Vous êtes sur la page 1sur 19

e

1011111eltar.,

POLÍTICA EDUCATIVA Y PROGRAMA CONSERVADOR


EN ESTADOS UNIDOS
MICHAEL W. APPLE (•)

INTRODUCCIÓN que rodean la educación en Estados Uni-


dos. Tensiones que también están apare-
ciendo rápidamente en otros países. Debo
Cualquier debate sobre política educa- insistir en el poder emergente de los movi-
tiva en los Estados Unidos o en otros países mientos y organizaciones de ideología con-
requiere tener en cuenta la complejidad de servadora, ya que creo que, al igual que en
protagonistas e instituciones en ella pre- otros muchos países, la política y la práctica
sentes. Así mismo, debe situarse en el con- educativas en Estados Unidos se están desli-
texto de los movimientos sociales y de las zando en estas direcciones conservadoras.
profundas transformaciones socio/econó- En este contexto, la palabra direccio-
micas que en la actualidad están cambian- nes es crucial. La utilización del plural es
do el panorama en el que se inscribe la también importante para mi argumenta-
educación. Por último, no deben ser igno- ción, ya que hay múltiples tendencias,
rados aspectos de desequilibrio de poder. dentro del movimiento conservador.
La educación es un lugar de esfuerzo y Es imposible entender la política edu-
compromiso. Sirve, asimismo, como agen- cativa actual en los Estados Unidos sin si-
te de amplias luchas sobre lo que nuestras tuarla en el contexto internacional. Detrás
instituciones deberían hacer, a quién debe- del empeño en estándares de rendimiento
rían servir y quiénes deberían tomar esas más altos, pruebas más rigurosas, forma-
decisiones. Y, sin embargo, la educación ción profesional, y una relación más estre-
por sí misma es una de las grandes áreas cha entre educación y economía en
en la que los recursos, el poder y la ideo- general, está el miedo a ver reducido su
logía específica de la política, la financia- peso en el terreno de la competencia inter-
ción, el currículum, la pedagogía y la nacional, y a la pérdida de puestos de traba-
evaluación son elaboradas. Por ello, la jo y dinero en beneficio de la economía
educación es tanto la causa como el efecto, japonesa y, de forma creciente, de «los dra-
el determinante y lo determinado. Conse- gones asiáticos», Méjico y otros países. Del
cuentemente, ningún artículo podría pre- mismo modo, la presión igualmente evi-
tender un retrato completo de esta dente en los Estados Unidos para restable-
complejidad. En cambio, lo que yo preten- cer una visión (parcial) de una cultura
do es proporcionar una recapitulación de común, que ponga un mayor énfasis en la
algunas de las tensiones más importantes

(*) University of Wisconsin, Madison.

Revista de Educación, núm. 313 (1997), pp. 179-198 179


«tradición occidental», la religión, la len- NEOLIBERALES
gua inglesa, e intereses similares, está pro-
fundamente arraigada en medios culturales Los neoliberales son el elemento más
en torno a Latinoamérica, África y Asia. poderoso dentro de la restauración conser-
Este contexto supone un telón de fondo vadora. Están guiados por una visión del
para tni debate. Estado débil. Es decir, lo que es privado es
El movimiento conservador —que en al- necesariamente bueno y lo que es público
gún lugar he denominado la restauración es necesariamente malo. Las instituciones
conservadora (Apple, 1993; 1996)— ha sido públicas, tales como las escuelas, son
fruto del esfuerzo de la derecha para crear «agujeros negros» en los que se invierte el
un pacto con una amplia base. Esta nueva dinero —y aparentemente desaparece—
alianza ha tenido éxito, en parte, porque ha pero sin que nadie obtenga resultados ade-
sido capaz de ganar la batalla sobre el senti- cuados. Para los neoliberales hay un modo
do común. Esto es, ha unido con creatividad de racionalidad que es más poderosa que
diferentes tendencias y compromisos socia- ningún otro racionalismo económico. La
les y los ha organizado bajo su propio lide- eficiencia y una «ética» del análisis de cos-
razgo en temas cle bienestar social, de te-beneficio son las reglas dominantes.
cultura, de economía y, como veremos en Todo el mundo actúa cle forma que maxi-
este capítulo, de educación. Su objetivo en miza su beneficio personal. De hecho, de-
política educativa y social es lo que podría de- trás de esta postura existe la presunción
nominarse «modernización conservadora» empírica de que éste es el modo en el que
(Dale 1989b)'. todos los actores racionales actúan. No
Hay cuatro elementos importantes obstante, más que una descripción neutral
presentes en esta alianza. Cada uno tiene del mundo de la motivación social, se trata
su propia historia relativamente autónoma de una construcción del mundo sobre la
y sus propias dinámicas; pero cada uno de base de los patrones de valor propios cle
ellos ha sido incorporado también dentro un tipo de clase eficientemente pudiente
del movimiento conservador general. Entre con cierto nivel adquisitivo (Apple 1996;
estos elementos se incluyen: los neolibera- Honderich 1990).
les, los neoconservadores, los populistas La visión de los estudiantes como ca-
autoritarios, y una fracción particular cle la pital humano apuntala esta postura. El
nueva clase media de movilidad social as- mundo es, en términos económicos, inten-
cendente. Pondré especial atención en los samente competitivo, y los estudiantes —
dos primeros grupos, ya que ellos —y espe- como futuros trabajadores— deben conseguir
cialmente los neoliberales— tienen actual- las habilidades y capacidades requeridas
mente el liderazgo en esta alianza para para competir eficaz y eficientemente'. Más
«reformar» la educación. Sin embargo, de aún, el dinero invertido en educación que
ningún modo quiero despreciar la influen- no esté directamente relacionado con esos
cia de los dos últimos grupos. objetivos económicos es sospechoso. De he-

(1) Debido al tamaño y complejidad de los Estados Unidos, no puedo considerar todos los temas e ini-
ciativas de la política que en la actualidad están siendo discutidos o llevados a la práctica. Para descripciones
más detalladas, ver los capítulos cle Investigación de política en PINK y Nourr (1995).
(2) Dacio el actual empeño de los neoliberales en este asunto, puede darse el caso de que mientras que
el libro de Bowles y Ginti, Scbooling in Capitalist Atnerica era reduccionista, economicista y esencializante
cuando apareció en 1976, hoy en día podría ser más certero. Ver BowcEs y GINTIS (1976). Para críticas a su pos-
tura ver AP • LE: (1986), APPLE (1995), y Couz (1988).

180
cho, en tanto que «agujeros negros», las pueden dedicarse a lo que podríamos Ha-
escuelas y otros servicios públ cos, tal y n-lar el consumo «posmoclerno»; permane-
corno están actualmente organizados y cen fuera del supermercado y sólo pueden
controlados, gastan los recursos económi- consumir la imagen.
cos que deberían ir a la empresa privada. La totalidad del proyecto neoliberalista
De éste modo, las escuelas públicas no está vinculado a un proceso de trasladar la
sólo están malogrando a nuestros hijos responsabilidad de las decisiones de los
como futuros trabajadores, sino que, como grupos dominantes desde éstos al Estado y
casi todas las instituciones públicas, ab- a la gente pobre (Apple 1995). Después de
sorben la vida financiera de esta sociedad. todo, no fue el gobierno quién tomó las
En parte, éste es el resultado de la «prisión decisiones de aventurarse en la fuga de ca-
del productor». Las escuelas están cons- pital y el traslado de fábricas a países que
truidas para profesores y burócratas, no tenían sindicatos débiles, o que no los tenían
para los «consumidores». Las escuelas res- en absoluto, países con menos normativas
ponden a las demandas de los profesiona- medio ambientales y con gobiernos represi-
les y de otros funcionarios egoístas, y no a vos. Y no fue la clase trabajadora ni las co-
los consumidores que confían en ellas. munidades pobres quienes decidieron
La idea del «consumidor» es importan- perder sus empleos y fábricas, junto con la
te en este punto. Para los neoliberales, el pérdida de esperanza, ni eligieron escuelas
mundo es, en esencia, un gran supermer- y comunidades en crisis, que fueron, entre
cado. La «libre elección del consumidor» otros, los resultados de aquellas decisiones.
es el garante de la democracia. En efecto, Tampoco fueron ellos los que eligieron sus-
la educación se ve, simplemente, corno un pender temporalmente de empleo a millo-
producto más, corno el pan, los coches y la nes de trabajadores —muchos cle los cuales
televisión (ver Apple 1990). Poniéndola en tuvieron buenos resultados en la escuela—
manos del mercado, a través de los planes debido a las fusiones y compras con finan-
del cheque escolar y la elección de centro, ciación ajena.
tenderá a autoregularse. De este modo, la Con un interés mayor por el consumi-
democracia se convierte en un conjunto de dor que por el productor, las políticas neo-
prácticas de consumo. En estos planes, el liberales necesitan observarse, a su vez,
ideal de ciudadano es el comprador. Los como parte de un ataque más amplio con-
efectos ideológicos de todo esto son tras- tra los empleados gubernamentales. En la
cendentales. La democracia, más que un educación, en particular, los neoliberales
concepto político, se transforma en un constituyen una ofensiva contra los sindi-
concepto puramente económico. El men- catos de profesores, que son observados
saje de tal clase de políticas es del tipo de como demasiado poderosos y demasiado
las que pueden ser denominadas como costosos. Aunque quizás de un modo no
«puntillismo aritmético», en los que el in- deliberado, esta ofensiva necesita ser inter-
dividuo clesprotegido —en tanto que consu- pretada como parte cle una historia más
midor— es desprovisto de su raza, clase y larga de ataques al trabajo de las mujeres,
género (ver Ball 1994 y Apple 1996). dado que la inmensa mayoría de los profe-
Las metáforas del consumidor y del su- sores en los Estados Unidos —como en mu-
permercado son bastante oportunas para chos otros países— son mujeres (Apple,
el caso. Al igual que en la vida real, hay in- 1988).
dividuos que, de hecho, pueden ir al su- Existen diversas iniciativas políticas
permercado y elegir entre una amplia que han surgido de las fracciones neolibe-
gama de productos similares o diferentes. tales en la nueva alianza hegemónica. La
También están aquéllos que únicamente mayoría se ha dedicado a la creación de

