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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN ANTONIO ABAD DEL CUSCO

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

TEMA: OBLIGACIONES DEL DERECHO

HUMANO
CURSO: DERECHO ROMANO
DOCENTE : WALTER SARMIENTO
INTEGRANTES :

 COLQUE HUAMÁN KAREN ESTEPHANNY


 CCAHUANA MENDOZA MARIBEL
 CÁRDENAS BLANCO NATALY
 MACEDO PINTO OSCAR APOLINAR
 RIVAS PUMAHUALCA ALEXANDRA
 VELARDE MAMANI STEFANY

CUSCO_PERU
2019

IINDICE
INTRODUCCIÒN ....................................................................................................... 0

1 DERECHOS PERSONALES ................................................................................ 1

2 DERECHOS REALES ........................................................................................... 14

3 RELACION DIRECTA .......................................................................................... 14

4RELACION JURIDICA .......................................................................................... 14

5 DIFERENCIA ENTRE DERECHOS PERSONALES Y DERECHOS REALES

16

6 ORIGEN DE LA OBLICACIÓN ........................................................................ 47

7 ELEMENTOS DE LA OBLIGACIÓN SEGÚN EL DERECHO ROMANO .... 55

7.1 EL ACREEDOR: ............................................................................................. 56


7.2 EL DEUDOR ................................................................................................... 57
7.3 UN OBJETO .................................................................................................... 57
8 CONTENIDO DE LA OBLIGACIÓN ............................................................... 57

9 ELEMENTOS DE LA OBLIGACIÓN EN EL DERECHO CIVIL PERUANO 57

9.1 SUJETOS DE LAS OBLIGACIONES ........................................................... 57


9.2 EL OBJETO ..................................................................................................... 59
9.3 EL VÍNCULO O RELACIÓN JURÍDICA ..................................................... 59
9.4 CAUSA DE LA OBLIGACIÓN ..................................................................... 60
10 DIVISIÓN DE LAS OBLIGACIONES .......................................................... 61

10.1 OBLIGACIONES CIVILES.- ......................................................................... 63


10.2 OBLIGACIONES NATURALES.- ................................................................. 64
10.3 OBLIGACIONES HONORARIAS. ................................................................ 65
10.4 OBLIGACIONES UNILATERALES ............................................................. 65
10.5 OBLIGACIONES BILATERALES.- .............................................................. 65
11 bibliografía ......................................................................................................... 0
PRESENTACIÒN

El presente trabajo está realizado con la finalidad de informar

a las familias peruanas sobre el tema de obligaciones y

contratos en el derecho romano y en nuestro código civil

,diferenciando desde diferentes puntos e indicándonos cuales

son los elementos principales de una obligación, cuál es su

origen y evolución de la obligación, podemos decir que la

obligación en su génesis tiene un campo muy amplio y se

realiza en circunstancias muy variadas, cada vez que hay una

ruptura del equilibrio entre bienes hay una obligación, de la

misma forma damos a conocer que una obligación según el

derecho moderno nace de un contrato.


INTRODUCCIÒN

En este trabajo de equipo nos adentraremos a analizar que son las obligaciones, cuales
son los elementos que las componen y porque surgen, una noción general de que es un
contrato, sus clasificaciones tanto de contratos como de las mismas obligaciones y todo
lo que abarca este tema. Como introducción podemos decir que dentro de las fuentes de
las obligaciones se han dado diversas clasificaciones; por un lado, Gayo, fue el primero
en clasificar las fuentes de las obligaciones, estableciendo que estas nacen de un contrato
(ex contractu) o de un delito (ex delitu). Justiniano determina que la obligación es un
vínculo de derecho, por el que somos constreñidos con la necesidad de pagar alguna cosa
según las leyes de nuestra ciudad. La principal división de las obligaciones se reduce a
dos clases; civiles y pretorianas. Son civiles, las que han sido constituidas por las leyes,
o reconocidas por el derecho civil; y son pretorianas, honorarias", las que el pretor ha
establecido por su jurisdicción. A siguiente división se determina en cuatro especies o
nacen de un contrato, o de un cuasicontrato, o de un delito, o de un cuasi delito. En el
desarrollo del trabajo se responden las perspectivas vistas desde el derecho civil que regía
a los ciudadanos romanos que tenían el derecho del commercium y en alusión al
contenido derecho natural o derecho de gentes que regía estas obligaciones y de los
contratos.
Por un lado, una persona desarrolla por “obligación “primeramente que la doctrina es
según la definición que Justiniano nos da (que la obligación es un vínculo de derecho,
establecido con arreglo al derecho civil, que nos apremia a pagar alguna cosa) y luego si
se analiza la idea de la obligación, se descubren los tres elementos siguientes:
a) una persona, llamada acreedor, cuya voluntad se dirige a otra persona.
b) El deudor, la cual, en virtud de la obligación, queda ligada.
c) a hacer alguna cosa a favor del acreedor.
En cuanto al sujeto casi no debemos ocuparnos en él. Los elementos segundo y tercero,
constituyen el objeto y al mismo tiempo el carácter distintivo del derecho de obligación.
De todos estos elementos y de las obligaciones nacen los contratos los cuales dan validez
aquellos actos y con lo cual el acreedor puede exigir ante una autoridad judicial el
cumplimiento de aquella por parte del deudor es por eso la importancia de analizar este.
1

1 DERECHOS PERSONALES

Se denominan así por contraposición a derechos reales. Son aquellos que establecen

relaciones entre personas determinadas, en razón de las cuales el respectivo titular puede

exigir de alguien la prestación debida. Se llaman también derechos crediticios

u obligaciones.

El titular o sujeto activo de la relación jurídica, llamado acreedor, es quien goza de

la prerrogativa de exigir el cumplimiento de la prestación debida.

El sujeto pasivo de la relación, denominado deudor, es quien está constreñido a

efectuar dicha prestación. El objeto es la prestación que el deudor debe satisfacer a favor 1

del acreedor.

Puede consistir en la entrega de una cosa (obligación de dar), en la realización de in

hecho (obligación de hacer), o en la abstención de un hecho (obligación de no hacer).

En cuanto a la naturaleza del derecho personal, consiste en una relación entre dos

personas determinadas. También las cosas o los hechos humanos aptos para satisfacer

nuestras necesidades constituyen el objeto de éstos derechos.

Pero en tanto que en el derecho real la prerrogativa del titular se ejerce directamente

sobre la cosa misma (jus in rem), en los derechos personales la prerrogativa se ejerce

sobre otra persona a fin de obtener a través de ella el goce de la cosa.

Así, por ejemplo, en el dominio (derecho real) el titular goza directamente de la cosa y

puede usarla y servirse de ella conforme a su naturaleza. En cambio, en la obligación de

dar (derecho personal) derivada de la compraventa, el comprador no puede usar y gozar

de la cosa directamente, ya que solo está autorizado para exigir el deudor (el vendedor)

la entrega de la cosa. Cuando esto ocurra y se llenen los demás requisitos referentes a

la transmisión del dominio, el comprador se habrá transformado en propietario; y

su derecho, de personal en real.


2

En el patrimonio se suele diferenciar, de un lado, el derecho de crédito o

personal, jus ad rem, es decir, aquel derecho que tiene una persona con relación a

otra, en virtud del cual esta segunda se encuentra obligada, con respecto a la

primera, a realizar determinado comportamiento. Esta relación jurídica sostenida

entre deudor y acreedor es objeto de estudio de la materia denominada "derecho

civil de las obligaciones". De otro lado, nos encontramos con el derecho real, jus

in re, el derecho que tiene una persona sobre una cosa, un bien. Su análisis nos

conduce al estudio de los derechos reales —el cual suele designarse mediante la

infortunada expresión "derecho civil bienes". 2

La expresión "derecho personal", en principio, designa una relación entre

un deudor y un acreedor. El deudor tiene que realizar un comportamiento y el

acreedor tiene la facultad de exigírselo (Art. 666 C.C.Y. En caso de

incumplimiento del obligado, el acreedor puede solicitar el equivalente en dinero

de la prestación in natura9 . Por su parte, la expresión "derecho real" no designa

una relación entre dos personas, sino un verdadero haz de poderes de distinta

índole.

La expresión "derecho personal", en principio, designa una relación entre

un deudor y un acreedor. El deudor tiene que realizar un comportamiento y el

acreedor tiene la facultad de exigírselo (Art. 666 C.C.Y. En caso de

incumplimiento del obligado, el acreedor puede solicitar el equivalente en dinero

de la prestación in natura9 . Por su parte, la expresión "derecho real" no designa

una relación entre dos personas, sino un verdadero haz de poderes de distinta

índole.
3

Reconocemos, por un lado, que el titular de un derecho real tiene ciertos

poderes jurídicos sobre el bien, para procurarse todas o parte de los beneficios,

utilidades y servicios, estimables en dinero, que aquel puede proporcionar. Esto

no es nada distinto de: una libertad que tiene el titular de servirse o no servirse de

la cosa; una ausencia de derecho —un no-derecho— de todas las demás personas

para exigirle que se sirva o no se sirva de ella (i), y un derecho del primero a

exigirles a todas las demás personas que no interfieran en su libertad de servirse o

no servirse de la cosa —aquellas tendrían, por consiguiente, el correlativo deber

de no interferir (ii) 10 . Esta relación compleja se conoce en la doctrina como la 3

oponibilidad erga omnes de los derechos reales.

Y, por otro lado, un derecho real puede imponer también ciertos vínculos

jurídicos, obligaciones, respecto de otras personas determinadas; como es el caso,

por ejemplo, de las obligaciones que tiene el usufructuario, para con el nudo

propietario, de conservación y restitución y de incurrir en las expensas ordinarias

(Arts. 834 C.C.). Y si el usufructuario está obligado frente al nudo propietario,

este último tiene, obviamente, el correlativo derecho r, para exigirle su

cumplimiento.

Vemos cómo "derecho real", a diferencia de "derecho personal" 12 , es una

expresión que sirve para designar más de un vínculo jurídico: en primer lugar, se

refiere al conjunto de vínculos que el titular tiene respecto de todas las personas,

lo cual se conoce, normalmente, como "oponibilidad erga omnes"; y, en segundo

lugar, a los vínculos de derecho-obligación que existen respecto de personas

específicas, los cuales pueden constituir un pasivo o un activo en el patrimonio

del titular del derecho real, dependiendo de si tiene la calidad de deudor o de

acreedor.
4

En nuestra opinión, todos los derechos reales, sin excepción, implican,

además de la oponibilidad erga omnes, ciertas obligaciones de origen legal frente

a personas determinadas ya sea el Estado, el titular de otro derecho real sobre la

misma cosa, las empresas de servicios públicos, etc.

Ahora bien, un análisis completo de la noción de derechos reales exigiría

que, por un lado, estudiáramos todos los parecidos de familia" que existen entre

los diferentes derechos reales y, por el otro, todas las diferencias —que no son

pocas— que marcan las particularidades de cada derecho real. Sin embargo, esta
4
tarea desbordaría los límites del formato de un ensayo para revista. Por

consiguiente, en esta oportunidad nos concentraremos exclusivamente en las

similitudes y dejaremos el estudio de las diferencias para un trabajo posterior.

Dentro de esta óptica, analizaremos, en una primera parte, la oponibilidad

erga omnes de los derechos reales (I) y, en una segunda parte, las obligaciones

legales respecto de sujetos específicos que los derechos reales implican.

I. LA OPONIBILIDAD ERGA OMNES


Con la consagración de un derecho real, identificamos un objeto: un bien,

corporal o incorporal, y unos sujetos: el titular del derecho, quien tiene la libertad

de servirse o de abstenerse de servirse de la cosa, y los demás miembros de la

sociedad, quienes no tienen ningún derecho respecto de la cosa; dicho con otras

palabras, aquél puede obtener, directamente, las utilidades económicas del objeto,

y las demás personas no pueden interferir en ello.

El derecho real ofrece a su titular un poder directo, oponible a todos, que

se tiene respecto de un bien definido. Así, pues, el titular de un derecho real es el

sujeto de una norma que le permite una acción o una omisión, ya sea usar, gozar

o disponer de un bien determinado, sin necesidad de contar con el concurso de


5

otra persona 14 . Son, pues, estos poderes elementos característicos de los derecho

reales. En efecto, el titular del derecho real recibe un beneficio directo de un bien

corporal o incorporal, estimable en términos económicos, sin necesitar del

concurso de nadie.

Así, por ejemplo, el derecho real de dominio es reconocido como tal

porque le permite a su titular ejercer poderes directos, oponibles a todas las

personas, sobre el bien objeto del derecho. Ha de precisarse que la palabra

"propiedad", si bien en el lenguaje corriente designa una cosa corporal o

incorporal mientras que, en su sentido jurídico, esta palabra hace, normalmente, 5

referencia a los poderes del propietario —uso, goce y disposición—, respecto de

cierta cosa. La propiedad no es, pues, el objeto del dominio, sino el derecho del

cual la cosa es su objeto.

Los poderes característicos del domino y de sus "desmembraciones" son

el uso, el goce y la disposición (A). Sin embargo, respecto de derechos reales

como las servidumbres, la hipoteca, la prenda e, incluso, la posesión, se reconocen

otras variedades de poderes, relacionados con la naturaleza especial de estas

instituciones (B).

A. LOS PODERES CARACTERÍSTICOS DEL DOMINIO Y


SUS "DESMEMBRACIONES"
Distinguimos tres poderes característicos del derecho de propiedad. El

usos, el derecho de servirse de una cosa; el fructus, el derecho de percibir los frutos

de ésta y el abusus, el derecho de disponer de ella. Ahora bien, el dominio puede

encontrase "desmembrado", por la constitución de un derecho de usufructo o de

uso a favor de un tercero. Con la palabra "desmembrado" —e uso corriente en la


6

doctrina y en la jurisprudencia— hacemos referencia al hecho de que mediante la

constitución de estos derechos reales, el propietario le entrega a otra persona,

temporalmente, total o parcialmente, ciertos poderes de uso, goce y disposición

jurídica del respectivo derecho real. Es importante precisar también que, mientras

la propiedad se encuentra "desmembrada", el poder de disposición física del bien

no lo ostentan ni el nudo propietario ni el titular del derecho real "desmembrado"

del dominio".

