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Una lectura de En octubre de 1888, escribía

Nietzsche en Ecce Horno: "La se­


gunda Intempestiva (1874) descu­

la segunda bre lo que hay de peligroso, corro­


sivo y envenenador de la vida, en
nuestro modo de hacer ciencia:
-~a vida enferma de este engra­

consideración naje y de este mecanismo deshu­


manizados, enferma de la 'imper­
sonalidad' del trabajador, de la fal­
sa economía de ,la 'división del tra­
intempestiva bajo'_ Se pierde la ¡finalidad , esto
es, la cultura: -el medio, el cul­
tivo moderno de la ciencia, barba­

de Nietzsche riza .... En este tratado el 'senti­


do histórico' del 'c ual se halla or­
gulloso este siglo, fue reconocido
por primera vez como enfermedad,
como signo típico de decaden­
cia". (1)
Al mirar retrospectivamente su
obra, Nietzsche señala corco funda­
mentales estos dos aspectos, que
en última instancia están estrecha­
mente ligados. Si Nietzsche reco­
noce la permanencia de estos dos
problemas es porque existen a tra­
vés de toda su obra, de la cual
Ecce Horno es un balance, una
-constante re'Plexión .
De la utilidad y de los inconve­
nientes de los estudios históricos
para la vida ocupa un lugar cen­
tral en la etapa de la vida de
Nietzsche dedicada a la "Crítica de
la noción de cultura", de acuerdo
a ,la periodización que del pensa­
miento de Nietzsche hace Pierre
I(ilossowski. Nietzsche había publi­
cado a principios de 1872 El na­
cimiento de la tragedia. Ese mismo
año redactó y pronunció cinco con­
ferencias sobre la educación y la
cultura, a las que dio por título:
Sobre el porvenir de nu estros ins­
titutos de enseñanza. En 1873 ca·
mienza la redacción de sus Consi­
deraciones intemves1ivas y publica
la primera de ~¡'¡ as, David Strauss,
el confesional y el escritor. En
'874 publica la segunda, sobre la
historia, y escribe la tercera, &ho­
penh([!uer oomo edu cador. Final­
mente en 1876 escribe la cuarta
v última de sus Int empestivas, Rí­
c1' 2rd Wagner en Bayreuth. Habría
que a¡rre¡rar dos escritos póstumos.
esenciales oara la comprensión del
rensami ento de Nietzsche en esa
época: Sobre la verdad y la menti­
ra en sentido ex /ramor:?1, de 1873,
Luis Antonio v Noso tros los filólogos, escrito en­
tre 1874 y 1875.

Restrepo 1, F. N ietzsc he, Ecce Hamo, Alianza


Editorial, 1976. pp. 73-4.
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En el Prefacio a la segunda par­


