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QUÉ ES LA ARQUEOLOGÍA?

La arqueología es una disciplina cuyo fin ultimo es el conocimiento de los


grupos humanos del pasado a través de sus restos materiales.

A través de los vestigios muebles e inmuebles y su contexto espacial y


cronológico se intenta extraer información de los diferentes aspectos de la
vida de las poblaciones del pasado, esto es, de la organización social, el
sistema económico, político, ideológico, religioso…
a arqueología es la ciencia que estudia las sociedades antiguas a partir de
sus restos materiales. A través del análisis de los objetos y aquellas obras
construidas por los pueblos antiguos, esta ciencia puede arribar a
conclusiones en torno a su cultura y sus formas de vida.

2-La arqueología es bíblica sólo donde y cuando la metodología científica de la


arqueología general descubre algo relativo a la Biblia. La contribución más grande de la
arqueología a la erudición bíblica es que hace más clara nuestra comprensión del
contexto cultural en que los diversos libros de la Biblia fueron escritos y que éstos reflejan.
La información afecta significativamente, en ocasiones, nuestra interpretación de las
secciones pertinentes del texto.

A lo largo de la historia han quedado evidencias que nos ayudan a entender y nos
da información, permitiéndonos conocer mejor acontecimientos pasados y en
relación a la religión a lo largo del tiempo.

Es importante ser conscientes que la arqueología engloba diferentes espacios de la


historia, que se especifican en función del campo que estudia, y es aquí donde nos
centramos en la arqueología bíblica. Funciona con una metodología específica,
siendo la encargada de estudiar e investigar todos los elementos materiales que de
alguna manera están relacionados con la religión.

El motivo inicial de la arqueología bíblica fue la necesidad de encontrar y dar un


sentido a todos los objetos que fueron quedando sepultados a lo largo del tiempo.
Gracias a este estudio podemos dar luz a mucha información histórica que de otra
manera seria difícil por no decir imposible conocer.

El precursor de la arqueología bíblica fue Wiliam F. Albright, gracias al cual se


inició el recorrido de investigación que llega a nuestros tiempos, aunque ya en la
época de las cruzadas, se comenzaba a recopilar y crear un itinerario histórico de la
vida de Jesús.
Como dato interesante comentar, que es algo común a la vez que novedoso para mí,
conocer la información de la creación de montañas artificiales, en las cuales van
quedando diferentes estratos donde queda sepultado todo un legado de
información, contenida en el material allí encontrado, ya que son objetos de un
gran valor histórico, estas montañas artificiales han sido producidos por la
ocupación de diferentes culturas en un mismo lugar en diferentes épocas, que en
arqueología bíblica se denomina Tell.

De manera muy general, el método de trabajo, se puede resumir en tres puntos


principales que son; la localización de elementos externos, un examen de superficie
y la datación de los descubrimientos.

Los hallazgos más comunes que se han encontrado van desde trozos cerámicos con
inscripciones que hacen mención a Dios, grabados en maderas, inscripciones en
piedras, pasando por monedas de la época de Herodes, entre otros.

3 La arqueología moderna demuestra un principio similar respecto a la


Palabra de Dios. Dice en el Salmo 85:11: “La verdad brotará de la tierra” y el
Salmo 119:89: “Para siempre, oh Señor, permanece tu palabra en los
cielos”. La Palabra de Dios es cierta. Permanece más allá de las
generaciones humanas y, a Su debido tiempo, Dios reivindica Su verdad.
Esto hace que la Palabra de Dios pertenezca a una categoría única: es la
“otra cara” de la dinámica de comunicación bidireccional entre Dios y el
hombre. La capacidad del lenguaje distingue al hombre de todos los
animales, y la Palabra escrita de Dios distingue Su comunicación especial
para el hombre haciéndola inconmensurablemente superior a otras
supuestas revelacione Génesis 1-11 es el “semillero de la Biblia”; allí se
introduce a Abraham y las grandes doctrinas, tales como Dios el Creador,
Amigo, Revelador, Juez, Redentor, Restaurador y Sustentador. Es historia
real, y es un resumen de los orígenes.
1. Enûma Elish es el Relato babilónico de la creación. También tenemos la
Tablilla de la Creación de Ebla. El registro bíblico es claramente superior a
éstos puesto que Enûma Elish relata la creación a partir de la materia
preexistente, lo cual, en realidad, no es verdaderamente creación. La Biblia es
el relato verdadero de este acontecimiento histórico.
2. La Epopeya de Gilgamesh contiene el Relato babilónico del diluvio. De nuevo,
el relato bíblico es muy superior. Tal y como escribió Nozomi Osanai cuando
en su tesis de maestría comparó el diluvio de Noé y la Epopeya de
Gilgamesh: “Juzgando por sus características específicas, su fiabilidad
científica, su consistencia interna, su correlación con los registros seculares, y
la existencia de elementos comunes entre las tradiciones de los diluvios en
todo el mundo, el relato de Génesis parece ser más aceptable como un
registro histórico preciso”.1
3. Reyes longevos en Kish (Sumer). Estos reyes supuestamente vivían hace
entre 10.000 y 64.000 años. El registro bíblico es más realista y es un relato
verdadero, a diferencia del relato babilónico y otras tradiciones que se han
embellecido con el paso del tiempo. Posteriormente se ha descubierto que los
babilonios tenían dos bases para los cálculos aritméticos, la base decimal y la
base sexagesimal. Al traducir el relato usando el sistema decimal en lugar del
sexagesimal, las cifras se aproximan al registro bíblico en menos de 200
años.
s.

