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PSICOPATOLOGÍA II

UNIDAD 1

El síntoma en Freud
El sentido sexual inconsciente reprimido, la significación. La repetición. El mecanismo psíquico.
La sobre determinación. La retroacción. La formación del síntoma y las fantasías originarias. Las
amarras del ser: el kern unseres wesen.
La compulsión de repetición, el más allá del principio del placer, el complejo de castración y la
defensa ante la angustia. El síntoma como satisfacción sustitutiva. Consideraciones del síntoma
en la segunda tópica, el Ello pulsional y las voces del superyó.

Conceptos de síntoma en la obra de Freud


- Estudios sobre la histeria: en la histeria, una parte de la magnitud del trauma se
transforma en síntomas puramente somáticos; esta peculiaridad de la histeria es lo que
ha constituido durante mucho tiempo un obstáculo para considerarla como una
afección psíquica. Los distintos síntomas histéricos desaparecen cuando se consigue
despertar el recuerdo del proceso provocador y con él, el efecto concomitante. La
intensidad del síntoma va creciendo conforme vamos penetrando más profundamente
en los recuerdos patógenos.
- La sexualidad en la etiología de las neurosis: el examen de los síntomas nos permiten
establecer un diagnóstico diferencial, mostrándonos si se trata de una neurastenia o
una psiconeurosis
- Los recuerdos encubridores: el proceso descubierto (conflicto, represión y sustitución
transaccional) retoma en todos los síntomas psiconeuroticos, dándonos la clave de la
formación de los síntomas.
- Interpretación de los sueños: los sueños como síntomas patológicos y aplicables el
método de interpretación. La identificación es un factor importantísimo del mecanismo
de los síntomas histéricos y constituye el medio por el cual los enfermos logran expresar
en sus síntomas los estados de toda una amplia gama de personas. La angustia que en
sueños experimentamos puede ser de carácter psiconeurótico y proceder de
excitaciones psicosexuales. Al igual que el sueño, el síntoma es susceptible de súper
interpretaciones.
- Psicopatología de la vida cotidiana: en los actos sintomáticos, el actor no sospecha que
exista en ello; estos actos desempeñan un papel de síntomas.
- Análisis fragmentario de una histeria: la técnica psicoanalítica ha sufrido una
transformación fundamental, ahora se deja al paciente mismo que determine el tema
de nuestra labor cotidiana.
- Tres ensayos para una teoría sexual: el psicoanálisis llega a suprimir los síntomas
histéricos, partiendo de la hipótesis de que la sustitución o transcripción de una serie de
procesos proviene de la represión. Entre las causas de la formación de síntomas
psiconeuróticos desempeñan un importante papel los instintos parciales.
- Mis opiniones acerca del rol de la sexualidad…: Los psiconalisis de sujetos histéricos
mostraron que la enfermedad era el resultado de un conflicto entre la libido y la
represión sexual.
- Los actos obsesivos y las prácticas religiosas: los actos religiosos parecen entrañar aquel
carácter transaccional de los actos obsesivos como síntomas neuróticos.
- Fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad: Un síntoma histérico es: Un
símbolo anémico de ciertas impresiones y vivencias, el sustituto por conversión del
retorno asociativo de esas vivencias traumáticas. Expresión de un cumplimiento de
deseo. Es la realización de una fantasía icc al servicio del cumplimiento del deseo. Sirve
a la satisfacción sexual y figura una parte de la vida sexual de la persona. Nace como
compromiso entre dos mociones pulsionales o afectivas opuestas, una de las cuales se
empeña a expresar una pulsión parcial o uno de los componentes de la constitución
sexual, mientras que la otra se empeña en sofocarlo. Síntoma como residuos de sucesos,
actos fallidos como síntomas.
- Análisis de una fobia: la conciencia de culpa y el castigo son las fuentes de origen de la
formación del síntoma.
- Teoría general de las neurosis: el síntoma como fenómeno importante. El síntoma se
forma pos sustitución de algo que no ha conseguido manifestarse al exterior. Los
enfermos cuya curación emprendemos intentando liberarlos de sus síntomas oponen
una tenaz resistencia. Los síntomas crean una sustitución de la satisfacción denegada,
por medio del retroceso de la libido a etapas anteriores.
- Pegan a un niño: la sexualidad infantil vencida por la represión es la fuerza impulsora
principal de la formación de los síntomas y el elemento principal de su contenido.
- Neurosis de guerra: algunos de los factores que el psicoanálisis había reconocido en una
neurosis civil también fueron comprobados en la neurosis de guerra.
- Psicología de las masas y análisis del yo: en un síntoma neurótico, la identificación se
enlaza a un conjunto más complejo: en la histeria la identificación ha ocupado el lugar
de la elección de objeto.
- Esquema del psicoanálisis: las impresiones y los impulsos anímicos, de los que ahora son
sustitutos de los síntomas, no habían sido olvidados, sino que habrían sufrido una
represión, cuyo resultado es su apartamiento de la conciencia y la memoria.
- Las resistencias contra el psicoanálisis: según la teoría psicoanalítica, los síntomas
neuróticos son deformadas satisfacciones sustitutivas de energías instintivas sexuales,
cuya satisfacción directa ha sido frustrada por resistencias interiores.
- Inhibición, síntoma y angustia: el síntoma es un signo de un proceso patológico, es un
signo y sustituto de una expectativa de satisfacción de un instinto, un resultado del
proceso de represión. En la neurosis tienen como punto de partida la destrucción del
complejo de Edipo.
- Malestar en la cultura: las personas neuróticas son las que menos soportan las
frustraciones de la vida sexual, mediante sus síntomas buscan una satisfacción
sustitutiva que les depara sufrimiento, ya sean por sí mismo o por las dificultades que
les ocasionan con el mundo exterior.
- Manuscrito K: el curso clínico de una neurosis defensiva se trata de una experiencia
sexual que es prematura y traumática y debe ser reprimida, la represión de esta
experiencia en alguna experiencia ulterior que suscite su rememoración y la
consiguiente formación del síntoma primario, una fase de defensa eficaz que se asemeja
a un estado de salud normal salvo por la existencia de un síntoma primario y una fase
en la cual retornan las ideas reprimidas.
- Manuscrito N: recordar no es un motivo, sino un método, un modo. El síntoma cuando
el pensamiento reprimido y represor pueden coincidir en una misma realización del
deseo.
Mecanismos de formación del sueño, mecanismos de formación de síntoma

Para Freud el estudio del sentido y significación de los sueños va a ser el camino preparatorio
para el estudio de las neurosis.
El estudio del sueño se convierte en una vía de acceso para el conocimiento del inconsciente
reprimido. El sueño es un sustituto desfigurado de lo inconsciente y la tarea de interpretación
consiste en hacer consciente lo inconsciente
La vida onírica, igual que los síntomas, nos permiten el acceso a las vivencias infantiles
inconscientes.

Mecanismos de formación del sueño


Condensación: también lo encontramos en los actos fallidos, chistes, síntomas. Un síntoma
compagina varios sentidos que corresponden a sistemas diferentes.
Desplazamiento: es una operación que produce un descentramiento de los valores psíquicos.
Tanto la condensación como el desplazamiento muestran que existen pensamientos latentes
que son transformados por el trabajo del sueño en un nuevo producto irreconocible, tanto la
condensación como el desplazamiento es producto de la censura. La censura desfigura en el
sueño es el mismo poder psíquico que produce amnesia en la histeria, que produce el olvido del
sueño y lo que encontramos en el delirio.
Otros de los mecanismos de la formación de los sueños es la transformación de los
pensamientos en imágenes visuales y Freud da cuenta de esta transformación a través del
concepto de regresión. Freud nos remite a la alucinación onírica, en el sueño se realiza el deseo
en forma alucinada, de tal manera que el sueño es una psicosis inofensiva.
La materia prima del sueño son los restos diurnos y los mecanismos son la condensación,
desplazamiento, la figurabilidad y la elaboración secundaria.
Freud considera a los síntomas como actos psíquicos de pleno derecho que se extiende a otro
tipo de fenómenos como los rendimientos fallidos y los sueños y la temática de la interpretación
nos remite a la cura: la problemática del sentido puede remitirnos tanto al síntoma (propio del
terreno psicopatológico) como a un rendimiento fallido (propio de la vida cotidiana)

Formación de Síntoma: fórmulas etiológicas


Las neurosis actuales y las de defensa tienen fórmulas etiológicas distintas; en las neurosis de
defensa el conflicto se resuelve con la formación del síntoma (histeria, neurosis obsesiva, fobia,
ideas delirantes) y es el producto de la defensa con una sustitución. La etiología se la explica de
la siguiente manera:
Conflicto  defensa o represión  sustitución transaccional = formación de síntomas.
Las neurosis actuales, la fórmula etiológica es un déficit en la tramitación psíquica de la energía
sexual somática, donde la energía sexual somática no llega a expresarse en el sistema psíquico:
tensión sexual somática  despierta libido psíquica, si esto está interrumpido, entonces tensión
sexual somática  empobrecimiento de la producción libidinal. Dentro de las neurosis actuales
se sitúan a la neuroastenia (satisfacción incompleta o inadecuada) y a la neurosis de angustia
(satisfacción insuficiente)

Concepción psicoanalítica de los fenómenos neuróticos.


La psiconeurosis se produce frente a la frustración/privación por la que un sujeto encuentra
denegada la realización de una satisfacción sexual, se inicia un camino regresivo hacia la
sexualidad polimorfa perversa de la infancia, se regresa a los objetos incestuosos. Para Freud, la
normalidad sería la posibilidad de desligarse de los objetos originarios, pero los neuróticos
fracasan en esta labor, motivo por el cual el Complejo de Edipo es el nódulo de las neurosis.

Una nueva orientación teórica surge a partir del concepto de narcisismo que introducirá una
función novedosa en las estructuras libidinales, una nueva vicisitud libidinal y una nueva especie
de regresión. Como resultado de esto, aparecerá un ordenamiento diferente de la nosología
freudiana, que opondrá las psiconeurosis de transferencia a las psiconeurosis narcisistas.
El desarrollo libidinal evoluciona desde el autoerotismo hacia el amor objetivado; autoerotismo
 narcisismo  elección de objeto, existen dos modos de elección de objeto: anaclitica (se
apuntala en los objetos reconocidos por las pulsiones de autoconservación) y narcisisticas (Se
elige objetos atributos del yo o de su ideal, por ejemplo la elección homosexual de objeto)
La temática del narcisismo y la de las identificaciones conducen a la formulación de las nuevas
instancias de la segunda tópica (ello, yo, súper yo).