181
vínculos más estrechos entre la educación Crece la evidencia empírica de que el
y la economía o bien a situar las escuelas en desarrollo de los «cuasi-mercados» en la
el mercado. El primer grupo está repre- educación ha conducido a la exacerbación
sentado por programas más difundidos sobre de las divisiones sociales ya existentes que
«la escuela para el trabajo» y «la educación rodean la clase social y la raza. Actual-
para el empleo», y por vigorosos ataques mente, existen argumentos muy convin-
para reducir costes en el «estado desmesu- centes del tipo: mientras que el objetivo
rado». El otro grupo no está menos difun- supuestamente manifiesto de los planes
dido y está llegando a ser cada vez más del cheque escolar y la elección de cen-
poderoso. Está representado por progra- tro es proporcionar a la gente pobre el
mas con propuestas para el cheque escolar derecho a abandonar las escuelas públi-
y el derecho a la elección de centro, tanto cas, entre los efectos a largo plazo puede
a nivel nacional como en cada estado estar el aumento de «la fuga blanca» des-
(Chubb and Moe 1990). Estos programas de las escuelas públicas a las privadas y
incluyen la financiación con dinero públi- religiosas y crear las condiciones en las
co de escuelas privadas y religiosas (aun- que los padres blancos acomodados pue-
que en los Estados Unidos estos objetivos dan rehusar pagar impuestos para ayudar a
son ampliamente rechazados). Detrás de es- las escuelas públicas, que están sufriendo
tas propuestas hay un plan para supeditar las cada vez más los efectos debilitantes de la
escuelas a la disciplina de la competencia de crisis fiscal del estado. El resultado es una
mercado. Esa clase de «soluciones cuasi de creciente discriminación en la educación
mercado» se encuentran entre los temas po- (Apple 1996).
líticos más divisivos y más ardientemente En su propio análisis de la realidad so-
debatidos en el país entero, con importan- bre la experiencia de los Estados Unidos,
tes casos pendientes en los juzgados que, Whitty argumenta que aunque los defenso-
relacionados con la financiación para las res de la elección de centro asumen que la
escuelas privadas y/o religiosas, a través competencia intensificará el rendimiento y
de los mecanismos del cheque escolar, en la responsabilidad de las escuelas, al tiem-
la actualidad están siendo analizados con po que dará oportunidades a los niños de-
gran atención (ver Wells 1993, Smith y saventajados, que actualmente no las
Meier 1995, y Henig 1994). tienen, ésta puede ser una falsa esperanza
Algunos defensores cle «la elección de (Whitty 1997, p. 58). Estas esperanzas no se
centro» argumentan que sólo el derecho están haciendo realidad ahora y es improba-
de los padres a expresarse y a la elección ble que lo hagan en el futuro, «en el contex-
de centro ofrecerán una oportunidad para to de políticas que no hacen nada por
la «salvación educativa» para padres e hi- desafiar las profundas desigualdades socia-
jos de minorías (Whitty 1997, p.17. Ver tam- les y culturales». Como continua diciendo,
bién, Chubb y Moe 1990). Moe, por ejemplo, «la toma de decisiones fragmentarias en
defiende que la mayor esperanza del pobre una sociedad altamente estratificada pue-
para obtener el derecho a «abandonar las de, en apariencia estar dando igualdad de
malas escuelas y conseguir las buenas» es oportunidades a todo el mundo, pero tras-
a través de una «alianza no ortodoxa» (ci- ladar la responsabilidad de la torna de de-
tado en Whitty 1997, p.17). Los pobres cisiones de la esfera pública a la privada
sólo podrían tener éxito aliándose con los puede reducir, en la realidad, las oportuni-
Republicanos y el mundo empresarial los dades de acción colectiva para mejorar la
grupos más poderosos que supuestamente calidad de la educación para todos»
desean transformar el sistema. (WIritty 1997, p.58).

182
Esta postura es ratificada por Henig una poderosa confirmación de la política y
quien afirma que «la triste ironía del actual práctica educativas en el proyecto ideoló-
movimiento de la reforma educativa es gico del neoliberalismo. Me estoy refirien-
que, a través de la sobre-identificación con do, en concreto, a Channel One, una red
las propuestas de elección de centro, el de televisión privada que emite actualmen-
sano impulso por considerar modelos radi- te en centros donde está matriculado un 40
cales para acometer problemas sociales por ciento de los estudiantes de media y
puede ser canalizado a través de iniciativas secundaria del país (muchos de los cuales
que erosionen aún más el potencial para la están agobiados Financieramente, dada la
deliberación y la respuesta colectivas» crisis fiscal). En esta «reforma», una com-
(Henig 1994, p.222). Cuando esta situación pañía privada de medios de comunicación
se combina con el hecho de que tales po- ofrece a las escuelas una antena satélite
líticas neoliberales en la práctica pueden «gratis», dos reproductores de vídeo y tele-
reproducir las jerarquías tradicionales de visores para cada una de sus clases. Tam-
clase, raza y género, debería darnos que bién se les ofrece una emisión gratis de
pensar (ver Apple 1996 y Whitty 1997). noticias para los estudiantes. En compen-
Hay una segunda variante del neolibe- sación por el equipo y las noticias, todas
ralismo. Esta variante está dispuesta a gastar las escuelas participantes deben firmar un
más dinero estatal y/o privado en escuelas, contrato de tres a cinco años garantizando
si, y sólo si, las escuelas satisfacen las nece- que sus estudiantes verán el Channel One
sidades expresadas por el capital. De este todos los días (Apple 1993).
modo, los recursos se hacen disponibles Esto suena relativamente benigno. Sin
para «reformas» y políticas que vinculen el embargo, no sólo se trata de la tecnología
sistema educativo con el proyecto de hacer «integrada», de modo que únicamente
nuestra economía más competitiva. Dos pueda ser recibido Channel One, sino que
ejemplos pueden proporcionar una visión se emiten junto con las noticias anuncios
de esta postura. En un buen número de es- obligatorios de grandes empresas de comi-
tados en los Estados Unidos ha sido aproba- da rápida, ropa deportiva y otros que los
da legislación que conduce a las escuelas y estudiantes deben ver también —por con-
universidades a crear vínculos más estrechos trato—. Los estudiantes, en esencia, son
entre la educación y la comunidad empresa- vendidos a las grandes empresas como
rial. En el estado de Wisconsin, por ejemplo, una audiencia cautiva. Considerando que
todos los programas de formación de profe- la ley obliga a estos estudiantes a asistir a
sores deben incluir experiencias en «educa- las escuelas, los Estados Unidos es uno de
ción para el empleo» para todos sus futuros los primeros países en el mundo que
profesores; y las escuelas públicas elementa- conscientemente permite vender a su ju-
les, medias y secundarias del estado deben ventud como mercancía para esas nume-
incluir temas de educación para el empleo rosas compañías que están dispuestas a
en su currículum oficial'. pagar el alto predio de los ahunctos en
El segundo ejemplo es aparentemente Charínel One para obtener una audiencia
menos trascendente, pero en realidad es (cautiva) gaiuntizada 4 . De este modo, bajo

(3) Muchas veces, sin embargo, estas iniciativas en realidad son «órdenes insolventes». Es decir, requisi-
tos de este tipo se convierten en obligaciones, pero no se proveen los fondos adicionales para acometerlos. La
intensificación de la tarea de los profesores a todos los niveles del sistema de educación que resulta de esta
situación es muy evidente.
(4) Me he extendido en un análisis mucho más detallado de Channel One, incluidas las políticas de no-
ticias, en APPLE (1993).

