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.1 Referéndum y plebiscito

1.1.1 Referéndum

En general, existen confusiones en el uso y distinción de los conceptos plebiscito y


referéndum, pero al final de esta sección será posible establecer diferencias en cuanto a su
origen, vigencia y aplicaciones.

Definiciones sobre referéndum se encontraron muchas y muy variadas, todas ellas dadas por
personajes prominentes de la comunidad académica, los partidos políticos y el sector público
tanto nacionales como internacionales. Pero como se desea aportar datos concretos a través
del presente estudio, no se presentan todas estas definiciones, sino que se analizaron
previamente para elaborar una definición propia de Referéndum, y que es la siguiente:

Referéndum es una institución democrática a través de la cual el


cuerpo electoral de un país o nación expresa su voluntad respecto
a un asunto o decisión que sus representantes constitucionales o
legales someten a su consulta.

De aquí se concluye que esta institución funciona de manera óptima en los sistemas
democráticos que tienen régimen de gobierno representativo con modalidades de
democracia semidirecta, aunque también ha sido utilizado por gobiernos dictatoriales y
absolutistas para legitimarse.

Además, el cuerpo electoral expresa su voluntad mediante el voto universal directo por vía
consultiva o deliberativa, pudiendo opinar sobre las decisiones que sus gobernantes van a
tomar, las leyes que van a aprobar o los actos administrativos que van a realizar, o bien,
ratificándolos, aceptándolos o rechazándolos, completándose con ello los procedimientos
administrativos o legislativos.

1.1.2 Plebiscito

El plebiscito tiene su origen en la antigua Roma y constituye, de hecho, el antecesor del


referéndum, según afirman diversos autores, entre ellos Ignacio Burgoa Orihuela y Gladio
Gemma (1991 p. 1183), quien dice que en la antigua Roma este término designaba una
deliberación del pueblo, con más exactitud, de la plebe, convocada por el tribuno.

Por su parte, el Maestro Burgoa (1992 p. 377) dice que, históricamente, el plebiscito era toda
resolución adoptada y votada por la clase plebeya durante la República romana, previa
proposición que en las asambleas por tribus formulaban sus tribunos. Dichas resoluciones
podían tener, incluso, el carácter de leyes. También se le llamaba ‘concilium plebium’.

Como se ve, los plebiscitos originalmente fueron actos resolutivos de la plebs para la preservación y
mejoramiento de sus mismos intereses colectivos frente a la clase patricia y a los órganos del Estado
Romano (Burgoa Orihuela, 1992 p. 378).

CUADRO 1. Diferencias entre Plebiscito y Referéndum


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PLEBISCITO REFERÉNDUM

Se origina en Roma para que


Se origina en Suiza en el siglo
las plebs adoptaran y votaran
Diferencias XVI para que el pueblo diera
resoluciones que les permitieran
en cuanto a indicaciones a sus
preservar y mejorar sus
origen representantes sobre el sentido
intereses ante la clase patricia y
en que debían gobernar.
el Estado romano.

El referéndum, originalmente
El plebiscito,
también era creativo, pero con
Diferencias independientemente de que
su evolución en EU y Francia,
en cuanto a emanara de una sola clase
adquirió carácter confirmativo o
aplicación social, era de carácter creativo,
repelente, pues sólo ratifica,
histórica pues creaba leyes y formulaba
aprueba o rechaza leyes o
decisiones y resoluciones.
decisiones, pero no las crea.

Referendo

"Es la convocatoria que se hace al pueblo para que apruebe o rechace un


proyecto de norma jurídica o derogue o no una norma ya vigente" (Artículo 3, Ley
134 de 1994).

Teniendo en cuenta el ámbito territorial en que opere, el referendo se clasifica en


nacional, regional, departamental, distrital, municipal o local; atendiendo a la
naturaleza de las normas objeto de referendo este puede ser constitucional, legal
o infralegal - normas jurídicas como ordenanzas, acuerdos, resoluciones locales-;
y en cualquiera de los casos, según lo que con el mecanismo se persigue puede
ser aprobatorio -cuando se quiere que un proyecto normativo se consolide como
norma jurídica-, o derogatorio -cuando una norma ya vigente se pone en
consideración de la ciudadanía, quien decide si la deroga o no.

Es importante señalar que están excluidos del referendo derogatorio las leyes
aprobatorias de tratados internacionales, la ley del presupuesto y leyes referentes
a materias fiscales o tributarias.

El procedimiento para efectuar un referendo inicia cuando los promotores


inscriben su solicitud ante la Registraduría del Estado Civil y reciben el
formulario con el cual deben recoger, en un máximo de 6 meses, el apoyo del 10%
de los ciudadanos que integran el respectivo censo electoral. Si se logra
conseguir dicho apoyo el gobierno convoca mediante Decreto a votaciones en las
cuales se determina si se aprueba o no el respectivo referendo. La decisión se
adopta por la mitad más uno de los votos, siempre que haya participado al menos
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la cuarta parte del censo electoral respectivo.

En el caso del referendo constitucional, los promotores deben recoger en un


máximo de 6 meses, el apoyo del 5% de los ciudadanos que integran el
respectivo censo electoral. Si lo logran, el paso siguiente es la aprobación por
parte del Congreso de la respectiva ley de convocatoria (que contiene el texto
mismo de la reforma que será sometida a decisión popular). Seguidamente viene
el control que ejerce la Corte Constitucional 1 ; luego se dan las votaciones en las
cuales el pueblo decide si reforma o no la Constitución.

La decisión adoptada por el pueblo sólo tiene efectos jurídicos si así lo


determinan la mitad más uno de los votantes, siempre que haya participado al
menos la cuarta parte de quienes integran el respectivo censo electoral. Se trata
en este caso de requisitos que en gran parte se sustentan en las exigencias de la
Constitución.

Otro aspecto que debe tomarse en consideración es el siguiente: la actual


Constitución y la propia Ley 134 de 1994 contemplan el denominado referendo
constitucional que en principio es un avance con respecto a la Constitución
anterior, en la cual el único mecanismos de reforma era el Acto Legislativo. Ahora
en cambio existen tres posibilidades: el Acto Legislativo, la Asamble
Constituyente y el Referendo.

Sin embargo, este es un avance en términos muy relativos pues en cualquiera de


los tres casos se requiere de la intervención del Congreso. Así, en el Acto
Legislativo el Congreso es el autor de la reforma; en la Asamblea Constituyente y
en el Referendo el Congreso debe expedir previamente la ley de convocatoria.

En consecuencia, una reforma a la Carta está supeditada en gran parte al interés


del Congreso de llevarla a cabo. De allí que en la práctica las reformas hechas a la
Constitución del 91 suelen adoptar la vía del Acto Legislativo, lo que parece
contradictorio cuando la propia Norma de normas pretendía marcar un tránsito
hacia una democracia más participativa.

Merecen además especial mención, el referendo derogatorio establecido en el


artículo 377 de la Constitución Política para las reformas constitucionales
aprobadas por el Congreso y que se refieran a los derechos fundamentales del
Capítulo I del Título II y a sus garantías, a los procedimientos de participación
popular o al congreso, en caso que así lo solicite el 5% de los ciudadanos del
censo electoral. La reforma se deroga siempre que voten en forma negativa la
mayoría absoluta de los votantes y que en la votación voten por lo menos una
cuarta parte de las personas inscritas en el censo electoral respectivo. Y además,
el referendo aprobatorio obligatorio que está consagrado en el artículo 307 de la
Constitución Nacional como requisito para convertir una región en entidad
territorial.

Finalmente es importante señalar que el referendo se diferencia del plebiscito en


que este, que también es una consulta popular, se refiere a una decisión que no
se ha plasmado en un texto normativo escrito.
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1
Es importante precisar lo relativo al control constitucional de este tipo de actos
jurídicos. En efecto, en los referendos infralegales el control (que está a cargo de
la jurisdicción contencioso administrativa) es automático, previo al
pronunciamiento popular y analiza los aspectos formales y materiales. Por su
parte, en los referendos sobre leyes hay un control posterior al pronunciamiento
popular que es llevado a cabo por la Corte Constitucional quien revisa los
aspectos formales y materiales, requiriéndose para ello la interposición de la
correspondiente acción ciudadana (Constitución Política artículo 241 numerales 2
y 3).

Referendo, plebiscito
La diferencia entre referendo y plebiscito no está nada clara, ya que la tendencia a usarlas
indistintamente es cada vez mayor.

[Modificar solo esta sección] Definiciones


En cuanto a las definiciones que aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española,
tampoco podemos decir que nos ayuden a ver la diferencia entre el referéndum y el
plebiscito:
El DRAE define referéndum como
(Del latín referendum, gerundio de referre). Procedimiento jurídico por el que se
someten al voto popular leyes o actos administrativos cuya ratificación por el pueblo
se propone. Su plural es referendos.
Y plebiscito como
(Del latín plebiscitum). Consulta que los poderes públicos someten al voto popular
directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre soberanía,
ciudadanía, poderes excepcionales, etc.
Vemos que en la explicación de ambas voces se hace referencia a «someter al voto
popular», si bien en el primer caso lo que se vota son leyes o actos administrativos, y en el
segundo caso cuestiones de soberanía, ciudadanía, poderes excepcionales... ¿Será esa la
diferencia?

[Modificar solo esta sección] Diferencias según enciclopedias y manuales


Según las enciclopedias y los manuales de derecho al uso, el referéndum puede aplicarse
en dos casos diferentes:
1) El referéndum sobre la forma de gobierno
2) El referéndum sobre la constitución y sobre la reforma constitucional.
En Suiza se da otro uso del referéndum: el referéndum legislativo, en el que se somete la ley
promulgada por el Parlamento a una votación popular.
En cuanto a plebiscito, en el lenguaje corriente se usa para una variedad de actos de
participación del pueblo en el proceso del poder y, algunas veces, hasta como sinónimo de
elecciones.
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Pero aclara que aunque plebiscito se ha usado para designar las votaciones sobre la forma
de estado, debería quedar reservada a votaciones sobre cuestiones no constitucionales y
no legislativas, ya que en la mayor parte de los casos el plebiscito significa una votación
popular sobre una cuestión territorial.
Parece ser, pues, que lo que hace distintos al referéndum y al plebiscito es lo que se
somete al voto popular, algo tan sutil que ha producido que dicha diferencia se haya
difuminado considerablemente y que ambos términos se utilicen indistintamente.

