentesco pueda trabar
su independencia. En suma, sólo debe ser aceptado el asunto que
permita un debate serio, sincero y leal.

20ª. LEALTAD HACIA EL CLIENTE: Después de aceptado un asunto


y aunque no haya sido aún iniciado el juicio, el abogado no puede
revocar su determinación para sumir la defensa del adversario de su
cliente.

21ª. OBLIGACIONES DEL PATROCINIO: Debe el abogado actuar


con el mayor celo y contracción, prestando su patrocinio de acuerdo
al legítimo interés de su cliente. Debe concurrir a las audiencias y a
las visitas de cárceles, cuando defienda a detenidos en ellas; y
realizar todas las diligencias que requiera la mayor eficacia de su
intervención. Goza de absoluta libertad en los medios a emplearse,
siempre, desde luego, que sean legítimos. Debe oponerse a las
incorrecciones del cliente, abandonando el patrocinio si no puede
impedir la consumación de ellas. En su carácter de consejero, que
actúa con independencia completa, se cuidará de no compartir la
pasión del litigante, al que debe dirigir y no seguir ciegamente. No
debe aceptar mayor número de asuntos que el que puede
hogadamente defender, pues ni el cúmulo de trabajo, ni la escasa
importancia de la causa, ni ninguna otra consideración podrían
excusar su negligencia, su morosidad o su abandono. En resumen,
debe ejercer su ministerio a conciencia.

22ª. ABANDONO DEL PATROCINIO: Una vez aceptado el asunto,


el abogado debe hacer lo posible por no renunciar a la continuación
del patrocinio. Si por motivos atendibles decide no obstante
interrumpir su actuación, debe cuidar de que su alejamiento no sea
intempestivo, vale decir, que no se produzca en circunstancias en
que el cliente no pueda encontrar otro patrocinante o defensor.

23ª. DESLEALTAD O ENGAÑOS DEL CLIENTE: Si el abandono del


patrocinio se debe a una deslealtad del cliente, que en una u otra
forma le ha ocultado la verdad o le ha hecho objeto de engaños, debe
el abogado reservarse cuidadosamente las causas que lo determinan
a alejarse, siempre que la revelación de las mismas pueda perjudicar
al litigante. El cumplimiento de su deber y especialmente el respeto
del secreto profesional deben estar por encima de toda reacción
personal, de toda legítima exigencia de amor propio.

24ª. NO ASEGURAR EL ÉXITO DEL ASUNTO: El abogado no debe


nunca asegurar al cleinte el éxito del pleito. Debe limitarse a
significarle si su derecho está o no amparado por la ley y cúales son,
en su caso, las probabilidades de éxito judicial; pero no debe darle
una certeza que él mismo no puede tener.

25ª. DEVOLUCION DE FONDOS: Los fondos o valores del cliente


que por cualquier motivo sean percibidos por el abogado deben ser
inmediatamente entregados a aquél o aplicados al objeto indicado
por él mismo. La simple demora en comunicar o restituir es ya una
falta grave contra el honor profesional.

26ª. REEMPLAZO POR UN COLEGA: El general, el abogado no


puede, sin consentimiento del cliente, poner a un colega en su lugar,
especialmente si tal substitución tiene por resultado una elevación
del monto de los honorarios. Puede no obstante hacerse reemplazar
en caso de impedimento súbito e imprevisto, dando inmediato aviso
al cliente.

27ª. RELACIONES CON EL ADVERSARIO: El abogado no debe


tratar nunca con el adversario de su cliente, sino con el abogado o
procurador. Puede hacerlo cuando dicho adversario actúe
personalmente o cuando su patrocinante no le sea conocido por
tratarse de un pleito aún no iniciado; pero en tales casos, está en el
deber de informarle expresamente de su situación de defensor de su
adversario. Debe asimismo evitar las persecuciones excesivas, los
gastos inútiles, toda medida o diligencia que no sean necesarias para
la defensa de su cliente.

28ª. LOS HONORARIOS: Como norma general en materia de


honorarios, los abogados deben tener presente que la profesión no
tiene otro objeto esencial que el de colaborador en la administración
de la Justicia. El provecho o retribución, muy legítimos sin duda, son
sólo accesorios, porque nunca pueden constituir decorosamente el
móvil determinante de los actos profesionales.

