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ÉTICA SEGÚN FRIEDRICH WILHELM NIETZSCHE

Edna Margarita Penagos Trujillo

El trabajo de entender los planteamientos de Nietzsche no e s fácil teniendo en cuenta


que le brinda otro rumbo a los planteamientos éticos construidos previamente por
algunos filósofos; rechaza la moral, se dedica a la crítica de otras éticas, pero aun así
suma una cierta propuesta sobre la moral. Este autor antirreligioso presenta una
postura radical y crítica a la moral tradicional en tanto refiere que es hipócrita ya
que ofrece una idea inmodificable que se ha mantenido históricamente por la
civilización en tanto el ser humano debe poseer equilibrio, armonía , amor y valores
como la sinceridad, honestidad, justicia, etc., pero considera que se convierte en una
falacia, una ciega obediencia, imposiciones y se vuelven una carga que atenúa lo
irracionales que pueden ser las personas ya que sacrifican cierta parte de sí mismas
y están sometidas a los prejuicios, asimismo, menciona que se configuran en
humanos conformistas que pierden la noción de la crítica.

Surge entonces una crisis sobre la moral como consecuencia de la invención del
pecado en las religiones por lo que se acude a la deconstrucción de la moral que solo
pretende evitar la irracionalidad. Por lo anterior, en sus presupuestos, Nietzsche
menciona a Dios como una forma de separación de sí mismos, así que afirma que “ la
muerte de Dios” permite que los individuos se enfrenten por sí solos a la búsqueda
de respuestas.

Por otro lado, se debe reconocer que la moral se transfiere a través de un recorrido
histórico y por medio de un proceso se instaura en la conciencia del ser humano, por
lo tanto se debe mitigar la noción del carácter prescriptivo de la moral, pues las ideas
no vienen preestablecidas. En contra posición a la crítica referida por el autor, este
construye una idea sobre la moral, basada en la dependencia de impulsos que
conllevan a la conservación, a la exploración e intención del placer y a la disminución
del dolor. Los valores morales serían la libertad, la potencia, la dominación, la fuerza,
la alegría, entre otros., que conducen a una alternativa que denominó el “nihilismo”,
lo que constituye el ir pensar más allá del bien y del mal, a admitir y no huir de lo
que la vida le presenta, es decir, aciertos o desaciertos , pero también a experimentar
el caos y el poder. Una vez superado el nihilismo, las personas pueden llegar a ser el
“superhombre”, es decir, vivir en libertad y evitando las cadenas morales y religiosas.
Esta noción antropológica Nietzscheana sugiere que las personas tienen la capacidad
de crear sus propios valores pero también de reconocer que podría estar en peligro
y recaer sobre la carga del peso moral tradicional. Cabe mencionar que Nietzsche se
contrapone a los ideales Kantianos basados en una teoría ética deontológica, es
decir, formulada desde el deber que obedece a la ley moral, y brinda una versión que
se transforma del deber al querer o el “yo -quiero” en tanto las personas se
cuestionan, dejan de obedecer ciegamente y se pasa de la sumisión a la voluntad de
poder que existe en cada cuerpo.

Por otra parte, refiere una dualidad entre lo apolíneo y lo dionisiaco, entendidos
como impulsos opuestos. El primero, lo relaciona con la armonía, la mesura, el orden
y los límites mientras que el segundo, se vincula con el entusiasmo desmedido, el
disfrute y la ruptura de barreras, por tanto, el ser humano que actúa como Apolo, se
constituye de forma autónoma y responsable d e sí mismo (Pozas, 2008).

Nietzsche finalmente invita a crearse a sí mismo, a crear nuevos valores, a decidir lo


que se quiere ser, a experimentar y a exaltar la creatividad, que en última instancia
conduce a la autorrealización, al logro de la felicidad y a la transformación personal.
No obstante, quiere decir que ningún ser humano es igual al otro; por lo tanto,
algunas personas se inclinaran bajo lo que denominó moral de esclavos, y son quienes
se fijan en la compasión, humildad y paciencia, asimismo, el autor reconoce que estas
personas repiten las mismas situaciones y/o relaciones que terminan siendo
destructivas. En caso contrario, otros podrían considerarse desde la moral de los
señores, siendo los dominantes, fuertes y creativos, además de imponer y someter a
los “débiles” y a quienes etiquetan como inferiores. No todos pueden lograr ser
“superiores”, solo los más aptos se configuraran bajo dicha noción.

Referencias

Pozas, A. (2008). Ética dionisíaca: La rebelión filosófica del siglo XIX. Revista Realidad
117 ( ), 395-409.