[Modificar solo esta sección] Otros estudios


Maurice Duverger, en su libro Instituciones políticas y derecho constitucional, sí establece
una diferencia clara entre los dos términos:
El referéndum es uno de los procedimientos utilizados en la democracia semidirecta
por el que «los ciudadanos pueden intervenir acerca de una decisión tomada o
preparada por sus representantes. Los representantes (Parlamento o Gobierno)
preparan un texto sobre el que son llamados a pronunciarse todos los ciudadanos por
sufragio universal. Si lo aceptan, el texto se convierte en ley; si lo rechazan, el texto no
se aplica.»
Las explicaciones que da Duverger sobre el plebiscito son las siguientes:
Se llama plebiscito al voto de confianza personal a un hombre, siendo referéndum la
aprobación o el rechazo de un texto. Las elecciones plebiscitarias se desarrollan en
condiciones muy diferentes a las de las democracias liberales: en lugar de poder
escoger entre varios candidatos, el elector sólo puede otorgar o rehusar su adhesión a
un único candidato. En realidad los ciudadanos deben ratificar el candidato único
presentado por las autoridades en lugar de escoger a sus representantes.

Recordemos que en el referendo se trata de aprobar una norma impersonal y en el plebiscito


se trata de apoyar o rechazar una política y un gobierno. Establecer la pena de muerte o
prohibir las suplencias es cuestión de referendo, pero acortar el período de unos
congresistas o votar por simpatía hacia el Presidente es cuestión de plebiscito. La diferencia
no es retórica sino que tiene muchas consecuencias prácticas; la principal es que el
referendo puede cambiar la Constitución pero el plebiscito no puede hacerlo.

El plebiscito es el pronunciamiento que se le solicita al pueblo acerca de una decisión


fundamental para la vida del Estado y de la sociedad. A diferencia del referendo, en el cual se
le consulta a los ciudadanos acerca de un texto normativo ya formalizado para que se
pronuncien afirmativa o negativamente, en el plebiscito, se le consulta sobre una decisión no
plasmada en un texto normativo para que se pronuncie favorable o desfavorablemente.

Hasta 1991 los mecanismos democráticos se basaban en la democracia representativa, es


decir los ciudadanos elegían a sus representantes (senadores, representantes, diputados y
concejales) y estos asumían la vocería de sus electores, cuyos intereses defendían. La
constitución de 1991 modifico el esquema de la democracia representativa por el
de la democracia participativa.
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Los mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía son: el voto, el
plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la
revocatoria del mandato. De este modo la soberanía reside exclusivamente del pueblo, del
cual emana el poder publico, y el pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus
representantes

REFERENDO ( arts. 376 , 307 inc. 1º in fine , 374 , 377 y 378 de la C.P.

Se considera como referendo la convocatoria que se hace al pueblo para aprobar o


improbar propuestas o decisiones de carácter normativo.
“Esta institución hace relación tanto a un procedimiento como a un recurso de quien, en
ejercicio de la soberanía nacional, consulta al legislador primario para que “refrende,
autorice, corrobore, certifique o respalde” un texto normativo ya formalizado” ( corte
constitucional C-180, 14 Abril 1994, Ponente Hernando Herrera Vargara)

La constitución reconoce expresamente dos clases de referendo:

1. El derogatorio de leyes y reformas constitucionales.

2. El aprobatorio de leyes y reformas constitucionales.

Por su parte la ley 134 extiende el referendo en sus dos modalidades, a todo acto de
carácter normativo (leyes ordenanzas, acuerdo o resoluciones)lo cual tiene “tiene pleno
asidero constitucional en cuanto se deriva del principio de soberanía popular y de la cláusula
general de la constitución que permite al legislador regular formas de participación distintas
a las desarrolladas en la misma carta política” .Corte Constitucional- Sentencia, C-180, arriba
citada.
Con el referendo se le reconoce al pueblo fundamentalmente su carácter de legislador
primario, depositario de la soberanía y en cuanto a tal, habilitado para tomar decisiones de
carácter normativo.
En el referendo a diferencia de la consulta popular, el pronunciamiento popular a favor o en
contra de los textos sometidos a su consideración, teniendo efecto inmediato. En otras
palabras, el texto queda aprobado o abrogado con el mismo pronunciamiento popular, sin
que sea necesario acto alguno posterior, por parte de la autoridad.
¿ En donde se tramitó la ley de referendo ?

La ley por la cual de convoca un referendo y se somete a consideración del pueblo un


proyecto de la Reforma constitucional fue expedida por el Congreso de la República , cuyo
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presidente fue El Senador LUIS ALFREDO RAMOS . Dicha Ley se promulgó o publicó en el
Diario Oficial ( Edición 45.070 del martes 21 de enero de 2003 ) .

¿ Cual es la Ley que convoca al referendo ?

Es la Ley 796 del 21 de enero 2003 .

¿ Quien ejerce en Colombia el Control Constitucional sobre la Ley de referendo ?

De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 43 de la C.P. corresponde a la Corte


Constitucional ejercer la guarda de la integridad y supremacía de la Carta ; y el artículo 156
de la Constitución determina que esta Corte debe

PLEBISCITO ( art. 103 , Ley estatutaria 134 de 1994 )

El fenómeno del plebiscito tiende a confundirse con el del referendo, en cuanto al igual que
este tiene como base la consulta del pueblo y operan mediante pronunciamiento con un SI o
con un NO, sobre la propuesta formulada.

La doctrina y en nuestro caso la Jurisprudencia Constitucional actual considera como


elemento distintivo del plebiscito, de una parte la materia de la decisión y de otra el modo
como se realiza. En cuanto lo primero, se trata de algo fundamental para la vida del estado o
de la sociedad y en cuanto lo segundo no se le somete al pueblo un texto normativo, sino
una propuesta de decisión. Se trata en realidad de una propuesta de decisión y no de una
decisión , por cuanto el pueblo es el que decide si se adopta o no lo que se le somete a su
consideración.
La diferencia entre las dos instituciones las podemos en el siguiente ejemplo.
Convocar al pueblo para que decida si hacer una determinada reforma constitucional, seria
un plebiscito. Si el pueblo esta de acuerdo con llevar a cabo dicha reforma, entonces se
elabora el texto de la misma. Si una vez elaborado se convoca al pueblo para que lo
apruebe, esto ultimo seria un referendo . Hay que señalar finalmente que el plebiscito es
convocado por el presidente, previo concepto favorable al senado y con la firma de todo los
ministros.

Con base a lo expuesto podemos definir el plebiscito como la consulta que se hace al pueblo
a nivel nacional para que se pronuncie sobre asuntos de trascendencia igualmente
nacional, mediante convocatoria por el presidente de la República, con la firma de todos los
ministros y previo concepto favorable del senado.

Con el plebiscito se le reconoce al pueblo. En ejercicio de la soberanía, el poder de decisión,


para dirigir el rumbo, orientaciones o modalidades del Estado.

CONSULTAS POPULARES ( arts. 103 , 104 , 105 , 297 , 319 y 321 de la C.P. )

Se trata de una convocatoria que se hace al pueblo para sondear, conocer y percibir las
expectativas populares sobre aspectos de interés, regional o local y con base en ellas tomar
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las correspondientes decisiones. En la consulta la decisión queda reservada a la autoridad,
entendiéndose que el pueblo manifestó su parecer como fundamento de la decisión. Esto no
quiere decir, como la misma corte constitucional lo ha manifestado, que el pronunciamiento
sea una simple opinión, ya que se entiende que el pronunciamiento del pueblo vinculada a la
autoridad para tomar la decisión.

La consulta al pueblo es obligatoria para la formación de nuevos departamentos, para la


conformación de áreas metropolitanas e incorporación de municipios a estas, así como el
ingreso de municipios a provincias y constituidas . Fuera de estos casos queda a la iniciativa
de gobernadores y alcaldes la convocatoria de consultas populares para decidir asuntos de
su competencia de las respectivas entidades territoriales.

Cuando la consulta se refiere a la conveniencia de convocar una asamblea constituyente, las


preguntas serán sometidas a consideración popular mediante ley aprobada por el congreso
de la república.

Antes de la Carta de 1991 nuestro sistema jurídico prácticamente no se ocupó de definir ni


regular los plebiscitos o los referendos. La Constitución Política de 1991 introdujo el principio
de la democracia participativa, y estableció los mecanismos o procedimientos propios de esta
modalidad democrática, que pretenden remediar las limitaciones de la democracia fundada
exclusivamente en la clásica noción de representación. Según el artículo 103 de la
Constitución Política, los mecanismos de participación del pueblo son: el voto, el plebiscito, el
referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del
mandato, que han sido regulados por las leyes 131 y 134 de 1994. De dichos mecanismos
merecen especial atención en este análisis, junto con el plebiscito y el referendo, la consulta
popular, el cabildo abierto y la revocatoria del mandato, por ser procedimientos de naturaleza
plebiscitaria o afines al referendo.

PLEBISCITO

La ley atribuye al plebiscito las siguientes características: únicamente puede ser convocado
por el presidente de la República, no por cualquiera otra autoridad; versa exclusivamente
sobre "una determinada decisión del Ejecutivo" que, en virtud del procedimiento plebiscitario,
queda sometida a una condición suspensiva, con lo cual el plebiscito se asimila al referendo
derogatorio o aprobatorio, dado que la consulta es para que el pueblo decida si deroga o no
una decisión que ya se ha producido; la decisión gubernamental objeto de plebiscito
únicamente puede referirse a "políticas del Ejecutivo que no requieran aprobación del
Congreso", es decir, a funciones constitucionales privativas del Presidente de la República;
está prohibido someter a plebiscito decisiones relacionadas con los estados de excepción, la
duración del período constitucional del mandato presidencial y reformas a la Constitución; el
pronunciamiento del pueblo sólo puede tener uno de dos sentidos: o apoya o rechaza la
decisión que se le consulta; la decisión popular en plebiscito es de obligatorio e inmediato
cumplimiento.

REFERENDO
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La ley define el referendo como "la convocatoria que se hace al pueblo para que apruebe o
rechace un proyecto de norma jurídica o derogue o no una norma ya vigente". De aquí se
desprende que, en cuanto a sus efectos, existen dos clases de referendo: el derogatorio o
abrogatorio y el aprobatorio o propositivo. Agrega la ley que "el referendo puede ser nacional,
regional, departamental, distrital, municipal o local". En tanto que el plebiscito permite a la
ciudadanía intervenir en el ejercicio de las funciones propias del jefe del Ejecutivo nacional, el
referendo permite al electorado intervenir en las actividades normativas de las corporaciones
de representación popular.

Los referendos nacionales a que alude la ley pueden ser, de acuerdo con la Constitución, de
dos tipos: referendos "para reformar la Constitución" (artículo 241-2) y referendos "sobre
leyes" (artículo 241-3). Cada tipo de referendo se rige por normas propias.

En materia constitucional el referendo abrogatorio consiste en que deben someterse a


referendo las reformas constitucionales aprobadas por el Congreso cuando versen sobre los
derechos fundamentales, sus garantías, procedimientos de participación popular o el
Congreso, siempre y cuando lo solicite un 5 % de los ciudadanos que integren el censo
electoral dentro de los seis meses siguientes a su promulgación (artículo 377).

