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Educación y proceso cultural

A lo largo de la historia de la humanidad se ha reflejado el continuo deseo del ser

humano por mejorar. También se puede apreciar que el ser humano ha buscado una

separación entre la naturaleza “natural” y la naturaleza “del hombre”. Desde el punto de vista

kantiano, el ser son las leyes y limitaciones naturales, y el deber ser son las leyes y

prohibiciones hechas por el hombre. Ambas naturalezas son fundamentales para entender el

crecimiento de las sociedades.

Las limitaciones naturales, por ejemplo, han obligado a ciertos grupos humanos a vivir

en una u otra parte. Las prohibiciones humanas, por lo general, son para mantener un

ambiente de paz y cordialidad entre sus miembros. Siempre se ha intentado velar por la

mayoría de los miembros del grupo (familia, clan, tribu, comunidad, etc.), intentando asignar

a cada uno su rol y estatus para que puedan ser útiles al resto del grupo, pretendiendo dar a

todos cierto grado de igualdad (humano, vivo, ser pensante, con sentimientos).

Pero, como escribió Orwell (1945) “todos somos iguales, pero unos somos mas

iguales que otros”. Y es que dentro de la naturaleza “natural” tenemos similitudes y

diferencias, pero por son sólo eso, carecen de una valoración. En cambio, en la naturaleza

humana, las similitudes son motivo de camaradería (buenas) y las diferencias motivo de

miedo u odio (malas). Esto solamente existe en la naturaleza humana y es extraño a todas las

demás criaturas (Schopenhauer, 1819).

En medio de este “juego” de asignarle etiquetas a los diferentes grupos sociales, se

encuentra la educación, la cual intenta que cada grupo conserve sus costumbres y tradiciones,

y al mismo tiempo darle espacio la globalización y el multiculturalismo, evitando la

discriminación.

Felipe de Jesús Ortiz Vior


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En el mundo contemporáneo, gracias a la Internet para informarnos de cualquier cosa

que pase en el mundo, a los aviones y al sistema de mercado globalizado, podemos decir que

vivimos un mundo de constantes cambios donde diferentes grupos étnicos interactúan, se

mezclan, se crean y desaparecen a gran velocidad.

Desde alrededor de 1980 America Latina ha adoptado el sistema neoliberal de Estados

Unidos (EE. UU.), y con él un cambio de paradigmas. Es común ver puestos de comidas del

país de las barras y las estrellas. También se puede observar en “la mall-inización” en

América Latina, es decir, construcción de centros comerciales (shop malls) según el

paradigma norteamericano, que vienen a cambiar las costumbres de los miembros de la

sociedad en donde se crea (Cristoffanini, 2008).

Hemos sido testigos del poder tan grande de la globalización. El estatus adscrito de

“Estadounidense” o “Europeo” es, en algunas partes de America Latina y casi todos los países

en vías de desarrollo, más importante que el estatus adquirido.

Dentro de este mundo en plena globalización, los docentes a diario tienen que lidiar

con alumnos que son bombardeados de mensajes e información que a menudo tiene una fuerte

carga de prejuicios.

Se espera que los docentes sean capaces de concientizar y crear un cambio de actitud

positivo es sus alumnos y, además, enseñarles los contenidos propios de las asignaturas.

Fernando Savater (1997) escribió al respecto que:

Ahora los niños llegan hartos de mil noticias y mil visiones variopintas que no les ha

costado nada adquirir... ¡que han recibido hasta sin querer! El maestro tiene que

ayudarles a organizar esa información, combatirla en parte y brindarles herramientas

cognoscitivas para hacerla provechosa o por lo menos no dañina. Todo ello sin

convertirse él mismo en un nuevo sugestionador ni pedir otra adhesión que la de unas

Felipe de Jesús Ortiz Vior


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inteligencias en vías de formación responsable hacia su autonomía. Empresa titánica...

remunerada con sueldo bajo y escaso prestigio social.

Y es que los docentes solo son unos de los muchos actores que se relacionan con

estructuras preexistentes, las cuales representarán, asimilarán y modificarán de acuerdo sus

necesidades y contextos (Dietz, 1999). Es necesario que los docentes se despojen de sus

prejuicios para ofrecer una buena educación, especialmente en México.

Pues en México existe una marcada diferencia entre mestizos e indígenas (por

mencionar solo una). A los mestizos se les considera aptos para el estudio, tienen una

valoración cultural y lingüística superior y poseen derechos. A los indígenas no se les

considera aptos para el estudio, tienen una valoración cultural y lingüística inferior, y a ellos

se les otorga concesiones (Nava 2003).

