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Sesión # 1 Diplomado “Enfoque

Tema: Características generales de los feminista de la teología


Evangelios y Hechos de los apóstoles cristiana”
Profesor(a): Héctor Conde Rubio Módulo: 6

Objetivos específicos:
• Familiarizarse con los principales libros del Nuevo Testamento.
• Conocer las diferencias entre los evangelios sinópticos y el Evangelio de Juan.
• Comprender la importancia de la fuente Q.
• Conocer las diferencias entre cartas paulinas, deuteropaulinas, cartas pastorales y cartas
católicas.

Introducción

Con sus acciones, milagros y enseñanzas, Jesús llegó a incomodar las jerarquías religiosas
del Templo de Jerusalén, particularmente porque habría mostrado que era posible una
espiritualidad más allá de las normas y costumbres religiosas de su época. Dicha
espiritualidad ponía en el centro de su enseñanza la dignidad de las personas, la compasión,
la aceptación y el amor fraterno. El escándalo fue tal que los jefes de la Sinagoga
presionaron a las autoridades romanas de aquella provincia para que mandaran a interrogar
a Jesús y finalmente fuera declarado como un peligro.

El hijo de Miriam y Yosef, oriundo de Nazaret, había demostrado conocer y comprender las
Escrituras hebreas mejor que los “doctores de la Ley” de Jerusalén. Sus enseñanzas no
agradaban a los practicantes religiosos más escrupulosos de esa época: los fariseos. Y había
demostrado que se podía amar y servir a Dios dentro de “este mundo”, y no al margen de
éste, como los esenios venían predicando desde hacía un tiempo. Jesús, siendo un buen
judío y ferviente amante de Dios, enseñaría que era indispensable arrepentirse de los
pecados y cambiar de vida para estar listos para el fin de los tiempos. Este carismático
profeta apocalíptico, proclamado Hijo de Dios y Mesías, dejaría la simiente para una
revolución espiritual sin precedentes.

Después de la muerte de Yeshua ben Yosef comenzó un proceso de transmisión de sus


enseñanzas. Esta primera transmisión sería la tradición oral. Posteriormente, Saulo de
Tarso, un judío converso al cristianismo, letrado y aparentemente ciudadano romano,
escribiría una serie de cartas, las cuales llamamos hoy día Cartas Paulinas. Con estos cartas
comienza una primer teología escrita sobre Cristo. Pero, ¿cómo se formó el Nuevo
Testamento? ¿Cómo se compone? ¿Cuántos libros lo integran? ¿De qué época datan?

Nuevo Testamento

La palabra “testamento” proviene del latín testamentum, que a su vez equivalía a la palabra

1 Héctor Conde – Módulo 6 – Sesión I


griega diatheké, la cual se usaba para traducir la palabra hebrea berith, que significa
“alianza”, “acuerdo” o “pacto”. Ejemplos de este pacto pueden leerse en Gen 9, 8-17, Ex
19,5, Ex 24, 8, Ex 34,10, etc. A decir verdad, la actual palabra “testamento” (entendido
como última voluntad) poco tiene que ver con la antigua palabra berith; sin embargo, en
algunos pasajes de Pablo (Heb 8 y 9, 2 Cor 3, 4-6) se hace alusión a la nueva alianza que se
establece entre la humanidad y Dios, a partir del sacrificio de Jesús en la última cena (Mt
26, 28, Mc 14, 24 y Lc 22, 20).

Parece ser que la expresión Novum Testamentum, que se encuentra ya en Tertuliano a


finales del siglo II, surgió de la necesidad de diferir el nuevo corpus de textos sagrados de
los cristianos de los textos sagrados hebreos (ahora llamados TaNaK).

Ahora bien, los libros que conforman el Nuevo Testamento son 27 y están escritos en
griego koiné, es decir un griego muy popular y sencillo en aquella época. Estos libros son:
 Evangelio de Marcos
 Evangelio de Mateo
 Evangelio de Lucas
 Evangelio de Juan
 Hechos de los Apóstoles
 Cartas Paulinas
 Cartas deuteropaulinas
 Cartas Católicas
 Apocalipsis

Primeros escritos del Nuevo Testamento

Si bien en nuestras biblias, cuando abrimos el Nuevo Testamento, solemos encontrar


primero los Evangelios y luego el resto de los libros, lo cierto es que los primeros escritos
del Nuevo Testamento provienen de Saulo de Tarso, quien escribía epístolas a las
comunidades que había fundado en alguno de sus viajes, o bien, que ya estaban
establecidas.

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Así, las Cartas Paulinas son las cartas que escribió Pablo: 1 Tesalonicenses, Gálatas,
Filipenses, Filemón, 1 y 2 de Corintios y Romanos. (Cf. Piñero 2011: 254)

Posteriormente tendríamos las Cartas deuteropaulinas, que son cartas que escribieron sus
discípulos y son muy cercanas al pensamiento de San Pablo, pero son posteriores
históricamente: 2 Tesalonicenses, Colosenses, Efesios. Dentro de este grupo tenemos las
cartas que claramente no escribió Pablo: 1 y 2 Timoteo, Tito y Hebreos.

