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Historia de la sexualidad- Foucault

Nuestra civilización, a primera vista al menos, no posee ninguna ARS EROTICA


Como desquite, es sin duda la única en practicar una SCIENTIA SEXUALIS, o mejor:
en haber desarrollado durante siglos, para decir la verdad del sexo, procedimientos
que en lo esencial corresponden a una forma de saber rigurosamente opuesta al arte
de las iniciaciones: se trata de la confesión.

En Grecia la verdad y el sexo se ligaban en la forma de la pedagogía, por la


transmisión, cuerpo a cuerpo de un saber precioso; el sexo servía de soporte a las
iniciaciones del conocimiento. Para nosotros, la verdad y el sexo se ligan en la
confesión, por la expresión obligatoria y exhaustiva de un secreto individual.

La verdad del sexo al menos en cuanto a lo esencial, ha sido presa durante siglo de
esa forma discursiva, y no de la enseñanza (la educación sexual se limitará a los
principios generales y a las reglas de prudencia, ni de la iniciación.

Por la estructura de poder que le es inmanente, el discurso de la confesión no


sabría provenir de lo alto, como en el ARS EROTICA, por la voluntad soberana
del maestro, sino de abajo, como una palabra obligada, requerida, que por
una coerción imperiosa hace saltar los sellos de la discreción y del olvido. Por
ultimo, este discurso verídico tiene efectos en aquel a quien le es arrancado y no en
quien lo recibe. Pertenecemos, en cambio, a una sociedad que ha ordenado
alrededor del lento ascenso de la confidencia, el difícil saber del sexo.

La confesión se abrió, si no a otros dominios, al menos a nuevas maneras de


recorrerlos. Ya no se trata solo de decir lo que se hizo-- el acto sexual- y como, sino
de restituir en el y en torno a el los pensamientos, las obsesiones que lo acompañan,
las imágenes, los deseos, las modulaciones y la calidad del placer que lo habitan. Por
primera vez sin duda una sociedad se inclino para solicitar y oír la confidencia misma
de los placeres individuales. Una ciencia confesión, una ciencia que se apoyaba
en los rituales de la confesión y en sus contenidos, una ciencia que suponía
esa extorsión múltiple e insistente y se daba como objeto lo inconfesable
-confesado.

PROCEDIMIENTOS QUE CARACTERIZA AL OCCIDENTE MODERNO, HIZO


FUNCIONAR LOS RITUALES DE LA CONFESION

1- POR UNA CODIFICACION CLINICA DEL SABER HABLAR:


Combinar la confesión con el examen, el despliegue de signos y síntomas descifrables
para reinscribir el procedimiento de la confesión en un campo de observaciones
científicamente aceptables.

2- POR EL POSTULADO DE UNA CAUSALIDAD GENERAL Y DIFUSA:


El deber decirlo todo y el poder interrogar acerca de todo encontraran su justificación
en el principio de que el sexo esta dotado de un poder causal inagotable y poliforme.
El principio del sexo como “causa de todo y de cualquier cosa” es el reverso teórico de
una exigencia técnica: hacer funcionar en una practica de tipo científico los
procedimientos de una confesión que debía ser total, meticulosa y constante.

3- POR EL PRINCIPIO DE UNA LATENCIA INTRINSECA DE LA SEXUALIDAD


Si hay que arrancar la verdad del sexo con la tecnica de la confesion, porque el
funcionamiento del sexo es oscuro. Al integrarla a un proyecto de discurso cientifico, l
siglo XX desplazo a la confesion; esta tiende a no versar ya sobre lo que el sujeto
desearia esconder, sino sobre lo que esta escondido por el mismo y que no puede salir
a la luz sino poco a poco y merced al trabajo de una confesion en la cual, cada uno
por su lado, participan el interrogador y el interrogado.