Analizaremos, entonces, el contenido de cada uno de estos poderes

ofrecidos por el dominio (1) y sus "desmembraciones" . 6

II. LOS PODERES DEL DERECHO DE DOMINIO


El derecho de dominio es una de las piezas fundamentales de la

organización de las sociedades occidentales 18 . A partir del reconocimiento de

este derecho, se le permite al individuo solventar sus más diversas necesidades.

En efecto, valiéndonos de nuestro derecho de propiedad respecto de algunos pesos

19 , podemos comprar un libro de Voltaire, un tiquete para ir a Cartagena, un

medicamento para la tos, una revista de arte con las obras maestras de Alfred

Sisley, un ramo de flores, etc. En últimas, con el derecho real de propiedad

hacemos referencia al concepto de riqueza, a todo aquello que, potencialmente,

puede satisfacer una necesidad del hombre. La propiedad es el derecho que

permite, como ningún otro, a la persona disfrutar y disponer de diversas riquezas.

En este orden de ideas, aquél es, pues, el más importante de todos los derechos

patrimoniales.

El propietario, por tener tal calidad, puede servirse directamente del bien

que es objeto de su derecho. Hablamos del poder directo del propietario

denominado "uso". Usar significa "hacer servir una cosa para algo"". Con el usus
7

se hace referencia a un cierto disfrute, que consiste en obtener el servicio que

puede procurar por sí mismo un bien. Como primera medida, este derecho permite

al propietario escoger libremente el servicio que pretende procurarse de la cosa,

siempre que con éste no atente contra la ley o el derecho de alguien, ni perturbe a

la sociedad 21 . Una vez establecido este servicio, el propietario pude ejercerlo

directamente. Nótese que un mismo bien puede ofrecer toda suerte de servicios

(por ejemplo, un vehículo puede ser utilizado como medio de transporte o como

un artículo de lujo, de colección, etc.).

Igualmente, el propietario tiene el poder de goce, en virtud del cual puede

apropiarse de los frutos proporcionados por una cosa. El fructus es el derecho a

percibir los rendimientos del bien: frutos y productos 22 . Este derecho se puede

manifestar de dos maneras: materialmente, su propietario puede percibir, él

mismo, los frutos y productos de la cosa. En este sentido nos referimos a los frutos

y productos naturales, producidos por la cosa con o sin el concurso del hombre

(Art. 714 C.C.). Se trata, pues, de bienes ofrecidos por la naturaleza ayudada o no

por la industria humana. Estos frutos y productos obedecen a procesos naturales

de desarrollo y reproducción de seres vivos, vegetales o animales, como el caso

de la actividad agrícola o pecuaria. Así mismo, jurídicamente, a través de la

realización de diferentes actos jurídicos, el propietario puede percibir los frutos

civiles, rendimientos periódicos de la cosa recibidos por su especulación en el

comercio.

Ademas, como se sabe, el propietario tiene el poder de disposición, que

reúne toda una serie de actos materiales y jurídicos con respecto al bien. En primer
8

lugar, el propietario puede realizar una disposición física, valiéndose de actos

materiales como la destrucción, la trasformación o el consumo de la cosa. Todos

estos actos se refieren a la sustancia misma de la cosa. Esta disposición física del

bien diferencia el derecho de propiedad de los otros derechos reales, los cuales

sólo implican poderes parciales o totales de uso y/o goce, y un derecho de

disposición jurídica, mas no física. Es decir, puede afirmarse que la denominada

"disposición material', respecto de la sustancia de la cosa, es exclusiva del derecho

de dominio. En segundo lugar, como se verifica en casi todos los derechos reales

—con excepción del derecho de uso y habitación (Art. 878 C.C.)—, se puede 8

disponer del derecho real sobre el bien, por actos o negocios jurídicos, como la

enajenación. Mediante la expresión "disposición jurídica" hacemos referencia a

los actos jurídicos que implican la transferencia o la transmisión del derecho real,

entre vivos o por causa de muerte.

III. LOS PODERES DE LOS DERECHOS REALES


"DESMEMBRADOS" DEL DOMINIO: USUFRUCTO Y USO
En segundo término, en tratándose de los derechos reales que son

"desmembraciones" del dominio: usufructo y uso, los poderes de uso, goce y

disposición jurídica no son idénticos a los que implica el derecho de dominio.

Estos poderes pueden ser analizados de la siguiente manera:

El usufructuario, por ejemplo, tiene poderes sobre la cosa de cuyo dominio

es titular otra persona. En términos generales, el poder "uso" del usufructuario

corresponde con el del propietario. Sin embargo, respecto del poder "goce",

precisamos que el usufructuario, si bien puede apropiar todos los frutos emanados

del bien, solamente puede apropiar ciertos productos, como los bosques, arbolados

24 y los productos de minas y canteras en laboreo25 . En suma, el derecho de goce

debe ejercerse consultando la naturaleza de la cosa. El usufructuario será


9

responsable por sus actos culposos o dolosos que impidan el futuro

aprovechamiento del bien.

Además, el usufructuario puede disponer jurídicamente de su derecho, es

decir, transferirlo, salvo prohibición expresa del constituyente. Ahora, el

usufructuario enajenante no se libera de su responsabilidad frente al nudo

propietario (Art. 852 C.C.)26 . Este poder de disposición jurídica comprende la

facultad que tiene el usufructuario para hipotecar el derecho de usufructo que tiene

sobre inmuebles o sobre naves (Art. 2443 C.C.). Asimismo, debe precisarse que 9

el derecho real de usufructo es intransmisible por causa de muerte. Por lo demás,

el usufructuario no puede disponer materialmente de la cosa, es decir no puede

destruirla o alterarla. Ahora, ha de precisarse que mientras pende el usufructo,

tampoco, el nudo propietario puede disponer materialmente del bien, toda vez que

de lo contrario se afectarían, gravemente, los poderes del usufructuario.

Por su parte, con los derechos de uso y habitación, que podrían ser

concebidos como "usufructos restringidos", se conceden a su titular los poderes

de s uso y una parte limitada del goce de la cosa. La extensión de estos poderes de

uso y goce del usuario y del habitador está definida por la voluntad del

constituyente, expresada en el título constitutivo. Se trata de una verdadera

concesión a la autonomía de la voluntad, muy poco corriente, por lo demás, en

materia de derechos reales. A falta de esta determinación, según el Art. 873 CC.,

se aplicarán para esta materia en particular, de forma subsidiaria, los artículos 874,

875 y 876 del Código Civil. En este marco normativo suplementario, relacionado

con la extensión de los atributos de uso y goce, se establece que el derecho del
10

usuario o del habitador se limita a sus necesidades personales —y las de sus

respectivas familias (Art. 874 C.C.). Igualmente, es importante resaltar que estos

derechos no ofrecen a su titular el poder de disposición jurídica —salvo la

hipótesis del abandono unilateral del derecho—, toda vez que son intransmisibles

por causa de muerte o por acto entre vivos. En efecto, a diferencia del usufructo,

no pueden ser objeto de cesión, comodato o an-endamiento.

a. LOS PODERES SUI GENERIS DE LOS OTROS DERECHOS


REALES
10
Como se sabe, todos los derechos reales ofrecen a su titular determinados

poderes directos sobre un bien. En el caso del dominio y sus "desmembraciones",

los poderes característicos son el uso, el goce y la disposición jurídica y material.

Por su parte, los otros derechos reales, diferente del dominio y sus

"desmembraciones", también, entregan a sus titulares poderes directos sobre

determinados bienes.

A continuación, estudiaremos brevemente los poderes especiales de los

derechos de servidumbre (1), prenda e hipoteca (2) y posesión (3).

IV. LOS PODERES DEL DERECHO REAL DE SERVIDUMBRE


Como primera medida, respecto del derecho real de servidumbre, es

preciso anotar que éste se establece en provecho de una heredad y representa un

gravamen para otra. Con el derecho de servidumbre se le reconocen a su titular:

el propietario del fundo dominante, un poder de uso restringido —definido por las

condiciones propias de cada derecho de servidumbre— con respecto al fundo

sirviente.
11

En efecto, el titular de la servidumbre recibe, ciertamente, un

determinado servicio del fundo sirviente. Sin embargo, el titular del

dominio del predio sirviente no se desprende de ninguno de los poderes

que le confiere su derecho. Incluso, él puede servirse de la servidumbre

constituida, de acuerdo con el uso reportado por el predio dominante. El

titular de la servidumbre recibe, entonces, un poder de uso restringido —

según el respectivo servicio— sin que esto implique que —valga la pena

repetirlo— el propietario del predio sirviente se desprenda de alguno de

sus poderes sobre el bien. 11

1. Los poderes de los derechos reales de garantía: prenda


e hipoteca

Respecto de los derechos reales de garantía, prenda e hipoteca,

consideramos que sus titulares: los acreedores prendarios e hipotecarios, en

cierta forma, ejercen un "uso" especial del bien gravado: con él se aseguran el

pago de un crédito de forma preferencia,'. No nos referimos, pues, al servicio

convencional que puede ofrecer un bien (prohibido por los Arts. 2420 y 2432

C.C.). Se trata de un uso especial, sui generis de la cosa empeñada: con la cosa

pignorada o hipotecada el acreedor se asegura, de forma preferente, el pago de

un crédito. Incluso, el acreedor prendario, por un lado, tiene la facultad de

retener la cosa hasta que le sea pagado el crédito garantizado.

Asimismo, tanto los acreedores prendarios como hipotecarios pueden

disponer jurídicamente de su derecho real de prenda o hipoteca e, incluso, de cierta

forma, disponer del derecho real de dominio respecto de la cosa empeñada.


12

En primer lugar, el acreedor prendario o hipotecario puede ceder su

derecho real, una vez se cede la obligación principal a que accede (Arts. 2410 y

1964 CC.). En efecto, los derechos reales de prenda e hipoteca son accesorios a

una obligación, y por ello, la transmisión o cesión de ésta implica la transmisión

de la prenda o hipoteca. Por su puesto, en el caso de la hipoteca, se deberá llevar

a cabo el correspondiente registro del título.

En segundo lugar, de cierta manera, el acreedor prendario o hipotecario z

puede "disponer indirectamente" del derecho de dominio de la cosa empeñada o


12
hipotecada. En efecto, en caso de incumplimiento de la obligación asegurada, el

acreedor puede conseguir satisfacción de su crédito haciendo enajenar la cosa en

pública subasta, o incluso, en el caso de la prenda, pidiendo la adjudicación de la

misma (Art. 2425 C.C.). Respecto de la hipoteca, el Art. 2450 C.C. establece,

igualmente, que el dueño de la finca perseguida por el acreedor podrá

abandonársela.

V. LOS PODERES DEL POSEEDOR


En el Código Civil se diferencian dos tipos o sentidos de la palabra

7.osesión"30. La primera de ellas es la "posesión "que se encuentra que implica la

titularidad del dominio o de otro derecho real. Es un poder físico que se ejerce

sobre un bien respecto del cual se tiene la titularidad de un derecho real. Así

entendida, esta subclase de `posesión" es el ejercicio mismo de los poderes que

confiere el derecho real sobre un bien, una mera situación de hecho que

corresponde con la noción de tenencia o "corpus". El animus de este modelo de

posesión se encuentra evidenciado con la titularidad del derecho real. Dicho con

una bella metáfora, esta posesión puede ser vista como "la sombra del derecho
13

real". Esta suerte de `posesión" establece una apariencia de la titularidad del

derecho real.

Sin embargo, el otro significado de "posesión" —y este es el punto más

destacado de esta institución— se nos presenta como un elemento sine qua non de

la usucapión. Hablamos de la posesión separada y enfrentada de la titularidad del

derecho real. Esta variedad de `posesión" ha sido calificada por un sector de la

jurisprudencia y de la doctrina como un verdadero "derecho real provisional" del

poseedor no propietario 3 2 Nuestro estudio se concentrará, pues, en este enfoque:


13
la posesión que se opone a la titularidad del derecho real. Hemos de referirnos,

por un lado, a un sujeto calificado como "poseedor", quien, aunque no sea el titular

del derecho de dominio, ejerce de manera autónoma y soberana los poderes de

este derecho: uso, goce y disposición material, y, por otro lado, al propietario,

quien, a pesar de no ejercer estos poderes —por no tener el "corpus" o tenencia

del bien—, continúa siendo reconocido por el ordenamiento como tal, hasta tanto

el poseedor no adquiera por usucapión esta calidad: la titularidad del dominio.

En este segundo sentido, la `posesión" parece corresponder con el sentido

que normalmente le atribuimos a la expresión "derecho real". Reconocemos, por

tanto, diversos poderes del poseedor sobre el bien que, de alguna manera, pueden

hacerse valer erga omnes, frente a todo el conglomerado. Como se sabe, los

poderes del poseedor de un inmueble se encuentran protegidos con las acciones

posesorias. Mas es menester advertir que estos poderes del poseedor tienen un

cierto carácter "precario", toda vez que pueden terminarse con la acción que se

deriva de la titularidad del derecho real —salvo que se haya completado el término

legal de posesión para alegar la usucapión.


14

El poseedor tiene ciertos poderes jurídicos directos sobre el bien oponibles

erga omnes. Puede servirse de la cosa — uso— , realizar sobre ella las

transformaciones físicas que a bien tenga — disposición material— . Incluso, el

derecho de posesión es transmisible inter vivos y monis causa — disposición

jurídica.

Ahora, respecto de la apropiación de los frutos y productos emanados de

la z cosa poseída — goce— , estimamos que la situación del poseedor se somete

a las siguientes variables: en caso de usucapión, el poseedor de mala o de buena


14
fe puede adquirir todos los frutos y productos emanados de la cosa. En este sentido

podría decirse que el "goce" del poseedor es total. Sin embargo, el contenido de

este poder del poseedor puede ser "dramáticamente" inferior. En caso de

reivindicación, el poseedor de buena fe vencido puede hacer suyos los frutos

percibidos hasta la notificación del auto admisorio de la demanda. El poseedor de

mala fe es obligado a restituir, no solamente los frutos naturales y civiles

percibidos, sino también todos aquellos que la cosa ha debido producir, con una

mediana inteligencia y actividad, durante el tiempo en que la tuvo en su poder.

