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Los reyes taumaturgos

MARC BLOCH
Prólogo de Jacques Le Goff

HISTORIA
Sección de Obras de Historia

LOS REYES TAUMATURGOS


MARC BLOCH

LOS REYES TAUMATURGOS


Estudio sobre el carácter sobrenatural
atribuido al poder real, particularmente
en Francia e Inglaterra

Prólogo
Jacques Le Goff

Presentación
Marcos Lara

Traducción
Marcos Lara
Juan Carlos Rodríguez Aguilar

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA


Primera edición en francés, 1924
Tercera edición, 1983
Primera edición en español (Historia), 1988
Segunda edición (Conmemorativa 70 Aniversario), 2006
Tercera edición (Historia), 2017

Bloch, Marc
Los reyes taumaturgos / Marc Bloch ; introd. de Jacques Le Goff ; present. y trad.
de Marcos Lara, Juan Carlos Rodríguez Aguilar. — 3ª ed. — México : fce, 2017
663 p. : ilus. ; 21 × 14 cm — (Colec. Historia)
Título original: Les rois thaumaturgues
ISBN 978-607-16-5339-0

1. Francia – Historia – Siglos xvi-xix 2. Inglaterra – Historia – Siglos xvi-xix I. Le


Goff, Jacques, introd. II. Lara, Marcos, tr. III. Rodríguez Aguilar, Juan Carlos, tr. IV.
Ser. V. t.

LC RC296 Dewey 944.025 B219r

Distribución mundial

© 1983, 2006, Éditions Gallimard, por la presente edición


y el prólogo de Jacques Le Goff
Título original: Les rois thaumaturges

Reedición corregida de la obra publicada en 1924 por


Publications de la Faculté des Lettres de Strasbourg,
y en 1961 por la Librarie Armand Colin.

D. R. © 1988, Fondo de Cultura Económica


Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14738 Ciudad de México
www.fondodeculturaeconomica.com
Comentarios: editorial@fondodeculturaeconomica.com
Tel.: (55)5227-4672

Editor: Martí Soler


Diseño de portada: Laura Esponda Aguilar
Imagen de portada: Anónimo, Tapiz de Bayeux, ca. 1066-1082,
Museo del Tapiz de Bayeux, Centro Guillermo el Conquistador, Bayeux, Francia

Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere


el medio, sin la anuencia por escrito del titular de los derechos.

ISBN 978-607-16-5339-0
Impreso en México • Printed in Mexico
ÍNDICE GENERAL

Prólogo, 11
Presentación, 59
Prefacio, 75
Introducción, 79

LIBRO PRIMERO
Los orígenes

I. Los comienzos del tacto de las escrófulas, 93


1. Las escrófulas, 93
2. Los comienzos del rito francés, 95
3. Los comienzos del rito inglés, 109

II. Los orígenes del poder de curación de los reyes: la realeza


sagrada en los primeros siglos de la Edad Media, 120
1. La evolución de la realeza sagrada; la consagración, 120
2. El poder de curación del consagrado, 146
3. La política dinástica de los primeros Capetos
y de Enrique I Beauclerc, 149

LIBRO SEGUNDO
Grandeza y vicisitudes de las realezas taumatúrgicas

III. El tacto de las escrófulas y su popularidad hasta fines


del siglo XV, 161
1. Los ritos francés e inglés, 161
7
8 ÍNDICE GENERAL

2. La popularidad del tacto real, 170


3. El tacto de las escrófulas en la literatura médica
de la Edad Media, 189
4. El tacto de las escrófulas ante la opinión eclesiástica, 194
5. El tacto de las escrófulas y las rivalidades racionales;
tentativas de imitación, 225

IV. El segundo milagro de la realeza inglesa: los anillos


medicinales, 239
1. El rito de los anillos en el siglo XIV, 239
2. Las explicaciones legendarias, 241
3. Los orígenes mágicos del rito de los anillos, 246
4. La conquista de una receta mágica por la realeza
milagrosa, 253

V. La realeza maravillosa y sagrada desde los orígenes


del tacto de las escrófulas hasta el Renacimiento, 267
1. La realeza sacerdotal, 267
2. El problema de la unición, 300
3. Las leyendas; el ciclo monárquico francés; el óleo
milagroso en la consagración inglesa, 310
4. Las supersticiones; el signo real; los reyes
y los leones, 332
5. Conclusiones, 345

