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HABITAT Y RURALIDAD

Gelman Betancourt Ramírez

El modelo de la nueva ruralidad: Una nueva visión

El sector rural se asume de manera residual en el modelo general de


desarrollo del país, para el cual la importancia de lo rural se encuentra
determinada por la contribución que pueden hacer las actividades
agropecuarias (en ausencia crónica de una política sectorial de Estado) a la
producción nacional, que como se ha visto viene disminuyendo en las últimas
décadas.

Es decir, desde esta perspectiva ha prevalecido la noción generalizada


de que la economía rural se reduce a lo agropecuario, que tiene pocas
posibilidades de crecimiento, de competitividad y de absorción de la fuerza
laboral campesina.

Como es lógico, de esta visión se han derivado determinantes decisiones


políticas que han generado asimetrías en el desarrollo en contra del sector
rural, promoviéndose la minimización de su importancia y favoreciendo, por
consiguiente, los flujos de recursos y población del campo a la ciudad.

Hoy lo rural no puede seguir siendo interpretado con este nivel de


simplicidad, puesto que la evidencia nos muestra una realidad más compleja y
contraria a esta visión.

Lo primero que se debe aceptar es que el aporte directo e indirecto del


sector al desarrollo económico y social del país ha sido y es muy superior a lo
que realmente se reconoce en las cuentas nacionales y podría haber sido y ser
mucho mayor si se hubieran realizado y se realizaran hoy las inversiones
suficientes en investigación agrícola, en educación y capacitación de la
población rural y en infraestructura para el campo.
En términos de la FAO, este aporte se debe valorar desde una triple
perspectiva:
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 La económica: La contribución del sector al desarrollo económico


global por medio de la producción de bienes y servicios agrícolas y
1
no agrícolas y a la adecuada distribución de la riqueza nacional.
 La ambiental: la contribución para la conservación de los
recursos naturales y la preservación del medio ambiente. 2
 La social: la contribución para el desarrollo del capital social y el
mantenimiento de la vida comunitaria rural con sus valores
3
democráticos y culturales.

Es muy escasa la reflexión filosófica sobre la ruralidad, lo cual ya es un


dato significativo; parecería que la filosofía ha olvidado pensar en la ruralidad.
En cambio, existe una gran tradición de investigación sociológica sobre la
ruralidad; encontramos simposios, congresos latinoamericanos, americanos y
mundiales, toda esta reflexión sobre distintos enfoques.

Un buen ejercicio crítico del estado de las investigaciones sobre la nueva


ruralidad se encuentra en el artículo “Sociología rural: nueva agenda de
investigación, viejos problemas sin solución” de Armando Sánchez
Albarrán (2012). En este informe se dividen los estudios sobre la nueva
ruralidad en dos enfoques: uno critico radical al neoliberalismo y otro de
crítica propositiva. El primer enfoque elabora sus estudios orientado a la
reivindicación del campesino e indígena, puesto que parte del hecho de la
marginalidad a la que ha sido sometida la ruralidad, esto es, marginalidad
económica, política y social. De ahí la recuperación que ellos, campesinos e
indígenas, exigen de sus territorios. En este enfoque también se exige la
reivindicación de los conocimientos y de las técnicas tradicionales de
campesinos e indígenas; lo que se quiere lograr con esto es el

1 El ICCA viene planteando este nuevo enfoque para América Latina desde mediados de los años 90, como
se demuestra en el Plan de Mediano Plazo, aprobado por los Ministros de Agricultura de la Región en 1995 y
refrendado en 1998.
2 No se puede continuar excluyendo de la economía rural colombiana a los recursos naturales, porque cada
uno de ellos tiene un gran valor económico. Producir suelo, conservar la biodiversidad, producir aire limpio,
etc., tiene un alto costo, el cual no le ha sido reconocido y pagando al sector rural. En este sentido, se hace
necesario entenderlo e internalizarlo en las funciones económicas.
3 En Colombia las regiones rurales han tenido y tienen una importancia crítica en los procesos de
descentralización, en la resolución del conflicto armado y en el desarrollo de la democracia participativa que
requiere el país.
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“empoderamiento” de los actores rurales, por ejemplo, mediante la


recuperación de las técnicas orgánicas de cultivo. En este sentido se concibe
el enfoque de la nueva ruralidad como un “movimiento de resistencia y
construcción de nuevas identidades “.