Causación de las neurosis: series complementarias


El síntoma es una formación sustitutiva, resultante del retorno de lo reprimido y del fracaso de
la represión.
En las neurosis intervienen las series complementarias
- Disposición por fijación libidinal (constitución sexual + vivencia infantil)
- Vivencia accidental (traumática) (del adulto)

Complejo de Edipo: el complejo de Edipo se refiere al conjunto organizado de deseos amorosos


y hostiles que el niño y la niña experimentan hacia cada uno de los padres; es vivido en la etapa
fálica y su declinación marca la entrada al período de la latencia; desempeña un papel
fundamental en la estructuración del deseo humano. Freud afirma la tesis de la universalidad
del Edipo, por la tanto, se constituye en una referencia insoslayable para la psicopatología.
El yo como instancia surge desde la superficie interna (ello) hacia el exterior, desde la
identificación hacia el “núcleo del ser”, el preconsicente se despliega como una estructura
edificada sobre lo inconsciente del yo y queda sometido a diversos amos: el ello, el súper yo y la
realidad. El yo debe tramitar distintos conflictos con el ello, superyó y la realidad, tratando de
producir una síntesis satisfactoria.
El síntoma que comenzó siendo una “conmemoración” del trauma, se afirma a partir de la
segunda tópica (el yo y el ello) como la expresión del cumplimiento de deseos correspondientes
a distintas instancias del aparato psíquico.

Freud: Conferencia de introducción al psicoanálisis.


Conferencia 17: El sentido de los síntomas.
Breuer fue el primero en descubrir el sentido de los síntomas neuróticos.
La neurosis obsesiva se manifiesta en el hecho de que el paciente tiene pensamientos que en
realidad no le interesan, capta en sí mismo impulsos que le parecen muy extraños y se ve
compelido a realizar acciones que no le proporcionan placer, pero que le resulta imposible
evitar.
Se presentan dos ejemplos del análisis de un síntoma obsesivo.

Freud: Conferencia 23: Los camino de la formación de síntoma


Los síntomas constituyen la esencia de la enfermedad y la curación equivale a la supresión del
síntoma. Los síntomas psíquicos son actos perjudiciales e inútiles para la vida en su conjunto, la
persona se queja de que los realiza contra su voluntad y conlleva displacer y sufrimiento; su
principal prejuicio consiste en el gasto anímico que ellos mismo cuestan y en el que necesita
para combatirlos.

Los síntomas neuróticos son el resultado de un conflicto que se libera en torno a una nueva
modalidad de la satisfacción pulsional, las dos fuerzas que se han enemistado vuleven a coincidir
en el síntoma, se concilian gracias al compromiso de la formación del síntoma; una de las dos
partes envueltas en el conflicto es la libido insatisfecha, rechazada por la realidad, que ahora
tiene que buscar otros caminos para la satisfacción. Si a pesar de que la libido está dispuesta a
aceptar otro objeto en el lugar denegado (frustrado) la realidad permanece inexorable, aquella
se verá precisada a emprender el camino de la regresión y aspirar a satisfacerse dentro de una
de las organizaciones ya superadas o por medio de uno de los objetos que resigno antes. En el
camino de la regresión, la libido es cautivada pro la fijación que ella ha dejado atrás si en esos
lugares de su desarrollo.
El camino de la perversión se separa del de las neurosis, si estas regresiones no despiertan
contradicciones en el yo, tampoco sobrevendrá la neurosis y la libido alcanzara una satisfacción
real, aunque no una satisfacción normal. El conflicto queda planteado si el yo, que no solo
dispone de conciencia, sino de acceso a la inervación motriz y a la realización de las aspiraciones
anímicas, no presta su acuerdo a estas regresiones, entonces la libido tiene que sustraerse del
yo y tal escapatoria le permite las fijaciones dejadas en la vida del desarrollo que ahora ella
recorre en sentido regresivo y de las cuales el yo se había defendido a través de represiones.
La libido halla las fijaciones en las prácticas y vivencias de la sexualidad infantil, en los afanes
parciales abandonados y en los objetos resignados en la niñez, hacia ellos la libido se revierte;
la importancia de este período infantil es doble, por un lado, en él su disposición innata y en
segundo lugar, en virtud de las influencias externas, de vivencias accidentales que activaron
otras pulsiones.
La fijación libidinal del adulto tiene como etiología de la neurosis, el factor constitucional, que
se descompone en dos factores: la disposición heredada y la predisposición adquirida en la
primera infancia.

El esquema sería el siguiente


Causación de la neurosis = predisposición por fijación (constitución sexual y vivencia familiar) +
vivenciar accidental (traumático del adulto)

Los síntomas crean un sustituto para la satisfacción frustrada y lo hacen por medio de una
regresión de la libido; el síntoma repite de algún modo aquella modalidad de satisfacción de la
temprana infancia, desfigurada por la censura que nace del conflicto, volcada a una sensación
de sufrimiento y mezclada con elementos que provienen de la ocasión que llevó a contraer la
enfermedad. Al igual que el sueño, el síntoma desfigura algo como cumplido, una satisfacción a
la manera infantil. En el mundo de la neurosis la realidad psíquica es la decisiva.

La retirada de la libido a la fantasía es un estadio intermedio del camino hacia la formación de


síntoma que merece el nombre de introversión que designa el extrañamiento de la libido
respecto de las posibilidades de la satisfacción real y la sobreinvestidura de las fantasías que
hasta ese momento se toleraron como inofensivas; un introvertido todavía no es un neurótico,
pero se encuentra en una situación lábil, al menor desplazamiento de fuerzas se verá obligado
a desarrollar síntomas, al menos que haya hallado otras salidas para su libido estancada. (Todo
lo dicho aquí se refiere solo a la formación de síntoma en la histeria)
UNIDAD 2

El síntoma en Lacan
El síntoma como metáfora. El síntoma como letra. El síntoma en el grafo del deseo: significado
al Otro, la vertiente de sentido que aporta el fantasma. La castración (el significante de la falta
en el Otro). La pulsión. El ideal del yo y la división subjetiva. La posición fantasmatica.
Las dos vertientes del síntoma: el rasgo unario y el objeto. Desarrollos a partir de los conceptos
de alienación y separación. Aportes para la elucidación y el entendimiento en la práctica. El
síntoma como un signo de goce. El síntoma como lo más real.

Eric Laurent – entre transferencia y repetición. La transferencia XII


Lacan hace del deseo del psicoanalista una función correlativa de la interpretación; podrá definir
al psicoanalista como el que vela sobre el sentido sexual, quien tendría a su cargo velar sobre lo
que nunca hay que olvidar. El psicoanalista puede desplegar la organización lógica del
inconsciente de un sujeto.
Lacan define el deseo del psicoanalista como el de un sujeto que vela a la vez para mostrar la
realización de la castración y la función de causa que ocupa el plus de goce. El psicoanalista se
presenta como mediador que articula la falta y el plus de goce.
Lacan considera que es a partir de la interpretación de la cadena de palabras que se deshace la
trama de fantasmas; debe interpretarse la cadena simbólica cuando se deshace la trama
imaginaria y se presenta en ese momento un fantasma transferencial y es el en cruce entre los
ejes de lo simbólico y lo imaginario donde se pone a operar la transferencia como anudamiento
entre los dos, anudamiento y mediación.

Jean Daniel Matet – El síntoma es lo más real que muchas personas tienen

Síntoma y palabra
En un primer tiempo, síntoma era entendida como formación del icc, en un estatuto comparable
al sueño, el lapsus, el chiste etc.
El síntoma se hace palabra de una verdad, de un sentido reprimido (una forma desviada de
satisfacción sexual), pero en esa época es todavía una producción de un cuerpo imaginario,
ligada a su constitución a partir de la imagen del otro.

- El síntoma para Lacan


Como formación del inconsciente, estructurado como un lenguaje, acentuará su condición,
Lacan no reducirá el síntoma al exclusivo campo de lo simbólico (el lazo mantenido por el
síntoma con lo imaginario), pero afirmará su supremacía.

- Síntoma y represión
El síntoma es también significación, es decir, verdad que se anuncia, verdad puesta en forma y
es un efecto de cruce de la barra del algoritmo S/s, es un efecto de represión. Su significación
fálica, toda vez que aquello que el síntoma viene a significar, es el deseo.
- Síntoma y verdad
La verdad del sujeto puede entenderse a partir de las formaciones del icc: sueño, lapsus, chistes,
síntomas. En el síntoma el icc se manifiesta como verídico, pero en esa medida no basta con
escuchar, con intentar conocerse mejor para que esa verdad se manifieste. El sujeto sabe que el
síntoma le concierne pero no por ello sabe lo que es

- Síntoma y real
Es el campo de lo real que surge el síntoma como aquello que no marcha, es como función
de significante que el síntoma se enuncia, situando así un efecto particular de lo simbólico
en lo real. Es en este punto donde el síntoma se distingue del orden del deseo siento el goce.
El síntoma constituye esa anomalía en el campo de lo real en la que consiste el goce

- De algunos síntomas
En cuanto al neurótico, el síntoma es capaz es capaz de decir algo y que solo hace falta
descifrarlo; el síntoma está situado en el orden del lenguaje, mientras que el fantasma en el
orden imaginario (el estadio del espejo como matriz de todo fantasma); es en la disgregación
de la unidad imaginaria donde el sujeto encuentra el material significante de sus síntomas.

- El psicoanalista, el complemento del síntoma


La práctica del analista se consagra a desenmascarar al síntoma, a develar en el síntoma esa
relación con el goce, la que sostiene su drama es la interpretación. Al ceder el sentido del
síntoma, el sujeto se siente parcialmente aliviado.

- Saber hacer con su síntoma


El síntoma conserva un sentido en lo real, esto es lo que puede permitir al analista intervenir
eventualmente de una manera simbólica para disolver el síntoma en lo real.
El análisis no consiste en que el síntoma sea liberado, sino en que uno sepa por qué está
embrollado con él.
El fin de la cura y su corolario de modificación del registro del goce del sujeto, reduce el síntoma
en su determinación por el fantasma que lo causa. La curación por añadidura, producida por el
psicoanálisis, encuentra así su orientación.

Brousse Helene ¿La fórmula del fantasma?

De los fantasmas al fantasma


El modo de acceso al icc se realiza por las formaciones, el lapsus, el chiste, el síntoma y el sueño,
los fantasmas se oponen a los sueños.

El fantasma fundamental es un enigma para el sujeto y en el análisis solo podrá aspirar a


despejar su fórmula, pero no a interpretarlo.
La vía que eligió para el psicoanálisis es la innovación y no la repetición; el matema se presenta
como una puesta en fórmula de las estructuras que organizan el despliegue de los fenómenos
en la clínica analítica.

