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ADVIENTO

(4 semanas antes de la Natividad del Señor)

El año litúrgico empieza con el Tiempo de Adviento que se inicia cuatro domingos
antes del 25 de diciembre, comienza el domingo más próximo a la festividad de San
Andrés (30 de noviembre) y termina el domingo antes de Navidad, con la misa de
vigilia de Navidad. Este tiempo litúrgico dura cuatro semanas.

Hay dos temas en este tiempo, ambos reflejados por el término “adviento“, que quiere
decir “venida“: 1º. Este tiempo es un período de preparación para la celebración de la
Natividad del Señor (Navidad), como recuerdo de la primera Navidad. 2º. Es tiempo
para reflexionar y prepararse para la segunda venida de Cristo al final de los
tiempos.

Durante el tiempo de Adviento recordamos los largos años de espera del Mesías por el
pueblo de Israel, el mensaje de esperanza de los profetas y cómo María y José fueron
fieles al plan de Dios.

El Adviento no es un tiempo de penitencia, sino de preparación y espera gozosa. Es el


tiempo durante el cual los cristianos nos preparamos para celebrar el nacimiento de
Jesús. La Virgen esta esperando a Jesús.

Colores litúrgicos: Como el Adviento es tiempo de espera y preparación, los


colores violeta y morado son usados en las vestimentas y decoraciones. El morado es
un color reservado para el uso de la realeza y en Adviento se usa como símbolo de la
venida de Cristo nuestro rey, que celebramos en Navidad, mientras nos preparamos para
la venida del reino de Dios. El tercer domingo de Adviento es conocido como Domingo
Gaudete. Gaudete es una palabra del latín y significa gozo. Las vestimentas en este día
pueden ser color rosa para simbolizar la esperanza de la venida de Jesús.

Símbolos de Adviento: La corona de Adviento representa una costumbre que los


cristianos han mantenido por siglos. El círculo de la corona recuerda todos los años que
el pueblo esperó el Mesías. Las cuatro velas nos recuerdan que el Adviento tiene cuatro
semanas. Cada semana se enciende una de las velas, al final del Adviento las cuatro
están encendidas. Las velas nos recuerdan que nos preparamos para recibir a Jesús, la
Luz del Mundo. Tres de las velas son moradas, el color del Adviento. La vela que se
enciende la tercera semana es con frecuencia rosada y significa la esperanza de la
venida de Jesús. Cada vela tiene su propio significado: la primera es el gozo; la segunda
es la esperanza; la tercera es la fe, y la cuarta, la paz.

En este tiempo, la Iglesia celebra La Inmaculada Concepción (8 de diciembre), que es


la fiesta en honor de María, la llena de gracia, de quien la Iglesia proclama que es
preservada por Dios de todo pecado, también del original. La Virgen viajaría en este
tiempo para estar y ayudar a su prima santa Isabel.

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La Anunciación a María

Dios eligió a la Virgen María como Madre de su Hijo Jesús (Lc 1, 26-38).

En la ciudad de Nazaret (Galilea) tuvo lugar el episodio de la Anunciación: el ángel


Gabriel enviado por Dios anunció a María, una joven prometida a un hombre llamado
José de la casa de David, que concebiría y daría a luz a un hijo, al que pondría por
nombre Jesús y al que llamarían Hijo del Altísimo, a lo que María respondió aceptando
la voluntad de Dios.

Del santo Evangelio según Lucas 1,26-38: “Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a
una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre
llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le
dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas
palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas,
María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a
dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo
del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa
de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: « ¿Cómo
será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo
vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de
nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha
concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era
estéril, porque no hay nada imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del
Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel, dejándola, se fue.”

