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Terceras Jornadas de Ciencia Política del Litoral ∙ FHUC ∙ 2016

Terceras Jornadas de Ciencia Política del Litoral : publicación de trabajo / Daniel Comba ... [et al.] ;
compilado por Maria de los MIlagros Sosa Sálico ... [et al.]. - 1a ed compendiada. - Santa Fe : Universi-
dad Nacional del Litoral, 2016.
Libro digital, PDF

Archivo Digital: descarga y online


ISBN 978-987-692-103-9

1. Ciencia Política. 2. Teoría Política. 3. Estado. I. Comba, Daniel II. Sosa Sálico, Maria de los MIla-
gros, comp.
CDD 320.1

Terceras Jornadas de Ciencia Política del Litoral ∙ FHUC ∙ 2016


Terceras Jornadas
de Ciencia Política del Litoral

Terceras Jornadas de Ciencia Política del Litoral ∙ FHUC ∙ 2016


Autoridades

Claudio Lizárraga
Decano FHUC - UNL

Javier Aga
Decano FCJS - UNL

Departamento de Ciencia Política

Director:
Daniel Comba

Junta Departamental:
Magdalena Candioti, Andrea Bolcatto y Gastón Sourojón

Representantes estudiantiles:
Katia Ingerman, Mauricio Tibaldo y Federico Grignafini

Carrera de Ciencia Política

Coordinación:
María Jimena García Puente

Comité Académico:
Lilia Puig, Hugo Quiroga, Laura Tarabella, Marcelino Maina y
Ayelén García Gastaldo

Terceras Jornadas de Ciencia Política del Litoral ∙ FHUC ∙ 2016


Índice

Presentación

Los contextos socio-históricos y la Ciencia Política argentina.


Ponencia del Dr. Arturo Fernández

Análisis Político, Opinión Pública y Comunicación

1. Análisis: ¿Cómo usaron las redes los candidatos a presidente? Un escueto análisis
ilustrado de la política en tiempos de redes sociales.
José Fernández Ardáiz y Leandro Fridman

2. Medios de comunicación árbitros de la opinión pública


Ana Laura Mansilla

3. TIC y políticas públicas colaborativas en el nivel local de gobierno. El caso de la


Municipalidad de Rosario
Ezequiel Miller

4. Las redes sociales en la campaña electoral de Río Cuarto


Ramón Monteiro y Lilian Vera

Democracia, Partidos y Acción Colectiva

1. Banderas, canciones, remeras. La dimensión simbólica de la militancia en el caso


de La Cámpora.
Aarón Attias Basso, DionelaGuidi y Ezequiel Ivanis

2. El Sindicato en Argentina, un enfoque desde la sociología de las organizaciones.


Mirian Graciela Arce y Luciano Graciano Moser

3. Amigos por calendario.


Fernando Belotti y Emiliano Peres

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4. Elecciones nacionales y política sub provincial en Santiago del Estero: Las elec-
ciones nacionales 2013 en un departamento de la provincia.
Hernán Campos

5. Las características de la acción colectiva de la Sociedad de Lecheros Unidos en el


contexto de la renovación de autoridades municipales y provinciales. Santa Fe,
abril-mayo de 1928.
María Josefina Duarte y Andrea Sol Franco

6. ¿Son los gobiernos de coalición un obstáculo para la paridad de género en los


gabinetes? Un estudio comparado entre Argentina y sus vecinos.
Yamila Picasso y Martina Ferretto

7. Culturas políticas, peronismo y democracia, Santa Fe, 1973.


Marcelino Maina

8. El partido en el gobierno: el caso del Frente para la Victoria en el proceso de ne-


gociación con el FMI.
Rosa María Marcuzzi

9. La Asociación Bancaria Santafesina frente a la Ley Provincial 11.387 (1996).


Corina Marenoni

10. La República Constitucional Argentina. Los Poderes Ejecutivo y Legislativo en


cuestión, por incumplimientos de la norma fundamental en su praxisco-legislativa.
Elina Susana Mecle y Dalia Guterman

11. Participación política femenina. Análisis de los paradigmas en ciencia política


para su investigación.
María Emilia Perri

12. Procesos de (des)nacionalización del sistema de partidos en Argentina: un


abordaje a partir de las estrategias electorales multinivel.
Lucas Sebastián Raffo

13. Las redes socioplíticas de intercambios y la construcción de esquemas de apre-


ciación.

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Edgardo Julio Rivarola

14. El desafio de la participacion social en la provincia de Formosa: Escuela de Ciu-


dadanía “Oscar Ortiz”.
Nancy del Carmen Romea y Ana Isabel Ruchinsky

15. La dinámica de la competencia política-partidaria santafecina entre 2007 y


2015: ¿realineamiento partidario y estabilidad regional del voto?
Christian Fernando Scaramella, Silvia Escobar y Adrián Contursi Reynoso

16. La Reelección Inmediata y los Gobernadores en la Provincia del Chaco 1995-


2015.
Sergio David Valenzuela y Marcos Medina

17. Coaliciones políticas. Una cuestión de poder. Repaso de las principales líneas
teóricas sobre coaliciones. Algunos ejemplos concretos.
Amancio Vázquez

Estado, Gobierno y Políticas Públicas

1. Políticas urbanas de erradicación de fracciones sociales empobrecidas. La re-


localización de Villa Corpiño, Playa Norte, Bajo Judiciales y General Paz (frente
al GADA) en la Ciudad de Santa Fe durante el período 2009-2010.
Anahí Acebal

2. Los actores del área de la salud en la hechura de políticas subnacionales.


Nadia Alasino

3. Análisis y reflexiones en torno a la vinculación entre la extensión universit a-


ria y las políticas públicas. El caso de la Universidad Nacional del Litoral.
Sofía Marzioni, Graciela Bordón, Julieta Theiler, Marcos Angeloni y María Elena
Kessler

4. La perspectiva keynesiana y las Políticas de Empleo en Chaco.


Mirian Graciela Arce

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5. Nivel, procedencia y evolución de los recursos financieros del Departamento Eje-
cutivo Municipal de Santa Fe destinados a implementar políticas habitacionales y
de empleo dirigidas a la población villera de la ciudad (2009-2014): una aproxima-
ción desde la perspectiva de las capacidades estatales.
Martín Carné

6. Notas sobre el Plan Sanitario de Emergencia: dificultades en la implementación


de las políticas públicas en salud de ACUMAR.
Jazmín Sofía Castaño y Sofía Duarte.

7. Municipios, Relaciones Internacionales y Política Exterior: un análisis a partir de


la experiencia de Mar del Plata.
José María Araya, María Sol Herrero y Julieta Delgado

8. Envejecimiento poblacional y políticas para la seguridad económica de los adul-


tos mayores: análisis de los instrumentos de las políticas previsionales santafesinas
(2003-2014).
Sofía Marzioni

9. Endeudamiento público y presupuesto nacional. Una mirada de la deuda pública


argentina desde la deuda social. 2005-2015.
Florencia Melo y Alejandro Olmos Gaona

10. Formarnos: una experiencia de educación popular en la formación política de


jóvenes y adultos (UNLa).
Nerio Neirotti, Aarón Attias Basso y Ezequiel Ivanis

11. Desarticulaciones en la Ingeniería Institucional de las Políticas de Desarrollo


Regional en la Provincia de Santa Fe 2003-2015.
Waldemar Hernán Ockstat y José Ignacio Vigil

12. Los paradigmas hidroeléctricos en el proyecto territorial del Estado: el caso del
proyecto hidroeléctrico Paraná Medio en la segunda mitad del siglo XX.
Gisela Ariana Rausch

13. Había una vez otro territorio (posible).


Milagros Sosa Sálico

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14. La experiencia del Centro de Emprendedores de la Economía Social (CEES) de
la ciudad de Santa Fe en el marco del Plan de Desarrollo Santa Fe Ciudad (2008-
2014).
Orlando Sotto

15. Turismo médico como política pública: ¿nacimiento de una industria?


Marina Laura Tomasotti

16. Políticas públicas para la prevención del delito. El Plan ABRE y la Ciudad de
Santa Fe durante el período 2014-2015.
Federico Zingerling von der Thüsen

Política Latinoamericana y Relaciones Interancionales

1. El accionar de los Organismos Internacionales en las Relaciones Internacio-


nales del siglo XXI: entre la Cooperación y la Influencia en las políticas domést i-
cas.
Juan Facundo Carcedo

2. CELAC- China y el Plan de Cooperación 2015- 2019: Infraestructura, ciencia y


tecnología.
Mercedes Carrizo y Rosa María Marcuzzi

3. La II Cumbre CELAC- UE: heterogeneidades y asimetrías en las relaciones inter-


regionales.
Rocco Guglielmi y Rosa María Marcuzzi

4. Las expectativas sobre el rol sistémico de un Estado pequeño. Uruguay y su ins-


talación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Wilson Fernández Luzuriaga

5. Fracking y cuestión agraria en américa latina. Zonas de sacrificio, zonas de resis-


tencia.
Cristian Marcelo Mangiante

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6. La problemática del agua en América Latina y Argentina desde una perspectiva
de género.
Gustavo Marcelo Martin

7. Uruguay en la estructura de poder del Consejo de Seguridad de las Naciones


Unidas.
Hernán Olmedo González

8. El rol de los embajadores políticos en la política exterior.


Carlos Virgilio Jiménez Grotter y María Alejandra Peresutti

9. Cooperación internacional en ciencia y tecnología: paradigmas, políticas y acto-


res.
Nerina Sarthou y María Paz López

10. La UNESCO y la política de cooperación internacional en ciencia y tecnología


en América Latina.
Eugenia Clara Savino y Nerina Sarthou

Teoría, Filosofía e Historia Política

1. La democracia como conocimiento colectivo. Aspectos de la interpretación epis-


témica de la democracia.
Nicolás Alles

2. El ‘derecho a la justificación’ como clave para la reducción de la tensión entre el


principio de soberanía popular y los derechos individuales en las instituciones ple-
biscitarias.
María Emilia Barreyro

3. El concepto kantiano de insociable sociabilidad.


Ileana Beade

4. La construcción social del miedo en la Argentina 1973-1978.


Ezequiel Berlochi

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5. La metamorfosis del escenario electoral en los primeros pasos de una experiencia
democrática. Santa Fe, 1912-1916.
Bernardo Carrizo y Cecilia Rambaudo

6. El concepto de masa en la tradición teórica marxista y su vinculacióncon la pra-


xis política. 1840 – 1940”.
Gabriel Horacio Cori

7. Reforma electoral e intervención federal: Persistencia de los principios de una-


nimidad y consentimiento, Salta 1912-1918.
Rubén Emilio Correa

8. La teoría política y la crítica radical del Derecho.


Aníbal D’Auria

9. Política y antagonismos. Semejanzas, diferencias y posibilidades en Jacques


Rancière y Ernesto Laclau.
Andrés Funes

10. Sobre algunas articulaciones conceptuales de la democracia representativa.


Juan Pablo Giordano

11. Modelos económicos tradicionales: antecedentes, origen y evolución.


Agustín Arnaudo, David Gatti, Emiliano Giupponi y Marcos Valentinuz

12. Hannah Arendt y el Mayflower Compact como caso ejemplar.


Elisa Goyenechea

13. “Comunidad jurídica” y “Banda de ladrones”.


Elina Ibarra

14. Trabajo agradable: pasión y anarquismo.


Juan Carlos Balerdi

15. Estado-Nación y Democracia: ¿es la política algo más que poder burocrático-
administrativo?
Aquiles Kobialka

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16. La concepción de autonomía en Habermas y su crítica del paternalismo político.
María Paula Cardella

17. Posibilidades histórico-interpretativas y su entramado político: aportes de Fou-


cault a la historia conceptual como filosofía política.
Germán Alejandro Mariani

18. Resonancias bakuneanas/anarquistas en las críticas de Foucault a la construc-


ción del discurso científico.
Matías Boero

19. Unidad y división en el pensamiento político ateniense del siglo V.


Diego Alexander Olivera

20. Vida, actividad y operosidaden la Política clásica: Foucault y Agamben.


Pablo Rojas Olmedo

21. Resucitando al “perro muerto”: Sobre la actualidad de Hegel y su Filosofía del


Derecho.
Ruben Alejandro Puca Vilte

22. La problematización de las categorías política y Estado en las revistas argenti-


nas de ensayo y crítica cultural publicadas durante el período 2009-2012.
Jorge Andrés Ruescas

23. La persistencia del Mito en la modernidad y la necesaria construcción (épica y


ética) hacia una nueva transición.
Paco Sempere

24. El mestizaje latinoamericano explicado desde el decadentismo de Carlos Octa-


vio Bunge en su obra Nuestra América (1918).
Carmina Shapiro

25. Crítica y genealogía: Aportes al campo de la Filosofía del Derecho.


Sofía Anahí Aguilar

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26. Continuidad y discontinuidad del orden jurídico estatal. Crítica a la Teoría Pura
del Derecho de Kelsen.
Pablo Darío Taboada

27. Una mirada crítica al concepto de ciudadanía. Logros y desafíos a la luz de la


acción pública de las organizaciones sociales.
Valeria Roxana Venticinque

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Presentación

Los trabajos recopilados en esta publicación son avances o resultados de inves-


tigaciones, discusiones y/o reflexiones teóricas que se presentaron en las Terceras
Jornadas de Ciencia Política del Litoral (JOCIPOL), realizadas en la Universidad
Nacional del Litoral (en sus Facultades de Humanidades y Ciencias y de Ciencias
Jurídicas y Sociales), los días 19 y 20 de Mayo del 2016. Las Jornadas, organizadas
por estudiantes, graduados/as y docentes-investigadores/as de la Licenciatura en
Ciencia Política, tuvieron su primera edición en el año 2012, y desde entonces, cada
dos años, durante el mes de Mayo, se convoca a investigadores/as destacados del
país y del extranjero para trabajar durante unos días en paneles temáticos, mesas
de ponencias, exposiciones de grupos de investigación y mesas para que los estu-
diantes puedan tener sus primeras experiencias como expositores en eventos cientí-
ficos.
A lo largo de estas terceras JOCIPOL, estuvieron como panelistas invitados Ce-
cilia Liesgart (UNR), Arturo Fernández (UBA-CINICET), Mónica Billoni (UNR-
UNL), Sergio Morresi (UNGS-CONICET), Daniel Buquet (UdelaR, Uruguay), Atilio
Borón (UBA) y Adriana Amado (FLACSO-UCES). También la Sociedad Argentina
de Análisis Político (SAAP) –entidad que auspiciaba las Jornadas-, realizó un panel
del que formaron parte los Doctores Martín D`Alessandro (UBA – presidente de
SAAP) y Miguel de Luca (UBA-UNL-CONICET). Con estos invitados, en paralelo
durante los dos días de trabajo se expusieron 123 ponencias de graduados/as y do-
centes-investigadores/as (muchos de los cuales son los que están aquí publicados),
y 22 trabajos de estudiantes.
La publicación abre con una de las conferencias inaugurales, y luego recoge 74
ponencias que se expusieron durante los dos días de las Jornadas. La organización
de la presentación está dada a partir de los cinco ejes que enmarcaban las postula-
ciones de resúmenes y ponencias, a saber:
1. Análisis Político, Opinión Pública y Comunicación
2. Democracia, Partidos y Acción Colectiva
3. Estado, Gobierno y Políticas Públicas
4. Política Latinoamericana y Relaciones Internacionales

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4. Teoría, Filosofía e Historia Política
Como particularidad, estas terceras jornadas se realizaron en el marco de los 10
años de puesta en marcha de la Licenciatura en Ciencia Política de la UNL, carrera
de gestión compartida entre la Facultad de Humanidades y Ciencias y la Facultad
de Ciencias Jurídicas y Sociales. Si bien para una Universidad casi centenaria 10
años pueden ser poco tiempo, el aniversario plantea la oportunidad de realizar un
breve balance sobre el desarrollo y los aportes de la disciplina a la Universidad y al
medio social en el cual se encuentra y al que se proyecta. En esta línea, es importan-
te destacar cómo la disciplina y la carrera han crecido conforme el dictado de cada
año y asignatura se iba cumpliendo. De los primeros años en dónde se planteaba la
necesidad de conformar los equipos de cátedra para el dictado de las asignaturas
obligatorias del plan de estudio, pasando luego por la cobertura de los seminarios y
asignaturas optativos del plan de estudio (que se corresponde con el último año del
ciclo superior), el Cuerpo Académico de la carrera fue creciendo en cuánto a su can-
tidad y cualidad. Así, en estos últimos dos años, los docentes de la carrera han in-
crementado la presentación a proyectos y programas de investigación en convoca-
torias a financiamiento de actividades de I+D. Al mismo tiempo, muchos/as
integrantes del cuerpo académico se han posgraduado con títulos de Doctor/a o
Magíster, y se ha comenzado a dictar algunas propuestas de seminarios de posgrado
relacionados con los temas de investigación que se abordan desde la disciplina en
nuestra Universidad.
Por su parte, los/as estudiantes de la Licenciatura saben (y supieron) aprove-
char las oportunidades extracurriculares que la UNL y las Facultades sedes de la
carrera les ofrece, tales como adscripciones en docencia, becas y adscripciones de
iniciación a la investigación, movilidad internacional, becas en proyectos de exten-
sión, entre otras. Importa también destacar la pertinencia de los trabajos finales de
carrera desarrollados por los/las estudiantes, ya que en su gran mayoría realizan
aportes desde la disciplina sobre problemáticas locales y/o regionales, y guardan
estrecha relación con las líneas de investigación que ejecutan los/las integrantes del
Cuerpo Académico de la Licenciatura.
A futuro, estudiantes, graduados/as y docentes de la Licenciatura en Ciencia
Política nos proponemos consolidar las Jornadas de Ciencia Política del Litoral,
como un evento regular y presente cada dos años en los calendarios académicos y

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científicos de la disciplina (y las disciplinas afines). Con ese objetivo, queda ya la
invitación firme para el mes del mayo del 2018.

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Los contextos socio-históricos y la Ciencia Política argentina. ∙ ARTURO FERNÁNDEZ

Los contextos socio-históricos y la Ciencia Política


argentina.

PONENCIA DE DR. ARTURO FERNÁNDEZ

Introducción

En el 2007 los sociólogos Gerónimo De Sierra (Uruguay), Manuel A. Garretón


(Chile), Miguel Murmis (Argentina) y Hélgio Trinidade (Brasil) publicaron un aná-
lisis comparativo del desarrollo de las Ciencias Sociales en América Latina. Ellos se
centran sobre todo en la sociología y hacen una escueta referencia a la Ciencia Polí-
tica y su inserción y reconocimiento como disciplina autónoma por parte de las co-
munidades local e internacional. Sin embargo, su principal hipótesis, en parte deri-
vada de sus recorridos históricos y de su experiencia como sociólogos relevantes,
parece aplicable a la Ciencia Política a nivel internacional y local; por mi parte me
parece interesante poner a prueba ese supuesto en el caso de la evolución de la
Ciencia Política argentina,
El trabajo colectivo citado considera que los procesos sociales y políticos la-
tinoamericanos constituyeron y constituyen el objeto principal de los estudios de
Ciencias Sociales y han moldeado su producción de forma no determinista, a la
vez que esos procesos han contribuido a darles significación y han influido en
sus dinámicas. Por otra parte, esa relación entre el contexto y la producción
científica es diferente y dispar entre cada uno de los países analizados del Cono
Sur y, más aun, comparando con México. Los autores se inclinan a medir la va-
riada calidad de esa producción por su capacidad de aplicar teorías que se hayan
verificado en la realidad y discutido internacionalmente más que por la calidad
de las Revistas donde los autores más importantes publicaban artículos, lo cual
cabe valorar positivamente. Sobre todo ellos constatan una tendencia constante:
cada ciclo socio-político implicó el predominio de enfoques teórico-
metodológicos que los explicaban: por ejemple, la llegada del desarrollismo a
América Latina implicó la utilización del estructural funcionalismo en sociología
y disciplinas conexas; la radicalización de los años sesenta y setenta condujo a
cierta hegemonía del marxismo; y, luego, las transiciones a la democracia llev a-
ron a la adopción de teorías pluralistas y posmodernas en el ámbito académico.

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Los contextos socio-históricos y la Ciencia Política argentina. ∙ ARTURO FERNÁNDEZ

Con este recorrido los autores citados desarrollaron un señalamiento pertinente


respecto a los condicionamientos que limitan las posibilidades de comprensión
de las ciencias sociales
Como todo aporte el libro tiene sesgos discutibles; en él se valoriza más la im-
portante actividad de CLACSO (quizás más ligada a la sociología) que la de
FLACSO, lo cual implica una mirada distante respecto a "la teoría de la dependen-
cia", importante contribución original realizada por sociólogos latinoamericanos
(Cardoso y Faletto) a la Teoría Política; no obstante también esa original creación
teórica fue el resultado de un debate condicionado por el contexto socio - político de
Chile y de la región.
Esta perspectiva del desarrollo de todas las Ciencia Sociales también pone el
acento en la interrelación entre el Estado y el conocimiento social orientado a in-
crementar la autonomía y la capacidad estatal para la formulación e implementa-
ción de políticas públicas. También se trata de una lógica relacionada con factores
externos que influyen en la producción y legitimación de conocimientos sociales
aplicados, en los cuales los Estados han tenido un rol central en el proceso de legi-
timación de la producción académica.
Atendiendo a esta imbricación entre la inseparable realidad social y
política y la de la Ciencia Política, pasamos a analizar las etapas de la
evolución disciplinar en nuestro país, con la intención de observar su
principales logros y, asimismo, sus limitaciones para establecer hipóte-
sis que se verificaran, comprender el proceso político e influir sobre el
mismo a través de la transferencia del conocimiento.

I. Los orígenes de la disciplina

Durante el siglo XIX hubo un potente pensamiento político en la Argentina en


formación y envuelta en una larga guerra civil, con autores de la talla de Artigas,
Moreno, Dorrego, Echeverría, Sarmiento y Alberdi, entre los más destacados; todos
ellos incidieron decisivamente en la vida política. Sin embargo, en dos momentos
posteriores a la organización del Estado argentino, tras la mencionada guerra y el
triunfo de un bando sobre otro, aparece el tratamiento de lo político como una te-
mática académica:

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Los contextos socio-históricos y la Ciencia Política argentina. ∙ ARTURO FERNÁNDEZ

1º.- Durante el predominio del pensamiento liberal en las universdades


argentinas

La organización del Estado argentino a fines del siglo XIX permitió al desarro-
llo de las universidades estatales que, en Buenos Aires, La Plata, Córdoba y Santa
Fe, dieron un ímpetu significativo a la actividad científica. Por esta razón se crearon
en el ámbito académico diferentes cursos de ciencias sociales (también llamadas
ciencias de la cultura o el espíritu). En las Facultades de Derecho y Ciencias Sociales
se crearon cátedras de Sociología mientras se dio un mayor impulso a los cursos de
Derecho Político como una teoría general de la Constitución. La enseñanza de la
Historia y de la Filosofía, por otro lado, contempló autores que abordaban proble-
mas históricos, sociales y políticos. El liberalismo predominante, bajo sus diversas
formas, constituyó el marco teórico que favoreció la confianza en la razón y su ca-
pacidad para resolver los problemas vinculados a la mejora de humanidad. La pu-
blicación de la Revista Argentina de Ciencias Políticas, creada y dirigida por el juris-
ta rosarino Rodolfo Rivarola en Buenos Aires, es un hito fundacional de la
disciplina en nuestro país y se difunde en Brasil, España, y Estados Unidos. Ella se
inscribía en el análisis y mejoramiento de la república liberal, abarcando una plura-
lidad de autores de nivel académico de formación esencialmente jurídica.
Sin embargo, hasta 1943 ese campo académico no fue una caja de resonancia
completa de las discusiones políticas que habían comenzado a finales del siglo die-
cinueve. Antes y después de la Reforma Universitaria de 1918, los estudios políticos
dentro de la universidad se desarrollaron bajo la creencia del carácter incuestiona-
ble de la república liberal basada en la Constitución de 1853. Los fundamentos teó-
ricos, cercanos al liberalismo positivista, se alejaron cada vez más de los conflictos
sociales y políticos inherentes a un país periférico como Argentina, sobre todo des-
pués de los cambios mundiales que fueron consecuencia de la catastrófica Primera
Guerra Mundial y la crisis económica de 1930.
Las ideologías marxistas y nacionalistas abordaron desde sus perspectivas di-
chos conflictos y sus líderes intelectuales, fuera de las instituciones académicas,
supieron analizar con agudeza algunos de los grandes problemas del país. Arturo
Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz son los mejores ejemplos de ensayistas naciona-
listas populares que hicieron una significativa contribución al análisis de los cam-
bios sociales; asimismo hubo autores nacionalistas católicos y “maurrasianos” que
tuvieron repercusión. Lo mismo podría decirse de autores de las diferentes corrien-
tes marxistas, entre los cuales se distinguen el jurista Silvio Frondizi y los ensayistas
Hernández Arregui y Rodolfo Puiggrós.

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Los contextos socio-históricos y la Ciencia Política argentina. ∙ ARTURO FERNÁNDEZ

2º.- Durante la crisis del pensamiento liberal en esas universidades


argentinas

El desarrollo y la institucionalización de la Ciencia Política en la Argentina está


relacionados con procesos de legitimación de diversos proyectos del Estado, a tra-
vés de la producción de conocimiento destinado a la formación de cuadros políticos
y administrativos necesarios para la formulación e implementación de políticas pú-
blicas.
En la Argentina está preocupación comienza a materializarse en la década de
1920 en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) con sede en Rosario. La forma-
ción de personal especializado en el ejercicio de las funciones del Estado surgió en
torno a las críticas a la democracia de masas y a la búsqueda de las elites rosarinas
que tuviese nuevos espacios políticos de actuación para enfrentar la posible desarti-
culación de la República “oligárquica”. En ese ambiente propicio, durante el año
1927, en la Facultad de Ciencias Económicas, Comerciales y Políticas de la UNL
(Rosario), se crearon la Licenciatura para el Servicio Consular, la Carrera de idóneo
para la Administración Pública y los Doctorados en Diplomacia y en Ciencias Políti-
cas, primer antecedente de estudio universitario de la política en el país y en Améri-
ca Latina. Este lejano antecedente marcó el tímido ingreso de la disciplina a una
universidad. En 1929 se transformaron en la Licenciaturas en Ciencias Políticas y
en Diplomacia y Relaciones Internacionales, ambas de la Universidad Nacional del
Litoral que se prolongarán en la Universidad Nacional de Rosario, creada en 1958.
La creación de las mencionadas Licenciaturas y Doctorados en los años 20, se pen-
só tras la preocupación relacionada primordialmente con formar una clase de polí-
ticos y administradores capacitada e idónea para la función estatal y con jerarquizar
la actividad política a través de la educación.
Sin embargo, faltaban aún algunos años para que desde el Estado, en tanto ac-
tor generador y legitimador de conocimiento social, se alentara con mayor fuerza el
reconocimiento de la Ciencia Política como disciplina y profesión. Tras la crisis de
1930 y la anulación de la democracia política, la industrialización por sustitución de
importaciones creó nuevas fuerzas sociales que se expresaron a través de un militar,
elegido dos veces Presidente, el General Juan Perón. Sus orígenes y sus políticas lo
distanciaron de los más reconocidos ámbitos académicos liberales predominantes
hasta 1943; asimismo sumó el repudio de intelectuales y docentes socialistas y co-
munistas. Por ello, el justicialismo tuvo la necesidad de formar una intelectualidad
y un grupo dirigente que acordasen con los objetivos de su proyecto político. Ello se
materializó en 1950 con la creación de los Cursos de Formación Política en la Uni-

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Los contextos socio-históricos y la Ciencia Política argentina. ∙ ARTURO FERNÁNDEZ

versidad Nacional de Cuyo (Mendoza), bajo la influencia del “civil service” inglés y
francés, y los contenidos que allí se impartían, pretendía formar una elite capaz de
cumplir los objetivos de la política nacional caracterizada por una profunda trans-
formación social. De esta forma se encargó a la universidad pública la formación
política de las personas que se ocuparán, habitual y activamente de la dirección del
estado, a quienes seguirán pasivamente los integrantes del grueso sector de la mul-
titud ciudadana.
En 1950 comenzaron a dictarse, en el ámbito de la Universidad Nacional de Cu-
yo, cursos generales y obligatorios de formación política para el conocimiento de la
realidad argentina junto a la edición de un Boletín de Estudios Políticos, que antici-
paron la creación de una carrera de estudios universitarios y de una unidad acadé-
mica específica para el desarrollo de la disciplina regional. Después del sangriento
golpe de Estado de 1955, se desbarató el proyecto inicial pero la Escuela Superior
de Estudios Políticos y Sociales alcanzó el rango de Facultad de Ciencias Políticas y
Administración, con un objetivo político alineado con el gobierno militar que res-
tauró el predominio liberal.
En estas iniciativas dispares de Rosario y Mendoza, la preocupación en torno a
los estudios políticos dentro de la vida universitaria no estuvo relacionada inicial-
mente con la inquietud de formar politólogos sino en darle formación política a la
futura “clase dirigente”. Esta preocupación le dio un particular sentido instrumen-
tal a la disciplina, haciéndola ingresar en ambos casos al ámbito académico.
En los orígenes de la Ciencia Política se observan las limitaciones
del mundo académico que analizó lo político (formado por importantes
juristas, historiadores..) para comprender la creciente crisis de la Re-
pública liberal y la aparición de la preocupación por formar una nueva
dirigencia más apta para abordar los problemas del siglo XX. La oposi-
ción frontal de los más destacados universitarios e intelectuales al pe-
ronismo limitó aun más los aportes teóricos y la transferencia que la
naciente disciplina podría haber proporcionado a la solución del grave
enfrentamiento que condujo al país al borde de la guerra civil en 1955.

II. La institucionalización de la Ciencia Política como disciplina


académica. Su evolución ligada al contexto social y político

Aplicando el esquema de De Sierra, Garretón, Murmis y Trinidade, analizare-


mos las etapas del desarrollo de la Ciencia Política transformada en una carrera

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Los contextos socio-históricos y la Ciencia Política argentina. ∙ ARTURO FERNÁNDEZ

universitaria, las cuales fueron altamente condicionadas por los vaivenes políticos.
En esta disciplina fue determinante el sentido que se le diese en la sociedad y en el
Estado al concepto de Democracia. Por ello se puede realizar una periodización que
de cuenta de los enfoques teóricos predominantes que siempre co-existieron con
otros minoritarios.

1) La Democracia como resultado de un proceso de modernización


(1955 - 1966)

Después de la caída y proscripción del peronismo la concepción desarrollista


que recorrió América Latina, impulsada por Estados Unidos, fue encarnada en la
Argentina por el Presidente Arturo Frondizi, quien dividió a la Unión Cívica Radi-
cal e inició un proceso de industrialización con aporte de capital transnacional. La
concepción modernizadora del desarrollismo fortaleció las Ciencias Sociales en ge-
neral y, en ese contexto, nuevas universidades públicas y privadas crearon Faculta-
des de Ciencia Política o Carreras de Ciencia Política al interior de Facultades de
Derecho o de Ciencias Sociales. Docenas de diplomáticos fueron formados en Rosa-
rio y Córdoba y muchos administradores y políticos siguieron carreras de Ciencia
Política en dichas universidades nacionales y privadas. De ellas surgieron renom-
brados investigadores como los politólogos José Luis de Imaz; Juan Carlos Puig,
Emilio Tenti, Ernesto Aldo Isuani y Eduardo Bustelo, quienes terminaron sus estu-
dios de grado en Argentina y más tarde se especializaron en universidades extranje-
ras. Ellos ayudaron a crear un nuevo campo de conocimiento, el de la Ciencia Políti-
ca y las Relaciones Internacionales.
Por su parte la Universidad de Buenos Aires creó el Departamento de Sociología
dirigido por Gino Germani; la disciplina no era desconocida en el país pero en ese
momento se consolidó académicamente por el impacto internacional del propio
Director y la relevancia creciente de su cuerpo académico. A partir de su estudio
sobre la realidad social argentina Germani adoptó el esquema de la modernización
al desarrollo social de nuestro país y la creencia que la democracia sería lograda
gracias al desarrollo de las fuerzas productivas. Aunque el fenómeno peronista no
fue su principal línea de investigación, él lo definió como “fascismo de base obrera”
y consideró la naturaleza de este período histórico como un momento de transición
entre la sociedad tradicional y autoritaria y la sociedad moderna y democrática. La
industrialización y urbanización crecientes eliminarían vestigios de prácticas ances-
trales negativas y así el peronismo desaparecería como fuerza política. Con matices

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propios de su vasta formación Germani se alejó de las posturas teóricas de la gran


mayoría de académicos que calificaban al peronismo como nazi-fascista, tal como el
constitucionalista y tratadista de Derecho Político Calos Fayt , entre muchos juris-
tas especialistas en Derecho Público. Ello justificaba la proscripción del peronismo.
Una tibia excepción a esta negación del nacionalismo popular fue José Luis de
Imaz, cuyo análisis de los grupos dirigentes es crítico respecto los grupos sociales
hegemónicos y los viejos partidos políticos mientras valora el surgimiento de una
nueva elite sindical modernizadora. Luego De Imaz escribió muy poco sobre el te-
ma.
Se destacan en este período, marcado por la idea del “desarrollo”, la creación en
1967 del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) , con sede en
Buenos Aires, fundado por economistas y sociólogos pero que irá incorporando po-
litólogos como una Red ce Centros de Investigación Social; y la Facultad Latinoa-
mericana de Ciencias Sociales (FLACSO), con sede en Santiago de Chile, con equi-
pos de investigadores y cursos de formación en Sociología y Ciencia Política.
Ambos emprendimientos, con financiamiento internacional se inscribían en la idea
de contribuir a la modernización de las sociedades y sus estructuras de poder a tra-
vés del aporte de dichas disciplinas. Poco tiempo después, en FLACSO se produjo
un debate entre profesores de FLACSO; los marxistas como el brasileño Theotonio
Dos Santos aplicaban la doctrina de Lenin sobre el imperialismo mientras Fernan-
do Cardoso (Brasil) y Enzo Faletto (Chile) formularon su “teoría de la dependen-
cia”, donde se privilegia el condicionamiento político sobre el económico. Además
de predicar conductas políticas opuestas, esta teoría, formulada por sociólogos, tu-
vo cierto impacto sobre la Ciencia Política, en Estados Unidos y en Europa. Ella
influiría, entre otras, sobre la obra de Guillermo O’Donnell.
La ausencia de un análisis explicativo del peronismo como una
realidad política que no desaparecería rápidamente del país marca os-
tensiblemente este período del desarrollo de la Ciencia Política dentro y
fuera del país y también sus limitaciones. Sobre todo llama la atención
que los enfoques predominantes no observaran con más atención la re-
sistencia obrera y sindical a su proscripción política y, sobre todo, que
no se advirtiera el peligro de la militarización de lo político y su conse-
cuencia: la violencia política.. Ello sucede de manera parecida en Amé-
rica del Sur en casi todos los países cuyos Partidos nacionalistas popu-
lares, semejantes o equivalentes al peronismo (el varguismo brasileño,
el APRA peruano, el MNR boliviano, el roldosismo ecuatoriano…..),
fueron derrocados violentamente o proscriptos.

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2) La Democracia como un proceso de profunda transformación social


(1966 – 1976)

El proceso académico e institucional iniciado en 1955 se vio coartado por las li-
mitaciones impuestas particularmente en las universidades públicas y las Ciencias
Sociales, por los golpes de estado cívico – clerical -militares de 1966 y 1976, en apli-
cación de la doctrina de la Seguridad Nacional adoptada por las Fuerzas Armadas.
La Ciencia Política se vería particularmente afectada, dada la circularidad entre la
política como objeto de indagación y la propia actividad política. Los hechos marca-
ron un vaciamiento intelectual y académico en general y las universidades se con-
virtieron en lo que el epistemólogo Klimovsky llamó “las universidades de las cata-
cumbas”.
En el caso de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de
Cuyo y la de Rosario la carreras se limitaron a formar cuadros administrativos ca-
pacitados para la función pública y, en particular, la diplomacia, primando una
perspectiva estrechamente tecnocrática.
La Universidad Católica Argentina y otras universidades confesionales intenta-
ron preparar dirigentes políticos y administrativos para el proyecto político de la
Iglesia que se concretaría a partir del golpe militar-clerical de 1966. En 1958 la re-
forma del sistema universitario había permitido la creación de universidades pri-
vadas y muchas de ellas comenzaron a ofrecer el título de grado en Ciencia Política
y Relaciones Internacionales. Los cursos, tanto de Licenciatura como de Doctorado,
se orientaron a la formación de futuros diplomáticos y de funcionarios públicos. Las
dictaduras militares sucesivas afectaron seriamente las aspiraciones en lo relativo a
la actividad política misma pero no así en lo tocante a la Diplomacia y la Adminis-
tración Pública, campos donde la inserción de los graduados resultó satisfactoria.
Las Escuelas de Ciencias Políticas de la gran mayoría de las universidades privadas
católicas lograron así definir su perfil sin demasiadas contradicciones con el proce-
so político y social de aquellos años y formaron cuadros que nutrieron a la elite polí-
tico-administrativa de las dictaduras. Este es un indicio más que demuestra cómo el
desarrollo de la disciplina en Argentina puede entenderse a partir de la interrela-
ción entre el Estado, las instituciones educativas y las profesiones a través de las
cuales se generan procesos de legitimación de conocimiento teórico y práctico nece-
sario para la reproducción del conjunto de ideas que sustentan al régimen político
en cada momento histórico.

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Dentro de las universidades privadas que incorporaron a su currícula la Licen-


ciatura en Ciencia Política, Relaciones Internacionales y Administración Pública,
una excepción fue las de la Universidad del Salvador, a partir de 1968; con la parti-
cipación de Carlos Strasser y la dirección de Carlos Floria; ellos ofrecieron un mo-
derno programa de formación y reunieron a los científicos políticos, los relacionis-
tas internacionales y los administradores públicos más importantes de entonces
como Natalio Botana, Guillermo O'Donnell, Oscar Oszlak, Marcelo Cavarozzi y
otros. Después de 1976 el cuerpo docente fue desgranándose.
Es en la Carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires donde la re-
percusión del golpe de 1966 repercutió en la producción científica. En ella se abrió
tardíamente el debate sobre la naturaleza del peronismo del cual surgirá la obra de
Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero, refutando tesis fundamentales de Gino
Germani. A ellos se sumarán sociólogos como Juan Carlos Torre, José Nun y Tor-
cuato Di Tella, quienes mantuvieron distancias con el peronismo pero no lo demo-
nizaron; y, por otra parte, Roberto Carri, Horacio González y Alcira Argumedo
quienes desarrollan una versión nacional de la teoría de la dependencia, gestada en
FLACSO - Santiago de Chile por el brasileño Fernando Cardos y el chileno Enzo
Faletto. Las “cátedras nacionales” fueron expresión de esta tentativa académica de
comprender la perdurabilidad del peronismo.
Los citados sociólogos-politólogos intentaron dar cuenta, desde dis-
tintos enfoques, del mencionado “fenómeno peronista”, considerándo-
lo una parte de las luchas obreras y populares latinoamericanas para
lograr sociedades más justas y libres. La Teoría de la Dependencia po-
dría haber explicado su naturaleza social y su contextura ideológica pe-
ro sus autores no la aplicaron al nacionalismo popular y, en particular,
al peronismo. Ella se propuso alentar vías pacíficas para superar la de-
pendencia, en debate con el marxismo, lo cual parece semejante a los
proyectos nacionalistas populares.

3). La dictadura de la seguridad nacional, la abolición de la democracia y


el desarrollo la ciencia política fuera de las universidades (1976 – 1983)

Después del trágico golpe cívico-militar de 1976 se produjo un traspaso de la


evolución nodal de la disciplina a iniciativas privadas. Cabe destacar el caso de la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) que luego del golpe de
estado en Chile en 1973 se instaló en la Argentina, creándose una Maestría en So-

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ciología y Ciencia Política bajo la dirección de Carlos Strasser en 1978. En medio de


un contexto de extrema intolerancia y persecución ideológicas también subsistió la
tarea desarrollada por otros centros privados como CLACSO, CEDES, el Instituto
Di Tella, CICSO y CISEA, financiados por las agencias públicas y privadas de coope-
ración internacional, lo cual permitió la renovación de la Ciencia Política académica
dándole una proyección desconocida hasta entonces. Estos centros privados de in-
vestigación albergaron a un grupo de cientistas políticos que no emigraron durante
el último período de dictadura militar que comenzó en 1976, entre quienes se desta-
caron el citado Carlos Strasser de FLACSO, Francisco Delich y Mario Dos Santos del
CLACSO, Guillermo O'Donnell, Marcelo Cavarozzi y Oscar Oszlak del CEDES, Na-
talio Botana del Instituto Di Tella, Darío Cantón del CICSO y Dante Caputo del
CISEA.
Cabe subrayar que, contra la voluntad del Estado y su exclusión de las universi-
dades públicas, estos núcleos reflexionaron sobre los aportes de la Ciencia Política
para fundamentar la significación de la democracia. A ello se sumó la contribución
realizada por analistas políticos argentinos que, sobre todo desde el exilio mexi-
cano, repensaron categorías marxistas para adaptarla a un proceso de reconstruc-
ción de la democracia a partir de una re-lectura de Antonio Gramsci; ello fue reali-
zado particularmente por José María Aricó y por Juan Carlos Portantiero, autores
de impacto internacional y formadores de una “escuela gramsciana” en América
Latina
Entre los años 1976 y 1983, el tema predominante de reflexión polítológica fue
la búsqueda de la recuperación de la democracia desde una perspectiva esencial-
mente política, con un juicio crítico de las experiencias estatistas y/o autoritarias de
orígenes marxista y nacionalistas populares. Dada la magnitud de la tragedia vivida,
esa experiencia continuó marcando de forma predominante la evolución de la dis-
ciplina durante los siguientes veinte años.
Como lógica consecuencia del fracaso de los gobiernos justicialistas
de 1973 hasta 1976, predominó el enfoque teórico que reivindicó los
valores de la ansiada democracia política por parte de la mayoría de los
principales sociólogos y politólogos, quienes daban por sentado, en ge-
neral, la desaparición del peronismo y la dispersión de su desprestigia-
da base sindical. Al respecto no se tuvo en cuenta la compleja relación
entre esa fuerza política y la Iglesia Católica; las ciencias sociales de la
región habían descuidado en general el análisis de los factores religio-
sos. Naturalmente siempre co-existieron otras posturas académicas…

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4). La democracia como resultado de procesos de transiciones y


consolidación (1983 – 2002)

Es preciso reconocer que el significativo desarrollo de la Ciencia Política como


disciplina y como profesión en la Argentina constituyó un proceso paralelo a la
transición a la democracia práctica que comenzó en 1983. Una vez más se observa
con mayor claridad el rol del Estado en tanto generador y legitimador de conoci-
miento social. Con anterioridad a la caída del régimen militar, Alfonsín había mos-
trado su interés por acercar a los intelectuales a la política, hecho que funcionaría
como una caja de resonancia en el desarrollo e institucionalización de la disciplina.
Por ello investigadores que pertenecían a centros de investigación privados como el
CISEA o el CEDES se acercaron al radicalismo y llenaron puestos de importancia en
los gabinetes de Alfonsín; entre ellos Dante Caputo ocupó la cartera de Relaciones
Exteriores, Jorge Sábato, la de Educación, Juan Carlos Torre fue Vice-Ministro de
Economía, Jorge Roulet, Secretario de la Función Pública y Enrique Groisman y
Oscar Ozlak ocuparon Subsecretarías del área.
La discusión teórico-política en aquel momento giraba en torno a la transición y
la consolidación del régimen político democrático, temas iniciados con muy buena
capacidad de anticipación por un grupo de académicos residentes en Estados Uni-
dos en los años setenta. La necesidad de reestructuración del Estado democrático
ponía nuevamente en la agenda política la demanda de cuadros políticos formados
para la generación de políticas públicas y técnicos capaces de gerenciarlas. Tanto en
la gestión pública como en muchos cargos de gobierno se requirió cada vez más de
la profesión de cientista político; lo mismo sucedió en diferentes asesorías en espa-
cios públicos como privados.
Junto al significativo impulso desde el gobierno, hubo otros hechos que impul-
saron el desarrollo de la disciplina. Entre ellos sobresalió la creación de la carrera
en Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires en 1985, cuyo Plan de estu-
dios se fundamentaba en la necesidad de reforzar las instituciones y perfeccionar el
conocimiento teórico e intelectual de la democracia política. Actualmente es la ca-
rrera más numerosa del país.
Dentro de este grupo de cientistas políticos, el gran impacto científico interna-
cional de la obra de Guillermo O'Donnell posibilitó que la Ciencia Política nacional
obtuviera mayor reconocimiento. Ello fue posible, en primer lugar, por el significa-
tivo aporte teórico de su concepto “Estado burocrático autoritario”, a través del
cual describió las dictaduras militares durante los años setenta en América Latina,

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aplicable a otras regiones del mundo. En segundo lugar él fue parte del equipo de
investigadores residentes en Estados Unidos que desarrollaron la “transitología”,
esquema que predijo en 1975, de forma no necesaria, la generalización de la demo-
cracia política más allá de Occidente, seguramente el modelo hipotético verificado
más importante que aportara la Ciencia Política. Esa democracia, practicada en
treinta Estados en 1975, alcanzó más de ciento sesenta Estados a principios del
siglo XXI. Posteriormente O´Donnell ocupó el cargo de Presidente de la Asociación
Internacional de Ciencia Política (IPSA) durante la década de los ochenta, lo cual
permitió que Buenos Aires fuera la sede de unCongreso Mundial de la disciplina en
1991, lo cual facilitó el desarrollo de la Asosociación nacional de politólogos (SAAP);
finalmente la IPSA otorgó a Guillermo O´Donnell su primer premio a la trayectoria
académica en 2006.
La transición a la democracia se fortaleció gracias a la capacidad del Presidente
Alfonsín de restaurar el Estado de Derecho juzgando a las Juntas de la dictadura
militar y a los principales criminales de guerra; los grupos económicos concentra-
dos impidieron un pacto social y presionaron por su alejamiento del gobierno pero
pudo mantenerse la institucionalidad; luego el Presidente Menem cedió fácilmente
ante esas presiones y aplicó crudamente reformas neo-liberales. Pese a ello el pacto
de Olivos entre el gobierno peronista y el radicalismo y la ulterior Convención
Constituyente reforzaron la transición pues generó la Constitución de 1994, consen-
suada por las tres fuerzas políticas más significativas del momento. Se ponía fin a
cuarenta y cinco años de crisis constitucional y todos los argentinos volvieron a
tener una Ley Fundamental común.
Sin embargo, el sistema de partidos tripartito estalló siete años después como
consecuencia de las insoportables consecuencias sociales de las recetas neo – libe-
rales aplicadas democráticamente entre 1991 y 2001 En realidad la teoría de la tran-
sición no había medido las consecuencias de la desintegración social sobre los sis-
temas de partidos y la política en general; esa grave desatención fue debida al apego
creciente de la Ciencia Política a enfoques neo – institucionalistas y, en menor me-
dida, a métodos formalistas.
Desde el punto de vista de la disciplina y la profesión de politólogo se fueron
ampliando el número de Carreras de grado y de posgrado, así como el número de
revistas indexadas de perfil politológico. Por otra parte, se multiplican las activida-
des de politólogos en la sociedad y en el Estado. La creación y crecimiento de de la
Sociedad Argentina de Análisis Político, nacida en 1982 y “nacionalizada” después
de 1990, fue otro paso importante en la institucionalización de la Ciencia Política.

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La “transitología”, pese a su enorme capacidad prospectiva, tuvo di-


ficultades para medir las consecuencias de la aplicación universal de
recetas económicas neo-liberales, de corte anti-social, sobre las “viejas”
y “nuevas” democracias en el momento histórico que se generalizaba la
práctica democrático-electoral en el mundo; ello se agravó en los enfo-
ques teóricos individualistas de la Ciencia Política que suelen aplicar
una metodología cuantitativa. En el caso argentino diversos transitólo-
gos connotados también tuvieron dificultades para conceptualizar al
peronismo, volvieron a predecir su deterioro (por ej. como partido
clientelar) o su hipotética transformación como partido que ejerciera la
“democracia delegativa”.

5) La crisis de la democracia política y la Ciencia Política argentina


(2002…)

Con el derrumbe económico, social y político de 2001 – 2002 surgen movi-


mientos sociales que demandaban justicia social desde los años noventa y muchos
grupos inorgánicos. La elección por escaso margen de Néstor Kirchner y su inespe-
rada decisión de retomar las banderas históricas del peronismo nada tuvieron que
ver con las Ciencias Sociales sino con la fortuna y su capacidad política. La recons-
trucción de un Estado capaz de regular la economía fue una lenta tarea que implicó
una gran quita de la impagable deuda externa y en, 2005, el “encuentro” con el Pre-
sidente venezolano Chávez y el brasileño Lula, para poner fin al proyecto impulsado
por Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio (ALCA).
La Ciencia Política nacional continuaba con éxito su proceso de institucionali-
zación y crecimiento, la gran mayoría de los politólogos, en lo cual me incluyo, asis-
tió desconcertada a la crisis del paradigma de la consolidación de la democracia
política y a la aparición de nuevas formas de nacionalismo popular en América del
Sur.
Entonces surge la figura del filósofo político argentino Ernesto Laclau que había
publicado “La razón populista”, pensando en el primer peronismo pero también en
dichos nacionalismos populares del Siglo XXI, cuyo adelantado fue el Presidente
venezolano Chávez al cual se sumarían el ecuatoriano Correa, el boliviano Morales,
etc.
Laclau fue marxista y desarrolló su carrera académica en una Carrera de Cien-
cia Política de Inglaterra. Desde joven trabajó el concepto de hegemonía hasta ela-

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borar, de forma casi provocativa, el concepto de populismo como una forma univer-
sal de hacer política; y, dadas ciertas condiciones, erigir al pueblo como actor cen-
tral cambios sociales de diverso signo. Su pensamiento cristaliza antiguas preocu-
paciones de la academia inglesa sobre ese enigmático y vilipendiado término. Es de
subrayar que en Europa la mayoría de académicos y periodistas habla de populismo
refiriéndose a partidos de extrema derecha y más o menos racistas. Al margen de
sus imprecisiones, Laclau supo sumarse, con su compañera Chantal Mouffe, a un
debate imprescindible sobre la crisis de todos los paradigmas teóricos de las Cien-
cias Sociales debido al triunfo del capitalismo occidental en la Guerra Fría y la ex-
pansión de la globalización a través de las nuevas tecnologías generadas en buena
medida en Estados Unidos. Hubo y seguirá habiendo debates entre pos – marxistas
para tratar de identificar sujetos de cambio en sociedades cada vez más invivibles. A
dicho enfoque se pueden sumar autores foucaultianos, ecologistas y todo observa-
dor social que considere imprescindible mejorar las relaciones sociales y políticas
frente a la crisis estructural del capitalismo que se manifiesta en 2007 – 2008.
Además de su impacto científico, la compleja y provocativa obra que dejó
Laclau, conjuntamente con la de Chantal Mouffe, tiene notable resonancia política
no sólo en América Latina: Es que la crisis de la democracia política llegó a Europa,
después del derrumbe capitalista global de 2008. España fue uno de los Estados
más afectados y los organizadores políticos de un partido de nueva izquierda (varios
de ellos politólogos) apreciaron la obra de nuestra compatriota. Su devenir histórico
determinará la expansión de las nuevas fuerzas políticas que se reclaman de aspec-
tos del pos – marxismo de Laclau.
Consecuencia de esa resonancia de ese obra, una significativa cantidad de in-
vestigadores jóvenes están actualmente aplicando su enfoque teórico o tratando de
perfeccionarlo. Ello puede significar una contribución significativa al desarrollo de
la Ciencia Política y una crítica constructiva a su reducción a diversas teorías neo –
institucionalistas.
Por su parte, CLACSO, bajo la dirección del politólogo Atilio Borón, se trans-
formó en un centro de análisis político neo – marxista riguroso que atendió la cre-
ciente decadencia de las democracias políticas de la región, ante una desigualdad
mayor que la anterior a 1980; ella emerge de la aparición de una exhibición escan-
dalosa de la riqueza “global” frente a núcleos de marginalidad casi imposibles de
reducir. La obra de Atilio Borón oscila entre la Teoría Política y un agudo análisis de
la Relaciones Internacionales. Sus discípulos enriquecen la renovada crítica neo-
marxista, reaparecida con fuerza después de 2001 en nuestro país y de 2008 en el
mundo.

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La mayoría de la producción politológica se expresa en Revistas in-


dexadas adoptando mayoritariamente el enfoque neo-institucionalista.
Por otra parte, la creciente especialización de la disciplina genera estu-
dios técnicos de indudable valor. Sin embargo, la grave crisis social y
política de 2001 y la reaparición del nacionalismo popular permitió la
emergencia, sobre todo, de Ernesto Laclau y también de otros autores
críticos del sistema capitalista que utilizan categorías novedosas, lo cual
está ligado a nuevos intentos de cambio social en América del Sur y Es-
paña; ello me parece la novedad más significativa de nuestra disciplina
en el siglo XXI, sobre todo por su impacto en la práctica política. Asi-
mismo movimientos sociales importantes se expresan en esta misma
actitud crítica y se nutren de ella ante una globalización deshumanizan-
te. También cabe señalar los esfuerzos por realizar trabajos académicos
reconocidos por el ámbito científico para comprender el nacionalismo
popular del siglo XX y del actual y definiéndolo como fuerzas reforma-
doras que intentaron e intentan transformar realidades sociales mar-
cada por la desigualdad y la exclusión social: ellos son muchos, dentro y
fuera de la Ciencia Política, y se realizan a nivel de tesis doctorales y lí-
neas de investigación, siguiendo o no los lineamientos de Laclau o de
Borón. Comienza a advertirse en dichos trabajos que el fracaso del re-
formismo en la región de debe a la brutal dominación interna e inter-
nacional.

III. Estado actual y desafíos de la disciplina

En la actualidad más de doscientos docentes-investigadores académicos traba-


jan en Facultades y Escuelas de Ciencia Política, Relaciones Internacionales y Ad-
ministración Pública de universidades públicas y privadas y algunos centros priva-
dos. Una parte de de ellos integra un sub-área científica formalmente integrada al
CONICET. Esto ha permitido un considerable aumento en la cantidad de investiga-
ciones que se realizan en el país y las publicaciones en Revistas indexadas naciona-
les e internacionales.
En el nivel de grado existen más de cuatro mil estudiantes en treinta y cinco Ca-
rreras de Ciencia Política y conexas; además alrededor de cuarenta programas de
Especialización, Maestría y Doctorado han aumentado el número de investigadores
y analistas políticos que hacen programas de posgrado.

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Dar una opinión sobre la calidad de este considerable número de nuevas con-
tribuciones y producción de conocimiento sería precipitado. Se ha aumentado la
tendencia a trabajar en equipo y a realizar publicaciones con referato para alcanzar
las exigencias de los diferentes sistemas de evaluación. En una sociedad polarizada
socialmente también hay grandes diferencias de calidad entre los mejores centros
de formación y los más modestos; la evaluación universitaria a cargo de un ente
estatal (la CONEAU) todavía no se ha ocupado de las carreras de grado de Ciencias
Sociales pero ha contribuido a mejorar los posgrados. Sin embargo se han perfec-
cionado algunas Carreras de Ciencia Política de universidades públicas y privadas,
surgiendo algunos núcleos de calidad en la medida que se forman cuerpos de do-
centes-investigadores con dedicación exclusiva.
En síntesis existió un acelerado y algo sorprendente desarrollo de la Ciencia Po-
lítica, las Relaciones Internacionales y disciplinas conexas, lo cual formó en las uni-
versidades una notable cantidad de políticos, administradores públicos, académi-
cos, profesores de nivel medio y profesionales aptos para desempeñarse en
actividades privadas como consultores políticos, encuestadores y formadores de la
opinión pública.
Reconociendo que la Ciencia Política y las Relaciones Internaciona-
les, como cualquier otra actividad científica, siempre presentará un alto
porcentaje de aportes teóricos y prácticos tendientes a la conservación
de las sociedades y sus sistemas políticos, cabe plantear que se está ante
una disyuntiva significativa, al menos en los países de la periferia del
capitalismo, antes llamados sub-desarrollados o desintegrados social-
mente y ahora emergentes. A esta altura del siglo XXI la disciplina pue-
de resignarse a estudiar la democracia política, cuyo valor positivo cabe
resaltar, y seguir politólogos que se dediquen a la administración públi-
ca y privada, a la política o a la academia; sin embargo no puede igno-
rarse que una parte los Estados existente, algunos de los cuales muy in-
fluyentes, no practican la democracia política y quizás nunca la
practiquen; en ellos también hay Ciencia Política. Por otra parte, cabe
desear que la disciplina, en conjunto con todas las Ciencias Humanas y
Sociales, pueda afrontar análisis socio-históricos y socio-políticos más
complejos que intenten dar cuenta de las causas locales e internaciona-
les de enfrentamientos sociales graves que pueden hacer de esa demo-
cracia una cáscara vacía de contenido o Estados tutelados por los pode-
res fácticos locales y/o internacionales. Ello es aplicable a nuestro país,

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a América del Sur y a todos los Estados y unidades políticas de un mun-


do cada vez más global.

La Bibliografía utilizada comprende diversos aportes de reconocidos politólogos


argentinos como, en primer lugar, Pablo Bulcourf; luego Cecilia Lesgart, Gastón
Mutti, Melina Guardamagna, Marcelo Leiras, Juan Manuel Abal Medina, Martín D’
Alessandro, Nelson Cardozo, etc. Cabe citar aportes a la temática de la ponencia
provenientes de otrs disciplinas:

Agulla, Juan Carlos (comp.) - (1996) Ideologías Políticas y Ciencias Sociales, Buenos Ai-
res: Academia Nacional de Ciencias- E. Sigma.
Neiburg Federico y Plotkin Mariano (comp) – (2004). Intelectuales y expertos.
La constitución del conocimiento social en la Argentina. Buenos Aires. Paí-
dos.
Sarlo, Beatriz (2007). La batalla de las ideas (1943-1973). Biblioteca del Pen-
samiento Argentino VII. Emecé. Buenos Aires.
Nos hemos referido a:
De Sierra G., Garretón M. A.,Murmis M. y Trinidade H., (2007) Las Ciencias Sociales
en América Latina. Una mirada comparativa, México, Siglo XXI Ed.

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Análisis Político, Opinión Pública y Comunicación

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Análisis: ¿Cómo usaron las redes los candidatos a presidente?... ∙ J. FERNÁNDEZ ARDÁIZ y L. FRIDMAN

Análisis: ¿Cómo usaron las redes los candidatos a


presidente? Un escueto análisis ilustrado de la
política en tiempos de redes sociales.

JOSÉ FERNÁNDEZ ARDÁIZ


josefardaiz@cicoa.com.ar, e CICOA Consultora

LEANDRO FRIDMAN
lfridman@gmail.com, Facultad de Humanidades y Ciencias, UNL

Resumen
La movilización política ha cambiado. Mutó. Se reconfiguró. Las campañas políticas
se viven en dos espacios y tiempos que conviven, se retroalimentan: el terreno dig i-
tal y el terreno físico. Ya no sólo se realizan actos callejeros; ahora se suman “Me
Gusta”, retuits y menciones.
Las redes sociales no sólo son canales de expresión sino de acción. Los candidatos -
sus equipos de comunicación- van encontrado la manera de llevar la acción política
a las redes… y están ensayando maneras para optimizar su alcance y efecto.

Palabras clave: redes sociales, política 2.0, campañas, comunicación política

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Análisis: ¿Cómo usaron las redes los candidatos a presidente?... ∙ J. FERNÁNDEZ ARDÁIZ y L. FRIDMAN

Hace un tiempo, Pablo Sirvén, en un artículo publicado en La Nación el pasado


7 de agosto, observaba las diferencias de las “movilizaciones” desde la recuperación
de la democracia a esta parte.
Y coincidimos con él en que hoy las campañas son más minimalistas… en el
mundo físico. Las concentraciones no son en canchas de fútbol o grandes estadios.
Ahora son en teatros, miniestadios o, en general, espacio más reducidos.
Como dice Sirvén, hoy todo es más minimalista. Caminatas, timbreos y, a veces,
alguna vecinal.
Las campañas se integran en el espacio físico y en un terreno digital. Durante la
década de los 90 vimos / sufrimos / disfrutamos (cada uno tendrá su apreciación y
no pretendemos aquí emitir un juicio sobre ello) el traslado de “lo político” fuera de
los programas “periodísticos serios”. Fuimos testigos de una espectacularización de
las campañas (Pensemos en el rol de Tinelli en tiempos de De la Rúa y cómo este
último debió salir al cruce de las críticas en un spot de campaña -y dicen que soy
aburrido-).
Durante los ´90, la política comenzó a reconocer que trasladar en camiones y
colectivos de todo el país en canchas de fútbol, no era la única manera de “movili-
zar”. Y encontró en la TV “menos seria” una forma de llegar a los hogares de millo-
nes con mayor efectividad.
Hoy, parece ser que ese modelo se ha profundizado. De hecho, hay indicios que
nos llevan a pensar que “Intratables” -el ciclo que conduce Santiago del Moro, por
América- es quizás EL programa político de la TV y Alejandro Fantino EL entrevis-
tador en profundidad. La discusión política en clave de reality es el aggionarmiento
de la política espectacularizada, donde lo que prevalece no es la argumentación sino
la (pre)potencia.
Pero, para no desviar la atención hacia un análisis de la TV de cada día y reto-
mar el tema de las redes sociales y las nuevas oportunidades que abren a la política,
repasemos algunos ejemplos de los que fueron los precandidatos a Presidente más
importantes, en las últimas elecciones nacionales.
A pocas horas de las PASO del 9 de agosto, Mauricio Macri contaba con 2 mi-
llones de “Me Gusta” en su fanpage; Scioli 1,2 y Massa 0,7. Mucho, pero mucho más
lejos, Stolbizer juntaba 120 mil voluntades.
Ahora bien, si comparamos las imágenes que publicaba cada candidato, vere-
mos distintos estilos de comunicación. Pero más allá de eso, y retomando lo que
decía Sirvén, no vemos en ningún caso grandes conglomerados de gente.
Sí vemos, en cambio, interpelaciones. Algunas, a las que ya estamos acostum-
brados, como por ejemplo los agradecimientos, los mensajes emotivos, etc.

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Análisis: ¿Cómo usaron las redes los candidatos a presidente?... ∙ J. FERNÁNDEZ ARDÁIZ y L. FRIDMAN

Lo nuevo que encontramos en estas campañas, bueno, en algunos de los candi-


datos, es la acción política en redes.

MASSA (Compartila en TU MURO y YO VOTO POR MASA)

SCIOLI (usá el hashtag #MIVICTORIA)

MACRI (con horario y todo para asegurar el TT, #YolovotoaMM)

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Y los que no lo hicieron, lo aprovecharon para diferenciarse… Pero -vaya para-


doja- usando los mismos recursos.

Avances

Aunque consideramos que falta mucho para que la clase política comprenda
que las redes sociales son canales de ida y vuelta, de vínculo, de intercambio, de
participación; que no sólo deben hablar a través de ellas, sino también, escuchar y
responder; debemos reconocer que han comenzado a valorarlas, a reconocer otras
cualidades, otras posibilidades que ya no sólo son de expresión, sino perfomativas.

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Ya no sólo están hablando como políticos en un escenario en una cancha de fút-


bol frente a una multitud, sino que están empezando a hacer política.
Las redes sociales, no sólo son canales de expresión sino de acción. Los candi-
datos -sus equipos de comunicación- van encontrado la manera de llevar la acción
política a las redes… y están ensayando maneras para optimizar su alcance y efecto.

Giros

En la política argentina, lo más usual aún hoy, es la utilización de las redes so-
ciales para replicar las notas de prensa que -a su vez- su equipo envía previamente a
la prensa y que luego vuelven a postear, tomada ahora del medio en donde esa gace-
tilla "rebotó". De tal manera que, el mismo contenido se repite "ad infinitum", in-
cluso, sin respetar un mínimo de tiempo entre publicación y publicación. Sin visión
estratégica de la utilización de las redes sociales y su potencialidad como vehículo
de concordancia y construcción colectiva de sentidos.
Hasta ahora (y en la mayoría de los casos, todavía), la rutina de producción y
circulación de la información comenzaba con:
1) una declaración o anuncio,
2) la redacción de una nota de prensa,
3) publicar en la web oficial del político de ciernes,
4) el envío vía correo electrónico a una base de datos de medios, periodistas y
simpatizantes,
5) el posteo de ese mismo artículo en las redes sociales. Para Twitter, algunos
recurren al “arrobamiento” de periodistas;
6) La “republicación” de la misma nota, ahora publicada por distintos me-
dios
7) La publicación de entrevistas realizadas en formato audiovisual, como res-
puesta al envío de la gacetilla.

Sin embargo, algunos han comenzando a darle un giro a esta secuencia. Apro-
vechan las redes para intervenir en los hechos políticos primero para la gente y ge-
nerar desde ahí la respuesta de los medios.
Esta simple operación trastoca el ritmo y proceso interno de circulación de la
información.
Este gobierno nacional, subvirtió esta rutina. Ahora, en lugar de producir para
los medios directamente, lo hacen para que la información sea levantada en segun-

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Análisis: ¿Cómo usaron las redes los candidatos a presidente?... ∙ J. FERNÁNDEZ ARDÁIZ y L. FRIDMAN

do grado, como consecuencia de un efecto -que ya es político- y no de la noticia o


hecho en sí mismo. Ya no todo es producido “para” los medios, sino para que sea
levantado desde las redes sociales. Las primicias, capital tan valorado por los me-
dios y bien de cambio con periodistas, ya no necesariamente pasan por los profe-
sionales, sino que son ofrecidos a usuarios/vecinos/seguidores/fan/militancia de
las redes, que se constituyen así en un público que obtiene información de primera
mano, generando distinto tipo de reacciones, comentarios y, sobre todo, una circu-
lación sin el control de los periodistas y los medios (Macri mostró en su Snapchat la
intimidad de los preparativos por Obama), y que los trasciende, debiendo confor-
marse con contar la información que procede, ya no del gobierno central, sino de
las plataformas por las que se mueve: el famoso “viral” que los medios no pueden
ocultar ni ignorar porque ya está en boca de todos.
El gobierno nacional no es el primero en convertirse, no ya en una productora
de contenidos para ser ubicados en medios, sino en un medio en sí mismo. Existen
antecedentes internacionales. El más conocido y estudiado, sin duda, el caso Oba-
ma. Sin embargo, ello no resta mérito a la estrategia comunicacional. Lo que no
pudo lograr Cristina Fernández a través de las sucesivas cadenas nacionales, lo lo-
gró Macri y su equipo: desintermediar la comunicación gubernamental con su pú-
blico/usuarios/seguidores/vecinos/fans/militantes.

Pero ¿y los medios tradicionales?

Como hemos venido desarrollando hasta aquí, debemos reconocer que, en tér-
minos estrictamente comunicacionales, el equipo de comunicación de Macri ha sa-
bido utilizar como pocos la comunicación como parte de la gestión política, en un
contexto donde -seamos sinceros al respecto- la mayor parte de los medios de co-
municación tradicionales dejaron hace tiempo de ser sólo empresas periodísticas.
Ante la cobertura que el equipo de comunicación del presidente Macri realizara
con Snapchat sobre la llegada de Obama a la Argentina, el periodista de Clarín Juan
Marcos Bouthemy, en su artículo Macri volvió a entregar contenido exclusivo a un
medio extranjero, se quejó de que “los medios no recibieron ninguna de esas imá-
genes ni tuvieron permisos para registrar esa “intimidad”. Snapchat tuvo la exclusi-
va y el resto de los medios digitales y televisivos intentó ingeniar formas (nada sen-
cillas) de capturar y reproducir las imágenes para sus audiencias”. Cabe
preguntarse aquí el criterio de noticiabilidad de lo transmitido a través Snapchat.
¿Son noticias los preparativos y la “intimidad” de la llegada de Obama? En esta

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nueva configuración de Macri como medio, no hay lugar para esas disputas, porque
son precisamente las evidencias de una competencia… entre medios.
Debemos reconocer, sin embargo, que poco a poco los medios han transigido en
algunos criterios. Por ejemplo, ahora son aceptables -y hasta buscados- los videos
amateurs, muchas veces con baja calidad técnica, pero también con errores concep-
tuales del “bien filmar”, donde no se respetan encuadres, iluminación, estabilidad,
calidad de sonido, etc. Han aprendido a tomar las declaraciones de las fuentes de
las propias redes sociales (Twitter y Facebook, principalmente) como material de
primera mano. Sin embargo, es evidente que los medios tradicionales, llamados así
en oposición a estos nuevos medios “sociales”, no pueden seguir el pulso de las
transformaciones.
Los medios tradicionales aún no terminan de adaptarse al cambio de la configu-
ración del ecosistema comunicacional y no dan abasto para interpretar las nuevas
formas de generación, consumo y circulación de la información. Blogs; redes socia-
les que permiten subir contenido y compartirlo; discusiones en 140 caracteres; una
generación cada vez más marcada por la cultura visual; tiempos de atención cada
vez más breves; contenidos que hasta aquí se escurría por entre los dedos, como
arena o como el líquido… Y ahora llega una aplicación donde el contenido mismo es
efímero, y desaparece al cabo de un muy corto plazo.

Conclusiones

Ya nadie duda de la estrecha vinculación que existe hoy entre la comunicación y


la política, aún cuando representantes de uno y otro lado tengan consideraciones
dispares acerca de cómo inciden y se cruzan estos campos.
Las redes sociales, ya no son, o no debieran ser, considerados como meros ca-
nales de expresión sino de acción. Los candidatos -sus equipos de comunicación-
han encontrado la manera de llevar la acción política a las redes… y están ensayan-
do maneras para optimizar su alcance y efecto.
En este sentido, Omar Rincón ha dicho que “en la actualidad no se gobierna, se
permanece en campaña”. Su conclusión es que “la comunicación cumple en las de-
mocracias latinoamericanas como factor de gobernabilidad, legitimidad y credibili-
dad pública” (Comunicación y política en América latina, Bogotá, 2004).
¿Reemplaza esta fogosa relación política/comunicación a la del militante barrial
que recorre casa por casa? No. Pero hoy las formas de comunicación directa y mili-
tancia se ven atravesadas por el uso de las redes sociales y el intercambio perma-

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nente, un ida y vuelta constante, entre el mundo real y el mundo virtual, que no son
más que parte de un mismo mundo en el que la sociedad vive y se relaciona.
Hoy no se puede hacer política con prescindencia de la comunicación y lo co-
municacional no puede dejar de verse como uno de los escenarios de acción para la
política. En este sentido, la comunicación debe verse como una batería de estrate-
gias y herramientas para llevar adelante la acción política y de gobierno.

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Medios de comunicación áritros de la opinión pública ∙ ANA LAURA MANSILLA

Medios de comunicación árbitros de la opinión


pública

ANA LAURA MANSILLA


Graduada FCJS – UNL

Resumen:
Una constante de los golpes de Estado en América Latina fue la ocupación de cana-
les de televisión, emisoras de radio y diarios, lo que revela la importancia de los
medios en las estrategias de control social y político.
En Argentina, el accionar represivo tenía una doble dimensión, la represión de los
cuerpos físicos de los ciudadanos y la represión de las ideas, los símbolos, pinturas
y libros.
El disciplinamiento de la sociedad comenzaba antes del golpe para construir con-
senso sobre el carácter inevitable de la ruptura; después del golpe, se profundizaba
con el dominio de los flujos informativos.
La historia contemporánea enseña que los medios son influyentes y por ello la pol í-
tica profesional y la actividad económica destinan muchos recursos y energías a
atenderlos.
Con la vuelta de la democracia y en un mundo cada vez más complejo los medios de
comunicación actúan como creadores, orientadores, manipuladores y árbitros de la
opinión pública, agentes de socialización y mediadores de la realidad política.
Desde los años dos mil en América Latina se han sucedido episodios destituyentes y
se ha señalado a los medios de comunicación como partícipes principales, son los
casos de Ecuador, Brasil, Venezuela y de otros países de la región.
En esta ponencia trataremos de desentrañar el alcance y referencia de los medios de
comunicación en la política Argentina, y analizar someramente el episodio destitu-
yente en Ecuador.

Palabras claves: Estado – Política – Democracia – Opinión

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Medios de comunicación áritros de la opinión pública ∙ ANA LAURA MANSILLA

Introducción

Según Arturo Trinelli, la ciencia política puede hacer aportes novedosos al de-
bate sobre los medios de comunicación. En primer lugar, porque es una disciplina
que se ocupa del estudio del poder, la forma en que se genera y retiene y los actores
políticos, económicos y sociales que se lo disputan. En el campo de la comunicación
se dirime una cuota importante de poder simbólico que está en juego permanente-
mente, más allá de los objetivos instrumentales de las empresas periodísticas y los
intereses específicos que cada una persiga. En segundo lugar, la ciencia política se
preocupa por la metamorfosis de la representación política. Y aquí también los me-
dios desempeñan un papel fundamental. Si se analiza la evolución histórica de esa
representación, se observará que, hasta mediados de los años sesenta –donde los
medios empiezan a penetrar masivamente en los hogares–, la misma se estructura-
ba en torno de valores identitarios del partido o el dirigente que era su principal
exponente. En la actualidad, la representación política se encuentra totalmente in-
fluenciada por los medios de comunicación, siendo los expertos en medios tan im-
portantes para consagrar a un candidato como los militantes y activistas políticos. Y
aunque la política y los medios guardan una relación de complementariedad en la
génesis de la voluntad política, existe entre ellos tensiones de espacio, tiempo y con-
tenido del discurso inherente a las diferentes lógicas con las que uno y otro operan.
El tiempo en los medios es veloz y caro, el espacio para la profundización de ideas o
desarrollo de temas suele ser limitado, y la calidad del discurso mediático tiende a
despolitizar los mensajes1.

Prensa y gobiernos

Hace varios años se instaló en la opinión pública la discusión acerca del rol de
las corporaciones y empresas privadas durante la última dictadura militar. En este
sentido es fundamental profundizar el análisis de los múltiples aspectos constituti-
vos de la corporación mediática y cómo a través de mecanismos de domesticación,
la sociedad fue manipulada de forma sistemática para la construcción de un discur-
so de verdad oficial.
El accionar represivo tenía una doble dimensión, la represión de los cuerpos fí-
sicos de los ciudadanos y la represión de las ideas, los símbolos, libros y expresiones

1. Arturo Trinelli -Politólogo (UBA), investigador del CLICeT e integrante del Grupo Politólogos en los
medios. Página 12 Miércoles, 16 de noviembre de 2011.

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culturales.
La dictadura tuvo desde el primer momento una estrategia sistemática, respecto
que hacer con los medios de comunicación, y el mismo 24 de marzo de 1976, la Jun-
ta Militar dio a conocer una serie de comunicados que recortaban las libertades y
las garantías constitucionales a ciudadanos/nas y marcaban el comportamiento que
tendrían que tener los medios. En este sentido el Comunicado Nº 19 estableció: "Se
comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que
sea reprimido con la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cual-
quier medio difundiere, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenien-
tes o atribuidas a asociaciones ilícitas o a personas o a grupos notoriamente dedica-
dos a actividades subversivas o de terrorismo. Será reprimido con reclusión de
hasta 10 años el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias,
comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar
la actividad de las fuerzas armadas, de seguridad o policiales".
La sociedad se fue familiarizando con términos, incorporando de manera na-
tural y sin cuestionamiento, el discurso militar propagado por los medios de comu-
nicación fundando la guerra ideológica entre los llamados “subversivos” y los mili-
tares. Se construye un “otro” peligroso, el “otro” y el “nosotros”, el enemigo de la
paz, el subversivo, el terrorista.
Los días posteriores al 24 de marzo, los medios gráficos reflejaban la tranquili-
dad que existían desde el momento en que la Junta dio el golpe de estado. Clarín
del 25 de Marzo, por ejemplo, dice que hay “Total Normalidad. Las Fuerzas Arma-
das ejercen el gobierno”. O el 26 “Videla asume el lunes la presidencia” acompaña-
do de “Estados Unidos reconoció a la Junta – Crédito del FMI” y “Desde ayer es
normal la provisión de alimentos”. Los diarios llevaron tranquilidad a la población,
ocultando la represión, la desaparición de personas, y avalando día tras día la “re-
organización” que el país estaba necesitando siendo voceros del discurso oficial
construido por los militares.
La oficina llamada "Servicio Gratuito de Lectura Previa" se creo para controlar y
autorizar las publicaciones. Desde la Secretaría de Prensa y Difusión se dieron a
conocer novedosas formas de procedimiento entre las cuales se destacaba la obliga-
ción a "inducir a la restitución de los valores fundamentales que hacen a la integri-
dad de la sociedad, como por ejemplo: orden, laboriosidad, jerarquía, responsabili-
dad, idoneidad, honestidad, dentro del contexto de la moral cristiana".
A su tiempo, la televisión argentina se vio afectada de manera directa, las Fuer-
zas Armadas se hicieron cargo de los canales: canal 7 (denominado ATC a partir de

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1978) permaneció bajo la órbita de la Presidencia de la Nación; canal 13, de la Ar-


mada; canal 11, de la Fuerza Aérea, y canal 9 del Ejército.
En 1977 apareció en cada canal la figura del Asesor Literario, que leía los guio-
nes de todos los programas antes de su grabación.
Los momentos paradigmáticos del uso dictatorial de los medios masivos fueron
el Mundial de ´78 y La guerra de Malvinas.
Durante el campeonato mundial de fútbol de 1978, diversos organismos de de-
rechos humanos denunciaban en el extranjero la desaparición de personas, y la
gran mayoría de los medios gráficos de circulación masiva argentinos consideraban
a estas denuncias como campañas de desprestigio al país que, puesto que mancilla-
ban la imagen del país, organizador de la Copa del Mundo.
El papel del periodismo durante la guerra de Malvinas fue nefasto, y se demues-
tra con las tapas inolvidables de la revista Gente:"Vamos ganando", "Seguimos
ganando". Luego de 73 días de engaños y mensajes falsos que ocultaban una victo-
ria inalcanzable, los medios tuvieron que admitir la derrota con un saldo de 635
muertos y un pueblo sumido en la represión.
Así vemos como el gobierno militar necesitó y se sirvió de la colaboración de los
medios como principales agentes de realización simbólica.
La historia ha demostrado que los mismos medios de comunicación –gráficos
(como Clarín y La Nación) – que fueron voceros de mensajes esperanzadores, de
ocultamiento de la realidad política-económica y represiva que se vivía por aquellos
años, son los que en la década del 90, los 2000 y en la actualidad se han conforma-
do como monopolios mediatico-empresariales y son quienes marcan la agenda de
los temas relevantes en materia política, económica y social. A su vez, son quienes
rechazaron la aplicación de la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audio-
visual, sancionada en el año 2009, que establecía normas para regir el funciona-
miento y la distribución de licencias de los medios radiales y televisivos en
la República Argentina. Siendo el Grupo Clarín quien impugnó sistemáticamente la
aplicación de cuatro artículos de la Ley (41, 45, 48 y 161) mediante el uso
de medidas cautelares, cuestionando aquellos aspectos que limitaban la acumula-
ción de licencias de televisión por aire y por cable y que obligaban a la desinversión.
Como venimos diciendo, en las últimas décadas, los medios de comunicación de
masas se han ido integrando en grandes grupos de comunicación formando parte
del Sistema de Mercado, donde el neoliberalismo y la privatización se erigen. De
esta forma, quedaron totalmente insertos en el poder económico, que los utiliza
para difundir mensajes disfrazados de verdad, siendo en realidad informaciones

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interesadas. Bourdieu y Wacquant2, plantean, en ese sentido, que “en todos los paí-
ses avanzados, empresarios, altos funcionarios internacionales, intelectuales me-
diáticos y periodistas de alto vuelo se han puesto de acuerdo” en referirse a térmi-
nos como el de multiculturalismo, pero paralelamente ocultan nociones como las de
racismo, capitalismo, clase, explotación, dominación y desigualdad. La difusión de
estos términos, para dichos autores, es producto del “imperialismo propiamente
simbólico”y sus agentes difusores son los partidarios de la revolución neoliberal.
Entonces nos preguntamos: ¿Qué nivel de objetividad y pluralismo real puede
existir bajo esta maraña de intereses económicos?