29ª. ESTIMACION DE LOS HONORARIOS: Es deber del abogado


esforzarse en lograr el mayor acierto en la estimación de su
honorario, manteniéndose dentro de una razonable moderación.
Debe tratar de evitar todo error por exceso o por defecto, pues la
dignidad profesional resulta tan comprometida por la estimación
demasiado alta como por la desproporcionadamente baja.

30ª. CONVENCION PREVIA SOBRE HONORARIOS:


Recomiéndase a los abogados convengan sus honorarios con los
clientes, antes de tomar su patrimonio, y fijen asimismo su forma de
pago. Aconséjase, en cuanto a esta última, la percepción del
honorario en cuatro cuotas iguales, pagaderas al presentarse la
demanda o contestar, al alegar, al expresar agravios o contestarlos y
a la terminación del juicio.

31ª. TRABAJOS QUE DEBEN SER RETRIBUIDOS: En la


consideración de los servicios que deben ser retribuidos,
recomiéndase tener en cuenta, si es posible, en forma separada:
a) Las actuaciones esenciales establecidas por la ley para el
desarrollo del juicio en las distintas instancias;
b) Las actuaciones de prueba;
c) Las actuaciones de trámite;
d) Los incidentes ocasionales;
e) Los trabajos fuera del expediente: conferencias, consultas,
correspondencia, gestiones diversas, etc.

32ª. BASES PARA LA APRECIACION DE LOS HONORARIOS. Para


la estimación del monto del honorario, recomiéndase la
consideración de los siguientes factores:
a) La importancia de los trabajos y la cuantía del asunto;
b) El éxito obtenido, en toda su trascendencia;
c) La novedad y dificultad de las cuestiones jurídicas debatidas;
d) La experiencia y especialidad profesional del abogado;
e) La fortuna o situación pecuniaria del cliente;
f) La práctica o costumbre del foro del lugar;
g) El carácter de la intervención del abogado, esto es, si se trata de
trabajos aislados o de servicios profesionales fijos y constantes;
h) La responsabilidad que se derive para el abogado de la atención
del asunto;
i) El tiempo tomado por el patrocinio;
j) La forma de actuación del abogado, esto es, si patrocinó al cliente
que actuaba personalmente o mediante procurador, o si actuó en el
doble carácter de mandatario y patrocinante.

33ª. REGULACION JUDICIAL: Aunque las leyes no lo exijan,


recomiéndase a los abogados que al solicitar regulación judicial de
sus honorarios, formulen su estimación, expresando concretamente
los fundamentos de la misma.

34ª. DIVERGENCIA SOBRE HONORARIOS: En los casos de


divergencia en la apreciación del honorario, se plantee ella con el
juez o con el cliente, aconséjase a los abogados recaben siempre
una estimación del Colegio de Abogados local, a título ilustrativo. Si
la parte estuviese conforme con el arbitraje de aquella institución,
recomiéndase especialmente a los abogados sigan tal
procedimiento.

35ª. ACCION JUDICIAL: Los abogados deben evitar los apremios por
honorarios hasta donde sea compatible con su derecho a percibir una
retribución razonable por sus servicios. En caso de verse forzados a
acudir a la vía judicial, deben hacerse representar o patrocinar por un
colega.
36ª. SUELDOS: El honorario puede convertirse en un sueldo fijo
anual o mensual, siempre que el importe del mismo constituya una
adecuada retribución de los servicios profesionales prestados.

37ª. ANTICIPOS: El abogado puede solicitar del cliente entregas a


cuenta de honorarios o gastos, siempre que observe la moderación
adecuada a su ministerio. (Reglas 28 y 29).

38ª. PROHIBICION DEL PACTO DE CUOTA LITIS: En las provincias


en que esté legalmente prohibido el pacto de cuota litis, así como en
los asuntos que deban radicarse ante los tribunales federales o ante
los ordinarios de la Capital Federal, los abogados deben abstenerse
en absoluto de pactar participación alguna en el resultado del pleito.
Tampoco debe celebrarse nunca dicho pacto por los defensores del
obrero en los juicios por accidente de trabajo.