4- POR EL METODO DE LA INTERPRETACION


La verdad no reside en el sujeto solo que, confensando, la sacaria por entero a la luz.
Se constituye por partida doble, solo puede completarse en aquel que la recoge. Hay
que acompañar la revelacion de la confesion con el desciframiento de lo que dice.

5- POR LA MEDICALIZACION DE LOS EFECTOS DE LA CONFESION


La obtencion de la confesion y sus efectos son otra vez cifrados en la forma de
operaciones terapeuticas.
La SCIENTIA SEXUALIS desarrollada a partir del siglo XXI, conserva paradojicamente
como núcleo el rito singular de la confesión obligatoria y exhaustiva, que en el
Occidente cristiano fue la primera técnica para producir la verdad del sexo.

La SEXUALIDAD se definió por naturaleza como un dominio penetrable por


procesos patológicos, y que por lo tanto exigía intervenciones terapéuticas o
de normalización; un campo de significaciones que descifrar; un lugar de
procesos ocultos por mecanismos específicos; un foco de relaciones causales
indefinidas, una palabra oscura que hay que desemboscar y a la vez,
escuchar.

Mucho mas que un mecanismo negativo de exclusion o rechazo, se trata del escendido
de una red sutil de discursos, de saberes, de placeres, de poderes; no se trata de un
movimiento que se obstinaría en rechazar el sexo salvaje hacia alguna region oscura e
inaccesible, sino, por el contrario, de procesos que lo diseminan en la superficie de las
cosas y los cuerpos, que lo excitan, lo manifiestan y lo hacen hablar, lo implantan en
lo real y lo conminan a decir la verdad: toda una titilación visible de los sexual que
emana de la multiplicidad de los discursos, de la obstinación de los poderes y de los
juegos del saber con el placer.

Con respecto al poder: El poder se ejerce, circula, transita, existe solamente en


tanto que se pone en acción. Es una relación que se despliega y guía las posibilidades
de conductas para obtener determinados fines. Es una forma de inducir, seducir,
facilitar o dificultar el accionar de otros; es inseparable de las relaciones sociales. “Es
preciso considerarlo como una red productiva que atraviesa todo el cuerpo social más
que como una instancia negativa que tiene como función reprimir”
(Foucault, M; 1992: p.193)
Tanto el poder como la hegemonía llegan hasta el punto más íntimo del individuo,
penetran en su cuerpo, en su lenguaje, en sus gestos, en sus discursos, en su vida
cotidiana. El poder produce: produce discursos, conocimientos, realidad, placer pero a
la vez es un producto del discurso. Estas relaciones de poder atraviesan, construyen
todo el cuerpo social; y como tales no pueden disociarse ni establecerse sin una
producción y articulación del discurso. “No hay ejercicio de poder posible sin una
cierta economía de los discursos de verdad que funcionen en, y a partir de esta
pareja.” (Foucault, M; 1992 b: p.148)
Las teorías de Foucault sobre la sexualidad: Giddens

Foucault plantea la HIPOTESIS REPRESIVA: esto es la civilización implica disciplina, y


la disciplina implica control de los mecanismos internos. Control que para ser eficaz
debe ser interno.
El poder disciplinar produce cuerpos dóciles, controlados y regulados en sus
actividades e incapaces de actuar espontáneamente a impulsos del deseo.

La sexualidad no debe ser entendida solo como impulso que las fuerzas sociales deben

controlar, más bien es un punto de referencia especialmente denso para


las relaciones de poder.

El sexo no es reducido a la clandestinidad en la sociedad moderna. Por el contrario es


continuamente discutido e investigado. La lucha por la liberación sexual es parte del
mismo aparato de poder que denuncia.
Los siglos XIX y XX constituyen los temas de mayor preocupación de Foucault al
enfrentarse con la hipótesis represiva, la sexualidad y el poder se entreveraron de
diversas formas. El efecto no era la supresión de las perversiones, sino, darles una
realidad analitica, visible y permanente; estas son implantadas en los cuerpos, se
deslizaban bajo diversos modos de conducta.

