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Principales temas del Spleen de París: 1.

El placer: idea del placer como un vehículo para expresar


emociones. Muchos de los poemas refieren al sexo explícita o implícitamente. El lenguaje y las figuras
literarias para evocar sensualidad. 2. Sobriedad e intoxicación: apología del licor y las drogas; mientras
que en contraste, la sobriedad, fuerza a dirigirse a la dura realidad del mundo. No obstante, en ambos
casos la actitud del poeta llega a ser irónica. 3. El artista/el poeta: artista y poeta se mezclan en la obra
del poeta. La poesía es una forma de arte para el autor. La relación con el artista reposa en la
necesidad de evocar una idea o sentimiento particular, en otras palabras, la belleza, elemento latente
en el conjunto completo de textos. El poema es entonces una experiencia estética. 4. Mujeres: en el
libro del poeta, las mujeres son objeto de adoración aunque también de ridículo. 5. Mortalidad y paso
del tiempo: parte de los poemas de Baudelaire están atravesados por la noción del tiempo, y a
menudo esto es negativo. Hay una admiración de Baudelaire por la obra de arte como una forma de
derrotar el tiempo y la muerte, a diferencia de la contingencia de la vida humana. Hay una obsesión
con la mortalidad. En Baudelaire, arte, poesía, vida y muerte están ligados de forma inevitable. 6. La
ciudad: la mayor parte de los poemas del Spleen, están situados en París y refieren a la vida citadina.
Razón por la cual expresan la relación entre individuos y sociedad, en el que los comentarios del autor
no se limitan a ser un punto de vista, sino que llega a ser una interlocución.

La literatura –en términos amplios- como instrumento de reconstrucción y al mismo tiempo, de


invención de lo soñado o anhelado, de lo sentido o vivido. En relación a la obra de Caballero Bonald. La
evocación literaria lleva consigo el germen de la narración. Y de establecer una forma de dialogo con el
lector.
El paso a la prosa supone una percepción nueva de la literatura, el hecho literario cambia de forma y
de sentido, se institucionaliza y cierra como expresión ideológica. (…).

Liberar la poesía: liberar la vida. Desatar la expresión en una relación vital con la existencia y el mundo.

Como apuntaba, estamos ante una voz lírica que, a menudo, se presenta como una voz narrativa, ante
una voz fabuladora que narra, estados mentales, experiencias de vida o escritura, que “narra” incluso a
personajes y paisajes. (150)

A menudo se intenta caracterizar la modernidad por la conciencia de la discontinuidad del tiempo:


ruptura de la tradición, sentimiento de novedad, vértigo de lo que pasa. Y eso parece decir Baudelaire
cuando define la modernidad como lo “transitorio, lo fugitivo, lo contingente”. Pero, para él, ser
moderno no es reconocer y aceptar el movimiento perpetuo; al contrario, es asumir cierta actitud con
respecto a este movimiento. Esta actitud voluntaria y difícil consiste en recapturar algo eterno que no
está más allá del instante presente, ni detrás de él, sino en él. La modernidad se distingue de la moda
que no hace sino seguir el curso del tiempo: es la actitud que permite captar aquello que hay “heroico”
en el momento presente. La modernidad no es un acto de sensibilidad ante un presente fugitivo, es la
voluntad de “heroizar” el presente. (Foucault, M., 2014: 47).

“Lo extraordinario en la poesía de Baudelaire es que las imágenes de la mujer y la muerte se


entrelazan en una tercera, la de París. El París de sus poemas es una ciudad hundida, más bien en el
mar que bajo la tierra. Los elementos ctónicos1 de la ciudad encontraron en Baudelaire una impronta.
Pero lo decisivo en el “idilio mortuorio” de la ciudad en Baudelaire es un sustrato social, moderno. Lo
moderno es uno de los acentos principales de su poesía. Con el spleen parte en dos el ideal (“Spleen et
idéal”). Pero es precisamente la modernidad la que cita la protohistoria. Esto ocurre a través de la
ambigüedad propia de la situación social y del producto de esta época. La ambigüedad es la aparición
en imagen de la dialéctica, la ley de la dialéctica detenida. Esta detención es utopía; de ahí que la
imagen dialéctica sea imagen onírica. Una imagen semejante presenta la mercancía como tal: como
fetiche. Una imagen semejante presentan los pasajes, que son tanto casa como calle. Una imagen
semejante presenta la prostituta, que es vendedora y mercancía al mismo tiempo” (Benjamin, W.,
2012: 57-58).

1 Ctónico: en mitología y religión, designa o hace referencia a los dioses o espíritus del inframundo (nota personal).