El fantasma se interpone como libreto imaginario (construidos a partir de las bellas formas
globales del cuerpo) frente al icc definido como la tensión sujeto – otro “tesoro de los
significantes”, es rebelde al icc, dependiendo del yo y de sus diferentes identificaciones.
El fantasma es consecuencia necesaria del sujeto al mismo tiempo que constituye el límite en el
ser hablante del funcionamiento simbólico. No hay sujeto sin fantasma, pero el fantasma es lo
que permite al sujeto creer escapar a la supremacía del significante.

El fantasma fundamental
El fantasma fundamental se inscribe en el organismo recortándolo, en la lógica significante de
la castración. El fantasma tiene estructura de ficción, es un real de un universo del discurso, él
da una forma a lo imposible de la relación sexual. Lacan apunta a la ausencia de referencia para
el fantasma fundamental, él corresponde a la lógica pura. El montaje del fantasma fundamental
concierne al sujeto del icc; en segundo lugar, él presenta el modo según el cual la castración ha
operado para el sujeto y, por último, da la clave de la posición del sujeto en relación con la
sexualidad y con el goce.
El fantasma es la escena en que el sujeto debe sostenerse en su deseo.

Fantasma y deseo
El fantasma articula un objeto en posición de instrumento y un sujeto deseante en lo más crudo
de su división. El fantasma no tiene otra realidad que de discurso y la función del fantasma en
ser hablante, en tanto que está barrado, es hacer desaparecer la división del sujeto respecto de
objeto y atestigua la negativa a presentarse como muñeca maniobra por el significante
pretendiendo dominar su deseo.

De la pulsión al fantasma: el lugar de lo real


El fantasma no es interpretable, sino en tanto que es hecha posible por el amor de transferencia,
en su vertiente de enigma por lo tanto, que reaviva la falta en el Otro. El fantasma se pone en
posición de lastrar a un sujeto vagabundo en la cadena significante. El fantasma articula la
castración significante con el objeto causa del deseo: necesario al sujeto para ser, a pesar de la
falta en el ser que lo constituye.

Colette Soler – La querella de los diagnósticos. Del diagnóstico en psicoanálisis

Actualidad de la ética del psicoanálisis


El psicoanálisis no es una psicoterapia, los psicoanalistas reciben las mismas demandas que los
psicoterapeutas, las demandas generadas por los síntomas y el sufrimiento que produce nuestro
malestar. El psicoanálisis transforma estas demandas en una exploración del icc, consiste en
construir con la palabra, explorar las significantes, las palabras, los deseos que circulan en el icc
y de este modo se obtiene modificaciones en los síntomas y es lo que se llama terapéutica: en
el psicoanálisis se curan lo síntomas por la exploración del icc y es la diferencia con las
psicoterapias de la escucha, del consejo, del consuelo.

Siguiendo a Lacan, sostiene que no podemos prescindir del diagnóstico. El psicoanálisis ha


tenido evoluciones en el nivel de la sintomatología; se entiende por sintomatología a la
conceptualización de los síntomas, el saber se construye, la teoría que se elabora acerca de los
síntomas.
Freud toma el mapa de los síntomas y se pregunta cuál es la incidencia del icc descubierto por
él mediante el análisis de las neurosis, en cada uno de los síntomas, responde con la noción de
psiconeurosis de defensa, teoría unitaria de las psicosis y neurosis.
Lacan pone el proyecto de repensar los fenómenos de la neurosis, psicosis y perversión, a partir
de la estructura del sujeto en tanto determinado por la estructura del significante y el discurso.
Lacan afirma que la clínica del DSM es una clínica descriptiva que pasa por la vía de la estadística,
toma en cuenta el número y las reparticiones, mientras que la clínica clásica, la de los psiquiatras
de principio de siglo era una clínica basada en el interrogatorio de los pacientes uno por uno, la
observación uno por uno y era más acorde al método psicoanalítico que la vía estadística y la
respuesta a los cuestionarios anónimos.
Lacan no se refiere en absoluto a los nuevos síntomas que nos obsequia el capitalismo, hoy se
hace hincapié en los nuevos síntomas en la serie depresión, abulia, toxicomanía, trastorno de
oralidad, pasaje al acto y hay preocupación porque presentan manifestaciones rebeldes a la
transferencia y para emprender un análisis. El psicoanálisis descifra los síntomas construidos por
trastornos directos del deseo y la pulsión.

A partir de que se introdujo el nudo borromeo, se introdujo una nueva sintomatología, nuevas
designaciones de síntomas y una nueva construcción teórica para tratar de dar cuenta eso pero
en la práctica las últimas observaciones de Lacan se utilizan muy poco. Lacan no desarrollo una
clínica borronea, solo la introdujo.

Polémica sobre el uso del diagnostico


En la época actual se diagnostica bien o mal, los mismos pacientes lo demandan. La
sintomatología de la mirada es una sintomatología del Otro, establecida por el médico, en la
psiquiatría se hace hablar al paciente para encontrar la huella de la enfermedad, se trata de un
hetero-diagnostico, un diagnóstico que viene del otro; en cambio, en el psicoanálisis es un
síntoma aquello que el paciente considera como síntoma, aquello que es tratable como un
significante de la transferencia que suponga un sujeto.
El mismo síntoma definido en la clínica psiquiátrica, en la clínica de la observación puede o no
convertirse en un síntoma analítico.
Diferencia entre síntoma visible, aquel que el psiquiatra puede diagnosticar y el síntoma
invisible, aquel que el sujeto vive, o sea entre el síntoma observado y el síntoma subjetivo. El
síntoma que se observa en la entrada no es interesante para el psicoanalista y en el fondo solo
interesa aquello que se revela bajo transferencia en dichos sujetos.

La ética de los diagnósticos


El diagnostico sería una especie de abuso del saber en provecho de otra cosa, la justificación del
goce clínico.
Freud pensaba que el psicoanálisis era incompatible con la psicosis y esta no es la posición de
Lacan ya que considera que el saber clínico orienta la acción. Para Lacan todo significante injuria
al sujeto, es decir, todo juicio que se le atribuya un significante a un sujeto ejerce violencia sobre
éste sujeto; la predicación que viene del otro reprime y aliena su ser propio.
Para Lacan, las categorías diagnosticas implicaban evaluaciones éticas. La ética del diagnóstico
no es la misma en el psicoanálisis y en la psiquiatría: un diagnóstico para el psiquiatra implica
adaptación social, peligrosidad o no; mientras en el psicoanálisis apunta a un saber encontrarse
en el icc.
UNIDAD 3

Consideraciones generales sobre la psicopatología infantil


Consideraciones evolutivas y estructurales. Síntoma, entidad clínica y cuadro nosografico.
Principales antecedentes para el entendimiento de esta categoría psicopatológica:
La demencia precocísima (Sancte de Santis).
La esquizofrenia infantil (Bleuler).
El autismo infantil (Kanner).
Autismo infantil y psicosis simbiótica (Mahler).
Objetc presenting y falso self (Winnicott).
Autismo primario anormal, autismo secundario de caparazón y autismo secundario regresivo
(Tustin).
Estado autístico y postautístico, el desmantelamiento, las identificaciones (Meltzer).

Dr Lombino, Ángel – Evolución histórica del concepto de psicosis infantil.

La clasificación nosológica de las psicosis infantiles no es clara y ocupa actualmente en el marco


de la psiquiatría el lugar que a principios del siglo XX ocupó la debilidad mental.
El concepto de psicosis infantil ha evolucionado paralelamente al de la demencia precoz
(Kraepelin) y de Esquizofrenia (Bleuler).
La historia de la esquizofrenia es la historia misma de la psiquiatría general, la historia de las
psicosis infantiles han marcado la psiquiatría del niño y el adolescente a lo largo del silo XX. Este
grupo heterogéneo de trastornos profundos del desarrollo suponen graves alteraciones
cognitivas preceptúales, emocionales, de la comunicación y de las relaciones interpersonales.
Su concepto y clasificación sigue siendo en la actualidad motivo de grandes controversias.

Evolución del concepto de psicosis infantil.


- Kraepelin 1899 describe a la “demencia precoz” de inicio en infancia y adolescencia.
- Sancte de Santis 1908 siguiendo a Kraepelin acuña el término “demencia precocísia”
para cuadros de desorganización de la personalidad en niños, y Heller la “demencia
infantil”; De Santis, que tiene la siguiente descripción:
1) Cuadros agudos, curables, de catatonía con estupor, negativismo, verbigeración,
catalepsia y alucinaciones
2) Cuadros subagudos curables de catatonía con torpor perceptivo, apatía,
negativismo y caralepsia
3) Cuadros crónicos de catatonía, de incierta curación, con déficit intelectual,
corregible
4) Cuadros crónicos hebefreno-catatónicos capaces de mejoría pero con déficit
intelectual bastante estable, estereotipias, conducta necia, contradictoriedad y
negativismo
5) Cuadros crónicos mixtos, en los cuales sobresale, junto a un déficit estable, la
hipoafectividad, la conducta necia, las ideas extravagantes, la excitación, la
perseveración en los movimientos y en las posturas. En su trabajo se refiere a las
posibles etiologías y destaca la herencia y enfermedades tóxicas e infecciosas.
Lafora, comentando los trabajos de Sancte de Santis, escribe “La demencia precoz es una
psicosis de la pubertad” aislada por Kraepelin como tal, y que suele iniciarse entre los diez y seis
y los veinticinco años. Existe, sin embargo, una forma prematura que empieza ya a los tres o
cuatro años y de la que se han escrito solo algunos casos, corresponde bastante exactamente
con el de la demencia precoz pero su evolución es mucho más rápida y progresiva,
produciéndose en poco tiempo, una desintegración intelectual que da lugar a una verdadera
demencia infantil, tanto, que estos casos han sido confundidos con otros de cerebropatías
infantiles adquiridas.
Como se desprende de lo anterior, la influencia del cuadro de adultos continuaba condicionando
la descripción del cuadro en niños.
Es a partir de la incorporación del término “esquizofrenia” por parte de Bleuler en 1911, que se
elaborarán por separado los conceptos de esquizofrenia infantil y de psicosis infantil. Bleuler
define que la alteración fundamental es orgánica, de la cual deriva o se explican los síntomas de
la enfermedad.
Kanner en 1943 define al “autismo infantil”, luego de la observación de 11 niños de entre 2 y 8
años de edad. Describe un cuadro específico en el cual, la ineptitud de los niños para establecer
relaciones normales con las personas y para reaccionar normalmente a las situaciones, desde el
principio de su vida. Relacionó a este cuadro con la línea de las esquizofrenias, haciendo
referencia al término autismo. Esta definición contribuyó a la casi desaparición del término
esquizofrenia en las publicaciones psiquiátricas infantiles y fue evolucionando.
El concepto de autismo fue evolucionando en 1949 tomó su denominación definitiva de
“autismo infantil precoz”
La APA en su esfuerzo por clasificar las enfermedades mentales, desarrolla los manuales de
diagnóstico y estadística de las enfermedades mentales.
En el DSM I y DSM II, comienza lo que ha sido una fuente de confusión muy negativa entre
autismo y psicosis, de forma que “las reacciones psicóticas en niños, manifestando
primariamente autismo”, fueron clasificadas bajo la definición de “esquizofrenia o reacción
esquizofrenia, tipo infantil”. El término TGD fue usado por primera vez en el DSM III para
describir trastornos caracterizados por alteraciones en el desarrollo de múltiples funciones
psicológicas básicas implicadas en el desarrollo de las habilidades sociales y el lenguaje tales
como atención, percepción, conciencia de la realidad y movimientos motores. Dentro de los TGD
distinguía el autismo infantil, el tgd de inicio en la infancia, cada uno de ellos con dos variantes
“síndrome completo presente” o “tipo residual” y un tercer tipo, el tgd atípico.

