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) —| Ic) Organizacién de las Naclones Unidas para la Educacién, la Ciencia y la Cultura Los siete saberes necesarios para la educacion del futuro Edgar Morin Traduccién de Mercedes Vallejo-Gémez, Profesora de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellin-Calamhia Con la contribucién de Nelson Vallejo-Gomez ¥ Francoise Girard Las ideas © opiniones exprecadas en esta obra con lac del autor y no reflajan necesariamenta Ine puntos de vista de la UNESCO. Publicado en octubre de 1999 por la Organizacién de las Naciones Unidas para la Educacién, fa Ciencia y la Cultura - 7 place de Fontenny - 75352 Paris O7 SP - Francia @ UNESCO 1999, EPD.99/WS/4 CAPITULO I LAS CEGUERAS DEL CONOCIMIENTO : EL ERROR Y LA ILUSION Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusién, La educacién del futuro debe afrontar el problema desde estus dus aspectus : error ¢ ilusién. El mayor error seria subestimar el problema del error; la mayor Ilusién serfa subestimar el problema de Ia ilusién. El reconocimiento del error y de la ilusién es tan dificil que el error y la ilusién no se reconocen en absoluto. Error e ilusién parasitan la mente humana desde la aparicién del homo sapiens. Cuando consideramos el pasado, incluyendo el reciente, sentimos que ha sufrido el dominio de innumerables errores e ilusiones. Marx y Engels enunciaron justamente en La Ideolog/a Alemana que los hombres siempre han elahorada falsas cancencianes de ellas mismas, de lo que hacen, de lo que deben hacer, del mundo donde viven, Pero ni Marx ni Engels eccaparon a ects crores. . EL TALON DE AQUILES DEL CONOCIMIENTO La educacién debe mostrar que no hay conocimiento que no esté, en algiin grado, amenazado por el error y por la ilusién. La teoria de la informacién muestra que hay un riesgo de error bajo el efecto de perturbaciones aleatorias 0 ruidos (noise), en cualquier transmisién de informacién, en cualquier comunicacién de mensajes. Un conocimiento no es el espejo de las cosas 0 del mundo exterior. Todas las percepciones son a la vez traducciones y reconstrucciones cerebrales, a partir de cstimulos 0 signos captados y codificados por los sentidos ; de ahi, es bien sabido, los innumerables errores de percepcién que sin embargo nos llegan de nuestro sentido mas fiable, el de la visidn. Al error de percepcién se agrega el error intelectual. El conocimiento en forma de palabra, de idea, de teorla, es el fruto de una traduccién/reconstruccién mediada por el lenguaje y el pensamiento y por ende conoce el riesgo de error. Este conocimiento en tanto que traduccion y reconstruccién implica la interpretacién, 10 que introduce el riesgo de error al interior de la subjetividad del conociente, de su visién del mundo, de sus p s de conocimiento. De ahi provienen los innumerables errores de concepcion y de ideas que sobrevienen a pesar de nuestros controles racianales. La prayeccidn de nuestras deseas 0 de nuestros miedos, las perturbaciones mentales que aportan nuestras emociones multiplican los riesgos de error. Se podria creer en la posibilidad de eliminar el riesgo de error rechazando cualquier afectividad. De hecho, el sentimicnto, cl odio, cl amor y la amistad pueden enceguecernos ; pero también hay que decir que ya en el mundo mamifero, y sobre lode en el mundy humany, el desarrollo de la inteligencia es inseparable del de la afectividad, es decir de la curiosidad, de la pasién, que son, a su vez, de la competencia de la investigacién filoséfica 0 cientifica. La afectividad puede asfixiar el conocimiento pero también puede fortalecerlo. Existe una relacion