183
un número de variantes del neoliberalis- crecimiento proporcional de los empleos
mo, no sólo se están transformando las es- relacionados con la alta tecnología, los ti-
cuelas en bienes de consumo, sino que en pos de empleo que están y estarán dispo-
la actualidad también lo están siendo nibles para una gran proporción de la
nuestros hijos (Apple 1993; ver también población americana no serán puestos al-
Molnar 1996). tamente cualificados ni técnicamente atrac-
Como ya he sugerido, el atractivo de tivos. Sucederá justamente lo contrario. El
las políticas de la restauración conserva- mercado de trabajo remunerado estará
dora en educación descansa, en gran cada vez más dominado por el trabajo ru-
parte, en cambios notables en nuestro tinario de bajo salario en los sectores de
sentido común —acerca cle qué es la de- distribución, comercio y servicios. Esta si-
mocracia—; de si nos vemos a nosotros tuación aparece indudablemente clara por
misinos como individuos posesivos un hecho: para el año 2005 habrá más
(«constimiclores»); y, finalmente, acerca puestos de trabajo de cajeros que empleos
cle cómo vemos funcionar el mercado. para investigadores en informática, analis-
Subyacente a las políticas neoliberales en tas de sistemas, fisioterapeutas, analistas de
educación y sus políticas sociales en ge- operaciones, y técnicos radiológicos en su
neral, existe la creencia en la ecuanimidad conjunto. De hecho, se prevé que sea en
y la justicia intrínsecas del mercado. En úl- el sector servicios donde se creen el 95
tima instancia, el mercado distribuirá los por ciento de todos los nuevos empleos.
recursos eficiente y equitativamente de Este sector incluye la atención médica
acuerdo con el esfuerzo. El mercado, final- personal, las ayudas sanitarias a domici-
mente, creará puestos de trabajo para todo lio, los trabajadores sociales (muchos de
el que lo desee. Estos son los mejores los cuales están perdiendo sus empleos en
mecanismos posibles para asegurar un la actualidad debido a los recortes en el
futuro mejor para todos los ciudadanos gasto social), empleados de hoteles y al-
(consumidores). bergues, empleados de restaurantes, de
Por esta razón, sin duda debemos pre- transportes, y servicios de comercio y re-
guntarnos cómo se configura en realidad la ligiosos. Más aún, ocho de las diez ocu-
economía que reina soberana en las postu- paciones principales que más crecerán
ras neoliberales. Lejos de la visión ideal en empleo durante los próximos diez años
pintada por los neoliberales, en la que los son las siguientes: representantes de ven-
puestos de trabajo tecnológicamente avan- tas, cajeros, administrativos, conductores
zados reemplazarán a la rutina, el subem- de camión, camareros/as, enfermeras y
pleo y el desempleo; de tal suerte que auxiliares, empleados de comida elabo-
actualmente mucha gente percibe que sólo rada, y conserjes. Es obvio que la mayo-
se va a liberar el mercado en lo relativo a ría de estos empleos no requiere altos
nuestras escuelas e hijos, la realidad, de niveles de educación. Muchos de ellos es-
nuevo, es algo más. Tal como he demos- tán mal pagados, no están sindicalizados y
trado en un análisis mucho más completo son a tiempo parcial, con poca o ninguna
en Políticas Culturales y Educación (Apple compensación. Y muchos de ellos están
1996, pp.68-90), los mercados son tan po- muy relacionados y condicionados por las
derosamente destructivos como producti- variables de raza, género y clase en la divi-
vos en la vida de la gente. sión del trabajo. Esta es la economía emer-
Tomemos como botón de muestra el gente a la que nos enfrentamos, y no la
mercado de trabajo remunerado, al cual visión exageradamente romántica descrita
los neoliberales tanto quieren que adose- por los neoliberales, quienes nos apremian
mos el sistema educativo. Incluso con el a confiar en el mercado.

184
Los neoliberales defienden que convir- cos. En ambos casos, el resultado es una
tiendo el mercado en el principal árbitro de contorsión de la concatenación de las rela-
lo que es socialmente valioso, quedará elimi- ciones de finalidad para interpretar las ne-
nada de nuestras decisiones educativas y so- cesidades de la gente; se truncan las
ciales la política y su irracionalidad cadenas interpretativas y se evita su disper-
sión a través de las fronteras que separan lo
inherente. El análisis de coste-beneficio y la «doméstico» y lo «económico» de lo polí-
eficiencia serán los motores de la transfor- tico (Fraser 1989, p. 168).
mación social y educativa. No obstante, en-
tre los principales efectos de tales estrategias Para Fraser, este proceso de despolitiza-
de «economización» y «despolitización» está, ción hace muy dificil que las necesidades de
el que sea aún más difícil la contención de las la gente con menos poder económico, polí-
crecientes desigualdades en cuanto a recur- tico y cultural sean debidamente atendidas y
sos y poder, que tan profundamente caracte- que se actúe en consecuencia, de modo que
rizan esta sociedad. Nancy Fraser describe se llegue al fondo del problema. Para Fraser,
el proceso del siguiente modo: esto es debido a lo que sucede cuando los
«discursos de necesidades» se traducen en
jerga de mercado y en políticas guiadas por
En las sociedades capitalistas dominadas «lo privado».
por el hombre, lo que es «político» es ge-
neralmente definido por oposición a lo Para nuestros objetivos, podemos refe-
que es «económico» y a lo que es «domés- rirnos a dos grandes tipologías de discur-
tico» o «personal». Aquí pueden identificar- sos de necesidades. En primer lugar hay
se dos grupos principales de instituciones modelos oposicionales de discursos de nece-
que despolitizan los discursos sociales: en sidades. Surgen cuando las necesidades se
primer lugar, hay instituciones domésticas, politizan desde abajo y son parte de la cris-
especialmente la conocida como la familia talización de nuevas identidades divergentes
nuclear moderna restringida con un hom- por parte de los grupos sociales subordina-
bre como cabeza de familia; y en segundo dos. Lo que era visto en buena parte como
lugar, instituciones oficiales con un sistema un tema «privado» se sitúa ahora en el ám-
económico capitalista, especialmente los
centros de trabajo, los mercados, a institu- bito del debate político. El acoso sexual, la
ciones de crédito y las empresas y compa- discriminación racial y sexual en el trabajo
ñías «privadas». Las instituciones domésticas remunerado, y las medidas cle discrimina-
despolitizan ciertos temas personalizánclolos ción positiva en las instituciones económicas
y/o haciéndolos familiares; los identifican y educativas son ejemplos de cuestiones
como temas doméstico-privados o perso- «privadas» que se han desbordado y ya no
nal-familiares, en contraposición con los pueden ser confinadas a la esfera de lo
temas públicos, políticos. Por otra parte, «doméstico» (Fraser 1989, p.172) S.
las instituciones oficiales con sistema eco- Un segundo tipo de discurso de nece-
nómico capitalista despolitizan ciertos te-
mas a través de su economización; los sidades podría denominarse discurso de re-
temas en cuestión se identifican como im- privatización. Emergen como respuesta a
perativos impersonales del mercado o los discursos oposicionales de reciente
como prerrogativas de la propiedad «pri- aparición, tratando de devolverlos al ámbito
vada», o bien como problemas técnicos de lo «privado» o lo «doméstico». A menu-
propios de gestores y planificadores, todo do, están dirigidos a desmantelar o recortar
ello en contraposición a los temas políti- los servicios sociales, clesregular la empresa

(5) Ver también el debate de cómo los logros de una esfera de la vida social pueden ser trasladados a otra
esfera, en BOWLES y Gin-ns (1986) y APPu: (1988).