De acuerdo con el texto La construcción social de lo rural, “en las


dos últimas décadas ha tomado fuerza en América Latina el concepto nueva
ruralidad, con el que se pretende destacar la insuficiencia de la definición
tradicional de rural. De acuerdo con Pérez (2006), son características de la
nueva ruralidad: la ruptura de la dicotomía, urbano-rural; el reconocimiento de
campesinos, mineros, pescadores, artesanos, empresarios agrícolas y personas
dedicadas al sector servicios como pobladores rurales; el énfasis en la
multifuncionalidad del territorio y el reconocimiento de la pluriactividad para la
preservación de las economías rurales; el énfasis en el manejo, uso y
conservación de los recursos naturales; el reconocimiento de los servicios
ambientales como una forma de dinamizar la economía rural; y la
revalorización rural”. 4
En la nueva ruralidad los asentamientos prolongados han dado paso a
las migraciones dentro y fuera de los países; a los procesos de ubicación y
reubicación constante, siguiendo las estaciones de siembra y cosecha, lo cual,
como en el caso colombiano, incluso lleva a sus campesinos como mano de
obra barata a las siembras y cosechas de las estaciones en Europa.
Tradicionalmente se ha asumido la ruralidad como una categoría que
abarca totalidad de lo que se opone a lo urbano, es decir, la geografía (el
campo), sus formas de producción; cultivos (agricultura), sus crianzas
(agropecuaria), las actividades de extracción y las prácticas, tradiciones y
cultura que surgen en este hábitat. En la ruralidad también está contenido el
cambio de los husos horarios, por consiguiente, se relaciona con una forma
propia de asumir el tiempo, desde surgen las condiciones propias por las cuales
se rigen las actividades determinadas por los ritmos de la naturaleza, por las

4 Matijasevick A, M. (2013). La Construcción Social de lo Rural. Revista Latinoamericana de


Metodología de la Investigación Social. Nº5. Año 3. Abril-septiembre 2013. Argentina. ISSN 1853-6190.
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estaciones. Así las fechas de ciega, de siembra, de cosecha y de la cría de


animales quedan integradas al ritmo natural.
En las décadas de los cincuenta y sesenta el sector rural no fue incluido
en las distintas estrategias y planes de desarrollo del país. En este período su
rol se concibió fundamentalmente como un mero proveedor de alimentos y
materias primas para el desarrollo Industrial (Díaz-Bonilla y Tin, 2002). No
obstante, y de forma excepcional, en Colombia el café se convirtió en el bien
más importante para el desarrollo económico del país.
La productividad del café nos permite ver el tratamiento marginal que se
le da a la ruralidad desde los “centros de desarrollo”; es paradójico que la
riqueza aportada por el café al desarrollo del país no se reflejara en el
bienestar de los caficultores, y esto se debe a que la marginalidad de la
ruralidad no estaba asociada con su productividad, sino con una concepción
5
generalizada del campo como atraso y lo urbano como el desarrollo”.
En el siglo XXI la marginalidad de la ruralidad sigue siendo una
constante, un estudio realizado por la Universidad de los Andes sobre el
Casanare, titulado El estado actual del Casanare: la mejor Orinoquía que
podríamos construir (Andrade, 2009), concluye que la situación actual de gran
parte del Casanare, a pesar de los pretendidos cambios en las políticas de
desarrollo, es muy similar a la ya descrita. En primer lugar, muestra las
condiciones de desventaja en las que trabajan los llaneros jornaleros “Los
jornaleros agrícolas que perdieron terreno al ser sustituidos por la
mecanización de cultivos y por nuevos cultivos, ahorradores de mano de obra,
disminución de la inversión rural y predominio de cultivos de exportación”.
(Sánchez, s.f., p.15). Lo cual afectó no solo a los campesinos, también a los
indígenas “ya que al importar alimentos con bajos precios ocasionó que sus
cosechas perdieran mercado”. (Sánchez, s.f., p.15). Pero no solo los pequeños
campesinos e indígenas con terrenos de menos de una hectárea de
extensión se vieron afectados por esta situación “también se ha excluido a
los campesinos medios ya que el retiro de los subsidios para productos

