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TEMA: ALIMENTANDO MI ESPIRITU DE TU PRESENCIA.

Mateo 4:4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios.

Alerta, pues, Procure alimentar su alma diariamente con la Palabra del Dios viviente.

Necesitamos comer para poder vivir! Ese es un principio de vida que todo ser y organismo SOBRE LA
TIERRA tiene establecido como un instinto natural (Gen. 3:18)…esto no se aprende en ninguna
escuela, se nace con él, crece con nosotros, vive en nosotros y solo se termina cuando morimos. Sin
agua morimos en menos de una semana, sin comer nada no logramos pasar de sesenta días…la vida
depende de los nutrientes que comemos y del líquido que tomamos. Hasta hoy ningún ser vivo ha
podido superar esta ley: el agua y la comida nos dan VIDA.

Así como nuestro cuerpo físico requiere buen alimento, también nuestro ser interior necesita
alimentarse correctamente. Si no comemos a nuestras horas comenzamos a desfallecer y no estamos
listos para los desafíos que la cada vez más exigente vida cotidiana nos presenta.

De la misma manera, sin el alimento espiritual sano, nuestro ser interior desfallece y cuando viene la
prueba, caemos en tentación.

 Alimento espiritual chatarra


 Asimismo, como tampoco es bueno comer comida chatarra en la calle y a toda hora, pues
nuestro cuerpo al estar mal alimentado enferma. Tampoco debemos ni acercarnos a comer de
la porquería de alimento espiritual defectuoso y lleno de inmundicias que ofrecen los falsos
ministros y profetas, que además de ser muy caro es malo.

Mateo 4:4
4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de
la boca de Dios.
Alerta, pues, Procure alimentar su alma diariamente con la Palabra del Dios viviente.

Así como nuestro cuerpo físico requiere buen alimento, también nuestro ser interior necesita
alimentarse correctamente. Si no comemos a nuestras horas comenzamos a desfallecer y no estamos
listos para los desafíos que la cada vez más exigente vida cotidiana nos presenta.

De la misma manera, sin el alimento espiritual sano, nuestro ser interior desfallece y cuando viene la
prueba, caemos en tentación.

 Acostumbrarse a comer de las suciedades que sirven los falsos profetas es tan mortal como
comer diariamente para desayuno, comida y cena, lo dañino, consientes estamos que engorda,
enferma y no me sacia pero continuamente lo hacemos.
 La importancia de alimentarse sanamente
Si comemos alimentos dañinos, a la larga nuestro cuerpo engorda y nos exponemos a los infartos o
enfermedades, se nos infecta el intestino, etc.

Pues así como tenemos cuidado al alimentarnos físicamente debemos ser exigentes para la comida
que nos alimenta el espíritu. También debemos tomar el buen hábito de comer alimento espiritual sano
y limpio.

 El alimento espiritual sano

Isaías 55:1-3
A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed.
Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme
atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto
eterno, las misericordias firmes a David.

Jeremías 15:16
16 Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi
corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.

Ezequiel 3:1-3
3 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.
2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.
3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo
comí, y fue en mi boca dulce como miel.

La comida es un asunto delicado pues lo mismo es fuente de nuestras energías como puede ser el
origen de intoxicaciones severas e incluso letales. Por dicha razón los que se encargan de preparar
alimentos deben de tener la limpieza así como la experiencia necesaria en tan importante encomienda.
Con el alimento espiritual sucede de manera semejante. Los que imparten el alimento espiritual deben
tener cuidado en que el alimento espiritual sea nutritivo, sabroso y libre de agentes tóxicos que pongan
en riesgo la salud espiritual del creyente.

Juan 4:34
34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

Lucas 15:13-17( parábola del hijo prodigo)


13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia
apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó
a faltarle.
15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda
para que apacentase cerdos.
16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17 Y volviendo en sí, dijo: !Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan,
y yo aquí perezco de hambre!