te de Humano, demasiado huma­
no, escrito en 1886, Nietzsche ha­
ce un enjuiciamiento retrospectivo
de las obras escritas antes de dicho
libro, que si bien hay que tomar
con benefi'cio de inventario en va­
rios aspectos, ilumina en forma in­
superable la significación de esos
escritos, así como la distancia que
Nietzsche había tomado respecto a
ellos_ Téngase en cuenta que el
Nietzsche de 1886 había ya formu­
lado su doctrina del Eterno retor­
no y escribía desde la óptica de
Zaratu.stra. Dice Nietzsche en el
Prefacio atrás citado: "... todos
mis escritos, con una sola excep­
ción, cs verdad, deben ser fecha­
dos con retraso: no hablan más
que de lo que yo dejo tras de mí;
algunos, como, por ejemplo, las
tres primeras 'Consideraciones in­
tempestivas', se remontan aún más
atn!s. más aIJá del período de in­
cubación de un libro pablicado an­
teriormente (me refiero a 'El ori­
gen de la tragedia', un ·Iector sutil
no podrá desconocerlo). E sta ex­
plosión irritada contra el falso pa­
triotismo alemán, contra el relaja­
miento y la deformación del len­
guaje en el envejecido David Stra­
uss, un sentimiento que provocó la
primera 'Intempestiva', me alivió
de ciertos pensamientos de largo
tiempo antes, cuando yo, siendo
estudiante, vivía en medio de la
cultura alemana, de la cultura de
los filisteos (yo reivindico la pa­
ternidad de esta expresión 'filisteo
de la cultura', de la que ya se usa
y abusa hoy día); y lo que yo digo
allí contra la 'enfermedad históri­
ca' lo he expresado como alguien
Que hubiese aprendido a curarse
lenta y penosamente y que no tie­
ne en modo alguno la intención de
renunciar en adelante al 'historicis­
mo' por haber sufrido con él du­
rante mucho tiempo. Cuando, lue­
go, en la tercera 'Consideración
intempestiva', quise expresar la ve­
neración que me inspiraba mi pri­
mero y único educador, el 'gran'
Arturo Schopenhauer -lo volvería
a hacer ahora, más reciamente y
de una manera más personal-, me
encontraba ya, por mi parte, en
plepo esc~oticismo y en completa
de scomposición moral, es decir, tan
ocupado en la crítica como en la
profundización de todo pesimismo:
no creía ya 'en nada', como dice
el pueblo, ni siquiera en Schopen­
hauer; y en esta época fue en la
que nació una memoria, secreta
hasta aquí, 'sobre la verdad y la
mentira en sentido extramoral'''.
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(2) Nietzsche concluye su recapi­ humano permite ver sin dificultad ner y de sus seguidores. En Ecce
tulación de las obras de ese perío­ que se había producido una inmen­ Hamo Nietzsche esboza un cuadro
do, insistiendo en que su Intem­ sa ruptura en el pensamiento de sobre el ambiente reinante en el
pestiva sobre Wagner, "en honor Nietzscbe. La Doctora Elizabeth Bayre uth que él frecuentaba: "Pien­
de Wagner", son sus propias pala­ Foster Nietzsche insiste en que se so que yo conozco al wagnerismo,
bras, implicaba una separación de trata de una ruptura só'lo en apa­ he 'vivido' tres generaciones de
su viejo maestro. En este punto riencia y que en el fondo hay con­ ellos, desde el difunto Breudel, que
es difícil estar de acuerdo con el tinuidad entre el · Nietzsche de las confundía Wagner con Hegel, has­
Nietzsche de 1886; por muy fina­ Intempestivas y el Nietzsohe de tu los idealistas de las Hojas de
mente que se la lea, sólo se capta Humano, demasiado humano; pero Bayre/lth que confundían a Wag­
entusiasmo y veneración... y sin aunque sea casi superfluo criticar ner consigo mismos. . . No falta­
embargo, poco después de escribir­ la hagiografía de Nietzschecom­ ba entre ellos ningún engendro, ni
la, Nietzsche empieza a distanciar­ puesta por su hermana y los ase­ siquiera el antisemita". (O)
se de los wagnerianos y de Wag­ sores de ésta en el archivo Nietzs­
ner mismo. Es más, sin que pueda che de Weimar, se puede aducir Nos es necesario indicar, aun­
preverse a través· de la lectura su­ una prueba de gran valor: la reac­ que sea esquemáticamente, 'la di­
cesiva del conjunto de obras que ción del CÍrculo de Wagner frente mensión de la ruptura de 1876,
constituyen este período, a finales a este libro, personificada en Co­ para poder ubicar correctamente la
de 1876 se produce una profunda sima Wagner. Decía ésta en una lectura de la Intempestiva sobre la
crisis en la vida de Nietzsche y en carta escrita precisamente a la her­ historia, cvitando hasta donde sea
su pensamiento. Solicita licencia mana de Nietzsche: "El libro de posible las extrapolaciones, las ten­
por enfermedad en la universidad tu hermano-me ha colmado de dis­ tadoras lecturas retrospectivas, (7)
de Basilea y empieza a redactar gusto; sé que cuando escribió to­ así como la imagen de definitivas
los primeros aforismos de Huma­ das estas cosas intelectualmente tan de las ideas de Nietzsche, en su
no demasiado humano. El mismo insignificantes y moralmente tan Segunda intempestiva, imagen que
Nietzsche llamó a este momento de deplorables, él estaba enfermo ... puede producirse involuntariamen­
su vida en el Prefacio de 1886 a al autor de esta obra yo no lo ,co .. te, como consecuencia de la con­
la primera parte de Humano de­ nozco, en cambio a tu hermano, centración sobre el tema objeto de
masiado humano, como de enfer­ que nos ha dado tantas cosas ma.. este escrito.
medad y curación: "Y, hablando ravillosas, lo conozco y lo amo y
se riament·;:: es una 'cura' a fondo sigue viviendo cn mí... con too.
contra todo pesimismo (el cáncer, das sus opiniones (por ejemplo 2
como es sabido, de los viejos idea­ también acerca de los hebreos) él
listas y héroes de la mentira) caer se está metiendo entre una porción Sin la pretensión de haccr una
enfermo a la manera de esos es­ de g~ntes muy bien organizadas ... biografía intelectual, nos permiti­
píritus libres, seguir enfermo un pueda la traición aportar buenos remos hacer algunas observaciones
buen trecho y luego 'lentamente re­ frutos a su autor". (n) Dicho sea de sobre la formación de Nietzsche.
cobrar la salud (Quiero decir, una paso, la alusión a los hebreos se re­
mejor salud). Hay una ciencia en fiere a ciertos coqueteos de Nietzs­ Estudiante de teología de la Uni­
el vivir. que consiste en adminis­ che con el antisemitismo de Wag­ versidad de Bonn, Nietzsche con
trarse la salud en pequeñas do­ la ayuda de la Vida de Jesús de
sis". ( é:) David Strauss y de sus estudios
históricos sobre el cristianismo, se
Efe.ctivamente, cuando en 1878 intenta fundar una especie de "claustro
decide a abandonar la teología a
aparece la primera parte de Hu­ libre". En La vida de Federico Nielzscbe
fines de 1865. En una carta a su
mano demasiado humano. Un libro de Daniel Halévy, (Emecé Editores,
hermana Elizabeth, ese mismo año.
para espíritus libres. "Monumento 1943, p. 177 y ss. l, se encuentra un~ hace explícita su posición frente a
de una crisis" como lo llamó el buena información sobre la von Meysem­ la religión: "He aquí cómo se se­
mismo Nietzsche en E,:ce Hamo . burg y su "grupo de Sorrcnto". Sin em­
naran los caminos de los hombres,
,e percibe claramente que con el bargo, en una carta de Nietzsche a su
si deseas el reposo del alma y la
advenimiento de Nietzsche como hermana, de enero de 1877, se percibe felicidad, cree; si Quieres ser un
esníritu libre ha logrado la cura­ su escepticismo expectante sobre la via­
discípulo de la verdad, entonces
ción de su crisis, aunque su sa­ bilidad del proyecto: "La 'escuela de los
lud física haya empcorado. Según educadores' -llamada también monaste­
Nietzsche el espíritu libre se carac­ rio moderno , colonia ideal, ul1iversité li­
teriza por vivir "sin estar ya enca­ bre- se halla en el aire, quién sabe qué 6. F. Nielzs::he, Ecce Hamo, Alianza
denado por el amor o por el odio, ocurrirá. En espíritu te hemos nombra­ Editorial, 1976, p. 81.
sin Sí y sin No". (4) Sea como sea, do ya jefe de todos los asuntos econó­
7. Al hacer uso de las autointerpreta­
la lectura de Humano demasiado micos de un establecimiento de cuaren­
ciones que Nietzsche hacía de sus
ta personas. Ante todo, tienes que apren­
obras, adh erimos a la tesis de Lowith:
der italiano" . F. Nietzsche, Correspolt­
"La vuelta de Nietzsche sobre sus escri­
dencilJ, Obras completas, Aguilar, 1963 ,
2. F. Nietzsche, Humano, demasiado tos de juventud no es un simple retor­
tomo V, p. 539. Otro era el destino de
bumano, Obras Completas, Aguilar, no; es tina continuidad orientada hacia
Nietzsche: habría de jugar su gran .T ue­
1966, tomo r, p . 465. la superación de si mismo, un devenir
go de Abalorios en los hotelitos de ter­
3. Ibid., p. 256. más radicaL . . es una continuidad en
cera de Suiza e It:llia.
el sentic10 de mayor intensida'd". Karl
4. Ibid. En esta época Nietzsche con­ 5. Citado por Mazzino Montinari, Ni!'l­ Lo\\'ith, Nietzsche el l' achevement de
cibe el proyecto de abandonar la tzsche, Los hombres de la historia , l' athéi.rm!' en Nietzsche aujourd' hui, to­
docencia. A fines 'd e 1876 reside en So­ N· 22, Centro editor de América lati­ mo 2, Collection Bibliotheque 10/18,
rrento. Con Malwida von Meysemburg na, 1968, p. 128. p. 228.
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busca". (8) Tras esta formll'lación sus vanas autoacusaciones y la de­ llamaba genio; la seducción se ha­
retórica y fría, estaba un proceso sesperada Husión de santifIcación bía consumado.
de distanciamiento con el cristia­ y transformación de todo el núcleo Schopenhauer y Wagner se ha­
nismo, que venía de tiempo atrás. de mi ser. Al llevar ante el tribunal bían convertido, pues, en el doble
El joven Nietzsche, absorbido por de un sombrío autodesprecio to­ fundamento del pensamiento de
los estudios filológicos que acaba­ das mis cualidades y aspiraciones, Nietzsche. El joven filólogo im­
ba de iniciar en Leipzig, no pare­ fui amargo, injusto y desenfrenado buído del espíritu helenizante que
ce haber profundizado en esta épo. en el odio en contra de mí llÚsmo. impregnaba la cultura alemana de
ca en sus relaciones con el. cristia­ Ni siquiera faltaron torturas cor­ la primera mitad del siglo XIX y
ni'smo. porales. Así me obligué durante que se había manifestado en su
catorce días seguidos a acostarme forma más alta en Goethe y Hol­
Una carta asu amigo Carl Von no antes de las dos de la madru­
Gerdorff, de mediados de 1866, derlin, estaba preparado para aco­
gada y a levantarme a las seis en meter la tarea de elaboración de
permite captar algunos rasgos de punto. Se adueñó de mí una exci­
la vida de Nietzohe en la univer· su obra sobre la tragedia griega.
tación nerviosa, y quién sabe hasta
sidad. Hace referencia a sus estu­ qué punto de 'locura hubiera llega­ En su Ensayo de autocrítica,
dios sobre Teognis, cita respetuo· do si las seducciones de la vida, escrito en 1886, como prólogo a
samente a su profesor Ristchel, al de la vanidad y de la constri{;ción la tercera edición de El nacimien­
que había seguido desde Bonn; al­ de un estudio regular no hubiera to de la tragedia, Nietzsche, en for­
gunas líneas las dedica a los co­ actuado como contrapeso". (lO) He ma cuidadosa y a veces despiada­
mentarios de política, refiriéndose aquí el testimonio de una expe­ da sopesa los valores y los defec­
a la agudización de la crisis fran­ riencia religiosa, vivida hasta el pa­ tos de su viejo esorito. Se lamen­
co·alemana con el entusiasmo pa­ roxismo por el joven estudiante ta por haber ahogado su propia
triótico típico del estudiante ale· que poco antes había abandonado voz al utilizar formu l aciones de
mán de aquella éooca: " .. . abri­ la fe cristiana sin mayores tropie­ Schopenhauer, cuando no por echar
guemos la esperanza de que los zos, para seguir el camino de la a perder la significación de sus te­
dos tengamos el honor de ser al· " verdad". Aunque intelectualmen­ sis más persona'les, a'l tratar de ha­
canzados por una bala francesa 'en te transfigurada, esta misma pa­ cerlas compatibles, a cualquier pre­
el campo de batalla". ( O) La lec­ sión se expresará en la escritura cio, con tas de su maestro. Para
tura de otras cartas de 'la misma de El nacimiento de la tragedia. Schopenhauer, dice Nietzsche en su
época, dejan ver a un estudiante Más adelante, en su Intempestiva autocrítica, el espíritu trágico con­
dedicado, amigo de los paseos so· sobre Schopenhauer no se traslu­ duce a la resignación, mientras
litarios, amante de la música de cirá en lo más mínjmo el rastro de que : "¡Oh, de qué modo tan dis­
Schumann y lector de Shopenha­ esta crisis, sino que la imagen del tinto me hablaba Dionisos a mí
uer. Nietzsche había leído El mun· maestro como educador, como li­ j Oh, cuán lejos de mí se hallaba
do como voluntad y representación berador intelectua'l, como el pen­ entonces todo ese resignacionis­
a fines de 1865. El mismo descri­ sador solitario e independiente, el mo!". (12)
bió más adelante la impresión que antifilisteo, constituirán la trama
le produjo la lectura de esta obra Nietzsche reniega de sus vanas
de la obra. De la intensidad de ese esperanzas en la música alemana,
de Schopenhauer: "No sé qué de· conocimi'e nto Nietzsche dirá: "Le
monios me susurró entonces al oí­ es decir, en Wagner; opone e'l ori­
comprendí como si hubiera es'cri­ gen romántico de la música del au­
do: Hévate ese Ubro a tu casa. Lo to para mí".
cual sucedió en todo caso, contra tor de Tristán e Isolda al origen
mi costumbre de no apresurarme En noviembre de 1868 conoció dionisíaco de la nueva música, de
en la compra de los libros. Una a Wagner. Pleno de entusiasmo re­ la verdadera música del porvenir,
vez llegado a casa me arrojé con lata a su amigo Erwin Rhode los de la que él era el heraldo.
el adquirido tesoro sobre el sofá, . pormenores de ese encuentro de­ En verdad, El nacimiento de la
y comencé a dejar que sobre mí cisivo. Más allá de los detalles se tragedia, a pesar de toda la carga
ejerciera su efecto aquel enérgico percibe que el punto de unión se de wagnerismo, un poco forzado,
genio sombrío; a cada línea gri­ hizo a través del común interés a pesar de la tiranía de las catego­
taba renuncia, negación, resigna­ por Schopenhauer: "Mantuve con rías filosóficas de Schopenhauer y
ción; veía aquí un espejo en el cual él una conversación sobre Schopen­ hasta de la presencia subrepticia
podía descubrir el mundo, la vida, hauer y ya puedes comorender qué de la dialéctica de .Hegel, a pesar
mi ánimo en una terrible grandio­ placer fue para mí oírle hablar de de todo esto, es la expresión de
sidad. Aquí veía la enfermedad y él con calor indescriptible, contán­ una voz que habla por primera
la curación, el infierno y el paraí­ dome lo que 'le debe y yue es el vez, y que aL pesimismo de Sc'ho­
