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DEDICATORIA

A mi querida madre, por su apoyo


incondicional, amor y comprensión, por
ser una de mis motivaciones en esta
profesión, a mi familia por ser mi apoyo
permanente e incondicional.
AGRADECIMIENTO

Agradecemos a Dios, por habernos puesto en el camino a docentes


que enriquecen nuestro bagaje de conocimiento que en un futuro
nos permitirá irradiar con honestidad, la verdadera y
democrática justicia social que el Perú necesita, para consolidarse
como una nación desarrollada, con bienestar para todos.
INTRODUCCIÓN

El ser humano desde que existe tiene como código de identificación el


nombre, el mismos que se encuentra protegido como derecho fundamental
de la persona y que lo establece nuestra carta magna de 1993 y se sustenta
en el Art. 19 del Código Civil Peruano.

Desde la constitución de 1936 e incluso en la constitución de 1979, se tenía


establecido en el capítulo primero, de los derechos fundamentales de la
persona, como el fin supremo de la sociedad; sin embargo considerando que
en el Perú, nuestras leyes e incluso la carta magna no se condice con los
hechos del estado, este derecho fundamental ha sido soslayado e incluso
puede precisarse que ha sido vulnerado tanto por los ciudadanos como por el
estado.

No obstante cabe precisar la vulneración de este derecho fundamental se ha


efectivizado, debido a que el vetusto estado peruano, es poco facilitador en
sus políticas públicas y en su defecto es estado que lejos la realidad,
burócrata e incapaz de salir en la búsqueda del fortalecimiento de la calidad
de vida del ciudadano o del cumplimiento de sus derechos en el sentido de
orientarlos para que este derecho no sea vulnerado.

Este despropósito nacional se sustenta además, en que hoy por hoy, el estado
peruano viene elevando sus costos por expedición de documentos o el pago
de derechos que son extremadamente elevados, despojando de su derecho
a las personas más vulnerables o las que viven en extrema pobreza,
generando así la decadencia de la sociedad peruana y por ende haciéndola
más pobre, al no poder en forma posterior acceder a otros derechos como el
obtener un DNI.

Por eso es que en el presente, se precisa las normas que siempre han
sustentado este derecho fundamental y analizándolas se puede concluir que
es el estado peruano a través de sus servidores y funcionarios públicos, no
ha logrado consolidarse como un estado protector de los derechos
ciudadanos, siendo mínimamente democrático y muy corrupto.
DERECHO AL NOMBRE

ARTICULO 19 CODIGO CIVIL PERUANO

TODA PERSONA TIENE EL DERECHO Y EL DEBER DE LLE VAR UN


NOMBRE. ESTE INCLUYE LOS APELLIDOS.

El nombre es un derecho fundamental e imprescindible, ya que siendo una de


las manifestaciones del derecho a la identidad de las personas, es mediante
el que se designa la individualización de cada sujeto de derecho. Implicando
a la vez el derecho que tiene toda persona de poder conocer su origen y
quiénes son sus progenitores.

En la reforma del código de 1936, hacia la creación del código civil de 1984,
el autor Fernández Sessarego planteo la necesidad de que se procediera a la
revisión del Libro Primero, antes de que como Ministro de Justicia firmara el
decreto supremo N° 95 del 1° de marzo de 1965, por lo que sus fundamentos,
aunque restringidos al derecho de las personas, pueden también
considerarse en favor al nuevo código civil que se veía venir. Abogó,
Fernández Sessarego, por la introducción de un Título que tratara de los
derechos de la personalidad, con la finalidad de salvar la omisión en que
habían incurrido los codificadores de 1936, considerando entre ellos el
derecho a la propia imagen, a la integridad física y de disposición del cuerpo,
a la reserva de los actos de la vida privada y a la tutela civil del honor y de la
reputación, además de otros aspectos tratados de manera insuficiente , en
relación al tan importante DERECHO AL NOMBRE, al domicilio, a la ausencia
y a la muerte presunta; y, en cuanto a las personas jurídicas, planteando
además la introducción de las asociaciones no inscritas y de los comités, así
como el tratamiento de la empresa como persona jurídica.

En el código de 1984 se toma AL NOMBRE no solo como una perspectiva


con normas de protección como lo hacía el código civil de 1936, sino que lo
trataría también como un derecho y un deber, pues toda persona
individualmente tiene derecho a un nombre y el deber de llevarlo (artículo
19°), para luego precisar a los hijos matrimoniales(artículo 20°), al
extramatrimonial (artículo 21°), al adoptado (artículo 22°), así como el
derecho de la mujer casada respecto del nombre que puede usar (artículo
24°). Legisla además sobre la prueba del nombre (artículo 25°) y como
normas de protección establece el derecho de exigir la designación por el
nombre y las consecuencias de su vulneración (artículo 26°), prohibiendo todo
convenio relativo al nombre de una persona natural, con las salvedades que
permite el artículo 26°, las mismas normas de protección adquiere el
seudónimo(los cuales se detallaran líneas más abajo).

La Constitución Política del Perú y su promulgación en 1979 con el inicio de


su vigencia a partir del 28 de Julio de 1980 es el hecho quizá con mayor
trascendencia e importancia en la reforma del código civil de 1984 en el Libro
de Personas, ya que la persona humana recibió un tratamiento de especial
relevancia, pues la carta Política de 1979 comenzó declarando que la
persona humana era el fin supremo de la sociedad y del Estado y que todos
tenían la obligación de respetarla y protegerla (artículo 1°), para subsiguiente
enumerar en el artículo 2° el derecho a la vida, A UN NOMBRE PROPIO, a la
integridad física, y al libre desenvolvimiento de su personalidad entre otros.