El referendo propositivo consiste en que los ciudadanos pueden reformar directamente la


Constitución mediante referendo, según los artículos 374 y 378. La propuesta de referendo
requiere de ley que deberá ser aprobada por una mayoría especial: la mayoría de los
miembros de ambas cámaras. La iniciativa para presentar el proyecto de ley sobre referendo
corresponde únicamente al gobierno o a los ciudadanos. Ni el gobierno ni el Congreso puede
imponer al otro, contra su parecer, la decisión unilateral de convocar al pueblo para que vote
sobre una propuesta de reforma constitucional. El sistema les obliga a ponerse de acuerdo;
de lo contrario, no podrá haber referendo. La Constitución tampoco otorgó al pueblo la
facultad de autoconvocarse a referendo constitucional.

CONSULTA POPULAR

De acuerdo con los artículos 104 y 105 de la Constitución, el presidente de la República, los
gobernadores y alcaldes, según el caso, podrán consultar al pueblo "decisiones de
trascendencia nacional" o "asuntos de competencia del respectivo departamento o
municipio". En ambos casos la consulta popular es "para decidir" y, por tanto, su resultado
será obligatorio.

Un precedente jurídico de la consulta popular en nuestro país se encuentra en el artículo 6�


del acto legislativo 1 de 1986, reproducido por el artículo 374 del Código de Régimen
Municipal mas nunca desarrollado por la ley, conforme al cual "Previo el cumplimiento de los
requisitos y formalidades que la ley señale, y en los casos que ésta determine, podrán
realizarse consultas populares para decidir sobre asuntos que interesen a los habitantes del
respectivo distrito municipal".

De acuerdo con la ley, en la consulta popular el pueblo se pronuncia no sobre una norma
jurídica o un proyecto de norma, lo cual sería materia de referendo, ni sobre una decisión del
ejecutivo, cuestión que corresponde a los plebiscitos, sino sobre un "asunto de
trascendencia" que se somete a su consideración bajo la forma de una "pregunta general".
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Con todo, es evidente que las "consultas populares" participan de la naturaleza de los
plebiscitos o de los referendos según la materia de que traten.

CONSULTA POPULAR.
La consulta popular es un mecanismo de participación ciudadana mediante el cual se
convoca al pueblo para decida acerca de algún aspecto de vital importancia. La consulta
popular puede ser tanto nacional como departamental, municipal, distrital o local.
En el caso de una consulta de carácter nacional, el Presidente de la República, con el previo
aval del Congreso y respaldado por las firmas de todos los Ministros, es el encargado de
consultar al pueblo cuando crea que una decisión próxima a ser tomada es de trascendencia
nacional; es decir, que afecta a todos los Departamentos del país.
En el caso de las consultas populares a nivel distrital, departamental, municipal o local, la
decisión de convocarlas no es tomada por el Presidente sino por los Gobernadores y
Alcaldes, según sea el caso, para lo cual no se debe acudir al Congreso para que éste la
respalde sino que los Gobernadores o Alcaldes deben cumplir ciertos requisitos que están
claramente definidos en el Estatuto general de la organización territorial.
EVOLUCIÓN HISTÓRICA.
Un precedente jurídico de la consulta popular en nuestro país se encuentra en el artículo 6º
del acto legislativo 1 de 1986, reproducido por el artículo 374 del Código de Régimen
Municipal mas nunca desarrollado por la ley, conforme al cual "Previo el cumplimiento de los
requisitos y formalidades que la ley señale, y en los casos que ésta determine, podrán
realizarse consultas populares para decidir sobre asuntos que interesen a los habitantes del
respectivo distrito municipal".
De acuerdo con la ley, en la consulta popular el pueblo se pronuncia no sobre una norma
jurídica o un proyecto de norma, lo cual sería materia de referendo, ni sobre una decisión del
ejecutivo, cuestión que corresponde a los plebiscitos, sino sobre un "asunto de
trascendencia" que se somete a su consideración bajo la forma de una "pregunta general".
Con todo, es evidente que las "consultas populares" participan de la naturalezade los
plebiscitos o de los referendos según la materia de que traten.
CARACTERISTICAS.
Es de votación popular
En algún caso puede ser de carácter obligatorio para todos los ciudadanos
REGULACION NORMATIVA.
La consulta se divide en obligatoria y facultativa. La primera cuando la Constitución exige que
ella se lleve a cabo como conditio sine qua non para la adopción de ciertas decisiones. Así
ocurre en eventostales como la formación de nuevos departamentos (artículo297),
vinculación de municipios a áreas metropolitanas o para la conformación de éstas
(artículo319), ingreso de un municipio a una provincia ya constituida (artículo321). Es
facultativa cuando no se origina en una exigencia específica de la Constitución, sino que el
respectivo gobernante considera importante conocer la opinión del pueblo en tornoa un
asunto determinado.También en relación con la consulta popular, debe tenerse en cuenta
que si bien se presenta como un mecanismo interesante en cuanto la decisión popularmente
adoptada debe ser acatada, la verdad es que ello sólo ocurre en el evento de cumplirse el
difícil requisito cuantitativo impuesto por la Ley. En efecto, en lo que hace a la consulta para
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convocar a una Asamblea Constituyente, la Ley prevee que ella sólo se entiende convocada
si así lo decide al menos la tercera parte de los ciudadanos que integran el censo electoral.
En este caso, la exigencia se fundamenta en el artículo376 inc.2 de la Carta.
REQUISITOS.
Para que la consulta popular resulte clara, el día de la votación el tarjetón con el cual se hace
debe tener simplemente un SÍ y un NO. La votación debe llevarse a cabo en los cuatro
meses siguientes a su aprobación por parte del Senado (esto cuando es de carácter
nacional); en lo que se refiere a las de carácter distrital, municipal, departamental o local,
ésta se ha de hacer antes de que se cumplan dos meses después de haber sido aprobada.
Finalmente, para garantizar que la decisión popular se aplique, las entidades a las cuales les
corresponda ejecutar lo que en la consulta se haya decidido tienen tres meses para hacerlo.
En caso de que esto no suceda, el Senado está obligado a hacer lo necesario para que dicha
decisión popular sea ejecutada. Ahora bien, en el caso remoto de que lo anterior no se
cumpla, el Presidente de la República, el Gobernador o Alcalde deberán, en un plazo no
mayor a tres meses, ejecutarla por medio de un Decreto de fuerza de Ley (es decir, que se
impone a la fuerza).
APLICACION ACTUAL DEL MECANISMO EN EL ESTADO COLOMBIANO.
Resolución No. 1568(19 de marzo de 2009)
"Por la cual se reglamenta el proceso de realización de la Consulta Popular para la
seleccióndel candidato único del Partido Liberal a la Presidencia de la República"El director
nacional del Partido Liberal Colombiano en ejercicio de sus facultades constitucionales,
legales y estatutarias y considerando.
Que la Constitución Política, en su artículo 107 modificado por el artículo primero del Acto
Legislativo 01 del 2003, establece el régimen de las consultas populares internas como
mecanismo para la toma de decisiones o la selección de los candidatos de los partidos y
movimientos políticos.
PLEBISCITO.
El plebiscito es uno de los mecanismos de participación que brinda la Constitución para que
los colombianos participen en las decisiones políticas que los afecta.
El plebiscito es convocado por el Presidente de la República (previo respaldo escrito de
todos los Ministros) cuando crea conveniente consultar al pueblo acerca de una decisión que
se piensa tomar.
EVOLUCION HISTORICA.
La implantación de los instrumentos de democraciadirecta de manera explícita sólo tuvo
lugar en Colombia con la aprobación de la Constitución de 1991, actualmente vigente. Con
posterioridad a ello, se expidió la ley estatutaria1 número 134 de 1994.
No obstante, puede decirse que de manera extra-jurídica, hubo en el pasado algunas
experiencias en cuanto a la aplicación de hecho de mecanismos de esta naturaleza.
1057Se realizó el primer plebiscito en Colombia. El general golpista Gustavo Rojas Pinilla
llevaba cuatro años en el poder. La Junta Militar que quedó a cargo, tras un viaje de Rojas,
convocó a la aprobación de un texto de 13 artículos que reinstauraba la Constitución de
1886, destituía al Presidente militar e inauguraba el voto de la mujer, entre otras cosas.
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Caída la breve dictadura de Rojas Pinilla, los partidos liberal y conservador, que en esa
época dominaban el panorama político, acordaron un sistema de gobierno compartido que
tomó el nombre de Frente Nacional. Las bases de ese pacto político fueron sometidas a
votación popular el 1 de diciembre de 1957, habiendo sido aprobadas por una amplísima
mayoría y con una participación bastante alta para los promedios colombianos. Ese cuerpo
normativo se conoce como el Plebiscito de 1957.
Años más tarde, la convocatoria y la composición de la Asamblea Constituyente que aprobó
la Constitución de 1991, fueron también sometidas a votación el 8 de diciembre de 1990. El
voto afirmativo fue ampliamente mayoritario pero la participación escasa.
CARACTERISTICAS
Es independiente corresponde a políticas del ejecutivo que no requieran aprobación del
Congreso.
REGULACION NORMATIVA.
El procedimiento y las reglas básicas de este mecanismo son las siguientes: el Presidente de
la República, con la firma de todos los ministros, elabora la convocatoria al plebiscito e
informa de inmediato al Congreso de la República su intención de hacer uso del mecanismo.
Si el Congreso no rechaza esta determinación se lleva a cabo la votación.
El plebiscito versa sobre políticas del ejecutivo que no requieran aprobación del Congreso,
excepto sobre el tema de estados de excepción; tampoco puede referirse a la duración del
período presidencial ni utilizarse para modificar la Constitución
REQUISITOS.
El procedimiento para convocar un plebiscito está condicionado por unas normas que cada
Gobierno que desee hacer uso de él debe seguir:
El Presidente puede convocarlo siempre y cuando la política o decisión que se piensa
consultar no sea una que, por su naturaleza, deba ser aprobada por el Congreso.
Así mismo, el Presidente debe informar al Congreso, al momento de convocar el plebiscito,
las razones para realizarlo, así como la fecha fijada para que se lleve a cabo la votación por
parte de los ciudadanos. Esta votación debe ser no antes de un mes (treinta días) y no
después de cuatro meses (ciento veinte días) de haber sido convocado dicho plebiscito.
Además, la fecha de la votación no puede, en ningún caso, coincidir con la de otras
elecciones.
Sin embargo, el Congreso (es decir, el Senado y la Cámara de Representantes ) es
responsable, en gran medida, de si finalmente el plebiscito se realiza o no. El Congreso tiene
un mes de plazo para estudiar la propuesta del Ejecutivo; si al cabo de ese tiempo la mayoría
de congresistas no rechazan la propuesta, el Presidente podrá convocar el plebiscito.
Finalmente, el Gobierno, al ser el mayor interesado en que el plebiscito tenga éxito, tiene la
oportunidad de realizar cuñas televisivas durante los últimos veintiún días previos a la fecha
escogida para realizar la votación.
El pueblo es el que elige, y el plebiscito será aprobado solo si la mayoría de los colombianos
que hacen parte del censo electoral vota a favor.
APLICACION ACTUAL DEL MECANISMO EN EL ESTADO COLOMBIANO. FALTA
13
Un Plebiscito Nacional por la Paz, una Comisión Nacional Humanitaria y un acompañamiento
internacional latinoamericano: Grandes retos de la Asamblea Permanente de la Sociedad
Civil por la Paz
La Plenaria acordó que la Asamblea organice una Comisión Humanitaria Nacional con el
objeto de promover, nacional e internacionalmente, el respaldo a la materialización del
acuerdo de intercambio humanitario y contribuya a que se adopten los compromisos y
acuerdos humanitarios necesarios para superar la grave crisis de derechos humanos
derivada del conflicto interno.
Plebiscito reelecionista del presidente Álvaro Uribe Vélez
.El plebiscito reeleccionista consagró el presidencialismo, ungiéndolo con un respaldo de
7,363, 421 de votos.
REFERENDO.
Es la convocatoria que se hace al pueblo para que se apruebe o rechace un proyecto de
norma jurídica o se derogue o no una norma vigente. Este, según el ámbito territorial donde
se emplee, puede ser nacional, regional, departamental, distrital, municipal o local.
EVOLUCION HISTORICA.
En la historia del derecho existen muchísimos antecedentes, particularmente en Europa,
desde la Teoría del Contrato Social de Rousseau, luego con la Doctrina de Rousseau. Así
mismo, la primera Constitución que planteó la figura del Referéndum fue la Constitución
Helvética en Suiza y las Constituciones como la alemana de 1949, la europea de 1948, la
española en 1978 tienen estos mecanismos de participación ciudadana.
En septiembre de 1885 el gobierno convocó un consejo de delegatarios, dos por cada uno de
los nueve Estados, para que preparase la nueva ley fundamental de la nación. Reunido el 11
de noviembre, escuchó del presidente Rafael Núñez una síntesis de las reformas que
juzgaba debían consignarse en la Constitución. El día 30 de ese mes el Consejo expidió el
"Acuerdo sobre reforma constitucional", que en 18 artículos conocidos como las Bases de la
reformarecogía las propuestas de Núñez, y dispuso que el Acuerdo no tendría fuerza
obligatoria sino después de haber sido "aprobado por el pueblo colombiano".
En nuestro país desde la Constitución de 1991 se contempla este mecanismo de
participación ciudadana.
Por iniciativa del Gobierno, el Congreso de la República ha expedido la ley 790 de 2003 "Por
la cual se convoca un referendo y se somete a consideración del pueblo un proyecto de
Reforma Constitucional". El texto del referendo que propone la ley contiene 18 preguntas de
considerable extensión y en ocasiones de apreciable complejidad para el grado de
educaciónde un elector promedio. Son estos, sin embargo, aspectos de fondo que
probablemente escapen a la jurisdicción de la Corte Constitucional, en cuyas manos está
decidir sobre la exequibilidad de la ley.
De acuerdo con el artículo 379 de la Constitución, la convocatoria a referendo sólo podrá ser
declarada inconstitucional "cuando se violen los requisitos establecidos en este título" (el
XIII). Adicionalmente, el numeral 2 del artículo 241 prescribe que la Corte Constitucional
decidirá, con anterioridad al pronunciamiento popular, sobre la constitucionalidad de la
convocatoria a un referendo, "sólo por vicios de procedimiento en su formación".
CARACTERISTICAS.
14
Referendo aprobatorio A través de este referendo se busca aprobar un documento legal,
que no haya sido sancionado por una corporación pública, para que este se convierta en ley,
ordenanza o acuerdo.
Referendo revocatorio Este referendo pretende, con la aprobación de la ciudadanía,
derogar o invalidar una ley. Al respecto, la Constitución Nacional, en su artículo 170, asegura:
"Un número de ciudadanos equivalente a la décima parte del censo electoral, podrá solicitar
ante la organización electoral la convocación de un referendo para la derogación de una ley"
Referendo constitucional La tercera forma de referendo tiene como finalidad reformar la
Constitución. La mecánica de reforma se lleva a cabo de la siguiente manera: por iniciativa
del Gobierno, o de un número de ciudadanos equivalente al 5% del censo electoral, el
Congreso, mediante ley, puede someter a referendo un proyecto de reforma constitucional.
REGULACION NORMATIVA.
Es importante señalar que están excluidos del referendo derogatorio las leyes aprobatorias
de tratados internacionales, la ley del presupuesto y leyes referentes a materias fiscales o
tributarias.El procedimiento para efectuar un referendo inicia cuando los promotores inscriben
su solicitud ante la Registraduría del Estado Civil y reciben el formulario con el cual deben
recoger, en un máximo de 6 meses, el apoyo del 10% de los ciudadanos que integran el
respectivo censo electoral. Si se logra conseguir dicho apoyo el gobierno convoca mediante
Decreto a votaciones en las cuales se determina si se aprueba o no el respectivo referendo.
La decisión se adopta por la mitad más uno de los votos, siempre que haya participado al
menos la cuarta parte del censo electoral respectivo.En el caso del referendo constitucional,
los promotores deben recoger en un máximo de 6 meses, el apoyo del 5% de los ciudadanos
que integran el respectivo censo electoral. Si lo logran, el paso siguiente es la aprobación por
parte del Congreso de la respectiva ley de convocatoria (que contiene el texto mismo de la
reforma que será sometida a decisión popular). Seguidamente viene el control que ejerce la
Corte Constitucional; luego se dan las votaciones en las cuales el pueblo decide si reforma o
no la Constitución.La decisión adoptada por el pueblo sólo tiene efectos jurídicos si así lo
determinan la mitad más uno de los votantes, siempre que haya participado al menos la
cuarta parte de quienes integran el respectivo censo electoral. Se trata en este caso de
requisitos que en gran parte se sustentan en las exigencias de la Constitución
REQUISITOS.
Un número de ciudadanos no menor al 10 por ciento del censo electoral, según el ámbito
territorial, puede convocar a un referendo ante la Registraduría del Estado Civil, para aprobar
o derogar proyectos de ley.
Para someterse a referendo una iniciativa debe presentarse ante el correspondiente
Registrador dentro del plazo estipulado: seis meses, con posible prórroga para el referendo
derogatorio y doce meses para referendo aprobatorio. La campaña que respalde la iniciativa
puede desarrollarse dentro del tiempo previsto y debe culminar a las doce de la noche del día
anterior al fijado para la votación.
APLICACION ACTUAL DEL MECANISMO EN EL ESTADO COLOMBIANO.
El referendo del agua.
El referendo reelecionista
El referendo para el aumento de penas para los delitos sexuales
15
CONCLUSION.
Luego de estudiar los mecanismos de participación democrática podemos concluir que en el
caso colombiano, muy especialmente en los últimos años, hemos venido presenciando un
creciente interés en torno a una supuesta reivindicación de los Principiosdemocráticos; tal
expresión fue evidente en la Asamblea Nacional Constituyente. Sin embargo, parece difícil
alcanzar estos propósitos cuando se evidencia que en contextos como el nuestro no se dan
los elementos mínimos que constituyen presupuestosnecesarios para poder hablar de una
democracia.
Ya que lo que seria una buena herramienta para obtener para un país para todo lleno de
oportunidades y que se cumplan las metas del estado se encuentra monopolizado por
familias políticas con intereses propios que compran el voto y los mecanismos de
participaciones acumulando el poder para tu propio beneficio.
Pero nosotros como profesionales en formación y al serviciode la sociedad podemos ser
cambiadores de pensamiento y contribuir y soñar con un mejor estado colombiano.