Naturalmente, si los frutos fueron consumidos o se deterioraron, se deberá su

precio.

2 DERECHOS PERSONALES

Se denominan así por contraposición a derechos reales. Son aquellos que

establecen relaciones entre personas determinadas, en razón de las cuales el

respectivo titular puede exigir de alguien la prestación debida. Se llaman

también derechos crediticios u obligaciones.


15

El titular o sujeto activo de la relación jurídica, llamado acreedor, es quien

goza de la prerrogativa de exigir el cumplimiento de la prestación debida.

El sujeto pasivo de la relación, denominado deudor, es quien está

constreñido a efectuar dicha prestación. El objeto es la prestación que

el deudor debe satisfacer a favor del acreedor.

Puede consistir en la entrega de una cosa (obligación de dar), en la

realización de in hecho (obligación de hacer), o en la abstención de un hecho

(obligación de no hacer).
15

En cuanto a la naturaleza del derecho personal, consiste en

una relación entre dos personas determinadas. También las cosas o los hechos

humanos aptos para satisfacer nuestras necesidades constituyen el objeto de éstos

derechos.

Pero en tanto que en el derecho real la prerrogativa del titular se ejerce

directamente sobre la cosa misma (jus in rem), en los derechos personales

la prerrogativa se ejerce sobre otra persona a fin de obtener a través de ella el goce

delacosa.

Así, por ejemplo, en el dominio (derecho real) el titular goza directamente

de la cosa y puede usarla y servirse de ella conforme a su naturaleza.

En cambio, en la obligación de dar (derecho personal) derivada de

la compraventa, el comprador no puede usar y gozar de la cosa directamente, ya

que solo está autorizado para exigir del deudor (el vendedor) la entrega de la cosa.

Cuando esto ocurra y se llenen los demás requisitos referentes a

la transmisión del dominio, el comprador se habrá transformado en propietario; y

su derecho, de personal en real.


16

3 DIFERENCIA ENTRE DERECHOS PERSONALES Y DERECHOS


REALES

16

2. DEFINICIÓN DE OBLIGACIÓN

 DE ACUERDO AL DERECHO ROMANO

La obligación es un vínculo establecido por el derecho que nos obliga a cumplir una

determinada conducta

Las obligaciones en el Derecho Romano nacieron para que los hombres cumplieran

determinadas conductas, siendo para éstos un deber jurídico, de lo contrario si no

obedecían, eran sancionadas como delitos.


17

La palabra obligare es relativamente antigua aparece ya en las comedias de Plauto y

significa "atar". En el lenguaje jurídico tiene dos acepciones: obligare rem, "atar una

cosa", "darla en garantía", y obligare personam, "imponer un deber a una persona". En

contraste con obligare, el sustantivo obligatio surge tardíamente, se le encuentra por

primera vez en Cicerón. Así las cosas, no era todavía corriente al final de la República y

es que, como es sabido, la lengua latina era poco propicia a la admisión de nuevos

nombres. Con todo, en la época clásica, obligatio fue un término jurídico bien conocido

y lo mismo que obligare usado en relación con cosas y personas (obligatiorei, obligatio

personae). 17

Se admitió que el verbo ob-ligo tiene como vínculo derivado la obligatio, pero se

discutió sobre la naturaleza material o ideal de esta vinculación. Así Gioffred, hace medio

siglo defendió el carácter de vínculo ideal de la obligatio frente a la opinión, más

extendida entonces, que consideraba existente un vínculo material de sujeción de la

persona obligada. Se entendió, apoyándose en Plauto que obligari se refería

prioritariamente a las cosas dadas en garantía más que a las personas de los deudores.

Justiniano la obligación las definió como: “Un vínculo jurídico por el cual somos

constreñidos con la necesidad de pagar alguna cosa según las leyes de nuestra ciudad

(obligatio est iurus vinculum, quo necesítate adstringimur alicuius solcendae rei,

secundum nostrae civitatis iura)”

También podemos citar otro concepto de obligación que nos dejó el jurisconsulto

Paulo, expuestas desde el punto de vista del sujeto activo, en su digesto afirma que:

“La esencia de la obligación no consiste en que uno haga nuestra una cosa o

servidumbre, sino en constreñir a otro para que nos dé, haga o indemnice algo”

Pese a las dudas mantenidas por algún sector doctrinal tanto respecto a su clasicidad

como a la interpretación de su significado, lo cierto es que la definición responde


18

plenamente a la idea de obligatio que tenían los juristas romanos. De la misma se deduce

una concepción unitaria de la obligatio como forma indiferenciada de garantía sin que

importe que la sujeción material tenga por objeto una persona o una res para el

cumplimiento de una cierta prestación.

La obligatio clásica al igual que la obligación del derecho modemo encierra dos

elementos: el débito, o sea, el deber de realizar una determinada prestación, y la

responsabilidad o perjuicio jurídico que sufre el deudor en caso de incumplimiento. De

ahí la utilidad instrumental de la fraseología alemana "Schuld" y "Haftung" por cuanto se 18

refiere a la génesis de la obligatio personae.

Es innegable que si bien la tal dicotomía constituye uno de los elementos germinativos

de los antiguos derechos germánicos, del mismo modo ha sido igualmente aplicada con

óptimos resultados en la historiografía jurídica relativa a la más remota civilización del

Oriente mediterráneo y a la griega en particular. Biscardi utiliza la concepción germana

de la obligatio, aplicando la distinción entre el debitum ("Schuld") y la responsabilidad

("Haftung"), como instrumento conceptual para interpretar la protohistoria de la noción

de obligatio romana, que él concibe como una forma de garantía indiferenciada, que

puede implicar, como hemos dicho, una sujeción material de una persona o de una

cosal. El presupuesto de la obligatio en sentido unitario sería el debitum ("Schuld"), pero

a efectos del nacimiento de un vínculo a cargo del deudor era necesario el establecimiento

de una garantía del cumplimiento ("Haftung") que podría recaer sobre una persona o una

cosa. En definitiva, para Biscardi la obligatio rei sería una especia del genus

"obligatio".
19

Sin detenernos más en la teoría de la obligatio rei de Biscardi concluiremos haciendo

referencia aun punto muy importante y original y, por ello, discutible de su investigación.

La transfiguración de la noción de obligatio por la cual se convertiría ésta en vinculum

iuris, es decir en deber jurídico ("obligo giuridico") tendría lugar con la Lex Poetelia

Papiria que derogó el nexuml , "attenuando" d'un colpo la condizione personali dei

nexi". Son Tito Livio y Cicerón lo s que nos informan sobre las vicisitudes y el contenido

de la ley. El relato de las circunstancias que provocaron la emanación de la Lex poetelia

Papiria que nos transmite Livio en el cap. 28 del libro VIII Ab urbe condita, es realmente

dramático. 19

Un joven de óptima familia, debido a la situación económica desastrosa de su padre,

fue constreñido a caer en manos de un usurero; éste, vicioso y privado de escrúpulos,

intentó estuprar al deudor nexus (es decir, al hijo), ut florem aetatis fructum

adventicium crediti ratus; y frente a su desdén y a su resistencia optó por desnudarlo y

golpearlo ferozmente. La víctima, con el torso ensangrentado se precipitó entre los

viandantes, mostrando sus heridas y denunciando a su cruel y libidionoso acreedor.

Por todo ello, suscitó la indignación de los presentes ante la injuria sufrida por un

ciudadano de tierna edad, y la multitud lo acompañó tumultuosamente a la curia,

llamando a los cónsules, a los que tras mostrarles las laceraciones, impetraron su

intervención a fin de preparar adecuadamente el innombrable abuso.

De ahí surgieron dos medidas inmediatas, arbitradas por los cónsules y el senado al

unísono: una, primera, de policía, consistente en el arresto y la encarcelación del

culpable, y una propuesta de ley que daría lugar a la Lex Poetelia Papiria. A esta norma

se le atribuyó canónicamente la abolición de la ejecución personal por deudas cuando,


20

no cabe duda, que dicho procedimiento ejecutivo in personam permaneció en vigor

durante bastante más tiempo y que la ejecución sobre el patrimonio del deudor fue

producto, bastante más tarde, de la intervención pretoria. Ello no obsta para que la norma

principal de la Lex Poetelia Papiria como se infiere del modo en el que la misma ley nos

es presentada es indudablemente la abrogación del nexum y las realidades crueles del

nexum a principios del siglo IV a C. pueden llegar a dotar de verosimilitud a situaciones

como las denunciadas por Livio y los demás autores citados. A través de Gelio conocemos

la extraordinaria dureza de la legislación decenviral para con los deudores insolventes.

El deudor reconocido addictus por virtud del nexum era encadenado y parcamente 20

alimentado en casa del acreedor. Si no aparecía algún vindex que lo redimiese, tras

tres exposiciones en el foro podía ser muerto o vendido como esclavo transTiberim.

Incluso, para los tiempos más antiguos, se afirma que, en situaciones concursales,

podía ser despedazado de tal modo que cada acreedor obtuviese su parte.

Que el problema de las deudas era uno de los que requerían soluciones más

urgentes, aparece demostrado de un modo patente por los repetidos intentos que

emprendieron durante un decenio con vistas a resolverlo los tribunos de la plebe C.Licinio

y L. Sestio. Por otra parte, la tradición relativa al persistente estado de agitación que

muestran los deudores de este período, es demasiado fuerte para poderla rechazar como

si fuera una simple retroacción del descontento social de fines de la República. A mayor

abundamiento, la sociedad romana de esta época vive en guerra y esta situación con su

secuela de destrucciones, de abandono de las granjas y propiedades como consecuencia

de las continuas levas, de colapso de la actividad comercial, constituye un extraordinario

caldo de cultivo para fomentar las prácticas usurarias. Todo ello dota de verosimilitud al

testimonio de Livio en punto a la Lex Poetelia Papiria cuando se refiere a la abrogación


21

del nexum con estas palabras (8, 28, 8): pecuniae creditae bonae debitoris, non corpus

obnoxium esset, al que sigue el inciso ita nexi soluti (cfr. Cic., de re pub. 2, 34, 59: omnia

nexa civium liberata, y Varrón, de L. L. 7, 105: hoc [nexum] sublatum nefieret). No en

vano el mismo Livio que aun no siendo un jurista, era un hombre culto, dotado de rara

sensibilidad política habla de aliud initium libertatis y de mutatum ius. Además, Cicerón

alude ex professo a una reforma, asaz famosa, de la legislación solónica en pro de una

atenuación de las aes alienum.

Analizando el contenido legislativo de la reforma introducida en el 326 (o menos 21

probablemente del 313) a.C.; nos hallamos en situación de valorar sobre el plano

histórico

toda la importancia de la Lex Poetelia Papiria. Para Biscardi, esta lex significó una

revolución conceptual en la historia de la obligatio, cuyo resultado fue una

coincidencia

de hecho, entre las figuras del debitor y del obligatus, de modo que debitum y

obligatio

personae quedarían desde entonces compenetrados y el deudor respondería del

debitum con sus bienes, mientras la obligatio rei permanecería aplicándose respecto a

las garantías reales.

El atribuir a la Lex Poetalia Papiria la función histórica de provocar la configuración

de la noción de obligatio como vinculum iuris, en cuanto el deudor mismo podría asumir

la garantía por su propia deuda mediante una "autofianza" por la que el deudor constituye

en rehén su propia persona, el cual condujo a la superposición de las nociones de debitor

y obligatus, según Biscardi, lo que viene a suponer una relegación del verdadero

vinculum iuris civilis nacido en virtud de una sponsio, antiguo iusiurandum convertido
22

en promesa civil inter cives, sancionada desde las XII Tablas como vínculo jurídico:

dare oportere ex sponsione. La historia de la noción de obligatio se halla, por tanto, en

relación con la sponsio que constituyó una fuente de obligaciones civiles, precisamente

obligationes verbis contractae.

Aunque la Lex Poetelia Papiria no suprime la ejecución personal, todo parece

indicar que, por influencia de la misma, aquélla se hubiese reconvertido en una

autorización del magistrado mediante la cual, en caso de insolvencia, el deudor era

asignado al acreedor (ductio iussu praetoris) para la prestación sustitutoria de servicios 22

en su provecho. Como ha señalado acertadamente Femández Barreiro, el cambio de

procedimiento ejecutivo fue operado por la jurisdicción pretoria, que utiliza como medio

coactivo el instrumento de la missio in bona y no la manus iniectio; en esa reforma

procesal se encuentra el elemento que permite contemplar la obligatio personae como

una relación jurídica de naturaleza y régimen patrimonial, en armonía con la

innovación introducida por la Lex Poetelia Papiria. En este nuevo sistema de ejecución

patrimonial se desarrollan los arbitria bonae fidei, y a él se trasladan las reclamaciones

de debitum basadas en un oportere civil desde que la lex Aebutia deroga la legis actio per

condictionem y otorga efectos civiles a la acción formularia que la sustituye. La

derogación de las demás legis actiones, y en especial de la legis actio per manus

iniectionem, por la lex Julia iudiciorum privatorum, así como la introducción de la cesio

bonorum en el régimen de ejecución patrimonial, suponen la adecuación definitiva del

sistema jurídico procesal a la concepción patrimonial de las obligaciones.

A la vista de lo expuesto, se infiere claramente que, poco a poco, el contenido

personalísimo de la responsabilidad a que queda afecto el cuerpo mismo del deudor ,


23

su integridad física y su libertad va atenuándose hasta adquirir fisonomía

exclusivamente patrimonial consustanciándose por imperio de la ley con toda

obligación, por el mero hecho de existir y sin necesidad de acto jurídico especial que la

constituya: el débito engendra por sí mismo, autónomamente, la responsabilidad. Las

antiguas formas de que ésta nacía se proyectan ahora sobre los contratos de débito; más

al cambiar las circunstancias y las ideas políticas, cambia también la naturaleza de estos

contratos, que en adelante engendran derechos perfectos de crédito, haciendo

"personalmente" responsable al deudor con todos sus bienes. Así, de los primitivos actos

de responsabilidad o "vinculación" nectere, obligare y los correlativos de "liberación" 23

solvere, liberare, se originan las verdaderas obligaciones, y de los antiguos poderes

despóticos del acreedor sobre el cuerpo y la libertad del deudor "vinculado" brota la

materia en que el arte plástico de la romana jurisprudencia había de modelar este Derecho

de obligaciones que, trasplantado a los códigos modernos, domina toda la vida social del

presente.