185
«privada» o detener lo que se percibe como tender lo que está sucediendo en estos ca-
«necesidades incontroladas». De este modo, sos (Dale 1989a). Cada una supone una
los reprivatizadores intentarían evitar que estrategia diferente, mediante la que los
cuestiones del estilo de la conflictividad do- grupos de poder o los estados legitiman su
méstica, pueda introducirse en el discurso autoridad. En la primera estrategia (el va-
político, para lo cual tratan de definirla lor), la legitimación se consigue en la prác-
como un tema meramente familiar. O defen- tica dando a la gente lo que se le ha pro-
derán que el cierre de una fábrica no es una metido. De modo que el estado social de-
cuestión política, sino que, al contrario, es mocrático puede proporcionar servicios
una prerrogativa irreprochable de la propie- sociales para la población a cambio de
dad privada, o un imperativo inobjetable apoyo continuo. Que el estado lo cumpla
propio de un mecanismo de mercado im- es a menudo el resultado de los discursos
personal (Fraser, 1989, p.172). En cual- oposicionales que ganan más poder en el
quiera de los dos casos, la tarea es tanto debate social y que tienen más poder para
refutar la posible fuga de necesidades in- redefinir la frontera entre lo público y lo
controladas como despolitizar los temas. privado.
En la política educativa de los Estados En la segunda estrategia (sentido), los
Unidos hay varios ejemplos claros sobre estados y/o los grupos dominantes, más
estos procesos. En el estado de Califor- que proporcionar a la gente políticas que
nia, por ejemplo, un referéndum vincu- satisfagan las necesidades por ellos ex-
lante, que prohibió el uso de medidas de presadas, intentan cambiar el significado
discriminación positiva por parte del go- mismo de la necesidad social en algo que
bierno del estado en las políticas de ad- es muy diferente. De este modo, si la
misión de la universidad y otras por el gente con menos poder pide «más demo-
estilo, se ganó por abrumadora mayoría, cracia» y un estado más receptivo, la ta-
debido a que los «reprivatizadores» gas- rea consiste en no dar «valor» a lo que
taron una enorme cantidad de dinero en representa esa demanda, especialmente
una campaña de publicidad, que etiquetó cuando ésta puede conducir a peticiones
tales políticas como «fuera de control» y incontroladas. La tarea es, más bien,
como una intervención impropia del go- cambiar lo que realmente se considera
bierno en decisiones que tan sólo afectan como democracia. En el caso de las polí-
al «mérito individual»6 . Las pautas del che- ticas neoliberales, la democracia es redefi-
que escolar en educación —donde los te- nida en la actualidad como garantía de
mas polémicos acerca de a quiénes debe elección de centro en un mercado sin tra-
educarse, quiénes deberían controlar la bas. En esencia, el Estado se retira. La
política y la práctica escolares, y cómo de- medida en que se aceptan tales transfor-
bería financiarse la escuela, se dejan deci- maciones de las necesidades y los discur-
dir al mercado— ofrecen otro ejemplo sos cle necesidades, muestra de nuevo el
excelente de esa clase de intentos por des- éxito de los reprivatizadores al reclefinir
politizar las necesidades educativas. Am- las fronteras entre lo público y lo priva-
bos muestran el poder creciente de los do, y demuestra cómo el sentido común
discursos de reprivatización. de la gente puede ser dirigido a posicio-
Una distinción entre la legitimación nes conservadoras durante épocas de cri-
del «valor» y del «sentido» es útil para en- sis económica e ideológica.

(6) En el momento de escribir este artículo, el referéndum ha sido denunciado en los juzgados. Su insti-
tucionalización ha sido suspendida hasta que se determine su constitucionalidad.

186
NEOCONSERVADURISMO puede observarse en el hecho de que el li-
bro de William Bennett, «The Book of Vir-
Siendo que los neoliberales líderes tires» (Bennett 1994), haya estado entre los
mayoritarios de la alianza conservadora, el más vendidos en el país. Bennett, un antiguo
segundo elemento importante dentro de Secretario (Ministro) de Educación en una
dicha alianza es el neoconservaclurismo. A Administración Republicana, ha defendido
diferencia del énfasis neoliberal en el Esta- que durante un largo período de tiempo
do débil, los neoconservadores se guían «Hemos dejado de hacer lo correcto tyl he-
por una visión del Estado fuerte. Esto es mos permitido un ataque a los modelos in-
particularmente así en relación con temas telectuales y morales». En respuesta a esta
de enseñanza, de valores y del cuerpo hu- situación, necesitamos «un compromiso re-
mano. Mientras que el neoliberalismo pue- novado con la excelencia, la reputación y los
de considerarse fundamentado en lo que principios» (Bennett 1988, pp. 8-10). El libro
Raymoncl Williams llamaría una coalición de Bennett plantea proporcionar fábulas
ideológica «emergente», el neoconservadu- morales a los niños con el objetivo de «res-
rismo está basado en modelos «residuales» tablecer» un compromiso con «virtudes tra-
(Williams 1977). El neoconservadurismo se dicionales» tales como el patriotismo, la
apoya principalmente, aunque no de honestidad, los principios morales y el espí-
modo exclusivo, en una valoración román- ritu emprendedor (Bennett 1994). Estas pos-
tica del pasado; un pasado en el que el turas no sólo han penetrado en la opinión
«conocimiento verdaderamente valioso» y pública de la sociedad de modo bastante in-
la moralidad reinaban soberanos; donde la fluyente, sino que han proporcionado parte
gente «sabía cuál era su sitio», y donde la del impulso conductor al movimiento de las
existencia de comunidades estables, con- escuelas «estatutarias» (charter schools). Es-
ducidas por un orden natural, nos protegía tas escuelas son las que tienen estatutos par-
de los estragos de la sociedad (Ver Apple ticulares que les permiten desentenderse de
1996 y Hunter 1988). la mayoría de las exigencias y requisitos del
Entre las políticas propuestas desde Estado, poniendo en marcha un currículum
esta posición ideológica se encuentran el basado en los deseos de su clientela (ver
currículum nacional, los exámenes nacio- Whitty 1997). Mientras que, en teoría, hay
nales, un «retorno» a los estándares de mucho que elogiar de tales políticas, mu-
rendimiento más altos, una revitalización chas de estas escuelas se han convertido
de la «tradición occidental», y el patriotis- rápidamente en vías a través de las que ac-
mo. No obstante, bajo algunas de las ofen- tivistas religiosos conservadores y otros
sivas neoconservadoras en educación y en obtienen financiación pública para escue-
política social en general no sólo hay una las que de otro modo nunca contarían con
llamada al «retorno». Detrás de estas ofen- dicho apoyo.
sivas —y esto es esencial— también existe Detrás de gran parte de estas posturas
un miedo al «otro». Este miedo se expresa hay una clara sensación de pérdida —pérdi-
en su apoyo al currículum nacional estan- da de fe— de comunidades ideales; de una
darizado, en sus ataques al bilingüismo y visión casi pastoral de personas que com-
al multiculturalismo, y en sus insistentes parten normas y valores, y en la que la
requerimientos para elevar los estándares, «tradición occidental» lo preside todo. Esta
(Ver, ej., Hirsch 1996). visión se acerca bastante a la discursión de
Que el énfasis neoconservador sobre Mary Douglas sobre pureza y peligro, se-
un retorno a los valores tradicionales y a la gún la cual que fue imaginado para existir
«moralidad» ha tocado una fibra sensible era lo sagrado, y la «corrupción» se teme

187
por encima de todo lo demás (Douglas ras de esta pequeña selección eran consi-
1966). Las oposiciones binarias noso- deradas como arquetipos de la «tradición»
tros/ellos dominan este discurso y la cultu- para todo el mundo. No eran meramente
ra del otro debe de ser temida. enseñadas, sino enseñadas en tanto que su-
Este sentido de corrupción cultural se periores a cualquier otro conjunto de cos-
puede observar en los crecientes ataques tumbres y culturas (Levine 1996, p.20).
violentos al multiculturalismo —que es en sí Tal como nos recuerda Lawrence Levi-
mismo una categoría muy amplia que ne, un sentido selectivo y limitado de la
agrupa múltiples posturas políticas y cultu- historia alimenta los anhelos nostálgicos
rales (ver McCarthy y Crichlow 1994)— a la de los neoconservadores. El cánon y el cu-
oferta de escolarización o a otros benefi- rrículum nunca han sido estáticos. Siempre
cios sociales para los hijos de emigrantes han estado en un proceso constante de re-
«ilegales» e incluso, en algunos casos, para visión, «con airados defensores insistien-
los hijos de emigrantes legales; también se do», como aún lo hacen, en que el cambio
refleja en el movimiento que defiende la podría suponer el «deterioro instantáneo»
utilización exclusiva del idioma inglés y en (Levine 1996, p.15. Ver también Apple
las iniciativas, igualmente conservadores, 1990 y Kliebarcl 1995). De hecho, incluso
de reorientar los curricula y los libros de la inserción de clásicos como Shakespeare
texto hacia una determinada construcción dentro del currículum escolar en los Esta-
de la tradición occidental. dos Unidos tuvo lugar sólo después de in-
A este respecto, los neoconservadores tensas y prolongadas luchas, equivalentes
lamentan el «deterioro» del currículum tra- a los debates divisorios acerca qué conoci-
dicional, de la historia, la literatura, y los miento se debe enseñar hoy en día. Por ello,
valores que en ellas se encarnan. Detrás de Levine observa que cuando los críticos cultu-
este conjunto de suposiciones acerca de la rales neoconservadores piden un «retorno»
«tradición», estaría la existencia de un con- a la «cultura común» y a la «tradición», «es-
senso social sobre lo que debería conside- tán simplificando hasta el punto de la distor-
rarse como educación legítima (Apple sión». Lo que está sucediendo, en términos de
1990) y también acerca de la superioridad la expansión y alteración del conocimiento
cultural. No obstante, es importante recor- oficial en las escuelas y universidades hoy en
dar que dicho currículum «tradicional», día, «no es en absoluto sorprendente; cierta-
cuyo deterioro es tan fervientemente la- mente no supone una desviación radical
mentado por las críticas neoconservadoras, desde los patrones que han marcado la his-
«ignoraba la mayoría de los grupos que toria de la educación —la expansión y altera-
componen la población americana; ya fue- ción constantes— y a menudo controvertida
ran de Afric2t, Europa, Asia, América Cen- de los curlicula y de las normas y la incesan-
tral y América del Sur, o los indígenas de te batalla sobre la naturaleza de esa expan-
Norte América» (Levine 1996, p.20). Su sión y alteración» (Levine 1996, p.15).
foco de atención principal, y a menudo ex- Por supuesto, esas posiciones conser-
clusivo, estaba colocado sobre una selec- vadoras han sido forzadas a un cierto com-
ción bastante reducida de las gentes que promiso con el fin de mantener su
vinieron desde un pequeño número de liderazgo cultural e ideológico como movi-
países del norte y oeste de Europa, a pesar miento reformador de la política y la prác-
del hecho de que las culturas y las historias tica educativa. Un ejemplo importante es el
representadas en los Estados Unidos fue- discurso en auge sobre el currículum cle la
ron «forjadas a través de un más amplio y historia, en concreto la construcción de los
diverso grupo de pueblos y sociedades» Estados Unidos como un «país de emi-
(Levine 1996, p.20). Las costumbres y cultu- grantes». En este discurso hegemónico, to-