Medio Ambiente Y Derecho.

Las tensiones constatadas han colocado al Derecho ante la necesidad de considerar esta
nueva demanda social, y sus respuesta no se ha hecho esperar. La más relevante iniciativa
es la que concibe el medio ambiente como un derecho humano.

Los derechos cumplen una doble función: delimitar y garantizar las libertades existentes y
señalar el objetivo último a alcanzar. En la cuestión que nos ocupa, debemos hablar de una
inversión del segundo objetivo: se trata precisamente no de alcanzar el objetivo que la
ciencia nos enseña a diario: la destrucción del planeta. El reconocimiento y protección del
medio ambiente como derecho humano debe ser el instrumento a través del cual evitemos (si
es posible) o atenuemos esa destrucción. Naturaleza y ser humano, y posteriormente
naturaleza y sociedad, son las dimensiones de una realidad inseparable, cuyo equilibrio
dependerá de los sistemas de producción, de los avances tecnológicos y científicos y de la
estructura y organización sociales.

El camino hacia el reconocimiento del medio ambiente como derecho humano es un proceso
apenas iniciado, y está lleno de contradicciones, aunque avanza lentamente hacia la
positivación en los ordenamientos jurídicos nacionales e internacionales. Pero, ¿cuáles son
las elementos a considerar para la correcta articulación del medio ambiente como derecho
humano?

1. Delimitación del concepto de medio ambiente. El conjunto de condiciones externas que


conforman el contexto de la vida humana.

2. Medio Ambiente y Calidad de Vida. Su concreta vinculación con la existencia humana, el


desarrollo y la satisfacción de las necesidades, es lo que hace relevante al medio ambiente
como derecho para ser incluido en el catálogo de los derechos fundamentales. Los derechos
humanos y la protección del medio ambiente son dos de las más importantes
preocupaciones del derecho internacional. Aun no coincidiendo en todos sus objetivos,
ambos buscan mas elevada calidad de vida para los seres humanos. En consecuencia los
derechos humanos dependen de la protección ambiental y, a su vez, la protección ambiental,
16
para que sea eficaz debe estar basada en el ejercicio de derechos humanos tales como el
derecho a la información o el derecho a la participación política.

3. Inclusión en el “núcleo duro constitucional”. Frente a su incorporación bajo formulas de


principios programáticos o, como hace la constitución española, en los “principios rectores de
la política social y económica”, la inclusión del derecho al medio ambiente, en su conexión
con la calidad de vida, debe integrarse en aquel conjunto de derechos, “núcleo duro” que
refuerzan su protección y garantía por los ordenamientos jurídicos especialmente los
constitucionales.

El cambio climático afecta directamente a los derechos humanos, incluido el derecho a la


vida. Por esto, en la actualidad se está empezando a trabajar el tema de la protección del
medio ambiente desde una perspectiva de derechos, y a exigir a los Estados y a las
empresas que asuman sus responsabilidades para evitar abusos.