Ley de radiodifusión vs. Ley de Servicios de Comunicación


Audiovisual

En 1980 mediante Decreto firmado por Jorge Rafael Videla, nace la Ley de Ra-
diodifusión N° 22.285, que regula quiénes pueden ser propietarios de los medios.
Cuántos medios puede tener un mismo grupo económico. Qué contenidos son los
permitidos. Cuánta publicidad puede haber por hora. Y crea un organismo de con-
trol llamado COMFER.
No se permitía que las organizaciones sin fines de lucro (religiosas, sindicales,
culturales, cooperativas, etcétera) pudieran ser titulares de radios o canales de tele-
visión. Tampoco a las universidades se les permitía tener radios o televisiones, con
excepción de las que ya las tuvieran instaladas, las que a su vez tenían severas res-
tricciones en materia de publicidad (artículo 107). Con respecto a las provincias y
municipios, la ley solo les permitía tener un servicio de radio y sin publicidad (ar-
tículo 107).
El objetivo de la ley era tener un sistema de medios de comunicación comercial,
controlados por las Fuerzas Armadas bajo la Doctrina de la Seguridad Nacional.
El decreto ley 22.285, desde su sanción, no ha hecho más que favorecer siste-
máticamente la conformación de monopolios, y la concentración de los medios de
comunicación en pocas manos.
Los gobiernos que siguieron a la dictadura modificaron en varias ocasiones la
ley de la dictadura, siempre por decreto.

2. Bourdieu Pierre , Wacquant Loïc J. D. (2008), “Una invitación a la sociología reflexiva” Siglo Veintiuno
Editores Argentina.

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En la década de los 90, los medios de comunicación tuvieron fundamental re-


levancia en la profundización del modelo privatista y neoliberal, vale recordar que
las primeras privatizaciones del menemismo, fueron los canales de aire 11 y 13.
En el año 1998, el ex presidente Menem firmó el decreto 1062, por medio del
que permite la transferencia de licencias, previa autorización por el Poder Ejecutivo
o el COMFER. De esta manera se abrió la cancha para el alquiler de licencias y el
traspaso de una empresa a otra,
En el año 1999, Menem firmó el decreto 1005 por medio del que aumentó de 4
a 24 la cantidad de licencias que puede tener una empresa, profundizando así la
concentración de los medios de comunicación.
En el año 2005 por el Decreto N° 527 firmado por el ex presidente Néstor Kir-
cher se suspendió por diez años el plazo de vencimiento de las licencias de radio y
televisión.
Esta cronología de veinticinco años de Decretos da como saldo la muestra del
tratamiento de políticas de comunicación en nuestro país: sin debate y por decretos.

Mapa de medios

Algunos de los grupos más conocidos cuentan con estos medios:


- El grupo Clarín tiene: Diario Clarín, Canal 13, Radio Mitre, FM 100, Artear,
TN, Volver, Multideporte, Canal 7 Bahía Blanca, Canal 12 Córdoba, 30% de Polka y
de ideas del Sur, las revistas Elle y Genios, los diarios La Razón y Olé, una parte de
la agencia de noticias DyN, el 36% de Papel Prensa y el 30% de la empresa Cimeco,
que posee los diarios La Voz del Interior de Córdoba, Los Andes y Mendoza. A esto
se suman las fusionadas Cablevisión – Multicanal. Y sus empresas de Internet:
Fibertel, Flash, Fullzero y Ciudad Internet
- El Diario La Nación es socio de Clarín en Papel Prensa (que produce el papel
para los diarios de todo el país, y que les fue entregado por un acuerdo con la dicta-
dura), en los diarios La Voz del Interior, y en la agencia de noticias DyN.
- El Grupo Uno, cuyos socios mayoritarios son Alfredo y Daniel Vila, tienen: Diario
Uno Mendoza, Diario La mañana Córdoba, Canal 6 San Rafael, Canal 7 Mendoza,
Canal 8 San Juan, Radio Nihuil, LT2 Córdoba 50% Canal 5 San Juan. Además es el
socio mayoritario de La Capital Multimedios, que a su vez es dueño de: Diario Uno
(Entre Ríos-Santa Fe), Diario La capital Rosario, FM estación del siglo, AM LT3
Rosario, AM LT15 Litoral. Y como si fuera poco, tiene el 30 % America multime-

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dios: (Junto con el Grupo de Narváez y Ávila), que es dueño de Ámbito Financiero,
Radio La red, y el 87% de América TV (el otro 13% es de Eurnekian).

Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

La Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, fue sancionada por


el Congreso Nacional el 10 de octubre de 2009. Producto de varios años de desarro-
llo, investigación y consenso por parte de instituciones académicas, organizaciones
de la sociedad civil y distintos actores del sistema de medios de comunicación de la
Argentina, reemplazó al Decreto/Ley N° 22.285, sancionada por el gobierno de fac-
to de Jorge Videla, y a sus decretos modificatorios. En líneas generales, esta ley
regula los servicios de comunicación audiovisual (radio y televisión) de todo el país,
a través de mecanismos que procuran la promoción de la diversidad y pluralidad de
contenidos, la desconcentración del sistema y el fomento de la competencia, con el
objetivo de democratizar y universalizar el acceso, entendiendo a la comunicación
como un derecho humano básico y no como un bien económico sujeto a las reglas
del mercado.
El 4 de enero de 2016 e publicó en el Boletín Oficial del decreto 267, que crea el
Ente Nacional de Comunicaciones, y modifica 7 artículos de la Ley de Servicios de
Comunicación Audiovisual y otros de la 27.078, conocida como Argentina Digital.
El espíritu de la normativa decretada por el presidente Mauricio Macri sostiene la
"necesidad de aprovechar los beneficios de la convergencia tecnológica" abriendo el
juego a la competencia del mercado y justifica la "imperiosa" necesidad de modifi-
car las leyes vigentes sin depender de "la cadencia habitual del trámite legislativo".
Los interrogantes que surgen a partir de lo expresado son: ¿ cuáles son los in-
tereses por los que un gobierno deroga una ley de composición democrática a 25
días de haber asumido? ¿Cuál es la urgencia de regular los medios de comunicación
audiovisual si pasaron 25 años de decretos sucesivos en gobiernos democráticos
hasta que se sanciono una Ley en el año 2009, que siendo fruto de la participación
democrática y plural, fue discutida y aprobada en el Congreso de la Nación?
Como se dijo, la comunicación ha sido tratada desde hace tiempo, en lo que
respecta a su reglamentación, como bien económico y fue hasta el debate y sanción
de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que se habla de la misma como
un derecho humano básico. Aún así esta concepción, no ha calado en el interior de
la sociedad, y debe ser por esa razón que no han surgido grandes cuestionamientos
respecto de la derogación de puntos fundamentales de la ley de medios argentina.

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Por estas diferencias de concepciones respecto a la naturaleza de la comunica-


ción, es que se observa una tensión entre el producto cultural de las noticias, al ser
por un lado una fuente esencial de información pero al mismo tiempo constituyen-
do en sí mismo un bien comercial que debe obtener ganancias y que por ende de-
pende de ratings y de la venta de espacios de publicidad. Bourdieu plantea, respec-
to de la televisión, que la urgencia es provocada por la competencia para tener la
primicia de lo que sea, lo que a su juicio atenta directamente contra la expresión del
pensamiento. Aquí aparece el paradigma platónico por excelencia: cuando se está
oprimido por la urgencia, no se puede pensar. Esto en televisión se traduce en per-
sonas que no pueden pensar por la urgencia de medio, y para salir del paso echan
mano de ideas preconcebidas o de “tópicos”.
Ante la reciente derogación de artículos fundamentales de una ley de participa-
ción plural como ha sido la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que
planteaba objetivos claros en términos comunicacionales y cambios de paradigmas,
nos seguimos preguntando cuáles son los motivos por los cuales se destruye una ley
de participación democrática y porqué existe tanta resistencia a la democratización
de los medios de comunicación.
Jaqui Chmielewski sostiene que “la independencia de los medios de comunica-
ción, es sin lugar a dudas, un factor sumamente importante para la democracia, ya
que las noticias representan una fuente de información esencial para el ejercicio de
la ciudadanía. Pero al mismo tiempo, en un sistema de libre mercado, los medios
son ante todo empresas, cuyo principal objetivo es ganar dinero.”3.
Evidentemente la conexión entre el poder político, económico y mediático per-
sigue objetivos neoliberales claros.

América Latina y los llamados “golpes blandos”

Desde hace varios años asistimos en América Latina a ataques destituyentes a


los gobiernos democráticamente electos. Estos ataques han sido incitados, progra-
mados y en algunos casos llevados a delante por los partidos políticos de derecha
acompañados por monopolios mediáticos y en algunos casos por fuerzas de seguri-
dad. Los casos más relevantes que podemos mencionar son: Venezuela (2002),
Honduras (2007), Bolivia (2008), Argentina (2008), Ecuador (2010); Paraguay
(2012).

3. Chmielewski Jaqui (1996) “Medios de comunicación y política”, Pontificia Universidad Católica Argen-
tina: Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales- Colección , págs. 61-70

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Entendemos que hoy, una gran parte de la sociedad ha tomado conocimiento de


los hechos nefastos que llevaron a cabo los represores en los gobiernos de facto en
el continente. En Argentina, la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, los
juicios de lesa humanidad, el debate en torno a los crímenes cometidos por los ge-
nocidas y el conocimiento de la complicidad con la iglesia católica y el poder eco-
nómico, han contribuido a desprestigiar la imagen de los militares. Asimismo, res-
pecto de la policía federal y las locales, los conocidos hechos de corrupción y la
vinculación con el narcotráfico y la trata de personas han sumado al descrédito de
las fuerzas de seguridad.
Por esta razón, se entiende en este trabajo, que los intentos destituyentes tanto
en Argentina, como en países donde las FFAA han perdido prestigio, legitimación y
poder, son llevados adelante por la conjunción de fuerzas políticas, mediáticas y
empresariales. Que han dejado ver claramente que el objetivo es desgastar a la ma-
yoría legal y legítima que gobierna, de manera de acorralarla políticamente y me-
diáticamente. Asimismo, se ha dejado ver que esta conjunción de fuerzas trans-
forma la agenda de una minoría en las necesidades de la mayoría, poniendo en
agenda mediática casos particulares o situaciones puntuales para cuestionar la tota-
lidad de las políticas nacionales. Estos intentos destituyentes, se diferencian del
golpe clásico porque no recurren al uso de la violencia para interrumpir por la fuer-
za el orden constitucional, sino que se siembran argumentos y descontento, utili-
zando eficientemente las redes sociales para divulgar hasta el hartazgo mensajes
directos, sencillos y falsos que se hacen verdaderos a costa de la repetición, se apo-
yan en los medios masivos de comunicación monopólicos, que orquestan la puesta
en escena nacional e internacional para recrear este ambiente destituyente.
Pierre Bourdieu4 habla del papel de “constructor” de la realidad que tiene la te-
levisión. Apuntando a que en vez de ser un instrumento que refleja la realidad, crea
una realidad fragmentada que le otorga tribuna a hechos que no son de real impor-
tancia, dejando de lado a un sinnúmero de actores sociales que deberían figurar
para beneficio de la democracia.
Se puede ejemplificar lo dicho señalando el caso de Venezuela en el año 2002,
donde fueron las grandes corporaciones (Fedecámaras) y los medios de comunica-
ción quienes llevaron adelante las acciones destituyentes contra el presidente Hugo
Chávez Frías.
En Argentina en el año 2008 las corporaciones terratenientes y el monopolio
comunicacional privado accionaron contra la presidenta Cristina Fernández, por un

4. Bourdieu Pierre (1997) “Sobre la televisión”, Barcelona, Anagrama.

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tema de agenda que afectaba a una minoría terrateniente y agroexportadora, que se


transformó en una necesidad de la mayoría que salió a las calles a respaldar al gru-
po de productores agropecuarios.
El presidente de Honduras en el año 2009 , Manuel Zelaya, fue secuestrado por
un grupo de militares y trasladado a Costa Rica, en una jornada en la cual se iba a
realizar una consulta para reformar la Constitución, que fue suspendida por la Cor-
te suprema de Justicia. El Congreso hondureño aprobó por unanimidad la destitu-
ción del presidente, tras leer una supuesta carta de renuncia que fue desmentida
por Zelaya, aquí se vislumbra el accionar de la Corte Suprema de Justicia, los par-
tidos opositores en el Congreso y las corporaciones mediáticas. En Paraguay con-
fluyeron en el año 2012 ambas Cámaras del Congreso, la Corte Suprema y los me-
dios de comunicación.
Se observa, en esta nueva modalidad destituyente/golpista que la estrategia es
la misma: primero son las campañas de miedo y desinformación, luego las denun-
cias de presunta corrupción, se arguye falta de libertad de expresión y la estigmati-
zación ideológica; se pasa a las protestas callejeras por cualquier motivo y, final-
mente la desestabilización que provoca el quiebre institucional de un país. Este
método se ha denominado golpe ‘blando’ o ‘suave’ y, se caracteriza por ser más su-
til, pero se puede llegar al objetivo: la caída de un gobierno o, al menos, el desgaste
de su gestión.

El Caso de Ecuador

El intento de golpe en Ecuador se dio en el marco del muy peculiar enfrenta-


miento del gobierno de Rafael Correa con los principales medios de comunicación
de su país. De un modo notable, la televisión, los diarios y las radios ecuatorianas
tienden a pertenecer a empresas financieras o bancos privados.
El primer encontronazo fue cuando Correa efectivamente le cortó los beneficios
a las entidades financieras. El segundo comenzó con la idea de convocar una Asam-
blea Constituyente para llevar al máximo rango las ideas de la llamada “revolución
ciudadana”. Uno de los enemigos más visibles de esta iniciativa fue Fidel Egas, que
es presidente tanto del Banco Pichincha como de Teleamazonas TV.
Según Atilio A. Borón los actos destituyentes no fueron producto de un peque-
ño grupo aislado dentro de la policía que intentó dar el golpe sino un conjunto de
actores sociales y políticos al servicio de la oligarquía local y el imperialismo, que
jamás le va a perdonar a Correa haber ordenado el desalojo de la base que Estados

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Unidos tenía en Manta, la auditoría de la deuda externa del Ecuador y su incorpo-


ración al ALBA.
Respecto de lo acontecido aquel 30 de septiembre del año 2010, en general los
medios ofrecieron una versión distorsionada de lo ocurrido, refiriéndose a los he-
chos destituyentes como una “sublevación policial” evitando hablar de tentativa de
golpe de estado.
Siguiendo a Atilio Borón5, el golpe fracasó por tres razones: “por la rápida y
efectiva movilización de amplios sectores de la población ecuatoriana (…). Ocurrió
lo que siempre debe ocurrir en casos como estos: la defensa del orden constitucio-
nal es efectiva en la medida en que es asumida directamente por el pueblo, ac-
tuando como protagonista y no como simple espectador de las luchas políticas de
su tiempo. Sin esa presencia del pueblo en calles y plazas, cosa que había adverti-
do Maquiavelo hace quinientos años, no hay república que resista los embates de
los personeros del viejo orden. El entramado institucional por sí solo es incapaz de
garantizar la estabilidad del régimen democrático. Las fuerzas de la derecha son
demasiado poderosas y dominan ese entramado desde hace siglos. Sólo la presen-
cia activa, militante, del pueblo en las calles puede desbaratar los planes golpis-
tas. En segundo lugar, porque la movilización popular fue acompañada por una
rápida y contundente solidaridad internacional que se comenzó a efectivizar ni
bien se tuvieron las primeras noticias del golpe y que, entre otras cosas, precipitó
la muy oportuna convocatoria a una reunión urgente y extraordinaria de la
Unasur en Buenos Aires. El claro respaldo obtenido por Correa de los gobiernos
sudamericanos y de varios europeos surtió efecto porque puso en evidencia que el
futuro de los golpistas, en caso de que sus planes finalmente culminaran exitosa-
mente, sería el ostracismo y el aislamiento político, económico e internacional. Se
demostró, una vez más, que la Unasur funciona y es eficaz, y la crisis pudo resol-
verse, como la de Bolivia en 2008, sin la intervención de intereses ajenos a Améri-
ca del Sur. Tercero, por la valentía demostrada por el presidente Correa, que no
dio el brazo a torcer y resistió a pie firme el acoso y la reclusión pese a que era
más que evidente que su vida corría peligro: cuando se retiraba del hospital, su
automóvil fue baleado con claras intenciones de poner fin a su vida. Correa de-
mostró poseer el valor que se requiere para acometer con perspectivas de éxito las
grandes empresas políticas. Si hubiese flaqueado, si se hubiera acobardado, o de-
jado entrever una voluntad de someterse al designio de sus captores otro habría
sido el resultado.”

5. Borón Atilio. “Que pasó en Ecuador”. Artículo periodístico publicado en el diario Pagina 12 el
03/10/2010

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Conclusión

Los medios de comunicación forman parte del sistema de mercado quedando


totalmente insertos en el poder económico, que los utiliza para difundir informa-
ciones interesadas, que transmiten los valores propios del sistema a través de un
mensaje hegemónico. Con la supremacía del mercado como único principio, parece
difícil encontrar medios de comunicación destacados que apuesten por una actitud
crítica real. Todo ello, acompañado por la connivencia de poderes económicos, polí-
ticos, y el consentimiento de la sociedad, aparentemente ajena y pasiva ante este
tipo de abusos.
En países como Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Pa-
raguay, Venezuela, surgieron nuevos liderazgos en los años 2000, que no se arrodi-
llaron ante las directrices de la tecnocracia fondomonetarista y de la Casa Blanca, y
que confrontaron a las corporaciones mediáticas y a sus intereses económicos. Ocu-
rriendo en cada uno de estos países eventos destituyentes que tenían como fin que
la derecha llegara al poder político por vías ilegítimas.
En Argentina hemos logrado que la pluralidad de voces se estampe en una ley
sancionada según los mecanismos establecidos por la Constitución Nacional, pero
no hemos logrado su aplicación integral, puesto que la misma estuvo frenada du-
rante cuatro años por sucesivas medidas cautelares interpuestas por el grupo de
mayor concentración mediática del país.
En la actualidad, con un gobierno de derecha que llegó al poder democrática-
mente, asistimos a una etapa atravesada por un cerco mediático que invisibiliza
despidos, represiones, tarifazos, detenciones inconstitucionales, lavado de dinero y
vemos periodistas que condicionan públicamente a los jueces de la Nación.
Este gobierno es el que a veinticinco días de haber asumido, deroga artículos
fundamentales de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de espaldas a
las necesidades y las urgencias de la ciudadanía, pero de frente a los intereses de las
corporaciones, configurándose el mayor retroceso en materia audiovisual desde la
recuperación democrática. Nos preguntamos si la urgencia surgía en razón de con-
siderar que la Ley era imperfecta, porque el nuevo Gobierno no propuso correccio-
nes, y llegó al extremo de suprimir un marco jurídico que garantizaba la comunica-
ción como un derecho de toda la sociedad.

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Finalmente, nos queda reflexionar sobre qué nivel de objetividad y pluralismo


real puede existir bajo los intereses económicos y políticos que ostentan los medios
concentrados.

Bibliografía

Aruguete, Natalia (2015):“El poder de la agenda. Política, medios y público.”.


Biblos
Bourdieu Pierre , Wacquant Loïc J. D. (2008): “Una invitación a la sociolo-
gía reflexiva” Siglo Veintiuno Editores Argentina.
Bourdieu Pierre (1997):“Sobre la televisión”, Barcelona, Anagrama,
Blaustein, Eduardo y Zubieta, Martín. (1998): “Decíamos ayer. La prensa ar-
gentina bajo el Proceso”. Colihue
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historia de papel prensa”.Miradas al sur
Chmielewski Jaqui (1996): “Medios de comunicación y política”, Pontificia
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Feinmann, José Pablo (2013): “Filosofía política del poder mediatico”. Planeta
Sivak, Martín (2013):“Clarín. El gran diario argentino. Una historia”. Planeta

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TIC y políticas públicas colaborativas en el nivel local de gobierno… ∙ EZEQUIEL MILLER

TIC y políticas públicas colaborativas en el nivel


local de gobierno. El caso de la Municipalidad de
Rosario

EZEQUIEL MILLER
emiller@fcecon.unr.edu.ar
Universidad Nacional de Rosario (UNR) – CONICET

Resumen
El presente trabajo pretende realizar una aproximación a las diversas estrategias de
vinculación entre el Estado y actores socio productivos locales mediante la uti liza-
ción de TIC. Es preciso mencionar que esta investigación se enmarca en un proye c-
to de vinculación científica tecnológica entre la Universidad Nacional de Rosario
(UNR) y la Sub Secretaria de Gobierno de la Municipalidad de Rosario. Dicho pr o-
yecto, se propone identificar la cadena causal que subyace al diseño de la imple-
mentación de este nuevo tipo de política pública, a los fines de realizar una aproxi-
mación al impacto que tuvieron; y que puede considerarse como base para aportar
evidencia sobre las capacidades del Estado municipal para avanzar en acciones de
transferencia y vinculación con distintos actores de la sociedad.
En esta oportunidad se avanza en el análisis de la incorporación en la agenda gu-
bernamental de una demanda sectorial, mediante una propuesta realizada por el
Colegio de Arquitectos de la Provincia de Santa Fe, que supone la implementación
de un procedimiento integralmente digital para la autorización de obras particul a-
res por parte de la Municipalidad de Rosario.

Palabras claves: TIC, Políticas Públicas Colaborativas, Actores Locales, Gobierno


Local.

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TIC y políticas públicas colaborativas en el nivel local de gobierno… ∙ EZEQUIEL MILLER

1. Introducción

En las últimas décadas hemos asistido a una transformación radical en las for-
mas de entender la relación Estado sociedad, observándose una diversificación e
incremento de las demandas sociales, así como renovados intentos por parte del
Estado de dar respuesta en todos sus niveles de gobierno. Una de las estrategias
adoptadas por los gobiernos para encontrar nuevas fuentes de legitimación ha sido
la incorporación intensiva de Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC) con el objeto de hacer más eficiente su accionar al interior de la administra-
ción pública, mejorar la presentación de servicios, así como interactuar de forma
más cercana con la ciudadanía.
La pregunta de investigación que motiva el presente trabajo se interroga en re-
lación a: ¿qué sucede cuando algunas de las demandas sociales que encuentran asi-
dero dentro del seno estatal, son resueltas desde una perspectiva colaborativa te-
niendo como protagonista a las TIC? En el marco de un proyecto de vinculación
científico tecnológica entre la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Sub Se-
cretaría de Gobierno de la Municipalidad de Rosario 1, se intentará responder ese
interrogante. Proponiéndose poner en consideración las diversas estrategias de vin-
culación entre el Estado y actores socio productivos locales mediante la utilización
de TIC.
La Municipalidad de Rosario ha implementado una serie de políticas públicas
colaborativas en materia de digitalización diversos trámites realizado por ciudada-
nos y empresas, algunos de ellos representan un sistema innovador de gestión utili-
zando a las TIC con el objeto de aumentar la eficiencia, celeridad y transparencia de
los trámites municipales. Se toma aquí como estudio de caso al de la Sub-Secretaría
de Gobierno municipal de la ciudad de Rosario en la actualidad.
Para responder el interrogante planteado, en un primer apartado, se presentan
los principales conceptos en relación a las políticas públicas en el marco de la socie-
dad de la información y el conocimiento, así como también se considera al gobierno
electrónico como una expresión de este contexto. Por otra parte, se analizan las es-

1. Proyecto de vinculación científico tecnológico “Universidad, Municipalidad y Sector Productivo. Un


espacio de encuentro para la vinculación inclusiva”, financiado por la Secretaría de Vinculación Tecnoló-
gica y Desarrollo Productivo de la Universidad Nacional de Rosario. Participan en términos instituciona-
les, la Municipalidad de Rosario, el Observatorio Económico y Social de la UNR, y el Colegio de Arquitec-
tos de la Provincia de Santa Fe. El equipo de trabajo se encuentra integrado por docentes,
investigadores, graduados y alumnos de las Facultades de Ciencia Política y Relaciones Internacionales y
Ciencias Económicas y Estadística de la UNR.

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pecificidades propias de los gobiernos locales en argentina, y sus capacidades para


implementar acciones digitales.
En segundo lugar, se presentan las principales líneas de indagación y se analiza
el caso de la Municipalidad de Rosario, considerando sus implicancias en cuanto al
desarrollo de políticas públicas colaborativas mediante la utilización de TIC.
Por último, se realizan una serie de consideraciones finales.

2. Marco teórico

Las relaciones que se establecen entre la sociedad civil y el Estado se caracteri-


zan siempre por su complejidad y no por ser necesariamente de carácter unidirec-
cional (Aguilar Villanueva, 1994), siendo algunas de ellas incorporadas a la agenda
pública, entendida como el proceso por medio del cual algunos problemas se insta-
lan en la sociedad y llaman la atención del gobierno como cuestiones que podrán
ser objeto de políticas públicas (Elder y Cobb; 1994).
Las capacidades estatales, consideradas como la aptitud de las instancias de go-
bierno para plasmar, a través de políticas públicas, los máximos niveles posibles de
valor social, dadas ciertas restricciones contextuales (Repetto, 2007). Justamente,
son esas capacidades estatales las que se ponen a prueba en el nivel local de go-
bierno, una de las instancias que ha tenido un cambio estructural en cuanto a su rol
tradicional, absorbiendo sistemáticamente nuevas demandas sociales. Esto implica
nuevas estrategias de legitimación, ante temáticas poco habituales para estos go-
biernos, tales como el desarrollo socio-productivo local, la seguridad ciudadana, o
la utilización intensiva de TIC, que debieron ser incorporadas a su agenda guber-
namental.
En relación a las TIC en el ámbito gubernamental, es posible considerar en
términos generales dos momentos de un mismo proceso. Una primera oleada de
incorporación intensiva de tecnologías en el ámbito público, que tuvo su centrali-
dad en la llamada e-administración, procurando una búsqueda por mejorar de la
eficiencia de los procesos internos, así como en la prestación de servicios públicos.
Más tarde, fue surgiendo la necesidad de pensar a la relación entre gobierno y ciu-
dadanía desde otros aspectos, más allá de lo instrumental, considerando a este úl-
timo cómo un actor mucho más activo, con capacidad de injerir en asuntos concer-
nientes a la vida en comunidad mediante la utilización de TIC en un contexto
democrático. Esto implica la apertura de procesos de participación implementadas
a partir de tecnologías, tales como diversos tipos de consultas ciudadanas destina-

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dos a definir, seleccionar, o moldear políticas públicas gubernamentales, esto ha


sido denominado conceptualmente e-política.
En términos generales, este proceso cobra impulso a partir del nacimiento, en
las últimas décadas, de un nuevo paradigma tecno-económico que ha producido
significativas trasformaciones en los más diversos órdenes a nivel global. Este nue-
vo paradigma recibe el nombre de Sociedad de la Información caracterizada por
Castells como:

“aquella donde los procesos centrales de generación del conocimiento, productiv i-


dad económica, poder político/militar y funcionamiento de los medios de comuni-
cación están siendo fuertemente transformados por un paradigma informacional.
Este paradigma está radicalmente connotado por los nuevos medios tecnológicos,
los que siguen la lógica de la interconexión entre sistemas (morfologías de redes).
El desarrollo de una sociedad de estas características depende de la capacidad de
sus agentes para disparar procesos e implementaciones eficientes de la información
basados en el conocimiento, y, también, en su potencial de organizarse a escala gl o-
bal” (1997:47).

En este contexto, la utilización de herramientas TIC por parte de gobiernos re-


cibe la denominación de gobiernos electrónico (GE), que a grandes rasgos tiene el
objeto de mejorar la eficiencia interna, la oferta de servicios e información, y el in-
tercambio con ciudadanos, organizaciones públicas y privadas (Gascó, 2004). Se-
gún Finquelievich (2005), el GE es el conjunto de procesos o métodos de adminis-
tración basados en sistemas electrónicos –fundamentalmente Internet-, para
mejorar la manera en que un gobierno realiza sus operaciones a nivel interno, con
otros niveles de gobierno, y para que los ciudadanos puedan efectuar trámites en
línea. Su fin es proporcionar la información –rendición de cuenta, informes de acti-
vidades, programas, planes, proyectos, etc.- que los ciudadanos necesitan para eva-
luar el desempeño de de sus funcionarios y para participar en diversos grados y
maneras en decisiones que los atañen.
En el mismo sentido, Kaufman (2004) sintetiza que el GE conjuga TIC, reinge-
nierías de estructuras y cambios de culturas organizacionales (Back Office) para
facilitar a los ciudadanos el acceso en línea a la información y a los servicios (Front
Office), explicitando las diversas dimensiones del esfuerzo por construir el e-
gobierno. Al mismo tiempo, sugiere la necesidad de reflexionar sobre las maneras
como el gobierno digital implica el desarrollo de formas asociativas que se insertan

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en la red de redes. La autora sostiene que el gobierno se incorpora como un punto


de coordinación importante.
En términos conceptuales, el gobierno electrónico ha ido evolucionando am-
pliándose la manera de entender el modo de relacionarse entre la administración y
la ciudadanía, al dar lugar, más allá de la participación, a la colaboración (Concha y
Naser, 2012). El concepto de gobierno abierto supone transparencia, colaboración y
participación, pero también, responsabilidad (accountability), asociación público -
privada, transversalidad; implicación y empoderamiento ciudadano (Kaufman,
2012).

3. Especificidades de los gobiernos locales

La noción de territorio representa un factor contextual central, que en las últi-


mas décadas ha sufrido modificaciones de relevancia. Produciéndose nuevas inter-
pretaciones en relación al desarrollo, que dejan de estar ancladas exclusivamente en
lo “nacional”, y deben ser consideradas en el marco de la sociedad global. Emer-
giendo nuevos espacios relevantes, ejes de nuevas interacciones y regulaciones.
En Argentina existe una diversidad de realidades en cuanto a las características
de los gobiernos locales. Esta multiplicidad, se ve reflejada en las constituciones
provinciales, que establecen mínimos poblacionales muy bajos para constituirse
institucionalmente como Municipalidad. Al mismo tiempo, éstas cuentan con una
relativa baja capacidad de gestión, y en muchos casos han replicado estructuras
organizacionales de las provincias y la Nación, coexistiendo prácticas fuertemente
burocráticas. También se observa una escasez de cuadros técnicos y de información
actualizada, pertinente y confiable para la toma de decisiones.
En cuanto a los recursos económicos de los que disponen los gobiernos munici-
pales, vale aclarar que sólo tienen la posibilidad en términos de recaudación del
cobro de “tasas”, y lo que reciben en concepto de coparticipación de impuestos pro-
vinciales y nacionales. En este sentido, también las realidades son muy diversas,
donde los índices de cobrabilidad y la eficiencia en la utilización de esos recursos
son muy variados.
A este cuadro de situación, es necesario incorporar que las demandas sociales
son crecientes, y con una fuerte tendencia a la diversificación de las mismas. En
Argentina, en el transcurso de la década de los `90s, algunos gobiernos locales, sin
dejar atrás sus roles tradicionales, comenzaron procesos de modernización y de
innovación. Muy atrás quedaron las históricas funciones "ABL" (Alumbrado, Barri-

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do y Limpieza). Esta ampliación de las competencias municipales, se ven en la eje-


cución de políticas que son “concurrentes” entre Estado Nacional y Provincial, y
que en términos jurisdiccionales no les compete a los gobiernos locales. Este reno-
vado protagonismo se demuestra en la actualidad, constituyendo el GE una prome-
sa de reinvención del Estado y de la esfera pública a través de la incorporación es-
tratégica e intensiva de las tecnologías de la información.
El primer nivel de gobierno, municipal o local, constituye el más cercano al ciu-
dadano y en el que éste puede participar e influir de manera más directa. Se entien-
de aquí que es el ámbito propicio para una comunicación más fecunda y productiva
entre Estado y sociedad.
Además, diferentes experiencias analizadas, así como también diversos autores,
señalan las potencialidades del espacio local, en tanto desarrollo de estrategias de
gobierno electrónico (Kaufman, 2004; Araya Dujisin y Porrúa Vigón, 2004;
AHCIET, 2007). El ámbito local es más apto, a diferencia del nacional, para la im-
plementación del GE debido a que posee ciertas características propias tales como,
flexibilidad y cercanía con el ciudadano, la tendencia a la descentralización, pro-
blemas en cierta forma administrables, entre otros (Finquelievich y Prince, 2008).

4. Cuestiones metodológicas

El objetivo de este trabajo es realizar una aproximación a las diversas estrate-


gias de vinculación entre el Estado y actores socio productivos locales mediante la
utilización de TIC. Es preciso mencionar que esta investigación se enmarca en un
proyecto de vinculación científica tecnológica entre la Universidad Nacional de Ro-
sario (UNR) y la Sub Secretaria de Gobierno de la Municipalidad de Rosario. Dicho
proyecto, se propone identificar la cadena causal que subyace al diseño de la im-
plementación de la nueva política pública, a los fines de realizar una aproximación
al impacto que tuvo la aplicación de esta medida; y que puede considerarse como
base para aportar evidencia sobre las capacidades del Estado municipal para avan-
zar en acciones de transferencia y vinculación con distintos actores de la sociedad.
Con el objeto de estudiar las características propias del fenómeno general co-
rrespondiente a la implementación y utilización de TIC en el ámbito gubernamen-
tal, y su rol en la puesta en marcha de políticas públicas colaborativas, se ha selec-
cionado a la ciudad de Rosario como estudio de caso del presente trabajo, ya que
posee rasgos que podrían calificarse como paradigmáticos. Para cumplir con el ob-
jetivo propuesto, el primer lugar se avanza con una descripción general de las polí-

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TIC y políticas públicas colaborativas en el nivel local de gobierno… ∙ EZEQUIEL MILLER

ticas digitales de la Municipalidad de Rosario, para luego adentrarse en una prime-


ra aproximación cualitativa al fenómeno que implican estas nuevas modalidades de
interacción entre Estado y sociedad.

5. El caso de la Municipalidad de Rosario

La ciudad de Rosario ha puesto en marcha tempranamente diversos procesos


de incorporación de TIC a sus actividades administrativas cotidianas, así como
también las ha utilizado para relacionarse con diversos actores locales. A finales de
la década de 1990 pone en marcha el sitio web oficial del gobierno local, y en los
sucesivos años se sancionaron normativas tendientes a la publicidad de los actos de
gobierno mediante Internet, así como también implementan la prestación de servi-
cios digitales y la realización de trámites en línea. Este proceso da cuenta de un caso
paradigmático en el contexto nacional y latinoamericano en cuanto a la implemen-
tación de estrategias digitales por parte de gobiernos locales.
Más recientemente, la Municipalidad de Rosario ha puesto en marcha una serie
de políticas públicas colaborativas en materia de digitalización diversos trámites
realizado por ciudadanos y empresas, algunos de ellos representan un sistema in-
novador de gestión utilizando a las TIC con el objeto de aumentar la eficiencia, cele-
ridad y transparencia de los trámites municipales.
En este sentido aparece como caso paradigmático lo sucedido en el seno de la
Sub Secretaría de Gobierno de la Municipalidad de Rosario, que tiene a su cargo
tres Direcciones Generales que son de suma importancia para la dinámica de los
procesos socio productivos locales: “Habilitación de Industrias, Comercios y Servi-
cios”; “Atención a Empresas” y “Obras Particulares”. Estas tres áreas de gobierno
resultan vitales para los actores socio productivos locales (actuales y futuros), ya
que la posibilidad de radicarse, ampliarse o simplemente cumplir con las normati-
vas municipales depende en gran medida de la interacción con estas áreas.
Muchos de los actores socio productivos locales, se encuentran representados
en diversas federaciones o cámaras comerciales y productivas, agremiados según
afinidades temáticas o geográficas. Pero en este entramado, además de los empre-
sarios locales, es preciso sumar a una serie de actores que son de vital relevancia
para la dinámica cotidiana de la economía regional y su vinculación con el Munici-
pio. Estos son los profesionales que realizan las gestiones necesarias ante las auto-
ridades, contándose entre ellos a ingenieros, arquitectos, agrimensores, abogados,
contadores, entre otros. Las colegiaturas que agrupan a estas profesiones ocupan

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un rol central en cuanto a la representación y defensa de sus intereses, así como


también en cuanto a la posibilidad de generar mejores condiciones en las modali-
dades de trabajos con gobiernos en todos sus niveles.
Estos y otros actores locales relevantes poseen un espacio de encuentro, articu-
lado por la Municipalidad de Rosario en el Consejo Económico Social de la ciudad,
siendo sus resoluciones de carácter consultivo y asesor del gobierno de la ciudad en
materia socioeconómica, ambiental, cultural y laboral. Se propone como objeto
consolidar y perfeccionar una democracia participativa, construyendo un espacio de
comunicación permanente entre los sectores de la comunidad, que permita el deba-
te y consenso entre distintas miradas e intereses, y que contribuya a la definición de
políticas de estado y su sostenimiento.
Este canal de comunicación, y la interacción directa con funcionarios de la Sub
Secretaría representan los principales canales para la gestión de proyectos y mejora
ante situaciones conflictivas.

6. El desarrollo de una política pública colaborativa local

El Colegio de Arquitectos de la Provincia de Santa Fe, específicamente la repre-


sentación correspondiente a la ciudad de Rosario, venía observando como en reite-
radas ocasiones se producían dificultades en los procesos de autorización municipal
de obras particulares (nuevas o modificaciones). Los principales problemas radica-
ban en el proceso de presentación de planos ante las autoridades, y sus devolucio-
nes con las observaciones pertinentes. Ya que no sólo se desarrollaba en extensos
periodos de tiempo, sino que la devolución con sus respectivas sugerencias no que-
daban debidamente registradas, lo que implicaba que según quien analizaba los
planos de obras tenía una perspectiva diferente. Esta situación, se prestaba habi-
tualmente a confusiones y a situaciones de negligencia e incluso lindantes con ac-
tuaciones no del todo éticas.
Desde la mencionada colegiatura se cuanta desde hace varios años con un sis-
tema informático que registra las diversas actividades que realizan sus profesiona-
les, principalmente con la finalidad de realizar el cobro de los aportes y obligacio-
nes. Ese mismo sistema permite conocer el desenvolvimiento de las autorizaciones
de obras realizadas por el Municipio, esta información demostraba las dificultades
y contratiempos ocasionados, explicados previamente. A esto se le suman las diver-
sas quejas que planteaban los profesionales matriculados. Por todo ello, desde el
colegio se decidió mediante la figura de su presidente el Arq. Edgardo Rubén Bag-

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nasco, realizar no sólo un petitorio para la mejora de este procedimiento, sino que
también sumo a esa presentación una propuesta de una sistema informático que
evitara los inconvenientes.
La iniciativa del Colegio de Arquitectos representa una inversión del clásico
proceso de incorporación de las demandas realizado por el Estado, en este caso es el
propio interesado, que no sólo reclama por sus intereses, sino que al mismo tiempo
aporta y propone una solución mediante un sistema informático (software).
La Sub Secretaría de Gobierno decide aceptar la propuesta y durante el año
2015 desarrolla un proyecto que pone fin a la tramitación de plano en formatos físi-
cos, generando un procedimiento eminentemente digital. Esto supone la despapeli-
zación de uno de los trámites más complejos que posee el sistema municipal y que
mayor conflictividad genera.
La implementación se produjo mediante la firma de un convenio de coopera-
ción interinstitucional que implicaba, en el plazo de unos pocos meses, la puesta en
marcha de un nuevo sistema, que sólo admite su uso mediante la presentación de
plano en formato digital para cualquier pedido de obras particulares. Previendo un
registro sistemático del avance trámite con las observaciones realizadas, así como
las respuestas presentadas por los profesionales. Es preciso mencionar que el sis-
tema informático propuesto inicialmente por el Colegio de Arquitectos debió ser
mejorados y adecuado a los requerimientos y estándares de la Municipalidad de
Rosario, esta tarea fue llevada a cabo por la Dirección de Informática. A partir del
año 2016 todos los trámites de obras particulares se encuentran digitalizados, con
plena vigencia del mencionado convenio.

7. Consideraciones finales

El proceso descripto previamente nos habla de una complejización cada vez


mayor de las demandas sociales, focalizadas en este caso en un sector particular.
Una vez considerado por el Estado dicha demanda, se avanza hacia la implementa-
ción de la acción gubernamental que tiene como eje la puesta en marcha de un pro-
cedimiento eminentemente digital, a propuesta de unos de los actores interesados.
En este sentido, y con la finalidad de avanzar, no sólo en la evaluación del proceso
de formulación e implementación de este nuevo tipo de políticas públicas, sino que
también en sus consecuencias sobre el entramado socio productivo local.
Para ello se prevé realizar futuras investigaciones que permitan identificar los
factores que inciden en proceso de implementación del nuevo procedimiento, así

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TIC y políticas públicas colaborativas en el nivel local de gobierno… ∙ EZEQUIEL MILLER

como detectar la satisfacción de los actores socio productivos que utilizan la nueva
modalidad del servicio. Y al mismo tiempo, realizar una aproximación del impacto
que tuvo la implementación de la nueva modalidad de tramitación digital al interior
del Estado municipal.

8. Bibliografía

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Las redes sociales en la campaña elecotal de Río Cuarto. ∙ RAMÓN MONTEIRO y LILIAN VERA

Las redes sociales en la campaña electoral de Río


Cuarto.

RAMÓN MONTEIRO
rmonteiro@hum.unrc.edu.ar
Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC).

LILIAN VERA
li2anvera@yahoo.com.ar
Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC).

Resumen:
El 12 de Junio del 2016 se elige el Intendente municipal que gobernará los próx i-
mos 4 años la ciudad de Río Cuarto/Cba.
Una de las herramientas comunicacionales utilizadas son las redes sociales. Redes
que son importantes porque posibilitan un proceso bidireccional entre los integran-
tes del proceso comunicativo, basado en el contacto, intercambio ycomunicación
entre dirigentes y seguidores; donde los involucrados son integrantes activos que
producen y difunden mensajes para ser enviados a la esfera pública virtual.
Justamente, el objetivo de la Ponencia es reconocer los diversos usos que los candi-
datos a Intendente de Río Cuarto le proporcionan a las redes sociales en la campaña
electoral.
¿Cómo son usadas las redes sociales por los candidatos locales? ¿Qué tipo de red es
la más considerada? ¿Los modos de usos corresponden con la lógica de la WEB 2.0?
Metodológicamente, seapela al análisis cuantitativo: procedimiento que admite
cuantificar los acontecimientos con la finalidad de realizar un proceso de infe rencia
e interpretación aplicable al contexto. La técnica de análisis de contenido colabora
en ese proceso, permite revelar sentidos y significados de los mensajesdifundidos.
Las cuentas deFacebook de los candidatos son las unidades de análisis.El corpus es-
tá constituido por lo revelado entre febrero-marzo del 2016.

Palabras claves: Redes – Campañas – Candidatos - Intendencia

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Las redes sociales en la campaña elecotal de Río Cuarto. ∙ RAMÓN MONTEIRO y LILIAN VERA

Introducción

Las redes sociales están cada vez más presentes en las campañas electorales.
Desde que el presidente de EEUU. B. Obama en el año 2008 las incluye como parte
de las estrategias de acercamiento a los seguidoresse transformó el modo de planifi-
car las campañas en el mundo.
Basadas en la capacidad tecnológica de difusión de Internet y de la telefonía ce-
lular, las redes sociales forman parte de la denominada WEB 2.0, donde los involu-
crados en el proceso comunicativo pueden convertirse en consumidores y producto-
res de mensajes en el mismo momento. Esta particularidad señalada en la literatura
como lectoautor(Moreno Isidro, 2001), significa que los incluidos en el proceso
comunicacional adquieren un doble rol activo:reciben-consumen los mensajes; y,
paralelamente pueden transformarlos, producto dela comprensión que le permite
redefinir el mensaje inicial.
Así, las redes sociales no sólo facilitan un modo diferente de comunicarse entre
los dirigentes y sus seguidores, sino también abren la posibilidad de establecer un
nuevo patrón de comunicación de masas dado entre los mismos integrantes. Cues-
tión que Castell (2011) denomina ´autocomuniación de masas´que no es más que el
proceso por el cual los individuos constituyen una red con otros que les permite
entablar contactos relativamente planos donde se analizan, discuten y modifican los
mensajes permanentemente. Ese proceso de bidireccional es uno de los aspectos
fundamentales de las redes sociales actuales.
Este es el contexto comunicacional donde se llevan a cabo las actuales campa-
ñas electorales, que tienen como finalidad movilizar, persuadir, incentivar e infor-
mar al electorado para que concurra a votar por el candidato. Las campañas son
uno de los momentos de mayor vinculación y activación entre los dirigentes y los
seguidores, de ahí que una estrategia adecuada puede ser la plataforma del éxito o
fracaso para que los candidatos accedan a los lugares por los cuales compiten.
Las campañas adquieren diferentes modos. Se sustentantanto en el plafón pro-
puesto por el marketing político pero también con fuerte base en la personalización
del candidato,realzando atributos y cualidades de esos personajes, esto debido a la
creciente pérdida de importancia y legitimidad social de los partidos políticos, ja-
queando la propia lealtad partidaria de los adherentes y simpatizantes. En ese con-
texto, una de las estrategias que ha ganado terreno en la búsqueda de lograr son las
llamadas ´campañas negativas´, proceso de exposición y visualización que trata de
descalificar a los oponentes por encima de las propuestas de candidatos y/o parti-
dos.

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Las redes sociales en la campaña elecotal de Río Cuarto. ∙ RAMÓN MONTEIRO y LILIAN VERA

Seleccionar uno u otro medio de comunicación para llegar a los seguidores y vo-
tantes no es tarea sencilla. En este enclave están las redes sociales. Es que en las
actuales condiciones de desarrollo tecnológico, las redes aparecen como uno de los
soportes fundamentales para que los dirigentes establezcan vínculos con las perso-
nas.
Por su capacidad de difuminar información, acontecimientos y noticias en
tiempo ´real´, las redes se han convertido en una plataforma primordial tanto para
el periodismo como para lospropios ciudadanos, toda vez que proporcionan inme-
diatez, fluidez y circulación abierta con pocas restricciones de los acontecimientos y
eventos producidos en la sociedad. Así, las redes no solo se convierten cada vez más
en la avenida por donde transcurre la definición de la realidad, sino que inciden en
el hacer político que llevan adelante los dirigentes que intentan acceder a un cargo.
Justamente, el objetivo de la Ponencia es reconocer los diversos usos que los
candidatos a Intendente de Río Cuarto le proporcionan a las redes sociales en la
campaña electoral 2016.
La búsqueda se orienta a reconocer específicamente cómo la red social Face-
book es utilizada por los aspirantes a la intendencia local. Red que es una de las
más utilizadas por los internautas para difundir los múltiples acontecimientos pri-
vados y públicos, y que en este caso, nos permitirá abordar el uso dado por los diri-
gentes políticos de la ciudad riocuartense que aspiran ser intendente municipal el
12 de junio del 2016.
¿Cómo son usadas las redes sociales por los candidatos locales? ¿Los modos de
usos corresponden con la lógica de la WEB 2.0?, más específicamente,¿de qué ma-
nera Facebook es tomado en cuenta en el momento de difundir las actividades de
campaña por los candidatos a intendente? ¿en el uso de Facebook, los candidatos
llevan a cabo prácticas vinculadas con la lógica WEB 2.0, o continúan con un uso
relacionado a la difusión tradicional?
Metodológicamente, se apela al análisis cuantitativo: procedimiento que admite
cuantificar los acontecimientos con la finalidad de realizar un proceso de inferencia
e interpretación aplicable al contexto. La técnica de análisis de contenido colabora
en ese proceso, permite revelar sentidos y significados de los mensajes difundidos.
Las cuentas de Facebook de los candidatos a Intendente municipal son las uni-
dades de análisis. El corpus está constituido por lo revelado entre los días 1 y 10 de
febrero y marzo del 2016.

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Las redes sociales en la campaña elecotal de Río Cuarto. ∙ RAMÓN MONTEIRO y LILIAN VERA

Breves referencias sobre las campañas electoralesy las redes


sociales

a.-las campañas electorales son consideradascomo uno de los momentos más


dinámicos en la relación entre dirigentes y ciudadanos. La política se ve sacudida
debido al ritmo que imprime la satisfacción de logros de objetivos a corto plazo.
Aunque se considere que los gobernantes están en “campaña permanente”, lo cierto
es que los procesos electorales encuentran en los períodos de campaña electoral una
activación diferente, toda vez que no solo se exponen ideas, se realizan actividades
para llegar a los votantes, sino que los partidos políticos salen de su hibernación en
el que entran luego de cada votación.
Pero paralelamente, los ciudadanos se interesan con mayor ahíncosobre los te-
mas políticos como consecuencia de que son sometidos a un permanente proceso
de difusión por los partidos que buscan captar las voluntades. Claro está que estos
momentos necesitan de los medios de comunicación para diseminarse por toda la
sociedad.
Las campañas electorales como proceso de activación política se interesa en
realizar una serie de funciones que informen, legitimen acciones, seleccionen cier-
tas élites para gobernar y traten de articular intereses múltiples provenientes de la
sociedad.Por eso, cada vez más se formulan y llevan a cabo con un alto grado de
profesionalización donde expertos y profesionales las orientan y dirigen.
Dicen Crespo, Moreno y Delgado (2003) que si bien no hay una definición co-
múnmente admitida de lo que son las campañas electorales, se las puede aceptar
como un “conjunto de contenidos comunicativos de finalidad política de diversas
opciones electorales en un plazo taxativamente fijado en una norma legal y que
incluye una expresa petición de voto de una de ellas” (p. 13).De esta forma, las
campañas electorales son actividades de comunicación que buscan que una alterna-
tiva política sea considerada por los ciudadanos como posible de ser elegida en el
momento de la votación. Así, el proceso de las campañas tiene finalidades explíci-
tas: colaborar para que sean elegidos los dirigentes para gobernar por un tiempo
determinado. Con la intensificación que conllevan las campañas se busca que el
poder político sea retenido o que cambie de mano, ese es una de las principales
búsquedas que se propone toda campaña electoral. Claro está que esa acción comu-
nicativa se traslada a la ciudadanía rodeada de tensiones entre diferentes discursos,
planteándose una disputa por imponer las perspectivas de la agenda pública.
Si las campañas electorales tienen como función principal la legitimación del
sistema político mediante la elección delos aspirantes a gobernar, lo cierto es que

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también animan a las personas a involucrarse en el proceso electoral, aun a pesar


de que existe ciertodesánimo respecto a los partidos políticos. No obstante, no deja
de ser una instancia donde los electores pueden participar en la cosa pública de di-
ferentes maneras, ya sea discutiendo en espacios públicos o en esferas más reduci-
das como las privadas.
Las campañas electores tienen, según Crespo y sus colegas (2011) cuatro fun-
ciones complementarias: legitimar el sistema político, informar, movilizar y per-
suadir.
Cada uno de esas funciones se articula con la intención explícita de poder satis-
facer la legitimación del sistema y la activación de los electores para que se involu-
cren en todas las instancias del proceso electoral. Así, las campañas electorales es-
tán supeditadas a que los votantes se inmiscuyan para poder convencerlos de las
opciones que se les presenten para la votación. La ´fuerza de opinión´ y la
´dirección de opinión´ son factores primordiales en la representación de las cam-
pañas (Arguete, 2015).
Aquí es donde se cruza la presencia delos medios de comunicación. Adquieren
preponderancia para la amplia difusión de los discursos provenientes del campo
político. Las campañas electorales no pueden dejarlos de lado. Al contrario, cada
vez más se visualiza con mayor fuerza que las campañas los tienen como eje central,
para lo cual agentes expertos y profesionales son los encargados de la planificación
y ejecución en los medios, dejando de lado muchas veces a los actores provenientes
del campo político lejos de las decisiones. Esto puede crear situaciones de tensiones
entre profesionales y políticos debido a la orientación que debe seguir la campaña.
En ese marco, el marketing político y la profesionalización son dos cuestiones
importantes en la actualidad de las campañas. Los recursos económicos invertidos
se orientan por esos dos ámbitos, expresados en: encuestas de opinión, grupos de
enfoque, asesores, publicidad negativa y personalidad de los candidatos, donde ex-
pertos y profesionales orientan y deciden qué tipo de campaña se realizará.
Las campañas no solo buscan activar las predisposiciones y preferencias de los
ciudadanos sino que esa acción debe ser ejecutada sobre la base de una planifica-
cióncapaz de reconocer cuestiones personales, de publicidad, de contexto y de mo-
tivaciones, que lleven a un puerto de éxito a los candidatos. Entonces, deben ser
pensadas y ejecutadas según estrategias y condiciones diferentes que puedan osci-
lar, según sean las búsquedas, entre la ´continuidad´ hasta la posibilidad de
´cambiar´ todo el contexto político (Crespo, y Otros, 2011).En síntesis, las campa-
ñas electorales son más que estrategias de búsquedas del voto, es el periodo donde

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los partidos políticos disputan el poder, la legitimación de las ideas yplanteanlas


ideas que quedarán en las mentes de los votantes (Toussaint Alcaraz, 2001).
b.-las campañas electorales se juegan en los medios. En particular en las redes
sociales. Así parece ser desde que B. Obama en el año 2008 implementa una estra-
tegia comunicacional que tuvo a las redes sociales en el centro de las actividades
realizadas(Fernández Crespo, 2013). No significa que las campañas desestimen los
medios masivos tradicionales, solo que las redes tienen cada vez más presencia en
la planificación y ejecución que oriente a los votantes para elegir entre las opciones
presentadas.
Es que las redes sociales admiten ser pensadas desde un paradigma comunica-
cional diferente al que tuvo centralidad en los medios tradicionales como la radio,
la Tv o la prensa. Ese modelo caracterizado como unidireccional puso el acento en
uno de los polos del proceso: el emisor. En tanto, el nuevo paradigma comunicacio-
nal basa su accionar en el proceso bidireccional, donde emisores y receptores pue-
den transformarse en agentes activos, prosumidores, con capacidad de convertirse
en productores y consumidores en el mismo acto.
Al ser potenciadoras de procesos de interacción social, las redes abren el ca-
mino para que la política tenga un lugar privilegiado en ese debate público. De he-
cho, Castellanos, Ortiz Marín y Montiel (2010) dirán que en el caso de la política,
los partidos interesados en conocer qué quieren y qué hacen los ciudadanos se han
volcado decididamente hacia la utilización de las redes sociales, vía Internet, o Web
2.0, con la intencionalidad de utilizarlas como herramientas de acercamiento, re-
presentación y participación, que consolide el proceso de comunicación e interacti-
vidad entre los involucrados.
Estas características traen nuevas orientaciones en las que, por ejemplo, los lec-
tores mutan hacia “lectoautores” (Moreno Isidro, 2001), que no se conforman so-
lamente con leer sino producen, reconstruyen y convierten los textos en lo que ellos
consideran importante. Como señala Moreno Isidro (2001) el lectoautor elige je-
rarquizar las informaciones que le llegan. Hay una suerte de masificación con per-
sonalización.
Las redes sociales aparecen desde hace más de una década como la esperanza
democratizadora del espacio público, y por ende del propio sistema democrático. Se
sustentan en una perspectiva que tiene en la horizontalidad y el diálogo dos punta-
les fundamentales de todo anhelo de comunicación en una sociedad ´individualista
de masas´ (Woltón, 1999). Al mostrarse como una plataforma amplia, de límites
difusos, permiten la existencia paralela de un número indefinido de temas que pue-

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den ocupar el espacio público y ser motivos de debates colectivos entre los ciudada-
nos interesados.
Si bien los antecedentes principales vienen de los EEUU(Azamora, G y Bragda,
C. 2014), lo cierto es que en nuestro país el campo político utiliza desde hace tiempo
las redes sociales. Por motivos diferentes, como es el caso de la crisis económica
atravesada por el país, en el año 2003 se comienzan a realizar campañas políticas
por Internet, pues el mantenimiento de las páginas webs resultaba menos costoso
que la publicidad realizada, por ejemplo, en la televisión. Los candidatos E. Carrió
(ARI) y A. RodriguezSaá (FMP) fueron los primeros en acercarse a los electores
utilizando Internet, evitando el uso indiscriminado de los medios tradicionales. De
esta manera, nace en nuestro país el uso de las herramientas de la Web 2.0 para
realizar campañas electorales.
Mientras que en la ciudad de Río Cuarto, el uso de las redes comienza a intensi-
ficarse con la presencia de los líderes principalmente en Facebook y Twitter. Estu-
dios previos (Monteiro, 2015) muestran que nohacen un uso pleno WEB 2.0, sino
que se las utilizará como herramientas de difusión 1.0, impidiendo un uso total de
las potencialidades: bidireccionalidad, dialógicas e interactividad entre los indivi-
duos actuantes en el proceso comunicativo. Cuestión de importancia, toda vez que
se descuida el poder y la interactividad ofrecidas por las tecnologías (Fara, Fernán-
dez-Adaiz, Reina y Reina, 2013), dificultando, por caso, el intercambio y la partici-
paciónde los implicados.
c.-entre las redes sociales más populares está Facebook.Creada en el 2004 por
M.Zuckerbergjunto a E. Saverin, C.Hughes y D. Moskovitz, en la actualidad posee
aproximadamente 1650 millones de usuarios activos en el mundo
(https://es.wikipedia.org/wiki/Facebook). En tanto en nuestro país, la propia empresa
anunció que hay más de 24 millones de usuarios activos que ingresan por mes al sitio.
Asimismo, la red social recibe de forma diaria a 16 millones de usuarios activos, el
segmento móvil mantuvo su crecimiento con 18 millones de usuarios mensuales activos
que acceden desde un teléfono o tableta, y 11 millones lo hacen de forma diaria
(http://www.lanacion.com.ar/1720530-hay-24-millones-de-usuarios-de-facebook).
Más allá de los datos, que de por sí son apabullantes, lo cierto que Facebook es
para las personas, como expresa C. Di Prospero (2013)´muchas cosas juntas a la
vez´. Al plantearse como una modalidad abierta, permite cierta espontaneidad en-
tre los integrantes. Los “amigos” pueden acceder a lo que se distribuye desde nues-
tras cuentaspersonales. Esta posibilidad permite enhebrar la ida de que Facebook
es un “acelerador de relaciones” (Di Prospero, p. 57) por intermedio del cual se

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tejen vínculos disímiles que van desde situaciones débiles hasta la creación de co-
munidades (grupos cerrados).
Es que la capacidad de vinculación que se da en este tipo de red social, no re-
quiere de una preparación (o competencia) para acceder y hacer uso de las poten-
cialidades, constituyéndose así en un espacio importante para la participación
misma de quienes consideren intercambiar sentidos y significaciones en el espacio
público virtual. Son espacios donde los usuarios se ´encuentran´ e intercambian
sus expectativas, sus puntos de vista, pero también sus búsquedas. Los seguidores
(amigos) no necesitan permiso para poder expresarse, ni pedir turno, lo hacen y con
ello su participación se desarrolla.
La red social Facebook adquiere sentido de espacio público toda vez que los in-
cluidos en la trama discursiva pueden no solo acceder a lo difundido, sino que ellos
mismos pueden transformar el sentido original, dando lugar a una nueva reconfigu-
ración del significado social que tienes los mensajes que cada uno emite.
Por eso, es importe para el campo político este tipo de red social. Se ven ante la
posibilidad y tentación de llegar simultáneamente a muchos, pero paralelamente se
corre el riesgo de que esos muchos no estén de acuerdo con lo dicho, y en conse-
cuencia, las diferencias también sean públicas con el riesgo implicado. Sin embargo,
hoy no se puede pensar las planificaciones delas campañas electorales sin estar en
Facebook, entre otras, por la llegada a personas jóvenes que se ven atraídas cada
vez más, y por la imposibilidad de cubrir toda la campaña en los medios masivos
tradicionales sino se poseen los suficientes recursos.
Es que Facebook tecnológicamente, por ejemplo, facilita la difusión e inter-
cambio por la convergencia de textos, fotografía, videos y audio que pueden remitir
a otras esferas virtuales como son otras redes sociales, lo que potencia cualquier
tipo de difusión. Justamente como dice Crespo y sus colegas (2011) una de las ven-
tajas más importante de Facebook para el campo de la comunicación política es que
permite integrar diferentes aplicaciones en su plataforma, lo que la convierte en
poderosa, toda vez que los simpatizantes y adherentes no solo pueden acceder a lo
que el dirigente difunde, sino que pueden lograr conocer lo que se dice de él en
otras esferas o redes sociales, manteniéndose informados permanentemente de
novedades y noticias sobre la campaña.
Ese es el contexto donde se realizan las campañas electorales en las redes socia-
les y en particular Facebook. ¿Qué ocurre en la ciudad de Río Cuarto, qué tipo de
uso se propone desde el campo político? ¿Cuál es la participación de los usuarios en
ese proceso? ¿Qué actividad se puede observar en la cuentas de los candidatos a
intendente municipal?

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Análisis de las cuestas de Facebook de los candidatos a


Intendente Municipal

a.- contextualización

El 12 de junio del 2016 se elige el Intendente de la ciudad de Río Cuarto que go-
bernará los próximos cuatro años el poder ejecutivo local. La importancia no sólo es
para la ciudad sino que Río Cuarto desde 1999 es la capital provincial alterna, lo
que la ubica en una posición política trascendente en el contexto de la provincia de
Córdoba. Con una población aproximada de 180000 personas es la ciudad más
numerosa luego de Córdoba capital.
Esas características le permiten posicionarse como un centro de influencia re-
gional de manera que su centro de atracción se percibe en múltiples actividades,
que van desde el comercio hasta el bancario, pasando por las actividades relaciona-
das con lo agrícola y lo ganadero. En tanto, lo comunicacional es un bastión de fuer-
te incidencia en la región debido a la existencia de Tv. por aire, la radio AM que se
complementa con más de veinte radios FM y el diario Puntal con una llegada a toda
la región. Sin desconocer la existencia de periódicos semanales tanto en papel como
en versiones digitales.
En ese contexto, cerca de 130.000 personas están en condiciones de sufragar
para seleccionar entre casi una decena de aspirantes al próximo jefe político institu-
cional de la ciudad. Así, se puede observar que el actual partido principal de la
alianza gobernante, la UCR, tiene previsto elecciones internas para designar su
candidato único, mientras que el Partido Justicialista, aparece como el principal
oponente para arrebatarle el poder luego de casi 15 años. En tanto, partidos meno-
res pujan por romper con el bipartidismo consolidado en la ciudad desde el retorno
de la democracia en el año 1983.

b.- Análisis del Uso de la redsocial Facebook

Más arriba se expresó que el análisis de casos se llevará a cabo a partir de las
cuentas de Facebook de los candidatos a Intendente municipal. El periodo de análi-
sis se extiende entre febrero y marzo del 2016. Se toman como días de estudios al
periodo comprendido entre el 1 y 10 de cada mes. La justificación es porque se su-

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pone que en los primeros días de cada mes, los profesionales, expertos o el propio
candidato establecen los lineamientos de lo que será para ese momento la campaña
electoral, y en consecuencia llevan a cabo una serie de estrategias comunicativascon
el fin de conseguir acercarse a los potenciales votantes, a los aún indecisos y a sus
seguidores permanentes.
El análisis se realiza desde una metodología cuantitativa por ser un trabajo de
aproximación toda vez que casi no se realizaron estudios sobre la temática en la
ciudad. Sin embargo, esto no implica desechar los procesos interpretativos, ni la
rigurosidad de los datos, por el contrario, estos últimos, pueden ser leídos en clave
cuantitativa con inferencia e interpretación significativa que de respuestas al con-
texto.
Con el fin de poder hilvanar un proceso analíticointerpretativo profundo se creó
un conjunto de categorías que diera cuenta del uso que se le daa la red social Face-
book por parte de los candidatos locales. Conjunto de categorías que es desarrolla-
do a partir de los análisis planteados más abajo.

c.- Análisis de los Datos.


c.1.- Publicaciones, “Me Gusta” y Etiquetado.

El cuadro N° 1 muestra:la cantidad de “publicaciones” que cada candidato efec-


túo en el periodo analizado; la cantidad de tilde de“me gusta” que cosecharon esas
publicaciones; la cantidad de veces que fue ´compartido´ por los ´amigos´, segui-
dores o adherentes de los candidatos como también las ´interacciones´ realizadas
por cada aspirante con sus ´amigos´ o seguidores.
Los datos –en general- muestran una intensificación de la campaña de un mes a
otro. Esto se visibiliza, por ejemplo, en las ´publicaciones´ de cada candidato. En la
mayoría de los casos, la cantidad aumenta significativamente, poniendo de relieve
que a medida que se acerca la fecha de votación los equipos de campaña tienen
premura para estar en el espacio público virtual con el fin de hacer conocer lo reali-
zado por los dirigentes.
El análisis de los datos debe ser interpretado con el aditamento de que los
candidatos Abrile, Besso, Miranda, Scoppa y Yuni, están enfrascado en la puja
de la interna del partido Radical, actualmente gobernante en la ciudad junto a
una alianza, que se lleva a cabo el 20 de Marzo, para conocer quién será el ca n-
didato del oficialismo con el fin de retener el poder gubernamental.

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Pero también, como se puede observar en el cuadro, la mayoría de los candida-


tos a Intendente aumentaron sensiblemente su aparición pública desde febrero a
marzo, de hecho, Abrile, Carrizo, Novo y Yuni en febrero no estuvieron presentes en
sus cuentas de Facebook.
Justamente, la aparición de todos los candidatos con mayor intensidad en el
mes de marzo puede ser una de las causas por las cuales los seguidores o “am i-
gos” participan con mayor frecuencia con un “me gusta” sobre lo publicado.
Cuestión importante, toda vez que el hecho de que quien se dispone a tildar una
acción, un acontecimiento o evento se ubica como un sujeto con cierta actividad
frente a los mensajes recibidos. Factor fundamental en el proceso de interacción
de la comunicación 2.0. En ese sentido, los valores muestran que todos los can-
didatos reciben más tilde de ´me gusta´ en el mes de marzo, incluso en algunos
casos con datos muy superiores respecto del mes anterior. La excepción, para
esta categoría, lo presenta Carrizo con una menor cantidad de “Me Gusta” de un
mes a otro. Probablemente se debe a la aparición de otros candidatos que ocu-
parían el mismo espacio político (centro-izquierda) lo que redundaría en la dis-
minución de este tipo de tic.
Dos cosas importantes de este cuadro: i.- los candidatos a medida que avanza el
proceso electoral intensifican su presencia en las redes sociales; y, ii.- que los segui-
dores muestran cierta actividad diferente que podría devenir de la publicaciones
que realizan los dirigentes, generando una situación circular: a mayor cantidad de
publicaciones en la esfera pública mayor podrá ser la acción de los ciudadanos se-
guidores.
Los ´efectos de orientación´ sobre los ciudadanos pueden ser una de las cla-
ves para comprender el porqué de esa intensificación pública de los candidatos
en la esfera pública. Aunque esto no se analiza puede servir de hipótesis futura.
Sin embargo, una reflexión servirá para comprender lo dicho: los candidatos y
los ciudadanos al estar inmersos en el proceso comunicativo propiciado por las
redes profundizan los procesos dialógicos y de acercamiento, lo que redundará
en un fluido intercambiobidireccional.
Los demás guarismos pueden consultarse en el cuadro de abajo.

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Las redes sociales en la campaña elecotal de Río Cuarto. ∙ RAMÓN MONTEIRO y LILIAN VERA

Cuadro N° 1: Publicaciones, Me Gusta y Etiquetado de cada Candidato

Candidatos Publicaciones Me Gusta Etiquetado


Marzo Febrero Marzo Febrero Marzo Febrero
G. Abrile 79 --- 1319 --- 1
M. Besso 11 4 569 132
Carrizo 7 3 253 656
F. Giuliani 45 17 1542 930
J.M. Llamosas 20 21 1941 1599
C. Miranda 17 4 709 187 2 3
E. Novo 8 --- 64 ---
E. Scoppa 28 17 794 215
E. Yuni 13 --- 1330 ---

c.2.- Comentarios seguidores, ´compartidos e interacción del candidato

El Cuadro N° 2 referencia tres aspectosimportantes que hacen a la relación en-


tre dirigentes y seguidores, “amigos”: i.- la interacción del candidato con los segui-
dores; ii.- los comentarios de los seguidores; y, iii.- los mensajes de los candidatos
´compartidos´ por los seguidores.
Justamente esta cuestión es mostrada por la literatura que ve en las redes so-
ciales una forma diferente del proceso comunicacional unidireccional. Ahora, los
involucrados pueden no solo constituirse en receptores sino en ´lectoautores´ lo
que redundará favorablemente en la ampliación del debate público. De manera que
si los dirigentes y seguidores plantean estrategias de vinculación, las posibilidades
de diálogo se magnifican y con ello la diseminación del pensamiento tanto de los
que se postulan como de los ciudadanos que encuentran en las redes el espacio para
intensificar el contacto.
Los valoresdel cuadro muestran que salvo uno de los candidatos que no recibe
ningún tipo de comentario, los demás tienen entre sus seguidores a individuos pre-
dispuestos a entablar un diálogo virtual con su propuesta. De manera disímil, los
otros postulantes, aumentan, disminuyen o mantienen la cantidad de comentarios
realizados por los seguidores desde febrero a marzo. En ese contexto, hay que agre-
gar que la campaña electoral está influida por la interna del partido Radical que
elije su candidato oficial entre cinco aspirantes: todos ellos logran incrementar co-
mentarios de sus ´amigos´, seguidores. De manera que las campañas no solo inten-
sifican la presencia de dirigentes y ciudadanos en el espacio público virtual, sino
que podrán alterarían la idea misma de “informar”, ahora se intenta dialogar, así
parece ser la intención de los seguidores en la política local. La incentivación como
instancia de activación, aquí podrá ser aprehendida como una de las cuestiones re-

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levantes del proceso de vinculación entre seguidores y dirigentes, consolidado en la


bidireccionalidad producida por el encuentro entre dirigentes y ciudadanos. Esto,
siempre y cuando los dirigentes acepten que la WEB 2.0 presenta esa posibilidad.
Así, comentarios con valoración diferente, sobre las ´costas del río´, ´control de
funcionarios´, el problema del ´desarrollo´, el papel del ´estado´, la cuestión de la
´salud´, las ´obras públicas´, o las ´elecciones´ propiamente dichas, son temas
tenidos en cuenta por los amigos o seguidores en el momento de expresarse públi-
camente y en algunas ocasiones en las respuestas de los candidatos.
Es evidente que desde el mes de febrero a marzo las informaciones difundidas-
por los candidatos o sus equipos técnicos logran una diferencia importante de veces
en las que son ´compartidas´. Compartir implica que lo difundido tiene significa-
ción para mí. Así lo que es puesto en el esfera virtual se expande por la red cuando
los involucrados como seguidores, ´amigos´consideran que los eventos o aconteci-
mientos son importantes que se los conozcan.
Los valores del cuadro muestran que salvo uno de los candidatos sin ninguna
acción compartida, los demás logran guarismos importantes en el momento en que
sus mensajes son ´compartidos´ en la esfera virtual. Candidatos como Abrile,Besso
o Yuni (todo pertenecientes al partido Radical)que no tuvieron ninguna actividad o
mensaje compartidos en el mes de febrero aparecen con un incremento sustancial
en el siguiente. Esta cuestión resulta de interés para comprender los procesos de
conexión entre los dirigentes y seguidores, pero también para conocer los modos en
que el espacio de intercambio se amplifica abriendo la posibilidad no solo de difu-
sión sino de informar, activar el interés por el candidato, como de legitimar social-
mente el discurso del dirigente.
Así, el hecho de que sea el candidato el eje de la campaña eleva su condición de
personaje público a tal punto que serán sus acciones las que queden explícitas sobre
las actividades del propio partido político al que pertenece.
Otra categoría considerada en el cuadroes la ´interacción´ realizada por los as-
pirantes a Intendente. Interactuar implica que los involucrados en el proceso de
comunicación establecen un vínculo de cierta correspondencia entre ellos. ¿Qué
pasa entre los dirigentes locales y sus amigos de Facebook?
Obsérvese que a excepción de un candidato que no realiza ninguna interacción
con sus seguidores o ´amigos´, los demás dirigentes locales llevan a cabo ese proce-
so de vinculación con quienes publican comentarios sobre sus actividades o aconte-
cimientos. Aunque con valores dispares, son los postulantes J. M. Llamosas (PJ-
UpC) y P. Carrizo (Respeto) quienes más recurren al intercambio de opiniones con
los internautas. Cuestión interesante toda vez que los ubica como candidatos que

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asumen la necesidad de establecer diálogos e intercambio con los ciudadanos. As-


pecto señalado en la literatura como una de las características de la WEB 2.0.
Los demás candidatos hacen uso de este recurso interactivo, aunque en menor
media, no obstante queda claro que se lo considera entre las estrategias de campa-
ña. Quizás la pregunta que se impone, ¿por qué lo candidatos locales no tienen ma-
yor cantidad de interacciones con sus seguidores?. Aunque no se indagó en esta
particularidad, una respuesta tentativa es que no se está acostumbrado al uso de los
recursos tecnológicos previstos por las redes sociales, donde la participación, el in-
tercambio de opiniones y el diálogo forman parte de la nueva esfera pública. Toda-
vía nos son, como dicen Valenti y sus colegas (2015) ´gobernautas´, gobernantes
dispuestos al uso sistemático de las posibilidades que les ofrecen las redes sociales.

Cuadro N° 2: Comentarios Seguidores, Compartidas e Interacción del Candidato

Comentarios
Candidatos Compartidas Interacción del Candidato
Seguidores
Marzo Febrero Marzo Febrero Marzo Febrero
G. Abrile 10 --- 579 --- 4 ---
M. Besso 58 --- 324 21 --- ---
Carrizo 17 61 40 23 13 14
F. Giuliani 137 149 317 130 3 1
J.M. Llamo- 91 60 245 336 13 8
sas
C. Miranda 64 8 28 11 --- 3
E. Novo -- --- --- --- 3 --
E. Scoppa 27 3 298 38 2 1
E. Yuni 19 --- 327 --- 3 ---

c.3.- Uso de las Fotografías y de Videos.

Una de las cuestiones a las que se recurre desde los equipos de campaña es dar
información sobre las actividades realizadas por los candidatos. Estas toman for-
mas diferentes, entre las que aparecen las fotografías y los videos para visibilizar lo
realizado en tiempos electorales.
En el caso que se analiza, el cuadro N° 3 muestra un dispar uso de los recursos
fotográficos y audiovisuales por los dirigentes. Como se observa, algunos directa-
mente casi no hacenuso de este tipo de recurso, en cambio candidatos como F. Giu-
liani aparece con una intensidad significativa en todas las categorías, mostrándolo
como un sujeto predispuesto a dar a conocer mediante diferentes lenguajes los
eventos y acontecimientos generados. Es notable el interés por dejar plasmado fo-

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tográficamente el acercamiento a dirigentes sociales y empresariales de la ciudad,


como también la estrecha relación con sus seguidores en diferentes actos de cam-
paña. Un dato más, es el aspirante que más aparece con periodistas en diferentes
programas de televisión, creando una sensación de amplificar la difusión de su pro-
puesta por los medios que lo entrevistan.
Algo similar resultan los valores de los dirigentes Llamosas y Abrile, aunque se
distancian de Giuliani en el uso de fotografías con periodistas en situación de repor-
taje.
En tanto, Abrile, Yuni y Giuliani son quienes apelan con mayor frecuencia al uso
del recurso audiovisual. Es interesante el caso de los primeros dos, toda vez que en el
mes de febrero no tuvieron registros de este recurso, lo que pone en evidencia que a
medida que transcurre la campaña electoral se agudizan las estrategias de comunica-
ción y se incorporan nuevas modalidades de difusión. Sin embargo lo más llamativo
es la propuesta audiovisual realizada por J.M. Llamosas al presentar la posibilidad de
que los simpatizantes o seguidores se anoten como ´voluntarios´ o procuradores de
situaciones territoriales (http://nuevosemprendimientos.org/jmllamosas/) repitien-
do el estilo de la campaña Obama, 2008. Propuesta que aparece en la portada del
perfil del candidato bajo la categoría “Registrarse”.
Los demás datos pueden observarse en el cuadro más abajo.

Cuadro N° 3 Uso de Fotografías y Videos

c.4.- Uso de Medios y Redes Sociales

Entre las estrategias de campaña está la utilización de diferentes redes sociales


y medios de comunicación. Estas herramientas tecnológicas son significativas en las
actuales sociedades mediatizadas, toda vez que el mismo mensaje o contenido tiene
la posibilidad de multiplicarse y diseminarse por variadas interfaces debido a la
existencia de Internet y telefonía celular.De manera, que un mismo mensaje puede

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virilizarse en segundos y con ellos una cantidad importante de individuos receptar-


lo y consumirlo y, obviamente, transformarlo.
En el caso de los candidatos locales, el cuadro N° 4 muestra que el candidato
radical Abrile es el que más utiliza las diferentes redes sociales en el mes de marzo.
Aunque hay que señalar que en el mes previo lo tiene entre los que nunca usaron
estas herramientas. Quizás se deba a que su candidatura no estaba decidida en ese
momento. En tanto, esYouTube la red más utilizada por el dirigente y paralelamen-
te es quien más emplea la referencia de los medios de comunicación en el mes de
marzo.
Como se observa en el cuadro, es Abrile el único que da utilidad a todas las cate-
gorías de análisis previstas: SoundCloud, YouTube, MMC, WEB, Twitter y Facebook.
Por su parte, otro de los dirigentes que aspira a ser intendente de Río Cuarto, F.
Giuliani, tiene en cuenta en su campaña a la red de difusión de sonidoSoundcloud y
la red audiovisual YouTube. En las demás posibilidades no está presente, al menos
en el periodo de estudio. Aunque vale expresar que en el mes de febrero no hay re-
ferencia al uso de las redes sociales por parte de Giuliani.
Entre los candidatos que más recurren como estrategia de difusión a otras redes
sociales y medios de comunicación está el radical E. Yuni. Este sólo tiene una acti-
vidad importante en Facebook en el mes de marzo y,por eso, en lo que compete a
este análisis YouTube, Twitter son redes consideras para generar una trama de di-
fusión, sumado a losmedios de comunicación.
Los demás datos pueden verse más abajo. Queda una reflexión final: los candi-
datos a Intendente municipal presentan una dispar utilización de otras redes socia-
les como enlaces para difundir sus propósitos e ideas, sin embargo, se nota que a
medida que avanza la campaña se intensifica sus usos.
Los demás datos pueden verse más abajo.