so. Me atrapó violentamente la neo único fil6sofo que ha conocido la penhauer, negador de la vida. opo­
cesidad de autoconocimiento, más esencia de la música" (11) Un año ne la justificación de la vida, en
aún, de autocorrosión; testimonios después le dice a Von Gersdorff: cuanto fenómeno estético, en cuan­
de ese desconcierto son todavía que en Wagner había encontrado to afirmación trágica, en cuanto
hoy, oara mí, las inquietas y me· la imagen de ]0 que Schopenhauer éxtasis dionisíaco. No se equivoca­
lanc61icas oáginas de mi diario con ba Nietzsche cuando reivindicaba
como las dos grandes innovaciones
10. Citado en Revista Eco, tomo XIX, de su libro: " . .. La comprensión
8. Citado por Mazzino Montinari, op. 5-6-7, Bogotá sept., oct ., nov. 1969,
cit., p. 120. pp. 500-1.
9. F. Nietzsche, Correspondencia, 0­ 11. F. Nietzsche, Correspondencia, O·· 12. F. Nietzsche, El 'IUlcimiento de la
br.ls Completas, Aguilar, 1963, [O­ bras Completas, Aguilar, 1963, [0­ tragedia, Alianza Editorial, 1973,
mo V, p. 473. mo V, p. 484. p. 34.
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del fenómeno dionisíaco en los grie. deducir que Alemania sea una cul­ mo árbitro del gusto tradicional".
gos: el libro ofrece la primera psi­ tuta superior pues "las cualidades Nietzsche se pregunta 'por el ver­
colQgÍa del mismo, ve en él 'la raíz morales de una severa disciplina y dadero sentido de lo clásico y res­
única de todo el arte griego. Lo de una sumisa obediencia no tienen ponde que a los que llamamos clá­
segundo es la comprensión del so­ nada qué ver con la cultura" (11) sicos ". .. eran buscadores y bus­
cratismo. Sócrates, reconocido por Para Nietzsche la cultura es la uni­ caban con fe y perseverancia lo
vez primera como instrumento de dad del estilo artístico en todas las que los filisteos creían haber en­
la disolución griega, como de.cadent manifestaciones de la vida de un contrado ya". Por lo tanto, vene­
típico. 'Racionalidad' contra instin­ pueblo. El pueblo alemán carece rar a los clásicos no puede ser otra
to" . (la) Sí, la racionalidad como de cultura -aunque tenga cien­ cosa que "continuar su obra en el
potencia que socaba la vida: he cia- pues vive en la más caótica mismo espíritu que ellos y con el
auuí el hilo conductor que condu­ confusión de estilos. El filisteo de mismo fervor y no cansarse nun­
'ce de EL naámiento de la tragedia la cultura es la personificación de ca de investigar". (lO)
a la Intempestiva sobre la historia. este estado de cosas. En la tercera Intempestiva, so­
Aunque en esta última el pathos bre Schopenhauer como educador,
dionisíaco está refrenado al máxi­ Nietzsche define al filisteo co­
mo el hombre satisfecho, qce no Nietzsche vuelve sobre este tema.
mo, mas no ausente. Esta vez es el profesor, como ma­
bus'c a porque cree que ya ha en­
Si en El nacimiento de La tra­ contrado. El filistdsmo es, en una nifestación del filisteísmo, el ob­
gedia Nietzsche creyó ver en la palabra, la "deificación de la vida jeto de su crítica: "Pero "la ver­
música de Wagner el principio re­ diaria"; la premoción de lo inme· dad' que nuestros profesores tic­
novador del "espíritu a'lemán", si diato al rango de realidad es su .nen siempre en la boca parece en
creyó que Wagner le trazaba a la característica. El filisteo es un hom­ realidad un ser mucho menos exi­
cultura alemana el camino a la re­ bre "actua'l". gente, un ser del que no hay que
cuperación de su "patria mítica", temer ni desorden ni infracción al
su pensamiento se alejó rapida­ Uno de los momentos más sig­ orden establ~cido; aparece como
mente del cülto al germanismo. nificativos de esta Intempestiva, una cria~ura bonachona y amiga
Sin duda la influencia del historia­ más inactual, para usar el término de las comodidades, que da sin
dor Jacob Burckhardt, su colega acuñado por Nietzsche, es el aná­ cesar a todos los podere's estable­
en la universidad de Basilea, fue lisis de la actitud del fiilisteo fren­ cidqs la seguridad de no causar a
decisiva para el desmoronamiento . te al arte: "DesR.raeiado el artista nadie la menor molestia, pues no
de las ilusiones nacionalistas de que tomase en serio su actividad, es, después de todo, más que la
Nietzsche, Burckhardt, influído por del arte que se mostrase exigente 'ciencia pura''' _ (17) En Schopen­
la filosofía de Schopenhauer, es­ y lesionase sus intereses, sus ren­ hauer como educador, Nietzsche
tudioso apasionado de la cultura tas, sus hábitos --es decir, todo formula una dicotomía que man­
griega y del Renacimiento italiano, lo que el ifilisteo toma en serio-, tendrá a través de toda su obra:
y semeiante arte le haría desviar el profesor como lo contrario del
opuesto a la filosofía de la historia
de Hegel y escéptico con respecto la mirada como si se encontrase educador. Este último sólo es aquél
al Estado y a las grandes nacio­ en presencia de algo impúdico, y, que nos libera. La crítica del fi­
nes de su época, dictaba sus cur­ con aires de guardián de la casti­ listeo también atañe al problema
sos sobre el Estudio de la historia dad, nrohibiría ala virtud que con­ del Sentido histórico. Se tiende,
templase este arte, porque a la vir­ dice Nietzsche, a comprenderlo to­
desde hacía varios años en ta uni­ tud hay que protegerla". (15)
versidad de Basilea. Nietzsche em­ do desde este punto de vista. Se
pezó a asistir a las conferencias de El filisteo sólo admite el arte reduce la filosofía a historia de la
Burckhard a finales de 1870 y muy cuando es imitación. Por eso 'le fi'losofía y de este modo 18 filo­
pronto se estableció una relación exige al artista que imite la reali­ sofía deja de ser un problema pa­
personal, constante pero compleja, dad, va que sólo aprecia "la copia ra convertirse en una constatación
en la medida en que la ferviente minuciosa o la fidelidad fotográ­ de "hechos". Es un excelente mé­
veneración del discípulo por el fica. lo cual es su propia glorifi­ todo para que la filosofía no turbe
maestro fue siempre correspondida caeión , pues la "realidad" siemore la tranquilidad del filisteo, der
con un aprecio distanciado y solí­ está de acuerdo con el filisteo. Tí­ hombre satisfeoho, que tan rigu­
cito. Valga la pena recordar en pico de la posición filistea es la rosamente separa lo fútil de :10 se­
honor del maestro, que una vez valoración de la imitación de los rio, "entendiendo por esto último
conocida por él la obra sobre la ol:1sicos. Sí, al hlisteo le encanta sus negocios, su posición, y sus
tragedia griega del discípulo, la in­ "edificarse" de vez en cuando con hijos". En fin, concluye Nietzsche,
corporó a su curso sobre la cultu­ la lectura de los clásicos, enten­ por la historia entendida como la
ra griega. diendo por "clásica" la obra mo· entiende el filisteo, éste se salva
numental de'l pasado, pensada co­ del entusiasmo, "pues ya no era
Cuando Nietzsche escribe su pri­ mo al(!o solemne y muerto. El la historia, como pensó Goethe la
mera Intempestiva, el autor de La amor filisteo a los clásicos tiene que provocaba el entusiasmo".
vieja y la nueva f,e ,el envejecido una ventaia suO'lementaria: "favo­
Strauss, no es más quc el pretex­ Un año antes, Nietzsche se ha­
rece la reputación del filisteo co­ bía referido a 'las relaciones de la
to, pues 'la crítica se dirige direc­
tamente a la cultura alemana.
Nietzsche sostiene que la victoria
ale!!lana sobre Francia no permite 14. F. Nietzsche, Consideraciones il/tem­ 16. Ibid., p. 17.
pestivas: David StraIlSJ, el confe­
sional y el es-critor, Obras Completas, 17. F. Ni et.zsche, Consideraáones In­
Aguilar, 1966, tomo 1., p. 15. tempestivas : Scbopenballer, educa­
13. F. Nietzsche, Ecce Hamo , Alianza dor. Obras Completas. Aguilar, 1966. to­
Editorial, 1976, p. 68. 15. Ibid, p. 19. mo I , p. 111.
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historia con la filosofía, en sus con te iguales . .. " . Aquí se nos mues­ porque llego hasta creer que todos
ferencias Sdbre el porvenir de nues· tra Nietzsche como un Schopen· nosotros sufrimos de una consun­
tros institutos de enseñanza. Afir­ haueriano estricto. Colli comenta ción histórica y que todos debía·
maba Nietzsche: "Así, en lugar de que: ". . . estas conferencias son mos reconocerlo". (2:l) Más adelan~
una interpretación profunda de los el testimonio más ortodoxamente te precisa el sentido de lo intem­
problemas eternamente iguales, ha schopenhaueriano, si bien por la pestivo: ".. . obrar de una mane·
intervenido lentamente una lenta mediación de Burkhardt, que Niet· ra inactual, es decir contraria a
valoración histórica o incluso una zsche nos ha dejado". (20) Efec­ los tiempos y por lo mismo sobre
investigación filológica : ahora se tivamente, ouando se lee la frase los tiempos y en favor, así lo es­
trata de establecer qué ha pensa­ de Nietzsche se piensa inmedia· pero, de un tiempo futuro". Para
do o no pensado tal o cual filó· tamente en la formulación del con­ Nietzsche lo intempestivo es lo no
sofo, de ver si tal o cual escrito cepto de historia que hace Burck­ histórico, si se entiende por " his­
puede atribuírsele con razón, o bien hardt en su introducción a Refle­ tórico" lo inmediato a Sll tiempo,
si hay que preferir tal o cual va­ xiones sobre la historia. universal. lo "actual" en el sentido filisteÍsta
riante. En los seminarios filosófi­ Después de haber expuesto y re­ de la palabra. Ser intempestivo no
cos de nuestras universidades, se chazado la concepción hegeliana significa para Nietzsche volverse
estimula hoy a nuestros estudian· de la historia, Burckhardt conclu· al pasado, puesto que para él lo
tes a sentir semejante interés neu­ ye con estas palabras: "Nosotros intempestivo es también la nega­
tral por la filosofía". (IS) tomamos como punto de partida ción de las llamadas verdades eter­
Desde nuestra perspectiva le da­ el único centro permanente y po­ nas. Lo que estamos diciendo no
mos toda la razón a Nietzsche, sible para nosotros: el hombre que es incompatible con la referencia
pues una concepclon de la histo· padece, aspira y actúa; el hom· constante de Nietzsche al mundo
ria de la filosofía de este tipo es­ bre tal como es, como ha sido siem­ griego antiguo. No, Nietzsche no
teriliza la filosofía . Pero . habría pre 11 siempre será" (21) era un romántico, como tampoco
que agregar algo: si se en tiende Ahora bien, la adhesión de lo había sido Holderlin; para él
por historia una disciplina inter­ Nietzsche a la filosofía de Scho­ la confrontación del presente con
pretativa y que reflexione constan· penhauer, en estas conferencias, se el mundo griego tenia una conno­
temente sobre sus propios métodos, manifiesta no sólo en el ahistori­ tación profundamente crítica. En
las relaciones en tre filosofía e his­ cismo radical , sino también en la Nosotros los filólogos decía: "Pe­
toria se plantean necesariamente aceptación. sin matices, de la me­ ro lo que no se ha de agotar es la
en otro terreno y se hace posible tafísica del arte y de la exaltación acomodación, siempre nueva, de
una historia de la filosofía que no del genio schopenhauerianas. Sin cada tiempo a la antigüedad, el
se haga a costa de la filosofía y embargo, esta actitud es extraña, medirse por ella". Así pues ser
de la historia misma. (19) pues Nietzsche, apasionado seguj­ intempestivo es ser crítico. Consi­
dor de Schopenhauer en esta eta­ deramos que así debe leerse en la
Queremos Illamar la atención so· tercera Intempestiva el texto en
pa de su vida, fue capaz, como lo
bre la frase inicial del texto que que Nietzsche se refiere a la rela·
muestra Colli, de transformar el
estamos comentando, pues nos in­ cióh del artista y el filósofo con su
elemento doctrinal y personat de
troduce más de lleno en la con· tiempo: "A veces parece que el aro
la Intempestiva dedicada a su
cepción de la historia de Nietzs­ tista y en parti'cular el filósofo, no
maestro, en el ideal genérico del
che. El empieza afirmando, " . .. son más que un 'accidente' en su
filósofo; ( 22) y en su Intempestiva
en lugar de :una interpretación pro­ época, que no entran en ella sino
sobre la historia, como lo veremos
funda de los problemas eternamen· como eremitas o como viajeros ex­
más adelante, su punto de vista
no es el de un schopenhaueriano traviados o rezagados". (~ .l) El aro
de estricta observancia. tista y el filósofo se distancian oe
18. F. Nietzsche. Sobre el porvenir de lo actual y por esto aparecen co­
nuestras escuelas, Marginales, Tus· mo inactuales, en la medida en
quetes editor, 1977, p . 169. Preferimos 3 que son los trabajadores de la crío
la traducción literal, pues institutos de tica.
En las pri''1eras oágin8s de la
enseñanza permite cubrir todo el siste·
segunda de sus Cono;demóor¡es in­ Nietzsche va a hablar, sobre los
ma educa.tivo, que es a 10 que se refie­ temfJestivas, Nietzsch~ se refi"rc al estudios históricos como un inac­
re Nietzsche.
sirmificaclo que oara él tiene la pa­ tual, como un intempestivo, pues
19. En un artÍctrlo tirulado Vivir la labr::t intempestiva: "E~ta conside­ la historia está al orden del día
Historia, Lucien Febvre critica el raClOn es también intnmpestiva, en la Europa de su tiempo, parti­
respeto pueril y devoto por el 'hecho', porque yo trato de interpretar co· cularmente en esa Ail emania Que
que domina, muchas veces, a los histo· mo un mal, como una enfermedad . unifi:a da como nación tardíamente,
riadores. "No hay ninguna providencia como un vicio, algo de lo Que necesitó de la historia para desper.
que proporlCÍone a:l historiador hechos nuestra época está orgullosa con
brutos, hechos dotados de una existen­ justo título -su cultura histórica ,
cia real perfectamente definida, simple, 23. F. Nietzs2he, Consideraciones in­
irreductible. . . En tal medida que, pa­ tempestivas; De la utilidad y de
ra ace ptar la lección de 'los hechos, te· 20. Giorgio Colli, en Sobre el (Jorve­ los inconvenientes de ',/s estudios histá·
uemos perfecto derecho a reclamar que nir de nuestras escuelas, p . 13. ¡'icas para ia vida, Obras Completas,
s ~ nos asocie primero al trabajo críti·
21. Jacob Burkhardt, Reflexiones sobre Aguilar, 1966, tomo 1, p. 54 .
co que sirvió para preparar el encade­
la hi.rtoria UlliVl!rml, Fondo de culo 24 . F. Nietzsche, Consideraciones I n­
namiento de Jos hechos en el espbtu
de quien los invoca". Lucien Febvre, tura econ" ."ica, 1961, p. 46. tempestivas: Schopenhauer, educa­
Combates por la historia. Ariel , 1975, 22. CE. Giorgio Colli, en Sobre el por­ dor, Obras completaslHar, 1963, to­
PjJ . 43-4, venir d" I/uestras ?s:lIelas, p. 15. mo 1, p. 141.
j ~ ,