Al no abordar urgentemente el cambio climático, los países ricos violan los derechos
humanos de millones de personas pobres. La emisión excesiva y continuada de gases de
efecto invernadero por los países industrializados provoca – y esto es algo que se puede
afirmar con seguridad científica –inundaciones, sequías, huracanes, subidas del nivel del mar
e impredecibilidad estacional. Las consecuencias son cosechas perdidas, islas que
desaparecen, hogares destruidos, escasez de agua y crisis sanitarias cada vez mayores que
socavan el derecho a la vida, la seguridad, la alimentación, el agua, la salud, el refugio y la
cultura de millones de personas. Esta violación de derechos nunca podrá ser subsanada ante
los tribunales. Para poner freno a este daño irreversible al futuro de la humanidad es preciso
poner los principios sobre derechos humanos en el centro de las políticas internacionales.

Es decir, además de esta innovación legal necesaria, las normas y los principios de derechos
humanos pueden y deben utilizarse ya para guiar la elaboración de políticas, tanto en las
negociaciones internacionales como en los procesos que se sigan en cada país.

Las empresas vulneran los derechos humanos en forma directa y a través de sus relaciones
con regímenes autoritarios, fuerzas de seguridad privadas y públicas, y proveedores. Las
empresas tienen la obligación de asegurarse de no contribuir ni beneficiarse con violaciones
de los derechos humanos.

De la misma manera, las empresas deberían asegurarse de no sacar provecho de las


omisiones de los Estados de proteger los derechos humanos ni alentar tales omisiones. Los
resultados de estudios realizados sugieren que toda respuesta adecuada a los efectos
negativos de las actividades empresariales sobre los derechos humanos debe considerar
tanto su carácter directo como su carácter indirecto. De hecho, las actividades de las
empresas dentro de su esfera de influencia deben ser reguladas para continuar fortaleciendo
el compromiso de la comunidad internacional con un sistema de los derechos humanos que
funcione correctamente.

Dichos resultados contradicen la idea de que los efectos negativos de las actividades de las
empresas sobre los derechos humanos se limitan a ciertas industrias, regiones, contextos o
derechos, lo que fundamenta la conclusión de que todo esfuerzo efectivo por responsabilizar
a las empresas por sus abusos relacionados con los derechos humanos deberá tener
17
aplicación universal sobre todas las formas de empresas, en todos los países y regiones del
mundo, y deberá abarcar toda la gama de derechos humanos.

LA ILUSTRACION Y CAPITALISMO

La ilustración de estas interconexiones genera un cuadro más completo del funcionamiento


del sistema económico, que el que propone inicialmente la EE, en el que no aparecen los
derechos de propiedad, la estructura de poder y la distribución del ingreso. El problema es
que según Alier, los agentes de los conflictos ambientales distributivos no están tan bien
definidos como las clases sociales de Ricardo o Marx, por esta razón no se puede utilizar la
teoría clásica para su acercamiento al funcionamiento económico. En su mayoría los
economistas ecológicos proclaman el estado estacionario y no una reconstrucción de fondo
del sistema económico (Constanza, Daly, Goodland, Cumberlan, Norgaard, 1999). Sin
embargo, un acercamiento desde la antropología económica, la teoría de Marx, la ciencia
política o la geopolítica, al análisis de la situación económica actual resulta que el sistema
económico capitalista en sus diferentes etapas si permite una identificación clara de las
clases que se disputan el poder económico y político, además de que estas perspectivas
permiten una visión más amplia del porque la pobreza es un fenómeno inherente al sistema
económico dominante.
La relación entre crecimiento económico y pobreza depende de los lentes teóricos con los
cuales se mire, para la economía convencional, la pobreza es un fenómeno externo al
sistema, para la economía política es condición que garantiza los procesos de acumulación y
es resultado de la dinámica asimétrica de clases. En los inicios del capitalismo, como lo narra
Marx (1971) o Polanyi (2001), con los procesos de cercamiento a finales del siglo XV y
principios del XVI en Inglaterra se crean las condiciones para la producción industrial, se
desplaza gente de sus actividades productivas para obligarlos a contratarse como mano de
obra bajo pésimas condiciones. En una etapa más reciente, bajo el Estado benefactor se
vislumbra que tanta pobreza no contribuye a crear una demanda efectiva suficiente de
productos en el mercado y genera condiciones adversas a los procesos de acumulación. En
la presente etapa neoliberal, se descubre que los pobres son nuevamente útiles al sistema,
los negocios dirigidos a los pobres crean enormes ganancias, los bienes y servicios dirigidos
a este segmento de la población se pueden vender en promedio más caro que a estratos de
población con ingresos medios y altos (Karnani, 2007). Así la polarización del ingreso que
genera la dinámica del sistema económico neoliberal es útil para agilizar nuevos mecanismos
de acumulación, además de los que se siguen utilizando como es el despojo de pueblos
originarios para establecer obras de infraestructura para el capital.

Revolucion y capitalismo

LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y EL CAPITALISMO EN FRANCIA


La crítica a la interpretación político-ideológica de la Revolución Francesa,
sostenida por los historiadores anglosajones Alfred Cobban, Elizabeth
Eisenstein y George B. Taylor, parte del planteamiento que formulara
Georges Lefebvre en respuesta al texto de Cobban The Myth of the
French Revolution: se preguntaba entonces (1956) Lefebvre sobre el por
qué del crédito a la interpretación mítica de las revoluciones y encontraba
la respuesta en la evolución ideológica de las clases dominantes ante
el impulso democrático; sintiéndose amenazadas, habrían repudiado la
revolución de los antepasados que les aseguraron la preeminencia pero
18
que se constituía en un peligroso precedente de las revoluciones contemporáneas.
Soboul empieza por señalar que el ataque de Cobban a la caracterización
antifeudal de la Revolución Francesa tiene su origen en una definición
estrechamente jurídica del feudalismo, que no tiene en cuenta el hecho
de que en el siglo XVIII, el concepto de feudalismo involucraba el conjunto
del sistema señorial, de tal suerte que, tanto en el lenguaje de los
campesinos como en el de los juristas, derechos feudales y derechos señoriales
pasaron a constituir una unidad y fue en este sentido que el concepto
se transmitió hasta los constituyentes de 1789 que con tanta solemnidad
declararon su extinción la noche del 4 de agosto.

Soboul insiste en la persistencia de las estructuras feudales y su


peso económico hacia finales del siglo XVIII y llama la atención
sobre la deducción que los derechos feudales representaban sobre el
conjunto de la producción (y por consiguiente, la carga con que
gravitaban sobre los campesinos) en primer lugar, y la parte de
estos derechos en la renta total del señorío, en segundo lugar.
Apoyándose en los resultados de las investigaciones cumplidas
sobre el tema, Soboul afirma que es posible sostener que la
nobleza francesa detraía el tercio de la renta agrícola del país. Esa
relación derechos feudales-rentas campesinas es la que explica el
comportamiento de los campesinos al final del Antiguo
Régimen, en tanto que la relación derechos feudales-renta total
del señorío ilustra el comportamiento de la nobleza y explica los
motivos de la contrarrevolución.
En otro sentido, los críticos de la caracterización de la Revolución
Francesa como burguesa y capitalista, han basado su interpretación
en el examen de la composición social de las asambleas
revolucionarias: en ellas, la burguesía capitalista, compuesta de
negociantes, banqueros, manufactureros y empresarios era sólo
una minoría, mientras que el porcentaje de funcionarios oficiales
era muy alto. Esta argumentación, elaborada por Cobban, se
complementó con el estudio de Elizabeth Eisenstein que
demostraba cómo los protagonistas de las acciones
revolucionarias pertenecían a muy diversas categorías sociales,
siendo tan sólo una ínfima minoría de activistas de origen
burgués. La conclusión a que llegaba el estudio de Eisenstein era
no sólo que la burguesía había estado ausente en el movimiento
de protesta de 1788 y no desempeñó un papel importante en los
acontecimientos y en las reformas de 1789, sino que la iniciativa
revolucionaria correspondió a un grupo de intelectuales ilustrados,
un grupo de "agitadores" que, aun cuando provenían de órdenes
y clases sociales diversos, perseguían unos objetivos políticos
comunes; una conclusión bastante parecida a la tesis de Edmund
Burke.
Finalmente, el historiador norteamericano George Taylor encontraba
poco demostrable la oposición económica entre la burguesía y
otras clases de la sociedad: había identidad en formas de
inversión e ideas socioeconómicas entre gran parte de la nobleza
19
y el sector propietario de las clases medias (bien diferente de la
clase capitalista por excelencia, la de los empresarios).
Por consiguiente, lejos de presentar la Revolución Francesa como
una lucha entre unas clases que habrían opuesto unas formas
diferentes de riqueza y unos intereses económicos distintos, estos
autores han elaborado una interpretación jurídica y política de la
revolución: un movimiento dirigido mayoritariamente por un
grupo de funcionarios, unidos por el común objetivo de la
conquista del poder y por una común formación ideológica
ilustrada.
Soboul admite que el papel de los intelectuales y los funcionarios
oficiales es fundamental en la maduración y conducción de la
revolución pero subraya el hecho de que, si es posible distinguir
diversas categorías burguesas, entre las cuales la más progresista fue
la de los intelectuales y funcionarios, la burguesía constituía una
unidad: si era, de hecho, diversa y múltiple, se distinguía
claramente de las otras clases de la sociedad por su estilo de vida,
su educación y sobre todo, su fortuna intelectuales
se preocuparon muy poco por promover el capitalismo a través de su
acción en las asambleas revolucionarias. Sin embargo, llama la atención
sobre la necesidad de tomar en cuenta a los grupos de presión tales como
el Club Massiac y los diputados extraordinarios de las manufacturas y
del comercio.
Por otro lado, el carácter social de la revolución no debería establecerse
de acuerdo con las intenciones de sus protagonistas, que comprendían una
gama muy variada, tanto desde el punto de vista social como del ideológico,
sino examinando principalmente sus resultados:
"el feudalismo fue abolido, el antiguo sistema de producción destruido, la libertad
de empresa y de beneficio establecida sin restricción, abriendo así la vía al capitalismo"
8
En realidad, la interpretación de Soboul apela a la continuidad del tiempo
histórico. En efecto, siguiendo una concepción discontinua de la historia y
parcelándola en un desarrollo episódico, resulta muy lógico concluir que las
medidas revolucionarias poco contribuyeron al triunfo de una economía
capitalista, en lo inmediato, y que las preocupaciones de los dirigentes de la
revolución se orientaron de preferencia, hacia problemas distintos de la
elaboración de un proyecto claramente capitalista para Francia, impulsando más
bien una política económica que buscaba responder a los apremios de la
coyuntura.
En cambio, si se parte del supuesto de la continuidad del tiempo histórico,
como lo hace Soboul, la revolución aparece como un momento en el curso
general de la historia del capitalismo y del ascenso de la burguesía al poder y las
medidas revolucionarias, como otros tantos avances de ese sistema económico
cuyo triunfo se cumplió plenamente durante el siglo XIX. Desde el horizonte de
la historia de la Francia del siglo XIX, las medidas del período revolucionario,
consolidadas y desarrolladas por el Primer Imperio, aparecen entonces
cargadas de porvenir.
La Revolución Francesa constituye con las revoluciones holandesa e in-| glesa
del siglo XVII, la coronación de una larga evolución económica y] social que
20
ha hecho de la burguesía la dueña del mundo.9

La teoría de la modernización fue el paradigma dominante del desarrollo en la década de los


años cincuenta y sesenta. Esta escuela de pensamiento, fundamentalmente norteamericana,
se trazaba como objetivo la construcción de un cuadro normativo para vencer las situaciones
de "subdesarrollo" que, de acuerdo con ella, caracterizaban a la mayoría de las naciones del
mundo. La urgencia de esta reflexión estuvo determinada por la acelerada descolonización y
por el conflicto Este-Oeste.