Situación actual

Los sistemas actuales de clasificación CIE 10 (OMS) y DSM IV (APA) han sustituido el término
esquizofrenia por el de trastornos generalizados del desarrollo.
Psicosis es definida por el DSM IV TR como un cuadro caracterizado por delirio o alucinaciones
prominentes, que puede acompañarse de discurso y conducta desorganizados con pérdida de
las capacidades individuales o una pérdida grave de la evaluación de la realidad; los síntomas
negativos como hipobulia, anhedonia, alogia, parte del cuadro también pueden estar presentes
durante un episodio agudo.
El CIE OMS, sigue los mismos criterios que su par norteamericano. Estos sistemas proponen para
el diagnóstico de esquizofrenia aplicar los mismos criterios diagnósticos que se emplean en el
adulto
Para Kanner se separa la definición de esquizofrenia, de niños autistas. Su definición es la
siguiente: “aparición, luego de 4 o 5 años de edad, de trastornos psicóticos que se manifiestan
ya sea progresivamente, ya a partir de un episodio agudo o subagudo, y se inscriben en un
proceso evolutivo de larga evolución.

El autismo infantil precoz entra en la categoría del autismo secundario encapsulado y la


esquizofrenia infantil en la del autismo secundario regresivo.

En relación con la esquizofrenia infantil, escribe: es un síndrome clínico muy infrecuente, que a
menudo se da en los niños de familias afectadas de esquizofrenia y por lo general su
desencadenamiento insidioso sucede al destete, el nacimiento de un hermanito, la separación
materna o un trauma en pequeños de temperamento marcadamente esquizoide. Estos niños
son ineducables, pueden parecer débiles mentales.

En relación al autismo infantil precoz escribió: trátese de un tipo de niño mucho más frecuente,
al que a menudo se diagnostica, erróneamente, como sordo, ciego o débil mental. Por lo general
provienen de familias inteligentes y educadas, si bien su nacimiento se produjo en momentos
de discordia o separación de los padres, período caracterizado en particular, por la depresión de
la madre.

Conclusión

EL concepto de esquizofrenia infantil, ha evolucionado, inicialmente desde la descripción de


demencia precoz al de esquizofrenia, siguiendo parámetros y criterios correspondientes a los
adultos. Es recién en 1937, bajo la influencia de los estudios Klenianos, que Despert describe un
cuadro específico de niños.

Al publicarse el trabajo de Kranner, el término nosográfico de Autismo tuvo una excesiva


expansión, haciendo que el término esquizofrenia desapareciera de los manuales diagnósticos
de paidopsiquiatría, como ocurre actualmente en los manuales DSM IV TR y OMS CIE 10. La
excepción moderna la constituye el DFTMS-R2000, en el cual se separan los conceptos de
autismo y esquizofrenia.

Personalmente considero que la esquizofrenia, en sentido estricto, es un cuadro muy difícil de


presenciar ya que sus criterios son difusos y no terminan de escapar a la referencia del cuadro
en adultos.

La psicosis no autística o esquizofrenia de instalación temprana, de difícil diagnostico por la


propia difusión conceptual, considero que encuentra sus criterios tanto en los terrenos
etiopatogénicos psicodinámicos (Estrago materno) cuya expresión clínica (psicosis-disarmonía)
tiene un correlato neuroanatómico, develado por las neuroimágenes.

Marcelli, D.: Psicopatología del Niño. Principales fuentes teóricas de la Paidopsiquiatria


Clínica.

Teorías psicoanalíticas

Sigmund Freud: Indagó la sexualidad infantil como una forma de organización genética de la
personalidad y se centró en el estudio del desarrollo libidinal. Plantea estadios libidinales que
son: estadio oral, anal, fálico, complejo de Edipo, latencia y adolescencia.

Anna Freud: dio mucha importancia a la observación directa del niño para establecer líneas del
desarrollo, evidencia el papel del entorno en el desarrollo.
Melanie Klein: se centró en el análisis del dualismo pulsional: vida y muerte: plantea una
constitución del psiquismo a través de dos fases: esquizoparanoide y depresiva. Desarrolla una
técnica analítica de juego

Psicoanálisis genético:

Spitz: utilizo la observación directa del niño para identificar y describir etapas de la evolución
psicogenética, plantea tres organizadores: la sonrisa ante el rostro humano, la reacción de
angustia ante la cara de un extraño y la aparición del no.

Mahler: estudia al niño en interacción con su madre y observó los progresos de su


individualización y en el proceso de obtención de esta autonomía describió diversas fases: fase
simbiótica y el proceso de separación – individualización

Marginalidad de Winnicot: al principio, el lactante no es capaz de existir sin su madre, su


potencial innato no puede revelarse más que en los cuidados maternos; la madre del recién
nacido es víctima de una enfermedad normal: la preocupación materna primaria. Winnicott
distingue en la madre tres papeles
El Holding: corresponde al sostén y al mantenimiento del niño, no solo físico, sino también
psíquico.
El Handing: corresponde a las manipulaciones del cuerpo (cuidado de higiene y vestido, caricias
e intercambios cutáneaos múltiples).
El object-presenting: la capacidad de la madre de poner a disposición de su bebe el objeto en el
momento preciso que él lo necesite, ni demasiado tarde ni demasiado pronto
Plantea un falso self que se trata de una especie de pantalla artificial entre el verdadero si mismo
escondido y protegido y el entorno, cuando este entorno es de mala calidad, demasiado
intrusivo; este falso self no es creativo, no da al niño el sentimiento de ser real.

Tendencias recientes
Sandler: continuador de Anna Freud, que sostiene que el establecimiento de las relaciones
representa una búsqueda de la relación primaria con un objeto bueno. Bion continuador de
Melanie Klein, se centró en la organización del pensamiento, campo poco explorado.

Interacción: los primeros estudios sobre interacción provienen del campo de la sistémica y de
los estudios de las relaciones entre madre y bebe

Competencia: es un término de aparición reciente en los estudios psicológicos del lactante,


designa a la capacidad de éste para utilizar sus aptitudes sensoriales y motrices para actuar
sobre el entorno.

Interacción observada
Es la capacidad del bebe de participar activamente en una interacción social, puede reconocerse
el concepto de zona de desarrollo próximo de Vigotsky que es la distancia entre el nivel de
desarrollo actual y el nivel de desarrollo potencial con la ayuda de un adulto.
Interacción fantasmática:
El estudio de las relaciones entre el fantasma bebé (corresponde al niño del deseo de
maternidad, surge de los conflictos libidinales y narcisisticos de la madre), el bebe imaginario
(es el niño deseado, se inscribe en la problemática de la pareja, en la que subyace la vida
fantasmática de la madre y el padre) y los que suscita el bebe real (material, el niño con el que
se interactúa en forma directa con su dotación genética y sus competencias particulares,
susceptible de entrar en resonancia con la fantasmática de la madre) permite evaluar el
potencial evolutivo de la interacción madre-hijo.

Modelos experimentales
La situación extraña: modelo de vinculo ansioso, se estudia la relación entre los rasgos de
personalidad de la madre y el tipo de apego madre-hijo. Bowlby se centró en el apego como
calidad de vínculo que existe entre la madre y el hijo, la emergencia de la ansiedad después de
la ruptura transitoria de este vínculo y la capacidad de tranquilizarse una vez restablecido el
vínculo.
El rostro impasible y la interacción diferida: modelo de interacción madre deprimida-bebe. El
rostro materno constituye para el bebé un punto de apoyo afectivo indispensable. El bebe es
sensible a la forma del rostro materno y a su movimiento como a la calidad de la dinámica de la
mímica.
La atribución de una falsa creencia: modelo de diferenciación de las creencias, de los psiquismos
y de la psicosis. La atención compartida y el acto de señalar con el dedo son los requisitos previos
para el desarrollo satisfactorio de una teoría de la mente en el niño pequeño.

Problema de lo normal y lo patológico en psicopatología infantil:


No es posible hacer una distinción tajante entre conducta normal y patológica. Es necesario
referirse a la estructura mental, para Freud no existe diferencia entre una persona sana y una
persona neurótica, ambas presentan el mismo tipo de conflicto edípico, utilizan los mismos
mecanismos de defensa. Se entiende a la salud como la capacidad de utilizar la gama más amplia
posible de mecanismos psíquicos en función de las necesidades.
Los procesos madurativos representan el conjunto de factores internos que presiden el
crecimiento y los procesos de desarrollo incluyen el conjunto de interacciones del niño y su
entorno; los factores externos pueden desempeñar un papel positivo o negativo en el
crecimiento.
La evaluación de lo normal y lo patológico en el funcionamiento del niño no debe ignorar el
contexto ambiental, paterno, fraternal, escolar, residencial, amistoso, religioso etc.
En el estudio de las conductas y del equilibrio psicoafectivo del niño, lo normal y lo patológico
no debe considerarse como dos estados diferenciados y divididos entre sí en forma rigurosa por
una frontera.