188
dos en la historia de la nación eran emi- historia es uno de los resultados de dichos
grantes; desde la primera población nativa estándares voluntarios.
americana, que supuestamente habría atra- Dado que las asociaciones profesiona-
vesado el Estrecho de Bering y ocupado les de estas áreas curriculares a nivel na-
América del Norte, Central y del Sur, hasta cional —por ejemplo el Consejo Nacional
las oleadas sucesivas de gentes que vinieron de Profesores de Matemáticas– son las que
de México, Irlanda, Alemania, Escandinavia, están desarrollando dichos estándares na-
Italia, Rusia, Polonia y otros lugares; y final- cionales, éstos son siempre fruto de un
mente, las comunidades recientes de Asia, consenso y por ello, resultan ser más flexi-
América Latina, África y otras regiones. Si bles que los que desearían los neoconser-
bien es cierto que los Estados Unidos están vadores. Este mismo proceso impone una
constituidos por gentes de todo el mundo cierta modulación a las políticas conserva-
–y que es uno de los aspectos que les hace doras sobre el conocimiento escolar. Sin
tan ricos cultural y vitalmente–, tal pers- embargo, esto no debe conducir hacia una
pectiva constituye una eliminación de la visión exageradamente romántica de las
memoria histórica, ya que, algunos grupos nuevas tendencias emergentes en política
llegaron encadenados y estuvieron sujetos educativa. Dado que el liderazgo en la «re-
durante siglos a esclavitud y marginación forma» escolar está cada vez más domina-
permitidas por el Estado. Otros sufrieron lo do por los discursos conservadores en
que sólo puede ser denominado como torno a «los estándares» , «la excelencia»,
destrucción corporal, lingüística y cultural «el rendimiento de cuentas», etc., y dado
(Apple 1996). que los elementos más flexibles de los es-
Dicho esto, sin embargo, se apunta ha- tándares han resultado ser demasiado ca-
cia el hecho de que mientras se defien- ros para ponerlos en práctica en la
den los objetivos neoconservadores de los realidad, este discurso, en última instancia,
curricula y los exámenes nacionales, actúa para dar más peso retórico al movi-
aquéllas dependen, en gran medida, de la miento conservador, con el objeto de au-
necesidad de un compromiso. Debido a mentar el control central sobre «el
este factor, incluso los más firmes partida- conocimiento oficial» (Apple 1993) y de
rios de los programas y políticas educati- «elevar el listón» del rendimiento escolar.
vas neoconservadoras también han tenido Las implicaciones sociales de esta situa-
que apoyar la creación de curricula que, al ción, en términos de producir resultados
menos en parte, reconocen «la contribución escolares cada vez más diferenciados, son
del otro»7. Esto se debe, en cierta medida, a la cada vez más preocupantes (Apple 1992).
ausencia de un departamento (Ministerio) Pero no es solamente en aspectos tales
nacional de educación fuerte y visible, y a como el control sobre el conocimiento le-
una tradición de control estatal y local. La gítimo donde se ven los impulsos neocon-
«solución» ha sido tener estándares na- servadores. La idea de un Estado fuerte se
cionales desarrollados «voluntariamente» ve también en el crecimiento del Estado re-
en cada área curricular (ver Ravitch 1995). gulador en lo concerniente a los profesores.
De hecho, el ejemplo que citaba acerca de la Se ha producido un cambio progresivo des-

(7) Esto se lleva a cabo, frecuentemente, a través de un proceso de «menciones» (Apple 1993), los textos
y el currículum incluyen material sobre la contribución de mujeres y grupos «minoritarios», pero nunca permi-
ten al lector ver el mundo a través de los ojos de los grupos oprimidos. O, como es el caso en el discurso de
«somos todos emigrantes», los compromisos se hacen de tal modo que el mito de la similitud histórica se cons-
truye al mismo tiempo que las divisiones económicas entre los grupos empeoran más y más.

189
de la «autonomía autorizada» a la «autono- existe una clara desconfianza hacia los
mía regulada», a medida que el trabajo de profesores y un ataque a las reclamaciones
los profesores está más modelado, racionali- de competencia por parte de los profeso-
zado y «regulado» (Dale 1989°). Bajo condi- res, y, especialmente, a los sindicatos del
ciones de autonomía autorizada, una vez profesorados.
que los profesores obtienen la certificación La desconfianza hacia los profesores,
profesional adecuada, son básicamente li- la preocupación por una supuesta pérdida
bres —dentro de unos límites— para actuar del control cultural, y la sensación de una
en sus clases conforme a su juicio. Este «comipción» peligrosa, se encuentran entre
tipo de régimen se basa en la confianza en muchos de los miedos culturales y sociales
la «discreción profesional». Bajo condicio- que impulsan las políticas neoconservado-
nes crecientes de autonomía regulada, las ras. Sin embargo, como he manifestado an-
actuaciones cíe los profesores están sujetas teriormente, sosteniendo estas posiciones,
en la actualidad a un escrutinio mucho ma- a menudo se encuentra también una visión
yor en términos de procesos y de resulta- del mundo etnocéntrica. Tal vez, esto pue-
dos. De hecho, hay estados en los Estados da explicarse mejor a través del ejemplo
Unidos que no sólo han especificado el con- del libro de Hernstein y Murray, The Bell
tenido que los profesores deben enseñar, Curve (la Curva Normal) (Hernstein y Mu-
sino que, también, han regulado cueles han rray 1994). En un libro que vendió cientos
de ser los únicos métodos apropiados para de miles de ejemplares, los autores defien-
enseñar. Si el profesor no sigue estos méto- den un determinismo genético basado en
dos especificados como «apropiados», corre la raza (y hasta cierto punto en el género).
el peligro cle sufrir sanciones administrati- Para ellos, sería romántico asumir que las
vas. Tal régimen de control no está basado políticas educativas y sociales puedan con-
en la confianza, sino en una profunda sos- ducir finalmente a unos resultados más jus-
pecha acerca de las motivaciones y la com- tos, ya que las diferencias en la inteligencia
petencia cíe los profesores. Para los y en el rendimiento están condicionadas
neoconservadores, se trataría del equiva- genéticamente. Lo más sabio que los plani-
lente de la noción de «prisión del produc- ficadores políticos pueden hacer es aceptar
tor» que es tan importante entre los este hecho y planificar de cara a una socie-
neoliberales. Para aquéllos, sin embargo, dad que reconozca estas diferencias biológi-
no es el mercado el que resolverá este pro- cas, y no suministrar «falsas esperanzas» a
blema, sino un Estado fuerte e intervencio- los pobres y menos inteligentes, la mayoría
nista que velará para que únicamente se de los cuales serán negros. Obviamente, este
enseñen contenidos y métodos «legíti- libro ha reforzado los estereotipos racistas
mos». Y ésta situación se controlará a tra- que durante tiempo han desempeñado un
vés de exámenes estatales y nacionales, considerable papel en las políticas educati-
tanto para estudiantes como de profesores. vas y sociales en los Estados Unidos (ver
Se ha argumentado que tal clase de ej. Omi y Winant 1994).
políticas conducen a la «descapacitación» Más que entender la raza tal como es
de los profesores, la «intensificación» de —una categoría completamente social que
su trabajo, y a la pérdida de autonomía y se aprovecha y utiliza de diferentes modos,
respeto (ver Apple, 1988; Apple 1995). por distintos grupos, según en que mo-
Esto no es sorprendente, puesto que detrás mentos (Omi y Winant 1990—, tales posi-
de gran parte de este impulso conservador ciones, como las defendidas por Hernstein

(8) Para la relación entre este fenómeno y el género, ver ACKER (1995).