Cuadro N° 4: Uso de Medios y Redes Sociales

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c.5.- Temas propuestos por los candidatos

Respecto a los “temas propuestos” como asuntos de campaña, los candidatos


locales tratan sobre variados tópicos. Aunque se puede clasificar por separado tal
cual se muestra en el cuadro de abajo, lo cierto que en un mismo momento de difu-
sión se pueden interrelacionar dos o más temas propuestos por el dirigente. En ese
sentido, el esfuerzo de categorización facilita reconocer diferentes temas en el mis-
mo mensaje.
Los valores del cuadro muestran que los candidatos prefieren difundir temas
´Políticos” por sobre de otras opciones. En ese sentido, los datos señalan que todos
los dirigentes los tienen presentes, así, la mayor concentración de temas está es esa
categoría. Obsérvese que en todos los casos además, son valores sensiblemente su-
periores a las otras categorías de análisis.
Esta particularidad acentúa su significación toda vez que es en el mes de marzo
el que concentra los guarismos principales. Así queda explícito en candidatos como
Abrile, Carrizo, Yuni, por caso, que no tienenninguna mención en el mes previo y
elevan las frecuencia sustancialmente.
Otros temas difundidos por los dirigentes con una valoración importante son
los relacionados son los de ´Salud´ y los referidos con la ´Ciudad´. Los guarismos
revelan para la primera categoría que Abrile y Giulini son los que más hicieron hin-
capié en esa problemática. En el caso del primero de los dirigentes es muy atendible
esa preocupación por difundir cuestiones de salud ya que su actividad profesional
es ser médico y además forma parte del gabinete del poder ejecutivo local como
sub-secretario de Salud, Deportes y Desarrollo Social. El segundo, probablemente
su papel de representante de ATE lo ponga en una situación de compromiso con
esta temática.
Sobre la categoría ´Ciudad´ los datos revelan un interés por parte de los diri-
gentes locales. Esto podría entenderse porque lo que se aspira es regir los destinos
del poder de la ciudad de Río Cuarto. F. Giuliani con una estrategia de poner foto-
grafías o afiches en su muro de Facebook con una pregunta acerca de la ciudad y si
estarían interesado en participar para cambiar el asunto logra que sus seguidores
opinen, creando por esa acción cierto ´efecto de opinión´ (Aruguete, 2015)
Una nota interesante son los datos relacionados con la cuestión ´económica´.
El candidato del principal partido de la oposición J.M. Llamosas, no propone cues-
tión alguna sobre la problemática económica de la ciudad. Quizás había que enten-
der su posición por pertenecer al espacio político gobernante de la provincia lo que

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podría implicar no tomar compromiso sobre la cuestión económica a futuro si es


elegido Intendente.

Cuadro N° 5: Temas presentados por los candidatos

Conclusiones

Las campañas electorales no dejan nada al azar. Su preocupación por lograr


captar la atención y, obviamente, el voto está entre las principales búsquedas.
Informar, orientar, generar efectos, legitimar el sistema democrático están
entre sus principales funciones. Alcanzar esto requiere del uso de los medios
masivos de comunicación toda vez que son capaces de difundir en el mismo ins-
tante un repertorio de mensajes a amplios segmentos de la sociedad.
En ese contexto, las redes sociales ocupan un lugar privilegiado en esa bús-
queda. Poseen la capacidad de generar un proceso amplio, diverso y bidireccio-
nal de la comunicación. Sus actores involucrados pueden transformarse en
´lectoautores´, una posición activa frente a los mensajes recibidos, posibilitan-
do, por esa acción, la ampliación de la esfera pública y con ello el debate público
sobre temas de interés.
Las campañas electorales están cada vez más enredadas en las redes socia-
les. Estas son capaces de llegar a públicos que no lograr hacerlos los medios tra-
dicionales, sobre todo a los más jóvenes pues su dinámica los atraería a su uso y
consumo.
Los datos del análisis a las cuentas de Facebook de los candidatos a Inten-
dente municipal de la ciudad de Río Cuarto muestran que los dirigentes locales
presentan una presencia importante en la red, con un aumento significativo del
mes de febrero al mes de marzo, periodo de estudio.

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Además, el uso de esta red por parte de los postulantes deja ver que a medi-
da que avanza la campaña se predisponen a intercambiar opiniones con sus se-
guidores y amigos. Cuestión de importancia en el sentido de que posiciona a los
referentes políticos como dispuestos a exponerse al intercambio de opiniones
con sus seguidores, creando en algunas ocasiones un ambiente dialógico, previs-
to en el accionar de la WEB 2.0.
Claro está, lo de arriba se complementa con la presencia de comentarios por
parte de los seguidores o amigos de los candidatos. Salvo uno de los aspirantes,
los demás tuvieron opiniones favorables y desfavorables. No obstante, es cierto,
también que son escasas las veces en que los dirigentes se expresan públicamen-
te. Aún así, se muestran evidencias de que la red Facebook colabora en una de
las situaciones importantes del proceso comunicacional: la bidireccional.
Entre los usos dados por los candidatos (y sus equipos de campaña) a la red
Facebook está la difusión de las actividades por diferentes soportes: la fotografía
y los videos son dos de ellos. Son más usadas las fotografías o afiches por los
aspirantes, no obstante el video aparece como recurso utilizado en el momento
de hacer conocer lo que realizan.
Por otro lado, el recurso de usar otras redes sociales, como proceso de con-
vergencia, pone a los candidatos en una situación interesante para amplificar
sus publicaciones. En general, el uso de las redes es parte de las campañas, cues-
tión que abona la idea de que la política local toma en serio el lugar de las rede-
sen las estrategias de campaña.
Finalmente, los temas elegidos por los dirigentes para difundir son varios.
Sin embargo, por la propia característica de la campaña el tópico ´político´ es el
más recurrente., pero también la problemática de la ´ciudad´ de la ´salud´ y los
económicos están entre sus preocupaciones.
Los candidatos a Intendente municipal de la ciudad de Río Cuarto están en
Facebook. Esto consolida la presencia de las redes sociales en la vida política
local. El uso es dispar, sin embargo, se enfila hacia una visión 2.0 lo cual podrá
consolidarse a medida que evoluciona la campaña. Nuevos estudios pueden dar
respuestas a estas inquietudes. Las próximas campañas electorales, seguramen-
te, estarán mucho más tiempo en las redes.

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Democracia, Partidos y Acción Colectiva

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Banderas, canciones, remeras. La dimensión simbólica de la militancia… ∙ A. ATTIAS BASSO, D. GUIDI y E. IVANIS

Banderas, canciones, remeras. La dimensión


simbólica de la militancia en el caso de La
Cámpora.

AARÓN ATTIAS BASSO


aaronattias@hotmail.com
UNRC-FLACSO

DIONELAGUIDI
dionelaguidi@hotmail.com
UBA-FLACSO

EZEQUIEL IVANIS
ezeivanis@yahoo.com.ar
UBA-UNSAM

Resumen
Esta ponencia tiene como objetivo describir la dimensión simbólica de La Cámpora.
Para ello se hará un análisis interpretativo de una serie de elementos expresivos, t a-
les como: canciones, banderas, pintadas, remeras, artículos, declaraciones de pre n-
sa y mensajes publicados en las redes sociales y la página oficial de la organización.
Nos preguntaremos acerca de cuáles son sus referentes históricos, bajo qué estética
eligen representarse, a quiénes identifican como adversarios, cuáles son los hitos
que reivindican, qué lugar ocupa el peronismo en su imaginario, entre otros inte-
rrogantes.
Analizaremos las características de la cultura política de la organización en lo ref e-
rente a la constitución de su identidad, su forma de construcción política (horizon-
talidad/verticalismo), sus estrategias de comunicación interna, toma de decisiones
y abordaje territorial.
Elegimos estudiar a La Cámpora y no otras corrientes de militancia, por ser una
fuerza política y social creada específicamente para constituirse en un apoyo popu-
lar a los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, lo que la dota de represen ta-
tividad en lo referente a la cultura política que la ex presidenta buscó impulsar en la
juventud.

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Banderas, canciones, remeras. La dimensión simbólica de la militancia… ∙ A. ATTIAS BASSO, D. GUIDI y E. IVANIS

Palabras clave: Dimensión simbólica, militancia, cultura política, kirchnerismo.

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Banderas, canciones, remeras. La dimensión simbólica de la militancia… ∙ A. ATTIAS BASSO, D. GUIDI y E. IVANIS

Introducción

En la Argentina de la última década hemos atestiguado el resurgimiento de la


militancia juvenil en el amplio marco del peronismo. Para conocer al principal pro-
tagonista de la militancia de nuestro tiempo, La Cámpora, creemos necesario ela-
borar conocimiento sobre sus valores, sus principios de división, el sentido que le
da a sus prácticas, sus gustos, cómo se generan las distinciones al interior del cam-
po de la militancia y cómo establecen su identidad en términos relacionales. Se tra-
ta de comprender los esquemas clasificatorios que producen diferencias y distin-
ciones entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, y que operan como
distinciones que hacen a la posición que ocupan en el campo de la militancia; en
definitiva: construir el habitus1 del militante (Bourdieu, 2011). Este trabajo es un
primer paso, realizando una exploración de los sentidos de la lucha política para
este colectivo militante a partir de sus expresiones simbólicas.
Si no hay experiencia política que no esté mediada por lo simbólico, es decir
que no hay intereses “puros” u “objetivos” que expliquen por sí mismos las dinámi-
cas políticas, el análisis de la forma en que la lucha política es representada por sus
actores y expresada mediante símbolos resulta central para comprender el fenó-
meno de la participación política en un momento y lugar determinados.
Entendemos que el sistema simbólico legitima y refuerza la estructura de redes
sociales y se revela a través del discurso, los rituales políticos y los mitos que en-
vuelven la cosmología política, entre otras manifestaciones que se asocian a las
prácticas políticas (López de la Roche, 2000: 111). Las expresiones simbólicas de La
Cámpora se inscriben dentro de la cultura popular. Dicha cultura popular no es
equivalente a lo folklórico ni a lo masivo, sino que constituye un espacio en el que se
cruzan identificaciones, costumbres, prácticas y representaciones que tienen una
posición ambigua respecto del orden hegemónico; no es reproducción o consumo
pasivo, no es producción autónoma o rechazo activo.
Antes de avanzar, resulta útil precisar que cuando nos referimos a la política
nos orientamos a su significación como relación de lucha, en el sentido definido por
Carlos Vilas como el “ejercicio de acciones simbólicas, argumentativas y fácticas en
aras de la propia posición y en contra de otra u otras; en un despliegue de recursos
para imponerse en un determinado conflicto definido por el antagonismo de las
posiciones respectivas” (Vilas; 2013:98). Resaltamos entonces su carácter confron-

1. Bourdieu(2011) abreva en Weber para definir al habitus como un conjunto de estructuras estructura-
das y estructurantes, esquemas y principios de clasificación, visión y división que generan prácticas y
sitúan al sujeto dentro de un campo.

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tativo, de tensión y disputa distinguiéndola de definiciones cercanas al paradigma


liberal que la circunscribe al ámbito deliberativo alineada con la construcción de
consensos basados en el respeto a determinadas reglas y procedimientos estableci-
dos.

Contexto de surgimiento

Durante la década del noventa se instauró un discurso vinculado a correr al Es-


tado de la regulación de la vida económica del país, de suprimirlo como garante de
los derechos laborales y sociales y como eje central de la redistribución de la riqueza
generada por el conjunto de la sociedad.
Este modelo neoliberal encontró al Estado responsable de producir las sucesi-
vas crisis económicas, razón por la cual había que achicarlo. Era el “exceso” de polí-
tica el que forjaba las dificultades económicas, con lo cual era menester suplantar la
clase política por una casta de técnicos y expertos (Vázquez yVommaro; 2012).
Las profundas transformaciones sociales, políticas y económicas que produjo la
implementación del neoliberalismo tuvieron como consecuencia un aumento del
desempleo, la creciente violencia social, el resquebramiento de los espacios de so-
cialización y la falta de contención de las instituciones. Todo esto fue cimentando
un marcado descreimiento de las estructuras políticas tradicionales, conformando
espacios de participación alternativos vinculados al territorio y a redes de socializa-
ción horizontal y comunal que funcionaban por fuera o al margen de éstas.
El estallido del año 2001 abre un nuevo periodo de movilización social y de pro-
testa con fuerte presencia en las calles: “También conllevó una demanda doble: por
un lado, implicó una apelación a la creación de una nueva institucionalidad, que
daba prioridad a la autoorganización de lo social; por otro lado, transmitió un lla-
mado a la normalidad que podía entenderse como una demanda de intervención y
regreso del Estado para garantizar la seguridad y la ejecutividad” (AAVV, 2008:62).
En este contexto, la llegada al gobierno de Néstor Kirchner trajo aparejado un
mayor protagonismo juvenil, en gran medida, a través de los canales tradicionales
de participación política (AAVV;2008). Se estableció en este periodo un clima social
de “vuelta a la política” que iba de la mano con el “regreso del Estado”, consignas
que de alguna manera reflejan la reapropiación por parte de amplios sectores de la
población, principalmente los trabajadores, de la política como espacio de cons-
trucción colectiva y de solución de problemas (Vilas; 2013).

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Banderas, canciones, remeras. La dimensión simbólica de la militancia… ∙ A. ATTIAS BASSO, D. GUIDI y E. IVANIS

El ascenso al gobierno de Cristina Fernández refuerzala participación política


de la juventud, quese erige como un actor central dentro del amplio y variado es-
pectro de apoyo a la gestión gubernamental.
Entendemos que hubo tres hechos clave para que una organización como La
Cámpora se consolidara y tomara amplia dimensión.En primer lugar, el conflicto
con las cámaras patronales agropecuarias aglutinadas en un sector que se dio en
llamar “el campo”2. El conflicto movilizó importantes sectores de la población a
favor o en contra de la medida y del accionar gubernamental, a la vez que puso en
movimiento imaginarios sociales y discusiones histórico políticas sobre el reparto
de la renta y el lugar del Estado en esa redistribución. En segundo lugar, en el año
2009, la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires en las elecciones legislati-
vas por parte del oficialismo activó una serie de medidas de gestión que supusieron
una estrategia de avance u ofensiva, entre ellas el impulso de una nueva de Ley de
Servicios de Comunicación Audiovisual. Durante el conflicto por las retenciones
móviles, el gobierno nacional y los sectores afines a él entendían que los medios de
comunicación, principalmente la corporación empresarial Clarín jugaban un papel
clave en el debate público, haciendo valer su influencia para intervenir en el conflic-
to y dirimirlo en favor de las cámaras patronales. En este sentido, en tercer lugar, la
Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se erigió como una herramienta fun-
damental para la desconcentración mediática y para correr el eje de los criterios de
mercado hacia otros orientados a la función social y comunitaria del acceso y pro-
ducción de información.

Sobre La Cámpora (GRAL)

La Cámpora nace en el año 2006 aunque no aparece públicamente hasta el año


2008, en plena crisis con el sector rural Sus integrantes provenían de agrupaciones
de derechos humanos, de la militancia universitaria, agrupaciones de izquierda y
también del peronismo. En el año 2010 se realiza un acto llamado “Néstor le habla
a la Juventud” al cual asistieron más de diez mil personas de distintas agrupaciones
juveniles. Pero ese año marca un hito dentro de la agrupación por la muerte de Nés-

2. La crisis se desató en 2008 a raíz de una medida gubernamental que modificaba el esquema impositi-
vo hacia los productos agropecuarios de exportación, estableciendo un esquema móvil, donde la tasa del
derecho o retención se modificaría en proporción a la variabilidad del precio internacional. Esto condujo a
la dicotomización del campo político y constituyó un hito en la construcción identitaria del kirchnerismo
(Attias y Quiroga, 2014:507).

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tor Kirchner, a partir de la cual se produce un gran crecimiento en el número de


militantes (Flax, 2016).
La agrupación tiene presencia en todo el territorio nacional, aunque concentra
sus fuerzas en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, en donde se asientan la
mayoría de los locales partidarios. En ellos desarrollan acciones de promoción so-
cial en barrios marginales (desde la gestión de merenderos hasta operativos de sa-
lud), actividades culturales (recitales, talleres, etc.), emprendimientos de economía
solidaria (cooperativas productivas y de consumo), actividades proselitistas (volan-
teadas, recorridos puerta a puerta) y talleres de discusión y formación política, en-
tre otras actividades. Cada una de las actividades que realizan está incluida dentro
de una cadena de mandos vertical que a su vez responde a la Mesa Nacional de
Conducción, que tiene por función definir la política de la organización y coordinar
las actividades de todos los locales del país.
Los militantes son en su mayoría voluntarios, aunque una cantidad considera-
ble ocupó cargos en la administración pública durante la presidencia de Cristina
Fernández. Los recursos para las actividades provienen de la organización y de
aportes que realizan los militantes. Estos son predominantemente adultos jóvenes y
se encuentran en un estado de movilización permanente. Durante los gobiernos de
la ex presidenta estuvieron presentes en cada acto público, en las fiestas patrias y en
cada conflicto; en muchos casos movilizándose cientos de kilómetros para estar
presentes “haciendo el aguante”.
Las agrupaciones de la militancia juvenil se presentan como un nexo entre la
sociedad y el Estado y entre el espacio local y el espacio nacional, más centradas en
la aplicación de las iniciativas del Ejecutivo que en la generación de propuestas. Así,
acordamos con Vásquez y Vommaro (2012), en que esta es una militancia desde el
Estado y para el Estado, sea porque promocionan y aplican políticas públicas en el
territorio, porque basan su agenda de militancia en torno a la coyuntura o porque
trabajan dentro del Estado. Así, integrantes de la agrupación fueron electos legisla-
dores provinciales y nacionales, mientrasotros ocuparon puestos clave en distintas
áreas del Estado como la Presidencia, ANSÉS, Cancillería, Aerolíneas Argentinas,
Télam y la TV Pública (Zuazo, 2012).
Su importancia no reside tanto en su capacidad de movilizar votos hacia el kir-
chnerismo, sino en dos factores principales: por un lado, fue constantemente moni-
toreada por los medios opositores para atacar al gobierno de Cristina Fernández, lo
que la convierte en una figura sinecdóquica del kirchnerismo, en la organización
más visible a nivel nacional; por el otro, constituye la búsqueda del kirchnerismo de
fundar una fuerza política propia. Recordemos que la presidencia de Néstor Kirch-

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ner se inicia sin el apoyo de un Partido Justicialista unificado ni del sindicalismo.


Esto representó una debilidad pero a la vez una condición de posibilidad (por la
dispersión de elementos opositores causada por el desarreglo institucional) para
tomar medidas que podrían haber resultado más problemáticas en un contexto de
normalidad en el funcionamiento del Estado. Sin embargo, durante toda su presi-
dencia y la de su sucesora, impulsó la creación y el crecimiento de La Cámpora co-
mo posible futura base de sustentación (Sidicaro, 2010). En este sentido, resulta
pertinente señalar que recién en el año 2010 fue la primera vez que el kirchnerismo
realizó un acto multitudinario con una fuerza propia, sin la presencia predominante
del sindicalismo ni del Partido Justicialista.
Resulta claro que el crecimiento de dicha organización juvenil tiene un fuerte
apoyo “desde arriba”–sea por el acceso a cargos (como lo hiciera Héctor Cámpora
en 1973) o por la interpelación en los actos de gobierno- (Svampa, 2010). Sin em-
bargo, consideramos que esto no alcanza para generar el crecimiento orgánico ni el
entusiasmo que se observa en los militantes,por lo que es necesario ahondar en los
factores que hacen de esos militantes un sujeto político con una concepción y un
relato propios que los llevan a asumir un compromiso político en la práctica (Vás-
quez y Vommaro, 2012).

Sobre La Cámpora (EXP SIMB y análisis)

Para identificar ese habitus que aparece en cada expresión cultural,el nombre
que lleva la organización que estudiamos no es un dato menor. La Cámpora debe
su nombre a Héctor Cámpora. En primer lugar, porque fue quien favoreció el ingre-
so de la juventud militante a la gestión del Estado, tal como lo hizo la agrupación
que lleva su nombre durante los gobiernos de Cristina Fernández. En segundo lu-
gar, es una reivindicación de la lucha de la Juventud Peronista durante las décadas
del sesenta y el setenta. En tercer lugar, y esto es quizás lo que más nos interesa
recalcar, no es un reconocimiento a su presidencia, sino que Héctor Cámpora re-
presenta un valor muy caro al peronismo: la lealtad. Este valor fue asumido por el
Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) como eje regulador de las relaciones
personales entre militantes, de los militantes con las cúpulas políticas y con los re-
ferentes de organizaciones sociales.
La Cámpora, entonces, retoma este valor ético del peronismo y lo eleva a prin-
cipio fundante de la organización, pero siempre a través de un rodeo que minimiza
la reivindicación histórica y la adopción de un cuerpo doctrinario. De esta manera

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logra erigirse como una organización que, sin identificarse explícitamente como
sucesora del peronismo de los setenta, mantiene y reproduce ideales, valores y con-
vicciones de aquella época. Este rodeo que da La Cámpora le permitirá expresarse
a través de un discurso atractivo para la juventud, que reconstruye enemigos histó-
ricos y, al mismo tiempo, integra nuevas voluntades al movimiento. Sin embargo,
como veremos más adelante, no existe un cuerpo doctrinario que, más allá de los
contenidos de las canciones, abogue por rescatar la doctrina peronista.
En el mismo sentido, el logo de La Cámpora se compone de una bandera ar-
gentina en diagonal con el tradicional sol de mayo entre dos líneas celestes. Todo el
diseño tiene un trazo irregular sobre el cual se estampa el nombre de la organiza-
ción. Este trazo irregular posee gran similitud con la estética utilizada por varias
bandas de rock surgidas al calor de lo que se conoció como “rock chabón”3.
También podemos identificar un guiño al peronismo de los setenta en la estéti-
ca del nombre La Cámpora: debajo de la “P” aparece la “V”, rememorando el clási-
co “Perón Vuelve” de 1973.
Los dispositivos que analizaremos en pos de construir el universo de referencia
de La Cámpora son las banderas, las canciones, las remeras, los murales, los lemas,
las pintadas y las fechas en las cuales se produce su mayor movilización.

Canciones: Identidad e historia, entre “la patria es el otro” y “el


otro” a combatir.

Las canciones han caracterizado la acción colectiva de La Cámpora. En cada


aparición pública, en cada acción colectiva, existe una variada cantidad de cantos
que generan un clima festivo y reproducen la cultura del “aguante”. Consideramos
que esta dimensión expresiva está estrechamente relacionada (aunque en una ver-
sión atenuada) con la cultura futbolística del “aguante” tal como se manifiesta en la
Argentina: poner el cuerpo, soportar el daño y toda adversidad para defender la
causa (Alabarces, 2006). Es una forma de integrarse, de mostrar la lealtad al mo-
vimiento, de canalizar el deseo de participación en un colectivo.
A través del contenido de las canciones se pueden observar dos elementos que
se destacan: la construcción y el refuerzo de la identidad propia (formada en una

3. El “rock chabón” o “rock barrial” es un fenómeno social producido durante los años noventa en la
música argentina. La Renga, BersuitVergarabat, La Mancha de Rolando y Viejas Locas son algunas de las
que mejor reflejan la estética de la época.

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lógica relacional de amigo/enemigo, de nosotros/ellos, de pueblo/oligarquía) y el


rescate del pasado y su resignificación (a través del lente propio de la organización).
Cada canción de La Cámpora impone una mirada del pasado que está supedi-
tada a la construcción de su propia identidad. Es notoria la cantidad de veces que
aparecen referenciados Perón y Evita, al tiempo que se omiten al propio “tío” Cám-
pora y a figuras reconocidas como íconos de la cultura juvenil revolucionaria tales
con el “Che” Guevara, John William Cooke o Felipe Vallese.
La mención al pasado y al liderazgo siempre se hace nombrando a Perón (Gene-
ral o Juan Perón) o a Evita, lo que posibilita abordar el pasado sin problematizar el
peronismo, haciendo caso omiso a las contradicciones que produjeron su crisis en
la década del setenta. Es decir, se rescata el proyecto peronista a través de su con-
ducción esquivando los debates y discusiones en torno a los grupos y organizacio-
nes que se nuclearon alrededor de dichos conductores. Como dice John William
Cooke:

(…) el pasado no es simplemente evocación emotiva; el pasado está presente porque


toda política actúa sobre un medio concreto, sobre un marco histórico por el cual
fluyen una serie de valores culturales acumulados a través del tiempo, y asimismo
las instituciones que fueron producto de ese proceso. (Cooke, 2011, p. 86)

Las canciones funcionan en varios niveles pero específicamente son un disposi-


tivo que procura afirmar la identidad propia (construida tanto por la historia como
por el enemigo) cuya tarea complementa (y en algunos casos suplanta) la necesidad
de generar doctrina dentro y para el kirchnerismo.
En relación a la formación de un nosotros/ellos, que se traduce en la fórmula
dicotómica patria/oligarquía o pueblo/oligarquía el nosotros aparece referenciado a
través de expresiones como lo son “yo soy la JP”4, “peroncho soy”, “los soldados de
Perón”, “somos los herederos de Perón y de Evita” y “somos el pueblo”, entre otras.
La reivindicación identitaria alude, casi siempre implícitamente, a un proyecto
compartido y reconocido, pero que no solo parte de argumentos racionales sino
también de un sentimiento común. En este sentido las canciones, como dispositivo
doctrinario, se asientan en un nivel emocional que complementan al argumento
racional y, al mismo tiempo, justifican con cierta efectividad la necesidad histórica
del proyecto nacional encarnado en la organización para alcanzar la liberación.

4. De ahora en más, en este apartado, utilizaremos las comillas para citar textualmente a fragmentos de
canciones y expresiones tomadas de las mismas.

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El “ellos” es un ellos diferente al “otro” (de “La patria es el otro”). El “otro” que
aparece en las canciones es el “gorila”, el “oligarca” y “la derecha”, sustantivos que
se corporizan en Clarín y en hechos u organizaciones internacionales puntuales
como lo son ALCA, los yanquis, el FMI y la última dictadura militar de nuestro país.
El diario Clarín es elevado a enemigo principal contra el cual luchar ya que consti-
tuye un monopolio que, representante de “la gorileada”, intenta derrotar al proyec-
to nacional de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Una operación similar a la
denunciada por Homero Manzi en relación al diario La Nación y el proyecto liberal
corporizado en Bartolomé Mitre.
La contradicción entre “el otro” de “La Patria es el Otro” y “el otro” como gorila
y oligarca se resuelve en la calidad del “otro” al que alude. Es una solidaridad no
general, un altruismo crítico, una fraternidad selectiva. En uno es el otro inmerso
en un escenario problemático o un contexto social vulnerable que necesita del apor-
te de todos y particularmente del Estado; el otro “otro” es dominante en el escena-
rio social, es económicamente hegemónico, está empoderado políticamente preci-
samente por su peso económico y se constituye como actor contra-Estado o, en la
más de las veces, anti-democrático.

Pintadas y murales: los pasquines de ladrillo.

En relación a los murales y pintadas, en términos generales, observamos que


dichos dispositivos cumplen una doble función, por un lado sirven para eternizar
los lemas a la vez que se reimprimen contestaciones constantemente de acuerdo a la
cuestión coyuntural, recreando la frase de Rodolfo Walsh “las paredes son la im-
prenta de los pueblos”. Así, los murales y pintadas ejercen esta doble tarea de afian-
zar la doctrina y, al mismo tiempo, atacar la coyuntura. La forma en que esta tarea
se articula es a través de la relación entre la doctrina histórica y el presente político
y social, utilizando para ello rostros de Néstor Kirchner o de Cristina Fernández, así
como símbolos que se encuentran en el imaginario colectivo tales como un pañuelo
blanco (en referencia a las Madres de Plaza de Mayo) o la imagen de las Islas Mal-
vinas (en referencia a la soberanía nacional).
En primer lugar queda grabada la doctrina sobre el ladrillo del mural, represen-
tada por un lema de corta longitud. Lemas como “la patria es el otro”, “bajando un
cuadro formaste miles”, “el amor vence al odio”, “el candidato es el proyecto”,
“memoria, verdad y justicia” o “que florezcan mil flores” intentan marcar horizontes
de sentido y demostrar hacia donde ir o hacia donde se está yendo. Lo curioso de

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este dispositivo adoctrinador es que utiliza frases propias de la época kirchnerista y


no se recurre a frases de Perón.
En segundo lugar, la pared funciona como pasquín, como cristalización de la lu-
cha cotidiana. Así las paredes se repintan de acuerdo al adversario del momento
que ha ido mutando del sujeto “campo”, al “monopolio Clarín”, “los buitres”, y en
menor medida “Macri”. Hay una reescritura continua de la pintada o el mural que
acompaña la constante reelaboración de enemigos, adversarios o peligros/desafíos
que acechan al kirchnerismo.
En lo que respecta al espacio temporal, podemos observar que el mural recorre
un línea temporal que es anticipatoria (antes) / contestataria (después). Es decir,
encontramos lemas transformados en murales que funcionan independientemente
de la coyuntura y son creados por los propios militantes a través de un recorte del
discurso (Máximo Kirchner en una de sus pocas entrevistas dijo: “el cambio es irre-
versible”; “que florezcan mil flores” fue un discurso de Néstor Kirchner y “la patria
es el otro” fue una enunciación de Cristina Fernández). Por lo que los lemas surgen
de los propios dirigentes del kirchnerismo y por su capacidad heurística se multipli-
can en paredes y murales. En cambio, cuando la pared funciona como pasquín, co-
mo respuesta a la coyuntura, actúa sobre un horizonte temporal determinado y,
está marcado por la coyuntura y por la agenda mediática que imponen precisamen-
te los grandes “enemigos” del kirchnerismo.

Remeras y banderas: el orgullo del reconocerse parte.

Con las remeras ocurre algo particular. El militante no las puede hacer, o mejor
dicho, no las hace, sino que son entregadas por la propia organización. En su mayo-
ría no poseen inscripción alguna, solo el logo de La Cámpora y una referencia terri-
torial.
Si bien La Cámpora es una organización monolítica hacia afuera coordinada
por una “mesa chica” que define estrategias, imponen la agenda política y constitu-
yen el marco de referencia de la organización; hacia dentro y hacia abajo está orga-
nizada en un esquema de grupos con relativa autonomía operativa que se estructu-
ran en base a dos principios, uno territorial y otro temático. Es decir, La Cámpora
se capilariza en el territorio a través de unidades básicas que condensan una gran
diversidad de temas que incluyen áreas de salud, trabajo, formación política, terce-
ra edad, secundarios, comunicación y seguridad, entre otras. A pesar de la enorme
cantidad de unidades básicas y de cierta autonomía de los referentes territoriales el

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modelo estético de las remeras se reproduce casi sin modificaciones notorias. Hay
excepciones, por supuesto. La Cámpora Diversia, una corriente interna con énfasis
en la ampliación y defensa de los derechos del colectivo LGBT (lesbianas, gays, bi-
sexuales y personas transgénero), se diferencia por colocar en su remera la “bande-
ra de arco iris”, ícono internacional del colectivo. Asimismo ocurre con la rama es-
tudiantil, La Cámpora Secundarios tiene en su remera una estampa de Néstor
Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en sus años de juventud, lo que genera
mayor empatía e identificación con los estudiantes jóvenes.
La entrega de la remera al militante es un acto común y sin formalidad pero
constituyen un ritual vividocon emotividad y orgullo por los militantes. Que la or-
ganización ofrezca la remera es asumido por el militante como llevar la defensa del
proyecto en el propio cuerpo, es reconocerse parte de un sentimiento y esfuerzo
compartido, y es, en definitiva, el aval institucional de aceptación en una misión
histórica no explicitada.
Las banderas con las cuales La Cámpora concurre a actos y conmemoraciones
son una réplica del logo. Allí, en la altura que permita la caña que sirve de mástil, se
erige alto el logo de La Cámpora y la referencia territorial. En cada marcha, en cada
acto, en cada movilización, las columnas de militantes entran juntos sosteniendo las
banderas de su territorio, que se confunden con miles de otras banderas de otros
territorios. Y los militantes se saludan entre ellos porque se reconocen parte de un
colectivo mayor, y porque, probablemente, se han cruzado más de una vez en acti-
vidades conjuntas de las cuales se desprenden nuevas amistades, nuevas competen-
cias y también, por supuesto, nuevos amores.

Movilizaciones y quietudes, el refuerzo de una nueva época.

Si bien el área de adoctrinamiento y de formación política de La Cámpora está,


las mayoría de las veces, supeditada y dependiente de la coyuntura política, parecie-
se que han aprendido bien el consejo de John William Cooke (2011) que establece
“querer traer pasado al presente mediante una operación de pensamiento no es ac-
tualizar ese pasado, sino que es volverse pasado” (p.85). Esta práctica de huir del
tradicionalismo es, quizá, un componente de vital importancia en la organización
kirchnerista. Tradición sí, tradicionalismo no. Hay un rescate de la importancia de
la tradición peronista, un discurso que abraza el pasado pero que lo lanza hacia ade-
lante, y al mismo tiempo, existe un rechazo a volver al pasado, a recrear las condi-
ciones históricas de otro tiempo. Aquí está la fuga hacia delante de la organización,

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aquí está su escape del tradicionalismo. Se reivindican hechos y acontecimientos


políticos del peronismo pero desde una instancia superadora. Esta forma queda
claramente evidenciada en las fechas que se han elegido durante todo el kirchne-
rismo para movilizar a la organización y en las fechas tradicionales del peronismo
que han sido relegadas u omitidas.
La Cámpora creó su propio 17 de octubre, su propio balcón y su propio Perón.
Funcionan respetando el valor de la tradición, de la conducción y de los derechos y
valores a defender pero cambian las fechas (del 17 de octubre de Perón al 10 de di-
ciembre de Néstor Kirchner; del 26 de julio de Evita al 01 de marzo de Cristina Fer-
nández de Kirchner y del 1º de mayo del trabajador peronista al 24 de marzo del
militante kirchnerista5).
Mucho más institucionalista y orientado a la democracia liberal (de hecho el
concepto de democracia social no aparece en la organización), las fechas elegidas
para demostrar el poder de fuego de La Cámpora se asemejan más a los valores
defendidos por Ricardo Alfonsín en 1983 que los que transmitía el primer peronis-
mo (Zuazo, 2012). Aparecen como movilizaciones generales el 1º de marzo, día de
apertura de las sesiones legislativas, donde el presidente presenta su proyecto de
gobierno. Históricamente un día de formalismo institucional se convierte en un día
de activismo militante donde confluyen miles de personas a escuchar en la Plaza del
Congreso el discurso presidencial. Esta defensa del institucionalismo se refuerza
con otro día que ha adquirido relevancia: el 10 de diciembre. Internacionalmente
día de los derechos humanos, nacionalmente día del traspaso presidencial, cada 10
de diciembre la Plaza de Mayo es una algarabía cuyo tema principal es la defensa de
la democracia. Otro elemento novedoso es la gran movilización que acontece cada
24 de marzo y la escasa mención al 16 de septiembre (en 1955 un golpe de Estado
derroca a Juan Domingo Perón provocando un exilio de 18 años).
También las fechas patrias se han resignificado, no tanto en su contenido sino
en su forma. El 25 de mayo y el 9 de julio, en épocas del Bicentenario, fueron excu-
sas para la realización de festivales o de ferias como Tecnópolis.
Es notoria la ausencia de movilizaciones colosales en días típicamente peronis-
tas como el 17 de octubre o el 26 de julio. Esas fechas han sido omitidas del calen-
dario de movilización y cada unidad básica tiene autonomía para realizar la activi-
dad que desee.

5. Es importante aclarar que la marcha del 24 de marzo es anterior a la aparición del kirchnerismo y fue
históricamente liderada por las agrupaciones de Derechos Humanos, luego aliadas a dicho movimiento
político.

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Todas las movilizaciones, sean en defensa de la democracia, sean en días pa-


trios, tienen una característica común: son días festivos, de alegría, de reencuentro.
No hay clima de conmemoración sombría sino una alegría de futuro, de esperanza,
de militancia para siempre. Cada festejo está atravesado por oradores del poder
ejecutivo y por referentes de la mesa nacional de La Cámporajunto a otras organi-
zaciones sociales, como por ejemplo referentes de movimientos de Derechos Hu-
manos, y atravesado también por la música popular, dado que todos los actos ter-
minan con un recital y fuegos artificiales.

Conclusiones

Analizando la militancia de La Cámpora con el objetivo de comprender una


parte de ese habitus militante en lo que se refiere a las expresiones de la dimensión
simbólica, hemos analizado el nombre de la organización, sus canciones, las pinta-
das y murales que realizan en el territorio en el que operan y las remeras que visten.
Nuestro trabajo es un aporte ínfimo pero necesario para comprender la cultura po-
lítica argentina de la actualidad. Para ello tomamos una organización como La
Cámpora y dentro de ella, también un universo en sí mismo, nos centramos en el
análisis de su expresión simbólica a través de elementos que se nos parecieron re-
presentativos.
Este trabajo, entonces, constituye un aporte a la comprensión de la cultura polí-
tica argentina del siglo XXI a través de uno de actores que interactúa con otros tales
como las organizaciones sociales, los sindicatos, las organizaciones políticas, los
líderes, los medios de comunicación, entre otros.
En este sentido, desde la dimensión simbólica observamos que La Cámporase
identifica con el peronismo a través de la selección de los líderes que reivindica
(Juan Domingo Perón y Evita Perón) pero también es interesante notar que se
omiten figuras tales como John William Cooke o Felipe Vallese.Al mismo tiempo se
busca una producción simbólica novedosa, no solo en la estética sino también en la
creación hitos históricos y movilizaciones que recrean situaciones similares a la
época peronista.
Existe un impulso para crear un nuevo movimiento, que, sin embargo, está
asentado en una tradición preexistente. Esa tradición que sirve de base puede
observarse en las referencias al peronismo del cincuenta que se hace mucho más
presente en las canciones que en las banderas, los murales y las remeras, y en la

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construcción identitaria que se reafirma en la elección del adversario, en general, la


oligarquía de derecha, los organismos internacionales de crédito y el grupo Clarín.
En cuanto a las movilizaciones y a las canciones observamos que predomina un
clima festivo, pacífico y pasional que se identifica con la cultura del aguante, propia
del fútbol y del rock nacional argentino.
Para finalizar, resta decir, que una forma de continuar por esta senda que
pretende comprender la cultura política argentina, sería la proliferación de estudios
culturales y políticos que den cuenta de la lucha por el espacio simbólico que ocurre
desde diversas organizaciones y actores de nuestro país. Consideramos que el tema
elegido representa un aspecto en la disputa por lo simbólico. Ante un sistema que se
reproduce mediante la desafectación política de la sociedad, la militancia busca
avanzar en la creciente introducción de las subjetividades en el terreno -siempre
político- de su (auto) construcción.

Referencias

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El Sindicato en Argentina, un enfoque desde la sociología… ∙ MIRIAM G. ARCE y LUCIANO G. MOSER

El Sindicato en Argentina, un enfoque desde la


sociología de las organizaciones.

MIRIAN GRACIELA ARCE


miriangracielaarce@yahoo.com.ar
Universidad Nacional del Nordeste

LUCIANO GRACIANO MOSER


luchomoser@hotmail.com
Universidad Nacional del Nordeste

Resumen
El problema acerca del modelo sindical argentino se aborda desde dos variables,
sindicatos y modelos. La primera, recoge información de las categorías, caracterís-
ticas; objetivos; función; y origen. La segunda, se subdivide en las dimensiones un i-
dad-pluralidad, donde las categorías permiten obtener los datos desde los argume n-
tos y críticas que sostiene cada una. Para finalizar, se relacionan ambas con cuatro
ideas que emergen del análisis del sindicato y de las críticas al modelo de unidad.
Las dos primeras se refieren a, la fisonomía del sindicato y su finalidad propia; las
restantes se conjugan en los siguientes dichos, la unidad restringe la liber tad y la
democracia; y la unidad burocratiza el sindicato y fomenta el inmovilismo que pe r-
mite la perpetuación de la dirigencia en los cargos. La postura que aquí se adopta
sostiene que, debido a las particularidades que revisten al sindicato argentino, el
modelo de unidad se presenta como plausible en tanto permite cumplir con los ob-
jetivos que se propone y responder a su función propia, sin desmedro de la libertad
y democracia. La investigación es teórica, descriptiva-explicativa. El análisis de los
datos cualitativo, y el método hermenéutico en su sentido nato de interpretación.

Palabras clave: modelo sindical argentino - unidad-pluralidad - organizaciones -


trabajo.

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El Sindicato en Argentina, un enfoque desde la sociología… ∙ MIRIAM G. ARCE y LUCIANO G. MOSER

Introducción

Con el presente trabajo se aborda el problema del modelo sindical argentino,


con el objeto de aportar al debate unidad-pluralidad en el plano de las relaciones
laborales. Para ello se trabaja con dos variables, sindicatos y modelos. La primera,
busca delimitar conceptualmente al sindicato recolectando información a través de
las categorías, características; objetivos; función; y origen. Con la segunda, se des-
criben los sistemas o modelos posibles de organización sindical, por ende, las di-
mensiones de análisis versan sobre unidad y pluralidad, cuyas categorías recogen
datos mediante los argumentos que sostiene cada uno y las críticas que se realizan.
Finalmente, se relacionan los resultados obtenidos con cuatro ideas que emergen
del perfil del sindicato y de los cuestionamientos realizados al modelo de unidad
sindical. Las dos primeras, estriban en la fisonomía del sindicato y su finalidad pro-
pia; las restantes provienen de la oposición sintetizándose en dos afirmaciones, la
unidad restringe la libertad y la democracia; y la unidad burocratiza el sindicato y
fomenta el inmovilismo que permite la perpetuación de la dirigencia en los cargos.
Como hipótesis de trabajo se sostiene que, debido a las particularidades intrínsecas
que dan forma a la caracterización del sindicato en Argentina, el modelo de unidad
sindical se presenta como plausible para cumplir sus objetivos como organización y
responder a su función propia, sin obstaculizar la libertad de los intervinientes y el
sentido democrático de la organización.
Respecto a las fuentes utilizadas, se toma principalmente la obra de César Va-
llejos y Daniela Gómez CarelliOrganización sindical argentina, debido a que en la
misma se recopilan las diferentes posiciones que los autores siguen sobre la cues-
tión de la unidad/pluralidad sindical. También se recurre a algunas de las normas
que regulan la organización sindical argentina. Para la fundamentación, se adopta
como marco teórico el modelo que propone el pensamiento político liberal, en ra-
zón a que, el sistema de organización económico-social en el que surgen, tanto el
modo de producción como los sindicatos, el derecho y el Estado civil, se justifican a
partir de esta corriente intelectual.
En lo que hace al aspecto metodológico, si se considera a la presente desde el
punto de vista de sus objetivos, se inscribe dentro del tipo teórica o pura, ya que no
se persigue una utilización inmediata para los conocimientos obtenidos. Si se la
enfoca desde la perspectiva de sus objetivos internos o intrínsecos, es del tipo des-
criptiva-explicativa. Con respecto al análisis de los datos se sigue una lógica cualita-
tiva, pues se pretende ofrecer una valoración acerca del problema y los elementos

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que lo componen. El método empleado es el hermenéutico en su sentido tradicional


de interpretación.

Delimitación conceptual

A los efectos de abordar el tema de los sindicatos, se considera conveniente re-


producir primero algunas definiciones para extraer de ellas las características que
atribuyen a este fenómeno, como también la función que desempeña en el mundo
de las relaciones del trabajo y los objetivos que persigue. Para ello, se toman dos
definiciones genéricas y dos específicas, como este artículo se focaliza en los sindi-
catos argentinos, las últimas provienen de la legislación perteneciente a este país.
Finalmente, para cerrar la delimitación del concepto, se ubica al sindicato dentro
del contexto histórico al cual pertenece, para concluir señalando brevemente, algu-
nos aspectos de su origen en Argentina.
La acepción académica más generalista que se atribuye al concepto ‘sindicato’,
se encuentra en los diccionarios especializados, al respecto Giner (2011) define al
sindicato como

una organización formal constituida por trabajadores, con el propósito de mejorar


sus condiciones laborales, conseguir mejores salarios y facilitar la estabilidad de la
solidaridad entre ellos. (p. 771)

Otra definición de este tipo aunque más elaborada, como la que exponen Valle-
jos y Gómez Carelli (2013), entiende a los sindicatos como

organizaciones con carácter de permanencia y autonomía, que representan a trab a-


jadores que realizan una determinada actividad, pertenecen a una misma categoría
o ejercen idéntica profesión, actúan en un mismo espacio territorial, y tienen como
objetivo defender y mejorar las condiciones de trabajo y de vida de sus represent a-
dos, (p. 33)

Dentro de la legislación argentina, el Decreto 23.852/45 mediante el cual se re-


glamenta el funcionamiento de los sindicatos define a los mismos, según cita Famá
(2014), como aquellas asociaciones profesionales formadas

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por trabajadores manuales o intelectuales que desempañasen su actividad en una


misma profesión, industria, oficio u otras similares o conexos y se constituyera para
la defensa de sus intereses profesionales. (p. 23)

Otro de los instrumentos de regulación de los sindicatos argentinos, la Ley


23.551 de Asociaciones Sindicales,1 no esboza específicamente una definición de
sindicato, aunque permite entrever en su artículo 2° que los entiende como, “aso-
ciaciones que tengan por objeto la defensa de los intereses de los trabajadores.”
De las acepciones propuestas hasta el momento, se pueden deducir tres carac-
terísticas centrales que determinan esencialmente al sindicato, su condición de or-
ganización formal; su constitución en torno a los trabajadores; y su agrupación
múltiple, sea por oficio o por actividad.
Según los contenidos que Kliksberg (1995) asigna al término organización, se
afirma que éstas son instituciones sociales; su funcionamiento recoge la idea de
sistema de actividades coordinadas; crean expectativas de comportamiento entre
sus integrantes; sus miembros tienden a determinados fines; y las características de
su comportamiento y fijación de objetivos se hallan incididos por el medio econó-
mico, político, social y cultural, en el que se desenvuelven y con el que interactúan.
En tanto los sindicatos actuales recogen estos principios en su interior, es posible
catalogarlos como organizaciones formales, ahora bien, el sindicato no puede esca-
par a esta condición debido a que el modelo social que se inicia a fines de la moder-
nidad, gira en torno a la inclusión del individuo dentro de organizaciones (Abadi,
2004, p. 17), por ende, el sindicato como parte constitutiva de este sistema no que-
da al margen del requisito social de organización e institucionalización de todos los
sectores que operan en ella. Como toda organización, cuyo elemento principal son
las personas (Abadi, 2004, p. 16), el sindicato está compuesto por un tipo específico
de las mismas, los trabajadores. En lo que afecta a su modo de agrupación interna,
se observa, según citan Vallejos y Gómez Carelli (2013), una doble conformación, la
cual puede ser horizontal o vertical, la primera, nuclea a trabajadores del mismo
oficio o profesión prescindiendo de la actividad específica que realizan; la segunda,
se orienta a un mismo ámbito de trabajo sin clasificar en oficios o profesiones a los
intervinientes (p. 16) Esta situación empírica permite diferenciarlos de los gremios,
dado que los últimos son corporaciones que contienen a un conjunto de personas
que practican un mismo oficio o profesión, de modo que quedan excluidos de su
afiliación todos aquellos que no pertenecen a la misma. Otro dato que aporta a la

1. Sancionada el 23 de marzo de 1988 y promulgada el 14 de abril del mismo año.

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distinción entre estas instituciones estriba en los objetivos que se plantea cada una,
mientras los gremios se orientan a la regulación del ejercicio de la actividad, lo que
conlleva a que en su formato actual se presenten bajo la forma de asociaciones o
colegios profesionales (Giner, 2011, pp. 383-384), los sindicatos buscan otros lo-
gros.
En relación a los objetivos que persigue el sindicato, puede observarse que las
definiciones apuntan específicamente a la defensa de los derechos e intereses de los
trabajadores, es decir, que la organización sindical asume como tareas específicas
aquellas relacionadas con el mejoramiento integral del sector que nuclea. Incluso la
ley 23.551 considera en su artículo 3° que se entiende el término ‘interés de los tra-
bajadores’ como todo aquello que se relacione con sus condiciones de vida y de tra-
bajo.
Ahora bien, a partir de afirmar al sindicato como organización formal de la so-
ciedad, cuyo objetivo versa sobre la defensa de los trabajadores, se está en condi-
ciones de inferir que la función propia del mismo reside en la lucha. En este senti-
do, se puede describir al sindicato como el ejército al que los trabajadores se suman
en tanto individuos, para enfrentar, como grupo, la pelea permanente y constantes
con el sector patronal con el que entran en relación en el mundo del trabajo.
El sindicato y su acción concreta el sindicalismo, aparecen en la historia de las
relaciones del trabajo a partir del desarrollo del modo de producción capitalista.
Siguiendo a Vallejos y Gómez Carelli (2013), pueden reconocerse tres períodos en
su evolución, prohibición; tolerancia; y reconocimiento (pp. 30-31) El primero, co-
rresponde a la etapa inicial de la Revolución Industrial, donde los salarios del traba-
jador se regulan por contrato concertado entre las partes, situación desventajosa
para los mismos según reconoce Smith (1958), debido a la imposibilidad legal para
asociarse que pesa sobre ellos (p. 65) Este período se extiende aproximadamente
hasta 1825 cuando las autoridades inglesas reconocen cierto tipo de agrupación
(Eggers-Brass, 2006, p. 304) En las siguientes etapas, se suprime primero el delito
de coalición aunque no se regula el funcionamiento de estas organizaciones (Valle-
jos y Gómez Carelli, 2013, p. 31), una vez subsanada la cuestión, se inicia el tercer
período que llega hasta la actualidad.
El sindicalismo “nace en Argentina en las últimas décadas del siglo XIX con el
surgimiento de las primeras sociedades de socorros mutuos y mutuales que luego se
convierten en sindicatos” (Vallejos y Daniela Gómez Carelli, 2013, p. 15), aunque en
su origen se encuentran las mismas causas que en el resto del mundo, es decir, el
deterioro de la situación de los trabajadores (Rapoport, 2000, p. 277). Según sos-
tiene Rapoport(2000), el momento más dinámico y de crecimiento del sindicalismo

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argentino se aprecia durante el gobierno peronista (p. 362), etapa signada por el
intervencionismo estatal. En este sentido se puede interpretar como lo hace Giulia-
ni (2012), que su período de esplendor viene acompañado por una intromisión acti-
va del Estado “en las relaciones laborales a través de un firme fomento a la sindica-
lización y mediante los primeros convenios colectivos de trabajo” (p. 169), si bien
este dato no desmerece la capacidad de organización y lucha de los propios trabaja-
dores, la intervención estatal resultó de gran ayuda para la consolidación y legiti-
mación total del sindicato y la acción sindical en argentina. La participación del
Estado en las relaciones laborales generó descontentos en las cámaras empresarias,
quienes desde el laissez faire observaron como “injerencia ‘antinatural’ y ajena a las
relaciones de trabajo” (Giuliani, 2012, p. 168), el apoyo brindado a los trabajadores
y sus instituciones, por otro lado, despertó críticas hacia los instrumentos de regu-
lación de los sindicatos, especialmente la limitación a la autonomía sindical refleja-
da en la estructura legal prevista para la organización (Giuliani, 2012, p. 187) Esta
última, cristalizada en la legislación que promueve un sindicato único por actividad,
determina el denominado modelo sindical argentino.

El debate unidad/pluralidad sindical

El sistema de unidad sindical se establece en Argentina a partir del Decreto


23.852/45 (Vallejos y Gómez Carelli, 2013, p. 61), sancionado por impulso de la
Secretaría de Trabajo y Previsión (STP), a cargo del General Juan Domingo Perón.
Siguiendo a Humberto Famá (2014) este decreto tiene como fin proteger mediante
reglamentaciones legales los derechos de los trabajadores (p. 22), que luego serán
detallados minuciosamente en la Constitución Nacional de 1949, cuyo texto dero-
gado por el gobierno militar tras el golpe de estado de 1955, se restituye parcial-
mente con el artículo 14 bis, producto de la reforma de 1957 (Madueño, 2012, p.
354)
De las cuestiones que reglamenta el mencionado Decreto, resulta de particular
interés aquella que define al modelo sindical argentino, problemática que aquí se
trata. La misma, se orienta a determinar la forma de constitución e inscripción de
los sindicatos, de la cual se obtiene la categoría ‘unidad sindical’ (Famá, 2014, p. 23)
Como sostiene Rapoport (2000)

La estructura del sindicalismo respondió al modelo organizativo desarrollado con


anterioridad a la llegada de PERON al poder. A partir de 1946, el Estado le proveyó

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respaldo político y legal, y, de manera más decisiva, intervino en la implementación


de un sindicato único por actividad bloqueando la formación de agrupaciones riva-
les. La dominación del movimiento obrero por organizaciones únicas por industria -
que reunían a los trabajadores ocupados en los sectores clave de la economía- ga-
rantizó una estructura sindical con alto grado de cohesión y de homogeneidad. El
alineamiento alrededor de una confederación nacional (la CGT) reforzó esos aspe c-
tos y distinguió al movimiento obrero argentino del correspondiente a los restantes
países latinoamericanos. (p. 363)

Entonces el concepto unidad sindical, se relaciona con el tipo de inscripción que


prescribe la reglamentación, donde se diferencia entre una netamente jurídica en
un Registro especial del Estado, que puede realizar cualquier asociación profesio-
nal; y la inscripción gremial, que se otorga sólo a las asociaciones representativas
del sector (Vallejos y Gómez Carelli, 2013, p, 41), dato que se consigue mediante el
cálculo de la cantidad de afiliados. Esta última faculta al sindicato como represen-
tante, a título exclusivo, de los trabajadores de su sector frente a la patronal y al
mismo Estado.2 Sin embargo, existe una posición contraria a ésta, que brega por la
pluralidad sindical, donde dicho concepto se entiende como, un sistema en el que se
admite la actuación representativa en condiciones de igualdad de más de un sindi-
cato. Debido a que la recopilación, tanto de quienes están a favor como en contra de
ambas, se encuentra suficientemente desarrollada en la obra de Vallejos y Gómez
Carelli (2013), se optó por utilizarla como fuente a los efectos de revisar lo que sos-
tiene cada una.
Dentro de los argumentos a favor de la unidad sindical, pueden apreciarse dos
que se imponen con mayor insistencia, uno asociado con la percepción y otro rela-
cionado con el interés colectivo.
El primero, afirma que la unidad se percibe desde el exterior como fuerza (Va-
llejos y Gómez Carelli, 2013, p. 42), es decir, que la incorporación de una masa mu-
cho más amplia detrás de una misma institución, no solo incrementa su capacidad
para confrontar, sino que genera un shock perceptivo en el observador. Cuando
dicho espectador pertenece a la patronal, en su cálculo de oportunidades contempla
la desproporción cuantitativa entre los sectores respecto a la intensidad de fuerza
que puede ejercer cada uno, de la que infiere la necesidad del diálogo y el acuerdo
como medidas preventivas al enfrentamiento. Este hecho es el que posiciona al sin-

2. Cabe destacar como lo hacen Vallejos y Gómez Carelli (2013, 66) la excepción del principio de unidad
sindical, el cual se aplica sólo a la administración pública, para la cual se acepta la pluralidad de perso-
nerías gremiales.

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dicato como interlocutor válido y confiable en las negociaciones. Quienes adhieren


a esta posición consideran que el pluralismo sindical es sinónimo de fraccionamien-
to y, por ende, de debilidad. El segundo, estima que los individuos que componen
cada rama de actividad comparten problemáticas e intereses comunes, por más que
tengan oficios o profesiones diferentes, por ende, el modelo de unidad posibilita el
planteamiento de estrategias conjuntas de acción, que permiten que el sindicato
opere “como un bloque monolítico con mayor poder de presión frente a su antago-
nista en la relación capital y trabajo” (Vallejos y Gómez Carelli, 2013, p. 43) Para los
partidarios de esta postura, la libertad sindical se instituye como el medio para la
realización de determinados fines organizacionales, que solo son alcanzados por la
fuerza conjunta de la organización, planteada en términos de grupo cohesionado.
Por ello, consideran que la pluralidad es equivalente a impotencia, pues disgrega el
poder de presión que solo el bloque puede alcanzar.
Los argumentos a favor de la pluralidad sindical pueden sintetizarse en dos
posturas básicas, los que apelan a la elección y los que se emplazan en la naturali-
dad propia del pluralismo. A su vez, en la primera se observan dos vías distintas de
fundamentación, quienes consideran a la libertad sindical como componente básico
en las relaciones obrero-sindicales, y los que aluden al carácter democrático del
sistema de pluralismo sindical.
Quienes son partidarios del primer argumento fundamentado a través del prin-
cipio de libertad sindical, sostienen que este principio se encuentra mejor represen-
tado en el modelo de pluralidad, puesto que el trabajador se encuentra en condicio-
nes de elegir el sindicato al cual quiere pertenecer o, que mejor se adapte a sus
creencias y necesidades (Vallejos y Gómez Carelli, 2013, p, 44) Dentro de la misma
línea argumental, quienes afirman que la ampliación de la facultad electiva que
admite la pluralidad sindical, concuerda mejor con un estilo democrático, se inspi-
ran en la concepción que considera insalubre el sistema de partido único, en tanto
el individuo se ve impedido para elegir voluntariamente (Vallejos y Gómez Carelli,
2013, pp. 44-45) Finalmente, los que enarbolan al pluralismo como hecho natural,
afianzan su defensa de la pluralidad sindical alegando la espontaneidad con la que
ésta se presenta en el mundo de las relaciones del trabajo, lo que conduce a signar
un carácter anti-natural al sistema de unidad. A pesar de estas mínimas diferencias,
sus adherentes están de acuerdo en sostener que la pluralidad sindical “fomenta la
participación, la democracia y el pluralismo dentro del movimiento obrero” (Valle-
jos y Gómez Carelli, 2013, p. 45), mientras objetan al modelo de unidad, que en el
mismo los trabajadores quedan al margen y que mediante éste se propicia el inmo-
vilismo que permite la perpetuación de la dirigencia sindical en los cargos.

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Unidad vs. Pluralidad

La postura que aquí se sostiene y que se intentará demostrar a continuación,


concibe al modelo de unidad sindical como un sistema viable dentro de las relacio-
nes del trabajo argentinas. Para fundamentar esta posición, se apela primero a dos
circunstancias devenidas del análisis de los caracteres que definen al sindicato, la
fisonomía del mismo; y su función propia; para luego intentar refutar dos de las
afirmaciones que se muestran como recurrentes en los críticos del mencionado mo-
delo.
Si se parte de la fisonomía propia del sindicato, puede observarse su vincula-
ción intrínseca con la idea de organización dentro de la cual, como se dijo anterior-
mente, se destacan como datos, la heterogeneidad del capital humano que la com-
pone, la perspectiva de sistema, la fijación de objetivos comunes y su apertura al
medio en el que desarrolla su actividad. Ahora bien, esta noción admite un interés
común compartido por los miembros de la organización que los hace apelar a un
sentido de unidad, pertenencia al grupo, y destino conjunto, que no entra en con-
tradicción con el hecho de que cada individuo o grupo tenga objetivos, aspiraciones,
y necesidades, propias. Dicha situación, no se presenta como un obstáculo para la
vida de la organización, ni para la de sus integrantes, sino más bien como su princi-
pio integrador, como sostiene Abadi (2004) “con el sólo hecho de agruparse no al-
canza para ser una organización” (p. 18), es necesario contar con objetivos comu-
nes. Lo mismo ocurre con los sindicatos, es decir que, aunque cada individuo o
sector tenga particularidades o intereses que les son específicos, los mismos no
afectan el hecho de que existan intereses u objetivos superiores a los que aspire el
conjunto de la organización, a pesar de la diversidad que caracteriza a sus integran-
tes. A su vez, es el logro de los objetivos generales el que permite que se alcancen
gradualmente los particulares. Algunos autores cuestionan este presupuesto al que
denominan del ‘interés colectivo’, así Elgorriaga (2012) afirma “el hecho de que to-
dos los trabajadores de una misma actividad vivan problemáticas semejantes no
implica necesariamente que la manera de solucionar esos problemas y la forma de
organizarse y actuar en consecuencia sea la misma” (pp. 209-210). No obstante, la
inversión de este razonamiento tampoco prueba necesariamente lo contrario, de
modo que el argumento que esboza el autor, no conduce a una conclusión determi-
nante acerca del tipo de modelo organizativo más conveniente. Ahora bien, Elgo-
rriaga (2012, pp. 210-211) infiere de ello, que la supuesta ‘unidad de intereses’ se

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muestra como la cortina de humo que esconde la intensión de limitar la libertad


sindical, entendida como la libre organización de los trabajadores. En Argentina el
Decreto 23.852/45, marca el inicio de este problema al promover la representación
única por actividad (Elgorriaga, 2012, p. 205), imponiendo un modelo que no pro-
viene de la libre determinación de los trabajadores, sino que se obliga desde el exte-
rior con las leyes. Al respecto, cabría plantearse dos interrogantes. En principio, si
se considera que las leyes imponen restricciones que no están avaladas por la socie-
dad, esto no implicaría sostener que las mismas no son expresión de la libre deter-
minación de los pueblos. Luego, si se cree que un modelo impuesto por las leyes no
es el más adecuado aunque continúe vigente, esto no supondría considerar a sus
receptores como una masa incapaz de reconocer las ventajas o desventajas de aque-
llo que los afecta, es decir, observarlos como menores de edad de la razón. Desde el
punto de vista que se adopta, se cree que la respuesta radica en que unidad no se
entiende aquí como la determinación de un solo interés al que se presenta como
colectivo, sino como acuerdo solidario entre los miembros, quienes voluntariamen-
te aceptan las reglas del juego debido a los beneficios que obtienen de ellas, incluso
los mismos autores reconocen que el modelo sindical argentino es bastante exitoso
para la obtención de mejoras materiales (Vallejos y Gómez Carelli, 2013, p 129)
Respecto a la finalidad que se logró identificar como específica del sindicato, és-
ta reside en la lucha. En efecto, al responder como defensor directo de los intereses
de su sector, el sindicato se encuentra en una situación de confrontación permanen-
te, y como ocurre generalmente en las relaciones de poder, se impone el que más
fuerza tiene, o en este caso, el que más fuerza puede demostrar. En este sentido, se
cree que el modelo de unidad sindical es el que permite al sindicato cumplir mejor
con su finalidad específica, la lucha por la defensa de los trabajadores, pues contie-
ne en su esencia el fin al que el sindicato tiende. Por ello se coincide con Altamira
Gigena (2013) cuando sostiene que “Convencidos de que la unión da fuerza y vitali-
dad nace el ‘sindicato’, fenómeno social del mundo moderno” (p. 2269)
Como toda organización, el sindicato también afecta y es afectado por el am-
biente en el que desarrolla su actividad, específicamente por cuestiones económi-
cas, sociales y políticas. Para tratar de rebatir las críticas que oponen los partidarios
del pluralismo, a saber, que la unidad restringe la libertad y la democracia; y que la
unidad burocratiza el sindicato y fomenta el inmovilismo que permite la perpetua-
ción de la dirigencia en los cargos, se recurre a los principios que sustentan el pen-
samiento político liberal, el cual cimenta el mundo en el que se hallan insertos los
sindicatos y el resto de las organizaciones.

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En principio, cabe recordar que el sentido filosófico más común que se adosa al
concepto libertad, la equipara con la capacidad del individuo para autodeterminar-
se, esto implica que la decisión de actuar reside en el sujeto y no proviene de ningún
tipo de coacción, sea interna o externa. El liberalismo político también entiende
libertad en este sentido, aunque realza el aspecto relativo a la imposición externa
sobre la voluntad, por ello, los liberales prefieren referirse a la libertad como inde-
pendencia en la acción o ausencia de dominación. En este sentido, los individuos
son libres en cuanto no están sujetos a la voluntad absoluta y arbitraria de terceros.
Ahora bien, la existencia de las leyes no coarta la libertad sino que la constituye y
expande, en la medida en que impide la sujeción a la voluntad absoluta de otros, es
decir, la dominación. Esta posición queda en claro con Locke (2005), para quien

la libertad (…), no radica en una licencia para que cada hombre haga lo que le plaz-
ca (…), sino en el derecho de disponer, como se le antoje, de su persona, acciones
[y] posesiones, en suma, de su propiedad entera, [y] de tomar medidas relativas a
ésta dentro de lo que las leyes a cuya jurisdicción se halla sometido autorizan a h a-
cer. (pp. 75-76)

En lo que respecta a la libertad relacionada con el sindicato, la definición de li-


bertad sindical la entiende como “el derecho de los trabajadores a organizarse en
sindicatos y el consecuente reconocimiento del Estado a estas asociaciones” (Valle-
jos y Gómez Carelli, 2013, p. 36) Si se observan los componentes presentes en la
definición, la cual es utilizada como argumento por algunos partidarios de la plura-
lidad, se encuentra la adecuación de la misma con los postulados del liberalismo,
donde libertad implica disminución de interferencia pero no eliminación de las le-
yes.3 Ahora bien, como las normas que reglamentan el funcionamiento de los sindi-
catos,4 prescriben una inscripción y un mecanismo de selección que regula el siste-
ma gremial que adopta la Argentina, no puede hablarse de falta de libertad respecto
a la estructura del sistema en sí mismo, dado que la libertad es posible por el respe-
to a las leyes, que a su vez prescriben un sistema único de representación sindical.

3. El liberalismo político clásico justifica la aparición del Estado por el contrato social, mediante el cual
los individuos ceden parte de la libertad para gobernarse a sí mismos que poseen en el estado de natu-
raleza, a una entidad artificial creada a través del pacto, a la que atribuyen competencias sobre la regu-
lación de las conductas individuales. En este sentido, se ceden al Estado la libertad para juzgar y casti-
gar, reservándose los derechos individuales. Así, el Estado se crea para aprovechar mejor estos
derechos, a saber, vida, libertad y propiedad, donde la última incumbe además a la libre disposición de
la persona y de sus bienes. En este contexto, las leyes no limitan la libertad sino que la promueven, en
tanto se instituyen como restricciones legítimas que regula el uso externo de la misma.
4. Tanto el Decreto 23.852/45, como la ley 23.551 de Asociaciones Sindicales.

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En lo que hace a la libertad de los individuos dentro del mencionado sistema, se


considera que la objeción de los partidarios de la pluralidad respecto a su ausencia
tampoco es concluyente, en tanto la reglamentación5 indica con claridad que se
considera como más representativa del sector “a la asociación que cuente con ma-
yor número promedio de afiliados cotizantes, sobre la cantidad promedio de traba-
jadores que intente representar,” depositando en las personas la facultad para deci-
dir a cual organización quieren pertenecer, aumentando su número de miembros
mediante la afiliación o disminuyéndolo con la desafiliación, ello sujeto al sistema
democrático que hace pesar los resultados generales en la regla de la mayoría. En
relación a este asunto, Elgorriaga (2012) sostiene que, como la personería gremial
se otorga a la organización más representativa, esto induce a los trabajadores a afi-
liarse al sindicato que la detenta, “En este contexto resulta evidente que los trabaja-
dores preferirán actuar dentro de la organización que cuenta con dicho reconoci-
miento en vez de ingresar en las organizaciones que no gocen de este” (p. 206),
remarcando que el sistema de unidad que concede privilegios a la organización más
representativa, fomenta un círculo vicioso en pos de la unidad casi imposible de
superar, cuyo efecto limita la libertad electiva de los trabajadores. Sin embargo,
como el autor no ofrece pruebas constatables, ni datos estadísticos que otorguen
valor de verdad a su aseveración, se estima que su argumento se sustenta en una
intuición subjetiva del fenómeno que adolece de comprobación empírica, por ende,
no puede generalizarse a la clase de objetos a los que se refiere quedando en el
plano de la doxa.
Respecto a la postura que sostiene que la pluralidad sindical se adapta mejor al
sistema democrático, porque amplia la capacidad electiva de los intervinientes, se
estima que el modelo de unidad no elude la lexmajorispartis inherente al mismo,
por ende, no amerita su exclusión de esta categoría, sobre todo si se tiene en cuenta
que la democracia “no prescribe determinada forma orgánica de gobierno, y se la
puede practicar dentro de regímenes político-administrativos tan diferentes entre
sí” (Montenegro, 1982, p. 63), situación que dificulta observar el problema en con-
siderar democrático al modelo de unidad sindical. Entre las razones que aducen sus
detractores para tildar de antidemocrático al modelo de unidad, dos resultan las
más atractivas por generar analogías con la política, la primera identifica unidad
con partido único; la segunda critica el sistema de representación.
En efecto, una de las razones que plantean los defensores de la pluralidad, es-
triba en equiparar unidad sindical con partido único (Vallejos y Gómez Carelli,

5. Ley 23.551, artículo 25°, inciso c

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2013, pp. 44-45) En relación a ella, se estima que la idea de partido único no es
aplicable al de unidad sindical, debido a que el mencionado modelo no niega la
existencia de otras agrupaciones minoritarias, sino que les confiere el mismo rolque
el sistema democrático en general y el argentino en particular otorga a quienes no
han recibido el acompañamiento requerido para consagrarse vencedores en una
elección, es decir, admite la pluralidad en la condición de alternativa diferente o
simplemente como oposición. Lo que no es menor, dado que ella disfruta “del dere-
cho expectativo de convertirse, eventualmente, en mayoría” (Montenegro, 1982, p.
62) Con lo que el fundamento pluralista que califica de antidemocrático al modelo
de unidad y lo identifica con el sistema de partido único, carece de sustento teórico.
Incluso el artículo 28° de la ley 23.551, contempla la posibilidad de que una agrupa-
ción minoritaria o que se halle en la condición de inscripta, pueda disputar la per-
sonaría gremial a otra. Este procedimiento denominado desplazamiento de perso-
nería, prevé el traspaso de titularidad de personería gremial del sindicato que la
tuviera en acto a otro, el cual aplica en caso de que éste último resultare a posteriori
‘el más representativo.’ Sin embargo los autores (Vallejos y Gómez Carelli, 2013, p.
65; Fretes VindelEspeche, 2010, p. 1603) sostienen que, este procedimiento es
complicado y burocrático en la práctica concreta, además, no se hallan en Argentina
datos empíricos que permitan corroborar desplazamientos de personería que resul-
taran exitosos. Esta situación anima al pluralismo a continuar con su crítica al mo-
delo de unidad, la cual se verá reforzada con el argumento donde se sostiene que la
unidad burocratiza el sindicato, y fomenta el inmovilismo que permite la perpetua-
ción de la dirigencia en los cargos.
Respecto a la noción de representación, se concuerda con Elgorriaga (2012, p.
206) que a partir de ella se produce la diferenciación entre representantes y repre-
sentados, que conduce al sindicato a adquirir rasgos similares a los de la represen-
tación política. Este hecho insalvable tiene su origen en la necesidad de crear una
autoridad legítima, que como tal provenga del consentimiento de los gobernados, y
por ende, adquiera potestad para decidir por el conjunto. Sin embargo, no se coin-
cide con el autor cuando manifiesta que este factor incide en la supresión de la soli-
daridad y unión real de los trabajadores. En efecto, la necesidad de crear una auto-
ridad se presenta como conditio sine qua non de las modernas democracias, que
por la inclusión de amplios sectores de la población no admite la forma directa de
representación, sin que de ello se infieran otras cuestiones.
Para finalizar, quienes luchan contra el modelo de unidad reclamando su falta
de libertad y carácter antidemocrático, suelen recurrir a las leyes como fundamento
último de su postura. Si se hace un breve comentario sin ánimos de exhaustividad

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desde el aspecto legal, estas críticas se asientan en la inadecuación del decreto


23.852/45 y de la ley 23.551 de Asociaciones Sindicales, respecto a lo que disponen
otras de carácter superior. Así, el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, pres-
cribe la organización sindical libre y democrática reconocida por la simple inscrip-
ción en un registro especial; donde libre y democrática “significan que el gobierno
de los sindicatos debe ser el resultado de la voluntad mayoritaria” (Altamira Gige-
na, 2013, p. 2272) Además, la Convención N° 87 de la OIT, en su artículo 2°, dice al
respecto que los trabajadores tienen derecho a constituir y afiliarse en organizacio-
nes sin autorización previa; a lo que su artículo 3° agrega en su inciso 1), que dichas
organizaciones tienen derecho a redactar sus estatutos; reforzando en el inciso 2),
la idea de no intervención del Estado para limitar este derecho; finalmente el ar-
tículo 7° expone que la adquisición de personería no puede estar sujeta a condicio-
nes que limiten a las anteriores. Si bien dichos cuestionamientos son válidos desde
el punto de vista formal, se acepta como lo hace Fretes VindelEspeche (2010), que
“La organización sindical depende fundamentalmente del desarrollo del movimien-
to obrero y de los problemas que debe enfrentar dentro de una organización social y
política determinada” (p. 1603) En el caso argentino la delimitación específica del
sindicato tuvo su epicentro en la época peronista, signada por el intervencionismo
estatal devenido de ideas provenientes del estado de bienestar, que como tales ubi-
can al Estado en el centro de las problemáticas sociales. Esta situación coadyuva a
la adopción de un determinado modelo reconocido y aceptado por las partes, que si
bien en la actualidad admite ser discutido como lo sostienen los juristas, requiere el
acuerdo de los intervinientes para que inicie el debate, de otro modo se continuaría
con la tradición de imposición legal que los autores objetan.
Ahora bien, se acepta que el modelo sindical argentino desalienta la participa-
ción de los trabajadores dada su alta burocratización (Vallejos y Gómez Carelli,
2013, p. 129), y que este hecho se asocia comúnmente a la falta de libertad y demo-
cratización de los sectores, no obstante, se considera que esta situación tiene otros
orígenes, lo que demanda un análisis sociológico interdisciplinario mucho más am-
plio de la cuestión. No obstante, desde la perspectiva que aquí se sostiene, se cree
que uno de los principales factores que incide sobre dicha problemática, se encuen-
tra en la dificultad que atraviesan la mayoría de las organizaciones al hacerse multi-
tudinarias, lo que las obliga a definir estructuras más rígidas, que como tales, dis-
minuyen la movilidad. Siguiendo a Abadi (2004), en la evolución que atraviesa toda
organización se reconocen tres instancias, nacimiento, desarrollo y crisis (Abadi,
2004, p. 28) Como las organizaciones no nacen espontáneamente sino que surgen a
partir de demandas insatisfechas de individuos o sectores sociales (Abadi, 2004, p.

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28), en sus inicios tienden a ser más dinámicas, situación que se degrada al atrave-
sar los períodos restantes. A partir de lo dicho, se estima que el momento de estan-
camiento se produce cuando el sindicato se consolida como tal, es decir, cuando se
halla en condiciones de recibir el reconocimiento del Estado -inscripción-, por en-
de, esta situación puede darse tanto en los modelos de unidad como de pluralidad
sindical.
Por esta razón, se estima que las dificultades por las que atraviesan los sindica-
tos argentinos provienen de otras causas y no de la falta de libertad y democratiza-
ción del sindicato, del mismo modo, que el sistema de pluralidad tampoco supera el
inconveniente del inmovilismo y perpetuación de la dirigencia en los cargos.

Conclusión

En este trabajo se abordó el modelo sindical argentino, partiendo de la concep-


tualización del sindicato y de la descripción de sus modos de organización, para
arribar al debate unidad/pluralidad, del que se extrajeron las posiciones a favor y
en contra de cada uno. Tomando como referencia las críticas al modelo de unidad
sindical manifestada por sus detractores, se argumentó a favor del mismo, soste-
niendo que el modelo no menoscaba el cumplimiento de los objetivos y fines a los
que se orienta el sindicato, como tampoco atenta contra la libertad y sentido demo-
crático de la organización. En efecto, como los sindicatos son organizaciones forma-
les compuestas por trabajadores, cuyo objetivo se orienta a la defensa de sus dere-
chos y tienen como fin específico la confrontación con la patronal, necesitan contar
con la fuerza suficiente para posicionarse como legítimos portadores de la voz de
sus afiliados. Esta situación conduce en argentina a la adopción del modelo de sin-
dicato único, que se aplica a las relaciones laborales que se traban fuera del Estado
considerado como empleador, es decir, en el sector privado.
Los detractores del modelo de unidad sindical, reclaman a éste su falta de liber-
tad y democratización No obstante, no existen razones teóricas válidas que susten-
ten tales aseveraciones, puesto que los conceptos libertad y democracia en su senti-
do político, también se hallan comprendidos dentro de las implicancias que revisten
al concepto de unidad sindical. Por lo tanto, esta revisión del debate conduce a
afirmar que el modelo de unidad sindical, se ajusta suficientemente a los requeri-
mientos teóricos que debe cumplir un sindicato.
Respecto al cuestionamiento sobre el anquilosamiento en los cargos de la diri-
gencia sindical que se atribuye a la burocratización del sindicato, dado que la mis-

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ma se presenta como plausible en ambos modelos, la cuestión queda abierta y ad-


mite su tratamiento como problema aparte.
Si bien la crítica en torno a la legislación tiene sustento teórico, se considera
que su revisión requiere del consenso real de los intervinientes en los sindicatos,
para lo cual cabría implementar un sistema de consulta del que se extraiga la volun-
tad de la mayoría, a los efectos de evitar las limitaciones de la libertad que los críti-
cos de la unidad objetan.
Finalmente, se cree que los cuestionamientos al modelo de unidad encontrarían
un camino más fructífero si también abordaran la cuestión desde el marco teórico
político-sociológico de las relaciones de poder, en lugar de anclarse solamente en el
aspecto jurídico-legal.

Referencias

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El Sindicato en Argentina, un enfoque desde la sociología… ∙ MIRIAM G. ARCE y LUCIANO G. MOSER

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gentina. Corrientes, Mave Editora.

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Amigos por calendario. ∙ FERNANDO BELOTTI y EMILIANO PERES

Amigos por calendario.

FERNANDO BELOTTI Y EMILIANO PERES


Universidad de Buenos Aires

Resumen
La reforma constitucional del 1994 produjo muchos efectos en la vida política y s o-
cial de la Argentina. El sistema de partidos argentino fue uno de los depositarios de
esos efectos. Sin darse cuenta, los constitucionales habían plantado la semilla de la
desnacionalización partidaria (diferenciación de los patrones de competencia en
cada distrito). A este proceso lo siguen una serie de reformas electorales tanto na-
cionales como subnacionales. El resultado de todos estos procesos de reforma, es
un muestrario de coaliciones de todo tipo en las distintas arenas de competencia,
donde en algunas provincias las coaliciones son congruentes con las nacionales y en
otras no.
El objetivo de este trabajo es encontrar la relación causal entre los distintos tipos de
sistemas electorales vigentes en los niveles subnacionales, y la congruencia / no
congruencia con las coaliciones que los partidos llevan a cabo en la arena nacional.