La visitación de María a su prima Isabel

Se desplazó María, desde Nazaret, a una ciudad en las montañas de Judea con intención
de visitar a su prima Isabel, casada con Zacarías. El evangelista cierra el relato de la
visitación poniendo en boca de María el canto del Magnificat: “glorifica mi alma al
Señor, porque se ha fijado en la humildad de su esclava”. Según algunos comentaristas,
la casa de Isabel estaba en el pueblo de Ain-Karim, en las montañas de Judea, a unos
siete kilómetros al Oeste de Jerusalén y parece ser que María permaneció con su prima
hasta el alumbramiento del hijo de ésta, Juan el Bautista.

Del santo Evangelio según san Lucas (Lc 1, 39-56): 39 Por aquellos días, María se fue
de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea, 40 y entró en la casa de Zacarías
y saludó a Isabel. 41 Cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó de gozo en su
seno, y ella quedó llena del Espíritu Santo. 42 y exclamando en voz alta, dijo: Bendita tú
entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre 43 ¿Quién soy yo, para que venga a
visitarme la madre de mi Señor? 44 Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se

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estremeció de alegría en mi vientre. 45 ¡Dichosa tú por haber creído que han de
cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho! 46 María dijo: «Mi alma alaba la
grandeza del Señor; 47 mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador. 48 Porque Dios ha
puesto sus ojos en mí, su humilde esclava, y desde ahora siempre me llamarán dichosa;
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porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. ¡Santo es su nombre! 50 Dios
tiene siempre misericordia de quienes lo reverencian. 51 Actuó con todo su poder:
deshizo los planes de los orgullosos, 52 derribó a los reyes de sus tronos y puso en alto a
los humildes 53 Llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos
vacías. 54 Ayudó al pueblo de Israel, su siervo, y no se olvidó de tratarlo con
misericordia. 55 Así lo había prometido a nuestros antepasados, a Abraham y a sus
futuros descendientes.» 56 María se quedó con Isabel unos tres meses, y después regresó
a su casa.

El sueño de San José

Se refiere a las dudas de san José en relación con la futura maternidad de María. El
evangelista nos dirá que en los sueños se aparece un ángel del Señor que aclara a San
José el Misterio de la concepción virginal de María.

Del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-25: “La generación de Jesucristo fue de
esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar
juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era
justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía
planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de
David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del
Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará
a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del
Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le
pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros».
Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó
consigo a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le
puso por nombre Jesús.”

3
NAVIDAD

Cada año, personas de todo el mundo celebran la Navidad. Pero para algunas, la
Navidad es solo un tiempo de vacaciones, de fiestas, de compras y de regalos. Estas
personas no conocen qué se celebra en Navidad, ni cuáles son los mensajes de esta
fiesta cristiana.

La Navidad es el segundo tiempo del calendario litúrgico de la Iglesia. Comienza la


víspera del 25 de diciembre y termina el domingo siguiente a la Epifanía (6 de
enero).La palabra Navidad significa nacimiento. En Navidad se celebra el nacimiento
del Niño Jesús, el Salvador, es su “Pascua (paso) del cielo a la tierra”, así como su
Resurrección es su “Pascua (paso) de la tierra al cielo”.Los cristianos celebramos este
nacimiento tan extraordinario con alegría por los mensajes de felicidad que nos
anuncia (mensaje cristiano de la Navidad):

• Dios cumple su promesa de salvarnos, enviando a su Hijo Jesucristo, que nació en


Belén.
• El Niño Jesús es el Hijo de Dios, que ha nacido para amarnos y salvarnos del
pecado.
• Dios es nuestro Padre y todos somos hermanos.

La celebración cristiana de los mensajes de la Navidad incluye las siguientes


costumbres y tradiciones:

• Poner el portal de Belén en nuestras casas.


• Celebrar en familia el nacimiento de Jesús: comiendo jun-tos, cantando
villancicos, leyendo en la Biblia el relato del nacimiento de Jesús...
• Participar en la Misa del Gallo, que se celebra la noche del 24 de diciembre, para
recordar el nacimiento de Jesús.
• Felicitar la Navidad con mensajes de amor y paz.
• Compartir con los más necesitados, haciendo felices a los demás y alegrándonos
por el nacimiento de Jesús.