La conceptualización del desarrollo se hizo con referencia a la experiencia de las naciones


hoy en día desarrolladas [1]. El desarrollo era definido como la emergencia de un sector
moderno en el seno de la sociedad tradicional, la que, por su parte, se caracterizaba por el
estancamiento y la reproducción de un equilibrio de bajo nivel debido al insuficiente dominio
técnico del medio natural [2]. La irrupción de un núcleo de modernidad debía destruir este
círculo vicioso. Se trataba entonces de identificar todos los factores económicos, culturales e
institucionales que fueran favorables para crear las "precondiciones" de la modernización [3].
Esta era catalogada como exitosa cuando el crecimiento del sector moderno permitía
reestructurar toda la sociedad de acuerdo con las características de la modernización y
cuando la sociedad tradicional desaparecía. Salir del subdesarrollo era, pues, construir un
sector moderno que lograra imponerse progresivamente sobre el sector tradicional y
movilizara los recursos subutilizados para acelerar el crecimiento.

La industrialización es el
vector de la
modernización exitosa ya
que la importancia
creciente del sector
industrial en el producto
económico es lo que
permite el aumento
durable de la
productividad del trabajo
y del ingreso per cápita,
indicador central del
desarrollo.

El modelo de la modernización era uno dualista que comportaba también una vocación
universalista: el desarrollo de los primeros mostraba el camino a los segundos y salir del
subdesarrollo era un proceso de recuperación (rattrapage) ofrecido a todos los países
atrasados [4].

El modelo industrial constituye el núcleo de la modernización. La industrialización es el vector


de la modernización exitosa ya que la importancia creciente del sector industrial en el
producto económico es lo que permite el aumento durable de la productividad del trabajo y
del ingreso per cápita, indicador central del desarrollo [5]. La modernización exitosa requiere
también de la desaparición del desempleo disfrazado, peculiaridad de la economía
tradicional, gracias a la canalización del trabajo hacia actividades del sector moderno [6].
21
La industrialización necesita la concordancia de varias condiciones. El nivel de la
productividad debe elevarse en la agricultura ya que es el aumento del excedente agrícola lo
que va a permitir una transferencia de la población y de los recursos hacia el sector
industrial. Para algunos, una revolución agrícola es un prerequisito para la industrialización.
Según Bairoch, éste sería el caso de Inglaterra en el siglo XVIII [7]. Para otros, la
transformación del sector agrícola puede acompañar la industrialización. Esta habría sido la
situación de Japón en la época Meiji [8].

La industrialización requiere también un aumento sustancial de la tasa de inversión en la


economía. Puede manifestarse en parte por el aumento del ahorro posibilitado por la
elevación del excedente agrícola, lo que supone una transferencia de recursos de la
agricultura a la industria. De cualquier manera, es el aumento de la tasa de inversión lo que
incrementa la formación de capital y realiza el despegue (big push, big spurt o take off) [9] .

Por último, la industrialización se apoya en una transformación rápida de la tecnología que


materializa el aumento de la tasa de inversión en equipos productivos [10]. Es precisamente
la revolución tecnológica la que permite el aumento constante de la productividad, de la
inversión y la elevación de la tasa de crecimiento. Sin ella se corre el riesgo de retroceder
más o menos rápidamente a la situación de partida. La revolución técnica requiere el paso a
la producción masiva por medio de la puesta en marcha de grandes unidades de producción
capitalistas, equipadas con máquinas especiales dotadas de nuevas fuentes de energía. Esta
sustitución por máquinas especializadas con funciones específicas constituye el eje de la
revolución industrial [11].

Para la modernización, la
revolución industrial es
el corazón mismo del
modelo industrial ya que
traduce la concordancia
de los componentes de
la industrialización en un
lapso corto —alrededor de
una generación—, con
lo que se traspasa
el umbral del
estancamiento.

Para la modernización, la revolución industrial es el corazón mismo del modelo industrial ya


que traduce la concordancia de los componentes de la industrialización en un lapso corto —
alrededor de una generación—, con lo que se traspasa definitivamente el umbral del
estancamiento. Es tanto más "revolucionaria" cuanto en un país, en un breve período
histórico, se puede contar con un gran número de sectores portadores de altos niveles de
productividad [12].

La teoría de la modernización insiste mucho en esta noción de ruptura. El desarrollo es un


proceso de cambio brutal. De aquí la importancia central del determinismo tecnológico en el
interior del modelo industrial. Es la irrupción masiva de nuevas tecnologías lo que destruye el
círculo vicioso del subdesarrollo.
22
Lo que diferencia a las sociedades es su capacidad —mayor o menor— para preparar y
absorber este choque convirtiéndolo en un factor de transformación radical. El éxito de las
experiencias piloto —la de Inglaterra o la de Japón— viene determinado por la capacidad de
adaptación de todo el espacio social, de la cultura y las instituciones a las exigencias de la
revolución industrial [13]. El éxito o el fracaso de los "recién llegados" (late-comers) está
determinado por la capacidad para reproducir de manera más o menos completa este
modelo ideal en un tiempo relativamente breve [14]. De esta premisa nace el insistente
intento de determinar con precisión los períodos de take-off de los países desarrollados por
los efectos de demostración pedagógica del concepto. El take-off es el símbolo del éxito,
pero también indica la imperiosa necesidad de subordinarlo todo a la consecución de la
industrialización rápida, según las vías indicadas por los pioneros más representativos.

El carácter dogmático de la modernización nacional es la consecuencia de la prioridad


otorgada Al determinismo tecnológico, que es precisamente el que legitima un modelo global
de adaptación de la sociedad, las instituciones y la cultura a las exigencias del modelo
industrial.

II. Hacia una revisión del concepto de revolución industrial: el caso inglés

Desde los años setenta se observa un escepticismo muy grande por parte de numerosos
investigadores en relación con los conceptos de revolución industrial, despegue, ruptura,
rattrapage e imitación de modelos privilegiados aplicados a los problemas de la
industrialización. Ese escepticismo se ha manifestado progresivamente en lo que se refiere a
la industrialización europea, incluida la experiencia inglesa. Esto ha sido obra de
historiadores de diversas tendencias a quienes, desde hace algunos años, se han sumado
economistas interesados en los problemas históricos.

Paralelamente, los análisis de la industrialización en Asia (en especial Japón, Corea y


Taiwan) han puesto paulatinamente en duda las premisas de los primeros modelos dualistas.
Ambos enfoques, independientes el uno del otro, son interesantes de destacar porque
concuerdan en minimizar el papel de los cambios radicales fundamentados en un factor
determinante, sea éste económico o técnico, sustituido por una visión en términos de
procesos lentos y complejos en los cuales los elementos institucionales y las opciones
políticas han desempeñado un papel relevante.

La revolución industrial, concebida como un período corto y crítico, definida por la irrupción
de un paquete de nuevas tecnologías que transformaría velozmente las condiciones
tradicionales de producción, ha sido cuestionada por historiadores de inspiración tanto
marxista como no marxista. Para los primeros, las innumerables relecturas críticas de Marx,
realizadas a finales de la década de los años sesenta, abrieron nuevas pistas hacia la
reflexión [15].

El que los enfoques en términos de big industrial spurt o industrial take-off hayan tenido
fundamentalmente una visión tecnicista de la revolución industrial, cercana a un
determinismo tecnológico atribuido hasta entonces al marxismo, pudo favorecer esta
evolución. La visión rostoviana vinculaba estrechamente la revolución técnica, el aumento de
la productividad del trabajo y del consumo de masas dentro de los marcos del capitalismo, y
desconocía completamente la evolución de las relaciones de producción entre el capital y el
trabajo [16]. Este hecho incitó a los autores de inspiración marxista a reconstituir de manera
23
más atenta la importancia de este último aspecto en Marx, estableciendo un vínculo menos
unívoco entre revolución técnica y transformación de las relaciones sociales.

La revolución industrial,
concebida como un
período corto y crítico,
definida por la irrupción
de un paquete de nuevas
tecnologías que
transformaría velozmente
las condiciones
tradicionales de
producción, ha sido
cuestionada por
historiadores de
inspiración tanto marxista
como no marxista.

Estos autores abandonaron la visión que se focalizaba casi exclusivamente en las


transformaciones ocurridas en el interior de las grandes empresas, para preocuparse
mayormente por las relaciones entre estas unidades y el resto de las actividades productivas,
así como también por la naturaleza de estas últimas [17].

Es cierto que el pensamiento de Marx sobre estas relaciones aparece como mucho más
complejo que el del primado absoluto del determinismo económico. En numerosos pasajes
de El Capital Marx habla de "la industria derna" en términos en los cuales la técnica y la
máquina son las que modifican las condiciones de producción y las relaciones de producción:
"no es el trabajado quien emplea los instrumentos, son los instrumentos los que emplean al
trabajador" [18].

Pero, de otra parte, Marx afirma igualmente que la mecanización no es la causa de las
transformaciones de las relaciones entre los capitalistas y los trabajadores; más bien son las
luchas que los oponen en el aspecto salarial y de la organización del trabajo, las que han
incitado a los patrones a la mecanización para destruir las resistencias de los obreros.

El cambio técnico se traduce, pues, en un arma en las manos de algunos actores del cambio
social, y no como un factor exógeno a este último.

Así mismo, en Marx, la gran fábrica moderna constituye un lugar privilegiado para la
transformación de las relaciones de explotación del trabajo, las cuales, en su conjunto,
incluyen también las otras formas de producción (industria doméstica y manufacturas
"modernas") que permanecen vinculadas a la fábrica o coexisten con ella, pero no son
eliminadas por ésta [19] .

La aversión por el triunfalismo determinista de Rostow instigó a algunos autores marxistas y


radicales anglosajones a una relectura menos determinista y menos mecanicista de Marx.
Unos han destacado que inclusive en Inglaterra, en algunos casos, ha sido principalmente la
concentración de los trabajadores en las fábricas, con el fin de mejorar la disciplina, lo que
preparó el tránsito a la mecanización, y no lo contrario, mientras las resistencias de los
24
trabajadores han podido, a la inversa, retardar durante largo tiempo la generalización —en
condiciones rentables— de una producción mecanizada en la que la técnica ya existía [20] .