VI. Algunas confusiones de creencias: san Marculfo, los reyes


de Francia y los séptimos hijos, 348
1. San Marculfo, su leyenda y su culto, 348
2. San Marculfo y el poder taumatúrgico de los reyes
de Francia, 368
3. Los séptimos hijos, los reyes de Francia y san Marculfo, 382

VII. El milagro real en la época de las luchas religiosas


y del absolutismo, 400
1. Las realezas taumatúrgicas antes de la crisis, 400
ÍNDICE GENERAL 9

2. Renacimiento y reforma, 418


3. Absolutismo y realeza sagrada: la última leyenda del ciclo
monárquico francés, 436
4. El tacto de las escrófulas en tiempos del absolutismo fran-
cés y de las primeras luchas civiles inglesas, 453

VIII. Decadencia y muerte del tacto, 475


1. Cómo se perdió la fe en el milagro real, 475
2. El fin del rito inglés, 483
3. El fin del rito francés, 492

LIBRO TERCERO
La interpretación crítica del milagro real

IX.
1. Los primeros ensayos de interpretación racionalista, 505
2. Cómo se creyó en el milagro real, 517

APÉNDICES

I. El milagro real en las cuentas francesas e inglesas, 531


II. Inventario iconográfico, 550
III. Los comienzos de la unción real y de la consagración, 563
IV. Análisis y extractos del “Tratado de la consagración”
de Juan Golein, 584
V. La peregrinación de los reyes de Francia a Corbeny,
después de la consagración y el traslado del relicario
de san Marculfo a Reims, 598

Adiciones y rectificaciones, 602


Bibliografía, 611
Índice analítico, 627
PRÓLOGO

Marc Bloch fue torturado por la Gestapo y fusilado a la edad de cin-


cuenta y siete años el 16 de junio de 1944 en Saint-Didier-de-For-
mans, Ain, cerca de Lyon, debido a su participación en la Resistencia.
Durante los treinta años que siguieron a esta heroica muerte, su
reputación como historiador tuvo un triple fundamento: en primer
lugar estaba su papel de cofundador y codirector, junto con Lucien
Febvre, de la revista Annales,1 que renovó la metodología de la his-
toria; luego estaban dos grandes libros: el primero, Les Caractères
originaux de l’histoire rurale française (1931) [La historia rural france-
sa: caracteres originales, Crítica, 1978], apreciado sobre todo por los
especialistas que con justicia lo consideraron el punto culminante de
la escuela francesa de historia geográfica y el punto de partida para
un nuevo enfoque de la historia rural tanto medieval como moder-
1
La revista, fundada en 1929 con el título Annales d’histoire économique et sociale [Anales
de historia económica y social], se convirtió con la guerra en Annales d’histoire sociale [Anales de
historia social] (de 1939 a 1941 y de nuevo en 1945); entre 1942 y 1944 se tituló Mélanges d’his-
toire sociale [Miscelánea de historia social] debido a las leyes de Vichy, que exigieron incluso
que el nombre del judío Marc Bloch desapareciera de la portada de la revista. Marc Bloch,
quien ya había expresado en una carta de mayo de 1941 a Lucien Febvre su renuencia para con-
tinuar la publicación de la revista bajo el gobierno de Vichy, colaboró, no obstante, con el seu-
dónimo de Marc Fougères. En octubre de 1942, en otra carta dirigida a Lucien Febvre en la que
reconsidera su desacuerdo, reconoce el buen fundamento de la decisión que tomó el primero
al continuar con la revista. Acerca de si tenía intenciones, si hubiera sobrevivido, de volver a
asumir o no sus funciones en la revista después de terminada la guerra, los testimonios son
contradictorios. Después de su muerte la revista tomó, en 1946, el título de Annales: Écono-
mies-Sociétés-Civilisations [Anales: economías, sociedades, civilizaciones], que conserva hasta
hoy.

11
12 MARC BLOCH

na; el segundo, La Société féodale (1939-1940) [La sociedad feudal],


era una síntesis poderosa y original que transformaba la historia de
las instituciones al ofrecer una concepción global de la sociedad e
integrar historia económica, historia social e historia de las menta-
lidades, apelando a un público más amplio; a estos dos libros se
sumaba también un tratado (póstumo) de metodología histórica,
Apologie pour l’histoire ou Métier d’historien (publicado por Lucien
Febvre en 1949) [Introducción a la historia, FCE, 1952], ensayo incon-
cluso en el que algunas perspectivas profundas y originales a veces se
pierden por el enredado borrador que el autor seguramente hubiera
corregido antes de su publicación.
No obstante, desde hace algunos años y para un número crecien-
te de investigadores en ciencias humanas y sociales, Marc Bloch es,
antes que nada, el autor de un libro pionero, su primera gran obra,
Les rois thaumaturges. Étude sur le caractère surnaturel attribué à la
puissance royale particulièrement en France et en Angleterre (1924)
[Los reyes taumaturgos, FCE, 1988], que hizo de este gran historiador
el fundador de la antropología histórica.2

