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Los heterónimos en Fernando Pessoa


Daniel Martí Moreno trilcedumbre@hotmail.com

1. Introducción y desarrollo
2. Bibliografía
3. Comentario al poema Libertad de Fernando Pessoa fechado en 1935

Introducción y desarrollo
O bom portugues é vária pessoas
¿Qué llevó al poeta portugués a inventar una serie de personajes?
En este trabajo se dan algunas de sus causas: psicológicas, filosófica y estéticas.
El aspecto más llamativo y todavía no completamente descifrado de la obra de
Fernando Pessoa es el fenómeno de la heteronimia. "Heterónimo" es casi una invención del poeta
portugués: palabra de raíz griega que se refiere a la relación con "otros nombres", "nombres
diferentes de una misma persona"; a ella se le opone "homónimo", referido a dos o más personas
con el mismo nombre; distinto de "pseudónimo", nombre supuesto que encubre la persona y
pensamientos de un autor determinado.
La vida de Pessoa (la vida real) estuvo desprovista de grandes acontecimientos o
inusitadas aventuras, estaba lejano de ser Lord Byron, por así decirlo.
En cambio no pudo conformarse con producir también una literatura aburrida y estática,
así que gracias a su capacidad inventiva pudo crear a partir de sus sensaciones, lecturas,
recuerdos, inquietudes, aficiones... todo un universo ficticio del que él era eje. Como, salvando las
distancias, más tarde hicieron en narrativa Faulkner u Onetti y sus ciudades inventadas.
Pessoa fue un niño superdotado, inteligente e hipersensible, además a medida que
crecía se acentuaba su carácter "histérico-neurasténico".
El joven poeta portugués se iba convirtiendo en un imán de conocimientos: más que una
inteligencia selectiva y ordenada en la universidad, se dedicó de forma autodidacta, curiosa y
podemos decir abusiva a aprehender; cada nuevo conocimiento adquirido parecía darle pie a
construir una verdad.
El autor de "Oda Marítima" no se conformó con depurar a lo largo de los años un estilo
propio, ni en cada época de su vida ejercitar una idea de la poesía diversa que luego en las historias
de la literatura hubiese sido estudiadas como: Fase a)1914-1923 Fase b)1924-1930 Fase c)1931-
1935.... Por ejemplo, a la manera de Juan Ramón Jiménez, que cada año más o menos publicaba
un poemario con una concepción poética distinta o con matices. ¿Por qué conformarse con eso si el
poeta se veía capaz de renovar por él mismo la literatura de todo un país?
Como ejemplo de su quehacer (reflexivo) inquieto y continuo, sus
meditaciones sin fin ni finalidad, es el gran baúl donde fue amontonando sus escritos inéditos,
muchos de ellos incompletos.
En él abundaba la poesía, escritos filosóficos, "páginas íntimas y de autointerpretación",
teoría de estética y de crítica literaria, correspondencia, y hasta un tratado de teoría comercial; por
no hablar de su conocido interés por el ocultismo, lo esotérico, lo misterioso y la astrología. "Que,
que seja portugues, pode viver a estreiteza de una só personalidade, de uma só naçao, de uma só
fé?"
Con este ejemplo vemos que el interior del poeta era un hervidero de sabiduría en
constante recepción, asimilación, expansión, recepción...y vuelta empezar.
El psicótico habría terminado sin exteriorizar sus saberes sensibles abocado a la locura o
al suicido (lo que temíó Pessoa); el hombre inteligente sería capaz de convertir todo aquel
amalgama en literatura, unificar sus puntos divergentes por medio de la poesía, y así lo hizo el
portugués, no sin dificultad.
Pienso que una forma de ordenar todos sus conocimientos y reflexiones, todas sus
contradicciones, sus acuerdos y desacuerdos fue la de inventar, ¿por casualidad en un principio?,
una serie de personajes y que cada uno de ellos tuviese una visión del mundo así como un estilo
propio que los caracterizase.
Ya en la infancia el niño era susceptible de imaginar personajes que le rodeaban, los
preheterónimos que algunos críticos llaman, así que el niño adulto no tuvo problemas en seguir