5 En el pensamiento liberal de Nozick, la riqueza o pobreza es el resultado del esfuerzo y el trabajo, y nada
tiene que ver la fortuna en ello, de manera que ser rico es una virtud moral y, por consiguiente, la pobreza es
lo opuesto, es un vicio. En este pensamiento los campesinos solían ser vistos como personas incapaces de
producir riqueza.
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comerciales, como la caña, el café, el tabaco, etc., ocasionó el quiebre de los


productores menos organizados”, e incluso “los grandes empresarios se
enfrentaron súbitamente a la ausencia de crédito y competencia desleal lo que
los llevó al endeudamiento y a la ruina”.
En el trasfondo la atención de la atención que se preste al sector urbano
o al sector rural, se encuentra la categoría que se ha impuesto de forma
unilateral, el desarrollo.
Desde el enfoque económico, algunas de las organizaciones
internacionales más representativas de la investigación rural, el IICA, el BID y la
FAO coinciden en asumir que la nueva ruralidad es “un concepto en
construcción” y que, por lo tanto, si bien ya se ha avanzado en algunas
características determinantes, aún faltan elementos por discernirse para poder
hablar con sentido completo de la nueva ruralidad (Bonnal, 2003, pág. 10).

Aun así, asumen la nueva ruralidad desde el modelo de desarrollo, desde


la perspectiva del desarrollo mundial, lo que conduce a ubicar el concepto en el
horizonte de la globalización, pero en la actualidad bajo la preocupación global
de la sustentabilidad. “El desarrollo rural sostenible, en la perspectiva de la
nueva ruralidad plantea la necesidad de definiciones de políticas sobre la
concepción, estrategias y las prioridades del desarrollo nacional, regional y
local “(IICA, 1999, citado en Bonnal, 2003 pág. 11).

La nueva ruralidad desde el enfoque del desarrollo también propone


concebir el campo como lugar de descanso, en unos casos de lujo (grandes
resorts con campos de golf) y en otros casos extremo (canotaje, rapel) pero
nuevamente más como un asalto de la ciudad al campo. El desarrollo no es
ingenuo, ni natural, ni espontanea; tiene intereses claros, tiene fines y en
función de estos ordena las estrategias y los medios para alcanzarlos. El
desarrollo se construye desde una perspectiva utilitarista.

La nueva ruralidad pretende privilegiar un enfoque global. Su objetivo es


la definición de políticas de desarrollo territorial que se inscriben en una
reforma institucional y económica que implica nuevas reglas de gobernanza.
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Gelman Betancourt Ramírez

“El desarrollo rural sostenible, en la perspectiva de la nueva ruralidad plantea la


necesidad de definiciones de políticas sobre la concepción, las estrategias y las prioridades del
desarrollo nacional, regional y local teniendo en cuenta las implicaciones con la cadena
agroproductiva –comercial y rural y los relacionamientos con los programas y políticas de
reformas económicas, reformas del Estado, políticas macroeconómicas y otras que inciden en la
ruralidad”. (ICCA,1999, citado en Bonnal, 2003).

El desarrollo territorial sostenible se define como “un proceso de


transformación productiva e Institucional en un espacio rural determinado,
cuyo fin es reducir la pobreza rural (Schejtman y Berdegué, 2003). Luego, el
enfoque económico de la nueva ruralidad, aun si es una categoría en
construcción como los sostienen las instituciones citadas, al igual que en el
caso del desarrollo, pretende determinar medios, técnicas e incluso modificar
el objeto de su análisis: la ruralidad. No obstante, la situación de violencia en
que estuvo inmersa y aún se mantiene Colombia hace que no se pueda aplicar
o pensar inmediatamente en un modelo de la nueva ruralidad tal como es
propuesto por los organismos internacionales, pues presenta situaciones
propias; esto es el desplazamiento de campesinos, el surgimiento de
asentamientos multiculturales, el miedo a participar en actividades políticas o
6
en asociaciones por los riesgos que ello supone.

BIBLIOGRAFIA

Gómez, S. (2015). Memoria, Historia y Ruralidad: Teoría y métodos.


Universidad de la Salle. Facultad de Filosofía y Humanidades. Bogotá,
Colombia.

Cerón, J (2009). La contribución del sector rural al desarrollo de


Colombia. Universidad la Gran Colombia. Bogotá, Colombia.

6 En este sentido, el Informe de Grupo Memoria Histórica Basta ya. Colombia: memorias de guerra y
dignidad, es un buen estudio sobre la manera como la violencia ha afectado la ruralidad colombiana .
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Matijasevick A, M. (2013). La Construcción Social de lo Rural.


Revista Latinoamericana de Metodología de la Investigación Social.
Nº5. Año 3. Abril-septiembre 2013. Argentina. ISSN 1853-6190. Pp. 24-41