GÉNESIS DE LOS REYES TAUMATURGOS

En el estado actual de nuestros conocimientos sobre Marc Bloch, y


en espera de que las cartas que conservamos (suyas o de sus corres-
ponsales) puedan aportarnos alguna precisión —si no es que alguna
revelación—, podemos afirmar que la gestación de Los reyes tauma-
turgos abarcó una docena de años y se benefició de tres experiencias
fundamentales, dos de orden intelectual y una de orden existencial.3
2
Como tal lo reconoció Georges Duby en su prefacio a la séptima edición de Apologie pour
l’histoire ou Métier d’historien (1974): “Cuando a los cincuenta y seis años, en las últimas lí-
neas que escribió, el Bloch del tiempo de la Resistencia afirma una vez más que las condicio-
nes sociales son ‘en su más profunda naturaleza mentales’ (p. 158), ¿acaso no nos hace un lla-
mado a reconsiderar su primer libro, su verdadera gran obra; a releer Los reyes taumaturgos y
a continuar esa historia de las mentalidades que él había abandonado pero de la que el joven
Bloch fue probablemente el inventor?” (p. 15).
3
Agradezco a Étienne Bloch, hijo de Marc Bloch, por poner a mi disposición toda la docu-
mentación e información que pudo recopilar sobre su padre en relación con Los reyes tauma-
LOS REYES TAUMATURGOS 13

La primera tuvo por escenario la Fondation Thiers en París,


donde Marc Bloch, que ya había merecido en 1908 la titularidad de
catedrático de historia en la École Normale Supérieure, fue pensio-
nario entre 1909 y 1912. La segunda fue la experiencia de la primera
Guerra Mundial, al final de la cual había obtenido el grado de capi-
tán tras haber servido en el ejército por cuatro ocasiones y haber
sido condecorado con la cruz de guerra. La tercera fue el ambiente
académico que prevalecía en la Facultad de Letras de la Universidad
de Estrasburgo, donde fue nombrado profesor de conferencias en
diciembre de 1919 y luego catedrático en 1921.
La labor científica de Marc Bloch comienza entre 1911 y 1912,
época en que publica sus primeros artículos. Hasta el advenimiento
de la guerra, dichos estudios muestran tres focos de interés eviden-
temente relacionados entre sí. En primer lugar, la historia institu-
cional del feudalismo medieval (en particular el papel de la realeza y
de la servidumbre en el sistema feudal); se trata del primer aliento de
un estudio que, debido a las disposiciones tomadas a favor de los
universitarios que combatieron en la guerra, no pasaría de ser el
embrión de una tesis: Rois et serfs – un chapitre de l’histoire capétien-
ne [Reyes y siervos: un capítulo en la historia de los Capetos]. En
segundo lugar, una región: la Île de France; este interés se explica por
la enorme influencia que la geografía histórica tuvo, a partir de Vidal
de La Blanche y sus sucesores, en la nueva escuela francesa de histo-
ria que floreció durante el periodo de entreguerras. En tercer lugar,
una metodología incipiente, aspecto que se refleja en el muy poco
conocido discurso que Bloch pronunció en la entrega de los premios
del Liceo de Amiens en 1914, en la víspera de la Gran Guerra, y que
equivale a un primer discurso del método: Critique historique et cri-
tique du témoignage [La crítica histórica y la crítica del testimonio].

turgos y por concederme la autorización para trabajar en el fondo de documentos de Marc


Bloch resguardado en los Archives Nationales y que pude consultar en las mejores condicio-
nes gracias a la amabilidad de Suzanne d’Huart, jefa del Departamento de Conservación. Este
fondo constituye el ramo AB XIX 3796-3852 (el ramo AB XIX corresponde a documentos de gran-
des eruditos resguardados en los Archivos Nacionales). La mayoría de las citas incluidas en este
prólogo que no tienen referencia provienen de este fondo. Agradezco asimismo a mi amigo
André Burguière por sus múltiples y valiosas aclaraciones.
14 MARC BLOCH