39ª. REGLAMENTACION DEL PACTO DE CUOTA LITIS: En las


provincias en las que no esté prohibido dicho pacto, pueden los
abogados celebrarlo, siempre que lo hagan antes de entrar a prestar
sus servicios profesionales y se sujeten a las siguientes condiciones:
a) La participación del abogado no debe ser nunca mayor que la del
cliente;
b) El abogado debe reservarse la facultad de abandonar el patrocinio
o la representación en cualquier momento. Del mismo modo, el
cliente podrá, si lo desea, retirar el asunto al abogado y entregarlo a
otro. En ambos casos, el profesional tendrá derecho a cobrar, si el
pleito se gana, una parte proporcional a su trabajo en la participación
convenida. Si en el segundo caso, el cliente no continúa el pleito, el
abogado puede cobrar los honorarios que se le estimen
judicialmente.
c) La participación convenida se entiende siempre por la totalidad del
trabajo profesional en todas las instancias y hasta la definitiva
conclusión del litigio.Si éste se soluciona antes de realizarse todos
los trabajos que podían considerarse verosímilmente previstos,
tendrá el cliente derecho a disminuir en forma proporcional la
participación;
d) Si el pleito se pierde el abogado no cobrará honorario.

40ª. RELACIONES CON LOS MAGISTRADOS: La actitud del


abogado hacia los magistrados debe ser deferente independencia.
Es de su deber guardarles respeto y consideración, así como
abstenerse de toda familiaridad fuera del lugar, aunque mantenga
relaciones de amistad con alguno de ellos, debe cuidarse de no
exteriorizarlas en el Tribunal. Debe estar en todo momento dispuesto
a prestar su apoyo a la magistratura, cuya alta función social requiere
un constante auspicio de la opinión forense. Pero debe mantener
siempre cuidadosamente la más plena autonomía; recordando que si
es auxiliar, no es dependiente de la administración de Justicia.

41ª. RECUSACIONES: El abogado debe hacer uso del recurso


excepcional de las recusaciones con gran parquedad y moderación,
recordando que el abuso de ellas compromete a un tiempo la
majestad de la justicia y la dignidad de la profesión. Debe cuidarse
más especialmente aún, si cabe, en los casos en que aquellas
pueden deducirse sin expresión de causa.

42ª. EJERCICIO DE LA PROFESION FUERA DEL DOMICILIO:


Cuando actúe profesionalmente fuera de la ciudad de su domicilio, el
abogado debe presentarse antes de la audiencia al juez de la causa:
es un acto de deferencia y un medio de hacerse reconocer.

43ª. INFLUENCIA PERSONAL SOBRE LOS JUECES: Constituye


falta grave toda tentativa de ejercer influencia sobre los magistrados
mediante relaciones de amistad, vinculaciones políticas, o cualquier
otro procedimiento. El abogado que se libra a tales maniobras afecta
tanto la justicia de su propia causa cuanto el prestigio de su profesión.
Constituye asimismo falta grave por la deslealtad que importa hacia
el colega adversario, la práctica de mantener conversaciones
privadas con los magistrados, relativas a los asuntos que tienen a
resolución, cuando se expresen en las mismas argumentos o
consideracioness que no constan en los escritos presentados al
expediente.

44ª. RELACIONES DEL ABOGADO CON SUS COLEGAS: El


abogado debe hacer cuanto esté a su alcance para que las relaciones
con sus colegas se caractericen por la confraternidad, esa
vinculación “fundada en el sentimiento de la solidaridad profesional,
de los deberes que impone y de la confianza mutua que presume”.
Debe respetar en todo momento la dignidad del colega, proscribiendo
a su respecto las expresiones hirientes y las insinuaciones
malévolas. Debe impedir toda maledicencia del cliente hacia su
anterior abogado o hacia el patrocinante de su adversario. La
confianza, la lealtad, la benevolencia, deben constituir la disposición
habitual hacia el colega, al que debe facilitarse la solución de
inconvenientes momentáneos – enfermedad, duelo o ausencia – y
considerarle siempre en un pie de igualdad, salvo los respetos
tradicionales guardados a la edad y a las autoridades del Colegio.

45ª. JUECES Y ABOGADOS DE CONDUCTA CENSURABLE: El


abogado está en el deber de negar toda solidaridad y apoyo al
magistrado o al colega de conducta moralmente censurable.
Absteniéndose de toda publicidad inadecuada, debe combatir al
primero con los medios que la ley pone a su alcance, tratando sobre
todo, de poner en movimiento de opinión de los colegas mediante un
órgano propio, el Colegio local. En cuanto al segundo, debe
denunciar sin vacilación su conducta ante el mismo Colegio, y estar
siempre dispuesto a tomar la causa del litigante perjudicado por la
actuación de su patrocinante. La solidaridad que une al abogado con
sus colegas, el respeto que debe a los jueces, se transformarían, si
mediase pasividad en tales casos, en encubrimiento o complicidad.