'UNIVERSIDAD NACIONAL O, COL9M!IA


...... ~.n. •• I IÑ
34
tar su sentimiento nacional y lue­ Nietzsche cita a Goethe: "Por Comentar este hermoso texto de
go para consolidarlo. Es la Ale­ lo demás, yo detesto todo lo que Nietzsche sería empresa irrisoria,
mania de Hegel, de Mommsen y no hace más que instruirme, sin pues en él se condensa el sentido
de Rank. Recuérdese la oficializa­ aumentar mi actividad o vivificar­ entero de su Intempestiva. No sin
ción de Hegel y la promoción de la inmediatamente". (El subraya­ razón decía Thomas Mann, refi­
Rank a la categoría de "historia­ do es nuestro). El comentario de riéndose a esta obra : "El admira­
dor del Reich". Nietzsche es el que sigue: "Con ble ensayo es en el fondo una
estas pa'labras de Goebhe, como grandiosa variación del tema de
Indudablemente Nietzsche está
con un ceterum censeo valiente­ Hamlet de que los frescos colores
dominado por el ahistoricismo ra­ mente expresado, podría empezar de la decisión, son agostados por
dical de Schopenhauer, pero en la palidez del pensamiento". (29)
nuestra consideración sobre el va·
la segunda Intempestiva va a "cir­
lor y el no va'lor de los estudios
cunscribir y desviar" la posición de históricos. En ella expondremos Por nuestra parte sólo quisiéramos
su maestro. (25) Para Sohopenhauer hacer una indicación: este texto
por qué la enseñanza, sin vivifica·
la historia no era siquiera un pro­ remite en forma alusiva a algunos
ción, por qué la ciencia que para­
blema, simplemente no existía: temas fundamentales de El naci­
liza la actividad, por qué la histo­
"Los acontecimientos exteriores son miento de la tragedia: la acción
ria, superfluidad preciosa del co·
simples configuraciones del mundo prometéica, la productividad de los
nocimiento y artículo de lujo, de­
de los fenómenos... carecen di­ actos, la idea del socratismo como
be ser, según las palabras de Goe­
rectamente de realidad y de sig­ enemistad con la vida, punto de
the, objeto de odio, pues actual·
nificado propio y sólo los poseen partida de la crítica del hombre
mente carecemos de lo más neceo
indirectamente, por la relación que teórico, en general, y, en particu­
sario, ya que lo superfluo es ene­
guardan con la voluntad del indi­ lar, en el contexto de la decaden­
viduo". (2(1) Estrictamente hablan­ migo de lo necesario. En verdad
que tenemos necesidad de la his­ cia de la cultura griega. Un texto
do, para Schopenhauer no tiene de dicha obra ayuda a establecer
sentido hablar de una disciplina toria, pero esta necesidad es de
otra clase que la que siente el ocio· la conexión con el comentario de
histórica; en su obra se percibe Goethe que venimos tratando: "El
so paseante en e'l jardín de la cien­
claramente esto, cuando se obser­ hombre alejandrino que en el fon­
cia, cualquiera que sea el desdén
va que volcó todo su interés so­ do es un bIbliotecario y un correc­
que éste muestre, desde lo alto de
bre las ciencias naturales, quizás tor que se queda miserablemente
su grandeza, sobre nuestras nece­
con muy poca fortuna. Vistas las ciego a causa del polvo de los li­
cosas así, Burckhardt es schopen­ sidades y nuestros hábitos rudos y
sin gracia. Esto significa que te· bros y de las erratas de impren­
haueriano pero en una forma su­ ta". (30).
tilmente restringida. ¿Hasta qué nemos necesidad de la historia pa­
punto el partir de Schopenhauer ra vivir y obrar, y no para desviar­ Para empezar a hablar de la
ayudó a Nietzsche a distanciarse nos negligentemente de la vida y historia, Nietzsche introduce, en
críticamente de la dominación del de la acción, o acaso para adornar una forma inquietante y provoca­
sentido histórico triunfante en su una vida egoísta y una conducta dora, dos temas: el olvido y el ins­
época? A cien años de distancia cobarde y perversa. Queremos ser­ tante. En primer lugar expone la
no parece que haya nada reivindi­ vir a la historia solamente en cuan­ forma como son vividos por el ani­
cable en el ahistoricismo de Soho­ to ella sirve a la vida. Pero hay mal, el hombre y el Iliño. En cuan­
penhauer, pero también hemos per­ una manera de considerar la his­ to al primero dice: "no sabe lo
dido la confianza en las filosofías toria en virtud de la cual la vida que es ayer ni lo que es hoy, corre
de la historia reinantes :en aquel se depaupera y degenera. Es un de aquí para allá, corre, descansa
entonces; sus ideas ejes: el evolu·· fenómeno cuyo conoé:imiento ac­ y vuelve a correr, y así desde la
nismo y el finalismo no nos con­ tualmente es tan necesario como mañana hasta la noche. lll1 día y
vencen. Hemos perdido la fe en doloroso. Y es preciso conocerlo otro, ligado inmediatamente a sus
el "sentido histórico", sin por eso según los síntomas que reviste en placeres y dolores, clavado al mo­
volver a los sueños de la Voluntad. nuestro tiempo". (28). mento presente, sin demostrar mc­
Quizás por esto tenga sentido vol­ lancolía ni aburrimiento". (31) El
ver a leer la segunda Intempestiva niño "no tiene aún nada qué la­
de Nietzsche. mentar de'l pasado", por ,lo tan­
do' por el hecho de leerlo; antes bien,
entonces es cuando debe comenzar su
to vive en una venturosa inocen­
La segunda Inlempestil'a co­ cia; sin embare;o, " harto pronto
mienza con un texto de Goethe interpretación, y para realizarla se ne­
cesita un arte de la misma. .. Desde lue­
tendrá que sa'lir del olvido. En­
y el subsiguiente comentario de tonces empieza a comorender la
Nietzsche. Se podría decir que es· go. para practicar de este modo la lec·
tura como arte se necesita ante todo
palabra 'era', esa palabra puen­
tamos, por adelantado, ante lo que
posteriormente será el método de una cosa qu e es precisamente hoy. en
trabajo característico de Nietzsche: día la más olvidada -y por ello ha de
pasar ti empo todavía hasta que mis es­ 29. Thom as Mann, La filosofía de Niet­
el aforismo y su interpretación. (27 )
critos resnlten "legi bles'-, una cosa pa­ zsche a la luz de nuestra. ex perien­
ra la cual se ha de ser casi vaca y, en cia, Revista Eco, tomo X/ 6, abril 1965,
todo caso 110 'hombre moderno': el ru­ p. 606.
25. Cf., Giorgio Colli, en Sobre el por­ 'niar". F. Ni etzsche, La genealogía de 30. F. Nietzsche, El nacimiento de la
venir de nue$tras escuelas, p . 14.. la moral. Alianza Ed itorial, 1972, p. 26. tragedia, Alianza Editorial , 1973 , p.
26. Citado por Georg Lukacs, El asal­ 150.
to a la razón, 1968, p. 188. 28. F Nietzsche, Consideraciones in­
tem pestivas: De la tttilidad y de 31. F. Nietzs:::he, Consideraciones intem­
27. "Un aforismo, si está bien acuña.!" los incon1Jl'nientes .. . Obras Completas, pestivas: De ltl utilidad y los in­
'Y fundido, no queda ya 'descifra- Aguilar. J 966, tomo l, p. 53. convenientes. . . (edición citaida), p . 54.
35