190
y Murray, proporcionan un barniz de apa- modo efectivo el paisaje en el que se dis-
rente legitimidad científica para los discur- cuten y defienden las políticas. Pero, una
sos políticos que, con anterioridad, habían vez aceptada la influencia creciente de las
sido intelectualmente desacreditados en políticas neoliberales y neoconservadoras,
muchas ocasiones (Kincheloe y Steinberg éstas tendrían considerablemente menos
1996). La divulgación apadrinada que se éxito si no hubieran acogido también a los
ha dado a este libro, en el que se informa- populistas autoritarios de corte religioso,
ba que los autores habían recibido grandes fundamentalista, bajo el paraguas de la
sumas de dinero, de fundaciones neocon- alianza conservadora. Nos centraremos
servadoras para escribir y difundir el libro, ahora en dicho grupo.
muestra claramente, no sólo los cimientos
raciales de importantes áreas del programa
conservador, sino también, el poder de los POPULISTAS AUTORITARIOS
grupos conservadores para exponer sus ar-
gumentos ante la opinión pública.
Las consecuencias de estas posiciones Tal vez más que en ningún otro gran
no se observan sólo en las políticas educa- país industrializado, en Estados Unidos no
tivas, sino en la intersección de dichas po- es posible comprender íntegramente las
líticas con políticas sociales y económicas políticas educativas sin prestar una espe-
más amplias, donde han sido bastante in- cial atención a la «Derecha Cristiana». Esta
fluyentes. También aquí podemos encon- es excepcionalmente poderosa e influyen-
trar afirmaciones acerca de lo que al pobre te, más allá del número de seguidores, en
le falta no es dinero, sino una herencia los debates en los medios de comunica-
biológica «apropiada» y un conjunto de ción sobre políticas públicas, educación,
valores en relación con la disciplina, el tra- ayuda social, políticas sobre sexualidad y
bajo duro, y la moralidad (Klatch 1987). el cuerpo, religión, etc. Su influencia viene
Ejemplos importantes al respecto incluyen del inmenso compromiso de los activistas
programas tales como el «subsidio de en- con que cuenta de su amplia base financie-
señanza» o el «subsidio de trabajo», según ra, de sus posiciones retóricas de naturale-
los cuales los padres pierden una porción za populista y de su agresividad al llevar
de su subsidio social si sus hijos faltan un adelante su programa. La «Nueva Dere-
número determinado de días de escuela, o cha» de los populistas autoritarios basa sus
bien donde se pierden los subsidios si una posiciones en política educativa y social en
persona no acepta un trabajo mal pagado, general en ciertas visiones de la Biblia, «la
no importa cuán denigrante sea, incluso si moralidad cristiana», los proles asociados
no da derecho a cuidado infantil o aten- al género, y la familia. La Nueva Derecha
ción sanitaria. Dichas políticas reinstauran entiende el género y la familia, por ejem-
políticas previas de «trabajo en el hogar», plo, como una unidad orgánica y divina
que fueron tan populares —y también abso- que resuelve el «egoísmo masculino» y-el
lutamente dañinas— en los Estados Unidos, «desprendimiento femenino».
Gran Bretaña y otros países (Apple 1996). Como indica Hunter:
He dedicado gran parte del espacio en
esta sección a documentar el creciente po- Dado que el género es divino y natu-
der de las posturas neoconservadoras en ral...filo] hay espacio para el conflicto po-
política social y educativa en los Estados lítico legítimo... En la familia mujeres y
Unidos. Se ha creado una coalición con los hombres —estabilidad y dinamismo— están
armoniosamente fusionados cuando no
neoliberales, una coalición que —de acuer-
son incomodados por el modernismo, el li-
do con otros grupos— está cambiando de beralismo, el feminismo y el humanismo,

191
los cuales, no sólo amenazan la masculini- que guía al programa de los populistas au-
dad y la feminidad directamente sino tam- toritarios. Es un programa de acción cada
bién a través de sus efectos sobre los niños vez más poderoso, no sólo retóricamente,
y jóvenes... «Las mujeres de verdad», esto sino en términos de financiación y de crea-
es mujeres que se reconocen a sí mismas ción cle conflictos sobre lo que las escuelas
como esposas y madres, no amenazarán la
santidad del hogar mirando por su propio deben hacer, cómo deben ser financiadas,
beneficio. Cuando hombres y mujeres de- y quién debe controlarlas. El programa cle
safían estos roles de género rompen con acción engloba los temas de género, se-
Dios y la naturaleza; cuando liberales, fe- xualidad y familia, e incluso va más allá. Se
ministas y humanistas laicos no les dejan extiende a un abanico más amplio de pre-
desarrolar esos roles, están socavando los guntas acerca de lo que hay que conside-
cimientos divinos y naturales sobre los que rar como conocimiento «legítimo» en las
descansa la sociedad (Hunter 1988, p.15). escuelas. Y en este amplio ámbito de preo-
En la mente de estos grupos, la escola- cupación acerca del corpus de conoci-
rización pública, por lo tanto, es en sí misma miento escolar, los activistas conservadores
un lugar de inmenso peligro. En palabras del. han tenido un éxito nada despreciable pre-
activista conservador Tim LA-laye, «la educa- sionando a los editores de libros para cam-
ción pública moderna es la fuerza más peli- biar los contenidos, y alterando aspectos
grosa en la vida de un niño: religiosa, sexual, importantes de la política educativa del es-
económica, patriótica y físicamente» (cita- tado en la enseñanza, el currículum, y la
do en Hunter 1988, p.57). Esto esta relacio- evaluación. Este hecho es crucial porque,
nado con la sensación de pérdida que la en ausencia de un currículum nacional ma-
Nueva Derecha tiene en lo que concierne nifiesto, el libro de texto producido comer-
a la escolariazación y la familia. cialmente —regulado por las autoridades de
cada uno de los estados— permanece como
Tal y como lo entiende la Nueva Derecha, la definición dominante del currículum en
hasta hace poco, las escuelas eran exten- los Estados Unidos (ver Apple 1988, Apple
siones del hogar y de la tradición moral. 1993, y Apple 1996).
Los padres podían confiar sus hijos a las El poder cle estos grupos se refleja, por
escuelas públicas porque eran controlados
de cerca y formados en los valores bíblicos ejemplo, en la «auto censura» que los edi-
y paternos. Sin embargo tomadas ahora tores practican. Por ejemplo, bajo la pre-
por fuerzas extrañas las escuelas se inter- sión conservadora, un número cle editores
ponen entre los padres e hijos. Mucha gen- de antologías literarias para la escuela se-
te experimenta la fragmentación de la cundaria ha optado por incluir el discurso
unidad entre la familia, la iglesia y la es- de Martin Luther King «Tengo un sueño»,
cuela como una pérdida de control sobre pero sólo después de que se hubieran su-
la vida diaria, sobre los propios hijos y so- primido todas las referencias al intenso ra-
bre América misma. De hecho, pa Nueva cismo de los Estados Unidos (Delfattore
Derecha) defiende que el control paterno
sobre la educación es bíblico, porque en
1992, p. 123). A nivel de la política curricu-
los planes de Dios la responsabilidad prin- lar estatal, esta situación es muy visible en
cipal para educar a los jóvenes está en el la legislación sobre los libros de texto, por
hogar y directamente en el padre (Hunter ejemplo en Texas, donde se establece que
19888, p.57). los textos exalten el patriotismo, la obe-
diencia a la autoridad y la disuasión a la
Es exactamente esta sensación de «desviación» (Delfattore 1992, p. 139).
«control extraño», la pérdida de conexiones Dado que la mayoría de los editores deci-
bíblicas y la destrucción de las estructuras den el contenido y organización cle sus li-
familiares y morales «dadas por Dios», lo bros en función de lo que pueda ser