La noción de obligatio civilis supone, como hemos dicho, la unión del debitum y la

responsabilidad en la misma persona del obligatus. Y además la obligatio civilis

significó la aparición de una nueva concepción del ius, concebido como un vinculum

iuris, que impone un deber jurídico de cumplir nacido de una promesa verbal solemne

que engendraba una obligatio verbis contracta desde las XII Tablas. El sponsor, figura

antigua de garante personal, utilizado ya en las relaciones internacionales como rehén

responsable en los pactos, cuya promesa era la pax (pacem futuram spondes?), como fue

el caso de las Horcas Caudinas, se presenta ya desde las XII Tablas como obligatus ex

sponsione, sujeto al cumplimiento de la función de garante frente al stipulator, parte

activa, que podría utilizar una actio in personam contra el obligatus incumpliente o
24

imputable. La actio ocupa el derecho subjetivo, que los romanos no elaboraron, y de ahí

que la contraposición entre derechos reales y obligationes aparezca en el proceso romano

como diferenciación entre actiones in rem y actiones in personam. Los llamados derechos

reales (iura in re) responden a la noción de ius como poder dominical, mientras que el

agüere in personam supone la vinculación de la persona del obligatus, gravado con el

deber jurídico de cumplir una promesa y obligado a comparecer in iure para explicar

su actitud y asumir su responsabilidad como demandado.

Desde el punto de vista histórico hay que advertir que la relación de obligación no

era vista bajo el lado del deber jurídico en los derechos primitivos, sino como una 24

relación de responsabilidad. En ese sentido, la romanística alemana ha venido

calificando como negocios de responsabilidad (Haftungsgeschiifte), aquellos en los

cuales respondía el sujeto en su propia persona. Kunkep considera que el concepto de

débito se formó relativamente pronto como lo prueba el dare oportere ex sponsione de

la legis actio per iudicis arbitrive postulationem transmitida por el nuevo Gayo de los

papiros (P. S. 1, XI, 1182, 185 ss= Gayo IV, 17 a). Efectivamente, la noción de obligatia

como vinculum iuris y, por tanto, como deber jurídico de conducta, aparece con la

laicización de la sponsio en las XII Tablas. Sin embargo, la primitiva responsabilidad

corporal desaparece lentamente sustituida por la simple responsabilidad patrimonial,

evolución que concluye a fines de la República.

Asimismo, es necesario mencionar la interpretación de la teoría germana sobre la

dualidad débito - responsabilidad, en la que Kunkel corrige a Jors, con una matización

decisiva. En efecto, según afirma Kunkel, débito y responsabilidad son dos raíces

distintas y coexistentes del concepto germánico de obligación, pero en realidad se

presentan en sucesión histórica. La concepción primitiva del Derecho como un complejo


25

de relaciones dominicales, vio como predominante el modelo de la responsabilidad, en

cambio, la concepción posterior más avanzada, que considera el ordenamiento como un

sistema de derechos y deberes se fija con preferencia en el débito y en el deber de cumplir

del obligatus.

La noción de obligatio civilis surgió, como hemos expuesto, en la esfera del proceso

en época de las XII Tablas, cuando se admitió una legis actio sacramento in personam

para exigir el cumplimiento de una promesa ex sponsione. Frente a la pregunta del

stipulator (spondes mihi?) el sponsor debería responder spondeo (prometo) para que 25

surgiese una obligatio verbis, que no implicaría un vínculo físico del promitente sino

un vínculo iuris civilis. Además, esta obligatio verbis contracta, sería también la

primera figura romana de un contrato obligacional. Se ha admitido que la figura

contractual denominada sponsio stipulatio constituiría la figura matriz del contrato

obligacional y el primer contrato de crédito desde las XII Tablas.

Para Kaser, los Herrschaftsrechte sobre personas y cosas supone en el derecho de

apoderarse del responsable (Zugriffsrecht). La obligatio podría surgir también de la

responsabilidad delictual como resultado de un pacto de reparación del delito, porque

éste, por sí mismo, generaría una obligatio según recientes hipótesis. En definitiva,

según Kaser, obligare significa nectere y, en primer lugar, sujeción corporal y

posteriormente un vínculo ideal. La responsabilidad (Haftung) equivale para Kaser a

un tipo de vínculo pignoraticio de prenda personal en sus orígenes.

Podría decirse que se ha producido un cierto acercamiento entre las teorías romana y

germánica. Sin embargo, a modo de conclusión sobre este punto, no resulta fácil admitir

una protohistoria de la obligatio, como pretende Biscardi, en que obligatio rei y obligatio

personae constituyesen un genus único. Admitir que la obligatio romana haya


26

comprendido los dos aspectos de débito y responsabilidad y que el sponsor responderá de

la conducta de otro, nos reconduce como afirma Talamanca a la problemática de la

stipulatio sponsio. Kunkel analizó agudamente este tema afirmando que

dogmáticamente debitum y responsabilidad forman una unidad orgánica, pero en la

realidad aparecen como momentos históricos distintos.

3. ANÁLISIS DE LA DEFINICIÓN

En este análisis de las dos definiciones se pone de relieve la idea de sujeción, el

elemento “obligatio”, que se encuentra marcado principalmente por la palabra 26

”vinculum” que, en sentido metafórico, significa lazo o cadena puramente intelectual o

moral. El elemento objeto, debitum, relegado en las institutas de Justiniano, se expresa

por la palabra general” sovere”, que significa pagar ejecutar.

En paulo, al contrario, este elemento se encuentra analizado de manera precisa y

diferente en tres términos: daré, facere y praestare; donde:

 Dare: Es transferir la propiedad de una cosa o constituir un derecho real.

 Facere: Hacer un acto o servicio.

 Praestare: Esta puede ser, por ejemplo, proporcionar algo que no sea ni un

derecho real ni un acto material o servicio, como en la venta, el goce de la posesión

tranquila y durable de la cosa.

De ambas definiciones de paulo y Justiniano, la obligación romana “Es un lazo de

derechos existentes entre dos personas, en virtud de la cual una, el deudor debe

proporcionarle a la otra, el acreedor, una prestación determinada consistente en la

transferencia de la propiedad, la posesión o la mera detentación de una cosa, o también

en el cumplimiento de un hecho o el respeto de una abstención”.

Según la interpretación de Martínez (1991), menciona que:


27

De esta definición se desprenden algunos elementos, como el vínculo jurídico,

elementos que en seguida se van a desarrollar y que permitan afirmar que la obligación

jurídica tiene las mismas características de la norma jurídica, entre ellas la

bilateralidad, según el cual al mismo tiempo que impone un deber a cargo del deudor

confiere un derecho a favor del acreedor, o sea la obligación al ser un vínculo tiene

dos lados: el activo y el pasivo, o sea como derecho y como deber.

Desde el punto de vista activo, es una relación de carácter jurídico que faculta al

acreedor a recibir y a exigir del adeudor una prestación. Desde el punto de vista pasivo,

la obligación es la relación de carácter jurídico que constriñe al deudor a realizar una 27

prestación a favor del acreedor.

Desde esta perspectiva, tomando el lado pasivo y activo de la obligación se puede decir

que: “La obligación es una relación de naturaleza jurídica entre dos personas,

llamadas deudor y acreedor, por la cual el deudor se encuentra en la necesidad jurídica

de ejecutar una prestación en favor del acreedor, quien a su vez está facultado para

recibir y exigir la prestación en su favor”.

Por tener la obligación jurídica dos lados, el activo y el pasivo, es bilateral; el activo

es el crédito y el pasivo es la deuda. De aquí se desprende que, en un lenguaje científico

jurídico, la obligación es al mismo tiempo un crédito y una deuda; por tanto, es lo mismo

decir teoría de las obligaciones, derecho de las obligaciones; teoría de los derechos de

crédito; teoría de los derechos personales, pues todas estas expresiones son equivalentes

entre sí, equivalencia que resulta por considerarlas en su significado científico jurídico,

en atención a que la obligación jurídica, por ser un vínculo es bilateral con dos lados, el

activo y el pasivo.

A diferencia de la terminología científico jurídico, en el lenguaje moral y en el vulgar

la obligación no significa vínculo entre dos personas, únicamente significa deber, deuda
28

y así se dice en forma vulgar ”tengo la obligación de pagar la renta, la luz”, etc., pensando

solo en el lado pasivo y sin considerar el lado activo que se encuentra en la definición

de obligación jurídica, la que necesariamente implica un crédito y una deuda que son

correlativos; correlatividad que es consecuencia de la norma jurídica que tiene el atributo

consistente en la bilateralidad, según la cual a un deber jurídico corresponde un derecho.

Por su parte en la obligación moral no existe el vínculo y por tanto, la palabra

obligación es sinónima de deber en virtud de que en la norma moral es unilateral, o

sea solo impone deberes que no son correlativos de derechos. En cambio la norma

jurídica, por ser bilateral, siempre impone y confiere un deber y un derecho a cargo y a 28

favor de personas distintas. En consecuencia la obligación jurídica, es una relación

entre crédito y deuda; a diferencia de la obligación moral que solo es una deuda.

“La esencia de la obligación no consiste en que uno haga nuestra una cosa o

servidumbre, sino en constreñir a otro para que nos dé, haga o indemnice algo”

Pese a las dudas mantenidas por algún sector doctrinal tanto respecto a su clasicidad

como a la interpretación de su significado, lo cierto es que la definición responde

plenamente a la idea de obligatio que tenían los juristas romanos. De la misma se deduce

una concepción unitaria de la obligatio como forma indiferenciada de garantía sin que

importe que la sujeción material tenga por objeto una persona o una res para el

cumplimiento de una cierta prestación.

La obligatio clásica al igual que la obligación del derecho modemo encierra dos

elementos: el débito, o sea, el deber de realizar una determinada prestación, y la

responsabilidad o perjuicio jurídico que sufre el deudor en caso de incumplimiento. De

ahí la utilidad instrumental de la fraseología alemana "Schuld" y "Haftung" por cuanto se

refiere a la génesis de la obligatio personae.


29

Es innegable que si bien la tal dicotomía constituye uno de los elementos germinativos

de los antiguos derechos germánicos, del mismo modo ha sido igualmente aplicada con

óptimos resultados en la historiografía jurídica relativa a la más remota civilización del

Oriente mediterráneo y a la griega en particular. Biscardi utiliza la concepción germana

de la obligatio, aplicando la distinción entre el debitum ("Schuld") y la responsabilidad

("Haftung"), como instrumento conceptual para interpretar la protohistoria de la noción

de obligatio romana, que él concibe como una forma de garantía indiferenciada, que

puede implicar, como hemos dicho, una sujeción material de una persona o de una

cosal. El presupuesto de la obligatio en sentido unitario sería el debitum ("Schuld"), pero 29

a efectos del nacimiento de un vínculo a cargo del deudor era necesario el establecimiento

de una garantía del cumplimiento ("Haftung") que podría recaer sobre una persona o una

cosa. En definitiva, para Biscardi la obligatio rei sería una especia del genus

"obligatio".

Sin detenernos más en la teoría de la obligatio rei de Biscardi concluiremos haciendo

referencia aun punto muy importante y original y, por ello, discutible de su investigación.

La transfiguración de la noción de obligatio por la cual se convertiría ésta en vinculum

iuris, es decir en deber jurídico ("obligo giuridico") tendría lugar con la Lex Poetelia

Papiria que derogó el nexuml , "attenuando" d'un colpo la condizione personali dei

nexi". Son Tito Livio y Cicerón lo s que nos informan sobre las vicisitudes y el contenido

de la ley. El relato de las circunstancias que provocaron la emanación de la Lex poetelia

Papiria que nos transmite Livio en el cap. 28 del libro VIII Ab urbe condita, es realmente

dramático.
30

Un joven de óptima familia, debido a la situación económica desastrosa de su padre,

fue constreñido a caer en manos de un usurero; éste, vicioso y privado de escrúpulos,

intentó estuprar al deudor nexus (es decir, al hijo), ut florem aetatis fructum

adventicium crediti ratus; y frente a su desdén y a su resistencia optó por desnudarlo y

golpearlo ferozmente. La víctima, con el torso ensangrentado se precipitó entre los

viandantes, mostrando sus heridas y denunciando a su cruel y libidionoso acreedor.

Por todo ello, suscitó la indignación de los presentes ante la injuria sufrida por un

ciudadano de tierna edad, y la multitud lo acompañó tumultuosamente a la curia,

llamando a los cónsules, a los que tras mostrarles las laceraciones, impetraron su 30

intervención a fin de preparar adecuadamente el innombrable abuso.

De ahí surgieron dos medidas inmediatas, arbitradas por los cónsules y el senado al

unísono: una, primera, de policía, consistente en el arresto y la encarcelación del

culpable, y una propuesta de ley que daría lugar a la Lex Poetelia Papiria. A esta norma

se le atribuyó canónicamente la abolición de la ejecución personal por deudas cuando,

no cabe duda, que dicho procedimiento ejecutivo in personam permaneció en vigor

durante bastante más tiempo y que la ejecución sobre el patrimonio del deudor fue

producto, bastante más tarde, de la intervención pretoria. Ello no obsta para que la norma

principal de la Lex Poetelia Papiria como se infiere del modo en el que la misma ley nos

es presentada es indudablemente la abrogación del nexum y las realidades crueles del

nexum a principios del siglo IV a C. pueden llegar a dotar de verosimilitud a situaciones

como las denunciadas por Livio y los demás autores citados. A través de Gelio conocemos

la extraordinaria dureza de la legislación decenviral para con los deudores insolventes.

El deudor reconocido addictus por virtud del nexum era encadenado y parcamente

alimentado en casa del acreedor. Si no aparecía algún vindex que lo redimiese, tras
31

tres exposiciones en el foro podía ser muerto o vendido como esclavo transTiberim.