El ludismo, por ejemplo, no fue ajeno al hecho de que la fábrica de tejidos mecánica no
pudiera desarrollarse masivamente antes de 1830-1835, mientras la mecanización de la
hilandería se realizó entre los años 1770-1795. Si la transformación del sector textil tomó
más de sesenta años, el concepto de revolución industrial se diluye en el tiempo.

Los otros investigadores han mostrado interés, en la misma experiencia inglesa, en


demostrar cuánto trabajo no mecanizado se conservaba aún como predominante hacia 1850-
1860. En la mayoría de los sectores, la gran fábrica constituía la excepción y, en algunos
sectores en los que predominaba, una buena parte de las operaciones se realizaba sobre la
base del trabajo de artesanos reclutados de oficios tradicionales [21].

Si el deterioro de las condiciones de trabajo y la agravación de la explotación estaban


generalizados e inducidos como resultado de la extensión del modelo industrial, éstos no
deben, sin embargo, ser confundidos con el único mundo de la gran fábrica al que
desbordaban ampliamente.

Estas diversas relecturas de Marx en los años setenta constituyeron una de las vías que
contribuyeron a socavar el concepto de revolución industrial, aflojando el torno del
determinismo tecnológico y la sujeción a las indicaciones cronológicas.

Capitalismo y america latina

LAS CONSECUENCIAS DE
L A GLOBALIZACIÓN PARA
L A AMÉRICA LATINA Y
COLOMBIA
Los efectos de la globalización vienen
siendo bastante devastadores para América
Latina. Durante estos últimos años de intensa
experiencia neoliberal en la región, sus
resultados han sido demasiado dolorosos y
desastrosos en todos los países. La tasa de
crecimiento económico fue desalentadora,
el desempleo aumentó y los excluidos de
los beneficios del sistema crecieron dramáticamente.
Las economías se encontraron
con mayores dificultades de las que tenían
antes, no se pueden adaptar bien a la
mundialización de los intercambios, siendo
cada vez más inestables y vulnerables a los
mismos. La apertura y libre movilidad de
mercancías y capitales destruyeron empresas
agrícolas e industriales que antes estaban
consolidadas, trayendo consigo más
pobreza, desigualdades y miseria humana
a la región.
25
Se redujo el sector público, con lo que
los programas de asistencia social dirigidos
a los sectores pobres de la población han
sido angustiosamente recortados, resultando
de ello más pobreza y miseria para la región.
De acuerdo con un trabajo presentado por
Maude Barlow, el siguiente es el panorama
que tiene la región después de más de una
década de experiencia globalizadora; el
paisaje que nos muestra la autora no puede
ser más desolador: “la última década de
intensa globalización ha causado mucho
daño y sufrimiento. Las tasas de interés de
la deuda externa han subido, pasando del
3% en 1980 a más del 20% en la
actualidad. La distribución del ingreso se
ha empeorado, la pobreza ha aumentado
igual y el poder adquisitivo de los
trabajadores latinoamericanos ha disminuido
en un 27%. El 80% del crecimiento
del empleo ha sido empleo precario, sin
protección o beneficio alguno. En la
actualidad, existen 90 millones de
latinoamericanos indigentes y 105 millones
no tienen acceso a ningún tipo de servicios.
El número de niños que trabaja ha crecido
espectacularmente, hoy en día hay al menos
19 millones de niños que trabajan en
condiciones también deplorables. El
movimiento desesperado que se desencadenó
para explotar los recursos naturales
de la región ha causado una degradación
del medio ambiente y el uso de plaguicidas
y fertilizantes se ha triplicado desde 1996”
(Barlow, 2002; p 95 y 96).
En síntesis, el sometimiento de todos los
países latinoamericanos por los mercados
viene beneficiando más a los ricos que se
enriquecen más y perjudicando a los pobres
que se empobrecen más. Los grandes
consorcios internacionales, las multinacionales
de las finanzas, los gigantes de la
informática y las telecomunicaciones, son
los sectores empresariales más favorecidos
con la globalización en detrimento de la

consecuencia, la globalización está a su


servicio y la imponen sistemáticamente en
todo el planeta porque les permite
26
incrementar sus ganancias a costa de la
pobreza de las naciones. Al contrario de lo
que se dice, la libre empresa no es
compatible con el crecimiento y bienestar
para todos, solo favorece a unos cuantos
quienes son los que tienen el poder y gozan
de los privilegios del sistema. Los programas
de ajuste y reformas estructurales que sufrió
la región para adecuarla a la globalización
están desmantelando peligrosamente las
economías de los distintos países, generando
más pobreza y miseria entre sus habitantes.
Para el caso de Colombia, igual que
para el resto de países de América Latina,
las consecuencias de la globalización y del
neoliberalismo económico a través del cual
se viene conduciendo el país han sido
bastante perjudiciales. Un estudio reciente
de Luis Jorge Garay (2002), muestra cómo
la mayor parte de la población colombiana
se encuentra en un estado lamentable de
exclusión social, esto es una situación de
privación de bienes, servicios y oportunidades
de integración y participación
político-social, todo lo cual le niega el acceso
al relativo bienestar o aprovechamiento de
las ventajas que debería ofrecer la
convivencia colectiva. De acuerdo con el
autor citado, la exclusión social se expresa
en elevadas desigualdades e injusticias
sociales; aumento de la pobreza e indigencia
entre sus habitantes; alto desempleo e
informalidad laboral; deficiencias e
incumplimiento de las obligaciones sociales
del Estado en materia de salud, educación,
vivienda y prestación de servicios básicos;
finalmente, poca atención prestada a la
infancia y a la vejez. Todo lo cual genera
un ambiente social demasiado conflictivo e
inestable que no garantiza la cohesión social,
amenazando peligrosamente la supervivencia
del País.

Colonialismo y america latina

Si los pueblos no logran modificar las leyes del mercado, se seguirá imponiendo el
economicismo colonial
27
Por Fernando Arellano Ortiz
Sábado 18 de septiembre de 2010

Mediante acciones políticas, económicas y militares combinadas, el capital


transnacional en América Latina va a insistir en el neoliberalismo, con ayuda de las
élites locales, por eso no es gratuita la presencia de tropas norteamericanas en bases
militares de Colombia, el despliegue de marines en Costa Rica, el golpe de Estado en
Honduras el año pasado, la legislación antisindical que se acaba de expedir en
Panamá, el Plan Mérida en México. Ello aunado a los tratados de libre comercio que
impulsan los gobiernos de derecha de la región (Chile, Perú, Colombia, México y
buena parte de las naciones centroamericanas), demuestra que aún las políticas
neoliberales, no obstante su rotundo fracaso y las profundas injusticias sociales que
han generado en la región, siguen manteniendo vigencia porque benefician a unos
reducidos sectores plutocráticos que no tienen ningún reato de imponerlas incluso
por la fuerza.

Esta lectura de la realidad socioeconómica del conjunto de países latinoamericanos es del


economista colombiano e investigador social Héctor Mondragón, quien además sostiene que
lo más grave en la actual coyuntura mundial, es que no es descartable “la posibilidad de que
el capital transnacional opte por la guerra como salida de la crisis” del capitalismo.

Economista y activista de movimientos sociales, campesinos e indígenas en Colombia,


Mondragón es un intelectual que se ha destacado por sus investigaciones y actividades
docentes, así como por sus actitudes de resistencia civil y denuncia de casos de violación de
derechos humanos por parte del Estado colombiano, lo que le ha valido persecución y
estigmatización de gobiernos de ultraderecha como el de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010).

Autor de diversas publicaciones y analista de temas económicos y políticos, Mondragón ha


dedicado buena parte de su vida al trabajo en distintas comunidades campesinas e indígenas
de su país. Para analizar el devenir social y económico de la región, POLO lo entrevistó y
estas fueron sus reflexiones.

La continuidad del modelo colonial

¿No obstante los avances en programas sociales y reducción de la pobreza en los


llamados gobiernos progresistas de algunos países de América Latina, se puede
afirmar que quedó enterrada “la triste y larga noche neoliberal”, para utilizar una frase
recurrente del presidente ecuatoriano Rafael Correa? Después de tres décadas de
avanzar, a partir del golpe de Pinochet, el neoliberalismo ha sufrido importantes derrotas en
América Latina, como resultado de grandes luchas, masivas, en las que participaron millones
de personas, en Bolivia, Ecuador y otros países. La crisis económica internacional que
comenzó en Estados Unidos a finales del 2007 significó además una refutación de la
ideología neoliberal. En los propios Estados Unidos la salvación del sistema llegó de la
estatización de bancos, aseguradoras y de por lo menos una gran empresa industrial
quebrada. Así estas estatizaciones sean transitorias, nacionalizaciones de pérdidas,
demostraron que sin gran intervención económica del Estado no existe capitalismo y que la
cuestión radica en si el estado interviene a favor del gran capital o a favor del pueblo.
28
Sin embargo nos equivocaríamos si creyéramos que el definitivo descrédito de la ideología
neoliberal y que los avances populares en varios países latinoamericanos significan que las
políticas neoliberales quedaron sepultadas. La imposición de las recetas monetaristas del
FMI y los recortes salariales en Grecia y otros países europeos nos muestran cómo se
vuelve a imponer una doctrina equivocada. Paul Krugman ha mostrado cómo Islandia, que
por el resultado de años de neoliberalismo sufrió una crisis peor que la griega, se negó a
seguir a la letra los dictados del FMI y ha conseguido mejores resultados ahora, pero el
problema es político: o el capital transnacional impone sus dictados o los pueblos consiguen
defenderse con alternativas diferentes o que al menos tengan en cuenta sus intereses
fundamentales.

Lo más grave es de todos modos la posibilidad de que el capital transnacional opte por la
guerra como salida de la crisis, como ha hecho otras veces. En la crisis inmediatamente
anterior, la guerra en Irak garantizó el restablecimiento de la tasa de ganancia a niveles muy
altos. Las guerras en África han sido utilizadas para saquear minerales como el coltan y los
diamantes o el petróleo.

El golpe de Estado en Honduras mostró que las transnacionales no renuncian a imponer por
la fuerza su política económica. La violencia en México o Colombia, el despliegue de tropas
estadounidenses en Costa Rica y el establecimiento de bases militares, el intento de imponer
legislaciones antisindicales como en Panamá y la firma y vigencia de tratados de libre
comercio que establecen claras normas neoliberales, atando a ellas a los pueblos,
demuestran que el capital transnacional va a insistir en el neoliberalismo, con ayuda de élites
locales con intereses creados.

¿La explotación de recursos naturales (minería, agronegocios, petróleo) como base


para financiar las economías de los países latinoamericanos, y en la que las grandes
gananciosas son las transnacionales, constituye un obstáculo para superar el modelo
neoliberal?