Del mismo modo, en varios países latinoamericanos es precisamente a través de la

educación que se trata de incrementar el sentimiento nacionalista, muchas veces ignorando o

menospreciando a los grupos minoritarios. Al respecto, Diaz (1998) escribió que en la

asignatura de historia:

Casi nunca se registra el origen étnico de los “héroes” nacionales, ocultando así la

participación de líderes y caudillos de origen indígena; como contraparte, cuando

algún líder o caudillo indígena orienta sus lealtades cívicas hacia su propio pueblo, es

presentado como un delincuente enemigo de la patria. Es decir, los (héroes) indígenas

que han luchado por la nación son tratados como ciudadanos génericos desprovistos

de su origen étnico, ocultando así la participación de los pueblos indígenas en las

historias nacionales. En cambio los (héroes) indígenas que lucharon por sus propios

pueblos son tratados, ellos sí, como indígenas rebeldes, subversivos y delincuentes. En

general, los indígenas suelen aparecer como una amenaza a la nación y no como parte

sustantiva de ella.

Felipe de Jesús Ortiz Vior


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Con este poco “apoyo” de parte de la educación general (al menos la básica), y

considerando que la ayuda a los indígenas es muchas veces mal interpretada por la sociedad

como una lucha contra la pobreza, no es de extrañarse que algunas personas menosprecien sus

raíces indígenas.

Estos prejuicios se pueden convertir en factores de discriminación, ya sea de iure, de

facto, actitudinal o institucional, pueden ser origen de fuertes practicas dañinas. Poco a poco,

la asimilación (casi forzada) del paradigma estadounidense (o al menos al capitalista)

amenaza con acabar con las demás culturas, pues éstas no pueden competir a la par en el

mercado global.

Debido a la aparente incapacidad de la educación en ser justa y contribuir a la

tolerancia y al respeto, autores como dice Diaz (1998) dicen que:

La planeación educativa para las poblaciones nativas de Iberoamérica debe partir del

reconocimiento y respeto a sus propias identidades sociales. En el caso de

Latinoamérica eso significa respetar y fomentar las identidades étnicas o

etnoculturales que las poblaciones amerindias desean para sí, de la misma manera que

en España las diversas identidades regionales (los vascos o los catalanes, por ejemplo)

constituyen la base para las políticas educativas regionales. A partir de ese principio

deberán construirse las adecuaciones lingüísticas y culturales correspondientes, y no

como hasta ahora se ha venido haciendo, es decir, que son los funcionarios públicos

quienes deciden, con o sin asesoría de expertos, las entidades étnicas (los zapotecos,

los quechuas, los quichés, etc.) a base de criterios «objetivos» (un zapoteco es quien

habla zapoteco y quien no, no lo es) y sin tomar en consideración la autoadscripción

de los mismos indígenas.

La etnicidad es un tema que se sigue tratando en las instituciones educativas,

desafortunadamente éstas no necesariamente explican o reflexionan lo suficiente, aunque si

Felipe de Jesús Ortiz Vior


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crean políticas educativas. Del mismo modo, se trata la etnicidad como un problema, pues la

postura general es que los grupos étnicos minoritarios son los que necesitan educación

intercultural, y no la sociedad en general.

Conclusiones

No pretendo con este trabajo ser original ni alardear de adentrarme en un tema nuevo.

Por el contrario, lo que pretendo es traer a la memoria un tema viejo, pero del que aún pueden

extraerse grandes enseñanzas para los tiempos actuales.

Siempre el grupo mayoritario trata al grupo minoritario como aquel que “necesita

ayuda”, “necesita ser educado” o “es el problema”, pero la realidad es que el grupo

mayoritario es el que debería “ser educado”. Desde los indígenas en América Latina, como

los propios latinos en Estados Unidos, son tratados con miedo, odio o, peor aún, pena.

La ignorancia de un grupo hacia otro crea conflictos, que con el paso del tiempo

pueden incrementarse, o bien acabar con la extinción (o destrucción) de una cultura o de los

miembros de un grupo étnico.

La historia de la humanidad ya tiene demasiadas páginas de masacres y guerras debido

a las diferencias culturales y la discriminación, y cada día se escribe una línea nueva de

violencia. Y si algo ha demostrado el mundo globalizado, es su rapidez con el efecto dominó,

que afecta a todos y todo.

Es necesario detener esto, pues al ritmo que vamos, cumpliremos lo que Einstein dijo:

“No sé con qué armamento se peleará la tercera guerra mundial, pero la cuarta guerra mundial

se peleará con palos y piedras”.

Felipe de Jesús Ortiz Vior


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Referencias

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Recuperado el 19 de octubre de 2009, de

http://ciruelo.uninorte.edu.co/pdf/salud_uninorte/24-1/9_Menor_trabajador.pdf

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Diaz, C. (1998). Diversidad cultural y educación en Iberoamérica. Revista Iberoamericana de

educación, 17, 11-30. Recuperado el 20 de octubre de 2009, de

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idFichero=38462

Felipe de Jesús Ortiz Vior