Palabras Clave: Coaliciones – Sistema de partidos – Sistema electoral

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En el año 2005 Ernesto Calvo y Marcelo Escolar publicaron “La Nueva Política
de Partidos en la Argentina: Crisis Política, Realineamientos Partidarios y Reforma
Electoral”, en este libro discuten el nuevo escenario del sistema de partidos argen-
tinos, a través de su evolución a partir del retorno a la democracia en la Argentina,
haciendo un muy completo análisis empírico en la Argentina en el periodo 1983-
2003. Este estudio dejó evidenciado el fuerte proceso de desnacionalización que
sufrió y al cual todavía se ve sometido el sistema de partidos argentino, como resul-
tado de la proliferación de fuertes clivajes político-institucionales.
Las características del federalismo argentino, sobre todo la devolución a las
provincias de muchas de las funciones estatales generó un profundo cambio en la
estructura de asignación de recursos que fomentó aún más la desnacionalización,
provincialización, o territorialización (en este trabajo estos tres conceptos son con-
siderados por los autores como sinónimos) del sistema de partidos argentino.
Como menciona Julieta Suarez Cao (2011) la política (argentina) se está provin-
cializando y perdiendo su orientación nacional, la presencia de cargos provinciales
con recursos e influencias sobre la política nacional y subnacional agrega más nive-
les a la dinámica de competencia electoral y de partidos. Suarez Cao atribuye esto a
las reformas electorales que hicieron las provincias para desatarse a la reforma
constitucional nacional de 1994 que creaba incentivos para la nacionalización del
sistema de partidos. Gibson y Suárez Cao (2010) plantean un abordaje innovador
destacando la importancia de la dimensión vertical de la competencia partidaria:
hay que comparar unidades subnacionales entre sí, pero también las proporciones
de votos obtenidas por los partidos en la competencia por cargos nacionales y
subnacionales. Es decir, tenemos que observar las variaciones entre el sistema de
partidos nacional y los distintos sistemas de partidos subnacionales, y entre estos
últimos también (Cruz, 2014).
El gobierno dividido verticalmente también puede ser resultado del voto dividi-
do y de ciertas combinaciones de reglas electorales (Colomer, 1999). Entonces los
aliados partidarios en las elecciones subnacionales en una provincia determinada
pueden ser rivales electorales en la misma provincia para la competencia nacional.
De esta forma nuestro país federal presenta diversas arenas de juego político. Los
partidos hacen sus movidas teniendo en cuenta los resultados o potenciales resul-
tados en cada nivel (Tsebelis, 1990). Por lo general las elecciones no concurrentes,
además del sistema federal de gobierno, también favorece la formación de mayorías
políticas diferentes en a nivel nacional y a nivel subnacional. La existencia de mayo-
rías políticas diferentes y la cooperación entre el gobierno central y los gobiernos no
centrales puede producir mayor utilidad social que el gobierno unificado ya que en

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este tipo de elecciones les permite a los partidos políticos tratar temas diferentes en
las campañas electorales (Colomer, 1999). Esta teoría supone que los posibles per-
dedores a nivelnacional serian compensados como ganadores parciales a nivel re-
gional o local.
Pero para clarificar de qué hablamos cuando hablamos de niveles, decimos que
un sistema político multinivel es aquel en el cual los partidos políticos compiten en
distintos niveles y distritos en el territorio, los electores cuentan con varios votos
para elegir entre distintos contendientes para distintos cargos públicos y mediados
por diferentes tipos de reglas electorales (Došek y Freidenberg 2013).
En este contexto de competencia multinivel, gobernadores poderosos, reglas
electorales diferentes para cada provincia, se generan los suficientes incentivos para
formar coaliciones, ¿Pero qué se entiende por coalición? Se entiende que una coali-
ción es “i) un conjunto de partidos políticos que, ii) acuerdan perseguir metas co-
munes, iii) reúnen recursos para concretarlas y iv) distribuyen los beneficios del
cumplimiento de esas metas” (Chasquetti, 2008: 43).
Este contexto de fuerte desnacionalización del sistema de partidos argentino, el
cual entendemos tiene dos causas principales 1) las características descentralizado-
ras del federalismo argentino y 2) los esfuerzos reformadores de los gobernadores
por desconectarse del intento de consolidar la nacionalización del sistema de parti-
dos, de la reforma constitucional de 1994. Tiene como resultado el aislamiento pro-
gresivo de los sistemas subnacionales generando así anidamientos políticos comple-
jos (Calvo y Escolar, 2005).
Argentina es un mosaico de distintos regímenes políticos provinciales. La es-
tructura, el tamaño y los poderes de las ramas legislativas provinciales varían con-
siderablemente. Cada provincia es responsable del diseño de las leyes electorales y
arreglos de distritos que gobiernan la elección de representantes para las legislatu-
ras provinciales.
¿A qué se debe esto? A la adopción de un sistema federal de gobierno. Gibson y
Falleti (2007) entienden al federalismo argentino como un arreglo institucional
para el manejo de la política. Para ambos el federalismo es un concepto con dos
dimensiones: es un sistema de gobierno por el cual se canalizan de una manera ins-
titucional los conflictos entre los niveles (nivel nacional- subnacional) y un sistema
de gobierno que implica la coordinación entre los niveles subnacionales para evitar
conflictos entre las distintas regiones. Al adoptar un sistema federal de división ver-
tical del poder se permitió que los votantes centren su atención en el nivel de go-
bierno que lo afecte más directamente y los partidos ajustan sus estrategias de
acuerdo con las percepciones y las demandas de los votantes (Leiras, 2010), enton-

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ces la adopción de un régimen federal implica la necesidad de cooperación y coor-


dinación entre el gobierno central y los gobiernos regionales pudiendo producir
mayor utilidad social ya que en este tipo de elecciones les permite a los partidos
políticos tratar temas diferentes en las campañas electorales (Colomer, 1999).
Con respecto a la segunda dimensión que mencionan Gibson y Falleti, a lo largo
del tiempo se pueden observar diferentes coaliciones entre las provincias para
coordinarse. Un claro ejemplo de esto lo expone Saguir (1998) que muestra como
una coalición de provincias del interior del país se alían en pos de someter al hege-
món económico y político de la época, la provincia de Buenos Aires.
Ahora bien, entre los esfuerzos de los gobernadores por territorializar la política
en sus distritos encontramos tres tipos de reformas: “la reforma constitucional para
la reelección inmediata (prohibida en 1983 en todas las provincias), el cambio de
sistema de votación provincial, y la manipulación del calendario electoral” (Tula y
De Luca, 2011:77). Con las específicas intenciones de 1) “extender el dominio del
gobernador dentro de las fronteras provinciales” 2) aumentar “su ventaja para
competir por el segundo (o ulterior) mandato” y controlar la legislatura provincial y
3) “desacoplar o enganchar apiacere la elección del gobernador al desempeño de su
propio partido a nivel nacional resguardándolo de tendencias adversas o benefi-
ciándolo con oleadas favorables” (Tula y De Luca, 2011:77). Lo que Jacobson (1987)
y Shugart (1995) llamaron en inglés “coattail effects” (efecto arrastre).
Redondo (2010) destaca la importancia que tiene el calendario electoral en el
grado de nacionalización de un sistema partidario. Si las fechas de las elecciones
nacionales y las subnacionales coinciden, entonces las proporciones de votos de los
partidos nacionales en distintos niveles pueden tender a coincidir. En cambio,
mientras más distanciadas estén las elecciones entre sí, el impulso puede darse en
sentido contrario. Este análisis tiende a coincidir con Molina (2001) y Pomares et
al. (2012).
Ahora bien, hecha esta introducción, es el objetivo de esta investigación encon-
trar la relación causal entre las reglas electorales y la congruencia/ no congruencia
de las coaliciones subnacionales. Y para hacer esto vamos a tomar en cuenta las
elecciones de Presidente y Gobernadores.
Entonces para comenzar es comprensible pensar en primera instancia y en fun-
ción de la definición que expusimos anteriormente de Chasquetti (2008) sobre las
características de las coaliciones, que las mismas van a depender en primera ins-
tancia de los actores que pueden o no ser parte de una coalición, en este caso los
partidos que integran el sistema de partidos subnacional.

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Aquí ya podemos hacer la primera parada y ver las implicancias del sistema
electoral, Reynoso (2011) y Calvo y Escolar (2005) coinciden en que las magnitudes
de distrito están íntimamente relacionadas con la cantidad de candidaturas presen-
tadas en dicho distrito. Esto quiere decir que los sistemas menos permisivos y con
magnitudes de distrito más pequeñas tienden a pocas candidaturas, y el voto en
pocas listas. Mientras que en sistemas más permisivos con magnitudes más gran-
des, el número de competidores crece y el voto se fragmenta más entre las opciones
electorales.
En adición a esto, en los distritos con alto nivel de fragmentación partidaria,
“los partidos oficialistas refuerzan sus premios de mayoría obteniendo más bancas
que en contextos electorales menos competitivos” de manera tal que las reformas
electorales impulsadas por los oficialismos “ocultan una deliberada práctica de au-
mento de la mayoría legislativa a través de efectos de sesgo partidario” (Calvo y Es-
colar, 2005:26).
Esto afecta directamente la construcción de coaliciones puesto que al aumentar
deliberada mente la estructura de premios para el oficialismo, se traslada la compe-
tencia hacia el interior del partido o la coalición de gobierno, aumentado así los in-
centivos de los demás partidos a sumarse a la coalición de gobierno. Ahora bien a
pesar de que el estudio del impacto de las magnitudes de distrito en las elecciones
de legisladores no es el objetivo de esta investigación, sin embargo nos parece clave
para comprender la capacidad de maniobra que tienen los gobernadores de sus dis-
tritos para reformar reglas que le garanticen gobernabilidad, a riesgo de que su par-
tido se convierta en predominante. Porque al fin y al cabo las mayorías tan holgadas
que construyen en sus legislaturas tienen la capacidad de modificar la constitución
provincial, garantizando reelecciones, o cediendo al gobernador la potestad de fijar
la fecha de los comicios provinciales.
Pero las reglas electorales que nos interesan a la hora de evaluar la estructura
de incentivos que condiciona la construcción de coaliciones, es la facultad que tie-
nen los gobernadores para manejar discrecionalmente el calendario electoral. Es
decir si las elecciones a Gobernador son concurrentes o no con las elecciones a Pre-
sidente. Entendiendo por concurrencia, que las elecciones de Presidente y Gober-
nador se hagan el mismo día y al mismo tiempo, en el mismo acto electoral.
Es decir, y como evidenciaremos de manera empírica, si los gobernadores apro-
vechan o se protegen del coattail effect, especulando con el resultado de la elección
de Presidente.

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Y para evaluar esto primero debemos ver si existen provincias que no tengan
permitido por su constitución la concurrencia de las elecciones subnacionales con la
de Presidente.
Para eso observamos en la Figura 1 las provincias cuyas constituciones permi-
ten o no permiten la simultaneidad de las elecciones provinciales con la de Presi-
dente.

Figura 1

Fuente: Observatorio Electoral Argentino. CIPPEC.

Como podemos ver, solo tres provincias: Chaco, la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires (contamos a este distrito como una provincia, a pesar de no serlo en términos
formales) y Tierra del Fuego, tienen prohibida la simultaneidad de las alecciones a
Presidente con las provinciales. Esto quiere decir que el resto de las mismas bien
podría decidir hacer las elecciones provinciales en simultáneo o no con las de Presi-
dente.
Pero para evaluar el desempeño de esta regla, solo basta con ver el comporta-
miento de la dicha históricamente de las provincias desde 1983 a 2015. Como po-
demos ver en la Figura 2, solo la primera elección a Presidente del vigente periodo
democrático cuenta con absoluta concurrencia de las elecciones nacionales con las
subnacionales.

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Figura 2

Fuente: Elaboración propia con datos aportados por Clerici (2014)

A raíz de estos pocos datos podemos concluir rápidamente que a pesar de que
21 provincias argentinas cuentan con la posibilidad de realizar en simultaneo sus
elecciones provinciales con las de Presidente, es altamente volátil su patrón de
comportamiento, no porque las reglas electorales así lo impongan, sino más bien
porque así lo permiten. Favoreciendo el oportunismo de los gobernadores que bus-
can maximizar rendimiento electoral, especulando con el coattail effect de manera
distinta en cada elección.
Aclarado el rol de las reglas electorales retomamos la discusión de la construc-
ción de las coaliciones. Es del interés de esta investigación, evaluar la congruencia/
no congruencia de las coaliciones nacionales con las subnacionales en este escena-
rio de alta desnacionalización del sistema de partidos, como consecuencia de la
existencia de reglas electorales muy permisivas en términos de concurrencia de
elecciones de las distintas arenas.
Ya Downsseñalaba que “donde la competencia partidaria está más localizada,
las elites subnacionales suelen disponer de mayor margen de maniobra para con-
formar coaliciones sin presiones desde el nivel superior” (Cruz, 2014:18).Como ex-
presa Cruz los aportes de Downs están orientados a evaluar la integración vertical
entre coaliciones de distinto nivel, es decir la congruencia de las mismas (2014).

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Pero en primer lugar no podemos ignorar la larga discusión que da la bibliogra-


fía de coaliciones sobre el concepto de congruencia. El concepto en cuestión está
atado a escenarios de desnacionalización partidaria, en estados federalizados. E
implica estudiar como dice Cruz la integración vertical de las alianzas en diferentes
niveles (2014).
Stefuric acuña una tipificación un poco más detallada, cuando muestra que “si
los partidos que integran ambas coaliciones son los mismos, entonces existe una
congruencia completa entre ambas, si algunos coinciden, entonces la congruencia
es parcial; por último si las composiciones partidarias son completamente distintas,
entonces hay incongruencia”(Cruz,2014:19). El problema de adoptar estas concep-
tualizaciones es que fueron diseñadas para otro tipo de diseño institucional, el par-
lamentarismo. Es por eso que es fundamental hacer el ejercicio de construir nues-
tros propios conceptos a la hora de hablar de América Latina. Por ejemplo en su
artículo Minimumwinning electoral coalitionsunderpresidentialism: realityorfic-
tion? The case of BrazilAlineMachado (2009) se hace eco de esta discusión al acla-
rar cuando habla de alianzas congruentes, que la definición que utiliza es propia
“…weshould observe a positive correlationbetwencongruent (ourdefinition) allian-
ces and winingresults, predominantely in theelectionsfor federal deputy”
(2009:98).
Revisando la bibliografía de la región encontramos a Clerici quien sostiene que
”una alianza congruente es aquella en la cual los partidos aliados en una categoría
de cargos no compiten entre sí en las elecciones para otros cargos. Mientas que una
alianza incongruente es aquella en la cual los partidos integrantes apoyan a candi-
datos distintos en otras categorías de cargos” (2013:13). Mientras que “un partido
es incongruente en sus alianzas cuando: i) un partido de distrito hace una alianza
electoral en una provincia para la elección de cargos legislativos nacionales (alianza
de distrito) con integrantes distintos a los partidos aliados en otra provincia para
esa misma categoría de cargos; ii) un partido de distrito hace una alianza en una
provincia para la elección de cargos legislativos nacionales (alianza de distrito) con
actores distintos a los integrantes de la alianza nacional que forma ese mismo par-
tido para los cargos de presidente y vice; y por último, cuando iii) un partido hace
alianza electoral para cargos provinciales (alianza provincial) en una determinada
provincia con partidos distintos a sus aliados en esa misma provincia para cargos
legislativos nacionales (alianza de distrito)” (Clerici,2013:14).
En vistas de las muchas variaciones de este concepto propondremos una defini-
ción propia de congruencia para esta investigación.

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Entendemos que las coaliciones de distintos niveles son congruentes entre sí


cuando un grupo de partidos políticos que existen y participan de elecciones en los
distintos niveles nacional y subnacinacional de competencia, para las candidaturas
de Presidente y Gobernador, se postulan en las distintas arenas de competencia
bajo la misma configuración coalicional. Aun cuando sumasen a la coalición parti-
dos territoriales que solo existen en ese distrito subnacional y no a nivel nacional, y
aun cuando los mismos partidos coalicionaran en distintos distritos con nombres
diferentes.
Esto quiero decir que la coalición Aconstruida por los partidos nacionales 1,
2 y 3compite a nivel nacional a presidente, y la misma coalición A aparece com-
pitiendo por el cargo de gobernador en por lo menos algún distrito subnacional.
A pesar de que la coalición A en algún distrito sumara a partidos 4 y 5 que solo
existen territorialmente en ese distrito, y de que la coalición A pueda tener dife-
rentes nombres en los distintos niveles y distritos. En tal caso podemos decir
que la coalición que compite en el nivel nacional es congruente con la que misma
que compite en el subnivel.

Estudio de casos

El estudio empírico de esta investigación recién está en su fase inicial, sin em-
bargo desarrollaremos brevemente los casos a estudiar.
Elegimos cuatro provincias, todas cumpliendo la condición de posibilidad de
concurrencia (de las que aparecen en la Figura 1 bajo el nombre de “simultaneidad
permitida”), todos los casos a evaluar son del periodo 1995-2015, de elecciones ge-
nerales a Gobernador y Presidente. Dos de ellas realizaron todas o casi todas sus
elecciones concurrentes con la de Presidente, Buenos Aires y La Pampa, y dos que
realizaron sus elecciones provinciales de manera no concurrente en todas o casi
todas las elecciones del período estudiado, como lo fueron Santa Fe yTucuman. En
los cuatro casos estudiaremos la existencia de congruencia o no de las coaliciones
que resultaron ganadoras, detallando su composición. En los cuatro casos se evi-
dencia la manipulación del calendario electoral de parte del oficialismo gobernante
al momento de realizar la elección, con el objetivo específico de aprovechar o des-
viar según el caso, el coattail effect de la elección a Presidente.
En la Figura 3 podemos ver cuántas veces realizaron las cuatro provincias ele-
gidas elecciones provinciales concurrentes o no concurrentes con la elección nacio-
nal en el periodo 1995-2015.

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Amigos por calendario. ∙ FERNANDO BELOTTI y EMILIANO PERES

Figura 3

Fuente: Elaboración propia con datos aportados por Clerici (2014)

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Elecciones nacionales y política su provincial en Santiago del Estero… ∙ HERNÁN CAMPOS

Elecciones nacionales y política sub provincial en


Santiago del Estero: Las elecciones nacionales 2013
en un departamento de la provincia.

HERNÁN CAMPOS
campos_hernan@hotmail.com
Licenciado en Sociología de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE). Especialista en
Estudios Culturales (UNSE). Becario Doctoral CONICET. Doctorando en Ciencia Política del Centro
de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba (CEA/UNC).

Resumen
La ponencia abordó las elecciones nacionales que sucedieron a nivel sub provincial
en el año 2013, centrándose en un Departamento. Se estudió las disputas políticas
del oficialismo provincial en espacios sub provinciales para dar cuenta de la com-
plejidad de lo político.
La política sub provincial es una categoría que supone la construcción de problemas
de estudio diferentes del nivel nacional o provincial. Permite mostrar cómo los ac-
tores políticos, organizaciones, partidos y/o frentes acumulan poder de un modo si-
tuado, produciendo relaciones de poder propias y relacionales con los otros niveles.
Es poco abordado el juego político en los departamentos, lo que se juega y cómo se
juega. La hipótesis trabajada es que en las elecciones nacionales del año 2013, las
disputas políticas electorales de las facciones peronistas o radicales del oficialismo
provincial en cada departamento pueden dotarse de conflictos particulares, y que
posibilitó consolidar el liderazgo excluyente del Frente Cívico a nivel provincial.

Palabras Clave: Elecciones nacionales, política sub provincial, Frente Cívico.

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Elecciones nacionales y política su provincial en Santiago del Estero… ∙ HERNÁN CAMPOS

Introducción

La ponencia abordó las elecciones nacionales que sucedieron a nivel sub pro-
vincial o departamental1 en el año 2013, centrándose en un Departamento del sur
de la provincia. Principalmente, se estudió las disputas políticas del oficialismo
provincial en espacios sub provinciales para dar cuenta de lo caleidoscópico de lo
político. En contexto de disputa política subprovincial del Frente Cívico2, a nivel
provincial, éste se presenta como predominante con resultados electorales impo-
nentes e inalcanzables.
En las elecciones nacionales del año 2013, en la provincia se eligieron 3 repre-
sentantes para la Cámara de Diputados de la Nación y 3 representantes en el Sena-
do. El oficialismo provincial, el Frente Cívico por Santiago, antes de las elecciones
del 2013 tenían las 7 bancas de Diputados Nacionales y 2 bancas de Senadores3.
En el 2013 se presentó un contexto político en donde el oficialismo provincial
proyectó ganar las elecciones a gobernador luego de que la Corte Suprema no per-
mitiera una tercera postulación consecutiva de Gerardo Zamora (Silveti, 2015). En
este escenario también se propusieron conservar la mayoría en la Cámara de Dipu-
tados de la Provincia, mantener la totalidad de las bancas de Diputados de la Na-
ción y hacer lo mismo con las bancas de Senadores.
Más allá de lo nacional y provincial se encuentran las disputas políticas locales.
En las elecciones nacionales 2013, donde hubo Primarias Abiertas Simultaneas y
Obligatorias (PASO) el 11 de Agosto y las Generales del 27 de Octubre, el oficialismo
provincial constituyó, aparte de la lista del Frente Cívico, una alianza electoral para
competir en la categoría de Senadores –y conseguir la tercera banca que correspon-
de a la primera minoría- que se llamó Frente Popular, cuyo primer candidato a Se-
nador fue el dirigente peronista Gerardo Montenegro. El objetivo del Frente Cívico
era obtener la tercera banca de Senadores por lo que se desdobló el oficialismo pro-
vincial. Esto generó condiciones para la disputa dentro del Frente Cívico en el Inte-
rior provincial: intendentes del oficialismo provincial se presentaron con la lista del
Frente Cívico y dirigentes del Frente Cívico pero opositores a las gestiones munici-

1. El término sub provincial es utilizado en este contexto para hacer referencia a los departamentos
provinciales. En ese sentido, utilizaré los términos “subprovincial” y “departamental” de manera inter-
cambiable.
2. El Frente Cívico es la coalición de gobierno provincial, qué está integrada por radicales, peronistas y
por otros partidos y movimientos.
3. Aunque recordemos que el Senador Emilio Rached abandonó el espacio del oficialismo provincial luego
de su voto negativo a la propuesta del Ejecutivo Nacional de las Retenciones Móviles (conocido por la
prensa como la 125).

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pales participaron de las elecciones nacionales con el Frente Popular. En este senti-
do, nos preguntamos ¿Cuáles fueron las condiciones de posibilidad para el desarro-
llo de la disputa política a nivel sub provincial o departamental del oficialismo pro-
vincial dentro de un contexto de elecciones nacionales? Estas reflexiones se en-
enmarcan dentro de los estudios políticos subnacionales.
Recordemos que un primer enfoque sobre estudios sub nacionales es el de las
relaciones intergubernamentales, en donde la pregunta sobre si una provincia es o
no democrática atraviesa gran parte de las investigaciones (Gibson y Suárez Cao,
2010; Leiras, 2007; Calvo y Escolar, 2005, entre otros). Desde el enfoque de las
relaciones intergubernamentales, los partidos predominantes y las prácticas ilibera-
les del sistema político son explicadas por el capital político que gobiernos provin-
ciales aportan al ejecutivo nacional a cambio de la consolidación de regímenes poco
competitivos a nivel subnacional (Gibson, 2004; Giraudy, 2010; Gibson y Calvo,
2000). En pocas palabras, la tesis de este enfoque es que la existencia de provincias
poco democráticas se explicaría por intercambios estratégicos con el ejecutivo na-
cional.
Un segundo enfoque, el del federalismo fiscal, sostiene que las democracias
provinciales débiles se explicarían por los considerables recursos financieros fede-
rales transferidos a las provincias y utilizados discrecionalmente por los gobernado-
res y jefes políticos (Gervasoni, 2011, 2012; Bonvecchi y Lodola, 2011). Este enfo-
que, resalta que las instituciones del federalismo fiscal del país distribuyen recursos
entre las provincias de modo desigual, generando efectos políticos: influyendo so-
bre el alineamiento de los gobernadores, deteriorando la democracia en varias pro-
vincias y contribuyendo a injustificables ventajas electorales de algunos oficialismos
provinciales.
Por último, se encuentra el enfoque que se centran en los procesos, coyunturas,
actores y relaciones de poder subnacionales para explicar regímenes políticos hege-
mónicos (Silveti y Saltalamacchia, 2009, Farinetti, 2012, Silveti, 2012, Saltalamac-
chia, 2012, Schnyder, 2013, Picco, 2012, Godoy, 2009, Campos, 2015, Ortíz de Rosas,
2014) o de “juegos cerrados” como conceptualizó Jacqueline Behrend (2007). Desde
el tercer enfoque tomaremos partido para el siguiente trabajo.
La política sub provincial es una categoría analítica, que supone la construcción
de problemas de estudio diferentes del nivel nacional o provincial. Permite mostrar
cómo los actores políticos, organizaciones, partidos y/o frentes acumulan poder de
un modo situado, produciendo relaciones de poder propias y relacionales con los
otros niveles.

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Elecciones nacionales y política su provincial en Santiago del Estero… ∙ HERNÁN CAMPOS

Es poco abordado el “juego político” en los departamentos, lo que se juega y


cómo se juega. La hipótesis trabajada es que en las elecciones nacionales del año
2013, las disputas políticas electorales de las facciones peronistas o radicales del
oficialismo provincial en cada departamento pueden dotarse de conflictos particu-
lares, y que posibilitó consolidar el liderazgo excluyente del Frente Cívico a nivel
provincial.
La propuesta se basó en un trabajo descriptivo transdisciplinario, desde una
perspectiva metodológica cualitativa (Saltalamacchia, 2005), realizando trabajo de
archivo, recolección de información electoral, observación participante y entrevistas
a dirigentes de los partidos y frentes electorales.

Elecciones nacionales 2013: Frente Cívico y su construcción


hegemónica4

Enfocando en el régimen político, el Frente Cívico gobierna en el Interior provin-


cial, con intendentes de las facciones del radicalismo o de Bases Peronistas integrados
en este frente político (actualmente son 17 municipios gobernados por los radicales y 8
municipios gobernados por Bases Peronistas), en un marco de dominio hegemónico,
con las excepciones de los municipios de Suncho Corral, Pinto y La Banda. En el último
municipio señalado gobierna el Movimiento Viable (hasta Octubre del 2014 gobernó
“Chabay” Ruiz5, actualmente lo hace su ex delfín Pablo Mirolo).
Es en el Interior de la provincia donde se manifiestan principalmente los con-
flictos dentro del Frente Cívico, consolidando así el liderazgo excluyente del ex go-
bernador y actual senador nacional Gerardo Zamora, quien se presenta como único
garante de las articulaciones políticas, las cuales conllevan a la construcción de ma-
yorías electorales hegemónicas. El Frente Cívico, parafraseando a Juan Carlos To-
rre, es un sistema político en sí mismo que contiene oficialismo y oposición.
La legitimidad del Frente Cívico se cristaliza en las mayorías electorales que co-
sechó desde su primera contienda electoral. En febrero de 2005 obtuvo la Goberna-
ción con el 46,5 % de los votos, frente al 39,8 % del Partido Justicialista que llevaba
como candidato al ex funcionario menemista “Pepe” Figueroa. En Octubre de ese
mismo año, el Frente Cívico por Santiago obtuvo las 3 bancas en juego para Dipu-
tado nacional con el 71,05% de los votos. La segunda fuerza fue el diezmado e inter-
venido Partido Justicialista con el 17,22% de los votos.

4. Es recomendable leer el artículo de Ortiz de Rozas (2011).


5. Actualmente el espacio político que conducía Ruiz está alineado a nivel nacional dentro del Massismo.

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En las elecciones municipales de 2006, 22 intendencias del total de 26 que par-


ticiparon en la elección fueron ganadas por el Frente Cívico. Fue clave la capilaridad
en el Interior que tuvo la facción Bases Peronistas.
En 2007 el Frente Cívico ganó las elecciones legislativas nacionales, obteniendo
las 4 bancas de diputados en juego (48,60%) y 2 de senadores (50.44%). La banca
de Senador restante la ganó el espacio conducido por “Chabay” Ruiz, el Movimiento
Viable con el 9,98%. El Frente para la Victoria se impuso en las elecciones presi-
denciales en la provincia obteniendo 79,48%. Allí, contó con el apoyo del gobierno
provincial del Frente Cívico, el Movimiento Santiago Viable, el Frente para la Victo-
ria y el Frente Justicialista para la Victoria.
En 2008, el Frente Cívico ganó las elecciones para gobernador con el 85,3 % de
los votos, así como las elecciones a Diputados provinciales y de comisionados mu-
nicipales. En 2009 obtuvo la totalidad de las bancas de Diputados Nacionales: en
esas elecciones eran 3.
En las elecciones municipales de 2010, del total de los 26 intendentes electos,
23 respondían al oficialismo provincial y 3 a la oposición: La Banda, Pinto y Suncho
Corral. En 2011 el Frente Cívico obtuvo las 4 bancas para Diputados Nacionales con
el 70,67% de los votos y en la categoría de presidente- vicepresidente, el Frente para
la Victoria obtuvo 81,91%.
En 2013, Claudia Ledesma Abdala de Zamora6, después del frustrado intento de
postulación de su esposo y ex Gobernador Gerardo Zamora, se consagró Gobernado-
ra de la Provincia7. En el mismo año, 3 bancas en juego para Senadores fueron para la
coalición hegemónica que obtuvo la totalidad (los senadores Daniel A. Brue y Ada
Iturrez de Cappellini y como suplente Gerardo Zamora, contando al Frente Popular
de Gerardo Montenegro8 que obtuvo la banca por la minoría pero formando parte de

6. Claudia Ledesma tiene 40 años, es abogada y escribana; de extracción y militancia radical durante su
juventud en La Banda, su ciudad natal; fue electa en el 2003 como Defensora del Pueblo de la Banda
hasta el 2005.
7. “En 2013 la Corte Suprema de Justicia impugnó una nueva candidatura de Zamora para la goberna-
ción, en tanto violaba la disposición de la Constitución provincial reformada en 2005, que limitaba la
posibilidad de reelección a un período. Su mujer, Claudia Ledesma Abdala, fue finalmente propuesta
para la candidatura, resultando electa con el 64,3% de los votos, reduciendo el caudal electoral de su
marido, pero manteniendo una amplia brecha electoral con los opositores –a quienes aventajó por una
diferencia de 49 puntos porcentuales” (Ortiz de Rozas, 2014: 17).
8. Montenegro es Secretario Adjunto de la Confederación General de Trabajadores (CGT) y del gremio
Unión del Personal Civil de la Nación (UCPN); desde su rol gremial incursionó en el ámbito de las activi-
dades recreativas creando la sede social del gremio y en el campo de la salud la creación de la mutual
AMA-UPCN. En el ámbito político había tenido experiencias menores en el gobierno de Juárez y con el
Frente Cívico ha sido concejal capitalino, en 2009 dejó su banca para asumir como diputado provincial y
un año más tarde en 2010 fue precandidato a intendente por el Frente Cívico. En el ámbito deportivo, es
presidente del Club Quimsa y dirigente del club de fútbol Unión Santiago.

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la coalición de gobierno provincial), como así también las 3 bancas de Diputados Na-
cionales: Cristian Oliva, Norma Abdala de Matarazzo y Manuel H. Juárez.
Para las elecciones a Diputados Nacionales, el Frente Cívico obtuvo el 77% y la
segunda fuerza, el Frente Progresista Cívico y Social apenas pudo alcanzar el
14,03%. En cuanto a la elección de Senadores en donde el oficialismo se había divi-
dido con el propósito de alcanzar las 3 bancas en juego, el Frente Cívico alcanzó el
48% mientras que el Frente Popular llegó al 29,01%. En esa jornada de elecciones
nacionales, también se eligieron Diputados provinciales en donde el Frente Cívico
obtuvo 33 bancas sobre las 40 existentes.
Con respecto a la categoría Diputado Nacional, la lista del Frente Cívico se im-
puso en todos los departamentos de la provincia. En relación a la categoría Senado-
res, el oficialismo provincial, ya sea la Alianza Frente Cívico o la Alianza Frente Po-
pular, se impuso en todos los departamentos menos en el departamento Pinto. Bas-
Bastión del ex vice gobernador de la provincia Emilio Rached y primer candidato a
Senador dentro de la lista del Frente Progresista Cívico y Social.
Retomando la pregunta del artículo, ¿Cuáles fueron las condiciones de posibili-
dad para el desarrollo de la disputa política a nivel sub provincial o departamental del
oficialismo provincial dentro de un contexto de elecciones nacionales?
La elecciones nacionales 2013 posibilitaron la disputa política sub provincial por
la proximidad a las elecciones municipales del año 2014 y por el rasgo que se presen-
ta en el Frente Cívico como un sistema político en sí mismo, que funciona como ofi-
cialismo y oposición en el nivel sub provincial. Los intendentes y opositores locales –
pero dirigentes del oficialismo provincial- jugaron en las elecciones nacionales como
una antesala de lo que fue al año siguiente las elecciones municipales. Esto posibilitó
al oficialismo provincial desplazar los conflictos al nivel subprovincial y potenciar las
maquinarias electorales para mantener las perfomance sobresalientes que caracteri-
zan al Frente Cívico por Santiago.
En la Tabla N°1, de resultados de las elecciones a Senador por Departamento, se
advierte que el oficialismo provincial (Frente Cívico y Frente Popular) ganaron en
todos las secciones electorales menos en el departamento Aguirre que se impuso el
Frente Progresista Cívico y Social9. Aparte de destacar el triunfo del oficialismo
provincial en casi la totalidad de las secciones, la sumatoria del oficialismo (Frente
Cívico + Frente Popular) para la categoría de Senadores que iba por separado, llegó
a más del 95% del apoyo electoral en algunos departamentos.

9. Territorio político que lidera Emilio Rached, opositor al Frente Cívico.

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Tabla N°1 Resultados de las elecciones a Senador por Departamento

Departamen- Frente Progresista Cívico


Frente Cívico Frente Popular
to/Alianza y Social
Pellegrini 49,21% 45,90% 3,49%
Copo 61,70% 29,43% 5,90%
Alberdi 61,83% 32,41% 3,13%
Jiménez 55,33% 41,05% 2,36%
Figueroa 57,80% 38,50% 2,07%
Banda 42,65% 25,91% 13,92%
Río Hondo 49,02% 34,24% 7,13%
Moreno 50,93% 22,80% *
Ibarra 51,11% 25,37% **
Sarmiento 70,74% 23,66% 3,53%
Robles 58,56% 26,79% 9,55%
San Martín 47,82% 47,26% 2,02%
Silipica 66,41% 29,76% 3,24%
Capital 41,30% 26,08% 22,40%
Guasayan 53,99% 38,71% 4,94%
Choya 59,49% 20,77% 10,26%
Loreto 44,49% 38,00% 14,55%
Atamisqui 58,71% 39,08% 1,71%
Ojo de Agua 47,68% 49,33% 2,27%
Quebrachos 37,48% 46,11% 13,81%
Salavina 51,43% 40,84% 6,77%
Mitre 69,08% 16,83% 13,84%
Avellaneda 60,01% 30,09% 8,56%
Taboada 62,67% 17,44% 14,36%
Belgrano 39,58% 18,82% 39,08%
Aguirre 37,48% 18,88% 42,51%
Rivadavia 48,29% 18,73% 29,18%
Observaciones:
* la tercera fuerza fue el Partido FE con el 18,56%
** la tercera fuerza fue el Frente para la Victoria con el 16,83%
Fuente: Elaboración Propia

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Actualmente la provincia cuenta con 28 intendencias10 y 136 comisionados mu-


nicipales en donde se expresa la hegemonía política del Frente Cívico. La construc-
ción de bases organizativas y de movilización instituyentes se basa principalmente
en redes de sociabilidad e intercambio (relaciones horizontales y verticales que po-
sibilitan la reproducción de las condiciones materiales y simbólicas de existencia),
junto con el impulso de las instituciones estatales y sus diversos recursos de poder
(por ejemplo las políticas sociales), posibilitando una construcción política con
fuerte capilaridad en las sociedades del Interior de la provincia. Ergo, el Estado y
las redes partidarias expresan dependencias mutuas que se ordenan en una confi-
guración social específica y razonable.
A continuación presentaremos el caso del Departamento Ojo de Agua para
desarrollar, desde su especificidad, lo que venimos argumentando en el artículo.

El Cappellinismo en Ojo de Agua

Generalizando, los municipios son una realidad social y política compleja, ca-
leidoscópica. En el caso propuesto, el Departamento Ojo de Agua se ubica al sur de
la provincia y tiene como localidad de cabecera al Municipio de tercera Categoría11,
Villa Ojo de Agua. Ésta se constituyó como municipio el 25 de Agosto de 1991 con la
Gobernación de César Eusebio Iturre12. A partir de allí, el ex sacerdote Rodolfo Lino
Cappellini y la abogada Ada Iturrez de Cappellini son actores fundamentales de la
política local y provincial e importantes dirigentes del peronismo mediterráneo.
El Cappellinismo es una construcción social, política y económica que se carac-
terizó en un liderazgo popular basado en una sólida red político partidaria con ca-
pacidad de respuesta a determinadas demandas a través de las políticas sociales;
con eficaz influencia ejercida mediante empleados municipales y referentes territo-
riales sin posibilidad del desarrollo sostenido de otros canales participativos en la
comunidad; el cuasi monopolio del empleo estatal ante el inexistente desarrollo
productivo; control e influencia de instituciones burocráticas de los niveles provin-
cial o nacional (nos referimos a designaciones de comisarios, de directores de hos-
pitales, colegios, escuelas, de oficinas que responden al orden nacional, entre otras),

10. Se sumaron las intendencias de Villa Atamisqui y Clodomira.


11. La Ley Provincial 5860 implicó la categorización como Municipio de tercera categoría responde a lo
establecido por la Constitución Provincial para ciudades de menos de diez mil habitantes. Estos tipos de
municipios tienen poder de tutela sobre localidades y parajes rurales carentes de gobierno local.
12. Antes de constituirse como municipio, Villa Ojo de Agua era un comisionado municipal designado por
el poder ejecutivo provincial.

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facilitando una amplia red de sociabilidad, intercambio y recursos. Creando, de ese


modo, una peculiar representación sobre la ciudadanía y el desarrollo de la comu-
nidad de Ojo de Agua.
Otro elemento fundamental fue la capacidad de articulación hegemónica con
los gobiernos provinciales y nacionales. Construyeron en su momento acuerdos con
el Iturrismo, el PJ Juarista, el Menemismo y actualmente con la facción peronista
del Frente Cívico por Santiago, “Bases Peronistas” y a nivel nacional, con el Kirch-
nerismo, pudiendo perdurar y afianzarse dentro del espacio local como también por
fuera.
Durante largos años, el matrimonio político se alternó la intendencia con la Le-
gislatura provincial hasta el 2014 cuando perdieron las elecciones municipales de
agosto.
El Cappellinismo, entendido como proceso y situado en un contexto socio histó-
rico, imprimió como principales características económicas y sociales una baja tasa
de participación laboral; importancia en el nivel urbano del sector informal, el em-
pleo público y el servicio doméstico y amplia ocupación en el nivel rural en activi-
dades de subsistencia y de baja productividad. Es ilustrativo los datos sobre el em-
pleo brindados por el informe del Plan Estratégico de Desarrollo Local13, el 24% de
la población se encuentra desocupada (en esta franja están contenidos los que per-
ciben los diversos planes de ayuda social), el 16% es subocupada y los ocupadas re-
presentan también el 16%, tanto del sector público como privado (el 83% son em-
pleados públicos y el 17% empleados privados), y el 43% es población pasiva (niños,
estudiantes y adultos mayores de 60 años).

¿Qué se jugó en las elecciones del 2013?

Con las elecciones nacionales de 2013 se había iniciado en Ojo de Agua una es-
calada de disputas políticas electorales que terminó en las elecciones para Inten-
dente de Agosto de 2014. Es decir, había emergido una fuerza política electoral con
condiciones de posibilidad ciertas de suceder al Cappellinismo. Esta fuerza política,
fue una ecléctica alianza de distintas facciones radicales, peronistas disidentes del
cappellinismo e independientes pero que tuvo un liderazgo excluyente que se en-
carnó en la figura de Antonio Bitar, de origen radical, empresario local y asesor de

13. El Plan Estratégico de Desarrollo Local (2010) fue realizado por la Universidad Nacional Tres de Fe-
brero, La Municipalidad de Ojo de Agua y el Gobierno de España.

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Gobernación, que terminaría ganando las elecciones municipales 2014 para consa-
grarse como intendente.
Una primera pregunta para responder las condiciones de posibilidad de la
emergencia de una oposición al oficialismo municipal es, ¿Cómo se comprende que
una elección nacional pueda resultar una contienda electoral para medir fuerzas
con miras a elecciones a Intendente?
El Gobierno de la Provincia brindó a las dos fuerzas, al Cappellinismo como a la
oposición liderada por Bitar, los recursos necesarios para el funcionamiento pleno
de las maquinarias electorales y qué la disputa política, en el marco del sistema
electoral, se resuelva en las urnas.
Uno de los objetivos políticos del Frente Cívico fue claro: no ceder ningún Se-
nador a la oposición. Por esto, emergió el Frente Popular con una clara tendencia
peronista pero sin un programa político que interpele a la sociedad. La figura del
sindicalista Gerardo Montenegro y la articulación de partidos, organizaciones polí-
ticas y del sindicalismo de la CGT son claves para identificar la estructura interna
de éste Frente.
La estrategia utilizada por el oficialismo provincial para cumplir con el objetivo
señalado se basaba en que los opositores a las gestiones municipales pero que for-
man parte del Frente Cívico, trabajaran políticamente para la lista 502 del Frente
Popular que llevaba candidatos en la categoría Senadores y adherían en la boleta
electoral a los candidatos a Diputados nacional del oficialismo provincial.

Agosto y Octubre de 2013: Las PASO y las Generales

Según datos oficiales del Ministerio del Interior de la Nación, hubo 11.728 elec-
tores habilitados para las 37 mesas electorales14 en el Departamento Ojo de Agua.
El acto electoral en Villa Ojo de Agua se llevó adelante en dos instituciones es-
colares. En la Escuela primaria José María Torres N°11 se encontraban 11 mesas
electorales y otras 12 mesas en la Escuela Leopoldo Lugones N°772. Todas las me-
sas electorales eran mixtas y con 350 electores habilitados por mesa. Aparte de Villa
Ojo de Agua, en el Departamento Ojo de Agua también se encontró mesas electora-
les en Santo Domingo, Km. 49, Sol de Julio, Chacras Norte, Chauchillas, entre otros
parajes.
Para Senadores, el Frente Cívico por Santiago (Lista 503) obtuvo 3.653 votos
(50,41%) mientras que el Frente Popular (Lista 502) obtuvo 2.991 votos (41,27%).

14. Hubo un 71,63% de participación electoral.

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Para Diputados, las dos listas llevaban los mismos candidatos con lo que el resulta-
do fue contundente, 6.486 votos (91,17%) para el Frente Cívico por Santiago. A este
impactante porcentaje, le sigue muy lejos el Frente Progresista, Cívico y Social con
334 votos (4.69%). En un contexto de agotamiento de la gestión municipal, suman-
do la excelente elección del dirigente que representaba a la lista del Frente Popular,
las elecciones de octubre significaron un proceso de re acomodamiento de dirigen-
tes que se cristalizó en el triunfo del Frente Popular con el 49,33% por sobre el
47,68% del Frente Cívico.
En Ojo de Agua, como en muchos lugares, las elecciones son un proceso, son la
cristalización de correlaciones de fuerzas. Enhebrando un poco más, los comicios
no se definen en el día en que se emite el voto o en la misma acción de votar. Sin
profundizar y dejar lugar para otra oportunidad en el argumento, las maquinarías
electorales15 son la estructura, construida socialmente, en donde intervienen recur-
sos electorales, económicos, políticos, entre otros y que posibilitan una acumula-
ción de apoyo electoral fundamental para ganar una elección.
Por proceso nos referimos a la logística de traslado y movilización de electores,
los recursos económicos para obtener el combustible, los vehículos, los alimentos,
los pasajes de colectivos interurbanos, la organización de los fiscales de mesa, los
fiscales generales y equipo jurídico, la Unidad Básica o Comité central en donde se
coordina todo lo señalado anteriormente y donde se lleva adelante el punteo del
padrón electoral para contar con cierto grado de precisión sobre la perfomance
electoral de los frentes políticos.

Elecciones del 27 de Octubre

En las elecciones de Octubre, el Frente Popular (Lista 502) ganó en dos depar-
tamentos de la Provincia: Quebrachos y Ojo de Agua. En el caso abordado, el Frente
Popular obtuvo 4.474 votos (49,33%). El Frente Cívico obtuvo 4.325 votos
(47,68%). Hubo una alta participación de votantes, rondó el 78,72%.
En esas elecciones, el autor fue un nativo. Participó como Fiscal General de uno
de los principales frentes qué disputó las elecciones, pudiendo vivenciar activamen-
te sus prácticas políticas. Como medio de la acción del conocer, el sujeto investiga-
dor se vincula a través de los esquemas categoriales y las palabras orales y escritas
de los sujetos investigados, pero también del cuerpo, el olfato, las miradas, la sensa-

15. En este sentido, es ilustrativa la frase del clásico de la sociología funcionalista, Robert Merton
(1992:150): “las elecciones se ganan en el barrio”.

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ción, las preferencias y el afecto. La investigación no es otra cosa que conocer el


proceso social en su aspecto vivo por ser sujetos relacionales (Wacquant, 2002).
Entre las primarias y las elecciones de Octubre hubo una activa y constante la-
bor de las maquinarias políticas. Este proceso electoral tuvo dos elementos a desta-
car: el primero, fue la “excelente elección” en las PASO del Frente Popular en el De-
partamento Ojo de Agua, que tenía como principal dirigente a “Lelo” Bitar,
valiéndole a éste dirigente la candidatura a Diputado Provincial por el Frente Cívico
en el número 23 de la Lista. Por otra parte, el afianzamiento en el liderazgo de Bitar
para las elecciones a Intendente del año 2014. Un segundo elemento, el cappelli-
nismo había ganado las elecciones de Agosto por un margen mínimo de votos, he-
cho político histórico en el Departamento, abriéndose grietas y conflictos (internos
y externos) que serían síntomas de una crisis hegemónica.
Por maquinarias políticas se entenderá como “redes de sociabilidad e inter-
cambio” (Adler Lomnitz, 2002). Siguiendo a Adler Lomnitz (2002:3), los inter-
cambios pueden ser de tres tipos: a) intercambios recíprocos entre ciudadanos con
recursos y necesidades similares que se dan dentro de un contexto de sociabilidad,
b) de tipo redistributivo entre ciudadanos de diferentes jerarquías con recursos de-
siguales, siendo éstas típicas relaciones de poder dentro de organizaciones políticas,
y c) intercambios de mercado, en los que la circulación de bienes y servicios se hace
a través del mercado y sus leyes.
A partir de lo señalado, las dos maquinarias políticas de Ojo de Agua constitu-
yen internamente relaciones horizontales (reciprocidad en el sentido de lazos de
amistad, confianza, entre otras) y verticales (redistributivo en cuanto a transferen-
cia de recursos para ayuda social, de favores en instituciones burocráticas, entre
otras), poniendo en juego la superación de sus propias expectativas en la disputa
política: “Buscar el cambio” en el caso de la maquinaria de “Lelo” Bitar y “Tener
memoria de todo lo que nos dio y seguir apoyando” desde la maquinaria conducida
políticamente por Cappellini.
El foco de atención a la dimensión relacional de lo político es clave. Rosato y
Balbi (2003) reflexionan que más allá de segmentar en esferas y delimitar actores y
acciones, la política se desarrolla de modo entramado. En este sentido, se observó
que los empleados municipales estaban afectados a las tareas de la campaña: asistir
u organizar actos, eventos, fiestas en los barrios y en parajes del interior departa-
mental. En el caso del Frente Popular, los empleados de los distintos comercios de
Bitar, en tiempos de la campaña electoral, se dedicaron a trabajar políticamente
yendo a repartir votos o visitando parajes del departamento Ojo de Agua. Un ejem-
plo llamativo, en cuanto a las tensiones de lo público y lo privado, los empleados del

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“Supermercado Bitar”, trabajaban con una remera que señalaba “Lelo conducción
2013” y en las cajas de cobro del supermercado repartía votos de la Lista 502. Si-
guiendo estos ejemplos, las decisiones electorales, que supuestamente es un com-
portamiento individual y de elección racional entre opciones claras, no parece suce-
der cuando empíricamente nos embarcamos en las observaciones participantes. La
persona que vota no es sólo un votante: contiene en sí una pluralidad de identifica-
ciones y experiencias sociales de la que participa y qué, en esa heterogeneidad y
diversidad, condiciona su acción16.
El Frente Popular contó con dos locales partidarios a diferencia del Frente Cívi-
co que contaba con uno pero se podría sumar la municipalidad como un espacio
propio para militar y trabajar para las elecciones. En estos espacios, diariamente, se
realizaban reuniones de dirigentes, “referentes”17de los parajes y barriales, militan-
tes y de fiscales para organizar a la fuerza política.
El autor estuvo presente en las últimas capacitaciones de fiscales, en donde “Le-
lo” frecuentaba para saludar y estar al tanto del día a día de la militancia. En unas
de esas reuniones, una mujer joven se acercó a unos de los dirigentes cercanos a
“Lelo” para recordarle de su búsqueda de trabajo y que el candidato la tenga en
cuenta. El dirigente la dejó tranquila señalando que hablará con Bitar para que la
considere como playera de la estación de servicio o como camarera en el bar del
casino.
Las reuniones en los locales partidarios cumplían una triple función: eran orga-
nizativas, de legitimación y de regulación. Organizativas porque podían definir y
coordinar acciones o tareas necesarias en el trabajo político. La segunda función,
mientras las reuniones sean numerosas o con fuerte presencia y participación de los
vecinos, militantes, dirigentes barriales y de los parajes, los frentes políticos podían
legitimarse políticamente. Y por último, las presencias en las reuniones podían ser-
vir como un indicador preciso para definir el “compromiso político” de los integran-
tes.
El jueves 24 de Octubre, el Frente Popular realizó un cierre de campaña con
una caravana de gran convocatoria en la ciudad y con el respaldo del Ministro de la
Producción de la provincia, Luis Gelid y la candidata a Senadora del Frente Popu-

16. El voto constituye “una experiencia colectiva que revela y reactiva la pertenencia a grupos sociales al
mismo tiempo que depende de esta pertenencia y de la posición de los grupos en el sistema de clivajes
entre los grupos” (Gaxie, 1985:22)
17. “En los universos que estudiamos, el término referente es utilizado para denominar a los principales
animadores de esas organizaciones territoriales. El referente tiene relación directa y cotidiana con los
vecinos, al mismo tiempo que trabaja con o para algún candidato, figura política, línea partidaria o mo-
vimiento social, moviliza bases y recluta votantes” (Vommaro y Quirós,2011:69).

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lar, en segundo término, Norma Isabel Fuentes. Con la consignas del “Cambio” y de
“no tener miedo”, cientos de ojodeagüenses se movilizaron. Mientras que el Cappe-
llinismo se movilizó a Santiago del Estero para participar de la caravana del Gober-
nador Gerardo Zamora.
El día anterior a las elecciones, por la mañana, visitaron la vivienda del que es-
cribe, seis mujeres del Frente Popular. Tenían remeras que las identificaban, en sus
manos votos y una de ellas un listado que parecía ser un padrón electoral y tres pla-
nillas: una de visitas en donde se señala al votante con una necesidad o pedido a la
agrupación; otra planilla de combustible y otra de boleto. Ambas planillas registran
las solicitudes de los votantes para trasladarse desde otra ciudad o paraje hacia la
escuela en donde tienen que emitir el sufragio. Después de recordar quienes vota-
ban en esa casa, recordaron que Lelo era “el único capaz de terminar con el cappe-
llinismo por el bien de la comunidad” y para la resolución de los problemas menes-
teres del pueblo.
Exactamente un hora más tarde de la visita de las seis mujeres, la sobrina de la
Senadora Nacional Ada Iturrez de Cappellini visitó la casa. Traía votos y el mensaje
de que había un vale de 30 litros de combustible para utilizar. Para retirar el vale de
combustible, había que ir el domingo de elecciones a la Unidad Básica que funcio-
naba en las instalaciones de la municipalidad, hacerse “puntear” y luego pasar a
retirar el vale. Antes de salir de la casa, la joven entregaba los votos del Frente Cívi-
co sin la lista de diputados provinciales, “te recomiendo que votes a Senador y
Diputados Nacionales. Y no a Diputados provinciales”. “No votar a Diputados
provinciales”. Esto tiene una doble respuesta. Por un lado, controlar los “votos
propios”, y por el otro, no apoyar al candidato a Diputado Provincial Bitar.
Es importante volver al tema del “punteo”. Puntear es un acto de suma impor-
tancia para legitimar demandas y decisiones, más allá de que también sirve para
tener una cierta aproximación del trabajo electoral de cada fuerza política:

“Cuando alguien va a pedirle algo a Lelo, lo primero que hace Bitar es revisar si esta
punteado de la elección pasada. Si no estás punteado, vas a tener que esperar.
Siempre es prioridad nuestro votante”. Entrevista a militante del Frente Popular.
10/2013.

Las experiencias con las mujeres que trabajan con el grupo político de Bitar, la
sobrina de la senadora y la práctica del punteo como forma de construir informa-
ción electoral sirven para sostener que los procesos electorales son construcciones
sociales en donde lo familiar, afectivo y la confianza son dimensiones que no hay

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que menospreciar para pensar qué, cómo y por qué se hace. Siguiendo a Palmeira
(2003: 42) y para ir concluyendo, las elecciones

“…más que ser una decisión individual, es un proceso que involucra unidades socia-
les más amplias que los simples individuos o redes de relaciones personales. Sin
embargo, lejos de transformar las elecciones en algo secundario, ello evidencia su
importancia central para la continuidad de las relaciones sociales en determinado
tipo de sociedad y para su articulación con la propia temporalidad de dicha soci e-
dad”.

Reflexiones finales

Las elecciones implican un proceso de objetivación y de activación de las redes par-


tidarias. Con este texto, se trató de construir una hipótesis de trabajo para posteriores
reflexiones: En una misma elección nacional, las disputas políticas electorales en cada
departamento pueden dotarse de sentidos y conflictos particulares. También se trazó, a
partir del caso del Departamento de Ojo de Agua, la idea de que para los abordajes de
procesos electorales hay que alejarse de los supuestos de la intencionalidad del agente y
acercarse a la construcción intersubjetiva de la práctica política electoral.
La elecciones nacionales 2013 posibilitaron la disputa política sub provincial
por la proximidad a las elecciones municipales del año 2014 y por el rasgo que se
presenta en el Frente Cívico como un sistema político en sí mismo, que funciona
como oficialismo y oposición en el nivel sub provincial. Los intendentes y oposito-
res locales –pero dirigentes del oficialismo provincial- jugaron en las elecciones
nacionales como una antesala de lo que sería al año siguiente las elecciones munici-
pales. Esto posibilitó al oficialismo provincial desplazar los conflictos al nivel sub-
provincial y potenciar las maquinarias electorales para mantener las perfomance
electorales sobresalientes que caracteriza al Frente Cívico por Santiago.

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Las características de la acción colectiva… ∙ M. JOSEFINA DUARTE y ANDREA SOL FRANCO

Las características de la acción colectiva de la


Sociedad de Lecheros Unidos en el contexto de la
renovación de autoridades municipales y
provinciales. Santa Fe, abril-mayo de 1928.

MARÍA JOSEFINA DUARTE


duartemariajosefina@gmail.com

ANDREA SOL FRANCO


andrefranco06@gmail.com
Facultad de Humanidades y Ciencias. Universidad Nacional del Litoral.

Introducción.

El presente trabajo tiene como objetivo caracterizar las formas de acción colec-
tiva llevada a cabo por la Sociedad de Lecheros Unidos durante el año 1928 en el
conflicto mantenido con las autoridades municipales por el reclamo del expendio
libre de leche, esto es, cruda o al natural. Conflicto que reaviva nuevamente los en-
frentamientos entre este grupo de trabajadores y los poderes municipales (en otras
ediciones los reclamos han sido diferentes), pero en un contexto particular: el re-
cambio de las autoridades tanto municipales como provinciales.
El 9 de marzo de 1928, José María Puig cesa en sus funciones como jefe del eje-
cutivo municipal y es relevado por Julio César Cabal, quien se encontraba a cargo
de la presidencia del Honorable Concejo Deliberante municipal. Este último fun-
cionario, tras las elecciones del cuerpo de ediles efectuadas el 29 de abril de 1928,
es reemplazado el 12 de mayo por señor Leonidas Leguizamón –recientemente ele-
gido para ocupar la presidencia del concejo deliberante-, a causa de la falta de de-
signación de intendente de la ciudad capital por parte del ejecutivo provincial. Asi-
mismo, cabe destacar que el 9 de mayo de ese mismo año, Ricardo Aldao (volcado
hacia el antipersonalismo), es sucedido por Pedro Gómez Cello representante del
yrigoyenismo como gobernador de la provincia de Santa Fe.
En este sentido, recuperar nociones clásicas de la teoría sobre los movimientos
sociales como las de acción colectiva, estructura de las oportunidades políticas e
incentivos, nos permitirá renovar la mirada sobre la coyuntura política, la proble-

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Las características de la acción colectiva… ∙ M. JOSEFINA DUARTE y ANDREA SOL FRANCO

mática social de fondo, las funciones de las instituciones sociales, las medidas adop-
tadas y la escalada del conflicto.
El trabajo estará organizado conforme a cuatro apartados, en los cuales se in-
tentará poner de manifiesto la triangulación de diversas fuentes primarias y secun-
darias, y la interdisciplinariedad a los efectos de lograr una mayor comprensión de
la relación del tridente democracia, partidos políticos y acción colectiva.

La Sociedad de Lecheros Unidos en el marco del complejo


burocráctico-comercial.

La ciudad de Santa Fe contaba hacia diciembre de 1928 con 117.171 habitantes


(incluyendo los distritos San José del Rincón y Colastiné la cifra asciende a
120.202)1. Era una ciudad que conservaba la fisonomía de principios de siglo en
cuanto a estructura productiva; encontrándose de este modo, signada por sus ras-
gos comercial-burocráticos. Aunque con algunas tendencias más marcadas como
resultado del concierto económico internacional.
Las actividades de producción, explotación y comercialización de cereales de-
terminaron la dinámica del resto de las actividades de la estructura productiva de la
ciudad. Así, cuando en 1928 la provincia se encuentra retomando el camino del cre-
cimiento económico, de la mano del mercado agrícola cuya demanda estaba en
franco aumento (para 1928 el saldo exportado de trigo en el puerto de Santa Fe me-
dido en kilogramos era de 549.381.5002 mientras que para 1914 había sido de
7.140.3963), lo mismo sucede con la “industria” (entre 1914 y 1935, la tasa de cre-
cimiento anual del personal ocupado en ella aumentó un 31, 9% y el número de es-
tablecimientos industriales creció en un 40, 7%, gestándose, asimismo, un cambio
cualitativo a nivel del uso intensivo de maquinarias4) y el sistema de transporte.
La actividad del comercio descansa, por un lado, en el sistema de transporte
(tanto fluvial como terrestre) que dinamiza no sólo el flujo de personas (para di-
ciembre de 1928 el sistema de transporte movilizó, entre entradas y salidas, 587.162

1. Museo de la Ciudad de Santa Fe, Anuario estadístico de la ciudad de Santa Fe. Volumen XX, Año
1928, Santa Fe, Talleres gráficos “La Unión”, 1930, pág. 17.
2. Museo de la Ciudad de Santa Fe, Anuario estadístico de la ciudad de Santa Fe. Volumen XX, Año
1928, Santa Fe, Talleres gráficos “La Unión”, 1930, pág. 138.
3. Museo de la Ciudad de Santa Fe, Anuario estadístico de la ciudad de Santa Fe. Volumen X, Año 1914,
Santa Fe, Establecimiento tipográfico de Salatin Hermanos, 1915, pág. 119.
4. Macor, D., Signos santafesinos en el Bicentenario, Espacio Santafesino, Santa Fe, 2011, pág. 368-
389.

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personas con un saldo a favor en la ciudad de 4732 personas5), sino también las
actividades subsidiarias al mismo. Compuesto por el Ferrocarril a las Colonias (lue-
go Compañía Francesa) y el Puerto de Santa Fe (a partir de 1911), se hizo tributario
de la situación de encrucijada6 de la ciudad al convertirse en punto de llegada y
salida para toda la producción agrícola del centro de la provincia y forestal del nor-
te. En este sentido, la ciudad capitalizó su condición de ciudad feudataria del río7
para convertirse en un punto nuclear de un mercado regional (integrado a un mer-
cado nacional incipiente), y a la vez, en un irradiador de múltiples oportunidades de
inversión y fuentes de trabajo (como consecuencia del efecto multiplicador de las
actividades del puerto y del ferrocarril).
Por otro, el comercio se desarrolla y multiplica a través de la “producción local
de bienes destinadas a la satisfacción de necesidades de consumo inmediato o a
actividades de servicios”8, vinculadas al eje ferro-portuario. Para 1928, Santa Fe
contaba con 4 mercados de abasto (Central, Norte, Sud y Progreso), con 59 estable-
cimientos panaderiles y un matadero público con capacidad para faenar un prome-
dio de 3787 animales mensuales.
En este contexto, se ubican los procesos de producción y distribución de la le-
che. En el marco de la diversificación de las actividades agropecuarias en la provin-
cia de Santa Fe, el sector lácteo se convirtió en una de las ramas de mayor creci-
miento productivo, la cual se vio alentada por el aumento de la demanda de
consumo de leche y productos derivados de la misma en los principales centros ur-
banos provinciales, entre los que se encuentra la ciudad de Santa Fe9.
Hacia 1928, observamos que “La leche destinada al abastecimiento de la ciudad
se obtiene dentro de un radio no mayor de 25 kilómetros de la planta urbana. El
transporte se efectúa casi en su totalidad, por medio de camiones, desde los tambos
hasta las usinas. Solamente en días de lluvias copiosas o por mal estado de los ca-
minos, o por mucha mengua de la producción u otra emergencia, se trae leche de
mayor distancia, a veces por ferrocarril”10.
Una vez llegada a la ciudad, la distribución de la leche estuvo tradicionalmente
a cargo de repartidores domiciliarios, quienes la efectuaban en carros de reparto,
generalmente tirados por caballos, en los que se depositaba la leche en tarros. Al

5. Museo de la Ciudad de Santa Fe, op. cit., pág. 67.


6. Cervera, F., La modernidad en la ciudad de Santa Fe. 1886-1930. Historia de un desarrollo incomple-
to, Colección Santa Fe Siglo XXI, N° 2, Santa Fe, 2011, pág. 88.
7. Ob. cit., pág. 87.
8. Cervera, op. cit., pág. 134-135.
9. Macor, D., op. cit., pág. 358.
10. Diario “EL ORDEN”, 15/04/1928.

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respecto, el diario “El Orden” afirma que “… este producto era recibido diariamente
por cada lechero o lechería y no era necesario el control de su leche; para que fuera
vendida en el municipio. Sólo había algunos Inspectores que sorprendían de vez en
cuando al pequeño ‘laboratorio’ ecuestre hidrolácteo de lechero en funciones. Este
control de calle, era por demás primitivo y la leche era aprobada a veces con un
20% de agua…Toda esta leche era expendida en el municipio por lecheros, que evi-
taban el cortado de la leche con adisión de bicarbonato, ácido bórico, formol, agua,
etc.”11.
En relación a los mecanismos de adulteración del producto mencionados más
arriba, es que se centraban los conflictos que los repartidores venían teniendo con
las autoridades municipales. Así, vemos que el 11 de febrero de 1921 el Honorable
Concejo Deliberante Municipal sanciona la ordenanza Nº 1933, en la que se afirma
que “Queda estrictamente prohibido el expendio de leche adicionada con agua, hie-
lo, almidón o féculas y el empleo de sustancias químicas para su conservación”12,
explicitando además que la prohibición “…a los vendedores ambulantes de leche,
[de] transportar agua en cualquier recipiente, ya sea sola o mezclada con pequeñas
cantidades de leche, como también derramar esta agua o mezcla en el momento que
el Inspector trate de hacer el examen, o irse sin causa justa, mientras se está practi-
cando la inspección”13.
Sin embargo, hacia mediados de la década de 1920, comenzó a desarrollarse en
la ciudad de Santa Fe un complejo de industrias procesadoras de lácteos, que obte-
nían la materia prima de los tambos urbanos, de los inmediatamente circundantes a
la ciudad y desde la cuenca lechera central de la provincia. Hacia 1928, existían tres
usinas de pasteurización de leche: “La Unión Santafesina”, de Enrique Monti y Cía.
Limitada, “La Técnica”, de Néstor Casabianca S. A. y “Marymil”, cuyo propietario se
apellida Macagno.
Es a partir de la sanción de la ordenanza Nº 2340, del 12 de noviembre de 1926,
que se establece como principal objetivo que “…es obligatorio que la leche de con-
sumo que se expenda dentro del Municipio sea ‘higienizada’. Leche higienizada es
la que después de filtrada ha sido pasteurizada…”14, prohibiendo así la comerciali-
zación de leche en estado natural o cruda.
Para ello, se establecen en la misma toda una serie de medidas de higiene y de
penalización que abarca a los tambos, las usinas de higienización y las condiciones

11. Entrevista al Dr. Mullor. Diario “EL ORDEN”, 27/03/1928.


12. Museo de la Ciudad de Santa Fe, Digesto Municipal de la ciudad de Santa Fe, Volumen XC, Año
1922, pág. 309.
13. Ob. cit., pág. 309.
14. Archivo Histórico del Honorable Concejo Deliberante de Santa Fe, Libro de Actas 1924-1925.

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de distribución y comercialización del producto. Entre ellas se destaca, para el caso


que nos ocupa, la exigencia de que “Los vendedores ambulantes y las casas de le-
cherías, deberán hacer uso exclusivo de los envases aprobados en que les haya sido
entregada la leche por los establecimientos de higienización, todo con inspección a
lo dispuesto en esta Ordenanza. Será penada con decomiso y multa de cincuenta
pesos al vendedor que alterara las condiciones en que se recibe la leche”15.
A partir de este momento es que cambian las condiciones de distribución de la
leche. Si bien algunas fuentes mencionan el reparto clandestino de leche cruda o en
estado natural16, los repartidores autónomos comenzaron a distribuir de manera
autónoma la leche que las usinas anteriormente mencionadas procesaban. Estas
últimas, asimismo, contaban con repartidores directos, que se constituían como
trabajadores asalariados de las usinas17.
Sin embargo, los repartidores de leche hacía más de una década que llevaban
adelante ciertas formas de organización colectiva. El 28 de julio de 1914, un grupo
de 39 personas decidió constituir la Sociedad de Lecheros Unidos de Santa Fe, ase-
verando que los mismos “…se dedican al comercio, en sus distintas manifestacio-
nes, de este producto de primera necesidad”18. En el reglamento de la sociedad, se
afirma que “El objeto de esta colectividad es hacer prevaler los derechos que como
comerciantes los asiste, en todos aquellos casos en que fuese atacado el comercio á
que se dedican”19. A partir de esas afirmaciones, podemos interpretar que la socie-
dad pudo haber incluido en ese momento a repartidores de leche autónomos y asa-
lariados y a pequeños comerciantes, entre otros tipos de trabajadores dedicados al
comercio de la leche.
Más allá de eso, hacia 1928 las fuentes nos hacen entender que, para ese enton-
ces, se trataba de “…un numeroso gremio, el de los revendedores de leche, formado
por algunas centenas de personas a las que por ley de familia y de amistad hay que
vincular otras centenas más, ha debido sentir en el bolsillo, las consecuencias del
cambio de sistema…”20. Es por esto, que por esa fecha podemos entender que dicha
sociedad estaba constituida por trabajadores autónomos, categoría que desarrolla-
remos en el próximo apartado.

15. Ob. cit.


16. Véase Diario “SANTA FE”, 29/03/1928, 15/04/1928; Diario “EL LITORAL”, 15/04/1928.
17. Véase Diario “EL LITORAL”, 15/04/1928.
18. Archivo General de la Provincia de Santa Fe, Archivo del Ministerio de Gobierno, Justicia y Culto,
Agosto 1914, Tomo único.
19. Ob. cit.
20. Diario “EL LITORAL”, 26/03/1928. Véase también Diario “EL ORDEN”, 29/03/1928.

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De asalariados, dependientes, comerciantes y autónomos. Un


excurso sobre el mercado de trabajo en Santa Fe.

Atendiendo a las características de la estructura productiva santafesina, si bien


observamos la predominancia de las actividades agropecuarias, su efecto multipli-
cador en torno a la satisfacción de las necesidades inherentes a la misma (transpor-
te, mano de obra, transformación de la materia prima, etc.) dinamiza las caracterís-
ticas que esta estructura posee. En este sentido, incurriríamos en un acto de
injusticia si consideráramos al mercado de trabajo, que satisface dicha demanda, en
términos homogéneos ya que reconocemos en cada actividad de la economía santa-
fesina características particulares, tales como la selección, remuneración, función y
peso político y económico en el proceso de toma de decisiones, que definen meca-
nismos de funcionamiento y regulación diferentes para cada caso; sobre todo si te-
nemos en cuenta la del sector, objeto de estudio en cuestión.
En primer lugar, nos encontramos con una división del trabajo conforme la or-
ganización de la producción según el espacio destinado a cada actividad; es decir, la
división entre el campo y la ciudad. A principios del siglo XX, los trabajadores rura-
les están lejos de presentar una situación de homogeneidad. Así, nos encontramos
con chacareros, braceros, estibadores y carreros, diferenciados no sólo por su tipo
de actividad sino también por su situación ante el empleador (con excepción de los
chacareros que eran empleadores de mano de obra) y su peso ante las decisiones
políticas. Mientras que para 1928, los chacareros ya habían definido su estrategia
de acción alejándose del resto de los trabajadores (no dudaron en buscar apoyo en
el gobierno nacional y en la Liga Patriótica para “resolver” conflictos obreros) al
solicitar una legislación que les permitiera ejercer plenamente las libertades capita-
listas, los braceros, estibadores y carreros se reconocerán como “obreros urbanos”,
en el “reclamo por mejores condiciones de trabajo (alojamiento, alimentación, etc.),
aumento de salarios, abolición del trabajo a destajo y control sindical de la mano de
obra”21.
Por otro lado, la clase trabajadora urbana también se encuentra frente a múlti-
ples situaciones, conforme los criterios arriba mencionados. Por un lado, nos en-
contramos con trabajadores dependientes de empresas de capitales extranjeros que
controlan actividades estratégicas de la ciudad, como por ejemplo, el sistema de

21. Barriera, D. (Dir.); Nueva Historia de Santa Fe. Tomo IX El siglo XX. Problemas sociales, política de
estado y economías regionales: 1912-1976, Videla, O., Capítulo 1: Desarrollo agroexportador y conflic-
tividad social. 1912-1930, Rosario, Prohistoria Ediciones, 2006, pág. 23.

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transporte, en las cuales los mecanismos de selección, prestación de servicio y re-


muneración de la mano de obra, en algunos casos, están condicionados por las or-
ganizaciones gremiales. Así, La Fraternidad (sociedad del personal ferroviario de
locomotoras) a través de sus presiones, logró que las empresas comenzaran a con-
feccionar y aplicar reglamentos de servicio, que variaban entre sí, pero que en gene-
ral contemplaban sus reclamos de sueldos, horarios y demás condiciones.
En el caso puntual de la seccional Santa Fe, habían logrado establecer:
Horario: trenes de pasajeros 8 horas. Mixtos 10; carga 12.
Descanso: Un día cada seis de trabajo, pero en forma condicional.
Sueldos, gastos y primas: Maquinistas “hors” clase 180.- 1º 175- 2º 160- 3º
105- 4º 100.
Como gastos se pagaba 0.75 por comida. Bono, una prima a razón de un mes de
sueldo por año que se abonan cada tres meses.
Licencia: se daban 8 días anuales, pero a juicio de la empresa.
Se concedían pase y un sobretodo cada dos años22.
En el contexto generalizado de reclamos por la reducción de la jornada, tanto la
organización de esta sociedad como sus conquistas, no sólo dan cuenta de la centra-
lidad de su trabajo conforme la estructura productiva (un paro afectaba el flujo de
bienes y personas), sino también confirman la disparidad de mecanismos de regu-
lación al interior del mismo rubro y empresa, ya que ésta solo representa a maqui-
nistas y foguistas.
En otros casos, como el de los trabajadores portuarios, la relación entre éstos,
puntualmente los estibadores, y las empresas marítimas donde finalmente ejercían
su trabajo, estaba mediada por las casas exportadoras, las cuales se convertían en
los patrones de aquellos23. Estos trabajadores, que en composición presentaban las
mismas características que los ferroviarios (de “La Fraternidad”) en cuanto a diver-
sidad de oficios (el ramo estaba compuesto por oficios tales como estibadores, guin-
cheros, cargadores, barreteros, etc., y no todos estaban sindicalizados o si lo esta-
ban, no pertenecían a la misma asociación), se diferenciaban también por los
reclamos y por el tipo de relación salarial.
El respeto por las condiciones de trabajo, el establecimiento de una jornada li-
mitada, el pago de las horas extras, el respeto del paso normal del hombre y de los
pesos posibles de ser levantados, eran algunos de los reclamos que aparecían dentro
de las proclamas que presentaron los trabajadores en sucesivas instancias; colocán-

22. Agnelli, F., Chiti, J., Cincuentenario de La Fraternidad. Fundación, desarrollo, obra, Buenos Aires,
1937, Pág. 129-129.
23. Véase Diario “EL LITORAL”, 15/05/1928.

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dolos en franca desventaja con los maquinistas y foguistas, quienes ya gozaban de


estos beneficios (aunque formalmente la empresa establecía otros mecanismos para
vulnerarlos) desde hacía unos años. A su vez, los estibadores trabajaban por la paga
de un jornal. Es decir, que trabajaban al día y su paga variaba de acuerdo al mate-
rial que se descargaba24.
Finalmente, otras de las situaciones que conformaban el abanico de prácticas
laborales la constituye la de los lecheros. Como bien dijimos, éstos se autoprocla-
maban comerciantes del rubro y lo hacían de manera autónoma porque hacían “uso
de (sus) propias competencias”25 (en este caso principalmente su fuerza de trabajo
y/o la disponibilidad de un carro y unos caballos), organizando libremente el tiem-
po y modo de trabajo, a los efectos de generar sus propios ingresos.
En este sentido, atendiendo a la caracterización precedente, nos hacemos eco
de las reflexiones de Pierre Bourdieu, quien propone que hay distintos mercados de
trabajo: “que tienen sus propias estructuras, entendiendo por esto el conjunto de
los mecanismos que regulan de manera permanente la cuestión de las diferentes
funciones del empleo- reclutamiento, selección, asignación, remuneración- y que,
pudiendo tener su origen en la ley, el contrato, la costumbre o la política nacional,
tienen por función principal determinar los derechos y privilegios de los empleados
así como introducir regularidad y previsibilidad en la gestión del personal y en todo
lo que afecta al trabajo”26.
Esto a consideración de que, partir de la idea de la multiplicidad de mecanis-
mos de regulación de los mercados de trabajo nos permite realizar dos operaciones.
Por un lado, revisar el principio de correspondencia entre éstos y los modos de lu-
cha laborales. Es decir, no son sólo los lugares de trabajos o los mecanismos con-
tractuales los que fijan los modos (legítimos) que adquiere la acción reivindicatoria,
sino más bien intervienen otros tipos de mediaciones (como pueden ser las condi-
ciones de existencia que definen las estructuras de clases) en su configuración. De
lo contrario, cómo explicar que los lecheros adscriban al mismo repertorio de con-
tienda27 que los trabajadores portuarios.

24. Véase Diario “EL LITORAL”, 15/05/1928.


25. Sergio Bologna, “Por una antropología del trabajador autónomo”, en Crisis de la clase media y pos-
fordismo, Ediciones Akal, 2006, pág. 6.
26. Bourdieu, P., “La huelga y la acción política” en Cuestiones de Sociología, Ediciones Istmo, Madrid,
2000, Pág. 248.
27. Steinberg, M., “El rugir de la multitud: repertorios discursivos y repertorios de acción colectiva de los
hiladores de seda de Spitalfields, en el Londres del siglo XIX”, en Auyero, J. (Comp.), Caja de herra-
mientas. El lugar de la cultura en la sociología norteamericana, Universidad nacional de Quilmes, Bue-
nos Aires, 1999, Pág. 202.

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Pero también nos permite ponderar la acción de estos trabajadores como deses-
tabilizadora tal vez, no de la estructura productiva, pero sí económica, de quienes
tenían intereses depositados en las usinas de pasteurización clausuradas, algunos
de los cuales eran miembros del establishment político local. Ya que los trabajado-
res autónomos “han salido de facto de la historia secular de conflictos laborales y
del sistema de derechos construido a partir del reconocimiento de la legitimidad de
esos conflictos28”.

Los cambios en la estructura de las oportunidades políticas


locales.

La protesta que protagoniza la Sociedad de Lecheros Unidos se desarrolla entre


el 20 de abril y el 15 de mayo de 1928. Sin embargo, la misma se enmarca en un
conflicto más amplio, en el que intervienen las autoridades municipales y naciona-
les, los círculos médicos de la ciudad y los dueños de las usinas pasteurizadoras de
leche, principalmente. El mismo se centra en el cumplimiento de la ordenanza Nº
2340 sobre la pasteurización de la leche.
Es en este contexto que se abren una serie de posibilidades que constituyen la
estructura de las oportunidades políticas en la que se desarrolla la protesta, enten-
dida como las “…dimensiones consistentes…del entorno político, que fomentan o
desincentivan la acción colectiva entre la gente”29, las cuales refieren a recursos ex-
teriores al grupo, pero que pueden ser explotados por el mismo. Como enseguida
veremos, en el caso que analizamos, han ocurrido ciertos “…cambios en las oportu-
nidades que reducen los costes de la acción colectiva, descubren aliados potenciales
y muestran en qué son vulnerables las élites y las autoridades”30.
En este sentido, cabe considerar primeramente la decisión del Poder Ejecutivo
de la Provincia –cuyo traspaso se produce el 9 de mayo, de Ricardo Aldao a Pedro
Gómez Cello, el primero perteneciente al antipersonalismo y el segundo al yrigoye-
nismo- de no designar un intendente municipal para la ciudad capital de la provin-
cia tras el cese de funciones de José María Puig, acaecido el 9 de marzo de 1928. La
importancia de esta decisión política consiste en que las disposiciones de la ley pro-
vincial Nº1053 establece que, al quedar acéfala la intendencia municipal, quien

28. Sergio Bologna, ob. cit., pág. 86.


29. Tarrow, S., op. cit., El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la políti-
ca, Editorial Alianza, Madrid, 1997, pág. 49.
30. Ob. cit., pág. 49.