4Por ejemplo, la Biblia nos habla de la existencia


eterna de Jesucristo como miembro divino de la familia
de Dios desde antes que viniese a la tierra como un
ser humano encarnado. La evidencia arqueológica de
que Jesús fue Dios en la carne está en los relatos de
quienes interactuaron con Él y presenciaron su poder
de primera mano. Y la Biblia contiene muchos de estos
relatos. Sin embargo, es muy probable que quienes
dudan de la veracidad de las Escrituras seguirían
escépticos aun si se encontrasen otros testimonios
similares.

De hecho, esto es precisamente lo que sucede con las


tantas historias que hoy en día se conocen sobre el
diluvio —provenientes no sólo de la Biblia, sino de
muchas otras culturas y religiones. Aunque la
abundancia de estas historias indica que el evento
efectivamente ocurrió, muchas personas aún lo
desacreditan como un simple mito.

Cuando se trata de eventos milagrosos, la evidencia


arqueológica no siempre convencerá a los escépticos.

La arqueología y la profecía cumplida Sin embargo,


esto no significa que la arqueología se limite a
sólo verificar los eventos “cotidianos” de la Biblia. Una
de las claves para comprobar la veracidad de las
Escrituras es el cumplimiento de las profecías, donde
Dios por medio de sus siervos anuncia que van a
ocurrir ciertos eventos y, luego, esos eventos ocurren
en algún momento del futuro.

En estos casos, la evidencia arqueológica permite


comprobar que los profetas bíblicos efectivamente
profetizaron el evento antes de que éste ocurriera. Y
esto es posible gracias a los detalles aparentemente
insignificantes que sólo alguien que vivió en
determinada época podría conocer, detalles cuya
importancia sólo se conoce siglos o milenios después
gracias al análisis de los arqueólogos.

La arqueología y el conocimiento científico de la Biblia


La arqueología también nos muestra el evidente
contraste que existía entre los avanzados
conocimientos científicos de la Biblia y los
conocimientos de las naciones contemporáneas a
ciertos eventos bíblicos.

Por ejemplo, el antiguo Egipto, una poderosa nación


que sometió a Israel a la esclavitud, basaba sus
prácticas médicas en el Papiro Ebers —texto médico
del año 1500 a.C. aproximadamente— el cual
demuestra una increíble falta de desarrollo en el
ámbito de la medicina. De hecho, según este texto, los
remedios egipcios incluían cosas como caparazón de
escarabajo, ojos de cerdo y dedos de perro.
5Abarca, por lo tanto, dos actividades: descubrimiento e interpretación. La meta de ambas
es comprender la vida y el tiempo de los individuos y comunidades de un lugar particular.
En este trabajo de descubrimiento e interpretación, la
arqueología nos ofrece, por un lado, una corroboración general del contexto histórico y
cultural de la Biblia; por el otro, nos ofrece una corroboración particular de elementos
específicos narrados en la Biblia.

Casi todos los principales arqueólogos bíblicos coinciden en señalar que el propósito principal
de la arqueología no es ni demostrar, ni probar, ni defender a la Biblia y sus enseñanzas.
El objetivo es entenderla mejor. «El aporte de la arqueología al estudio de la Biblia es que
arroja luz sobre el escenario histórico y cultural en que tienen lugar los sucesos que indican la
intervención de Dios al desenvolverse sus planes para la redención del hombre». De modo
que el propósito principal de la arqueología bíblica, no es confirmación sino iluminación.

El objetivo es entender la Biblia, no defenderla. La arqueología cumple en realidad su


propósito cuando amplía nuestro conocimiento del contexto histórico y cultural en el cual un
acontecimiento o relato bíblico se coloca. «La arqueología nos ha dado, ante todo, un fuerte
sentido de la realidad histórica de los sucesos y los personajes de la Biblia». La historia, con la
ayuda de la arqueología, planta sus pies en el suelo.

¿En qué nos ayuda la arqueología bíblica?