Incluso, para los tiempos más antiguos, se afirma que, en situaciones concursales,

podía ser despedazado de tal modo que cada acreedor obtuviese su parte.

Que el problema de las deudas era uno de los que requerían soluciones más

urgentes, aparece demostrado de un modo patente por los repetidos intentos que

emprendieron durante un decenio con vistas a resolverlo los tribunos de la plebe C.Licinio

y L. Sestio. Por otra parte, la tradición relativa al persistente estado de agitación que

muestran los deudores de este período, es demasiado fuerte para poderla rechazar como 31

si fuera una simple retroacción del descontento social de fines de la República. A mayor

abundamiento, la sociedad romana de esta época vive en guerra y esta situación con su

secuela de destrucciones, de abandono de las granjas y propiedades como consecuencia

de las continuas levas, de colapso de la actividad comercial, constituye un extraordinario

caldo de cultivo para fomentar las prácticas usurarias. Todo ello dota de verosimilitud al

testimonio de Livio en punto a la Lex Poetelia Papiria cuando se refiere a la abrogación

del nexum con estas palabras (8, 28, 8): pecuniae creditae bonae debitoris, non corpus

obnoxium esset, al que sigue el inciso ita nexi soluti (cfr. Cic., de re pub. 2, 34, 59: omnia

nexa civium liberata, y Varrón, de L. L. 7, 105: hoc [nexum] sublatum nefieret). No en

vano el mismo Livio que aun no siendo un jurista, era un hombre culto, dotado de rara

sensibilidad política habla de aliud initium libertatis y de mutatum ius. Además, Cicerón

alude ex professo a una reforma, asaz famosa, de la legislación solónica en pro de una

atenuación de las aes alienum.

Analizando el contenido legislativo de la reforma introducida en el 326 (o menos


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probablemente del 313) a.C.; nos hallamos en situación de valorar sobre el plano

histórico

toda la importancia de la Lex Poetelia Papiria. Para Biscardi, esta lex significó una

revolución conceptual en la historia de la obligatio, cuyo resultado fue una

coincidencia

de hecho, entre las figuras del debitor y del obligatus, de modo que debitum y

obligatio

personae quedarían desde entonces compenetrados y el deudor respondería del

debitum con sus bienes, mientras la obligatio rei permanecería aplicándose respecto a 32

las garantías reales.

El atribuir a la Lex Poetalia Papiria la función histórica de provocar la configuración

de la noción de obligatio como vinculum iuris, en cuanto el deudor mismo podría asumir

la garantía por su propia deuda mediante una "autofianza" por la que el deudor constituye

en rehén su propia persona, el cual condujo a la superposición de las nociones de debitor

y obligatus, según Biscardi, lo que viene a suponer una relegación del verdadero

vinculum iuris civilis nacido en virtud de una sponsio, antiguo iusiurandum convertido

en promesa civil inter cives, sancionada desde las XII Tablas como vínculo jurídico:

dare oportere ex sponsione. La historia de la noción de obligatio se halla, por tanto, en

relación con la sponsio que constituyó una fuente de obligaciones civiles, precisamente

obligationes verbis contractae.

Aunque la Lex Poetelia Papiria no suprime la ejecución personal, todo parece

indicar que, por influencia de la misma, aquélla se hubiese reconvertido en una

autorización del magistrado mediante la cual, en caso de insolvencia, el deudor era

asignado al acreedor (ductio iussu praetoris) para la prestación sustitutoria de servicios


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en su provecho. Como ha señalado acertadamente Femández Barreiro, el cambio de

procedimiento ejecutivo fue operado por la jurisdicción pretoria, que utiliza como medio

coactivo el instrumento de la missio in bona y no la manus iniectio; en esa reforma

procesal se encuentra el elemento que permite contemplar la obligatio personae como

una relación jurídica de naturaleza y régimen patrimonial, en armonía con la

innovación introducida por la Lex Poetelia Papiria. En este nuevo sistema de ejecución

patrimonial se desarrollan los arbitria bonae fidei, y a él se trasladan las reclamaciones

de debitum basadas en un oportere civil desde que la lex Aebutia deroga la legis actio per

condictionem y otorga efectos civiles a la acción formularia que la sustituye. La 33

derogación de las demás legis actiones, y en especial de la legis actio per manus

iniectionem, por la lex Julia iudiciorum privatorum, así como la introducción de la cesio

bonorum en el régimen de ejecución patrimonial, suponen la adecuación definitiva del

sistema jurídico procesal a la concepción patrimonial de las obligaciones.

A la vista de lo expuesto, se infiere claramente que, poco a poco, el contenido

personalísimo de la responsabilidad a que queda afecto el cuerpo mismo del deudor ,

su integridad física y su libertad va atenuándose hasta adquirir fisonomía

exclusivamente patrimonial consustanciándose por imperio de la ley con toda

obligación, por el mero hecho de existir y sin necesidad de acto jurídico especial que la

constituya: el débito engendra por sí mismo, autónomamente, la responsabilidad. Las

antiguas formas de que ésta nacía se proyectan ahora sobre los contratos de débito; más

al cambiar las circunstancias y las ideas políticas, cambia también la naturaleza de estos

contratos, que en adelante engendran derechos perfectos de crédito, haciendo

"personalmente" responsable al deudor con todos sus bienes. Así, de los primitivos actos

de responsabilidad o "vinculación" nectere, obligare y los correlativos de "liberación"


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solvere, liberare, se originan las verdaderas obligaciones, y de los antiguos poderes

despóticos del acreedor sobre el cuerpo y la libertad del deudor "vinculado" brota la

materia en que el arte plástico de la romana jurisprudencia había de modelar este Derecho

de obligaciones que, trasplantado a los códigos modernos, domina toda la vida social del

presente.

La noción de obligatio civilis supone, como hemos dicho, la unión del debitum y la

responsabilidad en la misma persona del obligatus. Y además la obligatio civilis

significó la aparición de una nueva concepción del ius, concebido como un vinculum 34

iuris, que impone un deber jurídico de cumplir nacido de una promesa verbal solemne

que engendraba una obligatio verbis contracta desde las XII Tablas. El sponsor, figura

antigua de garante personal, utilizado ya en las relaciones internacionales como rehén

responsable en los pactos, cuya promesa era la pax (pacem futuram spondes?), como fue

el caso de las Horcas Caudinas, se presenta ya desde las XII Tablas como obligatus ex

sponsione, sujeto al cumplimiento de la función de garante frente al stipulator, parte

activa, que podría utilizar una actio in personam contra el obligatus incumpliente o

imputable. La actio ocupa el derecho subjetivo, que los romanos no elaboraron, y de ahí

que la contraposición entre derechos reales y obligationes aparezca en el proceso romano

como diferenciación entre actiones in rem y actiones in personam. Los llamados derechos

reales (iura in re) responden a la noción de ius como poder dominical, mientras que el

agüere in personam supone la vinculación de la persona del obligatus, gravado con el

deber jurídico de cumplir una promesa y obligado a comparecer in iure para explicar

su actitud y asumir su responsabilidad como demandado.

Desde el punto de vista histórico hay que advertir que la relación de obligación no

era vista bajo el lado del deber jurídico en los derechos primitivos, sino como una
35

relación de responsabilidad. En ese sentido, la romanística alemana ha venido

calificando como negocios de responsabilidad (Haftungsgeschiifte), aquellos en los

cuales respondía el sujeto en su propia persona. Kunkep considera que el concepto de

débito se formó relativamente pronto como lo prueba el dare oportere ex sponsione de

la legis actio per iudicis arbitrive postulationem transmitida por el nuevo Gayo de los

papiros (P. S. 1, XI, 1182, 185 ss= Gayo IV, 17 a). Efectivamente, la noción de obligatia

como vinculum iuris y, por tanto, como deber jurídico de conducta, aparece con la

laicización de la sponsio en las XII Tablas. Sin embargo, la primitiva responsabilidad

corporal desaparece lentamente sustituida por la simple responsabilidad patrimonial, 35

evolución que concluye a fines de la República.

Asimismo, es necesario mencionar la interpretación de la teoría germana sobre la

dualidad débito - responsabilidad, en la que Kunkel corrige a Jors, con una matización

decisiva. En efecto, según afirma Kunkel, débito y responsabilidad son dos raíces

distintas y coexistentes del concepto germánico de obligación, pero en realidad se

presentan en sucesión histórica. La concepción primitiva del Derecho como un complejo

de relaciones dominicales, vio como predominante el modelo de la responsabilidad, en

cambio, la concepción posterior más avanzada, que considera el ordenamiento como un

sistema de derechos y deberes se fija con preferencia en el débito y en el deber de cumplir

del obligatus.

La noción de obligatio civilis surgió, como hemos expuesto, en la esfera del proceso

en época de las XII Tablas, cuando se admitió una legis actio sacramento in personam

para exigir el cumplimiento de una promesa ex sponsione. Frente a la pregunta del

stipulator (spondes mihi?) el sponsor debería responder spondeo (prometo) para que
36

surgiese una obligatio verbis, que no implicaría un vínculo físico del promitente sino

un vínculo iuris civilis. Además, esta obligatio verbis contracta, sería también la

primera figura romana de un contrato obligacional. Se ha admitido que la figura

contractual denominada sponsio stipulatio constituiría la figura matriz del contrato

obligacional y el primer contrato de crédito desde las XII Tablas.

Para Kaser, los Herrschaftsrechte sobre personas y cosas supone en el derecho de

apoderarse del responsable (Zugriffsrecht). La obligatio podría surgir también de la

responsabilidad delictual como resultado de un pacto de reparación del delito, porque

éste, por sí mismo, generaría una obligatio según recientes hipótesis. En definitiva, 36

según Kaser, obligare significa nectere y, en primer lugar, sujeción corporal y

posteriormente un vínculo ideal. La responsabilidad (Haftung) equivale para Kaser a

un tipo de vínculo pignoraticio de prenda personal en sus orígenes.

Podría decirse que se ha producido un cierto acercamiento entre las teorías romana y

germánica. Sin embargo, a modo de conclusión sobre este punto, no resulta fácil admitir

una protohistoria de la obligatio, como pretende Biscardi, en que obligatio rei y obligatio

personae constituyesen un genus único. Admitir que la obligatio romana haya

comprendido los dos aspectos de débito y responsabilidad y que el sponsor responderá de

la conducta de otro, nos reconduce como afirma Talamanca a la problemática de la

stipulatio sponsio. Kunkel analizó agudamente este tema afirmando que

dogmáticamente debitum y responsabilidad forman una unidad orgánica, pero en la

realidad aparecen como momentos históricos distintos.

3. ANÁLISIS DE LA DEFINICIÓN

En este análisis de las dos definiciones se pone de relieve la idea de sujeción, el

elemento “obligatio”, que se encuentra marcado principalmente por la palabra


37

”vinculum” que, en sentido metafórico, significa lazo o cadena puramente intelectual o

moral. El elemento objeto, debitum, relegado en las institutas de Justiniano, se expresa

por la palabra general” sovere”, que significa pagar ejecutar.

En paulo, al contrario, este elemento se encuentra analizado de manera precisa y

diferente en tres términos: daré, facere y praestare; donde:

 Dare: Es transferir la propiedad de una cosa o constituir un derecho real.

 Facere: Hacer un acto o servicio.

 Praestare: Esta puede ser, por ejemplo, proporcionar algo que no sea ni un

derecho real ni un acto material o servicio, como en la venta, el goce de la posesión 37

tranquila y durable de la cosa.

De ambas definiciones de paulo y Justiniano, la obligación romana “Es un lazo de

derechos existentes entre dos personas, en virtud de la cual una, el deudor debe

proporcionarle a la otra, el acreedor, una prestación determinada consistente en la

transferencia de la propiedad, la posesión o la mera detentación de una cosa, o también

en el cumplimiento de un hecho o el respeto de una abstención”.

Según la interpretación de Martínez (1991), menciona que:

De esta definición se desprenden algunos elementos, como el vínculo jurídico,

elementos que en seguida se van a desarrollar y que permitan afirmar que la obligación

jurídica tiene las mismas características de la norma jurídica, entre ellas la

bilateralidad, según el cual al mismo tiempo que impone un deber a cargo del deudor

confiere un derecho a favor del acreedor, o sea la obligación al ser un vínculo tiene

dos lados: el activo y el pasivo, o sea como derecho y como deber.

Desde el punto de vista activo, es una relación de carácter jurídico que faculta al

acreedor a recibir y a exigir del adeudor una prestación. Desde el punto de vista pasivo,
38

la obligación es la relación de carácter jurídico que constriñe al deudor a realizar una

prestación a favor del acreedor.

Desde esta perspectiva, tomando el lado pasivo y activo de la obligación se puede decir

que: “La obligación es una relación de naturaleza jurídica entre dos personas,

llamadas deudor y acreedor, por la cual el deudor se encuentra en la necesidad jurídica

de ejecutar una prestación en favor del acreedor, quien a su vez está facultado para

recibir y exigir la prestación en su favor”.

Por tener la obligación jurídica dos lados, el activo y el pasivo, es bilateral; el activo

es el crédito y el pasivo es la deuda. De aquí se desprende que, en un lenguaje científico 38

jurídico, la obligación es al mismo tiempo un crédito y una deuda; por tanto, es lo mismo

decir teoría de las obligaciones, derecho de las obligaciones; teoría de los derechos de

crédito; teoría de los derechos personales, pues todas estas expresiones son equivalentes

entre sí, equivalencia que resulta por considerarlas en su significado científico jurídico,

en atención a que la obligación jurídica, por ser un vínculo es bilateral con dos lados, el

activo y el pasivo.

A diferencia de la terminología científico jurídico, en el lenguaje moral y en el vulgar

la obligación no significa vínculo entre dos personas, únicamente significa deber, deuda

y así se dice en forma vulgar ”tengo la obligación de pagar la renta, la luz”, etc., pensando

solo en el lado pasivo y sin considerar el lado activo que se encuentra en la definición

de obligación jurídica, la que necesariamente implica un crédito y una deuda que son

correlativos; correlatividad que es consecuencia de la norma jurídica que tiene el atributo

consistente en la bilateralidad, según la cual a un deber jurídico corresponde un derecho.