te, con la que la lucha, el sufri­ muestra cómo toda aCClon exige el sentido profundo que hay dentro
miento y la mortificación se acer­ olvido, por lo que es absolutamen­ de toda la piedad antigua. . . Sólo
can al hombre, para recordarle lo te imposible vivir sin olvidar. Ter­ el cristianismo, que se basa en el
que su existencia es en el fondo: mina su reflexión sobre la oposi­ resentimiento contra la vida, ha
un imperfecto que nunca deja de ción del recuerdo (lo histórico) hecho de la sexualidad algo impu­
ser imperfecto". El niño se ha he­ y el olvido (lo no histórico), con ro: ha arrojado ba,s.ura sobre el co­
cho hombre y como tal se dobla estas palabras: "Hay un grado de mienzo, sobre el presupuesto de
bajo el peso cada vez mayor del insomnio, de rumia, de sentido his­ nuestra vida". (a:,)
pasado. " Haga lo que haga, bien tórico, que perjudica al ser vivo y A este respecto es bueno recor­
eche a correr, bien apresure el pa­ termina por anonadarle, ya se tra­ dar que Schopenhauer y el Wag­
so, la cadena corre con él. Es te de un hombre, de un pueblo o nel' de Tristán e Isolda fueron pa­
asombroso: ahí está el momento, de una civilización". ra Nietzsc'he un impulso hacia la
y en un abrir y cerrar de ojos de­ captación de la significación del
saparece. Antes la nada, después 'Este célebre pasaje ha sido ob­
jeto de múltiples interpretaciones. erotismo en su relación con la vi­
igualmente la nada. Pero el mo­ da. Thomas Mann sostiene que a
mento vuelve, para turbar el mo­ Es apenas lógico, por cuanto salta
a la vista que rebasa los límites través de sus dos maestros Nietzs­
mento del reposo que va a llegar". che recibió la influencia de'l ro­
Nietzsche señala que es propio del de la temática explicita de esta
obra. Hemos elegido dos de eUas, manticismo alemán, y que él mis­
hombre no poder aprender a olvi­ mo fue un lector del Novalis de
dar, es más, aunque lo desee no pues las consideramos inmensamen­
te ricas en su significación. los Himnos a la Noche. En este
puede olvidar, el hombre necesa­ contexto cultural se acercó a los
, riamente recuerda. Es cierto que Giorgio Colli, en su obra, Des­ temas místico-eróticos de la noche
la muerte trae el olvido, ese olvi­ pués de Nietzs.che, interpreta este y del amor como aniquilación del
do tantas veces deseado, pero tam­ pasaje así: "En la experiencia amo­ yo. Thomas Mann recuerda que el
bién es cierto que se Heva con ella rosa , la magia de la mirada, su sistema filosófico de Schopenhauer
el presente y la vida. La existen­ turbadora instantaneidad, el abrir es en lo fundamental erótico; así
cia se concibe, pues, como "la su­ y cerrarse de un abismo, es un mismo señala como el Tristán es­
cesión ininterrumpida de momen­ fenómeno puramente cognoscitivo, tá saturado con el mismo tema.
tos pasados, una cosa que vive de que está, sin embargo, en el um­ Refiriéndose a Wagner dice : "Y
negarse a sí misma, de destruirse bral de lo que ya no es represen­ esta mítica equiparación del deseo
a sí misma, de contradecirse per­ tación. El estremecimiento libera­ sexual al dulce y fatal principio
petuamente". (32) dor y exaltante de la mirada fue creador del mundo que turbó por
Luego Nietzsohe pone en rela­ celebrado por Platón, por Goethe vez primera el claro cielo del es­
ción "el poder de olvidar" con la y por Wagner en contextos que van pacio infinito, es algo tan schopen­
dicha y con la acción. Porque si más allá de la esfera estrictamen­ haueriano que la negativa de los
bien es 10 propio del hombre el te erótica. La revelación del ins­ expertos a verlo parece obstina­
recordar, hay instantes en los que tante estremece el corazón del ción". (36)
olvida. En relación a lo primero hombre; pero esto no es más que Ot1'a interpretación del pasaje de
Nietzsche dice: "Pero tanto las el último momento, la aparición la segunda Intempestiva es la de
grandes dichas como las pequeñas, de la individualización, en la es­ Pierre Klossowski. Para este autor
son siempre creadas por una cosa: tructura corpórea del hombre, de -la denuncia que hace Nietzsche de
el poder de olvidar, o, para expre­ un conocimiento anómalo". (34)
la hipertrofia del sentido histórico
sarme en el lenguaje de los sabios, Quisiéramos agregar que sin opo­ es un problema más bien circuns­
la facultad de sentir, abstracción nernos a la interpretación que de1 tancial, pues la introducción en la
hecha de toda idea histórica, du­ texto de Nietzsohe hace CoI-li, se po­ Intempestiva sobre la historia de
rante toda la duración de la dicha". dría' insistir en el significado de la las nociones de olvido, dicha, ins­
Nietzsche entonces hace esta for­ "esfera erótica" de la dicha. pues tante y querer, conduce directa­
mulación: "El que no sabe dor­ Nietzsche estableció una relación mente a la concepción del saber
mirse en el dintel del instante, ol­ profunda entre la vida v el erotis­ como gaya scienza, primer peldaño
vidando todo el pasado; el que no mo. Cuando se preguntaba por el hacia la formulación de la doctri­
sabe erguirse como ell genio de la significado de los misterios grie­ na del eterno retorno. Según Klos­
victoria, sin vértigo y sin miedo, gos, olanteaba que lo fundamental sowski, a partir de su segunda In­
no sabrá nunca 10 que· es la feli­ del instinto helénico había sido su tempestiva, Nietzsche "desacredita
cidad, v, lo que es oeor, no hará "voluntad de vida". Con respecto el 'sentido histórico' del pasado,
nunca felices a los demás". (33) Si a la significación profunda de los con el pretexto de liberar al pre­
un hombre estuviera absolutamen­ misterios, insistía en que ellos los sente. cuando es aparentemente por
te desprovisto de la facultad de ol­ griegos buscaban: "La vida eterna, una noción positiva de olvido, en
vidar, si estuviera condenado a ver el eterno retorno de la vida, el fu­ realidad por un recuerdo incons­
en todas las cosas el devenir, no turo prometido y consagrado en ciente, como él busca restablecer,
podría creer en sí mismo, en su el pasado; el sí triunfante di·cho a en el terreno de la cultura, un con­
propio ser, pues, vería todas las la vida Dar encima de la muerte y
cosas "agitándose en una serie de el cambio . .. Por e!1I0 el símbolo
puntos movedizos, se perdería en sexual era para los griegos el sím­ 35. F. Nietzsche, Crepúsculo de los
este mal del devenir". Nietzsche bolo venerable en sÍ. el auténtico ídolos, Alianza Editorial, .1973, pp.
134-5.
36. Thomas Mann, Freud, Goethe, Wag­
32. Ibid. 34. Giorgio Colli, Después de Nietzs­ ner, Tolstoi, Poseidón, 1944, pp.
33. Ibid., p. 55. che, Anagrama, 1978, p. 48. 187-8.
36
tacto lo más inmediato posible con puede dominar completamente, es­ sobre el quehacer de la ciencia do­
el más lejano pasado". (37 ) La to sena la naturaleza o la muerte. minaban en su época. (42)
"nostalgia" de Nietzsche por el Por esó dice: "A decir verdad, el
mWldo griego y su exigencia de hombre no es hombre hasta que Al finalizar esta Intempestiva,
que se lo tomara como modelo pa­ no llega, pensando repensando, Nietzsche se plantea el problema
ra contraponerlo al mundo "ac­ comparando, separando, reunien­ de las relaciones entre la vida y
tual", "implica una concepción de do, a restringir ese elemento no 12. ciencia en una forma general:
la historia antihegeliana, según la histórico" . (30 ) • Entonces, agrega "¿Debe dominar la vida al cono­
cual el mundo no marcha hacia la Nietzsche, el hombre adquiere la cimiento y a la ciencia, o bien es
salvación final, sino que se encuen­ capacidad de utilizar lo que ha pa­ la ciencia la que debe dominar la
tra a cada instante de su historia sado, es decir, de transformar los vida? ¿Cuál de estas dos potencias
acabado y terminado"_ ( 38 ) Quere­ acontecimientos en historia. Pero es superior y determinante? Nadie
mos insistir en este punto, la "vuel­ el punto de partida sigue siendo dudará de que la vida es la poten­
ta" al r.1.Undo antiguo de Nietzsche para Nietzsche el elemento no his­ cia superior y dominante, pues 01
es una idea que se articula profun­ tórico. La precondición de la ac­ conocimiento, al destruir la vida ,
damente con ~ concepción del ción creadora es lo no histórico, se destruiría a sÍ mismo. El cono ·
eterno re[nrno; si no se tiene ·en ya se trate de un individuo o de cimiento presupone la vida por lo
cuenta lo anterior se simplifica el un pueblo. Esta concepción funda que tiene el mismo interés por con ·
helenismo de Nietzsche, se lo re­ la interpretación nietzschereana de servar la vida, que el que tiene to­
duce, como decíamos más atrás, a la grandeza griega. En otra parte do ser en su propia continua­
ción". ( 4a)
un simple romanticismo histórico. de esta Intemp estiva dice al res­
La concepción del eterno retorno, pecto: "Aquel pequeño pueblo que Aunque esta reflexión sobre las
que Nietzsche llamaba su doctrina, todos conocemos y que pertenece relaciones entre la ciencia y la vida
puede parecernos escandalosa, in­ a un pasado demasiado lejano de es una constante en la obra de
cómoda_ desconcertante, lo que se ilosotroS -me refiero al pue blo Nietzsche, en esta segunda Intem­
quiera, pero sin ella la fHosoJía de griego- supo conservar rudamen­ pestiva, por ef'~cto del carácter aún
Nietzsche pierde su verdadera sig­ te, en el penado de su apogeo, un incipiente del pensamiento de Niet­
nihcación. Esta es la gran ense­ sentimiento no histórico". (40) zsche, sus formulaciones son a ve­
ñanza que se puede sacar del li­ ces excesivamente generales. Sin
bro de Pi erre Klossowski, Nietzs-. Nietzsche insiste en que la his­ embargo, la crítica de la ciencia
che y el círculo vicioso; a él remi­ toria debe estar sometida a la vi­ p'o r Nietzsche, se había iniciado en
timos a quien quiera profundizar da, de ahí que no pueda ser una ese texto que 61 Uamó "secreto":
cn este tema. ciencia pura. La historia como Sobre la verdad y la mentira en
ciencia pura conspiraría contra la sentido extramora:l, redactado en
Volviendo al desarrollo de la se­ vida: "Sena para la humanidad 1873. En él, con la quiebra de la
gunda Intempestiva podemos ob­ una especie de balance y conclu­ "fe" en la relación sujeto-objeto se
servar cómo Nietzsche se sostiene sión de la vida . . . Cuando la his­ esboza lo que alguna vez Pamó
en una tensa posición frente a la toria toma un predominio dema­ Jean Whal la "filosofía de superfi­
disciplina histórica. Considera que siado grande, la vida se disgrega
el punto de vista histórico tanto co­ y cae y, en fin de cuentas, la his­
mo el punto de vista no histórico toria misma sufre de esta decaden­
son necesario, para la vida. En cia". (41) 42. La posición de Nietzsche sobre la
primer lU!lar plantea la necesidad cienda se modifica en un doble
de reflex;oaar sobre un problema: Aquí estamos, con esta alusión sentido a partir de Humaoo, demasiado
"L03 límites en que el pasado de­ a la ciencia. en el núcleo mismo bumano . En primer lugar, en cuanto "es­
b n qer olvidado so pena de con­ d~ la segunda I ntem.r)estiva_ Al co­ píritu libre" , reivindk a la ciencia , es
vertirse en el sepulturero del pre­ menzar esta lectura habíamos mos­ más , se asume como científico ; sin em­
sente" . Nietzsohe afirma que las na­ trado cómo Nietzsche, al hacer la bargo, es preciso ·d arle la razón a Fink
turalezas más formidables se reco­ autointerpretación de ella en el cuando afirma que "Tomando las cosas
noccn por su capacidad de asimi­ Ec.ce Homo , consideraba como un con rigvl', no se trata de ninguna de las
lar el pasado: lo que no pueden problema fundamental de su In­ ciencias positivas , sino más bien de un
asimilar lo olvidan, es decir, lo de­ t ~ mDe~tiva, el de la ciencia. Pues tipo general, caracterizado de manera
jan atrás y siguen adelante; esta bien, hemos visto cómo hasta aquí poco concreta, dd pregunhlr y del in­
e'. la facultad de sentir no históri­ Nietzsche se ha mantenido en el vestigar crítico, Ciencia significa ese ncial­
camente, facultad primordial para terreno de la crítica al sentido his­ mente para Nietzsche aíl ica". Eugen
la vida. No es muy difícil darse tórico y sólo ha rozado la proble­ Fink, L~ filosofía de Nietzsch e, A·lian.za
cl1enta en quién estaba pensando mática de la ciencia. Más adelan­ Bd itorial, 1969, p. 63 . Pero, por Olro
Nietzsche cuando se retfería a esas te se refiere, no a la ciencia mis­ lana, Nietzsche, rebasa esta posición y
"'1aturalezas formidables" . . . Goe­ ma, sir..o a las concepciones que entra a polemizar con -las ciencias. en el
the no es puesto casualmente a la propio terreno de éstas, el de sus con­
c"beza de esta obra . ceptas. En los e9~ritos póstumos de 1800
Ahora bien. Nietzsche compren­ a 1882, por ejemplo, Nietzsche cr itica
de qU~ el elemento no histórico no el concepto de causalidad, ley natural,
39. F. Nietzs=he, Consideraciones in­ trc. Pero ni es el momento ni nos con­
tempestivas: D e la utilidad y de los sideramvs competentes para abocar este
inconvenientes. . . ( edición citada) p. 56. problema.
37. Pierre Klosso\Vski , Un si fm/este
désir, Gallimard , 1963, p. 14. 40. Ibid ., p. 68 . 43. F . Nietzsche, Consideraciones intem­
pestivas: De la utilidad y de los
38 . Ibid., p . 18. 4J . Ibid. , p. 59 . i'1convenientes. " (edición cita'da) p. 99,
31
cie" de Nietzsche. Pero sólo más porque conserva y venera, porque de la historia, cuando quienes la
tarde, a partir d~ la crisis de 1876, sufre y tiene necesidad de consue­ hacen son p:;rsonas "antiartísticas
Nietzsche empieza a ~aca r las con­ lo. A esta trinidad de relaciones co­ o dotadas de un temperamento ar­
secuencias: no hay esencia, no hay rresponden tres especies de histo· tísticamente débil". Estas gentes,
fondo; el "psicólogo" descubre que ria, si es lícito distinguir, en el es­ agrega Nietzsche, dirigirán la his­
tras la mjscara, que presumible. tudio de la historia, un punto de toria monumental contra los artis
mente de~ ocultar la identidad, vista "monumental", un punto de tas verdaderamente creadores del
hay otras máscaras, que en última vista "anticuario" y un punto de presente, les cerrarán d camino,
instancia lo que se encuentra tras vista "crítico"" ( 4 ~ ). Así comienza o, al menos, tratarán de hacerlo;
las máscaras es la falta de ident.: · Nietzsche su an álisis de las tres esto pasa necesariamente cuando
dad. y en cualquier sentido en que (ormas de hacer historia. Se trata "se comienza a bailar celosamente
!:.~ ha~le es pr.:ocisJ aj rm2. r C¡l: e- no de colocarlas en la balanza para alrededor de un glorioso monu·
hav fenó;11cnos, sino interp¡·: tacio­ ver en qué pueden ser favorabl·~s mento del pasado". Los que así
nes de los fer. ó:-r.cnos ; entiéndase a la vida y en qué no, pues, "el danzan son los monopolizadores
bie:1, no rr.U ~ lip~icidad de ir.terpre. crítico sin angustia, el anticuario del "buen gusto", que siempre es­
taciones sob :-e un f-e:1é meno, sino sin piedad , el que COiloce lo subli· tán enfrentando las grandes obras
interpr~taciones. ¿Y la " verdad"? me sin poder realizarlo: he aquí del pasado a las de los que en
Si por verdad se entiende la inter­ plantas que se han hecho extran­ el presente luchan y trabajan,
pretación adecuada a un "ob;eto", jeras en su suelo nativo y que, a " . .. pues siempre el creador se ha
Nietzsche responde que no existe. causa de dIo, han degenerado y encontrado en desventaja frente a
Pero si se qui'~re seguir hablando se han convertido en cizañ.a" . ( 4(;). aqu::1 que no hacía m":s que mi·
de "verdad", habrá qué decir que Si la historia monumental favo­ rar sin püner él mismo la mano
la int~r!::)[etació!1 más fuerte , m :. \~n la ma:a". Nietzsche dcnuncia lo
rece la confianza en que si lo gran·
l1cila de consecuencias en favor de d·~ fue posible en el pasado, lo se­
que se oculta tras la llamada con·
la vida, esa s'~ría la "v~rdadera" . rá también en el presente y en el ceoción monumental del arte: a
Aho ra bien, las i l~terpretaciones futuro, si en manos de natura'lezas sus cultores, so pretexto de la ve­
son eficaces, actúan en fa vor o en artísticas y activas puede conver· neración del arte clási'co, les fa~ ta
contra de la vida yeso es lo que tirse en un acicate para la crea­ la capacidad para relacionarse con
le interesa a Nietzsche : los efectos c; é:~ y la acción, en g:ileral su
el arte que aún no es monumen­
de las int erp retaciones. No el ser efecto es negativo pues genera too tal, es decir, con el arte contem ·
mismo del bien y del mal, sino los porán ·~ o, pues, dice Nietzsche, les
do tipo de analogías e~gañosas y
efectos de estas concepciones en permite todo tipo de falsas ge:1.e­ falta " ... en primer lugar, :Ia neo
cuanto valores que actúan en la ralizaciones, es más, " ... perío­ cesidad; en segundo lugar, la vo­
cultura. Es en estos términos como dos enteros son olvidados, menos· cación; en tercer lugar, precisa­
Nietzsche enfrentó el cristianismo: preciados, se les deja correr como mente la autoridad de la hi~torÍ'l.
es una "mentira", no porque dios un gran río gris del cual emergen Por el contrario, su instinto les en­
no exista. sino porque es una in­ únicamente algunos hechos seme­ seña que se puede matar el arte
!crrJretación rt' activa, enemiga de jantes a islotes engalanados". (47) po'r el arte". (48)
1a vida. Y en cuanto a su doctri­ Quizás no se encuentre una per­ Con respecto a la segunda for­
na, la del eterno retorno, ¡.acaso cepción equivalente sobre d "he­ ma de hacer historia, la anticuaria,
es una verdad científicamente de· cho histórico" sino en el Marx d:: Nietzsche tiene muy pocas simpa­
mos trab\~? Nietzsche, es cierto, se El dieciocho brumario de Luis Bo· tías. El anti'c uario, en cuanto hom­
desgarró profundamente pensando naparle. bre sin aspirado::es y sin angus·
este problema, pero nos atrevemos t;a, es definido en los siguientes
u correr el riesgo de citar una de La historia monumental pro~ e­
de como si su divisa fue~ la de términos: " . .. Quiere conformarse
~:IS interpretaciones sobre la signi­ con lo convenido. con lo que la
ficación del eterno retorno -cons· "Dejad a los muertos que entie­
rren a los vivos". Para ejem(")lifi·car rutina ha admirado en todo tiem
·cie!'tes de lo peligroso de sostener po". (49) Y más adelante señala las
una tesis a partir de una cita ais· esta frase Nietzsche se refiere al
papel de la historia monumental cO:1secuencias de esta posición an­
lada-, pero con la esperanza de te el pasado, consecuencias teóri­
plantear, por lo menos una "pis­ del arte, ligando así, implícitamen·
te, su cntica de la historia monu­ .:a~, [Jero también oolíticas "El pa­
ta": "Aun si la repetición cíclica trimonio de los antepasados en un
no fuera más que una verosimili­ mental con la de la ilctitud ffljs­
teísta ante lo clásico, ele la Prime· alma de esta especie recibe una
tud o una probabilidad, el pensa­ nueva interpretación de la propie­
mierto de una probabilidad puede ra intempestiva. Pide Nietzsche que
se piense en las consecuencias de dad. pt.:'~s ahora él es el propieta
conmovemos y volvernos a plas. rio Lo p'::queño, restringido, enve­
mar. ¡Qué efectos no ha produci­ una historia de arte hecha a par­
i cd~ o. d:s-puesto a caer hecho 001·
de' la posibilidéld de la condena· tir de la concepción monumenta:
vo, trae su carácter de dignidad,
ción eterna!". (44) 0" irüangibilidad, del hecho de que
el alma conservadora v venerado·
4 Obras Completas, AguiJar, 1967, tomú ro. elel hombre a.,ticuario se trans­
11 , p . 301. norta allí v allí elige su domicilio"~
"La historia pertenece a un ser se'!ltn Nietzche. si ('1 "aire vivifi­
45. F . Nietzsche, Comiderctciones in­
vivo bajo tres aspe-ctos: le perte­ C<lnte del nre5?nte" no anima a la
tempestivas: De la utilidrd y de
nece porque es a.ctivo y aspira,
los inconvenientes. . . (Edic:ón citada) .
p. 59.
46. Ibid. 48. Ib:J .
44. F. Nietzsche, Fragmentos póstumos,
contemporáneos de la Gaya scienza. 47. Ibid., p. 63. 49 Ih id., p. 64.
38