La Biblia no es un libro de mitos y leyendas. No se centra en una serie de enseñanzas
morales, espirituales y litúrgicas. Es el relato de un pueblo y de personas concretas que
vivieron en momentos históricos determinados. Con relación a esto, es importante señalar
cómo la arqueología no solo corrobora el dato bíblico, sino que lo completa y lo aclara más.
Una crónica babilónica del Museo Británico no solo confirma el relato bíblico de que
Nabucodonosor tomó por primera vez Jerusalén en el 597 aC (2 Reyes 24.8–17), sino que da
el día de la conquista: 16 de marzo de ese año.

Por lo tanto, una de las grandes contribuciones de la arqueología ha sido el ayudar a colocar
los relatos de la historia del pueblo de Dios, en los distintos contextos históricos a los que
pertenecen. Nos ayuda a ver la historia bíblica como parte de la historia universal.

Descubrimientos arqueológicos que han marcado hitos


Estos son algunos de los descubrimientos arqueológicos que han sido de gran valor para la
arqueología bíblica:

La inscripción de Behistún (1835) – Tallada en la roca en tres idiomas, con caracteres


uniformes. Abrió las posibilidades para el desciframiento de escritos cuneiformes: se le conoce
como «la clave para otras claves». Grabada en la pared de un acantilado, contiene el mismo
texto en tres idiomas, donde se explica la historia de las conquistas del rey Darío I, y está
ilustrada con imágenes talladas del soberano con otros personajes presentes.
La estela moabita (1868) – Contiene el relato del triunfo de Mesa, rey de Moab, contra Ahab y
Joram reyes de Israel. La inscripción proviene de la edad de hierro tardío (c. 840 aC).
Su importancia es triple ya que ayuda para los estudios de escritura antigua, porque una
comparación del idioma moabita con el hebreo ayuda a entender el estilo de escritura hebrea
de aquella época. También ofrece ayuda en el campo religioso, al darnos una perspectiva
particular sobre el dios mole. El valor histórico se da al corroborar un acontecimiento histórico
narrado en la Biblia (2 Reyes 3.1-27)

La estela como se fotografió alrededor de 1891.


Las cartas de Laquish (1935) – El cuarto del centinela del antiguo fuerte de Laquish proveyó
21 fragmentos de tiestos. En ellos se describen, con lujo de detalles, los últimos días de Judá.
Estos escritos se hicieron en la premura y peligro de un ataque. Se acercaban dos ejércitos
babilónicos. El centinela garabateó la mala noticia en pedazos de barro. Este descubrimiento
es importante para los estudios bíblicos, porque habla de un profeta que proclamó un mensaje
de advertencia. Este profeta fue, sin duda, Jeremías.

Varias de las expresiones en los escritos de Laquish aparecen en los escritos de este profeta
(Jeremías 6.1; 38.4). Las cartas de Laquish ofrecen una fuerte evidencia que corrobora la
historicidad del cautiverio y el exilio.

Los rollos del mar muerto (1947) – Este es el descubrimiento arqueológico más conocido de
los tiempos modernos. Las excavaciones en el sitio (Qumrán) han dado información sobre la
vida y costumbre de la secta judía conocida como esenios.

Lo más importante de todo ha sido el descubrimiento de gran cantidad de rollos o fragmentos


de ellos (más de 600). Estos rollos habían sido guardados en 11 cuevas. La secta judía esenia
vivió entre el siglo II aC y el siglo I dC.

6FIABILIDAD DE LA BIBLIA: LOS ROLLOS DEL MAR MUERTO

La Conferencia “La arqueología y la fiabilidad de la Biblia” destacó el papel de


los Rollos del Mar Muerto, ya que son los únicos ejemplares de libros antiguos
hebreos que han sobrevivido. La mayoría de los Rollos se escribieron entre el
año 100 a.C. y el 66 d.C., aunque algunos pueden ser un poco más antiguos.
Cuando el ejército romano invadió la región alrededor del 67 a.C., escondieron
muchos de sus libros en cuevas. El clima allí es tan seco que el cuero se
conservó. El libro más completo es una copia de Isaías, además de recoger
todos los libros de la Biblia, exceptuando Ester.

Los Rollos tienen mil años más que los manuscritos hebreos sobre los cuales
están basadas nuestras traducciones modernas de la Biblia, así que nos
permiten ver si los escribas hicieron su trabajo con precisión o no a lo largo de
esos mil años. El veredicto es que eran excepcionalmente precisos, y por lo
tanto fiables.

Al considerar la fiabilidad de la Biblia, la arqueología es una valiosa


herramienta que nos ayuda a colocar el texto en su contexto y obtener así una
mejor (más rica) evaluación, dijo Millard. “Cuanto mejor comprendemos el
texto, más se nos presenta la Biblia como un libro antiguo en el que podemos
confiar”; aunque “en último término, solamente por el ejercicio de nuestra fe
pueden ser juzgadas sus afirmaciones sobre temas espirituales, y esto es algo
que ha sido así desde que se escribieron sus primeras palabras”.