Diatkine – Denis: Tratado de Psiquiatría del niño y del adolescente:


Capítulo 9: Las psicosis infantiles

La psicosis infantil: se lo define con este nombre estados clínicos muy dispares cuyo primer
carácter común es la manifestación de gravedad que la evolución suele confirmar con
frecuencia. A veces aparece como un trastorno que afecta a la inteligencia y los procesos
cognitivos parecen suspendidos o desviados: el lenguaje y en algunos casos se manifiesta con
mutismo y en ocasiones el comportamiento se ve alterado.
Estudio clínico de las psicosis infantiles

El autismo infantil precoz: descrito por Kanner, este síndrome aparece durante los primeros
años de vida y es localizada en diversos movimientos evolutivos. Se caracteriza por la ausencia
de la comunicación del niño con personas vivas que lo rodean y en particular, con su madre y
familia más próxima. Este defecto se traduce en todos los registros habituales de comunicación
- La mirada vacia del niño, no se dirige a nadie
- No aparecen ni la mímica ni los gestos de llamadas
- Parece insensible las estimulaciones auditivas y no se interesa por la voz de la madre ni
por la de los desconocidos.
- Las reacciones emocionales del niño son en conjunto extrañas. Permanece inmóvil con
los ojos abiertos si despierta de noche, sin gritar, ni llorar.
- El niño no parece conceder importancia a la distinción entre vivo y muerto, lo animado
e inanimado.
- El desarrollo psicomotor es variable; algunos niños presentan un desarrollo atípico,
otros adquieren rápidamente autonomía motriz y demuestran una gran agilidad tanto
en la motricidad global como en sus movimientos finos
- No tiene cabida el lenguaje
- Numerosos autores subrayan la ausencia de actividad autoerótica.

Descripción de las formas evolutivas

Las vías de entrada


El autismo infantil precoz primario:
Es posible hallar en dos situaciones, pueden tratarse de un lactante llamativamente obediente
y tranquilo, que no intercambia miradas, no sonrisas, que no llora , permanece insomne con los
ojos abiertos sin llorar y, otra vía de entrada, es el caso de los lactantes que, desde los primeros
días de vida, han vivido situaciones ansiogenas para sus padres, tales como anorexias
inmediatas, trastornos graves en el ritmo nictemeral del sueño, en un clima dramático que
impide del todo la instauración de los primeros intercambios necesarios para que desde ambas
partes se establezcan remansos de calma.

El autismo infantil precoz secundario:


Tras una fase de algunos meses durante la cual el desarrollo ha sido normal; se producen algunos
incidentes importantes que perturban del todo la evolución.

Las vías de salida


Se puede distinguir cuatro tipos de grupos de evolución:
1) Algunos niños autistas no adquieren jamás el lenguaje y su reconocimiento del otro
permanece muy rudimentario.
2) El niño que utiliza los restos de ecolalia como señal global y es posible una socialización
relativa en el interior de su familia.
3) Lenguaje que apareció de pronto entre los 4 y 5 años, aunque su evolución parece
infinitamente más favorable que los grupos precedentes.
4) Alcanza una adaptación social relativa y a veces, llegar a ser geniales.
Las psicosis simbióticas
Se caracterizan por
- Un primer desarrollo relativamente normal o por lo menos satisfactorio para la madre
- Una regresión o desorganización acaecida durante el segundo o tercer año por lo
general a consecuencia de un acontecimiento a veces mínimo, pero traumatizante.
- Los padres perciben de inmediato la transformación del estado psíquico y esta se
caracteriza por la pérdida de adquisiciones anteriores y lo que distingue a estos estados
del autismo, incluso secundario, es la angustia del niño, particularmente intensa y
catastrófica cuando la madre se separa de él; mientras que el niño autista en este
estadio permanece radicalmente indiferente a la presencia o ausencia de adultos,
familiares o desconocidos, los niños que presentan una simbiosis simbiótica instauran a
una persona (por lo general la madre) como objeto contrafobico y todos los demás seres
humanos resultan masivamente investidos como objetos fobógenos.

El autismo infantil precoz y la psicosis simbiótica son dos polaridades en el conjunto de las
psicosis infantiles.

Existen otros estados psicóticos del niño menor de cinco años capaces de desorganización o
curación, cuando las condiciones son desfavorables, capaces de constituirse en psicosis
infantiles duraderas:
- Las disfasias
- La agitación
- El fracaso de las organizaciones neuróticas y el polo psicótico de las disarmonías
evolutivas.

Las psicosis del niño mayor y del preadolescente


Entre la edad de comienzo de la escolaridad elemental y las transformaciones físicas de la
pubertad, las psicosis infantiles pueden dividirse en dos grupos.
El primero se trata de los niños afectados por psicosis precoces y el segundo, a los niños que no
han causado ninguna preocupación en el entorno en los primeros años de vida o que han
presentado dificultades cuya significación no resultaba evidente (dificultades en el sueño,
difasias, trastornos alimenticios).
Un solo síntoma es común en la psicosis del niño y del adulto: las alucinaciones

Formas particulares de psicosis infantiles tardías:


Las inhibiciones aisladas (mutismo psicótico, torpeza, algunas manifestaciones directas de
angustia o depresión del niño mayor deben ser consideradas psicóticas y la inhibición
intelectual)

Evolución en la edad adulta de los niños que han presentado una psicosis infantil:
Un primer grupo incluye tanto a los niños autistas que no han adquirido una utilización social
del lenguaje, su aspecto se ve más o menos acentuado por demandas sociales ineluctables pero
carecen de sentido, las transformaciones de la pubertad afectan poco a su comportamiento y a
veces no modifica sus prácticas masturbatorias; el autismo provoca falta de solicitación y de
estimulación, lo que determina el desarrollo de conductas auto mutiladoras impresionantes,
cuando estos pacientes se convierten en adolescentes y adultos.
Un segundo grupo incluye las psicosis precoces que han evolucionado más favorablemente (con
adquisición del lenguaje).
Y la psicosis de aparición tardía: la preadolescencia resulta menos accidentada que la fase
anterior y es posible negociar una readapatación escolar relativa.

Psicopatología de las psicosis infantiles


Desde el punto de vista psicoanalítico, se tratan de puntos de fijación hacia los que regresa parte
o todo el psiquismo. El estudio de la psicosis condujo a Mahler a concebir en el desarrollo normal
una fase inicial autística y luego una fase simbiótica durante la cual se desarrollan los procesos
de individuación y esto nos permite explicar la bipolaridad autismo-simbiosis en la cual oscilan
largo tiempo los niños psicóticos
Desde el punto de vista cognitivo muchos psiquiatras infantiles intentan hallar un trastorno
madurativo básico, eventualmente correspondiente a una etiología física, como un factor
genético.

Marcelli – Ajuriaguerra: Psicopatología del niño. Capítulo 16: Psicosis infantiles

El concepto de psicosis infantil ha sufrido una evolución paralela a la demencia precoz de


Kraepelin y de la esquizofrenia de Bleuler.

Estudios de las principales conductas


- Aislamiento – autismo: se la observa en psicosis infantil y expresa la incapacidad del niño
para establecer un adecuado sistema de comunicación con su entorno. El niño autista
utiliza los objetos al igual que las personas, de forma parcial y extraña.
- Conductas motoras: anomalía tónica, gestualidad inhabitual, comportamientos motores
específicos, inestabilidad.
- Trastornos en el lenguaje: puede darse una ausencia total del lenguaje, son niños
silenciosos que no emiten más que ruidos extraños.
- Trastornos en las funciones intelectuales: a menudo puede constatarse el déficit
intelectual por no decir siempre.
- Trastornos afectivos: oscilaciones rápidas del humor, crisis de angustia aguda, crisis de
risa, próxima a la risa discordante, crisis de cólera, intolerancia a la frustración.
- Trastornos de las conductas mentalizadas: fobias con apariencias extravagantes,
extensiva. Pueden observarse los rituales al acostarse, de verificación, de contacto, de
limpieza, el delirio es raro en el niño y las alucinaciones son difíciles de constatar.
- Trastornos psicosomáticos y antecedentes somáticos: trastornos en el sueño, trastornos
alimenticios precoces, trastornos esfinterianos, antecedentes somáticos.

Psicosis precoces
Autismo precoz de Kanner: 2 y 3 semestre y se hace evidente en el segundo año y está asociado
con el aislamiento, ausencia del lenguaje y la inmutabilidad de mantener su entorno idéntico.
En cuanto a la evolución, se sostiene que alrededor de la mitad de los niños no evoluciona, otros
adquieren lenguaje o inicio del lenguaje y son raros los casos que llegan a su nivel de autonomía.
Otras psicosis precoces se distinguen del autismo de Kanner porque sobrevienen después de un
periodo de desarrollo normal en apariencia; el inicio se sitúa entre 2 ½ y 5 -6 años y son mas
frecuentes que el autismo de Kanner. Presentan crisis de angustia, perturbaciones motrices,
rituales defensivos, trastornos en el lenguaje y voz, trastornos psicosomáticos, frecuente
labilidad afectiva.
Psicosis de la segunda infancia
Signos aparecen entre los 5 – 6 años y los 12 – 13 años, son muchas mas raras que las psicosis
precoces y algunas de ellas son una prolongación de una forma precoz. El lenguaje se halla ya
elaborado, se ha realizado una catexia de los procesos cognitivos. Las manifestaciones psicóticas
en esta edad aparecen como conductas regresivas o desestructuradas con relación a las
actitudes anteriores del niño.
Se observan: reacciones de retraimiento, lentamente el niño pierde interés por las relaciones
con los amigos y actividades deportivas. Conductas motrices de inhibición o agitación. Trastorno
en el lenguaje que se expresa a través de un mutismo secundario. Fallas en las catexias cognitiva
con fallos bruscos en la capacidad intelectual. Trastornos de cariz neurótico, con la frecuencia
de las fobias de aspecto arcaico y de obsesiones. Manifestaciones de ruptura con la realidad.

Psicosis de la preadolescencia y de la adolescencia


Se evalua a través de test de nivel: con los test de inteligencia se observa una dispersión de los
CI globales. La administración de pruebas piagetianas. Se vislumbra reticencia del niño psicótico
frente a fenómenos aleatorios, inferioridad de las operaciones físicas en relación con las
operaciones lógicas matemáticas, la incapacidad para situarse en el punto de vista del otro y la
dificultad para establecer una relación adecuada entre significante y significado.
Test de personalidad, el Rorschach, masividad en la proyección que dificulta la agudeza
perceptiva.

Evolución de las psicosis infantiles


- Evolución hacia la debilidad profunda o severa
- Evolución centrada en el autismo, manteniendo el estado inicial
- Mejora parcial hacia conductas mentalizadas de tipo fóbico y obsesivas o la aparición de
trastornos mayores de comportamiento, de tipo caracterial grave o psicótico.
- Evoluciones favorables, regresión del autismo, adquisición del lenguaje y un grado
suficiente de adaptación social para permitir la escolarización y actividad profesional.
Factores de pronóstico desfavorable se encuentran.
- Existencia de factores orgánicos asociados a la psicosis infantil
- Ausencia del lenguaje más allá de los 5 años.
- Profundidad en el retraso intelectual

Enfoque psicopatológico
Existe un núcleo psicótico que se caracteriza por la existencia de una angustia primaria de
aniquilación, de mutilación que implica la destrucción del individuo. La no distinción yo no yo.
Ruptura con la realidad. Prevalencia de los procesos primarios. Ausencia de nexos entre las
pulsiones libidinales y las pulsiones agresivas. Utilización de mecanismos de defensa precarios,
tales como la identificación proyectiva, la escisión, la proyección, la introyección, negación,
idealización y la omnipotencia.