Foucault dice: a través del aislamiento, intensificación y consolidación de las


sexualidades periféricas, las relaciones de poder con el sexo y el placer se ramificaron
y multiplicaron, midieron el cuerpo y penetraron los modos de conducta. El sexo se
hizo el punto focal de una confesión moderna. La confesión católica, fue siempre un
medio de regular la vida sexual de los creyentes. Abarcaba algo más que las meras
indiscreciones sexuales. La carne, que heredamos según la doctrina cristiana, que
incluye cuerpo y espiritu conjuntamente, fue el origen proximo de la preocupación
sexual moderna: el deseo sexual

CONFESIÓN: la confesión en sentido moderno “es todo el conjunto de procedimientos


por los que el sujeto se ve incitado a producir un discurso de la verdad sobre su
sexualidad, que es capaz de tener efectos sobre el mismo sujeto”
El genuino esfuerzo en la investigación convierte el sexo en algo clandestino y
resistente a una observación fácil. La verdad y el secreto del sexo se establecían por
la persecución y la puesta a disposición de tales hallazgos.
La palabra sexualidad es un término que aparece por primera vez en el siglo XIX. La
sexualidad emergía como una fuente de preocupación, que necesitaba soluciones. Las
mujeres que anhelan el placer sexual son específicamente innaturales.
La sexualidad es un constructor social, que opera campos de poder, y no meramente
un abanico de impulsos biológicos que o se liberan o no se liberan. PAGINA 31-32.

(PAGINA 35) La sexualidad se ha hecho maleable, abierta a una configuración de


diversas formas y a una propiedad potencial del individuo.
La sexualidad surgió como una parte de una diferenciación progresiva del sexo,
respecto a las exigencias de la reproducción. La creación de una sexualidad plástica
separada de su integración ancestral con la reproducción, el parentesco y las
generaciones, fue la condición previa de la revolución sexual de las pasadas décadas.
(PAGINA 39) Las sociedades modernas, dice, en contraste específico con el mundo pre
moderno, dependen de la generación del biopoder. Aunque esto es al menos una
verdad a medias. El cuerpo se convierte en un foco de poder administrativo, que debe
estar seguro. Pero más que esto, se convierte en una carrera visible hacia la identidad
del ego y se ve crecientemente integrado en las decisiones sobre el estilo de vida que
hace un individuo.

RUBIN: reflexionando sobre el sexo, notas para una teoria


radical de la sexualidad.

"El pánico moral cristaliza temores y ansiedades muy extendidos y, a menudo, se


enfrenta a ellos, no buscando las causas reales de los problemas y las características que
muestran, sino desplazándolos a los ‘tipos diabólicos' de algún grupo social concreto (a
menudo los ‘inmorales' o los ‘degenerados'). La sexualidad ha jugado un papel
particularmente importante en tales pánicos, y los ‘desviados' sexuales han sido los chivos
expiatorios omnipresentes."
Jeffrey Weeks58
Weeks, Sex, Politics and Society, op. cit., pág. 14.
Uno de tales axiomas es el esencialismo sexual: la idea de que el sexo es una
fuerza natural que existe con anterioridad a la vida social y que da forma a
instituciones. El esencialismo sexual está profundamente arraigado en el saber
popular de las sociedades occidentales, que consideran al sexo como algo
eternamente inmutable, asocial y transhistórico. Dominado durante más de un siglo
por la medicina, la psiquiatría y la psicología, el estudio académico del sexo ha
reproducido el esencialismo. Todas estas disciplinas clasifican al sexo como una
propiedad de los individuos, algo que reside en sus hormonas o en sus psiques. El
sexo puede, indudablemente, analizarse en términos psicológicos o fisiológicos, pero
dentro de estas Categorías etnocientíficas, la sexualidad no tiene historia ni
determinantes sociales significativos.