Por aquellos años tenemos también las Cartas Católicas, atribuidas a los discípulos de
Jesús, pero que lo más probable es que hayan sido escritas por otras comunidades
vinculadas a estos discípulos ya fallecidos. Éstas son: Pedro, Santiago, Judas, 1, 2 y 3 de
Juan.

Todas estas epístolas fueron redactadas entre el año 70 y 100 de nuestra era. Estos escritos
tenían la finalidad de animar e instruir a las comunidades; a veces también reprendían o
hacían comentarios pastorales sobre ciertas prácticas. Estaban pensadas para responder a
asuntos de las primeras comunidades cristianas. Normalmente iniciaban con un saludo, un
contenido principal y una despedida.

También en la segunda mitad del siglo I, comienzan a escribirse los evangelios. Cada uno
de estos textos hace énfasis en ciertos aspectos que otros no. Es decir, fueron pensados para
comunidades distintas. Aunque llevan el nombre de algunos de los discípulos de Jesús o
personas muy cercanas, la crítica textual ha demostrado que esto no fue así, sino que fueron
escritos por otras personas o comunidades para dejar un testimonio escrito de los milagros y
enseñanzas de Jesús.

Fuente Q

Como podrá observarse, hay veces que los evangelios coinciden en sus narraciones, como
por ejemplo, el relato del bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista (Mc 1, 9-11, Mt 3,
13-17 y Lc 3, 21-22), o alguna de las discusiones que tuvo Jesús con los maestros de la Ley
(Mc 11, 27-33, Mt 21, 23-27 y Lc 21, 1-8). La pregunta es: ¿por qué son tan semejantes
dichos pasajes? ¿Quién copió a quién? Este tipo de interrogantes son las que aborda la
“cuestión sinóptica”.

Los estudiosos de la Biblia creen que es porque tanto los autores de Mateo y Lucas usaron
el Evangelio de Marcos para hacer sus propias redacciones, y esto fue así porque Marcos
fue el evangelio más antiguo (ya que es más corto y menos elaborado). Pero no sólo eso,
sino que además muy probablemente hubo otra fuente distinta a Marcos de la que se
sirvieron Mateo y Lucas, ya que hay pasajes que aparecen en estos evangelios y no en
Marcos. A esta otra fuente los biblistas la han llamado el Documento Q (a modo de
abreviación de la palabra alemana Quelle, que significa “fuente”). Se cree que este
Documento es un conjunto de dichos de Jesús sin mucha elaboración narrativa (solamente
sus dichos y milagros), y que es un poco anterior o de época cercana a Marcos. De este
modo, el Evangelio de Mateo y Lucas, tomaron del Evangelio de Marcos, del Documento

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Q, y de sus propias tradiciones orales. A esto se le conoce como la “Teoría de las dos
Fuentes”. [Cf. Piñero: 316-321]

(Piñero: 321)

Canon bíblico

Se conoce como canon bíblico a listado oficial de libros que conforman la Biblia
(excluyendo así a los textos apócrifos). En el caso del Antiguo Testamento el proceso duró
alrededor de 1000 años. En el caso del Nuevo Testamento tardó poco menos de 500. Esto
dependió de muchos factores, como la región, el tamaño de las comunidades, las “amenazas
de herejía”, los materiales disponibles; sin embargo, por el año 200 surge un primer listado
de libros conocido como Canon Muratori. Este listado incluía 23 libros: los cuatro
evangelios, los Hechos de los Apóstoles, 13 cartas de Pablo (con excepción de Hebreos),
dos epístolas de Juan y una de Judas, el Apocalipsis de Juan y el Apocalipsis de Pedro.
Faltaba, pues, 1 y 2 Pedro, 3 Juan, Santiago y Hebreos (como se ha dicho). Irene de Lyon
también daba cuenta de un Canon, así como Tertuliano (con algunas diferencias). En fin, a
pesar de que no había un consenso universal y absoluto, ya se mencionan prácticamente
todos los libros que conocemos ahora (Piñero 2011: 47).

Solamente hubo dos libros que tardaron más en ser aceptados: Hebreos, reconocido en el
siglo V, y Apocalipsis de Juan, aunque este libro fue aceptado hasta el siglo X por las
Iglesias Orientales. Finalmente, no es sino hasta el Concilio de Trento, en el siglo XVI, que
se da el Canon oficial y definitivo dentro de la Iglesia Católica Romana.

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Ahora bien, de estos libros no tenemos ningún ejemplar de la época, es decir, no tenemos
originales, sino copias de diversos siglos. Los códices más completos y antiguos son: El
Codex Sinaiticus y el Codex Vaticanus (ambos del siglo IV), y el Codex Alexandrinus (siglo
V). Posteriormente vendría Biblias completas como la Vetus Syra, la Vetus Latina y la
Vulgata de San Jerónimo.