El nombre es una palabra que se apropia o se da a los objetos y a sus


calidades para hacerlos conocer y distinguirlos de otros. Jurídicamente tiene
importancia en cuanto se aplica a las personas, ya que el nombre constituye
el principal y más importante elemento de identificación de las mismas. Con
respecto a estas, se encuentra formado por el prenombre (bautismal o de pila
para quienes han recibido ese sacramento, el particular de cada persona, que
eligen los padres o padrinos por lo común, por extensión el nombre propio de
cada individuo, aun no bautizado, que entonces consta antes del apellido en
la partida de nacimiento del registro civil, pueden usarse varios si no existe
prohibición legal; pero uno es imprescindible para la plena identificación), que
distingue al individuo dentro de la familia; y el patronímico mejor conocido
como el apellido familiar. Por regla general se usa el apellido del padre, pero
según las costumbres y los países, se emplea también el apellido materno
seguido del paterno.

Toda persona que nace tiene que ser inscrita en registro civil correspondiente;
y en la inscripción se hará constar el nombre (prenombre) que se dé al recién
nacido y los nombres y apellidos del padre y de la madre (artículo 20°).
Tratándose de hijos extramatrimoniales el apellido del progenitor que lo
reconociere, y si fuera reconocido por ambos, se procederá como en el caso
de los hijos extramatrimoniales apellido del padre, agregándose el de la madre
al finalizar). Con respecto a los hijos extramatrimoniales no reconocidos por
ninguno de los progenitores y a los expósitos, el funcionario correspondiente
impondrá al nacido un nombre y un apellido común.

Algunas legislaciones prohíben la imposición de nombres extravagantes,


ridículos e impropios de personas, o que induzcan a confusión respecto al
sexo. A veces se exige que los nombres tengan también una fonética y una
facilidad de pronunciación con las del idioma del país de que se trate. A
petición del interesado, el apellido o el nombre pueden ser cambiados por
orden judicial, siempre que medien causas graves para adoptar esa medida;
como el significado soez o simplemente ridículo; la corrección de errores
gramaticales, la conveniencia de omitir el apellido paterno cuando este
corresponde al de una persona que ha cometido delito, la sustitución del
apellido de un expósito por el de su tutor, etc. También la adopción produce
un cambio de apellido.

A decir del legislador Fernando Vidal Ramírez en el derecho subjetivo y la


acción en el libro que realizara al maestro José León Barandiaran, EL
DERECHO AL NOMBRE, ingresa dentro de los derechos civiles subjetivos en
general, teniendo como titular a una persona. Partiendo de esta premisa
todos los derechos subjetivos vienen a ser derechos personales, pero no es
esta la idea, que el legislador trata de plasmar sino al contrario quiere
establecer que los derechos personales cuyo contenido están determinados
por diferentes facultades, corresponden a cada persona en particular, por lo
que es y en cuanto lo es.

El concepto de los derechos personales en donde se encuentra muy


plasmado el Derecho Al Nombre, requiere traer a colación la clasificación del
jurisconsulto romano Gayo, que, en las institutas, separo el tratamiento de las
personas, de las cosas y de las acciones, constituyéndose esta clasificación
en una summa divisio que la doctrina clásica mantuvo, receptando la idea
de los derechos personales – ius in personam- con el significado de
derechos que recaen sobre una persona. Con esta acepción romanista se
incorporó el concepto de derecho personal al código francés de 1804 (en
donde por supuesto estaba incluido el derecho al nombre), y se irradio al
derecho moderno y, desde luego, a nuestra codificación civil peruana, Al
desarrollarse en la doctrina los conceptos a los denominados derechos.

De la personalidad y alcanzar su plasmación legislativa también en el derecho


italiano en 1942; se comenzó a perfilar en la más moderna doctrina la idea
de los derechos personales como los relativos a la persona y a la
personalidad, atribuyéndoseles el carácter de absolutos, esto es, de un poder
jurídico que se puede hacer valer contra todos, erga omnes, y el de no ser
susceptibles de estimación pecuniaria, de transmisión o de adquisición, salvo
casos específicamente permitidos por ley.

La acepción con la que se considera se debe tomar a este derecho como el


de ser un derecho con un conjunto de facultades como contenido y
concebidas para la individualización de cada persona y del resto de derechos
también fundamentales como lo emerge nuestra constitución, siendo que no
solo en nuestra carta magna se encuentra el derecho al nombre, sino también
una serie de derecho fundamentales como lo son el derecho a la vida, a la
integridad física, a la igualdad ante la ley, a la libertad de conciencia y de
religión, a la información y de opinión , al honor, a la intimidad, a la propia
imagen, al domicilio, a la propiedad y en general, a todos aquellos que
consagra la Constitución Política del Perú y el Libro I de nuestro Código Civil,
así como la declaración de los derechos del hombre y la convención
americana sobre derechos humanos.

EL DERECHO AL NOMBRE así conceptualizado es de carácter absoluto,


pues puede hacerse valer erga omnes, y, en el, el poder jurídico se dirige a
la propia persona, invistiéndola y no haciéndola fuera de ella.

Otro punto importante y transcendental es saber que desde que nacemos


tenemos ya el derecho a llevar UN NOMBRE, que por naturaleza nos permitirá
identificarnos como personas y hacer que el resto nos identifique,
individualice y nos pueda hacer llamar con lo que somos una persona capaz
y jurídicamente dotada de todos los derechos inherentes a las personas.
Siendo de vital importancia este derecho, encontrándose como ya lo hemos
mencionado tanto el código civil de 1984, el código procesal civil, y, en nuestra
carta magna de 1993.