historia anticuaria, "ila piedad nos sado es posible crear "un nuevo precisamente el llamado a presen­
seca, el hábito pe-dantesco adquiri­ hábito, up nuevo instinto, una se­ tar ese momento". Implícita está,
do se prolonga y gira __ . Se asis­ gunda natura:leza, de suerte que la en esta concepción, otra identifi­
te entonces al espectáculo repug­ primera decae y cae"_ Según Nietzs­ cación, la de objetividad y justi­
nante de una sed ciega de colec hce es como si quisiéramos atri­ cia. Por eso Nietzsche opone a es­
ción, de una acumulación infatiga­ buirnos a posteriori un pasado en ta idea de justicia lU1 nuevo prin­
ble de los vestigios de otros tiem­ oposición a aquél de que realmen­ cioio, el de que únicamente la fuer­
pos_ El hombre se encierra en una te pro~demos Pero es difícil fijar ia preponderante puede juzgar:
atmósfera de vetustez. .. A veces un límite al proceso de negación, "El pasado no debe ser interpre­
cae tan bajo que termina por ver­ a la crítica del pasado, de donde tado más que por un presente más
se satisfecho de cualquier cocina y se desprende el p~ligro de la crí­ fuerte que él; sólo la más fuerte
.llega a alimentarse con gusto del tica, ya que ",la segunda naturale­ tensión de nuestras facultades in­
polvo y de las bagatelas bibliográ­ za es casi siempre más débil que teriores os hará adivinar lo que es
ficas". (<50) la primera". grande. j Lo igual por lo igua:!! De
Sí, para Nietzsche son muchas Hemos tratado de estar lo m::ís lo contrario rebajaréis el pasado
las desventajas de la actitud ant(­ cerca posible del estilo de Nietzs­ a vuestro nivel". (!j3) Y este pre­
cuaria ante la historia; pero él por che, pues su análisis de la historia sente más fuerte inter.preta el pa­
su formación fi'lológica, por sus crítica es muy matizado, se podría sado en favor del porvenir. No se
estudios históricos, por su relación decir que oscilante, y en la con­ crea que es un recurso retórico de
con Burckhard, comprendía que ed clusión se puede observar el tra­ Nietzsche el hablar del porvenir,
trabajo sobre los documentos es bajo con los.matices, tan propio de como sí es muy frecuente en otros
esendal para el desarrollo de las Nietzsche: " __ . para los que lu­ . autores. No, para Nietzsche el efec­
investigaciones históricas; eso sí, chan, para los que sirven a la his­ to de la crítica, en la medida en
con la condición de que -la investi­ toria crítica hay un consuelo espe que ésta es capaz de poner en
gación erudita esté animada por el cial, a saber: que la primera na­ cuestión 'íta rea'lidad", lo que él
aire vivifican te del presente. turaleza fue eJila también en otro llama lo "actual", es promover el
tiempo, una segunda naturaleza, y porvenir, pues se basa en la con­
La tercera forma de hacer his­ fianza de que conmoviendo el pre­
toria, la forma crítica, es necesa­ que toda segunda naturaleza vic­
toriosa se convierte en una prime­ sente se puede influir en la direc­
ria pues "para poder vivir el hom ción del futuro _ Así dice: "Cuan­
bre debe poseer la fuerza de rom­ ra natura'leza". Sin lugar a dudas
estamos frente a un texto que me­ do detrás d~1 instinto histórico, no
per un pasado v de aniquilarlo, y actúa un instinto constructivo,
es -preciso que emplee esta fuerza Ieee una reflexión seria.
cuando no se destruye ni se de:::­
de cuando en cuando" (51) La his­ combra para que un porvenir ya
toria crítica, que juzga y condena, 5 vivo en la esperanza construya su
es, para Nietzsche, una parálisis vivienda en el suelo descombrado,
momentánea de esa necesidad de Nietzsche comienza su crítica de cuando sólo reina la justicia el
olvido, de la que hablaba a-I prin­ la objetividad en estos términos: instinto creador se debilita y se
cipio de esta Intempestiva. Hay "Los historiadores ingenuos Haman abate. (:'4)
momentos en que es ineludible no objetividad al hábito de medir .las
darse cuenta "de cuán injusta es acciones pas'adas por las opiniones La noción nietzscheana de "ins­
la existencia de una cosa, por ejem­ corrientes en e-I momento en que tinto constructivo" está en cone­
plo, de un privilegio, de una di­ ellos escriben. Allí es donde en­ xión directa con su concepción del
nastía; de darse cuenta de hasta cuentran el canon de todas las arte; de ahí que postule que "a los
qué punto esta cosa merece desa­ verdades_ Su trabajo es adaptar el electos de la historia --es preciso
parecer". Pero, para Nietzsche, és­ pasado a la trivialidad actua:1. Por oponer- Jos efectos del arte". A
te es un proceso peligroso, ya que el contrario llaman subjetividad a su vez, la idea de arte está ligada
los hombres de!l presente somos toda forma de escribir historia que en Ni~tzsche -particul'a rmente en
",los extremos de generaciones an­ no considera como canónicas estas el contexto de las Consideraciones
teriores" y, en última instancia, el opiniones populares". (~2) Intempestivas- a la idea de ilu­
resultado de los errores, de esas sión-. En la obra de que nos dcu­
generaciones que nos han precedi Señala Nietzsche cómo se cree pamos Nietzsche define la ilusión
do. Por el hecho de criticar el pa­ erróneamente que la imagen de las como el poder que rodea a la vida
sado no nos desprendemos de él: cosas exteriores en el espíritu del de "una atmósfera, de una aureo­
"En el meior de los casos Uegamos historiador reproduce la esencia de la misteriosa". La ilusión es equi­
a un conflicto entre nuestra natu­ ellas. En rea.lidad se interpreta, valente al concepto de lo no his­
ra!leza transmitida y heredada y quiérase o no, muchas veces se in­ tórico_ Esta concepción tiene su
nuestro conocimiento". Aunque pa­ terpreta desde los propios prejui­ fundamento en el escrito de 1873,
recería que Nietzsche considera im­ cios, desde ' ~Ia actualidad", y se Sobre la verdad y la mentira en
posible que una generación dada cree, sin embargo, que se es ob­ sentido extramoral. En este sor­
se libere de la carga del pasado jetivo; de esta manera se llega a prendente análisis sobre la natura­
por el camino de la crítica, que es identificar objetividad y neutrali­ feza -del lenguaje y sus relaciones
lo contrario del olvido, su argu­ dad: "Se llega hasta creer que con la "realidad", Nietzsche afir­
mentación da un viraje y pasa a aquel a quien un momento dell pa­ ma que ". .. entre dos esferas ab­
plantear que en la luoha ron el pa­ sado 'no concierne' para nada, es solutamente distintas como son la