Uno de estos primeros ensayos, publicado en 1912, merece espe-


cial atención: “Les formes de la rupture de l’hommage dans l’ancien
droit féodal” [“Las formas de ruptura del vasallaje en el antiguo
derecho feudal”].4 En él Marc Bloch describe un “rito” feudal cono-
cido como jet du fétu o “tirar la paja”, que a veces se llamaba también
“quebrar la paja” (exfestucatio) y que representaba la disolución del
vínculo de vasallaje. He aquí, pues, un interés precoz por los aspec-
tos rituales de las instituciones del pasado. Dada la indiferencia casi
total de los historiadores y los especialistas en derecho medieval
francés (apenas dos notas de Gaston Paris y una alusión de Jacques
Flach), Marc Bloch recurrió a los historiadores alemanes de derecho
medieval, quienes en ese momento estaban particularmente intere-
sados en la etnografía y el comparativismo: pudo leer un artículo de
Ernst von Moeller, pero, sobre todo, se ayudó de “la gran obra de M.
Karl von Amira”, Der Stab in der germanischen Rechtssymbolik [El
báculo en el simbolismo jurídico germánico].5

EL TRÍO DE LA FONDATION THIERS

¿Dónde se encuentra Marc Bloch en ese momento? Después de di-


versas estancias universitarias en Alemania entre 1908 y 1909, concre-
tamente en Berlín y en Leipzig, consigue una estancia en la Fon-
dation Thiers; allí encuentra a dos antiguos camaradas de la École
Normale, el helenista Louis Gernet (catedrático a partir de 1902) y el
sinólogo Marcel Granet, catedrático, como él, desde 1904. Los tres
jóvenes eruditos organizaron entre ellos un pequeño grupo de inves-
tigación y todo parece indicar que Granet tuvo gran influencia sobre
sus dos compañeros: la temática y la metodología de Granet, que
habrían de renovar la sinología, orientaron a Louis Gernet y a Marc
4
Publicado en Nouvelle Revue historique du droit français et étranger [Nueva revista histó-
rica de derecho francés y extranjero], t. XXXVI, marzo-abril de 1912, pp. 141-177, y reeditado en
Marc Bloch, Mélanges historiques [Miscelánea histórica], París, 1963 (Bibliothèque Générale de
l’École Pratique des Hautes Études, sección VI, SEVPEN), t. I, pp. 189-209.
5
Las referencias exactas que hace a estos dos trabajos pueden encontrarse en artículo arri-
ba citado de Marc Bloch, Mélanges historiques [Miscelánea histórica], t. I, p. 190, nota 2.
LOS REYES TAUMATURGOS 15

Bloch hacia panoramas más amplios que los que ofrecía en ese mo-
mento la historiografía tradicional de la Grecia clásica y del Occi-
dente medieval. Antes de la aparición de Los reyes taumaturgos en
1924, Marcel Granet había publicado Fêtes et chansons anciennes de
la Chine [Antiguas festividades y canciones de China] (1919) y La
Religion des Chinois [La religión de los chinos] (1922); además había
comenzado las investigaciones y reflexiones que lo llevarían a escri-
bir sus dos grandes síntesis: La Civilisation chinoise (1929) [La civili-
zación china, UTEHA, 1959] y La Pensée chinoise [El pensamiento chino]
(1934). También escribió La Féodalité chinoise [El feudalismo chi-
no] que se publicó en 1932 en Oslo, donde el año anterior se había
publicado la obra de Marc Bloch Les Caractères originaux de l’histoi-
re rurale française [La historia rural francesa: caracteres originales].
Granet había sucedido a Bloch como invitado extranjero del Ins-
tituto para el Estudio Comparado de las Civilizaciones en la capital
noruega y su obra fue reseñada por el mismo Marc Bloch en los
Annales en 1930 (pp. 83-85). El trabajo de Granet contribuyó nota-
blemente a que Marc Bloch reafirmara desde el primer momento su
interés por los ritos y los mitos, por las ceremonias y las leyendas,
por la psicología colectiva comparada y por los “sistemas de pensa-
miento” y de creencia de las sociedades antiguas.6
Louis Gernet, cuya labor docente estuvo confinada demasiado
tiempo a la Universidad de Argel (aunque es cierto que ahí pudo dar
la bienvenida al joven historiador Fernand Braudel) y cuya obra su-
frió una escandalosa marginación por parte del helenismo universi-
tario que reinaba entonces, no está menos cercano a Bloch que Gra-
net en cuanto a su pensamiento y sus métodos. Gernet publicó en
1917 sus Recherches sur le développement de la pensée juridique et
morale en Grèce [Investigaciones sobre el desarrollo del pensamiento
jurídico y moral en Grecia]. Su gran síntesis Le Génie grec dans la reli-
gion [El genio griego en la religión, UTEHA, 1960], escrito en colabora-
ción con André Boulanger para el periodo helenístico, se publicó en
6
Como ejemplo de un estudio de Marcel Granet sobre un rito jurídico, publicado antes de
Los reyes taumaturgos, véase “Le dépôt de l’enfant sur le sol” [La colocación del niño sobre el
suelo] publicado en La Revue archéologique [Revista de arqueología] en 1922.
16 MARC BLOCH