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queda a cargo del Departamento Ejecutivo Municipal es el Presidente del Honora-


ble Deliberante.
Es por esto que del 9 de marzo al 12 de mayo de ese año, Julio César Cabal se
hace cargo de la intendencia interina de la ciudad de Santa Fe y, en esa misma fe-
cha, es reemplazado por Leonidas Leguizamón31, quien tras haberse realizado las
elecciones para la renovación del Concejo Deliberante el día 29 de abril, queda a
cargo de la presidencia del cuerpo de ediles municipal. Dichos funcionarios, como
veremos, tendrán posturas opuestas respecto al denominado “asunto de la leche”.
Primeramente, debemos mencionar que Julio César Cabal realizó, ni bien co-
menzado su mandato, una serie de acciones que tienden a poner en un primer
plano el problema de la calidad de la leche pasteurizada. Así, observamos que “…ha
impartido órdenes en el sentido de que se intensifique la vigilancia y el control en
los procedimientos de pasteurización de la leche, argumentando…que ha transcu-
rrido un tiempo más que prudencial para que las usinas se coloquen en las condi-
ciones requeridas por la ordenanza respectiva”32. En este marco, el 23 de marzo,
decide convocar a una reunión a los dueños de las usinas de pasteurización, a fin de
consensuar con los mismos el nombramiento de un interventor, ajeno a la adminis-
tración municipal, para garantizar el cumplimiento de las disposiciones de la orde-
nanza Nº 2340 en sus establecimientos.
El 25 de marzo, el Jefe del Departamento Ejecutivo Municipal eleva una nota al
Ministerio de Agricultura de la Nación, solicitando la designación del interventor33,
función para la cual fue designado el doctor Teodoro Moreno, quien realizó las ta-
reas de inspección solicitadas desde el 29 de marzo en la ciudad de Santa Fe 34. El 14
de abril, dicho funcionario hace llegar un informe35 a la intendencia municipal, en
el que explicita sus opiniones respecto a la leche de consumo de la capital provin-
cial. Para el caso que nos ocupa, cabe destacar la condena que el Dr. Moreno realiza
al reclamo de los lecheros por la libre comercialización de la leche, es decir, en esta-
do crudo o natural, además de pasteurizada. Asimismo, el funcionario del Ministe-
rio de Agricultura de la Nación felicita a las usinas “Marymil” y “La Técnica” por lo
adecuado de sus instalaciones, mientras que denuncia las malas condiciones de hi-
giene y salubridad de la usina “La Unión Santafesina”, de Enrique Monti y Cía. Li-
mitada.

31. Véase Diario “EL LITORAL”, 12/05/1928.


32. Diario “EL ORDEN”, 13/03/1928.
33. Véase Diario “EL ORDEN”, 25/03/1928; Diario “EL LITORAL”, 25/03/1928.
34. Véase Diario “EL LITORAL”, 29/03/1928, 07/04/1928; Diario “EL ORDEN”, 30/03/1928.
35. Véase Diario “EL ORDEN”, 15/04/1928; Diario “EL LITORAL”, 15/04/1928.

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Es a partir de las aseveraciones de este informe, que el director general de la


Administración Sanitaria y Asistencia Pública, Dr. Echagüe Cullen, decidió clausu-
rar por tiempo indeterminado la usina “La Unión”36, al tiempo que el 20 de abril ya
había comenzado la protesta y el cese de las actividades laborales de la Sociedad de
Lecheros Unidos.
En otra dimensión de los cambios en la estructura de las oportuni-
dades políticas locales, debemos considerar que en las elecciones para la renovación
del Concejo Deliberante Municipal anteriormente mencionadas, se produce una
importante innovación en el sistema democrático provincial: la aplicación de la Ley
Orgánica de Municipalidades Nº 2147, cuyo mecanismo para la designación de
bancas permite una inclusión mucho mayor de las minorías políticas que no perte-
necen a los partidos políticos tradicionales o en ascenso –en este caso, encarnados
por la Unión Cívica Radical personalista y el Partido Demócrata Progresista, respec-
tivamente.
Gracias a ello, como resultado de ese acto electoral, saldrán electos 6 concejales
de la Unión Cívica Radical personalista, 2 del Partido Demócrata Progresista y 3
pertenecientes a agrupaciones políticas comunales menores, llamadas “Unión In-
dependiente”, “Unión Santafesina” y “Defensa Comercial”37. Cabe mencionar que el
dueño de la usina “La Técnica”, Néstor Casabianca, figuraba en la lista de concejales
de la Unión Cívica Radical personalista para las próximas elecciones municipales.
Pese a que decidió renunciar a la toma de posesión de la banca que le correspondía,
envió una nota al cuerpo de ediles a fin de poner su usina a disposición de abaste-
cimiento de leche para la ciudad38; asimismo, se dedicó a realizar una campaña a
favor de los productos de su usina y en detrimento de la protesta de los lecheros en
algunos diarios locales a lo largo de todo el conflicto39.
Esta última agrupación llevará a cabo desde su plataforma electoral y una vez
en representada en el Concejo, una serie de acciones reivindicativas acerca del re-
clamo de los repartidores de leche nucleados en la Sociedad de Lecheros Unidos.

36. Véase Diario “EL LITORAL”, 25/04/1928; Diario “SANTA FE”, 26/04/1928, Diario “EL ORDEN”,
26/04/1928.
37. Véase; Diario “SANTA FE”, 30/04/1928; Diario “EL LITORAL”, 30/04/1928, 04/05/1928,
07/05/1928; Diario “EL ORDEN”, 06/05/1928.
38. Véase Diario “SANTA FE”, 21/04/1928; Diario “EL ORDEN”, 21/04/1928; Diario “EL LITORAL”,
25/04/1928.
39. Diario “EL LITORAL”, 23/04/1928, 24/04/1928, 25/04/1928, 25/04/1928, 27/04/1928, 28/04/1928,
30/04/1928, 02/05/1928, 03/05/1928, 04/05/1928, 05/05/1928, 07/05/1928, 08/05/1928,
09/05/1928, 10/05/1928, 11/05/1928, 12/05/1928, 14/05/1928, 15/05/1928, 16/05/1928,
17/05/1928, 18/05/1928, 19/05/1928, 28/05/1928, 29/05/1928, 30/05/1928, 31/05/1928,
01/06/1928, 02/06/1928, 04/06/1928, 05/06/1928; Diario “EL ORDEN”, 15/05/1928, 16/05/1928,
18/05/1928, 20/05/1928, 25/05/1928.

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Las mismas consistieron, principalmente, en hacer eco del petitorio de los lecheros
en las sesiones del Honorable concejo Deliberante, ya sea por medio de notas40, ya
sea por medio del concejal Gregorio Merino, una vez que tomó su banca tras las
elecciones del 29 de abril.
Volviendo a plano de los posicionamientos de los intendentes interinos munici-
pales acerca de los conflictos generados a fin de garantizar el cumplimiento de la
ordenanza Nº2340, debemos destacar que una de las primeras medidas de Leoni-
das Leguizamón –concejal por la Unión cívica Radical personalista- luego de haber-
se hecho cargo del Departamento Ejecutivo Municipal en calidad de presidente del
Concejo Deliberante, fue decretar la reapertura de la usina de pasteurización “La
Unión”. Los ediles resolvieron rechazar esta medida, y a raíz de ese conflicto se ge-
neró una serie de debates al interior del Concejo Deliberante Municipal, en la que
se llegó a discutir mociones sobre la destitución del intendente interino. Finalmen-
te, se resolvió expedir una minuta de comunicación en la que el cuerpo de ediles le
retira la confianza al Jefe del Departamento Ejecutivo Municipal41.
Asimismo, se observa la constitución de una comisión especial al interior del
concejo Deliberante, a fin de investigar las denuncias sobre corrupción formuladas
por el señor Enrique Monti, propietario de la usina “La Unión”, hacia algunos
miembros del cuerpo de ediles. Sin embargo, hacia fines de junio, dichas denuncias
son desestimadas, quedando sin efecto la comisión.

Características de la acción colectiva de la Sociedad de Lecheros


Unidos de Santa Fe.

Como afirma Sidney Tarrow, la acción colectiva suele ser el principal recurso
del que disponen la mayoría de la gente para hacer frente a adversarios mejor equi-
pados (Tarrow, 1997:19). Siguiendo a este autor, diremos que las formas de acción
mantenidas por los miembros de la Sociedad de Lecheros Unidos de Santa Fe, di-
remos que se tratan de formas de acción colectivas, ya que suponen la participación
de una gran cantidad de participantes, que llevaron a cabo un desafío colectivo ante
las autoridades, ligados por un objetivo común y por formas de solidaridad encar-
nadas en el reconocimiento de una comunidad de intereses.
Los miembros de la Sociedad de Lecheros Unidos de Santa Fe que llevaron a
cabo el movimiento de protesta y el cese de las actividades de reparto de leche en la

40. Véase Diario “SANTA FE”, 29/04/1928; Diario “EL ORDEN”, 16/05/1928.
41. Véase Diario “EL ORDEN”, 31/05/1928.

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ciudad entre el 20 de abril y el 15 de mayo de 1928, constituían un grupo de entre


100 y 150 personas. Como motivo principal, aducen hacerse “…eco de la protesta
unánime del público en general que solicita el expendio de la leche cruda”42. Encon-
tramos que este movimiento de protesta refleja una multiplicidad de formas de ac-
ción, las cuales se condice con repertorios de confrontación habituales de la época,
en el sentido de que “…cada sociedad tiene una reserva de formas familiares de
acción, conocidas tanto por los activistas como por sus oponentes, que se convier-
ten en aspectos habituales de su interacción”43.
Entre las mismas, identificamos, en primer lugar, una serie de notas, a modo de
petitorios, elevadas a la Intendencia44 y al Honorable Concejo Deliberante munici-
pales, los cuales se constituían como sus principales oponentes y hacia quienes iba
dirigido su movimiento de protesta. Respecto a la interacción mantenida con las
autoridades municipales, las fuentes nos informan acerca de la asistencia de grupos
de repartidores de leche a las sesiones del Concejo Deliberante, en las que apoyaban
o refutaban las opiniones de los ediles. Asimismo, encontramos notas de lectores
redactadas para los diarios de la ciudad, reivindicando sus intereses45 y convocando
al público en general a que participen en los mitines públicos realizados en la Plaza
Colón y en el Círculo Napolitano de Santa Fe.
Por otra parte, a lo largo del movimiento de protesta, llevaron a cabo una serie
de acciones violentas. Por una parte, se produjeron enfrentamientos cuerpo a cuer-
po entre algunos miembros de la Sociedad de Lecheros Unidos y otros repartidores,
autónomos y dependientes de las usinas de pasteurización que no estaban plegados
a la protesta, a fin de que no puedan llevar a cabo el reparto de la leche. Estas ac-
ciones de violencia incluyeron intentos de incendio a carros de reparto, golpizas a
los repartidores y amenazas verbales. Por otra parte, se llevaron a cabo intentos de
sabotaje a camiones procedentes de la localidad de Las Tunas, que transportaban
leche desde los tambos allí situados hasta la ciudad de Santa Fe46.
Respecto al tipo de acciones colectivas enumeradas, cabe destacar que, como
dijimos anteriormente, expresan una similitud con los repertorios de contienda
llevados a cabo por los trabajadores portuarios de la misma ciudad, en el caso de la
huelga de mayo de 1928. Sostenemos a modo de hipótesis, que dichas similitudes,
pueden deberse a una tanto al carácter social de esa reserva de formas de acción,
como a ciertas condiciones de existencia que definen las estructuras de clases en su

42. Diario “SANTA FE”, 20/04/1928.


43. Tarrow, S., op. cit.. pág. 51.
44. Véase Diario “SANTA FE”, 20/04/1928.
45. Véase Diario “SANTA FE”, 23/04/1928; Diario “EL ORDEN”, 23/04/1928.
46. Véase Diario “EL ORDEN”, 30/04/1928.

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configuración, al menos en sus aspectos materiales. Si comparamos el promedio


diario de ganancias de un repartidor de leche autónomo (“…no inferior a $7.50 dia-
rios”47) con el del jornal exigido por el pliego de condiciones de los estibadores por-
tuarios en la huelga antes mencionada (entre $6 y $1048), nos encontramos con
que, las condiciones materiales de vida de ambos grupos de trabajadores, han debi-
do ser similares. Sin embargo, cabe preguntarnos acerca de la falta de solidaridades
establecidas entre ambos movimientos, que durante un breve lapso de tiempo fue-
ron contemporáneos y se desarrollaron dentro de la misma ciudad.
Pero los incentivos hacia la acción de otros actores sociales, se vio reflejada no
sólo a partir de la obtención de aliados al interior del Concejo Deliberante Munici-
pal, sino que se generaron algunos incentivos materiales por fuera de este espacio.
Ejemplo de ello es la adhesión a la protesta por parte de la Sociedad de Tamberos
Unidos de la localidad de Frank, cuyos miembros decidieron en asamblea dejar de
enviar leche a la ciudad de Santa Fe49. Asimismo, la Sociedad de Propietarios de
Panaderías de la ciudad de Santa Fe, envió una nota al Concejo Deliberante en la
que se explicitaba su adhesión al petitorio de la Sociedad de Lecheros Unidos sobre
el expendio libre de leche50.

Conclusiones.

El movimiento de protesta de la Sociedad de Lecheros Unidos de Santa Fe cul-


mina el 15 de mayo de 1928. Las fuentes no especifican los motivos que llevaron a la
finalización de este movimiento. Sin embargo, consideramos importante destacar
algunas cuestiones en torno a ello. Primeramente, merece la pena evaluar los resul-
tados del mismo. Como afirma Sidney Tarrow, es menester insertar a los movi-
mientos de protesta dentro de las redes sociales que movilizan y dentro de las es-
tructuras de oportunidades políticas que pueden explotar. En este sentido,
podemos decir que, si bien la Sociedad de Lecheros Unidos no concretó el objetivo
que se había propuesto, es decir, lograr el expendio libre de la leche, los resultados
de las acciones colectivas mantenidas en el tiempo pueden haber fortalecido las
formas de aprovechar el contexto político y las solidaridades y desafíos colectivos
llevados a cabo.

47. Diario “EL LITORAL”, 15/04/1928.


48. Véase Diario “EL LITORAL”, 15/05/1928.
49. Véase Diario “SANTA FE”, 28/04/1928, 29/04/1928.
50. Véase Diario “EL ORDEN”, 16/05/1928.

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Asimismo, cabe mencionar que, como afirma Cervera, la base de la economía


local estaba constituida por el capitalismo comercial, el cual descansa en el comer-
cio exterior y en el sistema de transporte y que genera un sistema de producción
local de bienes destinados a la satisfacción de necesidades de consumo inmediato o
a actividades de servicios51. A raíz de esto, el autor plantea que esta dinámica genera
una realidad social solo de propietarios y dependientes de carácter vegetativo. Sin
embargo, por lo analizado en este trabajo, es posible afirmar que la realidad social y
de los mercados de trabajo urbanos de Santa Fe en la década de 1920 es compleja, y
en ella se ponen en interacción los intereses de diferentes sectores sociales: grupos
de trabajadores, empresarios y poderes públicos. De la misma manera, dejaremos
abierto el interrogante en torno a las vinculaciones entre las autoridades municipa-
les y la burguesía económica local.

Bibliografía utilizada:

Abad de Santillán, D., Gran Enciclopedia argentina, EDIAR, Buenos Aires, 1956.
-------------------------, Gran Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe, EDIAR, Buenos Aires,
1967.
---------------------------, La FORA: ideología y trayectoria del movimiento obrero revolucio-
nario en la Argentina, Nervio, Buenos Aires, 1933.
Bologna, S., Por una antropología del trabajador autónomo, en Crisis de la clase media y
posfordismo, Ediciones Akal, 2006.
Bourdieu, P., “La huelga y la acción política” en Cuestiones de Sociología, Ediciones Ist-
mo, Madrid, 2000.
Bruno, M.; Gayol, J., Las asociaciones de trabajadores en la ciudad de Santa Fe, Univer-
sidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 1937.
Cervera, F., La modernidad en la ciudad de Santa Fe. 1886-1930. Historia de un desarro-
llo incompleto, Colección Santa Fe Siglo XXI, N° 2, Santa Fe, 2011.
Karush, M., Radicalismo y conflicto obrero urbano. 1912-1930, en Videla, O. (dir.), El
siglo veinte. Problemas sociales, políticas de Estado y economías regionales (1912-
1976), tomo 9 de la Nueva Historia de Santa Fe, Prohistoria/La Capital, Rosario, 2006.
Lobato, M.; Suriano, J., La protesta social en la Argentina, Fondo de Cultura Económi-
ca, Buenos Aires, 2003.
Macor, D., Signos santafesinos en el Bicentenario, Espacio Santafesino, Santa Fe, 2011.

51. Cervera, op. cit., pág. 134-135.

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Las características de la acción colectiva… ∙ M. JOSEFINA DUARTE y ANDREA SOL FRANCO

Monserrat Alejandra, Otros actores buscan apropiarse del espacio, tomo 6 de Nueva
historia de Santa Fe, Prohistoria/La Capital, Rosario, 2006.
Steinberg, M., El rugir de la multitud: repertorios discursivos y repertorios de acción co-
lectiva de los hiladores de seda de Spitalfields, en el Londres del siglo XIX, en Auyero,
J. (Comp.), Caja de herramientas. El lugar de la cultura en la sociología norteameri-
cana, Universidad nacional de Quilmes, Buenos Aires, 1999.
Tarrow, S., El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la
política, Editorial Alianza, Madrid, 1997.
Tilly, C., Acción colectiva, en Apuntes de investigación del CECYP Nº 6, Buenos Aires,
2000.
Valentinuzzi de Pussetto, L., El barrio del puerto, Ediciones Colmegna, Santa Fe, 1996.
Videla, O., Las huelgas de los estibadores portuarios en el sur santafesino en 1928, en So-
ciohistórica, nº 32, Universidad Nacional de La Plata, La Plata, 2013. Disponible en:
http://www.sociohistorica.fahce.unlp.edu.ar/article/view/SH2013n32a04/html_4

Fuentes analizadas:
Archivo Expedientes, Concejo Deliberante Municipal, 1926, disponible en Archivo del His-
tórico del Concejo Deliberante de Santa Fe.
Archivo Expedientes, Concejo Deliberante Municipal, 1928, disponible en Archivo del His-
tórico del Concejo Deliberante de Santa Fe.
Diario “Santa Fe”, rollos Nº 673 y 674, disponibles en el Archivo General de la Provincia de
Santa Fe.
Diario “El Orden”, rollos Nº551 y 552, disponibles en el Archivo General de la Provincia de
Santa Fe.
Diario “EL Litoral”, rollos Nº 52, 53 y 54, disponibles en el Archivo General de la Provincia
de Santa Fe.
Expedientes de personería jurídica, Archivo del Ministerio de Gobierno, Justicia y Culto,
Agosto 1914, Tomo único, disponible en el Archivo General de la Provincia de Santa Fe.
Expedientes de personería jurídica, Archivo del Ministerio de Gobierno, Justicia y Culto,
1922, Tomo 3, disponible en el Archivo General de la Provincia de Santa Fe.
Expedientes de personería jurídica, Archivo del Ministerio de Gobierno, Justicia y Culto,
1925, Tomo 8, disponible en el Archivo General de la Provincia de Santa Fe.
Libro de Actas, 1924-1925, Concejo Deliberante Municipal, 1926, disponible en Archivo del
Histórico del Concejo Deliberante de Santa Fe.
Libro de Actas, 1927-1928, Concejo Deliberante Municipal, 1926, disponible en Archivo del
Histórico del Concejo Deliberante de Santa Fe.

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Las características de la acción colectiva… ∙ M. JOSEFINA DUARTE y ANDREA SOL FRANCO

Museo de la Ciudad de Santa Fe, Anuario estadístico de la ciudad de Santa Fe. Volumen X,
Año 1914, Santa Fe, Establecimiento tipográfico de Salatin Hermanos, 1915.
Museo de la Ciudad de Santa Fe, Digesto Municipal de la ciudad de Santa Fe, Volumen XC,
Año 1922.

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¿Son los gobiernos de coalición un obstáculo para la paridad de género…? ∙ YAMILA PICASSO y MARTINA FERRETTO

¿Son los gobiernos de coalición un obstáculo para


la paridad de género en los gabinetes? Un estudio
comparado entre Argentina y sus vecinos.

YAMILA PICASSO
MARTINA FERRETTO
UBA

Resumen:
Los gobiernos de coalición en los sistemas presidencialistas se han mostrado efect i-
vos para paliar lo que algunos autores consideraban un diseño institucional per se
riesgoso para la salud de la democracia. Ya sea por esta efectividad o porque los si s-
temas de partidos se han fragmentado en la región, los gobiernos de coalición son
cada vez más frecuentes y su estudio viene ganando terreno en la política compar a-
da latinoamericana. A las preguntas clásicas acerca de la cuestión del reparto de
poder entre los socios de la coalición podríamos incluir la inquietud sobre la parti-
cipación de las mujeres como resultado de esta distribución. La repartición del p o-
der en las coaliciones de gobierno, dentro del gabinete multicolor, conlleva un pro-
ceso doblemente complejo: por un lado la representación de cada partido integrante
de la coalición y, por el otro, la proporción de representación femenina. Como hip ó-
tesis de trabajo consideramos que las coaliciones de gobierno en sistemas presiden-
cialistas desincentivan la participación política de las mujeres en posiciones rele-
vantes dentro del gabinete. En la selección de casos se tomarán por un lado tres
países con coaliciones de gobierno: el PT con Dilma Rousseff en Brasil; La Concer-
tación con Michelle Bachelet en Chile y el FA en Uruguay con Tabaré Vázquez y Jo-
sé Pepe Mujica. Por otro lado tres países con gobiernos no coalicionales: el FpV con
Cristina Fernández en Argentina, el MAS en Bolivia encabezado por Evo Morales y
el ANR-PC en Paraguay con Nicanor Duarte Frutos y Horacio Cartes.

Palabras Clave: Coaliciones de Gobierno - Mujer – Gabinetes – Paridad

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¿Son los gobiernos de coalición un obstáculo para la paridad de género…? ∙ YAMILA PICASSO y MARTINA FERRETTO

Introducción

El siguiente trabajo de investigación busca indagar acerca de la participación


efectiva de las mujeres en los órganos de decisión política dentro de los gabinetes de
gobierno de seis sistemas presidencialistas de países Sudamericanos -tres con coali-
ciones de gobierno y tres sin gobierno coalicional-. En el caso de los gobiernos con-
formados por una coalición, se presenta una doble complejidad a la hora de distri-
buir los cargos en las carteras ministeriales, tanto para con los partidos que
conforman la coalición, así como también la intención de que las mujeres participen
de manera efectiva, equitativa e igualitaria junto a sus pares varones en dicha re-
partición de puestos a ocupar.
Según la literatura sobre coaliciones de gobierno en América Latina, siendo és-
tos sistemas presidencialistas, existen al menos dos grandes posturas al respecto:
por un lado quienes consideran una combinación riesgosa e inestable 1; y por otro
lado, quienes afirman que en dicha región este tipo de gobiernos se tornan efecti-
vos, adjudicando las complicaciones que se puedan presentar a otro tipo de factores
y ya no al diseño institucional del sistema político.2
Del estudio empírico se desprende que en las coaliciones de gobierno seleccio-
nadas la participación de las mujeres de manera equitativa e igualitaria con los va-
rones, es más bien una cuestión de voluntad política más que de normas institucio-
nales que regulen la conformación del gabinete ejecutivo.
El trabajo contiene cuatro apartados. En el primero se hace un recorrido sobre
el marco teórico y conceptual, señalando lo que significan y qué entendemos por los
conceptos utilizados: sistema presidencialista, coalición de gobierno, participación
política, paridad.
El segundo apartado analiza los casos seleccionados a partir de una breve des-
cripción de los países, subdividido, a su vez, por un lado en aquellos países de go-
bierno coalicional y aquellos que no poseen una coalición de gobierno, por el otro.
El objetivo, en esta sección será ahondar sobre las cuestiones acerca de los gabine-
tes específicos en cada uno de los casos, teniendo en cuenta los partidos, la cantidad
de mujeres en cargos ministeriales y/o órganos del ejecutivo.

1. LINZ, J. J. (1994): “Presidential or Parlamentary Democracy: Does It Make a Diference?” en The Fai-
lure of Presidential Democracy: Comparative Perspectives. eds. Juan J. Linz y Arturo Valenzuela. Balti-
more, The Johns Hopkins University Press.
2. CHASQUETTI, D. (2001) “Democracia, multipartidismo y coaliciones de gobierno en América Latina:
Evaluando la difícil combinación” en Tipos de presidencialismo y modos de gobiernos en América Latina.
ed. Jorge Lanzaro. Buenos Aires, FLACSO.

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En el tercer apartado y, a modo de conclusión buscaremos analizar comparati-


vamente los datos recopilados a fin de lograr una mejor comprensión y compara-
ción. Tendremos en cuenta como variables de análisis el porcentaje de la participa-
ción de las mujeres en los gabinetes, el número de partidos políticos integrantes de
la coalición y por último el porcentaje de representación del partido presidencial.
En el caso de los países sin coaliciones de gobierno, solo tendremos en cuenta la
participación política de las mujeres en los gabinetes.
En el cuarto y último apartado se expondrán las reflexiones finales respecto al
tema abordado, presentando posibles desafíos en la materia.

1. Coaliciones de gobierno y participación política de las mujeres


en América Latina.

Varios autores3 observan el sistema presidencial desde una óptica que compleji-
za su análisis, buscando un mejor funcionamiento dentro del presidencialismo lati-
noamericano, en contraposición a aquellos estudios que proponen su reemplazo
por el parlamentarismo.
En lo que atañe a las coaliciones de gobierno, existen dos características del
presidencialismo que influyen en su formación. Por un lado, la libertad de elección
de los “secretarios” de un gabinete presidencial frente al papel del voto de investi-
dura y la opinión vinculante de los partidos miembros de la coalición en la selección
de los ministros de los gabinetes parlamentarios. Segundo, dado que el presidente
es el único formador de las potenciales coaliciones de gobierno, puede vetar cual-
quier alianza alternativa opuesta a sus intereses.4
Los tiempos institucionales preestablecidos y rígidos del presidencialismo fo-
mentan un ciclo político en el que el jefe ejecutivo ve reducidas paulatinamente su
alianza de gobierno y su base de apoyo parlamentaria, redefiniéndose el eje go-
bierno-oposición por vía de un ajuste continuo. Así como también, las alianzas par-
tidarias pueden llevarse adelante para ganar el premio mayor pero que luego no
gobiernan como coaliciones, siendo meramente frentes electorales, como en el caso
de Argentina, por ejemplo.

3. CHASQUETTI, D., (2001); HUNEEUS, C., (2005) y VILAMALA, J. (2008) son ejemplos de autores que
tratan este tema.
4. ALTMAN, D. (2001) The Politics of Coalition Formation and Survival in Multiparty Presidential Regimes.
Tesis doctoral. Government and International Studies. Indiana. University of Notre Dame.

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1.1. Repartición de cargos/carteras ministeriales en las coaliciones de


gobierno

Los lineamientos de Reinu y Albala (2012) sobre las negociaciones y/o acuerdos
ad hoc que se conforman en los sistemas presidencialistas a diferencia de los siste-
mas parlamentaristas, servirán de soporte para el análisis pretendido.
Nos referimos a que la base de los acuerdos, en este marco, pasan por las indi-
vidualidades e intereses personales de la dirigencia o del/la dirigente partidario y
no del partido político, es decir no es un acuerdo interpartido. De esta manera, la
interferencia de intereses particulares “(…) condiciona no sólo su definición, (como
coaliciones) sino muy especialmente su funcionamiento, vinculado en exceso a
continuas negociaciones orientadas tanto a incorporar dichos intereses particula-
res como a generar apoyos circunstanciales toda vez que han carecido de una só-
lida disciplina de partido en la que apoyarse parlamentariamente.”5
El número de partidos políticos integrantes, a la hora de la repartición de car-
gos, es una variable que cobra relevancia, ya que a menos partidos más cargos por
repartir dentro de la administración pública y más concentración de poder en cada
uno de ellos, a la inversa si hay un gran número de partidos políticos integrantes.6
Por lo tanto, podemos inferir que el reparto entre los partidos políticos de una
coalición de gobierno de carteras ministeriales en la conformación del gabinete,
está basado en intereses partidarios, personales, del presidente y, fundamental-
mente de la fuerza entendida en términos de cantidad de escaños que poseen cada
uno para utilizarla como herramienta de negociación. Mecanismo complejo que
aumenta al incluir la variable de la participación política efectiva de las mujeres en
dicho gabinete; a la negociación por la repartición de cargos entre los partidos polí-
ticos coaligantes, se le suma la búsqueda de que sean mujeres las responsables de
ocupar esos cargos.
A los efectos de este trabajo, es necesario especificar a qué se hace referencia
cuando se habla de la participación política de las mujeres y cómo esto se convierte
en un problema de paridad.

1. 2. Participación efectiva de las mujeres en la arena política y paridad

5. RENIU, J. M. y ALBALA, A. (2012) “Los gobiernos de coalición y su incidencia sobre los presidencialis-
mos latinoamericanos: los casos del Cono Sur”. Estudios Políticos, novena época, Nº 26. Pág. 172.
6. Ídem.

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Magdalena León realiza el siguiente diagnóstico para describir las particulari-


dades de nuestra región “(…) en América Latina está ocurriendo un proceso doble,
en el cual el cambio democrático se da dentro de una situación de aumento de los
niveles de pobreza. Esta contradicción evidencia la falta de correspondencia entre
democracia política y democracia social. El desafío —fuerza creadora y retos que
enfrenta la región—radica en la coexistencia de procesos que buscan consolidar
nuevas ideas políticas, renovar la cultura electoral y ampliar e innovar las formas
de participación, con procesos de deterioro creciente y profundo de la ciudadanía
social y violación de los derechos humanos.”7
Por otro lado la relación de las mujeres con el poder está interrelacionada con la
conformación histórica, cultural, política y social de lo público como espacio de par-
ticipación social, que fue definida a través de la visión masculina dividiéndola en la
esfera pública y la esfera privada. Esta división está reflejada en la construcción de
roles específicos para varones y mujeres.
Los roles sociales que tanto la mujer como el varón ocupan en la esfera privada
y pública, respectivamente, seguirán reproduciéndose si no se logra comprender
esta conformación social de exclusión y obligación tanto para el sexo femenino co-
mo para el sexo masculino a raíz de la división sexual del trabajo.
Si bien podemos observar diversos movimientos y organizaciones feministas
y/o de mujeres que luchan por la conquista de sus derechos y por modificar las re-
laciones patriarcales, ésta participación política se da, aún hoy en los márgenes del
sistema.
Es decir, la relación entre mujeres y Estado continúa manteniéndose sobre la
estructura patriarcal y paternalista de éste. Como observa Lola G. Luna 8 la pre-
sión política de las mujeres es ejercida desde los márgenes y logran de manera
intermitente algunos cambios, sin embargo no se logra modificar la esencia del
Estado, ya que continúa excluyendo de los centros de poder y de decisión a las
mujeres.
Un ámbito en el que se refleja exactamente la desigualdad entre varones y mu-
jeres es el ámbito de la política institucional y en estructuras formales.
Las mujeres han luchado para lograr el reconocimiento de sus derechos políti-
cos. Sin embargo, la paridad entre varones y mujeres en el ámbito político no es una

7. LEÓN, M. (1994). “Movimientos social de mujeres y paradojas en América Latina” en Mujeres y parti-
cipación política. Avances y desafíos en América Latina. Comp. León, M. Bogotá, Colombia. Pag.9
8. LUNA, G. L, (1994). “Estado y participación política de mujeres en América Latina: una relación de-
sigual y una propuesta de análisis histórico.” en Mujeres y participación política. Avances y desafíos en
América Latina. Comp. León, M. Bogotá, Colombia. Pág. 40.

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realidad, las mujeres continúan estando subrepresentadas en la toma de decisiones,


principalmente en las distintas instituciones políticas, desde partidos políticos, el
Congreso Nacional, gobiernos y órganos de decisión regional y local. Es en este ám-
bito donde se refleja exactamente y en mayor medida la desigualdad entre ambos
sexos: en las estructuras formales de toma de decisiones de carácter político.
Las mujeres constituyen aproximadamente la mitad de la población de todos
los países del mundo y, sin embargo, el porcentaje promedio mundial de mujeres en
los parlamentos nacionales es sólo del 19,1%1. Sin embargo, en líneas generales,
está claro que las mujeres siguen estando en una situación de infrarrepresentación
en los altos cargos electivos, algo similar a lo que sucede en otras instancias políti-
cas nacionales, regionales y locales9.
Para reflejar lo antes mencionado y graficar la brecha entre mujeres y varones
en los órganos de decisión de un Estado, podemos tomar las últimas estadísticas
brindadas por la Unión Interparlamentaria (UIP) y la ONU Mujeres en El Mapa
2014 de las Mujeres en Política.10 En el mismo se muestra que de 152 Estados sólo
9 son dirigidos por Jefas de Estado (5.9 %) y de 193 Jefaturas de Gobierno sólo 15
son gestionadas por mujeres (7.8%). Con respecto a mujeres en cargos ministeria-
les dicho mapa nos indica que sólo un 17% de los cargos ministeriales estaban ocu-
pados por mujeres; la mayoría de ellas se ocupaba de los sectores sociales, como la
educación y la salud.
Con respecto a la región del Mercosur Ampliado (Argentina, Bolivia, Brasil,
Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela) el promedio de la participación de las muje-
res en las carteras ministeriales de dichos países es de un 20.9%. Específicamente,
en nuestros casos a estudiar se observa que aún en aquellos países en donde au-
mentan de un gobierno a otro el porcentaje de participación efectiva de mujeres, la
paridad sigue estando lejana.

2. Estudio de casos

2.1. Presidencialismos con gobiernos de coalición

9. GARCÍA ESCRIBANO, J. J. (2011) “El Sexo Excluído. Mujer y Participación Política” en Revista Psicolo-
gía Política N° 42, Universidad de Murcia. Pp. 13-27.
10. Mujeres en la política: 2015. Cuadro mundial disponible en:
http://www.unwomen.org/~/media/headquarters/attachments/sections/news/stories/2015/femmesenpo
litique_2015_web_spanish.pdf

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a) La República Federativa de Brasil, el PT y el gobierno de Dilma


Rousseff.

Desde el 2004 hasta los recientes acontecimientos de disociación, la coalición go-


bernante brasileña estuvo conformada por el Partido Trabalhista (PT) y el Partido del
Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), siendo la fórmula de la presidenta Dilma
Rousseff y el vicepresidente Michel Temer, en el mismo orden. Cabe aclarar que este
trabajo se acota al estudio del primer gabinete de Dilma Rousseff del año 2011 y a su
último gabinete conformado en 2015, dejando fuera del análisis las reconfiguraciones
pertinentes al reciente quiebre de la coalición en cuestión.
La complejidad de esta alianza recae sobre la cantidad de aliados que cada uno de
los partidos posee y por consiguiente la cantidad de partidos que integran la coalición.
Los partidos aliados son principalmente, el Partido Republicano Brasileño (PRB), el
Partido Democrático Trabalhista (PDT), el Partido Progresista (PP), el Partido Comu-
nista del Brasil (PCBdoB), el Partido Social Cristiano (PSC), el Partido de la Social
Democracia Brasileña (PSDB) y el Partido Socialista Brasileño (PSB).
Tanto en el gráfico N° 1 como en el N° 2 vemos el porcentaje de representación
que cada uno de los partidos coaligados posee en cada uno de los gabinetes confo r-
mados por la mandataria. Luego en la Tabla N° 1 se identifican las representaciones
femeninas.

Gráfico Nº 1 Porcentaje de ministerios por partidos de la coalición de gobierno


2011

PT PMDB PRB Indep. PSC PDT PP PCBdoB

2% 3%3%
5%

13% 39,47%

8%
24%

Fuente: Elaboración Propia

Gráfico N° 2 Porcentaje de ministerios por partidos de la coalición de gobierno 2015.

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Fuente: Elaboración propia.

Tabla N° 1 Por año, ministerios y porcentaje de la participación política de mujeres.

Años Ministerios Mujeres Varones % Mujeres


2011 38 9 29 23,7 %
2015 38 5 33 13.1%
Fuente: Elaboración propia.

Como se puede observar en el primer gabinete a cargo de Rousseff treinta y


ocho (38) son los ministerios, de los cuales nueve (9) son dirigidos por mujeres y
veintinueve (29) son dirigidos por varones. Siendo un 23.7% el porcentaje de parti-
cipación política de las mujeres representadas en el Poder Ejecutivo. Este porcenta-
je se redujo a un 13% para el segundo gabinete a cargo de la presidenta.

a) La Republica de Chile, La Concertación, Paridad y Michelle Bachelet.

La coalición que actualmente gobierna a la República de Chile, se llama Concer-


tación de Partidos por la Democracia (en adelante la Concertación) y se ubica ideo-
lógicamente dentro de la centro izquierda chilena. La misma está conformada, ac-
tualmente por el Partido Socialista (PS), Partido Demócrata Cristiano (PDC),
Partido por la Democracia (PPD), Partido Radical Social Democrático (PRSD), Iz-
quierda Ciudadana (IC), Movimiento Amplio Social (MAS) y el Partido Comunista
(PC).
Como dato característico, la Concertación gobernó Chile desde 1990 hasta el
2010 donde perdió por primera vez las elecciones ejecutivas en manos de la derecha
chilena pero volvió a retomar el poder en las últimas elecciones en el 2014.

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Nos centraremos en los dos gobiernos de la presidenta Michelle Bachelet, del


2006 al 2010 su primer mandato y del 2014 al 2018 su segundo mandato. Específi-
camente compararemos el gabinete del primer mandato y sus cambios, con el gabi-
nete del segundo mandato.
En el reparto entre partidos, el Partido Demócrata Cristiano es el partido que
más ministerios logró acaparar con siete (7) carteras, el Partido por la Democracia
es el siguiente partido con más ministerios con un total de cinco (5), el Partido So-
cialista, partido al cual pertenece la presidenta, le sigue con cuatro (4) ministerios;
continúan los/as independientes con el manejo de tres ministerios, el partido más
perjudicado en la repartija fue el Partido Radical Social Demócrata (PRSD), con un
sólo ministerio.

Gráfico Nº3. Porcentaje de ministerios por partidos de la coalición de gobierno.

Fuente: Elaboración Propia.

En relación al Porcentaje de Participación Política de Mujeres (PPM) en el ga-


binete, el primer gobierno de la mandataria fue uno de los primeros en tener pari-
dad, es decir de veinte (20) ministerios a repartir, diez (10) eran encabezados por
varones y los otros diez (10) por mujeres.
Sin embargo, al año de haber comenzado su mandato y a raíz de un conflicto
con el Ministro de Transportes, sumado a las movilizaciones de estudiantes, se
instaló en el ámbito político y social la necesidad de una reforma de gabinete
que si bien apuntaba a la destitución del ministro en cuestión, según “Mujeres
en Red – El periódico Feminista” la presidenta fue presionada por propios y aje-
nos a reducir el número de mujeres asignadas en su gabinete, así demostrar más

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autoridad, asociando esta característica como lo que carece un gabinete parita-


rio.11
De esta manera, para el año 2007 no hay mayores cambios en el reparto de
carteras ministeriales con respecto a los partidos coaligados, sin embargo el por-
centaje de mujeres en términos de participación política efectiva se reduce a un
40.9%.
Para el segundo mandato analizado, la composición queda de la siguiente ma-
nera

Gráfico Nº4. Partidos Políticos y porcentajes de representación dentro del segundo gabinete
12
2015.

Fuente: Elaboración Propia.

Con respecto a la participación política de las mujeres en los gabinetes po-


demos observar, en la Tabla Nº 2 como se fue reduciendo su porcentaje con los
mandatos.

Tabla Nº 2 Por año, ministerio y porcentaje de la participación política de mujeres.

Años Ministerios Mujeres Varones % PPM


2006 20 10 10 50%
2007 22 9 13 40.9%
2015 23 8 15 34.8%
Fuente: Elaboración Propia.

11. Para más información se puede ingresar a Mujeres en Red – El Periódico Feminista “Un año de go-
bierno paritario en Chile”, disponible on-line en: http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1017
12. Datos recolectados del sitio oficial del gobierno de Chile, disponibles en:
http://www.gob.cl/ministros/

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b) República Oriental del Uruguay y el Frente Amplio.

El Frente Amplio (FA) de Uruguay es una coalición de gobierno que gestiona su


país desde el año 2005 donde ganó la formula Vázquez – Nin. El FA es una fuerza
política de centro izquierda, que se ha ido consolidando con el transcurso del tiem-
po y que ha logrado confluir de las más diversas organizaciones políticas y sociales
en su coalición.
Actualmente la integran una veintena de organizaciones, los partidos políti-
cos de mayor importancia son: el Partido Socialista (PS), Partido Comunista
(PC), Asamblea Uruguay (AU), Partido Demócrata Cristiano (PDC), Movimiento
de Participación Popular (MPP), Alianza Progresista (AP) y Vertiente Artiguista
(VA).
Vamos a tomar el primer mandato del Frente Amplio, que va del 2005 al 2010
con Vázquez como presidente. Y lo compararemos con el segundo mandato del FA
encabezado por José Pepe Mujica del 2010 al 2015.

Gráfico Nº 5 Partidos Políticos y porcentaje de representación en el primer gabinete de


Tabaré Vázquez (2005-2010)

Fuente: elaboración propia

Con respecto a la Participación Política de Mujeres (PPM) en este gabinete es de


21.42%, es decir de catorce (14) ministerios, once (11) son conducidos por varones y
solo tres (3) por mujeres.

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Gráfico Nº 6 Partidos Políticos y porcentaje de representación en el primer gabinete de


José Pepe Mujica (2010-2015).

Fuente: elaboración propia

En este segundo mandato si bien no se modifica la cantidad de partidos políti-


cos integrantes de la coalición, en términos numéricos, sí se realiza un cambio en
términos de cuáles son los partidos integrantes, en comparación con el gabinete
anterior dejan de integrar el gobierno la Alianza Progresista (AP) y el espacio de
Lista 5005, pasando a integrarlo Nuevo Espacio (NE) y Corriente Acción y Pensa-
miento (CAP).
Con respecto al porcentaje de PPM se reduce a trece (13) los ministerios a re-
partir, quedando once (11) encabezado por varones y solo dos (2) por mujeres, re-
duciendo el porcentaje anterior a un 15.38%.

Tabla Nº 3 Por año, ministerios y porcentaje de la participación política de mujeres

Años Ministerios Mujeres Varones % PPM


2005 14 3 11 21.42
2010 13 2 11 15.38
Fuente: elaboración propia

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2.2. Presidencialismos sin coalición de gobierno

a) República Argentina, el Frente Para la Victoria y Cristina


Fernández.

El Frente Para la Victoria es un frente político que gobernó la Argentina desde


el año 2003 hasta el 2015. Es una fuerza política de identidad peronista, que se auto
identifican como nacionales y populares, aunque logró conquistar distintas organi-
zaciones y movimientos sociales y políticos de distintas tradiciones ideológicas.
El primer mandato de dicho frente político fue del ex presidente Néstor Carlos
Kirchner (2003-2007) y los dos mandatos siguientes fueron de la ex presidenta
Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), en este trabajo tomaremos los dos
últimos gobiernos del Frente.

Tabla Nº 4 Por año, ministerios y porcentaje de la participación política de mujeres

Años Ministerios Mujeres Varones % PPM


2007 12 3 9 25
2011 16 4 12 25
Fuente: elaboración propia

Como se muestra en la Tabla N° 4 el porcentaje de mujeres en ambos gabinetes


se mantiene en un 25%.

b) El Movimiento Al Socialismo (MAS) en Bolivia con Evo Morales.

Desde sus orígenes el MAS representa a la mayoría del pueblo boliviano, ya que
se conforma principalmente por campesinos e indígenas que en el presente superan
el 60% de la población del actual Estado Plurinacional de Bolivia. Creado en Julio
de 1987 el MAS sienta desde sus orígenes las bases de la multiculturalidad propia
del pueblo boliviano. Su principal antecedente fue el Instrumento Político por la
Soberanía de los Pueblos, pero por incumplimiento con las normas del Código
Electoral de Bolivia se vieron obligados a formar un partido con la sigla legalizada
ante la Corte Electoral, así diez años después, en 1997, dicho Instrumento participó
con el nombre del Movimiento al Socialismo. Encabezado por Evo Morales en un
contexto preciso, el MAS gana la presidencia en diciembre de 2005.
Lo particular de Bolivia respecto a la participación política de las mujeres es
que desde la gestación de diferentes movimientos revolucionarios u organizaciones

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sindicales, partidarias, de base o afines, las mujeres tuvieron mayormente un rol


activo y clave, fundamentalmente por su activa participación en el mercado de tra-
bajo. Esto es un dato no menor al momento de analizar la participación de las mu-
jeres en la política boliviana.
Según los datos recolectados, podemos observar una tendencia creciente a au-
mentar el número del porcentaje de participación política de las mujeres en lo que
respecta al primer mandato (2006 – 2010) y al segundo (2010 – 2015), ambos go-
bernados bajo la presidencia de Evo Morales, ya que para el segundo gobierno del
mandatario se logra la paridad entre varones y mujeres.

Tabla N° 5 Por año, ministerios y porcentaje de la participación política de mujeres

Años Ministerios Mujeres Varones % Mujeres


2006 16 4 12 25%
2010 20 10 10 50%
Fuente: Elaboración propia

c) Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado del Paraguay.

Desde su fundación en 1887, el ANR-PC fue el partido que más veces gobernó
el país logrando ser en la actualidad el movimiento partidario de mayor fuerza polí-
tica en el Paraguay, principalmente por el número de afiliados y las mayorías que
posee en ambas cámaras nacionales. Gracias a ello, no tuvo necesidades de formar
alianzas de gobierno para lograr la presidencia.
Para nuestro análisis tomamos los dos últimos mandatos que el ANR-PC tuvo
los cuales fueron el del Presidente Duarte Frutos en el período entre 2003-2008 y
el del Presidente Cartes que desde el 2013 y hasta hoy continúa ejerciendo su man-
dato.
Como vemos en la Tabla Nº 6 el porcentaje de participación política de las mu-
jeres aumenta de un gabinete a otro, pasando de un 20% de PPM a un 25% en el
año.

Tabla N° 6 Por año, ministerios y porcentaje de la participación política de mujeres

Años Ministerios Mujeres Varones % Mujeres


2003 10 2 8 20%
2013 12 3 9 25%
Fuente: Elaboración propia

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3. A modo de conclusión: comparaciones generales.

Cuadro Nº 1 Porcentaje de la Participación Política de las Mujeres según país y gabi-


nete.

Gabinetes Primer Segundo


Países Gabinete Gabinete

Brasil 23.7 13.1


Chile 40.9 34.8
Uruguay 21.42 15.38
Sin coalición
Argentina 25 25
Bolivia 25 50
Paraguay 20 25
Fuente: Elaboración propia

En una primera lectura del Cuadro Nº 1 y, en base a los datos recolectados, po-
demos observar que los países latinoamericanos con sistemas de gobierno coalicio-
nal, en los tres casos estudiados reducen el porcentaje de mujeres para el segundo
mandato. A diferencia de los casos con gobiernos no coalicionales que, o mantienen
el porcentaje, como en el caso de Argentina o, aumentan en el segundo mandato
como son los casos de Bolivia y Paraguay.
También se observa que, a excepción del caso de Chile, el resto de los países
coalicionales no superan el 25% en ninguno de los gabinetes, quedando por debajo
de lo que ocurre con Argentina, Bolivia y Paraguay que mantienen el 25 o lo supe-
ran y en algunos casos hasta llegar a la paridad como Bolivia.
Igualmente, consideramos importante aclarar y también siguiendo nuestros da-
tos recolectados, todos los países están lejos de llegar a la paridad, Bolivia por
ejemplo para el año 2013 redujo el porcentaje de mujeres saliendo de la paridad y
llegando al 38%.

4. Reflexiones finales

La desigualdad existente en la participación política efectiva en los órganos de


decisión en las estructuras formales por parte de las mujeres respecto a los varones
es considerable. Al respecto consideramos que la doble complejidad que implica la
necesidad de repartir las carteras ministeriales entre los partidos coaligantes suma-
do a que estas carteras sean asumidas por mujeres, desincentiva la participación
efectiva de las mismas.

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En los casos de países con coaliciones de gobierno, esto brinda algunos datos de
relevancia que pueden servir para futuras investigaciones tales como pensar si hay
una correlación entre la cantidad de partidos integrantes de una coalición y su in-
fluencia sobre la posibilidad de lograr la paridad. Por otro lado, podemos observar
también que, más allá del compromiso por parte de los/as presidentes/as de lograr
la paridad, el hecho de no lograr consensuarlo con su partido y, fundamentalmente,
con el resto de los partidos coaligados, ha generado un retroceso en la materia, en
detrimento de la paridad. Entonces podemos inferir que es necesaria la voluntad
política de mantener dicha representación femenina y, por lo tanto confirman nues-
tra hipótesis sobre las coaliciones como desincentivo para la representación iguali-
taria y equitativa entre varones y mujeres.
Con respecto a los casos sin coaliciones de gobierno, podemos inferir que el re-
parto de carteras ministeriales es más sencilla ya que no es necesaria la repartija
entre distintos partidos, haciendo de esta manera una sola vuelta de reparto, lo que
implica que las mujeres pueden llegar a acceder más fácilmente a los espacios de
decisión, en comparación con las coaliciones de gobierno.
En este sentido, creemos pertinente destacar la escasa información que existe
respecto a la conformación de los gabinetes en las presidencias estudiadas y como
cuestión que debe ser atendida. Su investigación puede ser útil para identificar y
analizar los diversos patrones –si es que los hay en todos los países- de repartición
de carteras ministeriales en la región y, con ello poder avanzar en un estudio más
sistemático respecto al tema considerado en este trabajo.
No obstante podemos concluir, luego de este recorrido empírico que, desafor-
tunadamente, la desigualdad entre varones y mujeres está institucionalizada, este
trabajo busca no sólo reflejar esta premisa sino también reflexionar sobre las de-
sigualdades y el rol que ocupan las coaliciones de gobierno, principalmente sus
acuerdos programáticos y su agenda, como así también la voluntad política de la
figura presidencial y los partidos coaligados en incentivar la paridad.

Bibliografía

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Culturas políticas, peronismo y democracia, Santa Fe, 1973. ∙ MARCELINO MAINA

Culturas políticas, peronismo y democracia, Santa


Fe, 1973.

MARCELINO MAINA
marcelinomaina@hotmail.com
Facultad de Humanidades y Ciencias, Universidad Nacional del Litoral

Resumen
En los albores de la apertura política definida a partir de la agonía de la experiencia
dictatorial iniciada en 1966 se profundiza la transición desde dicho estado burocr á-
tico autoritario. Tal transición combina profundas tensiones en el campo de las cul-
turas políticas con la persistente hibridación entre violencia y política. Proponemos
que el debate en torno a los alcances de los conceptos señalados mixtura aportes de
la ciencia política, la historia y la sociología.
En la ponencia se abordarán estos fenómenos desde una perspectiva local – regio-
nal, en especial analizando el caso santafesino, en cuanto a los siguientes tópicos:
primero, la agenda política de la transición desde 1972 y, segundo, las claves de re-
organización de los partidos prestando especial atención al caso del peronismo pr o-
vincial y la conflictiva ruptura organizacional que presenta para el proceso electoral
que culminará entre el 11 de marzo de 1973 y, segunda vuelta mediante, el 15 de
abril con el triunfo de Carlos SylvestreBegnis para gobernador.
Triunfo que se verá rápidamente hipotecado por la sobrevivencia de las figuras de la
guerra, el apogeo de la conflictividad al interior del peronismo y el deterioro de la
experiencia de los gobiernos nacionales que se sucederán durante casi tres años. Así
se recuperarán conceptos que remiten a los fenómenos transicionales; se abordará
la historia local en el espejo de las claves nacionales y los vertiginosos fenómenos de
metamorfosis de las culturas políticas en una coyuntura crítica donde la querella de
interpretaciones en torno al horizonte democrático es una de las referencias ce n-
trales.

Palabras claves: democracia, peronismo, culturas políticas, transición

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Culturas políticas, peronismo y democracia, Santa Fe, 1973. ∙ MARCELINO MAINA

De nación a provincia, 1972 – 1973

A partir de privilegiar una mirada sobre la configuración del peronismo provin-


cial santafesino desde principios de la década de 1970, la relación entre nación y
provincia aparece como un dato relevante en la perspectiva de dar cuenta de los
procesos que definen el campo político hacia la convocatoria electoral de 1973. Di-
cha convocatoria, atravesada por un ambiente de alta complejidad, marca el punto
de referencia de un proceso transicional en donde el peronismo tenderá a consti-
tuirse, tanto en la nación como en la provincia, en el centro de la escena política
(Cfr. Cavarozzi, 2006) absorbiendo la casi totalidad de los fenómenos de altísima
complejidad que contextualizan la escena política de esos años.
Entre 1972 y 1973, se redefinen al menos dos escenarios: primero aquel que re-
mite a la experiencia dictatorial inaugurada en 1966, puesto que su crisis marca la
emergencia de fenómenos de contestación social, de lucha armada y –
simultáneamente- de reconstitución de las organizaciones partidarias que marcarán
el tiempo político y obligarán a la búsqueda de una salida electoral aparentemente
definida por el actor militar pero en realidad potenciada por la agenda vertiginosa
de los tempranos 70’s.
En segundo lugar, al interior del peronismo, en donde el lugar privilegiado de
Perón no podrá -no obstante- aquietar definitivamente las tensiones organizaciona-
les propias de una experiencia desrutinizada y movimientista, que entre los años
50’s y 70’s fue sedimentando nuevas prácticas, recepcionando nuevos enfoques po-
líticos, cargando de lecturas y relecturas su proceso liminar y heterogeneizando su,
ya originalmente amplio, espectro de adhesiones.
Entonces, pensar la política en las provincias representa un doble desafío: por
un lado dar cuenta de sus procesos de producción y por otro reconstruir los entra-
mados y redes que vinculan a estos fenómenos políticos provinciales con las varia-
bles de tipo nacional procurando develar esas tenues pero persistentes ligazones
que habitualmente fueron excusa para demostrar que las claves políticas macro –
nacionales imponen su agenda en los espacios subnacionales pero que, entendemos
y pretendemos sostener, a su vez figuran cuanto de lo provincial, de lo extracéntri-
co, performatea el escenario nacional.
Podemos proponer que hacia finales de 1969 el clima nacional de movilización
social imprime un rápido deterioro a la experiencia dictatorial inaugurada en 1966
y cuya principal referencia había sido Juan Carlos Onganíay un tipo de intervención
de orden burocrático autoritario marcado por la plena participación de las fuerzas
armadas en clave institucional.

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Culturas políticas, peronismo y democracia, Santa Fe, 1973. ∙ MARCELINO MAINA

En ese registro, es imprescindible reconocer que, dentro del amplio campo de


las ciencias sociales, la literatura especializada reconoce casi sin disidencias a las
experiencias autoritarias y dictatoriales de nuevo cuño emergentes en Latinoaméri-
ca hacia los años 60’s no sólo como cualitativamente novedosas respecto de los vie-
jos autoritarismos sino como los umbrales de paso a los más trágicos y disruptivos
regímenes encabezados por los sectores militares en la historia del siglo XX ameri-
cano. Estos nuevos autoritarismos1 en algunos de los abordajes más reconocidos se
han conceptualizado como estados burocrático autoritarios2 que, para el caso ar-
gentino, se identifican con la dictadura del Gral. Juan Carlos Onganía y la prolon-
gación del gobierno de facto autodenominado “Revolución Argentina”.

La política y sus patios interiores

Entre 1970 y 1971 se suceden los relevamientos de Onganía y su sucesor Le-


vingston, abriéndose en ese año la etapa final del gobierno de la autodenominada
“Revolución Argentina”que será comandada por el General Alejandro Agustín La-
nusse, quien logra concentrar en su figura no sólo la comandancia de la Junta Mili-
tar sino también la presidencia la nación.
Si éste es el contexto de aproximación a nuestro objeto, claramente incluimos-
que este cruce de décadas nos muestra una progresiva emergencia de la violencia
inundando las prácticas políticas y, al mismo tiempo, una constante pérdida de legi-
timidad del horizonte democrático; estamos entonces frente a una verdadera mili-
tarización de la política sucedánea a la ya de por sí prolongada politización de la
vida militar que al menos se remonta hasta 1930.

1. Para el análisis del Cono Sur americano, el golpe de estado y la posterior intervención militar en Brasil
hacia1964 es la referencia liminar obligada.
2. Aquellas obras que son consideradas clásicas al respecto de la temática de los nuevos autoritarismos
en América Latina son: David Collier (comp.):El nuevo autoritarismo en América Latina, México, FCE,
1985, en especial el artículo de Fernando Henrique Cardozo, “Sobre la caracterización de los regímenes
autoritarios en América Latina; Carlos Portales (comp.) La américa latina en el nuevo orden económico
mundial, México, FCE, 1983 en especial el artículo de Manuel Garretón, “En torno a la discusión de los
nuevos regímenes autoritarios en la América Latina”; Guillermo O’DonnellModernization and Bureaucra-
tic-Authoritarianism. Studies in South American Politics, University California Press, Berkeley, 1973 lue-
goprofundizado en Elestado burocrático autoritario, Ed. De Belgrano, 1980, Buenos Aires y en Contra-
puntos, Ed. Prometeo, 1999; Isidoro Cheresky y Jacques Chonchol (comp.) Crisis y transofmración de
los regímenes autoritarios, Buenos Aires, Eudeba, 1985, Alain Rouquié, ¿Cómo renacen las democra-
cias?, Buenos Aires, 1985. Desde otra perspectiva,aquella que analiza cómo se debilitan y caen las expe-
riencias democráticas: Juan Linz: Crisis, Breakdown and Reequilibration, John Hopkins UniversityPress,
Baltimore, 1978.

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Culturas políticas, peronismo y democracia, Santa Fe, 1973. ∙ MARCELINO MAINA

Las figuras de la guerra replican en el panorama político cultural del período


adentrándose en caminos en donde no sólo la influencia de la revolución cubana y
el desarrollo de experiencias propias de una nueva izquierda serán significativos,
sino también la exacerbación de posiciones políticas al interior de algunos partidos
tradicionales, en particular el peronismo.
Los fenómenos de radicalización de la violencia política y a su vez de aceptación
social con que éstos cuentan conducen algobierno de facto de Lanussea buscar una
estrategia de salida electoral que permita combinar una respuesta política a la ex-
plícita crisis social con un tránsito procuradamente controlado hacia las elecciones
de apertura3.
En esta clave a mediados de 1971 el gobierno nacional convoca al Gran Acuerdo
Nacional, que pretendidamente perseguía la intención de formatear el proceso de
transición a la democracia bajo el control de las fuerzas armadas

“buscaba aislar a todas las variantes del “partido armado” y desactivar una posición
civil cada vez más amplia y encolerizadaque incluía el peronismo (…) El pacto per-
seguido por Lanusse reclamaba como contribución compensadora de los peronistas
que Perón hiciera también su parte condenando Expresamente la violencia que se
ejercía en nombre del movimiento y renunciando a toda candidatura en las eleccio-
nes venideras” (Altamirano, 92).

El GAN4 entendido como la única opción de Lanusse frente a la escalada de vio-


lencia revolucionaria, fue jaqueado por ese período que Liliana de Riz ha denomi-
nado la política en suspenso y que al suprimir los canales de negociación condujo al
incremento de la violencia como fenómeno mixturado y en hibridación con la polí-
tica (Pozzoni, 2009)5.

3. Es interesante el argumento de Marcelo Cavarozzi al respecto: “… en el cuarto de siglo posterior a


1955 no se estabilizaron ni las democracias ni las dictaduras. Durante las tres décadas que siguieron al
derrocamiento de Juan Domingo Perón no hubo un sistema político; hubo gobierno que, tarde o tem-
prano, terminaron viniéndose abajo.” (Cavarozzi, 2006: 81)
4. “El Gran Acuerdo Nacional constituye una estrategia original del sector más político de las fuerzas
armadas ; un dispositivo para tratar de redefinir la relación existente entre sistema de dominación so-
cial, sistema de representación política y sistema de poder estatal , desarticulado tanto por los efectos
de la crisis como por la errática gestión de la regulación Argentina , dentro del nuevo clima de confron-
tación social en el que se inscribió el crecimiento de la “nueva izquierda”” (Pucciarelli,1999: 15).
5. “…En Argentina es indiscutible la incidencia de las juventudes en la política entre fines de los años
60’s y sobre todo comienzo de los 70’s, en esa clave las prácticas políticas tanto violentas como no vio-
lentas confluían en una misma estrategia política que casi todos los actores consideraban revoluciona-
ria”. (Pozzoni, 2009: 174). A tal efecto es clave la revisión de estos pasajes culturales en obras como las

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Así, al interior de las experiencias partidarias y sus organizaciones emergieron,


para fines de 1970, La Hora del Pueblo – construida básicamente alrededor del ra-
dicalismo balbinista y el sector del peronismo vinculado al delegado de Perón, Jor-
ge Paladino(luego reemplazado por Cámpora en 1971)6- y el Encuentro Nacional de
los Argentinos –impulsado por el Partido Comunista-que en su conjunto, aunque
no aunadamente, rechazan la apuesta deLanusse para con el GAN ya que sospechan
que “no era más que el instrumento diseñado por Lanusse para llegar a la presiden-
cia constitucional” (De Riz, 2000: 94).
Este es el punto focal de definición de un fenómeno de apertura electoral que
conducirá a las elecciones fundacionales de marzo de 1973. Elecciones que genera-
ron básicamente grandes expectativas debido a 3 motivos

“Eran las primeras luego del golpe de estado de 1966; significaban el retorno del pe-
ronismo al juego político tras casi dieciocho años de proscripción; Y representaban
el ingreso a la participación ciudadana de más de tres millones de nuevos votantes
en el ámbito nacional, cerca del 30% del padrón anterior” (Pozzoni, 2009: 186)

En el caso de la provincia de Santa Fe, para 1970 –luego del golpe de estado que
destituye al radical Arturo H. Illia- se suceden en el poder de facto provincial el in-
terventor Gral. Eleodoro Sánchez, el designado como gobernador Contralmirante
Eladio M. Vásquez, una nueva intervención a partir del Gral. Roberto a. Fonseca y,
finalmente antes de las elecciones de 1973, el gobierno del General Guillermo Sán-
chez Almeira que conducirá el proceso electoral.

Cultura política y peronismo: los rostros múltiples de los 70’s

Los 70’s comienzan visualizando un ambiente sobredeterminado por el impacto


de la violencia política e inmerso en el vértigo propio de un proceso transicional que

de Ollier(2009); Vezzetti(2009) para citar algunos que se ilustran en un proceso de más de una década
donde de la primacía del ideario revolucionario se pasa a la invención y construcción democrática.
6. “… en contra de las interpretaciones de sentido común que solo perciben los aspectos destructivos de
la década del 1970, se debe reparar que el sistema de partidos tuvo un ciclo ascendente que se inició en
1970 y se extendió hasta 1987 (…) El hito que marcó el inicio del ciclo ascendente del sistema partidario
fue la firma de La Hora del Pueblo en noviembre de 1970, en cuya génesis y formalización jugaron un rol
central los otrora “viejos enemigos”, es decir Perón y el líder de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín”
(Cavarozzi, 2006: 82)

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desde una experiencia burocrático autoritaria pretendía desembocar en la construc-


ción de una perspectiva democrática.
¿Qué definición se da de transición? Por algo esta obra es fundamental ya que
instaló la idea de pensar a las transiciones como

“el intervalo que se extiende entre un régimen político y otro (…) Las transiciones
están delimitadas, por un lado, por el comienzo del proceso de disolución del régi-
men autoritario, y del otro, por el establecimiento de alguna forma de democracia,
el retorno a algún tipo de régimen autoritario o el surgimiento de una alternativa
revolucionaria. Lo característico de la transición es que en su transcurso las reglas
del juego político no están definidas” (O’Donnelly Schmitter, 2010: 27).

Implícito en este recorrido teórico inaugural está el supuesto de pensar a las trans i-
ciones en clave de etapas, cuestión que tendrá largo impacto en las apropiaciones y
críticas que se harán de la obra, así lo señalan los autores: “estos procesos no par e-
cen seguir una secuencia lógica, aunque pueden discernirse ciertas pautas region a-
les y temporales. Tampoco es irreversible…” (O’Donnell, y Schmitter, 2010: 31).No
obstante

“Al abrirse la década de 1970, El signo que progresivamente unificará… el decenio


estará marcado literalmente a fuego por la violencia política (…) la crispación y r a-
dicalización del discurso se correspondían con la aceleración de la política (…) sea
como fuere, simplemente hojeando los diarios de la época es posible advertir una
precipitación del tiempo histórico y de los acontecimientos” (Terán, 2007: 290).

Se observa la coexistencia de culturas políticas en tensión, en franco proceso


deexplosión de contradicciones sea de una persistente cultura política pretoriana
junto con la tímida reconstrucción de una cultura política partidocráticade demo-
cracia ampliada más la emergencia de un constructo cultural cuyo horizonte es re-
volucionario.
Por ello, la tendencia es la de rescatar y promover el estudio de la/s cultura/s
política/s7 que, indubitablemente, constituyen un factor a presentar en el análisis

7. “conceptos como los de cultura política, constituyen el basamento normativo en el que se estructuran
las acciones de los agentes sociales. Si la cultura política marcaba el sentido de la legitimación de la
consecución de metas de una Sociedad: ¿por qué razón era excluida del análisis? Entendemos por cultu-
ra política el conjunto de valores, creencias, costumbres y normas que orientan el comportamiento de
los agentes sociales. Esto no quiere decir la existencia de una homogeneización de los mismos ni un
sentido de integración.”(Bulcourf, 1998: 64). La pregunta por las características y la existencia misma

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de los procesos transicionales “...lejos de descartar la importancia de la tradición o


de la cultura política, lo que falta para que algunos modelos de análisis de la demo-
cratización amplíen su capacidad explicativa es precisamente incorporar tal dimen-
sión” (Moisés, 1995; 26).
Entonces inicialmente ante la convocatoria elecciones generales se

“abrió inevitablemente un debate en torno al papel del partido en el proceso de la


transición electoral y de su función dentro del régimen democrático que se buscaba
instaurar. Una característica general manifestada en las distintas vertientes que
conformaron el peronismo local fuel recurrente rechazo al partidismo, la partid o-
cracia y las instituciones liberales”(Servetto, 1999: 95).

Esta crítica es transversal a las experiencias de un importante sector de los par-


tidos políticos aunque básicamente está vinculada a la crítica frente al régimen libe-
ral que ejercen las expresiones políticas de izquierda.
Lo clave residía en observar que

“el peronismo se debatía entre las fuerzas que pugnaban por la revolución f rente a
los sectores que buscaban restaurar aquellas nostálgicas imágenes, aunque con si g-
nificativos matices, del primer peronismo. El partido no cumplía un rol principal
dentro del proceso político que se estaba llevando a cabo. Era sólo una herramienta
electoral que debía utilizarse para llegar al verdadero poder” (Servetto, 1999: 97).

A partir de aquí la cuestión del partido pero alavez la confluencia de culturas


políticas fundamentalmente antagónicas impacta en el escenario que conduce a las
elecciones de apertura de 1973.
En particular hacia abril de 1972 se levantaron las restricciones a la actividad de
los partidos políticos comenzando su proceso de reorganización interna, aunque
éstos ya desde 1970 habían definido la conformación de las ya mencionadas LHP y
el ENA.
En el caso del peronismo “… éste organizó con otros partidos el FRECILINA
(Frente Cívico de Liberación Nacional), el que fue ampliado un poco más tarde y se
convirtió en el FREJULI (Frente Justicialista de Liberación)” (Svampa, 2007: 386).

de una cultura democrática aún persiste en los debates en tornos a las condiciones de producción de una
sociedad democrática (cfr. por ejemplo la obra de Adam Przeworski). En definitiva, al incorporar la pers-
pectiva de las culturas políticas7, la cuestión transicional y el fenómeno de invención democrático se
enriquece.

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A su vez se definió un nuevo estatuto de los partidos políticos, que entre otras
cuestiones se adentraba con los temas vinculados a las agrupaciones y la libre dis-
ponibilidad de sus locales, al número de inscriptos habilitados para participar en la
elección y a la cuestión vinculadaa las nomenclaturas partidarias y su uso. Aunque,
como veremos más adelante, también performateaba los modelos y procesos de
elección de cargos ejecutivos y legislativos, provinciales y nacionales.
Iniciada ya esta compleja transición a la democracia se abren dos líneas de aná-
lisis interesantes para mojonar este proceso: la conocida como “puja de los genera-
les” entre Lanusse y Perón8 y, por otro lado, el citado pseudoestatuto que enmarca-
ba enmiendas provisionales a la constitución y que iba a regir las elecciones de 1973
(Cfr. Sábato y otros, 2011: 294 y ss.).
Pero se añade otro dato o elemento significativo que remitea que la “fluidez ins-
titucional del PJ caracterizó de manera clara el proceso de selección de dirigentes y
candidatos de 1972-1973” (Levitsky, 2005: 60).Un proceso que conducirá al Con-
greso Peronista de junio de 1972 donde los dirigentes no lograron acordar la con-
formación del Consejo Nacional ni la cantidad de sus integrantes.
De ahí la necesidad de improvisación que se adoptó bajo la frágil conducción
del delegado Héctor Cámpora quien, luego de ser designado por Perón como candi-
dato a presidente tuvo que atravesar no pocas resistencias en el armado preelecto-
ral: “… los esfuerzos de los dirigentes locales para designar a los candidatos a go-
bernadores en las ramas locales generaron una crisis institucional en la mayoría de
las provincias…” (Levitsky, 2005: 61). Este rasgo particular de la reorganización
partidaria del peronismo va otorgarle al proceso de selección de candidatos una
dinámica caótica.
Recordemos que el peronismo había atravesado los años que mediaron entre el
golpe de estado del 55’ y este inicio de un proceso transicional definiendo distintas
transformaciones en los sectores políticos yen el sector sindical del movimiento
pero también mostrando la emergencia de nuevos actores generacionales que ter-
minarían por mencionarse genéricamente como juventud peronista (cfr. Sidicaro,
2003: 105).
Al interior de dicha clave, en Santa Fe –como en el resto de la Nación- para co-
mienzos de los años 70’s el peronismo mostraba una situación de dispersión orga-

8. Sería una de las interpretaciones que tradicionalmente se ha desarrollado en torno a la gestación del
GAN y el vínculo Lanusse – Perón, ésta sería la de la búsqueda de una salida por parte de los sectores
militares ante la crisis que se desarrollaba en varios niveles. Otro conjunto de hipótesis son las vincula-
das a reconocer en ésta etapa un momento de crisis orgánica del capitalismo argentino, estas hipótesis
reclamarían la autoría de autores como G. O’Donnell, J. C. Portantiero por ejemplo. (Cfr. De Amézola,
1999)

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nizacional solamente disimulada por la capacidad aún indemne de impugnación


que ejercía Perón desde el exterior. La combinación de la crisis terminal de la expe-
riencia autoritaria y el inicio de los procesos de reacomodamiento y reconfiguración
partidarios que desde La Hora del Pueblo en adelante se dan a lugar, abren un es-
cenario de potenciación de las disputas internas en torno no solamente a la nomen-
clatura partidaria, sino a la misma definición de quienes son peronistas y quienes,
dentro de este constructo, pueden disputar y lograr convertirse en candidatos.

Hacia las elecciones: ¿dos peronismos?, segunda vuelta e


incertidumbre

Para el año 1972, el gobernador de facto provincial, Gral. G. Sánchez Almeyra, y


en total correspondencia y consonancia con las leyes nacionales que regularían las
mismas elecciones (ley nº 19895 y ley nº 19905) ordena la convocatoria electoral
mediante el decreto nº 02410 de ese año.
Dicho decreto impone a nivel provincial la convocatoria a elecciones para el 11
de marzo de 1973 con el propósito de elegir en distrito electoral único: Presidente y
Vicepresidente del país, Tres senadores nacionales (dos por la mayoría y uno por la
minoría) –más tres suplentes- y 19 diputados nacionales –más 8 suplentes (distri-
buidos por sistema D’Hondt). Al mismo tiempo se convoca, con el mismo decreto,
a: elección de Gobernador y Vicegobernador provincial; 19 senadores titulares –
más 19 suplentes- divididos en tres distritos (dos de 6 y uno de 7 senadores). Fi-
nalmente se convocaba a la elección directa de autoridades municipales y comuna-
les (respetando la Constitución Provincial de 1962). (Diario El Litoral, 04-11-1972,
p.4).
La constitución de alianzas se habilitaba hasta el 11 de diciembre de 1972 y la
oficialización de listas para el 21 de diciembre de 1972 (Diario El Litoral, 18-11-
1972,p. 1).
Ante la convocatoria a elecciones en marcha y en un escenario de alta compleji-
dad al interior del peronismo provincial que se derivaba de procesos locales pero al
mismo tiempo estaba sobredeterminado por el rol clave de Perón al momento de
definir las candidaturas, el peronismo santafesino transitó el breve pero vertiginoso
camino a las elecciones de apertura de 1973 definiendo dos líneas de candidaturas
que se consolidaron como dos expresiones electorales.
En primer lugar, y surgida del Congreso Provincial del peronismo del 16 y 17 de
diciembre de 1972, la fórmula que portaba la nomenclatura partidaria: Partido Jus-

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ticialista (otorgada a su vez por el Poder Judiciala partir de la sentencia del juez
federal Eugenio Wade) y que candidateaba a Antonio Campos9 y a Alberto Bonino
para gobernador y vicegobernador llevando la boleta nº 910.
Por otro la candidatura del Movimiento de Integración y Desarrollo al interior
del Frente Justicialista de Liberación que presentaba la fórmula Carlos Sylvestre-
Begnis11 y Eduardo Félix Cuello12 y que fue legitimada vía la intervención explícita
de Perón, aunque el mismo Antonio Campos lo negara hasta días antes de la vota-
ción (Cfr. Diario El Litoral, 8-03-1973).
Ya la misma constitución de las listas expresaba el fuerte conflicto interno que
atravesaba el peronismo local13. En febrero de 1973, el sector liderado por Antonio
Campos y Ovidio López se autoproclamaba la fórmula del peronismo en Santa Fe
(Cfr. Diario El Litoral, 13-02-1973, p. 5); en cambio pocos días después desde el
aeropuerto de Sauce Viejo y en conferencia de Prensa, el candidato presidencial
Héctor Cámpora daba explícito apoyo a la fórmula frentista encabezada por Sylves-
treBegnis, diciendo: “en Santa Fe hay una sólo fórmula peronista, la integrada por
el Dr. Carlo SylvestreBegnis y Eduardo Cuello, por la que deben votar todos los san-
tafesinos leales al peronismo y a Perón” (El Litoral, 04-03-1973, p. 5) incluyendo en
sus declaraciones la prácticamente confirmada expulsión de las filas partidarias de
la otra fórmula aunque, paradójicamente, sin rechazar que en la boleta del Partido
Justicialista de Santa Fe figure su candidatura a presidente.
Por lo tanto el resultado electoral es reflejo de la previa constitución del escena-
rio del peronismo local que en un movimiento centrípeto reúne el conjunto de ten-
siones que marca el ambiente del período.
Así las elecciones de apertura del 11 de marzo de 1973 en Santa Fe14, dieron co-
mo resultado un triunfo de la fórmula encabezada por SylvestreBegnis(MID – FRE-

9. Capitán retirado del ejército, rosarino.


10. La tensión intrapartidaria condujo inclusive a la ocupación, por sectores ligados a la fórmula Campos
– Bonino, de la sede del Movimiento Nacional Justicialista procurando una definición de Cámpora en
favor de la fórmula que encabezaba la lista nº 9. (Diario El Litoral, 09-01-1973, p.2)
11. El origen partidario de Carlos SylvestreBegnis estuvo en el radicalismo, luego pasó a integrar la UCRI
y llegó a la gobernación de Santa Fe en 1958. Posteriormente formó parte del MID y con esa formación
política integró el FREJULI.
12. Dirigente peronista y asesor de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
13. Perón, a través de Cámpora, nombraría a Luis Sobrino Aranda como interventor del partido con el
propósito de resolver el complejo entramado de conflictos intrapartidarios que asolaban al peronismo
local en la previa a las elecciones de 1973.
14. Completaban las candidaturas, las siguientes fuerzas: Eugenio Malaponte y Carlos Spina por la UCR
(cercano al balbinismo y derrotando en las internas a la candidatura del recientemente creado Movimien-
to de Renovación y Cambio); la Alianza Popular Federalista –liderada por el demoprogresismo- presenta
la fórmula Alberto Natale – Mario Verdú; la Alianza Popular Revolucionaria presenta a Alfredo Nogueras y
Walter Maguna

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JULI) por el 38% de los votos; frente a la lista de la Alianza Federalista con un 29,1
%; la UCR con un 15,4% y el PJ con un 13,3%.
Dada las características de la legislación electoral vigente, que marcadamente
era excepcional, el resultado condujo a la formalización de una segunda vuelta elec-
toral para el día 15 de abril de ese año (al igual que ocurriría en otras 13 provincias).
Finalmente en la segunda vuelta el MID-FREJULI (unificando apoyos de parte
dela lista nº 9 del PJ, del Partido Conservador Popular, del Partido Popular Cris-
tiano y otros sectores menores del socialismo y el neoperonismo) alcanza el 63,5%
de los votos mientras que la Alianza Popular Federalista logra el 36,5 %. Así se defi-
ne el triunfo de la fórmula impulsada por Juan Domingo Perón y organizada a par-
tir de las definiciones nacionales. La distribución de Senadores Nacionales fue dos
para el FREJULI:AfrioPennisi (sindicatos Santa Fe) y Yamila Barbora de Nasif (Ro-
sario), mientras que el PDP, logra la banca restante para Camilo Muniagurria luego
sucedido por Luis CulassoMattei.
Recordemos que para el 11 de marzo en la convocatoria nacional, el FreJuLi con
la candidatura de Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima para el poder Ejecutivo
Nacional, encabezaba ambas boletas: la nº 9 y la nº 11. Así, en el distrito santafe-
sino,alcanzó el 49,2% de los votos acercándose a la media lograda a nivel nacional
que se aproximó al 49.5% de los votos.
A nivel nacional, la Alianza Popular Federalista reunió un porcentaje del 14,9%
y la UCR sumó un 21,3% con la fórmula encabezada por Ricardo Balbín. Se genera-
ba un ajustado panorama de segunda vuelta ya que la fórmula del FreJuLi no supe-
raba el 50%, pero el radicalismo rápidamente renuncia a disputar la segunda vuelta
electoral ante, entre otros elementos, la diferencia de más de 26% que el FreJuLi
había obtenido sobre su contrincante.
Retomando el caso provincial, al momento de asumir, C. SylvestreBegnis con-
formó un gabinete que era expresión de la heterogeneidad manifiesta del frente que
lo había impulsada al poder provincial: Roberto Rosúa en el Ministerio de Go-
bierno, Justicia y Culto (subsecretarios Antonio Bonifasi y Rubén Luis Ferrara). El
Ministerio de Educación u Cultura a cargo de Juan Miguel Naput (subsecretarios
Bernardino Turri y Marcos Caso). En Agricultura y Ganadería accede a la cartera
ministerial Manuel Aguirre (subsecretario Juan Escaliter). En Obras Públicas Ri-
cardo Fisher (su subsecretario Osvaldo Santi). El Ministerio de Hacienda y Econo-
mía fue para Ángel Prece (subsecretarios Luis R. Galluppo y José Caterina) Bienes-
tar Social a cargo de Enzo Galaretto (subsecretarios Víctor Félix Reviglio y
Florentina García de Sáenz) (Cfr. Diario El Litoral, 04-1973).