El Belén de Navidad recoge en su representación el misterio del Nacimiento de Cristo,


cuyo hecho, desde el punto de vista histórico, está contenido en los evangelios de San
Mateo y San Lucas:

San Mateo, en el capítulo primero, recoge la genealogía de Jesús y las dudas de San
José ante el futuro nacimiento. En el capítulo segundo recoge la adoración de los
Magos, la huida a Egipto, la degollación de los Inocentes y el establecimiento definitivo
de Nazaret.

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San Lucas, de manera bastante más extensa y detallada, es el que refiere el nacimiento
propiamente dicho. En el capítulo primero habla de la genealogía de Jesús, la
Anunciación a María del nacimiento de su Hijo, y la visita de la Virgen a su prima
Isabel. En el capítulo segundo, del Nacimiento en Belén, la presentación en el templo y
el establecimiento en Nazaret.
La Natividad del Señor

La Natividad del Señor se celebra el 25 de diciembre. Es la celebración del nacimiento


de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, que nació de la Virgen María por obra del
Espíritu Santo (Lc 2, 1-20). Este relato nos enseña que Dios nos ama tanto que envió a
su Hijo Jesús para salvar a todas las personas.

Comienza aportando un dato histórico, que ayuda a determinar la fecha del nacimiento
de Jesús: el edicto del César Augusto para que todos los pobladores del Imperio se
empadronasen en su ciudad de origen, dado en tiempos del Gobernador de Siria,
Quirino; lo que según los estudiosos del tema debió suceder en diciembre del año 748
de Roma, en cuyo caso el primer año de la Era Cristiana debería corresponder con el
749 romano.

El empadronamiento tenía que hacerse en la ciudad de origen de la estirpe a la que se


pertenecía, por lo que, siendo San José de la estirpe de David, tenía que empadronarse
en Belén y eso fue lo que hizo, estando María encinta.

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 1-7: “1Sucedió en aquellos días que salió un
decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el
Imperio. 2Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de
Siria. 3Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. 4También José,
por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en
Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, 5para
empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. 6Y sucedió que,
mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto 7y dio a luz a su hijo
primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no
había sitio para ellos en la posada”.

Anunciación a los pastores

Este episodio trata de la aparición del Ángel a los pastores para comunicarles el
nacimiento de Jesús y de cómo los pastores, ante el anuncio del Ángel, acudieron al
pesebre a adorar al Niño. En el pesebre, la tradición añade el buey y la mula, basándose
posiblemente en la profecía de Isaías: “el buey reconoce a su dueño y el asno el pesebre
de su amo”.

Los pastores simbolizan el pueblo sencillo y pobre al que Jesús viene a salvar. También
representan a los creyentes, que escuchan al ángel, buscan al Niño, lo reconocen como

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Hijo de Dios y lo adoran. Este relato nos enseña que debemos tener la fe y la humildad
de los pastores para encontrar al Niño Jesús y adorarlo.

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 8-20:“8En aquella misma región había unos
pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. 9De repente
un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se
llenaron de gran temor. 10El ángel les dijo: «No temáis, os anuncio una buena noticia
que será de gran alegría para todo el pueblo: 11hoy, en la ciudad de David, os ha
nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. 12Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño
envuelto en pañales y acostado en un pesebre». 13De pronto, en torno al ángel,
apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: 14«Gloria a
Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad». 15Y sucedió que,
cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros:
«Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha
comunicado». 16Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado
en el pesebre. 17Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. 18Todos los
que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. 19María, por su
parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20Y se volvieron los
pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme
a lo que se les había dicho.”