1932 pero no tuvo impacto sino hasta la reedición de 1970, cuando la


compilación póstuma de sus artículos, Anthropologie de la Grèce
antique (1968; nueva edición, 1982) [Antropología de la Grecia anti-
gua, Taurus, 1980] permitió finalmente valorar su trascendencia; esta
obra ha tenido, pues, una notable influencia en la gran escuela fran-
cesa contemporánea de antropología histórica de la Grecia antigua
(Jean-Pierre Vernant, Pierre Vidal-Naquet, Marcel Detienne —ori-
ginario de Lieja—, Nicole Loraux, François Hartog, etc.) Las discu-
siones de Marc Bloch (y de Granet) con Gernet hicieron más pro-
fundo el interés de Bloch por el etnojuridismo, el mito, el ritual y por
la investigación comparatista perspicaz pero prudente.7

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Ahora trataremos la segunda de las experiencias arriba enlistadas: la


guerra de 1914-1918. Para Marc Bloch ésta fue una aventura extraor-
dinaria. Los recuerdos que escribió durante el primer año del con-
flicto nos lo muestran como alguien capaz de combinar con senci-
llez un ardiente patriotismo, una aguda capacidad para percibir los
dramas y las miserias cotidianas de los soldados, así como un espe-
cial cuidado por no esconder nada de la sórdida y cruel realidad de
la vida de los combatientes. No obstante, siempre mantiene una luci-
dez que le permite, incluso en los momentos más encendidos, guar-
dar su distancia de la acción; es capaz de echar un vistazo lleno de
humanidad, aunque sin complacencias, a los hombres que están a su
alrededor y también observarse a sí mismo. Constantemente se es-
fuerza por reflexionar como historiador sobre lo que ve y lo que vive;
narra, por ejemplo, que el primer día en que participó en combate,
el 10 de septiembre de 1914: “El espíritu de la curiosidad, que rara vez
me abandona, no se había apartado de mí tampoco ahora”. A la

7
Debo lo esencial de estas noticias sobre el grupo de Bloch, Gernet y Granet en la
Fondation Thiers entre 1909 y 1912 a Ricardo di Donato, profesor de la Escuela Normal
Superior de Pisa, que actualmente prepara una gran obra sobre Louis Gernet. Expreso aquí mi
efusivo agradecimiento.
LOS REYES TAUMATURGOS 17