46ª. INTERVENCION EN ASUNTO PATROCINADO POR UN


COLEGA: El abogado no debe intervenir en favor de la persona
patrocinada en el mismo asunto por un colega, sin dar aviso a éste,
salvo el caso de mediar renuncia expresa del mismo. No habrá falta
si el que interviene después se abstuvo de comunicarse con el colega
por ignorar que hubiese prestado servicios en el asunto, pero deberá
hacérsele saber al mismo, apenas tenga conocimiento de tal
circunstancia. Es también deber del abogado que se encuentre en la
situación señalada, comprobar antes de su intervención si han sido
abonados los honorarios del colega que lo precedió.

"Los postulados del abogado" de Carlos Arellano García

“A las máximas establecidas se les denominó Postulados porque un


postulado es una proposición cuya verdad se admite sin pruebas y
que es necesaria para servir de base en ulteriores razonamientos. Al
enunciarse cada proposición, a continuación se establecen los
razonamientos inmediatos:
“I. Actualiza permanentemente tus conocimientos. El Derecho es
dinámico, no debes empezar a desconocerlo. Quien se empolva,
muere lentamente como profesionista. Realiza los esfuerzos
necesarios para enterarte de los nuevos ordenamientos, de las
reformas, de las adiciones, de la nueva jurisprudencia y participa en
la tarea exegética.
“II. Capacítate a través de los estudios de posgrado. La vida es corta
para alcanzar el pensamiento pleno, pero debes expandir tus
conocimientos a través de estudios de especialización, de maestría
y de doctorado. Si no te es posible, por lo menos ilústrate en las obras
jurídicas.
“III. Proscribe la pereza. Haz fructífera tu vida profesional cotidiana.
Programa tus tareas con tiempo suficiente. En particular, recuerda
que eres esclavo de los términos que para ti vencen un día antes.
Que la lentitud de los asuntos no te sea imputable.
“IV. Cumple irrefragablemente tus deberes. Si adquiriste algún
compromiso, aún si es cuesta arriba, harás honra a él. No requieres
de presiones, basta el dictado de tu conciencia. Eres libre para no
adquirir obligaciones, pero adquiridas, como abogado que eres, no
puedes soslayar su acatamiento puntual.
“V. Rechaza las tentaciones. No estás en venta. Tu capacidad y tu
preparación pertenecen al bien. Ninguna moneda puede adquirir
desviación alguna de tu rectilíneo camino. Puedes vivir
modestamente y gozar de la retribución proporcionada y honesta. No
sucumbirás a la corrupción. Tu rectitud no claudicará ni un ápice.
“VI. La austeridad es tu línea. No estudiaste para hombre
enriquecido. No acumularás riquezas materiales, la abundancia
espiritual será tu meta. No exagerarás el cobro de tus honorarios.
“VII. Asume tu responsabilidad. Se te han confiado elevados valores
humanos y deberás rendir cuentas a tus patrocinados. No darás
ocasión al descuido. Esmérate en la eficacia de tus esfuerzos. Medita
profundamente el planteamiento de los asuntos antes de someterlos
al juzgador.
“VIII. Proporciona permanente servicio social. Al lado de tus servicios
remunerados guarda un lugar de honor para el servicio social.
Devuelve al pueblo y a tu país algo del privilegio que recibiste como
profesionista. Ayuda a los desvalidos.
“IX. Serás respetuoso al ejercer tu profesión. Te abstendrás del
lenguaje denostante en tus escritos y en tus intervenciones verbales
ante las autoridades, ante la parte contraria y ante tu cliente. No
utilizarás fórmulas tortuosas o dilatorias. Repudiarás
intransigentemente el cohecho y no violarás el secreto profesional.
“X. Dignifica tu profesión. Deberás apegarte permanentemente a los
más exigentes principios jurídicos y éticos que rigen la abogacía: Que
jamás te sea imputable el sufrimiento de persona alguna. Que nadie
te reproche atentar contra los derechos.

BIBLIOGRAFÍA
Hernández Romo, Miguel Ángel. La lógica y la ética del
abogado.www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/jurid/cont/19/pr2
4.pdf