Vous êtes sur la page 1sur 3

César Adrián Contreras Bernal 14 de diciembre del 2016

¿Qué tan bueno y que tan malo es la muerte en Cicerón?

Así como una jornada bien empleada

produce un dulce sueño, así una vida bien usada

causa una dulce muerte.

Leonardo Da Vinci

Quiero empezar este escrito con la definición clásica de muerte: como separación del alma
y del cuerpo, pues presenta la muerte como algo que afecta solamente a la «corporalidad
humana» y deja al «alma» completamente intacta. La muerte humana no es algo que llegue
como un ladrón al final de la vida: está presente en la existencia del hombre, en cada
momento y siempre, a partir del instante en que el hombre aparece en el mundo.

La muerte es sólo un paso más hacia una forma de vida en otra frecuencia, la experiencia de
la muerte es casi idéntica a la del nacimiento. Es un nacimiento en otra existencia, la muerte
no es más que el abandono del cuerpo físico, es el paso a un nuevo estado de conciencia.

A mi manera de ver la muerte es una liberación. La muerte es un proceso inevitable y


natural que forma parte de la vida, de este modo, el cuerpo es corruptible mientras que el
alma es inmortal, la muerte libera el alma de la prisión material.

¿Admites que las almas sobreviven después de la muerte, o que ellas perecen en el
momento mismo de la muerte? -Admito que ellas sobreviven.1

(Disputas Tusculanas, Cicerón. Libro I pág. 127)

Cicerón decía que la muerte, lógicamente, preocupa más a los ancianos porque sienten que
están más cerca. Sin embargo, uno debería despreciarla aún más, si tuvo la fortuna de
disfrutar de una larga vida: ¿Qué he de temer si después de la muerte no puedo ser
desgraciado, ni tampoco puedo ser feliz? La verdad no se puede pensar, no puedo predicar
que sucede después de la muerte, porque no conozco que hay después de ella.
César Adrián Contreras Bernal 14 de diciembre del 2016

Cicerón creía que el alma del hombre es inmortal y, por tanto, no consideraba la muerte
como algo triste. Así que no es tan malo pensar en la muerte, porque ya basándome en estas
palabras de Cicerón, aunque el hombre sienta esa frustración de la muerte, no debe temer
porque el alma no será corrompida, ni desaparecerá, esta se separa del cuerpo y éste es el
que perece. Así que para ser un poco más claro el alma es una forma y no admite la
existencia de otra forma contraria, o sea la muerte, de modo que cuando el cuerpo muere
hay que admitir que el alma no perece, ya que un principio espiritual es inagotable.

“Con la misma facilidad que quien construye una nave, un edificio, de igual modo la
naturaleza destruye al hombre, y separa lo que ella misma unió”.2

(Disputas Tusculanas, Cicerón. Libro I)

Reconocía que el miedo a la muerte es algo por lo que todos los hombres tienen que pasar,
pero sabiendo que esto dura poco puesto que una vez muerto ya no existe esa sensación. Es
normal que el ser humano sienta ese miedo a morir, pero a este acto como se dice arriba,
tiene que pasar por que es la ley de la naturaleza pero que una vez dejando esta vida, ese
miedo desaparece

Cicerón invita a reflexionar sobre la muerte para tranquilizar el espíritu. Es indudable que
tenemos que morir, pero es incierto hasta el último momento. Por lo tanto, ¿quién puede
tener firmeza de espíritu temiendo a la muerte, siempre amenazante? Aconseja seguir con
ánimo alegre y seguro.

Puedo decir que la muerte es un bien, debemos tener la creencia de que no todo termina con
la muerte, porque aunque el cuerpo cae, el alma permanece.

1Cicerón, Diputaciones tusculanas, libro I pág., 127

2Cicerón, Diputaciones tusculanas, libro I


César Adrián Contreras Bernal 14 de diciembre del 2016

Bibliografía

CICERÓN, Diputaciones tusculanas, edición, Madrid 2005, edit. GREDOS, S. A.