La adoración de los Magos

La narración refiere la aparición de la estrella, la llegada de los Magos de Oriente, su


entrevista con el Rey Herodes, la referencia y confirmación de que el Nacimiento había
sido en Belén, el interés de Herodes por conocer datos sobre el Niño y, finalmente, la
adoración y ofrenda de los dones de oro, incienso y mirra. (Mt 2,9-12)

Del santo Evangelio según san Mateo 2,9-12: “1Nacido Jesús en Belén de Judea, en
tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en
Jerusalén, 2diciendo: « ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su
estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» 3 Al oírlo el rey Herodes se sobresaltó
y con él toda Jerusalén. 4Convocando a todos los sumos sacerdotes y escribas del
pueblo, les preguntaba dónde había de nacer el Cristo. 5Ellos le dijeron: «En Belén de
Judea, porque así está escrito por el profeta: 6Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la
menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que
apacentará a mi pueblo Israel.» 7Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus
datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. 8Después, enviándolos a Belén,
les dijo: « Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis,
comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.» 9Ellos, después de oír al rey, se
pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante
de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. 10Al ver la
estrella se llenaron de inmensa alegría. 11Entraron en la casa; vieron al niño con María
su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones
de oro, incienso y mirra. 12Y, avisados en sueños que no volvieran a Herodes, se
retiraron a su país por otro camino.”

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La Huída a Egipto

En el sueño se aparece un ángel del Señor que le indica que huya a Egipto con el Niño
porque Herodes quiere matarlo. San José, obedeciendo la orden del Ángel que se le
apareció en sueños, se levantó y tomando al Niño y a su Madre partió para Egipto,
permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes.

Acogiéndose a las aclaraciones de los comentaristas de las Escrituras, debemos suponer


que viajaron durante, aproximadamente, tres días por la ruta de Gaza hasta la ciudad de
On (Heliópolis). (Mt 2, 13-15)

Del santo Evangelio según san Mateo 2, 13-15: “13Cuando ya los sabios se habían
ido, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José, y le dijo: «Levántate,
toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise,
porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.» 14José se levantó, tomó al
niño y a su madre, y salió con ellos de noche camino de Egipto, 15donde
estuvieron hasta que murió Herodes. Esto sucedió para que se cumpliera lo
que el Señor había dicho por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi
Hijo.»”

La Matanza de los Inocentes

Herodes, enfurecido porque los Magos se habían marchado sin informarle sobre el
Niño, mandó matar a todos los infantes menores de dos años, cumpliéndose de este
modo una profecía de Jeremías sobre tal hecho. Se piensa que los niños sacrificados
estarían entre los veinticinco y treinta, utilizando como referencia para esta cuantía, la
población de la zona en aquella época y, en consecuencia, el número de nacimientos
probables.

Del santo Evangelio según san Mateo (Mt 2, 16-18): “16 Al darse cuenta Herodes de
que aquellos sabios lo habían engañado, se llenó de ira y mandó matar a todos los
niños de dos años para abajo que vivían en Belén y sus alrededores, de acuerdo con el
tiempo que le habían dicho los sabios. 17 Así se cumplió lo escrito por el profeta
Jeremías: 18 «Se oyó una voz en Ramá, llantos y grandes lamentos. Era Raquel, que
lloraba por sus hijos y no quería ser consolada porque ya estaban muertos.»”

El establecimiento en Nazaret de la Sagrada


Familia

Muerto Herodes, San José es advertido nuevamente por el Ángel para que regrese a la
tierra de Israel y, prudentemente, como Arquelao reinaba en Judea, en lugar de Herodes,

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decide irse a vivir a Galilea, a la ciudad de Nazaret, por lo que Jesús sería llamado
posteriormente el Nazareno.

Algunos comentaristas piensan que la elección de la ciudad de Nazaret, en la región de


Galilea, se debió al hecho de que allí habían vivido anteriormente y, además, que
Galilea había correspondido a Herodes Antipas, príncipe menos violento y, por tanto,
menos peligroso que Arquelao, y así la proximidad de Nazaret con la ciudad de Séforis
(a sólo cinco kilómetros), donde Antipas tenía su corte, no entrañaba ninguna amenaza
para el Niño. La instalación en Nazaret es, prácticamente, el punto de arranque de la
vida oculta de Jesús.
Del santo Evangelio según san Mateo (2, 19-23): “19Después de la muerte de Herodes,
el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: 20 "Levántate, toma
contigo al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya han muerto los
que querían matar al niño." 21José se levantó, tomó al niño y a su madre, y volvieron a
la tierra de Israel. 22Pero al enterarse de que Arquelao gobernaba en Judea en lugar de
su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Conforme a un aviso que recibió en sueños por
Dios, se dirigió a la provincia de Galilea 23y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret.
Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: Lo llamarán ''Nazareno''.”