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Pero prácticamente de inmediato comienza a visualizarse una fractura interna


al gobierno provincial entre el gobernador y su vicegobernador Cuello quien avanza,
apoyado en las 62 organizaciones y la UOM principalmente, en un frente rupturista
que recorrerá la casi totalidad de la administración gubernativa y dividirá la repre-
sentación legislativa.
La crisis será perenne en el gobierno del sylvestrismo, no producirá su caída –
como en otras experiencias provinciales- pero será el marco de una permanente
inestabilidad.

Transición, culturas políticas y democracia

La particular transición del 73’, se ve iluminada por aquello que señala Norbert
Lechner

“los procesos de transición son un caso-límite; por lo mismo, iluminan nítidamente


el lugar de la incertidumbre. Ello provoca el miedo a cambios y conflictos y, por e n-
de, a la democracia misma. Simultáneamente, ello fomenta la fe ciega en cualquier
promesa de unidad y de armonía por ilusoria que sea. No basta entonces exorcizar
la incertidumbre, proclamándola una virtud democrática. La demanda de certi-
dumbre existe y la pregunta es quién se apropia de ella.” (Lechner, 1987:136-137).

Es Juan Carlos Portantiero quien completa la idea al señalar:

“Como la transición equivalía, en verdad, a un complejo proceso de “transiciones”


desplegadas secuencialmente, esa asincronía genera problemas para acordar la
convención capaz de señalarnos el momento en que ella está realmente consolid a-
da, pero resulta claro que el indicador de un mero recambio presidencial normal no
es suficiente” (Portantiero, 1993: 18).

Los procesos de cambio hacia fenómenos de producción democrática conllevan


sustancialmente altos niveles de incertidumbre y, junto a ello, la democracia en sí
misma está indisolublemente cargada de incertidumbre. En los procesos de demo-
cratización no se conocen con claridad que elecciones harán los actores, no se con-
tabilizan plenamente la totalidad de los actores que disputan ese escenario y, en los
escenarios transicionales, aún no están aceptadas por todas las reglas y procedi-
mientos (Schedler, 2004: 42). La democracia es, siguiendo el aporte fundamental

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de Adam Pzerworski, entonces el resultado contingente de conflictos e interaccio-


nes inciertas.
En el caso que nos ocupa, señala Levitsky que

“la legalización del PJ en enero de 1972 y el llamado a elecciones de marzo de 1973


impusieron, por primera vez desde 1955, la necesidad de establecer una estructura
partidaria nacional única. Esto se instituyó formalmente durante el congreso part i-
dario de junio de 1972; no obstante, en la práctica pocos peronistas tomaron en se-
rio la actividad partidaria en éste período (…) levantaron de forma explícita pr o-
puestas movimientistas o antipartidarias” (Levitsky, 2005: 60).

Para Santa Fe, antes de la elección y, más marcadamente luego, el partido no


logró contener el conjunto de tensiones que recorrían el ambiente del período; en
un registro que es casi reflejo del nacional aunque éste último aparentaría mayor
previsibilidad al menos en los meses en los que Perón tomara, tras renuncias e in-
terregnos palaciegos, el poder presidencial hasta su muerte.

Cierre

El triunfo de 1973 que se verá rápidamente hipotecado por la sobrevivencia de


las figuras de la guerra, el apogeo de la conflictividad al interior del peronismo y el
deterioro de la experiencia de los gobiernos nacionales que se sucederán durante
casi tres años.
Principalmente se enuncia una agenda en la que los vertiginosos fenómenos de
metamorfosis de las culturas políticas, en una coyuntura crítica donde la querella
de interpretaciones en torno al horizonte democrático es una de las referencias
centrales, se vuelve uno de los aspectos más relevantes a recorrer.
En el caso del peronismo, una vez la irresoluble pregunta en torno a su identi-
dad rebota en algunos de sus principales estudios:

“Desde sus inicios el peronismo se concibió a sí mismo en un lugar que definió sus
formas de concebir y practicar la política (…) Podemos, metafóricamente, identif i-
carlo con una ciudadela cerrada, y en una ciudadela cerrada, toda disidencia es
traición… a la construcción del Partido Peronista como un oxímoron: se sueña co-
mo un partido de acero y vive alterado por rencillas internas…” (Macory Tcach,
2013: 11).

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Para Santa Fe desde el lanzamiento de la campaña electoral y, previamente,


desde la misma salida de la veda política, el peronismo reunió en su interior una
miríada de tensiones ambientales y cada sector que pretendió ocupar su corpus
identitario construyó la noción de traición como su habitual derivado.
Desde Campos-Bonino frente a S. Begnis-Cuello, a la posterior disputa entre el
gobernador y su vice siempre ese partido, que en realidad podría presentarse como
un frente, se vio acosado por trágicos enfrentamientos que en Santa Fe no marca-
ron una excepcionalidad frente a la situación nacional pero si definieron prácticas y
estilos que podrían claramente ser la agenda de profundización de este trabajo apo-
yándose en la habitual reflexión en torno a los espacios locales como territorios de
producción de la política.

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El partido en el gobierno: el caso del Frente para la Victoria… ∙ ROSA MARÍA MARCUZZI

El partido en el gobierno: el caso del Frente para la


Victoria en el proceso de negociación con el FMI.

ROSA MARÍA MARCUZZI


rmarcuzzi@fcjs.unl.edu.ar
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales- Universidad Nacional del Litoral- UNL

Resumen
Los partidos políticos se distinguen de otras organizaciones por acceder al aparato
estatal. En el ejercicio del gobierno, los partidos pueden adoptar una nueva forma
organizativa intrapartidaria, dotándose de un nuevo recurso que condiciona a toda
la organización.
Partiendo de dos tipos ideales de partidos, el partido de activistas y el partido de
propaganda, el presente texto analiza el caso del Frente para la Victoria en su rel a-
ción con el Fondo Monetario Internacional. El Frente para la Victoria como partido
en el gobierno priorizó la política partidaria y modificó su recurso organizativo en el
proceso de negociación con el Fondo Monetario Internacional.

Palabras claves: Partido en el gobierno/ FMI/ FPV

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El partido en el gobierno: el caso del Frente para la Victoria… ∙ ROSA MARÍA MARCUZZI

Introducción

Los partidos políticos se distinguen de otras organizaciones por acceder al apa-


rato estatal. Esta particularidad ha llevado a que se distinga como una dimensión
específica en su interior, “el partido en la función pública”, identificada como pre-
dominante en las democracias contemporáneas. (Katz y Mair, 2002). Es probable
que los partidos en el ejercicio de gobierno, adopten progresivamente una nueva
forma organizativa intrapartidaria.
Partiendo de dos tipos ideales de partidos, el partido de activistas y el partido
de propaganda, el presente texto analiza el caso del Frente para la Victoria- FPV en
su relación con el Fondo Monetario Internacional- FMI. El FPV como partido en el
gobierno priorizó la política partidaria y modificó su recurso organizativo en el pro-
ceso de negociación con el FMI.
Para analizar el cambio del FPV, como partido en el gobierno bajo el proceso de
negociación con el FMI, el texto se divide en tres partes: en la primera se formula
una tipología de los partidos políticos y se identifican las características del FPV; en
la segunda parte, en base a la tipología propuesta, se analiza el FPV en el proceso de
negociación con el FMI y, en la tercera parte se concluye, identificando las particu-
laridades del FPV como partido en el gobierno.

1. Tipos ideales de partidos: el partido de propaganda y el


partido de activistas.

Los partidos políticos son organizaciones competitivas que acceden al gobierno


a través de elecciones para proveer beneficios colectivos que los legitiman como
organización, al mismo tiempo que logran beneficios individuales para sus miem-
bros1.
Partiendo de esta definición se distinguen dos tipos ideales de partidos
políticos contemporáneos, el partido de activistas y el partido de propaga n-
da 2.

1. Schlesinger, J. (1994). Political Parties and the Winning of Office. USA: University of Michigan Press.
2. En la elaboración de esta distinción se adopta la teoría de Kaare Strom sobre el comportamiento de
los partidos competitivos. Strom, K. (1990). A Behavorial Theory of Competitive Political Parties. Ameri-
can Journal of Political Science. Volume 34, Issue 2, (May), pp. 565- 98.

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1.1. El Partido de activistas

El partido de activistas, tal como su nombre lo indica, cuenta como recurso


predominante a los activistas, quienes organizan las actividades del partido, difun-
den su programa y ocupan los cargos en la estructura intrapartidaria .
El predominio de este recurso organizativo se conserva mediante una serie de
incentivos que incluyen la adhesión a un programa definido como una identidad
política, la participación al interior de la organización y el acceso a la dirección polí-
tica. Los miembros del partido se comprometen con un programa que atribuye sen-
tido de pertenencia. Estos programas incluyen, en menor medida, dimensiones
pragmáticas que generalmente abarcan las políticas económicas destinadas a dar
respuesta a problemas definidos como circunstanciales y que no comprometen su
coherencia. Los programas son traducidos en políticas públicas, llevadas adelante
por los líderes partidarios o por funcionarios que se encuentran bajo su control.
Al interior de la organización se establecen mecanismos de accountability de los
liderazgos partidarios, como la descentralización interna para la adopción de deci-
siones, la que funciona como un incentivo para conservar el activismo de sus
miembros. El acceso a los cargos de dirección política requiere de una trayectoria
previa en la organización, lo que permite que quienes accedan a la dirección, mani-
fiesten compromisos con las políticas partidarias.
Los partidos de activistas suelen presentar fracciones en su interior. Las frac-
ciones son un conjunto de individuos que forman constelaciones de grupos rivales
(Sartori, 1976). Los tipos de fracciones pueden variar entre las no alineadas, políti-
cas, como subunidades del partido y de veto. La fracción no alineada es aquella
compuesta por miembros independientes que se identifican con la plataforma del
partido. La fracción política trata de gobernar y llevar adelante políticas. La fracción
como subunidad del partido es un grupo ideológico que celebra sus congresos, bus-
ca financiamiento y cuenta con sus propios canales de expresión a través de docu-
mentos y propaganda. La fracción como subunidad del partido puede constituirse
en fracción de veto con estrategias destinadas a obstruir las políticas del partido
(Sartori, 1976).
Los cargos en el gabinete del Poder Ejecutivo son ocupados por miembros del
partido quienes adoptan las decisiones políticas. Los Ministerios bajo su dominio
político son aquellos que refuerzan su perfil ideológico, los que les otorgarán mayo-
res beneficios como organización. En aquellos partidos donde coexisten fracciones
internas como subunidades, los Ministerios son distribuidos de forma de equilibrar
la influencia de las diversas fracciones partidarias.

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El partido en el gobierno: el caso del Frente para la Victoria… ∙ ROSA MARÍA MARCUZZI

En un gobierno de mayoría, el partido de activistas tiende a concentrar el poder


político en el Ejecutivo y en un gobierno de minoría o dividido tiende a acentuar la
división de entre los Poderes estatales.
El liderazgo partidario desafía al liderazgo gubernamental en la definición de la
agenda de gobierno, consecuencia del activismo político que domina a la organiza-
ción
Los partidos de activistas forman coaliciones ganadoras que espera que lleven
adelante sus políticas y las mínimas coaliciones ganadoras las conforman con los
partidos adyacentes en el espacio político3.
El partido de activistas procura maximizar la aplicación de políticas públicas,
subordinando la adhesión electoral al cumplimiento del programa partidario

1.2. El partido de propaganda

El partido de propaganda, tal como su nombre lo indica, se organiza en torno a


la propaganda política entendida como el recurso que sostiene a la organización.
Sus miembros se identifican con ciertos issues que emergen como relevantes cir-
cunstancialmente, lo que implica coincidencias en la agenda pública establecida.
En su organización interna los mecanismos de accountability de los liderazgos
partidarios son débiles. Prevalece la centralización de la autoridad con autonomía
en las decisiones políticas, la que brinda margen para incorporar a expertos en la
formulación de las políticas públicas.
Este tipo de partido presenta fracciones atomizadas y personalizadas, las que
se forman en torno a dirigentes que suelen ser miembros del Poder Legislativo. Ge-
neralmente son fracciones oportunistas que apoyan al ganador y aceptan pagos
marginales a cambio del apoyo legislativo.
Las cuestiones públicas definidas como relevantes derivan en decisiones políti-
cas adoptadas frecuentemente por expertos con conocimiento técnico, quienes ocu-
pan los cargos públicos en el Poder Ejecutivo y deciden las políticas que llevan ade-
lante.

3. Diversas proposiciones o reglas han sido formuladas sobre la formación de las coaliciones según las
preferencias de los partidos. Al respecto se sigue el artículo, De Winter, L. and Dumont, P. (2006). Par-
ties into government: still many puzzles, en Handbook of Party Politics edited by R. Katz and W. Crotty.
Great Britain: SAGE Publications Ltd, 2011, pp- 175- 188.

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Los partidos de propaganda, debido a la centralización en la toma de decisiones


políticas y a su débil organización, tienden a concentrar la autoridad en el Poder
Ejecutivo tanto en gobiernos de mayoría como en gobiernos de minoría.
La centralización partidaria y la débil organización promueven la superposición
de los liderazgos gubernamental y partidario en la definición de la agenda legislati-
va.
Como actor político participa de mínimas coaliciones ganadoras conformadas
en base a un número reducido de partidos. El menor número de participantes facili-
ta las negociaciones y los acuerdos entre los miembros de la coalición. Las coalicio-
nes gubernamentales formadas por los partidos de propaganda son inestables y
cuentan con partidos no necesariamente cercanos en el espacio político.
Los partidos de propaganda tienden a maximizar la adhesión electoral y los
cargos públicos por sobre la formulación de políticas.
Los dos tipos ideales de partidos, respondiendo a la definición weberiana de ti-
pos ideales, no se corresponden de forma completa con los partidos políticos de las
democracias contemporáneas; constituyen herramientas analíticas para el estudio,
la explicación y la comprensión de los cambios que experimentan los partidos en el
ejercicio de gobierno.

2. EL FPV: desde un partido de propaganda hacia un partido de


activistas.

El FPV como organización nacional surgió como opción electoral del Partido
Justicialista-PJ en ocasión de celebrarse las elecciones nacionales de 2003. En esa
oportunidad el PJ presentó, además del FPV, dos opciones más en la competencia
por la presidencia de la Nación, el Frente por la Lealtad y el Frente Movimiento
Popular. El FPV ocupó el sector del peronismo de centroizquierda y las dos opcio-
nes restantes se ubicaron en el sector del peronismo de centro- derecha y de centro
en el espacio político argentino4.

4. La ubicación político- ideológica de las tres opciones electorales se adopta de la distinción de los cliva-
jes que estructuran el espacio político en Argentina elaborada por Pierre Osteguy.
Ostiguy, P. (2009). Argentina double political spectrum: Party system, political identities, and strategies,
1944- 2007. Working Paper 361. USA: Kellogg Institute- University of Notre Dame.

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El partido en el gobierno: el caso del Frente para la Victoria… ∙ ROSA MARÍA MARCUZZI

El escaso tiempo con que contó el FPV para presentarse como opción en las
elecciones nacionales, el hecho de constituirse en una de las tres alianzas confor-
madas por el Partido Justicialista y de competir con un ex- presidente, quien había
liderado la estructura del partido, fueron factores que determinaron que se organi-
zara inicialmente en base al recurso de la propaganda política. Propaganda que
identificó a las reformas neoliberales como la causa del desempleo y del empobre-
cimiento de la mayoría de la población, reformas que habían sido impulsadas a ni-
vel regional por el FMI, entre otros Organismos Internacionales.
Los primeros resultados electorales obtenidos por el FPV a nivel nacional reve-
lan la coexistencia de tres características en su formación como partido de propa-
ganda: la centralización interna, la superposición del liderazgo partidario y guber-
namental y el fraccionamiento intrapartidario personalizado.
La centralización interna del partido fue una consecuencia de la relevancia polí-
tica que la candidatura a Presidente otorga en un régimen presidencialista y de la
legitimidad popular obtenida por el FPV en las elecciones nacionales, al lograr
constituirse en la segunda fuerza política y forzar la realización de un balotaje.
La autoridad presidencial fue reforzada por el contexto de crisis política y so-
cioeconómica, frente a la debilidad institucional que la había caracterizado desde el
fallido gobierno de la Alianza. Ello determinó que ejerciera el control de la agenda,
lo que permitió desplegar iniciativas políticas (Martínez Nogueira, 2013).
La significación política de desempeñar el máximo cargo público y la legitimi-
dad popular obtenida en las elecciones, reprodujo en el FPV la particularidad del
Justicialismo, definir la competencia intrapartidaria por medio de la competencia
electoral extra partidaria, superponer el liderazgo en el partido y en el gobierno y
concentrar la autoridad al interior del FPV (Ollier, 2009).
El FPV contaba con mayoría en ambas Cámaras, en Diputados el Bloque Justi-
cialista lo integraban 128 Diputados sobre 257 bancas, y en Senadores, el Bloque
estaba conformado por 40 Senadores sobre 72 bancas5. El predominio del Justicia-
lismo en el Poder Legislativo no se traducía directamente en el predominio del FPV.
El fraccionamiento interno del Partido Justicialista fue consecuencia del poder ins-
titucional que conservaron los gobernadores. Los gobernadores mantuvieron un
alto índice de poder desde el inicio del último período democrático (González,
2013).

5. Para formar quórum en la Cámara de Diputados se requiere la presencia de 129 diputados y en la


Cámara de Senadores se requiere la presencia de 37 Senadores.

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La transformación del Justicialismo, desde un partido de base sindical a una


maquinaria electoral con predominio de líderes que disponían de recursos estatales,
convirtió a los gobernadores en actores centrales de esa transformación (Levitsky,
2003).
El fraccionamiento político, consecuencia del poder de los Gobernadores, se
manifestó en las dos Cámaras del Congreso. En la Cámara de Diputados sus in-
fluencias en la selección de los candidatos condicionaba al liderazgo partidario na-
cional a consensuar las votaciones en la Cámara de Diputados a cambio de benefi-
cios fiscales para las provincias (Jones and Hwang, 2005, citado por Kikuchi y
Lodola, 2014).
En la Cámara de Senadores la homogeneidad partidaria se quebraba en las vo-
taciones en ocasiones en que el Senador, siendo del mismo partido que el Goberna-
dor de su provincia, mayor era el poder que estos concentraban y sí un ex Goberna-
dor ocupaba una banca en el Senado, mayor probabilidad de ejercicio de la
autonomía en las votaciones (Kikuchi y Lodola, 2014).
Con estos condicionamientos político-institucionales, el FPV comenzaba el pro-
ceso de negociación con el Fondo Monetario Internacional.

3. EL FPV en el Gobierno: el proceso de negociación con el FMI.

El proceso de negociación del FPV con el FMI estuvo signado por una estrategia
opositora. La centralidad que le otorgó al mercado interno, al crecimiento económi-
co y al aumento del empleo y del salario, contrariaban las recomendaciones del
FMI, identificadas con las políticas de ajuste. La orientación programática del par-
tido, las condiciones de recuperación económica, el contexto internacional de cues-
tionamiento al Organismo y de creciente autonomía financiera de los países de la
región, confluirán para desvincularse de las exigencias fondomonetaristas.
La unidad política del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, con un gobierno
de mayoría, fortaleció el liderazgo presidencial para llevar adelante el proceso de
negociaciones con el FMI.
Los escasos cuatro meses de negociación con el FMI para firmar un acuerdo de
préstamo bastaron para que el partido en el gobierno adoptara las pautas del acti-
vismo partidario: programa partidario manifestado en la orientación de las nego-
ciaciones con el Organismo, funcionarios con afinidad partidaria a cargo de la ne-
gociación, presencia de fracciones políticas del partido en el gobierno en la
composición del Ministerio de Economía lo que se traducía en la presencia de una

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coalición legislativa estable en la Cámara de Diputados. Estas pautas confluirán con


la continuidad de aquellas propias del partido de propaganda que caracterizó el
surgimiento del FPV: superposición del liderazgo gubernamental y partidario y
concentración de la autoridad en el Ejecutivo.
El FPV firmó el acuerdo de préstamo con el FMI en septiembre de 2003. Este
acuerdo fue evaluado críticamente, al sostener una política cambiaria y monetaria
basada en criterios ortodoxos. Los criterios ortodoxos fueron atribuidos a la autori-
dad monetaria nacional, más que al Ministro de Economía (Ferrer, 2003).
El acuerdo de préstamo de largo plazo con el FMI quedó sujeto al ciclo político
electoral. Se aplazó la reforma de la ley de coparticipación provincial y se acordó
con los legisladores nacionales la sanción de las leyes necesarias para llevar adelan-
te el acuerdo.
El acuerdo firmado incluía una serie de condiciones que abarcaban la deroga-
ción de la ley del plan de competitividad que otorgaba subsidios a la minería, a la
industria maderera, de bienes culturales, automotor y al transporte público, la re-
forma a las entidades financieras y a la Carta Orgánica del Banco Central y la san-
ción de una ley que facultara al Ejecutivo a renegociar los contratos con las empre-
sas de servicios públicos. Con las sucesivas revisiones del acuerdo de préstamo, el
Organismo exigirá nuevamente, entre otras medidas, la sanción de una ley de co-
participación con las provincias.
Pese a la firma del acuerdo, Argentina salió del default con los acreedores pri-
vados, sin haber recurrido a la asistencia técnica del FMI.
Al mismo tiempo que se salía del default con los acreedores privados, el Presi-
dente argentino, junto a los Presidentes de Brasil y Venezuela, establecían princi-
pios comunes para negociar con el FMI y los demás organismos multilaterales de
crédito6.
En las elecciones legislativas, en las que se renovaron la mitad de la Cámara de
Diputados y un tercio de la Cámara de Senadores, el FPV fue la fuerza política más
votada, obteniendo 50 diputados y 14 Senadores. En la Cámara de Diputados el
Bloque FPV alcanzó los 117 Diputados sobre un total de 257 Diputados y en la Cá-
mara de Senadores el Bloque PJ alcanzó los 41 Senadores sobre un total de 72 Se-
nadores, conservando en ella el quórum propio7. La denominación del Bloque Le-

6. Brasil canceló su deuda con el Organismo en diciembre de 2005 y Venezuela ya lo había realizado en
el año 1999, a poco de asumir la presidencia Hugo Chávez.
7. Directorio Legislativo. Congreso de la Nación 1999- 2007. Argentina. Calvo, E. (2005). Argentina,
elecciones legislativas 2005: consolidación institucional del kirchnerismo y territorialización del voto.
Revista de Ciencia Política, Vol. 25, Nro. 2, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile. Sitio
web: www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-090X2005000200007&script=sci_arttext

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gislativo reveló la legitimidad extrapartidaria obtenida por el FPV como fracción


justicialista, adoptando la denominación de FPV después de los triunfos electora-
les8.
La cancelación del acuerdo con el FMI tuvo lugar unos meses después del triun-
fo electoral en las elecciones legislativas de medio término. El acuerdo con el FMI
se encontraba suspendido desde la oferta de reestructuración de la deuda con los
acreedores privados. La suspensión obedecía al proceso de negociación en curso y a
la posición política de Estados Unidos contraria a la ingerencia del Organismo en
las relaciones de los países y sus prestamistas privados.
Un mes y medio después del triunfo electoral, el Presidente dictó el decreto
1599/05, mediante el cual canceló la deuda con el FMI, y el decreto 1602/2005, que
estableció que se dicte una ley ratificatoria del decreto de pago al Organismo Inter-
nacional. Los argumentos sostenidos por el gobierno para cancelar los acuerdos
fueron los pobres resultados económicos de las políticas recomendadas, el uso de
las condiciones impuestas y los errores en el diagnóstico de la crisis económica ar-
gentina.
La Ley, cuyo texto enuncia la ratificación del decreto 1599/05, es sancionada
posteriormente a la incorporación de los Diputados y Senadores triunfantes en la
elección de octubre de 2005, participando de una decisión que podría haber queda-
do limitada a la facultad de legislar mediante decreto del Poder Ejecutivo9.
La subordinación de los miembros del gabinete al Presidente, característica de
las atribuciones del Poder Ejecutivo en el presidencialismo, quedó demostrado en
esta oportunidad. El Ministro de Economía, que había llevado adelante, junto al
Presidente el proceso de negociación y acuerdo con los acreedores privados y con el
FMI, fue reemplazado por una economista del FPV dos semanas antes del anuncio
de la cancelación del préstamo.

4. Los cambios del FPV en el gobierno: de la propaganda política


al activismo partidario

El FPV se formó como una alianza político- electoral que presentó candidatos a
las elecciones presidenciales y legislativas nacionales de abril del 2003. Como frac-

8. En los períodos legislativos 2003, 2004 y 2005 el Bloque de Diputados se denominaba PJ, llamándose
FPV a partir del período legislativo 2006. En el Senado el Bloque se denominaba PJ, llamándose PJ- FPV
a partir del período legislativo 2007.
9. Ley Nro. 26.076, sancionada el 21 de diciembre de 2005, promulgada el 9 de enero de 2006.

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ción del Partido Justicialista atravesó por conflictos surgidos en la coyuntura elec-
toral, con la intervención judicial para ser habilitado y poder competir en las elec-
ciones a las máximas autoridades nacionales.
En sus inicios, como nueva organización partidaria, utilizó la propaganda polí-
tica para lograr en poco tiempo, su difusión como oferta electoral. La utilización de
este recurso organizativo estuvo bajo el control de un liderazgo político centraliza-
do, rasgo distintivo del partido Justicialista, donde la legitimidad electoral externa
promueve el dominio político interno.
La modificación como organización partidaria basada en el activismo político
ocurrió en el transcurso del proceso de cancelación de los acuerdos de préstamos
con el FMI.
La coherencia programática orientó la política hacia el Organismo Financiero
Internacional, actualizando el legado originario del Justicialismo.
La orientación política promovió el apoyo legislativo al Poder Ejecutivo en los
dos años previos al triunfo electoral del 2005. La descentralización organizativa del
Justicialismo, expresión de su baja institucionalización y de los poderes partidarios
e institucionales que concentran las autoridades provinciales, verificó que más des-
centralizadas son las decisiones políticas más políticamente se orienta el partido a
expensas de la búsqueda de votos y cargos10.
La composición del gabinete ministerial reforzó esta orientación política,
subordinándolo al liderazgo presidencial, lo que permitió que la participación de
funcionarios extrapartidarios en el Ministerio de Economía y en la Presidencia del
Banco Central, no obstaculizara la consolidación de la organización partidaria.
En el Poder Legislativo los actores de veto partidarios cambiaron, al no cristali-
zarse las fracciones partidarias que habían participado con candidatos propios a la
Presidencia en las elecciones nacionales. En las dos Cámaras del Congreso se con-
formaron bloques únicos mayoritarios bajo la denominación Bloque Justicialista.
Esta particular combinación de liderazgo político legitimado electoralmente,
descentralización organizativa e identidad partidaria, maximizó el logro de las polí-
ticas programáticas.
El FPV en su origen como alianza político- electoral del Partido Justicialista en
las elecciones presidenciales del 2003, reunió las características del partido de pro-
paganda. Su principal recurso fue la propaganda política, centralizado internamen-
te con preeminencia del liderazgo presidencial en la definición de la agenda política,

10. Share, D. (1999). From Policy- Seeking to Office- Seeking: The Metamorphosis of the Spanish So-
cialist Workers Party, en Muller, W. and Strom, K. Policy, Office, or Votes? How Political Parties in West-
ern Europe Make Hard Decisions. USA: Cambridge University Press, pp. 89- 111.

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incorporando extra- partidarios en el gabinete, y siendo su propósito maximizar la


adhesión electoral.
En el transcurso del proceso de negociación con el FMI, organismo que condi-
cionaba a adoptar medidas contradictorias con la agenda política presidencial, el
FPV incorporó progresivamente características del partido de activistas. Las políti-
cas de base sindical, de distribución del ingreso y de impulso al mercado interno
actualizaron la identidad partidaria. Conformó un gobierno de mayoría con unidad
política entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo y participó de coaliciones
legislativas estables.
La descentralización partidaria persistió como particularidad de la baja institu-
cionalización del Justicialismo y del poder partidario e institucional que concentran
los Ejecutivos Provinciales.
Estas características del modelo de partido de activistas se combinaron con la
persistencia de los atributos del partido de propaganda, al concentrar el liderazgo
gubernamental y partidario y al persistir la concentración de la autoridad en el Po-
der Ejecutivo, consecuencia del diseño constitucional y de la delegación de faculta-
des legislativas al Poder Ejecutivo11.
En síntesis es posible identificar en el FPV, en el transcurso del proceso de ne-
gociación y cancelación del acuerdo con el FMI, una combinación entre el activismo
político como recurso predominante, la maximización en la ejecución de políticas
programáticas, la conformación de un gobierno de mayoría con coaliciones esta-
bles en el legislativo y la persistencia de la descentralización intrapartidaria como
reflejo de la organización federal del poder político con la concentración del lide-
razgo gubernamental y partidario en el Poder Ejecutivo.

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Documentos

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El partido en el gobierno: el caso del Frente para la Victoria… ∙ ROSA MARÍA MARCUZZI

Directorio Legislativo. Congreso de la Nación 1999- 2007. Argentina.


Ley 25561: Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario. BO, 7/01/2002.
Ley Nro. 26076: Banco Central de la República Argentina. BO, 10/01/2006.

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La Asociación Bancaria Santafesina frente a la Ley Provincial… ∙ CORINA MARENONI

La Asociación Bancaria Santafesina frente a la Ley


Provincial 11.387 (1996).

CORINA MARENONI
Graduada del Profesorado de Historia FHUC-UNL

Resumen:
En el presente trabajo nos proponemos iniciar un camino exploratorio vincula-
do al repertorio de acción desplegado por la Asociación Bancaria Seccional Santa Fe
durante el período que duró el tratamiento legislativo de la ley N° 11.387. Mediante
esta normativa se habilitaba al Poder Ejecutivo santafecino a la privatización total
del Banco Provincial de Santa Fe con un impacto negativo sobre el conjunto de los
empleados bancarios. Las privatizaciones de empresas públicas implicaban la venta
total o parcial de entidades de pertenencia total o parcial al Estado con el objetivo
de reducir los gastos y obtener dinero líquido para pagar la deuda. Lo interesante
aquí reside en que no sólo estas medidas se desarrollaron en el marco nacional, sino
que también operaron de diversas maneras en las provincias.
El objetivo que persigue el presente trabajo es analizar los repertorios de acción
colectiva desplegado por los empleados de la Asociación Bancaria durante el trata-
miento legislativo de la Ley 11.387, es decir, cuáles fueron las formas que adoptó la
protesta laboral. A su vez, indagar en las relaciones que se establecieron entre el
gremio y otros actores se vuelve tarea obligada al permitir complejizar el enfoque.
Sostenemos como hipótesis de trabajo que la protesta laboral, y con ella el reperto-
rio de acción, que desplegó la Asociación Bancaria en el marco del tratamiento de la
Ley Provincial N° 11387, puede ser caracterizada como pública, directa y disconti-
nua.

Palabras claves: Acción Colectiva, Repertorio de Acción, Protesta Laboral,


Privatización

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Introducción

En el presente trabajo nos proponemos iniciar un camino exploratorio vincula-


do al repertorio de acción desplegado por la Asociación Bancaria Seccional Santa Fe
durante el período que duró el tratamiento legislativo de la ley N° 11.387(1996).
Mediante esta normativa se habilitaba al Poder Ejecutivo santafesino a la privatiza-
ción total del Banco Provincial de Santa Fe con un impacto negativo sobre el con-
junto de los empleados bancarios. Para ello, nos parece pertinente, en primer lugar,
partir de un conjunto de elementos claves tanto en materia económica como políti-
ca que nos posibiliten adentrarnos en un clima de época propio de Argentina en la
última década del siglo XX.
Durante la década del 90 se aceleraron en América Latina y en Argentina un
conjunto de transformaciones estructurales como resultado de la implementación
de políticas de corte neoliberal. Estos cambios guardan relación con la situación
compleja por la que atravesaban los países de la región que se encontraban no sólo
altamente endeudados con instituciones como el Fondo Monetario Internacional y
el Banco Mundial1sino, que hacia el interior de cada uno ellos el déficit fiscal, la hi-
perinflación, la escasez de divisas, entre otros problemas, los colocó ante una situa-
ción de crisis económica y política muy fuerte.
Dentro del conjunto de políticas neoliberales, fomentadas por los organismos fi-
nancieros internacionales, se encuentran las privatizaciones. La Reforma del Estado y
la Ley de Emergencia Económica otorgaron el marco jurídico normativo que facilitó las
transformaciones estructurales en la sociedad. A su vez, en algunos estados provincia-
les se aprobaron leyes de similar carácter. Se destacan, dentro de este conjunto de polí-
ticas, las privatizaciones de empresas públicas que implicaban la venta total o parcial
de entidades de pertenencia total o parcial al Estado con el objetivo de reducir los gas-
tos y obtener dinero líquido para pagar la deuda. Lo interesante aquí reside en que no
sólo estas medidas se desarrollaron en el marco nacional, sino que también operaron
de diversas maneras en las provincias.
La necesidad de achicar el Estado en la provincia de Santa Fe condujo a las go-
bernaciones de Carlos Alberto Reutemann (1991-1995) y Jorge Obeid (1995-1999) a
reformar integralmente las estructuras administrativas y privatizar algunas de las
empresas públicas. De los diversos ejemplos de privatizaciones que se sucedieron

1. Tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial son instituciones de carácter interna-
cional creadas en 1944 por medio del Tratado de Bretton Woods (1944). Tienen como fin garantizar la
estabilidad del sistema monetario internacional.Por medio del FMI y del BM, se han impuesto programas
económicos de ajuste estructural a los países en vías de desarrollo en la década de los noventa.

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durante los años noventa en Santa Fe, el del Banco Provincialse torna paradigmáti-
co, pues se convirtió en la experiencia piloto en todo el país donde se permitió la
incorporación de capitales privados.
La privatización del Banco Provincial de Santa Fe comenzó hacia finales de
1990, cuando se decide vender el 49% del paquete accionario a privados por m e-
dio de la Ley Provincial 10.582. Este fue el inicio de un proceso mucho más la r-
go que culminaría una década después con la liquidación total dela entidad ban-
caria. Dicho proceso comenzó a consolidarse hacia el año 1994, cuando
Reutemann –gobernador de la provincia en eseentonces- envía a la legislatura
un proyecto de ley para vender el 70% de las acciones; proyecto que no fue tra-
tado. La asunción de Jorge Obeid al Poder Ejecutivo provincialen 1995 marcará
un punto de inflexión interesante en el proceso al acelerar y concretar la privati-
zación total de la entidad bancaria por medio de la Ley 11.387.
En este marco, analizaremosel caso particular del Banco de la Provincia de San-
ta Fe S.A.P.E.M donde los bancarios mostraron una actitud de rechazo a la privati-
zación, sobre todo a partir de 1996, momento en el cual se lleva adelante el proyecto
de ley que proponía la venta de la mayoría de las acciones a privados y una reorga-
nización en el ámbito laboral.
El recorte temporal se despliega entre los meses de marzo y julio de 1996; período
durante el cual la Asociación Bancaria llevó adelante su repertorio de acción para resis-
tir al tratamiento de la Ley provincial N° 11.387 que implicaba no sólo la venta del 70%
del paquete accionario del Banco Provincial de Santa Fe S.A.P.E.M sino transforma-
ciones laborales que afectaban directamente a los empleados como ser: retiros volunta-
rios; reubicación de los trabajadores en otros espacios administrativos del estado; etc.
El objetivo que perseguimos consiste en examinar el repertorio de acción colec-
tiva desplegado por los empleados de la Asociación Bancaria durante el tratamiento
legislativo de la Ley 11.387, es decir, las performances que adoptaron y desplegaron
durante la protesta laboral. Sostenemos como hipótesis de trabajo que la protesta
laboral, y con ella el repertorio de acción, que desplegó la Asociación Bancaria en el
marco del tratamiento de la Ley Provincial N° 11.387, puede ser caracterizada como
pública, directa y discontinua.

1.1 Marco conceptual

Comenzaremos, abordando a los actores involucrados en el proceso de privati-


zación. En este sentido, por un lado, tenemos a los empleados bancarios santafesi-

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nos y, por el otro, a los funcionarios políticos del gobierno de turno. Como sostiene
Santiago Duhalde “tanto la reforma del Estado como el conjunto de reformas labo-
rales (…) produjo un impacto muy grande en la totalidad de los trabajadores, pero
especialmente en los empleados estatales, doblemente afectados por su particular
carácter de trabajadores cuyo empleador es, nada más ni nada menos, que el Esta-
do” (2009:5).
Es necesario que hagamos una serie de aclaraciones respecto a los empleados
bancarios y a la misma institución. Como señala Esteban Iglesias (2001) las pro-
ducciones académicas vinculadas al estudio de la organización del trabajo tienen
una fuerte impronta industrialista y, teniendo en cuenta nuestro objeto de estudio
es menester hacer algunas aclaraciones: 1) el Banco de Santa Fe era una empresa
que gestionaba el Estado provincial; 2) pertenece al sector financiero; 3) el escena-
rio en el que se despliega la acción colectiva no es la fábrica porque no estamos ha-
blando de obreros industriales sino de empleados bancarios que pertenecen a la
administración estatal provincial.
Parece pertinente en este punto, establecer el marco teórico sobre el que sus-
tentará nuestro estudio. Entendemos, siguiendo a Farinetti (1999), por protestaslas
diversas manifestaciones que tienen por objetivo no sólo expresar desacuerdos sino
también reclamar soluciones frente a determinadas situaciones. Dichas acciones de
tipo colectivas tienen tres características: son públicas, directas y discontinuas. Son
públicas porque hacen visibles frente a la sociedad civil y/o las autoridades políticas
una situación que es percibida por los protagonistas como un problema social; son
directas cuando la manifestación interrumpe la actividad cotidiana de los partici-
pantes o afecta el funcionamiento normal de la vida pública; y, son discontinuas
cuando consisten en acciones en el tiempo episódicas, aun cuando sean parte de
una lucha más amplia. Las protestas laborales, siguiendo a Farinetti, serían aque-
llas a partir de la cuales toman forma un conjunto de reivindicaciones vinculadas al
trabajo (salarios, condiciones laborales, fuentes laborales, entre otras).
En relación al concepto de acción colectiva, los aportes de Tarrow (1997) resul-
tan interesantes, pues las protestas –sobre todo las laborales– son una forma de
acción colectiva que, muchas veces, puede tornarse contenciosa. Para Tarrow, la
acción colectiva puede adoptar diferentes formas -breve o mantenida, instituciona-
lizada o disruptiva, monótona o dramática- y se genera en el marco de instituciones
con grupos constituidos que actúan en nombres de objetivos.
En este sentido, una protesta laboral es una acción colectiva por medio de la
cual un grupo lleva a cabo un repertorio de acción que incluye, al mismo tiempo, un
conjunto de acciones que pueden ser de diversa índole. Es decir, lo que seentiende

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por repertorio de acción, en líneas generales, son las performances que un colectivo
puede adoptar y desplegar durante la acción colectiva. De este modo, un repertorio
de acción es el conjunto de medios de los que dispone un grupo particular para rea-
lizar reclamos, el cuál no se explica sólo en términos instrumentales sino también
en términos de aprendizaje. Existen cuatro factores o elementos para comprender
la vigencia de un repertorio: rutinas cotidianas y redes de organización de la pobla-
ción; experiencia acumulada de acción colectiva, una memoria y un saber; estánda-
res predominantes de derechos y justicia y patrones de expresión. Tarrow (1997)
establece una tipología de la acción colectiva pública vinculada a las formas que ésta
puede adoptar: violenta, convencional o disruptiva2. Todas ellas son expresiones
públicas que ponen de manifiesto la confrontación entre los descontentos y las au-
toridades donde el poder de la acción procede de tres elementos centrales: desafío,
incertidumbre y solidaridad.
Bajo este telón conceptual abordaremos el análisis de la protesta laboral y del
repertorio de acción de la Asociación Bancaria Seccional Santa Fe a lo largo de los
meses en los que se trató el proyecto de ley privatizador del Banco Provincial de
Santa Fe en la Legislatura Provincial.

2. La privatización del Banco Provincial de Santa Fe

A finales de 1995, ni bien asumió al Poder Ejecutivo el Ing. Jorge Obeid, el viejo
proyecto reutemanista de privatización del Banco Provincial fue retomado y envia-
do a la Cámara de Senadores de la provincia para su tratamiento e inmediata apro-
bación. El mismo gobernador manifestó "el proyecto es el de Reutemann con lige-
ras modificaciones (…) si tenemos un ente altamente deficitario, que está
desfinanciando a la provincia, hay que tratar cuanto antes de resolver la situación”3.
El discurso de la ineficiencia de la banca, que inició con Reviglio y que tiene su co-

2. Según Tarrow (1997), “El repertorio del movimiento moderno ofrece a los activistas tres tipos básicos
de acción colectiva: violencia, disrupción y convención. Los tres incorporan en mayor o menor grado las
propiedades de desafío, incertidumbre y solidaridad. La primera forma, la violencia, es la más fácil de
imitar, pero en circunstancias normales queda limitada a pequeños grupos dispuestos a causar daños y a
arriesgarse a ser reprimidos. La segunda forma, la convención, tiene la ventaja de basarse en rutinas
que la gente conoce y las élites aceptan e incluso facilitan. Ésta es la causa de su predominio numérico
en el repertorio. La tercera forma, la disrupción, rompe con la rutina, sorprende a los observadores y
desorienta a las élites, al menos durante un tiempo. La disrupción es la fuente de buena parte de las
innovaciones del repertorio; pero, por las razones esbozadas más arriba, es inestable y degenera fácil-
mente en violencia o se esclerotiza en convención” (205).
3. Diario El Litoral (Santa Fe), 1/03/1996, Tomo III, pág. 5.

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rrelato en el discurso neoliberal se volvió hegemónico a lo largo de la década de los


noventa. Pero esta vez, el apuro por parte del Ejecutivo era mayor, al punto que lo
llevó al ministro de Hacienda y Finanzas de la provincia, Hugo Garnero, a realizar
declaraciones sobre la situación de quiebra del banco que le costaron, entre otras
cosas, un pedido de juicio político por parte del Partido Demócrata Progresista y de
la Comisión Interna Gremial del Banco. El 1 de marzo de 1996, el Litoral titulaba
una noticia “Amplían bancarios una presentación judicial” donde se expresaba:

Dirigentes de la Asociación Bancaria local formalizaron otra presentación ante el


fiscal N° 2, Hugo Gasser, ampliatoria de la efectuada en la víspera, referida a he-
chos vinculados con la administración del Banco de Santa Fe (…) Legisladores del
PDP solicitaron juicio político al Ministro de Hacienda y Finanzas (…) La gremial
bancaria solicita diligencias probatorias (…) Además piden al magistrado amplíe la
pericia contable ofrecida, a los efectos de cotejar el comportamiento de los ahorri s-
tas del Banco, entre la semana anterior y posterior a las declaraciones del Ministro
Garnero (…)4.

Claro está que si se hacen declaraciones públicas exponiendo que un banco está
en quiebra, la consecuencia inmediata va a ser el retiro del dinero de los ahorristas
de la entidad. En el debate parlamentario de la Cámara Alta, el presidente del blo-
que oficialista, Julio Gutiérrez afirmó “(…) el banco está sobredimensionado, tiene
un gasto operativo incontrolable (…) es un banco muerto (…)”5.Para el Partido Jus-
ticialista, valga decir partido de gobierno:

(…) la única solución a la actual situación es la venta del paquete accionario pues es
criminal mantener en el sistema un banco que pierde cien mil dólares por día y pe r-
judica a 3.000.000 de habitantes (…) [Julio Gutiérrez decía]Hace 15 era una herejía
pensar en su privatización, pero hoy lo afirmo y lo reafirmo es la única solución (…)
No estamos defendiendo el Banco de Santa Fe, estamos defendiendo una entele-
quia, un muerto. El banco no existe, está abierto pero no cumple ninguna función.
Adjudicó tal situación a años de políticas erráticas, con un estatismo exagerado que
mató al propio Estado, con conquistas gremiales que resultaron ser privilegios y se
confundió el fomento con el acomodo (…) se utilizó el sistema de las prebendas que
es la peor de las corrupciones 6.

4. El Litoral (Santa Fe), 1/03/1996, Tomo III, pág. 7.


5. El Litoral (Santa Fe), 8/03/1996, Tomo III, Titular pág. 1.
6. El Litoral (Santa Fe), 8/03/1996, Tomo III, pág. 10.

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El proyecto ingresó a la Cámara de Diputados a fines del mes de marzo girando


para ser debatido a cuatro comisiones, siendo una de ellas la Comisión de Asuntos
Laborales presidida por el justicialista Domingo Pochettino. Varios meses llevó el
proyecto en la Cámara Baja e implicó no sólo mayores negociaciones al interior del
propio partido justicialista, mayores acciones por parte de la Asociación Bancaria
en defensa del banco, declaraciones más fuertes por parte de los ministros Garnero
y Rosúa sobre la quiebra del banco, el involucramiento de otras fuerzas y organiza-
ciones sociales en el debate sino también la injerencia del Poder Judicial en el estu-
dio de más de 128 causas penales por irregularidades en el Banco. El banco se
transformó en un problema político y público de primer orden para muchos santa-
fesinos.
El 7 de marzo de 1996, se aprobó el proyecto en el Senado7 sin modificaciones y,
luego, se convirtió en Ley el día 29 de julio del mismo año, tras la aprobación en la
Cámara de Diputados y nuevamente en el Senado8.

a. Las transformaciones laborales establecidas por la Ley 11.387

La ley 11.387 –que modificaba la vieja ley 10.582 aprobada en 1990– no sólo
implicaba la venta del 70% de las acciones del banco a privados sino que trajo con-
sigo un conjunto de transformaciones en el ámbito laboral que condujo a la Asocia-
ción Bancaria a oponerse fuertemente al proyecto y a manifestarse contra un mode-
lo económico. Como expone Esteban Iglesias (2001):

La ley de Privatización del Banco de Santa Fe dispone transformaciones cualitativas


en la organización de la empresa y en lo laboral respecto de la organización social y
técnica del trabajo. Entre las más relevantes se encuentran:
-reducción de personal: a partir de la privatización del banco, los agentes despedi-
dos sin causa tendrán la opción de ser reubicados en el Estado Provincial sin der e-

7. Mientras se producía el debate en el senado, los trabajadores fueron duramente reprimidos en las
afueras de la legislatura. Esto provocó el retiro inmediato de los senadores de la oposición. El proyecto
fue sólo aprobado por los 13 senadores del partido justicialista que pese al conocimiento de los inciden-
tes desatados votaron por la continuidad de la sesión.
8. El proyecto final solo fue aprobado por los legisladores justicialistas ya que la oposición se retiró de
ambos recintos. En la Cámara de Diputados el proyecto de privatización se aprobó tras la obtención de
los 23 votos del PJ (sólo dos votos fueron negativos) y en la Cámara de Senadores recibió 13 votos
afirmativos del mismo partido.

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cho a indemnización. En dicha medida se respetará el encuadramiento laboral-


funcional, manteniéndose la antigüedad y la remuneración. También se reglamenta
un sistema de jubilación anticipada.
-previsión y obra social: eliminación de los artículos de la ley 10582 que versaban
sobre los derechos y obligaciones del empleador, el Estado.
-régimen contractual: no se garantiza la estabilidad laboral ni el derecho a la vi-
vienda propia. Los empleados que tome el banco, luego de la privatización, serán
contratados con las disposiciones de la Ley de Contrato de Trabajo 9

En 1990, con la sanción de la Ley 10.582 se había producido la pérdida de esta-


bilidad laboral de los trabajadores bancarios que ocupaban cargos jerárquicos y
superiores. Con la Ley 11.387 la situación se extendió al conjunto de los empleados
de la entidad. Según datos que arroja el estudio de Esteban Iglesias, el banco conta-
ba para 1996 con un total de 2930 empleados de los cuales 1436 solicitaron reubi-
cación en otras dependencias del Estado provincial y 482 solicitaron retiros volun-
tarios. Los restantes han permanecido en la entidad.
La cuestión de las transformaciones laborales se convirtió en uno de los tantos
motivos que retrasó por unos meses la aprobación de la ley en diputados, no así en
Senadores. La Cámara Alta resolvió con inmediatez la cuestión para la prensa local.
En este sentido, una nota del diario El Litoral exponía “(…) quedó salvaguardada
para los senadores oficialistas la estabilidad laboral del personal, salvo los que op-
ten por el retiro voluntario (…) El art. 5° asegura el mantenimiento de un puesto de
trabajo a cada uno de los agentes en el Banco o en el Estado, manteniendo antigüe-
dades y remuneraciones”10. Incluso la Asociación Bancaria ha participado de algu-
nos debates en las comisiones de diputados.
Claro está que este proceso de privatización no se llevó a cabo sin la resistencia
de los trabajadores y de otras entidades u organizaciones sociales de la provincia.
La Asociación Bancaria llevó a cabo un conjunto de acciones –un repertorio de ac-
ción–, que definimos como públicas, directas y discontinuas, asociadas más a una
clásica forma de protesta laboral en Argentina que iba desde la huelga a manifesta-
ciones callejeras en el ámbito laboral –el banco- pero también frente a aquellos es-

9. El conjunto legal que regulaba las relaciones contractuales de los trabajadores constituía una situación
global de seguridad social. Para el trabajador bancario esta seguridad estaba regulada por la Convención
Colectiva de Trabajo Nro. 18/75 celebrada entre el sindicato nacional y bancos nacionales, provinciales y
privados en 1975. Sin embargo, en 1991 se sancionaría la Ley Nacional de Empleo que coloca el acento
en modalidades de contratación temporaria y donde el carácter de la contratación pasó a ser individual,
privado y tendría como ámbito privilegiado a la empresa.
10. El Litoral (Santa Fe), 6/03/1996, Tomo III, pág. 5

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pacios de poder públicos democráticos: la Casa de Gobierno de la Provincia de San-


ta Fe (Casa Gris) y la Legislatura.

3. Las formas de la protesta de la Asociación Bancaria

Frente a la situación de la institución bancaria y los debates sobre la privatiza-


ción nos interesa ahora ingresar en nuestro problema de estudio¿Cómo, cuándo y
qué posición adoptó la Asociación Bancaria? ¿Cuál fue el repertorio de acción que
llevó adelante? Sabemos que se oponían no sólo a la privatización de la entidad
sino incluso al modelo neoliberal pero analicemos con más detenimiento la situa-
ción del gremio.
En la introducción de este trabajo decíamos que entendemos por protestas las
múltiples y variadas manifestaciones que pretenden no sólo expresar desacuerdos
sino también reclamar soluciones frente a determinados escenarios. Decíamos,
también, que dichas acciones son de tipo colectivas y tienen tres características cen-
trales: son públicas, directas y discontinuas. Son públicas porque hacen visibles
frente a la sociedad civil y/o las autoridades políticas una situación que es percibida
por los protagonistas como un problema social; son directas cuando la manifesta-
ción interrumpe la actividad cotidiana de los participantes o afecta el funciona-
miento normal de la vida pública; y, son discontinuas cuando consisten en acciones
en el tiempo episódicas, aun cuando sean parte de una lucha más amplia.
Comencemos a analizar el repertorio de la protesta, es decir, el conjunto de me-
dios de los que dispone la Asociación Bancaria seccional Santa Fe para realizar re-
clamos, el cuál –como sostiene Tilly–, no se explica sólo en términos instrumenta-
les sino también en términos de aprendizaje.
Los empleados bancarios se nuclean –según cada seccional- en la Asociación
Bancaria a nivel provincial y luego a escala nacional. A su vez, ésta última se encon-
traba dentro de la órbita de la CGT. El dato que surge del análisis de las fuentes es
que los empleados no enfrentaron las medidas neoliberales de forma homogénea
sino todo lo contrario, las fracturas al interior y las disidencias se hicieron visibles
entre una estrategia más negociadora con el Estadohacia arriba en el ámbito nacio-
nal (Asociación Bancaria a nivel nacional y CGT) y más confrontativa hacia abajo,
en el nivel provincial.Estas diferencias quedaron manifiestas en varias oportunida-
des dentro del conjunto de acciones que desplegaron los bancarios santafesinos,
siendo una de ellas el acto celebrado el 1 de mayo de 1996 en repudio al modelo de
exclusión social neoliberal en el que un dirigente de la Asociación Bancaria expresó:

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(…) la convocatoria fue amplia, nosotros no excluimos a nadie. El que no se sumó es


porque tiene temor de criticar el modelo. Además estamos convocando a todos los
trabajadores más allá de su pertenencia a un gremio u otro y a todas las organiza-
ciones. Quien quiera venir que venga, quien se sienta excluido por los ejes de la
convocatoria que no lo haga, en todo caso será una autoexclusión por razones ide o-
lógicas, porque el acto se hace en contra del modelo neoliberal (…) 11

La Confederación General del Trabajo y Unión del Personal Civil de la Nación


(UPCN) fueron dos de los gremios ausentes en la organización y en el acto mismo
como así también el Partido Justicialista. Este último elemento es importante pues-
to que ha sido el peronismo a mitad del siglo XX quien le ha dado a los trabajadores
una fuerte identidad e impronta de organización y movilización que ahora se ve
distorsionada y fragmentada ante el giro liberal de sus dirigentes.
Por otra parte,la forma que adoptó el reclamo laboral o las protestas laborales,
o al menos la forma predominante, ha sido la huelga, es decir el paro, y la moviliza-
ción. La huelga, siguiendo a Tarrow (187), “paso a ser el medio a través del cual los
trabajadores construían y expresaban su solidaridad, presionaban a sus oponentes,
buscaban apoyo exterior y negociaban sus diferencias desde una posición de mayor
poder, por pasajero que fuera éste”. Junto con las manifestaciones, las huelgas han
comenzado como acciones disruptivas que fueron, luego, institucionalizadas.
Es importante aclarar que todo tipo de accióncolectiva requiere de una organi-
zación previa por parte de los actores. En este sentido, las decisiones fueron toma-
das en diversas instancias de discusión de base del gremio siendo la asamblea –
como acción colectiva en sí misma– la forma predominante ya sea por sucursal,
locales, regionales y/o provinciales. También existieron plenarios a nivel nacional
aunque, en el período de tiempo abordado en este trabajo, sólo se realizó uno en la
ciudad de Buenos Aires con motivo de la represión del 7 de marzo.
El primero de los paros lo encontramos el día 7 de marzo de 1996, es decir el día
en que los senadores trataban el proyecto en la cámara y donde se votaría positiva o
negativamente por el proyecto privatizador. En este sentido nos hallamos ante un
paro de actividades de 24hs con asistencia a los lugares de trabajo pero sin atención
al público. Según declaraciones de la Comisión Gremial Interna el paro sería acom-
pañado de “la más grande movilización a la legislatura de Santa Fe para presenciar
desde la barra de la Cámara de Senadores cómo cada representante de los habitan-

11. El Litoral (Santa Fe), 26/04/1996, Tomo IV, pág. 7

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tes de los 19 departamentos levanta la mano para concretar el despojo a todo el


pueblo de Santa Fe, quitarles las chacras o las maquinarias a los productores agrí-
colas y aumentar el déficit de la provincia (…)”12.
El día previo al paro programado y ratificado, la Comisión Gremial Interna ex-
ponía a la prensa local que la responsabilidad de todos los problemas del banco era
del gobierno y de su política en contra de los trabajadores y hacían un llamamiento
urgente a todos los trabajadores y muy especialmente a los de la Empresa Provin-
cial de la Energía (EPE)que estaban ante una situación similar, para hacer frente en
conjunto a las políticas de ajuste del gobernador Obeid. El dato interesante que nos
arroja este primer paro es el llamamiento a una especie de solidaridad de la socie-
dad en sus diversas organizaciones y expresiones para luchar como un colectivo
unido. Según el análisis de las fuentes, para la Asociación Bancaria la manifestación
era una acción más importante que el paro mismo porque incorporaría las voces de
otros sectores en defensa de la banca pública.
El motivo de la marcha era uno: expresar la oposición al proyecto privatizador
poniendo presión a los senadores desde las barras del recinto. Desde entonces po-
dríamos caracterizar a esta acción como públicaporque intenta hacer visible una
situación percibida como un problema social. No se trata sólo de ellos los bancarios,
sino de los pequeños productores, de los sectores de la industria y el comercio que
se verían afectados negativamente por la privatización de la entidad y de otros gre-
mios que se hallan en una situación similar.
Como expone Tarrow, este tipo de llamamientos aumentan la incertidumbre y
la solidaridad; puesto que la primera deriva en la posibilidad de que una acción se
extienda a otras, aumentando el costo potencial y, debido a ello, los empleados ban-
carios afectados se presentan como elpueblo santafesino. En este sentido, la incer-
tidumbre crece para los actores opositores. Por otra parte, el paro y la convocatoria
implicaron una acción directa porque cualquier movilización en la ciudad de Santa
Fe irrumpe la actividad cotidiana de los actores involucrados y de la vida pública,
como así también de los propios Senadores que pretendían sesionar.
Sin embargo, la primera movilización terminó de consolidarse como una acción
pública más por las consecuencias que se produjeron que por las reivindicaciones
que llevaban adelante ese día. Es decir, la Asociación Bancaria construye un reper-
torio de acción junto a otros actores como respuesta a la represión policial y no
porque lo tuvieran planeado desde antes. Voy a detenerme en una breve descrip-

12. El Litoral (Santa Fe), 02/03/1996, Tomo III, pág. 7

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ción de lo sucedido ese día de 1996 en las inmediaciones del palacio legislativo para
comprender mejor las acciones que se despliegan luego de este hecho.
El jueves negro para los empleados del Banco de Santa Fe fue el 7 de marzo de
1996. Mientras los bancarios –provenientes de Santa Fe Capital, Rosario, Córdoba y
Buenos Aires- concretaban el paro y daban inicio a la movilización rumbo a la Le-
gislatura de Santa Fe, se encontraron con la policía –vallas de por medio- en la in-
tersección de las calles General López y 4 de Enero y, minutos más tarde comenza-
ron a arrojar huevos sobre la fuerza policial y a quemar cubiertas. Tirar huevos es
una acción que trasciende a la movilización típica de los empleados bancarios, tal
vez esto pueda ser pensado como un elemento novedoso en el repertorio de acción
aunque falta ahondar en la investigación para corroborar que efectivamente así sea.
Si bien arrojar diversos tipos de elementos en una manifestación puede parecer un
elemento común dentro del conjunto de actores que han protestado a lo largo de los
años noventa, ello no implica que lo que puede ser común para un grupo necesa-
riamente lo sea para otros.
Ante el intento fallido por parte de algunos bancarios de derribar el vallado, la
policía respondió a tiros no sólo con balas de goma sino también de plomo arreme-
tiendo contra los manifestantes. La brutal represión fue la noticia de la prensa a lo
largo de varias semanas en donde claramente se manifiestan dos versiones de los
hechos: la oficial (del gobierno y la policía) y la de los bancarios.Estos últimos ma-
nifestaban:

(…) nosotros vinimos con huevos y tomates (…) luego intentamos tirar las vallas y
se rompió una de ellas (…) En ese momento sacaron los pernos y las abrieron y em-
pezaron a correr tirando piedras y tiros (…) Se trató de una represión inusitada (…)
lo de ayer fue una actitud totalmente organizada por parte del gobierno (…) Este t i-
po de enfrentamientos, más allá del temor, sirven para no darse por vencido (…) 13.

A partir de la represión se desataron un conjunto de acciones por parte de la


Asociación Bancaria pero también de otros gremios y organizaciones empresariales
y sociales que manifestaron el apoyo a la difícil situación. Podríamos decir que la
represión convirtió al reclamo en un problema social de primera índole que hizo
parte del mismo a un conjunto variopinto de actores desplegando un importante
arco de solidaridad. Como sostiene Tarrow, cuando las protestas y los actores invo-
lucrados directamente construyen una red de solidaridad con otros grupos o secto-

13. El Litoral (Santa Fe), 08/03/1996, Tomo III, pág. 1

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res, logran posicionarse con más fuerza frente a su enemigo, en este caso aquellos
que querían privatizar la banca pública. Ello genera un aumento de la incertidum-
bre que, la mayor de las veces, significa la posibilidad de la represión por parte del
Estado como reacción a ese aumento de la incertidumbre.
Dentro de las acciones que se iniciaron a partir del 7 de marzo por la tarde po-
demos mencionar: una movilización hacia la Casa Gris en repudio de lo acontecido
el mismo día por la noche que reunió a más de 400 personas en la Plaza de Mayo de
la ciudad de Santa Fe; el día 8 de marzo un paro masivo de todas las seccionales del
Banco de Santa Fe a lo quese suma una conferencia de prensa en la capital y una
doble movilización en la ciudad de Rosario (una por la mañana y otra por la tarde),
el pedido de renuncia y penalidades legales a Jorge Obeid, Gualberto Venesia y al
ministro de gobierno, Rosúa; un nuevoparo y una nueva manifestación el 14 de
marzo en la ciudad de Santa Fe; un plenario de la Bancaria a nivel nacional y asam-
bleas permanentes en las seccionales de Rosario y Santa Fe para debatir el plan a
seguir. En estas acciones, los empleados estatales peticionan el respeto a la Consti-
tución Nacional vinculado al derecho de peticionar y exteriorizar sus reclamos.En
un comunicado oficial de La Bancaria a nivel nacional expresa:

(…) su legítima oposición a una privatización que no contempla el interés de la pro-


vincia y, mucho menos, de los trabajadores del Banco (…) Los trabajadores, rode a-
dos por una sociedad atónita, agredidos por la ley del ajuste, los palazos y las balas,
no permitirán la vuelta al pasado superado (…)Es hora de decirles a estos supuestos
gobernantes (…) de recordarles que la dialéctica de las balas y los bastones (…) no
es el idioma adecuado para entender al pueblo (…)” 14. La movilización en Rosario
dejó una sentencia clara para los diputados “(…)la cúpula de la entidad gremial rati-
ficó la vigencia de la lucha (…) cada jueves que se intente tratar el proyecto de ley,
vamos a estar en Santa Fe todos presentes (…) 15.

Al repudio de la privatización se sumaba ahora el repudio a la represión y la


conversión de la situación particular en un problema social general. No fueron po-
cos los que acompañaron a partir de entonces a la Asociación Bancaria seccional
Santa Fe en su lucha, entre ellos, por solo mencionar algunos: la conducción de la
Confederación General del Trabajo Rosario, Santa Fe, San Lorenzo y Casilda; la
Confederación de los Trabajadores Argentinos (CTA) y la Movimiento de Trabaja-
dores Argentinos (MTA); la Federación Agraria; Asociación de Pequeñas y Media-

14. El Litoral (Santa Fe), 08/03/1996, Tomo III, pág. 10


15. El Litoral (Santa Fe), 09/03/1996, Tomo III, pág. 5

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nas Empresas (APYME); Sindicato Luz y Fuerza; Asociación de los Trabajadores del
Estado (ATE), Sindicato Argentino de Docentes Particulares (SADOP), Asociación
del Magisterio de Santa Fe (AMSAFE), Asociación de Docentes Universitarios del
Litoral (ADUL), Centros de Estudiantes de la UNL, partidos políticos (Partido De-
mócrata Progresista, Unión Cívica Radical, Partido Socialista Popular, Partido Co-
munista). Sin embargo, cabe aclarar que esta actitud de solidaridad de estas diver-
sas organizaciones hallaba su unidad en el rechazo a la violencia pero no todas
acompañaron el reclamo contra el proceso privatizador. Esto significa una clara
debilidad para la bancaria como gremio y marca, al mismo tiempo, los límites a la
posibilidad de lograr sus objetivos.
La violencia ejercida por el gobierno provincial sobre los bancarios aceleró e in-
tensificó el nivel de acciones por parte de la gremial bancaria en el mes de marzo y
abril pero luego se evidencia –siguiendo la fuente periodística- un desaceleramiento
de las acciones por unos meses hasta las postrimetrías de junio e inicios de julio,
momento en los cuales se acercaba la aprobación del proyecto privatizador en la
Cámara Baja.
Las acciones que los bancarios desplegaron entre abril y finales de junio queda-
ron circunscriptas a declaraciones de prensa sobre la situación financiera y admi-
nistrativa de la institución bancaria –sobre todo a partir de la intervención de la
justicia-; participación en la Comisión de Asuntos Laborales en diputados durante
la discusión del proyecto de ley; un acto simbólico en rechazo al modelo neoliberal
organizado por varios gremios el día 1 de Mayo que no tuvo la convocatoria espera-
da; una manifestación el día 7 de mayo en memoria de la represión y un paro de dos
horas en todas las seccionales de la provincia en rechazo al tratamiento del proyecto
de ley en la Comisión de Asuntos Constitucionales.
Para finales de junio de 1996 el reclamo de la Bancaria volvió a intensificarse y a
centrarse en lo que fuera su primer reivindicación: su oposición al proyecto privati-
zador del banco y la defensa de las fuentes de trabajo. En este sentido, el 20 de junio
se produjo en la ciudad de Santa Fe así como en otras ciudades un abrazo antipriva-
tista en las puertas de la casa central donde protestaron contra la impunidad política
en favor de las diversas administraciones de la entidad. Puede pensarse en el abrazo
antiprivatista como otra innovación dentro del repertorio de acción de los bancarios.
El secretario general del gremio, Luis Gómez, señalaba en una nota en El Litoral “está
demostrado que la privatización del banco es un capricho (…) nosotros queremos que
la justicia avance para demostrar que no somos los trabajadores los culpables y que el
banco no es perverso en sí mismo sino que acá hay responsables de carne y hueso

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(…)”16.De alguna forma los empleados reconocían que la entidad no pasaba por un
buen momento financiero pero responsabilizaban de ello a la malversación de los
fondos públicos por parte del gobierno. El 27 de junio se reanudaron con intensidad
los paros de los bancarios y se declararon en estado de sesión permanente procedien-
do a la junta de firmas antiprivatistas entre los clientes del banco para ser entregadas
a las autoridades legislativas. Se produjeron un total de cuatro paros en 20 días, pero
vale aclarar que eran paros parciales –de no más de dos horas- acompañados de una
manifestación en las afuera de las sucursales.
El 26 de julio de 1996 el bloque oficialista había llegado a acuerdos y se aprobó
el proyecto en diputados con pequeñas modificaciones lo que implicó que ese mis-
mo día lo vuelva a tratar el senado. La oposición se retiró del recinto en ambas cá-
maras por lo que sólo el partido justicialista aprobó la ley que privatizaría como
mínimo el 70% de las acciones y se procedería a toda una reorganización del mundo
del trabajo al interior de la entidad. En un último intento de resistencia los trabaja-
dores marcharon al palacio legislativo pero sin éxito alguno para impedir la sanción
de la Ley 11.387.

Conclusiones

Sosteníamos como hipótesis de trabajo que la protesta laboral, y con ella el re-
pertorio de acción, que desplegó la Asociación Bancaria en el marco del tratamiento
de la Ley Provincial N° 11387, puede ser caracterizada como pública, directa y dis-
continua.
Es conocido a partir de los estudios de Marina Farinetti (1999) que el mov i-
miento obrero argentino presentó algunas innovaciones en su repertorio de ac-
ción a lo largo de la década de los noventa manifestado en la emergencia de nue-
vas formas de expresión como ser los cortes de ruta y los estallidos sociales. No
fue este el caso de la Asociación Bancaria Seccional Santa Fe, aunque ello no im-
plica que no hayan existido algunos elementos innovadores. Podríamos en este
punto pensar por qué optaron por huelgas y movilizaciones, performances de
tipo más tradicional o clásica de la protesta laboral argentina. En parte hay que
comprender esta actitud con lo abordado por Tilly (2000) cuando sostiene que
los repertorios de acción no sólo tienen que ver con cuestiones instrumentales
sino también de aprendizaje. En este sentido han operado rutinas cotidianas y

16. El Litoral (Santa Fe), 20/06/1996, Tomo VI, Titular pág. 1 “Delicada situación del Banco de Santa
Fe”

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redes de organización de la población; la experiencia acumulada de la acción


colectiva, una memoria y un saber; estándares predominantes de derechos y jus-
ticia; y, patrones de expresión. Puede que existan algunas novedades en el re-
pertorio propio de empleados de cuello blanco como ser el abrazo antiprivatista
o el arrojar diversos elementos en una manifestación. Sin embargo, para poder
caracterizarlos como acciones innovadoras habría que realizar una investigación
más profunda que analice cómo ha sido el repertorio de acción de la Asociación
Bancaria en otros períodos temporales.
Respecto de este trabajo, pudimos observar que la acción colectiva fue breve pe-
ro mantenida en el tiempo en el que duró el tratamiento legislativo aunque logra-
mos evidenciar a partir del análisis de las fuentes algunos momentos más fuertes
que otros en el conjunto de acciones desplegadas.
Consideramos que el paro fue una acción directa en el sentido de que la huelga en
una entidad financiera como el Banco Provincial de Santa Fe afectaba fuertemente al
conjunto de la sociedad, pues esta entidad incluso era la encargada de pagar los suel-
dos al conjunto de la administración estatal. Además de ser la entidad a la que se vin-
culaba todo el sector productivo de la provincia desde los industriales hasta los pro-
ductores agrícolas pasando por el sector del comercio. Sin embargo, podríamos
matizar esta idea, pues si bien son un grupo estratégico, no utilizaron el paro como
herramienta de presión constante. Los paros que realizaban eran parciales, en el sen-
tido de que asistían a su lugar de trabajo y sólo por algunas horas (en términos gene-
rales no más de dos) no atendían al público.
Por último, la movilización y los actos públicos también formaron parte de un con-
junto de acciones colectivas que dieron formar al repertorio de acción de la Asociación
Bancaria. El objetivo que se buscaba con ellas era, más bien, transformar una situación
particular en un problema social que involucrara e hiciera visible y partícipe a varios ciu-
dadanos y demás organizaciones sindicales, sociales, culturales, educativas y políticas.
Así, se extendería la solidaridad reforzando el desafío y aumentando la incertidumbre.
Sin más, este trabajo es sólo un estudio exploratorio que abre la puerta a conti-
nuar investigando, indagando y repensando cómo afrontaron los trabajadores san-
tafesinos un proceso privatizador.

Bibliografía

Alonso, Luciano (2006); “La dinámica económica y las transformaciones estructurales”;


“Las nuevas modalidades de la gestión pública”, en: Águila, Gabriela (Coord). Nueva

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La Asociación Bancaria Santafesina frente a la Ley Provincial… ∙ CORINA MARENONI

Historia de Santa Fe. Tomo XI, De los cordones industriales a la integración del eje
Mercosur (1940-2005). Rosario: Prohistoria Ediciones; Rosario: Diario La Capital.
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tales al neoliberalismo en Argentina (1989-1995)”, en: revista Trabajo y Sociedad ver-
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Farinetti, Marina (1999); “¿Qué queda del movimiento obrero? Las formas del reclamo
laboral en la nueva democracia argentina, en: Trabajo y sociedad: Indagaciones sobre
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la Provincia de Santa Fe 1990-2000”, en: 6° Congreso Nacional de Estudios del Traba-
jo.
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tización del banco de la provincia de Santa Fe durante el gobierno de Jorge Obeid
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Palomino, Héctor (2000); “Los sindicatos en la Argentina contemporánea”, en Nueva
Sociedad N° 169 “Sindicalismo entre la reconversión y la exclusión”. Buenos Aires.
Rodríguez, Gloria (2006); “Trabajo y trabajadores en la Provincia de Santa Fe. Del neo-
liberalismo a la salida a la convertibilidad”, en: Águila, Gabriela y Videla, Oscar
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Tarrow, Sidney (1997);El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción
colectiva y la política. Alianza Editorial S.A, Madrid.
Tilly, Charles (2000) “Acción Colectiva”, en Apuntes de Investigación del CECYP Nº 6,
Buenos Aires.

Fuentes

a) Archivo de la Legislatura Provincial de Santa Fe:


Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores. 113° período legislativo de sesiones ordina-
rias. 1° de mayo de 1995”- 3ª Reunión- 1ª sesión Asamblea Legislativa
Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores. 114° período legislativo de sesiones ordina-
rias. 1° de mayo de 1996”- 3ª Reunión- 1ª sesión Asamblea Legislativa

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La Asociación Bancaria Santafesina frente a la Ley Provincial… ∙ CORINA MARENONI

Ley 10582. Banco Provincial de Santa Fe. Boletín Oficial N°19400 de fecha 11 de marzo de
1991. Sancionada el 27-12-1990. N° Expte: 60B.
Ley 11387. Banco Provincial de Santa Fe por la que se modifica la Ley 10582. Sancionada el
29-07-1996.
Carta del Presidente del Partido Justicialista, Carlos Alberto Reutemann al Gobernador de
la Provincia de Santa Fe Ing. Jorge Obeid de fecha 16-01-1996.

b) Documentación hemerográfica:
Archivo diario El Litoral, Santa Fe.
Tomos III; IV; V; VI; VII de 1996.

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La República Constitucional Argentina… ∙ ELINA S. MECLE y DALIA GUTERMAN

La República Constitucional Argentina. Los


Poderes Ejecutivo y Legislativo en cuestión, por
incumplimientos de la norma fundamental en su
praxisco-legislativa.

ELINA SUSANA MECLE


elina.mecle3@gmail.com
Universidad de Buenos Aires (UBA).

DALIA GUTERMAN
daliaguterman@gmail.com
Universidad de Buenos Aires (UBA).

Resumen
Se presentarán los hallazgos documentados de la investigación, sobre el incumpli-
miento de los Poderes Ejecutivo/Legislativo respecto de los mandatos constitucio-
nales, consagrados en las Cartas Magnas de 1853 y 1994. Específicamente nos ref e-
riremos a las competencias para emitir Decretos de Necesidad y Urgencia del
Ejecutivo y al Control Político que debe ejercer el Congreso de la Nación. El período
estudiado abarca 1983-2015. La ponencia expondrá las particularidades del acto le-
gislativo tanto en sus aspectos teóricos/jurídicos como la praxis constatada, señ a-
lando las dimensiones cuantitativas y cualitativas. Esta investigación es realizada en
el marco del Proyecto de Investigación acreditado en la Secretaría de Ciencia y Té c-
nica de la Universidad de Buenos Aires, Programación 2013/2016.

Palabras Claves: ejecutivo/legislativo/ control/político

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La República Constitucional Argentina… ∙ ELINA S. MECLE y DALIA GUTERMAN

Introducción e hipótesis

El objetivo general de esta investigación es brindar a los estudios sobre la de-


mocracia y sus instituciones, herramientas e insumos provenientes de fuentes pri-
marias y apreciaciones teóricas, tanto de la doctrina jurídica como de la ciencia po-
lítica, a fin de evaluar si las llamadas “democracias en transición”, en este caso
Argentina, ha logrado el fortalecimiento institucional deseable de las ¨democracias
consolidadas¨.El objetivo específico consiste en constatar el funcionamiento real de
los controles del Legislativo hacia el Ejecutivo, en el marco del equilibrio de los po-
deres y del sistema de frenos y contrapesos, referidos a los Decretos de Necesidad
de Urgencia. (DNU).
La hipótesis que sostenemos es que el Poder Legislativo no se constituye en
“actor de veto institucional”, Tsebelis (1998) entendiéndose por ello, a un actor in-
dividual o colectivo cuyo acuerdo es imprescindible y fundamental para la defini-
ción u obstaculización de políticas, es decir para la generación e implementación de
políticas públicas emanadas de disposiciones legislativas.
Estas disposiciones o leyes, que de suyo deben proceder del órgano colectivo
con representación política provincial y ciudadana, prescripto por la Constitución,
no es otro que el Congreso de la Nación, que para el caso de una intromisión del
Ejecutivo en el ámbito exclusivo del Legislativo, necesita ineludiblemente de la vo-
luntad política de ambos poderes del Estado.
Por ello, presentamos un análisis crítico de cómo ocurre esta dinámica Ejecuti-
vo/Legislativo, en el período 1983-2015, haciendo foco en la promulgación de DNU
por parte del Poder Administrador y en el real funcionamiento de los controlespolí-
ticos que debe llevar a cabo el Congreso de la Nación.

El equilibrio de los poderes del Estado, en el marco de la


Constitución. Los Decretos de Necesidad y Urgencia. Doctrina.

Esta institución, los Decretos de Necesidad y Urgencia, requieren de la voluntad


política de dos órganos del Estado, el Poder Ejecutivo que lo dicta desplegando una
atribución legislativa prohibida y sólo permitida a título de excepción y el Poder
Legislativo que lo CONTROLAa fines de su legitimación.
Para fundamentar fehacientemente la importancia del control político que debe
ejercer el Poder Legislativo, es insoslayable referirnos a la división de poderes y a su
equilibrio. Justamente porque la figura del DNU altera considerablemente esa ar-

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La República Constitucional Argentina… ∙ ELINA S. MECLE y DALIA GUTERMAN

monía, es de vital importancia que el Congreso de la Nación ponga en funciona-


miento los remedios constitucionales.
En nuestro país, la importancia de la división de poderes fue receptada inclusi-
ve antes de la Constitución de 1853; desde El Reglamento Provisional de 1811, el
Estatuto de 1815, el Reglamento de 1817 más las Constituciones de 1819 y 1826;
Alberdi, consideró la particularidad de establecer en la Carta Magna, un Ejecutivo
fuerte y vigoroso y una serie de mecanismos para mantener el equilibrio de los po-
deres, habida cuenta de que el abuso de la potestad reglamentaria del Ejecutivo
constituiría una de las mayores fuentes de distorsión.
Para evitar esos abusos, la Constitución Nacional, entre otras consagraciones,
recepta el equilibrio de los poderes en una norma que se ha dado en llamar de DE-
FENSA DE LA DEMOCRACIA, contenida en el Artículo 29, en cuanto establece
que, “El Congreso no puede conceder al Poder Ejecutivo Nacional, ni las legislatu-
ras provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la
suma del poder público, ni otorgarles sumisiones ni supremacías por los que la vi-
da, el honor o la fortuna de los argentinos quede a merced del gobierno o persona
alguna…”1
En los sistemas presidencialistas como el argentino, se sostiene que el poder
convocado y habilitado por el ordenamiento jurídico para lograr el equilibrio es sin
duda el Poder Legislativo. Desde Locke, casi a finales del Siglo XVII, se señala la
importancia del poder de hacer las leyes y este poder supremo corresponde al legis-
lativo: “… Ningún edicto u ordenanza, sea de quien sea, esté redactado en la forma
que lo esté y cualquiera que sea el poder que lo respalde, tienen la fuerza y el apre-
mio de una ley, si no ha sido aprobada por el poder legislativo elegido y nombrado
por el pueblo” (Locke, 1995: 125). Qué es lo que está en juego en esta afirmación?:
el consenso de la sociedad!“El poder legislativo no puede transferir a otras manos el
poder de hacer las leyes, ya que ese poder lo tiene únicamente por delegación del
pueblo” (Locke, 1995: 133).(La negrilla nos pertenece)
En el mismo sentido, en el campo de la doctrina jurídica (Bielsa, 1954: 112) se
sostiene que “el verdadero principio de separación de poderes no es una cuestión
funcional, ni moral, ni económica, sino una cuestión de atribución jurídica con res-
pecto al poder público, (es decir) que los actos de un poder no estén sujetos a la au-
toridad del otro sino al ordenamiento jurídico que la constitución ha establecido2
respecto a los principios, derechos y garantías”.