· Un hambriento comerá cualquier cosa incluso algarrobas (es fruto de color castaño obscuro sin sabor
que deja la lengua desagradable y arenosa).

· Cuando el hijo prodigo pasó por hambre llegó incluso a desear comer de las algarrobas que comían
los cerdos. En lo espiritual sucede similarmente cuando no comemos los manjares de nuestro padre
CELESTIAL podemos llegar a comer cualquier basura.

· AL IGUAL QUE CON LA COMIDA MATERIAL NUESTROS ALIMENTOS DEBEN DE SER


NUTRITIVOS Y SAZONADOS.

Colosenses 4:6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis
cómo debéis responder a cada uno.
· Es precisamente nuestro señor Jesucristo quien da sabor y sazón al alimento espiritual.

· Como el alimento fortaleció a Elías para su caminata de 40 días.

El cristiano así como Daniel debe de evitar contaminarse con alimento inmundo y ser sobrio sin
embriagarse con el mundo.

Daniel 1:8
8 Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con
el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a
contaminarse.
Daniel se alimentaba con legumbres pero también se alimentaba 3 veces al día con ORACION

Apocalipsis 2:7

SUJERENCIAS ADECUADAS PARA UNA BUENA NUTICION Y EL BUEN CRECIMIENTO DEL


CRISTIANO

 Recibe la Palabra con tus oídos. Comprométete a ir a la iglesia y escuchar la Palabra de Dios
que se predica. Dt. 11:18
 Lee la Palabra con los ojos. Como ya he dicho, tener una Biblia en tu casa no va a bendecir
tu vida. Tienes que tener la Biblia en tu corazón. Pr. 30:5
 Investiga la Palabra con las manos y la boca. Al estudiar la Palabra de Dios, ten un lápiz en
la mano. Escribe lo que Dios enseña. Habla acerca de lo que estás descubriendo con otros
creyentes en un ambiente de grupo pequeño. Hab. 3:2
 Reflexiona sobre la Palabra con tu mente. Piensa y mastica la Palabra de Dios. 1cor. 4:20
 Recuerda la Palabra con el corazón. Raramente tienes una Biblia contigo cuando la necesitas.
Compromete a tener la Palabra de Dios en la memoria. Fil.2:16
Así como los alimentos son esenciales para la salud física, debemos nutrir nuestra alma a fin de
mantenernos saludables y desarrollarnos espiritualmente.
1. Fíjate un espacio de tiempo.
Procura dedicar 20 minutos todos los días a alimentarte espiritualmente mediante la lectura de la
Palabra de Dios. Es difícil que la lectura te aproveche si no te tomas por lo menos esa cantidad de
tiempo para asimilar lo que lees y reflexionar. Si no te es posible todos los días, prueba a hacerlo tres
o cuatro veces a la semana. En cualquier caso, te costará menos cumplir lo que te hayas propuesto
si reservas para ello un espacio fijo de tiempo y lo consideras parte de tus actividades diarias.

2. Escoge un lugar.
Elige un lugar tranquilo donde puedas leer sin interrupciones ni distracciones. Apaga el celular y
desconéctate de la Internet.

3. Decide qué vas a leer.


Es buena idea programar lo que se va a leer durante varias sesiones; por ejemplo uno de los libros de
la Biblia, o un libro devocional, aunque conviene ser flexible. Es importante variar para mantener vivo
el interés.

4. Ora antes de empezar.


Pide a Jesús que te ayude a concentrarte y tener un corazón abierto, a fin de que esos ratos te
aprovechen. «Abre mis ojos y miraré las maravillas de Tu ley.» (Salmo 119:18 (RVR 95)

5. Lee la Palabra con detenimiento, reflexión y oración.


Si engullimos la comida a toda prisa, no asimilamos tan bien los alimentos como si comemos más
despacio. Lo mismo puede decirse de nuestra alimentación espiritual. Si queremos nutrirnos
espiritualmente, debemos tomarnos el tiempo para asimilar bien lo que leemos.