La explotación masiva de un recurso natural como eje de la economía es un método colonial,


anterior al neoliberalismo, al que precedió por varios siglos, ya que estuvo presente desde la
génesis del capitalismo. El neoliberalismo ha fortalecido ese método voraz al derogar
regulaciones que protegían a la gente o a la naturaleza u oponerse a su establecimiento, al
dejar la economía al garete de las “ventajas comparativas” establecidas por el mercado, al
privatizar las actividades extractivas y al establecer o restablecer derechos de los
inversionistas por sobre los derechos colectivos.

Rechazar el neoliberalismo puede ser un paso para salir de los esquemas coloniales, en la
medida en que se acepte la necesidad de regulaciones que subordinen las ganancias de los
inversionistas y las determinaciones del mercado a las prioridades determinadas por los
derechos colectivos, a las necesidades de la gente y a la protección de la naturaleza.

Sin embargo, la dinámica colonial tiene raíces muy profundas que van mucho más allá del
neoliberalismo. El colonialismo está anclado en una mentalidad que considera que el más
poderoso económica, política y militarmente puede imponer sus propios intereses como si
fueran el “bien común”, puede presentar su enriquecimiento como si fuera el “desarrollo” y su
cultura como si fuera la “civilización”. El colonialismo considera a las comunidades y a los
pueblos como si fueran objetos que pueden ser manipulados o destruidos y a la naturaleza
29
como si fuera un simple insumo de sus negocios. Así los pueblos y sus territorios son
saqueados, desplazados o aniquilados, grandes migraciones despojan o substituyen las
poblaciones; los seres humanos son despersonalizados, desterritorializados, desconectados
de sus relaciones sociales propias.

El colonialismo internacional marcó la historia latinoamericana que también ha conocido los


colonialismos internos de las élites. Los historiadores han descifrado bien todas las
concesiones a banqueros y empresarios que caracterizaron la conquista y colonización de
las Américas. El economista e historiados canadiense Harold Innis estudió las relaciones
centro-periferia en el propio Canadá y mostró cómo la economía, la cultura y la política
canadienses, estuvieron marcadas por la explotación y exportación de pieles de animales,
pesca, madera, trigo, metales e hidrocarburos, provenientes de la periferia del país y que han
fortalecido al centro económico y político y como ese paradigma se reproduce en lo
internacional.

Puede construirse una historia diferente si se reconocen como sujetos a los demás, a los
ahora débiles, a las comunidades rurales, a los pueblos indígenas. Cada uno tiene sus
prioridades, visiones culturales y necesidades y sus relaciones con la naturaleza. El
desarrollo de una sociedad mayoritaria o el enriquecimiento de las transnacionales no
pueden seguir colonizando y aniquilando a los demás. Pero, si el mercado mundial es el que
manda y los pueblos no logran modificar y regular sus estructuras, las “leyes del mercado”
fabricadas por el colonialismo seguirán imponiendo el economicismo colonial.

¿Está de acuerdo con la tesis del ex ministro ecuatoriano Alberto Acosta en el sentido
de que los países de América Latina “son pobres porque son ricos en recursos
naturales”?

“Parecería que somos pobres porque somos ricos en recursos naturales”. Pero el problema
no está en qué se produce, sino en cómo se produce, como parte de cuales relaciones
sociales y de cuáles interrelaciones económicas y con cuál tratamiento a la naturaleza. De
hecho la tierra siempre ha brindado sus recursos a la humanidad y la ha sustentado y varios
pueblos la llaman “madre”. Los recursos naturales son una gran riqueza. Son las relaciones
coloniales las que convirtieron la explotación de los recursos naturales en el camino del
empobrecimiento de los colonizados.

Fue la concesión colonial la que convirtió la explotación masiva de recursos naturales en el


eje de una economía que enriqueció a los conquistadores y empobreció a los nativos, que
“desarrolló” a otros y subdesarrolló a los pueblos latinoamericanos, africanos y asiáticos y
que depredó la naturaleza. Es por eso que Acosta mismo propone como alternativa detener
el saqueo y regresar al aprovechamiento racional de los recursos naturales indispensables
para volver a disfrutar la riqueza que significan.

1.1 SER COLONIA

Para el caso de América y Colombia en particular, el sistema colonial está comprendido entre
1550 y 1810 este periodo se caracteriza por la dependencia económica y política de quien
tiene más poder, para el caso de Colombia, nos referimos a España. En este sistema
colonial, como es de esperarse, - las relaciones sociales son piramidales: teniendo a la
30
cabeza a los españoles, seguidos por los criollos, mestizos, indios y en la base de la
pirámide encontramos a los negros y mulatos 1.

La colonia implantó un sistema económico desde las necesidades de España que para el
momento eran, la acumulación de metales preciosos como principal y casi única fuente de
riqueza nacional, con ello se crearon las instituciones como la encomienda, el resguardo y la
mita que aseguraron la mano de obra de los indígenas para los españoles.

A la base del sistema colonial encontramos, pues, las relaciones desiguales, fundadas en las
falsas filosofías de que hay pueblos interiores a otros superiores; hay hombres y mujeres sin
las capacidades sublimes que otros posen; hay personas en las cuales es imposible que se
desarrollen valores y lleguen a producir ciencias, pues, sus condiciones seudo-humana no
permite en ellos/as el desarrollo de valores y potencialidades inherentes a la persona. El
sistema colonial, es pues, toda una concepción del mundo, de las personas, las culturas, la
política, las sociedades, la religión, la economía que por estar marcada por los intereses del
dominador, es desigual y en detrimento de los aportes de otras culturas, Para el caso de
América esto desembocó en el “derecho” a esclavizar a las personas negras e indígenas en
todo el continente.

1
Respecto a las clases sociales en la sociedad colonial puede verse:
ESCALANTE, Aquiles. EL PALENQUE DE SAN BASILIO. Barranquilla - Colombia 1954.
MOSQUERA, Juan de Dios. LAS COMUNIDADES NEGRAS DE COLOMBIA HACIA EL
SIGLO XXI. Docentes editores. Bogotá - Colombia 2000.
CORPRODENCU. CATEDRA AFROCOLOMBIANA, apuntes para clases. Bogotá - Colombia.
2000.

Esclavismo y AMerica

La coexistencia de la esclavitud con el surgimiento de lo que varios autores identifican como


economía mundial (9) suele producir cierta desazón teórica puesto que la unificación
planetaria de la economía no puede atribuirse sino al capitalismo, cuyos mecanismos
económicos rebasaron el marco político de los estados. Ahora bien, si el modo de producción
capitalista se define por el trabajo asalariado, ¿cómo es posible que un capitalismo se apoye
en el trabajo de los esclavos? La distinción introducida por algunos teóricos entre el núcleo
(core) y la periferia de un sistema mundial ayuda a comprender esta aparente paradoja. Una
paradoja que, por otra parte, no desazonaba al mismo Marx quien, al ocuparse de la
acumulación originaria observaba que “…la esclavitud encubierta de los obreros asalariados
en Europa exigía, como pedestal, la esclavitud encubierta sans phrase en el Nuevo Mundo”
(10).

Esto no quiere decir que, al ocuparnos exclusivamente de la periferia, estemos enfrentando


un proceso peculiar del sistema capitalista. La articulación de economías periféricas a un
sistema mundial a través del tráfico de esclavos (o de la exportación de metales preciosos o
de productos coloniales y la importación de manufacturas europeas) se postula a un nivel
teórico, comprobable solamente en el examen de la circulación de los bienes (11). Por lo
tanto esa postulación no puede afectar el estudio de una materia concreta o de unas
relaciones que estuvieron marcadas por el complejo peculiar de amos-esclavos.
31
El hecho de que las relaciones económicas que sustentaban la esclavitud estuvieran inscritas
en un marco mucho más amplio y de una racionalidad diferente, no altera para nada los
rasgos esenciales de una sociedad que aparejaba los hombres con las cosas. Dentro de una
sociedad de este tipo no sólo debían actuar justificaciones ideológicas de un cierto tipo, sino
que la sujeción esclavista deformaba de una manera diferente las relaciones entre
explotadores y explotados. Unos han sugerido que esta deformación adquiría las formas de
un paternalismo de apariencia benevolente, en el que los amos definían, al tenor de sus
propias expectativas, la conducta y hasta los íntimos sentimientos de sus esclavos, y en el
que estos generaban formas sutiles de resistencia. Otros se inclinan más bien a ver en la
sociedad esclavista una explotación brutal, en la que sólo regía “un concepto pragmático de
la explotación del trabajo” (12). El tratamiento del esclavo no habría sido en este caso sino
“una resultante económica”, en la que no vale examinar los elementos ideológicos.

Las tesis demasiado rígidas sobre el significado económico de la esclavitud marginan


aspectos éticos y sicológicos que exigen un tratamiento muy complejo, como lo muestra el
estudio de Genovese. En todo caso, frente a la esclavitud nos hallamos en presencia de un
fenómeno que no era homogéneo en todas partes. Por eso las condenaciones éticas
absolutas arriesgan despojar a los esclavos de cualquier resto de humanidad. Si bien nadie
podría desconocer la brutalidad del sistema, no hay duda de que existieron diferencias entre
un esclavismo ligado directamente a mercados europeos de productos coloniales y otros
esclavismos en los que el empleo masivo de africanos no estaba destinado a alimentar
exclusivamente un mercado en el complejo esclavista revistieran diversos matices y que los
contornos de la relación (régimen paternalista o régimen carcelario) cubrieran una gama muy
diferenciada.

En el caso de la Nueva Granada del siglo XVIII, coexistieron varios tipos de explotación del
trabajo esclavo. Sin duda las formas más brutales de explotación se experimentaron en las
zonas mineras, en tanto que las haciendas y el trabajo doméstico tuvieron rasgos
paternalistas. Pero en ambos casos la relación parece haber distado mucho de la
devastadora experiencia antillana.

Estas distinciones no son meramente escolásticas: ellas dan la clave para comprender
procesos demográficos, tanto como las formas de resistencia del africano y aún la fuerza de
sus supervivencias culturales. Como en el caso de las poblaciones indígenas americanas,
éstas parecen ser más vivas allí donde el choque fue más rudo (13).

Otros factores jugaron también en las posibilidades de conservación de elementos culturales


africanos: el número y el ritmo de las introducciones, la procedencia de los esclavos, el
régimen de las cuadrillas, su evolución demográfica, la relativa importancia de una población
libre, etc. Así, para iniciar un debate obre todas estas cuestiones se ha creído conveniente
comenzar por establecer los hechos más relevantes, aun cuando ellos no sean sino la última
consecuencia de factores mucho más complejos.
32
En el ámbito descentralizado territorialmente, sea regional, provincial o local la consulta
popular versa sobre asuntos de competencia del respectivo departamento o municipio, y la
iniciativa de convocarla le corresponde al Gobernador o Alcalde, según el caso. La consulta
popular es la opinión que una determinada autoridad solicita a la ciudadanía sobre un
aspecto específico de interés nacional, regional o local, que la obliga a traducirla en acciones
concretas.