Por su parte en la obligación moral no existe el vínculo y por tanto, la palabra

obligación es sinónima de deber en virtud de que en la norma moral es unilateral, o

sea solo impone deberes que no son correlativos de derechos. En cambio la norma
39

jurídica, por ser bilateral, siempre impone y confiere un deber y un derecho a cargo y a

favor de personas distintas. En consecuencia la obligación jurídica, es una relación

entre crédito y deuda; a diferencia de la obligación moral que solo es una deuda.

LAS OBLIGACIONES Y SUS MODALIDADES EN EL DERECHO


PERUANO

TITULO I

OBLIGACIONES DE DAR

39
Artículo 1132.- Obligación de dar bien cierto

El acreedor de bien cierto no puede ser obligado a recibir otro, aunque éste sea de
mayor valor.

Artículo 1133.- Obligaciones de dar bienes ciertos

El obligado a dar un conjunto de bienes ciertos informará sobre su estado cuando lo

solicite el acreedor.

Artículo 1134.- Alcances de la obligación de dar bien cierto

La obligación de dar comprende también la de conservar el bien hasta su entrega.

El bien debe entregarse con sus accesorios, salvo que lo contrario resulte de la ley, del

título de la obligación o de las circunstancias del caso.

Artículo 1142.- Obligación de dar bien incierto

Los bienes inciertos deben indicarse, cuando menos, por especie y cantidad.

Artículo 1143.- Reglas para elección de bien incierto


40

En las obligaciones de dar bienes determinados sólo por su especie y cantidad, la

elección corresponde al deudor, salvo que lo contrario resulte de la ley, del título de la

obligación o de las circunstancias del caso.

Si la elección corresponde al deudor, debe escoger bienes de calidad no inferior a la

media. Si la elección corresponde al acreedor, debe escoger bienes de calidad no superior

a la media. Si la elección corresponde a un tercero, debe escoger bienes de calidad media.

TITULO II
40
OBLIGACIONES DE HACER

Artículo 1148.- Plazo y modo de obligaciones de hacer

El obligado a la ejecución de un hecho debe cumplir la prestación en el plazo y modo

pactados o, en su defecto, en los exigidos por la naturaleza de la obligación o las

circunstancias del caso.

Artículo 1149.- Ejecución de la prestación por terceros

La prestación puede ser ejecutada por persona distinta al deudor, a no ser que del pacto

o de las circunstancias resultara que éste fue elegido por sus cualidades personales.

Artículo 1150.- Opciones del acreedor por inejecución de obligaciones

El incumplimiento de la obligación de hacer por culpa del deudor, faculta al acreedor

a optar por cualquiera de las siguientes medidas:

1.- Exigir la ejecución forzada del hecho prometido, a no ser que sea necesario para ello

emplear violencia contra la persona del deudor.


41

2.- Exigir que la prestación sea ejecutada por persona distinta al deudor y por cuenta

de éste.

3.- Dejar sin efecto la obligación.

Artículo 1151.- Opciones del acreedor por ejecución parcial, tardía o defectuosa

El cumplimiento parcial, tardío o defectuoso de la obligación de hacer por culpa del

deudor, permite al acreedor adoptar cualquiera de las siguientes medidas:

41
1.-Las previstas en el artículo 1150, incisos 1 ó 2.

2.-Considerar no ejecutada la prestación, si resultase sin utilidad para él.

3.-Exigir al deudor la destrucción de lo hecho o destruirlo por cuenta de él, si le fuese

perjudicial.

4.- Aceptar la prestación ejecutada, exigiendo que se reduzca la contraprestación, si la

hubiere.

TITULO III

OBLIGACIONES DE NO HACER

Artículo 1158.- Derechos de acreedor por incumplimiento culposo

El incumplimiento por culpa del deudor de la obligación de no hacer, autoriza al

acreedor a optar por cualquiera de las siguientes medidas.

1.- Exigir la ejecución forzada, a no ser que fuese necesario para ello emplear violencia

contra la persona del deudor.

2.- Exigir la destrucción de lo ejecutado o destruirlo por cuenta del deudor.


42

3.- Dejar sin efecto la obligación.

Artículo 1159.- Indemnización

En los casos previstos por el artículo 1158, el acreedor también tiene derecho a exigir

el pago de la correspondiente indemnización de daños y perjuicios.

Artículo 1160.- Normas aplicables a obligaciones de no hacer

Son aplicables a las obligaciones de no hacer las disposiciones de los artículos 1154,

primer párrafo, 1155, 1156 y 1157.


42

TITULO IV

OBLIGACIONES ALTERNATIVAS Y FACULTATIVAS

Artículo 1161.- Prestaciones alternativas

El obligado alternativamente a diversas prestaciones, sólo debe cumplir por completo

una de ellas.

Artículo 1162.- Reglas para elección de prestaciones alternativas

La elección de la prestación corresponde al deudor, si no se ha atribuido esta facultad

al acreedor o a un tercero.

Quien deba practicar la elección no podrá elegir parte de una prestación y parte de otra.

Son aplicables a estos casos las reglas del artículo 1144.

Artículo 1163.- Formas de realizar la elección

La elección se realiza con la ejecución de una de las prestaciones, o con la declaración

de la elección, comunicada a la otra parte, o a ambas si la practica un tercero o el juez.


43

Artículo 1164.- Elección en obligación de prestaciones periódicas

Cuando la obligación alternativa consiste en prestaciones periódicas, la elección hecha

para un período obliga para los siguientes, salvo que lo contrario resulte de la ley, del

título de la obligación o de las circunstancias del caso.

Artículo 1167.- Obligación alternativa simple

La obligación alternativa se considera simple si todas las prestaciones, salvo una, son

nulas o imposibles de cumplir por causas no imputables a las partes.

43

Artículo 1168.- Obligación facultativa

La obligación facultativa se determina únicamente por la prestación principal que

forma el objeto de ella.

Artículo 1169.- Extinción de obligación facultativa

La obligación facultativa se extingue cuando la prestación principal es nula o

imposible, aunque la prestación accesoria sea válida o posible de cumplir.

Artículo 1170.- Conversión de obligación facultativa en simple

La obligación facultativa se convierte en simple si la prestación accesoria resulta nula

o imposible de cumplir.

Artículo 1171.- Presunción de obligación facultativa

En caso de duda sobre si la obligación es alternativa o facultativa, se la tiene por


facultativa.

TITULO V

OBLIGACIONES DIVISIBLES E INDIVISIBLES


44

Artículo 1172.- División de deudas y créditos

Si son varios los acreedores o los deudores de una prestación divisible y la obligación

no es solidaria, cada uno de los acreedores sólo puede pedir la satisfacción de la parte del

crédito que le corresponde, en tanto que cada uno de los deudores únicamente se

encuentra obligado a pagar su parte de la deuda.

Artículo 1173.- Presunción de división en alícuotas

En las obligaciones divisibles, el crédito o la deuda se presumen divididos en tantas

partes iguales como acreedores o deudores existan, reputándose créditos o deudas 44

distintos e independientes unos de otros, salvo que lo contrario resulte de la ley, del título

de la obligación o de las circunstancias del caso.

Artículo 1174.- Inoponibilidad del beneficio de división

El beneficio de la división no puede ser opuesto por el heredero del deudor encargado

de cumplir la prestación, por quien se encuentre en posesión de la cosa debida o por quien

adquiere el bien que garantiza la obligación.

Artículo 1175.- Obligaciones indivisibles

La obligación es indivisible cuando no resulta susceptible de división o de

cumplimiento parcial por mandato de la ley, por la naturaleza de la prestación o por el

modo en que fue considerada al constituirse.

Artículo 1176.- Derechos de acreedor de obligación indivisa

Cualquiera de los acreedores puede exigir a cualquiera de los deudores la ejecución

total de la obligación indivisible. El deudor queda liberado pagando conjuntamente a


45

todos los acreedores, o a alguno de ellos, si éste garantiza a los demás el reembolso de la

parte que les corresponda en la obligación.

Artículo 1177.- Efectos de Indivisibilidad

La indivisibilidad también opera respecto de los herederos del acreedor o del deudor.

TITULO VI

OBLIGACIONES MANCOMUNADAS Y SOLIDARIAS

Artículo 1182.- Régimen legal de obligaciones mancomunadas


45
Las obligaciones mancomunadas se rigen por las reglas de las obligaciones divisibles.

Artículo 1183.- Carácter expreso de solidaridad

La solidaridad no se presume. Sólo la ley o el título de la obligación la establecen en

forma expresa.

Artículo 1184.- Modalidades de obligación solidaria

La solidaridad no queda excluida por la circunstancia de que cada uno de los deudores

esté obligado con modalidades diferentes ante el acreedor, o de que el deudor común se

encuentre obligado con modalidades distintas ante los acreedores.

Sin embargo, tratándose de condiciones o plazos suspensivos, no podrá exigirse el

cumplimiento de la obligación afectada por ellos hasta que se cumpla la condición o venza

el plazo.

TITULO VII

RECONOCIMIENTO DE LAS OBLIGACIONES

Artículo 1205.- Formalidad en reconocimientos de obligaciones


46

El reconocimiento puede efectuarse por testamento o por acto entre vivos. En este

último caso, si para constituir la obligación primitiva se hubiera prescrito alguna forma

determinada, el reconocimiento deberá practicarse en la misma forma.

TITULO VIII

TRANSMISIÓN DE LAS OBLIGACIONES

CAPITULO UNICO

CESIÓN DE DERECHOS
46
Artículo 1206.- Cesión de derechos

La cesión es el acto de disposición en virtud del cual el cedente transmite al cesionario

el derecho a exigir la prestación a cargo de su deudor, que se ha obligado a transferir por

un título distinto.

La cesión puede hacerse aun sin el asentimiento del deudor.

Artículo 1207.- Formalidad de cesión de derechos

La cesión debe constar por escrito, bajo sanción de nulidad.

Cuando el acto o contrato que constituye el título de la transferencia del derecho conste

por escrito, este documento sirve de constancia de la cesión.

Artículo 1208.- Derechos que pueden ser cedidos

Pueden cederse derechos que sean materia de controversia judicial, arbitral o


administrativa.

Artículo 1209.- Cesión del derecho a participar en patrimonio hereditario

También puede cederse el derecho a participar en un patrimonio hereditario ya

causado, quedando el cedente obligado a garantizar su calidad de heredero.


47

4 ORIGEN DE LA OBLICACIÓN

La obligación romana nació en tiempos arcaicos dentro del terreno de los delitos.

Originalmente, la comisión de un delito hacía surgir a favor de la víctima o de su

familia, un derecho de venganza, el cual, mediante una composición podía

transformarse en el derecho de la víctima o de su familia a exigir cierta prestación del

culpable o de su familia. Como garantía del cumplimiento de tal prestación, un miembro

de la familia del culpable quedaba obligatus, o sea, “atado” en la domus de la víctima

como una especie de rehén. Por tanto, la obligación antigua era una atadura en garantía

de cumplimiento de prestaciones nacidas de los delitos. 47

Una persona se vincula o se somete a otro por el acto del nexum. Este acto está

relacionado con la mancipatio, consistente en una automancipación o sometimiento de

una persona a otra para garantizar una deuda propia o ajena. Una lex Poetelia Papiria del

263 a. C. abolió el nexum y sustituyó el sometimiento personal del deudor por el de sus

bienes, transformando así la vinculación personal en patrimonial.

Por lo que desde la época romana encontramos utilizada la palabra obligación en el

sentido de deber jurídico, pero también empleada para el hecho de obligarse, para

designar el vínculo jurídico entre sujeto activo y sujeto pasivo, e inclusive en el sentido

del derecho del sujeto activo (como en la expresión obligationem adquiere). Es más
48

correcto, en el primer caso, hablar de deber, referirse, en el segundo, a la fuente concreta

de la obligación en cuestión, y decir, según el caso, celebración del contrato, comisión

del delito, etc., y utilizar, en el cuarto caso, el término obligación, por lo que el término

deuda no se refiere necesariamente a deudas de dinero, sino que equivale a deber en

general, de la misma manera que pagar y pago (solvere y solutio) significan cumplir con

un deber y cumplimiento. Al igual que otros conceptos romanos, la obligación sufrió

transformaciones a lo largo de su vida jurídica y por tanto se hace necesario seguir su

evolución en las distintas etapas históricas.

En la concepción primitiva de la obligación existe la idea material de que las mismas 48

cosas resultan obligadas. Así como la cosa se confunde originariamente con el derecho

de propiedad sobre ella, el vínculo obligatorio surge en relación con la cosa misma. La

obligación se considera más como facultad del acreedor que como deber del deudor.

Adquirir la obligación quiere decir hacerse acreedor y no deudor. Un vínculo o relación

entre dos personas, acreedor y deudor nace en virtud del antiguo negocio de la sponsio,

por declaraciones recíprocas se vinculan las partes, o los que se ofrecen como garantes,

al cumplimiento de la prestación.

En una primera fase sólo existen las obligaciones tuteladas para acciones reconocidas

en el ius civile. Para Gayo una acción es personal cuando reclamamos, contra el que nos

está obligando, a causa de un contrato o un delito; es decir, cuando pretendemos que debe

dar, hacer o prestar (dare, facere, praestare, oportere. Oportere hace siempre referencia a

una deuda por derecho civil).

En las relaciones tituladas por el pretor, se habla de estar sujeto o sometido a la acción

(actione teneri). En derecho clásico se denominan obligaciones a las relaciones personales

defendidas por acciones pretorias. Desde el siglo I a. C. el pretor concede una serie de

acciones in factum, para reprimir conductas en las que intervienen dolo.


49

En su mayoría son acciones penales; otras deben incluirse entre los créditos y otras

entre las acciones de buena fe, como la de gestión de negocios o de depósito. En derecho

Justiniano, con finalidad docente, se clasifican las obligaciones en civiles, pretorias u

honorarias. Son civiles las que han sido establecidas por leyes, o al menos sancionadas

por el derecho civil; pretorias, también llamadas honorarias, las que estableció el pretor

en el ejercicio de su jurisdicción.