6. Aplícate lo que lees.


A menudo, durante la lectura, te llamará la atención un punto en particular. Puede que se trate de un
pasaje que ya has leído; de repente, sin embargo, el texto cobra vida y descubres la aplicación que
tiene para ti personalmente determinado principio espiritual.

7. Lleva a la práctica lo que lees.


Para experimentar al máximo el poder de la Palabra de Dios es necesario poner en práctica lo que
dice. «Sed hacedores de la Palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros
mismos» (Santiago 1:22). El propio Jesús prometió: «Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si
las hacéis» (Juan 13:17 (RVR 95).

8. Lleva un diario de tu vida espiritual.


Anota en un cuaderno los pasajes y versículos más destacados que hayas leído, para poder
consultarlos en el futuro. Poner por escrito tus pensamientos sobre lo que lees tiene dos propósitos:
hace que las enseñanzas se cristalicen y además te las graba en la memoria, de modo que las
recuerdes cuando surjan oportunidades de aplicarlas. Asimismo constituye un buen repaso. El
cuaderno también se puede emplear para consignar enseñanzas espirituales y momentos decisivos o
destacados de tu relación con Jesús y con tus semejantes, aunque no estén necesariamente ligados
a los ratos que dediques a nutrirte espiritualmente.

9. Memoriza.
Para bien o para mal, todo lo que asimilamos —consciente o inconscientemente, por decisión personal
o por casualidad— influye en nuestros pensamientos y por ende en nuestras acciones. Sin embargo,
podemos escoger el agente que más deseamos que nos transforme o nos motive. Si optamos por que
sea la Palabra de Dios, es recomendable aprendernos de memoria versículos clave de la Biblia o
enseñanzas que descubramos en nuestros ratos de alimentación espiritual. «En mi corazón he
guardado Tus dichos, para no pecar contra Ti» (Salmo 119:11). En épocas de dificultades y decisiones
importantes, los pasajes que te hayas aprendido te proporcionarán consuelo y fortaleza y al mismo
tiempo te facultarán para ayudar y brindar soluciones a otras personas necesitadas.

10. No te preocupes mucho si hay algo que no entiendes.


En cierta ocasión San Agustín de Hipona (354–430 d.C.) se encontraba sumamente desconcertado
acerca de un aspecto de la fe. Caminando junto a la orilla del mar, vio a un niño que una y otra vez
corría hasta el borde del agua con una concha en la mano, la llenaba y luego vertía el agua en un
hoyo que había cavado en la arena. Cuando Agustín le preguntó qué hacía, el niño le explicó con gran
naturalidad que estaba echando el mar en el hoyo. «Eso mismo trato de hacer yo —se dijo—. Parado
en la orilla del tiempo pretendo meter lo infinito en mi mente finita».

11. No te afanes por entender todos los detalles de la historia y la geografía bíblicas.
Si bien resulta interesante informarse de la historia y la geografía, los principios espirituales tienen
mucho más valor. Por ejemplo, cuando leemos los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles, vemos
en ellos un modelo de amor en acción que sabemos que debemos imitar. Al leer los Salmos y otros
pasajes de alabanza, podemos aplicar esos pensamientos y principios a las oraciones que nosotros
mismos hacemos.
12. Siegue una dieta variada.
Los cuatro Evangelios, los Salmos y los Proverbios son los libros devocionales más leídos —y
releídos— de todos los tiempos; pero no te contentes con eso. En la variedad está el gusto, y esa es
asimismo la clave para que tus ratos de alimentación espiritual lleguen a ser el plato fuerte y el punto
culminante de tu jornada.

El estilo cristiano de estudiar la Biblia hoy, es escarbar la tierra de los tesoros de Dios por encima
como hacen las gallinas para encontrar uno que otro gusanito, pocos toman pico y pala y cavan
profundo en la tierra y la roca hasta encontrar el filón de oro que está reservado para el que se esfuerza
( Amos 5:4)…Dios quiere derramar sobre este mundo su mensaje de Salvación a través de su iglesia.