1. Constitución de la Nación Argentina.


2. El subrayado es nuestro.

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La República Constitucional Argentina… ∙ ELINA S. MECLE y DALIA GUTERMAN

La Ciencia Política como la Doctrina Jurídica consideran que entre Ejecuti-


vo/Legislativo debe existir un estado de equilibrio y control político que hacen a la
fortaleza institucional de la República.
Así lo entendieron los convencionales constituyentes al armar el entramado de
la Constitución Argentina, incorporando una serie de regulaciones que se dio en
llamar el “Sistema de frenos y contrapesos” estrategia que impone claramente la
delimitación de las zonas de reserva exclusivas de cada poder y las atribuciones
condicionadas de un poder para inmiscuirse en las competencias del otro a fin de
controlar y lograr el equilibrio normativo y político. Este mecanismo de control y
equilibrio, llamado “check and balance” subyace desde la Constitución de 1853 y
están presentes en la Reforma Constitucional de 1994.
Los DNU no están regulados en la Constitución del ´53, y la estadística que pre-
sentaremos demostrará su uso absolutamente circunstancial y discrecional, sin em-
bargo, los constituyentes del ´94 regularon este instituto a título de excepción, indi-
cándole el control al Poder Legislativo como lo veremos más adelante.
Sin la participación fiscalizadora del DNU por el Congreso de la Nación, esta-
ríamos convalidando la competencia legislativa en manos del poder Administrador
y alterando sobremanera el sistema de frenos y contrapesos y el equilibrio de los
poderes republicanos.
Ya lo consideraba así, a finales del Siglo XIX, Joaquín V. González (1897) cuan-
do se pronunciaba a favor de la constitucionalidad de los decretos de necesidad y
urgencia siempre que ellos fuesen sometidos a consideración del Honorable Con-
greso de la Nación.
Kart Loewenstein (1983: 279) señala que el Ejecutivo “usurpa durante cierto
tiempo los dominios reservados constitucionalmente al detentador del Poder Legis-
lativo. El Congreso, por su parte, se priva a sí mismo, con esta renuncia, de su parti-
cipación legítima en la formación y ejecución de la decisión política. Su único con-
trol ínter órgano sobre el gobierno se reduce al derecho nominal de revocar un
decreto gubernamental. La disminución del potencial de poder por parte de la
Asamblea, significa una ganancia para el gobierno, pero el papel de líder del Ejecu-
tivo será comprado a costa del principio de la distribución del poder”.
La condición para la procedencia de una disposición legislativa emanada del
Ejecutivo es sólo ¨la necesidad y la urgencia¨. La doctrina jurídica, con Bidart Cam-
pos, (2001) señala que lo necesario y urgente es aquello que hace imprescindible
emitir sin demora alguna, el decreto sustantivo.
El “estado de necesidad y urgencia”, según Orden del Día, (130-828), es aquél
caracterizado por un perfil fáctico (urgente necesidad) y por otro de carácter insti-

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tucional (imposibilidad de recurrir a los trámites ordinarios para la sanción de las


leyes).
Por lo tanto, las razones deben existir simultáneamente, caracterizadas por:
a) Una necesidad que coloque al gobernante ante la decisión extrema de emitir
normas para superar una grave crisis o situación que afecte la subsistencia y conti-
nuidad del Estado; o de grave riesgo social; la emisión del acto ha de ser inevitable
o imprescindible y su no dictado ser susceptible de generar consecuencias de muy
difícil, si no imposible, reparación ulterior.
b) Una proporcionalidad adecuada entre la finalidad perseguida y las medidas
que prescribe el reglamento, y
c) La premura con que deben dictarse las normas para evitar o prevenir graves
riesgos comunitarios.
La doctrina, procedente del tercer poder del Estado en consulta, o sea el Judi-
cial, señala en el fallo “Verrocchi Ezio c/ Administración Nacional de Aduanas” que
“el estado de necesidad puede estar fundado en una razón de fuerza mayor, sean
acciones bélicas o calamidades naturales, que impida las sesiones ordinarias del
Congreso que, en consecuencia, no pueda éste sesionar y sancionar leyes, y que pa-
ra estos casos procede la utilización de este instituto”.
Midón (2001: 120) señala que verificar si un decreto de necesidad y urgencia
satisface el test de razonabilidad es una operación lógica que para el operador de la
Constitución (Poder Judicial y/o Congreso) debe principiar por el examen de la ne-
cesariedad del acto, o sea la comprobación objetiva de que concurre el hecho habili-
tante tipificado por la Ley Fundamental. Esto es, la existencia de necesidad, más la
urgencia, más los acontecimientos que impiden la deliberación del Congreso.
En el fallo “Consumidores Argentinos”, la Corte afianza lo establecido en el pre-
cedente Verrocchi, sosteniendo que “...cabe descartar de plano, como inequívoca
premisa, los criterios de mera conveniencia del Poder Ejecutivo que, por ser siem-
pre ajenos a circunstancias extremas de necesidad, no justifican nunca la decisión
de su titular de imponer un derecho excepcional a la Nación en circunstancias que
no lo son. El texto de la Constitución Nacional no habilita a elegir discrecionalmen-
te entre la sanción de una ley o la imposición más rápida de ciertos contenidos ma-
teriales por medio de un decreto... además sostiene que “...el texto constitucional
no habilita a concluir en que la necesidad y urgencia a la que hace referencia el inci-
so 3, del artículo 99, sea la necesidad y urgencia del Poder Ejecutivo en imponer su
agenda, habitualmente de origen político circunstancial, sustituyendo al Congreso
de la Nación en el ejercicio de la actividad legislativa que le es propia…

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…Aún así, la realidad de la praxis constitucional muestra que el Poder Ejecutivo


no se siente condicionado por la norma suprema, ni por principios tales como la
división de poderes, la forma republicana de gobierno, la distribución de competen-
cias y los controles interórganos, entre otros...”.
Entonces, será necesario que exista una “situación de grave riesgo social” que
actúe como causa de justificación en sentido lato y que los “remedios” adoptados
sean adecuados para atender a la misma; por lo que no bastará una situación de
crisis legislativa, sino que es preciso que esa crisis impida subsanar o atender con la
inmediatez necesaria la situación de grave riesgo social, ante las circunstancias ex-
cepcionales que deben ser palmarias.
Como pudimos apreciar, y sólo a título ejemplificativo, la doctrina jurídica
emanada del Poder Judicial, es clara y precisa respecto a las condiciones materiales
que debe acreditar en forma indubitable el Poder Ejecutivo para hacer uso de la
prescripción constitucional; estos fallos del Alto Tribunal de la Nación, han sentado
jurisprudencia en ocasiones precisas de interposición por una de las partes, respec-
to a la legitimidad formal y sustancial de un DNU.
Desde otro ángulo de análisis, la teoría política sostiene en opinión de
O´Donnell (1998: 2003) la necesariedad del control parlamentario de los actos del
Ejecutivo, en el marco de lo que el autor ha denominado accountability horizontal,
a fin de lograr la transparencia y responsabilidad en el juego de los poderes en el-
marco del fortalecimiento institucional requerido por las democracias en procesos
de consolidación.
En el Estado de Derecho basado en normas constitucionales, las facultades
propias de cada poder, visualizadas en lo que se conoce como zona de reserva exclu-
siva, deben ser respetadas por los otros poderes sin hacer uso de facultades que le
son ajenas, a fin de honrar el equilibrio de los poderes basado en el sistema de fre-
nos y contrapesos característico de una democracia republicana.

Argentina: Estadística, normativa y práctica política institucional.


Estadística:

Los DNU fueron utilizados desde tiempos históricos: desde 1853 a 2015, se emi-
tieron 1.131 Decretos de Necesidad y Urgencia por los respectivos presidentes, 19
hasta 1976, 11 por el Dr. Alfonsín, 545 por el Dr. Menem, 76 por el Dr. De la Rúa,
161 por el Dr. Duhalde, 238 por el Dr. Kirchner y 77 por la Dra. Fernández de Kir-
chner en sus dos gobiernos.

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Cuadro Nº 1. Perspectiva histórica de los DNU emitidos por parte del


PEN a partir de 1853

Período Gobiernos Cantidad de Cantidad de


años DNU
1853/1976 123 19
1983/1989 ALFONSIN 5 y seis me- 11
ses
1989/1994 MENEM 5 226
1994/1999 MENEM 5 319
2000/2001 DE LA RUA 2 76
2002/2003 DUHALDE 1 y 5 meses 161
2003/2007 N. KIRCHNER 4 y 7 meses 238
2007/2011 C. FERNÁNDEZ 4 34
2011/2015 C. FERNÁNDEZ 4 43
Fuente: Elaboración propia, en base a la información brindada por la Dirección de Información Par-
lamentaria.

Teniendo en cuenta la habilitación constitucional y el requisito del control polí-


tico exigido a partir de 1994, podemos discriminar que del total de 1.131 decretos,
256 se promulgaron sin legitimación constitucional y por lo tanto sin el control po-
lítico del Legislativo; 794 DNU con habilitación constitucional, pero sin el Control
Político, dado que la CBPTL se creó en 2006, y 77 DNU con legitimación y control
político.
Si bien consideramos los DNU emitidos, cabe señalar que último de CFK res-
pecto de la coparticipación fue derogado por la administración actual.

Prescripciones normativas:

El control político de los DNU está regulado por la Constitución, en el artículo


99 inciso 3 y por la ley 26122.

Constitución. Artículo 99:

¨El Presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones:…


Inciso 3: Participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución
las promulga y hace publicar.
El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad
absoluta e insanable emitir disposiciones de carácter legislativo.(La ne-
grilla nos pertenece)

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Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible


seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la
sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia penal, tributa-
ria, electoral o el régimen de los partidos políticos podrá dictar decretos por
razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general
de ministros que deberán refrendarlos conjuntamente con el jefe de gabinete de
ministros. (La negrilla nos pertenece)

“El jefe de gabinete de ministros personalmente y dentro de los diez días someterá
la medida a consideración de la Comisión Bicameral Permanente, cuya composición
deberá respetar la proporción de las representaciones políticas de cada Cámara. E s-
ta comisión elevará su despacho en un plazo de diez días al plenario de cada cámara
para su expreso tratamiento, el que de inmediato considerarán las Cámaras. Una
ley especial sancionada con la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de
cada Cámara regulará el trámite y los alcances de la intervención del Congreso¨.

En efecto, la ley 26.122, claramente establece la regulación…¨del trámite y los


alcances de la intervención del Congreso respecto de decretos que dicta el Poder
Ejecutivo¨.
La creación de la CBPTL, ordenada en 1994, recién se legisló en el año 2006,
cumpliendo tardíamente el organismo colegiado con el precepto constitucional.
Esta situación de por sí interpela al legislativo en su voluntad morosa ya que el Eje-
cutivo emitió igualmente DNU.
La Comisión Bicameral Permanente prevista en los artículos 99, inciso 3, y 100,
incisos 13 de la Constitución Nacional se rige por esta ley y las disposiciones de su
reglamento interno.
Integración y duración: La Comisión Bicameral Permanente está integrada
por OCHO (8) diputados y OCHO (8) senadores, designados por el Presidente de
sus respectivas Cámaras a propuesta de los bloques parlamentarios respetando la
proporción de las representaciones políticas. (Art. 3). Duran en el ejercicio de sus
funciones hasta la siguiente renovación de la Cámara a la que pertenecen y pueden
ser reelectos. (Art. 4)
Autoridades:La Comisión elige sus autoridades, (presidente, vice y secreta-
rio), siendo alternativa a cada Cámara la presidencia anualmente. Todos pueden ser
reelectos.
La Comisión Bicameral Permanente cumple funciones aun durante el re-
ceso del Congreso de la Nación. (La negrilla nos pertenece) Esta indicación es

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de suma importancia dado que el Ejecutivo, en general se escuda en el receso del


Congreso para emitir DNU. De cualquier manera con la intervención de la Comi-
sión no es suficiente, para legitimar la disposición legislativa.
Quórum:La Comisión sesiona cuando cuenta con la mayoría absoluta de sus
miembros.
La mayoría ABSOLUTA, se constituye con la mitad más uno. En este caso se re-
quieren 9 integrantes para el quórum y luego para la firma del dictamen en mayo-
ría.
Reglamento: La Comisión Bicameral Permanente dicta su reglamento de fun-
cionamiento interno de acuerdo con las disposiciones de la ley. Ante una falta de
previsión en el reglamento interno y en todo aquello que es procedente, son de apli-
cación supletoria los reglamentos de las Cámaras de Senadores y Diputados, preva-
leciendo el reglamento del cuerpo que ejerce la presidencia durante el año en que es
requerida la aplicación subsidiaria.
Plazos:El Jefe de Gabinete tiene diez días hábiles para remitir el Decreto a la
Comisión. Si no lo hace, ésta se abocará de oficio al tratamiento, para lo cual dispo-
ne también de diez días hábiles. Si incumple, las Cámaras se abocarán de oficio a su
tratamiento.
Dictámenes: Los dictámenes de la Comisión Bicameral Permanente se con-
forman con la firma de la mayoría absoluta de sus miembros y en caso de que haya
más de un dictamen con igual número de firmas, el dictamen de mayoría es el que
lleva la firma del presidente.
En el caso de los DNU, la Comisión Bicameral Permanente debe expedirse acer-
ca de la validez o invalidez del decreto y elevar el dictamen al plenario de
cada Cámara para su expreso tratamiento. El dictamen debe pronun-
ciarse expresamente sobre la adecuación del decreto a los requisitos
formales y sustanciales establecidos constitucionalmente para su dictado. Para
emitir dictamen, la Comisión Bicameral Permanente puede consultar a las comisio-
nes permanentes competentes en función de la materia. (Art. 10). (La negrilla es
nuestra).
La importancia de la revisión del DNU por la CBPTL y luego por el Congreso,
no es ociosa, ya que la Constitución al hablar del DNU como de una disposición
legislativa le está dando a dicha norma el carácter jerárquico de una ley; aquí reside
su mayor peligro, porque la voluntad unilateral del Ejecutivo podría, en su caso,
modificar o derogar una ley vigente sin el concurso expreso de la voluntad colegiada
del Congreso. Por ello, el constituyente ha impuesto el necesario requisito de hacer-

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lo pasar por las Cámaras para su control, dándole el tratamiento y recorrido de


cualquier proyecto de ley para su aprobación.
El Art. 21 señala que ¨…Elevado por la Comisión el dictamen al plenario de am-
bas Cámaras, éstas deben darle inmediato y expreso tratamiento¨.
Por el Art. 22 las Cámaras deben pronunciarse mediante sendas resoluciones.
El rechazo o aprobación de los decretos deberá ser expresoconforme lo
establecido en el artículo 82 de la Constitución Nacional. Este artículo señala que se
excluye en todos los casos la sanción tácita o ficta. (La negrilla es nuestra).
Aprobado o rechazado el Decreto, cada Cámara comunicará a la otra su pro-
nunciamiento de forma inmediata, no pudiendo introducir enmiendas, agregados o
supresiones al texto del Poder Ejecutivo, debiendo circunscribirse a la aceptación o
rechazo de la norma mediante el voto de la mayoría absoluta de los miem-
bros presentes. (La negrilla es nuestra).
El rechazo por ambas Cámaras del Congreso del decreto de que se trate
implica su derogación de acuerdo a lo que establece el artículo 2º del Código Civil,
quedando a salvo los derechos adquiridos durante su vigencia. (Art. 24)
Práctica institucional:Hasta aquí hemos visto la prescripción normativa. En
adelante nos referiremos a lo que concretamente ha sucedido.
La tardanza de 12 años en crear la CBPTL, implicó que 794 DNU emitidos entre
el ´94 y el 2006, no fueron legitimados como lo manda la Constitución; claramente
estamos en presencia de una voluntad morosa del Honorable Congreso de la Na-
ción.
En relación a los plazos de la práctica institucional, hemos observado que las
fuentes informáticas del Congreso de la Nación que sirvieron para esta investiga-
ción al día de la fecha fueron suprimidas. Sin embargo, contamos con los siguientes
registros:
El Jefe de Gabinete en todos los casos ha remitido en tiempo y forma el Decreto
a la Comisión Bicameral para su revisión y control; no debemos perder de vista que
desde la promulgación del DNU, la norma está vigente produciendo efectos jurídi-
cos. Es razonable entonces, que la premura se impone para el Ejecutivo, y la revi-
sión y control del Congreso deba ser inmediata como lo manda la Ley.
En términos generales, considerado todo el universo de DNU a partir del 2006,
el tiempo de aprobación, entre la Comisión y las Cámaras insumió 352 días prome-
dio. Las Cámaras se pronunciaron entre 30 y 700 días. Destacamos que la ocurren-
cia de plazos largos desvirtúa la forzosa evaluación de legitimidad.
Aprobación o rechazo: Del total de 77 DNU de Cristina Fernández, período
en el que estaba habilitado el control político, la Cámara de Diputados había apro-

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bado sólo 52 decretos, 12 de ellos no fueron aprobados, por ninguna de las Cáma-
ras, pero tampoco rechazados por ambas; sin embargo, hemos detectado que a par-
tir del 8 de setiembre de 2014 la cuestión quedó subsanada con una leyenda incor-
porada al texto de la norma declarando su validez; la Cámara de Senadores, salvo
en dos DNU, (los de intervención a YPF) no se ha expedido nunca, transgrediendo
las normas del artículo 82 de la Constitución y del artículo 22 de la ley 26122, por
los cuales la aprobación tácita está prohibida.
En vistas a ponderar la “necesidad y la urgencia”, surge que: El total de DNU
que fundamentarían la “necesidad y la urgencia” serían 36 del total de 77.
Por otro lado, la norma nada dice si un DNU es rechazado por una de las Cáma-
ras, que es lo que ocurrió en la práctica política. Según la prescripción normativa
para considerarse derogado un DNU se necesita del rechazo expreso de las dos Cá-
maras. Entonces, rechazado sólo por una de ellas, el decreto se considera vigente.
Allí está la trampa política-normativa, porque el Ejecutivo en funciones, tendrá
en la mayor parte de su mandato alguna de las dos Cámaras a favor, con lo cual le
basta con la expresión aprobatoria de una, si es que la otra ha rechazado el Decreto.
Esto sí que es una muestra de la ausencia de la “accountability horizontal”.
Se puede colegir que en la práctica política del período en estudio,
con una Cámara que apruebe el DNU es suficiente para su validez, sin
embargo con una Cámara que lo rechace no alcanza para derogarlo.
De los 77 DNU emitidos por el PE, 16de ellos modifican la ley de Ministerios, 3
a declaración de feriados y 2 a inscripción de nacimientos de niños, los que se en-
cuentran dentro de las facultades administrativas del Ejecutivo.
Del total de 58 DNU restantes, 16 resultan referidos a la ley de presupuesto.

Conclusiones

En la fundamentación de los DNU que envía el Poder Ejecutivo a la Comisión,


no se acredita la necesidad y la urgencia, sólo se hace referencia a ella.
El tiempo en que se han expedido las Cámaras para su aprobación o rechazo,
nada tiene que ver con el mandato legal ¨… inmediato y expreso tratamiento¨.
Hubo aprobación ficta por la Cámara de Senadores, en 40 DNU, prohibida por
la Constitución.
En relación a la aprobación o rechazo, la Ley habla expresamente del rechazo
por ambas Cámaras, pero nada dice si al rechazo lo produce sólo una, que es lo
mismo que decir, que a la aprobación la produjo la otra. Por lo cual concluiríamos

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salvo mejor opinión, que la ley en forma subrepticia y engañosa está admitiendo
que un decreto queda legitimado con sólo la aprobación de una de las Cámaras,
porque la ley expresamente considera solamente el rechazo por ambas.
Este estado normativo, obscurecido por el artículo 24 también vulnera el artícu-
lo 81 de la Constitución Nacional, por el cual ¨…ningún proyecto de ley desechado
totalmente por una de las Cámaras podrá repetirse en la sesiones de aquel año…¨
En el mismo sentido, la Constitución establece mecanismos para la formación y
sanción de las leyes, Para la aprobación de un proyecto de ley, se requiere de la
aprobación del mismo en ambas Cámaras, con el rechazo en una de ellas el proyecto
pierde existencia.
Dado que los DNU tienen naturaleza legislativa, deberían respetarse los mismos
requisitos y procedimientos que la Ley Fundamental exige para la producción de
una Ley.
Resulta contrario a toda lógica que el Poder Ejecutivo, que no tiene facultades
legislativas, pueda promulgar una ley con el concurso de sólo de una de las Cáma-
ras!!!!
Vale la pena mencionar, que el Congreso en uso de sus facultades ordinarias y
teniendo en cuenta todos los procedimientos puede derogar una disposición legisla-
tiva del Ejecutivo. Claro que los tiempos no serán los mismos y el DNU en cuestión
está produciendo efectos jurídicos.
La Comisión Bilateral y luego las Cámaras, constituyen sin duda un verdadero
órgano constitucional de control político. Se trata del único mecanismo genuino de
control político, del ejercicio de estas potestades excepcionales del presidente. Sin
embargo, su participación no se apega a las prescripciones normativas.
Todo el sistema de fiscalización y control pensado por los constituyentes del 94
se desmorona al calor del art. 24, de la ley 26122.
Para finalizar diremos que el control político es parcial por las razones que he-
mos desarrollado en este apartado. Constituyendo este hallazgo investigativo una
severa interpelación al Cuerpo Legislativo.

Bibliografía

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Fuentes documentales

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Corte Suprema de la Nación: Fallos (s/d)
Dirección de Información Parlamentaria
Ley 26.122, Boletín Oficial de la República Argentina. 6 de agosto de 2006.
Órdenes del día: 130-3; 130-5; 130-112; 130-115; 130-828; 130-1814; 130-1873; 130-1874;
130-2168; 130-2318; 130-2319; 130-2354; 130-2480; 130-3006; 130-3006; 130-
3007.Argentina: Cámara de Diputados de la Nación. H.Congreso de la Nación.

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Sistema Argentino de Informática Jurídica(SAIJ).http://www.saij.gob.ar/

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Participación política femenina. Análisis de los paradigmas en ciencia política… ∙ MARÍA EMILIA PERRI

Participación política femenina.


Análisis de los paradigmas en ciencia política para
su investigación.

MARÍA EMILIA PERRI


mperri@unl.edu.ar
UNL-CONICET

Resumen:
En la actualidad, la ciencia política ha reivindicado el rol de la mujer en política,
principalmente a través del estudio de la participación de las mismas dentro de d i-
ferentes espacios de poder. En función de ello, nos resulta necesario indagar cuáles
son las bases para dichos estudios, desde dónde es mejor estudiar la participación
política de mujeres, ó qué supuestos epistemológicos debemos sostener como inve s-
tigadores dentro de este núcleo de estudio.
Por lo que con el presente trabajo se intentará discutir la pertinencia de los para-
digmas epistemológicos de la ciencia política norteamericana a la hora de pensar el
estudio de la participación de mujeres en política. Se decidió tomar dichos par a-
digmas dado que los principales aportes teóricos en la temática mujer y política
comenzaron a surgir en la ciencia política anglosajona, por lo cual nos resulta perti-
nente rever los paradigmas sobre los que surgieron dichos estudios para poder pe n-
sar lo que sucede en nuestra ciencia local.
Para ello, se realizará un breve racconto de los paradigmas hegemónicos a lo largo
de la historia de la ciencia política norteamericana, con la finalidad de repensar la
pertinencia de los mismos a la hora de analizar la participación política fe menina. A
su vez, se introducirá los conceptos generales de una nueva línea de investigación
vinculada a la relación entre feminismo e institucionalismo en ciencia política, para
así finalizar con las conclusiones al respecto de que paradigma nos posiciona mejor
frente a la cuestión mujer/política.

Palabras claves: Paradigmas – Participación política – Mujeres

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Participación política femenina. Análisis de los paradigmas en ciencia política… ∙ MARÍA EMILIA PERRI

Introducción

La necesidad de repensar el rol de las mujeres en los diferentes ámbitos de la


sociedad, produjo también una nueva corriente de análisis dentro de la ciencia po-
lítica. Desde hace ya 10 años las investigaciones comienzan a enfocarse en la inclu-
sión de mujeres dentro de los diferentes ámbitos políticos.
Dichos estudios oscilan desde análisis históricos sobre la conformación como
colectivo político femenino, pasando por la presencia de herramientas que benefi-
cien el acceso de las mismas al poder, hasta la indagación sobre los espacios en los
que participan políticamente y su generación.
Las investigaciones más recientes abordan la problemática de la selección de
candidatos y las trayectorias políticas en clave de género: ¿Qué es lo que genera que
algunas mujeres participen en política y otras no? ¿Hay una verdadera inclusión del
colectivo femenino en política? ¿Y cómo se generan las oportunidades ó los espacios
para que este colectivo pueda sentirse representado?
Es por esto que el interés del presente trabajo está puesto en analizar las pers-
pectivas teóricas que son necesarias para abordar las cuestiones anteriores. Más
aún, se intentará analizar las perspectivas que mejor permitan observar la cons-
trucción de candidaturas desde la teoría del empoderamiento de las mujeres; ya que
teóricamente las cuestiones mencionadas pueden ser respondidas desde diversas
miradas.
Desde la literatura norteamericana se establecen tres abordajes teóricos y me-
todológicos que, en diferentes momentos, primaron en la manera de hacer ciencia
política. La pregunta que aquí nos hacemos es si existe un paradigma en el que po-
damos pararnos desde nuestra disciplina para pensar en la participación de muje-
res en espacios de poder. Y de ser así ¿qué herramientas generó para poder abordar
las cuestiones antes mencionadas?
Para poder realizar el análisis correspondiente se estructurará el presente tra-
bajo en tres apartados. Un primer apartado donde se detallen las características
principales de los paradigmas hegemónicos a lo largo del desarrollo de la ciencia
política norteamericana. Una segunda sección que versará sobre el desarrollo de los
estudios vinculados a la participación de la mujer en política. Y por ultimo se inten-
tará discutir la utilización de los paradigmas para el avance de las investigaciones
vinculadas a la participación femenina en política.

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Participación política femenina. Análisis de los paradigmas en ciencia política… ∙ MARÍA EMILIA PERRI

Disputa Paradigmática

En la ciencia política actual, la necesidad de generar definiciones metodológi-


cas, a la hora de pensarse como una rama científica, llevó a la generación de ciertos
paradigmas metodológicos a lo largo del tiempo que marcaron la manera de reali-
zar las investigaciones. Más aun, delimitaron qué objetos de estudio eran relevan-
tes, cómo debían ser abordados, etc. En definitiva, la idea de paradigma aquí men-
cionada hace referencia a los modelos teóricos que proponen la manera en la que
funciona el mundo.
Teniendo en cuenta la lógica de paradigma hegemónico planteado por Kuhn
(2006), dentro de la ciencia política encontraríamos tres paradigmas que a lo largo
del desarrollo de esta disciplina cumplieron la función de hegemón. En función a
esto, según Peres, Mörschbächer y Lima (2013) dentro de la comunidad norteame-
ricana se ha formado un consenso metodológico en donde prima la hegemonía de
un único paradigma en determinados períodos, y así se garantizaría (según los pos-
tulados de Kuhn) la práctica de la ciencia normal.
El comienzo de esta disciplina estuvo dado por un primer paradigma, con pre-
ponderancia durante los años 1880 y 1940, conocido como “Institucionalismo Anti-
guo”. Más tarde, y hasta la década de 1920 surgió el paradigma conductivista o
behavioralista. Finalmente, encontramos como el actual y posible paradigma hege-
mónico el Neo-Institucionalismo ó Nuevo Institucionalismo, pero que ya comienza
a ser cuestionado por diferentes autores.

Antiguo Institucionalismo:

Bajo la hegemonía de este paradigma, el foco de análisis estuvo puesto en las


instituciones formales y en la generación de modelos constitucionales perfectos
basados en el método deductivo. La base era el análisis constitucional y el forma-
lismo jurídico, principalmente a través del abordaje histórico de los diseños consti-
tucionales.
La ciencia política será entendida como ciencia del Estado y de su constitución.
Bajo dichas bases, la ciencia era entendida como el conocimiento sistemático de los
primeros principios […] y [la] política como la vida pública de un Estado, reino ó
república. (Farr 2003: 306).
Los teóricos bajo este paradigma entendían a las instituciones como el sistema
de reglas sociales establecidas y duraderas que estructuraban las interacciones hu-

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Participación política femenina. Análisis de los paradigmas en ciencia política… ∙ MARÍA EMILIA PERRI

manas, al permitir y restringir el comportamiento (Hodgson 2006). Por lo que, la


importancia de estudiar las instituciones radicaba en que se reconocía que gran
parte de la interacción humana y su actividad era organizada en términos de reglas
explicitas.
Esta línea de análisis estará conformada por dos vertientes, por un lado el cons-
titucionalismo iusnaturalista y el constitucionalismo histórico. El primero predo-
minó en los autores contractualistas en donde se justifican los derechos naturales
como anteriores a las leyes. El foco esta puesto en el individuo y en resolver el pro-
blema de la tiranía que lo atacaba, ejemplos de estos estudios serán los escritos de
Hobbes, Locke y Rousseau. Será un abordaje filosófico, no necesariamente históri-
co, que se desarrollará entre los siglos XVII y XIX.
Por su parte, el constitucionalismo histórico se enfocó en el diseño constitucio-
nal y en los estudios históricos de su desenvolvimiento, y se desarrolló en el período
comprendido entre 1880 y 1940. El centro del análisis estará en intentar compren-
der y analizar el Estado defendiendo la separación y división de los poderes. Los
principales exponentes dentro de esta vertiente serán Constant y Laboulaye.

Conductivismo1

A partir de la década de 1920, comienza a darse un cambio de paradigma den-


tro de la disciplina, en donde se entendía que la ciencia política debía cambiar en
función de un abordaje conductivista, generándose de esta forma nuevos valores
epistemológicos. Esta revolución dominó completamente las conferencias académi-
cas, lo que garantizó que no pueda retornarse al viejo modelo (Jensen 1972). Quien
llevará adelante este proceso será Charles Merriam en la Universidad de Chicago.
La premisa básica estaba dada en rechazar la historia en términos de dinámica
interna en la ciencia política. Entienden que es necesario salir al campo y recolectar
los datos que la investigación exige dado que los comportamientos no necesaria-
mente se condicen con las reglas escritas. Lo que genera que ya no haya un interés
en las constituciones escritas y en cómo se conforma el Estado, sino que el foco es-
tará puesto en los comportamientos y en el desenvolvimiento político de los actores
que conforman dicho Estado (Ib. 1972). Esto produce un cambio en la unidad de
análisis dentro de la ciencia, ahora dicha unidad serán grupos sociales e individuos.

1. En el presente trabajo se utilizará de forma indistinta los siguientes términos: “conductivismo”, “com-
portamentalismo” y “conductismo”.

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Las características generales de este paradigma será buscar regularidades en el


comportamiento humano y verificar las teorías a partir de su correspondencia em-
pírica en diversos casos singulares. De esta forma, teoría e investigación empírica se
articulan.

Estudiosos del comportamentalismo se basan en que, más allá de las categorías


teóricas que use cualquier análisis, la investigación social es fundamentalmente
sobre tratar de entender que es lo que hacen, piensan o dicen las personas. (Sanders
2010: 23)

En este sentido podemos decir que para la observación comportamentalista es


importante la utilización de la evidencia empírica, por sobre los ejemplos limitados
que se puedan dar; y que para que teorías o explicaciones sean consideradas cientí-
ficas deben ser capaces de superar un proceso de falsación.
Dentro de este paradigma encontraremos tres vertientes que se desarrollaron
luego de la Segunda Guerra Mundial. En primer lugar, a partir de 1960 comienza a
surgir la rama que se conoció como “Cultura Política”, basado en estudios de la cul-
tura influenciados por la Antropología, la Sociología y la Psicología. Esta integra-
ción disciplinar es básico dentro del paradigma ya que buscaba conformar una
ciencia del comportamiento donde todos utilizaran los mismos métodos y pudiera
establecerse el dialogo entre las diferentes disciplinas.
El centro del análisis estará puesto en la formación de identidades y actitudes.
En esta vertiente encontraremos como exponentes a Gabriel Almond y a Sidney
Verba. La principal dificultad que tendrán los investigadores dentro de esta línea de
análisis será la problemática de definir cultura política, dado que se suele encontrar
definiciones vagas y diferentes de acuerdo al autor al que se lea.
En segundo lugar aparecerá la corriente conocida como “Análisis de Sistema”,
que recupera al Estructural-Funcionalismo. Las características fundamentales se-
rán que se abandona el concepto de Estado y hay una modernización o desenvolvi-
miento político. Aquí el exponente principal es David Easton (1957), y bajo sus con-
ceptos se entiende por sistema toda estructura coherente compuesta por partes
interdependientes, donde cada parte cumple funciones especificas y articuladas
unas con otras dando coherencia y estabilidad a la estructura, esta ultima a su vez
cumple una función de ambiente, caracterizado por un conjunto de sistemas inter-
activos.
En esta lógica los sistemas pueden ser funcionales (sistema equilibrado y esta-
ble, situación que se denomina omeostasis) o disfuncionales (sistema desequilibra-

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Participación política femenina. Análisis de los paradigmas en ciencia política… ∙ MARÍA EMILIA PERRI

do, inestable que genera entropía); y lo que les permite mantenerse funcionales
ante la aparición de nuevos elementos será su capacidad de adaptación y de autoco-
rrección.
Por último, la tercer vertiente será la “Teoría de la Escuela Racional”, y será el
paso del comportamentalismo o conductivismo al neo-institucionalismo. Basado en
la idea del propio interés egoísta, el centro del análisis estará en el individuo, en-
tendido como actor político que busca la maximización de los beneficios y la dismi-
nución de los costos. La política puede ser explicada desde el Homus Economicus
dado que todo es intercambio, todo es mercado.
Aquí se observa una premisa utilitarista sobre la acción humana, en donde el
egoísmo es la fuerza básica de todo ser viviente. Por todo lo anterior, se entiende
para esta línea teórica que el comportamiento puede ser determinado a partir de
conocer el verdadero interés del individuo.
Esta última vertiente comienza siendo meramente económica y luego vira hacia
un abordaje político en donde se intenta explicar el comportamiento de los actores
políticos. En este sentido por ejemplo, encontraremos explicaciones sobre la demo-
cracia desde la mirada económica. Dentro del comportamentalismo, Downs (1992)
será el principal autor de estas cuestiones, ya que intentará dar cuenta de las razo-
nes del comportamiento de los actores políticos, basándose en una concepción epis-
temológica del individuo racional. De esta manera propone un modelo en donde
observa el comportamiento de dos actores fundamentales: electores y políticos, y
analiza cuáles son las motivaciones de cada uno para integrar el mercado de inter-
cambio.

Nuevo Institucionalismo

Esta vertiente surgirá a partir de 1970 y partirá de la oposición a la cosmología


comportamentalista: el comportamiento humano no es libre de restricciones cons-
titucionales y el mundo político es un mundo institucional. En una primera etapa
será una crítica interna a la perspectiva del Rational Choice; en este sentido
Schumpeter partirá de la concepción de que hay falsas premisas en cuanto a la ra-
cionalidad y al auto-interés. Para este autor los individuos son irracionales y no
suelen tener conocimiento sobre cuáles son sus motivaciones.
A partir de estas diferencias con la corriente de la escuela racional comporta-
mentalista, surgirá una lucha de paradigmas. Estas críticas consideran que hay
anomalías empíricas y desconexión con la realidad política del momento. En este

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sentido, March y Olsen (1993) establecen que el nuevo paradigma institucionalista


se diferencia primordialmente en la idea de que las instituciones políticas tienen
una relativa autonomía, en contraposición del modelo conductivista que las enten-
día como los escenarios en donde tenía lugar el comportamiento. Por lo que se en-
tendería que el Estado no sólo se ve afectado por la sociedad, sino que también la
afecta a ella (March y Olsen, 1993: 13).
El nuevo paradigma será pensar y analizar las instituciones políticas en cuanto
diseño, y para esto recuperará del Antiguo Institucionalismo la concepción de que
las instituciones deben ser entendidas como variable explicativa, mientras que
mantendrá del comportamentalismo el rigor metodológico y la orientación cuanti-
tativa y empírica. Por lo tanto, muda la cosmología pero mantiene la metodología
del paradigma anterior.
Será una vertiente analítica que observará todas las reglas de interacción políti-
ca (incluidas las económicas y las sociales), y en este sentido amplía la concepción
de lo que debe entenderse por instituciones. En este contexto los actores políticos
deben reflejar los valores de las instituciones con las que se asocian, las cuales se
asume que influencian a los actores (en contraposición al individuo autónomo del
Rational Choice) (Peters 1999).
Como en los anteriores paradigmas, aquí también encontramos diferentes ver-
tientes. Si bien podremos observar que las tres líneas de investigación comparten
supuestos, a continuación intentaremos esbozar las características principales y
distintivas de cada una de ellas.
La primer vertiente es conocida como “Institucionalismo Sociológico”, el centro
del análisis estará en la estructura institucional de las organizaciones, lo importante
por observar serán las organizaciones y las instituciones, que son entendidas como
el resultado de prácticas culturales y no del cálculo racional de los actores. En este
sentido, algunos autores marcarán la dificultad que se le presentará a la hora de
diferenciar instituciones de organizaciones. Mantendrá un abordaje inductivo.
Según Peters (1999) esta corriente fue mucho más fuerte a la hora de explicar el
proceso de creación de instituciones, que en describir las características de dichas
instituciones. Importará para el análisis el vínculo que se dé entre individuos e ins-
tituciones.
La segunda vertiente fue conocida como “Institucionalismo Histórico” y puso el
foco en las instituciones políticas constitucionales y no constitucionales, las cuales
serán entendidas como el resultado de procesos históricos. Lo que buscan estudiar
estos autores es la formación y evolución de las instituciones, entendiendo que las
elecciones de política que se realizan al momento de la formación de la institución

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tendrán una influencia prolongada y continua sobre las políticas en el futuro (Ib
1999); las ideas serán fundamentales en la definición de las instituciones. El abor-
daje que utilizaran será el inductivo.
Tanto esta corriente como la del Institucionalismo Sociológico tendrán la pro-
blemática de no conseguir encontrar la metodología para demostrar su premisa de
que las instituciones cambian, no logran explicar por qué los cambios instituciona-
les ocurren.
Por último se encontrará el “Institucionalismo de la Escuela Racional”, en don-
de se entiende que el accionar político ocurre hacia adentro de las instituciones y
que en la búsqueda de dar explicaciones sobre la política se debe tener en cuenta la
naturaleza y el rol de las instituciones. Quizás esta es la distinción más importante
con la Escuela Racional dentro del comportamentalismo.
Aquí las instituciones son entendidas como colección de reglas e incentivos que
establecen las condiciones para una racionalidad limitada, y de esa manera con-
forma un “espacio político” en el que muchos actores políticos interdependientes
pueden actuar. (Ib 1999:43)
A pesar de lo anterior, los autores del Institucionalismo de la Escuela Racional
no dejan de entender que existe un comportamiento egoísta que genera decisiones
estratégicas a partir de las restricciones de las reglas de juego político. En este sen-
tido, la maximización de utilidades será la motivación principal de los actores, pero
estos son conscientes de que sus objetivos serán alcanzados de manera más efectiva
a través de las instituciones (las cuales moldean su comportamiento). El abordaje
que mantendrá esta corriente será deductivo.

Mujeres y participación política

Como se ha desarrollado al comienzo de este articulo, los análisis más recientes


sobre participación política de mujeres discuten la necesidad de rever los ámbitos
en los que el colectivo femenino intenta participar. El interés de esto está dado
principalmente por la modificación del rol de la mujer a lo largo del tiempo, y con
ello el cambio en las necesidades de participación de las mismas.
La modificación de dicho rol ha exigido nuevas formas y métodos de abordar el
problema acerca de la inclusión política del colectivo femenino. En este sentido, y
como previamente se ha descripto, los análisis más recientes discuten la necesidad
de pensar en los ámbitos en los que las mujeres pueden participar.

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¿Cuál es el rol de los partidos políticos? ¿Cuál el de los sistemas electorales?


¿Qué papel cumplen los órganos públicos de poder? Con estas preguntas lo que se
intenta observar en las nuevas líneas de análisis es si los espacios de participación
política ayudan o restringen la inclusión de mujeres.
En este sentido y para poder hablar sobre la vinculación entre mujeres y políti-
ca, es necesario primero hacer un racconto de lo sucedido dentro de la disciplina
que aquí nos reúne. Los primeros trabajos vinieron de la mano de la historiografía,
principalmente hay una amplia bibliografía referida al desarrollo de la mujer dentro
de los espacios públicos y a la concreción de ciertos derechos (ejercicio del voto,
participación sindical o partidaria, ejercicio del derecho a ser elegida) (Fraisse y
Perrot 1993; Käppeli 1993; Barrancos 2002, 2014).
En cuanto a los estudios propiamente politológicos de género, los mismos van a
tener sus comienzos a partir de la década del 90. En este sentido quizás un puntapié
inicial importante para estos fue la “Convención sobre la Eliminación de todas las
Formas de Discriminación contra la Mujer”, donde se manifestó la necesidad de
colocar como tema de agenda política la equiparación de los derechos de hombres y
mujeres, y la cual adquirió jerarquía constitucional en Argentina en el año 1994
(Gamba 2009).
En este sentido, una línea de estudios se centró en el rol del mainstreaming de
género y la idea de repensar los espacios estatales y de poder en términos de igual-
dad de género (Rigat-Pflaum 2008; García Prince 2010). Aquí la mirada está puesta
en la capacidad que tienen las instituciones públicas y sus recursos humanos, de
pensar políticas públicas bajo perspectiva de género, planteando desde el inicio de
la misma la búsqueda de igualdad entre hombres y mujeres, y el empoderamiento
de estas últimas en determinadas áreas prioritarias.
Otra vertiente de análisis es la que indaga acerca de la importancia de la parti-
cipación de la mujer y los mecanismos necesarios para lograrla. Aquí empezamos a
ver estudios sobre la vinculación de las mujeres en política y cómo es su acceso a los
espacios de poder (Dahlerup 2002; Llanos y Sample 2008; Caminotti, M. 2013). El
objetivo principal era transparentar las diferencias entre los géneros y buscar solu-
ciones a esta problemática.
En este sentido también se habló sobre el rol del contexto institucional y sobre
cómo puede afectar las participaciones de colectivos minoritarios. Comenzaron a
expresarse trabajos acerca del rol del sistema electoral y de cómo las modificaciones
en el mismo pueden disminuir o aumentar la inclusión de mujeres en cargos electi-
vos. Aquí empezamos a ver estudios sobre cuotas de género y su desempeño a partir
del sistema electoral en el que se encuentran (Archenti, N. 2000; Htun, 2002;

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Marx, Borner y Caminotti 2006; Llanos y Sample 2008). Aquí también encontra-
remos estudios vinculados a los diferentes poderes del Estado y la inclusión de mu-
jeres en ellos, principalmente en el poder legislativo donde las cuotas tienen inje-
rencia (Archenti y Tula 2008).
El interés principal, en los comienzos, estuvo puesto en demostrar cuantitati-
vamente que hombres y mujeres no eran iguales a la hora de observar la conforma-
ción de las cámaras legislativas ó de los equipos ejecutivos de gobierno. Con estos
trabajos también surgieron un sinfín de estudios que demostraban la necesidad de
que las mujeres participen en espacios legislativos, al indagar sobre las temáticas
que dichas instituciones trabajaban (Childs and Krook, 2006; Wängnerud, 2009).
Por último encontramos las discusiones que se dan en torno al lugar de los par-
tidos políticos en esta búsqueda de igualdad, pensándolos principalmente como
instituciones a las cuales las diferencias de género las atraviesan, y que son el pri-
mer escalón que las mujeres deben superar para pensar sus carreras políticas (Frei-
denberg y Alcántara Sáez 2009; Archenti y Tula 2014; Shair-Rosenfield y Hinojosa
2014). Aquí comenzamos a observar estudios de corte más cualitativo.
Y con ello comenzó a vincularse la ciencia política con los abordajes de tipo cul-
turales, dado que era necesario pensar en la sociedad en la que se insertaban estas
estructuras para poder explicar por qué en ciertos contextos no significa lo mismo
políticamente ser hombre o mujer, y por qué llegan al poder las mujeres que lo ha-
cen.

¿Institucionalismo Feminista?

Ahora bien, siguiendo lo antes dicho quizás el paradigma correcto a la hora de


pensar cómo estudiar participación política sea el Neo- Institucionalismo. Éste nos
brinda una serie de herramientas que permiten abordar la participación femenina
en los diferentes espacios de poder; pensando a estos últimos como las arenas en
donde las reglas de juego son introducidas, reglas que no necesariamente tienen
que estar escritas.
Bajo esta perspectiva de análisis ya se ha ido desarrollando bibliografía al res-
pecto, la misma vincula los conocimientos brindados por el neo-institucionalismo y
las teorías feministas, buscando indagar cómo afectan las instituciones al desenvol-
vimiento de grupos minoritarios, como ser el colectivo femenino.
Lo que se intenta es explicar las diferencias de género entre hombres y mujeres,
pensando que las instituciones, formales e informales, también generan aumentos o

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disminuciones en las brechas de género. Principalmente a partir de que afectan la


distribución de los recursos y con ello el poder de los actores políticos (March y Ol-
sen 1993).
En este sentido, Mackay, Kenny y Chapell (2010) establecen que el Nuevo Insti-
tucionalismo permite entender la dinámica constitutiva de la política, es decir, las
maneras en que los individuos aceptan o resisten los cambios dentro de las institu-
ciones, y como éstas modelan el comportamiento de los primeros mediante reglas,
normas y políticas.
Desde esta mirada, las instituciones, formales e informales, y cómo ellas operan
importan. Pero ¿cómo interviene el género dentro de ellas? Esto fue lo que las teo-
rías feministas buscaron incorporar dentro del Nuevo Institucionalismo. La princi-
pal respuesta es que el género se encuentra en las dinámicas centrales de las insti-
tuciones. Krook y Mackay (2011) establecen que argumentar que una institución se
encuentra generizada significa que lo masculino y lo femenino están entrelazados
en la cultura diaria de las instituciones:

El género es entendido como un elemento constitutivo de las relaciones sociales ba-


sadas en percibir diferencias entre mujeres y hombres, y como una forma primor-
dial de significar relaciones de poder y jerarquía. El género por lo tanto, no solo
opera en el nivel de lo subjetivo/interpersonal, sino que también es un aspecto de
las instituciones y las estructuras sociales, y una parte del campo simbólico de la
construcción de significados, en la cual los actores individuales están anidados. 2
(Mackay, Kenny y Chapell 2010: 580)

El vínculo entre institucionalismo y feminismo puede considerarse como una


relación de mutuo beneficio. En palabras de Kenny (2011) la corriente del Nuevo
Institucionalismo puede ofrecer herramientas útiles a la ciencia política femenina,
como ser cuestiones vinculadas a innovación institucional, a la continuidad o al
cambio; mientras que los enfoques de género o teorías feministas enriquecen a la
anterior teoría al poner atención al rol de las relaciones de poder de género dentro
de las instituciones.
Por lo tanto, existirían instituciones políticas afectando cómo se incluyen las
mujeres en el contexto político; instituciones como ser los partidos políticos, los
sistemas electorales ó la legislatura, y también instituciones no formales como

2. Traducción propia

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normas de comportamiento implícitas que se den hacia dentro de las anteriores o


pautas sociales o culturales que también las atraviesen.
Estas instituciones modifican la participación de los diferentes actores en polí-
tica, y generan que los procesos de selección de candidatos y trayectorias políticas, y
las reformas que se den en dichos procesos, sean dos caras de una misma moneda.
En este sentido, Buckley, Mariani y White (2014) establecen que la corriente men-
cionada al inicio, pone el enfoque en el contexto institucional, entendiendo que es
este el que determina el impacto de las reformas electorales; y lo hace mapeando
[…] la arquitectura formal y las redes, conexiones, convenciones, reglas y normas
informales de las instituciones3 (Buckley Mariani y White 2014:472).
No obstante también encontramos necesario analizar si una mirada desde la
Escuela Racional no sumaría al abordaje antes mencionado. Pensar en los indivi-
duos maximizando sus propios beneficios podría llevarnos a considerar porqué es
necesario en ciertos contextos incluir mujeres y cómo desde esta lógica no solo las
instituciones cumplen una función al restringir o permitir la participación de muje-
res sino que también la utilización que los mismos individuos hagan de ellas gene-
rará cambios en las cuestiones que venimos analizando.
Esta vertiente permitirá pensar como los actores se desarrollan en las arenas de
poder, y de qué manera utilizan las instituciones formales e informales, con el obje-
tivo de alcanzar el fin último mejor. La mirada utilitarista del individuo a su vez
permite pensar también cómo debe ser la inclusión de mujeres y qué rol ellas mis-
mas deben cumplir.
No se trata de elegir un modelo o el otro, sino de hacerlos dialogar para pensar
como instituciones y actores se moldean entre sí. Por un lado las instituciones esta-
blecen las reglas de juego a seguir, moldeando así el marco en el que los actores se
desenvolverán. Por otro, los actores utilizan dichas reglas en pos de alcanzar mejo-
res resultados en relación a sus expectativas.

Conclusión

A lo largo del presente trabajo he intentado recopilar los diferentes paradigmas


de la ciencia política norteamericana, con el objetivo de dilucidar cuál de ellos servi-
ría de mejor manera a las nuevas líneas de análisis que estudian la participación
política de mujeres. ¿Cuál es entonces el mejor de los paradigmas para analizar la
participación política de mujeres?

3. Traducción propia

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Creo que la base que brinda el neo-institucionalismo es indiscutible, la manera


de entender las instituciones permite claramente abordar las problemáticas aquí
planteadas. No obstante, la elección de una mirada con enfoque del Rational Choice
dependerá exclusivamente de la investigación que se realice, del objeto de estudio y
de los métodos necesarios para su análisis.
En este caso sería interesante plantearnos cómo hacer convivir los conceptos
básicos del Rational Choice con la idea del rol fundamental que tienen las institu-
ciones en el Neo-Institucionalismo. Es inevitable pensar en cómo las diferentes ins-
tituciones afectan la participación de mujeres, sobre esto se ha escrito mucho al
respecto.
A su vez, estamos en presencia de nuevas corrientes que intentan abordar las
maneras en las que las mujeres y los hombres se insertan en las arenas políticas con
pleno entendimiento de las diferencias de género, y en este sentido sería necesario
pensar a estos actores como absolutamente racionales intentando maximizar los
beneficios en función de sus objetivos políticos individuales.
Pensar los actores en forma utilitarista también implica reconocer que al encon-
trarse con determinadas normas de juego (implícitas y explicitas) pueden modificar
sus propias acciones con el fin último del beneficio individual o del menor coste
posible.
Creo que en este sentido el institucionalismo feminista del que se habló pre-
viamente, quizás sin desearlo, empodera a las mujeres en esta lógica de intentar ser
actores racionales que maximicen los beneficios. Lo que nos permitiría vincular
estas dos posiciones metodológicas sin que una prime sobre la otra, generando la
posibilidad de pensar en que se amalgamen las nociones de la importancia de las
instituciones y del cálculo racional de los actores, al momento de pensar en la inclu-
sión de determinados grupos en espacios de poder.
Como se dijo previamente quizás la conclusión a la que se ha arribado con este
trabajo sea que en estas temáticas no debamos cerrarnos en un paradigma para
realizar el análisis, sino en la utilización de las metodologías de ambos para el mejor
entendimiento de la realidad política de los actores intervinientes.
Creo también necesario el pensar en la no caducidad de estos paradigmas y de
sus vertientes, la utilización de los mismos en función de un mejor entendimiento
de la realidad política y social, y la posibilidad de amalgamarlos en pos de un de-
terminado objeto de estudio.
Es por esto que a la hora de pensar la participación política de mujeres, y más
allá del recorrido histórico de los tres paradigmas hegemónicos, se buscó pensar en

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los métodos de los mismos para llegar a la conclusión de cuál de ellos era el más
apropiado a la hora de trabajar sobre nuestro objeto de estudio.
La decisión sigue siendo personal del investigador, y con este trabajo se buscó
mostrar brevemente que cualidades contienen cada paradigma y como ello serviría
al estudio de la igualdad de género en política. Éste no pretendió ser un análisis
exhaustivo y por lo tanto las conclusiones arribadas se limitan a las variables anali-
zadas en este trabajo. Es necesario para el desarrollo de esta materia, pensar en
paradigmas surgidos desde la ciencia política latinoamericana que permita también
mostrar características propias de nuestra cultura que sirvan a la hora de explicar la
forma en la que actores e instituciones funcionan en un determinado sistema políti-
co.

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Procesos de (des)nacionalización del sistema de partidos en Argentina… ∙ LUCAS SEBASTIÁN RAFFO

Procesos de (des)nacionalización del sistema de


partidos en Argentina: un abordaje a partir de las
estrategias electorales multinivel.

LUCAS SEBASTIÁN RAFFO


lucasraffo.93@gmail.com
Universidad de Buenos Aires (UBA)

Resumen:
En la Argentina, las elites partidarias subnacionales deciden sus estrategias electo-
rales con cierta independencia de lo que dicten las elites nacionales. En los sistemas
de partidos federalizados, cada distrito suele tener una dinámica propia indepe n-
diente de la del sistema de partidos nacional. Los procesos de (des)nacionalización
del sistema de partidos son multicausales y no hay una única variable que influya
sobre el mismo. En el presente trabajo solamente nos ocuparemos de una de las va-
riables en cuestión: la coordinación de estrategias multinivel por parte de las elites
nacionales y subnacionales de los partidos políticos y la congruencia de las coali-
ciones que eligen formar. Analizando la conformación de las alianzas del Frente p a-
ra la Victoria y Cambiemos para las elecciones presidenciales del 2015 y comparán-
dolas en doce distritos con su respectivo desempeño electoral llegamos a la
conclusión de que la variable congruencia influye levemente en el desempeño ele c-
toral de la coalición nacional y provincial, pero también concluimos que es necesa-
rio incluir otras variables en próximos estudios de este fenómeno.

Palabras clave: congruencia - desnacionalización del sistema de partidos -


elecciones - Argentina.

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Procesos de (des)nacionalización del sistema de partidos en Argentina… ∙ LUCAS SEBASTIÁN RAFFO

I- Introducción

Luego del retorno de la democracia en 1983, la Argentina exhibía un sistema de


partidos nacionalizado y bipartidista. La Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Jus-
ticialista (PJ), monopolizaban la competencia política a lo largo y a lo ancho del país,
repartiéndose las gobernaciones, y ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, en las
últimas dos décadas, la literatura sobre el tema, está de acuerdo en considerar a la Ar-
gentina como un caso de mutación de un sistema de partidos nacionalizado, hacia uno
más desnacionalizado/territorializado (Calvo y Escolar 2005, Gibson y Suárez Cao
2010, Escolar 2011, Suárez Cao 2011 y 2013).
El surgimiento de terceros partidos y la consolidación de partidos provinciales du-
rante la década del 90, preanuncian la fragmentación y provincialización del sistema de
partidos que se da post-crisis del 2001 (Navarro y Varetto 2014). Luego de la caída del
gobierno de la Alianza, se acentúa el proceso de desnacionalización, tanto en su dimen-
sión horizontal, entendiendo ésta como la variación de los patrones de competencia
entre cada uno de los distritos (Jones y Mainwaring 2003, Leiras 2010), como en su
dimensión vertical, es decir, la variación de los patrones de competencia entre el nivel
nacional y el subnacional (Gibson y Suárez Cao 2007, Lago Peñas y Montero 2009).
Según Cruz (2015) en esta etapa del sistema de partidos post-2001, el atractivo para las
organizaciones partidarias se encuentra en la competencia subnacional, puesto que las
provincias se transforman en el reservorio del poder político, y los caudillos que las
gobiernan controlan el acceso a las candidaturas.
Nuestro trabajo se concentrará en una de las múltiples variables que inciden en el
nivel de (des)nacionalización del sistema de partidos argentino, referente a la coordina-
ción de las elites de los principales partidos nacionales entre distintos niveles de com-
petencia a la hora de la elección. Los interrogantes que nos movilizan son varios: ¿Có-
mo se coordinan las elites nacionales y subnacionales de un mismo partido para la
competencia electoral? ¿Qué estrategias eligen generalmente para maximizar el caudal
de votos y el acceso a cargos? ¿Qué sucede con el desempeño electoral del partido
cuando el sello nacional y el provincial coaligan con los mismos actores? ¿Qué sucede
cuando no? ¿Tienen desempeños parecidos?
En este contexto de desnacionalización y territorialización del sistema de partidos,
las estrategias predominantes en los grandes partidos nacionales para competir electo-
ralmente son las coaliciones multinivel, ya sea con otros partidos nacionales, y/o con
partidos provinciales en cada distrito. Las elites subnacionales, eligen su estrategia con
cierta independencia de las elites nacionales. Los sellos provinciales para maximizar su
rendimiento electoral, pueden escoger su propia estrategia diferenciándose de su con-

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Procesos de (des)nacionalización del sistema de partidos en Argentina… ∙ LUCAS SEBASTIÁN RAFFO

traparte nacional, ya sea agrandando la coalición nacional, o eligiendo coaligar con ac-
tores distintos. Nuestra hipótesis principal sostiene que cuando las elites coordinan sus
estrategias conformando las mismas alianzas (o similares), inferimos que el desempeño
electoral de la coalición en el ámbito nacional suele ser similar al de la coalición en el
distrito subnacional.
En primer lugar definiremos los principales conceptos a utilizar en nuestro trabajo.
En segundo lugar describiremos las características de la competencia electoral en la
Argentina durante 2015. Luego observaremos si los partidos nacionales formaron las
mismas alianzas en el nivel nacional y en el nivel provincial determinando cuan con-
gruentes fueron las coaliciones en cada distrito con respecto a la coalición nacional y
cómo impactó dicha congruencia en el desempeño electoral de la coalición en el nivel
subnacional. Sobre la base de dicha observación pondremos a prueba nuestra hipótesis
descrita anteriormente. Finalmente esbozaremos una conclusión planteando algunos
temas relacionados para una futura agenda de investigación.

II- Definiciones y conceptos para el presente trabajo

En nuestro trabajo intentamos establecer el impacto de las decisiones de las eli-


tes nacionales y subnacionales de los partidos en el desempeño electoral que tienen
los mismos en las elecciones a presidente y a gobernador.
Uno de los conceptos principales, es el de coordinación electoral. Parafraseando
a Cox (2000:49) “la coordinación electoral se refiere a distintos procesos a través
de los cuales votantes y políticos coordinan sus acciones electorales con el fin de
conseguir más escaños o más carteras en el ejecutivo”1. La naturaleza del problema
de la coordinación electoral depende de tres elementos: las instituciones electora-
les, las preferencias políticas y las expectativas (Cox, 1997, Lago Peñas-Montero,
2009).
Si bien Lago Peñas y Montero refieren a la coordinación entre partidos naciona-
les y provinciales en sistemas multinivel, en casos como la Argentina también pue-
de encuadrarse en la coordinación entre el sello nacional y el provincial de los par-
tidos.
En nuestro trabajo, el indicador que usaremos para decir que las elites partida-
rias nacionales y provinciales coordinan sus estrategias es que coaligan con los

1. Traducido de Lago Peñas y Montero (2009: 176). Cox (2000 y 2004) entiende que la coordinación
electoral se produce tanto entre dirigentes políticos como entre los electores. En esta investigación nos
concentramos únicamente en la primera dimensión.

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mismos partidos en ambos niveles. Cuando el sello provincial forma parte de la


misma coalición que el sello nacional (por ejemplo que el Partido Justicialista for-
me parte del Frente para la Victoria tanto en el nivel nacional como en el provin-
cial) afirmaremos que las elites han coordinado.
Aquí entra en juego otro de los conceptos claves que utilizaremos: el de con-
gruencia. Irina Stefuriuc (2009) hace un aporte muy importante a la hora de medir
cuan parecidas o diferentes son las coaliciones a nivel nacional y subnacional. Cruz
(2014) resume este aporte, entendiendo que “si los partidos que integran ambas
coaliciones son los mismos, entonces existe una congruencia completa entre ambas;
si solo algunos coinciden, entonces la congruencia es parcial; por último, si las
composiciones partidarias son completamente distintas, entonces hay incongruen-
cia” (Cruz, 2014: 19).
Falta definir que entendemos por coalición. Siguiendo a Chasquetti (2008) una
coalición esta formada por varios partidos que disponen de recursos electorales
propios para acceder a cargos ejecutivos nacionales y subnacionales en un sistema
de partidos multinivel. En este sentido, consideraremos al Frente para la Victoria y
a Cambiemos como coaliciones de partidos.

III- Características de la competencia electoral argentina en


2015

Para las elecciones presidenciales del 2015 en Argentina se presentaron a com-


petir en las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO) 14 formulas
agrupadas en 10 fuerzas políticas. Tres compitieron dentro de la Alianza Cambie-
mos, dos dentro de Unidos por una Nueva Alternativa (UNA) y el Frente de Iz-
quierda y los Trabajadores, mientras que el Frente para la Victoria, la Alianza Pro-
gresistas, la Alianza Compromiso Federal, el Movimiento al Socialismo, el Frente
Popular, el Partido Popular y el Movimiento de Acción Vecinal compitieron presen-
tando solo una.
De las 10 fuerzas políticas que se presentaron a competir, 6 superaron el um-
bral del 1,5% necesario para acceder a las elecciones generales y por primera vez
desde la reforma constitucional de 1994 hubo segunda vuelta entre las formulas del
Frente para la Victoria (Daniel Scioli-Carlos Zannini) y de Cambiemos (Mauricio
Macri-Gabriela Michetti) la cual culminó con el triunfo de esta última.
En el caso de la competencia subnacional, 22 distritos pusieron en juego sus
cargos ejecutivos y legislativos a excepción de Corrientes (solo eligió cargos legisla-

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tivos) y de Santiago del Estero (no tuvo elecciones provinciales). En cuanto a pre-
rrogativas electorales, la Argentina es un sistema de partidos federalizado, ya que
las provincias conservan todos los poderes no cedidos al gobierno federal (Clérici,
2015) entre ellos el control de las reglas de juego y el calendario electoral. Esto
permite, por ejemplo, que las fechas de las elecciones pueden ser o no las mismas
que las de la elección nacional.
El control de los resortes de la competencia electoral subnacional convierte a
los gobernadores en actores fundamentales del proceso político en sus distritos, y
en gran parte influyen en la dinámica de competencia en sus provincias (De Luca,
Jones y Tula, 2008). Los grandes partidos, además, como consecuencia de este di-
seño, más que centralizados, funcionan como confederaciones de sellos provinciales
cuyas elites pueden tener cierta autonomía de lo que dicte el liderazgo del partido
en el ámbito nacional.
En el caso puntual de la conformación de coaliciones electorales, el diseño insti-
tucional electoral les permite a los partidos provinciales conformar sus propias
alianzas con independencia de las alianzas que los partidos conformen para la com-
petencia nacional (Clérici, 2014). Durante 2015 encontramos entonces que partidos
políticos que compitieron unidos a nivel nacional o en algunos distritos, fueron con-
tendientes en otros.

IV- Análisis de los Datos

Nuestra hipótesis postula que cuando las elites nacionales y subnacionales de


un mismo partido coordinan sus estrategias, el desempeño electoral del mismo en
el nivel nacional y en el provincial suele ser más homogéneo (es decir, que el
desempeño electoral es similar). En las elecciones del 2015, la estrategia más elegi-
da para afrontar la competencia fue el armado de coaliciones electorales. Un indi-
cador de coordinación de estrategias entre las elites de los distintos niveles es si un
partido nacional integra las mismas coaliciones a nivel nacional y a nivel provincial.
Para testear nuestra hipótesis primero observaremos la composición de dos de
las coaliciones que compitieron a nivel presidencial, el Frente para la Victoria y
Cambiemos, las cuales llegaron a la instancia de ballotage. Luego compararemos
con la composición de las coaliciones que presentaron a nivel provincial estas dos
fuerzas. Utilizando el concepto de congruencia aplicado por Stefuriuc (2009) al es-
tudio de los procesos de formación de gobierno en las comunidades autonómicas

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españolas, construiremos un índice que va de 0 (incongruencia completa) a 1 (con-


gruencia completa).
Cuando todos los partidos que conforman la coalición nacional, forman parte
de la coalición provincial, el valor del índice será 1. A medida que haya partidos que
estén presentes en la coalición nacional, pero ausentes en la coalición provincial, el
valor estará más cerca de 0. Es importante aclarar que la conformación de las coali-
ciones en este caso particular son “formadas” en el nivel nacional, y son las elites
provinciales quienes eligen replicar o formar otras coaliciones. Por falta de infor-
mación disponible y no provista por las autoridades electorales, evaluaremos la
congruencia de las coaliciones en doce de los veintidós distritos donde se eligió go-
bernador.

Tabla 1
Composición de las coaliciones del Frente para la Victoria y de Cambiemos
para el nivel nacional

Formula Composición
Frente para la Victoria
Partido Justicialista-Partido Intransigente-Partido Fede-
ral-Partido Comunista-Partido Humanista-Frente Gran-
de-Partido de la Victoria-Partido Solidario-Kolina-
Encuentro por la Democracia y la Equidad-Partido de la
Concertación FORJA-Partido por la Soberanía Popular
(Jujuy).
Cambiemos
Unión Cívica Radical-Propuesta Republicana (PRO)-
Coalición Cívica ARI-Partido Demócrata Progresista-
Partido Conservador Popular- FE-Partido del Dialogo.

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la Dirección Nacional Electoral.

Como vemos en la Tabla 1, el Frente para la Victoria a nivel nacional (elecciones


a presidente) estuvo conformado por 12 partidos, mientras que Cambiemos sola-
mente por 7. Sin embargo, la presencia o ausencia de algunos partidos de la coali-
ción en el nivel provincial no tiene el mismo impacto en el desempeño electoral:
algunos partidos tienen mayor peso e importancia que otros. , Por esa razón pon-
deramos a los partidos de distinta manera. En el caso del FPV destacamos el peso
del Partido Justicialista (ver Tabla 2), mientras que en Cambiemos, resaltamos al
PRO, a la UCR y a la Coalición Cívica (ver Tabla 3).

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Tabla 2
Valor asignado a cada partido en la coalición del Frente para la Victoria

Partido Justicialista 0.7


Partido Intransigente 0.025
Partido Federal 0.025
Partido Comunista 0.025
Partido Humanista 0.025
Frente Grande 0.025
Partido de la Victoria 0.025
Partido Solidario 0.025
Kolina 0.025
Encuentro para la Democracia y la 0.025
Equidad
Partido de la Concertación FORJA 0.025
Partido por la Soberanía Popular (Ju- 0.025
juy)
Frente HACER por el Progreso Social 0.025

Fuente: Elaboración propia

Tabla 3
Valor asignado a cada partido en la coalición Cambiemos

Unión Cívica Radical 0.3

Propuesta Republicana (PRO) 0.3

Coalición Cívica ARI 0.3

Partido Demócrata Progresista 0.025

Partido Conservador Popular 0.025

Partido FE 0.025

Partido del Dialogo 0.025

Fuente: Elaboración propia

Si en la coalición provincial se encuentran todos los partidos que están en las


tablas 2 y 3, habrá congruencia absoluta y el valor será 1. A medida que algunos de
estos partidos se encuentren ausentes en la coalición provincial, la congruencia de
la coalición se verá disminuida, y según nuestra hipótesis, esto afectara al desem-

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peño de la coalición en las elecciones a gobernador. Los doce distritos que hemos
seleccionado para evaluar la congruencia y los desempeños de las coaliciones son la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la Provincia de Buenos Aires, Santa Fe,
Córdoba, Mendoza, Jujuy, Misiones, Neuquén, Rio Negro, Salta, San Luis, Tierra
del Fuego. Tanto los datos electorales, como los datos acerca de la conformación de
las coaliciones, fueron provistos por la Dirección Nacional Electoral y el Atlas Elec-
toral de Andy Tow.

Tabla 4
Índice de Congruencia del Frente para la Victoria y Cambiemos por distrito

Índice de Índice de
Distrito Congruencia Congruencia
FPV Cambiemos

Buenos Aires 0.9 1

Capital Federal 0.875 0.35

Santa Fe 0.875 0.325

Córdoba 0.2 0.6

Mendoza 0.825 0.925

Jujuy 0.8 0.6

Misiones 0.775 0.325

Neuquén 0.75 0.6

Rio Negro 0.75 0.3

Salta 0.75 0.325

San Luis 0.1 0.9

Tierra del Fuego 0.75 0.3

Fuente: Elaboración propia con datos del Atlas Electoral de Andy Tow

En la Tabla 4 observamos el Índice de Congruencia de cada coalición provincial


con respecto a la coalición nacional. En el caso del Frente para la Victoria, los valo-

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res son más homogéneos, ya que el actor predominante es el Partido Justicialista, el


cual solo está ausente en San Luis y en Córdoba, puesto que el sello provincial en la
provincia puntana apoyó a la coalición de Rodríguez Saá, mientras que en Córdoba,
el PJ provincial formo parte de la coalición de De la Sota.
Con respecto a Cambiemos, los actores predominantes son tres (la UCR, el PRO
y la Coalición Cívica), y podemos observar que en el único caso donde la congruen-
cia es completa es en la Provincia de Buenos Aires. En Mendoza y San Luis, obser-
vamos que la coalición también está muy cerca de la congruencia completa. En
Córdoba, Jujuy y Neuquén, al menos uno de los tres partidos predominantes en la
coalición se encuentra ausente. En Rio Negro, Cambiemos no presento candidatu-
ras, si lo hizo la Unión Cívica Radical en soledad (el ex candidato a presidente Ho-
racio Massaccesi). En Tierra del Fuego, la UCR compitió en soledad con aliados
provinciales, sin participación del PRO y la Coalición Cívica. Los casos más em-
blemáticos son los de la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Santa Fe. Allí,
tanto la UCR, como la Coalición Cívica, fueron rivales del PRO directamente, for-
mando coalición con el Partido Socialista y el GEN.
Observaremos primero el desempeño electoral de la coalición nacional y la coa-
lición provincial del Frente para la Victoria en los doce distritos que tomamos como
caso para testear nuestra hipótesis. En la Provincia de Buenos Aires, Capital Fede-
ral, Córdoba, Jujuy, Misiones, Neuquen, San Luis y Tierra del Fuego, vemos que los
desempeños fueron bastante similares donde observamos que el índice de con-
gruencia es relativamente alto (por encima del 0,7). Córdoba y San Luis son las úni-
cas excepciones ya que a pesar de tener una congruencia de 0.2 y 0.1 respectiva-
mente, el desempeño electoral fue bastante similar. Podemos atribuir estas
excepciones a la presencia de dos liderazgos de corte peronista fuertes en esas pro-
vincias (De la Sota y Rodríguez Saa) quienes canalizaron gran parte de los votos
tradicionalmente del PJ en sus formulas presidenciales.
En las provincias de Río Negro y Salta, la congruencia es de 0.75, sin embargo,
el desempeño electoral de la coalición nacional y de la coalición provincial varía
demasiado. En el caso de Río Negro, el desempeño de la coalición nacional es mu-
cho mejor que el desempeño de la coalición provincial (12 puntos de diferencia).
Salta es el caso inverso; la coalición provincial liderada por Urtubey, resulta tener
mejor desempeño que la coalición nacional. Esto parece adelantarnos, que existen
otras variables que nosotros aislamos (como por ejemplo la concurrencia o no de la
elección nacional y la provincial), que influyen en el desempeño electoral de las
fuerzas políticas.

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Tabla 5
Comparación entre el desempeño electoral nacional y provincial del
Frente para la Victoria y Cambiemos junto a su Índice de Congruencia por
distrito.

Frente para la Victoria Cambiemos

Desempeño Desempeño Índice de Desempeño Desempeño Índice de


Distritos Dif. Nac- Dif. Nac-
electoral electoral Con- electoral electoral Con-
Prov Prov
nacional provincial gruencia nacional provincial gruencia

Buenos Aires 37,28% 35,28% -2,00% 0.9 32,80% 39,42% 6,62% 1

Capital Federal 24,09% 21,91% -2,18% 0.875 50,61% 45,56% -5,05% o.35

Santa Fe 31,77% 30,35% -1,42% 0.875 35,29% 31,65% -3,64% 0.325

Córdoba 19,26% 17,17% -2,09% 0.2 53,22% 33,75% -19,47% 0.6

Mendoza 31,36% 41,02% 9,66% 0.825 40,81% 48,38% 7,57% 0.925*

Jujuy 37,58% 35,79% -1,79% 0.8 17,24% 58,31% 41,07% 0.6*

Misiones 61,11% 63,79% 2,68% 0.775 22,70% 13,55% -9,15% 0.325

Neuquén 35,74% 31,20% -4,54% 0.75 27,97% 20,90% -7,07% 0.6

Río Negro 45,20% 33,94% -11,26% 0.75 22,39% 3,10% -19,29% 0.3

Salta 40,98% 51,23% 10,25% 0.75 20,56% 30,69% 10,13 0.325*

San Luís 15,58% 13,64% -1,94% 0.1 30,93% 29,18% -1,75% 0.9

Tierra del Fuego 45,22% 49,02% 3,50% 0.75 21,90% 39,71% 17,81% 0.3

Elaboración Propia en base a datos de la Dirección Nacional Electoral y el Atlas Electoral de Andy Tow.

A diferencia del Frente para la Victoria, que presentaba un nivel más homogé-
neo de congruencia en los distritos tomados como casos, Cambiemos presenta índi-
ces más dispares de congruencia entre los distritos. Una de las causas puede ser los
formadores de la coalición Cambiemos son tres partidos principales (UCR, PRO y
CC-ARI), mientras que en el Frente para la Victoria, el actor predominante es el
Partido Justicialista, rodeado de partidos menores. Siguiendo esta línea, se observa
que en muchos distritos, la Unión Cívica Radical, compitió formando una coalición
diferente a la del PRO.
Los distritos donde Cambiemos a nivel provincial contaron con una congruencia
alta, fueron la provincia de Buenos Aires (congruencia perfecta), Mendoza (0.925) y
San Luis (0.9). En cuanto a los desempeños electorales, solo en San Luis la variación es
muy pequeña. En la provincia de Buenos Aires, Cambiemos logró un resultado mayor
al de la coalición nacional (el cual trajo aparejado el triunfo en la provincia), mientras

* Cambiemos y Unidos por una Nueva Alternativa apoyaron a la misma coalición provincial. Es decir,
compitieron aliados.

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que en Mendoza, la lista auspiciada por los integrantes de Cambiemos (Cambia Men-
doza), también contó con el apoyo de Unidos por una Nueva Alternativa.2
En Córdoba, Jujuy y Neuquén, el índice de congruencia marcó 0.6. Excepto en
Jujuy, donde sucedió lo mismo que en Mendoza (Unidos por una Nueva Alternativa
y Cambiemos conformaron un frente conjunto), el desempeño electoral se vio con-
siderablemente afectado. Podemos decir entonces que la ausencia de uno de los
partidos que conforman la coalición a nivel nacional en el nivel provincial, afectó al
desempeño de Cambiemos en las elecciones a gobernador.
En la Capital Federal, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Fé y Tierra del Fuego,
Cambiemos presentó una congruencia con respecto a la coalición nacional de entre
0.3 y 0.325. Sin embargo, en Salta sucedió lo mismo que en Jujuy y en Mendoza; al-
gunos de los partidos que conformaron la coalición a nivel nacional, se aliaron con el
romerismo (una facción del PJ provincial conducida por Juan Carlos Romero), lo que
se tradujo en una mejora del desempeño. En Río Negro y Tierra del Fuego, la UCR
compitió en soledad o aliado con partidos provinciales. En el primer caso, Massacessi
apenas superó el 3,10%, mientras que en Tierra del Fuego, la coalición conformada
por la UCR superó el 39%. En Capital Federal, Misiones y Santa Fé el rendimiento
electoral se vio disminuido pero no de la misma manera. En el primer caso, la merma
no impidió que Unión PRO (el nombre de la alianza en la Capital Federal), retuviera
la Jefatura de Gobierno. En Santa Fé, a pesar de tener una congruencia baja, no hubo
una variación significativa entre el resultado de la coalición nacional y la provincial
(debemos destacar que las elecciones no fueron concurrentes, es decir, fueron en dis-
tinta fecha. En Misiones, la ausencia de la UCR y la Coalición Cívica en la alianza
provincial, significó una reducción importante en el caudal de votos.

V. Conclusión

Al observar los Índices de Congruencia de las coaliciones provinciales en los ca-


sos que estudiamos en comparación con la coalición nacional tanto del Frente para
la Victoria como Cambiemos, observamos que existe una relación entre estas dos
variables (congruencia de la coalición-variación del desempeño electoral en el nivel
nacional y el provincial), aunque no tan fuerte y decisiva.

2. Alianza que en las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias llevó como candidatos a presidente a
José Manuel de la Sota y a Sergio Massa, siendo este ultimo quien triunfó y participo en las elecciones
generales.

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Procesos de (des)nacionalización del sistema de partidos en Argentina… ∙ LUCAS SEBASTIÁN RAFFO

El fenómeno de la (des)nacionalización del sistema de partidos es multicausal.


A la vez que la coordinación entre elites partidarias, inciden otras variables como la
existencia (o no) de elecciones concurrentes, la magnitud de distrito, la presencia (o
no) de partidos provinciales, el sistema electoral en su conjunto (tanto nacional
como provincial). Anteriormente mencionamos como la autonomía de las provin-
cias en materia electoral permite que los distritos subnacionales jueguen con sus
propias reglas; las elites subnacionales (y en particular los gobernadores) utilizan
estas potestades para modificar el escenario con el objetivo de maximizar el rendi-
miento electoral. Las características organizacionales de los partidos también son
otra variable a tener en cuenta, con relación al curso de acción que pueden tomar
las elites subnacionales de los partidos. En situaciones donde existen crisis de lide-
razgo, actores subnacionales buscan posicionarse para convertirse en actores na-
cionales. En definitiva, los actores provinciales, si existe un liderazgo fuerte se ali-
nean ya que esto reporta beneficios electorales, si aquel no existe, o es un liderazgo
débil, las elites provinciales se desentenderán de la competencia nacional eligiendo
una estrategia que maximice los beneficios en la arena provincial, y con la intención
de proyectarse a nivel nacional.
También es un riesgo homogeneizar la ponderación a la hora de estudiar la
congruencia de una coalición. En sistemas federalizados como el argentino,
donde cada provincia tiene su propia dinámica competitiva, los partidos no son
igualmente fuertes en todo el territorio, sino que cuentan con distritos en do n-
de son más competitivos que otros. Entonces, la ausencia del partido A, en la
coalición de la provincia 1, puede no tener los mismos efectos en el desempeño
electoral que la ausencia del mismo partido en la provincia 2. La ausencia de la
UCR y la Coalición Cívica en la coalición de Cambiemos en la Capital Federal,
no le impidió al PRO en alianza con el resto de los partidos que conformaron la
misma coalición a nivel nacional, conservar la Jefatura de Gobierno de dicho
distrito. Sin embargo en Misiones, la ausencia de los mismos partidos en la
coalición para competir a nivel gobernador se tradujo en la pérdida de casi la
mitad de los votos en relación al desempeño de Cambiemos en la nivel presi-
dencial.
Estos aportes nos permiten ir afinando el rumbo de futuras investigaciones,
donde nos vemos obligados a incluir una mayor cantidad de variables para así con-
tar con un estudio que nos permita abordar más sólidamente el fenómeno de la
(des)nacionalización del sistema de partidos argentino.