Una persona se vincula o se somete a otro por el acto del nexum. Este acto está

relacionado con la mancipatio, consistente en una automancipación o sometimiento de

una persona a otra para garantizar una deuda propia o ajena. Una lex Poetelia Papiria del 49

263 a. C. abolió el nexum y sustituyó el sometimiento personal del deudor por el de sus

bienes, transformando así la vinculación personal en patrimonial.

Por lo que desde la época romana encontramos utilizada la palabra obligación en el

sentido de deber jurídico, pero también empleada para el hecho de obligarse, para

designar el vínculo jurídico entre sujeto activo y sujeto pasivo, e inclusive en el sentido

del derecho del sujeto activo (como en la expresión obligationem adquiere). Es más

correcto, en el primer caso, hablar de deber, referirse, en el segundo, a la fuente concreta

de la obligación en cuestión, y decir, según el caso, celebración del contrato, comisión

del delito, etc., y utilizar, en el cuarto caso, el término obligación, por lo que el término

deuda no se refiere necesariamente a deudas de dinero, sino que equivale a deber en

general, de la misma manera que pagar y pago (solvere y solutio) significan cumplir con

un deber y cumplimiento. Al igual que otros conceptos romanos, la obligación sufrió

transformaciones a lo largo de su vida jurídica y por tanto se hace necesario seguir su

evolución en las distintas etapas históricas.

En la concepción primitiva de la obligación existe la idea material de que las mismas

cosas resultan obligadas. Así como la cosa se confunde originariamente con el derecho
50

de propiedad sobre ella, el vínculo obligatorio surge en relación con la cosa misma. La

obligación se considera más como facultad del acreedor que como deber del deudor.

Adquirir la obligación quiere decir hacerse acreedor y no deudor. Un vínculo o relación

entre dos personas, acreedor y deudor nace en virtud del antiguo negocio de la sponsio,

por declaraciones recíprocas se vinculan las partes, o los que se ofrecen como garantes,

al cumplimiento de la prestación.

En una primera fase sólo existen las obligaciones tuteladas para acciones reconocidas

en el ius civile. Para Gayo una acción es personal cuando reclamamos, contra el que nos

está obligando, a causa de un contrato o un delito; es decir, cuando pretendemos que debe 50

dar, hacer o prestar (dare, facere, praestare, oportere. Oportere hace siempre referencia a

una deuda por derecho civil).

En las relaciones tituladas por el pretor, se habla de estar sujeto o sometido a la acción

(actione teneri). En derecho clásico se denominan obligaciones a las relaciones personales

defendidas por acciones pretorias. Desde el siglo I a. C. el pretor concede una serie de

acciones in factum, para reprimir conductas en las que intervienen dolo.

En su mayoría son acciones penales; otras deben incluirse entre los créditos y otras

entre las acciones de buena fe, como la de gestión de negocios o de depósito. En derecho

Justiniano, con finalidad docente, se clasifican las obligaciones en civiles, pretorias u

honorarias. Son civiles las que han sido establecidas por leyes, o al menos sancionadas

por el derecho civil; pretorias, también llamadas honorarias, las que estableció el pretor

en el ejercicio de su jurisdicción.

DESARROLLO HISTÓRICO

En la teoría de Bonafonte, la obligación romana nació en tiempos arcaicos

clasificándose su incumplimiento dentro de los delitos. Cuando algún romano cometía un


51

delito, nacía a favor de la víctima o de su familia, el derecho de venganza, aplicándose la

ley del talión (ojo por ojo, diente por diente), consistiendo en el derecho que tenían para

obligar al culpable o a su familia, a realizar ciertos trabajos, por lo cual el culpable

quedaba obligado o atado a la víctima como una especie de rehén, éste castigo era una

atadura como garantía de venganza.

51

A parte de someterse a cumplir con lo que un romano no realizó en su momento, y si

éste no cumplía con lo mandado, podría ser castigado dándole muerte por incumplimiento

a lo desobedecido. Estas dos cuestiones fueron evolucionando, por lo cual fueron

modificadas en el año 326 a.C. por la Lex Poetelia, misma que consistía en que si el rehén

no cumplía con lo ordenado, podría cumplir con sus bienes, siempre y cuando tal

condición no proviniera de un delito.

Es a partir de este momento en que la obligación obtuvo su concepto, siendo un lazo

o vínculo jurídico entre los sujetos, por el cual el acreedor tiene derecho a determinada
52

conducta que el deudor debe realizar.

ANTECEDENTES:

NEXUM.- Se utilizaba en la época antigua se realizaba mediante el metal y la pesa

(análoga a la mancipatio)

Si el deudor no cumplía con la obligación en 30 días pasaba a prisión y al cabo de 60

días, si no realizaba el pago, podía ser muerto o vendido como esclavo por el acreedor.

Derivaba del término nectere, que significa ligar, con lo cual se indicaba el lazo o

atadura que sometía al deudor con respecto al acreedor.

- Se observaba el procedimiento del per aes et libram, la presencia del libripens y los 52

cinco testigos y la ceremonia de la pesada de cobre.

- Fue un procedimiento para asegurar o garantizar el cumplimiento de las obligaciones

asumidas por el legislador.

NEXUM.- Por este motivo surgió una reacción contra la dura situación del deudor y

se dio a su favor la Lex Poetelia Papiria de nexis (326 a.C.) abolió indirectamente el

nexum al prohibir el encadenamiento, y el derecho de dar muerte al nexi, estableciendo

que en adelante el deudor respondería de sus obligaciones sólo con su patrimonio.

- Sponsio.- Estuvo reservada a los ciudadanos romanos y se le celebraba oralmente,

mediante una interrogación formulada por el acreedor en el uso de la típica fórmula

¿spondes? a lo que el deudor respondía spondeo.

- Una vez pronunciadas las palabras solemnes prescritas por la ley, el vínculo

obligatorio quedaba formalizado.

NEXUM.- Se utilizaba en la época antigua se realizaba mediante el metal y la pesa

(análoga a la mancipatio)

Si el deudor no cumplía con la obligación en 30 días pasaba a prisión y al cabo de 60

días, si no realizaba el pago, podía ser muerto o vendido como esclavo por el acreedor.
53

Derivaba del término nectere, que significa ligar, con lo cual se indicaba el lazo o

atadura que sometía al deudor con respecto al acreedor.

- Se observaba el procedimiento del per aes et libram, la presencia del libripens y los

cinco testigos y la ceremonia de la pesada de cobre.

- Fue un procedimiento para asegurar o garantizar el cumplimiento de las obligaciones

asumidas por el legislador.

NEXUM.- Por este motivo surgió una reacción contra la dura situación del deudor y

se dio a su favor la Lex Poetelia Papiria de nexis (326 a.C.) abolió indirectamente el

nexum al prohibir el encadenamiento, y el derecho de dar muerte al nexi, estableciendo 53

que en adelante el deudor respondería de sus obligaciones sólo con su patrimonio.

- Sponsio.- Estuvo reservada a los ciudadanos romanos y se le celebraba oralmente,

mediante una interrogación formulada por el acreedor en el uso de la típica fórmula

¿spondes? a lo que el deudor respondía spondeo.

- Una vez pronunciadas las palabras solemnes prescritas por la ley, el vínculo

obligatorio quedaba formalizado.

DESARROLLO HISTÓRICO DE LAS CUATRO CLASES DE CONTRATOS

EN ROMA.

Las dos formas más antiguas de obligación de los romanos fueron el Nexum y la

Sponsio, las demás, como la venta y el cambio se hicieron desde un principio al contado.

El depósito y el mandato quedaron fuera de la esfera del derecho y fueron solo

sancionadas por la costumbre.

El nexum:

El nexum se realzaba mediante el cobre y la balanza ( per cu libram), pues los romanos

de ese tiempo no conocían del acuñamiento de las monedas. Este sistema funcionaba
54

pesando la cantidad del metal en una balanza sostenida por un "Libripens" quien quizás

era alguna autoridad religiosa, en presencia de cinco testigos, ciudadanos púberes

romanos. Luego de la aparición de la moneda de plata, se hizo innecesario este sistema,

pues la moneda llevaba intrínsicamente su valor impreso. El sistema del cobre y la balanza

solo fue usado luego en forma simbólica, unida a esta solemnidad iba unida una

declaración del deudor, o nuncupatio, que fijaba la naturaleza del acto y contenía una

damnatio, que era el equivalente a una verdadera condena y que utilizaba al manus

infectio contra el deudor que no pagaba, la damnatio era en otras palabras la entrega del

propio cuerpo del deudor estaba comprometido como garantía de pago de la deuda que 54

contraía. Esta condena podía empujar al deudor hacia la esclavitud, y podía ser víctima

también de grandes abusos por parte del deudor, como ser encadenado, abusado

físicamente o ser sometido a trabajos forzados. El nexum solo se libraba mediante un

pago especial, acompañado de la solemnidad " aes et libra" así como también de una

nuncupatio. Después de muchos años de lucha entre los patricios y los plebeyos, y luego

de los excesos cometidos por los acreedores contra los deudores( nexi), estos abusos

provocaron una medida legislativa. En el año 428 de Roma, una ley; la Ley "Paetelia

Papiria" intervino a favor de los nexis, declarando libres a los ciudadanos esclavizados

por deudas. Esta ley prohibió el encadenamiento de aquellos declarados nexis,

prohibiendo el que pudiera comprometer su propia persona ( hábeas) en provecho del

acreedor, solo pudiendo comprometer sus bienes. De esta forma cayo en desuso la nexis.

La Sponsio:

La sponsio consistía en una pregunta del acreedor seguida por una respuesta del deudor

por medio de verbo, " Spondere","Spondeme", "Spondro". Aunque es difícil saber en que

consistía y cual fue el origen del Sponsio antiguo, parece que tuvo un carácter religioso

sobre el altar de Hércules.


55

La Stipulatio:

Era otro nombre usado, pero esta vez por los Gentiles, porque el nexum era exclusivo

de los ciudadanos de Roma.

El contrato Litteris: Todo ciudadano de Roma tenia un registro ( codex) en el cual se

consignaban los actos de su vida privada, si alguien había hecho un prestamo al estilo

nexum, debía consignarlo en su codex, anexando que la suma había sido pesada y

entregada al prestatario. Luego la ley Paetelia Papiria derogo algunos de los actos del

nexum, solo la comprobación escrita del nexum bastaba PATRA originar la obligación 55

civil. Como si se hubiera empleado la "aes et libram". Así al final, luego del advenimiento

de la moneda de plata, no fue necesario el peso de la suma prestada y cesó al fin el uso

de la "aes et libram".

El Mutuum: Se formo en Re, por la tradición. Era trasladar una propiedad o cierta

suma de dinero al prestatario ( entrega de algo al deudor)

El Comodato: El prestar una cosa a un amigo.

El Deposito: Es depositar una cosa de valor en la casa del acreedor.

El Pignus: Es el contrato de prenda.

5 ELEMENTOS DE LA OBLIGACIÓN SEGÚN EL DERECHO ROMANO

La obligación crea un lazo, una liga-vinculum, que presupone por lo menos dos

sujetos: Uno activo y otro pasivo; el primero creditor sujeta en cierta forma al segundo

debitor para que le preste la conducta debida. Las expresiones creditor y debitor se

usaron tardíamente, reus parece ser el término admitido en la vieja lengua jurídica para

uno y otro sujeto. El vínculo que es un lazo de derecho permite al acreedor usar los

medios coactivos para que el deudor preste el comportamiento debido. El objeto de la


56

obligación, consistía en la conducta que el deudor debía observar en provecho del

acreedor; así, un dare, facere o praestare.

Al lado de esta fórmula general están más precisos ciertos textos. Distinguen en tres

categorías los diversos actos a los cuales puede ser obligado el deudor, y los resumen en

estos tres verbos: dare, praestare, facere.

La obligación tiene siempre por objeto un acto del deudor, que esta personalmente

obligado; resulta de ello que nunca ni aun cuando ella consiste en dare, transfiere por si

misma ni la propiedad ni ningún otro derecho real. El deudor está obligado solamente a

efectuar esa transferencia por medio de los modos especiales creados para este efecto. 56

Tres elementos del cual se compone:

5.1 El acreedor:
Un sujeto activo, puede haber uno o varios. Al acreedor pertenece el derecho de exigir

del deudor la prestación que es objeto de la obligación. El Derecho Civil le da, como

sanción de su crédito, una acción personal; es decir, la facultad de dirigirse a la

autoridad judicial para obligar al deudor a pagarle lo que se le debe. Esta sanción

organizada según los principios del Derecho Civil romano, caracteriza a las

obligaciones civiles, las únicas que son verdaderas obligaciones, que consisten en un

lazo de derecho. (VALDÉS, 2018) (BEJARANO SÁNCHEZ, 2010) (BEJARANO

SÁNCHEZ, 2010)

En ciertos casos, sin embargo, se encontró bien admitir que una persona pudiese más

que según el Derecho Natural; era un simple lazo de equidad.

Resulta de consecuencias que los jurisconsultos y el pretor acabaron por precisar.

Pero estas obligaciones imperfectas, calificadas de naturales, no han sido jamás

sancionadas por una acción. Aquel en provecho del cual habían sido reconocidas no

podía contar más que con una ejecución voluntaria de parte del deudor.
57

5.2 El deudor
Un sujeto pasivo, es la persona que está obligada a procurar al acreedor del objeto de la

obligación. Puede haber en ella uno o varios deudores, como uno o varios acreedores.

5.3 Un objeto
El objeto de la obligación consiste siempre en un acto que el deudor debe realizar en

provecho del acreedor, y los jurisconsultos romanos lo expresan perfectamente por

medio de un verbo: facere, cuyo sentido es muy amplio, que comprende a una

abstención.

57
6 CONTENIDO DE LA OBLIGACIÓN

a) Dar. (dare). Es hacer propietario o constituir un derecho real, rendir o prestar

servicios.

b) Hacer. (facere). Todo acto que implique observar un determinado comportamiento,

que comprende la abstención y el devolver una cosa a su propietario.

c) Prestar. (praestare). Responder de algo o garantizar algo

Para designar el objeto de la obligación se habla generalmente de prestación, que

debe ser posible, lícita, objetivamente determinada y tener carácter patrimonial.