192
aprobado por un pequeño número de es- los despidos y la reestructuración econó-
tados muy poblados, que en esencia mica. Sin embargo, incluso considerando
aprueban y adquieren sus libros de texto sus visiones parciales sobre los efectos di-
para todo el estado, esto da a estados como ferenciados de la competencia global y la
Texas (y California) un poder inmenso al de- reestructuración económica, los populistas
terminar lo que contará como «conocimien- ven en los objetivos de comercialización
to oficial» en todo el país (Apple 1988, Apple educativa y privatización un escenario en
1993), Cornbleth y Wayh 1995). el que pueden utilizar dichas «reformas»
Así en linea con los elementos neocon- ya sea reduciendo los presupuestos escola-
servadores dentro de la alianza conservadora, res o bien a través de créditos, o bien a tra-
los populistas autoritarios fundamentalistas, vés de la asignación de dinero público a
han supuesto una influencia sustancial en la escuelas religiosas y privadas, podría crear-
política y la práctica del currículum. Para se un grupo de escuelas organizadas en
ellos, las escuelas sólo pueden superar el torno a los principios de las «comunidades
«declive moral», tan evidente a nuestro al- ideales» más morales (Anderson 1991),
rededor, resituanclo temas como la autori- que ellos creen que se han perdido.
dad, moralidad, familia, Iglesia y «decencia». Este intento de reconstruir las "comu-
Nuestra cultura sólo se puede salvar retor- nidades ideales" apunta hacia uno de los
nando a las interpretaciones irredentas de efectos del discurso político de la reprivati-
las enseñanzas públicas y disponiendo un ración en el ámbito de la política educati-
clima en las escuelas donde se dé renova- va. En el proceso de negar la legitimidad
do énfasis a dichas enseñanzas, (Delfattore de las necesidades oposicionales, los dis-
1992, Reed 1996). cursos de reprivatización pueden tender
Mientras que un cierto número de es- de hecho a politizar todavía más los temas.
cuelas y sistemas escolares ha sido capaz Dichos temas se convierten aún más en
de establecer mecanismos que desvíen al- una parte de la respuesta pública y, no «do-
gunas de esas presiones, la naturaleza bu- méstica». Sin embargo, esta paradoja –el dis-
rocrática de muchos sistemas escolares y curso de la reprivatización puede conducir
de la administración local o regional, ha en la práctica a una discusión pública más
creado condiciones de hecho en las que profunda de las demandas disidente— no
los padres y otros miembros de la comuni- siempre conduce a victorias por parte de
dad, que de otro modo podrían discrepar grupos de oposición como feministas, mino-
ideológicamente con la Nueva Derecha, rías étnicas, u otros grupos empobrecidos.
están convencidos para sumarse a ellos en Más bien, tal politización puede conducir al
sus ataques al contenido y organización crecimiento de nuevos movimientos sociales
del currículum escolar (Apple 1996). y de nuevas identidades sociales, cuyo obje-
Mientras que la lucha de los populistas tivo fundamental sea devolver las deman-
autoritarios, sobre el currículum y los tex- das disidentes a las esferas económicas,
tos ha crecido rápidamente, la desconfian- domésticas y privadas. Pueden crearse
za hacia las escuelas públicas también les nuevas alianzas, y bastante conservadoras.
ha llevado a apoyar las políticas neolibera- Esto es exactamente lo que ha sucedi-
les del cheque escolar y libre elección de do en los Estados Unidos, donde un con-
centro. La Nueva Derecha, como entramado junto de discursos reprivatizaciores «en la
populista amplio, tiene algunas desconfian- línea del populismo autoritario» ha conec-
zas muy señaladas sobre las motivaciones y tado de forma creativa con las esperanzas
los planes económicos del capital. Después y, especialmente, con los temores de una
de todo, dichos populistas han experimen- gama de electores desafectos, y los han
tado en sí mismos los efectos del recorte, unido en una alianza tensa pero muy efi-

193
caz en apoyo de las posturas a favor de la movilidad depende de la expansión de su
reprivatización (Fraser 1989, pp. 172-173). pericia y de las ideologías profesionales de
Y esto no se podría haber hecho si los gru- control, medición, y eficiencia que la
pos conservadores no hubieran acertado al acompañan. Por esta razón, a menudo
cambiar el significado de conceptos clave apoyan esa clase de políticas como «instru-
de la democracia, de modo que la Dere- mentos neutrales», incluso cuando puedan
cha Cristiana pudiera encontrar un lugar ser utilizadas con propósitos distintos de
cómodo bajo el gran paraguas de la alian- los fines supuestamente neutrales con los
za conservadora. este grupo está comprometida 9.
Sin embargo, este grupo no es inmune
a los cambios ideológicos de la Derecha.
LA NUEVA CIASE MEDIA PROFESIONAL Dacio el miedo generado por los ataques
de los neoliberales y los neoconservadores
Aunque sólo haré una breve refer- al estado y a la esfera pública, esta fracción
encia, debido tanto a las limitaciones de es- de clase está claramente preocupada por la
pacio corno a su escaso poder, hay un movilidad futura de sus hijos en un mundo
último grupo que proporciona algo de apo- económico incierto. Por ello, son atraídos
yo a las políticas de modernización conser- por parte de las posiciones de la alianza
vadoras. Es una fracción de la nueva clase conservadora, especialmente aquellas que
media profesional, que obtiene su propia provienen de los elementos neoconserva-
movilidad dentro del estado y dentro de la dores, que ponen mayor atención sobre el
economía a través del uso de la competen- contenido tradicional de «alto estatus», los
cia técnica. Son personas con experiencia exámenes, y la escolarización como meca-
en técnicas de dirección y gestión que pro- nismos de estratificación. Eso puede se
porcionan el apoyo técnico y «profesional» puede observar en un número de estados
sobre rendimiento de cuentas, evaluación y donde los padres de este grupo están apo-
«control de producto» que demandan los yando las escuelas «charter» que hacen
defensores de las políticas neoliberales de hincapié en el rendimiento académico de
mercantilización, y las políticas neoconser- las asignaturas tradicionales. Queda por
vadoras a favor de un control central más ver con quién se alinearán en el futuro la
estrecho en la educación. mayoría de los miembros de este grupo so-
Los miembros de esta fracción de la cial en el debate político. Dadas sus ten-
nueva clase media profesional ascendente dencias ideológicas contradictorias, es
no creen necesariamente en las posturas posible que la Derecha sea capaz de movi-
ideológicas que apuntalan la alianza con- lizarles bajo condiciones de temor por el
servadora. De hecho, en otros aspectos de futuro de sus hijos y de sus empleos. (Ver
sus vidas pueden ser considerablemente Wright 1985 y Wright, et. al. 1989).
más moderados e incluso políticamente
«avanzados». Sin embargo, como expertos
en eficiencia, gestión, control y rendimien- CONCLUSIÓN
to de cuentas, proporcionan la experiencia
técnica para llevar a cabo las políticas de A causa de la complejidad de la política
modernización conservadora. Su propia educativa en los Estados Unidos, he centra-

(9) Basil 13ernstein realiza una distinción importante entre aquellas fracciones de la nueva clase media
que trabajan para el estado y el grupo que trabaja en el sector privado. Ambos tienen compromisos ideológicos
y educativos diferentes. Ver BERNtillIN (1990).