Tratamiento
Enfoque terapéutico multifocal, que excluya pautas rígidas preestablecidas y capaces de
adaptarse a situaciones individuales y a las evoluciones observadas en el curso del crecimiento.
En el tratamiento se puede incluir, psicoterapia, tratamientos educativos y reeducativos,
terapias conductuales, tratamientos farmacológicos, acciones terapéuticas dirigidas a los
padres, tratamientos institucionales.
UNIDAD 4

Aportes de la escuela francesa a la psicosis en la infancia


El trastorno del espectro autista. El trastorno subjetivo mayor.
La posición subjetiva del niño en la psicosis. El mecanismo de la holofrase. La entrada en la
psicosis. Los niños del Uno solo.
La debilidad mental.
Estudio y comparación con el manual diagnóstico y estadístico de las enfermedades mentales
(DSM IV y con el Código internacional de enfermedades mentales CIE 10)

Alejandro Rostagnotto - Debilidad mental

Habitualmente se relaciona el término debilidad mental con dificultades o carencias a nivel de


facultad de aprendizaje, la debilidad suele identificarse con la incapacidad o falla en la
intelectualidad; el DSM IV presenta un término común que es el déficit o alteración de la
actividad adaptativa actual.
El término debilidad mental creado por Dupré, como una extensión a lo mental de la debilidad
física; nace de la psicología diferencial y la autorización de los test psicométricos.
El déficit surge como marginalidad anómala en comparación de una competencia intelectual
que se la supone normal.

Maud MannoniSe habla de debilidad cuando hay fusión del cuerpo del niño con el cuerpo de
la madre
Lacan No se trata de un mismo cuerpo sino de un mismo significante; no se trata de la pareja
madre-hijo que formarían un solo cuerpo sino del par significante

La holofrase
La ausencia, la no inscripción del intervalo en la cadena, el hecho de haberse producido una falla
en el tiempo lógico de la separación, impide la retracción, la resignificación.
La holofrase se produce en la solidificación, en la petrificación del par significante, no hay
intervalo, lo que tiene como consecuencia que el sujeto no adquiere representación.
La holofrase detiene la movilidad del significante, las representaciones se congelan en una
estereotipia de la huella mnémica reducida a su faz de monolítico.

La debilidad mental, el holofraseamiento produce una ruptura con el S2.


Es a partir de esta contracción holofrasica que se produce en los fenómenos una distorsión del
discurso. Déficit en la comprensión, estereotipia discursiva, precariedad en la expresión y
dificultad en el recurso a lo simbólico.
La posición del sujeto en el fenómeno de la debilidad mental
El niño débil ocupa el lugar del objeto, respecto a ese algo al que la madre lo reduce, el mero
soporte de su deseo en un término oscuro, algo que será goce, no el deseo propiamente dicho.
Al referirse a la holofrase, Lacan ubica al niño débil bajo la serie de las identificaciones
imaginarias reducido a ser soporte del objeto deseo de la madre sin sustitución simbólica, lo que
impide la emergencia del propio deseo. Por tal motivo podemos postular una debilidad mental
transitoria, defensiva, relativa al posicionamiento subjetivo respecto al deseo de la madre y por
otro lado, una debilidad del lado de la psicosis que responde a un efecto de una estructura, con
efectos forcluyentes de la madre y el silencio mortifero de la ausencia del padre como operador
de la estructura y esto nos indica la forclusión del nombre del padre

Distinción de la holofrase
Lefort propone una distinción entre holofrase del débil y en el psicótico; en ésta última el par
S1-S2 están holofraseado sin caída del objeto a, quedando del lado del sujeto el objeto, siendo
el mismo el objeto del Otro, lo que implicaría una debilidad mental de alienación sin separación.
En la debilidad el S1 – S2 están holofraseados, sin caída del objeto a, pero éste queda incluido
en el Otro no barrado: es el Otro que dice “pienso", el no piensa y es un eco del Otro sin ninguna
interrogación acerca del deseo del Otro (como en la neurosis)
Esto es la debilidad como intento fallado de la separación.

Debilidad mental
- Flota entre dos discursos, no está solamente en un discurso
- No cuestiona ni se cuestiona, cree en el otro haciéndolo existir por la vía de ubicarse allí
- Abonado al icc, el sujeto hace uso de la cadena, holofraseandola
- Solidificación de la cadena
- No se aferra, no se “atiene” al ste 1 S1 (amo paterno), ni saber hacer, no elucubra S2
- Hace que el Otro piense por él. (esto lo hace débil)
- La debilidad en la mentalidad es la mentira con que se vela la verdad de la castración
- No se lee entrelineas, rechaza interpretar
- Fracaso reiterado de la separación
- Hace existir el Uno del cuerpo propio en el lugar de la falta

Psicosis
- Fuera del discurso, dentro del lenguaje (S1 – S2 X)
- Falta el S2, el que designa la división del sujeto
- Desabonado del icc, es mártir de éste
- La holofrase es elemental a la estructura, siendo la forclusión el mecanismo estructural
- El par significante está holofraseado (objeto a queda en uno mismo por no vaciamiento
de goce)
- El Otro lo piensa a pesar de él
- No hay castración (Juanito)
- Lee en la literalidad de tomar las palabras como cosas
- No hay separación
- No hay falta, no hay cuerpo
Peusner, Pablo – Reinventar la debilidad mental

En el seminario XIX Lacan llamó debilidad mental al hecho de que un ser, un ser hablante no esté
sólidamente instalado en un discurso; esto es lo valioso del débil, flota entre dos discursos, para
estar sólidamente instalado como sujeto, hace falta sostenerse de uno o saber qué se hace. El
débil no está en el discurso como el neurótico, pero tampoco está afuera del discurso como el
psicótico, sino que está flotando entre dos discursos. El débil se mueve sin poder fijarse entre
dos discursos.
Para Pierre Bruno, la debilidad consistiría en un fracaso para decir la estructura del sujeto de tal
suerte que se articula a un discurso que puede ceñir lo que hay ahí de real, a partir de lo que
hace hiancia, agujero, ruptura en el decir, demostrar lo real como imposible de decir y no como
necesario, partiendo de la impotencia como intervalo constituyente del discurso. Deduce la
distinción entre estructura y discurso, siendo el discurso el decir-la-estructura que sólo alcanza
para escribir la barrera del goce; hace un aporte a la clínica de la debilidad situándola como la
ocultación de la impotencia, a partir de lo cual podemos decir que su confesión es el operador
de entrada en el discurso analítico.

El discurso del amo es un discurso inconsciente. Cuando se le pide a un paciente que asocie, lo
estamos invitando a que abra ese S2, ese saber en el lugar del Otro; el problema es cuando uno
abre ese saber en el lugar del Otro, se encuentra con que en ese lugar del Otro aparece un plus,
un menos o una diferencia a lo que se quería decir y son las formaciones del inconsciente.

El débil queda pegado a la cadena, lo cual hace difícil pensar en un discurso que lo represente
como sujeto, ya que su división entre S1 y S2 no se produciría, no habría manera de habilitar el
intervalo entre S1 y S2 que está figurado en el discurso del amo; la debilidad queda como
operación que tiende a eliminar la enunciación, rechazando la enunciación, se elimina el plano
del deseo del Otro, no hay encuentro con ese deseo, ni pregunta que abra su dimensión; el
circuito se corta.
Si el débil tiene dificultades con el saber, hay un discurso que coloca al saber en un lugar de
reserva, es el discurso analista; éste es el único de los cuatro discursos que coloca al saber en
una posición particular, en el lugar de verdad; se trata de un saber supuesto.

Bruno Pierre – Al margen sobre la debilidad mental

La expresión “debilidad mental” fue acuñada en 1909 por Dupré, que extiende a lo mental una
calificación reservada a lo físico y su primera aparición en la lengua francesa se encuentra en
Nicole Cresme. La psicotecnia naciente va a dar a esta noción de debilidad mental, una base de
medida, en términos de déficits en relación con la competencia intelectual establecida como
estadísticamente normal.
Lacan anula toda definición deficitaria de la debilidad mental para ver en ella un malestar,
fundamental del sujeto en cuanto al saber. La debilidad mental se distingue por una resistencia
sostenida contra todo lo que podría negar la veracidad del Otro significante.
Maud Mannoni y el “decir parental”
El mérito de Mannoni es el haber levantado, por un acto, la prohibición del acceso del débil
mental a la cura analítica; es devolver al niño débil su estatuto de sujeto. La cuestión preliminar
consiste en estudiar las incidencias en el sujeto, tomado como débil, de su posición en el
fantasma materno. La concepción de la debilidad mental que depende de la forma del “decir
parental”
Cualquier estudio del niño débil es incompleto en tanto no se busque el sentido de debilidad en
la madre.
La holofrase de la pareja de significantes S1 – S2, no es lo que condiciona la debilidad, sino la
introducción de la dimensión psicótica en la educación del débil, en tanto que el niño es reducido
por la madre a “no ser mas que el soporte de su deseo en un término oscuro”. El niño se
encuentra psicotizado, no psicótico, él se halla solo y delante de un significante opaco y
opacante, pero el lugar del padre no está tachado por la impostura, lo que lo salva de la psicosis.
El débil se auto-percibe (el antónimo se autoriza) saber, para transformar en falso-verdadero el
saber de la verdad; pero por esta prohibición misma es por lo que se muestra sensible a su
división como sujeto, dándola a ver en tanto que la oculta. El sujeto se hace débil para conservar
intacto el Otro como verdad.

Debilidad y sublimación
En el polo opuesto de la decoloración del cuerpo del simbólico, donde el débil se confunde,
tenemos la sublimación, en tanta materialización.
Para Lacan, respecto a la debilidad, la transparencia adquirida en el cuerpo del simbólico en su
proceso de imaginarización equivale al recubrimiento del síntoma, en tanto que hace serie con
las otras formaciones del icc mediante una elección que consiste en reducir el intervalo entre la
palabra y lo que el hombre “cree que piensa2.
Con respecto a la sublimación; Lacan establece una contra-distinción entre la sublimación y el
síntoma; en el síntoma hay un retorno por la vía de la sustitución significante de la pulsión y en
la sublimación, la pulsión encuentra su fin en otra parte en lo que es su propio fin.