7 ELEMENTOS DE LA OBLIGACIÓN EN EL DERECHO CIVIL PERUANO

Está compuesta por los siguientes elementos:

a) Los sujetos: Sujeto activo o reus credendi y el Sujeto Pasivo o reus debendi.

b) El Objeto, cuyo contenido es la prestación: dare, facere, praestare.

c) El Vínculo o vinculum iuris, que constriñe al cumplimiento.

d) La Causa, elemento esencial de la existencia de la obligación.

7.1 SUJETOS DE LAS OBLIGACIONES


Los sujetos son personas ligadas por el vínculo obligacional, y en principio, deben

ser dos, un sujeto activo (acreedor) y un sujeto pasivo (deudor). Nada impide sin
58

embargo, que existan varios sujetos activos o varios sujetos pasivos, o simultáneamente,

que en una misma relación obligacional exista pluralidad de sujetos activos y pasivos.

Consecuentemente, lo que hay son dos partes: la activa o acreedora y la pasiva o

deudora, y esas partes pueden estar formadas por más de una persona.

- Deudor o Sujeto Pasivo

El deudor es la persona obligada a cumplir con la prestación (dar, hacer o no hacer).

Es la persona que realiza o ejecuta la prestación. Es el titular de la deuda, sobre quien

pesa el deber de prestación. Es quien debe satisfacer la prestación debida. Para el 58

deudor la obligación significa o representa una carga. El deudor tiene un débito ante el

acreedor.

- Acreedor o Sujeto Activo

Es la persona a favor de quien se contrae la obligación. Es el titular del Crédito. Es la

persona en cuyo favor debe satisfacerse la prestación.

Es en cuyo provecho se contrae la obligación y se realiza la prestación. Para el

Acreedor o Sujeto Activo la prestación importa un beneficio. Es quien adquiere el

derecho – la facultad – de exigir el cumplimiento de la prestación.

Cada una de estas partes, es decir, el Deudor y el Acreedor deben ser personas

distintas, pudiendo estar constituidas por una persona natural o persona jurídica.

Si el deudor o el acreedor está constituido por una persona natural, en principio, esta

persona debe ser capaz, es decir, debe tener capacidad de ejercicio, salvo que esté

debidamente representada, sea legalmente o de manera voluntaria.


59

7.2 EL OBJETO
El cual no se trata de una cosa o un bien. Es siempre una conducta o comportamiento

positivo o negativo que el deudor debe realizar en interés del acreedor. “El objeto de la

obligación es lo debido por el deudor y lo que debe en realidad es una conducta o un

comportamiento, al que usualmente se le denomina prestación”

Albaladejo nos señala que: “la prestación es el contenido u objeto de la obligación, y

está constituida por la conducta en cuya observancia estriba el deber del obligado”.

59

Esta conducta, a través de la cual el deudor satisface un interés del acreedor, puede

consistir en entregar un bien, prestar un servicio o abstenerse de realizar alguna acción.

Vale decir que las prestaciones son de dar, de hacer o de no hacer.

Asimismo, nos señalan Alterini, Ameal y López Cabana, que los requisitos de la

prestación, los que generalmente son estudiados como requisitos del objeto son:

Posibilidad, Determinabilidad, Licitud y Patrimoniabilidad.

7.3 EL VÍNCULO O RELACIÓN JURÍDICA


Es uno de los elementos que justifica la situación de sujeción o sometimiento que

existe entre el deudor y acreedor. Es el enlace que existe entre el Acreedor y el Deudor,

por el cual el Deudor debe cumplir – ejecutar una prestación en favor del acreedor y el

Acreedor adquiere el derecho – la facultad – de exigir al deudor el cumplimiento de la

prestación, pues en caso de incumplimiento tiene expedito su derecho de exigirlo en la

vía correspondiente.

“El vínculo se manifiesta, concretamente, en dos aspectos, pues da derecho al

acreedor:
60

a) para ejercer una acción tendiente a obtener el cumplimiento

b) para oponer una excepción tendiente a repeler una demanda de repetición

(devolución) que intente el deudor que pagó”.

Es un vínculo puramente jurídico, que ata al deudor respecto del acreedor y es

reconocido y disciplinado por el derecho positivo, por lo que la obligación tiene carácter

exigible”.

7.4 CAUSA DE LA OBLIGACIÓN


Es el elemento esencial de la existencia de la obligación. La palabra causa tiene

varias acepciones “causa eficiente” o “fuente de las obligaciones”; “causa legal o final” 60

y la causa “ocasional” o “motivo determinante del acto jurídico”, estas dos últimas

corresponden a los contratos.

Garcia palacios señala que la Causa – fuente, elemento esencial de la obligación, es

todo hecho capaz de generar obligaciones.

Es un elemento distinto del consentimiento y del objeto. La causa, en este sentido, es

la razón por el cual asume su obligación el contratante.

Ella es siempre abstracta. Desligada de la personalidad del contratante, idéntica para

cada categoría de contrato.

La causa de la obligación, o razón abstracta, es siempre idéntica para una misma

categoría de contratos. Así, en los contratos de prestaciones recíprocas, la causa de la

obligación de cada una de las partes es de compromiso asumido por la otra parte...; en

los contratos a título gratuito, la causa de la obligación es la intención de liberalidad,

distinta de los móviles que han imputado a aquel que practico dicho acto.

En las obligaciones toda obligación nace de un hecho que la antecede y la produce,

no es posible pensar en una obligación que exista porque si, de la nada.


61

a) La causa final o legal viene hacer el fin perseguido por las partes al contraer la

obligación.

b) La fuente de las obligaciones o causa eficiente significa determinar el hecho – la

causa generadora – de donde nace o cual es el origen de una obligación

61

8 DIVISIÓN DE LAS OBLIGACIONES

Atendiendo al vínculo.

Según la tradición del Derecho Romano se clasifican en:

 Obligaciones Civiles: son aquellas provistas de sanción por las fuentes legislativas.
 Obligaciones Honorarias: son aquellas sancionadas por ciertos magistrados.
Obligaciones de Derecho estricto: son aquellas que provienen del Derecho Civil
Romano antiguo y que son sancionadas por acciones de Derecho estricto.
 Obligaciones de Buena Fe: son aquéllas que provienen de los contratos de buena fe
y están protegidas por acciones de Buena Fe.
 Obligaciones Civiles: son aquellas que dan acción para exigir su cumplimiento.
62

 Obligaciones Naturales: son aquéllas que no dan acción para exigir su


cumplimiento, pero cumplidas autorizan para retener lo que se ha pagado en razón
de ellas.
Atendiendo al objeto.

 Obligación de dare (DAR): es aquélla en que el deudor se obliga a transferir el


dominio de una cosa o a constituir sobre ella un derecho real limitado.
 Obligación de facere (HACER): es aquélla en virtud de la cual el deudor se obliga a
entregar una cosa, procurando su uso sin constituir un derecho real sobre ella; o a
hacer algo.
 Obligación de prestare: no tiene un significado preciso en el Derecho Romano. En
un principio consistía en una forma de ejecutar la obligación, luego devino en una 62

obligación anexa y finalmente, según algunos autores, se convirtió en una


obligación de indemnizar.
 Obligación de género: es aquélla en que se debe indeterminada un individuo de un
género indeterminado, o cierta cantidad de cosas fungibles.
 Obligación de especie: es aquélla en que se debe determinadamente un individuo de
un género determinado.
 Obligación divisible: es aquélla cuya prestación s susceptible de ser ejecutada por
partes
 Obligación indivisible: es aquélla cuya obligación no es susceptible de ejecuciones
parciales. P/E: la obligación de constituir una servidumbre de paso.
 Obligación de objeto único. Es aquélla en que la prestación debida es una sola.
 Obligación de objeto múltiple: es aquélla en que se deben varias sub prestaciones.
Se sub clasifica en: De simple objeto múltiple: son aquéllas en que se deben varias
prestaciones, en las que realmente hay tantas obligaciones como objetos debidos.
 Alternativas: son aquéllas en que se deben varias prestaciones, de manera que el
cumplimiento de una de ellas extingue la obligación respectos de las demás.
 Facultativas: son aquéllas que tiene por objeto una prestación determinada, pero se
concede al deudor la facultad de liberarse realizando otra prestación en lugar de
aquélla. Las obligaciones facultativas son erróneamente consideradas de objeto
múltiple, porque en ellas el objeto debido es uno solo, pero se faculta al deudor para
pagar con otro. El acreedor tan solo puede exigir el cumplimiento de la prestación
63

debida. Ejemplo.: El marido casado está obligado a responder por los delitos
cometidos por su mujer.
Atendiendo al sujeto.

 Obligaciones de sujeto único: Son aquéllas en que existe un acreedor y un

deudor.

 Obligaciones de sujeto múltiple: Son aquéllas en que hay varios acreedores

(activas), varios deudores (pasivas), o varios acreedores y deudores a la vez

(mixtas). Subclasificación: Se dividen en: Obligaciones simplemente conjuntas, o

mancomunadas o a pro rata parte.- Son aquéllas en que hay varios acreedores,
63

varios deudores o varios acreedores y deudores a la vez y un solo objeto debido

divisible, en las que cada uno de los acreedores está facultado para exigir su parte

o cuota en la deuda, de manera que el pago hecho por uno de los deudores a uno

de los acreedores solo extingue su parte de la deuda. Clasificación: Obligaciones

solidarias, o in solidum, o correales. Son aquéllas en que hay pluralidad de

sujetos, un solo objeto debido divisible y en las que por disponerlo así la

convención, el testamento o la ley cada uno de los acreedores puede exigir el

pago de la totalidad de la deudo a uno cualquiera de los deudores, de manera que

el pago hecho por uno de los deudores a uno cualquiera de los acreedores

extingue la obligación respecto de la demás.

A CONTINUACIÓN, desarrollaremos los más importantes:

8.1 OBLIGACIONES CIVILES


La obligación civil es un tipo de obligación que tiene la virtud de conferir acción para

exigir su cumplimiento. Se opone a la obligación natural, que es aquella que no confiere

derecho para exigir su cumplimiento, pero que cumplida, autoriza para retener lo que se

ha dado o pagado en razón de ella. “ Las obligaciones civiles constituyen la regla general

en materia de obligaciones, pues lo normal es que los derechos estén revestidos de acción
64

para exigir que se cumplan, y tratándose de los derechos personales, que son los que

pueden reclamarse de ciertas personas porque han contraído las obligaciones correlativas,

las acciones se llaman personales. Al igual que las obligaciones naturales, las civiles

también permiten retener lo pagado en razón de ellas”. (WIKIPEDIA, 2018)

Toman la denominación de obligaciones civiles, todas aquellas que establecen entre

el acreedor y el deudor de la obligación, una ligazón o vínculo legal, que le permite al

acreedor recurrir a la justicia si el deudor no cumple voluntariamente, para que lo haga

en forma coactiva.

“Las obligaciones civiles son la regla, mientras que las que no permiten recurrir a los 64

órganos jurisdiccionales, o al menos impiden que la acción prospere, son las

denominadas obligaciones naturales, entre las cuales podemos poner como ejemplo una

deuda que ya prescribió por haber pasado el plazo legal establecido para su reclamo, por

motivos de brindar seguridad jurídica y estabilidad a ciertas situaciones de derecho.”

(BEJARANO SÁNCHEZ, 2010)

8.2 OBLIGACIONES NATURALES


Se puede definir la obligación natural como una obligación desprovista de sanción.

Por lo tanto, el rasgo característico de la misma es que si no se cumple voluntariamente

la prestación establecida en ella no existe acción para reclamar su cumplimiento forzoso

(por eso se dice que están desprovistas de sanción).

“Y, cuando se cumplen voluntariamente, el que la cumple no puede pedir que se deje

sin efecto tal cumplimiento. Tal efecto se denomina irrepetibilidad de lo pagado

voluntariamente. También pueden definirse las obligaciones naturales como aquellas

deudas que se pueden cumplir voluntariamente, pero cuyo pago no se puede exigir en

juicio”. (WOLTERS KLUWER, S/N)


65

Las obligaciones naturales son aquellas cuyo cumplimiento es voluntario, ya que de

su incumplimiento no deriva sanción ni otorga acción para reclamar su cumplimiento

forzoso.

8.3 OBLIGACIONES HONORARIAS


Explicación de obligaciones civiles y honorarias en derecho romano que ofrece Marta

Morineau lduarte: “En latín, significa obligationes civilcs y obligationcs honorariae. Eran

civiles las reglamentadas por el derecho civil y honorarias las que emanaban del

derecho honorario”. (VALDÉS, 2018)

65
8.4 OBLIGACIONES UNILATERALES
Son unilaterales (o simples) aquellas en las que hay un solo vínculo obligatorio, puesto

que una persona se obliga respecto de otra, sin que ésta asuma ningún tipo de obligación.

Este tipo de obligaciones suelen surgir de los contratos gratuitos por ejemplo de

la donación; esta voluntad también puede encontrarse en la promesa pública de

recompensa ya que es el interesado el que se obliga a dar una recompensa en caso de que

obtenga el resultado deseado sin que el que se lo proporcione esté obligado a nada. (S/N,

2015)

8.5 OBLIGACIONES BILATERALES


Son bilaterales o recíprocas aquellas obligaciones en las que existen una pluralidad de

vínculos, puesto que las partes se obligan recíprocamente una respecto de otra, en este

tipo de obligaciones ambas partes son deudoras y acreedoras una de la otra. En las

obligaciones recíprocas cada una de las partes tiene frente a la otra un derecho de crédito

y un deber de prestación de carácter correlativo. En el caso de las recíprocas los deberes

de prestación se encuentran ligados entre sí por un nexo de interdependencia puesto que

cada parte acepta el sacrificio que para ella supone la prestación que le incumbe, puesto

que su finalidad es lograr como resultado la prestación que la otra parte debe realizar, este
66

nexo es denominado sinalagma, de aquí que a esta obligación también se le conozca con

el nombre de sinalagmática. (S/N, 2015).

66
BIBLIOGRAFÍA

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