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RECURSOS HUMANOS Prof.

Jorge Cordero Amador Alumno: Mario Barrantes Gamboa

PERFIL DE UN BUEN ADMINISTRADOR EDUCATIVO

La presencia de administradores eficientes en las organizaciones educativas se ha relacionado con los


resultados organizacionales y el cumplimiento de metas, puesto que dichos funcionarios son responsables de
llevar a cabo las políticas de calidad y para ello deben recurrir a su capacidad de liderazgo. En los inicios del siglo
XXI, en un mundo con cambios tan vertiginosos, donde las tecnologías y el conocimiento avanzan; las sociedades
demandan a las instituciones educativas que preparen a las nuevas generaciones para afrontar todos estos
retos. Si las sociedades cambian, las escuelas “fieles reflejos de la sociedad”, también deben cambiar. Por ende,
el liderazgo de la organización también debe cambiar a medida que ésta se desarrolla y madura.

Actualmente, todos los esfuerzos se dirigen a incrementar la calidad; pero teniendo en cuenta, que se
trata de calidad para “todos” y no como privilegio reservado a unos pocos. Esta concepción de la calidad que
defendemos no tiene porqué repercutir negativamente en la igualdad pues se trata de homogeneizar. De este
modo se debe promover cambios; como primer paso, hacia la calidad, que por ahora no se ha conseguido
plenamente. Para ello hay que partir de un diagnóstico preciso de la situación que nos ponga en la pista de
cuáles son los aspectos que deben potenciarse y los que necesitan ser mejorados. De este modo, la evaluación
se convierte en una actividad indispensable, de todo administrador de centros educativos para el
funcionamiento de los centros pues permite identificar los aspectos positivos y negativos de los programas
implantados en los centros educativos e identificar los diferentes elementos que contribuyen al logro de los
objetivos educativos, orientando la mejora de la práctica.

El presente ensayo surge de la necesidad de identificar las principales características personales e


interpersonales que intervienen en el liderazgo de personas administradoras educativas.

Aunque las funciones establecidas por el Servicio Civil para el cargo de Administrador de centros
educativos y las que realizan realmente estos funcionarios no coinciden, el perfil formal deja una cantidad
importante de labores adicionales que estos realizan en la práctica y que resultan parte inherente al trabajo de
las y los directores, lo que evidencia una brecha importante entre lo formal y lo real. Esta situación refleja un
nivel de desactualización en los documentos escritos que determinan las funciones de un director o directora.
Los alcances de las funciones de las y los directores van mucho más allá de lo establecido formalmente. En este
sentido, resulta necesario actualizar y fortalecer el perfil de los directores, con base en la realidad, en las
circunstancias y situaciones que estos profesionales deben enfrentar día a día para poder asumir su labor. La
participación de estos profesionales en el enriquecimiento de este perfil, resulta fundamental ya que son los
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que conocen y vivencian las realidades educativas. Paralelamente, cabe rescatar también que las y los directores
de centros educativos, requieren de parte del MEP mayor capacitación en cuanto a los procesos específicos, ya
que para poder liderar de la mejor manera con la gran variedad de grupos que forman parte de las instituciones
y realizar las funciones que se les asignan de la mejor manera y eficientes, para lo cual van a requerir de
conocimiento específico en este nivel.

Para ello se recomienda que todo aspirante a este puesto cuente y sea capaz de:

1. Liderar la institución educativa al procurar:

• Crear y ejecutar del Proyecto Educativo Institucional (PEI);


• Generar altas expectativas entre los miembros de la comunidad educativa;
• Ejercer un liderazgo compartido y flexible,
• Desarrollar un sistema de gestión de la información, evaluación, y rendición social de cuentas.

2. Involucrarse en la gestión pedagógica, al procurar:

• Asegurar la adaptación e implementación adecuada del currículo;


• Garantizar que los planes educativos y programas sean de calidad y gestionar su implementación, y;
• Organizar y liderar el trabajo técnico-pedagógico y desarrollo profesional de los docentes.

3. Gestionar el talento humano y recursos, al procurar:

• Establecer condiciones institucionales apropiadas para el desarrollo integral del personal;


• Gestionar la obtención y distribución de recursos y el control de gastos;
• Promover la optimización del uso y mantenimiento de los recursos;
• Enmarcar su gestión en el cumplimiento de la normativa legal, y;
• Demostrar una sólida formación profesional.

4. Asegurar un clima organizacional y una convivencia adecuada al procurar:

• Garantizar un ambiente de respeto, cultura de paz y compromiso con el proyecto educativo institucional;
• Promover la formación ciudadana e identidad nacional;
• Fortalecer lazos con la comunidad educativa, y;
• Comprometer su labor a los principios y valores en marco del Buen Vivir.

A nivel general, las y los directores deben centran su liderazgo en las relaciones interpersonales positivas,
el diálogo, la comunicación, las sugerencias, el trabajo en equipo, el cree en las personas con las que se trabaja
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y el buscar acuerdos y conciliar en beneficio del buen funcionamiento institucional y la calidad educativa. Los
directores deben, tener una visión de mejorar y de convertir sus centros educativos en instituciones de calidad,
que brinden una educación integral a la población estudiantil, que establezca redes de apoyo, que se proyecte
a la comunidad y entre otros aspectos que trabaje de manera integrada con las familias, la comunidad y las
docentes. No obstante, lo anterior, dependerá de la formación de cada director, del contexto en el que se
encuentran inmersos, de las principales preocupaciones y obstáculos que presentan, sus ideologías y sus
experiencias individuales. El estado de los centros educativos y la vinculación que las y los directores tienen con
los procesos educativos, depende del liderazgo, compromiso e interés que éstos tengan. Como ya se señaló,
muchos de ellos, al no estar actualizados o respaldados en cuanto a especialización en sus funciones, no tienen
las herramientas ni la formación necesaria para poder responder de la mejor manera a las dinámicas educativas
y por lo tanto la calidad de la educación, recae en la figura individual del director, en su formación y en su
disposición para capacitarse, aspecto que constituye un desafío para el MEP.

Un aspecto que resulta primordial resaltar es que las capacidades personales e interpersonales influyen
en el liderazgo. Esto cobra mayor importancia si se considera que el liderazgo es un factor crítico para que las
instituciones de Educación puedan cumplir con sus objetivos. Aunado a lo anterior, se espera que los que
administren las instituciones de educación identifiquen sus propias características personales e interpersonales,
las cuales influyen en sus habilidades de liderazgo y las fortalezcan, de manera que la gestión estratégica de este
tipo de instituciones sea mejorada.

Otro aspecto de relevancia es que hay directores que carecen de visión que oriente el rumbo de su trabajo.
El seguimiento que promueven es limitado; centran su atención en necesidades de infraestructura que para
ellos son más visibles, en tanto dejan de lado las necesidades referidas a los procesos de enseñanza y
aprendizaje; no están al tanto de las carencias de formación de sus profesores, por lo que el desarrollo
profesional lo limitan a los cursos ofrecidos de manera institucional por parte de la administración educativa.

Se puede concluir que la función de administrar un centro educativo, ya sea público, privado, o
subvencionado, va mucho más allá de preocuparse por la infraestructura, liderar al personal, buscar
presupuestos o atender trámites burocráticos de papeleos. Para poder desenvolverse de manera adecuada
como directora o director de un centro educativo, se requiere conocimiento en el currículo, las metodologías
que se implementan, los enfoques pedagógicos, el desarrollo intelectual acorde a la población atendida y entre
otros aspectos los procesos de articulación y vinculación.