52. F. Nietzsche, Consideraciones in­


50. lbid., p. 65. 53 . Ibid., p_ 78.
tempestiv1u: De la utilidad y de los
51. Ibid. inconvenientes _.. (edición citada) p_ 76, 54. Ibid., p . 79_
39
del sujeto y el objeto, no hay cau­ Nietzsche, en su segunda Intem­ tigua la difusión general del obtu­
salidad, no hay ley, no hay ex­ pestiva, sostiene, en coherencia con so racionalismo, que muestra ca­
presión, sino a lo sumo un proceso su concepción de la ilusión, que da vez más ancha su cara de bull­
estético; es decir, una transmisión una religión es destruida cuando dogo Se dispone a medir tranquila­
interpretativa, una traducción bal­ se la somete al sa'her histórico. Re­ mente con su vara de sastre. los
buceante en un lenguaje comple­ cuérdese que en El nacimiento de profundos misterios del cristianis­
tamente distinto, para la cual se la tragedia había expuesto la tesis mo . .. y así como 311 ganar terre­
necesita, en todo caso, una es­ de los efectos destructivos de la no la pobreza y el abandono, apa­
fera media, un intermedio de libre "racionalidad" sobre la cu<ltura y recen en la aldea los lobos, en las
invención poéti'ca". (,,5) Se ponen el arte griegos. Sin lugar a dudas circunstancias actuales comienza a
pues en conexión la idea de in­ desde esta perspectiva Nietzsche Rizar la cabeza el materialismo,
terpretación e invención poética y asume la actitud - a primera vista siempre al acecho y se abre paso
].a de instinto constructivo. Más desconcertante-- de atacar a "la con su secuela, eH bestialismo (al
adelante, en este mismo texto pós­ nueva teología" que a mediados que ciertas gentes JIaman huma­
tumo, Nietzsche dice: "Cuando el del siglo pasado empezaba a apli­ nismo)". (<19)
hombre intuitivo, como sucedía en car el método histórico al estudio Ciertamente Nietzsche nunca pa­
la antigua Grecia, sabe luchar y del cristianismo. Según Nietzsohe, rece haber estado interesado en el
vencer, crea una cultura y conso­ las consecuencias eran nefastas: "ateísmo religioso" de su maestro,
ilida el dominio del arte sobre la " Lo que ha sucedido con el cris­ pero sí lo estaba con respecto a la
vida ; una vida de esta índole va tianismo, a saber, que por ,la in­ lucha de Schopenhauer contra el
siempre acompañada de aquella si­ fluencia del trataménto histórico racionalismo, las ideas li bera1es y
mu'lación artística, de aquella ne­ ha ido empalideciendo y hacién­ el socia'lismo. Por eso no es una
gación de toda miseria , de aquel dose antinatural, hasta que por fin áe:fensa del cristianismo, sino su
esp'lendor de las intuiciones meta­ se ha disuelto en una pura ciencia deseo d'e atacar las ideas liberales
fóricas y, en general, de aquella sobre el cristianismo, y, por lo tan­ lo que lo lleva a inmiscuirse en es­
inmediatividad de la ilusión". (56) te:. ha muerto, puede suceder, con te debate de teóllogos; más le hu­
Para Nietzsche el mito, la reli­ tal método. con todo lo que po­ biera va'li<:lo mantener el "silencio
gión V el arte están referidos -en see la vida". (ii8) hosti'l" frente al tema, ta'l como lo
esta época- a su ideal del mundo Decíamos más arriba que esta había hecho cuando escribió el Na­
griego presocrático. Sin embargo, posición sólo es desconcertante en cimiento de la tragedia.
sus planteamientos pretenden una apariencia, pasamos ahora a de­ Es un hecho que Nietzsche al
validez general, aunqu'e el lector es mostrarlo. Nietzsche no era cre­ momento de escribir su segunda
llevado, dada la intensidad del es­ yente, por lo menos desde su épo­ Intempestiva aún no había elabo­
tilo de Nietzsohe, a identificar ne­ ca de estudiante de teología en rado su crítica del cristi-aoismo. Su
cesariamente ese mundo originario Bonn. Sin embargo es un hecho denuncia <:1 el carácter cristiano de
con la imagen nietzscheana de la que en el momento en que escri­ l:l filosofía de ,la historia de He­
hélade. Refiriéndose al tipo de bió su Intempestiva sobre la his­ gel, que miraremos en seguida, no
tiempo propio de los pueblos que toria, aún no había descubierto en es una prueba en contrario de lo
viven inmersos en el mito, Ni'etzs­ el cristianismo a su enemigo, lo que acabamos de afirmar.
che afirma que es una temporali­ veía aún bajo la forma de una con­
dad que se asemeja sobre todo al cepción mítica. Lo podía pensar Nietzsche comienza su crítica de
ensueño. Observemos 'cómo al como ilusión a'l servicio de la vi­ Hegel en forma indirecta. En pri­
poner un ejempIo, Nietzsohe, con da. Simplemente Nietzsche se en­ mer lugar se pregunta si la histo­
el peder de su esti10, nos sumer­ contraba aún en las antípodas de ria, que se parece tanto a una ocu­
je en la atmósfera mítica: "Cuan­ su posición posterior. Además, no pación de viejos, "mirar atrás, pa­
do ca!d a árbol sabe hablar con se puede descontar la influencia sar revista, hacer un ba'lance, bus­
una ninfa o cuando un dios pue­ directa de Schopenhauer en esta car consuelo en los hechos de otros
de seducir a una virgen disfra~ hostilidad a los teó10gos libera1es. tiempos, evocar recuerdos", no se
zado con la pie1 de un animal, Es suficiente, creemos, para sus­ parece a algo así como a "la acti­
cuando una mUlltitud puede ver a tentar lo anterior, citar la opinión vidad final de una humanidad en­
la diosa Atenea acompañando a de Schopenhauer sobre este tema: vejecida". Inmediatamente después
Pisístrato en una hermosa carroza, "pero, ¡,acaso saben esos señores se pregunta si tras la. idea de que
por la plaza de Atenas -y así )0 qué es lo que está sucediendo en vivimos en "la úIltima de las épo­
creía el honrado ateniense--, en­ nuestros días? Los tiempos de lar­ cas posibles", época final desde la
tonces todo es posible en cualquier go tiempo atrás profetizados han que se enjuida, a las anteriores,
momento, y la naturaleza entera comenzado ya: la iglesia vacila, se no se oculta la concepción teoló­
pulula alrededor del hombre como e5tremece con tanta fuerza que ca­ gica y cristiana de un "próximo
si sólo fuese la máscara de los dio­ be preguntarse si volverá a encon­ fin del mundo, de un iuicio final
ses, que se divir6esen en engañar trar el centro de gravedad. pues la esperado con terror". Nietzsche en­
3'1 hombre con toda :Clase de dis­ fe se ha perdido. .. El número de tonces comenta: "La historia es
fraces". (,:;7) aqué<llos a quienes un cierto gra­ siempre una teología disfrazada".
do v volumen de conocimientos Pero es bueno no leer estos textos
incapacita para tener fe ha crecido áesgajados del contexto histórico.
55. F . Nietzsche, Sobre la verdad y la La crítica <:1 el carácter cristiano
mentira en sentido ext1'amoral, O­ de un modo alarmante . Así lo ¿ltrs­
dr. la fi:losofía de Hegel es -con
bras Completas, AguiJar, 1963, tomo V,
p. 246.
58. F . Nietzsche, Consideraciones in­
56. Ibid., p. 249. tempestivas: De la utilidad :v de los 59. Citado por Georg 'Lukács, op. cit.,
57. Ioid., p. 248 . inconvenientes . '. (edición cita-da) p. 81. p. 175.
40

muchas variantes- una verdadera léctica, el antihegelianismo tenaz de la cultura burguesa que fundó
tradición en la cultura alemana, y silencioso de Nietzsche, (62) dicha crítica en la de la sociedad
que precede a Nietzsche y de la burguesa_ Nietzsche, las más de
cual él no fue ignorante: l'a izquier­ Nietzsche pasa a ocuparse de las veces permanece en la esfera
da hegeliana, Strauss, Feuerbach, dos temas, para él fundamentales, misrr:J de lo criticado, es decir,
Bauer, Ruge. Marx, a quien Nietzs· sobre la crític'a de la cultura: la en el plano de la cultura. Cierta­
che no leyó, dedi,có varias de sus educación y la actitud científica. mente, muchas v'eces sus posicio­
obras a la crítica del sistema de El tratamiento de estos temas 'nes son fOI malmente idénticas y
Hegel, señalando la mistificación por Nietzsche casi que impone la por esto se tiene la tentación de
teológica presente en él. «10) confrontación con la forma utiliza­ hacer una especie de doble colum­
da por su "contemporáneo" Car­ na, para ilustrar la coincidencia de
Mucho más rica en contenido los Marx. (63) Marx fue un crítico posiciones, olvidando que cada uno
e~ la crítica que hace Nietzsche a de ellos parte de bases distintas y
las consecuencias de la Glosofía de 62. Para evitar equívocos es preciso in- hacia metas esencia,Jmente diver­
Hegel en la aoti.tud del individuo Sistir en una diferencia. Marx {Ti­ gentes. Es cierto · que ambos criti­
frente a la sooiedad: " . . . el que tica la dialéctica de Hegel, pero no la can el falso objetivismo de los
ha aprendido a doblar el espinazo niega: "El hecho de qu.: la dialéctica su­ científicos, hasta el punto de que
y bajar la cabeza ante el 'poder de fra en manos de Hegel una mistificación sin temor a equivocarnos podría­
'la historia', ese tendrá un gesto no obsta para que este filósofo fuese el mos decir que Marx hubiera ' sus­
de aprobación mecánica, un gesto primero que supo exponer de un modo crito la frase de Nietzs.:he que va­
a la china ante cualquier género amplio y consciente sus moda:lidades ge­ mos a citar: "Mirarlo todo desde
de poder, ya sea el de un gobier­ nerales. Lo que ocurre es que en él la el punto de vista objetivo, no eno­
no, ya ell de la opinión pública, o dialéctica aparece invertida. No hay más jarse de nada, no amar nada, com­
bien el de la mayoría numérica y que volverla al revés, y en seguida se prenderlo todo: i qué dulce y sen­
moverá sus miembros al compás de~cubrc bajo la corteza mística la semi­
cillo es esto!". ( 64) Es cierto que
de un poder cualquiera. Si cada lla raci0naoJ". Así escribía Marx en el ambos criticaron el utilitarismo y
hecho es en sí una necesidad ra­ Postfacio a la segunda edi:ión de El que ambos vieron la conexión ne­
cion a,J, si todo acontecimiento es Capital, en 1873. E,te es su pensamien­ fasta entre cultura, educación y ca­
la victoria de la lógica o de la to, otr,¡ cosa es que en el d ~ sarrdllo de pital; es cierto que ambos critica­
'idea', no nos queda más que arro- , su trabajo, haya ido más allá de la <lia­ ron el Estado y cada uno a su mo­
dillarnos y acatar así todas las for­ 'léctica. En Nietzsche la crítica de la dia­ do soñó con su eliminación; pero,
mas de éxito". (61) ¡éctica, por el contrario, implica su ne­ insistimos, desde puntos de vista
gación. En un principio lo ha ce bajo diferentes. Seguramente Marx no
Sin embargo, no se podría rei­ lo dijo todo sobre la sociedad bur­
vindicar la exclusividad histórica el inFlujo de Schopenhauer; de ahí el
carácter puramente declaratorio de esa guesa, muchas cosas se le escapa­
de esta posici,ón, pues el explícito ron, pa.rticu'larmente en el estudio
compromiso de Hegel con el esta­ negación. aunque a veces sea Nietzsche
sorprendentemente incisivo en la crítica de lo que alguna vez él mismo lla­
do prusiano y las concepciones fi­ mó "la superestructura", al menos
iosófkas que lo sustentaban no de los efectos de la concepción dialécti­
o. Esta negación alcanza su plena sig­ así parece por la imposibi'lidad de
fueron un misterio; Marx desde comprender desde su perspectiva
1843 había iniciado la crítica de nHicación cuando el pensamiento de
Nietzsche produce categorías que funcio­ tantas cosas que han pasado des­
de la filosofía del estado y del de­ pués en el capita1ismo y en el so­
recho de Hegel, en obras que co­ nan efectivamente como anridialécricas:
Eterno retorno, afirmaci6n, tra!1Sva!ora­ cialismo, en ese socialismo que se
mo ya dijimos no fueron conoci­ reclama oficia'lmente de Marx, (60)
das por Nietzsche; tampoco debe­ ción, superbombre En relación con Niet­
mos olvidar que los fundamentos zsche y la dialéctica de Hegel ver Gilles Ahora pasemos a ver cómo
de , ambas críticas son distintas. Deleuze, Nietzsche y la filosofía, Ana­ pl'anteó Nietzsche su crítica de la
Aquí queremos insistir en la si­ grama, 1971. educación En sus conferencias So­
guiente tesis: :ta crítica de Nietzs­ 63. Marx (1818) y Nietzsche (1844)
bre el porvenir de nuestros institu­
che a la dialéctica apenas se insi­ están separados por a'lgo más deci­
tos de enseñanza, texto supedita­
núa en esta Intempestiva; será pre­ SÍ'vo que una veintena de años. La épo­
do, en parte, al pensamiento aris­
ciso esperar aún para que en la ca de formación de Marx fue para Eu­
tocratizante y esteticista de Scho­
obra de Nietzsche se constituya y ropa una época de represión política, pe­
se desarrolle la posición antidia­ ro también lo fue de esperanza, de op­
timismo y de lucha . Después del fraca­ 64. F. Nietzsche, Consideraciones in­
so de la revolución de 1848. Europa lempestivar: De la utilidad y de los
- en particular Alemania- se hunden inoonvenientes, (edición citada), p. 88.
en el decaimiento y b resignación; mu­ 65. "¿Cómo es que el marxismo, que
60. Sobre la crítica de Hegel por la
chos de los intelectuales revolucionarios pretende dar los medios teóricos
izquierda hegeliana, Marx y Kier­
de la época anterior se evaDen o viran para comprender los mecanismos de la
kegaard , ver Estudios sobre la historia
a la derecha; Wagner, tan cercano a historia, tiene tantas dificultades (a pe­
del mundo cristiano-burgués, en eJ. exce­
Ni e tz~che, es un ejem'plo. Seguidor 'de sar de algunas tentativas respetables, pe­
lente libro de Karl Uiwith, De Hegel
Feuerooch, partícipe de los levantamien­ ro limitadas de algunas individualidades)
a Nietzsche. La quiebra revolucionaria
tos de 1830 y actor importante en las para explicar una historia en la cual ha
del penramiemo del siglo XIX. Marx
joma'd as del 48, terminó por reconci­ tomado parte? ¿Por qué pues, estamos
y Kierkef!,aard, Editorial Suramericana,
liarse con el mundo tal como es_ Cf., aún en la neche si pretendíamos poseer
1974.
Karl Uiwith, op. cit., p. 255 ss. En la la luz?". Luis Althusser (julio de 1979)
61. F. Nietzsche, Consideraciones 111­ misma dirección . Henri Lefebvre en su en Reporta;es sobre el socialismo hete­
teY/l,lJestivas: De la utilidtrd y de los Nietzscbe , capítulo 1, Nietzscbe y su épo­ rodoxo -Alvaro Tirado Mejía-, La
i1lConveniel1tes . .. (edición citad~) p. 87 .• ca, Fondo de cultura económica, 1975. Carreta, 1980, p. 18.
41