curiosidad, primer aguijón de la historia, le sigue inmediatamente la


labor de investigación de la memoria: anota en una bitácora el día y
los acontecimientos de cada jornada y la mantiene hasta que una
herida y la enfermedad le impiden continuar con el diario el 15 de
noviembre de 1914. Cuando una enfermedad grave a principios
de 1915 lo obliga a pasar a la retaguardia y le impone un descanso de
convalecencia, inmediatamente retoma la escritura de sus recuerdos:
no quiere depender de la memoria, pues ésta opera sobre el pasado
“una selección que me parece a menudo poco juiciosa”. Al final de
estas remembranzas que abarcan los cinco primeros meses de gue-
rra, añade algunas conclusiones sobre su experiencia como historia-
dor y esboza los temas que retomará en 1940 en L’Étrange défaite [La
extraña derrota, Crítica, 2002].8 Sin embargo, lo esencial de esta
experiencia para él es todo lo concerniente a la psicología, tanto la
psicología individual de los soldados y de los oficiales, como la psi-
cología colectiva de los grupos de guerreros.9
Carlo Ginzburg ha analizado con mucha perspicacia y finura
la manera como Los reyes taumaturgos nació de la experiencia de la
guerra de 1914-1918. Marc Bloch presenció la reinstauración de una
sociedad casi medieval, el regreso a una mentalidad “bárbara e irra-
cional”. La propagación de noticias falsas que, según él, era la prin-
cipal modalidad de este retroceso, le inspiró uno de sus más notables
8
L’Étrange défaite [La extraña derrota], ed. póstuma, París, 1946 (Gallimard prepara una
nueva edición).
9
Véase Marc Bloch, “Souvenirs de guerre, 1914-1915” [Recuerdos de la guerra, 1914-1915], en
Cahiers des Annales [Cuadernos de Annales], 26, París, 1969. Marc Bloch tuvo oportunidad de
ampliar su conocimiento de la psicología del soldado al asumir la defensa (tal y como se lo exi-
gía su calidad de oficial) de los soldados llamados a comparecer en consejo de guerra. Se han
conservado algunas notas de sus alegatos. Véase el catálogo de la exposición Marc Bloch
(levantada por André Burguière y Claude Chandonnay), École des Hautes Études en Sciences
Sociales, mayo de 1979.
Carole Fink ha destacado con precisión el impacto que tuvo esta experiencia de la prime-
ra Guerra Mundial en el interés de Marc Bloch por la psicología colectiva. Su introducción a
la traducción inglesa de las Mémoires de guerre [Memorias de guerra] de Marc Bloch sigue sien-
do la mejor semblanza que se haya escrito sobre la vida y el pensamiento del gran historiador
(M. Bloch, Memoirs of War, 1914-1915, trad. e introd. de Carole Fink, Ithaca y Londres, Cornell
University Press, 1980). Véase también el artículo, naturalmente breve, de J.-Cl. Schmitt, Marc
Bloch, en J. Le Goff, R. Chartier y J. Revel (eds.), La Nouvelle Histoire [La nueva historia], París,
1978, pp. 79-82.
18 MARC BLOCH

artículos: “Réflexions d’un historien sur les fausses nouvelles de la


guerre” [“Reflexiones de un historiador sobre las noticias falsas en
la guerra”].10 Ahí demuestra cómo la censura, que desacreditaba las
formas escritas y las sometía a un escrutinio opresivo, condujo nota-
blemente a “una prodigiosa renovación de la tradición oral, antigua
madre de las leyendas y los mitos”. Es así como la guerra proporcio-
nó al historiador una oportunidad inusitada para observar, como si
se tratara de una práctica de campo, el pasado medieval: “Por una
audaz circunstancia que ni el más osado de los experimentadores se
hubiese atrevido a soñar, la censura, que ahora rechazaba el desa-
rrollo de los siglos transcurridos, enfrentó a los soldados cara a cara
con los medios de información y con el ingenio de las edades anti-
guas, los tiempos anteriores al periódico, a la noticia impresa, al li-
bro”. Sin embargo, el escepticismo que agobia al historiador ante esta
difusión de falsas noticias no llega a afectar en lo más mínimo la
“historia jurídica, económica o religiosa” y menos aún la historia de
la psicología colectiva; Bloch considera que “lo más profundo en la
historia podría ser también lo más seguro”. Los reyes taumaturgos es
un intento por sumergirse precisamente en la historia “profunda”.
De esta manera se explica el juicio que, en la conclusión de su
obra, ofrece sobre el milagro curativo de los reyes: se trata de “una
colosal falsa noticia”; emplearía la misma expresión en 1932 para
definir el fenómeno estudiado por Georges Lefebvre en otro gran
libro de historia de las mentalidades: La Grande peur de 1789 [El gran
pánico de 1789, Paidós, 1986].11
La experiencia de la guerra fortaleció en Marc Bloch su convic-
ción de que, si bien “la incomprensión del presente nace fatalmente
de la ignorancia del pasado”, también es cierto que se necesita “com-
prender el pasado a través del presente”, como lo expresará en Métier
d’historien [Introducción a la historia]. De ahí que considere tan
10
Revue de synthèse historique [Revista de síntesis histórica], t. 33, 1921, pp. 13-35, reedi-
tado en Mélanges historiques [Miscelánea histórica], t. I, París, 1963, pp. 41-57.
11
El artículo con que Marc Bloch reseña la obra de G. Lefebvre se titula “L’erreur collecti-
ve de la ‘grande peur’ comme symptôme d’un état social” [“El error colectivo del ‘Terror’ como
síntoma de un estado social”], en Annales d’histoire économique et sociale [Anales de historia
económica y social], t. V, 1933, pp. 301-304.
LOS REYES TAUMATURGOS 19

