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UNA REALIDAD CADA VEZ MÁS COMÚN

La gran mayoría de las veces en la vida cotidiana la realidad supera todo libreto de algún
cineasta de ficción, casos como el que se nos compartió, nos hace pensar que algo esta
realmente mal, pues como concebir que un marido secuestre a su propia esposa, por
ciento cincuenta mil pesos. Se podría pensar de un secuestrador, pero de la misma
pareja, con la que ha vivido tanto tiempo, no concuerda con lo que la mayoría tiene por
recto y honesto.

Pues bien trataremos de dar una opinión ante esta situación. Puesto que no es
nada fácil abordar este tema tomaremos en cuenta algunos puntos que nos darán bases
para dar dicha aportación. Lo primero será que el hombre que secuestró a su esposa,
presenta problemas psicológicos; al ser educado y atendido solo por su madre presenta
una clara necesidad de llenar el hueco de la figura paterna, tal vez por esa misma razón
tiene un apego más cercano a su madre y por lo mismo un desarrollo más especial de la
parte femenina en su desarrollo de psicofísico.

Lo segundo es ver que dicho hombre (secuestrador), presenta una terrible


frustración por no tener los mismos recursos materiales, económicos y sociales que sus
primos, de este modo siempre estará buscando superar su situación socioeconómica,
quiere ser más que sus primos, más que sus compañeros que estudian junto con él,
quiere ser un hombre importante, un hombre poderoso, un hombre que tenga todo lo que
quiera, incluso la familia que él no tuvo.
Por último es ver como la esposa (secuestrada) ante tal circunstancia, presenta
una dependencia directa del esposo que es su secuestrador, esto se demuestra al querer
buscar su libertad, esto es un claro problema psicológico por parte de la esposa, también
se puede ver que con dicha actitud de parte de ella, pude suponerse que ya sabía de su
situación y sus preferencias homosexuales.

Teniendo estos presupuestos se puede dar la siguiente opinión: es desafortunado


que una persona con la capacidad de ser feliz se vea envuelta en una situación de tal
magnitud, pero esto es de suponer cuando presenta una niñez tan difícil y una falta de
atención tan grande. Varios factores intervienen en su formación y desarrollo, por lo cual
no pudiéramos decir que fue el detonante concreto por el cual tomó dicha decisión, sin
embargo lo que si se supone es que es una persona frustrada, un persona que no ha
encontrado su felicidad.

Ante esta frustración busca algo que lo haga pleno, pero que no lo juzgue la
sociedad, por eso tener una familia y un amante (hombre), que le exige demasiado, y
busca por todos los medios mantener dicha máscara, llegando a tales extremos. Esta
realidad es triste y desafortunada porque sin duda este caso que hoy se presenta como un
caso raro, puede llegar a ser en un futuro no muy lejano algo muy común.

Esto no puede ser permitido, se deberá poner más atención a la formación de


cada persona, para que tenga lo necesario, para poder tener elementos que le ayuden en
primer punto a respetarse y valorarse a sí mismo, para que teniendo ese primer nivel,
pueda respetar al que esta a su lado, y valorarlo por el hecho de que es una persona,
después se tendrá que atender la educación básica, para que cuente con una calidad
optima y de las herramienta intelectivas pero también humanas para formar a personas
no a números y porcentajes de un país.

Y sin duda atender de manera importante la parte espiritual y religiosa de cada


persona, decir que esto es anticuado y arcaico, es contrario al mismo desarrollo humano,
pues por naturaleza presenta dicha necesidad, de esta manera, opino que estas
situaciones se pueden prevenir siempre y cuando a cada persona se le pueda educar con
una solida base antropológica y espiritual, de este modo no sólo se estará educando a
individuos, se estará formando a “personas” y este término con toda su base
antropológica.

No podemos dejar de pasar dicha realidad, se tendrá que tomar un sano juicio y
poner cartas en el asunto pues si esto se toma como algo común podemos dejar de ser
sensibles ante el sufrimiento del prójimo incluso a llegar a ser indiferentes y esto no
puede ser posible. Que Jesucristo el perfecto Hombre nos muestre el camino por el cual
debemos seguir, para llegar a la felicidad y que su santa Madre nos acompañe y guarde
ante un mundo cada vez más cambiante.