La Historia de la Sexualidad, de Michel Foucault, ha sido el texto más influyente


y emblemático de esta nueva escuela de pensamiento sobre el sexo. Foucault critica
la visión tradicional de la sexualidad como impulso natural de la libido por liberarse de
las limitaciones sociales. Foucault argumenta que los deseos no son entidades
biológicas preexistentes, sino que, más bien, se constituyen en el curso de prácticas
sociales históricamente determinadas. Foucault hace hincapié en los aspectos de la
organización social generadores de sexo, más que en sus elementos represivos, al
señalar que se están produciendo constantemente sexualidades nuevas, y señala la
existencia de una falta de continuidad importante entre los sistemas de sexualidad,
basados en el parentesco y las formas más modernas31.

Ello no significa que las capacidades biológicas no sean prerrequisitos de la


sexualidad humana, significa simplemente que ésta no puede comprenderse en
términos puramente biológicos. Los cuerpos y los cerebros son necesarios para las
culturas humanas, pero ningún examen de estos puede explicar la naturaleza y
variedad de los sistemas sociales. El hambre del estómago no proporciona indicios que
expliquen las complejidades de la cocina. El cuerpo, el cerebro, los genitales y el
lenguaje son todos necesarios para la sexualidad humana, pero no determinan ni sus
contenidos, ni las formas concretas de experimentarlo, ni sus formas institucionales.
Más aún, nunca encontramos al cuerpo separado de las mediaciones que le imponen
los significados culturales. Parafraseando a Levi-Strauss, mi posición en lo referente a
la relación entre biología y sexualidad es un "Kantismo sin libido trascendental 33".
La sexualidad es tan producto humano como lo son las dietas, los medios de
transporte, los sistemas de etiqueta, las formas de trabajo, las diversiones, los
procesos de producción y las formas de opresión. Una vez que se comprenda el sexo
en términos de análisis social e histórico será posible una política sexual más realista.
Podrá, entonces, pensarse sobre ella en términos de fenómenos, tales como las
poblaciones, las barriadas, las pautas de asentamiento territorial, las migraciones, los
conflictos urbanos, la epidemiología y la tecnología policial. Son estas categorías de
pensamiento más fructíferas que las tradicionales de pecado, enfermedad, neurosis,
patología, decadencia, polución o del declive y caída de los imperios.
Los conceptos sobre opresión sexual han sido encajados en esa visión más
biológica de la sexualidad: a menudo es más fácil volver a la idea de una libido natural
sujeta a la represión inhumana que reformular conceptos de injusticia sexual en un
marco más constructivista, pero esto último es absolutamente necesario.

El sexo es culpable mientras que no demuestre su inocencia. Prácticamente


toda conducta erótica se considera mala a menos que exista una razón específica que
la salve. Las excusas más aceptables son el matrimonio, la reproducción y el amor. En
ocasiones pueden servir la curiosidad científica, la experiencia estética o una relación
íntima prolongada, pero el ejercicio de la capacidad erótica, inteligencia, curiosidad o
creatividad erótica requieren todas pretextos que son innecesarios para otros placeres
tales como el disfrute de la comida, la ficción o la astronomía.