Manzotti, Marita – Clinica del autismo infantil ¿A que llamamos resultados terapéuticos en
psicoanálisis? El problema del autismo

Los niños autistas, en el discurso científico médico los ubican como objetos a ser domesticados
y no requeridos en tanto sujetos.
Desde el psicoanálisis considera al niño autista en la vertiente de los trastornos de subjetivación,
la estructura no se concibe sin decisión, hay en estos niños una insondable decisión del ser de
no ceder al significante, mantener al Otro al margen y hacer de la lengua una lengua muerta; su
cuerpo no está agujereado, hay en ellos un exceso de goce presente en toda la fenomenología
corporal. En estos niños, lo imaginario queda desarticulado y lo simbólico, dado el rechazo que
opera en torno al mismo, no incide en el recorte y vaciado de goce del cuerpo.
La falta de consentimiento que queda puesta de manifiesto en el intento de desengancharse de
las consecuencias traumáticas de lalengua, deja a estos sujetos fuera de todo lazo social, fuera
del discurso.

El autismo no es el autista, la generalización del DSM y CIE 10 no dice nada de la relación del
niño con el Otro y con el goce, ni de su modo particular de presencia. El psicoanálisis es una
terapéutica eficaz para los niños autistas, en la relación que establecen consigo mismo, con su
familia y con los ámbitos sociales donde habitan.
La diferencia entre los tratamientos cognitivos comportamentales de los del psicoanálisis
- TCC propone como intervención la reeducacion, tomar a la medida lo que se ha
desviado, la disciplina se ejerce de la mano de las neurociencias y de la localización en
las áreas del cerebro de las conductas por exceso o por déficit.
Se sostiene en su generalidad en la premisa de que no hay que tratar de entrar en el
mundo del niño loco, sino que hay que traerlo a nuestro mundo; elaborando para ello
una serie de rutinas como programas en el cual no hay nada de improvisto; a cada
propuesta corresponde una consigna que está referida al niño y su familia. Esta
corriente científica se propone sistematizar las deficiencias individuales. Hay un
borramiento a cualquier producción que singularice la posición de ese niño en relación
al Otro. Ocupa el lugar de objeto pasivo sobre el que se implementa la operatoria.
- Contrariamente, el psicoanálisis sostiene su no saber como posición ética, alojando las
particularidades de producción que cada niño trae y sin proponerle un desencontrarse
con el otro; capta la experiencia centrada en la correlación del sujeto con el goce, a partir
de indicios. Se debe revaluar la verdadera autonomía psíquica y diferenciarla de las
adquisiciones de meras conductas de apariencia de autonomía: la fuerza de las
automatizaciones disciplinadas por las TCC no hacen más que reforzar esa apariencia.

Hay que partir del deseo del analista un punto de suprema complicidad abierta a la sorpresa en
lo inesperado.
El deseo del analista, un punto de suprema complicidad abierta a la sorpresa. Nos confrontamos
con un niño que no quiere nada de nosotros, el primer obstáculo es evitar la impotencia; hay
alguien ahí no dispuesto a consentir y cuenta con los recursos necesarios para lograr el propósito
de dejarnos plantado. Estos niños dicen no a la afirmación primordial y el sujeto queda
rechazando la behajung, reaparece en lo real y como goce que queda separado de todo sentido,
en tanto no hay orientación posible ya que el sujeto no dispone de ningún juicio.
Sera entonces a partir del reconocimiento de una posición singular, al cobrar valor el trabajo
que realiza ese sujeto bajo una modalidad que le es particular, que el dispositivo analítico cobra
otra formalización; el dispositivo a implementar cobrará la función de un topos (espacio en que
se dispone un orden para que las cosas encuentren la manera de cumplir una misión) y un
soporte (mecanismo dispuesto a sostener un eje en movimiento) que no obstaculice el singular
trabajo que este sujeto realiza al soportar el no poder articular nada del orden del juicio.
Nos orientamos en la búsqueda de localización del sujeto con el goce a partir de un detalle, lo
que permite encontrar la modalidad particular (su cálculo) que ese sujeto encontró para
sostener su decisión y a la vez impedir algún encuentro que lo implique en la relación a Otro.
El dispositivo soporte oferta a cada niño la imprevisible aproximación a un marco que introduce
al sujeto como tal singularizando aquello que en el niño en particular hace de anudamiento,
enlace o suplencia entre lo real y el ste a través de cálculos, maniobras y anticipaciones que nos
permiten dirigir el trabajo.

Soler Colette – El inconsciente a cielo abierto de la psicosis. Autismo y paranoia.


El psicótico no está fuera del lenguaje, está afuera del discurso; si la inscripción en un discurso
está condicionada por la operación de separación y por el nombre del padre, hay que decir que
el fuera del discurso de la psicosis puede ir de consumo con su instalación en el campo de la
alienación.
Lacan indica que la dirección de la cura del neurótico opera a partir de la distinción entre
alienación y separación; el sujeto viene al análisis incidentalmente, porque algo vino a trastornar
su instalación en el discurso
La cura con el psicótico será por lo tanto problemática, el eje de la separación está en la falta.
En lo que concierne al discurso del analista, en el caso de la neurosis, el analista está allí en el
lugar de objeto, desde que soporta la transferencia del saber; para la psicosis, es necesario
diferenciar entre la paranoia, esquizofrenia y autismo.

La inclusión en el Otro
Sujeto autista bajo la forma primaria s – sujeto representado, su-puesto, puesto bajo los
significantes que lo representan en el Otro: S/s. La fórmula S/s es la escritura del sujeto supuesto
por los significantes del Otro, que todavía no ha “hecho su entrada en lo real”; es la libido del
Otro la que se vincula con él, hasta el punto que se podría aludir a su inclusión en el lugar del
Otro.

El niño autista y el Otro


Son niños que están perseguidos por los signos de la presencia del Otro y por dos objetos: la voz
y la mirada. Son niños que hacen una anulación del Otro, presentan trastornos en la mirada.
Rechazan la intimación del Otro, el rechazo a lo que el Otro puede intimar a través de su palabra.

¿Que otro?
El Otro designa aquí la presencia del cuerpo de la madre como la de algunos significantes a los
que el niño autista tiene acceso. Además, los fenómenos de perturbación que se constata a nivel
de la presencia y ausencia indican la falta del lugar vacío en el que el sujeto podría alojarse.
Parecería que estos niños permanecen más acá del umbral de toda simbolización. Estos sujetos
no entran por su cuenta en la alienación significante: están tomados únicamente a nivel de la
palabra y de los significantes del Otro. Permanecen como puros significados del otro.

El cuerpo
La perturbación de la relación con el Otro no dejará de tener consecuencias en el cuerpo, en el
que el cuerpo de lo simbólico se incorpora; se constata en estos niños un gran número de
perturbaciones corporales características. Se distinguen por déficits especiales: incoordinación
del movimiento, de la marcha, de los ojos, déficits en el aprendizaje de la continencia y del
lenguaje.
Los comportamientos de estos niños se ordenan entre dos tipos de estados: el estupor y la
animación del autómata. Tienen defectos en la marcación de fronteras entre su cuerpo y el
cuerpo del otro.

Una enfermedad de la líbido


El autismo es una enfermedad de la líbido, una enfermedad que va más allá de un trastorno de
las relaciones de objeto.
El niño no puede separarse del Otro porque el Otro no es un objeto compensador de su falta
sino una parte de él; si se separa, su cuerpo cae inerte.

¿Qué lugar para el analista?


En la psicosis infantil, el analista se ubica en el lugar del Otro primordial real: allí donde estaba
la madre, viene el terapeuta con su cuerpo y sus palabras. En el plano del significante, se pone
en el lugar de los dichos del Otro y de suplemento de la libido.
Laurent, Eric – Reflexiones sobre el autismo. El autismo y la psicosis. Los modos de
estabilización

El niño autista está alucinado, es decir, sumersión en lo real, por lo que no puede escuchar el
llamado, porque la respuesta está ya allí. El autismo señala una forclusión; no hay Otro barrado,
si hay Otro, funciona como pura exterioridad de la Ley, Otro-Amo
El niño autista sale del autismo para entrar en la psicosis
Las cuatro letras:
1) S1 primeramente, significante amo: el pasaje directo del ste en lo real
2) S2, el saber: indica la posición del otro ste, llamado por el uno, es el lugar del saber en
la lengua, en esos niños, la relación con el saber en la lengua se encuentra una oposición
directa, radical, en pura exterioridad.
3) El sujeto dividido: aquel de cual se habla, en los niños autistas están abrochados en un
decir parental. Cuando el sujeto se separa de ese primer estado, de esa primera
posición, se produce un saber delirante lo que se llama psicotización.
4) El objeto a: vemos el acoplamiento del sujeto con un objeto bizarro, suplementario y es
este objeto de goce fuera del cuerpo que revela la categoría del objeto a.

En el autismo, el sujeto tiene acceso a una psicotización de su posición y a otro registro de


inserción en la palabra.
El tratamiento psicoanalítico del autismo:
La interpretación en un principio es un “no” al estado homeostático, el analista se convierte en
un nuevo partenaire de ese sujeto, desde fuera de toda reciprocidad imaginaria y sin la función
de interlocución.
Con el autismo no sirve el maternaje, ni la vía educativa, sino aceptar la transferencia, haciendo
barrera del goce.
El “no” cuando el niño es tomado por una excitación mortífera. La transferencia instala al
analista como el lugar desde donde se puede arrancar al objeto. En su tentativa de construir una
posición con relación al saber, el niño autista, se alivia del Otro malvado poniéndolo fuera de él
en crisis imposibles.
UNIDAD 5

Psicopatología del adolescente


Consideraciones evolutivas y estructurales. Síntoma, entidad clínica y cuadro nosografico.
Principales antecedentes para el entendimiento de esta categoría psicopatológica. La pubertad
y sus avatares subjetivos. El cuerpo, la sexualidad genital y el Edipo. La adolescencia como
proceso de duelo. Lo normal y lo patológico, el concepto de crisis y conflicto en la adolescencia.
Ritos o rituales de iniciación, su valor simbólico, la angustia, el adolescente del cuerpo.
Trastornos del comportamiento de comienzo habitual en la infancia y la adolescencia. Estudio y
comparación con el Manual diagnóstico y estadístico de las enfermedades mentales DSM IV y
con el Código Internacional de enfermedades, en su capítulo 5 de enfermedades mentales (CIE
10)

Flechner – Psicoanalisis y Adolescencia. Dos temporalidades que se interpelan


Discurso en acto – vulnerabilidad

Del conflicto social


La ilusión resulta un elemento ineludible en la estructuración subjetiva, indispensable en la
constitución de lo imaginario sostenido por lo simbólico. En la adolescencia se tensa el par
ilusión-desilusión, dando lugar a las caídas abrumadoras.
La imagen nos pertenece de un modo insoslayable, determina nuestra función yoica, dado que
lo especular habilita la peripecia identificatoria.
La imagen puebla la fantasía inconsciente, siempre desiderativa y forma parte de la ilusión.
La conceptualización de la falta (Lacan) o la incognoscible (Freud) sufre en nuestro contexto
social una suerte de cortocircuito que puede borrar la falta, lo icc, el vacío creador y lo que
subsiste es un vacío.
El trastocamiento de los ideales, su patología bajo la forma de idealización, cobra altos precios
en la organización subjetiva. Rellena toda posible pérdida, desencadenando espirales
idealizadoras sobre el objeto que volverá posible la satisfacción del deseo.
La primacía del presente muestra la historización flaqueante, la indiferencia es la señal fuerte
que se organiza en el reflexivo y deja al sujeto expuesto a la repetición inacabada de las defensas
narcisistas en un estéril repetición de demandas.
Este borramiento de la historia propia, deja al sujeto colgado de las banalidades mundanas a las
que se aferra seguir velando su historia.
Es en el sin futuro, donde se aplasta el pasado, genealogía y presente, donde inciden los cambios
sociales, donde la disminución de las fuentes de trabajo se hace evidente, asi como los cambios
que se promueven en la elección de las nuevas tecnologías que sustituyen las carreras
tradicionales.