194
do gran parte del artículo en el análisis de áreas rurales (considerando el deterioro y
los movimientos sociales conservadores encarecimiento de los transportes públicos
que están teniendo un fuerte impacto en el urbanos, la información escasa, la carencia
debate sobre política y práctica educativa y de tiempo, y sus condiciones económicas a
en el debate social. He sugerido que la res- la baja, por mencionar sólo algunas de las
tauración conservadora está guiada por realidades), ellos (los pobres) serán acusa-
una tensa coalición de fuerzas, algunos de dos individual y colectivamente de realizar
cuyos objetivos se contradicen entre sí. malas «elecciones de consumidor». Los
La naturaleza de esta alianza es crucial. discursos de reprivatización y puntillismo
Es más que posible que la modernización aritmético justificarán las desigualdades es-
conservadora implícita en esta alianza tructurales que serán (re)producidas en
pueda superar sus propias contradiccio- este contexto. De este modo, por extraño
nes internas y tenga éxito transformando que pueda parecer, las políticas neolibera-
la práctica y política educativas. Así, les y neoconservadoras, que son aparente-
mientras los neoliberales piden un Estado mente contradictorias, apoyadas en última
débil y los neoconservadores demandan instancia por los populistas autoritarios e
un Estado fuerte, estos impulsos evidente- incluso por muchos miembros la clase me-
mente contradictorios pueden cuajar de dia profesional, pueden reforzarse mutua-
modo creativo. El interés creciente en los mente a largo plazo (Apple 1996).
estándares y contenidos centralizados y No obstante, mientras que he defendi-
un control más estrecho pueden ser el do que el liderazgo absoluto en política
paso previo y más esencial en el camino educativa lo ejerce esta alianza, no quiero
a la mercantilización a través de los pla- dar la impresión de que esos cuatro ele-
nes de cheques escolares y libre elección mentos bajo el paraguas hegemónico de
de centro. esta coalición no tienen oposición o que
Una vez los curricula y los exámenes siempre resultan victoriosos. No es así en
nacionales se lleven a la práctica, los datos absoluto. Tal como han demostrado algu-
comparativos escuela por escuela estarán nos autores, en los Estados Unidos, a ni-
disponibles y se publicarán de modo pare- vel local, hay muchos programas e
cido a la «clasificación general de la liga» iniciativas contra-hegemónicos. Muchas
sobre rendimiento escolar, que aparece en escuelas y distritos escolares han mostra-
Inglaterra. Sólo cuando hay un contenido y do una notable resistencia enfrentándose a
evaluación estandarizados el mercado pue- los ataques ideológicos y las presiones
de dejarse libre, ya que el «consumidor» coordinados desde los grupos de la restaura-
puede tener entonces datos «objetivos» so- ción conservadora. Y muchos profesores, ac-
bre qué escuelas están «teniendo éxito» y tores sociales y otras personas han creado y
cuáles no. La racionalidad del mercado, basa- defendido programas educativos que son
da en «la elección del consumidor», asegurará pedagógica y políticamente emancipadores
que las escuelas supuestamente buenas atrai- (ver, especialmente, Apple y Beane 1995 y
gan estudiantes y que las malas escuelas Smith 1 993)10.
desaparezcan. Dicho esto, sin embargo, es importan-
Cuando el pobre «elija» mantener a te reconocer los obstáculos a la creación
sus hijos en escuelas sin financiación y de- de condiciones para que surjan movimien-
cadentes en el centro de las ciudades o en tos de envergadura de cara a la defensa y

(10) También es de considerable interés citar aquí el trabajo actual de Jeannie Oakes sobre la eliminación
de los agrupacimientos del alumnado en función de su nivel académico).

195
construcción de políticas progresistas. Hay Aún así, a la vista de todos estos dile-
que recordar que en Estados Unidos no mas estructurales, financieros y políticos,
hay un poderoso Ministerio central de el hecho de que tantos grupos de personas
Educación. Los sindicatos de profesores no se hayan integrado bajo el paraguas he-
son relativamente débiles a nivel nacional. gemónico de la alianza y que hayan crea-
No hay consenso en torno a un programa do tantísimos de ejemplos locales de una
progresista «apropiado» para política edu- alternativa diferente, nos muestra del
cativa, ya que existe un gran número de modo más elocuente y vivo que las políti-
programas convincentes (y desafortunada- cas y prácticas educativas no van en una
mente, a veces, en conflicto entre sí) que dirección unidimensional. Lo que es más
tiene que ver con la raza/etnia, el género, importante, estos múltiples ejemplos de-
la sexualidad, la clase social, la religión, «la muestran que el éxito de las políticas con-
capacidad» y otros aspectos. Por ello, es servadoras nunca está garantizado. Este
estructuralmente difícil sostener movimien- hecho es crucial en una época en la que es
tos nacionales permanentes en favor de fácil perder de vista de lo que es necesario
políticas y prácticas más progresistas. para una educación que haga honor a su
Por esta razón, la mayor parte del tra- nombre.
bajo contra-hegemónico está organizado
local o regionalmente. Sin embargo, ac-
tualmente están desarrollándose intentos
de construir coaliciones nacionales alrede- BIBLIOGRAFÍA
dor de lo que podría muy bien llamarse
una «unidad descentralizada» (Apple
1996). Organizaciones como la Coalición ACKER, S.: «Gender and Teachers' work».
Nacional de Activistas Educativos y en el In M. W. Apple (edit.). Review of re-
entorno de las Rethitzking Scbools [Recu- search in education volume 21, Was-
perar la escuelal están haciéndose a ser hington, American Educational
más visibles a nivel nacional ". Ninguno Research Association, 1995.
de estos movimientos tiene el soporte fi- ANDERSON, B.: hnaginedcotntnunifies, New-
nanciero y organizativo del que disfrutan York, Verso, 1991.
los grupos neoliberales, neoconservado- APPLE, M. W.: Teachersatzdtexts. NewYork,
res y populistas autoritarios. Ninguno tie- Routledge, 1988.
ne la capacidad de presentarse su caso - Ideologyandcurriculuzn. Second Edi-
ante el «público» a través de los medios tion, NewYork, Routledge, 1990.
de comunicación y de fundaciones, tal - «Do the standards go far enough?». Jour-
como los grupos conservadores han sido nal for Research in Mamematics Edu-
capaces de hacer. Y ninguno tiene la ca- cation, 23 (1992), pp. 412-431.
pacidad o los recursos para movilizar rá- - Oficial Knowledge. New York, Rout-
pidamente una amplia base de miembros ledge, 1993.
coordinados nivel nacional con objeto de - Education and power. Second edition,
promover políticas específicas hasta el New York, Routledge, 1995.
punto en que los miembros de la alianza - Cultural politics and education, New
pueden hacerlo. York, Teachers College Press, 1996.

(11) Ver, por elemplo, la revista Replanned Schools. Es uno de los mejores indicadores de los esfuerzos,
políticas y prácticas progresistas en educación. La información puede ser obtenida a través de Rethinking
Schools, 1001 E. Keefe Avenue, Milwatikee, Wisconsin 53212, USA.

196
BALL, S.:Education reform. Philadelphia. KINcHELOE, J. y STEINBERG, S. (edits): Mea-
Open University Press, 1994. sured lies, New York, St. Martin's Press,
BENNETI , W.:Our children and our coun- 1996.
try, New York, Simon and Schuster, KLATCH, R.: Women of the new rzght. Phila-
1988. delphia, Temple University Press,
The book of virtztes, New York, Simon 1987.
and Schuster, 1994. KLIEBARD, H.: The struggle for the American
BOWLES, S. y Girsms, H.: Schooling in capi- curriculum, Second edition, New
talist America, New York, Basic Books, York, Routledge, 1995.
1976. LEV1NE, L.: The opening of the American
CHUBB, J. y MOE, T.: Politics, markets, an- mind. Bonston: Beacon Press, 1996.
dAmerica's scbools, Washington, Broo- NICC.ARTHY, C. y CRICHLOW, W. (Edits): Race,
kings Institution, 1990. identity and representation in educa-
COLE, M. (edit): BowlesandGintisrevisited, tion, New York, Routledge, 1994.
NewYork, FalmerPress, 1988. NIOLNAR, A.: Giving kids the business. Boul-
CORNBLE111, C. y WAUGH, D.: The great der. Westview Press, 1996.
speckled bird, New York, St. Martin's M. y WINANT, H.: Racial formation in
Press, 1995. tbe United States, New York, Routledg.,
DALE, R.: The state and educationpolicy, Phi- 1994
ladelphia, Open University Press, 1989a. PINK, W. y Nonrr, G. (Edits): Continuity and
— «The tatcherite projetc in education». contradiction, Cresskill, NJ. Hampton
Critica! Social Policy, 9 (1989), pp. 4-19. Press, 1995.
DELFATTORE, J.: What johnnsy sbouldn't read, RAVITCH, D.: National standards in Ameri-
New Haven, Yale University Press, 1992. can education, Washington, The Broo-
DouGuks, M.: Purityanddanger, London, kins Institution, 1995.
Routledge and Kegan Paul, 1966. REED, R.: Aflertherevolution. Dallas. Word
FRASER, N.: Unntlypractices, Minneapolis, Publishing, 1996.
University of Minnesota Press, 1989. K. y METER, K. (Edits): The case against
HENIG, J.: Rethinking school choice. Prince- school choice. Armonk NY. M.E. Shar-
ton University Press, 1994. pe, 1995.
HERRNSTEIN, R. y MURRAY, C.: The bel! curve, WEl 1S, AS.: Time lo choose. New York: Hill
New York, The Free Press, 1994. and Wang, 1993.
HIRSCH, E.D. JR.: The schools we want and WHITTY, G.: «Creating quasi-markets in
wby we don 't have tbem, New York, education». En M.W. Apple (edit). Re-
Doubleday, 1996. view of research in education volume
HONDERICH, T.: Conservatism, Boulder, West- 22 (1997), Washington, American Edu-
view Press, 1990. cational Research Association.
HU1s7fER, A.: Children in the service of conser- WILLIAMS, R.: Marxism and literature,
vatisnz, Madison, University of Wiscon- New York, Oxford University Press,
sin Institute for Legal Studies, 1988. 1997.

197