Susan Sontag comentó en una ocasión que desde que el cristianismo centró su
atención "en la conducta sexual como fuente de la virtud, todo lo relacionado con el
sexo se ha convertido en ‘caso especial' en nuestra cultura" 38.Las leyes sobre el sexo
han incorporado la actitud religiosa de que el sexo erótico es un pecado especialmente
atroz, que merece los castigos más duros. Durante gran parte de la historia europea y
americana, un simple acto voluntario de penetración anal era motivo de ejecución. En
algunos estados la sodomía todavía hoy supone condenas de 20 años de prisión.
Fuera del terreno legal, el sexo es también una categoría marcada. Las pequeñas
diferencias en valores o en conducta se contemplan a menudo como amenazas
cósmicas.
Las sociedades occidentales modernas evalúan los actos sexuales según un
sistema jerárquico de valor sexual. En la cima de la pirámide erótica están solamente
los heterosexuales reproductores casados. Justo debajo están los heterosexuales
monógamos no casados y agrupados en parejas, seguidos de la mayor parte de los
demás heterosexuales. El sexo solitario flota ambiguamente. El poderoso estigma que
pesaba sobre la masturbación en el siglo XIX aún permanece en formas modificadas
más débiles, tales como la idea de que la masturbación es una especie de sustituto
inferior de los encuentros en pareja. Las parejas estables de lesbianas y gays están en
el borde de la respetabilidad, pero los homosexuales y lesbianas promiscuos
revolotean justo por encima de los grupos situados en el fondo mismo de la pirámide.
Las castas sexuales más despreciadas incluyen normalmente a los transexuales,
travestís, fetichistas, sadomasoquistas, trabajadores del sexo, tales como los
prostitutos, las prostitutas y quienes trabajan como modelos en la pornografía y la
más baja de todas, aquellos cuyo erotismo transgrede las fronteras generacionales.
Además, los términos psicológicos empleados vinculan las dificultades de
funcionamiento psicodinámico con diversas formas de conducta erótica. Igualan el
masoquismo sexual a los caracteres de la personalidad autodestructiva, el sadismo
sexual con la agresión emocional y el homoerotismo con la inmadurez. Estos revoltijos
terminológicos se han convertido en poderosos estereotipos que se aplican
indiscriminadamente a los individuos en base a su orientación sexual.
Por ejemplo los encuentros heterosexuales pueden ser sublimes o
desagradables, libres o forzados, curativos o destructivos, románticos o mercenarios.
Mientras no viole otras reglas, se le concede a la heterosexualidad la plena riqueza de
la experiencia humana. Por el contrario todos los actos sexuales del lado malo son
contemplados como repulsivos y carentes de cualquier matiz emocional. Cuanto más
separado esté el acto de la frontera más regularmente se le muestra como una
experiencia mala.
Es difícil desarrollar una ética sexual pluralista sin un concepto de variedad
sexual benigna. La variedad es una propiedad fundamental de toda forma de vida,
desde los organismos biológicos más simples hasta las formaciones sociales humanas
más complejas y, sin embargo, se supone que la sexualidad debe adaptarse a un
modelo único. Una de las ideas más tenaces sobre el sexo es que hay una forma de
hacerlo mejor que todas las demás, y que todo el mundo debería practicarlo en dicha
forma.
"Según los antiguos códigos civiles y canónicos, la sodomía era una categoría de
actos prohibidos, por tanto el que la perpetraba no era más que el sujeto jurídico de éstos.
El homosexual del siglo XIX se convertía en un personaje, un pasado, un caso y una
infancia, además de ser un tipo de vida, una forma de vida y una morfología de indiscreta
anatomía y posiblemente misteriosa fisiología... El sodomita había sido una aberración
temporal, el homosexual era ahora una especie."
Michel Foucault44.

EL DISCURSO DE LAS CIENCIAS SOCIALES SOBRE LA


SEXUALIDAD:

Comprensión de lo que llamamos sexualidad se refiere principalmente a un


funcionamiento universal de los cuerpos biológicos.
Para este enfoque la sexualidad es entendida como una fuerza natural poderosa que
existe en oposición a la civilización, la cultura o la sociedad y que requiere control
social.
La aparición del psicoanálisis a comienzos del siglo XX contribuyo a reforzar estas
visiones medicalizadas de la sexualidad al proponer que la actividad sexual era de
origen biológico. Estos conceptos, al pretender universalidad, aceptaron el carácter
fuertemente normativo de las ideas biomédicas y establecieron como norma general
el intercambio genital heterosexual dentro de las uniones conyugales, suponiendo a
las manifestaciones no conyugales de la sexualidad como periféricas, marginales,
preliminares y desviadas.