Evangelio de Marcos

Este evangelio fue escrito poco después del año 70, es el más corto y más antiguo de los
cuatro Evangelios. Presenta a Jesús como el Hijo de Dios e Hijo del Hombre, un ser divino
que lucha contra el mal. Un taumaturgo que hace milagros. Está dirigido a un público no
judío, es decir, griego o romano; por esa razón es fácil encontrar disputas sobre las leyes
judías y tiene escenas significativas con paganos. Muestra a un profeta escatológico. No
tiene muchas construcciones teológicas y tiene un tono proselitista.

Evangelio de Mateo

Este evangelio fue escrito después de Marcos y antes de Juan, por lo que puede datar del
año 80. Sus fuentes son Marcos, el Documento Q y la tradición oral propia de la comunidad
de Mateo. Sin duda presenta al fundador de una nueva iglesia. Presenta a Jesús como el
Mesías anunciado por las Escrituras hebreas, un nuevo Moisés que conoce la vieja Ley,
pero proclama una nueva y verdadera interpretación. También presenta una biografía más
competa de Jesús, con hechos de sus padres y su infancia. Nombra a Jesús como Hijo del
Hombre, Hijo de Dios, hijo de David y Rey de los judíos. Es decir, parece estar dirigido a
los judíos conversos al cristianismo. Tiene un tono menos escatológico, es decir, no
considera que el fin de los tiempos sea ya inminente. No desecha la Ley mosaica del todo,
más bien la reinterpreta y enriquece.

Evangelio de Lucas

Este evangelio fue escrito después de Marcos y posiblemente también después de Mateo,
pero antes de Juan, por lo que puede datar del año 80-90. Sus fuentes son Marcos, el
Documento Q y la tradición oral propia de la comunidad de Lucas. Se cree que este texto
venía junto con los Hechos de los Apóstoles. Está escrito para una comunidad gentil. Hace
una larga presentación de Juan el Bautista. Presenta a Jesús como un profeta y un Juez
escatológico. Desarrolla más la teología de la resurrección y la salvación. Presenta a Jesús
como el Hijo del Altísimo, como un profeta que anuncia el Reino de Dios. Le da mucha
importancia a Jerusalén. Procura no polemizar contra los romanos, pero sí contra los judíos.

Evangelio de Juan

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Este evangelio fue escrito después de Marcos, Mateo y Lucas, por lo que puede datar del
año 100 a 110. Sus fuentes son los evangelios anteriores y la tradición oral propia de la
comunidad de Juan. Es el único evangelio no sinóptico, es decir, que no tiene muchos
paralelos con los otros evangelios. Presenta a Jesús como un ser divino, bajado del cielo.
Narra algunos aspectos que los otros evangelios no habían contado, como las bodas de
Canaán, el diálogo con Nicodemo, el encuentro con la Samaritana, entre otros. Pero no
habla mucho sobre Juan el Bautista, el Sermón de la montaña ni el Padre Nuestro. Los
discursos de Jesús son largos, solemnes y enigmáticos. Presenta a Jesús como el Verbo de
Dios, el Enviado, el Cordero de Dios, el Camino, la verdad y la Vida, la Luz del mundo, de
modo que Jesús sabe lo que va a pasar y nunca está en duda su divinidad. No le da tanta
importancia a los milagros, pero sí al conocimiento y la comprensión de los designios
celestiales. Hay una relación muy estrecha y única entre el Padre y el Hijo. Finalmente se
menciona mucho la presencia del Discípulo amado.

Hechos de los Apóstoles

Fue escrito junto con el Evangelio de Lucas (al menos así lo declara en la Introducción).
Seguro se escribió después de Mateo y Lucas, pero antes de Juan, por lo que debe datar del
año 90 del siglo I. Dado que no tiene el género literario del evangelio, sino que es una
especia de historia, explica aspectos importantes de la vida de la comunidad primitiva.
Cuenta lo que pasó para elegir al sustituto de Judas Iscariote. Muestra las discusiones que
había sobre las leyes judías y la conformación de la nueva Iglesia. Se centra mucho en la
vida de Pablo y Bernabé, aunque menciona a otros misioneros y diáconos. Presenta la
acción del Espíritu de Dios (particularmente en Pentecostés). Narra los viajes de San Pablo
y las persecuciones de los primeros cristianos.

Conclusiones

Es impensable querer comprender el Cristianismo primitivo y su literatura sin tomar en


cuenta los conocimientos actuales de la crítica textual. El mundo bíblico es complejo y muy
distante, por lo que no se puede pretender abordarlo sin estos elementos. Sin hacer a un
lado la inspiración divina que hay en la Biblia, no podemos caer en la ingenuidad de ver los
libros del Nuevo Testamento como un paquete completo que “bajó del cielo”, antes bien
son documentos que tienen su historia y pueden estudiarse. Y claro, pueden seguir
guiándonos y acompañando en nuestra vida de fe.

Bibliografía
Piñero, Antonio. (2011). Guía para entender el Nuevo Testamento, 4ta. ed. Madrid: Trotta,
2011.

Brown, Raymond. (2002). Introducción al Nuevo Testamento vol. I y II. Trad. Antonio
Piñero. Madrid: Trotta, 2002

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