De la vulnerabilidad.
La adolescencia es un espacio-tiempo que se refiere a la historización en acto de la subjetividad,
donde los movimientos estructurales de los múltiples sentidos y no sentidos, arman-desarman,
construyen-reconstruyen fantasmas desiderativos en razón de las mociones pulsionales, donde
se intenta una reubicación de hombre, de mujer en lo social
El tiempo lógico prevalece en la escena psíquica y el a posteriori trabaja en la estructuración
psíquica.
Sucede que el sujeto psíquico en la adolescencia, en la necesidad de soltar amarras del Otro para
configurar las propias, paradójicamente se instala en un grupo con diversas características según
las escalas sociales y culturales donde va a funcionar en forma interdependiente.
Desde una perspectiva dinámica-estructural, se vuelven hacer presentes todos los elementos de
la constitución subjetiva que implican la organización narcisista y pulsional del sujeto.
Es necesario no esconder ni velar la ausencia de certezas de nuestra contemporaneidad, donde
se precisa el rescate de la vulnerabilidad como el eje de la constitución subjetiva. Espacio tiempo
de la infancia, pubertad, adolescencia, donde la vulnerabilidad es un común denominador.
La vulnerabilidad es un común denominador en la adolescencia de todos los tiempos.
Se necesita atravesar una especie de ruptura con la parentalidad. Asistimos a modos diferentes
de lidiar con la separación, que a su vez han cambiado de lugar en relación con el siglo
precedente.
Entre los elementos de la estructuración subjetiva que pivotean el vivir sintomático del
adolescente se halla:
El apoderamiento presente en el movimiento estructural.
El concepto de amor-odio
La impronta identificatoria
La agresividad
La importancia del acto como discurso, todo lo cual forma parte de la transferencia en nuestra
praxis con el adolescente.
La agresividad constitutiva y estructural trabaja en lo especular, está implícita en la estructura
narcisista del amor y permite la instancia del apoderamiento, donde la imagen propia y ajena
contiene la peripecia de alienación (transitoria), apoderamiento, identificación, que implica
discriminación.
La adolescencia, espacio-tiempo de experiencia, con el otro – Otro, tiene algo de un contiunuo
reconocimiento, donde se produce un sujeto psíquico y cuyo eje vivencial yoico es ser el
amordio. El odio permite la caída de la suposición de un saber total sobre el bien, como un límite
de saber, se hace presente en la transferencia como hostilidad.
Actos, actuaciones, en realidad acontecimientos que se refieren a la actualización de los padres
infantiles, a quienes necesita aplastar – destruir para atravesar su propia castración simbólica;
elementos propios de la modalidad del discurso adolescente en transferencia.
El adolescente se pone en escena todo el tiempo y suele no estar en condiciones de reconocer
las causas o efectos de sus actos, tanto afirma como desmiente, tanto reconoce como
desconoce.
El acting out debemos escucharlo como un mensaje para ser oído, antes que castigarlo.
En la escena vital del adolescente, la amistad se nutre del amor y el odio y en ese atravesamiento
acontecen articulaciones nuevas en torno a su propia imagen, en un más allá del otro que oficia
de imagen especular, de la que se nutre construyendo su yo.

El apoderamiento, amor-odio, la prevalencia del otro son ingredientes de la sexualidad


constitutiva, constituyente del sujeto del deseo icc.
Lo social, la ideología se constituyen en los códigos y discursos prevalentes en un momento
dado, en un recorte espacio-temporal, donde habita el sujeto y demanda dependiendo del
modo de respuesta de ese otro que lo circunda.
Flechner – Psicoanalisis y Adolescencia
El analista confrontado al trabajo con pacientes adolescentes en riesgo

El psicoanalista de adolescentes nos confronta en forma incesante con la vida, la sexualidad y la


muerte. O sea que son los movimientos pulsionales los que se ponen en juego, de una forma
peculiar que se materializa a través del actuar; el actuar toma la forma de un acto intrusivo y
violento para el propio adolescente o para su entorno.
Los cambios corporales, la perdida de los puntos de referencia en la infancia, el cambio de
parámetros espacio temporales, asi como el corporal, incidirán sobre las bases únicas sobre las
cuales se han formado el psiquismo del infans hasta el arribo de la adolescencia; dichas bases
atravesarán un nuevo y largo proceso donde estará en juego parte de la historia del adolescente
entramandose con una nueva historia que estará por inscribirse y que se hará teniendo en
cuenta las circunstancias previas que comienzan con el nacimiento y posterior desarrollo del
infans, dentro de un determinado marco, como el de la familia.
Interesa destacar los complejos lazos que se van entramando, removiendo las bases de la
problemática narcisista y objetal propia del despertar del cuerpo sexualmente maduro y un
psiquismo cuyas marcas se reavivan a posteriori, dejando abiertas para el adolescente en su
trabajo con el analista, distintas posibilidades de nuevas inscripciones.

El camino adictivo es una solución a la intolerancia afectiva. No puede manejar sus afectos y
reflexionar sobre ellos de manera constructiva. Los objetos adictivos suelen resolver
momentáneamente la tensión afectiva, pues son soluciones somáticas y no psíquicas, en
reemplazo de la función del quehacer materno primario faltante.

La función del analista es de contener las proyecciones del paciente en un estado de reverie,
pero respondiendo con interpretaciones apropiadas. Proveer de un ambiente contenedor es de
suma importancia no solo para el paciente sino también para los profesionales que trabajan con
el paciente.
Para intentar comprender la significación del impulso autodestructivo en el adolescente y el
cambio interior que lo ha determinado, disponemos de un instrumento privilegiado: la relación
analítica.
Liberarlo de la fascinación por la muerte implicaría ayudarlo a comprender aquello que ha
intentado llevar a cabo, esto significa integrarlo y para ello es necesario trabajar el momento
traumático de forma tal que éste constituya en un punto de permanente atención y espanto,
intentando impedir que aparezca en forma repetitiva en otros actos.
La reactivación del dolor psíquico, de la angustia y la depresión que determina la expresión
consciente e inconsciente del odio hacia el analista, representante del objeto amado y odiado
en la relación transferencial, constituye una dura prueba para la contratransferencia del
analista.

Recalde – Puberes y adolescentes

La pubertad es un periodo en el cual la pulsión sexual se hace presente de modo incuestionable.


El cuerpo comienza a presentar cambios que permitirían al sujeto llevar a la realidad el acto
sexual, o sea que los púberes tienen que subjetivizar esa irrupción del goce en el cuerpo. Una
de las formas es poner en marcha la elaboración del uso del fantasma sexual.
En la actualidad, en la clínica encontramos una exacerbación de los casos en los cuales una falla
en el uso sexual del fantasma en el inicio de la adolescencia, enferma al sujeto. Al fallar el
fantasma, el sujeto queda inmerso en el puro goce.
En la anorexia, la reducción simbolica torna frágil la barrera ante el goce y la anoréxica queda
fijada del lado del goce que lacan situo como apetito de muerte, deseo de larva. Es una maniobra
de separación entre el sujeto y el Otro y se constituye bajo la forma de renuncia.
Es una estrategia perversa, en la cual el sujeto está al servicio del goce, es consecuencia clínica
del predominio del discurso capitalista. La joven anoréxica rechaza hasta la muerte las ofertas
de ese discurso.

Recalde – Puberes y adolescentes


El enigma de la adolescencia

Diferencia entre adolescencia como categoría social normativa y la pubertad, que se refiere a
un momento de cambio real en el que se define para el sujeto un modo de tratar al Otro como
partenaire sexual.

Adolescencia como categoría social


Se define una franja de edad variable según los tiempos y culturas y no puede tomarse como
categoría universal y homogenizadora pues se configura a partir de un horizonte normativo.
Cada vez se tiende a hablar de la misma en plural, las adolescencias.
Como franja de edad se inscribe en la línea de las generaciones como período de transición a la
adultez de duración variable y que parece prolongarse cada vez más por la falta de estructuras
laborales que den acceso de inmediato al trabajo, en sociedades como la nuestra.
La violencia en los adolescentes debe ser leída como un síntoma del Otro, en lugar de focalizarla
masivamente sobre ellos.

La pubertad y las modalidades de goce


Es una dimensión superestructural, que lo que se sintomatiza del lado social tiene que ver con
envolturas de época para tratar algo de la estructura. La adolescencia para el psicoanálisis
remite a la pubertad, como lo que se halla reprimido. Se puede decir que la adolescencia como
categoría social es la forma en que se sintomatiza la pubertad, se refiere al momento en que el
sujeto se enfrenta con la falta de un saber sobre la relación entre los sexos bajo el imperio de
un real que empuja al encuentro y donde algo debe inventar.
El rechazo de los adultos hacia los adolescentes tiene que ver con la manifestación de estos de
las propias modalidades de goce. El sujeto aparece sexuado y esto es problemático para los
adultos porque toca lo reprimido del propio pasaje.
La pubertad es un impasse la mas de las veces turbulento, que llevará a una conclusión sobre la
forma de tratar al otro como partenaire sexual. Este tratamiento en un sentido es invención y
en otro reedición corregida y aumentada de una escritura previa.
El adolescente es un artesano que ejercita nuevos usos de lalengua, de las imágenes para tratar
modalidades de goce inéditas. La infancia es el momento del tratamiento del goce autoerotico,
mientras que la adolescencia es la sintomatización del goce que para por el Otro. La pubertad
es el encuentro con la falta de relación sexual estructural en un momento donde son posibles
las relaciones sexuales; es el frente a frente con la castración que no hay respuesta universal a
la pregunta universal de como se hace con el sexo.