rodeándose de personajes donde podría abocar en ellos todas sus inquietudes, cada una de sus
verdades.
Así nacieron a mi parecer los pseudónimos Caeiro-Reis-Campos. En 1915, año de
la explosión del poeta, todavía tiene el "propósito de lanzar pseudonimamente a obra Caeiro-Reis-
Campos". La distinción pseudónimo-heterónimo aparecerá ya con total claridad en la nota
bibliográfica redactada por Pessoa en tercera persona y publicada en la revista Presença en 1928.
¿Por qué tal distinción finalmente? Según Ortega y Gasset "La aparición del otro"
surge como reciprocidad; con el trato próximo, transformado en intimidad, se torna en un "Tú": en un
heterónimo. El hombre convive dentro de una realidad limitada, si bien consciente de un más allá (el
absoluto) que le es ajeno. Y surgen en él un deseo de abarcarlo: de poseer la otra realidad superior.
En esta contienda el yo se pasa, afirma Ortega, queriendo ser "otro".
La subjetividad entonces se torna en acción; ésta es una representación dinámica,
siempre en cambio y en alteración... como una obra dramática, "um drama en gente" pero "Quando
quis tirar a máscara, / Estava pegada à cara".
En un afán de confirmarse, el yo se diluye entre la búsqueda de su identidad y,
paradojicamente, su enajenación: "Ser em tudo um Além". Si como Pessoa dice, "Fingir é conhecer-
se", es a través de sus heterónimos como se dispersa su persona literaria, pero se ordena su
persona interior.
Además el sentirse varios, el ser otro, el no saber lo que se es, o el ser "múltiple" o
"disgregado", explicaría, en parte, la búsqueda ansiosa de un "yo" mítico ausente.
El portugués crea una obra heteronímica que viene a ser un juego teatral con voces-
personajes líricos y con inquietudes existenciales a la vez, tan opuestas como complementarias. No
sin razón se le ha llamado a Pessoa el poeta dramático o el poeta filósofo.
Incluso el mismo poeta nos dice "O ponto central da minha personalidade como
artista é que sou um poeta dramático: tenho, continuamente, em tudo quanto escrevo, a exaltaçao
íntima do poeta e a despersonalizaçao do dramaturgo".
Así pues la heteronimia es el estadio último de un proceso de despersonalización
inherente a la propia creación poética. Según Pessoa el poeta será mejor cuanto más intelectual,
más impersonal, más dramático, más fingidor. Por eso decidirá disfrazar sus sentimientos en
heterónimos.
Aunque la heteronimia sea una invención literaria detrás de ella se esconde un
ansia de trascendencia. Nos muestran las diferentes posiciones del hombre Pessoa en el itinerario
de su búsqueda (las inquietudes existenciales).
Desde este punto de vista puede considerarse la heteronimia como procedimientos
filosófico-argumentativos: El poeta portugués al emplear los heterónimos no hace sino instalarse y
continuar aquella tradición dialógica inaugurada por Sócrates y Platón y que llegará hasta
Kierkegaard y Nietzsche (sus filósofos más cercanos y que también utilizan máscaras). Pessoa
siente la necesidad de comunicar algún tipo de verdad mediante sus heterónimos.
Hay en Pessoa una concepción dialéctica de la verdad, demasiado abierta a todas
las verdades o filosofías (influenciado además por Platón, Hegel y Schopenhauer). Todo en él son
verdades parciales, fragmentarias e incompletas. Cada heterónimo representa una forma de ver el
mundo, tiene por tanto filosofía, pero no hay en ellos una filosofía sistemática.
Concluyendo, la creación de los heterónimos, si bien Pessoa la concibió como una
broma creando un poeta bucólico para presentárselo a Sa Carneiro, más tarde se fue convirtiendo
en un magma complejo de causas psicológicas, estéticas y filosóficas que una persona
hipersensible, enigmática y expansiva como el poeta portugués pudo llevar a cabo hasta donde su
vida real le permitió.
Y es la sensibilidad, el enigma y su capacidad expansiva lo que hace de Fernando
Pessoas singular en la poesía universal.