La Presentación del Niño en el Templo

A los ocho días se le practicó al circuncisión, como era la costumbre el pueblo hebreo,
poniéndole el nombre de Jesús, y a los cuarenta días del nacimiento se cumplió el rito
de la purificación de la Madre y presentación del Niño en el Templo de Jerusalén,
conforme a la Ley Mosaica, mediante el ofrecimiento de un holocausto, que en el caso
de Jesús, por la pobreza de sus padres, debió ser de una paloma o una tórtola.

Durante el transcurso de la ceremonia en el Templo, Simeón profetizó a María sus


sufrimientos, y la profetisa Ana la redención de los hombres por el Hijo de Dios.
Después regresaron a Galilea, a la ciudad de Nazaret. La Sagrada Familia se celebra el
domingo siguiente a la Navidad. Es la fiesta en honor de la familia compuesta por Jesús,
María y José, cuya experiencia de vida es modelo para todas las familias cristianas.

Del santo Evangelio según san Lucas (2, 21-38):“21Cumplidos los ocho días,
circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el
ángel antes de que su madre quedara embarazada. 22 Asimismo, cuando llegó el día en
que, de acuerdo con la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación,
llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23 tal como está escrito en la Ley
del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. 24También ofrecieron el
sacrificio que ordena la Ley del Señor: una pareja de tórtolas o dos pichones. 25Y he
aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso,
esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26Y le había sido
revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del
Señor. 27Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo
trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la Ley, 28él le tomó en sus
brazos, y bendijo a Dios, diciendo: 29Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,
conforme a tu Palabra; 30Porque han visto mis ojos tu salvación, 31La cual has
preparado en presencia de todos los pueblos; 32Luz para revelación a los gentiles, Y

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gloria de tu pueblo Israel. 33Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se
decía de él. 34Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto
para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será
contradicha 35(y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los
pensamientos de muchos corazones. 36Estaba también allí Ana, profetisa, hija de
Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido
siete años desde su virginidad, 37y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se
apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. 38Ésta,
presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los
que esperaban la redención en Jerusalén.”
Jesús en medio de los doctores

Cuando Jesús cumplió doce años acompañó a sus padres a Jerusalén para celebrar la
fiesta de Pascua, según era costumbre hacer cada año.

Terminada la fiesta, ya de regreso a casa, María y José se dieron cuenta de que Jesús no
iba en la comitiva y regresaron a Jerusalén en su busca. Después de tres días de
búsqueda lo encontraron en el templo en medio de los doctores, escuchándolos y
haciéndoles preguntas. (Lc 2,40-52).

Del santo Evangelio según san Lucas 2,40-52:"Sus padres iban todos los años a
Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Y cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta,
como era costumbre. Pasados aquellos días, al regresar, el niño Jesús se quedó en
Jerusalén, sin que lo advirtiesen sus padres. Suponiendo que iba en la caravana,
hicieron un día de camino buscándolo entre los parientes y conocidos, y como no lo
encontraron, retornaron a Jerusalén en busca suya. Y ocurrió que, al cabo de tres días,
lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y
preguntándoles. Cuantos le oían quedaban admirados de su sabiduría y de sus
respuestas. Al verlo se maravillaron, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho
esto? Mira cómo tu padre y yo, angustiados, te buscábamos. Y él les dijo: ¿Por qué me
buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre? Pero
ellos no comprendieron lo que les dijo. Y bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba
sujeto. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en
sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres.”

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