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Procesos de (des)nacionalización del sistema de partidos en Argentina… ∙ LUCAS SEBASTIÁN RAFFO

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

Las redes socioplíticas de intercambios y la


construcción de esquemas de apreciación.

MG. EDGARDO JULIO RIVAROLA


elmaestrorivarola@hotmail.com
Centro de Estudios Avanzados Universidad Nacional de Córdoba

Resumen
En la localidad de Villa del Rosario (interior de la provincia de Córdoba), en el año
2007 se llevaron a cabo las elecciones municipales en las que se registró vinculación
participante entre el partido Justicialista y las redes sociopolíticas de intercambios.
Estas redes constituyen una modalidad de hacer política que utilizan tanto patrón,
mediador o clientes, en espacios electorales del interior provincial.
Los partidos políticos articulan estrategias con las redes clientelares para coopta r-
las. El clientelismo se comporta como un instrumento de los partidos políticos para
la distribución de recursos pero también, para generar hacia adentro de las redes
un nuevo tipo de identidad de sus individuos. Esta circunstancia implica la cons-
trucción de un sentido de pertenencia a un espacio común imaginado por sus acto-
res o ciertos límites de identidad al que se incorporan sus integrantes. Esa identi-
dad que otorga a los miembros cierto sentido de pertenencia, justifica en ellos su
permanencia en ese espacio. Muchas veces no es tan relevante lo que el cliente con-
sigue dentro de la red, como si, la contención que el espacio les otorga, o la espe-
ranza de un destino común deseado, o la condición de pertenecer o depender de un
mediador o una organización.
Las redes sociopolíticas de intercambios se vinculan con los partidos políticos y así
pueden conformarse en ese sentido, como espacios de extensión de las fronteras de
los partidos, porque integran una voluntad común.
Este análisis permite explicar las preguntas qué, cómo y por qué se intercambia. De
hecho, muchas veces existe lealtad de clientes hacia los patrones aunque no haya en
esa oportunidad intercambio de bienes. La explicación del por qué los clientes ap o-
yan a sus mediadores o patrones, sin que necesariamente exista un intercambio in-
mediato, está vinculado a sostener la integración a esos esquemas de apreciación
que se han construido conjuntamente en el tiempo de vinculación.

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

Palabras clave: redes de intercambios, esquemas de apreciación, identidad política ,


espacios de contención.

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

Villa del Rosario en las elecciones de 2007

La ciudad de Villa del Rosario; se encuentra en el departamento Río Segundo


de la provincia de Córdoba, tiene unos 15073 habitantes según censo de 20081. Sus
pobladores desarrollan predominantemente, actividades productivas relativas a: la
agrícola y ganadera; la industrial de alimentación, madera; la comercial y talleres
de servicios. En las entrevistas a los secretarios municipales de hacienda y finanzas
de ciudad Villa del Rosario, Eduardo2 y Oscar3, estos identificaron sectores de ocu-
pación económica de la población según el rubro y su condición respecto del capi-
tal: Un grupo, los empleados públicos (nacionales, provinciales, municipales) y de
jubilados, valorado como el más numeroso. En segundo lugar, consideraron a los
empleados de industrias y de comercio que también conforman un sector mayorita-
rio pero más pequeño que el primero. Aquí identificaron a los empleados de las fá-
bricas, los supermercados, comercios en general, los albañiles y sus empleados. En
tercer lugar, ubicaron a los pequeños comerciantes o cuentapropistas, los producto-
res agropecuarios, los comerciantes acopiadores de granos y representantes de em-
presas del rubro, cuentan con buen poder y capacidad de consumo e inversión en el
medio4. Los entrevistados coincidieron respecto que los niveles de desocupación
han disminuido considerablemente en el decenio 2000-2010 y que los sectores de
la población con NBI son una minoría; por cierto, el Censo Provincial de Población
2008 muestra que el 9,4% de los habitantes de la localidad se encuentran con nece-
sidades básicas insatisfechas NBI5, o sea, 1 de cada 10 habitantes. De los 4557 hoga-
res censados, unos 269 comprenden NBI6, significa que el 5,9% de los hogares reú-
nen tales condiciones. Según los entrevistados, existen pocas personas
desocupadas, aunque reconocen la posibilidad de la ocupación sin registro legal o la
subocupación, según Oscar “la desocupación no se compara con la de una gran
urbe”7 por referirse, que es de menor porcentaje que en ciudades grandes.

1. Dirección General de Estadísticas y Censos, Censo Provincial de Población 2008; Gobierno de la Pro-
vincia de Córdoba; [en línea]: <http://estadistica.cba.gov.ar/>; enlace: <http://web2.cba.gov.ar/
actual_web/estadisticas/censo2008/index.html>; Córdoba; 2008 ; [consulta: 05 oct. 2011]
2. Entrevista realizada por el autor al secretario hacienda y finanzas de gestión del PJ Eduardo Rodrí-
guez de 50 años el 22 nov. 2011.
3. Entrevista realizada por el autor al secretario de hacienda y finanzas de gestión de UCR Oscar Arnolet-
ti de 30 años el 22 nov. 2011.
4. Entrevistas realizadas por el autor al docente Juan de 60 años el 19 jun. 2010 y los secretarios de
hacienda y finanzas Eduardo el 03 dic. 2011 y Oscar el 22 nov. 2011.
5. Dirección General de Estadísticas y Censos, Censo Provincial de Población 2008;... Ídem.
6. Ídem.
7. Ídem.

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

El producto bruto regional per cápita departamental (PBR) en pesos corrientes


del 2008 es de $27342, supera el producto geográfico bruto per cápita provincial
(PGB) de $235228. Las actividades económicas con mayor incidencia en el PBR del
departamento son la producción de manufacturas, de energía eléctrica y la agrope-
cuaria9. En ciudad Villa del Rosario la actividad agrícola es importante pero, el ru-
bro industrial es dinámico y genera mayor cantidad de fuentes de trabajo que la
primera. El crecimiento de la actividad y rentabilidad agrícola tiene repercusión
inmediata en la localidad, porque permite un incremento del consumo de las per-
sonas asociadas a esas explotaciones. Dicho crecimiento del consumo se muestra en
el aumento de la demanda de productos de uso inmediato como comestibles, vesti-
menta y en el crecimiento de los servicios del sector de la construcción10.
En este desarrollo revisaré la construcción de los esquemas de apreciación en la
red sociopolítica de intercambios dónde Héctor es el mediador y Manolo el inten-
dente su patrón, para ello primero explicaré cómo se constituyó dicha red y cómo se
vinculaba al PJ, segundo en qué consistían dichos esquemas de apreciación y el va-
lor que tuvieron para sus integrantes. Manolo ha sido intendente municipal en tres
oportunidades presentándose y ganando las elecciones en 1995, 1998, 2003 y en
esta oportunidad (2007) se presentó por cuarta vez consecutiva como candidato del
PJ.

La red sociopolítica de intercambios de Héctor

Las redes sociopolíticas de intercambios son una herramienta clave para que los
partidos logren ventajas en las elecciones municipales o apoyo a sus gestiones. El
control de las mismas les permite a los candidatos capitalizar un buen número de
electores clientes permeables hacia una predisposición favorable, respecto de las
opciones que el candidato muestra. Las redes de electores se vinculan con sus can-
didatos o patrones a través de las prácticas del clientelismo que desarrollan los me-

8. Dirección General de Estadísticas y Censos; Gobierno de la Provincia de Córdoba;Producto Geográfico


Bruto de la Provincia de Córdoba 1993-2009; Gobierno de la Provincia de Córdoba; [en línea]:
<http://estadistica.cba.gov.ar/>; enlace:
<http://estadistica.cba.gov.ar/LinkClick.aspx?fileticket=LsySmo5U9Mg%3d&tabid=154&mid=855&langu
age=es-AR>; Córdoba; Diciembre 2010; [consulta: 15 sep.2011]; p.8.
9. Ibídem; p. 13.
10. ÁLVAREZ, María Franci S.; “Pocos ganan, muchos pierden: soja, agroquímicos y salud. Estudio de
caso: departamento Río Segundo, Córdoba”; en: Universidad Nacional de Villa María; Cuadernos de
Investigación; Nº 2; Eduvim; Villa María; 2009; pp.73, 74.

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diadores de esa relación. Por ello, los mediadores son considerablemente importan-
tes para cada candidato (patrón) en proceso electoral.
Héctor integra una red de intercambios de origen sociopolítico, ya que se cons-
tituye por relaciones interpersonales de espacios sociales, como puede ser un club,
una o unas escuelas, o asociaciones voluntarias y familias; y de espacios políticos,
como los partidos, las simpatías políticas, los líderes políticos, las unidades básicas.
En esta red se producen intercambios favores, servicios, se comparten comporta-
mientos sociales y políticos indistintamente que se entrelazan. Es originada en la
escuela en la que Héctor trabajó como secretario docente, un espacio institucional y
social en que se combinan relaciones de pertenencia a ésta y al partido. Héctor ha
construido durante un largo período con su presencia y liderazgo político, una sig-
nificativa influencia del peronismo en la escuela y se ha constituido como mediador
de una red de intercambios, imbricada entre los espacios de la escuela y el partido11.
Esa red de la institución, funcionó como de origen social y político; como un espa-
cio de contención social de alguno de sus integrantes en que el mediador los asiste
con ayudas, como por ejemplo, para que cobre su salario con urgencia un nuevo
docente de la institución, pero también es un espacio que dirige un cierto compor-
tamiento político de sus integrantes, porque esas relaciones establecen direcciones
o conductas políticas y electorales de apoyo a la gestión del peronismo en la admi-
nistración municipal.
Las redes sociopolíticas de intercambios que media Héctor y donde el Inten-
dente Manolo es el patrón, se constituyeron en el ámbito de trabajadores de la acti-
vidad pública de servicios educativos y de salud. Estos trabajadores son de escuelas
de todos los niveles educativos y del hospital zonal de la localidad, incluso ex traba-
jadores y, para la ocasión, ya jubilados. Las necesidades de estos clientes aunque de
gran relevancia (como un empleo) no eran de vitalidad como el alimento para el
almuerzo del día. En ese espacio se desempeñaba y desempeña Héctor Ramón Ar-
güello (62 años) en calidad de mediador en la resolución de problemas sobre una
red de seguidores, ésta se constituye en una herramienta de gran utilidad para la
legitimación de acciones de la gestión de gobierno municipal del partido Justicialis-
ta.
Héctor tuvo una larga historia de militancia partidaria y sindical peronista. Él
se presenta referenciándose como Granadero del Regimiento de Granaderos Mon-
tados, del que formó parte, como docente y secretario del IPEM Nº 148 de Villa del
Rosario, como militante peronista, pero fundamentalmente como “afiliado de

11. Entrevista realizada por el autor a docente delegado departamental U.E.P.C. Jorge Henderson el 23
mar. 2013.

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siempre” y delegado departamental de Río Segundo en la UEPC. Es esposo de Vil-


ma, que también militó desde su juventud en el peronismo y fue la concejal de
vínculo político más cercano con el Intendente Manolo durante las tres gestiones
del mismo.
Su papel de mediador lo cumplía y cumple como gestor que acude a espacios de
poder, de los cuales recupera un vínculo generado en su actividad docente (de la
cual se ha jubilado) y en su actividad de militancia sindical en U.E.P.C. y la que sos-
tuvo desde su juventud en el partido peronista12. Como mediador ha construido un
“círculo íntimo” de seguidores13 en el que se integran algunos directivos y docentes
de dicha escuela y algunos docentes de otras instituciones, ellos lo acompañan en
sus actividades políticas, sindicales, ratifican sus dichos, asienten sus acciones. Con
ellos establece vínculos de estrecha confianza y una comunicación ágil, además, ese
círculo íntimo es consecuente en el sostenimiento de un espacio de poder que com-
parten en las instituciones educativas, el gremio y el partido; la ayuda para la reso-
lución de problemas es mutua. Los integrantes del círculo íntimo son los que llevan
la información desde el mediador al “círculo extenso”14, por ejemplo: las condicio-
nes de aceptación de una decisión sindical y la posterior divulgación de esas deci-
siones pre adoptadas, para que un conjunto más amplio acepte. Héctor tiene capa-
cidad para resolver problemas de los integrantes de círculo íntimo y círculo extenso,
como satisfacer un movimiento de traslado de lugar de trabajo de algún docente,
obtener un lugar prioritario en la lista que se conforma para cubrir cargos en la es-
cuela. Para esa tarea su círculo íntimo trabaja desde el círculo extenso, en la comu-
nicación que presenta la demanda al mediador, que acude con una respuesta y/o
una solución. Entre mediador y círculo íntimo existe una fidelidad expresa, y entre
mediador y círculo extenso existe una fidelidad que puede considerarse de “lazos
débiles”15. El círculo extenso es lábil, donde el mediador establece comunicaciones y
logra adhesiones, pero con menor fidelidad que los integrantes del círculo íntimo.
Para lograr las adhesiones con el círculo extenso es necesario mantener particular
atención con esos clientes; una modalidad permanente que usó y usa es, acercarse a
los clientes y llevarle información relativa al partido y especialmente del sindicato a
docentes jubiladas; Héctor lo manifiesta cuando expresa que nada más hace “…una

12. Entrevista realizada por el autor a docente delegado departamental U.E.P.C. Héctor Argüello el 02
mar. 2013.
13. AUYERO, Javier; “Evita como performance. Mediación y resolución de problemas entre los pobres
urbanos del Gran Buenos Aires”; en: Auyero, Javier (comp.); ¿Favores por votos? Estudio sobre el clien-
telismo político contemporáneo; Ed. Losada; Buenos Aires; 1997; p. 178.
14. Ídem.
15 Ídem.

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atención a una jubilada…” La información es muy apreciada por los clientes, tanto
del círculo íntimo como el extenso, porque han construido sobre su mediador una
imagen de “gestor capaz de conseguir información de primera fuente”16. La de-
mostración del mediador que obtiene información y la acerca a sus clientes la pre-
senta en visitas donde expresa oralmente una comunicación de UEPC, en folletos,
en petitorios a las autoridades que los clientes visitados firman, en invitaciones es-
critas a actos, homenajes y reuniones, a las que asisten acompañados por Héctor,
en un vehículo especialmente contratado para ese fin, y donde no faltará oportuni-
dad para compartir una comida con las autoridades del sindicato. Los clientes for-
man parte de la red sociopolítica de intercambios porque su participación en el es-
pacio de la actividad pública es el primer compromiso que asumieron con Héctor,
más allá de la formación y carrera política que cada uno tenga. Una escuela se com-
porta como un espacio de integración social, que reúne personas que se encuentran,
a pesar de sus opiniones o afiliaciones políticas o partidarias. Pero también, algunas
de esas personas están incluidas en esas redes de compromisos mutuos que son
transmisoras de tendencias electorales en el momento de los comicios.

Sobre cómo las relaciones en las redes son constructoras de


esquemas de apreciación

La fortaleza de estas redes está fundada en que sus clientes, se sienten integran-
tes de las mismas, se reconocen mutuamente, se identifican como parte de un “pen-
samiento común” o una forma de actuar convenida. Además, los miembros sostie-
nen una inclinación política o electiva en sentido de conjunto considerablemente
homogéneo, aunque el origen del intercambio o el sentido de integración a la red,
no sea originado desde el partido político. La definición activa del mediador de la
red respecto de su inclinación política y partidaria es fundamental para los miem-
bros que la integran.
Las redes sociopolíticas y sus prácticas clientelares se originan en la necesidad
social de construir espacios de contención. Dichos espacios son montados desde las
relaciones interpersonales en redes, que están enmarcadas en relaciones de reci-
procidad y sirven de soporte de necesidades que los individuos tienen (a las que el
Estado no ha dado respuesta satisfactoria) En el caso de la red donde interactúa
Héctor, las necesidades pueden ser de ingreso a un espacio público para trabajar o

16. Entrevista realizada por el autor al delegado departamental UEPC Jorge Henderson el 23 mar. 2013.

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estudiar, de obtener gestiones que posibiliten acceso a demandas con la patronal


estatal, de obtener información fiable para tomar decisiones, no son éstas, deman-
das de subsistencia urgente como bolsones de alimentos. Según Günes-Ayata17, co-
mo “la esfera pública no opera de manera eficiente,… las masas se refugian en
sistemas de apoyo que son más familiares” en cuanto que procedimentalmente,
esas redes pueden influir en el control de la distribución de los recursos y emocio-
nalmente, en que se constituyen en un sistema de reconocimiento mutuo entre sus
integrantes18.
Las redes están constituidas por individuos que se reconocen como parte de un
conjunto donde reciprocan necesidades comunes y respuestas compartidas, identi-
dades políticas, trayectorias comunes en espacios laborales o de instituciones. Estas
redes sociopolíticas de intercambios están constituidas por individuos que, más allá
del tipo de vínculo que los agrupa y sus particularidades como tal, probablemente
encuentran una disposición común en las formas en que optan políticamente a la
hora de las elecciones municipales; o al menos, se constituyen como una línea de
opinión que genera una tendencia a la hora de decidir. Los compromisos que se
generan en las relaciones interpersonales, dentro de las redes sociopolíticas, se re-
fuerzan en función de los intercambios que se crean. En esas relaciones entre clien-
tes y mediadores se articulan e intercambian simultáneamente “…dos tipos diferen-
tes de recursos y servicios: instrumentales (políticos o económicos) y de tipo
sociables o expresivos como promesas de lealtad y solidaridad”19 Los primeros son
de un valor estratégico inmediato, por cuanto, resuelven cuestiones particulares
inmediatas, como puede ser la cobertura de una necesidad de trabajo, alimentos,
abrigo o votos. Los segundos son de un valor mediato o de más larga duración, ya
que significan reconocimientos entre miembros y justificación de pertenencia en los
individuos. La particularidad de estos protagonistas de intercambios es que se vin-
culan en función de entendimientos y mecanismos más informales que las comple-
tamente contractuales20. El valor del sentido de pertenencia es un ‘lazo’ muy fuerte
en la constitución del vínculo dentro de la red, es muy importante entonces ese es-
pacio de reconocimiento entre individuos hacia adentro de las redes de intercam-
bios.

17. GÜNES-AYATA, Ayse; “Clientelismo: premoderno, moderno, posmoderno”; en: Auyero, Javier; ¿Fa-
vores por votos? Estudio sobre el clientelismo político contemporáneo; Ed. Losada; Buenos Aires; 1997.
18. Ibídem; pp.56 57.
19. AUYERO, Javier; “Estudios sobre el clientelismo político contemporáneo”; en: Auyero, Javier
(comp.); ¿Favores por votos? Estudio sobre el clientelismo político contemporáneo; Ed. Losada; Buenos
Aires; 1997; p24.
20. Ídem.

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Las relaciones interpersonales de reciprocidad que los integrantes de las redes


clientelares establecen, les permite construir formas comunes de relacionarse, de
identificarse, que favorecen ciertos comportamientos también comunes. Javier Au-
yero identifica que estas formas construidas son “…esquemas de apreciación, per-
cepción y acción (no sólo política)...” constituidas en“...las estructuras mentales de
los sujetos involucrados en esa relación de intercambio”21 y por tanto, marcan ten-
dencias y favorecen comportamientos comunes. De la vinculación entre partidos y
redes, se establece la posibilidad de acompañamiento a las gestiones municipales o
el apoyo electoral explícito a sus candidatos. Así, éstas pasan a formar parte de una
estrategia electoral relevante que debe considerarse en las campañas con el objetivo
de fortalecer lo vínculos para favorecer la cooptación y el control.
Según Günes Ayata el clientelismo surge en relación a una “…reacción a un sis-
tema impersonal frío, impuesto desde el centro e incluso ajeno” y los partidos polí-
ticos cumplen, a través de las redes clientelares, la función de la integración en la
pertenencia. El partido político crea a nivel ideológico, un fuerte sentido de perte-
nencia y a nivel estratégico, los mecanismos para establecer redes para distribuir
preferencialmente los recursos22. Desde esta perspectiva podemos pensar que los
partidos políticos son los formadores de redes, pero la cuestión de identidad parti-
daria de los electores se conformaría con una limitación. Contrariamente, las redes
clientelares son anteriores a la formación que los partidos puedan desarrollar, más
bien éstos, construyen modalidades de vinculación que les posibilitan sumar grupos
de adherentes y de apoyo a las gestiones. Los clientes se integran en ese proceso de
conformación de las redes sociopolíticas de intercambios por razones vinculadas a
la confianza mutua, porque comparten algún espacio común en la sociedad, sin ser
el origen partidario un determinante en la conformación. Tampoco esto significa
que las redes se pueden mover de un partido a otro indistintamente, como si los
integrantes no tuvieran compromisos contraídos. Primero, no todos sus integrantes
han adquirido un compromiso partidario que les posibilite cambiarse, o moverse
dentro de las propuestas electorales. Segundo, las redes son muy lábiles en sus nú-
meros de integrantes, según las circunstancias sociopolíticas del momento, pueden
estar fuertemente integradas o puede suceder que se desestructuren o que algunos
de sus miembros se alejen de la misma. Javier Auyero identifica redes que se cons-
tituyen con mediadores que atraviesan trayectoria cumpliendo aproximadamente
las etapas de mediador “potencial, principiante, consolidado y en decadencia” y en
ese camino van experimentando la posibilidad de mejor o menor capacidad de ac-

21. Ibídem23.
22. GÜNES-AYATA, A; óp. cit.; 1997; p.53.

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ceder a recursos23. De esta manera las redes a través de sus mediadores se convier-
ten en más o menos relevantes en las vinculaciones con los partidos políticos.
El intercambio en las redes de recursos de tipo sociables o expresivos, implica
que se establezcan relaciones de reciprocidad que facilitan la construcción de cierto
sentido de pertenencia a una “comunidad imaginada” por sus actores o ciertos “lí-
mites de membrecía”,justifica en ellos su permanencia en ese espacio. Muchas ve-
ces no es tan relevante lo que el cliente consigue dentro de la red, como si lo es “…la
generación de expectativas y de esperanzas…” hacia un destino deseado (indivi-
dual o colectivo) o también, el sentido de sentirse protegido y de poder pertenecer o
depender de un patrón (individual) o una organización24. Los vínculos que se gene-
ran entre los integrantes de las redes quedan entonces sostenidos por los intercam-
bios que se hayan generado pero, por sobre todo, por la integración dentro de esos
“límites de membrecía” que pueden manifestarse en el sentido de integrar una co-
munidad, o en que se generan esperanzas comunes, o que se encuentra protección
en una sociedad desigual. En ese proceso de construcción de los esquemas de refe-
rencia es, que las redes sociopolíticas de intercambios, pueden conformarse como
espacios de extensión de las fronteras ideológicas y percepciones de la realidad que
sostienen los partidos, porque integran una voluntad y anhelo común y comparti-
dos. Auyero también lo plantea en esos términos, preguntándose qué, cómo y por
qué se intercambia. “El hecho de que haya bienes, servicios y favores que se dan a
cambio de lealtad y apoyo, no garantiza que la lealtad y el apoyo vengan por esos
bienes, servicios y favores” Seguramente que los patrones y mediadores reparten,
pero el apoyo devuelto por los clientes, a veces, no se entrega por lo que han recibi-
do25. La explicación del por qué los clientes apoyan a sus mediadores o patrones, sin
que necesariamente exista un intercambio inmediato, está vinculado al apoyo como
forma de sostener la integración a esa “comunidad imaginada” en la que se en-
cuentra la protección y la identidad, como parte de un espacio más amplio. Ésta
expresa al parecer de sus miembros una voluntad común que les permite identifi-
carse en ideas similares o comunes. Esa expresión intangible se convierte en un
anclaje común a una red sociopolítica por donde se extienden las fronteras partida-
rias.
El mediador Héctor Argüello mostró disconformidad respecto de la modalidad
que utilizó Manuel 'Manolo' Rivalta (su patrón y candidato a intendente municipal)

23. AUYERO, Javier; “La política de los pobres. Las prácticas clientelísticas del peronismo”; Ediciones
manantial; Buenos Aires; 2012.
24. GÜNES-AYATA, A; óp. cit.; 1997; p. 49.
25. AUYERO; “Estudios sobre clientelismo…”; óp. cit.; 1997; p. 35.

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para confeccionar las listas de candidatos del PJ en las elecciones municipales de


2007. La postura de Héctor frente a decisiones que no ha tomado y lo afectaban en
su tarea como mediador, han formado parte de la construcción de miradas y formas
de actuar respecto de la campaña electoral 2007, cuestión que puede traducirse en
que la construcción de esquemas de apreciación del mediador modificó algunas
formas y por ello la mirada de sus clientes. Al respecto se pueden revisar dos pro-
blemáticas sobre las que el mediador y otros integrantes del partido no encontraban
respuestas que les fuesen satisfactorias: Una, relativa a la integración de la lista de
Manuel “Manolo” Rivalta como candidato a intendente municipal y otra, en rela-
ción a los demás integrantes de la lista.
Respecto de la primer problemática, Manuel 'Manolo' Rivalta a principio de
2007 había comenzado a trabajar por su candidatura a legislador departamental;
pero según Fernando Neyra, el Gobernador José Manuel de la Sota no lo permitió
porque priorizó asegurar un resultado favorable en la localidad y en el departamen-
to Río Segundo, para ello, la estrategia fue poner en calidad de máximas figuras de
candidatos a Manuel 'Manolo' Rivalta en Villa del Rosario y a Francisco Fortuna,
como Legislador Uninominal por el departamento Río Segundo. Tampoco lo ubica
a Rivalta como Legislador Uninominal Suplente (departamental) ni como Legisla-
dor Provincial (distrito único), porque según Fernando Neyra, el Gobernador lo
dejaba en Villa del Rosario para así asegurar esa intendencia y elección26.
Dos recorridos se visualizan en este proceso de selección: uno, enmarcado en
un ambiente de apertura en las decisiones y de búsqueda de nuevos candidatos;
otro, dirigido hacia un inesperado cierre en las determinaciones partidarias donde
quedó establecida la figura de Manuel 'Manolo' Rivalta como candidato a Intenden-
te por Villa del Rosario. Según la secretaria del Concejo Deliberante, María Teresa
Valiente, durante esa primera trayectoria se formaron dentro del partido precandi-
daturas y los militantes trabajaron a favor de unos y otros27. Según Eduardo Rodrí-
guez, el circuito Villa del Rosario del partido Justicialista encontró opciones de
candidatos en un proceso importante con un trunco final:

“Para la elección del 2007 sucedió que nosotros ya teníamos el candidato, pero nos
fue impuesto... eeeh… ya teníamos el nombre, era Daniel Caramello, pero un mes
antes de cerrar las listas, llegó una orden de arriba y era que De la Sota había dicho
que debía ser Manolo el candidato” 28.

26. Entrevista realizada por el autor a Fernando Neyra el 20 de julio de 2012.


27. Entrevista realizada por el autor a María Teresa Valiente el 18 jul. 2012.
28. Entrevista realizada por el autor a Eduardo Rodríguez el 30 sep. 2013.

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Esa situación fue particularmente obstructora de los canales de comunicación,


de las modalidades de determinación, entonces la candidatura de Manuel 'Manolo'
Rivalta no estaba acompañada por el consenso del circuito ni había sido motivo de
discusión. Esa alteración en el modelo de gestión y de decisión dentro del circuito
fue particularmente problemática para la dirigencia del partido y para la conduc-
ción de la campaña electoral y la elección misma:

“Cuando se dijo que Manolo se iba al departamento, se disparó la interna muy su-
tilmente porque había mucho liderazgo de Manolo, nadie se animaba a salir a poner
un cartel de Intendente…pero ese hecho, hizo que los tres o cuatro tipos que tenían
intenciones de ser candidatos empezaran a operar por abajo en algunas bases… p a-
ra empezar a armar su propio lugar, su propio espacio. Entonces el anclaje de M a-
nolo a lo local, además de tener que desactivar eso por un lado… generó el problema
de los recelos… Y alimentó el discurso de la oposición interna que teníamos como el
caso de Nadir, que decía: ‘se quiere perpetuar en el poder’ y le dimos discurso a los
del frente”29.

En tanto, para la segunda problemática sin respuesta, Héctor Argüello puede


dar testimonio de las modalidades que se usaron para integrar la lista de concejales
y tribunos de cuentas. Héctor planteaba dificultades hacia la imagen que tenía res-
pecto de algunos integrantes de la lista; y expresa que es necesario incorporar per-
sonas que no tengan orígenes políticos peronistas en la lista de concejales, pero esa
estrategia debe sostenerse cuando los candidatos mantienen un vínculo de recono-
cimiento en la comunidad. Estima que los candidatos de la lista de concejales deben
ser personas de reconocida trayectoria y buena comunicación con la comunidad y,
aclaró que eran condiciones que no se reunían en esa oportunidad. De esa manera,
la conformación de la lista permite que esas personas puedan facilitar los vínculos
con la comunidad: “La lista debe elaborarse con personas de distintas líneas [polí-
tica partidaria], no es necesario que sean ‘del palo’ para conformarla, para su-
mar,... pero es necesario que tengan 'ensamble' con la comunidad”30 En el término
“ensamble” está guardado el esquema de apreciación que permite a la comunidad
de electores reconocer cualidades positivas hacia esos candidatos, capacidades que
están relacionadas con una mirada de valor positivo, respecto del compromiso de
esos candidatos con las necesidades de sus electores. Sostiene una mirada crítica

29. Entrevista realizada por el autor a Fernando Neyra el 20 jul. 2012.


30. Entrevista realizada por el autor a Héctor Argüello el 02 mar. 2013.

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hacia algunos integrantes de la lista de candidatos a concejales, relacionada con esa


idea de “ensamble con la comunidad” porque, según planteara, ciertos candidatos
estaban alejados de las necesidades de los más humildes de la localidad:

“... tenés que ver con qué la vas a armar a la lista…allí hubo una persona que llevaba
muchas críticas porque dirigía una escuela que la había partido en dos… se fracasó
en el armado de la red. Por ejemplo: para armar una red tenés que buscar de una
escuela, al docente que tenga más ensamble con la comunidad” 31

Héctor entiende que las claves para la formación de las listas deben significar
una ganancia del partido y la comunidad que lo sigue, dónde él pueda dar cuenta de
la reconocida trayectoria de sus candidatos, para que las personas que se sumen,
logren cooptar votos que posiblemente no hubieran llegado de otra manera. La
formación de la lista implica infinidad de factores, entre los que se pueden identifi-
car humanos, materiales, pero él rescata fundamentalmente el valor de las adhesio-
nes o fidelidades de los electores hacia los candidatos que la pueden reforzar desde
la construcción de esquemas de apreciación, que faciliten una mirada positiva hacia
sus candidatos. Los perfiles de los candidatos también participan en la construcción
de los esquemas de apreciación porque se integran a la mirada de electores, clientes
y mediadores, constituyéndose en elementos de la conformación de un anhelo co-
mún, de una identidad común, de las necesidades comunes, de un lugar de encuen-
tro, es un elemento de cooptación muy relevante. La incorporación de referentes
“con ensamble” en las listas de candidatos como lo plantea Héctor, posibilita las
capacidades de las redes clientelares como constructoras de “esquemas de aprecia-
ción, percepción y acción”, sobre las inclinaciones electorales de las personas invo-
lucradas en esas relaciones de intercambio32. Su marcada disconformidad con la
formación de la lista a concejales, está relacionada entonces con las personas que se
incorporaron que, por un lado, no sostenían un reconocimiento social y que, ade-
más, tenían una mala imagen de su trayectoria de vida en la ciudad. Esa caracterís-
tica que se constituyó en una particularidad de la lista de candidatos, le significó a
Héctor una dificultad para cooptar su propia red sociopolítica de intercambios, ya
que reconoce que tiempo antes de la elección encontró resistencia en “su gente”
para reconocer algunos de los candidatos:

31. Ídem.
32. AUYERO, Javier; “Estudios sobre clientelismo…”; óp. cit.; 1997; p. 23.

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

“Había gente que no sumaba… el Intendente es dueño de armar como quiera la lis-
ta, pero yo de decírselo: 'esto no cierra bien'… por eso en la red se fracasó (…) Uno
sale, va a los barrios y a las escuelas y yo había notado un cambio... había notado un
cambio, la gente ya no respondía bien” 33

Esta 'falta de ensamble' dificultó a Héctor la interacción desde su círculo íntimo


hacia su círculo externo, porque la comunicación que se inicia desde el patrón se
transmite a través del mediador, la recibe y retransmiten los clientes del círculo
íntimo a los del círculo externo y así en sentido inverso es devuelta; entonces se
recibía un mensaje de pérdida de legitimidad del candidato en cuestión. Cuando
Héctor visitaba vecinos e instituciones escolares, los clientes y electores le transmi-
tían dudas respecto del triunfo de Manuel 'Manolo' Rivalta, esa pérdida de confian-
za del poder que su patrón administra, desarrollaba una pérdida de legitimidad pa-
ra sostener los contactos interpersonales.
Cuando Héctor plantea a su intendente patrón que “su gente no le respondía
como antes” y le confía que se perderían las elecciones, en realidad está manifes-
tando que se ha perdido el sentido de legitimidad del vínculo, que anteriormente
tenían con ese patrón. El clientelismo “...infunde de sentido al proceso político...”,
pero fundamentalmente le da sentido de legitimidad al sistema existente, mante-
niendo las esperanzas del cliente hacia el futuro34. Las pérdidas de los referentes
con ensamble en esa lista, generaron dificultades relacionadas a la legitimidad del
vínculo en la red sociopolítica de intercambios, en la que Héctor mediaba. Esa legi-
timación de las relaciones se diluye, puesto que los clientes perdieron expectativas a
futuro, por la falta de comunicación, como manera de imponer un mensaje desde el
patrón, que genere perspectivas a sus clientes y seguidores.
Si los candidatos de la lista no tenían “ensamble en la comunidad”, cuestión
que Héctor y los militantes conocían; muchos partidarios creyeron que la figura de
Manuel 'Manolo' Rivalta podía enmendar esa ausencia; pero según el entrevistado
no sucedió, porque dejó de sostener contactos con la comunidad35. Héctor lo mani-
fiesta considerando que:

33. Entrevista realizada por el autor a Héctor Ramón Argüello el 02 mar. 2013.
34. GÜNES-AYATA, Ayse; “Clientelismo…”; óp. cit.; 1997; p. 54.
35. Era un pensamiento común a todos los entrevistados del partido y extrapartidarios: el déficit de
contacto con la comunidad de los candidatos a concejal y a Intendente. Entrevistas realizadaspor el
autor a Fernando Neyra el 20 jul. 2012, Héctor Argüello el 2 mar. 2013, Sebastián Caón el 8 ene. 2013,
Roberto Herrera el 28 nov. 2013.

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

“...se había cerrado en el último período Manolo, tal vez le faltó contacto de diálogo
con los empleados. Perdió la salida barrial porque... 'la salida barrial del Intenden-
te', no sólo para comerse un asado, la salida barrial es necesaria porque le decís al
vecino: 'voy a ir a tu casa, si hay algún otro en el sector con algún problema, que me
vengan a ver' Y vas a la casa y los recibís a todos, mas allá del color político, sos el
Intendente y tenés la puerta abierta. Él antes, hacía esas visitas, pero después las
cerró, las dejó de hacer” 36

El candidato intendente patrón no priorizó la comunicación y los intercambios


interpersonales de la red sociopolítica, como herramientas imprescindibles del sis-
tema, entonces, para Héctor fue dificultoso disponerlas para generar la cooptación
de electores incluidos en el papel del cliente. Las redes se vieron obstruidas por la
falta del patrón que generaba respuesta a las necesidades de su gente, Héctor lo
manifiesta cuando explica que: “Hubo una metodología que no ensamblaba con la
comunidad, ya que Manolo se encerró dentro de su escritorio”37Sin el patrón in-
tendente visible y en contacto con los clientes, Héctor perdió la condición de ser su
“representante guardabarreras”38, por cuanto Manuel “Manolo” Rivalta había de-
cidido no exponerse en contactos interpersonales, entonces el mediador carecía de
la posibilidad de levantar esa “barrera”, porque no había donde ingresar si el pa-
trón se aisló. También perdió la posibilidad de generar entre los clientes y el inten-
dente patrón una“atención personalizada”39, que le permitiera demostrar el control
del que participaba para la distribución de los recursos.
El contacto entre los partidos y las redes clientelares es el medio a través del
cual “...se da la negociación sobre la distribución de los recursos,...” y se constituye
como base para la formación de “un nuevo tipo de identidad”, que genera un senti-
do de pertenencia a una comunidad, donde el cliente supone que se garantiza el
acceso potencial a los espacios de poder40. El cambio de representantes dentro del
partido y su lista de concejales, le impuso a Héctor una pérdida de vínculos que le
aseguraba el control de recursos en la administración local; esto sucede porque los
nuevos candidatos eran de “poca militancia”, porque existían tendencias diferen-
ciadas dentro del partido, porque se perdió el liderazgo de su patrón.

36. Entrevista realizada por el autor a Héctor Argüello el 02 mar. 2013.


37. Ídem.
38. AUYERO, Javier; “Evita como performance…”; óp. cit.; 1997; p. 181.
39. ALASIA de HEREDIA, Beatriz María; “Carta, favores y votos: aspectos de las relaciones político -
elector”; en: Cuadernos de Historia, Serie Economía y Sociedad; Área de Historia del C.I.F.F. y H. María
Saleme de Burnichon; U.N.C.; Nº 6; Ferreyra Editor; Córdoba; diciembre de 2004; p. 31.
40. GÜNES-AYATA, Ayse; “Clientelismo…” óp. cit.; 1997; p. 49.

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

El mediador de la red sociopolítica de intercambios describió, que perdió los


elementos que le posibilitaban legitimar las relaciones de intercambios que ejercitó
entre sus clientes y el intendente patrón. No necesariamente los clientes electores
dejaron de considerar a las redes como legítimas, más bien todo lo contrario, forta-
leciendo el concepto de intercambio de favores y fidelidades, sospecharon que ya no
era legítima esa relación con el patrón, que ya no los visitaba. El vínculo clientelar
que Héctor Argüello pudo generar entre el intendente Manuel Rivalta y sus electo-
res se rompió, porque se perdió el “balance de reciprocidad”. Al respecto Auyero
explica que esa situación puede generar la búsqueda de nuevos patrones o media-
dores: “Un cambio en el balance de reciprocidad, casi siempre, hace que el cliente
vaya y busque... a otro patrón o broker”41 Esa relación recíproca se sostenía en el
mismo intercambio de la información, los favores y las fidelidades permanentes que
se habían roto. No existió necesariamente una ruptura de intercambio de lógica
racional en que se pueda pensar que dejaron de bajar las cosas (favores) y de subir
los votos. Entre esos favores que se intercambian en las redes clientelares se consti-
tuyen un “conjunto de relaciones y creencias cotidianas”42 que dan marco a las ac-
ciones que los actores ejecutan. De la pérdida del control de los balances de recipro-
cidad sobre las redes, se desprende un conjunto de diferentes interpretaciones
políticas y electorales que los clientes y mediadores hacen, porque las redes actúan
como intérpretes en los que se puede confiar y que ejercen influencia para validar
las creencias personales43 Las redes validan las interpretaciones que permiten reco-
nocer cuál es el candidato y cómo debe ser, qué se puede esperar de él, qué se le
puede otorgar, la cimentación de una nueva certeza respecto de la viabilidad de su
candidato.

Bibliografía

ALASIA de HEREDIA, Beatriz María; “Carta, favores y votos: aspectos de las relacio-
nes político - elector”; en: Cuadernos de Historia, Serie Economía y Sociedad; Área de
Historia del C.I.F.F. y H. María Saleme de Burnichon; U.N.C.; Nº 6; Ferreyra Editor;
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ÁLVAREZ, María Franci (directora); “Pocos ganan, muchos pierden: soja, agroquímicos
y salud. Estudio de caso: departamento Río Segundo, Córdoba”; en: Cuadernos de In-

41. AUYERO, Javier; “Estudios sobre clientelismo…”; óp. cit.; 1997; p. 33.
42. Ibídem; p. 16.
43. Ibídem.; p. 19.

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

vestigación; Universidad Nacional de Villa María; Nº 2; Eduvim; Villa María; 2009;


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Fuentes

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

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de la Provincia de Córdoba; [en línea]: <http://estadistica.cba.gov.ar/>; enlace:
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Córdoba 1993-2009; Gobierno de la Provincia de Córdoba; [en línea]:
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Diciembre 2010; [consulta: 15 sep.2011]
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pobreza%20en%20Argentina.pdf>; Provincia de Buenos Aires; [consulta: 05 oct. 2011]

Fuentes orales

ARGÜELLO, Héctor; militante del partido Justicialista; entrevistado el 02 de marzo de


2013 en su domicilio en Villa del Rosario. Entrevistador: Edgardo Julio Rivarola.
ARNOLETTI, Oscar 'Cachi'; secretario de hacienda y finanzas municipal de la gestión de la
UCR en Villa del Rosario (2007-2011); entrevistado el 22 de noviembre de 2011 en su
despacho municipal. Entrevistador: Edgardo Julio Rivarola.
BERTORELLO, Juan Carlos; Intendente municipal de la gestión de la UCR en Villa del Ro-
sario (1987-1991); entrevistado el 19 de junio de 2010 y el 15 de febrero de 2012 en su
domicilio en Villa del Rosario. Entrevistador: Edgardo Julio Rivarola.
HENDERSON, Jorge; delegado del departamento Río Segundo de UEPC; entrevistado el 23
de marzo de 2013 en delegación UEPC de Pilar. Entrevistador: Edgardo Julio Rivarola.
RODRÍGUEZ, Eduardo; secretario de hacienda y finanzas municipal de la gestión del PJ en
Villa del Rosario (2003-2007); entrevistado el 22 de noviembre de 2011, el 3 de di-
ciembre de 2011, el 15 de junio de 2012 en su domicilio comercial y el 30 de septiembre
de 2013 en la sede del Frente para la Victoria en Villa del Rosario. Entrevistador: Ed-
gardo Julio Rivarola.
NEYRA, Fernando; secretario privado del Intendente Manuel H. Rivalta de la gestión pero-
nista (2007-2011); entrevistado el 02 de marzo de 2012 en su domicilio y el 20 de julio
de 2012 en su café “Il Quatro” en Villa del Rosario. Entrevistador: Edgardo Julio Riva-
rola.

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Las redes sociopolíticas de intercambios… ∙ EDGARDO JULIO RIVAROLA

VALIENTE, María Teresa 'Marité'; secretaria Concejo Deliberante en la gestión peronista


en Villa del Rosario (2003-2007); entrevistada el 18 de julio de 2012 en su domicilio
comercial en Villa del Rosario. Entrevistador: Edgardo Julio Rivarola.
CAÓN, Sebastián; secretario de gobierno municipal de la gestión radical en Villa del Rosa-
rio (2007-2011); entrevistado el 08 de enero de 2013 en su domicilio en Villa del Rosa-
rio. Entrevistador: Edgardo Julio Rivarola.
HERRERA, Roberto Hugo 'Topo'; Intendente municipal en períodos 2007 a 2011 y de 2011
a (2015) por la UCR en Villa del Rosario; entrevistado en su despacho municipal el 28
de noviembre de 2013. Entrevistador: Edgardo Julio Rivarola.

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El desafío de la participación social en la provincia de Formosa… ∙ N. DEL CARMEN ROMEA y ANA I. RUCHINSKY

El desafio de la participacion social en la provincia


de Formosa: Escuela de Ciudadanía “Oscar Ortiz”.

DRA. NANCY DEL CARMEN ROMEA


nromea@gmail.com
UADER-FCyT-UNaF

MG ANA ISABEL RUCHINSKY


Ministerio de Cultura y Educacion - FSA

La finalidad de este trabajo es analizar críticamente la experiencia de educación p o-


pular en la provincia de Formosa, durante los años 2.004 - 2.007, en búsqueda de
un mayor protagonismo de los actores locales. Es un estudio de caso, único, la pr o-
puesta se denominada: ESCUELA DE FORMACION CIUDADANA, surgida desde el
ámbito de la Pastoral Social de la Iglesia Católica, con la peculiaridad de ser una
iniciativa no gubernamental, en el Marco una Maestría.
El problema de investigación acontece en una comunidad con un limitado nivel de
participación y compromiso ciudadano, debido a sus condicionamientos económ i-
cos, sociales y culturales, aún con muchos años de vida democrática.
Se procede a la recopilación e interpretación de datos primarios a través de entre-
vistas y cuestionarios, y secundarios a través del análisis de documentos, módulos,
materiales utilizados en la formación, para entender los acontecimientos, acciones,
normas, valores desde la perspectiva de los propios sujetos.
El enfoque teórico es desde el Desarrollo Local; Se destaca como la ventaja más
importante de la investigación, la búsqueda de procesos psicosociales, que determ i-
nen en qué medida pueden contribuir a la generación de capacidades comunitarias
para la participación, relacionadas en la autogestión, la confianza, y la cooperación.
Se tuvo en cuenta un encuadre de las políticas educativas, atendiendo a los princi-
pales actores, las diferentes concepciones, teniendo presente los conflictos y pr o-
blemáticas que los inquietan. Se interpretan las relevancias del trabajo a nivel so-
cial.

Palabras clave: participación, ciudadanía, desarrollo local.

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El desafío de la participación social en la provincia de Formosa… ∙ N. DEL CARMEN ROMEA y ANA I. RUCHINSKY

1.- Definición del área temática.

La investigación propuesta analiza el tema de la participación de los actores en


el marco del Desarrollo local. Considerando que el ejercicio de la ciudadanía es un
factor fundamental en sociedades democráticas, se la ubica en el área temática:
Democracia, partidos políticos y acción colectiva.

“Se dice que una comunidad se desarrolla cuando convierte en dinámicas sus po-
tencialidades. Es posible que la palabra desarrollar quiera decir eso mismo: dese n-
volver, desbordar, dar continuidad a una tendencia, realizar o mostrar una predi s-
posición genética, poner en marcha un programa heredado. Quiere decir volver
dinámica una potencialidad.
Sin embargo, para que esto acontezca, es preciso reunir varios factores. Por eje m-
plo, un cierto nivel educativo de la población. La existencia de personas en cond i-
ciones de tomar iniciativas, asumir responsabilidades y emprender nuevos nego-
cios. La decisión del poder local y de otros niveles de gobierno de apostar por un
camino de cambios. Y, a su vez, es precisa también una participación de la soci e-
dad”. (De Franco, 2.002: 8)

En Formosa, el tema de la participación es una preocupación- por lo menos


desde el punto de vista de lo formal, para el gobierno provincial y los municipios.
En los últimos años se ha trabajado en aproximadamente catorce localidades del
interior en la elaboración de sus Planes Estratégicos de desarrollo local, con la par-
ticipación de los actores comunitarios. Estos contaron inicialmente con el apoyo del
Programa Desarrollo Local del Consejo Federal de Inversiones, y se desarrollaron
como parte del programa UNPRE del Ministerio de Economía y Producción de la
Nación – Secretaría de Política Económica – políticas económicas para el Desarro-
llo Territorial. Coordinadas por la Subsecretaria de Planificación de la Inversión
Pública Provincial. Actualmente son coordinados por la Dirección de Desarrollo
Local, organismo provincial dependiente del Ministerio de Planificación, Inversión,
Obras y Servicios Públicos.
La importancia de la participación en el proceso de desarrollo de las localidades
es innegable, pero la sociedad formoseña –tal como lo plantea Arocena (2.002:
94)- está enferma de centralismo y muestra esta patología en la falta de iniciativa
local, en la actitud de espera del maná que vendrá del centro para calmar las nece-
sidades más elementales.

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El desafío de la participación social en la provincia de Formosa… ∙ N. DEL CARMEN ROMEA y ANA I. RUCHINSKY

Independientemente de cuál sea la forma de participación, la investigación es


abordada desde el punto de vista del protagonismo de los actores locales para im-
pulsar procesos de desarrollo. “Procesos que actúan como principios de construc-
ción de la diferenciación social, como posiciones que delimitan el espacio social;
pero en ellos también se desarrollan las relaciones especificas entre actores involu-
crados, se enfrentan diversas visiones que luchan por imponerse: visiones de la
economía, de la sociedad, de las instituciones y del rol de los propios actores terri-
toriales en los procesos de desarrollo”. (Madoery, 2.008: 100)
Ante este desafío, encuadrada en las políticas de desarrollo local adoptadas por
Argentina (1995-2007) como “cohesión del tejido social” (Madoery, 2.008), surge
como iniciativa de un sector de la Iglesia Católica de Formosa la ESCUELA DE
FORMACION CIUDADANA “OSCAR ORTIZ”, desde el ámbito de la Pastoral social
de la Diócesis de Formosa. La que, tal como plantea Madoery (2008), representa
una acción de promoción social, ya que contribuye a generar condiciones apropia-
das para la contención y la inclusión social, de manera de permitir que la mayor
parte de las personas (idealmente la totalidad), sean los protagonistas y beneficia-
rios del proceso de desarrollo.
La base pedagógica de la cual se parte esta experiencia, no formal, se encuadra
en las corrientes actuales de pedagogía participativa o educación popular (Gajardo y
otros, 1983). Se entiende que el componente educativo en el impulso a la Participa-
ción Social es fundamental, y requiere de una metodología conformada con los ele-
mentos que se busca desarrollar, entre los cuales el término "participación" es cla-
ve. Sin embargo, tan importante o más que la metodología educativa utilizada, es su
inserción en un proceso organizativo más amplio que le confiera dirección y senti-
do.
Por ello, el estudio se focaliza en la experiencia realizada en la provincia de
Formosa, denominada “ESCUELA DE FORMACION CIUDADANA”1, surgida como
una preocupación de la Pastoral Social de la Iglesia Católica por la situación social
de la comunidad formoseña, para fortalecer la PARTICIPACION logrando el prota-
gonismo de los actores provinciales, en el marco del fortalecimiento de las capaci-
dades comunitarias para el DESARROLLO LOCAL, para lo cual implementa la pe-
dagogía de la EDUCACION POPULAR.
Las escuelas democráticas, como la democracia, no se producen por causalidad.
Se derivan de intentos explícitos de los educadores/monitores de poner en vigor las
oportunidades que darán vida a la democracia. Estas disposiciones y oportunidades

1. En adelante se utilizará la sigla EFC (Escuela de Formación Ciudadana)

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El desafío de la participación social en la provincia de Formosa… ∙ N. DEL CARMEN ROMEA y ANA I. RUCHINSKY

implican dos líneas de trabajo. Una es crear estructuras y proceso democráticos


mediante los cuales se configure la vida en entornos pedagógicos. La otra es crear
un curriculum que aporte aprendizajes democráticos a los distintos grupos
Las escuelas democráticas ponen de relieve constantemente la igualdad estruc-
tural en todas las disposiciones y en las decisiones de política que las apoyan. Aun-
que se entiende que el acceso inicial a las oportunidades educativas en un aspecto
necesario de las escuelas democráticas éste, por sí solo, no se considera suficiente
para su realización.

2.- Fundamentación del problema de investigación.

La sociedad local formoseña, puede compararse con la descripta por Madoery


(2008) como “dos experiencias locales para la convertibilidad”, en la que se refiere
a San Nicolás de los Arroyos (Buenos Aires) analizándola en función de los condi-
cionantes que el contexto situacional ha generado en estos territorios. En tal senti-
do, menciona respecto de la misma: la falta de liderazgos transformadores, de vi-
sión y proyección estratégica, la desarticulación de esfuerzos, la desmotivación en
vastos sectores de la sociedad local; a lo que antepone que durante décadas funcio-
nó inducida exógenamente, y describe una cultura demandante hacia escalas supra
locales por parte del sistema de actores locales (Madoery, 2008)
Tal es el contexto situacional de la provincia de Formosa, con el agravante que
posee una cultura que demanda al Estado Provincial la solución de todos los pro-
blemas. Es decir, que la demanda hacia escalas supra locales se canaliza a través del
Estado Provincial2.
Ante esta situación, cobra importancia la búsqueda de alternativas que pro-
muevan la participación en búsqueda de un mayor protagonismo de los actores lo-
cales en el desarrollo local, entendiéndose este no como un proceso predominante-
mente económico, de inserción competitiva en el mercado global, sino en la
concepción de que “el desarrollo es humano, social y sostenible”. Se habla por tanto
de mejorar la vida de las personas (desarrollo humano), de todas las personas
(desarrollo social) tanto de las que están vivas como de las que vendrán mañana
(desarrollo sostenible)”. (De Franco, 2.002: 3-10)

2. Datos de la Provincia de Formosa para el periodo que se analiza: Superficie: 7.200 km cuadrados (2,6
% de la superficie del territorio nacional). Población: 486.000 habitantes (1,3 % del total nacional),
Producto Geográfico Provincial (PGP) representa el 0,6 % del PBI Nacional. El 25 % de la PEA trabaja en
la Administración Pública. Los principales ingresos provienen de la Coparticipación Federal de Impuestos
y de Programas nacionales o internacionales que se ejecutan en la misma.

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El desafío de la participación social en la provincia de Formosa… ∙ N. DEL CARMEN ROMEA y ANA I. RUCHINSKY

De Franco (2.002) sostiene también que en esta visión, existe la convicción de


que es preciso que las asociaciones de ciudadanos incidan sobre los colectivos ex-
cluidos, estableciendo espacios ético-políticos alternativos de desarrollo local a es-
cala humana. Es decir, de personas capaces de desarrollar efectivamente aquellos
lazos de solidaridad que pueden ayudar a mejorar sus vidas. Para ello es preciso que
las personas tengan acceso a la renta, a la riqueza, al conocimiento y al poder, y esto
solo es posible con la participación ciudadana.
La EFC se identifica como una alternativa válida que se concreta en una pro-
puesta metodológica, conceptual y organizativa para formar dirigentes, fortalecer
organizaciones, articular redes sociales y construir poder local. Articulando con
otras redes del país, busca transformar la solidaridad en ciudadanía y pasar de la
protesta a las propuestas, haciendo de la esperanza una herramienta de futuro.
Nuestra época ofrece ejemplos de tensiones entre la obligación del Estado de
salvaguardar la democracia y el derecho democrático de los grupos de interés de
dar a conocer sus opiniones. Entretanto, diversos grupos de intereses particulares
exigen que las ideas sean susceptibles de consideración.
La idea de una escuela de participación ciudadana es un rasgo de escuelas de-
mocráticas, no es tan simple como solicitar la participación, porque el derecho a
tener voz y voto, introduce preguntas sobre como ensamblar los diversos puntos de
vista poniendo los intereses particulares y el bien común más amplio de la comuni-
dad democrática.
Para ello se propone los siguientes objetivos generales:
 Ayudar a construir un modelo alternativo de compromiso social desde la
perspectiva del Reino de Dios, analizando el conocimiento de los dere-
chos y obligaciones como ciudadanos para transformar la sociedad for-
moseña.
 Generar un espacio de formación y reflexión sobre la realidad política,
económico, social y cultural para acrecentar la conciencia, la participa-
ción y el compromiso ciudadano.
 Animar procesos organizativos de comisiones vecinales, organizaciones
de desocupados, cooperativas, etc. para abordar, en conjunto, distintas
problemáticas.
 Promover la Constitución de redes para el intercambio democrático de
experiencias organizativas y el fortalecimiento de estrategias entre los
actores y las organizaciones participantes.
 Profundizar la visión del varón y la mujer, desde la ética cristiana y como
una perspectiva de género para recrear relaciones nuevas.

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La investigación buscará describir esta experiencia innovadora y poco practica-


da en la sociedad local, en la cual la mayoría de las acciones que buscan mejorar los
niveles de participación de los actores están planteadas desde las formalidades del
poder político provincial, sea desde el área de planificación de inversiones, educati-
va, del desarrollo social, de la producción o desde el trabajo.
El hecho de que esta experiencia se haya iniciado en el ámbito de la Iglesia, or-
ganización que aún goza del respeto de todos los sectores sociales, constituye una
de las particularidades de la experiencia, ya que descarta la posibilidad de su reali-
zación con fines clientelistas.
Por otra parte, otra particularidad es la implementación de la Política Educati-
va y Educación popular, entendiéndose esta última como “un proceso de formación
y capacitación desde la perspectiva del compromiso con el pueblo (obreros, campe-
sinos, colonos, estudiantes, mujeres, etc.) para que este, a través de su acción orga-
nizada, logre romper los esquemas de dominación con el objetivo de construir una
sociedad nueva de acuerdo a sus intereses” (Bustillos y otros, 2.001:6). Esta educa-
ción supone la ejecución de técnicas propias como “herramientas educativas abier-
tas, provocadoras de participación, para la reflexión y el análisis, sin cerrar dogmá-
ticamente un tema para siempre… toma en cuenta la realidad cultural e histórica
de los grupos con que se trabaja, sus códigos de comunicación, sus tradiciones, sus
valores, sus luchas desarrolladas, su lenguaje, etc.” (Bustillos y otros, 2.001:4).
Se trata de una proposición estructurada en forma modular, con una duración
aproximada de un año, destinada a: Referentes creíbles de Organizaciones, Líderes
o personas con capacidad de liderazgos, Jóvenes, adultos; todas estas personas con
una fuerte vocación social. (Documento organizativo EFC, 2006)
La investigación permitirá entonces obtener conclusiones sobre la pertinencia
de la educación popular como estrategia participativa en el contexto local actual.

3.- Objetivos y preguntas de investigación

Esta investigación se propone como objetivos generales:


 Analizar críticamente la experiencia de la ESCUELA DE FORMACION
CIUDADANA de la provincia de Formosa, durante el periodo 2.004-
2.007;
 DETERMINAR en qué medida ha contribuido a la generación de capaci-
dades comunitarias para la participación, relacionadas a la autogestión,
la confianza y la cooperación.-

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El desafío de la participación social en la provincia de Formosa… ∙ N. DEL CARMEN ROMEA y ANA I. RUCHINSKY

Específicamente se tratará de:


1. Interpretar el contexto en el cual surge la propuesta formativa, y
las particularidades de la sociedad local en relación a la participa-
ción.
2. Describir la experiencia de la EFC en cuanto a sus dimensiones: organi-
zacional, pedagógica, normativa y socio-cultural, examinando sus múl-
tiples aspectos interrelacionados como una totalidad.
3. Interpretar la experiencia desde la perspectiva de los sujetos
participantes.
4. Analizar las estrategias utilizadas por la EFC para impulsar la
participación ciudadana.
5. Analizar la relevancia política y social que tuvo la experiencia pa-
ra inferir aspectos positivos que puedan resultar útiles para im-
pulsar la participación y el compromiso de actores con el desarro-
llo local.
Las capacidades comunitarias se entienden como las capacidades –aptitudes-
de construcción del capital social que incorporan elementos de autogestión por par-
te de la sociedad civil, donde las relaciones de confianza y cooperación están pre-
sentes. (Durston, 2000)

4.- Estado del conocimiento sobre el tema

La cuestión de la participación social es clave en la concepción actual de Desa-


rrollo local, el cual hoy es entendido como el logro de un contexto, medio, situación
o entorno, o como quiera llamarse, que facilite la potenciación del ser humano para
transformarse en persona humana, en su doble dimensión, biológica y espiritual,
capaz, en esta última condición, de conocer y amar. Esto significa reubicar el con-
cepto de desarrollo en un marco constructivista, subjetivo e intersubjetivo, valorati-
vo o axiológico, y, por cierto, endógeno, o sea, directamente dependiente de la auto-
confianza colectiva, en la capacidad para “inventar” recursos, movilizar los ya
existentes y actuar en forma cooperativa y solidaria, desde su propio territorio (Boi-
sier, 2.001:30)
Los conceptos vinculados al desarrollo están siendo sometidos a una drástica
revisión en todo el mundo, tanto por académicos como por organizaciones, como
por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Banco In-
teramericano de Desarrollo y otras. La revisión está centrada en el reencuentro con

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El desafío de la participación social en la provincia de Formosa… ∙ N. DEL CARMEN ROMEA y ANA I. RUCHINSKY

la axiología del desarrollo, con los valores que lo definen, cuestión que quedó oculta
bajo el peso del pensamiento puramente económico que se apropió, hace ya más de
sesenta años, de la idea de un desarrollo para las personas (Boisier, 2.004).
A partir de esta concepción han sido innumerables los esfuerzos por describir
los mecanismos que pueden activar las fuerzas sociales que estaban latentes o dis-
persas en un territorio para convertirlas en una energía que las canalice hacia un
proceso social y cultural de verdadero desarrollo (Furtado, 1982)
La clave del desarrollo, según se entiende ahora, radica en la sinergia que puede
generarse mediante la articulación densa e inteligente de los factores causales. Esto
a su vez presupone un complejo y permanente proceso de coordinación de decisio-
nes que pueden ser tomadas por una multiplicidad de agentes o actores cada uno de
los cuales dispone de un amplio abanico de opciones decisionales, que deben ser
transformadas en una matriz decisional dirigida al desarrollo. La construcción (so-
cial) de esta matriz es en sí mismo un proceso de elevada complejidad, sobre todo,
cuando su construcción se entiende como un proceso democrático y participativo,
que prescribe, por ello mismo, imposiciones desde arriba. (Boisier, 1.997)
Ahora se apunta a un agente colectivo, societal, inclusivo, configurado “por to-
dos nosotros” y que recupera para sí el nombre de sociedad civil, como única figura
válida en la conducción del proceso permanente de modernización y cambio. En
tanto esta conducción presupone un elevado nivel de coordinación, se apunta ahora
a una modalidad de coordinación en red, que se ubica más allá de la coordinación
política tradicional (ejercida principalmente por el Estado mediante el ejercicio de
la planificación) y de la coordinación social del mercado (Boisier, 1997: 2).
Quizás si lo más notable del concepto de sociedad civil radique en la simulta-
neidad de una estructura difusa, que no se mueve en torno a la acumulación de po-
der, que existe sólo en la medida en que sus miembros individuales participan en su
desarrollo cotidiano y en tanto es capaz de ejercer influencia en las tres institucio-
nes pilares de la sociedad occidental: el Estado, la Iglesia, y el mercado.
M. Hopenhayn (1988)3 al examinar las motivaciones de la participación, anota,
no sin razón, como la primera de ellas “ganar control sobre la propia situación y el
propio proyecto de vida mediante la intervención en decisiones que afectan el en-
torno vital en que dicha situación y proyecto se desenvuelven”. Entorno vital do-
blemente entendido: como espacio social y como espacio territorial. Según este
mismo autor, todas las diferentes motivaciones de la participación remiten a una
cuestión central: ser menos objeto y más sujeto.

3. Citado en Bossier, S. (1.997). Sociedad civil, participación y Gestión Territorial. ILPES-CEPAL. Santia-
go de Chile. s/d

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La participación radica en la matriz cultural del grupo o de la comunidad; jamás


puede ser impuesta “desde arriba”. Pero si bien no puede la participación ser im-
puesta desde arriba, no significa ello que nazca por generación espontánea en la
base social; la acción catalítica parece ser determinante ya que puede favorecer o
acelerar el proceso de participación. (Rebouças y otros, 1994)4.
La asociación entre participación y cultura ha sido ampliamente estudiada
en el ya clásico análisis de Putnam (1993) 5sobre el funcionamiento de las es-
tructuras regionales en Italia a partir de 1970. La “cultura cívica” existente en
algunas regiones es apuntada como el factor determinante de su éxito institu-
cional en comparación con las regiones, predominantemente del Sur, que care-
cen de ella.
Boisier (1.995), refiriéndose a las limitaciones a la participación, resalta que
esta debe ser eficaz, eficiente y veloz, y que requiere de un conocimiento pert i-
nente. Culmina diciendo: “Declarase entonces la obsolescencia del paradigma
vigente de desarrollo territorial (regional) y en consecuencia, establécese la n e-
cesidad de crear un nuevo paradigma del cual pueda extraerse conocimiento pa-
ra la acción, en concreto, para la acción de promoción del desarrollo territorial”.
(Boisier, 1.995: 10)

5.-Aporte que se espera realizar al problema de estudio.

En el marco de las tendencias señaladas se evidencia que en América Latina


han proliferado los estudios relacionados a la participación social, sobre todo en el
análisis de experiencias existentes en países como Chile, Brasil, Uruguay y Argenti-
na.
En la provincia de Formosa, las iniciativas de desarrollo local son incipientes,
sin embargo el tema de la participación de los actores de la sociedad civil, constitu-
ye uno de los grandes desafíos para su abordaje. Las condiciones económicas, socia-
les y culturales condicionan la participación de los actores, es necesario analizar
estrategias que la promuevan.

4. Citado en Boisier S., et.alli. (1995) Sociedad civil, actores sociales y desarrollo regional, IL-
PES/DPPR, Serie Investigación, Doc. 95/14, Santiago de Chile.
5. Citado en Boisier S., et.alli. (1995) Sociedad civil, actores sociales y desarrollo regional, IL-
PES/DPPR, Serie Investigación, Doc. 95/14, Santiago de Chile.

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6.-Teorias que sustentaran la investigación

 Desarrollo a escala humana: Max-Neff. Programa de Naciones Unidas


para el Desarrollo -PNUD. Capital Sinergético: Boisier. Para analizar el
rol de los actores locales y su participación en los procesos de Desarrollo.
 Teoría del Desarrollo endógeno: Vázquez Barquero, Alburquerque, Ma-
doery. Teoría de la Descentralización: Boisier, Alburquerque. Para ubi-
car a la participación social como capacidad comunitaria que, con la
concurrencia de factores económicos propicios, potencia el desarrollo
local de un territorio.

7.- Estrategia de investigación

La investigación tiene un enfoque cualitativo, ya que el planteo se caracteriza


por su intención de entender los acontecimientos, acciones, normas, valores, etc.,
desde la perspectiva de los propios sujetos que los reproducen y experimentan
(Vieytes, 2.004: 613).
El método que se utilizará es el estudio de caso, ya que se recopilará e interpre-
tará toda la información posible sobre la experiencia llevada a cabo en la provincia
de Formosa, la cual representa una sola unidad de análisis, de la cual se apuntará a
adquirir la percepción más completa, examinando sus múltiples aspectos interrela-
cionados como una totalidad (Vieytes, 2.004).
El interés por investigar el caso de la Escuela de Formación Ciudadana radica
en que se trata de un caso “novedoso” en el contexto local, tanto por su concepción
desde el ámbito de la Iglesia como por la metodología de educación popular como
pedagogía alternativa que da significado a los aprendizajes de una población fuer-
temente condicionada por “la crisis sociopolítica, económica y moral de largo plazo,
que se vive en todo el país”. La cual se presenta a sí misma como “una alternativa
válida” y define su perfil como “sistemática, pluralista y seria”6 (EFC, 2004). Sin
embargo la experiencia no ha tenido gran trascendencia en el ámbito social durante
el periodo de estudio, y el método no ha sido tomado por otros sectores de la pro-
vincia para propiciar una mayor participación de los ciudadanos en cuestiones rela-
cionadas a mejorar sus condiciones de vida. Pero, como no existen investigaciones
sobre esta experiencia u otras de características similares, se pretende que la pre-

6. Documento organizativo EFC, 2004

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sente investigación aporte nuevos contenidos relevantes sobre el tema de la Partici-


pación social en provincias pobres de la Argentina7.
Para la realización del trabajo, se recogerán datos de dos tipos:
 Primarios: datos recogidos de primera mano por la investigadora. Se
realizarán entrevistas: 1 al representante de la Pastoral Social de la Dió-
cesis en el periodo de estudio, 2 a los organizadores de la propuesta, 2 a
representantes de organizaciones civiles participantes, 2 a los partici-
pantes de la escuela, 1 a informante clave representante del Estado pro-
vincial vinculada a la temática. También se aplicarán cien (100) cuestio-
narios a los actores participantes en los distintos años incluidos en el
periodo de análisis.
 Secundarios: datos disponibles en el documento organizativo de la pro-
puesta, en los módulos impresos, los subsidios (material impreso con
contenidos teóricos de los distintos temas abordados), materiales elabo-
rados por los participantes, listas de asistencias, agendas de encuentros;
periódicos locales del periodo de análisis.-
Para responder al propósito de la investigación, se diferenciarán dos planos
analíticos:
1. Contextual: análisis del contexto provincial al momento de la vi-
gencia de la propuesta formativa. Aquí se procurará acceder a
fuentes primarias mediante entrevistas a funcionarios públicos,
representantes de la Iglesia. Por otra parte se utilizará informa-
ción secundaria proveniente de periódicos locales del período en
cuestión.-
2. Empírico: análisis de las estrategias utilizadas para plantear la
participación social, desde la concepción de los organizadores de
la propuesta, de los destinatarios y de las organizaciones sociales
de las cuales procedían los mismos. Para ello se tratará de gene-
rar información primaria a través de entrevistas y cuestionarios,
lo que se completará con el análisis documental.
Para caracterizar el contexto físico y social donde ocurrieron los fenómenos que
se plantea la investigación, se procederá a concertar citas con los actores involucra-

7. Según un trabajo elaborado por Paz (2.014), de la Universidad de Salta, se realizó un análisis de las
provincias pobres y ricas del país, concluyendo que las ubicadas en las regiones del noroeste y noreste
son las más carenciadas. En su análisis Formosa ocupa del tercer lugar, luego de Salta y Chaco, con un
38 % de pobreza multidimensional, según datos de los años 2.010 – 2.012. Este índice se mide a partir
el estudio minucioso de cuatro variables: vivienda, salud, ambiente y manutención, es decir que no se
mide solo en función del ingreso.

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dos a fin de concretar las entrevistas. El estudio de caso no obedece a la lógica esta-
dística, es decir no se rige por el principio de representatividad, sin embargo busca-
rá incluir a actores de todos los sectores relacionados a esta temática, para captar
sus percepciones acerca de los escenarios en los que tuvo lugar la construcción de
esta experiencia humana y social que es objeto de la investigación. A través de los
cuestionarios a realizarse se buscará, además, profundizar la información prove-
niente de los participantes voluntarios de la propuesta de formación. Por lo tanto la
información primaria será recabada de: personas formoseñas mayores de 18 años,
que tengan conocimiento (interno o externo) de la existencia de la EFC durante el
período 2.004 – 2.007.

8.- Viabilidad de la investigación

Analizadas las posibilidades de realización del trabajo, se ha verificado que los


datos son accesibles, ya que se han establecido los primeros contactos con personas
vinculadas al caso, las cuales se manifestaron disponibles para colaborar y propor-
cionaron los primeros elementos documentales que servirán para el análisis.
Si bien es cierto que está prevista la obtención de información primaria de dis-
tintos sectores vinculados al tema, con los cuales aún no se han realizado acerca-
mientos, se estima que resultará posible concertar las entrevistas con todos los ac-
tores seleccionados. Ello no descarta que puedan surgir dificultades para acceder a
algunas personas, pero aún así la posibilidad está vigente.
En cuanto a la realización de cuestionarios, se presentarán en papel para ser
respondidos por escrito.
Por último, el tiempo que podría insumir el trabajo estaría dentro de los límites
previstos en el reglamento de tesis vigente.

9.- Bibliografía

Vieytes, Rut. (2.004) Metodología de la investigación en organizaciones, mercado y so-


ciedad. Epistemología y técnicas, Buenos Aires: Editorial de las Ciencias.
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vestigación. Buenos Aires: Lumiere.

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El desafío de la participación social en la provincia de Formosa… ∙ N. DEL CARMEN ROMEA y ANA I. RUCHINSKY

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Boff, Leonardo (2.006). El águila y la gallina. Una metáfora de la condición humana.
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Boff, Leonardo (2.008). El regreso del águila. Madrid: Trotta.
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El desafío de la participación social en la provincia de Formosa… ∙ N. DEL CARMEN ROMEA y ANA I. RUCHINSKY

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Links
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17/01/2016.
www.desarr-territoral.gov.ar (Políticas económicas para el desarrollo territorial – Ministe-
rio de Economía y Producción de la Nación) consultada el 28/01/2016.
www.iade.org.ar (Instituto Argentino para el desarrollo económico) consultada el
01/12/2015.
www.formosa.gob.ar/planificacion/desarrollolocal, consultada el 06/02/2016

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La dinámica de la competencia política-partidaria… ∙ C.F. SCARMELLA, S. ESCOBAR y A. CONTURSI REYNOSO

La dinámica de la competencia política-partidaria


santafecina entre 2007 y 2015: ¿realineamiento
partidario y estabilidad regional del voto?

CHRISTIAN FERNANDO SCARAMELLA


christian.scaramella@gmail.com
Universidad Nacional del Litoral y Universidad de Buenos Aires (UNL; UBA)

SILVIA ESCOBAR
seescobar54@hotmail.com
Universidad Nacional del Litoral (UNL)

ADRIÁN CONTURSI REYNOSO


acontursi@gmail.com
Universidad Nacional del Litoral (UNL)

El proceso de territorialización de la competencia política implica simultáneamente


no solamente niveles crecientes de volatilidad temporal en el voto, sino también
una mayor profundización de la volatilidad regional del voto, es decir, mayor hete-
rogeneidad horizontal y vertical entre diversas arenas competitivas.
En el caso de la Provincia de Santa Fe, en lo que concierne a la arena competitiva
provincial, tendría un proceso de estabilización en cuanto a las etiquetas político-
partidarias que compiten por la gobernación. Sin embargo, la cambiante perfo r-
mance que las fuerzas políticas presentan, supondría algún tipo de variación en las
preferencias individuales de los electores, como así también de los patrones regi o-
nalizados del voto.

Palabras clave: territorialización – autocorrelación espacial – electoral - Santa Fe

Terceras Jornadas de Ciencia Política del Litoral ∙ FHUC ∙ 2016


La dinámica de la competencia política-partidaria… ∙ C.F. SCARMELLA, S. ESCOBAR y A. CONTURSI REYNOSO

Introducción

Con posterioridad a la crisis de representación política que se produce en Ar-


gentina a principios del Siglo XXI, comienza un proceso de desestructuración de la
configuración político-partidaria en la arena competitiva nacional y una mayor
acentuación de los procesos de territorialización de la competencia política.
Sin embargo, la Provincia de Santa Fe en lo que concierne a la arena competiti-
va provincial, para la categoría electiva ejecutiva, parecería estabilizarse. Pasando
de dos a tres grandes fuerzas competitivas: la coalición entre Partido Socialista
(PS), Unión Cívica Radical (UCR), Coalición Cívica – ARI (CC) y Partido Demócrata
Progresista (PDP); el Partido Justicialista / Frente para la Victoria (PJ-FPV) y Pro-
puesta Republicana (PRO) que irrumpe en las elecciones santafecinas de 2011.
Este proceso de estabilización, en cuanto a las etiquetas político-partidarias que
compiten por la gobernación, habría estado asociado a un realineamiento por parte
del electorado santafecino a escala individual. Sin embargo, esta volatilidad tempo-
ral de la dinámica de las preferencias electorales, no supone necesariamente un
proceso de mayor heterogeneidad regional en la implantación geográfica de las
principales fuerzas políticas a escala provincial.
A los efectos de realizar el análisis mencionado, se considerarán los resultados
de las elecciones de gobernador desde el año 2007 hasta el año 2015. El nivel de
agregación espacial se corresponderá con los circuitos electorales de la Provincia de
Santa Fe.
En cuanto a los objetivos que se propone en este trabajo, los mismos se resu-
men en: (i) analizar el realineamiento partidario en la competencia política de San-
ta Fe desde el año 2007 al 2015, para la categoría electiva gobernador, estimado
mediante el índice de competencia política en votos de Ordeshook y Schvetsova y el
modelo ecológico inferencial global (Wittenberg) (ii) identificar configuraciones
regionalizadas de la competencia partidaria a través del período analizado, calcula-
do a través de un algoritmo con ventanas móviles e índices de autocorrelación espa-
cial.
Para la construcción de las variables electorales, se utilizarán los ratios 1 de vo-
tos de cada fuerza política, de los votos en blanco y anulados, en relación a la suma-
toria de los componentes recién mencionados para cada elección.

1. Los valores se expresan entre 0 para el mínimo y 1 para el máximo.

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La dinámica de la competencia política-partidaria… ∙ C.F. SCARMELLA, S. ESCOBAR y A. CONTURSI REYNOSO

El realineamiento partidario y la territorialización de la


competencia política: el contexto de la competencia política
nacional

El comienzo del proceso de transición democrática en Argentina durante la dé-


cada de 1980 y la consolidación democrática en la década posterior, estuvieron aso-
ciadas a ciertos supuestos: (i) la existencia de un sistema de partidos de tipo bipar-
tidista y (ii) un sistema político integrado con un alto grado de nacionalización
(Leiras, 2009; Calvo, Swarcberg, Micozzi y Labanca, 2001).
En el caso de la nacionalización del sistema de partidos políticos, se hace refe-
rencia a un proceso muy complejo, el cual en resumidas cuentas, y teniendo en
cuenta únicamente la competencia electoral, implica que los partidos se organizan
territorialmente en todo el país y contarían con una estructura cuya cabeza está
centralizada en un comité central, del cual emanan las estrategias organizativas y
las líneas programáticas; y por otro lado, estaría asociado a un bajo nivel de varian-
za horizontal y vertical, es decir, los guarismos del partido en distintos ámbitos te-
rritoriales y entre distintas categorías electivas (Escolar, 2015; Caramani, 2004;
Lipset y Rokkan, 1967).
Con la llegada del peronismo al poder en 1989 y su continuidad hasta 1999, el
sistema de partidos políticos, en la arena competitiva nacional, sufrió un conjunto
de transformaciones significativas en su estructura. Más específicamente el radica-
lismo perdió capacidad competitiva a nivel nacional, conservando gran parte de su
aparato partidario y capacidad electoral en el interior del país, principalmente en
provincias con menor tamaño poblacional (Calvo y Escolar, 2005).
A partir de las elecciones del 2003 la volatilidad temporal y regional del voto se
tornan más pronunciadas, dejando paulatinamente al Frente para la Victoria (FPV)
hegemonizar la competencia política nacional y con capacidad de coordinar el sis-
tema político entre distintas arenas competitivas, esquema que recién presenta una
mutación drástica en el año 2015 (Escolar, 2015; Scaramella, 2015). El escenario en
las provincias se torna mucho más multiforme, en los que coexisten provincias he-
gemonizadas por una única fuerza política, o con sistemas bipartidistas, tripartidis-
tas, etc.; y con actores político partidarios, o coaliciones nacionales o subnacionales,
en un estado multinivel (Clerici, 2013).
Durante el período bajo análisis en este trabajo, y en el contexto del caso santa-
fecino para la categoría electiva de gobernador, el sistema de partidos no solamente
es contrastante respecto al escenario nacional y al de otras provincias en su estruc-
tura, el rasgo que los actores político-partidarios también presentan cierta singula-

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La dinámica de la competencia política-partidaria… ∙ C.F. SCARMELLA, S. ESCOBAR y A. CONTURSI REYNOSO

ridad: (i) hacia el 2007 el sistema tiende a ser bipartidista a nivel provincial, enfren-
tando al PJ – FPV con la coalición Frente Progresista Cívico y Social (FPCS); (ii) en
el año 2011 y 2015 el sistema asume rasgos tripartidistas, con una elección cerrada
más competitiva en el año 2015..

La dinámica de la competencia electoral en Santa Fe 2007 a 2015

Un rasgo sustantivo de las elecciones ejecutivas santafecinas, es que las mismas


no son concurrentes con la competencia política nacional. Eso le imprime cierto
rasgo de autonomía no exclusivamente en cuanto a los efectos de arrastre, sino
también en relación al modo e