importante el “método regresivo”; así pues, la psicología de soldados


y hombres en el periodo 1914-1918 echará luz sobre la actitud que
tuvo la gente de la Edad Media (y hasta el siglo XVIII) frente al mila-
gro de los reyes.
En suma, el proyecto de investigación que habría de culminar
con la redacción de Los reyes taumaturgos se concretó en la inteligen-
cia del joven historiador durante la primera Guerra Mundial. Su
colega Charles-Edmond Perrin cuenta que en febrero de 1919, du-
rante una excursión que hicieron juntos a los Vosgos cuando toda-
vía no habían vuelto a la vida civil, Marc Bloch le dijo: “Cuando ter-
mine con mis caracteres rurales, estudiaré el rito de la unción en la
consagración de los reyes en Reims”.12

ESTRASBURGO

Puesto que es bastante conocida, insistiré menos en la tercera cir-


cunstancia que contribuyó a la decisión de Bloch de emprender el
estudio del milagro real: se trata del ambiente académico de la
Universidad de Estrasburgo, en donde Marc Bloch fue nombrado
profesor de conferencias en octubre de 1919.13 Al término de la gue-
rra, la Universidad de Estrasburgo, que volvía a ser francesa, recibió
toda la atención de los poderes públicos: se trataba de opacar el
recuerdo de la universidad alemana y convertir esta institución, ape-
nas recuperada, en el escaparate intelectual y científico de Francia de
cara al mundo germánico. Brillantes jóvenes académicos obtuvieron
cátedras: entre ellos el historiador Lucien Febvre (nacido en 1878), a
quien es preciso nombrar en primer lugar pues su encuentro decisi-
vo con Bloch llevó a la fundación, en mutua colaboración, de la
revista Annales d’Histoire économique et sociale [Anales de historia
12
“Prefacio” de Charles-Edmond Perrin, en Marc Bloch, Mélanges historiques [Miscelánea
histórica], op. cit., p. XI.
13
Véase Lucien Febvre, “Souvenirs d’une grande histoire: Marc Bloch et Strasbourg”
[Recuerdos de una gran historia: Marc Bloch y Estrasburgo], en Mémorial des années 1939-1945
[Memorial de los años 1939-1945], Estrasburgo, Facultad de Letras, reeditado en Combats pour
l’histoire, París, A. Colin, 1953 [Combates por la historia, Barcelona, Ariel, 1992].
20 MARC BLOCH

económica y social] en 1929; hubo otros historiadores, como el espe-


cialista en la Roma antigua André Piganiol, el medievalista Charles-
Edmond Perrin y, sobre todo, el gran historiador de la Revolución
francesa, Georges Lefebvre; pero también hay que mencionar al
fundador de la sociología religiosa en Francia, Gabriel Le Bras, al
geógrafo Henri Baulig, al filólogo Ernest Hoepffner y especialmente
a dos intelectuales: el médico y psicólogo Charles Blondel y el soció-
logo Maurice Halbwachs. El primero de estos últimos ya había pu-
blicado La Conscience morbide [La conciencia mórbida] en 1914,
publicaría en 1926 La Mentalité primitive [La mentalidad primitiva]
y estaba trabajando en su gran obra, Introduction à la psychologie
collective (1928) [Psicología colectiva, América, 1945] que Marc Bloch
reseñaría en la Revue historique [Revista de historia] en 1929. Como
ya lo señaló Georges Duby, Blondel desafiaba a los historiadores
(¡aunque lo hizo cuatro años después de Los reyes taumaturgos!) con
su afirmación de que “no valía la pena obstinarse en determinar de
plano los modos universales de sentir, de pensar y de actuar”; ésta era
una exhortación en favor de una historia de las mentalidades y del
comportamiento que apreciara diferencias en cuanto a tiempo y
espacio. Maurice Halbwachs produciría, un año después de Los reyes
taumaturgos de Bloch, una obra capital en el campo que hoy llama-
mos de las ciencias humanas y sociales: Les Cadres sociaux de la
mémoire [Los marcos sociales de la memoria]. En el mismo año de su
publicación Marc Bloch le dedicó un amplio artículo en la revista
Revue de synthèse historique [Revista de síntesis histórica] de Henri
Berr, el pionero de la renovación de la historia y de las ciencias
humanas.14 Memoria y sociedad, es decir, memoria e historia: ¿qué
tema podría seducir más a Marc Bloch?
En Blondel y en Halbwachs, Marc Bloch encontró a los alumnos
del erudito que marcó de la manera más profunda su formación
intelectual, el sociólogo Émile Durkheim. Éste publicó en 1912, a par-
tir de un estudio sobre el sistema totémico australiano, Les Formes
14
“Mémoire collective, tradition et coutume à propos d’un livre récent” [Memoria colecti-
va, tradición y costumbre a propósito de un reciente libro], en Revue de synthèse historique
[Revista de síntesis histórica], t. 40, 1925, pp. 73-83.
LOS REYES TAUMATURGOS 21