IDEA DE SEXUALIDAD: UNIVERSAL Y NATURAL

Considera imposible estudiar la sexualidad sin tomar en cuenta las relaciones de


género y de clase o sin considerar la cultura y las instancias de control social. Para las
ciencias sociales, las relaciones, las culturas y los controles sociales no solamente
influyen sino que están en el corazón mismo de las prácticas sexuales y de sus
significados. Los actos sexuales fisiológicamente semejantes pueden tener significados
sociales significativos subjetivos diferentes dependiendo de cómo sean definidos y
entendidos en períodos historicos y culturales diferentes y de su incersión en las
relaciones sociales distintos. (PAGINA 67)
Estas construcciones organizan los significados individuales y las subjetividades pero
también organizan y dan significado a las experiencias colectivas, conformando
identidades, definiciones ideologías, moralidades y regulaciones sexuales.

TODO COMPORTAMIENTO CONSTITUYE UNA PRÁCTICA SOCIAL Y


ES RELACIONAL E HISTÓRICAMENTE PRODUCIDO

En las ciencias sociales cuestiona la idea de que exista un discurso científico objetivo
sobre la sexualidad que sea libre de valores. Desde el punto de vista de las ciencias
sociales todo discurso esta cargado de valores especialmente se le asocia
repetidamente con enfermedad o con moralidad.
Un comportamiento, un deseo o una fantasía se vuelve sexual a partir de significados
socialmente construidos lo que es sexual en una cultura o en un momento histérico,
no lo es en otros.

Relaciones de género y sexualidades


Las relaciones de poder construidos social y culturalmente no solamente estructuran
las relaciones entre hombres y mujeres, sino también las relaciones entre diferentes
hombres y diferentes mujeres en el contexto de sistema social, político y económico
complejos.

Con base en los sistemas de género, las cuestiones de elección son complejos pues
actividades aparentemente voluntarios pueden estar condicionados por construcciones
culturales sobre el deber ser o por dependencias familiares, requerimientos
económicos, temor a la violencia o miedo al abandono.

LAS IDENTIDADES DE GENERO SE CONSTRUYEN, EN UNA MEDIDA


IMPORTANTE, RELACIONADAS CON LA CREENCIA DE LA
SEXUALIDAD.

Las ciencias sociales al ocuparse de las sexualidades como objeto de estudio ponen el
acento en los distintos escenarios culturales, las normas y criterios para el
emparejamiento sexual, las relaciones de poder, las desigualdades, las redes de
sociabilidad, el papel de las instituciones como la familia y el parentesco en la
reproducción social, las categorías y clasificaciones, la estructura y los mecanismos de
distribución de la riqueza y los privilegios sociales, los dispositivos de control, el
potencial de validación y censura que el mundo social ejerce sobre cada sujeto y el
potencial de transformación de los actores sociales.
En cuanto a los sentimientos, si bien en todas las sociedades y culturas existe
potencialidad para los sentimientos amorosos y su relación con el erotismo, este
potencial se inscribe de manera diferente en las distintas culturas y dimensiones de
las estructuras sociales.
Estas relaciones definen características diferentes para las sexualidades femeninas y
masculinas, en las que aparece un predominio de amor- pasión como característica
masculina y un lazo mayor de la sexualidad femenina con el amor romántico.

Identidades sexuales
La cuestión de identidades no debe confundirse con los comportamientos. La relación
entre como una persona se identifica y es lo que hace sexualmente, opera de manera
diferente en distintos contextos socio- culturales
La sexualidad constituye un campo de acción política, en tanto constituye un espacio
de acciones y reacciones en el cual las relaciones de poder afectan profundamente las
normas, las clasificaciones, los significados y las posibilidades de libertad y de
ejercicio de derechos.