penhauer, Nietzsche enjuicia la cul­ a la del Estado". (61) Frente a es­ absoluto su profunda captación del
tura alemana y la educación pro­ tas dos tendencias negativas Nietzs­ fenómeno de ta educación en el
pia de dicha cultura. En el transo che propone que se debe promo­ mundo burgués.
curso de sus estudios ülológi'cos­ ver: "La tendencia a la restricción
históricos sobre el mundo antiguo y concentración de la cultura, co­ Nietzsche percibió, con agudeza
había captado que para la existen­ mo antítesis a su máxima exten­ insuperable la estructura y el fun­
cia de una cu'ltura superior había sión posib'le, y la tendencia al re­ cionamiento de 10 que él llamó '~Ia
sido condición necesaria la esola· f,uerzo y a ~a autosuficiencia de la máquina oultural universitaria". Es­
vitud de las mayorías. En un texto cultura, como antítesis de su de­ ta máquina está formada por dos
titu'lado Ei estado griego, de 1871, b¡'¡itación" (68 ) grupos: los que hablan, pues "un
dice: "La inmensa mayoría de los profesor habla a muahos estudian­
De acuerdo a un borrador de tes"; los que escuchan y "'con bas­
individuos debe ponerse al servi· las Conferencias, publicado por
cio de una minoría. Esta mayoría tante frecuencia el estudiante es­
Colli y Montinari, Nietzsche sos­ cribe también, mientras escucha".
debe ser esclavizada, subordinan­ tenia que "la cultura general es
do sus necesidades individuales a Naturalmente agrega Nietzsche, el
simplemente una etapa preparato­ que escucha "puede taparse los oí­
fines más altos. A su costa, por ria para el comunismo : por ese
su ímprobo tmbajo, aquella olase dos cuando no desea escuchar. Ese
camino la cultura queda tan debi­ es el método acromático de la en­
privilegiada se sustrae a la lucha 'litada, que ya no puede ofrecer
por la existencia para engendrar señanza". (12) Por otra parte, el que
ningún privi:Jegio ... Precisamente habla es independiente de aque'l'los
y dar cima a un nuevo mundo y a la cultura más general, es decir la
nuevas necesidades. . . En conse­ que escuchan ; esta doble autono­
barbarie, es el presupuesto del co­ mía, sigue diciendo Nietzsche, es
cuencia, debemos, desde luego, munismo". (69) Si por cultura ge­
asentar una verdad por cruel que ,la llamada "libertad académica".
neml se entiende lo que ahora lla­ Pero esta libertad académica es
parezca: que la cultura requiere mamos cultura de masas, sin duda
necesariamente, esencia'lmente, la más bien aparente, pues "detrás de
Nietzs'che tiene razón en arreme­ esos dos grupos, a respetuosa dis­
existenci·a de la esclavitud ... y
ter contra eilla. Su idea de que la tancia y con cierta actitud anhelo­
ésta es una verdad que no deja
"cultura general", preparaba el ad­ sa de especta:dor, está el Estado,
lugar a dudas, sobre el valor ab­
venimiento del comunismo deriva para recordar de vez en cuando
soluto de la existencia. Es el bui·
de su concepción de éste como que él es el dbjetivo, el fin y la
tre que roe las entrañas de los Pro­
meteos de la cu'ltura". (66) igua'litarismo, como nivelación por suma de ese extraño procedimien­
lo bajo, expresión del resentimien­ to consistente en hablar y escu­
En cuanto al papel del Estado, to de las masas contra la é'lite. char". (18)
Nietzsche, a partir de su interpre­ Frecuentemente identifica cristia­
tación de la concepción platónica, nismo, democracia y comunismo y y Nietzsche va más a1 fondo de!
concluye en el mismo escrito: "La tos ve como expresiones del nihi­ asunto, muestra cómo no se trata
existencia olímpica y la génesis y aismo. Pero lo anterior no le impi­ sólo de una relación de poder en­
preparación constante del genio, . de a Nietzsche atacar al mismo tre el Estado y la institución uni­
respecto deJl cual todos los demás tiempo e1 régimen de Bismarck. versitaria, sino que existe otra re­
hombres sólo son instrumentos, me· Este es Nietzsche, un hombre lación de po'der, secreta pero ac­
dios aux,iliares y posibilidades . . . ", que comprendió que la auténtica tuante, entre ¡los dos grupos apa­
ésta es la verdadera finalidad del cultura "comienza más arriba de rentemente autónomos. En otro
Estado para los griegos. ese mundo de las necesidades, de manuscrito, no integrado a sus con­
la lucha por la existencia, de la ferencias, muestra las consecuen­
La tesis centml de las conferen­ cias del método "acromático". Los
miseria". (10). Comprendió que en
cias de Nietzsche sobre la educa­ estudiantes "saben de hecho no só­
ción descansa sobre esta concep­ la soci'edad burguesa el problema
;1 0 'que su personalidad está repri­
ción: "Dos corrientes aparentemen­ de la educación se reduce a' '~hacer
progresar a cada individuo en la mida, y casi esquematizada, sino
te contrapuestas, de acción igual· también que está frustrada la ten­
mente perjudicial y concordante en medida en que su naturaleza le
permite llegar a ser corriente, de­ dencia más noble, es decir, su sed
sus resultados, predominan en de cultura, de Hegar a ser hom­
nuestros estab'lecimientos de ense­ sarro'llar a todos los indivi'duos de
ta!l modo que a partir de su canti­ bres. Una insatisfacción eterna los
ñanza ... por un lado, la tenden­ entristece, los atormenta y, por úl­
cia hacia la máxima extensión de dad de conocimiento y de saber
obtengan la mayor cantidad posi­ timo, los instiga contra a'lueHos de
1a cultura, y, por otro lado, la ten­ quienes esperaban comida, un ali­
dencia a disminuirla y debilitarla. ble de felicidad y de ganancia". (11)
Que todo esto lo diga para reivin­ mento personal, en lugar de lo cual
De acuerdo con la primera tenden­ reciben solamente palabras imper­
da, hay que llevar la oultura a am­ dicar los dereohos de la aristocra­
cia del espíritu, ti a única aristocra­ S0nales, pronunciadas en general
bientes cada vez más amplios; en ante su auditorio". (74)
el sentido de la segunda, se pre­ cia en que él creía, no anula en
tende de la cultura que abandone Aunaue en los escritos posterio­
sus supremas pretensiones de so­ res a J 876 Nietzsdhe habló cada
beranía, para ponerse al servicio 67. F. Nietzsche, Sobre el porvenir de vez menos de los Dfoblemas de la
de la otra forma de vida, es decir, nuestras escuelas, Margina1es Tus­ educación institucional, en una de
quets editor, 1977, p. 29.
68. Ibi·¿ .
72. Ibid., p. 165.
69. Ibid, p. 190.
66. F. Nietzsche, El estado griego, O ­ 73. Ibid.
70. Ibid., p. 127 .
bras completas, Aguilar, 1963, to­
mo V, <J. 116. 71. Ibid., p . 159. 74. Ibid., p . 194.
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sus últimas obras, El crepúsculo


de los ídolos, volvió. sobre el tema
y refiriéndose a la universidad ale­
mana, aunque sa'lta a la vista la va­
lidez genera'l de su critica, dijo:
"Al sistema entero de la educación
superior en Alemania se le ha ido
de las manos lo principal: tanto
la finalidad como los medios para
lograrla. Se ha olvidado que la
educación, la formación misma -y
no el Reich- es la finalidad, que
para lograr esa finalidad son pre­
cisos educadores -y no profeso­
res de Instituto y doctos de Uni·
versidad. Hay necesidad de educa­
dores que estén educados ellos mis­
mos, de espíritns superiores, aris­
tocráticos, probados en cada ins­
tante, probados por la palabra y
el sirencio, culturas que se hayan
vuelto maduras, d.ulces, -no los
doctos zopencos que los Institutos
y la Universidad ofrecen hoy, co­
mo nodrizas superiores a la juven·
tu'd". (75)
No creemos que sea necesario
insistir en que la crítica de la edu·
cación es en Nietzsche un aspecto,
si bien muy importante, de su crÍ-'
tica a la cultura burguesa. Nietzs­
che no proponía una reforma de
la educación sino una liquidación
de la sociedad burguesa.
Tanto Marx como Nietzsche son
críticos radicaJles de la forma de
sociedad existente. Marx sabía muy
bien que la auténtica cultura exi­
ge esfuerzo y tiempo libre. Sabía
tan bien como Nietzsche que todas
las sociedades, incluida la burgue­
sa, habían levantado su cultura.-so­
bre la esclavitud de las masas; re·
cuérdese que habló de la "esclavi­
tud asalariada". Marx tampoco se
hacía ilusiones sobre la cultura­
mercancía, la cultura de masas, es
decir la cultura para el consumo.
Por eso propuso una sociedad sin
señores y siervos, más allá de la
propiedad y del Estado, más allá
del trabajo como necesidad y del
ocio no creador, pues como Nietzs­
che sabía que ''io superfluo es ene­
migo de lo necesario". Por su la­
do, Nietzsche también tenía su pro·
puesta, más al'1á de la propiedad y
del Estado, en términos de una su­
oeración del hombre burgués por
los amos de la tierra, puros, ino­
r:entes del devenir, inventores de
los valores y legisladores de las
masas.

75 . F. Nietzsche, Crepúsculo de los ído­


los, Alia:nza Editorial , 1973, p. 81.