Bibliografía
- CARREÑO, Antonio, La dialéctica de la identidad en la poesía contemporánea. La
persona, la máscara, Biblioteca Románica Hispánica, Editoria Gredos, Madrid
- GASPAR SIMOES, Joao, Vida y Obra de Fernando Pessoa. Historia de una Generación,
Fondo de Cultura Económica, México, 1987
- MARTÍN LAGO, Pedro, Poética y metafísica en Fernando Pessoa, Servicio de
Publicacións e Intercambio Científico, Universidade de Santiago de Compostela, 1993
Comentario al poema Libertad de Fernando Pessoa fechado en 1935
“Tenho neste momento tantos pensamentos fundamentais, tantas coisas
verdadeiramente metafísicas que dizer, que me canso de repente, e decido nao escribir, nao pensar
mais, mais deixar que a febre de dizer me de sono, e eu faça festas con os olhos fechados”
Con este fragmento del Livro do Desassossego podemos entender mejor este
poema impregnado de nihilismo (el poema se estructura sobre afirmaciones y negaciones sucesivas
incluso Falta uma citaçao de Séneca.) El poeta hace una apología sobre la inutilidad de la literatura,
del hábito del leer y del de estudiar ( el canto de la vanidad de las cosas que ya había escrito
Ricardo Reis). La razón de tal inutilidad para el Pessoa ortónimo es que la Naturaleza sigue su
curso indefectible y eternamente, en cambio, el ser humano está abocado a la desaparecer estudie
o no: E a brisa, essa, / De tao naturalmente matinal, / Como tem tempo nao tem pressa... (también
aspecto descifrable en la poesía de Ricardo Reis.)
En el verso Livros sao papéis pintados com tinta se resume la actitud nihilista del
poeta, reducido los saberes al absurdo de la nada, a la imposibilidad de conocer la Verdad, los libros
se convierten en simples páginas con letras que nada pueden aportar al mundo . Incluso en la
siguiente estrofa el convencido Sebastianismo de Pessoa parece tambalearse debido a la
indiferencia que le provoca todo aquello que le rodea.
Si bien el poeta afirma que Grande é a poesia, a bondade e as danças... por encima
de esto se encuentran los niños, la flores, la música, el claro de luna y el sol.
El tema del niño es recurrente en Pessoa como símbolo de aquella saudade por la
incosciente felicidad infantil; las flores son símbolo de la elementalidad de la Naturaleza y su belleza
(tema que desarrollará Alberto Caeiro);
Otro elemento que forma parte de la Naturaleza es el sol, símbolo de la sabiduría en
Platón, el poeta advierte de los peligros de un conociemiento excesivo e hipersensible del mundo
como a Pessoa le ocurría a menudo, Ricardo Reis rechazará el conocimiento para centrarse sólo en
las sensaciones, ya que al intelectualizarlas se convierten en tristezas; la música y el claro de luna
(¿de Beethoven?) son tambien elementos abstractos que no necesitan de un conocimiento a priori
para entenderlos, en cambio sí lo necesitan la poesía, la bondad (el aprendizaje y aceptación de
una moral) y las danzas (¿lo dionisíaco?).
El poema termina con un irónico comentario sobre la supremacía del
omnicomprensivo Jesucristo Que nao sabia nada de finanças / nem costa que tivesse biblioteca...
Es inegable la influencia de Nietzsche en la obra de Pessoa, pero además el
individiuo de comienzos de siglo XX ha perdido totamente su norte, valores y referencias, una crisis
radical que atraviesa la Humanidad y que Fernando Pessoa ortónimo junto a sus heterónimos
expresan con mayor o menor virulencia. Ya que Caeiro-Reis-Campos les inquietan los mismos
problemas existenciales, intentando descifrarlos cada uno a su manera pero en todos latente la
negatividad del Pessoa ortónimo.
Esta negatividad y ausencia de sentido se traduce en el poema como anulación de
todos los valores, afirmando como lo único sólido la falta de sentido, en este caso, la falta de
finalidad (com mayor agresividad expresaba Álvaro de Campos este tema en Lisbon Revisited ya en
1926) ¿Para qué leer si el fin es la nada?
La Libertad entonces para Fernando Pessoa está en el des-conocimiento, a la manera de
Caeiro (su maestro) , la contemplación junto al estoicismo de Reis, ser la ceifeira del poema de
Caeiro.
Pessoa utiliza un lenguaje sencillo, lo que quizás llame más la atención e inquiete
sea el tono jovial (no olvidemos que está escrito el mismo año de su muerte), casi de cancioncilla
infantil, comenzando con versos cortos entre exclamaciones que contrastan con el pesimismo
latente tras sus juegos de palabras, nihilismo amortiguado también por la ironía tanto al final como al
principio del poema con el epígrafe (Falta uma citaçao de Séneca), si bien el poema termina con
puntos suspensivos, como dejando ver tras la ironía un suspiro interior de resignada negatividad.

Daniel Martí Moreno


trilcedumbre@hotmail.com
Estudiante en la Universidad de Valencia
(España)