élémentaires de la vie religieuse [Las formas elementales de la vida reli-


giosa, Alianza, 1993], donde define lo sagrado como “una representa-
ción de la sociedad”.15 Henri Sée expresó con perspicacia la influen-
cia que Émile Durkheim tuvo sobre Marc Bloch en una carta que le
envió para agradecerle y para felicitarlo por Los reyes taumaturgos;
ahí se refiere de la siguiente manera a la reseña que Marc Bloch aca-
baba de publicar, en colaboración con Lionel Bataillon, en la Revue
historique del libro de Lucien Febvre La Terre et l’évolution humaine.
Introduction géographique à l’histoire [La Tierra y la evolución huma-
na. Introducción geográfica a la historia] (1922): “Sus observaciones
sobre el libro de Lucien Febvre me han parecido de lo más atinadas.
En el fondo la historia [...] está más cercana a la sociología que a la
geografía; incluso, la metodología de la sociología, tal y como la defi-
nió Durkheim, es en buena medida una metodología de la historia”.
Recordemos además que Durkheim escribió en el encabezado del
primer número de Année sociologique [Anuario de sociología] de 1898
una referencia a Fustel de Coulanges, el mismo Fustel de Coulanges
al que Marc Bloch apelaría numerosas veces en Introducción a la his-
toria y que le sirvió de inspiración desde su juventud. Christian
Pfister, en su carta de recomendación para la candidatura de Bloch
a la Fondation Thiers, declaró precisamente que Marc Bloch se ocu-
paba de asuntos de historia social que habían sido ignorados desde
Fustel de Coulanges.16 En Introducción a la historia, Marc Bloch ex-
presó lo que él y los historiadores deseosos de escapar del monóto-
no rumor de la historia positivista universitaria le debían a Dur-
kheim y a su escuela: “A este gran esfuerzo deben mucho nuestros
estudios. Nos ha enseñado a analizar con mayor profundidad, a en-
focar más de cerca los problemas, a pensar, me atrevo a decir, de
manera menos barata”.17
15
J.-L. Fabiani, artículo “Durkheim (Émile)”, en J. Le Goff, R. Chartier y R. Revel (eds.), La
Nouvelle Histoire [La nueva historia], 1978, p. 149.
16
Véase Carole Fink, op. cit., n. 9.
17
Introducción a la historia, México, FCE, 1952, p. 17. Sobre Durkheim, la historia y Marc
Bloch, véase Robert N. Bellah: “Durkheim and History” [“Durkheim y la historia”], en Ame-
rican Sociological Review [Revista de sociología norteamericana], 24, 1959, pp. 447-46, y R. Col-
bert Rhodes, “Émile Durkheim and the Historical Thought of Marc Bloch” [“Émile Durkheim
esde el Medioevo, el milagro que se les atribuyó a
los reyes de Francia e Inglaterra fue la facultad de curar
a los escrofulosos. Cura que realizaban con el solo gesto
de tocar la inflamación tuberculosa en el cuello de los
afectados. En Los reyes taumaturgos, Marc Bloch exami-
na la historia y la creencia en este milagro que surgió en
Francia hacia el año 1000 para aparecer en Inglaterra cien
años más tarde.
El autor descifra el misterio del poder regio y su in-
fluencia centenaria sobre el pueblo, destaca la trascen-
dencia del poder —muchas veces sobrenatural— que se
atribuye a los líderes de muy diversas sociedades, y re-
visa las creencias y leyendas en torno al fenómeno y a
la propia naturaleza sacralizada que se les confería a los
monarcas. Bloch logra determinar no solamente la apari-
ción del milagro sino también explicarlo y comprenderlo
en términos de su expansión, desarrollo y extinción, dife-
rente en cada país.
Los reyes taumaturgos es una obra clásica que inauguró
—a decir de Jacques Le Goff— la antropología histórica y
que permanece vigente, pues continúa cautivando aun a
los menos informados sobre este fenómeno.
www.fondodeculturaeconomica.com

ISBN 978-607-16-5339-0

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